6 OCT 2025 · Amado, ¿alguna vez has sentido que todo a tu alrededor era estéril, sin vida y sin esperanza? Quizás te han dicho: "No tienes nada", que tus recursos se han agotado y que la crisis que enfrentas es insuperable. Quizás temes por el futuro, por tus hijos y las generaciones venideras. Pero estoy aquí para decirte hoy que esa no es toda la historia.
Recuerdo al profeta Ezequiel, a quien el Señor condujo a un valle lleno de huesos secos. Imagina esa escena conmigo: huesos esparcidos hasta donde alcanzaba la vista, blanqueados por el sol, completamente sin vida. Dios le hizo a Ezequiel una pregunta profunda: "Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos?" (Ezequiel 37:3).
Ezequiel era un hombre sabio. No pretendió conocer la mente de Dios. En cambio, respondió: «Señor Soberano, solo tú lo sabes» (Ezequiel 37:3). Y entonces, Dios le dio a Ezequiel una orden: «Profetiza sobre estos huesos y diles: “Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. Así dice el Señor Soberano a estos huesos: Haré entrar aliento en ustedes, y vivirán”» (Ezequiel 37:4-5).
¡Piensen en la audacia de esa orden! Infundir vida en algo que parecía completamente muerto. Pero el poder de Dios trasciende nuestro entendimiento. Él puede infundir vida en las situaciones más desesperadas.
Recuerdo la historia de Dorcas en Hechos 9. Era una mujer conocida por sus buenas obras y obras de caridad en Jope. Cuando enfermó y murió, los discípulos llamaron a Pedro, que estaba cerca. Imagina el dolor de las viudas que lo rodeaban, mostrándole las vestiduras que Dorcas les había hecho. Pedro, lleno de compasión, se arrodilló y oró, y luego dijo: «Tabita, levántate». ¡Y ella abrió los ojos! La vida de Dorcas fue restaurada, un testimonio del poder y el amor de Dios.
De igual manera, podrías sentir que la muerte te rodea: la muerte de tus sueños, la muerte de tus relaciones, la muerte de tu esperanza. Pero Dios puede resucitar incluso las situaciones más inertes. Él puede tomar lo que está roto y restaurarlo.
El Señor dice: «Les pondré tendones, haré que crezca carne sobre ustedes, los cubriré de piel y les daré aliento, y vivirán. Entonces sabrán que yo soy el Señor» (Ezequiel 37:6). Esa es su promesa para ti hoy. Él restaurará lo que está roto, sanará lo herido y dará vida a lo que parece muerto.
Así como Ezequiel profetizó, y los huesos se unieron, aparecieron tendones y carne, y el aliento entró en ellos, y así como Pedro devolvió la vida a Dorcas, Dios también puede infundir vida en tu situación. Lo que antes parecía imposible se hace realidad mediante su poder.
En tu casa hay profetas: quienes hablan la verdad de Dios. En tu casa hay pastores: quienes pastorean y guían. En tu casa hay ministros: quienes sirven con un corazón compasivo. ¡En tu casa está el Señor de los Señores! En tu casa hay salud, hay riqueza (no solo material, sino espiritual) y hay unción. ¡En tu casa está la gloria del Señor!
No dejes que nadie te diga que no tienes nada. Porque con Dios, lo tienes todo. Conviértete en un supporter de este podcast: https://www.spreaker.com/podcast/vibra-celestial--6759115/support.