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<rss xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:podcast="https://podcastindex.org/namespace/1.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" version="2.0"><channel><title>Un Mensaje a la Conciencia</title><link>https://www.spreaker.com/podcast/un-mensaje-a-la-conciencia--6207389</link><description><![CDATA[Populares programas de 4 minutos que comienzan con una anécdota o historia y terminan con una aplicación moral y espiritual. Se han transmitido de lunes a sábado durante más de 40 años. Actualmente se difunden más de 4 mil veces al día en 30 países en la radio, la televisión y la prensa, y ahora via Internet en Conciencia.net.]]></description><atom:link href="https://www.spreaker.com/show/6207389/episodes/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><language>es</language><category>Spirituality</category><copyright>Copyright Radio Stereo Resurrección</copyright><image><url>https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg</url><title>Un Mensaje a la Conciencia</title><link>https://www.spreaker.com/podcast/un-mensaje-a-la-conciencia--6207389</link></image><lastBuildDate>Thu, 30 Apr 2026 09:22:21 +0000</lastBuildDate><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:owner><itunes:name>Radio Stereo Resurrección</itunes:name><itunes:email>feeds@spreaker.com</itunes:email></itunes:owner><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:subtitle>Populares programas de 4 minutos que comienzan con una anécdota o historia y terminan con una aplicación moral y espiritual. 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La gente,  acostumbrada a presenciar ese triste espectáculo, no hacía nada por impedir el  suplicio y la humillación del asno, sino que se limitaba a decir: «¡Ahí van  Torquemada y su burro!» Hasta que un día pasó por allí un caballero que se le  acercó y le rogó que tuviera compasión del pobre animal. El pícaro aguador  español se quitó la caperuza y le dijo al defensor del asno:   —¡Yo haré lo que su señoría me mande, pues no pensé que mi burro tuviera parientes en la  Corte!   La respuesta burlona de Torquemada le cayó en gracia al caballero, tanto que le compró el animal y se lo llevó a su  casa. El asno resultó ser un espectáculo agradable para los que se divertían en  su compañía, no sólo los niños sino también los jóvenes y los adultos. Su nuevo  amo lo llevaba consigo dondequiera que iba, como lo hacía antes Torquemada.  Pero ahora la gente no calificaba al asno de «burro», porque no lo asociaba con  la mala compañía de Torquemada. Al contrario, hablaba bien del noble animal porque  iba bien acompañado. Por algo sería que a este cuento titulado «Torquemada y su  asno» el gran lingüista Covarrubias de Toledo le puso el subtítulo: «De los que  dondequiera que vayan, llevan en su compañía un necio pesado».   La ironía de este cuento gracioso es que quien iba mal acompañado no era  Torquemada sino su asno, de modo que cuando el pobre burro cambió de amo, y por  tanto de compañía, se arregló todo. Ahora la gente podía ver que, en compañía  de un caballero, el burro, lejos de ser un animal despreciable, era una  criatura respetable. En él se cumplía el refrán que dice: «Dime con quién  andas, y te diré quién eres.»1   Ya hacía bastantes siglos que el apóstol Pablo había consignado una variante de este refrán en una de sus cartas  que forman parte del Nuevo Testamento de la Biblia. Se trata de su primera  carta a los presuntos cristianos en Corinto influenciados por la cultura griega  y apegados a los valores sociales y prácticas paganas de los romanos en lugar  de estar centrados en el amor y la unidad en Cristo. «No se dejen engañar —les  escribió San Pablo—: “Las  malas compañías corrompen las buenas costumbres.”»2 San Pablo sabía que  conocer a Dios es andar bien acompañado, al igual que el salmista David, que  dijo: «Yo no convivo con los mentirosos, ni me junto con los hipócritas;  aborrezco la compañía de los malvados; no cultivo la amistad de los  perversos.... Señor... tu gran  amor lo tengo presente, y siempre ando en tu verdad»3. David sabía  por experiencia que no hay mejor compañía que la de nuestro caballeroso Dios.  Él no nos obliga a servirle; nos invita más bien a andar con Él, a disfrutar de  su compañía y a cultivar su amistad por toda la eternidad. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), p. 215.                 2       1Co 15:33 (NVI)                 3       Sal 26:2-5 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr30</guid><pubDate>Thu, 30 Apr 2026 09:20:20 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71773269/2026abr30.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Torquemada, un rudo vendedor de agua, solía ir por la calle arreando su burro con tremendos azotes. 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El asno resultó ser un espectáculo agradable para los que se divertían en  su compañía, no sólo los niños sino también los jóvenes y los adultos. Su nuevo  amo lo llevaba consigo dondequiera que iba, como lo hacía antes Torquemada.  Pero ahora la gente no calificaba al asno de «burro», porque no lo asociaba con  la mala compañía de Torquemada. Al contrario, hablaba bien del noble animal porque  iba bien acompañado. Por algo sería que a este cuento titulado «Torquemada y su  asno» el gran lingüista Covarrubias de Toledo le puso el subtítulo: «De los que  dondequiera que vayan, llevan en su compañía un necio pesado».   La ironía de este cuento gracioso es que quien iba mal acompañado no era  Torquemada sino su asno, de modo que cuando el pobre burro cambió de amo, y por  tanto de compañía, se arregló todo. Ahora la gente podía ver que, en compañía  de un caballero, el burro, lejos de ser un animal despreciable, era una  criatura respetable. En él se cumplía el refrán que dice: «Dime con quién  andas, y te diré quién eres.»1   Ya hacía bastantes siglos que el apóstol Pablo había consignado una variante de este refrán en una de sus cartas  que forman parte del Nuevo Testamento de la Biblia. Se trata de su primera  carta a los presuntos cristianos en Corinto influenciados por la cultura griega  y apegados a los valores sociales y prácticas paganas de los romanos en lugar  de estar centrados en el amor y la unidad en Cristo. «No se dejen engañar —les  escribió San Pablo—: “Las  malas compañías corrompen las buenas costumbres.”»2 San Pablo sabía que  conocer a Dios es andar bien acompañado, al igual que el salmista David, que  dijo: «Yo no convivo con los mentirosos, ni me junto con los hipócritas;  aborrezco la compañía de los malvados; no cultivo la amistad de los  perversos.... Señor... tu gran  amor lo tengo presente, y siempre ando en tu verdad»3. David sabía  por experiencia que no hay mejor compañía que la de nuestro caballeroso Dios.  Él no nos obliga a servirle; nos invita más bien a andar con Él, a disfrutar de  su compañía y a cultivar su amistad por toda la eternidad. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), p. 215.                 2       1Co 15:33 (NVI)                 3       Sal 26:2-5 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¡Paren, señores, paren!»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/paren-senores-paren--71726912</link><description><![CDATA[«Una tarde, [cuando tenía unos seis años,] mientras la feria... se desenvolvía con  sus ruidos y colores, mi prima llegó a donde mi abuela:   «—Mamaíta Tulita... ¿me presta al niño?... Es que quiero llevarlo a las ruedas....   »Mi abuela... contestó:   »—Pero en la Chicago no me lo vayan a encaramar, porque de ahi se desbarranca.   »Tres esquinas más allá, estaba el enamorado de la prima [esperándola]....   »La feria era una maravilla.... Allí había... pupusas, pasteles, atoles, yuca  sancochada, yuca frita, ponche... Y... en el contorno cuadrado del parque, los  caballitos, las voladoras, la Chicago, el gusano, los carros locos y la ola  giratoria... hacían de aquel lugar un pequeño país de mentira.   »Comimos chucherías, bebimos frescos, nos subimos a la ola giratoria... y...  después abordamos la Chicago. ¡Allí fue el  drama!   »Mi prima y su amado se [apretujaron] el uno contra la otra, y a mí me pusieron en  el extremo del reducido asiento, sin más apoyo y socorro que el pequeño barrote  de madera que servía de seguridad y sostén.   »Al principio todo iba en calma. Los asientos subían y bajaban, y uno podía ver el  panorama que crecía con amplitud en la ascensión y luego se iba reduciendo en  el descenso. De pronto, la velocidad del aparato [aumentó] y lo que en un  principio para mí fue gusto, se convirtió luego en un horror inmanejable. Las  vueltas se sucedían una tras otra con vértigo, los asientos se bamboleaban, y  la gente, entusiasmada o aterrorizada, daba alaridos.... Yo no paraba de  gritar, a galillo abierto:   »—¡¡Pareeen, señores, pareeeeennn!!   Y trataba de aferrarme a la prima y a su caballero; pero ellos, indiferentes a la  velocidad y a mi horror, permanecían atrapados en un prolongadísimo beso que  sólo interrumpían para tomar aliento.   Al final del martirio, me bajé pálido, sudoroso, mareado, con fiebre. Cuando... la  prima vio mi lamentable condición, se afligió.   »—No le vayas a decir a mamaíta Tulita que te subimos a la Chicago, oís. Yo le voy a  decir que fue un fresco de ensalada el que se te cayó en la ropa. Te vamos a  dar peseta...   »Los miré con malevolencia.   »—¡Un colón...! —exigí.   »Mi prima se le quedó viendo al amado; y el escuálido caballero no tuvo más remedio  que sacar un billete de a uno que, para arreciar mi desquite, exigí que fuera  de los nuevecitos.»1   Esta simpática anécdota que nos cuenta el escritor salvadoreño Francisco Andrés Escobar en su obra titulada El país de donde vengo nos recuerda lo que suele suceder cuando  desobedecemos órdenes superiores y nos empeñamos en salirnos con la nuestra. En  realidad, aquella prima del autor no hizo más que seguir el ejemplo de nuestros  primeros padres, quienes optaron por desobedecer las órdenes explícitas que les  había dado Dios. Pero Adán y Eva, a diferencia de la prima y su novio,  sufrieron las consecuencias, incluso el destierro del jardín del Edén, que era  mucho más atractivo que un parque de diversiones o una feria.2 Más vale que obedezcamos los mandamientos de Dios y  evitemos así merecer tales consecuencias, no sea que en el día del  juicio nos veamos en la lamentable condición de ser desterrados del paraíso  celestial, que es aún más atractivo que el jardín del Edén. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Francisco Andrés Escobar, El país de donde vengo (San Salvador: UCA Editores, 2006), pp. 249-52.                 2       Gn 2:8–3:24]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr29</guid><pubDate>Wed, 29 Apr 2026 07:20:29 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71726912/2026abr29.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Una tarde, [cuando tenía unos seis años,] mientras la feria... se desenvolvía con  sus ruidos y colores, mi prima llegó a donde mi abuela:   «—Mamaíta Tulita... ¿me presta al niño?... 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Y... en el contorno cuadrado del parque, los  caballitos, las voladoras, la Chicago, el gusano, los carros locos y la ola  giratoria... hacían de aquel lugar un pequeño país de mentira.   »Comimos chucherías, bebimos frescos, nos subimos a la ola giratoria... y...  después abordamos la Chicago. ¡Allí fue el  drama!   »Mi prima y su amado se [apretujaron] el uno contra la otra, y a mí me pusieron en  el extremo del reducido asiento, sin más apoyo y socorro que el pequeño barrote  de madera que servía de seguridad y sostén.   »Al principio todo iba en calma. Los asientos subían y bajaban, y uno podía ver el  panorama que crecía con amplitud en la ascensión y luego se iba reduciendo en  el descenso. De pronto, la velocidad del aparato [aumentó] y lo que en un  principio para mí fue gusto, se convirtió luego en un horror inmanejable. Las  vueltas se sucedían una tras otra con vértigo, los asientos se bamboleaban, y  la gente, entusiasmada o aterrorizada, daba alaridos.... Yo no paraba de  gritar, a galillo abierto:   »—¡¡Pareeen, señores, pareeeeennn!!   Y trataba de aferrarme a la prima y a su caballero; pero ellos, indiferentes a la  velocidad y a mi horror, permanecían atrapados en un prolongadísimo beso que  sólo interrumpían para tomar aliento.   Al final del martirio, me bajé pálido, sudoroso, mareado, con fiebre. Cuando... la  prima vio mi lamentable condición, se afligió.   »—No le vayas a decir a mamaíta Tulita que te subimos a la Chicago, oís. Yo le voy a  decir que fue un fresco de ensalada el que se te cayó en la ropa. Te vamos a  dar peseta...   »Los miré con malevolencia.   »—¡Un colón...! —exigí.   »Mi prima se le quedó viendo al amado; y el escuálido caballero no tuvo más remedio  que sacar un billete de a uno que, para arreciar mi desquite, exigí que fuera  de los nuevecitos.»1   Esta simpática anécdota que nos cuenta el escritor salvadoreño Francisco Andrés Escobar en su obra titulada El país de donde vengo nos recuerda lo que suele suceder cuando  desobedecemos órdenes superiores y nos empeñamos en salirnos con la nuestra. En  realidad, aquella prima del autor no hizo más que seguir el ejemplo de nuestros  primeros padres, quienes optaron por desobedecer las órdenes explícitas que les  había dado Dios. Pero Adán y Eva, a diferencia de la prima y su novio,  sufrieron las consecuencias, incluso el destierro del jardín del Edén, que era  mucho más atractivo que un parque de diversiones o una feria.2 Más vale que obedezcamos los mandamientos de Dios y  evitemos así merecer tales consecuencias, no sea que en el día del  juicio nos veamos en la lamentable condición de ser desterrados del paraíso  celestial, que es aún más atractivo que el jardín del Edén. 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Tuve problemas con mi esposa, [y] estamos a principios de  un divorcio.... He [adquirido] el hábito de la bebida casi todos los días, y en  una de estas tantas borracheras... robé unos equipos de comunicación de un  amigo. Se los devolví, pero no puedo vivir en paz con mi conciencia....   »Sé que ese es el precio de hacer las cosas malas. ¡Cómo me gustaría [conocer] un poder divino que entre en mí y me ayude  a cambiar definitivamente!»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »¡Qué bien que su conciencia se mantenga tan fuerte y vigorosa!  Usted ahora tiene la oportunidad de hacerle caso a lo que le dice y comenzar a  efectuar el cambio que desea con tanta urgencia. Sin embargo, si opta por hacer  caso omiso de su conciencia, o si decide que nuestro consejo es demasiado  difícil de acatar, correrá el riesgo de paralizar su conciencia y adormecerla  de modo que no le sea útil en el futuro. De  ser así, usted habrá destruido el sistema de alarma que Dios le dio para su  propia protección....   »Se haya o no considerado un alcohólico hasta ahora, lo cierto es que usted sí lo es. Todo alcohólico que  cree que puede controlar el alcohol que bebe se engaña a sí mismo. Si de veras  quiere cambiar su vida, debe tomar la decisión de dejar de beber. De lo  contrario, saboteará todo esfuerzo restante que tenga en mente para cambiar su  vida.   »A pesar de todo, ¡hay esperanza para usted! Usted puede tener una vida mejor.  Puede dejar la bebida. Miles de personas como usted han logrado vencer su  adicción al alcohol por medio de la ayuda que Dios ofrece.   »Sin embargo, el cultivar una relación personal con Dios no es una píldora mágica para obtener lo que usted quiere. Si decide pedirle a  Dios que lo ayude, debe ser porque usted reconoce que Él lo creó, y que planeó  una vida productiva y satisfactoria para usted, y que entregó a su único Hijo  para que pagara el castigo de los pecados que usted ha cometido. Usted se  siente culpable por lo que ha hecho, y sabe que merece que se le castigue por  eso. Pero debido a que Cristo murió por sus pecados, usted no tiene que sufrir  ese castigo. Desde luego, tiene que afrontar las consecuencias (tales como  encarar al amigo al que le robó el equipo), pero no tiene que pagar por la  eternidad. Si se lo pide, puede aceptar el perdón que Dios le ofrece, y puede  tener la seguridad de ir al cielo cuando muera.   »Dios espera que usted se esfuerce por vencer ese vicio del alcohol. Pídale que lo  guíe a un grupo tal como Alcohólicos Anónimos, donde  pueda tener contacto diario con otras personas que han luchado contra eso y han  obtenido la victoria. Con el poder de Dios y la relación que tenga con esas  personas, usted puede cambiar su presente y su futuro.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con  sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el  enlace que dice: «Caso 148». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr28</guid><pubDate>Tue, 28 Apr 2026 08:21:01 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71699864/2026abr28.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mi vida últimamente está hecha un desastre.... Tuve problemas con mi...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mi vida últimamente está hecha un desastre.... Tuve problemas con mi esposa, [y] estamos a principios de  un divorcio.... He [adquirido] el hábito de la bebida casi todos los días, y en  una de estas tantas borracheras... robé unos equipos de comunicación de un  amigo. Se los devolví, pero no puedo vivir en paz con mi conciencia....   »Sé que ese es el precio de hacer las cosas malas. ¡Cómo me gustaría [conocer] un poder divino que entre en mí y me ayude  a cambiar definitivamente!»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »¡Qué bien que su conciencia se mantenga tan fuerte y vigorosa!  Usted ahora tiene la oportunidad de hacerle caso a lo que le dice y comenzar a  efectuar el cambio que desea con tanta urgencia. Sin embargo, si opta por hacer  caso omiso de su conciencia, o si decide que nuestro consejo es demasiado  difícil de acatar, correrá el riesgo de paralizar su conciencia y adormecerla  de modo que no le sea útil en el futuro. De  ser así, usted habrá destruido el sistema de alarma que Dios le dio para su  propia protección....   »Se haya o no considerado un alcohólico hasta ahora, lo cierto es que usted sí lo es. Todo alcohólico que  cree que puede controlar el alcohol que bebe se engaña a sí mismo. Si de veras  quiere cambiar su vida, debe tomar la decisión de dejar de beber. De lo  contrario, saboteará todo esfuerzo restante que tenga en mente para cambiar su  vida.   »A pesar de todo, ¡hay esperanza para usted! Usted puede tener una vida mejor.  Puede dejar la bebida. Miles de personas como usted han logrado vencer su  adicción al alcohol por medio de la ayuda que Dios ofrece.   »Sin embargo, el cultivar una relación personal con Dios no es una píldora mágica para obtener lo que usted quiere. Si decide pedirle a  Dios que lo ayude, debe ser porque usted reconoce que Él lo creó, y que planeó  una vida productiva y satisfactoria para usted, y que entregó a su único Hijo  para que pagara el castigo de los pecados que usted ha cometido. Usted se  siente culpable por lo que ha hecho, y sabe que merece que se le castigue por  eso. Pero debido a que Cristo murió por sus pecados, usted no tiene que sufrir  ese castigo. Desde luego, tiene que afrontar las consecuencias (tales como  encarar al amigo al que le robó el equipo), pero no tiene que pagar por la  eternidad. Si se lo pide, puede aceptar el perdón que Dios le ofrece, y puede  tener la seguridad de ir al cielo cuando muera.   »Dios espera que usted se esfuerce por vencer ese vicio del alcohol. Pídale que lo  guíe a un grupo tal como Alcohólicos Anónimos, donde  pueda tener contacto diario con otras personas que han luchado contra eso y han  obtenido la victoria. Con el poder de Dios y la relación que tenga con esas  personas, usted puede cambiar su presente y su futuro.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con  sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el  enlace que dice: «Caso 148». 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Con esa cuerda James Wanger, otro  joven de diecinueve años de edad, estranguló a Robert, extinguiendo su voz  junto con el Avemaría. Y sólo porque no podía soportar la oración de Solimine.   He aquí un caso extraño. Robert Solimine, la víctima, era una persona de profunda  convicción religiosa. Trataba de hacer ver a sus amigos los resultados  destructivos de una vida de drogas y de licor. Un día se le ocurrió cantarles  el Avemaría. El resultado fue ira, amenaza y estrangulación.   El juez le dijo a James Wanger, el asesino: «No puedo ver lo que hay dentro de ti; pero sí veo que no hay ni  arrepentimiento ni remordimiento.» Y lo condenó a cadena perpetua, con la  posibilidad de solicitar la libertad condicional cuando cumpliera cincuenta y  siete años.   Es difícil comprender cómo puede haber personas que en esas circunstancias no manifiestan, según lo expresó aquel  juez, ni arrepentimiento ni remordimiento. Tienen la conciencia encallecida,  los sentimientos muertos y un corazón de piedra, tan endurecido que no sienten  nada. Respiran, viven y actúan, pero no saben lo que es sentir culpa ni pedir  perdón.   Si bien el juez no podía ver el interior de James Wanger, Dios sí podía verlo. Porque Dios ve el corazón, la  conciencia y los pensamientos de todos los seres humanos. Él nos ve al trasluz  porque es Dios y sabe todo lo que estamos imaginando.   El apóstol Juan, viendo cómo las multitudes se acercaban a Jesucristo debido a sus milagros, escribe: «Jesús no  les creía porque los conocía a todos; no necesitaba que nadie le informara nada  acerca de los demás, pues él conocía el interior del ser humano»  (Juan 2:24,25).   Cristo sabe lo que hay dentro de nosotros. Él sabe todo lo que pensamos y sentimos, y  hasta sabe si nuestros pecados nos duelen. Sin embargo, si nos arrepentimos de  todo corazón, Él corresponderá a ese arrepentimiento sincero. Es más, antes que  lo expresemos con los labios, Él ya nos estará perdonando. Pero conste que  tiene que ser un arrepentimiento genuino. Que la emoción del Cristo crucificado  invada nuestro ser, de modo que podamos decir sinceramente: «¡Perdóname, Señor,  todos mis pecados!» Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr27</guid><pubDate>Mon, 27 Apr 2026 09:20:34 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71668858/2026abr27.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Lentas, solemnes, llenas de unción religiosa, se elevaron las bellas notas del Avemaría. La inmortal melodía  de Franz Schubert, bien cantada, brotaba de los labios de Robert Solimine,  joven de diecisiete años de edad.   Con los ojos cerrados, aquel...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Lentas, solemnes, llenas de unción religiosa, se elevaron las bellas notas del Avemaría. La inmortal melodía  de Franz Schubert, bien cantada, brotaba de los labios de Robert Solimine,  joven de diecisiete años de edad.   Con los ojos cerrados, aquel joven elevaba su alma a Dios cuando, de repente, la melodía se interrumpió. Una  cuerda delgada pero fuerte detuvo el canto. Con esa cuerda James Wanger, otro  joven de diecinueve años de edad, estranguló a Robert, extinguiendo su voz  junto con el Avemaría. Y sólo porque no podía soportar la oración de Solimine.   He aquí un caso extraño. Robert Solimine, la víctima, era una persona de profunda  convicción religiosa. Trataba de hacer ver a sus amigos los resultados  destructivos de una vida de drogas y de licor. Un día se le ocurrió cantarles  el Avemaría. El resultado fue ira, amenaza y estrangulación.   El juez le dijo a James Wanger, el asesino: «No puedo ver lo que hay dentro de ti; pero sí veo que no hay ni  arrepentimiento ni remordimiento.» Y lo condenó a cadena perpetua, con la  posibilidad de solicitar la libertad condicional cuando cumpliera cincuenta y  siete años.   Es difícil comprender cómo puede haber personas que en esas circunstancias no manifiestan, según lo expresó aquel  juez, ni arrepentimiento ni remordimiento. Tienen la conciencia encallecida,  los sentimientos muertos y un corazón de piedra, tan endurecido que no sienten  nada. Respiran, viven y actúan, pero no saben lo que es sentir culpa ni pedir  perdón.   Si bien el juez no podía ver el interior de James Wanger, Dios sí podía verlo. Porque Dios ve el corazón, la  conciencia y los pensamientos de todos los seres humanos. Él nos ve al trasluz  porque es Dios y sabe todo lo que estamos imaginando.   El apóstol Juan, viendo cómo las multitudes se acercaban a Jesucristo debido a sus milagros, escribe: «Jesús no  les creía porque los conocía a todos; no necesitaba que nadie le informara nada  acerca de los demás, pues él conocía el interior del ser humano»  (Juan 2:24,25).   Cristo sabe lo que hay dentro de nosotros. Él sabe todo lo que pensamos y sentimos, y  hasta sabe si nuestros pecados nos duelen. Sin embargo, si nos arrepentimos de  todo corazón, Él corresponderá a ese arrepentimiento sincero. Es más, antes que  lo expresemos con los labios, Él ya nos estará perdonando. Pero conste que  tiene que ser un arrepentimiento genuino. Que la emoción del Cristo crucificado  invada nuestro ser, de modo que podamos decir sinceramente: «¡Perdóname, Señor,  todos mis pecados!» Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Lucha con la incredulidad»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/lucha-con-la-incredulidad--71631985</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un joven que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «[No hace mucho] caí en ansiedad y depresión.... Me esforzaba por enfocar mi mente en mis  deberes, pero no podía hacerlo.... En medio de la ansiedad y depresión, aun mis  oraciones se volvieron carentes de fe....   »Hace sólo dos meses, ya sin depresión y ansiedad, me examiné a la luz de la Palabra de Dios porque mi vida no reflejaba  fervientemente a Cristo.... En esos momentos venían a mi mente preguntas como:  “¿Habrá Dios, o todo es patraña?” ...   »Temo realmente no ser salvo de mi pecado. Mi arrepentimiento y fe aún hoy son superficiales.... Sé que es pecado [tener esas  dudas]. Intento creer... en medio de la lucha con la incredulidad. Me encuentro  frustrado, desesperado y confundido.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... La ansiedad y la depresión son emociones humanas naturales producidas por dificultades y pérdidas que experimentamos.  Dios no ha prometido mantenernos libres de esa clase de problemas, pero sí ha  prometido estar con nosotros durante el tiempo en que lidiamos con ellos.   »Sin embargo, a veces la falta de equilibrio en las sustancias químicas en nuestro  cerebro puede hacer que la ansiedad y la depresión queden atrapadas allí de  modo que nos parece que no podemos mejorarnos. Cuando eso sucede, esas  emociones poderosas pueden afectar todos nuestros pensamientos. Es posible que  nos lleve a dudar de que los demás se interesen en nosotros, a dudar de que  valgamos algo, o dudar de que Dios aún esté con nosotros.   »Tú dices que es pecado tener esas dudas, pero nosotros no estamos de acuerdo. El dudar es humano, y es de  esperarse que las dudas vengan con la ansiedad y la depresión. Algunos de los  personajes más conocidos de la Biblia pasaron temporadas de luchas con las  dudas. El rey David, Moisés, Elías y Tomás son algunos ejemplos. Al leer las  historias de esos hombres, nos damos cuenta de que lucharon con dudas, con  ansiedad y hasta con un poco de depresión. Pero Dios los escogió para que nos  sirvieran de ejemplo a todos. Y así como Dios les ayudó a vencer sus dudas,  sabemos que Dios nos ayudará también a nosotros.   »También dices que temes que Dios realmente no te haya salvado de tu pecado. ¿Estás arrepentido por las maneras  en que has pecado? ¿Le has pedido a Dios que te perdone? ... ¿Estás procurando  acercarte más a Dios cada día? Si tu respuesta a esas preguntas es afirmativa,  entonces has sido salvado de tu pecado. La fe consiste en optar por creerlo aun  cuando no lo sientas.   »Te recomendamos que leas el Caso 293 en www.conciencia.net para aprovechar el consejo que le dimos a  alguien que, al igual que tú, estaba luchando con las dudas....»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 772. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr25</guid><pubDate>Sat, 25 Apr 2026 09:20:31 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71631985/2026abr25.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un joven que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «[No hace mucho] caí en ansiedad y depresión.... Me esforzaba por...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un joven que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «[No hace mucho] caí en ansiedad y depresión.... Me esforzaba por enfocar mi mente en mis  deberes, pero no podía hacerlo.... En medio de la ansiedad y depresión, aun mis  oraciones se volvieron carentes de fe....   »Hace sólo dos meses, ya sin depresión y ansiedad, me examiné a la luz de la Palabra de Dios porque mi vida no reflejaba  fervientemente a Cristo.... En esos momentos venían a mi mente preguntas como:  “¿Habrá Dios, o todo es patraña?” ...   »Temo realmente no ser salvo de mi pecado. Mi arrepentimiento y fe aún hoy son superficiales.... Sé que es pecado [tener esas  dudas]. Intento creer... en medio de la lucha con la incredulidad. Me encuentro  frustrado, desesperado y confundido.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... La ansiedad y la depresión son emociones humanas naturales producidas por dificultades y pérdidas que experimentamos.  Dios no ha prometido mantenernos libres de esa clase de problemas, pero sí ha  prometido estar con nosotros durante el tiempo en que lidiamos con ellos.   »Sin embargo, a veces la falta de equilibrio en las sustancias químicas en nuestro  cerebro puede hacer que la ansiedad y la depresión queden atrapadas allí de  modo que nos parece que no podemos mejorarnos. Cuando eso sucede, esas  emociones poderosas pueden afectar todos nuestros pensamientos. Es posible que  nos lleve a dudar de que los demás se interesen en nosotros, a dudar de que  valgamos algo, o dudar de que Dios aún esté con nosotros.   »Tú dices que es pecado tener esas dudas, pero nosotros no estamos de acuerdo. El dudar es humano, y es de  esperarse que las dudas vengan con la ansiedad y la depresión. Algunos de los  personajes más conocidos de la Biblia pasaron temporadas de luchas con las  dudas. El rey David, Moisés, Elías y Tomás son algunos ejemplos. Al leer las  historias de esos hombres, nos damos cuenta de que lucharon con dudas, con  ansiedad y hasta con un poco de depresión. Pero Dios los escogió para que nos  sirvieran de ejemplo a todos. Y así como Dios les ayudó a vencer sus dudas,  sabemos que Dios nos ayudará también a nosotros.   »También dices que temes que Dios realmente no te haya salvado de tu pecado. ¿Estás arrepentido por las maneras  en que has pecado? ¿Le has pedido a Dios que te perdone? ... ¿Estás procurando  acercarte más a Dios cada día? Si tu respuesta a esas preguntas es afirmativa,  entonces has sido salvado de tu pecado. La fe consiste en optar por creerlo aun  cuando no lo sientas.   »Te recomendamos que leas el Caso 293 en www.conciencia.net para aprovechar el consejo que le dimos a  alguien que, al igual que tú, estaba luchando con las dudas....»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 772. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Las  piñas, los monos y los puercos monteses</title><link>https://www.spreaker.com/episode/las-pinas-los-monos-y-los-puercos-monteses--71607580</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Día Mundial de la Propiedad Intelectual)   «Desde Tugui, Brasil, el gobernador Álvar Núñez Cabeza de Vaca anduvo con su gente sin  hallar poblado alguno, cruzando los muchos ríos y malos pasos que había, hasta  el 19 de diciembre de 1541.... Ese día llegaron a un lugar habitado por  indígenas guaraníes, quienes con el jefe y hasta con las mujeres y los niños  salieron muy complacidos a recibirlos al camino, a dos leguas del pueblo.  Traían muchas provisiones de gallinas, patos, miel, batatas y otras frutas,  maíz y harina de piñones (de la que hacen muy grandes cantidades). Porque hay  en aquella tierra muy grandes pinares. Son tan grandes los pinos que cuatro  hombres juntos, tendidos los brazos, no pueden abrazar uno. Son muy altos y  derechos los pinos, y son muy buenos para mástiles de naves... según su tamaño.  Las piñas son grandes, los piñones del tamaño de bellotas, con una cáscara  grande como de castañas. En el sabor se distinguen de las de España....   »Por aquella tierra hay muchos puercos monteses y monos que comen estos piñones de  la siguiente manera: Los monos se suben encima de los pinos y se agarran de la  cola, y con las manos y las patas tiran muchas piñas al suelo; y cuando ya han  derribado muchas, bajan a comerlas. Muchas veces ocurre que los puercos  monteses están abajo aguardando a que los monos derriben las piñas, y cuando  las han derribado, al tiempo que los monos bajan de los pinos a comerlas, los  puercos arremeten contra ellos, se las arrebatan, y se comen los piñones. Y  mientras los puercos comen, los monos dan grandes gritos desde los árboles.»   De veras que es cómico imaginarnos a aquellos monos gritando desde los árboles en  son de protesta por el robo de los puercos monteses, tal como lo narra Pero  Hernández, secretario del explorador español Álvar Núñez Cabeza de Vaca.1  ¡Sin duda debiéramos tener más compasión de los pobres monos, sobre todo  nosotros que alguna vez hemos tenido a un mono de mascota! Y más aún los que  podemos identificarnos con ellos por haber sido víctimas del despojo cometido  por personas que, ya sea en carne propia o a distancia, nos han robado algo de  nuestra propiedad física o intelectual que nos ha costado mucho trabajo. Es  que, quiéranlo o no reconocer los culpables de ese delito, a los ojos de Dios  es tan reprobable robarle una máquina de coser a una pobre viuda que se gana la  vida con ella, como es condenable piratear las grabaciones de artistas  musicales copiando y revendiendo sus discos compactos a precios irrisorios sin  que los autores sepan siquiera lo que está sucediendo, aunque los pobres artistas  lo supongan a causa de los pocos ingresos que perciben de las ventas legítimas.  ¡Y ni hablar de los millares que a diario citan o copian las palabras de otros  autores como si fueran suyas, ya sea en escritos o en la Internet, sin  preocuparse un ápice por atribuirle autoría a esas palabras o investigar a ver  quién las pronunció, dando así la impresión de que son de su propia  inspiración!   Más vale que los culpables de tales robos se arrepientan sinceramente de esa  violación del octavo mandamiento, no sea que en el día del juicio a Dios le  toque despojarlos a su vez de lo que más vale, diciéndoles: «¡Apártense de mí,  todos ustedes hacedores de injusticia!»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Comentarios [adaptado al español contemporáneo] (México, D.F.: Editorial Océano de México, 2001), pp. 145,168-69.                 2       Lc 13:27]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr24</guid><pubDate>Fri, 24 Apr 2026 07:20:31 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71607580/2026abr24.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Día Mundial de la Propiedad Intelectual)   «Desde Tugui, Brasil, el gobernador Álvar Núñez Cabeza de Vaca anduvo con su gente sin  hallar poblado alguno, cruzando los muchos ríos y malos pasos que había, hasta  el 19 de diciembre de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Antevíspera del Día Mundial de la Propiedad Intelectual)   «Desde Tugui, Brasil, el gobernador Álvar Núñez Cabeza de Vaca anduvo con su gente sin  hallar poblado alguno, cruzando los muchos ríos y malos pasos que había, hasta  el 19 de diciembre de 1541.... Ese día llegaron a un lugar habitado por  indígenas guaraníes, quienes con el jefe y hasta con las mujeres y los niños  salieron muy complacidos a recibirlos al camino, a dos leguas del pueblo.  Traían muchas provisiones de gallinas, patos, miel, batatas y otras frutas,  maíz y harina de piñones (de la que hacen muy grandes cantidades). Porque hay  en aquella tierra muy grandes pinares. Son tan grandes los pinos que cuatro  hombres juntos, tendidos los brazos, no pueden abrazar uno. Son muy altos y  derechos los pinos, y son muy buenos para mástiles de naves... según su tamaño.  Las piñas son grandes, los piñones del tamaño de bellotas, con una cáscara  grande como de castañas. En el sabor se distinguen de las de España....   »Por aquella tierra hay muchos puercos monteses y monos que comen estos piñones de  la siguiente manera: Los monos se suben encima de los pinos y se agarran de la  cola, y con las manos y las patas tiran muchas piñas al suelo; y cuando ya han  derribado muchas, bajan a comerlas. Muchas veces ocurre que los puercos  monteses están abajo aguardando a que los monos derriben las piñas, y cuando  las han derribado, al tiempo que los monos bajan de los pinos a comerlas, los  puercos arremeten contra ellos, se las arrebatan, y se comen los piñones. Y  mientras los puercos comen, los monos dan grandes gritos desde los árboles.»   De veras que es cómico imaginarnos a aquellos monos gritando desde los árboles en  son de protesta por el robo de los puercos monteses, tal como lo narra Pero  Hernández, secretario del explorador español Álvar Núñez Cabeza de Vaca.1  ¡Sin duda debiéramos tener más compasión de los pobres monos, sobre todo  nosotros que alguna vez hemos tenido a un mono de mascota! Y más aún los que  podemos identificarnos con ellos por haber sido víctimas del despojo cometido  por personas que, ya sea en carne propia o a distancia, nos han robado algo de  nuestra propiedad física o intelectual que nos ha costado mucho trabajo. Es  que, quiéranlo o no reconocer los culpables de ese delito, a los ojos de Dios  es tan reprobable robarle una máquina de coser a una pobre viuda que se gana la  vida con ella, como es condenable piratear las grabaciones de artistas  musicales copiando y revendiendo sus discos compactos a precios irrisorios sin  que los autores sepan siquiera lo que está sucediendo, aunque los pobres artistas  lo supongan a causa de los pocos ingresos que perciben de las ventas legítimas.  ¡Y ni hablar de los millares que a diario citan o copian las palabras de otros  autores como si fueran suyas, ya sea en escritos o en la Internet, sin  preocuparse un ápice por atribuirle autoría a esas palabras o investigar a ver  quién las pronunció, dando así la impresión de que son de su propia  inspiración!   Más vale que los culpables de tales robos se arrepientan sinceramente de esa  violación del octavo mandamiento, no sea que en el día del juicio a Dios le  toque despojarlos a su vez de lo que más vale, diciéndoles: «¡Apártense de mí,  todos ustedes hacedores de injusticia!»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Comentarios [adaptado al español contemporáneo] (México, D.F.: Editorial Océano de México, 2001), pp. 145,168-69.                 2       Lc 13:27]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El mal de Don Quijote»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-mal-de-don-quijote--71585354</link><description><![CDATA[(Día Internacional del Libro y del Autor y Conmemoración de la Muerte de Miguel de Cervantes)   «Fue llevado un día ante el doctor X..., [psiquiatra] notable de Río de Janeiro, un  curioso enfermo, víctima de una singular manía....   »—Es preciso extraerlo —raciocinaba el loco—. El corazón es una víscera  absolutamente tonta... No pasa de ser un estúpido fuelle, que sopla sangre por  las arterias, en lugar de aire... La ciencia puede cambiarlo por un aparato  cualquiera, que lo sustituya en su función de centro circulatorio, evitando,  con todo, las regalías morales de que disfruta la tal víscera que he  mencionado.   »”... Si el corazón se contentara con su papel fisiológico de fuelle, de bomba de  compresión, y se estuviese allá, modestamente, en el fondo de su cárcel de  costillas, trabajando oscuro y honrado en sus diástoles y sístoles, no exigiría  que se me extrajese, como un obstáculo que me corrompe el organismo y la vida;  pero el intruso olvida que nació para fuelle; se mete en los dominios de la  existencia moral, en plena competencia con el sensato cerebro, y comete,  entonces, cuanta estupidez logre hacer....   »”En la familia, el corazón produce al enamorado: un tonto; en la sociedad, al  héroe: otro tonto; en la literatura, al sentimental: otro tonto; en la  filosofía, al melancólico: un tonto más...   »”Ridículo, miserable, profundo, es lo propio de las víctimas del corazón....   »”Poner término a este mal me parece un deber elemental de la ciencia. Se sabe que el  origen del mal está ahí, palpitando, a la altura de la cuarta y la quinta  costilla...   »”Sí, mi querido doctor. ¡Ya es hora de echar mano a los frenos de la fatigada  cabalgadura de don Quijote, quien va paseando desastradamente la gesticulación  huesuda de su entusiasmo caballeresco por entre el escarnio de las  generaciones!   »”¡Ya es hora de que termine este espectáculo del caballero de la Mancha, eternamente  bueno, pero eternamente estúpido!...   »El médico, que asistía extasiado a la extraña disertación del loco, reflexionó un  momento y luego dijo:   »—Esté usted tranquilo, amigo mío; no piense más en eso; voy a extirparle el corazón... voy a curarlo.1   De ahí que a este insólito cuento, que escribió en 1883 cuando tenía veinte años,  el autor brasileño Raúl Pompeia le pusiera por título «El mal de Don Quijote».  Curiosamente Pompeia mismo habría de fallecer doce años después, a escasos  treinta y dos años de edad, en Río de Janeiro, donde había ocupado los cargos  de director del Diario Oficial de la República y director de la Biblioteca  Nacional.   Si bien sobra decir que al necio de este cuento de Pompeia no le convenía que  ningún psiquiatra le extirpara el corazón, no está por demás señalar que sí le  hubiera convenido conocer la verdad de los siguientes proverbios, escritos por  el sabio Salomón, que aclaran que el corazón humano no es necesariamente ni  tonto ni malo: «En el agua se refleja el rostro, y en el corazón se refleja la  persona.» «El corazón entendido va tras el conocimiento; la boca de los necios  se nutre de tonterías», ya que «en el corazón de los sabios mora la sabiduría,  pero los necios ni siquiera la conocen.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Raúl Pompeia, «El mal de Don Quijote», reproducido en Cuentos brasileños del siglo xix, trad. Elkin Obregón (Bogotá: Editorial Norma, 1992), pp. 181‑87.                 2       Pr 27:19; 15:14; 14:33]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr23</guid><pubDate>Thu, 23 Apr 2026 09:21:05 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71585354/2026abr23.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Internacional del Libro y del Autor y Conmemoración de la Muerte de Miguel de Cervantes)   «Fue llevado un día ante el doctor X..., [psiquiatra] notable de Río de Janeiro, un  curioso enfermo, víctima de una singular manía....   »—Es preciso...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Internacional del Libro y del Autor y Conmemoración de la Muerte de Miguel de Cervantes)   «Fue llevado un día ante el doctor X..., [psiquiatra] notable de Río de Janeiro, un  curioso enfermo, víctima de una singular manía....   »—Es preciso extraerlo —raciocinaba el loco—. El corazón es una víscera  absolutamente tonta... No pasa de ser un estúpido fuelle, que sopla sangre por  las arterias, en lugar de aire... La ciencia puede cambiarlo por un aparato  cualquiera, que lo sustituya en su función de centro circulatorio, evitando,  con todo, las regalías morales de que disfruta la tal víscera que he  mencionado.   »”... Si el corazón se contentara con su papel fisiológico de fuelle, de bomba de  compresión, y se estuviese allá, modestamente, en el fondo de su cárcel de  costillas, trabajando oscuro y honrado en sus diástoles y sístoles, no exigiría  que se me extrajese, como un obstáculo que me corrompe el organismo y la vida;  pero el intruso olvida que nació para fuelle; se mete en los dominios de la  existencia moral, en plena competencia con el sensato cerebro, y comete,  entonces, cuanta estupidez logre hacer....   »”En la familia, el corazón produce al enamorado: un tonto; en la sociedad, al  héroe: otro tonto; en la literatura, al sentimental: otro tonto; en la  filosofía, al melancólico: un tonto más...   »”Ridículo, miserable, profundo, es lo propio de las víctimas del corazón....   »”Poner término a este mal me parece un deber elemental de la ciencia. Se sabe que el  origen del mal está ahí, palpitando, a la altura de la cuarta y la quinta  costilla...   »”Sí, mi querido doctor. ¡Ya es hora de echar mano a los frenos de la fatigada  cabalgadura de don Quijote, quien va paseando desastradamente la gesticulación  huesuda de su entusiasmo caballeresco por entre el escarnio de las  generaciones!   »”¡Ya es hora de que termine este espectáculo del caballero de la Mancha, eternamente  bueno, pero eternamente estúpido!...   »El médico, que asistía extasiado a la extraña disertación del loco, reflexionó un  momento y luego dijo:   »—Esté usted tranquilo, amigo mío; no piense más en eso; voy a extirparle el corazón... voy a curarlo.1   De ahí que a este insólito cuento, que escribió en 1883 cuando tenía veinte años,  el autor brasileño Raúl Pompeia le pusiera por título «El mal de Don Quijote».  Curiosamente Pompeia mismo habría de fallecer doce años después, a escasos  treinta y dos años de edad, en Río de Janeiro, donde había ocupado los cargos  de director del Diario Oficial de la República y director de la Biblioteca  Nacional.   Si bien sobra decir que al necio de este cuento de Pompeia no le convenía que  ningún psiquiatra le extirpara el corazón, no está por demás señalar que sí le  hubiera convenido conocer la verdad de los siguientes proverbios, escritos por  el sabio Salomón, que aclaran que el corazón humano no es necesariamente ni  tonto ni malo: «En el agua se refleja el rostro, y en el corazón se refleja la  persona.» «El corazón entendido va tras el conocimiento; la boca de los necios  se nutre de tonterías», ya que «en el corazón de los sabios mora la sabiduría,  pero los necios ni siquiera la conocen.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Raúl Pompeia, «El mal de Don Quijote», reproducido en Cuentos brasileños del siglo xix, trad. Elkin Obregón (Bogotá: Editorial Norma, 1992), pp. 181‑87.                 2       Pr 27:19; 15:14; 14:33]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El Quijote de Cervantes»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-quijote-de-cervantes--71549129</link><description><![CDATA[(Aniversario de la Muerte de Miguel de Cervantes)   Como homenaje a Miguel de Cervantes, el poeta costarricense Félix Mata Valle  escribió el siguiente soneto, que tituló «El Quijote de Cervantes»:   Crear un ser tan noble en su destino,<br />         que cuando mira todo lo abrillanta<br />         y el pensamiento y la ilusión levanta<br />         a grande altura del vivir mezquino.       Opugnarle otro ser en el camino,<br />         que al suelo apega la prosaica planta,<br />         y, despreciando la ilusión que encanta,<br />         al pan lo llama pan y al vino, vino.       Y de ambos seres, juntos y distintos,<br />         hacer que el drama de la vida brote<br />         como producto de los dos instintos,       eso, que nadie osó concebir antes,<br />         al dar a luz a su inmortal Quijote,<br />         muerto de risa lo alcanzó Cervantes.1       ¿A qué instintos se refiere Félix Mata Valle en este soneto? A «los dos instintos» de los que Cervantes «hace que el drama de la  vida brote» de los personajes principales de su novela: el instinto de vivir  con la ilusión de lo posible; o, en su defecto, el instinto de vivir con la  desilusión de lo probable. Así comprendemos a Don Quijote como quien vive  ilusionado, y a su escudero Sancho Panza como quien vive desilusionado de la  vida. «De ambos seres, juntos y distintos», como los compara y los contrasta  el poeta costarricense, aprendemos, por una parte, el disfrute de la realidad  virtual, y por la otra, el desencanto de la realidad actual.       Lo cierto es que ambos instintos provienen de nuestro Padre celestial, quien nos creó a su imagen y semejanza. Él llama al pan, pan, y al  vino, vino cuando, consciente de que «todos nuestros actos de justicia son  como trapos de inmundicia», nos dice sin rodeos: «Vengan, pongamos las cosas en claro.  ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos  como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!»2 Y consciente de que  «si confesamos nuestros pecados, [Él], que es fiel y justo, nos los perdonará y nos  limpiará de toda maldad»,3 Dios nos ofrece un destino que ni Don  Quijote mismo pudo haberse imaginado.       Es que, de hacer nuestro ese destino, abrillantaremos todo lo que miremos, veremos a Cristo «venir en una  nube con poder y gran gloria», y no sólo levantaremos a gran altura el  pensamiento y la ilusión sino que levantaremos también la cabeza, porque sabremos  que se acerca nuestra redención.4 Pues si hemos confesado con la  boca que Jesucristo es el Señor, y hemos creído en el corazón que Dios lo  levantó de entre los muertos, no seremos jamás defraudados sino que viviremos y  reinaremos con Él para siempre.5       Más vale entonces que aprovechemos el instinto de vivir desilusionados de tal modo que la desilusión por nuestro pecado nos lleve a  confesárselo a Dios a fin de que recibamos su perdón, para que así aprovechemos  el instinto de vivir ilusionados a tal grado que la ilusión de la vida nos  lleve a disfrutar no sólo de vida plena aquí en este mundo sino también de vida  eterna allá en el cielo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Félix Mata Valle, «El Quijote de Cervantes», El soneto en la poesía costarricense, ed. Francisco Zúñiga Díaz (San José, Costa Rica: Editorial Universidad de Costa Rica, 1979), p. 138.                 2       Is 1:18; 64:6                 3       1Jn 1:9                 4       Lc 21:27,28                 5       Ro 10:9-11; 2Ti 2:8-12]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr22</guid><pubDate>Wed, 22 Apr 2026 09:21:21 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71549129/2026abr22.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Muerte de Miguel de Cervantes)   Como homenaje a Miguel de Cervantes, el poeta costarricense Félix Mata Valle  escribió el siguiente soneto, que tituló «El Quijote de Cervantes»:   Crear un ser tan noble en su destino,
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Él llama al pan, pan, y al  vino, vino cuando, consciente de que «todos nuestros actos de justicia son  como trapos de inmundicia», nos dice sin rodeos: «Vengan, pongamos las cosas en claro.  ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos  como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!»2 Y consciente de que  «si confesamos nuestros pecados, [Él], que es fiel y justo, nos los perdonará y nos  limpiará de toda maldad»,3 Dios nos ofrece un destino que ni Don  Quijote mismo pudo haberse imaginado.       Es que, de hacer nuestro ese destino, abrillantaremos todo lo que miremos, veremos a Cristo «venir en una  nube con poder y gran gloria», y no sólo levantaremos a gran altura el  pensamiento y la ilusión sino que levantaremos también la cabeza, porque sabremos  que se acerca nuestra redención.4 Pues si hemos confesado con la  boca que Jesucristo es el Señor, y hemos creído en el corazón que Dios lo  levantó de entre los muertos, no seremos jamás defraudados sino que viviremos y  reinaremos con Él para siempre.5       Más vale entonces que aprovechemos el instinto de vivir desilusionados de tal modo que la desilusión por nuestro pecado nos lleve a  confesárselo a Dios a fin de que recibamos su perdón, para que así aprovechemos  el instinto de vivir ilusionados a tal grado que la ilusión de la vida nos  lleve a disfrutar no sólo de vida plena aquí en este mundo sino también de vida  eterna allá en el cielo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Félix Mata Valle, «El Quijote de Cervantes», El soneto en la poesía costarricense, ed. Francisco Zúñiga Díaz (San José, Costa Rica: Editorial Universidad de Costa Rica, 1979), p. 138.                 2       Is 1:18; 64:6                 3       1Jn 1:9                 4       Lc 21:27,28                 5       Ro 10:9-11; 2Ti 2:8-12]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Recuerdos que nos conviene olvidar</title><link>https://www.spreaker.com/episode/recuerdos-que-nos-conviene-olvidar--71514571</link><description><![CDATA[(Víspera del Aniversario de la Muerte de Miguel de Cervantes)   En los capítulos 16 y 17 de la primera parte del Quijote, el ingenioso hidalgo don  Quijote y su escudero Sancho Panza llegan a una venta que el hidalgo cree que  es un castillo. Durante la noche, don Quijote se imagina que una joven que se  topa con él en la oscuridad es una «doncella» enamorada de él. ¡Ni se le ocurre  que un arriero en la misma habitación la ha estado esperando! Cuando don  Quijote trata de retenerla por la fuerza, el arriero lo golpea fuertemente, y  en la escaramuza que se arma, también Sancho sufre una tremenda paliza.   Al día siguiente, cuando don Quijote se despide, el ventero le pide que pague lo que le debe por el hospedaje de la  noche anterior. Pero don Quijote, asombrado de que no es un castillo sino una  venta, le dice al ventero que no le debe nada porque es caballero andante y  tiene derecho a alojamiento; y luego sale de la venta. El ventero entonces  trata de cobrarle a Sancho, quien se ha quedado atrás, pero el escudero también  se niega a pagarle. Al ver lo ocurrido, unos hombres que están allí deciden  mantear a Sancho. Así que lo lanzan al aire, haciéndolo saltar repetidas veces  en una manta de la que están tirando por las orillas, y lo siguen manteando de  esa manera hasta por fin cansarse.   Posteriormente, en el capítulo 21, una de las tantas veces que Sancho se queja de haber sido el objeto de  semejante burla, don Quijote le recrimina: «Mal cristiano eres, Sancho, porque nunca  olvidas la injuria que una vez te han hecho».1   Es así como, en su obra maestra, el incomparable Miguel de Cervantes se vale de su personaje principal para recordarnos la novedosa  enseñanza de Jesucristo en el Sermón del Monte. Allí Cristo nos aconseja que  olvidemos la injuria y amemos al injuriador.2 Es una idea  revolucionaria que a simple vista parece absurda, y que sin embargo da  resultado. La han comprobado millones de personas desde ese día en que Cristo  la expuso, pero ha habido lamentablemente otras tantas personas que la han  descartado por haberles parecido demasiado dura. Y es que lo es... si tratamos  de hacerlo sin la ayuda de Dios. Él es el único que nos puede ayudar a amar  hasta ese extremo. Jesucristo llevó a la práctica su enseñanza cuando perdonó a  sus verdugos desde la cruenta cruz en que lo clavaron,3 y luego  ayudó al mártir Esteban a hacer lo mismo cuando lo estaban apedreando.4   No optemos por el camino fácil; armémonos más bien, como Esteban, de ese amor que  Cristo insistió repetidas veces que tuviéramos no solamente los unos por los  otros, sino también por nuestros enemigos,5 lo cual es mil veces más  difícil de practicar. Dios no promete librarnos de esos recuerdos dañinos de  ofensas sufridas, pero sí promete ayudarnos a derribarlos como fortalezas al  darnos poder divino para librar batallas campales contra ellos.6 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Miguel de Cervantes Saavedra, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, 1a. parte, Cap. XXI (Madrid: Juan de la Cuesta, para Francisco de Robles, 1605), Alicante: Biblioteca Virtual de Miguel de Cervantes, 2005 &lt;https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte1/cap21/cap21_02.htm&gt; En línea 1 octubre 2025.                 2       Mt 5:43-45; 6:14-15                 3       Lc 23:34                 4       Hch 7:60                 5       Mt 5:44; Lc 6:27,35; Jn 13:34,35; 15:12,17                 6       2Co 10:3‑5]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr21</guid><pubDate>Tue, 21 Apr 2026 08:21:03 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71514571/2026abr21.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Aniversario de la Muerte de Miguel de Cervantes)   En los capítulos 16 y 17 de la primera parte del Quijote, el ingenioso hidalgo don  Quijote y su escudero Sancho Panza llegan a una venta que el hidalgo cree que  es un castillo. 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El ventero entonces  trata de cobrarle a Sancho, quien se ha quedado atrás, pero el escudero también  se niega a pagarle. Al ver lo ocurrido, unos hombres que están allí deciden  mantear a Sancho. Así que lo lanzan al aire, haciéndolo saltar repetidas veces  en una manta de la que están tirando por las orillas, y lo siguen manteando de  esa manera hasta por fin cansarse.   Posteriormente, en el capítulo 21, una de las tantas veces que Sancho se queja de haber sido el objeto de  semejante burla, don Quijote le recrimina: «Mal cristiano eres, Sancho, porque nunca  olvidas la injuria que una vez te han hecho».1   Es así como, en su obra maestra, el incomparable Miguel de Cervantes se vale de su personaje principal para recordarnos la novedosa  enseñanza de Jesucristo en el Sermón del Monte. Allí Cristo nos aconseja que  olvidemos la injuria y amemos al injuriador.2 Es una idea  revolucionaria que a simple vista parece absurda, y que sin embargo da  resultado. La han comprobado millones de personas desde ese día en que Cristo  la expuso, pero ha habido lamentablemente otras tantas personas que la han  descartado por haberles parecido demasiado dura. Y es que lo es... si tratamos  de hacerlo sin la ayuda de Dios. Él es el único que nos puede ayudar a amar  hasta ese extremo. Jesucristo llevó a la práctica su enseñanza cuando perdonó a  sus verdugos desde la cruenta cruz en que lo clavaron,3 y luego  ayudó al mártir Esteban a hacer lo mismo cuando lo estaban apedreando.4   No optemos por el camino fácil; armémonos más bien, como Esteban, de ese amor que  Cristo insistió repetidas veces que tuviéramos no solamente los unos por los  otros, sino también por nuestros enemigos,5 lo cual es mil veces más  difícil de practicar. Dios no promete librarnos de esos recuerdos dañinos de  ofensas sufridas, pero sí promete ayudarnos a derribarlos como fortalezas al  darnos poder divino para librar batallas campales contra ellos.6 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Miguel de Cervantes Saavedra, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, 1a. parte, Cap. 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Hubo desfiles  populares, marchas militares tocadas por magníficas bandas, banderas, confeti,  cohetes y pancartas. Era el 4 de mayo de 1983.   Ese día, por iniciativa de las Naciones Unidas, Cantinflas, el popular comediante  mexicano, fue declarado «Símbolo de paz y alegría de las Américas». Entre los  maestros de ceremonias que animaron la celebración estuvieron otros dos grandes  actores hispanos: Ricardo Montalbán y José Ferrer. Si hubieran decidido  postergar la celebración diez años, habrían tenido que referirse a Cantinflas  en el pretérito, ya que falleció el 20 de abril de 1993. Menos mal que  aprovecharon la vida del genio artístico para celebrarla.   «No deja de tener su nota inspiradora este homenaje a Mario Moreno “Cantinflas” —comenta  el Hermano Pablo algún tiempo después en Un Mensaje a la Conciencia—....  Porque es aleccionador celebrar a un hombre que sabe hacer reír y que encarna  la sencillez, la bondad, la resignación del pobre, el desinterés y el  altruismo.   »Indica que todavía se aprecian en el mundo las virtudes de Cantinflas. Y como Mario Moreno también en la vida real  es un hombre generoso, altruista, filántropo, humilde y desinteresado —señala  el Hermano Pablo—, el homenaje tiene doble  significado.   »Ya he mencionado más de una vez a este famoso actor hispano —sigue  disertando acerca de Cantinflas aquel admirador suyo, conocido también por su  nombre artístico y no por su apellido—. Me gusta  destacar que él siempre ha encarnado al hombre del pueblo, al hombre sufrido,  resignado, paciente, no exento de alguna picardía, pero siempre de un gran  corazón con un gran desinterés.»   Y de ahí el Hermano Pablo pasa a definirlo de un modo escueto, totalmente opuesto al estilo que hizo famoso al  actor:   «En una sola palabra, Cantinflas es el hombre manso. Y la Biblia dice en uno de sus pasajes más notables:  «Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.»1  Palabras del Señor Jesucristo mismo en el Sermón del Monte.   »No son los generales prepotentes, ni los políticos astutos, ni los financistas sin más alma que el dólar, ni los  eclesiásticos altaneros, quienes encarnan la paz y la alegría, sino los  mansos....   »Jesús alabó a los mansos, a los humildes, a los pacificadores, a los resignados y a los que sienten hambre y  sed de justicia, y los llamó bienaventurados», concluye el Hermano Pablo. Si  queremos contar con la aprobación de Dios, más vale que nos esforcemos por  imitar, al igual que Cantinflas, estas virtudes de los bienaventurados.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:5 (RVR-1960)                 2       Mt 5:3-10]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr20</guid><pubDate>Mon, 20 Apr 2026 08:21:25 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71485026/2026abr20.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Muerte de Mario Moreno «Cantinflas»)   Todo el Barrio Latino de Nueva York estuvo alborotado ese día. Hubo desfiles  populares, marchas militares tocadas por magníficas bandas, banderas, confeti,  cohetes y pancartas. 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Menos mal que  aprovecharon la vida del genio artístico para celebrarla.   «No deja de tener su nota inspiradora este homenaje a Mario Moreno “Cantinflas” —comenta  el Hermano Pablo algún tiempo después en Un Mensaje a la Conciencia—....  Porque es aleccionador celebrar a un hombre que sabe hacer reír y que encarna  la sencillez, la bondad, la resignación del pobre, el desinterés y el  altruismo.   »Indica que todavía se aprecian en el mundo las virtudes de Cantinflas. Y como Mario Moreno también en la vida real  es un hombre generoso, altruista, filántropo, humilde y desinteresado —señala  el Hermano Pablo—, el homenaje tiene doble  significado.   »Ya he mencionado más de una vez a este famoso actor hispano —sigue  disertando acerca de Cantinflas aquel admirador suyo, conocido también por su  nombre artístico y no por su apellido—. Me gusta  destacar que él siempre ha encarnado al hombre del pueblo, al hombre sufrido,  resignado, paciente, no exento de alguna picardía, pero siempre de un gran  corazón con un gran desinterés.»   Y de ahí el Hermano Pablo pasa a definirlo de un modo escueto, totalmente opuesto al estilo que hizo famoso al  actor:   «En una sola palabra, Cantinflas es el hombre manso. Y la Biblia dice en uno de sus pasajes más notables:  «Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.»1  Palabras del Señor Jesucristo mismo en el Sermón del Monte.   »No son los generales prepotentes, ni los políticos astutos, ni los financistas sin más alma que el dólar, ni los  eclesiásticos altaneros, quienes encarnan la paz y la alegría, sino los  mansos....   »Jesús alabó a los mansos, a los humildes, a los pacificadores, a los resignados y a los que sienten hambre y  sed de justicia, y los llamó bienaventurados», concluye el Hermano Pablo. Si  queremos contar con la aprobación de Dios, más vale que nos esforcemos por  imitar, al igual que Cantinflas, estas virtudes de los bienaventurados.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:5 (RVR-1960)                 2       Mt 5:3-10]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Estrés por exceso de trabajo</title><link>https://www.spreaker.com/episode/estres-por-exceso-de-trabajo--71432805</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Le doy gracias a Dios por mi trabajo, pero últimamente el estrés me está consumiendo.  Siento que me están recargando con mucho trabajo. Ya hablé con mi jefe, pero él  no es nada comprensivo.   »No duermo lo suficiente, y hasta mi carácter está cambiando.... Me costó mucho mi  estudio, y encontré un trabajo de mi profesión. Pero no quiero enfermarme....  No sólo trabajo mucho todo el día, sino que hasta me llevo trabajo a casa. En  mi país está muy difícil la situación económica. Por eso me esfuerzo por hacer  mi trabajo de la mejor manera, pero a veces se me acaban las fuerzas.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Muchas personas se identificarán con la situación en que usted se encuentra. Con frecuencia los supervisores de quienes  sobresalen en su trabajo les asignan más y más tareas....   »El estrés es la reacción que presentan nuestro cuerpo y nuestro cerebro al confrontar cambios o retos. Pero  el cuerpo de cada persona responde de una manera diferente, conforme a factores  tales como su mecanismo de defensa, sus experiencias pasadas y su visión del  mundo.   »Los campeones de natación que caen al agua desde un bote sin duda se ríen y bromean al volver a subir a  bordo, mientras que a quienes les sucede lo mismo y no saben nadar experimentan  pánico, un ritmo cardiaco acelerado y dificultad para respirar. Aun cuando  caigan del mismo bote, el cerebro y el cuerpo de cada uno responden de una  manera completamente distinta.   »Quienes sienten pánico bien pudieran determinar nunca volver a acercarse a un bote, siendo ese un mecanismo  de defensa que es poco saludable debido a que consiste en evadir el problema.  O, por el contrario, tal vez decidan tomar clases de natación, siendo ese más  bien un mecanismo de defensa que consiste en identificar el problema y tomar  medidas para remediarlo.   »Según lo que cuenta usted, su cuerpo y su cerebro están reaccionando enérgicamente al estrés producido por  trabajo excesivo, así que tiene razón de estar preocupada por los efectos que  está surtiendo en éstos. Un consejero profesional pudiera ayudarle a examinar  las opciones que tiene.   »También le recomendamos que lea artículos en la Internet acerca de los beneficios de la  respiración profunda y de cómo practicarla. Se ha comprobado que los ejercicios  de respiración profunda disminuyen el estrés.1   »Quienes disfrutamos de una relación personal con Dios le contamos nuestros problemas en oración. Creemos  que Él nos da la sabiduría y la claridad mental para dar el siguiente paso.  Además, cuando confiamos en Dios, Él nos da la paz interior. De hecho, su Hijo  Jesucristo dijo: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos  y cargas, y yo los haré descansar.”»2   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar  en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego  buscar el Caso 771. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Zaritza Girón, «10 beneficios de la respiración profunda para la salud», Editorial InfoSalud, Psicología y salud emocional, Revisado por Dr. Walter C., 10 noviembre 2020 &lt;https://www.tuinfosalud.com/articulos/respiracion-profunda&gt; En línea 16 febrero 2023.                 2       Mt 11:28 (DHH)]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr18</guid><pubDate>Sat, 18 Apr 2026 07:21:29 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71432805/2026abr18.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Le doy gracias a Dios por mi trabajo, pero últimamente el estrés me...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Le doy gracias a Dios por mi trabajo, pero últimamente el estrés me está consumiendo.  Siento que me están recargando con mucho trabajo. Ya hablé con mi jefe, pero él  no es nada comprensivo.   »No duermo lo suficiente, y hasta mi carácter está cambiando.... Me costó mucho mi  estudio, y encontré un trabajo de mi profesión. Pero no quiero enfermarme....  No sólo trabajo mucho todo el día, sino que hasta me llevo trabajo a casa. En  mi país está muy difícil la situación económica. Por eso me esfuerzo por hacer  mi trabajo de la mejor manera, pero a veces se me acaban las fuerzas.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Muchas personas se identificarán con la situación en que usted se encuentra. Con frecuencia los supervisores de quienes  sobresalen en su trabajo les asignan más y más tareas....   »El estrés es la reacción que presentan nuestro cuerpo y nuestro cerebro al confrontar cambios o retos. Pero  el cuerpo de cada persona responde de una manera diferente, conforme a factores  tales como su mecanismo de defensa, sus experiencias pasadas y su visión del  mundo.   »Los campeones de natación que caen al agua desde un bote sin duda se ríen y bromean al volver a subir a  bordo, mientras que a quienes les sucede lo mismo y no saben nadar experimentan  pánico, un ritmo cardiaco acelerado y dificultad para respirar. Aun cuando  caigan del mismo bote, el cerebro y el cuerpo de cada uno responden de una  manera completamente distinta.   »Quienes sienten pánico bien pudieran determinar nunca volver a acercarse a un bote, siendo ese un mecanismo  de defensa que es poco saludable debido a que consiste en evadir el problema.  O, por el contrario, tal vez decidan tomar clases de natación, siendo ese más  bien un mecanismo de defensa que consiste en identificar el problema y tomar  medidas para remediarlo.   »Según lo que cuenta usted, su cuerpo y su cerebro están reaccionando enérgicamente al estrés producido por  trabajo excesivo, así que tiene razón de estar preocupada por los efectos que  está surtiendo en éstos. Un consejero profesional pudiera ayudarle a examinar  las opciones que tiene.   »También le recomendamos que lea artículos en la Internet acerca de los beneficios de la  respiración profunda y de cómo practicarla. Se ha comprobado que los ejercicios  de respiración profunda disminuyen el estrés.1   »Quienes disfrutamos de una relación personal con Dios le contamos nuestros problemas en oración. Creemos  que Él nos da la sabiduría y la claridad mental para dar el siguiente paso.  Además, cuando confiamos en Dios, Él nos da la paz interior. De hecho, su Hijo  Jesucristo dijo: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos  y cargas, y yo los haré descansar.”»2   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar  en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego  buscar el Caso 771. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Zaritza Girón, «10 beneficios de la respiración profunda para la salud», Editorial InfoSalud, Psicología y salud emocional, Revisado por Dr. Walter C., 10 noviembre 2020 &lt;https://www.tuinfosalud.com/articulos/respiracion-profunda&gt; En línea 16 febrero 2023.                 2       Mt 11:28 (DHH)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Cuando se destapan cloacas</title><link>https://www.spreaker.com/episode/cuando-se-destapan-cloacas--71399973</link><description><![CDATA[Se había desatado una nueva ola de delitos, una nueva ola de robos. Los ladrones habían empezado a robar las tapas  de hierro de las cloacas, y luego vendían el metal como chatarra. La ciudad de  Beijing, China, en particular, estaba sufriendo triple perjuicio.   El primer perjuicio era el robo de las tapas, que tenían que ser repuestas. El segundo era la cantidad de peatones y  ciclistas que caían dentro de las cloacas. Y el tercero era el olor nauseabundo  de las aguas negras que emanaba por toda la ciudad.   Donde se amontona la gente, proliferan los delitos. Y entre los delitos más comunes y más perturbadores está el robo.  El detrimento es tal que ya no se puede vivir seguro en ninguna parte. Y ahora  se añade a estos delitos el destape de cloacas.   Algún tiempo atrás comenzó en Madrid, España, lo que allí llamaron «El destape».  Pronto se había extendido a muchos países de América Latina. ¿Qué era el tal  destape? Suponía ser la liberación del espíritu humano, aprisionado por  tradiciones religiosas. Pero resultó ser la introducción de toda clase de  literatura. En realidad, lo único que destaparon fue la cloaca de la naturaleza  pecaminosa humana. Los quioscos de Madrid, y del mundo, se llenaron de revistas  nocivas y pornográficas.   ¿Qué ocurre cuando se destapa la mente del hombre? ¿Qué sale a la luz cuando se descartan restricciones de decencia y  moralidad? Basta recoger el periódico del día, o encender el televisor, o abrir  las páginas de una revista o entrar por las puertas de un cine. Es igual que  abrir una cloaca y poner al descubierto lascivia, engaño, falsedad y violencia.   Cuando se destapa la mente del hombre, se expone todo lo que hay en su corazón. Y si ese corazón no ha sido  purificado, lo que sale es putrefacción e inmundicia. Ya lo decía Anatole  France, el novelista francés: «Si a la sociedad le diéramos vuelta, como a una  media, nos moriríamos de consternación y de asco.»   A pesar de todos los logros de la humanidad, el hombre todavía no se ha limpiado de su vieja corrupción. Si en  los consultorios de los psiquiatras se barriera todo lo que vuelcan los  pacientes, se sacarían toneladas de basura.   No obstante, todo el que lo desee puede ser purificado. Hay limpieza total, efectiva y gratuita al alcance de  cualquiera. La Biblia dice que la sangre de Jesucristo nos limpia de todo  pecado (1 Juan 1:7). Cuando creemos en Cristo y nos sometemos de lleno a  su señorío, Él limpia por completo nuestro corazón. No existe en el mundo  entero un gusto más grande que sentirnos limpios por dentro. Eso es lo que hace  Cristo. Rindámosle hoy nuestro corazón. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr17</guid><pubDate>Fri, 17 Apr 2026 08:20:49 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71399973/2026abr17.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Se había desatado una nueva ola de delitos, una nueva ola de robos. Los ladrones habían empezado a robar las tapas  de hierro de las cloacas, y luego vendían el metal como chatarra. La ciudad de  Beijing, China, en particular, estaba sufriendo triple...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Se había desatado una nueva ola de delitos, una nueva ola de robos. Los ladrones habían empezado a robar las tapas  de hierro de las cloacas, y luego vendían el metal como chatarra. La ciudad de  Beijing, China, en particular, estaba sufriendo triple perjuicio.   El primer perjuicio era el robo de las tapas, que tenían que ser repuestas. El segundo era la cantidad de peatones y  ciclistas que caían dentro de las cloacas. Y el tercero era el olor nauseabundo  de las aguas negras que emanaba por toda la ciudad.   Donde se amontona la gente, proliferan los delitos. Y entre los delitos más comunes y más perturbadores está el robo.  El detrimento es tal que ya no se puede vivir seguro en ninguna parte. Y ahora  se añade a estos delitos el destape de cloacas.   Algún tiempo atrás comenzó en Madrid, España, lo que allí llamaron «El destape».  Pronto se había extendido a muchos países de América Latina. ¿Qué era el tal  destape? Suponía ser la liberación del espíritu humano, aprisionado por  tradiciones religiosas. Pero resultó ser la introducción de toda clase de  literatura. En realidad, lo único que destaparon fue la cloaca de la naturaleza  pecaminosa humana. Los quioscos de Madrid, y del mundo, se llenaron de revistas  nocivas y pornográficas.   ¿Qué ocurre cuando se destapa la mente del hombre? ¿Qué sale a la luz cuando se descartan restricciones de decencia y  moralidad? Basta recoger el periódico del día, o encender el televisor, o abrir  las páginas de una revista o entrar por las puertas de un cine. Es igual que  abrir una cloaca y poner al descubierto lascivia, engaño, falsedad y violencia.   Cuando se destapa la mente del hombre, se expone todo lo que hay en su corazón. Y si ese corazón no ha sido  purificado, lo que sale es putrefacción e inmundicia. Ya lo decía Anatole  France, el novelista francés: «Si a la sociedad le diéramos vuelta, como a una  media, nos moriríamos de consternación y de asco.»   A pesar de todos los logros de la humanidad, el hombre todavía no se ha limpiado de su vieja corrupción. Si en  los consultorios de los psiquiatras se barriera todo lo que vuelcan los  pacientes, se sacarían toneladas de basura.   No obstante, todo el que lo desee puede ser purificado. Hay limpieza total, efectiva y gratuita al alcance de  cualquiera. La Biblia dice que la sangre de Jesucristo nos limpia de todo  pecado (1 Juan 1:7). Cuando creemos en Cristo y nos sometemos de lleno a  su señorío, Él limpia por completo nuestro corazón. No existe en el mundo  entero un gusto más grande que sentirnos limpios por dentro. Eso es lo que hace  Cristo. Rindámosle hoy nuestro corazón. 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Él había pasado nueve años en penitenciarías federales por haber  asaltado dieciocho bancos. Ahora, regenerado, dedicaba su tiempo a asesorar a  empleados bancarios de cómo proceder en caso de un asalto. «El cajero debe  incluso sonreírle al ladrón —recomendaba Shapiro—, porque  así puede pescar algún detalle especial, tal como un diente de oro, que sirva  para identificar al delincuente, si éste le sonríe  también.»1   Entre los muchos oficios pintorescos del mundo actual, tenemos este de José Shapiro. Con una larga  trayectoria como asaltante, escogió por fin el camino del bien, y como conocía  todos los trucos y artificios del asaltante, les enseñó a los empleados bancarios  cómo reaccionar en el momento crítico de enfrentarse al cañón de una pistola.   Hay un refrán que dice: «Del viejo, el consejo», porque la sabiduría popular comprende  que los años, junto con las canas, acumulan mucha experiencia. Y como «la  experiencia es la mejor maestra», según otro conocido refrán, más vale que  aprendamos de ella todo el mal que no debe hacerse, así como el bien que puede  hacerse y no se hace.   ¿Qué pasaría si cada persona, al llegar a los cincuenta años, comenzara a enseñar a los más jóvenes todo lo que  no debe hacerse? Quizá las nuevas generaciones, si estuvieran en disposición de  aprender, irían perfeccionando su vida moral.   Uno de los mayores deberes de los padres es advertirles a sus hijos acerca de las cosas que no deben hacerse  debido a que acarrean fracaso, amargura y dolor. Por algo será que el poeta  argentino José Hernández, en la segunda parte de su obra clásica titulada La  vuelta de Martín Fierro, declara que «un padre que da consejos, más que  padre, es un amigo».2   Más vale entonces que los jóvenes escuchen a los mayores para así recibir el beneficio de la experiencia que  éstos tienen que ofrecerles. Pero conste que, según el escritor español José María  de Pereda, «la experiencia no consiste en lo que se ha vivido, sino en lo que  se ha reflexionado».3 Porque vivir sin reflexionar sobre el orden  moral de la vida es poco más que existir.   ¿Por qué no reflexionamos sobre los siguientes proverbios afines del sabio Salomón?   «Hijo mío, guarda siempre en tu memoria<br />         los mandamientos y [las] enseñanzas de tus padres....<br />         Te guiarán cuando andes de viaje,<br />         te protegerán cuando estés dormido,<br />         hablarán contigo cuando despiertes.<br />         Atiende a mis palabras, hijo mío;<br />       préstales atención.   Jamás las pierdas de vista,<br />         ¡grábatelas en la mente!<br />         Ellas dan vida y salud<br />         a todo el que las halla.<br />         Y sobre todas las cosas,<br />         cuida tu mente,<br />         porque ella es la fuente de la vida.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Texto original del Hermano Pablo no documentado; véanse News Clip: Banks and Robber [Video de noticias: Bancos y asaltante], KXAS-TV, 5 mayo 1988, Fort Worth, Texas, University of North Texas Digital Library [Biblioteca Digital de la Universidad del Norte de Texas] &lt;https://digital.library.unt.edu/ark:/67531/metadc858309/m1&gt; En línea 30 septiembre 2025; y Andrea Marie Kampwerth, «Former Bank Robber Gives Lesson on Crime» [Antiguo asaltante de bancos da una lección sobre el delito], The Southern Illinoisian, 21 septiembre 2004, &lt;https://thesouthern.com/news/former-bank-robber-gives-lesson-on-crime/ article_8b255590-ebc2-5218-937e-1001b1fa6777.html&gt; En línea 30 septiembre 2025.                 2       José Hernández, La vuelta de Martín Fierro, en Poesía gauchesca (Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 1977), p. 371 &lt;https://www.clacso.org.ar/biblioteca_ayacucho/detalle.php?id_libro=1618&gt; En línea 30 septiembre 2025.                 3       Luis Señor González, Diccionario de citas, 1a. ed. (Espasa Calpe: Madrid, 1997), p. 213 &lt;https://es.wikiquote.org/wiki/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_de_Pereda#cite_ref-4&gt; En línea 30 septiembre 2025.                 4       Pr 6:20,22; 4:20-22 (DHH); 4:23 (TLA)]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr16</guid><pubDate>Thu, 16 Apr 2026 08:21:30 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71362295/2026abr16.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Recuerde en todo momento que el dinero que usted guarda en la caja no es suyo. Lo único que importa es que salve el pellejo. Si se le  ocurre hacerse el héroe, ya sabe lo que le espera.» Quien así hablaba era José  Shapiro, dando una clase a un grupo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Recuerde en todo momento que el dinero que usted guarda en la caja no es suyo. Lo único que importa es que salve el pellejo. Si se le  ocurre hacerse el héroe, ya sabe lo que le espera.» Quien así hablaba era José  Shapiro, dando una clase a un grupo de empleados bancarios sobre la prevención  del robo.   Shapiro sabía lo que estaba diciendo. Él había pasado nueve años en penitenciarías federales por haber  asaltado dieciocho bancos. Ahora, regenerado, dedicaba su tiempo a asesorar a  empleados bancarios de cómo proceder en caso de un asalto. «El cajero debe  incluso sonreírle al ladrón —recomendaba Shapiro—, porque  así puede pescar algún detalle especial, tal como un diente de oro, que sirva  para identificar al delincuente, si éste le sonríe  también.»1   Entre los muchos oficios pintorescos del mundo actual, tenemos este de José Shapiro. Con una larga  trayectoria como asaltante, escogió por fin el camino del bien, y como conocía  todos los trucos y artificios del asaltante, les enseñó a los empleados bancarios  cómo reaccionar en el momento crítico de enfrentarse al cañón de una pistola.   Hay un refrán que dice: «Del viejo, el consejo», porque la sabiduría popular comprende  que los años, junto con las canas, acumulan mucha experiencia. Y como «la  experiencia es la mejor maestra», según otro conocido refrán, más vale que  aprendamos de ella todo el mal que no debe hacerse, así como el bien que puede  hacerse y no se hace.   ¿Qué pasaría si cada persona, al llegar a los cincuenta años, comenzara a enseñar a los más jóvenes todo lo que  no debe hacerse? Quizá las nuevas generaciones, si estuvieran en disposición de  aprender, irían perfeccionando su vida moral.   Uno de los mayores deberes de los padres es advertirles a sus hijos acerca de las cosas que no deben hacerse  debido a que acarrean fracaso, amargura y dolor. Por algo será que el poeta  argentino José Hernández, en la segunda parte de su obra clásica titulada La  vuelta de Martín Fierro, declara que «un padre que da consejos, más que  padre, es un amigo».2   Más vale entonces que los jóvenes escuchen a los mayores para así recibir el beneficio de la experiencia que  éstos tienen que ofrecerles. Pero conste que, según el escritor español José María  de Pereda, «la experiencia no consiste en lo que se ha vivido, sino en lo que  se ha reflexionado».3 Porque vivir sin reflexionar sobre el orden  moral de la vida es poco más que existir.   ¿Por qué no reflexionamos sobre los siguientes proverbios afines del sabio Salomón?   «Hijo mío, guarda siempre en tu memoria<br />         los mandamientos y [las] enseñanzas de tus padres....<br />         Te guiarán cuando andes de viaje,<br />         te protegerán cuando estés dormido,<br />         hablarán contigo cuando despiertes.<br />         Atiende a mis palabras, hijo mío;<br />       préstales atención.   Jamás las pierdas de vista,<br />         ¡grábatelas en la mente!<br />         Ellas dan vida y salud<br />         a todo el que las halla.<br />         Y sobre todas las cosas,<br />         cuida tu mente,<br />         porque ella es la fuente de la vida.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Texto original del Hermano Pablo no documentado; véanse News Clip: Banks and Robber [Video de noticias: Bancos y asaltante], KXAS-TV, 5 mayo 1988, Fort Worth, Texas, University of North Texas Digital Library [Biblioteca Digital de la Universidad del Norte de Texas] &lt;https://digital.library.unt.edu/ark:/67531/metadc858309/m1&gt; En línea 30 septiembre 2025; y Andrea Marie Kampwerth, «Former Bank Robber Gives Lesson on Crime» [Antiguo asaltante de bancos da una lección sobre el delito], The Southern Illinoisian, 21 septiembre 2004, &lt;https://thesouthern.com/news/former-bank-robber-gives-lesson-on-crime/ article_8b255590-ebc2-5218-937e-1001b1fa6777.html&gt; En línea 30 septiembre...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Bien te quiere quien te advierte» (2a. Parte)</title><link>https://www.spreaker.com/episode/bien-te-quiere-quien-te-advierte-2a-parte--71337200</link><description><![CDATA[(Aniversario del Naufragio del Titánic)   Era el buque transatlántico más grande y más lujoso de la época, con capacidad para tres mil pasajeros. Pero a  pesar de que sus constructores se ufanaban de que era insumergible e  indestructible, se hundió después de chocar contra un iceberg cerca de la medianoche  en el Atlántico Norte, a unas 400 millas al sur de Terranova, en su viaje  inaugural entre Nueva York y Southampton. Trágicamente, en sus botes salvavidas  sólo cabían cerca de la mitad de los pasajeros y tripulantes que iban a bordo,  entre los que se encontraba la crema y nata de la sociedad inglesa y  estadounidense.   Cualquiera daría por sentado que se trata del Titánic, que sufrió sin duda el naufragio más conocido de la  historia. Sin embargo, no sólo es una fiel descripción de aquel naufragio  verídico, ¡sino también de un naufragio ficticio descrito catorce años antes!  El que se lo imaginó con semejante lujo de detalles fue el escritor  estadounidense Morgan Robertson en su corta novela titulada Futilidad cuando fue publicada en 1898,  pero que después del verdadero naufragio del Titánic el 15 de abril de 1912  comenzó a llevar por título adicional: El  naufragio del Titán. Es que ¡al buque transatlántico de su novela Robertson  lo llamó Titán y lo describió como tal por lo menos nueve años antes de que la  clase Olympic, a la que pertenecía el  Titánic, fuera diseñada!1   Si bien hay algunas diferencias entre las dos tragedias, las discrepancias en realidad son mínimas en  comparación con las asombrosas similitudes que las relacionan. De ahí que, en  1998, por tratarse del centenario del libro El  naufragio del Titán, Simon &amp; Schuster haya vuelto a publicarlo, y que  el editor Simon Hewitt haya escrito en cuanto al asombroso presagio del  Titánic: «Nadie puede decir a ciencia cierta si se trata de una extraña serie  de coincidencias o si lo que actuó ahí fue algo mucho más enigmático». Lo  cierto es que, a los ojos de Morgan Robertson, que tenía experiencia de muchos  años y era un experto en la navegación de aquel entonces, su Titán literario era un símbolo de  orgullo desmedido y, al igual que en el Titánic histórico, eran patentes las  divisiones sociales de la época.2     Gracias a Dios, si nos arrepentimos de todo corazón y le pedimos perdón por nuestra manera egoísta de  pensar y de actuar, en el umbral de la muerte Él no nos guardará rencor por  haber sido orgullosos al extremo de creer que no lo necesitábamos a Él en nuestra  vida, ni nos echará en cara el habernos creído superiores a otras personas, ya  fuera por su condición física, económica o social, a pesar de lo mucho que Él,  como Padre nuestro, aborrece tales actitudes.   Más vale entonces que hagamos lo que hicieron quién sabe cuántos de aquellos que  perecieron en las gélidas aguas del Atlántico aquella trágica noche de abril  mientras escuchaban a la banda del Titánic tocar el himno que dice: «Quiero estar más  cerca de ti, mi Dios». Pidámosle  a Dios perdón por todo pecado que hayamos cometido contra Él y contra nuestros  semejantes antes de que sea demasiado tarde. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Wikipedia, s.v. «Clase Olympic» &lt;https://es.wikipedia.org/wiki/Clase_Olympic&gt; En línea 16 octubre 2019.                 2       F.B., «Titán, Titanic», El Mundo, 2012 &lt;https://www.elmundo.es/especiales/2012/internacional/titanic/curiosidades/profecia.html&gt; En línea 11 octubre 2019; Debra J. Groom, «The strange tale of an Oswego man who wrote a book predicting a Titanic-like disaster ... 14 years before it happened» [La extraña historia de un hombre de Oswego que escribió un libro que predecía un desastre Titánico... 14 años antes de que sucedió], The Post-Standard, 11 diciembre 2011 (actualizado 22 marzo 2019 &lt;https://www.syracuse.com/news/2011/12/the_strange_tale_of_an_oswego.html&gt; En línea 15 octubre 2019.]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr15</guid><pubDate>Wed, 15 Apr 2026 07:22:33 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71337200/2026abr15.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario del Naufragio del Titánic)   Era el buque transatlántico más grande y más lujoso de la época, con capacidad para tres mil pasajeros. Pero a  pesar de que sus constructores se ufanaban de que era insumergible e  indestructible, se hundió...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Aniversario del Naufragio del Titánic)   Era el buque transatlántico más grande y más lujoso de la época, con capacidad para tres mil pasajeros. Pero a  pesar de que sus constructores se ufanaban de que era insumergible e  indestructible, se hundió después de chocar contra un iceberg cerca de la medianoche  en el Atlántico Norte, a unas 400 millas al sur de Terranova, en su viaje  inaugural entre Nueva York y Southampton. Trágicamente, en sus botes salvavidas  sólo cabían cerca de la mitad de los pasajeros y tripulantes que iban a bordo,  entre los que se encontraba la crema y nata de la sociedad inglesa y  estadounidense.   Cualquiera daría por sentado que se trata del Titánic, que sufrió sin duda el naufragio más conocido de la  historia. Sin embargo, no sólo es una fiel descripción de aquel naufragio  verídico, ¡sino también de un naufragio ficticio descrito catorce años antes!  El que se lo imaginó con semejante lujo de detalles fue el escritor  estadounidense Morgan Robertson en su corta novela titulada Futilidad cuando fue publicada en 1898,  pero que después del verdadero naufragio del Titánic el 15 de abril de 1912  comenzó a llevar por título adicional: El  naufragio del Titán. Es que ¡al buque transatlántico de su novela Robertson  lo llamó Titán y lo describió como tal por lo menos nueve años antes de que la  clase Olympic, a la que pertenecía el  Titánic, fuera diseñada!1   Si bien hay algunas diferencias entre las dos tragedias, las discrepancias en realidad son mínimas en  comparación con las asombrosas similitudes que las relacionan. De ahí que, en  1998, por tratarse del centenario del libro El  naufragio del Titán, Simon &amp; Schuster haya vuelto a publicarlo, y que  el editor Simon Hewitt haya escrito en cuanto al asombroso presagio del  Titánic: «Nadie puede decir a ciencia cierta si se trata de una extraña serie  de coincidencias o si lo que actuó ahí fue algo mucho más enigmático». Lo  cierto es que, a los ojos de Morgan Robertson, que tenía experiencia de muchos  años y era un experto en la navegación de aquel entonces, su Titán literario era un símbolo de  orgullo desmedido y, al igual que en el Titánic histórico, eran patentes las  divisiones sociales de la época.2     Gracias a Dios, si nos arrepentimos de todo corazón y le pedimos perdón por nuestra manera egoísta de  pensar y de actuar, en el umbral de la muerte Él no nos guardará rencor por  haber sido orgullosos al extremo de creer que no lo necesitábamos a Él en nuestra  vida, ni nos echará en cara el habernos creído superiores a otras personas, ya  fuera por su condición física, económica o social, a pesar de lo mucho que Él,  como Padre nuestro, aborrece tales actitudes.   Más vale entonces que hagamos lo que hicieron quién sabe cuántos de aquellos que  perecieron en las gélidas aguas del Atlántico aquella trágica noche de abril  mientras escuchaban a la banda del Titánic tocar el himno que dice: «Quiero estar más  cerca de ti, mi Dios». Pidámosle  a Dios perdón por todo pecado que hayamos cometido contra Él y contra nuestros  semejantes antes de que sea demasiado tarde. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Wikipedia, s.v. «Clase Olympic» &lt;https://es.wikipedia.org/wiki/Clase_Olympic&gt; En línea 16 octubre 2019.                 2       F.B., «Titán, Titanic», El Mundo, 2012 &lt;https://www.elmundo.es/especiales/2012/internacional/titanic/curiosidades/profecia.html&gt; En línea 11 octubre 2019; Debra J. Groom, «The strange tale of an Oswego man who wrote a book predicting a Titanic-like disaster ... 14 years before it happened» [La extraña historia de un hombre de Oswego que escribió un libro que predecía un desastre Titánico... 14 años antes de que sucedió], The Post-Standard, 11 diciembre 2011 (actualizado 22 marzo 2019 &lt;https://www.syracuse.com/news/2011/12/the_strange_tale_of_an_oswego.html&gt; En...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Bien te quiere quien te advierte» (1a. parte)</title><link>https://www.spreaker.com/episode/bien-te-quiere-quien-te-advierte-1a-parte--71311040</link><description><![CDATA[(Víspera del Aniversario del Naufragio del Titánic)   Era una maravilla de la tecnología náutica. Se trataba de un transatlántico británico, el buque de pasajeros más  grande y más lujoso que jamás hubiera navegado las aguas de océano alguno.  Tenía 269 metros de largo por 28 metros en su punto más ancho, y había sido  construido de tal modo que se creía que no podía hundirse.   Emprendió su travesía inaugural el 10 de abril de 1912, partiendo de Southampton, Inglaterra, rumbo a la ciudad de  Nueva York. A medida que cruzaba magistralmente el océano, la admiración de  todos aumentaba debido a la ausencia de vibración y a su estabilidad no  obstante una velocidad cada vez mayor. Con el mar en perfecta calma, avanzó a  todo vapor hasta un punto en el Atlántico Norte a unos 640 kilómetros al sur de  Terranova.   Faltaban sólo veinte minutos para la medianoche del domingo 14 de abril, cuando un atalaya divisó un iceberg  directamente en frente. El enorme transatlántico empezó de inmediato a virar,  pero ya era demasiado tarde. Al chocar contra aquel imponente bloque de hielo,  se abrieron por lo menos cinco de sus compartimentos estancos hacia la proa, y  el buque comenzó a llenarse de agua y a inclinarse al sumergirse la proa. Se  hundió finalmente a las 2:20 de la madrugada del lunes 15 de abril de 1912, y  quedó sepultado en el fondo del mar, a unos cuatro kilómetros de profundidad.  De unas 2.224 personas que llevaba a bordo, el renombrado Titánic sólo  tenía espacio para 1.178 en sus botes salvavidas, y para colmo de males en  varios de los botes quedaron muchos puestos vacantes, dejando aún más pasajeros  abandonados a su suerte. En total perecieron 1.522 personas.   El buque Californian, a menos de 32 kilómetros de distancia, pudo haber socorrido al Titánic a tiempo  para salvar a todos sus pasajeros, pero no recibió la señal telegráfica  pidiendo auxilio debido a que el radiotelegrafista había dejado de escuchar sus  audífonos diez minutos antes de la primera señal. Irónicamente, ese mismo  radiotelegrafista del Californian le había advertido al Titánic del peligro dos veces, la última, 45 minutos antes del desastre. Pero uno de  los radiotelegrafistas del Titánic, en lugar de hacerle caso, le había  respondido que se callara, pues estaba interfiriendo la señal.   Con razón dice el refrán: «Bien te quiere quien te advierte.»1 Jesucristo, el Hijo de Dios, nos  advirtió que el fin del mundo, ese iceberg infranqueable contra el que ha de  chocar la humanidad entera, será como sucedió en tiempos de Noé: «Comían,  bebían, y se casaban... hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces  llegó el diluvio y los destruyó a todos.... Por tanto —agregó Jesús—,  manténganse despiertos porque no saben ni el día ni la hora.... Dichosos los  siervos a quienes su señor encuentre... preparados, aunque llegue a la  medianoche o de madrugada.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Refranero general ideológico español, compilado por Luis Martínez Kleiser (Madrid: Editorial Hernando, 1989), p. 66.                 2       Lc 17:20,26,27; Mt 25:13; 12:37,38]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr14</guid><pubDate>Tue, 14 Apr 2026 08:24:19 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71311040/2026abr14.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Aniversario del Naufragio del Titánic)   Era una maravilla de la tecnología náutica. 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Con el mar en perfecta calma, avanzó a  todo vapor hasta un punto en el Atlántico Norte a unos 640 kilómetros al sur de  Terranova.   Faltaban sólo veinte minutos para la medianoche del domingo 14 de abril, cuando un atalaya divisó un iceberg  directamente en frente. El enorme transatlántico empezó de inmediato a virar,  pero ya era demasiado tarde. Al chocar contra aquel imponente bloque de hielo,  se abrieron por lo menos cinco de sus compartimentos estancos hacia la proa, y  el buque comenzó a llenarse de agua y a inclinarse al sumergirse la proa. Se  hundió finalmente a las 2:20 de la madrugada del lunes 15 de abril de 1912, y  quedó sepultado en el fondo del mar, a unos cuatro kilómetros de profundidad.  De unas 2.224 personas que llevaba a bordo, el renombrado Titánic sólo  tenía espacio para 1.178 en sus botes salvavidas, y para colmo de males en  varios de los botes quedaron muchos puestos vacantes, dejando aún más pasajeros  abandonados a su suerte. En total perecieron 1.522 personas.   El buque Californian, a menos de 32 kilómetros de distancia, pudo haber socorrido al Titánic a tiempo  para salvar a todos sus pasajeros, pero no recibió la señal telegráfica  pidiendo auxilio debido a que el radiotelegrafista había dejado de escuchar sus  audífonos diez minutos antes de la primera señal. Irónicamente, ese mismo  radiotelegrafista del Californian le había advertido al Titánic del peligro dos veces, la última, 45 minutos antes del desastre. Pero uno de  los radiotelegrafistas del Titánic, en lugar de hacerle caso, le había  respondido que se callara, pues estaba interfiriendo la señal.   Con razón dice el refrán: «Bien te quiere quien te advierte.»1 Jesucristo, el Hijo de Dios, nos  advirtió que el fin del mundo, ese iceberg infranqueable contra el que ha de  chocar la humanidad entera, será como sucedió en tiempos de Noé: «Comían,  bebían, y se casaban... hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces  llegó el diluvio y los destruyó a todos.... Por tanto —agregó Jesús—,  manténganse despiertos porque no saben ni el día ni la hora.... Dichosos los  siervos a quienes su señor encuentre... preparados, aunque llegue a la  medianoche o de madrugada.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Refranero general ideológico español, compilado por Luis Martínez Kleiser (Madrid: Editorial Hernando, 1989), p. 66.                 2       Lc 17:20,26,27; Mt 25:13; 12:37,38]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La sed de venganza</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-sed-de-venganza--71285582</link><description><![CDATA[En 1528, Pánfilo de Narváez desembarcó en la Florida cerca de la Bahía de Tampa.  Allí el capitán español se hizo amigo de un cacique llamado Hirrihigua, al que  posteriormente mutiló. Mandó que a la madre del cacique la despedazaran y se la  comieran los perros, y luego le cortó la nariz al cacique. Consumado este acto  salvaje, Narváez zarpó y navegó en busca de más destrucción en el norte de la  Florida.   Después de la salida del capitán, llegó procedente de Cuba una patrulla española en busca de él. El cacique  Hirrihigua logró mañosamente que cuatro miembros de la tripulación patrullera  desembarcaran allí, y los capturó. Los españoles restantes huyeron, pero ahora  Hirrihigua tenía cuatro prisioneros con los que podía tramar su venganza.   Un día de fiesta hizo desnudar a los españoles, y luego mandó que corrieran, uno por uno, alrededor de la plaza de  la aldea. Los indios les lanzaron flechas que se les quedaron clavadas en el  cuerpo, pero evitaron herirlos en órganos vitales. Así dieron muerte de una  manera lenta y tortuosa a tres de los españoles. Luego sacaron al cuarto  español, Juan Ortiz, de dieciocho años de edad, para matarlo de la misma  manera. Por alguna razón a la mujer del cacique y a sus hijas les cayó bien el  joven Ortiz, y convencieron a Hirrihigua que le perdonara la vida. De modo que  el cacique condenó a Ortiz a trabajo de criado y al cuidado del cementerio de  la tribu. El futuro de Ortiz se tornó más prometedor cuando mató una pantera  durante su turno en el cementerio.   Llegó el día en que el cacique decidió que iba a tener que matar al joven español. Pero la hija del cacique lo ayudó a  escapar. Por eso cuando el conquistador Hernando de Soto se posesionó de la  Florida en nombre de España en 1539, Ortiz pudo servirle de intérprete hasta su  muerte al oeste del río Misisipí que había descubierto.1   Esta historia salvaje ilustra el extremo al que se puede llegar para aplacar la sed de venganza, y lo difícil  que es lograr que se haga justicia. La triste realidad es que con la venganza  no se consigue la paz; antes bien, se pierde hasta la poca paz que queda. Por eso la Carta a los Hebreos en  el Nuevo Testamento de la Biblia nos advierte que Dios ha dicho: «Mía es la  venganza; yo pagaré», y que «¡es aterrador caer en las manos del Dios vivo!»2   Es que Aquel que nos creó como somos sabe que la venganza no resuelve nada en nuestro interior. Lo único que  restablece la paz interior es nuestra disposición a recibir el perdón que nos  ofrece Dios, a perdonar a los demás con el poder que Él nos da para hacerlo, y  a dejar nuestra causa en sus manos, es decir, en manos del único que siempre  hace justicia porque es Justo por naturaleza. Pues tarde o temprano, para bien  o para mal, Dios pagará. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Joe Crankshaw, «Tales of Old Florida: Florida History Outshines Disney’s Pocahontas» [Relatos de la antigua Florida: La historia de la Florida eclipsa el Pocahontas de Disney], Miami Herald, 19 junio 1995, p. 5B; véase Garcilaso de la Vega, La Florida del Inca: Historia del adelantado Hernando de Soto, Gobernador y Capitán General del Reino de la Florida, y de otros heroicos caballeros españoles e indios (Madrid: Nicolás Rodríguez Franco, Impresor, 1723), pp. 25-41.                 2       Heb 10:30,31 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr13</guid><pubDate>Mon, 13 Apr 2026 07:23:48 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71285582/2026abr13.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En 1528, Pánfilo de Narváez desembarcó en la Florida cerca de la Bahía de Tampa.  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Un día de fiesta hizo desnudar a los españoles, y luego mandó que corrieran, uno por uno, alrededor de la plaza de  la aldea. Los indios les lanzaron flechas que se les quedaron clavadas en el  cuerpo, pero evitaron herirlos en órganos vitales. Así dieron muerte de una  manera lenta y tortuosa a tres de los españoles. Luego sacaron al cuarto  español, Juan Ortiz, de dieciocho años de edad, para matarlo de la misma  manera. Por alguna razón a la mujer del cacique y a sus hijas les cayó bien el  joven Ortiz, y convencieron a Hirrihigua que le perdonara la vida. De modo que  el cacique condenó a Ortiz a trabajo de criado y al cuidado del cementerio de  la tribu. El futuro de Ortiz se tornó más prometedor cuando mató una pantera  durante su turno en el cementerio.   Llegó el día en que el cacique decidió que iba a tener que matar al joven español. Pero la hija del cacique lo ayudó a  escapar. Por eso cuando el conquistador Hernando de Soto se posesionó de la  Florida en nombre de España en 1539, Ortiz pudo servirle de intérprete hasta su  muerte al oeste del río Misisipí que había descubierto.1   Esta historia salvaje ilustra el extremo al que se puede llegar para aplacar la sed de venganza, y lo difícil  que es lograr que se haga justicia. La triste realidad es que con la venganza  no se consigue la paz; antes bien, se pierde hasta la poca paz que queda. Por eso la Carta a los Hebreos en  el Nuevo Testamento de la Biblia nos advierte que Dios ha dicho: «Mía es la  venganza; yo pagaré», y que «¡es aterrador caer en las manos del Dios vivo!»2   Es que Aquel que nos creó como somos sabe que la venganza no resuelve nada en nuestro interior. Lo único que  restablece la paz interior es nuestra disposición a recibir el perdón que nos  ofrece Dios, a perdonar a los demás con el poder que Él nos da para hacerlo, y  a dejar nuestra causa en sus manos, es decir, en manos del único que siempre  hace justicia porque es Justo por naturaleza. Pues tarde o temprano, para bien  o para mal, Dios pagará. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Joe Crankshaw, «Tales of Old Florida: Florida History Outshines Disney’s Pocahontas» [Relatos de la antigua Florida: La historia de la Florida eclipsa el Pocahontas de Disney], Miami Herald, 19 junio 1995, p. 5B; véase Garcilaso de la Vega, La Florida del Inca: Historia del adelantado Hernando de Soto, Gobernador y Capitán General del Reino de la Florida, y de otros heroicos caballeros españoles e indios (Madrid: Nicolás Rodríguez Franco, Impresor, 1723), pp. 25-41.                 2       Heb 10:30,31 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El abuso infantil y el masoquismo</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-abuso-infantil-y-el-masoquismo--71253554</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Todo empezó cuando tenía cuatro años. Recuerdo a mi madre golpeándome con una correa de cuero, tan duro que al final mis piernas quedaban  marcadas.... Los castigos siempre fueron fuertes, aplicados con rabia, amenazas  y a veces hasta con rechazo....   »Cuando estaba solo, yo mismo me infligía dolor físico, estilo masoquista, y eso me calmaba.... Mi adicción me ha servido de escape al  estrés y a las tensiones del día a día.   »Entiendo que no es normal lo que hago. Me aísla de la gente. He intentado casi de todo para dejarlo, pero no puedo. Cuando lo  intento, la ansiedad es tal que me transformo en otra persona.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Qué trágico lo que le sucedió a usted! ¡Cuánto lo sentimos! Su mamá comenzó a  maltratarlo cuando usted apenas tenía cuatro años, y los estudios científicos  han demostrado que esos años tempranos de la infancia son un lapso de  desarrollo acelerado del cerebro. Durante ese lapso preciso, el abuso que usted  estaba sufriendo causó reacciones químicas y eléctricas en su cerebro que  enredaron y confundieron las conexiones y las asociaciones que su cerebro  estaba desarrollando.1   »Se ha comprobado que las víctimas del abuso infantil tienen una predisposición a trastornos de ansiedad... y a una diversidad de tipos de  enfermedades mentales.2 Su compulsión de hacerse daño como una  manera de aliviar la ansiedad es un mecanismo de defensa que descubrió su  cerebro de cuatro años de edad. Usted creció literalmente experimentando una  asociación entre el dolor y el alivio de la ansiedad, de modo que su cerebro  está completamente convencido de que no hay ninguna otra manera de  afrontarlo....   »Ojalá hubiera pasos sencillos que pudiéramos recomendarle para resolver este problema, pero no es así de fácil.  El problema suyo es una condición médica, y nosotros no estamos facultados para  tratar problemas médicos. Así que usted necesita consultar a un médico lo más  pronto posible. Cuéntele acerca del abuso que sufrió durante su infancia y de  la compulsión actual que tiene de hacerse daño. El médico debe referirlo a un  psiquiatra, quien es el especialista que ha recibido el adiestramiento y la  preparación más adecuados para tratar problemas del cerebro y enfermedades  mentales.   »El ser víctima de abuso no es motivo de vergüenza. Usted no lo causó y no hizo nada para merecerlo. Fue un  delito, y usted fue la víctima....   »Además de consultar a un médico, también le instamos a que lea el consejo que dimos en el Caso 523 en  www.conciencia.net para enterarse de otras maneras de aliviar su ansiedad al  meditar en el mensaje que nos dejó Dios en la Biblia.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 770. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Leonard Holmes, Ph.D., «How Emotional Abuse in Childhood Changes the Brain» [La manera como el abuso emocional durante la infancia cambia el cerebro], Verywell Mind [Mente muy sana], 15 noviembre 2021 &lt;https://www.verywellmind.com/childhood-abuse-changes-the-brain-2330401&gt; En línea 13 febrero 2023.                 2       Elizabeth T.C. Lippard, Ph.D., y Charles B. Nemeroff, M.D., Ph.D., «The Devastating Clinical Consequences of Child Abuse and Neglect: Increased Disease Vulnerability and Poor Treatment Response in Mood Disorders» [Las devastadoras consecuencias clínicas del abuso y del trato negligente de niños: Mayor vulnerabilidad a enfermedades y mala respuesta a los tratamientos de trastornos en el estado de ánimo], The American Journal of Psychiatry [La Revista Americana de Psiquiatría], 20 septiembre 2019 &lt;https://ajp.psychiatryonline.org/doi/full/10.1176/appi.ajp.2019.19010020&gt; En línea 13 febrero 2023.]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr11</guid><pubDate>Sat, 11 Apr 2026 08:21:54 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71253554/2026abr11.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Todo empezó cuando tenía cuatro años. Recuerdo a mi madre golpeándome...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Todo empezó cuando tenía cuatro años. Recuerdo a mi madre golpeándome con una correa de cuero, tan duro que al final mis piernas quedaban  marcadas.... Los castigos siempre fueron fuertes, aplicados con rabia, amenazas  y a veces hasta con rechazo....   »Cuando estaba solo, yo mismo me infligía dolor físico, estilo masoquista, y eso me calmaba.... Mi adicción me ha servido de escape al  estrés y a las tensiones del día a día.   »Entiendo que no es normal lo que hago. Me aísla de la gente. He intentado casi de todo para dejarlo, pero no puedo. Cuando lo  intento, la ansiedad es tal que me transformo en otra persona.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Qué trágico lo que le sucedió a usted! ¡Cuánto lo sentimos! Su mamá comenzó a  maltratarlo cuando usted apenas tenía cuatro años, y los estudios científicos  han demostrado que esos años tempranos de la infancia son un lapso de  desarrollo acelerado del cerebro. Durante ese lapso preciso, el abuso que usted  estaba sufriendo causó reacciones químicas y eléctricas en su cerebro que  enredaron y confundieron las conexiones y las asociaciones que su cerebro  estaba desarrollando.1   »Se ha comprobado que las víctimas del abuso infantil tienen una predisposición a trastornos de ansiedad... y a una diversidad de tipos de  enfermedades mentales.2 Su compulsión de hacerse daño como una  manera de aliviar la ansiedad es un mecanismo de defensa que descubrió su  cerebro de cuatro años de edad. Usted creció literalmente experimentando una  asociación entre el dolor y el alivio de la ansiedad, de modo que su cerebro  está completamente convencido de que no hay ninguna otra manera de  afrontarlo....   »Ojalá hubiera pasos sencillos que pudiéramos recomendarle para resolver este problema, pero no es así de fácil.  El problema suyo es una condición médica, y nosotros no estamos facultados para  tratar problemas médicos. Así que usted necesita consultar a un médico lo más  pronto posible. Cuéntele acerca del abuso que sufrió durante su infancia y de  la compulsión actual que tiene de hacerse daño. El médico debe referirlo a un  psiquiatra, quien es el especialista que ha recibido el adiestramiento y la  preparación más adecuados para tratar problemas del cerebro y enfermedades  mentales.   »El ser víctima de abuso no es motivo de vergüenza. Usted no lo causó y no hizo nada para merecerlo. Fue un  delito, y usted fue la víctima....   »Además de consultar a un médico, también le instamos a que lea el consejo que dimos en el Caso 523 en  www.conciencia.net para enterarse de otras maneras de aliviar su ansiedad al  meditar en el mensaje que nos dejó Dios en la Biblia.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 770. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Leonard Holmes, Ph.D., «How Emotional Abuse in Childhood Changes the Brain» [La manera como el abuso emocional durante la infancia cambia el cerebro], Verywell Mind [Mente muy sana], 15 noviembre 2021 &lt;https://www.verywellmind.com/childhood-abuse-changes-the-brain-2330401&gt; En línea 13 febrero 2023.                 2       Elizabeth T.C. Lippard, Ph.D., y Charles B. Nemeroff, M.D., Ph.D., «The Devastating Clinical Consequences of Child Abuse and Neglect: Increased Disease Vulnerability and Poor Treatment Response in Mood Disorders» [Las devastadoras consecuencias clínicas del abuso y del trato negligente de niños: Mayor vulnerabilidad a enfermedades y mala respuesta a los tratamientos de trastornos en el estado de ánimo], The American Journal of Psychiatry...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Unidos por la miseria»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/unidos-por-la-miseria--71228128</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Día Internacional de los Niños de la Calle)   «... Toda la zona del arenal del dique, como toda la ciudad de Bahía, [pertenecía] a los Capitanes de la  arena....   »... La ciudad comenzó a hablar de [aquellos] chicos vagabundos que vivían del robo.  Nadie sabía el número exacto de los que así vivían. Serían unos cien y, de  ésos, más de cuarenta dormían en las ruinas del... viejo depósito abandonado,  en compañía de ratones, bajo la luna amarilla....   »... El Sem‑Pernas... quería... algo que lo hiciera feliz, que lo librase... de esas  ganas de llorar que le venían en las noches de invierno.... una mano que lo  acariciara, alguien que le hiciera olvidar su defecto físico con mucho amor,  que le hiciera olvidar los... años que había vivido solo en las calles de la  ciudad, hostilizado por los hombres que pasaban, empujado por los porteros,  zurrado por los muchachos más grandes. Nunca tuvo familia. Había vivido en la  casa de un panadero, al que llamaba padrino, que le pegaba buenas palizas.   »El día que comprendió que una fuga lo libraría, lo hizo. Sufrió hambre, y un día  lo metieron preso.... Aquella noche en la comisaría... vigilantes borrachos le  hicieron correr renqueando alrededor de una pieza. En cada rincón lo esperaba  uno con un palo largo. Las marcas de las costillas ya habían desaparecido, pero  en la parte interior nunca desapareció el dolor de esa noche....   »... Después encontró a los Capitanes de la arena... y se quedó con ellos.... Su corazón estaba lleno de  odio. Confusamente deseaba tener una bomba... que arrasara con toda la  ciudad.... Entonces se alegraría. O también, si alguien, posiblemente una mujer  de cabellos grises y manos suaves, lo apretara contra su pecho, le acariciara  la cabeza y lo hiciera dormir un buen sueño, un sueño que no estuviera lleno de  los sueños con aquella noche en la comisaría. Entonces estaría alegre y no  tendría odio en el corazón. Y no tendría más envidia ni desprecio....»1   Así nos presenta al patético Sem-Pernas el popular novelista brasileño Jorge Amado  en su obra titulada Capitanes de la arena. Cuando apareció este polémico  libro de Amado en 1973, el Estado Novo brasileiro confiscó la edición y  mandó quemar centenares de ejemplares en la plaza pública. De modo que cuando  volvió a aparecer el libro siete años más tarde, «constituyó un verdadero  acontecimiento cultural», comentan los editores de Losada en la contraportada de  su edición del 2006.   Gracias a Dios, ese «mundo de los niños abandonados, unidos por la miseria y empujados  por una sociedad egoísta hacia los arenales del puerto, donde organizan su  propia sociedad infantil, con toda la secuela de la delincuencia, pero rica  también en solidaridad, inocencia y amor», como los describe la Editorial  Losada, es el mismo mundo por el que el Padre celestial envió a su único Hijo  Jesucristo a morir en la cruz del monte Calvario... solidario, inocente y  amoroso.2 Y ese Hijo de Dios que dio su vida por todos los niños de la ciudad de Bahía, tanto los niños abandonados como los niños consentidos, es el mismo Cristo Redentor al que se le rinde homenaje con un monumento en el monte Corcovado, el Cristo que siente igual compasión y ternura por los niños de Río de Janeiro, del resto de Brasil, de Iberoamérica y del mundo entero.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jorge Amado, Capitanes de la arena, trad. Estela dos Santos (Buenos Aires: Editorial Losada, 1973), pp. 30-31,41-42.                 2       Jn 3:16                 3       Sal 103:13; Mt 23:37; Lc 13:34]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr10</guid><pubDate>Fri, 10 Apr 2026 08:25:07 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71228128/2026abr10.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Día Internacional de los Niños de la Calle)   «... Toda la zona del arenal del dique, como toda la ciudad de Bahía, [pertenecía] a los Capitanes de la  arena....   »... La ciudad comenzó a hablar de [aquellos] chicos vagabundos que...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Antevíspera del Día Internacional de los Niños de la Calle)   «... Toda la zona del arenal del dique, como toda la ciudad de Bahía, [pertenecía] a los Capitanes de la  arena....   »... La ciudad comenzó a hablar de [aquellos] chicos vagabundos que vivían del robo.  Nadie sabía el número exacto de los que así vivían. Serían unos cien y, de  ésos, más de cuarenta dormían en las ruinas del... viejo depósito abandonado,  en compañía de ratones, bajo la luna amarilla....   »... El Sem‑Pernas... quería... algo que lo hiciera feliz, que lo librase... de esas  ganas de llorar que le venían en las noches de invierno.... una mano que lo  acariciara, alguien que le hiciera olvidar su defecto físico con mucho amor,  que le hiciera olvidar los... años que había vivido solo en las calles de la  ciudad, hostilizado por los hombres que pasaban, empujado por los porteros,  zurrado por los muchachos más grandes. Nunca tuvo familia. Había vivido en la  casa de un panadero, al que llamaba padrino, que le pegaba buenas palizas.   »El día que comprendió que una fuga lo libraría, lo hizo. Sufrió hambre, y un día  lo metieron preso.... Aquella noche en la comisaría... vigilantes borrachos le  hicieron correr renqueando alrededor de una pieza. En cada rincón lo esperaba  uno con un palo largo. Las marcas de las costillas ya habían desaparecido, pero  en la parte interior nunca desapareció el dolor de esa noche....   »... Después encontró a los Capitanes de la arena... y se quedó con ellos.... Su corazón estaba lleno de  odio. Confusamente deseaba tener una bomba... que arrasara con toda la  ciudad.... Entonces se alegraría. O también, si alguien, posiblemente una mujer  de cabellos grises y manos suaves, lo apretara contra su pecho, le acariciara  la cabeza y lo hiciera dormir un buen sueño, un sueño que no estuviera lleno de  los sueños con aquella noche en la comisaría. Entonces estaría alegre y no  tendría odio en el corazón. Y no tendría más envidia ni desprecio....»1   Así nos presenta al patético Sem-Pernas el popular novelista brasileño Jorge Amado  en su obra titulada Capitanes de la arena. Cuando apareció este polémico  libro de Amado en 1973, el Estado Novo brasileiro confiscó la edición y  mandó quemar centenares de ejemplares en la plaza pública. De modo que cuando  volvió a aparecer el libro siete años más tarde, «constituyó un verdadero  acontecimiento cultural», comentan los editores de Losada en la contraportada de  su edición del 2006.   Gracias a Dios, ese «mundo de los niños abandonados, unidos por la miseria y empujados  por una sociedad egoísta hacia los arenales del puerto, donde organizan su  propia sociedad infantil, con toda la secuela de la delincuencia, pero rica  también en solidaridad, inocencia y amor», como los describe la Editorial  Losada, es el mismo mundo por el que el Padre celestial envió a su único Hijo  Jesucristo a morir en la cruz del monte Calvario... solidario, inocente y  amoroso.2 Y ese Hijo de Dios que dio su vida por todos los niños de la ciudad de Bahía, tanto los niños abandonados como los niños consentidos, es el mismo Cristo Redentor al que se le rinde homenaje con un monumento en el monte Corcovado, el Cristo que siente igual compasión y ternura por los niños de Río de Janeiro, del resto de Brasil, de Iberoamérica y del mundo entero.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jorge Amado, Capitanes de la arena, trad. Estela dos Santos (Buenos Aires: Editorial Losada, 1973), pp. 30-31,41-42.                 2       Jn 3:16                 3       Sal 103:13; Mt 23:37; Lc 13:34]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Por la mala conducta de su hija adulta</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-la-mala-conducta-de-su-hija-adulta--71206041</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó una mujer en las siguientes  palabras:   «Yo me congrego en una iglesia donde enseño la Biblia. Mi hija mayor es maestra de inglés, y lleva una  vida de desorden, alcohol y relaciones con diferentes hombres.... Los fines de  semana se la pasa metida en los bares.   »Por ser yo maestra también como mi hija, no puedo dar consejos porque las demás personas me señalan diciéndome que  me gusta corregir a los demás, pero que no corrijo a mi propia hija.... He  sabido que ella ha dañado algunos matrimonios porque los afectados vienen a mí  para informarme de lo que mi hija está haciendo, y me responsabilizan a mí.  ¿Qué hago? Ella aún vive bajo mi techo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »En el Caso 881, le dimos un consejo a una madre con un problema muy parecido al suyo. Le recomendamos que  consulte ese caso en www.conciencia.net para  enterarse de lo que le aconsejamos.   »Una de las diferencias entre ese caso y el suyo es que la hija adulta ya no estaba viviendo en casa con la mamá, lo cual  no es ni bueno ni malo. Pero en su caso, usted sí tiene la opción de pedirle a  su hija que se mude y viva por su propia cuenta. Es posible que la gente sea  más comprensiva si su hija se muda, pero usted necesitará pedirle a Dios que la  guíe en cuanto a esa decisión, ya que no hay una respuesta específica basada en  la Biblia que podamos darle.   »Lo que la Biblia sí establece son los requisitos para ser un líder. El apóstol  Pablo enfatizó en sus cartas a Timoteo y a Tito que un líder debe gobernar bien  su hogar, y eso incluye amar y disciplinar de manera constante a los hijos.1  Pero la hija suya ya no es una niña. Es una adulta que trabaja y toma sus  propias decisiones, aun sabiendo que usted no las aprueba.   »Hay varios ejemplos de líderes en la Biblia que no fueron descalificados a pesar de  que sus hijos adultos no sirvieron a Dios. El sacerdote Elí, el profeta Samuel  y el rey David tuvieron hijos adultos que no anduvieron en los caminos de Dios,2  y sin embargo Dios no rechazó a esos padres por las acciones de sus hijos. Cada  hijo adulto tuvo que sufrir las consecuencias de su propia desobediencia.   »No obstante, nos preocupa que en su vida haya personas que la juzgan con tanta  severidad. Esas personas la están juzgando a pesar de que Jesucristo mismo, el  Hijo de Dios, enseñó: “No juzguen para que nadie los juzgue a ustedes.”»3   »... Nosotros, también, tenemos una hija adulta que no es una seguidora de Cristo. Al igual que a su  hija, se le han enseñado los caminos de Dios, pero ahora mismo está optando por  no seguirlo a Él. Por supuesto que oramos por ella, pero su condición  espiritual no afecta nuestra capacidad de enseñar a otros.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 888. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Ti 3:4-5; Tit 1:5-9                 2       1S 2:12-17, 22-25; 8:1-3; 2S 13:1–18:33; 1R 1:1-53                 3       Mt 7:1]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr09</guid><pubDate>Thu, 09 Apr 2026 08:22:18 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71206041/2026abr09.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó una mujer en las siguientes  palabras:   «Yo me congrego en una iglesia donde enseño la Biblia. 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Ella aún vive bajo mi techo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »En el Caso 881, le dimos un consejo a una madre con un problema muy parecido al suyo. Le recomendamos que  consulte ese caso en www.conciencia.net para  enterarse de lo que le aconsejamos.   »Una de las diferencias entre ese caso y el suyo es que la hija adulta ya no estaba viviendo en casa con la mamá, lo cual  no es ni bueno ni malo. Pero en su caso, usted sí tiene la opción de pedirle a  su hija que se mude y viva por su propia cuenta. Es posible que la gente sea  más comprensiva si su hija se muda, pero usted necesitará pedirle a Dios que la  guíe en cuanto a esa decisión, ya que no hay una respuesta específica basada en  la Biblia que podamos darle.   »Lo que la Biblia sí establece son los requisitos para ser un líder. El apóstol  Pablo enfatizó en sus cartas a Timoteo y a Tito que un líder debe gobernar bien  su hogar, y eso incluye amar y disciplinar de manera constante a los hijos.1  Pero la hija suya ya no es una niña. Es una adulta que trabaja y toma sus  propias decisiones, aun sabiendo que usted no las aprueba.   »Hay varios ejemplos de líderes en la Biblia que no fueron descalificados a pesar de  que sus hijos adultos no sirvieron a Dios. El sacerdote Elí, el profeta Samuel  y el rey David tuvieron hijos adultos que no anduvieron en los caminos de Dios,2  y sin embargo Dios no rechazó a esos padres por las acciones de sus hijos. Cada  hijo adulto tuvo que sufrir las consecuencias de su propia desobediencia.   »No obstante, nos preocupa que en su vida haya personas que la juzgan con tanta  severidad. Esas personas la están juzgando a pesar de que Jesucristo mismo, el  Hijo de Dios, enseñó: “No juzguen para que nadie los juzgue a ustedes.”»3   »... Nosotros, también, tenemos una hija adulta que no es una seguidora de Cristo. Al igual que a su  hija, se le han enseñado los caminos de Dios, pero ahora mismo está optando por  no seguirlo a Él. Por supuesto que oramos por ella, pero su condición  espiritual no afecta nuestra capacidad de enseñar a otros.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 888. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Ti 3:4-5; Tit 1:5-9                 2       1S 2:12-17, 22-25; 8:1-3; 2S 13:1–18:33; 1R 1:1-53                 3       Mt 7:1]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Su decisión me hace sentir culpable»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/su-decision-me-hace-sentir-culpable--71176596</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Después de veinticinco años de casados, me enteré de que mi esposo tuvo un romance hace  diez años y nació una hija. Me enfurecí mucho y quise separarme de él. Hemos  venido aceptando lo sucedido con el pasar del tiempo, y un día me confesó que,  después de que me enteré, nunca más ha ido a  ver a su hija, que debe tener nueve años, y que no le interesa tener ningún  contacto con ella ni con su mamá. Él me dice que tomó esa decisión por mí, para  que yo no sufra. Pero sé que el que sufre es él, porque es un hombre  responsable.   »Yo no sé qué hacer, si decirle que la busque o dejar eso así. Su decisión me hace sentir culpable, aunque no  quiero que nada dañe mi matrimonio.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Nos alegra que le haya hecho caso a su conciencia, la cual le está haciendo ver que  no es justo que una inocente niña pierda a su papá. Sin duda, usted no quiere  ser la causa de que una pequeña sufra el resto de su vida porque la abandonó su  padre.   »Por supuesto que su esposo hizo lo indebido. Cometió adulterio y pecó  contra usted y contra Dios. Y la niña es una consecuencia de ese pecado. ¡Pero  ella es inocente! ¡No hizo nada malo! ¿Qué gana con hacerla sufrir por el  pecado de su esposo?   »Uno de los Diez Mandamientos es no cometer adulterio.1 ¿Por qué consideró Dios que tenía tanta  importancia como para que fuera una de las diez normas de conducta esenciales?  Precisamente porque Él ama a los niños inocentes, se interesa en el bienestar  de ellos y quiere asegurarse de que disfruten de las mejores oportunidades en  la vida como parte de una familia estable y amorosa. Esa hija de su esposo  jamás tendrá [tal] oportunidad....   »Le instamos a que tome la decisión de no relacionar en sus pensamientos a esa niña  con el pecado de su esposo ni con la madre de ella. Dígale a su esposo que  sienta la libertad de invitar a su hija a la casa de ustedes. Aprenda a amarla,  no porque usted acepta lo que hizo su esposo, sino porque sabe que ella es  inocente. De hacerlo así, en vez de dañar su matrimonio, profundizará el  aprecio y el amor que su esposo le tiene a usted.   »No será fácil. Es obvio que la niña la verá a usted como la rival de su mamá. Tal vez la trate con desprecio al principio. Si eso sucede, ábrale las puertas de su hogar de todos  modos y permítale pasar tiempo allí con su papá mientras usted se mantiene  alejada en otra parte de la casa. Pero siempre recuerde que la relación que  sostiene su esposo con esa hija no es nada de lo que usted debe ponerse celosa.  El amor que él siente por ella es diferente del que siente  por usted. Se portará usted como una mujer muy sabia si aprende a aceptar a esa  pequeña del mismo modo en que ha llegado a aceptar lo que hizo su esposo.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el  enlace que dice: «Caso 147» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice:  «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Éx 20:14; Dt 5:18]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr08</guid><pubDate>Wed, 08 Apr 2026 08:22:28 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71176596/2026abr08.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Después de veinticinco años de casados, me enteré de que mi esposo tuvo un romance hace  diez años y nació una hija. Me enfurecí mucho y quise separarme de él. Hemos  venido aceptando lo sucedido con el pasar del tiempo, y un día me confesó que,  después de que me enteré, nunca más ha ido a  ver a su hija, que debe tener nueve años, y que no le interesa tener ningún  contacto con ella ni con su mamá. Él me dice que tomó esa decisión por mí, para  que yo no sufra. Pero sé que el que sufre es él, porque es un hombre  responsable.   »Yo no sé qué hacer, si decirle que la busque o dejar eso así. Su decisión me hace sentir culpable, aunque no  quiero que nada dañe mi matrimonio.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Nos alegra que le haya hecho caso a su conciencia, la cual le está haciendo ver que  no es justo que una inocente niña pierda a su papá. Sin duda, usted no quiere  ser la causa de que una pequeña sufra el resto de su vida porque la abandonó su  padre.   »Por supuesto que su esposo hizo lo indebido. Cometió adulterio y pecó  contra usted y contra Dios. Y la niña es una consecuencia de ese pecado. ¡Pero  ella es inocente! ¡No hizo nada malo! ¿Qué gana con hacerla sufrir por el  pecado de su esposo?   »Uno de los Diez Mandamientos es no cometer adulterio.1 ¿Por qué consideró Dios que tenía tanta  importancia como para que fuera una de las diez normas de conducta esenciales?  Precisamente porque Él ama a los niños inocentes, se interesa en el bienestar  de ellos y quiere asegurarse de que disfruten de las mejores oportunidades en  la vida como parte de una familia estable y amorosa. Esa hija de su esposo  jamás tendrá [tal] oportunidad....   »Le instamos a que tome la decisión de no relacionar en sus pensamientos a esa niña  con el pecado de su esposo ni con la madre de ella. Dígale a su esposo que  sienta la libertad de invitar a su hija a la casa de ustedes. Aprenda a amarla,  no porque usted acepta lo que hizo su esposo, sino porque sabe que ella es  inocente. De hacerlo así, en vez de dañar su matrimonio, profundizará el  aprecio y el amor que su esposo le tiene a usted.   »No será fácil. Es obvio que la niña la verá a usted como la rival de su mamá. Tal vez la trate con desprecio al principio. Si eso sucede, ábrale las puertas de su hogar de todos  modos y permítale pasar tiempo allí con su papá mientras usted se mantiene  alejada en otra parte de la casa. Pero siempre recuerde que la relación que  sostiene su esposo con esa hija no es nada de lo que usted debe ponerse celosa.  El amor que él siente por ella es diferente del que siente  por usted. Se portará usted como una mujer muy sabia si aprende a aceptar a esa  pequeña del mismo modo en que ha llegado a aceptar lo que hizo su esposo.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el  enlace que dice: «Caso 147» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice:  «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Éx 20:14; Dt 5:18]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«La Lucrecia Borgia de Monserrat»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-lucrecia-borgia-de-monserrat--71151417</link><description><![CDATA[María de las Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano, amante de varios hombres a la vez, entre ellos su  esposo, amaba con la misma pasión el  dinero y el ostentarlo. Conocida como Yiya Murano, llegó a ser conocida también  con los infames motes de la envenenadora y la Lucrecia Borgia de Monserrat.  Vivía en Buenos Aires, Argentina, donde en 1979 envenenó con té a sus tres  amigas prestamistas.   En el prólogo a la biografía titulada Mi madre, Yiya Murano, escrita por su  hijo Martín Murano, el periodista y escritor argentino Rodolfo Palacios  sostiene que la ambición de Yiya «la llevó a humillar a su hijo desde niño,  entre mentiras, desprecios y amantes que le hacían regalos costosos.... Las  víctimas conocieron más a Yiya que su propio hijo. [A él] no le quedó ningún  buen recuerdo de su madre, ni un instante feliz, mucho menos una foto en  familia o un paseo inolvidable.»1   Respecto a su muy querido pero ingenuo padre, Martín declara: «Para mí fue siempre más  fácil comprender la actitud manipuladora de mi madre que la devoción de  [Antonio,] mi padre. Quizás Antonio, que murió de pena cuando encarcelaron a  Yiya, se sintió alguna vez identificado con los famosos versos que Borges  escribió sobre Buenos Aires: “No nos une el amor sino el espanto; será por eso  que la quiero tanto”.»2   Cuatro días antes del plazo que la sentencia dictada por la Cámara de Apelaciones  había fijado para que Yiya se entregara a la Justicia, le confesó por fin a  Martín que ella había matado a aquellas mujeres poniendo el veneno en los  saquitos de té que bebieron.   —Ahora que lo sabés, ¿qué pensás de mí? —quiso saber [Yiya].   —No creo que realmente te importe y, principalmente, a mí no me importa que a vos  te importe [—respondió él].   En contraste, lo que sí le importaba a Martín era lo que pensaba María Sandoval,  la empleada doméstica a quien Yiya había contratado para cuidarlo desde su  infancia y a quien él a menudo había llamado «mamá» sin que a Yiya le importara  mucho. Por eso Martín acababa de decirle a Yiya tajantemente:   —Para mí, Antonio es mi viejo y María mi vieja...   —¡María! Por favor... una sirvienta —[lo había interrumpido Yiya] de una manera  despectiva....   —Una sirvienta sí [—había replicado Martín—], pero que supo quererme, que supo  entenderme y que se enorgullecía cada vez que hablaba de mí...3   Gracias a Dios, quien creó a su imagen tanto a la mujer como al hombre, todos tenemos en Él a un Padre  celestial que nos ama no sólo paternalmente sino también con el tierno,  reconfortante y entrañable amor de una madre. Fue por  ese inmenso amor que Dios hizo posible que se nos llame hijos suyos. Para  serlo, sólo falta que reconozcamos que Jesucristo su Hijo supo querernos  más que nadie al dar su vida por nosotros, y supo entendernos al hacerse  hombre. Así podremos también llegar a apreciar el  orgullo que Dios siente por nosotros como Padre nuestro.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Martín Murano, Mi madre, Yiya Murano (Buenos Aires: Planeta, 2016), Edición Kindle: pp. 11-12.                 2       Ibíd., pp. 21-22.                 3       Ibíd., pp. 122-24.                 4       Gn 1:27; Dt 32:18; Is 49:15; 66:13; Mt 23:37; Jn 1:12,14; 3:16; 15:13; Fil 2:5-8; 1Jn 3:1]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr07</guid><pubDate>Tue, 07 Apr 2026 08:23:10 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71151417/2026abr07.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>María de las Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano, amante de varios hombres a la vez, entre ellos su  esposo, amaba con la misma pasión el  dinero y el ostentarlo. 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[A él] no le quedó ningún  buen recuerdo de su madre, ni un instante feliz, mucho menos una foto en  familia o un paseo inolvidable.»1   Respecto a su muy querido pero ingenuo padre, Martín declara: «Para mí fue siempre más  fácil comprender la actitud manipuladora de mi madre que la devoción de  [Antonio,] mi padre. Quizás Antonio, que murió de pena cuando encarcelaron a  Yiya, se sintió alguna vez identificado con los famosos versos que Borges  escribió sobre Buenos Aires: “No nos une el amor sino el espanto; será por eso  que la quiero tanto”.»2   Cuatro días antes del plazo que la sentencia dictada por la Cámara de Apelaciones  había fijado para que Yiya se entregara a la Justicia, le confesó por fin a  Martín que ella había matado a aquellas mujeres poniendo el veneno en los  saquitos de té que bebieron.   —Ahora que lo sabés, ¿qué pensás de mí? —quiso saber [Yiya].   —No creo que realmente te importe y, principalmente, a mí no me importa que a vos  te importe [—respondió él].   En contraste, lo que sí le importaba a Martín era lo que pensaba María Sandoval,  la empleada doméstica a quien Yiya había contratado para cuidarlo desde su  infancia y a quien él a menudo había llamado «mamá» sin que a Yiya le importara  mucho. Por eso Martín acababa de decirle a Yiya tajantemente:   —Para mí, Antonio es mi viejo y María mi vieja...   —¡María! Por favor... una sirvienta —[lo había interrumpido Yiya] de una manera  despectiva....   —Una sirvienta sí [—había replicado Martín—], pero que supo quererme, que supo  entenderme y que se enorgullecía cada vez que hablaba de mí...3   Gracias a Dios, quien creó a su imagen tanto a la mujer como al hombre, todos tenemos en Él a un Padre  celestial que nos ama no sólo paternalmente sino también con el tierno,  reconfortante y entrañable amor de una madre. Fue por  ese inmenso amor que Dios hizo posible que se nos llame hijos suyos. Para  serlo, sólo falta que reconozcamos que Jesucristo su Hijo supo querernos  más que nadie al dar su vida por nosotros, y supo entendernos al hacerse  hombre. Así podremos también llegar a apreciar el  orgullo que Dios siente por nosotros como Padre nuestro.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Martín Murano, Mi madre, Yiya Murano (Buenos Aires: Planeta, 2016), Edición Kindle: pp. 11-12.                 2       Ibíd., pp. 21-22.                 3       Ibíd., pp. 122-24.                 4       Gn 1:27; Dt 32:18; Is 49:15; 66:13; Mt 23:37; Jn 1:12,14; 3:16; 15:13; Fil 2:5-8; 1Jn 3:1]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Dos muertes premeditadas</title><link>https://www.spreaker.com/episode/dos-muertes-premeditadas--71127702</link><description><![CDATA[Su enfermedad la había debilitado. No iba a ser posible huir de los perros bravos  de aquellos hombres barbudos que estaban haciendo estragos en su tierra. Pero  se le ocurrió una idea. Tal vez no fueran tan despiadados que mataran a su niño  de un año de edad, sobre todo si lo hallaban indefenso y desamparado. De modo  que la pobre indígena se valió de su último recurso en un inútil intento de  salvarle la vida a la criatura de sus entrañas: Tomó una soga, se ató al pie a  su precioso hijito, y se ahorcó de una viga. Con todo, los perros se  abalanzaron sobre el niño y lo despedazaron. Sólo quedó el interrogante de lo  que habría pensado aquella madre si hubiera vivido para presenciar el  sacramento «cristiano» que se le aplicó a su inocente hijo, pues un fraile español  a duras penas lo bautizó mientras agonizaba momentos antes de su sangrienta  muerte.1   Este trágico relato de Fray Bartolomé de las Casas nos conmueve no sólo porque trata  sobre el amor de una madre por su pequeño hijo, sino también por la forma  despiadada en que los conquistadores cazaron a su aterrorizada presa. Y es que  los dos presentan un contraste perfecto. Por una parte sobresale como una bella  rosa entre las espinas el amor de la joven indígena que estaba dispuesta a dar  su vida con la esperanza de que así lograra salvar a su hijo. Por la otra se  destaca como una llaga putrefacta la insensibilidad de los cazadores de indios  del Nuevo Mundo, que se valían de perros para acabar con sus desprotegidas  víctimas.   Así como esa madre indígena del reino de Yucatán en el siglo dieciséis dio su vida  con el fin de salvar la de su hijo, también el Hijo de Dios, nuestro Señor  Jesucristo, dio su vida para salvarnos a nosotros de las garras del pecado.  Pero hay dos diferencias abismales entre los dos casos. En primer lugar, Cristo  podía huir de su enemigo. Cuando Pedro quiso defenderlo de los soldados  romanos, Cristo lo desarmó con estas palabras: «¿Crees que no puedo acudir a mi  Padre, y al instante pondría a mi disposición más de doce batallones de  ángeles? Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras que dicen que así  tiene que suceder?»2 Con eso Cristo daba a entender que Él no habría  de morir impotente a manos de su enemigo, sino que había un plan maestro que Él  tenía que seguir. Y ese plan contemplaba su muerte en la cruz por los pecados de toda la humanidad, tanto de los conquistadores como de los conquistados de  todas las edades.   La otra diferencia fundamental entre la muerte de la madre indígena y la de Cristo  es que Él no fracasó. Cuando salió victorioso del sepulcro, sus descorazonados  discípulos reconocieron que su muerte obedecía a ese plan maestro,3  y tan convencidos estuvieron que uno por uno se dispusieron a dar la vida por  la causa del Maestro de ese plan. Dispongámonos también nosotros a rendirle a  Cristo nuestra vida. Aceptemos hoy mismo la salvación que nos compró con su  muerte y que selló con su resurrección. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Fray Bartolomé de las Casas, Brevísima relación de la destrucción de las indias, citado en Cronistas de indias: Antología, 3a ed. (Bogotá: El Áncora Editores, 1992), pp. 48-50.                 2       Mt 26:53-54                 3       1Co 15:3-57]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr06</guid><pubDate>Mon, 06 Apr 2026 07:22:56 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71127702/2026abr06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Su enfermedad la había debilitado. No iba a ser posible huir de los perros bravos  de aquellos hombres barbudos que estaban haciendo estragos en su tierra. Pero  se le ocurrió una idea. Tal vez no fueran tan despiadados que mataran a su niño  de un...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Su enfermedad la había debilitado. No iba a ser posible huir de los perros bravos  de aquellos hombres barbudos que estaban haciendo estragos en su tierra. Pero  se le ocurrió una idea. Tal vez no fueran tan despiadados que mataran a su niño  de un año de edad, sobre todo si lo hallaban indefenso y desamparado. De modo  que la pobre indígena se valió de su último recurso en un inútil intento de  salvarle la vida a la criatura de sus entrañas: Tomó una soga, se ató al pie a  su precioso hijito, y se ahorcó de una viga. Con todo, los perros se  abalanzaron sobre el niño y lo despedazaron. Sólo quedó el interrogante de lo  que habría pensado aquella madre si hubiera vivido para presenciar el  sacramento «cristiano» que se le aplicó a su inocente hijo, pues un fraile español  a duras penas lo bautizó mientras agonizaba momentos antes de su sangrienta  muerte.1   Este trágico relato de Fray Bartolomé de las Casas nos conmueve no sólo porque trata  sobre el amor de una madre por su pequeño hijo, sino también por la forma  despiadada en que los conquistadores cazaron a su aterrorizada presa. Y es que  los dos presentan un contraste perfecto. Por una parte sobresale como una bella  rosa entre las espinas el amor de la joven indígena que estaba dispuesta a dar  su vida con la esperanza de que así lograra salvar a su hijo. Por la otra se  destaca como una llaga putrefacta la insensibilidad de los cazadores de indios  del Nuevo Mundo, que se valían de perros para acabar con sus desprotegidas  víctimas.   Así como esa madre indígena del reino de Yucatán en el siglo dieciséis dio su vida  con el fin de salvar la de su hijo, también el Hijo de Dios, nuestro Señor  Jesucristo, dio su vida para salvarnos a nosotros de las garras del pecado.  Pero hay dos diferencias abismales entre los dos casos. En primer lugar, Cristo  podía huir de su enemigo. Cuando Pedro quiso defenderlo de los soldados  romanos, Cristo lo desarmó con estas palabras: «¿Crees que no puedo acudir a mi  Padre, y al instante pondría a mi disposición más de doce batallones de  ángeles? Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras que dicen que así  tiene que suceder?»2 Con eso Cristo daba a entender que Él no habría  de morir impotente a manos de su enemigo, sino que había un plan maestro que Él  tenía que seguir. Y ese plan contemplaba su muerte en la cruz por los pecados de toda la humanidad, tanto de los conquistadores como de los conquistados de  todas las edades.   La otra diferencia fundamental entre la muerte de la madre indígena y la de Cristo  es que Él no fracasó. Cuando salió victorioso del sepulcro, sus descorazonados  discípulos reconocieron que su muerte obedecía a ese plan maestro,3  y tan convencidos estuvieron que uno por uno se dispusieron a dar la vida por  la causa del Maestro de ese plan. Dispongámonos también nosotros a rendirle a  Cristo nuestra vida. Aceptemos hoy mismo la salvación que nos compró con su  muerte y que selló con su resurrección. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Fray Bartolomé de las Casas, Brevísima relación de la destrucción de las indias, citado en Cronistas de indias: Antología, 3a ed. (Bogotá: El Áncora Editores, 1992), pp. 48-50.                 2       Mt 26:53-54                 3       1Co 15:3-57]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Jamás me pidió que fuera su novia»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/jamas-me-pidio-que-fuera-su-novia--71101432</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Durante un año le di mi amor a un hombre con quien tenía diez años de diferencia. Lo  llevé a mi casa, y todos sabían que estaba enamorada de él, pero jamás me pidió  que fuera su novia. Eso hizo que me decidiera a dejarlo, y ahora me siento  culpable porque pienso que él sí me quería.... ¿Creen ustedes que tomé una  buena decisión?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Cuando somos seguidores de Cristo, Él nos habla por conducto de nuestra conciencia para indicarnos que algo anda mal. Usted no dice si es  o no seguidora de Cristo, pero bien pudiera ser que su conciencia le dijo que  algo andaba mal en esa relación, y fue eso lo que hizo que usted decidiera  dejar a ese hombre.   »Usted tampoco dice si era íntima la relación que sostuvieron, a no ser que eso sea lo que quiere decir con “le  di mi amor”. ¿Estaba teniendo relaciones sexuales con él? Si es así, la Biblia  deja en claro que las relaciones sexuales deben reservarse para ser disfrutadas  como parte del matrimonio entre un hombre y una mujer. Usted no está casada,  así que pudo haberle remordido la conciencia debido a eso.   »La razón más común por la que las personas sostienen relaciones sentimentales sin compromiso alguno es que desean  disfrutar de la relación sexual sin tener que afrontar las responsabilidades  que el amor sentimental conlleva. Pero hay muchas otras razones también. Es  posible que ya estén casadas, o que tengan diversas parejas sexuales  adicionales. Bien pudieran tener secretos, o mantener oculta una vida pasada de  la que no quieren que nadie se entere. Pudieran ser narcisistas, obsesionadas  consigo mismas a tal grado que son incapaces de comprometerse con nadie. O tal  vez sean hedonistas, por lo que concentran todos sus esfuerzos en sentir el  placer personal y no aceptan ninguna responsabilidad de las necesidades de  nadie más.   »Cualquiera que sea la razón por la que este hombre no llegó a comprometerse con usted, creemos que un año  ofrece suficiente tiempo como para que cualquier adulto tome tal decisión.  Después de ese lapso de tiempo, una relación que no haya llegado a ser noviazgo  probablemente no progrese nunca.   »Es obvio que usted desea más que eso. Quiere un novio que se comprometa con usted  y tarde o temprano llegue a ser su esposo. Eso mismo  desean muchas mujeres. Pero eso requiere un hombre que quiera lo mismo.   »Es muy insensato optar por mantenerse en una relación con un hombre que obviamente  no contempla un futuro compartido con usted. Tal decisión resultaría en tiempo  malgastado que pudiera invertirse en la búsqueda de otro hombre que comparta  sus sueños. De modo que sí, creemos que usted tomó la decisión acertada.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 769. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr04</guid><pubDate>Sat, 04 Apr 2026 15:00:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71101432/2026abr04.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Durante un año le di mi amor a un hombre con quien tenía diez años de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Durante un año le di mi amor a un hombre con quien tenía diez años de diferencia. Lo  llevé a mi casa, y todos sabían que estaba enamorada de él, pero jamás me pidió  que fuera su novia. Eso hizo que me decidiera a dejarlo, y ahora me siento  culpable porque pienso que él sí me quería.... ¿Creen ustedes que tomé una  buena decisión?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Cuando somos seguidores de Cristo, Él nos habla por conducto de nuestra conciencia para indicarnos que algo anda mal. Usted no dice si es  o no seguidora de Cristo, pero bien pudiera ser que su conciencia le dijo que  algo andaba mal en esa relación, y fue eso lo que hizo que usted decidiera  dejar a ese hombre.   »Usted tampoco dice si era íntima la relación que sostuvieron, a no ser que eso sea lo que quiere decir con “le  di mi amor”. ¿Estaba teniendo relaciones sexuales con él? Si es así, la Biblia  deja en claro que las relaciones sexuales deben reservarse para ser disfrutadas  como parte del matrimonio entre un hombre y una mujer. Usted no está casada,  así que pudo haberle remordido la conciencia debido a eso.   »La razón más común por la que las personas sostienen relaciones sentimentales sin compromiso alguno es que desean  disfrutar de la relación sexual sin tener que afrontar las responsabilidades  que el amor sentimental conlleva. Pero hay muchas otras razones también. Es  posible que ya estén casadas, o que tengan diversas parejas sexuales  adicionales. Bien pudieran tener secretos, o mantener oculta una vida pasada de  la que no quieren que nadie se entere. Pudieran ser narcisistas, obsesionadas  consigo mismas a tal grado que son incapaces de comprometerse con nadie. O tal  vez sean hedonistas, por lo que concentran todos sus esfuerzos en sentir el  placer personal y no aceptan ninguna responsabilidad de las necesidades de  nadie más.   »Cualquiera que sea la razón por la que este hombre no llegó a comprometerse con usted, creemos que un año  ofrece suficiente tiempo como para que cualquier adulto tome tal decisión.  Después de ese lapso de tiempo, una relación que no haya llegado a ser noviazgo  probablemente no progrese nunca.   »Es obvio que usted desea más que eso. Quiere un novio que se comprometa con usted  y tarde o temprano llegue a ser su esposo. Eso mismo  desean muchas mujeres. Pero eso requiere un hombre que quiera lo mismo.   »Es muy insensato optar por mantenerse en una relación con un hombre que obviamente  no contempla un futuro compartido con usted. Tal decisión resultaría en tiempo  malgastado que pudiera invertirse en la búsqueda de otro hombre que comparta  sus sueños. De modo que sí, creemos que usted tomó la decisión acertada.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 769. 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El puro y manso Jesús,<br />         que el Bautista en el Jordán<br />         llamó Cordero de Dios,<br />         se quiere sacrificar.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Mucho le pesa la cruz,<br />         los pecados mucho más,<br />         con ellos ha dado en tierra,<br />         que no los puede llevar.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Cayó Cristo, y por la frente,<br />         con el golpe desigual,<br />         se le entraron las espinas<br />         lo que faltaban de entrar.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Suspira el manso Cordero,<br />         ayuda pidiendo está,<br />         y a palos, golpes y coces<br />         le vuelven a levantar.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Quitáronle la corona,<br />         y abriéronse tantas fuentes,<br />         que todo el cuerpo divino<br />         cubre la sangre que vierten.       Al despegarle la ropa<br />         las heridas reverdecen,<br />         pedazos de carne y sangre<br />         salieron entre los pliegues.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Ya clavan la diestra mano,<br />         haciendo tal resistencia<br />         el hierro entrando el martillo,<br />         que parece que le pesa.       Los pies divinos traspasan,<br />         y cuando el verdugo yerra<br />         de dar en el clavo el golpe,<br />         en la carne santa acierta.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Cayó la viga en el hoyo,<br />         y antes de tocar la tierra,<br />         desgarrándose las manos<br />         dio en el pecho la cabeza.<br />       . . . . . . . . . .<br />         Unos dicen que, si es rey,<br />         de la cruz descienda y baje;<br />         y otros que, salvando a muchos,<br />         a sí no pudo salvarse.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Viendo, pues, Jesús que todo<br />         ya comenzaba a acabarse,<br />         Sed tengo, dijo, que tiene<br />         sed de que el hombre se salve.       Corrió un hombre y puso luego<br />         a sus labios celestiales<br />         en una caña una esponja<br />         llena de hiel y vinagre.<br />         . . . . . . . . . .<br />         ... [Ahora] el ladrón famoso,<br />         como otros muchos han hecho,<br />         quiere acabar predicando<br />         al que está con él, diciendo:       «Éste padece sin culpa,<br />         y culpados padecemos,<br />         Jesús, hijo de David,<br />         [te acuerdas de mí] en tu reino.       «Conmigo —responde Cristo—<br />         estarás hoy, te  prometo»....<br />         . . . . . . . . . .<br />         A su Padre Eterno mira,<br />         abriendo los ojos santos...       con voz poderosa dice,<br />         cielos y tierra temblando:<br />         Mi espíritu, Padre mío,<br />         pongo en tus sagradas manos.       Y bajando la cabeza<br />         sobre el pecho quebrantado,<br />         a la muerte dio licencia<br />         para que flechase el arco.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Rompióse el velo del templo,<br />         cayeron los montes altos,<br />         abriéronse los sepulcros,<br />         y hasta las piedras hablaron.       Mas llamando encantamientos<br />         el pueblo tales milagros,<br />         quebrarle quieren los huesos<br />         que sólo quedaban sanos.       Y como le hallaron muerto,<br />         por ir seguro, un soldado<br />         puso la lanza en el ristre<br />         arremetiendo el caballo.       Y abrió por el santo pecho<br />         tanta herida a Cristo santo,<br />         que se le vio el corazón...<br />         que en obras [se apreció] claro....<br />         . . . . . . . . . .<br />         ... [Mi] dulcísimo Jesús,<br />         si después de pies y manos<br />         también dais el corazón,<br />         ¿quién podrá el suyo negaros?<br />         . . . . . . . . . .<br />         Bien sé, [mi] Pastor divino,<br />         que estáis subido en alto,<br />         para llamar con [silbidos]<br />         [a]  tan perdido ganado.       Ya os oigo, Pastor mío,<br />         ya voy a vuestro pasto,<br />         que como vos os dais,<br />         ningún pastor se ha dado.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Nadie tendrá disculpa,<br />         diciendo que cerrado<br />         halló jamás el cielo,<br />         si el cielo va buscando.       ... [Pues] estáis a todas horas<br />         llamando y aun rogando.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Manuel Blecua, editor de Lope de Vega: Obras poéticas (Barcelona: Editorial Planeta, 1989), p. 275.                 2       Lope de Vega, «Rimas sacras», Obras poéticas, Ed. José Manuel Blecua (Barcelona: Editorial Planeta, 1989), pp. 402-24.]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr03</guid><pubDate>Fri, 03 Apr 2026 07:23:12 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71079089/2026abr03.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Con buena razón se ha dicho acerca de las Rimas sacras, como las siguientes del poeta español Lope de Vega, que «contienen, sin  disputa, algunos de los más bellos y emocionantes sonetos religiosos de la  poesía española»1:   ... El puro y manso...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Con buena razón se ha dicho acerca de las Rimas sacras, como las siguientes del poeta español Lope de Vega, que «contienen, sin  disputa, algunos de los más bellos y emocionantes sonetos religiosos de la  poesía española»1:   ... El puro y manso Jesús,<br />         que el Bautista en el Jordán<br />         llamó Cordero de Dios,<br />         se quiere sacrificar.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Mucho le pesa la cruz,<br />         los pecados mucho más,<br />         con ellos ha dado en tierra,<br />         que no los puede llevar.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Cayó Cristo, y por la frente,<br />         con el golpe desigual,<br />         se le entraron las espinas<br />         lo que faltaban de entrar.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Suspira el manso Cordero,<br />         ayuda pidiendo está,<br />         y a palos, golpes y coces<br />         le vuelven a levantar.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Quitáronle la corona,<br />         y abriéronse tantas fuentes,<br />         que todo el cuerpo divino<br />         cubre la sangre que vierten.       Al despegarle la ropa<br />         las heridas reverdecen,<br />         pedazos de carne y sangre<br />         salieron entre los pliegues.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Ya clavan la diestra mano,<br />         haciendo tal resistencia<br />         el hierro entrando el martillo,<br />         que parece que le pesa.       Los pies divinos traspasan,<br />         y cuando el verdugo yerra<br />         de dar en el clavo el golpe,<br />         en la carne santa acierta.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Cayó la viga en el hoyo,<br />         y antes de tocar la tierra,<br />         desgarrándose las manos<br />         dio en el pecho la cabeza.<br />       . . . . . . . . . .<br />         Unos dicen que, si es rey,<br />         de la cruz descienda y baje;<br />         y otros que, salvando a muchos,<br />         a sí no pudo salvarse.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Viendo, pues, Jesús que todo<br />         ya comenzaba a acabarse,<br />         Sed tengo, dijo, que tiene<br />         sed de que el hombre se salve.       Corrió un hombre y puso luego<br />         a sus labios celestiales<br />         en una caña una esponja<br />         llena de hiel y vinagre.<br />         . . . . . . . . . .<br />         ... [Ahora] el ladrón famoso,<br />         como otros muchos han hecho,<br />         quiere acabar predicando<br />         al que está con él, diciendo:       «Éste padece sin culpa,<br />         y culpados padecemos,<br />         Jesús, hijo de David,<br />         [te acuerdas de mí] en tu reino.       «Conmigo —responde Cristo—<br />         estarás hoy, te  prometo»....<br />         . . . . . . . . . .<br />         A su Padre Eterno mira,<br />         abriendo los ojos santos...       con voz poderosa dice,<br />         cielos y tierra temblando:<br />         Mi espíritu, Padre mío,<br />         pongo en tus sagradas manos.       Y bajando la cabeza<br />         sobre el pecho quebrantado,<br />         a la muerte dio licencia<br />         para que flechase el arco.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Rompióse el velo del templo,<br />         cayeron los montes altos,<br />         abriéronse los sepulcros,<br />         y hasta las piedras hablaron.       Mas llamando encantamientos<br />         el pueblo tales milagros,<br />         quebrarle quieren los huesos<br />         que sólo quedaban sanos.       Y como le hallaron muerto,<br />         por ir seguro, un soldado<br />         puso la lanza en el ristre<br />         arremetiendo el caballo.       Y abrió por el santo pecho<br />         tanta herida a Cristo santo,<br />         que se le vio el corazón...<br />         que en obras [se apreció] claro....<br />         . . . . . . . . . .<br />         ... [Mi] dulcísimo Jesús,<br />...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Por ti perdonar prometo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-ti-perdonar-prometo--71058430</link><description><![CDATA[Un ejército furioso,<br />         todo de testigos falsos,<br />         donde es capitán la envidia,<br />         y el alférez el engaño,   de acero, miedo y mentiras<br />         para sólo un hombre armados,<br />         a Cristo presenta a Anás<br />         puesto a la garganta un lazo.       «¿Quién eres, hombre? —le dice—.<br />         ¿De qué vives? ¿Qué es tu trato?<br />         ¿Qué discípulos te siguen?<br />         ¿En qué ciencias eres sabio?»       Jesús, de paciencia ejemplo,<br />         responde, los ojos bajos,<br />         con ser el más alto espejo<br />         de su Padre soberano:       «Yo siempre hablé claramente,<br />         con mi doctrina enseñando<br />         en público, que en secreto<br />         no es la comisión que traigo.       »¿Qué me preguntas a mí?<br />         Pues que puedes preguntarlo<br />         a tantos que me han oído;<br />         que ellos saben lo que trato.»       «¿Así respondes?», le dijo,<br />         alta la mano, un soldado,<br />         y dio a Cristo un bofetón<br />         que dejó el cielo temblando.       «Si hablé mal, da testimonio<br />         —responde el Cordero manso—,<br />         y si bien, ¿por qué me hieres?»<br />         ¡Ay, cielos, vengad su agravio!<br />         . . . . . . . . . .<br />         Cristo mío de mi vida,<br />         ¿cómo si soy el esclavo<br />         señalan tu hermoso rostro<br />         los dedos de aquella mano?       Bendiga tu amor el cielo,<br />         que yo, mi Jesús, no basto,<br />         pues siendo los yerros míos,<br />         quieres Tú tener los clavos.       [Por ti perdonar prometo]...<br />         a quien me hubiere injuriado,<br />         imitando la respuesta<br />         de tus labios soberanos.<br />         . . . . . . . . . .<br />         ... Perdonaremos injurias,<br />         pues Tú nos has enseñado<br />         a pedir que nos perdonen<br />         del modo que perdonamos.1       Así describe el poeta español Lope de Vega las afrentas que sufrió Jesús de Nazaret la noche en que  fue arrestado y sometido a juicio ante el sumo sacerdote Anás. Según el  filólogo José Manuel Blecua, vigesimonoveno director de la Real Academia  Española, fue «la honda crisis que llevó a Lope al sacerdocio» lo que a su vez  lo llevó a publicar sus Rimas sacras2  en 1614. Lope mismo lo reconoce en el «Soneto Primero» de la obra, como sigue:       Cuando me paro a contemplar mi estado<br />         y a ver los pasos por donde he venido,<br />         me espanto de que un hombre tan perdido<br />         a conocer su error haya llegado.       Cuando miro los años que he pasado,<br />         la divina razón puesta en olvido,<br />         conozco que piedad del cielo ha sido<br />         no haberme en tanto mal precipitado.3       Con razón que al poeta le parezca tan injusto que sea Jesucristo y no él quien tenga que soportar semejantes afrentas. Lope es un hombre débil, como los demás sacerdotes,4  esclavo de sus propios errores. En cambio, Cristo es nuestro sumo sacerdote  «hecho perfecto para siempre... santo, irreprochable, puro [y] apartado de los  pecadores».5       Más vale que, así como aquel autor de las Rimas sacras, también nosotros reconozcamos que somos pecadores. Pidámosle perdón a Cristo, quien puede y  quiere salvarnos para siempre de nuestros pecados, ya que vive siempre para  interceder por nosotros, y determinemos seguir su ejemplo y perdonar a quienes  nos ofenden.6 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lope de Vega, «Rimas sacras», Obras poéticas, Ed. José Manuel Blecua (Barcelona: Editorial Planeta, 1989), pp. 393-96.                 2       Ibíd, p. 275.                 3       Ibíd, p. 296.                 4       Heb 7:28                 5       Heb 7:26-28                 6       Heb 7:25]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr02</guid><pubDate>Thu, 02 Apr 2026 08:22:44 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71058430/2026abr02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Un ejército furioso,
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Bendiga tu amor el cielo,<br />         que yo, mi Jesús, no basto,<br />         pues siendo los yerros míos,<br />         quieres Tú tener los clavos.       [Por ti perdonar prometo]...<br />         a quien me hubiere injuriado,<br />         imitando la respuesta<br />         de tus labios soberanos.<br />         . . . . . . . . . .<br />         ... Perdonaremos injurias,<br />         pues Tú nos has enseñado<br />         a pedir que nos perdonen<br />         del modo que perdonamos.1       Así describe el poeta español Lope de Vega las afrentas que sufrió Jesús de Nazaret la noche en que  fue arrestado y sometido a juicio ante el sumo sacerdote Anás. Según el  filólogo José Manuel Blecua, vigesimonoveno director de la Real Academia  Española, fue «la honda crisis que llevó a Lope al sacerdocio» lo que a su vez  lo llevó a publicar sus Rimas sacras2  en 1614. Lope mismo lo reconoce en el «Soneto Primero» de la obra, como sigue:       Cuando me paro a contemplar mi estado<br />         y a ver los pasos por donde he venido,<br />         me espanto de que un hombre tan perdido<br />         a conocer su error haya llegado.       Cuando miro los años que he pasado,<br />         la divina razón puesta en olvido,<br />         conozco que piedad del cielo ha sido<br />         no haberme en tanto mal precipitado.3       Con razón que al poeta le parezca tan injusto que sea Jesucristo y no él quien tenga que soportar semejantes afrentas. Lope es un hombre débil, como los demás sacerdotes,4  esclavo de sus propios errores. En cambio, Cristo es nuestro sumo sacerdote  «hecho perfecto para siempre... santo, irreprochable, puro [y] apartado de los  pecadores».5       Más vale que, así como aquel autor de las Rimas sacras, también nosotros reconozcamos que somos pecadores. Pidámosle perdón a Cristo, quien puede y  quiere salvarnos para siempre de nuestros pecados, ya que vive siempre para  interceder por nosotros, y determinemos seguir su ejemplo y perdonar a quienes  nos ofenden.6 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lope de Vega, «Rimas sacras», Obras poéticas, Ed. José Manuel Blecua (Barcelona: Editorial Planeta, 1989), pp. 393-96.                 2       Ibíd, p. 275.                 3       Ibíd, p. 296.                 4       Heb 7:28                 5       Heb 7:26-28                 6       Heb 7:25]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Hombros de campeón</title><link>https://www.spreaker.com/episode/hombros-de-campeon--71039592</link><description><![CDATA[¡Claro que no eran dioses! Eran mortales los intrusos porque padecían enfermedades y  era fácil matarlos. Si los araucanos de Chile del siglo dieciséis hubieran  sabido esto de antemano, no habrían sido tan fácil presa de los conquistadores  españoles cuando éstos arribaron a sus tierras. Ahora tendrían que entregarse a  la tarea de expulsar a los invasores. Pero lo harían con gusto, movidos por el  mero placer de la venganza. Los españoles los habían maltratado a tal extremo  que se armó tremenda contienda entre los caciques por decidir cuál de ellos  habría de comandar las tropas araucanas. De no haber sido por el sabio consejo  del anciano Colocolo, allí mismo habría terminado la proyectada guerra. Esto  fue lo que propuso el venerado cacique: que fuera jefe aquel que soportara más  tiempo un gran madero en los hombros.   Para la prueba emplearon un tronco tan pesado que les costó trabajo hacerlo rodar. Paycabí lo sostuvo en sus  hombros durante seis horas. Purén y Ongolmo, a su turno, lograron sostenerlo  medio día. Cuando Elicura dejó caer de sus hombros el madero a las nueve horas,  lo tomó Tucapel, quien lo llevó a cuestas durante catorce. Lincoya el fornido  se quitó la capa y en sus tremendas espaldas cargó el leño de sol a sol. Ya se  consideraba vencedor cuando llegó el valiente Caupolicán, quien agarró el  áspero y nudoso tronco como si fuera una vara y lo mantuvo firme en sus hombros  durante tres días y tres noches sin dar muestras de fatiga. Cuando al tercer  día lanzó lejos el tronco, los atónitos espectadores ya habían consentido  descargar sobre sus robustos hombros la pesada y dura tarea que le esperaba.1   Por algo sería que, en memoria del gran Caupolicán, Rubén Darío compuso un soneto cuya primera estrofa dice:   Es algo formidable que vio la vieja raza:<br />         robusto tronco de árbol al hombro de un campeón<br />         salvaje y aguerrido, cuya fornida maza<br />         blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.»2   Esta anécdota de Don Alonso de Ercilla trae a la memoria lo que hizo Jesucristo para librarnos del poder de  nuestro enemigo común. Es cierto que Satanás es «el príncipe de este mundo»,3  pero nos ha engañado haciéndonos pensar que es más poderoso de lo que es, ¡como  si fuera Dios con mayúscula y no con minúscula! Ahora los que hemos sufrido sus  maltratos tenemos que hacerle frente, pero no con nuestro propio poder sino con  el poder del Dios Fuerte que satisfizo los requisitos divinos para librarnos de  ese yugo opresor. Es que el Padre eterno en su infinita sabiduría descargó  sobre los robustos hombros de su valiente Hijo la pesada y dura tarea de  expulsar al invasor y así salvar al pecador. Esto no fue lo que propuso sino lo  que dispuso nuestro Cacique celestial: que el Capitán de nuestra salvación  muriera sin pecado propio alguno después de cargar en sus hombros no sólo el peso del madero en el que fue clavado sino también el peso del pecado de toda  la humanidad, de modo que a nosotros no nos tocara más que aceptar a ese  Campeón de nuestra redención como nuestro Salvador personal. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Alonso de Ercilla y Zúñiga, La araucana, pp. 16-19.                 2       Rubén Darío, Poesía, 2a ed. (Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 1985), p. 175.                 3       Jn 12:31]]></description><guid isPermaLink="false">2026abr01</guid><pubDate>Wed, 01 Apr 2026 09:23:05 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71039592/2026abr01.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>¡Claro que no eran dioses! Eran mortales los intrusos porque padecían enfermedades y  era fácil matarlos. Si los araucanos de Chile del siglo dieciséis hubieran  sabido esto de antemano, no habrían sido tan fácil presa de los conquistadores  españoles...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[¡Claro que no eran dioses! Eran mortales los intrusos porque padecían enfermedades y  era fácil matarlos. Si los araucanos de Chile del siglo dieciséis hubieran  sabido esto de antemano, no habrían sido tan fácil presa de los conquistadores  españoles cuando éstos arribaron a sus tierras. Ahora tendrían que entregarse a  la tarea de expulsar a los invasores. Pero lo harían con gusto, movidos por el  mero placer de la venganza. Los españoles los habían maltratado a tal extremo  que se armó tremenda contienda entre los caciques por decidir cuál de ellos  habría de comandar las tropas araucanas. De no haber sido por el sabio consejo  del anciano Colocolo, allí mismo habría terminado la proyectada guerra. Esto  fue lo que propuso el venerado cacique: que fuera jefe aquel que soportara más  tiempo un gran madero en los hombros.   Para la prueba emplearon un tronco tan pesado que les costó trabajo hacerlo rodar. Paycabí lo sostuvo en sus  hombros durante seis horas. Purén y Ongolmo, a su turno, lograron sostenerlo  medio día. Cuando Elicura dejó caer de sus hombros el madero a las nueve horas,  lo tomó Tucapel, quien lo llevó a cuestas durante catorce. Lincoya el fornido  se quitó la capa y en sus tremendas espaldas cargó el leño de sol a sol. Ya se  consideraba vencedor cuando llegó el valiente Caupolicán, quien agarró el  áspero y nudoso tronco como si fuera una vara y lo mantuvo firme en sus hombros  durante tres días y tres noches sin dar muestras de fatiga. Cuando al tercer  día lanzó lejos el tronco, los atónitos espectadores ya habían consentido  descargar sobre sus robustos hombros la pesada y dura tarea que le esperaba.1   Por algo sería que, en memoria del gran Caupolicán, Rubén Darío compuso un soneto cuya primera estrofa dice:   Es algo formidable que vio la vieja raza:<br />         robusto tronco de árbol al hombro de un campeón<br />         salvaje y aguerrido, cuya fornida maza<br />         blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.»2   Esta anécdota de Don Alonso de Ercilla trae a la memoria lo que hizo Jesucristo para librarnos del poder de  nuestro enemigo común. Es cierto que Satanás es «el príncipe de este mundo»,3  pero nos ha engañado haciéndonos pensar que es más poderoso de lo que es, ¡como  si fuera Dios con mayúscula y no con minúscula! Ahora los que hemos sufrido sus  maltratos tenemos que hacerle frente, pero no con nuestro propio poder sino con  el poder del Dios Fuerte que satisfizo los requisitos divinos para librarnos de  ese yugo opresor. Es que el Padre eterno en su infinita sabiduría descargó  sobre los robustos hombros de su valiente Hijo la pesada y dura tarea de  expulsar al invasor y así salvar al pecador. Esto no fue lo que propuso sino lo  que dispuso nuestro Cacique celestial: que el Capitán de nuestra salvación  muriera sin pecado propio alguno después de cargar en sus hombros no sólo el peso del madero en el que fue clavado sino también el peso del pecado de toda  la humanidad, de modo que a nosotros no nos tocara más que aceptar a ese  Campeón de nuestra redención como nuestro Salvador personal. 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La Segunda Guerra Mundial, que estalló el mismo año en que se  casaron, ya había dado paso a la Guerra Fría cuando fueron arrestados y  acusados de ser espías de la Unión Soviética en 1950.   El proceso judicial contra los esposos Rosenberg comenzó  el 6 de marzo de 1951. Causó gran sensación en todo el mundo, pues se les acusó  de divulgar secretos incluso sobre armas nucleares. Un mes más tarde, el 5 de  abril, luego de ser hallados culpables y de optar por no decir nada en su  defensa, el juez Irving Kaufman, antes de imponerles a ambos la pena de muerte,  emitió el siguiente juicio personal:   «Yo considero que su delito es peor que el homicidio.... Estoy convencido, sin duda alguna, de que son culpables.  He investigado los antecedentes legales y he examinado mi conciencia a fin de  hallar alguna razón para conceder misericordia, ya que lo humano es ser  misericordioso y es natural tratar de salvar vidas. Sin embargo, estoy  convencido de que violaría la confianza solemne y sagrada que el pueblo de esta  nación ha depositado en mis manos si yo mostrara indulgencia a [estos]  acusados.... Yo no tengo la facultad, Julius y Ethel Rosenberg, de perdonarlos. Sólo Dios puede  conceder misericordia para lo que ustedes han hecho.»1   Durante los siguientes dos años, el fallo fue apelado ante los altos tribunales y también fue analizado ampliamente por el tribunal de la  opinión pública internacional. Uno de los factores en tela de juicio era la  presunta imparcialidad del juez Kaufman por haber considerado que eran  culpables de un «delito peor que el homicidio». La Corte Suprema de Justicia  atendió siete recursos de apelación, pero fueron denegados los siete. Y tanto  el presidente Harry Truman como el presidente Dwight Eisenhower denegaron las  peticiones de clemencia presidencial. Ante el fracaso de una campaña a nivel  mundial que pedía misericordia en su favor, los esposos Rosenberg fueron  ejecutados en la Prisión Sing Sing de Nueva York el 19 de junio de 1953.   Así como a los espías Rosenberg, también a cada uno de nosotros se nos ha hallado culpable de un delito que  lleva la condena de muerte. Ese delito es el pecado. Pero Dios, el presidente  sobre todos los presidentes del mundo, consciente de que lo que necesitamos es  misericordia y no justicia, envió a su Hijo Jesucristo al mundo para que  muriera en nuestro lugar. Ahora, con base en esa expiación de nuestro pecado,  Él nos ofrece su perdón divino y, en vez de una condena de muerte, la vida  eterna.2 Así que no tenemos que esperar, como los Rosenberg, a que  se nos dicte sentencia. Podemos, más bien, anticiparnos al día del Juicio Final,  pidiéndole a Dios perdón hoy mismo y recibiendo así su misericordia divina.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Martin J. Siegel, Judgment and Mercy: The Turbulent Life and Times of the Judge who Condemned the Rosenbergs [Justicia y misericordia: La vida y los tiempos turbulentos del juez que condenó a los Rosenberg] (Ithaca, N.Y.: Cornell University Press, ) pp. 158-60.                 2       Ro 6:23                 3       1Jn 1:9]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar31</guid><pubDate>Tue, 31 Mar 2026 08:23:17 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/71014756/2026mar31.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(75 Aniversario de la Condena a Muerte de Julius y Ethel Rosenberg por Espionaje)   Cuando Julius y Ethel Rosenberg se casaron en 1939, los dos ya eran miembros activos  del Partido Comunista de los Estados Unidos de América. 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Un mes más tarde, el 5 de  abril, luego de ser hallados culpables y de optar por no decir nada en su  defensa, el juez Irving Kaufman, antes de imponerles a ambos la pena de muerte,  emitió el siguiente juicio personal:   «Yo considero que su delito es peor que el homicidio.... Estoy convencido, sin duda alguna, de que son culpables.  He investigado los antecedentes legales y he examinado mi conciencia a fin de  hallar alguna razón para conceder misericordia, ya que lo humano es ser  misericordioso y es natural tratar de salvar vidas. Sin embargo, estoy  convencido de que violaría la confianza solemne y sagrada que el pueblo de esta  nación ha depositado en mis manos si yo mostrara indulgencia a [estos]  acusados.... Yo no tengo la facultad, Julius y Ethel Rosenberg, de perdonarlos. Sólo Dios puede  conceder misericordia para lo que ustedes han hecho.»1   Durante los siguientes dos años, el fallo fue apelado ante los altos tribunales y también fue analizado ampliamente por el tribunal de la  opinión pública internacional. Uno de los factores en tela de juicio era la  presunta imparcialidad del juez Kaufman por haber considerado que eran  culpables de un «delito peor que el homicidio». La Corte Suprema de Justicia  atendió siete recursos de apelación, pero fueron denegados los siete. Y tanto  el presidente Harry Truman como el presidente Dwight Eisenhower denegaron las  peticiones de clemencia presidencial. Ante el fracaso de una campaña a nivel  mundial que pedía misericordia en su favor, los esposos Rosenberg fueron  ejecutados en la Prisión Sing Sing de Nueva York el 19 de junio de 1953.   Así como a los espías Rosenberg, también a cada uno de nosotros se nos ha hallado culpable de un delito que  lleva la condena de muerte. Ese delito es el pecado. Pero Dios, el presidente  sobre todos los presidentes del mundo, consciente de que lo que necesitamos es  misericordia y no justicia, envió a su Hijo Jesucristo al mundo para que  muriera en nuestro lugar. Ahora, con base en esa expiación de nuestro pecado,  Él nos ofrece su perdón divino y, en vez de una condena de muerte, la vida  eterna.2 Así que no tenemos que esperar, como los Rosenberg, a que  se nos dicte sentencia. Podemos, más bien, anticiparnos al día del Juicio Final,  pidiéndole a Dios perdón hoy mismo y recibiendo así su misericordia divina.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Martin J. Siegel, Judgment and Mercy: The Turbulent Life and Times of the Judge who Condemned the Rosenbergs [Justicia y misericordia: La vida y los tiempos turbulentos del juez que condenó a los Rosenberg] (Ithaca, N.Y.: Cornell University Press, ) pp. 158-60.                 2       Ro 6:23                 3       1Jn 1:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«La vida está en la sangre»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-vida-esta-en-la-sangre--70992012</link><description><![CDATA[El ataque fue rápido y sorpresivo. Los atacantes eran hombres armados de machetes.  Juana Garrido del Ángel, valiente mujer, se defendió como pudo. Era el 20 de  mayo de 1983, en Ciudad Madero, Tamaulipas, México. Al intentar defender su  cabeza de uno de los golpes, Juana levantó la mano.   La afilada hoja del machete no le dio en el cráneo, pero sí le seccionó la mano izquierda. Juana no se inmutó.  Recogió la mano del suelo, la envolvió en su chal, y se dirigió con la mano  cortada al hospital civil de la zona.   Allí no pudieron hacer nada por ella. Así que Juana fue al Hospital Zonal del Instituto Mexicano del Seguro Social. Y  a pesar de que habían transcurrido 48 horas desde el ataque y que por  consiguiente la mano estaba prácticamente muerta, el cirujano Manlio Calogero  Speziale realizó un milagro quirúrgico: le suturó la mano con tanta pericia que  la salvó. En cuatro meses más, la mano le sería otra vez tan útil como lo era  antes.   He aquí otro milagro, esta vez por concepto de la restauración de miembros amputados, realizado en México por un  maestro cirujano. Cuando la sangre de Juana volvió a correr por las venas y las  arterias de la mano, la mano recobró la vida. Y con el tiempo y un poco de  paciencia, esa mano volvería a ser como antes, y del ataque sólo quedaría como  recuerdo una leve cicatriz.   La vida está en la sangre. Cuando ese líquido maravilloso, obra maestra de la  creación y no de la evolución, corre por nuestras venas y arterias, tenemos  vida. Sin sangre, nuestro cuerpo no es más que cadáver reseco. En cambio,  cuando tiene sangre, tiene vida, pensamiento, calor, amor, fuerza e  inteligencia.   Es por esa cualidad de la sangre, la de ser la vida que corre raudamente en los organismos, que Dios le dijo al  pueblo de Israel por medio de Moisés: «La vida de toda criatura está en la  sangre. Yo mismo se la he dado a ustedes sobre el altar, para que hagan  propiciación por ustedes mismos, ya que la propiciación se hace por medio de la  sangre».1   La sangre que derramó Dios, sangre pura que vertió para expiar nuestros pecados y así salvarnos de la muerte, es  la sangre de su Hijo Jesucristo, Dios hecho hombre. Es por esa sangre que  Cristo derramó en la cruz del Calvario que todos los que creemos en Él  recibimos vida.   Dios se hizo hombre en la persona de Jesucristo. Por las venas de Cristo, debido a  su condición de hombre, corría sangre. Y esa sangre, igual a la nuestra, es  vida espiritual para cada uno de nosotros. Si nos apropiamos de ella, creyendo  en el Señor Jesucristo y en su muerte expiatoria por nosotros, seremos salvos. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lv 17:11]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar30</guid><pubDate>Mon, 30 Mar 2026 09:23:28 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70992012/2026mar30.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El ataque fue rápido y sorpresivo. Los atacantes eran hombres armados de machetes.  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Y  a pesar de que habían transcurrido 48 horas desde el ataque y que por  consiguiente la mano estaba prácticamente muerta, el cirujano Manlio Calogero  Speziale realizó un milagro quirúrgico: le suturó la mano con tanta pericia que  la salvó. En cuatro meses más, la mano le sería otra vez tan útil como lo era  antes.   He aquí otro milagro, esta vez por concepto de la restauración de miembros amputados, realizado en México por un  maestro cirujano. Cuando la sangre de Juana volvió a correr por las venas y las  arterias de la mano, la mano recobró la vida. Y con el tiempo y un poco de  paciencia, esa mano volvería a ser como antes, y del ataque sólo quedaría como  recuerdo una leve cicatriz.   La vida está en la sangre. Cuando ese líquido maravilloso, obra maestra de la  creación y no de la evolución, corre por nuestras venas y arterias, tenemos  vida. Sin sangre, nuestro cuerpo no es más que cadáver reseco. En cambio,  cuando tiene sangre, tiene vida, pensamiento, calor, amor, fuerza e  inteligencia.   Es por esa cualidad de la sangre, la de ser la vida que corre raudamente en los organismos, que Dios le dijo al  pueblo de Israel por medio de Moisés: «La vida de toda criatura está en la  sangre. Yo mismo se la he dado a ustedes sobre el altar, para que hagan  propiciación por ustedes mismos, ya que la propiciación se hace por medio de la  sangre».1   La sangre que derramó Dios, sangre pura que vertió para expiar nuestros pecados y así salvarnos de la muerte, es  la sangre de su Hijo Jesucristo, Dios hecho hombre. Es por esa sangre que  Cristo derramó en la cruz del Calvario que todos los que creemos en Él  recibimos vida.   Dios se hizo hombre en la persona de Jesucristo. Por las venas de Cristo, debido a  su condición de hombre, corría sangre. Y esa sangre, igual a la nuestra, es  vida espiritual para cada uno de nosotros. Si nos apropiamos de ella, creyendo  en el Señor Jesucristo y en su muerte expiatoria por nosotros, seremos salvos. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lv 17:11]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Antes de dejarlas embarazadas»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/antes-de-dejarlas-embarazadas--70949625</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace tres años conocí a una mujer. Nuestra relación no fue exitosa... pero aun así decidimos tener un hijo.... Ocho meses después de que  nació nuestro hijo, las peleas y los conflictos nos hicieron tomar la decisión  de separarnos.... No llegamos a casarnos....   »[Más tarde] empecé a salir con otra mujer y no nos cuidamos en las relaciones, así que quedó embarazada. Ella  no es cristiana y mi expareja tampoco lo era. Esa es una razón por la que  fracasó mi primera relación....   »No quiero estar como pareja con ninguna de estas dos mujeres, que tienen un hijo de mi sangre. Sólo quiero  tener una pareja que sea cristiana, una mujer que crea en Dios igual que yo, de  modo que pueda entenderme mejor.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... ¿Acaso estas mujeres eran ateas que no creían en la existencia de Dios, o pertenecían  a una religión que no reconoce a Jesucristo, tal como la hindú o la musulmana o  la budista? Si para usted de veras fuera importante la fe cristiana que  profesa, ¿no habría entonces sabido ese dato esencial antes de dejarlas  embarazadas?   »Usted emplea la palabra cristiano y dice que cree en Dios, así que quiere una pareja que cree en Dios igualmente.  Sin embargo, si bien es cierto que los cristianos creen en Dios, Satanás y sus  demonios también creen en Dios.1 Simplemente creer en Dios no constituye a nadie en cristiano.   »El verdadero cristiano es un seguidor de Cristo. Y el seguidor es alguien que imita. Eso quiere decir que  los seguidores de Cristo imitan a Cristo. Leen la Biblia para aprender lo que  Cristo enseñó cuando anduvo por este mundo, y luego tratan de vivir tal y como  vivió Él.   »Sin embargo, para llegar a ser seguidor de Cristo hay un paso que cada uno de nosotros tiene que dar. Tenemos  que examinarnos a nosotros mismos, reconocer que hemos pecado, y pedirle perdón  a Dios. A este proceso se le llama arrepentimiento debido a que implica que no  sólo estamos arrepentidos por haber quebrantado la ley de Dios, sino también  que planeamos no volver a pecar. Al contrario, planeamos seguir el ejemplo y las  enseñanzas de Cristo.   »Cristo y sus apóstoles enseñaron que las relaciones sexuales sólo deben practicarse dentro del matrimonio.2  El plan de Dios es que cada seguidor de su Hijo Jesucristo se case con otro  seguidor de Cristo y que luego formen un hogar en que sus hijos puedan estar  seguros y se les pueda enseñar que Dios los ama.   »Por eso, en el caso suyo, nos preocupa el bienestar de los dos hijos preciosos que usted ha procreado. Ellos  son su responsabilidad primordial. En vez de mantenerse preocupado sobre cómo  hallar a la mujer perfecta, mantenga su enfoque principal en sus hijos. Haga  todo lo posible por proveer para el bienestar económico, emocional y físico de  ellos y por enseñarles a ser verdaderos seguidores de Cristo.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 768. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 2:19                 2       1Ts 4:3-5; 1Co 7:2]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar28</guid><pubDate>Sat, 28 Mar 2026 08:22:12 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70949625/2026mar28.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace tres años conocí a una mujer. Nuestra relación no fue exitosa......</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace tres años conocí a una mujer. Nuestra relación no fue exitosa... pero aun así decidimos tener un hijo.... Ocho meses después de que  nació nuestro hijo, las peleas y los conflictos nos hicieron tomar la decisión  de separarnos.... No llegamos a casarnos....   »[Más tarde] empecé a salir con otra mujer y no nos cuidamos en las relaciones, así que quedó embarazada. Ella  no es cristiana y mi expareja tampoco lo era. Esa es una razón por la que  fracasó mi primera relación....   »No quiero estar como pareja con ninguna de estas dos mujeres, que tienen un hijo de mi sangre. Sólo quiero  tener una pareja que sea cristiana, una mujer que crea en Dios igual que yo, de  modo que pueda entenderme mejor.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... ¿Acaso estas mujeres eran ateas que no creían en la existencia de Dios, o pertenecían  a una religión que no reconoce a Jesucristo, tal como la hindú o la musulmana o  la budista? Si para usted de veras fuera importante la fe cristiana que  profesa, ¿no habría entonces sabido ese dato esencial antes de dejarlas  embarazadas?   »Usted emplea la palabra cristiano y dice que cree en Dios, así que quiere una pareja que cree en Dios igualmente.  Sin embargo, si bien es cierto que los cristianos creen en Dios, Satanás y sus  demonios también creen en Dios.1 Simplemente creer en Dios no constituye a nadie en cristiano.   »El verdadero cristiano es un seguidor de Cristo. Y el seguidor es alguien que imita. Eso quiere decir que  los seguidores de Cristo imitan a Cristo. Leen la Biblia para aprender lo que  Cristo enseñó cuando anduvo por este mundo, y luego tratan de vivir tal y como  vivió Él.   »Sin embargo, para llegar a ser seguidor de Cristo hay un paso que cada uno de nosotros tiene que dar. Tenemos  que examinarnos a nosotros mismos, reconocer que hemos pecado, y pedirle perdón  a Dios. A este proceso se le llama arrepentimiento debido a que implica que no  sólo estamos arrepentidos por haber quebrantado la ley de Dios, sino también  que planeamos no volver a pecar. Al contrario, planeamos seguir el ejemplo y las  enseñanzas de Cristo.   »Cristo y sus apóstoles enseñaron que las relaciones sexuales sólo deben practicarse dentro del matrimonio.2  El plan de Dios es que cada seguidor de su Hijo Jesucristo se case con otro  seguidor de Cristo y que luego formen un hogar en que sus hijos puedan estar  seguros y se les pueda enseñar que Dios los ama.   »Por eso, en el caso suyo, nos preocupa el bienestar de los dos hijos preciosos que usted ha procreado. Ellos  son su responsabilidad primordial. En vez de mantenerse preocupado sobre cómo  hallar a la mujer perfecta, mantenga su enfoque principal en sus hijos. Haga  todo lo posible por proveer para el bienestar económico, emocional y físico de  ellos y por enseñarles a ser verdaderos seguidores de Cristo.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 768. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 2:19                 2       1Ts 4:3-5; 1Co 7:2]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Deténganme, antes que mate otra vez»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/detenganme-antes-que-mate-otra-vez--70917899</link><description><![CDATA[«Deténganme, antes que mate otra vez.» No eran los pensamientos de un asesino en potencia.  Tampoco eran las palabras pronunciadas por un maniaco homicida hablando por  teléfono con las autoridades. Ni era la súplica de un reo a los guardias de  turno de la cárcel en que había estado encerrado porque ya no soportaba la vida  al otro lado de las rejas. «Deténganme, antes que mate otra vez» es la frase  que un criminal escribió en una pared con lápiz labial. Al hacerlo, se apoyó en  la pared y dejó la huella de su mano, que condujo a su captura como sospechoso  en el homicidio de una atractiva trigueña en un hotel de Nueva York.   La policía anunció que Hugh Kelly, un joven de diecinueve años de edad, fue detenido con relación a la muerte de  Dolores Anderson. Al joven Kelly lo arrestaron al comprobar que sus huellas  digitales correspondían a las dejadas en la pared. A la larga, el único indicio  que orientó la investigación oficial del homicidio fue esa huella de su mano.   La pregunta que no podemos dejar de hacernos es esta: ¿Por qué quiso aquel joven que lo detuvieran aun cuando sabía  que eso podía dar como resultado cadena perpetua? La respuesta, sin duda, tiene  que ver con la lucha que se libra, dentro de cada uno de nosotros, entre la  naturaleza pecaminosa y el Espíritu.   El apóstol Pablo describe esa lucha interna con el pecado en estos términos: «Yo sé que en mí, es decir, en mi  naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy  capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no  quiero....   »Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal. Porque en lo íntimo de mi ser  me deleito en la ley de Dios; pero me doy cuenta de que en los miembros de mi  cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de  mi mente, y me tiene cautivo. ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de  este cuerpo mortal?»1   Ahora bien, si el venerado apóstol se encontró en semejante callejón sin aparente salida, ¿qué esperanza hay para  nosotros? «Gracias a Dios —concluye  aquel compañero de armas espirituales— por medio  de Jesucristo nuestro Señor... ya no hay ninguna condenación... pues por medio  de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la  muerte».2   ¿Qué esperamos, entonces? Acudamos a Cristo, como nos recomienda San Pablo, y digámosle: «Detenme, antes que peque  otra vez. Y si caigo y vuelvo a pecar, perdóname y ayúdame a volver a  levantarme, cada vez más fuerte en el poder de tu Espíritu.» Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 7:18‑19, 21‑24                 2       Ro 7:25; 8:1,2]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar27</guid><pubDate>Fri, 27 Mar 2026 08:21:52 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70917899/2026mar27.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Deténganme, antes que mate otra vez.» No eran los pensamientos de un asesino en potencia.  Tampoco eran las palabras pronunciadas por un maniaco homicida hablando por  teléfono con las autoridades. Ni era la súplica de un reo a los guardias de  turno...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Deténganme, antes que mate otra vez.» No eran los pensamientos de un asesino en potencia.  Tampoco eran las palabras pronunciadas por un maniaco homicida hablando por  teléfono con las autoridades. Ni era la súplica de un reo a los guardias de  turno de la cárcel en que había estado encerrado porque ya no soportaba la vida  al otro lado de las rejas. «Deténganme, antes que mate otra vez» es la frase  que un criminal escribió en una pared con lápiz labial. Al hacerlo, se apoyó en  la pared y dejó la huella de su mano, que condujo a su captura como sospechoso  en el homicidio de una atractiva trigueña en un hotel de Nueva York.   La policía anunció que Hugh Kelly, un joven de diecinueve años de edad, fue detenido con relación a la muerte de  Dolores Anderson. Al joven Kelly lo arrestaron al comprobar que sus huellas  digitales correspondían a las dejadas en la pared. A la larga, el único indicio  que orientó la investigación oficial del homicidio fue esa huella de su mano.   La pregunta que no podemos dejar de hacernos es esta: ¿Por qué quiso aquel joven que lo detuvieran aun cuando sabía  que eso podía dar como resultado cadena perpetua? La respuesta, sin duda, tiene  que ver con la lucha que se libra, dentro de cada uno de nosotros, entre la  naturaleza pecaminosa y el Espíritu.   El apóstol Pablo describe esa lucha interna con el pecado en estos términos: «Yo sé que en mí, es decir, en mi  naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy  capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no  quiero....   »Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal. Porque en lo íntimo de mi ser  me deleito en la ley de Dios; pero me doy cuenta de que en los miembros de mi  cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de  mi mente, y me tiene cautivo. ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de  este cuerpo mortal?»1   Ahora bien, si el venerado apóstol se encontró en semejante callejón sin aparente salida, ¿qué esperanza hay para  nosotros? «Gracias a Dios —concluye  aquel compañero de armas espirituales— por medio  de Jesucristo nuestro Señor... ya no hay ninguna condenación... pues por medio  de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la  muerte».2   ¿Qué esperamos, entonces? Acudamos a Cristo, como nos recomienda San Pablo, y digámosle: «Detenme, antes que peque  otra vez. Y si caigo y vuelvo a pecar, perdóname y ayúdame a volver a  levantarme, cada vez más fuerte en el poder de tu Espíritu.» Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 7:18‑19, 21‑24                 2       Ro 7:25; 8:1,2]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No he tenido la fuerza de voluntad para entregarle mi vida a Dios»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-he-tenido-la-fuerza-de-voluntad-para-entregarle-mi-vida-a-dios--70889814</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Desde que dejé de trabajar como funcionario policial, he querido servir a Dios, pero no he tenido la fuerza de  voluntad para entregarle mi vida. Le pido a mi Dios que me ayude a despegarme  de las cosas del mundo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Lo felicitamos por considerar sinceramente lo que significa vivir sin Dios, y por el deseo que tiene de entregarle su vida. Aun los  demonios creen en Dios,1 así que nos alegra que usted comprenda que  no basta con sólo creer en Él. Servir a Dios significa  mucho más. Significa dejar que Él nos guíe, y permitirle ser nuestro ejemplo en  cuanto a nuestras costumbres, acciones y actitudes.   »Lo cierto es que el Hijo de Dios, Jesucristo, no exige que ninguno de nosotros se purifique a sí mismo antes de comenzar a ser su  seguidor. ¿Ha oído usted la historia del ladrón que fue crucificado junto a  Cristo? Ese hombre había hecho tantas cosas malas que había sido condenado a  muerte. Pero antes de morir, reconoció que Cristo era el Rey de un reino  futuro, y le pidió a Cristo que se acordara de él concediéndole un lugar en ese  reino celestial después de su muerte.2   »... Sabemos que a aquel hombre no le quedaba tan siquiera un solo día de vida. De modo que no le quedaba tiempo para purgar todos sus  malos hábitos. Pero ¿acaso le dijo Cristo: “Lo siento, no puedes seguirme  adonde yo voy; eres demasiado pecador”?   »No, Cristo conocía el corazón de aquel hombre. Él sabía que el hombre estaba sinceramente arrepentido por todo  lo malo que había hecho. Así que Cristo escuchó su petición y luego le dijo:  “Hoy estarás conmigo en el paraíso.”3 Con eso Cristo estaba dando a  entender que aquel hombre iba a ser su seguidor, de ahí hasta el cielo mismo.   »Acto seguido, el hombre murió como castigo por sus propios pecados. En cambio, Cristo, el Hijo de Dios, nunca había pecado. Y sin  embargo, siendo inocente, Cristo pagó el precio por los pecados que usted y yo  hemos cometido. Él fue el único que vivió sin cometer pecado alguno y, por lo  tanto, el único lo suficientemente puro como para tomar el castigo suyo y el  mío.   »Después de que usted pida perdón y le diga a Cristo que quiere ser su  seguidor, es importante que aprenda todo lo que tiene que ver con Él para que  pueda seguir su ejemplo. Lea la Biblia, comenzando con el  Evangelio según Juan, y pídale a Dios que lo ayude a comprender lo que Él le  está diciendo. También es necesario que busque un grupo o una iglesia en que se  reúnan personas que son seguidoras de Cristo y la enseñanza lo ayude a saber  más acerca de la Biblia. Dígale a los que asistan a esa  iglesia que usted es un nuevo seguidor de Cristo y  que necesita la comprensión y la orientación que tengan a bien darle.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 887. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 2:19                 2       Lc 23:42                 3       Lc 23:43]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar26</guid><pubDate>Thu, 26 Mar 2026 08:23:23 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70889814/2026mar26.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Desde que dejé de trabajar como funcionario policial, he querido...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Desde que dejé de trabajar como funcionario policial, he querido servir a Dios, pero no he tenido la fuerza de  voluntad para entregarle mi vida. Le pido a mi Dios que me ayude a despegarme  de las cosas del mundo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Lo felicitamos por considerar sinceramente lo que significa vivir sin Dios, y por el deseo que tiene de entregarle su vida. Aun los  demonios creen en Dios,1 así que nos alegra que usted comprenda que  no basta con sólo creer en Él. Servir a Dios significa  mucho más. Significa dejar que Él nos guíe, y permitirle ser nuestro ejemplo en  cuanto a nuestras costumbres, acciones y actitudes.   »Lo cierto es que el Hijo de Dios, Jesucristo, no exige que ninguno de nosotros se purifique a sí mismo antes de comenzar a ser su  seguidor. ¿Ha oído usted la historia del ladrón que fue crucificado junto a  Cristo? Ese hombre había hecho tantas cosas malas que había sido condenado a  muerte. Pero antes de morir, reconoció que Cristo era el Rey de un reino  futuro, y le pidió a Cristo que se acordara de él concediéndole un lugar en ese  reino celestial después de su muerte.2   »... Sabemos que a aquel hombre no le quedaba tan siquiera un solo día de vida. De modo que no le quedaba tiempo para purgar todos sus  malos hábitos. Pero ¿acaso le dijo Cristo: “Lo siento, no puedes seguirme  adonde yo voy; eres demasiado pecador”?   »No, Cristo conocía el corazón de aquel hombre. Él sabía que el hombre estaba sinceramente arrepentido por todo  lo malo que había hecho. Así que Cristo escuchó su petición y luego le dijo:  “Hoy estarás conmigo en el paraíso.”3 Con eso Cristo estaba dando a  entender que aquel hombre iba a ser su seguidor, de ahí hasta el cielo mismo.   »Acto seguido, el hombre murió como castigo por sus propios pecados. En cambio, Cristo, el Hijo de Dios, nunca había pecado. Y sin  embargo, siendo inocente, Cristo pagó el precio por los pecados que usted y yo  hemos cometido. Él fue el único que vivió sin cometer pecado alguno y, por lo  tanto, el único lo suficientemente puro como para tomar el castigo suyo y el  mío.   »Después de que usted pida perdón y le diga a Cristo que quiere ser su  seguidor, es importante que aprenda todo lo que tiene que ver con Él para que  pueda seguir su ejemplo. Lea la Biblia, comenzando con el  Evangelio según Juan, y pídale a Dios que lo ayude a comprender lo que Él le  está diciendo. También es necesario que busque un grupo o una iglesia en que se  reúnan personas que son seguidoras de Cristo y la enseñanza lo ayude a saber  más acerca de la Biblia. Dígale a los que asistan a esa  iglesia que usted es un nuevo seguidor de Cristo y  que necesita la comprensión y la orientación que tengan a bien darle.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 887. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 2:19                 2       Lc 23:42                 3       Lc 23:43]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Al que madruga»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/al-que-madruga--70868018</link><description><![CDATA[Había una vez un hombre virtuoso que con frecuencia regañaba a su hijo por el excesivo apego que éste les tenía a  las sábanas. Un día, para reforzar su argumento, le contó el caso de un antiguo  vecino suyo que, por madrugar con los gallos, encontró en la calle una bolsa  repleta de monedas de oro. Ante esto, el hijo, que no era tonto sino perezoso,  contuvo a duras penas la sonrisa, y respondió: «Pues creo, padre, que si se  trata de madrugar, más madrugó el que perdió la bolsa.»   Sin duda el pobre padre se había criado escuchando el refrán que dice: «Quien quiera prosperar, empiece por  madrugar.» De ahí que, respondón como ese hijo haragán, afirme otro refrán: «No  por mucho madrugar amanece más temprano.» El refrán que sintetiza esta anécdota  dice así: «El que temprano se levantó / un talego se encontró. / A lo que el  vago responde: “Más temprano se levantó / aquel al que se le perdió.”» Pero el  más conocido de esta familia de refranes es: «Al que madruga, Dios lo ayuda.»   Lo cierto es que abundan los refranes que tratan el madrugar como una virtud. «Quien quiera vivir sano,  levántese y acuéstese temprano», aconseja uno. «La primera ley del cristiano es  levantarse temprano», proclama otro.1 Y en el libro de los  Proverbios el acróstico a la mujer virtuosa la describe como quien «se levanta  de madrugada».2 ¡Con razón que hay tanta gente que tiene la  impresión de que hay que madrugar para contar con la ayuda de Dios!   Para saber con certeza a quién ayuda Dios, precisamos saber cómo es Él, y para eso  necesitamos conocer la Biblia, que es el libro que Dios inspiró. Uno de sus  pasajes más conocidos contiene el discurso más profundo y hermoso de la  literatura universal. Allí en el corazón del Sermón del Monte, su Hijo  Jesucristo dice: «No se preocupen,  preguntándose: “¿Qué vamos a comer?” o “¿Qué vamos a beber?” o “¿Con qué vamos  a vestirnos?” ... Ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que...  necesitan [todas estas cosas]. Más  bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas  les serán añadidas.»3   ¿Será posible que con eso de «buscar primeramente» Cristo nos esté insinuando que es  el que madruga para buscar a Dios quien recibe su ayuda? Tal vez, pero es más  probable que el sentido sea figurado más bien, y que se halle en lo siguiente  que los renombrados teólogos cristianos Clemente, Orígenes y Eusebio citan como  palabras adicionales de su Señor: «Pidan cosas grandes, y les serán añadidas  cosas pequeñas; pidan cosas celestiales, y les serán añadidas cosas  terrenales.»4 De todas formas, nos conviene madrugar en el sentido  de buscar las cosas de Dios, es decir, las celestiales, que son las que más  valen: el reino de Dios en el corazón y la justicia divina en nuestras  acciones. Así de veras podremos contar con su ayuda. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), pp. 165-66.                 2       Pr 31:15 (NVI)                 3       Mt 6:31‑33 (DHH/NVI)                 4       Comentario bíblico de Clarke, Tomo V, p. 93.]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar25</guid><pubDate>Wed, 25 Mar 2026 09:23:23 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70868018/2026mar25.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Había una vez un hombre virtuoso que con frecuencia regañaba a su hijo por el excesivo apego que éste les tenía a  las sábanas. 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Ante esto, el hijo, que no era tonto sino perezoso,  contuvo a duras penas la sonrisa, y respondió: «Pues creo, padre, que si se  trata de madrugar, más madrugó el que perdió la bolsa.»   Sin duda el pobre padre se había criado escuchando el refrán que dice: «Quien quiera prosperar, empiece por  madrugar.» De ahí que, respondón como ese hijo haragán, afirme otro refrán: «No  por mucho madrugar amanece más temprano.» El refrán que sintetiza esta anécdota  dice así: «El que temprano se levantó / un talego se encontró. / A lo que el  vago responde: “Más temprano se levantó / aquel al que se le perdió.”» Pero el  más conocido de esta familia de refranes es: «Al que madruga, Dios lo ayuda.»   Lo cierto es que abundan los refranes que tratan el madrugar como una virtud. «Quien quiera vivir sano,  levántese y acuéstese temprano», aconseja uno. «La primera ley del cristiano es  levantarse temprano», proclama otro.1 Y en el libro de los  Proverbios el acróstico a la mujer virtuosa la describe como quien «se levanta  de madrugada».2 ¡Con razón que hay tanta gente que tiene la  impresión de que hay que madrugar para contar con la ayuda de Dios!   Para saber con certeza a quién ayuda Dios, precisamos saber cómo es Él, y para eso  necesitamos conocer la Biblia, que es el libro que Dios inspiró. Uno de sus  pasajes más conocidos contiene el discurso más profundo y hermoso de la  literatura universal. Allí en el corazón del Sermón del Monte, su Hijo  Jesucristo dice: «No se preocupen,  preguntándose: “¿Qué vamos a comer?” o “¿Qué vamos a beber?” o “¿Con qué vamos  a vestirnos?” ... Ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que...  necesitan [todas estas cosas]. Más  bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas  les serán añadidas.»3   ¿Será posible que con eso de «buscar primeramente» Cristo nos esté insinuando que es  el que madruga para buscar a Dios quien recibe su ayuda? Tal vez, pero es más  probable que el sentido sea figurado más bien, y que se halle en lo siguiente  que los renombrados teólogos cristianos Clemente, Orígenes y Eusebio citan como  palabras adicionales de su Señor: «Pidan cosas grandes, y les serán añadidas  cosas pequeñas; pidan cosas celestiales, y les serán añadidas cosas  terrenales.»4 De todas formas, nos conviene madrugar en el sentido  de buscar las cosas de Dios, es decir, las celestiales, que son las que más  valen: el reino de Dios en el corazón y la justicia divina en nuestras  acciones. Así de veras podremos contar con su ayuda. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), pp. 165-66.                 2       Pr 31:15 (NVI)                 3       Mt 6:31‑33 (DHH/NVI)                 4       Comentario bíblico de Clarke, Tomo V, p. 93.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Bebe demasiado y se queda por fuera de casa»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/bebe-demasiado-y-se-queda-por-fuera-de-casa--70846965</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó una mujer en las siguientes  palabras:   «Mi esposo bebe demasiado y se queda por fuera de casa. Debido a todo esto, nuestros dos hijos se fueron de casa y  sólo nuestra hija aún vive con nosotros. Ella en una ocasión habló con él sobre  su problema, así como le he hablado yo, pero él dura un tiempo bien y vuelve a  lo mismo, dándoles siempre prioridad a sus amigos por encima de su familia.   »La última vez que lo hizo, se fue a beber en su vehículo y duró tres días en que no sabíamos nada de él. ¡Estoy  desesperada! He orado, pero no veo ningún cambio en él.... ¿Qué consejo me puede dar?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Como tal vez ya sepa, tanto mi padre como mi madre eran alcohólicos, al igual que mi padrastro. Así que sé exactamente  cómo se sienten sus hijos y lo que han tenido que soportar, y me identifico  plenamente con la desesperación y desesperanza que siente su familia. Aunque no  puedo decirle lo que debe hacer, sí puedo ofrecerle algunos principios generales  que pudieran ayudarle.   »¡Siento mucho que sus oraciones, al parecer, no tengan respuesta! Si bien es cierto que Dios puede  hacerlo todo, también es cierto que Él no obliga a nadie a que haga su voluntad  divina. Su esposo tiene el libre albedrío de elegir su propio camino, por más  destructivo que éste sea. Pero usted, por supuesto, debe seguir pidiéndole a  Dios que ponga obstáculos en ese camino de modo que él tenga que confrontar su  adicción y su incapacidad de recuperarse sin recibir ayuda....   »Si bien hay opiniones que difieren sobre si el alcoholismo procede de una enfermedad, o de una falla  moral o de una combinación de las dos, no hay desacuerdo sobre la cura. Varias  décadas de investigación y experiencia han demostrado que el alcoholismo debe  ser tratado con interacción grupal intensiva a diario. Los alcohólicos  necesitan cultivar la amistad y el apoyo de otros que estén luchando contra el  mismo enemigo. Por eso, en casi todo el mundo donde se permite el consumo de  licor, hay grupos como Alcohólicos Anónimos.   »¿Puede Dios perdonar a quien manifiesta comportamientos de alcoholismo? ¡Claro que sí! Él ama al alcohólico  y quiere perdonarlo. Pero ¿acaso Dios le quitará instantáneamente el intenso  deseo de beber alcohol?  Por lo general, no. La  adicción al alcohol es un lento proceso que gradualmente cambia el cerebro, y  es igualmente lento el proceso para resistir ese ardiente deseo de beber que se  ha formado allí.   »Como usted es una mujer que ora, tiene acceso a Dios mismo. Él es el único que puede ayudarle a saber  cómo proceder. Pídale que le muestre lo que más les conviene a usted, a su hija  y a su esposo.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 886. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar24</guid><pubDate>Tue, 24 Mar 2026 09:22:26 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70846965/2026mar24.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó una mujer en las siguientes  palabras:   «Mi esposo bebe demasiado y se queda por fuera de casa. 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Así que sé exactamente  cómo se sienten sus hijos y lo que han tenido que soportar, y me identifico  plenamente con la desesperación y desesperanza que siente su familia. Aunque no  puedo decirle lo que debe hacer, sí puedo ofrecerle algunos principios generales  que pudieran ayudarle.   »¡Siento mucho que sus oraciones, al parecer, no tengan respuesta! Si bien es cierto que Dios puede  hacerlo todo, también es cierto que Él no obliga a nadie a que haga su voluntad  divina. Su esposo tiene el libre albedrío de elegir su propio camino, por más  destructivo que éste sea. Pero usted, por supuesto, debe seguir pidiéndole a  Dios que ponga obstáculos en ese camino de modo que él tenga que confrontar su  adicción y su incapacidad de recuperarse sin recibir ayuda....   »Si bien hay opiniones que difieren sobre si el alcoholismo procede de una enfermedad, o de una falla  moral o de una combinación de las dos, no hay desacuerdo sobre la cura. Varias  décadas de investigación y experiencia han demostrado que el alcoholismo debe  ser tratado con interacción grupal intensiva a diario. Los alcohólicos  necesitan cultivar la amistad y el apoyo de otros que estén luchando contra el  mismo enemigo. Por eso, en casi todo el mundo donde se permite el consumo de  licor, hay grupos como Alcohólicos Anónimos.   »¿Puede Dios perdonar a quien manifiesta comportamientos de alcoholismo? ¡Claro que sí! Él ama al alcohólico  y quiere perdonarlo. Pero ¿acaso Dios le quitará instantáneamente el intenso  deseo de beber alcohol?  Por lo general, no. La  adicción al alcohol es un lento proceso que gradualmente cambia el cerebro, y  es igualmente lento el proceso para resistir ese ardiente deseo de beber que se  ha formado allí.   »Como usted es una mujer que ora, tiene acceso a Dios mismo. Él es el único que puede ayudarle a saber  cómo proceder. Pídale que le muestre lo que más les conviene a usted, a su hija  y a su esposo.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 886. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La fiera siempre será fiera</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-fiera-siempre-sera-fiera--70824811</link><description><![CDATA[Blanco con algunas rayas negras, elástico, sinuoso e inquieto, era la atracción principal del zoológico. Llevaba  el nombre de la ciudad de la India donde había sido cazado, Lucknow. ¿Qué era?  Un espléndido tigre blanco.   David Juárez, de cuarenta y cinco años de edad, el encargado de velar por el bienestar del tigre, entró ese día en la  jaula para hacer la limpieza. En eso, la fiera, generalmente amistosa, saltó  sobre él y lo mató.   El director del zoológico, refiriéndose a la fatalidad, dijo: «A la fiera la podemos sacar de la selva,  pero no podemos sacar la selva de la fiera.»   David Juárez no es el primer cuidador de fieras que muere en las garras de alguna de ellas. Es algo que ocurre con  cierta frecuencia en zoológicos, parques naturales y circos. La fiera sigue  siendo fiera, aun detrás de barrotes de hierro.   Es cierto que no se puede quitar la fiereza que está dentro de los mamíferos carnívoros. Aun el gato doméstico, tan  mimoso y dulce, de repente saca las uñas y causa dolorosas heridas. Al perro  más fiel puede despertársele el lobo ancestral que tiene adentro, y clavar los  colmillos en quien esté más cerca.   Cinco mil años de civilización no han podido sacar del corazón humano la bestia primitiva. Detrás del telón de la  religión, la cultura, la educación, las buenas maneras, los trajes bien  cortados y las joyas, se esconde el Caín, el Nerón, el Calígula, el Gengis Kan  de las antiguas crónicas de la humanidad.   Los filósofos y los moralistas se hacen la pregunta: ¿Por qué será la humanidad así? La razón se asemeja al  refrán del director del zoológico: «A la fiera la podemos sacar de la selva,  pero no podemos sacar la selva de la fiera.»   Al corazón del hombre, desde que cayó en el jardín del Edén, lo ha dominado la ambición, la codicia, el narcisismo,  la envidia y el odio. Recubierto de civilización, bulle todavía dentro de él la  fiera que habitó las cavernas. El hombre es un empedernido pecador, y no hay  remedio humano para él.   Sin embargo, Jesucristo, el Hijo de Dios, puede quitar de ese hombre el corazón de piedra que tiene adentro y poner  en su lugar un corazón de carne. Cristo tiene poder para convertir al pecador  en una nueva criatura, pues transforma, regenera, corrige y salva. Sólo tenemos  que entregarnos a Dios de todo corazón. Cuando hacemos eso, Él nos convierte en  una nueva criatura. Esa trasformación puede ser nuestra. Rindámonos hoy mismo a  Cristo. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar23</guid><pubDate>Mon, 23 Mar 2026 08:22:33 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70824811/2026mar23.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Blanco con algunas rayas negras, elástico, sinuoso e inquieto, era la atracción principal del zoológico. Llevaba  el nombre de la ciudad de la India donde había sido cazado, Lucknow. ¿Qué era?  Un espléndido tigre blanco.   David Juárez, de cuarenta y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Blanco con algunas rayas negras, elástico, sinuoso e inquieto, era la atracción principal del zoológico. Llevaba  el nombre de la ciudad de la India donde había sido cazado, Lucknow. ¿Qué era?  Un espléndido tigre blanco.   David Juárez, de cuarenta y cinco años de edad, el encargado de velar por el bienestar del tigre, entró ese día en la  jaula para hacer la limpieza. En eso, la fiera, generalmente amistosa, saltó  sobre él y lo mató.   El director del zoológico, refiriéndose a la fatalidad, dijo: «A la fiera la podemos sacar de la selva,  pero no podemos sacar la selva de la fiera.»   David Juárez no es el primer cuidador de fieras que muere en las garras de alguna de ellas. Es algo que ocurre con  cierta frecuencia en zoológicos, parques naturales y circos. La fiera sigue  siendo fiera, aun detrás de barrotes de hierro.   Es cierto que no se puede quitar la fiereza que está dentro de los mamíferos carnívoros. Aun el gato doméstico, tan  mimoso y dulce, de repente saca las uñas y causa dolorosas heridas. Al perro  más fiel puede despertársele el lobo ancestral que tiene adentro, y clavar los  colmillos en quien esté más cerca.   Cinco mil años de civilización no han podido sacar del corazón humano la bestia primitiva. Detrás del telón de la  religión, la cultura, la educación, las buenas maneras, los trajes bien  cortados y las joyas, se esconde el Caín, el Nerón, el Calígula, el Gengis Kan  de las antiguas crónicas de la humanidad.   Los filósofos y los moralistas se hacen la pregunta: ¿Por qué será la humanidad así? La razón se asemeja al  refrán del director del zoológico: «A la fiera la podemos sacar de la selva,  pero no podemos sacar la selva de la fiera.»   Al corazón del hombre, desde que cayó en el jardín del Edén, lo ha dominado la ambición, la codicia, el narcisismo,  la envidia y el odio. Recubierto de civilización, bulle todavía dentro de él la  fiera que habitó las cavernas. El hombre es un empedernido pecador, y no hay  remedio humano para él.   Sin embargo, Jesucristo, el Hijo de Dios, puede quitar de ese hombre el corazón de piedra que tiene adentro y poner  en su lugar un corazón de carne. Cristo tiene poder para convertir al pecador  en una nueva criatura, pues transforma, regenera, corrige y salva. Sólo tenemos  que entregarnos a Dios de todo corazón. Cuando hacemos eso, Él nos convierte en  una nueva criatura. Esa trasformación puede ser nuestra. Rindámonos hoy mismo a  Cristo. 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Una chica que trabaja ahí me ofreció un baile privado en el  que se le toca el cuerpo, y yo lo hice.... Pero no tuve relaciones sexuales con  ella.... Sólo toqué su cuerpo, y luego salí corriendo porque me sentí muy  sucio.... Estoy muy arrepentido.... Entiendo que fue mi culpa y que sólo yo la  tengo.   »A mi novia no le he confesado nada porque sé que la voy a lastimar y le va a doler mucho. ¿Dios me puede perdonar? ... A veces siento que  la culpa me deja sin respirar. Tengo pesadillas y me siento muy triste por la  posibilidad de perderla y por fallarle a Dios.... ¿Debo decírselo a ella?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »La culpa que lo agobia es prueba de que Dios está hablándole a su conciencia. A pesar de que usted tomó una decisión  muy mala, es obvio que Dios le está llamando la atención y tratando de darle a  conocer que Él quiere perdonarlo.   »Dios nos creó a cada uno con un sistema interno de advertencia al que llamamos nuestra conciencia. Cuando  pecamos, y luego nos sentimos culpables por lo que hemos hecho, eso quiere  decir que ese sistema de advertencia está funcionando. Sin embargo, si hacemos  caso omiso del sistema de advertencia y seguimos cometiendo el mismo pecado,  tarde o temprano el sistema deja de alertarnos. ¿Entonces qué debemos hacer  cuando la conciencia nos advierte que hemos hecho algo malo? Ese es el momento  de orar y confesarle a Dios mismo ese pecado y pedirle que nos perdone.   »El castigo por el pecado suyo y el mío ya lo tomó sobre sí Jesucristo, el Hijo de Dios, al morir en la cruz del  Calvario, así que no es necesario que Dios nos castigue. Tenemos más bien la  oportunidad de aceptar su perdón divino y determinar no volver a cometer ese  pecado.   »No obstante, si hay consecuencias naturales por lo que hemos hecho, tenemos que  afrontarlas. En el caso suyo, la consecuencia natural es tener que decirle a su  novia lo que usted hizo. Hasta el día en que se revele, el secreto no dejará de  ser una barrera entre ustedes dos, así que es mejor que se lo diga lo más  pronto posible.   »Es cierto que le dolerá a ella y es probable que se enoje con usted. Seguramente tendrá que volver a ganarse la  confianza de ella, y eso bien pudiera demorarse mucho. Pero llegará el día en  que ella reconozca que, debido al hecho de que usted le confesó la verdad con  todo y lo penoso que fue, ella ahora puede esperar que usted le será sincero en  el futuro.   »Lo que pasó es prueba de que tiene algunos amigos a quienes no les importa la relación que usted tiene con  Dios ni la que tiene con su novia. Le aconsejamos que se mantenga alejado de  esos amigos y que sea más prudente en el futuro al elegir a sus amistades.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 767. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar21</guid><pubDate>Sat, 21 Mar 2026 07:22:02 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70793381/2026mar21.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Tengo una relación de tres años con una mujer extraordinaria... con la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Tengo una relación de tres años con una mujer extraordinaria... con la que planeo casarme. Hace poco fui con unos amigos a un  club erótico.... Una chica que trabaja ahí me ofreció un baile privado en el  que se le toca el cuerpo, y yo lo hice.... Pero no tuve relaciones sexuales con  ella.... Sólo toqué su cuerpo, y luego salí corriendo porque me sentí muy  sucio.... Estoy muy arrepentido.... Entiendo que fue mi culpa y que sólo yo la  tengo.   »A mi novia no le he confesado nada porque sé que la voy a lastimar y le va a doler mucho. ¿Dios me puede perdonar? ... A veces siento que  la culpa me deja sin respirar. Tengo pesadillas y me siento muy triste por la  posibilidad de perderla y por fallarle a Dios.... ¿Debo decírselo a ella?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »La culpa que lo agobia es prueba de que Dios está hablándole a su conciencia. A pesar de que usted tomó una decisión  muy mala, es obvio que Dios le está llamando la atención y tratando de darle a  conocer que Él quiere perdonarlo.   »Dios nos creó a cada uno con un sistema interno de advertencia al que llamamos nuestra conciencia. Cuando  pecamos, y luego nos sentimos culpables por lo que hemos hecho, eso quiere  decir que ese sistema de advertencia está funcionando. Sin embargo, si hacemos  caso omiso del sistema de advertencia y seguimos cometiendo el mismo pecado,  tarde o temprano el sistema deja de alertarnos. ¿Entonces qué debemos hacer  cuando la conciencia nos advierte que hemos hecho algo malo? Ese es el momento  de orar y confesarle a Dios mismo ese pecado y pedirle que nos perdone.   »El castigo por el pecado suyo y el mío ya lo tomó sobre sí Jesucristo, el Hijo de Dios, al morir en la cruz del  Calvario, así que no es necesario que Dios nos castigue. Tenemos más bien la  oportunidad de aceptar su perdón divino y determinar no volver a cometer ese  pecado.   »No obstante, si hay consecuencias naturales por lo que hemos hecho, tenemos que  afrontarlas. En el caso suyo, la consecuencia natural es tener que decirle a su  novia lo que usted hizo. Hasta el día en que se revele, el secreto no dejará de  ser una barrera entre ustedes dos, así que es mejor que se lo diga lo más  pronto posible.   »Es cierto que le dolerá a ella y es probable que se enoje con usted. Seguramente tendrá que volver a ganarse la  confianza de ella, y eso bien pudiera demorarse mucho. Pero llegará el día en  que ella reconozca que, debido al hecho de que usted le confesó la verdad con  todo y lo penoso que fue, ella ahora puede esperar que usted le será sincero en  el futuro.   »Lo que pasó es prueba de que tiene algunos amigos a quienes no les importa la relación que usted tiene con  Dios ni la que tiene con su novia. Le aconsejamos que se mantenga alejado de  esos amigos y que sea más prudente en el futuro al elegir a sus amistades.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 767. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Un invento mortífero asombroso</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-invento-mortifero-asombroso--70774758</link><description><![CDATA[(Víspera del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial)   «Mil ochocientos ochenta y tres fue el año [más importante] en la vida y la carrera del ingenioso  norteamericano Iram Stevens Maxim. Tenía cuarenta y tres años de edad y había  alcanzado cierto renombre en su país gracias a algunos experimentos novedosos en  el campo de la iluminación.... Sin embargo... un día feliz... abandonó su  patria luego de reunir todos sus ahorros para establecerse en Inglaterra. Había  concebido un invento que cambiaría el curso de la historia, y... la primera  potencia colonial del mundo [la Gran Bretaña] le brindaba el ambiente ideal  para desarrollarlo y difundirlo. El asombroso invento de Mr. Maxim era nada  menos que la ametralladora, ese artefacto admirable que permitía que un solo  hombre matara cómodamente a cientos de sus semejantes ahorrándose todas las  demoras y maniobras engorrosas que implica el manejo del rifle....   »[Luego de la ovación delirante que recibió con motivo de la segunda demostración que hizo,] reventando de orgullo,  Mr. Maxim... soltó la ametralladora y pronunció estas palabras que electrizaron  a los circunstantes: “Con la correcta aplicación de mi invento, esta será la  suerte que correrán en el futuro los vasallos rebeldes de su Graciosa Majestad,  nuestra amadísima Victoria, y sus descendientes.”   »... Pocos días después, Mr. Maxim recibió un mensaje... [en el que] se le comunicaba... que la reina Victoria  tendría próximamente el agrado de imponerle la Orden de la Jarretera... y  hacerlo Caballero. La ceremonia tuvo lugar en el Palacio de Buckingham....   »[Posteriormente,] sir Iram Maxim [dijo]: “El más valioso y significativo [homenaje que puedan rendirme por haber  llevado a feliz término la invención de la ametralladora] será que me juren...  a nombre de la sociedad civilizada que este artefacto jamás será utilizado por  motivo alguno contra hombres blancos.”   »... Los últimos años de Maxim fueron amargos. Aunque opulento y colmado de honores, lo afligían [mucho] los  frecuentes desacatos a su voluntad sobre el uso de la ametralladora.... Durante  los primeros dos años de la guerra europea, que fueron los dos últimos de su  existencia, [vio] cómo multitudes de ingleses, alemanes y franceses sucumbían  como insectos abatidos por las ráfagas de su invento que... había progresado  notablemente en eficiencia y precisión hasta el punto de que ya lo montaban en  los aeroplanos de combate, a fin de que los contendientes blancos no sólo se  exterminaran desde casamatas y trincheras, sino que también pudieran hacerlo a  la altura de las nubes, lo cual, sin duda, resultaba mucho más [emocionante].»1   En esta breve biografía, el historiador colombiano Alfredo Iriarte se vale de la  ironía para poner el dedo en la llaga de la discriminación racial que ha  plagado a la humanidad desde hace siglos. Gracias a Dios, Él, como nuestro  Creador, no hace tal distinción de personas, sino que considera que todos, por  igual, tenemos valía.2 Dios nos ama a tal grado que envió al mundo a  su Hijo Jesucristo para enseñarnos a amar a nuestros enemigos en vez de  odiarlos y matarlos.3 Y lo cierto es que el ejemplo que nos dio al  morir en nuestro lugar para salvarnos de nuestros pecados en vez de condenarnos  por ellos cambió el curso de la historia universal, así como puede cambiar el  curso de la nuestra.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Alfredo Iriarte, Batallas y batallitas en la historia de Colombia (y sus consecuencias) (Bogotá: Círculo de Lectores/Intermedio Editores, 1993), pp. 193-98.                 2       Gn 1:27; 5:1-2; Nm 15:15; 1S 16:7; Job 33:6; Jer 31:3; 33:11; Jn 3:16; 15:13; 1Jn 3:1,16; Gá 2:6; 3:28                 3       Mt 5:43; Lc 6:27,35; Ro 12:20                 4       Jn 3:16-17]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar20</guid><pubDate>Fri, 20 Mar 2026 08:22:33 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70774758/2026mar20.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial)   «Mil ochocientos ochenta y tres fue el año [más importante] en la vida y la carrera del ingenioso  norteamericano Iram Stevens Maxim. 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El asombroso invento de Mr. Maxim era nada  menos que la ametralladora, ese artefacto admirable que permitía que un solo  hombre matara cómodamente a cientos de sus semejantes ahorrándose todas las  demoras y maniobras engorrosas que implica el manejo del rifle....   »[Luego de la ovación delirante que recibió con motivo de la segunda demostración que hizo,] reventando de orgullo,  Mr. Maxim... soltó la ametralladora y pronunció estas palabras que electrizaron  a los circunstantes: “Con la correcta aplicación de mi invento, esta será la  suerte que correrán en el futuro los vasallos rebeldes de su Graciosa Majestad,  nuestra amadísima Victoria, y sus descendientes.”   »... Pocos días después, Mr. Maxim recibió un mensaje... [en el que] se le comunicaba... que la reina Victoria  tendría próximamente el agrado de imponerle la Orden de la Jarretera... y  hacerlo Caballero. La ceremonia tuvo lugar en el Palacio de Buckingham....   »[Posteriormente,] sir Iram Maxim [dijo]: “El más valioso y significativo [homenaje que puedan rendirme por haber  llevado a feliz término la invención de la ametralladora] será que me juren...  a nombre de la sociedad civilizada que este artefacto jamás será utilizado por  motivo alguno contra hombres blancos.”   »... Los últimos años de Maxim fueron amargos. Aunque opulento y colmado de honores, lo afligían [mucho] los  frecuentes desacatos a su voluntad sobre el uso de la ametralladora.... Durante  los primeros dos años de la guerra europea, que fueron los dos últimos de su  existencia, [vio] cómo multitudes de ingleses, alemanes y franceses sucumbían  como insectos abatidos por las ráfagas de su invento que... había progresado  notablemente en eficiencia y precisión hasta el punto de que ya lo montaban en  los aeroplanos de combate, a fin de que los contendientes blancos no sólo se  exterminaran desde casamatas y trincheras, sino que también pudieran hacerlo a  la altura de las nubes, lo cual, sin duda, resultaba mucho más [emocionante].»1   En esta breve biografía, el historiador colombiano Alfredo Iriarte se vale de la  ironía para poner el dedo en la llaga de la discriminación racial que ha  plagado a la humanidad desde hace siglos. Gracias a Dios, Él, como nuestro  Creador, no hace tal distinción de personas, sino que considera que todos, por  igual, tenemos valía.2 Dios nos ama a tal grado que envió al mundo a  su Hijo Jesucristo para enseñarnos a amar a nuestros enemigos en vez de  odiarlos y matarlos.3 Y lo cierto es que el ejemplo que nos dio al  morir en nuestro lugar para salvarnos de nuestros pecados en vez de condenarnos  por ellos cambió el curso de la historia universal, así como puede cambiar el  curso de la nuestra.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Alfredo Iriarte, Batallas y batallitas en la historia de Colombia (y sus consecuencias) (Bogotá: Círculo de Lectores/Intermedio Editores, 1993), pp. 193-98.                 2       Gn 1:27; 5:1-2; Nm 15:15; 1S 16:7; Job 33:6; Jer 31:3; 33:11; Jn 3:16; 15:13; 1Jn 3:1,16; Gá 2:6; 3:28                 3       Mt 5:43; Lc 6:27,35; Ro 12:20                 4       Jn 3:16-17]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El prejuicio racial y la sed de venganza</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-prejuicio-racial-y-la-sed-de-venganza--70740115</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial)   —[Obispo Larra,] mi querido prelado... De mí depende la paz de esta plaza... pero debe usted comprender que mi caída del  poder significaría la más sangrienta revuelta que jamás haya visto esta  colonia....   —Baltasar, Baltasar... No vuele tan alto; ni quiera ser dueño de tantas vidas....   —No intente disimular su derrota. Soy el hombre más poderoso de toda la estancia, y usted, [obispo Larra,] hombre  avezado a estas artes, lo sabe muy bien. ¿Por qué soy el más poderoso? Pues le  diré: Conozco el miedo que ustedes sienten cada vez que miran a un negro, y  puedo lograr, con un gesto, o con mi martirio, una gran cacería de blancos....  El total de negros en la ciudad excede a la población blanca en proporción de  siete a uno. Vea usted, mi queridísimo prelado, que soy el dueño de vidas y  haciendas....   —Baltasar..., si las autoridades se tornan en su contra, el desenlace, tanto para su pueblo como para el mío, será la más  terrible destrucción.   —Esas consideraciones no me interesan. Me interesa humillar a los blancos, a los verdugos de mi padre.... La humillación  del blanco es la única libertad que desea el negro.   —Pertenece usted[, Baltasar,] a los más temibles humanos. Su lógica es implacable, y no se compadece de las muy humanas  debilidades.   —Tiene usted razón, mi querido prelado. Me limito a jugar con las pasiones ajenas. La vida de los hombres no es para mí un  reclamo de compasión, sino la oportunidad de ejercitar mis habilidades.1   En esta novela dramatizada que lleva por título La renuncia del héroe Baltasar,  el escritor puertorriqueño Edgardo Rodríguez Juliá recrea un ficticio  levantamiento de esclavos en la isla de Puerto Rico, protagonizado por una  figura situada entre el mito y la historia, el indomable personaje Baltasar  Montañez. Es una historia que no fue, pero pudo haber sido, una historia que  teje la trama de un falso siglo dieciocho en el que se vislumbra el fin próximo  del régimen colonial y de la esclavitud. Mediante el atrevido diálogo con que  la relata, Rodríguez Juliá penetra en el mundo sombrío del prejuicio racial a  fin de que comprendamos el extremo al que es capaz de rebajarse el ser humano  con relación al prójimo.   Por una parte, vemos el extremo de la discriminación racial de un grupo hacia otro  grupo al que menosprecia; por otra parte, vemos el extremo de la sed de  venganza que consume a un poderoso miembro del grupo esclavizado que ha sido  víctima de semejante injusticia. Y todo esto a pesar de la clara enseñanza de  la Palabra de Dios siglos atrás, en la que hemos tenido la solución a todos los  conflictos en las relaciones humanas: que amemos al prójimo como a nosotros  mismos,2 aun en el caso extremo de que sea nuestro enemigo;3  y que dejemos que sea Dios quien nos vindique y defienda nuestra causa. Porque  así como no hay nadie que ame a todos por igual más que Dios mismo,4  que nos creó a todos iguales,5 tampoco hay nadie que juzgue a todos  por igual con más justicia que ese mismo Dios que dijo: «Mía es la venganza; yo pagaré.»6 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Edgardo Rodríguez Juliá, La renuncia del héroe Baltasar, Editorial Cultural (Harrisonburg, Virginia, EE.UU.: Banta Company, 1986), pp. 31‑33.                 2       Lv 19:18; Mt 19:19; 22:39; Mr 12:31; Lc 10:27; Ro 13:9; Gá 5:14; Stg 2:8                 3       Mt 5:43; Lc 6:27,35; Ro 12:20                 4       Jer 31:3; 33:11; Jn 3:16; 15:13; 1Jn 3:1,16                 5       Gn 1:27; 5:1-2; Nm 15:15; Job 33:6; Gá 3:28                 6       Dt 32:35; Ro 12:19; Heb 10:30-31 (véanse Sal 94:1-2; Is 63:4; Jer 15:15; 20:12; Nah 1:2-3; Stg 4:12)]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar19</guid><pubDate>Thu, 19 Mar 2026 09:21:37 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70740115/2026mar19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial)   —[Obispo Larra,] mi querido prelado... 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Vea usted, mi queridísimo prelado, que soy el dueño de vidas y  haciendas....   —Baltasar..., si las autoridades se tornan en su contra, el desenlace, tanto para su pueblo como para el mío, será la más  terrible destrucción.   —Esas consideraciones no me interesan. Me interesa humillar a los blancos, a los verdugos de mi padre.... La humillación  del blanco es la única libertad que desea el negro.   —Pertenece usted[, Baltasar,] a los más temibles humanos. Su lógica es implacable, y no se compadece de las muy humanas  debilidades.   —Tiene usted razón, mi querido prelado. Me limito a jugar con las pasiones ajenas. La vida de los hombres no es para mí un  reclamo de compasión, sino la oportunidad de ejercitar mis habilidades.1   En esta novela dramatizada que lleva por título La renuncia del héroe Baltasar,  el escritor puertorriqueño Edgardo Rodríguez Juliá recrea un ficticio  levantamiento de esclavos en la isla de Puerto Rico, protagonizado por una  figura situada entre el mito y la historia, el indomable personaje Baltasar  Montañez. Es una historia que no fue, pero pudo haber sido, una historia que  teje la trama de un falso siglo dieciocho en el que se vislumbra el fin próximo  del régimen colonial y de la esclavitud. Mediante el atrevido diálogo con que  la relata, Rodríguez Juliá penetra en el mundo sombrío del prejuicio racial a  fin de que comprendamos el extremo al que es capaz de rebajarse el ser humano  con relación al prójimo.   Por una parte, vemos el extremo de la discriminación racial de un grupo hacia otro  grupo al que menosprecia; por otra parte, vemos el extremo de la sed de  venganza que consume a un poderoso miembro del grupo esclavizado que ha sido  víctima de semejante injusticia. Y todo esto a pesar de la clara enseñanza de  la Palabra de Dios siglos atrás, en la que hemos tenido la solución a todos los  conflictos en las relaciones humanas: que amemos al prójimo como a nosotros  mismos,2 aun en el caso extremo de que sea nuestro enemigo;3  y que dejemos que sea Dios quien nos vindique y defienda nuestra causa. Porque  así como no hay nadie que ame a todos por igual más que Dios mismo,4  que nos creó a todos iguales,5 tampoco hay nadie que juzgue a todos  por igual con más justicia que ese mismo Dios que dijo: «Mía es la venganza; yo pagaré.»6 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Edgardo Rodríguez Juliá, La renuncia del héroe Baltasar, Editorial Cultural (Harrisonburg, Virginia, EE.UU.: Banta Company, 1986), pp. 31‑33.                 2       Lv 19:18; Mt 19:19; 22:39; Mr 12:31; Lc 10:27; Ro 13:9; Gá 5:14; Stg 2:8                 3       Mt 5:43; Lc 6:27,35; Ro 12:20                 4       Jer 31:3; 33:11; Jn 3:16; 15:13; 1Jn 3:1,16                 5       Gn 1:27; 5:1-2; Nm 15:15; Job 33:6; Gá 3:28                 6       Dt 32:35; Ro 12:19; Heb 10:30-31 (véanse Sal 94:1-2; Is 63:4; Jer 15:15; 20:12; Nah 1:2-3; Stg 4:12)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Más vale que «Midas» las consecuencias</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mas-vale-que-midas-las-consecuencias--70711230</link><description><![CDATA[Tiene un rostro sereno y hermoso que muestra un gesto apacible; cara afilada, que indica resolución; nariz aguileña,  signo de intrepidez; mentón saliente, distintivo del carácter; cejas pobladas  pero cortas, características de nerviosismo; y un labio inferior grueso y  carnoso, mayor que el superior, señal inequívoca de codicia.   ¿De quién se trata? Es el rostro del rey Midas, reconstruido a la perfección por  dos expertos arqueólogos británicos, John Prag y Richard Neave. Tomando como  base la calavera del rey, conservada intacta en su tumba, los dos hombres  rehicieron su cara con plástico y arcilla. Ese grueso labio inferior —explicaron  ellos— pone de manifiesto la característica más reveladora de Midas: la  codicia.   Según cuenta la leyenda, Midas, rey de Frigia, era hijo del rey Gordio y de la diosa Cibeles. Un día Midas le hizo un  gran favor a Sileno, dios de los bosques. Entonces Sileno lo recompensó  concediéndole un favor, cualquiera que el rey le pidiera. ¿Qué pidió Midas?  Haciendo resaltar su carácter codicioso, pidió que se convirtiera en oro todo  lo que él tocara. Pero ese poder resultó ser su Némesis, la diosa griega de la  Venganza y de la Justicia distributiva, pues le costó caro.   Por no pensar en las consecuencias de su petición, Midas comenzó a verse en graves  problemas. Al tocar el pan, lo convirtió en oro, y luego hizo lo mismo con la  sopa y la carne. Llegó al colmo de convertir en oro a su hijita que se acercó  para abrazarlo. La leyenda cuenta que Midas, por fin, se curó de su codicia  bañándose en el río Pactolo. De ahí que el filósofo griego Aristóles se valiera  de la lección del mítico rey Midas para enseñar que el dinero es un medio que  jamás debe convertirse en un fin en sí mismo.   Muchas personas, como Midas, no quieren aceptar el verdadero valor de lo que llega a sus manos. Quieren  convertirlo todo en oro. Por esa desaforada codicia sacrifican lo más valioso  que tienen en la vida: familia, hogar, hijos, honor y conciencia.   El profeta Isaías, que vivió en el siglo octavo antes de Cristo y por lo tanto era contemporáneo del rey Midas  histórico en quien se basa la leyenda, le advirtió a su pueblo sobre las  consecuencias de la codicia. «En  aquel día —profetizó Isaías—  el hombre echará sus ídolos a las ratas y a los murciélagos, esos ídolos de oro  y de plata que él mismo se hizo para adorarlos».1   Si hacemos del oro el señor de nuestra vida, entonces en vez de poseer el dinero,  el dinero nos poseerá a nosotros. Por eso dice el refrán: «El dinero sea tu  criado, pero no tu amo.» Y por eso advirtió Jesucristo: «¡Tengan cuidado con toda clase de avaricia! La vida no  se mide por cuánto tienen.»2  Hagamos más bien de Cristo el Señor de nuestra vida. Así tendremos al Hijo de  Dios, la vida misma, que vale más que todo el oro del mundo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Is 2:20 (DHH)                 2       Lc 12:15 (NTV)]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar18</guid><pubDate>Wed, 18 Mar 2026 07:21:21 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70711230/2026mar18.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Tiene un rostro sereno y hermoso que muestra un gesto apacible; cara afilada, que indica resolución; nariz aguileña,  signo de intrepidez; mentón saliente, distintivo del carácter; cejas pobladas  pero cortas, características de nerviosismo; y un...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Tiene un rostro sereno y hermoso que muestra un gesto apacible; cara afilada, que indica resolución; nariz aguileña,  signo de intrepidez; mentón saliente, distintivo del carácter; cejas pobladas  pero cortas, características de nerviosismo; y un labio inferior grueso y  carnoso, mayor que el superior, señal inequívoca de codicia.   ¿De quién se trata? Es el rostro del rey Midas, reconstruido a la perfección por  dos expertos arqueólogos británicos, John Prag y Richard Neave. Tomando como  base la calavera del rey, conservada intacta en su tumba, los dos hombres  rehicieron su cara con plástico y arcilla. Ese grueso labio inferior —explicaron  ellos— pone de manifiesto la característica más reveladora de Midas: la  codicia.   Según cuenta la leyenda, Midas, rey de Frigia, era hijo del rey Gordio y de la diosa Cibeles. Un día Midas le hizo un  gran favor a Sileno, dios de los bosques. Entonces Sileno lo recompensó  concediéndole un favor, cualquiera que el rey le pidiera. ¿Qué pidió Midas?  Haciendo resaltar su carácter codicioso, pidió que se convirtiera en oro todo  lo que él tocara. Pero ese poder resultó ser su Némesis, la diosa griega de la  Venganza y de la Justicia distributiva, pues le costó caro.   Por no pensar en las consecuencias de su petición, Midas comenzó a verse en graves  problemas. Al tocar el pan, lo convirtió en oro, y luego hizo lo mismo con la  sopa y la carne. Llegó al colmo de convertir en oro a su hijita que se acercó  para abrazarlo. La leyenda cuenta que Midas, por fin, se curó de su codicia  bañándose en el río Pactolo. De ahí que el filósofo griego Aristóles se valiera  de la lección del mítico rey Midas para enseñar que el dinero es un medio que  jamás debe convertirse en un fin en sí mismo.   Muchas personas, como Midas, no quieren aceptar el verdadero valor de lo que llega a sus manos. Quieren  convertirlo todo en oro. Por esa desaforada codicia sacrifican lo más valioso  que tienen en la vida: familia, hogar, hijos, honor y conciencia.   El profeta Isaías, que vivió en el siglo octavo antes de Cristo y por lo tanto era contemporáneo del rey Midas  histórico en quien se basa la leyenda, le advirtió a su pueblo sobre las  consecuencias de la codicia. «En  aquel día —profetizó Isaías—  el hombre echará sus ídolos a las ratas y a los murciélagos, esos ídolos de oro  y de plata que él mismo se hizo para adorarlos».1   Si hacemos del oro el señor de nuestra vida, entonces en vez de poseer el dinero,  el dinero nos poseerá a nosotros. Por eso dice el refrán: «El dinero sea tu  criado, pero no tu amo.» Y por eso advirtió Jesucristo: «¡Tengan cuidado con toda clase de avaricia! La vida no  se mide por cuánto tienen.»2  Hagamos más bien de Cristo el Señor de nuestra vida. Así tendremos al Hijo de  Dios, la vida misma, que vale más que todo el oro del mundo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Is 2:20 (DHH)                 2       Lc 12:15 (NTV)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Le he suplicado de rodillas que me crea»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/le-he-suplicado-de-rodillas-que-me-crea--70679374</link><description><![CDATA[  En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó un hombre en las  siguientes palabras:   «Mi esposa y yo llevamos cuatro años de casados.... Durante los primeros años, todo  fue felicidad y amor, pero luego empezaron a surgir dudas y desconfianza de  parte de ella hacia mí... de que si he tenido relaciones con otra mujer.... Le  he hablado con el corazón en la mano, y le he suplicado de rodillas que me  crea....   »Ella es la mujer a quien amo, y siempre se lo he dicho... pero no entiende... sino que me dice que nos  apresuramos a casarnos... a lo que yo vuelvo y le digo que lo que me interesa  es el amor que siento por ella....   »Nunca dejaré de intentarlo todo para que volvamos a ser la hermosa pareja de antes. Por eso acudo a ustedes  por este medio.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Sentimos mucho que esté pasando por esas dificultades en su relación matrimonial.  Lamentablemente, muchos matrimonios pasan por ese tipo de conflicto e  inestabilidad, así que usted, en definitiva, no es el único.  Lo felicitamos por estar dispuesto a luchar por su matrimonio y por no darse  por vencido, como sucede con muchas personas.   »Queremos ayudarle, pero el problema es que no sabemos nada acerca de cómo usted y su esposa se tratan o  se comunican mutuamente. Usted dice que quisiera que volvieran a ser “la  hermosa pareja de antes”, pero nosotros no sabemos si ella cree, al igual que  usted, que sus primeros años de casados fueron hermosos, o si, por el  contrario, ella cree que su matrimonio tenía problemas desde el principio.   »Usted también dice que su esposa duda de su fidelidad hacia ella. Para que ella  piense eso, sin duda hay lapsos de tiempo en que no están juntos y ella no sabe  dónde está usted. ¿Suele reunirse usted con amigos sin que su  esposa lo esté acompañando? Cuando sale usted del trabajo, ¿va directamente a  la casa o se detiene por el camino? ¿En qué ocasiones piensa ella  que usted tiene tiempo para serle infiel? Usted bien  pudiera ser totalmente inocente de todo lo que ella se ha imaginado, pero si  ella no sabe dónde se encuentra usted, tiene más motivos para sospechar.   »Debido a que usted dice que está dispuesto a hacer lo que sea para sacar adelante su  matrimonio, le recomendamos que permita que su esposa rastree su teléfono o que  lo revise periódicamente para que ella pueda saber dónde está usted en todo  momento. Si usted no tiene nada que ocultar, entonces no debe tener ninguna  objeción.   »También le recomendamos que busque una organización que ofrezca consejería matrimonial, tal vez con  grupos de parejas, o sólo para ustedes dos. Muchas iglesias relativamente  grandes tienen grupos para parejas, así que ese sería un buen punto de partida.  Una iglesia en donde hay verdaderos seguidores de Cristo también podría  brindarle ayuda espiritual y ser de bendición. Jesucristo, el Hijo de Dios, se  interesa en la vida y el matrimonio suyo, y Él puede mostrarle el camino y  guiarlo si usted se lo permite. Le aconsejamos que busque ayuda aun si su  esposa se niega a acompañarlo.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 885. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar17</guid><pubDate>Tue, 17 Mar 2026 08:23:27 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70679374/2026mar17.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>  En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó un hombre en las  siguientes palabras:   «Mi esposa y yo llevamos cuatro años de casados.... Durante los primeros años, todo  fue felicidad y amor, pero luego empezaron a surgir dudas...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[  En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó un hombre en las  siguientes palabras:   «Mi esposa y yo llevamos cuatro años de casados.... 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Lo felicitamos por estar dispuesto a luchar por su matrimonio y por no darse  por vencido, como sucede con muchas personas.   »Queremos ayudarle, pero el problema es que no sabemos nada acerca de cómo usted y su esposa se tratan o  se comunican mutuamente. Usted dice que quisiera que volvieran a ser “la  hermosa pareja de antes”, pero nosotros no sabemos si ella cree, al igual que  usted, que sus primeros años de casados fueron hermosos, o si, por el  contrario, ella cree que su matrimonio tenía problemas desde el principio.   »Usted también dice que su esposa duda de su fidelidad hacia ella. Para que ella  piense eso, sin duda hay lapsos de tiempo en que no están juntos y ella no sabe  dónde está usted. ¿Suele reunirse usted con amigos sin que su  esposa lo esté acompañando? Cuando sale usted del trabajo, ¿va directamente a  la casa o se detiene por el camino? ¿En qué ocasiones piensa ella  que usted tiene tiempo para serle infiel? Usted bien  pudiera ser totalmente inocente de todo lo que ella se ha imaginado, pero si  ella no sabe dónde se encuentra usted, tiene más motivos para sospechar.   »Debido a que usted dice que está dispuesto a hacer lo que sea para sacar adelante su  matrimonio, le recomendamos que permita que su esposa rastree su teléfono o que  lo revise periódicamente para que ella pueda saber dónde está usted en todo  momento. Si usted no tiene nada que ocultar, entonces no debe tener ninguna  objeción.   »También le recomendamos que busque una organización que ofrezca consejería matrimonial, tal vez con  grupos de parejas, o sólo para ustedes dos. Muchas iglesias relativamente  grandes tienen grupos para parejas, así que ese sería un buen punto de partida.  Una iglesia en donde hay verdaderos seguidores de Cristo también podría  brindarle ayuda espiritual y ser de bendición. Jesucristo, el Hijo de Dios, se  interesa en la vida y el matrimonio suyo, y Él puede mostrarle el camino y  guiarlo si usted se lo permite. Le aconsejamos que busque ayuda aun si su  esposa se niega a acompañarlo.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 885. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Con la muerte en las entrañas</title><link>https://www.spreaker.com/episode/con-la-muerte-en-las-entranas--70655175</link><description><![CDATA[Ocurrió en agosto de 1974, en el aeropuerto internacional Jorge Chávez de Lima, Perú.  La gente entraba y salía, con el nerviosismo propio de un aeropuerto, cuando de  pronto un hombre corpulento, de tez bronceada, lanzó un grito desgarrador y  cayó al suelo echando espumarajos. Mientras se retorcía de dolor, atormentado  por las convulsiones, las autoridades del aeropuerto llamaron una ambulancia.  En cuestión de segundos su rostro se puso blanco como la cera.   Se trataba de Curtis Melvin Carnes, norteamericano de veintisiete años de edad, oriundo de la ciudad de Austin,  capital del estado de Texas en los Estados Unidos. Lo llevaron de emergencia al  hospital, pero ya era demasiado tarde. Falleció poco después de haber entrado  en la sala de operaciones.   Al hacerle la autopsia, los médicos forenses casi no podían creer lo que estaban viendo. Había en el estómago de  aquel individuo 123 bolsitas de plástico que contenían 335 gramos de  clorhidrato de cocaína. La muerte del contrabandista se debió a un edema  pulmonar por intoxicación, al reventarse doce de las bolsas en su estómago.   Esta tragedia fue el inicio de una investigación minuciosa cuyo fin era desmantelar  las actividades de una bien montada banda internacional de narcotraficantes.  Días después las autoridades detuvieron a otro norteamericano, llamado Thomas  Wolfe, universitario de veintitrés años, a quien ingresaron en un hospital,  donde expulsó veintitrés bolsitas de plástico, también llenas de droga.   ¿Qué hace que una persona se disponga a llevar la muerte misma en las entrañas? Una cosa es ingerir la droga en  pequeñas dosis, y otra es llevarla dentro en dosis letales. Y sin embargo se  han visto muchos casos de individuos que han corrido el enorme riesgo de  tragarse ese veneno en bolsitas plásticas a fin de llevarlo de contrabando  dentro del cuerpo.   Para los que pensamos que esto no tiene nada que ver con nosotros, tal vez nos convenga volver a pensarlo. Aunque  no llevemos ninguna droga por dentro, es posible que sí llevemos otra clase de  veneno en las entrañas. ¿Acaso no son el odio y el resentimiento, la codicia y  los celos, venenos que tarde o temprano nos consumirán si no los eliminamos a  tiempo?   Si llevamos ese veneno en las entrañas, más vale que le pidamos a Dios que saque de nuestro corazón toda  bolsa de veneno mortal antes de que estalle en nosotros. Para eso envió Él a su  Hijo Jesucristo al mundo: para limpiarnos de todo lo que nos contamina. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar16</guid><pubDate>Mon, 16 Mar 2026 08:23:17 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70655175/2026mar16.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Ocurrió en agosto de 1974, en el aeropuerto internacional Jorge Chávez de Lima, Perú.  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Al hacerle la autopsia, los médicos forenses casi no podían creer lo que estaban viendo. Había en el estómago de  aquel individuo 123 bolsitas de plástico que contenían 335 gramos de  clorhidrato de cocaína. La muerte del contrabandista se debió a un edema  pulmonar por intoxicación, al reventarse doce de las bolsas en su estómago.   Esta tragedia fue el inicio de una investigación minuciosa cuyo fin era desmantelar  las actividades de una bien montada banda internacional de narcotraficantes.  Días después las autoridades detuvieron a otro norteamericano, llamado Thomas  Wolfe, universitario de veintitrés años, a quien ingresaron en un hospital,  donde expulsó veintitrés bolsitas de plástico, también llenas de droga.   ¿Qué hace que una persona se disponga a llevar la muerte misma en las entrañas? Una cosa es ingerir la droga en  pequeñas dosis, y otra es llevarla dentro en dosis letales. Y sin embargo se  han visto muchos casos de individuos que han corrido el enorme riesgo de  tragarse ese veneno en bolsitas plásticas a fin de llevarlo de contrabando  dentro del cuerpo.   Para los que pensamos que esto no tiene nada que ver con nosotros, tal vez nos convenga volver a pensarlo. Aunque  no llevemos ninguna droga por dentro, es posible que sí llevemos otra clase de  veneno en las entrañas. ¿Acaso no son el odio y el resentimiento, la codicia y  los celos, venenos que tarde o temprano nos consumirán si no los eliminamos a  tiempo?   Si llevamos ese veneno en las entrañas, más vale que le pidamos a Dios que saque de nuestro corazón toda  bolsa de veneno mortal antes de que estalle en nosotros. Para eso envió Él a su  Hijo Jesucristo al mundo: para limpiarnos de todo lo que nos contamina. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Nunca he conocido a nadie tan mentiroso como ella»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/nunca-he-conocido-a-nadie-tan-mentiroso-como-ella--70632761</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Conocí a una chica en una aplicación de citas por Internet. Ella  es seis años menor que yo. Al principio, todo fue muy discreto. Sin embargo, en  dos semanas nos volvimos muy íntimos....   »Un día, en una conversación casual, comenzó a contarme acerca de  su pasado.... Algo dentro de mí [hizo sonar una alarma, así que] decidí  investigar. Para mi mayor sorpresa, descubrí varias mentiras de ella.... Nunca  he conocido a nadie tan mentiroso como ella.... Yo ni siquiera sabía que  ella... tenía novio.... ¿Por qué aparecen en nuestra vida personas como ella?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Sentimos mucho que haya sufrido esa decepción, pero conste que tiene la buena fortuna de haber descubierto la  verdad antes de que la relación siguiera progresando....   »Usted se decepcionó porque comenzó con una falsa suposición. Creía que las personas a quienes conociera  por Internet serían tan honradas como usted, o que podría discernir cuáles no  lo eran....   »Lamentablemente, esa no es la realidad. La Internet está repleta de quienes fingen ser alguien diferente de  lo que son. Algunos son delincuentes profesionales, depredadores y estafadores.  Otros, por su parte, simplemente aprovechan el anonimato para tener una segunda  oportunidad o para un nuevo comienzo, ocultando con frecuencia relaciones  presentes y pasadas, conducta ilegal y su verdadera motivación.   »A fin de protegerse al navegar en la Internet, hay que suponer que todo el mundo está ocultando algo y fijarse la  meta de descubrir qué es. En vez de esperar varias semanas para investigar a un  conocido, hay que formarse el hábito de verificar los pormenores antes de  cultivar la amistad. Si bien pudiera parecer severo y desconfiado, lo prudente  es nunca bajar la guardia.   »En cuanto a la intimidad que usted dice que tuvieron juntos, ojalá que no haya dejado en posesión de ella  fotos que ella pueda vender o publicar. Será usted muy afortunado si no sufre  más que la herida de su ego masculino a causa de ese error que cometió.   »El engaño y la traición no son nada nuevo. En el siglo primero, el apóstol Pablo  advirtió sobre esos peligros, y añadió que algunas personas incluso inventan  nuevas maldades.1 ¡Él tenía razón! Con el desarrollo de la Internet  en la vida diaria de gran parte del mundo, toda suerte de nuevas maldades se  están ingeniando y practicando.   »Para aprender más acerca de cómo mantener su seguridad en la Internet, lea el Caso  64 en www.conciencia.net. Y, tal como Jesucristo mismo nos enseñó que oremos,  pídale a Dios que lo proteja de toda clase de maldad.»2   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 766. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 1:30                 2       Mt 6:13]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar14</guid><pubDate>Sat, 14 Mar 2026 07:22:42 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70632761/2026mar14.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Conocí a una chica en una aplicación de citas por Internet. 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Yo ni siquiera sabía que  ella... tenía novio.... ¿Por qué aparecen en nuestra vida personas como ella?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Sentimos mucho que haya sufrido esa decepción, pero conste que tiene la buena fortuna de haber descubierto la  verdad antes de que la relación siguiera progresando....   »Usted se decepcionó porque comenzó con una falsa suposición. Creía que las personas a quienes conociera  por Internet serían tan honradas como usted, o que podría discernir cuáles no  lo eran....   »Lamentablemente, esa no es la realidad. La Internet está repleta de quienes fingen ser alguien diferente de  lo que son. Algunos son delincuentes profesionales, depredadores y estafadores.  Otros, por su parte, simplemente aprovechan el anonimato para tener una segunda  oportunidad o para un nuevo comienzo, ocultando con frecuencia relaciones  presentes y pasadas, conducta ilegal y su verdadera motivación.   »A fin de protegerse al navegar en la Internet, hay que suponer que todo el mundo está ocultando algo y fijarse la  meta de descubrir qué es. En vez de esperar varias semanas para investigar a un  conocido, hay que formarse el hábito de verificar los pormenores antes de  cultivar la amistad. Si bien pudiera parecer severo y desconfiado, lo prudente  es nunca bajar la guardia.   »En cuanto a la intimidad que usted dice que tuvieron juntos, ojalá que no haya dejado en posesión de ella  fotos que ella pueda vender o publicar. Será usted muy afortunado si no sufre  más que la herida de su ego masculino a causa de ese error que cometió.   »El engaño y la traición no son nada nuevo. En el siglo primero, el apóstol Pablo  advirtió sobre esos peligros, y añadió que algunas personas incluso inventan  nuevas maldades.1 ¡Él tenía razón! Con el desarrollo de la Internet  en la vida diaria de gran parte del mundo, toda suerte de nuevas maldades se  están ingeniando y practicando.   »Para aprender más acerca de cómo mantener su seguridad en la Internet, lea el Caso  64 en www.conciencia.net. Y, tal como Jesucristo mismo nos enseñó que oremos,  pídale a Dios que lo proteja de toda clase de maldad.»2   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 766. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 1:30                 2       Mt 6:13]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Si a mi esposa no le resulta, yo la recibo otra vez»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/si-a-mi-esposa-no-le-resulta-yo-la-recibo-otra-vez--70619107</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo dieciocho años de casado. [Yo pensaba que] todo iba bien, hasta que mi  esposa de treinta y seis años conoció a un [joven] de veinticuatro por  Internet. Él trabajaba en [otro país].... Ella dice que nunca me ha amado ni me  amará…. Desesperada por ver si es el amor de su vida, ya fue a visitarlo por  una semana, y resultó que sí es lo que quiere, y... están preparando todo para  juntarse....   »Lo malo de esto es que tenemos dos hijos, un niño de siete y una niña de doce. [Mi  esposa] se los quiere llevar, y yo quiero quedarme con ellos, pues a ella ya no  la he podido convencer de que está mal....   »Yo ya decidí perdonarla. ¡La amo mucho! Tanto es así que le dije que, si después  de que se vaya no le resulta lo que creía, yo la recibo otra vez. ¿Qué debo  hacer?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Lamentamos mucho lo que está pasando con su familia. Además de la tristeza que usted  siente, sin duda todo esto es muy confuso para su  hijo y su hija.   »Creemos que usted no debe permitir que su esposa se lleve a sus hijos. (Si el país en  que usted vive requiere que usted dé su permiso para que salgan los niños, no lo conceda, aunque ella diga que es  sólo para ir de visita.) Sus hijos están establecidos en su hogar y en la  escuela. Tienen amigos y actividades. No hay ninguna razón que justifique  desarraigarlos a fin de que su esposa pueda ensayar una vida diferente. Le  sugerimos que consulte con un abogado en cuanto a los derechos que le  corresponden a usted. Tal vez tenga que obtener una orden judicial, pero si eso  es lo que hace falta, ¡entonces hágalo! Comprendemos que ama a su esposa y  quiere darle todo lo que ella desea —incluso permitirle irse con otro hombre—,  pero usted tiene que poner en primer lugar el bienestar de sus hijos. Creemos  que usted debe estar preparado para luchar por sus hijos en un juzgado, si  llega a ser necesario.   »En definitiva, usted nos ha dado la impresión de que es un esposo muy comprensivo y amoroso. Es digno de elogio que  esté dispuesto a perdonar a su esposa a fin de mantener intacta a su familia.  Sin embargo, también es importante que usted distinga entre el bien y el mal, y  que les enseñe a sus hijos a hacer esa distinción. Su esposa está quebrantando  uno de los Diez Mandamientos, que es el de no cometer adulterio. Y sus hijos  deben saber que lo que la mamá de ellos está haciendo es malo, y que usted no  la apoya en eso a pesar de que la ama muchísimo.   »Usted no puede hacer que su esposa cambie de parecer ni puede protegerla de las consecuencias  naturales que han de resultar de esa decisión insensata. Pero sí puede tomar la  decisión de que le dará prioridad a proveer un hogar lleno de amor y de apoyo para  sus hijos hasta que lleguen a la edad madura.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se  pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que  dice: «Caso 146». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar13</guid><pubDate>Fri, 13 Mar 2026 08:23:51 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70619107/2026mar13.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo dieciocho años de casado. [Yo pensaba que] todo iba bien, hasta que mi  esposa de treinta y seis años conoció a un [joven] de veinticuatro por  Internet. Él trabajaba en [otro país].... Ella dice que nunca me ha amado ni me  amará…. Desesperada por ver si es el amor de su vida, ya fue a visitarlo por  una semana, y resultó que sí es lo que quiere, y... están preparando todo para  juntarse....   »Lo malo de esto es que tenemos dos hijos, un niño de siete y una niña de doce. [Mi  esposa] se los quiere llevar, y yo quiero quedarme con ellos, pues a ella ya no  la he podido convencer de que está mal....   »Yo ya decidí perdonarla. ¡La amo mucho! Tanto es así que le dije que, si después  de que se vaya no le resulta lo que creía, yo la recibo otra vez. ¿Qué debo  hacer?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Lamentamos mucho lo que está pasando con su familia. Además de la tristeza que usted  siente, sin duda todo esto es muy confuso para su  hijo y su hija.   »Creemos que usted no debe permitir que su esposa se lleve a sus hijos. (Si el país en  que usted vive requiere que usted dé su permiso para que salgan los niños, no lo conceda, aunque ella diga que es  sólo para ir de visita.) Sus hijos están establecidos en su hogar y en la  escuela. Tienen amigos y actividades. No hay ninguna razón que justifique  desarraigarlos a fin de que su esposa pueda ensayar una vida diferente. Le  sugerimos que consulte con un abogado en cuanto a los derechos que le  corresponden a usted. Tal vez tenga que obtener una orden judicial, pero si eso  es lo que hace falta, ¡entonces hágalo! Comprendemos que ama a su esposa y  quiere darle todo lo que ella desea —incluso permitirle irse con otro hombre—,  pero usted tiene que poner en primer lugar el bienestar de sus hijos. Creemos  que usted debe estar preparado para luchar por sus hijos en un juzgado, si  llega a ser necesario.   »En definitiva, usted nos ha dado la impresión de que es un esposo muy comprensivo y amoroso. Es digno de elogio que  esté dispuesto a perdonar a su esposa a fin de mantener intacta a su familia.  Sin embargo, también es importante que usted distinga entre el bien y el mal, y  que les enseñe a sus hijos a hacer esa distinción. Su esposa está quebrantando  uno de los Diez Mandamientos, que es el de no cometer adulterio. Y sus hijos  deben saber que lo que la mamá de ellos está haciendo es malo, y que usted no  la apoya en eso a pesar de que la ama muchísimo.   »Usted no puede hacer que su esposa cambie de parecer ni puede protegerla de las consecuencias  naturales que han de resultar de esa decisión insensata. Pero sí puede tomar la  decisión de que le dará prioridad a proveer un hogar lleno de amor y de apoyo para  sus hijos hasta que lleguen a la edad madura.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se  pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que  dice: «Caso 146». 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De haberlo conseguido,  habría llegado a ser rey. Pero no logró más que ser cuñado de la reina, y el  mismo día en que se casó con la hermana de ella, la reina Isabel se casó con el  hermano del segundo hombre. Cuando la reina dejó el trono, Antonio de Orleans  se postuló directamente como candidato para sucederla como rey.   El segundo hombre, Enrique de Borbón, duque de Sevilla, era, por lo tanto, también cuñado de la  reina. Pero era además nieto y a la vez bisnieto del rey Carlos IV, que era  abuelo de ella y, por si eso fuera poco, era incluso primo de Antonio de  Orleans.   En sus ansias por reinar, los dos hombres publicaron artículos en los que se difamaban el uno al  otro, y la contienda entre ellos escaló a tal grado que el primero retó a duelo  al segundo. Al parecer, este último, cuando aceptó, llegó a decir: «Si yo [lo]  mato, no será rey.... y si él me mata, tampoco será rey.»   El día del duelo —cada cual vestido con su levita negra, acompañado de su padrino y armado con una  comprobada pistola nueva— tomaron el desafío tan en serio que se dice que  acordaron no sólo que sería a disparos alternos hasta que uno de los dos  hiciera sangre al otro, sino también que el duque de Montpensier podía llevar  las gafas puestas para que sus problemas de visión no lo pusieran en  desventaja.   Fue así como Antonio de Orleans probó puntería primero, y falló el tiro. Y Enrique  de Borbón disparó luego, y también erró. Pero cuando Antonio de Orleans volvió  a apretar el gatillo, fue ése el último turno, ya que su disparo hizo blanco en  la frente del borbón. Enrique perdió la vida; pero tal como lo había pronosticado,  a Antonio de Orleans nadie le perdonaría el haber matado a un infante de  España, miembro de su familia real, así que perdió el trono.   Debido a que tuvo lugar en la escuela de tiro de la Dehesa de Carabanchel en Madrid, la historia lo ha llamado «El  duelo de Carabanchel». Unos meses después, Amadeo de Saboya ocuparía el trono  de España, y Antonio de Orleans sería condenado al destierro.1   ¡Qué triste que aspirantes a un trono codiciado no fueran capaces de hacer las paces  en lugar de batirse en duelo hasta que uno de los dos sucumbiera! Gracias a  Dios, en la Historia Sagrada Él nos ha dejado ejemplo de lo contrario, por el  que aprendemos que, con su ayuda, podemos hacer tales paces con nuestros  adversarios. Se trata de las dos veces que David, el futuro rey de Israel a  quien Dios ya había ungido como tal, le perdonó la vida a Saúl, que era el rey  de Israel, y quien había estado procurando matarlo.2 Así como David,  devolvamos bien por mal, de modo que nuestro adversario nos diga, como le dijo Saúl a David: «¡Que  el Señor te recompense por lo bien que me has tratado!»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «“El duelo de Carabanchel” por el trono de España», La Crónica de Carabanchel: Periódico de anécdotas históricas de Carabanchel editado por Karabanchel.com, Marzo de 1870 &lt;https://karabancheldotcom.files.wordpress.com/2014/01/el-duelo-de-carabanchel-por-el-trono-de-espac3b1a.pdf&gt; En línea 23 septiembre 2019; Manuel J. Prieto, «El duelo a pistola por el trono de España que perdieron los dos duelistas», CUR¡STOR!A: Curiosidades y anécdotas históricas &lt;https://www.curistoria.com/2019/04/duelo-pistola-trono-espana-perdieron-dos-duelistas.html&gt; En línea 23 septiembre 2019.                 2       1S 23:14–24:22; 26                 3       1S 24:17-19]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar12</guid><pubDate>Thu, 12 Mar 2026 07:23:07 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70604607/2026mar12.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario del Duelo de Carabanchel)   Se enfrentaron a punta de pistola el 12 de marzo de 1870. En aquel histórico duelo se jugaron el  trono de España a pesar de que  ninguno de los dos hombres tenía el trono en su poder.   El primero de los dos,...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Aniversario del Duelo de Carabanchel)   Se enfrentaron a punta de pistola el 12 de marzo de 1870. En aquel histórico duelo se jugaron el  trono de España a pesar de que  ninguno de los dos hombres tenía el trono en su poder.   El primero de los dos, Antonio de Orleans, duque de Montpensier, había sido uno de  los pretendientes de matrimonio de la reina Isabel II. De haberlo conseguido,  habría llegado a ser rey. Pero no logró más que ser cuñado de la reina, y el  mismo día en que se casó con la hermana de ella, la reina Isabel se casó con el  hermano del segundo hombre. Cuando la reina dejó el trono, Antonio de Orleans  se postuló directamente como candidato para sucederla como rey.   El segundo hombre, Enrique de Borbón, duque de Sevilla, era, por lo tanto, también cuñado de la  reina. Pero era además nieto y a la vez bisnieto del rey Carlos IV, que era  abuelo de ella y, por si eso fuera poco, era incluso primo de Antonio de  Orleans.   En sus ansias por reinar, los dos hombres publicaron artículos en los que se difamaban el uno al  otro, y la contienda entre ellos escaló a tal grado que el primero retó a duelo  al segundo. Al parecer, este último, cuando aceptó, llegó a decir: «Si yo [lo]  mato, no será rey.... y si él me mata, tampoco será rey.»   El día del duelo —cada cual vestido con su levita negra, acompañado de su padrino y armado con una  comprobada pistola nueva— tomaron el desafío tan en serio que se dice que  acordaron no sólo que sería a disparos alternos hasta que uno de los dos  hiciera sangre al otro, sino también que el duque de Montpensier podía llevar  las gafas puestas para que sus problemas de visión no lo pusieran en  desventaja.   Fue así como Antonio de Orleans probó puntería primero, y falló el tiro. Y Enrique  de Borbón disparó luego, y también erró. Pero cuando Antonio de Orleans volvió  a apretar el gatillo, fue ése el último turno, ya que su disparo hizo blanco en  la frente del borbón. Enrique perdió la vida; pero tal como lo había pronosticado,  a Antonio de Orleans nadie le perdonaría el haber matado a un infante de  España, miembro de su familia real, así que perdió el trono.   Debido a que tuvo lugar en la escuela de tiro de la Dehesa de Carabanchel en Madrid, la historia lo ha llamado «El  duelo de Carabanchel». Unos meses después, Amadeo de Saboya ocuparía el trono  de España, y Antonio de Orleans sería condenado al destierro.1   ¡Qué triste que aspirantes a un trono codiciado no fueran capaces de hacer las paces  en lugar de batirse en duelo hasta que uno de los dos sucumbiera! Gracias a  Dios, en la Historia Sagrada Él nos ha dejado ejemplo de lo contrario, por el  que aprendemos que, con su ayuda, podemos hacer tales paces con nuestros  adversarios. Se trata de las dos veces que David, el futuro rey de Israel a  quien Dios ya había ungido como tal, le perdonó la vida a Saúl, que era el rey  de Israel, y quien había estado procurando matarlo.2 Así como David,  devolvamos bien por mal, de modo que nuestro adversario nos diga, como le dijo Saúl a David: «¡Que  el Señor te recompense por lo bien que me has tratado!»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «“El duelo de Carabanchel” por el trono de España», La Crónica de Carabanchel: Periódico de anécdotas históricas de Carabanchel editado por Karabanchel.com, Marzo de 1870 &lt;https://karabancheldotcom.files.wordpress.com/2014/01/el-duelo-de-carabanchel-por-el-trono-de-espac3b1a.pdf&gt; En línea 23 septiembre 2019; Manuel J. Prieto, «El duelo a pistola por el trono de España que perdieron los dos duelistas», CUR¡STOR!A: Curiosidades y anécdotas históricas &lt;https://www.curistoria.com/2019/04/duelo-pistola-trono-espana-perdieron-dos-duelistas.html&gt; En línea 23 septiembre 2019.                 2       1S 23:14–24:22; 26                 3       1S 24:17-19]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El hombre propone»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-hombre-propone--70587366</link><description><![CDATA[Lo tenía todo planeado a la perfección. Se casaría con su amada labradora, que por  cierto era bastante robusta, y la criatura que tendrían moriría poco después de  nacer. Ante eso su mujer no tendría más remedio que meterse a nodriza, y él,  porro y haragán que era, se daría la gran vida.   Pero sucedió todo lo contrario: se casó, tuvo gemelos, y su pobre esposa falleció de  sobreparto. Ante eso le tocó trabajar más que nunca, hasta la fatiga, para  tener con qué alimentar a los gemelos, pues ellos comían como elefantes. De ahí  la frase festiva: «salirle a uno las cuentas del cardador».   En el cardador de ese cuento se cumple la sentencia, convertida luego en refrán:  «El hombre propone y Dios dispone», que se le ha acreditado al respetado autor  Tomás de Kempis porque la emplea en su conocida obra titulada Imitación de  Cristo.1   Sin embargo, es importante resaltar que Tomás de Kempis no hizo más que poner en  circulación la sentencia, pues lo cierto es que tiene otro autor. Aparece en el  libro de los Proverbios como uno de los proverbios del sabio Salomón, traducido  en la versión de la Biblia llamada Traducción en Lenguaje Actual tal y como  reza el refrán: «El hombre propone y Dios dispone.»2 Más adelante  Salomón lo recalca con el siguiente proverbio: «El hombre planea su futuro,  pero Dios le marca el rumbo.»3   No hay duda de que a menudo en la vida las cosas nos salen al revés o muy  diferentes de como las planeamos. Siendo así, ¿por qué será que tenemos la  tendencia a proceder como si pensáramos que el futuro está en nuestras manos?  Parece que es precisamente esa preocupación la que motiva al apóstol Santiago a  llamarles la atención a los que hacen alarde sobre el mañana. Les encara su  presunción, sin rodeos, en los siguientes términos: «Escúchenme, ustedes, los que dicen: “Hoy o  mañana iremos a la ciudad; allí nos quedaremos todo un año, y haremos buenos  negocios y ganaremos mucho dinero.” ¿Cómo pueden hablar así, cuando ni siquiera  saben lo que les va a suceder mañana? Su vida es como la niebla: aparece por un  poco de tiempo, y luego desaparece. Más bien, deberían decir: “Si Dios quiere,  viviremos y haremos esto o aquello.” Sin embargo, a ustedes les gusta hablar  con orgullo, como si fueran dueños del futuro, y eso es muy malo.»4   Más vale que sigamos ese consejo. Cuando hagamos planes o concibamos un proyecto, no nos engañemos presumiendo de  que lo que nosotros queremos que suceda tiene que suceder. Digamos de corazón,  y no de labios nada más: «Si Dios quiere.» Pues de hacerlo así, en vez de  salirnos las cuentas del cardador, se cumplirá en nuestra vida un proverbio más  del sabio Salomón: «Deja en manos de Dios todo lo que haces, y tus proyectos se  harán realidad.»5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), p. 212.                 2       Pr 16:1 (TLA)                 3       Pr 16:9 (TLA)                 4       Stg 4:13‑16 (TLA)                 5       Pr 16:3 (TLA)]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar11</guid><pubDate>Wed, 11 Mar 2026 07:21:56 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70587366/2026mar11.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Lo tenía todo planeado a la perfección. 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En el cardador de ese cuento se cumple la sentencia, convertida luego en refrán:  «El hombre propone y Dios dispone», que se le ha acreditado al respetado autor  Tomás de Kempis porque la emplea en su conocida obra titulada Imitación de  Cristo.1   Sin embargo, es importante resaltar que Tomás de Kempis no hizo más que poner en  circulación la sentencia, pues lo cierto es que tiene otro autor. Aparece en el  libro de los Proverbios como uno de los proverbios del sabio Salomón, traducido  en la versión de la Biblia llamada Traducción en Lenguaje Actual tal y como  reza el refrán: «El hombre propone y Dios dispone.»2 Más adelante  Salomón lo recalca con el siguiente proverbio: «El hombre planea su futuro,  pero Dios le marca el rumbo.»3   No hay duda de que a menudo en la vida las cosas nos salen al revés o muy  diferentes de como las planeamos. Siendo así, ¿por qué será que tenemos la  tendencia a proceder como si pensáramos que el futuro está en nuestras manos?  Parece que es precisamente esa preocupación la que motiva al apóstol Santiago a  llamarles la atención a los que hacen alarde sobre el mañana. Les encara su  presunción, sin rodeos, en los siguientes términos: «Escúchenme, ustedes, los que dicen: “Hoy o  mañana iremos a la ciudad; allí nos quedaremos todo un año, y haremos buenos  negocios y ganaremos mucho dinero.” ¿Cómo pueden hablar así, cuando ni siquiera  saben lo que les va a suceder mañana? Su vida es como la niebla: aparece por un  poco de tiempo, y luego desaparece. Más bien, deberían decir: “Si Dios quiere,  viviremos y haremos esto o aquello.” Sin embargo, a ustedes les gusta hablar  con orgullo, como si fueran dueños del futuro, y eso es muy malo.»4   Más vale que sigamos ese consejo. Cuando hagamos planes o concibamos un proyecto, no nos engañemos presumiendo de  que lo que nosotros queremos que suceda tiene que suceder. Digamos de corazón,  y no de labios nada más: «Si Dios quiere.» Pues de hacerlo así, en vez de  salirnos las cuentas del cardador, se cumplirá en nuestra vida un proverbio más  del sabio Salomón: «Deja en manos de Dios todo lo que haces, y tus proyectos se  harán realidad.»5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), p. 212.                 2       Pr 16:1 (TLA)                 3       Pr 16:9 (TLA)                 4       Stg 4:13‑16 (TLA)                 5       Pr 16:3 (TLA)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No acepté que tuviéramos relaciones»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-acepte-que-tuvieramos-relaciones--70563120</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en  nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una joven soltera.... Conocí a un chico hace un año... y un día acepté salir con él.... Llevábamos apenas una semana saliendo  cuando él me pidió que tuviéramos relaciones, pero yo no acepté. Entonces él se  enojó. Me dijo que yo era una egoísta, inmadura, y me dio a entender que si  quería seguir con él, tendría que hacerlo.   »Yo... no sé qué hacer. Tampoco lo quiero perder. Siempre he estado sola esperando que llegue esa persona, pero tampoco estoy segura de  lo que siento por él.... A veces me desespero. Pienso que me voy a quedar  sola.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Nos alegramos de que nos haya pedido consejo. Esperamos que no sea demasiado tarde  para ayudarle a decidir qué le conviene hacer.   »Comprendemos que se sienta desesperada y que tenga temor de quedarse soltera. Parece que  prefiere estar con un bravucón al que no le interesa lo que usted siente que  quedarse soltera.   »No es de extrañarse que la insulte y que le diga que usted es egoísta e inmadura. Eso es lo que hacen los  abusadores cuando no se salen con la suya. Tampoco es sorprendente que la  amenace con dejar de ser su novio. Las amenazas son otro método que emplean los  abusadores para manipular a sus víctimas.   »En este momento le parece a usted que si sólo accede a sus demandas, la relación que tiene con él estará segura. Pero de lo  que usted no se ha dado cuenta es que esa es la manera en que él se portará  cada vez que no estén de acuerdo. Si usted accede esta vez, será sólo el  principio. Hay millones de mujeres que han caído en esa misma trampa, y  quisieran tan sólo poder retroceder en el tiempo y deshacer esa mala decisión  inicial, pero ahora se encuentran en un callejón sin salida, con hombres que  las presionan y las maltratan.   »El apóstol Pablo escribió un capítulo famoso en la Biblia acerca del amor. En el  versículo 5, él dice que el amor “no se comporta con rudeza, no es egoísta, no  se enoja fácilmente, no guarda rencor”.1 Según esa definición  bíblica, su novio está probándole que no la ama cuando le falta al respeto al  tratar de obligarla a hacer lo que usted no quiere. Está demostrando que no la  ama cuando insiste en su propia satisfacción, se enoja con facilidad, y le recuerda  constantemente lo que usted no ha hecho para complacerlo.   »Dios dispuso que la expresión física del amor mediante el sexo fuera compartida entre un hombre y una mujer que se quieren lo  suficiente como para comprometerse el uno con el otro en matrimonio. Un hombre  que la ame respetará los deseos que usted le manifieste y esperará hasta  después de la boda para estar unido a usted físicamente.   »¡Le rogamos que no eche a perder su vida con ese tipo! ¡Rompa con él hoy mismo!   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 145». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Co 13:5]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar10</guid><pubDate>Tue, 10 Mar 2026 08:22:06 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70563120/2026mar10.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en  nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una joven soltera.... Conocí a un chico hace un año... y un día...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en  nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una joven soltera.... Conocí a un chico hace un año... y un día acepté salir con él.... Llevábamos apenas una semana saliendo  cuando él me pidió que tuviéramos relaciones, pero yo no acepté. Entonces él se  enojó. Me dijo que yo era una egoísta, inmadura, y me dio a entender que si  quería seguir con él, tendría que hacerlo.   »Yo... no sé qué hacer. Tampoco lo quiero perder. Siempre he estado sola esperando que llegue esa persona, pero tampoco estoy segura de  lo que siento por él.... A veces me desespero. Pienso que me voy a quedar  sola.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Nos alegramos de que nos haya pedido consejo. Esperamos que no sea demasiado tarde  para ayudarle a decidir qué le conviene hacer.   »Comprendemos que se sienta desesperada y que tenga temor de quedarse soltera. Parece que  prefiere estar con un bravucón al que no le interesa lo que usted siente que  quedarse soltera.   »No es de extrañarse que la insulte y que le diga que usted es egoísta e inmadura. Eso es lo que hacen los  abusadores cuando no se salen con la suya. Tampoco es sorprendente que la  amenace con dejar de ser su novio. Las amenazas son otro método que emplean los  abusadores para manipular a sus víctimas.   »En este momento le parece a usted que si sólo accede a sus demandas, la relación que tiene con él estará segura. Pero de lo  que usted no se ha dado cuenta es que esa es la manera en que él se portará  cada vez que no estén de acuerdo. Si usted accede esta vez, será sólo el  principio. Hay millones de mujeres que han caído en esa misma trampa, y  quisieran tan sólo poder retroceder en el tiempo y deshacer esa mala decisión  inicial, pero ahora se encuentran en un callejón sin salida, con hombres que  las presionan y las maltratan.   »El apóstol Pablo escribió un capítulo famoso en la Biblia acerca del amor. En el  versículo 5, él dice que el amor “no se comporta con rudeza, no es egoísta, no  se enoja fácilmente, no guarda rencor”.1 Según esa definición  bíblica, su novio está probándole que no la ama cuando le falta al respeto al  tratar de obligarla a hacer lo que usted no quiere. Está demostrando que no la  ama cuando insiste en su propia satisfacción, se enoja con facilidad, y le recuerda  constantemente lo que usted no ha hecho para complacerlo.   »Dios dispuso que la expresión física del amor mediante el sexo fuera compartida entre un hombre y una mujer que se quieren lo  suficiente como para comprometerse el uno con el otro en matrimonio. Un hombre  que la ame respetará los deseos que usted le manifieste y esperará hasta  después de la boda para estar unido a usted físicamente.   »¡Le rogamos que no eche a perder su vida con ese tipo! ¡Rompa con él hoy mismo!   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 145». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Co 13:5]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Fundador y prócer dos veces</title><link>https://www.spreaker.com/episode/fundador-y-procer-dos-veces--70544978</link><description><![CDATA[(Natalicio de Francisco del Rosario Sánchez)   Francisco del Rosario Sánchez nació en Santo Domingo el 9 de marzo de 1817, durante los  últimos años del período colonial conocido como la «España Boba».   No se sabe cuándo comenzó su relación con Juan Pablo Duarte, pero se cree que fue  después de 1838 debido a que Sánchez no figuró entre los fundadores de la  sociedad secreta «La Trinitaria». Pero aquel joven mulato posteriormente se  hizo miembro de esa organización patriótica, se ganó la confianza de Duarte y  pasó a ser el segundo jefe del movimiento.   A mediados de 1843, perseguido por el General Charles Hérard, Sánchez se dirigió  de Los Llanos a Santo Domingo, cruzó a nado el río Ozama para avisar a Duarte,  y logró evadir la persecución haciendo correr el rumor de que había muerto a  causa de una enfermedad repentina. Desde su escondite, donde asumió la  dirección del movimiento independentista como resultado del exilio de Duarte,  Sánchez, con la colaboración de Matías Ramón Mella y Tomás de Bobadilla,  redactó el Manifiesto de Independencia, que se publicó el 16 de enero de 1844.  De ahí que la noche del 24 de febrero los conspiradores lo eligieran Comandante  de Armas con el rango de coronel, reconociendo así su jefatura política y  militar, y acordaran que Sánchez presidiera la Junta de Gobierno que había de  dirigir los destinos de la república naciente.   A las once de la noche del 27 de febrero, los revolucionarios se reunieron en la Puerta de la Misericordia, y  desde allí se lanzaron a ocupar el baluarte de El Conde. Fue así como en la  madrugada del 28, Sánchez, de apenas veintisiete años de edad, izó la bandera  nacional al amparo del lema «¡Dios, Patria y Libertad!» El golpe se consumó  rápida y pacíficamente, pero una vez que se proclamó la independencia, se  organizó la Junta Central Gubernativa en lugar del Comité Insurreccional, se  impusieron en la nueva Junta los representantes del sector social más  influyente, y resultó electo presidente Tomás de Bobadilla en lugar de  Francisco del Rosario Sánchez.   En junio de 1861, habiendo proclamado unilateralmente el entonces presidente Pedro  Santana la reincorporación de la República Dominicana a España con la que los  dominicanos renunciaban a su soberanía nacional, Sánchez, a pesar de  encontrarse gravemente enfermo, organizó una invasión por el territorio  haitiano, pero finalmente cayó en una emboscada de las fuerzas del gobierno,  fue herido, tomado prisionero y condenado a muerte. Consagrado por la historia  como fundador y prócer de la República dos veces, murió fusilado el 4 de julio  en el cementerio de San Juan de la Maguana.1   Gracias a Dios, cuya preeminencia Sánchez y sus compañeros trinitarios reconocieron en  el lema nacional, todos podemos disfrutar de la libertad por la que dio su vida  aquel prócer dominicano. Es que a fin de que pudiéramos ser verdaderamente  libres, Dios invadió este mundo al enviar a su Hijo Jesucristo a que consumara  pacíficamente nuestra independencia del reino del Maligno.2 Cristo  fue traicionado, tomado prisionero, herido y condenado a muerte. Murió  crucificado y fue sepultado como nuestro Prócer divino, pero resucitó y hoy  está a la derecha del Padre como nuestro Soberano victorioso, ofreciéndonos  libertad espiritual y eterna a todos los que nos apropiemos de ella. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Frank Moya Pons, Manual de historia dominicana, 13a ed. (Santo Domingo: Editora Corripio, 2002), pp. 274,278-80,289,339,342-43; Enciclopedia Virtual Dominicana &lt;http://www.wikidominicana.edu.do/wiki/Francisco_del_Rosario_S%C3%A1nchez&gt; En línea 18 julio 2008.                 2       Jn 3:16; 8:32,36; 1Jn 5:19-20]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar09</guid><pubDate>Mon, 09 Mar 2026 08:23:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70544978/2026mar09.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Natalicio de Francisco del Rosario Sánchez)   Francisco del Rosario Sánchez nació en Santo Domingo el 9 de marzo de 1817, durante los  últimos años del período colonial conocido como la «España Boba».   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Desde su escondite, donde asumió la  dirección del movimiento independentista como resultado del exilio de Duarte,  Sánchez, con la colaboración de Matías Ramón Mella y Tomás de Bobadilla,  redactó el Manifiesto de Independencia, que se publicó el 16 de enero de 1844.  De ahí que la noche del 24 de febrero los conspiradores lo eligieran Comandante  de Armas con el rango de coronel, reconociendo así su jefatura política y  militar, y acordaran que Sánchez presidiera la Junta de Gobierno que había de  dirigir los destinos de la república naciente.   A las once de la noche del 27 de febrero, los revolucionarios se reunieron en la Puerta de la Misericordia, y  desde allí se lanzaron a ocupar el baluarte de El Conde. Fue así como en la  madrugada del 28, Sánchez, de apenas veintisiete años de edad, izó la bandera  nacional al amparo del lema «¡Dios, Patria y Libertad!» El golpe se consumó  rápida y pacíficamente, pero una vez que se proclamó la independencia, se  organizó la Junta Central Gubernativa en lugar del Comité Insurreccional, se  impusieron en la nueva Junta los representantes del sector social más  influyente, y resultó electo presidente Tomás de Bobadilla en lugar de  Francisco del Rosario Sánchez.   En junio de 1861, habiendo proclamado unilateralmente el entonces presidente Pedro  Santana la reincorporación de la República Dominicana a España con la que los  dominicanos renunciaban a su soberanía nacional, Sánchez, a pesar de  encontrarse gravemente enfermo, organizó una invasión por el territorio  haitiano, pero finalmente cayó en una emboscada de las fuerzas del gobierno,  fue herido, tomado prisionero y condenado a muerte. Consagrado por la historia  como fundador y prócer de la República dos veces, murió fusilado el 4 de julio  en el cementerio de San Juan de la Maguana.1   Gracias a Dios, cuya preeminencia Sánchez y sus compañeros trinitarios reconocieron en  el lema nacional, todos podemos disfrutar de la libertad por la que dio su vida  aquel prócer dominicano. Es que a fin de que pudiéramos ser verdaderamente  libres, Dios invadió este mundo al enviar a su Hijo Jesucristo a que consumara  pacíficamente nuestra independencia del reino del Maligno.2 Cristo  fue traicionado, tomado prisionero, herido y condenado a muerte. Murió  crucificado y fue sepultado como nuestro Prócer divino, pero resucitó y hoy  está a la derecha del Padre como nuestro Soberano victorioso, ofreciéndonos  libertad espiritual y eterna a todos los que nos apropiemos de ella. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Frank Moya Pons, Manual de historia dominicana, 13a ed. (Santo Domingo: Editora Corripio, 2002), pp. 274,278-80,289,339,342-43; Enciclopedia Virtual Dominicana &lt;http://www.wikidominicana.edu.do/wiki/Francisco_del_Rosario_S%C3%A1nchez&gt; En línea 18 julio 2008.                 2       Jn 3:16; 8:32,36; 1Jn 5:19-20]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi padre viudo se casó con una joven»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-padre-viudo-se-caso-con-una-joven--70522499</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi padre se casó con una joven treinta y ocho años menor que él. Ella no permite que él se relacione con sus hijos de su primera esposa, que ya  falleció, o sea, mi madre....     »Recientemente operaron de urgencia a mi hermano menor.... Estuvo muy grave, y... mi padre no quiere ir a visitarlo.... Me sentí muy mal cuando me enteré de todo esto: Se me  subió la tensión arterial y necesité atención médica.   »No sé qué decirle a mi padre.... Como esto está perjudicando mi salud, he dejado  de hablar con él; pero no sé qué hacer de ahora en adelante.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Quisiéramos que su situación no fuera común, pero lo es. Hay hombres que se sienten tan solos y temerosos de vivir y  morir en la soledad que están dispuestos a abandonar todo lo demás en su vida  para evitar quedarse solos. Al parecer, su padre es uno de esos hombres.   »Lamentamos tener que informarle que no hay nada en absoluto que usted pueda decirle a su  padre que cambie la situación. Él ha tomado una decisión, y ni las palabras ni  la salud de usted harán que cambie de parecer....   »Sin embargo, no hay ninguna norma bíblica ni legal que obligue a su padre a que siga cuidándolos ahora que llevan  tantos años de ser adultos. De hecho, en los siglos pasados era común que las  hijas (en particular) se casaran, se mudaran lejos y no volvieran jamás a verse  ni a comunicarse con los padres. Las vías de transporte y las comunicaciones  modernas contribuyen a que esto parezca absurdo en la actualidad, pero en aquel  entonces se aceptaba como algo común y corriente.   »Por muy difícil que parezca creerlo, la causa de su alta presión arterial y de sus  otros problemas de salud no es su padre. La causa es más bien su enojo e  indignación. Comprendemos por qué está enojada, y sin duda se justifica que así  se sienta. Sin embargo, cuando usted opta por aferrarse al enojo, está  eligiendo perjudicar su propia salud.   »No esperamos que usted algún día comprenda o apruebe lo que ha hecho su padre. Sin embargo, usted puede tomar la  decisión de perdonarlo y desprenderse de él. Puede llegar a ser muy difícil  perdonar estando tan herida, pero Dios puede darle la fuerza sobrenatural para  hacerlo.   »Jesucristo, mientras colgaba en una cruz, optó por perdonar a quienes lo estaban matando. Y le pidió a Dios, su  Padre, que hiciera lo mismo, diciendo: “Padre, perdónalos”.1 De  entre todas las personas que han vivido en este mundo, Jesús fue el único que  jamás pecó, y sin embargo fue torturado y matado. Tenía derecho a estar enojado  y aun a vengarse, pero renunció a ese derecho y eligió perdonar.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar  en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego  buscar el Caso 765. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 23:34]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar07</guid><pubDate>Sat, 07 Mar 2026 09:22:02 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70522499/2026mar07.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi padre se casó con una joven treinta y ocho años menor que él. 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Hay hombres que se sienten tan solos y temerosos de vivir y  morir en la soledad que están dispuestos a abandonar todo lo demás en su vida  para evitar quedarse solos. Al parecer, su padre es uno de esos hombres.   »Lamentamos tener que informarle que no hay nada en absoluto que usted pueda decirle a su  padre que cambie la situación. Él ha tomado una decisión, y ni las palabras ni  la salud de usted harán que cambie de parecer....   »Sin embargo, no hay ninguna norma bíblica ni legal que obligue a su padre a que siga cuidándolos ahora que llevan  tantos años de ser adultos. De hecho, en los siglos pasados era común que las  hijas (en particular) se casaran, se mudaran lejos y no volvieran jamás a verse  ni a comunicarse con los padres. Las vías de transporte y las comunicaciones  modernas contribuyen a que esto parezca absurdo en la actualidad, pero en aquel  entonces se aceptaba como algo común y corriente.   »Por muy difícil que parezca creerlo, la causa de su alta presión arterial y de sus  otros problemas de salud no es su padre. La causa es más bien su enojo e  indignación. Comprendemos por qué está enojada, y sin duda se justifica que así  se sienta. Sin embargo, cuando usted opta por aferrarse al enojo, está  eligiendo perjudicar su propia salud.   »No esperamos que usted algún día comprenda o apruebe lo que ha hecho su padre. Sin embargo, usted puede tomar la  decisión de perdonarlo y desprenderse de él. Puede llegar a ser muy difícil  perdonar estando tan herida, pero Dios puede darle la fuerza sobrenatural para  hacerlo.   »Jesucristo, mientras colgaba en una cruz, optó por perdonar a quienes lo estaban matando. Y le pidió a Dios, su  Padre, que hiciera lo mismo, diciendo: “Padre, perdónalos”.1 De  entre todas las personas que han vivido en este mundo, Jesús fue el único que  jamás pecó, y sin embargo fue torturado y matado. Tenía derecho a estar enojado  y aun a vengarse, pero renunció a ese derecho y eligió perdonar.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar  en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego  buscar el Caso 765. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 23:34]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Una fundadora magnánima</title><link>https://www.spreaker.com/episode/una-fundadora-magnanima--70502370</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Día Internacional de la Mujer)   Tenía veintitrés años cuando quedó huérfana de padre. Por eso ella y doña Paula, su  progenitora, se trasladaron a su hacienda de Tonchalá. Llegó a poseer fincas y  dinero, pero no tuvo esposo ni tuvo hijos. Se dedicó más bien a hacer obras de  caridad.   Según cuentan, fue promotora de la libertad de los esclavos, y en Tonchalá siempre  había comida para los hambrientos y posada para los caminantes. Los  trabajadores de la comarca le pedían de continuo que fuera la madrina de sus  hijos.   Cuando quedó huérfana de madre tuvo que encargarse de la administración de la  hacienda, y bajo su cuidado aumentaron los ganados y fructificaron los  cultivos.   Debido a su magnanimidad, a los vecinos del valle de Guasimales, a la izquierda del  río, se les ocurrió que tal vez ella estuviera dispuesta a donarles unos  terrenos con el fin de construir capilla y casas a su alrededor, es decir, para  fundar un nuevo pueblo.   No es que quisieran aprovecharse de ella. «Es que a ella el corazón se le salía por las  manos, y los colonos quisieron recoger un poco de ese corazón», comenta el  historiador santandereano Gustavo Gómez Ardila en su obra titulada Cúcuta para reírla (Escenas de su historia).1   Así que fueron a su hacienda para pedirle que les donara los terrenos necesarios.   —¿Está doña Juana? —preguntaron los vecinos a la criada que salió a recibir a la  comitiva.   La doña los hizo pasar, escuchó su petición y a los tres días les informó que  había decidido donarles media estancia de ganado mayor.   Fue así como el 17 de junio de 1733 se firmó la escritura de donación, y a ese acto la historia lo considera como  la fundación de Cúcuta, Colombia. «El alcalde de Pamplona... se trasladó a  Tonchalá para protocolizar la escritura... [y] comprobar [entre otras cosas]  que doña Juana Rangel de Cuéllar, a pesar de sus ochenta y cuatro años, estaba  en sus cabales [y] que no se le corría la teja ni sufría de pérdida de la  memoria, no fuera a suceder que después se arrepintiera de lo donado, alegando  que no se acordaba de la firma aquella», concluye Gómez Ardila.2   Así como aquellos vecinos de doña Juana percibían que «a ella el corazón se le salía por las manos», y por eso  «quisieron recoger un poco de ese corazón», también a nosotros nos conviene  reconocer que nuestro Dios es un Padre amoroso que quiere darnos lo que  necesitamos, y que sólo hace falta que se lo pidamos. Jesucristo su Hijo lo  afirmó en el Sermón del Monte al decir: «Si ustedes, que son malos, saben dar  cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas  buenas a quienes se las pidan! [Así que] pidan, y Dios les dará.»3   Sin embargo, nos animó no sólo a que le pidamos a Dios, sino también a que demos a  los demás con generosidad, como lo hizo doña Juana, siguiendo así el ejemplo  del Padre celestial. «Den a otros, y Dios les dará a ustedes —enseñó Jesús—....  Con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les devolverá a ustedes.»4  Pidámosle entonces a Dios lo que necesitamos nosotros, y démosles a otros lo  que necesitan ellos, y comprobaremos que ¡también a Dios «el corazón se le sale  por las manos»! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gustavo Gómez Ardila, «Y ahora sí: ¡Doña Juana!», Cúcuta para reírla (Escenas de su historia) &lt;https://www.cucutanuestra.com/temas/libros_nortesantandereanos/cucuta_para_reirla/capitulo2.htm&gt; En línea 6 julio 2019.                 2       Ibíd.                 3       Mt 7:11, 7 DHH                 4       Lc 6:38 DHH]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar06</guid><pubDate>Fri, 06 Mar 2026 08:22:56 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70502370/2026mar06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Día Internacional de la Mujer)   Tenía veintitrés años cuando quedó huérfana de padre. Por eso ella y doña Paula, su  progenitora, se trasladaron a su hacienda de Tonchalá. 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Debido a su magnanimidad, a los vecinos del valle de Guasimales, a la izquierda del  río, se les ocurrió que tal vez ella estuviera dispuesta a donarles unos  terrenos con el fin de construir capilla y casas a su alrededor, es decir, para  fundar un nuevo pueblo.   No es que quisieran aprovecharse de ella. «Es que a ella el corazón se le salía por las  manos, y los colonos quisieron recoger un poco de ese corazón», comenta el  historiador santandereano Gustavo Gómez Ardila en su obra titulada Cúcuta para reírla (Escenas de su historia).1   Así que fueron a su hacienda para pedirle que les donara los terrenos necesarios.   —¿Está doña Juana? —preguntaron los vecinos a la criada que salió a recibir a la  comitiva.   La doña los hizo pasar, escuchó su petición y a los tres días les informó que  había decidido donarles media estancia de ganado mayor.   Fue así como el 17 de junio de 1733 se firmó la escritura de donación, y a ese acto la historia lo considera como  la fundación de Cúcuta, Colombia. «El alcalde de Pamplona... se trasladó a  Tonchalá para protocolizar la escritura... [y] comprobar [entre otras cosas]  que doña Juana Rangel de Cuéllar, a pesar de sus ochenta y cuatro años, estaba  en sus cabales [y] que no se le corría la teja ni sufría de pérdida de la  memoria, no fuera a suceder que después se arrepintiera de lo donado, alegando  que no se acordaba de la firma aquella», concluye Gómez Ardila.2   Así como aquellos vecinos de doña Juana percibían que «a ella el corazón se le salía por las manos», y por eso  «quisieron recoger un poco de ese corazón», también a nosotros nos conviene  reconocer que nuestro Dios es un Padre amoroso que quiere darnos lo que  necesitamos, y que sólo hace falta que se lo pidamos. Jesucristo su Hijo lo  afirmó en el Sermón del Monte al decir: «Si ustedes, que son malos, saben dar  cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas  buenas a quienes se las pidan! [Así que] pidan, y Dios les dará.»3   Sin embargo, nos animó no sólo a que le pidamos a Dios, sino también a que demos a  los demás con generosidad, como lo hizo doña Juana, siguiendo así el ejemplo  del Padre celestial. «Den a otros, y Dios les dará a ustedes —enseñó Jesús—....  Con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les devolverá a ustedes.»4  Pidámosle entonces a Dios lo que necesitamos nosotros, y démosles a otros lo  que necesitan ellos, y comprobaremos que ¡también a Dios «el corazón se le sale  por las manos»! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gustavo Gómez Ardila, «Y ahora sí: ¡Doña Juana!», Cúcuta para reírla (Escenas de su historia) &lt;https://www.cucutanuestra.com/temas/libros_nortesantandereanos/cucuta_para_reirla/capitulo2.htm&gt; En línea 6 julio 2019.                 2       Ibíd.                 3       Mt 7:11, 7 DHH                 4       Lc 6:38 DHH]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Yo me caso con cualquiera»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/yo-me-caso-con-cualquiera--70476648</link><description><![CDATA[(8 mar: Día Internacional de los Derechos de la Mujer)   ¡Caramba!, quiero casarme,<br />         aunque mi mamá lo sienta;<br />         porque paso de los treinta<br />         y yo no quiero quedarme.<br />         Yo estoy ya por colocarme;<br />         pero de cualquier manera,<br />         sin andar con más espera<br />         ni más vuelta al pensamiento,<br />         yo estoy ya por casamiento<br />         y me caso con cualquiera.       Cansada estoy de esperar<br />         y me moriré de vieja<br />         esperando esta pareja<br />         con quien me quieren casar,<br />         que del cielo ha de bajar:<br />         blanco, noble y millonario,<br />         de un talento extraordinario,<br />         buen mozo, muy elegante,<br />         que toque el piano y que cante<br />         más bonito que un canario.       Mi mamá culpa ha tenido<br />         que llegara yo a esta edad<br />         sin esa felicidad<br />         de tener un buen marido;<br />         porque a ella le ha cogido<br />         con que debo ser casada<br />         con ministro o embajada<br />         de Alemania o [de] Inglaterra<br />         cuando aquí en nuestra tierra<br />         no valemos casi nada.<br />         . . . . . . . . . .<br />         No quiere que tenga amores,<br />         ni quiere que al parque vaya,<br />         porque no falta canalla<br />         entre los visitadores,<br />         ni por los alrededores<br />         de casa pisa varón;<br />         porque dizque todos son<br />         unas aves de rapiña<br />         que se llevan a las niñas<br />         como a paloma un gorrión.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Envidia me causa ver<br />         miles mujeres casadas,<br />         que están muy bien colocadas<br />         por no ponerse a escoger,<br />         pues el mucho pretender<br />         y ese orgullo mal fundado<br />         no da ningún resultado;<br />         pero ni luce ni cabe<br />         donde todo el mundo sabe<br />         del pie [del] que uno ha cojeado.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Así es que quiero casarme<br />         con el hombre que me cuadre,<br />         y no con el que mi madre<br />         por esposo quiera darme;<br />         pues yo no quiero quedarme<br />         como otras que están penando,<br />         que por estar esperando<br />         casarse con un sultán,<br />         vistiendo santos están<br />         y en las iglesias cantando.1       Por algo será que estas simpáticas décimas escritas en Santiago de los Caballeros el 29 de septiembre de 1904 las  dedique el autor cibaeño Juan Antonio Alix a la juventud alrededor del mundo.  Es que, como bien dice el refrán que cita el dominicano Alix en su dedicatoria,  «en todas partes se cuecen habas».       Vale la pena aclarar que Alix sin duda exagera a propósito al representar a la mujer de estas décimas como quien  está dispuesta a casarse con cualquiera. En realidad, lo que apasiona a la tal  mujer es casarse con el hombre que quiera ella misma y no con el que quiera su  mamá. De modo que no se trata de mofarse de la condición de la mujer sino de  considerarla, reconociendo que Dios la creó con libre albedrío para que ella,  cuando alcanzara la madurez necesaria, dirigiera su propio destino.       Pero más vale que toda mujer se valga de esa libertad no sólo para resolver su estado civil, determinando así su destino matrimonial, sino también para  resolver su estado espiritual, determinando así su destino eterno. Pues la  relación que podamos o no tener con un cónyuge es transitoria, mientras que la  que tengamos o no tengamos con Dios es permanente, y por eso tiene  consecuencias eternas. Lo paradójico del caso es que Dios, mejor que nadie,  sabe «del pie del que uno ha cojeado», y sin embargo quiere tener una relación  íntima con cada uno de nosotros. Y a diferencia del anhelado marido de la mujer  de estas décimas de Alix, Dios sí bajó del cielo, enviando a su Hijo Jesucristo  a fin de mostrarnos su amor incondicional para que, con sólo buscarlo, pudiéramos  comenzar a disfrutar de una feliz relación con Él para siempre. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan Antonio Alix, «Lamentaciones», en Poesía y Teatro, Colección Pensamiento Dominicano, Vol. I (Santo Domingo: Banco de Reservas, 2008), pp. 310-12 &lt;http://www.banreservas.com.do/Biblioteca%20Virtual/ Pensamiento%20Dominicano/Volumen%20I%20-%20Poes%C3%ADa%20y%20Teatro.pdf &gt; En línea 15 septiembre 2015.]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar05</guid><pubDate>Thu, 05 Mar 2026 10:27:23 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70476648/2026mar05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(8 mar: Día Internacional de los Derechos de la Mujer)   ¡Caramba!, quiero casarme,
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         pero de cualquier...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(8 mar: Día Internacional de los Derechos de la Mujer)   ¡Caramba!, quiero casarme,<br />         aunque mi mamá lo sienta;<br />         porque paso de los treinta<br />         y yo no quiero quedarme.<br />         Yo estoy ya por colocarme;<br />         pero de cualquier manera,<br />         sin andar con más espera<br />         ni más vuelta al pensamiento,<br />         yo estoy ya por casamiento<br />         y me caso con cualquiera.       Cansada estoy de esperar<br />         y me moriré de vieja<br />         esperando esta pareja<br />         con quien me quieren casar,<br />         que del cielo ha de bajar:<br />         blanco, noble y millonario,<br />         de un talento extraordinario,<br />         buen mozo, muy elegante,<br />         que toque el piano y que cante<br />         más bonito que un canario.       Mi mamá culpa ha tenido<br />         que llegara yo a esta edad<br />         sin esa felicidad<br />         de tener un buen marido;<br />         porque a ella le ha cogido<br />         con que debo ser casada<br />         con ministro o embajada<br />         de Alemania o [de] Inglaterra<br />         cuando aquí en nuestra tierra<br />         no valemos casi nada.<br />         . . . . . . . . . .<br />         No quiere que tenga amores,<br />         ni quiere que al parque vaya,<br />         porque no falta canalla<br />         entre los visitadores,<br />         ni por los alrededores<br />         de casa pisa varón;<br />         porque dizque todos son<br />         unas aves de rapiña<br />         que se llevan a las niñas<br />         como a paloma un gorrión.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Envidia me causa ver<br />         miles mujeres casadas,<br />         que están muy bien colocadas<br />         por no ponerse a escoger,<br />         pues el mucho pretender<br />         y ese orgullo mal fundado<br />         no da ningún resultado;<br />         pero ni luce ni cabe<br />         donde todo el mundo sabe<br />         del pie [del] que uno ha cojeado.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Así es que quiero casarme<br />         con el hombre que me cuadre,<br />         y no con el que mi madre<br />         por esposo quiera darme;<br />         pues yo no quiero quedarme<br />         como otras que están penando,<br />         que por estar esperando<br />         casarse con un sultán,<br />         vistiendo santos están<br />         y en las iglesias cantando.1       Por algo será que estas simpáticas décimas escritas en Santiago de los Caballeros el 29 de septiembre de 1904 las  dedique el autor cibaeño Juan Antonio Alix a la juventud alrededor del mundo.  Es que, como bien dice el refrán que cita el dominicano Alix en su dedicatoria,  «en todas partes se cuecen habas».       Vale la pena aclarar que Alix sin duda exagera a propósito al representar a la mujer de estas décimas como quien  está dispuesta a casarse con cualquiera. En realidad, lo que apasiona a la tal  mujer es casarse con el hombre que quiera ella misma y no con el que quiera su  mamá. De modo que no se trata de mofarse de la condición de la mujer sino de  considerarla, reconociendo que Dios la creó con libre albedrío para que ella,  cuando alcanzara la madurez necesaria, dirigiera su propio destino.       Pero más vale que toda mujer se valga de esa libertad no sólo para resolver su estado civil, determinando así su destino matrimonial, sino también para  resolver su estado espiritual, determinando así su destino eterno. Pues la  relación que podamos o no tener con un cónyuge es transitoria, mientras que la  que tengamos o no tengamos con Dios es permanente, y por eso tiene  consecuencias eternas. Lo paradójico del caso es que Dios, mejor que nadie,  sabe «del pie del que uno ha cojeado», y sin embargo quiere tener una relación  íntima con cada uno de nosotros. Y a diferencia del anhelado marido de la mujer  de estas décimas de Alix, Dios sí bajó del...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Belleza y docilidad de las indias yucayas»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/belleza-y-docilidad-de-las-indias-yucayas--70437633</link><description><![CDATA[(8 mar: Día Internacional de los Derechos de la Mujer)   A comienzos del siglo dieciséis, «había en Santiago [de los Caballeros, conocido entonces como  Santiago de Jacagua,] “80 de a caballo”, que eran los vecinos principales,  poseedores de caballos. Parece que pasear a caballo con una persona era gran  prueba de amistad. Esta costumbre aún se conserva en Santiago.»1   «Por otra parte, el impacto de la belleza y docilidad de las indias yucayas en el elemento masculino español del  Santiago de la época parece haber sido extraordinario. Así vemos que cuando  Antonio Flores, Alcalde Mayor de la Vega, quiso quitarle a Pablo Hernández una  india yucaya, “éste la trajo a Santiago y hasta se casó con ella...”   »Fue muy sonado el dramático caso del distinguido vecino de Santiago, Alonso de  Sandoval, que, enamorado de una esclava de Bartolomé Rodríguez, de la  Concepción de la Vega, fue acusado de mandarlo a acuchillar por un esclavo  negro. Dicen los documentos textualmente “que aquella india le pesaba mucho”.   »También andaban detrás de las indias yucayas en Santiago el vecino de la villa Alonso  Pérez Herrero, quien le cambió a Sancho de Salcedo una nombrada Olaya; Alonso  García, minero de Ayllón, en Guaurabo, que le compró a Belalcázar, a  Catalinilla; García Gallego, que obtuvo otra yucaya de Juan de Zamora y la  traspasó, después, a Ruiz de Tapia; Diego Morales, que compró a Elvira; Marcos  y Juan Méndez, que compraron a Juanica; Francisco de Ceballos, distinguido  vecino, que compró a Leonorica; y Gonzalo Núñez, que compró a otra india yucaya  de la que no se da el nombre.   »Para terminar, es interesante llamar la atención sobre que los españoles de Santiago convivieron  maritalmente, y hasta se casaron, con estas indias yucayas, las cuales, por lo  que puede deducirse de las noticias de la época, provocaron una gran conmoción  en aquella “sociedad de hombres solitarios” que fue la de la Conquista.   »Abundante sangre de estas impresionantes mujeres debe correr por las venas de los  santiagueros de hoy... Tal vez sea ésta la causa de que las “indias  santiagueras” sean tan fascinantes... todavía.»2   ¡Qué lamentable situación la que se vivía en la isla Española, hoy República  Dominicana, durante la época de la Conquista que nos describe el historiador  dominicano Carlos Dobal! Aquellos presuntos «caballeros» de Santiago llegaban a  poseer y a «conquistar» a sus mujeres o futuras esposas de igual forma en que  poseían y domaban a sus preciados caballos. Al tal Alonso de Sandoval no le  pesaba tomar como esclava a una mujer, privándola de su libertad y tratándola  igual que a uno de sus caballos; por el contrario, lo que le pesaba era que esa  indígena le perteneciera a otro hombre, tanto que mandó matarlo para poder  quedarse con ella. Para él y sus «caballeros de armas», casarse con cualquiera  de esas «indias» era hacerles un gran favor, ya que tenían el poder para  obligarlas a vivir con ellos sin los beneficios del matrimonio. Y para colmo de  males, todo eso lo hacían como presuntos «cristianos», a pesar de que fue  Cristo quien nos dio la regla de oro, que nos manda que, en todo, tratemos a  los demás tal y como queremos que nos traten a nosotros... lo cual incluye a  toda mujer, cualquiera que sea su condición social.3   Gracias a Dios, ya hace bastante que no aprobamos, como sociedad, aquellos valores retrógrados de los conquistadores... Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Carlos Dobal, Santiago en los albores del siglo XVI: El solar de Jacagua (Santo Domingo, Universidad Católica Madre y Maestra, 1985), p. 81.                 2       Ibíd, pp. 74,75.                 3       Mt 7:12; Gá 3:28]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar04</guid><pubDate>Wed, 04 Mar 2026 09:21:19 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70437633/2026mar04.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(8 mar: Día Internacional de los Derechos de la Mujer)   A comienzos del siglo dieciséis, «había en Santiago [de los Caballeros, conocido entonces como  Santiago de Jacagua,] “80 de a caballo”, que eran los vecinos principales,  poseedores de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(8 mar: Día Internacional de los Derechos de la Mujer)   A comienzos del siglo dieciséis, «había en Santiago [de los Caballeros, conocido entonces como  Santiago de Jacagua,] “80 de a caballo”, que eran los vecinos principales,  poseedores de caballos. Parece que pasear a caballo con una persona era gran  prueba de amistad. Esta costumbre aún se conserva en Santiago.»1   «Por otra parte, el impacto de la belleza y docilidad de las indias yucayas en el elemento masculino español del  Santiago de la época parece haber sido extraordinario. Así vemos que cuando  Antonio Flores, Alcalde Mayor de la Vega, quiso quitarle a Pablo Hernández una  india yucaya, “éste la trajo a Santiago y hasta se casó con ella...”   »Fue muy sonado el dramático caso del distinguido vecino de Santiago, Alonso de  Sandoval, que, enamorado de una esclava de Bartolomé Rodríguez, de la  Concepción de la Vega, fue acusado de mandarlo a acuchillar por un esclavo  negro. Dicen los documentos textualmente “que aquella india le pesaba mucho”.   »También andaban detrás de las indias yucayas en Santiago el vecino de la villa Alonso  Pérez Herrero, quien le cambió a Sancho de Salcedo una nombrada Olaya; Alonso  García, minero de Ayllón, en Guaurabo, que le compró a Belalcázar, a  Catalinilla; García Gallego, que obtuvo otra yucaya de Juan de Zamora y la  traspasó, después, a Ruiz de Tapia; Diego Morales, que compró a Elvira; Marcos  y Juan Méndez, que compraron a Juanica; Francisco de Ceballos, distinguido  vecino, que compró a Leonorica; y Gonzalo Núñez, que compró a otra india yucaya  de la que no se da el nombre.   »Para terminar, es interesante llamar la atención sobre que los españoles de Santiago convivieron  maritalmente, y hasta se casaron, con estas indias yucayas, las cuales, por lo  que puede deducirse de las noticias de la época, provocaron una gran conmoción  en aquella “sociedad de hombres solitarios” que fue la de la Conquista.   »Abundante sangre de estas impresionantes mujeres debe correr por las venas de los  santiagueros de hoy... Tal vez sea ésta la causa de que las “indias  santiagueras” sean tan fascinantes... todavía.»2   ¡Qué lamentable situación la que se vivía en la isla Española, hoy República  Dominicana, durante la época de la Conquista que nos describe el historiador  dominicano Carlos Dobal! Aquellos presuntos «caballeros» de Santiago llegaban a  poseer y a «conquistar» a sus mujeres o futuras esposas de igual forma en que  poseían y domaban a sus preciados caballos. Al tal Alonso de Sandoval no le  pesaba tomar como esclava a una mujer, privándola de su libertad y tratándola  igual que a uno de sus caballos; por el contrario, lo que le pesaba era que esa  indígena le perteneciera a otro hombre, tanto que mandó matarlo para poder  quedarse con ella. Para él y sus «caballeros de armas», casarse con cualquiera  de esas «indias» era hacerles un gran favor, ya que tenían el poder para  obligarlas a vivir con ellos sin los beneficios del matrimonio. Y para colmo de  males, todo eso lo hacían como presuntos «cristianos», a pesar de que fue  Cristo quien nos dio la regla de oro, que nos manda que, en todo, tratemos a  los demás tal y como queremos que nos traten a nosotros... lo cual incluye a  toda mujer, cualquiera que sea su condición social.3   Gracias a Dios, ya hace bastante que no aprobamos, como sociedad, aquellos valores retrógrados de los conquistadores... Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Carlos Dobal, Santiago en los albores del siglo XVI: El solar de Jacagua (Santo Domingo, Universidad Católica Madre y Maestra, 1985), p. 81.                 2       Ibíd, pp. 74,75.                 3       Mt 7:12; Gá 3:28]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Descubrí que él era casado, pero yo ya estaba embarazada»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/descubri-que-el-era-casado-pero-yo-ya-estaba-embarazada--70404840</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace diecisiete años, conocí al padre de mi hija. Después de un tiempo de haber tenido una relación con él,  descubrí que era casado, pero ya estaba embarazada y me costó dejarlo.   »Años después, recibí a Cristo como mi Salvador. He intentado dejar a este hombre, pero no puedo, a pesar de que ya  no vivimos juntos. Lo extraño... y cuando nos vemos, sólo para que él me dé las  cosas para su hija, sufro en silencio.   »¿Qué hago? No logro olvidarme de él, y él sigue con su familia.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Ojalá que a estas alturas esté dispuesta a reconocer que hace diecisiete años este hombre le mintió y la  engañó. Al mismo tiempo, él estaba mintiéndole a la esposa, y es probable que  haya seguido mintiéndole a ella desde entonces. Él ha demostrado que no es digno de  confianza y que no tiene nada de integridad. Cuando usted piensa en las razones  por las que lo ama, ¿recuerda la falta de honradez y la capacidad que él tiene  para seguir mintiendo durante todos estos años?   »Nos entristece saber lo que su hija ha tenido que afrontar. ¡Ella no hizo nada malo! Usted tomó la  decisión de tener relaciones sexuales con un hombre que le estaba mintiendo, y  él tomó la decisión de serle infiel a la esposa, pero la hija suya no hizo nada  para merecer semejante caos en su vida. Ella es la inocente víctima de las  acciones de padre y madre.   »Su hija la tiene a usted como su ejemplo más cercano. ¿Acaso quiere que ella viva como ha vivido  usted? Cada día le está mostrando cómo permitir que un hombre la maltrate y le  quite su autoestima.   »Usted dice que ha intentado dejar a este hombre, pero no puede, a pesar de que ya no viven  juntos. Hay algunas razones por las que eso pudiera ser cierto. La razón más  probable es que él aún esté manipulándola para obtener lo que él desea. Otra  razón posible es que usted tenga un historial de tomar decisiones basadas en  sus emociones en vez de su capacidad de razonar. Si usted permite que la guíen  sus sentimientos, seguirá siendo manipulada por este hombre el resto de su  vida.   »La felicitamos por convertirse en seguidora de Cristo. El asistir a la iglesia, leer la Biblia y  orar son disciplinas espirituales que pueden darle más fuerza y ayudarla a  ponerle punto final a la relación con este hombre. Cuando nos comunicamos con  Dios con regularidad, Él nos ayuda a tomar decisiones que nos convienen aunque  no sean fáciles. Él no deja de velar por nuestro bienestar.1»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 884. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 8:28]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar03</guid><pubDate>Tue, 03 Mar 2026 09:22:42 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70404840/2026mar03.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace diecisiete años, conocí al padre de mi hija. Después de un tiempo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace diecisiete años, conocí al padre de mi hija. Después de un tiempo de haber tenido una relación con él,  descubrí que era casado, pero ya estaba embarazada y me costó dejarlo.   »Años después, recibí a Cristo como mi Salvador. He intentado dejar a este hombre, pero no puedo, a pesar de que ya  no vivimos juntos. Lo extraño... y cuando nos vemos, sólo para que él me dé las  cosas para su hija, sufro en silencio.   »¿Qué hago? No logro olvidarme de él, y él sigue con su familia.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Ojalá que a estas alturas esté dispuesta a reconocer que hace diecisiete años este hombre le mintió y la  engañó. Al mismo tiempo, él estaba mintiéndole a la esposa, y es probable que  haya seguido mintiéndole a ella desde entonces. Él ha demostrado que no es digno de  confianza y que no tiene nada de integridad. Cuando usted piensa en las razones  por las que lo ama, ¿recuerda la falta de honradez y la capacidad que él tiene  para seguir mintiendo durante todos estos años?   »Nos entristece saber lo que su hija ha tenido que afrontar. ¡Ella no hizo nada malo! Usted tomó la  decisión de tener relaciones sexuales con un hombre que le estaba mintiendo, y  él tomó la decisión de serle infiel a la esposa, pero la hija suya no hizo nada  para merecer semejante caos en su vida. Ella es la inocente víctima de las  acciones de padre y madre.   »Su hija la tiene a usted como su ejemplo más cercano. ¿Acaso quiere que ella viva como ha vivido  usted? Cada día le está mostrando cómo permitir que un hombre la maltrate y le  quite su autoestima.   »Usted dice que ha intentado dejar a este hombre, pero no puede, a pesar de que ya no viven  juntos. Hay algunas razones por las que eso pudiera ser cierto. La razón más  probable es que él aún esté manipulándola para obtener lo que él desea. Otra  razón posible es que usted tenga un historial de tomar decisiones basadas en  sus emociones en vez de su capacidad de razonar. Si usted permite que la guíen  sus sentimientos, seguirá siendo manipulada por este hombre el resto de su  vida.   »La felicitamos por convertirse en seguidora de Cristo. El asistir a la iglesia, leer la Biblia y  orar son disciplinas espirituales que pueden darle más fuerza y ayudarla a  ponerle punto final a la relación con este hombre. Cuando nos comunicamos con  Dios con regularidad, Él nos ayuda a tomar decisiones que nos convienen aunque  no sean fáciles. Él no deja de velar por nuestro bienestar.1»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 884. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 8:28]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El machismo y el SIDA</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-machismo-y-el-sida--70401306</link><description><![CDATA[La mujer apenas podía contener las lágrimas. Estaba contándoles su historia a oficiales del Seguro Social. Era la  misma historia de muchas mujeres como ella, una historia que es drama y que es,  a la vez, tragedia.   Se llamaba Rosario Servín, y tenía treinta y nueve años de edad. Vivía en una de las grandes capitales de América  Latina, era viuda y tenía seis hijos. Su esposo había muerto de SIDA, y ella  también estaba infectada. Rosario acababa de perder su casa, que era la única  herencia, además de la enfermedad, que le dejó su esposo.   Tales casos representan una epidemia. Miles y miles de mujeres pueden contar la misma historia. Casadas con un hombre  machista, deben aguantar pacientemente todo lo que él haga.   El esposo, que tiene todas las mujeres que quiere, vive en completo abandono y se enferma de SIDA. La mujer no se  atreve a decir una sola palabra, ni a preguntar cuántas mujeres tiene ni a  ensayar la menor protesta. Lo aguanta todo pacientemente, pidiéndole a Dios que  su esposo cambie, pero en vez de cambiar él le transmite a ella el virus  mortal.   Se cuenta que cuando Hernán Cortes conquistó México, los príncipes aztecas le traían lotes de hasta veinte  muchachas vírgenes para que escogiera la que más le gustara, y distribuyera a  las restantes entre sus capitanes. Esa es parte de nuestra herencia. Con la  proliferación del machismo, de la lujuria y del pisoteo cínico de las normas  divinas del sexo y del matrimonio, ¿cómo no van a haber en las Américas  millones de casos de SIDA?   Tenemos quinientos años de «civilización» en nuestros países de habla española. ¿Y a qué hemos llegado? Lo  que salta a la vista es un enorme desmoronamiento moral, espiritual, económico  y político.   ¿Qué es lo que falta en nuestra sociedad? Falta algo que la civilización no ha podido darnos. Falta algo que la  cultura no ha podido darnos. Incluso, falta algo que la religión tampoco ha  podido darnos. Falta Dios introducido en cada fibra de nuestra vida. Falta una  relación personal con el Señor Jesucristo.   Cristo puede entrar en nuestra vida desalojando de nosotros todo lo que es malo. Él puede regenerarnos y  limpiarnos, y hacer de nosotros —de cada hombre y cada mujer que se entrega a  Él— una nueva persona. Cristo, y no la religión, es lo que salva. Dejémoslo  entrar en nuestro corazón. Ese será el principio de una nueva vida. Dejemos que  entre hoy mismo. Él  quiere ser el Señor de nuestra vida. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026mar02</guid><pubDate>Mon, 02 Mar 2026 15:00:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70401306/2026mar02.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>La mujer apenas podía contener las lágrimas. Estaba contándoles su historia a oficiales del Seguro Social. Era la  misma historia de muchas mujeres como ella, una historia que es drama y que es,  a la vez, tragedia.   Se llamaba Rosario Servín, y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[La mujer apenas podía contener las lágrimas. Estaba contándoles su historia a oficiales del Seguro Social. Era la  misma historia de muchas mujeres como ella, una historia que es drama y que es,  a la vez, tragedia.   Se llamaba Rosario Servín, y tenía treinta y nueve años de edad. Vivía en una de las grandes capitales de América  Latina, era viuda y tenía seis hijos. Su esposo había muerto de SIDA, y ella  también estaba infectada. Rosario acababa de perder su casa, que era la única  herencia, además de la enfermedad, que le dejó su esposo.   Tales casos representan una epidemia. Miles y miles de mujeres pueden contar la misma historia. Casadas con un hombre  machista, deben aguantar pacientemente todo lo que él haga.   El esposo, que tiene todas las mujeres que quiere, vive en completo abandono y se enferma de SIDA. La mujer no se  atreve a decir una sola palabra, ni a preguntar cuántas mujeres tiene ni a  ensayar la menor protesta. Lo aguanta todo pacientemente, pidiéndole a Dios que  su esposo cambie, pero en vez de cambiar él le transmite a ella el virus  mortal.   Se cuenta que cuando Hernán Cortes conquistó México, los príncipes aztecas le traían lotes de hasta veinte  muchachas vírgenes para que escogiera la que más le gustara, y distribuyera a  las restantes entre sus capitanes. Esa es parte de nuestra herencia. Con la  proliferación del machismo, de la lujuria y del pisoteo cínico de las normas  divinas del sexo y del matrimonio, ¿cómo no van a haber en las Américas  millones de casos de SIDA?   Tenemos quinientos años de «civilización» en nuestros países de habla española. ¿Y a qué hemos llegado? Lo  que salta a la vista es un enorme desmoronamiento moral, espiritual, económico  y político.   ¿Qué es lo que falta en nuestra sociedad? Falta algo que la civilización no ha podido darnos. Falta algo que la  cultura no ha podido darnos. Incluso, falta algo que la religión tampoco ha  podido darnos. Falta Dios introducido en cada fibra de nuestra vida. Falta una  relación personal con el Señor Jesucristo.   Cristo puede entrar en nuestra vida desalojando de nosotros todo lo que es malo. Él puede regenerarnos y  limpiarnos, y hacer de nosotros —de cada hombre y cada mujer que se entrega a  Él— una nueva persona. Cristo, y no la religión, es lo que salva. Dejémoslo  entrar en nuestro corazón. Ese será el principio de una nueva vida. Dejemos que  entre hoy mismo. Él  quiere ser el Señor de nuestra vida. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Me siento miserable» por el vicio de la marihuana</title><link>https://www.spreaker.com/episode/me-siento-miserable-por-el-vicio-de-la-marihuana--70357928</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Desde los quince años fumo marihuana. A los veinticinco años acepté a Jesucristo [como mi Salvador y  Señor], y mi vida cambió; pero por algún motivo, al año y medio de haber dejado  la marihuana, volví a caer en ese vicio. Desde entonces no he logrado dejarlo....  Trato y trato, y no puedo. Lo he mantenido en secreto.... Asisto a la iglesia  normalmente, pero me siento miserable con este pecado continuo. Me siento  frustrado.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Muchas personas sostienen que la marihuana no es adictiva.... Pero el caso suyo es evidencia de lo contrario. Usted no ha podido  dejarla, a pesar de seguir tratando de lograrlo. Ese es el significado de  adicción.   »Debido a que es un vicio, puede compararse con la adicción al alcohol, al cigarrillo, a los juegos de azar, a morderse las uñas y aun a  decir mentira. Todos esos son hábitos dañinos que son difíciles de dejar,  causados por estímulos químicos en nuestro cerebro cuando los practicamos. Le  animo a que lea el Caso 7 en www.conciencia.net a fin de aprender un poco  acerca de cómo los malos hábitos modifican nuestro cerebro, lo cual a su vez  hace que sea más difícil dejarlos.   »Lo felicitamos por arrepentirse de lo que ha hecho y por querer cambiar. Usted teme que los que  asisten a la iglesia no lo aceptarían si se enteraran de su secreto. Si lee el  Caso 609 en www.conciencia.net, comprenderá que la iglesia es más bien un hospital para pecadores y no  un club para personas santas....   »Tal vez no lo haya pensado de la siguiente manera, pero todos en la iglesia sin excepción son pecadores y no  santos. Todos han quebrantado las leyes divinas. Algunos ya han vencido sus  propias tentaciones, pero otros no. Muchos de éstos están librando una lucha en  silencio, tal y como está luchando usted.   »Los que, al igual que usted, asisten a la iglesia y aún así tienen la tendencia o  sienten la tentación de pecar no son hipócritas. Los hipócritas son los que se  hacen pasar por santos mientras ocultan su pecado de todos los demás.   »Por eso, cuéntele a un amigo de confianza que tiene madurez y asiste a la iglesia acerca de la lucha que usted está  librando. Pídale que ore por usted y que le pregunte con frecuencia cómo está  progresando en su meta de dejar atrás la marihuana.... Saque de los rincones  oscuros ese secreto, y deje que lo alumbre la luz de Cristo.   »Si alguien decide que usted no está en condiciones de enseñar... en la iglesia debido a esas tentaciones,  acepte con humildad la decisión como un desafío para vencer en el futuro. En  cualquier momento en que alguien lo juzgue con severidad, recuerde que Jesús  enseñó que “el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla  será enaltecido”.»1   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 764. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 23:12]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb28</guid><pubDate>Sat, 28 Feb 2026 09:20:59 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70357928/2026feb28.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Desde los quince años fumo marihuana. A los veinticinco años acepté a...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Desde los quince años fumo marihuana. A los veinticinco años acepté a Jesucristo [como mi Salvador y  Señor], y mi vida cambió; pero por algún motivo, al año y medio de haber dejado  la marihuana, volví a caer en ese vicio. Desde entonces no he logrado dejarlo....  Trato y trato, y no puedo. Lo he mantenido en secreto.... Asisto a la iglesia  normalmente, pero me siento miserable con este pecado continuo. Me siento  frustrado.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Muchas personas sostienen que la marihuana no es adictiva.... Pero el caso suyo es evidencia de lo contrario. Usted no ha podido  dejarla, a pesar de seguir tratando de lograrlo. Ese es el significado de  adicción.   »Debido a que es un vicio, puede compararse con la adicción al alcohol, al cigarrillo, a los juegos de azar, a morderse las uñas y aun a  decir mentira. Todos esos son hábitos dañinos que son difíciles de dejar,  causados por estímulos químicos en nuestro cerebro cuando los practicamos. Le  animo a que lea el Caso 7 en www.conciencia.net a fin de aprender un poco  acerca de cómo los malos hábitos modifican nuestro cerebro, lo cual a su vez  hace que sea más difícil dejarlos.   »Lo felicitamos por arrepentirse de lo que ha hecho y por querer cambiar. Usted teme que los que  asisten a la iglesia no lo aceptarían si se enteraran de su secreto. Si lee el  Caso 609 en www.conciencia.net, comprenderá que la iglesia es más bien un hospital para pecadores y no  un club para personas santas....   »Tal vez no lo haya pensado de la siguiente manera, pero todos en la iglesia sin excepción son pecadores y no  santos. Todos han quebrantado las leyes divinas. Algunos ya han vencido sus  propias tentaciones, pero otros no. Muchos de éstos están librando una lucha en  silencio, tal y como está luchando usted.   »Los que, al igual que usted, asisten a la iglesia y aún así tienen la tendencia o  sienten la tentación de pecar no son hipócritas. Los hipócritas son los que se  hacen pasar por santos mientras ocultan su pecado de todos los demás.   »Por eso, cuéntele a un amigo de confianza que tiene madurez y asiste a la iglesia acerca de la lucha que usted está  librando. Pídale que ore por usted y que le pregunte con frecuencia cómo está  progresando en su meta de dejar atrás la marihuana.... Saque de los rincones  oscuros ese secreto, y deje que lo alumbre la luz de Cristo.   »Si alguien decide que usted no está en condiciones de enseñar... en la iglesia debido a esas tentaciones,  acepte con humildad la decisión como un desafío para vencer en el futuro. En  cualquier momento en que alguien lo juzgue con severidad, recuerde que Jesús  enseñó que “el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla  será enaltecido”.»1   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 764. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 23:12]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Por la soberanía de su patria</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-la-soberania-de-su-patria--70325880</link><description><![CDATA[(Independencia de la República Dominicana)   Hija de Fernando Sánchez e Isidora Ramona, María Trinidad Sánchez formó parte del grupo de Febreristas que  lucharon por la Independencia dominicana. Como fiel seguidora de Juan Pablo  Duarte, confeccionó la primera bandera nacional junto con Concepción Bona,  habiendo participado desde el principio en aquel movimiento independentista que  culminó el 27 de febrero de 1844. Esa noche histórica, María Trinidad  transportó pólvora en sus propias faldas y elaboró muchos de los cartuchos que  utilizaron los trinitarios.   Lamentablemente, durante los seis meses siguientes hubo pleitos constantes entre los miembros  liberales trinitarios y los miembros conservadores de la Junta Central  Gubernativa que se formó. Fue tal la discordia entre los dos bandos que el 22  de agosto la Junta, presidida por el general Pedro Santana, declaró traidores e  infieles a la Patria a los tres próceres Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella  y Francisco del Rosario Sánchez, junto con cinco de sus compañeros, y decretó  su destierro a perpetuidad. Acto seguido, María Trinidad Sánchez, tía de  Francisco del Rosario, se integró al movimiento que surgió para derrocar al  general Santana. En el transcurso de los meses siguientes, ella alojó en su  casa a los disidentes y se convirtió en la organizadora y orientadora de la  conspiración que tenía el propósito de lograr el regreso de los patriotas.   Cuando se descubrió la insurrección, María Trinidad y sus cómplices fueron apresados. Conscientes de que María  Trinidad era la única que conocía el escondite de su sobrino debido a que ella  misma le llevaba las comunicaciones de parte de los conspiradores, la  presionaron a que lo revelara. Pero, tal como lo manifiesta el dictamen del  Consejo de Guerra que la condenó a muerte, ella se negó «obstinadamente a  delatar a los principales». Prefirió callar y enfrentarse al pelotón de  fusilamiento antes que traicionar a sus compañeros de conjura.   El 27 de febrero de 1845, María Trinidad Sánchez partió de la fortaleza Ozama  hacia el cementerio donde se ejecutaría la sentencia. Al pasar por la Puerta  del Conde, exclamó: «¡Dios mío, cúmplase en mí tu voluntad y sálvese la  República!» Fue así como, en el primer aniversario de la Independencia  nacional, aquella heroica mujer dio su vida por la causa de la soberanía de su  patria.1   ¡Qué bueno sería que todos nosotros, al igual que María Trinidad, siguiéramos el ejemplo de Jesucristo, el  Hijo de Dios, rogándole a Dios Padre que se cumpla su voluntad en nosotros!  Aquella heroína dominicana lo hizo a fin de salvar la república a la que tanto  amaba, para que cada uno de sus compatriotas pudiera disfrutar de plena  libertad en una patria soberana. En cambio, cuando Jesucristo, en el huerto de  Getsemaní la noche en que fue arrestado, pocas horas antes de ser crucificado,  le rogó al Padre celestial: «Padre mío, si no es posible evitar que yo beba  este trago amargo, hágase tu voluntad»,2 Él lo hizo a fin de salvar  al mundo pecador al que tanto amaba, para que cada uno de nosotros sus hermanos  pudiera ser verdaderamente libre.3 Gracias a Dios, si queremos que  se cumpla su voluntad en nosotros, sólo tenemos que clamar: «¡Sálvame, Señor!» para que nos libre de las cadenas del pecado.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Frank Moya Pons, Manual de historia dominicana, 13a ed. (Santo Domingo: Editora Corripio, 2002), pp. 278-97; Enciclopedia Virtual Dominicana, s.v. «María Trinidad Sánchez» &lt;http://wikidominicana.edu.do/wiki/Mar%C3%ADa_Trinidad_S%C3%A1nchez&gt; En línea 24 septiembre 2009.                 2       Mt 26:42                 3       Jn 3:16; 8:36                 4       Sal 6:4,9; Jer 17:14; Ro 5:8; 6:6; Gá 5:1; 1Ti 2:3-4]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb27</guid><pubDate>Fri, 27 Feb 2026 09:21:46 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70325880/2026feb27.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Independencia de la República Dominicana)   Hija de Fernando Sánchez e Isidora Ramona, María Trinidad Sánchez formó parte del grupo de Febreristas que  lucharon por la Independencia dominicana. 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Fue tal la discordia entre los dos bandos que el 22  de agosto la Junta, presidida por el general Pedro Santana, declaró traidores e  infieles a la Patria a los tres próceres Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella  y Francisco del Rosario Sánchez, junto con cinco de sus compañeros, y decretó  su destierro a perpetuidad. Acto seguido, María Trinidad Sánchez, tía de  Francisco del Rosario, se integró al movimiento que surgió para derrocar al  general Santana. En el transcurso de los meses siguientes, ella alojó en su  casa a los disidentes y se convirtió en la organizadora y orientadora de la  conspiración que tenía el propósito de lograr el regreso de los patriotas.   Cuando se descubrió la insurrección, María Trinidad y sus cómplices fueron apresados. Conscientes de que María  Trinidad era la única que conocía el escondite de su sobrino debido a que ella  misma le llevaba las comunicaciones de parte de los conspiradores, la  presionaron a que lo revelara. Pero, tal como lo manifiesta el dictamen del  Consejo de Guerra que la condenó a muerte, ella se negó «obstinadamente a  delatar a los principales». Prefirió callar y enfrentarse al pelotón de  fusilamiento antes que traicionar a sus compañeros de conjura.   El 27 de febrero de 1845, María Trinidad Sánchez partió de la fortaleza Ozama  hacia el cementerio donde se ejecutaría la sentencia. Al pasar por la Puerta  del Conde, exclamó: «¡Dios mío, cúmplase en mí tu voluntad y sálvese la  República!» Fue así como, en el primer aniversario de la Independencia  nacional, aquella heroica mujer dio su vida por la causa de la soberanía de su  patria.1   ¡Qué bueno sería que todos nosotros, al igual que María Trinidad, siguiéramos el ejemplo de Jesucristo, el  Hijo de Dios, rogándole a Dios Padre que se cumpla su voluntad en nosotros!  Aquella heroína dominicana lo hizo a fin de salvar la república a la que tanto  amaba, para que cada uno de sus compatriotas pudiera disfrutar de plena  libertad en una patria soberana. En cambio, cuando Jesucristo, en el huerto de  Getsemaní la noche en que fue arrestado, pocas horas antes de ser crucificado,  le rogó al Padre celestial: «Padre mío, si no es posible evitar que yo beba  este trago amargo, hágase tu voluntad»,2 Él lo hizo a fin de salvar  al mundo pecador al que tanto amaba, para que cada uno de nosotros sus hermanos  pudiera ser verdaderamente libre.3 Gracias a Dios, si queremos que  se cumpla su voluntad en nosotros, sólo tenemos que clamar: «¡Sálvame, Señor!» para que nos libre de las cadenas del pecado.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Frank Moya Pons, Manual de historia dominicana, 13a ed. (Santo Domingo: Editora Corripio, 2002), pp. 278-97; Enciclopedia Virtual Dominicana, s.v. «María Trinidad Sánchez» &lt;http://wikidominicana.edu.do/wiki/Mar%C3%ADa_Trinidad_S%C3%A1nchez&gt; En línea 24 septiembre 2009.                 2       Mt 26:42                 3       Jn 3:16; 8:36                 4       Sal 6:4,9; Jer 17:14; Ro 5:8; 6:6; Gá 5:1; 1Ti 2:3-4]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Agua para la batalla</title><link>https://www.spreaker.com/episode/agua-para-la-batalla--70296928</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Aniversario de la Batalla de Cúcuta)   En los anales históricos de la Batalla de Cúcuta él no figura como uno de los  héroes, tales como el coronel Bolívar, el teniente José Concha, el capitán  Vigil, el mayor Juan Salvador Narváez y el coronel José Félix Rivas. Pasa, más  bien, casi desapercibido, tal vez porque no era más que un muchacho de veinte  años y, hasta el día de hoy, no se conocen los nombres de sus padres ni de sus  hermanos. Ni siquiera se conoce el nombre de su burra, con la que día tras día  recorría la ciudad de arriba abajo, cargando agua para vender o cambiar por un  plato de comida. Y sin embargo la función que cumplía de abastecer de ese  «precioso líquido» a la comunidad era tan importante que dio paso a que Eugenio  Sosa y su burra llegaran a formar parte de la galería de héroes de nuestra  independencia.   Es que ese domingo 28 de febrero de 1813 alguien le informó al joven que había visto pasar a soldados  realistas, camuflados y armados hasta los dientes, en la colina donde acampaba  el coronel Bolívar, que posteriormente se conocería como la Loma de Bolívar.  Así que Eugenio subió a la loma y, junto con su burra, prestó sus servicios a  los patriotas. Bajo un bravo sol mañanero, comenzó a repartir agua en jícaras,  diciendo: «Agüita para mis soldados.» No había soldado patriota a quien no le  ofreciera agua, cualquiera que fuera su rango. Una y otra vez subía y bajaba,  vaciando los calabazos y volviendo para llenarlos.   Después de ganada la batalla, Sosa se unió a las filas de los patriotas... sin la burra, por supuesto.  Desafortunadamente los historiadores no vuelven a mencionar al joven recluta,  ni mucho menos a su valiosa burra.1   Así como los soldados que lucharon por nuestra independencia ese día en aquella loma, también nosotros tenemos que  librar una batalla, no sólo por la vida colectiva sino también por la vida  privada. Y al igual que ellos, en esa lucha individual tenemos que poner todo  nuestro empeño en conservar tanto la salud física como la salud espiritual.  Lamentablemente, aun con todos los adelantos de la ciencia médica del siglo  veintiuno comparada con la del siglo diecinueve, para conservar la salud física  no tenemos ninguna garantía, como tampoco la tuvieron ellos. Pero, gracias a  Dios, sí tenemos un recurso a nuestra disposición para mantenernos abastecidos  de agua, así como lo tuvieron ellos, no para una sola batalla sino para toda la  vida y para siempre.   Ese recurso que nos ofrece Dios se lo ofreció su Hijo Jesucristo a una mujer de  Samaria a la que Él le había pedido que le sacara agua de un pozo. Ese caluroso  día Jesús le dio a entender a ella que, si reconocemos a Dios como una fuente  de agua inagotable, no tenemos que hacer más que pedírsela para recibirla. Pero  no se trata de agua cualquiera, que sacia la sed temporalmente, sino de agua  que da vida abundante y se convierte en un manantial del que brota vida eterna.  Más vale entonces que, así como aquella mujer, le pidamos: «Señor, dame de esa  agua para que no vuelva a tener sed.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gustavo Gómez Ardila, «Sol, agua y burra», Cúcuta para reírla (Escenas de su historia) &lt;https://www.cucutanuestra.com/temas/ libros_nortesantandereanos/cucuta_para_reirla/capitulo3.htm&gt; En línea 28 agosto 2019.                 2       Jn 4:4-15; 10:10]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb26</guid><pubDate>Thu, 26 Feb 2026 10:24:40 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70296928/2026feb26.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Aniversario de la Batalla de Cúcuta)   En los anales históricos de la Batalla de Cúcuta él no figura como uno de los  héroes, tales como el coronel Bolívar, el teniente José Concha, el capitán  Vigil, el mayor Juan Salvador Narváez y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Antevíspera del Aniversario de la Batalla de Cúcuta)   En los anales históricos de la Batalla de Cúcuta él no figura como uno de los  héroes, tales como el coronel Bolívar, el teniente José Concha, el capitán  Vigil, el mayor Juan Salvador Narváez y el coronel José Félix Rivas. Pasa, más  bien, casi desapercibido, tal vez porque no era más que un muchacho de veinte  años y, hasta el día de hoy, no se conocen los nombres de sus padres ni de sus  hermanos. Ni siquiera se conoce el nombre de su burra, con la que día tras día  recorría la ciudad de arriba abajo, cargando agua para vender o cambiar por un  plato de comida. Y sin embargo la función que cumplía de abastecer de ese  «precioso líquido» a la comunidad era tan importante que dio paso a que Eugenio  Sosa y su burra llegaran a formar parte de la galería de héroes de nuestra  independencia.   Es que ese domingo 28 de febrero de 1813 alguien le informó al joven que había visto pasar a soldados  realistas, camuflados y armados hasta los dientes, en la colina donde acampaba  el coronel Bolívar, que posteriormente se conocería como la Loma de Bolívar.  Así que Eugenio subió a la loma y, junto con su burra, prestó sus servicios a  los patriotas. Bajo un bravo sol mañanero, comenzó a repartir agua en jícaras,  diciendo: «Agüita para mis soldados.» No había soldado patriota a quien no le  ofreciera agua, cualquiera que fuera su rango. Una y otra vez subía y bajaba,  vaciando los calabazos y volviendo para llenarlos.   Después de ganada la batalla, Sosa se unió a las filas de los patriotas... sin la burra, por supuesto.  Desafortunadamente los historiadores no vuelven a mencionar al joven recluta,  ni mucho menos a su valiosa burra.1   Así como los soldados que lucharon por nuestra independencia ese día en aquella loma, también nosotros tenemos que  librar una batalla, no sólo por la vida colectiva sino también por la vida  privada. Y al igual que ellos, en esa lucha individual tenemos que poner todo  nuestro empeño en conservar tanto la salud física como la salud espiritual.  Lamentablemente, aun con todos los adelantos de la ciencia médica del siglo  veintiuno comparada con la del siglo diecinueve, para conservar la salud física  no tenemos ninguna garantía, como tampoco la tuvieron ellos. Pero, gracias a  Dios, sí tenemos un recurso a nuestra disposición para mantenernos abastecidos  de agua, así como lo tuvieron ellos, no para una sola batalla sino para toda la  vida y para siempre.   Ese recurso que nos ofrece Dios se lo ofreció su Hijo Jesucristo a una mujer de  Samaria a la que Él le había pedido que le sacara agua de un pozo. Ese caluroso  día Jesús le dio a entender a ella que, si reconocemos a Dios como una fuente  de agua inagotable, no tenemos que hacer más que pedírsela para recibirla. Pero  no se trata de agua cualquiera, que sacia la sed temporalmente, sino de agua  que da vida abundante y se convierte en un manantial del que brota vida eterna.  Más vale entonces que, así como aquella mujer, le pidamos: «Señor, dame de esa  agua para que no vuelva a tener sed.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gustavo Gómez Ardila, «Sol, agua y burra», Cúcuta para reírla (Escenas de su historia) &lt;https://www.cucutanuestra.com/temas/ libros_nortesantandereanos/cucuta_para_reirla/capitulo3.htm&gt; En línea 28 agosto 2019.                 2       Jn 4:4-15; 10:10]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Bolívar y Correa: Hermanos en conflicto</title><link>https://www.spreaker.com/episode/bolivar-y-correa-hermanos-en-conflicto--70263385</link><description><![CDATA[(28 de febrero: Aniversario de la Batalla de Cúcuta)   «Las peleas entre miembros de una misma familia suceden muchas veces. Hermanos que  no se hablan. Suegras que detestan a los yernos. Cuñados a punto de matarse.  Padres que desheredan a algunos hijos. Primos que ni se miran. Y sucede con más  frecuencia de lo que uno se imagina», escribe el historiador colombiano Gustavo  Gómez Ardila en su obra titulada Cúcuta  para reírla (Escenas de su historia).   «En política también sucede. Sé de hermanos que militan en grupos políticos diferentes.... Y por lo menos  durante el tiempo de campaña, las relaciones fraternales se marchitan.   »Simón Bolívar y Ramón Correa, respectivos comandantes de los ejércitos patriota y  español, que se enfrentaron en la Batalla de Cúcuta, eran hermanos de leche.  Habían [sido amamantados por la misma nodriza].... Eso dicen. Otros dicen que  eran cuñados. Hermanos políticos. Que la mujer de Correa era la que había [sido  amamantada por la misma nodriza] que Bolívar.   »Por aquellas cosas del destino, resultaron en bandos contrarios, pero consta que no  eran enemigos personales. De modo que no es raro que la noche del 27 de febrero  se hubieran llamado por celular para saludarse y desearse suerte al otro día»,  dice jocosamente Gómez Ardila.   «“Nos vemos en la Loma mañana, hermano”», debió decirle el uno al otro....   «... Lo cierto es que los ejércitos se enfrentaron ese  domingo, 28 de febrero. Correa estaba en Cúcuta y Bolívar venía de Urimaco. El  zafarrancho se armó desde  temprano, pues Correa le salió al paso a Bolívar que, en silencio y sin prender  ni un fósforo, había llegado la noche anterior a una de las lomas del occidente  de la ciudad. Un poco más de dos horas duró el combate. Los realistas  comenzaron ganando, pero, como sucede en los partidos de fútbol, no siempre el  que abre el marcador es el vencedor final. Vino el empate y, sin necesidad de  meterle tiempo adicional ni de ir a tiros penales, Bolívar se alzó con la  victoria cuando ordenó atacar por los flancos a bayoneta calada.»1   ¡Qué graciosa esa imagen anacrónica de los comandantes contrarios hablando por  teléfono móvil la que nos pinta el escritor colombiano! ¿Qué tal si, como Gómez  Ardila, le damos alas a nuestra imaginación, y nos imaginamos a Dios mismo  hablando por teléfono, primero con el uno, y después con el otro? ¿Qué pudo  haberles dicho Dios? ¿Les habría preguntado si estaban listos para encontrarse  con Él cara a cara como su Creador, ya que ninguno de los dos tenía la certeza  de que saldría con vida de la batalla que iba a librar el día siguiente? (Ese  día murieron dos soldados patriotas y veinte soldados españoles.2) ¿Les  habría recordado que envió al mundo a su Hijo Jesucristo para morir por los  pecados de ellos, de modo que pudieran disfrutar de vida plena y eterna? Lo  cierto es que Dios habría tenido muy presente ese sacrificio supremo que hizo por cada comandante y cada soldado raso, a fin de que todos pudieran llegar a  ser hijos adoptivos suyos y, por consiguiente, verdaderos hermanos de  Jesucristo.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gustavo Gómez Ardila, «Nos hacemos pasito», Cúcuta para reírla (Escenas de su historia) &lt;https://www.cucutanuestra.com/temas/ libros_nortesantandereanos/cucuta_para_reirla/capitulo3.htm&gt; En línea 27 agosto 2019.                 2       Ibíd.                 3       Jn 1:12-13; 3:16; Ro 8:14-19,29; 9:26; 2Co 6:18; Gá 3:26; 4:4-7; Ef 1:5; 1Jn 3:1-2]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb25</guid><pubDate>Wed, 25 Feb 2026 09:21:38 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70263385/2026feb25.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(28 de febrero: Aniversario de la Batalla de Cúcuta)   «Las peleas entre miembros de una misma familia suceden muchas veces. Hermanos que  no se hablan. Suegras que detestan a los yernos. Cuñados a punto de matarse.  Padres que desheredan a algunos...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(28 de febrero: Aniversario de la Batalla de Cúcuta)   «Las peleas entre miembros de una misma familia suceden muchas veces. Hermanos que  no se hablan. Suegras que detestan a los yernos. Cuñados a punto de matarse.  Padres que desheredan a algunos hijos. Primos que ni se miran. Y sucede con más  frecuencia de lo que uno se imagina», escribe el historiador colombiano Gustavo  Gómez Ardila en su obra titulada Cúcuta  para reírla (Escenas de su historia).   «En política también sucede. Sé de hermanos que militan en grupos políticos diferentes.... Y por lo menos  durante el tiempo de campaña, las relaciones fraternales se marchitan.   »Simón Bolívar y Ramón Correa, respectivos comandantes de los ejércitos patriota y  español, que se enfrentaron en la Batalla de Cúcuta, eran hermanos de leche.  Habían [sido amamantados por la misma nodriza].... Eso dicen. Otros dicen que  eran cuñados. Hermanos políticos. Que la mujer de Correa era la que había [sido  amamantada por la misma nodriza] que Bolívar.   »Por aquellas cosas del destino, resultaron en bandos contrarios, pero consta que no  eran enemigos personales. De modo que no es raro que la noche del 27 de febrero  se hubieran llamado por celular para saludarse y desearse suerte al otro día»,  dice jocosamente Gómez Ardila.   «“Nos vemos en la Loma mañana, hermano”», debió decirle el uno al otro....   «... Lo cierto es que los ejércitos se enfrentaron ese  domingo, 28 de febrero. Correa estaba en Cúcuta y Bolívar venía de Urimaco. El  zafarrancho se armó desde  temprano, pues Correa le salió al paso a Bolívar que, en silencio y sin prender  ni un fósforo, había llegado la noche anterior a una de las lomas del occidente  de la ciudad. Un poco más de dos horas duró el combate. Los realistas  comenzaron ganando, pero, como sucede en los partidos de fútbol, no siempre el  que abre el marcador es el vencedor final. Vino el empate y, sin necesidad de  meterle tiempo adicional ni de ir a tiros penales, Bolívar se alzó con la  victoria cuando ordenó atacar por los flancos a bayoneta calada.»1   ¡Qué graciosa esa imagen anacrónica de los comandantes contrarios hablando por  teléfono móvil la que nos pinta el escritor colombiano! ¿Qué tal si, como Gómez  Ardila, le damos alas a nuestra imaginación, y nos imaginamos a Dios mismo  hablando por teléfono, primero con el uno, y después con el otro? ¿Qué pudo  haberles dicho Dios? ¿Les habría preguntado si estaban listos para encontrarse  con Él cara a cara como su Creador, ya que ninguno de los dos tenía la certeza  de que saldría con vida de la batalla que iba a librar el día siguiente? (Ese  día murieron dos soldados patriotas y veinte soldados españoles.2) ¿Les  habría recordado que envió al mundo a su Hijo Jesucristo para morir por los  pecados de ellos, de modo que pudieran disfrutar de vida plena y eterna? Lo  cierto es que Dios habría tenido muy presente ese sacrificio supremo que hizo por cada comandante y cada soldado raso, a fin de que todos pudieran llegar a  ser hijos adoptivos suyos y, por consiguiente, verdaderos hermanos de  Jesucristo.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gustavo Gómez Ardila, «Nos hacemos pasito», Cúcuta para reírla (Escenas de su historia) &lt;https://www.cucutanuestra.com/temas/ libros_nortesantandereanos/cucuta_para_reirla/capitulo3.htm&gt; En línea 27 agosto 2019.                 2       Ibíd.                 3       Jn 1:12-13; 3:16; Ro 8:14-19,29; 9:26; 2Co 6:18; Gá 3:26; 4:4-7; Ef 1:5; 1Jn 3:1-2]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿Confrontar al padre que maltrata a la madre?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/confrontar-al-padre-que-maltrata-a-la-madre--70246583</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en  nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Somos una familia de cinco hermanos y mi padre y mi madre. Ella ha sido una buena  madre.... Hace como mes y medio, mi padre empezó a beber licor. Como  consecuencia, lo golpearon y casi lo matan, y ahora tiene mucha ira. Maltrata a  mi mamá y dice que nosotros, como hijos, no servimos.   »Nosotros hemos pagado deudas contraídas por mi padre, y siempre le hemos  ayudado.... Durante nuestra niñez, nos maltrató.... ¿Está mal si, cuando él  maltrata a mi mamá, le decimos que lo que hace está mal? ... ¿Qué nos dice la  Biblia respecto a honrar a los padres?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Cuánto sentimos la manera como su padre los ha estado maltratando a usted, a su mamá y  a sus hermanos, tanto ahora como cuando usted era niño! Todos ustedes han sido  víctimas de su padre a pesar de haberlo tratado bien a él y de haberse  esforzado por honrarlo.   »Siempre es difícil saber cómo proceder cuando hay más de una enseñanza bíblica que  pudiera aplicarse a determinada situación. Usted quiere saber lo que dice la  Biblia acerca de honrar a nuestros padres. Uno de los Diez Mandamientos que  Dios le dio a Moisés nos ordena que honremos a padre y madre,1 pero  el honrar a su padre no quiere decir que usted tiene que estar de acuerdo con  sus palabras o sus acciones, o que usted debe permitir que él los maltrate a  usted y a su mamá. Ni quiere decir que  usted tiene que aprobar las decisiones de su padre o proporcionarle dinero para  librarlo de las consecuencias naturales de sus acciones.   »Otra enseñanza bíblica que se aplica a su situación la dio el apóstol Pablo. Él  enseñó que “el amor debe hacernos decir siempre la verdad, para que en todo lo  que hagamos nos parezcamos cada vez más a Cristo, que es quien gobierna la  iglesia”.2 Con eso San Pablo estaba diciendo que la manera de llegar  a ser más como Jesucristo es seguir su ejemplo de decir la verdad con amor. Por  lo tanto, nuestra respuesta a su primera pregunta es sí, usted debe, con todo  respeto, decirle a su padre que lo que él está haciendo está mal. Por supuesto,  él no lo va a aceptar ni lo va a admitir, pero no deje que eso impida que usted  le diga la verdad con amor.   »Sin embargo, si su padre está maltratando a su mamá, entonces lo correcto también es que usted la proteja a ella físicamente de ese  maltrato. Recuerde que el amor nunca protege el pecado; protege más bien a las  personas. Así que usted debe proteger a su mamá con amor, aunque su padre no  esté de acuerdo y esté enojado con todos ustedes. Es probable que él diga todo  tipo de cosas malas que se le ocurran a fin de manipularlos y de justificar su  propio comportamiento. Pero recuerde que Dios está de parte de ustedes y que,  según el salmista David, “El Señor es un refugio para los oprimidos, un lugar  seguro en tiempos difíciles”.3»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net  que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 883. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Éx 20:12                 2       Ef 4:15 (TLA)                 3       Sal 9:9 (NTV)]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb24</guid><pubDate>Tue, 24 Feb 2026 09:21:38 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70246583/2026feb24.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en  nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Somos una familia de cinco hermanos y mi padre y mi madre. 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Durante nuestra niñez, nos maltrató.... ¿Está mal si, cuando él  maltrata a mi mamá, le decimos que lo que hace está mal? ... ¿Qué nos dice la  Biblia respecto a honrar a los padres?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Cuánto sentimos la manera como su padre los ha estado maltratando a usted, a su mamá y  a sus hermanos, tanto ahora como cuando usted era niño! Todos ustedes han sido  víctimas de su padre a pesar de haberlo tratado bien a él y de haberse  esforzado por honrarlo.   »Siempre es difícil saber cómo proceder cuando hay más de una enseñanza bíblica que  pudiera aplicarse a determinada situación. Usted quiere saber lo que dice la  Biblia acerca de honrar a nuestros padres. Uno de los Diez Mandamientos que  Dios le dio a Moisés nos ordena que honremos a padre y madre,1 pero  el honrar a su padre no quiere decir que usted tiene que estar de acuerdo con  sus palabras o sus acciones, o que usted debe permitir que él los maltrate a  usted y a su mamá. Ni quiere decir que  usted tiene que aprobar las decisiones de su padre o proporcionarle dinero para  librarlo de las consecuencias naturales de sus acciones.   »Otra enseñanza bíblica que se aplica a su situación la dio el apóstol Pablo. Él  enseñó que “el amor debe hacernos decir siempre la verdad, para que en todo lo  que hagamos nos parezcamos cada vez más a Cristo, que es quien gobierna la  iglesia”.2 Con eso San Pablo estaba diciendo que la manera de llegar  a ser más como Jesucristo es seguir su ejemplo de decir la verdad con amor. Por  lo tanto, nuestra respuesta a su primera pregunta es sí, usted debe, con todo  respeto, decirle a su padre que lo que él está haciendo está mal. Por supuesto,  él no lo va a aceptar ni lo va a admitir, pero no deje que eso impida que usted  le diga la verdad con amor.   »Sin embargo, si su padre está maltratando a su mamá, entonces lo correcto también es que usted la proteja a ella físicamente de ese  maltrato. Recuerde que el amor nunca protege el pecado; protege más bien a las  personas. Así que usted debe proteger a su mamá con amor, aunque su padre no  esté de acuerdo y esté enojado con todos ustedes. Es probable que él diga todo  tipo de cosas malas que se le ocurran a fin de manipularlos y de justificar su  propio comportamiento. Pero recuerde que Dios está de parte de ustedes y que,  según el salmista David, “El Señor es un refugio para los oprimidos, un lugar  seguro en tiempos difíciles”.3»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net  que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 883. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Éx 20:12                 2       Ef 4:15 (TLA)                 3       Sal 9:9 (NTV)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Los niños te imitan»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/los-ninos-te-imitan--70222905</link><description><![CDATA[(28 de febrero: Aniversario de la Batalla de Cúcuta)   «Desde 1940 se venía hablando de que la ciudad [de Cúcuta, Colombia,] debía levantarle una estatua al Libertador —escribe  Gustavo Gómez Ardila, miembro de la Academia de Historia de Norte de Santander  y de la Sociedad Bolivariana de San José de Cúcuta en su obra titulada Cúcuta para reírla (Escenas de su historia)—. Las autoridades destinaron, entonces, para  tal fin, la plazuela... conocida como el parque de la Bola... pero oficialmente  llamada Plazuela del Libertador.   »El presidente Eduardo Santos vino, ese año (1940), a poner la primera piedra. Pero no hubo segunda piedra, ni  tercera, ni cuarta, ni monumento, ni estatua, ni nada. ¡Qué piedra!...   »[Cuatro décadas después,] alguien dijo que Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, con un  nombre tan largo y tanta gloria encima, merecía para su estatua un sitio más  amplio.... Por fortuna existía el parque Bolívar, en el barrio Colsag, que  llenaba las especificaciones requeridas: amplio, sombreado, con jardines y  lejos del centro para que no se llenara de vendedores ambulantes, ni de  culebreros ni de estatuas humanas.... El trabajo [de la estatua ecuestre] se lo  encargaron al escultor Martín Toledo [de la hermana República de Venezuela]  que, en Caracas, hizo jinete y caballo.   »Por fin, el 28 de febrero de 1982 Cúcuta tuvo estatua del Padre de la Patria....   »Los que miran con detenimiento a Bolívar a caballo deben recordar aquel poema de María Mercedes Carranza:1   Allí, sentado, de pie,<br />         a caballo, en bronce, en mármol,<br />         llovido por las gracias de las palomas<br />         y llovido también por la lluvia,<br />         en cada pueblo, en toda plaza,<br />         cabildo y alcaldía estás tú.<br />         Marchas militares con coroneles<br />         que llevan y traen flores.<br />       Discursos, poemas,   y en tus retratos el porte de un general<br />     que, más que charreteras, lucías un callo en cada nalga<br />     de tanto cabalgar por estas tierras....<br />     Los niños te imitan<br />     con el caballo de madera y la espada de mentira....<br />     Te han vuelto estatua,<br />     medalla, estampilla<br />     y hasta billete de banco.»2   En realidad, no exagera la autora bogotana María Mercedes Carranza, en este poema suyo titulado «De Boyacá en los  campos», al dar a entender que se han erigido un asombroso número de estatuas  de Bolívar en las ciudades y los parques de una nación tras otra.  Eso lo hemos constatado quienes hemos tenido la oportunidad de  viajar a lo largo y ancho de Iberoamérica. De modo que no debiera asombrarnos  que se pensara que hacía falta una estatua más en Cúcuta, donde en 1813 el  Libertador venció las tropas invasoras españolas. Tampoco debiera extrañarnos  que, con esa multitud de estatuas, bustos y monumentos de su figura heroica,  Carranza haga hincapié en que los niños lo imitan.   Quiera Dios que, así como muchos imitamos de niños al Padre de la Patria, que obviamente no era  perfecto, nos empeñemos en imitar, con mayor razón, al Padre del cielo. Pues  nuestro Padre celestial sí es perfecto, así como es perfecto el amor con que  nos ama como hijos suyos.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gustavo Gómez Ardila, Cúcuta para reírla (Escenas de su historia), «Un callo en cada nalga» &lt;https://www.cucutanuestra.com/temas/libros_nortesantandereanos/cucuta_para_reirla/capitulo9.htm&gt; En línea 22 mayo 2019.                 2       María Mercedes Carranza, «De Boyacá en los campos», citado por Gómez Ardila.                 3       Mt 5:48; Ef 5:1]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb23</guid><pubDate>Mon, 23 Feb 2026 09:22:15 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70222905/2026feb23.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(28 de febrero: Aniversario de la Batalla de Cúcuta)   «Desde 1940 se venía hablando de que la ciudad [de Cúcuta, Colombia,] debía levantarle una estatua al Libertador —escribe  Gustavo Gómez Ardila, miembro de la Academia de Historia de Norte de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(28 de febrero: Aniversario de la Batalla de Cúcuta)   «Desde 1940 se venía hablando de que la ciudad [de Cúcuta, Colombia,] debía levantarle una estatua al Libertador —escribe  Gustavo Gómez Ardila, miembro de la Academia de Historia de Norte de Santander  y de la Sociedad Bolivariana de San José de Cúcuta en su obra titulada Cúcuta para reírla (Escenas de su historia)—. Las autoridades destinaron, entonces, para  tal fin, la plazuela... conocida como el parque de la Bola... pero oficialmente  llamada Plazuela del Libertador.   »El presidente Eduardo Santos vino, ese año (1940), a poner la primera piedra. Pero no hubo segunda piedra, ni  tercera, ni cuarta, ni monumento, ni estatua, ni nada. ¡Qué piedra!...   »[Cuatro décadas después,] alguien dijo que Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, con un  nombre tan largo y tanta gloria encima, merecía para su estatua un sitio más  amplio.... Por fortuna existía el parque Bolívar, en el barrio Colsag, que  llenaba las especificaciones requeridas: amplio, sombreado, con jardines y  lejos del centro para que no se llenara de vendedores ambulantes, ni de  culebreros ni de estatuas humanas.... El trabajo [de la estatua ecuestre] se lo  encargaron al escultor Martín Toledo [de la hermana República de Venezuela]  que, en Caracas, hizo jinete y caballo.   »Por fin, el 28 de febrero de 1982 Cúcuta tuvo estatua del Padre de la Patria....   »Los que miran con detenimiento a Bolívar a caballo deben recordar aquel poema de María Mercedes Carranza:1   Allí, sentado, de pie,<br />         a caballo, en bronce, en mármol,<br />         llovido por las gracias de las palomas<br />         y llovido también por la lluvia,<br />         en cada pueblo, en toda plaza,<br />         cabildo y alcaldía estás tú.<br />         Marchas militares con coroneles<br />         que llevan y traen flores.<br />       Discursos, poemas,   y en tus retratos el porte de un general<br />     que, más que charreteras, lucías un callo en cada nalga<br />     de tanto cabalgar por estas tierras....<br />     Los niños te imitan<br />     con el caballo de madera y la espada de mentira....<br />     Te han vuelto estatua,<br />     medalla, estampilla<br />     y hasta billete de banco.»2   En realidad, no exagera la autora bogotana María Mercedes Carranza, en este poema suyo titulado «De Boyacá en los  campos», al dar a entender que se han erigido un asombroso número de estatuas  de Bolívar en las ciudades y los parques de una nación tras otra.  Eso lo hemos constatado quienes hemos tenido la oportunidad de  viajar a lo largo y ancho de Iberoamérica. De modo que no debiera asombrarnos  que se pensara que hacía falta una estatua más en Cúcuta, donde en 1813 el  Libertador venció las tropas invasoras españolas. Tampoco debiera extrañarnos  que, con esa multitud de estatuas, bustos y monumentos de su figura heroica,  Carranza haga hincapié en que los niños lo imitan.   Quiera Dios que, así como muchos imitamos de niños al Padre de la Patria, que obviamente no era  perfecto, nos empeñemos en imitar, con mayor razón, al Padre del cielo. Pues  nuestro Padre celestial sí es perfecto, así como es perfecto el amor con que  nos ama como hijos suyos.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gustavo Gómez Ardila, Cúcuta para reírla (Escenas de su historia), «Un callo en cada nalga» &lt;https://www.cucutanuestra.com/temas/libros_nortesantandereanos/cucuta_para_reirla/capitulo9.htm&gt; En línea 22 mayo 2019.                 2       María Mercedes Carranza, «De Boyacá en los campos», citado por Gómez Ardila.                 3       Mt 5:48; Ef 5:1]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Un noviazgo con propósito</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-noviazgo-con-proposito--70187839</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó un hombre en las  siguientes palabras:   «Tengo dieciocho años de edad... y una novia.... Los dos estudiamos en la universidad.... Yo quiero que  nuestro noviazgo tenga un propósito: llegar al matrimonio. No quiero jugar con  ella, pero tampoco quiero que caigamos en la inmoralidad. Mi inquietud es: ¿Qué  debiera hacer yo como varón? ... ¿Cómo logro evitar toda tentación que nos  llegue a hacer pecar?   »Estuvimos hablando sobre vernos en un lugar sin nadie más... y nos estuvimos mandando fotos desnudos....  No nos vimos así, ni tuvimos actividad sexual físicamente... pero si no hago  algo, podría suceder lo peor.... No sé cómo decirle que estas cosas me ponen  mal porque nos alejan de Dios....»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Lo felicitamos por el deseo que tiene de seguir a Dios y de hacer lo que le agrada  a Él.... Estamos de acuerdo en que debe tomar medidas preventivas ahora antes  de cometer un error que lamentará por el resto de su vida.   »Usted y su novia ya han intercambiado fotos al desnudo. Lamentablemente, esa es una señal de que están enfocados en el aspecto físico  en vez del aspecto emocional. Bien pudiera negar que esto sea cierto, ya que  siente una fuerte sensación sentimental cuando ve las fotos de su novia. Sin  embargo, esa clase de emoción no es más que lujuria. No es amor, ni incrementa  el amor mutuo que sienten. Al contrario, es dañino para su noviazgo.   »Los novios que invierten tiempo hablando y llegando a conocer el trasfondo, las prioridades,  las preferencias y las metas del otro están progresando en sus respectivos  noviazgos. En cambio, los que cultivan una relación sexual pasan el tiempo  enfocados en experimentar el placer físico en vez de profundizar la conexión  sentimental. Están trazando su rumbo con miras a un noviazgo superficial e  insatisfactorio.   »Las películas y los libros se concentran en la interacción física entre los novios. A quienes  leen o ven esas historias se les lleva a creer que la atracción física es la  confirmación del amor verdadero.   »Lamentablemente, ese mito ha causado más divorcios y corazones quebrantados que lo que podemos  imaginarnos.... Las personas que tienen un noviazgo que está cimentado en una  atracción física tienen muy pocas probabilidades de disfrutar juntos de una  vida larga y dichosa....   »Si usted cree que de veras ama a su novia, aún es posible que salve su noviazgo. Niéguese a  llevarla a sitios donde puedan pasar tiempo a solas. Dígale que respeta su  pureza y que no la despojará de eso. Niéguese a sacarse fotos indecentes, y  pídale a ella que no le envíe semejantes fotos a usted.... Lo más importante es  que le diga con toda franqueza el deseo que usted tiene de edificar su noviazgo  conforme al diseño divino.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede  leer si se ingresa en el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que  dice: «Casos», y luego se busca el Caso 763. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb21</guid><pubDate>Sat, 21 Feb 2026 10:23:43 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70187839/2026feb21.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó un hombre en las  siguientes palabras:   «Tengo dieciocho años de edad... y una novia.... Los dos estudiamos en la universidad.... Yo quiero que  nuestro noviazgo tenga un propósito:...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó un hombre en las  siguientes palabras:   «Tengo dieciocho años de edad... y una novia.... Los dos estudiamos en la universidad.... Yo quiero que  nuestro noviazgo tenga un propósito: llegar al matrimonio. No quiero jugar con  ella, pero tampoco quiero que caigamos en la inmoralidad. Mi inquietud es: ¿Qué  debiera hacer yo como varón? ... ¿Cómo logro evitar toda tentación que nos  llegue a hacer pecar?   »Estuvimos hablando sobre vernos en un lugar sin nadie más... y nos estuvimos mandando fotos desnudos....  No nos vimos así, ni tuvimos actividad sexual físicamente... pero si no hago  algo, podría suceder lo peor.... No sé cómo decirle que estas cosas me ponen  mal porque nos alejan de Dios....»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Lo felicitamos por el deseo que tiene de seguir a Dios y de hacer lo que le agrada  a Él.... Estamos de acuerdo en que debe tomar medidas preventivas ahora antes  de cometer un error que lamentará por el resto de su vida.   »Usted y su novia ya han intercambiado fotos al desnudo. Lamentablemente, esa es una señal de que están enfocados en el aspecto físico  en vez del aspecto emocional. Bien pudiera negar que esto sea cierto, ya que  siente una fuerte sensación sentimental cuando ve las fotos de su novia. Sin  embargo, esa clase de emoción no es más que lujuria. No es amor, ni incrementa  el amor mutuo que sienten. Al contrario, es dañino para su noviazgo.   »Los novios que invierten tiempo hablando y llegando a conocer el trasfondo, las prioridades,  las preferencias y las metas del otro están progresando en sus respectivos  noviazgos. En cambio, los que cultivan una relación sexual pasan el tiempo  enfocados en experimentar el placer físico en vez de profundizar la conexión  sentimental. Están trazando su rumbo con miras a un noviazgo superficial e  insatisfactorio.   »Las películas y los libros se concentran en la interacción física entre los novios. A quienes  leen o ven esas historias se les lleva a creer que la atracción física es la  confirmación del amor verdadero.   »Lamentablemente, ese mito ha causado más divorcios y corazones quebrantados que lo que podemos  imaginarnos.... Las personas que tienen un noviazgo que está cimentado en una  atracción física tienen muy pocas probabilidades de disfrutar juntos de una  vida larga y dichosa....   »Si usted cree que de veras ama a su novia, aún es posible que salve su noviazgo. Niéguese a  llevarla a sitios donde puedan pasar tiempo a solas. Dígale que respeta su  pureza y que no la despojará de eso. Niéguese a sacarse fotos indecentes, y  pídale a ella que no le envíe semejantes fotos a usted.... Lo más importante es  que le diga con toda franqueza el deseo que usted tiene de edificar su noviazgo  conforme al diseño divino.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede  leer si se ingresa en el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que  dice: «Casos», y luego se busca el Caso 763. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mensajes desinfectados»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mensajes-desinfectados--70173672</link><description><![CDATA[(Víspera del Día Internacional del Idioma Materno)   Ocurrió en el siglo veinte, cuando aún no había correo electrónico ni fax, sino sólo  correo aéreo y telegramas. En la sucursal número 15 del correo capitalino de  Santiago de Chile, el anciano encargado de la limpieza se distrajo por un  instante. Al llenar los tinteros que usaba el público para escribir telegramas,  en vez de poner tinta, los llenó de creolina, un líquido negro que usaba para  desinfectar los baños y los pisos.   El público que durante toda una mañana llegó a la oficina para enviar telegramas  notó un olor particular en la «tinta» de los tinteros; sin embargo, como de  todos modos servía para escribir, nadie dijo nada. Por fin un empleado que  atendía en la ventanilla descubrió el error, y se limpiaron los tinteros y se  volvieron a llenar de tinta. El empleado, con aire de filósofo, hizo este  gracioso comentario: «Bueno, después de todo hemos estado enviando mensajes  desinfectados toda la mañana.»   ¡Qué bueno sería que «desinfectáramos» todos los mensajes que transmitimos! Lo  cierto es que, como sociedad, vamos de mal en peor en cuanto a la cantidad de  palabras sucias que escribimos y pronunciamos. Nuestra lengua y nuestra pluma  parecen estar cada vez más cargadas de veneno. Usamos la lengua como si fuera  un arma emponzoñada, con el fin de calumniar y difamar al prójimo, manchando  así su reputación.   Por eso dice el apóstol Santiago: «La lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo,  pero hace alarde de grandes hazañas. ¡Imagínense qué gran bosque se incendia  con tan pequeña chispa!... La lengua es un fuego, un mundo de maldad. Siendo  uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno,  prende a su vez fuego a todo el curso de la vida.»1   Peor aun es cuando vamos más allá de hablar, y escribimos cartas o mensajes  anónimos, porque la palabra escrita tiene mayor influencia y permanencia que la  palabra hablada. Hay personas que se especializan en enviar mensajes hirientes,  calumniosos, de doble sentido, que contienen palabras ambiguas que envenenan  las relaciones entre amigos y parientes.   Jesucristo, el divino Maestro, nos enseñó que «de la abundancia del corazón habla la boca».2  Es decir, de un corazón emponzoñado salen palabras llenas de veneno. Las  palabras que pronunciamos vierten el contenido de nuestra alma, de modo que si  en nuestra alma hay maldad, enojo, despecho y resentimiento, eso mismo verterán  nuestras palabras.   Menos mal que tenemos a nuestra disposición un desinfectante maravilloso, capaz de  limpiar perfectamente nuestro corazón. Es la sangre de Jesucristo. Según el  apóstol Juan, esa sangre que vertió Cristo por nosotros en la cruz del Calvario  «nos limpia de todo pecado».3 Si la aplicamos a nuestro corazón,  desinfectará y purificará toda palabra que salga de nuestra boca. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 3:5,6                 2       Mt 12:34                 3       1Jn 1:7]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb20</guid><pubDate>Fri, 20 Feb 2026 09:22:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70173672/2026feb20.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Día Internacional del Idioma Materno)   Ocurrió en el siglo veinte, cuando aún no había correo electrónico ni fax, sino sólo  correo aéreo y telegramas. En la sucursal número 15 del correo capitalino de  Santiago de Chile, el anciano...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Víspera del Día Internacional del Idioma Materno)   Ocurrió en el siglo veinte, cuando aún no había correo electrónico ni fax, sino sólo  correo aéreo y telegramas. En la sucursal número 15 del correo capitalino de  Santiago de Chile, el anciano encargado de la limpieza se distrajo por un  instante. Al llenar los tinteros que usaba el público para escribir telegramas,  en vez de poner tinta, los llenó de creolina, un líquido negro que usaba para  desinfectar los baños y los pisos.   El público que durante toda una mañana llegó a la oficina para enviar telegramas  notó un olor particular en la «tinta» de los tinteros; sin embargo, como de  todos modos servía para escribir, nadie dijo nada. Por fin un empleado que  atendía en la ventanilla descubrió el error, y se limpiaron los tinteros y se  volvieron a llenar de tinta. El empleado, con aire de filósofo, hizo este  gracioso comentario: «Bueno, después de todo hemos estado enviando mensajes  desinfectados toda la mañana.»   ¡Qué bueno sería que «desinfectáramos» todos los mensajes que transmitimos! Lo  cierto es que, como sociedad, vamos de mal en peor en cuanto a la cantidad de  palabras sucias que escribimos y pronunciamos. Nuestra lengua y nuestra pluma  parecen estar cada vez más cargadas de veneno. Usamos la lengua como si fuera  un arma emponzoñada, con el fin de calumniar y difamar al prójimo, manchando  así su reputación.   Por eso dice el apóstol Santiago: «La lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo,  pero hace alarde de grandes hazañas. ¡Imagínense qué gran bosque se incendia  con tan pequeña chispa!... La lengua es un fuego, un mundo de maldad. Siendo  uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno,  prende a su vez fuego a todo el curso de la vida.»1   Peor aun es cuando vamos más allá de hablar, y escribimos cartas o mensajes  anónimos, porque la palabra escrita tiene mayor influencia y permanencia que la  palabra hablada. Hay personas que se especializan en enviar mensajes hirientes,  calumniosos, de doble sentido, que contienen palabras ambiguas que envenenan  las relaciones entre amigos y parientes.   Jesucristo, el divino Maestro, nos enseñó que «de la abundancia del corazón habla la boca».2  Es decir, de un corazón emponzoñado salen palabras llenas de veneno. Las  palabras que pronunciamos vierten el contenido de nuestra alma, de modo que si  en nuestra alma hay maldad, enojo, despecho y resentimiento, eso mismo verterán  nuestras palabras.   Menos mal que tenemos a nuestra disposición un desinfectante maravilloso, capaz de  limpiar perfectamente nuestro corazón. Es la sangre de Jesucristo. Según el  apóstol Juan, esa sangre que vertió Cristo por nosotros en la cruz del Calvario  «nos limpia de todo pecado».3 Si la aplicamos a nuestro corazón,  desinfectará y purificará toda palabra que salga de nuestra boca. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 3:5,6                 2       Mt 12:34                 3       1Jn 1:7]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Me da miedo traer a otro hijo a este mundo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/me-da-miedo-traer-a-otro-hijo-a-este-mundo--70144710</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Me casé con un hombre que no es seguidor de Jesucristo.... Él a veces me acompaña a la iglesia, pero no le gusta que yo asista con  frecuencia.... En realidad, creo que se debe a que él siempre quiere  controlarme, porque tampoco le gusta que yo vaya a visitar a mis padres y salga  con ellos. Últimamente, discutimos mucho por ese control que él quiere ejercer  sobre mí.   »Él quiere otro hijo, y yo también, pero me da miedo traer a otro hijo a este mundo a sufrir.... Ya tengo treinta y siete años, y siento que el  tiempo se me acaba. No logro tomar la decisión de quedarme y esperar a que él  cambie para tener otro bebé, o separarme y quedarme sola con mi hija.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Comprendemos por qué no está segura de qué decisión tomar. Cuando aceptó mantener un romance y  luego casarse con un hombre que no es seguidor de Cristo, usted permitió que  ese hombre la guiara en lugar de Cristo. Ahora se da cuenta de que puede ser  imposible tener a su esposo como guía y tratar de seguir  a Cristo al mismo tiempo.   »Nos encantaría poder ayudarle y darle un consejo, pero lamentablemente no hay respuestas fáciles. Creemos más  bien que usted necesita consultar a un consejero matrimonial a fin de obtener  ayuda para resolver estos problemas. Un consejero profesional podría  identificar el comportamiento controlador, y ayudarlos a los dos a tener una  relación equilibrada.   »Nos preocupa que su esposo esté tratando de aislarla de su familia como también de su iglesia. Sin embargo, no  conocemos el punto de vista de él. Ese es otro asunto que un consejero podría  ayudarle a resolver.   »En cuanto a tener otro hijo, creemos que es prudente esperar. Algunas personas piensan que un nuevo bebé  hará que la pareja tenga una relación más estrecha, pero lo cierto es que un  nuevo hijo por lo general añade más estrés al matrimonio. Si ustedes acuden a  un consejero y su relación conyugal mejora, ese sería el momento para  considerar tener otro bebé. Sin embargo, si su esposo se niega a acompañarla a  consultar a un consejero, entonces le recomendamos que vaya usted sola.   »El apóstol Pedro enseñó que la  esposa debe someterse a su esposo de modo que, si él no cree en la palabra de  Dios, pueda convencerse, sin necesidad de palabras, por el comportamiento de  ella.1 Si bien esta enseñanza puede ser difícil de seguir, da a  entender que usted, como seguidora de Cristo, puede vivir de tal manera que su  esposo vea a Cristo en usted. Sin embargo, no quiere decir que usted debe  acatar los deseos de su esposo si él la maltrata de cualquier manera, incluso  emocionalmente al aislarla de todos los demás.»   Con eso termina lo que recomienda  Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 882. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1P 3:1]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb19</guid><pubDate>Thu, 19 Feb 2026 09:22:50 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70144710/2026feb19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Me casé con un hombre que no es seguidor de Jesucristo.... Él a veces me...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Me casé con un hombre que no es seguidor de Jesucristo.... Él a veces me acompaña a la iglesia, pero no le gusta que yo asista con  frecuencia.... En realidad, creo que se debe a que él siempre quiere  controlarme, porque tampoco le gusta que yo vaya a visitar a mis padres y salga  con ellos. Últimamente, discutimos mucho por ese control que él quiere ejercer  sobre mí.   »Él quiere otro hijo, y yo también, pero me da miedo traer a otro hijo a este mundo a sufrir.... Ya tengo treinta y siete años, y siento que el  tiempo se me acaba. No logro tomar la decisión de quedarme y esperar a que él  cambie para tener otro bebé, o separarme y quedarme sola con mi hija.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Comprendemos por qué no está segura de qué decisión tomar. Cuando aceptó mantener un romance y  luego casarse con un hombre que no es seguidor de Cristo, usted permitió que  ese hombre la guiara en lugar de Cristo. Ahora se da cuenta de que puede ser  imposible tener a su esposo como guía y tratar de seguir  a Cristo al mismo tiempo.   »Nos encantaría poder ayudarle y darle un consejo, pero lamentablemente no hay respuestas fáciles. Creemos más  bien que usted necesita consultar a un consejero matrimonial a fin de obtener  ayuda para resolver estos problemas. Un consejero profesional podría  identificar el comportamiento controlador, y ayudarlos a los dos a tener una  relación equilibrada.   »Nos preocupa que su esposo esté tratando de aislarla de su familia como también de su iglesia. Sin embargo, no  conocemos el punto de vista de él. Ese es otro asunto que un consejero podría  ayudarle a resolver.   »En cuanto a tener otro hijo, creemos que es prudente esperar. Algunas personas piensan que un nuevo bebé  hará que la pareja tenga una relación más estrecha, pero lo cierto es que un  nuevo hijo por lo general añade más estrés al matrimonio. Si ustedes acuden a  un consejero y su relación conyugal mejora, ese sería el momento para  considerar tener otro bebé. Sin embargo, si su esposo se niega a acompañarla a  consultar a un consejero, entonces le recomendamos que vaya usted sola.   »El apóstol Pedro enseñó que la  esposa debe someterse a su esposo de modo que, si él no cree en la palabra de  Dios, pueda convencerse, sin necesidad de palabras, por el comportamiento de  ella.1 Si bien esta enseñanza puede ser difícil de seguir, da a  entender que usted, como seguidora de Cristo, puede vivir de tal manera que su  esposo vea a Cristo en usted. Sin embargo, no quiere decir que usted debe  acatar los deseos de su esposo si él la maltrata de cualquier manera, incluso  emocionalmente al aislarla de todos los demás.»   Con eso termina lo que recomienda  Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 882. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1P 3:1]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Justos por pecadores</title><link>https://www.spreaker.com/episode/justos-por-pecadores--70129652</link><description><![CDATA[Alto, buen mozo, de treinta y un años de edad, cayó sin embargo en una profunda  depresión. A pesar de ejercer una buena profesión —la de taxidermista— en  Génova, Italia, había sido incapaz de conquistar a una señorita.   Esto llevó a Francesco Grandi a caer en la vorágine de la depresión suicida. Al  llegar una noche a su apartamento, abrió la llave del gas. Cuando juzgó que ya  había suficiente gas en la habitación, encendió un fósforo. Instantáneamente se  produjo una tremenda explosión.   Milagrosamente, Francesco quedó vivo, con sólo un brazo fracturado, pero cuatro jóvenes, que  dormían en el apartamento de al lado, murieron. «Otra vez —comentó Mario  Valucci, investigador de la policía— justos pagaron por pecadores.»   Esta se ha convertido en una frase proverbial: «Pagar justos por pecadores.» Es una frase  que al parecer está respaldada por muchos hechos de la vida. Y no es sólo en  los tribunales de justicia que se absuelva a pecadores y se castigue a  inocentes, sino que en la vida diaria parece ocurrir lo mismo.   Un hombre borracho sale a escape con su auto por la  carretera. Por el alcohol que tiene en el cerebro, pierde el control del  vehículo y se estrella contra un autobús escolar. El conductor del auto sale  ileso, pero en el autobús hay muchos heridos, y doce niños pierden la vida.  Inocentes pagan por un culpable.   Un padre de familia abandona a su esposa y a sus seis  hijos, y se da a una vida de juergas, francachelas y correrías con otras  mujeres. Su pobre esposa se enferma y muere de la desilusión, y los seis niños  engrosan las filas de los huérfanos. Uno solo ha pecado, pero siete inocentes  sufren las consecuencias.   Un joven de sólo veintidós años de edad se entrega a las drogas. Su vicio demanda una  enorme cantidad de dinero. Trastornado, se arma de un rifle automático, entra  en un restaurante popular, y mata a veintidós personas. Ninguna de ellas era  culpable de aquel vicio; todas eran inocentes. Y sin embargo trescientas  personas —parientes y amigos de las víctimas— se sumen en el dolor por la culpa  de uno solo.   Estos casos, recogidos de recientes crónicas policiales, nos llevan a preguntarnos:  ¿Acaso siempre tienen que pagar los justos por los pecadores? La respuesta es:  «No.» Lo que ocurre es que nuestra vida es muy corta para ver el punto final.  El Juez eterno y justo no permitirá que la justicia divina quede burlada.   Mientras tanto, sometámonos al señorío de Cristo. Él nos será fiel. Él sabe castigar al  culpable y recompensar al inocente. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb18</guid><pubDate>Wed, 18 Feb 2026 09:22:37 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70129652/2026feb18.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Alto, buen mozo, de treinta y un años de edad, cayó sin embargo en una profunda  depresión. A pesar de ejercer una buena profesión —la de taxidermista— en  Génova, Italia, había sido incapaz de conquistar a una señorita.   Esto llevó a Francesco...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Alto, buen mozo, de treinta y un años de edad, cayó sin embargo en una profunda  depresión. A pesar de ejercer una buena profesión —la de taxidermista— en  Génova, Italia, había sido incapaz de conquistar a una señorita.   Esto llevó a Francesco Grandi a caer en la vorágine de la depresión suicida. Al  llegar una noche a su apartamento, abrió la llave del gas. Cuando juzgó que ya  había suficiente gas en la habitación, encendió un fósforo. Instantáneamente se  produjo una tremenda explosión.   Milagrosamente, Francesco quedó vivo, con sólo un brazo fracturado, pero cuatro jóvenes, que  dormían en el apartamento de al lado, murieron. «Otra vez —comentó Mario  Valucci, investigador de la policía— justos pagaron por pecadores.»   Esta se ha convertido en una frase proverbial: «Pagar justos por pecadores.» Es una frase  que al parecer está respaldada por muchos hechos de la vida. Y no es sólo en  los tribunales de justicia que se absuelva a pecadores y se castigue a  inocentes, sino que en la vida diaria parece ocurrir lo mismo.   Un hombre borracho sale a escape con su auto por la  carretera. Por el alcohol que tiene en el cerebro, pierde el control del  vehículo y se estrella contra un autobús escolar. El conductor del auto sale  ileso, pero en el autobús hay muchos heridos, y doce niños pierden la vida.  Inocentes pagan por un culpable.   Un padre de familia abandona a su esposa y a sus seis  hijos, y se da a una vida de juergas, francachelas y correrías con otras  mujeres. Su pobre esposa se enferma y muere de la desilusión, y los seis niños  engrosan las filas de los huérfanos. Uno solo ha pecado, pero siete inocentes  sufren las consecuencias.   Un joven de sólo veintidós años de edad se entrega a las drogas. Su vicio demanda una  enorme cantidad de dinero. Trastornado, se arma de un rifle automático, entra  en un restaurante popular, y mata a veintidós personas. Ninguna de ellas era  culpable de aquel vicio; todas eran inocentes. Y sin embargo trescientas  personas —parientes y amigos de las víctimas— se sumen en el dolor por la culpa  de uno solo.   Estos casos, recogidos de recientes crónicas policiales, nos llevan a preguntarnos:  ¿Acaso siempre tienen que pagar los justos por los pecadores? La respuesta es:  «No.» Lo que ocurre es que nuestra vida es muy corta para ver el punto final.  El Juez eterno y justo no permitirá que la justicia divina quede burlada.   Mientras tanto, sometámonos al señorío de Cristo. Él nos será fiel. Él sabe castigar al  culpable y recompensar al inocente. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi embarazo fue tristísimo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-embarazo-fue-tristisimo--70095226</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Hace cuatro años... tuve una relación sentimental con un hombre [mucho] mayor que yo.... Después de cinco meses de relación, descubrí... cosas impresionantes de él, entre ellas que  había estado en la cárcel por tres años, le gustaba la mariguana, odiaba a su  madre, era mujeriego, y tenía una relación muy unida con una [amante]  anterior y sus hijos.... A la par, después de cinco meses resulté  embarazada....   »Mi embarazo fue tristísimo: maltrato emocional y humillación. A pesar de eso,  quería quedarme a su lado por mi hijita, que finalmente nació.... Cuando la  niña tenía diez meses, él desapareció de la ciudad....   »Desde entonces nunca hemos hablado ni por correo electrónico, y mi hijita ya tiene tres años.... Me entristece porque  leo mucho lo importante que es para un niño tener a su padre, y ella no lo  tiene.... No sé si será bueno contactarlo a él....»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡Hágale caso a sus instintos! Cuando usted dice que no quiere causar problemas ni para usted ni para su hija, a nosotros nos parece  que estuviera diciendo: “Estoy tratando de protegerme y de proteger a mi hija  del dolor físico y emocional latentes de parte del padre biológico de ella.”  Eso proviene de su instinto de supervivencia, y es un mensaje al que debe  hacerle caso.   »Claro que sería mejor para su hija que tuviera un padre. Dios dispuso que la familia  ideal estuviera formada por un padre y una madre que se comprometieran el uno  con el otro de por vida en el sacramento del matrimonio, así como con los hijos  que tuvieran.... Cuando optó por tener relaciones íntimas con un hombre con el  que no estaba comprometida en matrimonio, en ese momento usted optó por tener a  un hijo sin padre.   »... Pero no es  demasiado tarde, amiga. Usted puede decidir hoy mismo que nunca  volverá a arriesgarse emocionalmente con ningún hombre antes de llegar a  conocerlo bien. Usted puede decidir que la próxima vez que tenga relaciones  íntimas será con el hombre con quien esté casada y comprometida por el resto de  su vida....   »No hay duda de que usted ha tomado algunas malas decisiones.... Pero su Padre  celestial está dispuesto a perdonarla por haber hecho caso omiso de sus  mandamientos y desobedecerlos. Basta con que le pida a Él que la perdone en el  nombre de Jesucristo su Hijo, quien al morir en la cruz pagó el castigo por  todos los pecados que usted ha cometido. Luego pídale a su Padre celestial que  la ayude a aprender y a obedecer los mandamientos que le ha dado para su  protección. Recuerde cada día que Dios la acompañará en su empeño de ser modelo  de conducta para su hija. Usted no está sola.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 144. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb17</guid><pubDate>Tue, 17 Feb 2026 09:22:43 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70095226/2026feb17.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Hace cuatro años... tuve una relación sentimental con un hombre [mucho]...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Hace cuatro años... tuve una relación sentimental con un hombre [mucho] mayor que yo.... Después de cinco meses de relación, descubrí... cosas impresionantes de él, entre ellas que  había estado en la cárcel por tres años, le gustaba la mariguana, odiaba a su  madre, era mujeriego, y tenía una relación muy unida con una [amante]  anterior y sus hijos.... A la par, después de cinco meses resulté  embarazada....   »Mi embarazo fue tristísimo: maltrato emocional y humillación. A pesar de eso,  quería quedarme a su lado por mi hijita, que finalmente nació.... Cuando la  niña tenía diez meses, él desapareció de la ciudad....   »Desde entonces nunca hemos hablado ni por correo electrónico, y mi hijita ya tiene tres años.... Me entristece porque  leo mucho lo importante que es para un niño tener a su padre, y ella no lo  tiene.... No sé si será bueno contactarlo a él....»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡Hágale caso a sus instintos! Cuando usted dice que no quiere causar problemas ni para usted ni para su hija, a nosotros nos parece  que estuviera diciendo: “Estoy tratando de protegerme y de proteger a mi hija  del dolor físico y emocional latentes de parte del padre biológico de ella.”  Eso proviene de su instinto de supervivencia, y es un mensaje al que debe  hacerle caso.   »Claro que sería mejor para su hija que tuviera un padre. Dios dispuso que la familia  ideal estuviera formada por un padre y una madre que se comprometieran el uno  con el otro de por vida en el sacramento del matrimonio, así como con los hijos  que tuvieran.... Cuando optó por tener relaciones íntimas con un hombre con el  que no estaba comprometida en matrimonio, en ese momento usted optó por tener a  un hijo sin padre.   »... Pero no es  demasiado tarde, amiga. Usted puede decidir hoy mismo que nunca  volverá a arriesgarse emocionalmente con ningún hombre antes de llegar a  conocerlo bien. Usted puede decidir que la próxima vez que tenga relaciones  íntimas será con el hombre con quien esté casada y comprometida por el resto de  su vida....   »No hay duda de que usted ha tomado algunas malas decisiones.... Pero su Padre  celestial está dispuesto a perdonarla por haber hecho caso omiso de sus  mandamientos y desobedecerlos. Basta con que le pida a Él que la perdone en el  nombre de Jesucristo su Hijo, quien al morir en la cruz pagó el castigo por  todos los pecados que usted ha cometido. Luego pídale a su Padre celestial que  la ayude a aprender y a obedecer los mandamientos que le ha dado para su  protección. Recuerde cada día que Dios la acompañará en su empeño de ser modelo  de conducta para su hija. Usted no está sola.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 144. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Corazones enfermos</title><link>https://www.spreaker.com/episode/corazones-enfermos--70078279</link><description><![CDATA[En Valparaíso, república de Chile, un hombre de apenas veintiocho años de edad, debido al rechazo de parte de la  mujer a la que amaba, decidió quitarse la vida. El hecho no hubiera sido  notable de no haber sido por una oferta que hizo el hombre. «Quiero que mi  muerte no sea en vano —anunció—.  Quiero dar mi corazón a una enferma que lo necesite.»   Había, por cierto, una mujer enferma del corazón que se encontraba en esos momentos al  borde de la muerte, y un nuevo corazón podía haberle salvado la vida. Pero los  médicos que la atendían rechazaron la oferta del decepcionado hombre y  ordenaron que se le pusiera bajo vigilancia por tratarse de un posible suicida.   El hombre le había ofrecido a su amada el corazón, como lo hace todo hombre enamorado, pero decepcionado al no  ser correspondido, se lo había ofrecido luego a otra. La oferta que le había  hecho a su amada era, por supuesto, simbólica. «Mi corazón es tuyo», le había  dicho. Sin embargo, para la enferma desconocida la oferta del corazón era  física y por lo tanto real.   Es importante reconocer que este suceso fue noticia por la reacción  desproporcionada del romántico hombre, ya que desde tiempos antiguos ha habido  innumerables casos de rechazo por parte de una mujer hacia su enamorado. El  hombre común y corriente, frente al rechazo de su amada, quiere mostrarle a  ella que ha cometido un tremendo error. Pero en vez de determinar que será un  hombre ejemplar de tanto éxito que ella, a la larga, se lamentará de haberlo  rechazado, por lo general se deprime o se enoja y decide darle una lección.   En casos excepcionales parecidos al del hombre de Valparaíso, el hombre rechazado se hiere él mismo, al extremo de  procurar suicidarse. En el peor de los casos hiere física, verbal o  emocionalmente a la mujer que no lo acepta, al extremo de querer matarla. Pero  en la mayoría de los casos el hombre rechazado, al igual que el hombre de  Valparaíso, busca a otra mujer para ofrecerle su corazón quebrantado en un acto  físico y no simbólico, sólo que a diferencia de aquel hombre chileno, no busca  a una mujer enferma en lo físico sino en lo moral. Y lo hace para que su amada  se dé cuenta de cómo lo ha obligado a lanzarse a los brazos de una mujer mil  veces menos digna de su amor que ella.   Es precisamente a tal hombre al que le dirige la palabra el sabio maestro del  libro de los Proverbios. «Dame, hijo mío, tu corazón y no pierdas de vista mis  caminos —le aconseja—. Porque fosa profunda es la prostituta, y estrecho pozo, la mujer  ajena.... No desvíes tu corazón hacia sus sendas, ni te extravíes por sus  caminos, pues muchos han muerto por su causa; sus víctimas han sido  innumerables. Su casa lleva derecho al sepulcro; ¡conduce al reino de la  muerte!... Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la  vida.»1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Pr 23:26‑27; 7:25‑27; 4:23]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb16</guid><pubDate>Mon, 16 Feb 2026 09:22:02 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70078279/2026feb16.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En Valparaíso, república de Chile, un hombre de apenas veintiocho años de edad, debido al rechazo de parte de la  mujer a la que amaba, decidió quitarse la vida. El hecho no hubiera sido  notable de no haber sido por una oferta que hizo el hombre....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En Valparaíso, república de Chile, un hombre de apenas veintiocho años de edad, debido al rechazo de parte de la  mujer a la que amaba, decidió quitarse la vida. El hecho no hubiera sido  notable de no haber sido por una oferta que hizo el hombre. «Quiero que mi  muerte no sea en vano —anunció—.  Quiero dar mi corazón a una enferma que lo necesite.»   Había, por cierto, una mujer enferma del corazón que se encontraba en esos momentos al  borde de la muerte, y un nuevo corazón podía haberle salvado la vida. Pero los  médicos que la atendían rechazaron la oferta del decepcionado hombre y  ordenaron que se le pusiera bajo vigilancia por tratarse de un posible suicida.   El hombre le había ofrecido a su amada el corazón, como lo hace todo hombre enamorado, pero decepcionado al no  ser correspondido, se lo había ofrecido luego a otra. La oferta que le había  hecho a su amada era, por supuesto, simbólica. «Mi corazón es tuyo», le había  dicho. Sin embargo, para la enferma desconocida la oferta del corazón era  física y por lo tanto real.   Es importante reconocer que este suceso fue noticia por la reacción  desproporcionada del romántico hombre, ya que desde tiempos antiguos ha habido  innumerables casos de rechazo por parte de una mujer hacia su enamorado. El  hombre común y corriente, frente al rechazo de su amada, quiere mostrarle a  ella que ha cometido un tremendo error. Pero en vez de determinar que será un  hombre ejemplar de tanto éxito que ella, a la larga, se lamentará de haberlo  rechazado, por lo general se deprime o se enoja y decide darle una lección.   En casos excepcionales parecidos al del hombre de Valparaíso, el hombre rechazado se hiere él mismo, al extremo de  procurar suicidarse. En el peor de los casos hiere física, verbal o  emocionalmente a la mujer que no lo acepta, al extremo de querer matarla. Pero  en la mayoría de los casos el hombre rechazado, al igual que el hombre de  Valparaíso, busca a otra mujer para ofrecerle su corazón quebrantado en un acto  físico y no simbólico, sólo que a diferencia de aquel hombre chileno, no busca  a una mujer enferma en lo físico sino en lo moral. Y lo hace para que su amada  se dé cuenta de cómo lo ha obligado a lanzarse a los brazos de una mujer mil  veces menos digna de su amor que ella.   Es precisamente a tal hombre al que le dirige la palabra el sabio maestro del  libro de los Proverbios. «Dame, hijo mío, tu corazón y no pierdas de vista mis  caminos —le aconseja—. Porque fosa profunda es la prostituta, y estrecho pozo, la mujer  ajena.... No desvíes tu corazón hacia sus sendas, ni te extravíes por sus  caminos, pues muchos han muerto por su causa; sus víctimas han sido  innumerables. Su casa lleva derecho al sepulcro; ¡conduce al reino de la  muerte!... Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la  vida.»1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Pr 23:26‑27; 7:25‑27; 4:23]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi esposo cayó de nuevo en las drogas»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-esposo-cayo-de-nuevo-en-las-drogas--70056709</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Desde su juventud mi esposo ha tenido problemas con las drogas, la delincuencia y el  alcohol.... Después de que nació nuestra hija, él se internó en un centro y  dejó las drogas. Pero, cuando nació nuestro hijo, volvió a caer en las drogas y  estuvo con otra mujer, con la que tuvo una hija.... Él volvió arrepentido, y lo  perdoné. Hasta hace un tiempo estuvo bien, pero [luego cayó de nuevo en las  drogas y, aunque] dijo que las iba a dejar, veo que no es así.   »Ahora [estoy en] la casa de mi hermana porque no aguanto la situación.... Estoy  pensando en separarme, pero... por mis hijos sigo adelante, siempre con ese  miedo a que mi esposo caiga. ¡Es horrible vivir así!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Al parecer, usted y su familia han estado sujetas a una montaña rusa emocional de la que no pueden bajarse. Su  esposo mejora, y eso parece ser motivo para animarse, pero él luego empeora, y  eso hace que usted caiga en el desánimo. Su familia ha tenido que seguir  aguantando los altibajos de ese tren desenfrenado, y ahora usted quiere saber  si debe bajarse con sus hijos y dejar atrás al padre y esposo.   »Lo más prudente sería que consultara a un abogado. Usted necesita saber qué  derechos paternos tendrá su esposo si decide separarse de él. ¿Podrá él  llevarse a los hijos para una visita no supervisada a un hogar ajeno donde  usted no podrá protegerlos de lo que pudieran presenciar o sufrir? ¿Se le  exigirá a él que sustente a los hijos económicamente a pesar de que ya no vivan  con él? Un abogado puede ayudarle a resolver esos asuntos importantes.   »Debido a que su esposo le fue infiel, creemos que usted tiene una justificación bíblica para separarse de él.1  Además, la drogadicción de él constituye un pésimo ejemplo para sus hijos. Sin  embargo, los estudios que se han hecho al respecto han demostrado repetidamente  que a los niños les conviene más tener una relación estrecha con el padre. Por  eso no hay manera alguna de que sepamos si sus hijos disfrutarían de mejor  salud emocional con sus padres juntos o separados.   »La voluntad perfecta de Dios para cada niño es que tenga padre y madre que sean sabios y amorosos, que estén  felizmente casados y que no sean adictos a ninguna droga. Sin embargo, todos  sabemos que muchos niños no gozan de las ventajas de vivir en un hogar intacto  y estable.   »Cualquiera que sea la decisión que tome, usted puede hacer que sean mínimos los efectos negativos que sufran  sus hijos al no hablarles mal de su padre. No trate de convencerlos de que  usted tiene razón y él no la tiene.... Tenga cuidado de que no le oigan hablar  con nadie acerca de esta situación, y asegúrese de mantener en privado y en  secreto las conversaciones con su esposo al respecto.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 762. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:31-32; 19:9]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb14</guid><pubDate>Sat, 14 Feb 2026 09:22:14 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70056709/2026feb14.mp3" length="3893738" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Desde su juventud mi esposo ha tenido problemas con las drogas, la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Desde su juventud mi esposo ha tenido problemas con las drogas, la delincuencia y el  alcohol.... Después de que nació nuestra hija, él se internó en un centro y  dejó las drogas. Pero, cuando nació nuestro hijo, volvió a caer en las drogas y  estuvo con otra mujer, con la que tuvo una hija.... Él volvió arrepentido, y lo  perdoné. Hasta hace un tiempo estuvo bien, pero [luego cayó de nuevo en las  drogas y, aunque] dijo que las iba a dejar, veo que no es así.   »Ahora [estoy en] la casa de mi hermana porque no aguanto la situación.... Estoy  pensando en separarme, pero... por mis hijos sigo adelante, siempre con ese  miedo a que mi esposo caiga. ¡Es horrible vivir así!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Al parecer, usted y su familia han estado sujetas a una montaña rusa emocional de la que no pueden bajarse. Su  esposo mejora, y eso parece ser motivo para animarse, pero él luego empeora, y  eso hace que usted caiga en el desánimo. Su familia ha tenido que seguir  aguantando los altibajos de ese tren desenfrenado, y ahora usted quiere saber  si debe bajarse con sus hijos y dejar atrás al padre y esposo.   »Lo más prudente sería que consultara a un abogado. Usted necesita saber qué  derechos paternos tendrá su esposo si decide separarse de él. ¿Podrá él  llevarse a los hijos para una visita no supervisada a un hogar ajeno donde  usted no podrá protegerlos de lo que pudieran presenciar o sufrir? ¿Se le  exigirá a él que sustente a los hijos económicamente a pesar de que ya no vivan  con él? Un abogado puede ayudarle a resolver esos asuntos importantes.   »Debido a que su esposo le fue infiel, creemos que usted tiene una justificación bíblica para separarse de él.1  Además, la drogadicción de él constituye un pésimo ejemplo para sus hijos. Sin  embargo, los estudios que se han hecho al respecto han demostrado repetidamente  que a los niños les conviene más tener una relación estrecha con el padre. Por  eso no hay manera alguna de que sepamos si sus hijos disfrutarían de mejor  salud emocional con sus padres juntos o separados.   »La voluntad perfecta de Dios para cada niño es que tenga padre y madre que sean sabios y amorosos, que estén  felizmente casados y que no sean adictos a ninguna droga. Sin embargo, todos  sabemos que muchos niños no gozan de las ventajas de vivir en un hogar intacto  y estable.   »Cualquiera que sea la decisión que tome, usted puede hacer que sean mínimos los efectos negativos que sufran  sus hijos al no hablarles mal de su padre. No trate de convencerlos de que  usted tiene razón y él no la tiene.... Tenga cuidado de que no le oigan hablar  con nadie acerca de esta situación, y asegúrese de mantener en privado y en  secreto las conversaciones con su esposo al respecto.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 762. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:31-32; 19:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El primer amor</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-primer-amor--70033272</link><description><![CDATA[«Eran inocentes porque eran chicos....   »Corrían, jugaban, y sus risas eran inconscientes vibraciones de vida en los jardines....  Sentábanse... sobre el rústico banco de la glorieta, y él contaba historias que  le habían leído, mientras jugaba con los deditos de su compañera atenta.   »Eran cuentos como todos los juegos infantiles, en que sucedían cosas fantásticas, en  que había príncipes y princesitas que se amaban desesperadamente al través de  un impedimento, hasta el episodio final, producido a tiempo para hacerlos  felices, felices en un amor sin contrariedades....   »Ya tenía él el orgullo viril de ver colgada de sus palabras la atención de esa  mujercita, digna de todos los altares. Y cuando su voz se empañaba de emoción  al finalizar un cuento, se estrechaban cerca, muy cerca, en busca de  felicidad....   »Estaban un día ajenos a todo. El cuento de la princesa rubia había puesto entre ellos  la ascendencia de su fantasía. Ella se arrebujaba contra él desparramando en  hilachas de oro sus bucles sobre el hombro amigo; él la había atraído lo más  posible y besaba, como estampas sagradas, sus ojos, trémulos de promesas  ignotas.»1   Así nos describe Ricardo Güiraldes, en su cuento titulado «Sexto», el primer amor con el que los más jóvenes sueñan  y los menos jóvenes se identifican. ¡Qué bien logradas esas imágenes del  muchacho que le cuenta historias a su atenta compañera «colgada de sus  palabras» mientras juega con sus delicados dedos, y de «esa mujercita, digna de  todos los altares», cuyos ojos él besa «como estampas sagradas»! No persiguen  más que lo que parecen encontrar los protagonistas de sus cuentos fantásticos:  el ser «felices en un amor sin contrariedades».   Este es uno de una colección de cuentos que Güiraldes comenzó a escribir en su  adolescencia, pero terminó en París, lejos de su patria argentina, entre 1911 y  1912.2 Unos mil ochocientos años antes, el apóstol Juan había  abordado el mismo tema del primer amor al escribirle a la Iglesia de Éfeso,  desde donde había sido desterrado a la isla de Patmos. Allí, en el Apocalipsis,  le escribió: «Tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor».3  Sin embargo, a diferencia de Güiraldes, el primer amor al que se refería San  Juan no era físico sino espiritual. Era el amor que al principio los efesios le  habían manifestado a su Señor y Salvador Jesucristo.   Al primer amor físico sólo podemos volver mediante remembranzas del ayer como las  que evoca Güiraldes, porque en lo físico las dos partes han cambiado para  siempre. En cambio, al primer amor espiritual sí podemos volver porque una de  las dos partes, Dios, no ha cambiado en absoluto4 desde que primero  lo amamos. Así como los efesios, sólo tenemos que arrepentirnos y amarlo como  al principio.5 Dios nos espera con brazos abiertos, y quiere  rodearnos estrechamente con los lazos de su amor eterno.6 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ricardo Güiraldes, Cuentos de muerte y de sangre (Buenos Aires: Editorial Losada, 1978), pp. 111-112.                 2       Ibíd., p. 11.                 3       Ap 2:4                 4       Stg 1:17                 5       Ap 2:5                 6       Jer 31:3]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb13</guid><pubDate>Fri, 13 Feb 2026 09:22:06 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70033272/2026feb13.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Eran inocentes porque eran chicos....   »Corrían, jugaban, y sus risas eran inconscientes vibraciones de vida en los jardines....  Sentábanse... sobre el rústico banco de la glorieta, y él contaba historias que  le habían leído, mientras jugaba con...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Eran inocentes porque eran chicos....   »Corrían, jugaban, y sus risas eran inconscientes vibraciones de vida en los jardines....  Sentábanse... sobre el rústico banco de la glorieta, y él contaba historias que  le habían leído, mientras jugaba con los deditos de su compañera atenta.   »Eran cuentos como todos los juegos infantiles, en que sucedían cosas fantásticas, en  que había príncipes y princesitas que se amaban desesperadamente al través de  un impedimento, hasta el episodio final, producido a tiempo para hacerlos  felices, felices en un amor sin contrariedades....   »Ya tenía él el orgullo viril de ver colgada de sus palabras la atención de esa  mujercita, digna de todos los altares. Y cuando su voz se empañaba de emoción  al finalizar un cuento, se estrechaban cerca, muy cerca, en busca de  felicidad....   »Estaban un día ajenos a todo. El cuento de la princesa rubia había puesto entre ellos  la ascendencia de su fantasía. Ella se arrebujaba contra él desparramando en  hilachas de oro sus bucles sobre el hombro amigo; él la había atraído lo más  posible y besaba, como estampas sagradas, sus ojos, trémulos de promesas  ignotas.»1   Así nos describe Ricardo Güiraldes, en su cuento titulado «Sexto», el primer amor con el que los más jóvenes sueñan  y los menos jóvenes se identifican. ¡Qué bien logradas esas imágenes del  muchacho que le cuenta historias a su atenta compañera «colgada de sus  palabras» mientras juega con sus delicados dedos, y de «esa mujercita, digna de  todos los altares», cuyos ojos él besa «como estampas sagradas»! No persiguen  más que lo que parecen encontrar los protagonistas de sus cuentos fantásticos:  el ser «felices en un amor sin contrariedades».   Este es uno de una colección de cuentos que Güiraldes comenzó a escribir en su  adolescencia, pero terminó en París, lejos de su patria argentina, entre 1911 y  1912.2 Unos mil ochocientos años antes, el apóstol Juan había  abordado el mismo tema del primer amor al escribirle a la Iglesia de Éfeso,  desde donde había sido desterrado a la isla de Patmos. Allí, en el Apocalipsis,  le escribió: «Tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor».3  Sin embargo, a diferencia de Güiraldes, el primer amor al que se refería San  Juan no era físico sino espiritual. Era el amor que al principio los efesios le  habían manifestado a su Señor y Salvador Jesucristo.   Al primer amor físico sólo podemos volver mediante remembranzas del ayer como las  que evoca Güiraldes, porque en lo físico las dos partes han cambiado para  siempre. En cambio, al primer amor espiritual sí podemos volver porque una de  las dos partes, Dios, no ha cambiado en absoluto4 desde que primero  lo amamos. Así como los efesios, sólo tenemos que arrepentirnos y amarlo como  al principio.5 Dios nos espera con brazos abiertos, y quiere  rodearnos estrechamente con los lazos de su amor eterno.6 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ricardo Güiraldes, Cuentos de muerte y de sangre (Buenos Aires: Editorial Losada, 1978), pp. 111-112.                 2       Ibíd., p. 11.                 3       Ap 2:4                 4       Stg 1:17                 5       Ap 2:5                 6       Jer 31:3]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Consternada por la conducta de su hija universitaria</title><link>https://www.spreaker.com/episode/consternada-por-la-conducta-de-su-hija-universitaria--70009185</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una mujer divorciada desde hace diez años. Me quedé con tres niñas, a las que crie con mucha dedicación y esfuerzo, llevándolas a la iglesia  desde pequeñas....   »Hace tres años mi hija mayor se ganó una beca de estudios en una ciudad lejos de mí. La he apoyado en todo, y en su carrera le ha ido muy bien.  Hace tres meses me escribió y me contó que tiene un enamorado. Pero ahora me  dice que se va a vivir con su novio, a quien no conozco.... Eso me ha dejado  consternada y tan angustiada que no sé qué hacer. Me gustaría su sabio  consejo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Sentimos mucho la situación en que se encuentra. Comprendemos  la angustia que siente debido a que su hija no está viviendo conforme a las  normas bíblicas y morales que usted le ha enseñado desde su niñez.   »Cuando los jóvenes adultos dejan su hogar para asistir a la universidad, tienen la oportunidad de poner a prueba lo  que se les ha enseñado en casa. Si tienen duda alguna acerca de Dios, o  curiosidad acerca de otros estilos de vida, esos años universitarios les  proveen un entorno en el que pueden explorar sus propias creencias y aprender  acerca de las creencias de los demás. Nosotros, como padres, quisiéramos  protegerlos y guiarlos, pero ellos bien pudieran rechazar nuestra protección y  guía.   »Cuando los hijos adultos se mudan del hogar mientras asisten a la universidad, los padres tienen que enfrentar el  hecho de que sus hijos ahora pueden... vivir conforme a sus propias creencias.  Los hijos adultos ya saben lo que creen sus padres, así que de nada les sirve a  los padres tratar de convencerlos de que están tomando decisiones incorrectas.  Los padres que insisten en confrontar a sus hijos adultos en cada oportunidad  que se presenta, pueden causar que sus hijos dejen de tener contacto con ellos.   »Sin embargo, los padres no tienen que aprobar o aceptar lo que hacen sus hijos adultos. Deben reconocer más bien  que esos hijos tienen el derecho y el poder de tomar sus propias decisiones. Y  deben hallar la manera de amar y apoyar a sus hijos a la vez que aceptan estar  en desacuerdo.   »Su hija es una joven adulta que está viviendo por su propia cuenta y tomando sus propias decisiones. Ya que no  hay ninguna manera de que usted la obligue o manipule para que viva conforme a  las normas suyas, le recomendamos que se enfoque en mantener una relación  positiva con ella a pesar de no aprobar esas decisiones.   »Jesucristo es nuestro modelo de cómo mostrar amor sin aprobar un comportamiento pecaminoso. Cuando Él anduvo en  esta tierra, tuvo encuentros frecuentes con pecadores, ofreciéndoles su amor  sin insistir en echarles en cara sus pecados. Usted puede hacer lo mismo.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 881. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb12</guid><pubDate>Thu, 12 Feb 2026 09:21:30 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/70009185/2026feb12.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una mujer divorciada desde hace diez años. Me quedé con tres niñas,...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una mujer divorciada desde hace diez años. Me quedé con tres niñas, a las que crie con mucha dedicación y esfuerzo, llevándolas a la iglesia  desde pequeñas....   »Hace tres años mi hija mayor se ganó una beca de estudios en una ciudad lejos de mí. La he apoyado en todo, y en su carrera le ha ido muy bien.  Hace tres meses me escribió y me contó que tiene un enamorado. Pero ahora me  dice que se va a vivir con su novio, a quien no conozco.... Eso me ha dejado  consternada y tan angustiada que no sé qué hacer. Me gustaría su sabio  consejo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Sentimos mucho la situación en que se encuentra. Comprendemos  la angustia que siente debido a que su hija no está viviendo conforme a las  normas bíblicas y morales que usted le ha enseñado desde su niñez.   »Cuando los jóvenes adultos dejan su hogar para asistir a la universidad, tienen la oportunidad de poner a prueba lo  que se les ha enseñado en casa. Si tienen duda alguna acerca de Dios, o  curiosidad acerca de otros estilos de vida, esos años universitarios les  proveen un entorno en el que pueden explorar sus propias creencias y aprender  acerca de las creencias de los demás. Nosotros, como padres, quisiéramos  protegerlos y guiarlos, pero ellos bien pudieran rechazar nuestra protección y  guía.   »Cuando los hijos adultos se mudan del hogar mientras asisten a la universidad, los padres tienen que enfrentar el  hecho de que sus hijos ahora pueden... vivir conforme a sus propias creencias.  Los hijos adultos ya saben lo que creen sus padres, así que de nada les sirve a  los padres tratar de convencerlos de que están tomando decisiones incorrectas.  Los padres que insisten en confrontar a sus hijos adultos en cada oportunidad  que se presenta, pueden causar que sus hijos dejen de tener contacto con ellos.   »Sin embargo, los padres no tienen que aprobar o aceptar lo que hacen sus hijos adultos. Deben reconocer más bien  que esos hijos tienen el derecho y el poder de tomar sus propias decisiones. Y  deben hallar la manera de amar y apoyar a sus hijos a la vez que aceptan estar  en desacuerdo.   »Su hija es una joven adulta que está viviendo por su propia cuenta y tomando sus propias decisiones. Ya que no  hay ninguna manera de que usted la obligue o manipule para que viva conforme a  las normas suyas, le recomendamos que se enfoque en mantener una relación  positiva con ella a pesar de no aprobar esas decisiones.   »Jesucristo es nuestro modelo de cómo mostrar amor sin aprobar un comportamiento pecaminoso. Cuando Él anduvo en  esta tierra, tuvo encuentros frecuentes con pecadores, ofreciéndoles su amor  sin insistir en echarles en cara sus pecados. Usted puede hacer lo mismo.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 881. 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Trágicamente, al año murió la recién casada,  pero el joven viudo decidió quedarse de todos modos a vivir en la región, y su  ex suegro decidió a su vez adoptarlo como hijo.   Tiempo después llegó a esas tierras el conquistador español Diego de Montes con la  intención de arrasar con cuanta comunidad indígena encontrara. La tribu cercana  de los Cíneras le hizo frente, pero eso dio como resultado que su cacique,  Cínera, fuera ahorcado de un árbol, y que Zulia, la hija de Cínera, se dedicara  ella misma a formar un ejército que luchara contra Diego de Montes.   Una vez que organizó a los suyos, Zulia convocó a las tribus vecinas, y el cacique  Cúcuta, por su parte, respondió enviando a sus guerreros bajo el mando de su  hijo adoptivo Guaimaral. El ejército indígena tomó por sorpresa el campamento  de Montes, y exterminó al español y a sus hombres.   Después de la victoria, Guaimaral y Zulia quedaron perdidamente enamorados. Pero «aún  estaban comiendo perdices cuando apareció otro Diego español, Diego de Parada,  resuelto a vengar a su tocayo —relata el historiador colombiano Gustavo Gómez  Ardila en su obra titulada Cúcuta para reírla (Escenas de su historia)—. Los  ejércitos indígenas habían regresado a sus respectivas tribus, por lo que los  Cúcutas y los Cíneras debieron enfrentar en inferioridad de condiciones al  invasor.   »El desastre criollo fue total. Zulia murió en pleno combate, no sin antes haberle  exigido a Guaimaral... que no volviera a casarse....   »—Júramelo —le dijo ella, con voz entrecortada.   »Guaimaral [no] tuvo tiempo... para jurarle fidelidad eterna. El enemigo le pisaba los  talones. Sabiéndose reviudo, huyó despavorido.... [y] regresó a Coquivacoa  donde, a la muerte de Mara, [su padre,] heredó la corona. [Pero no sabemos si  volvió a casarse.]   »Queda demostrado —concluye Gómez Ardila— que los [conquistadores] españoles no sólo  aniquilaron a los indígenas, despojándolos de su cultura y sus riquezas, sino  que no los dejaron vivir sus historias de amor con final feliz.»1   Francamente, no parece justo que un cónyuge moribundo le pida al otro que no vuelva a  casarse, y menos aún que se lo jure antes de tomar su último aliento. Tal vez  pudiera justificar semejante petición pensando que su matrimonio ha sido  insuperable, y que por lo tanto no quiere que el cónyuge se exponga a ser  decepcionado la próxima vez. Pero por eso mismo pudiera razonarse que ese  cónyuge reúne todos los requisitos necesarios para hacer feliz a otra persona,  y que eso lo acredita para volver a casarse.   Gracias a Dios, todo viudo y toda viuda pueden hallar cierto consuelo en el hecho de  que Él diseñó el matrimonio precisamente porque determinó que «no es bueno que  el hombre esté solo».2 Pero, si  vuelven a casarse, será mucho menor el riesgo de ser decepcionados si cumplen  con la condición de San Pablo de que los dos sean auténticos seguidores de  Cristo.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gustavo Gómez Ardila, «Guaimaral y Zulia, ejemplo de integración colombo-venezolana», Cúcuta para reírla (Escenas de su historia) &lt;https://www.cucutanuestra.com/temas/ libros_nortesantandereanos/cucuta_para_reirla/capitulo1.htm&gt; En línea 6 julio 2019.                 2       Gn 2:18                 3       1Co 7:39]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb11</guid><pubDate>Wed, 11 Feb 2026 09:22:22 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69969028/2026feb11.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Guaimaral, hijo del cacique llamado Mara que gobernaba por los lados del lago de Coquivacoa o Maracaibo, le  pidió permiso a su padre para ir a Cúcuta. 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Una vez que organizó a los suyos, Zulia convocó a las tribus vecinas, y el cacique  Cúcuta, por su parte, respondió enviando a sus guerreros bajo el mando de su  hijo adoptivo Guaimaral. El ejército indígena tomó por sorpresa el campamento  de Montes, y exterminó al español y a sus hombres.   Después de la victoria, Guaimaral y Zulia quedaron perdidamente enamorados. Pero «aún  estaban comiendo perdices cuando apareció otro Diego español, Diego de Parada,  resuelto a vengar a su tocayo —relata el historiador colombiano Gustavo Gómez  Ardila en su obra titulada Cúcuta para reírla (Escenas de su historia)—. Los  ejércitos indígenas habían regresado a sus respectivas tribus, por lo que los  Cúcutas y los Cíneras debieron enfrentar en inferioridad de condiciones al  invasor.   »El desastre criollo fue total. Zulia murió en pleno combate, no sin antes haberle  exigido a Guaimaral... que no volviera a casarse....   »—Júramelo —le dijo ella, con voz entrecortada.   »Guaimaral [no] tuvo tiempo... para jurarle fidelidad eterna. El enemigo le pisaba los  talones. Sabiéndose reviudo, huyó despavorido.... [y] regresó a Coquivacoa  donde, a la muerte de Mara, [su padre,] heredó la corona. [Pero no sabemos si  volvió a casarse.]   »Queda demostrado —concluye Gómez Ardila— que los [conquistadores] españoles no sólo  aniquilaron a los indígenas, despojándolos de su cultura y sus riquezas, sino  que no los dejaron vivir sus historias de amor con final feliz.»1   Francamente, no parece justo que un cónyuge moribundo le pida al otro que no vuelva a  casarse, y menos aún que se lo jure antes de tomar su último aliento. Tal vez  pudiera justificar semejante petición pensando que su matrimonio ha sido  insuperable, y que por lo tanto no quiere que el cónyuge se exponga a ser  decepcionado la próxima vez. Pero por eso mismo pudiera razonarse que ese  cónyuge reúne todos los requisitos necesarios para hacer feliz a otra persona,  y que eso lo acredita para volver a casarse.   Gracias a Dios, todo viudo y toda viuda pueden hallar cierto consuelo en el hecho de  que Él diseñó el matrimonio precisamente porque determinó que «no es bueno que  el hombre esté solo».2 Pero, si  vuelven a casarse, será mucho menor el riesgo de ser decepcionados si cumplen  con la condición de San Pablo de que los dos sean auténticos seguidores de  Cristo.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gustavo Gómez Ardila, «Guaimaral y Zulia, ejemplo de integración colombo-venezolana», Cúcuta para reírla (Escenas de su historia) &lt;https://www.cucutanuestra.com/temas/ libros_nortesantandereanos/cucuta_para_reirla/capitulo1.htm&gt; En línea 6 julio 2019.                 2       Gn 2:18                 3       1Co 7:39]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El origen del nombre Motilón</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-origen-del-nombre-motilon--69949983</link><description><![CDATA[Ciertos indígenas —dice una leyenda— habitaban otro planeta. Pero lo deforestaron a tal  grado que su dios, preocupado por la vida futura de sus hijos, decidió mudarlos  a otro planeta donde hubiera mejores condiciones de vida. El que más le llamó  la atención fue el planeta Tierra, debido a que le pareció todo un paraíso de  selvas y animales, y tenía agua de sobra.   Para que pudieran bajar hasta la tierra, les ordenó que se cortaran (o, motilaran)  su larga cabellera y que con ella tejieran una gran trenza que llegara hasta  allá. Fue así como descendió la primera pareja y comenzó a habitar este  planeta. Puestos los pies en una montaña, sin duda el Cerro Tasajero, el hombre  y la mujer divisaron el valle, la vegetación, los ríos y los animales, y se  quedaron tan encantados que tomaron la decisión de vivir allí y cultivar la  tierra, pescar y procrear hijos.   Con el paso del tiempo, ya poblado el valle, un joven y su novia se propusieron escapar de la tribu a fin de vivir  juntos donde nadie pudiera entrometerse en su vida de pareja. Así que fueron en  busca de aquel árbol al que estaba atado el extremo de la cuerda de cabellos  por la que había bajado la primera pareja. ¡Qué alegría la que sintieron cuando  lo hallaron! Pero su dios les había prohibido trepar por ese árbol. Así que, al  verlos comenzar a hacerlo, se enojó mucho y los castigó por su desobediencia convirtiendo  al hombre en Sol y a la mujer en Luna.   Por eso en Cúcuta, Colombia, el sol alumbra con tanta intensidad. Es un guerrero  «motilón», furioso porque su dios lo separó de su amante. Y por eso la luna  llora con cada lágrima del rocío que cubre las flores al amanecer. Está  afligida por haber sido separada del amor de su vida. El sol recorre el cielo cucuteño de  día en busca de su amada, y la luna hace el mismo recorrido de noche, pero  nunca se encuentran.   Esa es, según el historiador santandereano Gustavo Gómez Ardila, en su obra titulada Cúcuta para reírla (Escenas de su historia), una  de las versiones del origen del nombre Motilón.1 A pesar de que es  una leyenda y no una historia verídica, encierra dos moralejas valiosas. La  primera es que, por lo general, no ganamos nada con tratar de alejarnos de la  familia y de la comunidad en que nos hemos criado. Dios ha dispuesto que las  dos nos sirvan de gran ayuda, y no de estorbo, en el hogar que formemos como  adultos, ya sea casados o solteros. Por eso el apóstol Pedro nos enseña a la  comunidad de seguidores de Cristo que no seamos entrometidos, sino que, sobre  todo, nos amemos mucho unos a otros, porque el amor perdona las faltas ajenas.2   La segunda moraleja es que tampoco ganamos nada con tratar de volver a los viejos tiempos, convencidos de que «el  pasto está más verde al otro lado de la cerca». Determinemos más  bien, tal como el apóstol Pablo, aprender a estar satisfechos en cualquier  situación en que nos encontremos.3 Sólo así podemos de veras ser  felices. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gustavo Gómez Ardila, «A motilar motilones», Cúcuta para reírla (Escenas de su historia) &lt;https://www.cucutanuestra.com/temas/ libros_nortesantandereanos/cucuta_para_reirla/capitulo1.htm&gt; En línea 6 julio 2019.                 2       1P 4:8, 15-16                 3       Fil 4:11]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb10</guid><pubDate>Tue, 10 Feb 2026 11:21:40 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69949983/2026feb10.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Ciertos indígenas —dice una leyenda— habitaban otro planeta. 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Puestos los pies en una montaña, sin duda el Cerro Tasajero, el hombre  y la mujer divisaron el valle, la vegetación, los ríos y los animales, y se  quedaron tan encantados que tomaron la decisión de vivir allí y cultivar la  tierra, pescar y procrear hijos.   Con el paso del tiempo, ya poblado el valle, un joven y su novia se propusieron escapar de la tribu a fin de vivir  juntos donde nadie pudiera entrometerse en su vida de pareja. Así que fueron en  busca de aquel árbol al que estaba atado el extremo de la cuerda de cabellos  por la que había bajado la primera pareja. ¡Qué alegría la que sintieron cuando  lo hallaron! Pero su dios les había prohibido trepar por ese árbol. Así que, al  verlos comenzar a hacerlo, se enojó mucho y los castigó por su desobediencia convirtiendo  al hombre en Sol y a la mujer en Luna.   Por eso en Cúcuta, Colombia, el sol alumbra con tanta intensidad. Es un guerrero  «motilón», furioso porque su dios lo separó de su amante. Y por eso la luna  llora con cada lágrima del rocío que cubre las flores al amanecer. Está  afligida por haber sido separada del amor de su vida. El sol recorre el cielo cucuteño de  día en busca de su amada, y la luna hace el mismo recorrido de noche, pero  nunca se encuentran.   Esa es, según el historiador santandereano Gustavo Gómez Ardila, en su obra titulada Cúcuta para reírla (Escenas de su historia), una  de las versiones del origen del nombre Motilón.1 A pesar de que es  una leyenda y no una historia verídica, encierra dos moralejas valiosas. La  primera es que, por lo general, no ganamos nada con tratar de alejarnos de la  familia y de la comunidad en que nos hemos criado. Dios ha dispuesto que las  dos nos sirvan de gran ayuda, y no de estorbo, en el hogar que formemos como  adultos, ya sea casados o solteros. Por eso el apóstol Pedro nos enseña a la  comunidad de seguidores de Cristo que no seamos entrometidos, sino que, sobre  todo, nos amemos mucho unos a otros, porque el amor perdona las faltas ajenas.2   La segunda moraleja es que tampoco ganamos nada con tratar de volver a los viejos tiempos, convencidos de que «el  pasto está más verde al otro lado de la cerca». Determinemos más  bien, tal como el apóstol Pablo, aprender a estar satisfechos en cualquier  situación en que nos encontremos.3 Sólo así podemos de veras ser  felices. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gustavo Gómez Ardila, «A motilar motilones», Cúcuta para reírla (Escenas de su historia) &lt;https://www.cucutanuestra.com/temas/ libros_nortesantandereanos/cucuta_para_reirla/capitulo1.htm&gt; En línea 6 julio 2019.                 2       1P 4:8, 15-16                 3       Fil 4:11]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Los balcones de la vida</title><link>https://www.spreaker.com/episode/los-balcones-de-la-vida--69883823</link><description><![CDATA[A principios del siglo dieciocho las jóvenes de Quito acostumbraban asomarse de continuo al balcón para corresponder  al saludo y disfrutar de la admiración de los amigos que pasaban por la calle.  Era extraordinario el afecto que sentían por su balcón, pues lo consideraban  testigo, confidente y cómplice de hermosas ilusiones.   A los hombres también les encantaba el balcón de la novia. Cada pretendiente sabía que no había lugar como aquel  espacio entre la calle y la ventana, sede de ese amor sentimental y romántico  que disimulaba la timidez, temía ser sorprendido, y necesitaba de mayor  esfuerzo y audacia en la conquista por expresarse desde abajo.   El noviazgo tenía que oficializarse para que se les permitiera a los jóvenes  quiteños entrar en la casa de las señoritas y visitarlas, en presencia de toda  la familia, desde luego. De modo que el sitio preferido de visita era aquel  escenario entre el balcón y la calle. Allí, cuando comenzaban a apagarse las  luces del cielo, los príncipes azules encendían el corazón de sus princesas con  el fuego de sus galanterías, y se fijaban citas que por lo general se  realizaban en los templos o en casa de familiares. Esas citas pocas veces  culminaban en relaciones sexuales debido a las trabas sociales que se  interponían. Por lo tanto, cuando los enamorados lograban vencer esos  obstáculos, se desbordaba la represa de su pasión. Y por eso el historiador  ecuatoriano Alfonso Rumazo González comenta que «nunca ha habido tantos hijos  ilegítimos como entonces, ni nunca los pecados de amor fueron más gentilmente perdonados y olvidados».1   ¡Qué triste es ese comentario de la sociedad colonial! No sólo procreó un sinnúmero de hijos ilegítimos, sino que  creó un ambiente de tolerancia del pecado, en el que era fácil obtener la  absolución social. La verdad es que se asemeja mucho a la sociedad actual. Al  creciente índice de nacimientos ilegítimos se suma la desgracia de justificar  una actitud tolerante frente al pecado pasional, a tal grado que a todo el que  lo censura se le califica de intolerante. ¿Qué se logra con esa actitud? ¿Acaso  menos niños que no conocen a su padre? ¿No será que la postura nuestra, la  llamada «intolerante», contribuye a que haya más hogares con ambos padres  presentes, mientras que la otra, la de excesiva «tolerancia», fomenta lo  contrario y por eso sigue extendiéndose esa plaga familiar?   ¡Cortemos de raíz este mal que nos está infestando! Cuando un balcón de la vida nos lleve a la impureza del  pecado, acudamos a Dios en vez de escudarnos en la sociedad. No esperemos el  perdón de la sociedad; más bien pidámosle a Dios perdón por la suciedad que  hayamos cometido. Él es el único que trata tanto las causas como los efectos de  la enfermedad que es nuestro pecado. Y está dispuesto no sólo a perdonar a  quienes se lo pidamos, sino también a bendecir sin medida a quienes nos  abstengamos de toda relación sexual fuera del matrimonio,2 que es la  insuperable institución que Él estableció para que disfrutáramos del más  satisfactorio placer humano.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Alfonso Rumazo González, Manuela Sáenz: la Libertadora del Libertador, 6a ed. (Caracas: Ediciones EDIME, 1962), pp. 60-62.                 2       Hch 15:29                 3       Mt 19:4‑9]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb09</guid><pubDate>Mon, 09 Feb 2026 09:22:45 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69883823/2026feb09.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>A principios del siglo dieciocho las jóvenes de Quito acostumbraban asomarse de continuo al balcón para corresponder  al saludo y disfrutar de la admiración de los amigos que pasaban por la calle.  Era extraordinario el afecto que sentían por su...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[A principios del siglo dieciocho las jóvenes de Quito acostumbraban asomarse de continuo al balcón para corresponder  al saludo y disfrutar de la admiración de los amigos que pasaban por la calle.  Era extraordinario el afecto que sentían por su balcón, pues lo consideraban  testigo, confidente y cómplice de hermosas ilusiones.   A los hombres también les encantaba el balcón de la novia. Cada pretendiente sabía que no había lugar como aquel  espacio entre la calle y la ventana, sede de ese amor sentimental y romántico  que disimulaba la timidez, temía ser sorprendido, y necesitaba de mayor  esfuerzo y audacia en la conquista por expresarse desde abajo.   El noviazgo tenía que oficializarse para que se les permitiera a los jóvenes  quiteños entrar en la casa de las señoritas y visitarlas, en presencia de toda  la familia, desde luego. De modo que el sitio preferido de visita era aquel  escenario entre el balcón y la calle. Allí, cuando comenzaban a apagarse las  luces del cielo, los príncipes azules encendían el corazón de sus princesas con  el fuego de sus galanterías, y se fijaban citas que por lo general se  realizaban en los templos o en casa de familiares. Esas citas pocas veces  culminaban en relaciones sexuales debido a las trabas sociales que se  interponían. Por lo tanto, cuando los enamorados lograban vencer esos  obstáculos, se desbordaba la represa de su pasión. Y por eso el historiador  ecuatoriano Alfonso Rumazo González comenta que «nunca ha habido tantos hijos  ilegítimos como entonces, ni nunca los pecados de amor fueron más gentilmente perdonados y olvidados».1   ¡Qué triste es ese comentario de la sociedad colonial! No sólo procreó un sinnúmero de hijos ilegítimos, sino que  creó un ambiente de tolerancia del pecado, en el que era fácil obtener la  absolución social. La verdad es que se asemeja mucho a la sociedad actual. Al  creciente índice de nacimientos ilegítimos se suma la desgracia de justificar  una actitud tolerante frente al pecado pasional, a tal grado que a todo el que  lo censura se le califica de intolerante. ¿Qué se logra con esa actitud? ¿Acaso  menos niños que no conocen a su padre? ¿No será que la postura nuestra, la  llamada «intolerante», contribuye a que haya más hogares con ambos padres  presentes, mientras que la otra, la de excesiva «tolerancia», fomenta lo  contrario y por eso sigue extendiéndose esa plaga familiar?   ¡Cortemos de raíz este mal que nos está infestando! Cuando un balcón de la vida nos lleve a la impureza del  pecado, acudamos a Dios en vez de escudarnos en la sociedad. No esperemos el  perdón de la sociedad; más bien pidámosle a Dios perdón por la suciedad que  hayamos cometido. Él es el único que trata tanto las causas como los efectos de  la enfermedad que es nuestro pecado. Y está dispuesto no sólo a perdonar a  quienes se lo pidamos, sino también a bendecir sin medida a quienes nos  abstengamos de toda relación sexual fuera del matrimonio,2 que es la  insuperable institución que Él estableció para que disfrutáramos del más  satisfactorio placer humano.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Alfonso Rumazo González, Manuela Sáenz: la Libertadora del Libertador, 6a ed. (Caracas: Ediciones EDIME, 1962), pp. 60-62.                 2       Hch 15:29                 3       Mt 19:4‑9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¿Ayuda en la brujería?»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/ayuda-en-la-brujeria--69856788</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo cuarenta años. Hace casi tres años empecé a enfermar. Me vieron varios médicos y me hicieron muchos exámenes.  Pero todos salieron normales, y nada cambió. Como resultado, caí en un estado  de depresión y me sometí a un tratamiento horroroso con un psiquiatra. En mi  gran desesperación, y por consejos de la gente, recurrí luego a un curandero o  brujo. Pero no fue más que una estafa. Nada cambió tampoco.   »He bajado mucho de peso, y sigo muy preocupado.... ¿Será posible que Dios me  perdone por haber buscado ayuda en la brujería? ¿Será que algún día Dios me  sanará?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Cuánto sentimos la enfermedad y todo lo demás que usted ha estado sufriendo!   »Tal como lo ha reconocido, hizo mal cuando acudió a un curandero. Si bien algunos presuntos brujos son  embusteros que estafan a sus clientes, otros se valen de verdaderos poderes de  Satanás para atraer y engañar a sus víctimas. Y como el objetivo principal de  Satanás es lograr que las personas se vuelvan en contra de Dios, las que  consultan a los brujos corren el riesgo de perder toda la fe en Dios que  pudieran alguna vez haber tenido.   »Por eso, usted hizo algo malo y peligroso al consultar a un brujo, pero Dios está dispuesto a perdonar todo  pecado. De hecho, “si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos estar  seguros de que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad”.1  No hay pecado alguno que se excluya; “toda maldad” incluye todo pecado. Así que  en vez de estar preocupado por lo que ha hecho, pídale a Dios en oración que lo  limpie del pecado y de toda maldad. Una vez que se lo pida, Él lo perdonará y  limpiará, y ya no tendrá que preocuparse por eso, entre otras cosas.   »... La ciencia médica no deja de hacer nuevos descubrimientos acerca de cómo funciona nuestro cuerpo....  Uno de esos nuevos descubrimientos es cómo nuestro cerebro afecta todas las  demás partes de nuestro cuerpo. Por ejemplo, en el caso suyo la depresión que  usted atribuye a su incertidumbre en cuanto a su salud bien pudiera ser otro  factor que lo afecta físicamente de manera negativa. El cerebro y el cuerpo  están entrelazados a tal grado que es imposible saber con certeza si la  enfermedad física causó la depresión, o si la depresión pudiera haber causado,  al menos en parte, la enfermedad.   »Usted nos pregunta si algún día Dios lo sanará. Sí, creemos que Dios a veces sana las  enfermedades sobrenaturalmente, y por eso le pedimos que nos sane. Pero  reconocemos que la mayor parte del tiempo Dios se vale de los médicos para  darnos sabios consejos médicos y medicinas a fin de controlar infecciones y  malestares.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar  en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego  buscar el Caso 761. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9 (TLA)]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb07</guid><pubDate>Sat, 07 Feb 2026 08:22:32 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69856788/2026feb07.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo cuarenta años. Hace casi tres años empecé a enfermar. Me vieron...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo cuarenta años. Hace casi tres años empecé a enfermar. Me vieron varios médicos y me hicieron muchos exámenes.  Pero todos salieron normales, y nada cambió. Como resultado, caí en un estado  de depresión y me sometí a un tratamiento horroroso con un psiquiatra. En mi  gran desesperación, y por consejos de la gente, recurrí luego a un curandero o  brujo. Pero no fue más que una estafa. Nada cambió tampoco.   »He bajado mucho de peso, y sigo muy preocupado.... ¿Será posible que Dios me  perdone por haber buscado ayuda en la brujería? ¿Será que algún día Dios me  sanará?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Cuánto sentimos la enfermedad y todo lo demás que usted ha estado sufriendo!   »Tal como lo ha reconocido, hizo mal cuando acudió a un curandero. Si bien algunos presuntos brujos son  embusteros que estafan a sus clientes, otros se valen de verdaderos poderes de  Satanás para atraer y engañar a sus víctimas. Y como el objetivo principal de  Satanás es lograr que las personas se vuelvan en contra de Dios, las que  consultan a los brujos corren el riesgo de perder toda la fe en Dios que  pudieran alguna vez haber tenido.   »Por eso, usted hizo algo malo y peligroso al consultar a un brujo, pero Dios está dispuesto a perdonar todo  pecado. De hecho, “si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos estar  seguros de que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad”.1  No hay pecado alguno que se excluya; “toda maldad” incluye todo pecado. Así que  en vez de estar preocupado por lo que ha hecho, pídale a Dios en oración que lo  limpie del pecado y de toda maldad. Una vez que se lo pida, Él lo perdonará y  limpiará, y ya no tendrá que preocuparse por eso, entre otras cosas.   »... La ciencia médica no deja de hacer nuevos descubrimientos acerca de cómo funciona nuestro cuerpo....  Uno de esos nuevos descubrimientos es cómo nuestro cerebro afecta todas las  demás partes de nuestro cuerpo. Por ejemplo, en el caso suyo la depresión que  usted atribuye a su incertidumbre en cuanto a su salud bien pudiera ser otro  factor que lo afecta físicamente de manera negativa. El cerebro y el cuerpo  están entrelazados a tal grado que es imposible saber con certeza si la  enfermedad física causó la depresión, o si la depresión pudiera haber causado,  al menos en parte, la enfermedad.   »Usted nos pregunta si algún día Dios lo sanará. Sí, creemos que Dios a veces sana las  enfermedades sobrenaturalmente, y por eso le pedimos que nos sane. Pero  reconocemos que la mayor parte del tiempo Dios se vale de los médicos para  darnos sabios consejos médicos y medicinas a fin de controlar infecciones y  malestares.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar  en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego  buscar el Caso 761. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9 (TLA)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Antiguas rimas infantiles sobre el matrimonio</title><link>https://www.spreaker.com/episode/antiguas-rimas-infantiles-sobre-el-matrimonio--69840999</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Día Mundial del Matrimonio)   «Arroz con leche,<br />         me quiero casar,<br />         con una señorita<br />         de San Nicolás.<br />         Que sepa coser,<br />         que sepa bordar,<br />         que sepa abrir la puerta<br />         para ir a jugar.   »Yo soy la viudita<br />         del barrio del rey.<br />         Me quiero casar<br />         y no sé con quién.<br />         Con esta sí,<br />         con esta no,<br />         con esta señorita<br />         me caso yo.       »Capitán de buque<br />         me mandó un papel<br />         a ver si quería<br />         casarme con él.<br />         Yo le contesté,<br />         en otro papel,<br />         que hombre sin dinero<br />         no era menester.       »De tanto andar el joven<br />         con ese papel,<br />         hasta mi mamita<br />         lo llegó a saber.<br />   —Ven acá, mi hijita,<br />         dime la verdad,<br />         si con ese joven<br />         te piensas casar.<br />   —No, no, mi mamita,<br />         no lo piense usted,<br />         que con ese joven<br />         no me casaré.»1          Estas populares rimas infantiles sobre los requisitos que debían cumplir los futuros cónyuges de niños y niñas fueron publicadas por  Juan Alfonso Carrizo en su Cancionero de Catamarca en 1926 y en su Cancionero  de Salta en 1933. Gracias a Dios, en el siglo veintiuno reconocemos mucho más que en los siglos anteriores los  principios bíblicos que establecen la igualdad entre los hombres y las mujeres.       «Juan Alfonso Carrizo fue un estudioso argentino que... se dedicó... a... la búsqueda y el hallazgo de los  cantares tradicionales del pueblo.... [Logró] recorrer personalmente, palmo a  palmo, cinco provincias [argentinas], recolectar cerca de treinta mil cantares  y publicarlos anotados con la mayor erudición», escribe la eminente doctora e  investigadora argentina Olga Fernández Latour de Botas en 1995 con motivo del  centenario del nacimiento de Carrizo.       «Recuerdo que mi padre, don Enrique Fernández Latour, decía haberlo conocido en las tardes en que, desde  una mesa de la confitería más céntrica de la ciudad de San Miguel de Tucumán,  recitaba a quien quisiera oírlo coplas y cantares que fluían de sus labios con  toda la belleza, la gracia y la sabiduría de la tradición viva. Él los había  descubierto, documentado y “salvado” del olvido....       »Con la Fe como guía <br />         iba buscando<br />         todo lo que las gentes<br />         dicen cantando,<br />         cuando cuentan, o ríen,<br />         o están llorando.       »Me tocó a mí, por indicación [de Carrizo mismo] —alentada o tal vez inducida por mi maestro... el profesor [Bruno Cayetano]  Jacovella... [que] ha sido el mejor biógrafo de Carrizo— proseguir con trabajos  referidos al cancionero.       »... Había en Carrizo un atavismo luminoso que... lo conducía por el sendero de la fidelidad al Evangelio y de la permanente  manifestación de su gracia....       »“En esta vida emprestada<br />         el bien vivir es la llave.<br />         Aquel que se salva, sabe,<br />         y el que no, no sabe nada”.       »Esta cuarteta anotó<br />         don Juan Alfonso Carrizo,<br />         y con esa llave abrió<br />         la puerta del paraíso.»2       Sólo nos queda aclarar que, según San Pablo, lo que sabe el que se salva es que la salvación no es por obras sino por la gracia de  Dios, y que se obtiene mediante la fe como su regalo inmerecido.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan Alfonso Carrizo, «Rimas infantiles», Antiguos cantos populares argentinos (Cancionero de Catamarca) (Buenos Aires: Impresores Silla Hermanos, 1926), pp. 235-36 &lt;https://www.cervantesvirtual.com/obra/antiguos-cantos-populares-argentinos-cancionero-de-catamarca--0/&gt; En línea 15 agosto 2025; Juan Alfonso Carrizo, Cancionero popular de Salta (Buenos Aires: A. Baioco y Cia. Editores, 1933), p. 18 &lt;https://www.cervantesvirtual.com/obra/cancionero-popular-de-salta--0&gt; En línea 15 agosto 2025.                 2       Olga Fernández Latour de Botas, «En el centenario de Juan Alfonso Carrizo», Cuadernos Hispanoamericanos, núm. 545 (noviembre 1995), pp. 127-137 &lt;https://www.cervantesvirtual.com/obra/en-el-centenario-de-juan-alfonso-carrizo&gt; En línea 15 agosto 2025.                 3       Ef 2:8-9]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb06</guid><pubDate>Fri, 06 Feb 2026 09:21:24 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69840999/2026feb06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Día Mundial del Matrimonio)   «Arroz con leche,
         me quiero casar,
         con una señorita
         de San Nicolás.
         Que sepa coser,
         que sepa bordar,
         que sepa abrir la puerta
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Gracias a Dios, en el siglo veintiuno reconocemos mucho más que en los siglos anteriores los  principios bíblicos que establecen la igualdad entre los hombres y las mujeres.       «Juan Alfonso Carrizo fue un estudioso argentino que... se dedicó... a... la búsqueda y el hallazgo de los  cantares tradicionales del pueblo.... [Logró] recorrer personalmente, palmo a  palmo, cinco provincias [argentinas], recolectar cerca de treinta mil cantares  y publicarlos anotados con la mayor erudición», escribe la eminente doctora e  investigadora argentina Olga Fernández Latour de Botas en 1995 con motivo del  centenario del nacimiento de Carrizo.       «Recuerdo que mi padre, don Enrique Fernández Latour, decía haberlo conocido en las tardes en que, desde  una mesa de la confitería más céntrica de la ciudad de San Miguel de Tucumán,  recitaba a quien quisiera oírlo coplas y cantares que fluían de sus labios con  toda la belleza, la gracia y la sabiduría de la tradición viva. Él los había  descubierto, documentado y “salvado” del olvido....       »Con la Fe como guía <br />         iba buscando<br />         todo lo que las gentes<br />         dicen cantando,<br />         cuando cuentan, o ríen,<br />         o están llorando.       »Me tocó a mí, por indicación [de Carrizo mismo] —alentada o tal vez inducida por mi maestro... el profesor [Bruno Cayetano]  Jacovella... [que] ha sido el mejor biógrafo de Carrizo— proseguir con trabajos  referidos al cancionero.       »... Había en Carrizo un atavismo luminoso que... lo conducía por el sendero de la fidelidad al Evangelio y de la permanente  manifestación de su gracia....       »“En esta vida emprestada<br />         el bien vivir es la llave.<br />         Aquel que se salva, sabe,<br />         y el que no, no sabe nada”.       »Esta cuarteta anotó<br />         don Juan Alfonso Carrizo,<br />         y con esa llave abrió<br />         la puerta del paraíso.»2       Sólo nos queda aclarar que, según San Pablo, lo que sabe el que se salva es que la salvación no es por obras sino por la gracia de  Dios, y que se obtiene mediante la fe como su regalo inmerecido.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan Alfonso Carrizo, «Rimas infantiles», Antiguos cantos populares argentinos (Cancionero de Catamarca) (Buenos Aires: Impresores Silla Hermanos, 1926), pp. 235-36 &lt;https://www.cervantesvirtual.com/obra/antiguos-cantos-populares-argentinos-cancionero-de-catamarca--0/&gt; En línea 15 agosto 2025; Juan Alfonso...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Un pecado oculto que me ha traído graves consecuencias»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-pecado-oculto-que-me-ha-traido-graves-consecuencias--69809430</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Desde hace nueve años, he venido arrastrando un pecado oculto que me ha traído graves consecuencias en los  últimos cuatro meses. He gastado 28 mil dólares en páginas pornográficas, y  ahora tengo esa deuda.... Me he arrepentido muchas veces.... Me siento muy mal,  y en verdad quiero dejar ese vicio y no pecar más.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »La enorme cantidad de dinero que ha gastado en pornografía pudiera parecerle la consecuencia más destructiva de su adicción. Sin embargo, aunque  coincidimos en que es una asombrosa cantidad de dinero y de deuda, nosotros  sostenemos que el daño producido en su cerebro es aún más grave.   »La pornografía presenta imágenes aparentemente perfectas. Cuántas más imágenes perfectas usted vea, menos podrá  apreciar la belleza en personas normales e imperfectas. De hecho, la mayor  parte de las personas adictas a la pornografía, a fin de alimentar su vicio en  privado, se alejan de personas normales, tales como amigos y familiares.  Pudiera resultarles algo placentero pasar tiempo con personas normales, pero  ese placer no puede competir con el placer que sienten al ver pornografía. Han  condicionado su cerebro para anhelar el placer que produce la pornografía y  hacer lo que sea para volver a experimentar ese placer. Son capaces de  abandonar prácticamente a sus seres queridos y de malgastar todo el dinero que  poseen, aun cuando eso signifique no poder pagar el alquiler de la casa....   »Le rogamos que ingrese a www.conciencia.net, pulse la pestaña que dice «Casos» y busque el  Caso 7. En el consejo describimos los cambios que se producen en el cerebro  cuando se consume pornografía repetidamente, y también presentamos una lista de  los pasos a seguir si se quiere superar la adicción.   »Sin embargo, el hecho de que usted sepa y comprenda esos pasos no es suficiente; es necesario que tome las medidas  propuestas en la lista. Por ejemplo, si usted normalmente ve pornografía en su  teléfono, cámbielo por un teléfono que no tenga acceso a la Internet. O, si  generalmente ve pornografía en su  computadora, compre e instale un software que bloquea sitios sólo para  adultos....   »Jesucristo, el Hijo de Dios, les enseñó a sus seguidores acerca de la tentación. Con frecuencia empleó el  recurso de la exageración en su enseñanza, y los oyentes de esa época  comprendieron que era una figura retórica para hacer énfasis en algo en vez de  ser una instrucción que debía interpretarse literalmente. Así que cuando Él  enseñó: “Si tu ojo derecho te hace caer en pecado, es mejor que te lo saques y  lo tires lejos”, ninguna de las personas que lo estaban escuchando pensó que  debía en realidad sacarse su propio ojo y tirarlo lejos.1  Comprendieron más bien que Él les estaba enseñando que debían hacer todo cuanto  fuera posible para apartarse de todo lo que les estaba impulsando a pecar. Ese  es también nuestro consejo para usted.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 880. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:29 (DHH/TLA)]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb05</guid><pubDate>Thu, 05 Feb 2026 10:23:06 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69809430/2026feb05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Desde hace nueve años, he venido arrastrando un pecado oculto que me ha...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Desde hace nueve años, he venido arrastrando un pecado oculto que me ha traído graves consecuencias en los  últimos cuatro meses. He gastado 28 mil dólares en páginas pornográficas, y  ahora tengo esa deuda.... Me he arrepentido muchas veces.... Me siento muy mal,  y en verdad quiero dejar ese vicio y no pecar más.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »La enorme cantidad de dinero que ha gastado en pornografía pudiera parecerle la consecuencia más destructiva de su adicción. Sin embargo, aunque  coincidimos en que es una asombrosa cantidad de dinero y de deuda, nosotros  sostenemos que el daño producido en su cerebro es aún más grave.   »La pornografía presenta imágenes aparentemente perfectas. Cuántas más imágenes perfectas usted vea, menos podrá  apreciar la belleza en personas normales e imperfectas. De hecho, la mayor  parte de las personas adictas a la pornografía, a fin de alimentar su vicio en  privado, se alejan de personas normales, tales como amigos y familiares.  Pudiera resultarles algo placentero pasar tiempo con personas normales, pero  ese placer no puede competir con el placer que sienten al ver pornografía. Han  condicionado su cerebro para anhelar el placer que produce la pornografía y  hacer lo que sea para volver a experimentar ese placer. Son capaces de  abandonar prácticamente a sus seres queridos y de malgastar todo el dinero que  poseen, aun cuando eso signifique no poder pagar el alquiler de la casa....   »Le rogamos que ingrese a www.conciencia.net, pulse la pestaña que dice «Casos» y busque el  Caso 7. En el consejo describimos los cambios que se producen en el cerebro  cuando se consume pornografía repetidamente, y también presentamos una lista de  los pasos a seguir si se quiere superar la adicción.   »Sin embargo, el hecho de que usted sepa y comprenda esos pasos no es suficiente; es necesario que tome las medidas  propuestas en la lista. Por ejemplo, si usted normalmente ve pornografía en su  teléfono, cámbielo por un teléfono que no tenga acceso a la Internet. O, si  generalmente ve pornografía en su  computadora, compre e instale un software que bloquea sitios sólo para  adultos....   »Jesucristo, el Hijo de Dios, les enseñó a sus seguidores acerca de la tentación. Con frecuencia empleó el  recurso de la exageración en su enseñanza, y los oyentes de esa época  comprendieron que era una figura retórica para hacer énfasis en algo en vez de  ser una instrucción que debía interpretarse literalmente. Así que cuando Él  enseñó: “Si tu ojo derecho te hace caer en pecado, es mejor que te lo saques y  lo tires lejos”, ninguna de las personas que lo estaban escuchando pensó que  debía en realidad sacarse su propio ojo y tirarlo lejos.1  Comprendieron más bien que Él les estaba enseñando que debían hacer todo cuanto  fuera posible para apartarse de todo lo que les estaba impulsando a pecar. Ese  es también nuestro consejo para usted.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 880. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:29 (DHH/TLA)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La senda nueva de los Huaorani</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-senda-nueva-de-los-huaorani--69782174</link><description><![CDATA[A fines de 1996, un grupo de treinta y cuatro universitarios del estado de Washington en los Estados Unidos se  internó en la selva amazónica del Ecuador donde los estaban esperando los  Huaorani, conocidos también como los aucas. Éstos, por medio de su embajador  extraoficial Esteban Saint, los habían invitado a que fueran a verlos para  conocer su modo de vivir.   Esteban mismo los acompañó hasta el fin del camino, y luego se los entregó a tres de los Huaorani para que les  sirvieran de guías en plena selva. Antes de volver a encontrarse con Esteban,  de quien dependían como intérprete, caminaron en un solo día trece horas  continuas por un sendero marcado con señales que los indígenas reconocían. El  día siguiente abordaron canoas río abajo hasta llegar a un campamento  selvático. Para entonces ya habían pasado tres días y medio de andar juntos.   A la puesta del sol estaban sentados a la orilla del río. La luna apenas comenzaba a asomarse sobre las copas de los  árboles. Una de las jóvenes le dijo a Esteban:   —Todo lo que hemos leído acerca de los Huaorani es que son una tribu extremadamente  violenta. ¿Será que éstos que nos acompañan son parientes lejanos de aquéllos?   —No, son estos mismos —le contestó Esteban—.  ¿Por qué no le preguntas a uno de ellos dónde está su padre a ver qué te dice?   La incrédula joven escogió a una de las mujeres de la tribu, y ésta, valiéndose de Esteban como intérprete,  contestó que hacía mucho tiempo que su padre había muerto atravesado con una  lanza.   Acto seguido, una de las indígenas más apacibles señaló a un hombre al otro lado del círculo, y declaró:   —Él mató a mi padre, a mi madre, a mi hermano mayor, y a otros más de mi familia.   Por si eso fuera poco, Daua apuntó a Quimo, que estaba enfrente de ella, y reveló:   —Él mató a mi padre y a mi madre, y a mis dos hermanos mayores. A mi mamá la  atravesó con una lanza mientras ella amamantaba a mi hermanita en una hamaca.   ¡Y siguió mencionando a otros hasta completar diecisiete miembros de su familia a  los que él había matado!   —¿Cómo es posible que ahora viva en paz con un hombre que mató a toda su familia? —inquirieron  los jóvenes, pasmados.   Finalmente Esteban tomó del brazo al mismo indígena, el que se llamaba Quimo, y anunció:   —¡Él también mató a mi padre!   Una de las jóvenes, alarmada, preguntó:   —Señor Saint, ¿acaso no corremos peligro aquí?   A fin de tranquilizarla, Esteban le dijo a Daua:   —Esta joven quiere saber si después de dormirse, seguirá con vida.   Daua y los demás Huaorani se rieron a carcajadas, y por fin Daua se puso seria y respondió:   —Si nosotros no anduviéramos en el sendero de Dios, no volverías a despertar  después de dormirte.   Y añadió:   —Ahora vivimos felizmente al andar en el sendero de Dios.   —¿Cómo es que ahora vives felizmente y con paz, cuando antes vivías tan mal? —le  preguntó Esteban.   Durante las dos horas siguientes aquella analfabeta les echó un discurso a esos universitarios sobre el poder  transformador de Dios. Al terminar, los miró como si fuera la abuela de cada  uno, y les dijo:   —Escúchenme bien. En esta vida hay muchas sendas, pero hay una sola en la que Dios ha  dejado marcadas las señales que conducen a su hogar. Si ustedes salen de aquí  sin seguir la senda de Dios, jamás nos volveremos a ver; pero si viven como  deben y siguen esa senda, entonces estaremos juntos con Dios algún día.1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Grabación en  casete de Esteban Saint, orador en la Trigésima Reunión Plenaria de los Socios  del Instituto Lingüístico de Verano, Lancaster, PA, EE.UU., 14 junio 1997.]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb04</guid><pubDate>Wed, 04 Feb 2026 09:21:25 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69782174/2026feb04.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>A fines de 1996, un grupo de treinta y cuatro universitarios del estado de Washington en los Estados Unidos se  internó en la selva amazónica del Ecuador donde los estaban esperando los  Huaorani, conocidos también como los aucas. Éstos, por medio de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[A fines de 1996, un grupo de treinta y cuatro universitarios del estado de Washington en los Estados Unidos se  internó en la selva amazónica del Ecuador donde los estaban esperando los  Huaorani, conocidos también como los aucas. Éstos, por medio de su embajador  extraoficial Esteban Saint, los habían invitado a que fueran a verlos para  conocer su modo de vivir.   Esteban mismo los acompañó hasta el fin del camino, y luego se los entregó a tres de los Huaorani para que les  sirvieran de guías en plena selva. Antes de volver a encontrarse con Esteban,  de quien dependían como intérprete, caminaron en un solo día trece horas  continuas por un sendero marcado con señales que los indígenas reconocían. El  día siguiente abordaron canoas río abajo hasta llegar a un campamento  selvático. Para entonces ya habían pasado tres días y medio de andar juntos.   A la puesta del sol estaban sentados a la orilla del río. La luna apenas comenzaba a asomarse sobre las copas de los  árboles. Una de las jóvenes le dijo a Esteban:   —Todo lo que hemos leído acerca de los Huaorani es que son una tribu extremadamente  violenta. ¿Será que éstos que nos acompañan son parientes lejanos de aquéllos?   —No, son estos mismos —le contestó Esteban—.  ¿Por qué no le preguntas a uno de ellos dónde está su padre a ver qué te dice?   La incrédula joven escogió a una de las mujeres de la tribu, y ésta, valiéndose de Esteban como intérprete,  contestó que hacía mucho tiempo que su padre había muerto atravesado con una  lanza.   Acto seguido, una de las indígenas más apacibles señaló a un hombre al otro lado del círculo, y declaró:   —Él mató a mi padre, a mi madre, a mi hermano mayor, y a otros más de mi familia.   Por si eso fuera poco, Daua apuntó a Quimo, que estaba enfrente de ella, y reveló:   —Él mató a mi padre y a mi madre, y a mis dos hermanos mayores. A mi mamá la  atravesó con una lanza mientras ella amamantaba a mi hermanita en una hamaca.   ¡Y siguió mencionando a otros hasta completar diecisiete miembros de su familia a  los que él había matado!   —¿Cómo es posible que ahora viva en paz con un hombre que mató a toda su familia? —inquirieron  los jóvenes, pasmados.   Finalmente Esteban tomó del brazo al mismo indígena, el que se llamaba Quimo, y anunció:   —¡Él también mató a mi padre!   Una de las jóvenes, alarmada, preguntó:   —Señor Saint, ¿acaso no corremos peligro aquí?   A fin de tranquilizarla, Esteban le dijo a Daua:   —Esta joven quiere saber si después de dormirse, seguirá con vida.   Daua y los demás Huaorani se rieron a carcajadas, y por fin Daua se puso seria y respondió:   —Si nosotros no anduviéramos en el sendero de Dios, no volverías a despertar  después de dormirte.   Y añadió:   —Ahora vivimos felizmente al andar en el sendero de Dios.   —¿Cómo es que ahora vives felizmente y con paz, cuando antes vivías tan mal? —le  preguntó Esteban.   Durante las dos horas siguientes aquella analfabeta les echó un discurso a esos universitarios sobre el poder  transformador de Dios. Al terminar, los miró como si fuera la abuela de cada  uno, y les dijo:   —Escúchenme bien. En esta vida hay muchas sendas, pero hay una sola en la que Dios ha  dejado marcadas las señales que conducen a su hogar. Si ustedes salen de aquí  sin seguir la senda de Dios, jamás nos volveremos a ver; pero si viven como  deben y siguen esa senda, entonces estaremos juntos con Dios algún día.1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Grabación en  casete de Esteban Saint, orador en la Trigésima Reunión Plenaria de los Socios  del Instituto Lingüístico de Verano, Lancaster, PA, EE.UU., 14 junio 1997.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Encuentro entre dos culturas diferentes</title><link>https://www.spreaker.com/episode/encuentro-entre-dos-culturas-diferentes--69757550</link><description><![CDATA[La idea consistía en construir una aldea típica, a la antigua, para que  aventureros del exterior llegaran a pasar algún tiempo en ella. Se albergarían  en chozas con tejado de paja, dormirían en hamacas, cocinarían al aire libre  sobre una fogata, y cazarían animales con lanzas, cerbatanas y dardos que  tienen puntas venenosas. A Esteban Saint, embajador extraoficial de la tribu,  le dijeron: «Anúnciele a la gente que venga a vernos, y nosotros les  mostraremos cómo vivimos.» Fue como resultado de ese plan de turismo que, por  primera vez en la historia, abrieron una cuenta corriente en un banco  ecuatoriano los Huaorani, conocidos también como los aucas.   A fines de 1996 un grupo de treinta y cuatro universitarios del estado de Washington, por medio de Esteban, hicieron los preparativos para internarse en  la selva amazónica donde los indígenas los estaban esperando. Aquellos jóvenes  extranjeros no se veían muy diferentes de los indígenas que serían sus guías y  anfitriones, pues tenían tatuajes en todas partes del cuerpo, y aretes en las  cejas, en la nariz y en la lengua, además de las orejas. Una de las jóvenes  tenía un novio que se había jactado ante ella de haber desarrollado una nueva  técnica de hacer agujeros en las orejas: estiraba el agujero a tal grado que la  persona podía ponerse allí un tapón en vez de un simple arete. De todas partes  del noroeste de los Estados Unidos la gente acudía a este ingenioso artista del  tatuaje para que les hiciera tales agujeros en las orejas. Durante el viaje,  cuando la novia les explicó la técnica a sus compañeros de turismo, se le acercó una de las mujeres de la tribu y le mostró su oreja con una perforación  tan grande o mayor como las que ella acababa de describir. Ante esto, la  ingenua gringa, decepcionada, exclamó: «¡Ese embustero de mi novio me dijo que  fue él quien desarrolló esta técnica!»1   Esta anécdota nos lleva a hacer una pregunta común en ciertas adivinanzas: ¿En qué  se parecen aquel joven artista del tatuaje y Don Quijote de la Mancha? En que  tanto «el ingenioso hidalgo» de Miguel de Cervantes como el ingenioso artista  de la anécdota eran a la vez ingenuos. Por una parte eran inventivos, y por la  otra, inocentones.   Eso mismo les ocurre a las personas que se ingenian su propia salvación mediante las buenas obras, las penitencias  y el no hacerle mal a nadie. Todo eso es muy bueno, pero no es lo que nos salva  sino lo que Dios espera de quienes ya hemos sido salvados. Lo que nos salva  sucedió hace unos dos mil años: Son los agujeros en las manos, los pies y el  costado que padeció Jesucristo al morir en la cruz por nuestros pecados.  Dejemos, pues, de ser ingenuos al pensar que nos ha de salvar nuestra noble  conducta. En vez de ingeniarnos los medios para nuestra salvación,  menospreciando así lo que el Hijo de Dios ya hizo por nosotros, aceptemos con  plena gratitud aquel sacrificio que le costó su vida misma. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Grabación en casete de Esteban Saint, orador en la Trigésima Reunión Plenaria de los Socios del Instituto Lingüístico de Verano, Lancaster, PA, EE.UU., 14 junio 1997.]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb03</guid><pubDate>Tue, 03 Feb 2026 09:22:06 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69757550/2026feb03.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>La idea consistía en construir una aldea típica, a la antigua, para que  aventureros del exterior llegaran a pasar algún tiempo en ella. 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A fines de 1996 un grupo de treinta y cuatro universitarios del estado de Washington, por medio de Esteban, hicieron los preparativos para internarse en  la selva amazónica donde los indígenas los estaban esperando. Aquellos jóvenes  extranjeros no se veían muy diferentes de los indígenas que serían sus guías y  anfitriones, pues tenían tatuajes en todas partes del cuerpo, y aretes en las  cejas, en la nariz y en la lengua, además de las orejas. Una de las jóvenes  tenía un novio que se había jactado ante ella de haber desarrollado una nueva  técnica de hacer agujeros en las orejas: estiraba el agujero a tal grado que la  persona podía ponerse allí un tapón en vez de un simple arete. De todas partes  del noroeste de los Estados Unidos la gente acudía a este ingenioso artista del  tatuaje para que les hiciera tales agujeros en las orejas. Durante el viaje,  cuando la novia les explicó la técnica a sus compañeros de turismo, se le acercó una de las mujeres de la tribu y le mostró su oreja con una perforación  tan grande o mayor como las que ella acababa de describir. Ante esto, la  ingenua gringa, decepcionada, exclamó: «¡Ese embustero de mi novio me dijo que  fue él quien desarrolló esta técnica!»1   Esta anécdota nos lleva a hacer una pregunta común en ciertas adivinanzas: ¿En qué  se parecen aquel joven artista del tatuaje y Don Quijote de la Mancha? En que  tanto «el ingenioso hidalgo» de Miguel de Cervantes como el ingenioso artista  de la anécdota eran a la vez ingenuos. Por una parte eran inventivos, y por la  otra, inocentones.   Eso mismo les ocurre a las personas que se ingenian su propia salvación mediante las buenas obras, las penitencias  y el no hacerle mal a nadie. Todo eso es muy bueno, pero no es lo que nos salva  sino lo que Dios espera de quienes ya hemos sido salvados. Lo que nos salva  sucedió hace unos dos mil años: Son los agujeros en las manos, los pies y el  costado que padeció Jesucristo al morir en la cruz por nuestros pecados.  Dejemos, pues, de ser ingenuos al pensar que nos ha de salvar nuestra noble  conducta. En vez de ingeniarnos los medios para nuestra salvación,  menospreciando así lo que el Hijo de Dios ya hizo por nosotros, aceptemos con  plena gratitud aquel sacrificio que le costó su vida misma. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Grabación en casete de Esteban Saint, orador en la Trigésima Reunión Plenaria de los Socios del Instituto Lingüístico de Verano, Lancaster, PA, EE.UU., 14 junio 1997.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El matrimonio es cosa seria»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-matrimonio-es-cosa-seria--69736243</link><description><![CDATA[(2o. domingo de febrero: Día Mundial del Matrimonio)   «Adriana Moreno era hondureña de nacimiento. Sus padres eran hondureños también, pero que por caprichos de la  suerte tuvieron que abandonar su patria y trasladarse a la vecina República de  Guatemala, llevando a su hija....   »Poco tiempo después de haber llegado a Guatemala, los padres de Adriana murieron, y la joven quedó confiada  [al cuidado del] padre de Julio, que hacía pocos años había dejado a Honduras  para ir en busca de fortuna a la misma República....   »Un día, estando Adriana sola en el salón de la  casa..., entró Julio y fue a sentarse en un sofá al lado de ella.   »—Vive Dios, [Adriana], que siempre estás deslumbradora —le dijo.   »—Y tú siempre galante....   »Julio la contemplaba en silencio, y aún se atrevió a tomar en las suyas la perfumada  mano de la señorita Moreno, mano que la joven ni pensó en retirar....   »... Su amada... en aquel momento parecía ser la realización de un dulce sueño de amor: bella hasta el idealismo, casta y pura  como la sonrisa de un ángel. Y Julio la miraba, y oprimía más y más la mano de  [Adriana], hasta que [ella], como saliendo del arrobamiento en que estaba y  volviendo a la realidad, la retiró bruscamente.   »Julio la miró asombrado. “¿Qué es esto?”, se dijo.   »Pues no, no era nada; capricho de mujer que quiere. Alguna justicia deben tener los hombres al decir que el  corazón de la mujer es una cosa inexplicable. La mujer quiere, pero al mismo  tiempo que daría su vida por el hombre al que ama, tiene no sé qué placer  secreto en hacerlo padecer, siempre que en ello halla una nueva prueba de  amor....   ... Juega con el hombre... como el gato con el ratón; ya lo [agarra], ya lo suelta,  y por último, si el ratón no anda listo, concluye... por atraparlo de veras....   »Julio... se quedó asombrado del repentino cambio de la joven, e inclinándose hacia ella,  le dijo:   »—Adriana,... eres... la reina de mi corazón... a quien adoro.   »Y había vuelto a acercarse a la joven, y su rostro casi la acariciaba.   »—Te amo, Adriana —murmuró con el acento de la pasión más vehemente—.... ¿Me amas, Adriana?....   »Húmedos, llenos de amor, los ojos de la señorita Moreno se fijaron en los de Julio,  prometiéndole un mundo de felicidad.   »—¿Pero consientes en ser mi esposa? ¿Me amas?....   »—Sí.   »—¡Oh, qué feliz me haces, mi adorada, mi prometida! —dijo Julio....   »Doce días después... celebrose el matrimonio de Adriana con Julio....»1   Así concluye la historia del romance entre Adriana y Julio en la obra titulada Adriana y Margarita,  con la que la talentosa novelista hondureña Lucila Gamero de Medina se inicia  en las letras. Reconocida como la primera novela hondureña, fue publicada en  1897, cuando Lucila Gamero Moncada tenía apenas dieciocho años. Ya a esa  temprana edad, parece haber estado convencida de la verdad expresada en el  proverbio del sabio Salomón que dice: «Quien halla esposa halla la felicidad.»2  De ahí que la joven Lucila se despidiera de sus lectores con el siguiente  consejo:   «Vosotros tenéis el mundo donde escoger, y culpa vuestra será si no sabéis encontrar una  Adriana.... Pero yo os digo: Tened mucho cuidado; escoged bien. Ved que el  matrimonio es cosa seria....»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lucila Gamero Moncada (de Medina), Adriana y Margarita (Tegucigalpa, Honduras: Editorial Universitaria [UNAH], 2007), pp. 102‑17.                 2       Pr 18:22                 3       Gamero Moncada (de Medina), p. 118-19.]]></description><guid isPermaLink="false">2026feb02</guid><pubDate>Mon, 02 Feb 2026 09:21:48 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69736243/2026feb02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(2o. domingo de febrero: Día Mundial del Matrimonio)   «Adriana Moreno era hondureña de nacimiento. 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Sus padres eran hondureños también, pero que por caprichos de la  suerte tuvieron que abandonar su patria y trasladarse a la vecina República de  Guatemala, llevando a su hija....   »Poco tiempo después de haber llegado a Guatemala, los padres de Adriana murieron, y la joven quedó confiada  [al cuidado del] padre de Julio, que hacía pocos años había dejado a Honduras  para ir en busca de fortuna a la misma República....   »Un día, estando Adriana sola en el salón de la  casa..., entró Julio y fue a sentarse en un sofá al lado de ella.   »—Vive Dios, [Adriana], que siempre estás deslumbradora —le dijo.   »—Y tú siempre galante....   »Julio la contemplaba en silencio, y aún se atrevió a tomar en las suyas la perfumada  mano de la señorita Moreno, mano que la joven ni pensó en retirar....   »... Su amada... en aquel momento parecía ser la realización de un dulce sueño de amor: bella hasta el idealismo, casta y pura  como la sonrisa de un ángel. Y Julio la miraba, y oprimía más y más la mano de  [Adriana], hasta que [ella], como saliendo del arrobamiento en que estaba y  volviendo a la realidad, la retiró bruscamente.   »Julio la miró asombrado. “¿Qué es esto?”, se dijo.   »Pues no, no era nada; capricho de mujer que quiere. Alguna justicia deben tener los hombres al decir que el  corazón de la mujer es una cosa inexplicable. La mujer quiere, pero al mismo  tiempo que daría su vida por el hombre al que ama, tiene no sé qué placer  secreto en hacerlo padecer, siempre que en ello halla una nueva prueba de  amor....   ... Juega con el hombre... como el gato con el ratón; ya lo [agarra], ya lo suelta,  y por último, si el ratón no anda listo, concluye... por atraparlo de veras....   »Julio... se quedó asombrado del repentino cambio de la joven, e inclinándose hacia ella,  le dijo:   »—Adriana,... eres... la reina de mi corazón... a quien adoro.   »Y había vuelto a acercarse a la joven, y su rostro casi la acariciaba.   »—Te amo, Adriana —murmuró con el acento de la pasión más vehemente—.... ¿Me amas, Adriana?....   »Húmedos, llenos de amor, los ojos de la señorita Moreno se fijaron en los de Julio,  prometiéndole un mundo de felicidad.   »—¿Pero consientes en ser mi esposa? ¿Me amas?....   »—Sí.   »—¡Oh, qué feliz me haces, mi adorada, mi prometida! —dijo Julio....   »Doce días después... celebrose el matrimonio de Adriana con Julio....»1   Así concluye la historia del romance entre Adriana y Julio en la obra titulada Adriana y Margarita,  con la que la talentosa novelista hondureña Lucila Gamero de Medina se inicia  en las letras. Reconocida como la primera novela hondureña, fue publicada en  1897, cuando Lucila Gamero Moncada tenía apenas dieciocho años. Ya a esa  temprana edad, parece haber estado convencida de la verdad expresada en el  proverbio del sabio Salomón que dice: «Quien halla esposa halla la felicidad.»2  De ahí que la joven Lucila se despidiera de sus lectores con el siguiente  consejo:   «Vosotros tenéis el mundo donde escoger, y culpa vuestra será si no sabéis encontrar una  Adriana.... Pero yo os digo: Tened mucho cuidado; escoged bien. Ved que el  matrimonio es cosa seria....»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lucila Gamero Moncada (de Medina), Adriana y Margarita (Tegucigalpa, Honduras: Editorial Universitaria [UNAH], 2007), pp. 102‑17.                 2       Pr 18:22                 3       Gamero Moncada (de Medina), p. 118-19.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi madre falleció, y ahora tengo miedo, tristeza y furia»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-madre-fallecio-y-ahora-tengo-miedo-tristeza-y-furia--69705088</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unos meses mi madre falleció, y no estoy segura si guardé luto por ella. Desde entonces he notado un gran cambio en mi  personalidad.... Mi carácter y mi conducta han cambiado para mal al extremo de  faltarle el respeto a mi familia.... Tengo miedo, tristeza y furia porque no sé  cómo cambiar o deshacerme de esto que me ha hecho perder todo lo bueno que me  enseñó mi mamá.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Sentimos mucho que haya perdido a su mamá. Usted no pensó que la iba a afectar como nos ha contado, así que está  preocupada de que esos cambios pudieran ser permanentes.   »En primer lugar, queremos asegurarle que es muy común sentir enojo después de la  pérdida de un ser querido. También es común manifestar ese enojo hacia personas  que la aman y que forman parte de su círculo íntimo....   »Es obvio que eso daña las relaciones que tiene con los demás, y es posible que su familia se sienta  herida emocionalmente, o esté enojada a su vez con usted, o tanto lo uno como  lo otro. Usted ama a su familia y no quiere herirla, y eso hace que se sienta  aún más frustrada consigo misma.   »Nada de esto quiere decir que haya olvidado las lecciones que le enseñó su mamá, ni que se haya convertido en  la clase de persona que no quiere ser. Es más bien una etapa temporal en la que  está procesando emocionalmente lo que significa vivir sin que su mamá forme  parte de su vida.   »Lo que más le ayudará es pedir disculpas con humildad y de todo corazón. ¿Debe usted pedir perdón  repetidamente cada vez que se deja llevar por el enojo? ¡En definitiva, sí!   »Si no lo ha hecho ya, hable con los miembros de su familia en algún momento en que  no esté usted enojada. Una opción pudiera ser que les prepare una comida y les  informe que tiene algo que decirles durante la cena. Muéstrese transparente,  dando a conocer que siente vergüenza por la manera en que los ha tratado.  Admita que ha estado desahogando la pena que siente mediante el enojo que les  ha mostrado, y que quiere dejar de hacerlo.   »Si ellos responden emocionalmente, deje que le describan cómo los ha afectado ese enojo. No se  defienda, ni justifique su conducta ni presente excusas. Reconozca que lo que  ellos sienten es válido y que usted es responsable por lo que ha dicho.   »Cuando el apóstol Pedro le preguntó a Jesucristo cuántas veces debemos estar dispuestos a perdonar a  alguien, Jesús le respondió dándole a entender que debemos estar dispuestos a  perdonar innumerables veces.1 Esperamos que los miembros de la  familia de usted estén dispuestos a perdonarla una y otra vez a medida que se  vale de maneras más saludables de afrontar el enojo que siente.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden  leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice:  «Casos», y luego se busca el Caso 760. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 18:21-22]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene31</guid><pubDate>Sat, 31 Jan 2026 09:23:15 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69705088/2026ene31.mp3" length="3893738" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unos meses mi madre falleció, y no estoy segura si guardé luto por...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unos meses mi madre falleció, y no estoy segura si guardé luto por ella. Desde entonces he notado un gran cambio en mi  personalidad.... Mi carácter y mi conducta han cambiado para mal al extremo de  faltarle el respeto a mi familia.... Tengo miedo, tristeza y furia porque no sé  cómo cambiar o deshacerme de esto que me ha hecho perder todo lo bueno que me  enseñó mi mamá.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Sentimos mucho que haya perdido a su mamá. Usted no pensó que la iba a afectar como nos ha contado, así que está  preocupada de que esos cambios pudieran ser permanentes.   »En primer lugar, queremos asegurarle que es muy común sentir enojo después de la  pérdida de un ser querido. También es común manifestar ese enojo hacia personas  que la aman y que forman parte de su círculo íntimo....   »Es obvio que eso daña las relaciones que tiene con los demás, y es posible que su familia se sienta  herida emocionalmente, o esté enojada a su vez con usted, o tanto lo uno como  lo otro. Usted ama a su familia y no quiere herirla, y eso hace que se sienta  aún más frustrada consigo misma.   »Nada de esto quiere decir que haya olvidado las lecciones que le enseñó su mamá, ni que se haya convertido en  la clase de persona que no quiere ser. Es más bien una etapa temporal en la que  está procesando emocionalmente lo que significa vivir sin que su mamá forme  parte de su vida.   »Lo que más le ayudará es pedir disculpas con humildad y de todo corazón. ¿Debe usted pedir perdón  repetidamente cada vez que se deja llevar por el enojo? ¡En definitiva, sí!   »Si no lo ha hecho ya, hable con los miembros de su familia en algún momento en que  no esté usted enojada. Una opción pudiera ser que les prepare una comida y les  informe que tiene algo que decirles durante la cena. Muéstrese transparente,  dando a conocer que siente vergüenza por la manera en que los ha tratado.  Admita que ha estado desahogando la pena que siente mediante el enojo que les  ha mostrado, y que quiere dejar de hacerlo.   »Si ellos responden emocionalmente, deje que le describan cómo los ha afectado ese enojo. No se  defienda, ni justifique su conducta ni presente excusas. Reconozca que lo que  ellos sienten es válido y que usted es responsable por lo que ha dicho.   »Cuando el apóstol Pedro le preguntó a Jesucristo cuántas veces debemos estar dispuestos a perdonar a  alguien, Jesús le respondió dándole a entender que debemos estar dispuestos a  perdonar innumerables veces.1 Esperamos que los miembros de la  familia de usted estén dispuestos a perdonarla una y otra vez a medida que se  vale de maneras más saludables de afrontar el enojo que siente.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden  leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice:  «Casos», y luego se busca el Caso 760. 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Los recolectores de desperdicios no daban su brazo a  torcer, y miles de toneladas de basura comenzaban a heder y a difundir gérmenes  letales. Parecía que la ciudad se ahogaría antes que surgiera alguna solución.  Pero al fin las diferencias se resolvieron y Bilbao quedó limpia y sana otra  vez.   Si hay una huelga que en verdad afecta una ciudad, es la huelga de recolectores de basura. Una huelga de choferes de  autobuses paraliza por un tiempo la ciudad, pero no la asfixia. Si los obreros  de una empresa de periódicos hacen huelga, no hay noticias, pero nadie se  ahoga. En cambio, si los encargados de recoger los desperdicios se declaran en  huelga, el resultado es desastroso. Recoger y quemar diariamente la basura es  una labor imprescindible.   Así mismo sucede con nuestra alma. Si está llena de basura, tarde o temprano nos destruirá. Lo peor del caso es que  nuestra alma puede acostumbrarse a la inmundicia a tal grado que ni cuenta se  da del mal que en ella hay.   No nos damos cuenta, por ejemplo, del mal destructivo que produce la mentira. Hay personas que mienten con tanta  facilidad que lo hacen aun cuando les es más provechoso decir la verdad. Por  algo dice la Biblia que los mentirosos no entrarán en el reino de los cielos.   ¿Y qué del adulterio? Manchar el matrimonio con el adulterio se ha hecho tan común que hay quien se extraña que  eso se considere inmundicia. Pero por algo dice Dios que el adúltero tampoco  entrará en el reino de los cielos.   Son muchas las inmundicias que fácilmente dejamos entrar en nuestra vida. La lista es larga, y las manchas,  negras. ¿Qué del desfalco? ¿Qué del odio? ¿Qué de la ofensa? ¿Qué de la  avaricia? Todo eso es basura que ahoga nuestro bienestar.   Ya es hora de que quememos esa basura. De otro modo nuestra vida entera tendrá un hedor tan fuerte que sólo otro sucio  la podrá aguantar. La Biblia dice que la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios,  nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7). Sólo tenemos que aceptar su  sacrificio y someternos a su señorío para ser limpios. Saquemos, pues, la  basura de nuestra vida, y dejemos que entre y ocupe su lugar nuestro inmaculado  Salvador. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene30</guid><pubDate>Fri, 30 Jan 2026 08:23:01 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69680703/2026ene30.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El primer día fue cuestión de chistes. La ciudad entera se rió del suceso. El segundo día siguieron los chistes,  aunque menguaron. El tercer día y el cuarto el asunto comenzó a tomar otro  cariz. Al sexto día los chistes dieron lugar al miedo. Y ya...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[El primer día fue cuestión de chistes. La ciudad entera se rió del suceso. El segundo día siguieron los chistes,  aunque menguaron. El tercer día y el cuarto el asunto comenzó a tomar otro  cariz. Al sexto día los chistes dieron lugar al miedo. Y ya para el octavo día  la situación era insoportable.   La ciudad de Bilbao, España, sufría una huelga de basureros. Los recolectores de desperdicios no daban su brazo a  torcer, y miles de toneladas de basura comenzaban a heder y a difundir gérmenes  letales. Parecía que la ciudad se ahogaría antes que surgiera alguna solución.  Pero al fin las diferencias se resolvieron y Bilbao quedó limpia y sana otra  vez.   Si hay una huelga que en verdad afecta una ciudad, es la huelga de recolectores de basura. Una huelga de choferes de  autobuses paraliza por un tiempo la ciudad, pero no la asfixia. Si los obreros  de una empresa de periódicos hacen huelga, no hay noticias, pero nadie se  ahoga. En cambio, si los encargados de recoger los desperdicios se declaran en  huelga, el resultado es desastroso. Recoger y quemar diariamente la basura es  una labor imprescindible.   Así mismo sucede con nuestra alma. Si está llena de basura, tarde o temprano nos destruirá. Lo peor del caso es que  nuestra alma puede acostumbrarse a la inmundicia a tal grado que ni cuenta se  da del mal que en ella hay.   No nos damos cuenta, por ejemplo, del mal destructivo que produce la mentira. Hay personas que mienten con tanta  facilidad que lo hacen aun cuando les es más provechoso decir la verdad. Por  algo dice la Biblia que los mentirosos no entrarán en el reino de los cielos.   ¿Y qué del adulterio? Manchar el matrimonio con el adulterio se ha hecho tan común que hay quien se extraña que  eso se considere inmundicia. Pero por algo dice Dios que el adúltero tampoco  entrará en el reino de los cielos.   Son muchas las inmundicias que fácilmente dejamos entrar en nuestra vida. La lista es larga, y las manchas,  negras. ¿Qué del desfalco? ¿Qué del odio? ¿Qué de la ofensa? ¿Qué de la  avaricia? Todo eso es basura que ahoga nuestro bienestar.   Ya es hora de que quememos esa basura. De otro modo nuestra vida entera tendrá un hedor tan fuerte que sólo otro sucio  la podrá aguantar. La Biblia dice que la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios,  nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7). Sólo tenemos que aceptar su  sacrificio y someternos a su señorío para ser limpios. Saquemos, pues, la  basura de nuestra vida, y dejemos que entre y ocupe su lugar nuestro inmaculado  Salvador. 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Y a pesar de que tenemos planes de... seguir  compartiendo nuestra vida con nuestros hijos —uno de él y dos míos— no logro  aceptar que sus compromisos con su exmujer y su hija... sean primero que con  nosotros....   »Se lo he reclamado muchas veces, y ahora... él me oculta lo que hace por ellas para que  yo no me enoje. Me entero buscando en su móvil.... ¡Me siento tan perdida! No  me di cuenta de esto antes, y no sé cómo detenerlo o que cambie.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Lamentablemente, creemos que usted no debe continuar esa relación con su pareja. Los desacuerdos  en cuanto a prioridades económicas debieran bastar para ponerle fin a la  relación. Y si a eso le suma la falta de confianza, creemos que no hay manera  alguna de que la relación perdure. Cuanto más pronto acepte usted ese hecho, mejor será para usted y  sus hijos. Nos  entristece mucho la situación de todos los niños que se ven forzados a vivir  con semejante conflicto en su hogar.   »Le rogamos que establezca un hogar para sus hijos en el que ellos puedan disfrutar de paz y estabilidad. Si usted  se interesa de manera romántica por un hombre, el plan de Dios es que llegue a  conocerlo bien antes de considerar una vida con él. ¿Cuáles son las prioridades  económicas de él? ¿Cómo ayuda él a sus padres, a sus hermanos o a sus otros  parientes? ¿Gasta dinero él en actividades y hábitos tales como juegos de azar  o el trago, o en pasatiempos costosos? Las respuestas a esas preguntas deben  ayudarle a saber si le conviene o no cultivar una relación con tal hombre.   »Sin embargo, es igual de importante que usted pueda confiar en él. ¿A veces miente, aunque sea sólo un poco? ¿Le  oculta cosas o justifica su mala conducta? ... Esos comportamientos son señales  de alarma para mostrarle que él no es el hombre indicado para usted.   »Por supuesto, cuando usted encuentre al hombre indicado, el plan de Dios es que espere hasta que se case con él para tener  una relación física.1 La estabilidad que representa el matrimonio es  lo que tanto usted como sus hijos necesitan.   »Por último, tenemos que decirle que creemos que su pareja tiene razón al darle prioridad a las necesidades  económicas de la hija de él, que vive con la exesposa. Esa hija la tuvo él  antes de la relación con usted, y es honorable de su parte que no la abandone  ni sea irresponsable con ella. Usted está equivocada al creer que usted y su  familia debieran tener prioridad sobre esa niña.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 879. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Heb 13:4]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene29</guid><pubDate>Thu, 29 Jan 2026 10:23:47 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69662524/2026ene29.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace más de dos años estoy viviendo con mi pareja, después de casi...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace más de dos años estoy viviendo con mi pareja, después de casi cuatro años de relación. Y a pesar de que tenemos planes de... seguir  compartiendo nuestra vida con nuestros hijos —uno de él y dos míos— no logro  aceptar que sus compromisos con su exmujer y su hija... sean primero que con  nosotros....   »Se lo he reclamado muchas veces, y ahora... él me oculta lo que hace por ellas para que  yo no me enoje. Me entero buscando en su móvil.... ¡Me siento tan perdida! No  me di cuenta de esto antes, y no sé cómo detenerlo o que cambie.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Lamentablemente, creemos que usted no debe continuar esa relación con su pareja. Los desacuerdos  en cuanto a prioridades económicas debieran bastar para ponerle fin a la  relación. Y si a eso le suma la falta de confianza, creemos que no hay manera  alguna de que la relación perdure. Cuanto más pronto acepte usted ese hecho, mejor será para usted y  sus hijos. Nos  entristece mucho la situación de todos los niños que se ven forzados a vivir  con semejante conflicto en su hogar.   »Le rogamos que establezca un hogar para sus hijos en el que ellos puedan disfrutar de paz y estabilidad. Si usted  se interesa de manera romántica por un hombre, el plan de Dios es que llegue a  conocerlo bien antes de considerar una vida con él. ¿Cuáles son las prioridades  económicas de él? ¿Cómo ayuda él a sus padres, a sus hermanos o a sus otros  parientes? ¿Gasta dinero él en actividades y hábitos tales como juegos de azar  o el trago, o en pasatiempos costosos? Las respuestas a esas preguntas deben  ayudarle a saber si le conviene o no cultivar una relación con tal hombre.   »Sin embargo, es igual de importante que usted pueda confiar en él. ¿A veces miente, aunque sea sólo un poco? ¿Le  oculta cosas o justifica su mala conducta? ... Esos comportamientos son señales  de alarma para mostrarle que él no es el hombre indicado para usted.   »Por supuesto, cuando usted encuentre al hombre indicado, el plan de Dios es que espere hasta que se case con él para tener  una relación física.1 La estabilidad que representa el matrimonio es  lo que tanto usted como sus hijos necesitan.   »Por último, tenemos que decirle que creemos que su pareja tiene razón al darle prioridad a las necesidades  económicas de la hija de él, que vive con la exesposa. Esa hija la tuvo él  antes de la relación con usted, y es honorable de su parte que no la abandone  ni sea irresponsable con ella. Usted está equivocada al creer que usted y su  familia debieran tener prioridad sobre esa niña.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 879. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Heb 13:4]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Piel de Dios»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/piel-de-dios--69640482</link><description><![CDATA[En el año 1701, los indios chiriguanos, del pueblo guaraní, navegaron el río Pilcomayo hasta llegar a la  frontera del imperio de los incas. En el Valle de Salinas divisaron,  maravillados, las primeras alturas de los Andes, y decidieron sentar bases.   Un día aparecieron en su comarca, también después de mucho andar, los frailes franciscanos de Chuquisaca. En sus  alforjas llevaban objetos extraños y fascinantes. Afortunadamente, no se  hicieron rogar los mensajeros de Dios antes de abrir y mostrarles aquellos  objetos. Más bien, aprovecharon el visible interés que manifestaron para  comunicarles, por medio de intérpretes, que eran libros sagrados. Como aquellos  indígenas nunca antes habían visto el papel, ni se les había ocurrido que lo  necesitaban, no tenían en su propio idioma ninguna palabra para llamarlo. Así  que cuando se enteraron de que el papel servía para enviar mensajes a los  amigos que estaban lejos, decidieron ponerle por nombre «piel de Dios».1   El hecho de que los chiriguanos relacionaran el papel con la piel no tiene mayor importancia, pues desde  tiempos antiguos hasta hoy se escribe y se forran libros en pergamino, que  procede precisamente de la piel de animales. Pero es muy significativo que esa  piel fuera la de Dios, y que la razón fuera que el papel sirve para enviar  mensajes a los amigos que están lejos. Porque lo cierto es que Dios el Padre,  desde el cielo lejano, envió a la tierra a su Hijo Jesucristo como su mensaje  encarnado, forrado con piel humana,2 a fin de dar la vida por  nosotros y así identificarse como el amigo que más nos ama. Antes de morir,  Cristo dijo que «nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus  amigos».3 Con eso nos dio a entender que su muerte serviría no sólo  para salvarnos, sino también para demostrarnos que es nuestro mejor amigo.   Lo que Dios espera de nosotros es que correspondamos al supremo amor de Cristo  aceptando su oferta de amistad. No tenemos que hacer nada para merecerla, pero  sí tenemos que aceptarla para que se haga realidad en nuestra vida. De nada nos  sirve que Cristo haya dado la vida por nosotros si no le entregamos la nuestra  a Él. ¿Por qué no le enviamos un mensaje de vuelta al que nos ofrece la mejor  amistad del mundo? Digámosle: «Querido Señor Jesucristo, gracias por tu amor y  tu amistad. Los acepto consciente de que no he hecho, ni jamás podré hacer,  nada para merecerlos. Perdona todo pecado que he cometido y toda infidelidad  pasada de la que sea culpable. Toma posesión completa de mi vida. Ayúdame a  servirte de todo corazón y a ser fiel amigo tuyo hasta la muerte. Gracias  porque, lejos de estar distante, has querido estar conmigo hasta el fin del  mundo.4 Y gracias porque un día te limitaste a piel humana como la  mía, para que la mía pueda un día ser glorificada como la tuya.» Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, Memoria del fuego II: Las caras y las máscaras, 17a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1995), p. 4.                 2       Jn 1:14                 3       Jn 15:13                 4       Mt 28:20]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene28</guid><pubDate>Wed, 28 Jan 2026 09:21:53 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69640482/2026ene28.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En el año 1701, los indios chiriguanos, del pueblo guaraní, navegaron el río Pilcomayo hasta llegar a la  frontera del imperio de los incas. En el Valle de Salinas divisaron,  maravillados, las primeras alturas de los Andes, y decidieron sentar bases....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En el año 1701, los indios chiriguanos, del pueblo guaraní, navegaron el río Pilcomayo hasta llegar a la  frontera del imperio de los incas. En el Valle de Salinas divisaron,  maravillados, las primeras alturas de los Andes, y decidieron sentar bases.   Un día aparecieron en su comarca, también después de mucho andar, los frailes franciscanos de Chuquisaca. En sus  alforjas llevaban objetos extraños y fascinantes. Afortunadamente, no se  hicieron rogar los mensajeros de Dios antes de abrir y mostrarles aquellos  objetos. Más bien, aprovecharon el visible interés que manifestaron para  comunicarles, por medio de intérpretes, que eran libros sagrados. Como aquellos  indígenas nunca antes habían visto el papel, ni se les había ocurrido que lo  necesitaban, no tenían en su propio idioma ninguna palabra para llamarlo. Así  que cuando se enteraron de que el papel servía para enviar mensajes a los  amigos que estaban lejos, decidieron ponerle por nombre «piel de Dios».1   El hecho de que los chiriguanos relacionaran el papel con la piel no tiene mayor importancia, pues desde  tiempos antiguos hasta hoy se escribe y se forran libros en pergamino, que  procede precisamente de la piel de animales. Pero es muy significativo que esa  piel fuera la de Dios, y que la razón fuera que el papel sirve para enviar  mensajes a los amigos que están lejos. Porque lo cierto es que Dios el Padre,  desde el cielo lejano, envió a la tierra a su Hijo Jesucristo como su mensaje  encarnado, forrado con piel humana,2 a fin de dar la vida por  nosotros y así identificarse como el amigo que más nos ama. Antes de morir,  Cristo dijo que «nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus  amigos».3 Con eso nos dio a entender que su muerte serviría no sólo  para salvarnos, sino también para demostrarnos que es nuestro mejor amigo.   Lo que Dios espera de nosotros es que correspondamos al supremo amor de Cristo  aceptando su oferta de amistad. No tenemos que hacer nada para merecerla, pero  sí tenemos que aceptarla para que se haga realidad en nuestra vida. De nada nos  sirve que Cristo haya dado la vida por nosotros si no le entregamos la nuestra  a Él. ¿Por qué no le enviamos un mensaje de vuelta al que nos ofrece la mejor  amistad del mundo? Digámosle: «Querido Señor Jesucristo, gracias por tu amor y  tu amistad. Los acepto consciente de que no he hecho, ni jamás podré hacer,  nada para merecerlos. Perdona todo pecado que he cometido y toda infidelidad  pasada de la que sea culpable. Toma posesión completa de mi vida. Ayúdame a  servirte de todo corazón y a ser fiel amigo tuyo hasta la muerte. Gracias  porque, lejos de estar distante, has querido estar conmigo hasta el fin del  mundo.4 Y gracias porque un día te limitaste a piel humana como la  mía, para que la mía pueda un día ser glorificada como la tuya.» Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, Memoria del fuego II: Las caras y las máscaras, 17a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1995), p. 4.                 2       Jn 1:14                 3       Jn 15:13                 4       Mt 28:20]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Encontré a mi madre después de tantos años»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/encontre-a-mi-madre-despues-de-tantos-anos--69617198</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace treinta y un años, mi madre nos abandonó, siendo maltratada por mi padre por sus celos.... Nuestro hogar era un  infierno, ya que el maltrato también lo sufrimos los tres hermanos mayores.  Hace seis meses, encontré a mi madre después de tantos años.... No he querido  decírselo a mi padre, ya que siempre nos prohibió mencionar a nuestra madre. No  siento que lo esté traicionando u ocultándole algo, sino que es algo que puedo  hoy disfrutar, ya que siempre conocí la situación de mi madre y todo lo que  padeció. Aunque mis hermanas menores dicen que le estoy mintiendo a mi padre,  yo no lo considero así. ¿Ustedes qué opinan?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »... Aunque uno de los Diez Mandamientos es honrar al padre y a la madre, muchas  personas están confundidas en cuanto a lo que significa en realidad. Durante  los años en que el hijo está creciendo, significa obediencia a los padres y  respeto a ellos. Pero una vez que el hijo llega a ser adulto, ya no tiene la  obligación de obedecer a sus padres, aunque aún debe respetarlos. (Sin embargo,  el hijo adulto que opte por vivir en casa con sus padres debe obedecer las  reglas de la casa o mudarse si es que cree que las reglas son poco razonables.)   »Cuando el padre trata de controlar al hijo adulto haciendo que se sienta culpable o manipulándolo, el que procede mal es el  padre, y el hijo adulto debe buscar la forma de mostrar su desacuerdo sin  faltarle el respeto. Si el hijo adulto siente que debe ocultar de sus padres  cualquier conducta normal, legal, ética o moral, entonces esos padres están  tratando de controlar a su hijo adulto de algún modo. Ese padre o esa madre ha creado una relación disfuncional en  la que el hijo adulto no tiene la libertad de tomar decisiones ni de pensar por  sí mismo....   »Le recomendamos que se siente a conversar con su padre de hombre a hombre. Dígale que le agradece el que los haya sustentado y que  haya mantenido intacta a la familia, pero que, como hombre adulto, usted tiene  el deseo de conocer a su mamá antes que sea demasiado tarde. Luego pídale que  respete esa decisión que usted ha tomado.   »Es probable que su padre se enoje. Al principio seguramente dirá cosas crueles, y luego se portará como si usted lo hubiera  herido profundamente. Reconozca eso como lo que es: pura manipulación. Niéguese  a discutir con él al respecto. Dígale, más bien, que lamenta que él no pueda  aceptar el hecho de que usted es un hombre adulto y que tiene el derecho de  cultivar una relación con cualquier persona que desee. Dígale además que nada  ha cambiado en la relación entre ustedes dos y que quiere seguir como antes.  Tal vez pasen semanas, meses o hasta años antes de que su padre llegue a  respetarlo por haber adoptado esa postura, pero tarde o temprano ha de suceder.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con  sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el  enlace que dice: «Caso 143». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene27</guid><pubDate>Tue, 27 Jan 2026 09:22:01 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69617198/2026ene27.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. 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Aunque mis hermanas menores dicen que le estoy mintiendo a mi padre,  yo no lo considero así. ¿Ustedes qué opinan?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »... Aunque uno de los Diez Mandamientos es honrar al padre y a la madre, muchas  personas están confundidas en cuanto a lo que significa en realidad. Durante  los años en que el hijo está creciendo, significa obediencia a los padres y  respeto a ellos. Pero una vez que el hijo llega a ser adulto, ya no tiene la  obligación de obedecer a sus padres, aunque aún debe respetarlos. (Sin embargo,  el hijo adulto que opte por vivir en casa con sus padres debe obedecer las  reglas de la casa o mudarse si es que cree que las reglas son poco razonables.)   »Cuando el padre trata de controlar al hijo adulto haciendo que se sienta culpable o manipulándolo, el que procede mal es el  padre, y el hijo adulto debe buscar la forma de mostrar su desacuerdo sin  faltarle el respeto. Si el hijo adulto siente que debe ocultar de sus padres  cualquier conducta normal, legal, ética o moral, entonces esos padres están  tratando de controlar a su hijo adulto de algún modo. Ese padre o esa madre ha creado una relación disfuncional en  la que el hijo adulto no tiene la libertad de tomar decisiones ni de pensar por  sí mismo....   »Le recomendamos que se siente a conversar con su padre de hombre a hombre. Dígale que le agradece el que los haya sustentado y que  haya mantenido intacta a la familia, pero que, como hombre adulto, usted tiene  el deseo de conocer a su mamá antes que sea demasiado tarde. Luego pídale que  respete esa decisión que usted ha tomado.   »Es probable que su padre se enoje. Al principio seguramente dirá cosas crueles, y luego se portará como si usted lo hubiera  herido profundamente. Reconozca eso como lo que es: pura manipulación. Niéguese  a discutir con él al respecto. Dígale, más bien, que lamenta que él no pueda  aceptar el hecho de que usted es un hombre adulto y que tiene el derecho de  cultivar una relación con cualquier persona que desee. Dígale además que nada  ha cambiado en la relación entre ustedes dos y que quiere seguir como antes.  Tal vez pasen semanas, meses o hasta años antes de que su padre llegue a  respetarlo por haber adoptado esa postura, pero tarde o temprano ha de suceder.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con  sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el  enlace que dice: «Caso 143». 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De  ahí que en 1934 obtuviera su Licenciatura en Humanidades de la Universidad de  Princeton, donde se apasionó por el arte dramático, y que posteriormente  estudiara literatura francesa en la Universidad de Columbia.   En 1943, su interpretación de Yago en la obra «Otelo» lo lanzó a la fama en el mundo artístico. En 1947, cuando se  otorgaron por primera vez los premios Tony, recibió el primero de cinco premios  Tony de teatro por interpretar por primera vez el personaje Cyrano de Bergerac.  Un año más tarde obtuvo la primera de tres nominaciones al Óscar por su  actuación como el Delfín en la película «Juana de Arco» protagonizada por  Íngrid Bergman.   En 1950, José Ferrer recibió la prestigiosa estatuilla por la versión fílmica de  «Cyrano de Bergerac», llegando a ser el primer actor en ganar un Óscar por la  recreación de un papel teatral en una película. Ese codiciado Óscar lo donó al  Teatro de la Universidad de Puerto Rico para que les sirviera de estímulo a los  futuros aspirantes a carreras teatrales. Su tercera y última nominación la  logró en 1952 por su actuación en la versión original de la película «Moulin  Rouge».   Entre las obras teatrales que hizo, se destaca «El hombre de la Mancha», en la que  encarnó al célebre Don Quijote. Ese mismo año, la Organización de Estados  Americanos le rindió homenaje por ser vínculo de excelencia entre la cultura  latina y la anglosajona.   En total, Ferrer actuó en setenta películas y dirigió trece producciones de  Broadway y siete películas. Entre los muchos reconocimientos que recibió  durante su carrera como actor, director, escritor, productor, cantante y  compositor, se destacan su propia estrella en el Paseo de Estrellas de  Hollywood, la primera Medalla Nacional de Arte en 1985 (que le otorgó el ex  presidente Ronald Reagan), y su selección en 1981 al Paseo de la Fama del  Teatro. Con sobrada razón se le dedicó, en 1990, el Festival de Teatro  Latinoamericano.   En lo personal, José Ferrer se casó cuatro veces y tuvo seis hijos, uno de ellos el también actor Miguel Ferrer.  Quienes no saben que José Ferrer fue tío del actor George Clooney y suegro de  la cantante Debby Boone, tal vez tampoco sepan que hablaba cinco idiomas —español,  inglés, francés, italiano y alemán— y que los dominaba a tal grado que durante  una conferencia de prensa se dirigió a todos los periodistas en sus respectivos  idiomas.1   «Un autor puede escribir algo que perdure trescientos años después de su muerte —observó José Ferrer durante una entrevista en  1986—, pero cinco minutos después de  mi muerte, ya no puedo actuar ni dirigir más.»2 Quiera Dios que esas  palabras, que pronunció el reconocido actor unos seis años antes de su muerte  el 26 de enero de 1992, nos lleven a reflexionar que, antes de afrontar nuestra  propia muerte, debemos pedirle a Dios que desempeñe el papel de Director de la  obra sin igual que es nuestra vida, en la que nosotros somos los actores  principales. Porque una vez que muramos, ya será demasiado tarde. Y lo cierto  es que cinco minutos después de nuestra muerte, Dios, que es el Guionista que  inspiró la Biblia, que ha perdurado miles de años, será el único capacitado  para dirigir nuestra actuación eterna. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Clarissa Santiago Toro, «José Ferrer», Biografías, Fundación Nacional para la Cultura Popular &lt;http://www.prpop.org/biografias/j_bios/jose_ferrer.shtml&gt; En línea 27 noviembre 2007; Constance Clark, &lt;http://www.filmreference.com/Actors‑and‑Actresses‑El‑Ga/Ferrer‑Jos.html&gt; En línea 28 julio 2008; «José Ferrer: Perfil», Puerto Rico Herald, 14 julio 1999 &lt;http://www.puertorico‑herald.org/issues/vol3n29/ProfileFerrer‑es.html&gt; En línea 27 noviembre 2007; Wikipedia, s.v. «José Ferrer» &lt;http://en.wikipedia.org/wiki/Jose_Ferrer&gt; En línea 14 noviembre 2007.                 2       «José Ferrer: Perfil», Puerto Rico Herald.]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene26</guid><pubDate>Mon, 26 Jan 2026 08:22:29 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69588147/2026ene26.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Muerte de José Ferrer)   José Vicente Ferrer de Otero y Cintrón nació en Santurce, Puerto Rico, el 8 de enero  de 1912. 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Un año más tarde obtuvo la primera de tres nominaciones al Óscar por su  actuación como el Delfín en la película «Juana de Arco» protagonizada por  Íngrid Bergman.   En 1950, José Ferrer recibió la prestigiosa estatuilla por la versión fílmica de  «Cyrano de Bergerac», llegando a ser el primer actor en ganar un Óscar por la  recreación de un papel teatral en una película. Ese codiciado Óscar lo donó al  Teatro de la Universidad de Puerto Rico para que les sirviera de estímulo a los  futuros aspirantes a carreras teatrales. Su tercera y última nominación la  logró en 1952 por su actuación en la versión original de la película «Moulin  Rouge».   Entre las obras teatrales que hizo, se destaca «El hombre de la Mancha», en la que  encarnó al célebre Don Quijote. Ese mismo año, la Organización de Estados  Americanos le rindió homenaje por ser vínculo de excelencia entre la cultura  latina y la anglosajona.   En total, Ferrer actuó en setenta películas y dirigió trece producciones de  Broadway y siete películas. Entre los muchos reconocimientos que recibió  durante su carrera como actor, director, escritor, productor, cantante y  compositor, se destacan su propia estrella en el Paseo de Estrellas de  Hollywood, la primera Medalla Nacional de Arte en 1985 (que le otorgó el ex  presidente Ronald Reagan), y su selección en 1981 al Paseo de la Fama del  Teatro. Con sobrada razón se le dedicó, en 1990, el Festival de Teatro  Latinoamericano.   En lo personal, José Ferrer se casó cuatro veces y tuvo seis hijos, uno de ellos el también actor Miguel Ferrer.  Quienes no saben que José Ferrer fue tío del actor George Clooney y suegro de  la cantante Debby Boone, tal vez tampoco sepan que hablaba cinco idiomas —español,  inglés, francés, italiano y alemán— y que los dominaba a tal grado que durante  una conferencia de prensa se dirigió a todos los periodistas en sus respectivos  idiomas.1   «Un autor puede escribir algo que perdure trescientos años después de su muerte —observó José Ferrer durante una entrevista en  1986—, pero cinco minutos después de  mi muerte, ya no puedo actuar ni dirigir más.»2 Quiera Dios que esas  palabras, que pronunció el reconocido actor unos seis años antes de su muerte  el 26 de enero de 1992, nos lleven a reflexionar que, antes de afrontar nuestra  propia muerte, debemos pedirle a Dios que desempeñe el papel de Director de la  obra sin igual que es nuestra vida, en la que nosotros somos los actores  principales. Porque una vez que muramos, ya será demasiado tarde. 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[Pero] cuando íbamos caminando hacia la  cafetería, me tomó a la fuerza y me metió en su auto.... Me llevó a su casa...,  donde me drogó y me violó....   Ante esta situación, lo denuncié.... Pero he recibido llamadas insultándome y diciendo que yo soy la  culpable de todo. No sé qué hacer: si retirar la denuncia y perdonar a este  hombre, o continuar con el procedimiento y esperar que se haga justicia.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos lo que usted sufrió! Su caso es aterrador para toda mujer. Gracias a Dios, el violador no le  quitó también la vida.     »Él no la mató porque pensaba que usted no le iba a decir a nadie lo que le  sucedió. Eso sin duda se debe a que muchas mujeres sienten tanta vergüenza por  lo que les ocurrió que no lo denuncian. ¡Pero usted no tiene nada de que  avergonzarse! Usted no hizo nada malo. Este fue un delito perpetrado en  contra suya, ¡y usted no tiene la culpa!   »Comprendemos que las llamadas telefónicas son perturbadoras. Y podemos ver por qué está  atemorizada, considerando retirar la denuncia. ¡Pero le rogamos que no la  retire! ¡No deje que este hombre salga impune luego de haberla violado! ...   »Los sistemas judiciales de muchos países hacen que sea sumamente difícil que se  ejerza justicia en los casos de víctimas de violación sexual. Muchas de las  autoridades las tratan tan mal que las víctimas creen que no vale la pena  denunciar al violador....   »La Biblia cuenta un caso de violación sexual que encierra lecciones para todos. La  víctima de la violación era Tamar, la hija del rey David. En vez de ocultar lo  que sufrió, ella se echó ceniza en la cabeza y se rasgó el vestido que llevaba  puesto, llorando a gritos por todo el camino de vuelta a su casa. Esa fue su  manera de demostrar que un terrible delito se había cometido contra ella. Fue  tan obvio para su hermano que, cuando le pidió a ella que confirmara que el  perpetrador había sido el hombre de quien él sospechaba, no hubo ninguna razón para que ella dejara de  divulgarlo. Ella sabía que no era la culpable.1   »Nosotros creemos que lo que más le conviene a usted es contar su caso y nombrar al  violador. En definitiva, usted hizo lo correcto con el primer paso de informar  a las autoridades y denunciar al violador. Pero ahora, lo mismo que si hubiera  sido víctima de cualquier otro tipo de delito, no lo mantenga en secreto.  Cuantas más personas estén enteradas de su caso, mayor será la seguridad de la  que disfruten usted y otras mujeres inocentes.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 759. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       2S 13:1-20]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene24</guid><pubDate>Sat, 24 Jan 2026 09:22:37 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69569651/2026ene24.mp3" length="3893738" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace poco más de un año, un hombre de sesenta y cinco años que ya...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace poco más de un año, un hombre de sesenta y cinco años que ya conocía me invitó a un café, y pensé  que era un gesto de amistad.... [Pero] cuando íbamos caminando hacia la  cafetería, me tomó a la fuerza y me metió en su auto.... Me llevó a su casa...,  donde me drogó y me violó....   Ante esta situación, lo denuncié.... Pero he recibido llamadas insultándome y diciendo que yo soy la  culpable de todo. No sé qué hacer: si retirar la denuncia y perdonar a este  hombre, o continuar con el procedimiento y esperar que se haga justicia.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos lo que usted sufrió! Su caso es aterrador para toda mujer. Gracias a Dios, el violador no le  quitó también la vida.     »Él no la mató porque pensaba que usted no le iba a decir a nadie lo que le  sucedió. Eso sin duda se debe a que muchas mujeres sienten tanta vergüenza por  lo que les ocurrió que no lo denuncian. ¡Pero usted no tiene nada de que  avergonzarse! Usted no hizo nada malo. Este fue un delito perpetrado en  contra suya, ¡y usted no tiene la culpa!   »Comprendemos que las llamadas telefónicas son perturbadoras. Y podemos ver por qué está  atemorizada, considerando retirar la denuncia. ¡Pero le rogamos que no la  retire! ¡No deje que este hombre salga impune luego de haberla violado! ...   »Los sistemas judiciales de muchos países hacen que sea sumamente difícil que se  ejerza justicia en los casos de víctimas de violación sexual. Muchas de las  autoridades las tratan tan mal que las víctimas creen que no vale la pena  denunciar al violador....   »La Biblia cuenta un caso de violación sexual que encierra lecciones para todos. La  víctima de la violación era Tamar, la hija del rey David. En vez de ocultar lo  que sufrió, ella se echó ceniza en la cabeza y se rasgó el vestido que llevaba  puesto, llorando a gritos por todo el camino de vuelta a su casa. Esa fue su  manera de demostrar que un terrible delito se había cometido contra ella. Fue  tan obvio para su hermano que, cuando le pidió a ella que confirmara que el  perpetrador había sido el hombre de quien él sospechaba, no hubo ninguna razón para que ella dejara de  divulgarlo. Ella sabía que no era la culpable.1   »Nosotros creemos que lo que más le conviene a usted es contar su caso y nombrar al  violador. En definitiva, usted hizo lo correcto con el primer paso de informar  a las autoridades y denunciar al violador. Pero ahora, lo mismo que si hubiera  sido víctima de cualquier otro tipo de delito, no lo mantenga en secreto.  Cuantas más personas estén enteradas de su caso, mayor será la seguridad de la  que disfruten usted y otras mujeres inocentes.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 759. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       2S 13:1-20]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La fascinación con el dinero</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-fascinacion-con-el-dinero--69556215</link><description><![CDATA[—¡Feliz cumpleaños, querida! —dijo el esposo.   —Muchas gracias, amor —respondió la esposa.   El regalo era un auto Ferrari Testarossa, que vale una fortuna. Y eso no era todo.  Dentro de la guantera había un diamante de un valor fabuloso. La fiesta se  hacía en un hotel de increíble lujo, en la ciudad de Melbourne, Australia, con  ciento diez invitados, todos amigos de la pareja.   El Ferrari Testarossa se sumó a otros dos Ferrari, cinco Mercedes Benz, tres  Rolls-Royce, un Jaguar, un Aston Martin y un Porsche. Danilo Ortiz, de cuarenta  y cinco años de edad, y su esposa Sara, de cuarenta y tres, parecían nadar en  dinero.   Sin embargo, había un problema. Ese dinero provenía de transferencias ilegales que  Danilo había hecho durante diez años en una compañía de metales preciosos donde  era empleado. El total del desfalco era siete millones, novecientos mil  dólares.   Esa pareja se enriqueció demasiado rápido. Hacían grandes obras de caridad. Poseían  muchas casas lujosas. Viajaban por todo el mundo. Sara compró, en un solo año,  cuatrocientos mil dólares en joyas y adornos. Pero todo era falso.   Habían hallado la manera de derivar dinero de la empresa a sus propias cuentas, y de  ahí el enriquecimiento súbito que tenía asombrados a todos. «Porque el amor al  dinero es la raíz de toda clase de males» (1 Timoteo 6:10).   La sociedad presente vive fascinada con el dinero. Como que hay una atracción  seductora hacia las cosas materiales. Por dinero las mujeres venden su honra.  Por dinero los hombres hacen caso omiso de su conciencia. Por dinero se fraguan  grandes delitos, e incluso, por dinero gobernantes, servidores públicos y aun  clérigos entierran sus convicciones. La utilidad momentánea vale más que el  honor, y la conveniencia más que la integridad.   Hubo días en que estrecharse la mano sellaba el negocio más complejo. Hoy hay que  firmar contratos complicados hasta para comprar un perro.   «Más vale lo poco de un justo que lo mucho de innumerables malvados», dice la Biblia  (Salmo 37:16).   ¿Dónde está el antídoto contra ese veneno de las almas? En Jesucristo. Él perdona el  pecado de ambición, pone en nuestro corazón los verdaderos valores de la vida,  despierta nuestro anhelo por las cosas del espíritu, nos sana de fiebres  enfermizas y nos da el verdadero sentido de la vida. Cristo es el antídoto  contra ese veneno. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene23</guid><pubDate>Fri, 23 Jan 2026 08:22:09 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69556215/2026ene23.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>—¡Feliz cumpleaños, querida! —dijo el esposo.   —Muchas gracias, amor —respondió la esposa.   El regalo era un auto Ferrari Testarossa, que vale una fortuna. Y eso no era todo.  Dentro de la guantera había un diamante de un valor fabuloso. 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Hacían grandes obras de caridad. Poseían  muchas casas lujosas. Viajaban por todo el mundo. Sara compró, en un solo año,  cuatrocientos mil dólares en joyas y adornos. Pero todo era falso.   Habían hallado la manera de derivar dinero de la empresa a sus propias cuentas, y de  ahí el enriquecimiento súbito que tenía asombrados a todos. «Porque el amor al  dinero es la raíz de toda clase de males» (1 Timoteo 6:10).   La sociedad presente vive fascinada con el dinero. Como que hay una atracción  seductora hacia las cosas materiales. Por dinero las mujeres venden su honra.  Por dinero los hombres hacen caso omiso de su conciencia. Por dinero se fraguan  grandes delitos, e incluso, por dinero gobernantes, servidores públicos y aun  clérigos entierran sus convicciones. La utilidad momentánea vale más que el  honor, y la conveniencia más que la integridad.   Hubo días en que estrecharse la mano sellaba el negocio más complejo. Hoy hay que  firmar contratos complicados hasta para comprar un perro.   «Más vale lo poco de un justo que lo mucho de innumerables malvados», dice la Biblia  (Salmo 37:16).   ¿Dónde está el antídoto contra ese veneno de las almas? En Jesucristo. Él perdona el  pecado de ambición, pone en nuestro corazón los verdaderos valores de la vida,  despierta nuestro anhelo por las cosas del espíritu, nos sana de fiebres  enfermizas y nos da el verdadero sentido de la vida. Cristo es el antídoto  contra ese veneno. 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En ese lapso de tiempo, busqué el perdón de Dios y encontré  gracia en Él.... Ahora mi hijo de siete años está conmigo porque mi esposa lo  empezó a descuidar por el dolor que le causó mi infidelidad....   »Recientemente tuve una charla con ella, y me dijo que nunca me había amado, que sólo se casó conmigo porque se embarazó de mí fuera del matrimonio.  Eso me dolió.... Mi pregunta es la siguiente: ¿Dios quiere que luche por mi  matrimonio o no? Yo quiero seguir luchando.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Nos alegra que le haya pedido perdón a Dios y que haya hallado la gracia y el perdón que Él ofrece.... Será muy provechoso para usted  y su hijo formar parte de una comunidad de seguidores de Cristo donde los dos  puedan crecer en su compresión de la Biblia y del infinito amor que Dios les  tiene.   »Sin embargo, el hijo suyo debe de estar muy confundido como resultado de la crisis en su vida familiar. No se  sorprenda si él comienza a desahogar esa confusión causando problemas en la  escuela o manifestando rebeldía contra usted y su esposa. Es que, a causa de su  corta edad, le es imposible comprender lo que está pasando en su vida, y él  necesita que le reafirmen constantemente que los dos lo aman y que él no tiene  la culpa de que ya no estén viviendo juntos.   »En cuanto a la declaración de su esposa de que ella nunca lo ha amado a usted, tal vez sea verdad, pero pudiera  también ser su manera de vengarse por su infidelidad. Usted la hirió, así que  ahora ella bien pudiera estar tratando de herirlo igualmente.   »Dice usted que su esposa está sufriendo mucho como resultado del engaño suyo.... Eso la ha herido  profundamente, y le llevará mucho tiempo sanarse. No espere que ella sepa si  alguna vez podrá volver a tenerle suficiente confianza como para reanudar el matrimonio.   »Usted pregunta si Dios quiere que luche por su matrimonio. Nosotros creemos que la respuesta es sí debido a que  Jesucristo enseñó que los lazos del matrimonio unen a un hombre y a una mujer  de modo que los dos llegan a ser uno solo.1 A pesar de que la  infidelidad suya rompió esos lazos en dos, usted de todos modos tiene la  responsabilidad de tratar de repararlos. De ahí que usted deba renovar sus  votos de fidelidad a su esposa y esforzarse por llegar a ser un hombre en quien  ella pueda confiar. Si ella se divorciara de usted y volviera a casarse,  entonces ya no habría razón para que usted siguiera intentándolo.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 878. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 19:5]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene22</guid><pubDate>Thu, 22 Jan 2026 09:21:24 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69543287/2026ene22.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Cometí el peor error de mi vida de ser infiel a mi amada esposa, no una...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Cometí el peor error de mi vida de ser infiel a mi amada esposa, no una sino varias veces, y ella me descubrió. Por eso, hace ya casi dos meses,  estamos separados. En ese lapso de tiempo, busqué el perdón de Dios y encontré  gracia en Él.... Ahora mi hijo de siete años está conmigo porque mi esposa lo  empezó a descuidar por el dolor que le causó mi infidelidad....   »Recientemente tuve una charla con ella, y me dijo que nunca me había amado, que sólo se casó conmigo porque se embarazó de mí fuera del matrimonio.  Eso me dolió.... Mi pregunta es la siguiente: ¿Dios quiere que luche por mi  matrimonio o no? Yo quiero seguir luchando.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Nos alegra que le haya pedido perdón a Dios y que haya hallado la gracia y el perdón que Él ofrece.... Será muy provechoso para usted  y su hijo formar parte de una comunidad de seguidores de Cristo donde los dos  puedan crecer en su compresión de la Biblia y del infinito amor que Dios les  tiene.   »Sin embargo, el hijo suyo debe de estar muy confundido como resultado de la crisis en su vida familiar. No se  sorprenda si él comienza a desahogar esa confusión causando problemas en la  escuela o manifestando rebeldía contra usted y su esposa. Es que, a causa de su  corta edad, le es imposible comprender lo que está pasando en su vida, y él  necesita que le reafirmen constantemente que los dos lo aman y que él no tiene  la culpa de que ya no estén viviendo juntos.   »En cuanto a la declaración de su esposa de que ella nunca lo ha amado a usted, tal vez sea verdad, pero pudiera  también ser su manera de vengarse por su infidelidad. Usted la hirió, así que  ahora ella bien pudiera estar tratando de herirlo igualmente.   »Dice usted que su esposa está sufriendo mucho como resultado del engaño suyo.... Eso la ha herido  profundamente, y le llevará mucho tiempo sanarse. No espere que ella sepa si  alguna vez podrá volver a tenerle suficiente confianza como para reanudar el matrimonio.   »Usted pregunta si Dios quiere que luche por su matrimonio. Nosotros creemos que la respuesta es sí debido a que  Jesucristo enseñó que los lazos del matrimonio unen a un hombre y a una mujer  de modo que los dos llegan a ser uno solo.1 A pesar de que la  infidelidad suya rompió esos lazos en dos, usted de todos modos tiene la  responsabilidad de tratar de repararlos. De ahí que usted deba renovar sus  votos de fidelidad a su esposa y esforzarse por llegar a ser un hombre en quien  ella pueda confiar. Si ella se divorciara de usted y volviera a casarse,  entonces ya no habría razón para que usted siguiera intentándolo.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 878. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 19:5]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Lobos disfrazados de ovejas</title><link>https://www.spreaker.com/episode/lobos-disfrazados-de-ovejas--69529844</link><description><![CDATA[Alguien tocó a la puerta. La señora de la casa fue y vio que eran dos agentes del  departamento de salud pública. Los hombres anunciaron que venían a inspeccionar  el agua potable. Pero una vez adentro, sacaron una pistola, amarraron a la  mujer, que estaba sola, y saquearon la casa.   ¿Por qué les dio entrada a esos maleantes aquella mujer? Porque creyó que el  uniforme garantizaba que eran agentes de la salud pública. Cuando ella abrió la  puerta, le mostraron su tarjeta que los acreditaba como dichos funcionarios,  así que los dejó entrar.   ¡Por algo será que les enseñamos a nuestros hijos, desde que comienzan a tener uso de razón, a ser desconfiados!  Todos sabemos que si nos descuidamos, tenemos la misma experiencia que el  Chapulín Colorado, y tarde o temprano llega el momento en que bien podemos  decir, como acostumbraba decir el popular humorista mexicano: «Se aprovechan de  mi nobleza.» Lo que necesitamos es aprender de las experiencias de los demás a  fin de evitar tales incidentes. Así podremos, también como el Chapulín, decir  con sinceridad: «Lo sospeché desde un principio...» Y después de salir bien  librados de la trampa que nos han tendido los tales cazadores de personas  ingenuas, estaremos en condiciones de exclamar triunfantes: «¡No contaban con  mi astucia!»   Pasando del humor a la sabiduría popular que encierra el refrán que dice: «Hombre  precavido vale por dos», entonces vale por cuatro el hombre que prevé dos  peligros y no sólo uno. Ese es el caso del hombre que previene tanto el peligro  físico como el espiritual. Si tal hombre vale por cuatro, es porque  lamentablemente por lo general los demás aceptan que los dos peligros existen,  pero no le dan la misma importancia al peligro espiritual que le dan al peligro  físico. Ven lo físico como cercano y presente, y lo espiritual como lejano y  futuro. Lo irónico es que le dan más importancia al peligro menor, que es  físico, que al peligro mayor, que es espiritual, porque no reconocen que lo  espiritual, a diferencia de lo físico, tiene consecuencias eternas.   A los que se aprovechan de la credulidad del prójimo, en el Sermón del Monte Jesucristo los trata de lobos  disfrazados de ovejas y los califica de falsos profetas. Después de advertirles  a sus discípulos que «surgirá un gran número de falsos profetas que engañarán a  muchos»,1 y que por eso deben cuidarse de que nadie los engañe,  Cristo les enseña cómo reconocer a esos lobos: por sus frutos. Esa es la prueba  decisiva. «Por sus frutos los conocerán.»2   Así que la clave es no comprometernos con nadie ni poner toda nuestra confianza en  nadie hasta ver sus frutos. Juzguemos con prudencia y hagamos preguntas. Hay  que conocer a fondo a una persona para saber si es digna de confianza. Si no  examinamos los frutos, nos arriesgamos a perder hasta el alma. Seamos, pues,  sabios inspectores de frutos, no sea que nos devore uno de esos lobos  disfrazados de ovejas. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 24:4,11                 2       Mt 7:16,20]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene21</guid><pubDate>Wed, 21 Jan 2026 10:21:56 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69529844/2026ene21.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Alguien tocó a la puerta. La señora de la casa fue y vio que eran dos agentes del  departamento de salud pública. Los hombres anunciaron que venían a inspeccionar  el agua potable. Pero una vez adentro, sacaron una pistola, amarraron a la  mujer, que...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Alguien tocó a la puerta. La señora de la casa fue y vio que eran dos agentes del  departamento de salud pública. Los hombres anunciaron que venían a inspeccionar  el agua potable. Pero una vez adentro, sacaron una pistola, amarraron a la  mujer, que estaba sola, y saquearon la casa.   ¿Por qué les dio entrada a esos maleantes aquella mujer? Porque creyó que el  uniforme garantizaba que eran agentes de la salud pública. Cuando ella abrió la  puerta, le mostraron su tarjeta que los acreditaba como dichos funcionarios,  así que los dejó entrar.   ¡Por algo será que les enseñamos a nuestros hijos, desde que comienzan a tener uso de razón, a ser desconfiados!  Todos sabemos que si nos descuidamos, tenemos la misma experiencia que el  Chapulín Colorado, y tarde o temprano llega el momento en que bien podemos  decir, como acostumbraba decir el popular humorista mexicano: «Se aprovechan de  mi nobleza.» Lo que necesitamos es aprender de las experiencias de los demás a  fin de evitar tales incidentes. Así podremos, también como el Chapulín, decir  con sinceridad: «Lo sospeché desde un principio...» Y después de salir bien  librados de la trampa que nos han tendido los tales cazadores de personas  ingenuas, estaremos en condiciones de exclamar triunfantes: «¡No contaban con  mi astucia!»   Pasando del humor a la sabiduría popular que encierra el refrán que dice: «Hombre  precavido vale por dos», entonces vale por cuatro el hombre que prevé dos  peligros y no sólo uno. Ese es el caso del hombre que previene tanto el peligro  físico como el espiritual. Si tal hombre vale por cuatro, es porque  lamentablemente por lo general los demás aceptan que los dos peligros existen,  pero no le dan la misma importancia al peligro espiritual que le dan al peligro  físico. Ven lo físico como cercano y presente, y lo espiritual como lejano y  futuro. Lo irónico es que le dan más importancia al peligro menor, que es  físico, que al peligro mayor, que es espiritual, porque no reconocen que lo  espiritual, a diferencia de lo físico, tiene consecuencias eternas.   A los que se aprovechan de la credulidad del prójimo, en el Sermón del Monte Jesucristo los trata de lobos  disfrazados de ovejas y los califica de falsos profetas. Después de advertirles  a sus discípulos que «surgirá un gran número de falsos profetas que engañarán a  muchos»,1 y que por eso deben cuidarse de que nadie los engañe,  Cristo les enseña cómo reconocer a esos lobos: por sus frutos. Esa es la prueba  decisiva. «Por sus frutos los conocerán.»2   Así que la clave es no comprometernos con nadie ni poner toda nuestra confianza en  nadie hasta ver sus frutos. Juzguemos con prudencia y hagamos preguntas. Hay  que conocer a fondo a una persona para saber si es digna de confianza. Si no  examinamos los frutos, nos arriesgamos a perder hasta el alma. Seamos, pues,  sabios inspectores de frutos, no sea que nos devore uno de esos lobos  disfrazados de ovejas. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 24:4,11                 2       Mt 7:16,20]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi padre no pasa tiempo con su familia»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-padre-no-pasa-tiempo-con-su-familia--69515712</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una adolescente que «descargó su conciencia» en nuestro sitio  www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así  que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos,  como sigue:   «¡Hola! Soy una quinceañera, y les pido que me den un consejo acerca de lo siguiente:  Al parecer, mi padre prefiere  estar trabajando en vez de pasar tiempo con su familia. Este problema ha  existido siempre, según mi abuelita. Yo  sé que tiene que trabajar, pero él es demasiado entregado a su trabajo.  A veces ha trabajado el domingo sin necesidad de hacerlo. Mi punto es que actúa como si viviera únicamente para trabajar.  Lo peor es que en varias ocasiones ha  discutido con mi mamá por simples cosas, y en mi opinión es porque viene  estresado del trabajo.     »Hace algunos días se enojó tanto con mi hermano que lo golpeó con una correa tres  veces y le dejó marcas. Yo sé que estuvo mal meterme en esa discusión, pero  estaba tan enojada que le dije la verdad: que no pasa tiempo con su familia.  Lamentablemente pienso que alimentando la mentira de “yo trabajo por mi  familia” le hace creer que si trabaja más, más nos quiere. ¿Qué debo hacer?... Quiero tener un padre, no un hombre adulto  que se hace llamar papá.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »... Tu papá es el producto de la cultura y del medio ambiente en que se crió. Tal  vez él haya tenido pocas posesiones materiales desde la niñez. Es posible que  se haya hecho el propósito de que, cuando fuera adulto, sus hijos no carecerían  de esas cosas de las que careció él.... ¿Por qué no le muestras este consejo y  le preguntas cuáles son sus razones?   »Hay también una razón biológica detrás del comportamiento de tu papá. Es probable  que él sea el tipo de persona que quiere alcanzar el éxito y ser respetado por  lo bien que se gana el sustento para su familia. En realidad, la mayoría de los  hombres son así, al igual que lo son también muchas mujeres. No tiene nada de  malo el proponerse grandes metas. Sin embargo, es probable que a tu papá nadie  le haya enseñado que es igual de importante pasar tiempo con sus hijos como lo  es proveer para su sustento. Sin duda, el padre de él no pasó tiempo con él  tampoco, de modo que realmente tu papá no comprende los beneficios que tiene el  hacerlo.   »Trata de ver la situación desde el punto de vista de tu papá. Es importante que le  pidas que cambie su comportamiento sin que juzgues sus motivos o el amor que te  tiene. Sé respetuosa con él cuando le hables acerca de este tema. Pídele que se  pongan de acuerdo los dos y fijen determinada cantidad de tiempo para pasar  juntos cada semana. Planea cada actividad por adelantado y anótala en un  calendario muy visible para que él lo vea todos los días. Puede ser un paseo  prolongado, o una excursión, o un juego familiar. Acepta el hecho de que él tal  vez no cambie de la noche a la mañana, pero que, si eres paciente, él comenzará  a comprender la importancia que tiene pasar tiempo con su familia.   »Te deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el  enlace que dice: «Caso 142» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice:  «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene20</guid><pubDate>Tue, 20 Jan 2026 08:21:23 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69515712/2026ene20.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una adolescente que «descargó su conciencia» en nuestro sitio  www.conciencia.net. 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Lo peor es que en varias ocasiones ha  discutido con mi mamá por simples cosas, y en mi opinión es porque viene  estresado del trabajo.     »Hace algunos días se enojó tanto con mi hermano que lo golpeó con una correa tres  veces y le dejó marcas. Yo sé que estuvo mal meterme en esa discusión, pero  estaba tan enojada que le dije la verdad: que no pasa tiempo con su familia.  Lamentablemente pienso que alimentando la mentira de “yo trabajo por mi  familia” le hace creer que si trabaja más, más nos quiere. ¿Qué debo hacer?... Quiero tener un padre, no un hombre adulto  que se hace llamar papá.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »... Tu papá es el producto de la cultura y del medio ambiente en que se crió. Tal  vez él haya tenido pocas posesiones materiales desde la niñez. Es posible que  se haya hecho el propósito de que, cuando fuera adulto, sus hijos no carecerían  de esas cosas de las que careció él.... ¿Por qué no le muestras este consejo y  le preguntas cuáles son sus razones?   »Hay también una razón biológica detrás del comportamiento de tu papá. Es probable  que él sea el tipo de persona que quiere alcanzar el éxito y ser respetado por  lo bien que se gana el sustento para su familia. En realidad, la mayoría de los  hombres son así, al igual que lo son también muchas mujeres. No tiene nada de  malo el proponerse grandes metas. Sin embargo, es probable que a tu papá nadie  le haya enseñado que es igual de importante pasar tiempo con sus hijos como lo  es proveer para su sustento. Sin duda, el padre de él no pasó tiempo con él  tampoco, de modo que realmente tu papá no comprende los beneficios que tiene el  hacerlo.   »Trata de ver la situación desde el punto de vista de tu papá. Es importante que le  pidas que cambie su comportamiento sin que juzgues sus motivos o el amor que te  tiene. Sé respetuosa con él cuando le hables acerca de este tema. Pídele que se  pongan de acuerdo los dos y fijen determinada cantidad de tiempo para pasar  juntos cada semana. Planea cada actividad por adelantado y anótala en un  calendario muy visible para que él lo vea todos los días. Puede ser un paseo  prolongado, o una excursión, o un juego familiar. Acepta el hecho de que él tal  vez no cambie de la noche a la mañana, pero que, si eres paciente, él comenzará  a comprender la importancia que tiene pasar tiempo con su familia.   »Te deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el  enlace que dice: «Caso 142» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice:  «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿Luna de miel o luna de hiel?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/luna-de-miel-o-luna-de-hiel--69503730</link><description><![CDATA[Bruno Ríos, de veintinueve años, y su esposa Silvia, de veinte, ambos uruguayos, estaban pasando la luna de miel  en Nueva York. Acababan de casarse en su país y se habían dado el lujo de  viajar a la llamada Gran Manzana para celebrar los primeros días de su vida  como pareja.   Silvia era una joven alegre, expresiva y entusiasta. Radiante de felicidad como estaba, se puso a dar  brincos en la cama del hotel de cuatro estrellas en que estaban hospedados, en  una habitación que se encontraba en el vigésimo piso.   De pronto dio un salto demasiado alto, perdió el equilibrio, pasó por la ventana  abierta y cayó en la calle desde una altura de sesenta metros. Allí, sobre el  pavimento neoyorquino, su luna de miel se convirtió en luna de hiel: una luna  de sangre, dolor, espanto y muerte. Pocos días antes, cuando sus familiares y  amigos brindaban por ellos y les deseaban dicha eterna y una vida pletórica de  amor, no se imaginaban que esa luna nueva que se vislumbraba en el cielo  conyugal iba a menguar en un instante y a cubrirse de luto, como en un eclipse  lunar.   En realidad, nadie sabe lo que le espera a la vuelta de la esquina, porque nadie  tiene el dominio de su seguridad. Los accidentes y los desastres ocurren cuando  menos los esperamos. Podemos salir de mañana llenos de vida y de salud para  realizar negocios prometedores, y por la noche encontrarnos tendidos en una  funeraria.   En cambio, lo que sí tiene dominio de nosotros es la inseguridad, y aun más si  vivimos en una metrópoli nerviosa y atormentada, saturada de violencia y  contaminada de maldad. Hoy más que nunca prevalecen las condiciones de vida que  describió Moisés en el Pentateuco, cuando dijo: «Noche y día vivirás en  constante zozobra, lleno de terror y nunca seguro de tu vida. Debido a las  visiones que tendrás y al terror que se apoderará de ti, dirás en la mañana:  “¡Si tan sólo fuera de noche!”, y en la noche: “¡Si tan sólo fuera de día!”»1   La incertidumbre no deja de ser la nota tónica de la vida. En este momento todo marcha a las mil maravillas; pero  en un instante podemos despeñarnos por un precipicio, y despertar en el lugar  donde hemos de pasar la eternidad. Por eso nos urge vivir con seguridad  espiritual. Y esa seguridad la tenemos solamente en Jesucristo.   Cuando Cristo llena nuestra vida, tenemos una noción de la eternidad, y todos los riesgos de la vida carecen de  importancia. Así como al apóstol Pablo, nos da lo mismo vivir que morir,2  porque Cristo llega a ser nuestra Luna creciente que despeja todas las  tinieblas, alumbra nuestro camino y nos guía hasta la Ciudad que Él mismo  iluminará para siempre con su gloria.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Dt 28:66-67                 2       Fil 1:21                 3       Ap 21:23; 22:5]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene19</guid><pubDate>Mon, 19 Jan 2026 09:22:52 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69503730/2026ene19.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Bruno Ríos, de veintinueve años, y su esposa Silvia, de veinte, ambos uruguayos, estaban pasando la luna de miel  en Nueva York. Acababan de casarse en su país y se habían dado el lujo de  viajar a la llamada Gran Manzana para celebrar los primeros...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Bruno Ríos, de veintinueve años, y su esposa Silvia, de veinte, ambos uruguayos, estaban pasando la luna de miel  en Nueva York. Acababan de casarse en su país y se habían dado el lujo de  viajar a la llamada Gran Manzana para celebrar los primeros días de su vida  como pareja.   Silvia era una joven alegre, expresiva y entusiasta. Radiante de felicidad como estaba, se puso a dar  brincos en la cama del hotel de cuatro estrellas en que estaban hospedados, en  una habitación que se encontraba en el vigésimo piso.   De pronto dio un salto demasiado alto, perdió el equilibrio, pasó por la ventana  abierta y cayó en la calle desde una altura de sesenta metros. Allí, sobre el  pavimento neoyorquino, su luna de miel se convirtió en luna de hiel: una luna  de sangre, dolor, espanto y muerte. Pocos días antes, cuando sus familiares y  amigos brindaban por ellos y les deseaban dicha eterna y una vida pletórica de  amor, no se imaginaban que esa luna nueva que se vislumbraba en el cielo  conyugal iba a menguar en un instante y a cubrirse de luto, como en un eclipse  lunar.   En realidad, nadie sabe lo que le espera a la vuelta de la esquina, porque nadie  tiene el dominio de su seguridad. Los accidentes y los desastres ocurren cuando  menos los esperamos. Podemos salir de mañana llenos de vida y de salud para  realizar negocios prometedores, y por la noche encontrarnos tendidos en una  funeraria.   En cambio, lo que sí tiene dominio de nosotros es la inseguridad, y aun más si  vivimos en una metrópoli nerviosa y atormentada, saturada de violencia y  contaminada de maldad. Hoy más que nunca prevalecen las condiciones de vida que  describió Moisés en el Pentateuco, cuando dijo: «Noche y día vivirás en  constante zozobra, lleno de terror y nunca seguro de tu vida. Debido a las  visiones que tendrás y al terror que se apoderará de ti, dirás en la mañana:  “¡Si tan sólo fuera de noche!”, y en la noche: “¡Si tan sólo fuera de día!”»1   La incertidumbre no deja de ser la nota tónica de la vida. En este momento todo marcha a las mil maravillas; pero  en un instante podemos despeñarnos por un precipicio, y despertar en el lugar  donde hemos de pasar la eternidad. Por eso nos urge vivir con seguridad  espiritual. Y esa seguridad la tenemos solamente en Jesucristo.   Cuando Cristo llena nuestra vida, tenemos una noción de la eternidad, y todos los riesgos de la vida carecen de  importancia. Así como al apóstol Pablo, nos da lo mismo vivir que morir,2  porque Cristo llega a ser nuestra Luna creciente que despeja todas las  tinieblas, alumbra nuestro camino y nos guía hasta la Ciudad que Él mismo  iluminará para siempre con su gloria.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Dt 28:66-67                 2       Fil 1:21                 3       Ap 21:23; 22:5]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No puedo desear sólo a mi esposa»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-puedo-desear-solo-a-mi-esposa--69481008</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un hombre casado desde hace siete años... pero me he sentido tentado muchas veces por otras mujeres... y me he vuelto adúltero. Por más que  trato, no puedo desear sólo a mi esposa, [y eso me impide estar bien con Dios].  ¡Ayúdenme!»   Este es el consejo que  le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Algunas personas creen que el adulterio es inevitable. Están convencidas de que es demasiado difícil serle fiel a un  solo cónyuge. Los hombres en particular a veces se jactan del número de mujeres  con las que tienen aventuras sexuales. Creen que esa actividad sexual prueba su  hombría, o que es un tipo de competencia en la que pueden destacarse.   »Sin embargo, esta manera de pensar corta los lazos entre el sexo y el amor. Cuando la palabra “amor” se  emplea como una herramienta para seducir, el verdadero amor es sólo un concepto  que no se valora. Por el contrario, el amor con compromiso, que es un tesoro  incomparable, se pierde a cambio del placer físico pasajero producido por tener  parejas sexuales en serie.   »Cuando usted se entrega a la tentación y participa en una relación sexual fuera del matrimonio, su cerebro  produce sustancias químicas que son adictivas. Por eso piensa que no puede  dejar de hacerlo. Cuanto más cede, mayores son los deseos que siente. Puede  compararse a la adicción a las drogas o al alcohol. La diferencia consiste en  que, si bien nadie se jacta de ser adicto a esas sustancias dañinas, muchos se  sienten orgullosos de sus hazañas sexuales.   »La única manera de superar esta adicción es permitir que su esposa participe en todo aspecto de su vida.  Muéstrele a ella sus contraseñas e invítela a que vea a diario lo que usted les  está diciendo a otros en su computadora o en su teléfono móvil. Infórmele dónde  estará cada momento del día, y hable con ella por teléfono en cada oportunidad  que se presente, no dejando así de rendirle cuentas. Deje de mentirle a ella  acerca de dónde y con quién se encuentra usted. E invítela a que lo acompañe en  todas sus actividades de tiempo libre.     »Estamos seguros de que esto le parecerá exagerado debido a que lo obligará a cambiar  por completo la vida que ha estado llevando. ¿Puede usted hacerlo? ¡Claro que  sí! Todo depende más bien de que de veras quiera cambiar.   »Usted cree que sus aventuras le están impidiendo estar bien con Dios, y estamos de acuerdo. Los Diez  Mandamientos expresamente prohíben el adulterio.1 Sin embargo, Dios  está dispuesto a perdonar el adulterio al igual que cualquier otro pecado.2  Pero no basta con sólo decir que lo siente y pedir perdón. Si usted sigue  quebrantando el mandamiento, las palabras “Lo siento” carecen de sentido  alguno. Es fácil decir esas palabras, pero Dios sabe perfectamente si usted las  dice en serio.»3   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 758. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Éx 20:14                 2       1Jn 1:9                 3       1S 16:7; Sal 139:2,23-24; Pr 17:3; Lc 16:15; Ro 8:27]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene17</guid><pubDate>Sat, 17 Jan 2026 08:21:38 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69481008/2026ene17.mp3" length="3893738" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un hombre casado desde hace siete años... pero me he sentido...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un hombre casado desde hace siete años... pero me he sentido tentado muchas veces por otras mujeres... y me he vuelto adúltero. Por más que  trato, no puedo desear sólo a mi esposa, [y eso me impide estar bien con Dios].  ¡Ayúdenme!»   Este es el consejo que  le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Algunas personas creen que el adulterio es inevitable. Están convencidas de que es demasiado difícil serle fiel a un  solo cónyuge. Los hombres en particular a veces se jactan del número de mujeres  con las que tienen aventuras sexuales. Creen que esa actividad sexual prueba su  hombría, o que es un tipo de competencia en la que pueden destacarse.   »Sin embargo, esta manera de pensar corta los lazos entre el sexo y el amor. Cuando la palabra “amor” se  emplea como una herramienta para seducir, el verdadero amor es sólo un concepto  que no se valora. Por el contrario, el amor con compromiso, que es un tesoro  incomparable, se pierde a cambio del placer físico pasajero producido por tener  parejas sexuales en serie.   »Cuando usted se entrega a la tentación y participa en una relación sexual fuera del matrimonio, su cerebro  produce sustancias químicas que son adictivas. Por eso piensa que no puede  dejar de hacerlo. Cuanto más cede, mayores son los deseos que siente. Puede  compararse a la adicción a las drogas o al alcohol. La diferencia consiste en  que, si bien nadie se jacta de ser adicto a esas sustancias dañinas, muchos se  sienten orgullosos de sus hazañas sexuales.   »La única manera de superar esta adicción es permitir que su esposa participe en todo aspecto de su vida.  Muéstrele a ella sus contraseñas e invítela a que vea a diario lo que usted les  está diciendo a otros en su computadora o en su teléfono móvil. Infórmele dónde  estará cada momento del día, y hable con ella por teléfono en cada oportunidad  que se presente, no dejando así de rendirle cuentas. Deje de mentirle a ella  acerca de dónde y con quién se encuentra usted. E invítela a que lo acompañe en  todas sus actividades de tiempo libre.     »Estamos seguros de que esto le parecerá exagerado debido a que lo obligará a cambiar  por completo la vida que ha estado llevando. ¿Puede usted hacerlo? ¡Claro que  sí! Todo depende más bien de que de veras quiera cambiar.   »Usted cree que sus aventuras le están impidiendo estar bien con Dios, y estamos de acuerdo. Los Diez  Mandamientos expresamente prohíben el adulterio.1 Sin embargo, Dios  está dispuesto a perdonar el adulterio al igual que cualquier otro pecado.2  Pero no basta con sólo decir que lo siente y pedir perdón. Si usted sigue  quebrantando el mandamiento, las palabras “Lo siento” carecen de sentido  alguno. Es fácil decir esas palabras, pero Dios sabe perfectamente si usted las  dice en serio.»3   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 758. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Éx 20:14                 2       1Jn 1:9                 3       1S 16:7; Sal 139:2,23-24; Pr 17:3; Lc 16:15; Ro 8:27]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿Un pie o la vida?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-pie-o-la-vida--69464682</link><description><![CDATA[Con un seco y sonoro ¡clic! se cerró la trampa. Era una trampa de acero, silenciosa  y traicionera, oculta en la nieve por hojas de pino. Serge Cherblinko, cazador  de osos en los bosques de Siberia, andaba de cacería. Sin darse cuenta, pisó  donde no debió haberlo hecho, y la trampa clavó en él sus dientes de acero.   Serge sabía que por sí solo le sería imposible librarse de la trampa. El dolor era intenso, y la noche se  aproximaba, con sus fríos, sus lobos y sus osos. Ahí mismo, solo y en medio del  bosque, tomó una decisión drástica. Con su cuchillo de monte, se amputó el pie  y, renqueando y arrastrándose como pudo, regando sangre por el camino, cubrió  los dos kilómetros hasta llegar al refugio. Perdió un pie, pero se salvó la  vida.   Esa noticia en la prensa internacional, aunque muy triste, nos deja una tremenda y clara lección. Es  mucho mejor perder un miembro del cuerpo que perder toda la vida. Si la opción  es perder un pie, o un ojo, o un miembro cualquiera del cuerpo, o perder la  vida, cualquiera cedería uno de sus miembros antes que entregarse a la muerte.   ¡Cuántas no han sido las veces que el cirujano se acerca a la cama del paciente y le dice: «Para salvarle la vida  tenemos que amputarle la pierna»! Y como más vale la vida que una pierna, el  paciente se somete. La vida misma siempre vale más que cualquier miembro del  cuerpo.   Así mismo sucede con la vida espiritual, la vida eterna. Jesucristo conocía el  incalculable valor de la vida eterna, así que un día, al predicarles a las  multitudes, dijo: «...si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más  te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él sea arrojado al  infierno. Y si tu mano derecha te hace pecar, córtatela y arrójala. Más te vale  perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él vaya al infierno. Y si tu  mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es  que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al  infierno» (Mateo 5:29‑30).   Si la vida física vale más que cualquier miembro de nuestro cuerpo, con mayor razón la  vida espiritual, que es eterna, vale más que cualquier cosa en esta vida. Y sin  embargo, ¡qué fácil nos es apegarnos a nuestros antojos injustos e inmorales  aunque así perdamos la vida eterna! Jesús lo expresó con una claridad diáfana  al decir que si ganamos el mundo entero, pero perdemos nuestra alma, lo hemos  perdido todo. No cedamos lo eterno por lo efímero. Ni cedamos la gloria  celestial por la vanagloria de este mundo. Al contrario, pidámosle a Cristo que  sea el Señor y Dueño de nuestra vida. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene16</guid><pubDate>Fri, 16 Jan 2026 08:23:27 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69464682/2026ene16.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Con un seco y sonoro ¡clic! se cerró la trampa. Era una trampa de acero, silenciosa  y traicionera, oculta en la nieve por hojas de pino. Serge Cherblinko, cazador  de osos en los bosques de Siberia, andaba de cacería. Sin darse cuenta, pisó  donde no...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Con un seco y sonoro ¡clic! se cerró la trampa. Era una trampa de acero, silenciosa  y traicionera, oculta en la nieve por hojas de pino. Serge Cherblinko, cazador  de osos en los bosques de Siberia, andaba de cacería. Sin darse cuenta, pisó  donde no debió haberlo hecho, y la trampa clavó en él sus dientes de acero.   Serge sabía que por sí solo le sería imposible librarse de la trampa. El dolor era intenso, y la noche se  aproximaba, con sus fríos, sus lobos y sus osos. Ahí mismo, solo y en medio del  bosque, tomó una decisión drástica. Con su cuchillo de monte, se amputó el pie  y, renqueando y arrastrándose como pudo, regando sangre por el camino, cubrió  los dos kilómetros hasta llegar al refugio. Perdió un pie, pero se salvó la  vida.   Esa noticia en la prensa internacional, aunque muy triste, nos deja una tremenda y clara lección. Es  mucho mejor perder un miembro del cuerpo que perder toda la vida. Si la opción  es perder un pie, o un ojo, o un miembro cualquiera del cuerpo, o perder la  vida, cualquiera cedería uno de sus miembros antes que entregarse a la muerte.   ¡Cuántas no han sido las veces que el cirujano se acerca a la cama del paciente y le dice: «Para salvarle la vida  tenemos que amputarle la pierna»! Y como más vale la vida que una pierna, el  paciente se somete. La vida misma siempre vale más que cualquier miembro del  cuerpo.   Así mismo sucede con la vida espiritual, la vida eterna. Jesucristo conocía el  incalculable valor de la vida eterna, así que un día, al predicarles a las  multitudes, dijo: «...si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más  te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él sea arrojado al  infierno. Y si tu mano derecha te hace pecar, córtatela y arrójala. Más te vale  perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él vaya al infierno. Y si tu  mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es  que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al  infierno» (Mateo 5:29‑30).   Si la vida física vale más que cualquier miembro de nuestro cuerpo, con mayor razón la  vida espiritual, que es eterna, vale más que cualquier cosa en esta vida. Y sin  embargo, ¡qué fácil nos es apegarnos a nuestros antojos injustos e inmorales  aunque así perdamos la vida eterna! Jesús lo expresó con una claridad diáfana  al decir que si ganamos el mundo entero, pero perdemos nuestra alma, lo hemos  perdido todo. No cedamos lo eterno por lo efímero. Ni cedamos la gloria  celestial por la vanagloria de este mundo. Al contrario, pidámosle a Cristo que  sea el Señor y Dueño de nuestra vida. 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Después nos enteramos de que estaba embarazada.   »Tuvieron desacuerdos... y se suspendió la boda con las invitaciones ya entregadas. Siento rabia contra ese hombre. Nos engañó  a todos.   »Ahora mi hermana volvió con él como si nada hubiera pasado, y sigue viviendo con nosotros.... Ella sigue yendo a la  iglesia, y por una extraña razón yo no quiero ir con ella.... No le digo nada a  mi hermana porque terminaré gritándole, y no quiero afectar su embarazo....  Ayúdeme, por favor.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡El solo hecho de leer su caso nos hace sentir la agitación de emociones en conflicto  que está experimentando! Usted quiere proteger a como dé lugar el honor de su  familia y la integridad de la fe y las convicciones que valora. Al mismo  tiempo, ama fervientemente a su hermana y al bebé, y les desea lo mejor a pesar  de que su hermana sigue tomando decisiones con las que usted no está de  acuerdo. Usted intuye que el compañero de ella representa una amenaza contra  todo lo que usted valora, pero está frustrada y enojada porque no hay nada que  puede hacer para librar a su familia de esa amenaza.   »A pesar de sus altibajos emocionales, usted ama a su hermana y al bebé lo suficiente como para evitar hablarle con palabras  hirientes de la manera en que quisiera hacerlo respecto a las decisiones  pasadas y futuras de ella. Eso comprueba que, por encima de todo, le está dando  prioridad a lo que más le conviene a ella y al bebé. Es usted una hermana  amorosa y cariñosa que tiene las mejores intenciones a pesar del enojo y la  frustración que siente....   »Gracias a Dios, es usted una seguidora de Cristo, así que tiene un recurso a su disposición que no tienen  otras personas. Usted ha cultivado una estrecha relación con Aquel que  comprende sus emociones en conflicto mejor que nadie. Se trata de Dios, nuestro Padre  celestial, quien nos ama a todos y quiere protegernos de todo mal, pero que no  interviene debido a que respeta nuestro libre albedrío. Él nos observa con  tristeza cuando  tomamos decisiones insensatas y luego sufrimos las consecuencias.   »Pídale a Dios que la ayude a dejar de sentir la necesidad de proteger a su hermana, a su familia, y su fe.  Entréguele todas sus preocupaciones y permita que sean sus manos divinas las  que protejan lo que necesita protegerse. Pídale que le muestre su amor divino  en cada circunstancia, y que le dé sabiduría para manejar sus emociones de  manera saludable.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 877. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene15</guid><pubDate>Thu, 15 Jan 2026 09:21:44 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69450824/2026ene15.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo una hermana que empezó a salir con un hombre que no comparte...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo una hermana que empezó a salir con un hombre que no comparte nuestra fe.... Ese hombre se ganó  nuestra confianza, se presentó a mis padres y pidió la mano de mi hermana.  Después nos enteramos de que estaba embarazada.   »Tuvieron desacuerdos... y se suspendió la boda con las invitaciones ya entregadas. Siento rabia contra ese hombre. Nos engañó  a todos.   »Ahora mi hermana volvió con él como si nada hubiera pasado, y sigue viviendo con nosotros.... Ella sigue yendo a la  iglesia, y por una extraña razón yo no quiero ir con ella.... No le digo nada a  mi hermana porque terminaré gritándole, y no quiero afectar su embarazo....  Ayúdeme, por favor.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡El solo hecho de leer su caso nos hace sentir la agitación de emociones en conflicto  que está experimentando! Usted quiere proteger a como dé lugar el honor de su  familia y la integridad de la fe y las convicciones que valora. Al mismo  tiempo, ama fervientemente a su hermana y al bebé, y les desea lo mejor a pesar  de que su hermana sigue tomando decisiones con las que usted no está de  acuerdo. Usted intuye que el compañero de ella representa una amenaza contra  todo lo que usted valora, pero está frustrada y enojada porque no hay nada que  puede hacer para librar a su familia de esa amenaza.   »A pesar de sus altibajos emocionales, usted ama a su hermana y al bebé lo suficiente como para evitar hablarle con palabras  hirientes de la manera en que quisiera hacerlo respecto a las decisiones  pasadas y futuras de ella. Eso comprueba que, por encima de todo, le está dando  prioridad a lo que más le conviene a ella y al bebé. Es usted una hermana  amorosa y cariñosa que tiene las mejores intenciones a pesar del enojo y la  frustración que siente....   »Gracias a Dios, es usted una seguidora de Cristo, así que tiene un recurso a su disposición que no tienen  otras personas. Usted ha cultivado una estrecha relación con Aquel que  comprende sus emociones en conflicto mejor que nadie. Se trata de Dios, nuestro Padre  celestial, quien nos ama a todos y quiere protegernos de todo mal, pero que no  interviene debido a que respeta nuestro libre albedrío. Él nos observa con  tristeza cuando  tomamos decisiones insensatas y luego sufrimos las consecuencias.   »Pídale a Dios que la ayude a dejar de sentir la necesidad de proteger a su hermana, a su familia, y su fe.  Entréguele todas sus preocupaciones y permita que sean sus manos divinas las  que protejan lo que necesita protegerse. Pídale que le muestre su amor divino  en cada circunstancia, y que le dé sabiduría para manejar sus emociones de  manera saludable.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 877. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Dos serpientes mortales</title><link>https://www.spreaker.com/episode/dos-serpientes-mortales--69434082</link><description><![CDATA[Aquel gusano del pueblo de los mosetenes apenas tenía el tamaño del dedo meñique cuando comenzó a comer  corazones de pájaros. Si no hubiera sido porque era hijo del mejor cazador del  pueblo, habría sido muy difícil satisfacer su hambre, porque cuantos más  corazones comía, tantos más exigía. Y cada vez crecía más, hasta que tuvo el  tamaño de un brazo. Su padre se pasaba días enteros en la selva cazando pájaros  a fin de satisfacerlo.   Llegó el día en que no quedó ni un solo pájaro vivo en la selva, de modo que el  padre, Flecha Certera, comenzó a ofrecerle corazones de jaguar a esa serpiente  suya que ya no cabía en la choza. La serpiente devoraba a los infortunados  felinos y crecía más aún, hasta que acabó con todos los jaguares de la selva.   —Quiero corazones humanos —le exigió a su padre.   El diestro cazador no tuvo más remedio que ir matando a los habitantes de su aldea y de las comarcas vecinas  hasta dejarlas sin gente. Pero un día, en una aldea lejana, lo sorprendieron en  la rama de un árbol y lo mataron.   La serpiente ya no soportaba el hambre y la nostalgia, así que salió a bus­carlo.  Cuando llegó a la aldea que había matado a su padre, enroscó el cuerpo en torno  a todos los habitantes que quedaban para que nadie pudiera escapar. Los  guerreros le ensartaron todas sus flechas a aquel anillo gigante que los había  cercado, pero aun así la serpiente no dejaba de crecer.   Nadie logró salvarse salvo la serpiente, que rescató el cuerpo de su padre y siguió  creciendo hacia arriba. Ahora se ve, ondulante, erizada de flechas refulgentes,  atravesando el cielo nocturno.1   Esta leyenda indoamericana sobre el origen de la Vía Láctea nos recuerda que los  indígenas de aquellos remotos tiempos, que no disfrutaban del telescopio para  poder divisar con mayor claridad la multitud de estrellas de la que está  compuesta, eran geniales en el uso de su imaginación para llenar los vacíos de  su conocimiento científico. Además evoca imágenes mentales de la serpiente  bíblica que hizo caer a nuestros primeros padres en el huerto del Edén,2  que se describe como el lucero de la mañana en el libro del profeta Isaías,3  y que vuelve a manifestarse al final de los tiempos, según el Apocalipsis de  San Juan. Pero lo que debiera preocuparnos a nosotros es lo que está haciendo  en la actualidad «aquella serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás»,4  como la identifica San Juan. Porque al igual que la serpiente de la leyenda de  los mosetenes, nuestro enemigo el diablo no tiene mayor satisfacción que la de  comer corazones humanos, y por eso día y noche anda buscando a quien devorar.5   Cristo, archienemigo y vencedor del diablo,6 está llamando a la puerta de  nuestro corazón. Más vale que le demos entrada para que cene con nosotros, que  es lo que desea,7 y no que le demos cabida a Satanás, de modo que  nuestro corazón llegue a ser la entrada principal de su cena. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, Memoria del fuego I: Los nacimientos, 18a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1991), pp. 11,12.                 2       Gn 3:1‑23                 3       Is 14:12                 4       Ap 12:9                 5       1P 5:8                 6       Ap 12:7‑12                 7       Ap 3:20]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene14</guid><pubDate>Wed, 14 Jan 2026 09:21:47 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69434082/2026ene14.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Aquel gusano del pueblo de los mosetenes apenas tenía el tamaño del dedo meñique cuando comenzó a comer  corazones de pájaros. Si no hubiera sido porque era hijo del mejor cazador del  pueblo, habría sido muy difícil satisfacer su hambre, porque...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Aquel gusano del pueblo de los mosetenes apenas tenía el tamaño del dedo meñique cuando comenzó a comer  corazones de pájaros. Si no hubiera sido porque era hijo del mejor cazador del  pueblo, habría sido muy difícil satisfacer su hambre, porque cuantos más  corazones comía, tantos más exigía. Y cada vez crecía más, hasta que tuvo el  tamaño de un brazo. Su padre se pasaba días enteros en la selva cazando pájaros  a fin de satisfacerlo.   Llegó el día en que no quedó ni un solo pájaro vivo en la selva, de modo que el  padre, Flecha Certera, comenzó a ofrecerle corazones de jaguar a esa serpiente  suya que ya no cabía en la choza. La serpiente devoraba a los infortunados  felinos y crecía más aún, hasta que acabó con todos los jaguares de la selva.   —Quiero corazones humanos —le exigió a su padre.   El diestro cazador no tuvo más remedio que ir matando a los habitantes de su aldea y de las comarcas vecinas  hasta dejarlas sin gente. Pero un día, en una aldea lejana, lo sorprendieron en  la rama de un árbol y lo mataron.   La serpiente ya no soportaba el hambre y la nostalgia, así que salió a bus­carlo.  Cuando llegó a la aldea que había matado a su padre, enroscó el cuerpo en torno  a todos los habitantes que quedaban para que nadie pudiera escapar. Los  guerreros le ensartaron todas sus flechas a aquel anillo gigante que los había  cercado, pero aun así la serpiente no dejaba de crecer.   Nadie logró salvarse salvo la serpiente, que rescató el cuerpo de su padre y siguió  creciendo hacia arriba. Ahora se ve, ondulante, erizada de flechas refulgentes,  atravesando el cielo nocturno.1   Esta leyenda indoamericana sobre el origen de la Vía Láctea nos recuerda que los  indígenas de aquellos remotos tiempos, que no disfrutaban del telescopio para  poder divisar con mayor claridad la multitud de estrellas de la que está  compuesta, eran geniales en el uso de su imaginación para llenar los vacíos de  su conocimiento científico. Además evoca imágenes mentales de la serpiente  bíblica que hizo caer a nuestros primeros padres en el huerto del Edén,2  que se describe como el lucero de la mañana en el libro del profeta Isaías,3  y que vuelve a manifestarse al final de los tiempos, según el Apocalipsis de  San Juan. Pero lo que debiera preocuparnos a nosotros es lo que está haciendo  en la actualidad «aquella serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás»,4  como la identifica San Juan. Porque al igual que la serpiente de la leyenda de  los mosetenes, nuestro enemigo el diablo no tiene mayor satisfacción que la de  comer corazones humanos, y por eso día y noche anda buscando a quien devorar.5   Cristo, archienemigo y vencedor del diablo,6 está llamando a la puerta de  nuestro corazón. Más vale que le demos entrada para que cene con nosotros, que  es lo que desea,7 y no que le demos cabida a Satanás, de modo que  nuestro corazón llegue a ser la entrada principal de su cena. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, Memoria del fuego I: Los nacimientos, 18a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1991), pp. 11,12.                 2       Gn 3:1‑23                 3       Is 14:12                 4       Ap 12:9                 5       1P 5:8                 6       Ap 12:7‑12                 7       Ap 3:20]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Ya casado, sigo pensando en mi exnovia»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/ya-casado-sigo-pensando-en-mi-exnovia--69416784</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace quince años tuve una [novia]... [durante el lapso de] siete años. Después de  que terminé con ella, estando ya  casado y teniendo mis dos hijos, yo sigo pensando en ella. Sueño [con  ella] en las noches, a veces continuamente, y me deja un poco consternado y  pensativo al día siguiente, y me [pregunto si] estaré  siendo infiel en pensamiento con mi esposa a pesar  de que la quiero con todo mi corazón.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Es muy importante lo que usted se está preguntado. La respuesta consta de dos  partes. Tenemos que separar lo que sucede en su mente cuando está durmiendo de  lo que sucede cuando está despierto. Como seres humanos, no tenemos control  alguno sobre lo que sucede en nuestros sueños, así que usted no tiene ninguna  responsabilidad moral por nada de lo que sueña. Al dormirse cada noche, haga  una lista mental de todo lo que le gusta de su esposa. Trate de repetir esa  lista todas las noches, añadiendo algo más a la lista. Cuando usted concentra  sus pensamientos en su esposa antes de dormirse, es menos probable que sueñe  con la otra mujer.   »Ahora bien, la situación es muy diferente con relación a los pensamientos que tiene  cuando está despierto. Si de veras quiere hacerlo, usted puede controlar esos  pensamientos, pero requiere disciplina.  Por supuesto, al principio los pensamientos indeseados seguirán invadiendo su  cerebro, sobre todo si soñó con la otra mujer la noche anterior. Si usted  entonces se siente culpable por el sueño que tuvo y lo recrea mentalmente, la  otra mujer seguirá en sus pensamientos. Acepte, más bien, el hecho de que usted  no tiene la culpa de lo que sueña y resuelva no recrearlos. No hay razón alguna  para preocuparse por lo que ha soñado. Tan pronto como se dé cuenta de que está  pensando en el sueño o en la otra mujer, debe reemplazar ese pensamiento con  otro que hará que cambie el tema  en su  mente. Pueda ser que comience a pensar en su equipo deportivo favorito, o  posiblemente en algún problema que está afrontando en el trabajo. O tal vez tenga un pasatiempo o un proyecto que está pendiente, y pueda pensar en los  pasos a seguir.   »¿Dónde está usted y que está haciendo usted cuando lo invaden esos pensamientos? Cambie sus patrones de  conducta y sus costumbres a fin de restarle al tiempo que tiene para pensar en  lo que no debe. Mantenga la mente tan ocupada que no le quede tiempo para tener  malos pensamientos.   »Usted dijo que le preocupa que pudiera estar siéndole infiel a su esposa. Jesucristo sostuvo que lo que  pensamos es tan importante como lo que hacemos, así que tiene usted razón al  querer cambiar sus actuales patrones de pensamiento con relación a la otra  mujer. Al enseñar acerca de este tema, Cristo dijo: “Ustedes han oído que se dijo: “No cometas  adulterio.” Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia  ya ha cometido adulterio con ella en el corazón.”1   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 141». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:27-28]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene13</guid><pubDate>Tue, 13 Jan 2026 08:21:38 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69416784/2026ene13.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace quince años tuve una [novia]... [durante el lapso de] siete años. Después de  que terminé con ella, estando ya  casado y teniendo mis dos hijos, yo sigo pensando en ella. Sueño [con  ella] en las noches, a veces continuamente, y me deja un poco consternado y  pensativo al día siguiente, y me [pregunto si] estaré  siendo infiel en pensamiento con mi esposa a pesar  de que la quiero con todo mi corazón.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Es muy importante lo que usted se está preguntado. La respuesta consta de dos  partes. Tenemos que separar lo que sucede en su mente cuando está durmiendo de  lo que sucede cuando está despierto. Como seres humanos, no tenemos control  alguno sobre lo que sucede en nuestros sueños, así que usted no tiene ninguna  responsabilidad moral por nada de lo que sueña. Al dormirse cada noche, haga  una lista mental de todo lo que le gusta de su esposa. Trate de repetir esa  lista todas las noches, añadiendo algo más a la lista. Cuando usted concentra  sus pensamientos en su esposa antes de dormirse, es menos probable que sueñe  con la otra mujer.   »Ahora bien, la situación es muy diferente con relación a los pensamientos que tiene  cuando está despierto. Si de veras quiere hacerlo, usted puede controlar esos  pensamientos, pero requiere disciplina.  Por supuesto, al principio los pensamientos indeseados seguirán invadiendo su  cerebro, sobre todo si soñó con la otra mujer la noche anterior. Si usted  entonces se siente culpable por el sueño que tuvo y lo recrea mentalmente, la  otra mujer seguirá en sus pensamientos. Acepte, más bien, el hecho de que usted  no tiene la culpa de lo que sueña y resuelva no recrearlos. No hay razón alguna  para preocuparse por lo que ha soñado. Tan pronto como se dé cuenta de que está  pensando en el sueño o en la otra mujer, debe reemplazar ese pensamiento con  otro que hará que cambie el tema  en su  mente. Pueda ser que comience a pensar en su equipo deportivo favorito, o  posiblemente en algún problema que está afrontando en el trabajo. O tal vez tenga un pasatiempo o un proyecto que está pendiente, y pueda pensar en los  pasos a seguir.   »¿Dónde está usted y que está haciendo usted cuando lo invaden esos pensamientos? Cambie sus patrones de  conducta y sus costumbres a fin de restarle al tiempo que tiene para pensar en  lo que no debe. Mantenga la mente tan ocupada que no le quede tiempo para tener  malos pensamientos.   »Usted dijo que le preocupa que pudiera estar siéndole infiel a su esposa. Jesucristo sostuvo que lo que  pensamos es tan importante como lo que hacemos, así que tiene usted razón al  querer cambiar sus actuales patrones de pensamiento con relación a la otra  mujer. Al enseñar acerca de este tema, Cristo dijo: “Ustedes han oído que se dijo: “No cometas  adulterio.” Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia  ya ha cometido adulterio con ella en el corazón.”1   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 141». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:27-28]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Cálculos en el calendario</title><link>https://www.spreaker.com/episode/calculos-en-el-calendario--69399084</link><description><![CDATA[Había que deslumbrar a todos los invitados a la gran fiesta que iba a celebrarse en  el lago Titicaca. ¿Acaso no era eso lo que esperaban de uno de la talla de él?   Por eso, con bastante anticipación, se había puesto a tejer la fina trama de un  manto digno de su posición social. Sería un manto tan elegante que los mantos  de sus pobres rivales parecerían paños de cocina.   El zorro lo vio trabajando y no pudo contener las ganas de entrometerse.   —¿Estás de mal humor? —le preguntó.   —No me distraigas —le contestó secamente—. Estoy ocupado.   —¿Para qué es eso? —insistió el zorro.   Así que le tocó explicárselo.   —¡Ah! —dijo el zorro, regodeándose con las palabras—. ¿Para la fiesta de esta noche?   —¿Cómo que esta noche? —respondió incrédulo, pues nunca había sido bueno para calcular el tiempo—. ¡Y yo con  mi manto a medio hacer!   Mientras el zorro reía entre dientes y se alejaba, el descorazonado sastre resolvió que, de una manera u otra, terminaría su manto antes de la fiesta de esa noche. No  había tiempo que perder, así que abandonó su acostumbrada delicadeza y empleó  hilos más gruesos, y la trama, a todo tejer, le quedó más extendida. A eso se  debe que el armadillo tenga caparazón de urdimbre apretada en el cuello y  abierta en la espalda.1   Afortunadamente, a los armadillos de los mitos indígenas como éste les perdonamos sus malos  cálculos. En cambio, no somos tan caritativos con los seres humanos.  «Supongamos que alguno de ustedes quiere construir una torre — les contó Jesucristo a sus discípulos—. ¿Acaso no se sienta primero a calcular el  costo, para ver si tiene suficiente dinero para terminarla? Si echa los  cimientos y no puede terminarla, todos los que la vean comenzarán a burlarse de  él, y dirán: “Este hombre ya no pudo terminar lo que comenzó a construir.”»2   Cristo empleó esa parábola para ilustrar lo que cuesta ser verdaderos discípulos suyos, pero también sirve para  ilustrar la importancia de no descuidar a nuestros hijos. ¿Acaso no somos los  padres de familia los responsables de la formación del carácter de ellos? ¿Y no  son ellos nuestros bienes raíces más valiosos? ¿Cómo vamos a quedar si  comenzamos esa formación y la malogramos «a medio hacer», como hizo el  mitológico armadillo? Eso sucede cuando calculamos mal el tiempo que ellos  requieren de nosotros para su buena formación. Si vamos a cumplir el encargo de  San Pablo de criarlos con la disciplina y la instrucción que quiere el Señor,3  tendremos que dedicarles el tiempo que se merecen. Eso nos obligará a darles  más prioridad de la acostumbrada en nuestro calendario, no sea que nos salgan  con un carácter apretado en el cuello y abierto en la espalda.   A Dios gracias que Él, como Padre nuestro, sí les dedica tiempo a sus hijos, y  que si es costoso ser discípulo en calidad de hijo, será porque es tan valioso  ser hijo del Padre celestial. Para llegar a serlo, no tenemos que hacer más que  recibirlo y creer en el poder que tiene para hacernos hijos suyos.4  No calculemos mal. Hagámoslo hoy mismo, antes de la fiesta eterna en el cielo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, Memoria del fuego I: Los nacimientos, 18a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1991), p. 27.                 2       Lc 14:28-30 (NVI)                 3       Ef 6:4 (DHH)                 4       Jn 1:12]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene12</guid><pubDate>Mon, 12 Jan 2026 09:21:48 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69399084/2026ene12.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Había que deslumbrar a todos los invitados a la gran fiesta que iba a celebrarse en  el lago Titicaca. ¿Acaso no era eso lo que esperaban de uno de la talla de él?   Por eso, con bastante anticipación, se había puesto a tejer la fina trama de un...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Había que deslumbrar a todos los invitados a la gran fiesta que iba a celebrarse en  el lago Titicaca. ¿Acaso no era eso lo que esperaban de uno de la talla de él?   Por eso, con bastante anticipación, se había puesto a tejer la fina trama de un  manto digno de su posición social. Sería un manto tan elegante que los mantos  de sus pobres rivales parecerían paños de cocina.   El zorro lo vio trabajando y no pudo contener las ganas de entrometerse.   —¿Estás de mal humor? —le preguntó.   —No me distraigas —le contestó secamente—. Estoy ocupado.   —¿Para qué es eso? —insistió el zorro.   Así que le tocó explicárselo.   —¡Ah! —dijo el zorro, regodeándose con las palabras—. ¿Para la fiesta de esta noche?   —¿Cómo que esta noche? —respondió incrédulo, pues nunca había sido bueno para calcular el tiempo—. ¡Y yo con  mi manto a medio hacer!   Mientras el zorro reía entre dientes y se alejaba, el descorazonado sastre resolvió que, de una manera u otra, terminaría su manto antes de la fiesta de esa noche. No  había tiempo que perder, así que abandonó su acostumbrada delicadeza y empleó  hilos más gruesos, y la trama, a todo tejer, le quedó más extendida. A eso se  debe que el armadillo tenga caparazón de urdimbre apretada en el cuello y  abierta en la espalda.1   Afortunadamente, a los armadillos de los mitos indígenas como éste les perdonamos sus malos  cálculos. En cambio, no somos tan caritativos con los seres humanos.  «Supongamos que alguno de ustedes quiere construir una torre — les contó Jesucristo a sus discípulos—. ¿Acaso no se sienta primero a calcular el  costo, para ver si tiene suficiente dinero para terminarla? Si echa los  cimientos y no puede terminarla, todos los que la vean comenzarán a burlarse de  él, y dirán: “Este hombre ya no pudo terminar lo que comenzó a construir.”»2   Cristo empleó esa parábola para ilustrar lo que cuesta ser verdaderos discípulos suyos, pero también sirve para  ilustrar la importancia de no descuidar a nuestros hijos. ¿Acaso no somos los  padres de familia los responsables de la formación del carácter de ellos? ¿Y no  son ellos nuestros bienes raíces más valiosos? ¿Cómo vamos a quedar si  comenzamos esa formación y la malogramos «a medio hacer», como hizo el  mitológico armadillo? Eso sucede cuando calculamos mal el tiempo que ellos  requieren de nosotros para su buena formación. Si vamos a cumplir el encargo de  San Pablo de criarlos con la disciplina y la instrucción que quiere el Señor,3  tendremos que dedicarles el tiempo que se merecen. Eso nos obligará a darles  más prioridad de la acostumbrada en nuestro calendario, no sea que nos salgan  con un carácter apretado en el cuello y abierto en la espalda.   A Dios gracias que Él, como Padre nuestro, sí les dedica tiempo a sus hijos, y  que si es costoso ser discípulo en calidad de hijo, será porque es tan valioso  ser hijo del Padre celestial. Para llegar a serlo, no tenemos que hacer más que  recibirlo y creer en el poder que tiene para hacernos hijos suyos.4  No calculemos mal. Hagámoslo hoy mismo, antes de la fiesta eterna en el cielo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, Memoria del fuego I: Los nacimientos, 18a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1991), p. 27.                 2       Lc 14:28-30 (NVI)                 3       Ef 6:4 (DHH)                 4       Jn 1:12]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Si realmente me estima y respeta»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/si-realmente-me-estima-y-respeta--69380050</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo una relación... con un hombre desde hace  siete años. (Antes de estar con él, estuve casada.) Él es un buen hombre y buen  padre... pero con frecuencia menciona mi pasado haciendo [insinuaciones de]  acciones incorrectas que él supone que cometí.... Yo me siento ofendida y me  defiendo; [pero él] dice que, si no es verdad, no debo ofenderme....   »Eso me hace preguntarme si realmente me estima, ama y respeta.... Aclaro  que nada de lo que él insinúa que yo hice es verdad....   »¿Es sano estar en una relación así? ¿Puedo hacer algo para remediarla?  Me siento irrespetada.»   Este es el consejo que  le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Es obvio que este hombre trata de hacer que  usted se sienta mal a fin de sentirse mejor él mismo. Él se siente amenazado de  alguna forma, y se vale de como un arma en contra suya para que también usted  se sienta incómoda y pierda la calma. Cuando manipula sus sentimientos con esas  insinuaciones, él siente que ejerce poder sobre usted, y ese poder oculta la  inseguridad de él.   »Estamos de acuerdo en que las palabras de él crean una dinámica que no  es sana. Tal vez la ame, pero la manera como él manipula con crueldad los  sentimientos de usted no es la forma de mostrar amor. Es posible que él  justifique esa burla al creer que sólo está jugando con usted. Sin duda se  convence de que usted se está dejando llevar por las emociones y que tal  experiencia le enseñará a ser más resistente....   »Nosotros en realidad no comprendemos por qué elige vivir con un hombre a  quien poco o nada le importa cómo se siente usted. El apóstol Pablo enseñó: “El  amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo  disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”1   »Dios diseñó la intimidad sentimental de modo que se disfrutara dentro de  los límites de la seguridad y del compromiso del matrimonio. Cuando un hombre y  una mujer toman la decisión de unirse en matrimonio, con eso protegen sus  propios intereses al cuidarse y valorarse mutuamente. Ya no pueden herir al  otro o a la otra sin herirse a sí mismos.   »El hecho de que muchas personas no cumplen sus votos nupciales no debilita la intención o el plan de Dios. Y el hecho de que muchos matrimonios  terminan en divorcio no hace dudar de la institución del matrimonio sino más  bien de las dos personas que incumplieron sus votos.   »Nosotros creemos que usted no debe vivir con ningún hombre con quien no esté casada. Por  eso le aconsejamos que busque consejería profesional con la intención de  resolver este problema para que pueda casarse o ponerle fin a la relación. No  debe considerar el seguir adelante si nada cambia.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 757. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Co 13:6-7 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene10</guid><pubDate>Sat, 10 Jan 2026 09:22:08 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69380050/2026ene10.mp3" length="3893738" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo una relación... con un hombre desde hace  siete años. 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Él se siente amenazado de  alguna forma, y se vale de como un arma en contra suya para que también usted  se sienta incómoda y pierda la calma. Cuando manipula sus sentimientos con esas  insinuaciones, él siente que ejerce poder sobre usted, y ese poder oculta la  inseguridad de él.   »Estamos de acuerdo en que las palabras de él crean una dinámica que no  es sana. Tal vez la ame, pero la manera como él manipula con crueldad los  sentimientos de usted no es la forma de mostrar amor. Es posible que él  justifique esa burla al creer que sólo está jugando con usted. Sin duda se  convence de que usted se está dejando llevar por las emociones y que tal  experiencia le enseñará a ser más resistente....   »Nosotros en realidad no comprendemos por qué elige vivir con un hombre a  quien poco o nada le importa cómo se siente usted. El apóstol Pablo enseñó: “El  amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo  disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”1   »Dios diseñó la intimidad sentimental de modo que se disfrutara dentro de  los límites de la seguridad y del compromiso del matrimonio. Cuando un hombre y  una mujer toman la decisión de unirse en matrimonio, con eso protegen sus  propios intereses al cuidarse y valorarse mutuamente. Ya no pueden herir al  otro o a la otra sin herirse a sí mismos.   »El hecho de que muchas personas no cumplen sus votos nupciales no debilita la intención o el plan de Dios. Y el hecho de que muchos matrimonios  terminan en divorcio no hace dudar de la institución del matrimonio sino más  bien de las dos personas que incumplieron sus votos.   »Nosotros creemos que usted no debe vivir con ningún hombre con quien no esté casada. Por  eso le aconsejamos que busque consejería profesional con la intención de  resolver este problema para que pueda casarse o ponerle fin a la relación. No  debe considerar el seguir adelante si nada cambia.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 757. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Co 13:6-7 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No soy digna de ir a la iglesia»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-soy-digna-de-ir-a-la-iglesia--69369761</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Yo servía a Dios con mucho anhelo desde muy pequeña, pero cuando ingresé a la universidad mi  relación con Dios se fue acabando poco a poco. Entre otras cosas, cometí  inmoralidad sexual.   »Hace poco regresé a los caminos de Dios y le pedí perdón de corazón, pero lo que hice me persigue.... Siento una gran culpa  y que no soy digna de ir a la iglesia o decir que soy seguidora de Cristo....  No sé qué hacer. Nunca he hablado de este tema con nadie. Espero que pueda  darme un consejo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Como usted probablemente sabe, muchos jóvenes toman decisiones imprudentes durante  sus años de estudio universitario. Es una etapa en la que por fin han dejado de  estar bajo la supervisión de sus padres y pueden tomar algunas decisiones por  su propia cuenta. Sin embargo, también es la etapa en la que su cerebro no está  completamente desarrollado, por lo que no están del todo preparados para  considerar las consecuencias que resultarán de las decisiones que toman.   »Los estudiantes universitarios que bien pudieron haber sido seguidores de Cristo por muchos años se ven  confrontados... con diversas filosofías y estilos de vida.... Con frecuencia la  enseñanza de los profesores consiste de sus propias opiniones y puntos de  vista, incluso cuando éstos no forman parte de la materia.   »El hecho de que usted se desvió del camino y dejó de seguir a Cristo es lamentable, pero lo cierto es que ¡regresó!  ¡Estaba perdida, pero ahora está a salvo! El apóstol Pablo enseñó que “todo el  que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua  ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!”1   »Usted no es la misma joven que tomó ese desvío. Cuando pidió perdón en el nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, Él no  sólo la perdonó sino que la limpió de todo pecado. Ha sido borrado tal como se  borra lo escrito en una pizarra.   »Todos somos pecadores. Ninguno de nosotros merece ser llamado seguidor o seguidora de Cristo. No hay ninguna diferencia entre usted y  yo. ¡Ambos  hemos sido perdonados! No malgaste ni un solo momento más tratando de examinar lo que estaba  escrito pero luego fue borrado de la pizarra.   »Cuando usted asista a la iglesia o se encuentre con otros seguidores de Cristo, no dude en reconocer que se desvió  del camino por un tiempo. Lo que importa de su historia no es lo perdida que se  encontraba, sino el hecho de que Dios la encontró, la perdonó y la convirtió en  una persona nueva.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 876. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       2Co 5:17]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene09</guid><pubDate>Fri, 09 Jan 2026 10:22:43 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69369761/2026ene09.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Yo servía a Dios con mucho anhelo desde muy pequeña, pero cuando ingresé...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Yo servía a Dios con mucho anhelo desde muy pequeña, pero cuando ingresé a la universidad mi  relación con Dios se fue acabando poco a poco. Entre otras cosas, cometí  inmoralidad sexual.   »Hace poco regresé a los caminos de Dios y le pedí perdón de corazón, pero lo que hice me persigue.... Siento una gran culpa  y que no soy digna de ir a la iglesia o decir que soy seguidora de Cristo....  No sé qué hacer. Nunca he hablado de este tema con nadie. Espero que pueda  darme un consejo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Como usted probablemente sabe, muchos jóvenes toman decisiones imprudentes durante  sus años de estudio universitario. Es una etapa en la que por fin han dejado de  estar bajo la supervisión de sus padres y pueden tomar algunas decisiones por  su propia cuenta. Sin embargo, también es la etapa en la que su cerebro no está  completamente desarrollado, por lo que no están del todo preparados para  considerar las consecuencias que resultarán de las decisiones que toman.   »Los estudiantes universitarios que bien pudieron haber sido seguidores de Cristo por muchos años se ven  confrontados... con diversas filosofías y estilos de vida.... Con frecuencia la  enseñanza de los profesores consiste de sus propias opiniones y puntos de  vista, incluso cuando éstos no forman parte de la materia.   »El hecho de que usted se desvió del camino y dejó de seguir a Cristo es lamentable, pero lo cierto es que ¡regresó!  ¡Estaba perdida, pero ahora está a salvo! El apóstol Pablo enseñó que “todo el  que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua  ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!”1   »Usted no es la misma joven que tomó ese desvío. Cuando pidió perdón en el nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, Él no  sólo la perdonó sino que la limpió de todo pecado. Ha sido borrado tal como se  borra lo escrito en una pizarra.   »Todos somos pecadores. Ninguno de nosotros merece ser llamado seguidor o seguidora de Cristo. No hay ninguna diferencia entre usted y  yo. ¡Ambos  hemos sido perdonados! No malgaste ni un solo momento más tratando de examinar lo que estaba  escrito pero luego fue borrado de la pizarra.   »Cuando usted asista a la iglesia o se encuentre con otros seguidores de Cristo, no dude en reconocer que se desvió  del camino por un tiempo. Lo que importa de su historia no es lo perdida que se  encontraba, sino el hecho de que Dios la encontró, la perdonó y la convirtió en  una persona nueva.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 876. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       2Co 5:17]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Un rancho y un lucero»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-rancho-y-un-lucero--69351015</link><description><![CDATA[(Natalicio de Alfredo Espino)   «Alfredo Edgardo Espino Najarro nació... el ocho de enero de 1900... en Ahuachapán, ciudad del occidente  salvadoreño, [donde] pasó su niñez e hizo sus estudios primarios en escuelas de  la localidad.... [Su] obra poética..., [Jícaras tristes, publicada] por  primera vez en 1936, ocho años después de [su] muerte [prematura... llegaría a  ser] lectura necesaria para los escolares urbanos y rurales»,1  afirma el prologuista Francisco Andrés Escobar.   «No hay escuelita en El Salvador donde no se declamen sus poemas con halagadora complacencia»,2 dijo  el poeta José Luis Silva. He aquí uno de esos bellos poemas de Espino acerca  del campo salvadoreño que tanto amaba:   Un día —¡primero Dios!— <br />         Has de quererme un poquito.<br />         Yo levantaré el ranchito<br />         en que vivamos los dos.       ¿Qué más pedir? Con tu amor,<br />         mi rancho, un árbol, un perro,<br />         y enfrente el cielo y el cerro<br />         y el cafetalito en flor...       Y entre aroma de saúcos,<br />         un zenzontle que cantara<br />         y una poza que copiara<br />         pajaritos y bejucos.       Lo que los pobres queremos,<br />         lo que los pobres amamos,<br />         eso que tanto adoramos<br />         porque es lo que no tenemos...       Con sólo eso, vida mía;<br />         con sólo eso:<br />         con mi verso, con tu beso,<br />         lo demás nos sobraría...       Porque no hay nada mejor<br />         que un monte, un rancho, un lucero,<br />         cuando se tiene un «te quiero»<br />         y huele a sendas en flor...3       «Cuando al final de [su] vida... [Alfredo Espino] quiso afirmarse con independencia en el plano del amor...  perdió la partida. Se enamoró de Blanca Vanegas... una muchacha de condición  humilde. La madre del poeta... se opuso resueltamente al noviazgo y al  matrimonio... por razones de orden social —diferencia  de clases— o de orden emocional —[estaba]  dispuesta a organizar los máximos y los mínimos detalles en la vida del hijo—....  Esto golpeó con fuerza al poeta»,4 comenta Escobar.       No es de extrañar que Alfredo haya sufrido una gran desilusión debido a eso:  admiraba la sencillez de la vida del campo, y en poemas como este, titulado «Un  rancho y un lucero», lograba de manera envidiable ponerse en el lugar del  modesto campesino que no concibe nada mejor en esta vida que la felicidad que  produce el amor sin pretensiones.       Menos mal que, a diferencia de la madre de Espino, el Padre celestial no se opuso a  que su Hijo Jesucristo viniera al mundo para establecer una relación estrecha  con todo el que quisiera ser hijo de Dios, cualquiera que fuera su condición  social. Más bien, Dios envió a su único Hijo al mundo precisamente con ese fin.  Y lo hizo por la misma razón que movió a Alfredo Espino: un «te quiero». Fue un  amor tan profundo que lo llevó hasta la cruz a morir por nuestros pecados, a  resucitar al tercer día, y a ascender al cielo, donde nos ha preparado una  vivienda como ninguna otra, con un jardín como el del Edén que «huele a sendas  en flor», en el que algún día podamos participar en la cena de las bodas del  Cordero y vivir eternamente con ese Cordero de Dios, Jesucristo mismo, que es  el brillante lucero de la mañana.5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Francisco Andrés Escobar, «Con el alma descalza»: Introducción a Jícaras tristes (Santa Tecla, El Salvador: Clásicos Roxsil, 2001), pp. 8,9,13,41.                 2       José Luis Silva, Jícaras tristes (Santa Tecla, El Salvador: Clásicos Roxsil, 2001), contraportada.                 3       Alfredo Espino, Jícaras tristes (Santa Tecla, El Salvador: Clásicos Roxsil, 2001), p. 75.                 4       Escobar, pp. 19,20.                 5       Jn 1:12; 3:16; 14:2-3; 1Co 15:3-4; 2Co 11:2; Ap 19:7,9; 22:16]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene08</guid><pubDate>Thu, 08 Jan 2026 09:21:27 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69351015/2026ene08.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Natalicio de Alfredo Espino)   «Alfredo Edgardo Espino Najarro nació... el ocho de enero de 1900... en Ahuachapán, ciudad del occidente  salvadoreño, [donde] pasó su niñez e hizo sus estudios primarios en escuelas de  la localidad.... [Su] obra...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Natalicio de Alfredo Espino)   «Alfredo Edgardo Espino Najarro nació... el ocho de enero de 1900... en Ahuachapán, ciudad del occidente  salvadoreño, [donde] pasó su niñez e hizo sus estudios primarios en escuelas de  la localidad.... [Su] obra poética..., [Jícaras tristes, publicada] por  primera vez en 1936, ocho años después de [su] muerte [prematura... llegaría a  ser] lectura necesaria para los escolares urbanos y rurales»,1  afirma el prologuista Francisco Andrés Escobar.   «No hay escuelita en El Salvador donde no se declamen sus poemas con halagadora complacencia»,2 dijo  el poeta José Luis Silva. He aquí uno de esos bellos poemas de Espino acerca  del campo salvadoreño que tanto amaba:   Un día —¡primero Dios!— <br />         Has de quererme un poquito.<br />         Yo levantaré el ranchito<br />         en que vivamos los dos.       ¿Qué más pedir? Con tu amor,<br />         mi rancho, un árbol, un perro,<br />         y enfrente el cielo y el cerro<br />         y el cafetalito en flor...       Y entre aroma de saúcos,<br />         un zenzontle que cantara<br />         y una poza que copiara<br />         pajaritos y bejucos.       Lo que los pobres queremos,<br />         lo que los pobres amamos,<br />         eso que tanto adoramos<br />         porque es lo que no tenemos...       Con sólo eso, vida mía;<br />         con sólo eso:<br />         con mi verso, con tu beso,<br />         lo demás nos sobraría...       Porque no hay nada mejor<br />         que un monte, un rancho, un lucero,<br />         cuando se tiene un «te quiero»<br />         y huele a sendas en flor...3       «Cuando al final de [su] vida... [Alfredo Espino] quiso afirmarse con independencia en el plano del amor...  perdió la partida. Se enamoró de Blanca Vanegas... una muchacha de condición  humilde. La madre del poeta... se opuso resueltamente al noviazgo y al  matrimonio... por razones de orden social —diferencia  de clases— o de orden emocional —[estaba]  dispuesta a organizar los máximos y los mínimos detalles en la vida del hijo—....  Esto golpeó con fuerza al poeta»,4 comenta Escobar.       No es de extrañar que Alfredo haya sufrido una gran desilusión debido a eso:  admiraba la sencillez de la vida del campo, y en poemas como este, titulado «Un  rancho y un lucero», lograba de manera envidiable ponerse en el lugar del  modesto campesino que no concibe nada mejor en esta vida que la felicidad que  produce el amor sin pretensiones.       Menos mal que, a diferencia de la madre de Espino, el Padre celestial no se opuso a  que su Hijo Jesucristo viniera al mundo para establecer una relación estrecha  con todo el que quisiera ser hijo de Dios, cualquiera que fuera su condición  social. Más bien, Dios envió a su único Hijo al mundo precisamente con ese fin.  Y lo hizo por la misma razón que movió a Alfredo Espino: un «te quiero». Fue un  amor tan profundo que lo llevó hasta la cruz a morir por nuestros pecados, a  resucitar al tercer día, y a ascender al cielo, donde nos ha preparado una  vivienda como ninguna otra, con un jardín como el del Edén que «huele a sendas  en flor», en el que algún día podamos participar en la cena de las bodas del  Cordero y vivir eternamente con ese Cordero de Dios, Jesucristo mismo, que es  el brillante lucero de la mañana.5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Francisco Andrés Escobar, «Con el alma descalza»: Introducción a Jícaras tristes (Santa Tecla, El Salvador: Clásicos Roxsil, 2001), pp. 8,9,13,41.                 2       José Luis Silva, Jícaras tristes (Santa Tecla, El Salvador: Clásicos Roxsil, 2001), contraportada.                 3       Alfredo Espino, Jícaras tristes (Santa Tecla, El Salvador: Clásicos Roxsil, 2001), p. 75.                 4       Escobar, pp. 19,20.                 5       Jn 1:12; 3:16; 14:2-3; 1Co 15:3-4; 2Co 11:2; Ap 19:7,9; 22:16]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Una anciana malpensada</title><link>https://www.spreaker.com/episode/una-anciana-malpensada--69337904</link><description><![CDATA[Cuentan que trabajaba en la oficina de correos, y le tocaba procesar las cartas en las que no era legible la dirección escrita  en el sobre. Un día se topó con una carta escrita con mano temblorosa, y que  iba dirigida a Dios, pero no tenía dirección alguna. Como esa carta no se  habría de entregar a nadie, decidió abrirla para ver de qué trataba.   «Querido Dios —decía—: Soy una viuda de ochenta y cuatro años que vive de una pequeña  pensión. Ayer alguien robó mi bolsa, que tenía diez mil pesos. Era lo que me  quedaba de la quincena, y ahora voy a tener que esperar hasta mi próximo  cheque. No sé qué hacer.   »El próximo domingo es Navidad. Por eso invité a dos amigas mías a cenar; pero sin  dinero, no tendré qué ofrecerles. No tengo comida ni para mí misma, ni tampoco  tengo familia. ¡Eres todo lo que tengo, mi única esperanza!   »¿Podrías ayudarme? ¡Por favor!   »Atentamente, María.»   Fue tal el efecto que hizo la carta en aquel empleado del correo que decidió  mostrársela a sus compañeros de trabajo. Todos quedaron sorprendidos, y  comenzaron a donar de lo que tenían en sus bolsillos y carteras. Al final de la  tarde, habían aportado entre todos ocho mil ochocientos pesos. Así que los  pusieron en un sobre, forrados de papel aluminio, y los enviaron a la dirección  de María, la remitente. Esa tarde todos los empleados que habían participado en  la colecta sintieron un rico calorcito en el ambiente y una sensación de  satisfacción que no habían experimentado hacía mucho tiempo, de sólo pensar en  lo que habían hecho por María y sus amigas.   Algunos días después de la Navidad, llegó a la misma oficina de correos otra carta de  María. La reconocieron de inmediato por la escritura y porque iba dirigida a  Dios. Así que la abrieron, y todos, con mucha curiosidad, escucharon lo que  decía:   «Querido Dios: Con lágrimas en los ojos y con toda la gratitud de mi corazón te escribo  estas líneas para decirte que hemos pasado, mis amigas y yo, una de las mejores  Navidades de la vida, y todo por tu maravilloso regalo.   »Debes saber que siempre hemos sido fieles a tu Palabra y hemos seguido todos tus  mandamientos. Tal vez esa sea la razón de tu benevolencia con nosotras y en  especial conmigo. ¡Gracias, Señor!   »Por cierto, faltaban mil doscientos pesos, nada importante; ¡seguramente se los robaron  esos ladrones del correo!»   ¡Qué graciosa y a la vez injusta suposición la de aquella anciana! ¡Es el colmo que se imaginara que el dinero  faltante se lo hubieran robado precisamente las personas que con tanta  generosidad se habían esforzado por suplir lo que ella necesitaba para pasar la  Navidad! Así lo juzgamos todos los que escuchamos la historia, y sin embargo  con frecuencia somos culpables de lo mismo, aunque a la inversa. ¿Acaso no es  eso lo que hacemos cuando culpamos a Dios de darnos una vida insoportable,  siendo que Él ha hecho todo lo contrario? Él dio a su Hijo Jesucristo, quien  entregó su vida misma para que cada uno de nosotros pueda disfrutar de vida  plena y eterna.1 Más vale que nos aseguremos de reconocer  debidamente ese incomparable acto de caridad divina. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 3:16; 10:10]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene07</guid><pubDate>Wed, 07 Jan 2026 09:21:06 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69337904/2026ene07.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Cuentan que trabajaba en la oficina de correos, y le tocaba procesar las cartas en las que no era legible la dirección escrita  en el sobre. Un día se topó con una carta escrita con mano temblorosa, y que  iba dirigida a Dios, pero no tenía dirección...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Cuentan que trabajaba en la oficina de correos, y le tocaba procesar las cartas en las que no era legible la dirección escrita  en el sobre. Un día se topó con una carta escrita con mano temblorosa, y que  iba dirigida a Dios, pero no tenía dirección alguna. Como esa carta no se  habría de entregar a nadie, decidió abrirla para ver de qué trataba.   «Querido Dios —decía—: Soy una viuda de ochenta y cuatro años que vive de una pequeña  pensión. Ayer alguien robó mi bolsa, que tenía diez mil pesos. Era lo que me  quedaba de la quincena, y ahora voy a tener que esperar hasta mi próximo  cheque. No sé qué hacer.   »El próximo domingo es Navidad. Por eso invité a dos amigas mías a cenar; pero sin  dinero, no tendré qué ofrecerles. No tengo comida ni para mí misma, ni tampoco  tengo familia. ¡Eres todo lo que tengo, mi única esperanza!   »¿Podrías ayudarme? ¡Por favor!   »Atentamente, María.»   Fue tal el efecto que hizo la carta en aquel empleado del correo que decidió  mostrársela a sus compañeros de trabajo. Todos quedaron sorprendidos, y  comenzaron a donar de lo que tenían en sus bolsillos y carteras. Al final de la  tarde, habían aportado entre todos ocho mil ochocientos pesos. Así que los  pusieron en un sobre, forrados de papel aluminio, y los enviaron a la dirección  de María, la remitente. Esa tarde todos los empleados que habían participado en  la colecta sintieron un rico calorcito en el ambiente y una sensación de  satisfacción que no habían experimentado hacía mucho tiempo, de sólo pensar en  lo que habían hecho por María y sus amigas.   Algunos días después de la Navidad, llegó a la misma oficina de correos otra carta de  María. La reconocieron de inmediato por la escritura y porque iba dirigida a  Dios. Así que la abrieron, y todos, con mucha curiosidad, escucharon lo que  decía:   «Querido Dios: Con lágrimas en los ojos y con toda la gratitud de mi corazón te escribo  estas líneas para decirte que hemos pasado, mis amigas y yo, una de las mejores  Navidades de la vida, y todo por tu maravilloso regalo.   »Debes saber que siempre hemos sido fieles a tu Palabra y hemos seguido todos tus  mandamientos. Tal vez esa sea la razón de tu benevolencia con nosotras y en  especial conmigo. ¡Gracias, Señor!   »Por cierto, faltaban mil doscientos pesos, nada importante; ¡seguramente se los robaron  esos ladrones del correo!»   ¡Qué graciosa y a la vez injusta suposición la de aquella anciana! ¡Es el colmo que se imaginara que el dinero  faltante se lo hubieran robado precisamente las personas que con tanta  generosidad se habían esforzado por suplir lo que ella necesitaba para pasar la  Navidad! Así lo juzgamos todos los que escuchamos la historia, y sin embargo  con frecuencia somos culpables de lo mismo, aunque a la inversa. ¿Acaso no es  eso lo que hacemos cuando culpamos a Dios de darnos una vida insoportable,  siendo que Él ha hecho todo lo contrario? Él dio a su Hijo Jesucristo, quien  entregó su vida misma para que cada uno de nosotros pueda disfrutar de vida  plena y eterna.1 Más vale que nos aseguremos de reconocer  debidamente ese incomparable acto de caridad divina. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 3:16; 10:10]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Unos nacen con estrella»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/unos-nacen-con-estrella--69318914</link><description><![CDATA[(Día de los Reyes)   Era el año 1902 y la ciencia no estaba tan avanzada como para que recibieran previo aviso. De repente los  ensordeció un estallido pavoroso y quedaron sepultados bajo la lava del volcán.  Sintieron que el mundo se les venía encima, pero no tuvieron tiempo para  protegerse. La inmensa nube roja que la montaña Pelée escupió sobre la tierra  aniquiló en un instante a los treinta y cuatro mil habitantes de Saint Pierre  en la isla Martinica... a todos menos uno.   El que sobrevivió se llamaba Ludger Sylbaris. Era el único preso de la ciudad, y las paredes de la cárcel en que  estaba recluido habían sido construidas a prueba de fugas. De modo que el único  que se salvó fue el condenado.1   Hay quienes, al oír un caso insólito como este, investigarían a ver si aquel preso  nació de pie. Para ellos, eso explicaría su buena suerte porque, según la  antigua superstición popular, los que nacen con los pies por delante, y no de  cabeza, como es más habitual, tienen una vida mucho más afortunada que la de  los demás.2 En el caso del preso, el hecho de salir con vida lo  calificó de afortunado. Tal vez no le haya ido bien antes de ser encarcelado,  pero en última instancia eso es lo de menos.   Hay un refrán bastante conocido que es afín al modismo «nacer de pie». El refrán  dice: «Unos nacen con estrella, y otros nacen estrellados.» Si bien a todos nos  da a entender la distinta suerte de las personas, a muchos nos recuerda el  nacimiento del niño Jesús, el Hijo de Dios. Pudiera pensarse que la estrella  que guió a los reyes magos a Belén auguraba un futuro brillante para el niño.  ¿Acaso no la seguían aquellos sabios del Oriente porque se trataba del futuro  rey de los judíos?3 Pero ¿cómo podemos calificar de brillante el  futuro del tal «afortunado» si lo que le aguardaba era malentendidos,  traiciones y abandono por parte de sus amigos, y por parte suya, la abnegación,  el sacrificio y la entrega total hasta la muerte más cruel en plena juventud?4   El destino de Jesucristo, desde el día en que nació, era morir clavado en una cruz  por los pecados de todas las personas de todas las épocas.5 De modo  que, en sentido figurado, Él no nació ni de pie ni con estrella ni estrellado,  sino destinado a morir por nosotros, y eso no tiene nada que ver ni con la  buena ni con la mala fortuna... a no ser la buena fortuna nuestra. Porque a  raíz de su muerte premeditada, cada uno de nosotros puede ahora alcanzar su  propio destino divino, que es llegar a ser transformados según la imagen de ese  niño de Belén.6 Y lo irónico del caso es que, si nos proponemos  lograrlo, en vez de ser como aquel condenado que, sin merecerlo, fue el único  que se salvó cuando los demás murieron, seremos como el Único que murió, sin  merecerlo, para que los demás podamos salvarnos. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, Memoria del fuego III: El siglo del viento, 5a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1987), p. 8.                 2       Gregorio Doval, Del hecho al dicho (Madrid: Ediciones del Prado, 1995), p. 145.                 3       Mt 2:1-12                 4       Lc 18:31-34                 5       Mr 8:31                 6       Ro 8:29]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene06</guid><pubDate>Tue, 06 Jan 2026 08:21:05 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69318914/2026ene06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día de los Reyes)   Era el año 1902 y la ciencia no estaba tan avanzada como para que recibieran previo aviso. De repente los  ensordeció un estallido pavoroso y quedaron sepultados bajo la lava del volcán.  Sintieron que el mundo se les venía...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día de los Reyes)   Era el año 1902 y la ciencia no estaba tan avanzada como para que recibieran previo aviso. De repente los  ensordeció un estallido pavoroso y quedaron sepultados bajo la lava del volcán.  Sintieron que el mundo se les venía encima, pero no tuvieron tiempo para  protegerse. La inmensa nube roja que la montaña Pelée escupió sobre la tierra  aniquiló en un instante a los treinta y cuatro mil habitantes de Saint Pierre  en la isla Martinica... a todos menos uno.   El que sobrevivió se llamaba Ludger Sylbaris. Era el único preso de la ciudad, y las paredes de la cárcel en que  estaba recluido habían sido construidas a prueba de fugas. De modo que el único  que se salvó fue el condenado.1   Hay quienes, al oír un caso insólito como este, investigarían a ver si aquel preso  nació de pie. Para ellos, eso explicaría su buena suerte porque, según la  antigua superstición popular, los que nacen con los pies por delante, y no de  cabeza, como es más habitual, tienen una vida mucho más afortunada que la de  los demás.2 En el caso del preso, el hecho de salir con vida lo  calificó de afortunado. Tal vez no le haya ido bien antes de ser encarcelado,  pero en última instancia eso es lo de menos.   Hay un refrán bastante conocido que es afín al modismo «nacer de pie». El refrán  dice: «Unos nacen con estrella, y otros nacen estrellados.» Si bien a todos nos  da a entender la distinta suerte de las personas, a muchos nos recuerda el  nacimiento del niño Jesús, el Hijo de Dios. Pudiera pensarse que la estrella  que guió a los reyes magos a Belén auguraba un futuro brillante para el niño.  ¿Acaso no la seguían aquellos sabios del Oriente porque se trataba del futuro  rey de los judíos?3 Pero ¿cómo podemos calificar de brillante el  futuro del tal «afortunado» si lo que le aguardaba era malentendidos,  traiciones y abandono por parte de sus amigos, y por parte suya, la abnegación,  el sacrificio y la entrega total hasta la muerte más cruel en plena juventud?4   El destino de Jesucristo, desde el día en que nació, era morir clavado en una cruz  por los pecados de todas las personas de todas las épocas.5 De modo  que, en sentido figurado, Él no nació ni de pie ni con estrella ni estrellado,  sino destinado a morir por nosotros, y eso no tiene nada que ver ni con la  buena ni con la mala fortuna... a no ser la buena fortuna nuestra. Porque a  raíz de su muerte premeditada, cada uno de nosotros puede ahora alcanzar su  propio destino divino, que es llegar a ser transformados según la imagen de ese  niño de Belén.6 Y lo irónico del caso es que, si nos proponemos  lograrlo, en vez de ser como aquel condenado que, sin merecerlo, fue el único  que se salvó cuando los demás murieron, seremos como el Único que murió, sin  merecerlo, para que los demás podamos salvarnos. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, Memoria del fuego III: El siglo del viento, 5a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1987), p. 8.                 2       Gregorio Doval, Del hecho al dicho (Madrid: Ediciones del Prado, 1995), p. 145.                 3       Mt 2:1-12                 4       Lc 18:31-34                 5       Mr 8:31                 6       Ro 8:29]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Nos hemos casado, pero mi familia no lo sabe»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/nos-hemos-casado-pero-mi-familia-no-lo-sabe--69303758</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo veintiocho años de edad. Me enamoré de una mujer soltera... de  cuarenta y siete años de edad. Nuestra relación ha sido muy firme. Hemos estado  muy felices [y] nos hemos casado... Pero tengo un problema: Mi familia no lo sabe... porque pienso que sería tropiezo para nuestra  relación.   »Cada vez que hablo con mi familia, les miento y les digo que estoy solo. Pero mi conciencia no está tranquila.… ¿Qué hago?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »¡Lo felicitamos por su feliz matrimonio! Ojalá que más personas de nuestra  audiencia tuvieran matrimonios felices.   »Usted piensa que, si su familia se enterara, sería perjudicial para la relación que tienen. Al parecer, cree que miembros de su  familia harían o dirían cosas que pudieran interponerse entre los dos. Como no  nos dio más información al respecto, es evidente que usted piensa que su  familia no aprobará la diferencia de edades entre usted y su esposa, y que en  realidad tratarán de lograr que se separen. Tal vez tenga miedo de que lastimen  a su esposa emocionalmente y de que ella lo culpe a usted por lo que digan  ellos, o de que ella espere que usted esté de parte suya en contra de ellos, y  usted no está seguro si tiene la fuerza de voluntad para hacerlo. Quizá sus  padres aún lo traten a usted como un niño, a pesar de que ya tiene veintiocho  años y vive a cierta distancia de donde viven ellos.   »Cualquiera que sea la verdad acerca de la relación complicada que usted tiene con sus  padres, eso no tiene tanta importancia como el reconocer que el mentir no sólo  hará que le remuerda la conciencia, sino que también empeorará lo que sienten  de parte y parte el día en que sus padres al fin se enteren de que está casado.  Es probable que se sientan mucho más decepcionados por sus mentiras y su vida  secreta que por la edad de su esposa. Cada día que usted siga mintiéndoles sólo  contribuirá a empeorar la situación.   »Tanto Jesucristo como el apóstol Pablo citaron el pasaje del libro de Génesis que  dice que, cuando un hombre se casa, ha de dejar a su padre y a su madre y de unirse a su esposa.1 En este caso, el dejarlos indica no sólo distancia física sino también distanciamiento emocional. El momento en que un  hombre toma a su esposa como tal, su mayor lealtad (que pudo haber antes reservado para sus padres) se la debe ahora a su esposa. Sigue amando a sus padres y los honra, pero para que tenga un matrimonio feliz, su esposa siempre tiene que ocupar el primer lugar. Cuando un hombre permite que su familia se interponga entre él y su esposa, desintegra la unidad matrimonial que Dios dispuso que experimentaran como pareja. El vínculo afectivo entre los dos se debilita, y casi siempre resultan otros problemas. Ya es hora de que usted muestre madurez emocional y acepte la responsabilidad de su propia vida, aunque  sus padres no estén de acuerdo....   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el  enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice:  «Caso 140». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 2:24; Mt 19:5; Mr 10:7; Ef 5:31]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene05</guid><pubDate>Mon, 05 Jan 2026 08:21:03 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69303758/2026ene05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo veintiocho años de edad. Me enamoré de una mujer soltera... de  cuarenta y siete años de edad. Nuestra relación ha sido muy firme. Hemos estado  muy felices [y] nos hemos casado... Pero tengo un problema: Mi familia no lo sabe... porque pienso que sería tropiezo para nuestra  relación.   »Cada vez que hablo con mi familia, les miento y les digo que estoy solo. Pero mi conciencia no está tranquila.… ¿Qué hago?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »¡Lo felicitamos por su feliz matrimonio! Ojalá que más personas de nuestra  audiencia tuvieran matrimonios felices.   »Usted piensa que, si su familia se enterara, sería perjudicial para la relación que tienen. Al parecer, cree que miembros de su  familia harían o dirían cosas que pudieran interponerse entre los dos. Como no  nos dio más información al respecto, es evidente que usted piensa que su  familia no aprobará la diferencia de edades entre usted y su esposa, y que en  realidad tratarán de lograr que se separen. Tal vez tenga miedo de que lastimen  a su esposa emocionalmente y de que ella lo culpe a usted por lo que digan  ellos, o de que ella espere que usted esté de parte suya en contra de ellos, y  usted no está seguro si tiene la fuerza de voluntad para hacerlo. Quizá sus  padres aún lo traten a usted como un niño, a pesar de que ya tiene veintiocho  años y vive a cierta distancia de donde viven ellos.   »Cualquiera que sea la verdad acerca de la relación complicada que usted tiene con sus  padres, eso no tiene tanta importancia como el reconocer que el mentir no sólo  hará que le remuerda la conciencia, sino que también empeorará lo que sienten  de parte y parte el día en que sus padres al fin se enteren de que está casado.  Es probable que se sientan mucho más decepcionados por sus mentiras y su vida  secreta que por la edad de su esposa. Cada día que usted siga mintiéndoles sólo  contribuirá a empeorar la situación.   »Tanto Jesucristo como el apóstol Pablo citaron el pasaje del libro de Génesis que  dice que, cuando un hombre se casa, ha de dejar a su padre y a su madre y de unirse a su esposa.1 En este caso, el dejarlos indica no sólo distancia física sino también distanciamiento emocional. El momento en que un  hombre toma a su esposa como tal, su mayor lealtad (que pudo haber antes reservado para sus padres) se la debe ahora a su esposa. Sigue amando a sus padres y los honra, pero para que tenga un matrimonio feliz, su esposa siempre tiene que ocupar el primer lugar. Cuando un hombre permite que su familia se interponga entre él y su esposa, desintegra la unidad matrimonial que Dios dispuso que experimentaran como pareja. El vínculo afectivo entre los dos se debilita, y casi siempre resultan otros problemas. Ya es hora de que usted muestre madurez emocional y acepte la responsabilidad de su propia vida, aunque  sus padres no estén de acuerdo....   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el  enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice:  «Caso 140». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 2:24; Mt 19:5; Mr 10:7; Ef 5:31]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Yo no soy padre de la niña, pero la cuidaré como un padre»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/yo-no-soy-padre-de-la-nina-pero-la-cuidare-como-un-padre--69286766</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Vivo con mi esposa y mi hijo de cinco años.... Mi esposa está embarazada. También viven con nosotros tres niñas [a quienes sus padres  abandonaron a su suerte]. Nosotros les damos posada y comida....   »Una de ellas salió embarazada, pero no ama ni conoce bien al muchacho [con quien concibió] al bebé. Ella no quiere darlo a luz, y él no se  hace responsable [como padre biológico que es]. Nosotros le decimos que no lo  aborte, sino que al nacer lo dé en adopción.... Yo no cuento con los recursos  económicos para mantener a dos bebés.... A la niña le digo que yo no soy su  padre, pero que sí la cuidaré como un padre, y que puede contar conmigo y con  mi esposa. No la dejaré sola en este proceso tan duro.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Es usted un hombre muy sabio! Y tanto usted como su esposa son compasivos, generosos y clementes. Sabemos que Dios los bendecirá  por el cariño que les han mostrado a esas tres niñas. De hecho, Jesucristo  mismo enseñó acerca de lo que ustedes están haciendo, al concluir una de sus  parábolas como sigue:     »“Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: ‘Vengan ustedes, a quienes mi Padre  ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la  creación del mundo. Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed,  y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y  me vistieron....’   »”Y le contestarán los justos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de  beber? ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de  ropa y te vestimos?’ ... El  Rey les responderá: ‘Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis  hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.’”1   »Por medio de esta enseñanza, ¡Cristo dejó en claro que lo que usted está haciendo por esas niñas,  amigo mío, es como si lo estuviera haciendo directamente por Él! Y como usted  está siguiendo la enseñanza de Él, sabemos que Dios suplirá los fondos que  necesite. Él no sólo le dará una recompensa cuando llegue al cielo, sino que  también le proveerá de lo que necesite ahora.2   »... Lo felicitamos, junto con su esposa, por... haber hecho lo posible por salvar del aborto a la  criatura no deseada. Un esposo y una esposa amorosos podrán así recibir con los  brazos abiertos a esa criatura como sus padres adoptivos.   »Este es el momento de buscar a Dios y permitir que Él intervenga para proveer los recursos  económicos que usted necesita.... ¿Será usted el  líder espiritual de toda su familia de modo que la lleve a seguir a Cristo y a  depender de Él? Puede contar con que Él ha de cuidarlo a usted, tal como las  tres niñas pueden contar con que usted ha de cuidarlas a ellas.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 756. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 25:34-38,40                 2       Fil 4:19]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene03</guid><pubDate>Sat, 03 Jan 2026 09:20:46 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69286766/2026ene03.mp3" length="3893738" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Vivo con mi esposa y mi hijo de cinco años.... 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No la dejaré sola en este proceso tan duro.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Es usted un hombre muy sabio! Y tanto usted como su esposa son compasivos, generosos y clementes. Sabemos que Dios los bendecirá  por el cariño que les han mostrado a esas tres niñas. De hecho, Jesucristo  mismo enseñó acerca de lo que ustedes están haciendo, al concluir una de sus  parábolas como sigue:     »“Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: ‘Vengan ustedes, a quienes mi Padre  ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la  creación del mundo. Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed,  y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y  me vistieron....’   »”Y le contestarán los justos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de  beber? ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de  ropa y te vestimos?’ ... El  Rey les responderá: ‘Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis  hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.’”1   »Por medio de esta enseñanza, ¡Cristo dejó en claro que lo que usted está haciendo por esas niñas,  amigo mío, es como si lo estuviera haciendo directamente por Él! Y como usted  está siguiendo la enseñanza de Él, sabemos que Dios suplirá los fondos que  necesite. Él no sólo le dará una recompensa cuando llegue al cielo, sino que  también le proveerá de lo que necesite ahora.2   »... Lo felicitamos, junto con su esposa, por... haber hecho lo posible por salvar del aborto a la  criatura no deseada. Un esposo y una esposa amorosos podrán así recibir con los  brazos abiertos a esa criatura como sus padres adoptivos.   »Este es el momento de buscar a Dios y permitir que Él intervenga para proveer los recursos  económicos que usted necesita.... ¿Será usted el  líder espiritual de toda su familia de modo que la lleve a seguir a Cristo y a  depender de Él? Puede contar con que Él ha de cuidarlo a usted, tal como las  tres niñas pueden contar con que usted ha de cuidarlas a ellas.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 756. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 25:34-38,40                 2       Fil 4:19]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Por lo que hoy tiras, mañana suspiras»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-lo-que-hoy-tiras-manana-suspiras--69276932</link><description><![CDATA[«No consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se  le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco —comenta el prolífico  escritor uruguayo Eduardo Galeano—. No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los  pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los  planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a  ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios  hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales. ¡Se  entregaron inescrupulosamente a los desechables! Sí, ya lo sé. A nuestra  generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy  desechables!...   »Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida! ¡Es más! ¡Se  compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de  pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza....   »[En cambio, ahora] todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más  y más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos  cuarenta años que en toda la historia de la humanidad.   »... No es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el “guarde y guarde que alguna vez puede  servir para algo”, pasarse al “compre y bote que ya se viene el modelo nuevo”.  Hay que cambiar el auto cada tres años como máximo, porque si no, eres un arruinado....  [aunque el que tengas] esté en buen estado. ¡Y hay que vivir endeudado  eternamente para pagar el nuevo!...   »Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino  que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección  real.   »Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo  nombre.... Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que  no. Porque algún día las cosas podían volver a servir....   »Me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos....  ¡No lo voy a hacer! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos  son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables....   »... No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus  funciones, [o] que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos....   »Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos  las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la “bruja” como parte  de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy  lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la  “bruja” me gane de mano y sea yo el entregado.»1   Lo cierto es que, en este simpático artículo, Galeano da a entender que en su vida  no ha hecho más que llevar a la práctica los refranes que dicen: «Por lo que  hoy tiras, mañana suspiras»; así que: «Ten y retén, y vivirás bien».2 Y  a nosotros no nos queda más que decir: «Gracias, don Eduardo, por abogar por  los votos nupciales de permanecer con el cónyuge hasta que la muerte los  separe, tal como dispuso Dios cuando estableció el matrimonio.3 Y gracias  por expresar algo que confirma por qué el objetivo de Un Mensaje a la  Conciencia es despertar la conciencia del pueblo hispano a fin de rescatar los  valores morales y espirituales de nuestra sociedad. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, «Me caí del mundo y no sé cómo se entra», El Nuevo Diario.com 7 mayo 2010 &lt;http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/73888&gt; En línea 1 septiembre 2011.                 2       Refranero general ideológico español, compilado por Luis Martínez Kleiser (Madrid: Editorial Hernando, 1989), pp. 219,174.                 3       Mt 19:4-6; Mr 10:2-9]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene02</guid><pubDate>Fri, 02 Jan 2026 09:21:01 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69276932/2026ene02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«No consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se  le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco —comenta el prolífico  escritor uruguayo Eduardo Galeano—. 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La gente heredaba relojes de  pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza....   »[En cambio, ahora] todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más  y más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos  cuarenta años que en toda la historia de la humanidad.   »... No es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el “guarde y guarde que alguna vez puede  servir para algo”, pasarse al “compre y bote que ya se viene el modelo nuevo”.  Hay que cambiar el auto cada tres años como máximo, porque si no, eres un arruinado....  [aunque el que tengas] esté en buen estado. ¡Y hay que vivir endeudado  eternamente para pagar el nuevo!...   »Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino  que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección  real.   »Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo  nombre.... Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que  no. Porque algún día las cosas podían volver a servir....   »Me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos....  ¡No lo voy a hacer! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos  son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables....   »... No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus  funciones, [o] que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos....   »Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos  las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la “bruja” como parte  de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy  lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la  “bruja” me gane de mano y sea yo el entregado.»1   Lo cierto es que, en este simpático artículo, Galeano da a entender que en su vida  no ha hecho más que llevar a la práctica los refranes que dicen: «Por lo que  hoy tiras, mañana suspiras»; así que: «Ten y retén, y vivirás bien».2 Y  a nosotros no nos queda más que decir: «Gracias, don Eduardo, por abogar por  los votos nupciales de permanecer con el cónyuge hasta que la muerte los  separe, tal como dispuso Dios cuando estableció el matrimonio.3 Y gracias  por expresar algo que confirma por qué el objetivo de Un Mensaje a la  Conciencia es despertar la conciencia del pueblo hispano a fin de rescatar los  valores morales y espirituales de nuestra sociedad. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, «Me caí del mundo y no sé cómo se entra», El Nuevo Diario.com 7 mayo 2010 &lt;http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/73888&gt; En línea 1 septiembre 2011.                 2       Refranero general ideológico español, compilado por Luis Martínez Kleiser (Madrid: Editorial Hernando, 1989), pp. 219,174.                 3       Mt...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Tirar la casa por la ventana»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/tirar-la-casa-por-la-ventana--69266140</link><description><![CDATA[A fines del siglo dieciocho y principios del diecinueve hubo una costumbre muy curiosa que se popularizó en  España a raíz de la lotería instaurada en 1763 por orden del rey Carlos III.  Las personas que resultaban premiadas por la lotería tiraban por las ventanas  todos sus muebles y enseres viejos. Con eso daban a entender que desde ese  momento comenzaba para ellas una nueva vida de lujo y riqueza. La costumbre se  fue extendiendo hasta penetrar en el reino de Nápoles, que en aquel entonces  estaba bajo el dominio de los Borbones. Hoy se practica en muchos lugares del  sur de Italia, donde en la noche de Fin de Año la gente arroja toda clase de  objetos viejos como anuncio de fortuna y de bienestar para el nuevo año.1   Así tuvo su origen la frase «tirar la casa por la ventana». Entre los españoles se suponía que quienes la  expresaban se habían ganado la lotería. En cambio, entre los napolitanos  bastaba el solo deseo de ganarse la lotería o su equivalente en buena fortuna.  Para ellos el acto de tirar objetos viejos por la ventana era como regar  semillas de fe con la ferviente esperanza de que germinaran junto con el año  que entraba y que les produjeran el año nuevo más próspero de su vida.   Si bien estos dos pueblos latinos difieren en su manera de interpretar la frase,  tienen en común la idea de despojarse de lo viejo a fin de revestirse de lo  nuevo. Con ese simbolismo reflejan el deseo que todos tenemos de deshacernos de  las cosas viejas y adquirir cosas nuevas en su lugar. Eso no tiene nada de  extraño; es más, es común y corriente en la condición humana. Pero cuando lo  enfocamos mal, nos salimos de los linderos establecidos por Dios para nuestro  bienestar eterno. Eso es precisamente lo que sucede cuando queremos cambiar a  nuestra esposa, fiel amante que es, por una nueva amante, o cuando nos vamos al  extremo de perseguir a todo vapor el dinero, el poder y la fama, en lugar de  buscar la paz interior, la satisfacción de ser buen esposo o buena esposa, buen  padre o buena madre, buen hijo o buena hija, buen amigo o buena amiga.   Si el año entrante de veras deseamos una nueva vida, no haremos más que perder tiempo si la buscamos en cosas  externas como el lujo y la riqueza, porque éstas, a la larga, no satisfacen. Lo  único que de veras satisface es una renovación interna. Por eso a los efesios  San Pablo les escribió «con respecto a la vida que antes llevaban... que debían  quitarse el ropaje de la vieja naturaleza... y ponerse el... de la nueva,  creada a imagen de Dios».2 ¿Por qué no tomamos la resolución de  experimentar en carne propia esa misma renovación interna? De hacerlo así, cada  nuevo año que pase podremos testificar que la vida nueva en Cristo, el Hijo de  Dios, es la única lotería que tiene valor eterno. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Alberto Buitrago Jiménez, Dichos y frases hechas (Madrid: Espasa Calpe, 1997), pp. 402-03.                 2       Ef 4:22‑24]]></description><guid isPermaLink="false">2026ene01</guid><pubDate>Thu, 01 Jan 2026 09:21:05 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69266140/2026ene01.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>A fines del siglo dieciocho y principios del diecinueve hubo una costumbre muy curiosa que se popularizó en  España a raíz de la lotería instaurada en 1763 por orden del rey Carlos III.  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En cambio, entre los napolitanos  bastaba el solo deseo de ganarse la lotería o su equivalente en buena fortuna.  Para ellos el acto de tirar objetos viejos por la ventana era como regar  semillas de fe con la ferviente esperanza de que germinaran junto con el año  que entraba y que les produjeran el año nuevo más próspero de su vida.   Si bien estos dos pueblos latinos difieren en su manera de interpretar la frase,  tienen en común la idea de despojarse de lo viejo a fin de revestirse de lo  nuevo. Con ese simbolismo reflejan el deseo que todos tenemos de deshacernos de  las cosas viejas y adquirir cosas nuevas en su lugar. Eso no tiene nada de  extraño; es más, es común y corriente en la condición humana. Pero cuando lo  enfocamos mal, nos salimos de los linderos establecidos por Dios para nuestro  bienestar eterno. Eso es precisamente lo que sucede cuando queremos cambiar a  nuestra esposa, fiel amante que es, por una nueva amante, o cuando nos vamos al  extremo de perseguir a todo vapor el dinero, el poder y la fama, en lugar de  buscar la paz interior, la satisfacción de ser buen esposo o buena esposa, buen  padre o buena madre, buen hijo o buena hija, buen amigo o buena amiga.   Si el año entrante de veras deseamos una nueva vida, no haremos más que perder tiempo si la buscamos en cosas  externas como el lujo y la riqueza, porque éstas, a la larga, no satisfacen. Lo  único que de veras satisface es una renovación interna. Por eso a los efesios  San Pablo les escribió «con respecto a la vida que antes llevaban... que debían  quitarse el ropaje de la vieja naturaleza... y ponerse el... de la nueva,  creada a imagen de Dios».2 ¿Por qué no tomamos la resolución de  experimentar en carne propia esa misma renovación interna? 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Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Alberto Buitrago Jiménez, Dichos y frases hechas (Madrid: Espasa Calpe, 1997), pp. 402-03.                 2       Ef 4:22‑24]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El Maestro Inmortal» del béisbol</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-maestro-inmortal-del-beisbol--69257843</link><description><![CDATA[El 5 de septiembre de 1938 se disputó en Veracruz un partido por el campeonato del  circuito de verano de béisbol mexicano entre el Águila, el equipo local, y el Agrario  del Distrito Federal, liderado por el legendario lanzador Satchel Paige. Esa  tarde, Paige tuvo que ser relevado en la octava entrada, y el bateador de los  Rojos del Águila, que tenía el mejor promedio en la liga —.387—, conectó un  jonronazo con el que desempató el partido y le dio la victoria al lanzador de  su equipo, quien terminó el partido con doce ponches. Ese lanzador terminaría la  temporada como el mejor de la liga con el mayor número de ponches, el mejor  récord y el promedio más bajo de carreras limpias permitidas, 0.92. ¡Pero lo  más asombroso del caso es que aquel bateador campeón y aquel lanzador que  obtuvo la Triple Corona era el mismo jugador cubano, Martín Dihigo, que con  sobrada razón llegaría a ser conocido con los motes de «El Maestro» y «El  Inmortal»!1   Once días después, Dihigo se convirtió en el primero en conectar 6 hits en 6 turnos  al bate. El año anterior había sido el primero en lanzar un juego sin hits ni  carreras, y el año siguiente, en ese mismo circuito, habría de imponer el  récord de 34 ponches en dos juegos consecutivos.   Sin embargo, lo que le dio la mayor fama fue su  versatilidad en el terreno a lo largo de su carrera, que abarcó desde 1922  hasta 1953 como jugador y cómo mánager de diversos equipos de la Liga  Profesional Cubana y de las Ligas Negras norteamericanas, además de las de  México, Venezuela, República Dominicana y Puerto Rico. Era capaz de jugar en  todas las nueve posiciones, de correr como un venado, de batear con ambos  brazos, de lanzar con precisión milimétrica, de tirar con brazo de cañón y de  ganar campeonatos como mánager.2   Después de haber ingresado a los Salones de la Fama de Cuba en 1951 y de México en  1964, Martín Dihigo fue electo al Salón de la Fama de Cooperstown en Nueva York  en 1977, siendo el primer jugador cubano en lograrlo, y a los Salones de la  Fama en Venezuela y en República Dominicana en 2010, ¡convirtiéndose en él  único elegido en cinco países en la historia del béisbol!     En 1935, siendo mánager de los Cubanos de Nueva York, al darse cuenta de que su  paisano exestrella de las Ligas Negras, Cristóbal Torriente, estaba sumido en  el alcoholismo y la pobreza, Dihigo lo contrató como entrenador del equipo.3  A ese espíritu generoso se estaba refiriendo «El Cometa Cubano» Minnie Miñoso,  quien se crio en la provincia de Matanzas al igual que su ídolo Dihigo, cuando  lo describió como «un hombre grande, todo músculo sin una onza de grasa... pero  grande en todos los sentidos: como jugador, como mánager, como maestro y como  hombre».4   ¡Qué buen ejemplo nos dio aquel «Maestro Inmortal» del béisbol en cuanto a cómo  poner en práctica la enseñanza del Maestro Divino, Jesucristo, de que para ser  grande, hay que servir a los demás!5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Enrique García Villarreal, «Dihigo vs. Paige: El duelo que cambió el béisbol», Primer Bat, 29 mayo 2025 &lt;https://primerbat.com/2025/05/29/dihigo-vs-paige-el-duelo-que-cambio-el-beisbol&gt; En línea 4 julio 2025.                 2       Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga, «Semblanza para un Maestro Inmortal: Martín Dihigo», Periódico Cubadebate, 7 noviembre 2013 &lt;http://www.cubadebate.cu/opinion/2013/11/07/semblanza-para-un-maestro-inmortal-martin-dihigo&gt; En línea 4 julio 2025; Peter C. Bjarkman, «Martin Dihigo», Society for American Baseball Research (SABR) [Sociedad para la Investigación del Béisbol] &lt;https://sabr.org/bioproj/person/martin-dihigo&gt; En línea 4 julio 2025; y Thomas Harrigan, «Martín Dihigo: Mr. Versatility» [Mr. Versatilidad], mlb.com, 27 septiembre 2023 &lt;https://www.mlb.com/news/martin-dihigo-stories-facts-and-figures-to-know&gt; En línea 4 julio 2025.                 3       Bijan C. Bayne, «‘The Immortal’ Martin Dihigo may have been the best baseball player ever» [«El Inmortal» Martín Dihigo bien pudo haber sido el mejor jugador de béisbol de todos los tiempos], Andscape, 13 abril 2020 &lt;https://andscape.com/features/the-immortal-martin-dihigo-may-have-been-the-best-baseball-player-ever&gt; En línea 4 julio 2025.                 4       Bjarkman y Harrigan.                 5       Mt 20:25-28; Mr 10:42-45]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic31</guid><pubDate>Wed, 31 Dec 2025 09:21:04 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69257843/2025dic31.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El 5 de septiembre de 1938 se disputó en Veracruz un partido por el campeonato del  circuito de verano de béisbol mexicano entre el Águila, el equipo local, y el Agrario  del Distrito Federal, liderado por el legendario lanzador Satchel Paige. 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Ese lanzador terminaría la  temporada como el mejor de la liga con el mayor número de ponches, el mejor  récord y el promedio más bajo de carreras limpias permitidas, 0.92. ¡Pero lo  más asombroso del caso es que aquel bateador campeón y aquel lanzador que  obtuvo la Triple Corona era el mismo jugador cubano, Martín Dihigo, que con  sobrada razón llegaría a ser conocido con los motes de «El Maestro» y «El  Inmortal»!1   Once días después, Dihigo se convirtió en el primero en conectar 6 hits en 6 turnos  al bate. El año anterior había sido el primero en lanzar un juego sin hits ni  carreras, y el año siguiente, en ese mismo circuito, habría de imponer el  récord de 34 ponches en dos juegos consecutivos.   Sin embargo, lo que le dio la mayor fama fue su  versatilidad en el terreno a lo largo de su carrera, que abarcó desde 1922  hasta 1953 como jugador y cómo mánager de diversos equipos de la Liga  Profesional Cubana y de las Ligas Negras norteamericanas, además de las de  México, Venezuela, República Dominicana y Puerto Rico. Era capaz de jugar en  todas las nueve posiciones, de correr como un venado, de batear con ambos  brazos, de lanzar con precisión milimétrica, de tirar con brazo de cañón y de  ganar campeonatos como mánager.2   Después de haber ingresado a los Salones de la Fama de Cuba en 1951 y de México en  1964, Martín Dihigo fue electo al Salón de la Fama de Cooperstown en Nueva York  en 1977, siendo el primer jugador cubano en lograrlo, y a los Salones de la  Fama en Venezuela y en República Dominicana en 2010, ¡convirtiéndose en él  único elegido en cinco países en la historia del béisbol!     En 1935, siendo mánager de los Cubanos de Nueva York, al darse cuenta de que su  paisano exestrella de las Ligas Negras, Cristóbal Torriente, estaba sumido en  el alcoholismo y la pobreza, Dihigo lo contrató como entrenador del equipo.3  A ese espíritu generoso se estaba refiriendo «El Cometa Cubano» Minnie Miñoso,  quien se crio en la provincia de Matanzas al igual que su ídolo Dihigo, cuando  lo describió como «un hombre grande, todo músculo sin una onza de grasa... pero  grande en todos los sentidos: como jugador, como mánager, como maestro y como  hombre».4   ¡Qué buen ejemplo nos dio aquel «Maestro Inmortal» del béisbol en cuanto a cómo  poner en práctica la enseñanza del Maestro Divino, Jesucristo, de que para ser  grande, hay que servir a los demás!5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Enrique García Villarreal, «Dihigo vs. Paige: El duelo que cambió el béisbol», Primer Bat, 29 mayo 2025 &lt;https://primerbat.com/2025/05/29/dihigo-vs-paige-el-duelo-que-cambio-el-beisbol&gt; En línea 4 julio 2025.                 2       Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga, «Semblanza para un Maestro Inmortal: Martín Dihigo», Periódico Cubadebate, 7 noviembre 2013 &lt;http://www.cubadebate.cu/opinion/2013/11/07/semblanza-para-un-maestro-inmortal-martin-dihigo&gt; En línea 4 julio 2025; Peter C. Bjarkman, «Martin Dihigo», Society for American Baseball Research (SABR) [Sociedad para la Investigación del Béisbol] &lt;https://sabr.org/bioproj/person/martin-dihigo&gt; En línea 4 julio 2025; y Thomas Harrigan, «Martín Dihigo: Mr. Versatility» [Mr. Versatilidad], mlb.com, 27 septiembre 2023 &lt;https://www.mlb.com/news/martin-dihigo-stories-facts-and-figures-to-know&gt; En línea...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El pelotero cubano que una vez superó a «El Bambino»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-pelotero-cubano-que-una-vez-supero-a-el-bambino--69248138</link><description><![CDATA[«Si fuera posible que [Torriente y Méndez] jugaran conmigo en las Ligas Mayores,  ganaríamos el gallardete a más tardar en el mes de julio y nos iríamos a pescar  el resto de la temporada.» Esa fue la conclusión a la que llegó Babe «El  Bambino» Ruth sobre Cristóbal Torriente, a quien enfrentó en La Habana en 1920.1   Nacido en Cienfuegos, Cristóbal Carlos Torriente fue un fornido bateador zurdo que no  sólo conectaba jonrones sino también sencillos, dobles y triples hacia todas  las zonas del terreno con elevados promedios, hasta por encima de .400. Junto  con su extraordinario poder, Torriente, con asombrosa facilidad, conectaba las  bolas malas que le lanzaban tanto derechos como zurdos, y se desplazaba por las  bases vertiginosamente, robando y alcanzando bases extras. A la defensiva, fue  un portentoso jardinero central, sumándole a su velocidad un brazo potente y  certero que le sirvió para figurar también como lanzador.   De ahí que su actuación fuera estelar en sus doce temporadas con la Liga Profesional  Cubana entre 1913 y 1927, a la vez que lo era jugando en las Ligas Negras  norteamericanas entre 1913 y 1928. En sus 17 temporadas con las Ligas Negras se  destacó como líder en todas las categorías, incluso en bases alcanzadas y  carreras impulsadas, y condujo a Los Gigantes Americanos de Chicago al  campeonato de la Liga Nacional Negra en sus primeras tres temporadas entre 1920  y 1922.2   En 2006, sesenta y siete años después de su ingreso al Salón de la Fama del Béisbol  Cubano, Cristóbal Torriente fue electo al Salón de la Fama de Cooperstown en  Nueva York, a pesar de no haber podido jugar en las Grandes Ligas por el color  de su piel. En la página web de su membresía se le recuerda por una serie  histórica que se menciona en la placa y en el siguiente resumen de su carrera:   «En 1920, Torriente se estableció como una de las figuras legendarias del béisbol  cubano. Los Gigantes de Nueva York, que por entonces incluyeron en su nómina a  Babe Ruth, visitaron la Cuba natal de Torriente para enfrentar en una serie de  nueve partidos al equipo Almendares, por el que jugaba Torriente. En la serie,  Torriente superó en promedio de bateo y en jonrones a Ruth, y el equipo de casa  ganó la serie por un juego.»3     El tercero de esos partidos, jugado el 4 de noviembre, fue inolvidable. Esa tarde  el humilde cienfueguero conectó tres jonrones e impulsó seis carreras en cinco  veces al bate, mientras que «El Bambino» Babe Ruth, su legendario rival que  acababa de imponer la marca de 54 cuadrangulares en una temporada, no conectó  ni un solo hit.4   Trágicamente, lo que sí venció a Torriente fue su adicción al alcohol, culminando en su  muerte como tuberculoso, en extrema pobreza, a los 43 años de edad.5  En él se cumplió el siguiente «dicho de los sabios» en el libro de los  Proverbios: «¿De quién son los lamentos? ... ¡Del que no... deja de probar  licores!»6 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Matt Monagan, «The Cuban star who outslugged the Babe» [La estrella cubana que pegó más jonrones que el Bambino], mlb.com, 5 noviembre 2024 &lt;https://www.mlb.com/news/cristobal-torriente-beats-out-babe-ruth&gt; En línea 2 julio 2025.                 2       Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga, «Cristóbal Torriente: El Bambino... de Cienfuegos», Periódico Cubadebate, 27 marzo 2014 &lt;http://www.cubadebate.cu/opinion/2014/03/27/376133&gt; En línea 2 julio  2025.                 3       «About Cristóbal Torriente», National Baseball Hall of Fame, Cooperstown, N.Y. &lt;https://baseballhall.org/hall-of-famers/torriente-cristobal&gt; En línea 2 julio 2025.                 4       Jorge S. Figueredo, «November 4, 1920: The Day Torriente Outclassed Ruth» [El día en que Torriente superó a Babe Ruth], 1982 Baseball Research Journal [Revista de la Investigación del Béisbol] &lt;https://sabr.org/journal/article/november-4-1920-the-day-torriente-outclassed-ruth&gt; En línea 2 julio 2025.                 5       Martínez de Osaba                 6       Pr 23:29-30 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic30</guid><pubDate>Tue, 30 Dec 2025 08:47:25 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69248138/2025dic30.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Si fuera posible que [Torriente y Méndez] jugaran conmigo en las Ligas Mayores,  ganaríamos el gallardete a más tardar en el mes de julio y nos iríamos a pescar  el resto de la temporada.» Esa fue la conclusión a la que llegó Babe «El  Bambino» Ruth...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Si fuera posible que [Torriente y Méndez] jugaran conmigo en las Ligas Mayores,  ganaríamos el gallardete a más tardar en el mes de julio y nos iríamos a pescar  el resto de la temporada.» Esa fue la conclusión a la que llegó Babe «El  Bambino» Ruth sobre Cristóbal Torriente, a quien enfrentó en La Habana en 1920.1   Nacido en Cienfuegos, Cristóbal Carlos Torriente fue un fornido bateador zurdo que no  sólo conectaba jonrones sino también sencillos, dobles y triples hacia todas  las zonas del terreno con elevados promedios, hasta por encima de .400. Junto  con su extraordinario poder, Torriente, con asombrosa facilidad, conectaba las  bolas malas que le lanzaban tanto derechos como zurdos, y se desplazaba por las  bases vertiginosamente, robando y alcanzando bases extras. A la defensiva, fue  un portentoso jardinero central, sumándole a su velocidad un brazo potente y  certero que le sirvió para figurar también como lanzador.   De ahí que su actuación fuera estelar en sus doce temporadas con la Liga Profesional  Cubana entre 1913 y 1927, a la vez que lo era jugando en las Ligas Negras  norteamericanas entre 1913 y 1928. En sus 17 temporadas con las Ligas Negras se  destacó como líder en todas las categorías, incluso en bases alcanzadas y  carreras impulsadas, y condujo a Los Gigantes Americanos de Chicago al  campeonato de la Liga Nacional Negra en sus primeras tres temporadas entre 1920  y 1922.2   En 2006, sesenta y siete años después de su ingreso al Salón de la Fama del Béisbol  Cubano, Cristóbal Torriente fue electo al Salón de la Fama de Cooperstown en  Nueva York, a pesar de no haber podido jugar en las Grandes Ligas por el color  de su piel. En la página web de su membresía se le recuerda por una serie  histórica que se menciona en la placa y en el siguiente resumen de su carrera:   «En 1920, Torriente se estableció como una de las figuras legendarias del béisbol  cubano. Los Gigantes de Nueva York, que por entonces incluyeron en su nómina a  Babe Ruth, visitaron la Cuba natal de Torriente para enfrentar en una serie de  nueve partidos al equipo Almendares, por el que jugaba Torriente. En la serie,  Torriente superó en promedio de bateo y en jonrones a Ruth, y el equipo de casa  ganó la serie por un juego.»3     El tercero de esos partidos, jugado el 4 de noviembre, fue inolvidable. Esa tarde  el humilde cienfueguero conectó tres jonrones e impulsó seis carreras en cinco  veces al bate, mientras que «El Bambino» Babe Ruth, su legendario rival que  acababa de imponer la marca de 54 cuadrangulares en una temporada, no conectó  ni un solo hit.4   Trágicamente, lo que sí venció a Torriente fue su adicción al alcohol, culminando en su  muerte como tuberculoso, en extrema pobreza, a los 43 años de edad.5  En él se cumplió el siguiente «dicho de los sabios» en el libro de los  Proverbios: «¿De quién son los lamentos? ... ¡Del que no... deja de probar  licores!»6 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Matt Monagan, «The Cuban star who outslugged the Babe» [La estrella cubana que pegó más jonrones que el Bambino], mlb.com, 5 noviembre 2024 &lt;https://www.mlb.com/news/cristobal-torriente-beats-out-babe-ruth&gt; En línea 2 julio 2025.                 2       Juan A. 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Series Americanas, y [permitió un solo] hit, conectado  en el noveno inning. ¡El negrito estuvo a un paso [de no conceder ningún hit o  carrera] a un equipo de Las Mayores! Pero... no paró ahí.... Méndez... lanzó  [también los dos juegos siguientes], colgándoles veinticinco [innings  consecutivos sin permitir carreras], ¡una hazaña! ...   »Él pudo ser el primer cubano en Grandes Ligas, pero lo impidió la discriminación racial  [que marcó al béisbol desde su surgimiento... hasta fines de la primera mitad  del siglo XX]. Cuentan que [la] hazaña [de Méndez] ante el Cincinnati hizo  exclamar [a John McGraw, el] mánager de los Gigantes de Nueva York: “... Si me  lo pintan con cal, me lo llevo a los Estados Unidos...”   »[Fue] precisamente John McGraw [quien le dio] su seudónimo, pues al regresar a su  país declaró: “He visto en Cuba un Diamante Negro”».1 El mismísimo  Babe Ruth comentó sobre su visita a Cuba en 1920: «Si fuera posible que  [Torriente y Méndez] jugaran conmigo en las Ligas Mayores, ganaríamos el  gallardete a más tardar en el mes de julio y nos iríamos a pescar el resto de  la temporada.»2   «[Entre sus grandes logros, Méndez] fue primero en porcentaje de [juegos] ganados y  perdidos de la Liga Profesional Cubana después de 1902, [con un promedio de]  .731... [y] encabezó [los juegos sin permitir carreras] en cinco [temporadas],  [propinando] veinte [en total].   »[Muy merecidamente, José Méndez, El Diamante Negro,] fue seleccionado entre los Cien  Mejores Atletas del Siglo XX en Cuba; en 1939... fue elevado al... Salón de la  Fama del Béisbol Cubano...; ese mismo año engrosó el de las Ligas Negras; y  también por sus méritos, a pesar de no jugar en las Grandes Ligas, en el 2006  fue electo al Salón de la Fama de Cooperstown en Nueva York.»   Así reseña el cronista deportivo  cubano Juan Antonio Martínez de Osaba y Goenaga la  extraordinaria carrera de José Méndez con relación al racismo en el béisbol  profesional de la época.3 La sección «Sobre José Méndez» en la  página web del Salón de la Fama de Cooperstown aborda el mismo tema al citar  las memorias de la esposa de John McGraw, en las que ella «recuerda cómo John  deploraba abiertamente el fracaso del béisbol —incluso su propio fracaso— al no  desechar las normas culturales existentes o no escritas —o lo que fuera— y  contratar a jugadores sin que importara su raza o su color».4   Gracias a Dios, el único color que nos acredita para formar parte del equipo de  seguidores de su Hijo Jesucristo es el rojo, ya que es la sangre que Él vertió  por nosotros en la cruz del Calvario lo que nos limpia de todo pecado, y que  cuando le pedimos perdón por nuestros pecados, Él nos lo concede ¡sin que  importe si esos pecados son como la púrpura o como el rojo más vivo!5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga, «Un Diamante... del más allá», Periódico Cubadebate, 27 junio 2013 &lt;http://www.cubadebate.cu/opinion/2013/06/27/un-diamante-del-mas-alla&gt; En línea 30 junio 2025; Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga, «Las raíces racistas del béisbol cubano prerrevolucionario», Periódico Cubadebate, 8 septiembre 2012 &lt;http://www.cubadebate.cu/opinion/2012/09/08/las-raices-racistas-del-beisbol-cubano-prerrevolucionario&gt; En línea 30 junio 2025.                 2       Matt Monagan, «The Cuban star who outslugged the Babe» [La estrella cubana que pegó más jonrones que el Bambino], mlb.com, 5 noviembre 2024 &lt;https://www.mlb.com/news/cristobal-torriente-beats-out-babe-ruth&gt; En línea 30 junio 2025.                 3       Martínez de Osaba, «Un Diamante... del más allá».                 4       «About José Méndez», National Baseball Hall of Fame, Cooperstown, N.Y. &lt;https://baseballhall.org/hall-of-famers/mendez-jose&gt; En línea 30 junio 2025.                 5       Is 1:18; 1Jn 1:7-9]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic29</guid><pubDate>Mon, 29 Dec 2025 09:21:17 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69237019/2025dic29.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día del Béisbol Cubano)   «En noviembre de 1908, [el pelotero cubano José Méndez] fue seleccionado para  [lanzar] contra los Rojos de Cincinnati, de las Grandes Ligas, de visita en  Cuba para una de las... 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Salón de la  Fama del Béisbol Cubano...; ese mismo año engrosó el de las Ligas Negras; y  también por sus méritos, a pesar de no jugar en las Grandes Ligas, en el 2006  fue electo al Salón de la Fama de Cooperstown en Nueva York.»   Así reseña el cronista deportivo  cubano Juan Antonio Martínez de Osaba y Goenaga la  extraordinaria carrera de José Méndez con relación al racismo en el béisbol  profesional de la época.3 La sección «Sobre José Méndez» en la  página web del Salón de la Fama de Cooperstown aborda el mismo tema al citar  las memorias de la esposa de John McGraw, en las que ella «recuerda cómo John  deploraba abiertamente el fracaso del béisbol —incluso su propio fracaso— al no  desechar las normas culturales existentes o no escritas —o lo que fuera— y  contratar a jugadores sin que importara su raza o su color».4   Gracias a Dios, el único color que nos acredita para formar parte del equipo de  seguidores de su Hijo Jesucristo es el rojo, ya que es la sangre que Él vertió  por nosotros en la cruz del Calvario lo que nos limpia de todo pecado, y que  cuando le pedimos perdón por nuestros pecados, Él nos lo concede ¡sin que  importe si esos pecados son como la púrpura o como el rojo más vivo!5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan A. 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Todo era felicidad hasta que la mamá decidió  irse a vivir al exterior, diciéndome que eso no interrumpiría mi relación con  la niña y que todo seguiría igual.   »Pasados unos meses comenzaron los problemas. Ella siempre estaba ocupada y ya no me dejaba hablar  con la niña.... Pero ella me decía que eso no importaba, pues me estaba  enviando fotos y videos. Aun así, yo en ningún momento he desamparado a la niña  en su manutención. Ahora la niña tiene tres años, y el dolor que me embarga es  muy grande, ya que me he dado cuenta de que a veces me chantajea.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Cuánto sentimos lo que usted ha perdido! No podemos imaginarnos el dolor que siente por tener a su hija fuera de su alcance y no  poder hacer nada al respecto.   »Si su hija hubiera nacido estando usted casado, el derecho legal de formar parte de la vida de ella le  correspondería. Y si las leyes de su país lo permitían, usted también habría  podido legalmente impedir que la mamá se la llevara.   »Sin embargo, como no está casado con ella, ¿sabe si hizo que constara el nombre de usted como el padre biológico  en el certificado de nacimiento de su hija? Si es así, entonces usted debe  tener determinados derechos. Un abogado pudiera aconsejarle cómo proceder....   »Admiramos el que esté cumpliendo fielmente con la manutención de su hija a pesar de no poder verla. Debe  asegurarse de guardar la constancia que prueba lo que usted está aportando a  fin de que algún día, cuando su hija ya sea adulta, pueda mostrarle que usted  siempre proveyó para su sustento.     »También le recomendamos que le envíe a su hija una carta cada semana. De aquí hasta que  sepa leer, las cartas pueden constar de dibujos que usted haga y de fotos de sí  mismo. Prepare diez o veinte sobres por adelantado. Así cada semana estará  listo para meter algo dentro del sobre y enviarlo. Tome una foto de lo que está  enviando y guarde cada una. Algún día esas fotos comprobarán que usted estaba  tratando de comunicarse con ella de la única manera que podía.   »Tener que esperar quince años parece toda una eternidad, pero pasarán antes de lo que se imagina. Cuando  llegue el momento, su hija será adulta y usted podrá mostrarle la prueba de  todo lo que usted hizo. Entonces podrá reanudar la relación con ella, y esa  relación puede durar varias décadas.   »Pase lo que pase, pídale a Dios que le brinde su ayuda. Él puede darle paciencia y paz. Pídale que le dé  sabiduría en el trato que tenga con la madre de su hija. Y no pierda la  esperanza, sino haga más bien planes para el futuro.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 755. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic27</guid><pubDate>Sat, 27 Dec 2025 08:22:39 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69216912/2025dic27.mp3" length="3893738" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace tres años nació mi única hija.... Todo era felicidad hasta que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace tres años nació mi única hija.... Todo era felicidad hasta que la mamá decidió  irse a vivir al exterior, diciéndome que eso no interrumpiría mi relación con  la niña y que todo seguiría igual.   »Pasados unos meses comenzaron los problemas. Ella siempre estaba ocupada y ya no me dejaba hablar  con la niña.... Pero ella me decía que eso no importaba, pues me estaba  enviando fotos y videos. Aun así, yo en ningún momento he desamparado a la niña  en su manutención. Ahora la niña tiene tres años, y el dolor que me embarga es  muy grande, ya que me he dado cuenta de que a veces me chantajea.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Cuánto sentimos lo que usted ha perdido! No podemos imaginarnos el dolor que siente por tener a su hija fuera de su alcance y no  poder hacer nada al respecto.   »Si su hija hubiera nacido estando usted casado, el derecho legal de formar parte de la vida de ella le  correspondería. Y si las leyes de su país lo permitían, usted también habría  podido legalmente impedir que la mamá se la llevara.   »Sin embargo, como no está casado con ella, ¿sabe si hizo que constara el nombre de usted como el padre biológico  en el certificado de nacimiento de su hija? Si es así, entonces usted debe  tener determinados derechos. Un abogado pudiera aconsejarle cómo proceder....   »Admiramos el que esté cumpliendo fielmente con la manutención de su hija a pesar de no poder verla. Debe  asegurarse de guardar la constancia que prueba lo que usted está aportando a  fin de que algún día, cuando su hija ya sea adulta, pueda mostrarle que usted  siempre proveyó para su sustento.     »También le recomendamos que le envíe a su hija una carta cada semana. De aquí hasta que  sepa leer, las cartas pueden constar de dibujos que usted haga y de fotos de sí  mismo. Prepare diez o veinte sobres por adelantado. Así cada semana estará  listo para meter algo dentro del sobre y enviarlo. Tome una foto de lo que está  enviando y guarde cada una. Algún día esas fotos comprobarán que usted estaba  tratando de comunicarse con ella de la única manera que podía.   »Tener que esperar quince años parece toda una eternidad, pero pasarán antes de lo que se imagina. Cuando  llegue el momento, su hija será adulta y usted podrá mostrarle la prueba de  todo lo que usted hizo. Entonces podrá reanudar la relación con ella, y esa  relación puede durar varias décadas.   »Pase lo que pase, pídale a Dios que le brinde su ayuda. Él puede darle paciencia y paz. Pídale que le dé  sabiduría en el trato que tenga con la madre de su hija. Y no pierda la  esperanza, sino haga más bien planes para el futuro.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 755. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«La batalla más peligrosa de su vida»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-batalla-mas-peligrosa-de-su-vida--69208700</link><description><![CDATA[«Triptofanito y Lisina están a punto de librar la batalla más peligrosa de toda su vida. El  maravilloso Reino del Cuerpo Humano, donde habitan, se ve amenazado por un  enemigo desconocido: llegó una nueva enfermedad respiratoria que ha sido  noticia no sólo en los condados del Cuerpo sino en el mundo entero. Nuestros  amigos no pierden un momento y convocan a un congreso presidido por la sabia  neurona C-MAN-TI-K, quien, junto a sus colegas, 100-TIFI-K y A-B-DIS descifran  la identidad del invasor: el virus de la Influenza. Así comienza la travesía de  los pequeños viajeros que han llevado a más de tres generaciones de lectores a  recorridos fantásticos e inolvidables, primero por el cuerpo humano y luego por  la célula para, en esta ocasión, derrotar a un villano que parece invencible.»  Con eso resumen los editores de la Editorial Joaquín Mortiz del Grupo Planeta  el libro escrito por el renombrado médico cirujano Julio Frenk y su coautor  Andrés García Barrios, titulado Triptofanito  y la batalla contra la influenza.   El doctor Pablo Kuri Morales, experto en epidemiología y salud pública, recomienda  el libro mediante esta breve reseña: «De manera ágil y entretenida, pero  precisa y clara, y en ocasiones magistral, nos explica los procesos de la  enfermedad, alcanzando tantos detalles como no es usual encontrar en libros de  divulgación científica.»1   Por su parte, el doctor Adolfo Martínez Palomo comenta: «La persona (niño, adolescente  o adulto) que lea Triptofanito y la  batalla contra la influenza no sólo pasará un rato agradable, sino, sobre  todo, aprenderá los conceptos fundamentales sobre el virus de la influenza, su  modo de transmisión, las formas de reducir el contagio y el valor del  tratamiento con antivirales y vacunas.»2   El penúltimo párrafo es un buen ejemplo del espíritu del libro:   «El peligro no había terminado.... El Virus de la Influenza seguía ahí afuera, en  otros cuerpos humanos, quizás en muchos barandales, perillas de puertas,  libros..., mutando una y otra vez.... Era necesario tener cuidado, seguir  cumpliendo las medidas de higiene, acordarse de lavarse las manos, no saludar  de mano y beso, no acudir a trabajar enfermo...»3   El año después de la publicación de este tercer libro de la serie de Triptofanito, en una entrevista el  doctor Frenk explicó que había escrito el primero a los diecinueve años de  edad, cuando aún era estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad  Nacional Autónoma de México. El curso de fisiología lo había motivado a explicarles  a los jóvenes el funcionamiento del cuerpo en forma de novela. Para su sorpresa  y gran satisfacción, aún después de más de treinta años estudiantes de medicina  le comentaban que la lectura de Triptofanito los había impulsado a definirse por esa vocación.4   Quiera Dios que, con la misma pasión que movió al doctor Frenk a dedicarse a la misión  permanente de mejorar la salud y el bienestar de personas alrededor del mundo,5  también nosotros, al igual que Juan el apóstol, oremos por nuestros hermanos en  todo el mundo para que disfruten de buena salud tanto física como espiritual.6 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Andrés García Barrios y Julio Frenk, Triptofanito y la batalla contra la influenza (Ciudad de México: Editorial Planeta Mexicana, bajo el sello editorial Joaquín Mortiz, 2009) &lt;https://www.planetadelibros.com.mx/libro-triptofanito-y-la-batalla-contra-la-influenza/155451&gt; En línea 2 abril 2020.                 2       Adolfo Martínez Palomo, «Triptofanito y la batalla contra la influenza», 26 agosto 2009 &lt;http://www.cronica.com.mx/notas/2009/453899.html&gt; En línea 2 abril 2020.                 3       Ibíd.                 4       Mario de la Piedra Matute, «Entrevista al Dr. Julio Frenk», AAPAUNAM: Academia, Ciencia y Cultura, 28 mayo 2010, p. 153 &lt;https://medigraphic.com/pdfs/aapaunam/pa-2010/pa103f.pdf&gt; En línea 2 abril 2020.                 5       «President Julio Frenk: Biografía», Office of the President, University of Miami &lt;https://president.miami.edu/about/bio-spanish/index.html&gt; En línea 3 abril 2020.                 6       3Jn 2]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic26</guid><pubDate>Fri, 26 Dec 2025 09:22:33 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69208700/2025dic26.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Triptofanito y Lisina están a punto de librar la batalla más peligrosa de toda su vida. El  maravilloso Reino del Cuerpo Humano, donde habitan, se ve amenazado por un  enemigo desconocido: llegó una nueva enfermedad respiratoria que ha sido  noticia...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Triptofanito y Lisina están a punto de librar la batalla más peligrosa de toda su vida. El  maravilloso Reino del Cuerpo Humano, donde habitan, se ve amenazado por un  enemigo desconocido: llegó una nueva enfermedad respiratoria que ha sido  noticia no sólo en los condados del Cuerpo sino en el mundo entero. Nuestros  amigos no pierden un momento y convocan a un congreso presidido por la sabia  neurona C-MAN-TI-K, quien, junto a sus colegas, 100-TIFI-K y A-B-DIS descifran  la identidad del invasor: el virus de la Influenza. Así comienza la travesía de  los pequeños viajeros que han llevado a más de tres generaciones de lectores a  recorridos fantásticos e inolvidables, primero por el cuerpo humano y luego por  la célula para, en esta ocasión, derrotar a un villano que parece invencible.»  Con eso resumen los editores de la Editorial Joaquín Mortiz del Grupo Planeta  el libro escrito por el renombrado médico cirujano Julio Frenk y su coautor  Andrés García Barrios, titulado Triptofanito  y la batalla contra la influenza.   El doctor Pablo Kuri Morales, experto en epidemiología y salud pública, recomienda  el libro mediante esta breve reseña: «De manera ágil y entretenida, pero  precisa y clara, y en ocasiones magistral, nos explica los procesos de la  enfermedad, alcanzando tantos detalles como no es usual encontrar en libros de  divulgación científica.»1   Por su parte, el doctor Adolfo Martínez Palomo comenta: «La persona (niño, adolescente  o adulto) que lea Triptofanito y la  batalla contra la influenza no sólo pasará un rato agradable, sino, sobre  todo, aprenderá los conceptos fundamentales sobre el virus de la influenza, su  modo de transmisión, las formas de reducir el contagio y el valor del  tratamiento con antivirales y vacunas.»2   El penúltimo párrafo es un buen ejemplo del espíritu del libro:   «El peligro no había terminado.... El Virus de la Influenza seguía ahí afuera, en  otros cuerpos humanos, quizás en muchos barandales, perillas de puertas,  libros..., mutando una y otra vez.... Era necesario tener cuidado, seguir  cumpliendo las medidas de higiene, acordarse de lavarse las manos, no saludar  de mano y beso, no acudir a trabajar enfermo...»3   El año después de la publicación de este tercer libro de la serie de Triptofanito, en una entrevista el  doctor Frenk explicó que había escrito el primero a los diecinueve años de  edad, cuando aún era estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad  Nacional Autónoma de México. El curso de fisiología lo había motivado a explicarles  a los jóvenes el funcionamiento del cuerpo en forma de novela. Para su sorpresa  y gran satisfacción, aún después de más de treinta años estudiantes de medicina  le comentaban que la lectura de Triptofanito los había impulsado a definirse por esa vocación.4   Quiera Dios que, con la misma pasión que movió al doctor Frenk a dedicarse a la misión  permanente de mejorar la salud y el bienestar de personas alrededor del mundo,5  también nosotros, al igual que Juan el apóstol, oremos por nuestros hermanos en  todo el mundo para que disfruten de buena salud tanto física como espiritual.6 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Andrés García Barrios y Julio Frenk, Triptofanito y la batalla contra la influenza (Ciudad de México: Editorial Planeta Mexicana, bajo el sello editorial Joaquín Mortiz, 2009) &lt;https://www.planetadelibros.com.mx/libro-triptofanito-y-la-batalla-contra-la-influenza/155451&gt; En línea 2 abril 2020.                 2       Adolfo Martínez Palomo, «Triptofanito y la batalla contra la influenza», 26 agosto 2009 &lt;http://www.cronica.com.mx/notas/2009/453899.html&gt; En línea 2 abril 2020.                 3       Ibíd.                 4       Mario de la Piedra Matute, «Entrevista al Dr. Julio Frenk», AAPAUNAM: Academia, Ciencia y Cultura, 28 mayo 2010, p. 153...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Estoy dando más de lo que recibo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/estoy-dando-mas-de-lo-que-recibo--69202642</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mi esposa no tolera mucho que yo sea amoroso. Sin embargo, a mí me encanta estar  con ella y con nuestras dos hijas....   »En lo personal, valoro mucho tener relaciones íntimas con mi esposa, pero ella casi siempre está cansada, le duele  la cabeza o simplemente me dice que debo esperar.... Soy seguidor de Cristo, y  amo a mi esposa.... Pero siento que en la relación estoy dando más de lo que  recibo.   »Por ejemplo, ella suele salir al menos una vez al mes con sus amigas.... Yo, en cambio, no salgo con mis amigos porque prefiero  quedarme cuidando a nuestras hijas.... ¿Qué puedo hacer para equilibrar la  balanza desde mi punto de vista?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Es admirable que usted reconozca que su punto de vista es probablemente diferente al de su esposa. Y es sabio de su parte  que admita que los dos puntos de vista son igualmente válidos.   »Con relación al tiempo que pasa su esposa con las amigas, el hacerlo una vez al mes  nos parece muy provechoso. Las mujeres, especialmente las madres, necesitan  conversar con otras que son como ellas. Les sirve recordar que todas tienen  dificultades y retos parecidos. De hecho, por esa misma razón le aconsejamos  que también usted pase tiempo con sus amigos cada mes.   »En cuanto a la intimidad, Dios creó a los hombres y a las mujeres de modo que fueran diferentes en muchos  aspectos. Esa es, por supuesto, una generalización, pero las madres suelen  gastar todas sus energías en el cuidado de sus hijos, y con frecuencia tienen  muy poca energía de sobra para sus esposos. Para las mujeres, la intimidad  física es como un postre; hay algo en su cerebro que les dice que no pueden  disfrutarlo sino hasta después de terminar de comer la carne y el arroz. En  este caso, la carne y el arroz son el cuidado de los hijos y el aseo de la  casa.   »Por otra parte, Dios creó a los hombres con la capacidad de compartimentar. Casi todos  los hombres pueden hacer a un lado sus preocupaciones por sus hijos y por el  hogar cuando quieren concentrarse en la intimidad. La mayoría de las mujeres no  pueden hacer eso, aunque sea lo que se ve en las películas. Así que cuando el  hombre comienza a mostrar afecto, la mujer en seguida piensa en todo lo que  falta por hacer antes de poder corresponder al afecto, y por eso parece  mostrarse indiferente.   »Le recomendamos que haga la prueba de lavar los platos después de la cena, de doblar y guardar la ropa  lavada, y de ayudar a los hijos con sus tareas escolares y con lo demás que  deben hacer antes de acostarse. No se concentre tanto en lo mucho que está haciendo  usted sino en lo mucho que está aliviando la carga de su esposa. Cuando ella  vea que a usted de veras le importa todo lo que ella tiene que hacer, sentirá  más afecto por usted. Y si la ayuda sin esperar nada a cambio, ella se dará  cuenta, y es probable que le quede algo de energía para usted.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 875. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic25</guid><pubDate>Thu, 25 Dec 2025 09:21:03 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69202642/2025dic25.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mi esposa no tolera mucho que yo sea amoroso. Sin embargo, a mí me...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mi esposa no tolera mucho que yo sea amoroso. Sin embargo, a mí me encanta estar  con ella y con nuestras dos hijas....   »En lo personal, valoro mucho tener relaciones íntimas con mi esposa, pero ella casi siempre está cansada, le duele  la cabeza o simplemente me dice que debo esperar.... Soy seguidor de Cristo, y  amo a mi esposa.... Pero siento que en la relación estoy dando más de lo que  recibo.   »Por ejemplo, ella suele salir al menos una vez al mes con sus amigas.... Yo, en cambio, no salgo con mis amigos porque prefiero  quedarme cuidando a nuestras hijas.... ¿Qué puedo hacer para equilibrar la  balanza desde mi punto de vista?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Es admirable que usted reconozca que su punto de vista es probablemente diferente al de su esposa. Y es sabio de su parte  que admita que los dos puntos de vista son igualmente válidos.   »Con relación al tiempo que pasa su esposa con las amigas, el hacerlo una vez al mes  nos parece muy provechoso. Las mujeres, especialmente las madres, necesitan  conversar con otras que son como ellas. Les sirve recordar que todas tienen  dificultades y retos parecidos. De hecho, por esa misma razón le aconsejamos  que también usted pase tiempo con sus amigos cada mes.   »En cuanto a la intimidad, Dios creó a los hombres y a las mujeres de modo que fueran diferentes en muchos  aspectos. Esa es, por supuesto, una generalización, pero las madres suelen  gastar todas sus energías en el cuidado de sus hijos, y con frecuencia tienen  muy poca energía de sobra para sus esposos. Para las mujeres, la intimidad  física es como un postre; hay algo en su cerebro que les dice que no pueden  disfrutarlo sino hasta después de terminar de comer la carne y el arroz. En  este caso, la carne y el arroz son el cuidado de los hijos y el aseo de la  casa.   »Por otra parte, Dios creó a los hombres con la capacidad de compartimentar. Casi todos  los hombres pueden hacer a un lado sus preocupaciones por sus hijos y por el  hogar cuando quieren concentrarse en la intimidad. La mayoría de las mujeres no  pueden hacer eso, aunque sea lo que se ve en las películas. Así que cuando el  hombre comienza a mostrar afecto, la mujer en seguida piensa en todo lo que  falta por hacer antes de poder corresponder al afecto, y por eso parece  mostrarse indiferente.   »Le recomendamos que haga la prueba de lavar los platos después de la cena, de doblar y guardar la ropa  lavada, y de ayudar a los hijos con sus tareas escolares y con lo demás que  deben hacer antes de acostarse. No se concentre tanto en lo mucho que está haciendo  usted sino en lo mucho que está aliviando la carga de su esposa. Cuando ella  vea que a usted de veras le importa todo lo que ella tiene que hacer, sentirá  más afecto por usted. Y si la ayuda sin esperar nada a cambio, ella se dará  cuenta, y es probable que le quede algo de energía para usted.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 875. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¿Dónde están los juguetes?»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/donde-estan-los-juguetes--69192391</link><description><![CDATA[(Canción cantada por Carlos Rey en audio y en video)   —Mamá, ¿dónde están los juguetes?<br />         Mamá, el Niño no los trajo.       —Será que no vio tu cartica<br />         que pusiste en la noche sobre tus chancletitas.       —Mamá, hoy me siento muy triste;<br />         Mamá, el Niño no me quiere.       —Será que tú hiciste algo malo<br />         y el Niñito lo supo; por eso no los trajo.       —Mi amor, ya no te sientas triste;<br />         mi amor, si a tu lado me tienes.<br />         //Y así esperaremos juntos,<br />         rezaremos al cielo hasta el año que viene.//       «¿Qué hay de aquella voz que preguntaba a su mamá dónde están los juguetes? —pregunta Valentina Lares Martiz en Caracas  como corresponsal de El Tiempo en diciembre de 2006, aludiendo a la  canción del compositor venezolano Oswaldo Oropeza—.... Raquel Castaños se hizo célebre... con “Mamá, ¿dónde están los  juguetes?”.... Su vida quedó enclavada en el mundo del espectáculo desde que  grabó esa canción a los siete años, cuando era integrante del coro infantil Los  Pájaros.       »... Castaños [es] hoy referencia obligada para todo el que quiera saber de la  canción venezolana. Más de treinta discos engrosan su hoja de vida....  “Raquelita”: Así la llaman aún muchísimos venezolanos, que no pueden dejar de  verla como la niña prodigio....»1       De ahí que la periodista colombiana pregunte qué fue de la niña venezolana que  interpretó la canción. Pero ¿qué de los niños de carne y hueso que representa  aquel niño creado por su autor? Esos son los genuinos protagonistas de la  canción, los que no reciben juguetes ni en la Nochebuena ni en el Día de los  Reyes... mientras que otros niños alrededor del mundo reciben tantos juguetes  que no saben ni qué hacer con ellos. A los niños que no reciben nada, la  Navidad los decepciona por completo. Por razones ajenas a su voluntad y a la de  quienes cuidan de ellos —si son lo bastante afortunados  para tener a alguien que los cuide y los quiera— han de conformarse cada año con esperar a ver si el destino les  depara algo mejor el año que viene.       ¡Qué triste que, además de carecer de lo que otros dan por sentado, muchos de esos niños malnutridos crecen  creyéndose el cuento de que la culpa de su privación la tiene Dios o la tienen  ellos, presuntamente porque el Niño Dios pasó de largo por su casa, o se hizo  el de la vista gorda, o no tenía tiempo para leer su carta, o los está  castigando por haberse portado mal! Lo cierto es que Jesucristo, aquel Niño  Dios que vino al mundo para hacerse hombre y vivir rodeado de niños como ellos,  no los quiere castigar sino perdonar cuando hacen algo malo y le piden perdón,  porque sí los quiere. Cristo ama tanto a los niños que dio su vida por ellos  para que pudieran vivir en el cielo por toda la eternidad,2 que vale  infinitamente más que todos los juguetes del mundo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Valentina Lares M., «“Himnos” navideños son venezolanos», eltiempo.com, 24 diciembre 2006 &lt;http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM‑2327542&gt;; Valentina Lares Martiz, «Canciones de Navidad más famosas en América Latina y sus intérpretes son de origen venezolano», eltiempo.com, 26 diciembre 2006 &lt;http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS‑3379010&gt;.                 2       Mr 8:36-37; 10:13-16; Jn 1:14; 3:16; 1Jn 1:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic24</guid><pubDate>Wed, 24 Dec 2025 08:21:24 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69192391/2025dic24.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Canción cantada por Carlos Rey en audio y en video)   —Mamá, ¿dónde están los juguetes?
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         que pusiste en la noche sobre tus chancletitas.       —Mamá, hoy me siento muy...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Canción cantada por Carlos Rey en audio y en video)   —Mamá, ¿dónde están los juguetes?<br />         Mamá, el Niño no los trajo.       —Será que no vio tu cartica<br />         que pusiste en la noche sobre tus chancletitas.       —Mamá, hoy me siento muy triste;<br />         Mamá, el Niño no me quiere.       —Será que tú hiciste algo malo<br />         y el Niñito lo supo; por eso no los trajo.       —Mi amor, ya no te sientas triste;<br />         mi amor, si a tu lado me tienes.<br />         //Y así esperaremos juntos,<br />         rezaremos al cielo hasta el año que viene.//       «¿Qué hay de aquella voz que preguntaba a su mamá dónde están los juguetes? —pregunta Valentina Lares Martiz en Caracas  como corresponsal de El Tiempo en diciembre de 2006, aludiendo a la  canción del compositor venezolano Oswaldo Oropeza—.... Raquel Castaños se hizo célebre... con “Mamá, ¿dónde están los  juguetes?”.... Su vida quedó enclavada en el mundo del espectáculo desde que  grabó esa canción a los siete años, cuando era integrante del coro infantil Los  Pájaros.       »... Castaños [es] hoy referencia obligada para todo el que quiera saber de la  canción venezolana. Más de treinta discos engrosan su hoja de vida....  “Raquelita”: Así la llaman aún muchísimos venezolanos, que no pueden dejar de  verla como la niña prodigio....»1       De ahí que la periodista colombiana pregunte qué fue de la niña venezolana que  interpretó la canción. Pero ¿qué de los niños de carne y hueso que representa  aquel niño creado por su autor? Esos son los genuinos protagonistas de la  canción, los que no reciben juguetes ni en la Nochebuena ni en el Día de los  Reyes... mientras que otros niños alrededor del mundo reciben tantos juguetes  que no saben ni qué hacer con ellos. A los niños que no reciben nada, la  Navidad los decepciona por completo. Por razones ajenas a su voluntad y a la de  quienes cuidan de ellos —si son lo bastante afortunados  para tener a alguien que los cuide y los quiera— han de conformarse cada año con esperar a ver si el destino les  depara algo mejor el año que viene.       ¡Qué triste que, además de carecer de lo que otros dan por sentado, muchos de esos niños malnutridos crecen  creyéndose el cuento de que la culpa de su privación la tiene Dios o la tienen  ellos, presuntamente porque el Niño Dios pasó de largo por su casa, o se hizo  el de la vista gorda, o no tenía tiempo para leer su carta, o los está  castigando por haberse portado mal! Lo cierto es que Jesucristo, aquel Niño  Dios que vino al mundo para hacerse hombre y vivir rodeado de niños como ellos,  no los quiere castigar sino perdonar cuando hacen algo malo y le piden perdón,  porque sí los quiere. Cristo ama tanto a los niños que dio su vida por ellos  para que pudieran vivir en el cielo por toda la eternidad,2 que vale  infinitamente más que todos los juguetes del mundo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Valentina Lares M., «“Himnos” navideños son venezolanos», eltiempo.com, 24 diciembre 2006 &lt;http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM‑2327542&gt;; Valentina Lares Martiz, «Canciones de Navidad más famosas en América Latina y sus intérpretes son de origen venezolano», eltiempo.com, 26 diciembre 2006 &lt;http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS‑3379010&gt;.                 2       Mr 8:36-37; 10:13-16; Jn 1:14; 3:16; 1Jn 1:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Nació para ser rey</title><link>https://www.spreaker.com/episode/nacio-para-ser-rey--69179779</link><description><![CDATA[No tuvo ni voz ni voto en el asunto: nació para ser rey. Debido a la muerte  prematura de su padre, lo nombraron rey el día mismo de su nacimiento, 17 de  mayo de 1886. Así que su madre María  Cristina de Austria gobernó en su lugar, como regente, hasta 1902,  cuando él cumplió los dieciséis años. Pero se le consideró rey de España desde  casi siete meses antes de nacer, cuando su madre, ya viuda, estaba esperando su  nacimiento, junto con todo el reino, sin saber si sería varón, y por lo tanto  el heredero al trono en lugar de la Princesa María de las Mercedes, que era la  hija mayor.1   Desde luego, se trata de Alfonso XIII, el abuelo del rey Juan Carlos I y  el bisabuelo del rey Felipe VI. El comienzo y el fin de su reinado pueden  entonces resumirse de la siguiente manera: Debido a la muerte de su padre  Alfonso XII, víctima de la tuberculosis tres días antes de cumplir apenas  veintiocho años de edad, Alfonso XIII llegó al trono español cuando nació, y lo  ocupó desde que se le declaró mayor de edad en 1902 hasta que se proclamó la  Segunda República el 14 de abril de 1931. Ese mismo día, tras las  elecciones municipales en las que triunfaron los partidos republicanos, se  reunió por última vez como rey con su Consejo de Ministros, y les leyó su  renuncia.   Acto seguido, Alfonso XIII se marchó rumbo al exilio, conduciendo él mismo su propio  Duesenberg J, un coche deportivo descapotable que era una maravilla de la automoción con más de 200 caballos de fuerza.2  Tres días después, el pueblo español leyó a su vez, en el diario ABC, aquel  histórico manifiesto de despedida de Alfonso XIII, que comenzaba con  estas palabras: «Las elecciones  celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi  pueblo.»3   Así como Alfonso XIII hijo de Alfonso XII, Jesucristo el Hijo de Dios también nació para ser rey. Y, al igual que el  pueblo español, el pueblo judío tuvo que esperar con paciencia el día de su  nacimiento. Pero a diferencia de Alfonso XIII, cuando Jesús nació, su pueblo no  lo reconoció como tal,4 sino sólo unos sabios del Oriente que  viajaron hasta Judea para adorarlo como el que había nacido rey de los judíos.5  Y no llegó entonces a ocupar el trono ni presentó su renuncia por escrito en  sus juicios ante el Consejo de los judíos ni ante el gobernador romano Poncio  Pilato. Se limitó a decir: «Mi reino no es de este mundo», y eso porque Pilato  le preguntó si era el rey de los judíos.6 Pero sí renunció a la vida  misma cuando la entregó por su pueblo, que somos nosotros, en la cruz del  Calvario, con un letrero encima de la cabeza que lo identificaba prematuramente  como rey,7 ya que desde el principio Dios dispuso que Cristo  resucitaría, se desterraría, subiría al cielo y volvería posteriormente montado  en un caballo blanco para ocupar el trono de toda la tierra, conduciendo Él  mismo a los ejércitos del cielo en su regreso a modo de entrada triunfal como  Rey de reyes y Señor de señores.8 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Moniek, «The Latent Queen: Maria de las Mercedes» (La reina latente: María de las Mercedes), History of Royal Women (Historia de mujeres de la realeza), 16 enero 2015 &lt;https://www.historyofroyalwomen.com/spain/latent-queen-maria-de-las-mercedes&gt; En línea 2 julio 2019.                 2       Manuel J. Prieto, «Alfonso XIII fue rey desde antes de nacer y se exilió conduciendo su propio coche» &lt;https://www.curistoria.com/2018/11/alfonso-xiii-rey-antes-nacimiento-exilio-coche.html&gt; En línea 1 julio 2019.                 3       «Al país», Diario ABC, Madrid, 17 abril 1931 &lt;http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/ madrid/abc/1931/04/17/003.html&gt; En línea 4 julio 2019.                 4       Jn 1:11                 5       Mt 2:1-12                 6       Jn 19:28-40                 7       Mt 27:37; Mr 15:26; Lc 23:38; Jn 19:19-20                 8       Zac 14:1-4; Hch 1:9-11; Jud 14-15; Ap 1:7; 11:15; 19:11-16]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic23</guid><pubDate>Tue, 23 Dec 2025 09:21:31 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69179779/2025dic23.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>No tuvo ni voz ni voto en el asunto: nació para ser rey. 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El comienzo y el fin de su reinado pueden  entonces resumirse de la siguiente manera: Debido a la muerte de su padre  Alfonso XII, víctima de la tuberculosis tres días antes de cumplir apenas  veintiocho años de edad, Alfonso XIII llegó al trono español cuando nació, y lo  ocupó desde que se le declaró mayor de edad en 1902 hasta que se proclamó la  Segunda República el 14 de abril de 1931. Ese mismo día, tras las  elecciones municipales en las que triunfaron los partidos republicanos, se  reunió por última vez como rey con su Consejo de Ministros, y les leyó su  renuncia.   Acto seguido, Alfonso XIII se marchó rumbo al exilio, conduciendo él mismo su propio  Duesenberg J, un coche deportivo descapotable que era una maravilla de la automoción con más de 200 caballos de fuerza.2  Tres días después, el pueblo español leyó a su vez, en el diario ABC, aquel  histórico manifiesto de despedida de Alfonso XIII, que comenzaba con  estas palabras: «Las elecciones  celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi  pueblo.»3   Así como Alfonso XIII hijo de Alfonso XII, Jesucristo el Hijo de Dios también nació para ser rey. Y, al igual que el  pueblo español, el pueblo judío tuvo que esperar con paciencia el día de su  nacimiento. Pero a diferencia de Alfonso XIII, cuando Jesús nació, su pueblo no  lo reconoció como tal,4 sino sólo unos sabios del Oriente que  viajaron hasta Judea para adorarlo como el que había nacido rey de los judíos.5  Y no llegó entonces a ocupar el trono ni presentó su renuncia por escrito en  sus juicios ante el Consejo de los judíos ni ante el gobernador romano Poncio  Pilato. Se limitó a decir: «Mi reino no es de este mundo», y eso porque Pilato  le preguntó si era el rey de los judíos.6 Pero sí renunció a la vida  misma cuando la entregó por su pueblo, que somos nosotros, en la cruz del  Calvario, con un letrero encima de la cabeza que lo identificaba prematuramente  como rey,7 ya que desde el principio Dios dispuso que Cristo  resucitaría, se desterraría, subiría al cielo y volvería posteriormente montado  en un caballo blanco para ocupar el trono de toda la tierra, conduciendo Él  mismo a los ejércitos del cielo en su regreso a modo de entrada triunfal como  Rey de reyes y Señor de señores.8 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Moniek, «The Latent Queen: Maria de las Mercedes» (La reina latente: María de las Mercedes), History of Royal Women (Historia de mujeres de la realeza), 16 enero 2015 &lt;https://www.historyofroyalwomen.com/spain/latent-queen-maria-de-las-mercedes&gt; En línea 2 julio 2019.                 2       Manuel J. 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Sí, pero es una razón más ignorada que oculta, ya que los tales  nobles sostenían el brazo en alto para mostrar la filigrana de venas azuladas  bajo su pálida piel. Con sus venas azuladas pretendían demostrar su genealogía,  comprobando así que no habían mezclado su sangre con la de los moros o los  judíos. Y por su palidez se distinguían de los campesinos y trabajadores que se bronceaban bajo  el sol.   Según el historiador británico Robert Lacey en su obra titulada Aristócratas,  ese concepto de «sangre azul» para referirse a la nobleza y a la aristocracia  nació en la España del siglo noveno.1 Lo cierto es que se arraigó a  tal grado en la sociedad que muchos aún piensan que se refiere exclusivamente a  los reyes, y que sea la razón por la que al príncipe que va al rescate de una  dama en apuros se le conozca, en español, con el nombre de príncipe azul.2   Sin embargo, otra explicación en cuanto al origen de la «sangre azul», igualmente  digna de consideración, es que se debe a la argiria o al saturnismo. Las dos  son enfermedades que hacen que la piel y otras partes del cuerpo tomen un tono azulado. La argiria la contrae quien ha sido expuesto  excesiva y prolongadamente a la plata, mientras que el saturnismo lo contrae  quien ha ingerido un alto índice de plomo. A los aristócratas en particular,  sin saberlo, la plata y el plomo los iba intoxicando poco a poco al comer y  beber todos los días con cubiertos y copas de plata, como también en vasos,  jarras y botellas de cristal.   Es que, desde la antigüedad, al vidrio se le añadía plomo para hacerlo transparente y sobre todo brillante,  convirtiéndolo así en cristal, que se usaba comúnmente para hacer vasos, jarras  y botellas de gran valor y belleza destinados en gran parte a la aristocracia.  El beber todos los días en tales vasos, como también almacenar vinos durante  largo tiempo en botellas fabricadas de ese modo, hacía que el líquido acabara  pasando al cuerpo del aristócrata que lo bebía y que, con el paso del tiempo,  lo fuera intoxicando. Por eso en la actualidad está controlado y  restringido el nivel del plomo que contiene el cristal empleado para fabricar  objetos de uso común.3   Uno de los relatos más conocidos de la historia universal, que se lee, se recita y  se dramatiza alrededor del mundo en cada Navidad, es el del nacimiento de un  niño que los profetas de Israel anunciaron que llegaría a ser rey. En calidad  de Hijo de Dios, uno de los nombres que se le darían era Príncipe de paz.4  Pero no iba a ser un príncipe azul como los que van al rescate de una dama en  apuros, sino que vendría «para servir y para dar su vida en rescate por  muchos».5 Y no haría alarde de realeza ni de presunta «sangre azul»,  sino que, como un Salvador «realmente» humilde, derramaría su sangre, tan roja  como la nuestra, para sanarnos de la enfermedad mortal del pecado.6  Más vale que permitamos que venga a nuestro rescate ese Príncipe, llamado Jesús  porque su misión era salvarnos de nuestros pecados.7 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Robert Lacey, Aristocrats (New York: Little, Brown and Company, 1983), citado en Gonzalo López Sánchez, «¿Por qué se dice que los reyes tienen sangre azul?», ABC Casa del Rey, Madrid, 20 junio 2014 &lt;https://www.abc.es/casa-del-rey/20140620/abci-reyes-sangre-azul-201406191335.html&gt; En línea 28 junio 2019.                 2       López Sánchez                 3       Manuel J. Prieto, «El origen de la sangre azul de los reyes y los aristócratas» &lt;https://www.curistoria.com/2017/10/el-origen-de-la-sangre-azul-de-los.html&gt; En línea 28 junio 2019.                 4       Is 9:6-7; Mi 5:2                 5       Mt 20:28                 6       Zac 9:9-10; 1Jn 1:7                 7       Mt 1:18–2:12]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic22</guid><pubDate>Mon, 22 Dec 2025 09:21:44 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69164897/2025dic22.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>¿Habrá alguna razón oculta por la que los nobles de antaño sostenían en alto el brazo  de su espada? 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Según el historiador británico Robert Lacey en su obra titulada Aristócratas,  ese concepto de «sangre azul» para referirse a la nobleza y a la aristocracia  nació en la España del siglo noveno.1 Lo cierto es que se arraigó a  tal grado en la sociedad que muchos aún piensan que se refiere exclusivamente a  los reyes, y que sea la razón por la que al príncipe que va al rescate de una  dama en apuros se le conozca, en español, con el nombre de príncipe azul.2   Sin embargo, otra explicación en cuanto al origen de la «sangre azul», igualmente  digna de consideración, es que se debe a la argiria o al saturnismo. Las dos  son enfermedades que hacen que la piel y otras partes del cuerpo tomen un tono azulado. La argiria la contrae quien ha sido expuesto  excesiva y prolongadamente a la plata, mientras que el saturnismo lo contrae  quien ha ingerido un alto índice de plomo. A los aristócratas en particular,  sin saberlo, la plata y el plomo los iba intoxicando poco a poco al comer y  beber todos los días con cubiertos y copas de plata, como también en vasos,  jarras y botellas de cristal.   Es que, desde la antigüedad, al vidrio se le añadía plomo para hacerlo transparente y sobre todo brillante,  convirtiéndolo así en cristal, que se usaba comúnmente para hacer vasos, jarras  y botellas de gran valor y belleza destinados en gran parte a la aristocracia.  El beber todos los días en tales vasos, como también almacenar vinos durante  largo tiempo en botellas fabricadas de ese modo, hacía que el líquido acabara  pasando al cuerpo del aristócrata que lo bebía y que, con el paso del tiempo,  lo fuera intoxicando. Por eso en la actualidad está controlado y  restringido el nivel del plomo que contiene el cristal empleado para fabricar  objetos de uso común.3   Uno de los relatos más conocidos de la historia universal, que se lee, se recita y  se dramatiza alrededor del mundo en cada Navidad, es el del nacimiento de un  niño que los profetas de Israel anunciaron que llegaría a ser rey. En calidad  de Hijo de Dios, uno de los nombres que se le darían era Príncipe de paz.4  Pero no iba a ser un príncipe azul como los que van al rescate de una dama en  apuros, sino que vendría «para servir y para dar su vida en rescate por  muchos».5 Y no haría alarde de realeza ni de presunta «sangre azul»,  sino que, como un Salvador «realmente» humilde, derramaría su sangre, tan roja  como la nuestra, para sanarnos de la enfermedad mortal del pecado.6  Más vale que permitamos que venga a nuestro rescate ese Príncipe, llamado Jesús  porque su misión era salvarnos de nuestros pecados.7 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Robert Lacey, Aristocrats (New York: Little, Brown and Company, 1983), citado en Gonzalo López Sánchez, «¿Por qué se dice que los reyes tienen sangre azul?», ABC Casa del Rey, Madrid, 20 junio 2014 &lt;https://www.abc.es/casa-del-rey/20140620/abci-reyes-sangre-azul-201406191335.html&gt; En línea 28 junio 2019.                 2       López Sánchez                 3       Manuel J. 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Luego me enteré de que tenía novio y que dormía en la casa de él. Rompió  mi alma en pedazos, y dejé de verla y hablarle por varios meses....   »Ahora mi hija menor, que tiene diecisiete años... empezó la universidad.... Descubrí en su celular que tiene  un lenguaje muy sucio, que miente, que toma licor con sus compañeros... y que  se tomaba fotos desnuda y se las enviaba a un joven con el que charlaba....  Además, es... irrespetuosa....   »No sé en qué fallé.... Mi motivo de oración es que Dios se apiade de ellas y que yo muera ya [para no ver a mis  hijas en esas condiciones].»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Algunas personas, al enterarse de su situación, no se van a sorprender. Es que saben,  al igual que usted, que lamentablemente las relaciones sexuales  extramatrimoniales, el lenguaje vulgar, el tomar licor y mentir son conductas  comunes y corrientes para muchos jóvenes.... En cambio, usted tiene una visión  del mundo diferente de los demás, basada en la fe que tiene en un Dios personal  que ama a las hijas suyas y desea lo mejor para ellas.   »Sin embargo, ¿qué pensarán sus hijas acerca del deseo que usted tiene de morir a causa de la conducta de  ellas? ¿Acaso su deseo de morir hará que ellas admiren su relación con Dios?  ...   »Usted dice que no habló con su hija mayor por varios meses. ¿Cree que con ese enojo le demostró a ella  adecuadamente el amor de Dios? ¿No será que ella asocia ese enojo con un Dios  vengativo y exigente?   »Su hija mayor ya es adulta, y como tal tiene derecho de vivir con quien mejor le  parezca. Usted no tiene que estar de acuerdo con la decisión de ella, pero no  por eso deja ella de ser la hija a quien ama. Es un gran error alejar a  nuestros hijos adultos a causa de que se niegan a vivir en obediencia a  nuestras reglas y normas.   »En cambio, su otra hija todavía es menor de edad. Ahora que usted está enterada de las actividades de ella, le  recomendamos que haga lo que pueda para protegerla de esa conducta tan  peligrosa.   »La mayor parte del tiempo, el poder que tienen los padres y las madres es económico. Déjele en claro a su  hija menor que usted no pagará la cuenta de su teléfono móvil a no ser que  tenga acceso para revisar los mensajes de ella. El hecho de que esté enviando  fotos de sí misma desnuda demuestra que ella no comprende los peligros que eso  implica o encierra. Para la seguridad de ella, le recomendamos que erija  barreras al imponer condiciones para lo que usted está dispuesta a pagar.   »Por último, mantenga la calma, no amenace, no haga nada estando enojada, y dependa  de Dios como su guía.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 754. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic20</guid><pubDate>Sat, 20 Dec 2025 15:00:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69164898/2025dic20.mp3" length="3893738" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unos meses mi hija mayor, que tiene veinticinco años... llegó con...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unos meses mi hija mayor, que tiene veinticinco años... llegó con la noticia de que se iba de la casa a vivir  sola. Luego me enteré de que tenía novio y que dormía en la casa de él. Rompió  mi alma en pedazos, y dejé de verla y hablarle por varios meses....   »Ahora mi hija menor, que tiene diecisiete años... empezó la universidad.... Descubrí en su celular que tiene  un lenguaje muy sucio, que miente, que toma licor con sus compañeros... y que  se tomaba fotos desnuda y se las enviaba a un joven con el que charlaba....  Además, es... irrespetuosa....   »No sé en qué fallé.... Mi motivo de oración es que Dios se apiade de ellas y que yo muera ya [para no ver a mis  hijas en esas condiciones].»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Algunas personas, al enterarse de su situación, no se van a sorprender. Es que saben,  al igual que usted, que lamentablemente las relaciones sexuales  extramatrimoniales, el lenguaje vulgar, el tomar licor y mentir son conductas  comunes y corrientes para muchos jóvenes.... En cambio, usted tiene una visión  del mundo diferente de los demás, basada en la fe que tiene en un Dios personal  que ama a las hijas suyas y desea lo mejor para ellas.   »Sin embargo, ¿qué pensarán sus hijas acerca del deseo que usted tiene de morir a causa de la conducta de  ellas? ¿Acaso su deseo de morir hará que ellas admiren su relación con Dios?  ...   »Usted dice que no habló con su hija mayor por varios meses. ¿Cree que con ese enojo le demostró a ella  adecuadamente el amor de Dios? ¿No será que ella asocia ese enojo con un Dios  vengativo y exigente?   »Su hija mayor ya es adulta, y como tal tiene derecho de vivir con quien mejor le  parezca. Usted no tiene que estar de acuerdo con la decisión de ella, pero no  por eso deja ella de ser la hija a quien ama. Es un gran error alejar a  nuestros hijos adultos a causa de que se niegan a vivir en obediencia a  nuestras reglas y normas.   »En cambio, su otra hija todavía es menor de edad. Ahora que usted está enterada de las actividades de ella, le  recomendamos que haga lo que pueda para protegerla de esa conducta tan  peligrosa.   »La mayor parte del tiempo, el poder que tienen los padres y las madres es económico. Déjele en claro a su  hija menor que usted no pagará la cuenta de su teléfono móvil a no ser que  tenga acceso para revisar los mensajes de ella. El hecho de que esté enviando  fotos de sí misma desnuda demuestra que ella no comprende los peligros que eso  implica o encierra. Para la seguridad de ella, le recomendamos que erija  barreras al imponer condiciones para lo que usted está dispuesta a pagar.   »Por último, mantenga la calma, no amenace, no haga nada estando enojada, y dependa  de Dios como su guía.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 754. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El sueño de María»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-sueno-de-maria--69130771</link><description><![CDATA[«Tuve un sueño, José. En realidad, no lo pude comprender, pero me parece que se  trataba del nacimiento de nuestro hijo....   »La gente estaba haciendo preparativos, con varias semanas de anticipación.  Adornaban sus casas de colores brillantes, estrenaban ropa, salían de compras  muchas veces y volvían con muchísimos regalos. Era un tanto extraño, pues los  regalos no eran para nuestro hijo. Los envolvían en hermosos papeles y los  ataban con preciosos moños, y luego los ponían debajo de un árbol.   »Sí, José, un árbol, y dentro de sus casas: un árbol decorado, con sus ramas llenas  de esferas y un gran número de adornos. Algunos de esos adornos despedían una  luz encantadora. En lo más alto del árbol había una figura realmente hermosa.  Me pareció que era una estrella o un ángel.   »Era un ambiente muy acogedor. Todos estaban contentos y sonrientes, emocionados por  los regalos que se daban unos a otros.   »Pero, ¿sabes qué, José? No quedó ni un solo regalo para nuestro hijo. Me dio la  impresión de que nadie lo conocía, ya que nunca mencionaron su nombre. ¿No te  parece extraño que la gente trabaje y gaste tanto en los preparativos para  celebrar el cumpleaños de alguien a quien ni siquiera mencionan?   »Tuve la extraña sensación de que, si nuestro hijo hubiera estado en esa fiesta, lo  habrían tratado como a un desconocido. Todo lucía hermoso y la gente se veía  feliz; sin embargo, sentí muchas ganas de llorar.   »¡Qué tristeza para Jesús, no ser invitado a su propia fiesta de cumpleaños! Menos  mal que sólo fue un sueño. ¿Te imaginas lo terrible que sería si eso se hiciera  realidad?»   Este cuento de autor desconocido que lleva por título «El sueño de María» nos hace  reflexionar sobre lo que se ha hecho una costumbre muy arraigada en nuestra  sociedad. Se trata de la práctica de hacer caso omiso del Cumpleañero más  importante del género humano. ¿Acaso no se le concede a su nacimiento tanta  importancia que marca la división de la historia? Las designaciones «antes de  Cristo» y «después de Cristo» lo ponen de relieve como el Personaje por  excelencia de la historia universal. Con razón que a la Virgen María le  pareciera tan extraña la manera como actualmente celebramos el cumpleaños de su  hijo. Es como si todos, menos Cristo, cumpliéramos años ese mismo día.   Si bien no tiene sentido que hagamos caso omiso del Cumpleañero más importante del  género humano, es porque ese hijo de María, y por eso llamado «el Hijo del  hombre» en los Evangelios, era también el Hijo de Dios. Dios nuestro Creador,  que nos hizo a su imagen y semejanza, se humilló y tomó nuestra naturaleza  humana, naciendo en un pesebre, para que nosotros pudiéramos nacer de nuevo y  algún día ser glorificados, asemejándonos a Él en su naturaleza divina.   El verdadero sueño de María era que el mundo reconociera a su hijo Jesucristo como  el Hijo de Dios. ¡Qué hermoso sería si eso se hiciera realidad! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic19</guid><pubDate>Fri, 19 Dec 2025 09:21:17 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69130771/2025dic19.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Tuve un sueño, José. En realidad, no lo pude comprender, pero me parece que se  trataba del nacimiento de nuestro hijo....   »La gente estaba haciendo preparativos, con varias semanas de anticipación.  Adornaban sus casas de colores brillantes,...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Tuve un sueño, José. En realidad, no lo pude comprender, pero me parece que se  trataba del nacimiento de nuestro hijo....   »La gente estaba haciendo preparativos, con varias semanas de anticipación.  Adornaban sus casas de colores brillantes, estrenaban ropa, salían de compras  muchas veces y volvían con muchísimos regalos. Era un tanto extraño, pues los  regalos no eran para nuestro hijo. Los envolvían en hermosos papeles y los  ataban con preciosos moños, y luego los ponían debajo de un árbol.   »Sí, José, un árbol, y dentro de sus casas: un árbol decorado, con sus ramas llenas  de esferas y un gran número de adornos. Algunos de esos adornos despedían una  luz encantadora. En lo más alto del árbol había una figura realmente hermosa.  Me pareció que era una estrella o un ángel.   »Era un ambiente muy acogedor. Todos estaban contentos y sonrientes, emocionados por  los regalos que se daban unos a otros.   »Pero, ¿sabes qué, José? No quedó ni un solo regalo para nuestro hijo. Me dio la  impresión de que nadie lo conocía, ya que nunca mencionaron su nombre. ¿No te  parece extraño que la gente trabaje y gaste tanto en los preparativos para  celebrar el cumpleaños de alguien a quien ni siquiera mencionan?   »Tuve la extraña sensación de que, si nuestro hijo hubiera estado en esa fiesta, lo  habrían tratado como a un desconocido. Todo lucía hermoso y la gente se veía  feliz; sin embargo, sentí muchas ganas de llorar.   »¡Qué tristeza para Jesús, no ser invitado a su propia fiesta de cumpleaños! Menos  mal que sólo fue un sueño. ¿Te imaginas lo terrible que sería si eso se hiciera  realidad?»   Este cuento de autor desconocido que lleva por título «El sueño de María» nos hace  reflexionar sobre lo que se ha hecho una costumbre muy arraigada en nuestra  sociedad. Se trata de la práctica de hacer caso omiso del Cumpleañero más  importante del género humano. ¿Acaso no se le concede a su nacimiento tanta  importancia que marca la división de la historia? Las designaciones «antes de  Cristo» y «después de Cristo» lo ponen de relieve como el Personaje por  excelencia de la historia universal. Con razón que a la Virgen María le  pareciera tan extraña la manera como actualmente celebramos el cumpleaños de su  hijo. Es como si todos, menos Cristo, cumpliéramos años ese mismo día.   Si bien no tiene sentido que hagamos caso omiso del Cumpleañero más importante del  género humano, es porque ese hijo de María, y por eso llamado «el Hijo del  hombre» en los Evangelios, era también el Hijo de Dios. Dios nuestro Creador,  que nos hizo a su imagen y semejanza, se humilló y tomó nuestra naturaleza  humana, naciendo en un pesebre, para que nosotros pudiéramos nacer de nuevo y  algún día ser glorificados, asemejándonos a Él en su naturaleza divina.   El verdadero sueño de María era que el mundo reconociera a su hijo Jesucristo como  el Hijo de Dios. ¡Qué hermoso sería si eso se hiciera realidad! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Su mamá quiere decidir con quién se va a casar»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/su-mama-quiere-decidir-con-quien-se-va-a-casar--69114060</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Desde hace cinco meses estoy platicando con una mujer que vive la misma fe que yo.... Sin embargo, la madre de ella, que  todavía no me conoce, se refiere a mí de forma despectiva.... La hija no ha  logrado mantener una relación con nadie porque su mamá siempre interviene y  hasta quiere decidir con quién se va a casar.   »Nosotros pensamos que si la amistad sigue así, podríamos optar por un noviazgo, pero tememos que la señora quiera intervenir en esa  relación también. Queremos saber qué hacer. Por favor, oriéntenos.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Es muy prudente de su parte consultarnos acerca de esta situación antes de comenzar un noviazgo y de profundizar en la relación que ha cultivado con  esta mujer. Y es prudente de parte de ella  contarle lo que está pasando en su vida y por qué sigue soltera.   »Ya que menciona su fe, en primer lugar queremos recordarle lo que dice la Biblia acerca de una situación como esta. Desde el principio la Biblia dice que  “dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y los dos  llegarán a ser uno solo”.1 Nosotros creemos que esta enseñanza se  aplica tanto a las mujeres como a los hombres, es decir, que la mujer también  dejará a su padre y a su madre. Por eso cuando Jesucristo citó este pasaje del  libro de Génesis empleó la palabra griega anthropos, que significa  hombre en sentido genérico, por lo que también se traduce como “ser humano” o  “persona”.2   »Nos parece muy interesante observar que cuando se dio esa enseñanza sobre dejar a padre y madre, ¡ni siquiera existían los padres y las madres! Dios sabía por  adelantado que habría conflictos y luchas de poder, así que se aseguró, de  antemano, de darnos las pautas necesarias para superar esos problemas.   »En el caso de su amiga, su futuro depende de la voluntad que ella tenga para separarse de la mamá. Si ella no puede o se niega a hacerlo, entonces  recomendamos que usted no siga adelante con la relación. Si ella no es capaz de  hacerlo ahora por tener que cuidar a la mamá, o por las finanzas, o por la  dinámica de la familia, entonces lo más probable es que jamás podrá lograr  separarse. Y si usted opta por seguir adelante con la relación a pesar de todo,  sólo usted tendrá la culpa cuando los problemas sean cada vez más graves.   »El honrar a padre y madre, tal como enseña la Biblia, no quiere decir que hay que vivir con ellos o contarles acerca de su vida sentimental. Y en definitiva no  quiere decir que ellos deban elegir al cónyuge del hijo o de la hija. Los que  aún practican tales costumbres viven por lo general en el hemisferio oriental y  siguen las enseñanzas de otras religiones en lugar de las enseñanzas de Cristo.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 874. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 2:24 (NVI)                 2       Mt 19:5; Mr 10:7]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic18</guid><pubDate>Thu, 18 Dec 2025 09:22:17 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69114060/2025dic18.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Desde hace cinco meses estoy platicando con una mujer que vive la misma...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Desde hace cinco meses estoy platicando con una mujer que vive la misma fe que yo.... Sin embargo, la madre de ella, que  todavía no me conoce, se refiere a mí de forma despectiva.... La hija no ha  logrado mantener una relación con nadie porque su mamá siempre interviene y  hasta quiere decidir con quién se va a casar.   »Nosotros pensamos que si la amistad sigue así, podríamos optar por un noviazgo, pero tememos que la señora quiera intervenir en esa  relación también. Queremos saber qué hacer. Por favor, oriéntenos.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Es muy prudente de su parte consultarnos acerca de esta situación antes de comenzar un noviazgo y de profundizar en la relación que ha cultivado con  esta mujer. Y es prudente de parte de ella  contarle lo que está pasando en su vida y por qué sigue soltera.   »Ya que menciona su fe, en primer lugar queremos recordarle lo que dice la Biblia acerca de una situación como esta. Desde el principio la Biblia dice que  “dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y los dos  llegarán a ser uno solo”.1 Nosotros creemos que esta enseñanza se  aplica tanto a las mujeres como a los hombres, es decir, que la mujer también  dejará a su padre y a su madre. Por eso cuando Jesucristo citó este pasaje del  libro de Génesis empleó la palabra griega anthropos, que significa  hombre en sentido genérico, por lo que también se traduce como “ser humano” o  “persona”.2   »Nos parece muy interesante observar que cuando se dio esa enseñanza sobre dejar a padre y madre, ¡ni siquiera existían los padres y las madres! Dios sabía por  adelantado que habría conflictos y luchas de poder, así que se aseguró, de  antemano, de darnos las pautas necesarias para superar esos problemas.   »En el caso de su amiga, su futuro depende de la voluntad que ella tenga para separarse de la mamá. Si ella no puede o se niega a hacerlo, entonces  recomendamos que usted no siga adelante con la relación. Si ella no es capaz de  hacerlo ahora por tener que cuidar a la mamá, o por las finanzas, o por la  dinámica de la familia, entonces lo más probable es que jamás podrá lograr  separarse. Y si usted opta por seguir adelante con la relación a pesar de todo,  sólo usted tendrá la culpa cuando los problemas sean cada vez más graves.   »El honrar a padre y madre, tal como enseña la Biblia, no quiere decir que hay que vivir con ellos o contarles acerca de su vida sentimental. Y en definitiva no  quiere decir que ellos deban elegir al cónyuge del hijo o de la hija. Los que  aún practican tales costumbres viven por lo general en el hemisferio oriental y  siguen las enseñanzas de otras religiones en lugar de las enseñanzas de Cristo.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 874. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 2:24 (NVI)                 2       Mt 19:5; Mr 10:7]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mantener esas relaciones puede ser muy peligroso»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mantener-esas-relaciones-puede-ser-muy-peligroso--69091168</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Yo tuve un novio a los quince años, con el cual tuve relaciones sexuales. Quedé embarazada varias  veces, y aborté por insistencia de él. Él me hizo mucho daño y se burló de mí  muchas veces....   »Yo me casé, y ya le perdoné a ese hombre que me hizo tanto daño. Pero él ahora me llama y dice querer ser mi amigo. Me dice que me  ama todavía, aunque él está casado. Yo no quiero saber nada de él. Me  escribe al correo, lo borro y bloqueo todo acceso de él a mí....   »Si... no quiero ser amiga de él ni que me llame, ¿es porque en realidad no lo he perdonado? ... No quisiera que mi falta  de perdón, si así fuera, me afecte a mí y a mi familia...»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Como resultado de su deseo de hacer lo debido, usted ahora se siente confundida. Hay dos factores diferentes que,  al parecer, se contradicen. Por una parte, usted quiere protegerse del dolor  que ese hombre pudiera causarle: Él la hirió antes, y usted puede estar segura  de que volvería a herirla. Ese impulso de protegerse es propio de personas que  disfrutan de salud emocional, y es un instinto que proviene de Dios. Pero aún  más fuerte que su deseo de protegerse es su necesidad de proteger a su familia.  Eso es fruto del amor que usted les tiene.   »El segundo factor, al parecer en conflicto con su necesidad de protegerse, es su convicción de que el perdón es  necesario para la salud emocional. Usted ya ha optado por perdonar a ese  hombre, y él ya no ejerce ningún dominio sobre usted ni sobre sus emociones.  Usted no ha dejado que el pasado la convierta en una mujer amargada, resentida  y vengativa, sino que ha formado una vida feliz. No tiene que dejar que él  vuelva a formar parte de su vida para demostrar que de veras lo ha perdonado.   »A los casados les aconsejamos que supriman el contacto personal con todas las personas con las que tuvieron  relaciones serias en el pasado. Eso en definitiva incluye a cualquiera con  quien la persona casada tuvo relaciones sexuales antes de casarse. El mantener  esas relaciones puede ser muy peligroso para cualquier matrimonio. Es muy  arriesgado creer que uno puede ser amigo de una persona de la que alguna vez estuvo enamorado, o con quien tuvo  relaciones íntimas.   »Es prudente de su parte impedir que ese hombre se comunique con usted por correo  electrónico o por teléfono. Tal vez él se sienta culpable por la forma como la  trató, y quiera aliviar su conciencia “siendo su amigo”, pero sólo Dios puede  resolver asuntos de la conciencia. Lo que él necesita es hacerse amigo de Dios  y no de usted.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 139». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic17</guid><pubDate>Wed, 17 Dec 2025 08:21:34 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69091168/2025dic17.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Yo tuve un novio a los quince años, con el cual tuve relaciones sexuales. Quedé embarazada varias  veces, y aborté por insistencia de él. Él me hizo mucho daño y se burló de mí  muchas veces....   »Yo me casé, y ya le perdoné a ese hombre que me hizo tanto daño. Pero él ahora me llama y dice querer ser mi amigo. Me dice que me  ama todavía, aunque él está casado. Yo no quiero saber nada de él. Me  escribe al correo, lo borro y bloqueo todo acceso de él a mí....   »Si... no quiero ser amiga de él ni que me llame, ¿es porque en realidad no lo he perdonado? ... No quisiera que mi falta  de perdón, si así fuera, me afecte a mí y a mi familia...»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Como resultado de su deseo de hacer lo debido, usted ahora se siente confundida. Hay dos factores diferentes que,  al parecer, se contradicen. Por una parte, usted quiere protegerse del dolor  que ese hombre pudiera causarle: Él la hirió antes, y usted puede estar segura  de que volvería a herirla. Ese impulso de protegerse es propio de personas que  disfrutan de salud emocional, y es un instinto que proviene de Dios. Pero aún  más fuerte que su deseo de protegerse es su necesidad de proteger a su familia.  Eso es fruto del amor que usted les tiene.   »El segundo factor, al parecer en conflicto con su necesidad de protegerse, es su convicción de que el perdón es  necesario para la salud emocional. Usted ya ha optado por perdonar a ese  hombre, y él ya no ejerce ningún dominio sobre usted ni sobre sus emociones.  Usted no ha dejado que el pasado la convierta en una mujer amargada, resentida  y vengativa, sino que ha formado una vida feliz. No tiene que dejar que él  vuelva a formar parte de su vida para demostrar que de veras lo ha perdonado.   »A los casados les aconsejamos que supriman el contacto personal con todas las personas con las que tuvieron  relaciones serias en el pasado. Eso en definitiva incluye a cualquiera con  quien la persona casada tuvo relaciones sexuales antes de casarse. El mantener  esas relaciones puede ser muy peligroso para cualquier matrimonio. Es muy  arriesgado creer que uno puede ser amigo de una persona de la que alguna vez estuvo enamorado, o con quien tuvo  relaciones íntimas.   »Es prudente de su parte impedir que ese hombre se comunique con usted por correo  electrónico o por teléfono. Tal vez él se sienta culpable por la forma como la  trató, y quiera aliviar su conciencia “siendo su amigo”, pero sólo Dios puede  resolver asuntos de la conciencia. Lo que él necesita es hacerse amigo de Dios  y no de usted.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 139». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi exnovio dice que acabará conmigo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-exnovio-dice-que-acabara-conmigo--69072293</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tuve un noviazgo con un hombre que no es seguidor de Cristo. Hace tres años terminé  con esa relación. Sin embargo, me ha amenazado con destruirme, haciéndome daño  a mí y a mi familia. Me controla, me llama. Dice que acabará conmigo. Yo le  tengo miedo y no encuentro la manera de que me deje en paz. Me siento atemorizada  porque él tiene varias personalidades. Necesito ayuda.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Sentimos mucho lo que ha estado sufriendo! Comprendemos perfectamente por qué se siente  atemorizada. Le  rogamos que actúe de inmediato.   »Debido a que usted sostuvo un noviazgo con ese hombre, su caso puede considerarse  violencia doméstica. En el pasado, las autoridades toleraban cierto grado de  abuso en relaciones como la suya. Pero la mayoría de los países están ahora  tratando este asunto con más seriedad. Muchos de esos países han aprobado  nuevas leyes y están haciendo que se cumplan como resultado de la presión  internacional ejercida por tratados mundiales y por organizaciones defensoras  de los derechos humanos.   »Gracias a Dios, todos los países cuyo idioma oficial es el español han adoptado una  orden legal de alejamiento o de protección que declararía culpable de delito a  este hombre si continúa teniendo contacto con usted. Si bien comprendemos que  puede haber corrupción en el sistema judicial de algunos países, por lo que se  desconfía de las autoridades, le recomendamos que investigue el procedimiento a  seguir para solicitar tal orden de protección en el país donde usted vive.  Puede ser en la estación de policía o en la comisaría de familia. No se  necesita un abogado y casi nunca se cobra por ese servicio. En algunos países  hay trabajadores sociales dispuestos para ayudarla y orientarla en los próximos  pasos para conseguir protección.... ¡Así que no dude en iniciar el proceso  legal! ¡Hágalo hoy mismo!...   »Nuestro Padre celestial la ama y a Él le importa lo que usted está sufriendo. Pídale  que le dé sabiduría divina para poder evitar a ese hombre y sus intentos de  contactarla. Cuando se sienta atemorizada, recuerde que el temor es en realidad  una emoción que Dios nos ha dado para saber cuándo debemos protegernos.   »El rey David, que escribió la mayoría de los Salmos en la Biblia, tuvo temor cuando lo  estaban persiguiendo los filisteos, así que elevó esta oración: “Ten piedad de  mí, oh Dios, pues hay gente que me persigue. Todo el día me atacan mis  opresores.... Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza”».1   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 873. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Sal 56:1,3]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic16</guid><pubDate>Tue, 16 Dec 2025 09:22:06 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69072293/2025dic16.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tuve un noviazgo con un hombre que no es seguidor de Cristo. Hace tres...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tuve un noviazgo con un hombre que no es seguidor de Cristo. Hace tres años terminé  con esa relación. Sin embargo, me ha amenazado con destruirme, haciéndome daño  a mí y a mi familia. Me controla, me llama. Dice que acabará conmigo. Yo le  tengo miedo y no encuentro la manera de que me deje en paz. Me siento atemorizada  porque él tiene varias personalidades. Necesito ayuda.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Sentimos mucho lo que ha estado sufriendo! Comprendemos perfectamente por qué se siente  atemorizada. Le  rogamos que actúe de inmediato.   »Debido a que usted sostuvo un noviazgo con ese hombre, su caso puede considerarse  violencia doméstica. En el pasado, las autoridades toleraban cierto grado de  abuso en relaciones como la suya. Pero la mayoría de los países están ahora  tratando este asunto con más seriedad. Muchos de esos países han aprobado  nuevas leyes y están haciendo que se cumplan como resultado de la presión  internacional ejercida por tratados mundiales y por organizaciones defensoras  de los derechos humanos.   »Gracias a Dios, todos los países cuyo idioma oficial es el español han adoptado una  orden legal de alejamiento o de protección que declararía culpable de delito a  este hombre si continúa teniendo contacto con usted. Si bien comprendemos que  puede haber corrupción en el sistema judicial de algunos países, por lo que se  desconfía de las autoridades, le recomendamos que investigue el procedimiento a  seguir para solicitar tal orden de protección en el país donde usted vive.  Puede ser en la estación de policía o en la comisaría de familia. No se  necesita un abogado y casi nunca se cobra por ese servicio. En algunos países  hay trabajadores sociales dispuestos para ayudarla y orientarla en los próximos  pasos para conseguir protección.... ¡Así que no dude en iniciar el proceso  legal! ¡Hágalo hoy mismo!...   »Nuestro Padre celestial la ama y a Él le importa lo que usted está sufriendo. Pídale  que le dé sabiduría divina para poder evitar a ese hombre y sus intentos de  contactarla. Cuando se sienta atemorizada, recuerde que el temor es en realidad  una emoción que Dios nos ha dado para saber cuándo debemos protegernos.   »El rey David, que escribió la mayoría de los Salmos en la Biblia, tuvo temor cuando lo  estaban persiguiendo los filisteos, así que elevó esta oración: “Ten piedad de  mí, oh Dios, pues hay gente que me persigue. Todo el día me atacan mis  opresores.... Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza”».1   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 873. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Sal 56:1,3]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Un familiar necesita dinero»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-familiar-necesita-dinero--69052269</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Tengo un familiar [que] desafortunadamente no ha sabido [administrar sus finanzas]. Tiene dos hijos en colegios  [privados], y no le alcanza.... Necesita  dinero para invertir en su negocio. Nos pide a mi esposo y a mí que le  busquemos un crédito bancario, ya que a nosotros sí nos lo pueden otorgar.  Nuestro temor es qué hacemos si [él] no puede pagarlo. No tiene nada en garantía. Además, sus hijos  están acostumbrados a vivir cómodamente, y parte de este dinero con certeza  será para pagar todos los lujos que ellos le exigen.   »¿Qué hacemos, ya que es una fuerte cantidad? Aparte, tiene otras deudas. ¿Qué nos aconsejan? ¿Debemos dejarlo que se haga responsable de su mala  administración, y sobre todo que sus hijos se conformen con lo que les pueda  dar?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡Sí, ustedes deben insistir en que su familiar se haga responsable de sus propias  decisiones y de sus propios hijos! Y, en definitiva, no deben endeudarse a fin  de ayudarlo.   »El sabio Salomón ofreció consejos en cuanto a prestarles dinero a otras personas. Más que nada, él recalcó que no  debemos cobrarles intereses. Sin embargo, él enseñó que, cuando observemos una  verdadera necesidad, debemos dar con liberalidad para ayudar a otros en lugar  de prestarles dinero.   »Pero en este caso el meollo del asunto es que ustedes tendrían que pedir prestado el dinero al banco a fin de  dárselo a su familiar. Muchas veces Salomón aconsejó que no debemos pedir  dinero prestado. En el libro de los Proverbios, a un hombre que ha salido  fiador de su vecino, Salomón le aconseja que haga todo lo que esté a su alcance  por escapar de esa situación.1   »Su familiar sin duda se enojará de que ustedes no soliciten un préstamo a fin de ayudarlo. Tal vez siga disgustado por muchos años. Sin embargo, si  ustedes le prestaran dinero, lo más probable es que serían ustedes los más  enojados si él no cumpliera con los pagos. Ustedes se indignarían cada vez que  vieran a uno de los hijos de ese familiar con algo que consideran un lujo.  Resentirían el hecho de que él no se hubiera esforzado más por pagarles lo que  les debe. Su relación con él sufriría, y se sentirían incómodos cada vez que  tuvieran que verlo. Es preferible dejar que él se enoje ahora y evitar todas  las repercusiones emocionales por prestarle dinero.   »Los que son imprudentes en el manejo del dinero no cambiarán sino hasta que se hagan responsables de sus  propias decisiones. Por lo general, le echan la culpa a la mala suerte o a  otras personas.... Así que díganle [a su familiar] que ustedes no tienen el  dinero y que no van a pedirlo prestado porque creen que sería imprudente  endeudarse para ayudarlo.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el  enlace que dice: «Caso 138» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice:  «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Pr 6:1-5]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic15</guid><pubDate>Mon, 15 Dec 2025 08:23:34 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69052269/2025dic15.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Tengo un familiar [que] desafortunadamente no ha sabido [administrar sus finanzas]. Tiene dos hijos en colegios  [privados], y no le alcanza.... Necesita  dinero para invertir en su negocio. Nos pide a mi esposo y a mí que le  busquemos un crédito bancario, ya que a nosotros sí nos lo pueden otorgar.  Nuestro temor es qué hacemos si [él] no puede pagarlo. No tiene nada en garantía. Además, sus hijos  están acostumbrados a vivir cómodamente, y parte de este dinero con certeza  será para pagar todos los lujos que ellos le exigen.   »¿Qué hacemos, ya que es una fuerte cantidad? Aparte, tiene otras deudas. ¿Qué nos aconsejan? ¿Debemos dejarlo que se haga responsable de su mala  administración, y sobre todo que sus hijos se conformen con lo que les pueda  dar?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡Sí, ustedes deben insistir en que su familiar se haga responsable de sus propias  decisiones y de sus propios hijos! Y, en definitiva, no deben endeudarse a fin  de ayudarlo.   »El sabio Salomón ofreció consejos en cuanto a prestarles dinero a otras personas. Más que nada, él recalcó que no  debemos cobrarles intereses. Sin embargo, él enseñó que, cuando observemos una  verdadera necesidad, debemos dar con liberalidad para ayudar a otros en lugar  de prestarles dinero.   »Pero en este caso el meollo del asunto es que ustedes tendrían que pedir prestado el dinero al banco a fin de  dárselo a su familiar. Muchas veces Salomón aconsejó que no debemos pedir  dinero prestado. En el libro de los Proverbios, a un hombre que ha salido  fiador de su vecino, Salomón le aconseja que haga todo lo que esté a su alcance  por escapar de esa situación.1   »Su familiar sin duda se enojará de que ustedes no soliciten un préstamo a fin de ayudarlo. Tal vez siga disgustado por muchos años. Sin embargo, si  ustedes le prestaran dinero, lo más probable es que serían ustedes los más  enojados si él no cumpliera con los pagos. Ustedes se indignarían cada vez que  vieran a uno de los hijos de ese familiar con algo que consideran un lujo.  Resentirían el hecho de que él no se hubiera esforzado más por pagarles lo que  les debe. Su relación con él sufriría, y se sentirían incómodos cada vez que  tuvieran que verlo. Es preferible dejar que él se enoje ahora y evitar todas  las repercusiones emocionales por prestarle dinero.   »Los que son imprudentes en el manejo del dinero no cambiarán sino hasta que se hagan responsables de sus  propias decisiones. Por lo general, le echan la culpa a la mala suerte o a  otras personas.... Así que díganle [a su familiar] que ustedes no tienen el  dinero y que no van a pedirlo prestado porque creen que sería imprudente  endeudarse para ayudarlo.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el  enlace que dice: «Caso 138» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice:  «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Pr 6:1-5]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Porque me mudé a la ciudad»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/porque-me-mude-a-la-ciudad--69020739</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mi relación con Dios era excelente. Oraba al levantarme y al acostarme todos los días. Pero al pasar  el tiempo, empezó a cambiar todo porque me mudé a la ciudad por motivo del  trabajo. Desde ese momento dejé la iglesia....   Mi vida va de mal en peor. Trato de no pecar... pero no puedo. Al pasar los días,  vuelvo a hacer muchas cosas que aborrece Dios. A veces... pienso que no tengo  perdón de Dios. Ahora ni ganas de orar tengo, ni de leer la Biblia. Siento que  me estoy yendo a la perdición. ¡Ayúdeme! ¿Qué hago? Quiero cambiar, volver a  Dios.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Usted no es el único! Comprendemos lo que le está pasando y queremos ayudarle. Muchas otras personas han tenido la misma experiencia, y pudieron  volver a Dios.   »Usted seguía una rutina que incluía su comunicación personal con Dios y la asistencia a la iglesia junto con otros que lo inspiraban y estimulaban en  su vida espiritual. Pero luego hubo un vuelco en esa rutina, y usted se  encontró en un nuevo lugar con nuevas rutinas. Ya no contaba con el apoyo de  miembros de una iglesia, y eso facilitó que descuidara sus rutinas antiguas y  su comunicación con Dios.   »Hace muchos años el Hermano Pablo, a fin de ayudarnos a comprender mejor la fe,  enseñó que nuestra relación personal con Dios es como un imán.  Cuanto más nos acercamos a Dios, mayor es la atracción hacia Él. Cuando leemos y escuchamos  lo que Dios nos dice en la Biblia, agradeciéndole de continuo por todas sus  bendiciones, y nos comunicamos a diario con Él en oración, meditando en su  gracia y su amor, sentimos su presencia. En cambio, cuando dejamos de  hacer esas cosas, la atracción es cada vez menor y comenzamos a sentirnos solos  y abandonados, y nos preguntamos dónde estará Dios.   »¡Le tenemos muy buenas noticias! Dios escuchó el clamor de su corazón mucho antes de que usted nos expresara a nosotros lo que estaba sintiendo, y ha  estado esperando a que se vuelva a Él. Dios lo perdonará, sin que importe lo  que haya hecho. Lo sabemos porque Juan el apóstol enseñó que “si confesamos  nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará  de toda maldad”.1 ¿Se dio cuenta de la palabrita “toda”? Él le  perdonará todos los  pecados que usted haya cometido.   »Fíjese metas pequeñas y comience a cumplirlas hoy mismo. Pídale perdón a Dios y acepte  ese perdón, y luego exprésele a Dios su agradecimiento en oración. Acto  seguido, busque una iglesia en la que los miembros aman a Dios y donde usted  pueda fortalecerse y sentirse motivado. Lea los Salmos y observe  particularmente las oraciones del rey David, quien cometió adulterio y  homicidio cuando se alejó de Dios por un tiempo. Cada día, enfóquese en un  pasaje de la Biblia que le recuerde la fidelidad de Dios.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden  leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice:  «Casos», y luego se busca el Caso 753. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic13</guid><pubDate>Sat, 13 Dec 2025 08:21:38 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69020739/2025dic13.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mi relación con Dios era excelente. Oraba al levantarme y al acostarme...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mi relación con Dios era excelente. Oraba al levantarme y al acostarme todos los días. Pero al pasar  el tiempo, empezó a cambiar todo porque me mudé a la ciudad por motivo del  trabajo. Desde ese momento dejé la iglesia....   Mi vida va de mal en peor. Trato de no pecar... pero no puedo. Al pasar los días,  vuelvo a hacer muchas cosas que aborrece Dios. A veces... pienso que no tengo  perdón de Dios. Ahora ni ganas de orar tengo, ni de leer la Biblia. Siento que  me estoy yendo a la perdición. ¡Ayúdeme! ¿Qué hago? Quiero cambiar, volver a  Dios.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Usted no es el único! Comprendemos lo que le está pasando y queremos ayudarle. Muchas otras personas han tenido la misma experiencia, y pudieron  volver a Dios.   »Usted seguía una rutina que incluía su comunicación personal con Dios y la asistencia a la iglesia junto con otros que lo inspiraban y estimulaban en  su vida espiritual. Pero luego hubo un vuelco en esa rutina, y usted se  encontró en un nuevo lugar con nuevas rutinas. Ya no contaba con el apoyo de  miembros de una iglesia, y eso facilitó que descuidara sus rutinas antiguas y  su comunicación con Dios.   »Hace muchos años el Hermano Pablo, a fin de ayudarnos a comprender mejor la fe,  enseñó que nuestra relación personal con Dios es como un imán.  Cuanto más nos acercamos a Dios, mayor es la atracción hacia Él. Cuando leemos y escuchamos  lo que Dios nos dice en la Biblia, agradeciéndole de continuo por todas sus  bendiciones, y nos comunicamos a diario con Él en oración, meditando en su  gracia y su amor, sentimos su presencia. En cambio, cuando dejamos de  hacer esas cosas, la atracción es cada vez menor y comenzamos a sentirnos solos  y abandonados, y nos preguntamos dónde estará Dios.   »¡Le tenemos muy buenas noticias! Dios escuchó el clamor de su corazón mucho antes de que usted nos expresara a nosotros lo que estaba sintiendo, y ha  estado esperando a que se vuelva a Él. Dios lo perdonará, sin que importe lo  que haya hecho. Lo sabemos porque Juan el apóstol enseñó que “si confesamos  nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará  de toda maldad”.1 ¿Se dio cuenta de la palabrita “toda”? Él le  perdonará todos los  pecados que usted haya cometido.   »Fíjese metas pequeñas y comience a cumplirlas hoy mismo. Pídale perdón a Dios y acepte  ese perdón, y luego exprésele a Dios su agradecimiento en oración. Acto  seguido, busque una iglesia en la que los miembros aman a Dios y donde usted  pueda fortalecerse y sentirse motivado. Lea los Salmos y observe  particularmente las oraciones del rey David, quien cometió adulterio y  homicidio cuando se alejó de Dios por un tiempo. Cada día, enfóquese en un  pasaje de la Biblia que le recuerde la fidelidad de Dios.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden  leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice:  «Casos», y luego se busca el Caso 753. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Cuando el río se desborda</title><link>https://www.spreaker.com/episode/cuando-el-rio-se-desborda--69004476</link><description><![CDATA[El cielo se encapotó sobre Tijuana, México. Las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer.  Era una tormenta que venía desde el sur, originada en el Pacífico. En pocas  horas cayeron 120 milímetros de agua.   El río Tijuana, por lo general tranquilo y de poca agua, se convirtió en un  torrente arrollador. Doce personas murieron en el torrente. Un vecino dijo,  llorando ante las cámaras de televisión: «Lo he perdido todo: mi casa, mis  muebles, mi camión. El río se lo llevó todo.»   ¡Qué terrible es la fuerza de un río que se desborda! Esto ocurre en ríos de valles  estrechos, cuyas aguas nacen entre montañas. La lluvia que se descarga  torrencialmente en el embudo de las montañas corre por el estrecho canal con  fuerza arrolladora. Sobrepasando la capacidad del río, el agua se desborda e  invade campos y terrenos, casas y pueblos, causando grandes desastres.   Los habitantes de Tijuana se valieron de un recurso. Amarraron una cuerda larga a  un lugar en tierra firme, se agarraron de la otra punta, y uno a uno se fueron  salvando. Tijuana nunca olvidará esa amarga tragedia.   Si bien la cuerda fue la salvación para muchos en Tijuana, ¿qué cuerda hay para  las tormentas de la vida? El padre de familia, cuando todo va bien, es como un  río manso que corre lentamente, al lado del cual da gusto vivir. Pero si toma  un par de tragos de más, ese alcohol se mete en su cerebro y comienza a correr  con la violencia de un río desbordado, causando estragos, destrucción y aun  muerte. ¿Y de qué cuerda se agarra la esposa que sufre a causa de él?   El hijo, orgullo y esperanza de sus padres, comienza a faltar a la escuela. Llega muy tarde a la casa. Por momentos, sin motivo  alguno, se enloquece y golpea a cuantos están a su lado. Cuando por fin todo  sale a la luz, se descubre que es drogadicto, y cuando se quiere detener el  mal, es ya un río violento que arrasa con todo lo que tiene por delante. ¿Y de  qué cuerda se agarran los confundidos padres?   ¿Habrá algún remedio contra el dominio del alcohol o de las drogas? ¿Habrá alguna  cuerda que salve al que se hunde en el río de la desesperación?   Sí la hay. Es Jesucristo. Él tiene poder para dominar las fuerzas primitivas que  bullen en el corazón humano. Y tiene poder para salvar a todo el que en Él  cree. Cristo es la cuerda salvadora. Busquémoslo. Entreguémosle nuestra vida.  Él quiere y puede ser nuestro Salvador. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic12</guid><pubDate>Fri, 12 Dec 2025 09:21:05 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/69004476/2025dic12.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El cielo se encapotó sobre Tijuana, México. Las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer.  Era una tormenta que venía desde el sur, originada en el Pacífico. En pocas  horas cayeron 120 milímetros de agua.   El río Tijuana, por lo general tranquilo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[El cielo se encapotó sobre Tijuana, México. Las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer.  Era una tormenta que venía desde el sur, originada en el Pacífico. En pocas  horas cayeron 120 milímetros de agua.   El río Tijuana, por lo general tranquilo y de poca agua, se convirtió en un  torrente arrollador. Doce personas murieron en el torrente. Un vecino dijo,  llorando ante las cámaras de televisión: «Lo he perdido todo: mi casa, mis  muebles, mi camión. El río se lo llevó todo.»   ¡Qué terrible es la fuerza de un río que se desborda! Esto ocurre en ríos de valles  estrechos, cuyas aguas nacen entre montañas. La lluvia que se descarga  torrencialmente en el embudo de las montañas corre por el estrecho canal con  fuerza arrolladora. Sobrepasando la capacidad del río, el agua se desborda e  invade campos y terrenos, casas y pueblos, causando grandes desastres.   Los habitantes de Tijuana se valieron de un recurso. Amarraron una cuerda larga a  un lugar en tierra firme, se agarraron de la otra punta, y uno a uno se fueron  salvando. Tijuana nunca olvidará esa amarga tragedia.   Si bien la cuerda fue la salvación para muchos en Tijuana, ¿qué cuerda hay para  las tormentas de la vida? El padre de familia, cuando todo va bien, es como un  río manso que corre lentamente, al lado del cual da gusto vivir. Pero si toma  un par de tragos de más, ese alcohol se mete en su cerebro y comienza a correr  con la violencia de un río desbordado, causando estragos, destrucción y aun  muerte. ¿Y de qué cuerda se agarra la esposa que sufre a causa de él?   El hijo, orgullo y esperanza de sus padres, comienza a faltar a la escuela. Llega muy tarde a la casa. Por momentos, sin motivo  alguno, se enloquece y golpea a cuantos están a su lado. Cuando por fin todo  sale a la luz, se descubre que es drogadicto, y cuando se quiere detener el  mal, es ya un río violento que arrasa con todo lo que tiene por delante. ¿Y de  qué cuerda se agarran los confundidos padres?   ¿Habrá algún remedio contra el dominio del alcohol o de las drogas? ¿Habrá alguna  cuerda que salve al que se hunde en el río de la desesperación?   Sí la hay. Es Jesucristo. Él tiene poder para dominar las fuerzas primitivas que  bullen en el corazón humano. Y tiene poder para salvar a todo el que en Él  cree. Cristo es la cuerda salvadora. Busquémoslo. Entreguémosle nuestra vida.  Él quiere y puede ser nuestro Salvador. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Siendo predicador y líder de jóvenes, cometió adulterio</title><link>https://www.spreaker.com/episode/siendo-predicador-y-lider-de-jovenes-cometio-adulterio--68988122</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Siendo hijo de pastores, predicador y líder de jóvenes y de alabanza con nueve años de matrimonio y una hija de  cinco años, dejé mi vida de oración. Todo comenzó cuando mi esposa dejó de  prestarme atención. Debido a su trabajo, a la escuela y al cuidado de nuestra  hija, dejó de arreglarse para mí. Al momento de querer tener intimidad, siempre  ponía excusas.   »A pesar de que sé que me ama, hace casi dos años comencé una relación con otra mujer, pero ¡estoy  muriendo por dentro!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Las consecuencias son severas para cualquiera que lleva una doble vida, pero son especialmente graves para el que  es líder en una iglesia. Las decisiones que usted ha tomado lo han  descalificado para seguir sirviendo allí. Eso quiere decir que usted debe  renunciar de inmediato (hoy o mañana) a todas las responsabilidades que tiene  en la iglesia y confesarle su pecado al pastor principal, no porque él pueda  perdonarlo sino porque es su líder espiritual....   »Lo que usted ha hecho puede llegar a ser la causa de que algunas personas dejen de seguir a Cristo. Pensarán en  que usted, como líder de ellos, fingió tener una relación estrecha con Dios a  la vez que mentía y cometía adulterio. Algunos creerán que todos los líderes  espirituales son hipócritas, igual que usted. Y a su esposa le resultará más  difícil que a cualquier otra persona soportar esa situación.   »Si bien usted admite que dejó de comunicarse con Dios, también especifica todas las cosas que su esposa hizo, o dejó de  hacer, que lo llevaron a interesarse en otra mujer. Si usted hubiera estado  siguiendo a Dios de cerca, como fingía estarlo, habría reconocido que hay  maneras mucho más eficaces para afrontar semejantes problemas matrimoniales.  Dios podría haberle dado la sabiduría necesaria, pero usted decidió ignorarlo  por completo.   »Su esposa puede optar por perdonarlo y darle otra oportunidad, pero ella en definitiva no está obligada a  hacerlo. La Biblia justifica el divorcio cuando hay adulterio de por medio, tal  como el que usted ha cometido. De modo que le instamos a que no trate de  culparla a ella de nada, sino más bien de asumir plenamente la responsabilidad  de haber traicionado a Dios como también de haberla traicionado a ella.   »La buena noticia es que Dios ha prometido perdonarlo si usted le confiesa sus pecados y hace lo correcto. Su  Hijo Jesucristo pagó el castigo por el pecado que usted ha cometido cuando Él  murió en la cruz del Calvario.1 Gracias a Dios, Él le dará una nueva  oportunidad aun cuando nadie más lo haga.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 872. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 3:16; 1Jn 1:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic11</guid><pubDate>Thu, 11 Dec 2025 08:21:20 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68988122/2025dic11.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Siendo hijo de pastores, predicador y líder de jóvenes y de alabanza...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Siendo hijo de pastores, predicador y líder de jóvenes y de alabanza con nueve años de matrimonio y una hija de  cinco años, dejé mi vida de oración. Todo comenzó cuando mi esposa dejó de  prestarme atención. Debido a su trabajo, a la escuela y al cuidado de nuestra  hija, dejó de arreglarse para mí. Al momento de querer tener intimidad, siempre  ponía excusas.   »A pesar de que sé que me ama, hace casi dos años comencé una relación con otra mujer, pero ¡estoy  muriendo por dentro!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Las consecuencias son severas para cualquiera que lleva una doble vida, pero son especialmente graves para el que  es líder en una iglesia. Las decisiones que usted ha tomado lo han  descalificado para seguir sirviendo allí. Eso quiere decir que usted debe  renunciar de inmediato (hoy o mañana) a todas las responsabilidades que tiene  en la iglesia y confesarle su pecado al pastor principal, no porque él pueda  perdonarlo sino porque es su líder espiritual....   »Lo que usted ha hecho puede llegar a ser la causa de que algunas personas dejen de seguir a Cristo. Pensarán en  que usted, como líder de ellos, fingió tener una relación estrecha con Dios a  la vez que mentía y cometía adulterio. Algunos creerán que todos los líderes  espirituales son hipócritas, igual que usted. Y a su esposa le resultará más  difícil que a cualquier otra persona soportar esa situación.   »Si bien usted admite que dejó de comunicarse con Dios, también especifica todas las cosas que su esposa hizo, o dejó de  hacer, que lo llevaron a interesarse en otra mujer. Si usted hubiera estado  siguiendo a Dios de cerca, como fingía estarlo, habría reconocido que hay  maneras mucho más eficaces para afrontar semejantes problemas matrimoniales.  Dios podría haberle dado la sabiduría necesaria, pero usted decidió ignorarlo  por completo.   »Su esposa puede optar por perdonarlo y darle otra oportunidad, pero ella en definitiva no está obligada a  hacerlo. La Biblia justifica el divorcio cuando hay adulterio de por medio, tal  como el que usted ha cometido. De modo que le instamos a que no trate de  culparla a ella de nada, sino más bien de asumir plenamente la responsabilidad  de haber traicionado a Dios como también de haberla traicionado a ella.   »La buena noticia es que Dios ha prometido perdonarlo si usted le confiesa sus pecados y hace lo correcto. Su  Hijo Jesucristo pagó el castigo por el pecado que usted ha cometido cuando Él  murió en la cruz del Calvario.1 Gracias a Dios, Él le dará una nueva  oportunidad aun cuando nadie más lo haga.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 872. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 3:16; 1Jn 1:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«La prueba de la lealtad» (2a. parte)</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-prueba-de-la-lealtad-2a-parte--68971614</link><description><![CDATA[(Día Internacional de los Derechos Humanos)   «Su carta a Luisa Gil no tenía una sola palabra que no fuera verdad: “Con mucho pesar, y  aunque por ello sufran mis sentimientos, debo renunciar a mi amor por ti, y  anunciarte adolorido que no podemos casarnos. Me lo prohíbe la superioridad, en  razón de las actividades antitrujillistas de tu hermano.... Aunque siempre te  recordaré con amor, no volveremos a vernos.”   »... El [segundo] teniente García Guerrero... entró al despacho del mayor [Figueroa Carrión]... y éste... le  mostró la carpeta de tapas rojas que tenía sobre el escritorio.   »—¿A que no sabes qué hay aquí? ... ¡Tu ascenso a teniente primero, muchacho! ...   »... Los privilegiados... oficiales a los que se confiaba los puestos de mayor responsabilidad eran sometidos a una  prueba de lealtad a Trujillo antes de ser ascendidos.... El mayor... le ordenó  que fuera a buscarlo a su casa a las ocho de la noche....   »A las ocho, Amadito estuvo en casa de su jefe. Éste... subió al vehículo de un salto y... ordenó...:   »—A La Cuarenta, Amadito.   »—¿A la cárcel, mi mayor?   »—Sí, a La Cuarenta....   »Allá [los] estaba esperando... el coronel Abbes García.... [todopoderoso] jefe del SIM (Servicio de Inteligencia  Militar)....   »—Buenas noches, teniente.   »—Buenas noches, mi coronel....   »—Felicitaciones por el nuevo galón.... El SIM recomendó su ascenso.... Usted es uno de los pocos oficiales a  los que se les negó el permiso para casarse y obedeció sin pedir  reconsideración. Por eso el Jefe lo premia, adelantándole el ascenso un año....   »—¿Qué debo hacer, mi coronel? ... ¿Se trata de la prueba de la lealtad, cierto? ...   »—Tiene razón, teniente.... [Tiene que] matar a un traidor con [sus] manos.... Y  sin que le tiemblen....   »El prisionero, amordazado, estaba sin zapatos.... Tomando... conciencia de lo que iba a ocurrirle, comenzó a retorcerse, a rugir, tratando  de zafarse de las ligaduras y de la mordaza....   »—¿Tiene usted ahí su arma? —preguntó el coronel Abbes García—. No haga sufrir más al pobre diablo.   »Amadito asintió, sin decir palabra. Dio unos pasos hasta ponerse junto al prisionero.... Le puso el cañón de su  pistola en la sien y disparó. El tiro lo ensordeció y le hizo cerrar los ojos  un segundo....   »—Usted tiene nervios bien templados —aprobó el coronel Abbes García—..... ¿No tiene curiosidad por saber quién era  ése?   »—Prefiero no saberlo, mi coronel.   »—Qué fácil sería, si uno hiciera estas cosas sin saber de quién se trata.... Si uno se tira al agua, tiene que  mojarse. Era uno del 14 de junio, el hermanito de su exnovia, creo. ¿Luisa Gil,  no?»1   Con razón que Amadito, protagonista de la novela histórica del Premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa titulada La Fiesta del Chivo, le dice luego a su amigo, a quien le acaba de relatar el  incidente: ¡«La próxima vez que dispare, será para matar a Trujillo»!2  Pero ya es demasiado tarde para oponerse a la terrible arbitrariedad de tener  que abandonar a su novia, y a la despiadada tiranía que le ordena matar a  sangre fría al hermano de ella.   Quiera Dios que ninguno de nosotros caiga en esa trampa mortal en que cayó Amadito, sino que respondamos más bien como San Pedro y los demás apóstoles  en su defensa ante la asamblea general de los ancianos de Israel: «¡Es  necesario obedecer a Dios antes que a los hombres!»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mario Vargas Llosa, La Fiesta del Chivo (Madrid: Santillana Ediciones, 2006), pp. 50-62.                 2       Ibíd., p. 63.                 3       Hch 5:21,29]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic10</guid><pubDate>Wed, 10 Dec 2025 08:23:49 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68971614/2025dic10.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Internacional de los Derechos Humanos)   «Su carta a Luisa Gil no tenía una sola palabra que no fuera verdad: “Con mucho pesar, y  aunque por ello sufran mis sentimientos, debo renunciar a mi amor por ti, y  anunciarte adolorido que no podemos...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Internacional de los Derechos Humanos)   «Su carta a Luisa Gil no tenía una sola palabra que no fuera verdad: “Con mucho pesar, y  aunque por ello sufran mis sentimientos, debo renunciar a mi amor por ti, y  anunciarte adolorido que no podemos casarnos. Me lo prohíbe la superioridad, en  razón de las actividades antitrujillistas de tu hermano.... Aunque siempre te  recordaré con amor, no volveremos a vernos.”   »... El [segundo] teniente García Guerrero... entró al despacho del mayor [Figueroa Carrión]... y éste... le  mostró la carpeta de tapas rojas que tenía sobre el escritorio.   »—¿A que no sabes qué hay aquí? ... ¡Tu ascenso a teniente primero, muchacho! ...   »... Los privilegiados... oficiales a los que se confiaba los puestos de mayor responsabilidad eran sometidos a una  prueba de lealtad a Trujillo antes de ser ascendidos.... El mayor... le ordenó  que fuera a buscarlo a su casa a las ocho de la noche....   »A las ocho, Amadito estuvo en casa de su jefe. Éste... subió al vehículo de un salto y... ordenó...:   »—A La Cuarenta, Amadito.   »—¿A la cárcel, mi mayor?   »—Sí, a La Cuarenta....   »Allá [los] estaba esperando... el coronel Abbes García.... [todopoderoso] jefe del SIM (Servicio de Inteligencia  Militar)....   »—Buenas noches, teniente.   »—Buenas noches, mi coronel....   »—Felicitaciones por el nuevo galón.... El SIM recomendó su ascenso.... Usted es uno de los pocos oficiales a  los que se les negó el permiso para casarse y obedeció sin pedir  reconsideración. Por eso el Jefe lo premia, adelantándole el ascenso un año....   »—¿Qué debo hacer, mi coronel? ... ¿Se trata de la prueba de la lealtad, cierto? ...   »—Tiene razón, teniente.... [Tiene que] matar a un traidor con [sus] manos.... Y  sin que le tiemblen....   »El prisionero, amordazado, estaba sin zapatos.... Tomando... conciencia de lo que iba a ocurrirle, comenzó a retorcerse, a rugir, tratando  de zafarse de las ligaduras y de la mordaza....   »—¿Tiene usted ahí su arma? —preguntó el coronel Abbes García—. No haga sufrir más al pobre diablo.   »Amadito asintió, sin decir palabra. Dio unos pasos hasta ponerse junto al prisionero.... Le puso el cañón de su  pistola en la sien y disparó. El tiro lo ensordeció y le hizo cerrar los ojos  un segundo....   »—Usted tiene nervios bien templados —aprobó el coronel Abbes García—..... ¿No tiene curiosidad por saber quién era  ése?   »—Prefiero no saberlo, mi coronel.   »—Qué fácil sería, si uno hiciera estas cosas sin saber de quién se trata.... Si uno se tira al agua, tiene que  mojarse. Era uno del 14 de junio, el hermanito de su exnovia, creo. ¿Luisa Gil,  no?»1   Con razón que Amadito, protagonista de la novela histórica del Premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa titulada La Fiesta del Chivo, le dice luego a su amigo, a quien le acaba de relatar el  incidente: ¡«La próxima vez que dispare, será para matar a Trujillo»!2  Pero ya es demasiado tarde para oponerse a la terrible arbitrariedad de tener  que abandonar a su novia, y a la despiadada tiranía que le ordena matar a  sangre fría al hermano de ella.   Quiera Dios que ninguno de nosotros caiga en esa trampa mortal en que cayó Amadito, sino que respondamos más bien como San Pedro y los demás apóstoles  en su defensa ante la asamblea general de los ancianos de Israel: «¡Es  necesario obedecer a Dios antes que a los hombres!»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mario Vargas Llosa, La Fiesta del Chivo (Madrid: Santillana Ediciones, 2006), pp. 50-62.                 2       Ibíd., p. 63.                 3       Hch 5:21,29]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«La prueba de la lealtad» (1a. parte)</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-prueba-de-la-lealtad-1a-parte--68954918</link><description><![CDATA[(Víspera del Día Internacional de los Derechos Humanos)   «... Amadito [se graduó] como espada de honor —¡el primero en una promoción de treinta y cinco oficiales!—...  y, años más tarde... [ingresó] a la unidad más prestigiosa de las Fuerzas  Armadas: los ayudantes militares, encargados de la custodia personal del  Generalísimo....   »... [En] un paseo en... La Romana... se enamoró como un loco de [una] morenita espigada y ocurrente, de ojos chispeantes.... Y ella de  él.... Era la mujer de su vida; nunca podría estar con nadie más. El apuesto  Amadito había dicho estas cosas a muchas mujeres desde sus días de cadete, pero  esta vez las dijo de verdad. Luisa lo llevó a conocer a su familia, en La  Romana, y él la invitó a almorzar.... Quedaron encantados con [ella]. Cuando  les dijo que pensaba pedirla, lo animaron: era un encanto de mujer. Amadito la  pidió formalmente a sus padres. De acuerdo con el reglamento, solicitó [al comando de los ayudantes militares] autorización para  casarse....     »... La respuesta a su solicitud demoraba. Le explicaron que el cuerpo de ayudantes la pasaba al SIM [Servicio de  Inteligencia Militar], para que éste investigara a la persona.... El día  veintiuno, el Jefe lo llamó a su despacho. Fue la única vez que cambió unas  palabras con el Benefactor, pese a haber estado tantas veces cerca de él....   »—¡Teniente segundo García Guerrero, a la orden, Excelencia!   »—Pase —dijo la aguda voz del hombre que, sentado en el otro extremo de la habitación, ante un escritorio forrado de cuero rojo,  escribía sin alzar la cabeza—.... Una buena hoja de servicios, teniente —lo oyó  decir.   »—Muchas gracias, Excelencia....   »—Esa hoja de servicios tan buena no puede mancharla casándose con la hermana de un  comunista. En mi gobierno no se juntan amigos y enemigos.... El hermano de  Luisa Gil es uno de esos subversivos del 14 de junio. ¿Lo sabía?   »—No, Excelencia.   »—Ahora lo sabe.... Hay muchas mujeres en este país. Búsquese otra.   »—Sí, Excelencia.   »Lo vio hacer un signo de asentimiento, dando por terminada la entrevista.   »—Permiso para retirarme, Excelencia.   »Hizo sonar los tacos y saludó. Salió con paso marcial, disimulando la zozobra que lo  embargaba.»1   Menos mal que nosotros, como lectores de este pasaje de la novela histórica del  Premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa titulada La Fiesta del Chivo, no tenemos que disimular el disgusto que  sentimos a causa de semejante despotismo, arbitrariedad y prepotencia. Si bien  a los jóvenes de Occidente del siglo veintiuno les parece insólito que en  tiempos pasados, y en otras culturas, los padres hayan tenido o aún tengan el  poder de aprobar y hasta seleccionar a la persona con que han de casarse,  ¡cuánto más no los asombraría la idea de que  quien escogiera o vetara a su futuro cónyuge  fuera el gobernante supremo de su país!   Lo irónico del caso es que Dios, que es el Gobernante  Supremo del universo, no es ni déspota, ni arbitrario ni prepotente. Él desea más bien que ejerzamos el libre albedrío con  que nos creó, al escoger nosotros mismos a nuestro cónyuge con la promesa de  fidelidad hasta la muerte, pase lo que pase, y al elegir a su Hijo Jesucristo  como nuestro Señor y Mandamás, a fin de que podamos  disfrutar de vida plena y eterna.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mario Vargas Llosa, La Fiesta del Chivo (Madrid: Santillana Ediciones, 2006), pp. 45,47-50.                 2       Jn 3:16; 10:10]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic09</guid><pubDate>Tue, 09 Dec 2025 08:22:19 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68954918/2025dic09.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Día Internacional de los Derechos Humanos)   «... 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Quedaron encantados con [ella]. Cuando  les dijo que pensaba pedirla, lo animaron: era un encanto de mujer. Amadito la  pidió formalmente a sus padres. De acuerdo con el reglamento, solicitó [al comando de los ayudantes militares] autorización para  casarse....     »... La respuesta a su solicitud demoraba. Le explicaron que el cuerpo de ayudantes la pasaba al SIM [Servicio de  Inteligencia Militar], para que éste investigara a la persona.... El día  veintiuno, el Jefe lo llamó a su despacho. Fue la única vez que cambió unas  palabras con el Benefactor, pese a haber estado tantas veces cerca de él....   »—¡Teniente segundo García Guerrero, a la orden, Excelencia!   »—Pase —dijo la aguda voz del hombre que, sentado en el otro extremo de la habitación, ante un escritorio forrado de cuero rojo,  escribía sin alzar la cabeza—.... Una buena hoja de servicios, teniente —lo oyó  decir.   »—Muchas gracias, Excelencia....   »—Esa hoja de servicios tan buena no puede mancharla casándose con la hermana de un  comunista. En mi gobierno no se juntan amigos y enemigos.... El hermano de  Luisa Gil es uno de esos subversivos del 14 de junio. ¿Lo sabía?   »—No, Excelencia.   »—Ahora lo sabe.... Hay muchas mujeres en este país. Búsquese otra.   »—Sí, Excelencia.   »Lo vio hacer un signo de asentimiento, dando por terminada la entrevista.   »—Permiso para retirarme, Excelencia.   »Hizo sonar los tacos y saludó. Salió con paso marcial, disimulando la zozobra que lo  embargaba.»1   Menos mal que nosotros, como lectores de este pasaje de la novela histórica del  Premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa titulada La Fiesta del Chivo, no tenemos que disimular el disgusto que  sentimos a causa de semejante despotismo, arbitrariedad y prepotencia. Si bien  a los jóvenes de Occidente del siglo veintiuno les parece insólito que en  tiempos pasados, y en otras culturas, los padres hayan tenido o aún tengan el  poder de aprobar y hasta seleccionar a la persona con que han de casarse,  ¡cuánto más no los asombraría la idea de que  quien escogiera o vetara a su futuro cónyuge  fuera el gobernante supremo de su país!   Lo irónico del caso es que Dios, que es el Gobernante  Supremo del universo, no es ni déspota, ni arbitrario ni prepotente. Él desea más bien que ejerzamos el libre albedrío con  que nos creó, al escoger nosotros mismos a nuestro cónyuge con la promesa de  fidelidad hasta la muerte, pase lo que pase, y al elegir a su Hijo Jesucristo  como nuestro Señor y Mandamás, a fin de que podamos  disfrutar de vida plena y eterna.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mario Vargas Llosa, La Fiesta del Chivo (Madrid: Santillana Ediciones, 2006), pp. 45,47-50.                 2       Jn 3:16; 10:10]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Nadie debería estar solo de viejo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/nadie-deberia-estar-solo-de-viejo--68940930</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Aniversario de la Entrega del Premio Nobel a Ernest Hemingway)   Escrita en 1951 en la isla de Cayo Blanco (frente a la playa de Varadero en Cuba), fue  la última obra de ficción importante publicada en vida de Ernest Hemingway, y  tal vez su más famosa. Considerada una de las obras más destacadas del siglo  veinte, le mereció el Premio Pulitzer en 1953, un año antes de que Hemingway  recibiera el Premio Nobel de Literatura por su obra completa.   Se trata de El viejo y el mar, novela breve que cuenta la historia de Santiago,  un pescador cubano, ya anciano, que lleva ochenta y cuatro días sin pescar  nada. Harto de su mala racha, se propone salir solo —sin Manolín, el joven que  antes lo acompañaba—, y no regresar a tierra hasta volver a tener éxito mar  adentro en el Caribe. Por fin logra enganchar un enorme marlín, pero traba con  el pez una lucha a muerte que dura tres días. El viejo logra finalmente matar a  su gigantesca presa, más grande aún que su esquife, pero en el camino de  regreso a casa diversos tiburones poco a poco devoran el pez, dejándolo sin  carne. Menos mal que la enormidad del esqueleto basta para que recupere el  respeto de sus compañeros de pesca y refuerce la admiración del joven Manolín,  que decide volver a pescar con él.   Antes de aquella faena, Santiago le había dicho a Manolín: «Ojalá no se presente un pez  tan grande que me haga quedar en mal lugar.» Y el joven le había asegurado: «Si  sigue usted tan fuerte como dice, no habrá pez que pueda con usted», a lo que  el viejo había contestado: «Quizá no lo sea tanto como creo. Pero conozco  muchos trucos y soy un hombre decidido.»1   A lo largo de los tres días de su épica lucha contra el marlín, el viejo exclamó:  «¡Ojalá estuviese aquí el chico para ayudarme!» Pero no fue una sola vez;  fueron cinco las veces que se lamentó: «¡Ojalá estuviese aquí el chico!» Y en  una de esas añadió: «Nadie debería estar solo de viejo».2   Gracias a Dios, a la inversa de cómo al final Santiago ya no tendría que estar solo de  viejo en las luchas que le esperaban, sino acompañado por su discípulo Manolín,  nosotros como discípulos de Cristo no tenemos que estar solos en las luchas que  enfrentaremos, sino que podemos estar siempre acompañados por Él como nuestro  Maestro. Eso fue precisamente lo que Jesucristo, siendo el Hijo de Dios, les  prometió a sus discípulos antes de regresar a su hogar en el cielo para estar  de nuevo al lado del Padre celestial. Habiendo acabado de vencer a nuestro enemigo mortal al pagar el castigo por  nuestro pecado, Jesús les dijo: «Les aseguro que  estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.»3   Lo cierto es que eso es lo que más necesitamos, ya que, tal como nos advierte el  apóstol Pablo: «Nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra...  fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales».4 Más  vale entonces que nos aseguremos de ir acompañados por Cristo, para que con su  fuerza divina ¡no haya pez maligno que pueda con nosotros! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ernest Hemingway, El viejo y el mar, Trad. Miguel Temprano García (Nueva York: Scribner, Charles &amp; Schuster, 1952, 1980, 2010, 2018), Edición Kindle, p. 13.                 2       Ibíd., pp. 27,29,30,31,34                 3       Mt 28:20; 2Co 5:21; Gá 3:13; Col 1:14; 2:13-15; Heb 2:14; 1P 3:18                 4       Ef 6:12]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic08</guid><pubDate>Mon, 08 Dec 2025 09:21:12 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68940930/2025dic08.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Aniversario de la Entrega del Premio Nobel a Ernest Hemingway)   Escrita en 1951 en la isla de Cayo Blanco (frente a la playa de Varadero en Cuba), fue  la última obra de ficción importante publicada en vida de Ernest Hemingway, y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Antevíspera del Aniversario de la Entrega del Premio Nobel a Ernest Hemingway)   Escrita en 1951 en la isla de Cayo Blanco (frente a la playa de Varadero en Cuba), fue  la última obra de ficción importante publicada en vida de Ernest Hemingway, y  tal vez su más famosa. Considerada una de las obras más destacadas del siglo  veinte, le mereció el Premio Pulitzer en 1953, un año antes de que Hemingway  recibiera el Premio Nobel de Literatura por su obra completa.   Se trata de El viejo y el mar, novela breve que cuenta la historia de Santiago,  un pescador cubano, ya anciano, que lleva ochenta y cuatro días sin pescar  nada. Harto de su mala racha, se propone salir solo —sin Manolín, el joven que  antes lo acompañaba—, y no regresar a tierra hasta volver a tener éxito mar  adentro en el Caribe. Por fin logra enganchar un enorme marlín, pero traba con  el pez una lucha a muerte que dura tres días. El viejo logra finalmente matar a  su gigantesca presa, más grande aún que su esquife, pero en el camino de  regreso a casa diversos tiburones poco a poco devoran el pez, dejándolo sin  carne. Menos mal que la enormidad del esqueleto basta para que recupere el  respeto de sus compañeros de pesca y refuerce la admiración del joven Manolín,  que decide volver a pescar con él.   Antes de aquella faena, Santiago le había dicho a Manolín: «Ojalá no se presente un pez  tan grande que me haga quedar en mal lugar.» Y el joven le había asegurado: «Si  sigue usted tan fuerte como dice, no habrá pez que pueda con usted», a lo que  el viejo había contestado: «Quizá no lo sea tanto como creo. Pero conozco  muchos trucos y soy un hombre decidido.»1   A lo largo de los tres días de su épica lucha contra el marlín, el viejo exclamó:  «¡Ojalá estuviese aquí el chico para ayudarme!» Pero no fue una sola vez;  fueron cinco las veces que se lamentó: «¡Ojalá estuviese aquí el chico!» Y en  una de esas añadió: «Nadie debería estar solo de viejo».2   Gracias a Dios, a la inversa de cómo al final Santiago ya no tendría que estar solo de  viejo en las luchas que le esperaban, sino acompañado por su discípulo Manolín,  nosotros como discípulos de Cristo no tenemos que estar solos en las luchas que  enfrentaremos, sino que podemos estar siempre acompañados por Él como nuestro  Maestro. Eso fue precisamente lo que Jesucristo, siendo el Hijo de Dios, les  prometió a sus discípulos antes de regresar a su hogar en el cielo para estar  de nuevo al lado del Padre celestial. Habiendo acabado de vencer a nuestro enemigo mortal al pagar el castigo por  nuestro pecado, Jesús les dijo: «Les aseguro que  estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.»3   Lo cierto es que eso es lo que más necesitamos, ya que, tal como nos advierte el  apóstol Pablo: «Nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra...  fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales».4 Más  vale entonces que nos aseguremos de ir acompañados por Cristo, para que con su  fuerza divina ¡no haya pez maligno que pueda con nosotros! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ernest Hemingway, El viejo y el mar, Trad. Miguel Temprano García (Nueva York: Scribner, Charles &amp; Schuster, 1952, 1980, 2010, 2018), Edición Kindle, p. 13.                 2       Ibíd., pp. 27,29,30,31,34                 3       Mt 28:20; 2Co 5:21; Gá 3:13; Col 1:14; 2:13-15; Heb 2:14; 1P 3:18                 4       Ef 6:12]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿«Un equilibrio en las religiones»?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-equilibrio-en-las-religiones--68915548</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tuve una hija con un hombre que pertenece a otra iglesia que me atrevo a decir es  una secta. Con el tiempo vine a comprender la magnitud de las consecuencias....   »Aún no vivimos juntos. Él insiste en que conformemos un hogar y que busquemos un equilibrio en  las religiones.... Muchas veces pienso en irme a vivir con él y formar ese  hogar, pero tengo miedo de que Dios no esté de acuerdo con eso.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Lo cierto es que la situación en que usted se encuentra es complicada. En muchos casos, les aconsejaríamos a los padres que  se casaran a fin de proporcionarles estabilidad a los hijos. Sin embargo, en  otros casos el padre o la madre pudiera representar cierto peligro para su  pareja y para los hijos. Tal vez se deba a conducta delictiva, al abuso de  drogas o de alcohol, a hábitos económicos irresponsables, a enfermedad mental,  a falta de dominio propio, o a varios otros factores. En definitiva, el ser miembro  de una secta calificaría como peligrosa a determinada persona....   ... Las sectas tienen en común ciertas características. Cada una tiene como autoridad máxima a una persona que  aún vive, o a un pequeño grupo de personas que no permiten que sus miembros  pongan en tela de juicio esa autoridad ni que expresen puntos de vista que  difieran. Entre todos se manifiesta la paranoia con relación a los de afuera  que no son miembros del grupo, y cualquiera que decide renunciar a su membresía  en el grupo es condenado al ostracismo y difamado. Además, los líderes no les  rinden cuentas de las finanzas a los miembros, y tienden a enseñar que ellos,  en calidad de líderes, no tienen que someterse a leyes o normas morales  tampoco....   »Consentir en buscar un “equilibrio” en la práctica de su religión y la del padre de su hija nunca dará  resultado debido a que uno no puede creer en algo de un momento a otro sólo  porque alguien se lo pide, como tampoco puede uno dejar de creer lo que ya cree.   »Todavía más importante es que los seguidores de Cristo han de practicar un estilo de  vida totalmente distinto que el de los que no siguen a Cristo, principalmente  debido a su creencia en la Biblia o su indiferencia hacia ella. Por eso enseñó  el apóstol Pablo que los seguidores de Cristo no deben formar yunta con quienes  no lo son.1   »Si usted es una seguidora de Cristo, pero el padre de su hija no lo es, entonces le aconsejamos que busque  asesoría legal a fin de obtener un acuerdo legal en cuanto a sustento y visitas  paternas. Luego póngale punto final a la relación sentimental y no vuelva a  hablar con este hombre sino sólo cuando tenga que hacer arreglos para que él  visite a su hija....»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 752. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       2Co 6:14 (NVI, TLA)]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic06</guid><pubDate>Sat, 06 Dec 2025 08:23:15 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68915548/2025dic06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tuve una hija con un hombre que pertenece a otra iglesia que me atrevo a...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tuve una hija con un hombre que pertenece a otra iglesia que me atrevo a decir es  una secta. Con el tiempo vine a comprender la magnitud de las consecuencias....   »Aún no vivimos juntos. Él insiste en que conformemos un hogar y que busquemos un equilibrio en  las religiones.... Muchas veces pienso en irme a vivir con él y formar ese  hogar, pero tengo miedo de que Dios no esté de acuerdo con eso.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Lo cierto es que la situación en que usted se encuentra es complicada. En muchos casos, les aconsejaríamos a los padres que  se casaran a fin de proporcionarles estabilidad a los hijos. Sin embargo, en  otros casos el padre o la madre pudiera representar cierto peligro para su  pareja y para los hijos. Tal vez se deba a conducta delictiva, al abuso de  drogas o de alcohol, a hábitos económicos irresponsables, a enfermedad mental,  a falta de dominio propio, o a varios otros factores. En definitiva, el ser miembro  de una secta calificaría como peligrosa a determinada persona....   ... Las sectas tienen en común ciertas características. Cada una tiene como autoridad máxima a una persona que  aún vive, o a un pequeño grupo de personas que no permiten que sus miembros  pongan en tela de juicio esa autoridad ni que expresen puntos de vista que  difieran. Entre todos se manifiesta la paranoia con relación a los de afuera  que no son miembros del grupo, y cualquiera que decide renunciar a su membresía  en el grupo es condenado al ostracismo y difamado. Además, los líderes no les  rinden cuentas de las finanzas a los miembros, y tienden a enseñar que ellos,  en calidad de líderes, no tienen que someterse a leyes o normas morales  tampoco....   »Consentir en buscar un “equilibrio” en la práctica de su religión y la del padre de su hija nunca dará  resultado debido a que uno no puede creer en algo de un momento a otro sólo  porque alguien se lo pide, como tampoco puede uno dejar de creer lo que ya cree.   »Todavía más importante es que los seguidores de Cristo han de practicar un estilo de  vida totalmente distinto que el de los que no siguen a Cristo, principalmente  debido a su creencia en la Biblia o su indiferencia hacia ella. Por eso enseñó  el apóstol Pablo que los seguidores de Cristo no deben formar yunta con quienes  no lo son.1   »Si usted es una seguidora de Cristo, pero el padre de su hija no lo es, entonces le aconsejamos que busque  asesoría legal a fin de obtener un acuerdo legal en cuanto a sustento y visitas  paternas. Luego póngale punto final a la relación sentimental y no vuelva a  hablar con este hombre sino sólo cuando tenga que hacer arreglos para que él  visite a su hija....»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 752. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       2Co 6:14 (NVI, TLA)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Doble abandono</title><link>https://www.spreaker.com/episode/doble-abandono--68895431</link><description><![CDATA[«Quédate aquí —dijo la mujer aparentando afecto—. Aquí vas a estar bien. Verás correr a los perritos y te  vas a entretener.» Luego puso una bolsa con pañales a su lado y una nota  escrita que decía: «Me llamo John King; padezco la enfermedad de Alzheimer», y  desapareció, abandonando al anciano en una pista de carreras de perros.   La que abandonó al anciano era Sue Gifford, mujer de cuarenta y un años de edad. El anciano abandonado era su  propio padre, de ochenta y dos años, víctima de Alzheimer. Para librarse de la  carga que significa esa enfermedad, la hija lo llevó a una pista de carreras de  perros y lo abandonó en su silla de ruedas. El juez la condenó a seis años de  prisión.   Este caso, que apareció en uno de los periódicos de Estados Unidos, conmovió a toda la comunidad. Se sabe que la enfermedad de  Alzheimer es dolorosa. Deja a la persona totalmente inhabilitada. Ya no puede  valerse por sí misma. Es un caso patético del ser humano que ha perdido lo  mejor que tiene: la chispa de la inteligencia. Esa es la condición de la  víctima de Alzheimer. Es una muerte en vida.   No obstante, hay una ley universal que descansa sobre el ser humano: «Honra a tu padre y a tu madre, para que  disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios» (Éxodo  20:12). Es el quinto mandamiento del decálogo de Moisés. Abandonar a los padres  ancianos por cualquier causa que sea, y especialmente si es sólo por quitarnos  de encima el estorbo que ellos nos resultan, es el colmo de la ingratitud y el  desprecio.   En muchos lugares hay establecimientos excelentes que se especializan en prestar la atención debida a los ancianos. Y  muchos hijos, con sabiduría y cariño, internan allí a sus progenitores  inhabilitados. Pero no los abandonan. Los visitan. Y los hijos se toman el  tiempo de estar con ellos, mostrando preocupación y ternura.   Sin embargo, cuando los hijos no tienen la facilidad de internar a sus padres en lugares como esos, tienen que ponerse en juego otros  recursos. En tales casos hace falta un amor muy especial y un cariño único.   El mandamiento de honrar a nuestros padres viene de Dios. También vienen de Dios, para quien los desee, la  inspiración, la paciencia y la determinación de proceder conforme a los eternos  y justos mandamientos divinos. Honremos a nuestro padre y a nuestra madre.  Algún día seremos nosotros los que recibamos esa honra. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic05</guid><pubDate>Fri, 05 Dec 2025 08:22:07 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68895431/2025dic05.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Quédate aquí —dijo la mujer aparentando afecto—. Aquí vas a estar bien. 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Este caso, que apareció en uno de los periódicos de Estados Unidos, conmovió a toda la comunidad. Se sabe que la enfermedad de  Alzheimer es dolorosa. Deja a la persona totalmente inhabilitada. Ya no puede  valerse por sí misma. Es un caso patético del ser humano que ha perdido lo  mejor que tiene: la chispa de la inteligencia. Esa es la condición de la  víctima de Alzheimer. Es una muerte en vida.   No obstante, hay una ley universal que descansa sobre el ser humano: «Honra a tu padre y a tu madre, para que  disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios» (Éxodo  20:12). Es el quinto mandamiento del decálogo de Moisés. Abandonar a los padres  ancianos por cualquier causa que sea, y especialmente si es sólo por quitarnos  de encima el estorbo que ellos nos resultan, es el colmo de la ingratitud y el  desprecio.   En muchos lugares hay establecimientos excelentes que se especializan en prestar la atención debida a los ancianos. Y  muchos hijos, con sabiduría y cariño, internan allí a sus progenitores  inhabilitados. Pero no los abandonan. Los visitan. Y los hijos se toman el  tiempo de estar con ellos, mostrando preocupación y ternura.   Sin embargo, cuando los hijos no tienen la facilidad de internar a sus padres en lugares como esos, tienen que ponerse en juego otros  recursos. En tales casos hace falta un amor muy especial y un cariño único.   El mandamiento de honrar a nuestros padres viene de Dios. También vienen de Dios, para quien los desee, la  inspiración, la paciencia y la determinación de proceder conforme a los eternos  y justos mandamientos divinos. Honremos a nuestro padre y a nuestra madre.  Algún día seremos nosotros los que recibamos esa honra. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mejor escucho prédicas desde mi casa»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mejor-escucho-predicas-desde-mi-casa--68875190</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «A la iglesia casi no voy porque descubrí que el pastor es un mentiroso.... Mejor escucho prédicas desde mi casa.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Usted menciona un asunto interesante que merece ser tratado. ¡Cuánto sentimos que su pastor la haya decepcionado! Como no lo conocemos a él y no sabemos  nada acerca de lo sucedido, no podemos darle una respuesta específica, pero sí  podemos responder en términos generales.   »Esto es lo que puede saber con certeza: En primer lugar, los pastores son pecadores al igual que todos nosotros. Ellos tienen que evaluar constantemente su propia  conducta de acuerdo con lo que enseña la Biblia y en su comunicación personal  con Dios. En segundo lugar, al ser ellos pecadores tal como lo somos todos, a  veces no cumplen las normas que se espera que cumplan. En tercer lugar, cuando  los pastores u otros ministros religiosos no cumplen determinada norma de  conducta, tienen la opción de arrepentirse, pedirle perdón a Dios, y tomar  medidas para evitar caer en el mismo pecado en el futuro. O, si continúan  pecando, no cumpliendo la norma vez tras vez, entonces ya no tienen la  capacidad de ser los líderes de otros en calidad de pastores o ministros. Y en  cuarto lugar, los pastores que siguen viviendo en pecado deben renunciar a su  puesto y no seguir engañando a su congregación....   »¿Entonces qué deben hacer personas como usted cuando saben que el pastor de su iglesia está viviendo en pecado? Gracias a Dios, muchas iglesias tienen miembros de la  junta o del concejo de líderes de su iglesia que sirven de representantes de la  congregación en las reuniones de negocios con el pastor. En esos casos, el  primer paso que debe darse es consultar en privado con uno de esos  representantes y pedirle consejo....   »El escritor bíblico a los Hebreos [nos instruyó], como seguidores de Cristo, a que no dejemos de congregarnos, sino más bien que nos animemos unos a otros.1  Al emplear el verbo animar nos da a entender que cuando los miembros están  juntos, son mucho más saludables y fuertes que cuando están solos. Cada miembro  es como un cordel fino: solo, es muy débil, pero cuando se entrelaza con los  demás cordeles, la cuerda resultante es fuerte y poderosa.   »Le recomendamos que busque una iglesia en la que se enseñe la Biblia y los congregantes estén comprometidos a estudiarla juntos. No encontrará usted  pastores que sean perfectos, pero sí hallará a muchos que se acercan a Dios  cada vez más día tras día.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que  dice: «Casos», y luego buscar el Caso 871. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Heb 10:25]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic04</guid><pubDate>Thu, 04 Dec 2025 08:21:43 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68875190/2025dic04.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «A la iglesia casi no voy porque descubrí que el pastor es un...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «A la iglesia casi no voy porque descubrí que el pastor es un mentiroso.... Mejor escucho prédicas desde mi casa.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Usted menciona un asunto interesante que merece ser tratado. ¡Cuánto sentimos que su pastor la haya decepcionado! Como no lo conocemos a él y no sabemos  nada acerca de lo sucedido, no podemos darle una respuesta específica, pero sí  podemos responder en términos generales.   »Esto es lo que puede saber con certeza: En primer lugar, los pastores son pecadores al igual que todos nosotros. Ellos tienen que evaluar constantemente su propia  conducta de acuerdo con lo que enseña la Biblia y en su comunicación personal  con Dios. En segundo lugar, al ser ellos pecadores tal como lo somos todos, a  veces no cumplen las normas que se espera que cumplan. En tercer lugar, cuando  los pastores u otros ministros religiosos no cumplen determinada norma de  conducta, tienen la opción de arrepentirse, pedirle perdón a Dios, y tomar  medidas para evitar caer en el mismo pecado en el futuro. O, si continúan  pecando, no cumpliendo la norma vez tras vez, entonces ya no tienen la  capacidad de ser los líderes de otros en calidad de pastores o ministros. Y en  cuarto lugar, los pastores que siguen viviendo en pecado deben renunciar a su  puesto y no seguir engañando a su congregación....   »¿Entonces qué deben hacer personas como usted cuando saben que el pastor de su iglesia está viviendo en pecado? Gracias a Dios, muchas iglesias tienen miembros de la  junta o del concejo de líderes de su iglesia que sirven de representantes de la  congregación en las reuniones de negocios con el pastor. En esos casos, el  primer paso que debe darse es consultar en privado con uno de esos  representantes y pedirle consejo....   »El escritor bíblico a los Hebreos [nos instruyó], como seguidores de Cristo, a que no dejemos de congregarnos, sino más bien que nos animemos unos a otros.1  Al emplear el verbo animar nos da a entender que cuando los miembros están  juntos, son mucho más saludables y fuertes que cuando están solos. Cada miembro  es como un cordel fino: solo, es muy débil, pero cuando se entrelaza con los  demás cordeles, la cuerda resultante es fuerte y poderosa.   »Le recomendamos que busque una iglesia en la que se enseñe la Biblia y los congregantes estén comprometidos a estudiarla juntos. No encontrará usted  pastores que sean perfectos, pero sí hallará a muchos que se acercan a Dios  cada vez más día tras día.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que  dice: «Casos», y luego buscar el Caso 871. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Heb 10:25]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La impronta de Carlos J. Finlay en el Canal de Panamá</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-impronta-de-carlos-j-finlay-en-el-canal-de-panama--68844828</link><description><![CDATA[(Día de la Medicina Latinoamericana — Natalicio de Carlos J. Finlay)   «La fiebre amarilla fue una enfermedad que trajo desolación y muerte en las colonias españolas de América. Era conocida en  la región de Yucatán como cocolitzlé [antes de] la llegada de los  conquistadores.... El historiador López de Gómara en el siglo XVI se refería a  la enfermedad diciendo: “Poníanse los españoles de color de tiricia, o mal  amarillo”1.... En el siglo XVIII fue denominada enfermedad del  vómito negro, y por último, los ingleses la denominaron [fiebre amarilla].»   Así reza la introducción de la doctora argentina Alicia M. Damiani a su artículo sobre  la impronta de Carlos J. Finlay en el Canal de Panamá, publicado en la Revista  de la Asociación Médica Argentina en marzo de 2016.2 Por su  parte, el historiador médico cubano José López Sánchez, en su obra titulada Finlay:  el hombre y la verdad científica, considera que «la  fiebre amarilla fue el problema más serio que tuvieron que enfrentar los  constructores del Canal de Panamá». Para comprobarlo, relata que «cuando le preguntaron a [William Henry] Aspinwall, el contratista del  primer ferrocarril, cuántas vidas había costado la obra, Aspinwall respondió:  “De los 82 mil empleados, 52 mil padecieron de vómito negro y 22 mil  fallecieron de fiebre amarilla o paludismo”.»3   Tal vez la muerte de aquellos no haya sido en vano debido a la impronta que dejó el eminente médico cubano  Carlos J. Finlay en la construcción del canal. La  doctora Damiani la resume explicando que Finlay «dedicó su vida al estudio de la fiebre amarilla  y descubrió que su agente transmisor era el mosquito Aedes aegypti. Si  bien durante veinte años su descubrimiento no fue tenido en cuenta por el mundo  académico de la época, su teoría fue confirmada y permitió el saneamiento de la  isla de Cuba, que fue liberada de nuevas epidemias. A fines del siglo XIX, la  fiebre amarilla fue una de las causas del fracaso de la compañía francesa que  intentó construir sin éxito un canal interoceánico en Panamá. En 1904, los  estadounidenses, teniendo en cuenta estos antecedentes y llevando a la práctica  lo aprendido con Finlay en el saneamiento de Cuba, lograron con éxito la construcción del Canal de Panamá.»4   De ahí las siguientes palabras del estadista panameño José Daniel Crespo inscritas en el monumento a  Finlay en la Plaza de Francia en la Ciudad de Panamá: «El descubrimiento de la trasmisión  del germen de la fiebre amarilla por el Dr. Carlos J. Finlay en 1881 no sólo  marca una época en la historia científica del mundo, sino que es de especial  significación para Panamá. Sin este descubrimiento que hizo posible el  saneamiento de las zonas tropicales, la gran obra del Canal de Panamá no habría  podido hacerse sin ingente sacrificio de vidas. El pueblo y el gobierno de  Panamá, agradecidos del ilustre sabio cubano, perpetúan su recuerdo.»   Ahora sólo nos queda a nosotros agradecer a Dios por haber dotado al doctor Finlay de  semejante sabiduría y por habernos dado a su Hijo Jesucristo para sanear  nuestra alma de la epidemia del pecado.5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Francisco López de Gómara, Historia general de las Indias y vida de Hernán Cortés (Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 1991), p. 102 &lt;https://libreria.clacso.org/biblioteca_ayacucho/publicacion.php?p=1627&amp;b=4&gt; En línea 25 junio 2025.                 2       Alicia M. Damiani, «Carlos J. Finlay (1833-1915): Su impronta en el Canal de Panamá en el centenario de su muerte», Revista de la Asociación Médica Argentina, Vol. 129, Número 1 (marzo) de 2016, p. 33 &lt;https://images.app.goo.gl/7Xq2k4oruPXaRCn5A&gt; y &lt;https://docs.bvsalud.org/biblioref/2024/02/835484/revista-n1-2016-33-39.pdf&gt; En línea 25 junio 2025.                 3       José López Sánchez, Finlay: el hombre y la verdad científica, Instituto Cubano del Libro (La Habana: Editorial Científico-Técnica, 1986, 2007, 2024), Edición Kindle, pp. 32-33.                 4       Damiani                 5       Mt 1:21; Jn 1:29; 3:16; 1Jn 1:7-9; 3:5]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic03</guid><pubDate>Wed, 03 Dec 2025 08:22:06 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68844828/2025dic03.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día de la Medicina Latinoamericana — Natalicio de Carlos J. Finlay)   «La fiebre amarilla fue una enfermedad que trajo desolación y muerte en las colonias españolas de América. Era conocida en  la región de Yucatán como cocolitzlé [antes de] la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día de la Medicina Latinoamericana — Natalicio de Carlos J. Finlay)   «La fiebre amarilla fue una enfermedad que trajo desolación y muerte en las colonias españolas de América. Era conocida en  la región de Yucatán como cocolitzlé [antes de] la llegada de los  conquistadores.... El historiador López de Gómara en el siglo XVI se refería a  la enfermedad diciendo: “Poníanse los españoles de color de tiricia, o mal  amarillo”1.... En el siglo XVIII fue denominada enfermedad del  vómito negro, y por último, los ingleses la denominaron [fiebre amarilla].»   Así reza la introducción de la doctora argentina Alicia M. Damiani a su artículo sobre  la impronta de Carlos J. Finlay en el Canal de Panamá, publicado en la Revista  de la Asociación Médica Argentina en marzo de 2016.2 Por su  parte, el historiador médico cubano José López Sánchez, en su obra titulada Finlay:  el hombre y la verdad científica, considera que «la  fiebre amarilla fue el problema más serio que tuvieron que enfrentar los  constructores del Canal de Panamá». Para comprobarlo, relata que «cuando le preguntaron a [William Henry] Aspinwall, el contratista del  primer ferrocarril, cuántas vidas había costado la obra, Aspinwall respondió:  “De los 82 mil empleados, 52 mil padecieron de vómito negro y 22 mil  fallecieron de fiebre amarilla o paludismo”.»3   Tal vez la muerte de aquellos no haya sido en vano debido a la impronta que dejó el eminente médico cubano  Carlos J. Finlay en la construcción del canal. La  doctora Damiani la resume explicando que Finlay «dedicó su vida al estudio de la fiebre amarilla  y descubrió que su agente transmisor era el mosquito Aedes aegypti. Si  bien durante veinte años su descubrimiento no fue tenido en cuenta por el mundo  académico de la época, su teoría fue confirmada y permitió el saneamiento de la  isla de Cuba, que fue liberada de nuevas epidemias. A fines del siglo XIX, la  fiebre amarilla fue una de las causas del fracaso de la compañía francesa que  intentó construir sin éxito un canal interoceánico en Panamá. En 1904, los  estadounidenses, teniendo en cuenta estos antecedentes y llevando a la práctica  lo aprendido con Finlay en el saneamiento de Cuba, lograron con éxito la construcción del Canal de Panamá.»4   De ahí las siguientes palabras del estadista panameño José Daniel Crespo inscritas en el monumento a  Finlay en la Plaza de Francia en la Ciudad de Panamá: «El descubrimiento de la trasmisión  del germen de la fiebre amarilla por el Dr. Carlos J. Finlay en 1881 no sólo  marca una época en la historia científica del mundo, sino que es de especial  significación para Panamá. Sin este descubrimiento que hizo posible el  saneamiento de las zonas tropicales, la gran obra del Canal de Panamá no habría  podido hacerse sin ingente sacrificio de vidas. El pueblo y el gobierno de  Panamá, agradecidos del ilustre sabio cubano, perpetúan su recuerdo.»   Ahora sólo nos queda a nosotros agradecer a Dios por haber dotado al doctor Finlay de  semejante sabiduría y por habernos dado a su Hijo Jesucristo para sanear  nuestra alma de la epidemia del pecado.5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Francisco López de Gómara, Historia general de las Indias y vida de Hernán Cortés (Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 1991), p. 102 &lt;https://libreria.clacso.org/biblioteca_ayacucho/publicacion.php?p=1627&amp;b=4&gt; En línea 25 junio 2025.                 2       Alicia M. Damiani, «Carlos J. Finlay (1833-1915): Su impronta en el Canal de Panamá en el centenario de su muerte», Revista de la Asociación Médica Argentina, Vol. 129, Número 1 (marzo) de 2016, p. 33 &lt;https://images.app.goo.gl/7Xq2k4oruPXaRCn5A&gt; y &lt;https://docs.bvsalud.org/biblioref/2024/02/835484/revista-n1-2016-33-39.pdf&gt; En línea 25 junio 2025.                 3       José López Sánchez, Finlay: el hombre y la verdad científica,...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La fiebre que Carlos J. Finlay contribuyó a propagar</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-fiebre-que-carlos-j-finlay-contribuyo-a-propagar--68829550</link><description><![CDATA[(Víspera del Día de la Medicina Latinoamericana — Natalicio de Carlos J. Finlay)   «Si bien por un lado [Carlos J.] Finlay contribuyó a combatir una fiebre, la amarilla, por el otro dejó un  granito de arena para que fuera surgiendo un fenómeno que con el tiempo se  convirtió en una fiebre diferente, totalmente buena y que todavía hoy se mantiene  en el interior de muchos de los cubanos...»   Así concluye el reconocido periodista cubano Yasel Porto su artículo titulado «El día que Carlos J. Finlay  defendió al béisbol», publicado en la Revista Alma Mater en junio de  2020, que comienza con la siguiente declaración: «Ningún cubano, ni siquiera  los menos cultos, ignoran la trascendencia como científico y galeno del  camagüeyano Carlos Juan Finlay. La más conocida de sus acciones fue el  descubrimiento del agente transmisor de la fiebre amarilla, lo que permitió  combatir con éxito a nivel mundial esta terrible enfermedad. Pero muy pocos  conocen que fue uno de los médicos más seguidores del béisbol en el siglo XIX».1   En 1879, luego de que la revista Propaganda Científica alegara que el juego de  pelota era una actividad perjudicial para la salud en países cálidos como Cuba  —a diferencia de países fríos como Estados Unidos, de donde había sido  importado—, el respetado doctor lo rebatió en La Gaceta Médica de La Habana como una «infundada crítica» del béisbol que «tanto entusiasmo ha despertado  entre la juventud habanera». En aquel artículo titulado «Utilidad de los  ejercicios corporales en los climas cálidos y su conveniencia para fomentar el  desarrollo físico de nuestra juventud», Finlay se atrevió incluso a calificar como ejemplares a los que se  dedican a las labores manuales.     «En prueba de que el ejercicio corporal, aún en los días de calor, al sol y a la intemperie, lejos  de ser perjudicial, favorece el desarrollo físico y robustece al habitante de  estos climas, solo haré observar —afirmó Finlay— que los hombres más sanos, más  robustos y más activos entre nosotros son nuestros guajiros, los trabajadores  del campo, los cargadores del muelle, los carretoneros, etc., y por lo  contrario, los tipos menos desarrollados se encuentran en los talleres de  industrias sedentarias, que privan a sus operarios del ejercicio muscular tan  necesario a este clima.»2   De ahí que Finlay sentenciara: «Los ejercicios corporales en los climas cálidos, especialmente el béisbol, son útiles siempre que se les ajuste a los  preceptos de la higiene», y que concluyera con contundencia: «Que se siga jugando a la pelota, que ello  contribuirá sólo a hacer mejor al cuerpo humano y también su mente».3   Su acreditado biógrafo, el historiador médico cubano José López Sánchez, da a conocer además que Finlay  «leía la Biblia»; que «él era un hombre de fe», y que «su religión lo ataba al  principio de las defensas de sus creencias».4 Así como Finlay tenía  la fama de estar siempre preparado para responder a todo el que le pidiera  razón de sus creencias bien formuladas, quiera Dios que también nosotros, tal  como nos anima San Pedro, lo estemos para dar razón de la esperanza de vida eterna  que tenemos en su Hijo Jesucristo.5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Yasel Porto, «El día que Carlos J. Finlay defendió al béisbol», Revista Alma Mater, 16 julio 2020 &lt;https://medium.com/revista-alma-mater/ el-d%C3%ADa-que-carlos-j-finlay-defendi%C3%B3-al-b%C3%A9isbol-b1f1c014d7da&gt; En línea 23 junio 2025.                 2       José López Sánchez, Finlay: el hombre y la verdad científica, Instituto Cubano del Libro (La Habana: Editorial Científico-Técnica, 1986, 2007, 2024), Edición Kindle, pp. 222-24.                 3       Yasel Porto                 4       José López Sánchez, pp. 226,259.                 5       1P 3:15; véanse 1P 1:3-5; Jn 3:16; Ro 8:23-25; 1Co 15:19-58; Tit 2:13]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic02</guid><pubDate>Tue, 02 Dec 2025 09:22:44 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68829550/2025dic02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Día de la Medicina Latinoamericana — Natalicio de Carlos J. 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La más conocida de sus acciones fue el  descubrimiento del agente transmisor de la fiebre amarilla, lo que permitió  combatir con éxito a nivel mundial esta terrible enfermedad. Pero muy pocos  conocen que fue uno de los médicos más seguidores del béisbol en el siglo XIX».1   En 1879, luego de que la revista Propaganda Científica alegara que el juego de  pelota era una actividad perjudicial para la salud en países cálidos como Cuba  —a diferencia de países fríos como Estados Unidos, de donde había sido  importado—, el respetado doctor lo rebatió en La Gaceta Médica de La Habana como una «infundada crítica» del béisbol que «tanto entusiasmo ha despertado  entre la juventud habanera». En aquel artículo titulado «Utilidad de los  ejercicios corporales en los climas cálidos y su conveniencia para fomentar el  desarrollo físico de nuestra juventud», Finlay se atrevió incluso a calificar como ejemplares a los que se  dedican a las labores manuales.     «En prueba de que el ejercicio corporal, aún en los días de calor, al sol y a la intemperie, lejos  de ser perjudicial, favorece el desarrollo físico y robustece al habitante de  estos climas, solo haré observar —afirmó Finlay— que los hombres más sanos, más  robustos y más activos entre nosotros son nuestros guajiros, los trabajadores  del campo, los cargadores del muelle, los carretoneros, etc., y por lo  contrario, los tipos menos desarrollados se encuentran en los talleres de  industrias sedentarias, que privan a sus operarios del ejercicio muscular tan  necesario a este clima.»2   De ahí que Finlay sentenciara: «Los ejercicios corporales en los climas cálidos, especialmente el béisbol, son útiles siempre que se les ajuste a los  preceptos de la higiene», y que concluyera con contundencia: «Que se siga jugando a la pelota, que ello  contribuirá sólo a hacer mejor al cuerpo humano y también su mente».3   Su acreditado biógrafo, el historiador médico cubano José López Sánchez, da a conocer además que Finlay  «leía la Biblia»; que «él era un hombre de fe», y que «su religión lo ataba al  principio de las defensas de sus creencias».4 Así como Finlay tenía  la fama de estar siempre preparado para responder a todo el que le pidiera  razón de sus creencias bien formuladas, quiera Dios que también nosotros, tal  como nos anima San Pedro, lo estemos para dar razón de la esperanza de vida eterna  que tenemos en su Hijo Jesucristo.5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Yasel Porto, «El día que Carlos J. Finlay defendió al béisbol», Revista Alma Mater, 16 julio 2020 &lt;https://medium.com/revista-alma-mater/ el-d%C3%ADa-que-carlos-j-finlay-defendi%C3%B3-al-b%C3%A9isbol-b1f1c014d7da&gt; En línea 23 junio 2025.                 2       José López Sánchez, Finlay: el hombre y la verdad científica, Instituto Cubano del Libro (La Habana: Editorial Científico-Técnica, 1986, 2007, 2024), Edición Kindle, pp. 222-24.                 3       Yasel Porto                 4       José López Sánchez, pp. 226,259.                 5       1P 3:15; véanse 1P 1:3-5; Jn 3:16; Ro 8:23-25; 1Co 15:19-58; Tit 2:13]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Sólo hacía falta ser un poco civilizado»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/solo-hacia-falta-ser-un-poco-civilizado--68815368</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Día Internacional de las Personas con Discapacidad)   Sucedió en París el 18 de octubre de 2018. Mientras esperaba  para subir al autobús, nadie quería moverse. Eso de  por sí no habría sido gran cosa si  se hubiera tratado de una persona cualquiera. Pero la persona a quien le  sucedió, François  Le Berre, era un hombre diagnosticado con esclerosis múltiple primaria  progresiva que se movilizaba en silla de ruedas en compañía de su hermano.   «Como nadie se movió —contó después Le Berre mismo en la cuenta de Twitter Accessible POUR TOUS (en español,  Accesible PARA TODOS)—, el conductor se levantó y gritó: “¡Hasta aquí llegamos!  ¡Bájense todos!” Los pasajeros se bajaron, algunos refunfuñando. Luego el  conductor anunció que el próximo autobús pasaría en cinco minutos, y se bajó él  mismo. Esperó un rato —siguió narrando Le Berre—, y una vez que todos se  dispersaron, se me acercó y me dijo: “Ahora sí pueden subir. Los demás tendrán  que esperar  a que pase el  siguiente autobús. Algún día todos pudieran llegar a necesitar una silla de  ruedas.”»   Cuando se le preguntó si había vuelto a tener contacto con el conductor, Le Berre respondió: «No, no lo  conozco. Él nos dijo que no tenía ningún familiar con discapacidad, que sólo  hacía falta ser un poco civilizado.»1   Lo ocurrido se difundió en las redes sociales y, como era de esperarse, hubo  claras manifestaciones de apoyo al conductor además de relatos afines de gestos  nobles en líneas de autobuses. Uno de éstos, por ejemplo, fue el caso de una  pasajera en la ciudad de Niza, Francia. Embarazada de ocho meses, se subió al  transporte público, pero nadie le cedió su asiento. El chofer, al darse cuenta,  frenó y no volvió a poner el autobús en marcha hasta que alguien se levantó  para que la mujer pudiera sentarse.2   ¡Qué buenos ejemplos de personas nobles comúnmente criticadas a causa de su  profesión! Nos recuerdan el refrán que dice: «No hagas juicio a montón, sino  tras buena información.» Pues con frecuencia, como dice otro refrán, «el león  no es como lo pintan». Por eso nos advirtió Jesucristo en el Sermón del Monte:  «No se conviertan en jueces de los demás, y así Dios no los juzgará a ustedes.  Si son muy duros para juzgar a otras personas, Dios será igualmente duro con  ustedes. Él los tratará como ustedes traten a los demás.... Así que en todo  traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes.»3   Con esa última sentencia, conocida como la regla de oro, Cristo nos dio la clave para resolver prácticamente todo  problema humano. Es que Él sabía que si la llevamos a la práctica podemos  evitar que se den situaciones intolerables como las que afrontaron el hombre  con discapacidad y la mujer embarazada. Determinemos que vamos a tratar a los  demás con respeto y consideración, dispensando así no sólo el mismo trato que  queremos recibir de parte del prójimo, sino también el que queremos recibir de  parte de Dios mismo, quien nos creó a todos iguales. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Pierre Lentz, «Un chauffeur vide son bus pour permettre a un handicapé d’y accéder», Le Huffpost, 24 octubre 2018 &lt;https://www.huffingtonpost.fr/2018/10/24/ chauffeur-bus-handicap_a_23570216/?ncid=fcbklnkfrhpmg00000001&gt; En línea 11 junio 2019.                 2       «París: un chofer bajó a todos los pasajeros del colectivo por no ayudar a una persona discapacitada», La Nación, 26 octubre 2018 &lt;https://www.lanacion.com.ar/2185610-un-colectivero-frances-obligo-bajar-todos-pasajeros&gt; En línea 11 junio 2019.                 3       Mt 7:1-2 (TLA),12 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2025dic01</guid><pubDate>Mon, 01 Dec 2025 09:23:11 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68815368/2025dic01.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Día Internacional de las Personas con Discapacidad)   Sucedió en París el 18 de octubre de 2018. 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Esperó un rato —siguió narrando Le Berre—, y una vez que todos se  dispersaron, se me acercó y me dijo: “Ahora sí pueden subir. Los demás tendrán  que esperar  a que pase el  siguiente autobús. Algún día todos pudieran llegar a necesitar una silla de  ruedas.”»   Cuando se le preguntó si había vuelto a tener contacto con el conductor, Le Berre respondió: «No, no lo  conozco. Él nos dijo que no tenía ningún familiar con discapacidad, que sólo  hacía falta ser un poco civilizado.»1   Lo ocurrido se difundió en las redes sociales y, como era de esperarse, hubo  claras manifestaciones de apoyo al conductor además de relatos afines de gestos  nobles en líneas de autobuses. Uno de éstos, por ejemplo, fue el caso de una  pasajera en la ciudad de Niza, Francia. Embarazada de ocho meses, se subió al  transporte público, pero nadie le cedió su asiento. El chofer, al darse cuenta,  frenó y no volvió a poner el autobús en marcha hasta que alguien se levantó  para que la mujer pudiera sentarse.2   ¡Qué buenos ejemplos de personas nobles comúnmente criticadas a causa de su  profesión! Nos recuerdan el refrán que dice: «No hagas juicio a montón, sino  tras buena información.» Pues con frecuencia, como dice otro refrán, «el león  no es como lo pintan». Por eso nos advirtió Jesucristo en el Sermón del Monte:  «No se conviertan en jueces de los demás, y así Dios no los juzgará a ustedes.  Si son muy duros para juzgar a otras personas, Dios será igualmente duro con  ustedes. Él los tratará como ustedes traten a los demás.... Así que en todo  traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes.»3   Con esa última sentencia, conocida como la regla de oro, Cristo nos dio la clave para resolver prácticamente todo  problema humano. Es que Él sabía que si la llevamos a la práctica podemos  evitar que se den situaciones intolerables como las que afrontaron el hombre  con discapacidad y la mujer embarazada. Determinemos que vamos a tratar a los  demás con respeto y consideración, dispensando así no sólo el mismo trato que  queremos recibir de parte del prójimo, sino también el que queremos recibir de  parte de Dios mismo, quien nos creó a todos iguales. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Pierre Lentz, «Un chauffeur vide son bus pour permettre a un handicapé d’y accéder», Le Huffpost, 24 octubre 2018 &lt;https://www.huffingtonpost.fr/2018/10/24/ chauffeur-bus-handicap_a_23570216/?ncid=fcbklnkfrhpmg00000001&gt; En línea 11 junio 2019.                 2       «París: un chofer bajó a todos los pasajeros del colectivo por no ayudar a una persona discapacitada», La Nación, 26 octubre 2018 &lt;https://www.lanacion.com.ar/2185610-un-colectivero-frances-obligo-bajar-todos-pasajeros&gt; En línea 11 junio 2019.                 3       Mt 7:1-2 (TLA),12 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi hija no quiere pasar mucho tiempo conmigo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-hija-no-quiere-pasar-mucho-tiempo-conmigo--68795655</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo treinta y cinco años, y una hija de once. Estoy separado de su mamá desde que  ella tenía tres años.... Nunca formé pareja nuevamente por centrarme en mi hija  y en los conflictos después de la separación. Pero hoy en día ya la niña está  entrando en la adolescencia, y no quiere pasar mucho tiempo conmigo....   »He tratado de... rehacer mi vida, pero [las mujeres] se alejan argumentando que no sirvo para compartir la  vida.... Me siento viejo, solo e incapaz de volver a formar una familia.  Necesito un consejo de sus sabias palabras.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Dios comprende cómo se siente usted! De hecho, después de  crear a Adán, el primer hombre, Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté  solo.”1 Así que creó a Eva, la primera mujer, y ella llegó a ser la  compañera de Adán.   »¿Estaba Dios dictando un mandamiento cuando dijo que no era bueno que el hombre estuviera  solo? No, no era eso; sólo estaba dando una regla general. Esa regla es que la  mayoría de los hombres no están contentos solos. Pero hay en definitiva algunos  hombres que prefieren no casarse. El apóstol Pablo fue uno de los que decidió  permanecer soltero a fin de poder concentrar sus esfuerzos en realizar la obra  de Dios.2 Pero por lo general los hombres quieren tener una familia,  al igual que usted.   »Dice usted que ha pasado los últimos ocho años concentrado en su hija.... Las estadísticas indican que es más probable que su hija  prospere física, mental y emocionalmente como resultado de la atención que  usted le dedica en persona.... [Por eso] es importantísimo que no la rechace  aun cuando ella esté tratando de marginarlo. Aunque parezca que se está  alejando de usted, ella no deja de necesitar la influencia constante que usted  ejerce en su vida. Es posible que el amor que usted le tiene parezca no correspondido  durante los próximos cinco o más años, pero si usted no deja de ser constante,  tarde o temprano su hija aprenderá a balancear a los amigos y la familia.   »Mientras tanto, no comience a discutir cuando ella no desea verlo. No trate de hacer que ella se sienta culpable, ni se porte como si usted  fuera una víctima. Trate más bien de planear actividades que incluyan a las  amistades de ella. Llévelas, junto con su hija, a lugares donde quieran ir.  Manténgase en un segundo plano, cuidando y protegiendo.   »Cuando no esté con su hija, busque ambientes donde llegue a conocer a otras personas. Done su tiempo como voluntario en una organización  benéfica o forme parte de un equipo deportivo. Concéntrese en ser un buen amigo  y en mostrar interés sincero en los demás. Amplíe sus horizontes en vez de  enfocarse en la búsqueda de una nueva compañera. Quien es buen amigo y tiene  una variedad de intereses atraerá a la mujer que más le conviene.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 751. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 2:18                 2       1Co 7:7]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov29</guid><pubDate>Sat, 29 Nov 2025 09:21:49 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68795655/2025nov29.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo treinta y cinco años, y una hija de once. Estoy separado de su...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo treinta y cinco años, y una hija de once. Estoy separado de su mamá desde que  ella tenía tres años.... Nunca formé pareja nuevamente por centrarme en mi hija  y en los conflictos después de la separación. Pero hoy en día ya la niña está  entrando en la adolescencia, y no quiere pasar mucho tiempo conmigo....   »He tratado de... rehacer mi vida, pero [las mujeres] se alejan argumentando que no sirvo para compartir la  vida.... Me siento viejo, solo e incapaz de volver a formar una familia.  Necesito un consejo de sus sabias palabras.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Dios comprende cómo se siente usted! De hecho, después de  crear a Adán, el primer hombre, Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté  solo.”1 Así que creó a Eva, la primera mujer, y ella llegó a ser la  compañera de Adán.   »¿Estaba Dios dictando un mandamiento cuando dijo que no era bueno que el hombre estuviera  solo? No, no era eso; sólo estaba dando una regla general. Esa regla es que la  mayoría de los hombres no están contentos solos. Pero hay en definitiva algunos  hombres que prefieren no casarse. El apóstol Pablo fue uno de los que decidió  permanecer soltero a fin de poder concentrar sus esfuerzos en realizar la obra  de Dios.2 Pero por lo general los hombres quieren tener una familia,  al igual que usted.   »Dice usted que ha pasado los últimos ocho años concentrado en su hija.... Las estadísticas indican que es más probable que su hija  prospere física, mental y emocionalmente como resultado de la atención que  usted le dedica en persona.... [Por eso] es importantísimo que no la rechace  aun cuando ella esté tratando de marginarlo. Aunque parezca que se está  alejando de usted, ella no deja de necesitar la influencia constante que usted  ejerce en su vida. Es posible que el amor que usted le tiene parezca no correspondido  durante los próximos cinco o más años, pero si usted no deja de ser constante,  tarde o temprano su hija aprenderá a balancear a los amigos y la familia.   »Mientras tanto, no comience a discutir cuando ella no desea verlo. No trate de hacer que ella se sienta culpable, ni se porte como si usted  fuera una víctima. Trate más bien de planear actividades que incluyan a las  amistades de ella. Llévelas, junto con su hija, a lugares donde quieran ir.  Manténgase en un segundo plano, cuidando y protegiendo.   »Cuando no esté con su hija, busque ambientes donde llegue a conocer a otras personas. Done su tiempo como voluntario en una organización  benéfica o forme parte de un equipo deportivo. Concéntrese en ser un buen amigo  y en mostrar interés sincero en los demás. Amplíe sus horizontes en vez de  enfocarse en la búsqueda de una nueva compañera. Quien es buen amigo y tiene  una variedad de intereses atraerá a la mujer que más le conviene.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 751. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 2:18                 2       1Co 7:7]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Una gran patriota, amiga de Bolívar y de Santander</title><link>https://www.spreaker.com/episode/una-gran-patriota-amiga-de-bolivar-y-de-santander--68782135</link><description><![CDATA[Hay muchas cosas que no sabemos con certeza acerca de ella, comenzando con el lugar  y la fecha de su nacimiento debido a que se desconoce su partida de bautismo.  Algunos estudiosos aseguran que era originaria de San José de Cúcuta, mientras  que otros sostienen que nació en San Cayetano, municipio del actual  departamento colombiano de Norte de Santander, que era el lugar de residencia  de su familia. Y en cuanto a su fecha de nacimiento, sólo sabemos que lo más  probable es que fuera entre 1770 y 1775.1   Tampoco podemos estar seguros de sus nombres y apellidos. Tanto es así que el historiador Carlos Ferrero Ramírez, en  el amplio estudio que publica acerca de ella, emplea más de dos mil palabras en  la sección que trata sobre su nombre. Su verdadero nombre es Mercedes Reyes  —concluye—, pero «como su madre era  doña María Inés Reyes Ábrego y por el año de 1813 había en San José de Cúcuta  dos Mercedes Reyes —una la heroína, y otra, Mercedes Reyes Azúa—, familiarmente  para distinguirlas se acostumbró llamarlas Mercedes Ábrego y Mercedes Azúa. Desde  entonces era frecuente llamar a la Heroína de Cúcuta simplemente Mercedes  Ábrego.»2   Lo que sí sabemos con certeza acerca de Mercedes Ábrego es que fue una talentosa  modista que bordó algunos banderines  tricolores para el ejército republicano, que conoció a Bolívar en Cúcuta  en 1813 después de su entrada triunfal en la villa tras haber vencido al  coronel Ramón Correa en la Batalla de Cúcuta, y que antes de que Bolívar  partiera para Venezuela en 1813 le hizo el obsequio de una casaca con oro y  lentejuelas que ella misma había bordado, mostrándole así al libertador lo  mucho que lo estimaba a él y su Campaña Admirable.   Así mismo sabemos que desde el inicio de la guerra de Independencia les brindó su  apoyo a los patriotas, y que los informes secretos acerca de los movimientos y  la ubicación del ejército enemigo que mediante sus contactos ella le hizo  llegar al teniente coronel Francisco de Paula Santander contribuyeron a que él  obtuviera los triunfos militares de San Faustino y Capacho.   Sin embargo, no sabemos con certeza cómo la descubrió el comandante español Lizón,  que derrotó a las tropas de Santander en la Batalla de Carrillo el 12 de  octubre, ni la fecha ni los detalles de su muerte, debido a que hay más de una  versión al respecto. Lo que sí sabemos es que, ya fuera el 13 o el 21 de  octubre de 1813, fue vilmente decapitada en San José de Cúcuta la patriota  llamada Mercedes Ábrego, llegando así a ser heroína y mártir de la  independencia de Colombia.3   Gracias a Dios, antes de ofrendar su vida por la patria Mercedes Ábrego podía saber con  toda seguridad, así como podemos saberlo todos nosotros, lo que les espera a  quienes hayan tomado a pecho las palabras de Jesucristo, el Hijo de Dios,  acerca del camino al cielo. Pues a la pregunta de su discípulo Tomás: «Señor,  no sabemos a dónde vas, así que ¿cómo podemos conocer el camino?», Jesús  respondió sin vueltas ni rodeos: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie  llega al Padre sino por mí.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Mercedes Ábrego», Alta Consejería para el Centenario de la Independencia, Personaje del mes, Bogotá, 30 julio 2010 &lt;http://www.bicentenarioindependencia.gov.co/Es/Contexto/ Personaje/Paginas/p008_concepcion-abrego.aspx&gt; En línea 2 septiembre 2019.                 2       Carlos Ferrero Ramírez, «Mercedes Ábrego», Cucutanuestra.com &lt;https://www.cucutanuestra.com/temas/historia/personajes-de-nuestra-historia/mercedes-abrego.htm&gt; En línea 2 septiembre 2019.                 3       «Mercedes Ábrego» y Ferrero Ramírez                 4       Jn 14:5-6]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov28</guid><pubDate>Fri, 28 Nov 2025 08:21:06 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68782135/2025nov28.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Hay muchas cosas que no sabemos con certeza acerca de ella, comenzando con el lugar  y la fecha de su nacimiento debido a que se desconoce su partida de bautismo.  Algunos estudiosos aseguran que era originaria de San José de Cúcuta, mientras  que...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Hay muchas cosas que no sabemos con certeza acerca de ella, comenzando con el lugar  y la fecha de su nacimiento debido a que se desconoce su partida de bautismo.  Algunos estudiosos aseguran que era originaria de San José de Cúcuta, mientras  que otros sostienen que nació en San Cayetano, municipio del actual  departamento colombiano de Norte de Santander, que era el lugar de residencia  de su familia. Y en cuanto a su fecha de nacimiento, sólo sabemos que lo más  probable es que fuera entre 1770 y 1775.1   Tampoco podemos estar seguros de sus nombres y apellidos. Tanto es así que el historiador Carlos Ferrero Ramírez, en  el amplio estudio que publica acerca de ella, emplea más de dos mil palabras en  la sección que trata sobre su nombre. Su verdadero nombre es Mercedes Reyes  —concluye—, pero «como su madre era  doña María Inés Reyes Ábrego y por el año de 1813 había en San José de Cúcuta  dos Mercedes Reyes —una la heroína, y otra, Mercedes Reyes Azúa—, familiarmente  para distinguirlas se acostumbró llamarlas Mercedes Ábrego y Mercedes Azúa. Desde  entonces era frecuente llamar a la Heroína de Cúcuta simplemente Mercedes  Ábrego.»2   Lo que sí sabemos con certeza acerca de Mercedes Ábrego es que fue una talentosa  modista que bordó algunos banderines  tricolores para el ejército republicano, que conoció a Bolívar en Cúcuta  en 1813 después de su entrada triunfal en la villa tras haber vencido al  coronel Ramón Correa en la Batalla de Cúcuta, y que antes de que Bolívar  partiera para Venezuela en 1813 le hizo el obsequio de una casaca con oro y  lentejuelas que ella misma había bordado, mostrándole así al libertador lo  mucho que lo estimaba a él y su Campaña Admirable.   Así mismo sabemos que desde el inicio de la guerra de Independencia les brindó su  apoyo a los patriotas, y que los informes secretos acerca de los movimientos y  la ubicación del ejército enemigo que mediante sus contactos ella le hizo  llegar al teniente coronel Francisco de Paula Santander contribuyeron a que él  obtuviera los triunfos militares de San Faustino y Capacho.   Sin embargo, no sabemos con certeza cómo la descubrió el comandante español Lizón,  que derrotó a las tropas de Santander en la Batalla de Carrillo el 12 de  octubre, ni la fecha ni los detalles de su muerte, debido a que hay más de una  versión al respecto. Lo que sí sabemos es que, ya fuera el 13 o el 21 de  octubre de 1813, fue vilmente decapitada en San José de Cúcuta la patriota  llamada Mercedes Ábrego, llegando así a ser heroína y mártir de la  independencia de Colombia.3   Gracias a Dios, antes de ofrendar su vida por la patria Mercedes Ábrego podía saber con  toda seguridad, así como podemos saberlo todos nosotros, lo que les espera a  quienes hayan tomado a pecho las palabras de Jesucristo, el Hijo de Dios,  acerca del camino al cielo. Pues a la pregunta de su discípulo Tomás: «Señor,  no sabemos a dónde vas, así que ¿cómo podemos conocer el camino?», Jesús  respondió sin vueltas ni rodeos: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie  llega al Padre sino por mí.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Mercedes Ábrego», Alta Consejería para el Centenario de la Independencia, Personaje del mes, Bogotá, 30 julio 2010 &lt;http://www.bicentenarioindependencia.gov.co/Es/Contexto/ Personaje/Paginas/p008_concepcion-abrego.aspx&gt; En línea 2 septiembre 2019.                 2       Carlos Ferrero Ramírez, «Mercedes Ábrego», Cucutanuestra.com &lt;https://www.cucutanuestra.com/temas/historia/personajes-de-nuestra-historia/mercedes-abrego.htm&gt; En línea 2 septiembre 2019.                 3       «Mercedes Ábrego» y Ferrero Ramírez                 4       Jn 14:5-6]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El cuento de los caramelos embarcados en un bote»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-cuento-de-los-caramelos-embarcados-en-un-bote--68767769</link><description><![CDATA[(Cincuentenario de la Muerte de Salarrué)   «Puesiesque [un niño que se llamaba] Tablita yegó a la tienda y le dijo a la tiendera:   »—Mire: ¿por qué han metido tanto caramelo bonito en ese bote?   »Y la tiendera, quera bien bilis, hizo ¡Hm!” y diay dijo:   »—¡Para que ai estén guardaos y para que nadie los tiente! —y se sacudió [una hormiga] que se había  pasado del saco diazúcar, y dio unos pasos chancletudos y dijo:   »—¡Te va castigar tu mama, porque va decir que ¿quiandás haciendo en el vecindario?!   »Y era que [ella] tenía ganas de que [Tablita] se juera, y no se jué, sino que le dijo:   »—Pero como aquí nues vecindario sino ques tienda, ¡vaya!   »—Sí, siés tienda, pero no tenés [dinero] para comprar nada, asiés que de nada sirve que testés aquí —le  dijo dando pasitos la tiendera, que tenía un lunar de carne en el cachete.   »—Sí tengo —le dijo Tablita.   »—¿Entonces por qué no comprás? —le dijo la tiendera, quera algo sorda.   »—Porque taba esperando a ver si me regalaba unos... —le dijo.   »—Pero como no te puedo regalar —le dijo la tiendera.   »—A pué, como no me puede regalar, sólo poreso no le compro —le dijo Tablita, y se jué chiflando... y  siacabuche.»1   Así termina «El cuento de los caramelos embarcados en un bote» escrito  por Salvador Salazar Arrué, conocido por su seudónimo Salarrué, con su  acostumbrado cierre costumbrista salvadoreño: «y siacabuche», es decir, «y se  acabó el cuento».   De este simpático cuento sacamos la moraleja evidente de que no podemos obtener ciertas cosas, por mucho que las queramos o por  ingeniosos o buenos regateadores que seamos, si no tenemos con qué pagar el  precio establecido. ¿Será por eso mismo que Dios, que se especializa en hacer  las cosas a la inversa de como las hacemos nosotros, decidió ya hace dos  milenios que nos regalaría lo que más vale en todo el mundo? Sí, pero conste  que nuestro Padre celestial no decidió ofrecérnoslo sin costo alguno, pues si  bien era un regalo, alguien tendría que pagar el precio.   Eso que más vale es nuestra redención del pecado, y el que tuvo que pagar el precio  para que pudiéramos así obtener la salvación y la vida eterna fue Jesucristo.  El apóstol Pablo enseña que si bien la paga de nuestro pecado es la muerte, el  regalo que nos ofrece Dios es la vida eterna. Pues es por la muerte de  Jesucristo, su amado Hijo, que tenemos la redención y el perdón de pecados.2  El apóstol Pedro a su vez explica que «Cristo mismo llevó nuestros pecados en  su cuerpo sobre la cruz, para que nosotros muramos al pecado y vivamos una vida  de rectitud».3   Más vale entonces que nos apropiemos cuanto antes de ese regalo por el que Cristo  ya pagó  el precio supremo, creyendo en Él, pidiéndole perdón por nuestros pecados, y  reconociéndolo como nuestro Salvador y Señor.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Salarrué [Salvador Salazar Arrué], «El cuento de los caramelos embarcados en un bote», El ángel del espejo y otros relatos (Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 1985), p. 153 &lt;https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/bitstream/ CLACSO/15304/1/El_angel_del_espejo_Salarrue.pdf&gt; En línea 29 mayo 2025.                 2       Ro 3:23; Gá 3:13; Col 1:13-14                 3       1P 2:24 (DHH)                 4       Jn 3:16; Ro 10:9-10; 14:9; Fil 2:9-11; 1Jn 1:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov27</guid><pubDate>Thu, 27 Nov 2025 09:21:39 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68767769/2025nov27.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Cincuentenario de la Muerte de Salarrué)   «Puesiesque [un niño que se llamaba] Tablita yegó a la tienda y le dijo a la tiendera:   »—Mire: ¿por qué han metido tanto caramelo bonito en ese bote?   »Y la tiendera, quera bien bilis, hizo ¡Hm!” y diay...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Cincuentenario de la Muerte de Salarrué)   «Puesiesque [un niño que se llamaba] Tablita yegó a la tienda y le dijo a la tiendera:   »—Mire: ¿por qué han metido tanto caramelo bonito en ese bote?   »Y la tiendera, quera bien bilis, hizo ¡Hm!” y diay dijo:   »—¡Para que ai estén guardaos y para que nadie los tiente! —y se sacudió [una hormiga] que se había  pasado del saco diazúcar, y dio unos pasos chancletudos y dijo:   »—¡Te va castigar tu mama, porque va decir que ¿quiandás haciendo en el vecindario?!   »Y era que [ella] tenía ganas de que [Tablita] se juera, y no se jué, sino que le dijo:   »—Pero como aquí nues vecindario sino ques tienda, ¡vaya!   »—Sí, siés tienda, pero no tenés [dinero] para comprar nada, asiés que de nada sirve que testés aquí —le  dijo dando pasitos la tiendera, que tenía un lunar de carne en el cachete.   »—Sí tengo —le dijo Tablita.   »—¿Entonces por qué no comprás? —le dijo la tiendera, quera algo sorda.   »—Porque taba esperando a ver si me regalaba unos... —le dijo.   »—Pero como no te puedo regalar —le dijo la tiendera.   »—A pué, como no me puede regalar, sólo poreso no le compro —le dijo Tablita, y se jué chiflando... y  siacabuche.»1   Así termina «El cuento de los caramelos embarcados en un bote» escrito  por Salvador Salazar Arrué, conocido por su seudónimo Salarrué, con su  acostumbrado cierre costumbrista salvadoreño: «y siacabuche», es decir, «y se  acabó el cuento».   De este simpático cuento sacamos la moraleja evidente de que no podemos obtener ciertas cosas, por mucho que las queramos o por  ingeniosos o buenos regateadores que seamos, si no tenemos con qué pagar el  precio establecido. ¿Será por eso mismo que Dios, que se especializa en hacer  las cosas a la inversa de como las hacemos nosotros, decidió ya hace dos  milenios que nos regalaría lo que más vale en todo el mundo? Sí, pero conste  que nuestro Padre celestial no decidió ofrecérnoslo sin costo alguno, pues si  bien era un regalo, alguien tendría que pagar el precio.   Eso que más vale es nuestra redención del pecado, y el que tuvo que pagar el precio  para que pudiéramos así obtener la salvación y la vida eterna fue Jesucristo.  El apóstol Pablo enseña que si bien la paga de nuestro pecado es la muerte, el  regalo que nos ofrece Dios es la vida eterna. Pues es por la muerte de  Jesucristo, su amado Hijo, que tenemos la redención y el perdón de pecados.2  El apóstol Pedro a su vez explica que «Cristo mismo llevó nuestros pecados en  su cuerpo sobre la cruz, para que nosotros muramos al pecado y vivamos una vida  de rectitud».3   Más vale entonces que nos apropiemos cuanto antes de ese regalo por el que Cristo  ya pagó  el precio supremo, creyendo en Él, pidiéndole perdón por nuestros pecados, y  reconociéndolo como nuestro Salvador y Señor.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Salarrué [Salvador Salazar Arrué], «El cuento de los caramelos embarcados en un bote», El ángel del espejo y otros relatos (Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 1985), p. 153 &lt;https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/bitstream/ CLACSO/15304/1/El_angel_del_espejo_Salarrue.pdf&gt; En línea 29 mayo 2025.                 2       Ro 3:23; Gá 3:13; Col 1:13-14                 3       1P 2:24 (DHH)                 4       Jn 3:16; Ro 10:9-10; 14:9; Fil 2:9-11; 1Jn 1:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La generosidad y la gratitud</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-generosidad-y-la-gratitud--68753034</link><description><![CDATA[Nació y se crió en la pobreza. Sus padres eran trabajadores esforzados, y le inculcaron virtudes como gratitud,  respeto, cortesía y honor. También le legaron conceptos de vida como  generosidad e integridad, y esmero en el estudio y en el trabajo. Vivió todos  sus días en su país natal de Suecia, y murió a los ochenta y cinco años de  edad.   ¿Quién era esta persona? Era Holger Nisson, que a una temprana edad puso en práctica los valores heredados de sus  padres.   Consiguió trabajo en una cervecería y, debido a su integridad y su dedicación, con el paso de los años llegó a ser  socio de la empresa y posteriormente dueño absoluto. Fue frugal, ahorrativo y  ordenado. Al morir, dejó una respetable fortuna de tres millones de dólares.   ¿Cómo distribuyó Holger Nisson su fortuna? La dejó toda a los trescientos habitantes de su pequeña aldea,  Kracklinge. Cada habitante, entre los dieciocho y sesenta y cinco años de edad,  recibió diez mil dólares. «Dios dejó una herencia para todos —expresó Nisson en  su testamento—. Yo también deseo dejar la mía para todos.»   Entre todas las virtudes que el ser humano puede tener, las que más satisfacción  producen son la generosidad y la gratitud. La persona que es agradecida sabe  recrearse con el sol de la mañana, sabe apreciar los favores del día y sabe  disfrutar del descanso en la noche. Tal persona vive en armonía con todos.   Y la persona que agradece cada favor que se le hace es también una persona que sabe dar. Ya sea que tenga mucho o  poco, el dar es, para ella, su mayor satisfacción. Esta es la persona que le ha  encontrado el verdadero sentido a la vida.   Quizá sea así porque fue Dios quien le enseñó al hombre estas virtudes. El pasaje de la Biblia que más se cita trata  sobre este gran don de Dios: «Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo  unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida  eterna» (Juan 3:16).   A todos nos conviene adoptar como práctica diaria estas dos grandes virtudes: el dar y el agradecer. Son virtudes  que vienen de Dios. Fue Él quien nos enseñó a dar, entregando en sacrificio  vivo a su propio Hijo. A nosotros nos toca, ahora, corresponder dándole nuestra  vida.   Comencemos hoy mismo a expresar nuestra gratitud. En profundo agradecimiento digamos: «Gracias, Señor, por  darnos tu Hijo. Te entrego todo mi corazón, toda mi voluntad y todo mi ser.» Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov26</guid><pubDate>Wed, 26 Nov 2025 09:22:40 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68753034/2025nov26.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Nació y se crió en la pobreza. Sus padres eran trabajadores esforzados, y le inculcaron virtudes como gratitud,  respeto, cortesía y honor. También le legaron conceptos de vida como  generosidad e integridad, y esmero en el estudio y en el trabajo....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Nació y se crió en la pobreza. Sus padres eran trabajadores esforzados, y le inculcaron virtudes como gratitud,  respeto, cortesía y honor. También le legaron conceptos de vida como  generosidad e integridad, y esmero en el estudio y en el trabajo. Vivió todos  sus días en su país natal de Suecia, y murió a los ochenta y cinco años de  edad.   ¿Quién era esta persona? Era Holger Nisson, que a una temprana edad puso en práctica los valores heredados de sus  padres.   Consiguió trabajo en una cervecería y, debido a su integridad y su dedicación, con el paso de los años llegó a ser  socio de la empresa y posteriormente dueño absoluto. Fue frugal, ahorrativo y  ordenado. Al morir, dejó una respetable fortuna de tres millones de dólares.   ¿Cómo distribuyó Holger Nisson su fortuna? La dejó toda a los trescientos habitantes de su pequeña aldea,  Kracklinge. Cada habitante, entre los dieciocho y sesenta y cinco años de edad,  recibió diez mil dólares. «Dios dejó una herencia para todos —expresó Nisson en  su testamento—. Yo también deseo dejar la mía para todos.»   Entre todas las virtudes que el ser humano puede tener, las que más satisfacción  producen son la generosidad y la gratitud. La persona que es agradecida sabe  recrearse con el sol de la mañana, sabe apreciar los favores del día y sabe  disfrutar del descanso en la noche. Tal persona vive en armonía con todos.   Y la persona que agradece cada favor que se le hace es también una persona que sabe dar. Ya sea que tenga mucho o  poco, el dar es, para ella, su mayor satisfacción. Esta es la persona que le ha  encontrado el verdadero sentido a la vida.   Quizá sea así porque fue Dios quien le enseñó al hombre estas virtudes. El pasaje de la Biblia que más se cita trata  sobre este gran don de Dios: «Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo  unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida  eterna» (Juan 3:16).   A todos nos conviene adoptar como práctica diaria estas dos grandes virtudes: el dar y el agradecer. Son virtudes  que vienen de Dios. Fue Él quien nos enseñó a dar, entregando en sacrificio  vivo a su propio Hijo. A nosotros nos toca, ahora, corresponder dándole nuestra  vida.   Comencemos hoy mismo a expresar nuestra gratitud. En profundo agradecimiento digamos: «Gracias, Señor, por  darnos tu Hijo. Te entrego todo mi corazón, toda mi voluntad y todo mi ser.» Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Por no haber vendido la leche</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-no-haber-vendido-la-leche--68736929</link><description><![CDATA[(Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer)   «El marido le había pegado. Por la  única habitación del bohío, caliente como horno, la persiguió, tirándola de los  cabellos y machacándole la cabeza a puñetazos.   »—... ¡Te voy a matar..., desvergonzada!...   »El niño se agarraba a las piernas de su papá; no sabía hablar aún y pretendía evitarlo. Él veía a la mujer  sangrando por la nariz. La sangre no le daba miedo, no, solamente deseos de  llorar, de gritar mucho. De seguro mamá moriría si seguía sangrando.   »Todo fue porque la mujer no vendió la leche de cabra, como él se lo mandara; al volver de las lomas, cuatro días  después, no halló el dinero. Ella contó que se había cortado la leche; la  verdad es que la bebió el niño. [Ella] prefirió no tener unas monedas a que la  criatura sufriera hambre tanto tiempo.   »[Él] le dijo después que se marchara.   »—¡Te mataré si vuelves a esta casa!   »La mujer estaba tirada en el piso de tierra; sangraba mucho y nada oía. Chepe, frenético, la arrastró hasta la  carretera. Y se quedó allí, como muerta....   »[Pasaba por allí un extraño que] tenía agua para dos días más de camino, pero casi toda  la gastó en rociar la frente de la mujer. La llevó hasta el bohío, dándole el  brazo, y pensó en romper su camisa listada para limpiarla de sangre.   »Chepe entró por el patio.   »—¡Te dije que no quería verte más aquí, condenada!   »Parece que no había visto al extraño....   »[Éste] le llamó la atención; pero [Chepe], medio loco, amenazó de nuevo a su víctima. Iba a pegarle ya. Entonces  fue cuando se entabló la lucha entre los dos hombres.   »El niño pequeñín, pequeñín, comenzó a gritar otra vez; ahora se envolvía en la falda de su mamá.   »La lucha era silenciosa. No decían palabra. Sólo se oían los gritos del muchacho y las pisada violentas.   »La mujer vio cómo [el extraño] ahogaba a Chepe: tenía los dedos engarfiados en el pescuezo de su marido.  [Chepe] comenzó por cerrar los ojos; abría la boca y le subía la sangre al  rostro.   »Ella no supo qué sucedió, pero cerca, junto a la puerta, estaba la piedra; una piedra como lava, rugosa, casi  negra, pesada. Sintió que le nacía una fuerza brutal. La alzó. Sonó seco el  golpe. [El extraño] soltó el pescuezo del otro, luego dobló las rodillas,  después abrió los brazos con amplitud y cayó de espaldas....   »La tierra del piso absorbía aquella sangre tan roja, tan abundante....   »La mujer... [salió corriendo]....»1   Este trágico relato procede de la pluma del autor y expresidente dominicano Juan  Bosch. Es el primero de sus Cuentos escritos antes del exilio. ¡Qué  triste que aún en el siglo veintiuno haya tantas personas como Chepe que, al  escuchar o leer cuentos como este, se identifiquen con él! A puerta cerrada,  maltratan físicamente a su pareja, conscientes de que casos como el suyo no se  limitan al campo ni a personas iletradas, sino que incluyen las grandes  metrópolis y a los privilegiados.   Determinemos todos que, en lo que nos queda por vivir, jamás maltrataremos a nuestra pareja, sino que la amaremos  y la cuidaremos como a nuestro propio cuerpo, tal como nos aconseja San Pablo,2  no sea que la induzcamos a matar a cualquiera que se interponga... o a querer  matarnos a nosotros mismos. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan Bosch, «La mujer», Cuentos escritos antes del exilio (Santo Domingo: Edición Especial, 1974), pp. 11‑13; y Juan Bosch, «La mujer», Cuentos selectos (Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1993), pp. 39-41.                 2       Ef 5:25‑33]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov25</guid><pubDate>Tue, 25 Nov 2025 09:21:20 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68736929/2025nov25.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer)   «El marido le había pegado. Por la  única habitación del bohío, caliente como horno, la persiguió, tirándola de los  cabellos y machacándole la cabeza a puñetazos.   »—... ¡Te...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer)   «El marido le había pegado. Por la  única habitación del bohío, caliente como horno, la persiguió, tirándola de los  cabellos y machacándole la cabeza a puñetazos.   »—... ¡Te voy a matar..., desvergonzada!...   »El niño se agarraba a las piernas de su papá; no sabía hablar aún y pretendía evitarlo. Él veía a la mujer  sangrando por la nariz. La sangre no le daba miedo, no, solamente deseos de  llorar, de gritar mucho. De seguro mamá moriría si seguía sangrando.   »Todo fue porque la mujer no vendió la leche de cabra, como él se lo mandara; al volver de las lomas, cuatro días  después, no halló el dinero. Ella contó que se había cortado la leche; la  verdad es que la bebió el niño. [Ella] prefirió no tener unas monedas a que la  criatura sufriera hambre tanto tiempo.   »[Él] le dijo después que se marchara.   »—¡Te mataré si vuelves a esta casa!   »La mujer estaba tirada en el piso de tierra; sangraba mucho y nada oía. Chepe, frenético, la arrastró hasta la  carretera. Y se quedó allí, como muerta....   »[Pasaba por allí un extraño que] tenía agua para dos días más de camino, pero casi toda  la gastó en rociar la frente de la mujer. La llevó hasta el bohío, dándole el  brazo, y pensó en romper su camisa listada para limpiarla de sangre.   »Chepe entró por el patio.   »—¡Te dije que no quería verte más aquí, condenada!   »Parece que no había visto al extraño....   »[Éste] le llamó la atención; pero [Chepe], medio loco, amenazó de nuevo a su víctima. Iba a pegarle ya. Entonces  fue cuando se entabló la lucha entre los dos hombres.   »El niño pequeñín, pequeñín, comenzó a gritar otra vez; ahora se envolvía en la falda de su mamá.   »La lucha era silenciosa. No decían palabra. Sólo se oían los gritos del muchacho y las pisada violentas.   »La mujer vio cómo [el extraño] ahogaba a Chepe: tenía los dedos engarfiados en el pescuezo de su marido.  [Chepe] comenzó por cerrar los ojos; abría la boca y le subía la sangre al  rostro.   »Ella no supo qué sucedió, pero cerca, junto a la puerta, estaba la piedra; una piedra como lava, rugosa, casi  negra, pesada. Sintió que le nacía una fuerza brutal. La alzó. Sonó seco el  golpe. [El extraño] soltó el pescuezo del otro, luego dobló las rodillas,  después abrió los brazos con amplitud y cayó de espaldas....   »La tierra del piso absorbía aquella sangre tan roja, tan abundante....   »La mujer... [salió corriendo]....»1   Este trágico relato procede de la pluma del autor y expresidente dominicano Juan  Bosch. Es el primero de sus Cuentos escritos antes del exilio. ¡Qué  triste que aún en el siglo veintiuno haya tantas personas como Chepe que, al  escuchar o leer cuentos como este, se identifiquen con él! A puerta cerrada,  maltratan físicamente a su pareja, conscientes de que casos como el suyo no se  limitan al campo ni a personas iletradas, sino que incluyen las grandes  metrópolis y a los privilegiados.   Determinemos todos que, en lo que nos queda por vivir, jamás maltrataremos a nuestra pareja, sino que la amaremos  y la cuidaremos como a nuestro propio cuerpo, tal como nos aconseja San Pablo,2  no sea que la induzcamos a matar a cualquiera que se interponga... o a querer  matarnos a nosotros mismos. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan Bosch, «La mujer», Cuentos escritos antes del exilio (Santo Domingo: Edición Especial, 1974), pp. 11‑13; y Juan Bosch, «La mujer», Cuentos selectos (Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1993), pp. 39-41.                 2       Ef 5:25‑33]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Honor mal entendido</title><link>https://www.spreaker.com/episode/honor-mal-entendido--68718765</link><description><![CDATA[Era la noche del 23 de diciembre de 2005, la víspera de lo que debiera haber sido  «Nochebuena» en la aldea de Gaggo Mandi en la provincia oriental de Punjab en  Pakistán. A Rehmat Bibi, esposa del obrero Nazir Ahmed de cuarenta años de  edad, la despertó un grito. Al abrir los ojos, vio algo indescriptible: ¡su  esposo acababa de taparle la boca a su hija Muqadas, de veinticinco años, y  estaba cortándole el cuello con un machete! Acto seguido, Bibi observó  horrorizada cómo su esposo mataba del mismo modo a sus otras tres hijas —Bano, de ocho años; Sumaira, de siete; y  Humaira, de cuatro— deteniéndose entre matanza y  matanza sólo para blandirle el machete a ella, advirtiéndole que no se metiera  ni gritara.   «Yo estaba temblando de miedo; no sabía cómo salvar a mis hijas —relató Bibi, posteriormente, entre sollozos—. Le rogué a mi esposo que no las matara,  pero él dijo: “¡Si haces el menor ruido, te mato!” Toda esa noche la tuve que  pasar frente a los cuerpos de mis hijas.»   Por su parte, Ahmed, que no fue arrestado hasta la mañana siguiente, no mostró  ninguna señal de arrepentimiento. Por el contrario, declaró que había comprado  un cuchillo de carnicero y un machete después de las oraciones del mediodía ese  viernes, y los había escondido en la casa, y que mató a su hijastra Muqadas  porque ella había cometido adulterio. En cuanto a sus propias hijas, dijo: «Yo  pensé que las niñas harían lo mismo que había hecho su hermana mayor, así que  debían ser eliminadas.» Y añadió: «Nosotros somos pobres, y no tenemos nada más  que salvar que nuestro honor.»   Para colmo de males, Ahmed manifestó: «Me gustaría tener la oportunidad de eliminar  al joven con el que ella se escapó, y prenderle fuego a su casa.»1   Eso sí que a Ahmed le pudo haber resultado difícil o imposible lograrlo, ya que él había creído, sin necesidad  de pruebas, la acusación de adulterio de parte del esposo de Muqadas, mientras  que los que conocían el caso alegaban que la pobre mujer había huido de su  esposo porque él la había maltratado y la había obligado a trabajar en una  fábrica haciendo ladrillos. Lo cierto es que el tal adúltero, presunto amante  de la víctima, no apareció por ninguna parte.   Muqadas era la hija que le había dado a Bibi su primer esposo, hermano de Ahmed, que había muerto hacía catorce  años. Ahmed se había casado con la viuda de su hermano, como se acostumbra en  la tradición musulmana.   ¡Qué triste que en esa tradición no se siga la enseñanza de San Pedro! Con eso nada  más, se hubiera evitado semejante tragedia. Pues el venerado apóstol, luego de  decirles a las mujeres que se sometan a sus esposos, les dice a los hombres que  sean considerados con sus esposas, tratándolas con honor y con la delicadeza  que les hace falta, como coherederas del don de la vida. Y en cuanto a sus  relaciones con los demás, les dice que sean compasivos y humildes, y que no  devuelvan mal por mal, sino que busquen la paz y la sigan. De lo contrario,  será en vano que eleven a Dios sus oraciones.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Pakistani slays daughters to salvage “honor”» (Pakistaní mata a hijas para salvar «el honor»), MSNBC World News, 28 diciembre 2005 (Associated Press) &lt;http://msnbc.msn.com/id/10628136/&gt; En línea 9 marzo 2006.                 2       1P 3:1,7‑11]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov24</guid><pubDate>Mon, 24 Nov 2025 09:22:46 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68718765/2025nov24.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Era la noche del 23 de diciembre de 2005, la víspera de lo que debiera haber sido  «Nochebuena» en la aldea de Gaggo Mandi en la provincia oriental de Punjab en  Pakistán. 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Le rogué a mi esposo que no las matara,  pero él dijo: “¡Si haces el menor ruido, te mato!” Toda esa noche la tuve que  pasar frente a los cuerpos de mis hijas.»   Por su parte, Ahmed, que no fue arrestado hasta la mañana siguiente, no mostró  ninguna señal de arrepentimiento. Por el contrario, declaró que había comprado  un cuchillo de carnicero y un machete después de las oraciones del mediodía ese  viernes, y los había escondido en la casa, y que mató a su hijastra Muqadas  porque ella había cometido adulterio. En cuanto a sus propias hijas, dijo: «Yo  pensé que las niñas harían lo mismo que había hecho su hermana mayor, así que  debían ser eliminadas.» Y añadió: «Nosotros somos pobres, y no tenemos nada más  que salvar que nuestro honor.»   Para colmo de males, Ahmed manifestó: «Me gustaría tener la oportunidad de eliminar  al joven con el que ella se escapó, y prenderle fuego a su casa.»1   Eso sí que a Ahmed le pudo haber resultado difícil o imposible lograrlo, ya que él había creído, sin necesidad  de pruebas, la acusación de adulterio de parte del esposo de Muqadas, mientras  que los que conocían el caso alegaban que la pobre mujer había huido de su  esposo porque él la había maltratado y la había obligado a trabajar en una  fábrica haciendo ladrillos. Lo cierto es que el tal adúltero, presunto amante  de la víctima, no apareció por ninguna parte.   Muqadas era la hija que le había dado a Bibi su primer esposo, hermano de Ahmed, que había muerto hacía catorce  años. Ahmed se había casado con la viuda de su hermano, como se acostumbra en  la tradición musulmana.   ¡Qué triste que en esa tradición no se siga la enseñanza de San Pedro! Con eso nada  más, se hubiera evitado semejante tragedia. Pues el venerado apóstol, luego de  decirles a las mujeres que se sometan a sus esposos, les dice a los hombres que  sean considerados con sus esposas, tratándolas con honor y con la delicadeza  que les hace falta, como coherederas del don de la vida. Y en cuanto a sus  relaciones con los demás, les dice que sean compasivos y humildes, y que no  devuelvan mal por mal, sino que busquen la paz y la sigan. De lo contrario,  será en vano que eleven a Dios sus oraciones.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Pakistani slays daughters to salvage “honor”» (Pakistaní mata a hijas para salvar «el honor»), MSNBC World News, 28 diciembre 2005 (Associated Press) &lt;http://msnbc.msn.com/id/10628136/&gt; En línea 9 marzo 2006.                 2       1P 3:1,7‑11]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Los perfiles en las redes sociales</title><link>https://www.spreaker.com/episode/los-perfiles-en-las-redes-sociales--68691781</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «[Me uní] a una red social para conocer amigos.... Allí vi la foto de un hombre... y pensé que era una buena  persona.   »Me invitó a salir el fin de semana a la playa.... Estuvimos un par de horas  escuchando un concierto.... Luego se hizo de noche y fuimos a donde había  aparcado su auto.... Ahí es cuando pasó lo que yo no quería.... Empezó a  tocarme a pesar de que yo le dije que eso no es lo que esperaba... y que yo  creía que él era una persona respetuosa....   »Después de esta mala experiencia, no recomiendo a nadie las páginas de citas porque no  van a encontrar algo verdadero....»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos lo que le pasó! Nos alegra que quiera salvar a otros de tener una  experiencia parecida.   »Lamentablemente, en realidad es imposible juzgar el carácter de las personas por las fotos o por lo  que revelan acerca de sí mismas en sus perfiles en las redes sociales. Nunca va  usted a encontrar un perfil que diga: “Yo miento y engaño y me aprovecho de las  mujeres.” Ni hay ningún perfil que diga: “Yo tengo un temperamento muy fuerte,  sobre todo cuando bebo en exceso.”   »... Usted le dijo al tipo que usted creía que él era una persona respetuosa. Tristemente, muchas  personas tienen la expectativa de una relación sexual, incluso durante la  primera salida, y sin embargo se consideran respetuosas. Creen que la pureza  sexual ya es algo del pasado. Para ellas, el sexo no es más que una actividad  que se realiza en una salida con otra persona.   »Menos mal que hay maneras de reducir al mínimo el peligro de salir con alguien a quien se llega a  conocer por Internet. En tal caso, nosotros recomendamos que se comunique  regularmente con ese nuevo contacto por lo menos un mes antes de siquiera  considerar conocerlo en persona. Esa comunicación debe tener el propósito de  saber cómo piensa, qué valora y qué fe profesa la otra persona.... Descubra las  cosas que tienen en común y los asuntos en los que no están de acuerdo. ¿Sería  una buena opción como amistad? De no ser así, entonces no hay razón alguna para  conocerse en persona.   »Si usted decide que está bien que se encuentren, determine que sea en grupo en un lugar público. No  consienta en que la lleve en su auto sin nadie más ni en encontrarse los dos en  privado en ningún otro lugar. Si él objeta, entonces no acepte la invitación  para verse.   »La felicitamos por negarse a tener intimidad física con un tipo a quien acaba de conocer. Esa  clase de actividad física casual es una imitación barata de la experiencia  genuina. Dios diseñó el sexo para que fuera la expresión física del amor mutuo  entre esposo y esposa.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 750. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov22</guid><pubDate>Sat, 22 Nov 2025 09:21:15 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68691781/2025nov22.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «[Me uní] a una red social para conocer amigos.... Allí vi la foto de un...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «[Me uní] a una red social para conocer amigos.... Allí vi la foto de un hombre... y pensé que era una buena  persona.   »Me invitó a salir el fin de semana a la playa.... Estuvimos un par de horas  escuchando un concierto.... Luego se hizo de noche y fuimos a donde había  aparcado su auto.... Ahí es cuando pasó lo que yo no quería.... Empezó a  tocarme a pesar de que yo le dije que eso no es lo que esperaba... y que yo  creía que él era una persona respetuosa....   »Después de esta mala experiencia, no recomiendo a nadie las páginas de citas porque no  van a encontrar algo verdadero....»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos lo que le pasó! Nos alegra que quiera salvar a otros de tener una  experiencia parecida.   »Lamentablemente, en realidad es imposible juzgar el carácter de las personas por las fotos o por lo  que revelan acerca de sí mismas en sus perfiles en las redes sociales. Nunca va  usted a encontrar un perfil que diga: “Yo miento y engaño y me aprovecho de las  mujeres.” Ni hay ningún perfil que diga: “Yo tengo un temperamento muy fuerte,  sobre todo cuando bebo en exceso.”   »... Usted le dijo al tipo que usted creía que él era una persona respetuosa. Tristemente, muchas  personas tienen la expectativa de una relación sexual, incluso durante la  primera salida, y sin embargo se consideran respetuosas. Creen que la pureza  sexual ya es algo del pasado. Para ellas, el sexo no es más que una actividad  que se realiza en una salida con otra persona.   »Menos mal que hay maneras de reducir al mínimo el peligro de salir con alguien a quien se llega a  conocer por Internet. En tal caso, nosotros recomendamos que se comunique  regularmente con ese nuevo contacto por lo menos un mes antes de siquiera  considerar conocerlo en persona. Esa comunicación debe tener el propósito de  saber cómo piensa, qué valora y qué fe profesa la otra persona.... Descubra las  cosas que tienen en común y los asuntos en los que no están de acuerdo. ¿Sería  una buena opción como amistad? De no ser así, entonces no hay razón alguna para  conocerse en persona.   »Si usted decide que está bien que se encuentren, determine que sea en grupo en un lugar público. No  consienta en que la lleve en su auto sin nadie más ni en encontrarse los dos en  privado en ningún otro lugar. Si él objeta, entonces no acepte la invitación  para verse.   »La felicitamos por negarse a tener intimidad física con un tipo a quien acaba de conocer. Esa  clase de actividad física casual es una imitación barata de la experiencia  genuina. Dios diseñó el sexo para que fuera la expresión física del amor mutuo  entre esposo y esposa.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 750. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Preso voluntario</title><link>https://www.spreaker.com/episode/preso-voluntario--68674306</link><description><![CDATA[—Puede salir en libertad —dictaminó el juez de La Paz, Baja California, México—. A causa de su buena conducta en la  cárcel, he decidido abreviar su condena. Está usted libre para volver a su  familia y comenzar una nueva vida.   Para sorpresa del juez, el preso rechazó el indulto.   —Señor juez —explicó—, me metieron aquí por narcotraficante, y la sentencia era justa; pero aquí en esta cárcel he  tenido una experiencia espiritual que ha cambiado mi vida. He conocido a  Cristo, y quiero finalizar mi condena aquí, para darlo a conocer a mis  compañeros de prisión.   Esas fueron las palabras del preso, Ignacio Mancida.   Esta notable historia la cuenta Alejandro Tapia, arquitecto de la ciudad de La Paz,  Baja California, que llegó a ser un denodado seguidor de Cristo. El señor Tapia  comenzó a contar acerca de su experiencia con Cristo en la cárcel de su ciudad,  y al poco tiempo hubo más de cuarenta presos que hicieron profesión de fe en  Cristo como su Salvador. Entre ellos se encontraba Ignacio Mancida, que optó  por quedarse en la cárcel para, a su vez, contarles a otros acerca de su  conversión.   Hay en este mundo, como prueba irrefutable del deterioro de la humanidad, muchísimas cárceles, penitenciarías,  reformatorios y prisiones. Hay también muchas clases de presos. Presos  injustamente encarcelados. Presos que muerden de rabia los barrotes de su  celda. Presos por asaltos y homicidios. Presos políticos. Y presos para toda la  vida. Pero presos voluntarios, que se quedan en la cárcel sólo para contarles a  otros acerca de Cristo, hay pocos, muy pocos.   Hubo un tiempo célebre en la historia humana cuando los cristianos de Moravia que  abrazaron la reforma religiosa del siglo dieciséis llegaron hasta a venderse  como esclavos para proclamar la buena noticia de Jesucristo a otros esclavos.  Tal era el amor que sentían por sus compañeros.   El apóstol Pablo padeció varios años de cárcel. Estuvo preso en Jerusalén, en Cesarea y en  Roma por predicar el evangelio, y siempre aprovechó su estancia en la cárcel  para predicar la libertad espiritual a los cautivos. Porque todos los seres  humanos somos cautivos de lo mismo: del pecado.   Cristo todavía está redimiendo, tanto a hombres como a mujeres, de la cárcel opresora del pecado. Todos somos  prisioneros, o del pecado, o de Cristo. Los que no han hecho de Jesucristo el  Señor de su vida están en la cárcel del pecado. Fue por la urgencia del mensaje  de libertad que Cristo les dijo a sus discípulos: «Vayan por todo el mundo y  anuncien las buenas nuevas a toda criatura» (Marcos 16:15). Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov21</guid><pubDate>Fri, 21 Nov 2025 10:24:16 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68674306/2025nov21.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>—Puede salir en libertad —dictaminó el juez de La Paz, Baja California, México—. A causa de su buena conducta en la  cárcel, he decidido abreviar su condena. Está usted libre para volver a su  familia y comenzar una nueva vida.   Para sorpresa del...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[—Puede salir en libertad —dictaminó el juez de La Paz, Baja California, México—. A causa de su buena conducta en la  cárcel, he decidido abreviar su condena. Está usted libre para volver a su  familia y comenzar una nueva vida.   Para sorpresa del juez, el preso rechazó el indulto.   —Señor juez —explicó—, me metieron aquí por narcotraficante, y la sentencia era justa; pero aquí en esta cárcel he  tenido una experiencia espiritual que ha cambiado mi vida. He conocido a  Cristo, y quiero finalizar mi condena aquí, para darlo a conocer a mis  compañeros de prisión.   Esas fueron las palabras del preso, Ignacio Mancida.   Esta notable historia la cuenta Alejandro Tapia, arquitecto de la ciudad de La Paz,  Baja California, que llegó a ser un denodado seguidor de Cristo. El señor Tapia  comenzó a contar acerca de su experiencia con Cristo en la cárcel de su ciudad,  y al poco tiempo hubo más de cuarenta presos que hicieron profesión de fe en  Cristo como su Salvador. Entre ellos se encontraba Ignacio Mancida, que optó  por quedarse en la cárcel para, a su vez, contarles a otros acerca de su  conversión.   Hay en este mundo, como prueba irrefutable del deterioro de la humanidad, muchísimas cárceles, penitenciarías,  reformatorios y prisiones. Hay también muchas clases de presos. Presos  injustamente encarcelados. Presos que muerden de rabia los barrotes de su  celda. Presos por asaltos y homicidios. Presos políticos. Y presos para toda la  vida. Pero presos voluntarios, que se quedan en la cárcel sólo para contarles a  otros acerca de Cristo, hay pocos, muy pocos.   Hubo un tiempo célebre en la historia humana cuando los cristianos de Moravia que  abrazaron la reforma religiosa del siglo dieciséis llegaron hasta a venderse  como esclavos para proclamar la buena noticia de Jesucristo a otros esclavos.  Tal era el amor que sentían por sus compañeros.   El apóstol Pablo padeció varios años de cárcel. Estuvo preso en Jerusalén, en Cesarea y en  Roma por predicar el evangelio, y siempre aprovechó su estancia en la cárcel  para predicar la libertad espiritual a los cautivos. Porque todos los seres  humanos somos cautivos de lo mismo: del pecado.   Cristo todavía está redimiendo, tanto a hombres como a mujeres, de la cárcel opresora del pecado. Todos somos  prisioneros, o del pecado, o de Cristo. Los que no han hecho de Jesucristo el  Señor de su vida están en la cárcel del pecado. Fue por la urgencia del mensaje  de libertad que Cristo les dijo a sus discípulos: «Vayan por todo el mundo y  anuncien las buenas nuevas a toda criatura» (Marcos 16:15). Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Decidimos apartarnos de mis suegros»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/decidimos-apartarnos-de-mis-suegros--68651895</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Desde que me casé, mi suegra no se ha llevado bien conmigo.... Cada vez que hemos ido a reuniones familiares, no nos  hemos sentido aceptados....   »Decidimos apartarnos de mis suegros, y eso nos dio paz.... Pero no hemos  dejado de apoyar a mi suegra cada mes con dinero, ni hemos dejado de visitarla  dos veces al año. ¿Estará bien como cristianos hacer esto? ...   »Intentamos llevarnos bien, pero no se pudo. Mi suegra tenía una casa, y  hace un año decidió dársela a su hijo preferido. Mi esposo se  sintió mal, ya que no... le dijeron lo que iban a hacer con la casa. Para  pedirle dinero, para medicinas, siempre hacen un chat, pero nunca para  hablar como familia.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Su situación nos entristece mucho. Comprendemos que está tratando de hacer lo correcto en circunstancias difíciles. Al parecer, su  suegra ha demostrado muy poca sabiduría al negarse a aceptarla a usted como la  esposa de su hijo. Y tampoco ha demostrado sabiduría al favorecer a uno de sus hijos  sobre los demás....   »Usted da a entender que quieren hacer lo correcto como cristianos. El problema es que muchos tienen ideas  diferentes de lo que en realidad significa la palabra “cristiano”.   »Algunos piensan que todos los que creen en Dios son cristianos. Pero sabemos que Satanás cree en Dios, y sin  embargo nadie cree que Satanás es un cristiano.1 Otros creen que  cualquiera que trata de ser una buena persona es un cristiano. Pero si eso  fuera cierto, entonces ¿por qué fue necesario que Jesucristo, el Hijo de Dios,  muriera en una cruz para perdonar nuestros pecados?2 Y hay otros que  creen que el asistir a una iglesia los convierte en cristianos. Pero todo el  mundo sabe que hay muchas personas que asisten a una iglesia por costumbre o  tradición, y no porque de veras quieran adorar a Dios allí.   »La Biblia dice que es al arrepentirnos y pedirle perdón a Dios que llegamos a ser seguidores de Cristo.3 El  ser seguidor significa esforzarse al máximo por hacerlo todo de la manera  prescrita por Dios en la Biblia. Ninguno de nosotros sigue a Cristo a la  perfección, sino que comenzamos de nuevo cada vez que nos desviamos del camino.   »Así que usted y su esposo, como seguidores de Cristo, quisieran saber si es necesario que visiten con más  frecuencia a los padres de él. No hay nada en absoluto en la Biblia que diga  que deben hacerlo. Sin embargo, cuando se comuniquen con ellos o se vean,  hónrenlos siempre mostrándoles respeto. No mencionen temas delicados o  conflictivos que no harán más que provocar una discusión. Y hónrenlos al  aceptar que ellos tienen el derecho de tomar sus propias decisiones, aun cuando  ustedes crean que esas decisiones no son justas.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 870. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 2:19                 2       Ro 3:23; 2Co 5:15; 1P 2:24                 3       Hch 3:19; Ro 10:9; 1Jn 1:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov20</guid><pubDate>Thu, 20 Nov 2025 09:21:03 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68651895/2025nov20.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Desde que me casé, mi suegra no se ha llevado bien conmigo.... 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Para  pedirle dinero, para medicinas, siempre hacen un chat, pero nunca para  hablar como familia.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Su situación nos entristece mucho. Comprendemos que está tratando de hacer lo correcto en circunstancias difíciles. Al parecer, su  suegra ha demostrado muy poca sabiduría al negarse a aceptarla a usted como la  esposa de su hijo. Y tampoco ha demostrado sabiduría al favorecer a uno de sus hijos  sobre los demás....   »Usted da a entender que quieren hacer lo correcto como cristianos. El problema es que muchos tienen ideas  diferentes de lo que en realidad significa la palabra “cristiano”.   »Algunos piensan que todos los que creen en Dios son cristianos. Pero sabemos que Satanás cree en Dios, y sin  embargo nadie cree que Satanás es un cristiano.1 Otros creen que  cualquiera que trata de ser una buena persona es un cristiano. Pero si eso  fuera cierto, entonces ¿por qué fue necesario que Jesucristo, el Hijo de Dios,  muriera en una cruz para perdonar nuestros pecados?2 Y hay otros que  creen que el asistir a una iglesia los convierte en cristianos. Pero todo el  mundo sabe que hay muchas personas que asisten a una iglesia por costumbre o  tradición, y no porque de veras quieran adorar a Dios allí.   »La Biblia dice que es al arrepentirnos y pedirle perdón a Dios que llegamos a ser seguidores de Cristo.3 El  ser seguidor significa esforzarse al máximo por hacerlo todo de la manera  prescrita por Dios en la Biblia. Ninguno de nosotros sigue a Cristo a la  perfección, sino que comenzamos de nuevo cada vez que nos desviamos del camino.   »Así que usted y su esposo, como seguidores de Cristo, quisieran saber si es necesario que visiten con más  frecuencia a los padres de él. No hay nada en absoluto en la Biblia que diga  que deben hacerlo. Sin embargo, cuando se comuniquen con ellos o se vean,  hónrenlos siempre mostrándoles respeto. No mencionen temas delicados o  conflictivos que no harán más que provocar una discusión. Y hónrenlos al  aceptar que ellos tienen el derecho de tomar sus propias decisiones, aun cuando  ustedes crean que esas decisiones no son justas.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 870. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 2:19                 2       Ro 3:23; 2Co 5:15; 1P 2:24                 3       Hch 3:19; Ro 10:9; 1Jn 1:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«La máquina humana del ajedrez»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-maquina-humana-del-ajedrez--68636137</link><description><![CDATA[(Natalicio de José Raúl Capablanca)   En 1920, el ajedrecista cubano José Raúl Capablanca escribió su obra titulada Mi carrera ajedrecística para  promover su candidatura al título de campeón mundial. Dio resultado, ya que el  año siguiente, cumplidos sus treinta y dos años, no sólo participó en el Tercer  Campeonato Mundial de Ajedrez sino que se coronó campeón con su victoria sobre  el entonces poseedor del título, el Gran Maestro alemán Emanuel Lasker, quien  renunció después de perder cuatro partidas consecutivas. Pero esa no era la  primera vez que había derrotado a Lasker. Lo había logrado hacía quince años,  en un torneo de ajedrez rápido en el Club de Ajedrez de Manhattan, Nueva York,  en 1906, cuando Capablanca tenía sólo dieciocho años.   Entre 1914 y 1924 Capablanca perdió una sola partida, y se mantuvo campeón desde 1921  hasta 1927, cuando perdió el título ante el Gran Maestro ruso-francés Alexander  Alekhine.   De ahí que su biografía como miembro del Salón de la Fama del Ajedrez Mundial al que  fue elegido en el año 2001 constate que José Raúl Capablanca, apodado «la  máquina humana del ajedrez», tal vez fuera el mejor jugador natural de todos  los tiempos, que derrotaba con frecuencia y aparente facilidad a diversos  adversarios que tenían fama mundial.1   En las «Notas del autor» que escribió a modo de prólogo en su libro Mi carrera  ajedrecística, Capablanca explica:   «Este libro se propone satisfacer el interés general de que yo debiera contar los eventos y circunstancias que me han hecho  llegar a lo que soy en el mundo del ajedrez. Al escribirlo, me he esforzado por  decir la verdad. Pienso en ciertas partidas, posiciones y otras cosas, a riesgo  de parecer en ocasiones extremadamente presuntuoso ante quienes no me conocen  bien personalmente. Al engreimiento lo considero una tontería; pero más necia  todavía es esa falsa modestia que en vano intenta ocultar lo que todos los  hechos tienden a probar.   »... Ha habido momentos en mi vida en los que estuve muy cerca de pensar que no podía perder ni un solo  juego. Entonces fui derrotado, y esa derrota me trajo de vuelta del país de los  sueños a la realidad.   »Nada es tan saludable como ser [rotundamente derrotado] en el momento adecuado, [y de pocos juegos  ganados he aprendido tanto como de la mayoría de mis derrotas].   »Por supuesto que no me gustaría ser derrotado en momentos críticos, pero por lo demás espero que en  algún momento en el futuro pueda perder algunas partidas más si de ese modo  obtengo el mismo beneficio que he obtenido de las derrotas en el pasado.»2   A eso mismo se refiere el apóstol Pablo cuando en su Carta a los Romanos nos asegura  que los seguidores de Cristo como él tenemos motivo de alegrarnos al enfrentar  pruebas y dificultades, pues sabemos que las tales derrotas nos ayudan a  desarrollar resistencia, la resistencia produce a su vez entereza de carácter,  y la entereza de carácter nos llena de esperanza.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Raúl Capablanca, Mi carrera ajedrecística, Anotado por el editor Miguel A. Sánchez (Ediciones Two Bishops, 2021), Edición Kindle, Contratapa; José Raúl Capablanca, Biography [Biografía], World Chess Hall of Fame [Salón de la Fama del Ajedrez Mundial] &lt;https://worldchesshof.org/inductee/jose-raul-capablanca&gt; En línea 28 mayo 2025.                 2       Capablanca, Mi carrera ajedrecística, p. 20.                 3       Ro 5:3-4]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov19</guid><pubDate>Wed, 19 Nov 2025 08:22:26 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68636137/2025nov19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Natalicio de José Raúl Capablanca)   En 1920, el ajedrecista cubano José Raúl Capablanca escribió su obra titulada Mi carrera ajedrecística para  promover su candidatura al título de campeón mundial. 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Entre 1914 y 1924 Capablanca perdió una sola partida, y se mantuvo campeón desde 1921  hasta 1927, cuando perdió el título ante el Gran Maestro ruso-francés Alexander  Alekhine.   De ahí que su biografía como miembro del Salón de la Fama del Ajedrez Mundial al que  fue elegido en el año 2001 constate que José Raúl Capablanca, apodado «la  máquina humana del ajedrez», tal vez fuera el mejor jugador natural de todos  los tiempos, que derrotaba con frecuencia y aparente facilidad a diversos  adversarios que tenían fama mundial.1   En las «Notas del autor» que escribió a modo de prólogo en su libro Mi carrera  ajedrecística, Capablanca explica:   «Este libro se propone satisfacer el interés general de que yo debiera contar los eventos y circunstancias que me han hecho  llegar a lo que soy en el mundo del ajedrez. Al escribirlo, me he esforzado por  decir la verdad. Pienso en ciertas partidas, posiciones y otras cosas, a riesgo  de parecer en ocasiones extremadamente presuntuoso ante quienes no me conocen  bien personalmente. Al engreimiento lo considero una tontería; pero más necia  todavía es esa falsa modestia que en vano intenta ocultar lo que todos los  hechos tienden a probar.   »... Ha habido momentos en mi vida en los que estuve muy cerca de pensar que no podía perder ni un solo  juego. Entonces fui derrotado, y esa derrota me trajo de vuelta del país de los  sueños a la realidad.   »Nada es tan saludable como ser [rotundamente derrotado] en el momento adecuado, [y de pocos juegos  ganados he aprendido tanto como de la mayoría de mis derrotas].   »Por supuesto que no me gustaría ser derrotado en momentos críticos, pero por lo demás espero que en  algún momento en el futuro pueda perder algunas partidas más si de ese modo  obtengo el mismo beneficio que he obtenido de las derrotas en el pasado.»2   A eso mismo se refiere el apóstol Pablo cuando en su Carta a los Romanos nos asegura  que los seguidores de Cristo como él tenemos motivo de alegrarnos al enfrentar  pruebas y dificultades, pues sabemos que las tales derrotas nos ayudan a  desarrollar resistencia, la resistencia produce a su vez entereza de carácter,  y la entereza de carácter nos llena de esperanza.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Raúl Capablanca, Mi carrera ajedrecística, Anotado por el editor Miguel A. 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Yo no  tenía aún cinco años cuando por accidente entré en la oficina privada de mi  padre y lo encontré jugando con otro señor. Nunca antes había visto una partida  de ajedrez. Las piezas me interesaron, y yo, al día siguiente, regresé para  verlos jugar de nuevo. Al tercer día, mientras yo miraba, mi padre, un  principiante muy pobre, movió uno de sus caballos de un cuadrado blanco a otro  cuadrado blanco. Su adversario, al parecer no mejor jugador, no lo notó. Mi  padre ganó, y yo le dije que él era tramposo, y comencé a reírme. Después de  una pequeña discusión durante la cual casi me sacó de la habitación, le mostré  a mi padre lo que él había hecho. Me preguntó cómo y qué sabía yo sobre el  ajedrez. Le respondí que yo podía vencerlo, [y él] dijo que eso era imposible,  considerando que yo ni siquiera podía colocar las piezas correctamente. En  conclusión, jugamos una partida y gané. Ese fue mi comienzo.»1   Así narra José Raúl Capablanca el comienzo de su vida y de su carrera en su obra  titulada Mi carrera ajedrecística. Sin embargo, su acreditado biógrafo Miguel A.  Sánchez señala que tal vez Capablanca no haya recordado con certeza lo  ocurrido, ya que no concuerda con la entrevista que el periodista cubano Andrés  Clemente Vázquez le hizo poco después a esa temprana edad.   Según lo publicado en el periódico El Fígaro de La Habana el 8 de octubre de 1893, el niño José  Raúl había retado a su padre José María diciéndole: «Si tú quieres perder  ahora, juega conmigo». Pero su respuesta acerca de cómo y qué sabía sobre el  ajedrez había sido: «Yo me he aprendido las jugadas del general», refiriéndose  al jefe de su padre, el general de brigada Emiliano Loño de Pérez, a quien  diversas crónicas de la época describían como un apasionado del ajedrez. El  periodista Vázquez también dio a conocer que el padre de José Raúl perdía con  frecuencia cuando jugaba con su jefe, de modo que el general Loño bien pudiera  haber estado enseñándole ajedrez a  José María Capablanca cuando su hijo fue testigo de esa lección.2   De cualquier manera, lo cierto es que José Raúl Capablanca fue un niño prodigio que llegó a ser un  genio del ajedrez apodado «la máquina humana», y que escribió ese libro en 1920  con el fin de promover su candidatura al título de  campeón mundial del ajedrez. Feliz y muy merecidamente para él, dio  resultado, ya que el año siguiente no sólo participó en el campeonato, sino que  se coronó campeón con su rotunda victoria sobre el entonces poseedor del título  supremo, el Gran Maestro alemán Emanuel Lasker.3   ¿En qué se parecen el niño José Raúl y el niño Jesús? ¡En que los dos dejaron asombrados de su  inteligencia a sus maestros! Pero, gracias a Dios, si bien casi ninguno de  nosotros, por mucho que se esfuerce, es capaz de lograr semejante asombro,  todos sí podemos lograr crecer en sabiduría y gozar del favor de nuestros  semejantes y de nuestro Padre celestial si determinamos imitar a su Hijo  Jesucristo.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Raúl Capablanca, Mi carrera ajedrecística, Anotado por el editor Miguel A. Sánchez (Ediciones Two Bishops, 2021), Edición Kindle, p. 22.                 2       Ibíd., Nota 1, p. 29; Miguel A. Sánchez, «Addendum to the Book “José Raúl Capablanca, A Chess Biography” [Apéndice al libro José Raúl Capablanca: una biografía del ajedrez] (Jefferson, N.C., EUA: McFarland and Companies, 2015) &lt;https://capablancachessbiographydotcom.wordpress.com/2015/10/09/addendum-to-the-book-jose-raul-capablanca-a-chess-biography&gt; En línea 28 mayo 2025; Andrés Clemente Vázquez, «Un portento mexicano y una maravilla española», Ajedrez, periódico El Fígaro, Núm. 35, La Habana, 8 octubre 1893, p. 431 &lt;https://dl.library.ucla.edu/islandora/object/cubanephemera%3A2167/datastream/OBJ/download/bncjm_elfigaro_18931008_pdf.pdf&gt; En línea 1 junio 2025.                 3       José Raúl Capablanca, Mi carrera ajedrecística, Contratapa; José Raúl Capablanca, Biography [Biografía], World Chess Hall of Fame [Salón de la  Fama del Ajedrez Mundial] &lt;https://worldchesshof.org/inductee/jose-raul-capablanca&gt; En línea 28 mayo 2025.                 4       Lc 2:41-51; 1Co 11:1]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov18</guid><pubDate>Tue, 18 Nov 2025 09:23:19 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68613751/2025nov18.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Natalicio de José Raúl Capablanca)   «Nací en La Habana, la capital de la isla de Cuba, el 19 de noviembre de 1888. Yo no  tenía aún cinco años cuando por accidente entré en la oficina privada de mi  padre y lo encontré jugando con otro...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Víspera del Natalicio de José Raúl Capablanca)   «Nací en La Habana, la capital de la isla de Cuba, el 19 de noviembre de 1888. Yo no  tenía aún cinco años cuando por accidente entré en la oficina privada de mi  padre y lo encontré jugando con otro señor. Nunca antes había visto una partida  de ajedrez. Las piezas me interesaron, y yo, al día siguiente, regresé para  verlos jugar de nuevo. Al tercer día, mientras yo miraba, mi padre, un  principiante muy pobre, movió uno de sus caballos de un cuadrado blanco a otro  cuadrado blanco. Su adversario, al parecer no mejor jugador, no lo notó. Mi  padre ganó, y yo le dije que él era tramposo, y comencé a reírme. Después de  una pequeña discusión durante la cual casi me sacó de la habitación, le mostré  a mi padre lo que él había hecho. Me preguntó cómo y qué sabía yo sobre el  ajedrez. Le respondí que yo podía vencerlo, [y él] dijo que eso era imposible,  considerando que yo ni siquiera podía colocar las piezas correctamente. En  conclusión, jugamos una partida y gané. Ese fue mi comienzo.»1   Así narra José Raúl Capablanca el comienzo de su vida y de su carrera en su obra  titulada Mi carrera ajedrecística. Sin embargo, su acreditado biógrafo Miguel A.  Sánchez señala que tal vez Capablanca no haya recordado con certeza lo  ocurrido, ya que no concuerda con la entrevista que el periodista cubano Andrés  Clemente Vázquez le hizo poco después a esa temprana edad.   Según lo publicado en el periódico El Fígaro de La Habana el 8 de octubre de 1893, el niño José  Raúl había retado a su padre José María diciéndole: «Si tú quieres perder  ahora, juega conmigo». Pero su respuesta acerca de cómo y qué sabía sobre el  ajedrez había sido: «Yo me he aprendido las jugadas del general», refiriéndose  al jefe de su padre, el general de brigada Emiliano Loño de Pérez, a quien  diversas crónicas de la época describían como un apasionado del ajedrez. El  periodista Vázquez también dio a conocer que el padre de José Raúl perdía con  frecuencia cuando jugaba con su jefe, de modo que el general Loño bien pudiera  haber estado enseñándole ajedrez a  José María Capablanca cuando su hijo fue testigo de esa lección.2   De cualquier manera, lo cierto es que José Raúl Capablanca fue un niño prodigio que llegó a ser un  genio del ajedrez apodado «la máquina humana», y que escribió ese libro en 1920  con el fin de promover su candidatura al título de  campeón mundial del ajedrez. Feliz y muy merecidamente para él, dio  resultado, ya que el año siguiente no sólo participó en el campeonato, sino que  se coronó campeón con su rotunda victoria sobre el entonces poseedor del título  supremo, el Gran Maestro alemán Emanuel Lasker.3   ¿En qué se parecen el niño José Raúl y el niño Jesús? ¡En que los dos dejaron asombrados de su  inteligencia a sus maestros! Pero, gracias a Dios, si bien casi ninguno de  nosotros, por mucho que se esfuerce, es capaz de lograr semejante asombro,  todos sí podemos lograr crecer en sabiduría y gozar del favor de nuestros  semejantes y de nuestro Padre celestial si determinamos imitar a su Hijo  Jesucristo.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Raúl Capablanca, Mi carrera ajedrecística, Anotado por el editor Miguel A. Sánchez (Ediciones Two Bishops, 2021), Edición Kindle, p. 22.                 2       Ibíd., Nota 1, p. 29; Miguel A. Sánchez, «Addendum to the Book “José Raúl Capablanca, A Chess Biography” [Apéndice al libro José Raúl Capablanca: una biografía del ajedrez] (Jefferson, N.C., EUA: McFarland and Companies, 2015) &lt;https://capablancachessbiographydotcom.wordpress.com/2015/10/09/addendum-to-the-book-jose-raul-capablanca-a-chess-biography&gt; En línea 28 mayo 2025; Andrés Clemente Vázquez, «Un portento mexicano y una maravilla española», Ajedrez, periódico El Fígaro, Núm. 35, La Habana, 8 octubre 1893, p. 431...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Desconfianza de la esposa a quien ama</title><link>https://www.spreaker.com/episode/desconfianza-de-la-esposa-a-quien-ama--68599206</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «A mi esposa la irritaba que yo le reclamara por la falta de aseo y orden en la casa. Ella cree que  cualquiera puede lavar su propia ropa. Eso me llevó a lavar  y hasta planchar mi ropa para “apaciguar las aguas”.   »Además, ella usó su tarjeta de crédito para hacer compras de materiales para reparar un cuarto en  casa de sus papás, con la intención —creo yo— de irse para allá.... Hace  unas semanas, me enteré de que había hecho gastos que no me había comentado, y  se enojó porque le pedí detalles.   »Yo he comenzado a desconfiar de ella, pero la amo tanto que he decidido  callar.... Ella me ha dicho que me respeta... pero no sé  qué pensar. Ese comportamiento reservado no me da mucha  seguridad.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Usted dice que su esposa tiene su propia tarjeta de crédito y ha hecho gastos de los que  no estaba enterado, así que vamos a dar por sentado que ella trabaja fuera de  casa. Cuando ambos cónyuges trabajan fuera del hogar, es necesario que  concuerden en cómo se han de pagar los gastos que tengan en común.... Si alguno  de los cónyuges ha acumulado o heredado dinero o propiedades antes del  matrimonio, entonces recomendamos que se consulte a un abogado.   »En la mayoría de los matrimonios, los recursos económicos preexistentes no representan ningún problema, y los cónyuges por lo general  tienen sólo cuentas bancarias conjuntas. Sin embargo, en el caso de deudas o  préstamos considerables, o de bancarrota preexistentes, es también muy  aconsejable que consulten a un abogado.   »En el caso suyo, la confianza se ha perdido por completo y los problemas no pueden  resolverse con tan sólo unas palabras de consejo. Le recomendamos que consulte a un consejero  profesional para que les ayude a identificar y a poner al descubierto los  secretos. Si su esposa se está preparando para dejarlo, un consejero bien  pudiera ayudarles a los dos a reparar el daño.   »Cuando ambos cónyuges trabajan, tanto el lavado de la ropa como el aseo de la casa, la  preparación de los alimentos y el cuidado de los hijos son responsabilidades  compartidas, mientras que cuando sólo trabaja uno de los dos, el otro debe  encargarse de la mayoría de las responsabilidades domésticas. Sin embargo, para  el beneficio de los hijos, ambos cónyuges deben encargarse de cada aspecto de  la vida de sus hijos.   »En el conocido capítulo bíblico sobre el amor, el apóstol Pablo escribió que el amor no es  egoísta.1 Eso quiere decir que los cónyuges que de veras se aman se  interesan por compartir las responsabilidades, los recursos económicos e  incluso el tiempo.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la pestaña  en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 869. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Co 13:5]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov17</guid><pubDate>Mon, 17 Nov 2025 09:20:58 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68599206/2025nov17.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «A mi esposa la irritaba que yo le reclamara por la falta de aseo y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «A mi esposa la irritaba que yo le reclamara por la falta de aseo y orden en la casa. Ella cree que  cualquiera puede lavar su propia ropa. Eso me llevó a lavar  y hasta planchar mi ropa para “apaciguar las aguas”.   »Además, ella usó su tarjeta de crédito para hacer compras de materiales para reparar un cuarto en  casa de sus papás, con la intención —creo yo— de irse para allá.... Hace  unas semanas, me enteré de que había hecho gastos que no me había comentado, y  se enojó porque le pedí detalles.   »Yo he comenzado a desconfiar de ella, pero la amo tanto que he decidido  callar.... Ella me ha dicho que me respeta... pero no sé  qué pensar. Ese comportamiento reservado no me da mucha  seguridad.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Usted dice que su esposa tiene su propia tarjeta de crédito y ha hecho gastos de los que  no estaba enterado, así que vamos a dar por sentado que ella trabaja fuera de  casa. Cuando ambos cónyuges trabajan fuera del hogar, es necesario que  concuerden en cómo se han de pagar los gastos que tengan en común.... Si alguno  de los cónyuges ha acumulado o heredado dinero o propiedades antes del  matrimonio, entonces recomendamos que se consulte a un abogado.   »En la mayoría de los matrimonios, los recursos económicos preexistentes no representan ningún problema, y los cónyuges por lo general  tienen sólo cuentas bancarias conjuntas. Sin embargo, en el caso de deudas o  préstamos considerables, o de bancarrota preexistentes, es también muy  aconsejable que consulten a un abogado.   »En el caso suyo, la confianza se ha perdido por completo y los problemas no pueden  resolverse con tan sólo unas palabras de consejo. Le recomendamos que consulte a un consejero  profesional para que les ayude a identificar y a poner al descubierto los  secretos. Si su esposa se está preparando para dejarlo, un consejero bien  pudiera ayudarles a los dos a reparar el daño.   »Cuando ambos cónyuges trabajan, tanto el lavado de la ropa como el aseo de la casa, la  preparación de los alimentos y el cuidado de los hijos son responsabilidades  compartidas, mientras que cuando sólo trabaja uno de los dos, el otro debe  encargarse de la mayoría de las responsabilidades domésticas. Sin embargo, para  el beneficio de los hijos, ambos cónyuges deben encargarse de cada aspecto de  la vida de sus hijos.   »En el conocido capítulo bíblico sobre el amor, el apóstol Pablo escribió que el amor no es  egoísta.1 Eso quiere decir que los cónyuges que de veras se aman se  interesan por compartir las responsabilidades, los recursos económicos e  incluso el tiempo.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la pestaña  en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 869. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Co 13:5]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi esposa no deja de recordarme mi error»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-esposa-no-deja-de-recordarme-mi-error--68578966</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Engañé a mi esposa, y ella se dio cuenta.... Ya no estamos juntos como pareja... pero  vivimos en la misma casa con nuestros hijos. Ya no la soporto, porque me lanza  indirectas y no deja de recordarme mi error. Me altera demasiado y me saca de  mis casillas. ¿Qué puedo hacer para evitar discutir con ella?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Es difícil dar un consejo cuando hay tantos detalles que no conocemos. Por ejemplo, ¿le ha sido fiel a su esposa  desde el momento en que ella se enteró, o ha seguido usted siéndole infiel? ...  ¿Está usted de veras arrepentido por lo que hizo, o simplemente lamenta que  ella lo haya descubierto?   »Usted quebrantó el voto que le hizo a su esposa, y ella ahora no puede tenerle confianza porque no sabe si  usted pudiera volver a hacerlo. Ella tampoco sabe cuándo le está usted diciendo  la verdad y cuándo le está mintiendo. Usted la ha herido en lo más profundo.  Sintiéndose malherida, las palabras desagradables que ella le dice son como un  escudo con el que se protege emocionalmente. A duras penas ha logrado soportar  ese engaño, y teme que no sería capaz de soportar más....   »El mejor consejo que podemos darle es que acudan a un consejero matrimonial. Si piensa que no tiene los  recursos económicos para eso, le aseguramos que es menos costoso que el tener  que mantener dos hogares por separado. Aun si decide que el matrimonio no puede  salvarse, un consejero puede ayudarles a los dos a comunicarse de un modo más  positivo por el bien de los hijos.   »Dios diseñó el matrimonio para que fuera de por vida, pero su Hijo Jesucristo enseñó  que la infidelidad como la que usted cometió le dio a su esposa una razón  legítima para separarse de usted.1 Sin embargo, como ella ha optado  por seguir viviendo con usted, es probable que todavía lo ame, y es posible que  haya esperanza de salvar su matrimonio.   »Si usted quiere salvarlo, entonces debe asumir la responsabilidad y afrontar las consecuencias por haber  herido a su esposa. Eso quiere decir que, a pesar de las palabras desagradables  de ella, usted necesita responderle de tal manera que ella pueda sentir que la  ama. Las palabras de ella son las consecuencias de lo que usted hizo, y esas  consecuencias tienen que afrontarse, sin que importe lo desagradables que sean.  Además, para que ella aprenda a volver a tenerle confianza, usted tendrá que  darle a conocer con precisión dónde se encuentra y con quién está en todo  momento. No piense que va a tener que hacer esas dos cosas algunos meses nada  más, sino por años, pues la sanidad de su esposa le tomará muchísimo tiempo.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 749. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:32]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov15</guid><pubDate>Sat, 15 Nov 2025 09:21:14 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68578966/2025nov15.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Engañé a mi esposa, y ella se dio cuenta.... Ya no estamos juntos como...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Engañé a mi esposa, y ella se dio cuenta.... Ya no estamos juntos como pareja... pero  vivimos en la misma casa con nuestros hijos. Ya no la soporto, porque me lanza  indirectas y no deja de recordarme mi error. Me altera demasiado y me saca de  mis casillas. ¿Qué puedo hacer para evitar discutir con ella?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Es difícil dar un consejo cuando hay tantos detalles que no conocemos. Por ejemplo, ¿le ha sido fiel a su esposa  desde el momento en que ella se enteró, o ha seguido usted siéndole infiel? ...  ¿Está usted de veras arrepentido por lo que hizo, o simplemente lamenta que  ella lo haya descubierto?   »Usted quebrantó el voto que le hizo a su esposa, y ella ahora no puede tenerle confianza porque no sabe si  usted pudiera volver a hacerlo. Ella tampoco sabe cuándo le está usted diciendo  la verdad y cuándo le está mintiendo. Usted la ha herido en lo más profundo.  Sintiéndose malherida, las palabras desagradables que ella le dice son como un  escudo con el que se protege emocionalmente. A duras penas ha logrado soportar  ese engaño, y teme que no sería capaz de soportar más....   »El mejor consejo que podemos darle es que acudan a un consejero matrimonial. Si piensa que no tiene los  recursos económicos para eso, le aseguramos que es menos costoso que el tener  que mantener dos hogares por separado. Aun si decide que el matrimonio no puede  salvarse, un consejero puede ayudarles a los dos a comunicarse de un modo más  positivo por el bien de los hijos.   »Dios diseñó el matrimonio para que fuera de por vida, pero su Hijo Jesucristo enseñó  que la infidelidad como la que usted cometió le dio a su esposa una razón  legítima para separarse de usted.1 Sin embargo, como ella ha optado  por seguir viviendo con usted, es probable que todavía lo ame, y es posible que  haya esperanza de salvar su matrimonio.   »Si usted quiere salvarlo, entonces debe asumir la responsabilidad y afrontar las consecuencias por haber  herido a su esposa. Eso quiere decir que, a pesar de las palabras desagradables  de ella, usted necesita responderle de tal manera que ella pueda sentir que la  ama. Las palabras de ella son las consecuencias de lo que usted hizo, y esas  consecuencias tienen que afrontarse, sin que importe lo desagradables que sean.  Además, para que ella aprenda a volver a tenerle confianza, usted tendrá que  darle a conocer con precisión dónde se encuentra y con quién está en todo  momento. No piense que va a tener que hacer esas dos cosas algunos meses nada  más, sino por años, pues la sanidad de su esposa le tomará muchísimo tiempo.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 749. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:32]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Por salvar la patria»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-salvar-la-patria--68563530</link><description><![CDATA[(Día de la Mujer Colombiana)   Durante su infancia vivió en el municipio de Guaduas, Cundinamarca, desde donde se trasladó a Bogotá. Pero su residencia  allí en Santa Fe se interrumpió debido a la tragedia que sufrió su familia a  causa de la epidemia de viruela que se propagó en 1802. Murieron sus padres y  dos de sus hermanos. Unos dos años después, fue con su hermana mayor y su  hermano menor a vivir con su madrina en Guaduas, donde su hermana mayor se casó  y la llevó, junto con ese hermano, a vivir con ella.   Aunque en el testamento de su padre figura como Polonia, quienes mejor la conocían la llamaban Policarpa. De ahí  que los contemporáneos de Policarpa Salavarrieta la llamaran simplemente la  Pola.   Durante su segunda estadía en Guaduas, el cuñado de Policarpa murió luchando al lado del prócer  Antonio Nariño en la campaña del Sur, y su hermano menor Bibiano, veterano de  la misma campaña, regresó malherido en 1815, luego de sufrir una dura prisión. Contagiada  de ese espíritu independentista, la  Pola se vinculó a los patriotas de los Llanos del Casanare y sirvió como  mensajera, compró armas y reclutó a jóvenes para la causa emancipadora.   Lamentablemente, los españoles descubrieron sus actividades luego de capturar a los hermanos Almeyda y  arrestar a Alejo Sabaraín con documentos que la comprometían. El 10 de  noviembre de 1817 un Consejo de Guerra la condenó a muerte, junto con Sabaraín  y otros patriotas.   Camino al patíbulo la mañana del 14 de noviembre, cuando un soldado le ofreció un vaso de  vino, Policarpa dijo: «Pueblo de Santa Fe, ¿cómo permitís que muera una paisana  vuestra e inocente? Muero por defender los derechos de mi patria.»1  Al salir a la plaza mayor de la capital, se dirigió al pueblo reunido para  presenciar su fusilamiento, y dijo en voz alta: «¡Pueblo indolente! ¡Cuán  distinta sería hoy vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad! Pero  no es tarde. Ved que, mujer y joven, me sobra valor para sufrir la muerte y mil  muertes más. ¡No olvidéis este ejemplo!» De ahí el famoso anagrama que se formó  del nombre Policarpa Salavarrieta: «Yace por salvar la patria.»   ¡Con razón que desde 1967 se celebre oficialmente el 14 de noviembre como el Día de la Mujer Colombiana, y que su  imagen haya aparecido varias veces en los billetes y monedas de Colombia!   En 1826, cuando la obra de teatro La Pola volvió a presentarse en Bogotá, el público, consciente de que nadie  había hecho nada por salvarla, esta vez intervino y se libró del cargo de  conciencia que sufría. Subió al escenario decidido a dar muerte a los artistas  vestidos de soldados españoles que pretendían fusilarla nuevamente.2   Así como con su sangre los héroes de la patria pagaron el precio de la libertad  física del pueblo, Jesucristo pagó el precio de nuestra libertad espiritual.  Más vale que reconozcamos que Cristo lo pagó voluntariamente, y que basta con  que aceptemos ese sacrificio que Él hizo en nuestro lugar a fin de salvarnos y  librarnos eternamente de todo cargo de conciencia que suframos.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Beatriz Castro Carvajal, «Policarpa Salavarrieta: heroína por excelencia de la República», Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango, Credencial Historia No. 73 &lt;http://www.banrepcultural.org/node/32482&gt; En línea 3 junio 2015.                 2       Óscar Guarín Martínez, «El día que la Pola fue salvada de morir», Colección Bicentenario: 11 relatos para volver a contar, Ministerio de Educación Nacional: República de Colombia &lt;http://www.colombiaaprende.edu.co/html/productos/1685/articles-230537_relato_11.pdf&gt; En línea 9 junio 2015.                 3       Mt 26:50-54;  Ef 5:1; Fil 2:5-8; Tit 2:14]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov14</guid><pubDate>Fri, 14 Nov 2025 09:22:21 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68563530/2025nov14.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día de la Mujer Colombiana)   Durante su infancia vivió en el municipio de Guaduas, Cundinamarca, desde donde se trasladó a Bogotá. 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Durante su segunda estadía en Guaduas, el cuñado de Policarpa murió luchando al lado del prócer  Antonio Nariño en la campaña del Sur, y su hermano menor Bibiano, veterano de  la misma campaña, regresó malherido en 1815, luego de sufrir una dura prisión. Contagiada  de ese espíritu independentista, la  Pola se vinculó a los patriotas de los Llanos del Casanare y sirvió como  mensajera, compró armas y reclutó a jóvenes para la causa emancipadora.   Lamentablemente, los españoles descubrieron sus actividades luego de capturar a los hermanos Almeyda y  arrestar a Alejo Sabaraín con documentos que la comprometían. El 10 de  noviembre de 1817 un Consejo de Guerra la condenó a muerte, junto con Sabaraín  y otros patriotas.   Camino al patíbulo la mañana del 14 de noviembre, cuando un soldado le ofreció un vaso de  vino, Policarpa dijo: «Pueblo de Santa Fe, ¿cómo permitís que muera una paisana  vuestra e inocente? Muero por defender los derechos de mi patria.»1  Al salir a la plaza mayor de la capital, se dirigió al pueblo reunido para  presenciar su fusilamiento, y dijo en voz alta: «¡Pueblo indolente! ¡Cuán  distinta sería hoy vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad! Pero  no es tarde. Ved que, mujer y joven, me sobra valor para sufrir la muerte y mil  muertes más. ¡No olvidéis este ejemplo!» De ahí el famoso anagrama que se formó  del nombre Policarpa Salavarrieta: «Yace por salvar la patria.»   ¡Con razón que desde 1967 se celebre oficialmente el 14 de noviembre como el Día de la Mujer Colombiana, y que su  imagen haya aparecido varias veces en los billetes y monedas de Colombia!   En 1826, cuando la obra de teatro La Pola volvió a presentarse en Bogotá, el público, consciente de que nadie  había hecho nada por salvarla, esta vez intervino y se libró del cargo de  conciencia que sufría. Subió al escenario decidido a dar muerte a los artistas  vestidos de soldados españoles que pretendían fusilarla nuevamente.2   Así como con su sangre los héroes de la patria pagaron el precio de la libertad  física del pueblo, Jesucristo pagó el precio de nuestra libertad espiritual.  Más vale que reconozcamos que Cristo lo pagó voluntariamente, y que basta con  que aceptemos ese sacrificio que Él hizo en nuestro lugar a fin de salvarnos y  librarnos eternamente de todo cargo de conciencia que suframos.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Beatriz Castro Carvajal, «Policarpa Salavarrieta: heroína por excelencia de la República», Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango, Credencial Historia No. 73 &lt;http://www.banrepcultural.org/node/32482&gt; En línea 3 junio 2015.                 2       Óscar Guarín Martínez, «El día que la Pola fue salvada de morir», Colección Bicentenario: 11 relatos para volver a contar, Ministerio de Educación Nacional: República de Colombia &lt;http://www.colombiaaprende.edu.co/html/productos/1685/articles-230537_relato_11.pdf&gt; En línea 9 junio 2015.                 3       Mt 26:50-54;  Ef 5:1; Fil 2:5-8; Tit 2:14]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿Insistir en casarse con un agresor?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/insistir-en-casarse-con-un-agresor--68550971</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Vivo con un hombre quince años mayor que yo. No somos casados, pero él sí ha estado casado dos veces. Él me ha maltratado mucho, verbal,  física y emocionalmente....   »Hace cinco meses, acepté a Cristo como mi Salvador y Señor. Ahora entiendo que estoy en  pecado de fornicación, así que le dije que nos casáramos, pero él no quiere.  ¿Debo dejarlo?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Felicitaciones! La decisión de ser seguidora de Cristo es la más importante que pudo haber tomado. Usted ahora  cuenta con la gran ventaja de poder confiar en que Dios la acompañará y guiará  por el resto de su vida....   »Muchas personas pudieran preguntarse por qué consideraría usted casarse con un hombre que la ha  maltratado repetidamente. La respuesta es que quizás usted esté padeciendo del  “síndrome de la mujer maltratada”. Se trata de una manera de pensar causada por  vivir como víctima de abuso por un lapso de tiempo prolongado. Al pensar de ese  modo, ha llegado a creer erróneamente que usted merece tal abuso. Así que en  vez de protegerse, que es lo natural, usted se  queda en el mismo ambiente que el perpetrador del abuso y permite que él vuelva  a maltratarla. Entonces, debido a que usted se siente responsable por  haberlo enojado o alterado, acepta sus disculpas  de último momento y le da cada vez más oportunidades para maltratarla.   »El hombre en tal caso siempre sigue maltratando a la mujer debido a que sus disculpas son pura manipulación en vez  de legítimo arrepentimiento. Él tal vez diga algo parecido a: “Tú sabes que me  enoja mucho cuando discutes conmigo. ¡Con razón que pierdo los estribos y te golpeo!” ... Y es así como la  convence de que fue usted más bien quien tuvo la culpa.   »Usted pregunta si debe dejar a este hombre. ¡La respuesta es sí! Usted no merece tener que vivir ni un solo día más en una  relación abusiva. Sin embargo, la razón principal por la que debe dejarlo es que Dios le ha mostrado que está  pecando contra Él al vivir de esa manera.   »Muchos con frecuencia se preguntan cuál es la voluntad de Dios para su vida. Quisieran tener un plan maestro que  les dé instrucciones detalladas paso a paso. Pero Dios por lo general no nos  revela su voluntad de ese modo. Nos guía paso a paso, eso sí, pero sin  indicarnos los próximos pasos a dar sino hasta que hayamos completado lo que ya  nos ha dicho que hagamos.   »El próximo paso para usted es buscar un nuevo lugar donde vivir. Una vez que lo haya encontrado, Dios le  mostrará cuál es el siguiente paso.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 868. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov13</guid><pubDate>Thu, 13 Nov 2025 09:23:24 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68550971/2025nov13.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Vivo con un hombre quince años mayor que yo. No somos casados, pero él...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Vivo con un hombre quince años mayor que yo. No somos casados, pero él sí ha estado casado dos veces. Él me ha maltratado mucho, verbal,  física y emocionalmente....   »Hace cinco meses, acepté a Cristo como mi Salvador y Señor. Ahora entiendo que estoy en  pecado de fornicación, así que le dije que nos casáramos, pero él no quiere.  ¿Debo dejarlo?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Felicitaciones! La decisión de ser seguidora de Cristo es la más importante que pudo haber tomado. Usted ahora  cuenta con la gran ventaja de poder confiar en que Dios la acompañará y guiará  por el resto de su vida....   »Muchas personas pudieran preguntarse por qué consideraría usted casarse con un hombre que la ha  maltratado repetidamente. La respuesta es que quizás usted esté padeciendo del  “síndrome de la mujer maltratada”. Se trata de una manera de pensar causada por  vivir como víctima de abuso por un lapso de tiempo prolongado. Al pensar de ese  modo, ha llegado a creer erróneamente que usted merece tal abuso. Así que en  vez de protegerse, que es lo natural, usted se  queda en el mismo ambiente que el perpetrador del abuso y permite que él vuelva  a maltratarla. Entonces, debido a que usted se siente responsable por  haberlo enojado o alterado, acepta sus disculpas  de último momento y le da cada vez más oportunidades para maltratarla.   »El hombre en tal caso siempre sigue maltratando a la mujer debido a que sus disculpas son pura manipulación en vez  de legítimo arrepentimiento. Él tal vez diga algo parecido a: “Tú sabes que me  enoja mucho cuando discutes conmigo. ¡Con razón que pierdo los estribos y te golpeo!” ... Y es así como la  convence de que fue usted más bien quien tuvo la culpa.   »Usted pregunta si debe dejar a este hombre. ¡La respuesta es sí! Usted no merece tener que vivir ni un solo día más en una  relación abusiva. Sin embargo, la razón principal por la que debe dejarlo es que Dios le ha mostrado que está  pecando contra Él al vivir de esa manera.   »Muchos con frecuencia se preguntan cuál es la voluntad de Dios para su vida. Quisieran tener un plan maestro que  les dé instrucciones detalladas paso a paso. Pero Dios por lo general no nos  revela su voluntad de ese modo. Nos guía paso a paso, eso sí, pero sin  indicarnos los próximos pasos a dar sino hasta que hayamos completado lo que ya  nos ha dicho que hagamos.   »El próximo paso para usted es buscar un nuevo lugar donde vivir. Una vez que lo haya encontrado, Dios le  mostrará cuál es el siguiente paso.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 868. 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Pero estaba triste por la muerte de  la abuela de Yorkis y porque él había decidido no hacer el viaje a la República  Dominicana para el entierro debido a que su madre le había dicho que se quedara  en Nueva York para firmar el contrato, que ella y su hermana lo representarían.  Fue en ese estado de ánimo que Ramona Vargas, camino al aeropuerto para recibir  a su suegra Rosa Pérez de cincuenta y tres años y a su cuñada Johannie de  dieciséis, escuchó la noticia.   La noticia era que poco después de despegar del Aeropuerto John F. Kennedy, el aerobús de American Airlines, vuelo  587 con rumbo a Santo Domingo, se había estrellado en un barrio residencial de  Nueva York. Según el Listín Diario, en el accidente fallecieron 175  dominicanos, que junto con los demás que perecieron dejó un saldo de 265  muertos.   Ante esta terrible noticia los sentimientos de Ramona tuvieron más razón que nunca para estar en conflicto.  Ahora estaba afligida por la inesperada muerte de su suegra y de su cuñada.  Pero no podía dejar de estar agradecida a Dios por las circunstancias que  impidieron que su esposo Yorkis tomara ese vuelo.   En la sala de espera del Aeropuerto Internacional Las Américas de Santo Domingo al que se dirigía Ramona Vargas,  Güela Rodríguez también sufrió tremendos altibajos emocionales ese lunes. En  avanzado estado de gestación, al principio sufrió un cruel descalabro emocional  cuando escuchó la trágica noticia. Pero un rato después le sobrevino un ataque  de histeria cuando vio aparecer a su madre, Carmen Pereira, y a su hijo Wilson  de cuatro años, a los que daba por perdidos porque estaba segura de que ambos  iban a bordo de aquel avión. Resultó que su mamá había hecho planes para tomar  ese vuelo que partió de Nueva York, pero a última hora había optado por viajar  con su nieto en otro vuelo que partió de Boston.1   Ese fatídico lunes la muerte tocó a la puerta de Rosa Pérez y de Johannie, así como de otros 173 dominicanos y de  90 personas más como consecuencia del accidente del vuelo 587, y se los llevó.  Pero lo cierto es que tarde o temprano la muerte tocará también a la puerta de  los pocos que se salvaron, así como tocará inevitablemente a la nuestra, y no  dejará a nadie sino que nos llevará a todos, uno por uno. De eso no hay duda.  Lo único que está en tela de juicio es el lugar en que hemos de pasar la  eternidad. Más vale que decidamos hoy mismo preparar el viaje a la patria  celestial para vivir eternamente con Cristo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Dos de las víctimas iban a un entierro», La hora digital, Porlamar, Isla de Margarita, 29 nov 2001 &lt;http://www.lahora.com/_ultima_noticias3.htm&gt;]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov12</guid><pubDate>Wed, 12 Nov 2025 09:21:07 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68533888/2025nov12.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Ramona Vargas, esposa del jugador de béisbol Yorkis Pérez y residente de Santo  Domingo, tuvo que lidiar como nunca con sentimientos encontrados el lunes 12 de  noviembre de 2001. 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Kennedy, el aerobús de American Airlines, vuelo  587 con rumbo a Santo Domingo, se había estrellado en un barrio residencial de  Nueva York. Según el Listín Diario, en el accidente fallecieron 175  dominicanos, que junto con los demás que perecieron dejó un saldo de 265  muertos.   Ante esta terrible noticia los sentimientos de Ramona tuvieron más razón que nunca para estar en conflicto.  Ahora estaba afligida por la inesperada muerte de su suegra y de su cuñada.  Pero no podía dejar de estar agradecida a Dios por las circunstancias que  impidieron que su esposo Yorkis tomara ese vuelo.   En la sala de espera del Aeropuerto Internacional Las Américas de Santo Domingo al que se dirigía Ramona Vargas,  Güela Rodríguez también sufrió tremendos altibajos emocionales ese lunes. En  avanzado estado de gestación, al principio sufrió un cruel descalabro emocional  cuando escuchó la trágica noticia. Pero un rato después le sobrevino un ataque  de histeria cuando vio aparecer a su madre, Carmen Pereira, y a su hijo Wilson  de cuatro años, a los que daba por perdidos porque estaba segura de que ambos  iban a bordo de aquel avión. Resultó que su mamá había hecho planes para tomar  ese vuelo que partió de Nueva York, pero a última hora había optado por viajar  con su nieto en otro vuelo que partió de Boston.1   Ese fatídico lunes la muerte tocó a la puerta de Rosa Pérez y de Johannie, así como de otros 173 dominicanos y de  90 personas más como consecuencia del accidente del vuelo 587, y se los llevó.  Pero lo cierto es que tarde o temprano la muerte tocará también a la puerta de  los pocos que se salvaron, así como tocará inevitablemente a la nuestra, y no  dejará a nadie sino que nos llevará a todos, uno por uno. De eso no hay duda.  Lo único que está en tela de juicio es el lugar en que hemos de pasar la  eternidad. 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Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Dos de las víctimas iban a un entierro», La hora digital, Porlamar, Isla de Margarita, 29 nov 2001 &lt;http://www.lahora.com/_ultima_noticias3.htm&gt;]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El Pequeño Louie» que fue grande como campocorto</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-pequeno-louie-que-fue-grande-como-campocorto--68517254</link><description><![CDATA[(Día de Luis Aparicio en Venezuela)   El 18 de noviembre de 1953 fue uno de los días más memorables en la historia del béisbol  venezolano. Durante el juego entre los equipos de Maracaibo Gavilanes y  Pastora, el reconocido campocorto Luis Aparicio Ortega, apodado «El Grande»,  anunció su retiro, y a su hijo Luis Ernesto Aparicio Montiel, quien estaba  haciendo su debut con Gavilanes allí en su ciudad natal, le entregó el bate y  luego su guante al entrar éste al terreno a cubrir la ofensiva, a modo de  homenaje en que el padre le da el legado al hijo. Hacía poco más de un mes que  el hijo venía de jugar por Venezuela en la Serie Mundial Amateur con el vivo  recuerdo de haber visto a su] padre hacer lo mismo sólo dos años atrás.1   ¡Quién hubiera pensado esa tarde que aquel hijo, que sería conocido como «El Pequeño  Louie», llegaría a ser, sólo tres años después jugando por los Medias Blancas  de Chicago, el primer latinoamericano en ser nombrado Novato del Año de la Liga  Americana; y en 1984, luego de 18 temporadas en las Grandes Ligas jugando  además por los Orioles de Baltimore y los Medias Rojas de Boston, el primer  venezolano exaltado al Salón de la Fama del Béisbol!2   En la entrevista que le hizo el reportero venezolano Óscar Yanes en 1956, apenas  una semana después de su debut con los Medias Blancas, Luis Aparicio declaró:  «Mi ambición es llegar a ser el mejor jugador de mi posición.»3   Esa aspiración habría de cumplirse en las declaraciones del dueño de su equipo Bill  Veeck: «Es el mejor que yo jamás haya visto. Casi todos los días hace jugadas  imposibles»; del mánager de los Yankees Ralph Houk: «El pequeño Louie es  prácticamente el mejor campocorto que yo jamás haya visto. No puedo imaginarme  cómo alguien pudiera jugar mejor»; y de su estelar compañero de segunda base,  Nellie Fox: «Tengo la fortuna de contar con el mejor campocorto del béisbol,  Luis Aparicio.»4   A la pregunta: «¿Está “el viejo” contento?», Luis le había respondido a Óscar Yanes:  «Mucho. Mamá era la que no quería que yo fuera pelotero... quizá por esas  tantas operaciones que sufrió papá por la pelota; pero ¿qué va? Yo nací para  eso, vale.»5   Eso lo comprueban, además de sus otros logros y récords, sus 13 participaciones en  Juegos de Estrellas; 9 Guantes de Oro; 9 años consecutivos con el mayor número  de bases robadas en la Liga Americana, 4 de esos años con más de 50 bases  robadas; y su revancha al ganar la Serie Mundial con los Orioles contra los  Dodgers de Los Ángeles en 1966, 7 años después de perder la Serie Mundial con  los Medias Blancas contra esos mismos Dodgers en 1959.6   Así como Luis se esforzó por que su padre, «el viejo», permaneciera contento con él  durante toda su carrera deportiva, propongámonos también nosotros que nuestro Padre celestial, «el Anciano  de Días», esté contento con nosotros tal como lo estuvo con su Hijo Jesucristo  durante su carrera terrenal. Después de todo, fue para eso que Dios nos creó.7 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       BR Bullpen, «Luis Aparicio», Baseball Reference &lt;https://www.baseball-reference.com/bullpen/Luis_Aparicio&gt; En línea 23 mayo 2025.                 2       «About Luis Aparicio», Luis Aparicio, Shortstop, Class of 1984, National Baseball Hall of Fame &lt;https://baseballhall.org/hall-of-famers/aparicio-luis&gt; En línea 21 mayo 2025.                 3       Javier González, «Luis Aparicio en la silla caliente», Banesco Contigo, 10 noviembre 2023 &lt;http://blog.banesco.com/banesco-luis-aparicio-la-silla-caliente&gt; En línea 23 mayo 2025.                 4       BR Bullpen                 5       Javier González                 6       «About Luis Aparicio»; BR Bullpen; Chris Haft, «Los mejores 10 momentos de Luis Aparicio», MLB Español [Béisbol de las Ligas Mayores], 29 abril 2025 (5 agosto 2020) &lt;https://www.mlb.com/es/news/los-mejores-10-momentos-de-luis-aparicio&gt; En línea 23 mayo 2025.                 7       Dn 7:9,13; Mt 3:17; 17:5; 2P 1:17; 2Co 5:9; Ef 2:10]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov11</guid><pubDate>Tue, 11 Nov 2025 08:22:54 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68517254/2025nov11.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día de Luis Aparicio en Venezuela)   El 18 de noviembre de 1953 fue uno de los días más memorables en la historia del béisbol  venezolano. 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Hacía poco más de un mes que  el hijo venía de jugar por Venezuela en la Serie Mundial Amateur con el vivo  recuerdo de haber visto a su] padre hacer lo mismo sólo dos años atrás.1   ¡Quién hubiera pensado esa tarde que aquel hijo, que sería conocido como «El Pequeño  Louie», llegaría a ser, sólo tres años después jugando por los Medias Blancas  de Chicago, el primer latinoamericano en ser nombrado Novato del Año de la Liga  Americana; y en 1984, luego de 18 temporadas en las Grandes Ligas jugando  además por los Orioles de Baltimore y los Medias Rojas de Boston, el primer  venezolano exaltado al Salón de la Fama del Béisbol!2   En la entrevista que le hizo el reportero venezolano Óscar Yanes en 1956, apenas  una semana después de su debut con los Medias Blancas, Luis Aparicio declaró:  «Mi ambición es llegar a ser el mejor jugador de mi posición.»3   Esa aspiración habría de cumplirse en las declaraciones del dueño de su equipo Bill  Veeck: «Es el mejor que yo jamás haya visto. Casi todos los días hace jugadas  imposibles»; del mánager de los Yankees Ralph Houk: «El pequeño Louie es  prácticamente el mejor campocorto que yo jamás haya visto. No puedo imaginarme  cómo alguien pudiera jugar mejor»; y de su estelar compañero de segunda base,  Nellie Fox: «Tengo la fortuna de contar con el mejor campocorto del béisbol,  Luis Aparicio.»4   A la pregunta: «¿Está “el viejo” contento?», Luis le había respondido a Óscar Yanes:  «Mucho. Mamá era la que no quería que yo fuera pelotero... quizá por esas  tantas operaciones que sufrió papá por la pelota; pero ¿qué va? Yo nací para  eso, vale.»5   Eso lo comprueban, además de sus otros logros y récords, sus 13 participaciones en  Juegos de Estrellas; 9 Guantes de Oro; 9 años consecutivos con el mayor número  de bases robadas en la Liga Americana, 4 de esos años con más de 50 bases  robadas; y su revancha al ganar la Serie Mundial con los Orioles contra los  Dodgers de Los Ángeles en 1966, 7 años después de perder la Serie Mundial con  los Medias Blancas contra esos mismos Dodgers en 1959.6   Así como Luis se esforzó por que su padre, «el viejo», permaneciera contento con él  durante toda su carrera deportiva, propongámonos también nosotros que nuestro Padre celestial, «el Anciano  de Días», esté contento con nosotros tal como lo estuvo con su Hijo Jesucristo  durante su carrera terrenal. Después de todo, fue para eso que Dios nos creó.7 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       BR Bullpen, «Luis Aparicio», Baseball Reference &lt;https://www.baseball-reference.com/bullpen/Luis_Aparicio&gt; En línea 23 mayo 2025.                 2       «About Luis Aparicio», Luis Aparicio, Shortstop, Class of 1984, National Baseball Hall of Fame &lt;https://baseballhall.org/hall-of-famers/aparicio-luis&gt; En línea 21 mayo 2025.                 3       Javier González, «Luis Aparicio en la silla caliente», Banesco Contigo, 10 noviembre 2023 &lt;http://blog.banesco.com/banesco-luis-aparicio-la-silla-caliente&gt; En línea 23 mayo 2025.                 4       BR Bullpen                 5       Javier González                 6       «About Luis Aparicio»; BR Bullpen; Chris Haft, «Los mejores 10 momentos de Luis Aparicio», MLB Español [Béisbol de las Ligas Mayores], 29 abril 2025 (5 agosto 2020)...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿«Estamos muy jóvenes para casarnos»?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/estamos-muy-jovenes-para-casarnos--68493526</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Tengo veinte años, [y estoy] casi graduada de la universidad. Estoy comprometida con  un hombre maravilloso de veintitrés años.… Tenemos dos años y cuatro meses de  novios. Queremos casarnos, pero los consejos de otras personas son que estamos  muy jóvenes para eso, que debemos terminar de estudiar el posgrado (doctorado),  y disfrutar la juventud.…   »Todo esto me tiene muy preocupada. Hemos intentado hacer lo indebido una y otra vez, llegando al punto que nos sentimos  mal por estas actuaciones. Hemos leído que un noviazgo... sano suele durar  entre uno y dos años. Después de esto, corre peligro, y el de nosotros está en  ese proceso...»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡La felicitamos por su sabiduría y su paciencia! Usted está tratando de hacerle  caso al consejo de los demás, y ha sido paciente al extender su noviazgo en vez  de casarse en seguida.   »Tal vez la sorprenda enterarse de que el Hermano Pablo y su esposa Linda ambos  tenían veinte años de edad cuando se casaron en 1942,  y han dado testimonio de haber disfrutado de la felicidad conyugal muchos años más allá de sus Bodas de  Oro. Nosotros también teníamos veinte  años de edad cuando nos casamos en 1974, y  hemos estado felizmente casados durante todos estos años. Sin embargo, esos dos ejemplos de  matrimonios felices no son prueba de que todas las  personas jóvenes deban casarse a tan temprana edad.   »De lo que sí estamos convencidos es de que la edad no es el factor determinante  para decidir si uno está preparado para casarse. Algunas personas casi a los treinta y aun a los cuarenta  años todavía no están preparadas para casarse.   »Hay otros factores que son más importantes que la edad. Estas son algunas preguntas que les conviene hacerse:   »¿Estamos en condiciones de sostenernos del todo económicamente..., independientes de  nuestros familiares y sin respaldo económico alguno de ellos?   »¿Vamos a poder sostenernos económicamente de modo que nos sobre tiempo para pasar  juntos como pareja y con amigos y familiares?   »¿Tenemos las mismas creencias acerca de Dios, y estamos de acuerdo en cuanto a cómo  habrán de aprender acerca de Él nuestros futuros hijos?   »¿Estamos de acuerdo en cuanto a las relaciones que tengamos con nuestras familias respectivas, en particular si  alguno de nuestros familiares algún día fuera a recibir ayuda económica de  nuestra parte o a vivir con nosotros? ...   »Cuando no estamos de acuerdo, ¿nos tratamos con respeto mutuo y resolvemos nuestras  diferencias sin insultarnos, o sin recurrir a la violencia o poner en tela de  juicio nuestro amor mutuo?   »¿Podemos prometernos fidelidad mutua para toda la vida? ...   »Los novios que pueden contestar de modo afirmativo y sincero cada una de esas preguntas están  listos para casarse. Deben decidir entre sí  cuánto tiempo esperar, pero es una gran ventaja si obtienen la aprobación de  sus padres de parte y parte.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   Para leer e imprimir estas seis preguntas y otras cuatro que les conviene hacerse, basta con que pulse el enlace en www.conciencia.net que  dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 137». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov10</guid><pubDate>Mon, 10 Nov 2025 09:21:28 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68493526/2025nov10.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Tengo veinte años, [y estoy] casi graduada de la universidad. Estoy comprometida con  un hombre maravilloso de veintitrés años.… Tenemos dos años y cuatro meses de  novios. Queremos casarnos, pero los consejos de otras personas son que estamos  muy jóvenes para eso, que debemos terminar de estudiar el posgrado (doctorado),  y disfrutar la juventud.…   »Todo esto me tiene muy preocupada. Hemos intentado hacer lo indebido una y otra vez, llegando al punto que nos sentimos  mal por estas actuaciones. Hemos leído que un noviazgo... sano suele durar  entre uno y dos años. Después de esto, corre peligro, y el de nosotros está en  ese proceso...»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡La felicitamos por su sabiduría y su paciencia! Usted está tratando de hacerle  caso al consejo de los demás, y ha sido paciente al extender su noviazgo en vez  de casarse en seguida.   »Tal vez la sorprenda enterarse de que el Hermano Pablo y su esposa Linda ambos  tenían veinte años de edad cuando se casaron en 1942,  y han dado testimonio de haber disfrutado de la felicidad conyugal muchos años más allá de sus Bodas de  Oro. Nosotros también teníamos veinte  años de edad cuando nos casamos en 1974, y  hemos estado felizmente casados durante todos estos años. Sin embargo, esos dos ejemplos de  matrimonios felices no son prueba de que todas las  personas jóvenes deban casarse a tan temprana edad.   »De lo que sí estamos convencidos es de que la edad no es el factor determinante  para decidir si uno está preparado para casarse. Algunas personas casi a los treinta y aun a los cuarenta  años todavía no están preparadas para casarse.   »Hay otros factores que son más importantes que la edad. Estas son algunas preguntas que les conviene hacerse:   »¿Estamos en condiciones de sostenernos del todo económicamente..., independientes de  nuestros familiares y sin respaldo económico alguno de ellos?   »¿Vamos a poder sostenernos económicamente de modo que nos sobre tiempo para pasar  juntos como pareja y con amigos y familiares?   »¿Tenemos las mismas creencias acerca de Dios, y estamos de acuerdo en cuanto a cómo  habrán de aprender acerca de Él nuestros futuros hijos?   »¿Estamos de acuerdo en cuanto a las relaciones que tengamos con nuestras familias respectivas, en particular si  alguno de nuestros familiares algún día fuera a recibir ayuda económica de  nuestra parte o a vivir con nosotros? ...   »Cuando no estamos de acuerdo, ¿nos tratamos con respeto mutuo y resolvemos nuestras  diferencias sin insultarnos, o sin recurrir a la violencia o poner en tela de  juicio nuestro amor mutuo?   »¿Podemos prometernos fidelidad mutua para toda la vida? ...   »Los novios que pueden contestar de modo afirmativo y sincero cada una de esas preguntas están  listos para casarse. Deben decidir entre sí  cuánto tiempo esperar, pero es una gran ventaja si obtienen la aprobación de  sus padres de parte y parte.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   Para leer e imprimir estas seis preguntas y otras cuatro que les conviene hacerse, basta con que pulse el enlace en www.conciencia.net que  dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 137». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Trato de apartarme de los demás»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/trato-de-apartarme-de-los-demas--68471646</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo un trabajo con muy buenas prestaciones y salario.... Además, está relacionado con la carrera que estudié en la universidad. El problema es  que los otros empleados tienen vicios, son groseros y hablan mal de los  demás.... Mi jefa me trata muy mal porque no me comporto como los demás. Me  grita y me discrimina.... Yo soy cristiana, y en lo posible trato de apartarme  de ellos.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Usted dice que es cristiana. Eso nos da a entender que es seguidora de Cristo. Hay por lo  menos tres clases de seguidores de Cristo. La primera clase consta de quienes  han decidido seguir a Cristo, y le han pedido que perdone los pecados que han  cometido, pero aún no han estudiado la Biblia, así que no entienden lo que  significa seguir a Cristo.   »La segunda clase de seguidores de Cristo consta de aquellos que aceptaron a Cristo y llegaron a ser seguidores de  Él, pero a quienes aún los atraen mucho sus vicios pasados. Por ejemplo,  todavía bien pudieran tener la tentación de beber alcohol a fin de olvidar sus  problemas.   »Ese primer y segundo tipo de seguidores de Cristo son aquellos de quienes escribió el apóstol Pablo cuando  dijo: “No pude dirigirme a ustedes como a espirituales, sino como a inmaduros,  apenas niños en Cristo. Les di leche porque no podían asimilar alimento sólido,  ni pueden todavía”.1 San Pablo estaba comparando a los seguidores de  Cristo con bebés que aún necesitan leche y no son capaces de digerir comida.   »El tercer tipo de seguidores de Cristo consta de quienes leen la Biblia y ponen en práctica sus enseñanzas en  la vida diaria. Oran y se comunican con Dios personalmente con regularidad....  En todas las cosas, Cristo es el ejemplo que siguen.   »Al parecer, usted pertenece al tercer tipo de seguidores de Cristo y quiere seguir su ejemplo. Examinemos  entonces el ejemplo que nos dio Cristo. Él... se asoció con las peores personas  y cenó con ellas.2 [A sus seguidores Cristo les explicó] que su  propósito era darles a conocer la Buena Noticia del Evangelio a quienes estaban  enfermos espiritualmente, y no a quienes disfrutaban de buena salud espiritual.3   »¿Por qué estaban esas personas dispuestas a escuchar a Cristo, a cenar con Él y a  estar en compañía suya? Porque Él les mostraba lo mucho que las amaba. De  hecho, Él dijo: “Si se aman de verdad, entonces todos sabrán que ustedes son  mis seguidores.”4 Cristo amó de palabra y de hecho, y eso fue lo que  les enseñó a sus seguidores que hicieran: amar, esperar que se les odiara, y  seguir amando. Ese es el ejemplo que nos dio Cristo.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 748. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Co 3:1-2 (NVI)                 2       Mr 2:15                 3       Lc 5:31                 4       Jn 13:35 (TLA)]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov08</guid><pubDate>Sat, 08 Nov 2025 09:22:07 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68471646/2025nov08.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo un trabajo con muy buenas prestaciones y salario.... Además, está...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo un trabajo con muy buenas prestaciones y salario.... Además, está relacionado con la carrera que estudié en la universidad. El problema es  que los otros empleados tienen vicios, son groseros y hablan mal de los  demás.... Mi jefa me trata muy mal porque no me comporto como los demás. Me  grita y me discrimina.... Yo soy cristiana, y en lo posible trato de apartarme  de ellos.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Usted dice que es cristiana. Eso nos da a entender que es seguidora de Cristo. Hay por lo  menos tres clases de seguidores de Cristo. La primera clase consta de quienes  han decidido seguir a Cristo, y le han pedido que perdone los pecados que han  cometido, pero aún no han estudiado la Biblia, así que no entienden lo que  significa seguir a Cristo.   »La segunda clase de seguidores de Cristo consta de aquellos que aceptaron a Cristo y llegaron a ser seguidores de  Él, pero a quienes aún los atraen mucho sus vicios pasados. Por ejemplo,  todavía bien pudieran tener la tentación de beber alcohol a fin de olvidar sus  problemas.   »Ese primer y segundo tipo de seguidores de Cristo son aquellos de quienes escribió el apóstol Pablo cuando  dijo: “No pude dirigirme a ustedes como a espirituales, sino como a inmaduros,  apenas niños en Cristo. Les di leche porque no podían asimilar alimento sólido,  ni pueden todavía”.1 San Pablo estaba comparando a los seguidores de  Cristo con bebés que aún necesitan leche y no son capaces de digerir comida.   »El tercer tipo de seguidores de Cristo consta de quienes leen la Biblia y ponen en práctica sus enseñanzas en  la vida diaria. Oran y se comunican con Dios personalmente con regularidad....  En todas las cosas, Cristo es el ejemplo que siguen.   »Al parecer, usted pertenece al tercer tipo de seguidores de Cristo y quiere seguir su ejemplo. Examinemos  entonces el ejemplo que nos dio Cristo. Él... se asoció con las peores personas  y cenó con ellas.2 [A sus seguidores Cristo les explicó] que su  propósito era darles a conocer la Buena Noticia del Evangelio a quienes estaban  enfermos espiritualmente, y no a quienes disfrutaban de buena salud espiritual.3   »¿Por qué estaban esas personas dispuestas a escuchar a Cristo, a cenar con Él y a  estar en compañía suya? Porque Él les mostraba lo mucho que las amaba. De  hecho, Él dijo: “Si se aman de verdad, entonces todos sabrán que ustedes son  mis seguidores.”4 Cristo amó de palabra y de hecho, y eso fue lo que  les enseñó a sus seguidores que hicieran: amar, esperar que se les odiara, y  seguir amando. Ese es el ejemplo que nos dio Cristo.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 748. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Co 3:1-2 (NVI)                 2       Mr 2:15                 3       Lc 5:31                 4       Jn 13:35 (TLA)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El provecho de la agonía»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-provecho-de-la-agonia--68458860</link><description><![CDATA[La tragedia ocurrió de noche en una de las capitales más grandes del mundo. Joseph Hawkins, de veintiún años  de edad, se encontraba en el patio de su casa cuando lo mataron a tiros desde  un auto que pasó velozmente. Se suponía que el joven había tenido vinculación  con alguna pandilla de muchachos de la comunidad, aunque esto no pudo  comprobarse. Fue un gran dolor para toda la familia.   La madre de Joseph, Loma Hawkins, quien no se amilanó ante su muerte, lanzó un programa  de televisión que tituló «El provecho de la agonía», en el que invitó a todas  las madres que habían pasado por una experiencia similar a venir a exponer ante  las cámaras su sentir. El proyecto comenzó a tomar auge.   No obstante, dos años después la tragedia golpeó por segunda vez el hogar de Loma. Un segundo hijo, Geraldo, de  diecisiete años de edad, fue asesinado en idéntica forma. El dolor para Loma  fue casi insoportable. Pero al preguntarle si seguiría con el programa, ella  respondió con énfasis: «Sí, y ahora con doble razón.»   He aquí una madre doliente y sufrida, pero noble, valiente y determinada, que tomó su desgracia como algo inevitable,  y dándole vuelta al dolor, lo usó para lanzar un proyecto que tenía el fin de  cambiar el destino de su comunidad. En la zona donde ella vivía, ese tipo de  homicidios ocurrían a diario. El esfuerzo de esta mujer contribuyó a cambiar la  situación.   El comentario de ella fue: «Espero abrir camino, poco a poco, en la conciencia de todo adolescente que, por tener  un auto potente y un arma de fuego en la mano, se cree con derecho a matar al  que se le ocurra.»   Ante desgracias como ésta, la reacción del doliente toma uno de dos cursos: o sume a  la persona destrozada en una profunda depresión de la cual no encuentra, ni  desea encontrar, salida, o reacciona como lo hizo Loma Hawkins, quien ante el  terrible dolor de ver a su hijo muerto a balazos, alzó la vista al cielo y  dijo: «Señor, ayúdame a encontrarle algún provecho a esta tragedia.»   Ella no sólo se permitió hallar consuelo y fortaleza, sino que actuó inmediatamente en  auxilio de otros. Y en su dolor, usó su agonía para lanzar un proyecto con el  fin de cambiar a su comunidad.   En medio de la desesperación, podemos pedirle a Dios gracia para llenar primero nuestro  propio corazón con amor y perdón, y luego para ayudar a otros que tienen  aflicciones afines. Él es más grande que toda tragedia, y puede cambiar en  provecho lo que es desastre. Dios sólo espera que acudamos a Él. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov07</guid><pubDate>Fri, 07 Nov 2025 09:22:27 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68458860/2025nov07.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>La tragedia ocurrió de noche en una de las capitales más grandes del mundo. Joseph Hawkins, de veintiún años  de edad, se encontraba en el patio de su casa cuando lo mataron a tiros desde  un auto que pasó velozmente. Se suponía que el joven había...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[La tragedia ocurrió de noche en una de las capitales más grandes del mundo. Joseph Hawkins, de veintiún años  de edad, se encontraba en el patio de su casa cuando lo mataron a tiros desde  un auto que pasó velozmente. Se suponía que el joven había tenido vinculación  con alguna pandilla de muchachos de la comunidad, aunque esto no pudo  comprobarse. Fue un gran dolor para toda la familia.   La madre de Joseph, Loma Hawkins, quien no se amilanó ante su muerte, lanzó un programa  de televisión que tituló «El provecho de la agonía», en el que invitó a todas  las madres que habían pasado por una experiencia similar a venir a exponer ante  las cámaras su sentir. El proyecto comenzó a tomar auge.   No obstante, dos años después la tragedia golpeó por segunda vez el hogar de Loma. Un segundo hijo, Geraldo, de  diecisiete años de edad, fue asesinado en idéntica forma. El dolor para Loma  fue casi insoportable. Pero al preguntarle si seguiría con el programa, ella  respondió con énfasis: «Sí, y ahora con doble razón.»   He aquí una madre doliente y sufrida, pero noble, valiente y determinada, que tomó su desgracia como algo inevitable,  y dándole vuelta al dolor, lo usó para lanzar un proyecto que tenía el fin de  cambiar el destino de su comunidad. En la zona donde ella vivía, ese tipo de  homicidios ocurrían a diario. El esfuerzo de esta mujer contribuyó a cambiar la  situación.   El comentario de ella fue: «Espero abrir camino, poco a poco, en la conciencia de todo adolescente que, por tener  un auto potente y un arma de fuego en la mano, se cree con derecho a matar al  que se le ocurra.»   Ante desgracias como ésta, la reacción del doliente toma uno de dos cursos: o sume a  la persona destrozada en una profunda depresión de la cual no encuentra, ni  desea encontrar, salida, o reacciona como lo hizo Loma Hawkins, quien ante el  terrible dolor de ver a su hijo muerto a balazos, alzó la vista al cielo y  dijo: «Señor, ayúdame a encontrarle algún provecho a esta tragedia.»   Ella no sólo se permitió hallar consuelo y fortaleza, sino que actuó inmediatamente en  auxilio de otros. Y en su dolor, usó su agonía para lanzar un proyecto con el  fin de cambiar a su comunidad.   En medio de la desesperación, podemos pedirle a Dios gracia para llenar primero nuestro  propio corazón con amor y perdón, y luego para ayudar a otros que tienen  aflicciones afines. Él es más grande que toda tragedia, y puede cambiar en  provecho lo que es desastre. Dios sólo espera que acudamos a Él. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No sé cómo acercarme a mi esposa»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-se-como-acercarme-a-mi-esposa--68444784</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «A mi esposa no le gustaba mucho tener relaciones sexuales conmigo, incluso desde la luna de miel, y esto me frustró y llenó de rabia. Así que al  cabo de siete años de matrimonio, terminé siendo adúltero....   »Tengo dos hijos con mi esposa, y más de seis años queriendo restaurar mi hogar, pero  no sé cómo acercarme a mi esposa, aunque voy casi todos los días a ver a mis  hijos. Me encuentro bloqueado porque no sé qué haría si me rechaza. Aun no nos  hemos divorciado, y quisiera que me aconsejaran cómo actuar.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Qué maravilloso que esté viendo a sus hijos casi todos los días! Hay demasiados hombres que permiten que  los problemas que tienen con la esposa los lleven a descuidar o incluso  abandonar a los hijos. Lo  felicitamos por darles a sus hijos la más alta prioridad.   »Usted dice que su esposa no estaba muy interesada en tener relaciones sexuales aun  durante su luna de miel. Ese era el momento oportuno para haberle dado atención  a ese problema y haber buscado ayuda profesional. Es más, usted probablemente  pudiera haber anulado el matrimonio y haberse salvado así todos los años de  angustia que siguieron. Pero de haber procedido así, no habría tenido a sus  preciosos hijos.   »En vez de eso, usted dice que cometió adulterio, y nosotros no sabemos si fue una sola  vez o si continuó cometiendo ese error a lo largo de esos seis años. Ese  detalle pudiera no parecerle relevante, pero nosotros creemos que marca una  notable diferencia.   »Cuando usted cometió adulterio, violó los votos de serle fiel a su esposa. Uno de los Diez Mandamientos nos  ordena que no cometamos adulterio, así que lo que usted hizo le dio a su esposa  una razón justificada para separarse de usted. Debido a que usted quebrantó el  pacto matrimonial, ella no tiene la obligación de quedarse a su lado.   »Si usted le fue infiel una sola vez, entonces su esposa pudiera optar por perdonarlo y  restaurar el matrimonio. Pero si usted ha tenido una relación continua con la  otra mujer, o ha tenido dos o más relaciones con otras mujeres durante ese  lapso de tiempo, entonces su esposa bien pudiera perdonarlo, pero no sería  prudente que ella restaurara el matrimonio....   »Le recomendamos que le pregunte a su esposa si ella estaría interesada en acudir con usted a un consejero  matrimonial profesional. Si ella está dispuesta, entonces un consejero  profesional podría ayudarlos a ambos a examinar todos los factores y a evaluar  si debieran volver a comenzar. Sin embargo, asegúrese, por favor, de que los dos  eviten involucrar a sus hijos en ese proceso.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 867. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov06</guid><pubDate>Thu, 06 Nov 2025 10:23:26 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68444784/2025nov06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «A mi esposa no le gustaba mucho tener relaciones sexuales conmigo,...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «A mi esposa no le gustaba mucho tener relaciones sexuales conmigo, incluso desde la luna de miel, y esto me frustró y llenó de rabia. Así que al  cabo de siete años de matrimonio, terminé siendo adúltero....   »Tengo dos hijos con mi esposa, y más de seis años queriendo restaurar mi hogar, pero  no sé cómo acercarme a mi esposa, aunque voy casi todos los días a ver a mis  hijos. Me encuentro bloqueado porque no sé qué haría si me rechaza. Aun no nos  hemos divorciado, y quisiera que me aconsejaran cómo actuar.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Qué maravilloso que esté viendo a sus hijos casi todos los días! Hay demasiados hombres que permiten que  los problemas que tienen con la esposa los lleven a descuidar o incluso  abandonar a los hijos. Lo  felicitamos por darles a sus hijos la más alta prioridad.   »Usted dice que su esposa no estaba muy interesada en tener relaciones sexuales aun  durante su luna de miel. Ese era el momento oportuno para haberle dado atención  a ese problema y haber buscado ayuda profesional. Es más, usted probablemente  pudiera haber anulado el matrimonio y haberse salvado así todos los años de  angustia que siguieron. Pero de haber procedido así, no habría tenido a sus  preciosos hijos.   »En vez de eso, usted dice que cometió adulterio, y nosotros no sabemos si fue una sola  vez o si continuó cometiendo ese error a lo largo de esos seis años. Ese  detalle pudiera no parecerle relevante, pero nosotros creemos que marca una  notable diferencia.   »Cuando usted cometió adulterio, violó los votos de serle fiel a su esposa. Uno de los Diez Mandamientos nos  ordena que no cometamos adulterio, así que lo que usted hizo le dio a su esposa  una razón justificada para separarse de usted. Debido a que usted quebrantó el  pacto matrimonial, ella no tiene la obligación de quedarse a su lado.   »Si usted le fue infiel una sola vez, entonces su esposa pudiera optar por perdonarlo y  restaurar el matrimonio. Pero si usted ha tenido una relación continua con la  otra mujer, o ha tenido dos o más relaciones con otras mujeres durante ese  lapso de tiempo, entonces su esposa bien pudiera perdonarlo, pero no sería  prudente que ella restaurara el matrimonio....   »Le recomendamos que le pregunte a su esposa si ella estaría interesada en acudir con usted a un consejero  matrimonial profesional. Si ella está dispuesta, entonces un consejero  profesional podría ayudarlos a ambos a examinar todos los factores y a evaluar  si debieran volver a comenzar. Sin embargo, asegúrese, por favor, de que los dos  eviten involucrar a sus hijos en ese proceso.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 867. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Este volver a Honduras»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/este-volver-a-honduras--68429565</link><description><![CDATA[Parece que no habrá  nada más tierno que este volver a Honduras:<br />       llegar con el amor  iluminado por años y distancias,<br />       decir: «Esta es la  tierra, este es el aire y este el río del cuento»,<br />       recuperar las voces  salpicadas de burlas familiares,<br />       reasumir la niñez en  el dormido sabor de esta naranja<br />       y en este olor —que  es casi de muchacha— de savia y de panales<br />       que sólo dan los  árboles autores de nuestro propio canto.<br />       Porque volver a  Honduras es ir de madrugada a los maizales<br />       para espantar los  pájaros bisnietos de aquellos que espantamos,<br />       vivir en un mugido,  en un relincho, que vienen de la noche,<br />       los sueños, alegrías  y peligros de los antiguos campos.   Parece que tendrá  mucho de triste nuestro volver a Honduras:<br />       hallar que el  calendario no era broma leyendo algunos rostros,<br />       saber que algo no  vuelve en estas naves aunque el viajero vuelva<br />       y besar en la frente  lo que un día besamos en la boca.<br />       Parece que también  será de lágrimas este volver a Honduras:<br />       preguntar por  hermanos, por amigos, que no nos esperaron<br />       y el horror de buscar  en una tarde de cal y de cipreses<br />       unos nombres: Julián  o Federico, Carlos, Daniel o Marcos.   Parece que será feliz  y trémulo nuestro volver a Honduras:<br />       vagar por los caminos  que asolearon el verso de la infancia,<br />       llevar hasta una loma  coronada de flores amarillas,<br />       de la mano, a los  hijos que fundamos sobre lejanas playas<br />       —más allá de las  nieves absolutas, de selvas y de mares—<br />       y decirles al fin: «Esta  es la cuna y este el peñón exacto;<br />       esta es la tierra  nuestra, la amorosa, la que espera a sus niños.<br />       Aquí esparcen su  calcio generoso los huesos de mis padres,<br />       y el calcio va a la  hierba y hace al pino más jubiloso y alto:<br />       Así trabajan todavía  quienes nos prestaron la sangre.»   Todo será feliz y  doloroso, será trémulo y tierno<br />       porque volver a  Honduras... me parece que es retomar el canto.1   ¡Qué recuerdos  nostálgicos los que evoca el poeta hondureño Víctor Eugenio Castañeda, que  escribió bajo el seudónimo de Jaime Fontana, en estos versos que forman parte  de la obra titulada 100 poesías famosas del mundo y Honduras! «Este volver a Honduras»,  como lleva por título el poema, bien pudiera también recordarnos la famosa  historia del regreso de Noemí a Belén de Judá, su pueblo de origen. Durante una  época de hambre, Noemí había emigrado a la tierra de Moab junto con su esposo y  sus dos hijos; pero allí, en el transcurso de unos diez años, habían muerto  tanto su esposo como ambos hijos. Ahora viuda y sin hijos, Noemí vuelve a Belén  con una de sus nueras, Rut la moabita, que había insistido en acompañarla hasta  que la muerte misma las separara a pesar de no conocer allí a nadie más que a  su suegra.2   Resulta que para Noemí «ese volver a  Belén» si bien tiene mucho de triste y es de lágrimas,3 es a la  postre feliz, trémulo y tierno, tal como pronostica el poeta Fontana con  relación a volver a Honduras. Porque su nuera Rut se vuelve a casar y da a luz  un hijo, del que con razón le dicen las mujeres a Noemí: «Este niño renovará tu  vida y te sustentará en la vejez, porque lo ha dado a luz tu nuera, que te ama  y es para ti mejor que siete hijos.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jaime Fontana, «Este volver a Honduras», 100 poesías famosas del mundo y Honduras (Tegucigalpa: Graficentro Editores, 1998), pp. 50-51.                 2       Rt 1:1-18                 3       Rt 1:19-21                 4       Rt 4:13-15]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov05</guid><pubDate>Wed, 05 Nov 2025 10:24:02 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68429565/2025nov05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Parece que no habrá  nada más tierno que este volver a Honduras:
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Parece que será feliz  y trémulo nuestro volver a Honduras:<br />       vagar por los caminos  que asolearon el verso de la infancia,<br />       llevar hasta una loma  coronada de flores amarillas,<br />       de la mano, a los  hijos que fundamos sobre lejanas playas<br />       —más allá de las  nieves absolutas, de selvas y de mares—<br />       y decirles al fin: «Esta  es la cuna y este el peñón exacto;<br />       esta es la tierra  nuestra, la amorosa, la que espera a sus niños.<br />       Aquí esparcen su  calcio generoso los huesos de mis padres,<br />       y el calcio va a la  hierba y hace al pino más jubiloso y alto:<br />       Así trabajan todavía  quienes nos prestaron la sangre.»   Todo será feliz y  doloroso, será trémulo y tierno<br />       porque volver a  Honduras... me parece que es retomar el canto.1   ¡Qué recuerdos  nostálgicos los que evoca el poeta hondureño Víctor Eugenio Castañeda, que  escribió bajo el seudónimo de Jaime Fontana, en estos versos que forman parte  de la obra titulada 100 poesías famosas del mundo y Honduras! «Este volver a Honduras»,  como lleva por título el poema, bien pudiera también recordarnos la famosa  historia del regreso de Noemí a Belén de Judá, su pueblo de origen. Durante una  época de hambre, Noemí había emigrado a la tierra de Moab junto con su esposo y  sus dos hijos; pero allí, en el transcurso de unos diez años, habían muerto  tanto su esposo como ambos hijos. Ahora viuda y sin hijos, Noemí vuelve a Belén  con una de sus nueras, Rut la moabita, que había insistido en acompañarla hasta  que la muerte misma las separara a pesar de no conocer allí a nadie más que a  su suegra.2   Resulta que para Noemí «ese volver a  Belén» si bien tiene mucho de triste y es de lágrimas,3 es a la  postre feliz, trémulo y tierno, tal como pronostica el poeta Fontana con  relación a volver a Honduras. Porque su nuera Rut se vuelve a casar y da a luz  un hijo, del que con razón le dicen las mujeres a Noemí: «Este niño renovará tu  vida y te sustentará en la vejez, porque lo ha dado a luz tu nuera, que te ama  y es para ti mejor que siete hijos.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jaime Fontana, «Este volver a Honduras», 100 poesías famosas del mundo y Honduras (Tegucigalpa: Graficentro Editores, 1998), pp. 50-51.                 2       Rt 1:1-18                 3       Rt 1:19-21                 4       Rt 4:13-15]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Me infectó con el SIDA»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/me-infecto-con-el-sida--68412356</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de  manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo  había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Crecí con... padres divorciados por infidelidad, [y] yo con desórdenes [de] alimentación tremendos.... Un compañero de la escuela [abusó de mí],  pero... creo que yo tuve la culpa porque empecé a conocer cosas que no eran de  mi edad muy tempranamente.... Conocí a alguien a quien me entregué en todos los sentidos. Mi error fue que, desde la primera vez que  nos vimos, me acosté con él, pero  todo esto lo hacía para llenar un gran vacío en mi vida. También abusó de mí  verbal y físicamente, pero seguí  con él casi dos años, hasta que me di cuenta de que él sólo me usaba para  complacerse y robarme mi dinero. Lo dejé, y ahora hace dos años descubrí que él  me infectó con el virus que causa el SIDA. ¡Me siento tan fracasada! ... Me siento muy decepcionada y abrumada....   »Mi mayor ilusión era tener una familia, y sé que la realidad mía será que nadie me ame así como yo estoy....  Sé que pequé demasiado y por eso recibí esta consecuencia. Tengo veintiséis  años, y siento que mi vida ya no sirve y que no tengo ya un camino que  recorrer.»   Este es el consejo que le dimos:   »Estimada amiga:   »Lamentamos todo el trauma que usted ha sufrido a pesar de ser tan joven. Dice que  contrajo el virus del SIDA por haber pecado demasiado.  Si fuera así, entonces todo el mundo tendría el virus,  porque todos hemos pecado demasiado. Como Dios es santo, un solo pecado es  demasiado; por lo tanto, cada uno de nosotros ha pecado demasiado para ser aceptado por Él. Por eso Dios entregó a su único Hijo  Jesucristo para que muriera en la cruz a fin de pagar por nuestros pecados. Así  que ese virus no es un castigo de Dios por los pecados que usted ha cometido.   »Sin embargo, sí hay consecuencias naturales en este mundo. Si usted mete la mano en el fuego, se quemará. No se debe a que Dios  quiere que se queme, sino que la naturaleza del fuego es quemar. Cuando opta  por tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, la consecuencia natural es que corre el riesgo de contraer el virus del SIDA o una  enfermedad venérea. Además, se arriesga a que se quebrante su corazón y a que su vida quede dañada de  modo permanente.   »Le recomendamos que comience hoy mismo una relación personal con Dios. Si acepta el perdón de Dios,  Él la ayudará a perdonarse a sí misma. Él tiene para  usted «planes de bienestar y no de calamidad, a fin de [darle] un futuro  y una esperanza».1 Usted tiene mucho que ofrecerle a su comunidad. Puede hallar gozo y amor al servir a los demás, como  también a personas que le mostrarán el amor que necesita para el camino  que le queda por recorrer.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en www.conciencia.net  que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 136». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jer 29:11]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov04</guid><pubDate>Tue, 04 Nov 2025 11:22:27 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68412356/2025nov04.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. 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También abusó de mí  verbal y físicamente, pero seguí  con él casi dos años, hasta que me di cuenta de que él sólo me usaba para  complacerse y robarme mi dinero. Lo dejé, y ahora hace dos años descubrí que él  me infectó con el virus que causa el SIDA. ¡Me siento tan fracasada! ... Me siento muy decepcionada y abrumada....   »Mi mayor ilusión era tener una familia, y sé que la realidad mía será que nadie me ame así como yo estoy....  Sé que pequé demasiado y por eso recibí esta consecuencia. Tengo veintiséis  años, y siento que mi vida ya no sirve y que no tengo ya un camino que  recorrer.»   Este es el consejo que le dimos:   »Estimada amiga:   »Lamentamos todo el trauma que usted ha sufrido a pesar de ser tan joven. Dice que  contrajo el virus del SIDA por haber pecado demasiado.  Si fuera así, entonces todo el mundo tendría el virus,  porque todos hemos pecado demasiado. Como Dios es santo, un solo pecado es  demasiado; por lo tanto, cada uno de nosotros ha pecado demasiado para ser aceptado por Él. Por eso Dios entregó a su único Hijo  Jesucristo para que muriera en la cruz a fin de pagar por nuestros pecados. Así  que ese virus no es un castigo de Dios por los pecados que usted ha cometido.   »Sin embargo, sí hay consecuencias naturales en este mundo. Si usted mete la mano en el fuego, se quemará. No se debe a que Dios  quiere que se queme, sino que la naturaleza del fuego es quemar. Cuando opta  por tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, la consecuencia natural es que corre el riesgo de contraer el virus del SIDA o una  enfermedad venérea. Además, se arriesga a que se quebrante su corazón y a que su vida quede dañada de  modo permanente.   »Le recomendamos que comience hoy mismo una relación personal con Dios. Si acepta el perdón de Dios,  Él la ayudará a perdonarse a sí misma. Él tiene para  usted «planes de bienestar y no de calamidad, a fin de [darle] un futuro  y una esperanza».1 Usted tiene mucho que ofrecerle a su comunidad. Puede hallar gozo y amor al servir a los demás, como  también a personas que le mostrarán el amor que necesita para el camino  que le queda por recorrer.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en www.conciencia.net  que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 136». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jer 29:11]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Nunca pudiste perdonarme»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/nunca-pudiste-perdonarme--68395665</link><description><![CDATA[«Tengo que confesar que, cuando me enteré hace unos momentos de la muerte de la hija  menor de doña Clementina, hacía muchos años que no pensaba en ella. [En] la  noticia... del periódico... invita a la ceremonia fúnebre su hermano, porque  ella nunca llegó a casarse.   »... ¡Florinda, Florindita, Florinda! La quise con ese primer amor que nos deja una  nostalgia especial en el alma.... ¡Por cuánto tiempo allá en mi juventud  acaricié su nombre a solas, entre suspiros! Aún me parece verla, el talle  erguido y la mirada brillante, rozando las teclas del piano, arrancando  melodías que me llenaban de una emoción que amenazó con romperme el pecho a  fuerza de latidos. Y ahora, Florinda está muerta....   »Doña Clementina... organizó una fiestecita en su casa a la cual estaba invitada toda  la juventud. Felipe llegó tarde... y nos fue saludando uno a uno hasta llegar a  Florinda, que se le quedó mirando con tal angustia que todos nos dimos cuenta  de que algo había pasado entre esos dos que no estaba resuelto aún.... [Por  los] celos que me ahogaban... tuve que salir de la casa [para] no dar un  espectáculo....     »Fuimos todos a la finca al día siguiente.... Llegamos allá al río, todos los muchachos dispuestos a  bañarnos....   »... Sólo quería que vieras a Felipe tan ridículo como lo veía yo, un montuno ignorante incapaz de nadar, porque le  tenía miedo al agua. ¡Te lo juro, Florinda! Yo no lo empujé al charco como tú  creíste. Él se cayó solito de las piedras, y quién sabe cómo se golpeó. ¿No te  diste cuenta de que fui el primero en tirarme, cuando noté que no salía? Sentí  allá abajo, cerca del fondo, su cuerpo desesperado buscando apoyo, y traté de  sacarlo; pero se prensó de mis piernas halándome al abismo cenagoso, y tuve que  empujarlo porque yo también me ahogaba. Todos se dieron cuenta de que yo hice  un gran esfuerzo por salvarlo, menos tú; escuché tus gritos de espanto cuando  logramos sacar el cuerpo frío y sin vida del agua, y vi tus ojos de acusación  antes de que te desmayaras....   »Nunca me contestaste las cartas. Te encerraste en una soledad que nadie pudo llenar,  y todos en el pueblo pensaron que te escondiste así por la muerte de tu padre y  se olvidaron de aquel verano cuando nos volvimos viejos de repente.   »Y ahora estás muerta, Florinda, y sé que nunca pudiste perdonarme....   »Espero que alguno de mis nietos pueda llevarme al entierro de Florinda. Tengo que  cumplir con ella aunque sea por última vez.»1   Así termina el cuento de la doctora Rosa María Britton, ginecóloga, oncóloga y  prolífica escritora panameña, al que le puso por título «El primer amor». Se  trata de un amor romántico que nunca llegó a ser correspondido, debido a que la  mujer amada juzgó con severidad y condenó sin misericordia al hombre que  ansiaba manifestárselo. Gracias a Dios, en lo tocante a su amor divino no  tenemos que preocuparnos por que Él nos juzgue con severidad por nuestros  errores y desatinos, ni mucho menos por nuestros pecados si se los confesamos.  Porque Él no envió a su Hijo Jesucristo al mundo a condenarnos sino a  salvarnos.2 Tanto es así que, en la hora misma de su muerte por  nuestros pecados, Jesús le dijo al Padre que lo había enviado: «Padre,  perdónalos, porque no saben lo que hacen.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Rosa María Britton, La muerte tiene dos caras, 3a. ed. (Panamá: Editora Sibauste, 2003), pp. 47‑60.                 2       Jn 3:16-17; 8:1-11; 1Jn 1:9                 3       Lc 23:34]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov03</guid><pubDate>Mon, 03 Nov 2025 09:21:06 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68395665/2025nov03.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Tengo que confesar que, cuando me enteré hace unos momentos de la muerte de la hija  menor de doña Clementina, hacía muchos años que no pensaba en ella. [En] la  noticia... del periódico... invita a la ceremonia fúnebre su hermano, porque  ella nunca...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Tengo que confesar que, cuando me enteré hace unos momentos de la muerte de la hija  menor de doña Clementina, hacía muchos años que no pensaba en ella. [En] la  noticia... del periódico... invita a la ceremonia fúnebre su hermano, porque  ella nunca llegó a casarse.   »... ¡Florinda, Florindita, Florinda! La quise con ese primer amor que nos deja una  nostalgia especial en el alma.... ¡Por cuánto tiempo allá en mi juventud  acaricié su nombre a solas, entre suspiros! Aún me parece verla, el talle  erguido y la mirada brillante, rozando las teclas del piano, arrancando  melodías que me llenaban de una emoción que amenazó con romperme el pecho a  fuerza de latidos. Y ahora, Florinda está muerta....   »Doña Clementina... organizó una fiestecita en su casa a la cual estaba invitada toda  la juventud. Felipe llegó tarde... y nos fue saludando uno a uno hasta llegar a  Florinda, que se le quedó mirando con tal angustia que todos nos dimos cuenta  de que algo había pasado entre esos dos que no estaba resuelto aún.... [Por  los] celos que me ahogaban... tuve que salir de la casa [para] no dar un  espectáculo....     »Fuimos todos a la finca al día siguiente.... Llegamos allá al río, todos los muchachos dispuestos a  bañarnos....   »... Sólo quería que vieras a Felipe tan ridículo como lo veía yo, un montuno ignorante incapaz de nadar, porque le  tenía miedo al agua. ¡Te lo juro, Florinda! Yo no lo empujé al charco como tú  creíste. Él se cayó solito de las piedras, y quién sabe cómo se golpeó. ¿No te  diste cuenta de que fui el primero en tirarme, cuando noté que no salía? Sentí  allá abajo, cerca del fondo, su cuerpo desesperado buscando apoyo, y traté de  sacarlo; pero se prensó de mis piernas halándome al abismo cenagoso, y tuve que  empujarlo porque yo también me ahogaba. 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Se  trata de un amor romántico que nunca llegó a ser correspondido, debido a que la  mujer amada juzgó con severidad y condenó sin misericordia al hombre que  ansiaba manifestárselo. Gracias a Dios, en lo tocante a su amor divino no  tenemos que preocuparnos por que Él nos juzgue con severidad por nuestros  errores y desatinos, ni mucho menos por nuestros pecados si se los confesamos.  Porque Él no envió a su Hijo Jesucristo al mundo a condenarnos sino a  salvarnos.2 Tanto es así que, en la hora misma de su muerte por  nuestros pecados, Jesús le dijo al Padre que lo había enviado: «Padre,  perdónalos, porque no saben lo que hacen.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Rosa María Britton, La muerte tiene dos caras, 3a. ed. (Panamá: Editora Sibauste, 2003), pp. 47‑60.                 2       Jn 3:16-17; 8:1-11; 1Jn 1:9                 3       Lc 23:34]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Para evitar un matrimonio indeseado»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/para-evitar-un-matrimonio-indeseado--68375244</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en  nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo una duda. Yo quiero casarme y ser feliz con una familia que le dé honra a Dios. Pero ¿cómo voy a poder identificar a  la persona que Dios tiene para mí? ¿Cómo voy a saber si voy a tomar  una decisión equivocada? Creo que Dios tiene una persona especial para  cada ser humano, porque Dios no nos diseñó para estar solos.»   Este es el consejo que le dio mi  esposa:   «Estimada amiga:   »... En vez de repetir el consejo que ya hemos dado, quisiéramos que lea el Caso 210 en  www.conciencia.net y que acate el  consejo que dimos sobre cómo saber cuáles hombres pudieran ser buenas opciones  para llegar a conocer mejor. En lugar de pensar que cualquier tipo pudiera ser  el indicado, hay un proceso en el Caso 210 que la ayudará a separar a todos los  hombres en dos grupos: los que en definitiva no le convienen, y los que  pudieran ser buenas opciones.   »Sin embargo, usted bien pudiera pensar: “Pero yo quiero que Dios me  muestre el indicado. Temo que yo elija mal.”   »La palabra clave es elección. Dios quiere que elija usted. Él no le  ordena que se case con determinado hombre, sino que la faculta para hallar y  distinguir al que más le convenga a usted.... No  conseguirá nada con quedarse en casa y esperar que Dios le mande a la puerta al  hombre indicado. Así como Dios espera que trabajemos  para sustentarnos a nosotros mismos, también espera que nos esforcemos a fin de  hallar a la persona con la que más nos conviene casarnos.   »Las películas y las novelas dan la impresión de que habrá una chispa  romántica que se encenderá cuando encuentre al hombre indicado. Esos relatos  hacen que uno piense que su mirada se encontrará con la de un hombre al otro lado de un salón colmado de  personas, y que al instante sabrá que él es el indicado. Lamentablemente, eso  no es amor; es atracción física.   »El sentir atracción física es la razón por la que hay tantas personas  que eligen mal al cónyuge. Se sienten nerviosas y experimentan una emoción que  hace que deseen estar cerca del otro. Muchas veces lo que sienten los lleva a  tener relaciones sexuales que causan que el cerebro emita sustancias químicas  que a su vez hacen que se sientan ligados a esa persona a quien posiblemente  apenas conozcan. Y una vez que la relación se cimenta en lo físico, es muy  fácil que les resten importancia a todas las características del posible  cónyuge que en realidad no les gustan.   »Para evitar un matrimonio indeseado, primero determine que no consentirá en una relación sexual sino hasta después de casarse. Luego use el  cerebro más bien para llegar a conocer el carácter, las creencias y los hábitos  de cualquier hombre, antes de poner en peligro el corazón.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la pestaña en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 747. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025nov01</guid><pubDate>Sat, 01 Nov 2025 07:21:24 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68375244/2025nov01.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en  nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo una duda. Yo quiero casarme y ser feliz con una familia que le dé...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en  nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo una duda. Yo quiero casarme y ser feliz con una familia que le dé honra a Dios. Pero ¿cómo voy a poder identificar a  la persona que Dios tiene para mí? ¿Cómo voy a saber si voy a tomar  una decisión equivocada? Creo que Dios tiene una persona especial para  cada ser humano, porque Dios no nos diseñó para estar solos.»   Este es el consejo que le dio mi  esposa:   «Estimada amiga:   »... En vez de repetir el consejo que ya hemos dado, quisiéramos que lea el Caso 210 en  www.conciencia.net y que acate el  consejo que dimos sobre cómo saber cuáles hombres pudieran ser buenas opciones  para llegar a conocer mejor. En lugar de pensar que cualquier tipo pudiera ser  el indicado, hay un proceso en el Caso 210 que la ayudará a separar a todos los  hombres en dos grupos: los que en definitiva no le convienen, y los que  pudieran ser buenas opciones.   »Sin embargo, usted bien pudiera pensar: “Pero yo quiero que Dios me  muestre el indicado. Temo que yo elija mal.”   »La palabra clave es elección. Dios quiere que elija usted. Él no le  ordena que se case con determinado hombre, sino que la faculta para hallar y  distinguir al que más le convenga a usted.... No  conseguirá nada con quedarse en casa y esperar que Dios le mande a la puerta al  hombre indicado. Así como Dios espera que trabajemos  para sustentarnos a nosotros mismos, también espera que nos esforcemos a fin de  hallar a la persona con la que más nos conviene casarnos.   »Las películas y las novelas dan la impresión de que habrá una chispa  romántica que se encenderá cuando encuentre al hombre indicado. Esos relatos  hacen que uno piense que su mirada se encontrará con la de un hombre al otro lado de un salón colmado de  personas, y que al instante sabrá que él es el indicado. Lamentablemente, eso  no es amor; es atracción física.   »El sentir atracción física es la razón por la que hay tantas personas  que eligen mal al cónyuge. Se sienten nerviosas y experimentan una emoción que  hace que deseen estar cerca del otro. Muchas veces lo que sienten los lleva a  tener relaciones sexuales que causan que el cerebro emita sustancias químicas  que a su vez hacen que se sientan ligados a esa persona a quien posiblemente  apenas conozcan. Y una vez que la relación se cimenta en lo físico, es muy  fácil que les resten importancia a todas las características del posible  cónyuge que en realidad no les gustan.   »Para evitar un matrimonio indeseado, primero determine que no consentirá en una relación sexual sino hasta después de casarse. Luego use el  cerebro más bien para llegar a conocer el carácter, las creencias y los hábitos  de cualquier hombre, antes de poner en peligro el corazón.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la pestaña en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 747. 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Cuando bajó de su vehículo en la república soviética de Kazakstán, después de diez  meses en el espacio, su país había sufrido un cambio total. La Unión Soviética  ya no existía. El comunismo ruso era cosa del pasado. Gorbachov no era más  presidente, y en lugar de la bandera roja con la hoz y el martillo, flameaba la  tricolor rusa antigua. Hasta su ciudad natal, Leningrado, había cambiado de  nombre y ahora se llamaba, como antes, San Petersburgo.   Serguéi se sintió mareado, no sólo como reacción natural de plantar pie otra vez en tierra  sino, más que todo, por tantos cambios que nadie jamás pudiera haber previsto.  El cosmonauta ruso anterior, Musá Manárov, estuvo más tiempo que él en el  espacio, trescientos sesenta y seis días, pero durante su ausencia nada cambió.  En cambio, durante la ausencia de Krikalev, en sólo diez meses, su mundo había  dado un vuelco político total.   ¿Cómo reaccionó Krikalev ante un cambio tan súbito y radical? Eso no lo sabemos, pues  la agencia de noticias no lo explicó, pero no podemos menos que compararlo con  cómo reaccionamos nosotros ante cambios inesperados en nuestra vida.   Todos tenemos situaciones en la vida que, sin la más mínima premonición, nos  sorprenden: un diagnóstico médico que es presagio de calamidad; la noticia de  un accidente automovilístico que trae consigo informe de muerte; el anuncio del  marido, de que otro amor ha desplazado a la esposa; la noticia devastadora de  que nuestro hijo ha contraído el SIDA. Tales circunstancias pueden pasarnos a  todos. Nadie es tan santo como para que no le ocurran. ¿Cómo reacciona uno ante  semejantes situaciones?   Cuando no hay fe, cuando no creemos en un ser superior, cuando no nos hemos relacionado  en forma personal y continua con Dios, no nos queda más que una horrible  desesperación que nos deja sin ánimo de seguir viviendo.   En cambio, cuando hemos vivido tomados de la mano del Señor, y cuando conocemos lo  que es fe segura en la sabiduría y en la providencia divinas, no nos  amedrentamos ante el anuncio imprevisto de alguna calamidad. Sí tendremos  luchas, pero con Cristo de amigo, seremos más que vencedores. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct31</guid><pubDate>Fri, 31 Oct 2025 07:21:37 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68360725/2025oct31.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Fue un viaje largo, de trescientos trece días. Y fue un viaje silencioso, sin escalas  ni paradas, un viaje que no fue ni por automóvil, ni por barco ni por avión.  Fue el viaje que hizo Serguéi Krikalev, cosmonauta ruso, en su cápsula  espacial. 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Serguéi se sintió mareado, no sólo como reacción natural de plantar pie otra vez en tierra  sino, más que todo, por tantos cambios que nadie jamás pudiera haber previsto.  El cosmonauta ruso anterior, Musá Manárov, estuvo más tiempo que él en el  espacio, trescientos sesenta y seis días, pero durante su ausencia nada cambió.  En cambio, durante la ausencia de Krikalev, en sólo diez meses, su mundo había  dado un vuelco político total.   ¿Cómo reaccionó Krikalev ante un cambio tan súbito y radical? Eso no lo sabemos, pues  la agencia de noticias no lo explicó, pero no podemos menos que compararlo con  cómo reaccionamos nosotros ante cambios inesperados en nuestra vida.   Todos tenemos situaciones en la vida que, sin la más mínima premonición, nos  sorprenden: un diagnóstico médico que es presagio de calamidad; la noticia de  un accidente automovilístico que trae consigo informe de muerte; el anuncio del  marido, de que otro amor ha desplazado a la esposa; la noticia devastadora de  que nuestro hijo ha contraído el SIDA. Tales circunstancias pueden pasarnos a  todos. Nadie es tan santo como para que no le ocurran. ¿Cómo reacciona uno ante  semejantes situaciones?   Cuando no hay fe, cuando no creemos en un ser superior, cuando no nos hemos relacionado  en forma personal y continua con Dios, no nos queda más que una horrible  desesperación que nos deja sin ánimo de seguir viviendo.   En cambio, cuando hemos vivido tomados de la mano del Señor, y cuando conocemos lo  que es fe segura en la sabiduría y en la providencia divinas, no nos  amedrentamos ante el anuncio imprevisto de alguna calamidad. Sí tendremos  luchas, pero con Cristo de amigo, seremos más que vencedores. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Miedo de hospedar al sobrino del esposo</title><link>https://www.spreaker.com/episode/miedo-de-hospedar-al-sobrino-del-esposo--68346447</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «El sobrino de mi esposo tiene veintidós años. Vive en otro país y le ha pedido a mi esposo que lo acojamos en casa mientras busca trabajo aquí para poder mantenerse. Es  un chico trabajador y estudioso. Ya tiene una carrera, pero es de bajos  recursos y quiere superarse....   »Yo quiero ayudarlo, pero tengo una niña y un niño menores de ocho años, y tengo miedo de traer a un desconocido. Esto ha creado un  conflicto familiar. Estoy en un dilema, y cuento con poco tiempo para tomar una  decisión. A pesar de mis oraciones, no encuentro respuesta. ¡Por favor, oriéntenme!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Comprendemos su preocupación. Todo niño y toda niña son un tesoro que debe ser protegido, y  lo que más debe preocupar a cada padre y a cada madre es la salud y la  seguridad de sus hijos....   »Por eso sería imprudente permitirle a cualquiera que usted no conozca bien que tenga  contacto, sin supervisión, con sus pequeños. Es más, a veces no se puede  confiar incluso en las personas a quienes usted conoce bastante bien. Todo  padre y toda madre deben siempre observarlo todo y permanecer vigilantes,  tomando todas las precauciones que puedan para evitar cualquier abuso que  pudieran sufrir sus hijos.   »Sin embargo, ¿cómo afecta esto la decisión que usted tiene que tomar? Al parecer,  usted piensa que sólo tiene dos opciones: la suya o la de su esposo. Pero  nosotros no creemos que eso sea cierto. Hay familias alrededor del mundo que  tienen parientes que viven con ellos, por lo que les toca proteger a sus hijos  al mismo tiempo. Usted puede hacer lo mismo.   »Como sin duda ya sabe, todos nuestros consejos se basan en los principios que se  encuentran en la Biblia. Sin embargo, en el caso suyo, aunque hay muchos  pasajes bíblicos que nos animan a que nos ocupemos de los demás y cuidemos de  ellos, especialmente los que forman parte de nuestra familia, no hay ningún  pasaje bíblico que se refiera específicamente a dónde debe vivir un pariente  nuestro.   »Usted dice que el sobrino es trabajador y estudioso. Esas son cualidades buenas que sus hijos pudieran observar de primera  mano. También es bueno que su esposo mantenga una relación positiva con la  familia extendida de él, y el negarse a permitir que el sobrino se hospede  algún tiempo con ustedes pondría en peligro esa relación. Por último, la regla  de oro que nos dio Jesucristo, el Hijo de Dios, nos instruye que hagamos por  los demás lo que quisiéramos que hicieran por nosotros.»1   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 866. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 7:12]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct30</guid><pubDate>Thu, 30 Oct 2025 07:22:50 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68346447/2025oct30.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «El sobrino de mi esposo tiene veintidós años. Vive en otro país y le ha...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «El sobrino de mi esposo tiene veintidós años. Vive en otro país y le ha pedido a mi esposo que lo acojamos en casa mientras busca trabajo aquí para poder mantenerse. Es  un chico trabajador y estudioso. Ya tiene una carrera, pero es de bajos  recursos y quiere superarse....   »Yo quiero ayudarlo, pero tengo una niña y un niño menores de ocho años, y tengo miedo de traer a un desconocido. Esto ha creado un  conflicto familiar. Estoy en un dilema, y cuento con poco tiempo para tomar una  decisión. A pesar de mis oraciones, no encuentro respuesta. ¡Por favor, oriéntenme!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Comprendemos su preocupación. Todo niño y toda niña son un tesoro que debe ser protegido, y  lo que más debe preocupar a cada padre y a cada madre es la salud y la  seguridad de sus hijos....   »Por eso sería imprudente permitirle a cualquiera que usted no conozca bien que tenga  contacto, sin supervisión, con sus pequeños. Es más, a veces no se puede  confiar incluso en las personas a quienes usted conoce bastante bien. Todo  padre y toda madre deben siempre observarlo todo y permanecer vigilantes,  tomando todas las precauciones que puedan para evitar cualquier abuso que  pudieran sufrir sus hijos.   »Sin embargo, ¿cómo afecta esto la decisión que usted tiene que tomar? Al parecer,  usted piensa que sólo tiene dos opciones: la suya o la de su esposo. Pero  nosotros no creemos que eso sea cierto. Hay familias alrededor del mundo que  tienen parientes que viven con ellos, por lo que les toca proteger a sus hijos  al mismo tiempo. Usted puede hacer lo mismo.   »Como sin duda ya sabe, todos nuestros consejos se basan en los principios que se  encuentran en la Biblia. Sin embargo, en el caso suyo, aunque hay muchos  pasajes bíblicos que nos animan a que nos ocupemos de los demás y cuidemos de  ellos, especialmente los que forman parte de nuestra familia, no hay ningún  pasaje bíblico que se refiera específicamente a dónde debe vivir un pariente  nuestro.   »Usted dice que el sobrino es trabajador y estudioso. Esas son cualidades buenas que sus hijos pudieran observar de primera  mano. También es bueno que su esposo mantenga una relación positiva con la  familia extendida de él, y el negarse a permitir que el sobrino se hospede  algún tiempo con ustedes pondría en peligro esa relación. Por último, la regla  de oro que nos dio Jesucristo, el Hijo de Dios, nos instruye que hagamos por  los demás lo que quisiéramos que hicieran por nosotros.»1   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 866. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 7:12]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Duelo por un duelo</title><link>https://www.spreaker.com/episode/duelo-por-un-duelo--68329505</link><description><![CDATA[«El grupo de caballeros... conversaba a puertas cerradas....   »—Con el exceso de pólvora en las cargas, sabemos que el disparo se desviará lo  necesario para evitar desgracias —explicó uno de los individuos mientras  manipulaba un par de trabucos....   »Una media hora más tarde... alrededor de las diez de la mañana... junto a la cancha  grande del Parque Central... [iba a comenzar] el duelo que enfrentaría a José  Batlle y Ordóñez[, ex presidente de Uruguay,] y Washington Beltrán.... El  retador era Batlle, [jefe del Partido Colorado,]  quien se había sentido ofendido en su honor por el artículo “Qué tupé” que el  joven nacionalista blanco publicara en el matutino El País....   »Batlle siempre había preferido el sable, ya que sabía que era un arma más fácil de  dominar.... Pero unos días antes... se había luxado su muñeca derecha en la  bañera, y su contendiente pareció impacientarse.   »—Debes postergar el duelo hasta que se cure tu mano[, Pepe] —le había dicho Matilde a  su esposo... al enterarse de que el lance sería con armas de fuego....   »Pero ya todo estaba arreglado, y ese viernes santo, desafiando la lluvia.... el  coche de Batlle se [dirigió] al Parque Central. Junto a él iban su médico  personal, el doctor Mérola, y sus padrinos....   Washington Beltrán [salió] de su hogar... mientras sus  pequeños hijos dormían y su joven esposa intentaba ahuyentar amargos  presentimientos.... Con sus padrinos... y el doctor Lussich... [aguardó a  Batlle] en el lugar previsto....   El lance era a veinticinco pasos y a dos balas.   En unos pocos segundos todo había terminado.... La segunda bala del revólver de  Batlle perforó el pulmón derecho de su contrincante, tiñéndole de carmesí la  camisa.... La vida de Beltrán se le iba de entre las manos [al doctor Lussich]  mientras intentaba calmar el borbotón de tos que arrojaba por la boca del  moribundo los últimos vestigios de aliento que quedaban en ese joven e ilustre  ciudadano....   »Consciente de la gravedad del herido... [Batlle] se desmoronó rápidamente, y nadie se  animó a interrumpir su llanto....   »—Disparé al piso.... No sé cómo la bala se elevó hasta  el pecho —repetía incrédulo hasta agotar sus fuerzas....   »[A partir de] ese 2 de abril de 1920.... para Matilde y Pepe ya nada volvería a  ser igual.»1   Lo cierto es que lo sería mucho menos para la viuda y los pequeños hijos de Beltrán en este trágico relato de  la novela histórica de la escritora uruguaya Mercedes Vigil titulada Matilde, la mujer de Batlle. Porque lo  único que seguiría siendo igual sería la inigualable e inagotable gracia de  Dios, a quien ambas familias podían recurrir no sólo en busca de perdón sino  también de consuelo, así como podemos hacerlo nosotros cuando tenemos que  afrontar las consecuencias de decisiones disparatadas y desatinadas de las que  nos arrepentimos en lo más profundo de nuestro ser. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mercedes Vigil, Matilde, la mujer de Batlle (Montevideo, Uruguay: Editorial Planeta, 2003), pp. 261-66.]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct29</guid><pubDate>Wed, 29 Oct 2025 08:23:04 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68329505/2025oct29.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«El grupo de caballeros... conversaba a puertas cerradas....   »—Con el exceso de pólvora en las cargas, sabemos que el disparo se desviará lo  necesario para evitar desgracias —explicó uno de los individuos mientras  manipulaba un par de trabucos.......</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«El grupo de caballeros... conversaba a puertas cerradas....   »—Con el exceso de pólvora en las cargas, sabemos que el disparo se desviará lo  necesario para evitar desgracias —explicó uno de los individuos mientras  manipulaba un par de trabucos....   »Una media hora más tarde... alrededor de las diez de la mañana... junto a la cancha  grande del Parque Central... [iba a comenzar] el duelo que enfrentaría a José  Batlle y Ordóñez[, ex presidente de Uruguay,] y Washington Beltrán.... El  retador era Batlle, [jefe del Partido Colorado,]  quien se había sentido ofendido en su honor por el artículo “Qué tupé” que el  joven nacionalista blanco publicara en el matutino El País....   »Batlle siempre había preferido el sable, ya que sabía que era un arma más fácil de  dominar.... Pero unos días antes... se había luxado su muñeca derecha en la  bañera, y su contendiente pareció impacientarse.   »—Debes postergar el duelo hasta que se cure tu mano[, Pepe] —le había dicho Matilde a  su esposo... al enterarse de que el lance sería con armas de fuego....   »Pero ya todo estaba arreglado, y ese viernes santo, desafiando la lluvia.... el  coche de Batlle se [dirigió] al Parque Central. Junto a él iban su médico  personal, el doctor Mérola, y sus padrinos....   Washington Beltrán [salió] de su hogar... mientras sus  pequeños hijos dormían y su joven esposa intentaba ahuyentar amargos  presentimientos.... Con sus padrinos... y el doctor Lussich... [aguardó a  Batlle] en el lugar previsto....   El lance era a veinticinco pasos y a dos balas.   En unos pocos segundos todo había terminado.... La segunda bala del revólver de  Batlle perforó el pulmón derecho de su contrincante, tiñéndole de carmesí la  camisa.... La vida de Beltrán se le iba de entre las manos [al doctor Lussich]  mientras intentaba calmar el borbotón de tos que arrojaba por la boca del  moribundo los últimos vestigios de aliento que quedaban en ese joven e ilustre  ciudadano....   »Consciente de la gravedad del herido... [Batlle] se desmoronó rápidamente, y nadie se  animó a interrumpir su llanto....   »—Disparé al piso.... No sé cómo la bala se elevó hasta  el pecho —repetía incrédulo hasta agotar sus fuerzas....   »[A partir de] ese 2 de abril de 1920.... para Matilde y Pepe ya nada volvería a  ser igual.»1   Lo cierto es que lo sería mucho menos para la viuda y los pequeños hijos de Beltrán en este trágico relato de  la novela histórica de la escritora uruguaya Mercedes Vigil titulada Matilde, la mujer de Batlle. Porque lo  único que seguiría siendo igual sería la inigualable e inagotable gracia de  Dios, a quien ambas familias podían recurrir no sólo en busca de perdón sino  también de consuelo, así como podemos hacerlo nosotros cuando tenemos que  afrontar las consecuencias de decisiones disparatadas y desatinadas de las que  nos arrepentimos en lo más profundo de nuestro ser. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mercedes Vigil, Matilde, la mujer de Batlle (Montevideo, Uruguay: Editorial Planeta, 2003), pp. 261-66.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Tengo una orden de captura en mi país»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/tengo-una-orden-de-captura-en-mi-pais--68308200</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Trabajaba para una gran empresa… [en la que] tenía un alto cargo y abusé de la confianza,  ya que, sin darme cuenta, poco a poco fui tomando dinero sin devolverlo.   »Cuando tomé mis vacaciones, viajé..., y en esa misma época descubrieron el fraude. Tuve miedo y no regresé  a mi país. Ha pasado más de un año muy duro para mí.… Me siento sucia y muy  avergonzada. ¿Cómo podría reparar el daño?   »... Tengo una orden de captura en mi país.… [y no] tengo dinero para un abogado. Ahora he conocido a un hombre  que me ofrece matrimonio, pero no le he contado nada de mi pasado. ¿Qué puedo  hacer?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Las palabras más importantes que usted emplea son “sucia” y “avergonzada”. Esas  palabras son fundamentales en el mensaje que su conciencia está tratando de  hacerle llegar, aunque usted tenga muchas excusas para justificar el no haberle  prestado atención hasta ahora.... El apóstol Pablo dijo que la conciencia y los  pensamientos pueden acusarlo a uno,1 y nos parece que eso es lo que  le está sucediendo a usted.   »Usted dice que no se daba cuenta de que estaba tomando dinero sin devolverlo. Con eso  nos da a entender algo más acerca de usted y de su conciencia. Es probable que  se sintiera un poco culpable la primera vez que tomó dinero, pero que, con el  paso del tiempo, ya ni se dio cuenta. Usted hizo caso omiso de su conciencia  tantas veces que los mensajes que ésta le estaba enviando ya ni le llegaban....   »Usted pudiera casarse con ese hombre y seguir sintiéndose sucia y avergonzada por el resto de su vida.  Además, se sentiría culpable de mantener oculto su secreto de la persona que  debiera saber todo lo que tenga que ver con usted. Día tras día, mes tras mes y  año tras año, tendría la sensación de que la están vigilando, siempre temiendo  el momento en que al fin se le descubriera. Su conciencia no dejaría de  acusarla, y le recordaría constantemente el hecho de haber engañado a ese  hombre. Eso mismo estropearía toda posibilidad de tener un matrimonio feliz.   »Desde luego, usted haría todo lo que fuera necesario para poder volver a comenzar....  Pero la verdad es que no hallará la paz sino hasta que decida volver a su país  de origen, entregarse a las autoridades y someterse al castigo que le impongan  por sus actos ilegales e inmorales.   »Dios le dará la fuerza de voluntad necesaria si se lo  pide. Y la acompañará si usted le confiesa sus pecados y le pide que la  perdone. Debido a que Jesucristo su Hijo murió en la cruz para llevar el  castigo eterno de todos nuestros pecados, los que le pedimos perdón no tenemos  que ser castigados después de la muerte. Pero en esta vida tendremos que  afrontar las consecuencias de lo que hemos hecho, incluso todo castigo que  considere justo nuestro sistema jurídico.   »Haga lo debido,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si  se pulsa el enlace que dice: «Caso 135» dentro del enlace en www.conciencia.net  que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 2:15]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct28</guid><pubDate>Tue, 28 Oct 2025 08:22:15 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68308200/2025oct28.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. 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Ahora he conocido a un hombre  que me ofrece matrimonio, pero no le he contado nada de mi pasado. ¿Qué puedo  hacer?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Las palabras más importantes que usted emplea son “sucia” y “avergonzada”. Esas  palabras son fundamentales en el mensaje que su conciencia está tratando de  hacerle llegar, aunque usted tenga muchas excusas para justificar el no haberle  prestado atención hasta ahora.... El apóstol Pablo dijo que la conciencia y los  pensamientos pueden acusarlo a uno,1 y nos parece que eso es lo que  le está sucediendo a usted.   »Usted dice que no se daba cuenta de que estaba tomando dinero sin devolverlo. Con eso  nos da a entender algo más acerca de usted y de su conciencia. Es probable que  se sintiera un poco culpable la primera vez que tomó dinero, pero que, con el  paso del tiempo, ya ni se dio cuenta. Usted hizo caso omiso de su conciencia  tantas veces que los mensajes que ésta le estaba enviando ya ni le llegaban....   »Usted pudiera casarse con ese hombre y seguir sintiéndose sucia y avergonzada por el resto de su vida.  Además, se sentiría culpable de mantener oculto su secreto de la persona que  debiera saber todo lo que tenga que ver con usted. Día tras día, mes tras mes y  año tras año, tendría la sensación de que la están vigilando, siempre temiendo  el momento en que al fin se le descubriera. Su conciencia no dejaría de  acusarla, y le recordaría constantemente el hecho de haber engañado a ese  hombre. Eso mismo estropearía toda posibilidad de tener un matrimonio feliz.   »Desde luego, usted haría todo lo que fuera necesario para poder volver a comenzar....  Pero la verdad es que no hallará la paz sino hasta que decida volver a su país  de origen, entregarse a las autoridades y someterse al castigo que le impongan  por sus actos ilegales e inmorales.   »Dios le dará la fuerza de voluntad necesaria si se lo  pide. Y la acompañará si usted le confiesa sus pecados y le pide que la  perdone. Debido a que Jesucristo su Hijo murió en la cruz para llevar el  castigo eterno de todos nuestros pecados, los que le pedimos perdón no tenemos  que ser castigados después de la muerte. Pero en esta vida tendremos que  afrontar las consecuencias de lo que hemos hecho, incluso todo castigo que  considere justo nuestro sistema jurídico.   »Haga lo debido,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si  se pulsa el enlace que dice: «Caso 135» dentro del enlace en www.conciencia.net  que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 2:15]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Tirar de la manta»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/tirar-de-la-manta--68293465</link><description><![CDATA[(Día Internacional de la Libertad Religiosa)   A partir de la conquista cristiana, en 1119, por parte de Alfonso I el Batallador, la convivencia entre cristianos y judíos en el Reino de Navarra fue de mal en peor  hasta 1498, cuando los judíos fueron expulsados del Reino de Navarra —relata el  historiador navarro Jaime Aznar—. En ese momento, los Reyes Católicos, habiendo  ya expulsado a los judíos de la Monarquía Hispánica, presionaron a otros reinos  a que siguieran su ejemplo, y eso dio como resultado que Catalina I y Juan III  de Navarra determinaran así mismo obligar a los judíos a tomar la decisión de  convertirse y quedarse allí, o de marcharse.   «Muchos judíos optaron por quedarse, porque salir no era fácil. No tenían adónde ir, y viajar era entonces muy caro», explica el doctor Aznar.  Desde el siglo nueve, Tudela había llegado a ser el territorio navarro  con la población judía más numerosa. Pero desde el siglo dieciséis hasta el  siglo diecinueve se expuso un lienzo en el que aparecían los nombres de los  judíos acusados de ser falsos conversos a la religión cristiana, es decir, de  los judíos que se habían convertido y que, para poder permanecer allí y evitar  ser investigados por la Inquisición local, le habían pagado a la Corona de  Navarra 650 ducados, hoy equivalentes a unos 150 mil dólares.   Para colmo de males, a fin de que la difamación fuera perdurable, se hizo una manta que era como un gran lienzo, exhibida de tal manera que todo el mundo pudiera  verla, en la que se reproducían los nombres de los judíos acusados de practicar  su religión a escondidas, señalándolos como culpables no sólo a ellos de por  vida sino también a su descendencia. «Esto era particularmente grave —concluye  el profesor Aznar— porque no podía permitirse en modo alguno que se dijera que  un familiar suyo estaba en la manta, es decir, que era judaizante, o que tenía  un origen judío, por el desprestigio social y naturalmente económico que eso  podía conllevar».1   De tal manta, siendo la más famosa la exhibida durante siglos en la catedral de Santa María de Tudela, procede la expresión «tirar de la manta», que el Diccionario  de la Real Academia define como «descubrir un caso escandaloso que otro u otros  tenían interés en mantener secreto».2   Si bien se sobreentiende que aquellas víctimas de discriminación y persecución religiosa no debieron haberse  sentido forzadas a ocultar nada de las prepotentes y farisaicas autoridades  eclesiásticas de esos tiempos, quiera Dios que entendamos que, en nuestro caso  en particular, hoy más que nunca debemos vivir conscientes de la enseñanza de  San Pablo de que cada uno de nosotros es una carta conocida y leída por todos,  y acatar la advertencia de Jesucristo de que «todo lo que esté escondido se  descubrirá, y todo lo que se mantenga en secreto llegará a conocerse».3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jaime Aznar, «¿De dónde viene la expresión “tirar de la manta?” Entrevista Diario de Navarra &lt;https://www.youtube.com/watch?v=bFx_fpShIH8&gt; En línea 17 abril 2025; Begoña Goitiandia y Javier Iborra, «Carlos Alsina recuerda el origen navarro de la expresión “tirar de la manta”», Diario de Navarra, 21 noviembre 2024 &lt;http://www.diariodenavarra.es/noticias/cultura-ocio/cultura/ 2022/02/23/el-origen-navarro-expresion-tirar-manta-518481-1034.html&gt; En línea 17 abril 2025.                 2       Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española &lt;https://dle.rae.es/manta?m=form&gt; En línea 17 abril 2025.                 3       Lc 12:1-2 (TLA); 2Co 3:2]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct27</guid><pubDate>Mon, 27 Oct 2025 08:22:34 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68293465/2025oct27.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Internacional de la Libertad Religiosa)   A partir de la conquista cristiana, en 1119, por parte de Alfonso I el Batallador, la convivencia entre cristianos y judíos en el Reino de Navarra fue de mal en peor  hasta 1498, cuando los judíos fueron...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Internacional de la Libertad Religiosa)   A partir de la conquista cristiana, en 1119, por parte de Alfonso I el Batallador, la convivencia entre cristianos y judíos en el Reino de Navarra fue de mal en peor  hasta 1498, cuando los judíos fueron expulsados del Reino de Navarra —relata el  historiador navarro Jaime Aznar—. En ese momento, los Reyes Católicos, habiendo  ya expulsado a los judíos de la Monarquía Hispánica, presionaron a otros reinos  a que siguieran su ejemplo, y eso dio como resultado que Catalina I y Juan III  de Navarra determinaran así mismo obligar a los judíos a tomar la decisión de  convertirse y quedarse allí, o de marcharse.   «Muchos judíos optaron por quedarse, porque salir no era fácil. No tenían adónde ir, y viajar era entonces muy caro», explica el doctor Aznar.  Desde el siglo nueve, Tudela había llegado a ser el territorio navarro  con la población judía más numerosa. Pero desde el siglo dieciséis hasta el  siglo diecinueve se expuso un lienzo en el que aparecían los nombres de los  judíos acusados de ser falsos conversos a la religión cristiana, es decir, de  los judíos que se habían convertido y que, para poder permanecer allí y evitar  ser investigados por la Inquisición local, le habían pagado a la Corona de  Navarra 650 ducados, hoy equivalentes a unos 150 mil dólares.   Para colmo de males, a fin de que la difamación fuera perdurable, se hizo una manta que era como un gran lienzo, exhibida de tal manera que todo el mundo pudiera  verla, en la que se reproducían los nombres de los judíos acusados de practicar  su religión a escondidas, señalándolos como culpables no sólo a ellos de por  vida sino también a su descendencia. «Esto era particularmente grave —concluye  el profesor Aznar— porque no podía permitirse en modo alguno que se dijera que  un familiar suyo estaba en la manta, es decir, que era judaizante, o que tenía  un origen judío, por el desprestigio social y naturalmente económico que eso  podía conllevar».1   De tal manta, siendo la más famosa la exhibida durante siglos en la catedral de Santa María de Tudela, procede la expresión «tirar de la manta», que el Diccionario  de la Real Academia define como «descubrir un caso escandaloso que otro u otros  tenían interés en mantener secreto».2   Si bien se sobreentiende que aquellas víctimas de discriminación y persecución religiosa no debieron haberse  sentido forzadas a ocultar nada de las prepotentes y farisaicas autoridades  eclesiásticas de esos tiempos, quiera Dios que entendamos que, en nuestro caso  en particular, hoy más que nunca debemos vivir conscientes de la enseñanza de  San Pablo de que cada uno de nosotros es una carta conocida y leída por todos,  y acatar la advertencia de Jesucristo de que «todo lo que esté escondido se  descubrirá, y todo lo que se mantenga en secreto llegará a conocerse».3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jaime Aznar, «¿De dónde viene la expresión “tirar de la manta?” Entrevista Diario de Navarra &lt;https://www.youtube.com/watch?v=bFx_fpShIH8&gt; En línea 17 abril 2025; Begoña Goitiandia y Javier Iborra, «Carlos Alsina recuerda el origen navarro de la expresión “tirar de la manta”», Diario de Navarra, 21 noviembre 2024 &lt;http://www.diariodenavarra.es/noticias/cultura-ocio/cultura/ 2022/02/23/el-origen-navarro-expresion-tirar-manta-518481-1034.html&gt; En línea 17 abril 2025.                 2       Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española &lt;https://dle.rae.es/manta?m=form&gt; En línea 17 abril 2025.                 3       Lc 12:1-2 (TLA); 2Co 3:2]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Por ser un mísero fracasado e hipócrita»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-ser-un-misero-fracasado-e-hipocrita--68274372</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un joven soltero y estudiante.... Lamentablemente, en la adolescencia caí en el  vicio de la pornografía y la masturbación....   »Comencé a asistir a una iglesia. Pensé que sería fácil dejar el vicio. He intentado abandonarlo, pero luego recaigo. La culpabilidad y  el remordimiento me atormentan.... Fui hombre de oración y de estudio de la  Biblia, e incluso predicador y líder de mi iglesia, y sin embargo mi conciencia  me condenaba al punto que renuncié.   »Ya no puedo más. He perdido la fuerza de voluntad. El vicio del pecado me derrotó.... Siento que  Dios no me oye, y que me aborrece por ser un mísero fracasado e hipócrita.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Cuánto nos alegra que tenga el valor de contarnos acerca de sus luchas! Usted es valiente y sincero, y digno de respeto  por haber renunciado a los puestos que ocupaba en su iglesia. Al dar ese paso  difícil, usted se negó a ser hipócrita.   »Muchas personas creen que, si uno asiste a la iglesia, con eso da a entender que está  libre de pecado. Piensan que la iglesia es un club para personas que afirman  que son santas. Por eso, si alguien que es conocido como un pecador asiste a la  iglesia, lo tildan de hipócrita.   »Sin embargo, esa manera de pensar no tiene validez alguna. La iglesia no es un club  para santos; es más bien una clínica para pecadores. Todos los que asistimos a  la iglesia somos pecadores. El asistir a la iglesia y estudiar la Biblia juntos  nos ayuda a reconocer que somos pecadores y que Jesucristo, el Hijo de Dios, es  el único que cumple los requisitos para perdonarnos y liberarnos del pecado.  Todos oramos y adoramos a Dios, no porque cumplamos los requisitos para  hacerlo, sino precisamente porque Cristo acepta a cualquier pecador que quiere  dejar de pecar....   »... Por eso le recomendamos que busque a un líder con madurez espiritual conocido por ser  sabio y digno de confianza. Pregúntele si es capaz de mantener en privado las  conversaciones entre los dos. Confiese que usted está luchando con el pecado y  que necesita un compañero a quien pueda rendirle cuentas. Pueda que sí, o pueda  que no, quiera revelar los pormenores de su pecado, pero determine ser del todo  sincero acerca de cuántos días han pasado desde la última vez que pecó.   »La próxima vez que peque, pídale perdón a Cristo y luego cuénteselo al compañero  ese mismo día. El tenerlo a él acompañándolo en esta lucha hará que salga de su  cerebro y quede al descubierto. Reconozca que le llevará bastante tiempo vencer  este problema, y que lo que de veras importa es que cada vez no deje de volver  a comenzar, negándose a revolcarse en la vergüenza de haber vuelto a caer.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede  leerse con sólo ingresar en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que  dice: «Casos», y luego buscar el Caso 746. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct25</guid><pubDate>Sat, 25 Oct 2025 08:22:03 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68274372/2025oct25.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un joven soltero y estudiante.... 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Siento que  Dios no me oye, y que me aborrece por ser un mísero fracasado e hipócrita.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Cuánto nos alegra que tenga el valor de contarnos acerca de sus luchas! Usted es valiente y sincero, y digno de respeto  por haber renunciado a los puestos que ocupaba en su iglesia. Al dar ese paso  difícil, usted se negó a ser hipócrita.   »Muchas personas creen que, si uno asiste a la iglesia, con eso da a entender que está  libre de pecado. Piensan que la iglesia es un club para personas que afirman  que son santas. Por eso, si alguien que es conocido como un pecador asiste a la  iglesia, lo tildan de hipócrita.   »Sin embargo, esa manera de pensar no tiene validez alguna. La iglesia no es un club  para santos; es más bien una clínica para pecadores. Todos los que asistimos a  la iglesia somos pecadores. El asistir a la iglesia y estudiar la Biblia juntos  nos ayuda a reconocer que somos pecadores y que Jesucristo, el Hijo de Dios, es  el único que cumple los requisitos para perdonarnos y liberarnos del pecado.  Todos oramos y adoramos a Dios, no porque cumplamos los requisitos para  hacerlo, sino precisamente porque Cristo acepta a cualquier pecador que quiere  dejar de pecar....   »... Por eso le recomendamos que busque a un líder con madurez espiritual conocido por ser  sabio y digno de confianza. Pregúntele si es capaz de mantener en privado las  conversaciones entre los dos. Confiese que usted está luchando con el pecado y  que necesita un compañero a quien pueda rendirle cuentas. Pueda que sí, o pueda  que no, quiera revelar los pormenores de su pecado, pero determine ser del todo  sincero acerca de cuántos días han pasado desde la última vez que pecó.   »La próxima vez que peque, pídale perdón a Cristo y luego cuénteselo al compañero  ese mismo día. El tenerlo a él acompañándolo en esta lucha hará que salga de su  cerebro y quede al descubierto. Reconozca que le llevará bastante tiempo vencer  este problema, y que lo que de veras importa es que cada vez no deje de volver  a comenzar, negándose a revolcarse en la vergüenza de haber vuelto a caer.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede  leerse con sólo ingresar en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que  dice: «Casos», y luego buscar el Caso 746. 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Cuando la vi, me asusté, pues tenía un rostro  austero, fuerte, como las mujeres de mi tierra santandereana. Conforme pasaron  los días, me di cuenta de que sólo era un asunto de “fachada”, pues la Tamalera  era una mujer de campo sencilla y humilde, y con una gran capacidad de servir a  los demás, cosa que admiré toda su vida....   »Así pues, ando por la vida subiéndome a los escenarios de todo el mundo para hablar  mal de una “supuesta” suegra; porque la real, la que conocí, nunca fue motivo  de inspiración de todas las divertidas historias [que he contado] acerca de las  suegras —aclara el ingenioso cómico, que ha batido varias veces su propio  récord mundial de chistes—. [Esta es] la carta que escribí para ella un día  después de su muerte:   »“¡Me parece estar observándote con el canasto! Esa fue la primera vez que te vi,  recia, fuerte, con la vitalidad de las campesinas que sólo se dan en mi tierra.  Tu cabellera, como siempre, alborotada, y el cansancio reflejando tu diaria  jornada vendiendo tamales en la plaza de Piedecuesta.   »”¡Quién pensaría que robándote una de tus joyas más preciadas me habrías de regalar tu  presencia durante tanto tiempo! Robé el amor de una hermosa joven, y Dios me  añadió la presencia de una mamá; devolviste con una caricia lo que fue un abuso  de confianza. ¡Gracias! Cuando pocos creyeron en mí, respaldaste la idea de  hacer que un vendedor ambulante se convirtiera en un campeón mundial del humor.  Supiste ver lo que nadie vio, y me ayudaste a sembrar con lágrimas lo que luego  recogimos con risas. No es que te lleves parte de nuestra vida. Es que dejaste  toda la tuya con nosotros.   »”¡Qué contrariedad! Tú me acompañaste en todos mis momentos de dolor, sufrimiento y  esfuerzo, y no pude acompañar a tu cuerpo sin vida a su morada; pero creo que  es mejor así, porque me quedo con la imagen de la nona callada y servicial,  amorosa... que siempre a las seis de la mañana me despertaba con un café. Fue  hermoso abrir los ojos y verte allí tantas veces. ¡Gracias!   »”... Hoy, cuando te despido, me alegra saber que cambiaste el futuro de tu familia  con un canasto lleno de tamales, mientras la gente decía: ‘Ahí va la  Tamalera’....   »”Si en el paraíso se prueban los mejores manjares, sin duda Papá Dios te permitirá  salir con tu canasto a repartir tamales. Desamárrale uno a Jesucristo por mi  cuenta... Y espéranos, porque allí en la presencia de Dios, tu familia... los  niños que criaste, te dirán gracias por haber sabido vivir para Dios, por  marcar la ruta que conduce al reino que hoy disfrutas. Y dile al Hijo que  prepara morada para nosotros que coloque en el patio un fogón grande con unas  cuantas hojas de plátano para que en el cielo también se escuche: ‘Ahí va la  Tamalera.’   »”Un beso del que te quiere,   »”El yerno,   »”José.”»1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Ordóñez, Primer libro de José Ordóñez a los aburridos (Miami, Florida: Editorial Vida, 2009), pp. 56-64.]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct24</guid><pubDate>Fri, 24 Oct 2025 08:23:34 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68262474/2025oct24.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(4o. domingo de octubre: Día de la Suegra)   «A mi suegra la conocí una tarde en Piedecuesta, el pueblo natal de mi esposa,  mientras llegaba de la plaza de mercado luego de vender tamales —cuenta el  humorista colombiano José Ordóñez en su obra...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(4o. domingo de octubre: Día de la Suegra)   «A mi suegra la conocí una tarde en Piedecuesta, el pueblo natal de mi esposa,  mientras llegaba de la plaza de mercado luego de vender tamales —cuenta el  humorista colombiano José Ordóñez en su obra titulada Primer libro de José Ordóñez a los aburridos—. La conocían en el  pueblo como “la Tamalera”. Cuando la vi, me asusté, pues tenía un rostro  austero, fuerte, como las mujeres de mi tierra santandereana. Conforme pasaron  los días, me di cuenta de que sólo era un asunto de “fachada”, pues la Tamalera  era una mujer de campo sencilla y humilde, y con una gran capacidad de servir a  los demás, cosa que admiré toda su vida....   »Así pues, ando por la vida subiéndome a los escenarios de todo el mundo para hablar  mal de una “supuesta” suegra; porque la real, la que conocí, nunca fue motivo  de inspiración de todas las divertidas historias [que he contado] acerca de las  suegras —aclara el ingenioso cómico, que ha batido varias veces su propio  récord mundial de chistes—. [Esta es] la carta que escribí para ella un día  después de su muerte:   »“¡Me parece estar observándote con el canasto! Esa fue la primera vez que te vi,  recia, fuerte, con la vitalidad de las campesinas que sólo se dan en mi tierra.  Tu cabellera, como siempre, alborotada, y el cansancio reflejando tu diaria  jornada vendiendo tamales en la plaza de Piedecuesta.   »”¡Quién pensaría que robándote una de tus joyas más preciadas me habrías de regalar tu  presencia durante tanto tiempo! Robé el amor de una hermosa joven, y Dios me  añadió la presencia de una mamá; devolviste con una caricia lo que fue un abuso  de confianza. ¡Gracias! Cuando pocos creyeron en mí, respaldaste la idea de  hacer que un vendedor ambulante se convirtiera en un campeón mundial del humor.  Supiste ver lo que nadie vio, y me ayudaste a sembrar con lágrimas lo que luego  recogimos con risas. No es que te lleves parte de nuestra vida. Es que dejaste  toda la tuya con nosotros.   »”¡Qué contrariedad! Tú me acompañaste en todos mis momentos de dolor, sufrimiento y  esfuerzo, y no pude acompañar a tu cuerpo sin vida a su morada; pero creo que  es mejor así, porque me quedo con la imagen de la nona callada y servicial,  amorosa... que siempre a las seis de la mañana me despertaba con un café. Fue  hermoso abrir los ojos y verte allí tantas veces. ¡Gracias!   »”... Hoy, cuando te despido, me alegra saber que cambiaste el futuro de tu familia  con un canasto lleno de tamales, mientras la gente decía: ‘Ahí va la  Tamalera’....   »”Si en el paraíso se prueban los mejores manjares, sin duda Papá Dios te permitirá  salir con tu canasto a repartir tamales. Desamárrale uno a Jesucristo por mi  cuenta... Y espéranos, porque allí en la presencia de Dios, tu familia... los  niños que criaste, te dirán gracias por haber sabido vivir para Dios, por  marcar la ruta que conduce al reino que hoy disfrutas. Y dile al Hijo que  prepara morada para nosotros que coloque en el patio un fogón grande con unas  cuantas hojas de plátano para que en el cielo también se escuche: ‘Ahí va la  Tamalera.’   »”Un beso del que te quiere,   »”El yerno,   »”José.”»1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Ordóñez, Primer libro de José Ordóñez a los aburridos (Miami, Florida: Editorial Vida, 2009), pp. 56-64.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Soy una persona que no vale para nada»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/soy-una-persona-que-no-vale-para-nada--68250223</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Estoy muy mal emocionalmente.... Tengo veintiocho años y me siento muy triste porque me he dado cuenta de que desperdicié toda mi juventud en  nada....   »Muchas personas tienen vidas exitosas a esta edad; en cambio, yo no tengo ningún don ni talento. Tengo complicaciones de salud. Temo  que es un tumor o un cáncer, pero debido al miedo y a la vergüenza no pienso ir  a un hospital....   »He pensado que quizá todas estas situaciones sean un castigo de Dios, porque realmente yo soy una persona que no vale para nada. La  mayoría de las noches lloro de tristeza por mi situación, y expreso mis  sentimientos en oración.   »¿Cree usted que Jesucristo escucha lo que yo digo en oración? He pensado mucho acabar con mi existencia, porque pienso que al morir  no tendré que sufrir.... No sé por qué nací.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Nos entristece mucho lo que ha estado sufriendo. También sabemos con certeza que Dios no sólo escucha  sus oraciones sino también está muy interesado en su bienestar. Su Hijo  Jesucristo enseñó: “¿No se venden dos gorriones por una monedita? Sin embargo,  ni uno de ellos caerá a tierra sin que lo permita el Padre. Él les tiene  contados aun los cabellos de la cabeza. Así que no tengan miedo, ustedes valen  más que muchos gorriones.”1   »¡Es increíble pensar que Dios se interesa a tal grado por cada uno de nosotros! Él  nos ama sin que importen nuestros talentos, triunfos o logros, porque somos su  creación divina, planeados antes de la fundación del mundo.   »Usted nació como una expresión del amor de Dios. Ahora el propósito por el que fue  creado es amarlo y estar dispuesto a permitir que Él lo guíe y le muestre el  camino hacia el futuro que ha planeado para su vida.2   »Sin embargo, sospechamos que usted padece de un desequilibrio en las sustancias químicas de su cerebro  para el que hay medicamentos que pudieran ayudarlo. Nosotros no somos médicos,  y ni siquiera un médico podría diagnosticar ninguna irregularidad basado  simplemente en el breve caso que nos ha contado, pero usted en definitiva tiene  síntomas que requieren atención médica. El temor que siente de encontrar una  grave enfermedad es en realidad un síntoma común de los trastornos de ansiedad,  a la vez que sus pensamientos de causarse daño pudieran ser el resultado de una  depresión clínica. En cualquier caso, usted necesita consultar a un médico.   »Por otra parte, su tendencia a compararse con los demás es contraproducente. Usted no  tiene conocimiento alguno de las luchas que tienen los demás, así que no se  compare con ellos. En vez de pensar en la manera como usted no está a la altura  de los demás, concéntrese en la bendición de tener a Dios de su parte. Piense  en lo que Dios sí puede hacer en lugar de lamentarse por lo que usted no puede hacer.... ¡Dios lo sabe todo! ¡No hay nada imposible para Él!3    Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que  dice: «Casos», y luego se busca el Caso 865. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 10:29-31                 2       Ef 2:10                 3       Mt 19:26; Lc 1:37]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct23</guid><pubDate>Thu, 23 Oct 2025 08:22:56 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68250223/2025oct23.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Estoy muy mal emocionalmente.... Tengo veintiocho años y me siento muy...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Estoy muy mal emocionalmente.... Tengo veintiocho años y me siento muy triste porque me he dado cuenta de que desperdicié toda mi juventud en  nada....   »Muchas personas tienen vidas exitosas a esta edad; en cambio, yo no tengo ningún don ni talento. Tengo complicaciones de salud. Temo  que es un tumor o un cáncer, pero debido al miedo y a la vergüenza no pienso ir  a un hospital....   »He pensado que quizá todas estas situaciones sean un castigo de Dios, porque realmente yo soy una persona que no vale para nada. La  mayoría de las noches lloro de tristeza por mi situación, y expreso mis  sentimientos en oración.   »¿Cree usted que Jesucristo escucha lo que yo digo en oración? He pensado mucho acabar con mi existencia, porque pienso que al morir  no tendré que sufrir.... No sé por qué nací.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Nos entristece mucho lo que ha estado sufriendo. También sabemos con certeza que Dios no sólo escucha  sus oraciones sino también está muy interesado en su bienestar. Su Hijo  Jesucristo enseñó: “¿No se venden dos gorriones por una monedita? Sin embargo,  ni uno de ellos caerá a tierra sin que lo permita el Padre. Él les tiene  contados aun los cabellos de la cabeza. Así que no tengan miedo, ustedes valen  más que muchos gorriones.”1   »¡Es increíble pensar que Dios se interesa a tal grado por cada uno de nosotros! Él  nos ama sin que importen nuestros talentos, triunfos o logros, porque somos su  creación divina, planeados antes de la fundación del mundo.   »Usted nació como una expresión del amor de Dios. Ahora el propósito por el que fue  creado es amarlo y estar dispuesto a permitir que Él lo guíe y le muestre el  camino hacia el futuro que ha planeado para su vida.2   »Sin embargo, sospechamos que usted padece de un desequilibrio en las sustancias químicas de su cerebro  para el que hay medicamentos que pudieran ayudarlo. Nosotros no somos médicos,  y ni siquiera un médico podría diagnosticar ninguna irregularidad basado  simplemente en el breve caso que nos ha contado, pero usted en definitiva tiene  síntomas que requieren atención médica. El temor que siente de encontrar una  grave enfermedad es en realidad un síntoma común de los trastornos de ansiedad,  a la vez que sus pensamientos de causarse daño pudieran ser el resultado de una  depresión clínica. En cualquier caso, usted necesita consultar a un médico.   »Por otra parte, su tendencia a compararse con los demás es contraproducente. Usted no  tiene conocimiento alguno de las luchas que tienen los demás, así que no se  compare con ellos. En vez de pensar en la manera como usted no está a la altura  de los demás, concéntrese en la bendición de tener a Dios de su parte. Piense  en lo que Dios sí puede hacer en lugar de lamentarse por lo que usted no puede hacer.... ¡Dios lo sabe todo! ¡No hay nada imposible para Él!3    Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que  dice: «Casos», y luego se busca el Caso 865. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 10:29-31                 2       Ef 2:10                 3       Mt 19:26; Lc 1:37]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿Qué tan buenas son tus fotos?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/que-tan-buenas-son-tus-fotos--68236690</link><description><![CDATA[Es uno de los fotógrafos más populares de la historia. Casi todo el mundo conoce alguna de sus fotos. Entre  las más famosas se encuentran «La muerte de un miliciano», tomada durante la  Guerra Civil Española, y once fotos excepcionales tomadas el Día D.   Sin embargo, resulta que todas aquellas fotos no las tomó una sola persona, sino  que las tomaron dos: Endre Ernö, un húngaro nacido en 1913, y Gerda Taro, una  alemana nacida con el nombre Gerta Pohorylle en 1910. Los dos se conocieron en  Francia durante la década de 1930, y cultivaron una relación tanto romántica  como profesional. Con el fin de poder ganarse la vida como fotorreporteros,  Taro tuvo la idea de que, si usaban un nombre anglosajón, era posible que se  les abrieran algunas puertas cada vez que publicaran sus fotos. Así que en 1936  ella le propuso a Ernö que usara el nombre Robert Capa para firmarlas.   Es imposible saber con certeza hasta qué punto influyó aquel seudónimo en el éxito  que tuvo Ernö, pero es indiscutible que con ese nombre tanto él como su  compañera de trabajo sobresalieron en el mundo fotográfico. Debido a que  durante un tiempo usaron el nombre de Robert Capa para vender las fotos que  ambos sacaban, hasta la fecha se desconoce cuáles de esas fotos son de Ernö y  cuáles de Taro.   Sin embargo, fue Ernö quien dijo: «Si tus fotografías no son lo suficientemente  buenas, es que no te has acercado lo suficiente.» Y lo cierto es que seguir esa  famosa máxima de la fotografía lamentablemente habría de costarles muy caro a  los dos. Demasiado cerca de la acción, los dos murieron en el frente de  batalla: ella en 1937 durante la Guerra Civil Española, al acompañar al  ejército republicano en un momento de repliegue y caer del estribo del coche en  el que iba subida y ser aplastada por un tanque; y él en 1954 durante la  primera Guerra de Indochina, al movilizarse con un pelotón francés y pisar una  mina terrestre.1   Gracias a Dios, aunque sin duda también a Él le agradaron mucho las fotos que en vida  tomaron aquellos dos que se hicieron pasar por Robert Capa, en el momento de la  muerte de cada uno de ellos a Él no le importó su edad, ni su nacionalidad, ni  su género ni su estado civil. Más bien, debido a que quería darles franca  entrada al cielo, lo que a Dios le importó era el estado de su alma, que Él  podía ver como un fiel retrato de ellos en calidad de seres humanos a quienes  Él había creado con los talentos que ellos se habían esforzado por desarrollar.  Es que Dios sabía que, para poder darles esa vida eterna por la que murió su  Hijo Jesucristo, era necesario que reconocieran a Cristo como su Salvador y  Señor, y que se acercaran a Él lo suficiente como para conocerlo íntimamente y  así llegar a amarlo de todo corazón.2   Al igual que ellos, el requisito que tenemos que haber cumplido nosotros para  vivir con Dios por toda la eternidad no será el haber cambiado nuestro nombre,  sino sólo el habernos asegurado de que nuestro nombre, a la hora de la verdad,  esté escrito en el libro de la vida.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Manuel J. Prieto, «Robert Capa eran dos personas, Enre Ernö y Gerda Taro», octubre 2019 &lt;https://www.curistoria.com/2019/10/robert-capa-eran-dos-personas-enre-erno-y-gerda-taro.html&gt; En línea 13 diciembre 2019; Wikipedia, s.v. «Robert Capa» &lt;https://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Capa&gt; En línea 13 diciembre 2019.                 2       Dt 6:5; Mt 22:37; Mr 12:30; Lc 10:27; Stg 4:8                 3       Ap 3:5; 20:12; 21:27]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct22</guid><pubDate>Wed, 22 Oct 2025 08:22:06 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68236690/2025oct22.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Es uno de los fotógrafos más populares de la historia. Casi todo el mundo conoce alguna de sus fotos. 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Así que en 1936  ella le propuso a Ernö que usara el nombre Robert Capa para firmarlas.   Es imposible saber con certeza hasta qué punto influyó aquel seudónimo en el éxito  que tuvo Ernö, pero es indiscutible que con ese nombre tanto él como su  compañera de trabajo sobresalieron en el mundo fotográfico. Debido a que  durante un tiempo usaron el nombre de Robert Capa para vender las fotos que  ambos sacaban, hasta la fecha se desconoce cuáles de esas fotos son de Ernö y  cuáles de Taro.   Sin embargo, fue Ernö quien dijo: «Si tus fotografías no son lo suficientemente  buenas, es que no te has acercado lo suficiente.» Y lo cierto es que seguir esa  famosa máxima de la fotografía lamentablemente habría de costarles muy caro a  los dos. Demasiado cerca de la acción, los dos murieron en el frente de  batalla: ella en 1937 durante la Guerra Civil Española, al acompañar al  ejército republicano en un momento de repliegue y caer del estribo del coche en  el que iba subida y ser aplastada por un tanque; y él en 1954 durante la  primera Guerra de Indochina, al movilizarse con un pelotón francés y pisar una  mina terrestre.1   Gracias a Dios, aunque sin duda también a Él le agradaron mucho las fotos que en vida  tomaron aquellos dos que se hicieron pasar por Robert Capa, en el momento de la  muerte de cada uno de ellos a Él no le importó su edad, ni su nacionalidad, ni  su género ni su estado civil. Más bien, debido a que quería darles franca  entrada al cielo, lo que a Dios le importó era el estado de su alma, que Él  podía ver como un fiel retrato de ellos en calidad de seres humanos a quienes  Él había creado con los talentos que ellos se habían esforzado por desarrollar.  Es que Dios sabía que, para poder darles esa vida eterna por la que murió su  Hijo Jesucristo, era necesario que reconocieran a Cristo como su Salvador y  Señor, y que se acercaran a Él lo suficiente como para conocerlo íntimamente y  así llegar a amarlo de todo corazón.2   Al igual que ellos, el requisito que tenemos que haber cumplido nosotros para  vivir con Dios por toda la eternidad no será el haber cambiado nuestro nombre,  sino sólo el habernos asegurado de que nuestro nombre, a la hora de la verdad,  esté escrito en el libro de la vida.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Manuel J. Prieto, «Robert Capa eran dos personas, Enre Ernö y Gerda Taro», octubre 2019 &lt;https://www.curistoria.com/2019/10/robert-capa-eran-dos-personas-enre-erno-y-gerda-taro.html&gt; En línea 13 diciembre 2019; Wikipedia, s.v. «Robert Capa» &lt;https://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Capa&gt; En línea 13 diciembre 2019.                 2       Dt 6:5; Mt 22:37; Mr 12:30; Lc 10:27; Stg 4:8                 3       Ap 3:5; 20:12; 21:27]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Cómo amar y respetar a su público</title><link>https://www.spreaker.com/episode/como-amar-y-respetar-a-su-publico--68224062</link><description><![CDATA[(Centenario del Nacimiento de Celia Cruz)   «Además del gran tesoro de grabaciones que realizó en tantísimos años que vivió en el escenario, Celia  dejó establecida La Fundación Celia Cruz... cuyo propósito es ayudar a los  niños de bajos recursos a estudiar música y [apoyar] a las instituciones que se  dedican a combatir el [cáncer, ese] terrible mal que lamentablemente le dio fin  a su vida y a la de su mamá.»   Así comienza Omer Pardillo-Cid su reflexión sobre el legado que dejó la famosa «guarachera de Cuba» en su epílogo a la autobiografía de Celia  Cruz titulada: Celia: Mi vida. «Aparte de la  fundación, Celia Cruz dejó un ejemplo a seguir de  lo que debe ser el comportamiento de un artista o un famoso —continúa  Pardillo—. Ella daba sus consejos, cuando se le solicitaban, con la misma  generosidad y sinceridad que daba su cariño.... [A los] muchos artistas jóvenes  y a aquellos que ya habían hecho su nombre sonar por todas partes... Celia les  decía:   »“No se olviden nunca que ese público que está ahí es el que nos paga.... Los empresarios y los sellos viven  del artista, pero el artista vive de su público. Entonces, lo más importante en  la vida de un artista siempre debe ser el amor y el respeto al público. Sin  esas dos cosas, no se puede ser agradecido con ellos, y si no se les agradece,  no se quedan con nosotros.   »”¿Cómo le demuestra un artista respeto a su público? Tratándolo de la misma manera que el artista quiere que  se le trate.... [Es que] cuando uno se hace famoso, es muy fácil pensar que lo  hizo uno sólo o que se lo merecía por su talento, o su belleza o cualquier otra  cosa por el estilo. Pero eso no es verdad.... Por eso digo yo que el que no  pueda ni quiera hacerlo de esta manera, mejor que ni se meta.”   »Celia era enemiga de los guardaespaldas que golpean o maltratan a la gente que trata de acercársele a un  artista.... Nunca tuvo guardaespaldas porque nunca los necesitó. Ella se hacía  respetar y se dejaba querer. Y donde hay un verdadero amor, no hay temor…1   »[Esa] filosofía... vino a reflejarse maravillosamente en la pompa y serenidad de su velorio», concluye  Omer Pardillo.2   Durante treinta y dos de los mismos años en que Celia estaba cobrando cada vez más fama  por su música llamativa, el Hermano Pablo llegó a ser también famoso en todo el  mundo hispanohablante por sus más de diez mil Mensajes a la Conciencia  difundidos por radio y televisión. Y para este servidor que lo sucedió y lo  observó de cerca durante los últimos diecisiete años de su vida ejemplar, es  muy interesante comparar la filosofía del Hermano Pablo sobre su público con la  filosofía de Celia.   Puedo asegurar, como testigo ocular, que él mostraba— sin falta— amor, cariño y respeto por su público, fuera cual fuera su condición social. Sin necesidad de  guardaespaldas, él escuchaba, mirándole a los ojos, a cada uno que se le  acercaba, como si esa persona fuera la más importante del mundo. Es que  practicaba lo que predicaba, que es precisamente lo que aconseja Celia y que  tanta falta hace que hagamos los demás: vivir conforme a la regla de oro que  estableció Jesucristo, el Hijo de Dios, de tratar a los demás de la misma  manera como queremos que nos traten a nosotros.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 4:18                 2       Celia Cruz con Ana Cristina Reymundo, Celia: Mi vida (New York: HarperCollins, 2004), pp. 242-45.                 3       Mt 7:12]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct21</guid><pubDate>Tue, 21 Oct 2025 08:23:10 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68224062/2025oct21.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Centenario del Nacimiento de Celia Cruz)   «Además del gran tesoro de grabaciones que realizó en tantísimos años que vivió en el escenario, Celia  dejó establecida La Fundación Celia Cruz... cuyo propósito es ayudar a los  niños de bajos recursos a...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Centenario del Nacimiento de Celia Cruz)   «Además del gran tesoro de grabaciones que realizó en tantísimos años que vivió en el escenario, Celia  dejó establecida La Fundación Celia Cruz... cuyo propósito es ayudar a los  niños de bajos recursos a estudiar música y [apoyar] a las instituciones que se  dedican a combatir el [cáncer, ese] terrible mal que lamentablemente le dio fin  a su vida y a la de su mamá.»   Así comienza Omer Pardillo-Cid su reflexión sobre el legado que dejó la famosa «guarachera de Cuba» en su epílogo a la autobiografía de Celia  Cruz titulada: Celia: Mi vida. «Aparte de la  fundación, Celia Cruz dejó un ejemplo a seguir de  lo que debe ser el comportamiento de un artista o un famoso —continúa  Pardillo—. Ella daba sus consejos, cuando se le solicitaban, con la misma  generosidad y sinceridad que daba su cariño.... [A los] muchos artistas jóvenes  y a aquellos que ya habían hecho su nombre sonar por todas partes... Celia les  decía:   »“No se olviden nunca que ese público que está ahí es el que nos paga.... Los empresarios y los sellos viven  del artista, pero el artista vive de su público. Entonces, lo más importante en  la vida de un artista siempre debe ser el amor y el respeto al público. Sin  esas dos cosas, no se puede ser agradecido con ellos, y si no se les agradece,  no se quedan con nosotros.   »”¿Cómo le demuestra un artista respeto a su público? Tratándolo de la misma manera que el artista quiere que  se le trate.... [Es que] cuando uno se hace famoso, es muy fácil pensar que lo  hizo uno sólo o que se lo merecía por su talento, o su belleza o cualquier otra  cosa por el estilo. Pero eso no es verdad.... Por eso digo yo que el que no  pueda ni quiera hacerlo de esta manera, mejor que ni se meta.”   »Celia era enemiga de los guardaespaldas que golpean o maltratan a la gente que trata de acercársele a un  artista.... Nunca tuvo guardaespaldas porque nunca los necesitó. Ella se hacía  respetar y se dejaba querer. Y donde hay un verdadero amor, no hay temor…1   »[Esa] filosofía... vino a reflejarse maravillosamente en la pompa y serenidad de su velorio», concluye  Omer Pardillo.2   Durante treinta y dos de los mismos años en que Celia estaba cobrando cada vez más fama  por su música llamativa, el Hermano Pablo llegó a ser también famoso en todo el  mundo hispanohablante por sus más de diez mil Mensajes a la Conciencia  difundidos por radio y televisión. Y para este servidor que lo sucedió y lo  observó de cerca durante los últimos diecisiete años de su vida ejemplar, es  muy interesante comparar la filosofía del Hermano Pablo sobre su público con la  filosofía de Celia.   Puedo asegurar, como testigo ocular, que él mostraba— sin falta— amor, cariño y respeto por su público, fuera cual fuera su condición social. Sin necesidad de  guardaespaldas, él escuchaba, mirándole a los ojos, a cada uno que se le  acercaba, como si esa persona fuera la más importante del mundo. Es que  practicaba lo que predicaba, que es precisamente lo que aconseja Celia y que  tanta falta hace que hagamos los demás: vivir conforme a la regla de oro que  estableció Jesucristo, el Hijo de Dios, de tratar a los demás de la misma  manera como queremos que nos traten a nosotros.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 4:18                 2       Celia Cruz con Ana Cristina Reymundo, Celia: Mi vida (New York: HarperCollins, 2004), pp. 242-45.                 3       Mt 7:12]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¡A las armas, valientes, corred!»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/a-las-armas-valientes-corred--68210691</link><description><![CDATA[(Día del Estreno del Himno Nacional de Cuba)   (Himno cantado por Carlos Rey en audio y en video)   Si bien fue el 13 de agosto de 1867 que Francisco Vicente Aguilera y Francisco Maceo Osorio, reunidos  clandestinamente en Bayamo para preparar un levantamiento armado en pro de la  independencia del imperio español, le pidieron a Pedro Felipe Perucho Figueredo Cisneros que compusiera un himno que «fuese como La Marsellesa de los revolucionarios cubanos», no fue sino hasta el 20 de octubre de 1868 que  se estrenó. Al lado del Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes en el  marco de la toma de Bayamo —que fue la primera victoria del Ejército  Libertador— Perucho, sentado  en la montura de su caballo, al escuchar entonar su marcha instrumentada por el  maestro Manuel Muñoz Cedeño, escribió la letra del  Himno de Bayamo, que el pueblo cantó jubiloso al pasar de mano en mano la hoja  escrita.   El 12 de agosto de 1870, el Mayor General Perucho Figueredo murió fusilado en Santiago de Cuba, cantando La Bayamesa, el  Himno Nacional Cubano, con la frente erguida.   Esta es la versión de La Bayamesa que publicó el prócer José Martí el 25 de junio de 1892 en su periódico Patria, que armonizó  el musicógrafo Emilio Agramonte por encargo de Martí, y que fue revisada en  1898 por el compositor Antonio Rodríguez Ferrer,1 tal como se canta  actualmente:   Al combate corred, bayameses,<br />         que la patria os contempla orgullosa.<br />         No temáis una muerte gloriosa,<br />         que morir por la patria es vivir.   En cadenas vivir es vivir<br />       en afrenta y oprobio sumido.<br />       Del clarín escuchad el sonido.<br />       ¡A las armas, valientes, corred!   El apóstol Pablo, consciente de las batallas que se libran por la libertad física, que es temporal, le instó a su discípulo Timoteo  a que peleara la buena batalla de la fe e hiciera suya la vida eterna.2  Es que San Pablo sabía que esa es la única manera de obtener la libertad espiritual,  que dura para siempre. Y Timoteo probablemente ya sabía que el requisito de  aquel apóstol para pelear esa «buena batalla de la fe» era ponerse la armadura  de Dios, que consiste no sólo en el escudo de la fe, sino también en el  cinturón de la verdad, la coraza de justicia, el calzado dispuesto para  anunciar la buena noticia de la paz, el casco de la salvación y la espada del  Espíritu Santo, que es la palabra de Dios.3   De ahí que yo mismo como hijo de esta patria, consciente de que tenemos a nuestra disposición esas armas espirituales que pueden  librarnos de las cadenas del pecado,4 interprete también la segunda  estrofa de nuestro Himno de Bayamo como un llamado urgente a pelear sin tregua  esa buena batalla espiritual:   En cadenas vivir es vivir<br />       en afrenta y oprobio sumido.<br />       Del clarín escuchad el sonido.<br />       ¡A las armas, valientes, corred! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jesús Gómez Cairo, «Breve historia del Himno Nacional de Cuba», La Jiribilla: Revista de cultura cubana, 20 octubre 2021 &lt;https://www.lajiribilla.cu/breve-historia-del-himno-nacional-de-cuba&gt; En línea 22 abril 2025.                 2       1Ti 6:12                 3       Ef 6:11-17                 4       Jn 8:34-36; Ro 6:15-23]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct20</guid><pubDate>Mon, 20 Oct 2025 09:23:09 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68210691/2025oct20.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día del Estreno del Himno Nacional de Cuba)   (Himno cantado por Carlos Rey en audio y en video)   Si bien fue el 13 de agosto de 1867 que Francisco Vicente Aguilera y Francisco Maceo Osorio, reunidos  clandestinamente en Bayamo para preparar un...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día del Estreno del Himno Nacional de Cuba)   (Himno cantado por Carlos Rey en audio y en video)   Si bien fue el 13 de agosto de 1867 que Francisco Vicente Aguilera y Francisco Maceo Osorio, reunidos  clandestinamente en Bayamo para preparar un levantamiento armado en pro de la  independencia del imperio español, le pidieron a Pedro Felipe Perucho Figueredo Cisneros que compusiera un himno que «fuese como La Marsellesa de los revolucionarios cubanos», no fue sino hasta el 20 de octubre de 1868 que  se estrenó. Al lado del Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes en el  marco de la toma de Bayamo —que fue la primera victoria del Ejército  Libertador— Perucho, sentado  en la montura de su caballo, al escuchar entonar su marcha instrumentada por el  maestro Manuel Muñoz Cedeño, escribió la letra del  Himno de Bayamo, que el pueblo cantó jubiloso al pasar de mano en mano la hoja  escrita.   El 12 de agosto de 1870, el Mayor General Perucho Figueredo murió fusilado en Santiago de Cuba, cantando La Bayamesa, el  Himno Nacional Cubano, con la frente erguida.   Esta es la versión de La Bayamesa que publicó el prócer José Martí el 25 de junio de 1892 en su periódico Patria, que armonizó  el musicógrafo Emilio Agramonte por encargo de Martí, y que fue revisada en  1898 por el compositor Antonio Rodríguez Ferrer,1 tal como se canta  actualmente:   Al combate corred, bayameses,<br />         que la patria os contempla orgullosa.<br />         No temáis una muerte gloriosa,<br />         que morir por la patria es vivir.   En cadenas vivir es vivir<br />       en afrenta y oprobio sumido.<br />       Del clarín escuchad el sonido.<br />       ¡A las armas, valientes, corred!   El apóstol Pablo, consciente de las batallas que se libran por la libertad física, que es temporal, le instó a su discípulo Timoteo  a que peleara la buena batalla de la fe e hiciera suya la vida eterna.2  Es que San Pablo sabía que esa es la única manera de obtener la libertad espiritual,  que dura para siempre. Y Timoteo probablemente ya sabía que el requisito de  aquel apóstol para pelear esa «buena batalla de la fe» era ponerse la armadura  de Dios, que consiste no sólo en el escudo de la fe, sino también en el  cinturón de la verdad, la coraza de justicia, el calzado dispuesto para  anunciar la buena noticia de la paz, el casco de la salvación y la espada del  Espíritu Santo, que es la palabra de Dios.3   De ahí que yo mismo como hijo de esta patria, consciente de que tenemos a nuestra disposición esas armas espirituales que pueden  librarnos de las cadenas del pecado,4 interprete también la segunda  estrofa de nuestro Himno de Bayamo como un llamado urgente a pelear sin tregua  esa buena batalla espiritual:   En cadenas vivir es vivir<br />       en afrenta y oprobio sumido.<br />       Del clarín escuchad el sonido.<br />       ¡A las armas, valientes, corred! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jesús Gómez Cairo, «Breve historia del Himno Nacional de Cuba», La Jiribilla: Revista de cultura cubana, 20 octubre 2021 &lt;https://www.lajiribilla.cu/breve-historia-del-himno-nacional-de-cuba&gt; En línea 22 abril 2025.                 2       1Ti 6:12                 3       Ef 6:11-17                 4       Jn 8:34-36; Ro 6:15-23]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi padre y su nueva mujer quieren vivir conmigo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-padre-y-su-nueva-mujer-quieren-vivir-conmigo--68191751</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace veinte años vivía con mis padres. Ellos no se llevaban bien. Mi madre estaba enferma, y yo la cuidaba.   »Mi padre tenía otra familia, y me dijo que me fuera de la casa porque, si no me  iba yo, se iría él. Como yo no quería que mi madre sufriera si se iba mi padre,  [regresé inmediatamente al país] natal de ella....   »[Mi madre murió hace catorce años, y] ahora mi padre y su nueva y joven mujer  quieren venir a vivir conmigo... debido a la situación actual [en su país].   »¿Debo recibirlos en mi apartamento? Ellos nunca han querido que yo vaya a pasar  vacaciones [en su casa]... ya que yo no me llevo bien con esa nueva mujer....  [Ella y mi padre aún odian] a mi madre, [catorce años después de] su  fallecimiento.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Usted no menciona por qué desea un consejo de nuestra parte... pero suponemos que es porque le  importa el mandamiento bíblico que nos enseña a honrar a padre y madre.1  De ahí que quiera saber si el honrar a su padre significa que tiene que  permitir que él la trate a usted como a él le plazca y luego aún poder obtener  los beneficios de ser un padre digno de honra.   »Nosotros creemos que el mandamiento bíblico de honrar a nuestros padres se refiere a  mucho más que una relación biológica. Por ejemplo, en algunas familias los que  crían a los niños son los abuelos. En otras familias, los niños han sido  adoptados, por lo que sus padres no tienen ninguna relación biológica con  ellos. En muchos hogares el padre biológico está ausente del todo, y la madre  biológica cría sola a los niños. Por eso, el honrar a padre y madre quiere  decir honrar a quienes fueron responsables de cuidarlo a uno hasta ser mayor de  edad.   »La Biblia también enseña que debemos ayudar en lo posible a nuestros familiares ancianos desvalidos.2  Sin embargo, no hay ninguna enseñanza que diga que tenemos que permitir que  vivan con nosotros.   »Para algunas personas y en algunas culturas, parece natural que un padre necesitado o enfermo sea atendido  por un hijo adulto en la casa del padre o en la del hijo. Pero la  responsabilidad primaria de un hijo adulto que está casado es su cónyuge y su  propia familia, tal como enseñó el apóstol Pablo. El hijo adulto debe dejar a  su padre y a su madre, y unirse a su esposa.3 Esa enseñanza deja en  claro que el dejar a sus padres y vivir por su propia cuenta no es una forma de  deshonrarlos.   »Le recomendamos que honre a su padre tratándolo con respeto cuando se comunique con él. Si él necesita ayuda  económica, y usted tiene los recursos para ayudarlo, envíele determinada  cantidad mensualmente. A lo mejor, la otra familia de él ayudará de la misma  manera.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 745. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Éx 20:12                 2       1Ti 5:8                 3       Ef 5:31]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct18</guid><pubDate>Sat, 18 Oct 2025 09:23:02 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68191751/2025oct18.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace veinte años vivía con mis padres. Ellos no se llevaban bien. 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[Ella y mi padre aún odian] a mi madre, [catorce años después de] su  fallecimiento.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Usted no menciona por qué desea un consejo de nuestra parte... pero suponemos que es porque le  importa el mandamiento bíblico que nos enseña a honrar a padre y madre.1  De ahí que quiera saber si el honrar a su padre significa que tiene que  permitir que él la trate a usted como a él le plazca y luego aún poder obtener  los beneficios de ser un padre digno de honra.   »Nosotros creemos que el mandamiento bíblico de honrar a nuestros padres se refiere a  mucho más que una relación biológica. Por ejemplo, en algunas familias los que  crían a los niños son los abuelos. En otras familias, los niños han sido  adoptados, por lo que sus padres no tienen ninguna relación biológica con  ellos. En muchos hogares el padre biológico está ausente del todo, y la madre  biológica cría sola a los niños. Por eso, el honrar a padre y madre quiere  decir honrar a quienes fueron responsables de cuidarlo a uno hasta ser mayor de  edad.   »La Biblia también enseña que debemos ayudar en lo posible a nuestros familiares ancianos desvalidos.2  Sin embargo, no hay ninguna enseñanza que diga que tenemos que permitir que  vivan con nosotros.   »Para algunas personas y en algunas culturas, parece natural que un padre necesitado o enfermo sea atendido  por un hijo adulto en la casa del padre o en la del hijo. Pero la  responsabilidad primaria de un hijo adulto que está casado es su cónyuge y su  propia familia, tal como enseñó el apóstol Pablo. El hijo adulto debe dejar a  su padre y a su madre, y unirse a su esposa.3 Esa enseñanza deja en  claro que el dejar a sus padres y vivir por su propia cuenta no es una forma de  deshonrarlos.   »Le recomendamos que honre a su padre tratándolo con respeto cuando se comunique con él. Si él necesita ayuda  económica, y usted tiene los recursos para ayudarlo, envíele determinada  cantidad mensualmente. A lo mejor, la otra familia de él ayudará de la misma  manera.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 745. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Éx 20:12                 2       1Ti 5:8                 3       Ef 5:31]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Una rata para el príncipe</title><link>https://www.spreaker.com/episode/una-rata-para-el-principe--68175892</link><description><![CDATA[(Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza)   Dice la historia que, cuando el rey Jorge VI de Inglaterra cumplió seis años de edad, recibió muchísimos  regalos. Sus padres, sus tíos, sus amiguitos y todos sus súbditos se esforzaron  por mostrarle al pequeño su cariño y devoción.   Casi todos los regalos eran importados de Francia, España, Italia y otros países. A los criados encargados  de cuidar al entonces príncipe Jorge les costó mucho trabajo desempacar, armar  y mostrarle a su pequeño señor los lindos obsequios que le habían sido  enviados. La verdad es que el modelo de algunos de los juguetes era para el uso  exclusivo del simpático chiquitín, pues todavía no se había construido un  juguete igual para lanzar al mercado.   Una mañana en que los criados del palacio estaban jugando con el príncipe, notaron  que había perdido interés en aquella montaña de juguetes. Lo había cautivado  una escena callejera que podía ver desde una ventana de su habitación. Pasaban  frente al palacio un limpiabotas y su hijo de seis años. A falta de juguetes,  el hombre había atrapado una rata viva, le había atado un cordel al pescuezo y  se la había dado a su hijo para que jugara con ella. El niño se sentía feliz  con su juguete vivo. Cuando el pequeño príncipe, tras las rejas del palacio,  vio esto, se le olvidó todo lo que él tenía. Perdió interés en todos sus  juguetes y en las demás cosas del mundo entero. Lo único que quería era una  rata viva como esa.   ¿Qué tiene que ver con nosotros esta anécdota? Que todos somos como el pequeño  príncipe de Inglaterra. Aunque tengamos todo lo habido y por haber, y hasta más  de lo que necesitemos, siempre habrá algo nuevo que desearán nuestros ávidos  ojos. Ponemos todo nuestro afecto en algún objeto de esta vida y, una vez que  lo hemos obtenido y disfrutado, lo tiramos a un lado porque queremos otro  diferente. Nunca quedamos satisfechos. Siempre queremos algo más o mejor.   Jesucristo conocía este defecto humano. Por eso dijo que la vida de una persona no depende de la abundancia de  los bienes que posee.1 No importa cuánto tengamos. Las cosas  materiales no satisfacen como las que son espirituales.   Sólo Cristo satisface la sed del alma. Por eso le dijo a la samaritana a la que le pidió agua de un pozo: «Si  supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua, tú  le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida.... Todo el que  beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le  daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se  convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.»2   Si realmente deseamos saciar nuestra sed espiritual, basta con que respondamos  como la samaritana: «Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 12:15                 2       Jn 4:13‑14                 3       Jn 4:15]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct17</guid><pubDate>Fri, 17 Oct 2025 08:22:52 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68175892/2025oct17.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza)   Dice la historia que, cuando el rey Jorge VI de Inglaterra cumplió seis años de edad, recibió muchísimos  regalos. 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Una mañana en que los criados del palacio estaban jugando con el príncipe, notaron  que había perdido interés en aquella montaña de juguetes. Lo había cautivado  una escena callejera que podía ver desde una ventana de su habitación. Pasaban  frente al palacio un limpiabotas y su hijo de seis años. A falta de juguetes,  el hombre había atrapado una rata viva, le había atado un cordel al pescuezo y  se la había dado a su hijo para que jugara con ella. El niño se sentía feliz  con su juguete vivo. Cuando el pequeño príncipe, tras las rejas del palacio,  vio esto, se le olvidó todo lo que él tenía. Perdió interés en todos sus  juguetes y en las demás cosas del mundo entero. Lo único que quería era una  rata viva como esa.   ¿Qué tiene que ver con nosotros esta anécdota? Que todos somos como el pequeño  príncipe de Inglaterra. Aunque tengamos todo lo habido y por haber, y hasta más  de lo que necesitemos, siempre habrá algo nuevo que desearán nuestros ávidos  ojos. Ponemos todo nuestro afecto en algún objeto de esta vida y, una vez que  lo hemos obtenido y disfrutado, lo tiramos a un lado porque queremos otro  diferente. Nunca quedamos satisfechos. Siempre queremos algo más o mejor.   Jesucristo conocía este defecto humano. Por eso dijo que la vida de una persona no depende de la abundancia de  los bienes que posee.1 No importa cuánto tengamos. Las cosas  materiales no satisfacen como las que son espirituales.   Sólo Cristo satisface la sed del alma. Por eso le dijo a la samaritana a la que le pidió agua de un pozo: «Si  supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua, tú  le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida.... Todo el que  beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le  daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se  convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.»2   Si realmente deseamos saciar nuestra sed espiritual, basta con que respondamos  como la samaritana: «Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 12:15                 2       Jn 4:13‑14                 3       Jn 4:15]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Por sus solicitudes a otras mujeres en las redes sociales</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-sus-solicitudes-a-otras-mujeres-en-las-redes-sociales--68161472</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Cuando planeaba dejar a mi pareja por sus actitudes con otras mujeres en las redes sociales, descubrí que estaba embarazada.   »Busqué dirección de parte de Dios, los dos hablamos con nuestros mentores, y a él le aconsejaron que, si realmente me amaba, necesitaba  cambiar. Así que se comprometió, y planeamos casarnos. Pero nuevamente lo  descubrí enviando solicitudes a otras mujeres, y ahora me están humillando por  su culpa. ¡No sé qué hacer!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Fue una idea magnífica buscar la dirección de Dios así como el consejo de mentores de confianza. Cuando usted y su pareja hablaron con  ellos, los dos estuvieron de acuerdo en que seguirían el consejo que les  dieran. Pero su pareja estaba mintiéndole cuando dijo que aceptaba, o cambió de  parecer después y decidió romper el acuerdo, o tal vez tenía buenas intenciones  pero poco a poco volvió a sus viejas costumbres sin siquiera haberse decidido a  hacerlo. Pudo deberse a cualquiera  de estas tres posibilidades.   »La primera posibilidad es que su pareja mintió, así que puede esperar que él siga  mintiendo si usted decide permanecer a su lado. La segunda es que él dijo que  estaba dispuesto a serle fiel, pero luego cambió de parecer, dejándole ese vivo  ejemplo de lo poco que puede confiar en lo que él dice. Y la tercera  posibilidad es que él fue sincero cuando dijo que cambiaría, pero poco a poco  volvió a sus viejas costumbres sin siquiera estar consciente de haber tomado  esa decisión....   »Lamentablemente, todas estas tres posibilidades llevan a la misma conclusión: de que no se puede  confiar en su pareja, y es irracional pensar que él va a cambiar. Por eso le  aconsejamos que lo deje hoy mismo y que ni siquiera considere casarse con él.   »Esperamos que tenga parientes que le ofrezcan un lugar donde usted y su bebé puedan vivir. Tan pronto como el  bebé nazca, haga una solicitud de manutención dentro de su sistema judicial. Si  bien ese proceso legal puede diferir de un país a otro, en todos los países los  hijos deben ser la responsabilidad tanto del padre como de la madre biológicos.  Así que debe exigírsele al padre que aporte a los gastos de cada uno de los  hijos que tenga.   »Comprendemos que va a sentirse devastada al perder a su pareja y tener que afrontar el futuro sola.  Pero usted dice que ha buscado la dirección de Dios, así que es hora de que  confíe en que Él va a ayudarle. Pídale que le dé las fuerzas y la paz que necesitará  para criar sola a su bebé. Participe en las actividades de su iglesia y su  comunidad, y determine que nunca volverá a tener relaciones íntimas con ningún  hombre sino hasta que esté legalmente casada.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 864. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct16</guid><pubDate>Thu, 16 Oct 2025 08:21:34 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68161472/2025oct16.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Cuando planeaba dejar a mi pareja por sus actitudes con otras mujeres en...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Cuando planeaba dejar a mi pareja por sus actitudes con otras mujeres en las redes sociales, descubrí que estaba embarazada.   »Busqué dirección de parte de Dios, los dos hablamos con nuestros mentores, y a él le aconsejaron que, si realmente me amaba, necesitaba  cambiar. Así que se comprometió, y planeamos casarnos. Pero nuevamente lo  descubrí enviando solicitudes a otras mujeres, y ahora me están humillando por  su culpa. ¡No sé qué hacer!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Fue una idea magnífica buscar la dirección de Dios así como el consejo de mentores de confianza. Cuando usted y su pareja hablaron con  ellos, los dos estuvieron de acuerdo en que seguirían el consejo que les  dieran. Pero su pareja estaba mintiéndole cuando dijo que aceptaba, o cambió de  parecer después y decidió romper el acuerdo, o tal vez tenía buenas intenciones  pero poco a poco volvió a sus viejas costumbres sin siquiera haberse decidido a  hacerlo. Pudo deberse a cualquiera  de estas tres posibilidades.   »La primera posibilidad es que su pareja mintió, así que puede esperar que él siga  mintiendo si usted decide permanecer a su lado. La segunda es que él dijo que  estaba dispuesto a serle fiel, pero luego cambió de parecer, dejándole ese vivo  ejemplo de lo poco que puede confiar en lo que él dice. Y la tercera  posibilidad es que él fue sincero cuando dijo que cambiaría, pero poco a poco  volvió a sus viejas costumbres sin siquiera estar consciente de haber tomado  esa decisión....   »Lamentablemente, todas estas tres posibilidades llevan a la misma conclusión: de que no se puede  confiar en su pareja, y es irracional pensar que él va a cambiar. Por eso le  aconsejamos que lo deje hoy mismo y que ni siquiera considere casarse con él.   »Esperamos que tenga parientes que le ofrezcan un lugar donde usted y su bebé puedan vivir. Tan pronto como el  bebé nazca, haga una solicitud de manutención dentro de su sistema judicial. Si  bien ese proceso legal puede diferir de un país a otro, en todos los países los  hijos deben ser la responsabilidad tanto del padre como de la madre biológicos.  Así que debe exigírsele al padre que aporte a los gastos de cada uno de los  hijos que tenga.   »Comprendemos que va a sentirse devastada al perder a su pareja y tener que afrontar el futuro sola.  Pero usted dice que ha buscado la dirección de Dios, así que es hora de que  confíe en que Él va a ayudarle. Pídale que le dé las fuerzas y la paz que necesitará  para criar sola a su bebé. Participe en las actividades de su iglesia y su  comunidad, y determine que nunca volverá a tener relaciones íntimas con ningún  hombre sino hasta que esté legalmente casada.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 864. 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Lo primero que harían las mujeres de la familia, incluso la esposa, las hijas y  las nietas, sería organizar una “fiesta de despedida”», responde el talentoso  cómico, que ha batido repetidas veces su propio récord mundial de chistes. Y  luego describe la fiesta, dando vuelo a su fecunda imaginación:   «Para la ocasión, el lugar se vería lleno de letreros alusivos a la celebración, como  por ejemplo: “¡Que te vaya [bien]!” “¿Vuelves?” “¡Nos vemos al otro lado!”...  Globos y serpentinas colgarían para la alegre celebración, mientras que algunos  gladiolos se repartirían con buen gusto por toda la casa. Una torta grande de  pasas y ciruelas negras se encontraría sobre el ataúd.... Se cambiaría el  gélido minuto de silencio por la música preferida del futuro finado; él podría  escuchar lo que siempre le encantó mientras espera la muerte.»   Si supiéramos el día de nuestra muerte, «se verían  entierros con orquestas, grupos de vallenatos [y] mariachis... cantando  alegres... —continúa Ordóñez—. En lo más álgido de la fiesta entrarían de  sorpresa los mariachis cantando:   »Estas son las mortajitas que le dieron a David<br />       el día, que de estar tan viejo, a él se le dio por morir.   »¡Morite, viejo, morite! Mira que ya anocheció.<br />       Y ya los grillos se aprestan a cantarte en tu panteón....   »Otra de las ventajas de saber la fecha en que vamos a fallecer es que podríamos  escoger el lugar. Si los papás nos escogen dónde es que nacemos, nosotros  decidimos dónde moriremos....   »... Si supiera que hoy es el día de mi muerte, llamaría a esos que sé que he  ofendido y les pediría que me perdonaran, pues me daría tristeza saber que no  me podrían recordar con agrado.   »Si hoy fuera el día de mi muerte, dejaría todas mis cuentas canceladas, pues no me  gustaría que mis hijos tuvieran que responder por las mismas, [y] miraría a mi  esposa a los ojos y con un sonoro beso le diría: “¡Gracias, ha sido un placer  compartir la vida contigo!”   »Querido Dios... si hoy vinieras por mí, te agradecería por haberme enviado aquí a conocer a gente maravillosa, a beber con sed, a  comer con hambre, a besar con entusiasmo, a sentir arrepentimiento, a luchar  sin fuerzas, a vivir con pasión. Te pediría que me dejaras ver por última vez a  mi familia de pie en la puerta de mi casa, para que se despidieran con la mano  mientras admiro que el sol está en el poniente y refleja la cruz sobre mi casa.   »¡Quizá éste no sea el día de mi muerte, quizá haya muchos más, pero hoy viviré como si  fuera el último de mis días!   »¿Y tú qué harás?»1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Ordóñez, Primer libro de José Ordóñez a los aburridos (Miami, Florida: Editorial Vida, 2009), pp. 47-50.]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct15</guid><pubDate>Wed, 15 Oct 2025 08:22:23 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68145967/2025oct15.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«¿Se ha imaginado lo que podría ser una celebración de despedida cuando muera? ...  ¿Qué tal si de la misma forma en que se anuncia la llegada de un bebé a la  familia, también se nos anunciara la partida del abuelo nueve meses antes?  —pregunta el...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«¿Se ha imaginado lo que podría ser una celebración de despedida cuando muera? ...  ¿Qué tal si de la misma forma en que se anuncia la llegada de un bebé a la  familia, también se nos anunciara la partida del abuelo nueve meses antes?  —pregunta el humorista colombiano José Ordóñez en su obra titulada Primer libro de José Ordóñez a los aburridos—.  Lo primero que harían las mujeres de la familia, incluso la esposa, las hijas y  las nietas, sería organizar una “fiesta de despedida”», responde el talentoso  cómico, que ha batido repetidas veces su propio récord mundial de chistes. Y  luego describe la fiesta, dando vuelo a su fecunda imaginación:   «Para la ocasión, el lugar se vería lleno de letreros alusivos a la celebración, como  por ejemplo: “¡Que te vaya [bien]!” “¿Vuelves?” “¡Nos vemos al otro lado!”...  Globos y serpentinas colgarían para la alegre celebración, mientras que algunos  gladiolos se repartirían con buen gusto por toda la casa. Una torta grande de  pasas y ciruelas negras se encontraría sobre el ataúd.... Se cambiaría el  gélido minuto de silencio por la música preferida del futuro finado; él podría  escuchar lo que siempre le encantó mientras espera la muerte.»   Si supiéramos el día de nuestra muerte, «se verían  entierros con orquestas, grupos de vallenatos [y] mariachis... cantando  alegres... —continúa Ordóñez—. En lo más álgido de la fiesta entrarían de  sorpresa los mariachis cantando:   »Estas son las mortajitas que le dieron a David<br />       el día, que de estar tan viejo, a él se le dio por morir.   »¡Morite, viejo, morite! Mira que ya anocheció.<br />       Y ya los grillos se aprestan a cantarte en tu panteón....   »Otra de las ventajas de saber la fecha en que vamos a fallecer es que podríamos  escoger el lugar. Si los papás nos escogen dónde es que nacemos, nosotros  decidimos dónde moriremos....   »... Si supiera que hoy es el día de mi muerte, llamaría a esos que sé que he  ofendido y les pediría que me perdonaran, pues me daría tristeza saber que no  me podrían recordar con agrado.   »Si hoy fuera el día de mi muerte, dejaría todas mis cuentas canceladas, pues no me  gustaría que mis hijos tuvieran que responder por las mismas, [y] miraría a mi  esposa a los ojos y con un sonoro beso le diría: “¡Gracias, ha sido un placer  compartir la vida contigo!”   »Querido Dios... si hoy vinieras por mí, te agradecería por haberme enviado aquí a conocer a gente maravillosa, a beber con sed, a  comer con hambre, a besar con entusiasmo, a sentir arrepentimiento, a luchar  sin fuerzas, a vivir con pasión. 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Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: <br /> «Desde hace unos tres años tengo [deseos] de quitarme la vida, ya que desde niño mi vida fue muy dura. Salí a trabajar de mi casa a los siete años. Ahí me  trataban como si fuera un animal. A los diez años fui a otro lugar. Ahí quisieron abusar de mí. Entonces escapé de mi  ciudad. Tuve que viajar en camión treinta y seis horas sin comer, con frío.… Luego me dediqué a robar, pero después de dos  años pude superar ese vicio. Aún me acuerdo [de] todo mi pasado, y cada vez que  me acuerdo, quiero quitarme la vida.…   »Prefiero estar aislado y solo, sin que nadie me diga nada. ¡Por favor, ayúdenme!»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Gracias por haber tenido la confianza de escribirnos. Sabemos que es probable que le  haya costado trabajo contarnos su caso, pero nos alegra de que se haya animado  a hacerlo. El hecho de que haya pedido ayuda es el primer paso para recuperarse  de la manera desastrosa en que se le trató cuando era niño.   »Tenga la seguridad de que Dios no quiso que a usted se le tratara así. No fue esa su voluntad, ni le  agradó en absoluto. Es más, cuando su Hijo Jesucristo anduvo en esta tierra,  solía emplear como ejemplo a un niño, y dijo que a cualquiera que hiciera tropezar  a un pequeño, más le valdría que lo arrojaran a lo profundo del mar para que se  ahogara.1 Con eso Jesús daba a entender que el hacerles daño a los  niños es un pecado que Dios castigará con la mayor severidad.   »El plan de Dios es que cada niño tenga una madre y un padre amorosos que lo cuiden, lo críen y lo amen. Sin  embargo, los padres de usted no siguieron ese plan de Dios para la vida de  ellos.... Así que lo trataron como no debiera jamás tratarse a un niño. Sus  problemas pasados y presentes son la consecuencia natural de los pecados que  cometieron sus padres.   »¿Es justo que usted sufra por los pecados de ellos? ¡No, de ninguna manera! Pero la vida no es justa. Siempre  que las personas puedan tomar sus propias decisiones, escogerán mal con  frecuencia, y sus decisiones tarde o temprano harán que otros sufran....   »Usted no puede cambiar su pasado, pero sí puede cambiar su futuro. No puede escapar de lo que ya ha  sufrido, pero sí puede comenzar una nueva vida. En primer lugar, acepte el  hecho de que Dios lo ama y tiene un plan maravilloso para usted. Luego pídale que  le perdone sus pecados y que lo acompañe todos los días por el resto de su  vida. Cuando hable con Él en oración, sentirá que Él lo estrecha entre sus  tiernos brazos, y sentirá también su amor profundo.   »Le sugerimos que consulte a un médico y le hable de sus pensamientos acerca del suicidio. Es probable que  usted necesite algún medicamento que lo ayude a regular cualquier desequilibrio  químico que pudiera haber en su cuerpo.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 134». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 18:2-6; Lc 17:1-2]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct14</guid><pubDate>Tue, 14 Oct 2025 07:22:42 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68128763/2025oct14.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. 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Aún me acuerdo [de] todo mi pasado, y cada vez que  me acuerdo, quiero quitarme la vida.…   »Prefiero estar aislado y solo, sin que nadie me diga nada. ¡Por favor, ayúdenme!»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Gracias por haber tenido la confianza de escribirnos. Sabemos que es probable que le  haya costado trabajo contarnos su caso, pero nos alegra de que se haya animado  a hacerlo. El hecho de que haya pedido ayuda es el primer paso para recuperarse  de la manera desastrosa en que se le trató cuando era niño.   »Tenga la seguridad de que Dios no quiso que a usted se le tratara así. No fue esa su voluntad, ni le  agradó en absoluto. Es más, cuando su Hijo Jesucristo anduvo en esta tierra,  solía emplear como ejemplo a un niño, y dijo que a cualquiera que hiciera tropezar  a un pequeño, más le valdría que lo arrojaran a lo profundo del mar para que se  ahogara.1 Con eso Jesús daba a entender que el hacerles daño a los  niños es un pecado que Dios castigará con la mayor severidad.   »El plan de Dios es que cada niño tenga una madre y un padre amorosos que lo cuiden, lo críen y lo amen. Sin  embargo, los padres de usted no siguieron ese plan de Dios para la vida de  ellos.... Así que lo trataron como no debiera jamás tratarse a un niño. Sus  problemas pasados y presentes son la consecuencia natural de los pecados que  cometieron sus padres.   »¿Es justo que usted sufra por los pecados de ellos? ¡No, de ninguna manera! Pero la vida no es justa. 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Era un perro, un perro pastor alemán.   Tiempo atrás se habían llevado, en tren, el cadáver de su amo, y desde entonces Shep,  que era el nombre del perro, había ido a esperarlo a la estación a ver si  volvía. Viejo ya, un día calculó mal sus pasos y lo arrolló un tren. Esto  ocurrió en un pequeño pueblo de Canadá en 1942. Muchos años después, el pueblo  aún celebraba al perro pastor alemán, Shep. Lo llamaban «ejemplo de fidelidad.»   La fidelidad no sólo es una gran virtud, sino que es además indispensable para el  desenvolvimiento correcto de la vida diaria.   Supongamos que el reloj despertador no nos es fiel, y en vez de llamarnos a las seis de la  mañana nos deja dormir hasta las nueve, y perdemos un importante negocio. ¿Qué  si la pastilla de aspirina, el gran remedio universal, no nos es fiel, y en vez  de quitarnos el dolor de cabeza nos provoca fuerte hemorragia gástrica? ¿O qué  si nuestro banquero no nos es fiel, y de repente desaparece con todo el dinero  que tenemos en el banco?   Desgracias indecibles ocurren cuando hay falta de fidelidad. Un ejemplo clásico se da  cuando el marido le es infiel a la esposa, o cuando la esposa le es infiel al  marido. Todo el hogar se hunde en la desgracia. Los dolores más grandes del  corazón los provoca la infidelidad conyugal. Lo cierto es que la sociedad  entera depende de que haya fidelidad en todo.   ¿Y qué de lo espiritual? ¿Qué sería de este mundo si el hombre no le fuera fiel a  su Dios? La respuesta es muy evidente. La desgracia de familias destruidas, de  esposos y esposas infieles, de hijos abandonados y de vidas deshechas es prueba  suficiente de lo que es este mundo cuando el hombre no le es fiel a su Dios.   Sin embargo, la Biblia nos dice acerca de Dios que «si somos infieles, él sigue  siendo fiel, ya que no puede negarse a sí  mismo» (2 Timoteo 2:13). Cristo es fiel aun cuando nosotros no lo somos.  En Él podemos encontrar un seguro y  fiel Salvador, Uno que no falla, que no engaña, que no desilusiona y que no  fracasa. Él es el Salvador que todos necesitamos en estos tiempos de cruda  infidelidad. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct13</guid><pubDate>Mon, 13 Oct 2025 07:22:37 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68114583/2025oct13.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Durante cinco años y medio estuvo haciendo lo mismo. Cada vez que llegaba el tren a la  estación, iba a esperar a los pasajeros. No necesitaba leer los horarios. No le  importaba ni el calor tórrido del verano ni el frío gélido del invierno. Cuatro...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Durante cinco años y medio estuvo haciendo lo mismo. Cada vez que llegaba el tren a la  estación, iba a esperar a los pasajeros. No necesitaba leer los horarios. No le  importaba ni el calor tórrido del verano ni el frío gélido del invierno. Cuatro veces al día,  con cada tren que llegaba, ya fuera del norte o del sur, iba y esperaba  pacientemente en el andén. Era un perro, un perro pastor alemán.   Tiempo atrás se habían llevado, en tren, el cadáver de su amo, y desde entonces Shep,  que era el nombre del perro, había ido a esperarlo a la estación a ver si  volvía. Viejo ya, un día calculó mal sus pasos y lo arrolló un tren. Esto  ocurrió en un pequeño pueblo de Canadá en 1942. Muchos años después, el pueblo  aún celebraba al perro pastor alemán, Shep. Lo llamaban «ejemplo de fidelidad.»   La fidelidad no sólo es una gran virtud, sino que es además indispensable para el  desenvolvimiento correcto de la vida diaria.   Supongamos que el reloj despertador no nos es fiel, y en vez de llamarnos a las seis de la  mañana nos deja dormir hasta las nueve, y perdemos un importante negocio. ¿Qué  si la pastilla de aspirina, el gran remedio universal, no nos es fiel, y en vez  de quitarnos el dolor de cabeza nos provoca fuerte hemorragia gástrica? ¿O qué  si nuestro banquero no nos es fiel, y de repente desaparece con todo el dinero  que tenemos en el banco?   Desgracias indecibles ocurren cuando hay falta de fidelidad. Un ejemplo clásico se da  cuando el marido le es infiel a la esposa, o cuando la esposa le es infiel al  marido. Todo el hogar se hunde en la desgracia. Los dolores más grandes del  corazón los provoca la infidelidad conyugal. Lo cierto es que la sociedad  entera depende de que haya fidelidad en todo.   ¿Y qué de lo espiritual? ¿Qué sería de este mundo si el hombre no le fuera fiel a  su Dios? La respuesta es muy evidente. La desgracia de familias destruidas, de  esposos y esposas infieles, de hijos abandonados y de vidas deshechas es prueba  suficiente de lo que es este mundo cuando el hombre no le es fiel a su Dios.   Sin embargo, la Biblia nos dice acerca de Dios que «si somos infieles, él sigue  siendo fiel, ya que no puede negarse a sí  mismo» (2 Timoteo 2:13). Cristo es fiel aun cuando nosotros no lo somos.  En Él podemos encontrar un seguro y  fiel Salvador, Uno que no falla, que no engaña, que no desilusiona y que no  fracasa. Él es el Salvador que todos necesitamos en estos tiempos de cruda  infidelidad. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Me rechazó por ser mucho mayor que ella»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/me-rechazo-por-ser-mucho-mayor-que-ella--68097901</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy amigo de una joven de veintisiete años. Ella tiene dos niñas. Acordamos vivir en sociedad, compartiendo el hogar sólo como amigos, pero me  arrepentí porque no somos pareja. Me preocupa ver que llegue con sus amigos  porque ella me gusta mucho, pero ya me rechazó [por ser mucho mayor que ella].»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Comprendemos por qué lamenta la decisión que tomó de vivir en sociedad con una mujer mucho más joven que usted. De  hecho, hay por lo menos tres razones por las que nunca le aconsejaríamos a  nadie que consintiera a tal arreglo.   »La primera razón es que, a pesar de que usted quisiera creer que la diferencia de  edad no tiene mayor importancia, lo cierto es que sí tiene muchísima  importancia. Es más, si usted consintiera vivir en la misma casa con un hombre  mucho menor, incluso con un hermano, sobrino o primo, aun así es probable que  le resultara difícil vivir con él. La edad de los que viven juntos es  importante, por mucho que usted trate de convencerse de que no es así....   »La segunda razón es que usted obviamente tenía la esperanza de que, tarde o temprano, la mujer se enamorara  de usted y los dos pudieran llegar a formar una pareja. Esa ilusión era muy  poco realista, y agregó un plan secreto al acuerdo....   »La tercera razón es que su amiga bien pudo haber consentido al arreglo porque usted asumió la mayor parte de las  obligaciones económicas o tal vez todas. Ella pudo incluso haberle dado  esperanzas de un futuro romance a fin de que usted pagara las cuentas y la  sustentara. En lo que a usted respecta, gracias a Dios ella no fingió que lo  amaba únicamente para que usted asumiera la responsabilidad económica. A  diferencia de algunas otras mujeres, ella decidió ser sincera con usted.   »Dice usted que ella lo rechazó debido a la edad suya. Esa es una manera interesante de verlo, pero nosotros lo  vemos de otro modo. A nuestro juicio, ella discernió que ustedes no son  compatibles, y esa es una cualidad que Dios quiere que cultivemos.   »Quisiéramos mucho que las mujeres y los hombres en todas partes tuvieran más discernimiento al considerar sus  noviazgos. La probabilidad de que fueran felices sería mucho mayor si  practicaran el discernimiento con relación a cualidades del carácter, personalidades  adictivas e integridad económica. Por lo general, quienes no disciernen al  tener en cuenta esos factores basan su decisión en la atracción física y las  emociones, en busca de fuegos artificiales en vez de energía eléctrica.   »En cambio, los que hemos optado por seguir a Jesucristo y vivir conforme a sus enseñanzas disfrutamos de más  discernimiento de lo común y corriente. Cuando oramos, podemos pedirle a Dios  no sólo que nos dé su sabiduría divina sino también que nos ayude a tomar las  decisiones que tengan que ver con nuestras relaciones con los demás.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 744. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct11</guid><pubDate>Sat, 11 Oct 2025 07:24:34 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68097901/2025oct11.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy amigo de una joven de veintisiete años. Ella tiene dos niñas....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy amigo de una joven de veintisiete años. Ella tiene dos niñas. Acordamos vivir en sociedad, compartiendo el hogar sólo como amigos, pero me  arrepentí porque no somos pareja. Me preocupa ver que llegue con sus amigos  porque ella me gusta mucho, pero ya me rechazó [por ser mucho mayor que ella].»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Comprendemos por qué lamenta la decisión que tomó de vivir en sociedad con una mujer mucho más joven que usted. De  hecho, hay por lo menos tres razones por las que nunca le aconsejaríamos a  nadie que consintiera a tal arreglo.   »La primera razón es que, a pesar de que usted quisiera creer que la diferencia de  edad no tiene mayor importancia, lo cierto es que sí tiene muchísima  importancia. Es más, si usted consintiera vivir en la misma casa con un hombre  mucho menor, incluso con un hermano, sobrino o primo, aun así es probable que  le resultara difícil vivir con él. La edad de los que viven juntos es  importante, por mucho que usted trate de convencerse de que no es así....   »La segunda razón es que usted obviamente tenía la esperanza de que, tarde o temprano, la mujer se enamorara  de usted y los dos pudieran llegar a formar una pareja. Esa ilusión era muy  poco realista, y agregó un plan secreto al acuerdo....   »La tercera razón es que su amiga bien pudo haber consentido al arreglo porque usted asumió la mayor parte de las  obligaciones económicas o tal vez todas. Ella pudo incluso haberle dado  esperanzas de un futuro romance a fin de que usted pagara las cuentas y la  sustentara. En lo que a usted respecta, gracias a Dios ella no fingió que lo  amaba únicamente para que usted asumiera la responsabilidad económica. A  diferencia de algunas otras mujeres, ella decidió ser sincera con usted.   »Dice usted que ella lo rechazó debido a la edad suya. Esa es una manera interesante de verlo, pero nosotros lo  vemos de otro modo. A nuestro juicio, ella discernió que ustedes no son  compatibles, y esa es una cualidad que Dios quiere que cultivemos.   »Quisiéramos mucho que las mujeres y los hombres en todas partes tuvieran más discernimiento al considerar sus  noviazgos. La probabilidad de que fueran felices sería mucho mayor si  practicaran el discernimiento con relación a cualidades del carácter, personalidades  adictivas e integridad económica. Por lo general, quienes no disciernen al  tener en cuenta esos factores basan su decisión en la atracción física y las  emociones, en busca de fuegos artificiales en vez de energía eléctrica.   »En cambio, los que hemos optado por seguir a Jesucristo y vivir conforme a sus enseñanzas disfrutamos de más  discernimiento de lo común y corriente. Cuando oramos, podemos pedirle a Dios  no sólo que nos dé su sabiduría divina sino también que nos ayude a tomar las  decisiones que tengan que ver con nuestras relaciones con los demás.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 744. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Un castigo ejemplar»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-castigo-ejemplar--68087747</link><description><![CDATA[(Día Mundial contra la Pena de Muerte)   «... Fidel Murillo... se unió a nuestro grupo en los Llanos de Río Grande.... El  hombre venía con una fama de ladrón, salteador de caminos y haciendas, incluso  se rumoraba que debía ya varias vidas. Al parecer, andaba huyendo de la columna  que comandaba el Coronel Sotomayor, quien tenía orden de capturarlo.   »Este Coronel Sotomayor fue el que había tratado de apresarme; y al no dar conmigo mandó a quemar mis ranchos en  El Cacao, y guindar por los cabellos a mi viejita, tal como también había hecho  con la madre de Murillo....   »El Capitán Sotomayor, a cargo de treinta hombres, tiene la misión de capturar[me]  a [mí,] Victoriano Lorenzo, indio montaraz que anda alzado por las montañas de  Penonomé... y su cholada.... Según informes fidedignos, no son muchos y andan  mal armados, por lo que será fácil someterlos.   »A eso de las cuatro de la tarde de ese mismo día, nos dio alcance la “Columna  Campo Serrano”, comandada por el Coronel Sotomayor, y ahí mismo, en los Llanos  de Río Grande, trabamos combate.... Un fuego nutrido, intenso, empezó a salir  de ambos bandos, causando bajas y heridos de lado y lado.... Uno de los tiros  dio directamente en el ojo izquierdo del Coronel Sotomayor, quien cayó muerto  al instante, produciendo la rendición total de la tropa enemiga.   »Una vez que llegamos hasta donde estaban los veinte soldados con las manos en alto (algunos agitaban pañuelitos  blancos), Fidel Murillo se adelantó con un machete y de un tajo le cortó la  cabeza al Coronel Sotomayor.     »Enseguida di orden de que se le pusiera bajo arresto, por irrespeto al cadáver de un militar caído en  combate....   »Finalmente decidí soltar a Murillo, después de hacerle dar unos azotes y advertirle que no  volviera a decir que pertenecía a mi ejército o que actuaba en su nombre.   »Él siguió cometiendo sus fechorías, cada vez más graves.... Por el General  Heliodoro Vernaza me enteré [de] la última «hazaña» del malhechor...:   »“[Abusó] carnalmente de una niña, sobrina mía, General Lorenzo —declaró Vernaza—, y yo le pido encarecidamente  que se le dé a este forajido el castigo que se merece. De no ser así, no sé con  qué cara voy a presentarme ante mi familia, principalmente mi pobre hermana,  quienes esperan que el Ejército de la Revolución, bajo cuyo nombre se ampara  este sinvergüenza, le dé un castigo ejemplar.”   »—No se preocupe, General Vernaza, enseguida reuniremos al Estado Mayor, para considerar la denuncia presentada por  usted....   »La decisión del Estado Mayor, y no mía... fue la de fusilar a Fidel Murillo, allí  mismo, en la Plaza Pública de Santa Fe... a las cinco de la tarde.»1   En medio de la injusticia de haber sido acusado el General Victoriano Lorenzo del homicidio de Fidel Murillo, en  este cuento histórico escrito por el profesor panameño Juan Antonio Gómez, en  su obra titulada Del tiempo y la memoria, sobresale la justicia pronta y  severa que se hace en el caso de una niña víctima de abuso sexual.   Menos mal que, si bien la justicia actual suele ser muy lenta y tolerante comparada  con aquella de hace ya más de un siglo, Dios hará justicia en el juicio final.  Pues Jesucristo mismo advirtió que al que hace tropezar siquiera a un solo  niño, «más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino atada al  cuello».2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan Antonio Gómez P., Del tiempo y la memoria (Cuentos históricos) (Panamá: Editorial Portobelo, 2005), pp. 79,80,81.                 2       Lc 17:2; Mt 18:1-5; Mr 9:36-42]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct10</guid><pubDate>Fri, 10 Oct 2025 08:23:30 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68087747/2025oct10.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Mundial contra la Pena de Muerte)   «... Fidel Murillo... se unió a nuestro grupo en los Llanos de Río Grande.... El  hombre venía con una fama de ladrón, salteador de caminos y haciendas, incluso  se rumoraba que debía ya varias vidas. Al...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Mundial contra la Pena de Muerte)   «... Fidel Murillo... se unió a nuestro grupo en los Llanos de Río Grande.... El  hombre venía con una fama de ladrón, salteador de caminos y haciendas, incluso  se rumoraba que debía ya varias vidas. Al parecer, andaba huyendo de la columna  que comandaba el Coronel Sotomayor, quien tenía orden de capturarlo.   »Este Coronel Sotomayor fue el que había tratado de apresarme; y al no dar conmigo mandó a quemar mis ranchos en  El Cacao, y guindar por los cabellos a mi viejita, tal como también había hecho  con la madre de Murillo....   »El Capitán Sotomayor, a cargo de treinta hombres, tiene la misión de capturar[me]  a [mí,] Victoriano Lorenzo, indio montaraz que anda alzado por las montañas de  Penonomé... y su cholada.... Según informes fidedignos, no son muchos y andan  mal armados, por lo que será fácil someterlos.   »A eso de las cuatro de la tarde de ese mismo día, nos dio alcance la “Columna  Campo Serrano”, comandada por el Coronel Sotomayor, y ahí mismo, en los Llanos  de Río Grande, trabamos combate.... Un fuego nutrido, intenso, empezó a salir  de ambos bandos, causando bajas y heridos de lado y lado.... Uno de los tiros  dio directamente en el ojo izquierdo del Coronel Sotomayor, quien cayó muerto  al instante, produciendo la rendición total de la tropa enemiga.   »Una vez que llegamos hasta donde estaban los veinte soldados con las manos en alto (algunos agitaban pañuelitos  blancos), Fidel Murillo se adelantó con un machete y de un tajo le cortó la  cabeza al Coronel Sotomayor.     »Enseguida di orden de que se le pusiera bajo arresto, por irrespeto al cadáver de un militar caído en  combate....   »Finalmente decidí soltar a Murillo, después de hacerle dar unos azotes y advertirle que no  volviera a decir que pertenecía a mi ejército o que actuaba en su nombre.   »Él siguió cometiendo sus fechorías, cada vez más graves.... Por el General  Heliodoro Vernaza me enteré [de] la última «hazaña» del malhechor...:   »“[Abusó] carnalmente de una niña, sobrina mía, General Lorenzo —declaró Vernaza—, y yo le pido encarecidamente  que se le dé a este forajido el castigo que se merece. De no ser así, no sé con  qué cara voy a presentarme ante mi familia, principalmente mi pobre hermana,  quienes esperan que el Ejército de la Revolución, bajo cuyo nombre se ampara  este sinvergüenza, le dé un castigo ejemplar.”   »—No se preocupe, General Vernaza, enseguida reuniremos al Estado Mayor, para considerar la denuncia presentada por  usted....   »La decisión del Estado Mayor, y no mía... fue la de fusilar a Fidel Murillo, allí  mismo, en la Plaza Pública de Santa Fe... a las cinco de la tarde.»1   En medio de la injusticia de haber sido acusado el General Victoriano Lorenzo del homicidio de Fidel Murillo, en  este cuento histórico escrito por el profesor panameño Juan Antonio Gómez, en  su obra titulada Del tiempo y la memoria, sobresale la justicia pronta y  severa que se hace en el caso de una niña víctima de abuso sexual.   Menos mal que, si bien la justicia actual suele ser muy lenta y tolerante comparada  con aquella de hace ya más de un siglo, Dios hará justicia en el juicio final.  Pues Jesucristo mismo advirtió que al que hace tropezar siquiera a un solo  niño, «más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino atada al  cuello».2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan Antonio Gómez P., Del tiempo y la memoria (Cuentos históricos) (Panamá: Editorial Portobelo, 2005), pp. 79,80,81.                 2       Lc 17:2; Mt 18:1-5; Mr 9:36-42]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El huevo de Colón»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-huevo-de-colon--68074036</link><description><![CDATA[(30 Aniversario de la Inauguración del Monumento El Huevo de Colón en Sevilla, España)   «Estando Cristóbal Colón a la mesa con muchos nobles españoles, uno de ellos le dijo: “Sr. Colón, incluso si vuestra  merced no hubiese encontrado las Indias Occidentales, no nos habría faltado una  persona que hubiese emprendido una aventura similar a la vuestra aquí en  España, que es tierra pródiga en grandes hombres muy entendidos en cosmografía  y literatura.” Colón no respondió a estas palabras, pero luego de pedir que le  trajeran un huevo, lo puso sobre la mesa y dijo: “Señores, apuesto con  cualquiera de ustedes a que no serán capaces de poner este huevo de pie como yo  lo haré... sin ayuda alguna.” Todos lo intentaron sin éxito. Cuando el huevo  volvió a Colón, éste lo golpeó sutilmente contra la mesa aplastando la  curvatura de su base, lo que permitió dejarlo de pie. [Entonces] todos los  presentes... entendieron lo que quería decirles: que después de hecha y vista la hazaña, cualquiera sabe cómo hacerla.»1     De esta historia legendaria que cuenta Girolamo Benzoni en su controvertida obra titulada Historia  del Nuevo Mundo, publicada en Venecia en 1565, procede la expresión popular  «como el huevo de Colón», que el Diccionario de la Real Academia Española  define como «cosa que aparenta tener mucha dificultad, pero resulta ser fácil  al conocer su artificio».2 Aun en el caso de quienes no conozcan la expresión, es probable que alguna vez se  les haya mostrado la solución a un problema mucho más fácil de lo que se  imaginaban, y hayan exclamado: «¡Ahhhh! ¡Veeee!»   El mismo día en que Jesucristo resucitó, dos de sus seguidores iban camino a un pueblo cerca de  Jerusalén. Mientras conversaban acerca de lo ocurrido en los últimos días,  Jesús se les acercó, comenzó a caminar con ellos y, como no lo reconocieron, le  contaron: «A Jesús, el profeta de Nazaret... los sacerdotes principales y  nuestros líderes lograron que los romanos lo mataran, clavándolo en una cruz.  Nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel. Pero ya hace tres  días que murió.   »Esta mañana, algunas de las mujeres de nuestro grupo... fueron muy temprano a la tumba, [pero] no  encontraron el cuerpo de Jesús.... [Entonces] unos ángeles se les aparecieron y  les dijeron que Jesús está vivo. [Después] algunos hombres del grupo fueron a  la tumba... pero ellos tampoco vieron a Jesús.   »“[Es que] no pueden entender? [—les dijo Jesús—.] ... ¿No sabían ustedes que el Mesías tenía que  sufrir antes de subir al cielo para reinar?” Luego Jesús les explicó todo lo  que la Biblia decía acerca de él.... [Más tarde,] cuando se sentaron a comer, Jesús  tomó el pan, dio gracias a Dios, lo partió y se lo  dio a ellos. Entonces los dos discípulos pudieron reconocerlo, ¡pero Jesús  desapareció!»3 Fue así como por fin entendieron, y lo que se dijeron  el uno al otro bien pudiera resumirse como si hubieran exclamado: «¡Ahhhh!  ¡Veeee!»   Gracias a Dios, ahora cada uno de los que creemos en su Hijo Jesucristo podemos disfrutar actualmente de un renacimiento espiritual y gozar eternamente de un  renacimiento físico «como la resurrección de Cristo».4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Wikipedia, s.v. «Huevo de Colón» &lt;https://es.wikipedia.org/wiki/Huevo_de_Col%C3%B3n&gt; En línea 22 marzo 2025.                 2       Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española &lt;https://dle.rae.es/huevo?m=form&gt; En línea 4 abril 2025.                 3       Lc 24:13-32 (TLA)                 4       Jn 3:1-16; 10:10; 1Co 15:12-23; 1Ts 4:13-18]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct09</guid><pubDate>Thu, 09 Oct 2025 08:23:28 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68074036/2025oct09.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(30 Aniversario de la Inauguración del Monumento El Huevo de Colón en Sevilla, España)   «Estando Cristóbal Colón a la mesa con muchos nobles españoles, uno de ellos le dijo: “Sr. Colón, incluso si vuestra  merced no hubiese encontrado las Indias...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(30 Aniversario de la Inauguración del Monumento El Huevo de Colón en Sevilla, España)   «Estando Cristóbal Colón a la mesa con muchos nobles españoles, uno de ellos le dijo: “Sr. Colón, incluso si vuestra  merced no hubiese encontrado las Indias Occidentales, no nos habría faltado una  persona que hubiese emprendido una aventura similar a la vuestra aquí en  España, que es tierra pródiga en grandes hombres muy entendidos en cosmografía  y literatura.” Colón no respondió a estas palabras, pero luego de pedir que le  trajeran un huevo, lo puso sobre la mesa y dijo: “Señores, apuesto con  cualquiera de ustedes a que no serán capaces de poner este huevo de pie como yo  lo haré... sin ayuda alguna.” Todos lo intentaron sin éxito. Cuando el huevo  volvió a Colón, éste lo golpeó sutilmente contra la mesa aplastando la  curvatura de su base, lo que permitió dejarlo de pie. [Entonces] todos los  presentes... entendieron lo que quería decirles: que después de hecha y vista la hazaña, cualquiera sabe cómo hacerla.»1     De esta historia legendaria que cuenta Girolamo Benzoni en su controvertida obra titulada Historia  del Nuevo Mundo, publicada en Venecia en 1565, procede la expresión popular  «como el huevo de Colón», que el Diccionario de la Real Academia Española  define como «cosa que aparenta tener mucha dificultad, pero resulta ser fácil  al conocer su artificio».2 Aun en el caso de quienes no conozcan la expresión, es probable que alguna vez se  les haya mostrado la solución a un problema mucho más fácil de lo que se  imaginaban, y hayan exclamado: «¡Ahhhh! ¡Veeee!»   El mismo día en que Jesucristo resucitó, dos de sus seguidores iban camino a un pueblo cerca de  Jerusalén. Mientras conversaban acerca de lo ocurrido en los últimos días,  Jesús se les acercó, comenzó a caminar con ellos y, como no lo reconocieron, le  contaron: «A Jesús, el profeta de Nazaret... los sacerdotes principales y  nuestros líderes lograron que los romanos lo mataran, clavándolo en una cruz.  Nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel. Pero ya hace tres  días que murió.   »Esta mañana, algunas de las mujeres de nuestro grupo... fueron muy temprano a la tumba, [pero] no  encontraron el cuerpo de Jesús.... [Entonces] unos ángeles se les aparecieron y  les dijeron que Jesús está vivo. [Después] algunos hombres del grupo fueron a  la tumba... pero ellos tampoco vieron a Jesús.   »“[Es que] no pueden entender? [—les dijo Jesús—.] ... ¿No sabían ustedes que el Mesías tenía que  sufrir antes de subir al cielo para reinar?” Luego Jesús les explicó todo lo  que la Biblia decía acerca de él.... [Más tarde,] cuando se sentaron a comer, Jesús  tomó el pan, dio gracias a Dios, lo partió y se lo  dio a ellos. Entonces los dos discípulos pudieron reconocerlo, ¡pero Jesús  desapareció!»3 Fue así como por fin entendieron, y lo que se dijeron  el uno al otro bien pudiera resumirse como si hubieran exclamado: «¡Ahhhh!  ¡Veeee!»   Gracias a Dios, ahora cada uno de los que creemos en su Hijo Jesucristo podemos disfrutar actualmente de un renacimiento espiritual y gozar eternamente de un  renacimiento físico «como la resurrección de Cristo».4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Wikipedia, s.v. «Huevo de Colón» &lt;https://es.wikipedia.org/wiki/Huevo_de_Col%C3%B3n&gt; En línea 22 marzo 2025.                 2       Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española &lt;https://dle.rae.es/huevo?m=form&gt; En línea 4 abril 2025.                 3       Lc 24:13-32 (TLA)                 4       Jn 3:1-16; 10:10; 1Co 15:12-23; 1Ts 4:13-18]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El choque del descubrimiento del Nuevo Mundo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-choque-del-descubrimiento-del-nuevo-mundo--68059326</link><description><![CDATA[(12 de octubre: Día del Encuentro entre dos Culturas — República Dominicana)   «En 1508, cuando las autoridades [españolas] realizaron el primer censo de indios, apenas quedaban sesenta mil  indios de los cuatrocientos mil que había cuando [Cristóbal] Colón pisó por  primera vez la isla [Española, hoy República Dominicana] —señala el reconocido  historiador dominicano Frank Moya Pons—.... Durante todo ese tiempo, los  españoles creyeron que la población indígena nunca se extinguiría, y la  manejaron como si fuera un recurso natural inagotable, como animales de caza de  los que se podía disponer a su antojo, y matar por placer para satisfacer sus  instintos más primitivos....   »En otro censo tomado en 1510 sólo se registraron treinta y tres mil quinientos veintitrés indios —continúa Moya  Pons—. Familias enteras desaparecían día tras día. Muchas se suicidaban en  masa, y en numerosos casos mataban a sus propios hijos. Aquellos que huían a  los montes morían de hambre y de frío en las montañas. Entretanto, los  españoles acentuaban las mudanzas de comunidades enteras para suplir con mano  de obra a las minas que perdían sus trabajadores de la noche a la mañana....   »En 1517 solamente quedaban once mil taínos vivos. En diciembre de 1518 se desató una epidemia de viruelas, la  primera en el Nuevo Mundo, que hizo morir más de ocho mil indios, quedando unos  dos mil quinientos sobrevivientes en toda la isla. La mayoría de estos últimos  indios también murió en los años siguientes, con excepción de unos quinientos  individuos que huyeron a las montañas en 1519 encabezados por el cacique  Enriquillo, un joven nitaíno educado por los frailes franciscanos en Santo  Domingo.   »Enriquillo y su grupo se mantuvieron alzados en las serranías del suroeste de la Española,  haciendo una guerra de guerrillas a los españoles hasta que convinieron en  firmar las paces en 1533 y fueron asentados en un lugar llamado Boyá después de  haber forzado a las autoridades a reconocerles su libertad y a dejarlos  tranquilos para siempre. Sin embargo, este tardío triunfo les sirvió de muy  poco, pues hacía mucho tiempo que los indios de la Española habían perdido su  capacidad para reproducirse, y poco tiempo después quedaron extinguidos para  siempre....   »[Así como preguntaron los] frailes dominicos... Pedro de Córdoba... Antonio Montesinos y... Bartolomé de las Casas  [a partir de 1511,] ... todavía [hoy debiéramos sentir la obligación de  preguntarnos nosotros]: ¿Es que no eran seres humanos? ¿Es que no tenían almas?  ¿Es que no eran también hijos de Dios?»1   No nos queda más que señalar lo mejor que pudiera resultar de esas increpantes  interrogaciones retóricas del historiador Moya Pons al final de su conferencia  titulada «El choque del descubrimiento del Nuevo Mundo»: ¡que sería eternamente  valioso si nos llevaran a cada uno a descubrir que, sin excepción alguna, a  todos los que recibimos a Jesucristo el Hijo de Dios y creemos en Él, nos  concede el privilegio de llegar a ser hijos de Dios y de disfrutar de una nueva  vida ahora y de un nuevo mundo incomparable por la eternidad!2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Frank Moya Pons, «El choque del descubrimiento», Revista Ciencia y Sociedad, Vol. XVII, Núm. 3, Julio-Septiembre 1992, pp. 230-33,238-39,241.                 2       Jn 1:12; 3:1-16; 10:10]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct08</guid><pubDate>Wed, 08 Oct 2025 08:22:34 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68059326/2025oct08.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(12 de octubre: Día del Encuentro entre dos Culturas — República Dominicana)   «En 1508, cuando las autoridades [españolas] realizaron el primer censo de indios, apenas quedaban sesenta mil  indios de los cuatrocientos mil que había cuando [Cristóbal]...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(12 de octubre: Día del Encuentro entre dos Culturas — República Dominicana)   «En 1508, cuando las autoridades [españolas] realizaron el primer censo de indios, apenas quedaban sesenta mil  indios de los cuatrocientos mil que había cuando [Cristóbal] Colón pisó por  primera vez la isla [Española, hoy República Dominicana] —señala el reconocido  historiador dominicano Frank Moya Pons—.... Durante todo ese tiempo, los  españoles creyeron que la población indígena nunca se extinguiría, y la  manejaron como si fuera un recurso natural inagotable, como animales de caza de  los que se podía disponer a su antojo, y matar por placer para satisfacer sus  instintos más primitivos....   »En otro censo tomado en 1510 sólo se registraron treinta y tres mil quinientos veintitrés indios —continúa Moya  Pons—. Familias enteras desaparecían día tras día. Muchas se suicidaban en  masa, y en numerosos casos mataban a sus propios hijos. Aquellos que huían a  los montes morían de hambre y de frío en las montañas. Entretanto, los  españoles acentuaban las mudanzas de comunidades enteras para suplir con mano  de obra a las minas que perdían sus trabajadores de la noche a la mañana....   »En 1517 solamente quedaban once mil taínos vivos. En diciembre de 1518 se desató una epidemia de viruelas, la  primera en el Nuevo Mundo, que hizo morir más de ocho mil indios, quedando unos  dos mil quinientos sobrevivientes en toda la isla. La mayoría de estos últimos  indios también murió en los años siguientes, con excepción de unos quinientos  individuos que huyeron a las montañas en 1519 encabezados por el cacique  Enriquillo, un joven nitaíno educado por los frailes franciscanos en Santo  Domingo.   »Enriquillo y su grupo se mantuvieron alzados en las serranías del suroeste de la Española,  haciendo una guerra de guerrillas a los españoles hasta que convinieron en  firmar las paces en 1533 y fueron asentados en un lugar llamado Boyá después de  haber forzado a las autoridades a reconocerles su libertad y a dejarlos  tranquilos para siempre. Sin embargo, este tardío triunfo les sirvió de muy  poco, pues hacía mucho tiempo que los indios de la Española habían perdido su  capacidad para reproducirse, y poco tiempo después quedaron extinguidos para  siempre....   »[Así como preguntaron los] frailes dominicos... Pedro de Córdoba... Antonio Montesinos y... Bartolomé de las Casas  [a partir de 1511,] ... todavía [hoy debiéramos sentir la obligación de  preguntarnos nosotros]: ¿Es que no eran seres humanos? ¿Es que no tenían almas?  ¿Es que no eran también hijos de Dios?»1   No nos queda más que señalar lo mejor que pudiera resultar de esas increpantes  interrogaciones retóricas del historiador Moya Pons al final de su conferencia  titulada «El choque del descubrimiento del Nuevo Mundo»: ¡que sería eternamente  valioso si nos llevaran a cada uno a descubrir que, sin excepción alguna, a  todos los que recibimos a Jesucristo el Hijo de Dios y creemos en Él, nos  concede el privilegio de llegar a ser hijos de Dios y de disfrutar de una nueva  vida ahora y de un nuevo mundo incomparable por la eternidad!2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Frank Moya Pons, «El choque del descubrimiento», Revista Ciencia y Sociedad, Vol. XVII, Núm. 3, Julio-Septiembre 1992, pp. 230-33,238-39,241.                 2       Jn 1:12; 3:1-16; 10:10]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi esposa me repite que busque otra mujer»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-esposa-me-repite-que-busque-otra-mujer--68042651</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo veintiséis años, y mi esposa, treinta. Estos años  han sido difíciles debido a problemas económicos. A mí varias veces me ha  costado conseguir empleo porque aún no tengo una carrera universitaria, y eso  ha sido muy problemático en nuestra relación. Mi esposa es licenciada, por lo  que le ha sido más fácil obtener empleo y ha tenido muchas veces que hacerse  cargo de lo que me corresponde a mí.... Tenemos un hermoso bebé de tres  años....   »Ella no quiere estar conmigo por todo lo que ha pasado, y la entiendo. Sé que me odia porque ya me lo ha dicho  con sus palabras.... Ella me repite que busque otra mujer, que ella quiere  tener nuevas experiencias. Pero mientras estemos casados, para mí la única  mujer que debo mirar es a ella porque la sigo amando aunque ella no sienta lo  mismo por mí, y también porque temo a Dios.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Cuando usted dice que teme a Dios, creemos que se está refiriendo al debido respeto  que le tiene. Es decir, usted respeta a Dios y sus Diez Mandamientos, y jamás  quisiera quebrantar el mandamiento que nos advierte que no cometamos adulterio.   »Usted está optando por intentar salvar su matrimonio porque no quiere quebrantar el  mandamiento, pero también porque ama a su familia. Quiere que su bebé tenga la  ventaja y la seguridad de crecer en un hogar con padre y madre. Esa es una prioridad muy  importante.   »Ahora bien, la idea de que es necesario haber hecho una carrera universitaria para encontrar un empleo  estable es infundada. En todos los países la mayoría de la población no tiene  un título universitario y sin embargo esas personas logran encontrar empleos  que no lo requieren. Usted dice que varias  veces le ha costado conseguir empleo, dando a entender que ha tenido varios  empleos pero ninguno por mucho tiempo.   »¿Por qué dejó esos empleos que tenía? ¿Renunció, o lo despidieron? Nosotros conocemos a personas que con  frecuencia cambian de empleo, y usualmente se debe a que no han podido llevarse  bien con sus patrones, o no les gusta obedecer órdenes, o piensan que el  trabajo que están haciendo es demasiado insignificante para ellas. Si usted ha  renunciado a trabajos o ha sido despedido por cualesquiera de esas razones,  entonces podemos comprender por qué su esposa está frustrada con usted.   »Es muy bueno el respeto que siente hacia Dios y el deseo que tiene de obedecer los Diez Mandamientos, pero Dios  quiere que sepa que lo ama y desea lo mejor para usted y su familia. Él no es un Dios  distante que está esperando castigarlo por los pecados que usted ha cometido,  sino más bien un Dios cercano que lo ama más de lo que usted es capaz de  comprender. De hecho, Él lo ama a usted, y nos ama a nosotros, a tal grado que  estuvo dispuesto a sacrificar a su único Hijo para pagar el castigo por todos  nuestros pecados. Pídale directamente en oración que lo ayude y que le dé  sabiduría para saber cómo proceder.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 863. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct07</guid><pubDate>Tue, 07 Oct 2025 07:22:45 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68042651/2025oct07.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo veintiséis años, y mi esposa, treinta. 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Pero mientras estemos casados, para mí la única  mujer que debo mirar es a ella porque la sigo amando aunque ella no sienta lo  mismo por mí, y también porque temo a Dios.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Cuando usted dice que teme a Dios, creemos que se está refiriendo al debido respeto  que le tiene. Es decir, usted respeta a Dios y sus Diez Mandamientos, y jamás  quisiera quebrantar el mandamiento que nos advierte que no cometamos adulterio.   »Usted está optando por intentar salvar su matrimonio porque no quiere quebrantar el  mandamiento, pero también porque ama a su familia. Quiere que su bebé tenga la  ventaja y la seguridad de crecer en un hogar con padre y madre. Esa es una prioridad muy  importante.   »Ahora bien, la idea de que es necesario haber hecho una carrera universitaria para encontrar un empleo  estable es infundada. En todos los países la mayoría de la población no tiene  un título universitario y sin embargo esas personas logran encontrar empleos  que no lo requieren. Usted dice que varias  veces le ha costado conseguir empleo, dando a entender que ha tenido varios  empleos pero ninguno por mucho tiempo.   »¿Por qué dejó esos empleos que tenía? ¿Renunció, o lo despidieron? Nosotros conocemos a personas que con  frecuencia cambian de empleo, y usualmente se debe a que no han podido llevarse  bien con sus patrones, o no les gusta obedecer órdenes, o piensan que el  trabajo que están haciendo es demasiado insignificante para ellas. Si usted ha  renunciado a trabajos o ha sido despedido por cualesquiera de esas razones,  entonces podemos comprender por qué su esposa está frustrada con usted.   »Es muy bueno el respeto que siente hacia Dios y el deseo que tiene de obedecer los Diez Mandamientos, pero Dios  quiere que sepa que lo ama y desea lo mejor para usted y su familia. Él no es un Dios  distante que está esperando castigarlo por los pecados que usted ha cometido,  sino más bien un Dios cercano que lo ama más de lo que usted es capaz de  comprender. De hecho, Él lo ama a usted, y nos ama a nosotros, a tal grado que  estuvo dispuesto a sacrificar a su único Hijo para pagar el castigo por todos  nuestros pecados. Pídale directamente en oración que lo ayude y que le dé  sabiduría para saber cómo proceder.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 863. 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Gaudí  conocía a Alfonso desde su niñez, ya que Alfonso era hijo del abogado  Martí Trías, su vecino del Parque Güell.   «El obispo Grau fue mi consejero espiritual, además de mi amigo — escribe Gaudí—. Tenía un corazón de oro, y... en cualquier situación, por  difícil que fuera, podías confiar en él....   »[Cuando yo me encontraba trabajando en el palacio Güell, Grau me dijo:] “El palacio episcopal de Astorga  ha sido reducido a escombros.... Quiero construir un nuevo palacio cuanto  antes.... Una vez le oí [a usted] decir que para edificar el templo de la Sagrada  Familia se proponía seguir la tradición mediterránea.... Eso es justamente lo  que me propongo hacer....”   »Acepté el encargo... [y] meses más tarde le envié los planos.... [Pero los] expertos en arquitectura en  la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid... [consideraron]  que en el proyecto había muchos defectos.... Viajé a Astorga bastante enfadado...  [pero] a mi llegada... quedé sorprendido al descubrir sobre el terreno que mis  cálculos iniciales, llevados a cabo a través de fotografías, estaban  equivocados. No me costó reconocerlo, [así que] le dije que haría las  rectificaciones oportunas.   »Grau me miró complacido [y respondió:] “Compruebo que, además de tener gran talento, es usted humilde.  ¡Alabado sea Dios por ello! ... Con [la humildad] la vida se ve de otra  manera.... Lo contrario de la humildad no es la soberbia, como se piensa, sino  el empecinamiento. ¡Hay tantos tercos en este mundo! ...”   »[Yo] no estaba de acuerdo con la última parte de su reflexión —aclara Gaudí—.... Para mí, lo opuesto a la  humildad sí es la soberbia. Esta es siempre gratuita y no reporta satisfacción  alguna; cuando uno tiene la desgracia de creerse superior es que no lo es en  absoluto. Por el contrario, la obstinación, cualidad si no igual al menos  parecida a la de la terquedad, en múltiples ocasiones procura beneficios.   »Mi vida es un claro ejemplo de ello.... He luchado por ir más allá de lo permitido.... Todo eso  habría sido imposible sin obstinación. Te diré algo más: estoy convencido de  que sin ella no se puede crear. No enfrentarse a las cosas con obstinación  implica pereza, falta de carácter. Cuando uno sabe lo que quiere, se [llena de]  entusiasmo; en cambio, cuando duda, no encuentra nunca la hora de empezar.»1   Quiera Dios que aprendamos, tanto de Grau como de Gaudí, que si queremos alcanzar  metas grandes y maravillosas, más vale que seamos humildes, poniendo todo  nuestro empeño con obstinación pero sin que importen nuestros propios  intereses, pues la Biblia dice que «Dios se opone a los orgullosos, pero  brinda su ayuda a los humildes».2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Xavier Güell, Yo, Gaudí (Narrativa) (Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2019), pp. 135-46.                 2       Stg 4:6 (TLA); cf. Pr 3:34 (TLA) y Fil 2:3-11]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct06</guid><pubDate>Mon, 06 Oct 2025 07:21:59 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68027562/2025oct06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día del Arquitecto en España)   En la undécima carta de las veintiuna que conforman la biografía novelada que se  titula Yo, Gaudí —escrita por el productor musical  barcelonés Xavier Güell, tataranieto de Eusebio Güell, quien financió la  mayoría de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día del Arquitecto en España)   En la undécima carta de las veintiuna que conforman la biografía novelada que se  titula Yo, Gaudí —escrita por el productor musical  barcelonés Xavier Güell, tataranieto de Eusebio Güell, quien financió la  mayoría de los proyectos del famoso arquitecto catalán— Antoni Gaudí le escribe a su joven amigo Alfonso Trías acerca del obispo  Grau. Gaudí  conocía a Alfonso desde su niñez, ya que Alfonso era hijo del abogado  Martí Trías, su vecino del Parque Güell.   «El obispo Grau fue mi consejero espiritual, además de mi amigo — escribe Gaudí—. Tenía un corazón de oro, y... en cualquier situación, por  difícil que fuera, podías confiar en él....   »[Cuando yo me encontraba trabajando en el palacio Güell, Grau me dijo:] “El palacio episcopal de Astorga  ha sido reducido a escombros.... Quiero construir un nuevo palacio cuanto  antes.... Una vez le oí [a usted] decir que para edificar el templo de la Sagrada  Familia se proponía seguir la tradición mediterránea.... Eso es justamente lo  que me propongo hacer....”   »Acepté el encargo... [y] meses más tarde le envié los planos.... [Pero los] expertos en arquitectura en  la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid... [consideraron]  que en el proyecto había muchos defectos.... Viajé a Astorga bastante enfadado...  [pero] a mi llegada... quedé sorprendido al descubrir sobre el terreno que mis  cálculos iniciales, llevados a cabo a través de fotografías, estaban  equivocados. No me costó reconocerlo, [así que] le dije que haría las  rectificaciones oportunas.   »Grau me miró complacido [y respondió:] “Compruebo que, además de tener gran talento, es usted humilde.  ¡Alabado sea Dios por ello! ... Con [la humildad] la vida se ve de otra  manera.... Lo contrario de la humildad no es la soberbia, como se piensa, sino  el empecinamiento. ¡Hay tantos tercos en este mundo! ...”   »[Yo] no estaba de acuerdo con la última parte de su reflexión —aclara Gaudí—.... Para mí, lo opuesto a la  humildad sí es la soberbia. Esta es siempre gratuita y no reporta satisfacción  alguna; cuando uno tiene la desgracia de creerse superior es que no lo es en  absoluto. Por el contrario, la obstinación, cualidad si no igual al menos  parecida a la de la terquedad, en múltiples ocasiones procura beneficios.   »Mi vida es un claro ejemplo de ello.... He luchado por ir más allá de lo permitido.... Todo eso  habría sido imposible sin obstinación. Te diré algo más: estoy convencido de  que sin ella no se puede crear. No enfrentarse a las cosas con obstinación  implica pereza, falta de carácter. Cuando uno sabe lo que quiere, se [llena de]  entusiasmo; en cambio, cuando duda, no encuentra nunca la hora de empezar.»1   Quiera Dios que aprendamos, tanto de Grau como de Gaudí, que si queremos alcanzar  metas grandes y maravillosas, más vale que seamos humildes, poniendo todo  nuestro empeño con obstinación pero sin que importen nuestros propios  intereses, pues la Biblia dice que «Dios se opone a los orgullosos, pero  brinda su ayuda a los humildes».2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Xavier Güell, Yo, Gaudí (Narrativa) (Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2019), pp. 135-46.                 2       Stg 4:6 (TLA); cf. 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Dice que me quiere, pero no puede [demostrármelo]  porque su corazón no se lo permite. A mí me duele verla así, y ruego a Dios  todos los días por ella.   »El único medio por el que nos comunicamos es WhatsApp. Hoy ya no me permite verla. Yo la amo. ¡Me duele verla sufrir, y no sé qué hacer!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »El tener compasión de los demás y mostrar empatía por ellos es una virtud admirable. La compasión y la empatía  siempre son cualidades positivas.   »Sin embargo, aunque usted hace bien al tener compasión, corre peligro al creer que  es quien puede rescatar a esta mujer de su situación actual y lograr que deje  de sufrir. Es cierto que una amistosa relación afectiva con usted la ayudará a  comprender que no todos los hombres son como los que la hicieron sufrir  antes.... Pero no es aconsejable que usted considere tener un noviazgo con  ella. No está lista, y tal vez no lo esté por algunos años.   »Usted ha conocido a esta mujer sólo por cuatro meses, y ahora se está comunicando con ella únicamente por  mensajes de texto, sin la posibilidad de verla ni de hablar con ella en  persona. Por eso, lo más probable es que el decir que la ama significa que usted  quiere rescatarla y lograr que ella deje de sufrir. Sin embargo, no significa  que usted la conoce lo bastante bien como para haber descubierto cuáles son las  cualidades del carácter, los valores, las prioridades ni las creencias de ella.   »Comprendo por qué se siente desesperado por ayudar a esta mujer. Yo he sentido lo mismo  muchas veces al ser confrontada con personas que están sufriendo. Y al igual  que las personas en todas partes que tienen un buen corazón, me encantaría  poder ponerle fin a todo el sufrimiento en el mundo. Dios también quisiera, y  Él sí podría lograrlo. Pero como Él es sabio y bondadoso, sabe que con  frecuencia lo que más nos conviene es afrontar las consecuencias naturales de  nuestra conducta pasada. Si Dios eliminara esas consecuencias naturales, no  dejaríamos de cometer los mismos errores vez tras vez, hiriendo a muchas otras  personas en el proceso.   »Esta mujer no hizo nada para causar la trágica muerte del padre de ella, así que  obviamente no fue una consecuencia natural que ella sufriera esa pérdida. Pero  es posible que ella haya tomado decisiones que le acarrearon los otros  problemas que está afrontando, y usted debe permitir que los resuelva sin  presionarla de manera alguna.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo  puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice:  «Casos», y luego buscar el Caso 743. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct04</guid><pubDate>Sat, 04 Oct 2025 08:22:39 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/68009270/2025oct04.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace cuatro meses conocí a una mujer de veintisiete años, y me gusta...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace cuatro meses conocí a una mujer de veintisiete años, y me gusta mucho. Ella ha sufrido demasiado. Mataron a su papá, y tuvo noviazgos que  destrozaron más su corazón. Ella dice que tiene el corazón lleno de amargura y  enojo, un corazón duro. Dice que me quiere, pero no puede [demostrármelo]  porque su corazón no se lo permite. A mí me duele verla así, y ruego a Dios  todos los días por ella.   »El único medio por el que nos comunicamos es WhatsApp. Hoy ya no me permite verla. Yo la amo. ¡Me duele verla sufrir, y no sé qué hacer!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »El tener compasión de los demás y mostrar empatía por ellos es una virtud admirable. La compasión y la empatía  siempre son cualidades positivas.   »Sin embargo, aunque usted hace bien al tener compasión, corre peligro al creer que  es quien puede rescatar a esta mujer de su situación actual y lograr que deje  de sufrir. Es cierto que una amistosa relación afectiva con usted la ayudará a  comprender que no todos los hombres son como los que la hicieron sufrir  antes.... Pero no es aconsejable que usted considere tener un noviazgo con  ella. No está lista, y tal vez no lo esté por algunos años.   »Usted ha conocido a esta mujer sólo por cuatro meses, y ahora se está comunicando con ella únicamente por  mensajes de texto, sin la posibilidad de verla ni de hablar con ella en  persona. Por eso, lo más probable es que el decir que la ama significa que usted  quiere rescatarla y lograr que ella deje de sufrir. Sin embargo, no significa  que usted la conoce lo bastante bien como para haber descubierto cuáles son las  cualidades del carácter, los valores, las prioridades ni las creencias de ella.   »Comprendo por qué se siente desesperado por ayudar a esta mujer. Yo he sentido lo mismo  muchas veces al ser confrontada con personas que están sufriendo. Y al igual  que las personas en todas partes que tienen un buen corazón, me encantaría  poder ponerle fin a todo el sufrimiento en el mundo. Dios también quisiera, y  Él sí podría lograrlo. Pero como Él es sabio y bondadoso, sabe que con  frecuencia lo que más nos conviene es afrontar las consecuencias naturales de  nuestra conducta pasada. Si Dios eliminara esas consecuencias naturales, no  dejaríamos de cometer los mismos errores vez tras vez, hiriendo a muchas otras  personas en el proceso.   »Esta mujer no hizo nada para causar la trágica muerte del padre de ella, así que  obviamente no fue una consecuencia natural que ella sufriera esa pérdida. Pero  es posible que ella haya tomado decisiones que le acarrearon los otros  problemas que está afrontando, y usted debe permitir que los resuelva sin  presionarla de manera alguna.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo  puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice:  «Casos», y luego buscar el Caso 743. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿De quién es este muerto?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/de-quien-es-este-muerto--67996412</link><description><![CDATA[La encomienda sólo decía «La Oroya», así que la terminal de autobuses de Huancayo,  Perú, remitió la caja a esa localidad. Era una caja de cartón, bien envuelta.  Pero como permaneció dos días en La Oroya sin que nadie la reclamara, la  devolvieron a Huancayo.   Tampoco la reclamó nadie en Huancayo, así que, como olía mal, dieron aviso a la  policía. Cuando por fin abrieron la caja, descubrieron que adentro estaba el  cadáver descompuesto de un joven, muerto de un balazo en el rostro. Luego de  considerar las opciones, decidieron publicar el siguiente aviso: «Encomienda  con un muerto adentro se halla en la estación de policía. Quien se crea con  derecho a ella, puede venir a reclamarla.»   He aquí uno de esos muertos pobres e ignorados que permanecerán en el anonimato,  quizá para siempre, hasta que en el día final se aclaren todas las cosas. Sólo  podía deducirse que aquel joven desconocido había sido asesinado, envuelto en  una frazada y colocado de cuclillas en una caja de cartón, y que lo habían  despachado a La Oroya porque tal vez era de esa localidad.   ¿Quién lo mató? ¿Quién envolvió su cuerpo en el paquete? ¿Quién lo despachó en  Huancayo? ¿Quiénes eran su padre y su madre? ¿Tenía amigos, esposa, novia? Nada  de esto llegó a saberse. Sólo se sabía que estaba muerto, y que tendría que ser  enterrado en alguna tumba de misericordia.   Hay personas que pasan toda la vida solas, ignoradas, abandonadas, tristes, como si  no tuvieran nombre ni destino que no fuera trágico. Forman parte de una gran  compañía de seres humanos casi invisibles —entre ellos hombres, mujeres y niños— pobres, ignorantes, desvalidos, indefensos. Sufren viviendo porque  viven sufriendo física, social y emocionalmente, y mueren en el misterio del  anonimato.   ¿Habrá alguien que tenga compasión de ellos? Sí, lo hay. Se trata de Jesucristo, el  Hijo de Dios. Nadie los comprende como Él. Fue precisamente para identificarse  con ellos que se hizo hombre y nació de la forma más humilde posible, en un  pesebre, y murió de la forma más humillante posible, colgado semidesnudo en una  cruz. Sintiéndose abandonado tanto por su Padre como por sus mejores amigos,  dio su vida por todo el que alguna vez habría de sentirse abandonado.   Uno de esos amigos, Mateo, escribió en su biografía acerca de Cristo: «Jesús  recorría todos los pueblos y aldeas... sanando toda enfermedad y toda dolencia.  Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y  desamparadas, como ovejas sin pastor.»1 En el capítulo anterior  Jesús se había identificado con esas multitudes desatendidas como Hijo del  hombre: «Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos —había declarado—, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza.»2   De ahí que posteriormente nos hiciera la invitación a todos, y en particular a los que difícilmente soportan  la vida que llevan: «Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados,  y yo les daré descanso.... Aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de  corazón, y encontrarán descanso para su alma.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 9:36                 2       Mt 8:20                 3       Mt 11:28-29]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct03</guid><pubDate>Fri, 03 Oct 2025 07:22:42 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67996412/2025oct03.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>La encomienda sólo decía «La Oroya», así que la terminal de autobuses de Huancayo,  Perú, remitió la caja a esa localidad. Era una caja de cartón, bien envuelta.  Pero como permaneció dos días en La Oroya sin que nadie la reclamara, la  devolvieron a...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[La encomienda sólo decía «La Oroya», así que la terminal de autobuses de Huancayo,  Perú, remitió la caja a esa localidad. Era una caja de cartón, bien envuelta.  Pero como permaneció dos días en La Oroya sin que nadie la reclamara, la  devolvieron a Huancayo.   Tampoco la reclamó nadie en Huancayo, así que, como olía mal, dieron aviso a la  policía. Cuando por fin abrieron la caja, descubrieron que adentro estaba el  cadáver descompuesto de un joven, muerto de un balazo en el rostro. Luego de  considerar las opciones, decidieron publicar el siguiente aviso: «Encomienda  con un muerto adentro se halla en la estación de policía. Quien se crea con  derecho a ella, puede venir a reclamarla.»   He aquí uno de esos muertos pobres e ignorados que permanecerán en el anonimato,  quizá para siempre, hasta que en el día final se aclaren todas las cosas. Sólo  podía deducirse que aquel joven desconocido había sido asesinado, envuelto en  una frazada y colocado de cuclillas en una caja de cartón, y que lo habían  despachado a La Oroya porque tal vez era de esa localidad.   ¿Quién lo mató? ¿Quién envolvió su cuerpo en el paquete? ¿Quién lo despachó en  Huancayo? ¿Quiénes eran su padre y su madre? ¿Tenía amigos, esposa, novia? Nada  de esto llegó a saberse. Sólo se sabía que estaba muerto, y que tendría que ser  enterrado en alguna tumba de misericordia.   Hay personas que pasan toda la vida solas, ignoradas, abandonadas, tristes, como si  no tuvieran nombre ni destino que no fuera trágico. Forman parte de una gran  compañía de seres humanos casi invisibles —entre ellos hombres, mujeres y niños— pobres, ignorantes, desvalidos, indefensos. Sufren viviendo porque  viven sufriendo física, social y emocionalmente, y mueren en el misterio del  anonimato.   ¿Habrá alguien que tenga compasión de ellos? Sí, lo hay. Se trata de Jesucristo, el  Hijo de Dios. Nadie los comprende como Él. Fue precisamente para identificarse  con ellos que se hizo hombre y nació de la forma más humilde posible, en un  pesebre, y murió de la forma más humillante posible, colgado semidesnudo en una  cruz. Sintiéndose abandonado tanto por su Padre como por sus mejores amigos,  dio su vida por todo el que alguna vez habría de sentirse abandonado.   Uno de esos amigos, Mateo, escribió en su biografía acerca de Cristo: «Jesús  recorría todos los pueblos y aldeas... sanando toda enfermedad y toda dolencia.  Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y  desamparadas, como ovejas sin pastor.»1 En el capítulo anterior  Jesús se había identificado con esas multitudes desatendidas como Hijo del  hombre: «Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos —había declarado—, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza.»2   De ahí que posteriormente nos hiciera la invitación a todos, y en particular a los que difícilmente soportan  la vida que llevan: «Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados,  y yo les daré descanso.... Aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de  corazón, y encontrarán descanso para su alma.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 9:36                 2       Mt 8:20                 3       Mt 11:28-29]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi esposo me dice gorda, fea»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-esposo-me-dice-gorda-fea--67982328</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo dieciocho años de casada. Lo que motivó el matrimonio fue un embarazo. Yo tenía veinticinco años.   »Durante los primeros cuatro años, mi marido salía de fiesta los fines de semana y llegaba tarde y con tragos de más. Él ha sido muy  irresponsable en lo económico. Es una persona grosera. Me trata con malas  palabras y me dice gorda, fea.... Siento que estoy llevando una carga y que ya  no lo quiero.   »Estoy buscando a Dios y visitando una iglesia cristiana, pero mi esposo no quiere asistir. Espero un  consejo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Sentimos mucho que su esposo la haya tratado de tal manera que usted sienta que está llevando una carga pesada. Los insultos de él la han debilitado,  haciendo que esa carga sea aún más pesada. Así que no es de extrañarse que  usted ya no sienta el amor que tuvo por él.   »La razón que usted aduce para haberse casado con su esposo da a entender que no lo  habría elegido a él si no hubiera quedado embarazada. Lamentablemente, eso es  lo que suele ocurrir cuando se concibe a un bebé antes de que la pareja se  case. El embarazo da como resultado un matrimonio que no está basado en amor y  respeto mutuos. Por supuesto, esa es una opción muchísimo mejor que la de matar  al bebé mediante el aborto, pero un matrimonio desigual conduce, por lo  general, a décadas de infelicidad. A eso se debe que aboguemos con firmeza por  abstenerse de la intimidad sexual hasta después de la boda.   »Como obviamente no puede volver atrás y cambiar lo sucedido ni las decisiones que  tomó, es hora de que piense en lo que más les conviene a su hijo y a usted.   »Nosotros no sólo creemos que el asistir a una iglesia cristiana, tal como ha estado haciendo, es un paso  positivo, sino también le recomendamos que asista a clases especiales sólo para  mujeres, así como a los grupos pequeños de estudio bíblico. Sin embargo, tenga  presente que no todo el que asiste a una iglesia cristiana es un seguidor de  Cristo, y que no todo seguidor de Cristo ha estudiado la Biblia lo suficiente  como para darle buenos consejos....   »Si usted es seguidora de Cristo y comienza a obedecer sus enseñanzas, puede pedirle  sabiduría en cuanto a cómo obtener ayuda para su matrimonio, y pedirle que le  dé discernimiento, que es la capacidad de percibir si una persona es lo que  parece ser. Él puede ayudarle a encontrar recursos disponibles donde usted  vive, pero también le recomendamos que busque consejería profesional.   »Además, como seguidora de Cristo, cuando comience a poner en práctica las enseñanzas de  Él, usted se convierte en una nueva persona. Cuanto más su esposo la vea como  esa nueva persona, más se interesará en conocer lo que ha producido ese cambio  en su vida.»1   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 862. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       2Co 5:17; 1Co 7:12-16; 1P 2:12]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct02</guid><pubDate>Thu, 02 Oct 2025 07:22:08 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67982328/2025oct02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo dieciocho años de casada. Lo que motivó el matrimonio fue un...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo dieciocho años de casada. Lo que motivó el matrimonio fue un embarazo. Yo tenía veinticinco años.   »Durante los primeros cuatro años, mi marido salía de fiesta los fines de semana y llegaba tarde y con tragos de más. Él ha sido muy  irresponsable en lo económico. Es una persona grosera. Me trata con malas  palabras y me dice gorda, fea.... Siento que estoy llevando una carga y que ya  no lo quiero.   »Estoy buscando a Dios y visitando una iglesia cristiana, pero mi esposo no quiere asistir. Espero un  consejo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Sentimos mucho que su esposo la haya tratado de tal manera que usted sienta que está llevando una carga pesada. Los insultos de él la han debilitado,  haciendo que esa carga sea aún más pesada. Así que no es de extrañarse que  usted ya no sienta el amor que tuvo por él.   »La razón que usted aduce para haberse casado con su esposo da a entender que no lo  habría elegido a él si no hubiera quedado embarazada. Lamentablemente, eso es  lo que suele ocurrir cuando se concibe a un bebé antes de que la pareja se  case. El embarazo da como resultado un matrimonio que no está basado en amor y  respeto mutuos. Por supuesto, esa es una opción muchísimo mejor que la de matar  al bebé mediante el aborto, pero un matrimonio desigual conduce, por lo  general, a décadas de infelicidad. A eso se debe que aboguemos con firmeza por  abstenerse de la intimidad sexual hasta después de la boda.   »Como obviamente no puede volver atrás y cambiar lo sucedido ni las decisiones que  tomó, es hora de que piense en lo que más les conviene a su hijo y a usted.   »Nosotros no sólo creemos que el asistir a una iglesia cristiana, tal como ha estado haciendo, es un paso  positivo, sino también le recomendamos que asista a clases especiales sólo para  mujeres, así como a los grupos pequeños de estudio bíblico. Sin embargo, tenga  presente que no todo el que asiste a una iglesia cristiana es un seguidor de  Cristo, y que no todo seguidor de Cristo ha estudiado la Biblia lo suficiente  como para darle buenos consejos....   »Si usted es seguidora de Cristo y comienza a obedecer sus enseñanzas, puede pedirle  sabiduría en cuanto a cómo obtener ayuda para su matrimonio, y pedirle que le  dé discernimiento, que es la capacidad de percibir si una persona es lo que  parece ser. Él puede ayudarle a encontrar recursos disponibles donde usted  vive, pero también le recomendamos que busque consejería profesional.   »Además, como seguidora de Cristo, cuando comience a poner en práctica las enseñanzas de  Él, usted se convierte en una nueva persona. Cuanto más su esposo la vea como  esa nueva persona, más se interesará en conocer lo que ha producido ese cambio  en su vida.»1   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 862. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       2Co 5:17; 1Co 7:12-16; 1P 2:12]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Dios quería juntarlos</title><link>https://www.spreaker.com/episode/dios-queria-juntarlos--67964346</link><description><![CDATA[(Día Internacional de las Personas de Edad)   «Fue a la vuelta de la esquina de aquella calle, que ni él ni ella habían recorrido nunca con frecuencia en pasados tiempos; menos aún  en los últimos años.... Se encontraron de pronto frente a frente, y se vieron y  se detuvieron, a la par, de golpe; y se miraron.... Se vieron sonriéndose el  uno al otro con una sonrisa que se dilataba y demoraba sin que ellos lo  pensaran.   »—¡María!...   »—¡Joaquín!...   »Y se miraron un momento —un siglo— tal como no creyeron nunca verse. Eso ha hecho el tiempo con nosotros. El paño amarillento  de sol, de mal dormir, de mal comer, y de los amaneceres sin esperanza, tuyo,  María. El rostro como empequeñecido y con tajos en las mejillas, tuyo, Joaquín.  Unos tajos que estuvieron siempre ahí como golpes de gubia, pero que ahora lo  parecían de veras. Las ropas raídas y las uñas gastadas de animal que escarba  para comer, de ella. Los hombros encorvados, las arrugas plisándole, aviejándole,  los párpados, en las comisuras, de él....   »Luego vendrían las preguntas, y la imagen presente se iría diluyendo en una creciente lejanía, de días desperdiciados....   »—¿Te casaste?   »—No; ¿y tú?   »—Tampoco.   »Pausa.   »—¿Trabajas?   »—Sí... Soy sereno en los sótanos de un almacén. Entro a las diez de la noche; a las seis de la mañana dejo mi turno. Recién apagué mi  farol. ¿Y tú?   »—Trabajo por horas en varias casas. No me falta trabajo, no creas. Y me tratan bien siempre. Casi siempre....   »—¿Dónde vas?...   »—Al mercado. Me desvié un poco de mi camino, esta mañana. Me cansé de ir siempre por el mismo. Se me ocurrió cambiar, hoy; Y ya  ves. Dios quería juntarnos.   »—Sí. Dios seguramente.   »—¡Tengo tantas cosas de que hablarte!   »—Y yo. Ahora iba a la pensión a desayunar y dormir; pero puedo dejar de ir. Hablar. Hablar contigo. Hablarnos.   »—Pero yo no puedo. Voy al mercado. Tengo que volver a la casa pronto —con pánico—. No puedo tardar. Tengo que estar a punto en la  cocina....   »—Nos vemos luego, entonces.   »—¿Dónde?...   »—Donde tú digas.   »—La plaza aquella, ¿ves? Seis cuadras de aquí. Llevo a los niños a pasear por la tarde. Entonces sí, tengo tiempo. Tendremos tiempo.   »—Estaré allí.   »Pero no se movían....   »Fue ella quien tuvo que romper el encanto:   »—Hasta luego.   »Le sonrió y echó a andar... canasta al brazo, volviéndose a veces. El quedó aún en  el sitio, viéndola irse. Hasta que dobló la esquina tras volverse una vez más y  dirigirle un saludo que él respondió apenas porque le sonreía, y sonriendo  siguió, sin pensar que ella ya no podía ver su sonrisa.   »Ahora él también echó a andar. Con los pies aligerados, con todo el cuerpo aligerado:  no sabía cómo; pero le costaba menos caminar.... Es verdad lo que decía la  vieja. Dios aprieta, pero no ahoga. Algún día nos sonríe la felicidad.   »... María.»1   Con este cuento titulado «El nombre de María», la escritora hispano-paraguaya Josefina Plá nos hace vivir la experiencia del afortunado reencuentro de dos seres sencillos que, a pesar de haber sido  maltratados por los años, era como si se hubieran conservado el uno para la otra, la  una para el otro, toda la vida, sin saberlo. Y Dios sí quería juntarlos. «Sí. Dios seguramente.» Porque el Padre  celestial desea dar cosas buenas a sus hijos aún más que los que somos padres  deseamos dárselas a los nuestros.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Josefina Plá, Cuentos completos, Ed. Miguel Ángel Fernández (Editorial El Lector, 1996), pp. 421-23.                 2       Mt 7:11]]></description><guid isPermaLink="false">2025oct01</guid><pubDate>Wed, 01 Oct 2025 08:22:41 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67964346/2025oct01.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Internacional de las Personas de Edad)   «Fue a la vuelta de la esquina de aquella calle, que ni él ni ella habían recorrido nunca con frecuencia en pasados tiempos; menos aún  en los últimos años.... Se encontraron de pronto frente a frente, y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Internacional de las Personas de Edad)   «Fue a la vuelta de la esquina de aquella calle, que ni él ni ella habían recorrido nunca con frecuencia en pasados tiempos; menos aún  en los últimos años.... Se encontraron de pronto frente a frente, y se vieron y  se detuvieron, a la par, de golpe; y se miraron.... Se vieron sonriéndose el  uno al otro con una sonrisa que se dilataba y demoraba sin que ellos lo  pensaran.   »—¡María!...   »—¡Joaquín!...   »Y se miraron un momento —un siglo— tal como no creyeron nunca verse. Eso ha hecho el tiempo con nosotros. El paño amarillento  de sol, de mal dormir, de mal comer, y de los amaneceres sin esperanza, tuyo,  María. El rostro como empequeñecido y con tajos en las mejillas, tuyo, Joaquín.  Unos tajos que estuvieron siempre ahí como golpes de gubia, pero que ahora lo  parecían de veras. Las ropas raídas y las uñas gastadas de animal que escarba  para comer, de ella. Los hombros encorvados, las arrugas plisándole, aviejándole,  los párpados, en las comisuras, de él....   »Luego vendrían las preguntas, y la imagen presente se iría diluyendo en una creciente lejanía, de días desperdiciados....   »—¿Te casaste?   »—No; ¿y tú?   »—Tampoco.   »Pausa.   »—¿Trabajas?   »—Sí... Soy sereno en los sótanos de un almacén. Entro a las diez de la noche; a las seis de la mañana dejo mi turno. Recién apagué mi  farol. ¿Y tú?   »—Trabajo por horas en varias casas. No me falta trabajo, no creas. Y me tratan bien siempre. Casi siempre....   »—¿Dónde vas?...   »—Al mercado. Me desvié un poco de mi camino, esta mañana. Me cansé de ir siempre por el mismo. Se me ocurrió cambiar, hoy; Y ya  ves. Dios quería juntarnos.   »—Sí. Dios seguramente.   »—¡Tengo tantas cosas de que hablarte!   »—Y yo. Ahora iba a la pensión a desayunar y dormir; pero puedo dejar de ir. Hablar. Hablar contigo. Hablarnos.   »—Pero yo no puedo. Voy al mercado. Tengo que volver a la casa pronto —con pánico—. No puedo tardar. Tengo que estar a punto en la  cocina....   »—Nos vemos luego, entonces.   »—¿Dónde?...   »—Donde tú digas.   »—La plaza aquella, ¿ves? Seis cuadras de aquí. Llevo a los niños a pasear por la tarde. Entonces sí, tengo tiempo. Tendremos tiempo.   »—Estaré allí.   »Pero no se movían....   »Fue ella quien tuvo que romper el encanto:   »—Hasta luego.   »Le sonrió y echó a andar... canasta al brazo, volviéndose a veces. El quedó aún en  el sitio, viéndola irse. Hasta que dobló la esquina tras volverse una vez más y  dirigirle un saludo que él respondió apenas porque le sonreía, y sonriendo  siguió, sin pensar que ella ya no podía ver su sonrisa.   »Ahora él también echó a andar. Con los pies aligerados, con todo el cuerpo aligerado:  no sabía cómo; pero le costaba menos caminar.... Es verdad lo que decía la  vieja. Dios aprieta, pero no ahoga. Algún día nos sonríe la felicidad.   »... María.»1   Con este cuento titulado «El nombre de María», la escritora hispano-paraguaya Josefina Plá nos hace vivir la experiencia del afortunado reencuentro de dos seres sencillos que, a pesar de haber sido  maltratados por los años, era como si se hubieran conservado el uno para la otra, la  una para el otro, toda la vida, sin saberlo. Y Dios sí quería juntarlos. «Sí. Dios seguramente.» Porque el Padre  celestial desea dar cosas buenas a sus hijos aún más que los que somos padres  deseamos dárselas a los nuestros.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Josefina Plá, Cuentos completos, Ed. Miguel Ángel Fernández (Editorial El Lector, 1996), pp. 421-23.                 2       Mt 7:11]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿Morir o seguir viviendo?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/morir-o-seguir-viviendo--67948258</link><description><![CDATA[(Víspera del Día Internacional de las Personas de Edad)   «Hace poco... se me ocurrió que me tenía que casar con un viejo —escribe Hebe Uhart  en su relato titulado «Un posible marido viejo»—. Fue por unos días no más. Yo  me imaginaba un viejo redondo, sólido, de más de sesenta años, no un hombre  medio viejo. El viejo tendría lo que se llama experiencia de la vida, y yo  haría lo que se me antojara. Él me querría, me protegería, me acompañaría  cuando yo lo precisara, y se iría enseguida cuando viera que importunaba.   »Y en los momentos en que no supiera qué hacer, recurriría a la experiencia del  viejo para que me distrajera, para que inventara en qué pasar el tiempo... Es  decir, en la experiencia de la vida nunca creí demasiado; más bien, esperaba  del viejo la falta de ansiedad y eficacia. No se me ocurría ni por un momento  que yo podría ser malísima con él y rencorosa, tan mala como para hacerlo  enfermar o morir; o que el viejo fuera maniático, y yo tuviera que decirle  siempre qué hora era o si hacía buen o mal tiempo.   »Ya casi me había olvidado de todo eso cuando una tarde, en un bar, nos  encontrábamos un grupo de gente conocida.... Apareció entonces un viejo de unos  sesenta años....   »... Noté que... se encontraba lúcido, lo cual era conveniente....   »Empezamos a hablar del mundo y de la vida....   »... El viejo empezó a contarme la muerte de su padre, que, según yo imaginaba,  debía haber sucedido como cuarenta años atrás, pero había sucedido hacía sólo  dos años, y él me dijo:   »—No te imaginás cómo me quebrantó, che.   »Yo pensé: “El padre debía de tener noventa y ocho años”. Y me contó cómo le quería  prolongar la vida a toda costa. Me contó que el padre se quería morir porque  sufría mucho, y él le prolongaba la vida con inyecciones, con consejos, etc. Y  el padre le decía:   »—Dejame morir, por favor.»1   ¡Qué transparencia la que muestra la escritora argentina Hebe Uhart, con la que tantos podemos identificarnos! ¡Y qué difícil es aceptar  la muerte de un ser querido, incluso cuando éste ha vivido largos años y ha  llegado la hora de su partida de este mundo! Pero tanto o más difícil aún es  aceptar que la vida se prolongue cuando se está sufriendo y la muerte  representa el alivio anhelado. Gracias a Dios, lo que puede ayudarnos a aceptar  la muerte o la prolongación de la vida es la relación que hemos cultivado con  su Hijo Jesucristo, tal como se valió de ella el apóstol Pablo. Al escribirles  a los filipenses sobre el tema, San Pablo les dijo: «Para mí el vivir es Cristo  y el morir es ganancia.... Me siento presionado por dos posibilidades: deseo  partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor, pero por el bien de ustedes  es preferible que yo permanezca en este mundo.»2   Quiera Dios que, al igual que el sufrido apóstol, cuando a nosotros nos llegue la hora, podamos decir lo mismo  que él le escribió a Timoteo, su «hijo en la fe»3: «El tiempo de mi  partida ha llegado. He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he  mantenido en la fe. Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor,  el juez justo, me otorgará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los  que con amor hayan esperado su venida.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Hebe Uhart, «Un posible marido viejo», Relatos reunidos (Buenos Aires: Alfaguara, 2010), pp. 179-81.                 2       Fil 1:21,23-24                 3       1Ti 1:2                 4       2Ti 4:6b-8]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep30</guid><pubDate>Tue, 30 Sep 2025 07:22:24 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67948258/2025sep30.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Día Internacional de las Personas de Edad)   «Hace poco... se me ocurrió que me tenía que casar con un viejo —escribe Hebe Uhart  en su relato titulado «Un posible marido viejo»—. 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No se me ocurría ni por un momento  que yo podría ser malísima con él y rencorosa, tan mala como para hacerlo  enfermar o morir; o que el viejo fuera maniático, y yo tuviera que decirle  siempre qué hora era o si hacía buen o mal tiempo.   »Ya casi me había olvidado de todo eso cuando una tarde, en un bar, nos  encontrábamos un grupo de gente conocida.... Apareció entonces un viejo de unos  sesenta años....   »... Noté que... se encontraba lúcido, lo cual era conveniente....   »Empezamos a hablar del mundo y de la vida....   »... El viejo empezó a contarme la muerte de su padre, que, según yo imaginaba,  debía haber sucedido como cuarenta años atrás, pero había sucedido hacía sólo  dos años, y él me dijo:   »—No te imaginás cómo me quebrantó, che.   »Yo pensé: “El padre debía de tener noventa y ocho años”. Y me contó cómo le quería  prolongar la vida a toda costa. Me contó que el padre se quería morir porque  sufría mucho, y él le prolongaba la vida con inyecciones, con consejos, etc. Y  el padre le decía:   »—Dejame morir, por favor.»1   ¡Qué transparencia la que muestra la escritora argentina Hebe Uhart, con la que tantos podemos identificarnos! ¡Y qué difícil es aceptar  la muerte de un ser querido, incluso cuando éste ha vivido largos años y ha  llegado la hora de su partida de este mundo! Pero tanto o más difícil aún es  aceptar que la vida se prolongue cuando se está sufriendo y la muerte  representa el alivio anhelado. Gracias a Dios, lo que puede ayudarnos a aceptar  la muerte o la prolongación de la vida es la relación que hemos cultivado con  su Hijo Jesucristo, tal como se valió de ella el apóstol Pablo. Al escribirles  a los filipenses sobre el tema, San Pablo les dijo: «Para mí el vivir es Cristo  y el morir es ganancia.... Me siento presionado por dos posibilidades: deseo  partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor, pero por el bien de ustedes  es preferible que yo permanezca en este mundo.»2   Quiera Dios que, al igual que el sufrido apóstol, cuando a nosotros nos llegue la hora, podamos decir lo mismo  que él le escribió a Timoteo, su «hijo en la fe»3: «El tiempo de mi  partida ha llegado. He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he  mantenido en la fe. 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Dentro de  la casa el ambiente era grato. Había habido una rica cena, con diez personas  alrededor de la mesa familiar. Habían disfrutado juntos de un buen programa de  televisión, y ya era hora de ir a la cama. Así que todos —padre, madre y ocho  hijos, entre los once y los veinticinco años de edad— se retiraron a dormir.   Encendieron el calentador de gas, apagaron las luces, se arrebujaron entre sus cobijas, y  se durmieron. Hasta ahí, todo fue normal. Pero jamás volvieron a despertarse.  El gas del calentador, asesino silencioso, dio cuenta de los diez durmientes.  La familia entera pasó de un sueño al otro, sin sentir nada.   Muchos son los casos registrados de personas que mueren por el gas de los  calentadores. Este caso en el Canadá es impresionante por tratarse de una  familia entera, una familia seguramente amorosa y unida porque todos vivían  juntos, incluso los hijos mayores de dieciocho años. Pero el gas se los llevó a  todos sin darles tiempo de reaccionar o defenderse.   La característica más ominosa que tienen estos gases, especialmente el monóxido de  carbono, es que primero producen un adormecimiento agradable, una sensación  placentera de tranquilidad, de serenidad, de paz. Pero luego que adormecen a  sus víctimas, las matan sin piedad.   Por esa característica del tal llamado asesino silencioso, al gas letal lo podemos  comparar con el espíritu del mal que reina en este mundo. Es el espíritu que  comienza adormeciendo la conciencia. Produce una sensación de bienestar, de  calma. Da la impresión de que todo está bien, que la vida es buena y hay que  disfrutarla. Y las víctimas se adormecen. Su conciencia entra en un estupor  donde ya no reacciona con nada, y cuando la víctima se da cuenta, ya está  atrapada.   Así es como toma auge el mal uso de las drogas, la inmoralidad sexual, la irreverencia, el  materialismo y el descreimiento. Estos gases mortales se han infiltrado en la  sociedad occidental y la tienen ya en sus garras.   Podríamos decir: ¿Qué importa? Lo que importa es que, sin saber por qué, sufrimos  consecuencias desastrosas que poco a poco destruyen nuestra vida.   Pero todavía hay tiempo para reaccionar. El único remedio contra el gas letal es el  aire puro, el oxígeno vital y renovador. Así mismo, el único remedio contra el  adormecimiento espiritual es el Espíritu de Jesucristo. Abramos nuestro corazón  a Cristo. Su doctrina es nuestra salvación, y su persona, nuestro Salvador. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep29</guid><pubDate>Mon, 29 Sep 2025 08:23:23 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67936995/2025sep29.mp3" length="7777415" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>La noche estaba fría, como suelen ser las del otoño en Toronto, Canadá. Dentro de  la casa el ambiente era grato. Había habido una rica cena, con diez personas  alrededor de la mesa familiar. Habían disfrutado juntos de un buen programa de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[La noche estaba fría, como suelen ser las del otoño en Toronto, Canadá. Dentro de  la casa el ambiente era grato. Había habido una rica cena, con diez personas  alrededor de la mesa familiar. Habían disfrutado juntos de un buen programa de  televisión, y ya era hora de ir a la cama. Así que todos —padre, madre y ocho  hijos, entre los once y los veinticinco años de edad— se retiraron a dormir.   Encendieron el calentador de gas, apagaron las luces, se arrebujaron entre sus cobijas, y  se durmieron. Hasta ahí, todo fue normal. Pero jamás volvieron a despertarse.  El gas del calentador, asesino silencioso, dio cuenta de los diez durmientes.  La familia entera pasó de un sueño al otro, sin sentir nada.   Muchos son los casos registrados de personas que mueren por el gas de los  calentadores. Este caso en el Canadá es impresionante por tratarse de una  familia entera, una familia seguramente amorosa y unida porque todos vivían  juntos, incluso los hijos mayores de dieciocho años. Pero el gas se los llevó a  todos sin darles tiempo de reaccionar o defenderse.   La característica más ominosa que tienen estos gases, especialmente el monóxido de  carbono, es que primero producen un adormecimiento agradable, una sensación  placentera de tranquilidad, de serenidad, de paz. Pero luego que adormecen a  sus víctimas, las matan sin piedad.   Por esa característica del tal llamado asesino silencioso, al gas letal lo podemos  comparar con el espíritu del mal que reina en este mundo. Es el espíritu que  comienza adormeciendo la conciencia. Produce una sensación de bienestar, de  calma. Da la impresión de que todo está bien, que la vida es buena y hay que  disfrutarla. Y las víctimas se adormecen. Su conciencia entra en un estupor  donde ya no reacciona con nada, y cuando la víctima se da cuenta, ya está  atrapada.   Así es como toma auge el mal uso de las drogas, la inmoralidad sexual, la irreverencia, el  materialismo y el descreimiento. Estos gases mortales se han infiltrado en la  sociedad occidental y la tienen ya en sus garras.   Podríamos decir: ¿Qué importa? Lo que importa es que, sin saber por qué, sufrimos  consecuencias desastrosas que poco a poco destruyen nuestra vida.   Pero todavía hay tiempo para reaccionar. El único remedio contra el gas letal es el  aire puro, el oxígeno vital y renovador. Así mismo, el único remedio contra el  adormecimiento espiritual es el Espíritu de Jesucristo. Abramos nuestro corazón  a Cristo. Su doctrina es nuestra salvación, y su persona, nuestro Salvador. 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Después de mi última relación, acudí a terapia  psicológica un par de veces.   »Los dos hombres rehicieron su vida, y... no puedo dejar de sentirme enojada al ver  que son aparentemente felices con alguien más.   »Soy una mujer profesional, independiente, honesta y amable; pero esto me ha llevado  a cuestionarme a mí misma y mi valor.... ¿Cómo puedo sanar el dolor de sentir  que no fui lo suficiente valiosa para que me amaran o respetaran?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Al parecer, las humillaciones y los engaños que sufrió sucedieron durante un lapso de tiempo en  su primer noviazgo, y luego sucedieron durante otro lapso de tiempo en su  segundo noviazgo. Ese largo proceso pudiera asemejarse a un lavado de cerebro.  Esos hombres poco a poco hicieron que usted comenzara a cuestionarse a sí misma  y a preguntarse si merecía que la trataran de ese modo....   »Lo que usted sufrió fue horrible. Sin embargo, las lecciones que aprendió pueden  prepararla para un futuro mejor. Este es el momento de mirar hacia adelante y  no al pasado. ¿Cómo puede evitar que esto vuelva a suceder?   »En primer lugar, le servirá saber que Dios la ama y la valora como hija de Él. Es más, Él la ama tanto que no  esperó hasta que usted se arrepintiera de cualquier pecado en su vida. Más  bien, se adelantó y dio a su único Hijo para que muriera en una cruz y así  pagara por los pecados que usted y yo hemos cometido, todo porque nos ama. Él  es nuestro Padre celestial que se preocupa mucho por el trato que estamos  recibiendo.   »En segundo lugar, comprenda que es mejor no tener ninguna relación sentimental que tener una abusiva. Muchas  mujeres permiten que se les maltrate porque creen erróneamente que es mejor  quedarse con cualquier hombre que con ninguno. Esa manera de pensar es peligrosa,  como usted ya ha descubierto.     »En tercer lugar, preste atención a las señales de advertencia. Si un tipo trata  mal a la mamá, a la hermana, a los amigos o incluso a desconocidos, es probable  que la trate así también a usted. Si él arremete contra cualquiera, es probable  que arremeta así mismo contra usted. Y si les miente a los demás, sin duda le  mentirá a usted también.   »Por último, determine ponerle fin a cualquier relación sentimental —por buena que le parezca— después de la  primerísima vez que un tipo le falte al respeto o le mienta. ¡Corra, y no mire  atrás!»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el sitio  www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el  Caso 742. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep27</guid><pubDate>Sat, 27 Sep 2025 08:23:46 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67918991/2025sep27.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «En mis casi treinta años de vida he tenido dos novios, pero en ambas...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «En mis casi treinta años de vida he tenido dos novios, pero en ambas relaciones me fue bastante mal. Sufrí humillaciones,  burlas, mentiras y engaños. Después de mi última relación, acudí a terapia  psicológica un par de veces.   »Los dos hombres rehicieron su vida, y... no puedo dejar de sentirme enojada al ver  que son aparentemente felices con alguien más.   »Soy una mujer profesional, independiente, honesta y amable; pero esto me ha llevado  a cuestionarme a mí misma y mi valor.... ¿Cómo puedo sanar el dolor de sentir  que no fui lo suficiente valiosa para que me amaran o respetaran?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Al parecer, las humillaciones y los engaños que sufrió sucedieron durante un lapso de tiempo en  su primer noviazgo, y luego sucedieron durante otro lapso de tiempo en su  segundo noviazgo. Ese largo proceso pudiera asemejarse a un lavado de cerebro.  Esos hombres poco a poco hicieron que usted comenzara a cuestionarse a sí misma  y a preguntarse si merecía que la trataran de ese modo....   »Lo que usted sufrió fue horrible. Sin embargo, las lecciones que aprendió pueden  prepararla para un futuro mejor. Este es el momento de mirar hacia adelante y  no al pasado. ¿Cómo puede evitar que esto vuelva a suceder?   »En primer lugar, le servirá saber que Dios la ama y la valora como hija de Él. Es más, Él la ama tanto que no  esperó hasta que usted se arrepintiera de cualquier pecado en su vida. Más  bien, se adelantó y dio a su único Hijo para que muriera en una cruz y así  pagara por los pecados que usted y yo hemos cometido, todo porque nos ama. Él  es nuestro Padre celestial que se preocupa mucho por el trato que estamos  recibiendo.   »En segundo lugar, comprenda que es mejor no tener ninguna relación sentimental que tener una abusiva. Muchas  mujeres permiten que se les maltrate porque creen erróneamente que es mejor  quedarse con cualquier hombre que con ninguno. Esa manera de pensar es peligrosa,  como usted ya ha descubierto.     »En tercer lugar, preste atención a las señales de advertencia. Si un tipo trata  mal a la mamá, a la hermana, a los amigos o incluso a desconocidos, es probable  que la trate así también a usted. Si él arremete contra cualquiera, es probable  que arremeta así mismo contra usted. Y si les miente a los demás, sin duda le  mentirá a usted también.   »Por último, determine ponerle fin a cualquier relación sentimental —por buena que le parezca— después de la  primerísima vez que un tipo le falte al respeto o le mienta. ¡Corra, y no mire  atrás!»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el sitio  www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el  Caso 742. 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Eran otras flores deslumbradoras,  otros altos follajes sombríos, misterioso silencio, sonidos celestiales, pero  también la vida de los hombres más allá de los cerros, más allá de los  helechos, más allá de la lluvia.   »Por ese tiempo —continúa narrando Neruda— llegó a Temuco una señora alta, con  vestidos muy largos, y zapatos de tacón bajo.... Era la directora del liceo.  Venía de nuestra ciudad austral, de las nieves de Magallanes.... La vi muy  pocas veces, porque yo temía el contacto de los extraños a mi mundo.   »... Tenía una sonrisa ancha y blanca en su rostro moreno por la sangre y la  intemperie... sonrisa entre pícara y fraternal y... ojos que se fruncían  picados por la nieve o la luz de la pampa.   »No me extrañó cuando de entre sus ropas sacerdotales sacaba libros que me  entregaba y que fui devorando. Ella me hizo leer los primeros grandes nombres  de la literatura rusa que tanta influencia tuvieron sobre mí.   »Luego se vino al Norte. No la eché de menos porque ya tenía miles de compañeros, las  vidas atormentadas de los libros. Ya sabía dónde buscarlos.»1   Ese amor a los libros del que habla el poeta chileno Pablo Neruda, que le inculcó  aquella maestra de escuela a temprana edad en Temuco, culminó en 1971 cuando se  le concedió el Premio Nobel de Literatura. Pero Neruda no fue el primer poeta  chileno en obtener el ansiado premio; fue el segundo. Ya hacía un cuarto de  siglo, en 1945, que había obtenido el Premio Nobel su antigua mentora, que  fuera por un tiempo directora de aquel liceo en Temuco, Gabriela Mistral.   A propósito del amor a los libros, Gabriela misma lo practicó a lo largo y ancho  de su ilustre carrera literaria y diplomática. Pero hubo un libro en particular  que mereció su más alto aprecio. En el año 1919 la Mistral le regaló un hermoso  ejemplar de ese magistral libro, la Santa Biblia, al Liceo No. 6 de Santiago de  Chile, donde ejerció como directora. En sus páginas dejó escrita esta confesión  de fe, a modo de dedicatoria, respecto al Libro Sagrado:   Libro mío, libro en cualquier tiempo<br />         y en cualquier hora.<br />         Bueno y amigo para mi corazón,<br />         fuerte, poderoso compañero.<br />         Tú me has enseñado la inmensa belleza<br />         y el sencillo candor,<br />         la verdad terrible y sencilla en breves cantos.<br />         Mis mejores amigos no han sido<br />         gentes de mis tiempos;<br />         han sido los que tú me diste:<br />         David, Rut, Job, Raquel y María.<br />         Con los míos éstos son mis gentes,<br />         los que rondan en mi corazón y en mis oraciones,<br />         los que me ayudan a amar y a bien padecer...<br />         Siempre eres fresco, recién conocido...<br />         Yo te amo todo,<br />         desde el nardo de la parábola<br />         hasta el adjetivo crudo de los Números.2   Así como Pablo Neruda aprendió de Gabriela Mistral a buscar la grata compañía de los libros, aprendamos también nosotros de aquella  poetisa de América a buscar la grata compañía del Libro por excelencia que ella  tanto amaba. En cualquier tiempo y a cualquier hora, podemos acudir a él como  fuerte y poderoso compañero. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Pablo Neruda (Isla Negra, 1954), Infancia y poesía, reproducido en Pablo Neruda, Veinte poemas de amor y una canción desesperada (Bogotá: Editorial Norma, 1990), pp. 25-26, tomado del diario El Tiempo, Lecturas Dominicales, Bogotá, octubre 31 de 1971.                 2       Bruno Rosario Candelier, «El lenguaje bíblico en la lírica americana», TeoLiterária, Vol. 4, No. 7, 2014, pp. 113-14 &lt;https://revistas.pucsp.br/teoliteraria/article/view/22831/16518&gt; En línea 13 mayo 2020.]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep26</guid><pubDate>Fri, 26 Sep 2025 09:21:53 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67906471/2025sep26.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Último domingo de septiembre: Día Internacional de la Biblia)   «Para mí —escribió Pablo Neruda en 1954— los libros fueron como la misma selva en que  me perdía, en que continuaba perdiéndome. Eran otras flores deslumbradoras,  otros altos follajes...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Último domingo de septiembre: Día Internacional de la Biblia)   «Para mí —escribió Pablo Neruda en 1954— los libros fueron como la misma selva en que  me perdía, en que continuaba perdiéndome. Eran otras flores deslumbradoras,  otros altos follajes sombríos, misterioso silencio, sonidos celestiales, pero  también la vida de los hombres más allá de los cerros, más allá de los  helechos, más allá de la lluvia.   »Por ese tiempo —continúa narrando Neruda— llegó a Temuco una señora alta, con  vestidos muy largos, y zapatos de tacón bajo.... Era la directora del liceo.  Venía de nuestra ciudad austral, de las nieves de Magallanes.... La vi muy  pocas veces, porque yo temía el contacto de los extraños a mi mundo.   »... Tenía una sonrisa ancha y blanca en su rostro moreno por la sangre y la  intemperie... sonrisa entre pícara y fraternal y... ojos que se fruncían  picados por la nieve o la luz de la pampa.   »No me extrañó cuando de entre sus ropas sacerdotales sacaba libros que me  entregaba y que fui devorando. Ella me hizo leer los primeros grandes nombres  de la literatura rusa que tanta influencia tuvieron sobre mí.   »Luego se vino al Norte. No la eché de menos porque ya tenía miles de compañeros, las  vidas atormentadas de los libros. Ya sabía dónde buscarlos.»1   Ese amor a los libros del que habla el poeta chileno Pablo Neruda, que le inculcó  aquella maestra de escuela a temprana edad en Temuco, culminó en 1971 cuando se  le concedió el Premio Nobel de Literatura. Pero Neruda no fue el primer poeta  chileno en obtener el ansiado premio; fue el segundo. Ya hacía un cuarto de  siglo, en 1945, que había obtenido el Premio Nobel su antigua mentora, que  fuera por un tiempo directora de aquel liceo en Temuco, Gabriela Mistral.   A propósito del amor a los libros, Gabriela misma lo practicó a lo largo y ancho  de su ilustre carrera literaria y diplomática. Pero hubo un libro en particular  que mereció su más alto aprecio. En el año 1919 la Mistral le regaló un hermoso  ejemplar de ese magistral libro, la Santa Biblia, al Liceo No. 6 de Santiago de  Chile, donde ejerció como directora. En sus páginas dejó escrita esta confesión  de fe, a modo de dedicatoria, respecto al Libro Sagrado:   Libro mío, libro en cualquier tiempo<br />         y en cualquier hora.<br />         Bueno y amigo para mi corazón,<br />         fuerte, poderoso compañero.<br />         Tú me has enseñado la inmensa belleza<br />         y el sencillo candor,<br />         la verdad terrible y sencilla en breves cantos.<br />         Mis mejores amigos no han sido<br />         gentes de mis tiempos;<br />         han sido los que tú me diste:<br />         David, Rut, Job, Raquel y María.<br />         Con los míos éstos son mis gentes,<br />         los que rondan en mi corazón y en mis oraciones,<br />         los que me ayudan a amar y a bien padecer...<br />         Siempre eres fresco, recién conocido...<br />         Yo te amo todo,<br />         desde el nardo de la parábola<br />         hasta el adjetivo crudo de los Números.2   Así como Pablo Neruda aprendió de Gabriela Mistral a buscar la grata compañía de los libros, aprendamos también nosotros de aquella  poetisa de América a buscar la grata compañía del Libro por excelencia que ella  tanto amaba. En cualquier tiempo y a cualquier hora, podemos acudir a él como  fuerte y poderoso compañero. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Pablo Neruda (Isla Negra, 1954), Infancia y poesía, reproducido en Pablo Neruda, Veinte poemas de amor y una canción desesperada (Bogotá: Editorial Norma, 1990), pp. 25-26, tomado del diario El Tiempo, Lecturas Dominicales, Bogotá, octubre 31 de 1971.                 2       Bruno Rosario Candelier, «El lenguaje bíblico en la lírica americana», TeoLiterária, Vol. 4, No. 7, 2014, pp. 113-14...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Renuncié a todos mis derechos como esposa»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/renuncie-a-todos-mis-derechos-como-esposa--67891027</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi esposo es un hombre muy trabajador. A lo largo de los años ha logrado tener su propia empresa y varias propiedades hermosas. Me casé con él por amor, pero me  siento muy lastimada porque antes de casarnos firmamos un acuerdo donde yo  renuncié a todos mis derechos como esposa.   »Él tiene una niña de cinco años, fruto de su exesposa. Hace poco tiempo hablamos del tema, y me hizo  saber que todo lo que posee le pertenece a su hija. Yo comprendo que es lo  correcto, pero me preocupa un día llegar a mi vejez y no tener nada propio....   »Actualmente soy ama de casa, y también lo apoyo medio tiempo en su empresa.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   »Estimada amiga:   »Es evidente que su esposo contrató a un abogado para formular el acuerdo prematrimonial, pero al parecer usted no tuvo  ningún abogado que representara sus propios intereses legales. De ser así, no  hubo nadie que le advirtiera sobre las consecuencias de firmar ese documento.     »El mejor consejo que podemos darle es que haga el sacrificio que sea necesario  para poder contratar a su propio abogado. Usted necesita asesoría legal propia  de su país en particular. Como nos ha contado su caso de manera anónima, no  sabemos en qué país vive, y aunque lo supiéramos, eso no quiere decir que  conoceríamos sus leyes.     »Sin embargo, sí estamos de acuerdo con el deseo que tiene su esposo de proveer para  la hija. Ojalá que todos los padres asumieran la responsabilidad de proveer  para los hijos, tanto emocional como económicamente. Por el contrario, como  usted probablemente sabe, los hombres suelen abandonar a los hijos al mismo  tiempo, o poco después, que se separan de la madre de ellos. El esposo suyo ha  demostrado que es un hombre honorable en este sentido.   »Podemos comprender su preocupación en cuanto a no tener nada propio en su vejez. ¿Está usted  recibiendo algún sueldo de la empresa de su esposo por el trabajo que desempeña  allí? Debido a que la empresa no le pertenece a usted, lo justo es que se le  pague por separado por esas horas de trabajo. Si fuera así, usted podría  ahorrar parte de ese dinero para su futuro. Ese es otro asunto que puede  consultar con un abogado.   »No hay ningún caso como el suyo en la Biblia, pero hay principios bíblicos que nos pueden servir de guía en  casi toda situación. El apóstol Pablo enseñó que los hombres deben proveer  económicamente para sus familias,1 pero usted al parecer optó por  firmar un documento que la priva de esa provisión. Renunciar a sus derechos  legales también se menciona en la Biblia,2 y es una práctica  aceptable.   »Además de recibir algún sueldo por su trabajo fuera del hogar y de consultar a un abogado, le instamos a que  le pida a Dios que la guíe y le dé sabiduría en cuanto a los planes para su  futuro. Puede confiar en Él como su guía si se dispone a seguirlo.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 861. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Ti 5:8                 2       Gn 25:31-33]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep25</guid><pubDate>Thu, 25 Sep 2025 09:23:40 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67891027/2025sep25.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi esposo es un hombre muy trabajador. A lo largo de los años ha logrado...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi esposo es un hombre muy trabajador. A lo largo de los años ha logrado tener su propia empresa y varias propiedades hermosas. Me casé con él por amor, pero me  siento muy lastimada porque antes de casarnos firmamos un acuerdo donde yo  renuncié a todos mis derechos como esposa.   »Él tiene una niña de cinco años, fruto de su exesposa. Hace poco tiempo hablamos del tema, y me hizo  saber que todo lo que posee le pertenece a su hija. Yo comprendo que es lo  correcto, pero me preocupa un día llegar a mi vejez y no tener nada propio....   »Actualmente soy ama de casa, y también lo apoyo medio tiempo en su empresa.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   »Estimada amiga:   »Es evidente que su esposo contrató a un abogado para formular el acuerdo prematrimonial, pero al parecer usted no tuvo  ningún abogado que representara sus propios intereses legales. De ser así, no  hubo nadie que le advirtiera sobre las consecuencias de firmar ese documento.     »El mejor consejo que podemos darle es que haga el sacrificio que sea necesario  para poder contratar a su propio abogado. Usted necesita asesoría legal propia  de su país en particular. Como nos ha contado su caso de manera anónima, no  sabemos en qué país vive, y aunque lo supiéramos, eso no quiere decir que  conoceríamos sus leyes.     »Sin embargo, sí estamos de acuerdo con el deseo que tiene su esposo de proveer para  la hija. Ojalá que todos los padres asumieran la responsabilidad de proveer  para los hijos, tanto emocional como económicamente. Por el contrario, como  usted probablemente sabe, los hombres suelen abandonar a los hijos al mismo  tiempo, o poco después, que se separan de la madre de ellos. El esposo suyo ha  demostrado que es un hombre honorable en este sentido.   »Podemos comprender su preocupación en cuanto a no tener nada propio en su vejez. ¿Está usted  recibiendo algún sueldo de la empresa de su esposo por el trabajo que desempeña  allí? Debido a que la empresa no le pertenece a usted, lo justo es que se le  pague por separado por esas horas de trabajo. Si fuera así, usted podría  ahorrar parte de ese dinero para su futuro. Ese es otro asunto que puede  consultar con un abogado.   »No hay ningún caso como el suyo en la Biblia, pero hay principios bíblicos que nos pueden servir de guía en  casi toda situación. El apóstol Pablo enseñó que los hombres deben proveer  económicamente para sus familias,1 pero usted al parecer optó por  firmar un documento que la priva de esa provisión. Renunciar a sus derechos  legales también se menciona en la Biblia,2 y es una práctica  aceptable.   »Además de recibir algún sueldo por su trabajo fuera del hogar y de consultar a un abogado, le instamos a que  le pida a Dios que la guíe y le dé sabiduría en cuanto a los planes para su  futuro. Puede confiar en Él como su guía si se dispone a seguirlo.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 861. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Ti 5:8                 2       Gn 25:31-33]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Nunca he contado con mi padre»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/nunca-he-contado-con-mi-padre--67874727</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Mi madre... se quedó embarazada de mí hace treinta y siete años. Mi padre es casado y tiene  cuatro hijos. Él engañó [a mi madre diciéndole] que era divorciado.   »Nunca he contado con él. Suele verme cuando tiene cargos de conciencia. Él piensa que yo debo aceptar la situación, y punto. El que me  oculte ante el mundo no piensa que está mal.   »Actualmente estoy felizmente casada. Tengo tres hijos hermosos, y abrí las puertas de mi casa a mi padre,  tratando de mejorar la relación y limpiar mi corazón; pero él es muy frío. A  mis hijos los conoció porque yo [se lo pedí]. Realmente no veo verdadero  amor en él hacia mí, y mucho menos hacia mis hijos....   »Quiero saber cuál debe ser mi comportamiento y relación con mi padre que no ofendan a  Dios, pues actualmente he preferido alejarme de él para no seguir sufriendo y  no seguir sintiendo su frialdad y fingido cariño.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Nos entristece que a usted le haya tocado soportar tanto. No es justo que ningún hijo sienta que carece de  amor y de aceptación, cualquiera que sea su edad. El hecho de que usted tenga  treinta y siete años no quiere decir que el dolor deje de sentirse.   »Al parecer usted es una mujer atenta y amorosa que se preocupa por hacer lo correcto con relación a su padre  biológico y lo correcto a los ojos de Dios. La felicitamos por su actitud a  pesar del dolor que siente. Usted es una persona que tiene la madurez necesaria  para evitar que sus emociones determinen su conducta.   »Sin embargo, hay algo en que está equivocada. Usted nos ha dado la impresión de que cree que su padre  biológico debiera formar parte de su vida a pesar de la manera en que la trata.  En eso no estamos de acuerdo con usted. Ese hombre aportó el elemento biológico  que le dio a usted la vida, pero de ninguna manera la ha tratado como lo hace  un verdadero padre. Usted no tiene ninguna obligación ni razón para volver a  verlo, ni seguir siendo objeto de su frialdad. Y en definitiva no debe exponer  a sus hijos a su indiferencia.   »Sin embargo, no va a ganar nada con enojarse, tratarlo mal o guardarle rencor. No hay duda de que a usted le  sobran motivos para sentir enojo y resentimiento, pero bien sabe que esas  emociones son negativas y no agradan a Dios. De modo que así como Dios está  dispuesto a perdonarnos a nosotros por todas las cosas horribles y malvadas que  hemos hecho, también usted debe perdonar a su padre biológico.   »Pero tenga por seguro que el perdonarlo de ninguna manera quiere decir que usted debe permitir que él la  hiera a usted o lastime a su familia una y otra vez. Usted puede tomar la  decisión de perdonar, y luego recordarse a sí misma, cada vez que piensa en él,  que usted ha optado por perdonarlo. Pídale a Dios que la perdone por cualquier  pensamiento pecaminoso y que haga que sus malos recuerdos se vayan  desvaneciendo....   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el enlace que  dice: «Caso 133» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep24</guid><pubDate>Wed, 24 Sep 2025 08:22:11 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67874727/2025sep24.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Mi madre... se quedó embarazada de mí hace treinta y siete años. Mi padre es casado y tiene  cuatro hijos. Él engañó [a mi madre diciéndole] que era divorciado.   »Nunca he contado con él. Suele verme cuando tiene cargos de conciencia. Él piensa que yo debo aceptar la situación, y punto. El que me  oculte ante el mundo no piensa que está mal.   »Actualmente estoy felizmente casada. Tengo tres hijos hermosos, y abrí las puertas de mi casa a mi padre,  tratando de mejorar la relación y limpiar mi corazón; pero él es muy frío. A  mis hijos los conoció porque yo [se lo pedí]. Realmente no veo verdadero  amor en él hacia mí, y mucho menos hacia mis hijos....   »Quiero saber cuál debe ser mi comportamiento y relación con mi padre que no ofendan a  Dios, pues actualmente he preferido alejarme de él para no seguir sufriendo y  no seguir sintiendo su frialdad y fingido cariño.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Nos entristece que a usted le haya tocado soportar tanto. No es justo que ningún hijo sienta que carece de  amor y de aceptación, cualquiera que sea su edad. El hecho de que usted tenga  treinta y siete años no quiere decir que el dolor deje de sentirse.   »Al parecer usted es una mujer atenta y amorosa que se preocupa por hacer lo correcto con relación a su padre  biológico y lo correcto a los ojos de Dios. La felicitamos por su actitud a  pesar del dolor que siente. Usted es una persona que tiene la madurez necesaria  para evitar que sus emociones determinen su conducta.   »Sin embargo, hay algo en que está equivocada. Usted nos ha dado la impresión de que cree que su padre  biológico debiera formar parte de su vida a pesar de la manera en que la trata.  En eso no estamos de acuerdo con usted. Ese hombre aportó el elemento biológico  que le dio a usted la vida, pero de ninguna manera la ha tratado como lo hace  un verdadero padre. Usted no tiene ninguna obligación ni razón para volver a  verlo, ni seguir siendo objeto de su frialdad. Y en definitiva no debe exponer  a sus hijos a su indiferencia.   »Sin embargo, no va a ganar nada con enojarse, tratarlo mal o guardarle rencor. No hay duda de que a usted le  sobran motivos para sentir enojo y resentimiento, pero bien sabe que esas  emociones son negativas y no agradan a Dios. De modo que así como Dios está  dispuesto a perdonarnos a nosotros por todas las cosas horribles y malvadas que  hemos hecho, también usted debe perdonar a su padre biológico.   »Pero tenga por seguro que el perdonarlo de ninguna manera quiere decir que usted debe permitir que él la  hiera a usted o lastime a su familia una y otra vez. Usted puede tomar la  decisión de perdonar, y luego recordarse a sí misma, cada vez que piensa en él,  que usted ha optado por perdonarlo. Pídale a Dios que la perdone por cualquier  pensamiento pecaminoso y que haga que sus malos recuerdos se vayan  desvaneciendo....   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el enlace que  dice: «Caso 133» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No sé si su esposa se arrepintió»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-se-si-su-esposa-se-arrepintio--67861441</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Cuando yo tenía veinte años, iba a la iglesia y me emocionaba con las alabanzas, pero  llevaba una vida de espaldas a Dios.... Empecé a hablar con una mujer  casada que iba a la iglesia y, en conversaciones no debidas, me mandó una foto seductora....   »Aun cuando le pedí perdón a Dios [y han pasado ya seis años], mi conciencia me hace sentir aún culpable.   »No sé si tengo la responsabilidad de hablar sobre ese hecho. No quisiera hablar con el esposo, y  no sé si su esposa se arrepintió.   »Hoy en día estoy felizmente casado con la novia que tuve en ese tiempo. A ella le confesé todo, y ella me perdonó.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Nos alegra mucho que haya comprendido la importancia de confesarle su falta a la que ahora es su esposa y que, a causa de eso, no tenga nada que  ocultarle. Si más personas siguieran ese ejemplo, habría muchos más matrimonios  felices.   »También es maravilloso que le haya confesado sus pecados a Dios y le haya pedido perdón por la doble vida que  estaba llevando. Muchas personas, al igual que usted, asisten a la iglesia y  disfrutan de los cantos y de los amigos, pero tan pronto como salen de la  iglesia, viven conforme a sus propias reglas. No están siguiendo a Jesucristo,  el Hijo de Dios, ni están viviendo como Dios ha diseñado que vivamos.   »Al parecer, la mujer que le envió la foto estaba llevando también una doble vida,  asistiendo a la iglesia y viviendo a la vez conforme a sus propios deseos.  Esperamos que ella se lo haya confesado posteriormente a Dios y al esposo, pero  de cualquier manera usted no es responsable por la decisión que ella haya  tomado al respecto.   »El hecho de que usted aún se sienta culpable no significa que deba contarle a nadie más  acerca de lo que ocurrió. Era importante que se lo contara a su esposa, tal  como hizo, pero nadie necesita saberlo. Lo que hizo la otra mujer es algo entre  ella y Dios.   »Lo que indican sus sentimientos de culpabilidad es que tiene un corazón sensible ante Dios. Usted  pecó (tal como pecamos todos) y pidió perdón. Y sabemos que Dios lo ha  perdonado porque el apóstol Juan escribió que «si confesamos nuestros pecados,  Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad».1   »Así que, como le pidió perdón a Dios, usted ya no es culpable. Los sentimientos de culpa  no han desaparecido, pero no se puede fiar de esos sentimientos. Los sabios  prestan atención y optan por obedecer las Sagradas Escrituras incluso cuando  sus sentimientos pudieran impulsarlos a hacer lo contrario.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 860. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep23</guid><pubDate>Tue, 23 Sep 2025 07:23:15 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67861441/2025sep23.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Cuando yo tenía veinte años, iba a la iglesia y me emocionaba con las...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Cuando yo tenía veinte años, iba a la iglesia y me emocionaba con las alabanzas, pero  llevaba una vida de espaldas a Dios.... Empecé a hablar con una mujer  casada que iba a la iglesia y, en conversaciones no debidas, me mandó una foto seductora....   »Aun cuando le pedí perdón a Dios [y han pasado ya seis años], mi conciencia me hace sentir aún culpable.   »No sé si tengo la responsabilidad de hablar sobre ese hecho. No quisiera hablar con el esposo, y  no sé si su esposa se arrepintió.   »Hoy en día estoy felizmente casado con la novia que tuve en ese tiempo. A ella le confesé todo, y ella me perdonó.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Nos alegra mucho que haya comprendido la importancia de confesarle su falta a la que ahora es su esposa y que, a causa de eso, no tenga nada que  ocultarle. Si más personas siguieran ese ejemplo, habría muchos más matrimonios  felices.   »También es maravilloso que le haya confesado sus pecados a Dios y le haya pedido perdón por la doble vida que  estaba llevando. Muchas personas, al igual que usted, asisten a la iglesia y  disfrutan de los cantos y de los amigos, pero tan pronto como salen de la  iglesia, viven conforme a sus propias reglas. No están siguiendo a Jesucristo,  el Hijo de Dios, ni están viviendo como Dios ha diseñado que vivamos.   »Al parecer, la mujer que le envió la foto estaba llevando también una doble vida,  asistiendo a la iglesia y viviendo a la vez conforme a sus propios deseos.  Esperamos que ella se lo haya confesado posteriormente a Dios y al esposo, pero  de cualquier manera usted no es responsable por la decisión que ella haya  tomado al respecto.   »El hecho de que usted aún se sienta culpable no significa que deba contarle a nadie más  acerca de lo que ocurrió. Era importante que se lo contara a su esposa, tal  como hizo, pero nadie necesita saberlo. Lo que hizo la otra mujer es algo entre  ella y Dios.   »Lo que indican sus sentimientos de culpabilidad es que tiene un corazón sensible ante Dios. Usted  pecó (tal como pecamos todos) y pidió perdón. Y sabemos que Dios lo ha  perdonado porque el apóstol Juan escribió que «si confesamos nuestros pecados,  Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad».1   »Así que, como le pidió perdón a Dios, usted ya no es culpable. Los sentimientos de culpa  no han desaparecido, pero no se puede fiar de esos sentimientos. Los sabios  prestan atención y optan por obedecer las Sagradas Escrituras incluso cuando  sus sentimientos pudieran impulsarlos a hacer lo contrario.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 860. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El primer multado por exceso de velocidad</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-primer-multado-por-exceso-de-velocidad--67848683</link><description><![CDATA[(Día Mundial sin Automóvil)   En vez de ser un día común y corriente, el 28 de enero de 1896 resultó ser todo lo contrario —un día  descomunal y sorprendente— para un agente de policía del pueblo de Paddock Wood  en el condado de Kent, Inglaterra. Mientras hacía su recorrido habitual en  bicicleta, lo pasó velozmente —¡a casi 13 kilómetros por hora, cuatro veces la  velocidad máxima permitida!— un conductor llamado Walter Arnold, que tampoco  llevaba la escolta de banderas exigida en esos casos para desplazarse en una  zona urbana en un vehículo motorizado. Y por si eso fuera poco, estaba  conduciendo él solo un vehículo no tirado por animales, y en el que no aparecía  su nombre y dirección, siendo que la ley también exigía que hubiera por lo  menos tres personas al mando debidamente identificadas.   El policía desventajado no logró alcanzarlo para detenerlo y multarlo sino hasta  después de perseguirlo durante unos 8 kilómetros, sin ocurrírsele jamás que el  señor Arnold, a quien por fin había logrado cazar, habría de ser el primero en  la historia de la automoción en ser multado por exceso de velocidad: ¡a 8  raudas millas por hora!   Lo que no debió haber sorprendido a nadie es que Walter Arnold no era un conductor común y corriente,  sino uno de los primeros vendedores de vehículos de Inglaterra, y que aprovechó  al máximo la publicidad que generó esa multa por exceso de  velocidad manejando «un carruaje sin caballos».1 Tanto es así que tampoco habría sido sorprendente si Arnold, en el lugar donde otros ponían  su nombre y dirección, hubiera puesto más bien una leyenda que rezara: «Si  algún día la velocidad me mata, no llores porque estaba sonriendo», o que en  tal caso hubiera pedido que en su lápida pusieran una placa con la inscripción  jocosa: «Lo multaron tantas veces por exceso de velocidad que por fin le  ofrecieron un pase de temporada.»   Sin embargo, por algo será que se haya popularizado el refrán que dice: «Más corre un galgo que un mastín, pero si el camino es  largo, más corre el mastín que el galgo.»2 Es que, en realidad, nuestra carrera no  es de velocidad sino de resistencia. A eso se debe que el sabio Maestro del  libro de Eclesiastés afirme que ha observado que «en esta  vida no son los más veloces los que ganan la  carrera», y que el autor de la Carta bíblica a los Hebreos sostenga que  «debemos dejar de lado el pecado, que es un estorbo, pues la vida es una  carrera que exige resistencia».3   Por último, hay otro dicho sabio que reza: «Si quieres andar y llegar rápido, anda solo; si quieres  andar y llegar lejos, anda acompañado.» Más vale, entonces, que le pidamos  a Dios no sólo que nos perdone y nos limpie de todo pecado, sino también que su  Hijo Jesucristo nos acompañe durante todo el recorrido, tal como ha prometido  hacerlo, para que al final de nuestros días podamos declarar al igual que el  apóstol Pablo: «¡He terminado la carrera y me he mantenido fiel!»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eleonora Pilastro, «Bizarre story of the horseless carriage charged with first speeding offence», Guiness World Records [Récords Mundiales Guiness], 29 enero 2024 &lt;https://www.guinnessworldrecords.com/news/2024/1/ bizarre-story-of-the-horseless-carriage-charged-with-first-speeding-offence-763941&gt; En línea 5 abril 2025; «First person charged with a speeding offence» [La primera persona multada por exceso de velocidad], Guiness World Records [Récords Mundiales Guiness] &lt;https://www.guinnessworldrecords.com/world-records/ 414379-first-person-charged-with-a-speeding-offence&gt; En línea 5 abril 2025; Miriam Bibby, «Walter Arnold and the World’s First Ever Speeding Ticket» [Walter Arnold y la primera multa por exceso de velocidad en el mundo], Historic UK [El Reino Unido Histórico] &lt;https://www.historic-uk.com/HistoryUK/HistoryofBritain/ Walter-Arnold-Worlds-First-Speeding-Ticket&gt; En línea 5 abril 2025.                 2       José Luis Álvarez Martínez, Saber y sabor de los refranes españoles, Boletín de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, Tomo XXVIII, Año 2020, pp. 78-79 &lt;https://www.raex.es/images/boletin/XXVIII/03_JoseLuisAlvarez.pdf&gt; En línea 5 abril 2025.                 3       Ec 9:11; Heb 12:1 (TLA)                 4       Mt 28:20; 2Ti 4:7; 1Jn 1:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep22</guid><pubDate>Mon, 22 Sep 2025 09:22:21 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67848683/2025sep22.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Mundial sin Automóvil)   En vez de ser un día común y corriente, el 28 de enero de 1896 resultó ser todo lo contrario —un día  descomunal y sorprendente— para un agente de policía del pueblo de Paddock Wood  en el condado de Kent, Inglaterra....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Mundial sin Automóvil)   En vez de ser un día común y corriente, el 28 de enero de 1896 resultó ser todo lo contrario —un día  descomunal y sorprendente— para un agente de policía del pueblo de Paddock Wood  en el condado de Kent, Inglaterra. Mientras hacía su recorrido habitual en  bicicleta, lo pasó velozmente —¡a casi 13 kilómetros por hora, cuatro veces la  velocidad máxima permitida!— un conductor llamado Walter Arnold, que tampoco  llevaba la escolta de banderas exigida en esos casos para desplazarse en una  zona urbana en un vehículo motorizado. Y por si eso fuera poco, estaba  conduciendo él solo un vehículo no tirado por animales, y en el que no aparecía  su nombre y dirección, siendo que la ley también exigía que hubiera por lo  menos tres personas al mando debidamente identificadas.   El policía desventajado no logró alcanzarlo para detenerlo y multarlo sino hasta  después de perseguirlo durante unos 8 kilómetros, sin ocurrírsele jamás que el  señor Arnold, a quien por fin había logrado cazar, habría de ser el primero en  la historia de la automoción en ser multado por exceso de velocidad: ¡a 8  raudas millas por hora!   Lo que no debió haber sorprendido a nadie es que Walter Arnold no era un conductor común y corriente,  sino uno de los primeros vendedores de vehículos de Inglaterra, y que aprovechó  al máximo la publicidad que generó esa multa por exceso de  velocidad manejando «un carruaje sin caballos».1 Tanto es así que tampoco habría sido sorprendente si Arnold, en el lugar donde otros ponían  su nombre y dirección, hubiera puesto más bien una leyenda que rezara: «Si  algún día la velocidad me mata, no llores porque estaba sonriendo», o que en  tal caso hubiera pedido que en su lápida pusieran una placa con la inscripción  jocosa: «Lo multaron tantas veces por exceso de velocidad que por fin le  ofrecieron un pase de temporada.»   Sin embargo, por algo será que se haya popularizado el refrán que dice: «Más corre un galgo que un mastín, pero si el camino es  largo, más corre el mastín que el galgo.»2 Es que, en realidad, nuestra carrera no  es de velocidad sino de resistencia. A eso se debe que el sabio Maestro del  libro de Eclesiastés afirme que ha observado que «en esta  vida no son los más veloces los que ganan la  carrera», y que el autor de la Carta bíblica a los Hebreos sostenga que  «debemos dejar de lado el pecado, que es un estorbo, pues la vida es una  carrera que exige resistencia».3   Por último, hay otro dicho sabio que reza: «Si quieres andar y llegar rápido, anda solo; si quieres  andar y llegar lejos, anda acompañado.» Más vale, entonces, que le pidamos  a Dios no sólo que nos perdone y nos limpie de todo pecado, sino también que su  Hijo Jesucristo nos acompañe durante todo el recorrido, tal como ha prometido  hacerlo, para que al final de nuestros días podamos declarar al igual que el  apóstol Pablo: «¡He terminado la carrera y me he mantenido fiel!»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eleonora Pilastro, «Bizarre story of the horseless carriage charged with first speeding offence», Guiness World Records [Récords Mundiales Guiness], 29 enero 2024 &lt;https://www.guinnessworldrecords.com/news/2024/1/ bizarre-story-of-the-horseless-carriage-charged-with-first-speeding-offence-763941&gt; En línea 5 abril 2025; «First person charged with a speeding offence» [La primera persona multada por exceso de velocidad], Guiness World Records [Récords Mundiales Guiness] &lt;https://www.guinnessworldrecords.com/world-records/ 414379-first-person-charged-with-a-speeding-offence&gt; En línea 5 abril 2025; Miriam Bibby, «Walter Arnold and the World’s First Ever Speeding Ticket» [Walter Arnold y la primera multa por exceso de velocidad en el mundo], Historic UK [El Reino Unido Histórico] &lt;https://www.historic-uk.com/HistoryUK/HistoryofBritain/...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Ya no hay hombres buenos»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/ya-no-hay-hombres-buenos--67829540</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Últimamente me he sentido muy deprimida. Tengo un empleo que paga bien, pero no me queda tiempo para mí. Quisiera tener tiempo para salir, tener  novio y formar una familia, pero tengo miedo porque ya no hay hombres buenos.   »Me hace falta tener mi propia familia. Quisiera ser madre y no quedarme sola, pero  tampoco quiero tener que conformarme con un hombre que no me valore. Siempre he  deseado un matrimonio estable.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Felicitaciones! Usted es una de las pocas personas que tienen sus prioridades en el orden  correcto. La mayoría piensa que es mejor conformarse con una persona que no les  conviene, que no tener a nadie a su lado.   »Miles de mujeres nos han escrito pidiendo consejo sobre cómo ser felices con un hombre que no las valora. Han  comenzado a convivir, o se han casado, con un hombre debido a la atracción  física, la estabilidad económica, la soledad o el embarazo. Muy tarde han  llegado a comprender que tienen sus prioridades invertidas. El hombre con quien  se conformaron las ha maltratado, siendo infiel, abusivo y adicto, o las ha  abandonado del todo. ¡Con razón que usted piensa que ya no hay hombres buenos!  ...   »Nuestra primera sugerencia para hallar a un hombre “bueno” es que usted determine por  adelantado que no tendrá una relación íntima con ningún hombre sino hasta  después de casarse. Los hombres que la presionen para que tengan relaciones  sexuales antes del amor mutuo y del compromiso no son los “buenos” que usted  quiere hallar. En cambio, el hombre que la valore comprenderá y aceptará esa  decisión que usted ha tomado.   »En segundo lugar, cuando usted vea a un hombre que le parezca interesante, propóngase conversar con él  informalmente. Hágale preguntas acerca de su trabajo, su familia, sus sueños y  sus creencias. Fíjese si él muestra interés en el trabajo, la familia, los  sueños y las creencias de usted, y si le hace preguntas al respecto.   »El peor ambiente para conocer a un hombre “bueno” es en un club o en una fiesta. Esos entornos no contribuyen a  llegar a conocer a una persona. Al contrario, se prestan para las emociones  eufóricas y la comunicación superficial.   »Los mejores ambientes para conocer a los hombres buenos son las actividades de las  organizaciones con los mismos valores y las mismas creencias que tiene usted.  Algunos ejemplos son los grupos comunitarios, las bellas artes y los albergues  para animales. Un magnífico lugar para conocer a alguien pudiera ser una  iglesia cristiana, pero tenga presente que no todo el que asiste a una iglesia  cristiana es seguidor de Cristo. De hecho, algunas de las personas más  engañosas frecuentan iglesias y otras organizaciones con el fin de asechar a  los ingenuos.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 741. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep20</guid><pubDate>Sat, 20 Sep 2025 08:22:36 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67829540/2025sep20.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Últimamente me he sentido muy deprimida. 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La mayoría piensa que es mejor conformarse con una persona que no les  conviene, que no tener a nadie a su lado.   »Miles de mujeres nos han escrito pidiendo consejo sobre cómo ser felices con un hombre que no las valora. Han  comenzado a convivir, o se han casado, con un hombre debido a la atracción  física, la estabilidad económica, la soledad o el embarazo. Muy tarde han  llegado a comprender que tienen sus prioridades invertidas. El hombre con quien  se conformaron las ha maltratado, siendo infiel, abusivo y adicto, o las ha  abandonado del todo. ¡Con razón que usted piensa que ya no hay hombres buenos!  ...   »Nuestra primera sugerencia para hallar a un hombre “bueno” es que usted determine por  adelantado que no tendrá una relación íntima con ningún hombre sino hasta  después de casarse. Los hombres que la presionen para que tengan relaciones  sexuales antes del amor mutuo y del compromiso no son los “buenos” que usted  quiere hallar. En cambio, el hombre que la valore comprenderá y aceptará esa  decisión que usted ha tomado.   »En segundo lugar, cuando usted vea a un hombre que le parezca interesante, propóngase conversar con él  informalmente. Hágale preguntas acerca de su trabajo, su familia, sus sueños y  sus creencias. Fíjese si él muestra interés en el trabajo, la familia, los  sueños y las creencias de usted, y si le hace preguntas al respecto.   »El peor ambiente para conocer a un hombre “bueno” es en un club o en una fiesta. Esos entornos no contribuyen a  llegar a conocer a una persona. Al contrario, se prestan para las emociones  eufóricas y la comunicación superficial.   »Los mejores ambientes para conocer a los hombres buenos son las actividades de las  organizaciones con los mismos valores y las mismas creencias que tiene usted.  Algunos ejemplos son los grupos comunitarios, las bellas artes y los albergues  para animales. Un magnífico lugar para conocer a alguien pudiera ser una  iglesia cristiana, pero tenga presente que no todo el que asiste a una iglesia  cristiana es seguidor de Cristo. De hecho, algunas de las personas más  engañosas frecuentan iglesias y otras organizaciones con el fin de asechar a  los ingenuos.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 741. 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No podía concebir que esa mujer  bella y tierna, que se había ganado su amor y respeto, fuera una ladrona.  Cuando la joven se presentó en el juzgado, Roberto pidió la palabra. «Estoy  dispuesto a casarme con Elizabeth tan pronto acabe esto —le dijo al juez—. Ella es muy trabajadora; le aseguro que formaremos una familia  respetable.»   El juez y el jurado se conmovieron tanto que condenaron a Elizabeth a pagar una suma de libras esterlinas de multa  por cada delito cometido, y la dejaron en libertad para ir a casarse. El amor  del novio había hecho el milagro. Arrepentida y renovada, Elizabeth, del brazo  de su novio, salió de aquel tribunal rumbo a su boda.   Anécdotas como esta refrescan un poco el ambiente sofocante en que vivimos. He aquí un  novio que ama a su novia al extremo de que la perdona y quiere darle su nombre  y sacarla del tribunal en el que se le condena para poder llevarla al hogar que  le tiene preparado.   Así es la historia de Cristo y su amor por su novia, que es la iglesia, el núcleo  de personas a quienes Él redimió. La Biblia emplea los símbolos del novio y la  novia para describir la relación que tienen Cristo y los creyentes en Él.  Cristo es el prometido que ama entrañablemente a cada uno de esos creyentes que  conforman su futura esposa, al extremo de que los perdona, los redime y quiere  sacarlos de la cárcel del pecado para llevarlos al hogar que les tiene  preparado. Sólo que Cristo hace mucho más que cualquier novio ejemplar de esta  tierra. Él ofrece su vida misma al derramar su sangre para comprar la libertad  y la vida de su novia cuando está muerta en delitos y pecados.   Al igual que el novio de Elizabeth, Cristo le tiene preparado a su novia, la  iglesia compuesta por sus redimidos, un hogar maravilloso. Es una mansión  construida a prueba del tiempo, pues ha de permanecer en pie toda la eternidad,  perfecta, limpia y pura. En ella no puede entrar, ni entrará jamás, nada sucio.  Sólo entrarán los que hayan permitido que la sangre de Cristo los purifique  simbólicamente de sus pecados.   A diferencia del amor de Roberto, los amores de este mundo suelen fallar. En  cambio, el amor de Cristo nunca falla. Cualquiera pensaría que solamente las  personas más privilegiadas tienen acceso a él, y sin embargo está a disposición  de todos. Basta con que invitemos a Cristo a que nos muestre su amor, para que  Él nos perdone, nos redima y nos saque de la cárcel del pecado rumbo a las  bodas que ha planeado antes de llevarnos a la mansión que nos ha preparado en  el cielo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep19</guid><pubDate>Fri, 19 Sep 2025 08:22:35 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67819175/2025sep19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Día de los Novios en Argentina)   «Soy una ladrona de joyas, reclamada por la justicia —fueron las palabras de Elizabeth Noon, una joven británica, dirigidas  a su novio Roberto Stevens—. No puedo  casarme con esta mancha en la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Víspera del Día de los Novios en Argentina)   «Soy una ladrona de joyas, reclamada por la justicia —fueron las palabras de Elizabeth Noon, una joven británica, dirigidas  a su novio Roberto Stevens—. No puedo  casarme con esta mancha en la conciencia. Voy a entregarme a la justicia.»   Roberto amaba mucho a Elizabeth, y no quería perderla. No podía concebir que esa mujer  bella y tierna, que se había ganado su amor y respeto, fuera una ladrona.  Cuando la joven se presentó en el juzgado, Roberto pidió la palabra. «Estoy  dispuesto a casarme con Elizabeth tan pronto acabe esto —le dijo al juez—. Ella es muy trabajadora; le aseguro que formaremos una familia  respetable.»   El juez y el jurado se conmovieron tanto que condenaron a Elizabeth a pagar una suma de libras esterlinas de multa  por cada delito cometido, y la dejaron en libertad para ir a casarse. El amor  del novio había hecho el milagro. Arrepentida y renovada, Elizabeth, del brazo  de su novio, salió de aquel tribunal rumbo a su boda.   Anécdotas como esta refrescan un poco el ambiente sofocante en que vivimos. He aquí un  novio que ama a su novia al extremo de que la perdona y quiere darle su nombre  y sacarla del tribunal en el que se le condena para poder llevarla al hogar que  le tiene preparado.   Así es la historia de Cristo y su amor por su novia, que es la iglesia, el núcleo  de personas a quienes Él redimió. La Biblia emplea los símbolos del novio y la  novia para describir la relación que tienen Cristo y los creyentes en Él.  Cristo es el prometido que ama entrañablemente a cada uno de esos creyentes que  conforman su futura esposa, al extremo de que los perdona, los redime y quiere  sacarlos de la cárcel del pecado para llevarlos al hogar que les tiene  preparado. Sólo que Cristo hace mucho más que cualquier novio ejemplar de esta  tierra. Él ofrece su vida misma al derramar su sangre para comprar la libertad  y la vida de su novia cuando está muerta en delitos y pecados.   Al igual que el novio de Elizabeth, Cristo le tiene preparado a su novia, la  iglesia compuesta por sus redimidos, un hogar maravilloso. Es una mansión  construida a prueba del tiempo, pues ha de permanecer en pie toda la eternidad,  perfecta, limpia y pura. En ella no puede entrar, ni entrará jamás, nada sucio.  Sólo entrarán los que hayan permitido que la sangre de Cristo los purifique  simbólicamente de sus pecados.   A diferencia del amor de Roberto, los amores de este mundo suelen fallar. En  cambio, el amor de Cristo nunca falla. Cualquiera pensaría que solamente las  personas más privilegiadas tienen acceso a él, y sin embargo está a disposición  de todos. Basta con que invitemos a Cristo a que nos muestre su amor, para que  Él nos perdone, nos redima y nos saque de la cárcel del pecado rumbo a las  bodas que ha planeado antes de llevarnos a la mansión que nos ha preparado en  el cielo. 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En un pequeño hotel de la frontera, los huéspedes se preparaban para ir a sus  trabajos, a sus oficinas, a sus compras y negocios. Las empleadas del hotel  abrían los cuartos desocupados para hacer las tareas de limpieza y tender las  camas, y las cocineras preparaban el desayuno.   Uno de los cuartos permanecía cerrado. Lo ocupaba una pareja de adolescentes que  había llegado la noche anterior: Nora Mamaní, de quince años, y José Turpo, de  dieciséis. No habían salido del cuarto desde que lo alquilaron a eso de la  medianoche. Al mediodía los llamaron para almorzar, pero nadie contestó.  Llamaron más fuerte, y no hubo respuesta alguna.   Entonces forzaron la puerta y hallaron a los dos jóvenes tendidos en la cama. Ambos  habían bebido medio litro de insecticida fosforado, y habían muerto.   ¿A qué se debió aquel trágico desenlace? Es una historia que no deja de repetirse,  siguiendo los mismos patrones de la tragedia de Romeo y Julieta. Una pareja de  adolescentes se enamora. Sus padres se oponen a que se casen debido a su edad y  su falta de madurez. Así que los jóvenes huyen juntos, resueltos a ponerle  punto final al drama. En algunos casos, como el de Nora y José, su destino es  un hotel en la frontera, donde toman la funesta determinación de suicidarse. Es  una decisión trágica, que no resuelve nada, sino que hunde a dos tiernas almas  en el abismo de una noche sin aurora.   La ironía del caso del que se suicida por amor es que bien pudiera canalizar ese  amor hacia el Ser Supremo que es la personificación misma del amor. De hacerlo  así, comprobaría lo que afirma la Biblia: que Dios es amor, y que como prueba  de su amor envió al mundo a su Hijo Jesucristo a dar su vida por nosotros. Y  por si eso fuera poco, Cristo se identifica perfectamente con el que siente que  sus padres o amigos íntimos lo han abandonado y que el mundo no lo comprende,1  pues eso fue lo que sintió Él mientras agonizaba en la cruz.2   Más vale que cada uno le entreguemos nuestra vida a Aquel que entregó la suya por  nosotros.3 Pidámosle que nos dé sabiduría, y que nos ayude a tener  paciencia y a confiar en Él y en el porvenir incomparable que nos tiene  preparado.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 26:31,56; Mr 14:27,29,30,50; Jn 1:11; 6:66‑68; 10:6; 12:16; 13:7; 20:9                 2       Mt 27:46; Mr 15:34; Lc 23:34                 3       Jn 3:16                 4       Jn 14:1‑3]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep18</guid><pubDate>Thu, 18 Sep 2025 08:22:22 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67804351/2025sep18.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Día del Amor y de la Amistad en Colombia)   Amanecía en el desolado desierto de Atacama, en la frontera entre Perú y Chile. El  viento helado de la cordillera batía las dunas y los cactos, arremolinando el  polvo implacable. El sol...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Antevíspera del Día del Amor y de la Amistad en Colombia)   Amanecía en el desolado desierto de Atacama, en la frontera entre Perú y Chile. El  viento helado de la cordillera batía las dunas y los cactos, arremolinando el  polvo implacable. El sol salía detrás de las montañas, sobrepasando una faja de  pesadas nubes enrojecidas.   En un pequeño hotel de la frontera, los huéspedes se preparaban para ir a sus  trabajos, a sus oficinas, a sus compras y negocios. Las empleadas del hotel  abrían los cuartos desocupados para hacer las tareas de limpieza y tender las  camas, y las cocineras preparaban el desayuno.   Uno de los cuartos permanecía cerrado. Lo ocupaba una pareja de adolescentes que  había llegado la noche anterior: Nora Mamaní, de quince años, y José Turpo, de  dieciséis. No habían salido del cuarto desde que lo alquilaron a eso de la  medianoche. Al mediodía los llamaron para almorzar, pero nadie contestó.  Llamaron más fuerte, y no hubo respuesta alguna.   Entonces forzaron la puerta y hallaron a los dos jóvenes tendidos en la cama. Ambos  habían bebido medio litro de insecticida fosforado, y habían muerto.   ¿A qué se debió aquel trágico desenlace? Es una historia que no deja de repetirse,  siguiendo los mismos patrones de la tragedia de Romeo y Julieta. Una pareja de  adolescentes se enamora. Sus padres se oponen a que se casen debido a su edad y  su falta de madurez. Así que los jóvenes huyen juntos, resueltos a ponerle  punto final al drama. En algunos casos, como el de Nora y José, su destino es  un hotel en la frontera, donde toman la funesta determinación de suicidarse. Es  una decisión trágica, que no resuelve nada, sino que hunde a dos tiernas almas  en el abismo de una noche sin aurora.   La ironía del caso del que se suicida por amor es que bien pudiera canalizar ese  amor hacia el Ser Supremo que es la personificación misma del amor. De hacerlo  así, comprobaría lo que afirma la Biblia: que Dios es amor, y que como prueba  de su amor envió al mundo a su Hijo Jesucristo a dar su vida por nosotros. Y  por si eso fuera poco, Cristo se identifica perfectamente con el que siente que  sus padres o amigos íntimos lo han abandonado y que el mundo no lo comprende,1  pues eso fue lo que sintió Él mientras agonizaba en la cruz.2   Más vale que cada uno le entreguemos nuestra vida a Aquel que entregó la suya por  nosotros.3 Pidámosle que nos dé sabiduría, y que nos ayude a tener  paciencia y a confiar en Él y en el porvenir incomparable que nos tiene  preparado.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 26:31,56; Mr 14:27,29,30,50; Jn 1:11; 6:66‑68; 10:6; 12:16; 13:7; 20:9                 2       Mt 27:46; Mr 15:34; Lc 23:34                 3       Jn 3:16                 4       Jn 14:1‑3]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Lo conveniente para mí fue dejarla a su suerte»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/lo-conveniente-para-mi-fue-dejarla-a-su-suerte--67789662</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de  manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo  había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace quince años dejé embarazada a una mujer que me amaba. Yo estaba casado y separado. Me comentaron un chisme acerca de ella, y  tal vez lo conveniente para mí en ese momento fue dejarla a su suerte y  regresar con mi esposa. Nunca traté de hacer ningún acercamiento a ella ni a mi  hija, pero tenía ese dolor en mi corazón.... Nunca me ocupé de por lo menos sus  necesidades económicas.   »Al cabo de este tiempo, la he buscado. Su madre me ha perdonado, pero mi hija no  quiere saber de mí.... Yo comprendo que todo lo que hacemos tiene un precio,  pero de verdad este es muy doloroso. Por favor, ¿qué debo hacer?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Usted dice que comprende que nuestra conducta tiene consecuencias, pero pensamos que  usted en realidad no lo comprende. ¡Es increíble que al parecer usted crea que  esta jovencita (que si bien es su hija biológica, no puede considerársele en  realidad como su hija) debiera no sólo comprender lo que usted le ha hecho,  sino también perdonarlo! ¿De veras ha meditado en su conducta y ha aceptado la  responsabilidad de sus hechos? No es esa la impresión que nos ha dado.   »En primer lugar, usted tuvo relaciones íntimas con una mujer que no era su esposa.  Nunca hay nada bueno que pueda resultar de semejante conducta irresponsable e  inmoral....   »Luego, cuando esa relación dejó de ser conveniente, usted abandonó a la mujer  embarazada y regresó con su esposa. ¿Acaso le dijo a su esposa que le había  sido infiel? ¿Fue sincero con ella, o la usó tal y como usó a la otra mujer,  sin jamás ser sincero y honrado? No sabemos si usted aún está casado, pero no  nos sorprendería que su matrimonio al fin hubiera fracasado y que ahora, una  vez más, le es conveniente comenzar a pensar en su hija biológica y en cómo lo  que usted ha hecho ha afectado la vida de ella.   »¿Ha pensado acerca de lo que siente alguien que no sabe quién es su padre  biológico, pero que sí crece sabiendo que su padre biológico se aprovechó de su  mamá y luego la abandonó para que afrontara la vida en total desamparo como una  madre soltera? ¿No le parece que una niña crecería con enojo y rencor en el  corazón hacia tal hombre? ¿Acaso no es obvio que un individuo capaz de hacer  tales cosas no es el hombre que una jovencita quisiera como padre?   »Dios está dispuesto a perdonarnos a pesar de las cosas despreciables que hayamos  hecho.1 Pero no espere que esta jovencita lo perdone en el futuro  próximo. Tal vez algún día ella llegue a tener una relación personal con Dios y  entonces cuente con la ayuda de Él para afrontar el rencor y el resentimiento.  De ser así, a la postre ella pudiera perdonarlo. Es probable que esa sea la  única esperanza para usted....   »Ojalá hubiéramos podido darle un consejo más agradable,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 132». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep17</guid><pubDate>Wed, 17 Sep 2025 07:22:28 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67789662/2025sep17.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de  manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo  había contado a nadie, nos autorizó a que lo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de  manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo  había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace quince años dejé embarazada a una mujer que me amaba. Yo estaba casado y separado. Me comentaron un chisme acerca de ella, y  tal vez lo conveniente para mí en ese momento fue dejarla a su suerte y  regresar con mi esposa. Nunca traté de hacer ningún acercamiento a ella ni a mi  hija, pero tenía ese dolor en mi corazón.... Nunca me ocupé de por lo menos sus  necesidades económicas.   »Al cabo de este tiempo, la he buscado. Su madre me ha perdonado, pero mi hija no  quiere saber de mí.... Yo comprendo que todo lo que hacemos tiene un precio,  pero de verdad este es muy doloroso. Por favor, ¿qué debo hacer?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Usted dice que comprende que nuestra conducta tiene consecuencias, pero pensamos que  usted en realidad no lo comprende. ¡Es increíble que al parecer usted crea que  esta jovencita (que si bien es su hija biológica, no puede considerársele en  realidad como su hija) debiera no sólo comprender lo que usted le ha hecho,  sino también perdonarlo! ¿De veras ha meditado en su conducta y ha aceptado la  responsabilidad de sus hechos? No es esa la impresión que nos ha dado.   »En primer lugar, usted tuvo relaciones íntimas con una mujer que no era su esposa.  Nunca hay nada bueno que pueda resultar de semejante conducta irresponsable e  inmoral....   »Luego, cuando esa relación dejó de ser conveniente, usted abandonó a la mujer  embarazada y regresó con su esposa. ¿Acaso le dijo a su esposa que le había  sido infiel? ¿Fue sincero con ella, o la usó tal y como usó a la otra mujer,  sin jamás ser sincero y honrado? No sabemos si usted aún está casado, pero no  nos sorprendería que su matrimonio al fin hubiera fracasado y que ahora, una  vez más, le es conveniente comenzar a pensar en su hija biológica y en cómo lo  que usted ha hecho ha afectado la vida de ella.   »¿Ha pensado acerca de lo que siente alguien que no sabe quién es su padre  biológico, pero que sí crece sabiendo que su padre biológico se aprovechó de su  mamá y luego la abandonó para que afrontara la vida en total desamparo como una  madre soltera? ¿No le parece que una niña crecería con enojo y rencor en el  corazón hacia tal hombre? ¿Acaso no es obvio que un individuo capaz de hacer  tales cosas no es el hombre que una jovencita quisiera como padre?   »Dios está dispuesto a perdonarnos a pesar de las cosas despreciables que hayamos  hecho.1 Pero no espere que esta jovencita lo perdone en el futuro  próximo. Tal vez algún día ella llegue a tener una relación personal con Dios y  entonces cuente con la ayuda de Él para afrontar el rencor y el resentimiento.  De ser así, a la postre ella pudiera perdonarlo. Es probable que esa sea la  única esperanza para usted....   »Ojalá hubiéramos podido darle un consejo más agradable,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 132». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No quiero que mi hija me siga engañando»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-quiero-que-mi-hija-me-siga-enganando--67775759</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi hija menor de dieciséis años empezó a tener relaciones sexuales con su novio. Yo antes le había aconsejado que protegiera su pureza.... Pero en  su teléfono pude ver los mensajes con su novio, y me enteré de que me mentía  cuando me pedía permiso. En vez de hacer lo que me decía, se iba con su novio  de veintiún años y tenía relaciones íntimas con él....   »Quiero prohibirle el uso del teléfono o las salidas. ¿Qué puedo hacer... para que ella [no vuelva a caer  en ese error]? No quiero que me siga engañando y siga en pecado.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   »Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos su situación y lo que su hija ha optado por hacer! Tristemente, el cerebro de ella aún está en desarrollo, así que,  como usted bien lo sabe, ella no tiene la capacidad de comprender del todo las  consecuencias de sus acciones.   »Antes que nada, todos tenemos que aceptar el hecho de que es imposible proteger  completamente a nuestros hijos.... Tienen influencia sobre ellos sus maestros,  sus compañeros de estudio, la literatura a la que están expuestos, la Internet,  y la televisión, las películas, los podcasts y la música. Lamentablemente, la  cultura que nos rodea ejerce mucha más influencia sobre los adolescentes que la  que tienen sus padres....   »La Biblia no trata sobre los métodos de disciplina de los hijos, pero dice con  claridad que las relaciones sexuales deben reservarse para después del  matrimonio.1 También enseña que los padres tienen la responsabilidad  de disciplinar a sus hijos.2 A partir de estos dos principios  podemos determinar que usted en definitiva debe disciplinar a su hija y tratar  de evitar que ella siga teniendo relaciones sexuales.   »Sin embargo, es muy delicado mantener el equilibrio en este asunto. Nosotros  tuvimos esa experiencia con un hijo que se fugó de la casa cuando era  adolescente. Lo hizo como su manera de negarse a obedecer nuestra disciplina. A  otros padres les ha sucedido que sus hijos han amenazado con hacerse daño. Por  esas razones no podemos decirle específicamente cómo proteger a su hija  mediante la disciplina. Le recomendamos encarecidamente que acuda a consejería  profesional de parte de una persona que tenga un punto de vista  bíblico.   »Sería prudente de su parte que se abstenga de culpar al novio o de hablarle mal de él a su hija. De lo contrario,  ella se sentirá obligada a protegerlo de usted y a favorecerlo a él y no a  usted. En lugar de causar que eso suceda, invítelo a su casa para que pueda  llegar a conocerlo. Permita que su hija reciba la visita de él en la casa cuando usted esté  allí también, y que sea en un lugar público de la casa y no en la habitación de  ella. Trate de descubrir cualidades buenas en él.... Cuando usted diga cosas buenas  acerca del novio, será más probable que ella se dé cuenta de los defectos que él tenga.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 859. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Co 7:2, Heb 13:4                 2       Pr 19:18]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep16</guid><pubDate>Tue, 16 Sep 2025 08:23:27 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67775759/2025sep16.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi hija menor de dieciséis años empezó a tener relaciones sexuales con...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi hija menor de dieciséis años empezó a tener relaciones sexuales con su novio. Yo antes le había aconsejado que protegiera su pureza.... Pero en  su teléfono pude ver los mensajes con su novio, y me enteré de que me mentía  cuando me pedía permiso. En vez de hacer lo que me decía, se iba con su novio  de veintiún años y tenía relaciones íntimas con él....   »Quiero prohibirle el uso del teléfono o las salidas. ¿Qué puedo hacer... para que ella [no vuelva a caer  en ese error]? No quiero que me siga engañando y siga en pecado.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   »Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos su situación y lo que su hija ha optado por hacer! Tristemente, el cerebro de ella aún está en desarrollo, así que,  como usted bien lo sabe, ella no tiene la capacidad de comprender del todo las  consecuencias de sus acciones.   »Antes que nada, todos tenemos que aceptar el hecho de que es imposible proteger  completamente a nuestros hijos.... Tienen influencia sobre ellos sus maestros,  sus compañeros de estudio, la literatura a la que están expuestos, la Internet,  y la televisión, las películas, los podcasts y la música. Lamentablemente, la  cultura que nos rodea ejerce mucha más influencia sobre los adolescentes que la  que tienen sus padres....   »La Biblia no trata sobre los métodos de disciplina de los hijos, pero dice con  claridad que las relaciones sexuales deben reservarse para después del  matrimonio.1 También enseña que los padres tienen la responsabilidad  de disciplinar a sus hijos.2 A partir de estos dos principios  podemos determinar que usted en definitiva debe disciplinar a su hija y tratar  de evitar que ella siga teniendo relaciones sexuales.   »Sin embargo, es muy delicado mantener el equilibrio en este asunto. Nosotros  tuvimos esa experiencia con un hijo que se fugó de la casa cuando era  adolescente. Lo hizo como su manera de negarse a obedecer nuestra disciplina. A  otros padres les ha sucedido que sus hijos han amenazado con hacerse daño. Por  esas razones no podemos decirle específicamente cómo proteger a su hija  mediante la disciplina. Le recomendamos encarecidamente que acuda a consejería  profesional de parte de una persona que tenga un punto de vista  bíblico.   »Sería prudente de su parte que se abstenga de culpar al novio o de hablarle mal de él a su hija. De lo contrario,  ella se sentirá obligada a protegerlo de usted y a favorecerlo a él y no a  usted. En lugar de causar que eso suceda, invítelo a su casa para que pueda  llegar a conocerlo. Permita que su hija reciba la visita de él en la casa cuando usted esté  allí también, y que sea en un lugar público de la casa y no en la habitación de  ella. Trate de descubrir cualidades buenas en él.... Cuando usted diga cosas buenas  acerca del novio, será más probable que ella se dé cuenta de los defectos que él tenga.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 859. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Co 7:2, Heb 13:4                 2       Pr 19:18]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Antes muerto que esclavo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/antes-muerto-que-esclavo--67762573</link><description><![CDATA[(Día de la Independencia de Guatemala)   (Himno cantado por Carlos Rey en audio y en video)   Si bien Guatemala se independizó de España oficialmente el 15 de septiembre de  1821, no fue sino hasta 1896, setenta y cinco años después, que se juzgó  necesario que tuviera un himno nacional. Ese año, durante el gobierno del  general José María Reyna Barrios, se convocó a un certamen en el que resultó  premiada la música de un compositor guatemalteco y la letra de un poeta  anónimo.   El compositor era Rafael Álvarez Ovalle, oriundo de San Juan Comalapa,  Chimaltenango. Pero no se conocía aún la identidad del autor de esa letra del  Himno Nacional de Guatemala cuando se estrenó el 14 de marzo de 1897 en el  Teatro Colón. No fue sino hasta 1910 que se descubrió que era el poeta cubano  José Joaquín Palma, originario de San Salvador de Bayamo, quien había formado  parte del jurado que premió su composición literaria. En julio de 1911, el  gobierno guatemalteco le rindió tributo al poeta Palma con un desfile que  partió del teatro Colón hacia su residencia poco antes de su muerte, y el 15 de  septiembre de ese mismo año le rindió homenaje al maestro Álvarez  condecorándolo con corona de plata, medallas y ofrendas florales.   En 1934, se aprobaron ligeras modificaciones en algunos de los versos del poema  original de José Joaquín Palma, según las anotaciones hechas por el gramático  jalapaneco José María Bonilla Ruano.1 He aquí la primera estrofa y  el primer coro del himno como se cantan actualmente:   ¡Guatemala feliz...! que tus aras<br />         no profane jamás el verdugo;<br />         ni haya esclavos que laman el yugo<br />         ni tiranos que escupan tu faz.       Si mañana tu suelo sagrado<br />         lo amenaza invasión extranjera,<br />         libre al viento tu hermosa bandera<br />         a vencer o a morir llamará.       Libre al viento tu hermosa bandera<br />         a vencer o a morir llamará;<br />         que tu pueblo con ánima fiera<br />         antes muerto que esclavo será.       Gracias a Dios, a Él le importa lo mismo o aún más que al pueblo guatemalteco que se  cumpla el deseo del poeta: que Guatemala sea feliz porque sus gobernantes se  dediquen a hacer felices a sus conciudadanos; que sus altares no se manchen  jamás con la sangre de sus hijos ni con actos indignos que empañen la gloria de  su nombre; y que nadie sea humillado, sino que se respete la vida, la  integridad física y la libertad de cada uno, cualquiera que sea su condición  social.2 Porque Dios envió a su Hijo Jesucristo al mundo a ser  humillado en una cruz y a morir por nuestros pecados, pagando así el precio de  nuestro rescate, para que nosotros no tengamos que ser esclavos de nada ni de  nadie, sino que seamos verdaderamente libres.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Luis Alfredo Arango, Análisis de la letra del Himno Nacional de Guatemala (Guatemala: Editorial Piedra Santa, 2002). pp. 1-3,8; «109 Aniversario del Himno Nacional de Guatemala», deGUATE.com (Directorio Electrónico de Guatemala), 14 marzo 2006 &lt;http://www.deguate.com/artman/publish/hist_colonial/ 109_Aniversario_del_Himno_Nacional_de_Guatemala_3198.shtml&gt; En línea 30 octubre 2008.                 2       Arango, p. 9.                 3       Is 53:7; Mt 20:28; Mr 10:45; Fil 2:6-8; 1Ti 2:5-6; Heb 9:11-12]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep15</guid><pubDate>Mon, 15 Sep 2025 08:23:49 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67762573/2025sep15.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día de la Independencia de Guatemala)   (Himno cantado por Carlos Rey en audio y en video)   Si bien Guatemala se independizó de España oficialmente el 15 de septiembre de  1821, no fue sino hasta 1896, setenta y cinco años después, que se juzgó...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día de la Independencia de Guatemala)   (Himno cantado por Carlos Rey en audio y en video)   Si bien Guatemala se independizó de España oficialmente el 15 de septiembre de  1821, no fue sino hasta 1896, setenta y cinco años después, que se juzgó  necesario que tuviera un himno nacional. Ese año, durante el gobierno del  general José María Reyna Barrios, se convocó a un certamen en el que resultó  premiada la música de un compositor guatemalteco y la letra de un poeta  anónimo.   El compositor era Rafael Álvarez Ovalle, oriundo de San Juan Comalapa,  Chimaltenango. Pero no se conocía aún la identidad del autor de esa letra del  Himno Nacional de Guatemala cuando se estrenó el 14 de marzo de 1897 en el  Teatro Colón. No fue sino hasta 1910 que se descubrió que era el poeta cubano  José Joaquín Palma, originario de San Salvador de Bayamo, quien había formado  parte del jurado que premió su composición literaria. En julio de 1911, el  gobierno guatemalteco le rindió tributo al poeta Palma con un desfile que  partió del teatro Colón hacia su residencia poco antes de su muerte, y el 15 de  septiembre de ese mismo año le rindió homenaje al maestro Álvarez  condecorándolo con corona de plata, medallas y ofrendas florales.   En 1934, se aprobaron ligeras modificaciones en algunos de los versos del poema  original de José Joaquín Palma, según las anotaciones hechas por el gramático  jalapaneco José María Bonilla Ruano.1 He aquí la primera estrofa y  el primer coro del himno como se cantan actualmente:   ¡Guatemala feliz...! que tus aras<br />         no profane jamás el verdugo;<br />         ni haya esclavos que laman el yugo<br />         ni tiranos que escupan tu faz.       Si mañana tu suelo sagrado<br />         lo amenaza invasión extranjera,<br />         libre al viento tu hermosa bandera<br />         a vencer o a morir llamará.       Libre al viento tu hermosa bandera<br />         a vencer o a morir llamará;<br />         que tu pueblo con ánima fiera<br />         antes muerto que esclavo será.       Gracias a Dios, a Él le importa lo mismo o aún más que al pueblo guatemalteco que se  cumpla el deseo del poeta: que Guatemala sea feliz porque sus gobernantes se  dediquen a hacer felices a sus conciudadanos; que sus altares no se manchen  jamás con la sangre de sus hijos ni con actos indignos que empañen la gloria de  su nombre; y que nadie sea humillado, sino que se respete la vida, la  integridad física y la libertad de cada uno, cualquiera que sea su condición  social.2 Porque Dios envió a su Hijo Jesucristo al mundo a ser  humillado en una cruz y a morir por nuestros pecados, pagando así el precio de  nuestro rescate, para que nosotros no tengamos que ser esclavos de nada ni de  nadie, sino que seamos verdaderamente libres.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Luis Alfredo Arango, Análisis de la letra del Himno Nacional de Guatemala (Guatemala: Editorial Piedra Santa, 2002). pp. 1-3,8; «109 Aniversario del Himno Nacional de Guatemala», deGUATE.com (Directorio Electrónico de Guatemala), 14 marzo 2006 &lt;http://www.deguate.com/artman/publish/hist_colonial/ 109_Aniversario_del_Himno_Nacional_de_Guatemala_3198.shtml&gt; En línea 30 octubre 2008.                 2       Arango, p. 9.                 3       Is 53:7; Mt 20:28; Mr 10:45; Fil 2:6-8; 1Ti 2:5-6; Heb 9:11-12]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Arrepentido por el daño causado a esposa e hijos</title><link>https://www.spreaker.com/episode/arrepentido-por-el-dano-causado-a-esposa-e-hijos--67743944</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un hombre de sesenta y siete años, con más de cuarenta de casado. He cometido muchos errores de los que me arrepiento, sobre todo de  haber sido infiel en varias ocasiones. Estoy consciente del daño que he causado  y de haber lastimado a mi esposa, a mis hijas y a mi hijo. No quiero perder a  mi familia, ni mucho menos perderme yo. Espero en la misericordia de mi Señor  Jesucristo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Debe de haber alguna razón por la que actualmente teme perder a su familia, y la única  causa posible que usted nos ofrece es su infidelidad a su esposa. Por eso  suponemos que usted volvió a serle infiel  hace muy poco....   »Usted dice que espera en la misericordia de su Señor Jesucristo, pero parece que no  está seguro si Él le tendrá misericordia una vez más, sobre todo porque esta no  es la única vez que usted ha sido infiel,  pues admite que ha sido infiel varias veces....   »En definitiva, cualquier cónyuge que ha sido víctima de engaño “en varias  ocasiones” tiene motivo para desconfiar de su pareja infiel. No podemos ni  imaginarnos lo devastada que ha de sentirse su esposa después de darle a usted  tantas oportunidades de enmendarse y comenzar de nuevo. ¿Acaso hay algo que  pudiera darle a ella motivo para pensar que usted no volverá jamás a serle  infiel?   »Jesucristo enseñó que la inmoralidad sexual es razón suficiente para divorciarse del cónyuge.1  Por eso creemos que su esposa tiene una razón válida para separarse e incluso  divorciarse de usted. Sin embargo, eso no quiere decir que le aconsejaríamos a  ella que lo haga, sino más bien que le pida a Dios que la ayude a decidir qué  hacer ahora.   »El caso suyo es particularmente inquietante debido a que usted se refiere a  Jesucristo como si lo conociera, y espera que Él siga mostrándole su  misericordia divina. Sin embargo, a pesar de llamarlo su Señor, usted sigue  cometiendo el mismo pecado vez tras vez.   »Usted ha sido la clase de persona a la que otros tildan de hipócrita. Dice las  palabras debidas, pero su conducta no las respalda....   »No se espera que el que ama a Cristo y tiene una relación personal con Él sea perfecto o que  nunca peque. Sin embargo, con el tiempo el verdadero seguidor de Cristo peca  cada vez menos a medida que se esfuerza por obedecer los Diez Mandamientos.  Conforme habla regularmente con Dios al orar y escucha a Dios al leer la  Biblia, el verdadero seguidor de Cristo progresa en el dominio propio y en la  obediencia a lo que ésta dice....   »Tan pronto como usted esté de veras dispuesto a cambiar, Dios lo perdonará si se lo pide. Pero no espere que Él quite las  consecuencias naturales de lo que usted ha hecho.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 740. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 19:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep13</guid><pubDate>Sat, 13 Sep 2025 09:22:07 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67743944/2025sep13.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un hombre de sesenta y siete años, con más de cuarenta de casado....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un hombre de sesenta y siete años, con más de cuarenta de casado. He cometido muchos errores de los que me arrepiento, sobre todo de  haber sido infiel en varias ocasiones. Estoy consciente del daño que he causado  y de haber lastimado a mi esposa, a mis hijas y a mi hijo. No quiero perder a  mi familia, ni mucho menos perderme yo. Espero en la misericordia de mi Señor  Jesucristo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Debe de haber alguna razón por la que actualmente teme perder a su familia, y la única  causa posible que usted nos ofrece es su infidelidad a su esposa. Por eso  suponemos que usted volvió a serle infiel  hace muy poco....   »Usted dice que espera en la misericordia de su Señor Jesucristo, pero parece que no  está seguro si Él le tendrá misericordia una vez más, sobre todo porque esta no  es la única vez que usted ha sido infiel,  pues admite que ha sido infiel varias veces....   »En definitiva, cualquier cónyuge que ha sido víctima de engaño “en varias  ocasiones” tiene motivo para desconfiar de su pareja infiel. No podemos ni  imaginarnos lo devastada que ha de sentirse su esposa después de darle a usted  tantas oportunidades de enmendarse y comenzar de nuevo. ¿Acaso hay algo que  pudiera darle a ella motivo para pensar que usted no volverá jamás a serle  infiel?   »Jesucristo enseñó que la inmoralidad sexual es razón suficiente para divorciarse del cónyuge.1  Por eso creemos que su esposa tiene una razón válida para separarse e incluso  divorciarse de usted. Sin embargo, eso no quiere decir que le aconsejaríamos a  ella que lo haga, sino más bien que le pida a Dios que la ayude a decidir qué  hacer ahora.   »El caso suyo es particularmente inquietante debido a que usted se refiere a  Jesucristo como si lo conociera, y espera que Él siga mostrándole su  misericordia divina. Sin embargo, a pesar de llamarlo su Señor, usted sigue  cometiendo el mismo pecado vez tras vez.   »Usted ha sido la clase de persona a la que otros tildan de hipócrita. Dice las  palabras debidas, pero su conducta no las respalda....   »No se espera que el que ama a Cristo y tiene una relación personal con Él sea perfecto o que  nunca peque. Sin embargo, con el tiempo el verdadero seguidor de Cristo peca  cada vez menos a medida que se esfuerza por obedecer los Diez Mandamientos.  Conforme habla regularmente con Dios al orar y escucha a Dios al leer la  Biblia, el verdadero seguidor de Cristo progresa en el dominio propio y en la  obediencia a lo que ésta dice....   »Tan pronto como usted esté de veras dispuesto a cambiar, Dios lo perdonará si se lo pide. Pero no espere que Él quite las  consecuencias naturales de lo que usted ha hecho.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 740. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 19:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«La primera necesidad de los pueblos»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-primera-necesidad-de-los-pueblos--67731965</link><description><![CDATA[(15 de septiembre: Aniversario del Acta de Independencia Centroamericana)   Era el 14 de septiembre de 1821, víspera del día en que se había convocado a una reunión en el Palacio de  Gobierno de Guatemala entre autoridades de las provincias y representantes de  la universidad, de la Iglesia y de las autoridades civiles a fin de decidir si  Centroamérica habría de separarse de España. Uno de ellos, que apoyaba decididamente  las aspiraciones independentistas, era el guatemalteco Pedro Molina. Esa  víspera, su esposa, María Dolores Bedoya, mostrando lo solidaria que era con él  en sus convicciones políticas, visitó los barrios más habitados de la ciudad,  invitó a su vez al pueblo a una reunión frente al palacio con el propósito de  llenar la plaza en apoyo a la independencia, y se encargó de que hubiera música  y fuegos artificiales para festejar la esperada proclama.   Durante la histórica reunión del día siguiente, mientras los cincuenta y seis miembros  de la junta presentaban sus argumentos a favor y en contra de la declaración de  independencia, Bedoya arengaba al pueblo en la plaza. Pero al comenzar a  repetirse los argumentos para retrasar la proclama de independencia, comenzaron  también a oírse en el recinto explosiones de pólvora, cohetes y música. Fue tal  la algarabía que los opositores a la independencia creyeron que había estallado  la revolución y se apresuraron a proclamarla.1   En el prólogo del acta misma de independencia redactada por José Cecilio del Valle  consta que llegaron al acuerdo «congregados todos en el mismo salón; leídos los  oficios expresados; discutido y meditado detenidamente el asunto, y oído el  clamor de “¡Viva la independencia!” que repetía lleno de entusiasmo el pueblo  que se veía reunido en las calles, plaza, patio, corredores y antesala de este  palacio...»2 Por eso algunos historiadores sostienen que la  agitación del pueblo de parte de María Dolores Bedoya contribuyó a que se  proclamara la independencia centroamericana. Y por eso en algunas ciudades  centroamericanas en la víspera del 15 de septiembre los niños celebran un  desfile con faroles iluminados.3   Entre otras cosas, en el acta «se acordó... que siendo la Independencia del Gobierno  Español la voluntad general del pueblo..., el Señor Jefe Político la mande  publicar para prevenir las consecuencias, que serían temibles en el caso de que  la proclamase de hecho el mismo pueblo.... [y] que [siendo] la paz y sosiego...  la primera necesidad de los pueblos cuando pasan de un gobierno a otro,... los  que estando unidos en el sentimiento general de la independencia deben estarlo  también en todo lo demás, sofocando pasiones individuales que dividen los  ánimos y producen funestas consecuencias.»4   Quiera Dios que así como en el siglo diecinueve el aludido Jefe Político Gabino  Gaínza, último gobernador español en Centroamérica, no sólo firmó el acta sino  que logró que las autoridades españolas aceptaran la nueva situación  pacíficamente sin que tuviera que derramarse sangre en batalla alguna,5  también nosotros en el siglo veintiuno sofoquemos pasiones individuales y  busquemos la paz. Pues si buscamos la paz y la seguimos, sostiene San Pedro,  podremos «gozar de días felices».6 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Independencia de Centroamérica», La Nación &lt;http://www.nacion.com/zurqui/laminas/home8.html&gt; En línea 6 septiembre 2008; Luis Arritola, «Mujeres insurgentes», La Opinión &lt;http://www.laopinion.com/fiestaspatrias/page_01.html&gt; En línea 10 abril 2009.                 2       «Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821» &lt;http://www.comunidades.gob.sv/comunidades/comunidades.nsf/pages/15septiembre1821&gt; En línea 10 febrero 2009.                 3       «México y América Central festejan casi dos siglos de independencia», La Opinión &lt;http://www.impre.com/hispanidad/2008/9/15/fiestas‑patrias‑en‑america‑lat‑80996‑1.html&gt; En línea 10 abril 2009; Wikipedia, s.v. «María Dolores Bedoya» &lt;http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Dolores_Bedoya&gt; En línea 10 abril 2009.                 4       «Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821».                 5       «Independencia de Centroamérica», La Nación.                 6       1P 3:10-11]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep12</guid><pubDate>Fri, 12 Sep 2025 08:24:48 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67731965/2025sep12.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(15 de septiembre: Aniversario del Acta de Independencia Centroamericana)   Era el 14 de septiembre de 1821, víspera del día en que se había convocado a una reunión en el Palacio de  Gobierno de Guatemala entre autoridades de las provincias y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(15 de septiembre: Aniversario del Acta de Independencia Centroamericana)   Era el 14 de septiembre de 1821, víspera del día en que se había convocado a una reunión en el Palacio de  Gobierno de Guatemala entre autoridades de las provincias y representantes de  la universidad, de la Iglesia y de las autoridades civiles a fin de decidir si  Centroamérica habría de separarse de España. Uno de ellos, que apoyaba decididamente  las aspiraciones independentistas, era el guatemalteco Pedro Molina. Esa  víspera, su esposa, María Dolores Bedoya, mostrando lo solidaria que era con él  en sus convicciones políticas, visitó los barrios más habitados de la ciudad,  invitó a su vez al pueblo a una reunión frente al palacio con el propósito de  llenar la plaza en apoyo a la independencia, y se encargó de que hubiera música  y fuegos artificiales para festejar la esperada proclama.   Durante la histórica reunión del día siguiente, mientras los cincuenta y seis miembros  de la junta presentaban sus argumentos a favor y en contra de la declaración de  independencia, Bedoya arengaba al pueblo en la plaza. Pero al comenzar a  repetirse los argumentos para retrasar la proclama de independencia, comenzaron  también a oírse en el recinto explosiones de pólvora, cohetes y música. Fue tal  la algarabía que los opositores a la independencia creyeron que había estallado  la revolución y se apresuraron a proclamarla.1   En el prólogo del acta misma de independencia redactada por José Cecilio del Valle  consta que llegaron al acuerdo «congregados todos en el mismo salón; leídos los  oficios expresados; discutido y meditado detenidamente el asunto, y oído el  clamor de “¡Viva la independencia!” que repetía lleno de entusiasmo el pueblo  que se veía reunido en las calles, plaza, patio, corredores y antesala de este  palacio...»2 Por eso algunos historiadores sostienen que la  agitación del pueblo de parte de María Dolores Bedoya contribuyó a que se  proclamara la independencia centroamericana. Y por eso en algunas ciudades  centroamericanas en la víspera del 15 de septiembre los niños celebran un  desfile con faroles iluminados.3   Entre otras cosas, en el acta «se acordó... que siendo la Independencia del Gobierno  Español la voluntad general del pueblo..., el Señor Jefe Político la mande  publicar para prevenir las consecuencias, que serían temibles en el caso de que  la proclamase de hecho el mismo pueblo.... [y] que [siendo] la paz y sosiego...  la primera necesidad de los pueblos cuando pasan de un gobierno a otro,... los  que estando unidos en el sentimiento general de la independencia deben estarlo  también en todo lo demás, sofocando pasiones individuales que dividen los  ánimos y producen funestas consecuencias.»4   Quiera Dios que así como en el siglo diecinueve el aludido Jefe Político Gabino  Gaínza, último gobernador español en Centroamérica, no sólo firmó el acta sino  que logró que las autoridades españolas aceptaran la nueva situación  pacíficamente sin que tuviera que derramarse sangre en batalla alguna,5  también nosotros en el siglo veintiuno sofoquemos pasiones individuales y  busquemos la paz. Pues si buscamos la paz y la seguimos, sostiene San Pedro,  podremos «gozar de días felices».6 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Independencia de Centroamérica», La Nación &lt;http://www.nacion.com/zurqui/laminas/home8.html&gt; En línea 6 septiembre 2008; Luis Arritola, «Mujeres insurgentes», La Opinión &lt;http://www.laopinion.com/fiestaspatrias/page_01.html&gt; En línea 10 abril 2009.                 2       «Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821» &lt;http://www.comunidades.gob.sv/comunidades/comunidades.nsf/pages/15septiembre1821&gt; En línea 10 febrero 2009.                 3       «México y América Central festejan casi dos siglos de independencia», La Opinión...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Cuando se juzga que la calamidad viene de Dios» (2a. parte)</title><link>https://www.spreaker.com/episode/cuando-se-juzga-que-la-calamidad-viene-de-dios-2a-parte--67716753</link><description><![CDATA[En los días posteriores al 11 de septiembre de 2001, hubo dirigentes religiosos en los Estados Unidos que  emitieron el juicio de que el ataque terrorista ocurrido en aquel nefasto día  representaba el castigo de Dios infligido a una nación en extremo pecaminosa. Así  Dios, de manera inequívoca, le llamaba la atención a aquella superpotencia  mundial. Según esos líderes eclesiásticos, Dios no tuvo que hacer más que  valerse del odio que albergan en el corazón tantos individuos contra el país  que consideran culpable del deterioro moral que cunde en todo el mundo.   Contra ese juicio tajante se pronunció con firmeza el periodista estadounidense Cal Thomas el 19 de  septiembre ante su público nacional. A su columna escrita como respuesta a  semejante concepto de Dios, le puso por título «Cuando se juzga que la calamidad  viene de Dios». En la primera parte de su exposición bíblica, Thomas cita  varios pasajes del Nuevo Testamento. De ahí pasa al Antiguo Testamento, del que  se vale con maestría para desarrollar el siguiente argumento teológico con el  que le pone punto final al asunto:   «Dios no habría destruido las antiguas ciudades de Sodoma y Gomorra si allí se hubieran encontrado sólo diez  justos (Génesis 18:32). ¿Acaso los que creen que el ataque terrorista  representaba el juicio de Dios piensan que había menos de diez personas justas  en Nueva York y en el Pentágono cuando se estrellaron esos aviones contra  aquellos edificios?   »Dios permite que ocurran cosas malas a pesar de que Él, por naturaleza, sólo hace el bien y saca de lo malo  algo bueno. ¿Cómo sabemos esto? ... El Salmo 5 dice: “Tú no eres un Dios que se  complazca en lo malo.” José, a quien sus hermanos habían vendido como esclavo y  sin embargo llegó a ser el brazo derecho del faraón y el proveedor de alimento  a los hambrientos, les dijo a sus hermanos: “Es verdad que ustedes pensaron  hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy  estamos viendo: salvar la vida de mucha gente” (Génesis 50:20).   »En Génesis 18:25, Abraham intercede por la vida de los habitantes de Sodoma.  En sus esfuerzos por lograr que Dios perdone a esa gran ciudad, Abraham dice  algo importante acerca del carácter de Dios que tal vez debieran considerar  aquellos que creen que Dios ha castigado a los Estados Unidos de América  mediante un ataque terrorista: “¡Lejos de ti el hacer tal cosa! ¿Matar al justo  junto con el malvado, y que ambos sean tratados de la misma manera? ¡Jamás  hagas tal cosa! Tú, que eres el Juez de toda la tierra, ¿no harás justicia?”   »Claro que sí hará justicia. El mal existe, pero su autor no es Dios. El mundo está perdido y ocurren cosas malas.  Pero Dios ha provisto la forma de que nosotros, simples seres humanos, seamos  restaurados si le prestamos atención.»1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Cal Thomas, “When calamity is deemed divine,” The Washington Times, 19 septiembre 2001.]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep11</guid><pubDate>Thu, 11 Sep 2025 08:22:34 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67716753/2025sep11.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En los días posteriores al 11 de septiembre de 2001, hubo dirigentes religiosos en los Estados Unidos que  emitieron el juicio de que el ataque terrorista ocurrido en aquel nefasto día  representaba el castigo de Dios infligido a una nación en extremo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En los días posteriores al 11 de septiembre de 2001, hubo dirigentes religiosos en los Estados Unidos que  emitieron el juicio de que el ataque terrorista ocurrido en aquel nefasto día  representaba el castigo de Dios infligido a una nación en extremo pecaminosa. Así  Dios, de manera inequívoca, le llamaba la atención a aquella superpotencia  mundial. Según esos líderes eclesiásticos, Dios no tuvo que hacer más que  valerse del odio que albergan en el corazón tantos individuos contra el país  que consideran culpable del deterioro moral que cunde en todo el mundo.   Contra ese juicio tajante se pronunció con firmeza el periodista estadounidense Cal Thomas el 19 de  septiembre ante su público nacional. A su columna escrita como respuesta a  semejante concepto de Dios, le puso por título «Cuando se juzga que la calamidad  viene de Dios». En la primera parte de su exposición bíblica, Thomas cita  varios pasajes del Nuevo Testamento. De ahí pasa al Antiguo Testamento, del que  se vale con maestría para desarrollar el siguiente argumento teológico con el  que le pone punto final al asunto:   «Dios no habría destruido las antiguas ciudades de Sodoma y Gomorra si allí se hubieran encontrado sólo diez  justos (Génesis 18:32). ¿Acaso los que creen que el ataque terrorista  representaba el juicio de Dios piensan que había menos de diez personas justas  en Nueva York y en el Pentágono cuando se estrellaron esos aviones contra  aquellos edificios?   »Dios permite que ocurran cosas malas a pesar de que Él, por naturaleza, sólo hace el bien y saca de lo malo  algo bueno. ¿Cómo sabemos esto? ... El Salmo 5 dice: “Tú no eres un Dios que se  complazca en lo malo.” José, a quien sus hermanos habían vendido como esclavo y  sin embargo llegó a ser el brazo derecho del faraón y el proveedor de alimento  a los hambrientos, les dijo a sus hermanos: “Es verdad que ustedes pensaron  hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy  estamos viendo: salvar la vida de mucha gente” (Génesis 50:20).   »En Génesis 18:25, Abraham intercede por la vida de los habitantes de Sodoma.  En sus esfuerzos por lograr que Dios perdone a esa gran ciudad, Abraham dice  algo importante acerca del carácter de Dios que tal vez debieran considerar  aquellos que creen que Dios ha castigado a los Estados Unidos de América  mediante un ataque terrorista: “¡Lejos de ti el hacer tal cosa! ¿Matar al justo  junto con el malvado, y que ambos sean tratados de la misma manera? ¡Jamás  hagas tal cosa! Tú, que eres el Juez de toda la tierra, ¿no harás justicia?”   »Claro que sí hará justicia. El mal existe, pero su autor no es Dios. El mundo está perdido y ocurren cosas malas.  Pero Dios ha provisto la forma de que nosotros, simples seres humanos, seamos  restaurados si le prestamos atención.»1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Cal Thomas, “When calamity is deemed divine,” The Washington Times, 19 septiembre 2001.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Cuando se juzga que la calamidad viene de Dios» (1a. parte)</title><link>https://www.spreaker.com/episode/cuando-se-juzga-que-la-calamidad-viene-de-dios-1a-parte--67699371</link><description><![CDATA[El 19 de septiembre de 2001, apenas una semana después del ataque terrorista  contra las torres gemelas de Nueva York y el Pentágono de Washington, el  periodista estadounidense Cal Thomas, en su columna publicada a nivel nacional,  se pronunció acerca del tema en un artículo titulado «Cuando se juzga que la calamidad  viene de Dios». He aquí la primera parte de su comentario:   «... Dos dirigentes religiosos... dieron a entender que los ataques terroristas de  la semana pasada se debieron al juicio de Dios....   »Pero... no son ellos los primeros en vincular el castigo divino a acontecimientos  temporales. Abraham Lincoln dijo que la Guerra Civil estadounidense se debió a  la esclavitud y a que los Estados Unidos de América se habían olvidado de Dios  y estaban intoxicados de un éxito ininterrumpido, y se sentían demasiado  orgullosos como para orar al Dios que nos creó. Alejandro Soljenitsyn dijo que  el comunismo ahogó a la Unión Soviética durante siete décadas porque su pueblo  se había olvidado de Dios.   »En la medida en que las calamidades, ya sean naturales o provocadas por los seres  humanos, nos llevan a la reflexión y a reorganizar la vida de tal modo que ese  mal nos impulsa a hacer el bien, hasta el horror [del 11 de septiembre] puede  tener efectos redentores y de ese modo personas inocentes no habrán muerto en  vano....   »Hay quienes creen que los Estados Unidos de América es una nación especial,  escogida por Dios para recibir una bendición excepcional. Eso es idolatría....  En Isaías 40, Dios dice que a sus ojos todas las naciones son como “una gota de  agua en un balde, como una brizna de polvo en una balanza”, pues “no son nada”.  Esta afirmación es motivo de humildad y no de fanatismo religioso.   »Hay otros interrogantes. Cuando el apóstol Pablo visitó la antigua ciudad de  Corinto, prevalecía una inmoralidad desenfrenada. El culto a Afrodita fomentó  la prostitución en nombre de la religión. En determinado momento, según [la  edición de estudio de] la Nueva Versión Internacional de la Biblia, “mil  prostitutas servían en su templo”. ¿Acaso no bastaba ese estilo de vida para  que Dios enviara un meteorito que arrasara la ciudad? Sin embargo, a pesar de  semejante maldad, Dios no envió su juicio sino que envió a su Hijo en el acto  de amor más grande que jamás se haya visto. “Cuando todavía éramos pecadores”,  dice la Sagrada Escritura, Dios envió a Jesucristo a morir por nosotros  (Romanos 5:8).   »Si bien ese mismo Libro sagrado trata acerca de un juicio final en el que todo el  mundo tendrá que comparecer ante Dios, así como advierte sobre las  consecuencias inmediatas del pecado —desde la  enfermedad física hasta la angustia emocional y la muerte—, también dice que Dios “no quiere que nadie  perezca sino que todos se arrepientan” (2 Pedro 3:9).»1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Cal Thomas, “When calamity is deemed divine,” The Washington Times, 19 septiembre 2001.]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep10</guid><pubDate>Wed, 10 Sep 2025 09:23:21 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67699371/2025sep10.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El 19 de septiembre de 2001, apenas una semana después del ataque terrorista  contra las torres gemelas de Nueva York y el Pentágono de Washington, el  periodista estadounidense Cal Thomas, en su columna publicada a nivel nacional,  se pronunció...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[El 19 de septiembre de 2001, apenas una semana después del ataque terrorista  contra las torres gemelas de Nueva York y el Pentágono de Washington, el  periodista estadounidense Cal Thomas, en su columna publicada a nivel nacional,  se pronunció acerca del tema en un artículo titulado «Cuando se juzga que la calamidad  viene de Dios». He aquí la primera parte de su comentario:   «... Dos dirigentes religiosos... dieron a entender que los ataques terroristas de  la semana pasada se debieron al juicio de Dios....   »Pero... no son ellos los primeros en vincular el castigo divino a acontecimientos  temporales. Abraham Lincoln dijo que la Guerra Civil estadounidense se debió a  la esclavitud y a que los Estados Unidos de América se habían olvidado de Dios  y estaban intoxicados de un éxito ininterrumpido, y se sentían demasiado  orgullosos como para orar al Dios que nos creó. Alejandro Soljenitsyn dijo que  el comunismo ahogó a la Unión Soviética durante siete décadas porque su pueblo  se había olvidado de Dios.   »En la medida en que las calamidades, ya sean naturales o provocadas por los seres  humanos, nos llevan a la reflexión y a reorganizar la vida de tal modo que ese  mal nos impulsa a hacer el bien, hasta el horror [del 11 de septiembre] puede  tener efectos redentores y de ese modo personas inocentes no habrán muerto en  vano....   »Hay quienes creen que los Estados Unidos de América es una nación especial,  escogida por Dios para recibir una bendición excepcional. Eso es idolatría....  En Isaías 40, Dios dice que a sus ojos todas las naciones son como “una gota de  agua en un balde, como una brizna de polvo en una balanza”, pues “no son nada”.  Esta afirmación es motivo de humildad y no de fanatismo religioso.   »Hay otros interrogantes. Cuando el apóstol Pablo visitó la antigua ciudad de  Corinto, prevalecía una inmoralidad desenfrenada. El culto a Afrodita fomentó  la prostitución en nombre de la religión. En determinado momento, según [la  edición de estudio de] la Nueva Versión Internacional de la Biblia, “mil  prostitutas servían en su templo”. ¿Acaso no bastaba ese estilo de vida para  que Dios enviara un meteorito que arrasara la ciudad? Sin embargo, a pesar de  semejante maldad, Dios no envió su juicio sino que envió a su Hijo en el acto  de amor más grande que jamás se haya visto. “Cuando todavía éramos pecadores”,  dice la Sagrada Escritura, Dios envió a Jesucristo a morir por nosotros  (Romanos 5:8).   »Si bien ese mismo Libro sagrado trata acerca de un juicio final en el que todo el  mundo tendrá que comparecer ante Dios, así como advierte sobre las  consecuencias inmediatas del pecado —desde la  enfermedad física hasta la angustia emocional y la muerte—, también dice que Dios “no quiere que nadie  perezca sino que todos se arrepientan” (2 Pedro 3:9).»1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Cal Thomas, “When calamity is deemed divine,” The Washington Times, 19 septiembre 2001.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Una oportunidad que pudimos perder</title><link>https://www.spreaker.com/episode/una-oportunidad-que-pudimos-perder--67686506</link><description><![CDATA[(2o. domingo de septiembre: Día de los Abuelos en Puerto Rico)   Era una tarde nublada del 19 de octubre de 2019. Habían transcurrido veintiocho años  desde que adoptamos a nuestro hijo Josué a los once años de edad. Su madre  biológica era puertorriqueña. Si no hubiera sido por eso, es probable que no lo  habríamos adoptado, ya que habíamos puesto la condición de que tuviera sangre  hispanoamericana. Ahora yo tenía la dicha de acompañar a su hijo Zachary,  nuestro nieto, a un partido de fútbol estadounidense. Es que esa tarde de  octubre jugaba como local la Universidad de Miami, donde estudiaba él, becado  por haber prestado el servicio militar durante cinco años.   Antes de abordar el autobús que lleva a los estudiantes al estadio, mi nieto Zach me  mostró con merecido orgullo el hermoso plantel de la universidad.   Cuando llegamos al estadio, aprovechamos una merienda típica que se les sirve gratis a  los estudiantes antes del partido. A mediados del juego, el doctor Julio Frenk,  rector de la universidad, comenzó a subir por los escalones precisamente por el  pasillo donde estábamos sentados nosotros. Zach no se dio cuenta, y yo no  habría reconocido al doctor Frenk de no haber sido por una mujer amable que nos  informó que él estaba por pasar y ofreció sacarnos una foto con él,  asegurándonos de que él se detendría para tomar la foto si se lo pedíamos. Zach  sí lo conocía y lo tenía en alta estima, así que se lo agradecimos mucho a la  mujer. En efecto, el rector Frenk se detuvo, nos saludó muy cordialmente luego  de que Zach me presentó como su abuelo que estaba de visita, y permitió que la  mujer nos tomara la foto.   Perdimos el partido, pero nos divertimos mucho, creando un recuerdo que conservaré como  un tesoro el resto de mi vida. Y por si todo eso fuera poco, esa noche los dos  tuvimos el gusto de disfrutar de una rica cena cubana con Luis Bernal Lumpuy,  mi gran amigo y colega desde hace treinta y cinco años.   Tengo que confesar que, cuando eso sucedió, yo no estaba enterado de las impresionantes credenciales del doctor  Frenk: eminente médico cirujano; ex Decano de la Facultad de Salud Pública de  la Universidad Harvard; ex Asociado Principal en el Programa de Salud Global de  la Fundación Bill y Melinda Gates; ex Secretario de Salud de México; ex  Director Ejecutivo encargado de Pruebas Científicas e Información para las  Políticas en la Organización Mundial de la Salud con sede en Ginebra, Suiza; y  ex Director General Fundador del Instituto Nacional de Salud Pública de México,  entre muchos otros logros y títulos que ostenta. Cuatro de los veintitrés  libros que ha escrito hasta la fecha son novelas para niños y jóvenes que  explican el funcionamiento del cuerpo humano.   Gracias a Dios, al igual que el doctor Frenk, al subir por el pasillo de nuestra vida  Él, como nuestro Médico Cirujano divino, está dispuesto a detenerse y a tomarse  una foto con nosotros. Pero conste que luego de ese momento trascendental en  que llegamos a conocerlo personalmente, Dios, quien nos creó a todos, está  también dispuesto a caminar a nuestro lado el resto de nuestra vida. Sólo que,  para que eso suceda, somos nosotros a quienes corresponde dar el permiso.1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mi 6:8; Mt 28:20; Jn 1:35-51; Ap 3:20]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep09</guid><pubDate>Tue, 09 Sep 2025 08:22:16 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67686506/2025sep09.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(2o. domingo de septiembre: Día de los Abuelos en Puerto Rico)   Era una tarde nublada del 19 de octubre de 2019. Habían transcurrido veintiocho años  desde que adoptamos a nuestro hijo Josué a los once años de edad. Su madre  biológica era...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(2o. domingo de septiembre: Día de los Abuelos en Puerto Rico)   Era una tarde nublada del 19 de octubre de 2019. Habían transcurrido veintiocho años  desde que adoptamos a nuestro hijo Josué a los once años de edad. Su madre  biológica era puertorriqueña. Si no hubiera sido por eso, es probable que no lo  habríamos adoptado, ya que habíamos puesto la condición de que tuviera sangre  hispanoamericana. Ahora yo tenía la dicha de acompañar a su hijo Zachary,  nuestro nieto, a un partido de fútbol estadounidense. Es que esa tarde de  octubre jugaba como local la Universidad de Miami, donde estudiaba él, becado  por haber prestado el servicio militar durante cinco años.   Antes de abordar el autobús que lleva a los estudiantes al estadio, mi nieto Zach me  mostró con merecido orgullo el hermoso plantel de la universidad.   Cuando llegamos al estadio, aprovechamos una merienda típica que se les sirve gratis a  los estudiantes antes del partido. A mediados del juego, el doctor Julio Frenk,  rector de la universidad, comenzó a subir por los escalones precisamente por el  pasillo donde estábamos sentados nosotros. Zach no se dio cuenta, y yo no  habría reconocido al doctor Frenk de no haber sido por una mujer amable que nos  informó que él estaba por pasar y ofreció sacarnos una foto con él,  asegurándonos de que él se detendría para tomar la foto si se lo pedíamos. Zach  sí lo conocía y lo tenía en alta estima, así que se lo agradecimos mucho a la  mujer. En efecto, el rector Frenk se detuvo, nos saludó muy cordialmente luego  de que Zach me presentó como su abuelo que estaba de visita, y permitió que la  mujer nos tomara la foto.   Perdimos el partido, pero nos divertimos mucho, creando un recuerdo que conservaré como  un tesoro el resto de mi vida. Y por si todo eso fuera poco, esa noche los dos  tuvimos el gusto de disfrutar de una rica cena cubana con Luis Bernal Lumpuy,  mi gran amigo y colega desde hace treinta y cinco años.   Tengo que confesar que, cuando eso sucedió, yo no estaba enterado de las impresionantes credenciales del doctor  Frenk: eminente médico cirujano; ex Decano de la Facultad de Salud Pública de  la Universidad Harvard; ex Asociado Principal en el Programa de Salud Global de  la Fundación Bill y Melinda Gates; ex Secretario de Salud de México; ex  Director Ejecutivo encargado de Pruebas Científicas e Información para las  Políticas en la Organización Mundial de la Salud con sede en Ginebra, Suiza; y  ex Director General Fundador del Instituto Nacional de Salud Pública de México,  entre muchos otros logros y títulos que ostenta. Cuatro de los veintitrés  libros que ha escrito hasta la fecha son novelas para niños y jóvenes que  explican el funcionamiento del cuerpo humano.   Gracias a Dios, al igual que el doctor Frenk, al subir por el pasillo de nuestra vida  Él, como nuestro Médico Cirujano divino, está dispuesto a detenerse y a tomarse  una foto con nosotros. Pero conste que luego de ese momento trascendental en  que llegamos a conocerlo personalmente, Dios, quien nos creó a todos, está  también dispuesto a caminar a nuestro lado el resto de nuestra vida. Sólo que,  para que eso suceda, somos nosotros a quienes corresponde dar el permiso.1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mi 6:8; Mt 28:20; Jn 1:35-51; Ap 3:20]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Separación entre iglesia y estado</title><link>https://www.spreaker.com/episode/separacion-entre-iglesia-y-estado--67672819</link><description><![CDATA[El juicio estaba llegando a su fin. Toda la evidencia pesaba en contra del acusado. La  sentencia de muerte sin duda caería sobre Carlos Chambers. Había matado a una  mujer de setenta años para robarle. Seguramente lo condenarían a la cámara de  gas.   El fiscal, a fin de reafirmar su tesis, tuvo la ocurrencia de citar la Biblia: «Dios dice  que el que derrama sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada.»   Ante esto el abogado defensor pidió que se anulara la sentencia, y el juez se vio  obligado a conceder la petición. La ley dictaba que no se podía citar la Biblia  para acusar a un hombre. Esto se debía a que en ese país había estricta  separación entre Iglesia y Estado. Así que por referirse a la Biblia, el fiscal  perdió su caso.   He aquí un caso interesante. Sucede en un país donde ocurren toda clase de argucias  jurídicas extrañas, y se presta para una seria reflexión. Un asesino merece la  pena de muerte. No debiera haber escape. Pero al citar la Biblia para  condenarlo, se ponen en juego tretas jurídicas, y el hombre se salva.   Vale la pena preguntarnos: Al fin de cuentas, ¿en qué se basan las leyes humanas de  todos los países del mundo para definir un delito? Si no puede citarse la  Biblia en el juicio de un asesino, tampoco debe poder citarse para condenar a  un adúltero, o a un mentiroso, o a un ladrón, o a quien sea culpable de  cualquier delito.   Los Diez Mandamientos, que se encuentran en el Libro Sagrado, fijan y establecen la  moral humana. Si no hubiera Biblia y no existiera ese Decálogo de Moisés, el  hombre no tendría ley a la cual sujetarse. ¿Cuál sería el resultado? Se regiría  sólo por la violencia y la fuerza. Su única ley sería su propio capricho  personal.   En los días previos al diluvio universal, nadie obedecía a nadie. No había ley, no  había moral, no había norma de vida. Regía sólo la violencia. Cada uno  establecía su propia ley. Fue entonces que Dios envió el diluvio, para comenzar  un nuevo pueblo.   Lo cierto es que aunque Dios jamás hubiera mandado a escribir sus mandamientos en tablas  de piedra o en ninguna otra parte, el homicidio sería criminal, el adulterio  sería inmoral, el robo sería ruin, y todo pecado sería maligno. Lo que no está  escrito en tablas de piedra, está escrito en la conciencia humana. Y todos  hemos violado la ley de la conciencia.   ¿Habrá salvación para el pecador? Sí, la hay, con toda seguridad. Por eso dio su vida  Jesucristo en la cruz del Calvario: para pagar el precio de nuestra redención.  Podemos acudir a Él. Cristo murió por nuestra maldad. Por eso se llama  Salvador. Rindámosle nuestra vida. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep08</guid><pubDate>Mon, 08 Sep 2025 08:22:09 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67672819/2025sep08.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El juicio estaba llegando a su fin. Toda la evidencia pesaba en contra del acusado. La  sentencia de muerte sin duda caería sobre Carlos Chambers. Había matado a una  mujer de setenta años para robarle. Seguramente lo condenarían a la cámara de  gas....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[El juicio estaba llegando a su fin. Toda la evidencia pesaba en contra del acusado. La  sentencia de muerte sin duda caería sobre Carlos Chambers. Había matado a una  mujer de setenta años para robarle. Seguramente lo condenarían a la cámara de  gas.   El fiscal, a fin de reafirmar su tesis, tuvo la ocurrencia de citar la Biblia: «Dios dice  que el que derrama sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada.»   Ante esto el abogado defensor pidió que se anulara la sentencia, y el juez se vio  obligado a conceder la petición. La ley dictaba que no se podía citar la Biblia  para acusar a un hombre. Esto se debía a que en ese país había estricta  separación entre Iglesia y Estado. Así que por referirse a la Biblia, el fiscal  perdió su caso.   He aquí un caso interesante. Sucede en un país donde ocurren toda clase de argucias  jurídicas extrañas, y se presta para una seria reflexión. Un asesino merece la  pena de muerte. No debiera haber escape. Pero al citar la Biblia para  condenarlo, se ponen en juego tretas jurídicas, y el hombre se salva.   Vale la pena preguntarnos: Al fin de cuentas, ¿en qué se basan las leyes humanas de  todos los países del mundo para definir un delito? Si no puede citarse la  Biblia en el juicio de un asesino, tampoco debe poder citarse para condenar a  un adúltero, o a un mentiroso, o a un ladrón, o a quien sea culpable de  cualquier delito.   Los Diez Mandamientos, que se encuentran en el Libro Sagrado, fijan y establecen la  moral humana. Si no hubiera Biblia y no existiera ese Decálogo de Moisés, el  hombre no tendría ley a la cual sujetarse. ¿Cuál sería el resultado? Se regiría  sólo por la violencia y la fuerza. Su única ley sería su propio capricho  personal.   En los días previos al diluvio universal, nadie obedecía a nadie. No había ley, no  había moral, no había norma de vida. Regía sólo la violencia. Cada uno  establecía su propia ley. Fue entonces que Dios envió el diluvio, para comenzar  un nuevo pueblo.   Lo cierto es que aunque Dios jamás hubiera mandado a escribir sus mandamientos en tablas  de piedra o en ninguna otra parte, el homicidio sería criminal, el adulterio  sería inmoral, el robo sería ruin, y todo pecado sería maligno. Lo que no está  escrito en tablas de piedra, está escrito en la conciencia humana. Y todos  hemos violado la ley de la conciencia.   ¿Habrá salvación para el pecador? Sí, la hay, con toda seguridad. Por eso dio su vida  Jesucristo en la cruz del Calvario: para pagar el precio de nuestra redención.  Podemos acudir a Él. Cristo murió por nuestra maldad. Por eso se llama  Salvador. Rindámosle nuestra vida. 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Mi padre  falleció [hace unos años, y ella me confunde con] él....   »Las pocas veces que mi tía la puede cuidar para que yo salga, me pongo melancólico porque vienen recuerdos de cuando la podía llevar de paseo.   »Quisiera continuar haciéndolo, pero es difícil. Ella pesa bastante, y yo padezco de la espalda. Además, no siempre se anima para que la  ayudemos entre varios a llevarla de paseo. Me da tristeza no poder pasearla ni  sacarla al patio.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Qué buen hijo ha sido usted! Ninguna madre pudiera pedir más de parte de su hijo. Usted se ha  dedicado a cuidar de ella de la mejor manera posible y de proveerle una vida  buena. Con eso de veras está cumpliendo con el mandamiento de honrar a padre y  madre. De hecho, son pocos los hijos adultos capaces de hacer lo que usted ha  hecho.   »El envejecer no es fácil para quien está envejeciendo, como tampoco lo es para  quienes le rodean. Los hijos varones a quienes antes su padre o madre cargaban  en brazos, ahora deben cargar ellos mismos a papá o mamá. Hijos e hijas que  antes recibían alimentos de parte de sus padres, ahora tienen que ser quienes  los proveen. A los hijos a quienes antes se les llevaba de paseo, ahora les  toca planear las salidas ellos mismos. Es como si todas las cosas estuvieran  invertidas.   »Nos alegra saber que su tía a veces ofrece su ayuda para que usted pueda salir y atender sus asuntos. Es muy importante que usted  forme una red de parientes y amigos que puedan ayudar, aunque sólo sea por una  hora, para que usted pueda disfrutar de algún tiempo para sí mismo. Por mucho  que desee lo mejor para su mamá, debe tener presente que, tarde o temprano,  ella ha de morir. (Lamentablemente, a todos nos espera eso mismo.) ¿Qué hará  usted cuando su mamá ya no esté? ¿Será como si todo en la vida de usted  estuviera volviendo a invertirse?   »Con frecuencia los que cuidan de un ser querido descuidan su propia salud física y  mental al hacerlo. Por eso le instamos a que busque servicios sociales en su  comunidad que puedan brindarle ayuda. Pídale a su médico que le recomiende a un  consejero o un programa para los que cuidan a otros como lo hace usted. Sin  ayuda profesional, usted pudiera llegar a sufrir de depresión clínica.   »Le rogamos que recuerde que, si bien es cierto que su papá murió hace algunos  años, usted todavía tiene a un Padre celestial que lo ama y desea lo mejor para  usted. Él no quiere que usted se queme como una bombilla por cuidar a otros sin  cesar. Quiere más bien que usted mantenga la mente sana en un cuerpo sano.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 739. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep06</guid><pubDate>Sat, 06 Sep 2025 08:23:02 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67652487/2025sep06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mi madre ha ido perdiendo la memoria. Cuido de ella veinticuatro horas...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mi madre ha ido perdiendo la memoria. Cuido de ella veinticuatro horas al día los siete días de la semana. Ahora se mantiene en cama. Mi padre  falleció [hace unos años, y ella me confunde con] él....   »Las pocas veces que mi tía la puede cuidar para que yo salga, me pongo melancólico porque vienen recuerdos de cuando la podía llevar de paseo.   »Quisiera continuar haciéndolo, pero es difícil. Ella pesa bastante, y yo padezco de la espalda. Además, no siempre se anima para que la  ayudemos entre varios a llevarla de paseo. Me da tristeza no poder pasearla ni  sacarla al patio.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Qué buen hijo ha sido usted! Ninguna madre pudiera pedir más de parte de su hijo. Usted se ha  dedicado a cuidar de ella de la mejor manera posible y de proveerle una vida  buena. Con eso de veras está cumpliendo con el mandamiento de honrar a padre y  madre. De hecho, son pocos los hijos adultos capaces de hacer lo que usted ha  hecho.   »El envejecer no es fácil para quien está envejeciendo, como tampoco lo es para  quienes le rodean. Los hijos varones a quienes antes su padre o madre cargaban  en brazos, ahora deben cargar ellos mismos a papá o mamá. Hijos e hijas que  antes recibían alimentos de parte de sus padres, ahora tienen que ser quienes  los proveen. A los hijos a quienes antes se les llevaba de paseo, ahora les  toca planear las salidas ellos mismos. Es como si todas las cosas estuvieran  invertidas.   »Nos alegra saber que su tía a veces ofrece su ayuda para que usted pueda salir y atender sus asuntos. Es muy importante que usted  forme una red de parientes y amigos que puedan ayudar, aunque sólo sea por una  hora, para que usted pueda disfrutar de algún tiempo para sí mismo. Por mucho  que desee lo mejor para su mamá, debe tener presente que, tarde o temprano,  ella ha de morir. (Lamentablemente, a todos nos espera eso mismo.) ¿Qué hará  usted cuando su mamá ya no esté? ¿Será como si todo en la vida de usted  estuviera volviendo a invertirse?   »Con frecuencia los que cuidan de un ser querido descuidan su propia salud física y  mental al hacerlo. Por eso le instamos a que busque servicios sociales en su  comunidad que puedan brindarle ayuda. Pídale a su médico que le recomiende a un  consejero o un programa para los que cuidan a otros como lo hace usted. Sin  ayuda profesional, usted pudiera llegar a sufrir de depresión clínica.   »Le rogamos que recuerde que, si bien es cierto que su papá murió hace algunos  años, usted todavía tiene a un Padre celestial que lo ama y desea lo mejor para  usted. Él no quiere que usted se queme como una bombilla por cuidar a otros sin  cesar. Quiere más bien que usted mantenga la mente sana en un cuerpo sano.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 739. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¿Por qué permite Dios que pasen cosas tan abominables?»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-que-permite-dios-que-pasen-cosas-tan-abominables--67641958</link><description><![CDATA[«Gustavo, mi querido Gustavo... ¡qué cosas tan tristes y desgarradoras han pasado desde que no estás  tú...!   »Escribo esto para ti, con el corazón enlutado, presa de una tristeza angustiosa, inmensa, indecible,... y  quiero que sepas todo, todo lo que ella me dejó dicho para ti.   »He llorado y sufrido tanto, Gustavo, que secos, casi sin lágrimas, están mis ojos, y mi  corazón marchito...   »¡Ay, Dios mío! ¡Ay, nuestra Blanca, nuestra adorada Blanca para siempre ida... a quien tanto amamos y que  tanto nos amó! ¡Cómo me duele el corazón al acordarme de mi inolvidable  amiga!...   »Con fiebre, y ya gravemente enferma, [Blanca] llegó a casa de su aya, la viejita Mauricia, que tú conoces.  El doctor Gámez fue a verla y a prestarle sus servicios como médico y como  amigo....   »El pesar que le causó tu separación, los ultrajes recibidos y el aire frío y húmedo que azotó su rostro  después de haber sufrido y llorado tanto, agravaron a Blanca....   »[Su] estado... empeoraba cada vez más.... El doctor Gámez no ocultaba su desespera­ción, viendo que las  medicinas no hacían el efecto [deseado] y que ella se agravaba de manera  alarmante.   »Un día la encontré más triste que nunca; había llorado mucho…. La estreché [entre] mis brazos largamente y... lloré con  llanto inconsolable...   »“¡Cuán desgraciada soy! —me dijo—. Aun en mi soledad me persigue la calumnia... ¡Al borde del sepulcro, soy  mancillada!...   »... ”¡Ah, Gustavo [—exclamó Blanca—], si supieras has­ta dónde han perseguido y lastimado a la que no tiene  más crimen que amarte, que haberse conservado pura entre tanta inmundicia...!  ... He preferido el sacrificio de mi vida al de mi honor;... porque antes que  el vicio dorado he querido la pobreza humilde, pura, consagrada a mi amor, a mi  corazón y a mi conciencia; a ti, Gustavo... ¡Oh, religión...! ¡Oh, justicia...!  ¡Oh, caridad...! Y el Cristo,... ese Cristo que ensalzan como modelo de caridad  y de justicia, ¿por qué permite que pasen cosas tan abominables en este mundo?  ¿Por qué deja que muera mancillada la inocencia y que viva, triunfante, la  maldad...? ¡Oh, misterio, impenetrable misterio...! ¡Oh, caos, profundo  caos!...”   »Y como si ella misma sintiera ese caos que invocaba, dobló su cabeza y cerró los ojos.»1   Con esta carta que lee Gustavo, escrita por su prima, termina el trágico romance entre Blanca y  Gustavo creado por la novelista hondureña Lucila Gamero de Medina en su obra  clásica titulada Blanca Olmedo. Pero  ya que, al parecer, las interrogaciones retóricas de Blanca Olmedo al final de  su vida reflejan una válida inquietud personal de la autora misma,2  con mayor razón merecen respuesta. ¿Por qué permite Cristo que pasen cosas tan  abominables en este mundo? Porque si hubiera decidido no permitir que tales cosas pasen, habría tenido que crearnos sin la libertad de  tomar decisiones propias, tanto las que nos ocasionaran la mayor dicha como las  que nos causaran la más dura pena. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lucila Gamero de Medina, Blanca Olmedo (Tegucigalpa: Editorial Guaymuras, 2008), pp. 326-29.                 2       Ibíd., Prólogo, pp. 9,16. Según lo que escribió la autora en su Autobiografía en 1949 y en una página previa al inicio de la novela misma, podemos deducir que Blanca Olmedo contiene un marcado elemento autobiográfico, hasta en lo que atañe a sus inquietudes de carácter religioso.]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep05</guid><pubDate>Fri, 05 Sep 2025 08:23:09 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67641958/2025sep05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Gustavo, mi querido Gustavo... ¡qué cosas tan tristes y desgarradoras han pasado desde que no estás  tú...!   »Escribo esto para ti, con el corazón enlutado, presa de una tristeza angustiosa, inmensa, indecible,... y  quiero que sepas todo, todo lo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Gustavo, mi querido Gustavo... ¡qué cosas tan tristes y desgarradoras han pasado desde que no estás  tú...!   »Escribo esto para ti, con el corazón enlutado, presa de una tristeza angustiosa, inmensa, indecible,... y  quiero que sepas todo, todo lo que ella me dejó dicho para ti.   »He llorado y sufrido tanto, Gustavo, que secos, casi sin lágrimas, están mis ojos, y mi  corazón marchito...   »¡Ay, Dios mío! ¡Ay, nuestra Blanca, nuestra adorada Blanca para siempre ida... a quien tanto amamos y que  tanto nos amó! ¡Cómo me duele el corazón al acordarme de mi inolvidable  amiga!...   »Con fiebre, y ya gravemente enferma, [Blanca] llegó a casa de su aya, la viejita Mauricia, que tú conoces.  El doctor Gámez fue a verla y a prestarle sus servicios como médico y como  amigo....   »El pesar que le causó tu separación, los ultrajes recibidos y el aire frío y húmedo que azotó su rostro  después de haber sufrido y llorado tanto, agravaron a Blanca....   »[Su] estado... empeoraba cada vez más.... El doctor Gámez no ocultaba su desespera­ción, viendo que las  medicinas no hacían el efecto [deseado] y que ella se agravaba de manera  alarmante.   »Un día la encontré más triste que nunca; había llorado mucho…. La estreché [entre] mis brazos largamente y... lloré con  llanto inconsolable...   »“¡Cuán desgraciada soy! —me dijo—. Aun en mi soledad me persigue la calumnia... ¡Al borde del sepulcro, soy  mancillada!...   »... ”¡Ah, Gustavo [—exclamó Blanca—], si supieras has­ta dónde han perseguido y lastimado a la que no tiene  más crimen que amarte, que haberse conservado pura entre tanta inmundicia...!  ... He preferido el sacrificio de mi vida al de mi honor;... porque antes que  el vicio dorado he querido la pobreza humilde, pura, consagrada a mi amor, a mi  corazón y a mi conciencia; a ti, Gustavo... ¡Oh, religión...! ¡Oh, justicia...!  ¡Oh, caridad...! Y el Cristo,... ese Cristo que ensalzan como modelo de caridad  y de justicia, ¿por qué permite que pasen cosas tan abominables en este mundo?  ¿Por qué deja que muera mancillada la inocencia y que viva, triunfante, la  maldad...? ¡Oh, misterio, impenetrable misterio...! ¡Oh, caos, profundo  caos!...”   »Y como si ella misma sintiera ese caos que invocaba, dobló su cabeza y cerró los ojos.»1   Con esta carta que lee Gustavo, escrita por su prima, termina el trágico romance entre Blanca y  Gustavo creado por la novelista hondureña Lucila Gamero de Medina en su obra  clásica titulada Blanca Olmedo. Pero  ya que, al parecer, las interrogaciones retóricas de Blanca Olmedo al final de  su vida reflejan una válida inquietud personal de la autora misma,2  con mayor razón merecen respuesta. ¿Por qué permite Cristo que pasen cosas tan  abominables en este mundo? Porque si hubiera decidido no permitir que tales cosas pasen, habría tenido que crearnos sin la libertad de  tomar decisiones propias, tanto las que nos ocasionaran la mayor dicha como las  que nos causaran la más dura pena. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lucila Gamero de Medina, Blanca Olmedo (Tegucigalpa: Editorial Guaymuras, 2008), pp. 326-29.                 2       Ibíd., Prólogo, pp. 9,16. 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Durante ese tiempo también  tuve relaciones sexuales con prostitutas... pero nunca se lo he dicho a mi  pareja porque sé que la lastimaría mucho.   »A causa de la culpa que siento, decidí terminar la relación porque creo que no la merezco.  Ahora ella me pide volver. Yo me he alejado de Dios, y no sé qué hacer. ¿Debo  decirle la verdad y dejarla ir, o simplemente debo irme sin decir nada para no  herirla más? La  culpa de haberle mentido me está consumiendo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Si su expareja es como la mayoría de las mujeres, cuando usted la dejó ella debió haber comenzado a imaginarse que no era lo bastante bonita ni  inteligente para usted, o que no estaba a la altura de sus expectativas. Es casi seguro que esté dudando de sí  misma a pesar de que ella no tuvo culpa alguna de lo sucedido.   »Usted dice que sabe que la lastimaría mucho enterarse de que le fue infiel varias veces y de que le mintió  al respecto. ¿Acaso el saber la verdad la lastimaría más de lo que usted ya la  ha lastimado? Nosotros creemos que no. Suponemos que se enojaría, eso sí, pero  que tarde o temprano lograría dejar de imaginarse que fue ella quien hizo algo  malo. Así que la única opción buena es que tenga el valor de decirle todo lo  que usted hizo.   »También sería lo correcto de su parte ponerle fin a la relación. Usted definitivamente no está listo para  comprometerse con una sola mujer. Y tampoco lo está para ser un hombre digno de  confianza. Así que aun si ella estuviera dispuesta a perdonarlo y a restaurar  la relación, usted cometería un grave error si reanudara la relación con ella.   »Usted dice que cree que no la merece. Eso bien pudiera ser cierto, pero ¿quiere usted  cambiar? ¿Le gustaría ser la clase de hombre que sí la merece? ¿Quiere dejar de sentir  que la culpa lo está consumiendo?   »Aun cuando usted ha pecado de muchas maneras, no hay ningún límite que impida que le pida perdón a Dios. Jesucristo, el Hijo de  Dios, ya tomó el castigo que merece usted por lo que ha hecho. Él murió en una  cruz a fin de pagar por los pecados que usted y yo hemos cometido. Si usted ora  y le pide que lo perdone, podrá librarse de la culpa y comenzar una nueva vida  como seguidor de Cristo.   »Busque una iglesia a la que asistan personas que son seguidoras de Cristo. Hable con Dios  regularmente mediante la oración, y permita que Él le hable mediante las  palabras de la Biblia. Tome la decisión, con la ayuda de Dios, de mantenerse célibe hasta que  se case con una mujer que sea seguidora de Cristo al igual que usted. En esa  clase de matrimonio, usted podrá experimentar la relación que Dios planeó para  usted, desde el principio.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 858. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep04</guid><pubDate>Thu, 04 Sep 2025 08:26:27 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67629380/2025sep04.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Por dos años estuve con una mujer y, aunque nunca llegamos a formalizar...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Por dos años estuve con una mujer y, aunque nunca llegamos a formalizar el noviazgo, tuvimos relaciones íntimas. Durante ese tiempo también  tuve relaciones sexuales con prostitutas... pero nunca se lo he dicho a mi  pareja porque sé que la lastimaría mucho.   »A causa de la culpa que siento, decidí terminar la relación porque creo que no la merezco.  Ahora ella me pide volver. Yo me he alejado de Dios, y no sé qué hacer. ¿Debo  decirle la verdad y dejarla ir, o simplemente debo irme sin decir nada para no  herirla más? La  culpa de haberle mentido me está consumiendo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Si su expareja es como la mayoría de las mujeres, cuando usted la dejó ella debió haber comenzado a imaginarse que no era lo bastante bonita ni  inteligente para usted, o que no estaba a la altura de sus expectativas. Es casi seguro que esté dudando de sí  misma a pesar de que ella no tuvo culpa alguna de lo sucedido.   »Usted dice que sabe que la lastimaría mucho enterarse de que le fue infiel varias veces y de que le mintió  al respecto. ¿Acaso el saber la verdad la lastimaría más de lo que usted ya la  ha lastimado? Nosotros creemos que no. Suponemos que se enojaría, eso sí, pero  que tarde o temprano lograría dejar de imaginarse que fue ella quien hizo algo  malo. Así que la única opción buena es que tenga el valor de decirle todo lo  que usted hizo.   »También sería lo correcto de su parte ponerle fin a la relación. Usted definitivamente no está listo para  comprometerse con una sola mujer. Y tampoco lo está para ser un hombre digno de  confianza. Así que aun si ella estuviera dispuesta a perdonarlo y a restaurar  la relación, usted cometería un grave error si reanudara la relación con ella.   »Usted dice que cree que no la merece. Eso bien pudiera ser cierto, pero ¿quiere usted  cambiar? ¿Le gustaría ser la clase de hombre que sí la merece? ¿Quiere dejar de sentir  que la culpa lo está consumiendo?   »Aun cuando usted ha pecado de muchas maneras, no hay ningún límite que impida que le pida perdón a Dios. Jesucristo, el Hijo de  Dios, ya tomó el castigo que merece usted por lo que ha hecho. Él murió en una  cruz a fin de pagar por los pecados que usted y yo hemos cometido. Si usted ora  y le pide que lo perdone, podrá librarse de la culpa y comenzar una nueva vida  como seguidor de Cristo.   »Busque una iglesia a la que asistan personas que son seguidoras de Cristo. Hable con Dios  regularmente mediante la oración, y permita que Él le hable mediante las  palabras de la Biblia. Tome la decisión, con la ayuda de Dios, de mantenerse célibe hasta que  se case con una mujer que sea seguidora de Cristo al igual que usted. En esa  clase de matrimonio, usted podrá experimentar la relación que Dios planeó para  usted, desde el principio.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 858. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Las hijas de mi tía Rogelia»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/las-hijas-de-mi-tia-rogelia--67611591</link><description><![CDATA[«Mi tía Rogelia vive en la calle del Olvido No. 101. Regordeta y rellenota de  carnes y de ideas tétricas y apocalípticas, es sin embargo una de las madres  modelos en esta sucia y dichosa ciudad de San José. Siete veces bendijo Dios su  matrimonio, y mis siete primas representan esas siete bendiciones.   »¡Qué lástima que la juventud no sea eterna! Por desgracia, mis primitas fueron  jóvenes, y la menor (veintisiete años) es ya una juventud en conserva. La mayor  colea los cuarenta, y entra en los helados confines de la vejez: y a todo esto,  ni un marido que se presente....   »¡Pobre tía Rogelia, presidiendo semejante regimiento de solteronas! Sí, la palabra es  dura, pero exacta. Mis primas representan en sus dolorosos extremos las tres  clases conocidas hasta aquí de solteronas. En ese calvario hay tres estaciones.  En la primera, la paciente es aún amiga de la humanidad, porque aún conserva  alguna esperanza de un matrimonio in extremis. En la segunda, adiós a  los hombres y sus engaños. El fuego sagrado del corazón es empleado y consumido  en una lora, un gato o un perrito. Los efluvios de su alma, no comprendidos ni  aun quizás apercibidos por ese animal sin plumas que se llama el hombre, han  encontrado un ser peludo, emplumado o escamado, que las comprenda, las quiera y  las acaricie. En la tercera época solteril, ya no son bastantes los cariños de  Coscolina, ni los brincos del [perrito] Cook. Las monerías de la gatilla Filis no hacen ya sonreír a su desventurada dueña. El amor que es reconcentrado y  abstracto en la solterona de tercer grado es, pues, esencialmente devoto y  religioso.   »Para mis primas, todo joven que visita una casa, es o novio o seductor de alguna  hija de la misma. Para ellas ningún matrimonio se hace por amor, sino por  interés, u obligados por las circunstancias. Toda mujer bella o graciosa es  tonta o coqueta; los hombres que no las atienden son mal educados, y si esos  mismos hombres atienden a otras, es con malos fines. En una palabra: son mis  primas las siete plagas de Egipto; las siete peores vecinas; y aunque en cada  familia se encuentran tipos semejantes o parecidos, es de esperarse, para la  tranquilidad pública, que no todos tengan las abundantes dotes que adornan a  las hijas de mi tía Rogelia.»1   ¿Quién hubiera pensado que un estadista y magistrado de la talla de don Manuel  Argüello Mora de Costa Rica fuera capaz de describir por escrito, de una forma  tan transparente, a miembros de su propia familia? Tal vez se deba a que lo  hizo bajo el seudónimo de Simplicio Cucufate. Fue así como publicó una serie de  ocho cuadros en la revista «Costa Rica Ilustrada» en 1887, poniéndole por  título general «Mi familia».2   Menos mal que Dios no juzga así a las solteronas del mundo, generalizando y  exagerando a propósito al referirse a ellas. Más bien, «el Señor es compasivo y justo —dice el salmista—; nuestro Dios es todo ternura».3 De ahí que a toda mujer  considerada solterona, Dios le dice, al igual que a las viudas y a los  huérfanos: «Si te quejas ante mí, yo atenderé a tu clamor, pues soy un Dios  compasivo.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Manuel Argüello Mora, Obras literarias e históricas, 1a. ed. (San José, Costa Rica: Editorial Costa Rica, 1963), pp. 408‑10.                 2       Ibíd., p. 405; Simplicio Cucufate, «Mi familia, Parte 2a.: Los hijos de doña Rogelia», Costa Rica Ilustrada, San José, 22 octubre 1887, pp. 133-35.                 3       Sal 116:5                 4       Éx 22:22,27]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep03</guid><pubDate>Wed, 03 Sep 2025 08:22:22 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67611591/2025sep03.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Mi tía Rogelia vive en la calle del Olvido No. 101. Regordeta y rellenota de  carnes y de ideas tétricas y apocalípticas, es sin embargo una de las madres  modelos en esta sucia y dichosa ciudad de San José. Siete veces bendijo Dios su  matrimonio, y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Mi tía Rogelia vive en la calle del Olvido No. 101. Regordeta y rellenota de  carnes y de ideas tétricas y apocalípticas, es sin embargo una de las madres  modelos en esta sucia y dichosa ciudad de San José. Siete veces bendijo Dios su  matrimonio, y mis siete primas representan esas siete bendiciones.   »¡Qué lástima que la juventud no sea eterna! Por desgracia, mis primitas fueron  jóvenes, y la menor (veintisiete años) es ya una juventud en conserva. La mayor  colea los cuarenta, y entra en los helados confines de la vejez: y a todo esto,  ni un marido que se presente....   »¡Pobre tía Rogelia, presidiendo semejante regimiento de solteronas! Sí, la palabra es  dura, pero exacta. Mis primas representan en sus dolorosos extremos las tres  clases conocidas hasta aquí de solteronas. En ese calvario hay tres estaciones.  En la primera, la paciente es aún amiga de la humanidad, porque aún conserva  alguna esperanza de un matrimonio in extremis. En la segunda, adiós a  los hombres y sus engaños. El fuego sagrado del corazón es empleado y consumido  en una lora, un gato o un perrito. Los efluvios de su alma, no comprendidos ni  aun quizás apercibidos por ese animal sin plumas que se llama el hombre, han  encontrado un ser peludo, emplumado o escamado, que las comprenda, las quiera y  las acaricie. En la tercera época solteril, ya no son bastantes los cariños de  Coscolina, ni los brincos del [perrito] Cook. Las monerías de la gatilla Filis no hacen ya sonreír a su desventurada dueña. El amor que es reconcentrado y  abstracto en la solterona de tercer grado es, pues, esencialmente devoto y  religioso.   »Para mis primas, todo joven que visita una casa, es o novio o seductor de alguna  hija de la misma. Para ellas ningún matrimonio se hace por amor, sino por  interés, u obligados por las circunstancias. Toda mujer bella o graciosa es  tonta o coqueta; los hombres que no las atienden son mal educados, y si esos  mismos hombres atienden a otras, es con malos fines. En una palabra: son mis  primas las siete plagas de Egipto; las siete peores vecinas; y aunque en cada  familia se encuentran tipos semejantes o parecidos, es de esperarse, para la  tranquilidad pública, que no todos tengan las abundantes dotes que adornan a  las hijas de mi tía Rogelia.»1   ¿Quién hubiera pensado que un estadista y magistrado de la talla de don Manuel  Argüello Mora de Costa Rica fuera capaz de describir por escrito, de una forma  tan transparente, a miembros de su propia familia? Tal vez se deba a que lo  hizo bajo el seudónimo de Simplicio Cucufate. Fue así como publicó una serie de  ocho cuadros en la revista «Costa Rica Ilustrada» en 1887, poniéndole por  título general «Mi familia».2   Menos mal que Dios no juzga así a las solteronas del mundo, generalizando y  exagerando a propósito al referirse a ellas. Más bien, «el Señor es compasivo y justo —dice el salmista—; nuestro Dios es todo ternura».3 De ahí que a toda mujer  considerada solterona, Dios le dice, al igual que a las viudas y a los  huérfanos: «Si te quejas ante mí, yo atenderé a tu clamor, pues soy un Dios  compasivo.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Manuel Argüello Mora, Obras literarias e históricas, 1a. ed. (San José, Costa Rica: Editorial Costa Rica, 1963), pp. 408‑10.                 2       Ibíd., p. 405; Simplicio Cucufate, «Mi familia, Parte 2a.: Los hijos de doña Rogelia», Costa Rica Ilustrada, San José, 22 octubre 1887, pp. 133-35.                 3       Sal 116:5                 4       Éx 22:22,27]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Historia de una oveja perdida</title><link>https://www.spreaker.com/episode/historia-de-una-oveja-perdida--67591593</link><description><![CDATA[(Natalicio de Luis Bernal Lumpuy)   Los siguientes versos compuestos por un autor desconocido, y que tradujo del inglés el poeta cubano Luis Bernal Lumpuy, llevan por título Historia de una oveja perdida:   Mucho amaba el pastor a su ovejita,<br />         y siempre la cuidaba con ternura...<br />         Con mirada amorosa la seguía<br />         mientras ella saltaba en la llanura.       Al sentarse junto al rebaño que cuidaba<br />         que dócilmente su voz obedecía,<br />         pensaba con tristeza en su ovejita,<br />         la que una y otra vez se le perdía.       Es cierto que la ovejita cariñosa<br />         adoraba a su pastor sin una queja,<br />         pero a veces se apartaba del camino<br />         como a menudo hacen las ovejas.       A su amada ovejita extraviada<br />         llamábala el pastor con tierna voz:<br />         “Vuelve, pequeñita, porque no estás segura <br />         a menos que estés donde estoy yo.”       Pero pronto la ovejita se olvidaba<br />         y se le descarriaba irreflexiva,<br />         y sin darse cuenta de sus actos,<br />         del lado del pastor pronto se iba.       Hasta que un día, con bondad y tino,<br />         tomó el pastor su vara con firmeza,<br />         y lo que Él hizo entonces parecía<br />         algo cruel a los ojos de la oveja.       Tan fuerte fue el golpe de la vara<br />         que le quebró una pata a la ovejita,<br />         y la dejó cojeando por el prado<br />         donde antes saltaba espigadita.       Entonces, extenuada, adolorida,<br />         de rodillas cayó, y en la quietud<br />         contempló a su pastor como diciendo:<br />         “¿Quisieras explicarme tu actitud?”        Vio el amor en los ojos del pastor<br />         que bañaban de lágrimas el rostro,<br />         mientras con ternura le sanaba<br />         las fracturas de su hueso roto.       Al sentirse desamparada por completo,<br />         sin poder siquiera levantarse,<br />         se entregó sin reservas en los brazos<br />         de su pastor, donde podía arrobarse.       Después, día tras día, hasta que fue sanada,<br />         se mantuvo alejada del rebaño,<br />         llevada en los brazos del pastor<br />         y acunada y protegida como antaño.       El pastor con cariño susurraba<br />         palabras a su ahora atento oído...<br />         Estaba escuchando la dulzura<br />         que las otras ovejas no han sentido.       Sintió el afecto del cordial abrazo<br />         que le dio el pastor de corazón sincero...<br />         Y fue para su debilidad y su quebranto<br />         como una nueva bendición del cielo.       El pastor satisfizo plenamente<br />         cada necesidad de la ovejita,<br />         que aprendió al fin en su dolor y angustia<br />         una enseñanza que nunca olvidaría.       Por fin su hueso roto fue sanado,<br />         y una vez más anduvo saltarina...<br />         Adondequiera que el pastor guiaba,<br />         la ovejita alegre lo seguía.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Las cuerdas del amor la ataron tanto<br />         en su hora de dolor y de amargura<br />         que ya no quiso apartarse de los brazos<br />         que una vez la sanaron con ternura.       Tal vez te sientas quebrantado hoy,<br />         y no entiendas por qué fuiste golpeado<br />         por la vara de un Pastor tan amoroso.<br />         ¿Será que no crees que vino de su mano?       Él sólo trata, con ese tierno golpe,<br />         de apartarte del bullicio por un tiempo,<br />         acunarte en sus brazos amorosos<br />         y acercarte a su regazo con su ejemplo.       Observa la mirada del Pastor amante,<br />         y busca su rostro con amor y anhelo...<br />         Prueba en la hora del quebranto<br />         el poder de su gracia y su consuelo.       Cuando en sus brazos tiernos te refugies<br />         y sientas cada día su mano fuerte,<br />         ¡con sus cuerdas de amor te atará el alma<br />         para que nunca vuelvas a perderte!1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Autor desconocido, «Historia de una oveja perdida», traducción del inglés «Story of a Straying Lamb» de Luis Bernal Lumpuy, 1998.]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep02</guid><pubDate>Tue, 02 Sep 2025 08:22:21 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67591593/2025sep02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Natalicio de Luis Bernal Lumpuy)   Los siguientes versos compuestos por un autor desconocido, y que tradujo del inglés el poeta cubano Luis Bernal Lumpuy, llevan por título Historia de una oveja perdida:   Mucho amaba el pastor a su ovejita,...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Natalicio de Luis Bernal Lumpuy)   Los siguientes versos compuestos por un autor desconocido, y que tradujo del inglés el poeta cubano Luis Bernal Lumpuy, llevan por título Historia de una oveja perdida:   Mucho amaba el pastor a su ovejita,<br />         y siempre la cuidaba con ternura...<br />         Con mirada amorosa la seguía<br />         mientras ella saltaba en la llanura.       Al sentarse junto al rebaño que cuidaba<br />         que dócilmente su voz obedecía,<br />         pensaba con tristeza en su ovejita,<br />         la que una y otra vez se le perdía.       Es cierto que la ovejita cariñosa<br />         adoraba a su pastor sin una queja,<br />         pero a veces se apartaba del camino<br />         como a menudo hacen las ovejas.       A su amada ovejita extraviada<br />         llamábala el pastor con tierna voz:<br />         “Vuelve, pequeñita, porque no estás segura <br />         a menos que estés donde estoy yo.”       Pero pronto la ovejita se olvidaba<br />         y se le descarriaba irreflexiva,<br />         y sin darse cuenta de sus actos,<br />         del lado del pastor pronto se iba.       Hasta que un día, con bondad y tino,<br />         tomó el pastor su vara con firmeza,<br />         y lo que Él hizo entonces parecía<br />         algo cruel a los ojos de la oveja.       Tan fuerte fue el golpe de la vara<br />         que le quebró una pata a la ovejita,<br />         y la dejó cojeando por el prado<br />         donde antes saltaba espigadita.       Entonces, extenuada, adolorida,<br />         de rodillas cayó, y en la quietud<br />         contempló a su pastor como diciendo:<br />         “¿Quisieras explicarme tu actitud?”        Vio el amor en los ojos del pastor<br />         que bañaban de lágrimas el rostro,<br />         mientras con ternura le sanaba<br />         las fracturas de su hueso roto.       Al sentirse desamparada por completo,<br />         sin poder siquiera levantarse,<br />         se entregó sin reservas en los brazos<br />         de su pastor, donde podía arrobarse.       Después, día tras día, hasta que fue sanada,<br />         se mantuvo alejada del rebaño,<br />         llevada en los brazos del pastor<br />         y acunada y protegida como antaño.       El pastor con cariño susurraba<br />         palabras a su ahora atento oído...<br />         Estaba escuchando la dulzura<br />         que las otras ovejas no han sentido.       Sintió el afecto del cordial abrazo<br />         que le dio el pastor de corazón sincero...<br />         Y fue para su debilidad y su quebranto<br />         como una nueva bendición del cielo.       El pastor satisfizo plenamente<br />         cada necesidad de la ovejita,<br />         que aprendió al fin en su dolor y angustia<br />         una enseñanza que nunca olvidaría.       Por fin su hueso roto fue sanado,<br />         y una vez más anduvo saltarina...<br />         Adondequiera que el pastor guiaba,<br />         la ovejita alegre lo seguía.<br />         . . . . . . . . . .<br />         Las cuerdas del amor la ataron tanto<br />         en su hora de dolor y de amargura<br />         que ya no quiso apartarse de los brazos<br />         que una vez la sanaron con ternura.       Tal vez te sientas quebrantado hoy,<br />         y no entiendas por qué fuiste golpeado<br />         por la vara de un Pastor tan amoroso.<br />         ¿Será que no crees que vino de su mano?       Él sólo trata, con ese tierno golpe,<br />         de apartarte del bullicio por un tiempo,<br />         acunarte en sus brazos amorosos<br />         y acercarte a su regazo con su ejemplo.       Observa la mirada del Pastor amante,<br />         y busca su rostro con amor y anhelo...<br />         Prueba en la hora del quebranto<br />         el poder de su gracia y su consuelo.       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[Y] recordaba... el portazo con que se fue para siempre....   »Empezó a recuperarse lentamente porque [junto con] los ejercicios de autoconfianza,  afirmación y “yo puedo salir adelante sola”, se [manifestaban] muy fuertes los  otros de rencor, de revancha, de desdén y de «a mí no me puede hacer esto». La  fueron aliviando las pastillas de... la dulzura con que contaba las atrocidades  del monstruo, a quien, después de darle todo, se largó con una cualquiera.  Pronto se dio cuenta de que su historia era idéntica a la de miles de mujeres  [con] caras ajadas y tristes....   »Un día contó que él había vuelto humilde y arrepentido, seguro de que ella era la  única. Inventó salidas y encuentros... acercamientos y cortejos. Compró ropa  nueva, apareció con regalos, cambió de peinado, acentuó el maquillaje [y]  adquirió un lenguaje pintoresco.... Dejó definitivamente de quejarse de los  hombres. Tenía tanta suerte: el suyo era ideal.   »Después de que lo instaló de nuevo en la casa, pasó por una larga etapa de aprendizaje  para ser habilidosa y amable... para ser   feliz... y desalojar todo lo amargo.   »... Sólo hubo cabida para lo perfecto: la sonrisa sincera, el regocijo de la  compañía, la conversación afirmativa, la mirada directa y profunda.   »... Lejos [quedaron] el pleito, la llamada de atención, el gesto brusco, el  reproche.... Logró establecer una comunicación perfecta, ese adivinar [de] los  gestos de que hablan las recetas del amor.... Los gastos se redujeron, las  comidas se simplificaron... la limpieza se facilitó y desaparecieron las largas  jornadas de sospechas [e] indagaciones.... Él simplemente estaba ahí y no se  iría jamás....   »Todo iba perfecto porque... estaban juntos con su mejor y más brillante sonrisa de  espejo, aunque a ella le preocupaba la insignificancia de ese hombre feo, sin  la menor gracia, carente de ingenio... poco emocional, salvo cuando se  enfurecía y la insultaba.... Ahora ella no le permitía enojo, ni furia ni  resentimiento alguno porque [ella] dirigía la escena, era capaz de embellecerlo  y amarlo, de cortejarlo... manipuladora de lo ya ajeno, encerrada dentro de sus  hábitos y manías de crear un edén para el desdén.»1   Así resuelve su difícil situación la mujer anónima del cuento «El edén del desdén», publicado por la escritora  costarricense Carmen Naranjo en su obra de cuentos titulada Otro rumbo para  la rumba. Lamentablemente es propio del caso el que aquella protagonista de  la historia se diera cuenta de que «su historia era idéntica a la de miles de  mujeres». Pero ¿acaso hay alguna solución aparte de «crear un edén para el  desdén»? Sí, la hay. La clave es que cada hombre que vive con una de esas  mujeres descubra que el plan divino es que él se case y llegue a ser un solo  cuerpo con su esposa, y que ella lo respete, consciente de que él la ama al  extremo de estar dispuesto a dar la vida por ella.2 Así, juntos  crearán un paraíso en su hogar, en el que florezcan el cariño y el aprecio  mutuo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Carmen Naranjo, «El edén del desdén», Otro rumbo para la rumba (San José, Costa Rica: EDUCA, 1989), pp. 167-71.                 2       Ef 5:25-33]]></description><guid isPermaLink="false">2025sep01</guid><pubDate>Mon, 01 Sep 2025 09:22:06 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67578845/2025sep01.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Ella nunca pudo recordar la discusión ni su propio alegato. La voz de él, de eso sí  estaba segura, la invadió con [insultos, llamándola] depresiva, repulsiva,  compulsiva, negativa... egoísta, individualista, materialista, majadera [y]...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Ella nunca pudo recordar la discusión ni su propio alegato. La voz de él, de eso sí  estaba segura, la invadió con [insultos, llamándola] depresiva, repulsiva,  compulsiva, negativa... egoísta, individualista, materialista, majadera [y]  aventurera.... [Y] recordaba... el portazo con que se fue para siempre....   »Empezó a recuperarse lentamente porque [junto con] los ejercicios de autoconfianza,  afirmación y “yo puedo salir adelante sola”, se [manifestaban] muy fuertes los  otros de rencor, de revancha, de desdén y de «a mí no me puede hacer esto». La  fueron aliviando las pastillas de... la dulzura con que contaba las atrocidades  del monstruo, a quien, después de darle todo, se largó con una cualquiera.  Pronto se dio cuenta de que su historia era idéntica a la de miles de mujeres  [con] caras ajadas y tristes....   »Un día contó que él había vuelto humilde y arrepentido, seguro de que ella era la  única. Inventó salidas y encuentros... acercamientos y cortejos. Compró ropa  nueva, apareció con regalos, cambió de peinado, acentuó el maquillaje [y]  adquirió un lenguaje pintoresco.... Dejó definitivamente de quejarse de los  hombres. Tenía tanta suerte: el suyo era ideal.   »Después de que lo instaló de nuevo en la casa, pasó por una larga etapa de aprendizaje  para ser habilidosa y amable... para ser   feliz... y desalojar todo lo amargo.   »... Sólo hubo cabida para lo perfecto: la sonrisa sincera, el regocijo de la  compañía, la conversación afirmativa, la mirada directa y profunda.   »... Lejos [quedaron] el pleito, la llamada de atención, el gesto brusco, el  reproche.... Logró establecer una comunicación perfecta, ese adivinar [de] los  gestos de que hablan las recetas del amor.... Los gastos se redujeron, las  comidas se simplificaron... la limpieza se facilitó y desaparecieron las largas  jornadas de sospechas [e] indagaciones.... Él simplemente estaba ahí y no se  iría jamás....   »Todo iba perfecto porque... estaban juntos con su mejor y más brillante sonrisa de  espejo, aunque a ella le preocupaba la insignificancia de ese hombre feo, sin  la menor gracia, carente de ingenio... poco emocional, salvo cuando se  enfurecía y la insultaba.... Ahora ella no le permitía enojo, ni furia ni  resentimiento alguno porque [ella] dirigía la escena, era capaz de embellecerlo  y amarlo, de cortejarlo... manipuladora de lo ya ajeno, encerrada dentro de sus  hábitos y manías de crear un edén para el desdén.»1   Así resuelve su difícil situación la mujer anónima del cuento «El edén del desdén», publicado por la escritora  costarricense Carmen Naranjo en su obra de cuentos titulada Otro rumbo para  la rumba. Lamentablemente es propio del caso el que aquella protagonista de  la historia se diera cuenta de que «su historia era idéntica a la de miles de  mujeres». Pero ¿acaso hay alguna solución aparte de «crear un edén para el  desdén»? Sí, la hay. La clave es que cada hombre que vive con una de esas  mujeres descubra que el plan divino es que él se case y llegue a ser un solo  cuerpo con su esposa, y que ella lo respete, consciente de que él la ama al  extremo de estar dispuesto a dar la vida por ella.2 Así, juntos  crearán un paraíso en su hogar, en el que florezcan el cariño y el aprecio  mutuo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Carmen Naranjo, «El edén del desdén», Otro rumbo para la rumba (San José, Costa Rica: EDUCA, 1989), pp. 167-71.                 2       Ef 5:25-33]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Enamorada de un hombre mucho mayor»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/enamorada-de-un-hombre-mucho-mayor--67560262</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Desde hace dos años he estado enamorada de un hombre de treinta y seis años, y yo tengo dieciocho. La primera  vez que lo vi, sentí algo muy especial por él....   »[Recientemente volví a verlo.] Nos miramos, y esta vez me hizo sentir algo más fuerte. [Ahora  me siento nerviosa, y hasta] me da vergüenza hablarle. No quiero acercarme a él  por temor, sobre todo porque es mucho mayor. Él tampoco se me acerca ni me  habla, pero sí me mira mucho.... Hay veces que tengo dudas por [la diferencia  de edad]. Él terminó su carrera profesional, y yo apenas voy a empezar.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Fue una buena idea consultarnos acerca de sus sentimientos y su futuro. Pero le animamos a que consulte también  a otras personas que hayan tenido por lo menos diez años de experiencia con  relaciones sentimentales.   »¿Cree que personas con una década de experiencia no comprenderían cómo se siente  usted? ¿Le parece que esas personas serían demasiado maduras para identificarse  con una adolescente como usted?   »Si eso es lo que usted piensa, entonces tenga presente que es probable que el hombre en quien está interesada haya experimentado más de dos décadas de  relaciones sentimentales. La primera relación adulta que él tuvo bien pudo  haber sido el año en que usted nació. ¿No es entonces él quien es demasiado  viejo para comprender cómo se siente usted?     »No hay duda alguna de que usted se siente atraída por este hombre, y es probable que él se sienta atraído por usted. La atracción  física puede compararse con pequeñas chispas de fuego o ligeras sacudidas de  electricidad. Devolverle a él la mirada y saber que él la está mirando a usted  hace que el cerebro suyo se encienda con reacciones químicas y eléctricas. Es  una sensación fantástica, y claro que usted quiere que se prolongue y se  intensifique....   »La atracción física es como hierba que no puede crecer a menos que se siembre y  que luego reciba la cantidad necesaria de luz solar y de agua. Para que llegue  a ser amor, la atracción física tiene que estar acompañada o seguida de tiempo  valioso juntos y de comunicación sincera. La atracción física de por sí es una  experiencia agradable, pero no es amor....   »Dejarse llevar por la atracción física sin tomar el tiempo para enamorarse es la razón  por la que hay tantas relaciones sentimentales que terminan mal. Y es la razón  por la que hay tantos hijos e hijas de madres solteras y de padres no casados,  como también una de las razones por las que se nos hayan contado cientos de  «Casos de la semana» que tienen que ver con un matrimonio desdichado.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 738. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago30</guid><pubDate>Sat, 30 Aug 2025 07:25:35 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67560262/2025ago30.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Desde hace dos años he estado enamorada de un hombre de treinta y seis...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Desde hace dos años he estado enamorada de un hombre de treinta y seis años, y yo tengo dieciocho. La primera  vez que lo vi, sentí algo muy especial por él....   »[Recientemente volví a verlo.] Nos miramos, y esta vez me hizo sentir algo más fuerte. [Ahora  me siento nerviosa, y hasta] me da vergüenza hablarle. No quiero acercarme a él  por temor, sobre todo porque es mucho mayor. Él tampoco se me acerca ni me  habla, pero sí me mira mucho.... Hay veces que tengo dudas por [la diferencia  de edad]. Él terminó su carrera profesional, y yo apenas voy a empezar.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Fue una buena idea consultarnos acerca de sus sentimientos y su futuro. Pero le animamos a que consulte también  a otras personas que hayan tenido por lo menos diez años de experiencia con  relaciones sentimentales.   »¿Cree que personas con una década de experiencia no comprenderían cómo se siente  usted? ¿Le parece que esas personas serían demasiado maduras para identificarse  con una adolescente como usted?   »Si eso es lo que usted piensa, entonces tenga presente que es probable que el hombre en quien está interesada haya experimentado más de dos décadas de  relaciones sentimentales. La primera relación adulta que él tuvo bien pudo  haber sido el año en que usted nació. ¿No es entonces él quien es demasiado  viejo para comprender cómo se siente usted?     »No hay duda alguna de que usted se siente atraída por este hombre, y es probable que él se sienta atraído por usted. La atracción  física puede compararse con pequeñas chispas de fuego o ligeras sacudidas de  electricidad. Devolverle a él la mirada y saber que él la está mirando a usted  hace que el cerebro suyo se encienda con reacciones químicas y eléctricas. Es  una sensación fantástica, y claro que usted quiere que se prolongue y se  intensifique....   »La atracción física es como hierba que no puede crecer a menos que se siembre y  que luego reciba la cantidad necesaria de luz solar y de agua. Para que llegue  a ser amor, la atracción física tiene que estar acompañada o seguida de tiempo  valioso juntos y de comunicación sincera. La atracción física de por sí es una  experiencia agradable, pero no es amor....   »Dejarse llevar por la atracción física sin tomar el tiempo para enamorarse es la razón  por la que hay tantas relaciones sentimentales que terminan mal. Y es la razón  por la que hay tantos hijos e hijas de madres solteras y de padres no casados,  como también una de las razones por las que se nos hayan contado cientos de  «Casos de la semana» que tienen que ver con un matrimonio desdichado.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 738. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«La prostituta de la laguna»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-prostituta-de-la-laguna--67550605</link><description><![CDATA[«Sólo conocía a los hombres en su momento más deshumanizado.... [en] que no tomaban  de ella sino el instante de su sed, como un jarro de agua de la laguna....   »Pero, en un momento imprevisible para todos, la inconcebible regeneración comenzó....  Nadie volvió a traspasar la estera. Pero nadie creyó en su voluntad de  purificación. De nada le valió. El pasado impuro y cercano la tenía presa en su  jaula como a una cotorra.... Salu’í seguía siendo para todos la [prostituta] de  la laguna.... La iban a expulsar del campo.... [Pero] en eso cayó la guerra, y  la evacuación de la población civil salvó [del destierro] a la pecadora....   »Al día siguiente entró a trabajar en el hospital.... Y ahora estaba allí... en medio de repentinos fogonazos.   »Todo el convoy se ponía en movimiento con un apuro ciego y desordenado....   »[Algún tiempo después], a media mañana, los camiones llegaban a un nuevo cañadón....   »—La entrada [al temido paso] Garganta de Tigre....   »Ahora se escuchaba más cercano el intermitente cañoneo...   »—¡Avión enemigo!...   »Un júnker..., al descubrir el convoy, [bajó en picada] sobre él con un poderoso  rugido ametrallándolo a quemarropa.... Un aguatero y el furgón sanitario  forcejeaban para desprenderse de las huellas, pero ya el avión volvía en una  pasada rasante escupiendo fuego, y lanzando ahora también una bomba, que cayó  sin explotar cerca del sanitario. Sus tripulantes saltaron enloquecidos y  huyeron hacia el boscaje. El camillero cayó tumbado por la ráfaga. El camión  aguador estaba inmóvil en la cuneta. A través del parabrisas hecho añicos, se  veía al conductor caído de bruces sobre el volante, la cabeza empapada por la  sangre....   »Aquino tendió de repente su brazo hacia el sanitario.   »—¡Miren eso!   »Entre las ruedas se veía un bulto oscuro y cilíndrico. Era la bomba que había caído  sin estallar.   »—¡Puede reventar en cualquier momento!...   »En un súbito impulso, Salu’í salió [disparada] hacia el furgón. Su decisión fue  tan rápida, que Aquino nada pudo hacer para impedirla. Sólo alcanzó a gritarle:   »—¡No vayas! ¡Es peligroso!   »Ella siguió corriendo sin hacerle caso y llegó al vehículo.... Rebuscó en el  interior... Sacó un botiquín de primeros auxilios, cargó en un brazo  medicamentos, paquetes de venda, todo lo que pudo, y regresó a escape hacia el  bosque, en momentos en que el avión hacía una nueva pasada ametrallando el  abra. La rápida estela de nubecitas de polvo cruzó mordiendo el camino muy  cerca de ella....   »Los camioneros estaban asombrados....   »—No acaba uno de conocer a la gente —dijo... Silvestre [más tarde]...— Creí que lo tuyo era un capricho no más....  ¡Estás naciendo de nuevo, Salu’í!1   Así narra el autor paraguayo Augusto Roa Bastos, en su novela Hijo de hombre, uno de los episodios de la  Guerra del Chaco con Bolivia, guerra en la que él mismo participó como  voluntario a la edad de catorce años. Gracias a Dios, a Él no le tenemos que  comprobar que nos hemos regenerado para tener su aprobación. Al contrario, como  Dios no envió a su Hijo Jesucristo al mundo para condenarnos sino para  salvarnos, nos trata como trató a la mujer sorprendida en adulterio a quien los  fariseos querían apedrear. Al pecador arrepentido Dios lo acepta tal como es,  lo regenera Él mismo mediante el nuevo nacimiento espiritual y le dice que no  vuelva a pecar.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Augusto Roa Bastos, Hijo de hombre (New York: Penguin Books, 1996), pp. 228-43.                 2       Jn 3:3-17; 8:1-11]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago29</guid><pubDate>Fri, 29 Aug 2025 07:22:54 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67550605/2025ago29.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Sólo conocía a los hombres en su momento más deshumanizado.... 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Y ahora estaba allí... en medio de repentinos fogonazos.   »Todo el convoy se ponía en movimiento con un apuro ciego y desordenado....   »[Algún tiempo después], a media mañana, los camiones llegaban a un nuevo cañadón....   »—La entrada [al temido paso] Garganta de Tigre....   »Ahora se escuchaba más cercano el intermitente cañoneo...   »—¡Avión enemigo!...   »Un júnker..., al descubrir el convoy, [bajó en picada] sobre él con un poderoso  rugido ametrallándolo a quemarropa.... Un aguatero y el furgón sanitario  forcejeaban para desprenderse de las huellas, pero ya el avión volvía en una  pasada rasante escupiendo fuego, y lanzando ahora también una bomba, que cayó  sin explotar cerca del sanitario. Sus tripulantes saltaron enloquecidos y  huyeron hacia el boscaje. El camillero cayó tumbado por la ráfaga. El camión  aguador estaba inmóvil en la cuneta. A través del parabrisas hecho añicos, se  veía al conductor caído de bruces sobre el volante, la cabeza empapada por la  sangre....   »Aquino tendió de repente su brazo hacia el sanitario.   »—¡Miren eso!   »Entre las ruedas se veía un bulto oscuro y cilíndrico. Era la bomba que había caído  sin estallar.   »—¡Puede reventar en cualquier momento!...   »En un súbito impulso, Salu’í salió [disparada] hacia el furgón. Su decisión fue  tan rápida, que Aquino nada pudo hacer para impedirla. Sólo alcanzó a gritarle:   »—¡No vayas! ¡Es peligroso!   »Ella siguió corriendo sin hacerle caso y llegó al vehículo.... Rebuscó en el  interior... Sacó un botiquín de primeros auxilios, cargó en un brazo  medicamentos, paquetes de venda, todo lo que pudo, y regresó a escape hacia el  bosque, en momentos en que el avión hacía una nueva pasada ametrallando el  abra. La rápida estela de nubecitas de polvo cruzó mordiendo el camino muy  cerca de ella....   »Los camioneros estaban asombrados....   »—No acaba uno de conocer a la gente —dijo... Silvestre [más tarde]...— Creí que lo tuyo era un capricho no más....  ¡Estás naciendo de nuevo, Salu’í!1   Así narra el autor paraguayo Augusto Roa Bastos, en su novela Hijo de hombre, uno de los episodios de la  Guerra del Chaco con Bolivia, guerra en la que él mismo participó como  voluntario a la edad de catorce años. Gracias a Dios, a Él no le tenemos que  comprobar que nos hemos regenerado para tener su aprobación. Al contrario, como  Dios no envió a su Hijo Jesucristo al mundo para condenarnos sino para  salvarnos, nos trata como trató a la mujer sorprendida en adulterio a quien los  fariseos querían apedrear. Al pecador arrepentido Dios lo acepta tal como es,  lo regenera Él mismo mediante el nuevo nacimiento espiritual y le dice que no  vuelva a pecar.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Augusto Roa Bastos, Hijo de hombre (New York: Penguin Books, 1996), pp. 228-43.                 2       Jn 3:3-17; 8:1-11]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«A mi esposo ateo le gusta el rock metal»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/a-mi-esposo-ateo-le-gusta-el-rock-metal--67539963</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Siendo cristiana, me casé con un ateo. Él es un hombre trabajador y responsable, y me apoya para  que vaya a la iglesia y tenga una vida de oración, pero ha surgido un  inconveniente: a él le gusta el rock metal. En verdad, ha sido  un choque porque yo desearía que él tuviera tiempos de oración conmigo, pero  como dije, él es ateo. Ahora no sé si me precipité al haberme casado.... No sé qué hacer.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   »Estimada amiga:   »Es tan asombroso como maravilloso que su esposo ateo la apoye para que asista a la iglesia y tenga  una vida de oración. Esperamos que usted le reitere lo mucho que aprecia esa  actitud de él.   »Cuando los seguidores de Cristo están dispuestos a salir con personas y luego  enamorarse de ellas a pesar de saber que esas personas no son seguidoras de  Cristo, acaban por tener que afrontar problemas como el suyo. Usted ahora le ha  dado prioridad a asistir a la iglesia y a su vida de oración. Pero  cuando salió con un hombre ateo y luego se casó con él, la mayor prioridad suya  no era buscar la voluntad de Dios para su vida sino tener un noviazgo.   »La Biblia está llena de historias de personas que decían amar a Dios, pero se casaban con personas que  adoraban a otros dioses o no adoraban a ninguno. Y en casi todos los casos, el  seguidor de Dios tarde o temprano dejaba de seguirlo y comenzaba más bien a  adorar a los ídolos y a las imágenes que adoraba el cónyuge.   »Con ese patrón de conducta que hallamos repetidamente en la Biblia, usted nunca debió haber esperado que  su esposo ateo orara con usted, asistiera a la iglesia con usted, ni escuchara  la música que usted prefiere. Usted dice que ha sido un choque que él tenga  esas preferencias, pero nosotros no nos explicamos cómo pudiera eso haberle  chocado. ¿Acaso... es usted una de esas jóvenes ingenuas que piensan que van a  poder cambiar a su esposo después de casarse?   »Ya es hora de que encare la realidad. Su esposo no la engañó. Usted consintió en  casarse con él estando consciente de que él era ateo. Él la aceptó a usted como  seguidora de Cristo, y hasta la ha apoyado para que asista a la iglesia y ore.  Y sin embargo, aunque usted lo aceptó como ateo, ahora no lo apoya a él en su  música y en su falta de deseo de orar con usted.   »¡Con razón que usted se pregunte si fue un error casarse con él! Sin embargo, no  importa si fue o no un error. Usted prometió amarlo y serle fiel toda la vida,  así que no puede reconsiderar esos votos sólo porque por fin ha comprendido las  consecuencias de lo que hizo.     »Sea agradecida por las maneras en que su esposo la apoya. No siga insistiendo en que él haga más de lo  que usted desea. No trate de cambiarlo con sus palabras; hágalo más bien  mediante la manera en que usted vive y en como lo trata. Él la está observando  como la versión genuina de lo que es en realidad una persona seguidora de  Cristo.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 857. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago28</guid><pubDate>Thu, 28 Aug 2025 08:21:39 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67539963/2025ago28.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Siendo cristiana, me casé con un ateo. 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Esperamos que usted le reitere lo mucho que aprecia esa  actitud de él.   »Cuando los seguidores de Cristo están dispuestos a salir con personas y luego  enamorarse de ellas a pesar de saber que esas personas no son seguidoras de  Cristo, acaban por tener que afrontar problemas como el suyo. Usted ahora le ha  dado prioridad a asistir a la iglesia y a su vida de oración. Pero  cuando salió con un hombre ateo y luego se casó con él, la mayor prioridad suya  no era buscar la voluntad de Dios para su vida sino tener un noviazgo.   »La Biblia está llena de historias de personas que decían amar a Dios, pero se casaban con personas que  adoraban a otros dioses o no adoraban a ninguno. Y en casi todos los casos, el  seguidor de Dios tarde o temprano dejaba de seguirlo y comenzaba más bien a  adorar a los ídolos y a las imágenes que adoraba el cónyuge.   »Con ese patrón de conducta que hallamos repetidamente en la Biblia, usted nunca debió haber esperado que  su esposo ateo orara con usted, asistiera a la iglesia con usted, ni escuchara  la música que usted prefiere. Usted dice que ha sido un choque que él tenga  esas preferencias, pero nosotros no nos explicamos cómo pudiera eso haberle  chocado. ¿Acaso... es usted una de esas jóvenes ingenuas que piensan que van a  poder cambiar a su esposo después de casarse?   »Ya es hora de que encare la realidad. Su esposo no la engañó. Usted consintió en  casarse con él estando consciente de que él era ateo. Él la aceptó a usted como  seguidora de Cristo, y hasta la ha apoyado para que asista a la iglesia y ore.  Y sin embargo, aunque usted lo aceptó como ateo, ahora no lo apoya a él en su  música y en su falta de deseo de orar con usted.   »¡Con razón que usted se pregunte si fue un error casarse con él! Sin embargo, no  importa si fue o no un error. Usted prometió amarlo y serle fiel toda la vida,  así que no puede reconsiderar esos votos sólo porque por fin ha comprendido las  consecuencias de lo que hizo.     »Sea agradecida por las maneras en que su esposo la apoya. No siga insistiendo en que él haga más de lo  que usted desea. No trate de cambiarlo con sus palabras; hágalo más bien  mediante la manera en que usted vive y en como lo trata. Él la está observando  como la versión genuina de lo que es en realidad una persona seguidora de  Cristo.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 857. 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Nunca he podido irme sentado; siempre que pasa por  aquí viene lleno.   »Por una ventanilla del autobús, que aún seguía detenido, apareció el ayudante que, mientras señalaba, gritó:   »—¡Hey! Ese chavo de camisa azul, ¡córrase... córrase!...   »Un señor trataba de irse al fondo. Caminó por donde Ana y José, luego donde una señora, a la que sin intención  machucó. La señora dio un brinco y, en voz muy alta, dijo:   »—...El de abajo es el mío, fíjese...   »—Disculpe, no fue mi intención —respondió el señor, muy apenado....   »—¡Vámonos, que ya es tarde! —gritó alguien desde los últimos  asientos.   »—Si se quieren ir, ¡córranse, pues! —gritó el  ayudante desde afuera....   »[Luego, dirigiéndose al conductor, dijo:]   »—¡Hey, apagá... que esta gente no se quiere correr!...   »Éste apagó el bus y, [mientras miraba por el retrovisor y encendía un cigarrillo, amenazó]:   »—¡Se corren... o aquí vamos a amanecer!... Yo no tengo urgencia....   »La gente iba muy apretada; algunos colgaban de la puerta del autobús. El conductor dio unas instrucciones más,  luego encendió el motor.   »—Vaya, dale, vos, ponele que ahí viene la siete cuarenta y cinco —gritó  el cobrador.   »Empezaron a avanzar lentamente. Otro autobús se aproximaba a la estación....   »... Un joven de camisa blanca y corbata negra..., muy asustado, miró a la señora que iba a la par, y dijo:   »—Por favor, doña, agarre esa gallina, que me va picoteando.   »La señora, sin decir palabra, cumplió la petición....   »—¡Próxima, próxima! —gritaba un señor que venía al fondo—.  ¡Próxima! ¿Para dónde... me llevas?   »El autobús se detuvo tres cuadras después de la estación.   »—¡Bájele... bájele: Pasaje, pasaje en mano el que baja!   »—... ¿Querés que pague? ¿Acaso yo me bajaba aquí?...   »El cobrador sonaba unas monedas.   »—¡Pasaje! —dijo a uno que venía colgado de la puerta.   »—...Esperate... ¡Vos querés que me mate por veinte centavos!...   »—¡Pasaje! —dijo a una señora que venía de pie.   »—No... te debería... pagar —[contestó] ella—;  ¡tanto que se tardan y una aquí como idiota viene parada!   »—¿Y acaso es el asiento el que paga? Se paga el viaje, pero no el asiento —contestó  algo molesto.   »[En eso] llegaron a la siguiente estación....»1   ¡Con ese viaje en autobús sí que nos identificamos muchos de nosotros, sobre todo los que vivimos en una de las  metrópolis de nuestra querida Iberoamérica! Quien la relata es el autor  hondureño Roberto Quesada, en su obra de cuentos titulada El desertor.   Menos mal que Jesucristo, el Conductor divino, al morir en la cruz por nuestros pecados, pagó tanto el viaje  como el asiento de cada uno de los pasajeros que vamos con Él rumbo a la vida  eterna por el camino de la vida plena.2 Pero conste que Él nos  advierte en la Biblia, su Guía de Transporte, que es angosto el camino que  conduce a esa vida, y que son pocos los que la encuentran.3 Más  vale, entonces, que abordemos ese autobús cuanto antes, para que podamos  comenzar de una vez a disfrutar de ese viaje sin igual con destino a la  estación final. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Roberto Quesada, El desertor (Cuentos), «El loco de la calle Herrera» (Tegucigalpa, Honduras: Litografía López, 2008). pp. 119-24.                 2       1P 1:18-19; Jn 10:10                 3       Mt 7:14]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago27</guid><pubDate>Wed, 27 Aug 2025 09:23:09 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67528278/2025ago27.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«En la estación había mucha gente esperando....   »[Ana y José] subieron [al autobús]... ante el grupo de gente que entre gritos y  empujones trataban de subirse....   »—¿Qué se le va a hacer? —[dijo] José... —. 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La señora dio un brinco y, en voz muy alta, dijo:   »—...El de abajo es el mío, fíjese...   »—Disculpe, no fue mi intención —respondió el señor, muy apenado....   »—¡Vámonos, que ya es tarde! —gritó alguien desde los últimos  asientos.   »—Si se quieren ir, ¡córranse, pues! —gritó el  ayudante desde afuera....   »[Luego, dirigiéndose al conductor, dijo:]   »—¡Hey, apagá... que esta gente no se quiere correr!...   »Éste apagó el bus y, [mientras miraba por el retrovisor y encendía un cigarrillo, amenazó]:   »—¡Se corren... o aquí vamos a amanecer!... Yo no tengo urgencia....   »La gente iba muy apretada; algunos colgaban de la puerta del autobús. El conductor dio unas instrucciones más,  luego encendió el motor.   »—Vaya, dale, vos, ponele que ahí viene la siete cuarenta y cinco —gritó  el cobrador.   »Empezaron a avanzar lentamente. Otro autobús se aproximaba a la estación....   »... Un joven de camisa blanca y corbata negra..., muy asustado, miró a la señora que iba a la par, y dijo:   »—Por favor, doña, agarre esa gallina, que me va picoteando.   »La señora, sin decir palabra, cumplió la petición....   »—¡Próxima, próxima! —gritaba un señor que venía al fondo—.  ¡Próxima! ¿Para dónde... me llevas?   »El autobús se detuvo tres cuadras después de la estación.   »—¡Bájele... bájele: Pasaje, pasaje en mano el que baja!   »—... ¿Querés que pague? ¿Acaso yo me bajaba aquí?...   »El cobrador sonaba unas monedas.   »—¡Pasaje! —dijo a uno que venía colgado de la puerta.   »—...Esperate... ¡Vos querés que me mate por veinte centavos!...   »—¡Pasaje! —dijo a una señora que venía de pie.   »—No... te debería... pagar —[contestó] ella—;  ¡tanto que se tardan y una aquí como idiota viene parada!   »—¿Y acaso es el asiento el que paga? Se paga el viaje, pero no el asiento —contestó  algo molesto.   »[En eso] llegaron a la siguiente estación....»1   ¡Con ese viaje en autobús sí que nos identificamos muchos de nosotros, sobre todo los que vivimos en una de las  metrópolis de nuestra querida Iberoamérica! Quien la relata es el autor  hondureño Roberto Quesada, en su obra de cuentos titulada El desertor.   Menos mal que Jesucristo, el Conductor divino, al morir en la cruz por nuestros pecados, pagó tanto el viaje  como el asiento de cada uno de los pasajeros que vamos con Él rumbo a la vida  eterna por el camino de la vida plena.2 Pero conste que Él nos  advierte en la Biblia, su Guía de Transporte, que es angosto el camino que  conduce a esa vida, y que son pocos los que la encuentran.3 Más  vale, entonces, que abordemos ese autobús cuanto antes, para que podamos  comenzar de una vez a disfrutar de ese viaje sin igual con destino a la  estación final. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Roberto Quesada, El desertor (Cuentos), «El loco de la calle Herrera» (Tegucigalpa, Honduras: Litografía López, 2008). pp. 119-24.                 2       1P 1:18-19; Jn 10:10                 3       Mt 7:14]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Me gusta entrar al chat»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/me-gusta-entrar-al-chat--67515673</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una adolescente que «descargó su conciencia»  en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos  que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Tengo quince años. A mí me gusta  entrar al chat. En una de esas, conocí a un chico que me pidió que fuera su  novia, y yo acepté. Ese mismo día nos conocimos. Él me pidió tener relaciones  íntimas, y yo accedí. Esto lo hice porque me sentía sola. Luego de eso, me  sentí mal. Había fallado a Dios y a mi familia.   »Creo que Dios jamás me perdonará y que no merezco el amor que Él me da. No sé cómo  alcanzar el perdón de Dios.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto lamentamos tu situación! Aprendiste demasiado tarde que hay algunas decisiones  a las que no se les puede dar marcha atrás. Jamás podrás volver a ser virgen, y  por eso estás tan apenada.   »A pesar de las imágenes sexuales que nos rodean, los programas de televisión y  las películas, la pornografía en la Internet, y la proliferación de actividad  sexual entre adolescentes, en lo profundo de tu ser ahora reconoces que  entregaste algo muy valioso. Y como no hubo sentimientos de amor de por medio,  no pasó mucho tiempo sin que te dieras cuenta del terrible error que  cometiste....   »Sin embargo, ¡tenemos buenas noticias para ti! Dijiste que les fallaste a Dios y a  tu familia, y que ya no mereces el amor de Dios. Tienes razón. Pero es igual  para todo ser humano. Todos les hemos fallado a Dios y a nuestra familia, y  ninguno de nosotros merece el perdón.1 Es por eso precisamente que  Dios el Padre tuvo que entregar a su único Hijo Jesucristo para pagar el precio  por lo que hemos hecho. Por eso Cristo tuvo que morir en la cruz. ¡No lo  merecemos! ¡Pero Él lo hizo por nosotros porque nos ama!2 Cuando le  pidas perdón, Él te perdonará. Quedarás completamente limpia y sin pecado.3   »... Te recomendamos que nunca más chatees con desconocidos por Internet. Con  todo y el gran error que cometiste, debes estar agradecida de que aquel tipo no  resultó ser un homicida. Chatear por Internet es una actividad muy peligrosa.  Casi a diario sabemos de casos en los que alguien fingió ser otra persona a fin  de cometer un delito, incluso un asesinato. Te rogamos que te comuniques  únicamente con personas a las que conozcas, y que nunca accedas a encontrarte  con un desconocido por ninguna razón. Con el tiempo, comprenderás que hay  hombres perversos que están al acecho en la Internet, a fin de aprovecharse de  la ingenuidad de muchachos y de jovencitas como tú.     »En cuanto a la soledad que sientes, has aprendido que puede llevarte a tomar malas decisiones. Haz planes  para reunirte con otras personas en un ambiente seguro. Hazte miembro de un  club o de un equipo deportivo o de un grupo de jóvenes. Dona tu tiempo como  voluntaria en una obra de caridad o en un hospital. Tal vez no suceda de  inmediato, pero tarde o temprano conocerás a personas como tú con las que  podrás cultivar una amistad confiable.   »¡Mantente a salvo y protegida!   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el enlace que  dice: «Caso 131» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 3:23                 2       Jn 3:16                 3       1Jn 1:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago26</guid><pubDate>Tue, 26 Aug 2025 08:23:01 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67515673/2025ago26.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una adolescente que «descargó su conciencia»  en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos  que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una adolescente que «descargó su conciencia»  en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos  que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Tengo quince años. A mí me gusta  entrar al chat. En una de esas, conocí a un chico que me pidió que fuera su  novia, y yo acepté. Ese mismo día nos conocimos. Él me pidió tener relaciones  íntimas, y yo accedí. Esto lo hice porque me sentía sola. Luego de eso, me  sentí mal. Había fallado a Dios y a mi familia.   »Creo que Dios jamás me perdonará y que no merezco el amor que Él me da. No sé cómo  alcanzar el perdón de Dios.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto lamentamos tu situación! Aprendiste demasiado tarde que hay algunas decisiones  a las que no se les puede dar marcha atrás. Jamás podrás volver a ser virgen, y  por eso estás tan apenada.   »A pesar de las imágenes sexuales que nos rodean, los programas de televisión y  las películas, la pornografía en la Internet, y la proliferación de actividad  sexual entre adolescentes, en lo profundo de tu ser ahora reconoces que  entregaste algo muy valioso. Y como no hubo sentimientos de amor de por medio,  no pasó mucho tiempo sin que te dieras cuenta del terrible error que  cometiste....   »Sin embargo, ¡tenemos buenas noticias para ti! Dijiste que les fallaste a Dios y a  tu familia, y que ya no mereces el amor de Dios. Tienes razón. Pero es igual  para todo ser humano. Todos les hemos fallado a Dios y a nuestra familia, y  ninguno de nosotros merece el perdón.1 Es por eso precisamente que  Dios el Padre tuvo que entregar a su único Hijo Jesucristo para pagar el precio  por lo que hemos hecho. Por eso Cristo tuvo que morir en la cruz. ¡No lo  merecemos! ¡Pero Él lo hizo por nosotros porque nos ama!2 Cuando le  pidas perdón, Él te perdonará. Quedarás completamente limpia y sin pecado.3   »... Te recomendamos que nunca más chatees con desconocidos por Internet. Con  todo y el gran error que cometiste, debes estar agradecida de que aquel tipo no  resultó ser un homicida. Chatear por Internet es una actividad muy peligrosa.  Casi a diario sabemos de casos en los que alguien fingió ser otra persona a fin  de cometer un delito, incluso un asesinato. Te rogamos que te comuniques  únicamente con personas a las que conozcas, y que nunca accedas a encontrarte  con un desconocido por ninguna razón. Con el tiempo, comprenderás que hay  hombres perversos que están al acecho en la Internet, a fin de aprovecharse de  la ingenuidad de muchachos y de jovencitas como tú.     »En cuanto a la soledad que sientes, has aprendido que puede llevarte a tomar malas decisiones. Haz planes  para reunirte con otras personas en un ambiente seguro. Hazte miembro de un  club o de un equipo deportivo o de un grupo de jóvenes. Dona tu tiempo como  voluntaria en una obra de caridad o en un hospital. Tal vez no suceda de  inmediato, pero tarde o temprano conocerás a personas como tú con las que  podrás cultivar una amistad confiable.   »¡Mantente a salvo y protegida!   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el enlace que  dice: «Caso 131» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 3:23                 2       Jn 3:16                 3       1Jn 1:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Hasta la basura sirve para algo</title><link>https://www.spreaker.com/episode/hasta-la-basura-sirve-para-algo--67503233</link><description><![CDATA[Mirar desde la ventana de ese sexto piso era ver un paisaje gris y sombrío. Porque la ventana de ese apartamento  daba a un oscuro callejón del barrio de Harlem, Nueva York. Y el callejón era,  en sí mismo, un enorme depósito de basura infestado de ratas.   Fue por esa ventana, a treinta metros de altura, que cayó el pequeño Ramal Gentry, de dos años de edad, hijo de  Rhonda Gentry. Pero la basura lo recibió blandamente, como los brazos mismos de  su madre, y el pequeño no sufrió más que el susto. «Dios y la basura —declaró  después la madre— hicieron el milagro.»   Es interesante cómo aquello que tenemos por inservible viene a veces a salvarnos de algún desastre. Se supone  que la basura no sirve para nada. Por eso la quitamos de la casa, la metemos en  bolsas plásticas o de papel y la llevamos a un basurero. O la dejamos en el  sitio indicado para que la recoja la municipalidad.   Las grandes ciudades del mundo recogen cada día millones de toneladas de basura y la llevan lejos, para que no ofenda  a nadie. Pero con esa basura se rellenan terrenos baldíos, o se pone la base  para nuevos caminos, o se quema y se saca de ella energía.   En el caso del pequeño Ramal, la basura sirvió para salvarle la vida y para que su madre elevara una oración de  gratitud a Dios.   En la célebre parábola del hijo pródigo relatada por Jesucristo, se cuenta del joven que vivió perdidamente  derrochando toda su herencia. Lo gastó todo hasta que se vio pobre y derrotado,  cuidando cerdos y comiendo basura. Pero esa miserable situación sirvió para que  el pródigo tuviera una reacción moral, que lo hizo regresar a la casa de su  padre y al albergue de la familia.   ¿Será posible que nos hallemos hoy en medio de lo que consideramos un montón de basura? Es más, ¿nos consideramos  nosotros mismos basura? Quizá la vida nos haya vencido. Quizá los vicios nos  tengan derrotados. Quizá nos hallemos quebrantados, amargados, desalentados.  Quizá hayamos perdido toda esperanza de recuperación y aun todo deseo de vivir.   Ha llegado entonces el momento de reaccionar. Ha llegado el momento de pedir socorro divino. Ha llegado el  momento de confesar, como el hijo pródigo: «He pecado contra el cielo y contra  ti» (Lucas 15:21). Y clamar: «¡Ayúdame, Señor!» Jesucristo puede sacar a todo  ser humano de cualquier basurero, no importa lo grande o maloliente que sea.  Basta con que clame a Dios en medio de su dolor. Él sólo  espera oír su clamor. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago25</guid><pubDate>Mon, 25 Aug 2025 09:21:52 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67503233/2025ago25.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Mirar desde la ventana de ese sexto piso era ver un paisaje gris y sombrío. Porque la ventana de ese apartamento  daba a un oscuro callejón del barrio de Harlem, Nueva York. 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O la dejamos en el  sitio indicado para que la recoja la municipalidad.   Las grandes ciudades del mundo recogen cada día millones de toneladas de basura y la llevan lejos, para que no ofenda  a nadie. Pero con esa basura se rellenan terrenos baldíos, o se pone la base  para nuevos caminos, o se quema y se saca de ella energía.   En el caso del pequeño Ramal, la basura sirvió para salvarle la vida y para que su madre elevara una oración de  gratitud a Dios.   En la célebre parábola del hijo pródigo relatada por Jesucristo, se cuenta del joven que vivió perdidamente  derrochando toda su herencia. Lo gastó todo hasta que se vio pobre y derrotado,  cuidando cerdos y comiendo basura. Pero esa miserable situación sirvió para que  el pródigo tuviera una reacción moral, que lo hizo regresar a la casa de su  padre y al albergue de la familia.   ¿Será posible que nos hallemos hoy en medio de lo que consideramos un montón de basura? Es más, ¿nos consideramos  nosotros mismos basura? Quizá la vida nos haya vencido. Quizá los vicios nos  tengan derrotados. Quizá nos hallemos quebrantados, amargados, desalentados.  Quizá hayamos perdido toda esperanza de recuperación y aun todo deseo de vivir.   Ha llegado entonces el momento de reaccionar. Ha llegado el momento de pedir socorro divino. Ha llegado el  momento de confesar, como el hijo pródigo: «He pecado contra el cielo y contra  ti» (Lucas 15:21). Y clamar: «¡Ayúdame, Señor!» Jesucristo puede sacar a todo  ser humano de cualquier basurero, no importa lo grande o maloliente que sea.  Basta con que clame a Dios en medio de su dolor. Él sólo  espera oír su clamor. 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Así que regresé a [mi país], pero no tengo ánimo para nada. Le agradezco un  buen consejo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡No podemos ni imaginarnos la desesperación que usted está sintiendo! Perder a un  hijo a cualquier edad es una agonía indescriptible, pero cuando ese hijo causó  su propia muerte, el vacío que deja en sus seres queridos puede parecer peor  que ser torturado.   »La mayoría de las culturas occidentales han abandonado la práctica de hacer duelos  como los descritos en la Biblia. En aquellos días, el pueblo se vestía con ropa  de luto, demostrando así el dolor que sentía.... Su apariencia externa daba  muestras de la aflicción que sentían por dentro. Además, era común que gimieran  en voz alta por determinado tiempo....   »Esas demostraciones externas de duelo pudieran parecernos extrañas actualmente, pero  cumplían el propósito de permitir el desahogo de las emociones y del dolor. Hoy  día, por lo general, se espera que los dolientes derramen algunas lágrimas y  luego reanuden su vida normal. Tienen que sufrir en silencio, solos, tal como  lo está haciendo usted ahora.   »Usted dice que no tiene el ánimo ni la motivación para hacer nada. ¡Claro que no! No  ha tenido suficiente tiempo para afligirse. El llanto desgasta nuestro ánimo  por completo cuando no tenemos maneras aceptables de demostrar todo lo que  estamos sintiendo.   »Le serviría de mucho hablar acerca de su hijo y de lo que usted está sintiendo. Le  recomendamos que lo haga a menudo y honestamente con sus amigos y con sus  familiares. Si eso no es posible, entonces una buena opción es que acuda a una  consejera profesional....   »¿Por qué Dios no impidió que su hijo se hiciera daño? ¿Por qué no impide Dios que  todos se lastimen a sí mismos o se suiciden? ¿Por qué no interviene e impide  que tomemos una sobredosis de drogas o que nos maltratemos unos a otros? ¿Y qué  del abuso infantil, del abuso conyugal y de los delitos violentos de todo tipo?  ¿Acaso no debiera Dios eliminar nuestra capacidad de tomar esas malas  decisiones dañinas?   »Dios es un Padre amoroso que nos dio la vida, y que luego estableció las pautas para  cómo vivir esa vida. Pero en vez de obligarnos a hacer las cosas de la manera  que más nos conviene, Él nos dio la libertad para tomar nuestras propias  decisiones. Eso es precisamente lo que usted hizo con su hijo mayor.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 737. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago23</guid><pubDate>Sat, 23 Aug 2025 08:21:31 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67486893/2025ago23.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unas semanas tomé la decisión de viajar [a otro país], dejando a...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unas semanas tomé la decisión de viajar [a otro país], dejando a mis hijos de veintiocho y treinta años. A  los pocos días de mi viaje, mi hijo mayor se lanzó de un tercer piso y se mató.  Así que regresé a [mi país], pero no tengo ánimo para nada. Le agradezco un  buen consejo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡No podemos ni imaginarnos la desesperación que usted está sintiendo! Perder a un  hijo a cualquier edad es una agonía indescriptible, pero cuando ese hijo causó  su propia muerte, el vacío que deja en sus seres queridos puede parecer peor  que ser torturado.   »La mayoría de las culturas occidentales han abandonado la práctica de hacer duelos  como los descritos en la Biblia. En aquellos días, el pueblo se vestía con ropa  de luto, demostrando así el dolor que sentía.... Su apariencia externa daba  muestras de la aflicción que sentían por dentro. Además, era común que gimieran  en voz alta por determinado tiempo....   »Esas demostraciones externas de duelo pudieran parecernos extrañas actualmente, pero  cumplían el propósito de permitir el desahogo de las emociones y del dolor. Hoy  día, por lo general, se espera que los dolientes derramen algunas lágrimas y  luego reanuden su vida normal. Tienen que sufrir en silencio, solos, tal como  lo está haciendo usted ahora.   »Usted dice que no tiene el ánimo ni la motivación para hacer nada. ¡Claro que no! No  ha tenido suficiente tiempo para afligirse. El llanto desgasta nuestro ánimo  por completo cuando no tenemos maneras aceptables de demostrar todo lo que  estamos sintiendo.   »Le serviría de mucho hablar acerca de su hijo y de lo que usted está sintiendo. Le  recomendamos que lo haga a menudo y honestamente con sus amigos y con sus  familiares. Si eso no es posible, entonces una buena opción es que acuda a una  consejera profesional....   »¿Por qué Dios no impidió que su hijo se hiciera daño? ¿Por qué no impide Dios que  todos se lastimen a sí mismos o se suiciden? ¿Por qué no interviene e impide  que tomemos una sobredosis de drogas o que nos maltratemos unos a otros? ¿Y qué  del abuso infantil, del abuso conyugal y de los delitos violentos de todo tipo?  ¿Acaso no debiera Dios eliminar nuestra capacidad de tomar esas malas  decisiones dañinas?   »Dios es un Padre amoroso que nos dio la vida, y que luego estableció las pautas para  cómo vivir esa vida. Pero en vez de obligarnos a hacer las cosas de la manera  que más nos conviene, Él nos dio la libertad para tomar nuestras propias  decisiones. Eso es precisamente lo que usted hizo con su hijo mayor.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 737. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Falsa piedad</title><link>https://www.spreaker.com/episode/falsa-piedad--67475582</link><description><![CDATA[(Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia Motivados por la Religión o las Creencias)   Bernadete acababa de cumplir los diecisiete años de edad cuando recibió los resultados de  las pruebas que confirmaban que padecía de una enfermedad cerebral. Sus padres  creyeron que la muchacha podría encontrar alivio al someterse a un tratamiento  especial, así que la llevaron a la casa de un tendero de nombre Emilio Bettio.  Él les aseguró que el problema de Bernadete no era físico sino espiritual.  Según el tendero, se trataba de una posesión demoniaca, y para librar del  demonio a la infeliz era necesario azotarla fuertemente.   Los desesperados padres dieron su consentimiento e hicieron arrodillar a la pobre Bernadete sobre una cama. Allí  el tendero, sin compasión, descargó sobre ella dieciséis latigazos, y para  darle un aspecto de piedad al castigo, con cada cuatro latigazos repetía: «En  el nombre del Padre, en el nombre del Hijo, en el nombre del Espíritu Santo,  Amén.»   Los golpes fueron tan severos que la joven murió, y posteriormente, en Zurich,  Alemania, se entabló juicio contra el verdugo Emilio Bettio: juicio por  homicidio.   Parece increíble que se cometiera semejante crimen en el nombre de Dios. Pero lo  cierto es que lo mismo ocurrió tanto en las Cruzadas contra los infieles como  en la llamada «Santa» Inquisición entre los siglos doce y diecinueve, y  lamentablemente ocurre en el siglo veintiuno. Todavía hay quienes se valen del  nombre de Dios para perpetrar toda clase de atrocidades. Algunos, motivados por  su avidez de poder y control, engañan a otros que los siguen ciegamente. Otros  se vuelven fanáticos de una causa por su propia cuenta, mientras que a otros  los consume el deseo de ser el centro de atención por lo menos unos minutos.  Los más fanáticos son capaces de llegar al extremo de suicidarse y a la vez  matar a un sinnúmero de personas que poco o nada tienen que ver con las tales  «causas» detrás de los hechos.   ¿Por qué culparán a Dios de actos tan bárbaros? Porque así les dan a esos actos un  aspecto de piedad. Es que saben que, si se hacen pasar por voceros de Dios y le  atribuyen a Él la autoría intelectual, entonces se supone que a los demás no  nos queda más remedio que tragarnos el cuento. ¿No es cierto que cuando alguien  alega que Dios le dijo que tomara determinada medida, con eso se hace  infalible? ¿Y quién de nosotros va a poner en tela de juicio la voluntad de  Dios?   El colmo de este engaño consiste en atribuirle la causa de la muerte al Autor de  la vida. La verdad es que Jesucristo vino al mundo para erradicar la enfermedad  de nuestra alma, librándonos así de la muerte y dándonos vida. Pero a  diferencia de Emilio Bettio, Cristo no nos azota sin compasión ni nos pide que  nos suicidemos o que azotemos o matemos a otros por su causa. Al contrario, Él  mismo se dejó azotar y matar sin compasión por causa nuestra. Y por si eso  fuera poco, nos asegura que si nos sometemos a su tratamiento especial de  compasión y ternura, encontraremos alivio permanente para todo nuestro ser. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago22</guid><pubDate>Fri, 22 Aug 2025 08:22:04 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67475582/2025ago22.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia Motivados por la Religión o las Creencias)   Bernadete acababa de cumplir los diecisiete años de edad cuando recibió los resultados de  las pruebas que confirmaban que padecía...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia Motivados por la Religión o las Creencias)   Bernadete acababa de cumplir los diecisiete años de edad cuando recibió los resultados de  las pruebas que confirmaban que padecía de una enfermedad cerebral. Sus padres  creyeron que la muchacha podría encontrar alivio al someterse a un tratamiento  especial, así que la llevaron a la casa de un tendero de nombre Emilio Bettio.  Él les aseguró que el problema de Bernadete no era físico sino espiritual.  Según el tendero, se trataba de una posesión demoniaca, y para librar del  demonio a la infeliz era necesario azotarla fuertemente.   Los desesperados padres dieron su consentimiento e hicieron arrodillar a la pobre Bernadete sobre una cama. Allí  el tendero, sin compasión, descargó sobre ella dieciséis latigazos, y para  darle un aspecto de piedad al castigo, con cada cuatro latigazos repetía: «En  el nombre del Padre, en el nombre del Hijo, en el nombre del Espíritu Santo,  Amén.»   Los golpes fueron tan severos que la joven murió, y posteriormente, en Zurich,  Alemania, se entabló juicio contra el verdugo Emilio Bettio: juicio por  homicidio.   Parece increíble que se cometiera semejante crimen en el nombre de Dios. Pero lo  cierto es que lo mismo ocurrió tanto en las Cruzadas contra los infieles como  en la llamada «Santa» Inquisición entre los siglos doce y diecinueve, y  lamentablemente ocurre en el siglo veintiuno. Todavía hay quienes se valen del  nombre de Dios para perpetrar toda clase de atrocidades. Algunos, motivados por  su avidez de poder y control, engañan a otros que los siguen ciegamente. Otros  se vuelven fanáticos de una causa por su propia cuenta, mientras que a otros  los consume el deseo de ser el centro de atención por lo menos unos minutos.  Los más fanáticos son capaces de llegar al extremo de suicidarse y a la vez  matar a un sinnúmero de personas que poco o nada tienen que ver con las tales  «causas» detrás de los hechos.   ¿Por qué culparán a Dios de actos tan bárbaros? Porque así les dan a esos actos un  aspecto de piedad. Es que saben que, si se hacen pasar por voceros de Dios y le  atribuyen a Él la autoría intelectual, entonces se supone que a los demás no  nos queda más remedio que tragarnos el cuento. ¿No es cierto que cuando alguien  alega que Dios le dijo que tomara determinada medida, con eso se hace  infalible? ¿Y quién de nosotros va a poner en tela de juicio la voluntad de  Dios?   El colmo de este engaño consiste en atribuirle la causa de la muerte al Autor de  la vida. La verdad es que Jesucristo vino al mundo para erradicar la enfermedad  de nuestra alma, librándonos así de la muerte y dándonos vida. Pero a  diferencia de Emilio Bettio, Cristo no nos azota sin compasión ni nos pide que  nos suicidemos o que azotemos o matemos a otros por su causa. Al contrario, Él  mismo se dejó azotar y matar sin compasión por causa nuestra. Y por si eso  fuera poco, nos asegura que si nos sometemos a su tratamiento especial de  compasión y ternura, encontraremos alivio permanente para todo nuestro ser. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi hermano y yo caímos en una práctica de incesto»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-hermano-y-yo-caimos-en-una-practica-de-incesto--67464754</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Cuando tenía seis años, mi hermano y yo sufrimos abuso sexual [por  parte de un tío]. Otros muchachos nos  incitaron a abusar sexualmente de nuestra hermana, pero no lo hicimos.   »Luego, cuando tenía diez años y mi hermano entre ocho y nueve, caímos en una práctica de incesto, pero al tener uso de razón nos dimos cuenta de lo grave que fue lo que hicimos. ¿Creen  que Dios pueda perdonarnos? Este pecado ha traído mucho dolor y vergüenza.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Cuando su tío abusó de usted, lo expuso a algo que no debió haber aprendido a tan temprana edad. No obstante, después que usted fue víctima  de esa terrible conducta, fue casi inevitable que la imitara o simulara  repetirla usted mismo....   »Sin embargo, cuando a niños inocentes se les expone a la actividad sexual, ya sea  como víctimas de abuso o viéndola en la vida real o en las películas, con  frecuencia esos niños comienzan a simular lo que han visto. No se debe a que  tales niños sean malvados; se debe a que esa es la naturaleza del desarrollo  infantil....   »Dios, quien nos creó, también planeó que tuviéramos una década, más o menos, para  poder practicar la vida antes de llegar a ser eternamente responsables de los  errores que cometiéramos. Durante ese lapso de tiempo, el cerebro se desarrolla  por etapas, según el acreditado psicólogo del desarrollo humano Jean Piaget.  Antes de los siete años aproximadamente, los niños no tienen la capacidad de  distinguir por completo entre lo verdadero y lo imaginario. A partir de los  siete años hasta más o menos los once, los niños son capaces de comprender las cosas  que pueden tocar y ver, pero sólo gradualmente comenzarán a desarrollar la  capacidad de comprender lo abstracto, tal como las consecuencias del bien y del  mal.   »¿Acaso el Dios que lo creó a usted, el mismo que creó el proceso del desarrollo del  cerebro, no comprendería cuando usted simuló lo que había aprendido?  Claro que sí comprendió, y por eso no lo considera a usted responsable de lo  que su cerebro no podía asimilar.   »El apóstol Juan escribió que si confesamos nuestros pecados, Dios nos perdonará  esos pecados.1 Desde luego, la confesión requiere sentir verdadero  remordimiento por lo que hemos hecho. Usted ha manifestado que siente mucha  vergüenza por lo que hizo, aunque ahora sepa que Dios no lo consideró  responsable durante esa etapa del desarrollo de su cerebro. De modo que la  respuesta a su pregunta es que sí, yo sé que Dios lo ha perdonado por cualquier  cosa de la que pudo considerársele responsable.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 856. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago21</guid><pubDate>Thu, 21 Aug 2025 07:21:55 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67464754/2025ago21.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Cuando tenía seis años, mi hermano y yo sufrimos abuso sexual [por...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Cuando tenía seis años, mi hermano y yo sufrimos abuso sexual [por  parte de un tío]. Otros muchachos nos  incitaron a abusar sexualmente de nuestra hermana, pero no lo hicimos.   »Luego, cuando tenía diez años y mi hermano entre ocho y nueve, caímos en una práctica de incesto, pero al tener uso de razón nos dimos cuenta de lo grave que fue lo que hicimos. ¿Creen  que Dios pueda perdonarnos? Este pecado ha traído mucho dolor y vergüenza.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Cuando su tío abusó de usted, lo expuso a algo que no debió haber aprendido a tan temprana edad. No obstante, después que usted fue víctima  de esa terrible conducta, fue casi inevitable que la imitara o simulara  repetirla usted mismo....   »Sin embargo, cuando a niños inocentes se les expone a la actividad sexual, ya sea  como víctimas de abuso o viéndola en la vida real o en las películas, con  frecuencia esos niños comienzan a simular lo que han visto. No se debe a que  tales niños sean malvados; se debe a que esa es la naturaleza del desarrollo  infantil....   »Dios, quien nos creó, también planeó que tuviéramos una década, más o menos, para  poder practicar la vida antes de llegar a ser eternamente responsables de los  errores que cometiéramos. Durante ese lapso de tiempo, el cerebro se desarrolla  por etapas, según el acreditado psicólogo del desarrollo humano Jean Piaget.  Antes de los siete años aproximadamente, los niños no tienen la capacidad de  distinguir por completo entre lo verdadero y lo imaginario. A partir de los  siete años hasta más o menos los once, los niños son capaces de comprender las cosas  que pueden tocar y ver, pero sólo gradualmente comenzarán a desarrollar la  capacidad de comprender lo abstracto, tal como las consecuencias del bien y del  mal.   »¿Acaso el Dios que lo creó a usted, el mismo que creó el proceso del desarrollo del  cerebro, no comprendería cuando usted simuló lo que había aprendido?  Claro que sí comprendió, y por eso no lo considera a usted responsable de lo  que su cerebro no podía asimilar.   »El apóstol Juan escribió que si confesamos nuestros pecados, Dios nos perdonará  esos pecados.1 Desde luego, la confesión requiere sentir verdadero  remordimiento por lo que hemos hecho. Usted ha manifestado que siente mucha  vergüenza por lo que hizo, aunque ahora sepa que Dios no lo consideró  responsable durante esa etapa del desarrollo de su cerebro. De modo que la  respuesta a su pregunta es que sí, yo sé que Dios lo ha perdonado por cualquier  cosa de la que pudo considerársele responsable.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 856. 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A  diferencia de otros imperios del Nuevo Mundo, el reino de Yucatán carecía de  ese precioso metal. Pero de esto no se enteraron Hernán Cortés ni sus  trescientos hombres sino hasta después de llegar a conocer a los habitantes de  aquella hermosa región. Como la tierra no tenía oro —afirma Fray Bartolomé de las  Casas—, Cortés no acabó con los indígenas obligándolos a sacar el oro de las  minas, sino que lo minó de los cuerpos y de las ánimas de aquellos a quienes él  no mataba pero «por quienes Jesucristo murió», pues los convertía en esclavos  sin distinción alguna. Para colmo, los vendía por el infame precio de vinagre, tocinos, vestidos, caballos, o cualquier otro comestible o chuchería que se le  antojara.   A las jóvenes Cortés las vendía en subasta, entre cincuenta y cien a la vez, y aun por las más atractivas se  contentaba con recibir unos cuantos litros de vino o de aceite o vinagre, o un  tocino nada más. De igual modo trataba a los muchachos que seleccionaba, de  cien a doscientos a la vez, sin ningún criterio definido. A un joven que  parecía hijo de príncipe lo vendió por un queso, mientras que a cien personas  las vendió por un caballo. «En estas obras estuvo desde el año veintiséis hasta  el año treinta y tres —concluye el  fraile español—, ... siete años asolando y  despoblando aquellas tierras, y matando sin piedad aquellas gentes».1   De veras es incalculable el daño que durante siete largos años les causó a esos  indefensos indígenas de Yucatán el conquistador Hernán Cortés. Pero ese daño no  le llega ni a los tobillos al infinito beneficio que les trajo en menos de la  mitad de ese tiempo el conquistador Jesucristo. A diferencia de Cortés, Cristo  no los mató ni los hizo esclavos con el fin de venderlos a cualquier precio,  sino que murió en su lugar, pagando así el precio supremo por su redención con  el fin de liberarlos de la esclavitud del pecado.2 Aun peor que la  tragedia física es la tragedia espiritual de la que fue culpable Cortés. En vez  de llevarles a los yucatecos el santo evangelio con la esperanza de vida eterna  —que  era la justificación de la conquista—, les llevó la muerte segura: tanto la física, que  es temporal, como la espiritual, que es definitiva. El Conquistador espiritual  se inmoló en vano por ellos porque los conquistadores materiales que tenían la  responsabilidad de llevarles la salvación les llevaron la condenación. ¡Quiera  Dios que de ninguna manera permitamos que vuelva a ocurrir esa tragedia!  Determinemos hoy mismo, al aceptar el precio del rescate que pagó por nosotros,  que su muerte en nuestro lugar no será en vano. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Fray Bartolomé de las Casas, Brevísima relación de la destrucción de las indias, citado en Cronistas de indias: Antología, 3a ed. (Bogotá: El Áncora Editores, 1992), pp. 48-50.                 2       1Ti 2:6; Heb 9:12; 1P 1:18‑19]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago20</guid><pubDate>Wed, 20 Aug 2025 08:24:02 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67451506/2025ago20.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(23 de agosto: Día Internacional para el Recuerdo del Comercio de Esclavos y su Abolición)   El siglo dieciséis fue testigo de la cruel explotación del continente americano a  manos de los conquistadores europeos. 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Para colmo, los vendía por el infame precio de vinagre, tocinos, vestidos, caballos, o cualquier otro comestible o chuchería que se le  antojara.   A las jóvenes Cortés las vendía en subasta, entre cincuenta y cien a la vez, y aun por las más atractivas se  contentaba con recibir unos cuantos litros de vino o de aceite o vinagre, o un  tocino nada más. De igual modo trataba a los muchachos que seleccionaba, de  cien a doscientos a la vez, sin ningún criterio definido. A un joven que  parecía hijo de príncipe lo vendió por un queso, mientras que a cien personas  las vendió por un caballo. «En estas obras estuvo desde el año veintiséis hasta  el año treinta y tres —concluye el  fraile español—, ... siete años asolando y  despoblando aquellas tierras, y matando sin piedad aquellas gentes».1   De veras es incalculable el daño que durante siete largos años les causó a esos  indefensos indígenas de Yucatán el conquistador Hernán Cortés. Pero ese daño no  le llega ni a los tobillos al infinito beneficio que les trajo en menos de la  mitad de ese tiempo el conquistador Jesucristo. A diferencia de Cortés, Cristo  no los mató ni los hizo esclavos con el fin de venderlos a cualquier precio,  sino que murió en su lugar, pagando así el precio supremo por su redención con  el fin de liberarlos de la esclavitud del pecado.2 Aun peor que la  tragedia física es la tragedia espiritual de la que fue culpable Cortés. En vez  de llevarles a los yucatecos el santo evangelio con la esperanza de vida eterna  —que  era la justificación de la conquista—, les llevó la muerte segura: tanto la física, que  es temporal, como la espiritual, que es definitiva. El Conquistador espiritual  se inmoló en vano por ellos porque los conquistadores materiales que tenían la  responsabilidad de llevarles la salvación les llevaron la condenación. ¡Quiera  Dios que de ninguna manera permitamos que vuelva a ocurrir esa tragedia!  Determinemos hoy mismo, al aceptar el precio del rescate que pagó por nosotros,  que su muerte en nuestro lugar no será en vano. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Fray Bartolomé de las Casas, Brevísima relación de la destrucción de las indias, citado en Cronistas de indias: Antología, 3a ed. (Bogotá: El Áncora Editores, 1992), pp. 48-50.                 2       1Ti 2:6; Heb 9:12; 1P 1:18‑19]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«A mi esposo le gusta mucho ver pornografía»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/a-mi-esposo-le-gusta-mucho-ver-pornografia--67432108</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «A mi esposo le gusta mucho ver pornografía, y eso a mí me molesta y duele. Yo le  digo que eso no le hace bien a nuestro hogar y que... me hace sentir miserable  [y] pensar... que no soy suficiente para él. Yo le pregunto por qué lo hace, y  me dice que todos los hombres son así.   »¿Es verdad eso? ¿Es posible que los hombres no puedan contener ese vicio?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Sus preguntas son buenas, pero no tienen respuestas sencillas. Permítanos  explicarle qué queremos decir con eso.   »Su esposo dice que todos los hombres son así, y usted nos pregunta si eso es verdad. La respuesta es sí y  no.   »Sí, todos los hombres (y todas las mujeres) nacen con una tendencia a hacer cosas  que no les convienen ni a ellos ni a los demás. Niños de dos años de edad se  pegan entre sí y se pelean por obtener algo que no les pertenece. Nadie tiene  que enseñarles que hagan cosas que los pondrán en peligro o que perjudicarán a  los demás. Eso lo hacen como algo natural.... De modo que cuando su esposo dice  que todos los hombres son así, es verdad que todos los hombres tienen la  tendencia a pecar....   »Sin embargo, no es verdad que todos los hombres tengan la costumbre de usar la  pornografía como un medio de satisfacción personal. Tampoco es verdad que todos  los hombres piensen que está bien ver pornografía. Y el hecho de que su esposo  justifique y trate que se considere normal su vicio es el aspecto más  problemático de su situación. Debido a que no lo considera destructivo para sí  mismo ni para su matrimonio, al parecer él no tiene ningún deseo de  abandonarlo....   »Como no es él quien nos está pidiendo ayuda, de nada serviría decirle a usted lo que él necesita hacer para  librarse del dominio de la pornografía. En el Caso 7, dimos algunas sugerencias  para los que quieren vencer sus vicios.   »Estamos totalmente de acuerdo con usted en que la pornografía no le hace bien a su  hogar ni a su matrimonio.... Conduce al descontento... y al deseo de escapar de  la realidad, rechazando a su compañera que tiene aliento de vida y cambiándola  por relaciones virtuales. A algunos hombres, puede llevarlos a la comunicación  en la Internet o mensajes de texto electrónico con otras mujeres, y eso está a  un solo paso del adulterio, del riesgo de contraer alguna enfermedad venérea,  incluso el SIDA, y de llevar una vida doble.   »Le recomendamos que cultive una relación personal con Dios, quien le dará la  sabiduría que necesita para influir en su esposo. Cuando ore, Dios le dará su  paz divina en su interior y la fortaleza de carácter que usted necesita. Y  apelará a la conciencia de su esposo, de modo que él no siga justificando su  conducta, sino que quiera cambiar su vida.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 130» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago19</guid><pubDate>Tue, 19 Aug 2025 08:22:57 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67432108/2025ago19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. 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Permítanos  explicarle qué queremos decir con eso.   »Su esposo dice que todos los hombres son así, y usted nos pregunta si eso es verdad. La respuesta es sí y  no.   »Sí, todos los hombres (y todas las mujeres) nacen con una tendencia a hacer cosas  que no les convienen ni a ellos ni a los demás. Niños de dos años de edad se  pegan entre sí y se pelean por obtener algo que no les pertenece. Nadie tiene  que enseñarles que hagan cosas que los pondrán en peligro o que perjudicarán a  los demás. Eso lo hacen como algo natural.... De modo que cuando su esposo dice  que todos los hombres son así, es verdad que todos los hombres tienen la  tendencia a pecar....   »Sin embargo, no es verdad que todos los hombres tengan la costumbre de usar la  pornografía como un medio de satisfacción personal. Tampoco es verdad que todos  los hombres piensen que está bien ver pornografía. Y el hecho de que su esposo  justifique y trate que se considere normal su vicio es el aspecto más  problemático de su situación. Debido a que no lo considera destructivo para sí  mismo ni para su matrimonio, al parecer él no tiene ningún deseo de  abandonarlo....   »Como no es él quien nos está pidiendo ayuda, de nada serviría decirle a usted lo que él necesita hacer para  librarse del dominio de la pornografía. En el Caso 7, dimos algunas sugerencias  para los que quieren vencer sus vicios.   »Estamos totalmente de acuerdo con usted en que la pornografía no le hace bien a su  hogar ni a su matrimonio.... Conduce al descontento... y al deseo de escapar de  la realidad, rechazando a su compañera que tiene aliento de vida y cambiándola  por relaciones virtuales. A algunos hombres, puede llevarlos a la comunicación  en la Internet o mensajes de texto electrónico con otras mujeres, y eso está a  un solo paso del adulterio, del riesgo de contraer alguna enfermedad venérea,  incluso el SIDA, y de llevar una vida doble.   »Le recomendamos que cultive una relación personal con Dios, quien le dará la  sabiduría que necesita para influir en su esposo. Cuando ore, Dios le dará su  paz divina en su interior y la fortaleza de carácter que usted necesita. Y  apelará a la conciencia de su esposo, de modo que él no siga justificando su  conducta, sino que quiera cambiar su vida.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 130» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». 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Los versos decían así: «No debiste  matar de noche / ni debiste matar de día. / Ahora debo sentenciarte / a prisión  por toda tu vida. / Mataste a tu dulce esposa, / que tanto amor te tenía. /  Ahora te han castigado: / ¡era lo que merecías!»   Los versos los compuso el juez Robert Fitzgerald para condenar a cadena perpetua a David Schoenecker, de  cincuenta y un años de edad. Schoenecker había matado a su esposa. Es la  primera sentencia en verso que se conozca.   Parece que el criminal había escrito también unos versos cuando mató a su esposa. Y aun después de oír la sentencia,  escribió una cuarteta más: «Cuando yo escribí mis versos, / me encontraba muy  enfermo. / Cuando el juez escribió los suyos, / no sufría de mal alguno.»   No tomar uno en serio sus ofensas, no sentirse avergonzado de sus agravios, no sentir remordimiento ante el daño  que uno provoca, es añadirle mal al mal. Ponerles nombres bonitos a las cosas  feas no las mejora en nada. Y escribir versos para constatar un asesinato no  cambia en nada el horrendo acto. Incluso, los versos del juez, de amargo buen  humor, no alivian tampoco la sentencia. Con todo y versos, el hombre habría de  pasar el resto de su vida en la cárcel.   No hay que prodigar elogios al delito. No hay que cantarle loas a la muerte. No hay que pronunciar alabanzas  al pecado. Algunos quieren hablarle con sarcasmo a la vida y proferir insultos  al destino, pero no son más que pobres recursos del despecho que en nada  aminoran el crimen.   Las palabras del rey David, confrontado por su pecado de tomar como mujer a Betsabé, esposa del soldado  Urías, y de enviar a Urías al frente de batalla para que lo mataran, no eran  palabras de un rey arrogante. Eran las de un pecador contrito y humillado. «Ten  compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor.... Crea en mí, oh Dios, un  corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu» (Salmo 51:1,10).   Y cuando Cristo quiso enseñarnos cómo debe un malhechor responder ante sus delitos, lo hizo poniendo una oración  en labios de un desgraciado recaudador de impuestos. Las palabras son éstas:  «¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!» (Lucas 18:13).   No miremos con impudencia nuestro pecado. No hay ni gracia ni perdón para el que no confiesa su mal. Reconozcamos  nuestra rebeldía, admitamos nuestra indocilidad, confesemos nuestro pecado, y  Dios en un instante nos perdonará y nos limpiará de toda maldad. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago18</guid><pubDate>Mon, 18 Aug 2025 08:22:12 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67412843/2025ago18.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Los versos estaban mal compuestos, pero de todos modos eran versos. Es difícil lograr la rima y la cadencia de un  Rubén Darío o de un Guillermo Valencia. Los versos decían así: «No debiste  matar de noche / ni debiste matar de día. / Ahora debo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Los versos estaban mal compuestos, pero de todos modos eran versos. Es difícil lograr la rima y la cadencia de un  Rubén Darío o de un Guillermo Valencia. Los versos decían así: «No debiste  matar de noche / ni debiste matar de día. / Ahora debo sentenciarte / a prisión  por toda tu vida. / Mataste a tu dulce esposa, / que tanto amor te tenía. /  Ahora te han castigado: / ¡era lo que merecías!»   Los versos los compuso el juez Robert Fitzgerald para condenar a cadena perpetua a David Schoenecker, de  cincuenta y un años de edad. Schoenecker había matado a su esposa. Es la  primera sentencia en verso que se conozca.   Parece que el criminal había escrito también unos versos cuando mató a su esposa. Y aun después de oír la sentencia,  escribió una cuarteta más: «Cuando yo escribí mis versos, / me encontraba muy  enfermo. / Cuando el juez escribió los suyos, / no sufría de mal alguno.»   No tomar uno en serio sus ofensas, no sentirse avergonzado de sus agravios, no sentir remordimiento ante el daño  que uno provoca, es añadirle mal al mal. Ponerles nombres bonitos a las cosas  feas no las mejora en nada. Y escribir versos para constatar un asesinato no  cambia en nada el horrendo acto. Incluso, los versos del juez, de amargo buen  humor, no alivian tampoco la sentencia. Con todo y versos, el hombre habría de  pasar el resto de su vida en la cárcel.   No hay que prodigar elogios al delito. No hay que cantarle loas a la muerte. No hay que pronunciar alabanzas  al pecado. Algunos quieren hablarle con sarcasmo a la vida y proferir insultos  al destino, pero no son más que pobres recursos del despecho que en nada  aminoran el crimen.   Las palabras del rey David, confrontado por su pecado de tomar como mujer a Betsabé, esposa del soldado  Urías, y de enviar a Urías al frente de batalla para que lo mataran, no eran  palabras de un rey arrogante. Eran las de un pecador contrito y humillado. «Ten  compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor.... Crea en mí, oh Dios, un  corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu» (Salmo 51:1,10).   Y cuando Cristo quiso enseñarnos cómo debe un malhechor responder ante sus delitos, lo hizo poniendo una oración  en labios de un desgraciado recaudador de impuestos. Las palabras son éstas:  «¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!» (Lucas 18:13).   No miremos con impudencia nuestro pecado. No hay ni gracia ni perdón para el que no confiesa su mal. Reconozcamos  nuestra rebeldía, admitamos nuestra indocilidad, confesemos nuestro pecado, y  Dios en un instante nos perdonará y nos limpiará de toda maldad. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Por no dañar a la familia»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-no-danar-a-la-familia--67387337</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Descubrí la infidelidad de la esposa de mi hermano. Ella me dio su teléfono para llevarlo a reparar, y de casualidad vi unas fotos indecentes en  él y me di cuenta de que era con el esposo de mi hermana. Me molestó y los  enfrenté, y les dije que se alejaran. No quise mencionárselo a mis hermanos,  por no dañar a la familia, pero tengo dudas, ya que no sé si ellos han seguido  viéndose. ¿Debo decírselo a mi familia?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »La situación en la que usted se encuentra es delicada y difícil, y nos entristece saberlo. La  pregunta que nos hace es si debe o no contársela a su familia. En otras  palabras, usted quiere saber si sería malo no contarle a su familia.   »Como usted sabe, nosotros basamos nuestras respuestas en la Palabra de Dios, que es  la Biblia, y la enseñanza que contiene. Hay muchas lecciones que nos enseñan a  confrontar la maldad, que es precisamente lo que usted ya hizo cuando habló con  la esposa de su hermano y el esposo de su hermana.   »Ahora el problema es que no sabe si le pusieron fin a la relación ilícita,  consignándola al pasado, o si sigue vigente. Lo más importante es que usted  no lo sabe. Cuando no se sabe algo, no hay nada que decir. Las suposiciones  y la especulación son chismes que no deben propagarse.   »¿Procedió usted mal cuando decidió no contarles a su hermano y a su hermana luego de enterarse de esa relación ilícita? Algunas  personas creen que la lealtad a la familia biológica es uno de los valores más  preciados, y que esa lealtad requeriría que usted revelara lo que descubrió.  Sin embargo, no sabemos de ninguna enseñanza bíblica que indique que tiene la  obligación de contarle a su familia todo lo que usted sabe. Por supuesto, la  Biblia enseña que debe siempre decir la verdad, pero no tiene que revelar todo  lo que sepa o piense a menos que se le pregunte.   »Usted explica que lo que más le preocupaba era el bienestar de los miembros de la familia, y por eso no se lo ha contado a sus  hermanos. Estamos de acuerdo en que debe permitírseles a los culpables confesar  sus propias infidelidades sin que usted intervenga. En el mejor de los casos,  las dos parejas culpables acatarían la advertencia que usted les dio y  comenzarían de una vez a reparar el daño causado en sus matrimonios  respectivos. Si eso sucede, usted tal vez habrá evitado perjudicar aún más a  sus hermanos, como también a sus sobrinos.   »Pase lo que pase, creemos que usted no tiene la responsabilidad de intervenir, y que  usted no tendrá la culpa si las cosas no salen bien. Y la próxima vez que lleve  un teléfono para que sea reparado, le recomendamos que resista la tentación de  ver lo que contiene.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 736. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago16</guid><pubDate>Sat, 16 Aug 2025 07:22:46 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67387337/2025ago16.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Descubrí la infidelidad de la esposa de mi hermano. Ella me dio su...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Descubrí la infidelidad de la esposa de mi hermano. Ella me dio su teléfono para llevarlo a reparar, y de casualidad vi unas fotos indecentes en  él y me di cuenta de que era con el esposo de mi hermana. Me molestó y los  enfrenté, y les dije que se alejaran. No quise mencionárselo a mis hermanos,  por no dañar a la familia, pero tengo dudas, ya que no sé si ellos han seguido  viéndose. ¿Debo decírselo a mi familia?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »La situación en la que usted se encuentra es delicada y difícil, y nos entristece saberlo. La  pregunta que nos hace es si debe o no contársela a su familia. En otras  palabras, usted quiere saber si sería malo no contarle a su familia.   »Como usted sabe, nosotros basamos nuestras respuestas en la Palabra de Dios, que es  la Biblia, y la enseñanza que contiene. Hay muchas lecciones que nos enseñan a  confrontar la maldad, que es precisamente lo que usted ya hizo cuando habló con  la esposa de su hermano y el esposo de su hermana.   »Ahora el problema es que no sabe si le pusieron fin a la relación ilícita,  consignándola al pasado, o si sigue vigente. Lo más importante es que usted  no lo sabe. Cuando no se sabe algo, no hay nada que decir. Las suposiciones  y la especulación son chismes que no deben propagarse.   »¿Procedió usted mal cuando decidió no contarles a su hermano y a su hermana luego de enterarse de esa relación ilícita? Algunas  personas creen que la lealtad a la familia biológica es uno de los valores más  preciados, y que esa lealtad requeriría que usted revelara lo que descubrió.  Sin embargo, no sabemos de ninguna enseñanza bíblica que indique que tiene la  obligación de contarle a su familia todo lo que usted sabe. Por supuesto, la  Biblia enseña que debe siempre decir la verdad, pero no tiene que revelar todo  lo que sepa o piense a menos que se le pregunte.   »Usted explica que lo que más le preocupaba era el bienestar de los miembros de la familia, y por eso no se lo ha contado a sus  hermanos. Estamos de acuerdo en que debe permitírseles a los culpables confesar  sus propias infidelidades sin que usted intervenga. En el mejor de los casos,  las dos parejas culpables acatarían la advertencia que usted les dio y  comenzarían de una vez a reparar el daño causado en sus matrimonios  respectivos. Si eso sucede, usted tal vez habrá evitado perjudicar aún más a  sus hermanos, como también a sus sobrinos.   »Pase lo que pase, creemos que usted no tiene la responsabilidad de intervenir, y que  usted no tendrá la culpa si las cosas no salen bien. Y la próxima vez que lleve  un teléfono para que sea reparado, le recomendamos que resista la tentación de  ver lo que contiene.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 736. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Hoy me acordé de mis abuelos»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/hoy-me-acorde-de-mis-abuelos--67375917</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Día del Abuelo en Argentina)   «Esta mañana iba sentado en el autobús que me lleva de Alajuela a San José, cuando  entró una jovencita acompañada de un campesino que, al parecer, era su abuelo.  Ella ocupó un asiento vacío detrás del mío, y le dijo a su acompañante que se  sentara en el que estaba a mi lado....   »Este campesino era sumamente rústico.... Su rostro revelaba una vida de trabajo rudo  bajo el sol, y su fisonomía no era nada agradable. Andaba sin afeitarse, con  las uñas sucias, aunque con ropa aseada. Llevaba un sombrero que acentuaba su  origen. Miraba nervioso a todas partes y se agarraba del asiento como el que  nunca ha montado en autobús.... Huyéndoles a las personas del pasillo, se  acercaba demasiado a mí, y casi me tocaba la cabeza con el ala de su sombrero.  Me sentí molesto.   »En medio de mi desagrado, sentí un toque del cielo.... Se me ocurrió que aquel  campesino bien pudiera haber sido uno de mis abuelos, a quienes nunca conocí, y  que eran campesinos como él, y tal vez igualmente rústicos. Antonio y Rafael,  que así se llamaban, nunca salieron del campo, y allí murieron relativamente  jóvenes sin haber conocido a casi ninguno de sus nietos. Gastaron su vida bajo  el sol, tras las yuntas de bueyes, y doblados al surco a fin de mantener a su  familia.   »Ese campesino también podía ser yo mismo si mis padres no se hubieran ido a la  ciudad antes de yo nacer. Si hubieran seguido viviendo en el campo, ahora yo  sería un rústico guajiro cubano....   »En ese momento el autobús pasó frente a un pequeño cementerio cerca del  aeropuerto. Contemplé las cruces y pensé en la muerte. Me di cuenta de que, al  final, tanto el cuerpo de ese rústico campesino costarricense como el de este  guajiro cubano pulido por las circunstancias de la vida y bendecido por la  misericordia de Dios van a ir al mismo sitio. Allí los gusanos no van a  preguntar si sabíamos historia, literatura o psicología. A ellos no les importa  si uno cultiva la tierra o si escribe versos. Se lo comen a uno de todos modos.  Allí terminan el desprecio de los ricos por los pobres y la envidia de los  pobres por los ricos.   »Volví a mirar el rostro del campesino.... Lo vi un poco diferente. Era un ser humano  a quien Dios ama. Era un hombre tan valioso como yo ante los ojos del  Creador....   »Llegamos a la capital de Costa Rica. El autobús se detuvo.... ¡Qué bueno si me hubiera  atrevido a saludar a aquel hombre de campo! Me hubiera gustado decirle aunque  fuera: “Me llamo Luis. ¿Cómo se llama usted?” ... El campesino, sumamente  nervioso, trató de ponerse de pie.... La jovencita que lo acompañaba lo sujetó  y le dijo: “Espérese, don Luis.”   »Y don Luis bajó casi de la mano por quien parecía su nieta. El otro Luis lo  contempló por última vez, pidiéndole a Dios que bendijera a su tocayo....»1   Si bien muchos nos identificamos con el trasfondo y la experiencia que nos cuenta  Luis Bernal Lumpuy en estas reflexiones, lo que más nos hace falta es tener esa  actitud ante la vida, que lo lleva a concluir: «Volví a pensar en Dios,  agradecido. Volví a darle gracias porque me ha permitido ver, tener y disfrutar  de cosas que no vieron, ni tuvieron ni disfrutaron mis abuelos ni mis padres.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Luis Bernal Lumpuy, «Hoy me acordé de mis abuelos», artículo inédito enviado al autor por correo electrónico en 1998 a modo de archivo adjunto, publicado en 2010 por Luis Bernal Lumpuy como uno de los capítulos de su libro Crónicas breves de un viajero cualquiera, pp. 13-14.                 2       Ibíd.]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago15</guid><pubDate>Fri, 15 Aug 2025 07:23:04 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67375917/2025ago15.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Día del Abuelo en Argentina)   «Esta mañana iba sentado en el autobús que me lleva de Alajuela a San José, cuando  entró una jovencita acompañada de un campesino que, al parecer, era su abuelo.  Ella ocupó un asiento vacío detrás del...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Antevíspera del Día del Abuelo en Argentina)   «Esta mañana iba sentado en el autobús que me lleva de Alajuela a San José, cuando  entró una jovencita acompañada de un campesino que, al parecer, era su abuelo.  Ella ocupó un asiento vacío detrás del mío, y le dijo a su acompañante que se  sentara en el que estaba a mi lado....   »Este campesino era sumamente rústico.... Su rostro revelaba una vida de trabajo rudo  bajo el sol, y su fisonomía no era nada agradable. Andaba sin afeitarse, con  las uñas sucias, aunque con ropa aseada. Llevaba un sombrero que acentuaba su  origen. Miraba nervioso a todas partes y se agarraba del asiento como el que  nunca ha montado en autobús.... Huyéndoles a las personas del pasillo, se  acercaba demasiado a mí, y casi me tocaba la cabeza con el ala de su sombrero.  Me sentí molesto.   »En medio de mi desagrado, sentí un toque del cielo.... Se me ocurrió que aquel  campesino bien pudiera haber sido uno de mis abuelos, a quienes nunca conocí, y  que eran campesinos como él, y tal vez igualmente rústicos. Antonio y Rafael,  que así se llamaban, nunca salieron del campo, y allí murieron relativamente  jóvenes sin haber conocido a casi ninguno de sus nietos. Gastaron su vida bajo  el sol, tras las yuntas de bueyes, y doblados al surco a fin de mantener a su  familia.   »Ese campesino también podía ser yo mismo si mis padres no se hubieran ido a la  ciudad antes de yo nacer. Si hubieran seguido viviendo en el campo, ahora yo  sería un rústico guajiro cubano....   »En ese momento el autobús pasó frente a un pequeño cementerio cerca del  aeropuerto. Contemplé las cruces y pensé en la muerte. Me di cuenta de que, al  final, tanto el cuerpo de ese rústico campesino costarricense como el de este  guajiro cubano pulido por las circunstancias de la vida y bendecido por la  misericordia de Dios van a ir al mismo sitio. Allí los gusanos no van a  preguntar si sabíamos historia, literatura o psicología. A ellos no les importa  si uno cultiva la tierra o si escribe versos. Se lo comen a uno de todos modos.  Allí terminan el desprecio de los ricos por los pobres y la envidia de los  pobres por los ricos.   »Volví a mirar el rostro del campesino.... Lo vi un poco diferente. Era un ser humano  a quien Dios ama. Era un hombre tan valioso como yo ante los ojos del  Creador....   »Llegamos a la capital de Costa Rica. El autobús se detuvo.... ¡Qué bueno si me hubiera  atrevido a saludar a aquel hombre de campo! Me hubiera gustado decirle aunque  fuera: “Me llamo Luis. ¿Cómo se llama usted?” ... El campesino, sumamente  nervioso, trató de ponerse de pie.... La jovencita que lo acompañaba lo sujetó  y le dijo: “Espérese, don Luis.”   »Y don Luis bajó casi de la mano por quien parecía su nieta. El otro Luis lo  contempló por última vez, pidiéndole a Dios que bendijera a su tocayo....»1   Si bien muchos nos identificamos con el trasfondo y la experiencia que nos cuenta  Luis Bernal Lumpuy en estas reflexiones, lo que más nos hace falta es tener esa  actitud ante la vida, que lo lleva a concluir: «Volví a pensar en Dios,  agradecido. Volví a darle gracias porque me ha permitido ver, tener y disfrutar  de cosas que no vieron, ni tuvieron ni disfrutaron mis abuelos ni mis padres.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Luis Bernal Lumpuy, «Hoy me acordé de mis abuelos», artículo inédito enviado al autor por correo electrónico en 1998 a modo de archivo adjunto, publicado en 2010 por Luis Bernal Lumpuy como uno de los capítulos de su libro Crónicas breves de un viajero cualquiera, pp. 13-14.                 2       Ibíd.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Tampoco quiero dejar a mi segundo hijo sin su papá»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/tampoco-quiero-dejar-a-mi-segundo-hijo-sin-su-papa--67364836</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unos siete años, conocí a un chico en mi trabajo. Yo estaba soltera [con un hijo de tres años], pero él tenía pareja y una hija. Con el  tiempo... él dejó a su pareja e hija, y se fue a vivir conmigo. Ahora tenemos  un pequeño de dos añitos....   »Me gustaría mucho casarme para estar bien con Dios... pero a la vez, no sé si casarme, ya que siento que  mi pareja no ama a Dios como yo quisiera.... Sé que, si no me caso, sigo en  fornicación, pero tampoco quiero dejar a mi segundo hijo sin su papá.... No sé  qué es lo mejor: si casarme o si quedarme sola con mis niños.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   »Estimada amiga:   »Quisiéramos ayudarle, pero ¡hay tantas cosas que no sabemos! ¿Qué pasó con el padre  de su primer hijo? ¿Tiene ese hijo actualmente una relación con él? ¿Y qué de  la hija de su pareja? ¿Tiene él una relación  con ella? ¿La apoya él  económicamente? ¿Aún quiere la mamá de esa hija estar  con él?   »¡Las respuestas a todas esas preguntas son importantes! La hija de su pareja  necesita al papá igual que lo necesita su hijo menor. Y su hijo mayor también  necesita al papá. La vida entera de esa niña y de esos dos niños está siendo  afectada por las decisiones que usted ha tomado. La  decisión de tener relaciones sexuales sin la cobertura del matrimonio es como  pasar un semáforo en rojo, esperando no sufrir un choque. Tal vez tenga suerte  una o dos veces, pero si no deja de pasar los semáforos en rojo sin detener la  marcha, tarde o temprano sufrirá las consecuencias.   »Usted ahora está afrontando esas consecuencias. Y sus hijos son las inocentes  víctimas que también sufrirán consecuencias. ¿Entonces qué es lo mejor para la  niña y los dos niños?   »Usted dice que su pareja no ama a Dios como usted quisiera.... ¿Será él un modelo  positivo en el hogar y respaldará las enseñanzas bíblicas? ... Incluso si él  está de acuerdo con la fe de su familia ahora, no hay garantía alguna de que se  mantendrá de acuerdo en el futuro.   »¿Comprende usted la importancia que tiene la relación de su pareja con la hija que él  dejó? Cuando ella viene a su casa, ¿puede usted tratarla igual que a los dos  niños? ¿Y consiente que su pareja use una buena parte de sus ingresos para  sustentarla económicamente?   »Nosotros no podemos decirle lo que usted debe hacer, pero sí podemos decirle lo que no debe  hacer. No siga viviendo en pareja ni teniendo relaciones sexuales con  ningún hombre con quien no esté casada. Y no les diga a sus hijos que  usted es una seguidora de Jesucristo, el Hijo de Dios, mientras que hace caso  omiso de sus enseñanzas.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 855. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago14</guid><pubDate>Thu, 14 Aug 2025 07:23:56 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67364836/2025ago14.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unos siete años, conocí a un chico en mi trabajo. Yo estaba soltera...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unos siete años, conocí a un chico en mi trabajo. Yo estaba soltera [con un hijo de tres años], pero él tenía pareja y una hija. Con el  tiempo... él dejó a su pareja e hija, y se fue a vivir conmigo. Ahora tenemos  un pequeño de dos añitos....   »Me gustaría mucho casarme para estar bien con Dios... pero a la vez, no sé si casarme, ya que siento que  mi pareja no ama a Dios como yo quisiera.... Sé que, si no me caso, sigo en  fornicación, pero tampoco quiero dejar a mi segundo hijo sin su papá.... No sé  qué es lo mejor: si casarme o si quedarme sola con mis niños.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   »Estimada amiga:   »Quisiéramos ayudarle, pero ¡hay tantas cosas que no sabemos! ¿Qué pasó con el padre  de su primer hijo? ¿Tiene ese hijo actualmente una relación con él? ¿Y qué de  la hija de su pareja? ¿Tiene él una relación  con ella? ¿La apoya él  económicamente? ¿Aún quiere la mamá de esa hija estar  con él?   »¡Las respuestas a todas esas preguntas son importantes! La hija de su pareja  necesita al papá igual que lo necesita su hijo menor. Y su hijo mayor también  necesita al papá. La vida entera de esa niña y de esos dos niños está siendo  afectada por las decisiones que usted ha tomado. La  decisión de tener relaciones sexuales sin la cobertura del matrimonio es como  pasar un semáforo en rojo, esperando no sufrir un choque. Tal vez tenga suerte  una o dos veces, pero si no deja de pasar los semáforos en rojo sin detener la  marcha, tarde o temprano sufrirá las consecuencias.   »Usted ahora está afrontando esas consecuencias. Y sus hijos son las inocentes  víctimas que también sufrirán consecuencias. ¿Entonces qué es lo mejor para la  niña y los dos niños?   »Usted dice que su pareja no ama a Dios como usted quisiera.... ¿Será él un modelo  positivo en el hogar y respaldará las enseñanzas bíblicas? ... Incluso si él  está de acuerdo con la fe de su familia ahora, no hay garantía alguna de que se  mantendrá de acuerdo en el futuro.   »¿Comprende usted la importancia que tiene la relación de su pareja con la hija que él  dejó? Cuando ella viene a su casa, ¿puede usted tratarla igual que a los dos  niños? ¿Y consiente que su pareja use una buena parte de sus ingresos para  sustentarla económicamente?   »Nosotros no podemos decirle lo que usted debe hacer, pero sí podemos decirle lo que no debe  hacer. No siga viviendo en pareja ni teniendo relaciones sexuales con  ningún hombre con quien no esté casada. Y no les diga a sus hijos que  usted es una seguidora de Jesucristo, el Hijo de Dios, mientras que hace caso  omiso de sus enseñanzas.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 855. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Por mano de aquella mujer, Dios daba salud a tantos heridos»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-mano-de-aquella-mujer-dios-daba-salud-a-tantos-heridos--67353604</link><description><![CDATA[(Aniversario de la Caída de Tenochtitlan)   Hace más de cinco siglos, el conquistador español Hernán Cortés «mandó hacer un banquete... en señal de  alegrías de... haber ganado» en la toma de Tenochtitlan, la antigua capital del  Imperio Azteca ubicada en la actual Ciudad de México. «Y para hacer la fiesta  mandó convidar a todos los capitanes y soldados que le pareció que era bien  tener [en] cuenta.... [Después] que habían alzado las mesas, salieron a danzar  las damas que había, con los galanes cargados con sus armas, que era para  reír...» Así describe en parte Bernal  Díaz del Castillo, en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva  España, aquella cena celebratoria que se dio el 13 de agosto de 1521. A  continuación el acreditado cronista español nombra a las mujeres selectas  invitadas, entre ellas María de Estrada, Beatriz Bermúdez de Velasco e Isabel  Rodríguez.1   Aunque Isabel, al igual que María y Beatriz, sin duda tuvo que tomar las armas y  combatir en las batallas en las que participó, particularmente durante el Sitio  de Tenochtitlan, lo que la distinguió a ella fue el rol de médica que  desempeñó. En 1520, Isabel y su esposo Miguel  Rodríguez de Guadalupe se unieron a la  expedición de Hernán Cortés y,  después de las bajas sufridas durante la Noche Triste y de la victoria obtenida  en la Batalla de Otumba, ella comenzó a coordinar y a entrenar a voluntarias  entre las mujeres, tanto españolas como indígenas aliadas, con las que creó un  cuerpo de enfermería para acompañar de continuo a los combatientes.   Según el catedrático castellano Francisco Cervantes de Salazar en su Crónica de la Nueva España, «como eran tan continuas las refriegas, salían de la  una parte y de la otra muchos heridos, de tal manera que no había día que,  especialmente de los indios amigos, no saliesen cientos heridos, a los cuales  una mujer española, que se decía Isabel Rodríguez, lo mejor que ella podía les  ataba las heridas y se las santiguaba “en el nombre del Padre y del Hijo y del  Espíritu Santo, un solo Dios verdadero, el cual te cure y sane”, y esto no lo  hacía más de dos veces, y muchas veces no más de una, y acontecía que aunque  tuviesen pasados los muslos, iban sanos otro día a pelear... pues por mano de  aquella mujer [Dios] daba salud y esfuerzo a tantos heridos...»2   ¡Con razón que doña Isabel tenía tanto éxito en la sanidad de sus pacientes! No  pretendía que era la mano de ella la que sanaba sino la  mano de Dios, a quien ella invocaba y atribuía toda cura y sanidad. Aquella  médica abnegada sin duda recordaba cada vez lo mismo que recordaba el apóstol  Pedro al referirse a la profecía de Isaías unos 700 años antes de la muerte de  Jesucristo, el Hijo de Dios, en la cruz del Calvario: que Cristo fue herido por  nuestras rebeliones y maldades, que hizo suyos nuestros pecados al sufrir y  morir en nuestro lugar, y que sufrió esas heridas para que nosotros pudiéramos  ser sanados. Sólo hace falta que clamemos a Él pidiéndole que perdone nuestros  pecados y nos sane por completo, tanto física como espiritualmente.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, 1632, Manuscrito Remón, Crónicas de América-2 (Editor Digital: Himali, Conversión a pdf: 2018), pp. 849-50 &lt;https://historiadeamericaudea.wordpress.com/wp-content/uploads/2019/08/diaz-del-castillo_historia-verdadera.pdf&gt; En línea 23 febrero 2025.                 2       Francisco Cervantes de Salazar, Crónicas de la Nueva España, Libro quinto, Cap. CLXV, Edición digital (de Manuel Magallón) basada en la de Madrid, Atlas, 1971, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes &lt;https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/cronica-de-la-nueva-espana--0/html/29922ac8-e981-4372-adcc-8c3c6643fdaa_6.htm#438&gt; En línea 23 febrero 2025; Manuel Orozco y Berra, Historia antigua y de la conquista de México, Tomo Cuarto, (México: Tipografía de Gonzalo A. Esteva, 1880), pp. 619-20 &lt;https://dn790008.ca.archive.org/0/items/historiaantiguay04oroz/historiaantiguay04oroz.pdf&gt; En línea 23 febrero 2025.                 3       Is 53:5; 1P 2:24; 1Jn 1:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago13</guid><pubDate>Wed, 13 Aug 2025 07:24:28 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67353604/2025ago13.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Caída de Tenochtitlan)   Hace más de cinco siglos, el conquistador español Hernán Cortés «mandó hacer un banquete... en señal de  alegrías de... haber ganado» en la toma de Tenochtitlan, la antigua capital del  Imperio Azteca...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Aniversario de la Caída de Tenochtitlan)   Hace más de cinco siglos, el conquistador español Hernán Cortés «mandó hacer un banquete... en señal de  alegrías de... haber ganado» en la toma de Tenochtitlan, la antigua capital del  Imperio Azteca ubicada en la actual Ciudad de México. «Y para hacer la fiesta  mandó convidar a todos los capitanes y soldados que le pareció que era bien  tener [en] cuenta.... [Después] que habían alzado las mesas, salieron a danzar  las damas que había, con los galanes cargados con sus armas, que era para  reír...» Así describe en parte Bernal  Díaz del Castillo, en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva  España, aquella cena celebratoria que se dio el 13 de agosto de 1521. A  continuación el acreditado cronista español nombra a las mujeres selectas  invitadas, entre ellas María de Estrada, Beatriz Bermúdez de Velasco e Isabel  Rodríguez.1   Aunque Isabel, al igual que María y Beatriz, sin duda tuvo que tomar las armas y  combatir en las batallas en las que participó, particularmente durante el Sitio  de Tenochtitlan, lo que la distinguió a ella fue el rol de médica que  desempeñó. En 1520, Isabel y su esposo Miguel  Rodríguez de Guadalupe se unieron a la  expedición de Hernán Cortés y,  después de las bajas sufridas durante la Noche Triste y de la victoria obtenida  en la Batalla de Otumba, ella comenzó a coordinar y a entrenar a voluntarias  entre las mujeres, tanto españolas como indígenas aliadas, con las que creó un  cuerpo de enfermería para acompañar de continuo a los combatientes.   Según el catedrático castellano Francisco Cervantes de Salazar en su Crónica de la Nueva España, «como eran tan continuas las refriegas, salían de la  una parte y de la otra muchos heridos, de tal manera que no había día que,  especialmente de los indios amigos, no saliesen cientos heridos, a los cuales  una mujer española, que se decía Isabel Rodríguez, lo mejor que ella podía les  ataba las heridas y se las santiguaba “en el nombre del Padre y del Hijo y del  Espíritu Santo, un solo Dios verdadero, el cual te cure y sane”, y esto no lo  hacía más de dos veces, y muchas veces no más de una, y acontecía que aunque  tuviesen pasados los muslos, iban sanos otro día a pelear... pues por mano de  aquella mujer [Dios] daba salud y esfuerzo a tantos heridos...»2   ¡Con razón que doña Isabel tenía tanto éxito en la sanidad de sus pacientes! No  pretendía que era la mano de ella la que sanaba sino la  mano de Dios, a quien ella invocaba y atribuía toda cura y sanidad. Aquella  médica abnegada sin duda recordaba cada vez lo mismo que recordaba el apóstol  Pedro al referirse a la profecía de Isaías unos 700 años antes de la muerte de  Jesucristo, el Hijo de Dios, en la cruz del Calvario: que Cristo fue herido por  nuestras rebeliones y maldades, que hizo suyos nuestros pecados al sufrir y  morir en nuestro lugar, y que sufrió esas heridas para que nosotros pudiéramos  ser sanados. Sólo hace falta que clamemos a Él pidiéndole que perdone nuestros  pecados y nos sane por completo, tanto física como espiritualmente.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, 1632, Manuscrito Remón, Crónicas de América-2 (Editor Digital: Himali, Conversión a pdf: 2018), pp. 849-50 &lt;https://historiadeamericaudea.wordpress.com/wp-content/uploads/2019/08/diaz-del-castillo_historia-verdadera.pdf&gt; En línea 23 febrero 2025.                 2       Francisco Cervantes de Salazar, Crónicas de la Nueva España, Libro quinto, Cap. CLXV, Edición digital (de Manuel Magallón) basada en la de Madrid, Atlas, 1971, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes &lt;https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/cronica-de-la-nueva-espana--0/html/29922ac8-e981-4372-adcc-8c3c6643fdaa_6.htm#438&gt; En línea 23 febrero 2025; Manuel Orozco y Berra,...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La mordaz arenga de La Bermuda</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-mordaz-arenga-de-la-bermuda--67341732</link><description><![CDATA[(Víspera del Aniversario de la Caída de Tenochtitlan)   En el año 2012, el Museo Naval en Madrid, España, montó una exposición sobre las «Mujeres en la conquista y  colonización de América». Según su propia presentación, la emprendió a fin de  abordar «por primera vez la  presencia y participación activa de la mujer en la conformación del Nuevo  Mundo, un tema poco estudiado y mucho menos conocido. La mujer ocupó puestos  destacados en la conquista de América.... Treinta mujeres acompañaron a Colón  en su tercer viaje [y] más de 300 llegaron a Santo Domingo en el primer cuarto  del siglo XVI....   »La mujer española del siglo XVI vivía supeditada a la tutela del varón y desprovista de toda relevancia intelectual. Su lugar era el  hogar, donde ejercía de buena esposa y madre cristiana. Pero las españolas que  emigraron a América escaparon a este rol femenino sobreponiéndose a un destino  marcado. Arrancaron sus raíces para replantarlas en un mundo desconocido.»1     Una de esas mujeres era Beatriz Bermúdez de Velasco, conocida también como La Bermuda. Junto con su esposo,  Francisco de Olmos, se unió al conquistador español Hernán Cortés después de  llegar a México con la expedición de Pánfilo de Narváez en 1520. El catedrático  castellano Francisco Cervantes de Salazar, en su Crónica de la Nueva España,  describe textualmente cómo fue que La Bermuda ganó su reputación durante  el asedio de Tenochtitlan:   «Beatriz Bermúdez, que acababa de llegar de otro real, viendo así españoles como indios amigos todos revueltos,  que venían huyendo, saliendo a ellos en medio de la calzada con una rodela de  indios y una espada española y una celada en la cabeza... les dijo: “¡Vergüenza  [de] españoles...! ¿Qué es esto que vengáis huyendo de una gente tan vil, a  quien tantas veces habéis vencido? Volved... a ayudar y socorrer a vuestros  compañeros que quedan peleando, haciendo lo que deben; y si no, por Dios os  prometo de no dejar pasar [vivo a ninguno] de vosotros; que los que de tan ruin  gente vienen huyendo merecen que mueran a manos de una flaca mujer como yo.”   »Fue tal la vergüenza que sintieron los soldados españoles y el efecto de las palabras de Beatriz, que volvieron, hacia los  enemigos, ya victoriosos, dando lugar a la batalla más sangrienta y reñida que  jamás hasta entonces se había visto.... Finalmente, los españoles vencieron,  poniendo en huida a los enemigos, siguiendo el alcance hasta donde los  compañeros estaban peleando, a los cuales ayudaron de tal manera que todos  salieron aquel día vencedores... de donde se entenderá lo mucho que una mujer  tan valerosa como esta hizo y puede hacer con hombres que tienen más cuenta con  la honra que con la vida, cuales entre todas las naciones suelen ser los  españoles», concluye el cronista castellano.2   ¿Será posible que, en el fragor de aquella batalla, La Bermuda tuviera fresca en la memoria el relato bíblico en que el muchacho David  hubiera querido así mismo arengar a los soldados israelitas amedrentados por el  gigante Goliat?3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Museo Naval. Armada Española, «No fueron solos: Mujeres en la conquista y colonización de América», julio 2012 &lt;https://www.lrmcidii.org/wp-content/uploads/2012/07/No_fueron_solos_dossier1.pdf&gt; En línea 20 febrero 2025.                 2       Francisco Cervantes de Salazar, Cronica de la Nueva España, Libro quinto, Cap. CLXIX, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (Edición Digital de Manuel Magallón basada en la de Madrid: Atlas, 1971) &lt;https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/cronica-de-la-nueva-espana--0/ html/29922ac8-e981-4372-adcc-8c3c6643fdaa_6.htm&gt; En línea 2 marzo 2025; Hispanopedia, s.v. «Beatriz Bermúdez de Velasco» &lt;https://es.hispanopedia.com/wiki/Beatriz_Berm%C3%BAdez_de_Velasco&gt; En línea 20 febrero 2025.                 3       1S 17]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago12</guid><pubDate>Tue, 12 Aug 2025 09:22:50 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67341732/2025ago12.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Aniversario de la Caída de Tenochtitlan)   En el año 2012, el Museo Naval en Madrid, España, montó una exposición sobre las «Mujeres en la conquista y  colonización de América». 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Pero las españolas que  emigraron a América escaparon a este rol femenino sobreponiéndose a un destino  marcado. Arrancaron sus raíces para replantarlas en un mundo desconocido.»1     Una de esas mujeres era Beatriz Bermúdez de Velasco, conocida también como La Bermuda. Junto con su esposo,  Francisco de Olmos, se unió al conquistador español Hernán Cortés después de  llegar a México con la expedición de Pánfilo de Narváez en 1520. El catedrático  castellano Francisco Cervantes de Salazar, en su Crónica de la Nueva España,  describe textualmente cómo fue que La Bermuda ganó su reputación durante  el asedio de Tenochtitlan:   «Beatriz Bermúdez, que acababa de llegar de otro real, viendo así españoles como indios amigos todos revueltos,  que venían huyendo, saliendo a ellos en medio de la calzada con una rodela de  indios y una espada española y una celada en la cabeza... les dijo: “¡Vergüenza  [de] españoles...! ¿Qué es esto que vengáis huyendo de una gente tan vil, a  quien tantas veces habéis vencido? Volved... a ayudar y socorrer a vuestros  compañeros que quedan peleando, haciendo lo que deben; y si no, por Dios os  prometo de no dejar pasar [vivo a ninguno] de vosotros; que los que de tan ruin  gente vienen huyendo merecen que mueran a manos de una flaca mujer como yo.”   »Fue tal la vergüenza que sintieron los soldados españoles y el efecto de las palabras de Beatriz, que volvieron, hacia los  enemigos, ya victoriosos, dando lugar a la batalla más sangrienta y reñida que  jamás hasta entonces se había visto.... Finalmente, los españoles vencieron,  poniendo en huida a los enemigos, siguiendo el alcance hasta donde los  compañeros estaban peleando, a los cuales ayudaron de tal manera que todos  salieron aquel día vencedores... de donde se entenderá lo mucho que una mujer  tan valerosa como esta hizo y puede hacer con hombres que tienen más cuenta con  la honra que con la vida, cuales entre todas las naciones suelen ser los  españoles», concluye el cronista castellano.2   ¿Será posible que, en el fragor de aquella batalla, La Bermuda tuviera fresca en la memoria el relato bíblico en que el muchacho David  hubiera querido así mismo arengar a los soldados israelitas amedrentados por el  gigante Goliat?3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Museo Naval. 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Después de llegar a Cuba y de casarse con Pedro Sánchez Farfán, María participó en  combates en la actual Matanzas y, según el doctor Lucena Giraldo, «hasta  es posible que su hermosura la salvara de morir, pues un cacique la tomó para  sí... hasta que los españoles se recuperaron de la derrota y volvió con su  marido a Trinidad, al sur de la isla.» De Cuba a  Veracruz, y de ahí a la sangrienta batalla de Otumba y al asalto final de  Tenochtitlan, hay varios testigos oculares que constatan el  papel que jugó María de Estrada en la conquista de México, mostrando desde el  principio una capacidad guerrera que incluía hasta la invocación del apóstol  Santiago en los asaltos.   Por ejemplo, el cronista español-tlaxcalteca Diego Muñoz Camargo describe a María «con una espada y una rodela en las manos, peleando  valerosamente con tanta furia y ánimo que excedía al esfuerzo de cualquier  varón, por esforzado y animoso que fuera, que a los propios nuestros ponía  espanto». Así mismo, el catedrático castellano Francisco Cervantes de Salazar  recuerda que, después de la mortífera «Noche Triste» en la que murieron cientos  de españoles e indígenas aliados, cuando el conquistador español Hernán Cortés  ordenó que las mujeres que formaban parte de sus tropas se quedaran a descansar  en la ciudad de Tlaxcala, María le reclamó: «No es bien, señor capitán, que  mujeres dejen a sus maridos yendo a la guerra. Donde ellos murieren, moriremos  nosotras, y es razón que los indios entiendan que somos tan valientes los  españoles que hasta las mujeres saben pelear.»3   En lugar de sorprendernos, lo justo es que reconozcamos que, con ese arrojo, María  de Estrada estaba siguiendo cabalmente el ejemplo de dos mujeres protagonistas  del libro de los Jueces en la Biblia: la jueza Débora, que en calidad de  comandante militar ordenó a su comandante Barac que atacara las tropas del  general cananeo Sísara y lo acompañó porque él insistió que no iría sin ella; y  Jael, la valerosa mujer que engañó a Sísara luego de vencido todo su ejército,  y lo mató atravesándole la sien con una estaca, llevándose así la gloria de la  victoria tal y como Débora había predicho que sucedería.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Manuel Lucena Giraldo, «María Estrada conquista México», Diario ABC, 4 agosto 2009 &lt;https://www.abc.es/estilo/gente/abci-maria-estrada-conquista-mexico-200908040300-923068276489_noticia.html&gt; En línea 19 febrero 2025.                 2       Wikipedia, s.v. «María de Estrada» &lt;https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_de_Estrada&gt; En línea 19 febrero 2025.                 3       Lucena Giraldo; Francisco Cervantes de Salazar, Cronica de la Nueva España, Libro quinto, Cap. CLXVI, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (Edición Digital de Manuel Magallón basada en la de Madrid: Atlas, 1971) &lt;https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/cronica-de-la-nueva-espana--0 /html/29922ac8-e981-4372-adcc-8c3c6643fdaa_6.htm&gt; En línea 2 marzo 2025.                 4       Jue 4-5]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago11</guid><pubDate>Mon, 11 Aug 2025 09:21:54 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67328248/2025ago11.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Aniversario de la Caída de Tenochtitlan)   «Para quienes consideren que los hechos de armas son y han sido tarea exclusiva de hombres... el caso de  la andaluza (o quizás cántabra) María [de] Estrada reviste especial interés.»  Así...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Antevíspera del Aniversario de la Caída de Tenochtitlan)   «Para quienes consideren que los hechos de armas son y han sido tarea exclusiva de hombres... el caso de  la andaluza (o quizás cántabra) María [de] Estrada reviste especial interés.»  Así comienza Manuel  Lucena Giraldo, reconocido historiador español especialista en la Historia de  América,  un artículo publicado en el Diario ABC sobre aquella mujer aguerrida.1  El conquistador  Francisco de Estrada, hermano de María, había acompañado a Cristóbal Colón como  grumete, de modo que es probable que en 1509, cuando Francisco regresó al Nuevo  Mundo para instalarse de forma permanente, María haya viajado con él.2  Como por entonces ella tenía ya entre treinta y cuarenta años, sus compañeros  le habrían de poner el sobrenombre de «La vieja».   Después de llegar a Cuba y de casarse con Pedro Sánchez Farfán, María participó en  combates en la actual Matanzas y, según el doctor Lucena Giraldo, «hasta  es posible que su hermosura la salvara de morir, pues un cacique la tomó para  sí... hasta que los españoles se recuperaron de la derrota y volvió con su  marido a Trinidad, al sur de la isla.» De Cuba a  Veracruz, y de ahí a la sangrienta batalla de Otumba y al asalto final de  Tenochtitlan, hay varios testigos oculares que constatan el  papel que jugó María de Estrada en la conquista de México, mostrando desde el  principio una capacidad guerrera que incluía hasta la invocación del apóstol  Santiago en los asaltos.   Por ejemplo, el cronista español-tlaxcalteca Diego Muñoz Camargo describe a María «con una espada y una rodela en las manos, peleando  valerosamente con tanta furia y ánimo que excedía al esfuerzo de cualquier  varón, por esforzado y animoso que fuera, que a los propios nuestros ponía  espanto». Así mismo, el catedrático castellano Francisco Cervantes de Salazar  recuerda que, después de la mortífera «Noche Triste» en la que murieron cientos  de españoles e indígenas aliados, cuando el conquistador español Hernán Cortés  ordenó que las mujeres que formaban parte de sus tropas se quedaran a descansar  en la ciudad de Tlaxcala, María le reclamó: «No es bien, señor capitán, que  mujeres dejen a sus maridos yendo a la guerra. Donde ellos murieren, moriremos  nosotras, y es razón que los indios entiendan que somos tan valientes los  españoles que hasta las mujeres saben pelear.»3   En lugar de sorprendernos, lo justo es que reconozcamos que, con ese arrojo, María  de Estrada estaba siguiendo cabalmente el ejemplo de dos mujeres protagonistas  del libro de los Jueces en la Biblia: la jueza Débora, que en calidad de  comandante militar ordenó a su comandante Barac que atacara las tropas del  general cananeo Sísara y lo acompañó porque él insistió que no iría sin ella; y  Jael, la valerosa mujer que engañó a Sísara luego de vencido todo su ejército,  y lo mató atravesándole la sien con una estaca, llevándose así la gloria de la  victoria tal y como Débora había predicho que sucedería.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Manuel Lucena Giraldo, «María Estrada conquista México», Diario ABC, 4 agosto 2009 &lt;https://www.abc.es/estilo/gente/abci-maria-estrada-conquista-mexico-200908040300-923068276489_noticia.html&gt; En línea 19 febrero 2025.                 2       Wikipedia, s.v. «María de Estrada» &lt;https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_de_Estrada&gt; En línea 19 febrero 2025.                 3       Lucena Giraldo; Francisco Cervantes de Salazar, Cronica de la Nueva España, Libro quinto, Cap. CLXVI, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (Edición Digital de Manuel Magallón basada en la de Madrid: Atlas, 1971) &lt;https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/cronica-de-la-nueva-espana--0 /html/29922ac8-e981-4372-adcc-8c3c6643fdaa_6.htm&gt; En línea 2 marzo 2025.                 4       Jue 4-5]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Vivo con mi hermano y no lo soporto»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/vivo-con-mi-hermano-y-no-lo-soporto--67310512</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo un hermano a quien su esposa abandonó por maltrato físico y psicológico.... Ahora vive con otra mujer.... Él es machista y manipulador....   »Actualmente vivo en la casa de mis padres con él. Toda la vida él me ha maltratado verbalmente.... La última vez me agredió físicamente. He  optado por mantenerlo siempre a distancia.... [Para mí es muy difícil] que él  viva bajo el mismo techo, y por esa razón quiero irme muy pronto de casa,  [aunque signifique] que debo dejar de cuidar a mi madre. No lo soporto....  ¿Será que no lo he perdonado?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Sentimos mucho lo que ha estado sufriendo. Ha sido herida emocional y físicamente por su hermano, y tiene pocas esperanzas de que él intente cambiar su actitud y  su conducta. Vivir bajo el mismo techo está impidiendo que usted tenga paz en  su propio hogar. Usted no lo menciona, pero sería normal que también hubiera  sentido ansiedad en cuanto a lo que su hermano hará la próxima vez.   »Creemos que es una buena idea que se mude de esa casa. Tal vez pueda elaborar un  horario para visitar y ayudar a su mamá cuando su hermano no se encuentre, de  modo que no tenga que lidiar con él.   »Es obvio que usted reconoce que el no perdonarlo le haría más daño a usted que a  él. Así que se pregunta si el deseo que tiene de alejarse de su hermano es  señal de que no lo ha perdonado, a pesar de haberlo intentado. ¿Cree usted que  el perdón genuino hubiera hecho que el comportamiento de su hermano fuera más  tolerable? Si usted de veras lo hubiera perdonado, ¿cree que consentiría  entonces con que él la maltratara? ¡No, claro que no! Perdonar sinceramente a  una persona no significa que pudiera llegar a gustarle o a tolerar su  comportamiento. Perdonar a su hermano no requiere que mantenga una relación con  él.   »Consideremos lo que enseñó el apóstol Pablo. Algunas de las enseñanzas de San Pablo se encuentran en las cartas que él le escribió a  su discípulo Timoteo. Dos de esas cartas forman parte de la Biblia. En la  segunda carta, Pablo le advirtió a Timoteo que se cuidara de un hombre llamado  Alejandro. Al parecer, Alejandro había perjudicado de alguna manera a Pablo, y  Pablo estaba preocupado de que Alejandro trataría también de perjudicar a  Timoteo. Así que Pablo le advirtió a Timoteo que tuviera cuidado y que se  protegiera de Alejandro.1   »San Pablo no dijo nada en cuanto a perdonar a Alejandro porque ese asunto no tenía  nada que ver. Simplemente le advirtió a Timoteo que se alejara del peligro.   »Eso mismo le aconsejamos a usted. Para su propia protección y seguridad, le  recomendamos que haga todo lo que pueda para mantenerse alejada de su hermano.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 735. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       2Ti 4:15]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago09</guid><pubDate>Sat, 09 Aug 2025 08:24:15 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67310512/2025ago09.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo un hermano a quien su esposa abandonó por maltrato físico y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo un hermano a quien su esposa abandonó por maltrato físico y psicológico.... Ahora vive con otra mujer.... Él es machista y manipulador....   »Actualmente vivo en la casa de mis padres con él. Toda la vida él me ha maltratado verbalmente.... La última vez me agredió físicamente. He  optado por mantenerlo siempre a distancia.... [Para mí es muy difícil] que él  viva bajo el mismo techo, y por esa razón quiero irme muy pronto de casa,  [aunque signifique] que debo dejar de cuidar a mi madre. No lo soporto....  ¿Será que no lo he perdonado?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Sentimos mucho lo que ha estado sufriendo. Ha sido herida emocional y físicamente por su hermano, y tiene pocas esperanzas de que él intente cambiar su actitud y  su conducta. Vivir bajo el mismo techo está impidiendo que usted tenga paz en  su propio hogar. Usted no lo menciona, pero sería normal que también hubiera  sentido ansiedad en cuanto a lo que su hermano hará la próxima vez.   »Creemos que es una buena idea que se mude de esa casa. Tal vez pueda elaborar un  horario para visitar y ayudar a su mamá cuando su hermano no se encuentre, de  modo que no tenga que lidiar con él.   »Es obvio que usted reconoce que el no perdonarlo le haría más daño a usted que a  él. Así que se pregunta si el deseo que tiene de alejarse de su hermano es  señal de que no lo ha perdonado, a pesar de haberlo intentado. ¿Cree usted que  el perdón genuino hubiera hecho que el comportamiento de su hermano fuera más  tolerable? Si usted de veras lo hubiera perdonado, ¿cree que consentiría  entonces con que él la maltratara? ¡No, claro que no! Perdonar sinceramente a  una persona no significa que pudiera llegar a gustarle o a tolerar su  comportamiento. Perdonar a su hermano no requiere que mantenga una relación con  él.   »Consideremos lo que enseñó el apóstol Pablo. Algunas de las enseñanzas de San Pablo se encuentran en las cartas que él le escribió a  su discípulo Timoteo. Dos de esas cartas forman parte de la Biblia. En la  segunda carta, Pablo le advirtió a Timoteo que se cuidara de un hombre llamado  Alejandro. Al parecer, Alejandro había perjudicado de alguna manera a Pablo, y  Pablo estaba preocupado de que Alejandro trataría también de perjudicar a  Timoteo. Así que Pablo le advirtió a Timoteo que tuviera cuidado y que se  protegiera de Alejandro.1   »San Pablo no dijo nada en cuanto a perdonar a Alejandro porque ese asunto no tenía  nada que ver. Simplemente le advirtió a Timoteo que se alejara del peligro.   »Eso mismo le aconsejamos a usted. Para su propia protección y seguridad, le  recomendamos que haga todo lo que pueda para mantenerse alejada de su hermano.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 735. 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Y como si eso fuera poco, la presencia del espíritu de ese  inocente ser querido implica que morirán, uno tras otro, los próximos hijos que  nazcan. A esto se debe que le lleven a la tumba todos los objetos que han  formado parte de su vida, tales como sus juguetes, utensilios y asientos.  Además de pintarse todo el cuerpo, los trastornados padres cambian los vestidos  que llevan puestos: la madre los cambia con una amiga y el padre con un  pariente. Piensan que así el espíritu del pequeño no podrá reconocerlos, y por  lo tanto no les hará daño. No pueden cambiar vestidos con cualquiera, porque  las personas con las que cambian podrían sufrir personalmente o en su familia las consecuencias que los padres procuran evitar. Según los antropólogos  Roberto Pineda Giraldo y Virginia Gutiérrez de Pineda, es por esa razón que la  madre cambia su faldellín con el de una mujer que ya no concibe o es estéril, y  el padre su taparrabo con el de un anciano.1   ¡Qué triste es sumarle a la desgracia de la pérdida de un hijo el espanto de su reaparición con malas intenciones! La  vida es cruel, ¡pero eso es el colmo! Es particularmente infeliz cuando se  reconoce que Dios nuestro Creador nos desea todo lo contrario en semejantes  circunstancias. Él envió al mundo a una indefensa criatura a que naciera en un  pesebre, para que posteriormente muriera como nuestro inocente ser querido,  clavado en una cruenta cruz. Ése que se hizo pequeño y murió por nosotros es su  único Hijo, Jesucristo. Y los únicos hermanos que tiene somos los que por la fe  aceptamos ser adoptados como hijos de su Padre, que sólo así llega a ser «el  Padre nuestro que está en el cielo». Mediante su muerte ese Hijo de Dios nos  salva de la muerte eterna. Viene otra vez a llevarse a sus hermanos, pero lo  hace con el fin de darnos vida eterna a nosotros y a futuros hermanos que  nazcan de nuevo al aceptarlo como su Salvador personal. Así queda enterrada la  vieja naturaleza de nuestra vida pasada.   A Dios no lo engañamos con cualquier cambio de indumentaria. Más vale que sigamos el consejo de San Pablo: que nos  quitemos el ropaje de la vieja naturaleza y nos pongamos el de la nueva.2  Así cuando Cristo regrese, nos reconocerá y nos llevará a estar con Él y con  nuestros seres queridos que ya estén con Él en gloria. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Javier Ocampo López, Supersticiones y agüeros colombianos (Bogotá: El Áncora Editores, 1989), p. 147, tomado de Roberto Pineda Giraldo y Virginia Gutiérrez de Pineda, «Ciclo vital y chamanismo entre los indios del Chocó», Revista colombiana de antropología (Bogotá: Vol. XXV, 1984-85), pp. 114-15.                 2       Col 3:5-11]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago08</guid><pubDate>Fri, 08 Aug 2025 07:22:41 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67297975/2025ago08.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Día Internacional de las Poblaciones Indígenas)   Entre los indios chocóes, cuando fallece un niño los padres creen que su espíritu  regresará. 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Piensan que así el espíritu del pequeño no podrá reconocerlos, y por  lo tanto no les hará daño. No pueden cambiar vestidos con cualquiera, porque  las personas con las que cambian podrían sufrir personalmente o en su familia las consecuencias que los padres procuran evitar. Según los antropólogos  Roberto Pineda Giraldo y Virginia Gutiérrez de Pineda, es por esa razón que la  madre cambia su faldellín con el de una mujer que ya no concibe o es estéril, y  el padre su taparrabo con el de un anciano.1   ¡Qué triste es sumarle a la desgracia de la pérdida de un hijo el espanto de su reaparición con malas intenciones! La  vida es cruel, ¡pero eso es el colmo! Es particularmente infeliz cuando se  reconoce que Dios nuestro Creador nos desea todo lo contrario en semejantes  circunstancias. Él envió al mundo a una indefensa criatura a que naciera en un  pesebre, para que posteriormente muriera como nuestro inocente ser querido,  clavado en una cruenta cruz. Ése que se hizo pequeño y murió por nosotros es su  único Hijo, Jesucristo. Y los únicos hermanos que tiene somos los que por la fe  aceptamos ser adoptados como hijos de su Padre, que sólo así llega a ser «el  Padre nuestro que está en el cielo». Mediante su muerte ese Hijo de Dios nos  salva de la muerte eterna. Viene otra vez a llevarse a sus hermanos, pero lo  hace con el fin de darnos vida eterna a nosotros y a futuros hermanos que  nazcan de nuevo al aceptarlo como su Salvador personal. Así queda enterrada la  vieja naturaleza de nuestra vida pasada.   A Dios no lo engañamos con cualquier cambio de indumentaria. Más vale que sigamos el consejo de San Pablo: que nos  quitemos el ropaje de la vieja naturaleza y nos pongamos el de la nueva.2  Así cuando Cristo regrese, nos reconocerá y nos llevará a estar con Él y con  nuestros seres queridos que ya estén con Él en gloria. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Javier Ocampo López, Supersticiones y agüeros colombianos (Bogotá: El Áncora Editores, 1989), p. 147, tomado de Roberto Pineda Giraldo y Virginia Gutiérrez de Pineda, «Ciclo vital y chamanismo entre los indios del Chocó», Revista colombiana de antropología (Bogotá: Vol. XXV, 1984-85), pp. 114-15.                 2       Col 3:5-11]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿«La maldición de Malinche»?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-maldicion-de-malinche--67282161</link><description><![CDATA[(Aniversario de la Muerte de Rosario Castellanos en el Centenario de su Nacimiento)   En la letra de la canción de Gabino Palomares titulada «La maldición de Malinche»  —[la] «de brindar al extranjero nuestra fe, nuestra cultura, nuestro pan,  nuestro dinero»—, el cantautor mexicano utiliza a la Malinche «como metáfora de  la traición a la patria.... La canción remite, por supuesto, al personaje  histórico de la Malinche, la mujer que sirvió de traductora [al conquistador  español Hernán] Cortés, y presenta el malinchismo como una enfermedad que  sufre el mexicano de ver al enemigo como amigo, de no prestar atención a la  posible traición de la que se hace partícipe....»   Así comienza la comunicadora social colombiana Natalia Roldán Rueda su tesis de  Maestría en Literatura en 2012 de la Pontificia Universidad Javeriana en  Bogotá, titulada: «Maldición de Malinche». «Pero al mismo tiempo — señala más adelante—, la Malinche ha sido identificada como la primera  madre del mestizaje, con lo cual se hace imposible separarla de la descendencia  actual....   »[En] El laberinto de la soledad,  de Octavio Paz... la traidora se transforma... en la mujer violada, pero...  responsable de las desgracias del pueblo que habita el antiguo territorio  azteca.... Carlos  Fuentes, [a su vez,] revisa la propuesta de [Octavio Paz] e intenta renovar la  interpretación que se hace de la Malinche, pero... al final vuelve a  responsabilizar a la indígena del surgimiento del mestizaje y de la  destrucción del pueblo azteca.   »[En cambio, la escritora mexicana Rosario Castellanos, en] la obra de teatro El  eterno femenino...  y su poema “Malinche”... plantea que la atribución de rasgos negativos a la  Malinche no se debe simplemente a su papel como traductora, informante, amante  o madre, sino a su posición como mujer....   »Mientras que Paz y Fuentes se instalan cómodamente en las interpretaciones  tradicionales de la indígena, Castellanos revisa, con ironía, de dónde  vienen esas interpretaciones y cómo estas señalan la posición [machista] del  mexicano frente a la mujer.... La Malinche... deja de ser considerada la  responsable de todas las desgracias del pueblo mexicano.... [Ella] no sólo  piensa, actúa y es capaz de contradecir al hombre, sino que tiene un pasado  que oculta una historia dramática en la que esa mujer conocida como la  traidora de México en realidad fue traicionada y, en esa medida, ella es la  víctima de la historia, no la victimaria», concluye la periodista colombiana.1   Gracias a Dios, si bien todos, sin excepción, nacimos bajo la maldición del pecado y  vivimos actualmente bajo esa maldición y su consecuencia, que es la muerte  misma, tenemos la esperanza de vida plena y eterna si clamamos a Dios  pidiéndole perdón por nuestros pecados y ponemos nuestra fe en su Hijo  Jesucristo.2 Pues según el apóstol Pablo, cuando Cristo murió en la  cruz por nosotros, «nos rescató de la maldición de la ley haciéndose maldición  por causa nuestra, porque la Escritura dice: “Maldito todo el que muere colgado  de un madero.”»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Natalia Roldán Rueda, «Maldición de Malinche: Visiones y reivindicaciones de la Malinche en la obra de Octavio Paz, Carlos Fuentes y Rosario Castellanos», Tesis de Maestría en Literatura en la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia, 6 agosto 2012, pp. 1,3,16,17,18,107 &lt;https://repository.javeriana.edu.co/bitstream/handle/ 10554/2845/RoldanRuedaNatalia2012.pdf&gt; En línea 19 febrero 2025.                 2       Dt 21:23; Sal 51:5; Jn 3:16; 10:10; Ro 3:23; 6:23; 1Jn 1:9                 3       Gá 3:13 (DHH)]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago07</guid><pubDate>Thu, 07 Aug 2025 08:22:22 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67282161/2025ago07.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Muerte de Rosario Castellanos en el Centenario de su Nacimiento)   En la letra de la canción de Gabino Palomares titulada «La maldición de Malinche»  —[la] «de brindar al extranjero nuestra fe, nuestra cultura, nuestro pan,  nuestro...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Aniversario de la Muerte de Rosario Castellanos en el Centenario de su Nacimiento)   En la letra de la canción de Gabino Palomares titulada «La maldición de Malinche»  —[la] «de brindar al extranjero nuestra fe, nuestra cultura, nuestro pan,  nuestro dinero»—, el cantautor mexicano utiliza a la Malinche «como metáfora de  la traición a la patria.... 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Carlos  Fuentes, [a su vez,] revisa la propuesta de [Octavio Paz] e intenta renovar la  interpretación que se hace de la Malinche, pero... al final vuelve a  responsabilizar a la indígena del surgimiento del mestizaje y de la  destrucción del pueblo azteca.   »[En cambio, la escritora mexicana Rosario Castellanos, en] la obra de teatro El  eterno femenino...  y su poema “Malinche”... plantea que la atribución de rasgos negativos a la  Malinche no se debe simplemente a su papel como traductora, informante, amante  o madre, sino a su posición como mujer....   »Mientras que Paz y Fuentes se instalan cómodamente en las interpretaciones  tradicionales de la indígena, Castellanos revisa, con ironía, de dónde  vienen esas interpretaciones y cómo estas señalan la posición [machista] del  mexicano frente a la mujer.... La Malinche... deja de ser considerada la  responsable de todas las desgracias del pueblo mexicano.... [Ella] no sólo  piensa, actúa y es capaz de contradecir al hombre, sino que tiene un pasado  que oculta una historia dramática en la que esa mujer conocida como la  traidora de México en realidad fue traicionada y, en esa medida, ella es la  víctima de la historia, no la victimaria», concluye la periodista colombiana.1   Gracias a Dios, si bien todos, sin excepción, nacimos bajo la maldición del pecado y  vivimos actualmente bajo esa maldición y su consecuencia, que es la muerte  misma, tenemos la esperanza de vida plena y eterna si clamamos a Dios  pidiéndole perdón por nuestros pecados y ponemos nuestra fe en su Hijo  Jesucristo.2 Pues según el apóstol Pablo, cuando Cristo murió en la  cruz por nosotros, «nos rescató de la maldición de la ley haciéndose maldición  por causa nuestra, porque la Escritura dice: “Maldito todo el que muere colgado  de un madero.”»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Natalia Roldán Rueda, «Maldición de Malinche: Visiones y reivindicaciones de la Malinche en la obra de Octavio Paz, Carlos Fuentes y Rosario Castellanos», Tesis de Maestría en Literatura en la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia, 6 agosto 2012, pp. 1,3,16,17,18,107 &lt;https://repository.javeriana.edu.co/bitstream/handle/ 10554/2845/RoldanRuedaNatalia2012.pdf&gt; En línea 19 febrero 2025.                 2       Dt 21:23; Sal 51:5; Jn 3:16; 10:10; Ro 3:23; 6:23; 1Jn 1:9                 3       Gá 3:13 (DHH)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿Debe uno delatar a su padre condenado por abuso sexual?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/debe-uno-delatar-a-su-padre-condenado-por-abuso-sexual--67267165</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Papá tiene setenta y dos años. Está perseguido por la justicia debido a tocamientos indebidos que  cometió... en contra de una chica de dieciséis años. Lo ayudamos porque no  sabíamos todo lo que había ocurrido, pero lo condenaron a diez años de cárcel y  anda escondido....   »Ahora papá quiere prácticamente... que nos hagamos cargo de él. Yo ya tengo cuarenta y seis años. Ya no soy el niño que él  antes manipulaba, pero mi amor por Cristo me tiene en un dilema en cuanto a  cómo proceder. Él abusaba de mí y me golpeaba mucho, pero yo lo perdoné.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Por una parte, sentimos mucho el cruel abuso que sufrió durante su niñez y las dificultades que está  afrontando actualmente con su padre. Por otra parte, nos alivia saber que ha  sentido la paz perfecta debido a que ama a Jesucristo, el Hijo de Dios, y es  seguidor de Él.   »De hecho, por ser seguidor de Cristo usted se preocupa en cuanto a quebrantar uno  de los Diez Mandamientos, el que nos manda que honremos a padre y madre.   »Su caso es uno de esos en los que parece imposible obedecer dos o más leyes de Dios al mismo tiempo. Usted quiere  honrar a su padre conforme al mandamiento bíblico, y sin embargo vive en un  país que tiene leyes y autoridades establecidas para hacer cumplir esas órdenes  judiciales. Con  relación a esas leyes, el apóstol Pablo enseñó que los que se oponen a la  autoridad se rebelan contra lo que Dios ha ordenado, y serán castigados.1  ¿Entonces cómo es posible honrar al padre y someterse a las leyes del gobierno  al mismo tiempo? ...   »Honrar no significa que los hijos tienen la obligación de cubrir los gastos  irresponsables o la conducta delictiva de los padres. Se nos han contado muchos  casos en los que padres imprudentes e irresponsables han tratado de valerse de  ese mandamiento para exigirles a sus hijos que los sostengan económicamente e  incluso que paguen sus deudas. En el caso suyo, su padre está tratando de  tergiversarlo a propósito a fin de exigirles que lo oculten de las autoridades.  ¡Eso  no es honrar!   »Las leyes difieren de un país a otro, pero en muchos países usted estaría  infringiendo la ley al respaldar de esa manera a su padre. Le recomendamos que  le advierta que la próxima vez que lo vea, usted tendrá que llamar a la policía  e informarle dónde se encuentra. Él se enojará mucho y lo atacará verbalmente  con todas las armas de manipulación que tiene en su arsenal, así que usted debe  determinar de antemano que ninguna de las palabras que él le lance tienen poder  para hacerle daño.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 854. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 13:2]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago06</guid><pubDate>Wed, 06 Aug 2025 07:22:53 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67267165/2025ago06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Papá tiene setenta y dos años. Está perseguido por la justicia debido a...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Papá tiene setenta y dos años. Está perseguido por la justicia debido a tocamientos indebidos que  cometió... en contra de una chica de dieciséis años. Lo ayudamos porque no  sabíamos todo lo que había ocurrido, pero lo condenaron a diez años de cárcel y  anda escondido....   »Ahora papá quiere prácticamente... que nos hagamos cargo de él. Yo ya tengo cuarenta y seis años. Ya no soy el niño que él  antes manipulaba, pero mi amor por Cristo me tiene en un dilema en cuanto a  cómo proceder. Él abusaba de mí y me golpeaba mucho, pero yo lo perdoné.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Por una parte, sentimos mucho el cruel abuso que sufrió durante su niñez y las dificultades que está  afrontando actualmente con su padre. Por otra parte, nos alivia saber que ha  sentido la paz perfecta debido a que ama a Jesucristo, el Hijo de Dios, y es  seguidor de Él.   »De hecho, por ser seguidor de Cristo usted se preocupa en cuanto a quebrantar uno  de los Diez Mandamientos, el que nos manda que honremos a padre y madre.   »Su caso es uno de esos en los que parece imposible obedecer dos o más leyes de Dios al mismo tiempo. Usted quiere  honrar a su padre conforme al mandamiento bíblico, y sin embargo vive en un  país que tiene leyes y autoridades establecidas para hacer cumplir esas órdenes  judiciales. Con  relación a esas leyes, el apóstol Pablo enseñó que los que se oponen a la  autoridad se rebelan contra lo que Dios ha ordenado, y serán castigados.1  ¿Entonces cómo es posible honrar al padre y someterse a las leyes del gobierno  al mismo tiempo? ...   »Honrar no significa que los hijos tienen la obligación de cubrir los gastos  irresponsables o la conducta delictiva de los padres. Se nos han contado muchos  casos en los que padres imprudentes e irresponsables han tratado de valerse de  ese mandamiento para exigirles a sus hijos que los sostengan económicamente e  incluso que paguen sus deudas. En el caso suyo, su padre está tratando de  tergiversarlo a propósito a fin de exigirles que lo oculten de las autoridades.  ¡Eso  no es honrar!   »Las leyes difieren de un país a otro, pero en muchos países usted estaría  infringiendo la ley al respaldar de esa manera a su padre. Le recomendamos que  le advierta que la próxima vez que lo vea, usted tendrá que llamar a la policía  e informarle dónde se encuentra. Él se enojará mucho y lo atacará verbalmente  con todas las armas de manipulación que tiene en su arsenal, así que usted debe  determinar de antemano que ninguna de las palabras que él le lance tienen poder  para hacerle daño.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 854. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 13:2]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El tiburón se acercaba»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-tiburon-se-acercaba--67255604</link><description><![CDATA[«Creció muy cerca del mar, en Chiquimulilla, en la costa sur [de Guatemala], pero no  fue hasta que cumplió dieciocho años de edad que se atrevió a desafiarlo. Jorge  Marroquín se fue con sus amigos, Ernesto Ramos y Macario Salguero, en una  tiburonera de veinticinco pies que lucía más imponente en tierra que rodeada  [por el] mar. Salieron por dos días y dos noches a navegar por las aguas  donde... a veces las mantarrayas, que parecían pesar una tonelada, se acercaban  perezosamente a la pequeña embarcación; donde súbitamente comenzaban a soplar  vientos que en tierra jamás se habían sentido.   »Los tres muchachos no llevaban más que un viejo pedazo de plástico para  resguardarse de los chubascos y lluvias que aparecían de la nada. No lo usaban  para protegerse del sol porque su oscura piel, aunque aún joven, ya estaba  curtida por el sol.   »Iban a cazar tiburones como lo han hecho los pescadores de la costa sur durante siglos. Con un gran anzuelo  agarraban al tiburón y con su propia fuerza los tres luchaban con [el fiero  pez] para subirlo al barco. Llevaban su amansalocos, un enorme garrote para  pegarle al tiburón y someterlo para que lentamente muriera fuera del agua.   »Aún fuera de su elemento, el tiburón podía ser peligroso. Habían escuchado las  historias y visto los resultados de lo que sucede cuando un hombre se enfrenta  a un tiburón sin el amansalocos. Viejos pescadores que deambulaban por las  calles del pueblo sin un brazo o sin una pierna, que fueron agarrados,  desprevenidos, por el animal que ya en sus últimas aún lograba abrir su enorme  boca y clavar sus enfilados dientes en el cuerpo del hombre que se había  atrevido a sacarlo de su mar....   »Una vez Jorge se perdió por seis días en el mar abierto. Estaba pescando [—cuenta Jorge—], cuando de repente se armó un chubasco con vientos y lluvias tan  intensos que él y sus compañeros no podían hacer más que esconderse bajo su  pedazo de plástico....   »... Vio que las costas de su tierra se iban acercando después de días en alta mar, conforme las corrientes lo  acercaron... a tierra [Jorge aún no sabe por qué, pero invoca el dulce nombre  de Jesucristo para agradecérselo]. Cuenta cómo se tiró al agua para nadar hacia  tierra y preguntarle a alguien en la playa dónde estaban.... Un niño en la  playa le dijo [que había llegado a la frontera con El Salvador], pero le  preguntó cómo no se lo comieron los tiburones que nadaban en la zona cuando se  arrojó al agua. [Jorge] recuerda el terror que sintió al meterse al agua para  nadar de nuevo porque tenía que llegar a su tiburonera y sus compañeros. Cuando  llegó al barco, le preguntaron dónde estaba. Les dijo que les diría, pero que  antes lo sacaran del agua.   »El tiburón se acercaba.»1   Así termina de contar el corresponsal de origen guatemalteco Harris Whitbeck, en la  pintoresca obra titulada Guatemala inédita, la historia del intrépido  pescador Jorge Marroquín. Hizo bien Jorge al agradecerle a Jesucristo su  salvación en alta mar. Es que a su pueblo Dios le dice, por medio del profeta  Isaías: «No temas.... Porque el que te hizo... es el Señor Todopoderoso.... El terror se apartará de ti, y no se  te acercará.»2 Pero conste que Dios espera de nosotros que  invoquemos su nombre y le demos las gracias en toda situación, tanto en las  buenas como en las malas circunstancias de la vida.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Harris Whitbeck, «Mar abierto», Guatemala inédita (Bogotá, D.C.: Villegas Editores, 2006), pp. 88-89.                 2       Is 54:4,5,14                 3       Is 55:6; 1Ts 5:18]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago05</guid><pubDate>Tue, 05 Aug 2025 08:23:09 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67255604/2025ago05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Creció muy cerca del mar, en Chiquimulilla, en la costa sur [de Guatemala], pero no  fue hasta que cumplió dieciocho años de edad que se atrevió a desafiarlo. Jorge  Marroquín se fue con sus amigos, Ernesto Ramos y Macario Salguero, en una...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Creció muy cerca del mar, en Chiquimulilla, en la costa sur [de Guatemala], pero no  fue hasta que cumplió dieciocho años de edad que se atrevió a desafiarlo. Jorge  Marroquín se fue con sus amigos, Ernesto Ramos y Macario Salguero, en una  tiburonera de veinticinco pies que lucía más imponente en tierra que rodeada  [por el] mar. Salieron por dos días y dos noches a navegar por las aguas  donde... a veces las mantarrayas, que parecían pesar una tonelada, se acercaban  perezosamente a la pequeña embarcación; donde súbitamente comenzaban a soplar  vientos que en tierra jamás se habían sentido.   »Los tres muchachos no llevaban más que un viejo pedazo de plástico para  resguardarse de los chubascos y lluvias que aparecían de la nada. No lo usaban  para protegerse del sol porque su oscura piel, aunque aún joven, ya estaba  curtida por el sol.   »Iban a cazar tiburones como lo han hecho los pescadores de la costa sur durante siglos. Con un gran anzuelo  agarraban al tiburón y con su propia fuerza los tres luchaban con [el fiero  pez] para subirlo al barco. Llevaban su amansalocos, un enorme garrote para  pegarle al tiburón y someterlo para que lentamente muriera fuera del agua.   »Aún fuera de su elemento, el tiburón podía ser peligroso. Habían escuchado las  historias y visto los resultados de lo que sucede cuando un hombre se enfrenta  a un tiburón sin el amansalocos. Viejos pescadores que deambulaban por las  calles del pueblo sin un brazo o sin una pierna, que fueron agarrados,  desprevenidos, por el animal que ya en sus últimas aún lograba abrir su enorme  boca y clavar sus enfilados dientes en el cuerpo del hombre que se había  atrevido a sacarlo de su mar....   »Una vez Jorge se perdió por seis días en el mar abierto. Estaba pescando [—cuenta Jorge—], cuando de repente se armó un chubasco con vientos y lluvias tan  intensos que él y sus compañeros no podían hacer más que esconderse bajo su  pedazo de plástico....   »... Vio que las costas de su tierra se iban acercando después de días en alta mar, conforme las corrientes lo  acercaron... a tierra [Jorge aún no sabe por qué, pero invoca el dulce nombre  de Jesucristo para agradecérselo]. Cuenta cómo se tiró al agua para nadar hacia  tierra y preguntarle a alguien en la playa dónde estaban.... Un niño en la  playa le dijo [que había llegado a la frontera con El Salvador], pero le  preguntó cómo no se lo comieron los tiburones que nadaban en la zona cuando se  arrojó al agua. [Jorge] recuerda el terror que sintió al meterse al agua para  nadar de nuevo porque tenía que llegar a su tiburonera y sus compañeros. Cuando  llegó al barco, le preguntaron dónde estaba. Les dijo que les diría, pero que  antes lo sacaran del agua.   »El tiburón se acercaba.»1   Así termina de contar el corresponsal de origen guatemalteco Harris Whitbeck, en la  pintoresca obra titulada Guatemala inédita, la historia del intrépido  pescador Jorge Marroquín. Hizo bien Jorge al agradecerle a Jesucristo su  salvación en alta mar. Es que a su pueblo Dios le dice, por medio del profeta  Isaías: «No temas.... Porque el que te hizo... es el Señor Todopoderoso.... El terror se apartará de ti, y no se  te acercará.»2 Pero conste que Dios espera de nosotros que  invoquemos su nombre y le demos las gracias en toda situación, tanto en las  buenas como en las malas circunstancias de la vida.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Harris Whitbeck, «Mar abierto», Guatemala inédita (Bogotá, D.C.: Villegas Editores, 2006), pp. 88-89.                 2       Is 54:4,5,14                 3       Is 55:6; 1Ts 5:18]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Contemplación de la naturaleza»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/contemplacion-de-la-naturaleza--67242830</link><description><![CDATA[«No es posible dejar de hablar de las Cataratas [del Iguazú] sin apuntar algunos  datos numéricos, sobre todo si se atiende a que la gran mayoría de los lectores  iberoamericanos desconoce la existencia de estas grandes reservas de fuerza y  de riqueza....   »La zona de las cataratas comprende una superficie de setenta y cinco mil  hectáreas.... La línea de los torrentes mide en conjunto dos mil setecientos  metros. Corresponden seiscientos metros de saltos al Brasil y dos mil cien a la  Argentina. La altura máxima de las caídas es de ochenta metros y la mínima de  cincuenta y seis. Las potencias son: máxima, de 6.985.170 caballos de vapor; la  media, 1.214.807, y la mínima, 132.400. El volumen medio de agua es de  6.300.000 metros cúbicos por hora. El cauce del río nace a novecientos metros  sobre el nivel del mar, y al desembocar en Paraná tiene noventa metros de  altura sobre el mar, repartido ese desnivel en una extensión de 1.320  kilómetros. Además de los grandes saltos, que son doce o quince, se cuentan  hasta setenta saltos o chorros relativamente pequeños.   »Sólo la caída central del salto Unión, ligada al Floriano, tiene una línea de caídas  casi el doble de la del Niágara y una altura también doble. Se calcula que el  volumen de agua es tres veces mayor que el del Niágara. También la caída  africana de Victoria en el Zambeze es menor en volumen de altura, aunque aquel  salto tiene una altura de ciento diecisiete metros.... A simple vista se  observa en el Iguazú una grandiosidad de proporciones que supera desde luego al  Niágara.»1   Así resume José Vasconcelos, autor y Ministro de Educación de México, los  extraordinarios atributos de las Cataratas del Iguazú con motivo de su viaje a  la región a fines de octubre de 1922.2 «De regreso... llegamos a  Concordia —cuenta Vasconcelos luego de  haberlas visto—... y allí nos recibieron de una  manera triunfal; parecía que veníamos de descubrir las cataratas. Los  periodistas nos pedían impresiones para transmitirlas por telégrafo a Buenos  Aires; la prensa local nos dedicaba saludos; un diario de la región afirmó que  antes que diplomáticos éramos artistas, puesto que abandonábamos las  comodidades de Buenos Aires para ir a gozar con la contemplación de la  naturaleza. En la Escuela Normal hubo una de esas fiestas en las que se siente  pasar el soplo arrebatado del entusiasmo; canciones patrióticas, discursos  vehementes... Pellicer leyendo entre grandes y calurosos aplausos la poesía que  acababa de componer al Iguazú...»3   No hay duda alguna: hizo bien Vasconcelos al dedicarle tiempo a la contemplación  de la naturaleza. Y si bien, según el famoso escritor mexicano, «no es posible  dejar de hablar de las cataratas sin apuntar algunos datos numéricos», tampoco  debiera ser posible hacerlo sin aludir a algunos conceptos teológicos al  respecto. Es que, según San Pablo, lo que se puede conocer acerca del Artista  Divino que las creó es evidente al contemplarlas. «Porque desde la creación del  mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su  naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó».4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Vasconcelos, Textos: Una antología general, De la raza cósmica, «El Iguazú» (México: SEP/UNAM, 1982), pp. 172‑73.                 2       Claude Fell, José Vasconcelos, los años del águila, 1920-1925: educación, cultura e iberoamericanismo en el México postrevolucionario, «Argentina» (México, D.F.: UNAM, 1989) pp. 606-16, nota 190.                 3       Ibíd, pp. 174-75.                 4       Ro 1:19,20]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago04</guid><pubDate>Mon, 04 Aug 2025 08:22:39 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67242830/2025ago04.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«No es posible dejar de hablar de las Cataratas [del Iguazú] sin apuntar algunos  datos numéricos, sobre todo si se atiende a que la gran mayoría de los lectores  iberoamericanos desconoce la existencia de estas grandes reservas de fuerza y  de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«No es posible dejar de hablar de las Cataratas [del Iguazú] sin apuntar algunos  datos numéricos, sobre todo si se atiende a que la gran mayoría de los lectores  iberoamericanos desconoce la existencia de estas grandes reservas de fuerza y  de riqueza....   »La zona de las cataratas comprende una superficie de setenta y cinco mil  hectáreas.... La línea de los torrentes mide en conjunto dos mil setecientos  metros. Corresponden seiscientos metros de saltos al Brasil y dos mil cien a la  Argentina. La altura máxima de las caídas es de ochenta metros y la mínima de  cincuenta y seis. Las potencias son: máxima, de 6.985.170 caballos de vapor; la  media, 1.214.807, y la mínima, 132.400. El volumen medio de agua es de  6.300.000 metros cúbicos por hora. El cauce del río nace a novecientos metros  sobre el nivel del mar, y al desembocar en Paraná tiene noventa metros de  altura sobre el mar, repartido ese desnivel en una extensión de 1.320  kilómetros. Además de los grandes saltos, que son doce o quince, se cuentan  hasta setenta saltos o chorros relativamente pequeños.   »Sólo la caída central del salto Unión, ligada al Floriano, tiene una línea de caídas  casi el doble de la del Niágara y una altura también doble. Se calcula que el  volumen de agua es tres veces mayor que el del Niágara. También la caída  africana de Victoria en el Zambeze es menor en volumen de altura, aunque aquel  salto tiene una altura de ciento diecisiete metros.... A simple vista se  observa en el Iguazú una grandiosidad de proporciones que supera desde luego al  Niágara.»1   Así resume José Vasconcelos, autor y Ministro de Educación de México, los  extraordinarios atributos de las Cataratas del Iguazú con motivo de su viaje a  la región a fines de octubre de 1922.2 «De regreso... llegamos a  Concordia —cuenta Vasconcelos luego de  haberlas visto—... y allí nos recibieron de una  manera triunfal; parecía que veníamos de descubrir las cataratas. Los  periodistas nos pedían impresiones para transmitirlas por telégrafo a Buenos  Aires; la prensa local nos dedicaba saludos; un diario de la región afirmó que  antes que diplomáticos éramos artistas, puesto que abandonábamos las  comodidades de Buenos Aires para ir a gozar con la contemplación de la  naturaleza. En la Escuela Normal hubo una de esas fiestas en las que se siente  pasar el soplo arrebatado del entusiasmo; canciones patrióticas, discursos  vehementes... Pellicer leyendo entre grandes y calurosos aplausos la poesía que  acababa de componer al Iguazú...»3   No hay duda alguna: hizo bien Vasconcelos al dedicarle tiempo a la contemplación  de la naturaleza. Y si bien, según el famoso escritor mexicano, «no es posible  dejar de hablar de las cataratas sin apuntar algunos datos numéricos», tampoco  debiera ser posible hacerlo sin aludir a algunos conceptos teológicos al  respecto. Es que, según San Pablo, lo que se puede conocer acerca del Artista  Divino que las creó es evidente al contemplarlas. «Porque desde la creación del  mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su  naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó».4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Vasconcelos, Textos: Una antología general, De la raza cósmica, «El Iguazú» (México: SEP/UNAM, 1982), pp. 172‑73.                 2       Claude Fell, José Vasconcelos, los años del águila, 1920-1925: educación, cultura e iberoamericanismo en el México postrevolucionario, «Argentina» (México, D.F.: UNAM, 1989) pp. 606-16, nota 190.                 3       Ibíd, pp. 174-75.                 4       Ro 1:19,20]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Me amaba sólo en tiempos buenos»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/me-amaba-solo-en-tiempos-buenos--67227173</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace dos años me casé. Estamos en un proceso de separación. Mi esposa me dijo que me  dejaba por la situación económica. Me aclaró que me amaba, pero sólo en tiempos  buenos en que hubiera dinero. Ella insiste en el divorcio. ¿Qué puedo hacer?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Sentimos mucho que su matrimonio se esté disolviendo. Sin embargo, lo que nos cuenta suscita más preguntas que  respuestas.   »Si bien usted sostiene que ella quiere irse debido a su situación económica, no  dice por qué su situación es peor que antes. Ella le dijo que lo amaba cuando  había dinero. ¿A qué se debió, entonces, que se acabara el dinero o dejara de  haberlo? ¿Perdió uno de los dos su empleo? ¿Está uno de los dos demasiado  enfermo para trabajar? ¿Ha estado alguno gastando dinero sin prudencia? ¿Han  tenido que saldar deudas del pasado? ¿Acaso uno de los dos es adicto al juego?   »Sus respuestas a esas preguntas tal vez no tengan nada que ver con la razón por la que su esposa quiere el divorcio, y sin  embargo, por otra parte, es posible que aclaren sus verdaderos móviles. Como  usted no ofrece ninguna otra explicación, parece que cree que a su esposa le  importa más el dinero que cualquier otra cosa. ¿Es esa la clase de mujer con la  que usted pensó que se estaba casando, o piensa más bien que ella ha cambiado  en apenas dos años?   »Nosotros no lo conocemos a usted ni conocemos a su esposa, pero nos parece que hay  aspectos de su caso que no nos está contando. A pesar de eso, usted quiere que  le digamos lo que puede hacer, y sí tenemos algunas sugerencias.   »Sus opciones legales dependen del país en que vive. Si su país exige que las dos  partes consientan para poder divorciarse, entonces no consienta sino hasta que  usted y su esposa hayan acudido a la consejería o a la conciliación. Un  consejero o mediador puede ayudarles a los dos a que aprendan a manejar un  presupuesto de sus ingresos con mayor eficiencia y a resolver sus diferencias  de un modo más positivo. Es posible que el sistema judicial de su país ofrezca  servicios de conciliación gratuitos o a un costo reducido.   »Para salvar su matrimonio, ambos van a tener que empeñarse en lograrlo. Le  recomendamos que se esfuerce ahora, incluso mientras ella sigue convencida de  la ruptura del matrimonio, porque si usted no está dispuesto a hacer su parte  primero, entonces es probable que ella nunca se disponga a hacer la suya.   »La mejor manera de tener la sabiduría para determinar qué hacer es consultar a  Dios, nuestro Padre celestial. Él sabe precisamente los pasos que usted debe  dar. Santiago el apóstol enseñó: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría,  pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin  menospreciar a nadie.”1 Eso quiere decir que cuando usted le pida a  Dios sinceramente que tome control de su vida, que perdone sus pecados y que le dé sabiduría, Él  lo hará.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 734. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 1:5]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago02</guid><pubDate>Sat, 02 Aug 2025 08:25:32 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67227173/2025ago02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace dos años me casé. Estamos en un proceso de separación. Mi esposa...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace dos años me casé. Estamos en un proceso de separación. Mi esposa me dijo que me  dejaba por la situación económica. Me aclaró que me amaba, pero sólo en tiempos  buenos en que hubiera dinero. Ella insiste en el divorcio. ¿Qué puedo hacer?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Sentimos mucho que su matrimonio se esté disolviendo. Sin embargo, lo que nos cuenta suscita más preguntas que  respuestas.   »Si bien usted sostiene que ella quiere irse debido a su situación económica, no  dice por qué su situación es peor que antes. Ella le dijo que lo amaba cuando  había dinero. ¿A qué se debió, entonces, que se acabara el dinero o dejara de  haberlo? ¿Perdió uno de los dos su empleo? ¿Está uno de los dos demasiado  enfermo para trabajar? ¿Ha estado alguno gastando dinero sin prudencia? ¿Han  tenido que saldar deudas del pasado? ¿Acaso uno de los dos es adicto al juego?   »Sus respuestas a esas preguntas tal vez no tengan nada que ver con la razón por la que su esposa quiere el divorcio, y sin  embargo, por otra parte, es posible que aclaren sus verdaderos móviles. Como  usted no ofrece ninguna otra explicación, parece que cree que a su esposa le  importa más el dinero que cualquier otra cosa. ¿Es esa la clase de mujer con la  que usted pensó que se estaba casando, o piensa más bien que ella ha cambiado  en apenas dos años?   »Nosotros no lo conocemos a usted ni conocemos a su esposa, pero nos parece que hay  aspectos de su caso que no nos está contando. A pesar de eso, usted quiere que  le digamos lo que puede hacer, y sí tenemos algunas sugerencias.   »Sus opciones legales dependen del país en que vive. Si su país exige que las dos  partes consientan para poder divorciarse, entonces no consienta sino hasta que  usted y su esposa hayan acudido a la consejería o a la conciliación. Un  consejero o mediador puede ayudarles a los dos a que aprendan a manejar un  presupuesto de sus ingresos con mayor eficiencia y a resolver sus diferencias  de un modo más positivo. Es posible que el sistema judicial de su país ofrezca  servicios de conciliación gratuitos o a un costo reducido.   »Para salvar su matrimonio, ambos van a tener que empeñarse en lograrlo. Le  recomendamos que se esfuerce ahora, incluso mientras ella sigue convencida de  la ruptura del matrimonio, porque si usted no está dispuesto a hacer su parte  primero, entonces es probable que ella nunca se disponga a hacer la suya.   »La mejor manera de tener la sabiduría para determinar qué hacer es consultar a  Dios, nuestro Padre celestial. Él sabe precisamente los pasos que usted debe  dar. Santiago el apóstol enseñó: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría,  pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin  menospreciar a nadie.”1 Eso quiere decir que cuando usted le pida a  Dios sinceramente que tome control de su vida, que perdone sus pecados y que le dé sabiduría, Él  lo hará.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 734. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 1:5]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Una continua y melodiosa catástrofe»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/una-continua-y-melodiosa-catastrofe--67213632</link><description><![CDATA[«Salimos de Buenos Aires por la tarde... con Carlos Pellicer y Julio Torri, los poetas,  [a fines de octubre de 19221]. Nunca hubo excursión más hermosa....   »La mañana del tercer día estuvo dominada por esa emoción que precede a los grandes  sucesos. Se nos había dicho que a la una atracaríamos en Puerto Aguirre, para  llegar, después de una hora [en] automóvil, delante de las cataratas [del  Iguazú].... El barco tuerce para internarse en la corriente del Iguazú, y a  poco andar atraca [en] un pequeño muelle de descarga. No podría seguir muy  adelante, río arriba, porque ya cerca de las cataratas la corriente es  torrencial y el lecho del río pedregoso. Serían las dos de la tarde cuando  pisamos la tierra colorada y húmeda de la margen derecha.... Apresuradamente  trepamos a un Ford.... Una hora, tal vez menos, saltamos por un camino que se  abre paso entre la maraña de los árboles.   »A cada instante creemos percibir el ruido de las aguas.... Nos apeamos del coche.... Llevando la vista hacia el  fondo distante, la vimos; allí está siempre, no hace ruido; nos deja suspensos;  es como una larga loma azulosa y nevada que se desmoronara sin cesar y  armoniosamente sobre otro volumen líquido que rueda con silenciosa majestad  hasta perderse en el abismo. Hierven las espumas, primero blancas y hacia el  fondo amarillentas; son como dos o tres planos de agua que caen; por encima  está la claridad de los cielos, por todo alrededor los verdes de la selva. Sólo  después de un instante de mirar se da uno cuenta de que hay algo inmenso que se  está cayendo, que lleva siglos de estar cayendo, y se tiene la impresión de una  continua y melodiosa catástrofe....   »Pasado el primer asombro, los guías nos aconsejan que aprovechemos la luz de la tarde  para dar un paseo a pie por una especie de parque natural y agreste que queda,  barranco abajo, por enfrente de las caídas.... Comenzamos a cruzar por entre  árboles de talla, entre bambúes, palmeras y arbustos. Saltando sobre el cauce  de un sinnúmero de pequeñas corrientes, atravesando otras más anchas en puentes  improvisados con maderas, vemos correr chorros, canales y ríos de aguas que se  disgregan un tanto para verterse por los desfiladeros de la gran barranca, en  donde cada cuerda líquida agrega su trino y su iris a la sinfonía de las masas  que caen.   »... Faldeamos el barranco en descenso, hasta que llegamos a la base misma del salto  Bossetti.... Más allá... se miran las aguas del San Martín, partidas en una  sucesión de cascadas que se quiebran en dos niveles y caen a plomo alrededor de  un vasto anfiteatro. Los chorros remedan en determinados sitios un inmenso  órgano de tubos líquidos y de armonías celestiales.»2   ¡No cabe duda de que esta magistral descripción de José Vasconcelos, eximio prosista y Ministro de  Educación de México, es una de las más hermosas que jamás se haya escrito  acerca de una de las maravillas de la naturaleza creadas por Dios! De veras  vale la pena leer la crónica completa del viaje en su obra La raza cósmica.  ¿Acaso cuando publicó esas elocuentes palabras en 1925 pudo haberse imaginado  que sus herederos culturales aún disfrutaríamos de ellas en pleno siglo  veintiuno? «Hay momentos en que se siente que todo es palabrerío —reflexionó  Vasconcelos luego de haber visto las Cataratas del Iguazú—... Sin embargo, hay  dentro de mí una dicha infinita por haber contemplado en su esencia las grandes  palabras sagradas: naturaleza, virtud, fuerza, belleza, amor.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Claude Fell, José Vasconcelos, los años del águila, 1920-1925: educación, cultura e iberoamericanismo en el México postrevolucionario, «Argentina» (México, D.F.: UNAM, 1989) pp. 606-16, nota 190.                 2       José Vasconcelos, Textos: Una antología general, De la raza cósmica, «El Iguazú» (México: SEP/UNAM, 1982), pp. 148‑61.                 3       Ibíd., p. 171.]]></description><guid isPermaLink="false">2025ago01</guid><pubDate>Fri, 01 Aug 2025 09:25:50 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67213632/2025ago01.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Salimos de Buenos Aires por la tarde... con Carlos Pellicer y Julio Torri, los poetas,  [a fines de octubre de 19221]. 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Una hora, tal vez menos, saltamos por un camino que se  abre paso entre la maraña de los árboles.   »A cada instante creemos percibir el ruido de las aguas.... Nos apeamos del coche.... Llevando la vista hacia el  fondo distante, la vimos; allí está siempre, no hace ruido; nos deja suspensos;  es como una larga loma azulosa y nevada que se desmoronara sin cesar y  armoniosamente sobre otro volumen líquido que rueda con silenciosa majestad  hasta perderse en el abismo. Hierven las espumas, primero blancas y hacia el  fondo amarillentas; son como dos o tres planos de agua que caen; por encima  está la claridad de los cielos, por todo alrededor los verdes de la selva. Sólo  después de un instante de mirar se da uno cuenta de que hay algo inmenso que se  está cayendo, que lleva siglos de estar cayendo, y se tiene la impresión de una  continua y melodiosa catástrofe....   »Pasado el primer asombro, los guías nos aconsejan que aprovechemos la luz de la tarde  para dar un paseo a pie por una especie de parque natural y agreste que queda,  barranco abajo, por enfrente de las caídas.... Comenzamos a cruzar por entre  árboles de talla, entre bambúes, palmeras y arbustos. Saltando sobre el cauce  de un sinnúmero de pequeñas corrientes, atravesando otras más anchas en puentes  improvisados con maderas, vemos correr chorros, canales y ríos de aguas que se  disgregan un tanto para verterse por los desfiladeros de la gran barranca, en  donde cada cuerda líquida agrega su trino y su iris a la sinfonía de las masas  que caen.   »... Faldeamos el barranco en descenso, hasta que llegamos a la base misma del salto  Bossetti.... Más allá... se miran las aguas del San Martín, partidas en una  sucesión de cascadas que se quiebran en dos niveles y caen a plomo alrededor de  un vasto anfiteatro. Los chorros remedan en determinados sitios un inmenso  órgano de tubos líquidos y de armonías celestiales.»2   ¡No cabe duda de que esta magistral descripción de José Vasconcelos, eximio prosista y Ministro de  Educación de México, es una de las más hermosas que jamás se haya escrito  acerca de una de las maravillas de la naturaleza creadas por Dios! De veras  vale la pena leer la crónica completa del viaje en su obra La raza cósmica.  ¿Acaso cuando publicó esas elocuentes palabras en 1925 pudo haberse imaginado  que sus herederos culturales aún disfrutaríamos de ellas en pleno siglo  veintiuno? «Hay momentos en que se siente que todo es palabrerío —reflexionó  Vasconcelos luego de haber visto las Cataratas del Iguazú—... Sin embargo, hay  dentro de mí una dicha infinita por haber contemplado en su esencia las grandes  palabras sagradas: naturaleza, virtud, fuerza, belleza, amor.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Claude Fell, José Vasconcelos, los años del águila, 1920-1925: educación, cultura e iberoamericanismo en el México postrevolucionario, «Argentina» (México, D.F.: UNAM, 1989) pp. 606-16, nota 190.                 2       José Vasconcelos, Textos: Una antología general, De la raza cósmica, «El Iguazú» (México: SEP/UNAM, 1982),...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Porque siempre me guardé»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/porque-siempre-me-guarde--67198789</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo veintinueve años. Llevaba varios meses en un noviazgo y teníamos planes de casarnos... pero mi novio confesó que ya ha tenido  relaciones sexuales. Eso es algo muy importante para mí porque siempre me  guardé, así que decidí terminar la relación. ¿Cómo puedo saber si tomé una  buena decisión?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   »Estimada amiga:   »Antes que nada, la felicitamos por mantener su pureza. Sabemos que no debe haber sido fácil y que ha tenido que estar muy decidida para lograrlo.  Usted no lo dice, pero suponemos que su relación con Dios es lo que ha influido  en que se haya mantenido firme.   »Nos resulta imposible contestar su pregunta en cuanto a si tomó la decisión acertada o no debido a que no hay  pautas bíblicas que corresponden a su situación en particular. Por supuesto, no hay  duda de que usted ha seguido el plan de Dios sobre la pureza antes del  matrimonio, a diferencia de su exnovio. Pero ese no es el único factor  pertinente para considerar.   »Es encomiable que su exnovio haya sido sincero con usted a pesar de saber que el  serlo pudiera poner en peligro el noviazgo. El valor y la franqueza que él  demostró bien pudieran ser señales de que ha cambiado desde que sostuvo  relaciones con esa otra mujer. Es posible que él haya reconocido ese pecado y  le haya pedido a Dios que lo perdonara. De ser así, entonces sabemos que Dios  lo perdonó, pues el apóstol Juan nos enseñó que si confesamos nuestros pecados,  Dios, que es fiel y justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad, como si  nunca hubiéramos pecado.1   »Si su exnovio en realidad fue sincero al pedir y recibir el perdón de Dios, entonces ese es un ejemplo de  cómo puede usted perdonarlo también. Sin embargo, el hecho de perdonarlo no  quiere decir que deba casarse con él. Si usted se da cuenta de que es capaz de  perdonar pero no de olvidar, entonces es mejor no seguir con el noviazgo.   »¿Cómo puede usted entonces saber si él está sinceramente arrepentido y ha cambiado de  modo que no es el mismo de antes? Afortunadamente, hay una manera  fácil de comprobarlo. Cuando estaban ustedes juntos, ¿alguna vez trató él de mostrarle afecto  de una manera que usted consideró inapropiada o dudosa? ¿Alguna vez tuvo usted  que decirle que dejara de hacer algo que la hacía sentirse molesta? Si no fue  así, eso indica que se portó como un caballero, por lo que puede estar segura  de que sí cambió como resultado del perdón que recibió de parte de Dios, y que  él resolvió no volver a cometer el mismo error.   »Por el contrario, si usted siempre tenía que mantenerse en guardia cuando estaba con  él, y si parecía que él no valoraba su pureza, entonces es posible que él se  arrepintió momentáneamente y que en realidad no cambió. De ser así, eso tendría  mucha importancia.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 853. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul31</guid><pubDate>Thu, 31 Jul 2025 09:22:47 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67198789/2025jul31.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo veintinueve años. 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Usted no lo dice, pero suponemos que su relación con Dios es lo que ha influido  en que se haya mantenido firme.   »Nos resulta imposible contestar su pregunta en cuanto a si tomó la decisión acertada o no debido a que no hay  pautas bíblicas que corresponden a su situación en particular. Por supuesto, no hay  duda de que usted ha seguido el plan de Dios sobre la pureza antes del  matrimonio, a diferencia de su exnovio. Pero ese no es el único factor  pertinente para considerar.   »Es encomiable que su exnovio haya sido sincero con usted a pesar de saber que el  serlo pudiera poner en peligro el noviazgo. El valor y la franqueza que él  demostró bien pudieran ser señales de que ha cambiado desde que sostuvo  relaciones con esa otra mujer. Es posible que él haya reconocido ese pecado y  le haya pedido a Dios que lo perdonara. De ser así, entonces sabemos que Dios  lo perdonó, pues el apóstol Juan nos enseñó que si confesamos nuestros pecados,  Dios, que es fiel y justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad, como si  nunca hubiéramos pecado.1   »Si su exnovio en realidad fue sincero al pedir y recibir el perdón de Dios, entonces ese es un ejemplo de  cómo puede usted perdonarlo también. Sin embargo, el hecho de perdonarlo no  quiere decir que deba casarse con él. Si usted se da cuenta de que es capaz de  perdonar pero no de olvidar, entonces es mejor no seguir con el noviazgo.   »¿Cómo puede usted entonces saber si él está sinceramente arrepentido y ha cambiado de  modo que no es el mismo de antes? Afortunadamente, hay una manera  fácil de comprobarlo. Cuando estaban ustedes juntos, ¿alguna vez trató él de mostrarle afecto  de una manera que usted consideró inapropiada o dudosa? ¿Alguna vez tuvo usted  que decirle que dejara de hacer algo que la hacía sentirse molesta? Si no fue  así, eso indica que se portó como un caballero, por lo que puede estar segura  de que sí cambió como resultado del perdón que recibió de parte de Dios, y que  él resolvió no volver a cometer el mismo error.   »Por el contrario, si usted siempre tenía que mantenerse en guardia cuando estaba con  él, y si parecía que él no valoraba su pureza, entonces es posible que él se  arrepintió momentáneamente y que en realidad no cambió. De ser así, eso tendría  mucha importancia.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 853. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El estruendo de tus cataratas»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-estruendo-de-tus-cataratas--67186353</link><description><![CDATA[«El 31 de enero de 1542, el gobernador llegó con su gente a un río que se llama  Iguazú, luego de andar ocho jornadas... sin hallar ningún lugar poblado de  indígenas. El río Iguazú, que corre del este al oeste, es el primero que  pasaron al principio... cuando salieron de la costa del Brasil.... Allí le  informaron al gobernador que a los portugueses que Martín Alfonso de Sosa había  enviado a descubrir aquella tierra, algunos indígenas los habían matado  mientras cruzaban en canoas entre el río Paraná y el río Iguazú. Y le avisaron  que ahora los estaban aguardando a ellos para atacarlos y matarlos también  cuando cruzaran el río.   »Por eso el gobernador... se embarcó con ochenta hombres en unas canoas que compró  de los indígenas de la región, y navegó río abajo por el Iguazú hasta el  Paraná, habiendo mandado que el resto de la gente y los caballos se fueran por  tierra y que se encontraran con él en la ribera del río Paraná. Resultó que la  corriente del río Iguazú comenzó a arrastrar las canoas con mucha furia, ya que  muy cerca de donde se embarcó, el río da un salto por unas rocas muy altas, y  el agua cae con tanta fuerza que el sonido del golpe se oye desde muy lejos y  la espuma del agua se eleva a una altura de más de dos lanzas. Por eso el  gobernador juzgó necesario que salieran de las canoas, las sacaran del agua y  las llevaran por tierra hasta pasar el salto. Les tocó llevarlas en hombros más  de media legua, pasando muy grandes trabajos.   »Salvado aquel mal paso, volvieron a meter en el agua las canoas y siguieron río abajo  hasta que llegaron al río Paraná. Gracias a Dios, la gente y los caballos que  iban por tierra, así como el gobernador y la gente que iba con él en las  canoas, llegaron al mismo tiempo. En la ribera del río estaba esperándolos un  gran número de indígenas guaraníes. Pintados de muchas maneras y colores,  estaban cubiertos de plumas de papagayos y almagrados. Parecían todo un  escuadrón con sus arcos y sus flechas en las manos.... El modo en que llegó el  gobernador con su gente les infundió temor... y muchos de los indígenas les  ayudaron a cruzar el río. A pesar de lo ancho, lo profundo y lo torrentoso que  era el río Paraná por la parte en que lo cruzaron, toda la gente y sus  caballos, en balsas hechas juntando las canoas de dos en dos, lograron cruzarlo  en el espacio de dos horas, salvo un hombre que se ahogó cuando se volcó la  canoa en que iba y se lo llevó la corriente.»1   Fue así como el gobernador de Río de la Plata, el explorador español Álvar Núñez Cabeza de Vaca, descubrió aquel  día esa maravilla de la naturaleza que son las Cataratas del Iguazú. Pero ¿por  qué se le honra a don Álvar Núñez como el descubridor de las cataratas? ¿Será  porque quienes ya las conocían no estaban en condiciones de darlas a conocer al  mundo, como lo hizo el escribano español Pero Hernández, secretario del  explorador? ¿O será más bien porque aquellos indígenas temían que otros las  explotarían y arruinarían si supieran de su esplendor y su grandeza?   No dejemos que nos suceda lo mismo a nosotros con relación al Creador de aquellas cataratas. Aclamemos a Dios a  oídos del mundo, como lo hicieron los salmistas de Israel: «Señor mi Dios, tú eres grandioso; te has  revestido de gloria y majestad.... Tú haces que los manantiales viertan sus  aguas en las cañadas, y que fluyan entre las montañas.»2 «Un abismo  llama a otro abismo, con el estruendo de tus cataratas...»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Comentarios [adaptado al español contemporáneo] (México, D.F.: Editorial Océano de México, 2001), pp. 174-77.                 2       Sal 104:1,10 (NVI)                 3       Sal 42:7 (El Libro del Pueblo de Dios)]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul30</guid><pubDate>Wed, 30 Jul 2025 08:25:05 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67186353/2025jul30.mp3" length="3892484" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«El 31 de enero de 1542, el gobernador llegó con su gente a un río que se llama  Iguazú, luego de andar ocho jornadas... sin hallar ningún lugar poblado de  indígenas. 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Y le avisaron  que ahora los estaban aguardando a ellos para atacarlos y matarlos también  cuando cruzaran el río.   »Por eso el gobernador... se embarcó con ochenta hombres en unas canoas que compró  de los indígenas de la región, y navegó río abajo por el Iguazú hasta el  Paraná, habiendo mandado que el resto de la gente y los caballos se fueran por  tierra y que se encontraran con él en la ribera del río Paraná. Resultó que la  corriente del río Iguazú comenzó a arrastrar las canoas con mucha furia, ya que  muy cerca de donde se embarcó, el río da un salto por unas rocas muy altas, y  el agua cae con tanta fuerza que el sonido del golpe se oye desde muy lejos y  la espuma del agua se eleva a una altura de más de dos lanzas. Por eso el  gobernador juzgó necesario que salieran de las canoas, las sacaran del agua y  las llevaran por tierra hasta pasar el salto. Les tocó llevarlas en hombros más  de media legua, pasando muy grandes trabajos.   »Salvado aquel mal paso, volvieron a meter en el agua las canoas y siguieron río abajo  hasta que llegaron al río Paraná. Gracias a Dios, la gente y los caballos que  iban por tierra, así como el gobernador y la gente que iba con él en las  canoas, llegaron al mismo tiempo. En la ribera del río estaba esperándolos un  gran número de indígenas guaraníes. Pintados de muchas maneras y colores,  estaban cubiertos de plumas de papagayos y almagrados. Parecían todo un  escuadrón con sus arcos y sus flechas en las manos.... El modo en que llegó el  gobernador con su gente les infundió temor... y muchos de los indígenas les  ayudaron a cruzar el río. A pesar de lo ancho, lo profundo y lo torrentoso que  era el río Paraná por la parte en que lo cruzaron, toda la gente y sus  caballos, en balsas hechas juntando las canoas de dos en dos, lograron cruzarlo  en el espacio de dos horas, salvo un hombre que se ahogó cuando se volcó la  canoa en que iba y se lo llevó la corriente.»1   Fue así como el gobernador de Río de la Plata, el explorador español Álvar Núñez Cabeza de Vaca, descubrió aquel  día esa maravilla de la naturaleza que son las Cataratas del Iguazú. Pero ¿por  qué se le honra a don Álvar Núñez como el descubridor de las cataratas? ¿Será  porque quienes ya las conocían no estaban en condiciones de darlas a conocer al  mundo, como lo hizo el escribano español Pero Hernández, secretario del  explorador? ¿O será más bien porque aquellos indígenas temían que otros las  explotarían y arruinarían si supieran de su esplendor y su grandeza?   No dejemos que nos suceda lo mismo a nosotros con relación al Creador de aquellas cataratas. Aclamemos a Dios a  oídos del mundo, como lo hicieron los salmistas de Israel: «Señor mi Dios, tú eres grandioso; te has  revestido de gloria y majestad.... Tú haces que los manantiales viertan sus  aguas en las cañadas, y que fluyan entre las montañas.»2 «Un abismo  llama a otro abismo, con el estruendo de tus cataratas...»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Comentarios [adaptado al español contemporáneo] (México, D.F.: Editorial Océano de México, 2001), pp. 174-77.                 2       Sal 104:1,10 (NVI)                 3       Sal 42:7 (El Libro del Pueblo de Dios)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Me preocupa el estado psicológico de mis hijas»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/me-preocupa-el-estado-psicologico-de-mis-hijas--67171236</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   « Mi esposa [y yo] tenemos tres niñas de catorce, doce y nueve años, las cuales se quejan de que la madre, cuando yo  no estoy en casa, las maltrata física y verbalmente. Pero [ellas me piden que]  no le diga nada a la mamá porque, cuando yo no esté, ella se encargará de  castigarlas....   »No sé qué hacer. He pensado en dejarla a ella sola e irme con mis hijas, pero no sé si es la mejor  solución.... Me preocupa el estado psicológico de mis hijas, porque crecerán  con ese problema de no querer contarle a nadie lo que pasa cuando yo no estoy  en casa.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »¡Lo felicitamos por tener una relación tan estrecha con sus hijas! Es formidable que ellas se sientan a gusto  contándole a usted sus ideas y sus secretos. Ese tipo de relación con ellas es  muy positivo para el bienestar psicológico de ellas.   »En cambio, la relación que usted tiene con su esposa no parece ser muy estrecha. El hecho de que usted haya considerado  dejarla indica que ustedes dos tienen otros conflictos en su relación y que su  matrimonio no es como ustedes quisieran que fuera.   »Nos es muy difícil aconsejarle en cuanto a su situación específica porque tenemos preguntas que no podemos hacerle. Las dos  preguntas más importantes que debe hacerse a sí mismo son si sus tres hijas  siempre están de acuerdo con respecto a los pormenores que le cuentan a usted,  y si las tres sienten la misma preocupación por la manera en que las trata la  madre.... A pesar de que tal vez sus hijas nunca le mentirían a usted, sus  percepciones de los hechos pudieran ser muy poco realistas, y sus actitudes pudieran  influir en lo que recuerdan de lo sucedido. Si son totalmente consecuentes sus  versiones de los hechos, y si las tres parecen estar igual de preocupadas,  entonces es importante que usted tome las medidas pertinentes.   »Estas son algunas medidas que puede considerar: Vuelva a casa sorpresivamente a diferentes horas del día. Si eso le es  imposible, entonces trate de que un familiar cercano o un amigo vaya a su casa  sin previo aviso. Piense en una razón por la que un amigo o familiar diferente  se aloje algunos días o algunas semanas en su casa. Cualquier adulto en el que  usted confíe puede servir de testigo que corrobore lo que está ocurriendo....   »¿Lo maltrata a usted verbalmente su esposa? ¿A veces pierde ella los estribos? ¿Se porta ella de un modo consecuente con lo  que le cuentan sus hijas? De ser así, usted puede hablar con ella acerca de  esos problemas sin tener que revelar el secreto de las niñas. Y pueden  consultar juntos a un consejero profesional para tratar acerca de los problemas  en su matrimonio (comenzando con la mala comunicación y la desconfianza) como  también acerca de la preocupación que usted siente por la conducta de ella.   »Pídale a Dios que le dé la sabiduría que necesita para resolver este problema como también los otros problemas de su  vida.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el  enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice:  «Caso 129». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul29</guid><pubDate>Tue, 29 Jul 2025 08:25:25 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67171236/2025jul29.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   « Mi esposa [y yo] tenemos tres niñas de catorce, doce y nueve años, las cuales se quejan de que la madre, cuando yo  no estoy en casa, las maltrata física y verbalmente. Pero [ellas me piden que]  no le diga nada a la mamá porque, cuando yo no esté, ella se encargará de  castigarlas....   »No sé qué hacer. He pensado en dejarla a ella sola e irme con mis hijas, pero no sé si es la mejor  solución.... Me preocupa el estado psicológico de mis hijas, porque crecerán  con ese problema de no querer contarle a nadie lo que pasa cuando yo no estoy  en casa.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »¡Lo felicitamos por tener una relación tan estrecha con sus hijas! Es formidable que ellas se sientan a gusto  contándole a usted sus ideas y sus secretos. Ese tipo de relación con ellas es  muy positivo para el bienestar psicológico de ellas.   »En cambio, la relación que usted tiene con su esposa no parece ser muy estrecha. El hecho de que usted haya considerado  dejarla indica que ustedes dos tienen otros conflictos en su relación y que su  matrimonio no es como ustedes quisieran que fuera.   »Nos es muy difícil aconsejarle en cuanto a su situación específica porque tenemos preguntas que no podemos hacerle. Las dos  preguntas más importantes que debe hacerse a sí mismo son si sus tres hijas  siempre están de acuerdo con respecto a los pormenores que le cuentan a usted,  y si las tres sienten la misma preocupación por la manera en que las trata la  madre.... A pesar de que tal vez sus hijas nunca le mentirían a usted, sus  percepciones de los hechos pudieran ser muy poco realistas, y sus actitudes pudieran  influir en lo que recuerdan de lo sucedido. Si son totalmente consecuentes sus  versiones de los hechos, y si las tres parecen estar igual de preocupadas,  entonces es importante que usted tome las medidas pertinentes.   »Estas son algunas medidas que puede considerar: Vuelva a casa sorpresivamente a diferentes horas del día. Si eso le es  imposible, entonces trate de que un familiar cercano o un amigo vaya a su casa  sin previo aviso. Piense en una razón por la que un amigo o familiar diferente  se aloje algunos días o algunas semanas en su casa. Cualquier adulto en el que  usted confíe puede servir de testigo que corrobore lo que está ocurriendo....   »¿Lo maltrata a usted verbalmente su esposa? ¿A veces pierde ella los estribos? ¿Se porta ella de un modo consecuente con lo  que le cuentan sus hijas? De ser así, usted puede hablar con ella acerca de  esos problemas sin tener que revelar el secreto de las niñas. Y pueden  consultar juntos a un consejero profesional para tratar acerca de los problemas  en su matrimonio (comenzando con la mala comunicación y la desconfianza) como  también acerca de la preocupación que usted siente por la conducta de ella.   »Pídale a Dios que le dé la sabiduría que necesita para resolver este problema como también los otros problemas de su  vida.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el  enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice:  «Caso 129». 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Todos los señores concurrentes, por sí y satisfechos  de la opinión de los habitantes de la capital, dijeron: Que la voluntad general  está decidida por la independencia del Perú de la dominación española y de  cualquiera otra extranjera....»   Trece días después, el 28 de julio de 1821, convocado el pueblo peruano [aquí] en la  Plaza Mayor de Lima, que desde aquel entonces se conoce también como la Plaza  de Armas, don José de San Martín pronunció las siguientes palabras con las que  proclamó la independencia del Perú: «El Perú es, desde este momento, libre e  independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su  causa, que Dios defiende. ¡Viva la patria! ¡Viva la libertad! ¡Viva la  independencia!»   El 6 de agosto, un patriota argentino que llegó al grado de brigadier, amigo y paisano de San Martín,  reseñó los acontecimientos de ese histórico día. En una carta a su esposa Pilar  Spano, don Tomás Guido escribió:   «El 28 del mes anterior se juró en esta capital la Independencia del Perú. No he  visto en América un concurso ni más lucido ni más numeroso. Las aclamaciones  eran un eco continuado de todo el pueblo.... Yo fui uno de los que pasearon ese  día el estandarte del Perú independiente.... Jamás podría premio alguno ser más  lisonjero para mí, que ver enarbolado el estandarte de la libertad en el centro  de la ciudad más importante de esta parte de América, cumpliendo el objeto de  nuestros trabajos en la campaña....»   Según el historiador peruano Jorge Basadre, el objetivo de la campaña por la  independencia al que se refiere Guido se resume en las palabras simbólicas de  San Martín, palabras que marcan un hito histórico, pues anuncian el principio  de «la voluntad de los pueblos».1   San Martín, el libertador que luchó por nuestra libertad física temporal, tenía  toda la razón: los pueblos, en general, quieren ser libres. Y Dios defiende la  justicia de esa causa porque nos creó con libre albedrío. Pero eso quiere decir  que podemos optar por rechazar la independencia del dominio del pecado que ganó  para nosotros su Hijo Jesucristo, el Libertador que luchó por nuestra libertad  espiritual eterna. Más vale que, por los méritos de Cristo, hagamos nuestra esa  victoria, de modo que podamos proclamar con la misma convicción que tenía San  Martín al proclamar la independencia peruana: «Yo, desde este momento, soy  libre espiritualmente por mi propia voluntad y por la voluntad de Dios. ¡Viva  la independencia del dominio del pecado! ¡Viva la libertad espiritual! ¡Viva la  patria celestial!» Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       ADONDE.COM: BUSCADOR PERUANO, «San Martín y la independencia del Perú», 30 octubre 2003 &lt;http://www.adonde.com/historia/1821_independencia.htm&gt;; Francisco Loyúdice, «Influencia italiana en la sociedad argentina» &lt;http://www.rotaryba.org.ar/reunion060202.htm&gt; En línea 30 oct 2003.]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul28</guid><pubDate>Mon, 28 Jul 2025 09:22:16 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67150442/2025jul28.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día de la Proclama de Independencia del Perú)   Tan pronto como ocupó Lima, el General en Jefe del Ejército Libertador del Perú,  don José de San Martín, reunió a Cabildo Abierto. 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En una carta a su esposa Pilar  Spano, don Tomás Guido escribió:   «El 28 del mes anterior se juró en esta capital la Independencia del Perú. No he  visto en América un concurso ni más lucido ni más numeroso. Las aclamaciones  eran un eco continuado de todo el pueblo.... Yo fui uno de los que pasearon ese  día el estandarte del Perú independiente.... Jamás podría premio alguno ser más  lisonjero para mí, que ver enarbolado el estandarte de la libertad en el centro  de la ciudad más importante de esta parte de América, cumpliendo el objeto de  nuestros trabajos en la campaña....»   Según el historiador peruano Jorge Basadre, el objetivo de la campaña por la  independencia al que se refiere Guido se resume en las palabras simbólicas de  San Martín, palabras que marcan un hito histórico, pues anuncian el principio  de «la voluntad de los pueblos».1   San Martín, el libertador que luchó por nuestra libertad física temporal, tenía  toda la razón: los pueblos, en general, quieren ser libres. Y Dios defiende la  justicia de esa causa porque nos creó con libre albedrío. Pero eso quiere decir  que podemos optar por rechazar la independencia del dominio del pecado que ganó  para nosotros su Hijo Jesucristo, el Libertador que luchó por nuestra libertad  espiritual eterna. 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Desde su envidiable posición en el cielo,  divisó el hermoso cuerpo de una mujer. Como se le antojó hacerlo, dejó que  cayera una gota de agua sobre aquel cuerpo femenino, y se alejó flotando en  busca de otras aventuras.   Pasaron nueve meses, y la mujer dio a luz mellizos. Éstos no le ofrecieron mayor  problema hasta que crecieron y le preguntaron quién era su padre.   —­Mañana por la mañana —les dijo ella—, miren hacia el oriente. Allá lo verán, erguido en el cielo como una  torre.   Una vez que creyeron haberlo reconocido en la distancia, los mellizos atravesaron  tierra y cielo hasta llegar al lugar donde se encontraba. Pero él, acostumbrado  a tales peregrinaciones, les exigió pruebas de que eran hijos suyos. Uno de  ellos lanzó a la tierra un relámpago, y el otro un trueno, pero no lograron  convencerlo hasta que atravesaron una inundación y salieron intactos. Eso era  para él prueba concluyente de su paternidad, así que les hizo un lugar a su  lado, acomodándolos entre sus numerosos hermanos y sobrinos.1 Y a  partir de ese día Nube permitió que los mellizos lo llamaran papá.   Con esa leyenda indígena del Nuevo Mundo se identificaban plenamente los  conquistadores españoles que lo descubrieron. ¡Quién sabe cuántos hijos  ilegítimos habrán dejado abandonados ellos en las muchas tierras a las que su  sed de aventura los había llevado! Esos hijos también crecerían, y llegarían a  saber que eran los primeros niños mestizos abandonados de América.   Sobra decir que sus egoístas padres españoles debieron haberlos criado y  cristianizado, sobre todo si se tiene en cuenta que ésa era una de las razones  más contundentes que daban para justificar la Conquista. De haber sido así, a  esos niños se les pudiera haber instruido en cuanto a lo que la Biblia dice  acerca del Creador. «Dios hizo la tierra con su poder, afirmó el mundo con su  sabiduría, ¡extendió los cielos con su inteligencia! —exclama el profeta Jeremías—. Cuando él  deja oír su voz, rugen las aguas en los cielos; hace que vengan las nubes desde  los confines de la tierra.»2   De haber conocido ese pasaje bíblico, cualquiera de aquellos niños abandonados  hubiera anhelado que Dios tratara a los padres de familia con el mismo rigor  con que trata el firmamento, es decir, que los obligara a ser hombres  responsables, caballeros de honor, con entereza de carácter. Pero, de haber  conocido el resto de las Sagradas Escrituras, esos niños desamparados habrían  sabido que, si bien Dios jamás nos obliga a que nos portemos como es debido, Él  ha hecho lo máximo por acercarse a nosotros. Por eso el nombre con que se dio a  conocer cuando vino al mundo para salvarnos es Emanuel, que quiere decir: «Dios  con nosotros».3 Y por eso, como última medida antes de volver al  cielo, prometió estar con nosotros siempre, ¡hasta el fin del mundo!4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, Memoria del fuego I: Los nacimientos, 18a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1991), p. 6.                 2       Jer 10:11-13                 3       Mt 1:23                 4       Mt 28:20]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul25</guid><pubDate>Fri, 25 Jul 2025 07:23:11 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67108612/2025jul25.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Día del Padre en la República Dominicana)   ¡Qué imponente se veía él en el horizonte! Desde su envidiable posición en el cielo,  divisó el hermoso cuerpo de una mujer. Como se le antojó hacerlo, dejó que  cayera una gota de agua...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Antevíspera del Día del Padre en la República Dominicana)   ¡Qué imponente se veía él en el horizonte! Desde su envidiable posición en el cielo,  divisó el hermoso cuerpo de una mujer. 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Eso era  para él prueba concluyente de su paternidad, así que les hizo un lugar a su  lado, acomodándolos entre sus numerosos hermanos y sobrinos.1 Y a  partir de ese día Nube permitió que los mellizos lo llamaran papá.   Con esa leyenda indígena del Nuevo Mundo se identificaban plenamente los  conquistadores españoles que lo descubrieron. ¡Quién sabe cuántos hijos  ilegítimos habrán dejado abandonados ellos en las muchas tierras a las que su  sed de aventura los había llevado! Esos hijos también crecerían, y llegarían a  saber que eran los primeros niños mestizos abandonados de América.   Sobra decir que sus egoístas padres españoles debieron haberlos criado y  cristianizado, sobre todo si se tiene en cuenta que ésa era una de las razones  más contundentes que daban para justificar la Conquista. De haber sido así, a  esos niños se les pudiera haber instruido en cuanto a lo que la Biblia dice  acerca del Creador. «Dios hizo la tierra con su poder, afirmó el mundo con su  sabiduría, ¡extendió los cielos con su inteligencia! —exclama el profeta Jeremías—. Cuando él  deja oír su voz, rugen las aguas en los cielos; hace que vengan las nubes desde  los confines de la tierra.»2   De haber conocido ese pasaje bíblico, cualquiera de aquellos niños abandonados  hubiera anhelado que Dios tratara a los padres de familia con el mismo rigor  con que trata el firmamento, es decir, que los obligara a ser hombres  responsables, caballeros de honor, con entereza de carácter. Pero, de haber  conocido el resto de las Sagradas Escrituras, esos niños desamparados habrían  sabido que, si bien Dios jamás nos obliga a que nos portemos como es debido, Él  ha hecho lo máximo por acercarse a nosotros. Por eso el nombre con que se dio a  conocer cuando vino al mundo para salvarnos es Emanuel, que quiere decir: «Dios  con nosotros».3 Y por eso, como última medida antes de volver al  cielo, prometió estar con nosotros siempre, ¡hasta el fin del mundo!4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, Memoria del fuego I: Los nacimientos, 18a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1991), p. 6.                 2       Jer 10:11-13                 3       Mt 1:23                 4       Mt 28:20]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El Cometa Cubano»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-cometa-cubano--67096924</link><description><![CDATA[(Aniversario de la Inducción de Orestes «Minnie» Miñoso al Salón de la Fama del Béisbol)   Saturnino Orestes Armas Arrieta Miñoso, «conocido por Minnie y El Cometa Cubano, nació...  en la finca La Lonja, de Perico, Matanzas [en Cuba]... donde... aprendió a  jugar pelota... [pues allí]... se jugaba fuerte al béisbol —escribe el avezado  cronista deportivo pinareño Juan Antonio Martínez de Osaba y Goenaga en un  artículo titulado “Minnie Miñoso... un cometa incapturable”—. En el estadio del  Cerro [en La Habana]... en la radio se oía este estribillo por la orquesta de  Enrique Jorrín: “Cuando Miñoso batea, verdad, la bola baila [hasta] el  cha-cha-chá.”»   El profesor Osaba luego relata: «Mi tío Ramón Goenaga me contó: “Más de seis  décadas atrás, cuando nadie sabía quién era, lo veía [yo] cortando caña y  marabú, descalzo, para el central España. Como... muchacho... [Miñoso] soñó que  un día sería estelar, y lo logró. Pocos cubanos llevaron tan alto el deporte de  las bolas y los strikes antes de 1959. Quizás ninguno haya sido más popular ni  longevo.”»   De ahí que uno de los lectores de ese artículo en Internet comentara que su papá, que  siempre hablaba de Miñoso, le había contado esta anécdota de la década de 1950:  “En un partido [en La  Habana cuando] su equipo estaba perdiendo... y [le] tocaba batear a Miñoso...  el dueño de la agencia de autos ‘Ambar Motors’... gritó [desde las gradas]:  ‘¡Miñoso, si la botas y ganas el juego, ve por Ambar Motors y llévate el carro que  más te guste!’... y así fue. Al otro día, antes de comenzar el partido,  ¡Orestes Miñoso entró al terreno de juego en un flamante convertible, dándole  vueltas al terreno entre el aplauso cerrado del público!”   »... En 1976, en la doble función de mánager-jugador con [el equipo mexicano] Puerto Vallarta, se  produjo un hecho sin precedentes en la pelota organizada cuando él y su hijo  Orestes Jr. dispararon jonrones consecutivos en el juego final del playoff para la victoria del conjunto.   »... Su nombre está en el Salón de la Fama del equipo [de los Medias Blancas de Chicago], su número se  encuentra retirado, y en el estadio aparece una estatua con su figura.... En el  2005 lo exaltaron al [Pabellón] de la Fama del Caribe.»1   Por fin electo póstumamente al Salón de la Fama del Béisbol en 2022, su placa lo  describe así: «Electrizante jardinero izquierdo de Cuba que abrió el  camino a seguir para generaciones de peloteros latinos como el primer  afroamericano hispano que logró jugar en la Liga Americana o la Liga Nacional.  Elevó al equipo de los Cubanos de Nueva York de la Liga Negra Nacional al  Campeonato de 1947 antes de encender los ánimos de la Liga Americana como  corredor de base y bateador oportuno por los Medias Blancas “Go-Go” [de  Chicago].... Fue líder de la Liga Americana tres veces en bases robadas y en  triples, a la vez que seleccionado en nueve Juegos de Estrellas y ganador de  tres Guantes de Oro. Volvió a jugar con los Medias Blancas y así prolongó por  cinco décadas su carrera en las Grandes Ligas. A lo largo de 20 temporadas en  las Ligas Mayores, acumuló un promedio de bateo de .299 con 195 cuadrangulares, 216 bases robadas y un porcentaje de embasamiento de .387.»2   Quiera Dios que cada uno de nosotros pueda decir al final de nuestra carrera, al igual  que Miñoso cuando su  número 9 fue retirado por los Medias Blancas en Chicago: «Entiendo que he  cumplido bien mi misión con la ayuda de Dios.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga, «Minnie Miñoso... un cometa incapturable», Periódico Cubadebate, 4 enero 2015 &lt;http://www.cubadebate.cu/noticias/2015/01/04/minnie-minoso-un-cometa-incapturable&gt; En línea 23 enero 2025.                 2       «Minnie Miñoso: Left Fielder, 2022», National Baseball Hall of Fame, Cooperstown, N.Y. &lt;https://baseballhall.org/hall-of-famers/minoso-minnie&gt; En línea 23 enero 2025.                 3       Martínez de Osaba; 2Ti 4:7-8]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul24</guid><pubDate>Thu, 24 Jul 2025 08:22:01 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67096924/2025jul24.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Inducción de Orestes «Minnie» Miñoso al Salón de la Fama del Béisbol)   Saturnino Orestes Armas Arrieta Miñoso, «conocido por Minnie y El Cometa Cubano, nació...  en la finca La Lonja, de Perico, Matanzas [en Cuba]... donde......</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Aniversario de la Inducción de Orestes «Minnie» Miñoso al Salón de la Fama del Béisbol)   Saturnino Orestes Armas Arrieta Miñoso, «conocido por Minnie y El Cometa Cubano, nació...  en la finca La Lonja, de Perico, Matanzas [en Cuba]... donde... aprendió a  jugar pelota... [pues allí]... se jugaba fuerte al béisbol —escribe el avezado  cronista deportivo pinareño Juan Antonio Martínez de Osaba y Goenaga en un  artículo titulado “Minnie Miñoso... un cometa incapturable”—. En el estadio del  Cerro [en La Habana]... en la radio se oía este estribillo por la orquesta de  Enrique Jorrín: “Cuando Miñoso batea, verdad, la bola baila [hasta] el  cha-cha-chá.”»   El profesor Osaba luego relata: «Mi tío Ramón Goenaga me contó: “Más de seis  décadas atrás, cuando nadie sabía quién era, lo veía [yo] cortando caña y  marabú, descalzo, para el central España. Como... muchacho... [Miñoso] soñó que  un día sería estelar, y lo logró. Pocos cubanos llevaron tan alto el deporte de  las bolas y los strikes antes de 1959. Quizás ninguno haya sido más popular ni  longevo.”»   De ahí que uno de los lectores de ese artículo en Internet comentara que su papá, que  siempre hablaba de Miñoso, le había contado esta anécdota de la década de 1950:  “En un partido [en La  Habana cuando] su equipo estaba perdiendo... y [le] tocaba batear a Miñoso...  el dueño de la agencia de autos ‘Ambar Motors’... gritó [desde las gradas]:  ‘¡Miñoso, si la botas y ganas el juego, ve por Ambar Motors y llévate el carro que  más te guste!’... y así fue. Al otro día, antes de comenzar el partido,  ¡Orestes Miñoso entró al terreno de juego en un flamante convertible, dándole  vueltas al terreno entre el aplauso cerrado del público!”   »... En 1976, en la doble función de mánager-jugador con [el equipo mexicano] Puerto Vallarta, se  produjo un hecho sin precedentes en la pelota organizada cuando él y su hijo  Orestes Jr. dispararon jonrones consecutivos en el juego final del playoff para la victoria del conjunto.   »... Su nombre está en el Salón de la Fama del equipo [de los Medias Blancas de Chicago], su número se  encuentra retirado, y en el estadio aparece una estatua con su figura.... En el  2005 lo exaltaron al [Pabellón] de la Fama del Caribe.»1   Por fin electo póstumamente al Salón de la Fama del Béisbol en 2022, su placa lo  describe así: «Electrizante jardinero izquierdo de Cuba que abrió el  camino a seguir para generaciones de peloteros latinos como el primer  afroamericano hispano que logró jugar en la Liga Americana o la Liga Nacional.  Elevó al equipo de los Cubanos de Nueva York de la Liga Negra Nacional al  Campeonato de 1947 antes de encender los ánimos de la Liga Americana como  corredor de base y bateador oportuno por los Medias Blancas “Go-Go” [de  Chicago].... Fue líder de la Liga Americana tres veces en bases robadas y en  triples, a la vez que seleccionado en nueve Juegos de Estrellas y ganador de  tres Guantes de Oro. Volvió a jugar con los Medias Blancas y así prolongó por  cinco décadas su carrera en las Grandes Ligas. A lo largo de 20 temporadas en  las Ligas Mayores, acumuló un promedio de bateo de .299 con 195 cuadrangulares, 216 bases robadas y un porcentaje de embasamiento de .387.»2   Quiera Dios que cada uno de nosotros pueda decir al final de nuestra carrera, al igual  que Miñoso cuando su  número 9 fue retirado por los Medias Blancas en Chicago: «Entiendo que he  cumplido bien mi misión con la ayuda de Dios.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga, «Minnie Miñoso... un cometa incapturable», Periódico Cubadebate, 4 enero 2015 &lt;http://www.cubadebate.cu/noticias/2015/01/04/minnie-minoso-un-cometa-incapturable&gt; En línea 23 enero 2025.                 2       «Minnie Miñoso: Left Fielder, 2022», National Baseball Hall of Fame, Cooperstown, N.Y....]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La estrella cubana de la Gran Maquinaria Roja</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-estrella-cubana-de-la-gran-maquinaria-roja--67083183</link><description><![CDATA[(Aniversario de la Inducción de Tony Pérez al Salón de la Fama del Béisbol)   Atanasio Pérez Rigal nació en el antiguo Central Violeta en la provincia de Camagüey,  Cuba. En 1960, ya cumplidos los diecisiete años, dejó su trabajo en una fábrica de azúcar de La  Habana para jugar por los Sugar Kings (Reyes del Azúcar) de la Liga  Internacional de Béisbol. Como el dueño de aquel equipo, Bobby Maduro, tenía  vínculos con los Rojos de Cincinnati, el cazatalentos de los Rojos, Tony  Pacheco, logró que Pérez firmara un contrato de ligas menores con ellos que  sólo incluía el costo de la visa y del vuelo a los Estados Unidos. Resultó ser  un negocio más que sustancioso para los Rojos, ya que Tony Pérez llegaría a ser  uno de los peloteros más diestros en hacer contacto con el punto dulce del  bate, es decir, una de las estrellas que más carreras produciría para la «Gran  Maquinaria Roja» de Cincinnati en la década de 1970.   Por su parte, Pérez se sintió más que  satisfecho cuando pegó el cuadrangular con que desempató el Juego de Estrellas  de 1967 en la decimoquinta entrada. Ese batazo, que lo convirtió en el Jugador  más Valioso de aquel Juego de Estrellas más largo hasta entonces, no sólo le  dio la victoria a la Liga Nacional por 2-1 sobre la Liga Americana, sino  también fue contra el lanzador Jim «Catfish» Hunter, futuro miembro del Salón  de la Fama del Béisbol, y frente a los  grandes jugadores puertorriqueños Roberto Clemente y Orlando «Peruchín» Cepeda,  dos de los primeros seis hispanos que llegarían a ser así mismo miembros del  Salón de la Fama.   «No hay nada mejor que eso para un pelotero latino —comentó posteriormente Tony  Pérez, quien estaba entonces jugando en su tercera temporada completa en las  Grandes Ligas—. Ese jonrón... [con] Clemente y Cepeda felicitándome... es el  momento en que sentí que de verdad había llegado.»   Lo cierto es que Pérez mismo, en el año 2000, habría de ser el séptimo hispano en ingresar al Salón de la Fama. Sus 1652 carreras  impulsadas en el transcurso de sus 20 años en las Grandes Ligas, con más de  cien en siete de esas temporadas; sus nueve temporadas en que pegó al menos 20  cuadrangulares de sus 379 en total; sus siete intervenciones en Juegos de  Estrellas; y sus cinco participaciones en la Serie Mundial con dos victorias, y  con tres cuadrangulares contra los Medias Rojas de Boston en 1975, entre ellos  un jonrón de dos carreras en la victoria de los Rojos por 4-3 en el Juego 7, lo  habían hecho más que merecedor de semejante honor.   «No puede uno determinar su destino —declaró Pérez en una entrevista sobre su  carrera—. Pero estoy muy feliz de que todo haya sucedido de esta manera.»1   Gracias a Dios, es Él quien determina nuestro destino. Pues para quienes lo amamos, Él  no sólo dispone todo para nuestro bien, sino también ya ha decidido que seamos  semejantes a su Hijo Jesucristo, porque desde el principio Dios ha querido que  su Hijo sea el mayor entre muchos hermanos. Más vale entonces que determinemos  nosotros formar parte de su familia, permitiendo que nos adopte como hijos  suyos.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Aidan Shephard, «Pérez Signing Sets Foundation for Big Red Machine» [La contratación de Pérez establece el fundamento para la Gran Maquinaria Roja], National Baseball Hall of Fame, Cooperstown, N.Y. &lt;https://baseballhall.org/discover/perez-signing-sets-foundation-for-big-red-machine&gt; En línea 17 enero 2025; Philip A. Cola, «Tony Pérez», Society for American Baseball Research (SABR), 1 mayo 2014 &lt;https://sabr.org/bioproj/person/tony-perez&gt; En línea 17 enero 2025; Chris Haft, «Los mejores 10 momentos de Tany Pérez», MLB.com, 7 septiembre 2020 &lt;https://www.mlb.com/es/news/tony-perez-top-moments&gt; En línea 17 enero 2025; Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga, «La semblanza mítica de Tany-Tony Pérez», Periódico Cubadebate, 15 junio 2015 &lt;http://www.cubadebate.cu/noticias/2015/06/15/la-semblanza-mitica-de-tany-tony-perez&gt; En línea 17 enero 2025.                 2       Jn 1:12; Ro 8:28-29; Ef 1:5]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul23</guid><pubDate>Wed, 23 Jul 2025 08:22:01 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67083183/2025jul23.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Inducción de Tony Pérez al Salón de la Fama del Béisbol)   Atanasio Pérez Rigal nació en el antiguo Central Violeta en la provincia de Camagüey,  Cuba. 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Resultó ser  un negocio más que sustancioso para los Rojos, ya que Tony Pérez llegaría a ser  uno de los peloteros más diestros en hacer contacto con el punto dulce del  bate, es decir, una de las estrellas que más carreras produciría para la «Gran  Maquinaria Roja» de Cincinnati en la década de 1970.   Por su parte, Pérez se sintió más que  satisfecho cuando pegó el cuadrangular con que desempató el Juego de Estrellas  de 1967 en la decimoquinta entrada. Ese batazo, que lo convirtió en el Jugador  más Valioso de aquel Juego de Estrellas más largo hasta entonces, no sólo le  dio la victoria a la Liga Nacional por 2-1 sobre la Liga Americana, sino  también fue contra el lanzador Jim «Catfish» Hunter, futuro miembro del Salón  de la Fama del Béisbol, y frente a los  grandes jugadores puertorriqueños Roberto Clemente y Orlando «Peruchín» Cepeda,  dos de los primeros seis hispanos que llegarían a ser así mismo miembros del  Salón de la Fama.   «No hay nada mejor que eso para un pelotero latino —comentó posteriormente Tony  Pérez, quien estaba entonces jugando en su tercera temporada completa en las  Grandes Ligas—. Ese jonrón... [con] Clemente y Cepeda felicitándome... es el  momento en que sentí que de verdad había llegado.»   Lo cierto es que Pérez mismo, en el año 2000, habría de ser el séptimo hispano en ingresar al Salón de la Fama. Sus 1652 carreras  impulsadas en el transcurso de sus 20 años en las Grandes Ligas, con más de  cien en siete de esas temporadas; sus nueve temporadas en que pegó al menos 20  cuadrangulares de sus 379 en total; sus siete intervenciones en Juegos de  Estrellas; y sus cinco participaciones en la Serie Mundial con dos victorias, y  con tres cuadrangulares contra los Medias Rojas de Boston en 1975, entre ellos  un jonrón de dos carreras en la victoria de los Rojos por 4-3 en el Juego 7, lo  habían hecho más que merecedor de semejante honor.   «No puede uno determinar su destino —declaró Pérez en una entrevista sobre su  carrera—. Pero estoy muy feliz de que todo haya sucedido de esta manera.»1   Gracias a Dios, es Él quien determina nuestro destino. Pues para quienes lo amamos, Él  no sólo dispone todo para nuestro bien, sino también ya ha decidido que seamos  semejantes a su Hijo Jesucristo, porque desde el principio Dios ha querido que  su Hijo sea el mayor entre muchos hermanos. Más vale entonces que determinemos  nosotros formar parte de su familia, permitiendo que nos adopte como hijos  suyos.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Aidan Shephard, «Pérez Signing Sets Foundation for Big Red Machine» [La contratación de Pérez establece el fundamento para la Gran Maquinaria Roja], National Baseball Hall of Fame, Cooperstown, N.Y. &lt;https://baseballhall.org/discover/perez-signing-sets-foundation-for-big-red-machine&gt; En línea 17 enero 2025; Philip A. Cola, «Tony Pérez», Society for American Baseball Research (SABR), 1 mayo 2014 &lt;https://sabr.org/bioproj/person/tony-perez&gt; En línea 17 enero 2025; Chris Haft, «Los mejores 10 momentos de Tany Pérez», MLB.com, 7 septiembre 2020 &lt;https://www.mlb.com/es/news/tony-perez-top-moments&gt; En línea 17 enero 2025; Juan A. 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Sabía que era muy largo el trecho hasta la calle.   —¡Suéltate, déjate caer! —le gritó el padre.   —No puedo verte, papá.   —Pero yo sí te veo. Aquí estoy. Ten confianza. Suéltate, que yo te salvaré.   —Tengo miedo de caer.   —¡Suéltate,  tírate! —gritaban otras voces—. Tu padre te recibirá con toda seguridad. No  tengas miedo.   Al fin, acordándose de la fuerza y del amor de su padre, el niño recobró la  confianza y se dejó caer. Segundos después, se halló sano y salvo en los brazos  de su padre.1   En el Sermón del Monte, después del padrenuestro en que nos enseña a orar,  Jesucristo, el Hijo de Dios, refuerza con una comparación esa relación de padre  e hijo que tenemos con el Padre celestial. «¿Quién de ustedes, si su hijo le  pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente?  —dice a modo de interrogación retórica—. Pues si ustedes, aun siendo malos,  saben dar cosas buenas a sus hijos —concluye Cristo—, ¡cuánto más su Padre que  está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!»2   Ese poder y ese deseo de Dios de darnos a nosotros sus hijos lo que le pidamos con  tal que nos convenga se remonta a los tiempos en que los salmistas de Israel  representaban implícitamente al Señor  su Dios como el Padre celestial que, en los momentos de mayor ansiedad, sabe  cuidar perfectamente a sus hijos. Uno de los más citados de esos salmos, que  bien pudo haberle infundido aliento tanto a Carlos como a su padre en la  anécdota, es el Salmo 121. Dice así:   A las montañas levanto mis ojos;<br />                     ¿de dónde ha de venir mi ayuda?<br />         Mi ayuda proviene del Señor,<br />                     creador del cielo y de la tierra.   No permitirá que tu pie resbale;<br />                     jamás duerme el que te cuida.<br />         Jamás duerme ni se adormece<br />                     el que cuida de Israel.       El Señor es quien te cuida,<br />                     el Señor es tu sombra protectora.<br />         De día el sol no te hará daño,<br />                     ni la luna de noche.       El Señor te protegerá;<br />                     de todo mal protegerá tu vida.<br />         El Señor te cuidará en el hogar y en el camino,<br />                     desde  ahora y para siempre.         Gracias a Dios, cuando estamos pasando por una prueba, ya sea una calamidad como un  incendio, o una crisis moral o financiera, o una enfermedad grave o mortal,  podemos acudir a Él como nuestro Padre celestial al igual que el salmista de  Israel, confiados de que Él sí nos ve aunque nosotros no podamos verlo a Él, y  que nos protegerá y nos cuidará «desde ahora y para siempre». Amén. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       &lt;http://www.ministros.org/premium/a‑z/f/fe.htm&gt; En línea 20 junio 2007.                 2       Mt 6:5‑13;  7:9‑10]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul22</guid><pubDate>Tue, 22 Jul 2025 07:24:15 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67067342/2025jul22.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Estaba ardiendo una casa. Todos se habían salvado, excepto un niño que se encontraba  en el segundo piso. La escalera estaba en llamas y llena de humo. No había  salida sino por la ventana.   —¡Papá, papá! ¿Cómo voy a escapar? —gritó el niño.   —¡Aquí...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Estaba ardiendo una casa. Todos se habían salvado, excepto un niño que se encontraba  en el segundo piso. La escalera estaba en llamas y llena de humo. No había  salida sino por la ventana.   —¡Papá, papá! ¿Cómo voy a escapar? —gritó el niño.   —¡Aquí estoy —le gritó a su vez el padre—; déjate caer, que te recibiré en mis brazos!  ¡Tírate, Carlitos, que yo te recibiré!   Carlos salió a gatas por la ventana, pero allí quedó atrapado porque tenía miedo.  Sabía que era muy largo el trecho hasta la calle.   —¡Suéltate, déjate caer! —le gritó el padre.   —No puedo verte, papá.   —Pero yo sí te veo. Aquí estoy. Ten confianza. Suéltate, que yo te salvaré.   —Tengo miedo de caer.   —¡Suéltate,  tírate! —gritaban otras voces—. Tu padre te recibirá con toda seguridad. No  tengas miedo.   Al fin, acordándose de la fuerza y del amor de su padre, el niño recobró la  confianza y se dejó caer. Segundos después, se halló sano y salvo en los brazos  de su padre.1   En el Sermón del Monte, después del padrenuestro en que nos enseña a orar,  Jesucristo, el Hijo de Dios, refuerza con una comparación esa relación de padre  e hijo que tenemos con el Padre celestial. «¿Quién de ustedes, si su hijo le  pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente?  —dice a modo de interrogación retórica—. Pues si ustedes, aun siendo malos,  saben dar cosas buenas a sus hijos —concluye Cristo—, ¡cuánto más su Padre que  está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!»2   Ese poder y ese deseo de Dios de darnos a nosotros sus hijos lo que le pidamos con  tal que nos convenga se remonta a los tiempos en que los salmistas de Israel  representaban implícitamente al Señor  su Dios como el Padre celestial que, en los momentos de mayor ansiedad, sabe  cuidar perfectamente a sus hijos. Uno de los más citados de esos salmos, que  bien pudo haberle infundido aliento tanto a Carlos como a su padre en la  anécdota, es el Salmo 121. Dice así:   A las montañas levanto mis ojos;<br />                     ¿de dónde ha de venir mi ayuda?<br />         Mi ayuda proviene del Señor,<br />                     creador del cielo y de la tierra.   No permitirá que tu pie resbale;<br />                     jamás duerme el que te cuida.<br />         Jamás duerme ni se adormece<br />                     el que cuida de Israel.       El Señor es quien te cuida,<br />                     el Señor es tu sombra protectora.<br />         De día el sol no te hará daño,<br />                     ni la luna de noche.       El Señor te protegerá;<br />                     de todo mal protegerá tu vida.<br />         El Señor te cuidará en el hogar y en el camino,<br />                     desde  ahora y para siempre.         Gracias a Dios, cuando estamos pasando por una prueba, ya sea una calamidad como un  incendio, o una crisis moral o financiera, o una enfermedad grave o mortal,  podemos acudir a Él como nuestro Padre celestial al igual que el salmista de  Israel, confiados de que Él sí nos ve aunque nosotros no podamos verlo a Él, y  que nos protegerá y nos cuidará «desde ahora y para siempre». Amén. 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Taype Castillo.     «“Al finalizar la batalla, [el general patriota William] Miller se percató de que a  varios metros aullaba el perro junto al cadáver de un oficial español. Apenado  por la tristeza del animal, ordenó a sus soldados que lo atraparan, pero el can  siempre lograba escapar para luego volver al lado de su amo”», sigue relatando  el historiador Taype.   «Fue un grupo de húsares peruanos el que logró atraparlo, convirtiéndolo luego en la mascota del  regimiento, tarea que lograron con alimentos y muestras de cariño. Así culminó  la [Batalla de Junín] que, junto con la Batalla de Ayacucho, confirmaron la Independencia  del Perú y del resto de América», concluye el doctor Valdivia. Esos mismos  soldados del regimiento «Húsares del Perú» eran los que habían sorprendido la  caballería virreinal y habían hecho que se retiraran atropelladamente los  jinetes del general español José de Canterac, logrando así la victoria para los  patriotas, por lo que el general Simón Bolívar decidió cambiar su nombre por el  de regimiento «Húsares de Junín».2   «¿Qué sirviente está más apegado a su dueño que un perro? ¿Qué compañero más fiel?  ¿Qué guardián más insobornable? ¿Qué vigilante nocturno más desvelado? Y ¿qué  vengador o defensor más perseverante?» Eso lo escribió el escritor agronómico  hispano de la Antigua Roma llamado Columela con relación a los perros mascotas  del primer siglo. Y por si eso fuera poco, el profesor e investigador Justin  David Strong declara que, además de los conocidos roles de cazador, ovejero,  pastor, guardián y compañero doméstico, el perro tenía fama de ser el médico  del reino animal.   Por ejemplo, los escritores de antaño observaron que el perro sabe que debe elevar  la pierna si está herida, sabe qué plantas comer para inducir el vómito si ha  comido algo que le ha hecho daño, sabe que debe sacarse del cuerpo las espinas,  y sabe lamerse las heridas para que permanezcan limpias y así se sanen más  rápido. De ahí que el doctor Strong afirme que los oyentes de Jesucristo en el  primer siglo, al escucharle decir, en la famosa parábola del rico y Lázaro, que  los perros le lamían las llagas al pobre Lázaro,3 percibieron ese  acto como una señal de compasión de parte de los perros. Es decir,  comprendieron que aquellos perros lo habían estado cuidando como si fueran sus  enfermeros.   Si bien el rol del perro como médico principal del reino animal pudiera parecernos  novedoso, los diversos roles del perro en el mundo actual tienen un pedigrí muy  antiguo —concluye el profesor Strong—, mostrándonos mediante este ejemplo que  tenemos más en común con los oyentes de aquella época que lo que nos habíamos  imaginado.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Docente de la UNSA es reconocido como Arequipeño Ilustre del Bicentenario», Oficina Universitaria de Imagen Institucional de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, 7 diciembre 2021 &lt;https://www.unsa.edu.pe/docente-de-la-unsa-es-reconocido-como-arequipeno-ilustre-del-bicentenario&gt; En línea 24 enero 2025.                 2       Gabriel Valdivia, «Batalla de Junín: 199 años después, la historia conserva un sitio especial para esta victoria», El Peruano (Diario Oficial del Bicentenario), 5 agosto 2023 &lt;https://www.elperuano.pe/noticia/ 219913-batalla-de-junin-199-anos-despues-la-historia-conserva-un-sitio-especial-para-esta-victoria&gt; En línea 24 enero 2025.                 3       Lc 16:21                 4       Justin David Strong, «From Pets to Physicians: Dogs in the Biblical World» [Desde las mascotas hasta los médicos: Los perros en el mundo bíblico], Biblical Archaeological Society [Revista de la Sociedad de Arqueología Bíblica], mayo/junio 2019 &lt;https://library.biblicalarchaeology.org/article/from-pets-to-physicians-dogs-in-the-biblical-world&gt; En línea 24 enero 2025; Justin David Strong, PhD, «About Me» &lt;https://justindavidstrong.com/about&gt; En línea 24 enero 2025.]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul21</guid><pubDate>Mon, 21 Jul 2025 07:23:02 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67052735/2025jul21.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Mundial del Perro)   «“Lo protagonizó un perro que, durante la batalla, esquivó las embestidas de los caballos y los  sablazos de los combatientes, pero siempre se mantuvo [detrás] de quien era su  amo.”» Así comienza a contar el Arequipeño...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Mundial del Perro)   «“Lo protagonizó un perro que, durante la batalla, esquivó las embestidas de los caballos y los  sablazos de los combatientes, pero siempre se mantuvo [detrás] de quien era su  amo.”» Así comienza a contar el Arequipeño Ilustre del Bicentenario Gabriel Valdivia1 —en su artículo sobre  la «Batalla de Junín: 199 años después» publicado en El Peruano, Diario  Oficial del Bicentenario— una de las anécdotas del historiador y capitán del  Ejército Peruano Jaime M. Taype Castillo.     «“Al finalizar la batalla, [el general patriota William] Miller se percató de que a  varios metros aullaba el perro junto al cadáver de un oficial español. Apenado  por la tristeza del animal, ordenó a sus soldados que lo atraparan, pero el can  siempre lograba escapar para luego volver al lado de su amo”», sigue relatando  el historiador Taype.   «Fue un grupo de húsares peruanos el que logró atraparlo, convirtiéndolo luego en la mascota del  regimiento, tarea que lograron con alimentos y muestras de cariño. Así culminó  la [Batalla de Junín] que, junto con la Batalla de Ayacucho, confirmaron la Independencia  del Perú y del resto de América», concluye el doctor Valdivia. Esos mismos  soldados del regimiento «Húsares del Perú» eran los que habían sorprendido la  caballería virreinal y habían hecho que se retiraran atropelladamente los  jinetes del general español José de Canterac, logrando así la victoria para los  patriotas, por lo que el general Simón Bolívar decidió cambiar su nombre por el  de regimiento «Húsares de Junín».2   «¿Qué sirviente está más apegado a su dueño que un perro? ¿Qué compañero más fiel?  ¿Qué guardián más insobornable? ¿Qué vigilante nocturno más desvelado? Y ¿qué  vengador o defensor más perseverante?» Eso lo escribió el escritor agronómico  hispano de la Antigua Roma llamado Columela con relación a los perros mascotas  del primer siglo. Y por si eso fuera poco, el profesor e investigador Justin  David Strong declara que, además de los conocidos roles de cazador, ovejero,  pastor, guardián y compañero doméstico, el perro tenía fama de ser el médico  del reino animal.   Por ejemplo, los escritores de antaño observaron que el perro sabe que debe elevar  la pierna si está herida, sabe qué plantas comer para inducir el vómito si ha  comido algo que le ha hecho daño, sabe que debe sacarse del cuerpo las espinas,  y sabe lamerse las heridas para que permanezcan limpias y así se sanen más  rápido. De ahí que el doctor Strong afirme que los oyentes de Jesucristo en el  primer siglo, al escucharle decir, en la famosa parábola del rico y Lázaro, que  los perros le lamían las llagas al pobre Lázaro,3 percibieron ese  acto como una señal de compasión de parte de los perros. Es decir,  comprendieron que aquellos perros lo habían estado cuidando como si fueran sus  enfermeros.   Si bien el rol del perro como médico principal del reino animal pudiera parecernos  novedoso, los diversos roles del perro en el mundo actual tienen un pedigrí muy  antiguo —concluye el profesor Strong—, mostrándonos mediante este ejemplo que  tenemos más en común con los oyentes de aquella época que lo que nos habíamos  imaginado.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Docente de la UNSA es reconocido como Arequipeño Ilustre del Bicentenario», Oficina Universitaria de Imagen Institucional de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, 7 diciembre 2021 &lt;https://www.unsa.edu.pe/docente-de-la-unsa-es-reconocido-como-arequipeno-ilustre-del-bicentenario&gt; En línea 24 enero 2025.                 2       Gabriel Valdivia, «Batalla de Junín: 199 años después, la historia conserva un sitio especial para esta victoria», El Peruano (Diario Oficial del Bicentenario), 5 agosto 2023 &lt;https://www.elperuano.pe/noticia/...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi papá me decía que no servía para nada»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-papa-me-decia-que-no-servia-para-nada--67035888</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «A veces siento que debiera terminar con mi vida. Cuando era niño, mi papá siempre  me decía que no servía para nada.... Cada vez que intentaba estar cerca de él,  terminaba yéndome a llorar porque se enojaba mucho conmigo. Sentía que me  odiaba.   »Ahora tengo veinticinco años, y él ya cambió... pero no puedo borrar de mi mente su  mirada enojada....   »Estudié y me gradué, pero aun así siento que no valgo nada.... Sé que soy mayor de  edad, pero a veces quisiera un consuelo, o que alguien me diga que sí sirvo  para algo y que sí sé hacer cosas importantes.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Mentiras! ¡Puras mentiras! ¡Usted ha escuchado esas mentiras tantas veces que ha llegado a creerlas! Y se han  apoderado de sus pensamientos y han estropeado sus emociones. Usted está  atrapado en una prisión de mentiras, y no ha logrado salir de ella.   »Esto no es culpa suya. Usted no hizo nada para merecerlo. No podemos decirle por qué  su papá le hizo esto, pero sí podemos decirle que no tuvo nada que ver con el  hombre que es usted. Tenía que ver más bien con el hombre que es él. Las  palabras y las miradas enojadas que él le dirigió demostraban fallas en él y no  ninguna falla de parte de usted.   »Sería maravilloso si pudiéramos simplemente entregarle a usted la llave de la prisión  en que se encuentra y decirle que abra la puerta y salga. Sin embargo, su padre  trastornó la imagen fundamental que usted tiene de sí mismo, y no hay llave  alguna que pueda abrir ese cerrojo. Usted necesita un terapeuta profesional que  lo ayude a llegar al fondo de todas las mentiras y examinarlas una a una.   »Mientras tanto, sí le tenemos buenas noticias para ayudarle a comenzar. El apóstol Pablo  enseñó que “somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica”.1  ¿Se da cuenta? Usted no es como una colección de huesos y piel producidos en  masa que no sirven para nada. Por el contrario, es como un valioso tesoro que  Dios hizo a mano para que haga cosas buenas en calidad de representante suyo en  este mundo.   »El padre de usted era todo lo opuesto a nuestro Padre celestial. “Yo sé muy bien  los planes que tengo para ustedes —afirma nuestro Padre celestial—, planes de  bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” Y  luego nuestro Padre celestial nos dice cómo tener esa esperanza y ese futuro.  “Ustedes me invocarán, y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé —nos  asegura—. Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón.”2   »¡Dios lo ama! A los ojos de Él, usted es un tesoro. Pídale en oración que le muestre  cómo reconocer todas las mentiras que usted ha creído y que le enseñe la  verdad.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 732. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ef 2:10                 2       Jer 29:11-13]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul19</guid><pubDate>Sat, 19 Jul 2025 08:22:56 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67035888/2025jul19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «A veces siento que debiera terminar con mi vida. 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Y se han  apoderado de sus pensamientos y han estropeado sus emociones. Usted está  atrapado en una prisión de mentiras, y no ha logrado salir de ella.   »Esto no es culpa suya. Usted no hizo nada para merecerlo. No podemos decirle por qué  su papá le hizo esto, pero sí podemos decirle que no tuvo nada que ver con el  hombre que es usted. Tenía que ver más bien con el hombre que es él. Las  palabras y las miradas enojadas que él le dirigió demostraban fallas en él y no  ninguna falla de parte de usted.   »Sería maravilloso si pudiéramos simplemente entregarle a usted la llave de la prisión  en que se encuentra y decirle que abra la puerta y salga. Sin embargo, su padre  trastornó la imagen fundamental que usted tiene de sí mismo, y no hay llave  alguna que pueda abrir ese cerrojo. Usted necesita un terapeuta profesional que  lo ayude a llegar al fondo de todas las mentiras y examinarlas una a una.   »Mientras tanto, sí le tenemos buenas noticias para ayudarle a comenzar. El apóstol Pablo  enseñó que “somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica”.1  ¿Se da cuenta? Usted no es como una colección de huesos y piel producidos en  masa que no sirven para nada. Por el contrario, es como un valioso tesoro que  Dios hizo a mano para que haga cosas buenas en calidad de representante suyo en  este mundo.   »El padre de usted era todo lo opuesto a nuestro Padre celestial. “Yo sé muy bien  los planes que tengo para ustedes —afirma nuestro Padre celestial—, planes de  bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” Y  luego nuestro Padre celestial nos dice cómo tener esa esperanza y ese futuro.  “Ustedes me invocarán, y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé —nos  asegura—. Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón.”2   »¡Dios lo ama! A los ojos de Él, usted es un tesoro. Pídale en oración que le muestre  cómo reconocer todas las mentiras que usted ha creído y que le enseñe la  verdad.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 732. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ef 2:10                 2       Jer 29:11-13]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Sesenta sábanas hacia la libertad</title><link>https://www.spreaker.com/episode/sesenta-sabanas-hacia-la-libertad--67024231</link><description><![CDATA[Se necesitó bastante paciencia hacer nudo tras nudo. También hizo falta paciencia  para juntar habilidosamente tantas sábanas,  sobre todo en ese lugar tan vigilado. Pero el hombre coleccionó sesenta sábanas e hizo ciento veinte nudos. Y deslizándose por  esa cuerda de sábanas, bajó catorce pisos.   Una hora después de su hazaña, Ahmad Shelton, de veintiséis años de edad, llamó por teléfono al periódico «Los  Ángeles Times» y dijo: «Gracias por las sábanas. Sirvieron para escaparme. Se  las dejé a la policía.» Quién sabe cómo logró conseguirlas del periódico, pero  ahora que había escapado, las devolvía.   Cuando lo arrestaron en la sección de investigación de robos y lo detuvieron en la Comisaría de policía de Los  Ángeles, California, batió un récord mundial. Nunca nadie antes se había  escapado de una cárcel anudando semejante cantidad de sábanas: ¡nada menos que  sesenta! Así había descendido catorce pisos hasta poner los pies en el suelo.   Si bien precisó de sesenta sábanas para conseguir la libertad de aquella cárcel, ¿cuántas sábanas más habría  necesitado Ahmad Shelton para lograr una libertad absoluta?   Para una libertad completa no habría necesitado sábanas, pero sí le habrían hecho falta  por lo menos sesenta páginas de descargos escritos por un buen abogado. Habría  necesitado sesenta días para pensar bien cómo responderles a los jueces cuando  lo volvieran a arrestar, o sesenta mil dólares para contratar al mejor abogado  posible, y sesenta años para pensar seriamente en los delitos de su vida.   Sin embargo, ni con todo eso habría encontrado aquel joven la verdadera libertad. Porque la libertad verdadera  —libertad de vicios arraigados, libertad de remordimiento de conciencia y  libertad de pecados—, sólo se encuentra en el perdón de Cristo.   Ahmad podría pasar sesenta años haciendo penitencia, o seiscientos años vagando como alma en pena, o convertido en un  fantasma que habita en castillos medievales. Podría derramar sesenta litros de  lágrimas, o flagelarse sesenta veces con sesenta escorpiones, pero con todo eso  no lograría la libertad del delito del alma, que es el pecado.   Estar libre de una cárcel de piedra y de cemento, de celdas y de rejas, de guardias y  de jueces, no garantiza la libertad. Podemos estar fuera de una cárcel y sin  embargo ser los reos más presos del mundo. La cárcel más cerrada que existe es  la del pecado. Y de ésa sólo Cristo nos libra. Sesenta sábanas darán libertad  de alguna celda, pero sólo Cristo puede dar libertad del pecado. Él quiere ser nuestro Libertador. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul18</guid><pubDate>Fri, 18 Jul 2025 07:23:11 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67024231/2025jul18.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Se necesitó bastante paciencia hacer nudo tras nudo. También hizo falta paciencia  para juntar habilidosamente tantas sábanas,  sobre todo en ese lugar tan vigilado. Pero el hombre coleccionó sesenta sábanas e hizo ciento veinte nudos. 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Así había descendido catorce pisos hasta poner los pies en el suelo.   Si bien precisó de sesenta sábanas para conseguir la libertad de aquella cárcel, ¿cuántas sábanas más habría  necesitado Ahmad Shelton para lograr una libertad absoluta?   Para una libertad completa no habría necesitado sábanas, pero sí le habrían hecho falta  por lo menos sesenta páginas de descargos escritos por un buen abogado. Habría  necesitado sesenta días para pensar bien cómo responderles a los jueces cuando  lo volvieran a arrestar, o sesenta mil dólares para contratar al mejor abogado  posible, y sesenta años para pensar seriamente en los delitos de su vida.   Sin embargo, ni con todo eso habría encontrado aquel joven la verdadera libertad. Porque la libertad verdadera  —libertad de vicios arraigados, libertad de remordimiento de conciencia y  libertad de pecados—, sólo se encuentra en el perdón de Cristo.   Ahmad podría pasar sesenta años haciendo penitencia, o seiscientos años vagando como alma en pena, o convertido en un  fantasma que habita en castillos medievales. Podría derramar sesenta litros de  lágrimas, o flagelarse sesenta veces con sesenta escorpiones, pero con todo eso  no lograría la libertad del delito del alma, que es el pecado.   Estar libre de una cárcel de piedra y de cemento, de celdas y de rejas, de guardias y  de jueces, no garantiza la libertad. Podemos estar fuera de una cárcel y sin  embargo ser los reos más presos del mundo. La cárcel más cerrada que existe es  la del pecado. Y de ésa sólo Cristo nos libra. Sesenta sábanas darán libertad  de alguna celda, pero sólo Cristo puede dar libertad del pecado. Él quiere ser nuestro Libertador. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Recaídas en hábitos destructivos</title><link>https://www.spreaker.com/episode/recaidas-en-habitos-destructivos--67011002</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Desde la infancia mis padres me han inculcado el evangelio, pero viví una vida descarriada en drogas, alcohol  y sexo.   »Hace cuatro años, acepté a Cristo como mi Salvador, pero he tenido recaídas con las cosas que acabo de mencionar. Me siento mal y  me autocritico por no guardar la santidad.   »Tengo ya más de un año que no he probado ninguna droga.... Quiero ser un auténtico e íntegro seguidor de Cristo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Nos alegra que haya sido franco con nosotros. Comprendemos que es difícil revelar sus propias faltas, pero debido a que lo ha hecho,  creemos que usted es un sincero seguidor de Cristo.   »Los que, por el contrario, ocultan y niegan sus faltas espirituales son más propensos a  caer en la hipocresía. Por eso le recomendamos que tenga consejeros  espirituales que sepan acerca de las luchas que usted está afrontando y estén  dispuestos a ayudarlo en su vida espiritual.   »Los seguidores de Cristo no son perfectos. Los Evangelios nos revelan que los  discípulos de Cristo, quienes vivieron y trabajaron a su lado todos los días  durante la vida terrenal de Él, no siguieron, con frecuencia, el ejemplo que Él  les dio de la actitud y la conducta que debían tener. No obstante, Él los  escogió y los acompañó a lo largo del camino, plenamente consciente de que  nunca serían perfectos como Él.   »El problema es el pecado. Como seres humanos, nacimos en pecado. Lo heredamos de  nuestros antepasados, y lo tenemos por naturaleza. A pesar de que sus padres  estaban tratando de enseñarle cómo seguir a Cristo, la naturaleza humana suya  se rebeló en contra de las enseñanzas de ellos y optó más bien por las drogas,  el alcohol y el sexo. Nadie tuvo que enseñarle a usted esas cosas porque su naturaleza humana  no dejaba de impulsarlo en la dirección equivocada.   »Todo seguidor de Cristo que es sincero sostiene una lucha para vencer la tentación de pecar. Hay varios  factores de los que depende que tenga o no tenga éxito. En primer lugar, como  ya hemos mencionado, es sumamente importante que busque a seguidores de Cristo  que tengan madurez espiritual y sepan acerca de las luchas que usted está  librando, y a quienes pueda contarles con absoluta franqueza cada vez que lo  venza la tentación.   »En segundo lugar, le recomendamos que estudie los casos en la Biblia y tome nota... de los pecados que cometieron... Adán... Abraham...  Jacob... Moisés... y el rey David.... Lo que [los] convirtió en  [héroes bíblicos]... fue el hecho de que se arrepintieron de sus pecados, recibieron el  perdón de parte de Dios, y comenzaron de nuevo, tratando de mejorar cada vez  más.   »Por último, le recomendamos que se mantenga alejado de lugares y de personas que  hacen que se sienta tentado. Haga un plan para cultivar nuevas amistades y  nuevos hábitos, y pase tanto tiempo haciendo lo correcto que no tenga muchas  oportunidades para hacer lo indebido.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 852. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul17</guid><pubDate>Thu, 17 Jul 2025 08:23:11 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/67011002/2025jul17.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Desde la infancia mis padres me han inculcado el evangelio, pero viví...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Desde la infancia mis padres me han inculcado el evangelio, pero viví una vida descarriada en drogas, alcohol  y sexo.   »Hace cuatro años, acepté a Cristo como mi Salvador, pero he tenido recaídas con las cosas que acabo de mencionar. Me siento mal y  me autocritico por no guardar la santidad.   »Tengo ya más de un año que no he probado ninguna droga.... Quiero ser un auténtico e íntegro seguidor de Cristo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Nos alegra que haya sido franco con nosotros. Comprendemos que es difícil revelar sus propias faltas, pero debido a que lo ha hecho,  creemos que usted es un sincero seguidor de Cristo.   »Los que, por el contrario, ocultan y niegan sus faltas espirituales son más propensos a  caer en la hipocresía. Por eso le recomendamos que tenga consejeros  espirituales que sepan acerca de las luchas que usted está afrontando y estén  dispuestos a ayudarlo en su vida espiritual.   »Los seguidores de Cristo no son perfectos. Los Evangelios nos revelan que los  discípulos de Cristo, quienes vivieron y trabajaron a su lado todos los días  durante la vida terrenal de Él, no siguieron, con frecuencia, el ejemplo que Él  les dio de la actitud y la conducta que debían tener. No obstante, Él los  escogió y los acompañó a lo largo del camino, plenamente consciente de que  nunca serían perfectos como Él.   »El problema es el pecado. Como seres humanos, nacimos en pecado. Lo heredamos de  nuestros antepasados, y lo tenemos por naturaleza. A pesar de que sus padres  estaban tratando de enseñarle cómo seguir a Cristo, la naturaleza humana suya  se rebeló en contra de las enseñanzas de ellos y optó más bien por las drogas,  el alcohol y el sexo. Nadie tuvo que enseñarle a usted esas cosas porque su naturaleza humana  no dejaba de impulsarlo en la dirección equivocada.   »Todo seguidor de Cristo que es sincero sostiene una lucha para vencer la tentación de pecar. Hay varios  factores de los que depende que tenga o no tenga éxito. En primer lugar, como  ya hemos mencionado, es sumamente importante que busque a seguidores de Cristo  que tengan madurez espiritual y sepan acerca de las luchas que usted está  librando, y a quienes pueda contarles con absoluta franqueza cada vez que lo  venza la tentación.   »En segundo lugar, le recomendamos que estudie los casos en la Biblia y tome nota... de los pecados que cometieron... Adán... Abraham...  Jacob... Moisés... y el rey David.... Lo que [los] convirtió en  [héroes bíblicos]... fue el hecho de que se arrepintieron de sus pecados, recibieron el  perdón de parte de Dios, y comenzaron de nuevo, tratando de mejorar cada vez  más.   »Por último, le recomendamos que se mantenga alejado de lugares y de personas que  hacen que se sienta tentado. Haga un plan para cultivar nuevas amistades y  nuevos hábitos, y pase tanto tiempo haciendo lo correcto que no tenga muchas  oportunidades para hacer lo indebido.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 852. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Como si fuera la bella durmiente»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/como-si-fuera-la-bella-durmiente--66993960</link><description><![CDATA[(Aniversario de la Muerte de Celia Cruz)   El 16 de julio de 2003, «Celia dejó para siempre su lucha contra el tumor canceroso que le invadió el cerebro.... Dios fue con Celia como ella fue con el  mundo. Le concedió una muerte como si fuera la bella durmiente», atestigua Omer  Pardillo-Cid en su epílogo a la autobiografía de Celia Cruz titulada: Celia:  Mi vida.   «Celia salió de su casa rumbo a la funeraria... escoltada por la policía de Nueva York....  En el barrio Washington Heights, en el cual la mayoría de la población es de  procedencia dominicana... se extendía... una multitud, con flores en mano,  llorando y tratando de tocar el carro mientras pasaba.... Lo mismo sucedió al  pasar por el barrio de Harlem. De igual manera, los afroamericanos rindieron  sus respetos y su propio homenaje a la diva cubana....   »Mientras tanto, en Miami todo se preparaba para recibir por última vez a su reina.... [quien] el viernes 18 arribó al Aeropuerto Internacional de Miami.... [Desde allí] su  cortejo fúnebre la transportó... hasta la Torre de la Libertad.... [Las  autoridades municipales determinaron que el día siguiente] el sistema de  transporte público [transportaría]... a cualquier persona... hasta la Torre sin  costo alguno....   »Para las tres de la tarde [del sábado] la cantidad de personas en fila para despedirse de Celia  había superado las 250 mil.... Miles [no pudieron] entrar.... La cantidad de  gente que se congregó [a lo largo de la calle Biscayne Boulevard para verla  pasar] fue tan grande que el tráfico se paralizó por todo el centro de Miami y  sus alrededores.... [En la Torre, se preparó el cadáver] para su partida final  hacia Nueva York, donde sería sepultado....   »Llegó la mañana del 22, con lluvias y un fuerte calor. Sin embargo... la gente comenzó a llegar a la funeraria  [neoyorquina]... desde las cinco de la madrugada y siguió de esa manera hasta  las once de la noche [por orden del gobernador].... [La funeraria calculó que  por sus puertas pasaron más de cien mil personas.]     »Al día siguiente... una carroza blanca tirada por un par de caballos blancos... la  [transportaron]... por toda la Quinta Avenida, [donde] miles y miles de  personas congregadas en las aceras... fueron testigos de la solemne marcha [a  pesar de] la lluvia [que] volvió a caer... acompañada por truenos y  relámpagos... hasta la Catedral de San Patricio....   »[En la homilía de la misa] se nos recordó a todos los congregados —sigue narrando Omer Pardillo— que el “azúcar”  [de Celia] “quedó derretida en el café de su pueblo”.... [En el cementerio] más  de diez mil personas esperaban para despedirla [en] la lluvia, [que] continuó  con fuerza....   »¿Quién iba a pensar —pregunta Omer retóricamente— que esa pobre negrita, nacida en el humilde barrio de Santos  Suárez [en La Habana], llegaría, al fin de su vida, a andar en una carroza  tirada por caballos blancos, como si fuera un cuento de hadas, y paralizar a la  capital del mundo?»1   Tal vez lo único que valga la pena añadir a este fabuloso cuento sea que, para los que hayan envidiado a Celia, el  apóstol Pedro aconseja que seamos humildes y nos sometamos al poder de Dios  para que, a su debido tiempo, Dios mismo nos exalte, tratándonos como a gente  importante.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Celia Cruz con Ana Cristina Reymundo, Celia: Mi vida (New York: HarperCollins, 2004), pp. 236-42.                 2       1P 5:6]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul16</guid><pubDate>Wed, 16 Jul 2025 08:23:14 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66993960/2025jul16.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Muerte de Celia Cruz)   El 16 de julio de 2003, «Celia dejó para siempre su lucha contra el tumor canceroso que le invadió el cerebro.... 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De igual manera, los afroamericanos rindieron  sus respetos y su propio homenaje a la diva cubana....   »Mientras tanto, en Miami todo se preparaba para recibir por última vez a su reina.... [quien] el viernes 18 arribó al Aeropuerto Internacional de Miami.... [Desde allí] su  cortejo fúnebre la transportó... hasta la Torre de la Libertad.... [Las  autoridades municipales determinaron que el día siguiente] el sistema de  transporte público [transportaría]... a cualquier persona... hasta la Torre sin  costo alguno....   »Para las tres de la tarde [del sábado] la cantidad de personas en fila para despedirse de Celia  había superado las 250 mil.... Miles [no pudieron] entrar.... La cantidad de  gente que se congregó [a lo largo de la calle Biscayne Boulevard para verla  pasar] fue tan grande que el tráfico se paralizó por todo el centro de Miami y  sus alrededores.... [En la Torre, se preparó el cadáver] para su partida final  hacia Nueva York, donde sería sepultado....   »Llegó la mañana del 22, con lluvias y un fuerte calor. Sin embargo... la gente comenzó a llegar a la funeraria  [neoyorquina]... desde las cinco de la madrugada y siguió de esa manera hasta  las once de la noche [por orden del gobernador].... [La funeraria calculó que  por sus puertas pasaron más de cien mil personas.]     »Al día siguiente... una carroza blanca tirada por un par de caballos blancos... la  [transportaron]... por toda la Quinta Avenida, [donde] miles y miles de  personas congregadas en las aceras... fueron testigos de la solemne marcha [a  pesar de] la lluvia [que] volvió a caer... acompañada por truenos y  relámpagos... hasta la Catedral de San Patricio....   »[En la homilía de la misa] se nos recordó a todos los congregados —sigue narrando Omer Pardillo— que el “azúcar”  [de Celia] “quedó derretida en el café de su pueblo”.... [En el cementerio] más  de diez mil personas esperaban para despedirla [en] la lluvia, [que] continuó  con fuerza....   »¿Quién iba a pensar —pregunta Omer retóricamente— que esa pobre negrita, nacida en el humilde barrio de Santos  Suárez [en La Habana], llegaría, al fin de su vida, a andar en una carroza  tirada por caballos blancos, como si fuera un cuento de hadas, y paralizar a la  capital del mundo?»1   Tal vez lo único que valga la pena añadir a este fabuloso cuento sea que, para los que hayan envidiado a Celia, el  apóstol Pedro aconseja que seamos humildes y nos sometamos al poder de Dios  para que, a su debido tiempo, Dios mismo nos exalte, tratándonos como a gente  importante.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Celia Cruz con Ana Cristina Reymundo, Celia: Mi vida (New York: HarperCollins, 2004), pp. 236-42.                 2       1P 5:6]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Tomé la decisión de sacarlo de la casa»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/tome-la-decision-de-sacarlo-de-la-casa--66982736</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en  nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Traje a vivir conmigo a mi madre, a un hermano y a un sobrino, con la condición de que estos últimos debían trabajar. No iban a pagar  arriendo por un tiempo, pero debían ser productivos. Mi sobrino estudia...,  pero descubrimos que... tenía malas amistades, y por último lo vimos  consumiendo drogas. Tomé la decisión de sacarlo de la casa, pues supe que no  era la primera vez que lo hacía.... Mi hermano también debe irse, pues no  trabaja ni quiere hacer nada.   »¿Estoy obrando mal? ¿Qué debo hacer ante esta situación familiar?»   Este es el consejo que le dimos:   »Estimada amiga:   «La situación en la que se encuentra usted la tienen familias de todas las  comunidades, ciudades y naciones del mundo. Las familias se componen de  personas que se aman, y hay muchas maneras que hallan para poner a prueba esa  relación afectuosa.   »La mayoría de los padres les enseñan a sus hijos a cuidar y a proteger a sus  hermanos. Muchos niños crecen sabiendo que son sus hermanos quienes los  comprenden mejor que nadie, ya que han vivido juntos. Cuando hay vicios o  maltrato de parte de los padres, los hermanos a veces forman vínculos aún más  fuertes debido a que tienen que cooperar para sobrevivir.   »Sin embargo, cuando los hermanos crecen y llegan a la edad adulta, las reglas de  conducta son diferentes. Los hermanos no tienen la responsabilidad de hacerse  cargo los unos de los otros cuando todos están sanos y tienen una capacidad  intelectual normal. Si bien es amable y amoroso ayudar a un hermano necesitado,  no es una obligación hacerlo. Es más, cuando los hermanos se ayudan demasiado,  eso puede resultar en una dependencia poco saludable y puede fomentar una  conducta irresponsable.   »Usted ha tratado bondadosamente de ayudar a su hermano y a su sobrino. Y usted  estableció pautas prudentes con relación a su futura participación y ayuda en  la vida de ellos. Pero ninguno de ellos ha correspondido debidamente, así que  ya es hora de despedirse de ellos sin nada de sentimiento de culpa ni  remordimiento alguno. Usted hizo lo que le correspondía y mucho más.   »Es probable que su hermano trate de hacer que usted se sienta culpable por sacarlo  de la casa. Tal vez su mamá esté de acuerdo con él o la presione a usted para  que cambie de parecer. Y los tres pudieran hasta confabularse contra usted. Sin  embargo, debe tener presente que, aunque usted esté en la minoría, eso no  quiere decir que ellos tengan razón.   »El sabio Salomón nos puso el ejemplo de la hormiga1 para describir lo diligentes que debemos ser  al esforzarnos por proveer para nosotros mismos y prepararnos para el futuro.  Su hermano y su sobrino deben hacerle caso y seguir ese consejo. Al tener que  salir de su casa, (tarde o temprano) pudieran verse obligados a ser más  responsables.   »La felicitamos por su corazón amoroso y su conducta generosa. Recuerde que el  obligar a su hermano y a su sobrino a que sean más responsables es también un  acto de amor y de bondad.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 128». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Pr 6:6‑11]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul15</guid><pubDate>Tue, 15 Jul 2025 08:22:45 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66982736/2025jul15.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en  nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Traje a vivir conmigo a mi madre, a un hermano y a un sobrino, con la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en  nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Traje a vivir conmigo a mi madre, a un hermano y a un sobrino, con la condición de que estos últimos debían trabajar. No iban a pagar  arriendo por un tiempo, pero debían ser productivos. Mi sobrino estudia...,  pero descubrimos que... tenía malas amistades, y por último lo vimos  consumiendo drogas. Tomé la decisión de sacarlo de la casa, pues supe que no  era la primera vez que lo hacía.... Mi hermano también debe irse, pues no  trabaja ni quiere hacer nada.   »¿Estoy obrando mal? ¿Qué debo hacer ante esta situación familiar?»   Este es el consejo que le dimos:   »Estimada amiga:   «La situación en la que se encuentra usted la tienen familias de todas las  comunidades, ciudades y naciones del mundo. Las familias se componen de  personas que se aman, y hay muchas maneras que hallan para poner a prueba esa  relación afectuosa.   »La mayoría de los padres les enseñan a sus hijos a cuidar y a proteger a sus  hermanos. Muchos niños crecen sabiendo que son sus hermanos quienes los  comprenden mejor que nadie, ya que han vivido juntos. Cuando hay vicios o  maltrato de parte de los padres, los hermanos a veces forman vínculos aún más  fuertes debido a que tienen que cooperar para sobrevivir.   »Sin embargo, cuando los hermanos crecen y llegan a la edad adulta, las reglas de  conducta son diferentes. Los hermanos no tienen la responsabilidad de hacerse  cargo los unos de los otros cuando todos están sanos y tienen una capacidad  intelectual normal. Si bien es amable y amoroso ayudar a un hermano necesitado,  no es una obligación hacerlo. Es más, cuando los hermanos se ayudan demasiado,  eso puede resultar en una dependencia poco saludable y puede fomentar una  conducta irresponsable.   »Usted ha tratado bondadosamente de ayudar a su hermano y a su sobrino. Y usted  estableció pautas prudentes con relación a su futura participación y ayuda en  la vida de ellos. Pero ninguno de ellos ha correspondido debidamente, así que  ya es hora de despedirse de ellos sin nada de sentimiento de culpa ni  remordimiento alguno. Usted hizo lo que le correspondía y mucho más.   »Es probable que su hermano trate de hacer que usted se sienta culpable por sacarlo  de la casa. Tal vez su mamá esté de acuerdo con él o la presione a usted para  que cambie de parecer. Y los tres pudieran hasta confabularse contra usted. Sin  embargo, debe tener presente que, aunque usted esté en la minoría, eso no  quiere decir que ellos tengan razón.   »El sabio Salomón nos puso el ejemplo de la hormiga1 para describir lo diligentes que debemos ser  al esforzarnos por proveer para nosotros mismos y prepararnos para el futuro.  Su hermano y su sobrino deben hacerle caso y seguir ese consejo. Al tener que  salir de su casa, (tarde o temprano) pudieran verse obligados a ser más  responsables.   »La felicitamos por su corazón amoroso y su conducta generosa. Recuerde que el  obligar a su hermano y a su sobrino a que sean más responsables es también un  acto de amor y de bondad.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 128». 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Y los ríos se van a botar ajuera...   »Jacinto se entretiene contando cuentos, que arregla a su manera.... Los muchachos...  pasan las horas pendientes de los labios de Jacinto que, acurrucado sobre un  banco, arrollado hasta las orejas en su cobija colorada... va hilvanando sus  fantasías...   »—¿Por ónde iba? Ah, sí, güeno... Entonces Tatica Dios le dijo a su pariente: “Así es  que ya sabés, Nué: lloverá cuarenta mil días y cuarenta mil noches, contadas  con la mano. Te hacés el Arca y te me metés allí con sólo una pareja’e cada  animal. ¡Cuidao con la cuenta!”... Y el hombre Güeno y Justo contrató a todos  los carpinteros de la vecindá y’hicieron un Arca’e puro cedro amargo, que era  como un barco grandísimo, como todas estas casas juntas. Y ya comenzaron a  llegar, una tras de la otra, todas las parejas de animales habidos y por haber:  hormiguitas, caballos, tigres, liones, elefantes....   »—Yo que Nué hubiera dejao a los [insetos] malos por fuera, pa que se’hogaran —apunta uno de los oyentes.   »—¡Ahí sí que no! Esos jueron los primeros que entraron. El Hombre Güeno y Justo no  podía matar a sus nigüitas, ni sus piojitos, ni sus pulguitas, ni sus  alepaticos...   »Ríe el auditorio y se rascan algunos como si estuvieran tirados en sus camastros  soportando, como siempre, a los [insectos] que el Hombre Bueno y Justo se  empeñó en salvar.»1   «Y en ese tono continúa la historia en labios de Jacinto, uno de los hermanos  marimberos, que ameniza las largas horas de interminable temporal —comenta el  doctor Víctor Manuel Arroyo en su prólogo a Gentes  y gentecillas, que es la segunda novela del popular autor costarricense  Carlos Luis Fallas—. Dios pierde en el relato la terrible imagen de juez  inmisericorde que algunos chantajistas han forjado, para humanizarse, usando el  habla popular y haciendo buenos chistes. Es un Dios que está más cerca de  nosotros, indudablemente.»2   El doctor Arroyo tiene toda la razón. En su relato Carlos Luis Fallas humaniza a  Dios en el contexto más difícil: el diluvio con el que castiga por su impiedad  a la humanidad entera. Pero conste que ese mismo Dios, que prometió no volver a  castigarnos con un diluvio,3 se humanizó Él mismo más de dos mil  años después.4 Al hacerse hombre nos mostró que quiere estar más  cerca de nosotros, y al morir en la cruz por nuestra impiedad nos mostró que no  vino como Juez sin misericordia sino como Salvador compasivo.5 Y  para completar, nos dejó constancia de todo esto en el Nuevo Testamento, que se  escribió en el habla popular de aquel entonces. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Carlos Luis Fallas, Gentes y gentecillas (San José: Editorial Costa Rica, 1994), pp. 181,82.                 2       Ibíd., p. 8.                 3       Gn 6:1—9:17                 4       Jn 1:14                 5       Fil 2:5-8]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul14</guid><pubDate>Mon, 14 Jul 2025 08:23:22 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66971141/2025jul14.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Quince días de furioso temporal....   »Llueve.... el aguacero arrecia y golpea con furia los techos de zinc.   »Se han paralizado todos los trabajos de la hacienda. 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Te hacés el Arca y te me metés allí con sólo una pareja’e cada  animal. ¡Cuidao con la cuenta!”... Y el hombre Güeno y Justo contrató a todos  los carpinteros de la vecindá y’hicieron un Arca’e puro cedro amargo, que era  como un barco grandísimo, como todas estas casas juntas. Y ya comenzaron a  llegar, una tras de la otra, todas las parejas de animales habidos y por haber:  hormiguitas, caballos, tigres, liones, elefantes....   »—Yo que Nué hubiera dejao a los [insetos] malos por fuera, pa que se’hogaran —apunta uno de los oyentes.   »—¡Ahí sí que no! Esos jueron los primeros que entraron. El Hombre Güeno y Justo no  podía matar a sus nigüitas, ni sus piojitos, ni sus pulguitas, ni sus  alepaticos...   »Ríe el auditorio y se rascan algunos como si estuvieran tirados en sus camastros  soportando, como siempre, a los [insectos] que el Hombre Bueno y Justo se  empeñó en salvar.»1   «Y en ese tono continúa la historia en labios de Jacinto, uno de los hermanos  marimberos, que ameniza las largas horas de interminable temporal —comenta el  doctor Víctor Manuel Arroyo en su prólogo a Gentes  y gentecillas, que es la segunda novela del popular autor costarricense  Carlos Luis Fallas—. Dios pierde en el relato la terrible imagen de juez  inmisericorde que algunos chantajistas han forjado, para humanizarse, usando el  habla popular y haciendo buenos chistes. Es un Dios que está más cerca de  nosotros, indudablemente.»2   El doctor Arroyo tiene toda la razón. En su relato Carlos Luis Fallas humaniza a  Dios en el contexto más difícil: el diluvio con el que castiga por su impiedad  a la humanidad entera. Pero conste que ese mismo Dios, que prometió no volver a  castigarnos con un diluvio,3 se humanizó Él mismo más de dos mil  años después.4 Al hacerse hombre nos mostró que quiere estar más  cerca de nosotros, y al morir en la cruz por nuestra impiedad nos mostró que no  vino como Juez sin misericordia sino como Salvador compasivo.5 Y  para completar, nos dejó constancia de todo esto en el Nuevo Testamento, que se  escribió en el habla popular de aquel entonces. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Carlos Luis Fallas, Gentes y gentecillas (San José: Editorial Costa Rica, 1994), pp. 181,82.                 2       Ibíd., p. 8.                 3       Gn 6:1—9:17                 4       Jn 1:14                 5       Fil 2:5-8]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Culpable por haberle dado un mal padre a mi hijo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/culpable-por-haberle-dado-un-mal-padre-a-mi-hijo--66953321</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo dos hijos, uno de diecisiete años y el otro de dos años. El papá de mi primer hijo falleció, y éste ha crecido sin padre. El padre de mi  segundo niño no quiere a su hijo.... Al enterarse él de que yo estaba  embarazada, decidió volver a vivir con la familia que ya tenía....   »El bebé se me enfermó, y... me vi en la necesidad de volver a hablarle, y desde entonces ha depositado dinero para leche y pañales; pero no  se interesa por el niño.... Me duele saber que, conforme pase el tiempo, el  niño preguntará y me sentiré culpable por haberle dado un mal padre.... Creo  que necesito [que Dios me dé sabiduría] para dirigir la vida de mi pequeñito.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »También nosotros lamentamos que su hijo menor, al igual que el mayor, va a tener que crecer sin padre. Le instamos a que busque un hombre  conocido que le sirva de mentor. Normalmente puede ser un abuelo o un tío, pero  en el caso suyo esperamos que pueda ser también su hijo mayor.   »Es probable, porque es normal, que a la edad de diecisiete su hijo mayor esté  interesado más que nada en sus amigos y en ser independiente. También sería normal  si su hijo mayor piensa que el hermano menor es una molestia por ahora. Así que  no trate de presionar a su hijo mayor a que haga lo que él no quiere hacer a  estas alturas. Lo importante es que él va a seguir madurando y que, en cuestión  de años, bien pudiera querer ser un modelo para el hermano menor.   »Ciertos estudios han demostrado vez tras vez que a los niños varones que cuentan con  una figura paterna que se interesa por ellos les va mejor en la escuela y en la vida. A  medida que crezca su hijito, la animamos a que lo involucre en actividades en  las que hay hombres que son entrenadores o maestros....   »Usted dice que se sentirá culpable por haberle dado un mal padre a su hijo. Ese sentido de culpabilidad no es necesariamente algo  indeseable, sobre todo cuando nos motiva a hacer las cosas de un modo  diferente. Esperamos que no vuelva nunca a tener intimidad física con un hombre  que no sea su esposo. Cada vez que una mujer hace caso omiso del plan perfecto  de Dios de que las relaciones sexuales deben practicarse exclusivamente dentro  del matrimonio, esa mujer corre el riesgo de traer al mundo a otra criatura con  un padre ausente.   »Estamos de acuerdo en que usted necesita que Dios le dé sabiduría y la ayude a criar a  su hijo. Pero Dios no es como Papá Noel, que simplemente les da regalos a  quienes en realidad no conoce. Al contrario, Dios les da regalos a quienes han  optado por formar parte de su familia divina. Y para formar parte de la familia  de Dios, tenemos que acercarnos a Él en oración, pedirle perdón por nuestros  pecados, y hacerle saber que queremos hacer las cosas a su manera en el futuro.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la pestaña  en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 731. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul12</guid><pubDate>Sat, 12 Jul 2025 09:23:32 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66953321/2025jul12.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo dos hijos, uno de diecisiete años y el otro de dos años. El papá...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo dos hijos, uno de diecisiete años y el otro de dos años. El papá de mi primer hijo falleció, y éste ha crecido sin padre. El padre de mi  segundo niño no quiere a su hijo.... Al enterarse él de que yo estaba  embarazada, decidió volver a vivir con la familia que ya tenía....   »El bebé se me enfermó, y... me vi en la necesidad de volver a hablarle, y desde entonces ha depositado dinero para leche y pañales; pero no  se interesa por el niño.... Me duele saber que, conforme pase el tiempo, el  niño preguntará y me sentiré culpable por haberle dado un mal padre.... Creo  que necesito [que Dios me dé sabiduría] para dirigir la vida de mi pequeñito.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »También nosotros lamentamos que su hijo menor, al igual que el mayor, va a tener que crecer sin padre. Le instamos a que busque un hombre  conocido que le sirva de mentor. Normalmente puede ser un abuelo o un tío, pero  en el caso suyo esperamos que pueda ser también su hijo mayor.   »Es probable, porque es normal, que a la edad de diecisiete su hijo mayor esté  interesado más que nada en sus amigos y en ser independiente. También sería normal  si su hijo mayor piensa que el hermano menor es una molestia por ahora. Así que  no trate de presionar a su hijo mayor a que haga lo que él no quiere hacer a  estas alturas. Lo importante es que él va a seguir madurando y que, en cuestión  de años, bien pudiera querer ser un modelo para el hermano menor.   »Ciertos estudios han demostrado vez tras vez que a los niños varones que cuentan con  una figura paterna que se interesa por ellos les va mejor en la escuela y en la vida. A  medida que crezca su hijito, la animamos a que lo involucre en actividades en  las que hay hombres que son entrenadores o maestros....   »Usted dice que se sentirá culpable por haberle dado un mal padre a su hijo. Ese sentido de culpabilidad no es necesariamente algo  indeseable, sobre todo cuando nos motiva a hacer las cosas de un modo  diferente. Esperamos que no vuelva nunca a tener intimidad física con un hombre  que no sea su esposo. Cada vez que una mujer hace caso omiso del plan perfecto  de Dios de que las relaciones sexuales deben practicarse exclusivamente dentro  del matrimonio, esa mujer corre el riesgo de traer al mundo a otra criatura con  un padre ausente.   »Estamos de acuerdo en que usted necesita que Dios le dé sabiduría y la ayude a criar a  su hijo. Pero Dios no es como Papá Noel, que simplemente les da regalos a  quienes en realidad no conoce. Al contrario, Dios les da regalos a quienes han  optado por formar parte de su familia divina. Y para formar parte de la familia  de Dios, tenemos que acercarnos a Él en oración, pedirle perdón por nuestros  pecados, y hacerle saber que queremos hacer las cosas a su manera en el futuro.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la pestaña  en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 731. 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A una orden suya, los hijos varones cortaban leña, alzaban  bultos o se hacían matar en la guerra....   «Todo empezó a cambiar cuando el padre dejó de ser el padre y se convirtió en el papá  —continúa Samper Pizano—. El mero sustantivo era una derrota. Padre es palabra  sólida, rocosa; papá es apelativo para oso de felpa o perro faldero. Demasiada  confiancita.... Con el uso de “papá” el hijo se sintió autorizado para  protestar, cosa que nunca había ocurrido cuando el padre era el padre:   »—¡Pero, papá, me parece el colmo que no me prestes el carro...!   »A diferencia del padre, el papá era tolerante.... Los hijos empezaron a comer en la sala mirando el televisor,  mientras papá y mamá lo hacían solos en la mesa. Y a [hablar por] teléfono sin  permiso, y a sustraer billetes de la cartera de papá, y a usar sus mejores  camisas. La hija, a salir con pretendientes sin chaperón y a exigirle al papá  que no hiciera mala cara al insoportable novio....   »Papá seguía siendo la autoridad de la casa, pero bastante [menoscabada].... Era, en fin, un tipo querido... a quien acudir en  busca de consejo o plata prestada.   »Y entonces vino papi.   »... Descendiente menguado y raquítico de padre y de papá, ya ni siquiera se le consulta o se le solicita, sino que se le notifica.   »—Papi, me llevo el carro. Dame para gasolina...   »A papi lo sacan de todo. Le ordenan que se vaya al cine con mami cuando los niños tienen fiesta y que entren en silencio por la puerta  de atrás.... A papi le quitan todo: la tarjeta de crédito, la ropa, el turno  para ducharse, la rasuradora eléctrica, el computador, las llaves...   »Lo tutean, pero siempre en plan de regaño:   »...—¡Papi, no me vuelvas a llamar “chiquita” delante de Jonathan!   »Aquel respeto que inspiraba padre, con papá se transformó en confiancita y se ha vuelto franco abuso con papi....   »No sé qué seguirá de papi hacia abajo. Supongo que la esclavitud o el destierro. Yo estoy aterrado porque,  después de haber sido nieto de padre, hijo de papá y papi de hijos, mis nietas  han empezado a llamarme “bebé”.»1   Con razón que Samper Pizano suene esta alarma, aunque atenuada, eso sí, con su  característico tono jocoso, y aunque se sobreentienda que estas formas de  dirigirse al padre y la decadencia del respeto que le muestran sus hijos no se  aplican a todos los países ni mucho menos a todas las familias. Es que, antes de 1940  —comenta el periodista colombiano— los hijos obedecían el mandamiento de honrar  a los padres como si fuera reglamento de la Federación de Fútbol.2  Lo cierto es que a todos nos conviene tomar a pecho ese mandamiento, respetando  y valorando a los maltratados papás y papis que hay en nuestras familias. De  hacerlo así, redundará no sólo en beneficio de ellos sino también en beneficio  nuestro, ya que es el único mandamiento en las Sagradas Escrituras que nos  promete a quienes lo obedecemos que nos irá bien y que disfrutaremos de una  larga vida.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Daniel Samper Pizano, «Padre, papá, papi: ¡Cómo era de bueno ser padre!», El Tiempo, Bogotá, 10 junio 2009 &lt;http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-5406927&gt; En línea 16 agosto 2018.                 2       Ibíd.                 3       Éx 20:12; Dt 5:16; Pr 1:8; 13:1; Mt 15:4; 19:19; Mr 7:10; 10:19; Lc 18:20; Ef 6:1-3]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul11</guid><pubDate>Fri, 11 Jul 2025 08:22:36 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66941686/2025jul11.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Día del Padre en Uruguay)   «Hasta hace cosa de un siglo... el padre era la autoridad suprema —escribe el columnista colombiano Daniel Samper Pizano  en el periódico El Tiempo—. 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Con el uso de “papá” el hijo se sintió autorizado para  protestar, cosa que nunca había ocurrido cuando el padre era el padre:   »—¡Pero, papá, me parece el colmo que no me prestes el carro...!   »A diferencia del padre, el papá era tolerante.... Los hijos empezaron a comer en la sala mirando el televisor,  mientras papá y mamá lo hacían solos en la mesa. Y a [hablar por] teléfono sin  permiso, y a sustraer billetes de la cartera de papá, y a usar sus mejores  camisas. La hija, a salir con pretendientes sin chaperón y a exigirle al papá  que no hiciera mala cara al insoportable novio....   »Papá seguía siendo la autoridad de la casa, pero bastante [menoscabada].... Era, en fin, un tipo querido... a quien acudir en  busca de consejo o plata prestada.   »Y entonces vino papi.   »... Descendiente menguado y raquítico de padre y de papá, ya ni siquiera se le consulta o se le solicita, sino que se le notifica.   »—Papi, me llevo el carro. Dame para gasolina...   »A papi lo sacan de todo. Le ordenan que se vaya al cine con mami cuando los niños tienen fiesta y que entren en silencio por la puerta  de atrás.... A papi le quitan todo: la tarjeta de crédito, la ropa, el turno  para ducharse, la rasuradora eléctrica, el computador, las llaves...   »Lo tutean, pero siempre en plan de regaño:   »...—¡Papi, no me vuelvas a llamar “chiquita” delante de Jonathan!   »Aquel respeto que inspiraba padre, con papá se transformó en confiancita y se ha vuelto franco abuso con papi....   »No sé qué seguirá de papi hacia abajo. Supongo que la esclavitud o el destierro. Yo estoy aterrado porque,  después de haber sido nieto de padre, hijo de papá y papi de hijos, mis nietas  han empezado a llamarme “bebé”.»1   Con razón que Samper Pizano suene esta alarma, aunque atenuada, eso sí, con su  característico tono jocoso, y aunque se sobreentienda que estas formas de  dirigirse al padre y la decadencia del respeto que le muestran sus hijos no se  aplican a todos los países ni mucho menos a todas las familias. Es que, antes de 1940  —comenta el periodista colombiano— los hijos obedecían el mandamiento de honrar  a los padres como si fuera reglamento de la Federación de Fútbol.2  Lo cierto es que a todos nos conviene tomar a pecho ese mandamiento, respetando  y valorando a los maltratados papás y papis que hay en nuestras familias. De  hacerlo así, redundará no sólo en beneficio de ellos sino también en beneficio  nuestro, ya que es el único mandamiento en las Sagradas Escrituras que nos  promete a quienes lo obedecemos que nos irá bien y que disfrutaremos de una  larga vida.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Daniel Samper Pizano, «Padre, papá, papi: ¡Cómo era de bueno ser padre!», El Tiempo, Bogotá, 10 junio 2009 &lt;http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-5406927&gt; En línea 16 agosto 2018.                 2       Ibíd.                 3       Éx 20:12; Dt 5:16; Pr 1:8; 13:1; Mt 15:4; 19:19; Mr 7:10; 10:19; Lc 18:20; Ef 6:1-3]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Si quiere que su conciencia deje de remorderle»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/si-quiere-que-su-conciencia-deje-de-remorderle--66923223</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace aproximadamente tres años, conocí a una mujer de la cual... me enamoré aun  estando casado.... De por medio hay dos hijos míos con mi esposa, y la mujer,  por su parte, tiene tres hijos.... Pasaron los años, y mantuvimos la relación a  escondidas.   »Yo intenté alejarme. Le recé todas las noches a Dios para que me ayudara y sacara de mi corazón ese amor que  siento por ella. Pienso que mi fe se perdió porque no sucedió lo que con tanta  fe le pedía.   »Ella está actualmente enamorada de mí. Me pidió que no la alejara... y me está consumiendo [la culpa profunda que  siento]...»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Afortunadamente para usted, su conciencia parece estar en magníficas condiciones. Le está tratando de advertir del peligro que le espera  si continúa por el mismo rumbo.   »Usted dice que ha perdido la fe porque Dios no ha hecho lo que le pide a Él cada  noche en oración. No obstante, admite que un profundo sentimiento de culpa lo  está consumiendo. Eso se debe a que usted sabe que lo que está haciendo no es  lo correcto. Obviamente Dios le está hablando y dándole a conocer lo que debe hacer.  Él está contestando sus oraciones por medio de su conciencia.   »Sin embargo, le está pidiendo a Dios que le quite el amor que usted siente por la otra mujer. Para hacerlo,  Dios tendría que quitarle el libre albedrío y obligarlo a que reemplace uno de  esos sentimientos por otro. Eso es imposible porque Dios nunca nos obliga a  hacer nada. No nos programó como robots para hacer lo que Él quiere. Al  contrario, nos dio la libertad de elegir por nosotros mismos lo que vamos a  hacer.   »Algunas de las decisiones que Dios nos dio el poder de tomar por nuestra cuenta nos  conducen por un rumbo errado, pero Él permanece a nuestro lado, hablándonos por  medio de nuestra conciencia, advirtiéndonos y aconsejándonos que volvamos a  tomar el rumbo correcto.   »Al parecer, usted cree que el amor que siente por la otra mujer lo convierte en  una víctima, incapaz de actuar por sí mismo, y que cree que Dios debe quitarle  ese amor para que deje de ser víctima. Pero lo cierto es que ninguno de  nosotros somos víctimas de nuestros sentimientos.   »No se justifica que robemos pan porque sentimos que tenemos hambre, ni que  atravesemos una pared con el puño porque nos sentimos enojados, ni que  descarguemos nuestra frustración en todos los que nos rodean porque nos  sentimos irritados.   »Si usted quiere que su conciencia deje de remorderle, ponga manos a la obra. Sin  importar cómo se siente, dígale a esa mujer que le está poniendo fin a la  relación con ella y que usted va a serle fiel a su esposa. De ahora en  adelante, invierta todo el tiempo y energía que ha estado gastando en la otra  mujer para cultivar una mejor relación con su esposa y sus hijos.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 851. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul10</guid><pubDate>Thu, 10 Jul 2025 07:22:01 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66923223/2025jul10.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace aproximadamente tres años, conocí a una mujer de la cual... me...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace aproximadamente tres años, conocí a una mujer de la cual... me enamoré aun  estando casado.... De por medio hay dos hijos míos con mi esposa, y la mujer,  por su parte, tiene tres hijos.... Pasaron los años, y mantuvimos la relación a  escondidas.   »Yo intenté alejarme. Le recé todas las noches a Dios para que me ayudara y sacara de mi corazón ese amor que  siento por ella. Pienso que mi fe se perdió porque no sucedió lo que con tanta  fe le pedía.   »Ella está actualmente enamorada de mí. Me pidió que no la alejara... y me está consumiendo [la culpa profunda que  siento]...»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Afortunadamente para usted, su conciencia parece estar en magníficas condiciones. Le está tratando de advertir del peligro que le espera  si continúa por el mismo rumbo.   »Usted dice que ha perdido la fe porque Dios no ha hecho lo que le pide a Él cada  noche en oración. No obstante, admite que un profundo sentimiento de culpa lo  está consumiendo. Eso se debe a que usted sabe que lo que está haciendo no es  lo correcto. Obviamente Dios le está hablando y dándole a conocer lo que debe hacer.  Él está contestando sus oraciones por medio de su conciencia.   »Sin embargo, le está pidiendo a Dios que le quite el amor que usted siente por la otra mujer. Para hacerlo,  Dios tendría que quitarle el libre albedrío y obligarlo a que reemplace uno de  esos sentimientos por otro. Eso es imposible porque Dios nunca nos obliga a  hacer nada. No nos programó como robots para hacer lo que Él quiere. Al  contrario, nos dio la libertad de elegir por nosotros mismos lo que vamos a  hacer.   »Algunas de las decisiones que Dios nos dio el poder de tomar por nuestra cuenta nos  conducen por un rumbo errado, pero Él permanece a nuestro lado, hablándonos por  medio de nuestra conciencia, advirtiéndonos y aconsejándonos que volvamos a  tomar el rumbo correcto.   »Al parecer, usted cree que el amor que siente por la otra mujer lo convierte en  una víctima, incapaz de actuar por sí mismo, y que cree que Dios debe quitarle  ese amor para que deje de ser víctima. Pero lo cierto es que ninguno de  nosotros somos víctimas de nuestros sentimientos.   »No se justifica que robemos pan porque sentimos que tenemos hambre, ni que  atravesemos una pared con el puño porque nos sentimos enojados, ni que  descarguemos nuestra frustración en todos los que nos rodean porque nos  sentimos irritados.   »Si usted quiere que su conciencia deje de remorderle, ponga manos a la obra. 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Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Fuego del infierno mismo</title><link>https://www.spreaker.com/episode/fuego-del-infierno-mismo--66910309</link><description><![CDATA[En  la ciudad de Lieja, en Bélgica, un policía detuvo a un niño que andaba solo por las calles, cabizbajo y sin rumbo. El agente dedujo que se trataba de un  pequeño delincuente.   —¿Qué haces aquí? —le preguntó.   —Nada —contestó el niño con desgano.   —¿Dónde vives?   —En el infierno.   Ante esa respuesta, el policía se sorprendió, pero continuó el interrogatorio.   —¿Quién es tu padre?   —El diablo —contestó el niño.   —¡Vamos! ¿Qué estás diciendo, muchacho? ¿Y tu madre?   —Ella es un demonio.   El policía, creyendo aún más que el muchacho era un vago, le dijo que lo llevara a  su casa. Así que el niño lo condujo por calles y avenidas que pasaban por  sectores oscuros y sucios hasta que llegaron a una casa de mal aspecto. Desde  afuera se podía oír que peleaban un hombre y una mujer.   —¡Eres el diablo en persona! —gritaba la mujer.   —¡Y tú —respondió el hombre— eres un demonio! ¡Este no es un hogar sino un infierno!   El policía se apartó un poco con el niño.   —¿Son tus padres? —preguntó.   —Sí, lo son —contestó el niño—. Yo no tengo ni para qué llegar  a mi casa. Odio a mis padres. Odio la casa. Odio todo este barrio. ¡No quiero  estar aquí!   Desde ese día en adelante, aquel policía ya no podría desentenderse de la triste  situación en que vivía aquel muchacho porque ahora sabía por qué andaba solo  por las calles. Pero el policía belga también sabía, como debiéramos saberlo  nosotros, que escenas como esta se ven no sólo en los barrios pobres de  nuestros pueblos sino también en los sectores ricos de nuestras metrópolis.  Porque la violencia de palabra no es exclusiva de los indigentes, los  desconocidos y los marginados de la sociedad. Es también patrimonio de los  adinerados, los famosos y los poderosos de este mundo.   Esto se debe a que todos tenemos la tendencia a hacer lo malo, y una de las cosas  malas que hacemos es agredir de palabra a nuestros más allegados. Nos escudamos  en que no maltratamos físicamente a nuestros seres queridos, lo que  consideramos un daño mayor, para no tener que afrontar el mal que infligimos  verbalmente, lo que consideramos un daño menor.   El apóstol Santiago procura hacernos ver el tremendo daño que podemos causar con las palabras. Describe a la lengua  como un fuego encendido por el infierno mismo, que a su vez prende fuego a todo  el curso de la vida.1 Más vale que le demos a este mal la  importancia que tiene. A fin de que nuestro hogar disfrute de la paz que  nuestros hijos merecen, pidámosle a Dios que nos ayude a llevar a la práctica  los proverbios de Salomón que dicen: «El sabio de corazón controla su boca....  el entendido refrena su lengua.»2 De hacerlo así, todos ganamos,  pues como dice otro de sus proverbios: «El que refrena su boca y su lengua se  libra de muchas angustias.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 3:6                 2       Pr 11:12; 16:23                 3       Pr 21:23]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul09</guid><pubDate>Wed, 09 Jul 2025 08:22:51 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66910309/2025jul09.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En  la ciudad de Lieja, en Bélgica, un policía detuvo a un niño que andaba solo por las calles, cabizbajo y sin rumbo. El agente dedujo que se trataba de un  pequeño delincuente.   —¿Qué haces aquí? —le preguntó.   —Nada —contestó el niño con desgano....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En  la ciudad de Lieja, en Bélgica, un policía detuvo a un niño que andaba solo por las calles, cabizbajo y sin rumbo. El agente dedujo que se trataba de un  pequeño delincuente.   —¿Qué haces aquí? —le preguntó.   —Nada —contestó el niño con desgano.   —¿Dónde vives?   —En el infierno.   Ante esa respuesta, el policía se sorprendió, pero continuó el interrogatorio.   —¿Quién es tu padre?   —El diablo —contestó el niño.   —¡Vamos! ¿Qué estás diciendo, muchacho? ¿Y tu madre?   —Ella es un demonio.   El policía, creyendo aún más que el muchacho era un vago, le dijo que lo llevara a  su casa. Así que el niño lo condujo por calles y avenidas que pasaban por  sectores oscuros y sucios hasta que llegaron a una casa de mal aspecto. Desde  afuera se podía oír que peleaban un hombre y una mujer.   —¡Eres el diablo en persona! —gritaba la mujer.   —¡Y tú —respondió el hombre— eres un demonio! ¡Este no es un hogar sino un infierno!   El policía se apartó un poco con el niño.   —¿Son tus padres? —preguntó.   —Sí, lo son —contestó el niño—. Yo no tengo ni para qué llegar  a mi casa. Odio a mis padres. Odio la casa. Odio todo este barrio. ¡No quiero  estar aquí!   Desde ese día en adelante, aquel policía ya no podría desentenderse de la triste  situación en que vivía aquel muchacho porque ahora sabía por qué andaba solo  por las calles. Pero el policía belga también sabía, como debiéramos saberlo  nosotros, que escenas como esta se ven no sólo en los barrios pobres de  nuestros pueblos sino también en los sectores ricos de nuestras metrópolis.  Porque la violencia de palabra no es exclusiva de los indigentes, los  desconocidos y los marginados de la sociedad. Es también patrimonio de los  adinerados, los famosos y los poderosos de este mundo.   Esto se debe a que todos tenemos la tendencia a hacer lo malo, y una de las cosas  malas que hacemos es agredir de palabra a nuestros más allegados. Nos escudamos  en que no maltratamos físicamente a nuestros seres queridos, lo que  consideramos un daño mayor, para no tener que afrontar el mal que infligimos  verbalmente, lo que consideramos un daño menor.   El apóstol Santiago procura hacernos ver el tremendo daño que podemos causar con las palabras. Describe a la lengua  como un fuego encendido por el infierno mismo, que a su vez prende fuego a todo  el curso de la vida.1 Más vale que le demos a este mal la  importancia que tiene. A fin de que nuestro hogar disfrute de la paz que  nuestros hijos merecen, pidámosle a Dios que nos ayude a llevar a la práctica  los proverbios de Salomón que dicen: «El sabio de corazón controla su boca....  el entendido refrena su lengua.»2 De hacerlo así, todos ganamos,  pues como dice otro de sus proverbios: «El que refrena su boca y su lengua se  libra de muchas angustias.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 3:6                 2       Pr 11:12; 16:23                 3       Pr 21:23]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¿Cómo se puede honrar a un hombre perverso?»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/como-se-puede-honrar-a-un-hombre-perverso--66894518</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo un progenitor perverso que pretendía conmigo lo que se pretende con una mujer. Dios me salvó de sus garras, por lo que comencé a tener  una relación espiritual con mi verdadero Padre que está en el cielo. Aun así,  he querido guardar los mandamientos de honrar a los padres, pero en mi caso lo  veo imposible. ¿Cómo se puede honrar a un hombre perverso cuando Dios aborrece  la perversidad?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   »Estimada amiga:   »Sentimos mucho que su padre biológico le haya causado ese trauma indescriptible. Para  portarse de un modo tan perverso, los deseos patológicos y malvados que lo  impulsaron fueron indudablemente más fuertes que el amor paternal por usted. Él permitió que esos deseos perversos lo impulsaran a actuar como  pedófilo en lugar de actuar como padre. Y aunque no la abandonó físicamente, sí la  abandonó emocionalmente. Él la engañó y la despojó de la inocencia.   »En la mayoría de los casos, los pedófilos tienen más de una sola víctima. Por eso es  sumamente importante que usted y su familia protejan a cualquier niña o niño  con quien su padre pudiera tener contacto. A los nietos no se les debe dejar  nunca solos en casa con él, ni siquiera si está presente la abuela. No se puede  confiar en él, aun si dice que está arrepentido por lo que pretendió hacerle a  usted.   »Si descubre usted que hubo otras hermanas u otros hermanos, primas o primos suyos  que fueron víctimas de abuso, entonces su padre cometió más de un delito y debe  ser denunciado a las autoridades. Todos los países tienen sus propias leyes en  cuanto a los detalles de las situaciones, pero la pedofilia es un acto ilegal  en casi todo el mundo. Y quienes tratan de proteger a un pedófilo al mentir y  encubrir lo que hizo son personas mal informadas, equivocadas y posiblemente  culpables de negligencia penal.   »Sin embargo, usted tiene razón acerca del diseño original de Dios para la familia.  Los hijos deben honrar y respetar a los padres, aun después de que esos hijos  han crecido, y aun si los padres no merecen la honra. Pero eso no quiere decir  que los hijos adultos tengan la obligación de obedecer a sus padres, ni que  deban ayudarles a cometer actos ilegales, inmorales o perjudiciales. Está bien que los hijos  adultos no estén de acuerdo con sus padres, con tal de que eviten ser  irrespetuosos con sus palabras y sus actitudes.   »En el caso suyo, honrar a su padre pudiera significar tratarlo tan amablemente como a una persona  desconocida. [De modo que] cuando tenga que hablar con él, hágalo con un tono  normal y no con sarcasmo o irrespeto.»   Para leer el resto del consejo que dio Linda, mi esposa, pulse la pestaña en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego busque el Caso 850. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul08</guid><pubDate>Tue, 08 Jul 2025 08:22:08 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66894518/2025jul08.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo un progenitor perverso que pretendía conmigo lo que se pretende...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo un progenitor perverso que pretendía conmigo lo que se pretende con una mujer. Dios me salvó de sus garras, por lo que comencé a tener  una relación espiritual con mi verdadero Padre que está en el cielo. Aun así,  he querido guardar los mandamientos de honrar a los padres, pero en mi caso lo  veo imposible. ¿Cómo se puede honrar a un hombre perverso cuando Dios aborrece  la perversidad?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   »Estimada amiga:   »Sentimos mucho que su padre biológico le haya causado ese trauma indescriptible. Para  portarse de un modo tan perverso, los deseos patológicos y malvados que lo  impulsaron fueron indudablemente más fuertes que el amor paternal por usted. Él permitió que esos deseos perversos lo impulsaran a actuar como  pedófilo en lugar de actuar como padre. Y aunque no la abandonó físicamente, sí la  abandonó emocionalmente. Él la engañó y la despojó de la inocencia.   »En la mayoría de los casos, los pedófilos tienen más de una sola víctima. Por eso es  sumamente importante que usted y su familia protejan a cualquier niña o niño  con quien su padre pudiera tener contacto. A los nietos no se les debe dejar  nunca solos en casa con él, ni siquiera si está presente la abuela. No se puede  confiar en él, aun si dice que está arrepentido por lo que pretendió hacerle a  usted.   »Si descubre usted que hubo otras hermanas u otros hermanos, primas o primos suyos  que fueron víctimas de abuso, entonces su padre cometió más de un delito y debe  ser denunciado a las autoridades. Todos los países tienen sus propias leyes en  cuanto a los detalles de las situaciones, pero la pedofilia es un acto ilegal  en casi todo el mundo. Y quienes tratan de proteger a un pedófilo al mentir y  encubrir lo que hizo son personas mal informadas, equivocadas y posiblemente  culpables de negligencia penal.   »Sin embargo, usted tiene razón acerca del diseño original de Dios para la familia.  Los hijos deben honrar y respetar a los padres, aun después de que esos hijos  han crecido, y aun si los padres no merecen la honra. Pero eso no quiere decir  que los hijos adultos tengan la obligación de obedecer a sus padres, ni que  deban ayudarles a cometer actos ilegales, inmorales o perjudiciales. Está bien que los hijos  adultos no estén de acuerdo con sus padres, con tal de que eviten ser  irrespetuosos con sus palabras y sus actitudes.   »En el caso suyo, honrar a su padre pudiera significar tratarlo tan amablemente como a una persona  desconocida. [De modo que] cuando tenga que hablar con él, hágalo con un tono  normal y no con sarcasmo o irrespeto.»   Para leer el resto del consejo que dio Linda, mi esposa, pulse la pestaña en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego busque el Caso 850. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Padre nuestro que estás en el cielo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/padre-nuestro-que-estas-en-el-cielo--66881236</link><description><![CDATA[El hombre se puso a recitar el padrenuestro: la oración modelo, la oración magistral, la  oración cristiana por excelencia. «Padre nuestro que estás en el cielo,  santificado sea tu nombre...» Y las palabras que nos enseñó Jesucristo fluyeron  como fluyen las notas del órgano por sus tubos vibrantes.   Vez tras vez, a lo largo de setenta y dos interminables horas, David Nymann, montañero  de Alaska, recitó esa oración reconfortante mientras vientos helados, de ciento  treinta kilómetros por hora, azotaban el monte Johnson. Su amigo, James  Sweeney, yacía a su lado, con ambas piernas quebradas, sin poder moverse.   La muerte los acechaba a ambos, por frío y por hambre. Al fin un helicóptero los avistó y  los rescató. La oración había sido, para ambos hombres, calor, agua y alimento  durante tres días.   Aun los hombres más rudos, cuando se ven en apuros, abren los labios para elevar una  oración. Nymann y Sweeney, deportistas que querían escalar el monte Johnson de  Alaska, sufrieron una caída. Sweeney se quebró ambas piernas; Nymann quedó muy  golpeado. Ambos vieron acercarse la muerte. Pero la recitación constante del  padrenuestro los mantuvo en vela, y la fuerza poderosa de la esperanza los  ayudó a soportar la prueba.   La oración es la única fuerza capaz de unir al hombre, en la tierra, con Dios, en el  cielo. Cuando Jesús enseñó a orar a sus discípulos, les dijo: «Ustedes deben  orar así: “Padre nuestro que estás en el cielo...”» (Mateo 6:9). Jesús enseñó  que Dios es el Padre de toda la humanidad. Cuando sentimos que Dios es nuestro  Padre, y cuando abrimos los labios en oración sincera, Dios el Padre acude en  nuestra ayuda. Dios quiere ser el Padre de todos.   ¿Por qué será, entonces, que tantas oraciones no son contestadas? Quizá sea porque no nos hemos relacionado  previamente con Dios. Queremos su ayuda de un momento al otro sin haber  establecido una amistad con Él. Dios quiere ayudarnos, pero para alcanzar su  ayuda debemos estar en continuo contacto con Él.   Establezcamos, pues, esa comunicación con nuestro Creador y Salvador. La primera oración que  Él oye es: «¡Ten compasión de mí, que soy pecador!» (Lucas 18:13). Ese  reconocimiento, más la súplica de perdón por nuestros pecados, establece el  contacto.   Démosle nuestra vida a Cristo, el divino Salvador. Él quiere ser nuestro Señor.  Sometámonos a su señorío, y Él, con seguridad, escuchará nuestra oración. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul07</guid><pubDate>Mon, 07 Jul 2025 08:22:21 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66881236/2025jul07.mp3" length="3888723" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El hombre se puso a recitar el padrenuestro: la oración modelo, la oración magistral, la  oración cristiana por excelencia. «Padre nuestro que estás en el cielo,  santificado sea tu nombre...» Y las palabras que nos enseñó Jesucristo fluyeron  como...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[El hombre se puso a recitar el padrenuestro: la oración modelo, la oración magistral, la  oración cristiana por excelencia. «Padre nuestro que estás en el cielo,  santificado sea tu nombre...» Y las palabras que nos enseñó Jesucristo fluyeron  como fluyen las notas del órgano por sus tubos vibrantes.   Vez tras vez, a lo largo de setenta y dos interminables horas, David Nymann, montañero  de Alaska, recitó esa oración reconfortante mientras vientos helados, de ciento  treinta kilómetros por hora, azotaban el monte Johnson. Su amigo, James  Sweeney, yacía a su lado, con ambas piernas quebradas, sin poder moverse.   La muerte los acechaba a ambos, por frío y por hambre. Al fin un helicóptero los avistó y  los rescató. La oración había sido, para ambos hombres, calor, agua y alimento  durante tres días.   Aun los hombres más rudos, cuando se ven en apuros, abren los labios para elevar una  oración. Nymann y Sweeney, deportistas que querían escalar el monte Johnson de  Alaska, sufrieron una caída. Sweeney se quebró ambas piernas; Nymann quedó muy  golpeado. Ambos vieron acercarse la muerte. Pero la recitación constante del  padrenuestro los mantuvo en vela, y la fuerza poderosa de la esperanza los  ayudó a soportar la prueba.   La oración es la única fuerza capaz de unir al hombre, en la tierra, con Dios, en el  cielo. Cuando Jesús enseñó a orar a sus discípulos, les dijo: «Ustedes deben  orar así: “Padre nuestro que estás en el cielo...”» (Mateo 6:9). Jesús enseñó  que Dios es el Padre de toda la humanidad. Cuando sentimos que Dios es nuestro  Padre, y cuando abrimos los labios en oración sincera, Dios el Padre acude en  nuestra ayuda. Dios quiere ser el Padre de todos.   ¿Por qué será, entonces, que tantas oraciones no son contestadas? Quizá sea porque no nos hemos relacionado  previamente con Dios. Queremos su ayuda de un momento al otro sin haber  establecido una amistad con Él. Dios quiere ayudarnos, pero para alcanzar su  ayuda debemos estar en continuo contacto con Él.   Establezcamos, pues, esa comunicación con nuestro Creador y Salvador. La primera oración que  Él oye es: «¡Ten compasión de mí, que soy pecador!» (Lucas 18:13). Ese  reconocimiento, más la súplica de perdón por nuestros pecados, establece el  contacto.   Démosle nuestra vida a Cristo, el divino Salvador. Él quiere ser nuestro Señor.  Sometámonos a su señorío, y Él, con seguridad, escuchará nuestra oración. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Para darle todo lo que un niño necesita»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/para-darle-todo-lo-que-un-nino-necesita--66866684</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «[Tengo treinta y ocho años, y acabo de terminar una relación sentimental de casi un año sin tener un hijo.] Yo quería  tener al menos un hijo que fuera mi felicidad, y trabajar por él para darle  todo lo que un niño necesita....   »Gracias a Dios, tengo un trabajo que me permite vivir cómodamente. Pero no pierdo la esperanza de encontrar una mujer que me permita brindarle  todo mi amor y afecto y, de la misma manera, ser correspondido. Necesito un  consejo porque... me siento muy solo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Usted no dice por qué terminó la relación. Esperamos que haya aprendido algo que le ayude a mejorar sus  noviazgos en el futuro.   »¿Cómo era la comunicación entre usted y su exnovia? ¿Podía usted expresarle a ella sus sentimientos? ¿Contaba  ella con un ambiente de comprensión para poder expresarle a usted sus propios  sentimientos? Cuando había desacuerdos, ¿los resolvían sin decirse cosas  desagradables? ¿Se tenían confianza mutua...?   »Usted bien pudiera ser una persona con entereza de carácter e integridad, y su exnovia pudo haber sido  precisamente la clase de mujer que usted busca. Pero si no pudieron resolver  desacuerdos sin recurrir a insultos y comentarios hirientes, entonces tal vez  esté en peligro de repetir esa conducta en un noviazgo futuro. Le recomendamos  que acuda a un consejero profesional a fin de explorar maneras de mejorar sus  habilidades en la comunicación. Eso lo ayudará a prepararse para otro noviazgo.   »En cuanto a tener un hijo, le recomendamos que considere el ser un padre adoptivo. Es posible que  usted sea el padre preciso que algún niño o algunos hermanitos están esperando  tener. Nosotros adoptamos a una niña y a su hermano cuando tenían once y doce  años respectivamente. No fue fácil para nosotros ni para ellos, pero en  definitiva han proporcionado a nuestra familia el gozo que usted busca....   »Las Sagradas Escrituras dejan en claro que Dios se interesa mucho en los huérfanos de padre en este  mundo. Él nos está llamando a cada uno a que pongamos de nuestra parte a favor  de esos niños. No es nada extraño que muchas personas hagan donativos para ayudar  a los niños necesitados durante la temporada de Navidad. Eso es muy bueno, pero  éstos necesitan nuestra ayuda durante todo el año.   »Hay muchas organizaciones benéficas que ayudan a tales niños a lo largo de cada año. Usted pudiera ofrecer sus servicios como  voluntario en una de ellas. O pudiera ofrecer pasar tiempo periódicamente con  los hijos de madres solteras de entre sus familiares, amigos y vecinos. Ya sea  que ayude a niños a aprender a leer o a jugar fútbol, el amor y el interés que  usted les muestre puede marcar una gran diferencia. No disfrutará del gozo que  pudiera sentir a cambio sino hasta que se comprometa a ayudar a un niño  necesitado.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio www.conciencia.net y  se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 730. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul05</guid><pubDate>Sat, 05 Jul 2025 08:23:56 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66866684/2025jul05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «[Tengo treinta y ocho años, y acabo de terminar una relación...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «[Tengo treinta y ocho años, y acabo de terminar una relación sentimental de casi un año sin tener un hijo.] Yo quería  tener al menos un hijo que fuera mi felicidad, y trabajar por él para darle  todo lo que un niño necesita....   »Gracias a Dios, tengo un trabajo que me permite vivir cómodamente. Pero no pierdo la esperanza de encontrar una mujer que me permita brindarle  todo mi amor y afecto y, de la misma manera, ser correspondido. Necesito un  consejo porque... me siento muy solo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Usted no dice por qué terminó la relación. Esperamos que haya aprendido algo que le ayude a mejorar sus  noviazgos en el futuro.   »¿Cómo era la comunicación entre usted y su exnovia? ¿Podía usted expresarle a ella sus sentimientos? ¿Contaba  ella con un ambiente de comprensión para poder expresarle a usted sus propios  sentimientos? Cuando había desacuerdos, ¿los resolvían sin decirse cosas  desagradables? ¿Se tenían confianza mutua...?   »Usted bien pudiera ser una persona con entereza de carácter e integridad, y su exnovia pudo haber sido  precisamente la clase de mujer que usted busca. Pero si no pudieron resolver  desacuerdos sin recurrir a insultos y comentarios hirientes, entonces tal vez  esté en peligro de repetir esa conducta en un noviazgo futuro. Le recomendamos  que acuda a un consejero profesional a fin de explorar maneras de mejorar sus  habilidades en la comunicación. Eso lo ayudará a prepararse para otro noviazgo.   »En cuanto a tener un hijo, le recomendamos que considere el ser un padre adoptivo. Es posible que  usted sea el padre preciso que algún niño o algunos hermanitos están esperando  tener. Nosotros adoptamos a una niña y a su hermano cuando tenían once y doce  años respectivamente. No fue fácil para nosotros ni para ellos, pero en  definitiva han proporcionado a nuestra familia el gozo que usted busca....   »Las Sagradas Escrituras dejan en claro que Dios se interesa mucho en los huérfanos de padre en este  mundo. Él nos está llamando a cada uno a que pongamos de nuestra parte a favor  de esos niños. No es nada extraño que muchas personas hagan donativos para ayudar  a los niños necesitados durante la temporada de Navidad. Eso es muy bueno, pero  éstos necesitan nuestra ayuda durante todo el año.   »Hay muchas organizaciones benéficas que ayudan a tales niños a lo largo de cada año. Usted pudiera ofrecer sus servicios como  voluntario en una de ellas. O pudiera ofrecer pasar tiempo periódicamente con  los hijos de madres solteras de entre sus familiares, amigos y vecinos. Ya sea  que ayude a niños a aprender a leer o a jugar fútbol, el amor y el interés que  usted les muestre puede marcar una gran diferencia. No disfrutará del gozo que  pudiera sentir a cambio sino hasta que se comprometa a ayudar a un niño  necesitado.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio www.conciencia.net y  se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 730. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La hazaña realizada por un cubano atado de pies y manos</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-hazana-realizada-por-un-cubano-atado-de-pies-y-manos--66857690</link><description><![CDATA[(Día Mundial de los Deportes Acuáticos)     Nació en Cuba en 1915, y tuvo una extraordinaria carrera en la natación internacional.  Sin embargo, antes de su muerte en 1969, también en su tierra natal, Juan José  Cortiñas sabía que en 1949 había fracasado dos veces al tratar de atravesar el  Canal de la Mancha entre Francia e Inglaterra, y que el primero de julio de 1950  había fracasado en el intento de atravesar  el Estrecho de la Florida desde Bahía Honda, en Pinar del Río, Cuba, hasta Cayo  Hueso en los Estados Unidos para celebrar el Centenario de la Bandera Cubana.  Pero gracias a Dios, también estaba consciente de sus grandes logros, pues su  carrera fue tan sobresaliente que en 1967 fue incluido como el número 60 en la  lista de los Nadadores de Honor del Salón de la Fama de Natación de Maratón  Internacional, siendo hasta entonces el único cubano en recibir tal honor.   En septiembre de 1949, sin traje de neopreno, Cortiñas completó una travesía  de 14 kilómetros y medio en 10 horas y 45 minutos desde el Estrecho de  Gibraltar en España hasta la Punta Almanza en la costa de Marruecos; y en  octubre de 1953 fue el primero en nadar desde la costa de Los Ángeles,  California, hasta la isla de Santa Catalina, ya que los catorce que lo habían  logrado hasta esa fecha habían hecho la travesía en sentido contrario, desde la  isla hasta el continente, incluso él mismo.   Tal vez su hazaña más sensacional la realizó Cortiñas el 22 de agosto de 1955, en  que nadó desde la isla de Alcatraz hasta la costa de San Francisco, California,  en una hora y 14 minutos... ¡con las manos esposadas y los pies atados! Es que  antes de saltar del bote junto a la isla de Alcatraz y comenzar a nadar hasta  la costa californiana, los dos hombres que lo acompañaban en el bote le  colocaron esposas en las muñecas y le amarraron las piernas por los tobillos.  Una gran multitud y la prensa lo estaban esperando en el Muelle del Pescador en  San Francisco, y cuando salió del agua, todos lo recibieron entre aplausos y  vítores.1   Si bien consideramos una hazaña el nadar atado de pies y manos, y sobre todo el  lograrla durante una larga travesía, debiéramos juzgar como una insensatez, y  no como una proeza de la cual jactarnos, el vivir atado por las cadenas del  pecado, y más aún durante toda la vida. A eso se refería Jesucristo cuando dijo  que todo  el que persista en el pecado es esclavo del pecado. Pero para los que  recapacitamos y reconocemos que esa manera de vivir sólo nos acarrea problemas  y conflictos con todo el mundo y con Dios, Cristo afirmó que si Él, siendo el  Hijo de Dios, nos perdona nuestros pecados, entonces seremos verdaderamente  libres.2   Gracias a Dios, para obtener ese perdón y esa libertad sólo hace falta que se lo  pidamos, y así algún día los ángeles del cielo podrán aplaudir y vitorearnos al  vernos llegar a la meta final.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Demetrio J. Pérez, «Juan José Cortiñas, un nadador cubano en aguas abiertas», Periódico Libre Online, Miami, Florida, 30 julio 2024 &lt;https://libreonline.com/juan-jose-cortinas-un-nadador-cubano-en-aguas-abiertas/#&gt; En línea 9 enero 2025; «Más curiosidades desconocidas: Juan José Cortiñas, el atleta cubano que nadó desde Alcatraz hasta San Francisco en una hora y 14 minutos – con las manos esposadas y los pies atados... en el año 1955», Nostalgia Cuba, 13 abril 2021 &lt;https://www.nostalgiacuba.com/mas-curiosidades-desconocidasjuan-jose-cortinas-el-atleta-cubano-que-nado&gt; En línea 9 enero 2025.                 2       Jn 8:34-36                 3       Lc 15:10]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul04</guid><pubDate>Fri, 04 Jul 2025 08:23:46 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66857690/2025jul04.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Mundial de los Deportes Acuáticos)     Nació en Cuba en 1915, y tuvo una extraordinaria carrera en la natación internacional.  Sin embargo, antes de su muerte en 1969, también en su tierra natal, Juan José  Cortiñas sabía que en 1949 había...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Mundial de los Deportes Acuáticos)     Nació en Cuba en 1915, y tuvo una extraordinaria carrera en la natación internacional.  Sin embargo, antes de su muerte en 1969, también en su tierra natal, Juan José  Cortiñas sabía que en 1949 había fracasado dos veces al tratar de atravesar el  Canal de la Mancha entre Francia e Inglaterra, y que el primero de julio de 1950  había fracasado en el intento de atravesar  el Estrecho de la Florida desde Bahía Honda, en Pinar del Río, Cuba, hasta Cayo  Hueso en los Estados Unidos para celebrar el Centenario de la Bandera Cubana.  Pero gracias a Dios, también estaba consciente de sus grandes logros, pues su  carrera fue tan sobresaliente que en 1967 fue incluido como el número 60 en la  lista de los Nadadores de Honor del Salón de la Fama de Natación de Maratón  Internacional, siendo hasta entonces el único cubano en recibir tal honor.   En septiembre de 1949, sin traje de neopreno, Cortiñas completó una travesía  de 14 kilómetros y medio en 10 horas y 45 minutos desde el Estrecho de  Gibraltar en España hasta la Punta Almanza en la costa de Marruecos; y en  octubre de 1953 fue el primero en nadar desde la costa de Los Ángeles,  California, hasta la isla de Santa Catalina, ya que los catorce que lo habían  logrado hasta esa fecha habían hecho la travesía en sentido contrario, desde la  isla hasta el continente, incluso él mismo.   Tal vez su hazaña más sensacional la realizó Cortiñas el 22 de agosto de 1955, en  que nadó desde la isla de Alcatraz hasta la costa de San Francisco, California,  en una hora y 14 minutos... ¡con las manos esposadas y los pies atados! Es que  antes de saltar del bote junto a la isla de Alcatraz y comenzar a nadar hasta  la costa californiana, los dos hombres que lo acompañaban en el bote le  colocaron esposas en las muñecas y le amarraron las piernas por los tobillos.  Una gran multitud y la prensa lo estaban esperando en el Muelle del Pescador en  San Francisco, y cuando salió del agua, todos lo recibieron entre aplausos y  vítores.1   Si bien consideramos una hazaña el nadar atado de pies y manos, y sobre todo el  lograrla durante una larga travesía, debiéramos juzgar como una insensatez, y  no como una proeza de la cual jactarnos, el vivir atado por las cadenas del  pecado, y más aún durante toda la vida. A eso se refería Jesucristo cuando dijo  que todo  el que persista en el pecado es esclavo del pecado. Pero para los que  recapacitamos y reconocemos que esa manera de vivir sólo nos acarrea problemas  y conflictos con todo el mundo y con Dios, Cristo afirmó que si Él, siendo el  Hijo de Dios, nos perdona nuestros pecados, entonces seremos verdaderamente  libres.2   Gracias a Dios, para obtener ese perdón y esa libertad sólo hace falta que se lo  pidamos, y así algún día los ángeles del cielo podrán aplaudir y vitorearnos al  vernos llegar a la meta final.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Demetrio J. Pérez, «Juan José Cortiñas, un nadador cubano en aguas abiertas», Periódico Libre Online, Miami, Florida, 30 julio 2024 &lt;https://libreonline.com/juan-jose-cortinas-un-nadador-cubano-en-aguas-abiertas/#&gt; En línea 9 enero 2025; «Más curiosidades desconocidas: Juan José Cortiñas, el atleta cubano que nadó desde Alcatraz hasta San Francisco en una hora y 14 minutos – con las manos esposadas y los pies atados... en el año 1955», Nostalgia Cuba, 13 abril 2021 &lt;https://www.nostalgiacuba.com/mas-curiosidades-desconocidasjuan-jose-cortinas-el-atleta-cubano-que-nado&gt; En línea 9 enero 2025.                 2       Jn 8:34-36                 3       Lc 15:10]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Por sentir que extraño a la otra mujer»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-sentir-que-extrano-a-la-otra-mujer--66847678</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Me encuentro con mi esposa en proceso de restauración por una infidelidad que cometí con una colega de  trabajo.... A la hora de elegir entre las dos, lo hice por mi esposa, y la otra  chica[, por despecho,] le envió fotos y audios....   »Mi esposa y yo estamos casados por lo civil, somos padres de una niñita de siete años, y  tenemos planes de casarnos por la iglesia.... Sin embargo, en estos días no  puedo evitar sentirme perdido emocionalmente, muy nervioso por la decisión de  casarme por la iglesia y sentir que extraño a la otra mujer.... Me imagino que,  si la hubiera escogido a ella, estaría más tranquilo. ¿Qué es esto que siento,  y cómo hago para vivir tranquilo?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Usted dice que se siente perdido y nervioso, y quisiera más bien sentirse tranquilo. Algunos estudios científicos recientes demuestran que los  sentimientos, conocidos también como las emociones, se crean en el cerebro  cuando los pensamientos, las experiencias pasadas y la cultura se entrelazan.1  Por eso, para cambiar esos sentimientos creados tenemos que cambiar las partes  que los crean, es decir, cambiar nuestros pensamientos sobre nosotros mismos y  sobre nuestras experiencias pasadas.   »Según lo que usted dice, está pensando con frecuencia en la otra mujer y la relación que  tiene con ella. Usted se imagina que estaría más tranquilo si la hubiera  escogido a ella en lugar de su esposa y su hija.   »Hasta que no deje de cuestionar esa decisión y de tener fantasías sobre esa otra  mujer y la felicidad que ella le dio, no tendrá paz alguna. Mientras que no  deje de convencerse de que está perdido sin ella, tendrá cada vez más dudas  acerca de su matrimonio, y esas dudas impedirán que llegue a hallar la paz.   »El matrimonio es un compromiso mutuo. Cuando usted y su esposa se casaron por lo  civil, usted se estaba comprometiendo con ella. Aunque no se encontraban en una  iglesia, el compromiso lo hicieron en la presencia de Dios, y ante Él usted  tiene la responsabilidad de cumplir esas promesas. Su Hijo Jesucristo enseñó  que nadie debe separar lo que Dios ha unido.2   »Sin embargo, al parecer usted cree que casarse por la iglesia tiene más validez que  casarse por lo civil. Lo cierto es que la ceremonia religiosa es igual que la  ceremonia civil tanto legal como moralmente. De cualquier manera, el hombre y  la mujer quedan cabalmente casados. La ceremonia en una iglesia añade una  bendición formal, pero no hace que la pareja esté más casada que lo que estaba  por lo civil. De modo que aun si usted y su esposa nunca llegaran a casarse por  la iglesia, no dejarán de ser completamente responsables delante de Dios por el  compromiso que ya hicieron.»   Para leer el resto del consejo que dio Linda, mi esposa, pulse la pestaña en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego busque el Caso 849. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lisa Feldman Barrett, How Emotions are Made: The Secret Life of the Brain [Cómo se crean las emociones: La vida secreta del cerebro] (New York: Houghton Mifflin Harcourt, 2017).                 2       Mt 19:6]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul03</guid><pubDate>Thu, 03 Jul 2025 08:27:39 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66847678/2025jul03.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Me encuentro con mi esposa en proceso de restauración por una...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Me encuentro con mi esposa en proceso de restauración por una infidelidad que cometí con una colega de  trabajo.... A la hora de elegir entre las dos, lo hice por mi esposa, y la otra  chica[, por despecho,] le envió fotos y audios....   »Mi esposa y yo estamos casados por lo civil, somos padres de una niñita de siete años, y  tenemos planes de casarnos por la iglesia.... Sin embargo, en estos días no  puedo evitar sentirme perdido emocionalmente, muy nervioso por la decisión de  casarme por la iglesia y sentir que extraño a la otra mujer.... Me imagino que,  si la hubiera escogido a ella, estaría más tranquilo. ¿Qué es esto que siento,  y cómo hago para vivir tranquilo?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Usted dice que se siente perdido y nervioso, y quisiera más bien sentirse tranquilo. Algunos estudios científicos recientes demuestran que los  sentimientos, conocidos también como las emociones, se crean en el cerebro  cuando los pensamientos, las experiencias pasadas y la cultura se entrelazan.1  Por eso, para cambiar esos sentimientos creados tenemos que cambiar las partes  que los crean, es decir, cambiar nuestros pensamientos sobre nosotros mismos y  sobre nuestras experiencias pasadas.   »Según lo que usted dice, está pensando con frecuencia en la otra mujer y la relación que  tiene con ella. Usted se imagina que estaría más tranquilo si la hubiera  escogido a ella en lugar de su esposa y su hija.   »Hasta que no deje de cuestionar esa decisión y de tener fantasías sobre esa otra  mujer y la felicidad que ella le dio, no tendrá paz alguna. Mientras que no  deje de convencerse de que está perdido sin ella, tendrá cada vez más dudas  acerca de su matrimonio, y esas dudas impedirán que llegue a hallar la paz.   »El matrimonio es un compromiso mutuo. Cuando usted y su esposa se casaron por lo  civil, usted se estaba comprometiendo con ella. Aunque no se encontraban en una  iglesia, el compromiso lo hicieron en la presencia de Dios, y ante Él usted  tiene la responsabilidad de cumplir esas promesas. Su Hijo Jesucristo enseñó  que nadie debe separar lo que Dios ha unido.2   »Sin embargo, al parecer usted cree que casarse por la iglesia tiene más validez que  casarse por lo civil. Lo cierto es que la ceremonia religiosa es igual que la  ceremonia civil tanto legal como moralmente. De cualquier manera, el hombre y  la mujer quedan cabalmente casados. La ceremonia en una iglesia añade una  bendición formal, pero no hace que la pareja esté más casada que lo que estaba  por lo civil. De modo que aun si usted y su esposa nunca llegaran a casarse por  la iglesia, no dejarán de ser completamente responsables delante de Dios por el  compromiso que ya hicieron.»   Para leer el resto del consejo que dio Linda, mi esposa, pulse la pestaña en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego busque el Caso 849. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lisa Feldman Barrett, How Emotions are Made: The Secret Life of the Brain [Cómo se crean las emociones: La vida secreta del cerebro] (New York: Houghton Mifflin Harcourt, 2017).                 2       Mt 19:6]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Antonio Stradivari: 1704»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/antonio-stradivari-1704--66830521</link><description><![CDATA[Era una noche de invierno del año 1820 en la ciudad de Londres. Un hombre mal vestido, evidentemente pobre, entró  temblando de frío en una tienda que compraba y vendía violines. Debajo del  brazo llevaba un bulto. El dueño de la tienda, Arthur Betts, le preguntó:   —¿En qué puedo servirle, señor?   —Me estoy muriendo de hambre —le contestó el hombre—. ¿Cuánto me ofrece por este viejo violín?   Betts tenía ya varios violines viejos, pero por ayudar al hombre hambriento pagó por el violín una guinea, que era una  antigua moneda inglesa equivalente a veintiún chelines, es decir, poco más que  una libra esterlina. El hombre tomó la moneda de oro y se perdió en las sombras  de la noche.   Arthur Betts, que era músico y fabricante de violines, tomó el arco y lo pasó sobre las cuerdas del viejo  violín. El resultado fue un tono maravilloso que despertó su curiosidad. Así  que iluminó con una vela la parte interior del violín y vio allí grabado en la  madera el célebre nombre italiano «Antonio Stradivari». Junto al nombre  aparecía la fecha «1704».   Tan pronto como comprobó que éste era el famoso violín Stradivarius que habían buscado en toda Europa durante los  últimos cien años, Betts salió corriendo por la puerta en busca del vendedor,  pero el hombre se había esfumado. Posteriormente Betts vendió el violín por  quinientas libras, y después de varios intercambios de dueños, en 1886 se  vendió por mil doscientas libras, mil veces más del valor que le dio Betts  inicialmente.   Hay muchas historias de violines perdidos que fueron comprados por irrisorias sumas  de dinero, pero esta, al parecer, es la única historia basada en documentos que  atestiguan su veracidad. Lo que tiene en común con esas otras historias menos  fidedignas es que el dueño no tenía idea del verdadero valor de lo que poseía.   Es posible que esta sea una fiel representación de la vida de muchos de los que  nos consideramos cristianos. En medio del frío y del hambre espiritual que nos  azota, tenemos a nuestra disposición algo muy valioso, lo suficiente como para  sacarnos de esa pobreza. Sin embargo, ni se nos ocurre que tenga tanto valor.  Al contrario, ese algo no representa más para nosotros que una cura temporal  para aliviar nuestras penas. Así que lo menospreciamos, como si lo estuviéramos  vendiendo por una monedita, y seguimos padeciendo de hambre y de frío. A pesar  de que nos hace falta, no nos valemos de él por no reconocer su valor.   No obstante, cada uno de nosotros puede llevar consigo ese tesoro que basta para  satisfacer todo lo que jamás pudiera necesitar. Se trata del Señor Jesucristo,  el único tesoro que es más que suficiente para sacarnos de la pobreza y la  miseria espiritual. Lo cierto es que Cristo no sólo basta para todo, sino que  lo es todo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul02</guid><pubDate>Wed, 02 Jul 2025 09:22:27 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66830521/2025jul02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Era una noche de invierno del año 1820 en la ciudad de Londres. Un hombre mal vestido, evidentemente pobre, entró  temblando de frío en una tienda que compraba y vendía violines. Debajo del  brazo llevaba un bulto. El dueño de la tienda, Arthur Betts,...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Era una noche de invierno del año 1820 en la ciudad de Londres. Un hombre mal vestido, evidentemente pobre, entró  temblando de frío en una tienda que compraba y vendía violines. Debajo del  brazo llevaba un bulto. El dueño de la tienda, Arthur Betts, le preguntó:   —¿En qué puedo servirle, señor?   —Me estoy muriendo de hambre —le contestó el hombre—. ¿Cuánto me ofrece por este viejo violín?   Betts tenía ya varios violines viejos, pero por ayudar al hombre hambriento pagó por el violín una guinea, que era una  antigua moneda inglesa equivalente a veintiún chelines, es decir, poco más que  una libra esterlina. El hombre tomó la moneda de oro y se perdió en las sombras  de la noche.   Arthur Betts, que era músico y fabricante de violines, tomó el arco y lo pasó sobre las cuerdas del viejo  violín. El resultado fue un tono maravilloso que despertó su curiosidad. Así  que iluminó con una vela la parte interior del violín y vio allí grabado en la  madera el célebre nombre italiano «Antonio Stradivari». Junto al nombre  aparecía la fecha «1704».   Tan pronto como comprobó que éste era el famoso violín Stradivarius que habían buscado en toda Europa durante los  últimos cien años, Betts salió corriendo por la puerta en busca del vendedor,  pero el hombre se había esfumado. Posteriormente Betts vendió el violín por  quinientas libras, y después de varios intercambios de dueños, en 1886 se  vendió por mil doscientas libras, mil veces más del valor que le dio Betts  inicialmente.   Hay muchas historias de violines perdidos que fueron comprados por irrisorias sumas  de dinero, pero esta, al parecer, es la única historia basada en documentos que  atestiguan su veracidad. Lo que tiene en común con esas otras historias menos  fidedignas es que el dueño no tenía idea del verdadero valor de lo que poseía.   Es posible que esta sea una fiel representación de la vida de muchos de los que  nos consideramos cristianos. En medio del frío y del hambre espiritual que nos  azota, tenemos a nuestra disposición algo muy valioso, lo suficiente como para  sacarnos de esa pobreza. Sin embargo, ni se nos ocurre que tenga tanto valor.  Al contrario, ese algo no representa más para nosotros que una cura temporal  para aliviar nuestras penas. Así que lo menospreciamos, como si lo estuviéramos  vendiendo por una monedita, y seguimos padeciendo de hambre y de frío. A pesar  de que nos hace falta, no nos valemos de él por no reconocer su valor.   No obstante, cada uno de nosotros puede llevar consigo ese tesoro que basta para  satisfacer todo lo que jamás pudiera necesitar. Se trata del Señor Jesucristo,  el único tesoro que es más que suficiente para sacarnos de la pobreza y la  miseria espiritual. Lo cierto es que Cristo no sólo basta para todo, sino que  lo es todo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Independencia absoluta y definitiva»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/independencia-absoluta-y-definitiva--66818034</link><description><![CDATA[(Aniversario de la Declaratoria de Independencia Absoluta Centroamericana)   Luego de la abdicación de Agustín de Iturbide en México, volvieron a reunirse en el  palacio de la capital de Guatemala los miembros de la Asamblea Nacional  Constituyente centroamericana, es decir, los representantes de los pueblos que  ocupaban el territorio que hoy abarcan Guatemala, El Salvador, Honduras,  Nicaragua y Costa Rica. Después de examinar el Acta de Independencia que  firmaron allí mismo el 15 de septiembre de 1821 junto con los demás documentos  afines posteriores, firmaron una nueva «Declaratoria de Independencia Absoluta  y Definitiva» el primero de julio de 1823 en la que ponían de manifiesto lo  siguiente:   «Tomando en consideración:   »Que la independencia del Gobierno Español ha sido y es necesaria en las  circunstancias de aquella Nación y las de toda la América: que era y es justa  en sí misma y esencialmente conforme a los derechos sagrados de la  naturaleza....   »Que la experiencia de más de trescientos años manifestó a la América que su  felicidad era del todo incompatible con la nulidad a que la reducía la triste  condición de colonia de una pequeña parte de Europa.   »Que la arbitrariedad con que fue gobernada por la Nación Española, y la conducta que ésta observó constantemente  desde la conquista, excitaron en los pueblos el más ardiente deseo de recobrar  sus derechos usurpados.   »Que, a impulsos de tan justos sentimientos, todas las Provincias de América  sacudieron el yugo que las oprimió por espacio de tres siglos: que las que  pueblan el antiguo Reino de Guatemala proclamaron gloriosamente su  independencia en los últimos meses del año de 1821; y que la resolución de  conservarla y sostenerla es el voto general y uniforme de todos sus  habitantes....   »Nosotros, por tanto,... declaramos solemnemente:   »Que las expresadas Provincias, representadas en esta Asamblea, son libres e  independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia,  así del Antiguo como del Nuevo Mundo; y que no son ni deben ser el patrimonio  de persona ni de familia alguna.   »[Que] en consecuencia, son y forman Nación Soberana, con derechos y aptitudes de  ejercer y celebrar cuantos actos, contratos y funciones ejercen y celebran los  otros pueblos libres de la tierra.   »Que... se llamarán por ahora, sin prejuicio de lo que se resuelva en la Constitución  que ha de formarse, “PROVINCIAS UNIDAS DEL CENTRO DE AMÉRICA”.»   »Y mandamos que esta declaratoria... se comunique a las Provincias de León,  Granada, Costa Rica y Chiapas; [como]... también a los Gobiernos de España,  México y de todos los demás Estados independientes de ambas Américas.»1   Ahora a los habitantes de esas cinco naciones centroamericanas solamente les queda  seguir el consejo de San Pablo, quien reconoció que Dios, que los creó con  libre albedrío, siempre quiso que fueran libres. «Ustedes han sido llamados a  ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus  pasiones —advirtió el sufrido apóstol—. Más bien sírvanse unos a otros con amor. En  efecto, toda la ley se resume en un solo mandamiento: “Ama a tu prójimo como a  ti mismo.” Pero si siguen mordiéndose y devorándose, tengan cuidado, no sea que  acaben por destruirse unos a otros.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Sarbelio Navarrete, La verdadera fecha de nuestra independencia (San Salvador: Corte Suprema de Justicia, 1996) &lt;http://www.comunidades.gob.sv/comunidades/ comunidades.nsf/pages/1julio1823&gt; En línea 10 febrero 2009.                 2       Gá 5:13-15]]></description><guid isPermaLink="false">2025jul01</guid><pubDate>Tue, 01 Jul 2025 09:22:58 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66818034/2025jul01.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Declaratoria de Independencia Absoluta Centroamericana)   Luego de la abdicación de Agustín de Iturbide en México, volvieron a reunirse en el  palacio de la capital de Guatemala los miembros de la Asamblea Nacional  Constituyente...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Aniversario de la Declaratoria de Independencia Absoluta Centroamericana)   Luego de la abdicación de Agustín de Iturbide en México, volvieron a reunirse en el  palacio de la capital de Guatemala los miembros de la Asamblea Nacional  Constituyente centroamericana, es decir, los representantes de los pueblos que  ocupaban el territorio que hoy abarcan Guatemala, El Salvador, Honduras,  Nicaragua y Costa Rica. Después de examinar el Acta de Independencia que  firmaron allí mismo el 15 de septiembre de 1821 junto con los demás documentos  afines posteriores, firmaron una nueva «Declaratoria de Independencia Absoluta  y Definitiva» el primero de julio de 1823 en la que ponían de manifiesto lo  siguiente:   «Tomando en consideración:   »Que la independencia del Gobierno Español ha sido y es necesaria en las  circunstancias de aquella Nación y las de toda la América: que era y es justa  en sí misma y esencialmente conforme a los derechos sagrados de la  naturaleza....   »Que la experiencia de más de trescientos años manifestó a la América que su  felicidad era del todo incompatible con la nulidad a que la reducía la triste  condición de colonia de una pequeña parte de Europa.   »Que la arbitrariedad con que fue gobernada por la Nación Española, y la conducta que ésta observó constantemente  desde la conquista, excitaron en los pueblos el más ardiente deseo de recobrar  sus derechos usurpados.   »Que, a impulsos de tan justos sentimientos, todas las Provincias de América  sacudieron el yugo que las oprimió por espacio de tres siglos: que las que  pueblan el antiguo Reino de Guatemala proclamaron gloriosamente su  independencia en los últimos meses del año de 1821; y que la resolución de  conservarla y sostenerla es el voto general y uniforme de todos sus  habitantes....   »Nosotros, por tanto,... declaramos solemnemente:   »Que las expresadas Provincias, representadas en esta Asamblea, son libres e  independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia,  así del Antiguo como del Nuevo Mundo; y que no son ni deben ser el patrimonio  de persona ni de familia alguna.   »[Que] en consecuencia, son y forman Nación Soberana, con derechos y aptitudes de  ejercer y celebrar cuantos actos, contratos y funciones ejercen y celebran los  otros pueblos libres de la tierra.   »Que... se llamarán por ahora, sin prejuicio de lo que se resuelva en la Constitución  que ha de formarse, “PROVINCIAS UNIDAS DEL CENTRO DE AMÉRICA”.»   »Y mandamos que esta declaratoria... se comunique a las Provincias de León,  Granada, Costa Rica y Chiapas; [como]... también a los Gobiernos de España,  México y de todos los demás Estados independientes de ambas Américas.»1   Ahora a los habitantes de esas cinco naciones centroamericanas solamente les queda  seguir el consejo de San Pablo, quien reconoció que Dios, que los creó con  libre albedrío, siempre quiso que fueran libres. «Ustedes han sido llamados a  ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus  pasiones —advirtió el sufrido apóstol—. Más bien sírvanse unos a otros con amor. En  efecto, toda la ley se resume en un solo mandamiento: “Ama a tu prójimo como a  ti mismo.” Pero si siguen mordiéndose y devorándose, tengan cuidado, no sea que  acaben por destruirse unos a otros.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Sarbelio Navarrete, La verdadera fecha de nuestra independencia (San Salvador: Corte Suprema de Justicia, 1996) &lt;http://www.comunidades.gob.sv/comunidades/ comunidades.nsf/pages/1julio1823&gt; En línea 10 febrero 2009.                 2       Gá 5:13-15]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Me sentí sucia, una basura»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/me-senti-sucia-una-basura--66802127</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en  nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «El dolor traspasa mi corazón como un cuchillo. Me casé en el año 1987, y al poco tiempo  quedé embarazada y tomé la horrible decisión de abortar. Crecí en una familia  violenta en la que mis padres se peleaban y se pegaban todo el tiempo. Mi mamá  siempre me dijo que, desde que yo nací, ella se empezó a llevar mal con mi  padre, y que los hijos arruinaban el matrimonio.... Ni bien salí del lugar  donde me practiqué el aborto, me sentí sucia, una basura; nunca más volví a ser  la misma.... Siempre recuerdo lo que hice, y me llena de tristeza.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Si bien la culpa de lo que usted hizo no le corresponde a su mamá, lo que ella le dijo le hizo mucho daño a  usted durante su infancia y su vida adulta. Su mamá hizo que usted se sintiera  culpable de los problemas matrimoniales que tenía ella, y le dio a entender que  la vida de ella habría sido mejor si usted no hubiera nacido. Ese tipo de  declaración tiene el poder de infligir en un niño un daño emocional tan grave  que dura muchos años o hasta toda la vida.   »Los padres que culpan a sus hijos por sus propios problemas tienen poca visión de  futuro y son inmaduros, egoístas y crueles.... Al parecer no tienen idea de que  con eso los están maltratando. Tales padres se encuentran tan centrados en sus  propios deseos y necesidades que sus hijos se vuelven las inocentes víctimas  que sufren las consecuencias emocionales y terminan con una idea tergiversada  de lo que son la realidad y su propia identidad. Eso afecta gravemente la  capacidad que tienen de tomar buenas decisiones. De modo que el hijo con  frecuencia oye mentalmente la condenación del padre por el resto de su vida. Y  la hija oye las palabras acusadoras de la madre, tal como las oye usted.   »Usted tomó la horrible decisión de abortar a su criatura. Sin embargo, usted ha  aceptado la responsabilidad de su conducta, aunque da a entender que sin duda  influyeron en esa decisión los mensajes negativos que oyó de labios de su mamá.  La culpa que siente se agudiza por la profunda tristeza de haber perdido a un  hijo, del cual no tiene fotos ni recuerdos que le sirvan de consuelo. Ni  siquiera puede hablar con otros acerca de esa pérdida, ya que desconocen su  secreto. Más bien, usted llora en silencio y se pregunta constantemente cómo  habría sido si a él o a ella se le hubiera dado la oportunidad de vivir....   »El perdón es un regalo de Dios, pero usted tiene que aceptarlo. Jesucristo murió a  fin de pagar por lo que usted hizo. Él recibió el castigo del pecado que usted  cometió para que usted recibiera el perdón.1 Así que pídale perdón a  Dios, acéptelo, y luego perdónese a sí misma.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 127». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 5:8]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun30</guid><pubDate>Mon, 30 Jun 2025 08:23:40 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66802127/2025jun30.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en  nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «El dolor traspasa mi corazón como un cuchillo. Me casé en el año 1987, y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en  nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «El dolor traspasa mi corazón como un cuchillo. Me casé en el año 1987, y al poco tiempo  quedé embarazada y tomé la horrible decisión de abortar. Crecí en una familia  violenta en la que mis padres se peleaban y se pegaban todo el tiempo. Mi mamá  siempre me dijo que, desde que yo nací, ella se empezó a llevar mal con mi  padre, y que los hijos arruinaban el matrimonio.... Ni bien salí del lugar  donde me practiqué el aborto, me sentí sucia, una basura; nunca más volví a ser  la misma.... Siempre recuerdo lo que hice, y me llena de tristeza.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Si bien la culpa de lo que usted hizo no le corresponde a su mamá, lo que ella le dijo le hizo mucho daño a  usted durante su infancia y su vida adulta. Su mamá hizo que usted se sintiera  culpable de los problemas matrimoniales que tenía ella, y le dio a entender que  la vida de ella habría sido mejor si usted no hubiera nacido. Ese tipo de  declaración tiene el poder de infligir en un niño un daño emocional tan grave  que dura muchos años o hasta toda la vida.   »Los padres que culpan a sus hijos por sus propios problemas tienen poca visión de  futuro y son inmaduros, egoístas y crueles.... Al parecer no tienen idea de que  con eso los están maltratando. Tales padres se encuentran tan centrados en sus  propios deseos y necesidades que sus hijos se vuelven las inocentes víctimas  que sufren las consecuencias emocionales y terminan con una idea tergiversada  de lo que son la realidad y su propia identidad. Eso afecta gravemente la  capacidad que tienen de tomar buenas decisiones. De modo que el hijo con  frecuencia oye mentalmente la condenación del padre por el resto de su vida. Y  la hija oye las palabras acusadoras de la madre, tal como las oye usted.   »Usted tomó la horrible decisión de abortar a su criatura. Sin embargo, usted ha  aceptado la responsabilidad de su conducta, aunque da a entender que sin duda  influyeron en esa decisión los mensajes negativos que oyó de labios de su mamá.  La culpa que siente se agudiza por la profunda tristeza de haber perdido a un  hijo, del cual no tiene fotos ni recuerdos que le sirvan de consuelo. Ni  siquiera puede hablar con otros acerca de esa pérdida, ya que desconocen su  secreto. Más bien, usted llora en silencio y se pregunta constantemente cómo  habría sido si a él o a ella se le hubiera dado la oportunidad de vivir....   »El perdón es un regalo de Dios, pero usted tiene que aceptarlo. Jesucristo murió a  fin de pagar por lo que usted hizo. Él recibió el castigo del pecado que usted  cometió para que usted recibiera el perdón.1 Así que pídale perdón a  Dios, acéptelo, y luego perdónese a sí misma.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 127». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 5:8]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Siento como si Dios ya no quisiera saber de mí»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/siento-como-si-dios-ya-no-quisiera-saber-de-mi--66783834</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Necesito ayuda, pues no sé cómo encontrar a Dios de nuevo. Siempre he conocido de Dios,  pero debido a muchas situaciones que han pasado en mi vida, me he apartado.  Ahora siento que he perdido mi espiritualidad. Oro y no siento lo mismo que  antes. Es como si no me conectara con Dios. Antes era muy fácil, y me llenaba  de paz. Pero ahora es como si Dios ya no quisiera saber de mí. He tenido  ansiedad y depresión, y siento que no hay respuesta para mí.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Lamentamos que se sienta tan sola y perdida, pero le tenemos muy buenas noticias: ¡Dios no la ha abandonado! Lo cierto es que Él “está cerca de  quienes lo invocan, de quienes lo invocan de verdad.”1 Esas palabras del Rey David implican que quienes  invocan a Dios pueden estar haciéndolo de verdad o con falsedad.   »¿Qué querrá decir invocar a Dios con falsedad? Pongámoslo en el contexto de  comunicarse con una amistad cercana. Si usted llama a una amistad cercana y le  pide que le preste dinero para comprar comida para sus hijos, pero tiene más  bien la intención de gastarlo comprando un collar de oro, con eso está llamando  con falsedad a esa amistad. O si le dice a esa amistad que ella es su mejor  amiga, pero usted solamente la llama cuando necesita ayuda, entonces la está  llamando con falsedad. O si la amiga ha tratado de ayudarla a sobreponerse a la  adicción al alcohol, pero usted no deja de engañarla al ocultarle su consumo de  alcohol, entonces nuevamente la está llamando con falsedad.   »Una de las diferencias entre su amiga y Dios es que a Dios no se le puede engañar.  Él sabe lo que de veras estamos pensando, así como lo que de veras nos está  motivando. Quienes invocan a Dios con falsedad no lo están engañando a Él, sino  que se están engañando a sí mismos. Creen que, como Dios es amor, Él tiene la  obligación de darles cualquier cosa que le pidan. Y creen que, si Dios se niega  a hacerlo, es porque no está interesado en ellos y los ha abandonado.   »Nosotros no tenemos ninguna manera de saber si usted ha estado invocando a Dios con falsedad o de verdad. Así que hágase estas  preguntas: ¿Me estoy esforzando al máximo por basar mis hechos y mi actitud en  los principios de la Palabra de Dios (la Biblia)? ¿Hay algo que estoy tratando  de ocultarle a Dios? ¿Me comunico con Dios con regularidad, o sólo oro cuando  hay algo que deseo? ¿Qué estoy haciendo para llegar a conocer mejor a Dios?   »Usted menciona que ha tenido ansiedad y depresión. Lamentablemente, esas condiciones  pueden ofuscar sus pensamientos y desviar sus sentimientos. En otras palabras,  es posible que Dios esté muy cerca de usted, pero la ansiedad y la depresión  están impidiendo que sienta su presencia divina. Le rogamos que haga una cita  con su médica y que le pida que la evalúe para recibir servicios de salud  mental.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 729. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Sal 145:18 (CST)]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun28</guid><pubDate>Sat, 28 Jun 2025 08:21:55 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66783834/2025jun28.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Necesito ayuda, pues no sé cómo encontrar a Dios de nuevo. 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Lo cierto es que Él “está cerca de  quienes lo invocan, de quienes lo invocan de verdad.”1 Esas palabras del Rey David implican que quienes  invocan a Dios pueden estar haciéndolo de verdad o con falsedad.   »¿Qué querrá decir invocar a Dios con falsedad? Pongámoslo en el contexto de  comunicarse con una amistad cercana. Si usted llama a una amistad cercana y le  pide que le preste dinero para comprar comida para sus hijos, pero tiene más  bien la intención de gastarlo comprando un collar de oro, con eso está llamando  con falsedad a esa amistad. O si le dice a esa amistad que ella es su mejor  amiga, pero usted solamente la llama cuando necesita ayuda, entonces la está  llamando con falsedad. O si la amiga ha tratado de ayudarla a sobreponerse a la  adicción al alcohol, pero usted no deja de engañarla al ocultarle su consumo de  alcohol, entonces nuevamente la está llamando con falsedad.   »Una de las diferencias entre su amiga y Dios es que a Dios no se le puede engañar.  Él sabe lo que de veras estamos pensando, así como lo que de veras nos está  motivando. Quienes invocan a Dios con falsedad no lo están engañando a Él, sino  que se están engañando a sí mismos. Creen que, como Dios es amor, Él tiene la  obligación de darles cualquier cosa que le pidan. Y creen que, si Dios se niega  a hacerlo, es porque no está interesado en ellos y los ha abandonado.   »Nosotros no tenemos ninguna manera de saber si usted ha estado invocando a Dios con falsedad o de verdad. Así que hágase estas  preguntas: ¿Me estoy esforzando al máximo por basar mis hechos y mi actitud en  los principios de la Palabra de Dios (la Biblia)? ¿Hay algo que estoy tratando  de ocultarle a Dios? ¿Me comunico con Dios con regularidad, o sólo oro cuando  hay algo que deseo? ¿Qué estoy haciendo para llegar a conocer mejor a Dios?   »Usted menciona que ha tenido ansiedad y depresión. Lamentablemente, esas condiciones  pueden ofuscar sus pensamientos y desviar sus sentimientos. En otras palabras,  es posible que Dios esté muy cerca de usted, pero la ansiedad y la depresión  están impidiendo que sienta su presencia divina. Le rogamos que haga una cita  con su médica y que le pida que la evalúe para recibir servicios de salud  mental.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 729. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Sal 145:18 (CST)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Si tuviera mil vidas»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/si-tuviera-mil-vidas--66768928</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Aniversario de la Muerte de José Olaya)   Si bien el 28 de julio de 1821 se proclamó la independencia del Perú en la Plaza  de Armas de Lima, las fuerzas españolas no se retiraron hasta ser derrotadas en  Junín y Ayacucho en 1824. En ese intervalo ocuparon gran parte del territorio  peruano bajo el mando del virrey La Serna, mientras que el ejército libertador  sólo ocupaba los departamentos del norte y del centro.   Incapaces de ofrecer resistencia a las tropas españolas, los patriotas sufrieron serios  reveses en las Batallas de Torata y Moquegua a fines de enero de 1823. El 19 de  junio el ejército español, aprovechando que aún no habían llegado las tropas al  mando de Simón Bolívar, volvió a apoderarse de la ciudad de Lima, no sin antes  obligar la retirada del gobierno peruano independentista, junto con el  Congreso, que se refugiaron en los castillos del Real Felipe en el Callao.   Ya desde 1820 un humilde pescador de San Pedro de los Chorrillos, José Olaya  Balandra, había servido a la patria llevando a la escuadra libertadora  correspondencia de los patriotas de Lima. Así que no era de extrañarse que en  junio de 1823 Olaya volviera a ofrecerse para llevar, desde el centro de Lima,  mensajes que comunicaran los movimientos del ejército español al mariscal  Sucre, que se hallaba en el Callao. Pero lo extraordinario del caso es la forma  en que Olaya entregaría esos mensajes: cruzando a nado, una y otra vez, el  trecho entre Chorrillos y el Callao.   El 27 de junio el gobernador español en Lima, don Ramón Rodil, enterado de los  movimientos de Olaya, mandó detenerlo. Una vez que condujeron a Olaya a  Palacio, lo torturaron por negarse a revelar los nombres de los patriotas que  remitían las cartas. Primero le aplicaron doscientos palos de castigo, luego le  arrancaron las uñas de las manos, y finalmente lo colgaron de los pulgares y lo  atormentaron con las llaves de un fusil. Pero todo ese martirio fue en vano: no  confesó nada.   Dicen que, al comunicársele su sentencia de muerte por fusilamiento, Olaya respondió:  «Si tuviera mil vidas, todas ellas las daría por mi patria.»   El 29 de junio de 1823 condujeron a José Olaya a la Plaza de Armas para ser ejecutado. La pena se cumplió a las  once de la mañana en el Callejón de Petateros, actualmente el Pasaje Olaya,  ubicado al costado de la plaza.1   Vale la pena notar que la inmolación de José Olaya, héroe de la historia peruana, se parece en varios aspectos a la  de Jesucristo, Héroe de la historia universal. Pues Jesucristo se hizo hombre y  murió ejecutado, colgado en una cruz como un vil criminal, pero no sin antes  sufrir el martirio de golpes, azotes y espinas. «Maltratado y humillado, ni  siquiera abrió su boca —profetizó Isaías—; como  cordero, fue llevado al matadero.»2 No tenía mil vidas que dar, pero  la que dio valía por millares de millares, pues era la vida del unigénito Hijo  de Dios entregada por todos los seres humanos. Y la dio por la promesa de una  patria libre: la patria celestial que no tiene igual. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       ADONDE.COM: BUSCADOR PERUANO, «José Olaya (1782‑1823)», &lt;http://www.adonde.com/historia/1823_olaya.htm&gt; En Línea 3 nov. 2003; Calendario Cívico Escolar, Mes de junio, 29 de junio, «Día del heroico sacrificio del mártir José Olaya Balandra» &lt;http://www.geocities.com/hramosara/calendario03.html&gt; En línea 3 nov. 2003.                 2       Is 53:7]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun27</guid><pubDate>Fri, 27 Jun 2025 08:22:16 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66768928/2025jun27.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Aniversario de la Muerte de José Olaya)   Si bien el 28 de julio de 1821 se proclamó la independencia del Perú en la Plaza  de Armas de Lima, las fuerzas españolas no se retiraron hasta ser derrotadas en  Junín y Ayacucho en 1824. 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Ya desde 1820 un humilde pescador de San Pedro de los Chorrillos, José Olaya  Balandra, había servido a la patria llevando a la escuadra libertadora  correspondencia de los patriotas de Lima. Así que no era de extrañarse que en  junio de 1823 Olaya volviera a ofrecerse para llevar, desde el centro de Lima,  mensajes que comunicaran los movimientos del ejército español al mariscal  Sucre, que se hallaba en el Callao. Pero lo extraordinario del caso es la forma  en que Olaya entregaría esos mensajes: cruzando a nado, una y otra vez, el  trecho entre Chorrillos y el Callao.   El 27 de junio el gobernador español en Lima, don Ramón Rodil, enterado de los  movimientos de Olaya, mandó detenerlo. Una vez que condujeron a Olaya a  Palacio, lo torturaron por negarse a revelar los nombres de los patriotas que  remitían las cartas. Primero le aplicaron doscientos palos de castigo, luego le  arrancaron las uñas de las manos, y finalmente lo colgaron de los pulgares y lo  atormentaron con las llaves de un fusil. Pero todo ese martirio fue en vano: no  confesó nada.   Dicen que, al comunicársele su sentencia de muerte por fusilamiento, Olaya respondió:  «Si tuviera mil vidas, todas ellas las daría por mi patria.»   El 29 de junio de 1823 condujeron a José Olaya a la Plaza de Armas para ser ejecutado. La pena se cumplió a las  once de la mañana en el Callejón de Petateros, actualmente el Pasaje Olaya,  ubicado al costado de la plaza.1   Vale la pena notar que la inmolación de José Olaya, héroe de la historia peruana, se parece en varios aspectos a la  de Jesucristo, Héroe de la historia universal. Pues Jesucristo se hizo hombre y  murió ejecutado, colgado en una cruz como un vil criminal, pero no sin antes  sufrir el martirio de golpes, azotes y espinas. «Maltratado y humillado, ni  siquiera abrió su boca —profetizó Isaías—; como  cordero, fue llevado al matadero.»2 No tenía mil vidas que dar, pero  la que dio valía por millares de millares, pues era la vida del unigénito Hijo  de Dios entregada por todos los seres humanos. Y la dio por la promesa de una  patria libre: la patria celestial que no tiene igual. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       ADONDE.COM: BUSCADOR PERUANO, «José Olaya (1782‑1823)», &lt;http://www.adonde.com/historia/1823_olaya.htm&gt; En Línea 3 nov. 2003; Calendario Cívico Escolar, Mes de junio, 29 de junio, «Día del heroico sacrificio del mártir José Olaya Balandra» &lt;http://www.geocities.com/hramosara/calendario03.html&gt; En línea 3 nov. 2003.                 2       Is 53:7]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi hija tiene cinco años, y me duele abandonarla»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-hija-tiene-cinco-anos-y-me-duele-abandonarla--66753728</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace aproximadamente seis años conocí a una mujer... y terminé embarazándola.... De  ahí para adelante, todo ha sido una tormenta para mí.... No sé qué hacer.  Pienso que el dejarla es la mejor opción.   »Ahora mi hija tiene cinco años, y me duele abandonarla, pero sé cómo es su mamá, y estoy seguro de que no  me la pondrá fácil. Siempre está molesta, no me habla por días.... No tengo el  valor de abandonar a mi hija, pero es difícil construir un futuro a su lado en  esta relación.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Cuando pasamos tiempos difíciles, es contraproducente tratar de imaginar el futuro. Ya que el presente  viene antes del futuro, lo que más le conviene es concentrarse en el presente,  es decir, en el hoy y tal vez en el mañana. Jesucristo mismo dijo: “No se  preocupen por lo que pasará mañana. Ya tendrán tiempo para eso. Recuerden que  ya tenemos bastante con los problemas de cada día.”1 Así que siga el  consejo de Cristo y concéntrese en cómo hacer que el día de hoy sea mejor....   »Hay mucho que no sabemos acerca del futuro de su hija, pero lo que sí podemos asegurar es que será una niña muy  diferente si su padre decide quedarse en casa en lugar de abandonarla. Muchos estudios han  demostrado que las niñas sin padre en el hogar corren un mayor riesgo de  problemas en la escuela, de consumo de drogas y de quedar embarazadas en la  adolescencia.2 A veces tienen que afrontar las consecuencias del  abandono por el resto de su vida.   »Considere esta analogía: Hay casos verídicos de muchos hombres que han buscado algún  tesoro, con frecuencia asumiendo un enorme riesgo personal y económico. Con tan  solo una pequeña parte de un mapa o el rumor de hallar oro lo han arriesgado  todo por la mínima posibilidad de encontrar ese tesoro. En cambio, ¡usted ya  tiene un tesoro en sus brazos! No tiene que ir en busca del tal tesoro ni  arriesgar nada para encontrarlo. Su preciosa hijita es el tesoro por el que  vale la pena que usted dé su vida misma.   »Tendrá que ejercer determinación y dominio propio para cambiar su enfoque de modo que  ya no se trate de lo que necesita usted sino de lo que necesita su hija. Usted  ha cometido errores en el pasado, pero no por eso debe seguir tomando malas  decisiones. Tiene un Padre Celestial que lo ama y quiere ayudarle a cambiar su  vida. Él está dispuesto a perdonarlo por todas las maneras en que le ha  fallado, y a darle sabiduría y fuerza para hacer lo correcto hoy, y luego para  seguir adelante día tras día. Hable con Él en oración hoy mismo, pidiéndole  perdón y su ayuda divina.»3   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 848. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 6:34                 2       National Fatherhood Initiative [Iniciativa Nacional sobre la Paternidad], «La crisis por la ausencia del padre en Estados Unidos» 2022 &lt;https://135704.fs1.hubspotusercontentna1.net/hubfs/135704/ 2022%20Strengths%20Based%20Infographics/NFIFatherAbsenceInfoGraphic.pdf&gt; En línea 24 noviembre 2024.                 3       1Jn 1:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun26</guid><pubDate>Thu, 26 Jun 2025 07:22:53 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66753728/2025jun26.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace aproximadamente seis años conocí a una mujer... y terminé...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace aproximadamente seis años conocí a una mujer... y terminé embarazándola.... De  ahí para adelante, todo ha sido una tormenta para mí.... No sé qué hacer.  Pienso que el dejarla es la mejor opción.   »Ahora mi hija tiene cinco años, y me duele abandonarla, pero sé cómo es su mamá, y estoy seguro de que no  me la pondrá fácil. Siempre está molesta, no me habla por días.... No tengo el  valor de abandonar a mi hija, pero es difícil construir un futuro a su lado en  esta relación.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Cuando pasamos tiempos difíciles, es contraproducente tratar de imaginar el futuro. Ya que el presente  viene antes del futuro, lo que más le conviene es concentrarse en el presente,  es decir, en el hoy y tal vez en el mañana. Jesucristo mismo dijo: “No se  preocupen por lo que pasará mañana. Ya tendrán tiempo para eso. Recuerden que  ya tenemos bastante con los problemas de cada día.”1 Así que siga el  consejo de Cristo y concéntrese en cómo hacer que el día de hoy sea mejor....   »Hay mucho que no sabemos acerca del futuro de su hija, pero lo que sí podemos asegurar es que será una niña muy  diferente si su padre decide quedarse en casa en lugar de abandonarla. Muchos estudios han  demostrado que las niñas sin padre en el hogar corren un mayor riesgo de  problemas en la escuela, de consumo de drogas y de quedar embarazadas en la  adolescencia.2 A veces tienen que afrontar las consecuencias del  abandono por el resto de su vida.   »Considere esta analogía: Hay casos verídicos de muchos hombres que han buscado algún  tesoro, con frecuencia asumiendo un enorme riesgo personal y económico. Con tan  solo una pequeña parte de un mapa o el rumor de hallar oro lo han arriesgado  todo por la mínima posibilidad de encontrar ese tesoro. En cambio, ¡usted ya  tiene un tesoro en sus brazos! No tiene que ir en busca del tal tesoro ni  arriesgar nada para encontrarlo. Su preciosa hijita es el tesoro por el que  vale la pena que usted dé su vida misma.   »Tendrá que ejercer determinación y dominio propio para cambiar su enfoque de modo que  ya no se trate de lo que necesita usted sino de lo que necesita su hija. Usted  ha cometido errores en el pasado, pero no por eso debe seguir tomando malas  decisiones. Tiene un Padre Celestial que lo ama y quiere ayudarle a cambiar su  vida. Él está dispuesto a perdonarlo por todas las maneras en que le ha  fallado, y a darle sabiduría y fuerza para hacer lo correcto hoy, y luego para  seguir adelante día tras día. Hable con Él en oración hoy mismo, pidiéndole  perdón y su ayuda divina.»3   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 848. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 6:34                 2       National Fatherhood Initiative [Iniciativa Nacional sobre la Paternidad], «La crisis por la ausencia del padre en Estados Unidos» 2022 &lt;https://135704.fs1.hubspotusercontentna1.net/hubfs/135704/ 2022%20Strengths%20Based%20Infographics/NFIFatherAbsenceInfoGraphic.pdf&gt; En línea 24 noviembre 2024.                 3       1Jn 1:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El mulo y el pozo</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-mulo-y-el-pozo--66735893</link><description><![CDATA[Había en cierta granja un mulo viejo que dio un paso en falso y fue a dar al fondo de  un pozo. El pobre campesino, que era su dueño, oyó el desesperado y resonante  rebuzno y se acercó al pozo. Sintió lástima de su mulo, pero después de  pensarlo bien, decidió que no valía la pena tratar de salvar ni el mulo ni el  pozo. Así que llamó a sus vecinos, les contó lo sucedido y les pidió que le  ayudaran a llenar de tierra el pozo. De ese modo el pozo serviría por lo menos  como tumba, y el mulo no sufriría más.   Cuando comenzaron a lloverle los primeros montones de tierra, el mulo casi se muere del susto. Pero al sentir el  golpe de la cuarta y la quinta palada, se le ocurrió una idea. Cayó en la  cuenta de que cada vez que le caía encima un montón de tierra, debía quitársela  de encima sacudiéndose, y dar un paso hacia arriba, pisoteando la tierra que  caía. En efecto, eso es lo que hizo, golpe tras golpe, palada tras palada,  montón tras montón.   «¡Sacúdete y sube! ¡Sacúdete y sube! ¡Sacúdete y sube!», se repetía en voz alta para no  perder el ánimo. Aguantó el dolor de los golpes de la tierra que caía y sofocó  la angustia que sentía, y así, sacudiéndose y subiendo, venció el pánico que lo  invadía.   Después de mucho sacudirse y pisotear, y ante el asombro general, el viejo mulo,  exhausto y maltratado, dio el último paso hacia arriba, por encima de la orilla  del pozo, ¡y pisoteó triunfante la tierra firme del campo! Lo que pudo haberlo  enterrado, a la postre lo desenterró. Había logrado convertir en bendición esa  segura maldición, y todo porque supo enfrentarse a la adversidad.   He aquí la moraleja en verso:   Si al fondo llegas, y te echan tierra,<br />       en lugar de desesperarte,<br />       ¡anímate, mira hacia arriba<br />       y usa la tierra para desenterrarte!   Esta simpática fábula ilustra el siguiente refrán: «Nadar río abajo no cuesta  trabajo; nadar río arriba: ¡eso sí que cuesta fatiga!»1   Pensémoslo bien. Si con la sola fuerza de voluntad somos capaces de nadar contra la corriente, ¿cuánto más  podremos hacer en tiempos de angustia si acudimos a Dios? Con el Señor a  nuestro lado, podemos vencer los obstáculos más imponentes de la vida. Esa fue  precisamente la conclusión a la que llegó David cuando el Señor lo libró del  rey Saúl y de todos sus enemigos. De ahí que el salmista de Israel le dedicara  al Señor los siguientes versos:   Me enredaron los lazos del sepulcro,<br />                   y  me encontré ante las trampas de la muerte.<br />       En mi angustia... clamé a mi Dios,<br />                   y... ¡mi clamor llegó a sus oídos!...<br />       Me sacó a un amplio espacio;<br />                   ... contigo, Dios mío, podré asaltar murallas.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Refranero general ideológico español, compilado por Luis Martínez Kleiser (Madrid: Editorial Hernando, 1989), p. 198.                 2       Sal 18:5,6,19,29]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun25</guid><pubDate>Wed, 25 Jun 2025 07:21:45 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66735893/2025jun25.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Había en cierta granja un mulo viejo que dio un paso en falso y fue a dar al fondo de  un pozo. 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Cayó en la  cuenta de que cada vez que le caía encima un montón de tierra, debía quitársela  de encima sacudiéndose, y dar un paso hacia arriba, pisoteando la tierra que  caía. En efecto, eso es lo que hizo, golpe tras golpe, palada tras palada,  montón tras montón.   «¡Sacúdete y sube! ¡Sacúdete y sube! ¡Sacúdete y sube!», se repetía en voz alta para no  perder el ánimo. Aguantó el dolor de los golpes de la tierra que caía y sofocó  la angustia que sentía, y así, sacudiéndose y subiendo, venció el pánico que lo  invadía.   Después de mucho sacudirse y pisotear, y ante el asombro general, el viejo mulo,  exhausto y maltratado, dio el último paso hacia arriba, por encima de la orilla  del pozo, ¡y pisoteó triunfante la tierra firme del campo! Lo que pudo haberlo  enterrado, a la postre lo desenterró. Había logrado convertir en bendición esa  segura maldición, y todo porque supo enfrentarse a la adversidad.   He aquí la moraleja en verso:   Si al fondo llegas, y te echan tierra,<br />       en lugar de desesperarte,<br />       ¡anímate, mira hacia arriba<br />       y usa la tierra para desenterrarte!   Esta simpática fábula ilustra el siguiente refrán: «Nadar río abajo no cuesta  trabajo; nadar río arriba: ¡eso sí que cuesta fatiga!»1   Pensémoslo bien. Si con la sola fuerza de voluntad somos capaces de nadar contra la corriente, ¿cuánto más  podremos hacer en tiempos de angustia si acudimos a Dios? Con el Señor a  nuestro lado, podemos vencer los obstáculos más imponentes de la vida. Esa fue  precisamente la conclusión a la que llegó David cuando el Señor lo libró del  rey Saúl y de todos sus enemigos. De ahí que el salmista de Israel le dedicara  al Señor los siguientes versos:   Me enredaron los lazos del sepulcro,<br />                   y  me encontré ante las trampas de la muerte.<br />       En mi angustia... clamé a mi Dios,<br />                   y... ¡mi clamor llegó a sus oídos!...<br />       Me sacó a un amplio espacio;<br />                   ... contigo, Dios mío, podré asaltar murallas.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Refranero general ideológico español, compilado por Luis Martínez Kleiser (Madrid: Editorial Hernando, 1989), p. 198.                 2       Sal 18:5,6,19,29]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No puedo hacer que su papá vuelva a casa»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-puedo-hacer-que-su-papa-vuelva-a-casa--66721840</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Mi esposo se fue con otra mujer, a la que ya dejó porque lo engañó. Luché muchísimo por la sanación de nuestro matrimonio porque lo amo  y porque nuestro hijo nos reclama [a los dos] juntos, pero [mi esposo] sólo me  rechaza. Mi hijo lo necesita, [pero] yo no puedo hacer que su papá vuelva a  casa. Ambos se necesitan, y yo... quiero morirme. Ellos podrían estar juntos si  desapareciera yo, que soy quien los separa.   »Dios sabe cuánto luché y lo cansada que estoy. [Por eso] sé que no va a juzgarme.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡Lamentamos mucho la situación en que usted se encuentra! El dolor emocional que sufre es  intenso, y necesita consuelo y apoyo de parte de quienes la aman.... Haga lo  posible por encontrar hoy mismo a una persona que la estime, y pídale su ayuda.   »La gran angustia que está sintiendo le impide pensar con claridad. Su esposo la ha  dejado, y ha dejado así mismo a otra mujer. ¿Acaso no pudiera algún día  abandonar también a su hijo? ... ¿Qué tal si él decidiera que... otra mujer es  más importante que el niño? ¿Quién cuidaría a su hijo en ese caso, siendo que  usted habría “desaparecido”? ¡Es muy importante que usted reconozca lo mucho  que su hijo la necesita! ¡No se le ocurra quitarse la vida! Si los pensamientos  de suicidio persisten, le rogamos que consulte con un médico de inmediato y le  diga lo que usted ha estado pensando....     »Usted dice que Dios no la juzgaría por suicidarse debido al esfuerzo que ha hecho por hacer lo correcto.  Muchos creen, como usted, que se ganarán el favor de Dios y la entrada al cielo  con su conducta positiva, su trabajo esforzado y sus decisiones acertadas.  Creen que Dios comparará lo bueno con lo malo que hayan hecho. Como lo bueno  tendrá más peso que lo malo, están convencidos de que Dios pasará por alto lo  malo y no los juzgará por eso.   »Esa lógica parece razonable, pero no es lo que enseña la Biblia acerca del perdón de Dios. El apóstol Pablo enseñó que “todos  han pecado y están privados de la gloria de Dios”.1 Y también enseñó  que “la paga del pecado es muerte”.2 Ya que el castigo por cualquier  pecado, sea cual sea, es la muerte eterna, y que todos hemos pecado, entonces  es lógico deducir que todos merecemos el castigo de la muerte a causa de  nuestros pecados, no obstante todo el bien que hayamos hecho.   »Pero esa es sólo una parte de la historia. La parte mejor es que Dios nos amó tanto  que dispuso que su propio Hijo pagara el castigo de nuestro pecado, para que  nosotros no tuviéramos que pagarlo. Jesucristo murió por todos los pecados que  usted y que nosotros hemos cometido.   »Sin embargo, tenemos que aceptar lo que hizo Cristo por nosotros. En oración,  podemos pedirle a Dios que perdone nuestros pecados y que acepte la muerte de  su Hijo en la cruz como la paga por todo lo malo que hayamos hecho. De hacerlo  así, Dios nos perdonará, no por lo bueno que hayamos hecho, sino por la muerte  de Cristo en nuestro lugar.   »Recuerde que Dios la ama mucho y que su hijo la necesita,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el  enlace que dice: «Caso 126» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 3:23                 2       Ro 6:23]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun24</guid><pubDate>Tue, 24 Jun 2025 09:22:23 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66721840/2025jun24.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo  hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca  se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Mi esposo se fue con otra mujer, a la que ya dejó porque lo engañó. Luché muchísimo por la sanación de nuestro matrimonio porque lo amo  y porque nuestro hijo nos reclama [a los dos] juntos, pero [mi esposo] sólo me  rechaza. Mi hijo lo necesita, [pero] yo no puedo hacer que su papá vuelva a  casa. Ambos se necesitan, y yo... quiero morirme. Ellos podrían estar juntos si  desapareciera yo, que soy quien los separa.   »Dios sabe cuánto luché y lo cansada que estoy. [Por eso] sé que no va a juzgarme.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡Lamentamos mucho la situación en que usted se encuentra! El dolor emocional que sufre es  intenso, y necesita consuelo y apoyo de parte de quienes la aman.... Haga lo  posible por encontrar hoy mismo a una persona que la estime, y pídale su ayuda.   »La gran angustia que está sintiendo le impide pensar con claridad. Su esposo la ha  dejado, y ha dejado así mismo a otra mujer. ¿Acaso no pudiera algún día  abandonar también a su hijo? ... ¿Qué tal si él decidiera que... otra mujer es  más importante que el niño? ¿Quién cuidaría a su hijo en ese caso, siendo que  usted habría “desaparecido”? ¡Es muy importante que usted reconozca lo mucho  que su hijo la necesita! ¡No se le ocurra quitarse la vida! Si los pensamientos  de suicidio persisten, le rogamos que consulte con un médico de inmediato y le  diga lo que usted ha estado pensando....     »Usted dice que Dios no la juzgaría por suicidarse debido al esfuerzo que ha hecho por hacer lo correcto.  Muchos creen, como usted, que se ganarán el favor de Dios y la entrada al cielo  con su conducta positiva, su trabajo esforzado y sus decisiones acertadas.  Creen que Dios comparará lo bueno con lo malo que hayan hecho. Como lo bueno  tendrá más peso que lo malo, están convencidos de que Dios pasará por alto lo  malo y no los juzgará por eso.   »Esa lógica parece razonable, pero no es lo que enseña la Biblia acerca del perdón de Dios. El apóstol Pablo enseñó que “todos  han pecado y están privados de la gloria de Dios”.1 Y también enseñó  que “la paga del pecado es muerte”.2 Ya que el castigo por cualquier  pecado, sea cual sea, es la muerte eterna, y que todos hemos pecado, entonces  es lógico deducir que todos merecemos el castigo de la muerte a causa de  nuestros pecados, no obstante todo el bien que hayamos hecho.   »Pero esa es sólo una parte de la historia. La parte mejor es que Dios nos amó tanto  que dispuso que su propio Hijo pagara el castigo de nuestro pecado, para que  nosotros no tuviéramos que pagarlo. Jesucristo murió por todos los pecados que  usted y que nosotros hemos cometido.   »Sin embargo, tenemos que aceptar lo que hizo Cristo por nosotros. En oración,  podemos pedirle a Dios que perdone nuestros pecados y que acepte la muerte de  su Hijo en la cruz como la paga por todo lo malo que hayamos hecho. De hacerlo  así, Dios nos perdonará, no por lo bueno que hayamos hecho, sino por la muerte  de Cristo en nuestro lugar.   »Recuerde que Dios la ama mucho y que su hijo la necesita,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el  enlace que dice: «Caso 126» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 3:23                 2       Ro 6:23]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Aun en la basura nace el amor</title><link>https://www.spreaker.com/episode/aun-en-la-basura-nace-el-amor--66704535</link><description><![CDATA[Eran dos montones de basura. Dos montones de sufrimiento. Dos montones de fracaso. Dos  montones de abandono. Él se llamaba Juan Bojorque, y tenía sesenta y un años de  edad. Ella, Sandy Estrada, y tenía cincuenta y uno. Ambos vivían en los  basureros de una de las capitales del mundo.   Desocupados los dos, marginados los dos, sin recursos los dos, se juntaron para calentarse  una noche de frío, y allí nació el amor; porque el amor puede nacer en  cualquier parte, incluso en un basurero. Unos meses después, el clérigo Lorenzo  Martín los unió en matrimonio. «El amor es como un lirio —expresó el  sacerdote—. Puede nacer aun en el fango.»   Caso interesante. Dos personas, arrojadas a los basureros por los fracasos de la  vida, sin dinero, sin empleo, sin esperanza, se conocen una noche de intenso  frío. Con sólo mirarse a los ojos ya saben que, para siempre, serán el uno para  el otro. Y al fin se casan, delante de Dios y de la ley. Seguirán, quizá,  sufriendo las desventuras de la vida, pero como marido y mujer.   El amor no siempre nace en lujosos salones, bailando valses vieneses y bebiendo champaña  francesa. Es interesante que el proverbista Salomón ya había previsto el hecho  de que la pobreza no es obstáculo para amarse. He aquí sus palabras: «Más vale  comer verduras sazonadas con amor que un festín de carne sazonada con odio»  (Proverbios 15:17).   Juan Bojorque y Sandy Estrada tal vez siguieran comiendo las legumbres marchitas que encontraran en los desperdicios  de los restaurantes, pero se amaban, y por eso les sabría como faisán al horno.   El amor es la esencia de la vida. Desgraciadamente el amor bueno e inmutable ha perdido su  lugar en una sociedad donde la lascivia y la lujuria predominan. Pero no ha  perdido, ni puede nunca perder, su refulgencia y su gloria, precisamente por su  carácter íntegro, puro y santo.   Amor así no viene por sí solo. Hay que cultivarlo y hay que sustentarlo. Pero ese es el  amor que une profundamente al hombre y a la  mujer, que dignifica el matrimonio y que honra a Dios. Es también el amor que sobrelleva la enfermedad, que soporta la  pobreza y que sobrevive toda tempestad.   A todo esposo y a toda esposa les conviene vivir esa clase de amor. Dios quiere que el  amor de toda pareja sea así, y Él desea, intensamente, dárselo a cada una. Él  hará que su matrimonio sea uno de armonía y permanencia, y transformará su  unión en remanso de paz. Pero los dos cónyuges, juntos, tienen que desearlo y  pedirlo. Más vale que lo hagan hoy  mismo. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun23</guid><pubDate>Mon, 23 Jun 2025 08:22:42 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66704535/2025jun23.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Eran dos montones de basura. Dos montones de sufrimiento. Dos montones de fracaso. Dos  montones de abandono. Él se llamaba Juan Bojorque, y tenía sesenta y un años de  edad. Ella, Sandy Estrada, y tenía cincuenta y uno. Ambos vivían en los  basureros...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Eran dos montones de basura. Dos montones de sufrimiento. Dos montones de fracaso. Dos  montones de abandono. Él se llamaba Juan Bojorque, y tenía sesenta y un años de  edad. Ella, Sandy Estrada, y tenía cincuenta y uno. Ambos vivían en los  basureros de una de las capitales del mundo.   Desocupados los dos, marginados los dos, sin recursos los dos, se juntaron para calentarse  una noche de frío, y allí nació el amor; porque el amor puede nacer en  cualquier parte, incluso en un basurero. Unos meses después, el clérigo Lorenzo  Martín los unió en matrimonio. «El amor es como un lirio —expresó el  sacerdote—. Puede nacer aun en el fango.»   Caso interesante. Dos personas, arrojadas a los basureros por los fracasos de la  vida, sin dinero, sin empleo, sin esperanza, se conocen una noche de intenso  frío. Con sólo mirarse a los ojos ya saben que, para siempre, serán el uno para  el otro. Y al fin se casan, delante de Dios y de la ley. Seguirán, quizá,  sufriendo las desventuras de la vida, pero como marido y mujer.   El amor no siempre nace en lujosos salones, bailando valses vieneses y bebiendo champaña  francesa. Es interesante que el proverbista Salomón ya había previsto el hecho  de que la pobreza no es obstáculo para amarse. He aquí sus palabras: «Más vale  comer verduras sazonadas con amor que un festín de carne sazonada con odio»  (Proverbios 15:17).   Juan Bojorque y Sandy Estrada tal vez siguieran comiendo las legumbres marchitas que encontraran en los desperdicios  de los restaurantes, pero se amaban, y por eso les sabría como faisán al horno.   El amor es la esencia de la vida. Desgraciadamente el amor bueno e inmutable ha perdido su  lugar en una sociedad donde la lascivia y la lujuria predominan. Pero no ha  perdido, ni puede nunca perder, su refulgencia y su gloria, precisamente por su  carácter íntegro, puro y santo.   Amor así no viene por sí solo. Hay que cultivarlo y hay que sustentarlo. Pero ese es el  amor que une profundamente al hombre y a la  mujer, que dignifica el matrimonio y que honra a Dios. Es también el amor que sobrelleva la enfermedad, que soporta la  pobreza y que sobrevive toda tempestad.   A todo esposo y a toda esposa les conviene vivir esa clase de amor. Dios quiere que el  amor de toda pareja sea así, y Él desea, intensamente, dárselo a cada una. Él  hará que su matrimonio sea uno de armonía y permanencia, y transformará su  unión en remanso de paz. Pero los dos cónyuges, juntos, tienen que desearlo y  pedirlo. Más vale que lo hagan hoy  mismo. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi esposa es muy vanidosa»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-esposa-es-muy-vanidosa--66668438</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mi esposa es muy vanidosa. Se la pasa publicando fotos de ella en las redes  sociales, y a mí no me gusta. Obviamente recibe muchos “Me gusta” de hombres  amigos de ella, y la verdad es que no sé qué hacer. ¿Me pueden dar un consejo?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Al parecer, usted piensa que su esposa está buscando la atención de otros hombres... [y] cree que ella publica esas  fotos porque es vanidosa, pero nosotros creemos que hay otras explicaciones  posibles.   »Las redes sociales son un foro de interacción relativamente nuevo, pero ya hay  muchas teorías que intentan clasificar a sus diferentes tipos de usuarios (sin  incluir a los usuarios comerciales y los que anuncian productos). Hay además  estudios diseñados para descubrir si hay una correlación entre ciertos  comportamientos y tipos o trastornos de la personalidad de los usuarios en las  redes sociales.   »Se ha especulado que el narcisismo puede identificarse conforme a los tipos de selfies  que la persona publica. ¿Son selfies de ella misma principalmente, o son  más que nada de ella como parte de un grupo? Es posible que los narcisistas,  que desean ser el centro de atención, sean propensos a publicar más selfies solos que formando parte de un grupo.   »Si bien el deseo de acaparar la atención puede ser causado por el ensimismamiento  y la vanidad,1 también puede resultar de la inseguridad y la  ansiedad. Los que están muy interesados en el número de seguidores que tienen y  en cuántos “Me gusta” reciben tal vez dependan de esos números para evitar  sentir que están solos y que nadie los quiere.   »... Lo que más le conviene a usted es ser quien [estimula a su esposa] de manera  positiva. Dígale que le gusta su peinado o que le encanta su mirada. Ayúdela a  sentirse segura en el amor que le muestra y en la relación que tiene con ella.  Demuéstrele con palabras y con los hechos lo mucho que la valora.   »Ofrezca sacar fotos de su esposa, tanto con usted  como con otras personas. Asegúrese de que ella siempre  tenga a mano una buena cantidad de nuevas fotos que incluyan a otros.   »Quien depende de la belleza física para atraer la atención y admiración tendrá que  afrontar, tarde o temprano, el paso del tiempo. Es que el tiempo pasa y con  frecuencia la belleza se pierde. Hay un proverbio bíblico muy conocido que dice  así: “Los encantos pueden engañar y la belleza no dura, pero la mujer que honra  al Señor es digna de alabanza.”2 En otras palabras, el honrar a Dios  y ver la vida desde el punto de vista de Él es lo que de veras hace hermosa a  una mujer, aunque sea anciana y tenga arrugas.   »A su esposa le hace falta que usted perciba y admire  su belleza interna. Cuando observe que ella está siendo amable o generosa,  dígaselo. Ayúdela a enfocarse en sus propias cualidades internas y no tanto en  su belleza externa.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 728. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Aleksandra Atanasova, “How to Spot a Narcissist on Social Media [Cómo saber identificar a un narcisista en las redes sociales],” Social Media Today [Las redes sociales hoy], 26 noviembre 2016 &lt;https://www.socialmediatoday.com/social-networks/how-spot-narcissist-social-media&gt; En línea 24 abril 2022.                 2       Pr 31:30 (NBV)]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun21</guid><pubDate>Sat, 21 Jun 2025 07:22:13 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66668438/2025jun21.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mi esposa es muy vanidosa. Se la pasa publicando fotos de ella en las...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mi esposa es muy vanidosa. Se la pasa publicando fotos de ella en las redes  sociales, y a mí no me gusta. Obviamente recibe muchos “Me gusta” de hombres  amigos de ella, y la verdad es que no sé qué hacer. ¿Me pueden dar un consejo?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Al parecer, usted piensa que su esposa está buscando la atención de otros hombres... [y] cree que ella publica esas  fotos porque es vanidosa, pero nosotros creemos que hay otras explicaciones  posibles.   »Las redes sociales son un foro de interacción relativamente nuevo, pero ya hay  muchas teorías que intentan clasificar a sus diferentes tipos de usuarios (sin  incluir a los usuarios comerciales y los que anuncian productos). Hay además  estudios diseñados para descubrir si hay una correlación entre ciertos  comportamientos y tipos o trastornos de la personalidad de los usuarios en las  redes sociales.   »Se ha especulado que el narcisismo puede identificarse conforme a los tipos de selfies  que la persona publica. ¿Son selfies de ella misma principalmente, o son  más que nada de ella como parte de un grupo? Es posible que los narcisistas,  que desean ser el centro de atención, sean propensos a publicar más selfies solos que formando parte de un grupo.   »Si bien el deseo de acaparar la atención puede ser causado por el ensimismamiento  y la vanidad,1 también puede resultar de la inseguridad y la  ansiedad. Los que están muy interesados en el número de seguidores que tienen y  en cuántos “Me gusta” reciben tal vez dependan de esos números para evitar  sentir que están solos y que nadie los quiere.   »... Lo que más le conviene a usted es ser quien [estimula a su esposa] de manera  positiva. Dígale que le gusta su peinado o que le encanta su mirada. Ayúdela a  sentirse segura en el amor que le muestra y en la relación que tiene con ella.  Demuéstrele con palabras y con los hechos lo mucho que la valora.   »Ofrezca sacar fotos de su esposa, tanto con usted  como con otras personas. Asegúrese de que ella siempre  tenga a mano una buena cantidad de nuevas fotos que incluyan a otros.   »Quien depende de la belleza física para atraer la atención y admiración tendrá que  afrontar, tarde o temprano, el paso del tiempo. Es que el tiempo pasa y con  frecuencia la belleza se pierde. Hay un proverbio bíblico muy conocido que dice  así: “Los encantos pueden engañar y la belleza no dura, pero la mujer que honra  al Señor es digna de alabanza.”2 En otras palabras, el honrar a Dios  y ver la vida desde el punto de vista de Él es lo que de veras hace hermosa a  una mujer, aunque sea anciana y tenga arrugas.   »A su esposa le hace falta que usted perciba y admire  su belleza interna. Cuando observe que ella está siendo amable o generosa,  dígaselo. Ayúdela a enfocarse en sus propias cualidades internas y no tanto en  su belleza externa.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 728. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Aleksandra Atanasova, “How to Spot a Narcissist on Social Media [Cómo saber identificar a un narcisista en las redes sociales],” Social Media Today [Las redes sociales hoy], 26 noviembre 2016 &lt;https://www.socialmediatoday.com/social-networks/how-spot-narcissist-social-media&gt; En línea 24 abril 2022.                 2       Pr 31:30 (NBV)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Su primer nido»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/su-primer-nido--66646551</link><description><![CDATA[(Día Internacional del Refugiado)   En el año 1916, en medio de la Primera Guerra Mundial, Juan Ramón Jiménez viajó por tierra y mar  desde Madrid hasta Nueva York para casarse con la escritora y lingüista Zenobia  Camprubí Aymar, que provenía de una acomodada familia catalano-puertorriqueña.  La crónica de su viaje transatlántico la plasma en un diario íntimo que llega a  ser una de sus obras más reconocidas por su audacia literaria, titulada: Diario de un poeta recién casado. Se  divide en seis partes, en las que el autor documenta sus impresiones cotidianas  al viajar desde Madrid hasta su pueblo natal de Moguer en la provincia de  Huelva, y luego a Cádiz; desde Cádiz hasta Nueva York (donde se casa el 2 de  marzo, y donde pasa buena parte de su residencia en los Estados Unidos entre  enero y julio); y luego desde Nueva York de regreso a Madrid vía Cádiz y  Moguer.   El 20 de junio Juan Ramón y Zenobia desembarcan en Cádiz, donde comienza la quinta  parte del diario, titulada «España». «¡Patria y alma! —exclama el poeta—. / Una  abriga a la otra... / de la cuna a la muerte. / ... Ahora que el cuerpo entró  en su patria, / el alma se le entra. / ¡Así, bien lleno! ¡Así, todo completo! /  ¡Con mi alma, en mi patria!»   Los recién casados visitan el colegio de San Luis Gonzaga en el Puerto de Santa María donde  estudió Juan Ramón, y luego van a Moguer. Como es de esperar, allí la familia  los recibe con cariño y con regalos de bodas. El 30 de junio, durante el  retorno a Sevilla con destino a Madrid, el poeta le dedica a su madre los  siguientes versos:   ¡Qué bien le viene al corazón<br />         su primer nido!<br />         ¡Con qué alegre ilusión<br />         torna siempre volando a él; con qué descuido<br />         se echa en su fresca ramazón,<br />         rodeado de fe, de paz, de olvido!<br />         ... ¡Y con qué desazón<br />         vuelve a dejarlo, pobre y desvalido!<br />         ¡Parece que, en un trueque de  pasión,<br />         el corazón se trae, roto, el nido,<br />         [y] se queda en el nido, roto, el corazón!1   Veinte años después, celebrado ya su Aniversario de Porcelana, la guerra civil de 1936 sorprendió a  Juan Ramón y a Zenobia en Madrid, desde donde lograron volver a marcharse a  América. Exiliado voluntario, en 1958 el poeta, ahora Premio Nobel español, murió  en la isla de Puerto Rico sin haber querido volver a su patria, también roto el  corazón por el fallecimiento de su esposa un año y medio antes que él.2<br />         Quiera Dios que quienes añoramos nuestra patria desde lejos, al recordar nuestro primer nido  determinemos más bien ocupar para siempre el glorioso nido que Jesucristo fue a  preparar para los que nos hagamos ciudadanos de la patria celestial. Así  podremos decir junto con los salmistas de Israel:       ¡Cuán hermosas son tus moradas,<br />         Señor Todopoderoso!<br />         Anhelo con el alma los atrios del Señor;<br />         casi agonizo por estar en ellos.<br />         Con el corazón, con todo el cuerpo,<br />         canto alegre al Dios de la vida.       Mi Dios y rey,<br />         Dios del universo,<br />         cerca de tu altar<br />         gorriones y golondrinas<br />         hallan lugar para sus nidos<br />         y allí ponen a sus polluelos.       Felices quienes moran en tu casa<br />         y te alaban sin cesar.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan Ramón Jiménez, Diario de un poeta recién casado (1916) (Madrid: Casa Editorial Calleja, 1917), pp. 220, 233; Enrique González Duro, Biografía interior de Juan Ramón Jiménez (Madrid: Ediciones Libertarias, 2002), p. 116; Wikipedia, s.v. «Zenobia Camprubí» &lt;https://es.wikipedia.org/wiki/Zenobia_Camprub%C3%AD&gt; En línea 18 diciembre 2018.                 2       Diego Marín, Literatura española, Tomo 2: Época moderna (New York: Holt, Rinehart and Winston, 1968), p. 308.                 3       Sal 84:1-2 (NVI), 3 (TLA), 5 (BLPH)]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun20</guid><pubDate>Fri, 20 Jun 2025 07:22:38 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66646551/2025jun20.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Internacional del Refugiado)   En el año 1916, en medio de la Primera Guerra Mundial, Juan Ramón Jiménez viajó por tierra y mar  desde Madrid hasta Nueva York para casarse con la escritora y lingüista Zenobia  Camprubí Aymar, que provenía de una...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Internacional del Refugiado)   En el año 1916, en medio de la Primera Guerra Mundial, Juan Ramón Jiménez viajó por tierra y mar  desde Madrid hasta Nueva York para casarse con la escritora y lingüista Zenobia  Camprubí Aymar, que provenía de una acomodada familia catalano-puertorriqueña.  La crónica de su viaje transatlántico la plasma en un diario íntimo que llega a  ser una de sus obras más reconocidas por su audacia literaria, titulada: Diario de un poeta recién casado. Se  divide en seis partes, en las que el autor documenta sus impresiones cotidianas  al viajar desde Madrid hasta su pueblo natal de Moguer en la provincia de  Huelva, y luego a Cádiz; desde Cádiz hasta Nueva York (donde se casa el 2 de  marzo, y donde pasa buena parte de su residencia en los Estados Unidos entre  enero y julio); y luego desde Nueva York de regreso a Madrid vía Cádiz y  Moguer.   El 20 de junio Juan Ramón y Zenobia desembarcan en Cádiz, donde comienza la quinta  parte del diario, titulada «España». «¡Patria y alma! —exclama el poeta—. / Una  abriga a la otra... / de la cuna a la muerte. / ... Ahora que el cuerpo entró  en su patria, / el alma se le entra. / ¡Así, bien lleno! ¡Así, todo completo! /  ¡Con mi alma, en mi patria!»   Los recién casados visitan el colegio de San Luis Gonzaga en el Puerto de Santa María donde  estudió Juan Ramón, y luego van a Moguer. Como es de esperar, allí la familia  los recibe con cariño y con regalos de bodas. El 30 de junio, durante el  retorno a Sevilla con destino a Madrid, el poeta le dedica a su madre los  siguientes versos:   ¡Qué bien le viene al corazón<br />         su primer nido!<br />         ¡Con qué alegre ilusión<br />         torna siempre volando a él; con qué descuido<br />         se echa en su fresca ramazón,<br />         rodeado de fe, de paz, de olvido!<br />         ... ¡Y con qué desazón<br />         vuelve a dejarlo, pobre y desvalido!<br />         ¡Parece que, en un trueque de  pasión,<br />         el corazón se trae, roto, el nido,<br />         [y] se queda en el nido, roto, el corazón!1   Veinte años después, celebrado ya su Aniversario de Porcelana, la guerra civil de 1936 sorprendió a  Juan Ramón y a Zenobia en Madrid, desde donde lograron volver a marcharse a  América. Exiliado voluntario, en 1958 el poeta, ahora Premio Nobel español, murió  en la isla de Puerto Rico sin haber querido volver a su patria, también roto el  corazón por el fallecimiento de su esposa un año y medio antes que él.2<br />         Quiera Dios que quienes añoramos nuestra patria desde lejos, al recordar nuestro primer nido  determinemos más bien ocupar para siempre el glorioso nido que Jesucristo fue a  preparar para los que nos hagamos ciudadanos de la patria celestial. Así  podremos decir junto con los salmistas de Israel:       ¡Cuán hermosas son tus moradas,<br />         Señor Todopoderoso!<br />         Anhelo con el alma los atrios del Señor;<br />         casi agonizo por estar en ellos.<br />         Con el corazón, con todo el cuerpo,<br />         canto alegre al Dios de la vida.       Mi Dios y rey,<br />         Dios del universo,<br />         cerca de tu altar<br />         gorriones y golondrinas<br />         hallan lugar para sus nidos<br />         y allí ponen a sus polluelos.       Felices quienes moran en tu casa<br />         y te alaban sin cesar.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan Ramón Jiménez, Diario de un poeta recién casado (1916) (Madrid: Casa Editorial Calleja, 1917), pp. 220, 233; Enrique González Duro, Biografía interior de Juan Ramón Jiménez (Madrid: Ediciones Libertarias, 2002), p. 116; Wikipedia, s.v. «Zenobia Camprubí» &lt;https://es.wikipedia.org/wiki/Zenobia_Camprub%C3%AD&gt; En línea 18 diciembre 2018.                 2       Diego Marín, Literatura española, Tomo 2: Época moderna (New York: Holt, Rinehart and...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Cosas que no corresponden a nuestros hijos»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/cosas-que-no-corresponden-a-nuestros-hijos--66623491</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Estoy separada del papá de mi hija de quince años, pero ahora me está resultando difícil lograr que ella  quiera ir a verlo cuando le tocan visitas con su hermanito. Ella me dice que su  papá le echa la culpa de cosas que le pasan a él con su actual pareja, y que le  dice cosas poco honrosas de mí.... Yo he hablado varias veces con él respecto a  que no le diga cosas que no corresponden a nuestros hijos, pero no me  hace caso, y eso los está afectando.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   »Estimada amiga:   »Los conflictos personales y las cicatrices emocionales nunca son una justificación para herir a los demás,  especialmente a nuestros propios hijos. No hay excusa alguna  para degradar al cónyuge en la presencia de hijos inocentes. Esa manera de  hablar refleja inmadurez y egoísmo.   »El apóstol Pablo enseñó que debemos velar no sólo por nuestros propios intereses sino también por los  intereses de los demás.1 Si bien muchos padres sostienen que sus  hijos ocupan el primer lugar, no reconocen que sus propios conflictos  personales y cicatrices emocionales han distorsionado la capacidad que tienen  de ser objetivos....   »Lo que no sabemos es si existe una orden judicial que especifique las condiciones para las visitas de  los hijos con el padre. Si hay un acuerdo legal, entonces usted necesitaría  acudir al sistema judicial para modificarlo.   »Sin embargo, si no existe ningún acuerdo legal, entonces usted tiene más opciones.  La mejor opción sería que consultara a un consejero familiar profesional. Su  hija podría contarle lo que siente al consejero, y usted luego podría seguir el  consejo que él diera.   »Si no puede acudir a un consejero profesional, le recomendamos que apoye la decisión  de su hija en cuanto a que haya menos visitas con el padre siempre y cuando  ella comprenda que usted no puede servir de mediadora entre ellos. Ella misma  debe negociar con él de una manera respetuosa y sin acusarlo de nada. Sin  embargo, al hacerlo es importante que cuando ella hable con él sobre las  visitas, se limite a hablar sólo sobre la siguiente visita y que no trate de  dejar de verlo indefinidamente.   »Moral y éticamente, los derechos paternos tienen el mismo valor legal que los derechos  maternos, a menos que haya evidencia de abuso. Para modificar esos derechos,  usted tendría que contratar a un abogado y obtener la aprobación de parte del  sistema judicial. Algunos juzgados bien pudieran tener en cuenta los deseos de  una quinceañera, mientras que otros no....»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 847. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Fil 2:4]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun19</guid><pubDate>Thu, 19 Jun 2025 08:22:56 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66623491/2025jun19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Estoy separada del papá de mi hija de quince años, pero ahora me está...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Estoy separada del papá de mi hija de quince años, pero ahora me está resultando difícil lograr que ella  quiera ir a verlo cuando le tocan visitas con su hermanito. Ella me dice que su  papá le echa la culpa de cosas que le pasan a él con su actual pareja, y que le  dice cosas poco honrosas de mí.... Yo he hablado varias veces con él respecto a  que no le diga cosas que no corresponden a nuestros hijos, pero no me  hace caso, y eso los está afectando.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   »Estimada amiga:   »Los conflictos personales y las cicatrices emocionales nunca son una justificación para herir a los demás,  especialmente a nuestros propios hijos. No hay excusa alguna  para degradar al cónyuge en la presencia de hijos inocentes. Esa manera de  hablar refleja inmadurez y egoísmo.   »El apóstol Pablo enseñó que debemos velar no sólo por nuestros propios intereses sino también por los  intereses de los demás.1 Si bien muchos padres sostienen que sus  hijos ocupan el primer lugar, no reconocen que sus propios conflictos  personales y cicatrices emocionales han distorsionado la capacidad que tienen  de ser objetivos....   »Lo que no sabemos es si existe una orden judicial que especifique las condiciones para las visitas de  los hijos con el padre. Si hay un acuerdo legal, entonces usted necesitaría  acudir al sistema judicial para modificarlo.   »Sin embargo, si no existe ningún acuerdo legal, entonces usted tiene más opciones.  La mejor opción sería que consultara a un consejero familiar profesional. Su  hija podría contarle lo que siente al consejero, y usted luego podría seguir el  consejo que él diera.   »Si no puede acudir a un consejero profesional, le recomendamos que apoye la decisión  de su hija en cuanto a que haya menos visitas con el padre siempre y cuando  ella comprenda que usted no puede servir de mediadora entre ellos. Ella misma  debe negociar con él de una manera respetuosa y sin acusarlo de nada. Sin  embargo, al hacerlo es importante que cuando ella hable con él sobre las  visitas, se limite a hablar sólo sobre la siguiente visita y que no trate de  dejar de verlo indefinidamente.   »Moral y éticamente, los derechos paternos tienen el mismo valor legal que los derechos  maternos, a menos que haya evidencia de abuso. Para modificar esos derechos,  usted tendría que contratar a un abogado y obtener la aprobación de parte del  sistema judicial. Algunos juzgados bien pudieran tener en cuenta los deseos de  una quinceañera, mientras que otros no....»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 847. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Fil 2:4]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Nadie sabe el bien que tiene hasta que lo pierde»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/nadie-sabe-el-bien-que-tiene-hasta-que-lo-pierde--66599800</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Día Internacional del Refugiado)   «Yo no sé de ustedes... pero yo nací en un país... donde los rubios, trigueñitos, morenitos y negritos éramos  todos iguales. Donde jugábamos tranquilos y no sabíamos distinguir quién era  rico o pobre, porque ni lo uno ni lo otro era pecado. Donde en la escuela  éramos sólo niños, que respetábamos los símbolos patrios y no nos preguntábamos  por qué eran así, porque siempre fueron los mismos. Donde los vecinos se  querían y se respetaban. Donde los maestros eran maestros.... Donde la honradez  era una virtud, no una manera de ser pobre. Donde el Himno Nacional no nos  hacía llorar.... Donde vivíamos toda nuestra vida, y el que se iba al exterior,  era para estudiar.   »... Ahora... mi hija casi no habla español.... Mi hermana mayor se la pasa  encerrada en un cuarto, en un país donde el inglés y la soledad rigen tu  vida....   »... Quiero... comer pastelitos todos los días. Quiero quejarme del calor.... Quiero atragantarme un pan con  queso a las tres de la madrugada. Quiero ver a mis amigos, y no tener que usar  el messenger más nunca. Quiero tomarme un café en una taza pequeña....  No quiero trabajar en Carnavales, Semana Santa o la Feria. Quiero hablar en  español todo el tiempo, y que no me pregunten: “¿Y de dónde eres tú?” Quiero  hacer cola en un banco, y quiero que se vaya la luz cuando llueva. Quiero  aburrirme del pan de jamón.... Quiero que mi hija crezca como crecí yo....   »Quiero pasear sin amargura por la calle de tu recuerdo, y rescatar por fin al niño  perdido en mi pensamiento. Porque el tiempo y la memoria juegan juntos en  nuestra historia. Se me fue toda una vida, y tu imagen no se me borra. Quiero  volver sin mirar atrás, poder vivir para perdonar; quiero sentir, quiero  regresar....   »Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde... definitivamente.»   He ahí los sentimientos, si no del todo razonables, al menos bien sinceros, de una  mujer que hace años no vive en su país de origen y lo extraña terriblemente.  Con ella podemos identificarnos todos los que hemos vivido largo tiempo fuera  de nuestro terruño. No tiene ella que insistir para convencernos de la verdad  que encierra el refrán al que alude: «Nadie sabe el bien que tiene hasta que lo  pierde.» Pues para los que la hemos vivido, es una realidad patente e  inexorable.   Para superar esa nostalgia, nos puede servir de mucho meditar en casos como el de  Job el patriarca. Luego de perder lo que más valoraba en la vida —sus hijos, su salud y el respaldo de su  esposa—, Job llegó a la conclusión de  que a Dios también lo había perdido. Y exclamó: «¡Cómo añoro los meses que se  han ido, los días en que Dios me cuidaba!... ¡Qué días aquellos, cuando... Dios  bendecía mi casa con su íntima amistad! Cuando aún estaba conmigo el  Todopoderoso...»1   Lo cierto es que Dios no había desamparado a Job, sino que lo había puesto a  prueba. Pero Job salió de esa prueba victorioso, y Dios lo bendijo muchísimo  más en sus últimos años que en sus primeros.2 Si algo hemos de  añorar, más vale que, al igual que Job, añoremos lo que más vale: la grata  compañía del Dios Todopoderoso, fruto de la íntima amistad con la que Él desea  bendecirnos. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Job 29:2,4,5                 2       Job 42:10‑17]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun18</guid><pubDate>Wed, 18 Jun 2025 08:22:40 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66599800/2025jun18.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Día Internacional del Refugiado)   «Yo no sé de ustedes... pero yo nací en un país... donde los rubios, trigueñitos, morenitos y negritos éramos  todos iguales. Donde jugábamos tranquilos y no sabíamos distinguir quién era  rico o...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Antevíspera del Día Internacional del Refugiado)   «Yo no sé de ustedes... pero yo nací en un país... donde los rubios, trigueñitos, morenitos y negritos éramos  todos iguales. Donde jugábamos tranquilos y no sabíamos distinguir quién era  rico o pobre, porque ni lo uno ni lo otro era pecado. Donde en la escuela  éramos sólo niños, que respetábamos los símbolos patrios y no nos preguntábamos  por qué eran así, porque siempre fueron los mismos. Donde los vecinos se  querían y se respetaban. Donde los maestros eran maestros.... Donde la honradez  era una virtud, no una manera de ser pobre. Donde el Himno Nacional no nos  hacía llorar.... Donde vivíamos toda nuestra vida, y el que se iba al exterior,  era para estudiar.   »... Ahora... mi hija casi no habla español.... Mi hermana mayor se la pasa  encerrada en un cuarto, en un país donde el inglés y la soledad rigen tu  vida....   »... Quiero... comer pastelitos todos los días. Quiero quejarme del calor.... Quiero atragantarme un pan con  queso a las tres de la madrugada. Quiero ver a mis amigos, y no tener que usar  el messenger más nunca. Quiero tomarme un café en una taza pequeña....  No quiero trabajar en Carnavales, Semana Santa o la Feria. Quiero hablar en  español todo el tiempo, y que no me pregunten: “¿Y de dónde eres tú?” Quiero  hacer cola en un banco, y quiero que se vaya la luz cuando llueva. Quiero  aburrirme del pan de jamón.... Quiero que mi hija crezca como crecí yo....   »Quiero pasear sin amargura por la calle de tu recuerdo, y rescatar por fin al niño  perdido en mi pensamiento. Porque el tiempo y la memoria juegan juntos en  nuestra historia. Se me fue toda una vida, y tu imagen no se me borra. Quiero  volver sin mirar atrás, poder vivir para perdonar; quiero sentir, quiero  regresar....   »Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde... definitivamente.»   He ahí los sentimientos, si no del todo razonables, al menos bien sinceros, de una  mujer que hace años no vive en su país de origen y lo extraña terriblemente.  Con ella podemos identificarnos todos los que hemos vivido largo tiempo fuera  de nuestro terruño. No tiene ella que insistir para convencernos de la verdad  que encierra el refrán al que alude: «Nadie sabe el bien que tiene hasta que lo  pierde.» Pues para los que la hemos vivido, es una realidad patente e  inexorable.   Para superar esa nostalgia, nos puede servir de mucho meditar en casos como el de  Job el patriarca. Luego de perder lo que más valoraba en la vida —sus hijos, su salud y el respaldo de su  esposa—, Job llegó a la conclusión de  que a Dios también lo había perdido. Y exclamó: «¡Cómo añoro los meses que se  han ido, los días en que Dios me cuidaba!... ¡Qué días aquellos, cuando... Dios  bendecía mi casa con su íntima amistad! Cuando aún estaba conmigo el  Todopoderoso...»1   Lo cierto es que Dios no había desamparado a Job, sino que lo había puesto a  prueba. Pero Job salió de esa prueba victorioso, y Dios lo bendijo muchísimo  más en sus últimos años que en sus primeros.2 Si algo hemos de  añorar, más vale que, al igual que Job, añoremos lo que más vale: la grata  compañía del Dios Todopoderoso, fruto de la íntima amistad con la que Él desea  bendecirnos. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Job 29:2,4,5                 2       Job 42:10‑17]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Un constante estado de luchar o huir»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-constante-estado-de-luchar-o-huir--66588061</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «He vivido toda mi vida en un ambiente familiar marcado por la violencia verbal y  física, lo que me ha llevado a dudar en iniciar mi propia familia....   »Recuerdo que, a los cuatro años, mi madre me golpeaba, y esos castigos me dejaron heridas profundas que me han llevado a tener ciertas  adicciones no químicas que alivian mi dolor. Reconozco que necesito ayuda....   »A veces quisiera irme lejos y rehacer mi vida, pero temo por mi padre. No quiero dejarlo solo con mi  madre... que es muy abusiva con él.... No me perdonaría si algo sucediera y yo  no estuviera ahí para evitarlo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Hay que tener valor para reconocer el dolor y las adicciones, y lo felicitamos por hacerlo. El contarnos su caso es  un primer paso valiente que está dando, y tenemos la confianza de que tendrá  ese mismo valor para dar los pasos que siguen.   »El haber sufrido abuso emocional, verbal y físico ha hecho que su cerebro se altere químicamente.  Usted se ha visto obligado a gastar toda su energía sólo para sobrevivir en su  desafiante entorno familiar, y eso ha dado como resultado que su cerebro se mantenga  en un constante estado de “luchar o huir”. Las sustancias químicas en su  cerebro que hacen que siempre esté listo para luchar o huir son beneficiosas,  pero esas sustancias en exceso pueden hacerle daño. Usted mismo se ha impuesto  las adicciones que tiene con el fin de tratar de contrarrestar ese daño.   »Usted admite que necesita ayuda, así que ¡búsquela hoy mismo! Haga una cita con un médico y pídale que lo refiera a  un profesional que tenga experiencia en el tratamiento de casos de trauma  constante....   »Lo respetamos y admiramos por querer proteger a su padre. Pero creemos que usted  está atrapado en un círculo vicioso de abuso, y eso le impide reconocer con  claridad todas las opciones que tiene. Necesita a un profesional que lo ayude a  escapar de ese círculo.   »Dios no planeó que usted creciera en semejante caos. Él quiere estar cerca de usted y  de todos los que hemos tenido infancias traumáticas y una ausencia total de  estabilidad. Él comprende nuestras debilidades y quiere sanarnos. El apóstol Juan declaró  que “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para  salvarlo por medio de él”.1   »Ese Hijo de Dios es Jesucristo, quien sacrificó su vida en una cruz por usted y por mí.  No tenemos que purificarnos nosotros mismos y luego pedirle a Dios que nos  perdone. Podemos más bien pedirle perdón y luego permitir que Él nos muestre  cómo es que necesitamos cambiar. Él está esperando que usted se lo pida en  oración ahora mismo. Él es su Padre amoroso que anhela acompañarlo todos los  días de su vida.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 846. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 3:17 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun17</guid><pubDate>Tue, 17 Jun 2025 08:22:46 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66588061/2025jun17.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «He vivido toda mi vida en un ambiente familiar marcado por la violencia...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «He vivido toda mi vida en un ambiente familiar marcado por la violencia verbal y  física, lo que me ha llevado a dudar en iniciar mi propia familia....   »Recuerdo que, a los cuatro años, mi madre me golpeaba, y esos castigos me dejaron heridas profundas que me han llevado a tener ciertas  adicciones no químicas que alivian mi dolor. Reconozco que necesito ayuda....   »A veces quisiera irme lejos y rehacer mi vida, pero temo por mi padre. No quiero dejarlo solo con mi  madre... que es muy abusiva con él.... No me perdonaría si algo sucediera y yo  no estuviera ahí para evitarlo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Hay que tener valor para reconocer el dolor y las adicciones, y lo felicitamos por hacerlo. El contarnos su caso es  un primer paso valiente que está dando, y tenemos la confianza de que tendrá  ese mismo valor para dar los pasos que siguen.   »El haber sufrido abuso emocional, verbal y físico ha hecho que su cerebro se altere químicamente.  Usted se ha visto obligado a gastar toda su energía sólo para sobrevivir en su  desafiante entorno familiar, y eso ha dado como resultado que su cerebro se mantenga  en un constante estado de “luchar o huir”. Las sustancias químicas en su  cerebro que hacen que siempre esté listo para luchar o huir son beneficiosas,  pero esas sustancias en exceso pueden hacerle daño. Usted mismo se ha impuesto  las adicciones que tiene con el fin de tratar de contrarrestar ese daño.   »Usted admite que necesita ayuda, así que ¡búsquela hoy mismo! Haga una cita con un médico y pídale que lo refiera a  un profesional que tenga experiencia en el tratamiento de casos de trauma  constante....   »Lo respetamos y admiramos por querer proteger a su padre. Pero creemos que usted  está atrapado en un círculo vicioso de abuso, y eso le impide reconocer con  claridad todas las opciones que tiene. Necesita a un profesional que lo ayude a  escapar de ese círculo.   »Dios no planeó que usted creciera en semejante caos. Él quiere estar cerca de usted y  de todos los que hemos tenido infancias traumáticas y una ausencia total de  estabilidad. Él comprende nuestras debilidades y quiere sanarnos. El apóstol Juan declaró  que “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para  salvarlo por medio de él”.1   »Ese Hijo de Dios es Jesucristo, quien sacrificó su vida en una cruz por usted y por mí.  No tenemos que purificarnos nosotros mismos y luego pedirle a Dios que nos  perdone. Podemos más bien pedirle perdón y luego permitir que Él nos muestre  cómo es que necesitamos cambiar. Él está esperando que usted se lo pida en  oración ahora mismo. Él es su Padre amoroso que anhela acompañarlo todos los  días de su vida.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 846. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 3:17 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Muy aprisa</title><link>https://www.spreaker.com/episode/muy-aprisa--66574178</link><description><![CDATA[La aguja del velocímetro fue subiendo y subiendo. Cien, ciento treinta, ciento sesenta.  Y ciento sesenta kilómetros por hora es demasiada velocidad para un auto  liviano en pavimento mojado. Con tanta velocidad, y con el pavimento  resbaladizo, ocurrió lo que tenía que ocurrir.   Arnuldo Circone, de veinticuatro años de edad, amante de la velocidad, no logró entrar al puente del río, y salió  volando. Cayó dentro del agua, hundiéndose con todo y auto a veinticinco metros  de la orilla. No se mató, pero arruinó su auto. Lo curioso es lo que decía la  placa personalizada de su vehículo: «Muy aprisa».   Hay muchos como este joven que llevan la vida muy aprisa, demasiado rápido. La verdad es  que llevar la vida a toda velocidad es la característica de los tiempos  actuales. Más de cincuenta años atrás, cuando el famoso cómico del cine Charlie  Chaplin protagonizó en la película «Tiempos modernos», ya señalaba, con su  manera incomparable, el peligro de estos tiempos.   Los días en que vivimos se caracterizan por demasiada rapidez en todas las cosas:  demasiada mecanización, demasiado cientificismo, demasiada tecnología,  demasiada indiferencia a todos los valores morales. No es extraño que ocurran  accidentes a cada paso: accidentes en nuestras carreteras, y lo que es más  lamentable, accidentes morales y espirituales en nuestra vida.   Niños y adolescentes caen víctimas de drogadicción. Niñas, sin saber ni qué les está  ocurriendo, caen víctimas de embarazos. Y bebés nacen arruinados, cuando  deberían apenas estar comenzando a florecer.   El niño se vuelve adolescente de la noche al día. El adolescente se convierte en adulto  sin la experiencia necesaria para actuar con sensatez. Y el adulto llega a  viejo antes de tiempo, por el mismo paso vertiginoso de la vida. Como que el  aumento de la potencia de nuestros vehículos, en las calles y en el aire, ha  contagiado al mundo con el frenesí de la velocidad.   ¿Quién puede ponerle freno a este loco desbarajuste? Las leyes humanas no han podido  hacerlo. La cultura tampoco lo ha logrado. Ni siquiera la religión ha podido  cambiar este delirio que está matando a nuestra sociedad.   Sólo Jesucristo puede frenar las pasiones del alma, dominar la locura frenética,  corregir lo deficiente, y ordenar lo desorbitado. Sólo Él regenera el alma  humana a las mil maravillas. Sólo Él nos devuelve la justicia perdida. No  sigamos nuestro camino solos. Coronemos a Cristo como Rey de nuestro ser, y Él  pondrá en orden nuestra vida. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun16</guid><pubDate>Mon, 16 Jun 2025 08:22:02 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66574178/2025jun16.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>La aguja del velocímetro fue subiendo y subiendo. Cien, ciento treinta, ciento sesenta.  Y ciento sesenta kilómetros por hora es demasiada velocidad para un auto  liviano en pavimento mojado. 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Más de cincuenta años atrás, cuando el famoso cómico del cine Charlie  Chaplin protagonizó en la película «Tiempos modernos», ya señalaba, con su  manera incomparable, el peligro de estos tiempos.   Los días en que vivimos se caracterizan por demasiada rapidez en todas las cosas:  demasiada mecanización, demasiado cientificismo, demasiada tecnología,  demasiada indiferencia a todos los valores morales. No es extraño que ocurran  accidentes a cada paso: accidentes en nuestras carreteras, y lo que es más  lamentable, accidentes morales y espirituales en nuestra vida.   Niños y adolescentes caen víctimas de drogadicción. Niñas, sin saber ni qué les está  ocurriendo, caen víctimas de embarazos. Y bebés nacen arruinados, cuando  deberían apenas estar comenzando a florecer.   El niño se vuelve adolescente de la noche al día. El adolescente se convierte en adulto  sin la experiencia necesaria para actuar con sensatez. Y el adulto llega a  viejo antes de tiempo, por el mismo paso vertiginoso de la vida. Como que el  aumento de la potencia de nuestros vehículos, en las calles y en el aire, ha  contagiado al mundo con el frenesí de la velocidad.   ¿Quién puede ponerle freno a este loco desbarajuste? Las leyes humanas no han podido  hacerlo. La cultura tampoco lo ha logrado. Ni siquiera la religión ha podido  cambiar este delirio que está matando a nuestra sociedad.   Sólo Jesucristo puede frenar las pasiones del alma, dominar la locura frenética,  corregir lo deficiente, y ordenar lo desorbitado. Sólo Él regenera el alma  humana a las mil maravillas. Sólo Él nos devuelve la justicia perdida. No  sigamos nuestro camino solos. Coronemos a Cristo como Rey de nuestro ser, y Él  pondrá en orden nuestra vida. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Las relaciones sentimentales por Internet</title><link>https://www.spreaker.com/episode/las-relaciones-sentimentales-por-internet--66556111</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace nueve meses conocí [a una mujer] por las redes sociales.... Tuvimos sexo virtual. Ella habló con su [líder espiritual], y me bloqueó. Estoy  destrozado por el daño que les causé a ella y a sus padres.   »Quiero ir a su país y pedir perdón. Ya le pedí perdón a Dios.... Sé lo grave de mi error, y lloro mucho por el mal que hice. Yo la amo, y estoy  dispuesto a casarme con ella. ¿Debo ir a buscarla?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »[Si bien] las relaciones sentimentales por Internet a veces se convierten en noviazgos... la  Internet puede también ser un lugar muy peligroso. Los depredadores hacen  búsquedas a fin de encontrar personas ingenuas y tratar de cometer delitos  económicos, reclutar para fines terroristas, y traficar a personas....   »Nos preocupa mucho que usted esté dispuesto a casarse con una mujer a quien nunca ha conocido.  Está convencido de que ella es genuina y de que usted le ha hecho daño, y tal  vez tenga razón. Pero ¿qué tal si ella ha hecho lo mismo con otros hombres? ...  ¿Qué tal si ya está casada y tuvo que bloquearlo a usted debido a que el esposo  se enteró de usted? ...   »Vamos a suponer, sin embargo, que usted tiene razón, que ella es quien dice ser, y que lo bloqueó  para evitar el volver a tener sexo virtual. ¿Qué debe hacer usted?   »Nos alegra que usted ya le haya pedido perdón a Dios. Eso es lo primero que le aconsejaríamos que  hiciera. ¿Le pidió también a Dios que le indicara cómo evitar el volver a  hacerlo? Es que el perdón sólo se recibe cuando estamos de veras arrepentidos  de nuestros pecados. El arrepentirse significa detenerse, darse vuelta y tomar  el rumbo contrario.   »Cuando esa mujer lo bloqueó, hizo que fuera fácil ponerle fin a la relación que habían cultivado.  Pero en vez de darse vuelta y tomar el rumbo contrario, usted ahora quiere  buscarla. Se ha convencido de que pedirle perdón en persona sanaría de alguna  manera el daño causado.   »Usted nos pide un consejo, pero no le va a gustar: Deje de soñar acerca de un futuro con esa  mujer... y no vuelva jamás a tratar de comunicarse con ella.   »Para su propia seguridad, le recomendamos que no vuelva a considerar una relación sentimental  con ninguna mujer que viva lejos de usted. Está bien que usted y una mujer se  conozcan por Internet, pero no es sino hasta que se vean y se comuniquen en  persona que van a poder de veras conocerse. También le recomendamos que se  reúna con futuras amistades en grupos y en lugares públicos. Nunca vaya solo ni  a algún lugar apartado para encontrarse con una persona a quien aún no conozca.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 727. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun14</guid><pubDate>Sat, 14 Jun 2025 07:23:23 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66556111/2025jun14.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace nueve meses conocí [a una mujer] por las redes sociales.......</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace nueve meses conocí [a una mujer] por las redes sociales.... Tuvimos sexo virtual. Ella habló con su [líder espiritual], y me bloqueó. Estoy  destrozado por el daño que les causé a ella y a sus padres.   »Quiero ir a su país y pedir perdón. Ya le pedí perdón a Dios.... Sé lo grave de mi error, y lloro mucho por el mal que hice. Yo la amo, y estoy  dispuesto a casarme con ella. ¿Debo ir a buscarla?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »[Si bien] las relaciones sentimentales por Internet a veces se convierten en noviazgos... la  Internet puede también ser un lugar muy peligroso. Los depredadores hacen  búsquedas a fin de encontrar personas ingenuas y tratar de cometer delitos  económicos, reclutar para fines terroristas, y traficar a personas....   »Nos preocupa mucho que usted esté dispuesto a casarse con una mujer a quien nunca ha conocido.  Está convencido de que ella es genuina y de que usted le ha hecho daño, y tal  vez tenga razón. Pero ¿qué tal si ella ha hecho lo mismo con otros hombres? ...  ¿Qué tal si ya está casada y tuvo que bloquearlo a usted debido a que el esposo  se enteró de usted? ...   »Vamos a suponer, sin embargo, que usted tiene razón, que ella es quien dice ser, y que lo bloqueó  para evitar el volver a tener sexo virtual. ¿Qué debe hacer usted?   »Nos alegra que usted ya le haya pedido perdón a Dios. Eso es lo primero que le aconsejaríamos que  hiciera. ¿Le pidió también a Dios que le indicara cómo evitar el volver a  hacerlo? Es que el perdón sólo se recibe cuando estamos de veras arrepentidos  de nuestros pecados. El arrepentirse significa detenerse, darse vuelta y tomar  el rumbo contrario.   »Cuando esa mujer lo bloqueó, hizo que fuera fácil ponerle fin a la relación que habían cultivado.  Pero en vez de darse vuelta y tomar el rumbo contrario, usted ahora quiere  buscarla. Se ha convencido de que pedirle perdón en persona sanaría de alguna  manera el daño causado.   »Usted nos pide un consejo, pero no le va a gustar: Deje de soñar acerca de un futuro con esa  mujer... y no vuelva jamás a tratar de comunicarse con ella.   »Para su propia seguridad, le recomendamos que no vuelva a considerar una relación sentimental  con ninguna mujer que viva lejos de usted. Está bien que usted y una mujer se  conozcan por Internet, pero no es sino hasta que se vean y se comuniquen en  persona que van a poder de veras conocerse. También le recomendamos que se  reúna con futuras amistades en grupos y en lugares públicos. Nunca vaya solo ni  a algún lugar apartado para encontrarse con una persona a quien aún no conozca.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 727. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«La cáscara guarda el palo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-cascara-guarda-el-palo--66544861</link><description><![CDATA[(Víspera del Día Internacional de la Bañera)   ¿Acaso el darse un baño puede causar la muerte de una persona? Ese bien pudo haber  sido el diagnóstico forense en el caso del ermitaño iraní Amou  Haji, considerado el hombre más sucio del mundo. Ya había cumplido los noventa  y cuatro años cuando murió, pero sucedió casualmente poco tiempo después de  bañarse tras haber pasado más de sesenta de esos años sin tomar una ducha o  asearse. A lo largo de su vida, Haji había evitado bañarse por temor a  enfermarse. No es de extrañar, entonces, que no tuviera esposa ni parientes  cercanos.   En un documental de 2013 titulado «La extraña vida de Amou Haji», se dio a conocer en el mundo entero, con la piel cubierta de mugre  y el cabello enmarañado. Reveló que había experimentado «contratiempos  emocionales en su juventud» que lo llevaron a aislarse y a detestar la idea  misma de bañarse o de sentir el agua sobre la piel. Y por si eso fuera poco, en  vez de ingerir comida y bebidas frescas, ¡su alimento favorito era el  puercoespín podrido; tomaba cinco litros de agua al día, que recogía de charcos  cercanos, en una lata de aceite oxidada; comía animales muertos que conseguía  atropellados; y fumaba excrementos de animales en una pipa vieja!   Uno de los médicos que examinaron a Haji antes de su muerte concluyó que pudo mantenerse saludable debido a haber desarrollado un  fuerte sistema inmunológico después de décadas de vivir en semejantes  condiciones.1   Fue así como aquel ermitaño iraní vivió en carne propia la frase proverbial: «La  cáscara guarda el palo», que quiere decir que es la corteza (la cáscara) la que  protege (o, guarda) al árbol (o, palo) de cualquier agresión externa. La  sabiduría popular coincidió nuevamente con la experiencia científica, ya que  una amplia gama de inmunólogos y médicos consienten en que el exceso de  limpieza hace que el sistema inmune del cuerpo humano pierda funcionalidad o se  debilite hasta hacerlo más vulnerable. La idea es que si nos aseamos con  demasiada frecuencia, perderemos parte de la barrera protectora de la piel,  quedando así expuestos a los ataques de bacterias, virus u otros patógenos  «desconocidos» por nuestro sistema inmunitario.2   ¿Será que nos conviene, entonces, huir del agua «como gato escaldado»? ¡Claro que no! Debemos más bien, sin exceso, aprovecharla al  máximo. Y así como necesitamos el aseo bien medido para nuestro cuerpo, también  necesitamos el aseo para nuestro espíritu. Pues todos nosotros somos como un  trapo sucio, tal como nos describe el profeta Isaías, y nuestros pecados nos  arrastran como el viento.3 No dejemos que ninguna idea descabellada  nos lleve a esperar un día más para tomarnos ese baño espiritual que tanta  falta nos hace. Aprovechemos más bien, ahora mismo, la limpieza  espiritual que procede de reconocer ante Dios que hemos pecado, tal como nos  explica el apóstol Juan, seguros de que Dios, que es fiel y justo, perdonará  nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Su comida favorita era el puercoespín podrido: muere “el hombre más sucio del mundo” a los 94 años, poco tiempo después de bañarse tras pasar más de medio siglo sin asearse», Diario El Universo, 26 octubre 2022 &lt;https://www.eluniverso.com/noticias/internacional/ muere-el-hombre-mas-sucio-del-mundo-al-banarse-luego-de-60-anos-sin-asearse-nota&gt; En línea 22 noviembre 2022; Juan Espinoza, «Muere el hombre más sucio del mundo: ¿Cómo murió Amou Haji?», Ahora Mismo, 25 octubre 2022 &lt;https://ahoramismo.com/noticias/amou-haji-murio&gt; En línea 22 noviembre 2024.                 2       Luis Rivero, «La cáscara guarda el palo», Periódico El Día: La opinión de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, 18 julio 2020 &lt;https://www.eldia.es/cultura/2020/07/18/cascara-guarda-palo-22375209.html&gt; En línea 22 noviembre 2024.                 3       Is 64:6                 4       1Jn 1:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun13</guid><pubDate>Fri, 13 Jun 2025 08:21:09 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66544861/2025jun13.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Día Internacional de la Bañera)   ¿Acaso el darse un baño puede causar la muerte de una persona? Ese bien pudo haber  sido el diagnóstico forense en el caso del ermitaño iraní Amou  Haji, considerado el hombre más sucio del mundo. Ya...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Víspera del Día Internacional de la Bañera)   ¿Acaso el darse un baño puede causar la muerte de una persona? Ese bien pudo haber  sido el diagnóstico forense en el caso del ermitaño iraní Amou  Haji, considerado el hombre más sucio del mundo. Ya había cumplido los noventa  y cuatro años cuando murió, pero sucedió casualmente poco tiempo después de  bañarse tras haber pasado más de sesenta de esos años sin tomar una ducha o  asearse. A lo largo de su vida, Haji había evitado bañarse por temor a  enfermarse. No es de extrañar, entonces, que no tuviera esposa ni parientes  cercanos.   En un documental de 2013 titulado «La extraña vida de Amou Haji», se dio a conocer en el mundo entero, con la piel cubierta de mugre  y el cabello enmarañado. Reveló que había experimentado «contratiempos  emocionales en su juventud» que lo llevaron a aislarse y a detestar la idea  misma de bañarse o de sentir el agua sobre la piel. Y por si eso fuera poco, en  vez de ingerir comida y bebidas frescas, ¡su alimento favorito era el  puercoespín podrido; tomaba cinco litros de agua al día, que recogía de charcos  cercanos, en una lata de aceite oxidada; comía animales muertos que conseguía  atropellados; y fumaba excrementos de animales en una pipa vieja!   Uno de los médicos que examinaron a Haji antes de su muerte concluyó que pudo mantenerse saludable debido a haber desarrollado un  fuerte sistema inmunológico después de décadas de vivir en semejantes  condiciones.1   Fue así como aquel ermitaño iraní vivió en carne propia la frase proverbial: «La  cáscara guarda el palo», que quiere decir que es la corteza (la cáscara) la que  protege (o, guarda) al árbol (o, palo) de cualquier agresión externa. La  sabiduría popular coincidió nuevamente con la experiencia científica, ya que  una amplia gama de inmunólogos y médicos consienten en que el exceso de  limpieza hace que el sistema inmune del cuerpo humano pierda funcionalidad o se  debilite hasta hacerlo más vulnerable. La idea es que si nos aseamos con  demasiada frecuencia, perderemos parte de la barrera protectora de la piel,  quedando así expuestos a los ataques de bacterias, virus u otros patógenos  «desconocidos» por nuestro sistema inmunitario.2   ¿Será que nos conviene, entonces, huir del agua «como gato escaldado»? ¡Claro que no! Debemos más bien, sin exceso, aprovecharla al  máximo. Y así como necesitamos el aseo bien medido para nuestro cuerpo, también  necesitamos el aseo para nuestro espíritu. Pues todos nosotros somos como un  trapo sucio, tal como nos describe el profeta Isaías, y nuestros pecados nos  arrastran como el viento.3 No dejemos que ninguna idea descabellada  nos lleve a esperar un día más para tomarnos ese baño espiritual que tanta  falta nos hace. Aprovechemos más bien, ahora mismo, la limpieza  espiritual que procede de reconocer ante Dios que hemos pecado, tal como nos  explica el apóstol Juan, seguros de que Dios, que es fiel y justo, perdonará  nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Su comida favorita era el puercoespín podrido: muere “el hombre más sucio del mundo” a los 94 años, poco tiempo después de bañarse tras pasar más de medio siglo sin asearse», Diario El Universo, 26 octubre 2022 &lt;https://www.eluniverso.com/noticias/internacional/ muere-el-hombre-mas-sucio-del-mundo-al-banarse-luego-de-60-anos-sin-asearse-nota&gt; En línea 22 noviembre 2022; Juan Espinoza, «Muere el hombre más sucio del mundo: ¿Cómo murió Amou Haji?», Ahora Mismo, 25 octubre 2022 &lt;https://ahoramismo.com/noticias/amou-haji-murio&gt; En línea 22 noviembre 2024.                 2       Luis Rivero, «La cáscara guarda el palo», Periódico El Día: La opinión de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, 18 julio 2020 &lt;https://www.eldia.es/cultura/2020/07/18/cascara-guarda-palo-22375209.html&gt; En línea 22 noviembre...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Cómo están las cosas»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/como-estan-las-cosas--66525062</link><description><![CDATA[«¡Con cuánta pena me negué a la pretensión de mi hija Nené de que le comprara aquella lujosa muñeca que  caminaba, abría y cerraba los ojos y decía “papá” y “mamá”!... Era una belleza.  Lo único que la afeaba era esa horrible etiqueta que... decía... $32.50.   »La compra estaba... fuera de nuestro alcance.... En aquella trágica época... vi... entrar a dos hombres en una  guarapera y pedir un guarapo de a [centavo] y dos vasos....   »Había que apelar a la convicción. Al hacerlo cometí el mayor de los errores... de razonarle a mi hija de esta forma:   —Hija mía, ya tú eres mayor, casi una mujercita, y puedes darte cuenta de la  situación. Las cosas no están para comprar una muñeca tan cara. Tú sabes que la  Escuela Normal está cerrada y no me pagan el sueldo. Ahora tampoco gano nada en  el Sanatorio. Nos cuesta mucho trabajo obtener lo necesario para vivir. Más  adelante, cuando las cosas mejoren, yo te prometo comprarte una así.   »Mi razonamiento produjo una reacción inesperada. No hubo resistencia, ni insistió más en su petición, pero grandes  sollozos interrumpían su respiración y sus lindos ojos negros eran un  inagotable manantial de lágrimas.   —Pero hija mía —le dije—, sé razonable. Date cuenta de que no es posible complacerte en tu deseo. ¿Qué  más quisiera yo que darte gusto?   »Y mi pequeña hija, entre sollozo y sollozo, me hizo sentir apesadumbrado y  culpable, al contestarme:   —Pero papá, si yo no lloro por la muñeca, sino por cómo están las cosas.»1   Así concluye la anécdota del eminente escritor y médico cubano Mario Dihigo, que fue profesor y director de la  Escuela Normal para Maestros de Matanzas y miembro de la Federación Médica de  Cuba durante el régimen de Machado, y ejerció su profesión en una de las plazas  del Sanatorio de la Colonia Española. Casi todos nosotros podemos  identificarnos con esa patética escena que describe en su obra titulada Cosas  de muchachos. Todos, incluso nuestro Padre celestial y su Hijo Jesucristo.  Aunque muchos lo desconozcan, el Hijo de Dios, durante la semana de su Pasión,  lloró por Jerusalén, no porque no pudiera pagar el precio de su rescate, sino  por cómo estaban las cosas. «¡Cómo quisiera que hoy supieras lo que te puede  traer paz!», le dijo desconsoladamente Cristo a aquella ciudad escogida, y le  advirtió que iba a ser arrasada por no reconocer el tiempo que Dios había dispuesto para salvarla.2 Así mismo llora por nosotros actualmente,  por todos los que no hemos permitido que Él nos abrace y nos muestre su gran  amor. Aceptemos hoy mismo el precio que pagó para salvarnos. Sólo así  disfrutaremos de la paz interior que Él vino a traernos.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mario E. Dihigo y Rosa Dihigo Beguiristain, Cosas de muchachos (Miami: Ediciones Universal, 1998), pp. 51‑54.                 2       Lc 19:41‑44                 3       Jn 14:27]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun12</guid><pubDate>Thu, 12 Jun 2025 08:22:25 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66525062/2025jun12.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«¡Con cuánta pena me negué a la pretensión de mi hija Nené de que le comprara aquella lujosa muñeca que  caminaba, abría y cerraba los ojos y decía “papá” y “mamá”!... Era una belleza.  Lo único que la afeaba era esa horrible etiqueta que... decía......</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«¡Con cuánta pena me negué a la pretensión de mi hija Nené de que le comprara aquella lujosa muñeca que  caminaba, abría y cerraba los ojos y decía “papá” y “mamá”!... Era una belleza.  Lo único que la afeaba era esa horrible etiqueta que... decía... $32.50.   »La compra estaba... fuera de nuestro alcance.... En aquella trágica época... vi... entrar a dos hombres en una  guarapera y pedir un guarapo de a [centavo] y dos vasos....   »Había que apelar a la convicción. Al hacerlo cometí el mayor de los errores... de razonarle a mi hija de esta forma:   —Hija mía, ya tú eres mayor, casi una mujercita, y puedes darte cuenta de la  situación. Las cosas no están para comprar una muñeca tan cara. Tú sabes que la  Escuela Normal está cerrada y no me pagan el sueldo. Ahora tampoco gano nada en  el Sanatorio. Nos cuesta mucho trabajo obtener lo necesario para vivir. Más  adelante, cuando las cosas mejoren, yo te prometo comprarte una así.   »Mi razonamiento produjo una reacción inesperada. No hubo resistencia, ni insistió más en su petición, pero grandes  sollozos interrumpían su respiración y sus lindos ojos negros eran un  inagotable manantial de lágrimas.   —Pero hija mía —le dije—, sé razonable. Date cuenta de que no es posible complacerte en tu deseo. ¿Qué  más quisiera yo que darte gusto?   »Y mi pequeña hija, entre sollozo y sollozo, me hizo sentir apesadumbrado y  culpable, al contestarme:   —Pero papá, si yo no lloro por la muñeca, sino por cómo están las cosas.»1   Así concluye la anécdota del eminente escritor y médico cubano Mario Dihigo, que fue profesor y director de la  Escuela Normal para Maestros de Matanzas y miembro de la Federación Médica de  Cuba durante el régimen de Machado, y ejerció su profesión en una de las plazas  del Sanatorio de la Colonia Española. Casi todos nosotros podemos  identificarnos con esa patética escena que describe en su obra titulada Cosas  de muchachos. Todos, incluso nuestro Padre celestial y su Hijo Jesucristo.  Aunque muchos lo desconozcan, el Hijo de Dios, durante la semana de su Pasión,  lloró por Jerusalén, no porque no pudiera pagar el precio de su rescate, sino  por cómo estaban las cosas. «¡Cómo quisiera que hoy supieras lo que te puede  traer paz!», le dijo desconsoladamente Cristo a aquella ciudad escogida, y le  advirtió que iba a ser arrasada por no reconocer el tiempo que Dios había dispuesto para salvarla.2 Así mismo llora por nosotros actualmente,  por todos los que no hemos permitido que Él nos abrace y nos muestre su gran  amor. Aceptemos hoy mismo el precio que pagó para salvarnos. Sólo así  disfrutaremos de la paz interior que Él vino a traernos.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mario E. Dihigo y Rosa Dihigo Beguiristain, Cosas de muchachos (Miami: Ediciones Universal, 1998), pp. 51‑54.                 2       Lc 19:41‑44                 3       Jn 14:27]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi papá se avergonzaba de mí»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-papa-se-avergonzaba-de-mi--66503954</link><description><![CDATA[«Me llamo Úrsula Hilaria Celia Caridad Cruz Alfonso. Soy hija de Catalina Alfonso, a quien todos le decían  “Ollita”, y de Simón Cruz. Nací en La Habana, Cuba, en la sección más pobre de  un barrio de clase media y trabajadora donde vivían personas de todas las razas  y colores.» Así comienza Celia Cruz su autobiografía titulada: Celia: Mi  vida, publicada cerca del final de su vida.   Remontándose a los inicios de su carrera artística, la famosa diva guarachera rememora: «Antes de [que cantara  con] la legendaria Sonora Matancera, [me di a conocer en todos lados], pero a  la única persona que tuve que convencer de eso fue a mi papá. Para mí fue algo  importante nunca ocultarle mi carrera. Además, yo lo que quería era que  estuviera orgulloso de mí. No era nada raro que las muchachas se escondieran de  los padres si querían ser artistas, ya que en esa época no estaba bien visto  ser mujer en el mundo del espectáculo. La gente solía decir: “¡Ay, qué  vergüenza! Tenemos una artista en la familia.”     »... [Yo] nunca estuve de acuerdo con... que todas las mujeres artistas fueran  indecentes. Eso nunca fue cierto, ni siquiera en los tiempos de mi papá. La que  tenía talento y vergüenza se podía valer de eso.... Desgraciadamente, hay  muchas muchachas débiles que hacen un millón de cosas intentando realizar sus  sueños. Me da mucha lástima ver eso, porque la verdad es que no hay sino que  respetarse a uno mismo para que los demás te respeten.   »Gracias a Dios, me di cuenta de muy pequeña que vale más la amabilidad que la belleza, y vale más la dedicación que  una conexión. Con esa filosofía seguí mi trayectoria como me la entregaba el  destino, y mi familia —con la excepción de Simón— siempre me lo aplaudió. Mi  papá se avergonzaba de mí, y ni siquiera le decía a nadie que yo existía; pero  gracias a Dios un día todo eso cambió.   »Simón estaba trabajando, y uno de sus compañeros de trabajo le enseñó un periódico y  le [dijo]: “¡Mira, Simón! Esta muchachita tiene el mismo apellido que tú. ¿Ella  es algo tuyo?” Y mi papá le contestó reciamente: “Pues sí, es mi hija. ¿Y qué?”  Cuando Simón vio que el periódico hablaba de mí, de mi talento y nada más,  entendió que nunca fui lo que se había imaginado. Se dio cuenta de que yo  seguía siendo la niña educada que él y Ollita [mi mamá] habían criado. Esa  noche, cuando regresó a casa, hablamos a solas. Me explicó por qué había estado  tan opuesto a mi carrera de artista, y por primera vez pude comprender su punto  de vista. También me dijo que confiaba en mí, y que de ese día en adelante más  nunca me negaría.... Hoy día, todavía se me llenan los ojos de lágrimas cuando  pienso en esa conversación.»1   Así como Simón Cruz negó por un tiempo a su amada hija Celia delante de los demás, también Simón Pedro negó a su amado Señor  Jesucristo. De modo que Cristo bien pudo haber negado a Pedro delante su Padre  celestial. Pero Cristo ya había rogado más bien por Pedro, así como ruega hoy  por nosotros, para que no le fallara la fe, de modo que, después de  arrepentirse, Pedro pudiera más bien fortalecer la fe de sus hermanos.2  Más vale que cada uno de nosotros determine que esa intercesión divina no ha de  ser en vano. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Celia Cruz con Ana Cristina Reymundo, Celia: Mi vida (New York: HarperCollins, 2004), pp. 11,46-48.                 2       Mt 10:33; 26:69-75; Lc 22:31-34; Ro 8:34; Heb 7:25; 1P 1:5-9,20-21; 5:8-9; 2P 2:1; 1Jn 2:1]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun11</guid><pubDate>Wed, 11 Jun 2025 07:25:43 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66503954/2025jun11.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Me llamo Úrsula Hilaria Celia Caridad Cruz Alfonso. Soy hija de Catalina Alfonso, a quien todos le decían  “Ollita”, y de Simón Cruz. Nací en La Habana, Cuba, en la sección más pobre de  un barrio de clase media y trabajadora donde vivían personas de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Me llamo Úrsula Hilaria Celia Caridad Cruz Alfonso. Soy hija de Catalina Alfonso, a quien todos le decían  “Ollita”, y de Simón Cruz. Nací en La Habana, Cuba, en la sección más pobre de  un barrio de clase media y trabajadora donde vivían personas de todas las razas  y colores.» Así comienza Celia Cruz su autobiografía titulada: Celia: Mi  vida, publicada cerca del final de su vida.   Remontándose a los inicios de su carrera artística, la famosa diva guarachera rememora: «Antes de [que cantara  con] la legendaria Sonora Matancera, [me di a conocer en todos lados], pero a  la única persona que tuve que convencer de eso fue a mi papá. Para mí fue algo  importante nunca ocultarle mi carrera. Además, yo lo que quería era que  estuviera orgulloso de mí. No era nada raro que las muchachas se escondieran de  los padres si querían ser artistas, ya que en esa época no estaba bien visto  ser mujer en el mundo del espectáculo. La gente solía decir: “¡Ay, qué  vergüenza! Tenemos una artista en la familia.”     »... [Yo] nunca estuve de acuerdo con... que todas las mujeres artistas fueran  indecentes. Eso nunca fue cierto, ni siquiera en los tiempos de mi papá. La que  tenía talento y vergüenza se podía valer de eso.... Desgraciadamente, hay  muchas muchachas débiles que hacen un millón de cosas intentando realizar sus  sueños. Me da mucha lástima ver eso, porque la verdad es que no hay sino que  respetarse a uno mismo para que los demás te respeten.   »Gracias a Dios, me di cuenta de muy pequeña que vale más la amabilidad que la belleza, y vale más la dedicación que  una conexión. Con esa filosofía seguí mi trayectoria como me la entregaba el  destino, y mi familia —con la excepción de Simón— siempre me lo aplaudió. Mi  papá se avergonzaba de mí, y ni siquiera le decía a nadie que yo existía; pero  gracias a Dios un día todo eso cambió.   »Simón estaba trabajando, y uno de sus compañeros de trabajo le enseñó un periódico y  le [dijo]: “¡Mira, Simón! Esta muchachita tiene el mismo apellido que tú. ¿Ella  es algo tuyo?” Y mi papá le contestó reciamente: “Pues sí, es mi hija. ¿Y qué?”  Cuando Simón vio que el periódico hablaba de mí, de mi talento y nada más,  entendió que nunca fui lo que se había imaginado. Se dio cuenta de que yo  seguía siendo la niña educada que él y Ollita [mi mamá] habían criado. Esa  noche, cuando regresó a casa, hablamos a solas. Me explicó por qué había estado  tan opuesto a mi carrera de artista, y por primera vez pude comprender su punto  de vista. También me dijo que confiaba en mí, y que de ese día en adelante más  nunca me negaría.... Hoy día, todavía se me llenan los ojos de lágrimas cuando  pienso en esa conversación.»1   Así como Simón Cruz negó por un tiempo a su amada hija Celia delante de los demás, también Simón Pedro negó a su amado Señor  Jesucristo. De modo que Cristo bien pudo haber negado a Pedro delante su Padre  celestial. Pero Cristo ya había rogado más bien por Pedro, así como ruega hoy  por nosotros, para que no le fallara la fe, de modo que, después de  arrepentirse, Pedro pudiera más bien fortalecer la fe de sus hermanos.2  Más vale que cada uno de nosotros determine que esa intercesión divina no ha de  ser en vano. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Celia Cruz con Ana Cristina Reymundo, Celia: Mi vida (New York: HarperCollins, 2004), pp. 11,46-48.                 2       Mt 10:33; 26:69-75; Lc 22:31-34; Ro 8:34; Heb 7:25; 1P 1:5-9,20-21; 5:8-9; 2P 2:1; 1Jn 2:1]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Hijo: Sé justo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/hijo-se-justo--66489406</link><description><![CDATA[«Triste es decirlo, pero hay que convenir en que la vida matrimonial de [José] Martí  no fue feliz —escribe Blanche Zacharie  de Baralt en su obra titulada El Martí que yo conocí—. Carmen, su  esposa, tenía opiniones políticas diametralmente opuestas a las suyas y le  reprochaba sus ideas revolucionarias. Criada en un medio de holgura, si no de  opulencia, por un padre, aunque cubano, partidario del Gobierno de España, se  oponía a que Martí se entregara por completo a la independencia de Cuba. Le  repugnaba vivir en el exilio y la pobreza: lo atormentaba quejándose porque  [él] dedicaba sus mejores energías al servicio de su país, en lugar de trabajar  por el bienestar económico de su familia.   »Varias veces [Carmen] lo dejó en Nueva York, volviendo a casa de su padre en Camagüey,  donde la vida era más cómoda, pero llevando consigo al hijo, que equivalía a  sacarle a Martí la sangre de su corazón. El padre desolado escribía versos  al chicuelo, en parte para consolarse de su ausencia», comenta Zacharie de  Baralt.1 Pero fue durante la ausencia de Martí mismo en 1881,  establecido temporalmente en Caracas, la cuna de Bolívar, distante allí del  hijo, que se inspiró para escribir un pequeño libro de poemas titulado Ismaelillo y hacerle la siguiente dedicatoria: «Hijo: Espantado de todo, me refugio en ti.  Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la  virtud, y en ti.»   Los siguientes versos del poema de Ismaelillo titulado «Musa traviesa»  destilan con elocuencia y ternura la esencia del amor paterno:   ¡Pudiera yo, hijo mío,<br />         quebrando el arte<br />         universal, muriendo<br />         mis años dándote,<br />         envejecerte súbito,<br />         la vida ahorrarte!<br />         ¡Mas no: que no verías<br />         en horas graves<br />         entrar el sol al alma<br />         y a los cristales!2   Ese hijo, José Francisco Martí Zayas Bazán, también conocido por los cubanos como  El Ismaelillo, Pepito o Pepe, llegó a ser un político y militar merecedor del  grado de teniente por su arrojo y valentía en la toma de Victoria de las Tunas;  más adelante ascendido a capitán; años después ascendido primero a Comandante,  luego a Coronel, posteriormente a Jefe de Estado Mayor, finalmente a General y  póstumamente a Mayor General, habiendo desempeñado el cargo de Secretario de  Guerra y Marina.   Fue así como el hijo de Martí se esforzó al máximo por honrar la memoria de su  padre, quien el primero de abril de 1895, en la última carta que le escribió,  le encargó: «Hijo: / Esta noche salgo para Cuba. Salgo sin ti, cuando debieras  estar a mi lado. Al salir, pienso en ti. Si desaparezco en el camino, recibirás  con esta carta la leontina que usó en vida tu padre. Adiós. Sé justo. / Tu /  José Martí.»   En lo que atañe a nosotros, más vale que reconozcamos que Dios espera de nuestra parte algo muy parecido como hijos  suyos: que seamos justos, compasivos y humildes al andar  por el  camino que nos ha trazado.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Blanche Zacharie de Baralt, El Martí que yo conocí, Centro de Estudios Martianos, 1980, pp. 43-44 &lt;https://www.patrialibros.org/book/2229&gt; En línea 25 noviembre 2024.                 2       José Martí, «Musa traviesa», Ismaelillo (La Habana: Editorial Pueblo y Educación, 2018), pp. 6,10,20 &lt;https://www.mined.gob.cu/wp-content/uploads/2019/04/Ismaelillo.pdf&gt; En línea 25 noviembre 2024.                 3       Mi 6:8]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun10</guid><pubDate>Tue, 10 Jun 2025 07:25:04 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66489406/2025jun10.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Triste es decirlo, pero hay que convenir en que la vida matrimonial de [José] Martí  no fue feliz —escribe Blanche Zacharie  de Baralt en su obra titulada El Martí que yo conocí—. 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Le  repugnaba vivir en el exilio y la pobreza: lo atormentaba quejándose porque  [él] dedicaba sus mejores energías al servicio de su país, en lugar de trabajar  por el bienestar económico de su familia.   »Varias veces [Carmen] lo dejó en Nueva York, volviendo a casa de su padre en Camagüey,  donde la vida era más cómoda, pero llevando consigo al hijo, que equivalía a  sacarle a Martí la sangre de su corazón. El padre desolado escribía versos  al chicuelo, en parte para consolarse de su ausencia», comenta Zacharie de  Baralt.1 Pero fue durante la ausencia de Martí mismo en 1881,  establecido temporalmente en Caracas, la cuna de Bolívar, distante allí del  hijo, que se inspiró para escribir un pequeño libro de poemas titulado Ismaelillo y hacerle la siguiente dedicatoria: «Hijo: Espantado de todo, me refugio en ti.  Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la  virtud, y en ti.»   Los siguientes versos del poema de Ismaelillo titulado «Musa traviesa»  destilan con elocuencia y ternura la esencia del amor paterno:   ¡Pudiera yo, hijo mío,<br />         quebrando el arte<br />         universal, muriendo<br />         mis años dándote,<br />         envejecerte súbito,<br />         la vida ahorrarte!<br />         ¡Mas no: que no verías<br />         en horas graves<br />         entrar el sol al alma<br />         y a los cristales!2   Ese hijo, José Francisco Martí Zayas Bazán, también conocido por los cubanos como  El Ismaelillo, Pepito o Pepe, llegó a ser un político y militar merecedor del  grado de teniente por su arrojo y valentía en la toma de Victoria de las Tunas;  más adelante ascendido a capitán; años después ascendido primero a Comandante,  luego a Coronel, posteriormente a Jefe de Estado Mayor, finalmente a General y  póstumamente a Mayor General, habiendo desempeñado el cargo de Secretario de  Guerra y Marina.   Fue así como el hijo de Martí se esforzó al máximo por honrar la memoria de su  padre, quien el primero de abril de 1895, en la última carta que le escribió,  le encargó: «Hijo: / Esta noche salgo para Cuba. Salgo sin ti, cuando debieras  estar a mi lado. Al salir, pienso en ti. Si desaparezco en el camino, recibirás  con esta carta la leontina que usó en vida tu padre. Adiós. 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Hombre de vastísima  cultura... era, sin embargo, de origen humilde, de familia modestísima.   »Su padre, Mariano Martí, vino a Cuba, de Valencia, como soldado. España recompensaba el servicio de Ultramar  con buen sueldo y ascenso rápido. No tardó en llegar a oficial subalterno de  artillería. Después de dos años, se casó con una joven canaria, Leonor Pérez.  Su primer hijo, José Martí, nació en La Habana el 28 de enero de 1853.   »Más tarde fue transferido Mariano de la artillería al cuerpo de policía, y así, por ironía de la suerte, José  Martí, el archirrebelde, el conspirador, empezó su vida como hijo de oficial  español de policía.»   Así, en la obra titulada El Martí que yo conocí, comienza Blanche Zacharie de Baralt a describir la relación  que tuvo José Martí con su padre Mariano. José, apodado Pepe, no había aún  cumplido los diecisiete años cuando «fue condenado a seis meses de trabajos  forzados [por haber escrito]... folletos donde exponía los agravios de los  cubanos y una carta [en oposición] a las milicias españolas. Vistieron al  adolescente... con el traje de presidiario [y] le impusieron un cinturón de  hierro del cual pendía una pesada cadena, remachada a un grillete en el  tobillo, de modo que cada paso que daba era una tortura. Lo asignaron a una  cuadrilla que trabajaba desde la madrugada hasta la caída de la tarde, en las  canteras, bajo el ardiente sol tropical, apaleándolo cuando sus fuerzas  flaqueaban.   »[Su padre] Mariano, desolado de pensar que un guardián de la paz [como él], en nombre del rey, tuviese un hijo  insurrecto, tenía, no obstante, el corazón lacerado por los sufrimientos del  muchacho. Él y su angustiada esposa imploraban la clemencia oficial. Día por  día buscaban quien pudiera influir en las autoridades en favor de su hijo,  hasta que, por fin, después de muchos meses afanosos, logró Mariano que un  amigo influyente se condoliese de la juventud y de los sufrimientos del reo,  consiguiendo que fuese conmutada la pena de presidio por la de exilio [en  España].»1   Gracias a Dios, todos podemos recurrir así mismo a Uno que aboga por nosotros hasta hoy, implorándole  clemencia en nuestro favor. Se trata de su Hijo Jesucristo, quien dio su vida  como rescate por todos y es el único Mediador entre Dios el Padre y cada uno de  nosotros.2 De ahí que cuando uno de sus discípulos, Tomás, le  preguntó cómo podían ellos conocer el camino que conduce al hogar de su Padre,  Jesús le respondió: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al  Padre sino por mí.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Blanche Zacharie de Baralt, El Martí que yo conocí, Centro de Estudios Martianos, 1980, pp. 12-14 &lt;https://www.patrialibros.org/book/2229&gt; En línea 20 diciembre 2024.                 2       1Ti 2:5-6                 3       Jn 14:1-6]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun09</guid><pubDate>Mon, 09 Jun 2025 09:24:01 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66469150/2025jun09.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Nadie enganchó su carro a una estrella con más firme propósito de alcanzar la meta, sean cuales fueren la  altura y la dificultad del camino, que José Martí.... 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Su primer hijo, José Martí, nació en La Habana el 28 de enero de 1853.   »Más tarde fue transferido Mariano de la artillería al cuerpo de policía, y así, por ironía de la suerte, José  Martí, el archirrebelde, el conspirador, empezó su vida como hijo de oficial  español de policía.»   Así, en la obra titulada El Martí que yo conocí, comienza Blanche Zacharie de Baralt a describir la relación  que tuvo José Martí con su padre Mariano. José, apodado Pepe, no había aún  cumplido los diecisiete años cuando «fue condenado a seis meses de trabajos  forzados [por haber escrito]... folletos donde exponía los agravios de los  cubanos y una carta [en oposición] a las milicias españolas. Vistieron al  adolescente... con el traje de presidiario [y] le impusieron un cinturón de  hierro del cual pendía una pesada cadena, remachada a un grillete en el  tobillo, de modo que cada paso que daba era una tortura. Lo asignaron a una  cuadrilla que trabajaba desde la madrugada hasta la caída de la tarde, en las  canteras, bajo el ardiente sol tropical, apaleándolo cuando sus fuerzas  flaqueaban.   »[Su padre] Mariano, desolado de pensar que un guardián de la paz [como él], en nombre del rey, tuviese un hijo  insurrecto, tenía, no obstante, el corazón lacerado por los sufrimientos del  muchacho. Él y su angustiada esposa imploraban la clemencia oficial. Día por  día buscaban quien pudiera influir en las autoridades en favor de su hijo,  hasta que, por fin, después de muchos meses afanosos, logró Mariano que un  amigo influyente se condoliese de la juventud y de los sufrimientos del reo,  consiguiendo que fuese conmutada la pena de presidio por la de exilio [en  España].»1   Gracias a Dios, todos podemos recurrir así mismo a Uno que aboga por nosotros hasta hoy, implorándole  clemencia en nuestro favor. Se trata de su Hijo Jesucristo, quien dio su vida  como rescate por todos y es el único Mediador entre Dios el Padre y cada uno de  nosotros.2 De ahí que cuando uno de sus discípulos, Tomás, le  preguntó cómo podían ellos conocer el camino que conduce al hogar de su Padre,  Jesús le respondió: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al  Padre sino por mí.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Blanche Zacharie de Baralt, El Martí que yo conocí, Centro de Estudios Martianos, 1980, pp. 12-14 &lt;https://www.patrialibros.org/book/2229&gt; En línea 20 diciembre 2024.                 2       1Ti 2:5-6                 3       Jn 14:1-6]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El padre de mi hija dudó de su paternidad»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-padre-de-mi-hija-dudo-de-su-paternidad--66434723</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «He tenido discusiones con el padre de mi hija porque no le he podido perdonar que, cuando estaba embarazada, dudó de su paternidad.   »Ahora se volvió a encontrar con la niña, pero... aunque todo está bien, me matan esos recuerdos día a día. Lloro, y a veces no puedo dormir.  Todavía recuerdo las cosas como si hubieran sido ayer. Siento que si nosotros  dos seguimos peleando vamos a afectar a la niña.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Al parecer, usted está muy afligida. Se siente tan devastada que no ha estado dispuesta a perdonar.   »Quizá crea en el subconsciente que el padre de su hija debe pagar las consecuencias por haber  desconfiado de usted. Sabe usted que él la hirió emocionalmente, y por eso cree  que, si lo perdonara, él ya no tendría que afrontar las consecuencias. A usted  le parece que, si continúa negándose a perdonarlo, tarde o temprano tal vez él  sienta algo del dolor que está sintiendo usted.   »Esta manera de pensar le parece lógica a usted; él debe sufrir así como está sufriendo usted.  Pero el problema es que, en vez de herirlo a él, usted está haciendo que él  piense que es difícil razonar con usted. Le está robando usted constantemente  el gozo de estar con la hija, convirtiendo ese tiempo feliz en un requisito que  él tiene que cumplir. Es casi como si lo estuviera obligando a hacer  penitencia....   »Cuando insistimos en no perdonar, somos nosotros los que perdemos. Según ciertos estudios médicos,  el negarse a perdonar va acompañado de ansiedad, estrés, enojo y hostilidad.  Esas emociones pueden tener efectos negativos en nuestro ritmo cardíaco, nuestra  presión arterial, y en nuestra capacidad de combatir las enfermedades.1  Y esos efectos aumentan el riesgo de depresión, enfermedad del corazón y  diabetes. En cambio, el perdonar reduce los niveles de estrés y mejora la salud  física.   »Jesucristo enseñó: “No juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. Perdonen,  y se les perdonará.”2 Esa enseñanza, junto con otras en la  Biblia, dejan en claro que Dios nos perdonará nuestros pecados sólo después de  que nosotros hayamos perdonado a otros por lo que nos han hecho. De ahí que,  cuando le pedimos a Dios, en el nombre de su Hijo Jesucristo, que perdone  nuestros pecados, debemos asegurarnos primero de que hemos perdonado a los  demás.   »El perdón no es un sentimiento; es una opción. Así que le recomendamos que tome la decisión de  perdonar al padre de su hija no sólo porque Cristo enseñó que debemos hacerlo,  sino también porque el perdonar mejorará su salud, y porque quiere que Dios la  perdone por los pecados que ha cometido usted.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 726. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Forgiveness: Your Health Depends on It» [El perdonar: Su salud depende de ello], Health [Salud], Johns Hopkins Medicine &lt;https://www.hopkinsmedicine.org/health/wellness-and-prevention/forgiveness-your-health-depends-on-it&gt; En línea 31 marzo 2022.                 2       Lc 6:37]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun07</guid><pubDate>Sat, 07 Jun 2025 08:24:06 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66434723/2025jun07.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «He tenido discusiones con el padre de mi hija porque no le he podido...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «He tenido discusiones con el padre de mi hija porque no le he podido perdonar que, cuando estaba embarazada, dudó de su paternidad.   »Ahora se volvió a encontrar con la niña, pero... aunque todo está bien, me matan esos recuerdos día a día. Lloro, y a veces no puedo dormir.  Todavía recuerdo las cosas como si hubieran sido ayer. Siento que si nosotros  dos seguimos peleando vamos a afectar a la niña.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Al parecer, usted está muy afligida. Se siente tan devastada que no ha estado dispuesta a perdonar.   »Quizá crea en el subconsciente que el padre de su hija debe pagar las consecuencias por haber  desconfiado de usted. Sabe usted que él la hirió emocionalmente, y por eso cree  que, si lo perdonara, él ya no tendría que afrontar las consecuencias. A usted  le parece que, si continúa negándose a perdonarlo, tarde o temprano tal vez él  sienta algo del dolor que está sintiendo usted.   »Esta manera de pensar le parece lógica a usted; él debe sufrir así como está sufriendo usted.  Pero el problema es que, en vez de herirlo a él, usted está haciendo que él  piense que es difícil razonar con usted. Le está robando usted constantemente  el gozo de estar con la hija, convirtiendo ese tiempo feliz en un requisito que  él tiene que cumplir. Es casi como si lo estuviera obligando a hacer  penitencia....   »Cuando insistimos en no perdonar, somos nosotros los que perdemos. Según ciertos estudios médicos,  el negarse a perdonar va acompañado de ansiedad, estrés, enojo y hostilidad.  Esas emociones pueden tener efectos negativos en nuestro ritmo cardíaco, nuestra  presión arterial, y en nuestra capacidad de combatir las enfermedades.1  Y esos efectos aumentan el riesgo de depresión, enfermedad del corazón y  diabetes. En cambio, el perdonar reduce los niveles de estrés y mejora la salud  física.   »Jesucristo enseñó: “No juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. Perdonen,  y se les perdonará.”2 Esa enseñanza, junto con otras en la  Biblia, dejan en claro que Dios nos perdonará nuestros pecados sólo después de  que nosotros hayamos perdonado a otros por lo que nos han hecho. De ahí que,  cuando le pedimos a Dios, en el nombre de su Hijo Jesucristo, que perdone  nuestros pecados, debemos asegurarnos primero de que hemos perdonado a los  demás.   »El perdón no es un sentimiento; es una opción. Así que le recomendamos que tome la decisión de  perdonar al padre de su hija no sólo porque Cristo enseñó que debemos hacerlo,  sino también porque el perdonar mejorará su salud, y porque quiere que Dios la  perdone por los pecados que ha cometido usted.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 726. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Forgiveness: Your Health Depends on It» [El perdonar: Su salud depende de ello], Health [Salud], Johns Hopkins Medicine &lt;https://www.hopkinsmedicine.org/health/wellness-and-prevention/forgiveness-your-health-depends-on-it&gt; En línea 31 marzo 2022.                 2       Lc 6:37]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Lamento  borincano»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/lamento-borincano--66417170</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Día Nacional de Puerto Rico: 2o. domingo de junio)   (Canción cantada por Carlos Rey en audio y en video)   Sale loco de contento<br />         con su cargamento <br />         para la ciudad, ¡ay!,<br />         para la ciudad.       Lleva en su pensamiento<br />         todo un mundo lleno <br />         de felicidad, ¡ay!,<br />         de felicidad.       Piensa remediar la situación<br />         del hogar que es toda su ilusión, sí.       Y alegre el jibarito va<br />         pensando así, diciendo así,<br />         cantando así por el camino:<br />         «Si yo vendo la carga, mi Dios querido,<br />         un traje a mi viejita voy a comprar.»       Y alegre también su yegua va<br />         al presentir que aquel cantar<br />         es todo un himno de alegría;<br />         y en eso les sorprende la luz del día,<br />         y llegan al mercado de la ciudad.       Pasa la mañana entera<br />         sin que nadie quiera <br />         su carga comprar,<br />         su carga comprar.       Todo, todo está desierto,<br />         el pueblo está lleno<br />         de necesidad,<br />         de necesidad.       Se oye este lamento por doquier<br />         de mi desdichada Borinquen, sí.       Y triste, el jibarito va<br />         pensando así, diciendo así,<br />         llorando así por el camino:<br />         «¿Qué será de Borinquen, mi Dios querido?<br />         ¿Qué será de mis hijos y de mi hogar?»       Borinquen, la tierra del Edén,<br />         la que, al cantar, el gran Gautier<br />         llamó la Perla de los Mares;<br />         ahora que tú te mueres con tus pesares,<br />         déjame que te cante yo también.       «¿Quién es el jibarito del «Lamento borincano»? —pregunta el  profesor Tomás Jiménez de la Universidad Interamericana de Puerto Rico con  motivo del Centenario del Compositor Rafael Hernández en 1991—. El jibarito es Rafael... nacido en el  barrio del Tamarindo, [en Aguadilla],... del Puerto Rico de aquellos que no  tenían lo suficiente para poder vivir plenamente....       »Pero... ese Jibarito es también el que todos llevamos en el corazón. Y por eso su  “Lamento borincano” es también el nuestro»,1 concluye el profesor  Jiménez.       Menos mal que podemos comenzar a «remediar la situación» ahora mismo, clamando a  «nuestro Dios querido», como lo hizo el profeta Isaías: «Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros  somos el barro, y tú el alfarero. Todos somos obra de tu mano. ¡Considera, por  favor, que todos somos tu pueblo!»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Tomás Jiménez, «Lamento borincano» &lt;http://www.nuestrocanto.net/portal/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=3910&gt; En línea 16 noviembre 2007.                 2       Is 64:8,9]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun06</guid><pubDate>Fri, 06 Jun 2025 08:21:40 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66417170/2025jun06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Día Nacional de Puerto Rico: 2o. domingo de junio)   (Canción cantada por Carlos Rey en audio y en video)   Sale loco de contento
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El jibarito es Rafael... nacido en el  barrio del Tamarindo, [en Aguadilla],... del Puerto Rico de aquellos que no  tenían lo suficiente para poder vivir plenamente....       »Pero... ese Jibarito es también el que todos llevamos en el corazón. Y por eso su  “Lamento borincano” es también el nuestro»,1 concluye el profesor  Jiménez.       Menos mal que podemos comenzar a «remediar la situación» ahora mismo, clamando a  «nuestro Dios querido», como lo hizo el profeta Isaías: «Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros  somos el barro, y tú el alfarero. 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Me  hace falta experiencia y entrenamiento, pero quiero destacarme... y tengo miedo  de que Dios me diga que no....»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Te felicitamos por tener interés en el plan de Dios para tu vida. Lamentablemente, estás confundido sobre cómo descubrir cuál es su  voluntad divina.   »Esa no es la manera como Dios trata a los que tenemos una relación personal con Él. Más bien disfrutamos de la ventaja  de hablar directamente con Dios mediante la oración y de escuchar directamente  a Dios mediante la oración y el estudio de la Biblia. Nos comunicamos con Dios  y fortalecemos la relación que tenemos con Él a fin de estar atentos cuando Él  quiere que nos detengamos o que tomemos otro rumbo.     »El Hermano Pablo empleaba una comparación para explicar cómo podemos saber lo que Dios quiere que  hagamos. Según el Hermano Pablo, Dios se comunica con nosotros mediante una  señal tal como un semáforo. La luz permanece verde casi todo el tiempo, pero de  vez en cuando cambia a rojo. Nosotros debemos avanzar en la vida, siguiendo los  principios enseñados en la Biblia, tomando decisiones y fijándonos metas que  procuramos alcanzar.   »Así como cuando manejamos y todas las luces están en verde, seguimos sin  detenernos. Pero cuando Dios quiere que procedamos de otro modo, nos cambia la  luz a roja para que nos detengamos. Debido a que estamos prestando atención,  sabemos cuándo nos está hablando y sabemos que hemos visto una luz roja.   »Cuando Dios cambia la luz a roja, nos sentimos inquietos en cuanto a lo que estamos  haciendo o planeando hacer. No importan nuestros esfuerzos para tratar de  justificar nuestras acciones o nuestro plan, Dios se vale de la voz de nuestra  conciencia para que sintamos esa inquietud....     »Aunque sabemos que Dios es mucho más que un amigo, imaginémonos que Él es como uno de nuestros mejores amigos.  ¿Es posible saber cómo va a reaccionar ese amigo ante determinada situación? La  respuesta depende de lo bien que lo conozcamos y cuánto tiempo hayamos pasado  con él. Lo mismo sucede con Dios: cuando pasamos tiempo con Él en oración y  aprendemos de Él mediante la lectura de la Biblia, sabemos cuándo Él nos está  hablando.   »De modo que si te gusta el fútbol, juega fútbol. Adquiere la experiencia y el  entrenamiento que quieres y necesitas. Juega porque lo disfrutas y porque es un  ejercicio saludable. Juega para pasar tiempo con tus amigos y para divertirte.  Y no te preocupes por si el fútbol profesional pudiera ser tu carrera.  Solamente sigue adelante pasando una por una las luces verdes.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 845. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun05</guid><pubDate>Thu, 05 Jun 2025 08:21:36 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66404986/2025jun05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un joven que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un adolescente... y quiero que mi futuro sea exitoso,  así que he...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un joven que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un adolescente... y quiero que mi futuro sea exitoso,  así que he empezado a jugar fútbol para ver si logro hazañas en el deporte. Me  hace falta experiencia y entrenamiento, pero quiero destacarme... y tengo miedo  de que Dios me diga que no....»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Te felicitamos por tener interés en el plan de Dios para tu vida. Lamentablemente, estás confundido sobre cómo descubrir cuál es su  voluntad divina.   »Esa no es la manera como Dios trata a los que tenemos una relación personal con Él. Más bien disfrutamos de la ventaja  de hablar directamente con Dios mediante la oración y de escuchar directamente  a Dios mediante la oración y el estudio de la Biblia. Nos comunicamos con Dios  y fortalecemos la relación que tenemos con Él a fin de estar atentos cuando Él  quiere que nos detengamos o que tomemos otro rumbo.     »El Hermano Pablo empleaba una comparación para explicar cómo podemos saber lo que Dios quiere que  hagamos. Según el Hermano Pablo, Dios se comunica con nosotros mediante una  señal tal como un semáforo. La luz permanece verde casi todo el tiempo, pero de  vez en cuando cambia a rojo. Nosotros debemos avanzar en la vida, siguiendo los  principios enseñados en la Biblia, tomando decisiones y fijándonos metas que  procuramos alcanzar.   »Así como cuando manejamos y todas las luces están en verde, seguimos sin  detenernos. Pero cuando Dios quiere que procedamos de otro modo, nos cambia la  luz a roja para que nos detengamos. Debido a que estamos prestando atención,  sabemos cuándo nos está hablando y sabemos que hemos visto una luz roja.   »Cuando Dios cambia la luz a roja, nos sentimos inquietos en cuanto a lo que estamos  haciendo o planeando hacer. No importan nuestros esfuerzos para tratar de  justificar nuestras acciones o nuestro plan, Dios se vale de la voz de nuestra  conciencia para que sintamos esa inquietud....     »Aunque sabemos que Dios es mucho más que un amigo, imaginémonos que Él es como uno de nuestros mejores amigos.  ¿Es posible saber cómo va a reaccionar ese amigo ante determinada situación? La  respuesta depende de lo bien que lo conozcamos y cuánto tiempo hayamos pasado  con él. Lo mismo sucede con Dios: cuando pasamos tiempo con Él en oración y  aprendemos de Él mediante la lectura de la Biblia, sabemos cuándo Él nos está  hablando.   »De modo que si te gusta el fútbol, juega fútbol. Adquiere la experiencia y el  entrenamiento que quieres y necesitas. Juega porque lo disfrutas y porque es un  ejercicio saludable. Juega para pasar tiempo con tus amigos y para divertirte.  Y no te preocupes por si el fútbol profesional pudiera ser tu carrera.  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Los sicarios políticos se apostaban en los caminos que llegaban al  pueblo, y allí sembraban el terror. En el paraje La Meseta fueron asesinados un  padre de familia junto con dos hijos suyos. Por eso no es de extrañarse lo que  sucedió cuando llegaron algunos de esos bárbaros a una casucha del lugar. Allí  se encontraron con un niño de catorce años, y le preguntaron cuál era su  partido político, esperando que respondiera: «liberal» o «conservador». Pero el  muchacho, consciente del peligro que representaba cualquiera de las dos  respuestas, les contestó: «Digan ustedes primero.» A uno de los verdugos le  cayó en gracia aquella respuesta con la que les había salido el adolescente, y  la celebró perdonándoles la vida a él y a sus padres y demás familiares.  Además, el ingenio del joven también salvó su casa, pues no fue incendiada como  tantas otras de la localidad.1   Esta anécdota sociopolítica la cuenta el periodista colombiano Hemel Ramírez en su  obra titulada El diablo estuvo aquí. Es un título bastante apropiado,  sobre todo cuando se toma en cuenta lo que Jesucristo mismo dijo acerca del  diablo, a quien compara con un ladrón de ovejas: «El ladrón no viene más que a  robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en  abundancia.»2 Con esto Cristo nos da a entender lo siguiente: Si en  el camino nos encontramos con el diablo, que como archienemigo de nuestra alma  la acecha sin darle cuartel, podemos estar seguros de que tiene la intención de  despojarnos de lo que más vale y de destruirnos del todo. En cambio, si nos  encontramos con Cristo, que como gran amigo de nuestra alma la busca para  salvarla eternamente, no debemos dudar de que quiere revestirnos de lo que más  vale: una razón para vivir, y una vida en la cual ver realizada esa razón.   De modo que si el diablo nos pregunta: «¿De qué parte estás tú?», no ganaremos  nada con responder: «Diga usted primero,» porque con él esa salida no  garantizará en absoluto que saldremos ilesos. Más bien, nos asegurará todo lo  contrario: Él tomará la decisión, la cual nos llevará irremediablemente a una  muerte espiritual violenta y eterna. Ahora bien, si el que nos hace esa  pregunta es Dios, tampoco ganaremos nada con responder: «Diga usted primero»,  pero por una razón diametralmente opuesta: A diferencia del diablo, Dios ha  optado por no violar nuestro libre albedrío. Lo que Él espera y desea es que  respondamos de corazón: «¡Estoy de tu parte, Señor!» Así podrá decirse de  nuestra vida: «¡Ahí estuvo Dios!» Al fin y al cabo, Él dio su vida para que  nosotros tengamos vida, y la tengamos en abundancia.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Hemel Ramírez B., El diablo estuvo aquí (Medellín: Editorial Gloria, n.d.), pp. 119-20.                 2       Jn 10:10]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun04</guid><pubDate>Wed, 04 Jun 2025 07:21:31 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66391620/2025jun04.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Internacional de los Niños Inocentes Víctimas de Agresión)   En el año 1949 llegó la violencia a Titiribí en el departamento colombiano de  Antioquia. Entró por medio de las autoridades, quienes encarcelaban a sus  enemigos políticos, y luego los...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Internacional de los Niños Inocentes Víctimas de Agresión)   En el año 1949 llegó la violencia a Titiribí en el departamento colombiano de  Antioquia. Entró por medio de las autoridades, quienes encarcelaban a sus  enemigos políticos, y luego los llevaban en las horas de la madrugada y los  arrojaban a las aguas del río Cauca. Así desaparecieron varios líderes de la  comunidad. Los sicarios políticos se apostaban en los caminos que llegaban al  pueblo, y allí sembraban el terror. En el paraje La Meseta fueron asesinados un  padre de familia junto con dos hijos suyos. Por eso no es de extrañarse lo que  sucedió cuando llegaron algunos de esos bárbaros a una casucha del lugar. Allí  se encontraron con un niño de catorce años, y le preguntaron cuál era su  partido político, esperando que respondiera: «liberal» o «conservador». Pero el  muchacho, consciente del peligro que representaba cualquiera de las dos  respuestas, les contestó: «Digan ustedes primero.» A uno de los verdugos le  cayó en gracia aquella respuesta con la que les había salido el adolescente, y  la celebró perdonándoles la vida a él y a sus padres y demás familiares.  Además, el ingenio del joven también salvó su casa, pues no fue incendiada como  tantas otras de la localidad.1   Esta anécdota sociopolítica la cuenta el periodista colombiano Hemel Ramírez en su  obra titulada El diablo estuvo aquí. Es un título bastante apropiado,  sobre todo cuando se toma en cuenta lo que Jesucristo mismo dijo acerca del  diablo, a quien compara con un ladrón de ovejas: «El ladrón no viene más que a  robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en  abundancia.»2 Con esto Cristo nos da a entender lo siguiente: Si en  el camino nos encontramos con el diablo, que como archienemigo de nuestra alma  la acecha sin darle cuartel, podemos estar seguros de que tiene la intención de  despojarnos de lo que más vale y de destruirnos del todo. En cambio, si nos  encontramos con Cristo, que como gran amigo de nuestra alma la busca para  salvarla eternamente, no debemos dudar de que quiere revestirnos de lo que más  vale: una razón para vivir, y una vida en la cual ver realizada esa razón.   De modo que si el diablo nos pregunta: «¿De qué parte estás tú?», no ganaremos  nada con responder: «Diga usted primero,» porque con él esa salida no  garantizará en absoluto que saldremos ilesos. Más bien, nos asegurará todo lo  contrario: Él tomará la decisión, la cual nos llevará irremediablemente a una  muerte espiritual violenta y eterna. Ahora bien, si el que nos hace esa  pregunta es Dios, tampoco ganaremos nada con responder: «Diga usted primero»,  pero por una razón diametralmente opuesta: A diferencia del diablo, Dios ha  optado por no violar nuestro libre albedrío. Lo que Él espera y desea es que  respondamos de corazón: «¡Estoy de tu parte, Señor!» Así podrá decirse de  nuestra vida: «¡Ahí estuvo Dios!» Al fin y al cabo, Él dio su vida para que  nosotros tengamos vida, y la tengamos en abundancia.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Hemel Ramírez B., El diablo estuvo aquí (Medellín: Editorial Gloria, n.d.), pp. 119-20.                 2       Jn 10:10]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Cómo cambiar el mal carácter»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/como-cambiar-el-mal-caracter--66378928</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Soy un joven que me casé... con una mujer que tenía dos  [hijas]. El mayor de los problemas es que yo tengo mal carácter, por [lo que]  me enojo [fácilmente]. [Pero] nunca la he golpeado. Cuando salimos de paseo, la  niña pequeña siempre regresa llorando, y eso me molesta demasiado.   »Quisiera que me aconseje cómo cambiar el carácter.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Es interesante que usted ha llegado a comprender que tiene el deseo de cambiar,  pero que no ha logrado hacerlo hasta ahora por su propia cuenta. El enojo lo  lleva adentro, y no ha podido dominarlo.   »No siempre el enojo es algo malo. Debiéramos enojarnos a causa de que hay personas alrededor del mundo que se  están muriendo de hambre y gobernantes corruptos que persiguen y matan a su  propio pueblo. Y debiéramos sentir enojo cuando los que cometen delitos no  reciben ningún castigo y cuando los niños son víctimas de abuso.   »Pero el enojo que usted lleva adentro no es enojo que se justifica; no tiene ningún  buen propósito. Al contrario, causa problemas en su familia. Entonces ¿por qué  no ha podido usted dominarlo? El apóstol Pablo contestó esa pregunta hace dos  mil años cuando dijo: “Y si hago lo que no quiero, ya  no soy yo quien lo hace sino el pecado que habita en mí.”1   El pecado no es un concepto popularmente aceptado. Algunos creen que es arcaico o  condenatorio. Pero es el pecado lo que nos impulsa a todos a hacer cosas que no  quisiéramos hacer. Y nos induce a no hacer lo que sí queremos hacer. Es el  producto de la naturaleza pecaminosa con la que nacimos todos. Usted describió  perfectamente los síntomas de esa naturaleza pecaminosa: no poder cambiar lo  que uno quiere cambiar.   »Está bien que asista a grupos de apoyo para personas que están luchando por dominar  el enojo, y que haga determinados ejercicios que lo ayuden a dominarlo. Sin  embargo, el paso más eficaz que puede dar es pedirle a Dios que le perdone su  pecado y que tome el control de su vida. Después que Él lo haya limpiado de  todo ese pecado, usted tendrá que seguir esforzándose por dominar su enojo.  Pero tendrá a Dios en su vida para ayudarlo. Él le recordará lo que de veras  importa. Le recordará que cosas insignificantes como el llanto de los niños  pueden ser enojosas, pero que son de esperarse. Le ayudará a recordar que  necesita concentrarse en las cosas buenas y no en las cosas malas. Y lo ayudará  a cambiar por completo su perspectiva de la vida, que a su vez mitigará el  enojo que usted siente.   »Dios nos ama lo suficiente como para darnos soluciones a nuestros problemas. Esas  soluciones podemos encontrarlas cuando cultivamos una relación personal con  Dios. Él envió a su Hijo Jesucristo a este mundo a tomar nuestro lugar al morir  en la cruz por nuestros pecados. ¡Aproveche lo que le ofrece!   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 125». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 7:20]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun03</guid><pubDate>Tue, 03 Jun 2025 07:22:31 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66378928/2025jun03.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Soy un joven que me casé... con una mujer que tenía dos  [hijas]. El...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Soy un joven que me casé... con una mujer que tenía dos  [hijas]. El mayor de los problemas es que yo tengo mal carácter, por [lo que]  me enojo [fácilmente]. [Pero] nunca la he golpeado. Cuando salimos de paseo, la  niña pequeña siempre regresa llorando, y eso me molesta demasiado.   »Quisiera que me aconseje cómo cambiar el carácter.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Es interesante que usted ha llegado a comprender que tiene el deseo de cambiar,  pero que no ha logrado hacerlo hasta ahora por su propia cuenta. El enojo lo  lleva adentro, y no ha podido dominarlo.   »No siempre el enojo es algo malo. Debiéramos enojarnos a causa de que hay personas alrededor del mundo que se  están muriendo de hambre y gobernantes corruptos que persiguen y matan a su  propio pueblo. Y debiéramos sentir enojo cuando los que cometen delitos no  reciben ningún castigo y cuando los niños son víctimas de abuso.   »Pero el enojo que usted lleva adentro no es enojo que se justifica; no tiene ningún  buen propósito. Al contrario, causa problemas en su familia. Entonces ¿por qué  no ha podido usted dominarlo? El apóstol Pablo contestó esa pregunta hace dos  mil años cuando dijo: “Y si hago lo que no quiero, ya  no soy yo quien lo hace sino el pecado que habita en mí.”1   El pecado no es un concepto popularmente aceptado. Algunos creen que es arcaico o  condenatorio. Pero es el pecado lo que nos impulsa a todos a hacer cosas que no  quisiéramos hacer. Y nos induce a no hacer lo que sí queremos hacer. Es el  producto de la naturaleza pecaminosa con la que nacimos todos. Usted describió  perfectamente los síntomas de esa naturaleza pecaminosa: no poder cambiar lo  que uno quiere cambiar.   »Está bien que asista a grupos de apoyo para personas que están luchando por dominar  el enojo, y que haga determinados ejercicios que lo ayuden a dominarlo. Sin  embargo, el paso más eficaz que puede dar es pedirle a Dios que le perdone su  pecado y que tome el control de su vida. Después que Él lo haya limpiado de  todo ese pecado, usted tendrá que seguir esforzándose por dominar su enojo.  Pero tendrá a Dios en su vida para ayudarlo. Él le recordará lo que de veras  importa. Le recordará que cosas insignificantes como el llanto de los niños  pueden ser enojosas, pero que son de esperarse. Le ayudará a recordar que  necesita concentrarse en las cosas buenas y no en las cosas malas. Y lo ayudará  a cambiar por completo su perspectiva de la vida, que a su vez mitigará el  enojo que usted siente.   »Dios nos ama lo suficiente como para darnos soluciones a nuestros problemas. Esas  soluciones podemos encontrarlas cuando cultivamos una relación personal con  Dios. Él envió a su Hijo Jesucristo a este mundo a tomar nuestro lugar al morir  en la cruz por nuestros pecados. ¡Aproveche lo que le ofrece!   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 125». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 7:20]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Un incendio inútil</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-incendio-inutil--66364353</link><description><![CDATA[Las calificaciones estaban ahí y eran malas. Malas debido a la desidia, la dejadez  y la holgazanería. Si sus padres veían esas malas notas escolares, habría  fuertes castigos y no habría vacaciones.   Así que los dos muchachos, ambos de doce años de edad, no hallaron mejor medio de  eliminar sus notas que prenderle fuego al escritorio de la maestra. El fuego  consumió todo el mueble y aún más, causando daños por dos mil quinientos  dólares. Pero el incendio no dio resultado. La maestra había archivado las  notas electrónicamente en el sistema computarizado de la escuela.   De este incidente se desprenden varias lecciones. La primera es que si un escolar no se aplica en sus lecciones, ni le  dedica tiempo a la lectura de los libros de texto ni atiende seriamente a las  enseñanzas de la maestra, no puede sacar buenas notas en los exámenes. Y es  posible que sufra los efectos el resto de su vida.   La segunda lección es que la ira es siempre mala consejera, y jugar con fuego es siempre  peligroso. La quemazón del mueble pudo haber provocado un incendio con peores  consecuencias, causando grandes daños personales. Esto ocurre en muchos casos.   La tercera lección que aprendemos es que quemar un mal informe no soluciona el problema de  fondo, que es la falta de honestidad. Esa tendencia tendrá repercusiones  perjudiciales toda la vida.   La cuarta lección que nos enseña es que con las computadoras y sus bases de datos, que almacenan todos los datos  con más seguridad que cualquier caja fuerte, es inútil quemar documentos  comprometedores. Una mala nota documentada no se borra quemando papeles si hay  un sistema seguro que la tiene archivada.   La quinta lección es que lo que no ven los maestros, lo ve Dios. Y Dios tiene su manera  de marcar permanentemente en nuestra conciencia todas nuestras maldades. No hay  lugar en todo el universo donde podamos escondernos de nuestra conciencia. A  esta poderosa lección la respalda el principio bíblico que dice: «Cada uno  cosecha lo que siembra» (Gálatas 6:7).   Cualquiera que quebrante las leyes morales de Dios, sea niño o adulto, pequeño o grande,  iletrado o sabio, pagará las consecuencias. Tarde o temprano la computadora  divina revelará todas nuestras infracciones. Y tras esa revelación  compareceremos, irremisiblemente, ante el Juez divino.   Sometamos, pues, nuestra voluntad al señorío de Jesucristo. Él desea ser nuestro Salvador. No lo ignoremos. No  tratemos de eludir sus leyes. Humillémonos, más bien, ante Cristo en contrito  arrepentimiento. Él será nuestro fiel amigo. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025jun02</guid><pubDate>Mon, 02 Jun 2025 08:22:18 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66364353/2025jun02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Las calificaciones estaban ahí y eran malas. Malas debido a la desidia, la dejadez  y la holgazanería. Si sus padres veían esas malas notas escolares, habría  fuertes castigos y no habría vacaciones.   Así que los dos muchachos, ambos de doce años de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Las calificaciones estaban ahí y eran malas. Malas debido a la desidia, la dejadez  y la holgazanería. Si sus padres veían esas malas notas escolares, habría  fuertes castigos y no habría vacaciones.   Así que los dos muchachos, ambos de doce años de edad, no hallaron mejor medio de  eliminar sus notas que prenderle fuego al escritorio de la maestra. El fuego  consumió todo el mueble y aún más, causando daños por dos mil quinientos  dólares. Pero el incendio no dio resultado. La maestra había archivado las  notas electrónicamente en el sistema computarizado de la escuela.   De este incidente se desprenden varias lecciones. La primera es que si un escolar no se aplica en sus lecciones, ni le  dedica tiempo a la lectura de los libros de texto ni atiende seriamente a las  enseñanzas de la maestra, no puede sacar buenas notas en los exámenes. Y es  posible que sufra los efectos el resto de su vida.   La segunda lección es que la ira es siempre mala consejera, y jugar con fuego es siempre  peligroso. La quemazón del mueble pudo haber provocado un incendio con peores  consecuencias, causando grandes daños personales. Esto ocurre en muchos casos.   La tercera lección que aprendemos es que quemar un mal informe no soluciona el problema de  fondo, que es la falta de honestidad. Esa tendencia tendrá repercusiones  perjudiciales toda la vida.   La cuarta lección que nos enseña es que con las computadoras y sus bases de datos, que almacenan todos los datos  con más seguridad que cualquier caja fuerte, es inútil quemar documentos  comprometedores. Una mala nota documentada no se borra quemando papeles si hay  un sistema seguro que la tiene archivada.   La quinta lección es que lo que no ven los maestros, lo ve Dios. Y Dios tiene su manera  de marcar permanentemente en nuestra conciencia todas nuestras maldades. No hay  lugar en todo el universo donde podamos escondernos de nuestra conciencia. A  esta poderosa lección la respalda el principio bíblico que dice: «Cada uno  cosecha lo que siembra» (Gálatas 6:7).   Cualquiera que quebrante las leyes morales de Dios, sea niño o adulto, pequeño o grande,  iletrado o sabio, pagará las consecuencias. Tarde o temprano la computadora  divina revelará todas nuestras infracciones. Y tras esa revelación  compareceremos, irremisiblemente, ante el Juez divino.   Sometamos, pues, nuestra voluntad al señorío de Jesucristo. Él desea ser nuestro Salvador. No lo ignoremos. No  tratemos de eludir sus leyes. Humillémonos, más bien, ante Cristo en contrito  arrepentimiento. Él será nuestro fiel amigo. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi esposo se fue sin pedir ninguna disculpa»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-esposo-se-fue-sin-pedir-ninguna-disculpa--66348165</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo veintisiete años de casada.... Hace diez años [mi esposo me fue infiel, y yo lo perdoné]. Parecía ya un buen cristiano y buen padre y  esposo, hasta que [cometió] de nuevo otra infidelidad. Ahora [mis dos hijos  adolescentes y yo lo despedimos] de la casa... y él se fue sin pedir ninguna  disculpa....   »¿Qué me aconseja? ... No tengo ni cara para asistir a [la iglesia], ya que lo hacía  desde hace muchos años junto a él.... Me siento como una viuda que ha perdido a  su esposo. Es como si él ya estuviera muerto para mí.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Sentimos mucho lo que les ha pasado a usted y a sus hijos! Sabemos que sufrirá largo tiempo por lo que ha hecho su  esposo....   »Lo más importante que usted necesita hacer es cambiar el diálogo que está sosteniendo consigo  misma. Usted se ha convencido de que tiene vergüenza de asistir a la iglesia  sin su esposo porque eso hará que todo el mundo se entere de lo que le ha  sucedido. Usted se está imaginando que todos los de la iglesia hablarán mal de  usted a espaldas suyas y que se sentirá avergonzada.   »Todos tenemos pensamientos ocultos, que contribuyen a lo que sentimos, y tanto nuestros  pensamientos ocultos como nuestros sentimientos influyen en lo que hacemos y  decimos. En vez de convencerse de que debe mantenerse alejada de la iglesia  para que los que asisten no hablen mal de usted, le recomendamos que se diga a  sí misma la verdad: que ¡no es usted quien ha hecho algo malo! El que debe  sentirse avergonzado es su esposo y no usted. No tiene usted por qué esconderse  o mantenerse alejada de la iglesia. Este no es el momento de aislarse, a pesar  de que sienta la tentación de hacerlo.   »Usted dice que su esposo parecía un buen cristiano. Tal vez lo fuera. Tal vez el corazón y la  conducta de él eran cabalmente lo que parecían. El solo hecho de que le falló a  Dios y la engañó a usted no quiere decir que él estaba fingiendo ser cristiano.  Algunos de los cristianos más consagrados le han fallado a Dios. Es más, la  Biblia está llena de historias de personas que amaban a Dios y luego le dieron  la espalda.   »Ahora bien, su esposo simplemente pudo haber estado fingiendo que era cristiano. Hay muchos que asisten a la iglesia y fingen que  aman a Dios de todo corazón. Tenga por seguro que a Dios no lo pueden engañar.  Pero el solo hecho de que algunos son hipócritas no quiere decir que todos los  que asisten a la iglesia sean hipócritas.   »Hay algunos en su iglesia que son verdaderos seguidores de Cristo. Ellos van a querer consolarla,  tal como Cristo quiere llenarla de su paz divina. Recuerde que usted no  necesita mantener en secreto lo ocurrido, ya que no fue usted quien cometió la  falta.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 725. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025may31</guid><pubDate>Sat, 31 May 2025 09:21:19 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66348165/2025may31.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo veintisiete años de casada.... Hace diez años [mi esposo me fue...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo veintisiete años de casada.... Hace diez años [mi esposo me fue infiel, y yo lo perdoné]. Parecía ya un buen cristiano y buen padre y  esposo, hasta que [cometió] de nuevo otra infidelidad. Ahora [mis dos hijos  adolescentes y yo lo despedimos] de la casa... y él se fue sin pedir ninguna  disculpa....   »¿Qué me aconseja? ... No tengo ni cara para asistir a [la iglesia], ya que lo hacía  desde hace muchos años junto a él.... Me siento como una viuda que ha perdido a  su esposo. Es como si él ya estuviera muerto para mí.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Sentimos mucho lo que les ha pasado a usted y a sus hijos! Sabemos que sufrirá largo tiempo por lo que ha hecho su  esposo....   »Lo más importante que usted necesita hacer es cambiar el diálogo que está sosteniendo consigo  misma. Usted se ha convencido de que tiene vergüenza de asistir a la iglesia  sin su esposo porque eso hará que todo el mundo se entere de lo que le ha  sucedido. Usted se está imaginando que todos los de la iglesia hablarán mal de  usted a espaldas suyas y que se sentirá avergonzada.   »Todos tenemos pensamientos ocultos, que contribuyen a lo que sentimos, y tanto nuestros  pensamientos ocultos como nuestros sentimientos influyen en lo que hacemos y  decimos. En vez de convencerse de que debe mantenerse alejada de la iglesia  para que los que asisten no hablen mal de usted, le recomendamos que se diga a  sí misma la verdad: que ¡no es usted quien ha hecho algo malo! El que debe  sentirse avergonzado es su esposo y no usted. No tiene usted por qué esconderse  o mantenerse alejada de la iglesia. Este no es el momento de aislarse, a pesar  de que sienta la tentación de hacerlo.   »Usted dice que su esposo parecía un buen cristiano. Tal vez lo fuera. Tal vez el corazón y la  conducta de él eran cabalmente lo que parecían. El solo hecho de que le falló a  Dios y la engañó a usted no quiere decir que él estaba fingiendo ser cristiano.  Algunos de los cristianos más consagrados le han fallado a Dios. Es más, la  Biblia está llena de historias de personas que amaban a Dios y luego le dieron  la espalda.   »Ahora bien, su esposo simplemente pudo haber estado fingiendo que era cristiano. Hay muchos que asisten a la iglesia y fingen que  aman a Dios de todo corazón. Tenga por seguro que a Dios no lo pueden engañar.  Pero el solo hecho de que algunos son hipócritas no quiere decir que todos los  que asisten a la iglesia sean hipócritas.   »Hay algunos en su iglesia que son verdaderos seguidores de Cristo. Ellos van a querer consolarla,  tal como Cristo quiere llenarla de su paz divina. Recuerde que usted no  necesita mantener en secreto lo ocurrido, ya que no fue usted quien cometió la  falta.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 725. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El huérfano y la viuda</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-huerfano-y-la-viuda--66337055</link><description><![CDATA[(Víspera del Día de Aprecio por los Padres de Crianza en los Estados Unidos de América)   —Mamá, Luis eh... huérfano, ¿verdad? No eh hijo suyo...   —¡Luis eh mihijo[, Juanita]! ¡Eh mihijo!   —Sí, mamá, ya sé. Eh como si fuera su hijo. Pero eh hijo de mi padre y de....   —¿Y tú, cómo lo supihte[, Juanita]?   —En el barrio la gente hablaba...   —Y te lo tenían que decir a ti. ¡La gente eh mala, mala!   —¿Y qué mah da? Yo soy mujer, mamá. Entiendo de ehtah cosah. A máh que no importa. Luis eh mi hermano. Siempre ha sío mi hermano. Aunque él no lo  sepa, yo...   —¡Pero lo sabe[, Juanita]! ¡Eso eh lo tremendo, que lo sabe!   —¿Lo sabe?   —Sí, nunca me lo ha dicho. Esah cosah no hay que decirla. Pero lo sabe. Y me quiere  máh por eso.... ¿Por qué tú creeh que se ehtasaja trabajando como un animal?  Porque quiere darme la felisidá a la brava. Porque piensa que pa mí la felisidá  eh tener cosah que anteh yo no tenía. ¡Pobre hijo mío! ¡Qué poquito sabe de la  felisidá!   —¿Y por qué no habla con él[, mamá]?   —¿Y qué voy a desirle? Tengo mieo de que puea adivinar máh de la cuenta.   —Pero él ya sabe...   —Lo que él adivina no eh máh que la mitad. Pero no sabe la verdá, toa la verdá.   —¿Qué verdá, mamá?     —Juanita, ehto no lo sabe nadie. Ni siquiera la mala gente del barrio. Y Luis no debe  saberlo. No debe saberlo nunca.   —No lo sabrá, mamá. Se lo juro por Dióh Santísimo.   —Tu pae tuvo una quería anteh de casarse conmigo. Poco dehpuéh del casorio me dijo que tenía... un hijo de ella, que si yo quería criarlo él lo  reconosería y le daría nombre. Le dije que sí. Lo trajo y lo bautisamoh como si  fuera nuehtro. La mujer aquella se enquerió con otro, y un día me la encontré  en el pueblo. Me dijo entonseh una cosa tremenda. Que Luis no era hijo de mi  marío, que ella ehtaba ensinta cuando conoció a mi hombre. Dende entonseh toa  mi vida la dediqué a evitar que el difunto se enterara de la verdá. Porque pa  él, con lo agentao y pretensioso que era con lah mujereh, eso hubiera sío un  gorpe terrible. Y murió sin saberlo. Murió queriendo a Luis máh que a ninguno  de uhtedeh.   —¡Mamá, uhté eh una santa!   —¡Una santa! ¡Una santa! Si hubiera sío una santa hubiera podío jaser el milagro de  darle la felisidá a ese hijo mío. Hubiera podío jaser que no sintiera la farta  de una madre. Pero Luis siempre ha sío un huéfano. ¿No lo veh perdío en ehte  mundo que no eh el dél? ¿No te dah cuenta que se la pasa buhcando, como un  cabrito perdío que no encuentra a su madre?   —¿Será eso lo que buhca..., mamá?     —No sé[, Juanita]. No sé. Sólo sé que se me ehtá volviendo loco. Loco de pena  porque no encuentra lo que buhca.1   En este drama puertorriqueño que lleva por título La carreta, el autor René  Marqués presenta con notable fidelidad a las mujeres de la familia campesina  que lo protagonizan, entre las que se destaca la madre de cincuenta años. Es  extraordinaria y conmovedora la ternura con que Doña Gabriela trata a Luis, su  hijo de crianza. Sólo le falta comprender que el Dios Santísimo, por el que  jura su hija Juanita, es lo que Luis busca, sin encontrarlo. Porque Dios es  padre del huérfano,2 y se compadece de él y lo ayuda.3 El  Padre celestial defiende la causa del huérfano y de la viuda, y los sostiene.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       René Marqués, La carreta (San Juan, Puerto Rico: Editorial Cultural, 1983), pp. 160‑62.                 2       Sal 68:5                 3       Os 14:3; Sal 10:14                 4       Dt 10:18; Sal 68:5; 146:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025may30</guid><pubDate>Fri, 30 May 2025 08:21:45 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66337055/2025may30.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Día de Aprecio por los Padres de Crianza en los Estados Unidos de América)   —Mamá, Luis eh... huérfano, ¿verdad? 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Porque quiere darme la felisidá a la brava. Porque piensa que pa mí la felisidá  eh tener cosah que anteh yo no tenía. ¡Pobre hijo mío! ¡Qué poquito sabe de la  felisidá!   —¿Y por qué no habla con él[, mamá]?   —¿Y qué voy a desirle? Tengo mieo de que puea adivinar máh de la cuenta.   —Pero él ya sabe...   —Lo que él adivina no eh máh que la mitad. Pero no sabe la verdá, toa la verdá.   —¿Qué verdá, mamá?     —Juanita, ehto no lo sabe nadie. Ni siquiera la mala gente del barrio. Y Luis no debe  saberlo. No debe saberlo nunca.   —No lo sabrá, mamá. Se lo juro por Dióh Santísimo.   —Tu pae tuvo una quería anteh de casarse conmigo. Poco dehpuéh del casorio me dijo que tenía... un hijo de ella, que si yo quería criarlo él lo  reconosería y le daría nombre. Le dije que sí. Lo trajo y lo bautisamoh como si  fuera nuehtro. La mujer aquella se enquerió con otro, y un día me la encontré  en el pueblo. Me dijo entonseh una cosa tremenda. Que Luis no era hijo de mi  marío, que ella ehtaba ensinta cuando conoció a mi hombre. Dende entonseh toa  mi vida la dediqué a evitar que el difunto se enterara de la verdá. Porque pa  él, con lo agentao y pretensioso que era con lah mujereh, eso hubiera sío un  gorpe terrible. Y murió sin saberlo. Murió queriendo a Luis máh que a ninguno  de uhtedeh.   —¡Mamá, uhté eh una santa!   —¡Una santa! ¡Una santa! Si hubiera sío una santa hubiera podío jaser el milagro de  darle la felisidá a ese hijo mío. Hubiera podío jaser que no sintiera la farta  de una madre. Pero Luis siempre ha sío un huéfano. ¿No lo veh perdío en ehte  mundo que no eh el dél? ¿No te dah cuenta que se la pasa buhcando, como un  cabrito perdío que no encuentra a su madre?   —¿Será eso lo que buhca..., mamá?     —No sé[, Juanita]. No sé. Sólo sé que se me ehtá volviendo loco. Loco de pena  porque no encuentra lo que buhca.1   En este drama puertorriqueño que lleva por título La carreta, el autor René  Marqués presenta con notable fidelidad a las mujeres de la familia campesina  que lo protagonizan, entre las que se destaca la madre de cincuenta años. Es  extraordinaria y conmovedora la ternura con que Doña Gabriela trata a Luis, su  hijo de crianza. Sólo le falta comprender que el Dios Santísimo, por el que  jura su hija Juanita, es lo que Luis busca, sin encontrarlo. Porque Dios es  padre del huérfano,2 y se compadece de él y lo ayuda.3 El  Padre celestial defiende la causa del huérfano y de la viuda, y los sostiene.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       René Marqués, La carreta (San Juan, Puerto Rico: Editorial Cultural, 1983), pp. 160‑62.                 2       Sal 68:5                 3       Os 14:3; Sal 10:14                 4       Dt 10:18; Sal 68:5; 146:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Sinceramente me doy asco»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/sinceramente-me-doy-asco--66323932</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Me siento terrible y súper culpable. Quisiera suicidarme.... Por alguna razón que no entiendo, empezó a atraerme mi prima. Una noche estábamos juntos y  le hice algunos tocamientos que no debí hacer, pero me contuve y no llegamos a  nada.   »Luego, en una salida familiar, con una cámara escondida intenté grabarla desnuda, y se dio cuenta. Ahora me odia,  y yo me odio más. Ella dice que me perdona... pero no me siento bien.... Volví  a la iglesia de la que me había alejado, pero... siento que soy un fraude....  Siento que he destruido no sólo a mi prima y a mi familia sino también mi  confianza en mí mismo. Sinceramente me doy asco.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Hizo lo correcto al pedirle perdón a su prima, pero aunque ella lo perdone, usted no debe esperar que ella vuelva a tenerle confianza. Sería  insensato que ella confiara en usted después de haberla engañado de esa manera  tan extrema. Las mujeres que son  prudentes saben que tienen que permanecer vigilantes para evitar situaciones en  que algunos tipos se aprovecharían de ellas. Pedir perdón es lo correcto, pero  eso nunca aminora el peligro.   »Por supuesto, es de esperarse que usted no se sienta bien al ser considerado una  persona no digna de confianza o algo peor, pero es la consecuencia natural de  lo que hizo. No espere que nadie lo consuele por sentirse tan mal, y no busque  llamar la atención al amenazar con suicidarse. Usted no es la víctima.  Suicidarse sería una manera cobarde de evitar las consecuencias naturales de su  comportamiento.   »Lo que usted le ha hecho a su prima es sólo parte de su problema. Es... casi seguro  que usted pasa mucho tiempo viendo imágenes pornográficas. Está obsesionado con  la apariencia física de mujeres desnudas. Esa obsesión ha nublado su capacidad  de pensar a tal grado que ni siquiera consideró cómo es que sus acciones  afectarían la relación con su prima....   »La buena noticia es que Dios sí lo perdonará si usted está sinceramente arrepentido.  Pero Él sabe los pensamientos que usted tiene en secreto, y si usted es un  fraude, no podrá engañarlo. Su asistencia a la iglesia —aun si es sin falla— ,  no ocultará lo que hay en su corazón.   »Sin embargo, el solo hecho de hacer las paces con Dios no basta en el caso suyo.  Hace falta que acuda a un médico y le cuente acerca de los pensamientos  compulsivos y suicidas que ha tenido. Él podrá referirlo a un especialista que  tenga experiencia en casos como el suyo. Le rogamos que busque ayuda  profesional esta semana. No lo aplace. Todo su futuro depende de lo que haga al respecto.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que  dice: «Casos», y luego buscar el Caso 844. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025may29</guid><pubDate>Thu, 29 May 2025 08:21:22 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66323932/2025may29.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Me siento terrible y súper culpable. Quisiera suicidarme.... 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Sinceramente me doy asco.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Hizo lo correcto al pedirle perdón a su prima, pero aunque ella lo perdone, usted no debe esperar que ella vuelva a tenerle confianza. Sería  insensato que ella confiara en usted después de haberla engañado de esa manera  tan extrema. Las mujeres que son  prudentes saben que tienen que permanecer vigilantes para evitar situaciones en  que algunos tipos se aprovecharían de ellas. Pedir perdón es lo correcto, pero  eso nunca aminora el peligro.   »Por supuesto, es de esperarse que usted no se sienta bien al ser considerado una  persona no digna de confianza o algo peor, pero es la consecuencia natural de  lo que hizo. No espere que nadie lo consuele por sentirse tan mal, y no busque  llamar la atención al amenazar con suicidarse. Usted no es la víctima.  Suicidarse sería una manera cobarde de evitar las consecuencias naturales de su  comportamiento.   »Lo que usted le ha hecho a su prima es sólo parte de su problema. Es... casi seguro  que usted pasa mucho tiempo viendo imágenes pornográficas. Está obsesionado con  la apariencia física de mujeres desnudas. Esa obsesión ha nublado su capacidad  de pensar a tal grado que ni siquiera consideró cómo es que sus acciones  afectarían la relación con su prima....   »La buena noticia es que Dios sí lo perdonará si usted está sinceramente arrepentido.  Pero Él sabe los pensamientos que usted tiene en secreto, y si usted es un  fraude, no podrá engañarlo. Su asistencia a la iglesia —aun si es sin falla— ,  no ocultará lo que hay en su corazón.   »Sin embargo, el solo hecho de hacer las paces con Dios no basta en el caso suyo.  Hace falta que acuda a un médico y le cuente acerca de los pensamientos  compulsivos y suicidas que ha tenido. Él podrá referirlo a un especialista que  tenga experiencia en casos como el suyo. Le rogamos que busque ayuda  profesional esta semana. No lo aplace. Todo su futuro depende de lo que haga al respecto.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que  dice: «Casos», y luego buscar el Caso 844. 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Y las bombas  se les iban gastando en vano, después del vuelo desde San José hasta San  Isidro, que no era corto para aquellas naves pequeñas.   »Los pilotos necesitaban bajar más, aun aumentando el peligro de que nuestra  riflería los alcanzara. Y nosotros necesitábamos que bajaran un poquito, para  poder pegarles, aunque con eso mejoraran ellos su puntería, y [fuera mayor]  nuestro riesgo.   »Pronto imaginamos una manera de hacer bajar los aviones y ponerlos a nuestro alcance.  Ordenamos parar el fuego de los Mauser, y sigilosamente subimos una  ametralladora de trípode al árbol más alto, amarrándola, junto con el operador,  con pedazos de mecate, a las ramas de la copa. La máquina de calibre 30 tenía  más alcance que los rifles, y disparaba más tiros. Además tendría... su blanco  más cerca, más bajito.   »¡Dicho y hecho!   »“¡Paren el fuego! ¡Paren el fuego!” hubo que gritar muchas veces. Pero un ejército de  patriotas voluntarios no suele ser muy disciplinado. Y... una de las órdenes  más difíciles de acatar es la de parar el fuego, cuando ya la gente ha entrado  en calor....   »... El problema se complicó... porque, cuando yo ordenaba que pararan el fuego, un soldado nuestro bien  escondido no sé dónde, gritaba: “¡Denles [duro], muchachos! Cuantas más bombas  de esas caen, ¡más‑se‑goza!”   »Por fin... a las avionetas se les acabaron las bombas, y se tuvieron que ir de  regreso a San José sin hacernos ni un rasguño. Misión cumplida, misión perdida.   »Tocaron las cornetas al son de “terminó el peligro”. Muchos de nuestros hombres que estaban tirados boca abajo  en las zanjas preparadas [de antemano] se incorporaron, y casi fue innecesario  dar la orden de almuerzo.   »Pero entonces me buscó en carrera doña Andrea Venegas, la heroica Jefe de Cocina,...  con una noticia peor que la venida de los aviones enemigos. ¡Por el momento no  había almuerzo!   »“Cuando usted ordenó tantas veces que apagáramos el fuego y que apagáramos el fuego, le  echamos baldes de agua a los fogones.”»1   Así nacen las palabras y los cuentos es el título que le puso el popular ex presidente de Costa Rica José Figueres a la  pequeña obra suya de la que procede esta simpática anécdota histórica, escrita  en 1977. Y así como en 1948 en San Isidro, Costa Rica, doña Andrea apagó el  fuego de los fogones debido a que entendió mal lo que su jefe militar quería  que hiciera, también hay quienes actualmente apagan el fuego del Espíritu Santo  a causa de que entienden mal la voluntad de Dios, su Jefe espiritual. Pues Dios  quiere que nos preocupemos más bien de que en nuestro fogón no deje de arder el  fuego de su presencia, no sea que nos quedemos con hambre espiritual.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Figueres, Así nacen las palabras y los cuentos (San José, Costa Rica: Editorial Costa Rica, 1977), pp. 135‑41.                 2       1Ts 5:19]]></description><guid isPermaLink="false">2025may28</guid><pubDate>Wed, 28 May 2025 07:22:17 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66308096/2025may28.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Muchas cosas sucedieron durante la Campaña de 1948.... Durante el ataque aéreo a San Isidro...., olvidando el  almuerzo y el peligro, nuestros soldados tiraban a los aviones, en serio.  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Y nosotros necesitábamos que bajaran un poquito, para  poder pegarles, aunque con eso mejoraran ellos su puntería, y [fuera mayor]  nuestro riesgo.   »Pronto imaginamos una manera de hacer bajar los aviones y ponerlos a nuestro alcance.  Ordenamos parar el fuego de los Mauser, y sigilosamente subimos una  ametralladora de trípode al árbol más alto, amarrándola, junto con el operador,  con pedazos de mecate, a las ramas de la copa. La máquina de calibre 30 tenía  más alcance que los rifles, y disparaba más tiros. Además tendría... su blanco  más cerca, más bajito.   »¡Dicho y hecho!   »“¡Paren el fuego! ¡Paren el fuego!” hubo que gritar muchas veces. Pero un ejército de  patriotas voluntarios no suele ser muy disciplinado. Y... una de las órdenes  más difíciles de acatar es la de parar el fuego, cuando ya la gente ha entrado  en calor....   »... El problema se complicó... porque, cuando yo ordenaba que pararan el fuego, un soldado nuestro bien  escondido no sé dónde, gritaba: “¡Denles [duro], muchachos! Cuantas más bombas  de esas caen, ¡más‑se‑goza!”   »Por fin... a las avionetas se les acabaron las bombas, y se tuvieron que ir de  regreso a San José sin hacernos ni un rasguño. Misión cumplida, misión perdida.   »Tocaron las cornetas al son de “terminó el peligro”. Muchos de nuestros hombres que estaban tirados boca abajo  en las zanjas preparadas [de antemano] se incorporaron, y casi fue innecesario  dar la orden de almuerzo.   »Pero entonces me buscó en carrera doña Andrea Venegas, la heroica Jefe de Cocina,...  con una noticia peor que la venida de los aviones enemigos. ¡Por el momento no  había almuerzo!   »“Cuando usted ordenó tantas veces que apagáramos el fuego y que apagáramos el fuego, le  echamos baldes de agua a los fogones.”»1   Así nacen las palabras y los cuentos es el título que le puso el popular ex presidente de Costa Rica José Figueres a la  pequeña obra suya de la que procede esta simpática anécdota histórica, escrita  en 1977. Y así como en 1948 en San Isidro, Costa Rica, doña Andrea apagó el  fuego de los fogones debido a que entendió mal lo que su jefe militar quería  que hiciera, también hay quienes actualmente apagan el fuego del Espíritu Santo  a causa de que entienden mal la voluntad de Dios, su Jefe espiritual. 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Ahora  bien, el piropo ha sufrido un desgaste en su uso. En sus inicios... los  emisores [y] los receptores [se conocían].... [Pero] al [dejar de conocerse] la  mayoría... el piropo pasaría al anonimato, y sus enunciados originarios de  galantería positiva se convertirían en contenidos distintos, conducentes más  bien a la degradación... [con] rasgos como el ingenio, la picardía, la  sátira... el... chiste... y el vacilón como categorías... en el enfrentamiento  diario a muchas situaciones....   »El piropo es, en principio, un mensaje lingüístico que tiene como finalidad  esencial despertar una reacción concreta en el destinatario. La respuesta puede  ser negativa o positiva, de acuerdo con la intencionalidad del emisor del  discurso....   »En buena parte de los casos, el hombre abre el proceso; pero en muchas situaciones la mujer, o inicia el  mensaje o responde coherentemente a lo planteado por el hombre:   »—¡Adiós, Ricura!   »—¿Qué le pasa, mechudo?   »Esa ingeniosa respuesta se la dio una decidida muchacha a un sujeto que no tenía un solo cabello en la cabeza....   »... Emilia Prieto se interesó en recuperar [los siguientes] piropos de corte tradicional, [algunos en verso]:   »“Si así son las flores,<br />         mi profesión es jardinero.”   »“Como la luna en el cielo<br />         o la rosa en el vergel<br />         tenés el candor de un lirio<br />       y la gracia de un clavel.”   »“La sonrisa de tus labios<br />       tiene dulzura infinita,<br />       y cuando veo tu sonrisa<br />       toda pena se me quita.”   »“Sentí tu presencia un día<br />         al llegar a este lugar.<br />         Muñeca, ¡qué lindo sería<br />         que formáramos un hogar!”         »... [He aquí otros piropos] del hombre a la mujer:              »—¡Amor, eres un castigo para cualquier hombre!...<br />         »—Adiós, linda. ¡Con esos ojos iluminas mi vida!...<br />         »—¡Juguemos ajedrez: usted la dama, yo el rey!...<br />         »—Suegra, vaya con Dios, que yo voy con su hija....<br />         »—No le pida más a Dios, porque ya se lo dio todo....<br />         »—Si la belleza fuera pecado, usted no tendría perdón de Dios....1              Así trata el profesor costarricense Guillermo Barzuna el tema del piropo en su obra  titulada Caserón de teja: Ensayos sobre patrimonio y cultura popular en  Costa Rica. ¡Qué interesante es observar cómo la cultura religiosa está tan  arraigada en la cultura popular que hasta da como resultado piropos que aluden  a Dios! Pero ¿será una teología sana la que resulta de todo eso?       Menos mal que, si bien no se crearon con ese fin, algunos piropos sí se prestan para la reflexión espiritual. Por  ejemplo, ¿es posible recibir tanta bendición de Dios, ya sea física, material o  espiritual, que no haga falta pedirle más? Tal vez... El salmista David  presenta a Dios como quien colma de bienes nuestra vida, y nos rejuvenece como  a las águilas,2 y San Pablo lo describe como quien «puede hacer  muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir».3 Pero,  en definitiva, ¡Dios sí nos concedería el perdón, con tal que se lo pidiéramos,  si la belleza con que nos haya creado fuera tan deslumbrante que se juzgara  pecado! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Guillermo Barzuna, «Tradición, seducción y decadencia en el piropo costarricense», Caserón de teja: Ensayos sobre patrimonio y cultura popular en Costa Rica (San José, Costa Rica: Editorial Nueva Década, 1989), pp. 40‑48.                 2       Sal 103:5                 3       Ef 3:20]]></description><guid isPermaLink="false">2025may27</guid><pubDate>Tue, 27 May 2025 08:22:20 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66290787/2025may27.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«En el caso costarricense, la posibilidad de “piropear”... constituye... un  elemento revelador del quehacer popular y de la idiosincrasia del pueblo. Ahora  bien, el piropo ha sufrido un desgaste en su uso. 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La respuesta puede  ser negativa o positiva, de acuerdo con la intencionalidad del emisor del  discurso....   »En buena parte de los casos, el hombre abre el proceso; pero en muchas situaciones la mujer, o inicia el  mensaje o responde coherentemente a lo planteado por el hombre:   »—¡Adiós, Ricura!   »—¿Qué le pasa, mechudo?   »Esa ingeniosa respuesta se la dio una decidida muchacha a un sujeto que no tenía un solo cabello en la cabeza....   »... Emilia Prieto se interesó en recuperar [los siguientes] piropos de corte tradicional, [algunos en verso]:   »“Si así son las flores,<br />         mi profesión es jardinero.”   »“Como la luna en el cielo<br />         o la rosa en el vergel<br />         tenés el candor de un lirio<br />       y la gracia de un clavel.”   »“La sonrisa de tus labios<br />       tiene dulzura infinita,<br />       y cuando veo tu sonrisa<br />       toda pena se me quita.”   »“Sentí tu presencia un día<br />         al llegar a este lugar.<br />         Muñeca, ¡qué lindo sería<br />         que formáramos un hogar!”         »... [He aquí otros piropos] del hombre a la mujer:              »—¡Amor, eres un castigo para cualquier hombre!...<br />         »—Adiós, linda. ¡Con esos ojos iluminas mi vida!...<br />         »—¡Juguemos ajedrez: usted la dama, yo el rey!...<br />         »—Suegra, vaya con Dios, que yo voy con su hija....<br />         »—No le pida más a Dios, porque ya se lo dio todo....<br />         »—Si la belleza fuera pecado, usted no tendría perdón de Dios....1              Así trata el profesor costarricense Guillermo Barzuna el tema del piropo en su obra  titulada Caserón de teja: Ensayos sobre patrimonio y cultura popular en  Costa Rica. ¡Qué interesante es observar cómo la cultura religiosa está tan  arraigada en la cultura popular que hasta da como resultado piropos que aluden  a Dios! Pero ¿será una teología sana la que resulta de todo eso?       Menos mal que, si bien no se crearon con ese fin, algunos piropos sí se prestan para la reflexión espiritual. Por  ejemplo, ¿es posible recibir tanta bendición de Dios, ya sea física, material o  espiritual, que no haga falta pedirle más? Tal vez... El salmista David  presenta a Dios como quien colma de bienes nuestra vida, y nos rejuvenece como  a las águilas,2 y San Pablo lo describe como quien «puede hacer  muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir».3 Pero,  en definitiva, ¡Dios sí nos concedería el perdón, con tal que se lo pidiéramos,  si la belleza con que nos haya creado fuera tan deslumbrante que se juzgara  pecado! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Guillermo Barzuna, «Tradición, seducción y decadencia en el piropo costarricense», Caserón de teja: Ensayos sobre patrimonio y cultura popular en Costa Rica (San José, Costa Rica: Editorial Nueva Década, 1989), pp. 40‑48.                 2       Sal 103:5                 3       Ef 3:20]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Para hacerle un favor»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/para-hacerle-un-favor--66278943</link><description><![CDATA[Las discusiones eran continuas. Cada vez que se veían, tras unos momentos de charla cariñosa, comenzaban las  desavenencias. Se amaban, pero al tocar cierto punto, ahí comenzaba la  tormenta.   Un día, el joven, Ricardo Lallis, de veintiséis años de edad, no aguantó más, y en un rapto de locura mató a su  novia Andrea Young. Cuando a los tres días fue detenido, Ricardo les dijo a los  detectives: «La maté para hacerle un favor. La amaba, pero era la única manera  de librarla del infierno de la cocaína.»   Ricardo les relató a los detectives que durante muchos meses había estado tratando de  convencerla, con toda clase de argumentos, de que dejara el vicio. La joven le  hacía promesas de enmienda y, por momentos, parecía estar libre, pero luego  volvía a caer.   Para Ricardo cada caída era un nuevo golpe, una nueva desilusión, un nuevo dolor.  Fue así como un día se le metió en la cabeza esa idea atroz de eliminarla de su  adicción. Se convenció de que la muerte era la única solución para Andrea. Lo  demás es historia. Pero, ¿solucionó algo Ricardo con quitarle la vida a su  novia? Al contrario. La perdió a ella, y perdió su propia libertad.   Matar a una persona no es nunca la solución. Es la derrota más grande de la vida. Es  cortar por la mitad una vida que, de esperar con paciencia, pudiera haber sido  brillante y victoriosa. Aparte del daño irreparable que causa la muerte  prematura, está el daño y el dolor que se les causa a los que están cerca, ya  sean parientes o amigos íntimos.   Y hay otro factor. Toda persona, al partir de esta vida, se enfrenta al instante con  Dios, el Juez Supremo. Y el que parte a la eternidad sin Cristo no está aún  preparado para ese encuentro eterno.   La buena noticia es que hay una solución para el problema de la drogadicción, así como para todo problema de  esta vida. Esa solución es Cristo. Él tiene el poder para librar a cualquier  persona de cualquier vicio, y no sólo de cualquier vicio sino de sus  depresiones, sus congojas, sus tristezas y sus fracasos.   Es posible librarnos de toda especie de mal, porque hay poder en Jesucristo. Si  nos sometemos al Todopoderoso Salvador, esa  entrega nos librará de las garras del diablo. Ninguno de nosotros tiene que ser  esclavo del pecado. Cristo ya compró nuestra salvación. Aceptémosla hoy mismo. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025may26</guid><pubDate>Mon, 26 May 2025 08:21:23 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66278943/2025may26.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Las discusiones eran continuas. Cada vez que se veían, tras unos momentos de charla cariñosa, comenzaban las  desavenencias. Se amaban, pero al tocar cierto punto, ahí comenzaba la  tormenta.   Un día, el joven, Ricardo Lallis, de veintiséis años de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Las discusiones eran continuas. Cada vez que se veían, tras unos momentos de charla cariñosa, comenzaban las  desavenencias. Se amaban, pero al tocar cierto punto, ahí comenzaba la  tormenta.   Un día, el joven, Ricardo Lallis, de veintiséis años de edad, no aguantó más, y en un rapto de locura mató a su  novia Andrea Young. Cuando a los tres días fue detenido, Ricardo les dijo a los  detectives: «La maté para hacerle un favor. La amaba, pero era la única manera  de librarla del infierno de la cocaína.»   Ricardo les relató a los detectives que durante muchos meses había estado tratando de  convencerla, con toda clase de argumentos, de que dejara el vicio. La joven le  hacía promesas de enmienda y, por momentos, parecía estar libre, pero luego  volvía a caer.   Para Ricardo cada caída era un nuevo golpe, una nueva desilusión, un nuevo dolor.  Fue así como un día se le metió en la cabeza esa idea atroz de eliminarla de su  adicción. Se convenció de que la muerte era la única solución para Andrea. Lo  demás es historia. Pero, ¿solucionó algo Ricardo con quitarle la vida a su  novia? Al contrario. La perdió a ella, y perdió su propia libertad.   Matar a una persona no es nunca la solución. Es la derrota más grande de la vida. Es  cortar por la mitad una vida que, de esperar con paciencia, pudiera haber sido  brillante y victoriosa. Aparte del daño irreparable que causa la muerte  prematura, está el daño y el dolor que se les causa a los que están cerca, ya  sean parientes o amigos íntimos.   Y hay otro factor. Toda persona, al partir de esta vida, se enfrenta al instante con  Dios, el Juez Supremo. Y el que parte a la eternidad sin Cristo no está aún  preparado para ese encuentro eterno.   La buena noticia es que hay una solución para el problema de la drogadicción, así como para todo problema de  esta vida. Esa solución es Cristo. Él tiene el poder para librar a cualquier  persona de cualquier vicio, y no sólo de cualquier vicio sino de sus  depresiones, sus congojas, sus tristezas y sus fracasos.   Es posible librarnos de toda especie de mal, porque hay poder en Jesucristo. Si  nos sometemos al Todopoderoso Salvador, esa  entrega nos librará de las garras del diablo. Ninguno de nosotros tiene que ser  esclavo del pecado. Cristo ya compró nuestra salvación. Aceptémosla hoy mismo. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Esperé hasta los cuarenta años para casarme»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/espere-hasta-los-cuarenta-anos-para-casarme--66245111</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Esperé hasta los cuarenta años para casarme, pero estoy casi seguro de que me equivoqué.... Estos casi seis años de casado han sido  tormentosos.... Los dos nos hemos maltratado verbalmente.... No me puedo poner  de acuerdo en nada con ella porque siempre se forma una discusión.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Hasta cumplir los cuarenta años usted sin duda estaba bien ajustado a su vida de soltero, habiéndose acostumbrado a  la libertad de no tener que consultar a nadie más en su toma de decisiones. Así  que no debiera sorprenderlo que haya sido un gran ajuste el tener que hacer  tantos cambios en su vida diaria para adaptarse a una esposa, después de muchos  años de haber hecho todo por sí solo. Es normal que se le esté haciendo difícil  realizar esos cambios....   »Usted dice que cree que se equivocó. Estamos de acuerdo. Fue un error pensar que pudiera incorporar  a una esposa en su vida sin reconocer todas las maneras en que necesitaría  cambiar y toda la independencia a la que tendría que renunciar. Sin embargo, sospechamos  que usted tendría muchas de las mismas dificultades si se hubiera casado con  otra mujer....     »En vez de enfocarse en su infelicidad, le recomendamos que se concentre en salvar su matrimonio. El primer paso es hacer  todos los sacrificios necesarios para comenzar a valerse de consejería  profesional. Ustedes dos necesitan recibir instrucción y práctica sobre cómo  comunicar de una manera positiva lo que quieren y lo que necesitan....   »No estamos culpándolo por todos los problemas en su matrimonio, pero usted es el que nos  está pidiendo ayuda. Es importante dejar de enfocarse en quién tiene la culpa y  pensar más bien en cómo puede usted mejorar su futuro. Al margen de cómo  responde su esposa, usted puede seguir la enseñanza del apóstol Pablo de que el  hombre debe amar a la esposa de la misma manera en que Jesucristo ama a la  iglesia.1   »¿Qué hizo Cristo a favor de la iglesia? Él sacrificó su vida y murió voluntariamente en una cruz  para perdonar el pecado.   »A veces parece más fácil morir por una persona que vivir por ella. Es porque se muere una sola  vez, y luego todo termina. En cambio, se vive cada día, todo el día, día tras  día tras día...   »Piense en tres cosas que usted puede hacer por su esposa hoy que demostrarán que la ama. No pregunte  lo que ella va a hacer por usted, y no mantenga el puntaje de lo hecho.  Simplemente muéstrele hoy su amor, sin que importe cómo ella responda. Luego  añada otras tres cosas mañana, y así sucesivamente. Pídale a Dios que le  muestre cómo de veras amarla y valorarla sin esperar en absoluto que ella vaya  a corresponder.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 724. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ef 5:25]]></description><guid isPermaLink="false">2025may24</guid><pubDate>Sat, 24 May 2025 08:22:02 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66245111/2025may24.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Esperé hasta los cuarenta años para casarme, pero estoy casi seguro de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Esperé hasta los cuarenta años para casarme, pero estoy casi seguro de que me equivoqué.... Estos casi seis años de casado han sido  tormentosos.... Los dos nos hemos maltratado verbalmente.... No me puedo poner  de acuerdo en nada con ella porque siempre se forma una discusión.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Hasta cumplir los cuarenta años usted sin duda estaba bien ajustado a su vida de soltero, habiéndose acostumbrado a  la libertad de no tener que consultar a nadie más en su toma de decisiones. Así  que no debiera sorprenderlo que haya sido un gran ajuste el tener que hacer  tantos cambios en su vida diaria para adaptarse a una esposa, después de muchos  años de haber hecho todo por sí solo. Es normal que se le esté haciendo difícil  realizar esos cambios....   »Usted dice que cree que se equivocó. Estamos de acuerdo. Fue un error pensar que pudiera incorporar  a una esposa en su vida sin reconocer todas las maneras en que necesitaría  cambiar y toda la independencia a la que tendría que renunciar. Sin embargo, sospechamos  que usted tendría muchas de las mismas dificultades si se hubiera casado con  otra mujer....     »En vez de enfocarse en su infelicidad, le recomendamos que se concentre en salvar su matrimonio. El primer paso es hacer  todos los sacrificios necesarios para comenzar a valerse de consejería  profesional. Ustedes dos necesitan recibir instrucción y práctica sobre cómo  comunicar de una manera positiva lo que quieren y lo que necesitan....   »No estamos culpándolo por todos los problemas en su matrimonio, pero usted es el que nos  está pidiendo ayuda. Es importante dejar de enfocarse en quién tiene la culpa y  pensar más bien en cómo puede usted mejorar su futuro. Al margen de cómo  responde su esposa, usted puede seguir la enseñanza del apóstol Pablo de que el  hombre debe amar a la esposa de la misma manera en que Jesucristo ama a la  iglesia.1   »¿Qué hizo Cristo a favor de la iglesia? Él sacrificó su vida y murió voluntariamente en una cruz  para perdonar el pecado.   »A veces parece más fácil morir por una persona que vivir por ella. Es porque se muere una sola  vez, y luego todo termina. En cambio, se vive cada día, todo el día, día tras  día tras día...   »Piense en tres cosas que usted puede hacer por su esposa hoy que demostrarán que la ama. No pregunte  lo que ella va a hacer por usted, y no mantenga el puntaje de lo hecho.  Simplemente muéstrele hoy su amor, sin que importe cómo ella responda. Luego  añada otras tres cosas mañana, y así sucesivamente. Pídale a Dios que le  muestre cómo de veras amarla y valorarla sin esperar en absoluto que ella vaya  a corresponder.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 724. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ef 5:25]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Un último adiós a Amado Nervo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-ultimo-adios-a-amado-nervo--66221349</link><description><![CDATA[(Víspera del Aniversario de la Muerte de Amado Nervo)   «Una niebla espesa inundaba la ciudad de Montevideo. Aquel 24 de mayo de 1919 parecía  mimetizarse con el llanto de la gente, que brindaba un último adiós al  inigualable poeta mexicano Amado Nervo.   »El joven ministro [de Obras Públicas, Humberto] Pittamiglio, se ubicó a un costado del orador, el  ministro de Relaciones Exteriores, Daniel Muñoz, quien emocionado plasmaba una  semblanza del hombre que unas horas antes dejara de existir en el Parque Hotel,  lugar donde residía como jefe de la misión diplomática de México en Uruguay.   »Con voz encendida pero visiblemente dolorido, Muñoz enlazó la figura del diplomático con la poesía misma y con esa  suerte de imán que tiene el Río de la Plata para los poetas que parecen  encontrar en sus olas a la musa inspiradora que acicateará su pluma....   »Pittamiglio escuchó atentamente el largo discurso que Muñoz traía preparado.... Su mente se alejó de pronto al  evocar la suave voz de su madre leyendo poemas en torno a la mesa familiar.  Recordó cuán cerca de Dios se sentía cuando escuchaba su canto melodioso....   »Cuando el acto en el [C]ementerio [Central] llegó a su fin, el nutrido grupo que había acompañado la  ceremonia se dispersó rápidamente, llevando los sombreros y abrigos húmedos por  la tupida niebla que seguía cubriendo el lugar.»1   Así relata los sucesos de aquel día la escritora uruguaya Mercedes Vigil en su Historia  de Humberto Pittamiglio: El alquimista de la rambla Wilson. Amado Nervo  era, sin lugar a dudas, uno de los más excelsos poetas con el don de hacernos a  todos sentirnos muy cerca de Dios. Reconociendo la soberanía divina, tres años  antes él había compuesto el siguiente poema titulado «Me marcharé...», en el  que vislumbraba el día de su muerte:   Me marcharé, Señor, alegre o triste;<br />         mas resignado, cuando al fin me hieras.<br />         Si vine al mundo porque tú quisiste,<br /> ¿no he de partir sumiso cuando quieras?   Un torcedor tan sólo me acongoja,<br />         y es haber preguntado el pensamiento, <br />         sus porqués a la vida... ¡mas la hoja <br />         quiere saber dónde la lleva el viento!       Hoy, empero, ya no pregunto nada:<br />         cerré los ojos y, mientras el plazo <br />         llega en que se termine la jornada, <br />         mi inquietud se adormece en la almohada <br />         de la resignación, en tu regazo.2       Dos años más tarde, Amado Nervo volvió a abordar el tema de querer saber la respuesta a los  interrogantes de la vida, menos de un año y medio antes de «marcharse» de este  mundo, en un poema al que le puso por título «Comprensión». A todos nos  serviría de mucho tomar en serio estos versos, como si fueran consejos desde su  lecho de muerte:       ¿Por qué empeñarse en saber<br />         cuando es tan fácil amar?<br />         Dios no te manda entender;<br />         no pretende que su mar<br />         sin playas pueda caber<br />       en tu mínimo pensar.       Dios sólo te pide amor:<br />         dale todo el tuyo, y más,<br />         siempre más, con más ardor,<br />         con más ímpetu... ¡Verás<br />         cómo, amándole mejor,<br />         mejor le comprenderás!3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mercedes Vigil, El alquimista de la rambla Wilson: La historia de Humberto Pittamiglio, Edición revisada y ampliada (Buenos Aires: Random House Mondadori, 2012), pp. 57-59.                 2       Obras selectas de Amado Nervo (Guadalajara: EdiGonvill, 1976), p. 415.                 3       Ibíd, p. 502.]]></description><guid isPermaLink="false">2025may23</guid><pubDate>Fri, 23 May 2025 08:23:34 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66221349/2025may23.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Aniversario de la Muerte de Amado Nervo)   «Una niebla espesa inundaba la ciudad de Montevideo. 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Aquel 24 de mayo de 1919 parecía  mimetizarse con el llanto de la gente, que brindaba un último adiós al  inigualable poeta mexicano Amado Nervo.   »El joven ministro [de Obras Públicas, Humberto] Pittamiglio, se ubicó a un costado del orador, el  ministro de Relaciones Exteriores, Daniel Muñoz, quien emocionado plasmaba una  semblanza del hombre que unas horas antes dejara de existir en el Parque Hotel,  lugar donde residía como jefe de la misión diplomática de México en Uruguay.   »Con voz encendida pero visiblemente dolorido, Muñoz enlazó la figura del diplomático con la poesía misma y con esa  suerte de imán que tiene el Río de la Plata para los poetas que parecen  encontrar en sus olas a la musa inspiradora que acicateará su pluma....   »Pittamiglio escuchó atentamente el largo discurso que Muñoz traía preparado.... Su mente se alejó de pronto al  evocar la suave voz de su madre leyendo poemas en torno a la mesa familiar.  Recordó cuán cerca de Dios se sentía cuando escuchaba su canto melodioso....   »Cuando el acto en el [C]ementerio [Central] llegó a su fin, el nutrido grupo que había acompañado la  ceremonia se dispersó rápidamente, llevando los sombreros y abrigos húmedos por  la tupida niebla que seguía cubriendo el lugar.»1   Así relata los sucesos de aquel día la escritora uruguaya Mercedes Vigil en su Historia  de Humberto Pittamiglio: El alquimista de la rambla Wilson. Amado Nervo  era, sin lugar a dudas, uno de los más excelsos poetas con el don de hacernos a  todos sentirnos muy cerca de Dios. Reconociendo la soberanía divina, tres años  antes él había compuesto el siguiente poema titulado «Me marcharé...», en el  que vislumbraba el día de su muerte:   Me marcharé, Señor, alegre o triste;<br />         mas resignado, cuando al fin me hieras.<br />         Si vine al mundo porque tú quisiste,<br /> ¿no he de partir sumiso cuando quieras?   Un torcedor tan sólo me acongoja,<br />         y es haber preguntado el pensamiento, <br />         sus porqués a la vida... ¡mas la hoja <br />         quiere saber dónde la lleva el viento!       Hoy, empero, ya no pregunto nada:<br />         cerré los ojos y, mientras el plazo <br />         llega en que se termine la jornada, <br />         mi inquietud se adormece en la almohada <br />         de la resignación, en tu regazo.2       Dos años más tarde, Amado Nervo volvió a abordar el tema de querer saber la respuesta a los  interrogantes de la vida, menos de un año y medio antes de «marcharse» de este  mundo, en un poema al que le puso por título «Comprensión». A todos nos  serviría de mucho tomar en serio estos versos, como si fueran consejos desde su  lecho de muerte:       ¿Por qué empeñarse en saber<br />         cuando es tan fácil amar?<br />         Dios no te manda entender;<br />         no pretende que su mar<br />         sin playas pueda caber<br />       en tu mínimo pensar.       Dios sólo te pide amor:<br />         dale todo el tuyo, y más,<br />         siempre más, con más ardor,<br />         con más ímpetu... ¡Verás<br />         cómo, amándole mejor,<br />         mejor le comprenderás!3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mercedes Vigil, El alquimista de la rambla Wilson: La historia de Humberto Pittamiglio, Edición revisada y ampliada (Buenos Aires: Random House Mondadori, 2012), pp. 57-59.                 2       Obras selectas de Amado Nervo (Guadalajara: EdiGonvill, 1976), p. 415.                 3       Ibíd, p. 502.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El vaso del dolor</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-vaso-del-dolor--66198400</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Aniversario de la Muerte de Amado Nervo)   Era el 25 de noviembre de 1915. Amado Nervo, el ilustre poeta mexicano, terminó de  escribir estos versos y les puso por título: «El vaso»:   Pobre amigo, ya pronto se vaciará tu vaso.<br />       No pienses que fue un vaso más grande que los otros.<br />       Hay en el mundo tanto dolor, que toca mucho<br />       a cada alma; la tuya recibió su porción<br />       bien servida...; mas, ¡ay!, cuántas almas mejores<br />       padecieron la dura preferencia de Cristo,<br />       que sólo a los más grandes concede el privilegio<br />       de los grandes dolores.1     Tal vez el poeta Nervo, al afirmar que el dolor es un privilegio, estuviera  pensando en las palabras de Santiago en su epístola universal, de que debemos  considerarnos dichosos cuando tengamos que enfrentarnos a diversas pruebas;2  o en la declaración de San Pablo de que «los sufrimientos ligeros y efímeros  que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo  sufrimiento».3 Y tal vez, al referirse al dolor que se padece  alrededor del mundo, estuviera recordando las palabras de aliento de San Pedro,  de que nuestros hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de  sufrimientos, y que estos sufrimientos sólo durarán un poco de tiempo.4     Así como se vaciaría pronto el vaso del dolor de aquel «pobre amigo» de Amado  Nervo, también habría de vaciarse pronto el vaso del poeta mismo; sólo tres  años y medio después de dirigirle esos versos. Y lo cierto es que muy pronto,  más pronto de lo que muchos nos imaginamos, ha de vaciarse igualmente el vaso  de cada uno de nosotros.   Gracias a Dios, San Pablo afirma que en nada se comparan nuestros sufrimientos actuales con la gloria que habrá de  revelarse en nosotros.5 Pero es San Juan quien nos describe esa  gloria. Dice así: «Vi... la ciudad santa, la nueva Jerusalén...  Oí una potente voz que... decía: “¡Aquí,  entre los seres humanos, está la morada de Dios! ... Dios mismo estará con  ellos y será su Dios. Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá  muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor...”».6 El mismo Dios que nos  concede el privilegio del sufrimiento pasajero nos ofrece también la dicha de  la gloria eterna sin dolor alguno. Pero sólo enjugará las lágrimas de los que  nos identifiquemos con Él tanto en la agonía como en el éxtasis. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Obras selectas de Amado Nervo (Guadalajara: EdiGonvill, 1976), p. 410.                 2       Stg 1:2                 3       2Co 4:17                 4       1P 5:9                 5       Ro 8:18                 6       Ap 21:2‑4]]></description><guid isPermaLink="false">2025may22</guid><pubDate>Thu, 22 May 2025 08:23:29 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66198400/2025may22.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Aniversario de la Muerte de Amado Nervo)   Era el 25 de noviembre de 1915. 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Amado Nervo, el ilustre poeta mexicano, terminó de  escribir estos versos y les puso por título: «El vaso»:   Pobre amigo, ya pronto se vaciará tu vaso.<br />       No pienses que fue un vaso más grande que los otros.<br />       Hay en el mundo tanto dolor, que toca mucho<br />       a cada alma; la tuya recibió su porción<br />       bien servida...; mas, ¡ay!, cuántas almas mejores<br />       padecieron la dura preferencia de Cristo,<br />       que sólo a los más grandes concede el privilegio<br />       de los grandes dolores.1     Tal vez el poeta Nervo, al afirmar que el dolor es un privilegio, estuviera  pensando en las palabras de Santiago en su epístola universal, de que debemos  considerarnos dichosos cuando tengamos que enfrentarnos a diversas pruebas;2  o en la declaración de San Pablo de que «los sufrimientos ligeros y efímeros  que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo  sufrimiento».3 Y tal vez, al referirse al dolor que se padece  alrededor del mundo, estuviera recordando las palabras de aliento de San Pedro,  de que nuestros hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de  sufrimientos, y que estos sufrimientos sólo durarán un poco de tiempo.4     Así como se vaciaría pronto el vaso del dolor de aquel «pobre amigo» de Amado  Nervo, también habría de vaciarse pronto el vaso del poeta mismo; sólo tres  años y medio después de dirigirle esos versos. Y lo cierto es que muy pronto,  más pronto de lo que muchos nos imaginamos, ha de vaciarse igualmente el vaso  de cada uno de nosotros.   Gracias a Dios, San Pablo afirma que en nada se comparan nuestros sufrimientos actuales con la gloria que habrá de  revelarse en nosotros.5 Pero es San Juan quien nos describe esa  gloria. Dice así: «Vi... la ciudad santa, la nueva Jerusalén...  Oí una potente voz que... decía: “¡Aquí,  entre los seres humanos, está la morada de Dios! ... Dios mismo estará con  ellos y será su Dios. Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá  muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor...”».6 El mismo Dios que nos  concede el privilegio del sufrimiento pasajero nos ofrece también la dicha de  la gloria eterna sin dolor alguno. Pero sólo enjugará las lágrimas de los que  nos identifiquemos con Él tanto en la agonía como en el éxtasis. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Obras selectas de Amado Nervo (Guadalajara: EdiGonvill, 1976), p. 410.                 2       Stg 1:2                 3       2Co 4:17                 4       1P 5:9                 5       Ro 8:18                 6       Ap 21:2‑4]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Miedo de casarse debido al maltrato y a las deudas</title><link>https://www.spreaker.com/episode/miedo-de-casarse-debido-al-maltrato-y-a-las-deudas--66181524</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Estoy comprometida y amo a mi futuro esposo, pero hay cosas que me han herido. En varias ocasiones, cuando él ha estado furioso, me ha levantado  la mano y me ha alzado la voz. Siempre se justifica diciendo que yo lo hice  enojar.   »Él está muy ansioso por casarse, pero yo ahora tengo miedo y no sé si realmente debo hacerlo.... Él dice que está orando mucho para  cambiar, pero pienso que, si ya lo hizo  una vez, ¿lo hará siempre? ... Además, está hundido en las deudas, y aún no  tenemos ni casa adonde iremos a vivir. ¿Qué consejo me dan?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Usted dice que tiene miedo de casarse. Nosotros creemos que teme hacerlo precisamente  porque Dios quiere advertirle que corre peligro.... Le rogamos que considere  nuestro consejo como una seria advertencia y que posteriormente nos haga saber  que se está protegiendo.     »Su prometido bien pudiera ser un hombre amoroso y maravilloso. Y tal vez tenga un  poco de mal carácter. Pero cuando él le dice que usted tiene la culpa de que le  haya levantado la mano y alzado la voz, eso es abuso psicológico. Demuestra que  él no se hace responsable de sus acciones, sino que la culpa a usted por lo que  él ha hecho.   »Parece muy bueno que él le esté pidiendo a Dios que lo ayude a dejar de ser abusivo, pero esta es la clase de  comportamiento que no cambia simplemente como resultado de la oración. Por  supuesto, Dios lo perdonará si él está sinceramente arrepentido, pero el ser  perdonado, y luego cambiar, son dos cosas diferentes. Su prometido ni siquiera  comprende que echarle la culpa a usted por lo que él ha hecho es tan errado  como alzarle la voz y levantarle la mano.   »Suponemos que él también culpe a otros por el monto de sus deudas. Es probable que no  asuma ninguna responsabilidad por tomar malas decisiones económicas, tal vez  pensando que simplemente ha tenido mala suerte.   »Le rogamos que nos escuche con mucho cuidado. El hecho de  que él la culpe a usted es suficiente razón para que usted termine el noviazgo. Pero también  lo es la falta de control sobre el enojo y las deudas en que él ha incurrido.  Esas son tres razones completamente diferentes por las que usted debe ponerle  fin al noviazgo. En el juego de béisbol, uno queda fuera después  de tres strikes. ¡Por favor, salga de ese compromiso hoy mismo!   »Por lo general, las personas que son abusivas —ya sea física, sexual o psicológicamente— no tienen la intención  de serlo. Pueden decidir cambiar, orar para cambiar, y prometer cambiar. Pueden  llorar y estar genuinamente arrepentidas de lo que han hecho. También pueden  ser muy sinceras, pero quienes las rodean deben protegerse y apartarse, de ser  posible. Los abusadores necesitan constante ayuda profesional.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 843. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025may21</guid><pubDate>Wed, 21 May 2025 09:23:13 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66181524/2025may21.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Estoy comprometida y amo a mi futuro esposo, pero hay cosas que me han...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Estoy comprometida y amo a mi futuro esposo, pero hay cosas que me han herido. En varias ocasiones, cuando él ha estado furioso, me ha levantado  la mano y me ha alzado la voz. Siempre se justifica diciendo que yo lo hice  enojar.   »Él está muy ansioso por casarse, pero yo ahora tengo miedo y no sé si realmente debo hacerlo.... Él dice que está orando mucho para  cambiar, pero pienso que, si ya lo hizo  una vez, ¿lo hará siempre? ... Además, está hundido en las deudas, y aún no  tenemos ni casa adonde iremos a vivir. ¿Qué consejo me dan?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Usted dice que tiene miedo de casarse. Nosotros creemos que teme hacerlo precisamente  porque Dios quiere advertirle que corre peligro.... Le rogamos que considere  nuestro consejo como una seria advertencia y que posteriormente nos haga saber  que se está protegiendo.     »Su prometido bien pudiera ser un hombre amoroso y maravilloso. Y tal vez tenga un  poco de mal carácter. Pero cuando él le dice que usted tiene la culpa de que le  haya levantado la mano y alzado la voz, eso es abuso psicológico. Demuestra que  él no se hace responsable de sus acciones, sino que la culpa a usted por lo que  él ha hecho.   »Parece muy bueno que él le esté pidiendo a Dios que lo ayude a dejar de ser abusivo, pero esta es la clase de  comportamiento que no cambia simplemente como resultado de la oración. Por  supuesto, Dios lo perdonará si él está sinceramente arrepentido, pero el ser  perdonado, y luego cambiar, son dos cosas diferentes. Su prometido ni siquiera  comprende que echarle la culpa a usted por lo que él ha hecho es tan errado  como alzarle la voz y levantarle la mano.   »Suponemos que él también culpe a otros por el monto de sus deudas. Es probable que no  asuma ninguna responsabilidad por tomar malas decisiones económicas, tal vez  pensando que simplemente ha tenido mala suerte.   »Le rogamos que nos escuche con mucho cuidado. El hecho de  que él la culpe a usted es suficiente razón para que usted termine el noviazgo. Pero también  lo es la falta de control sobre el enojo y las deudas en que él ha incurrido.  Esas son tres razones completamente diferentes por las que usted debe ponerle  fin al noviazgo. En el juego de béisbol, uno queda fuera después  de tres strikes. ¡Por favor, salga de ese compromiso hoy mismo!   »Por lo general, las personas que son abusivas —ya sea física, sexual o psicológicamente— no tienen la intención  de serlo. Pueden decidir cambiar, orar para cambiar, y prometer cambiar. Pueden  llorar y estar genuinamente arrepentidas de lo que han hecho. También pueden  ser muy sinceras, pero quienes las rodean deben protegerse y apartarse, de ser  posible. Los abusadores necesitan constante ayuda profesional.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 843. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi amado hijo falleció»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-amado-hijo-fallecio--66166993</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Hace dos años recibí la peor noticia de mi vida. Mi hijo... estaba atravesando una enfermedad prácticamente incurable para la  ciencia: cáncer [en los huesos]. Estuvo en tratamiento por dos años....  Finalmente, mi amado hijo falleció.... Cuando recibí la noticia, me dolió  mucho.... Renegué de Dios, y luego tuve que pedirle perdón....   »Cuando hablo de [mi hijo], siento tristeza y dolor aun. Sé que lo voy a ver algún día, pero lo  extraño mucho y lloro. ¿Qué debo hacer cuando vienen los recuerdos?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡Lamentamos mucho la pérdida que usted ha sufrido! La muerte de un hijo es la más dolorosa  de todas porque parece prematura....   »Al igual que hacen muchos, al principio usted le echó la culpa a Dios. Después de  la muerte prematura de una persona, queremos echarle la culpa a alguien.  Queremos que alguien sea responsable para que podamos desahogarnos con esa  persona. Pero usted llegó a comprender que no fue Dios quien causó la  enfermedad ni la muerte de su hijo. Nuestro medio ambiente, nuestra herencia  genética y nuestro estilo de vida pueden contribuir a explicar el origen de  algunos tipos de cáncer, pero hasta la fecha hay mucho que se desconoce acerca  de otros tipos. Tal como usted dio a entender, la ciencia no ha descubierto aún  todas las curas.   »¡Desde luego que usted todavía extraña a su hijo! Y por supuesto que llora y que la  abruman los recuerdos! Él creció en su vientre y en su corazón, y luego, de  repente, le fue arrebatado. Es de esperarse que usted sienta esa tristeza y ese  dolor por el resto de su vida....   »Nosotros tenemos unos amigos que perdieron a su hijo, Charlie, a causa de una enfermedad  que sufrió cuando tenía doce años. Charlie tenía muchos amiguitos que a menudo  carecían de comida. Así que él acostumbraba darles su propio almuerzo, aunque  con eso él se quedara con hambre. Después que Charlie murió, sus padres se  sintieron devastados, como era de esperarse, pero sintieron que Dios quería que  siguieran dándoles comida a los niños hambrientos tal como lo hubiera hecho  Charlie. De alimentar a unos pocos pasaron a darles comida a muchos, hasta que  fundaron una organización que se llama “La comida de Charlie”, que actualmente  alimenta a centenares de niños en América Central, África y Asia. No ha  desaparecido su dolor, pero los padres de Charlie lo han convertido en algo que  salva a otros niños del hambre y de la muerte....   »Pídale a Dios que la ayude a descubrir una manera de cambiar la vida de otra persona  en memoria de su hijo. Pues Santiago el apóstol enseñó que “la religión pura y  sin mancha delante de Dios nuestro Padre es ésta: atender a los huérfanos y a  las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del  mundo”.1   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 124». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 1:27]]></description><guid isPermaLink="false">2025may20</guid><pubDate>Tue, 20 May 2025 09:23:35 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66166993/2025may20.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Hace dos años recibí la peor noticia de mi vida. Mi hijo... estaba...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Hace dos años recibí la peor noticia de mi vida. Mi hijo... estaba atravesando una enfermedad prácticamente incurable para la  ciencia: cáncer [en los huesos]. Estuvo en tratamiento por dos años....  Finalmente, mi amado hijo falleció.... Cuando recibí la noticia, me dolió  mucho.... Renegué de Dios, y luego tuve que pedirle perdón....   »Cuando hablo de [mi hijo], siento tristeza y dolor aun. Sé que lo voy a ver algún día, pero lo  extraño mucho y lloro. ¿Qué debo hacer cuando vienen los recuerdos?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡Lamentamos mucho la pérdida que usted ha sufrido! La muerte de un hijo es la más dolorosa  de todas porque parece prematura....   »Al igual que hacen muchos, al principio usted le echó la culpa a Dios. Después de  la muerte prematura de una persona, queremos echarle la culpa a alguien.  Queremos que alguien sea responsable para que podamos desahogarnos con esa  persona. Pero usted llegó a comprender que no fue Dios quien causó la  enfermedad ni la muerte de su hijo. Nuestro medio ambiente, nuestra herencia  genética y nuestro estilo de vida pueden contribuir a explicar el origen de  algunos tipos de cáncer, pero hasta la fecha hay mucho que se desconoce acerca  de otros tipos. Tal como usted dio a entender, la ciencia no ha descubierto aún  todas las curas.   »¡Desde luego que usted todavía extraña a su hijo! Y por supuesto que llora y que la  abruman los recuerdos! Él creció en su vientre y en su corazón, y luego, de  repente, le fue arrebatado. Es de esperarse que usted sienta esa tristeza y ese  dolor por el resto de su vida....   »Nosotros tenemos unos amigos que perdieron a su hijo, Charlie, a causa de una enfermedad  que sufrió cuando tenía doce años. Charlie tenía muchos amiguitos que a menudo  carecían de comida. Así que él acostumbraba darles su propio almuerzo, aunque  con eso él se quedara con hambre. Después que Charlie murió, sus padres se  sintieron devastados, como era de esperarse, pero sintieron que Dios quería que  siguieran dándoles comida a los niños hambrientos tal como lo hubiera hecho  Charlie. De alimentar a unos pocos pasaron a darles comida a muchos, hasta que  fundaron una organización que se llama “La comida de Charlie”, que actualmente  alimenta a centenares de niños en América Central, África y Asia. No ha  desaparecido su dolor, pero los padres de Charlie lo han convertido en algo que  salva a otros niños del hambre y de la muerte....   »Pídale a Dios que la ayude a descubrir una manera de cambiar la vida de otra persona  en memoria de su hijo. Pues Santiago el apóstol enseñó que “la religión pura y  sin mancha delante de Dios nuestro Padre es ésta: atender a los huérfanos y a  las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del  mundo”.1   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 124». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 1:27]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La importancia de sentirse amado</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-importancia-de-sentirse-amado--66146795</link><description><![CDATA[(130 Aniversario de la Muerte de José Martí)   Era la noche del 26 de abril de 1895. Hacía quince días lo habían nombrado mayor general del Ejército  Libertador de Cuba. José Martí firmó la carta que acababa de escribirles «a  Carmen Miyares y sus hijos» y procuró conciliar el sueño. No lo sabía, pero  seguramente lo presentía: estaba a escasos veintitrés días de caer herido de  muerte en la acción de Dos Ríos, no muy lejos de allí en la misma jurisdicción  de Guantánamo. En la carta había dicho:   «Yo escribo en mi hamaca, a la luz de una vela de cera, sujeta junto a mis rodillas por una púa clavada en  tierra.... Sentía anoche piedad en mis manos, cuando ayudaba a curar a los  heridos.... Esta jornada valiente de ayer cerró una marcha a pie de trece días  continuos, por las montañas agrias o ricas de Baracoa, la marcha de los seis  hombres que se echaron sin guía, por la tierra ignorada y la noche, a encararse  triunfantes contra España.   »Éramos treinta cuando abrazamos a José Maceo. Dejamos atrás orden y cariño. No sentíamos ni en el humor ni en el  cuerpo la angustiosa fatiga, los pedregales a la cintura, los ríos o los  muslos, el día sin comer, la noche en el capote por el hielo de la lluvia, los  pies rotos.... Envío del cielo libre un saludo de orgullo por nuestra patria,  tan bella en sus hombres como en su naturaleza.... No soy inútil ni me he  hallado desconocido en nuestros montes; pero poco hace en el mundo quien no se  siente amado.»1   De veras es admirable que, en esta carta personal, José Martí, apóstol de la independencia cubana, dé a entender  que lo que siente en el alma y en el cuerpo no son las privaciones físicas,  sino la piedad y el amor. Descarta el hambre, el dolor, el frío y la fatiga,  mientras que destaca la piedad que administra con las manos al hacer las veces  de enfermero, y el amor que devengan sus acciones en favor de su pueblo. En  esto Martí se asemeja a San Pablo, apóstol de los gentiles. En su segunda carta  a los corintios, Pablo les recuerda las  privaciones que ha sufrido —azotes, cárceles, tumultos, trabajos pesados,  desvelos y hambre—, y su servicio piadoso, por amor a Dios, en favor de  su pueblo. Y así como Martí, lo que estima Pablo es el afecto que sienten por  él quienes de veras lo conocen.2   La mejor forma de rendirles homenaje a estos magnos apóstoles de la historia sagrada y universal es seguir su  ejemplo. Desestimemos nosotros también las privaciones físicas que nos toquen,  y estimemos más bien el amor de los que de veras nos conocen. Aceptemos a  Cristo y el incomparable amor que nos mostró mediante su muerte en la cruz por  nosotros, y así nos armaremos de un amor compasivo que nos asegurará el afecto  de quienes mejor nos conocen en este mundo y en el más allá. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Martí, Cartas de José Martí, «A Carmen Miyares y sus hijos» (Cerca de Guantánamo, 26 de abril de 1895), reproducido en A Propósito de José Martí y su obra (Bogotá: Editorial Norma, 1994), pp. 18-19.                 2       2Co 6:3–7:16]]></description><guid isPermaLink="false">2025may19</guid><pubDate>Mon, 19 May 2025 08:21:55 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66146795/2025may19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(130 Aniversario de la Muerte de José Martí)   Era la noche del 26 de abril de 1895. Hacía quince días lo habían nombrado mayor general del Ejército  Libertador de Cuba. 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Esta jornada valiente de ayer cerró una marcha a pie de trece días  continuos, por las montañas agrias o ricas de Baracoa, la marcha de los seis  hombres que se echaron sin guía, por la tierra ignorada y la noche, a encararse  triunfantes contra España.   »Éramos treinta cuando abrazamos a José Maceo. Dejamos atrás orden y cariño. No sentíamos ni en el humor ni en el  cuerpo la angustiosa fatiga, los pedregales a la cintura, los ríos o los  muslos, el día sin comer, la noche en el capote por el hielo de la lluvia, los  pies rotos.... Envío del cielo libre un saludo de orgullo por nuestra patria,  tan bella en sus hombres como en su naturaleza.... No soy inútil ni me he  hallado desconocido en nuestros montes; pero poco hace en el mundo quien no se  siente amado.»1   De veras es admirable que, en esta carta personal, José Martí, apóstol de la independencia cubana, dé a entender  que lo que siente en el alma y en el cuerpo no son las privaciones físicas,  sino la piedad y el amor. Descarta el hambre, el dolor, el frío y la fatiga,  mientras que destaca la piedad que administra con las manos al hacer las veces  de enfermero, y el amor que devengan sus acciones en favor de su pueblo. En  esto Martí se asemeja a San Pablo, apóstol de los gentiles. En su segunda carta  a los corintios, Pablo les recuerda las  privaciones que ha sufrido —azotes, cárceles, tumultos, trabajos pesados,  desvelos y hambre—, y su servicio piadoso, por amor a Dios, en favor de  su pueblo. Y así como Martí, lo que estima Pablo es el afecto que sienten por  él quienes de veras lo conocen.2   La mejor forma de rendirles homenaje a estos magnos apóstoles de la historia sagrada y universal es seguir su  ejemplo. Desestimemos nosotros también las privaciones físicas que nos toquen,  y estimemos más bien el amor de los que de veras nos conocen. Aceptemos a  Cristo y el incomparable amor que nos mostró mediante su muerte en la cruz por  nosotros, y así nos armaremos de un amor compasivo que nos asegurará el afecto  de quienes mejor nos conocen en este mundo y en el más allá. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Martí, Cartas de José Martí, «A Carmen Miyares y sus hijos» (Cerca de Guantánamo, 26 de abril de 1895), reproducido en A Propósito de José Martí y su obra (Bogotá: Editorial Norma, 1994), pp. 18-19.                 2       2Co 6:3–7:16]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Porque no logré ser médica»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/porque-no-logre-ser-medica--66128244</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una joven de veinticuatro años y vivo con mis padres.... Mi madre... se enojó [mucho porque no logré] ser médica, y me compara con mi  hermana menor, quien pudo completar sus estudios antes que yo.   »He caído en una depresión por no hacerla feliz con mi carrera y mi vida.... Yo trato de dirigirme a ella con respeto... pero ella no se siente  honrada.   »Tengo trabajo y sigo asistiendo a la escuela. Le he dicho que quiero mudarme para independizarme, pero ella lo toma a mal y me dice que no me  mude sino hasta que me case.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Comprendemos por qué se siente descorazonada. Por lo general, cuando alguna persona a quien amamos está  decepcionada de nosotros, eso hace que nos sintamos mal. Esa sensación de  deficiencia nos lleva entonces a tener pensamientos recurrentes que ponen en  tela de juicio todo lo que creemos acerca de quiénes somos. Y cuando dudamos de  nosotros mismos, es muy difícil estar motivados acerca del futuro.   »... Es posible que [su mamá] la presione a usted debido a que ella nunca logró lo que quiso en su  propia vida y, como resultado, quiere que, a diferencia de ella, usted no tenga  que arrepentirse de nada a lo largo de su vida. O tal vez crea que le corresponde  a ella como mamá suya ejercer presión cuando usted no obtiene los logros que  ella piensa que usted es capaz de alcanzar.   »Los padres que tienen hijos adultos deben pasar de ser proveedores, protectores y maestros, a  ser amigos cercanos que los animan. Sin embargo, algunos padres nunca llegan a  comprender que ese cambio en la relación es saludable. Y otros padres dejan que  influyan en ellos su propia inseguridad y personalidad dominante, o su propia  inmadurez y egoísmo.   »Su mamá concibe que ella la protege al mantenerla en casa hasta que usted se case. Pero ¿qué tal si  usted decide no casarse? ... Los hijos adultos que siguen viviendo con los  padres a veces descubren que con el paso de los años se vuelve cada vez más difícil  independizarse.   »Si usted cuenta con los recursos económicos necesarios para vivir por su propia cuenta, entonces creemos que el mudarse e  independizarse es una opción aceptable. No obstante, esa decisión la debe tomar  conforme a su contexto cultural, ya que algunas culturas no permiten que las  mujeres vivan por su propia cuenta.   »Usted dice que, a pesar de dirigirse a su mamá con respeto, ella no se siente honrada por usted.  Ya que uno de los Diez Mandamientos es honrar a padre y madre, le aconsejamos  que siempre honre a su mamá. Sin embargo, honrarla no significa obedecerla o estar  de acuerdo con ella en todas las cosas. Ni significa que usted esté obligada a  ejercer la profesión que ella desea que practique.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 723. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025may17</guid><pubDate>Sat, 17 May 2025 08:21:21 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66128244/2025may17.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una joven de veinticuatro años y vivo con mis padres.... Mi madre......</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una joven de veinticuatro años y vivo con mis padres.... Mi madre... se enojó [mucho porque no logré] ser médica, y me compara con mi  hermana menor, quien pudo completar sus estudios antes que yo.   »He caído en una depresión por no hacerla feliz con mi carrera y mi vida.... Yo trato de dirigirme a ella con respeto... pero ella no se siente  honrada.   »Tengo trabajo y sigo asistiendo a la escuela. Le he dicho que quiero mudarme para independizarme, pero ella lo toma a mal y me dice que no me  mude sino hasta que me case.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Comprendemos por qué se siente descorazonada. Por lo general, cuando alguna persona a quien amamos está  decepcionada de nosotros, eso hace que nos sintamos mal. Esa sensación de  deficiencia nos lleva entonces a tener pensamientos recurrentes que ponen en  tela de juicio todo lo que creemos acerca de quiénes somos. Y cuando dudamos de  nosotros mismos, es muy difícil estar motivados acerca del futuro.   »... Es posible que [su mamá] la presione a usted debido a que ella nunca logró lo que quiso en su  propia vida y, como resultado, quiere que, a diferencia de ella, usted no tenga  que arrepentirse de nada a lo largo de su vida. O tal vez crea que le corresponde  a ella como mamá suya ejercer presión cuando usted no obtiene los logros que  ella piensa que usted es capaz de alcanzar.   »Los padres que tienen hijos adultos deben pasar de ser proveedores, protectores y maestros, a  ser amigos cercanos que los animan. Sin embargo, algunos padres nunca llegan a  comprender que ese cambio en la relación es saludable. Y otros padres dejan que  influyan en ellos su propia inseguridad y personalidad dominante, o su propia  inmadurez y egoísmo.   »Su mamá concibe que ella la protege al mantenerla en casa hasta que usted se case. Pero ¿qué tal si  usted decide no casarse? ... Los hijos adultos que siguen viviendo con los  padres a veces descubren que con el paso de los años se vuelve cada vez más difícil  independizarse.   »Si usted cuenta con los recursos económicos necesarios para vivir por su propia cuenta, entonces creemos que el mudarse e  independizarse es una opción aceptable. No obstante, esa decisión la debe tomar  conforme a su contexto cultural, ya que algunas culturas no permiten que las  mujeres vivan por su propia cuenta.   »Usted dice que, a pesar de dirigirse a su mamá con respeto, ella no se siente honrada por usted.  Ya que uno de los Diez Mandamientos es honrar a padre y madre, le aconsejamos  que siempre honre a su mamá. Sin embargo, honrarla no significa obedecerla o estar  de acuerdo con ella en todas las cosas. Ni significa que usted esté obligada a  ejercer la profesión que ella desea que practique.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 723. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿Cabeza de ratón o cola de león?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/cabeza-de-raton-o-cola-de-leon--66114791</link><description><![CDATA[Antes de llegar a ser emperador, atravesó los Alpes con sus tropas rumbo a España.  Allí se encontró con unos montañeses que acaloradamente disputaban sobre quién  ejercía autoridad sobre cierta aldea. Los ayudantes del general se rieron a  carcajadas de aquella contienda por considerarla insignificante. Pero el futuro  caudillo de Roma les cortó la mofa con estas palabras: «No os burléis; también  yo preferiría ser cabeza en esta aldea que brazo en Roma.» De allí el refrán  que dice: «Más vale ser cabeza de ratón que cola de león.»1   Si bien no nos sorprende que Julio César prefiriera ser un pez gordo a ser uno de  tantos, es de veras sorprendente la actitud de Jesucristo en cuanto a eso. A  diferencia del césar, el Hijo de Dios, que es Señor de señores y Rey de reyes,2  escoge la vía de mayor resistencia y de menor importancia. Ya es cabeza de  león, incluso ostenta el título de «León de Judá»,3 cuando opta por  ser cola de ratón. El Hijo de Dios tiene las opciones de ser cabeza o cola de  león o de ratón, cualquiera de las cuatro, es decir, de seguir siendo Rey del  universo, o de ser uno de los ángeles del cielo, o príncipe de este mundo o un  simple mortal, ¡y sin embargo prefiere ser cola de ratón! ¿Acaso no es eso lo  que escoge cuando se hace hombre y habita entre nosotros?4   Es a eso precisamente a lo que se refiere San Pablo cuando nos dice que nuestra  actitud debe ser como la de Jesucristo.5 Él sabe que va en contra de  nuestra naturaleza humana, que se parece a la de Julio César, pues opta más  bien por ser cabeza y no cola cuando se le da la oportunidad de escoger. Tanto  es así que a los discípulos más allegados a Cristo les costó mucho trabajo  aprender esa lección.   En cierta ocasión los dos hermanos Jacobo y Juan tuvieron el atrevimiento de  pedirle a Jesús que les concediera que en su reino uno de ellos se sentara a su  derecha y el otro a su izquierda. Los otros diez discípulos, desde luego, al  oír semejante petición se indignaron contra ellos. Jesús aprovechó la ocasión  para decirles a todos: «Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las  naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad.  Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande  entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser  esclavo de todos. Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan,  sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.»6   En otras palabras y a modo de refrán, a diferencia de Julio César, Cristo nos  enseña que «el que quiera ser cabeza de león, más vale que se haga cola de  ratón». Porque es mediante el servicio que se obtiene el mayor beneficio  posible en esta vida. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), p. 58.                 2       Ap 17:14                 3       Ap 5:5                 4       Jn 1:14; Fil 2:6-11                 5       Fil 2:5                 6       Mr 11:35-45]]></description><guid isPermaLink="false">2025may16</guid><pubDate>Fri, 16 May 2025 08:21:39 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66114791/2025may16.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Antes de llegar a ser emperador, atravesó los Alpes con sus tropas rumbo a España.  Allí se encontró con unos montañeses que acaloradamente disputaban sobre quién  ejercía autoridad sobre cierta aldea. Los ayudantes del general se rieron a  carcajadas...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Antes de llegar a ser emperador, atravesó los Alpes con sus tropas rumbo a España.  Allí se encontró con unos montañeses que acaloradamente disputaban sobre quién  ejercía autoridad sobre cierta aldea. Los ayudantes del general se rieron a  carcajadas de aquella contienda por considerarla insignificante. Pero el futuro  caudillo de Roma les cortó la mofa con estas palabras: «No os burléis; también  yo preferiría ser cabeza en esta aldea que brazo en Roma.» De allí el refrán  que dice: «Más vale ser cabeza de ratón que cola de león.»1   Si bien no nos sorprende que Julio César prefiriera ser un pez gordo a ser uno de  tantos, es de veras sorprendente la actitud de Jesucristo en cuanto a eso. A  diferencia del césar, el Hijo de Dios, que es Señor de señores y Rey de reyes,2  escoge la vía de mayor resistencia y de menor importancia. Ya es cabeza de  león, incluso ostenta el título de «León de Judá»,3 cuando opta por  ser cola de ratón. El Hijo de Dios tiene las opciones de ser cabeza o cola de  león o de ratón, cualquiera de las cuatro, es decir, de seguir siendo Rey del  universo, o de ser uno de los ángeles del cielo, o príncipe de este mundo o un  simple mortal, ¡y sin embargo prefiere ser cola de ratón! ¿Acaso no es eso lo  que escoge cuando se hace hombre y habita entre nosotros?4   Es a eso precisamente a lo que se refiere San Pablo cuando nos dice que nuestra  actitud debe ser como la de Jesucristo.5 Él sabe que va en contra de  nuestra naturaleza humana, que se parece a la de Julio César, pues opta más  bien por ser cabeza y no cola cuando se le da la oportunidad de escoger. Tanto  es así que a los discípulos más allegados a Cristo les costó mucho trabajo  aprender esa lección.   En cierta ocasión los dos hermanos Jacobo y Juan tuvieron el atrevimiento de  pedirle a Jesús que les concediera que en su reino uno de ellos se sentara a su  derecha y el otro a su izquierda. Los otros diez discípulos, desde luego, al  oír semejante petición se indignaron contra ellos. Jesús aprovechó la ocasión  para decirles a todos: «Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las  naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad.  Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande  entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser  esclavo de todos. Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan,  sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.»6   En otras palabras y a modo de refrán, a diferencia de Julio César, Cristo nos  enseña que «el que quiera ser cabeza de león, más vale que se haga cola de  ratón». Porque es mediante el servicio que se obtiene el mayor beneficio  posible en esta vida. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), p. 58.                 2       Ap 17:14                 3       Ap 5:5                 4       Jn 1:14; Fil 2:6-11                 5       Fil 2:5                 6       Mr 11:35-45]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Más perjudicial que visitar una iglesia distinta»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mas-perjudicial-que-visitar-una-iglesia-distinta--66097552</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace dieciséis años... quedé embarazada [sin estar casada]. Para tratar de enmendar ese error, decidí formar una familia con el padre de mi  hijo....   »Nos casamos sólo por lo civil... y ahora tengo un hijo más con él, pero está con la idea de hacer la boda por la iglesia [a la que él  pertenece].... Además, me exige que mis hijos y yo [vayamos con él a su iglesia  en vez de la nuestra].... Yo me he opuesto… [porque] pienso que eso los puede  confundir.... Desde entonces sólo hemos tenido discusiones que nos lastiman y  nos alejan más....   »No puedo más con la presión psicológica y emocional.... Él me dice que lo estoy perjudicando y que no puede pensar en el futuro si  seguimos así.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Al parecer, su esposo estuvo de acuerdo en que se casaran por lo civil y que usted  y sus hijos asistieran a una iglesia de una religión distinta a la de él. Pero  ahora, después de dieciséis largos años, ya no está satisfecho con esa boda  civil ni con que usted y sus hijos vayan a una iglesia diferente.   »Su hijo mayor ahora es un adolescente, y es posible que el hermano menor también lo sea. Como usted los  ha llevado a su iglesia toda su vida, teme que otra religión pudiera  confundirlos.   »Muchos adolescentes pasan por una etapa en la que cuestionan la religión. Parecen tener una necesidad  comprensible de aclarar lo que creen en vez de aceptar simplemente lo que se  les ha enseñado. El escuchar a sus padres discutir sobre la religión bien pudiera  hacer que quieran abandonar por completo a Dios. Y tienen el derecho absoluto  de preguntarse por qué su padre mostró interés en la religión ahora y no hace dieciséis años. Es del todo  posible que escuchar todas esas discusiones en casa pudiera ser más perjudicial  para su fe que visitar una iglesia distinta.   »En aras de salvar su matrimonio y proveer un hogar para sus hijos en el que haya paz, le recomendamos que traten  de ponerse de acuerdo. Tanto usted como su esposo pueden ceder un poco en lo  que quieren a fin de llegar a un acuerdo.   »Ya que usted es una adulta y no es probable que otra religión la confunda, comience diciéndole a su esposo que lo  acompañará a la iglesia de él si él no insiste en que los muchachos vayan con  usted. Y dígale que usted seguirá asistiendo a su propia iglesia como de  costumbre. (Por supuesto, eso no quiere decir que usted esté dispuesta a  cambiar de religión, pero no ofende a Dios que usted le ore a Él dentro de una  iglesia diferente.)   »Sin embargo, el apóstol Pablo enseñó que si su esposo no quiere que lleguen a un acuerdo, sino desea más bien  dejarla, debe usted permitir que él se vaya.1 Así mismo, si él no  acepta los votos matrimoniales que ya le hizo, él tiene la libertad de irse.  Pero debe ser él, y no usted, quien le ponga fin al matrimonio.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 842. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Co 7:15]]></description><guid isPermaLink="false">2025may15</guid><pubDate>Thu, 15 May 2025 08:24:57 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66097552/2025may15.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace dieciséis años... quedé embarazada [sin estar casada]. 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Él me dice que lo estoy perjudicando y que no puede pensar en el futuro si  seguimos así.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Al parecer, su esposo estuvo de acuerdo en que se casaran por lo civil y que usted  y sus hijos asistieran a una iglesia de una religión distinta a la de él. Pero  ahora, después de dieciséis largos años, ya no está satisfecho con esa boda  civil ni con que usted y sus hijos vayan a una iglesia diferente.   »Su hijo mayor ahora es un adolescente, y es posible que el hermano menor también lo sea. Como usted los  ha llevado a su iglesia toda su vida, teme que otra religión pudiera  confundirlos.   »Muchos adolescentes pasan por una etapa en la que cuestionan la religión. Parecen tener una necesidad  comprensible de aclarar lo que creen en vez de aceptar simplemente lo que se  les ha enseñado. El escuchar a sus padres discutir sobre la religión bien pudiera  hacer que quieran abandonar por completo a Dios. Y tienen el derecho absoluto  de preguntarse por qué su padre mostró interés en la religión ahora y no hace dieciséis años. Es del todo  posible que escuchar todas esas discusiones en casa pudiera ser más perjudicial  para su fe que visitar una iglesia distinta.   »En aras de salvar su matrimonio y proveer un hogar para sus hijos en el que haya paz, le recomendamos que traten  de ponerse de acuerdo. Tanto usted como su esposo pueden ceder un poco en lo  que quieren a fin de llegar a un acuerdo.   »Ya que usted es una adulta y no es probable que otra religión la confunda, comience diciéndole a su esposo que lo  acompañará a la iglesia de él si él no insiste en que los muchachos vayan con  usted. Y dígale que usted seguirá asistiendo a su propia iglesia como de  costumbre. (Por supuesto, eso no quiere decir que usted esté dispuesta a  cambiar de religión, pero no ofende a Dios que usted le ore a Él dentro de una  iglesia diferente.)   »Sin embargo, el apóstol Pablo enseñó que si su esposo no quiere que lleguen a un acuerdo, sino desea más bien  dejarla, debe usted permitir que él se vaya.1 Así mismo, si él no  acepta los votos matrimoniales que ya le hizo, él tiene la libertad de irse.  Pero debe ser él, y no usted, quien le ponga fin al matrimonio.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 842. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Co 7:15]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Palomas y gavilanes</title><link>https://www.spreaker.com/episode/palomas-y-gavilanes--66081951</link><description><![CDATA[Corría el año de 1887. Había dejado atrás a su amada Nicaragua y ahora, a los veinte  años de edad, se encontraba en Chile ocupando el cargo de inspector de la  Aduana de Valparaíso. Pero siempre tenía tiempo para lo que lo apasionaba: su  vocación literaria. Entre el 11 de febrero y el 25 de septiembre logró escribir  en Valparaíso y publicar en La Época de Santiago las seis piezas en  verso de la primera versión de su trascendental obra Azul.1  He aquí algunos versos selectos de la primera de esas piezas, a la cual Rubén  Darío tituló «Ananké»:   Y dijo la paloma: ...<br />         —¡Soy feliz! porque es mía la floresta,<br />         donde el misterio de los nidos se halla;<br />         porque el alba es mi fiesta<br />         y el amor mi ejercicio y mi batalla.<br />         ¡Feliz, porque de dulces ansias llena<br />         calentar mis polluelos es mi orgullo;<br />         porque en las selvas vírgenes resuena<br />         la música celeste de mi arrullo;<br />         porque no hay una rosa que no me ame,<br />         ni pájaro gentil que no me escuche,<br />         ni garrido cantor que no me llame!...   —¿Sí? —dijo entonces un gavilán infame,<br />         y con furor se la metió en el buche.         Entonces el buen Dios, allá en su trono<br />         (mientras Satán, por distraer su encono,<br />         aplaudía a aquel pájaro zahareño),<br />         se puso a meditar. Arrugó el ceño,<br />         y pensó, al recordar sus vastos planes,<br />         y recorrer sus puntos y sus comas,<br />         que cuando creó palomas<br />         no debía haber creado gavilanes.2         En estos versos el joven poeta Rubén  Darío incursiona en el campo de la teología. Lo cierto es que a todos nos  intriga la temática de los cazadores y sus víctimas. Pero ¿hay respuesta a esta  aparente injusticia de la creación?         Se cuenta el caso de un misionero en la selva ecuatorial que se topa de repente con un león muerto de hambre. El hombre de Dios cae súbitamente de rodillas y  clama: «¡Padre celestial, no permitas que este león me haga ningún daño! ¡Te  ruego que me protejas como siempre lo has hecho!» ¿Cuál no será su sorpresa  cuando alza la vista y ve al león mirando al cielo en actitud de acción de  gracias mientras dice: «Te doy gracias, oh Dios mi Creador, por el alimento que  me has provisto. Gracias por tenerme en cuenta una vez más. ¡Y yo que casi dudo  de tu providencia divina!»         Digan lo que digan, cada moneda tiene dos caras. Cuando Dios creó la paloma, el gavilán, el hombre y el león,  determinó que el estado de ánimo de sus criaturas dependería totalmente de la  decisión de cada una de ellas. Aunque no pudieran siempre controlar sus  circunstancias, nada ni nadie podría jamás controlar su actitud frente a ellas.  De modo que todos somos tan felices como decidimos serlo. Pero conste que la  única decisión que nos garantiza la felicidad duradera es la de cederle control  de nuestra mente al Señor Jesucristo.3 Sólo así podremos tener la  actitud de Cristo, el Hijo de Dios, que se inmoló para que nosotros pudiéramos  disfrutar de la felicidad eterna.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Rubén Darío, Poesía, 2a ed. (Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 1985), p. LVIII.                 2       Darío, pp. 172-73.                 3       Ro 12:2                 4       Fil 2:5‑8]]></description><guid isPermaLink="false">2025may14</guid><pubDate>Wed, 14 May 2025 08:24:29 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66081951/2025may14.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Corría el año de 1887. Había dejado atrás a su amada Nicaragua y ahora, a los veinte  años de edad, se encontraba en Chile ocupando el cargo de inspector de la  Aduana de Valparaíso. Pero siempre tenía tiempo para lo que lo apasionaba: su  vocación...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Corría el año de 1887. Había dejado atrás a su amada Nicaragua y ahora, a los veinte  años de edad, se encontraba en Chile ocupando el cargo de inspector de la  Aduana de Valparaíso. Pero siempre tenía tiempo para lo que lo apasionaba: su  vocación literaria. Entre el 11 de febrero y el 25 de septiembre logró escribir  en Valparaíso y publicar en La Época de Santiago las seis piezas en  verso de la primera versión de su trascendental obra Azul.1  He aquí algunos versos selectos de la primera de esas piezas, a la cual Rubén  Darío tituló «Ananké»:   Y dijo la paloma: ...<br />         —¡Soy feliz! porque es mía la floresta,<br />         donde el misterio de los nidos se halla;<br />         porque el alba es mi fiesta<br />         y el amor mi ejercicio y mi batalla.<br />         ¡Feliz, porque de dulces ansias llena<br />         calentar mis polluelos es mi orgullo;<br />         porque en las selvas vírgenes resuena<br />         la música celeste de mi arrullo;<br />         porque no hay una rosa que no me ame,<br />         ni pájaro gentil que no me escuche,<br />         ni garrido cantor que no me llame!...   —¿Sí? —dijo entonces un gavilán infame,<br />         y con furor se la metió en el buche.         Entonces el buen Dios, allá en su trono<br />         (mientras Satán, por distraer su encono,<br />         aplaudía a aquel pájaro zahareño),<br />         se puso a meditar. Arrugó el ceño,<br />         y pensó, al recordar sus vastos planes,<br />         y recorrer sus puntos y sus comas,<br />         que cuando creó palomas<br />         no debía haber creado gavilanes.2         En estos versos el joven poeta Rubén  Darío incursiona en el campo de la teología. Lo cierto es que a todos nos  intriga la temática de los cazadores y sus víctimas. Pero ¿hay respuesta a esta  aparente injusticia de la creación?         Se cuenta el caso de un misionero en la selva ecuatorial que se topa de repente con un león muerto de hambre. El hombre de Dios cae súbitamente de rodillas y  clama: «¡Padre celestial, no permitas que este león me haga ningún daño! ¡Te  ruego que me protejas como siempre lo has hecho!» ¿Cuál no será su sorpresa  cuando alza la vista y ve al león mirando al cielo en actitud de acción de  gracias mientras dice: «Te doy gracias, oh Dios mi Creador, por el alimento que  me has provisto. Gracias por tenerme en cuenta una vez más. ¡Y yo que casi dudo  de tu providencia divina!»         Digan lo que digan, cada moneda tiene dos caras. Cuando Dios creó la paloma, el gavilán, el hombre y el león,  determinó que el estado de ánimo de sus criaturas dependería totalmente de la  decisión de cada una de ellas. Aunque no pudieran siempre controlar sus  circunstancias, nada ni nadie podría jamás controlar su actitud frente a ellas.  De modo que todos somos tan felices como decidimos serlo. Pero conste que la  única decisión que nos garantiza la felicidad duradera es la de cederle control  de nuestra mente al Señor Jesucristo.3 Sólo así podremos tener la  actitud de Cristo, el Hijo de Dios, que se inmoló para que nosotros pudiéramos  disfrutar de la felicidad eterna.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Rubén Darío, Poesía, 2a ed. (Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 1985), p. LVIII.                 2       Darío, pp. 172-73.                 3       Ro 12:2                 4       Fil 2:5‑8]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¿Cómo puedo hablar con ella sin disgustarnos?»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/como-puedo-hablar-con-ella-sin-disgustarnos--66068713</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace menos de un año me casé. Amo a mi esposa... pero  hemos tenido problemas, ya que cuando hay algo que nos disgusta y nos hace  pelear, intento resolver para no dejar que pase y poder dormir con tranquilidad  y en [armonía]. Pero ella se queda callada en vez de resolver, y eso me molesta  mucho, por lo que me hace actuar de mala manera, no pegándole pero sí  ignorándola en varias ocasiones.   »¿Cómo puedo hacer, o cuál es la manera para que yo pueda hablar con ella sin disgustarnos? ¿Cómo  puedo llevar una conversación sin herirla?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »... Por lo general, las mujeres y los hombres responden al conflicto de modos  distintos. Algunos expertos dicen que el promedio de palabras dichas cada día  por las mujeres llega a veinticinco mil, mientras que el promedio entre los  hombres es de sólo diez mil palabras al día. Las mujeres son propensas a querer  hablar acerca de sus emociones y de los pormenores de cada situación, mientras  que los hombres tienden a querer ir al grano, identificar el problema y  resolverlo cuanto antes. Ni una ni otra alternativa es la correcta o la  incorrecta, sino que entre los cónyuges debe haber acuerdos.   »Cuando una mujer (o un hombre) se niega a hablar acerca de un problema, por lo general  hay algo del pasado que está afectando esa conducta presente. Muchas veces las  mujeres no hablan porque se han dado cuenta de que los hombres en realidad no  quieren oír todos los pormenores ni las emociones. Y sin embargo ellas pudieran  convencerse de que no se vislumbra ninguna solución del problema sin exponerse  al proceso de expresar sus sentimientos y de ser oídas y comprendidas por su  esposo. Los esposos no quieren más que resolver los problemas y evitarse todo  el parloteo....   »Nosotros estamos totalmente de acuerdo con el principio bíblico que dice que no debemos permitir que el sol se  ponga estando aún enojados.1 Al principio de nuestro matrimonio,  tratamos de resolver todo conflicto antes de dormirnos cada noche. ¡Sí que  perdimos sueño! Un día nos dimos cuenta de que podíamos dormirnos sin haber  llegado todavía a un acuerdo, pero no sin antes habernos pedido perdón el uno  al otro por palabras que nos habíamos dicho enojados y habernos puesto de  acuerdo sobre una hora del día siguiente en que volveríamos a tratar el asunto.  Aprendimos que podíamos superar nuestro enojo y concentrarnos en solucionar el  problema específico.   »En cada discusión, las parejas pueden mostrarse respeto mutuo por sus opiniones  particulares respectivas, emplear palabras amables, y escuchar sin interrumpir,  aun cuando no estén de acuerdo en los pormenores. Tal vez requiera meses de  práctica de estos principios sencillos, pero si se dedica a hacerlo, su esposa  tarde o temprano comenzará a comunicarle sus pensamientos y sus sentimientos.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 123» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ef 4:26]]></description><guid isPermaLink="false">2025may13</guid><pubDate>Tue, 13 May 2025 08:24:13 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66068713/2025may13.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace menos de un año me casé. Amo a mi esposa... pero  hemos tenido...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace menos de un año me casé. Amo a mi esposa... pero  hemos tenido problemas, ya que cuando hay algo que nos disgusta y nos hace  pelear, intento resolver para no dejar que pase y poder dormir con tranquilidad  y en [armonía]. Pero ella se queda callada en vez de resolver, y eso me molesta  mucho, por lo que me hace actuar de mala manera, no pegándole pero sí  ignorándola en varias ocasiones.   »¿Cómo puedo hacer, o cuál es la manera para que yo pueda hablar con ella sin disgustarnos? ¿Cómo  puedo llevar una conversación sin herirla?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »... Por lo general, las mujeres y los hombres responden al conflicto de modos  distintos. Algunos expertos dicen que el promedio de palabras dichas cada día  por las mujeres llega a veinticinco mil, mientras que el promedio entre los  hombres es de sólo diez mil palabras al día. Las mujeres son propensas a querer  hablar acerca de sus emociones y de los pormenores de cada situación, mientras  que los hombres tienden a querer ir al grano, identificar el problema y  resolverlo cuanto antes. Ni una ni otra alternativa es la correcta o la  incorrecta, sino que entre los cónyuges debe haber acuerdos.   »Cuando una mujer (o un hombre) se niega a hablar acerca de un problema, por lo general  hay algo del pasado que está afectando esa conducta presente. Muchas veces las  mujeres no hablan porque se han dado cuenta de que los hombres en realidad no  quieren oír todos los pormenores ni las emociones. Y sin embargo ellas pudieran  convencerse de que no se vislumbra ninguna solución del problema sin exponerse  al proceso de expresar sus sentimientos y de ser oídas y comprendidas por su  esposo. Los esposos no quieren más que resolver los problemas y evitarse todo  el parloteo....   »Nosotros estamos totalmente de acuerdo con el principio bíblico que dice que no debemos permitir que el sol se  ponga estando aún enojados.1 Al principio de nuestro matrimonio,  tratamos de resolver todo conflicto antes de dormirnos cada noche. ¡Sí que  perdimos sueño! Un día nos dimos cuenta de que podíamos dormirnos sin haber  llegado todavía a un acuerdo, pero no sin antes habernos pedido perdón el uno  al otro por palabras que nos habíamos dicho enojados y habernos puesto de  acuerdo sobre una hora del día siguiente en que volveríamos a tratar el asunto.  Aprendimos que podíamos superar nuestro enojo y concentrarnos en solucionar el  problema específico.   »En cada discusión, las parejas pueden mostrarse respeto mutuo por sus opiniones  particulares respectivas, emplear palabras amables, y escuchar sin interrumpir,  aun cuando no estén de acuerdo en los pormenores. Tal vez requiera meses de  práctica de estos principios sencillos, pero si se dedica a hacerlo, su esposa  tarde o temprano comenzará a comunicarle sus pensamientos y sus sentimientos.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 123» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». 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Pero esos nueve meses no trajeron ningún cambio en la vida de Carmela Salas, de 65  años, mexicana residente de Texas. Los pasó, según el periódico «Los Ángeles  Times», contemplando el cadáver de su esposo, Enrique Salas, acostado en la  cama matrimonial.   Cuando el esposo murió, ella, negándose a reconocer la realidad, hizo de cuenta que la  desgracia no había pasado, y el tiempo se detuvo para ella.   Este no es el primer caso en que hombres o mujeres ven morir al ser más querido y no  se resignan a tener que dejar de mirarlo. Y aunque son cadáveres ya, y la  momificación de la muerte ha comenzado el proceso de descomposición, el amor  que les tienen es más fuerte.   El odio jamás hará una cosa semejante. El odio tiende a destruir, destrozar,  masacrar y a hacer desaparecer todo de la vista. El amor construye, y cuando no  puede construir, hace perdurar. Porque el amor es muy diferente al odio.   El amor de Dios es el amor más fuerte que existe. Es una fuerza que tiende siempre  a reparar, a curar, a construir, a conservar lo bueno, a hermosear más lo que  ya es lindo, a regenerar, a purificar y a santificar. El amor de Dios tiende  siempre a perdonar y, más que perdonar, a olvidar. Incluso olvida el pecado, el  mal, la falta, la derrota, el fracaso humano.   Y como Carmela Salas, Dios también contempla perdurablemente a sus seres amados.  Él nunca deja de mirarlos. «El Señor recorre con su mirada toda la tierra —dice  la Biblia—, y está listo para ayudar a quienes le son fieles» (2 Crónicas  16:9).   No hay nada más perdurable, poderoso, fiel y comprensivo en la humanidad que el amor  de Cristo. Es un amor que nunca falla, una sabiduría que nunca yerra. Tener un  corazón entregado a Él es asegurarse la bendición de la vida eterna. Tomemos  hoy la más grande decisión moral posible: Elijamos a Cristo como nuestro  Salvador y nuestro Señor. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025may12</guid><pubDate>Mon, 12 May 2025 07:21:55 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66050757/2025may12.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El tiempo había transcurrido de noviembre a julio. En nueve meses pasan muchas  cosas: un bebé es concebido y avanza a su madurez en el vientre materno; tres  estaciones del año pasan siguiendo su ritmo inevitable; la política, la  economía y el...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[El tiempo había transcurrido de noviembre a julio. En nueve meses pasan muchas  cosas: un bebé es concebido y avanza a su madurez en el vientre materno; tres  estaciones del año pasan siguiendo su ritmo inevitable; la política, la  economía y el deporte experimentan grandes cambios.   Pero esos nueve meses no trajeron ningún cambio en la vida de Carmela Salas, de 65  años, mexicana residente de Texas. Los pasó, según el periódico «Los Ángeles  Times», contemplando el cadáver de su esposo, Enrique Salas, acostado en la  cama matrimonial.   Cuando el esposo murió, ella, negándose a reconocer la realidad, hizo de cuenta que la  desgracia no había pasado, y el tiempo se detuvo para ella.   Este no es el primer caso en que hombres o mujeres ven morir al ser más querido y no  se resignan a tener que dejar de mirarlo. Y aunque son cadáveres ya, y la  momificación de la muerte ha comenzado el proceso de descomposición, el amor  que les tienen es más fuerte.   El odio jamás hará una cosa semejante. 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[Y hay ocasiones en que] le doy mi opinión sobre algo, y me dice que lo [acepte tal como es él].» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »Lamentamos que haya optado por mantener un noviazgo con un hombre que sólo piensa en sí mismo. Al actuar como si los deseos y las opiniones de usted poco le interesaran, él hace que sienta que usted no vale nada. »Ese hombre tal vez sienta que la ama, pero la definición que él tiene del amor ni siquiera considera... lo que usted necesita. Al contrario, todo gira en torno a lo que necesita y quiere él. »¿Puede entonces usted ayudar a su novio a comprender que el verdadero amor respeta y valora a la otra persona? No. Él dice más bien que usted debe aceptarlo tal como es: incapaz de amarla de la manera como necesita ser amada. Usted tiene que aceptar el hecho de que él nunca valorará lo que usted opina ni lo que le importa. Y usted tiene que aceptar el hecho de que optar por vivir con él siempre será lo mismo que vivir dedicada a servirle. »Sin embargo, le tenemos buenas noticias: ¡Hay otra opción! Usted no tiene que seguir siendo la novia de este hombre. No tiene que dejar que él siga menospreciándola y faltándole al respeto. »No trate de convencerse de que él va a cambiar. Ni siquiera considere casarse con él o tener un bebé con él. Nosotros creemos que usted debe más bien ponerle fin al noviazgo antes de que empeore la situación. »Podemos imaginarnos su respuesta: “Yo lo amo de todos modos. No soporto la posibilidad de dejarlo. No quiero estar sola. Y no quiero herirlo.” Pero si usted se enfoca en lo que está sintiendo, dejará que esas emociones arruinen su vida. Esas emociones le están impidiendo reconocer la verdad de que un futuro con este novio sería un futuro miserable y lleno de remordimiento. »Si quiere saber cómo es el verdadero amor, considere lo que Jesucristo hizo por nosotros. En vez de salvar su propia vida, Jesús optó por dar su vida en una cruz. Lo hizo por lo mucho que nos ama. Él murió por nuestros pecados para que no tuviéramos que afrontar el castigo eterno. Antepuso lo que necesitamos nosotros a lo que necesitaba Él. Eso es lo que hace el verdadero amor. »Muchas mujeres en su situación cierran los ojos ante la realidad y se dejan llevar por sus emociones. Y después nos cuentan su caso y nos piden ayuda. ¡Le rogamos que no se convierta en una de esas mujeres!» Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 722. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025may10</guid><pubDate>Sat, 10 May 2025 07:23:58 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66025496/2025may10.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Llevo cinco años de noviazgo, pero a veces siento como si lo que hago no...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Llevo cinco años de noviazgo, pero a veces siento como si lo que hago no satisface las expectativas de mi novio. Siempre habla de [lo que a él le interesa, y] siempre se hace lo que él quiere.... [Y hay ocasiones en que] le doy mi opinión sobre algo, y me dice que lo [acepte tal como es él].» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »Lamentamos que haya optado por mantener un noviazgo con un hombre que sólo piensa en sí mismo. Al actuar como si los deseos y las opiniones de usted poco le interesaran, él hace que sienta que usted no vale nada. »Ese hombre tal vez sienta que la ama, pero la definición que él tiene del amor ni siquiera considera... lo que usted necesita. Al contrario, todo gira en torno a lo que necesita y quiere él. »¿Puede entonces usted ayudar a su novio a comprender que el verdadero amor respeta y valora a la otra persona? No. Él dice más bien que usted debe aceptarlo tal como es: incapaz de amarla de la manera como necesita ser amada. Usted tiene que aceptar el hecho de que él nunca valorará lo que usted opina ni lo que le importa. 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En vez de salvar su propia vida, Jesús optó por dar su vida en una cruz. Lo hizo por lo mucho que nos ama. Él murió por nuestros pecados para que no tuviéramos que afrontar el castigo eterno. Antepuso lo que necesitamos nosotros a lo que necesitaba Él. Eso es lo que hace el verdadero amor. »Muchas mujeres en su situación cierran los ojos ante la realidad y se dejan llevar por sus emociones. Y después nos cuentan su caso y nos piden ayuda. ¡Le rogamos que no se convierta en una de esas mujeres!» Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 722. 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Los miembros de la sociedad en que vivía se sintieron satisfechos por la sentencia, pues pensaron que se había hecho justicia. Sin embargo, la madre no desmayó. Al contrario, solicitó un indulto, pero le fue negado. Cuando fusilaron a su hijo, ella pidió su cuerpo, pero no se lo entregaron porque era costumbre enterrar a los ajusticiados en el patio de la cárcel. Aquella madre pasó muchos años haciendo memoria de su hijo. Recordaba su sonrisa, su melodiosa voz de niño y su inocencia infantil, pero nunca llegó a aceptar que era un criminal. Lejos de eso, antes de su propia muerte la fiel y abnegada madre pidió que la sepultaran junto a su hijo en el patio de la cárcel. Y en honor a su lealtad y su amor de madre, le concedieron su petición. En este mundo no hay amor como el amor de una madre. Ella lo sufre todo por su hijo. Aunque él sea rebelde, ella le muestra cariño. Aunque sea perverso, ella le brinda su amor. Y aunque la sociedad lo juzgue y lo condene, ella tiene siempre la esperanza de que su hijo se volverá de su mal camino. Con todo, el amor de la madre no puede compararse con el amor de Dios. La madre quiere tanto a su hijo que hace caso omiso de su maldad para seguir amándolo, y hay momentos en que no quiere siquiera saber el monto de sus maldades. En cambio, Dios está tan consciente de lo vil que es nuestro pecado que, en vez de hacer caso omiso de él, da su vida en nuestro lugar para salvarnos de las terribles consecuencias de ese pecado y ofrecernos vida eterna. «Porque tanto amó Dios al mundo —dice el Evangelio según San Juan—, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.»1 Así como la madre del joven criminal de nuestra historia, Dios también se hizo sepultar entre los malvados2 a fin de identificarse con un ser querido en medio de una prisión. Pero en el caso de Dios no era por un solo ser querido sino por toda la humanidad, ni era la prisión de un solo lugar sino de este mundo pecador. Porque mediante la muerte Él se identificó con todos nosotros en nuestro pecado a fin de darle muerte simbólica a ese pecado para que también pudiéramos resucitar con Él y así disfrutar de la vida eterna que vino a darnos. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 3:16                   2         Is 53:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025may09</guid><pubDate>Fri, 09 May 2025 08:23:33 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/66012124/2025may09.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Un hombre borracho y perverso tenía un hijo que, a pesar de los esfuerzos de la madre por guiarlo por el camino del bien, se dejó arrastrar por toda suerte de vicios y malas compañías. El joven llegó a ser uno de los peores criminales de su tiempo....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Un hombre borracho y perverso tenía un hijo que, a pesar de los esfuerzos de la madre por guiarlo por el camino del bien, se dejó arrastrar por toda suerte de vicios y malas compañías. El joven llegó a ser uno de los peores criminales de su tiempo. Cuando cometió un horrible asesinato, lo juzgaron y lo condenaron a muerte. Su madre, ya viuda, sufría más que él por esa situación. Los miembros de la sociedad en que vivía se sintieron satisfechos por la sentencia, pues pensaron que se había hecho justicia. Sin embargo, la madre no desmayó. Al contrario, solicitó un indulto, pero le fue negado. Cuando fusilaron a su hijo, ella pidió su cuerpo, pero no se lo entregaron porque era costumbre enterrar a los ajusticiados en el patio de la cárcel. Aquella madre pasó muchos años haciendo memoria de su hijo. Recordaba su sonrisa, su melodiosa voz de niño y su inocencia infantil, pero nunca llegó a aceptar que era un criminal. Lejos de eso, antes de su propia muerte la fiel y abnegada madre pidió que la sepultaran junto a su hijo en el patio de la cárcel. Y en honor a su lealtad y su amor de madre, le concedieron su petición. En este mundo no hay amor como el amor de una madre. Ella lo sufre todo por su hijo. Aunque él sea rebelde, ella le muestra cariño. Aunque sea perverso, ella le brinda su amor. Y aunque la sociedad lo juzgue y lo condene, ella tiene siempre la esperanza de que su hijo se volverá de su mal camino. Con todo, el amor de la madre no puede compararse con el amor de Dios. La madre quiere tanto a su hijo que hace caso omiso de su maldad para seguir amándolo, y hay momentos en que no quiere siquiera saber el monto de sus maldades. En cambio, Dios está tan consciente de lo vil que es nuestro pecado que, en vez de hacer caso omiso de él, da su vida en nuestro lugar para salvarnos de las terribles consecuencias de ese pecado y ofrecernos vida eterna. «Porque tanto amó Dios al mundo —dice el Evangelio según San Juan—, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.»1 Así como la madre del joven criminal de nuestra historia, Dios también se hizo sepultar entre los malvados2 a fin de identificarse con un ser querido en medio de una prisión. Pero en el caso de Dios no era por un solo ser querido sino por toda la humanidad, ni era la prisión de un solo lugar sino de este mundo pecador. Porque mediante la muerte Él se identificó con todos nosotros en nuestro pecado a fin de darle muerte simbólica a ese pecado para que también pudiéramos resucitar con Él y así disfrutar de la vida eterna que vino a darnos. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 3:16                   2         Is 53:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Un hombre capaz de abusar sexualmente de su propia hija»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-hombre-capaz-de-abusar-sexualmente-de-su-propia-hija--65994416</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:     «Tengo una familia que consiste de una niña de doce años y dos niños, y de mi compañero, quien es el padre de todos mis hijos.... Lamentablemente, él abusó sexualmente de nuestra hija. Cuando yo me enteré, él, arrepentido, se humilló y recibió a Cristo en su corazón, le pidió perdón a mi hija y me pidió perdón también a mí....     »Mi madre quiere que yo lo denuncie y ya no siga con él.... Yo sé que debemos perdonar, pero también pienso en mi hija. No sé si ella necesita ayuda. Ella dice que lo perdona y que no quiere que suframos.... ¿Cómo hago para olvidar y que mi familia se reconstruya?»     Este es el consejo que le dio mi esposa:     «Estimada amiga:     »... Tiene razón al decir que debemos perdonar. Es tan importante que Jesucristo enseñó que si no les perdonamos a otros sus pecados, nuestro Padre celestial no nos perdonará los pecados nuestros.1&gt;     »Sin embargo, Cristo no dijo que el perdón incluye fiarnos de la persona que nos ha hecho daño, ni que debemos ponernos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos en peligro de volver a ser víctimas de abuso.     »Nadie excepto Dios sabe la verdad en cuanto a si el compañero suyo fue sincero cuando le pidió a Dios que lo perdonara. Muchos de los que abusan sexualmente de los niños dirán lo que sea para evitar ser castigados.... Pero, lamentablemente, la mayoría de ellos no dejan de cometer semejante abuso.     »Un hombre capaz de abusar sexualmente de su propia hija es más que un simple depredador sexual y más que un simple pedófilo. Él cometió incesto, lo que significa que su mente es capaz de dejar completamente de lado el amor paterno normal y considerar más bien a su propia hija como un objeto sexual y como un medio para satisfacer sus propios deseos....     »Como si eso fuera poco, él luego la engañó a usted logrando que lo protegiera y encubriera su conducta desviada, valiéndose del concepto bíblico del perdón como una trampa. Y consiguió que usted lo eligiera a él con toda su perversidad en lugar de su inocente hija.     »Tenga la seguridad de que su hija nunca lo olvidará.... Él la despojó de lo que nunca podrá ser restaurado. Ella va a necesitar ayuda profesional si es que usted quiere que ella alguna vez llegue a comprender que aún sigue siendo la criatura inocente, pura y hermosa que era antes de ser víctima de ese despojo.     »Siga hoy mismo el consejo de su mamá. Denuncie lo ocurrido ante las autoridades. ¡Proteja a su hija! ¡Y póngale fin a semejante engaño!»     Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 841. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 6:15]]></description><guid isPermaLink="false">2025may08</guid><pubDate>Thu, 08 May 2025 08:24:22 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65994416/2025may08.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:     «Tengo una familia que consiste de una niña de doce años y dos niños, y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:     «Tengo una familia que consiste de una niña de doce años y dos niños, y de mi compañero, quien es el padre de todos mis hijos.... Lamentablemente, él abusó sexualmente de nuestra hija. Cuando yo me enteré, él, arrepentido, se humilló y recibió a Cristo en su corazón, le pidió perdón a mi hija y me pidió perdón también a mí....     »Mi madre quiere que yo lo denuncie y ya no siga con él.... Yo sé que debemos perdonar, pero también pienso en mi hija. No sé si ella necesita ayuda. Ella dice que lo perdona y que no quiere que suframos.... ¿Cómo hago para olvidar y que mi familia se reconstruya?»     Este es el consejo que le dio mi esposa:     «Estimada amiga:     »... Tiene razón al decir que debemos perdonar. Es tan importante que Jesucristo enseñó que si no les perdonamos a otros sus pecados, nuestro Padre celestial no nos perdonará los pecados nuestros.1&gt;     »Sin embargo, Cristo no dijo que el perdón incluye fiarnos de la persona que nos ha hecho daño, ni que debemos ponernos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos en peligro de volver a ser víctimas de abuso.     »Nadie excepto Dios sabe la verdad en cuanto a si el compañero suyo fue sincero cuando le pidió a Dios que lo perdonara. Muchos de los que abusan sexualmente de los niños dirán lo que sea para evitar ser castigados.... Pero, lamentablemente, la mayoría de ellos no dejan de cometer semejante abuso.     »Un hombre capaz de abusar sexualmente de su propia hija es más que un simple depredador sexual y más que un simple pedófilo. Él cometió incesto, lo que significa que su mente es capaz de dejar completamente de lado el amor paterno normal y considerar más bien a su propia hija como un objeto sexual y como un medio para satisfacer sus propios deseos....     »Como si eso fuera poco, él luego la engañó a usted logrando que lo protegiera y encubriera su conducta desviada, valiéndose del concepto bíblico del perdón como una trampa. Y consiguió que usted lo eligiera a él con toda su perversidad en lugar de su inocente hija.     »Tenga la seguridad de que su hija nunca lo olvidará.... Él la despojó de lo que nunca podrá ser restaurado. Ella va a necesitar ayuda profesional si es que usted quiere que ella alguna vez llegue a comprender que aún sigue siendo la criatura inocente, pura y hermosa que era antes de ser víctima de ese despojo.     »Siga hoy mismo el consejo de su mamá. Denuncie lo ocurrido ante las autoridades. ¡Proteja a su hija! ¡Y póngale fin a semejante engaño!»     Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 841. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 6:15]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Manzanas podridas</title><link>https://www.spreaker.com/episode/manzanas-podridas--65967713</link><description><![CDATA[(Aniversario de la Muerte de José María Heredia)     Un cierto avaro compró de manzanas dos o un ciento, y en un oscuro aposento de todos las escondió.     El avaro cada día las manzanas visitaba: si alguna podrida hallaba, suspirando la comía....     Su hijo que, según se piensa, radiaba el pobre de hambriento, descubrió con gran contento de su padre la despensa....     La llave, pues, le quitó: abre el cuarto, y entra ansioso. Y su diente vigoroso en las manzanas cebó....     En esto su padre entró, y como le halló comiendo, «¡Ah, bribón! ¿Qué estás haciendo?», furioso le preguntó....     «Si no me entregas, mal hijo, las manzanas, te hago ahorcar.» Sin suspender el mascar, el bribonzuelo le dijo:...     «Yo muy bien he procedido; ningún daño os he causado: las podridas he dejado, y las buenas he comido.»1 En esta imitación de Florián que hace el poeta cubano José María Heredia, el avaro que compró las manzanas y las escondió pronto aprendió que Dios las creó para que el hombre las comiera; de lo contrario, se pudren. Para mantener oculto su plan egoísta de guardarlas para sí y no compartirlas con nadie, tuvo que comerse las que se iban pudriendo, no fuera que el olor de ellas lo delatara. Su hijo le sacó la partida cuando descubrió el escondite de las manzanas y comenzó a comerse las buenas. Aun cuando el padre acaparador lo pescó en el acto y quiso condenarlo sin piedad, el hijo tenía toda la razón al contestarle tranquilamente que no estaba sino haciéndole el favor de comerse las buenas antes que se pudrieran. Así su padre mezquino no tendría que pasar el suplicio de comerse esas mismas manzanas cuando estuvieran podridas. Definitivamente a ese padre avaro «le salió el tiro por la culata».     La moraleja de ese cuento en verso se halla en esta estrofa del poema jocoso del mismo autor titulado Le cayó la lotería: avaro que el talego debajo de tierra esconde, y se lo roban de donde enterrado lo tenía, le cayó la lotería.2     Aquí la expresión «le cayó la lotería» significa todo lo contrario a «se ganó la lotería». Tal vez haya influido en Heredia la enseñanza de San Pablo de que por la avaricia, que es idolatría, viene el castigo de Dios.3 El avaro es idólatra porque adora sus posesiones. Y el único digno de nuestra adoración es Dios.4 No es de extrañarse entonces que el apóstol Pablo también asevere que «ni los ladrones ni los avaros... heredarán el reino de Dios.»5 Es decir, tanto al ladrón del cuento como a su miserable víctima les espera el mismo fin. Más vale que adoremos únicamente a Dios, dándole oportunidad a su Hijo Jesucristo a que reine en nuestro corazón en lugar de las cosas de este mundo. Sólo así podremos asegurar la entrada en el reino de los cielos. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José María Heredia, «Cuento», Obra poética, Edición crítica de Ángel Augier (La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1993), pp. 308-09.                 2       Heredia, «Le cayó la lotería», pp. 307-08.                 3       Col 3:5-6                   4         Éx 20:3-5                     5         1Co 6:10; Ef 5:5]]></description><guid isPermaLink="false">2025may07</guid><pubDate>Wed, 07 May 2025 09:24:19 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65967713/2025may07.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Muerte de José María Heredia)     Un cierto avaro compró de manzanas dos o un ciento, y en un oscuro aposento de todos las escondió.     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En esto su padre entró, y como le halló comiendo, «¡Ah, bribón! ¿Qué estás haciendo?», furioso le preguntó....     «Si no me entregas, mal hijo, las manzanas, te hago ahorcar.» Sin suspender el mascar, el bribonzuelo le dijo:...     «Yo muy bien he procedido; ningún daño os he causado: las podridas he dejado, y las buenas he comido.»1 En esta imitación de Florián que hace el poeta cubano José María Heredia, el avaro que compró las manzanas y las escondió pronto aprendió que Dios las creó para que el hombre las comiera; de lo contrario, se pudren. Para mantener oculto su plan egoísta de guardarlas para sí y no compartirlas con nadie, tuvo que comerse las que se iban pudriendo, no fuera que el olor de ellas lo delatara. Su hijo le sacó la partida cuando descubrió el escondite de las manzanas y comenzó a comerse las buenas. Aun cuando el padre acaparador lo pescó en el acto y quiso condenarlo sin piedad, el hijo tenía toda la razón al contestarle tranquilamente que no estaba sino haciéndole el favor de comerse las buenas antes que se pudrieran. Así su padre mezquino no tendría que pasar el suplicio de comerse esas mismas manzanas cuando estuvieran podridas. Definitivamente a ese padre avaro «le salió el tiro por la culata».     La moraleja de ese cuento en verso se halla en esta estrofa del poema jocoso del mismo autor titulado Le cayó la lotería: avaro que el talego debajo de tierra esconde, y se lo roban de donde enterrado lo tenía, le cayó la lotería.2     Aquí la expresión «le cayó la lotería» significa todo lo contrario a «se ganó la lotería». Tal vez haya influido en Heredia la enseñanza de San Pablo de que por la avaricia, que es idolatría, viene el castigo de Dios.3 El avaro es idólatra porque adora sus posesiones. Y el único digno de nuestra adoración es Dios.4 No es de extrañarse entonces que el apóstol Pablo también asevere que «ni los ladrones ni los avaros... heredarán el reino de Dios.»5 Es decir, tanto al ladrón del cuento como a su miserable víctima les espera el mismo fin. Más vale que adoremos únicamente a Dios, dándole oportunidad a su Hijo Jesucristo a que reine en nuestro corazón en lugar de las cosas de este mundo. Sólo así podremos asegurar la entrada en el reino de los cielos. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José María Heredia, «Cuento», Obra poética, Edición crítica de Ángel Augier (La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1993), pp. 308-09.                 2       Heredia, «Le cayó la lotería», pp. 307-08.                 3       Col 3:5-6                   4         Éx 20:3-5                     5         1Co 6:10; Ef 5:5]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«La niña ciega»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-nina-ciega--65935259</link><description><![CDATA[¡Qué ciego es el mundo!, madre,<br />         ¡qué ciegos los hombres son!<br />         Piensan, madre, que no existe<br />         más luz que la luz del sol.   Madre, al cruzar los paseos<br />         cuando por las calles voy,<br />         oigo que hombres y mujeres<br />         de mí tienen compasión;<br />         que juntándose uno a otro<br />         hablan bajando la voz,<br />         y que dicen: «¡Pobre ciega!,<br />         que no ve la luz del sol.»       Mas yo no soy ciega, madre;<br />         no soy ciega, madre, no.<br />         Hay en mí una Luz divina<br />         que brilla en mi corazón.<br />         El Sol que a mí me ilumina<br />         es de eterno resplandor;<br />         mis ojos, madre, son ciegos...,<br />         pero mi espíritu... no.       Cristo es mi Luz, es el día<br />         cuyo brillante arrebol<br />         no se apaga de la noche<br />         en el sombrío crespón.<br />         Tal vez por eso no hiere<br />         el mundo mi corazón<br />         cuando dicen: «¡Pobre ciega!,<br />         que no ve la luz del sol.»       Hay muchos que ven el cielo<br />         y el transparente color<br />         de las nubes, de los mares<br />         la perpetua agitación,<br />         mas cuyos ojos no alcanzan<br />         a descubrir al Señor,<br />         que tiene a leyes eternas<br />         sujeta la creación.       No veo lo que ellos ven,<br />         ni ellos lo que veo yo:<br />         ellos ven la luz del mundo;<br />         yo veo la luz de Dios.<br />         Y siempre que ellos murmuran:<br />         «¡Pobre ciega!», digo yo:<br />         «¡Pobres ciegos!, que no ven<br />         más luz que la luz del sol...»       Este hermoso poema de autoría desconocida se titula «La niña ciega». Pero bien  pudiera llevar por título «La niña vidente», pues nos abre los ojos a la dicha  de la vista espiritual en contraste con la desdicha de la ceguera espiritual.  Por lo general, los que no hemos perdido la vista pensamos únicamente en la  función física de los ojos. Y sin embargo lo cierto es que es muy importante la  vista espiritual.       Si bien la niña ciega identifica a Jesucristo como la Luz divina que brilla en su corazón, es porque Él mismo se  identificó, cuando vivió entre nosotros, como la Luz del mundo. Cristo dijo:  «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que  tendrá la luz de la vida.»1       Si queremos tener esa Luz de la vida, no tenemos siquiera que disfrutar de la  vista física. Basta con que permitamos que Cristo nos ilumine, como el Sol al  que se refiere la niña ciega, que nunca se oculta porque «es de eterno  resplandor». Si le pedimos a Cristo que nos alumbre de este modo, y lo seguimos  como Él nos invita a que lo hagamos, se cumplirá en nosotros su promesa de que  no andaremos en tinieblas. Descubramos al Señor, como lo descubrió la niña  ciega pero vidente. Así no nos importará si brillamos o no con luces propias,  ya que tendremos la Luz más brillante del mundo, la Luz de la vida. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 8:12]]></description><guid isPermaLink="false">2025may06</guid><pubDate>Tue, 06 May 2025 08:24:54 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65935259/2025may06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>¡Qué ciego es el mundo!, madre,
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Pero bien  pudiera llevar por título «La niña vidente», pues nos abre los ojos a la dicha  de la vista espiritual en contraste con la desdicha de la ceguera espiritual.  Por lo general, los que no hemos perdido la vista pensamos únicamente en la  función física de los ojos. Y sin embargo lo cierto es que es muy importante la  vista espiritual.       Si bien la niña ciega identifica a Jesucristo como la Luz divina que brilla en su corazón, es porque Él mismo se  identificó, cuando vivió entre nosotros, como la Luz del mundo. Cristo dijo:  «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que  tendrá la luz de la vida.»1       Si queremos tener esa Luz de la vida, no tenemos siquiera que disfrutar de la  vista física. Basta con que permitamos que Cristo nos ilumine, como el Sol al  que se refiere la niña ciega, que nunca se oculta porque «es de eterno  resplandor». Si le pedimos a Cristo que nos alumbre de este modo, y lo seguimos  como Él nos invita a que lo hagamos, se cumplirá en nosotros su promesa de que  no andaremos en tinieblas. Descubramos al Señor, como lo descubrió la niña  ciega pero vidente. Así no nos importará si brillamos o no con luces propias,  ya que tendremos la Luz más brillante del mundo, la Luz de la vida. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 8:12]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«La voz entrañable de mi madre»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-voz-entranable-de-mi-madre--65916931</link><description><![CDATA[«Mis primeros recuerdos emergen de una sensación acariciante y melodiosa.... La voz  entrañable de mi madre orientaba mis pensamientos....»1   Así comienza su autobiografía titulada Ulises criollo el eminente escritor y  estadista mexicano José Vasconcelos. Junto a su padre, ya casi terminado el  siglo diecinueve, la madre del pequeño José había habitado el inhóspito  desierto de Sonora como pionera, entregando cuerpo, alma y espíritu por el bien  de su familia.   «Gira el rollo deteriorado de las células de mi memoria —continúa Vasconcelos—; pasan  zonas ya invisibles y, de pronto, una visión imborrable. Mi madre retiene sobre  las rodillas el tomo de Historia Sagrada. Comenta la lectura y cómo el Señor  hizo el mundo de la nada, creando primero la luz, en seguida la tierra con los  peces, las aves y el hombre. Un solo Dios... y la primera pareja en el Paraíso.  Después, la caída, el largo destierro y la salvación por obra de Jesucristo;  reconocer al Cristo, alabarlo; he allí el propósito del hombre sobre la tierra.  Dar a conocer su doctrina entre los gentiles, los salvajes; tal es la suprema  misión.»2   «Si vienen los apaches y te llevan consigo, tú nada temas —le decía ella—: vive con ellos y sírveles;  aprende su lengua y háblales de Nuestro Señor Jesucristo, que murió por  nosotros y por ellos, por todos los hombres. Lo importante es que no olvides:  hay un Dios todopoderoso, y Jesucristo es su único hijo. Lo demás se irá arreglando  solo. Cuando crezcas un poco más y aprendas a reconocer los caminos, toma hacia  el sur, llega hasta México, pregunta allí por tu abuelo... Esteban Calderón de  Oaxaca; en México lo conocen; te presentas, le dará gusto verte; le cuentas  cómo escapaste cuando nos mataron a nosotros... Ahora bien, si no puedes  escapar o pasan los años y prefieres quedarte con los indios, puedes hacerlo;  únicamente no olvides que hay un solo Dios padre y Jesucristo su único hijo;  eso mismo dirás entre los indios...»3   Llega el día en que se invierten los papeles, y las lágrimas con que se cortó el discurso de la madre aquel día  ya no las derrama la madre sino el hijo, que acaba de recibir un telegrama:  «Avisen Carmita grave, no hay esperanzas.» Y antes de poder siquiera responder,  le comunican otro mensaje: «Resígnate.... Te acompañamos en tu pena.»4   «“No ames lo que se ha de morir —había dicho ella tantas veces—; sólo al Dios eterno has de amar.” ... En ese  momento, sin embargo, por primera vez —confiesa Vasconcelos—, vaciló  mi fe y no sabía si creer o no creer en el más allá de las almas.... Y  martillaba mi mente la evidencia brutal de que jamás volvería a contemplar el  rostro amado.»   A pesar de reflexiones como éstas que lo desgarran, Vasconcelos resuelve sus  dudas respecto al más allá, en el que halla consuelo, pues concluye: «Mi madre  había cumplido su tarea y se iba al cielo.»5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Vasconcelos, Textos: Una antología general (México: SEP/UNAM, 1982), p. 9.                 2       Ibíd., p. 11.                 3       Ibíd., pp. 11,12.                 4       Ibíd., p. 34.                 5       Ibíd., pp. 35,36.]]></description><guid isPermaLink="false">2025may05</guid><pubDate>Mon, 05 May 2025 08:22:13 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65916931/2025may05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Mis primeros recuerdos emergen de una sensación acariciante y melodiosa.... 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Comenta la lectura y cómo el Señor  hizo el mundo de la nada, creando primero la luz, en seguida la tierra con los  peces, las aves y el hombre. Un solo Dios... y la primera pareja en el Paraíso.  Después, la caída, el largo destierro y la salvación por obra de Jesucristo;  reconocer al Cristo, alabarlo; he allí el propósito del hombre sobre la tierra.  Dar a conocer su doctrina entre los gentiles, los salvajes; tal es la suprema  misión.»2   «Si vienen los apaches y te llevan consigo, tú nada temas —le decía ella—: vive con ellos y sírveles;  aprende su lengua y háblales de Nuestro Señor Jesucristo, que murió por  nosotros y por ellos, por todos los hombres. Lo importante es que no olvides:  hay un Dios todopoderoso, y Jesucristo es su único hijo. Lo demás se irá arreglando  solo. Cuando crezcas un poco más y aprendas a reconocer los caminos, toma hacia  el sur, llega hasta México, pregunta allí por tu abuelo... Esteban Calderón de  Oaxaca; en México lo conocen; te presentas, le dará gusto verte; le cuentas  cómo escapaste cuando nos mataron a nosotros... Ahora bien, si no puedes  escapar o pasan los años y prefieres quedarte con los indios, puedes hacerlo;  únicamente no olvides que hay un solo Dios padre y Jesucristo su único hijo;  eso mismo dirás entre los indios...»3   Llega el día en que se invierten los papeles, y las lágrimas con que se cortó el discurso de la madre aquel día  ya no las derrama la madre sino el hijo, que acaba de recibir un telegrama:  «Avisen Carmita grave, no hay esperanzas.» Y antes de poder siquiera responder,  le comunican otro mensaje: «Resígnate.... Te acompañamos en tu pena.»4   «“No ames lo que se ha de morir —había dicho ella tantas veces—; sólo al Dios eterno has de amar.” ... En ese  momento, sin embargo, por primera vez —confiesa Vasconcelos—, vaciló  mi fe y no sabía si creer o no creer en el más allá de las almas.... Y  martillaba mi mente la evidencia brutal de que jamás volvería a contemplar el  rostro amado.»   A pesar de reflexiones como éstas que lo desgarran, Vasconcelos resuelve sus  dudas respecto al más allá, en el que halla consuelo, pues concluye: «Mi madre  había cumplido su tarea y se iba al cielo.»5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Vasconcelos, Textos: Una antología general (México: SEP/UNAM, 1982), p. 9.                 2       Ibíd., p. 11.                 3       Ibíd., pp. 11,12.                 4       Ibíd., p. 34.                 5       Ibíd., pp. 35,36.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Ella sugiere que nos casemos dos veces»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/ella-sugiere-que-nos-casemos-dos-veces--65877440</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Llevo viviendo un buen tiempo con mi novia, y tenemos varios hijos en común. Hemos decidido casarnos, pero ella es católica y yo protestante. Ella  sugiere que nos casemos dos veces para no tener conflictos, pero yo no estoy  muy seguro. ¿Qué me recomiendan hacer?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... En primer lugar, ¡lo felicitamos por decidir casarse! ... Cuando los cónyuges se dicen mutuamente los votos  matrimoniales, se están comprometiendo a establecer un fundamento para todo el  porvenir. Cada cónyuge le está asegurando al otro, como también a los hijos, de  ese compromiso a la relación matrimonial....   »Si no tuvieran hijos, les recomendaríamos que decidan a qué clase de iglesia piensan asistir con ellos.  Pero como ya los tienen y no los están llevando a ninguna iglesia, parece que  tampoco han tomado una decisión acerca de eso.   »Tal vez les sorprenda el hecho de que nosotros tenemos cuatro hijos casados y que ninguno  de ellos se casó en una iglesia. En vez de optar por celebrar la boda en un  edificio construido por manos humanas, cada uno prefirió que el clérigo los  casara al aire libre, con el fondo de la naturaleza creada por Dios.   »Si bien los líderes de algunas iglesias insisten en que hay que casarse en el edificio de ellos  para que sea válido el matrimonio, la Biblia no dice nada respecto a dónde  deben celebrarse las bodas. Nosotros hemos asistido a bodas en hogares,  hoteles, parques y hasta frente al mar. El factor importante no es el lugar  donde se dicen los votos sino más bien si se los están diciendo tanto a Dios  como al cónyuge.   »Así como el asistir a una iglesia no santifica a una persona, tampoco el casarse en un edificio  bendice ni santifica ningún matrimonio. Dios no se fija en el local de la  iglesia a la que asistimos ni en dónde nos casamos; Él se fija en nuestro  corazón. ¿Le ha entregado usted su corazón a Dios? ¿Le ha pedido que perdone  sus pecados y lo ayude a vivir conforme Él quiere que viva?   »Le recomendamos que haga una búsqueda por Internet acerca de las diferencias entre las creencias  católicas y las protestantes. (No le vamos a sugerir ningún sitio particular en  la red porque creemos que no es prudente que avalemos la validez o confiabilidad  de un sitio por encima de otro en este asunto.) A usted y a su novia les  conviene estudiar cada doctrina y conversar acerca de las diferencias entre  ellas. Es muy posible que uno de los dos o ambos nunca hayan examinado a fondo  la fe que profesan. Esa conversación bien pudiera ayudarles a tomar ciertas  decisiones sobre quién oficiará en la ceremonia de bodas y a qué iglesia  pudieran comenzar a asistir junto con sus hijos.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 721. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025may03</guid><pubDate>Sat, 03 May 2025 08:21:28 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65877440/2025may03.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Llevo viviendo un buen tiempo con mi novia, y tenemos varios hijos en...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Llevo viviendo un buen tiempo con mi novia, y tenemos varios hijos en común. Hemos decidido casarnos, pero ella es católica y yo protestante. Ella  sugiere que nos casemos dos veces para no tener conflictos, pero yo no estoy  muy seguro. ¿Qué me recomiendan hacer?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... En primer lugar, ¡lo felicitamos por decidir casarse! ... Cuando los cónyuges se dicen mutuamente los votos  matrimoniales, se están comprometiendo a establecer un fundamento para todo el  porvenir. Cada cónyuge le está asegurando al otro, como también a los hijos, de  ese compromiso a la relación matrimonial....   »Si no tuvieran hijos, les recomendaríamos que decidan a qué clase de iglesia piensan asistir con ellos.  Pero como ya los tienen y no los están llevando a ninguna iglesia, parece que  tampoco han tomado una decisión acerca de eso.   »Tal vez les sorprenda el hecho de que nosotros tenemos cuatro hijos casados y que ninguno  de ellos se casó en una iglesia. 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Dios no se fija en el local de la  iglesia a la que asistimos ni en dónde nos casamos; Él se fija en nuestro  corazón. ¿Le ha entregado usted su corazón a Dios? ¿Le ha pedido que perdone  sus pecados y lo ayude a vivir conforme Él quiere que viva?   »Le recomendamos que haga una búsqueda por Internet acerca de las diferencias entre las creencias  católicas y las protestantes. (No le vamos a sugerir ningún sitio particular en  la red porque creemos que no es prudente que avalemos la validez o confiabilidad  de un sitio por encima de otro en este asunto.) A usted y a su novia les  conviene estudiar cada doctrina y conversar acerca de las diferencias entre  ellas. Es muy posible que uno de los dos o ambos nunca hayan examinado a fondo  la fe que profesan. Esa conversación bien pudiera ayudarles a tomar ciertas  decisiones sobre quién oficiará en la ceremonia de bodas y a qué iglesia  pudieran comenzar a asistir junto con sus hijos.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. 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Lo cierto  es que no comulgaba en absoluto con el régimen de Barrios. Tanto insistió en  atacarlo el joven Cerna, que el presidente Barrios resolvió mandarlo a la  cárcel por actividades subversivas.   En la cárcel el joven poeta,  inspirado por quién sabe qué, le envió un nuevo poema al presidente en el que  lo calificaba de tirano. Y como si eso fuera poco, retó a Barrios a que le  quitara la vida. El presidente, después de leer el poema detenidamente, mandó  llamar al poeta para que se lo leyera en voz alta. Cerna no se acobardó, sino  que lo hizo con la voz vibrándole de emoción. Barrios quedó admirado de la  actuación del poeta y le dijo:   —Estos versos no son malos, joven.   Cerna replicó:   —Si son buenos o malos no lo sé, puesto que sólo los he sentido.   Barrios le preguntó entonces:   —¿Le gustaría estar libre?   Pero Cerna le contestó:   —A usted no le pido nada.   —Está bien —concluyó Barrios—, está libre. ¡Váyase! La historia me hará justicia aunque usted no lo  haga.   Cerna salió de la cárcel y también del país en exilio voluntario, y no volvió sino  hasta después de la muerte de Barrios. Pero no se quedó callado. En un  aniversario de la muerte del exmandatario, aprovechó la ocasión para subir a la  tribuna y recitar los siguientes versos:   Yo que de tu implacable tiranía una víctima fui,<br />       yo que en mi encono quisiera maldecirte todavía,<br />       no olvido que en un instante en tu abandono<br />       quisiste engrandecer la patria mía,<br />       y en nombre de esa patria te perdono.1   Tal vez haya influido en Ismael Cerna el siguiente consejo que San Pablo les dio a los efesios: «Abandonen toda  amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien,  sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como  Dios los perdonó a ustedes en Cristo.»2 Todos necesitamos el perdón,  tanto el darlo como el recibirlo. Los que no somos perdonadores somos  perdedores. Y los que no recibimos el perdón de Dios perdemos la vida eterna  que Él nos dio al morir en la cruz. Para recibir ese perdón divino y la vida eterna  que lo acompaña, basta con que oremos el padrenuestro así como Cristo nos  enseñó que hiciéramos: «Padre, ... perdónanos nuestros pecados, porque también  nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Óscar Hugo Álvarez Gómez, Anécdotas del General de División Don Justo Rufino Barrios, 2a ed. (Guatemala: Editorial del Ejército, 1984), pp. 65-66.                 2       Ef 4:31‑32                 3       Lc 11:4]]></description><guid isPermaLink="false">2025may02</guid><pubDate>Fri, 02 May 2025 08:23:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65851307/2025may02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>  Ismael Cerna era sobrino del  Mariscal Vicente Cerna, quien había sido depuesto como presidente de Guatemala.  Ismael empleaba sus dotes de poeta para combatir, mediante la prensa y otras  actividades, al entonces presidente, el general Justo Rufino...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[  Ismael Cerna era sobrino del  Mariscal Vicente Cerna, quien había sido depuesto como presidente de Guatemala.  Ismael empleaba sus dotes de poeta para combatir, mediante la prensa y otras  actividades, al entonces presidente, el general Justo Rufino Barrios. 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Cerna salió de la cárcel y también del país en exilio voluntario, y no volvió sino  hasta después de la muerte de Barrios. Pero no se quedó callado. En un  aniversario de la muerte del exmandatario, aprovechó la ocasión para subir a la  tribuna y recitar los siguientes versos:   Yo que de tu implacable tiranía una víctima fui,<br />       yo que en mi encono quisiera maldecirte todavía,<br />       no olvido que en un instante en tu abandono<br />       quisiste engrandecer la patria mía,<br />       y en nombre de esa patria te perdono.1   Tal vez haya influido en Ismael Cerna el siguiente consejo que San Pablo les dio a los efesios: «Abandonen toda  amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien,  sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como  Dios los perdonó a ustedes en Cristo.»2 Todos necesitamos el perdón,  tanto el darlo como el recibirlo. Los que no somos perdonadores somos  perdedores. Y los que no recibimos el perdón de Dios perdemos la vida eterna  que Él nos dio al morir en la cruz. Para recibir ese perdón divino y la vida eterna  que lo acompaña, basta con que oremos el padrenuestro así como Cristo nos  enseñó que hiciéramos: «Padre, ... perdónanos nuestros pecados, porque también  nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Óscar Hugo Álvarez Gómez, Anécdotas del General de División Don Justo Rufino Barrios, 2a ed. 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Aprovechando la  presencia del representante del periódico... hábilmente sacó a relucir todos  sus conocimientos, no olvidó las disimuladas alusiones al colegio en que se  había educado y a la posición social de su familia y, ya refiriéndose a los  acontecimientos del día, criticó las depravadas costumbres de la gente de la  hacienda....   »—Eso mismo ocurre en todos los rincones del país —afirmó... doña Rosita,  generalizando—. ¡Ah, señores, desconsuela el grado de corrupción al que se ha  llegado en nuestros días! ¿Hacia dónde vamos? Al precipicio, señores, al  caos... ¡Ah, qué ejemplar, qué apacible y sosegada vida la que hacían nuestros  abuelos! ¿Y por qué hoy tanta miseria? ¿Por qué tanta impiedad y perversión?  Por la ignorancia.... ¡Luz y más luz es lo que se necesita!... Pero instrucción  cristiana, se entiende. ¡Moral cristiana, señores! Si se quiere evitar mayores  males, hay que combatir la criminal indiferencia religiosa del pueblo....   »Hay que saber educar para no tener que castigar; éste es un principio muy  cristiano. El hombre, o se endereza de niño o no se endereza nunca. Hay que ir  directamente a la Escuela. Hay que entronizar allí [a Jesucristo], para que  ilumine y guíe con su infinita sabiduría los pasos del maestro... para que  inculque en los infantiles corazones el santo temor a Dios, para que los enseñe  a... pensar un poco más en el espíritu, a despegarse de la tierra para  acercarse a Dios.»1   ¡Con razón que a doña Rosita, que es el personaje femenino  más cuidadosamente caracterizado en la novela Gentes y gentecillas, su autor costarricense Carlos Luis Fallas la  calificara de «perversa, chismosa, ridículamente vanidosa y afectada»! También  tiene razón el profesor Víctor Manuel Arroyo en el prólogo al decir de doña  Rosita: «Es una rara mezcla de hipocresía y de perversidad. Está en el grupo de  la “gente” y tiene el peor concepto de la “gentecilla”.» Sin embargo, tal vez  porque con frecuencia Dios se vale de ciertas personas malpensadas y menos  pensadas para enseñarnos grandes lecciones morales y espirituales, doña Rosita  misma tiene razón al decir que necesitamos «luz y más luz», instrucción y moral  cristiana, para evitar que mayores males trastornen a nuestra sociedad.   Más paradójico aun es que Fallas haya puesto en boca de doña Rosita palabras afines a las de uno de los hombres  más sabios de la historia universal. Se trata del rey Salomón, quien afirma en  sus proverbios: «Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no  lo abandonará.... El temor del Señor  es el principio del conocimiento... [y] de la sabiduría.... Prolonga la vida...  [y] evita el mal.... Es un baluarte seguro que sirve de refugio a los hijos».2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Carlos Luis Fallas, Gentes y gentecillas (San José: Editorial Costa Rica, 1994), pp. 256-58.                 2       Pr 1:7; 9:10; 10:27; 16:6; 14:26; 15:33; 19:23; 22:6]]></description><guid isPermaLink="false">2025may01</guid><pubDate>Thu, 01 May 2025 09:21:40 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65821984/2025may01.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«El administrador [de la hacienda, don José Antonio,] invitó al Jefe [del Resguardo] y al periodista [secretario de la  Municipalidad] a pasar la noche en su casa.   »Doña Rosita, que aguardaba ansiosa el regreso de su marido, atendió a las visitas...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«El administrador [de la hacienda, don José Antonio,] invitó al Jefe [del Resguardo] y al periodista [secretario de la  Municipalidad] a pasar la noche en su casa.   »Doña Rosita, que aguardaba ansiosa el regreso de su marido, atendió a las visitas con solemne cortesía.... Aprovechando la  presencia del representante del periódico... hábilmente sacó a relucir todos  sus conocimientos, no olvidó las disimuladas alusiones al colegio en que se  había educado y a la posición social de su familia y, ya refiriéndose a los  acontecimientos del día, criticó las depravadas costumbres de la gente de la  hacienda....   »—Eso mismo ocurre en todos los rincones del país —afirmó... doña Rosita,  generalizando—. ¡Ah, señores, desconsuela el grado de corrupción al que se ha  llegado en nuestros días! ¿Hacia dónde vamos? Al precipicio, señores, al  caos... ¡Ah, qué ejemplar, qué apacible y sosegada vida la que hacían nuestros  abuelos! ¿Y por qué hoy tanta miseria? ¿Por qué tanta impiedad y perversión?  Por la ignorancia.... ¡Luz y más luz es lo que se necesita!... Pero instrucción  cristiana, se entiende. ¡Moral cristiana, señores! Si se quiere evitar mayores  males, hay que combatir la criminal indiferencia religiosa del pueblo....   »Hay que saber educar para no tener que castigar; éste es un principio muy  cristiano. El hombre, o se endereza de niño o no se endereza nunca. Hay que ir  directamente a la Escuela. Hay que entronizar allí [a Jesucristo], para que  ilumine y guíe con su infinita sabiduría los pasos del maestro... para que  inculque en los infantiles corazones el santo temor a Dios, para que los enseñe  a... pensar un poco más en el espíritu, a despegarse de la tierra para  acercarse a Dios.»1   ¡Con razón que a doña Rosita, que es el personaje femenino  más cuidadosamente caracterizado en la novela Gentes y gentecillas, su autor costarricense Carlos Luis Fallas la  calificara de «perversa, chismosa, ridículamente vanidosa y afectada»! También  tiene razón el profesor Víctor Manuel Arroyo en el prólogo al decir de doña  Rosita: «Es una rara mezcla de hipocresía y de perversidad. Está en el grupo de  la “gente” y tiene el peor concepto de la “gentecilla”.» Sin embargo, tal vez  porque con frecuencia Dios se vale de ciertas personas malpensadas y menos  pensadas para enseñarnos grandes lecciones morales y espirituales, doña Rosita  misma tiene razón al decir que necesitamos «luz y más luz», instrucción y moral  cristiana, para evitar que mayores males trastornen a nuestra sociedad.   Más paradójico aun es que Fallas haya puesto en boca de doña Rosita palabras afines a las de uno de los hombres  más sabios de la historia universal. Se trata del rey Salomón, quien afirma en  sus proverbios: «Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no  lo abandonará.... El temor del Señor  es el principio del conocimiento... [y] de la sabiduría.... Prolonga la vida...  [y] evita el mal.... Es un baluarte seguro que sirve de refugio a los hijos».2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Carlos Luis Fallas, Gentes y gentecillas (San José: Editorial Costa Rica, 1994), pp. 256-58.                 2       Pr 1:7; 9:10; 10:27; 16:6; 14:26; 15:33; 19:23; 22:6]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi esposa se sintió muy atraída por un muchacho atractivo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-esposa-se-sintio-muy-atraida-por-un-muchacho-atractivo--65803329</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Después de diez años de casados, mi esposa se sintió muy atraída por un muchacho atractivo y mucho  más joven, que llegaba a la casa para vendernos pan. Pasaban a veces hasta  cuarenta minutos platicando en frente de nuestra casa. Yo le decía a mi esposa  que no era correcto lo que hacía, pero ella me respondía que era sólo una  amistad inofensiva. Se lo advertí muchas veces, hasta que llegaron al punto de  que se veían afuera y, según me comentó, se besaban.... No sé qué hacer.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Es importante reconocer que su esposa sí optó por contarle a usted acerca  del beso. Ella pudo haber guardado el secreto y haber seguido la relación  amistosa con el joven, pero decidió más bien contárselo a usted. Como ella se  lo confesó, vamos a suponer que está arrepentida y que quiere reparar la  relación entre ustedes dos.   »Es posible que usted esté enojado con ella debido a que no acató su advertencia en cuanto a lo inapropiadas que  eran las largas conversaciones que tenía con el joven. ¿Acaso estaba ella  tratando de desquitarse por algo que usted hizo, tal como una relación que  usted tuvo o está sosteniendo con otra mujer? ¿O estaba procurando que usted se  pusiera celoso porque ella siente que usted no le está prestando suficiente  atención? Ella bien pudiera sentirse insegura por estar envejeciendo o por su  apariencia física, y la atención que le estaba prestando el joven la hizo  sentirse más segura de sí misma.     »No hay duda alguna de que lo que hizo su esposa no fue lo correcto y que esa  brecha en la confianza pudiera destruir su matrimonio, si usted lo permite.  Pero como nos está pidiendo un consejo, creemos que quiere salvarlo.   »¿Puede usted perdonar a su esposa de una vez y para siempre y no volver nunca a echárselo en cara? Recuerde que  Jesucristo dijo que si usted no perdona los pecados de los demás, el  Padre celestial no perdonará los pecados suyos.1 Él estaba  enseñando que para que cualquiera de nosotros sea perdonado por nuestros  pecados, tenemos que estar dispuestos a perdonar a los demás.   »Nosotros creemos que es fundamental que usted y su esposa asistan por lo menos a unas cuantas sesiones de terapia  matrimonial a fin de que un consejero pueda ayudarles a los dos a fijarse  límites con relación al futuro. Sin un mediador, creemos que les resultará muy difícil salir airosos de esta  situación tan complicada.   »Aún más importante, le recomendamos que los dos vuelvan a comprometerse mutuamente y que le pidan a Dios que los  una de nuevo. Pídanle que les ayude a encontrar recursos para fortalecer su  matrimonio. Muchas iglesias grandes u organizaciones comunitarias ofrecen  talleres para matrimonios o incluso grupos de terapia matrimonial que pudieran  ser de gran ayuda para ustedes.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede  leerse con sólo ingresar en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que  dice: «Casos», y luego buscar el Caso 840. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 6:15]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr30</guid><pubDate>Wed, 30 Apr 2025 08:21:35 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65803329/2025abr30.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Después de diez años de casados, mi esposa se sintió muy atraída por un...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Después de diez años de casados, mi esposa se sintió muy atraída por un muchacho atractivo y mucho  más joven, que llegaba a la casa para vendernos pan. Pasaban a veces hasta  cuarenta minutos platicando en frente de nuestra casa. Yo le decía a mi esposa  que no era correcto lo que hacía, pero ella me respondía que era sólo una  amistad inofensiva. Se lo advertí muchas veces, hasta que llegaron al punto de  que se veían afuera y, según me comentó, se besaban.... No sé qué hacer.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Es importante reconocer que su esposa sí optó por contarle a usted acerca  del beso. Ella pudo haber guardado el secreto y haber seguido la relación  amistosa con el joven, pero decidió más bien contárselo a usted. Como ella se  lo confesó, vamos a suponer que está arrepentida y que quiere reparar la  relación entre ustedes dos.   »Es posible que usted esté enojado con ella debido a que no acató su advertencia en cuanto a lo inapropiadas que  eran las largas conversaciones que tenía con el joven. ¿Acaso estaba ella  tratando de desquitarse por algo que usted hizo, tal como una relación que  usted tuvo o está sosteniendo con otra mujer? ¿O estaba procurando que usted se  pusiera celoso porque ella siente que usted no le está prestando suficiente  atención? Ella bien pudiera sentirse insegura por estar envejeciendo o por su  apariencia física, y la atención que le estaba prestando el joven la hizo  sentirse más segura de sí misma.     »No hay duda alguna de que lo que hizo su esposa no fue lo correcto y que esa  brecha en la confianza pudiera destruir su matrimonio, si usted lo permite.  Pero como nos está pidiendo un consejo, creemos que quiere salvarlo.   »¿Puede usted perdonar a su esposa de una vez y para siempre y no volver nunca a echárselo en cara? Recuerde que  Jesucristo dijo que si usted no perdona los pecados de los demás, el  Padre celestial no perdonará los pecados suyos.1 Él estaba  enseñando que para que cualquiera de nosotros sea perdonado por nuestros  pecados, tenemos que estar dispuestos a perdonar a los demás.   »Nosotros creemos que es fundamental que usted y su esposa asistan por lo menos a unas cuantas sesiones de terapia  matrimonial a fin de que un consejero pueda ayudarles a los dos a fijarse  límites con relación al futuro. Sin un mediador, creemos que les resultará muy difícil salir airosos de esta  situación tan complicada.   »Aún más importante, le recomendamos que los dos vuelvan a comprometerse mutuamente y que le pidan a Dios que los  una de nuevo. Pídanle que les ayude a encontrar recursos para fortalecer su  matrimonio. Muchas iglesias grandes u organizaciones comunitarias ofrecen  talleres para matrimonios o incluso grupos de terapia matrimonial que pudieran  ser de gran ayuda para ustedes.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede  leerse con sólo ingresar en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que  dice: «Casos», y luego buscar el Caso 840. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 6:15]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi nuevo esposo quiere adoptar a mi hijo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-nuevo-esposo-quiere-adoptar-a-mi-hijo--65790320</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Hace cinco años anduve con un hombre casado y tuvimos un hijo. Cuatro años después conocí  al que ahora es mi esposo, y al que amo con todo mi corazón. Él quiere tomar a  mi hijo como suyo.... Me dice que quiere que seamos una familia, y sólo él  quiere ser su papá, ya que el verdadero papá de mi hijo no lo busca mucho....   »No sé qué hacer. Por un lado está mi hijo que tiene derecho de ver a su papá, y por otro mi esposo,  y no quiero hacerlo a un lado.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡Ha acertado usted al buscar este consejo de nuestra parte! Es que en nuestra  propia familia tenemos experiencia con tres hijos adoptivos y dos padres  biológicos.   »En primer lugar, permítanos resaltar algo que usted dijo, y en lo que está  equivocada. Usted dijo que el padre verdadero es el padre biológico. Eso no es  cierto. El padre verdadero es el que arropa bien en la cama al niño cuando se  acuesta de noche. El padre verdadero enjuga las lágrimas del niño y le limpia  el rostro sucio. El padre verdadero se esfuerza en su trabajo a fin de  proveerles un hogar seguro al niño y a la madre del niño. Y el padre verdadero  abraza al niño y le dice: “Te amo.”   »En el caso suyo, es obvio que su esposo es el verdadero padre del niño. El padre  biológico es el que contribuyó en su ADN, pero eso no lo convierte en el padre  verdadero. Pregúntese: “¿Cuál de estos hombres le ha mostrado amor a mi hijo?  ¿Cuál de ellos quiere tener un futuro con mi hijo? ¿Y cuál de ellos quiere  proveerle un hogar y darle amor a mi hijo?” El padre verdadero es ese hombre.   »Usted está preocupada de que su hijo necesita conocer a su padre biológico. Tal vez  algún día, cuando sea adulto, pueda ser así. Pero por ahora basta con su padre  verdadero. Podemos decirle por experiencia propia que un hijo adoptivo puede  crecer sano y feliz sin jamás haber conocido a sus padres biológicos. Y a  muchos hijos adoptivos no les interesa, ni siquiera después de ser adultos,  buscar y conocer a sus padres biológicos debido a que tienen la sabiduría  necesaria para saber que tuvieron padres verdaderos desde el principio.   »Le aconsejamos que le dé todo su apoyo a su esposo en el deseo que él tiene de  adoptar legalmente a su hijo. Pídale al padre biológico que ceda formalmente  los derechos de paternidad. Es probable que él acceda a su petición; pero si no  lo hace, entonces él debe comenzar a sostener al niño económicamente cada vez  que recibe su sueldo, y debe sacar tiempo para estar con su hijo puntualmente  cada semana. Si él no está dispuesto a hacer esas dos cosas, usted debe  consultar con un abogado en cuanto a solicitar que un juzgado haga que cesen  los derechos de paternidad que él ha tenido.   »Dios la ha bendecido a usted con un esposo amoroso que quiere ser un verdadero papá  para su hijo.   »¡Le deseamos que su familia sea feliz!   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 122». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr29</guid><pubDate>Tue, 29 Apr 2025 08:22:53 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65790320/2025abr29.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Hace cinco años anduve con un hombre casado y tuvimos un hijo. Cuatro años después conocí  al que ahora es mi esposo, y al que amo con todo mi corazón. Él quiere tomar a  mi hijo como suyo.... Me dice que quiere que seamos una familia, y sólo él  quiere ser su papá, ya que el verdadero papá de mi hijo no lo busca mucho....   »No sé qué hacer. Por un lado está mi hijo que tiene derecho de ver a su papá, y por otro mi esposo,  y no quiero hacerlo a un lado.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡Ha acertado usted al buscar este consejo de nuestra parte! Es que en nuestra  propia familia tenemos experiencia con tres hijos adoptivos y dos padres  biológicos.   »En primer lugar, permítanos resaltar algo que usted dijo, y en lo que está  equivocada. Usted dijo que el padre verdadero es el padre biológico. Eso no es  cierto. El padre verdadero es el que arropa bien en la cama al niño cuando se  acuesta de noche. El padre verdadero enjuga las lágrimas del niño y le limpia  el rostro sucio. El padre verdadero se esfuerza en su trabajo a fin de  proveerles un hogar seguro al niño y a la madre del niño. Y el padre verdadero  abraza al niño y le dice: “Te amo.”   »En el caso suyo, es obvio que su esposo es el verdadero padre del niño. El padre  biológico es el que contribuyó en su ADN, pero eso no lo convierte en el padre  verdadero. Pregúntese: “¿Cuál de estos hombres le ha mostrado amor a mi hijo?  ¿Cuál de ellos quiere tener un futuro con mi hijo? ¿Y cuál de ellos quiere  proveerle un hogar y darle amor a mi hijo?” El padre verdadero es ese hombre.   »Usted está preocupada de que su hijo necesita conocer a su padre biológico. Tal vez  algún día, cuando sea adulto, pueda ser así. Pero por ahora basta con su padre  verdadero. Podemos decirle por experiencia propia que un hijo adoptivo puede  crecer sano y feliz sin jamás haber conocido a sus padres biológicos. Y a  muchos hijos adoptivos no les interesa, ni siquiera después de ser adultos,  buscar y conocer a sus padres biológicos debido a que tienen la sabiduría  necesaria para saber que tuvieron padres verdaderos desde el principio.   »Le aconsejamos que le dé todo su apoyo a su esposo en el deseo que él tiene de  adoptar legalmente a su hijo. Pídale al padre biológico que ceda formalmente  los derechos de paternidad. Es probable que él acceda a su petición; pero si no  lo hace, entonces él debe comenzar a sostener al niño económicamente cada vez  que recibe su sueldo, y debe sacar tiempo para estar con su hijo puntualmente  cada semana. Si él no está dispuesto a hacer esas dos cosas, usted debe  consultar con un abogado en cuanto a solicitar que un juzgado haga que cesen  los derechos de paternidad que él ha tenido.   »Dios la ha bendecido a usted con un esposo amoroso que quiere ser un verdadero papá  para su hijo.   »¡Le deseamos que su familia sea feliz!   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 122». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Obligada a elegir entre el esposo y los hijos</title><link>https://www.spreaker.com/episode/obligada-a-elegir-entre-el-esposo-y-los-hijos--65777934</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Me casé y, a inicios de la pandemia, mi esposo migró solo a [otro país]. Mis dos hijos y yo nos quedamos. Con el paso del tiempo, me enteré de  que tiene mujeres que paga por sexo. Él dice que sólo es eso, pero eso me  partió el corazón y estoy devastada....   »Ahora él me dice que, si quiero que nuestra relación no se acabe, debo irme para estar con él, pero mis hijos no quieren viajar, así que  no sé qué hacer. Si me quedo, sufriré por perder a mi esposo, y si me voy,  ¿cómo dejaría a mis hijos? Cualquiera que sea la decisión que tome, saldré  lastimada y perderé algo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Usted tiene toda la razón! No hay decisión alguna que le permita tener todo a su  favor. Así que es prudente de su parte pedir ayuda para hacer una elección tan  trascendental.   »Hay varios hechos que vamos a tener que suponer debido a que usted no los especifica. En primer lugar, suponemos  que sus hijos tienen un padre que no es su esposo actual. De lo contrario, ¿por  qué habría de querer un hombre (en este caso, su esposo) que sus propios hijos  fueran abandonados por la mamá? Pero, si no son hijos de él, pudiera no  importarle mucho si usted los abandona. Es más, tal vez una de las razones por  las que su esposo se fue del país es que no se llevaba bien con los hijos  suyos.   »Por otro lado, si su esposo sí es el padre, entonces suponemos que esos hijos tienen la suficiente edad como para ser  independientes. En ese caso, su esposo pudiera estar planeando ayudarles más  adelante....   »Sin embargo, en realidad ninguna de nuestras suposiciones importan porque su esposo ya la ha engañado y ha  quebrantado sus votos matrimoniales. Sería muy imprudente volver a confiar en  él. Después de todo, él no está pidiéndole que vaya a estar con él porque la  ama. La está amenazando más bien con que si usted no hace lo que él quiere,  está listo para relacionarse con otras mujeres. Y así como ya la ha engañado,  es muy probable que va a seguir haciéndolo.   »Nosotros nunca recomendamos que los cónyuges vivan en diferentes países el uno del otro. Algo parecido a lo que le  ha pasado a usted ha ocurrido en los casos de un sinnúmero de mujeres.     »Cuando su esposo cometió adulterio, quebrantó los votos y la confianza que los  mantenía unidos. En algunos matrimonios puede haber perdón y un nuevo comienzo,  pero no creemos que haya esperanza en el caso suyo....   »En sus esfuerzos por salir adelante, pídale a Dios que la ayude, y confíe en su dirección divina. Lea el  Nuevo Testamento de la Biblia y tome decisiones basadas en los principios que  ahí aprenda.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 839. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr28</guid><pubDate>Mon, 28 Apr 2025 09:25:51 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65777934/2025abr28.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Me casé y, a inicios de la pandemia, mi esposo migró solo a [otro país]....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Me casé y, a inicios de la pandemia, mi esposo migró solo a [otro país]. Mis dos hijos y yo nos quedamos. Con el paso del tiempo, me enteré de  que tiene mujeres que paga por sexo. Él dice que sólo es eso, pero eso me  partió el corazón y estoy devastada....   »Ahora él me dice que, si quiero que nuestra relación no se acabe, debo irme para estar con él, pero mis hijos no quieren viajar, así que  no sé qué hacer. Si me quedo, sufriré por perder a mi esposo, y si me voy,  ¿cómo dejaría a mis hijos? Cualquiera que sea la decisión que tome, saldré  lastimada y perderé algo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Usted tiene toda la razón! No hay decisión alguna que le permita tener todo a su  favor. Así que es prudente de su parte pedir ayuda para hacer una elección tan  trascendental.   »Hay varios hechos que vamos a tener que suponer debido a que usted no los especifica. En primer lugar, suponemos  que sus hijos tienen un padre que no es su esposo actual. De lo contrario, ¿por  qué habría de querer un hombre (en este caso, su esposo) que sus propios hijos  fueran abandonados por la mamá? Pero, si no son hijos de él, pudiera no  importarle mucho si usted los abandona. Es más, tal vez una de las razones por  las que su esposo se fue del país es que no se llevaba bien con los hijos  suyos.   »Por otro lado, si su esposo sí es el padre, entonces suponemos que esos hijos tienen la suficiente edad como para ser  independientes. En ese caso, su esposo pudiera estar planeando ayudarles más  adelante....   »Sin embargo, en realidad ninguna de nuestras suposiciones importan porque su esposo ya la ha engañado y ha  quebrantado sus votos matrimoniales. Sería muy imprudente volver a confiar en  él. Después de todo, él no está pidiéndole que vaya a estar con él porque la  ama. La está amenazando más bien con que si usted no hace lo que él quiere,  está listo para relacionarse con otras mujeres. Y así como ya la ha engañado,  es muy probable que va a seguir haciéndolo.   »Nosotros nunca recomendamos que los cónyuges vivan en diferentes países el uno del otro. Algo parecido a lo que le  ha pasado a usted ha ocurrido en los casos de un sinnúmero de mujeres.     »Cuando su esposo cometió adulterio, quebrantó los votos y la confianza que los  mantenía unidos. En algunos matrimonios puede haber perdón y un nuevo comienzo,  pero no creemos que haya esperanza en el caso suyo....   »En sus esfuerzos por salir adelante, pídale a Dios que la ayude, y confíe en su dirección divina. Lea el  Nuevo Testamento de la Biblia y tome decisiones basadas en los principios que  ahí aprenda.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 839. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Nada que me haga desear ser madre»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/nada-que-me-haga-desear-ser-madre--65739138</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi esposo y yo tenemos treinta y dos años de edad, y poco más de un año de casados. Antes de casarnos decidimos que tendríamos dos hijos... pero  ahora quiero posponer ese embarazo porque disfruto mucho de la vida con mi  esposo y del tiempo a su lado. El otro motivo es por las finanzas. Ahora  tenemos lo necesario, pero con un bebé nuestros ingresos serían insuficientes.   »Ya lo conversé con mi esposo, y él está de acuerdo en posponer el embarazo unos meses.... ¿Es pecado este sentimiento mío de apatía hacia la  maternidad? ¿Cómo lo puedo cambiar? Es que no encuentro nada que me haga desear  ser madre.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »No hay nada en absoluto en la Biblia que requiera que las mujeres sean madres.... Y en definitiva no es un pecado que  [usted no tenga el deseo de serlo].   »Sin embargo, debido a que usted y su esposo decidieron antes de casarse que tendrían dos hijos,  creemos que si usted ahora le dijera que no quiere tener hijos, con eso estaría  violando el acuerdo. Si él considera importante el tener hijos, tal como parece,  entonces usted hizo lo indebido al casarse con él si no iba a ser consecuente  con el plan de hacer todo lo posible por tenerlos.   »Ahora bien, la decisión de tener hijos no implica necesariamente tenerlos en seguida. Nosotros  creemos que es prudente que los cónyuges pasen tres, cuatro o cinco años juntos  antes de tenerlos. Eso da margen para que se concentren en su matrimonio y lleguen  a conocerse mejor. También da margen para que los dos trabajen fuera del hogar  a fin de ahorrar dinero para cuando lleguen esos hijos.   »Como usted sabe, muchas mujeres ahora tienen bebés poco antes e incluso poco después de cumplir los cuarenta años. Por supuesto,  corren más riesgos las que quedan embarazadas siendo ya  mayores, y algunas mujeres no tienen la misma energía que cuando eran más  jóvenes para correr detrás de niños pequeños. Sin embargo, otras descubren que  pueden disfrutar de sus hijos aún más a causa de la vida que han llevado hasta  antes de tenerlos.   »En el caso suyo, a usted aún le quedan algunos años antes de tener que preocuparse por el riesgo  de complicaciones en el embarazo. Y si bien es cierto que, por lo general,  después de cumplir treinta años la fertilidad comienza a menguar un poco,1  no deja de haber una probabilidad muy alta de quedar embarazada hasta cerca de  los cuarenta años.   »Le recomendamos que usted y su esposo oren juntos todos los días y le pidan a Dios que los guíe. Pídanle que les ayude a llegar a  un acuerdo que ambos aprueben por igual. Determinen que será una conversación  con Dios y no con todos sus amigos y familiares que piensan que saben lo que  más les conviene a ustedes.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 720. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Am I Too Old to Have Kids? What to Know About Fertility and Aging [¿Soy demasiado vieja para tener hijos? Lo que hay que saber acerca de la fertilidad y el envejecimiento»], Healthline [Datos sobre la salud] &lt;https://www.healthline.com/health/pregnancy/how-old-is-too-old-to-have-a-baby&gt; En línea 28 febrero 2022.]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr26</guid><pubDate>Sat, 26 Apr 2025 08:21:38 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65739138/2025abr26.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi esposo y yo tenemos treinta y dos años de edad, y poco más de un año...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi esposo y yo tenemos treinta y dos años de edad, y poco más de un año de casados. Antes de casarnos decidimos que tendríamos dos hijos... pero  ahora quiero posponer ese embarazo porque disfruto mucho de la vida con mi  esposo y del tiempo a su lado. El otro motivo es por las finanzas. Ahora  tenemos lo necesario, pero con un bebé nuestros ingresos serían insuficientes.   »Ya lo conversé con mi esposo, y él está de acuerdo en posponer el embarazo unos meses.... ¿Es pecado este sentimiento mío de apatía hacia la  maternidad? ¿Cómo lo puedo cambiar? Es que no encuentro nada que me haga desear  ser madre.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »No hay nada en absoluto en la Biblia que requiera que las mujeres sean madres.... Y en definitiva no es un pecado que  [usted no tenga el deseo de serlo].   »Sin embargo, debido a que usted y su esposo decidieron antes de casarse que tendrían dos hijos,  creemos que si usted ahora le dijera que no quiere tener hijos, con eso estaría  violando el acuerdo. Si él considera importante el tener hijos, tal como parece,  entonces usted hizo lo indebido al casarse con él si no iba a ser consecuente  con el plan de hacer todo lo posible por tenerlos.   »Ahora bien, la decisión de tener hijos no implica necesariamente tenerlos en seguida. Nosotros  creemos que es prudente que los cónyuges pasen tres, cuatro o cinco años juntos  antes de tenerlos. Eso da margen para que se concentren en su matrimonio y lleguen  a conocerse mejor. También da margen para que los dos trabajen fuera del hogar  a fin de ahorrar dinero para cuando lleguen esos hijos.   »Como usted sabe, muchas mujeres ahora tienen bebés poco antes e incluso poco después de cumplir los cuarenta años. Por supuesto,  corren más riesgos las que quedan embarazadas siendo ya  mayores, y algunas mujeres no tienen la misma energía que cuando eran más  jóvenes para correr detrás de niños pequeños. Sin embargo, otras descubren que  pueden disfrutar de sus hijos aún más a causa de la vida que han llevado hasta  antes de tenerlos.   »En el caso suyo, a usted aún le quedan algunos años antes de tener que preocuparse por el riesgo  de complicaciones en el embarazo. Y si bien es cierto que, por lo general,  después de cumplir treinta años la fertilidad comienza a menguar un poco,1  no deja de haber una probabilidad muy alta de quedar embarazada hasta cerca de  los cuarenta años.   »Le recomendamos que usted y su esposo oren juntos todos los días y le pidan a Dios que los guíe. Pídanle que les ayude a llegar a  un acuerdo que ambos aprueben por igual. Determinen que será una conversación  con Dios y no con todos sus amigos y familiares que piensan que saben lo que  más les conviene a ustedes.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 720. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Am I Too Old to Have Kids? What to Know About Fertility and Aging [¿Soy demasiado vieja para tener hijos? Lo que hay que saber acerca de la fertilidad y el envejecimiento»], Healthline [Datos sobre la salud] &lt;https://www.healthline.com/health/pregnancy/how-old-is-too-old-to-have-a-baby&gt; En línea 28 febrero 2022.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Por el valor de un joven</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-el-valor-de-un-joven--65721697</link><description><![CDATA[La temperatura era helada: diez grados bajo cero. El viento era fuerte: cuarenta  kilómetros por hora. No era tiempo propicio para esquiar. Pero la señora Chris  Bailey quiso de todos modos subir a la montaña. Así que llevó a su pequeña  hija, Ángela, de cinco años, y las dos subieron al telesquí y empezaron el  ascenso.   A la mitad del trayecto, y a veinte metros de altura, la silla en que subían perdió un soporte. La niña se  desprendió de la madre y quedó colgando, sostenida de un solo brazo. La  tragedia era inminente. Cinco minutos más, y la niña caería del telesquí.   Fue entonces que intervino Samuel Durán, valiente joven de diecisiete años. Trepó como un gato por los hierros de  la torre de sostén, se aferró del cable y, desollándose las manos con los  alambres, bajó diez metros hasta donde colgaba la niña, y la salvó. La madre,  agradecida, expresó su sentimiento con una oración: «Gracias, Padre celestial,  por el valor de este joven.»   Esta cuasi tragedia, que no llegó a ser, ocurrió en las montañas de Utah, al comienzo del invierno de 1990. Fue  notable la decisión de Samuel Durán de trepar hasta la torre de sostén del  cable, deslizarse por el cable mismo, y cobrar fuerza suficiente para rescatar  a la pequeña.   Y la expresión de la madre tenía su razón de ser. «Gracias, Padre celestial, por el  valor de este joven.» Porque Samuel era un joven tímido, apocado. No había  sobresalido ni en el deporte, ni en los estudios ni en ninguna actividad  social. Sus conocidos lo habían tenido siempre por «poca cosa».   Pero nadie sabe cuánto puede obrar el poder de la voluntad cuando ésta se necesita.  Samuel sintió con urgencia que la salvación de Ángela dependía sólo de él. Si  él no la salvaba, la niña moriría.   Dios es esa fuerza imponderable que actúa en los seres humanos en el momento de  necesidad. El hombre moderno, intelectual y complejo ha desalojado a Dios de su  vida. No lo toma en cuenta, ni siquiera cuando lo necesita. Por eso vive en  tensión continua, en frustración y en depresión.   Todos necesitamos con urgencia buscar a Cristo, fuente de verdad, luz y vida. Él es  quien da libremente el socorro. Cristo está, ciertamente, en las páginas de la  Biblia, pero está también al lado del que lo busca. Él desea ser nuestro  Libertador. Permitamos que Él nos salve y nos dé su paz. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr25</guid><pubDate>Fri, 25 Apr 2025 08:22:21 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65721697/2025abr25.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>La temperatura era helada: diez grados bajo cero. El viento era fuerte: cuarenta  kilómetros por hora. No era tiempo propicio para esquiar. Pero la señora Chris  Bailey quiso de todos modos subir a la montaña. Así que llevó a su pequeña  hija, Ángela,...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[La temperatura era helada: diez grados bajo cero. El viento era fuerte: cuarenta  kilómetros por hora. No era tiempo propicio para esquiar. Pero la señora Chris  Bailey quiso de todos modos subir a la montaña. Así que llevó a su pequeña  hija, Ángela, de cinco años, y las dos subieron al telesquí y empezaron el  ascenso.   A la mitad del trayecto, y a veinte metros de altura, la silla en que subían perdió un soporte. La niña se  desprendió de la madre y quedó colgando, sostenida de un solo brazo. La  tragedia era inminente. Cinco minutos más, y la niña caería del telesquí.   Fue entonces que intervino Samuel Durán, valiente joven de diecisiete años. Trepó como un gato por los hierros de  la torre de sostén, se aferró del cable y, desollándose las manos con los  alambres, bajó diez metros hasta donde colgaba la niña, y la salvó. La madre,  agradecida, expresó su sentimiento con una oración: «Gracias, Padre celestial,  por el valor de este joven.»   Esta cuasi tragedia, que no llegó a ser, ocurrió en las montañas de Utah, al comienzo del invierno de 1990. Fue  notable la decisión de Samuel Durán de trepar hasta la torre de sostén del  cable, deslizarse por el cable mismo, y cobrar fuerza suficiente para rescatar  a la pequeña.   Y la expresión de la madre tenía su razón de ser. «Gracias, Padre celestial, por el  valor de este joven.» Porque Samuel era un joven tímido, apocado. No había  sobresalido ni en el deporte, ni en los estudios ni en ninguna actividad  social. Sus conocidos lo habían tenido siempre por «poca cosa».   Pero nadie sabe cuánto puede obrar el poder de la voluntad cuando ésta se necesita.  Samuel sintió con urgencia que la salvación de Ángela dependía sólo de él. Si  él no la salvaba, la niña moriría.   Dios es esa fuerza imponderable que actúa en los seres humanos en el momento de  necesidad. El hombre moderno, intelectual y complejo ha desalojado a Dios de su  vida. No lo toma en cuenta, ni siquiera cuando lo necesita. Por eso vive en  tensión continua, en frustración y en depresión.   Todos necesitamos con urgencia buscar a Cristo, fuente de verdad, luz y vida. Él es  quien da libremente el socorro. Cristo está, ciertamente, en las páginas de la  Biblia, pero está también al lado del que lo busca. Él desea ser nuestro  Libertador. Permitamos que Él nos salve y nos dé su paz. 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Cierto día el padre Meco perdió los  estribos y forzó a una mujer. Las compañeras de la víctima, al enterarse,  hicieron causa común y salieron en persecución del descarado clérigo. Cuando le  dieron caza, lo ajusticiaron ahí mismo. Según cuenta la crónica, lo colgaron de  una higuera, pero hay quienes insisten en que lo colgaron de un campanario. De  cualquier manera, de una vez por todas acabaron con la galantería y con la vida  vergonzosa del sacerdote.   Los vecinos del lugar frustraron todo intento que se hizo por averiguar quién fue el autor del crimen, pues se  confabularon y, cada vez que los interrogaban, respondían: «Lo matamos todos  nosotros.» Con eso impidieron que concluyera satisfactoriamente la  investigación.1   En el caso de la muerte de Meco hubo dos grupos de personas interesadas. Mientras las unas impedían que llegara a  saberse oficialmente quiénes eran los autores del crimen, las otras se morían  de las ganas por saberlo. De ahí que surgiera el dicho: «¿Quién mató a Meco?»  Las consumía una curiosidad natural, lo cual no tiene nada de extraño. Ante un  crimen pasional como ese, lo que sí nos extrañaría es que se mostraran  indiferentes. Siendo así, ¿por qué será que hay tantas personas que desconocen  el crimen pasional más grande que jamás haya perpetrado la humanidad? ¿Acaso no  es eso lo que sucedió cuando Jesucristo, el Hijo de Dios, murió por nuestros  pecados, colgado en una cruz? Al fin y al cabo, ¿quién mató a Jesús? Esa es la  pregunta que exige respuesta.   Tal vez la razón por la que tantos evitamos encarar esa pregunta es que la  respuesta nos señala a nosotros mismos. Al igual que los vecinos de Pontevedra,  debemos responder: «¡Lo matamos todos nosotros!», sólo que en el caso de ellos  no era necesariamente la verdad, mientras que en el nuestro sí lo es.   Cuando San Pedro acusó a los judíos de matar a Jesús, crucificándolo por medio de hombres malvados,2 en  cierto sentido nos estaba señalando a la vez a nosotros, pues fueron los  pecados nuestros, junto con los de la humanidad de todos los tiempos, la causa  fundamental de su muerte en la cruz.   Sin embargo, si bien es cierto que los autores del crimen de la Pasión de Cristo somos nosotros, el Autor intelectual  de esa Pasión es Él. Nosotros dimos el golpe mortal, eso sí, pero fue Cristo  quien dio el golpe de gracia; pues fue por su gracia que a todos nosotros que  lo matamos nos salvó de la condenación de ese crimen que Él sabe que cometimos3  y que por lo tanto no tenemos que ocultar. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gregorio Doval, Del hecho al dicho (Madrid: Ediciones del Prado, 1995), p. 50.                 2       Hch 2:22‑23                 3       Ef 2:8]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr24</guid><pubDate>Thu, 24 Apr 2025 07:21:36 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65696806/2025abr24.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En el puerto de El Grove en  Pontevedra, España, vivía un sacerdote llamado Meco que tenía la mala costumbre  de portarse con las mujeres como si no hubiera hecho votos de celibato. 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Los vecinos del lugar frustraron todo intento que se hizo por averiguar quién fue el autor del crimen, pues se  confabularon y, cada vez que los interrogaban, respondían: «Lo matamos todos  nosotros.» Con eso impidieron que concluyera satisfactoriamente la  investigación.1   En el caso de la muerte de Meco hubo dos grupos de personas interesadas. Mientras las unas impedían que llegara a  saberse oficialmente quiénes eran los autores del crimen, las otras se morían  de las ganas por saberlo. De ahí que surgiera el dicho: «¿Quién mató a Meco?»  Las consumía una curiosidad natural, lo cual no tiene nada de extraño. Ante un  crimen pasional como ese, lo que sí nos extrañaría es que se mostraran  indiferentes. Siendo así, ¿por qué será que hay tantas personas que desconocen  el crimen pasional más grande que jamás haya perpetrado la humanidad? ¿Acaso no  es eso lo que sucedió cuando Jesucristo, el Hijo de Dios, murió por nuestros  pecados, colgado en una cruz? Al fin y al cabo, ¿quién mató a Jesús? Esa es la  pregunta que exige respuesta.   Tal vez la razón por la que tantos evitamos encarar esa pregunta es que la  respuesta nos señala a nosotros mismos. Al igual que los vecinos de Pontevedra,  debemos responder: «¡Lo matamos todos nosotros!», sólo que en el caso de ellos  no era necesariamente la verdad, mientras que en el nuestro sí lo es.   Cuando San Pedro acusó a los judíos de matar a Jesús, crucificándolo por medio de hombres malvados,2 en  cierto sentido nos estaba señalando a la vez a nosotros, pues fueron los  pecados nuestros, junto con los de la humanidad de todos los tiempos, la causa  fundamental de su muerte en la cruz.   Sin embargo, si bien es cierto que los autores del crimen de la Pasión de Cristo somos nosotros, el Autor intelectual  de esa Pasión es Él. Nosotros dimos el golpe mortal, eso sí, pero fue Cristo  quien dio el golpe de gracia; pues fue por su gracia que a todos nosotros que  lo matamos nos salvó de la condenación de ese crimen que Él sabe que cometimos3  y que por lo tanto no tenemos que ocultar. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gregorio Doval, Del hecho al dicho (Madrid: Ediciones del Prado, 1995), p. 50.                 2       Hch 2:22‑23                 3       Ef 2:8]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El amor por nuestro hijo nos mantiene juntos a pesar de todo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-amor-por-nuestro-hijo-nos-mantiene-juntos-a-pesar-de-todo--65677075</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que  «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace más de quince años,  conocí a una mujer con quien inicié una relación sentimental. Ella es diez años  mayor que yo. En un principio todo era muy bonito.... Dos años después de  iniciar la relación, tuvimos un hijo....   »Todo ese tiempo hemos vivido  juntos, pero hemos tenido problemas y hemos estado a punto de separarnos. Sin  embargo, yo siempre he luchado por no separarme de mi hijo. No nos hemos  casado. Cada día la relación está más rota, pero el amor que ambos sentimos por  nuestro hijo nos mantiene juntos a pesar de todos los problemas.... Siento que  ni ella ni yo somos felices, y ya no sé qué hacer.»   Este es el consejo que  le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Admiramos  mucho que usted diga: “el amor que ambos sentimos por nuestro hijo nos mantiene  juntos a pesar de todos los problemas”. Los felicitamos a ambos por darle  prioridad a las necesidades de su hijo por encima de las suyas propias. Los dos  son realmente excepcionales al estar dispuestos a sacrificar lo que ustedes  desean por el bienestar de su hijo.   »Si  bien es cierto que, debido a que no se han casado, sería menos complicado  separarse, de todos modos necesitarían los servicios de un abogado para  formalizar un acuerdo de custodia y manutención del hijo....   »Usted dice: “Siento que ni ella ni  yo somos felices.” Eso se debe a que no están cumpliendo las expectativas del  otro. Un consejero profesional pudiera servir de mediador para ayudarles a  darse cuenta de esas expectativas y a expresarlas, a la vez que les enseña cómo  comunicarse de una manera más positiva.   »Sin embargo, si uno de los dos o  ambos no están dispuestos a acudir a un consejero profesional, y si ninguno de  los dos está interesado en reavivar la relación que tienen, entonces deben  decidir juntos cómo proveerle a su hijo un hogar estable y tranquilo.   »Por ejemplo, pueden ponerle punto  final a su relación física, acordando cuidar a su hijo como compañeros de  cuarto con una relación platónica. Al dejar de tener la expectativa de  satisfacer las necesidades del otro, tendrán más tiempo para concentrarse en  las necesidades de su hijo y hacerlo feliz. Tienen muy pocos años más hasta que  el tiempo que pasen con él sea mucho más limitado. Aprovechen entonces al  máximo cada día que tienen con él mientras puedan.   »¿Está usted dispuesto a sacrificar  una vida sentimental durante esos años con el fin de hacer lo debido por el  bienestar de su hijo? ¿Está dispuesto a abstenerse de salir con otras mujeres a  pesar de que usted y la madre de su hijo ya no tienen una relación romántica o  física? ¿Está dispuesto a comunicarse serenamente con ella, como también a  mantenerse calmado cuando no están de acuerdo, por el bien de su hijo? Lo único  necesario para hacer todo eso es que el amor que le tiene a su hijo supere el  amor que tiene por sí mismo.»   Con eso termina lo que recomienda  Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 838. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr23</guid><pubDate>Wed, 23 Apr 2025 09:26:21 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65677075/2025abr23.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que  «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace más de quince años,  conocí a una mujer con quien inicié una...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que  «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace más de quince años,  conocí a una mujer con quien inicié una relación sentimental. Ella es diez años  mayor que yo. En un principio todo era muy bonito.... Dos años después de  iniciar la relación, tuvimos un hijo....   »Todo ese tiempo hemos vivido  juntos, pero hemos tenido problemas y hemos estado a punto de separarnos. Sin  embargo, yo siempre he luchado por no separarme de mi hijo. No nos hemos  casado. Cada día la relación está más rota, pero el amor que ambos sentimos por  nuestro hijo nos mantiene juntos a pesar de todos los problemas.... Siento que  ni ella ni yo somos felices, y ya no sé qué hacer.»   Este es el consejo que  le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Admiramos  mucho que usted diga: “el amor que ambos sentimos por nuestro hijo nos mantiene  juntos a pesar de todos los problemas”. Los felicitamos a ambos por darle  prioridad a las necesidades de su hijo por encima de las suyas propias. Los dos  son realmente excepcionales al estar dispuestos a sacrificar lo que ustedes  desean por el bienestar de su hijo.   »Si  bien es cierto que, debido a que no se han casado, sería menos complicado  separarse, de todos modos necesitarían los servicios de un abogado para  formalizar un acuerdo de custodia y manutención del hijo....   »Usted dice: “Siento que ni ella ni  yo somos felices.” Eso se debe a que no están cumpliendo las expectativas del  otro. Un consejero profesional pudiera servir de mediador para ayudarles a  darse cuenta de esas expectativas y a expresarlas, a la vez que les enseña cómo  comunicarse de una manera más positiva.   »Sin embargo, si uno de los dos o  ambos no están dispuestos a acudir a un consejero profesional, y si ninguno de  los dos está interesado en reavivar la relación que tienen, entonces deben  decidir juntos cómo proveerle a su hijo un hogar estable y tranquilo.   »Por ejemplo, pueden ponerle punto  final a su relación física, acordando cuidar a su hijo como compañeros de  cuarto con una relación platónica. Al dejar de tener la expectativa de  satisfacer las necesidades del otro, tendrán más tiempo para concentrarse en  las necesidades de su hijo y hacerlo feliz. Tienen muy pocos años más hasta que  el tiempo que pasen con él sea mucho más limitado. Aprovechen entonces al  máximo cada día que tienen con él mientras puedan.   »¿Está usted dispuesto a sacrificar  una vida sentimental durante esos años con el fin de hacer lo debido por el  bienestar de su hijo? ¿Está dispuesto a abstenerse de salir con otras mujeres a  pesar de que usted y la madre de su hijo ya no tienen una relación romántica o  física? ¿Está dispuesto a comunicarse serenamente con ella, como también a  mantenerse calmado cuando no están de acuerdo, por el bien de su hijo? Lo único  necesario para hacer todo eso es que el amor que le tiene a su hijo supere el  amor que tiene por sí mismo.»   Con eso termina lo que recomienda  Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 838. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Una sanción semántica</title><link>https://www.spreaker.com/episode/una-sancion-semantica--65661643</link><description><![CDATA[El 25 de febrero de 1610, el rey Felipe III creó el Tribunal de la Inquisición en el distrito del Nuevo Reino de  Granada, costas de Tierra Firme, Barlovento, la Española y el territorio de la  Audiencia de Santo Domingo. Para administrar el Tribunal del Santo Oficio  comisionó a la orden de los dominicos y designó como centro la ciudad de  Cartagena de Indias.   No fue sino hasta el 2 de febrero de 1614 que se realizó el primer auto de fe en  Cartagena de Indias. Fueron sancionados un hechicero, Juan Lorenzo; un fraile,  Diego Piñeros; un carpintero, Andrés Cuevas; un buhonero, Juan Mercader; un  señor acusado de hacer pacto con el diablo, Luis Andrea; y un portugués,  Francisco Rodríguez Cabral. La causa de la sanción de aquel portugués fue sin  duda una de las más dignas de comentario de todas: rezaba mal el credo.  Rodríguez Cabral no decía que nuestro Señor Jesucristo «resucitó de entre los  muertos» sino que «resucitó a los muertos».1 ¡Valga la diferencia  semántica!     Aquí cabe señalar que esa diferencia entre resucitar «de entre los muertos» y  resucitar «a los muertos» es más que un juego de palabras. Si aceptamos la  veracidad del relato de los evangelios, las únicas posibilidades que existen  son creer que Cristo resucitó a otros pero no resucitó Él mismo, o que resucitó  a otros y también resucitó Él mismo.   El que Cristo resucitara a otros antes de su propia muerte implica que tenía el poder para resucitar Él mismo en caso  de morir. En otras palabras, no tiene lógica creer que Cristo pudo resucitar a  otros, pero que Él mismo no pudo haber resucitado. Al contrario, pudiera  argumentarse que el hecho de que don Francisco Rodríguez Cabral creyera que  Jesús resucitó a los muertos implica que tuvo que haber creído también que  resucitó de entre los muertos, es decir, que Cristo mismo resucitó.   ¿Quién hubiera pensado que habrían de tener más fe en la posibilidad de resurrección los jefes entre los judíos que  los discípulos mismos de Jesús? Fueron esos dirigentes judíos quienes  recordaron y tomaron en serio las palabras proféticas de Cristo respecto a que  resucitaría tres días después de ser entregado, condenado a muerte, azotado y  crucificado.   «Lo cierto es que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, como primicias de  los que murieron —afirma San Pablo—. Con su poder Dios resucitó al Señor, y nos  resucitará también a nosotros.»2 Para que esto suceda tenemos que  confesar que Jesucristo es el Señor y creer que resucitó de entre los muertos.3  Así podremos salvarnos de la sanción capital del Inquisidor divino en el  Tribunal supremo que nos espera. Y así podremos resucitar para ser  transformados con un cuerpo incorruptible e inmortal.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Javier Ocampo López, Supersticiones y agüeros colombianos (Bogotá: El Áncora Editores, 1989), pp. 61‑62.                 2       1Co 15:20; 6:14                 3       Ro 10:9                 4       1Co 15:52-53]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr22</guid><pubDate>Tue, 22 Apr 2025 08:22:14 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65661643/2025abr22.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El 25 de febrero de 1610, el rey Felipe III creó el Tribunal de la Inquisición en el distrito del Nuevo Reino de  Granada, costas de Tierra Firme, Barlovento, la Española y el territorio de la  Audiencia de Santo Domingo. 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Rodríguez Cabral no decía que nuestro Señor Jesucristo «resucitó de entre los  muertos» sino que «resucitó a los muertos».1 ¡Valga la diferencia  semántica!     Aquí cabe señalar que esa diferencia entre resucitar «de entre los muertos» y  resucitar «a los muertos» es más que un juego de palabras. Si aceptamos la  veracidad del relato de los evangelios, las únicas posibilidades que existen  son creer que Cristo resucitó a otros pero no resucitó Él mismo, o que resucitó  a otros y también resucitó Él mismo.   El que Cristo resucitara a otros antes de su propia muerte implica que tenía el poder para resucitar Él mismo en caso  de morir. En otras palabras, no tiene lógica creer que Cristo pudo resucitar a  otros, pero que Él mismo no pudo haber resucitado. Al contrario, pudiera  argumentarse que el hecho de que don Francisco Rodríguez Cabral creyera que  Jesús resucitó a los muertos implica que tuvo que haber creído también que  resucitó de entre los muertos, es decir, que Cristo mismo resucitó.   ¿Quién hubiera pensado que habrían de tener más fe en la posibilidad de resurrección los jefes entre los judíos que  los discípulos mismos de Jesús? Fueron esos dirigentes judíos quienes  recordaron y tomaron en serio las palabras proféticas de Cristo respecto a que  resucitaría tres días después de ser entregado, condenado a muerte, azotado y  crucificado.   «Lo cierto es que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, como primicias de  los que murieron —afirma San Pablo—. Con su poder Dios resucitó al Señor, y nos  resucitará también a nosotros.»2 Para que esto suceda tenemos que  confesar que Jesucristo es el Señor y creer que resucitó de entre los muertos.3  Así podremos salvarnos de la sanción capital del Inquisidor divino en el  Tribunal supremo que nos espera. Y así podremos resucitar para ser  transformados con un cuerpo incorruptible e inmortal.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Javier Ocampo López, Supersticiones y agüeros colombianos (Bogotá: El Áncora Editores, 1989), pp. 61‑62.                 2       1Co 15:20; 6:14                 3       Ro 10:9                 4       1Co 15:52-53]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Lógica primitiva»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/logica-primitiva--65648081</link><description><![CDATA[«Hacía ocho años que tenía en jaque a todo el Cibao. Se presentaba de improviso en  Santiago, desaparecía y al otro día abaleaba un soldado en Salcedo.... Se dijo  que era brujo; que cuando lo quería, se hacía invisible. Se le temía como a un  dios implacable. El Gobierno despachó cientos de hombres tras él, y el ejército  llenaba la cárcel de pobres campesinos, sospechosos de encubrirle. Nada....   »... Me llenó de sorpresa verlo tan sereno... como si no fuera el objeto de una caza  feroz y larga.   Llevaríamos más de media hora allí. Él había contado innumerables episodios de su vida y  parecía muy cansado. Tenía una voz triste.... Él era campesino, joven....   »—Quique. Quizá yo pueda serle útil sin faltarle a mi conciencia.   »—No, amigo, no tiene que faltarle; sólo lo quería pa conversar con usté. Me parece que no voy a durar mucho, y como de mí  se habla tanto, no quería morirme sin que siquiera un hombre supiera que de no  acosarme como un perro con rabia, esto se hubiera evitao....   »... Torné a verlo. Ni miraba ni se movía. Negro, triste y perseguido...   »—No piense mal, Quique. ¿Por qué va a morirse usté?   »—Es que tengo que morirme, amigo.... He pasao muchos años poniéndole el frente al diablo y llevándome en claro a muchos  vagamundos; pero hace unos quince días que me pasó una cosa muy mala, y dende  entonces ni an duermo....   Quique había estado rondando por Licey en pos de un compadre enfermo, y los soldados lo velaron. Ellos no  acertaban nunca, porque la fama de Quique les hacía temblar el pulso a los  mejores. Además, no se cuidaban de que hubiera o no gente. Mejor si la había,  porque así se propalaba la noticia de que se había enfrentado al temible Quique  Blanco, y eso, claro, podía proporcionar algún ascenso. Así, ese día una niña  cruzaba cerca del fuego. La cogió una bala de Quique. Él la vio caer, y de  golpe sintió que se le aflojaba el corazón.   »—Dende ese día ando como loco, amigo. Cierro los ojos y la veo cayendo. Era una pobre criatura. No me lo perdono, amigo, y  quisiera tener el poder de Dios pa devolvérsela a su mama....   »—¿Usté tiene hijos, Quique? —pregunté.   »—No, amigo. Si hubiera tenío uno...   »Adiviné el resto. En su lógica primitiva, dar su hijo en pago de la muerta era una  solución. ¡Y eso lo pensaba él, que no sabía cómo se quiere a un hijo!...   »Dos días después... me encontré con la noticia de que un muchacho de Moca había sorprendido a Quique Blanco  durmiendo y le había destrozado la cabeza de un tiro con el revólver del propio  muerto. Más tarde supe que habían paseado el cadáver por todos los pueblos del  Cibao, para que la gente no creyera que seguía vivo.»1   Este cuento del ilustre escritor cibaeño Juan Bosch, uno de sus Cuentos escritos antes del exilio y por  lo tanto antes de que llegara a ser presidente de la República Dominicana, nos  recuerda que Dios sí dio a su Hijo en pago de la muerte que merecía cada uno de  nosotros a causa de nuestro pecado, y que, a diferencia de lo que sucedió luego  de que mataron a Quique Blanco, no había cadáver suyo que pudiera pasearse por  los pueblos de Judea o de Galilea «para que la gente no creyera que seguía  vivo». Porque Jesucristo resucitó,2 y hoy quiere que lo busquemos de  todo corazón para que lleguemos a conocerlo en persona como Él realmente es, un  Dios poderoso pero clemente y compasivo.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan Bosch, «La verdad», Cuentos escritos antes del exilio (Santo Domingo: Edición Especial, 1974), pp. 38‑47.                 2       Jn 3:16‑17; Ro 4:25; 6:23; 1Co 15:3‑4                 3       Éx 34:6; Neh 9:17; Sal 86:15]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr21</guid><pubDate>Mon, 21 Apr 2025 07:24:39 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65648081/2025abr21.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Hacía ocho años que tenía en jaque a todo el Cibao. 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Quizá yo pueda serle útil sin faltarle a mi conciencia.   »—No, amigo, no tiene que faltarle; sólo lo quería pa conversar con usté. Me parece que no voy a durar mucho, y como de mí  se habla tanto, no quería morirme sin que siquiera un hombre supiera que de no  acosarme como un perro con rabia, esto se hubiera evitao....   »... Torné a verlo. Ni miraba ni se movía. Negro, triste y perseguido...   »—No piense mal, Quique. ¿Por qué va a morirse usté?   »—Es que tengo que morirme, amigo.... He pasao muchos años poniéndole el frente al diablo y llevándome en claro a muchos  vagamundos; pero hace unos quince días que me pasó una cosa muy mala, y dende  entonces ni an duermo....   Quique había estado rondando por Licey en pos de un compadre enfermo, y los soldados lo velaron. Ellos no  acertaban nunca, porque la fama de Quique les hacía temblar el pulso a los  mejores. Además, no se cuidaban de que hubiera o no gente. Mejor si la había,  porque así se propalaba la noticia de que se había enfrentado al temible Quique  Blanco, y eso, claro, podía proporcionar algún ascenso. Así, ese día una niña  cruzaba cerca del fuego. La cogió una bala de Quique. Él la vio caer, y de  golpe sintió que se le aflojaba el corazón.   »—Dende ese día ando como loco, amigo. Cierro los ojos y la veo cayendo. Era una pobre criatura. No me lo perdono, amigo, y  quisiera tener el poder de Dios pa devolvérsela a su mama....   »—¿Usté tiene hijos, Quique? —pregunté.   »—No, amigo. Si hubiera tenío uno...   »Adiviné el resto. En su lógica primitiva, dar su hijo en pago de la muerta era una  solución. ¡Y eso lo pensaba él, que no sabía cómo se quiere a un hijo!...   »Dos días después... me encontré con la noticia de que un muchacho de Moca había sorprendido a Quique Blanco  durmiendo y le había destrozado la cabeza de un tiro con el revólver del propio  muerto. Más tarde supe que habían paseado el cadáver por todos los pueblos del  Cibao, para que la gente no creyera que seguía vivo.»1   Este cuento del ilustre escritor cibaeño Juan Bosch, uno de sus Cuentos escritos antes del exilio y por  lo tanto antes de que llegara a ser presidente de la República Dominicana, nos  recuerda que Dios sí dio a su Hijo en pago de la muerte que merecía cada uno de  nosotros a causa de nuestro pecado, y que, a diferencia de lo que sucedió luego  de que mataron a Quique Blanco, no había cadáver suyo que pudiera pasearse por  los pueblos de Judea o de Galilea «para que la gente no creyera que seguía  vivo». Porque Jesucristo resucitó,2 y hoy quiere que lo busquemos de  todo corazón para que lleguemos a conocerlo en persona como Él realmente es, un  Dios poderoso pero clemente y compasivo.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan Bosch, «La verdad», Cuentos escritos antes del exilio (Santo Domingo: Edición Especial, 1974), pp. 38‑47.                 2       Jn 3:16‑17; Ro 4:25; 6:23; 1Co 15:3‑4                 3       Éx 34:6; Neh 9:17; Sal 86:15]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Si mi situación económica fuera mejor»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/si-mi-situacion-economica-fuera-mejor--65632327</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mis ingresos como trabajador son precarios.... Mi cuñada emigró, nombró apoderada de sus bienes a mi esposa, y  le asignó la responsabilidad de cuidar de su madre y su casa. A cambio, nos  apoya económicamente....   »Esto ha motivado reproches de mi esposa, dándome a entender que, si mi situación económica fuera  mejor, ella no tendría que asumir esa responsabilidad....   »La salud de mi esposa ha ido en detrimento por el estrés que le produce atender a su madre.... Todo eso ha  generado a su vez discusiones entre nosotros, y en cada oportunidad me corre de  la casa de su hermana, donde vivimos.... Siento que no tengo esposa porque ella  duerme con su madre, y yo solo o con mi hijo de once años.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Usted cree que su esposa le echa la culpa a su situación económica de  que tenga que cuidar de la mamá. Si otros miembros de la familia de ella están  dispuestos a cuidar de la mamá, entonces su esposa pudiera tener razón de que  su situación económica la está obligando a cuidar de ella como si fuera un  empleo. En cambio, si nadie más está dispuesto a hacerlo, entonces su esposa  tendría la obligación aun cuando el salario de usted fuera más que suficiente,  y ella estaría culpándolo por sentirse frustrada y no porque usted tuviera  culpa alguna....   »Nosotros hemos observado que, por lo general, la esposa (o pudiera ser el esposo) se queja de  los ingresos del cónyuge porque cree que él no está esforzándose lo suficiente  para trabajar, o porque ve que él se porta como si no tuviera nada importante  que hacer. En el caso de usted, vamos a suponer que ella se está esforzando  mucho en su trabajo y está muy estresada, pero ve que usted está asumiendo una  inadecuada responsabilidad en el hogar, a pesar de que tiene tiempo de sobra.   »Cuando usted no tiene trabajo, ¿cómo pasa el tiempo? ¿Hace las compras en el supermercado,  prepara comidas, se encarga de la limpieza de la casa y cuida al hijo? ¿Le  muestra a su esposa mediante sus acciones que usted se preocupa por el estrés y  la salud de ella? Lo que usted dice es poco fiable si lo que hace no verifica  que lo dice en serio.   »Sin lugar a dudas, es problemático que su esposa esté durmiendo con la mamá de ella en vez de  dormir con usted. Es importante que los cónyuges disfruten de tiempo juntos en  privado, así que si hay otros familiares que viven cerca, tal vez puedan  turnarse con su esposa cuidando de la mamá durante la noche.   »Las Sagradas Escrituras enseñan que debemos honrar a nuestro padre y a nuestra madre, y  cuidar de ellos. Pero también enseñan que los hijos adultos deben dejar a padre  y madre y formar un nuevo hogar con su propio cónyuge. Le recomendamos que  busque consejería profesional para resolver cómo hacer ambas cosas.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 719. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr19</guid><pubDate>Sat, 19 Apr 2025 08:24:11 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65632327/2025abr19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mis ingresos como trabajador son precarios.... Mi cuñada emigró, nombró...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mis ingresos como trabajador son precarios.... Mi cuñada emigró, nombró apoderada de sus bienes a mi esposa, y  le asignó la responsabilidad de cuidar de su madre y su casa. A cambio, nos  apoya económicamente....   »Esto ha motivado reproches de mi esposa, dándome a entender que, si mi situación económica fuera  mejor, ella no tendría que asumir esa responsabilidad....   »La salud de mi esposa ha ido en detrimento por el estrés que le produce atender a su madre.... Todo eso ha  generado a su vez discusiones entre nosotros, y en cada oportunidad me corre de  la casa de su hermana, donde vivimos.... Siento que no tengo esposa porque ella  duerme con su madre, y yo solo o con mi hijo de once años.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Usted cree que su esposa le echa la culpa a su situación económica de  que tenga que cuidar de la mamá. Si otros miembros de la familia de ella están  dispuestos a cuidar de la mamá, entonces su esposa pudiera tener razón de que  su situación económica la está obligando a cuidar de ella como si fuera un  empleo. En cambio, si nadie más está dispuesto a hacerlo, entonces su esposa  tendría la obligación aun cuando el salario de usted fuera más que suficiente,  y ella estaría culpándolo por sentirse frustrada y no porque usted tuviera  culpa alguna....   »Nosotros hemos observado que, por lo general, la esposa (o pudiera ser el esposo) se queja de  los ingresos del cónyuge porque cree que él no está esforzándose lo suficiente  para trabajar, o porque ve que él se porta como si no tuviera nada importante  que hacer. En el caso de usted, vamos a suponer que ella se está esforzando  mucho en su trabajo y está muy estresada, pero ve que usted está asumiendo una  inadecuada responsabilidad en el hogar, a pesar de que tiene tiempo de sobra.   »Cuando usted no tiene trabajo, ¿cómo pasa el tiempo? ¿Hace las compras en el supermercado,  prepara comidas, se encarga de la limpieza de la casa y cuida al hijo? ¿Le  muestra a su esposa mediante sus acciones que usted se preocupa por el estrés y  la salud de ella? Lo que usted dice es poco fiable si lo que hace no verifica  que lo dice en serio.   »Sin lugar a dudas, es problemático que su esposa esté durmiendo con la mamá de ella en vez de  dormir con usted. Es importante que los cónyuges disfruten de tiempo juntos en  privado, así que si hay otros familiares que viven cerca, tal vez puedan  turnarse con su esposa cuidando de la mamá durante la noche.   »Las Sagradas Escrituras enseñan que debemos honrar a nuestro padre y a nuestra madre, y  cuidar de ellos. Pero también enseñan que los hijos adultos deben dejar a padre  y madre y formar un nuevo hogar con su propio cónyuge. Le recomendamos que  busque consejería profesional para resolver cómo hacer ambas cosas.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 719. 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El uno roba los bienes,<br />         el otro la voluntad;<br />         aquél para su provecho,<br />         éste para nuestra paz;<br />         el primero por malicia,<br />         el segundo por bondad;<br />         Jesús para nuestro bien,<br />         para su bien Barrabás.                   —¿Queréis que os suelte a  Jesús?<br />                     —Suéltanos a Barrabás.       El uno por lo de aquí<br />         y el otro por lo de allá,<br />         cada cual según su amor,<br />         cada cual según su afán,<br />         ambos despojan al hombre<br />         de su vida y su caudal:<br />         Barrabás, de todo el oro,<br />         y Jesús de todo el mal.                   —¿Queréis que os suelte a  Jesús?<br />                     —Suéltanos a Barrabás.       Los dos esperan al hombre<br />         sin cansarse de esperar:<br />         Barrabás, días y noches,<br />         Jesús, una eternidad;<br />         cada cual a su manera,<br />         cada cual en su lugar:<br />         uno en las encrucijadas<br />         y otro en la cruz de verdad.                   —¿Queréis que os suelte a Jesús?<br />                     —Suéltanos a Barrabás.1       Con estos llamados «Versos de la Semana Mayor», el poeta argentino Francisco Luis Bernárdez nos lleva a la  conocida escena del juicio de Jesucristo, el Hijo de Dios, ante Poncio Pilato,  el gobernador de Judea. Lo hace con licencia poética propia del caso, por medio  de Pilato, como si éste fuera un vidente que quisiera revelarnos sus  pensamientos. Porque lo que Bernárdez pone en boca de Pilato no lo pudo haber  sabido aquel gobernador romano con antelación al juicio. Pilato ni siquiera  recibe el famoso recado de su esposa sino hasta después de haber comenzado el  juicio, cuando ya le ha preguntado por primera vez a la multitud si quiere que  le suelte a Barrabás o a Jesús, al que llaman Cristo. Y lo único que manda a  decirle su esposa en ese recado es que no se meta con Jesús, al que ella llama  justo, pues por causa de Él, ella acaba de sufrir mucho en un sueño.2       Lo que hace Pilato, en la pluma de Bernárdez, es enfocar de un modo inusitado,  pero bien pensado, la decisión funesta de la multitud. Con voz profética, le  hace ver al pueblo judío que la verdad del caso es que no les corresponde  escoger entre un justo y un ladrón, sino de cierto modo entre dos ladrones.  Barrabás roba los bienes por malicia, para su provecho y su propio bien,  mientras que Jesús roba la voluntad por bondad, para nuestro bien y para que  tengamos paz. No es que Jesús nos robe la voluntad en el sentido de quitarnos  el libre albedrío con que nos creó, sino todo lo contrario. Él nos roba la  voluntad en el sentido de darnos la opción de permitir que, en nuestra vida, se  haga su voluntad divina en lugar de la nuestra.       Bernárdez, en voz de Pilato, tiene razón acerca de la Verdad. Cristo, por amor, quiere  despojarnos de todo mal para darnos, en su lugar, vida eterna. Y nos espera  «sin cansarse de esperar», con los brazos abiertos, como lo ha hecho desde el  momento en que dio su vida por nosotros en la cruz del Calvario hasta hoy, más  de dos siglos después de que resucitó y se sentó a la derecha del Padre en la  gloria celestial.3 Ahora sólo nos toca decidir: ¿Vamos a darle a  aquel Jesús plena libertad en nuestra vida? Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Francisco Luis Bernárdez, «Jesús y Barrabás», Versos de la Semana Mayor, pp. 140‑41; tomado de Antología poética (Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2002, Colección Austral [Edición digital basada en la 3a ed. de Buenos Aires, Espasa Calpe, 1951]) &lt;http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/67905031922137831688579/p0000002.htm&gt; En línea 9 agosto 2007.                 2       Mt 27:17‑19                 3       Ro 8:34]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr18</guid><pubDate>Fri, 18 Apr 2025 07:24:18 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65620938/2025abr18.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Este ladrón es Jesús,
         y este ladrón Barrabás.
         ¿A cuál de los dos queréis
         que os entregue en libertad?
         Es necesario elegir,
         por toda la eternidad,
         entre un ladrón verdadero
         y este ladrón:...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Este ladrón es Jesús,<br />         y este ladrón Barrabás.<br />         ¿A cuál de los dos queréis<br />         que os entregue en libertad?<br />         Es necesario elegir,<br />         por toda la eternidad,<br />         entre un ladrón verdadero<br />         y este ladrón: la Verdad.               —¿Queréis que os suelte a  Jesús?<br />                     —Suéltanos a Barrabás.       El uno roba los bienes,<br />         el otro la voluntad;<br />         aquél para su provecho,<br />         éste para nuestra paz;<br />         el primero por malicia,<br />         el segundo por bondad;<br />         Jesús para nuestro bien,<br />         para su bien Barrabás.                   —¿Queréis que os suelte a  Jesús?<br />                     —Suéltanos a Barrabás.       El uno por lo de aquí<br />         y el otro por lo de allá,<br />         cada cual según su amor,<br />         cada cual según su afán,<br />         ambos despojan al hombre<br />         de su vida y su caudal:<br />         Barrabás, de todo el oro,<br />         y Jesús de todo el mal.                   —¿Queréis que os suelte a  Jesús?<br />                     —Suéltanos a Barrabás.       Los dos esperan al hombre<br />         sin cansarse de esperar:<br />         Barrabás, días y noches,<br />         Jesús, una eternidad;<br />         cada cual a su manera,<br />         cada cual en su lugar:<br />         uno en las encrucijadas<br />         y otro en la cruz de verdad.                   —¿Queréis que os suelte a Jesús?<br />                     —Suéltanos a Barrabás.1       Con estos llamados «Versos de la Semana Mayor», el poeta argentino Francisco Luis Bernárdez nos lleva a la  conocida escena del juicio de Jesucristo, el Hijo de Dios, ante Poncio Pilato,  el gobernador de Judea. Lo hace con licencia poética propia del caso, por medio  de Pilato, como si éste fuera un vidente que quisiera revelarnos sus  pensamientos. Porque lo que Bernárdez pone en boca de Pilato no lo pudo haber  sabido aquel gobernador romano con antelación al juicio. Pilato ni siquiera  recibe el famoso recado de su esposa sino hasta después de haber comenzado el  juicio, cuando ya le ha preguntado por primera vez a la multitud si quiere que  le suelte a Barrabás o a Jesús, al que llaman Cristo. Y lo único que manda a  decirle su esposa en ese recado es que no se meta con Jesús, al que ella llama  justo, pues por causa de Él, ella acaba de sufrir mucho en un sueño.2       Lo que hace Pilato, en la pluma de Bernárdez, es enfocar de un modo inusitado,  pero bien pensado, la decisión funesta de la multitud. Con voz profética, le  hace ver al pueblo judío que la verdad del caso es que no les corresponde  escoger entre un justo y un ladrón, sino de cierto modo entre dos ladrones.  Barrabás roba los bienes por malicia, para su provecho y su propio bien,  mientras que Jesús roba la voluntad por bondad, para nuestro bien y para que  tengamos paz. No es que Jesús nos robe la voluntad en el sentido de quitarnos  el libre albedrío con que nos creó, sino todo lo contrario. Él nos roba la  voluntad en el sentido de darnos la opción de permitir que, en nuestra vida, se  haga su voluntad divina en lugar de la nuestra.       Bernárdez, en voz de Pilato, tiene razón acerca de la Verdad. Cristo, por amor, quiere  despojarnos de todo mal para darnos, en su lugar, vida eterna. Y nos espera  «sin cansarse de esperar», con los brazos abiertos, como lo ha hecho desde el  momento en que dio su vida por nosotros en la cruz del Calvario hasta hoy, más  de dos siglos después de que resucitó y se sentó a la derecha del Padre en la  gloria celestial.3 Ahora sólo nos toca decidir: ¿Vamos a darle a  aquel Jesús plena libertad en nuestra vida? Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Francisco Luis Bernárdez, «Jesús y Barrabás», Versos de la Semana Mayor,...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El gallo de la pasión</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-gallo-de-la-pasion--65604140</link><description><![CDATA[Me dijeron: —¿Lo conoces?<br />         Respondí: —No sé quién es.<br />         Y el gallo, que me escuchaba,<br />         cantó, por primera vez,<br />         con una voz tan potente<br />         que, sobre la tierra fiel,<br />         arrastraba como un viento<br />         mis promesas de papel.               El gallo cantó tres  veces,<br />                     y otras tantas te negué.       —¿Estabas con Jesucristo?<br />         —Jamás estuve con él.<br />         Y el gallo, que me escuchaba,<br />         cantó por segunda vez,<br />         conmoviendo con su canto<br />         la tierra bajo mis pies,<br />         pero no el alma dormida<br />         como una piedra en mi ser.                   El gallo cantó tres  veces,<br />                     y otras tantas te negué.       —¿Eres uno de los suyos?<br />         —Ni lo soy ni lo seré.<br />         Y el gallo, que me escuchaba,<br />         cantó por tercera vez,<br />         para que el mundo supiera<br />         que ya estaba por nacer<br />         un día que no sería<br />         de arena, como mi fe.                   El gallo cantó tres  veces,<br />                     y otras tantas te negué.       Después de escuchar tres veces<br />         mi traición y el canto aquél,<br />         el Señor clavó los ojos<br />         en mi corazón infiel,<br />         y los hundió tan adentro<br />         que de dolor desperté,<br />         y ante la noche sagrada<br />         lloré por primera vez.                   El gallo cantó tres  veces,<br />                     y otras tantas te negué.1         Así narra en verso el poeta argentino Francisco Luis Bernárdez la historia del gallo de la Pasión  de nuestro Señor Jesucristo. Lo hace de manera excepcional desde el punto de  vista del apóstol Pedro: el mismo Pedro que quiso caminar con Cristo sobre el lago  de Galilea, pero no tuvo suficiente fe para lograrlo;2 el mismo  Pedro que no pudo mantenerse despierto en el huerto de Getsemaní mientras  Cristo velaba en oración;3 el mismo Pedro que, por no comprender que  Cristo tenía que morir por los pecados del mundo, le cortó la oreja al siervo  del sumo sacerdote cuando Judas entregó a Cristo en manos de sus enemigos.4       Esa misma noche, mientras aquellos enemigos procesaban a Cristo injustamente a fin de crucificarlo, Pedro lo negó  tres veces,5 ¡a pesar de que Cristo mismo le había dicho que iba a  hacerlo y Pedro le había asegurado que eso jamás sucedería!6 Pero  esa es la parte del relato de Bernárdez que ha hecho historia, acuñada en  dichos y refranes, que conocen hasta los que no son seguidores de Cristo.       La parte que está en tela de juicio, en la que se toma licencia poética el escritor argentino, es la frase al final  del poema en la que dice que, cuando el gallo de la Pasión cantó por tercera  vez, Pedro lloró por vez primera. No podemos saber con certeza si fue por  primera vez, porque el texto bíblico no arroja luz sobre esto. Pero tratándose  del que, al parecer, era el más valiente de los apóstoles, es probable que esa  haya sido la primera vez que Pedro llorara y, más aún, «amargamente», como  dicen las Sagradas Escrituras.7       Menos mal que Pedro permitió que se rompiera el dique de sus lágrimas, pues a causa de su arrepentimiento sincero  Jesucristo lo restituyó, preguntándole tres veces si de veras lo amaba. Con eso  Cristo le dio a entender que ya lo había perdonado por las tres negaciones.8  Y con eso Pedro pudo experimentar en carne propia la veracidad de la  bienaventuranza de Cristo que dice: «Dichosos los que lloran, porque serán  consolados.»9 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Francisco Luis Bernárdez, «El gallo», Versos de la Semana Mayor, pp. 138‑39; tomado de Antología poética (Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2002, Colección Austral [Edición digital basada en la 3a ed. de Buenos Aires, Espasa Calpe, 1951]) &lt;http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/67905031922137831688579/p0000002.htm&gt; En línea 9 agosto 2007.                 2       Mt 14:22-33; Mr 6:45‑51; Jn 6:15‑21                 3       Mt 26:36‑46; Mr 14:32‑42; Lc 22:40‑46                 4       Mt 26:51‑56; Lc 22:49‑53                 5       Mt 26:69‑75; Mr 14:66‑72; Lc 22:55‑62; Jn 18:16‑18,25‑27                 6       Mt 26:31‑35; Mr 14:27‑31; Lc 22:31‑34                 7       Mt 26:75; Lc 22:62                 8       Jn 21:4‑19                 9       Mt 5:4]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr17</guid><pubDate>Thu, 17 Apr 2025 08:24:28 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65604140/2025abr17.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Me dijeron: —¿Lo conoces?
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         con una voz tan potente
         que, sobre la tierra fiel,
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Después de escuchar tres veces<br />         mi traición y el canto aquél,<br />         el Señor clavó los ojos<br />         en mi corazón infiel,<br />         y los hundió tan adentro<br />         que de dolor desperté,<br />         y ante la noche sagrada<br />         lloré por primera vez.                   El gallo cantó tres  veces,<br />                     y otras tantas te negué.1         Así narra en verso el poeta argentino Francisco Luis Bernárdez la historia del gallo de la Pasión  de nuestro Señor Jesucristo. Lo hace de manera excepcional desde el punto de  vista del apóstol Pedro: el mismo Pedro que quiso caminar con Cristo sobre el lago  de Galilea, pero no tuvo suficiente fe para lograrlo;2 el mismo  Pedro que no pudo mantenerse despierto en el huerto de Getsemaní mientras  Cristo velaba en oración;3 el mismo Pedro que, por no comprender que  Cristo tenía que morir por los pecados del mundo, le cortó la oreja al siervo  del sumo sacerdote cuando Judas entregó a Cristo en manos de sus enemigos.4       Esa misma noche, mientras aquellos enemigos procesaban a Cristo injustamente a fin de crucificarlo, Pedro lo negó  tres veces,5 ¡a pesar de que Cristo mismo le había dicho que iba a  hacerlo y Pedro le había asegurado que eso jamás sucedería!6 Pero  esa es la parte del relato de Bernárdez que ha hecho historia, acuñada en  dichos y refranes, que conocen hasta los que no son seguidores de Cristo.       La parte que está en tela de juicio, en la que se toma licencia poética el escritor argentino, es la frase al final  del poema en la que dice que, cuando el gallo de la Pasión cantó por tercera  vez, Pedro lloró por vez primera. No podemos saber con certeza si fue por  primera vez, porque el texto bíblico no arroja luz sobre esto. Pero tratándose  del que, al parecer, era el más valiente de los apóstoles, es probable que esa  haya sido la primera vez que Pedro llorara y, más aún, «amargamente», como  dicen las Sagradas Escrituras.7       Menos mal que Pedro permitió que se rompiera el dique de sus lágrimas, pues a causa de su arrepentimiento sincero  Jesucristo lo restituyó, preguntándole tres veces si de veras lo amaba. Con eso  Cristo le dio a entender que ya lo había perdonado por las tres negaciones.8  Y con eso Pedro pudo experimentar en carne propia la veracidad de la  bienaventuranza de Cristo que dice: «Dichosos los que lloran, porque serán  consolados.»9 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Francisco Luis Bernárdez, «El gallo», Versos de la Semana Mayor, pp. 138‑39; tomado de Antología poética (Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2002, Colección Austral [Edición digital basada...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>En el momento oportuno y el lugar preciso</title><link>https://www.spreaker.com/episode/en-el-momento-oportuno-y-el-lugar-preciso--65591214</link><description><![CDATA[Jean-Pierre Chopin, profesor de educación física de veintiocho años, estaba en el segundo  piso de un edificio, observando a un niño de cinco años que jugaba en el balcón  del séptimo piso de un edificio de apartamentos enfrente. Todo esto ocurría en  París, capital de Francia.   De pronto Chopin sintió el impulso de bajar hasta la acera de enfrente. Así que bajó velozmente las escaleras,  cruzó la calle al vuelo, y llegó a la otra acera justo a tiempo para recibir al  niño en sus brazos. «Fue igual que agarrar una pelota de raquetbol», dijo luego  el profesor. El niño, Rafik Meliani,1 se había salvado de milagro.   Sin lugar a dudas, esto fue más que casualidad, más que una combinación feliz de  circunstancias favorables. Aquí intervino Dios directamente, movilizando al  profesor francés para llegar al lugar preciso, la acera de enfrente, en el  momento oportuno, el momento mismo en que el niño caía.   Algo parecido sucedió para que fuera posible la salvación de cada uno de nosotros. Fue en el momento oportuno, el  tiempo señalado por Dios mismo, que su Hijo Jesucristo vino a nuestro  encuentro. El apóstol Pablo nos explica que nosotros estábamos sometidos a los  poderes que dominan este mundo, pero que cuando llegó el día señalado por Dios,  Él envió a su Hijo, que nació de una mujer y se sometió a la ley de los judíos,  para rescatarnos a los que estábamos bajo esa ley y adoptarnos como hijos  suyos.2 Y fue en el lugar preciso, el lugar de nuestra muerte  inminente, que Cristo nos halló. Así que nuestra salvación no fue producto de  un acto improvisado que ocurrió por casualidad. Ni resultó de una feliz  combinación de circunstancias propicias, como algunos pudieran pensar.   San Pablo también dice categóricamente que Dios, desde antes de crear el mundo, nos eligió por medio de Cristo.3 Eso quiere decir que la crucifixión de Cristo fue un sacrificio contemplado, planeado con infinito cuidado y profetizado con lujo de detalles aun antes de que el mundo existiera. De modo que además de ocurrir en el momento oportuno, ocurrió en el lugar preciso al que Él vendría para salvarnos. La cruz en la que murió nuestro Salvador significa condenación porque Él se dejó condenar para que no fuera necesario condenarnos a nosotros. Por eso dice el Evangelio según Juan que Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de Él.4 Y la cruz es símbolo de maldición y de muerte porque nosotros merecíamos tanto la maldición como la muerte a causa de nuestros pecados.   Sin embargo, Cristo vino en el momento oportuno y murió en nuestro lugar en la cruz del Calvario, el lugar  preciso, salvándonos de la muerte segura una sola vez y para siempre. A eso se  debe que su sacrificio no tenga que repetirse. Tiene eficacia universal y  eterna. Más vale que nos apropiemos de ese sacrificio de una vez por todas. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Profesor salva de la muerte a un niño», Diario La Nación, San José, Costa Rica &lt;https://www.pressreader.com/costa-rica/la-nacion-costa-rica/ 20200117/281552292811937?srsltid=AfmBOoqGrFg7VegECEDB03gmEKLUtzoz-6OW-KbitECZ2tFKvkw3DmJc&gt; En línea 16 octubre 2024.                 2       Gá 4:3-5                 3       Ef 1:4a (TLA)                 4       Jn 3:17]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr16</guid><pubDate>Wed, 16 Apr 2025 09:26:13 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65591214/2025abr16.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Jean-Pierre Chopin, profesor de educación física de veintiocho años, estaba en el segundo  piso de un edificio, observando a un niño de cinco años que jugaba en el balcón  del séptimo piso de un edificio de apartamentos enfrente. Todo esto ocurría en...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Jean-Pierre Chopin, profesor de educación física de veintiocho años, estaba en el segundo  piso de un edificio, observando a un niño de cinco años que jugaba en el balcón  del séptimo piso de un edificio de apartamentos enfrente. Todo esto ocurría en  París, capital de Francia.   De pronto Chopin sintió el impulso de bajar hasta la acera de enfrente. Así que bajó velozmente las escaleras,  cruzó la calle al vuelo, y llegó a la otra acera justo a tiempo para recibir al  niño en sus brazos. «Fue igual que agarrar una pelota de raquetbol», dijo luego  el profesor. El niño, Rafik Meliani,1 se había salvado de milagro.   Sin lugar a dudas, esto fue más que casualidad, más que una combinación feliz de  circunstancias favorables. Aquí intervino Dios directamente, movilizando al  profesor francés para llegar al lugar preciso, la acera de enfrente, en el  momento oportuno, el momento mismo en que el niño caía.   Algo parecido sucedió para que fuera posible la salvación de cada uno de nosotros. Fue en el momento oportuno, el  tiempo señalado por Dios mismo, que su Hijo Jesucristo vino a nuestro  encuentro. El apóstol Pablo nos explica que nosotros estábamos sometidos a los  poderes que dominan este mundo, pero que cuando llegó el día señalado por Dios,  Él envió a su Hijo, que nació de una mujer y se sometió a la ley de los judíos,  para rescatarnos a los que estábamos bajo esa ley y adoptarnos como hijos  suyos.2 Y fue en el lugar preciso, el lugar de nuestra muerte  inminente, que Cristo nos halló. Así que nuestra salvación no fue producto de  un acto improvisado que ocurrió por casualidad. Ni resultó de una feliz  combinación de circunstancias propicias, como algunos pudieran pensar.   San Pablo también dice categóricamente que Dios, desde antes de crear el mundo, nos eligió por medio de Cristo.3 Eso quiere decir que la crucifixión de Cristo fue un sacrificio contemplado, planeado con infinito cuidado y profetizado con lujo de detalles aun antes de que el mundo existiera. De modo que además de ocurrir en el momento oportuno, ocurrió en el lugar preciso al que Él vendría para salvarnos. La cruz en la que murió nuestro Salvador significa condenación porque Él se dejó condenar para que no fuera necesario condenarnos a nosotros. Por eso dice el Evangelio según Juan que Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de Él.4 Y la cruz es símbolo de maldición y de muerte porque nosotros merecíamos tanto la maldición como la muerte a causa de nuestros pecados.   Sin embargo, Cristo vino en el momento oportuno y murió en nuestro lugar en la cruz del Calvario, el lugar  preciso, salvándonos de la muerte segura una sola vez y para siempre. A eso se  debe que su sacrificio no tenga que repetirse. Tiene eficacia universal y  eterna. Más vale que nos apropiemos de ese sacrificio de una vez por todas. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Profesor salva de la muerte a un niño», Diario La Nación, San José, Costa Rica &lt;https://www.pressreader.com/costa-rica/la-nacion-costa-rica/ 20200117/281552292811937?srsltid=AfmBOoqGrFg7VegECEDB03gmEKLUtzoz-6OW-KbitECZ2tFKvkw3DmJc&gt; En línea 16 octubre 2024.                 2       Gá 4:3-5                 3       Ef 1:4a (TLA)                 4       Jn 3:17]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No siento atracción por mi novia»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-siento-atraccion-por-mi-novia--65577272</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Durante siete años [he tenido un noviazgo] con una buena mujer. Estamos a punto de casarnos, pero siento que no podré serle fiel, ya que  me atraen otras mujeres. He pensado inclusive en terminar mi relación. No lo  hago porque sé que ella sufriría mucho. Lo malo es que no siento atracción por  ella.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Gracias por ser sincero con nosotros y consigo mismo. Usted dice que ha tenido un  noviazgo con una mujer por la que no siente ninguna atracción. Y sin embargo  está dispuesto a casarse con ella porque no quiere hacerla sufrir, aunque no  dice que la ama.   »¿Cuánto sufrirá ella al enterarse de que usted se siente atraído por otras mujeres y no por ella? No hay duda de  que le causará mucho sufrimiento; pero le será mucho más fácil reponerse si se  entera antes de casarse con usted. Pues si no se enterara sino hasta después de  que se casaran, usted entonces la haría sufrir aún más debido a que ella ya no  tendría la oportunidad de buscar a un hombre que la ame y que sí sienta  atracción por ella.   »Usted la llama una buena mujer y da a entender que no quiere hacerla sufrir. ¿Acaso  no merece ella un hombre que le sea fiel y que siempre esté pensando en ella y  no en otras mujeres? Le recomendamos que usted le muestre este consejo y le  diga que, sin duda alguna, ella merece mucho más de lo que usted puede darle.   »Nos entristece que usted le haya hecho perder siete años de vida a esa buena mujer  al no sentir ninguna atracción por ella. Respetamos el que no quiera hacerla  sufrir, pero eso es precisamente lo que usted ya ha logrado al hacerla creer  que la ama lo suficiente como para casarse con ella.   »Usted no estará listo para casarse hasta que esté tan enamorado que ni siquiera considere la posibilidad de tener  alguna relación con otras mujeres. El matrimonio es para amigos íntimos que se  tienen confianza, se respetan y sienten atracción mutua que es mayor que  cualquier atracción que sientan por los demás. La descripción de un hombre y  una mujer fundiéndose en un solo ser1 es el modelo de lo que Dios  quiso que fuera el matrimonio. Es evidente que usted no está listo para unirse  a esa mujer haciendo semejante compromiso sagrado.   »Creemos que muchos adultos que forman parte de nuestra audiencia tienen noviazgos por conveniencia. El hombre  sigue saliendo con su novia porque no ha encontrado a otra mujer que le guste  más. La mujer sigue con su novio porque él la cuida y la protege, o porque  todas sus amigas ya están casadas y ella siente que se va a quedar solterona.  Algunos que ya han tenido relaciones sexuales antes de casarse se sienten  atrapados y confundidos. Ya es hora de que pongan fin a esos noviazgos que  tarde o temprano les han de causar aún más pena y sufrimiento. La vida no es un  cuento de hadas. Son muchos los que no viven felices por siempre.   »Con afecto fraternal,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 121». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 2:24; Mr 10:7‑9]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr15</guid><pubDate>Tue, 15 Apr 2025 07:56:02 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65577272/2025abr15.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Durante siete años [he tenido un noviazgo] con una buena mujer....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Durante siete años [he tenido un noviazgo] con una buena mujer. Estamos a punto de casarnos, pero siento que no podré serle fiel, ya que  me atraen otras mujeres. He pensado inclusive en terminar mi relación. No lo  hago porque sé que ella sufriría mucho. Lo malo es que no siento atracción por  ella.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Gracias por ser sincero con nosotros y consigo mismo. Usted dice que ha tenido un  noviazgo con una mujer por la que no siente ninguna atracción. Y sin embargo  está dispuesto a casarse con ella porque no quiere hacerla sufrir, aunque no  dice que la ama.   »¿Cuánto sufrirá ella al enterarse de que usted se siente atraído por otras mujeres y no por ella? No hay duda de  que le causará mucho sufrimiento; pero le será mucho más fácil reponerse si se  entera antes de casarse con usted. Pues si no se enterara sino hasta después de  que se casaran, usted entonces la haría sufrir aún más debido a que ella ya no  tendría la oportunidad de buscar a un hombre que la ame y que sí sienta  atracción por ella.   »Usted la llama una buena mujer y da a entender que no quiere hacerla sufrir. ¿Acaso  no merece ella un hombre que le sea fiel y que siempre esté pensando en ella y  no en otras mujeres? Le recomendamos que usted le muestre este consejo y le  diga que, sin duda alguna, ella merece mucho más de lo que usted puede darle.   »Nos entristece que usted le haya hecho perder siete años de vida a esa buena mujer  al no sentir ninguna atracción por ella. Respetamos el que no quiera hacerla  sufrir, pero eso es precisamente lo que usted ya ha logrado al hacerla creer  que la ama lo suficiente como para casarse con ella.   »Usted no estará listo para casarse hasta que esté tan enamorado que ni siquiera considere la posibilidad de tener  alguna relación con otras mujeres. El matrimonio es para amigos íntimos que se  tienen confianza, se respetan y sienten atracción mutua que es mayor que  cualquier atracción que sientan por los demás. La descripción de un hombre y  una mujer fundiéndose en un solo ser1 es el modelo de lo que Dios  quiso que fuera el matrimonio. Es evidente que usted no está listo para unirse  a esa mujer haciendo semejante compromiso sagrado.   »Creemos que muchos adultos que forman parte de nuestra audiencia tienen noviazgos por conveniencia. El hombre  sigue saliendo con su novia porque no ha encontrado a otra mujer que le guste  más. La mujer sigue con su novio porque él la cuida y la protege, o porque  todas sus amigas ya están casadas y ella siente que se va a quedar solterona.  Algunos que ya han tenido relaciones sexuales antes de casarse se sienten  atrapados y confundidos. Ya es hora de que pongan fin a esos noviazgos que  tarde o temprano les han de causar aún más pena y sufrimiento. La vida no es un  cuento de hadas. Son muchos los que no viven felices por siempre.   »Con afecto fraternal,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 121». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 2:24; Mr 10:7‑9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Identificación equivocada: amor inalterable</title><link>https://www.spreaker.com/episode/identificacion-equivocada-amor-inalterable--65564326</link><description><![CDATA[El accidente fue terrible. Una camioneta que iba a noventa kilómetros por hora se estrelló contra un autobús  escolar. Sucedió en el estado de Iowa el 10 de noviembre de 1984. En la  camioneta viajaban dos hombres, de apellidos Noonan y Lake. Los acompañaban sus  hijas Patricia Noonan de dieciséis años, y Shawn Lake de catorce.   A la madre de Shawn, llamada Colleen, le informaron que su esposo había muerto en el choque junto con el señor Noonan y Patricia, mientras que Shawn había  sobrevivido, aunque había quedado desfigurada y en estado de coma. Colleen  encontró a su hija en el hospital, vendada de pies a cabeza. Allí, junto a su  cabecera, se mantuvo orando catorce días, hasta que la joven abrió los ojos y  habló. ¡Pero no era Shawn sino Patricia! Era un caso de identificación  equivocada.1   «No importa que esa joven no sea mi hija —manifestó  Colleen Lake—; yo igual le seguiré mostrando  amor de madre.»   He aquí una historia con detalles patéticos. Una madre se pasa dos semanas a la cabecera de quien cree que es su  hija. Mujer fiel y seguidora de Cristo, se pasa el tiempo orando por ese cuerpo  juvenil destrozado. Por fin sus oraciones hallan respuesta. La joven despierta,  sólo para aclarar que se llama Patricia Noonan, no Shawn Lake. Sin embargo, el  amor materno de Colleen sigue inalterable. No importa que sea la hija de otra y  no la suya. En medio de las desgracias comunes, la solidaridad humana se hace  más firme, más sólida, más profunda y —valga la redundancia— más  humana, y el amor se perfecciona y halla inmejorables motivos para expresarse.   ¿Qué sería de este mundo si no hubiera amor: amor de madre, amor de padre, amor de  esposo y esposa, de hijos y de nietos? ¿Cómo estaría de contaminado el ambiente  moral del mundo si no existiera el amor de novios o el amor de hermanos? Tal  vez nos invadirían todos los demonios que pueblan los aires, y nos  atormentarían más de lo que actualmente nos atormentan.   El amor es la esencia de la vida porque es la esencia de Dios nuestro Creador.  Jesucristo, el Hijo de Dios, dijo: «Nadie tiene amor más grande que el dar la  vida por sus amigos.»2 Y a las pocas horas lo demostró, dando su  vida por nosotros en la cruz del Calvario. Por eso San Juan, quien lo vio  sufrir y morir en esa cruz, dijo que Dios es amor.3 Cristo fue la  personificación misma del amor: el amor encarnado.   Ahora nos corresponde a nosotros amar a los demás tal como Cristo nos amó a nosotros.  Por eso San Juan, antes de declarar que Dios es amor, afirmó que el que no ama,  no conoce a Dios.4 Lo cierto es que, así como Dios ayudó a Colleen  Lake, la madre de Shawn, en medio de su propio dolor, a amar a una joven  desfigurada que no era su hija, Él también quiere y puede ayudarnos a nosotros  a amar a nuestros semejantes. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Identity Switch Marks Crash Survivor “Dead”» [Identificación contraria señala “muerta” a una víctima de un choque], Diario New York Times, 27 noviembre 1984 &lt;https://www.nytimes.com/1984/11/27/us/identity-switch-marks-crash-survivor-dead.html?auth=login-google1tap&amp;login=google1tap#&gt; En línea 16 octubre 2024.                 2       Jn 15:13                 3       Jn 19:26-27; 1Jn 4:8                 4       Ibíd.]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr14</guid><pubDate>Mon, 14 Apr 2025 08:26:37 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65564326/2025abr14.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El accidente fue terrible. 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Allí, junto a su  cabecera, se mantuvo orando catorce días, hasta que la joven abrió los ojos y  habló. ¡Pero no era Shawn sino Patricia! Era un caso de identificación  equivocada.1   «No importa que esa joven no sea mi hija —manifestó  Colleen Lake—; yo igual le seguiré mostrando  amor de madre.»   He aquí una historia con detalles patéticos. Una madre se pasa dos semanas a la cabecera de quien cree que es su  hija. Mujer fiel y seguidora de Cristo, se pasa el tiempo orando por ese cuerpo  juvenil destrozado. Por fin sus oraciones hallan respuesta. La joven despierta,  sólo para aclarar que se llama Patricia Noonan, no Shawn Lake. Sin embargo, el  amor materno de Colleen sigue inalterable. No importa que sea la hija de otra y  no la suya. En medio de las desgracias comunes, la solidaridad humana se hace  más firme, más sólida, más profunda y —valga la redundancia— más  humana, y el amor se perfecciona y halla inmejorables motivos para expresarse.   ¿Qué sería de este mundo si no hubiera amor: amor de madre, amor de padre, amor de  esposo y esposa, de hijos y de nietos? ¿Cómo estaría de contaminado el ambiente  moral del mundo si no existiera el amor de novios o el amor de hermanos? Tal  vez nos invadirían todos los demonios que pueblan los aires, y nos  atormentarían más de lo que actualmente nos atormentan.   El amor es la esencia de la vida porque es la esencia de Dios nuestro Creador.  Jesucristo, el Hijo de Dios, dijo: «Nadie tiene amor más grande que el dar la  vida por sus amigos.»2 Y a las pocas horas lo demostró, dando su  vida por nosotros en la cruz del Calvario. Por eso San Juan, quien lo vio  sufrir y morir en esa cruz, dijo que Dios es amor.3 Cristo fue la  personificación misma del amor: el amor encarnado.   Ahora nos corresponde a nosotros amar a los demás tal como Cristo nos amó a nosotros.  Por eso San Juan, antes de declarar que Dios es amor, afirmó que el que no ama,  no conoce a Dios.4 Lo cierto es que, así como Dios ayudó a Colleen  Lake, la madre de Shawn, en medio de su propio dolor, a amar a una joven  desfigurada que no era su hija, Él también quiere y puede ayudarnos a nosotros  a amar a nuestros semejantes. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Identity Switch Marks Crash Survivor “Dead”» [Identificación contraria señala “muerta” a una víctima de un choque], Diario New York Times, 27 noviembre 1984 &lt;https://www.nytimes.com/1984/11/27/us/identity-switch-marks-crash-survivor-dead.html?auth=login-google1tap&amp;login=google1tap#&gt; En línea 16 octubre 2024.                 2       Jn 15:13                 3       Jn 19:26-27; 1Jn 4:8                 4       Ibíd.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿Por falta de amor o de dinero?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-falta-de-amor-o-de-dinero--65547101</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace dieciséis meses mi esposa decidió separarse de mí. Me dijo que era porque ya no me quería... pero yo creo que era  más porque... yo en ese momento estaba sin empleo, sin dinero para poder  aportar a la casa....   »Cambié el número de mi móvil, y no he vuelto a hablar con ella ni con los niños [porque] ella me decía que yo los maltrataba psicológicamente por  preguntarles cómo estaban... o por qué no me llamaban.... Ella sólo me llamaba  para pedirme dinero.... He tomado la decisión de [mudarme a otro país] para  hacer una nueva vida y un futuro para mis niños. Espero su consejo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Como sin duda ya sabe, el consejo que damos se basa en principios bíblicos, así que comencemos con algunos de esos  principios. El apóstol Santiago, que era hermano de Jesucristo, enseñó que  decirle a alguien: “Que le vaya bien”, pero no darle lo que necesita  físicamente, no sirve para nada.1 El apóstol Pablo le escribió a su  compañero de trabajo, Timoteo, que quien no cuida de su familia es peor que  quien nunca ha creído en Dios.2   »Sin embargo, ¿acaso lo único que importa es satisfacer con dinero las necesidades  físicas de sus hijos? ¡De ninguna manera! El padre de familia es la persona que  debe ser un modelo para sus hijos de cómo es Dios. Al hijo que ha sido  abandonado por su papá le será difícil creer que Dios es un Padre que nunca lo  abandonará. Es más, las estadísticas demuestran que es más probable que abuse  de las drogas y del alcohol, abandone la escuela, y padezca de problemas  físicos y emocionales ese hijo que no cuenta con la presencia del padre.3   »... A pesar de eso, usted cambió el número de su teléfono porque le es difícil  tener que tratar con su esposa y está enojado con ella por haberlo acusado de  maltrato psicológico. Lo que usted ha hecho es la definición misma de abandono.   »Ahora usted quiere hacer una nueva vida, presuntamente no sólo para sí mismo sino  también para el futuro de sus hijos. Tristemente, usted no comprende que, si  los abandona ahora, es probable que ellos no vayan a desear tener una relación  con usted en el futuro.   »Este es el consejo nuestro que usted dice que está esperando: Ponga a un lado su enojo y sus sentimientos heridos, y piense más  bien en lo que más les conviene a sus hijos. Llame o envíele un mensaje de  texto a cada uno por lo menos una vez a la semana y asegúrele que lo ama. Si su  esposa no permite que visite a sus hijos, válgase del sistema judicial de su  país y presente una petición de que se le conceda el derecho de visitarlos.   »Cuando se comunique con sus hijos, no trate de hacer que se sientan culpables por no  haberlo llamado o no haber hecho otras cosas que usted les ha aconsejado que  hagan. El adulto es usted. Debe llamarlos por teléfono o enviarles mensajes de  texto, ya sea que respondan o que no respondan nunca.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 718. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 2:15-16 (TLA)                 2       1Ti 5:8 (TLA)                 3       “The Consequences of Fatherlessness” [Las consecuencias de criarse sin padre] &lt;https://fathers.com/statistics-and-research/the-consequences-of-fatherlessness&gt; En línea 9 febrero 2022.]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr12</guid><pubDate>Sat, 12 Apr 2025 07:27:28 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65547101/2025abr12.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace dieciséis meses mi esposa decidió separarse de mí. 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Espero su consejo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Como sin duda ya sabe, el consejo que damos se basa en principios bíblicos, así que comencemos con algunos de esos  principios. El apóstol Santiago, que era hermano de Jesucristo, enseñó que  decirle a alguien: “Que le vaya bien”, pero no darle lo que necesita  físicamente, no sirve para nada.1 El apóstol Pablo le escribió a su  compañero de trabajo, Timoteo, que quien no cuida de su familia es peor que  quien nunca ha creído en Dios.2   »Sin embargo, ¿acaso lo único que importa es satisfacer con dinero las necesidades  físicas de sus hijos? ¡De ninguna manera! El padre de familia es la persona que  debe ser un modelo para sus hijos de cómo es Dios. Al hijo que ha sido  abandonado por su papá le será difícil creer que Dios es un Padre que nunca lo  abandonará. Es más, las estadísticas demuestran que es más probable que abuse  de las drogas y del alcohol, abandone la escuela, y padezca de problemas  físicos y emocionales ese hijo que no cuenta con la presencia del padre.3   »... A pesar de eso, usted cambió el número de su teléfono porque le es difícil  tener que tratar con su esposa y está enojado con ella por haberlo acusado de  maltrato psicológico. Lo que usted ha hecho es la definición misma de abandono.   »Ahora usted quiere hacer una nueva vida, presuntamente no sólo para sí mismo sino  también para el futuro de sus hijos. Tristemente, usted no comprende que, si  los abandona ahora, es probable que ellos no vayan a desear tener una relación  con usted en el futuro.   »Este es el consejo nuestro que usted dice que está esperando: Ponga a un lado su enojo y sus sentimientos heridos, y piense más  bien en lo que más les conviene a sus hijos. Llame o envíele un mensaje de  texto a cada uno por lo menos una vez a la semana y asegúrele que lo ama. Si su  esposa no permite que visite a sus hijos, válgase del sistema judicial de su  país y presente una petición de que se le conceda el derecho de visitarlos.   »Cuando se comunique con sus hijos, no trate de hacer que se sientan culpables por no  haberlo llamado o no haber hecho otras cosas que usted les ha aconsejado que  hagan. El adulto es usted. Debe llamarlos por teléfono o enviarles mensajes de  texto, ya sea que respondan o que no respondan nunca.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 718. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 2:15-16 (TLA)                 2       1Ti 5:8 (TLA)                 3       “The Consequences of Fatherlessness” [Las consecuencias de criarse sin padre] &lt;https://fathers.com/statistics-and-research/the-consequences-of-fatherlessness&gt; En línea 9 febrero 2022.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Para mi madre, ser buena hija es dejar que me manipule»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/para-mi-madre-ser-buena-hija-es-dejar-que-me-manipule--65512338</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo cuarenta y tres años, y con el paso del tiempo he notado que mi madre muestra  indicios de ser una persona narcisista, dramática, manipuladora, que quiere  absorbernos con las situaciones que crea.   »A pesar de ser cristiana, es una persona que no tiene contentamiento, que continuamente se queja. Para ella, ser  buena hija es dejar que nos manipule y nos maneje como marionetas. También  siento que quiere estar por encima de la autoridad de mi esposo.... Entiendo que debemos respetar a los padres, pero me  siento agotada y no dispuesta a seguir dejándome manipular.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos la manera en que se porta su mamá y cómo la trata a usted! Y sentimos  aún más el hecho de que ella profese ser seguidora de Cristo y, sin embargo, se  porte de ese modo. Lamentablemente, ella es una de las muchas personas que  asisten a la iglesia, leen la Biblia e incluso oran, pero no les hacen caso a  las enseñanzas de la Biblia ni ponen en práctica los principios bíblicos en su  vida diaria.   »El apóstol Santiago enseñó: “El que escucha la palabra, pero no la pone en práctica, es como el que se mira el  rostro en un espejo y, después de mirarse, se va y se olvida enseguida de  cómo es.”1 A medida que su mamá lee las enseñanzas en la Biblia,  Dios trata de mostrarle cómo ponerlas en práctica. Pero en vez de hacerlo, ella  cierra la Biblia y vuelve a hacer las cosas a su propia manera. Sólo Dios puede  juzgar lo que hay en el corazón de ella, y nosotros en definitiva no vamos a  juzgarla.   »Si su mamá no se ha portado siempre como lo está haciendo ahora, la animamos a que  la lleve a un médico para que le haga una prueba de habilidades cognitivas. Sin  embargo, usted da a entender que ella ha estado portándose así por mucho  tiempo, de modo que es probable que no se trate de la aparición de una afección  médica.     »Hay casos muy parecidos al suyo que hemos tratado antes debido a que su dilema es  común. Por favor, lea, escuche o vea los Casos 20 y 155 en www.conciencia.net  para enterarse del consejo que les dimos a esos hijos adultos.   »Tal como usted insinúa, el plan de Dios es que un hombre y su esposa dejen a sus padres y se unan el uno al otro.  Eso se complica cuando los recién casados viven bajo el mismo techo con los  padres. Y es aún más complicado cuando los padres cuidan a los hijos de la  pareja o la apoyan económicamente. El respetar y honrar a padre y madre no  significa vivir con ellos, así que si usted y su esposo aún no viven  independientemente, creemos que es muy importante que busquen un nuevo lugar donde vivir.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 837. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 1:23-24]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr10</guid><pubDate>Thu, 10 Apr 2025 07:26:09 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65512338/2025abr10.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo cuarenta y tres años, y con el paso del tiempo he notado que mi...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo cuarenta y tres años, y con el paso del tiempo he notado que mi madre muestra  indicios de ser una persona narcisista, dramática, manipuladora, que quiere  absorbernos con las situaciones que crea.   »A pesar de ser cristiana, es una persona que no tiene contentamiento, que continuamente se queja. Para ella, ser  buena hija es dejar que nos manipule y nos maneje como marionetas. También  siento que quiere estar por encima de la autoridad de mi esposo.... Entiendo que debemos respetar a los padres, pero me  siento agotada y no dispuesta a seguir dejándome manipular.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos la manera en que se porta su mamá y cómo la trata a usted! Y sentimos  aún más el hecho de que ella profese ser seguidora de Cristo y, sin embargo, se  porte de ese modo. Lamentablemente, ella es una de las muchas personas que  asisten a la iglesia, leen la Biblia e incluso oran, pero no les hacen caso a  las enseñanzas de la Biblia ni ponen en práctica los principios bíblicos en su  vida diaria.   »El apóstol Santiago enseñó: “El que escucha la palabra, pero no la pone en práctica, es como el que se mira el  rostro en un espejo y, después de mirarse, se va y se olvida enseguida de  cómo es.”1 A medida que su mamá lee las enseñanzas en la Biblia,  Dios trata de mostrarle cómo ponerlas en práctica. Pero en vez de hacerlo, ella  cierra la Biblia y vuelve a hacer las cosas a su propia manera. Sólo Dios puede  juzgar lo que hay en el corazón de ella, y nosotros en definitiva no vamos a  juzgarla.   »Si su mamá no se ha portado siempre como lo está haciendo ahora, la animamos a que  la lleve a un médico para que le haga una prueba de habilidades cognitivas. Sin  embargo, usted da a entender que ella ha estado portándose así por mucho  tiempo, de modo que es probable que no se trate de la aparición de una afección  médica.     »Hay casos muy parecidos al suyo que hemos tratado antes debido a que su dilema es  común. Por favor, lea, escuche o vea los Casos 20 y 155 en www.conciencia.net  para enterarse del consejo que les dimos a esos hijos adultos.   »Tal como usted insinúa, el plan de Dios es que un hombre y su esposa dejen a sus padres y se unan el uno al otro.  Eso se complica cuando los recién casados viven bajo el mismo techo con los  padres. Y es aún más complicado cuando los padres cuidan a los hijos de la  pareja o la apoyan económicamente. El respetar y honrar a padre y madre no  significa vivir con ellos, así que si usted y su esposo aún no viven  independientemente, creemos que es muy importante que busquen un nuevo lugar donde vivir.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 837. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 1:23-24]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Pa todo tiempo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/pa-todo-tiempo--65450473</link><description><![CDATA[—¿Cuántos años lleva pescando, don Ventura?   —Llevo cuarenta y seis años pescando. Era un muchachito cuando empecé. Siempre andaba solito con una figa que hacíamos de  varilla, pescando por los mangles para ayudar a la familia. Éramos muchos.   —¿Y qué pescaba por allí?   —Guanábano, langostines, pargo, róbalo... Había mucha pesca.... Antes el agua era bien clarita [y] se veía el  carrucho.... Mi pai tenía una embarcación y nos tirábamos por allá buscando  carrucho. Éramos tres hermanos pescando sin ropa, como Dios nos mandó al mundo.  ¡Cómo gozábamos!...   —Don Ventura, ¿la pesca le da lo suficiente como para mantener a la familia?   —Te digo que ayer vendí cuatro ensartitas de pescao, con cuatro libras cada una. Algo es algo, y con  mis cuatro hijos, recibo cupones. El problema es que ahora uno tiene que ir  lejos para pescar lo suficiente para mantener la familia.   »Antes, no. Antes se cogía mucho pescao, pero muchacha, ahora el pescao está corriendo,  huyendo. En este mes deben venir los grandes a comer. Y para las Navidades la  pesca está muy buena.   »Cuando más se afloja la pesca es para la Semana Santa, ¡cuando más gente come pescao!  Y es curioso. En Semana Santa, como en Navidades, tú ves las iglesias llenitas  y la fila de carros causa tapón. Fuera de ese tiempo no se ve más de un par de  carros estacionados por la iglesia. ¡Pero Dios es pa’ todo tiempo!1   Tiene toda la razón Ventura Pagán, de Boquerón, Cabo Rojo, uno de los pescadores  comerciales de Puerto Rico a quienes entrevistó María Benedetti entre 1991 y  1995. Por una parte, es irónico que la pesca sea más floja alrededor de Semana  Santa, ¡precisamente cuando más personas comen pescado! Y por otra, es curioso  que haya tantos más feligreses que acuden a las iglesias en Semana Santa que en  las otras cincuenta y una semanas del año. Pues si bien Dios se alegra de que  le dediquemos toda una semana año tras año, se alegraría muchísimo más si le  dedicáramos todo el año día tras día, reconociendo, como bien lo asegura don  Ventura, que Dios es para todo tiempo.   No es que Dios necesite que nosotros lo busquemos todo el santo año, sino que nosotros necesitamos buscarlo  a Él todo el año para ser santos, no necesariamente santos en el sentido de ser  perfectos sino de estar libres de toda culpa.2 Por eso nos exhorta  San Pedro: «Sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo  quien los llamó.»3   El que nos llamó, al que se refiere San Pedro, es Dios mismo. Y nos sigue  llamando, no sólo en los días festivos religiosos sino todos los días, tanto  entre semana como los domingos, llamándonos no sólo a todos mediante el repicar  de las campanas de las iglesias, sino a cada uno, a la puerta de nuestro  corazón. Dios, en la persona de su Hijo Jesucristo, nos invita hoy mismo a que  tomemos con Él el alimento espiritual que nos ha preparado, así como después de  su resurrección invitó a sus discípulos a que comieran con Él el pescado que  les proveyó milagrosamente. Pues quiere que nosotros, al igual que Pedro en  aquella ocasión, lo amemos más que a nadie y lo sigamos fielmente todos los  días de nuestra vida.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       María Benedetti, «Pescando de cordel con don Ventura», Palabras de pescadores: Entrevistas con pescadores comerciales de Puerto Rico 1991‑1995 (Mayagüez: Sea Grant Publicaciones, 1997), pp. 7‑10.                 2       Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (Vigésima Segunda Edición).                 3       1P 1:15                 4       Ap 3:20; Jn 21:1-22]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr09</guid><pubDate>Wed, 09 Apr 2025 07:25:21 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65450473/2025abr09.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>—¿Cuántos años lleva pescando, don Ventura?   —Llevo cuarenta y seis años pescando. 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El problema es que ahora uno tiene que ir  lejos para pescar lo suficiente para mantener la familia.   »Antes, no. Antes se cogía mucho pescao, pero muchacha, ahora el pescao está corriendo,  huyendo. En este mes deben venir los grandes a comer. Y para las Navidades la  pesca está muy buena.   »Cuando más se afloja la pesca es para la Semana Santa, ¡cuando más gente come pescao!  Y es curioso. En Semana Santa, como en Navidades, tú ves las iglesias llenitas  y la fila de carros causa tapón. Fuera de ese tiempo no se ve más de un par de  carros estacionados por la iglesia. ¡Pero Dios es pa’ todo tiempo!1   Tiene toda la razón Ventura Pagán, de Boquerón, Cabo Rojo, uno de los pescadores  comerciales de Puerto Rico a quienes entrevistó María Benedetti entre 1991 y  1995. Por una parte, es irónico que la pesca sea más floja alrededor de Semana  Santa, ¡precisamente cuando más personas comen pescado! Y por otra, es curioso  que haya tantos más feligreses que acuden a las iglesias en Semana Santa que en  las otras cincuenta y una semanas del año. Pues si bien Dios se alegra de que  le dediquemos toda una semana año tras año, se alegraría muchísimo más si le  dedicáramos todo el año día tras día, reconociendo, como bien lo asegura don  Ventura, que Dios es para todo tiempo.   No es que Dios necesite que nosotros lo busquemos todo el santo año, sino que nosotros necesitamos buscarlo  a Él todo el año para ser santos, no necesariamente santos en el sentido de ser  perfectos sino de estar libres de toda culpa.2 Por eso nos exhorta  San Pedro: «Sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo  quien los llamó.»3   El que nos llamó, al que se refiere San Pedro, es Dios mismo. Y nos sigue  llamando, no sólo en los días festivos religiosos sino todos los días, tanto  entre semana como los domingos, llamándonos no sólo a todos mediante el repicar  de las campanas de las iglesias, sino a cada uno, a la puerta de nuestro  corazón. Dios, en la persona de su Hijo Jesucristo, nos invita hoy mismo a que  tomemos con Él el alimento espiritual que nos ha preparado, así como después de  su resurrección invitó a sus discípulos a que comieran con Él el pescado que  les proveyó milagrosamente. Pues quiere que nosotros, al igual que Pedro en  aquella ocasión, lo amemos más que a nadie y lo sigamos fielmente todos los  días de nuestra vida.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       María Benedetti, «Pescando de cordel con don Ventura», Palabras de pescadores: Entrevistas con pescadores comerciales de Puerto Rico 1991‑1995 (Mayagüez: Sea Grant Publicaciones, 1997), pp. 7‑10.                 2       Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (Vigésima Segunda Edición).                 3       1P 1:15                 4       Ap 3:20; Jn 21:1-22]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Cobrar el barato»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/cobrar-el-barato--65426834</link><description><![CDATA[Siempre ha habido personas que les dedican una buena parte de su tiempo a los juegos de azar. Y siempre ha habido  espectadores en esos salones de juego, apostados alrededor de las mesas, que  han experimentado de cerca la agonía y el éxtasis de los que están arriesgando  el dinero. En la antigüedad se le llamaba «pagar el barato» a la costumbre de  dar, como propina, una pequeña parte de las ganancias a los sirvientes y a esos  mirones. Era como si se lo merecieran por haber hecho acto de presencia y nada  más. Actualmente se sigue esa costumbre en los casinos, bingos y otras salas de  juego, donde es casi obligado dar una propina al crupier, a los empleados del  establecimiento e incluso a los compañeros de mesa y mirones, cuando la  ganancia que se obtiene es grande. Pero en los casos en que alguien se gana la  lotería, y sus allegados, sobre todo los que estuvieron presentes durante la  compra del billete, piensan que el afortunado jugador debe compartir con ellos  aunque sea una pequeña parte de sus ganancias, se supone que el que así procede  lo hace de buena gana y no por obligación. En cambio, antiguamente ocurría que  cuando un ganador no cumplía con aquella costumbre que ya se había arraigado en  la cultura del juego, los defraudados acompañantes solían exigírselo hasta con  amenazas. Algunos llegaban al extremo de contratar a matones que vivían de eso.  ¡Era el colmo de la presunción! De ahí que se acuñara la expresión «cobrar el  barato», que enfoca a la persona que predomina por el miedo que les infunde a  otras.1   A pesar de que representan dos extremos de conducta, hay algo muy importante que  tienen en común una sala de juego y la antesala de la cruz de Cristo. Así como  abundan los espectadores en los salones de juego, también los hay ante esa  escena de la cruz, en términos específicos, todos nosotros. Pero a diferencia  del juego de antaño, no fue un juego sino una batalla lo que libró Cristo por  nuestra alma al morir en nuestro lugar y así ganar la victoria sobre el mal. Y  no fue al azar sino premeditada esa victoria, planeada desde antes que  naciéramos. Y los espectadores que reconocemos que la aparente derrota es en  realidad una singular victoria nos hacemos acreedores no a una propina de la  ganancia sino a la ganancia entera. Cada uno de nosotros gana todo, porque  Cristo no se queda con nada más que la satisfacción de haber ganado en favor de  nosotros. Así Cristo nos desarma de cualquier razón para «cobrar el barato» y exigirle que nos pague del fruto de su victoria; al contrario, es Él quien nos  busca para invitarnos a que la aceptemos.2 No nos exige que  aceptemos la salvación del alma, que es lo que ganó; más bien, nos la ofrece  con amor y nos trata de tal manera que, lejos de tenerle miedo, lo amemos de  todo corazón.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gregorio Doval, Del hecho al dicho (Madrid: Ediciones del Prado, 1995), p. 85.                 2       Ap 3:20                 3       Jn 3:16]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr08</guid><pubDate>Tue, 08 Apr 2025 07:39:46 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65426834/2025abr08.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Siempre ha habido personas que les dedican una buena parte de su tiempo a los juegos de azar. 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Pero en los casos en que alguien se gana la  lotería, y sus allegados, sobre todo los que estuvieron presentes durante la  compra del billete, piensan que el afortunado jugador debe compartir con ellos  aunque sea una pequeña parte de sus ganancias, se supone que el que así procede  lo hace de buena gana y no por obligación. En cambio, antiguamente ocurría que  cuando un ganador no cumplía con aquella costumbre que ya se había arraigado en  la cultura del juego, los defraudados acompañantes solían exigírselo hasta con  amenazas. Algunos llegaban al extremo de contratar a matones que vivían de eso.  ¡Era el colmo de la presunción! De ahí que se acuñara la expresión «cobrar el  barato», que enfoca a la persona que predomina por el miedo que les infunde a  otras.1   A pesar de que representan dos extremos de conducta, hay algo muy importante que  tienen en común una sala de juego y la antesala de la cruz de Cristo. Así como  abundan los espectadores en los salones de juego, también los hay ante esa  escena de la cruz, en términos específicos, todos nosotros. Pero a diferencia  del juego de antaño, no fue un juego sino una batalla lo que libró Cristo por  nuestra alma al morir en nuestro lugar y así ganar la victoria sobre el mal. Y  no fue al azar sino premeditada esa victoria, planeada desde antes que  naciéramos. Y los espectadores que reconocemos que la aparente derrota es en  realidad una singular victoria nos hacemos acreedores no a una propina de la  ganancia sino a la ganancia entera. Cada uno de nosotros gana todo, porque  Cristo no se queda con nada más que la satisfacción de haber ganado en favor de  nosotros. Así Cristo nos desarma de cualquier razón para «cobrar el barato» y exigirle que nos pague del fruto de su victoria; al contrario, es Él quien nos  busca para invitarnos a que la aceptemos.2 No nos exige que  aceptemos la salvación del alma, que es lo que ganó; más bien, nos la ofrece  con amor y nos trata de tal manera que, lejos de tenerle miedo, lo amemos de  todo corazón.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gregorio Doval, Del hecho al dicho (Madrid: Ediciones del Prado, 1995), p. 85.                 2       Ap 3:20                 3       Jn 3:16]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El corazón y los besos</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-corazon-y-los-besos--65394032</link><description><![CDATA[(13 de abril: Día Internacional del Beso)   Para Billy Larson fue un beso placentero, delicioso, fantástico. Era un beso comprado, eso sí, un beso obtenido de una mujer de la calle. Pero para el  incauto joven, era hasta ese momento el mejor beso de su vida.   En cambio, para Margarita Santos, la muchacha que se lo vendía, ese beso era otra cosa, ya que junto con el beso le  pasó al joven una diminuta cápsula llena de un poderoso narcótico. Cuando Billy  quedó profundamente dormido, Margarita lo despojó de todo su dinero. Era el  truco que usaba para atrapar a sus víctimas.   Por lo general el beso es una expresión de amor. Es caricia típica del género humano. Sin embargo, con todo  el afecto humano, el romanticismo y el amor que se le imprima, el beso depende  de las intenciones del corazón. Aunque no esté necesariamente teñido del color  de un lápiz labial, no deja de estar teñido de los sentimientos del corazón.   Hay besos muy amorosos, sentimentales, ardientes, patéticos, como el beso que se deposita tiernamente en la frente de  la madre moribunda. Hay besos pérfidos, como los que se dan con una falsa  declaración de amor a la persona que se dice amar y sin embargo se odia.   Hay besos traicioneros y hay besos fríos; besos que se dan por obligación y besos que encubren una pasión morbosa;  besos legítimos, como los que se dan a la esposa, a los hijos y a los nietos; y  besos ilegítimos, prohibidos, como los que se dan a la prostituta o a la mujer  ajena.   Cualquiera que sea el caso, la calidad, el color, la pasión y la esencia de los besos que  damos dependen siempre de lo que guardamos en el corazón, ya que del corazón  mana la vida misma, según lo afirma el sabio Salomón.1 En esa misma  estrofa del libro de los Proverbios, Salomón nos da a entender que la calidad  de nuestro corazón no sólo determina la calidad de nuestros besos sino también  la de nuestras palabras, intenciones y acciones.2 Tal vez lo haya  aprendido de la experiencia de su padre, el rey David. ¿Acaso no era Salomón el  hijo que Betsabé le dio a David después que David cometió adulterio con ella?3   Cuando David se arrepintió de ese adulterio y del mortal engaño del que fue culpable, le rogó a Dios que limpiara  por completo su corazón. David sabía que lo que lo alejaba de la presencia de  Dios era la condición sucia de su corazón. Y sabía lo que evidentemente no  sabían Billy Larson y Margarita Santos: que Dios se deleita en sanar el corazón  quebrantado, perdonar el corazón arrepentido y limpiar el corazón sucio.4  Pues de haber tenido un corazón limpio como el que le da Dios a todo el que se  lo pide, ni Billy hubiera caído en la trampa, ni Margarita se la hubiera  tendido con un beso. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Pr 4:23                 2       Pr 4:24‑27                 3       2S 12:24                 4       2S 12:13; Sal 51:10,16‑17]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr07</guid><pubDate>Mon, 07 Apr 2025 07:25:54 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65394032/2025abr07.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(13 de abril: Día Internacional del Beso)   Para Billy Larson fue un beso placentero, delicioso, fantástico. Era un beso comprado, eso sí, un beso obtenido de una mujer de la calle. Pero para el  incauto joven, era hasta ese momento el mejor beso de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(13 de abril: Día Internacional del Beso)   Para Billy Larson fue un beso placentero, delicioso, fantástico. Era un beso comprado, eso sí, un beso obtenido de una mujer de la calle. Pero para el  incauto joven, era hasta ese momento el mejor beso de su vida.   En cambio, para Margarita Santos, la muchacha que se lo vendía, ese beso era otra cosa, ya que junto con el beso le  pasó al joven una diminuta cápsula llena de un poderoso narcótico. Cuando Billy  quedó profundamente dormido, Margarita lo despojó de todo su dinero. Era el  truco que usaba para atrapar a sus víctimas.   Por lo general el beso es una expresión de amor. Es caricia típica del género humano. Sin embargo, con todo  el afecto humano, el romanticismo y el amor que se le imprima, el beso depende  de las intenciones del corazón. Aunque no esté necesariamente teñido del color  de un lápiz labial, no deja de estar teñido de los sentimientos del corazón.   Hay besos muy amorosos, sentimentales, ardientes, patéticos, como el beso que se deposita tiernamente en la frente de  la madre moribunda. Hay besos pérfidos, como los que se dan con una falsa  declaración de amor a la persona que se dice amar y sin embargo se odia.   Hay besos traicioneros y hay besos fríos; besos que se dan por obligación y besos que encubren una pasión morbosa;  besos legítimos, como los que se dan a la esposa, a los hijos y a los nietos; y  besos ilegítimos, prohibidos, como los que se dan a la prostituta o a la mujer  ajena.   Cualquiera que sea el caso, la calidad, el color, la pasión y la esencia de los besos que  damos dependen siempre de lo que guardamos en el corazón, ya que del corazón  mana la vida misma, según lo afirma el sabio Salomón.1 En esa misma  estrofa del libro de los Proverbios, Salomón nos da a entender que la calidad  de nuestro corazón no sólo determina la calidad de nuestros besos sino también  la de nuestras palabras, intenciones y acciones.2 Tal vez lo haya  aprendido de la experiencia de su padre, el rey David. ¿Acaso no era Salomón el  hijo que Betsabé le dio a David después que David cometió adulterio con ella?3   Cuando David se arrepintió de ese adulterio y del mortal engaño del que fue culpable, le rogó a Dios que limpiara  por completo su corazón. David sabía que lo que lo alejaba de la presencia de  Dios era la condición sucia de su corazón. Y sabía lo que evidentemente no  sabían Billy Larson y Margarita Santos: que Dios se deleita en sanar el corazón  quebrantado, perdonar el corazón arrepentido y limpiar el corazón sucio.4  Pues de haber tenido un corazón limpio como el que le da Dios a todo el que se  lo pide, ni Billy hubiera caído en la trampa, ni Margarita se la hubiera  tendido con un beso. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Pr 4:23                 2       Pr 4:24‑27                 3       2S 12:24                 4       2S 12:13; Sal 51:10,16‑17]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Embriaguez, humillaciones y golpes conyugales</title><link>https://www.spreaker.com/episode/embriaguez-humillaciones-y-golpes-conyugales--65366644</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi esposo y yo tenemos medio año de casados.... Durante los ocho años del noviazgo hubo violencia y embriaguez por parte de él.... Yo he  permanecido fiel, pero mi esposo no.... Apenas lo descubrí... no aguanté más,  ya que antes me había hecho muchas cosas, como humillaciones y golpes. Pero es  la primera vez que descubro una infidelidad....   »Me he ido de mi casa y, afortunadamente, no tenemos hijos que padezcan esta situación. Pero no sé cómo actuar, o si hice bien en irme.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos lo que ha sufrido! Es evidente que cometió un grave error al hacer caso omiso del comportamiento  previo de su esposo y decidir casarse con él de todos modos. Sin duda usted se  convenció, así como se convencen muchas otras mujeres, de que él cambiaría  después del matrimonio.   »Sin embargo, él no cambió, y es probable que no cambie hasta que se sienta lo bastante mal como  para querer algo diferente. Por supuesto, Dios tiene el poder para ayudarlo a  convertirse en un nuevo hombre, pero Dios no obliga a nadie a que reciba su  ayuda. Su esposo tiene que desear la ayuda de Dios y pedírsela él mismo.   »En cuanto a si hizo bien en irse, hay dos razones por las que creemos que sí hizo lo debido. En primer lugar, si su esposo la ha  golpeado en el pasado, entonces usted corre peligro a su lado. Tal vez usted no  espere que aumente la violencia de él, hiriéndola más que hasta ahora. Pero él  es una persona que no tiene dominio propio, así que pudiera rápidamente pasar  de golpearla a matarla, sobre todo si está borracho. Usted, al igual que cualesquiera  otras personas que corren semejante peligro, necesitan tomar las medidas  necesarias para protegerse.   »La segunda razón por la que creemos que usted hizo lo debido es que su esposo le fue infiel, y es  muy probable que vuelva a serlo. Aunque muchos matrimonios pueden salvarse  luego de haber sufrido una infidelidad, la violencia de la que ha sido víctima hace que sea  imprudente darle otra oportunidad a su esposo....   »Jesucristo enseñó que el divorcio se justifica si es por infidelidad.1 En el caso de  usted nos preguntamos si tal vez pudiera obtener una anulación legal, ya que ha  estado casada muy poco tiempo. Eso dependerá de las leyes en su país, así que  sugerimos que consulte a un abogado.   »Recuerde que Dios la ama y desea lo mejor para usted. Ponga su confianza en Él para que le dé la  fortaleza y la sabiduría que necesita para el futuro.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 717. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:32]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr05</guid><pubDate>Sat, 05 Apr 2025 08:25:24 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65366644/2025abr05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi esposo y yo tenemos medio año de casados.... Durante los ocho años...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi esposo y yo tenemos medio año de casados.... Durante los ocho años del noviazgo hubo violencia y embriaguez por parte de él.... Yo he  permanecido fiel, pero mi esposo no.... Apenas lo descubrí... no aguanté más,  ya que antes me había hecho muchas cosas, como humillaciones y golpes. Pero es  la primera vez que descubro una infidelidad....   »Me he ido de mi casa y, afortunadamente, no tenemos hijos que padezcan esta situación. Pero no sé cómo actuar, o si hice bien en irme.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos lo que ha sufrido! Es evidente que cometió un grave error al hacer caso omiso del comportamiento  previo de su esposo y decidir casarse con él de todos modos. Sin duda usted se  convenció, así como se convencen muchas otras mujeres, de que él cambiaría  después del matrimonio.   »Sin embargo, él no cambió, y es probable que no cambie hasta que se sienta lo bastante mal como  para querer algo diferente. Por supuesto, Dios tiene el poder para ayudarlo a  convertirse en un nuevo hombre, pero Dios no obliga a nadie a que reciba su  ayuda. Su esposo tiene que desear la ayuda de Dios y pedírsela él mismo.   »En cuanto a si hizo bien en irse, hay dos razones por las que creemos que sí hizo lo debido. En primer lugar, si su esposo la ha  golpeado en el pasado, entonces usted corre peligro a su lado. Tal vez usted no  espere que aumente la violencia de él, hiriéndola más que hasta ahora. Pero él  es una persona que no tiene dominio propio, así que pudiera rápidamente pasar  de golpearla a matarla, sobre todo si está borracho. Usted, al igual que cualesquiera  otras personas que corren semejante peligro, necesitan tomar las medidas  necesarias para protegerse.   »La segunda razón por la que creemos que usted hizo lo debido es que su esposo le fue infiel, y es  muy probable que vuelva a serlo. Aunque muchos matrimonios pueden salvarse  luego de haber sufrido una infidelidad, la violencia de la que ha sido víctima hace que sea  imprudente darle otra oportunidad a su esposo....   »Jesucristo enseñó que el divorcio se justifica si es por infidelidad.1 En el caso de  usted nos preguntamos si tal vez pudiera obtener una anulación legal, ya que ha  estado casada muy poco tiempo. Eso dependerá de las leyes en su país, así que  sugerimos que consulte a un abogado.   »Recuerde que Dios la ama y desea lo mejor para usted. Ponga su confianza en Él para que le dé la  fortaleza y la sabiduría que necesita para el futuro.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 717. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:32]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Cómo conservar la salud</title><link>https://www.spreaker.com/episode/como-conservar-la-salud--65345509</link><description><![CDATA[(7 de abril: Día Internacional de la Salud)   A todos nos interesa conservar la salud. El siguiente consejo sobre cómo lograrlo  proviene de un campesino de setenta y nueve años de edad de Camagüey en la isla  de Cuba. En una entrevista que le hizo el etnólogo cubano José Seoane Gallo a  principios de la década de 1960, Justo declara: «Hay un dicho que dice que la  salud entra por la boca y hay otro que dice que el cuidado de la boca es  la salud del cristiano, que viene a decir lo mismo de otra manera. Esos  dichos quieren decir muchas cosas...: que se debe comer bien, sin robarle la  comida a nadie, pero sin hartarse; que no se debe comer lo que se sabe que hace  daño; que no se debe comer lo que uno no conoce sin hacer antes una prueba con  un poquito, por si acaso...»1   Si le hemos prestado atención a Justo, con mayor razón debemos hacerle caso al sabio Salomón en cuanto a este  importantísimo tema. Uno de sus proverbios más sustanciosos dice así: «Panal de  miel son las palabras amables: endulzan la vida y dan salud al cuerpo.»2  Si bien «la salud entra por la boca», Salomón nos da a entender que es por allí  mismo que sale. De modo que debemos tener mucho cuidado con las palabras que  salgan de nuestra boca. Si son amables y oportunas, surten el efecto de un  panal de miel, pero multiplicado por dos: endulzan la vida y dan salud al  cuerpo tanto del que las pronuncia como del que las recibe. Por eso también  escribe el incomparable proverbista: «Como manzanas de oro con incrustaciones  de plata son las palabras dichas a tiempo.»3   A la inversa, las palabras malas y dañinas son igualmente perjudiciales. Sobre  este poder de las palabras se pronuncia de manera tajante el apóstol Santiago.  Por una parte juzga que la lengua es un mundo de maldad que contamina todo el  cuerpo, un fuego que a su vez incendia todo el curso de la vida, un mal  irrefrenable, lleno de veneno mortal. Pero por la otra concluye que, así como  con la lengua maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios, también con  ella bendecimos a nuestro Señor.4   ¿De veras nos interesa conservar la salud física? Si es así, debemos reconocer que  la salud espiritual es muchísimo más importante porque es eterna. Para tener  esa salud espiritual, basta con que acatemos las palabras de San Pablo, que  dijo: «Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón  que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.»5 Es sólo  cuestión de reconocer a Jesucristo como Señor de nuestra vida. Una vez que  hayamos empleado la lengua para tomar esa decisión sin igual, vamos a querer  emplearla, como señala Santiago, para bendecir a nuestro Señor.   Entonces nos esforzaremos por llevar a la práctica el proverbio de Salomón que dice: «El  charlatán hiere con la lengua como con una espada, pero la lengua del sabio  brinda alivio.»6 Así, como nos recuerda Justo de Camagüey, «el  cuidado de nuestra boca será nuestra salud». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Seoane Gallo, El folclor médico de Cuba: Provincia de Camagüey (La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1988), pp. 813-14.                 2       Pr 16:24 (NVI)                 3       Pr 25:11 (NVI)                 4       Stg 3:6,8,9 (NVI)                 5       Ro 10:9 (NVI)                 6       Pr 12:18 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr04</guid><pubDate>Fri, 04 Apr 2025 08:26:20 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65345509/2025abr04.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(7 de abril: Día Internacional de la Salud)   A todos nos interesa conservar la salud. El siguiente consejo sobre cómo lograrlo  proviene de un campesino de setenta y nueve años de edad de Camagüey en la isla  de Cuba. En una entrevista que le hizo el...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(7 de abril: Día Internacional de la Salud)   A todos nos interesa conservar la salud. El siguiente consejo sobre cómo lograrlo  proviene de un campesino de setenta y nueve años de edad de Camagüey en la isla  de Cuba. En una entrevista que le hizo el etnólogo cubano José Seoane Gallo a  principios de la década de 1960, Justo declara: «Hay un dicho que dice que la  salud entra por la boca y hay otro que dice que el cuidado de la boca es  la salud del cristiano, que viene a decir lo mismo de otra manera. Esos  dichos quieren decir muchas cosas...: que se debe comer bien, sin robarle la  comida a nadie, pero sin hartarse; que no se debe comer lo que se sabe que hace  daño; que no se debe comer lo que uno no conoce sin hacer antes una prueba con  un poquito, por si acaso...»1   Si le hemos prestado atención a Justo, con mayor razón debemos hacerle caso al sabio Salomón en cuanto a este  importantísimo tema. Uno de sus proverbios más sustanciosos dice así: «Panal de  miel son las palabras amables: endulzan la vida y dan salud al cuerpo.»2  Si bien «la salud entra por la boca», Salomón nos da a entender que es por allí  mismo que sale. De modo que debemos tener mucho cuidado con las palabras que  salgan de nuestra boca. Si son amables y oportunas, surten el efecto de un  panal de miel, pero multiplicado por dos: endulzan la vida y dan salud al  cuerpo tanto del que las pronuncia como del que las recibe. Por eso también  escribe el incomparable proverbista: «Como manzanas de oro con incrustaciones  de plata son las palabras dichas a tiempo.»3   A la inversa, las palabras malas y dañinas son igualmente perjudiciales. Sobre  este poder de las palabras se pronuncia de manera tajante el apóstol Santiago.  Por una parte juzga que la lengua es un mundo de maldad que contamina todo el  cuerpo, un fuego que a su vez incendia todo el curso de la vida, un mal  irrefrenable, lleno de veneno mortal. Pero por la otra concluye que, así como  con la lengua maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios, también con  ella bendecimos a nuestro Señor.4   ¿De veras nos interesa conservar la salud física? Si es así, debemos reconocer que  la salud espiritual es muchísimo más importante porque es eterna. Para tener  esa salud espiritual, basta con que acatemos las palabras de San Pablo, que  dijo: «Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón  que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.»5 Es sólo  cuestión de reconocer a Jesucristo como Señor de nuestra vida. Una vez que  hayamos empleado la lengua para tomar esa decisión sin igual, vamos a querer  emplearla, como señala Santiago, para bendecir a nuestro Señor.   Entonces nos esforzaremos por llevar a la práctica el proverbio de Salomón que dice: «El  charlatán hiere con la lengua como con una espada, pero la lengua del sabio  brinda alivio.»6 Así, como nos recuerda Justo de Camagüey, «el  cuidado de nuestra boca será nuestra salud». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Seoane Gallo, El folclor médico de Cuba: Provincia de Camagüey (La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1988), pp. 813-14.                 2       Pr 16:24 (NVI)                 3       Pr 25:11 (NVI)                 4       Stg 3:6,8,9 (NVI)                 5       Ro 10:9 (NVI)                 6       Pr 12:18 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Once años luchando con las infidelidades de su esposa</title><link>https://www.spreaker.com/episode/once-anos-luchando-con-las-infidelidades-de-su-esposa--65332811</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Llevo casado veintiocho años, y hace once estoy luchando con las infidelidades de mi esposa. He perdonado mucho, pero hace tres meses, cuando  aparentemente estábamos bien, ella me dijo que estaba cansada y que ya no me  quería. Sacó cosas que le dije en el pasado que la hirieron mucho. Yo le dije  que eso sucedió por la rabia de haber descubierto su adulterio.   »Ahora mismo ella está en otra relación, aunque vivimos juntos. La verdad es que no sé si luchar más o dejar las cosas así.... Ella  dice que ya no cree en Dios, que le hice daño con las palabras.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Sentimos mucho lo que ha estado afrontando. Debido a que no menciona ningún otro  detalle, vamos a suponer que usted mismo no ha cometido adulterio, ni que ha  maltratado a su esposa física o verbalmente.   »Cuando su esposa cometió adulterio la primera vez, ella quebrantó el pacto de fidelidad  que tenía con usted. Eso quiere decir que el caso suyo se aplica a lo que  estaba enseñando Jesucristo cuando dijo que la infidelidad es la única causa  válida para divorciarse.1 Sin embargo, Él no lo estableció como  mandamiento, así que los cónyuges pueden mantenerse juntos con tal que puedan  perdonarse y permanecer fieles el uno al otro.   »Usted dice que su esposa ha estado cometiendo adulterio durante once años. Si tiene  pruebas de eso, entonces usted ha demostrado que es un hombre muy paciente. Si  usted ha sido fiel durante todo ese tiempo, entonces ya le ha dado a su esposa  muchas oportunidades para cambiar. Por eso, si ella elige irse, entonces  creemos que sería bíblicamente correcto dejarla ir. Sin embargo, es muy  importante que usted consulte con un abogado en su país para enterarse de los  derechos legales que lo favorecen.   »Otro profesional al que debe consultar es a un médico. El comportamiento de su  esposa pudiera haberlo infectado a usted con una enfermedad de transmisión  sexual.   »Usted menciona que su esposa ya no cree en Dios. Esa declaración implica que usted sí  cree en Él. Creer en Dios es un buen comienzo, pero el siguiente paso que debe  dar es hacerse su seguidor. El Dios de paz puede darle paz en el corazón a  pesar de las circunstancias.   »De hecho, el Hijo de Dios, Jesucristo, dijo: “Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se  la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo.”2  Después de convertirse en seguidor de Cristo, pídale que lo dirija en cuanto a  lo que debe hacer ahora. Permítale que lo guíe día a día.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 836. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:32                 2       Jn 14:27 (DHH)]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr03</guid><pubDate>Thu, 03 Apr 2025 07:26:41 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65332811/2025abr03.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Llevo casado veintiocho años, y hace once estoy luchando con las...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Llevo casado veintiocho años, y hace once estoy luchando con las infidelidades de mi esposa. He perdonado mucho, pero hace tres meses, cuando  aparentemente estábamos bien, ella me dijo que estaba cansada y que ya no me  quería. Sacó cosas que le dije en el pasado que la hirieron mucho. Yo le dije  que eso sucedió por la rabia de haber descubierto su adulterio.   »Ahora mismo ella está en otra relación, aunque vivimos juntos. La verdad es que no sé si luchar más o dejar las cosas así.... Ella  dice que ya no cree en Dios, que le hice daño con las palabras.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Sentimos mucho lo que ha estado afrontando. Debido a que no menciona ningún otro  detalle, vamos a suponer que usted mismo no ha cometido adulterio, ni que ha  maltratado a su esposa física o verbalmente.   »Cuando su esposa cometió adulterio la primera vez, ella quebrantó el pacto de fidelidad  que tenía con usted. Eso quiere decir que el caso suyo se aplica a lo que  estaba enseñando Jesucristo cuando dijo que la infidelidad es la única causa  válida para divorciarse.1 Sin embargo, Él no lo estableció como  mandamiento, así que los cónyuges pueden mantenerse juntos con tal que puedan  perdonarse y permanecer fieles el uno al otro.   »Usted dice que su esposa ha estado cometiendo adulterio durante once años. Si tiene  pruebas de eso, entonces usted ha demostrado que es un hombre muy paciente. Si  usted ha sido fiel durante todo ese tiempo, entonces ya le ha dado a su esposa  muchas oportunidades para cambiar. Por eso, si ella elige irse, entonces  creemos que sería bíblicamente correcto dejarla ir. Sin embargo, es muy  importante que usted consulte con un abogado en su país para enterarse de los  derechos legales que lo favorecen.   »Otro profesional al que debe consultar es a un médico. El comportamiento de su  esposa pudiera haberlo infectado a usted con una enfermedad de transmisión  sexual.   »Usted menciona que su esposa ya no cree en Dios. Esa declaración implica que usted sí  cree en Él. Creer en Dios es un buen comienzo, pero el siguiente paso que debe  dar es hacerse su seguidor. El Dios de paz puede darle paz en el corazón a  pesar de las circunstancias.   »De hecho, el Hijo de Dios, Jesucristo, dijo: “Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se  la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo.”2  Después de convertirse en seguidor de Cristo, pídale que lo dirija en cuanto a  lo que debe hacer ahora. Permítale que lo guíe día a día.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 836. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:32                 2       Jn 14:27 (DHH)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Por tus palabras se te absolverá»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-tus-palabras-se-te-absolvera--65302469</link><description><![CDATA[(7 de abril: Día Internacional de la Salud)   Entre 1961 y 1962, el etnólogo cubano José Seoane Gallo entrevistó a 309 personas en la provincia de Camagüey,  Cuba, sobre el tema de la medicina popular. Hubo diez de ellas que tuvieron  algo que decir en cuanto al Mal de boca. Estaban de acuerdo en que es una  infección, como una caspa o costra blanca que le sale en la boca a los niños  pequeños. Héctor la describió como burbujitas blancas que llenan la boca, y  Bernardo como «una zurrapita que cubre completamente la piel de la boca, con  lengua y todo». Pero no estaban de acuerdo en cuanto a sus causas. «Lo produce  la leche que toman —dijo Aurora—. Al niño de pecho se lo da la madre, y a los  grandecitos la de vaca, que es la que toman. Es un mal de la digestión.»  Guadalupe explicó que es «que la leche contiene un ácido que quema la piel de  la boca», y Ana, que «es una infección que da la leche cuando la vaca ha comido  alguna yerba mala». Clara Luz estaba convencida de que sucede cuando un niño  descuidadamente se mete en la boca un peine con caspa. Basilia dijo que  «proviene de mascar cáscara de plátano por algún descuido de la madre», y  Lucía, que «proviene de la dentición». Héctor afirmó que «se debe a que se  malea la constitución de la sangre». Y un campesino anónimo declaró que  «proviene de que alguna pelusita de caspa de una persona mayor va a parar a la  boca de un niño y se la contagia, porque... no es más que caspa en la boca».   En cuanto a la cura, sí que difieren los entrevistados. Todo depende del  informante. «Se cura facilito», untando en toda la parte afectada miel de  Castilla, o resina de piñón de botija, o una pastica que se hace con miel de  abejas y bicarbonato de soda, o el zumo de un níspero movido, mezclado con  bicarbonato y azúcar, o zumo de hojas de llantén; o dándole de tomar al niño  ese mismo zumo o leche de vaca cortada; o lavándole la boca al niño con  cocimiento de yerba mora o de hojas de guayaba; o haciendo buches de cocimiento  de la flor de la rosa blanca, endulzado con miel de abejas y mezclado con un  poquito de bicarbonato.1   Si hemos atendido a lo que dicen estos diez camagüeyanos en cuanto al Mal de boca  físico, con mayor razón debemos atender a lo que dice Dios en cuanto al Mal de  boca espiritual. «¿Cómo pueden ustedes que son malos decir algo bueno? —nos pregunta Jesucristo—. De la abundancia del corazón habla la boca.  El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón saca el bien, pero el  que es malo, de su maldad saca el mal. Pero yo les digo que en el día del  juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan  pronunciado. Porque por tus palabras se te absolverá, y por tus palabras se te  condenará.»2 ¡Con esto Dios nos da a entender que este mal es mucho  más grave de lo que pensamos! Por lo tanto, hagamos todo lo posible por evitar  el Mal de boca espiritual y pidámosle más bien a Dios que limpie toda la maldad  de nuestro corazón, para que en el día del juicio nos absuelvan y no nos  condenen nuestras palabras. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Seoane Gallo, El folclor médico de Cuba: Provincia de Camagüey (La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1988), pp. 487-89.                 2       Mt 12:34-37]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr02</guid><pubDate>Wed, 02 Apr 2025 08:25:42 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65302469/2025abr02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(7 de abril: Día Internacional de la Salud)   Entre 1961 y 1962, el etnólogo cubano José Seoane Gallo entrevistó a 309 personas en la provincia de Camagüey,  Cuba, sobre el tema de la medicina popular. 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Es un mal de la digestión.»  Guadalupe explicó que es «que la leche contiene un ácido que quema la piel de  la boca», y Ana, que «es una infección que da la leche cuando la vaca ha comido  alguna yerba mala». Clara Luz estaba convencida de que sucede cuando un niño  descuidadamente se mete en la boca un peine con caspa. Basilia dijo que  «proviene de mascar cáscara de plátano por algún descuido de la madre», y  Lucía, que «proviene de la dentición». Héctor afirmó que «se debe a que se  malea la constitución de la sangre». Y un campesino anónimo declaró que  «proviene de que alguna pelusita de caspa de una persona mayor va a parar a la  boca de un niño y se la contagia, porque... no es más que caspa en la boca».   En cuanto a la cura, sí que difieren los entrevistados. Todo depende del  informante. «Se cura facilito», untando en toda la parte afectada miel de  Castilla, o resina de piñón de botija, o una pastica que se hace con miel de  abejas y bicarbonato de soda, o el zumo de un níspero movido, mezclado con  bicarbonato y azúcar, o zumo de hojas de llantén; o dándole de tomar al niño  ese mismo zumo o leche de vaca cortada; o lavándole la boca al niño con  cocimiento de yerba mora o de hojas de guayaba; o haciendo buches de cocimiento  de la flor de la rosa blanca, endulzado con miel de abejas y mezclado con un  poquito de bicarbonato.1   Si hemos atendido a lo que dicen estos diez camagüeyanos en cuanto al Mal de boca  físico, con mayor razón debemos atender a lo que dice Dios en cuanto al Mal de  boca espiritual. «¿Cómo pueden ustedes que son malos decir algo bueno? —nos pregunta Jesucristo—. De la abundancia del corazón habla la boca.  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Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Seoane Gallo, El folclor médico de Cuba: Provincia de Camagüey (La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1988), pp. 487-89.                 2       Mt 12:34-37]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Talismanes para practicar la religión</title><link>https://www.spreaker.com/episode/talismanes-para-practicar-la-religion--65273678</link><description><![CDATA[En  este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «[Vi] por  televisión una propaganda donde ofrecían [un amuleto] y decían que me iban a  ayudar para defenderme de todo mal.... Me atendió un guía espiritual, y... le  dije... que un vidente [me había dicho] que yo nací con mala suerte.... El guía  me escuchó y... me sugirió que volviera en seguida con tres velas blancas. Yo  me negué.... Entonces [me dijo]: “Venga el martes....” Me presenté [ese  día].... Me hizo tomar [el amuleto] y decir unas palabras. Luego... dijo: “Lo  suyo es muy grave. Puede tener un ataque cardíaco o derrame cerebral.... Vuelva  mañana.”   »Yo no volví al lugar, y me desprendí [del amuleto y] de unas piedras energéticas. ¿Qué me  sugieren?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Ha habido adivinos en este mundo durante miles de años. Aparecen en la historia  del rey Saúl, el primer rey de Israel, como también en las historias del  profeta Daniel, del apóstol Pablo y de otros personajes históricos de renombre,  incluso en la de Jesucristo mismo.   »Se les llama hechiceros, astrólogos y falsos profetas, pero lo que tienen en común todos los relatos es que tanto  Dios como su pueblo condenan a esos adivinos. En algunos casos se nos dice que  los adivinos vienen de Satanás mismo, mientras que en otros no son más que  embusteros que engañan a las personas con fines lucrativos.   »En el caso suyo, este engañador está atemorizándolo para sacarle dinero. Es obvio que usted no se sintió a  gusto con la experiencia porque no volvió la última vez que él se lo pidió, y  nos escribió pidiendo consejo. Nuestro consejo es este: Ore a Dios el Padre en  el nombre de Jesucristo y pídale que lo guíe y que le muestre su voluntad.   »El apóstol Pablo, en su carta pastoral a uno de sus compañeros, Timoteo, dice que  “hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo  hombre”.1 Esa afirmación de San Pablo pone en claro que usted no  necesita que nadie le diga nada a Dios de parte suya. No necesita a un tal guía  espiritual, ni a un pastor, ni a un sacerdote ni a un ser querido difunto que  interceda por usted. Nadie puede orar en su lugar. Jesucristo murió en la cruz  para quitar nuestros pecados, y para que podamos comunicarnos con Dios  directamente, sin la intervención de nadie más.   »Cuando usted acude a videntes y a guías espirituales como medios para conocer la voluntad de Dios o como medios  para comunicarse con Él, está procediendo como si la muerte de Cristo en la  cruz no bastara para usted. Los amuletos y las piedras energéticas son  talismanes que se usan para practicar la religión, pero no son la manera de  conocer a Dios personalmente. Lea la Biblia usted mismo si quiere consejo de  parte de Dios. Ore en sus propias palabras en el nombre de Cristo, y pídale a  Dios que le muestre lo que quiere que usted haga. Él no lo decepcionará.   »Con afecto fraternal,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 120». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Ti 2:5]]></description><guid isPermaLink="false">2025abr01</guid><pubDate>Tue, 01 Apr 2025 08:25:39 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65273678/2025abr01.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En  este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «[Vi] por  televisión una propaganda donde ofrecían [un amuleto] y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En  este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «[Vi] por  televisión una propaganda donde ofrecían [un amuleto] y decían que me iban a  ayudar para defenderme de todo mal.... Me atendió un guía espiritual, y... le  dije... que un vidente [me había dicho] que yo nací con mala suerte.... El guía  me escuchó y... me sugirió que volviera en seguida con tres velas blancas. Yo  me negué.... Entonces [me dijo]: “Venga el martes....” Me presenté [ese  día].... Me hizo tomar [el amuleto] y decir unas palabras. Luego... dijo: “Lo  suyo es muy grave. Puede tener un ataque cardíaco o derrame cerebral.... Vuelva  mañana.”   »Yo no volví al lugar, y me desprendí [del amuleto y] de unas piedras energéticas. ¿Qué me  sugieren?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Ha habido adivinos en este mundo durante miles de años. Aparecen en la historia  del rey Saúl, el primer rey de Israel, como también en las historias del  profeta Daniel, del apóstol Pablo y de otros personajes históricos de renombre,  incluso en la de Jesucristo mismo.   »Se les llama hechiceros, astrólogos y falsos profetas, pero lo que tienen en común todos los relatos es que tanto  Dios como su pueblo condenan a esos adivinos. En algunos casos se nos dice que  los adivinos vienen de Satanás mismo, mientras que en otros no son más que  embusteros que engañan a las personas con fines lucrativos.   »En el caso suyo, este engañador está atemorizándolo para sacarle dinero. Es obvio que usted no se sintió a  gusto con la experiencia porque no volvió la última vez que él se lo pidió, y  nos escribió pidiendo consejo. Nuestro consejo es este: Ore a Dios el Padre en  el nombre de Jesucristo y pídale que lo guíe y que le muestre su voluntad.   »El apóstol Pablo, en su carta pastoral a uno de sus compañeros, Timoteo, dice que  “hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo  hombre”.1 Esa afirmación de San Pablo pone en claro que usted no  necesita que nadie le diga nada a Dios de parte suya. No necesita a un tal guía  espiritual, ni a un pastor, ni a un sacerdote ni a un ser querido difunto que  interceda por usted. Nadie puede orar en su lugar. Jesucristo murió en la cruz  para quitar nuestros pecados, y para que podamos comunicarnos con Dios  directamente, sin la intervención de nadie más.   »Cuando usted acude a videntes y a guías espirituales como medios para conocer la voluntad de Dios o como medios  para comunicarse con Él, está procediendo como si la muerte de Cristo en la  cruz no bastara para usted. Los amuletos y las piedras energéticas son  talismanes que se usan para practicar la religión, pero no son la manera de  conocer a Dios personalmente. Lea la Biblia usted mismo si quiere consejo de  parte de Dios. Ore en sus propias palabras en el nombre de Cristo, y pídale a  Dios que le muestre lo que quiere que usted haga. Él no lo decepcionará.   »Con afecto fraternal,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 120». 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Los  entrevistados, que tenían entre 52 y 100 años de edad, dieron las siguientes  razones por las que falla la memoria: comer mucha grasa, porque el cerebro se  va cubriendo de grasa; la vejez, el abuso del estudio, del trabajo y del placer  sexual; y la pérdida de sustancia del cerebro. Los remedios que dieron para  mejorar la memoria son bastante creativos y diversos: comer la almendrita  dentro de la semilla de la almendra; tomar sopa de cabeza de cherna y comer de  la propia cabeza, echada en la sopa; comer frutas cítricas, como la piña, la naranja,  el limón, la lima, la mandarina, y sobre todo la toronja; tomar un jugo  cuádruple de zanahoria, rábano, naranja y remolacha; tomar consomé de pezuña  fresca de cangrejo, molida; comer mucho berro y rábano; tomar sopa de vegetales  de todo tipo y comer mucha cebolla cruda en las comidas; tomar un caldo con un  polvito de cascarones de huevo; comer todos los días una pata salcochada de  res; y comer ostiones.1   Pensemos lo que pensemos acerca de sus respuestas, lo que tienen en común estos  camagüeyanos con el resto de la humanidad es que todos recordamos lo que nos  conviene olvidar, y olvidamos lo que nos conviene recordar. Es como si  estuviéramos empeñados en hacer las cosas al revés. Recordamos injurias,  traiciones y pecados, mientras que olvidamos nuestra debilidad, fragilidad y  mortalidad. Podríamos culpar a Dios de crearnos con esa tendencia, pero sería  injusto por dos razones. Si Él no nos hubiera creado con la posibilidad de  hacer las cosas al revés, tendríamos siempre que hacerlas al derecho, como  autómatas o robots. Pero también sería injusto porque, así como nos creó con la  capacidad de hacer el mal, nos creó con la capacidad de hacer el bien. Debiéramos  preguntarnos más bien: ¿Por qué acostumbramos echarle la culpa de nuestros  reveses a Dios, como si nosotros no tuviéramos nada que ver?   Lo cierto es que Dios, en su Manual práctico del ser humano, que es la  Biblia, nos exhorta vez tras vez a que sigamos su ejemplo. Lo hace porque  siempre tiene presente lo que nosotros por descuido olvidamos: que somos  débiles, frágiles y mortales.2 Pero también nos exhorta a que seamos  como Él porque Él es capaz de borrar de su memoria lo que a nosotros nos parece  imposible olvidar: las injurias y las traiciones de los demás, y hasta nuestros  propios pecados.3 ¡Y Dios no sólo puede, sino que quiere hacerlo! Con la falta que nos hacen esa comprensión y ese perdón divinos, más  vale que atendamos a la súplica de San Pablo a los romanos, de permitir que  Dios nos transforme mediante la renovación de nuestra mente para así poder  comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Seoane Gallo, El folclor médico de Cuba: Provincia de Camagüey (La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1988), pp. 503‑05.                 2       Sal 78:39; 103:13‑14                 3       Isa 43:25; Jer 31:34; Heb 8:12; 10:16‑17                 4       Ro 12:1‑2]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar31</guid><pubDate>Mon, 31 Mar 2025 07:26:06 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65246714/2025mar31.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(7 de abril: Día Internacional de la Salud)   Entre 1961 y 1962 el etnólogo cubano José Seoane Gallo les hizo una entrevista sobre costumbres y tradiciones de su  población a 309 personas de la provincia de Camagüey, Cuba. 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Los remedios que dieron para  mejorar la memoria son bastante creativos y diversos: comer la almendrita  dentro de la semilla de la almendra; tomar sopa de cabeza de cherna y comer de  la propia cabeza, echada en la sopa; comer frutas cítricas, como la piña, la naranja,  el limón, la lima, la mandarina, y sobre todo la toronja; tomar un jugo  cuádruple de zanahoria, rábano, naranja y remolacha; tomar consomé de pezuña  fresca de cangrejo, molida; comer mucho berro y rábano; tomar sopa de vegetales  de todo tipo y comer mucha cebolla cruda en las comidas; tomar un caldo con un  polvito de cascarones de huevo; comer todos los días una pata salcochada de  res; y comer ostiones.1   Pensemos lo que pensemos acerca de sus respuestas, lo que tienen en común estos  camagüeyanos con el resto de la humanidad es que todos recordamos lo que nos  conviene olvidar, y olvidamos lo que nos conviene recordar. Es como si  estuviéramos empeñados en hacer las cosas al revés. Recordamos injurias,  traiciones y pecados, mientras que olvidamos nuestra debilidad, fragilidad y  mortalidad. Podríamos culpar a Dios de crearnos con esa tendencia, pero sería  injusto por dos razones. Si Él no nos hubiera creado con la posibilidad de  hacer las cosas al revés, tendríamos siempre que hacerlas al derecho, como  autómatas o robots. Pero también sería injusto porque, así como nos creó con la  capacidad de hacer el mal, nos creó con la capacidad de hacer el bien. Debiéramos  preguntarnos más bien: ¿Por qué acostumbramos echarle la culpa de nuestros  reveses a Dios, como si nosotros no tuviéramos nada que ver?   Lo cierto es que Dios, en su Manual práctico del ser humano, que es la  Biblia, nos exhorta vez tras vez a que sigamos su ejemplo. Lo hace porque  siempre tiene presente lo que nosotros por descuido olvidamos: que somos  débiles, frágiles y mortales.2 Pero también nos exhorta a que seamos  como Él porque Él es capaz de borrar de su memoria lo que a nosotros nos parece  imposible olvidar: las injurias y las traiciones de los demás, y hasta nuestros  propios pecados.3 ¡Y Dios no sólo puede, sino que quiere hacerlo! Con la falta que nos hacen esa comprensión y ese perdón divinos, más  vale que atendamos a la súplica de San Pablo a los romanos, de permitir que  Dios nos transforme mediante la renovación de nuestra mente para así poder  comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Seoane Gallo, El folclor médico de Cuba: Provincia de Camagüey (La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1988), pp. 503‑05.                 2       Sal 78:39; 103:13‑14                 3       Isa 43:25; Jer 31:34; Heb 8:12; 10:16‑17                 4       Ro 12:1‑2]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi esposo me confesó que no puede amarme»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-esposo-me-confeso-que-no-puede-amarme--65212403</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace ocho años me casé con mi esposo porque estaba embarazada, pero perdimos a la bebé. Ahora tenemos dos niños que son la razón de [que no  nos hayamos separado], ya que mi esposo me confesó que no puede amarme.... Me  trata constantemente con indiferencia. Estoy agotada después de haber puesto  todo mi esfuerzo por salvar este matrimonio sin lograr que mi esposo cambie.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto lamentamos su situación! Sin embargo, nos alegramos de que diga que sus hijos son la razón de que usted y su esposo  no se hayan separado. A no ser que haya abuso de por medio, ¡ellos siempre debieran ser  motivo suficiente para permanecer juntos! Sus hijos necesitan a papá y mamá, y  les irá mucho mejor a causa de que ustedes dos están trabajando en equipo para  cuidarlos y sustentarlos. A eso se debe que sea tan encomiable que mantengan  una relación con la meta de esforzarse al máximo por el bienestar de sus  hijos....   »En algunas culturas las personas se someten a matrimonios concertados. Esperan llegar a amar al  cónyuge, pero eso en definitiva no se les asegura. No conciben el amor  sentimental como un componente necesario del matrimonio.   »En cambio, nuestra cultura occidental difiere a tal grado en su concepción del matrimonio que  considera que el amor personificado es el componente más importante y necesario  en la relación conyugal. Las películas y los programas de televisión promueven  la idea de que el ingrediente imprescindible de un noviazgo es el aspecto  altamente emotivo del amor sentimental.   »Esa idea es la causa nociva detrás de matrimonios disueltos, hijos abandonados y vidas arruinadas.  El matrimonio no es un sentimiento; es un compromiso. Un hombre y una mujer  consienten en unirse y vivir y criar a su familia como socios. Es maravilloso si  los dos sienten la emoción del amor romántico, pero lo cierto es que los  sentimientos son inconstantes. Desaparecen de un día para otro.   »Nuestras emociones se ven afectadas por nuestra salud, nuestras hormonas, nuestros amigos e  incluso si está brillando o no el sol. Son tan variables que nunca debemos  fiarnos de ellas. Si se enfoca en lo que usted siente (o en lo que no siente su  esposo), eso hará que se sienta insatisfecha y desalentada. Y hará que tome  decisiones que es probable que después lamente.   »¿Sabía usted que Dios quiere ayudarla? Si le permite que tome control de su vida, Él le dará la  sabiduría para hacerle frente a toda decepción y todo obstáculo, le dará paz  que no fluctúa como nuestras emociones, y le dará valor y fortaleza para  afrontar el futuro.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo  puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice:  «Casos», y luego buscar el Caso 716. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar29</guid><pubDate>Sat, 29 Mar 2025 08:26:31 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65212403/2025mar29.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace ocho años me casé con mi esposo porque estaba embarazada, pero...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace ocho años me casé con mi esposo porque estaba embarazada, pero perdimos a la bebé. Ahora tenemos dos niños que son la razón de [que no  nos hayamos separado], ya que mi esposo me confesó que no puede amarme.... Me  trata constantemente con indiferencia. Estoy agotada después de haber puesto  todo mi esfuerzo por salvar este matrimonio sin lograr que mi esposo cambie.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto lamentamos su situación! Sin embargo, nos alegramos de que diga que sus hijos son la razón de que usted y su esposo  no se hayan separado. A no ser que haya abuso de por medio, ¡ellos siempre debieran ser  motivo suficiente para permanecer juntos! Sus hijos necesitan a papá y mamá, y  les irá mucho mejor a causa de que ustedes dos están trabajando en equipo para  cuidarlos y sustentarlos. A eso se debe que sea tan encomiable que mantengan  una relación con la meta de esforzarse al máximo por el bienestar de sus  hijos....   »En algunas culturas las personas se someten a matrimonios concertados. Esperan llegar a amar al  cónyuge, pero eso en definitiva no se les asegura. No conciben el amor  sentimental como un componente necesario del matrimonio.   »En cambio, nuestra cultura occidental difiere a tal grado en su concepción del matrimonio que  considera que el amor personificado es el componente más importante y necesario  en la relación conyugal. Las películas y los programas de televisión promueven  la idea de que el ingrediente imprescindible de un noviazgo es el aspecto  altamente emotivo del amor sentimental.   »Esa idea es la causa nociva detrás de matrimonios disueltos, hijos abandonados y vidas arruinadas.  El matrimonio no es un sentimiento; es un compromiso. Un hombre y una mujer  consienten en unirse y vivir y criar a su familia como socios. Es maravilloso si  los dos sienten la emoción del amor romántico, pero lo cierto es que los  sentimientos son inconstantes. Desaparecen de un día para otro.   »Nuestras emociones se ven afectadas por nuestra salud, nuestras hormonas, nuestros amigos e  incluso si está brillando o no el sol. Son tan variables que nunca debemos  fiarnos de ellas. Si se enfoca en lo que usted siente (o en lo que no siente su  esposo), eso hará que se sienta insatisfecha y desalentada. Y hará que tome  decisiones que es probable que después lamente.   »¿Sabía usted que Dios quiere ayudarla? Si le permite que tome control de su vida, Él le dará la  sabiduría para hacerle frente a toda decepción y todo obstáculo, le dará paz  que no fluctúa como nuestras emociones, y le dará valor y fortaleza para  afrontar el futuro.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo  puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice:  «Casos», y luego buscar el Caso 716. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Cuando el techo se nos viene encima</title><link>https://www.spreaker.com/episode/cuando-el-techo-se-nos-viene-encima--65178677</link><description><![CDATA[El grupo de niños jugaba muy alegre. David Bertolotto, instructor de natación que tenía diecisiete años de edad,  estaba dando la clase a catorce estudiantes que tenían entre cuatro y seis años  de edad. Era una piscina cubierta de una Asociación de Jóvenes en Roxbury,  Massachussets, Estados Unidos.   En plena clase, un crujido siniestro los hizo mirar hacia arriba. El techo de cemento, a  quince metros de altura, comenzó a desplomarse. David elevó una oración  rapidísima: «¡Señor, ayúdanos!», y frenéticamente empezó a sacar niños de la  piscina y del edificio. Cuando hubo retirado al último, el techo cayó del todo.  Un trozo de cemento le pegó a David en un lado del cráneo. No lo mató, pero le  desgarró parte del cuero cabelludo.   «Cuando se hunde el piso o se desploma el techo —dijo David en el hospital—, lo mejor es  clamar de inmediato a Dios.»   David tenía toda la razón. Había obtenido empleo temporal como instructor de natación  de niños pequeños en esa institución. En la primera sesión había ocurrido lo  inesperado. Y en ese momento terrible, su fe en Dios  le había hecho, primeramente, clamar a Dios en forma instantánea, y luego disponerse animosamente al trabajo del rescate.  Así salvó la vida de todos los niños.   ¿Qué podemos hacer cuando el techo se nos viene encima? No el techo de un edificio  sino el de nuestra vida: nuestra situación económica, nuestra condición  familiar, nuestra salud, nuestras emociones. Cuando todo parece desplomarse y  venírsenos encima, ¿qué podemos hacer?   Algunos salen corriendo desesperadamente, tratando de huir de la situación. Otros se  sumergen en un lago de alcohol, tratando de no pensar. Otros se dan a los  estupefacientes para insensibilizarse. Y otros se encierran en su problema y no  tienen nada que ver con nadie. Pero nada de esto resuelve el problema. Al  contrario, lo empeora.   La solución es hacer lo que hizo David Bertolotto: clamar a Cristo, fuente viva de  toda ayuda, todo socorro y toda respuesta.  Es fácil acudir a Cristo en cualquier emergencia de la vida cuando Cristo es  nuestro amigo de todos los días, es decir, cuando vivimos acostumbrados a la  oración. ¿Cómo logramos eso? Buscando su amistad, entregándole nuestra  voluntad, nuestro afecto y nuestra confianza. No es difícil; Cristo nos está  esperando. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar28</guid><pubDate>Fri, 28 Mar 2025 08:25:43 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65178677/2025mar28.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El grupo de niños jugaba muy alegre. David Bertolotto, instructor de natación que tenía diecisiete años de edad,  estaba dando la clase a catorce estudiantes que tenían entre cuatro y seis años  de edad. Era una piscina cubierta de una Asociación de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[El grupo de niños jugaba muy alegre. David Bertolotto, instructor de natación que tenía diecisiete años de edad,  estaba dando la clase a catorce estudiantes que tenían entre cuatro y seis años  de edad. Era una piscina cubierta de una Asociación de Jóvenes en Roxbury,  Massachussets, Estados Unidos.   En plena clase, un crujido siniestro los hizo mirar hacia arriba. El techo de cemento, a  quince metros de altura, comenzó a desplomarse. David elevó una oración  rapidísima: «¡Señor, ayúdanos!», y frenéticamente empezó a sacar niños de la  piscina y del edificio. Cuando hubo retirado al último, el techo cayó del todo.  Un trozo de cemento le pegó a David en un lado del cráneo. No lo mató, pero le  desgarró parte del cuero cabelludo.   «Cuando se hunde el piso o se desploma el techo —dijo David en el hospital—, lo mejor es  clamar de inmediato a Dios.»   David tenía toda la razón. Había obtenido empleo temporal como instructor de natación  de niños pequeños en esa institución. En la primera sesión había ocurrido lo  inesperado. Y en ese momento terrible, su fe en Dios  le había hecho, primeramente, clamar a Dios en forma instantánea, y luego disponerse animosamente al trabajo del rescate.  Así salvó la vida de todos los niños.   ¿Qué podemos hacer cuando el techo se nos viene encima? No el techo de un edificio  sino el de nuestra vida: nuestra situación económica, nuestra condición  familiar, nuestra salud, nuestras emociones. Cuando todo parece desplomarse y  venírsenos encima, ¿qué podemos hacer?   Algunos salen corriendo desesperadamente, tratando de huir de la situación. Otros se  sumergen en un lago de alcohol, tratando de no pensar. Otros se dan a los  estupefacientes para insensibilizarse. Y otros se encierran en su problema y no  tienen nada que ver con nadie. Pero nada de esto resuelve el problema. Al  contrario, lo empeora.   La solución es hacer lo que hizo David Bertolotto: clamar a Cristo, fuente viva de  toda ayuda, todo socorro y toda respuesta.  Es fácil acudir a Cristo en cualquier emergencia de la vida cuando Cristo es  nuestro amigo de todos los días, es decir, cuando vivimos acostumbrados a la  oración. ¿Cómo logramos eso? Buscando su amistad, entregándole nuestra  voluntad, nuestro afecto y nuestra confianza. No es difícil; Cristo nos está  esperando. 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Pero hace dos años nos separamos.   »Le pedí perdón a Dios por fallarle de esa manera, pero hace un año y medio caí  nuevamente con un hombre que me mintió diciéndome que era soltero. Fue cosa de  una sola noche. Le he pedido perdón a Dios por eso también, y me he cuidado de  no volver a hacerlo....   »Me siento muy mal conmigo misma, y siento que no valgo nada. Trato de mantener una  relación buena con Dios, pero esos errores no me dejan en paz.... Hasta he  llegado a pensar que soy una basura por haber estado inmoralmente con un hombre  casado.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Puede que usted crea que Dios la condena por su pecado, pero esa creencia no está basada  en la verdad. Para saber lo que en realidad Dios piensa de usted, es necesario  estudiar la Biblia. Ésta contiene la verdad acerca de Dios y de lo mucho que  nos ama a pesar de que todos somos pecadores y necesitamos que nos perdone.   »Usted dice que ya le pidió perdón a Dios, y sin embargo  todavía se siente condenada. La Biblia nos enseña que ya no hay ninguna  condenación para los que pertenecen a Jesucristo.1 Así que si no hay  condenación para los que le han pedido a Dios que les perdone sus pecados,  entonces la condenación que usted siente no proviene de Dios.   »Hay un relato en la Biblia acerca de una mujer que fue sorprendida en adulterio. Los  líderes religiosos querían matarla por su pecado arrojándole piedras. Le  preguntaron a Jesús si debían apedrearla, y Él les respondió que si alguno de  ellos estaba libre de pecado, que arrojara la primera piedra. Pero como cada  uno reconocía su propio pecado, se fueron retirando uno tras otro. Entonces  Jesús le preguntó: “Mujer, ¿dónde están? ¿Ya nadie te condena?” Ella le  contestó: “Nadie, Señor.” Y Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Ahora vete,  y no vuelvas a pecar.”2   »Cristo dejó en claro que no condenaba a la mujer, pero le dijo que no volviera a  pecar. Él le está diciendo lo mismo a usted ahora. Usted le ha pedido perdón,  así que ha sido perdonada. Sólo falta que determine que no caerá nuevamente en  ese patrón de conducta pecaminosa.   »Usted dice que su mal comportamiento la hizo sentir que no valía nada. Pero en  realidad es a la inversa. Debido a que sentía que no valía nada, dejó que le  faltaran al respeto y se aprovecharan de usted. Olvidó que fue creada a imagen  y semejanza de Dios y que es su querida hija amada.   »Cuando usted sigue enfocándose en el pasado, lo trae al presente y pone en peligro su  futuro. Ya que Dios la ha perdonado, y ha quedado atrás el pasado, es hora de  volver a comenzar, con la ayuda de Dios.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 835. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 8:1                 2       Jn 8:2-11]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar27</guid><pubDate>Thu, 27 Mar 2025 07:26:09 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65154881/2025mar27.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unos cinco años le fallé a Dios teniendo relaciones sexuales con mi...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unos cinco años le fallé a Dios teniendo relaciones sexuales con mi pareja de aquel entonces, confiada en que íbamos a  casarnos.... Pero hace dos años nos separamos.   »Le pedí perdón a Dios por fallarle de esa manera, pero hace un año y medio caí  nuevamente con un hombre que me mintió diciéndome que era soltero. Fue cosa de  una sola noche. Le he pedido perdón a Dios por eso también, y me he cuidado de  no volver a hacerlo....   »Me siento muy mal conmigo misma, y siento que no valgo nada. Trato de mantener una  relación buena con Dios, pero esos errores no me dejan en paz.... Hasta he  llegado a pensar que soy una basura por haber estado inmoralmente con un hombre  casado.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Puede que usted crea que Dios la condena por su pecado, pero esa creencia no está basada  en la verdad. Para saber lo que en realidad Dios piensa de usted, es necesario  estudiar la Biblia. Ésta contiene la verdad acerca de Dios y de lo mucho que  nos ama a pesar de que todos somos pecadores y necesitamos que nos perdone.   »Usted dice que ya le pidió perdón a Dios, y sin embargo  todavía se siente condenada. La Biblia nos enseña que ya no hay ninguna  condenación para los que pertenecen a Jesucristo.1 Así que si no hay  condenación para los que le han pedido a Dios que les perdone sus pecados,  entonces la condenación que usted siente no proviene de Dios.   »Hay un relato en la Biblia acerca de una mujer que fue sorprendida en adulterio. Los  líderes religiosos querían matarla por su pecado arrojándole piedras. Le  preguntaron a Jesús si debían apedrearla, y Él les respondió que si alguno de  ellos estaba libre de pecado, que arrojara la primera piedra. Pero como cada  uno reconocía su propio pecado, se fueron retirando uno tras otro. Entonces  Jesús le preguntó: “Mujer, ¿dónde están? ¿Ya nadie te condena?” Ella le  contestó: “Nadie, Señor.” Y Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Ahora vete,  y no vuelvas a pecar.”2   »Cristo dejó en claro que no condenaba a la mujer, pero le dijo que no volviera a  pecar. Él le está diciendo lo mismo a usted ahora. Usted le ha pedido perdón,  así que ha sido perdonada. Sólo falta que determine que no caerá nuevamente en  ese patrón de conducta pecaminosa.   »Usted dice que su mal comportamiento la hizo sentir que no valía nada. Pero en  realidad es a la inversa. Debido a que sentía que no valía nada, dejó que le  faltaran al respeto y se aprovecharan de usted. Olvidó que fue creada a imagen  y semejanza de Dios y que es su querida hija amada.   »Cuando usted sigue enfocándose en el pasado, lo trae al presente y pone en peligro su  futuro. Ya que Dios la ha perdonado, y ha quedado atrás el pasado, es hora de  volver a comenzar, con la ayuda de Dios.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 835. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 8:1                 2       Jn 8:2-11]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El agua de los cocos</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-agua-de-los-cocos--65126282</link><description><![CDATA[Corría el año de 1878. El presidente de Guatemala, general Justo Rufino Barrios, había  acordado reunirse con los jefes de la región oriental de Chiquimula para  cambiar impresiones con ellos. Tan pronto como el presidente llegó y estableció  su despacho‑campamento a orillas del río Tacó, la gente hospitalaria de Oriente  le llevó un racimo de cocos. Hacía mucho calor porque era mediodía. El primer  mandatario ordenó abrir los cocos, sacarles el agua y llenarlos con agua del  río Tacó.   Poco después llegaron los jefes departamentales, jadeantes y sudorosos. El presidente mandó que a cada jefe se le sirviera uno de los cocos preparados. Al  rato les preguntó cómo les parecieron.   —Deliciosísimo, señor presidente. ¡Qué dulzura de agua! —respondió uno.   —Este lugar es especial para producir cocos con mucha agua y tan dulces como la miel —manifestó  otro.   Al oír sus respuestas hipócritas, el presidente les dijo contrariado:   —Realmente es desconcertante para quien gobierna y desea de todo corazón el progreso de su  pueblo, descubrir que sus dirigentes tienen miedo de decir la verdad. Ninguno  de ustedes puede ignorar el hecho que el agua que acaban de beber de los cocos  es del río Tacó y no de cualquier cocotero. Si no han podido ser veraces al  hablar de una cosa tan simple como el sabor del agua de los cocos, ¿cómo van a  serlo con los asuntos que tenemos que tratar esta tarde?1   Así como en esta anécdota los jefes políticos desconocían los verdaderos deseos de  su primer mandatario, también muchos de nosotros desconocemos la voluntad de  Dios, nuestro Jefe Supremo. No sabemos que a todos nos ha sometido a una prueba  sencilla —la de decirle sí a la verdad—, y que nos toca a todos por igual optar por  rechazar la verdad o aceptarla. La decisión es nuestra.   Poco antes de partir de esta tierra, Jesucristo, al ser interrogado, aclara que vino  al mundo para dar testimonio de la verdad. Pilato le hace entonces la pregunta  filosófica de los siglos: «¿Y qué es la verdad?» Pero no espera a que Jesús le  responda, sino que se dispone de inmediato a complacer a los jefes judíos del  siglo primero,2 así como los jefes guatemaltecos del siglo  diecinueve querían complacer a su primer mandatario.   Lo cierto es que Jesús ya había dado respuesta a esa pregunta cuando le dijo al  apóstol Tomás: «Yo soy... la verdad.»3 Pilato llegó a conocer a esa  Verdad en persona porque la tuvo encarnada frente a él, pero no la reconoció  como tal. En vez de aceptarla, mandó crucificarla. Tenía el poder humano para  poner en libertad a Jesús, pero no comprendió que Jesús tenía el poder divino  para liberarlo a él. Así que optó por rechazar a aquella Verdad que una vez  dijera: «Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Óscar Hugo Álvarez Gómez, Anécdotas del General de División Don Justo Rufino Barrios, 2a ed. (Guatemala: Editorial del Ejército, 1984), pp. 67-68.                 2       Jn 18:37—19:16                 3       Jn 14:6                 4       Jn 8:32]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar26</guid><pubDate>Wed, 26 Mar 2025 07:25:29 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65126282/2025mar26.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Corría el año de 1878. 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Al  rato les preguntó cómo les parecieron.   —Deliciosísimo, señor presidente. ¡Qué dulzura de agua! —respondió uno.   —Este lugar es especial para producir cocos con mucha agua y tan dulces como la miel —manifestó  otro.   Al oír sus respuestas hipócritas, el presidente les dijo contrariado:   —Realmente es desconcertante para quien gobierna y desea de todo corazón el progreso de su  pueblo, descubrir que sus dirigentes tienen miedo de decir la verdad. Ninguno  de ustedes puede ignorar el hecho que el agua que acaban de beber de los cocos  es del río Tacó y no de cualquier cocotero. Si no han podido ser veraces al  hablar de una cosa tan simple como el sabor del agua de los cocos, ¿cómo van a  serlo con los asuntos que tenemos que tratar esta tarde?1   Así como en esta anécdota los jefes políticos desconocían los verdaderos deseos de  su primer mandatario, también muchos de nosotros desconocemos la voluntad de  Dios, nuestro Jefe Supremo. No sabemos que a todos nos ha sometido a una prueba  sencilla —la de decirle sí a la verdad—, y que nos toca a todos por igual optar por  rechazar la verdad o aceptarla. La decisión es nuestra.   Poco antes de partir de esta tierra, Jesucristo, al ser interrogado, aclara que vino  al mundo para dar testimonio de la verdad. Pilato le hace entonces la pregunta  filosófica de los siglos: «¿Y qué es la verdad?» Pero no espera a que Jesús le  responda, sino que se dispone de inmediato a complacer a los jefes judíos del  siglo primero,2 así como los jefes guatemaltecos del siglo  diecinueve querían complacer a su primer mandatario.   Lo cierto es que Jesús ya había dado respuesta a esa pregunta cuando le dijo al  apóstol Tomás: «Yo soy... la verdad.»3 Pilato llegó a conocer a esa  Verdad en persona porque la tuvo encarnada frente a él, pero no la reconoció  como tal. En vez de aceptarla, mandó crucificarla. Tenía el poder humano para  poner en libertad a Jesús, pero no comprendió que Jesús tenía el poder divino  para liberarlo a él. Así que optó por rechazar a aquella Verdad que una vez  dijera: «Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Óscar Hugo Álvarez Gómez, Anécdotas del General de División Don Justo Rufino Barrios, 2a ed. (Guatemala: Editorial del Ejército, 1984), pp. 67-68.                 2       Jn 18:37—19:16                 3       Jn 14:6                 4       Jn 8:32]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Gracias por la vida»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/gracias-por-la-vida--65098731</link><description><![CDATA[(Día del Niño por Nacer)   La niña Tami Hagan, de nueve años, murió de leucemia el 10 de marzo de 1972. Como otros tantos niños, víctimas de  este terrible e incurable mal, se fue apagando despacio, como se marchita un  lirio o se derrite una vela.   Tami nunca supo la enfermedad que tenía. Sentía que sus fuerzas la abandonaban y que la vida se le iba escapando,  pero no llegó a saber lo que consumió su sangre y su aliento. Al día siguiente  de su entierro, encontraron el pequeño diario que había escrito. Entre sus  páginas hallaron un escrito en prosa sencilla, que decía así:   «Gracias, Señor, por haberme dado un día más de vida. Me gusta ayudar a los demás.  Gracias por mi familia. Vivimos muy felices y jugamos juntos de muchos modos.  Gracias por el sol y por el buen tiempo. Es maravilloso estar viva hoy.»   El título que la niña le había puesto a su breve composición era «Gracias por la  vida».   Cuando personas ingratas reniegan de la vida y maldicen los días que Dios les ha dado; cuando personas deshonestas  abusan de la confianza, de los bienes más preciados y de la inocencia de los  desprotegidos; cuando jóvenes incautos arruinan su vida ahogándola en las  drogas, en el alcohol y en la inmoralidad sexual; cuando personas sanguinarias  planean asesinatos y matanzas, segando la vida de una víctima tras otra; y cuando mujeres «liberadas» deciden ponerle fin a un  embarazo indeseado a fin de liberarse definitivamente de la carga que hubiera sido la criatura  que llevan en el vientre, es reconfortante leer las alentadoras palabras  de aquella niña moribunda.   Tami sabía, por instinto, que se acercaba el fin de sus días en este mundo. Por eso, como una mariposa de otoño que se remonta en su  último vuelo por el jardín, escribió en su diario aquellas notas en que dio  gracias a Dios por la vida y lo alabó porque Él hace bien todas las cosas.   Jesucristo, poniendo a un niño en medio de sus discípulos, les dijo que, si no cambiaban y se volvían como niños,  no entrarían en el reino de los cielos.1 Hay centenares de personas  que reniegan de la existencia y maldicen los días que Dios les ha dado, y esto  sólo porque las cosas no les salen como ellos quieren. Lo cierto es que no  padecen de nada que no pueda curarse con un poco de resignación y de gratitud,  como las que mostró con sumo valor la pequeña Tami.   Sin duda fue el apóstol Pablo quien nos dejó el ejemplo más contundente de esto. Él sufrió hambre y sed; frío y  desnudez; prisión varias veces; naufragio tres veces; golpes con varas tres  veces; y treinta y nueve azotes con un látigo cinco veces. Y por si eso fuera  poco, fue apedreado y dado por muerto. Y sin embargo nos exhortó a que estemos  siempre contentos, a que oremos en todo momento y a que le demos gracias a Dios  en toda situación porque esa es su voluntad divina para los que pertenecemos a  su Hijo Jesucristo. En otras palabras, eso es lo que Dios espera de nosotros  como hijos suyos.2 Si, al igual que San Pablo y la niña Tami,  aprendemos a darle gracias a Dios en toda circunstancia, sea cual sea, veremos  cómo cambiará por completo nuestra vida. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 18:2-3                 2       Hch 14:19; 2Co 11:24-27; 1Ts 5:18]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar25</guid><pubDate>Tue, 25 Mar 2025 08:32:40 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65098731/2025mar25.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día del Niño por Nacer)   La niña Tami Hagan, de nueve años, murió de leucemia el 10 de marzo de 1972. Como otros tantos niños, víctimas de  este terrible e incurable mal, se fue apagando despacio, como se marchita un  lirio o se derrite una vela....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día del Niño por Nacer)   La niña Tami Hagan, de nueve años, murió de leucemia el 10 de marzo de 1972. Como otros tantos niños, víctimas de  este terrible e incurable mal, se fue apagando despacio, como se marchita un  lirio o se derrite una vela.   Tami nunca supo la enfermedad que tenía. Sentía que sus fuerzas la abandonaban y que la vida se le iba escapando,  pero no llegó a saber lo que consumió su sangre y su aliento. Al día siguiente  de su entierro, encontraron el pequeño diario que había escrito. Entre sus  páginas hallaron un escrito en prosa sencilla, que decía así:   «Gracias, Señor, por haberme dado un día más de vida. Me gusta ayudar a los demás.  Gracias por mi familia. Vivimos muy felices y jugamos juntos de muchos modos.  Gracias por el sol y por el buen tiempo. Es maravilloso estar viva hoy.»   El título que la niña le había puesto a su breve composición era «Gracias por la  vida».   Cuando personas ingratas reniegan de la vida y maldicen los días que Dios les ha dado; cuando personas deshonestas  abusan de la confianza, de los bienes más preciados y de la inocencia de los  desprotegidos; cuando jóvenes incautos arruinan su vida ahogándola en las  drogas, en el alcohol y en la inmoralidad sexual; cuando personas sanguinarias  planean asesinatos y matanzas, segando la vida de una víctima tras otra; y cuando mujeres «liberadas» deciden ponerle fin a un  embarazo indeseado a fin de liberarse definitivamente de la carga que hubiera sido la criatura  que llevan en el vientre, es reconfortante leer las alentadoras palabras  de aquella niña moribunda.   Tami sabía, por instinto, que se acercaba el fin de sus días en este mundo. Por eso, como una mariposa de otoño que se remonta en su  último vuelo por el jardín, escribió en su diario aquellas notas en que dio  gracias a Dios por la vida y lo alabó porque Él hace bien todas las cosas.   Jesucristo, poniendo a un niño en medio de sus discípulos, les dijo que, si no cambiaban y se volvían como niños,  no entrarían en el reino de los cielos.1 Hay centenares de personas  que reniegan de la existencia y maldicen los días que Dios les ha dado, y esto  sólo porque las cosas no les salen como ellos quieren. Lo cierto es que no  padecen de nada que no pueda curarse con un poco de resignación y de gratitud,  como las que mostró con sumo valor la pequeña Tami.   Sin duda fue el apóstol Pablo quien nos dejó el ejemplo más contundente de esto. Él sufrió hambre y sed; frío y  desnudez; prisión varias veces; naufragio tres veces; golpes con varas tres  veces; y treinta y nueve azotes con un látigo cinco veces. Y por si eso fuera  poco, fue apedreado y dado por muerto. Y sin embargo nos exhortó a que estemos  siempre contentos, a que oremos en todo momento y a que le demos gracias a Dios  en toda situación porque esa es su voluntad divina para los que pertenecemos a  su Hijo Jesucristo. En otras palabras, eso es lo que Dios espera de nosotros  como hijos suyos.2 Si, al igual que San Pablo y la niña Tami,  aprendemos a darle gracias a Dios en toda circunstancia, sea cual sea, veremos  cómo cambiará por completo nuestra vida. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 18:2-3                 2       Hch 14:19; 2Co 11:24-27; 1Ts 5:18]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿Tejidos biológicos o seres humanos?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/tejidos-biologicos-o-seres-humanos--65085978</link><description><![CDATA[(Víspera del Día del Niño por Nacer)   El juicio duró más de tres años. En todo ese lapso intervinieron, como siempre, defensores y acusadores. La prensa  se interesó en el caso, y lanzó a los cuatro vientos todos los pormenores del  juicio. Hasta que por fin el juez dictó la sentencia. «Que se entierren sin  ninguna ceremonia religiosa», dictaminó. El juicio se realizó en Los Ángeles,  California, en torno a dieciséis mil quinientos fetos humanos que un hombre  mantenía en su casa, producto de otros tantos abortos.   Muchos ministros religiosos y autoridades cívicas pedían un sepelio, mientras que varias entidades feministas  exigían un simple entierro o una incineración. «No son seres humanos —alegaban  las líderes de estas mujeres—. No son  otra cosa que tejidos biológicos indeseados.»   Este juicio conmovió la opinión pública en los Estados Unidos: en primer lugar, por  la gran cantidad de fetos —producto de abortos provocados— que un solo  hombre había juntado en menos de un año, dieciséis mil quinientos; y en segundo  lugar, por el carácter o la categoría que se quería atribuir a esos fetos.   Ministros cristianos, junto con los miembros de sus respectivas iglesias, pedían que a  los fetos se les considerara seres humanos completos, y por lo tanto dignos de  honras fúnebres. En cambio, otras entidades, especialmente mujeres partidarias  del aborto, se oponían enérgicamente a semejante funeral. Algunas de estas  sociedades femeniles llegaron a decir, con sarcasmo: «Un feto producto de un  aborto es como un apéndice, o como una vesícula biliar o como un trozo de  intestino cortado.» Así como a nadie se le ocurriría celebrar un funeral por  unos pedazos de tejido —sostenían ellas—, tampoco debía celebrarse un  funeral por un feto.   Lamentablemente lo que sigue en tela de juicio es el carácter de la vida humana. A ninguna mujer sana que lleva un  hijo en las entrañas se le ocurriría calificar a ese hijo que ya siente moverse  en su vientre como simple «tejido biológico». Para esa mujer, al igual que para  el hombre que lo ha engendrado, ese feto, esa vida, esa alma, es su hijo y no  un simple trozo de tejido humano desechable.   Sin embargo, para muchas personas en la actualidad la vida humana carece de valor. Por consiguiente, fácilmente, con  ligereza y sin conciencia, echan mano del aborto para ponerle fin a la vida de  seres humanos que no desean.   Si esas pequeñas criaturas en gestación pudieran defenderse, con toda seguridad se valdrían de las palabras  del salmista David y le implorarían a Dios: «Tenme compasión, Señor... un frío de muerte recorre mis  huesos. Angustiada está mi alma... Vuélvete, Señor,  y sálvame la vida; por tu gran amor, ¡ponme a salvo!... Libra mi vida, mi única  vida, de los ataques de esos leones.»1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Salmo 6:2,3,4; 35:17]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar24</guid><pubDate>Mon, 24 Mar 2025 15:00:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65085978/2025mar24.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Día del Niño por Nacer)   El juicio duró más de tres años. En todo ese lapso intervinieron, como siempre, defensores y acusadores. La prensa  se interesó en el caso, y lanzó a los cuatro vientos todos los pormenores del  juicio. Hasta que...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Víspera del Día del Niño por Nacer)   El juicio duró más de tres años. En todo ese lapso intervinieron, como siempre, defensores y acusadores. La prensa  se interesó en el caso, y lanzó a los cuatro vientos todos los pormenores del  juicio. Hasta que por fin el juez dictó la sentencia. «Que se entierren sin  ninguna ceremonia religiosa», dictaminó. El juicio se realizó en Los Ángeles,  California, en torno a dieciséis mil quinientos fetos humanos que un hombre  mantenía en su casa, producto de otros tantos abortos.   Muchos ministros religiosos y autoridades cívicas pedían un sepelio, mientras que varias entidades feministas  exigían un simple entierro o una incineración. «No son seres humanos —alegaban  las líderes de estas mujeres—. No son  otra cosa que tejidos biológicos indeseados.»   Este juicio conmovió la opinión pública en los Estados Unidos: en primer lugar, por  la gran cantidad de fetos —producto de abortos provocados— que un solo  hombre había juntado en menos de un año, dieciséis mil quinientos; y en segundo  lugar, por el carácter o la categoría que se quería atribuir a esos fetos.   Ministros cristianos, junto con los miembros de sus respectivas iglesias, pedían que a  los fetos se les considerara seres humanos completos, y por lo tanto dignos de  honras fúnebres. En cambio, otras entidades, especialmente mujeres partidarias  del aborto, se oponían enérgicamente a semejante funeral. Algunas de estas  sociedades femeniles llegaron a decir, con sarcasmo: «Un feto producto de un  aborto es como un apéndice, o como una vesícula biliar o como un trozo de  intestino cortado.» Así como a nadie se le ocurriría celebrar un funeral por  unos pedazos de tejido —sostenían ellas—, tampoco debía celebrarse un  funeral por un feto.   Lamentablemente lo que sigue en tela de juicio es el carácter de la vida humana. A ninguna mujer sana que lleva un  hijo en las entrañas se le ocurriría calificar a ese hijo que ya siente moverse  en su vientre como simple «tejido biológico». Para esa mujer, al igual que para  el hombre que lo ha engendrado, ese feto, esa vida, esa alma, es su hijo y no  un simple trozo de tejido humano desechable.   Sin embargo, para muchas personas en la actualidad la vida humana carece de valor. Por consiguiente, fácilmente, con  ligereza y sin conciencia, echan mano del aborto para ponerle fin a la vida de  seres humanos que no desean.   Si esas pequeñas criaturas en gestación pudieran defenderse, con toda seguridad se valdrían de las palabras  del salmista David y le implorarían a Dios: «Tenme compasión, Señor... un frío de muerte recorre mis  huesos. Angustiada está mi alma... Vuélvete, Señor,  y sálvame la vida; por tu gran amor, ¡ponme a salvo!... Libra mi vida, mi única  vida, de los ataques de esos leones.»1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Salmo 6:2,3,4; 35:17]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No quiero perder los mejores años de mi hijo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-quiero-perder-los-mejores-anos-de-mi-hijo--65028906</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo treinta y dos años, estoy casado felizmente con mi esposa, y tenemos un hijo. Trabajo  todo el día. El sueldo que gano nos alcanza para muchas cosas, pero  desafortunadamente el trabajo es muy exigente.   »Me queda poco tiempo para estar con mi hijo y mi esposa. Quiero dejar el trabajo para estar  más con mi familia, aunque entiendo que eso significaría menor ingreso  económico. No quiero perder los mejores años de mi hijo al verlo crecer.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Comprendemos muy bien lo exigente que es su trabajo porque es así para muchas personas. Pero  lo felicitamos por reconocer lo importante que es pasar tiempo con su familia y  por querer hacer los cambios necesarios para que eso sea posible.   »Usted dice que el dejar su trabajo significaría menor ingreso económico. Otras personas no dejan sus trabajos exigentes porque quieren progresar en su  carrera.... Y hay personas cuya identidad está tan conectada a su trabajo que,  si dejaran de trabajar mucho, es posible que perdieran el sentido claro de  quiénes son.   »No hay ninguna fórmula que nos revele cuánto trabajo es suficiente y cuánto trabajo es demasiado. Tampoco hay versículo alguno en la Biblia que diga  que debemos trabajar cuarenta o cuarenta y ocho horas a la semana. Pero ¿hay  principios bíblicos que nos sirvan de ayuda? Gracias a Dios, sí los hay.   »En primer lugar, el apóstol Pablo enseñó mediante su propio ejemplo y en sus escritos que todos debemos estar dispuestos a trabajar para tener con qué  sustentarnos.1 También enseñó que debemos proveer para nuestra  propia familia y no esperar que sea otro quien lo haga.2 Sin  embargo, no hay ningún pasaje bíblico que nos enseñe que es importante  enriquecernos. Más bien, Jesucristo resaltó la importancia que tiene buscar  primero lo que desea Dios, y luego dejar que Él resuelva todo lo demás.3   »Tal vez el buscar lo que desea Dios para nosotros les suene raro a muchas personas. Tienen el concepto  de que Dios quiere que seamos buenos y obedezcamos ciertas reglas. Conciben a  Dios como un juez que nos castiga desapasionadamente por nuestras ofensas, sin  de veras involucrarse en los otros aspectos de nuestra vida.   »El buscar primero a Dios significa comprender que Él es un Padre amoroso que desea formar parte de nuestra vida. Él quiere cultivar una relación con  nosotros. Quiere ayudarnos y guiarnos, compartiendo nuestro dolor en los  tiempos difíciles y nuestro gozo en los tiempos buenos. ¿No es acaso esa la  manera exacta en que quiere usted hacerse presente en la vida de su hijo?   »Nosotros no podemos aconsejarle cuánto debe trabajar, dónde debe trabajar ni cuánto tiempo debe pasar  con su familia. Pero nuestro Padre celestial sí puede aconsejarle. Le recomendamos que hable con Él al respecto  y que le pida que le muestre lo adecuado para la situación en que usted se  encuentra.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar  en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego  buscar el Caso 715. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       2Ts 3:7-10                 2       1Ti 5:8                 3       Mt 6:33]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar22</guid><pubDate>Sat, 22 Mar 2025 07:25:55 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65028906/2025mar22.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo treinta y dos años, estoy casado felizmente con mi esposa, y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo treinta y dos años, estoy casado felizmente con mi esposa, y tenemos un hijo. Trabajo  todo el día. El sueldo que gano nos alcanza para muchas cosas, pero  desafortunadamente el trabajo es muy exigente.   »Me queda poco tiempo para estar con mi hijo y mi esposa. Quiero dejar el trabajo para estar  más con mi familia, aunque entiendo que eso significaría menor ingreso  económico. No quiero perder los mejores años de mi hijo al verlo crecer.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Comprendemos muy bien lo exigente que es su trabajo porque es así para muchas personas. Pero  lo felicitamos por reconocer lo importante que es pasar tiempo con su familia y  por querer hacer los cambios necesarios para que eso sea posible.   »Usted dice que el dejar su trabajo significaría menor ingreso económico. Otras personas no dejan sus trabajos exigentes porque quieren progresar en su  carrera.... Y hay personas cuya identidad está tan conectada a su trabajo que,  si dejaran de trabajar mucho, es posible que perdieran el sentido claro de  quiénes son.   »No hay ninguna fórmula que nos revele cuánto trabajo es suficiente y cuánto trabajo es demasiado. Tampoco hay versículo alguno en la Biblia que diga  que debemos trabajar cuarenta o cuarenta y ocho horas a la semana. Pero ¿hay  principios bíblicos que nos sirvan de ayuda? Gracias a Dios, sí los hay.   »En primer lugar, el apóstol Pablo enseñó mediante su propio ejemplo y en sus escritos que todos debemos estar dispuestos a trabajar para tener con qué  sustentarnos.1 También enseñó que debemos proveer para nuestra  propia familia y no esperar que sea otro quien lo haga.2 Sin  embargo, no hay ningún pasaje bíblico que nos enseñe que es importante  enriquecernos. Más bien, Jesucristo resaltó la importancia que tiene buscar  primero lo que desea Dios, y luego dejar que Él resuelva todo lo demás.3   »Tal vez el buscar lo que desea Dios para nosotros les suene raro a muchas personas. Tienen el concepto  de que Dios quiere que seamos buenos y obedezcamos ciertas reglas. Conciben a  Dios como un juez que nos castiga desapasionadamente por nuestras ofensas, sin  de veras involucrarse en los otros aspectos de nuestra vida.   »El buscar primero a Dios significa comprender que Él es un Padre amoroso que desea formar parte de nuestra vida. Él quiere cultivar una relación con  nosotros. Quiere ayudarnos y guiarnos, compartiendo nuestro dolor en los  tiempos difíciles y nuestro gozo en los tiempos buenos. ¿No es acaso esa la  manera exacta en que quiere usted hacerse presente en la vida de su hijo?   »Nosotros no podemos aconsejarle cuánto debe trabajar, dónde debe trabajar ni cuánto tiempo debe pasar  con su familia. Pero nuestro Padre celestial sí puede aconsejarle. Le recomendamos que hable con Él al respecto  y que le pida que le muestre lo adecuado para la situación en que usted se  encuentra.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar  en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego  buscar el Caso 715. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       2Ts 3:7-10                 2       1Ti 5:8                 3       Mt 6:33]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Sólo por ser judío</title><link>https://www.spreaker.com/episode/solo-por-ser-judio--65009383</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial)     «Tenía catorce años. Cursaba el cuarto de secundaria, y una [tarde]... salí del Liceo de Ñuñoa...  [e] iba a cruzar la calle... cuando varios muchachos más grandes, de último  curso, hicieron un círculo a mi alrededor y empezaron a hostilizarme —cuenta Mario Kreutzberger, el popular conductor de Sábado Gigante en su autobiografía  titulada Don Francisco entre la espada y  la TV—. Primero me hacían burlas. “A ver, poco hombre, defiéndete”, y me  daban un bofetón en la boca.... A golpes y empujones me fui al suelo. Sentí un  azote de patadas en todo el cuerpo....   »—¿Así que eres judío? Ya vas a ver —me gritó [uno], mientras sentí que me arrancaban  el cabello.   »... Entendí de qué podría tratarse el asunto. La Segunda Guerra Mundial había  terminado, pero quedaban dispersos algunos grupos juveniles pronazis....   »... Un rato después, los rufianes se alejaron entre burlas y carcajadas... [y]  quedé solo.... De la nariz me brotaba la sangre a borbotones.... ¿Qué mundo era  este? ... Me pegaron entre varios, no pude defenderme y nadie salió en mi  defensa.   »... Nada dije a mis padres.... Toda la semana [siguiente] salí en las mañanas  [hacia el colegio, pero no asistí a clases].... Hasta que un día... me encontré  cara a cara con el rector del colegio....   »—Ven —me dijo—. Conversemos. Sé que tuviste un problema con algunos alumnos mayores.  ¿Sabes por qué no he venido a hablar con tus padres? Porque... eres tú quien  tiene que tomar la decisión de sobreponerse a una dificultad de este  calibre.... Sé que es injusto lo que te hicieron esos muchachos. Pero quiero  que sepas que yo te apoyo. Si quieres salir adelante, lo vas a lograr y yo te  puedo ayudar....   »... A la mañana siguiente... me levanté con bríos y... fui a clases.... Decidí sobreponerme, y mi personalidad dejó de ser opaca. Empecé a  responder cuanta broma me hacían. Contaba chistes que a todos les parecían  divertidos, y reían....   »... Al poco tiempo [era] un líder del curso.... Me había convertido... en el cómico  que a todos hacía reír con mil chistes y bromas.... Me eligieron presidente del  curso y, al año siguiente, presidente de todos los alumnos del colegio....  Comencé a actuar en parodias humorísticas sobre el escenario, con muy buen  resultado. [Y] al final del año... fui designado Mejor Compañero.   »De ahí en adelante todo cambió para mí.... En todos estos años de carrera en la televisión he entrevistado o  al menos intercambiado frases con unas cien mil personas... confirmando que...  debajo de la piel somos todos iguales....   »... En nuestro espacio del “Clan Infantil”, [un niño de ocho años,] motivado por  una carta de otro chico en la cual afirmaba que los negros no son iguales a los  blancos, [dijo]: “Déjalo sin piel, sácale todo, y vas a ver que por dentro es  igual a ti, que la sangre es del mismo color.”»1   Gracias a Dios, las palabras de ese niño ingenioso, además de reconfirmar las de Don Francisco, reafirman las  siguientes palabras de San Pablo: «Así que no importa si [ustedes]  son judíos o no lo son, si son esclavos o libres, o si son hombres o mujeres.  Si están unidos a Jesucristo, todos son iguales.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mario Kreutzberger Blumenfeld, Don Francisco entre la espada y la TV (México, D.F.: Editorial Grijalbo, 2001), pp. 95-98,207-08.                 2       Gá 3:28 (TLA)]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar21</guid><pubDate>Fri, 21 Mar 2025 07:27:27 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/65009383/2025mar21.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial)     «Tenía catorce años. Cursaba el cuarto de secundaria, y una [tarde]... salí del Liceo de Ñuñoa...  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La Segunda Guerra Mundial había  terminado, pero quedaban dispersos algunos grupos juveniles pronazis....   »... Un rato después, los rufianes se alejaron entre burlas y carcajadas... [y]  quedé solo.... De la nariz me brotaba la sangre a borbotones.... ¿Qué mundo era  este? ... Me pegaron entre varios, no pude defenderme y nadie salió en mi  defensa.   »... Nada dije a mis padres.... Toda la semana [siguiente] salí en las mañanas  [hacia el colegio, pero no asistí a clases].... Hasta que un día... me encontré  cara a cara con el rector del colegio....   »—Ven —me dijo—. Conversemos. Sé que tuviste un problema con algunos alumnos mayores.  ¿Sabes por qué no he venido a hablar con tus padres? Porque... eres tú quien  tiene que tomar la decisión de sobreponerse a una dificultad de este  calibre.... Sé que es injusto lo que te hicieron esos muchachos. Pero quiero  que sepas que yo te apoyo. Si quieres salir adelante, lo vas a lograr y yo te  puedo ayudar....   »... A la mañana siguiente... me levanté con bríos y... fui a clases.... Decidí sobreponerme, y mi personalidad dejó de ser opaca. Empecé a  responder cuanta broma me hacían. Contaba chistes que a todos les parecían  divertidos, y reían....   »... Al poco tiempo [era] un líder del curso.... Me había convertido... en el cómico  que a todos hacía reír con mil chistes y bromas.... Me eligieron presidente del  curso y, al año siguiente, presidente de todos los alumnos del colegio....  Comencé a actuar en parodias humorísticas sobre el escenario, con muy buen  resultado. [Y] al final del año... fui designado Mejor Compañero.   »De ahí en adelante todo cambió para mí.... En todos estos años de carrera en la televisión he entrevistado o  al menos intercambiado frases con unas cien mil personas... confirmando que...  debajo de la piel somos todos iguales....   »... En nuestro espacio del “Clan Infantil”, [un niño de ocho años,] motivado por  una carta de otro chico en la cual afirmaba que los negros no son iguales a los  blancos, [dijo]: “Déjalo sin piel, sácale todo, y vas a ver que por dentro es  igual a ti, que la sangre es del mismo color.”»1   Gracias a Dios, las palabras de ese niño ingenioso, además de reconfirmar las de Don Francisco, reafirman las  siguientes palabras de San Pablo: «Así que no importa si [ustedes]  son judíos o no lo son, si son esclavos o libres, o si son hombres o mujeres.  Si están unidos a Jesucristo, todos son iguales.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mario Kreutzberger Blumenfeld, Don Francisco entre la espada y la TV (México, D.F.: Editorial Grijalbo, 2001), pp. 95-98,207-08.                 2       Gá 3:28 (TLA)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No hay algo que encienda la llama de la pasión»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-hay-algo-que-encienda-la-llama-de-la-pasion--64989575</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy casado hace veinte años.... Nunca hemos sido infieles ni ha habido maltratos. Sin embargo, me siento abandonado. Las atenciones de mi  esposa hacia mí son muy escasas; igualmente las mías, pero a ella eso no le  importa. En lo concerniente a la intimidad... sólo tenemos relaciones cada vez  que ella quiere....   »He pensado irme para otro lugar. No lo he hecho por los tres hijos que tengo.... Es mejor sacrificio propio a que ellos sean  destruidos.... Considero que mi esposa no me quiere, que está conmigo por  costumbre, y no hay algo nuevo que encienda la llama de la pasión que quiero  que tengamos.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Lo felicitamos por darles la máxima prioridad a sus hijos! Es admirable que esté  dispuesto a sacrificarse, tal como usted dice, por el bienestar de ellos.  ¡Nuestro mundo sería mucho mejor si más hombres tuvieran el valor y la  determinación que tiene usted!   »Por el contrario, la máxima prioridad de muchos otros hombres es satisfacer sus  propias necesidades. Si deciden que la esposa no los satisface plenamente, buscan a otra mujer con la cual tener relaciones,  abandonando insensiblemente a los hijos tanto en lo físico como en lo  emocional. Eso puede hacer que los hijos se sientan abandonados de por vida.  Pero como usted no quiere que les pase eso a sus hijos, no ha sido infiel ni ha  abandonado el hogar.   »Sin embargo, no está contento por el hecho de que ni usted ni su esposa se están  esforzando por sacar adelante su relación conyugal. Usted supone que ella no se  está esforzando debido a que no lo ama. Pero esa suposición de parte suya  pudiera ser completamente equivocada.   »Las madres tienen la tendencia a estar tan involucradas con lo que necesitan los  hijos que no le dan suficiente prioridad a lo que necesita el esposo. Además,  tienen que hacer el aseo de la casa, preparar la comida, lavar la ropa y un  sinfín de cosas más que requieren atención. Lo que usted percibe como una falta  de amor de parte de ella pudiera ser agotamiento.   »Le rogamos que haga todo lo que sea necesario por consultar a un consejero  matrimonial antes de que sea demasiado tarde para salvar su matrimonio. Es  posible que ninguno de los dos le haya comunicado adecuadamente al otro lo que  necesita, o que uno o ambos no se hayan estado escuchando. Un consejero puede  ayudarle a descubrir lo que de veras siente su esposa en lugar de que usted  suponga que ya lo sabe.   »Determine que se esforzará por mejorar su matrimonio aunque su esposa no lo haga. Ayúdela  a preparar la comida, a lavar la ropa y a asegurarse de que los hijos hagan sus  tareas. Demuestre mediante sus acciones que usted la ama y que le interesa lo  que ella necesita. Exprésele afecto sin esperar nada a cambio.   »Hay un ejemplo a seguir a medida que opta por sacrificarse por el bienestar de sus hijos y de su esposa. Jesucristo, el Hijo de Dios, se  sacrificó al morir en la cruz para pagar el castigo por nuestros pecados. Él  entregó su vida para que nosotros podamos tener vida plena en este mundo  y vida eterna en el cielo.1 Ese es un ejemplo que todos debemos  seguir.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 834. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 3:16; 10:10; 2Co 5:15]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar20</guid><pubDate>Thu, 20 Mar 2025 07:26:43 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64989575/2025mar20.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy casado hace veinte años.... 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Considero que mi esposa no me quiere, que está conmigo por  costumbre, y no hay algo nuevo que encienda la llama de la pasión que quiero  que tengamos.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Lo felicitamos por darles la máxima prioridad a sus hijos! Es admirable que esté  dispuesto a sacrificarse, tal como usted dice, por el bienestar de ellos.  ¡Nuestro mundo sería mucho mejor si más hombres tuvieran el valor y la  determinación que tiene usted!   »Por el contrario, la máxima prioridad de muchos otros hombres es satisfacer sus  propias necesidades. Si deciden que la esposa no los satisface plenamente, buscan a otra mujer con la cual tener relaciones,  abandonando insensiblemente a los hijos tanto en lo físico como en lo  emocional. Eso puede hacer que los hijos se sientan abandonados de por vida.  Pero como usted no quiere que les pase eso a sus hijos, no ha sido infiel ni ha  abandonado el hogar.   »Sin embargo, no está contento por el hecho de que ni usted ni su esposa se están  esforzando por sacar adelante su relación conyugal. Usted supone que ella no se  está esforzando debido a que no lo ama. Pero esa suposición de parte suya  pudiera ser completamente equivocada.   »Las madres tienen la tendencia a estar tan involucradas con lo que necesitan los  hijos que no le dan suficiente prioridad a lo que necesita el esposo. Además,  tienen que hacer el aseo de la casa, preparar la comida, lavar la ropa y un  sinfín de cosas más que requieren atención. Lo que usted percibe como una falta  de amor de parte de ella pudiera ser agotamiento.   »Le rogamos que haga todo lo que sea necesario por consultar a un consejero  matrimonial antes de que sea demasiado tarde para salvar su matrimonio. Es  posible que ninguno de los dos le haya comunicado adecuadamente al otro lo que  necesita, o que uno o ambos no se hayan estado escuchando. Un consejero puede  ayudarle a descubrir lo que de veras siente su esposa en lugar de que usted  suponga que ya lo sabe.   »Determine que se esforzará por mejorar su matrimonio aunque su esposa no lo haga. Ayúdela  a preparar la comida, a lavar la ropa y a asegurarse de que los hijos hagan sus  tareas. Demuestre mediante sus acciones que usted la ama y que le interesa lo  que ella necesita. Exprésele afecto sin esperar nada a cambio.   »Hay un ejemplo a seguir a medida que opta por sacrificarse por el bienestar de sus hijos y de su esposa. Jesucristo, el Hijo de Dios, se  sacrificó al morir en la cruz para pagar el castigo por nuestros pecados. Él  entregó su vida para que nosotros podamos tener vida plena en este mundo  y vida eterna en el cielo.1 Ese es un ejemplo que todos debemos  seguir.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 834. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 3:16; 10:10; 2Co 5:15]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Una melodía de redención</title><link>https://www.spreaker.com/episode/una-melodia-de-redencion--64969384</link><description><![CDATA[Un colono europeo llegó con su familia a poblar el antiguo oeste norteamericano. Su esposa murió cuando la  menor de sus dos hijas tenía apenas un año, así que la mayor lo ayudó a cuidar  con sumo cariño a la hermanita. La pequeña era el orgullo de su padre. Era una  criatura hermosísima, de cabello rubio y de ojos azules como el cielo.   Cerca del colono había una tribu indígena que tenía por cacique a un poderoso  guerrero llamado Serpiente Rastrera. Éste odiaba a los blancos debido a que  había sido objeto de su prejuicio racial. Una tarde, cuando el colono regresó a  la casa de su trabajo en el campo, su hija mayor salió a su encuentro, deshecha  en llanto. El cacique Serpiente Rastrera había llegado con algunos de sus  hombres y había secuestrado a la pequeña rubia, que ya tenía cinco años de  edad.    Pasaron catorce largos años en que el desconsolado padre buscó en vano a su hija, hasta que un día un viajero le  contó que había visto a una muchacha rubia que formaba parte de una tribu  indígena en una comarca cercana. El colono vendió su hacienda y, con el dinero  de la venta, que representaba toda su fortuna, fue en busca de Serpiente  Rastrera a fin de comprar a su hija. Cuando volvió a verla, su hija ya era una  hermosa señorita rubia de diecinueve años como él se la imaginaba, pero que  vestía, hablaba y se conducía como las otras mujeres de la tribu.   Serpiente Rastrera quería a la joven, pero también quería el dinero del rescate. Así que  le propuso al colono que la muchacha fuera a vivir con él durante un mes, y que  al cabo del mes ella decidiera con quién se quedaba. El padre accedió e  hicieron el trato.   La pobre muchacha, convencida de que el hombre blanco que se hacía pasar por su  padre la había secuestrado, se negó a comunicarse con él desde el principio del  mes de prueba. El colono y su hija mayor hicieron todo lo posible por hacerle  recordar su vida pasada, pero cuanto más se esforzaban, más inútiles parecían  sus esfuerzos por ganar su confianza.   Cerca del fin del plazo acordado, mientras la hija mayor, sin pensarlo, cantaba una  de las melodías con la que años atrás arrullaba a su hermanita, ésta reaccionó  y comenzó a recordar su pasado. Corrió a los brazos de su hermana y de su  padre, y lloró de felicidad al comprender lo sucedido. Este era su verdadero  padre, que estaba dispuesto a pagar el precio de su rescate, por más alto que  fuera.   Así como a la joven rubia de esta historia, a nosotros también nos ha secuestrado  alguien llamado Serpiente. Se trata de «Serpiente Antigua», más conocido como  Diablo y Satanás.1 Pero Dios nuestro Padre celestial, que nos ha  estado buscando al igual que el colono, ya pagó el precio de nuestro rescate  con la sangre de su Hijo Jesucristo. Ahora sólo nos queda decidir si hemos de  vivir con Él o de volver a vivir con Serpiente Antigua. Más vale que  reaccionemos ante esta bella melodía de redención, y corramos a los brazos de  nuestro verdadero Padre, nuestro Padre celestial. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ap 12:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar19</guid><pubDate>Wed, 19 Mar 2025 08:33:49 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64969384/2025mar19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Un colono europeo llegó con su familia a poblar el antiguo oeste norteamericano. Su esposa murió cuando la  menor de sus dos hijas tenía apenas un año, así que la mayor lo ayudó a cuidar  con sumo cariño a la hermanita. La pequeña era el orgullo de su...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Un colono europeo llegó con su familia a poblar el antiguo oeste norteamericano. Su esposa murió cuando la  menor de sus dos hijas tenía apenas un año, así que la mayor lo ayudó a cuidar  con sumo cariño a la hermanita. La pequeña era el orgullo de su padre. Era una  criatura hermosísima, de cabello rubio y de ojos azules como el cielo.   Cerca del colono había una tribu indígena que tenía por cacique a un poderoso  guerrero llamado Serpiente Rastrera. Éste odiaba a los blancos debido a que  había sido objeto de su prejuicio racial. Una tarde, cuando el colono regresó a  la casa de su trabajo en el campo, su hija mayor salió a su encuentro, deshecha  en llanto. El cacique Serpiente Rastrera había llegado con algunos de sus  hombres y había secuestrado a la pequeña rubia, que ya tenía cinco años de  edad.    Pasaron catorce largos años en que el desconsolado padre buscó en vano a su hija, hasta que un día un viajero le  contó que había visto a una muchacha rubia que formaba parte de una tribu  indígena en una comarca cercana. El colono vendió su hacienda y, con el dinero  de la venta, que representaba toda su fortuna, fue en busca de Serpiente  Rastrera a fin de comprar a su hija. Cuando volvió a verla, su hija ya era una  hermosa señorita rubia de diecinueve años como él se la imaginaba, pero que  vestía, hablaba y se conducía como las otras mujeres de la tribu.   Serpiente Rastrera quería a la joven, pero también quería el dinero del rescate. Así que  le propuso al colono que la muchacha fuera a vivir con él durante un mes, y que  al cabo del mes ella decidiera con quién se quedaba. El padre accedió e  hicieron el trato.   La pobre muchacha, convencida de que el hombre blanco que se hacía pasar por su  padre la había secuestrado, se negó a comunicarse con él desde el principio del  mes de prueba. El colono y su hija mayor hicieron todo lo posible por hacerle  recordar su vida pasada, pero cuanto más se esforzaban, más inútiles parecían  sus esfuerzos por ganar su confianza.   Cerca del fin del plazo acordado, mientras la hija mayor, sin pensarlo, cantaba una  de las melodías con la que años atrás arrullaba a su hermanita, ésta reaccionó  y comenzó a recordar su pasado. Corrió a los brazos de su hermana y de su  padre, y lloró de felicidad al comprender lo sucedido. Este era su verdadero  padre, que estaba dispuesto a pagar el precio de su rescate, por más alto que  fuera.   Así como a la joven rubia de esta historia, a nosotros también nos ha secuestrado  alguien llamado Serpiente. Se trata de «Serpiente Antigua», más conocido como  Diablo y Satanás.1 Pero Dios nuestro Padre celestial, que nos ha  estado buscando al igual que el colono, ya pagó el precio de nuestro rescate  con la sangre de su Hijo Jesucristo. Ahora sólo nos queda decidir si hemos de  vivir con Él o de volver a vivir con Serpiente Antigua. Más vale que  reaccionemos ante esta bella melodía de redención, y corramos a los brazos de  nuestro verdadero Padre, nuestro Padre celestial. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ap 12:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El Andarín cubano que se volvió leyenda»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-andarin-cubano-que-se-volvio-leyenda--64950102</link><description><![CDATA[(Sesquicentenario del Nacimiento de Félix Carvajal, «El Andarín») «Félix Carvajal, “El Andarín”, considerado por muchos el más grande fondista cubano de todos los tiempos, nació el 18 de marzo de 1875 en La Habana, Cuba.... No fue hasta llegada la adultez que aprendió a leer y a escribir[, y sin embargo] se dice... que tenía una facilidad extraordinaria para los idiomas.... El que mejor dominaba era el inglés.... »Su primera victoria como corredor [fue en San Antonio de los Baños,] al derrotar al maratonista español Mariano Bierza, un atleta que iba de pueblo en pueblo jactándose de su resistencia.... »En Cuba, “El Andarín” ejercía de cartero ocasional en Navidad, festivos y vacaciones, y le gustaba mucho andar. Reseñas biográficas destacan que llevaba letreros y carteles en su cuerpo anunciando productos. »Antes de los Juegos Olímpicos de San Luis, [Misuri, celebrados en los Estados Unidos de América,] “El Andarín” recorrió las calles y parques de La Habana con una camiseta en la que pedía dinero para que un atleta cubano pudiera permitirse pagar el billete que le posibilitara ir a competir en la prueba de maratón. Logró conseguir el dinero, pero el juego [de apuestas] y los estafadores pronto lo dejaron sin dinero, por lo que tuvo que afrontar el resto del viaje a pie, desde Nueva Orleans hasta San Luis, separadas por más de mil kilómetros.... »[En esos] Juegos Olímpicos de San Luis 1904 en los que finalizó en la cuarta posición, pese a no haber alcanzado el podio, el esfuerzo del corredor para costearse el viaje hacia Estados Unidos, sus peripecias en el país norteño, y su casi milagrosa participación en [aquella insólita prueba maratónica en pleno verano] lo convirtieron en una verdadera leyenda.... »[Concluidos aquellos] Juegos.... “El Andarín” continuó sus logros deportivos, cosechando más de 57 galardones.... »En 1928, ya con 53 años, [logró] la proeza de darle 4.375 vueltas a la Manzana de Gómez (ubicada entre las calles Monserrate y Zulueta; Neptuno y San Rafael) en La Habana Vieja. Dos años después... cubrió ida y vuelta los 1.100 kilómetros por carretera entre Guane (Pinar del Río) y la ciudad de Santiago de Cuba. »Félix Carvajal vivió los últimos veinte años de su vida en una mísera casucha debajo del llamado Puente de Arango, hoy conocido como Puente de La Lisa, donde falleció... solo y enfermo, a los 73 años de edad.» Así resume el Diario Las Américas la vida de aquel extraordinario fondista en su artículo titulado: «Félix Carvajal, “El Andarín” cubano que se volvió leyenda».1 Al parecer, lo único a lo cual pudo haberse aferrado aquel laureado y sin embargo sufrido corredor son las siguientes palabras de aliento a su pueblo de parte del profeta Isaías: «Los que confían en el Señor [su Dios] renovarán sus fuerzas; levantarán el vuelo como las águilas, correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a> 1 «Félix Carvajal, “El Andarín” cubano que se volvió leyenda», Diario Las Américas, Historia, 13 junio 2016 En línea 4 octubre 2024. 2 Is 40:31 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar18</guid><pubDate>Tue, 18 Mar 2025 08:27:49 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64950102/2025mar18.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Sesquicentenario del Nacimiento de Félix Carvajal, «El Andarín») «Félix Carvajal, “El Andarín”, considerado por muchos el más grande fondista cubano de todos los tiempos, nació el 18 de marzo de 1875 en La Habana, Cuba.... 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Reseñas biográficas destacan que llevaba letreros y carteles en su cuerpo anunciando productos. »Antes de los Juegos Olímpicos de San Luis, [Misuri, celebrados en los Estados Unidos de América,] “El Andarín” recorrió las calles y parques de La Habana con una camiseta en la que pedía dinero para que un atleta cubano pudiera permitirse pagar el billete que le posibilitara ir a competir en la prueba de maratón. Logró conseguir el dinero, pero el juego [de apuestas] y los estafadores pronto lo dejaron sin dinero, por lo que tuvo que afrontar el resto del viaje a pie, desde Nueva Orleans hasta San Luis, separadas por más de mil kilómetros.... »[En esos] Juegos Olímpicos de San Luis 1904 en los que finalizó en la cuarta posición, pese a no haber alcanzado el podio, el esfuerzo del corredor para costearse el viaje hacia Estados Unidos, sus peripecias en el país norteño, y su casi milagrosa participación en [aquella insólita prueba maratónica en pleno verano] lo convirtieron en una verdadera leyenda.... »[Concluidos aquellos] Juegos.... “El Andarín” continuó sus logros deportivos, cosechando más de 57 galardones.... »En 1928, ya con 53 años, [logró] la proeza de darle 4.375 vueltas a la Manzana de Gómez (ubicada entre las calles Monserrate y Zulueta; Neptuno y San Rafael) en La Habana Vieja. Dos años después... cubrió ida y vuelta los 1.100 kilómetros por carretera entre Guane (Pinar del Río) y la ciudad de Santiago de Cuba. »Félix Carvajal vivió los últimos veinte años de su vida en una mísera casucha debajo del llamado Puente de Arango, hoy conocido como Puente de La Lisa, donde falleció... solo y enfermo, a los 73 años de edad.» Así resume el Diario Las Américas la vida de aquel extraordinario fondista en su artículo titulado: «Félix Carvajal, “El Andarín” cubano que se volvió leyenda».1 Al parecer, lo único a lo cual pudo haberse aferrado aquel laureado y sin embargo sufrido corredor son las siguientes palabras de aliento a su pueblo de parte del profeta Isaías: «Los que confían en el Señor [su Dios] renovarán sus fuerzas; levantarán el vuelo como las águilas, correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a> 1 «Félix Carvajal, “El Andarín” cubano que se volvió leyenda», Diario Las Américas, Historia, 13 junio 2016 En línea 4 octubre 2024. 2 Is 40:31 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¡O robo un banco, o me suicido!»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/o-robo-un-banco-o-me-suicido--64930205</link><description><![CDATA[Serio, callado, con gruesos anteojos oscuros, el hombre se acercó a la ventanilla. Las operaciones del banco transcurrían normalmente.  Cuando al hombre le tocó su turno, le pasó una nota al cajero: «Esto es un  asalto —decía la nota—. Entrégueme todos los billetes de 10, 20, 50 y 100 que  tenga.»   El cajero le pasó 980 dólares, que era todo lo que tenía en la caja. El hombre dio media vuelta y luego se detuvo,  como confundido. Era ciego, y sin su bastón en la mano no sabía dar un paso.  Cuando lo arrestaron y lo llevaron a la policía, declaró: «Estoy al borde de un  colapso. ¡O robo un banco, o me suicido!»   Este fue un caso como para telenovela, ocurrido en San Francisco, California. Roberto Dunbar había quedado ciego hacía cuatro años.  Vivía de lo que recibía del Seguro Social, pero alguien le había robado su  pensión de ese mes, de modo que llevaba días sin comer. Y no tenía parientes ni  amigos. Por eso, en medio de un panorama sumamente oscuro, tomó la decisión de  asaltar un banco.   La ceguera es una triste circunstancia. Pero más triste aún es el hecho de que un ciego tenga que  cometer un delito porque le han robado la pequeña pensión que le da el  gobierno. Es como una denuncia contra toda la humanidad, denuncia de un crimen  social que nunca debió haber ocurrido.   Lo cierto es que Roberto Dunbar vivía en tinieblas más oscuras todavía. Además de la oscuridad que tenía en los ojos,  tenía también el alma sumida en tinieblas. Los ojos de este hombre, y los de  muchos como él, quizá nunca perciban de nuevo la luz del día.  Pero la luz espiritual puede encenderse en toda alma. Jesucristo dijo: «Yo soy  la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la  luz de la vida» (Juan 8:12).   Hay muchas personas que no tienen la luz de los ojos, pero han hallado una luz mil  veces más resplandeciente que la luz del sol. Son los que han encontrado la paz  y el gozo que da Jesucristo. Sin percibir el color de las flores, ven el color  de la esperanza. Sin ver la luz del sol, ven con el alma la luz de la gracia  salvadora de Cristo. Sin poder contemplar el rostro de los amados, ven con los  ojos del espíritu el rostro amable y compasivo de Jesucristo, porque Él es  realmente la luz del mundo.   Esa oscuridad en la que muchos se encuentran, esa noche interminable, se cambiará en día el instante en que  Cristo entre a su corazón. Basta con que le den entrada. Él quiere ser su paz,  su gozo y su luz. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar17</guid><pubDate>Mon, 17 Mar 2025 08:27:05 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64930205/2025mar17.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Serio, callado, con gruesos anteojos oscuros, el hombre se acercó a la ventanilla. Las operaciones del banco transcurrían normalmente.  Cuando al hombre le tocó su turno, le pasó una nota al cajero: «Esto es un  asalto —decía la nota—. Entrégueme...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Serio, callado, con gruesos anteojos oscuros, el hombre se acercó a la ventanilla. Las operaciones del banco transcurrían normalmente.  Cuando al hombre le tocó su turno, le pasó una nota al cajero: «Esto es un  asalto —decía la nota—. Entrégueme todos los billetes de 10, 20, 50 y 100 que  tenga.»   El cajero le pasó 980 dólares, que era todo lo que tenía en la caja. El hombre dio media vuelta y luego se detuvo,  como confundido. Era ciego, y sin su bastón en la mano no sabía dar un paso.  Cuando lo arrestaron y lo llevaron a la policía, declaró: «Estoy al borde de un  colapso. ¡O robo un banco, o me suicido!»   Este fue un caso como para telenovela, ocurrido en San Francisco, California. Roberto Dunbar había quedado ciego hacía cuatro años.  Vivía de lo que recibía del Seguro Social, pero alguien le había robado su  pensión de ese mes, de modo que llevaba días sin comer. Y no tenía parientes ni  amigos. Por eso, en medio de un panorama sumamente oscuro, tomó la decisión de  asaltar un banco.   La ceguera es una triste circunstancia. Pero más triste aún es el hecho de que un ciego tenga que  cometer un delito porque le han robado la pequeña pensión que le da el  gobierno. Es como una denuncia contra toda la humanidad, denuncia de un crimen  social que nunca debió haber ocurrido.   Lo cierto es que Roberto Dunbar vivía en tinieblas más oscuras todavía. Además de la oscuridad que tenía en los ojos,  tenía también el alma sumida en tinieblas. Los ojos de este hombre, y los de  muchos como él, quizá nunca perciban de nuevo la luz del día.  Pero la luz espiritual puede encenderse en toda alma. Jesucristo dijo: «Yo soy  la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la  luz de la vida» (Juan 8:12).   Hay muchas personas que no tienen la luz de los ojos, pero han hallado una luz mil  veces más resplandeciente que la luz del sol. Son los que han encontrado la paz  y el gozo que da Jesucristo. Sin percibir el color de las flores, ven el color  de la esperanza. Sin ver la luz del sol, ven con el alma la luz de la gracia  salvadora de Cristo. Sin poder contemplar el rostro de los amados, ven con los  ojos del espíritu el rostro amable y compasivo de Jesucristo, porque Él es  realmente la luz del mundo.   Esa oscuridad en la que muchos se encuentran, esa noche interminable, se cambiará en día el instante en que  Cristo entre a su corazón. Basta con que le den entrada. Él quiere ser su paz,  su gozo y su luz. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¿Mi bebé pagó por mis pecados?»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-bebe-pago-por-mis-pecados--64895822</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo tres hijos maravillosos y una familia hermosa, pero aborté tres veces y me  arrepiento cada día.... Me volví egoísta y de corazón duro. Di prioridad a mis  objetivos profesionales, y no vi que perdí mi corazón en el camino. Por  vergüenza no volví con Dios, que era mi centro, y caí cada vez más profundo.   »Cuando [tuve a mi cuarto hijo] decidí cambiar mi vida... [pero] mi  bebé falleció de una malformación de nacimiento.... Estoy segura de que Dios me  perdonó, pero ¿por qué no sanó a mi bebé? ¿Dios me castigó? ¿Mi bebé pagó por  mis pecados?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos que su bebé haya fallecido! Usted hace muy buenas preguntas, y sabemos que las respuestas le son  muy importantes al llorar la pérdida de su hijito.   »Uno de nuestros hijos y su esposa estaban esperando tener un bebé este año, pero la criatura  murió en el vientre siendo aún muy pequeñita. Nuestra nuera no dejaba de pensar  que había hecho algo malo que causó el aborto espontáneo. ¿Acaso... había  caminado más de la cuenta? ¿No se había cuidado lo suficiente? ... Esas  preguntas y esos temores le daban vueltas en el cerebro, junto con el dolor de  haber perdido a su bebé. Pero la autopsia reveló que la criatura sufría de una  condición de la que nadie tenía la culpa....   »¿Estaba Dios entonces castigando a nuestra nuera por algo que ella había hecho? ¿Es Él un  Dios vengativo listo para aplastar a cualquiera que lo enoja? Quienes creen que  Él es así no comprenden su naturaleza divina. Si bien es cierto que todos  merecemos el castigo por nuestros pecados, Dios concibió la manera de  perdonarnos en vez de castigarnos. Dios dio a su único Hijo para tomar nuestro  castigo. Por eso tuvo que morir Jesucristo en una cruz.   »Usted también pregunta por qué Dios no sanó a su  bebé. Imaginémonos que pudiéramos decir algunas palabras especiales y pedirle a  Dios que sanara a todo bebé, todo niño, toda niña, todo adulto y toda persona  anciana, y que Él tuviera la obligación de sanar a cada uno porque nosotros  habíamos pronunciado esas palabras especiales. Los reporteros entonces darían a  conocer tales palabras por televisión, y la gente las publicaría en la Internet.   »Además, las palabras especiales ejercerían poder sobre Dios. Y quienes las supieran podrían  ordenarle a Dios lo que tenía que hacer. Obviamente, Dios, siendo todopoderoso,  no podría someterse a ser manipulado como un títere. Pero debido a que nos ama  tanto y desea lo mejor para nosotros, en vez de dejar que le demos órdenes, nos  da la opción de confiar en Él como quien tiene control de nuestra vida.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo  se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 714. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar15</guid><pubDate>Sat, 15 Mar 2025 07:27:22 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64895822/2025mar15.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo tres hijos maravillosos y una familia hermosa, pero aborté tres...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo tres hijos maravillosos y una familia hermosa, pero aborté tres veces y me  arrepiento cada día.... Me volví egoísta y de corazón duro. Di prioridad a mis  objetivos profesionales, y no vi que perdí mi corazón en el camino. Por  vergüenza no volví con Dios, que era mi centro, y caí cada vez más profundo.   »Cuando [tuve a mi cuarto hijo] decidí cambiar mi vida... [pero] mi  bebé falleció de una malformación de nacimiento.... Estoy segura de que Dios me  perdonó, pero ¿por qué no sanó a mi bebé? ¿Dios me castigó? ¿Mi bebé pagó por  mis pecados?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos que su bebé haya fallecido! Usted hace muy buenas preguntas, y sabemos que las respuestas le son  muy importantes al llorar la pérdida de su hijito.   »Uno de nuestros hijos y su esposa estaban esperando tener un bebé este año, pero la criatura  murió en el vientre siendo aún muy pequeñita. Nuestra nuera no dejaba de pensar  que había hecho algo malo que causó el aborto espontáneo. ¿Acaso... había  caminado más de la cuenta? ¿No se había cuidado lo suficiente? ... Esas  preguntas y esos temores le daban vueltas en el cerebro, junto con el dolor de  haber perdido a su bebé. Pero la autopsia reveló que la criatura sufría de una  condición de la que nadie tenía la culpa....   »¿Estaba Dios entonces castigando a nuestra nuera por algo que ella había hecho? ¿Es Él un  Dios vengativo listo para aplastar a cualquiera que lo enoja? Quienes creen que  Él es así no comprenden su naturaleza divina. Si bien es cierto que todos  merecemos el castigo por nuestros pecados, Dios concibió la manera de  perdonarnos en vez de castigarnos. Dios dio a su único Hijo para tomar nuestro  castigo. Por eso tuvo que morir Jesucristo en una cruz.   »Usted también pregunta por qué Dios no sanó a su  bebé. Imaginémonos que pudiéramos decir algunas palabras especiales y pedirle a  Dios que sanara a todo bebé, todo niño, toda niña, todo adulto y toda persona  anciana, y que Él tuviera la obligación de sanar a cada uno porque nosotros  habíamos pronunciado esas palabras especiales. Los reporteros entonces darían a  conocer tales palabras por televisión, y la gente las publicaría en la Internet.   »Además, las palabras especiales ejercerían poder sobre Dios. Y quienes las supieran podrían  ordenarle a Dios lo que tenía que hacer. Obviamente, Dios, siendo todopoderoso,  no podría someterse a ser manipulado como un títere. Pero debido a que nos ama  tanto y desea lo mejor para nosotros, en vez de dejar que le demos órdenes, nos  da la opción de confiar en Él como quien tiene control de nuestra vida.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo  se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 714. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La mosca en la telaraña</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-mosca-en-la-telarana--64876738</link><description><![CDATA[Un joven salió al campo a meditar sobre la lucha que libraba todos los días contra las tentaciones de la vida. Al  mediodía, sentado sobre una piedra en medio de la naturaleza, se puso a seguir  el vuelo despreocupado de una mosca. De pronto la mosca bajó en picada hacia el  suelo al divisar una telaraña que estaba entre la piedra y la tierra. En el  momento de atravesar la telaraña, la mosca quedó atrapada. Comenzó a patalear,  pero lejos de librarse mediante sus desesperados esfuerzos, sólo se enredó aún  más. Cuando la astuta araña sintió el movimiento de la tela, corrió hacia la  mosca y empezó a cubrirla con su hebrita atrapadora. Entonces la araña se  apartó para dejar que la mosca muriera lentamente, pues la experiencia le había  enseñado que no había que apurarse; al poco rato se daría el gusto de devorar ese delicioso manjar. Pero cuando la araña se alejó, el joven fácilmente liberó  a la mosca y ésta salió volando. ¡Cuál no sería la decepción que sufrió la  araña al volver y encontrar que su presa había logrado escapar!   El joven no pudo menos que reflexionar sobre aquella lección que le había dado la naturaleza  misma. Él era como la mosca, y la araña como el enemigo que lo tentaba a  diario. Cada vez que divisaba una atractiva telaraña, se lanzaba en picada  hacia ella pensando que podría atravesarla y salir ileso al otro lado. Pero  sucedía que casi siempre quedaba atrapado y comenzaba a patalear, procurando  desesperadamente librarse de la trampa en que había caído. Cuanto más se  esforzaba, más se enredaba, hasta que el enemigo de su alma lo aprisionaba del  todo y se apartaba para dejar que muriera lentamente, víctima de las  consecuencias de sus actos impulsivos.   ¡Cuántas personas no hay en este mundo que, al igual que la mosca, han quedado atrapadas  en las telarañas del enemigo! Para unas la telaraña es la pornografía; para  otras es el placer sexual fuera del matrimonio; para otras es la codicia de lo  ajeno, la riqueza al margen de la ley y a expensas de aquellos a quienes  despojan de sus bienes; para otras es la obtención de dinero fácil,  arriesgándolo todo en apuestas y juegos de azar; para otras es el escape de la  realidad mediante el consumo de alcohol y de drogas. Lo que todas estas  telarañas tienen en común es que aprisionan a su víctima con tanta tenacidad  que se le hace imposible librarse por sus propios esfuerzos.   A Dios gracias que, así como la mosca de la anécdota, no tenemos que luchar solos contra las tentaciones de  esta vida. Cuando nuestro enemigo Satanás nos atrapa en su telaraña, Dios tiene  poder para librarnos; para Él es tan fácil como lo fue para el joven librar a  la mosca. Y Dios no sólo puede, sino que quiere hacerlo. Basta con que se lo  pidamos, con las palabras mismas del padrenuestro: «Y no nos dejes caer en  tentación, sino líbranos del maligno.»1 Cuando dejamos que Dios nos  libre de la telaraña del pecado, salimos volando por la vía libre rumbo al  cielo que nos tiene preparado. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 6:13]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar14</guid><pubDate>Fri, 14 Mar 2025 08:25:57 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64876738/2025mar14.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Un joven salió al campo a meditar sobre la lucha que libraba todos los días contra las tentaciones de la vida. Al  mediodía, sentado sobre una piedra en medio de la naturaleza, se puso a seguir  el vuelo despreocupado de una mosca. De pronto la mosca...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Un joven salió al campo a meditar sobre la lucha que libraba todos los días contra las tentaciones de la vida. Al  mediodía, sentado sobre una piedra en medio de la naturaleza, se puso a seguir  el vuelo despreocupado de una mosca. De pronto la mosca bajó en picada hacia el  suelo al divisar una telaraña que estaba entre la piedra y la tierra. En el  momento de atravesar la telaraña, la mosca quedó atrapada. Comenzó a patalear,  pero lejos de librarse mediante sus desesperados esfuerzos, sólo se enredó aún  más. Cuando la astuta araña sintió el movimiento de la tela, corrió hacia la  mosca y empezó a cubrirla con su hebrita atrapadora. Entonces la araña se  apartó para dejar que la mosca muriera lentamente, pues la experiencia le había  enseñado que no había que apurarse; al poco rato se daría el gusto de devorar ese delicioso manjar. Pero cuando la araña se alejó, el joven fácilmente liberó  a la mosca y ésta salió volando. ¡Cuál no sería la decepción que sufrió la  araña al volver y encontrar que su presa había logrado escapar!   El joven no pudo menos que reflexionar sobre aquella lección que le había dado la naturaleza  misma. Él era como la mosca, y la araña como el enemigo que lo tentaba a  diario. Cada vez que divisaba una atractiva telaraña, se lanzaba en picada  hacia ella pensando que podría atravesarla y salir ileso al otro lado. Pero  sucedía que casi siempre quedaba atrapado y comenzaba a patalear, procurando  desesperadamente librarse de la trampa en que había caído. Cuanto más se  esforzaba, más se enredaba, hasta que el enemigo de su alma lo aprisionaba del  todo y se apartaba para dejar que muriera lentamente, víctima de las  consecuencias de sus actos impulsivos.   ¡Cuántas personas no hay en este mundo que, al igual que la mosca, han quedado atrapadas  en las telarañas del enemigo! Para unas la telaraña es la pornografía; para  otras es el placer sexual fuera del matrimonio; para otras es la codicia de lo  ajeno, la riqueza al margen de la ley y a expensas de aquellos a quienes  despojan de sus bienes; para otras es la obtención de dinero fácil,  arriesgándolo todo en apuestas y juegos de azar; para otras es el escape de la  realidad mediante el consumo de alcohol y de drogas. Lo que todas estas  telarañas tienen en común es que aprisionan a su víctima con tanta tenacidad  que se le hace imposible librarse por sus propios esfuerzos.   A Dios gracias que, así como la mosca de la anécdota, no tenemos que luchar solos contra las tentaciones de  esta vida. Cuando nuestro enemigo Satanás nos atrapa en su telaraña, Dios tiene  poder para librarnos; para Él es tan fácil como lo fue para el joven librar a  la mosca. Y Dios no sólo puede, sino que quiere hacerlo. Basta con que se lo  pidamos, con las palabras mismas del padrenuestro: «Y no nos dejes caer en  tentación, sino líbranos del maligno.»1 Cuando dejamos que Dios nos  libre de la telaraña del pecado, salimos volando por la vía libre rumbo al  cielo que nos tiene preparado. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 6:13]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Odio a mi hija porque es idéntica a mi esposo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/odio-a-mi-hija-porque-es-identica-a-mi-esposo--64858016</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi esposo y yo llevamos diez años de casados. Tenemos dos hijos, y durante todo ese tiempo él me ha  agredido verbalmente. Yo al principio me dejaba. Creía que, al callar, él  cambiaría.... Pero he llegado a tener pensamientos suicidas, y a sentir  ansiedad y desesperación.... Hasta he sentido que odio a mi hija porque es  idéntica a él... y la he agredido físicamente....   »La última vez que hablamos, mi esposo me dijo que él así es, que no va a cambiar y que yo soy quien lo provocó.... Es un hombre  trabajador. Asistimos a la iglesia, pero siento que él no se esfuerza  valiéndose de la ayuda de Dios para cambiar. Prefiero morir antes de separarme  de mi esposo y ver mi matrimonio destruido.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Todas las familias afrontan diversas dificultades, y ninguna de ellas está siempre de  acuerdo. Pero ¿cuándo se convierte un desacuerdo en abuso verbal? Los insultos  son el indicio más fácil de identificar que hay abuso, ya que son una manera de  criticar y ultrajar en un intento por menospreciar y denigrar a la víctima con  el fin de socavar su autoestima y su confianza en sí misma.   »El hacer amenazas, intimidando a la víctima con el chantaje de maltratarla o  abandonarla, es otra forma de abuso verbal que es sumamente destructiva. Otras  formas de manipulación verbal incluyen el sarcasmo, la burla, la humillación y  los gritos. Además del abuso verbal, el agresor dominante puede tratar de  aislar de otras personas a su víctima, o tratar de hacer que crea que es  mentalmente inestable.   »No es saludable para ninguno de ustedes tener que vivir en un ambiente donde hay  abuso físico y verbal. Usted admite que ha contemplado el suicidio y que se ha  sentido ansiosa y desesperada, y es posible que otros miembros de la familia  estén sintiendo lo mismo....   »Le recomendamos encarecidamente que usted y su esposo acudan a un consejero  profesional.... Creemos que deben darle prioridad a esa consejería aun si  resulta costosa....   »Al parecer, el asistir a la iglesia no ha marcado ninguna diferencia en la vida de  ustedes, pero sí indica que los dos le guardan respeto a Dios y a su Palabra.  El apóstol Pablo nos enseñó que no digamos nada grosero ni ofensivo, sino sólo  palabras buenas que ayuden a los demás según la necesidad del momento.1 Esa enseñanza implica que los que abusan de otros verbalmente están pecando  contra Dios. La asistencia a una iglesia, aun cuando sea con regularidad, no  quita el pecado ni la culpa. Dios no perdona el pecado a no ser que la persona  que le pide perdón esté verdaderamente arrepentida y quiera cambiar.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 833. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ef 4:29]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar13</guid><pubDate>Thu, 13 Mar 2025 09:26:22 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64858016/2025mar13.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi esposo y yo llevamos diez años de casados. Tenemos dos hijos, y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi esposo y yo llevamos diez años de casados. Tenemos dos hijos, y durante todo ese tiempo él me ha  agredido verbalmente. Yo al principio me dejaba. Creía que, al callar, él  cambiaría.... Pero he llegado a tener pensamientos suicidas, y a sentir  ansiedad y desesperación.... Hasta he sentido que odio a mi hija porque es  idéntica a él... y la he agredido físicamente....   »La última vez que hablamos, mi esposo me dijo que él así es, que no va a cambiar y que yo soy quien lo provocó.... Es un hombre  trabajador. Asistimos a la iglesia, pero siento que él no se esfuerza  valiéndose de la ayuda de Dios para cambiar. Prefiero morir antes de separarme  de mi esposo y ver mi matrimonio destruido.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Todas las familias afrontan diversas dificultades, y ninguna de ellas está siempre de  acuerdo. Pero ¿cuándo se convierte un desacuerdo en abuso verbal? Los insultos  son el indicio más fácil de identificar que hay abuso, ya que son una manera de  criticar y ultrajar en un intento por menospreciar y denigrar a la víctima con  el fin de socavar su autoestima y su confianza en sí misma.   »El hacer amenazas, intimidando a la víctima con el chantaje de maltratarla o  abandonarla, es otra forma de abuso verbal que es sumamente destructiva. Otras  formas de manipulación verbal incluyen el sarcasmo, la burla, la humillación y  los gritos. Además del abuso verbal, el agresor dominante puede tratar de  aislar de otras personas a su víctima, o tratar de hacer que crea que es  mentalmente inestable.   »No es saludable para ninguno de ustedes tener que vivir en un ambiente donde hay  abuso físico y verbal. Usted admite que ha contemplado el suicidio y que se ha  sentido ansiosa y desesperada, y es posible que otros miembros de la familia  estén sintiendo lo mismo....   »Le recomendamos encarecidamente que usted y su esposo acudan a un consejero  profesional.... Creemos que deben darle prioridad a esa consejería aun si  resulta costosa....   »Al parecer, el asistir a la iglesia no ha marcado ninguna diferencia en la vida de  ustedes, pero sí indica que los dos le guardan respeto a Dios y a su Palabra.  El apóstol Pablo nos enseñó que no digamos nada grosero ni ofensivo, sino sólo  palabras buenas que ayuden a los demás según la necesidad del momento.1 Esa enseñanza implica que los que abusan de otros verbalmente están pecando  contra Dios. La asistencia a una iglesia, aun cuando sea con regularidad, no  quita el pecado ni la culpa. Dios no perdona el pecado a no ser que la persona  que le pide perdón esté verdaderamente arrepentida y quiera cambiar.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 833. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ef 4:29]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Los censos y las censuras de los romanos</title><link>https://www.spreaker.com/episode/los-censos-y-las-censuras-de-los-romanos--64831802</link><description><![CDATA[(Día Mundial contra la Censura en Internet)   En un artículo titulado «Los censores romanos y la palabra censura», el escritor y bloguero español Manuel J. Prieto señala  que «en la organización social y política de la República romana, el  censor jugaba un papel muy importante. Una de sus labores principales era  mantener el censo de la población, es decir, apuntar quiénes eran los  ciudadanos: su nombre, familia [y] posesiones. Tan relevante era ser censor  que, durante mucho tiempo, tan sólo los que habían sido cónsules llegaban a  este cargo, que fue instituido en el año 443 a.C. y, aunque fue variando, se  mantuvo hasta el año 22 d.C. [Posteriormente fueron] los emperadores [quienes]  se quedaron con todas [esas] funciones.   »Además de mantener el censo y de algún importante tema económico, [los censores] eran responsables de  velar por el respeto y el mantenimiento de las tradiciones y las costumbres. En  esta parte de sus obligaciones, cuando alguien se comportaba de manera inadecuada  o actuaba contra la tradición, era reprobado o castigado... además de ser  marcado en el censo.   »De esa labor proviene la palabra censura y el significado que tiene en nuestros días. Los censores, una  vez confeccionada la lista de ciudadanos, marcaban sobre la misma a aquellas  personas que se habían desviado de la moral por la que ellos tenían que velar.  Como si fueran profesores que sobre la lista de alumnos marcan a los que son  algo revoltosos en clase, los censores apuntaban, junto al nombre del  ciudadano, sus faltas.   »Los motivos para acabar siendo marcado en el censo podían ser muchos, tanto públicos como privados. Sí,  también lo que uno hacía en el ámbito privado estaba controlado en términos  morales, [tal como] no respetar el matrimonio, llevar un modo de vida demasiado  lujoso o extravagante, no cumplir con las responsabilidades de uno o ser cruel  con los esclavos... lo mismo que el perjurio [o] desobedecer a un superior....   »Por supuesto, esto tenía consecuencias, en ocasiones tan serias como ser exiliado, pero también perder  estatus social.... Afortunadamente uno podía reconducirse y ser perdonado, lo  que conllevaba que dejara de estar marcado... literalmente.... Pero la prohibición  de hablar de determinados temas sigue tan viva hoy como entonces, y como ha  estado siempre», concluye Prieto.1   Fue precisamente un censo romano —el que el emperador Augusto César decretó que se levantara en todo su  imperio— de lo que se valió Dios hace más de dos milenios con el fin de que su  Hijo Jesucristo cumpliera todas las profecías sobre el nacimiento del Mesías  tan largamente esperado por su pueblo.2 Si bien desde esa fecha el  mundo no ha dejado de celebrar aquel extraordinario suceso que dividió en dos  la historia humana, más vale que reconozcamos la suprema importancia que tiene  que cada uno de nosotros la celebre habiendo ya confesado que Cristo es nuestro  Señor y Salvador personal.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Manuel J. Prieto, «Los censores romanos y la palabra censura», CUR¡STOR!A: Curiosidades y anécdotas históricas, 28 abril 2024 &lt;https://curistoria.substack.com/p/los-censores-romanos-y-la-palabra?utm_campaign=email-half-post&amp;r=2tcy6y&amp;utm_source=substack&amp;utm_medium=email&gt; En línea 11 octubre 2024.                 2       Lc 2:1-20                 3       Ro 10:9-10; Fil 2:5-11]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar12</guid><pubDate>Wed, 12 Mar 2025 08:26:13 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64831802/2025mar12.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Mundial contra la Censura en Internet)   En un artículo titulado «Los censores romanos y la palabra censura», el escritor y bloguero español Manuel J. Prieto señala  que «en la organización social y política de la República romana, el  censor...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Mundial contra la Censura en Internet)   En un artículo titulado «Los censores romanos y la palabra censura», el escritor y bloguero español Manuel J. Prieto señala  que «en la organización social y política de la República romana, el  censor jugaba un papel muy importante. Una de sus labores principales era  mantener el censo de la población, es decir, apuntar quiénes eran los  ciudadanos: su nombre, familia [y] posesiones. Tan relevante era ser censor  que, durante mucho tiempo, tan sólo los que habían sido cónsules llegaban a  este cargo, que fue instituido en el año 443 a.C. y, aunque fue variando, se  mantuvo hasta el año 22 d.C. [Posteriormente fueron] los emperadores [quienes]  se quedaron con todas [esas] funciones.   »Además de mantener el censo y de algún importante tema económico, [los censores] eran responsables de  velar por el respeto y el mantenimiento de las tradiciones y las costumbres. En  esta parte de sus obligaciones, cuando alguien se comportaba de manera inadecuada  o actuaba contra la tradición, era reprobado o castigado... además de ser  marcado en el censo.   »De esa labor proviene la palabra censura y el significado que tiene en nuestros días. Los censores, una  vez confeccionada la lista de ciudadanos, marcaban sobre la misma a aquellas  personas que se habían desviado de la moral por la que ellos tenían que velar.  Como si fueran profesores que sobre la lista de alumnos marcan a los que son  algo revoltosos en clase, los censores apuntaban, junto al nombre del  ciudadano, sus faltas.   »Los motivos para acabar siendo marcado en el censo podían ser muchos, tanto públicos como privados. Sí,  también lo que uno hacía en el ámbito privado estaba controlado en términos  morales, [tal como] no respetar el matrimonio, llevar un modo de vida demasiado  lujoso o extravagante, no cumplir con las responsabilidades de uno o ser cruel  con los esclavos... lo mismo que el perjurio [o] desobedecer a un superior....   »Por supuesto, esto tenía consecuencias, en ocasiones tan serias como ser exiliado, pero también perder  estatus social.... Afortunadamente uno podía reconducirse y ser perdonado, lo  que conllevaba que dejara de estar marcado... literalmente.... Pero la prohibición  de hablar de determinados temas sigue tan viva hoy como entonces, y como ha  estado siempre», concluye Prieto.1   Fue precisamente un censo romano —el que el emperador Augusto César decretó que se levantara en todo su  imperio— de lo que se valió Dios hace más de dos milenios con el fin de que su  Hijo Jesucristo cumpliera todas las profecías sobre el nacimiento del Mesías  tan largamente esperado por su pueblo.2 Si bien desde esa fecha el  mundo no ha dejado de celebrar aquel extraordinario suceso que dividió en dos  la historia humana, más vale que reconozcamos la suprema importancia que tiene  que cada uno de nosotros la celebre habiendo ya confesado que Cristo es nuestro  Señor y Salvador personal.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Manuel J. Prieto, «Los censores romanos y la palabra censura», CUR¡STOR!A: Curiosidades y anécdotas históricas, 28 abril 2024 &lt;https://curistoria.substack.com/p/los-censores-romanos-y-la-palabra?utm_campaign=email-half-post&amp;r=2tcy6y&amp;utm_source=substack&amp;utm_medium=email&gt; En línea 11 octubre 2024.                 2       Lc 2:1-20                 3       Ro 10:9-10; Fil 2:5-11]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Celos excesivos»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/celos-excesivos--64805667</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una mujer de veintiún años, casada. Podría decir que  mi matrimonio es perfecto, pero lo que sucede es que cada vez que salgo con mi  esposo siento celos de que vea a otras jovencitas de mi edad. Tengo miedo de  que él me deje.   »Siempre he sido muy celosa; desde pequeña he sido así. No sé si es una enfermedad. En realidad me  afecta en el matrimonio. Me gustaría saber qué puedo hacer para evitar estos  celos excesivos.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Muchas personas son celosas, pero no lo reconocen o no están dispuestas a  asumir su propia responsabilidad. Dicen que sus celos se deben a la conducta  del cónyuge. Y dicen que si el cónyuge se portara de un modo diferente, no  sentirían esos celos. Así que es importante que usted haya reconocido que sus  celos no se deben a la conducta de su esposo.   »Más bien, es probable que la causa de sus celos sea su propia inseguridad. A usted  le hace falta una buena dosis de confianza en sí misma, que no es lo mismo que  arrogancia o egoísmo.... Sin embargo, las razones por las que usted siente  celos no son tan importantes como los pasos que debe dar para superarlos.   »En primer lugar, reconozca que Dios considera que los celos son pecado. El apóstol  Pablo escribió: “Comportémonos correctamente.... No... tengamos ninguna clase  de vicios. No busquemos pelea ni seamos celosos.”1 ... Tal vez a  usted los celos no le parezcan tan malos. Pero el problema estriba en que, con  mucha frecuencia, se manifiestan mediante el enojo, las contiendas, las  divisiones y la venganza.   »Muchas mujeres, por lo general más que los hombres, justifican sus celos y se  convencen de que éstos demuestran que ellas son mujeres fuertes y decididas.  Sin embargo, lamentablemente los celos en realidad demuestran debilidad, dudas  y temor. Los celos destruyen las relaciones humanas y dividen a las familias.   »No cuestione a su esposo con respecto a los pensamientos que él tenga acerca de  otras mujeres. No lo acuse de tener pensamientos que usted se haya inventado. Y  no haga que él sienta que tiene que probarle a usted constantemente que la ama.  Todo eso contribuirá a que él se aleje de usted, ya sea física o  emocionalmente.   »Le recomendamos que consulte este problema con un consejero profesional. Él o ella  podrán ayudarle a superar esa falta de confianza en sí misma....   »Cada vez que sienta esos celos, trate de concentrarse en lo que le está cruzando por la mente. Cuando observa a  una mujer de su edad, ¿piensa que ella es más atractiva que usted o que tiene  una mejor personalidad que la suya? Recuerde que esos sentimientos no tienen  nada que ver con su esposo. No es él quien tiene este problema, sino usted.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no  pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar la pestaña en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 119. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 13:13 (TLA)]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar11</guid><pubDate>Tue, 11 Mar 2025 08:26:20 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64805667/2025mar11.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una mujer de veintiún años, casada. Podría decir que  mi matrimonio...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una mujer de veintiún años, casada. Podría decir que  mi matrimonio es perfecto, pero lo que sucede es que cada vez que salgo con mi  esposo siento celos de que vea a otras jovencitas de mi edad. Tengo miedo de  que él me deje.   »Siempre he sido muy celosa; desde pequeña he sido así. No sé si es una enfermedad. En realidad me  afecta en el matrimonio. Me gustaría saber qué puedo hacer para evitar estos  celos excesivos.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Muchas personas son celosas, pero no lo reconocen o no están dispuestas a  asumir su propia responsabilidad. Dicen que sus celos se deben a la conducta  del cónyuge. Y dicen que si el cónyuge se portara de un modo diferente, no  sentirían esos celos. Así que es importante que usted haya reconocido que sus  celos no se deben a la conducta de su esposo.   »Más bien, es probable que la causa de sus celos sea su propia inseguridad. A usted  le hace falta una buena dosis de confianza en sí misma, que no es lo mismo que  arrogancia o egoísmo.... Sin embargo, las razones por las que usted siente  celos no son tan importantes como los pasos que debe dar para superarlos.   »En primer lugar, reconozca que Dios considera que los celos son pecado. El apóstol  Pablo escribió: “Comportémonos correctamente.... No... tengamos ninguna clase  de vicios. No busquemos pelea ni seamos celosos.”1 ... Tal vez a  usted los celos no le parezcan tan malos. Pero el problema estriba en que, con  mucha frecuencia, se manifiestan mediante el enojo, las contiendas, las  divisiones y la venganza.   »Muchas mujeres, por lo general más que los hombres, justifican sus celos y se  convencen de que éstos demuestran que ellas son mujeres fuertes y decididas.  Sin embargo, lamentablemente los celos en realidad demuestran debilidad, dudas  y temor. Los celos destruyen las relaciones humanas y dividen a las familias.   »No cuestione a su esposo con respecto a los pensamientos que él tenga acerca de  otras mujeres. No lo acuse de tener pensamientos que usted se haya inventado. Y  no haga que él sienta que tiene que probarle a usted constantemente que la ama.  Todo eso contribuirá a que él se aleje de usted, ya sea física o  emocionalmente.   »Le recomendamos que consulte este problema con un consejero profesional. Él o ella  podrán ayudarle a superar esa falta de confianza en sí misma....   »Cada vez que sienta esos celos, trate de concentrarse en lo que le está cruzando por la mente. Cuando observa a  una mujer de su edad, ¿piensa que ella es más atractiva que usted o que tiene  una mejor personalidad que la suya? Recuerde que esos sentimientos no tienen  nada que ver con su esposo. No es él quien tiene este problema, sino usted.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no  pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar la pestaña en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 119. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 13:13 (TLA)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El colmo de la inconsciencia</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-colmo-de-la-inconsciencia--64784846</link><description><![CDATA[Gary Galloway, de Georgia, Estados Unidos, se dispuso a ver el partido que define el  campeonato profesional de fútbol americano. Todos los años a fines del mes de  enero o a comienzos de febrero ese juego, conocido como el Super Bowl,  acapara la atención de millones de espectadores y televidentes. Gary se acomodó  frente al televisor, con una buena provisión de cerveza, salchichas, maíz frito  y galletas. Así se pasó el día entero, viendo primero las entrevistas y los  comentarios en torno al partido, y luego el partido mismo.   Al día siguiente Gary llamó a la suegra para darle una noticia trágica: «Siento decirle que Mary se suicidó  ayer, en el momento preciso en que empezaba el Super Bowl.» Habían  tenido una discusión, y la esposa se había suicidado delante de él, pero Gary  esperó veintiséis horas para dar la noticia: un supercaso de  superinconsciencia.   No es extraordinario que un matrimonio joven tenga diferentes gustos y opiniones. Si a él le gusta el golf, puede que  a ella le guste la natación. Si a él, el cine, a ella puede gustarle el teatro.  Si a él, la comida italiana, a ella, la comida china. Si cada uno de los dos  aprende a ceder a los gustos del otro, y a congeniar y adaptarse a sus  diferencias, tendrán un matrimonio feliz durante mucho tiempo. Pero si uno de  los cónyuges ama tanto sus partidos de fútbol que ve suicidarse al otro y, con  el cadáver tirado ahí, mira televisión durante todo el día, eso ya es el colmo  de la indiferencia y la inconsciencia.   No debe parecernos extraño que un hombre salga tres días de pesca con sus amigos, o que su esposa vaya tres días  a una convención de mujeres. Eso es permitir que cada uno desarrolle su propia  afición, lo cual no es grave mientras ninguno de los dos llegue a los extremos.  Pero ver suicidarse a la esposa y quedarse indiferente, tomando cerveza,  comiendo salchichas y mirando un juego de fútbol, sobrepasa los límites de lo  tolerable.   ¿Cómo pueden llegar algunos individuos a ese nivel de insensibilidad e inconsciencia? Indudablemente a causa de la  vida moderna, frívola, descreída, irreverente, sensual y materialista que  llevan. Le prestan mucha más atención a una afición cualquiera, sea deportiva o  social, que a los más sagrados intereses del matrimonio y la familia.   Sólo Cristo puede devolvernos el sentido sagrado de la vida y poner en orden todos los sentimientos y  pensamientos de nuestro ser. Él puede y quiere ayudarnos a volver a estimar los  verdaderos valores de la vida. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar10</guid><pubDate>Mon, 10 Mar 2025 07:26:53 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64784846/2025mar10.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Gary Galloway, de Georgia, Estados Unidos, se dispuso a ver el partido que define el  campeonato profesional de fútbol americano. 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Al día siguiente Gary llamó a la suegra para darle una noticia trágica: «Siento decirle que Mary se suicidó  ayer, en el momento preciso en que empezaba el Super Bowl.» Habían  tenido una discusión, y la esposa se había suicidado delante de él, pero Gary  esperó veintiséis horas para dar la noticia: un supercaso de  superinconsciencia.   No es extraordinario que un matrimonio joven tenga diferentes gustos y opiniones. Si a él le gusta el golf, puede que  a ella le guste la natación. Si a él, el cine, a ella puede gustarle el teatro.  Si a él, la comida italiana, a ella, la comida china. Si cada uno de los dos  aprende a ceder a los gustos del otro, y a congeniar y adaptarse a sus  diferencias, tendrán un matrimonio feliz durante mucho tiempo. Pero si uno de  los cónyuges ama tanto sus partidos de fútbol que ve suicidarse al otro y, con  el cadáver tirado ahí, mira televisión durante todo el día, eso ya es el colmo  de la indiferencia y la inconsciencia.   No debe parecernos extraño que un hombre salga tres días de pesca con sus amigos, o que su esposa vaya tres días  a una convención de mujeres. Eso es permitir que cada uno desarrolle su propia  afición, lo cual no es grave mientras ninguno de los dos llegue a los extremos.  Pero ver suicidarse a la esposa y quedarse indiferente, tomando cerveza,  comiendo salchichas y mirando un juego de fútbol, sobrepasa los límites de lo  tolerable.   ¿Cómo pueden llegar algunos individuos a ese nivel de insensibilidad e inconsciencia? Indudablemente a causa de la  vida moderna, frívola, descreída, irreverente, sensual y materialista que  llevan. Le prestan mucha más atención a una afición cualquiera, sea deportiva o  social, que a los más sagrados intereses del matrimonio y la familia.   Sólo Cristo puede devolvernos el sentido sagrado de la vida y poner en orden todos los sentimientos y  pensamientos de nuestro ser. Él puede y quiere ayudarnos a volver a estimar los  verdaderos valores de la vida. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Por dejar de prestarle atención a la esposa</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-dejar-de-prestarle-atencion-a-la-esposa--64761355</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Estoy casado hace seis años, y tenemos dos niños pequeños. Desde hace algún tiempo  dejé de prestarle a mi esposa la atención que ella se merece. [Como  consecuencia,] conoció a un joven que sí le prestó atención, y eso la atrajo.  Ella me confesó [arrepentida] que salieron dos veces y que se dieron un  beso.... Yo la perdoné porque comprendo que la culpa de lo sucedido fue mía.  Pero lo que no puedo olvidar, y me atormenta, es el beso. ¿Qué puedo hacer?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Suena como si ya hubiera resuelto este problema en su matrimonio, pero ahora sólo quiere olvidar lo sucedido. El problema con tratar  de olvidar algo es que cuanto más se esfuerza por sacarlo de la mente, más lo  recuerda.   »Por eso le recomendamos que deje de tratar de olvidarlo. Más bien, cada vez que le viene a la mente, responda  al pensamiento diciendo mentalmente: “Sí, ocurrió. Es parte de la historia, pero  ahora no significa nada. No tiene poder alguno sobre mí.” Anote esas frases si  hace falta, y siempre responda a las memorias no deseadas leyendo y pensando en  las frases. Repita las mismas respuestas vez tras vez hasta que logre ocupar la  mente con otros pensamientos....   »Lo felicitamos por tener la madurez necesaria para reconocer las maneras en que estaba descuidando  a su esposa. Y esperamos que no haya otras cosas que usted hizo, que no  menciona.   »En realidad, no importa lo que usted haya o no haya hecho, ya que no es aceptable que una mujer casada salga con otro hombre. Aun  cuando la salida sin duda era muy casual y pudo haber sucedido sin haberse  planeado, para su esposa el beso era una llamada de advertencia. Cuando ocurrió  ese beso, ella se vio confrontada de repente con lo que estaba haciendo.  Recordó que lo ama y le es fiel a usted, así que sabía que debía ponerle fin a  todo aquello.   »Es difícil dejar de hacer algo que sentimos la tentación de hacer, incluso cuando en realidad no  queremos hacerlo. El apóstol Pablo describió su propia experiencia al escribir:  “Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque  deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que  quiero, sino el mal que no quiero.”1   »San Pablo no se estaba dando por vencido, sino simplemente expresando lo frustrado que estaba con su naturaleza pecaminosa. Él  nos estaba diciendo que, aun cuando sintamos que es más fácil pecar que dejar  de pecar, ¡hay esperanza para nuestra condición! Dios quiere perdonar nuestro  pecado y romper las cadenas con que ese pecado nos tiene atados. Cuando le  pedimos que lo haga, Él nos da fuerza para vencer nuestra naturaleza pecaminosa.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 713. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 7:18-19]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar08</guid><pubDate>Sat, 08 Mar 2025 09:25:56 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64761355/2025mar08.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Estoy casado hace seis años, y tenemos dos niños pequeños. Desde hace...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Estoy casado hace seis años, y tenemos dos niños pequeños. Desde hace algún tiempo  dejé de prestarle a mi esposa la atención que ella se merece. [Como  consecuencia,] conoció a un joven que sí le prestó atención, y eso la atrajo.  Ella me confesó [arrepentida] que salieron dos veces y que se dieron un  beso.... Yo la perdoné porque comprendo que la culpa de lo sucedido fue mía.  Pero lo que no puedo olvidar, y me atormenta, es el beso. ¿Qué puedo hacer?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Suena como si ya hubiera resuelto este problema en su matrimonio, pero ahora sólo quiere olvidar lo sucedido. El problema con tratar  de olvidar algo es que cuanto más se esfuerza por sacarlo de la mente, más lo  recuerda.   »Por eso le recomendamos que deje de tratar de olvidarlo. Más bien, cada vez que le viene a la mente, responda  al pensamiento diciendo mentalmente: “Sí, ocurrió. Es parte de la historia, pero  ahora no significa nada. No tiene poder alguno sobre mí.” Anote esas frases si  hace falta, y siempre responda a las memorias no deseadas leyendo y pensando en  las frases. Repita las mismas respuestas vez tras vez hasta que logre ocupar la  mente con otros pensamientos....   »Lo felicitamos por tener la madurez necesaria para reconocer las maneras en que estaba descuidando  a su esposa. Y esperamos que no haya otras cosas que usted hizo, que no  menciona.   »En realidad, no importa lo que usted haya o no haya hecho, ya que no es aceptable que una mujer casada salga con otro hombre. Aun  cuando la salida sin duda era muy casual y pudo haber sucedido sin haberse  planeado, para su esposa el beso era una llamada de advertencia. Cuando ocurrió  ese beso, ella se vio confrontada de repente con lo que estaba haciendo.  Recordó que lo ama y le es fiel a usted, así que sabía que debía ponerle fin a  todo aquello.   »Es difícil dejar de hacer algo que sentimos la tentación de hacer, incluso cuando en realidad no  queremos hacerlo. El apóstol Pablo describió su propia experiencia al escribir:  “Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque  deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que  quiero, sino el mal que no quiero.”1   »San Pablo no se estaba dando por vencido, sino simplemente expresando lo frustrado que estaba con su naturaleza pecaminosa. Él  nos estaba diciendo que, aun cuando sintamos que es más fácil pecar que dejar  de pecar, ¡hay esperanza para nuestra condición! Dios quiere perdonar nuestro  pecado y romper las cadenas con que ese pecado nos tiene atados. Cuando le  pedimos que lo haga, Él nos da fuerza para vencer nuestra naturaleza pecaminosa.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 713. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 7:18-19]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El vengador de los inocentes»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-vengador-de-los-inocentes--64744554</link><description><![CDATA[(Víspera del Día Internacional de los Derechos del Niño)   «La pobre joven estaba encinta....   »—Hija —[le] dijo [su padre], turbada la voz.   »Volvióse ésta con ojos espantados [debido a] la faz contraída... de su padre.   »—Sabe, hija, y no te apenes, ... aquel... malvado... tu seductor... ha huido,  embarcándose ayer —concluyó [el padre], entre  rugidos....   »La joven miró al cielo, brotaron lágrimas reprimidas de sus ojos, y volvió a bajar la cabeza.   »—Sea como Dios quiera —murmuró....   »El hombre apretó los puños... y continuó:   »—Ese miserable se ha burlado de ti; está bien: la justicia algún día se encargará de  arreglarle las cuentas... Yo haré lo que me competa. Solamente espero que seas  fuerte, y me ayudes a encubrir nuestra honra....   »La joven se dominó; trató de serenarse, y quiso ser más fuerte que su desgracia....   »Corría el año de 1823 ó 1824.... Frente al templo [de Nuestra Señora de las Mercedes] vivía en una pobre casa...  una mujer del pueblo, comadrona... conocida bajo el nombre de Señá Petronila la  partera....   »Aconteció que una noche, entre doce y una, fuertes golpes resonaron... a la puerta.... La Señá Petronila se levantó  apresuradamente....   »—Abra usted, Ña Petronila, que la vengo a solicitar para una señora.   »La comadrona... abrió y se puso a disposición del desconocido..., [quien la vendó] para que ignorase a donde la  conducía....   »Señá Petronila y su misterioso acompañante... llegaron al fin... [al patio de] la casa indicada... desde  [donde] se dominaba el río... Ozama....   »Allí, a la luz de las estrellas, [la partera] vio... a su parturienta: era una mujer completamente embozada.   »—Ahí tiene usted a esa señora —díjole el  desconocido [a su hija, la joven parturienta], con tono seco e imperiosa voz—:  cumpla usted con su deber....   »Pasado un buen rato [en] fúnebre silencio..., quedó cumplido el delicado y penoso encargo, y tan feliz  alumbramiento dio ánimo a la pobre Señá Petronila....   »[Tomó] a la criaturita, que lloraba débilmente, y la [entregó] sonriendo a aquel  hombre, esperando que esto fuese de su agrado, y... ¡el monstruo [arrebató] al  recién nacido por los pies y... sin proferir una sílaba, sin mirarlo, [lo  arrojó] al río!   »El niño exhaló en el aire un gemido al caer, y las olas se abrieron con estruendo, tornando a cerrarse sobre la  líquida tumba del inocente....   »El hombre sacó del gabán un largo bolsón de dinero que dejó en las manos de la Señá Petronila....   »—Oiga usted, buena mujer —le dijo en voz baja, sombría y  amenazadora, mirándola con... ojos feroces—:  cuidado con revelar nada de lo que ha visto. Yo la alcanzaré dondequiera que  usted se meta, y ¡ay de usted entonces!... ¡Vaya usted con Dios!»1   ¡Con razón que a este cuento añejo, que escribió en 1889, el autor dominicano  César Nicolás Penson le puso por título «Drama horrendo»! Lo que seguramente no  comprende el despiadado padre y abuelo del cuento es que ese mismo Dios al que  encomienda a la partera ha establecido que pecadores como él no escaparán de su  pecado.2 «¡Ay de los que... cometen sus fechorías en la oscuridad, y piensan: “¿Quién nos ve?”!...  —les advierte  Dios, “el vengador de los inocentes”—.3 Muy pronto... todos los que no duermen para hacer el mal... y con  engaños perjudican al indefenso... serán exterminados.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       César Nicolás Penson, Cosas añejas (Santo Domingo: abc editorial, 2002), pp. 8-19.                 2       Nm 32:23                 3       Sal 9:12                 4       Is 29:15,17,20,21]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar07</guid><pubDate>Fri, 07 Mar 2025 09:28:11 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64744554/2025mar07.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Día Internacional de los Derechos del Niño)   «La pobre joven estaba encinta....   »—Hija —[le] dijo [su padre], turbada la voz.   »Volvióse ésta con ojos espantados [debido a] la faz contraída... de su padre.   »—Sabe, hija, y no te...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Víspera del Día Internacional de los Derechos del Niño)   «La pobre joven estaba encinta....   »—Hija —[le] dijo [su padre], turbada la voz.   »Volvióse ésta con ojos espantados [debido a] la faz contraída... de su padre.   »—Sabe, hija, y no te apenes, ... aquel... malvado... tu seductor... ha huido,  embarcándose ayer —concluyó [el padre], entre  rugidos....   »La joven miró al cielo, brotaron lágrimas reprimidas de sus ojos, y volvió a bajar la cabeza.   »—Sea como Dios quiera —murmuró....   »El hombre apretó los puños... y continuó:   »—Ese miserable se ha burlado de ti; está bien: la justicia algún día se encargará de  arreglarle las cuentas... Yo haré lo que me competa. Solamente espero que seas  fuerte, y me ayudes a encubrir nuestra honra....   »La joven se dominó; trató de serenarse, y quiso ser más fuerte que su desgracia....   »Corría el año de 1823 ó 1824.... Frente al templo [de Nuestra Señora de las Mercedes] vivía en una pobre casa...  una mujer del pueblo, comadrona... conocida bajo el nombre de Señá Petronila la  partera....   »Aconteció que una noche, entre doce y una, fuertes golpes resonaron... a la puerta.... La Señá Petronila se levantó  apresuradamente....   »—Abra usted, Ña Petronila, que la vengo a solicitar para una señora.   »La comadrona... abrió y se puso a disposición del desconocido..., [quien la vendó] para que ignorase a donde la  conducía....   »Señá Petronila y su misterioso acompañante... llegaron al fin... [al patio de] la casa indicada... desde  [donde] se dominaba el río... Ozama....   »Allí, a la luz de las estrellas, [la partera] vio... a su parturienta: era una mujer completamente embozada.   »—Ahí tiene usted a esa señora —díjole el  desconocido [a su hija, la joven parturienta], con tono seco e imperiosa voz—:  cumpla usted con su deber....   »Pasado un buen rato [en] fúnebre silencio..., quedó cumplido el delicado y penoso encargo, y tan feliz  alumbramiento dio ánimo a la pobre Señá Petronila....   »[Tomó] a la criaturita, que lloraba débilmente, y la [entregó] sonriendo a aquel  hombre, esperando que esto fuese de su agrado, y... ¡el monstruo [arrebató] al  recién nacido por los pies y... sin proferir una sílaba, sin mirarlo, [lo  arrojó] al río!   »El niño exhaló en el aire un gemido al caer, y las olas se abrieron con estruendo, tornando a cerrarse sobre la  líquida tumba del inocente....   »El hombre sacó del gabán un largo bolsón de dinero que dejó en las manos de la Señá Petronila....   »—Oiga usted, buena mujer —le dijo en voz baja, sombría y  amenazadora, mirándola con... ojos feroces—:  cuidado con revelar nada de lo que ha visto. Yo la alcanzaré dondequiera que  usted se meta, y ¡ay de usted entonces!... ¡Vaya usted con Dios!»1   ¡Con razón que a este cuento añejo, que escribió en 1889, el autor dominicano  César Nicolás Penson le puso por título «Drama horrendo»! Lo que seguramente no  comprende el despiadado padre y abuelo del cuento es que ese mismo Dios al que  encomienda a la partera ha establecido que pecadores como él no escaparán de su  pecado.2 «¡Ay de los que... cometen sus fechorías en la oscuridad, y piensan: “¿Quién nos ve?”!...  —les advierte  Dios, “el vengador de los inocentes”—.3 Muy pronto... todos los que no duermen para hacer el mal... y con  engaños perjudican al indefenso... serán exterminados.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       César Nicolás Penson, Cosas añejas (Santo Domingo: abc editorial, 2002), pp. 8-19.                 2       Nm 32:23                 3       Sal 9:12                 4       Is 29:15,17,20,21]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Lo mejor y lo peor del mundo</title><link>https://www.spreaker.com/episode/lo-mejor-y-lo-peor-del-mundo--64726819</link><description><![CDATA[Había una vez un hombre rico que tenía un esclavo muy sabio. Cierto día el hombre envió a su esclavo al mercado para  que le comprara la mejor comida que encontrara, ya que tenía varios amigos  invitados a comer y quería ofrecerles algo apetitoso. Así que el esclavo fue al  mercado y compró lengua, y al volver a casa, la preparó lo mejor que pudo.   Cuando el amo le preguntó a su esclavo por qué había comprado lengua, el esclavo le  dijo:   —Porque la lengua es lo mejor del mundo: con la lengua alabamos a los dioses, con la  lengua cantamos las glorias de la patria, con la lengua le declaramos amor a la  mujer amada, y con la lengua le brindamos consejo al mejor amigo.   El amo, reconociendo la sabiduría de su esclavo, le respondió:   —Está bien, pero mañana me traerás lo peor que encuentres en el mercado.   Al día siguiente, el esclavo volvió otra vez con lengua.   —¿Por qué has vuelto a traer lengua? —le preguntó  el amo—. ¿No decías ayer que es lo mejor  del mundo? ¡Yo te pedí que me trajeras lo peor!   —Es que, sin duda alguna, Señor —contestó el  esclavo—, la lengua es también lo peor del  mundo, porque con ella mentimos, con ella calumniamos, con ella blasfemamos de  los dioses, con ella juramos en falso, y con ella insultamos al prójimo.   Esta fábula, atribuida al legendario Esopo, encierra una gran lección. La verdad es que la lengua en sí no es ni  buena ni mala; es simplemente el instrumento con que se expresa el corazón. En  realidad, es el corazón lo que es malo o bueno. La lengua no hace más que  obedecerle. Por eso dijo Jesucristo que «de lo que abunda en el corazón habla  la boca».1   De modo que podemos emplear la lengua para hacer el bien o para hacer el mal. El sabio Salomón lo resume en los  siguientes proverbios: «Los labios del justo destilan bondad; de la boca del  malvado brota perversidad»; «En la lengua hay poder de vida y muerte»; «Fuente  de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia»; «La  lengua que brinda consuelo es árbol de vida; la lengua insidiosa deprime el  espíritu»; «El charlatán hiere con la lengua como con una espada, pero la  lengua del sabio brinda alivio»; «Con la boca el impío destruye a su prójimo»;  «los labios del sabio son su propia protección».2   ¡Qué bueno sería que, al igual que Salomón, le pidiéramos a Dios sabiduría por sobre todas las cosas,3  y que, al igual que David su padre, le pidiéramos a Dios que creara en nosotros  un corazón limpio!4 De hacerlo así, nuestra lengua, cual fuente de  vida, no haría más que destilar bondad y brindar consuelo y alivio. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 6:45                 2       Pr 10:32; 18:21; 10:11; 15:4; 12:18; 11:9; 14:3                 3       2Cr 1:7‑12                 4       Sal 51:10]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar06</guid><pubDate>Thu, 06 Mar 2025 09:29:09 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64726819/2025mar06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Había una vez un hombre rico que tenía un esclavo muy sabio. Cierto día el hombre envió a su esclavo al mercado para  que le comprara la mejor comida que encontrara, ya que tenía varios amigos  invitados a comer y quería ofrecerles algo apetitoso. Así...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Había una vez un hombre rico que tenía un esclavo muy sabio. Cierto día el hombre envió a su esclavo al mercado para  que le comprara la mejor comida que encontrara, ya que tenía varios amigos  invitados a comer y quería ofrecerles algo apetitoso. Así que el esclavo fue al  mercado y compró lengua, y al volver a casa, la preparó lo mejor que pudo.   Cuando el amo le preguntó a su esclavo por qué había comprado lengua, el esclavo le  dijo:   —Porque la lengua es lo mejor del mundo: con la lengua alabamos a los dioses, con la  lengua cantamos las glorias de la patria, con la lengua le declaramos amor a la  mujer amada, y con la lengua le brindamos consejo al mejor amigo.   El amo, reconociendo la sabiduría de su esclavo, le respondió:   —Está bien, pero mañana me traerás lo peor que encuentres en el mercado.   Al día siguiente, el esclavo volvió otra vez con lengua.   —¿Por qué has vuelto a traer lengua? —le preguntó  el amo—. ¿No decías ayer que es lo mejor  del mundo? ¡Yo te pedí que me trajeras lo peor!   —Es que, sin duda alguna, Señor —contestó el  esclavo—, la lengua es también lo peor del  mundo, porque con ella mentimos, con ella calumniamos, con ella blasfemamos de  los dioses, con ella juramos en falso, y con ella insultamos al prójimo.   Esta fábula, atribuida al legendario Esopo, encierra una gran lección. La verdad es que la lengua en sí no es ni  buena ni mala; es simplemente el instrumento con que se expresa el corazón. En  realidad, es el corazón lo que es malo o bueno. La lengua no hace más que  obedecerle. Por eso dijo Jesucristo que «de lo que abunda en el corazón habla  la boca».1   De modo que podemos emplear la lengua para hacer el bien o para hacer el mal. El sabio Salomón lo resume en los  siguientes proverbios: «Los labios del justo destilan bondad; de la boca del  malvado brota perversidad»; «En la lengua hay poder de vida y muerte»; «Fuente  de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia»; «La  lengua que brinda consuelo es árbol de vida; la lengua insidiosa deprime el  espíritu»; «El charlatán hiere con la lengua como con una espada, pero la  lengua del sabio brinda alivio»; «Con la boca el impío destruye a su prójimo»;  «los labios del sabio son su propia protección».2   ¡Qué bueno sería que, al igual que Salomón, le pidiéramos a Dios sabiduría por sobre todas las cosas,3  y que, al igual que David su padre, le pidiéramos a Dios que creara en nosotros  un corazón limpio!4 De hacerlo así, nuestra lengua, cual fuente de  vida, no haría más que destilar bondad y brindar consuelo y alivio. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 6:45                 2       Pr 10:32; 18:21; 10:11; 15:4; 12:18; 11:9; 14:3                 3       2Cr 1:7‑12                 4       Sal 51:10]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«He sentido que mi sobrina me tiene fastidio y rencor»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/he-sentido-que-mi-sobrina-me-tiene-fastidio-y-rencor--64708469</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:     «Convivo con mi sobrina, a quien considero como una hermana de crianza. Últimamente he sentido que ella me tiene fastidio y rencor.  En días pasados... fui y le pedí perdón por si la había lastimado o herido por  algo. Entre lágrimas, me perdonó, pero al día siguiente el ambiente fue más  hostil. No sé qué hacer: si seguirle pidiendo perdón hasta que ella saque lo  que lleva dentro, o alejarme para evitar que quizás mi corazón se llene de  motivos contra ella.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Lo felicitamos por estar consciente de los sentimientos de su sobrina y por querer  reparar cualquier tensión en la relación entre los dos....   »El apóstol Pablo enseñó: “Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en  paz con todos.”1 La frase clave es: “en cuanto dependa de ustedes”.  Con eso da a entender que todo malentendido involucra al menos a dos personas,  y que cada una tiene que poner de su parte para vivir en paz. Usted sólo puede  hacer su parte, y su sobrina debe hacer la que le corresponde a ella.   »Sin embargo, en las mujeres a veces hay factores de salud que no son evidentes y  que ellas mismas tal vez no comprendan del todo. Un horario complejo regula las  sustancias químicas del cerebro y las hormonas que operan en el cerebro y en el  cuerpo de la mujer. Es posible que una mujer llore inesperadamente debido a que  las sustancias químicas en su cerebro han hecho que se sienta excepcionalmente  sensible, o que se sienta irritable por la misma razón. Como hombre, no es  necesario que usted comprenda todo esto, pero debe estar consciente de que eso  pudiera estar contribuyendo a las fluctuaciones en el estado de ánimo de su  sobrina.   »Así mismo es bueno que esté enterado de que con frecuencia  a los miembros adultos de una familia les cuesta trabajo vivir juntos bajo el  mismo techo. Lo más usual es que uno de ellos ni se da cuenta de, o simplemente  no le importa, la manera en que sus hábitos afectan a los demás. Bien pudiera  ser algo tan rutinario como pasar demasiado tiempo en el baño, o no limpiar lo  que ha ensuciado, o hacer ruido cuando ya es muy tarde por la noche. Por lo  contrario, pudiera ser algo de mayor envergadura, tal como ser autoritario,  crítico, o irresponsable con las finanzas.   »Cualquiera que sea el motivo que está afectando a su sobrina, es obvio que ella lo  considera muy importante. El hecho de que usted no lo sepa pudiera ser indicio  de que no ha sabido escucharla. En vez de pedirle perdón repetidamente, como lo  está contemplando, le recomendamos que se esfuerce por escucharla cada vez que  ella hable. No deje que lo distraigan ruidos y otros asuntos a su alrededor, y  concéntrese más bien en las palabras de ella. En lugar de interrumpirla, deje  que ella termine de expresar sus pensamientos. No trate de resolverle sus  problemas, no le dé consejos, y no le reste importancia a lo que la esté  preocupando. Al escucharla con suma atención y con mucho interés, usted le  demostrará lo mucho que le importa.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar  en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego  buscar el Caso 832. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 12:18 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar05</guid><pubDate>Wed, 05 Mar 2025 09:28:37 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64708469/2025mar05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:     «Convivo con mi sobrina, a quien considero como una hermana de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:     «Convivo con mi sobrina, a quien considero como una hermana de crianza. Últimamente he sentido que ella me tiene fastidio y rencor.  En días pasados... fui y le pedí perdón por si la había lastimado o herido por  algo. Entre lágrimas, me perdonó, pero al día siguiente el ambiente fue más  hostil. No sé qué hacer: si seguirle pidiendo perdón hasta que ella saque lo  que lleva dentro, o alejarme para evitar que quizás mi corazón se llene de  motivos contra ella.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Lo felicitamos por estar consciente de los sentimientos de su sobrina y por querer  reparar cualquier tensión en la relación entre los dos....   »El apóstol Pablo enseñó: “Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en  paz con todos.”1 La frase clave es: “en cuanto dependa de ustedes”.  Con eso da a entender que todo malentendido involucra al menos a dos personas,  y que cada una tiene que poner de su parte para vivir en paz. Usted sólo puede  hacer su parte, y su sobrina debe hacer la que le corresponde a ella.   »Sin embargo, en las mujeres a veces hay factores de salud que no son evidentes y  que ellas mismas tal vez no comprendan del todo. Un horario complejo regula las  sustancias químicas del cerebro y las hormonas que operan en el cerebro y en el  cuerpo de la mujer. Es posible que una mujer llore inesperadamente debido a que  las sustancias químicas en su cerebro han hecho que se sienta excepcionalmente  sensible, o que se sienta irritable por la misma razón. Como hombre, no es  necesario que usted comprenda todo esto, pero debe estar consciente de que eso  pudiera estar contribuyendo a las fluctuaciones en el estado de ánimo de su  sobrina.   »Así mismo es bueno que esté enterado de que con frecuencia  a los miembros adultos de una familia les cuesta trabajo vivir juntos bajo el  mismo techo. Lo más usual es que uno de ellos ni se da cuenta de, o simplemente  no le importa, la manera en que sus hábitos afectan a los demás. Bien pudiera  ser algo tan rutinario como pasar demasiado tiempo en el baño, o no limpiar lo  que ha ensuciado, o hacer ruido cuando ya es muy tarde por la noche. Por lo  contrario, pudiera ser algo de mayor envergadura, tal como ser autoritario,  crítico, o irresponsable con las finanzas.   »Cualquiera que sea el motivo que está afectando a su sobrina, es obvio que ella lo  considera muy importante. El hecho de que usted no lo sepa pudiera ser indicio  de que no ha sabido escucharla. En vez de pedirle perdón repetidamente, como lo  está contemplando, le recomendamos que se esfuerce por escucharla cada vez que  ella hable. No deje que lo distraigan ruidos y otros asuntos a su alrededor, y  concéntrese más bien en las palabras de ella. En lugar de interrumpirla, deje  que ella termine de expresar sus pensamientos. No trate de resolverle sus  problemas, no le dé consejos, y no le reste importancia a lo que la esté  preocupando. Al escucharla con suma atención y con mucho interés, usted le  demostrará lo mucho que le importa.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar  en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego  buscar el Caso 832. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 12:18 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Un adversario formidable</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-adversario-formidable--64689375</link><description><![CDATA[«[En] el Fuerte de Santa Mónica... el Tirano no movió una sola arruga de su máscara indiana para responder al  saludo del Coronel Irineo Castañón, un viejo sanguinario que arrastraba una  pata de palo....   »—¿Qué calabozo ocupa Don Roque Cepeda?   »—El número tres [—contestó el Coronel].   »—¿Han sido tratados con toda la consideración que merecen tan ilustre patricio y sus compañeros? ... Vamos a  vernos con el candidato de las oposiciones para la Presidencia de la República.  Coronel Castañón, rompa marcha.   »El Coronel giró con la mano en la visera, y su remo de palo, con tieso destaque, trazó la media vuelta en el  aire: Puesto en marcha... al frente de la comitiva, marcaba el paso. ¡Tac!  ¡Tac! Por bovedizos y galerías, apostillaban un eco el ritmo cojitranco de la  pata de palo: ¡Tac! ¡Tac! ...   »—¡Calabozo número tres!   »[En el umbral,] Tirano Banderas saludó, quitándose el sombrero, tendidos los ojos para descubrir a Don  Roque....   »—Mi Señor Don Roque, recién me entero de su detención en el fuerte. ¡Lo he deplorado! ... En todas las  circunstancias usted representa para mí, en el campo político, al adversario  que, consciente de sus deberes ciudadanos... [da] la batalla sin salirse fuera  de la Carta Constitucional.... Para esos caudillos que no vacilan en provocar  una intervención extranjera, seré siempre inexorable, pero esta actuación no  excluye mi respeto y hasta mi complacencia para los que me presentan batalla  amparados en el derecho que les confieren las leyes. Don Roque, en ese terreno  deseo [verlo] a usted, y comienzo por decirle que reconozco plenamente su  patriotismo....   »Don Roque Cepeda... se iluminaba con una sonrisa de santo campesino. Tenía un suave reflejo en las bruñidas  arrugas:   »—Señor General, perdóneme la franqueza. [Oyéndolo] me parece escuchar a la Serpiente del Génesis.   »Era de tan ingenua honradez la expresión de los ojos y el reflejo de la sonrisa en las arrugas, que excusaban  como acentos benévolos la censura de las cláusulas. Tirano Banderas  inmovilizaba las [líneas] de su verde mueca:   »—Mi Señor Don Roque, no esperaba de su parte esa fineza. De la mía [me proponía] ofrecerle una leal amistad y  estrechar su mano, pero visto que usted no me juzga sincero, me limito a  reiterarle mis excusas.1   Con ese retrato del dictador Tirano Banderas, el escritor gallego Ramón del Valle-Inclán nos dejó uno de los primeros ejemplos de la llamada  novela de dictador. Pero conste que la primera obra no ficticia que abordó ese  tema fue precisamente la Biblia, a la que alude Don Roque cuando compara al tirano  con la serpiente del Génesis.2 Quiera Dios que nos valgamos del  único antídoto eficaz para el veneno mortal introducido por la mordida de esa  tiránica serpiente. Fijemos la mirada en Jesucristo, el Hijo de Dios, quien  antes de ser levantado en una cruz para morir en nuestro lugar, afirmó que  aquella serpiente antigua no venía más que a robar, matar y destruir, pero que  Él había venido para que tengamos vida, y para que la vivamos plenamente.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ramón del Valle-Inclán, Tirano Banderas: Novela de tierra caliente, 5a. ed. (Madrid: Espasa-Calpe, 1984), pp. 162,189-91.                 2       Gn 3                 3       Nm 21:4-9; Jn 10:10; Heb 12:2]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar04</guid><pubDate>Tue, 04 Mar 2025 10:29:32 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64689375/2025mar04.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«[En] el Fuerte de Santa Mónica... el Tirano no movió una sola arruga de su máscara indiana para responder al  saludo del Coronel Irineo Castañón, un viejo sanguinario que arrastraba una  pata de palo....   »—¿Qué calabozo ocupa Don Roque Cepeda?...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«[En] el Fuerte de Santa Mónica... el Tirano no movió una sola arruga de su máscara indiana para responder al  saludo del Coronel Irineo Castañón, un viejo sanguinario que arrastraba una  pata de palo....   »—¿Qué calabozo ocupa Don Roque Cepeda?   »—El número tres [—contestó el Coronel].   »—¿Han sido tratados con toda la consideración que merecen tan ilustre patricio y sus compañeros? ... Vamos a  vernos con el candidato de las oposiciones para la Presidencia de la República.  Coronel Castañón, rompa marcha.   »El Coronel giró con la mano en la visera, y su remo de palo, con tieso destaque, trazó la media vuelta en el  aire: Puesto en marcha... al frente de la comitiva, marcaba el paso. ¡Tac!  ¡Tac! Por bovedizos y galerías, apostillaban un eco el ritmo cojitranco de la  pata de palo: ¡Tac! ¡Tac! ...   »—¡Calabozo número tres!   »[En el umbral,] Tirano Banderas saludó, quitándose el sombrero, tendidos los ojos para descubrir a Don  Roque....   »—Mi Señor Don Roque, recién me entero de su detención en el fuerte. ¡Lo he deplorado! ... En todas las  circunstancias usted representa para mí, en el campo político, al adversario  que, consciente de sus deberes ciudadanos... [da] la batalla sin salirse fuera  de la Carta Constitucional.... Para esos caudillos que no vacilan en provocar  una intervención extranjera, seré siempre inexorable, pero esta actuación no  excluye mi respeto y hasta mi complacencia para los que me presentan batalla  amparados en el derecho que les confieren las leyes. Don Roque, en ese terreno  deseo [verlo] a usted, y comienzo por decirle que reconozco plenamente su  patriotismo....   »Don Roque Cepeda... se iluminaba con una sonrisa de santo campesino. Tenía un suave reflejo en las bruñidas  arrugas:   »—Señor General, perdóneme la franqueza. [Oyéndolo] me parece escuchar a la Serpiente del Génesis.   »Era de tan ingenua honradez la expresión de los ojos y el reflejo de la sonrisa en las arrugas, que excusaban  como acentos benévolos la censura de las cláusulas. Tirano Banderas  inmovilizaba las [líneas] de su verde mueca:   »—Mi Señor Don Roque, no esperaba de su parte esa fineza. De la mía [me proponía] ofrecerle una leal amistad y  estrechar su mano, pero visto que usted no me juzga sincero, me limito a  reiterarle mis excusas.1   Con ese retrato del dictador Tirano Banderas, el escritor gallego Ramón del Valle-Inclán nos dejó uno de los primeros ejemplos de la llamada  novela de dictador. Pero conste que la primera obra no ficticia que abordó ese  tema fue precisamente la Biblia, a la que alude Don Roque cuando compara al tirano  con la serpiente del Génesis.2 Quiera Dios que nos valgamos del  único antídoto eficaz para el veneno mortal introducido por la mordida de esa  tiránica serpiente. Fijemos la mirada en Jesucristo, el Hijo de Dios, quien  antes de ser levantado en una cruz para morir en nuestro lugar, afirmó que  aquella serpiente antigua no venía más que a robar, matar y destruir, pero que  Él había venido para que tengamos vida, y para que la vivamos plenamente.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ramón del Valle-Inclán, Tirano Banderas: Novela de tierra caliente, 5a. ed. (Madrid: Espasa-Calpe, 1984), pp. 162,189-91.                 2       Gn 3                 3       Nm 21:4-9; Jn 10:10; Heb 12:2]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Elefantes peligrosos</title><link>https://www.spreaker.com/episode/elefantes-peligrosos--64669630</link><description><![CDATA[Llegó una llamada urgente al departamento de ganadería en Kenia, África, con el fin de avisar que un  elefante muy peligroso había matado a varios hombres. En tales casos en que un  animal ha adquirido el hábito de atacar a seres humanos, hay que encontrar al animal  y matarlo, ya que durante toda su vida seguirá haciendo lo mismo.   Después de varios días encontraron el elefante y lo mataron gracias a la pericia de expertos cazadores. Al sacarle  los colmillos, encontraron una bala disparada al elefante muchos años antes.  Ese pedazo de plomo estaba presionando un nervio, que tuvo que haberle causado  un dolor agudo desde ese entonces. A eso se debía seguramente el que el  elefante se hubiera vuelto cazador de hombres.   Así como se explica la matanza de hombres por parte del elefante agredido por un hombre, también se explica la  violencia que, en nuestra sociedad, la víctima de violencia les inflige a otros  seres humanos. En los dos casos la violencia se explica, pero no se justifica,  como tampoco se justifica que se aplique la llamada ley del Talión, castigo que  consiste en infligir al agresor un daño igual al causado por él. La violencia  no resuelve nada; al contrario, engendra más violencia, y ese ciclo de  violencia nunca se acaba. Por eso hay tantas víctimas de maltrato físico o  verbal y de abuso deshonesto que tratan de igual modo a su cónyuge y a sus  hijos. Lo aprenden de sus padres y parientes mayores, y luego se les hace casi  imposible dejar de tratar con violencia a los miembros del hogar que forman  ellos mismos.   A eso se debe que Jesucristo, en su conocido Sermón del Monte, enseñara: «Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por  ojo y diente por diente.” Pero yo les digo:... Si alguien te pega en una  mejilla, vuélvele también la otra.... Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu  prójimo y odia a tu enemigo.” Pero yo les digo:... Amen a sus enemigos, hagan  bien a quienes los odian,... oren por quienes los maltratan.»1   Cristo no sólo enseñó la no violencia, sino que la vivió y murió practicándola. Frente al falso testimonio,  a la humillación y a los azotes que sufrió en su juicio inmerecido ante Pilato  y Herodes, Jesús no se defendió en absoluto, ni siquiera de palabra. Y cuando  lo clavaron a una cruz, puso en práctica su enseñanza de amar a quienes lo  maltrataban y de orar por ellos diciendo: «Padre, perdónalos, porque no saben  lo que hacen.»2 Todo esto lo hizo Cristo porque su misión era  amarnos hasta el punto de sufrir violencia y muerte por nosotros a fin de  salvarnos de la violencia de este mundo y darnos paz. Fue así como dejó sentado  el principio de que lo único que lo vence todo, incluso la violencia, es el  amor. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:38-40,43‑44a; Lc 6:27‑29ª                 2       Lc 23:34]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar03</guid><pubDate>Mon, 03 Mar 2025 09:28:51 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64669630/2025mar03.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Llegó una llamada urgente al departamento de ganadería en Kenia, África, con el fin de avisar que un  elefante muy peligroso había matado a varios hombres. En tales casos en que un  animal ha adquirido el hábito de atacar a seres humanos, hay que...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Llegó una llamada urgente al departamento de ganadería en Kenia, África, con el fin de avisar que un  elefante muy peligroso había matado a varios hombres. En tales casos en que un  animal ha adquirido el hábito de atacar a seres humanos, hay que encontrar al animal  y matarlo, ya que durante toda su vida seguirá haciendo lo mismo.   Después de varios días encontraron el elefante y lo mataron gracias a la pericia de expertos cazadores. Al sacarle  los colmillos, encontraron una bala disparada al elefante muchos años antes.  Ese pedazo de plomo estaba presionando un nervio, que tuvo que haberle causado  un dolor agudo desde ese entonces. A eso se debía seguramente el que el  elefante se hubiera vuelto cazador de hombres.   Así como se explica la matanza de hombres por parte del elefante agredido por un hombre, también se explica la  violencia que, en nuestra sociedad, la víctima de violencia les inflige a otros  seres humanos. En los dos casos la violencia se explica, pero no se justifica,  como tampoco se justifica que se aplique la llamada ley del Talión, castigo que  consiste en infligir al agresor un daño igual al causado por él. La violencia  no resuelve nada; al contrario, engendra más violencia, y ese ciclo de  violencia nunca se acaba. Por eso hay tantas víctimas de maltrato físico o  verbal y de abuso deshonesto que tratan de igual modo a su cónyuge y a sus  hijos. Lo aprenden de sus padres y parientes mayores, y luego se les hace casi  imposible dejar de tratar con violencia a los miembros del hogar que forman  ellos mismos.   A eso se debe que Jesucristo, en su conocido Sermón del Monte, enseñara: «Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por  ojo y diente por diente.” Pero yo les digo:... Si alguien te pega en una  mejilla, vuélvele también la otra.... Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu  prójimo y odia a tu enemigo.” Pero yo les digo:... Amen a sus enemigos, hagan  bien a quienes los odian,... oren por quienes los maltratan.»1   Cristo no sólo enseñó la no violencia, sino que la vivió y murió practicándola. Frente al falso testimonio,  a la humillación y a los azotes que sufrió en su juicio inmerecido ante Pilato  y Herodes, Jesús no se defendió en absoluto, ni siquiera de palabra. Y cuando  lo clavaron a una cruz, puso en práctica su enseñanza de amar a quienes lo  maltrataban y de orar por ellos diciendo: «Padre, perdónalos, porque no saben  lo que hacen.»2 Todo esto lo hizo Cristo porque su misión era  amarnos hasta el punto de sufrir violencia y muerte por nosotros a fin de  salvarnos de la violencia de este mundo y darnos paz. Fue así como dejó sentado  el principio de que lo único que lo vence todo, incluso la violencia, es el  amor. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:38-40,43‑44a; Lc 6:27‑29ª                 2       Lc 23:34]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi hijastro no se lleva bien con mi hijo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-hijastro-no-se-lleva-bien-con-mi-hijo--64641368</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi hijastro no lleva una buena relación con mi hijo, su hermano por parte de padre. Siempre está diciéndole que no quiere jugar con él, que se  aleje.... El caso llegó al extremo cuando le dijo a mi hijo que prefiere que él  se muera para poder ser el único niño de la familia.   »Yo ya no pude aguantar, y le pedí a su padre que ya no lo trajera más a casa.... Siempre lo traté como a un hijo.... Le preparaba los útiles  escolares y las meriendas, y le ayudaba a hacer las tareas. Por eso no puedo  entender que sea así.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Es obvio que cree que su hijastro no se portaría igual si tuviera el mismo padre y la misma madre que el medio hermano.  Lamentablemente, usted está equivocada. Hemos visto casos, incluso en nuestra  propia familia, en los que un hijo o una hija mayor rechaza a su hermano o a su  hermana menor. Nuestro consejo más importante es que, de ser posible, le pida a  su pediatra que le recomiende un consejero profesional con el que pueda  consultar....   »Cuando yo llegué a ser hijastra a los once años, recuerdo muy bien cómo traté de dejarle en claro a mi mamá que ella debía  siempre darnos prioridad a nosotros y lo que necesitáramos por encima de su  nuevo esposo y de lo que necesitara él. Siempre nos parecía que él era como el  enemigo que estaba tratando de disolver nuestra “verdadera” familia. Siendo la  hija mayor, yo percibía que a mí me tocaba dirigir la embestida contra él. Los  hijos de él vivían en otra región del país, así que afortunadamente no tuve que  hacerles la guerra también a ellos.   »Si bien los sentimientos de su hijastro no son nada fuera de lo común, sí deben afrontarse.  La Biblia no contiene recomendaciones específicas para esta situación, así que  a pesar de que nuestro consejo se basa en principios bíblicos, no puede  probarse citando ningún texto bíblico en particular. Por eso otros expertos en  la materia, cuyo punto de vista respetamos, bien pudieran no estar de acuerdo  con nosotros.   »Quienes se casan con una persona que ya tiene hijos se están comprometiendo a adoptarlos con el corazón, aun cuando no sean  legalmente hijos adoptivos. Por eso, pídale perdón a su hijastro y explíquele  que el comentario de él la alarmó a tal grado que usted reaccionó  exageradamente. Asegúrele que usted desea lo mejor para sus dos hijos, pero que  no tienen que jugar juntos o compartir lo que les pertenece. Si es posible,  deben tener lugares separados donde puedan jugar. (Usted puede hacer cumplir  que se turnen en los lugares que prefieren o delimitarlos en el piso con cinta  adhesiva para pintores.) Muéstrele a su hijastro con sus acciones que él es un  valioso miembro de la familia y que los sentimientos de él son igual de  importantes que los de su medio hermano.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 712. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025mar01</guid><pubDate>Sat, 01 Mar 2025 08:27:03 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64641368/2025mar01.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi hijastro no lleva una buena relación con mi hijo, su hermano por...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi hijastro no lleva una buena relación con mi hijo, su hermano por parte de padre. Siempre está diciéndole que no quiere jugar con él, que se  aleje.... El caso llegó al extremo cuando le dijo a mi hijo que prefiere que él  se muera para poder ser el único niño de la familia.   »Yo ya no pude aguantar, y le pedí a su padre que ya no lo trajera más a casa.... Siempre lo traté como a un hijo.... Le preparaba los útiles  escolares y las meriendas, y le ayudaba a hacer las tareas. Por eso no puedo  entender que sea así.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Es obvio que cree que su hijastro no se portaría igual si tuviera el mismo padre y la misma madre que el medio hermano.  Lamentablemente, usted está equivocada. Hemos visto casos, incluso en nuestra  propia familia, en los que un hijo o una hija mayor rechaza a su hermano o a su  hermana menor. Nuestro consejo más importante es que, de ser posible, le pida a  su pediatra que le recomiende un consejero profesional con el que pueda  consultar....   »Cuando yo llegué a ser hijastra a los once años, recuerdo muy bien cómo traté de dejarle en claro a mi mamá que ella debía  siempre darnos prioridad a nosotros y lo que necesitáramos por encima de su  nuevo esposo y de lo que necesitara él. Siempre nos parecía que él era como el  enemigo que estaba tratando de disolver nuestra “verdadera” familia. Siendo la  hija mayor, yo percibía que a mí me tocaba dirigir la embestida contra él. Los  hijos de él vivían en otra región del país, así que afortunadamente no tuve que  hacerles la guerra también a ellos.   »Si bien los sentimientos de su hijastro no son nada fuera de lo común, sí deben afrontarse.  La Biblia no contiene recomendaciones específicas para esta situación, así que  a pesar de que nuestro consejo se basa en principios bíblicos, no puede  probarse citando ningún texto bíblico en particular. Por eso otros expertos en  la materia, cuyo punto de vista respetamos, bien pudieran no estar de acuerdo  con nosotros.   »Quienes se casan con una persona que ya tiene hijos se están comprometiendo a adoptarlos con el corazón, aun cuando no sean  legalmente hijos adoptivos. Por eso, pídale perdón a su hijastro y explíquele  que el comentario de él la alarmó a tal grado que usted reaccionó  exageradamente. Asegúrele que usted desea lo mejor para sus dos hijos, pero que  no tienen que jugar juntos o compartir lo que les pertenece. Si es posible,  deben tener lugares separados donde puedan jugar. (Usted puede hacer cumplir  que se turnen en los lugares que prefieren o delimitarlos en el piso con cinta  adhesiva para pintores.) Muéstrele a su hijastro con sus acciones que él es un  valioso miembro de la familia y que los sentimientos de él son igual de  importantes que los de su medio hermano.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 712. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Hogar, amargo hogar</title><link>https://www.spreaker.com/episode/hogar-amargo-hogar--64620513</link><description><![CDATA[El apartamento era pequeño. Constaba de dos cuartos, un baño, un comedor y una  cocina. La cuota mensual del arriendo era baja, pues estaba ubicado en una zona  popular de Nueva York. Aunque pequeño y humilde, eso no impidió que en él se  colocara el tradicional cartelito que se pone en tantas casas y que dice:  «Hogar, dulce hogar».   Lamentablemente, el cartel que debía habérsele colocado a ese apartamento era todo lo contrario:  «Hogar, amargo hogar». Porque la familia que habitaba allí, compuesta por  Herman McMillan, de cuarenta y dos años, su esposa Frances, de treinta y  cuatro, y sus nueve hijos, de uno a dieciséis años de edad, vivía de una manera  deplorable. En ese hogar los padres maltrataban física y sexualmente a sus  hijos. La policía que investigó el caso describió a la familia como «una llaga  de la gran ciudad».   A menudo se oye decir que el hogar es el cielo en la tierra, que no hay mayor felicidad  que la que se puede hallar entre las cuatro paredes del nido familiar, que  todas las penas de la calle se dejan cuando uno traspasa el umbral de ese lugar  querido. Y todo eso es cierto, hermosamente cierto. Hay muchísimos casos de  familias unidas, cariñosas y amables que, aunque pobres, saben ser felices con  lo poco que tienen. En esos hogares sí que se puede aplicar el dicho: «Hogar,  dulce hogar».   Pero hay otros hogares en que no cabe ese dicho, como el de los McMillan. En lugar de un  cielo, es un infierno. En vez de reinar la paz, reina la violencia. En vez de  vivir en armonía, se vive en discordia. En lugar de recibir amor y cariño, los  hijos reciben brutales palizas. Y lo que es peor, los padres, en lugar de  respetar de un modo sano y maduro a sus hijos, los maltratan sexualmente: el  padre, a sus hijas; y la madre, a sus hijos.   ¿A qué le podemos atribuir la culpa de semejante atrocidad? A dos vicios mortales que  entraron a aquella casa: el alcohol y la cocaína. Cuando esos dos males  terribles se posesionan de un hogar, lo degradan, lo envilecen y lo  descomponen.   Los hijos del matrimonio McMillan recordarán siempre, con angustia, con horror y con  rabia, el hogar frío que les dieron sus padres, y llevarán el resto de la vida  el estigma del abuso deshonesto y la marca de la degradación. No dejemos nunca  que entren a nuestra casa ni el alcohol ni la droga, ni los introduzcamos jamás  en nuestro organismo. Considerémoslos nuestros mayores enemigos.  Aborrezcámoslos y combatámoslos. Jesucristo desea ayudarnos, entrando Él, más  bien, a nuestro corazón. Él no sólo tiene el poder para vencer esos enemigos,  sino también un profundo interés en nuestro bienestar personal. Démosle entrada  a nuestra vida antes que sea demasiado tarde. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb28</guid><pubDate>Fri, 28 Feb 2025 08:28:06 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64620513/2025feb28.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El apartamento era pequeño. Constaba de dos cuartos, un baño, un comedor y una  cocina. La cuota mensual del arriendo era baja, pues estaba ubicado en una zona  popular de Nueva York. Aunque pequeño y humilde, eso no impidió que en él se  colocara el...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[El apartamento era pequeño. Constaba de dos cuartos, un baño, un comedor y una  cocina. La cuota mensual del arriendo era baja, pues estaba ubicado en una zona  popular de Nueva York. Aunque pequeño y humilde, eso no impidió que en él se  colocara el tradicional cartelito que se pone en tantas casas y que dice:  «Hogar, dulce hogar».   Lamentablemente, el cartel que debía habérsele colocado a ese apartamento era todo lo contrario:  «Hogar, amargo hogar». Porque la familia que habitaba allí, compuesta por  Herman McMillan, de cuarenta y dos años, su esposa Frances, de treinta y  cuatro, y sus nueve hijos, de uno a dieciséis años de edad, vivía de una manera  deplorable. En ese hogar los padres maltrataban física y sexualmente a sus  hijos. La policía que investigó el caso describió a la familia como «una llaga  de la gran ciudad».   A menudo se oye decir que el hogar es el cielo en la tierra, que no hay mayor felicidad  que la que se puede hallar entre las cuatro paredes del nido familiar, que  todas las penas de la calle se dejan cuando uno traspasa el umbral de ese lugar  querido. Y todo eso es cierto, hermosamente cierto. Hay muchísimos casos de  familias unidas, cariñosas y amables que, aunque pobres, saben ser felices con  lo poco que tienen. En esos hogares sí que se puede aplicar el dicho: «Hogar,  dulce hogar».   Pero hay otros hogares en que no cabe ese dicho, como el de los McMillan. En lugar de un  cielo, es un infierno. En vez de reinar la paz, reina la violencia. En vez de  vivir en armonía, se vive en discordia. En lugar de recibir amor y cariño, los  hijos reciben brutales palizas. Y lo que es peor, los padres, en lugar de  respetar de un modo sano y maduro a sus hijos, los maltratan sexualmente: el  padre, a sus hijas; y la madre, a sus hijos.   ¿A qué le podemos atribuir la culpa de semejante atrocidad? A dos vicios mortales que  entraron a aquella casa: el alcohol y la cocaína. Cuando esos dos males  terribles se posesionan de un hogar, lo degradan, lo envilecen y lo  descomponen.   Los hijos del matrimonio McMillan recordarán siempre, con angustia, con horror y con  rabia, el hogar frío que les dieron sus padres, y llevarán el resto de la vida  el estigma del abuso deshonesto y la marca de la degradación. No dejemos nunca  que entren a nuestra casa ni el alcohol ni la droga, ni los introduzcamos jamás  en nuestro organismo. Considerémoslos nuestros mayores enemigos.  Aborrezcámoslos y combatámoslos. Jesucristo desea ayudarnos, entrando Él, más  bien, a nuestro corazón. Él no sólo tiene el poder para vencer esos enemigos,  sino también un profundo interés en nuestro bienestar personal. Démosle entrada  a nuestra vida antes que sea demasiado tarde. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi hijo adulto no me cuenta nada»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-hijo-adulto-no-me-cuenta-nada--64601492</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi hijo de treinta y seis años entró a la academia de policía, y les pidió a mis otros hijos que no me lo contaran. Yo lo supe por mis  nietas....   »Hoy fue su graduación, y quería que le dijera por qué nunca le he preguntado nada sobre  su trabajo. Yo le respondí que no sabía que él estaba en la academia. Él me  contestó que la razón es que yo nunca le pregunto cómo le va en su trabajo.   »No tenemos mucha comunicación. Me habla para que le cuide a sus hijos.... Él me dijo que sus compañeros sí saben de su trabajo y de las  cosas que le gustan, y yo le respondí que es porque a ellos les platica, pero a  mí no me cuenta nada.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:     »Usted y su hijo están enfrascados en una lucha de poder. Tanto usted como él creen  que han sido agraviados....   »Es normal que un hijo adulto procure independizarse durante sus primeros años como adulto. Por lo general, los padres que se sienten  amenazados por eso y responden a la defensiva o de manera conflictiva causan que el hijo adulto se enoje y se distancie. Ese es  el comienzo de un círculo vicioso que puede durar muchos años.   »La relación se convierte en un patrón de conducta en que una expectativa tras otra  no se cumplen. En el caso suyo, su hijo tiene la expectativa de que  usted lo apoye en su progreso hacia la edad adulta, mientras que usted tiene la  expectativa de que él pida y valore sus consejos. A su hijo lo ofende que usted  no parece querer alentarlo, y a usted la ofende que su hijo ya no parece  valorarla....   »Usted tiene que decidir qué es lo que más quiere. ¿Quiere  continuar esta lucha de poder con el fin de tener la razón, o quiere disfrutar  de una sana relación y comunicación con su hijo?   »Las luchas de pode ocurren a causa del orgullo. Tanto usted como su hijo son demasiado orgullosos como para dejar que el otro salga  ganando. Le recomendamos que acate el siguiente consejo del apóstol Pablo: “No  hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás  como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios  intereses, sino también por los intereses de los demás.”1   »La humildad, que es lo opuesto al orgullo, significa tener en más alta estima los  sentimientos de su hijo que los suyos propios.... Significa comenzar sus  conversaciones hablando acerca de la vida de él, sin que importe si él nunca  llegue a preguntarle acerca de la vida suya. Y, por último, significa  ceder en esa lucha de poder, sabiendo que  usted ha ganado lo más importante.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo  se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 831. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Fil 2:3-4 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb27</guid><pubDate>Thu, 27 Feb 2025 10:28:31 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64601492/2025feb27.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi hijo de treinta y seis años entró a la academia de policía, y les...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi hijo de treinta y seis años entró a la academia de policía, y les pidió a mis otros hijos que no me lo contaran. Yo lo supe por mis  nietas....   »Hoy fue su graduación, y quería que le dijera por qué nunca le he preguntado nada sobre  su trabajo. Yo le respondí que no sabía que él estaba en la academia. Él me  contestó que la razón es que yo nunca le pregunto cómo le va en su trabajo.   »No tenemos mucha comunicación. Me habla para que le cuide a sus hijos.... Él me dijo que sus compañeros sí saben de su trabajo y de las  cosas que le gustan, y yo le respondí que es porque a ellos les platica, pero a  mí no me cuenta nada.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:     »Usted y su hijo están enfrascados en una lucha de poder. Tanto usted como él creen  que han sido agraviados....   »Es normal que un hijo adulto procure independizarse durante sus primeros años como adulto. Por lo general, los padres que se sienten  amenazados por eso y responden a la defensiva o de manera conflictiva causan que el hijo adulto se enoje y se distancie. Ese es  el comienzo de un círculo vicioso que puede durar muchos años.   »La relación se convierte en un patrón de conducta en que una expectativa tras otra  no se cumplen. En el caso suyo, su hijo tiene la expectativa de que  usted lo apoye en su progreso hacia la edad adulta, mientras que usted tiene la  expectativa de que él pida y valore sus consejos. A su hijo lo ofende que usted  no parece querer alentarlo, y a usted la ofende que su hijo ya no parece  valorarla....   »Usted tiene que decidir qué es lo que más quiere. ¿Quiere  continuar esta lucha de poder con el fin de tener la razón, o quiere disfrutar  de una sana relación y comunicación con su hijo?   »Las luchas de pode ocurren a causa del orgullo. Tanto usted como su hijo son demasiado orgullosos como para dejar que el otro salga  ganando. Le recomendamos que acate el siguiente consejo del apóstol Pablo: “No  hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás  como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios  intereses, sino también por los intereses de los demás.”1   »La humildad, que es lo opuesto al orgullo, significa tener en más alta estima los  sentimientos de su hijo que los suyos propios.... Significa comenzar sus  conversaciones hablando acerca de la vida de él, sin que importe si él nunca  llegue a preguntarle acerca de la vida suya. Y, por último, significa  ceder en esa lucha de poder, sabiendo que  usted ha ganado lo más importante.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo  se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 831. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Fil 2:3-4 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Armas engañosas</title><link>https://www.spreaker.com/episode/armas-enganosas--64580808</link><description><![CDATA[El avión despegó de un aeropuerto en los Estados Unidos de América mientras los pasajeros se acomodaban en sus  asientos, asegurándose de que tenían bien abrochado el cinturón de seguridad.  Algunos elevaron una plegaria en silencio al Dios en quien creían; otros  hicieron la señal de la cruz, manifestando así su fe.   Entre los pasajeros iba un hombre acompañado de un niño. Los dos ocupaban asientos en  la sección central de la nave, y se disponían a dormir.   De repente, el hombre se levantó con brusquedad, agarró de la mano al pequeño, y  casi a rastras entró con él a la cabina de mando.   El piloto y el copiloto palidecieron cuando el desconocido sacó rápidamente una  pistola y gruñó: «Si quieren salvar el pellejo, diríjanse a La Habana.»   Sin titubear, los pilotos obedecieron la orden y se dirigieron a Cuba. El portavoz  de la tripulación, por su parte, se encargó de explicarles a los pasajeros lo  que había ocurrido.   La sorpresa fue mucho mayor cuando por la radio se escuchó el siguiente boletín:  «Esta es Radio Reloj Nacional en La Habana, Cuba. Hace pocos minutos arribó a  la capital cubana uno de los líderes sindicalistas más destacados del momento.  ¡Se valió de una pistola de juguete para atemorizar a los pilotos y secuestrar  un avión de la Aerolínea Eastern!»   Cuando los pilotos oyeron la noticia, se enojaron aun más por haberse dejado  secuestrar ¡con una pistola de juguete!   Es evidente que esto sucedió hace muchos años. En la actualidad sería muy difícil  concebir tal desenlace. Aunque un pasajero lograra burlar la estricta  vigilancia del aeropuerto y pasar a bordo con una pistola de juguete, ya no  sería tan fácil entrar en la cabina de mando del avión.   Es probable que los pilotos de aquel avión hayan sido objeto de burla de sus  conocidos algún tiempo después de aquel suceso por haber dejado que les tomaran  el pelo con una pistola de juguete. Aun hoy nos parece ridículo, y sin embargo  a nosotros nos pasa lo mismo, sólo que con otra clase de pistolas engañosas.  Las que nos dominan a nosotros no son armas físicas, ni de plástico ni de  metal, sino las armas del engaño fiscal, del engaño amistoso y del engaño  amoroso.   ¿Qué de los que engañan a sus patrones en la empresa donde trabajan, robando tiempo  y dinero cada vez que se presenta la oportunidad? ¿Qué de los que engañan a sus  presuntos amigos, dando la impresión de que les son fieles mientras se  confabulan con otros contra ellos? ¿Y qué de los que engañan a su pareja, ya  sea antes o después de casados, entregándole sin vergüenza su afecto a otra  persona?   Más vale que reconozcan que para los que secuestran a otros empleando semejantes  armas, les espera un castigo divino seguro, tan seguro que no hay modo de  burlarlo... a no ser que le pidan a Dios perdón por esos actos egoístas y  detestables. De ser así, recibirán el perdón divino al instante, no por sus  propios méritos sino por los méritos de Jesucristo nuestro Salvador. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb26</guid><pubDate>Wed, 26 Feb 2025 09:26:58 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64580808/2025feb26.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El avión despegó de un aeropuerto en los Estados Unidos de América mientras los pasajeros se acomodaban en sus  asientos, asegurándose de que tenían bien abrochado el cinturón de seguridad.  Algunos elevaron una plegaria en silencio al Dios en quien...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[El avión despegó de un aeropuerto en los Estados Unidos de América mientras los pasajeros se acomodaban en sus  asientos, asegurándose de que tenían bien abrochado el cinturón de seguridad.  Algunos elevaron una plegaria en silencio al Dios en quien creían; otros  hicieron la señal de la cruz, manifestando así su fe.   Entre los pasajeros iba un hombre acompañado de un niño. Los dos ocupaban asientos en  la sección central de la nave, y se disponían a dormir.   De repente, el hombre se levantó con brusquedad, agarró de la mano al pequeño, y  casi a rastras entró con él a la cabina de mando.   El piloto y el copiloto palidecieron cuando el desconocido sacó rápidamente una  pistola y gruñó: «Si quieren salvar el pellejo, diríjanse a La Habana.»   Sin titubear, los pilotos obedecieron la orden y se dirigieron a Cuba. El portavoz  de la tripulación, por su parte, se encargó de explicarles a los pasajeros lo  que había ocurrido.   La sorpresa fue mucho mayor cuando por la radio se escuchó el siguiente boletín:  «Esta es Radio Reloj Nacional en La Habana, Cuba. Hace pocos minutos arribó a  la capital cubana uno de los líderes sindicalistas más destacados del momento.  ¡Se valió de una pistola de juguete para atemorizar a los pilotos y secuestrar  un avión de la Aerolínea Eastern!»   Cuando los pilotos oyeron la noticia, se enojaron aun más por haberse dejado  secuestrar ¡con una pistola de juguete!   Es evidente que esto sucedió hace muchos años. En la actualidad sería muy difícil  concebir tal desenlace. Aunque un pasajero lograra burlar la estricta  vigilancia del aeropuerto y pasar a bordo con una pistola de juguete, ya no  sería tan fácil entrar en la cabina de mando del avión.   Es probable que los pilotos de aquel avión hayan sido objeto de burla de sus  conocidos algún tiempo después de aquel suceso por haber dejado que les tomaran  el pelo con una pistola de juguete. Aun hoy nos parece ridículo, y sin embargo  a nosotros nos pasa lo mismo, sólo que con otra clase de pistolas engañosas.  Las que nos dominan a nosotros no son armas físicas, ni de plástico ni de  metal, sino las armas del engaño fiscal, del engaño amistoso y del engaño  amoroso.   ¿Qué de los que engañan a sus patrones en la empresa donde trabajan, robando tiempo  y dinero cada vez que se presenta la oportunidad? ¿Qué de los que engañan a sus  presuntos amigos, dando la impresión de que les son fieles mientras se  confabulan con otros contra ellos? ¿Y qué de los que engañan a su pareja, ya  sea antes o después de casados, entregándole sin vergüenza su afecto a otra  persona?   Más vale que reconozcan que para los que secuestran a otros empleando semejantes  armas, les espera un castigo divino seguro, tan seguro que no hay modo de  burlarlo... a no ser que le pidan a Dios perdón por esos actos egoístas y  detestables. De ser así, recibirán el perdón divino al instante, no por sus  propios méritos sino por los méritos de Jesucristo nuestro Salvador. 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Ella era una drogadicta y mi papá un borracho, y me mandaban a  prostituirme para sustentar su vicio....   »Mi vida está destruida, y lo único que sé es que no sirvo para nada.... Creo que lo mejor  que pudiera hacer es matarme para acabar con este sufrimiento que me amarga la  vida.... Ni tengo perdón de Dios por todo lo malo que he hecho.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¿Sabía usted que el Dios del universo la conoce y sabe cómo llegó a ser lo que es hoy  en día, y que Él la ama más de lo que usted puede imaginarse?... Es probable  que usted piense que Dios es un dictador severo que quiere castigarla por todo  lo malo que ha hecho. Pero lo cierto es que Dios es un Padre amoroso que quiere  perdonarla y darle una vida completamente nueva.   »Usted dice que su papá era un borracho. Tanto su experiencia negativa con él como sus  opiniones actuales acerca de él afectan sus creencias acerca de Dios, nuestro  Padre celestial....   »[Sin embargo,] nuestros conceptos no deben fundamentarse en nuestras experiencias.  Usted puede creer que el mundo tiene manchas porque sus lentes están sucios.  Puede creer que no hay nadie que sea amoroso porque no ha llegado a conocer a  nadie que lo sea. Puede creer que Dios no está interesado en su bienestar  porque a su padre biológico al parecer no le interesaba. Y puede creer que  usted no sirve para nada porque así la trataron sus padres. ¡Pero el hecho de  que crea cualquiera de esas cosas no quiere decir que eso sea verdad!   »La verdad debe fundamentarse en la Biblia, el mensaje de Dios para los seres humanos. A través de las páginas de  la Biblia aprendemos que hay un Dios amoroso y compasivo que está separado de  nosotros a causa de nuestros pecados. Pero también aprendemos que Dios concibió  la forma de acercarse a nosotros al entregar a su único Hijo para que muriera  por nuestros pecados. Él dio a su Hijo Jesucristo a fin de que pagara el  castigo por nuestros pecados para que usted pudiera llegar a conocerlo y a  considerarlo como su amoroso Padre celestial.   »Cristo ya sufrió las consecuencias de los pecados que usted ha cometido, así que usted  no tiene por qué seguir sufriendo. Basta con que, en sus propias palabras, le  pida a Dios que la perdone por esos pecados y que le dé una nueva vida. Luego comience a orar todos los días pidiéndole a Dios que le quite todo sentimiento  de amargura, rechazo y falta de autoestima. Dios puede hacer un milagro en su  vida....»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos  incluir en esta edición, puede leerse con sólo ingresar en el sitio  www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 118. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb25</guid><pubDate>Tue, 25 Feb 2025 10:27:39 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64559465/2025feb25.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Llevo veinte años en la prostitución, gracias a mi “madre”. 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Pero lo cierto es que Dios es un Padre amoroso que quiere  perdonarla y darle una vida completamente nueva.   »Usted dice que su papá era un borracho. Tanto su experiencia negativa con él como sus  opiniones actuales acerca de él afectan sus creencias acerca de Dios, nuestro  Padre celestial....   »[Sin embargo,] nuestros conceptos no deben fundamentarse en nuestras experiencias.  Usted puede creer que el mundo tiene manchas porque sus lentes están sucios.  Puede creer que no hay nadie que sea amoroso porque no ha llegado a conocer a  nadie que lo sea. Puede creer que Dios no está interesado en su bienestar  porque a su padre biológico al parecer no le interesaba. Y puede creer que  usted no sirve para nada porque así la trataron sus padres. ¡Pero el hecho de  que crea cualquiera de esas cosas no quiere decir que eso sea verdad!   »La verdad debe fundamentarse en la Biblia, el mensaje de Dios para los seres humanos. A través de las páginas de  la Biblia aprendemos que hay un Dios amoroso y compasivo que está separado de  nosotros a causa de nuestros pecados. Pero también aprendemos que Dios concibió  la forma de acercarse a nosotros al entregar a su único Hijo para que muriera  por nuestros pecados. Él dio a su Hijo Jesucristo a fin de que pagara el  castigo por nuestros pecados para que usted pudiera llegar a conocerlo y a  considerarlo como su amoroso Padre celestial.   »Cristo ya sufrió las consecuencias de los pecados que usted ha cometido, así que usted  no tiene por qué seguir sufriendo. Basta con que, en sus propias palabras, le  pida a Dios que la perdone por esos pecados y que le dé una nueva vida. Luego comience a orar todos los días pidiéndole a Dios que le quite todo sentimiento  de amargura, rechazo y falta de autoestima. Dios puede hacer un milagro en su  vida....»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos  incluir en esta edición, puede leerse con sólo ingresar en el sitio  www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 118. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La muñequita perdida</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-munequita-perdida--64538803</link><description><![CDATA[Pocos minutos después que bajaran todos los pasajeros, el piloto dobló el periódico que había estado leyendo y  caminó por el pasillo del avión. En uno de los asientos encontró una muñequita  que alguien había dejado olvidada. El piloto se inclinó y la recogió. Daba  muestras de haber sido estrujada bastante, como sucede con las muñecas a las  que sus dueñas quieren mucho.   El piloto sabía que a aquella muñeca de trapo la extrañaría mucho alguna niña. Esto lo llevó a hacer todo lo posible  por encontrar a la dueña. Lo primero que hizo fue preguntarles a los pasajeros  que acababan de salir del avión. Ya casi todos se habían ido, y entre los que  quedaban no estaba la pequeña dueña de la muñequita.     Luego logró poner en movimiento todo el sistema de comunicaciones de que disponían  las líneas aéreas a fin de encontrar a la niña. Con la ayuda de personas de  buena voluntad separadas por miles de kilómetros, pero enlazadas por conducto  de la tecnología moderna, después de muchos mensajes y de muchas transmisiones,  y al cabo de varios días, encontraron a la niña y le devolvieron su muñequita  de trapo.   Lo único que queda como recuerdo de este incidente es la carta que la madre de la niña le escribió al piloto. Dice  así: «Mi hija tiene otras muñecas más nuevas y más bonitas, pero esta es la  única a la que quiere de todo corazón. No encuentro palabras para expresarle lo  que significa para ella y para nosotros el que se hayan molestado tanto para  devolverle su muñequita. ¡Muchas gracias!»   Al igual que la niña de esta historia, la humanidad perdió algo que le hacía mucha falta. Se trata de la relación que  en el principio tenía con Dios su Creador. Pero Dios determinó restablecer esa  línea de comunicación directa con Él, así que envió a su Hijo Jesucristo a este  mundo para lograrlo. Cristo mismo dijo que vino a buscar y a salvar lo que se  había perdido.1   Fue así como Dios puso en movimiento todo el sistema de comunicaciones a su disposición para encontrarnos, tal como  el piloto de la historia, y no fracasó. Pero a diferencia del piloto, Dios no  quería darnos algo que tiene valor temporal como una muñeca, sino algo que  tiene valor eterno. Él hizo todo lo necesario para restaurarnos a la comunión  que siempre ha querido tener con nosotros, ya que quiere ser no sólo nuestro  Salvador sino también nuestro amigo. Ahora sólo nos resta dejarlo que nos  encuentre, y agradecerle que se haya molestado tanto, al extremo de morir en  nuestro lugar, para establecer una relación perdurable con nosotros. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 19:10]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb24</guid><pubDate>Mon, 24 Feb 2025 09:25:47 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64538803/2025feb24.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Pocos minutos después que bajaran todos los pasajeros, el piloto dobló el periódico que había estado leyendo y  caminó por el pasillo del avión. En uno de los asientos encontró una muñequita  que alguien había dejado olvidada. El piloto se inclinó y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Pocos minutos después que bajaran todos los pasajeros, el piloto dobló el periódico que había estado leyendo y  caminó por el pasillo del avión. En uno de los asientos encontró una muñequita  que alguien había dejado olvidada. El piloto se inclinó y la recogió. Daba  muestras de haber sido estrujada bastante, como sucede con las muñecas a las  que sus dueñas quieren mucho.   El piloto sabía que a aquella muñeca de trapo la extrañaría mucho alguna niña. Esto lo llevó a hacer todo lo posible  por encontrar a la dueña. Lo primero que hizo fue preguntarles a los pasajeros  que acababan de salir del avión. Ya casi todos se habían ido, y entre los que  quedaban no estaba la pequeña dueña de la muñequita.     Luego logró poner en movimiento todo el sistema de comunicaciones de que disponían  las líneas aéreas a fin de encontrar a la niña. Con la ayuda de personas de  buena voluntad separadas por miles de kilómetros, pero enlazadas por conducto  de la tecnología moderna, después de muchos mensajes y de muchas transmisiones,  y al cabo de varios días, encontraron a la niña y le devolvieron su muñequita  de trapo.   Lo único que queda como recuerdo de este incidente es la carta que la madre de la niña le escribió al piloto. Dice  así: «Mi hija tiene otras muñecas más nuevas y más bonitas, pero esta es la  única a la que quiere de todo corazón. No encuentro palabras para expresarle lo  que significa para ella y para nosotros el que se hayan molestado tanto para  devolverle su muñequita. ¡Muchas gracias!»   Al igual que la niña de esta historia, la humanidad perdió algo que le hacía mucha falta. Se trata de la relación que  en el principio tenía con Dios su Creador. Pero Dios determinó restablecer esa  línea de comunicación directa con Él, así que envió a su Hijo Jesucristo a este  mundo para lograrlo. Cristo mismo dijo que vino a buscar y a salvar lo que se  había perdido.1   Fue así como Dios puso en movimiento todo el sistema de comunicaciones a su disposición para encontrarnos, tal como  el piloto de la historia, y no fracasó. Pero a diferencia del piloto, Dios no  quería darnos algo que tiene valor temporal como una muñeca, sino algo que  tiene valor eterno. Él hizo todo lo necesario para restaurarnos a la comunión  que siempre ha querido tener con nosotros, ya que quiere ser no sólo nuestro  Salvador sino también nuestro amigo. Ahora sólo nos resta dejarlo que nos  encuentre, y agradecerle que se haya molestado tanto, al extremo de morir en  nuestro lugar, para establecer una relación perdurable con nosotros. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 19:10]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi novia me hacía sentir como un perdedor»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-novia-me-hacia-sentir-como-un-perdedor--64508344</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Recientemente rompí con mi novia. Ella me reclamaba continuamente porque me quedé sin empleo y no tenía [dinero para invitarla a salir]. Intenté  que hiciéramos salidas sencillas, pero ella se negaba. Me hacía sentir como un  perdedor porque no encontraba empleo, [y ese sentimiento aumentó cuando  terminamos]....   [Pienso que] ya nadie más me va a amar y [que no soy] suficiente para nadie. Me siento triste y  lleno de ansiedad...»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Es obvio que usted tiene muy baja autoestima y está deprimido. Se la pasa pensando incesantemente en su situación  y sintiendo lástima de sí mismo.   »¿Tiene familiares o amigos que le están dando consejos? Si tres o más de ellos le están diciendo lo mismo para  ayudarlo, pudiera ser que ellos son capaces de ver las cosas con mayor claridad  que usted actualmente y que usted debiera considerar sus opiniones. De lo  contrario, entonces le animamos a que acuda a los servicios de salud mental que  hay en su comunidad.   »Sin embargo, usted nunca logrará tener un concepto realista de sí mismo sino hasta que tenga el  concepto de sí mismo que Dios tiene de usted.... [Él] lo conoce, lo ama y está  muy interesado [en su situación].   »Es probable que no se le haya ocurrido hasta ahora, pero lo cierto es que todos somos perdedores. Todos hemos tomado malas  decisiones y todos hemos pecado. De hecho, si se remonta a nuestros primeros  padres, Adán y Eva, fueron ellos los primeros pecadores y los primeros  perdedores. Debido a que decidieron rebelarse contra Dios y hacer las cosas  como les parecían mejor a ellos, se perdieron la vida perfecta que pudieron  haber tenido.     »Por eso, de Adán y Eva todos hemos heredado una naturaleza que hace que nos rebelemos. Así como nuestra nieta de dos años le  dice “¡No!” a su papá, también nosotros le hemos dicho “¡No!” a nuestro Padre  celestial. Nadie tuvo que enseñarle a ella cómo rebelarse y negarse a recibir  la instrucción amorosa de parte de sus padres; ella nació con esa naturaleza  propensa a rebelarse. Y todos nosotros nacimos con esa naturaleza pecaminosa al  igual que ella.   »No obstante, Dios no quiso dejarnos a la deriva con nuestra rebeldía y nuestro pecado. Él nos dio a  su único Hijo, Jesucristo, para que pagara el castigo en nuestro lugar. Si nos  acercamos a Dios en oración, y lo hacemos en el nombre de Jesucristo como quien  pagó por nosotros, Dios nos aceptará y perdonará, y olvidará por completo  nuestro pecado y nuestra rebeldía.   »Como resultado, Dios puede vernos como quienes se han apartado por completo del pecado, limpios y ya  sin vergüenza alguna. Nosotros podemos vernos así mismo, como nos ve Dios.   »Le recomendamos que no persiga ninguna relación sentimental sino hasta que haya comenzado a verse a  sí mismo como lo ve Dios. También le recomendamos que acepte cualquier empleo  que se le ofrezca, aunque sepa que no es lo que usted quiere en el futuro, y  aunque pague menos de lo que necesita.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 711. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb22</guid><pubDate>Sat, 22 Feb 2025 10:28:23 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64508344/2025feb22.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Recientemente rompí con mi novia. Ella me reclamaba continuamente...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Recientemente rompí con mi novia. Ella me reclamaba continuamente porque me quedé sin empleo y no tenía [dinero para invitarla a salir]. Intenté  que hiciéramos salidas sencillas, pero ella se negaba. Me hacía sentir como un  perdedor porque no encontraba empleo, [y ese sentimiento aumentó cuando  terminamos]....   [Pienso que] ya nadie más me va a amar y [que no soy] suficiente para nadie. Me siento triste y  lleno de ansiedad...»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Es obvio que usted tiene muy baja autoestima y está deprimido. Se la pasa pensando incesantemente en su situación  y sintiendo lástima de sí mismo.   »¿Tiene familiares o amigos que le están dando consejos? Si tres o más de ellos le están diciendo lo mismo para  ayudarlo, pudiera ser que ellos son capaces de ver las cosas con mayor claridad  que usted actualmente y que usted debiera considerar sus opiniones. De lo  contrario, entonces le animamos a que acuda a los servicios de salud mental que  hay en su comunidad.   »Sin embargo, usted nunca logrará tener un concepto realista de sí mismo sino hasta que tenga el  concepto de sí mismo que Dios tiene de usted.... [Él] lo conoce, lo ama y está  muy interesado [en su situación].   »Es probable que no se le haya ocurrido hasta ahora, pero lo cierto es que todos somos perdedores. Todos hemos tomado malas  decisiones y todos hemos pecado. De hecho, si se remonta a nuestros primeros  padres, Adán y Eva, fueron ellos los primeros pecadores y los primeros  perdedores. Debido a que decidieron rebelarse contra Dios y hacer las cosas  como les parecían mejor a ellos, se perdieron la vida perfecta que pudieron  haber tenido.     »Por eso, de Adán y Eva todos hemos heredado una naturaleza que hace que nos rebelemos. Así como nuestra nieta de dos años le  dice “¡No!” a su papá, también nosotros le hemos dicho “¡No!” a nuestro Padre  celestial. Nadie tuvo que enseñarle a ella cómo rebelarse y negarse a recibir  la instrucción amorosa de parte de sus padres; ella nació con esa naturaleza  propensa a rebelarse. Y todos nosotros nacimos con esa naturaleza pecaminosa al  igual que ella.   »No obstante, Dios no quiso dejarnos a la deriva con nuestra rebeldía y nuestro pecado. Él nos dio a  su único Hijo, Jesucristo, para que pagara el castigo en nuestro lugar. Si nos  acercamos a Dios en oración, y lo hacemos en el nombre de Jesucristo como quien  pagó por nosotros, Dios nos aceptará y perdonará, y olvidará por completo  nuestro pecado y nuestra rebeldía.   »Como resultado, Dios puede vernos como quienes se han apartado por completo del pecado, limpios y ya  sin vergüenza alguna. Nosotros podemos vernos así mismo, como nos ve Dios.   »Le recomendamos que no persiga ninguna relación sentimental sino hasta que haya comenzado a verse a  sí mismo como lo ve Dios. También le recomendamos que acepte cualquier empleo  que se le ofrezca, aunque sepa que no es lo que usted quiere en el futuro, y  aunque pague menos de lo que necesita.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 711. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Basura que entra, basura que sale»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/basura-que-entra-basura-que-sale--64491029</link><description><![CDATA[El 5 de agosto de 1972 estalló un motín en la cárcel Modelo de Puerto Montt,  Chile. Veinte presos del penal armaron tremenda batahola porque no se les  permitió seguir viendo ciertos programas de televisión.   Los reclusos comenzaron el desorden incendiando los muebles en el cuarto piso, rompiendo vidrios de las ventanas y  lanzando al patio toda clase de proyectiles que podían obtener. Las autoridades  del penal tuvieron que arrojarles gases lacrimógenos para dominarlos. Pero como  el tumulto amenazaba con tomar mayores proporciones, hubo que llamar a los  soldados de la marina, al ejército y a la aviación para restablecer el orden.  También hubo que llamar a los bomberos para que apagaran el fuego del cuarto  piso que comenzaba a devorar el enorme edificio. Y todo porque a las siete de  la noche se apagaban los televisores en la cárcel, ya que a esa hora terminaban  los programas para niños y comenzaban a transmitirse los programas que  presentaban escenas de violencia.   ¿A qué se debía esta restricción que no toleraban aquellos presos? A que los responsables de la cárcel Modelo de  Puerto Montt habían llegado a la conclusión de que la violencia en el cine, la  televisión y la prensa roja afecta la psiquis del ser humano, provocando más  violencia en el alma.   Los carceleros de Puerto Montt consideraban una ley psicológica el que todo lo que llena nuestra mente y  domina nuestros pensamientos termina manifestándose en conductas a veces ajenas  por completo a nuestra naturaleza. Ellos estaban convencidos de que la  violencia de la televisión pasa a la mente del televidente, de la mente pasa a  la voluntad, y así el acto de violencia se repite, a veces en forma idéntica a  la que se ha visto en la pequeña pantalla.   Lo cierto es que el hombre responde a estímulos exteriores. Si esos estímulos son buenos, el hombre se comporta  bien; si son malos, procede mal. Por algo dicen los expertos en la informática:  «¡Basura que entra, basura que sale!»   Esta característica del ser humano se nota más que nunca en estos convulsos tiempos en que nos ha tocado vivir,  porque el alma de la sociedad actual se asemeja a un caldo de cultivo para todo  delito y violencia imaginables. A este ambiente violento se acerca hoy  Jesucristo, el Hijo de Dios, como cuando se acercó a Jerusalén, y al igual que  lloró por ella, llora por nosotros y nos dice: «¡Cómo quisiera que hoy supieras  lo que te puede traer paz!»1 Porque Él no sólo puede, sino que  quiere darnos su paz. Si se la aceptamos a cambio de la violencia, esa paz, que  es más grande que lo que nuestra mente finita puede entender, cuidará nuestros  corazones y nuestros pensamientos2 desde ahora y para siempre. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 19:42                 2       Fil 4:7]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb21</guid><pubDate>Fri, 21 Feb 2025 09:26:45 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64491029/2025feb21.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El 5 de agosto de 1972 estalló un motín en la cárcel Modelo de Puerto Montt,  Chile. Veinte presos del penal armaron tremenda batahola porque no se les  permitió seguir viendo ciertos programas de televisión.   Los reclusos comenzaron el desorden...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[El 5 de agosto de 1972 estalló un motín en la cárcel Modelo de Puerto Montt,  Chile. Veinte presos del penal armaron tremenda batahola porque no se les  permitió seguir viendo ciertos programas de televisión.   Los reclusos comenzaron el desorden incendiando los muebles en el cuarto piso, rompiendo vidrios de las ventanas y  lanzando al patio toda clase de proyectiles que podían obtener. Las autoridades  del penal tuvieron que arrojarles gases lacrimógenos para dominarlos. Pero como  el tumulto amenazaba con tomar mayores proporciones, hubo que llamar a los  soldados de la marina, al ejército y a la aviación para restablecer el orden.  También hubo que llamar a los bomberos para que apagaran el fuego del cuarto  piso que comenzaba a devorar el enorme edificio. Y todo porque a las siete de  la noche se apagaban los televisores en la cárcel, ya que a esa hora terminaban  los programas para niños y comenzaban a transmitirse los programas que  presentaban escenas de violencia.   ¿A qué se debía esta restricción que no toleraban aquellos presos? A que los responsables de la cárcel Modelo de  Puerto Montt habían llegado a la conclusión de que la violencia en el cine, la  televisión y la prensa roja afecta la psiquis del ser humano, provocando más  violencia en el alma.   Los carceleros de Puerto Montt consideraban una ley psicológica el que todo lo que llena nuestra mente y  domina nuestros pensamientos termina manifestándose en conductas a veces ajenas  por completo a nuestra naturaleza. Ellos estaban convencidos de que la  violencia de la televisión pasa a la mente del televidente, de la mente pasa a  la voluntad, y así el acto de violencia se repite, a veces en forma idéntica a  la que se ha visto en la pequeña pantalla.   Lo cierto es que el hombre responde a estímulos exteriores. Si esos estímulos son buenos, el hombre se comporta  bien; si son malos, procede mal. Por algo dicen los expertos en la informática:  «¡Basura que entra, basura que sale!»   Esta característica del ser humano se nota más que nunca en estos convulsos tiempos en que nos ha tocado vivir,  porque el alma de la sociedad actual se asemeja a un caldo de cultivo para todo  delito y violencia imaginables. A este ambiente violento se acerca hoy  Jesucristo, el Hijo de Dios, como cuando se acercó a Jerusalén, y al igual que  lloró por ella, llora por nosotros y nos dice: «¡Cómo quisiera que hoy supieras  lo que te puede traer paz!»1 Porque Él no sólo puede, sino que  quiere darnos su paz. Si se la aceptamos a cambio de la violencia, esa paz, que  es más grande que lo que nuestra mente finita puede entender, cuidará nuestros  corazones y nuestros pensamientos2 desde ahora y para siempre. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 19:42                 2       Fil 4:7]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«En kínder me reí y me burlé de una niña»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/en-kinder-me-rei-y-me-burle-de-una-nina--64470099</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Cuando yo estaba en kínder, un día en la escuela una niñita de mi clase no logró llegar a tiempo al  servicio sanitario y se orinó en su ropa. La niña comenzó a llorar, y yo me reí y  me burlé de ella.... Fui sumamente cruel con ella.   »Ahora... soy adulto, graduado de la universidad. Al pensar en lo que hice cuando niño, siento remordimiento. Tengo un gran peso en mi  conciencia.... ¿Cómo pude ser tan insensible y cruel?... Quisiera devolver el  tiempo y deshacer lo que hice....   »Mi conciencia me atormenta, y no he logrado perdonarme. ¿Hay algún consejo para  mí?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Cuánto sentimos que haya estado sufriendo ese tormento! Como suele suceder con lo que se recuerda, su mente está mezclando sus  recuerdos con una suposición equivocada de lo que usted ha hecho.   »Usted está suponiendo que, cuando niño, tenía la capacidad de pensar y razonar como  adulto. Eso no tiene nada de cierto. Desde la época del apóstol Pablo, que  vivió durante el primer siglo, se comprendía que el desarrollo físico y mental  de los niños no es igual al de los adultos. Él escribió: “Cuando yo era niño,  hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero al hacerme hombre, dejé atrás lo  que era propio de un niño.”1   »En esta era moderna, Jean Piaget, el reconocido psicólogo del siglo veinte, elaboró una  teoría del desarrollo cognitivo bien acogida por los especialistas del  desarrollo infantil. Parte de su teoría es que los niños desde los dos hasta  los siete años aproximadamente se encuentran en lo que se conoce como la etapa  preoperacional.2 Al comienzo de esa etapa los niños son  completamente egocéntricos y no tienen la capacidad mental para ponerse en el  lugar de ninguna otra persona. Su cerebro se está desarrollando a medida que  crecen, así que están apenas comenzando a poder ver las cosas desde  perspectivas distintas de la suya.     »... Algunos niños bien pueden imitar el habla y el comportamiento que han oído y visto de sus amigos, de sus hermanos y de sus  padres. Sin embargo, no tienen la capacidad de comprender cuándo es apropiada o  inapropiada cierta expresión o conducta. Y no pueden comprender que sus  palabras y sus acciones tienen consecuencias.   »Cuando usted se juzga culpable por lo que dijo e hizo mientras estaba en kínder, con  eso está ignorando esos principios del desarrollo infantil. Aunque es  encomiable sentir remordimiento por lo que hizo y desear haber actuado de otra  manera, no es saludable rumiar sobre esos pensamientos. Confiésele más bien a  Dios en oración esos pecados junto con otros que usted haya cometido. San Pablo  nos asegura que, luego de confesarlos, ya no pesa ninguna condena sobre los que  pertenecemos a Cristo Jesús.»3   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 830. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Co 13:11 (DHH)                 2       Adrián Triglia, «Las 4 etapas del desarrollo cognitivo de Jean Piaget: Un resumen sobre la teoría del psicólogo suizo», Psicología y Mente, 16 febrero 2024 &lt;https://www.verywellmind.com/piagets-stages-of-cognitive-development-2795457&gt; En línea 14 julio 2024.                 3       Ro 8:1]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb20</guid><pubDate>Thu, 20 Feb 2025 09:28:23 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64470099/2025feb20.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Cuando yo estaba en kínder, un día en la escuela una niñita de mi clase...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Cuando yo estaba en kínder, un día en la escuela una niñita de mi clase no logró llegar a tiempo al  servicio sanitario y se orinó en su ropa. La niña comenzó a llorar, y yo me reí y  me burlé de ella.... Fui sumamente cruel con ella.   »Ahora... soy adulto, graduado de la universidad. Al pensar en lo que hice cuando niño, siento remordimiento. Tengo un gran peso en mi  conciencia.... ¿Cómo pude ser tan insensible y cruel?... Quisiera devolver el  tiempo y deshacer lo que hice....   »Mi conciencia me atormenta, y no he logrado perdonarme. ¿Hay algún consejo para  mí?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Cuánto sentimos que haya estado sufriendo ese tormento! Como suele suceder con lo que se recuerda, su mente está mezclando sus  recuerdos con una suposición equivocada de lo que usted ha hecho.   »Usted está suponiendo que, cuando niño, tenía la capacidad de pensar y razonar como  adulto. Eso no tiene nada de cierto. Desde la época del apóstol Pablo, que  vivió durante el primer siglo, se comprendía que el desarrollo físico y mental  de los niños no es igual al de los adultos. Él escribió: “Cuando yo era niño,  hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero al hacerme hombre, dejé atrás lo  que era propio de un niño.”1   »En esta era moderna, Jean Piaget, el reconocido psicólogo del siglo veinte, elaboró una  teoría del desarrollo cognitivo bien acogida por los especialistas del  desarrollo infantil. Parte de su teoría es que los niños desde los dos hasta  los siete años aproximadamente se encuentran en lo que se conoce como la etapa  preoperacional.2 Al comienzo de esa etapa los niños son  completamente egocéntricos y no tienen la capacidad mental para ponerse en el  lugar de ninguna otra persona. Su cerebro se está desarrollando a medida que  crecen, así que están apenas comenzando a poder ver las cosas desde  perspectivas distintas de la suya.     »... Algunos niños bien pueden imitar el habla y el comportamiento que han oído y visto de sus amigos, de sus hermanos y de sus  padres. Sin embargo, no tienen la capacidad de comprender cuándo es apropiada o  inapropiada cierta expresión o conducta. Y no pueden comprender que sus  palabras y sus acciones tienen consecuencias.   »Cuando usted se juzga culpable por lo que dijo e hizo mientras estaba en kínder, con  eso está ignorando esos principios del desarrollo infantil. Aunque es  encomiable sentir remordimiento por lo que hizo y desear haber actuado de otra  manera, no es saludable rumiar sobre esos pensamientos. Confiésele más bien a  Dios en oración esos pecados junto con otros que usted haya cometido. San Pablo  nos asegura que, luego de confesarlos, ya no pesa ninguna condena sobre los que  pertenecemos a Cristo Jesús.»3   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 830. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Co 13:11 (DHH)                 2       Adrián Triglia, «Las 4 etapas del desarrollo cognitivo de Jean Piaget: Un resumen sobre la teoría del psicólogo suizo», Psicología y Mente, 16 febrero 2024 &lt;https://www.verywellmind.com/piagets-stages-of-cognitive-development-2795457&gt; En línea 14 julio 2024.                 3       Ro 8:1]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Bienvenida al cielo</title><link>https://www.spreaker.com/episode/bienvenida-al-cielo--64446178</link><description><![CDATA[Me sentí admirada, confundida y perpleja<br />         al entrar por la puerta del cielo,<br />         no por lo esplendoroso del ambiente,<br />         ni por las luces ni por todo lo bello.   Algunos a quienes vi en el cielo<br />         me dejaron sin habla, y quedé sin aliento:<br />         ladrones, mentirosos y alcohólicos...<br />         ¡como si aquello fuera un basurero!       Estaba allí el niño que en séptimo grado<br />         al menos dos veces me robó el almuerzo.<br />         Junto a él se encontraba mi viejo vecino<br />         que nunca dijo nada amable ni sincero.       Muy cómodo, sentado en una nube,<br />         vi a uno que imaginaba ardiendo en el infierno.<br />         Y pregunté a Cristo: «¿Qué está ocurriendo aquí?<br />         Quisiera que ahora me explicaras esto.       »¿Cómo han llegado aquí esos pecadores?<br />         Creo que Dios debe de haberse equivocado.<br />         Y ¿por qué están boquiabiertos y callados?<br />         Explícame este enigma. ¡No comprendo!»       «Hija mía, te contaré el secreto.<br />         Todos ellos están asombrados.<br />         ¡Nunca ninguno se hubo imaginado<br />         que tú también estarías en el cielo!»1         Este poema acerca de «La gente en el cielo», escrito por Taylor Ludwig y traducido  del inglés por el poeta Luis Bernal Lumpuy, nos hace reflexionar sobre los  requisitos para entrar en el cielo. Para efectos de este mensaje, le hemos  puesto por título «Bienvenida al cielo», a fin de poner de relieve su moraleja:  que muchos se sorprenderán al descubrir que a otras personas, presuntamente  menos buenas que ellos, Dios les haya dado entrada en el cielo. ¿Acaso merecen  pasar la eternidad en tal lugar? ¡Es el colmo que Dios les dé la bienvenida!         Lo cierto es que no hay ninguno de nosotros, ni uno solo, que merezca semejante destino.2 No hay nada  que nadie en el mundo pueda hacer para merecer o ganarse la entrada en el  cielo, porque ya todo lo hizo Jesucristo. Cualquiera que piense que su buena  conducta, sus buenas obras o sus penitencias sean la moneda con que se compra  el boleto de entrada no sólo se engaña a sí mismo sino que ofende a Dios.  Porque esa actitud de autosuficiencia es lo mismo que decirle a Cristo: «Tu  muerte en la cruz por mis pecados no bastó para salvarme. Ese sacrificio  supremo que hiciste por mí fue en vano. Es necesario que yo mismo, por mis  propios méritos, haga algo para ganarme la entrada.»         La única llave que abre la puerta del cielo es la llave de la misericordia, del  gran amor y de la gracia de Jesucristo, el Hijo de Dios, y sólo podemos  valernos de ella por la fe. El apóstol Pablo nos lo explica así:         ... Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun  cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados! Y  en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones  celestiales, para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de  su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús. Porque por  gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes,  sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       J. Taylor Ludwig, «Folks in Heaven» (La gente en el cielo) En línea 4 abril 2005 &lt;http://allpoetry.com/poets/Iluvitar&gt;, Traducción del inglés de Luis Bernal Lumpuy, 2005; &lt;books.google.com/books?isbn=1449768989&gt; En línea 4 diciembre 2014.                 2       Ro 3:9‑12                 3       Ef 2:4‑9]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb19</guid><pubDate>Wed, 19 Feb 2025 08:32:33 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64446178/2025feb19.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Me sentí admirada, confundida y perpleja
         al entrar por la puerta del cielo,
         no por lo esplendoroso del ambiente,
         ni por las luces ni por todo lo bello.   Algunos a quienes vi en el cielo
         me dejaron sin habla, y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Me sentí admirada, confundida y perpleja<br />         al entrar por la puerta del cielo,<br />         no por lo esplendoroso del ambiente,<br />         ni por las luces ni por todo lo bello.   Algunos a quienes vi en el cielo<br />         me dejaron sin habla, y quedé sin aliento:<br />         ladrones, mentirosos y alcohólicos...<br />         ¡como si aquello fuera un basurero!       Estaba allí el niño que en séptimo grado<br />         al menos dos veces me robó el almuerzo.<br />         Junto a él se encontraba mi viejo vecino<br />         que nunca dijo nada amable ni sincero.       Muy cómodo, sentado en una nube,<br />         vi a uno que imaginaba ardiendo en el infierno.<br />         Y pregunté a Cristo: «¿Qué está ocurriendo aquí?<br />         Quisiera que ahora me explicaras esto.       »¿Cómo han llegado aquí esos pecadores?<br />         Creo que Dios debe de haberse equivocado.<br />         Y ¿por qué están boquiabiertos y callados?<br />         Explícame este enigma. ¡No comprendo!»       «Hija mía, te contaré el secreto.<br />         Todos ellos están asombrados.<br />         ¡Nunca ninguno se hubo imaginado<br />         que tú también estarías en el cielo!»1         Este poema acerca de «La gente en el cielo», escrito por Taylor Ludwig y traducido  del inglés por el poeta Luis Bernal Lumpuy, nos hace reflexionar sobre los  requisitos para entrar en el cielo. Para efectos de este mensaje, le hemos  puesto por título «Bienvenida al cielo», a fin de poner de relieve su moraleja:  que muchos se sorprenderán al descubrir que a otras personas, presuntamente  menos buenas que ellos, Dios les haya dado entrada en el cielo. ¿Acaso merecen  pasar la eternidad en tal lugar? ¡Es el colmo que Dios les dé la bienvenida!         Lo cierto es que no hay ninguno de nosotros, ni uno solo, que merezca semejante destino.2 No hay nada  que nadie en el mundo pueda hacer para merecer o ganarse la entrada en el  cielo, porque ya todo lo hizo Jesucristo. Cualquiera que piense que su buena  conducta, sus buenas obras o sus penitencias sean la moneda con que se compra  el boleto de entrada no sólo se engaña a sí mismo sino que ofende a Dios.  Porque esa actitud de autosuficiencia es lo mismo que decirle a Cristo: «Tu  muerte en la cruz por mis pecados no bastó para salvarme. Ese sacrificio  supremo que hiciste por mí fue en vano. Es necesario que yo mismo, por mis  propios méritos, haga algo para ganarme la entrada.»         La única llave que abre la puerta del cielo es la llave de la misericordia, del  gran amor y de la gracia de Jesucristo, el Hijo de Dios, y sólo podemos  valernos de ella por la fe. El apóstol Pablo nos lo explica así:         ... Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun  cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados! Y  en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones  celestiales, para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de  su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús. Porque por  gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes,  sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       J. Taylor Ludwig, «Folks in Heaven» (La gente en el cielo) En línea 4 abril 2005 &lt;http://allpoetry.com/poets/Iluvitar&gt;, Traducción del inglés de Luis Bernal Lumpuy, 2005; &lt;books.google.com/books?isbn=1449768989&gt; En línea 4 diciembre 2014.                 2       Ro 3:9‑12                 3       Ef 2:4‑9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Peregrinos somos</title><link>https://www.spreaker.com/episode/peregrinos-somos--64430807</link><description><![CDATA[La batalla rugía con todo su furor. Los soldados avanzaban contra el enemigo. Al  ponerse el sol, la oscuridad los obligó a descansar hasta el día siguiente. Era  peligroso tratar de ganar más territorio de noche, así que el comandante de la  tropa ordenó que todos cavaran una trinchera. Cuando ya los demás habían  terminado, quedó un solo soldado que seguía cavando cada vez más hondo.   El comandante pensó que el joven soldado tal vez hubiera dado contra una piedra o que le hubiera tocado un  terreno más duro que el de sus compañeros. Pero cuando vio que sacaba tierra  suave y fresca, le preguntó:   —¿Acaso no ha llegado a la profundidad necesaria?   —Sí —le contestó el soldado—, pero prefiero que la trinchera  quede bien honda y segura.   A lo que el comandante replicó:   —Recuerde, soldado, que no vamos a estar aquí más que una sola noche.   Esta anécdota nos hace reflexionar sobre la tendencia que muchos tienen a  profundizarse en las cosas de esta vida. Tanto es así que pareciera que fueran  a pasar toda una eternidad en esta tierra. No les cruza por la mente el que  seamos peregrinos. Se afianzan a todo lo que ofrece este mundo. Se aferran a  las cosas materiales. Se sujetan a esta tierra con ligaduras tan fuertes que  algunos, al tener que soltarlas por alguna tragedia o por alguna adversidad  económica, no soportan el cambio y deciden ponerle fin a su vida.   A los que tienen este sentir, y aun a los que no hemos llegado hasta ese extremo de desesperación, nos conviene  atender a estas sabias palabras de Jesucristo: «No acumulen para sí tesoros en  la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten  a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni  el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu  tesoro, allí estará también tu corazón.... Busquen primeramente el reino de  Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.»1   Lo cierto es que sólo estamos de paso en esta tierra. Vamos rumbo a nuestro  destino final. La muerte no es un cese de actividades sino una transición. Ni  constituye el fin de la vida sino sólo un traslado a otra esfera. Si durante  esta vida hemos pensado únicamente en lo terrenal y no nos hemos reconciliado  con Dios por el único medio que Él ha provisto, que es su Hijo Jesucristo,  entonces, cuando pasemos a la otra vida, Cristo tendrá que decirnos: «Yo di mi  vida por ti en la lucha que libré por tu alma, pero tú no me reconociste. Por  eso ahora no puedo reconocerte a ti ante mi Padre aquí en el cielo.»2   En cambio, si hemos reconocido a Cristo como nuestro único Salvador y hemos vivido  como peregrinos que anhelan una patria mejor, entonces Cristo nos reconocerá  ante su Padre y nos dará la bienvenida a la patria celestial que nos ha  preparado.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 6:19-21,33                 2       Mt 10:32‑33                 3       Heb 11:13‑16]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb18</guid><pubDate>Tue, 18 Feb 2025 09:27:42 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64430807/2025feb18.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>La batalla rugía con todo su furor. Los soldados avanzaban contra el enemigo. Al  ponerse el sol, la oscuridad los obligó a descansar hasta el día siguiente. Era  peligroso tratar de ganar más territorio de noche, así que el comandante de la  tropa...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[La batalla rugía con todo su furor. Los soldados avanzaban contra el enemigo. Al  ponerse el sol, la oscuridad los obligó a descansar hasta el día siguiente. Era  peligroso tratar de ganar más territorio de noche, así que el comandante de la  tropa ordenó que todos cavaran una trinchera. Cuando ya los demás habían  terminado, quedó un solo soldado que seguía cavando cada vez más hondo.   El comandante pensó que el joven soldado tal vez hubiera dado contra una piedra o que le hubiera tocado un  terreno más duro que el de sus compañeros. Pero cuando vio que sacaba tierra  suave y fresca, le preguntó:   —¿Acaso no ha llegado a la profundidad necesaria?   —Sí —le contestó el soldado—, pero prefiero que la trinchera  quede bien honda y segura.   A lo que el comandante replicó:   —Recuerde, soldado, que no vamos a estar aquí más que una sola noche.   Esta anécdota nos hace reflexionar sobre la tendencia que muchos tienen a  profundizarse en las cosas de esta vida. Tanto es así que pareciera que fueran  a pasar toda una eternidad en esta tierra. No les cruza por la mente el que  seamos peregrinos. Se afianzan a todo lo que ofrece este mundo. Se aferran a  las cosas materiales. Se sujetan a esta tierra con ligaduras tan fuertes que  algunos, al tener que soltarlas por alguna tragedia o por alguna adversidad  económica, no soportan el cambio y deciden ponerle fin a su vida.   A los que tienen este sentir, y aun a los que no hemos llegado hasta ese extremo de desesperación, nos conviene  atender a estas sabias palabras de Jesucristo: «No acumulen para sí tesoros en  la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten  a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni  el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu  tesoro, allí estará también tu corazón.... Busquen primeramente el reino de  Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.»1   Lo cierto es que sólo estamos de paso en esta tierra. Vamos rumbo a nuestro  destino final. La muerte no es un cese de actividades sino una transición. Ni  constituye el fin de la vida sino sólo un traslado a otra esfera. Si durante  esta vida hemos pensado únicamente en lo terrenal y no nos hemos reconciliado  con Dios por el único medio que Él ha provisto, que es su Hijo Jesucristo,  entonces, cuando pasemos a la otra vida, Cristo tendrá que decirnos: «Yo di mi  vida por ti en la lucha que libré por tu alma, pero tú no me reconociste. Por  eso ahora no puedo reconocerte a ti ante mi Padre aquí en el cielo.»2   En cambio, si hemos reconocido a Cristo como nuestro único Salvador y hemos vivido  como peregrinos que anhelan una patria mejor, entonces Cristo nos reconocerá  ante su Padre y nos dará la bienvenida a la patria celestial que nos ha  preparado.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 6:19-21,33                 2       Mt 10:32‑33                 3       Heb 11:13‑16]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Asustarse de la propia sombra</title><link>https://www.spreaker.com/episode/asustarse-de-la-propia-sombra--64414895</link><description><![CDATA[Bruno Napone, siciliano de sesenta y cinco años de edad, levantó el revólver, contuvo  el aliento, cerró un ojo y tomó la puntería. Luego descargó las seis balas del  tambor. Agujereó una ventana, perforó el televisor, destrozó platos y tazas, y  dejó balas en tres de las paredes. Mientras tanto, gritaba despavorido: «¡No  dejen que me agarre, no dejen que me agarre!»   A Bruno no lo perseguía la policía; él no tenía enemigos ni lo habían asaltado los  ladrones. Bruno huía de su propia sombra, una fobia que lo había dominado desde  la infancia.   En su casa no encendía luces. Salía de ella sólo en los días nublados o de lluvia. Si veía  su sombra en el suelo o en las paredes, le sobrevenían un temblor incontrolable  y unos sudores fríos. «Es trauma infantil», concluyó el médico. Pero para Bruno  Napone, si bien era una obsesión muy extraña, era también muy verdadera.   Hay muchas personas que, como este anciano de Sicilia, viven huyendo de su propia sombra.  Son las que guardan en su conciencia algún delito no confesado. Hay mujeres que  han cometido adulterio, y temen que ese adulterio se descubra y que la  vergüenza y sus terribles consecuencias caigan sobre ellas y su familia. Hay  hombres ejecutivos, tanto de empresas privadas como funcionarios del gobierno,  que han cometido una estafa, y aunque disfrutan del dinero obtenido, viven  pendientes de la posibilidad de que se les descubra. Tiemblan ante el sonido de  una hoja, o de la sirena de un radio patrulla, o huyen de su propia sombra.  Cada mañana leen la crónica policiaca con angustia.   Es justo, bueno y sano que nos remuerda la conciencia a tal grado que no podamos eludir  nuestra culpa. Triste es cuando la persona pierde toda sensibilidad. Quien no  siente en el corazón el ardor de un delito escondido, de una infidelidad  oculta, no tiene ninguna esperanza de ayuda. El cargo de conciencia es un  indicio de que todavía hay esperanza de libertad. Para el enfermo que no siente  su mal, no hay remedio alguno.   Pero ¿a quién acude la persona que se siente morir bajo el peso de una culpa? El primer  paso es buscar a Dios. Jesucristo es la propiciación entre nuestro pecado y el  Juez del universo. Una vez que nuestra culpa haya sido borrada delante de Dios,  es entonces fácil encarar la justicia humana. No sigamos huyendo de nuestra  propia sombra. Entreguemos a Cristo nuestras culpas. Él nos limpiará de todo pecado. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb17</guid><pubDate>Mon, 17 Feb 2025 09:28:09 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64414895/2025feb17.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Bruno Napone, siciliano de sesenta y cinco años de edad, levantó el revólver, contuvo  el aliento, cerró un ojo y tomó la puntería. 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Pero para Bruno  Napone, si bien era una obsesión muy extraña, era también muy verdadera.   Hay muchas personas que, como este anciano de Sicilia, viven huyendo de su propia sombra.  Son las que guardan en su conciencia algún delito no confesado. Hay mujeres que  han cometido adulterio, y temen que ese adulterio se descubra y que la  vergüenza y sus terribles consecuencias caigan sobre ellas y su familia. Hay  hombres ejecutivos, tanto de empresas privadas como funcionarios del gobierno,  que han cometido una estafa, y aunque disfrutan del dinero obtenido, viven  pendientes de la posibilidad de que se les descubra. Tiemblan ante el sonido de  una hoja, o de la sirena de un radio patrulla, o huyen de su propia sombra.  Cada mañana leen la crónica policiaca con angustia.   Es justo, bueno y sano que nos remuerda la conciencia a tal grado que no podamos eludir  nuestra culpa. Triste es cuando la persona pierde toda sensibilidad. Quien no  siente en el corazón el ardor de un delito escondido, de una infidelidad  oculta, no tiene ninguna esperanza de ayuda. El cargo de conciencia es un  indicio de que todavía hay esperanza de libertad. Para el enfermo que no siente  su mal, no hay remedio alguno.   Pero ¿a quién acude la persona que se siente morir bajo el peso de una culpa? El primer  paso es buscar a Dios. Jesucristo es la propiciación entre nuestro pecado y el  Juez del universo. Una vez que nuestra culpa haya sido borrada delante de Dios,  es entonces fácil encarar la justicia humana. No sigamos huyendo de nuestra  propia sombra. Entreguemos a Cristo nuestras culpas. Él nos limpiará de todo pecado. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Es de buen corazón, pero extremadamente celoso»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/es-de-buen-corazon-pero-extremadamente-celoso--64389479</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi esposo me engañó con varias mujeres, así que me separé de él. Después de doce  años de divorciada, conocí a un hombre que me lleva varios años.... Es un gran  ser humano de buen corazón, lleno de cualidades, pero es extremadamente celoso.  Se imagina cosas y me reclama como si fueran un hecho.     »Le he explicado que detesto la infidelidad... porque viví en carne propia ese dolor, pero no hay  manera de que confíe en mí.... Siento que me voy a cansar muy pronto de sus  celos. ¿Qué puedo hacer para que él no sea tan celoso?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Otra mujer en su situación bien pudiera dejarse llevar por el corazón en vez de acatar las advertencias de que sus sueños de ser feliz  corren peligro. Para justificar la decisión que ha tomado, esa mujer pudiera referirse  a la creencia popular de que el amor verdadero siempre vence los obstáculos en  el camino.   »Sin embargo, la creencia de que el amor sentimental lo conquista todo es, en realidad, un mito  peligroso. Las películas y las canciones perpetúan ese mito. Y todo el mundo  quiere creer que se puede vivir feliz para siempre con tal de que su amor sea  lo bastante fuerte.   »Lamentablemente el amor sentimental no tiene la fuerza necesaria para sobreponerse al alcoholismo,  al abuso físico, a la infidelidad, a la manipulación emocional, a la  negligencia, a los celos ni a un sinfín de otros males. Por supuesto, es  posible seguir amando al alcohólico o al abusador o al celoso, pero ese amor no  resulta muy romántico cuando acarrea sufrimiento y dolor.   »En el Caso 468, la mujer que nos contó lo que había sufrido tenía por esposo a un hombre  irracionalmente celoso, y el amor que ella le tenía no evitó los problemas  causados en su hogar por la desconfianza de su esposo. Nosotros le hicimos  algunas recomendaciones que usted puede leer en www.conciencia.net, pero  el caso suyo es diferente. A diferencia de esa mujer, usted puede ponerle fin a  la relación ahora y evitarse años de dolor.   »Usted pregunta qué puede hacer para que su novio no sea tan celoso, pero le aconsejamos más bien  que le ponga fin a la relación con él. No siga cultivando esta relación ni un  solo día más con un hombre que desconfía de usted constantemente. Si él cree lo que se imagina en  vez de creerle a usted, entonces lo cierto es que él no la conoce a usted en  absoluto....     »No será fácil alejarse de él, pero hay Alguien que quiere que usted se le acerque. Dios  la ama y está dispuesto a acompañarla de aquí en adelante. Pero Él no formará  parte de su vida sin que usted se lo permita. Está esperando más bien a que  usted lo invite. No hace falta un rito ni una fórmula, sino sólo que usted ore  en sus propias palabras.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 710. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb15</guid><pubDate>Sat, 15 Feb 2025 09:27:08 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64389479/2025feb15.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi esposo me engañó con varias mujeres, así que me separé de él. 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Para justificar la decisión que ha tomado, esa mujer pudiera referirse  a la creencia popular de que el amor verdadero siempre vence los obstáculos en  el camino.   »Sin embargo, la creencia de que el amor sentimental lo conquista todo es, en realidad, un mito  peligroso. Las películas y las canciones perpetúan ese mito. Y todo el mundo  quiere creer que se puede vivir feliz para siempre con tal de que su amor sea  lo bastante fuerte.   »Lamentablemente el amor sentimental no tiene la fuerza necesaria para sobreponerse al alcoholismo,  al abuso físico, a la infidelidad, a la manipulación emocional, a la  negligencia, a los celos ni a un sinfín de otros males. Por supuesto, es  posible seguir amando al alcohólico o al abusador o al celoso, pero ese amor no  resulta muy romántico cuando acarrea sufrimiento y dolor.   »En el Caso 468, la mujer que nos contó lo que había sufrido tenía por esposo a un hombre  irracionalmente celoso, y el amor que ella le tenía no evitó los problemas  causados en su hogar por la desconfianza de su esposo. Nosotros le hicimos  algunas recomendaciones que usted puede leer en www.conciencia.net, pero  el caso suyo es diferente. A diferencia de esa mujer, usted puede ponerle fin a  la relación ahora y evitarse años de dolor.   »Usted pregunta qué puede hacer para que su novio no sea tan celoso, pero le aconsejamos más bien  que le ponga fin a la relación con él. No siga cultivando esta relación ni un  solo día más con un hombre que desconfía de usted constantemente. Si él cree lo que se imagina en  vez de creerle a usted, entonces lo cierto es que él no la conoce a usted en  absoluto....     »No será fácil alejarse de él, pero hay Alguien que quiere que usted se le acerque. Dios  la ama y está dispuesto a acompañarla de aquí en adelante. Pero Él no formará  parte de su vida sin que usted se lo permita. Está esperando más bien a que  usted lo invite. No hace falta un rito ni una fórmula, sino sólo que usted ore  en sus propias palabras.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 710. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Más allá de las cicatrices</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mas-alla-de-las-cicatrices--64373010</link><description><![CDATA[Carlos Phillips se casó con la muchacha más linda de su pueblo. Para su luna de miel  se embarcó con ella en un hermoso yate. Habían transcurrido sólo cuatro días de  viaje cuando hubo un horrible incendio. La conflagración fue de tales  proporciones que muchos murieron y otros sufrieron graves quemaduras. El yate  se hundió, pero algunos lograron salvarse en los botes salvavidas. Uno de ellos  fue Carlos Phillips. Lamentablemente no se supo nada de su esposa.   El dolor y la tristeza embargaron el corazón de Carlos, pero tuvo que aceptar su  suerte. Se dedicó de lleno a su negocio, y en unos tres años había prosperado  bastante. Con esos nuevos recursos decidió investigar la suerte que había  corrido su amada. Contrató los servicios de un detective privado para que  averiguara lo que pudiera acerca de su esposa desaparecida. El detective  descubrió que una joven con el rostro desfigurado por cicatrices había sido  rescatada, así que se dio a la tarea de encontrarla. Por fin la halló en una  casa a pocas cuadras de la fábrica de Phillips, donde había estado trabajando  como empleada doméstica. No había duda: era la esposa de Phillips. La  desdichada mujer había aceptado ese empleo porque sabía que así podría, aunque  fuera a distancia, ver al hombre a quien amaba tanto.   Después de derramar muchas lágrimas, se vieron otra vez cara a cara.   —¿Por qué te escondiste, mi amor? —le preguntó Carlos.   —Por estas cicatrices —respondió sencillamente ella.   —¿No sabías que estaba loco por verte? —insistió él.   —Es que no soportaba que me vieras así —contestó cabizbaja—. Pensé que  sería muy grande tu desilusión.   La esposa de Carlos Phillips ignoraba que el amor de su esposo no era superficial.  La pobre mujer se imaginaba que era como el amor de los demás hombres que ella  había conocido. No contempló la posibilidad de que fuera un amor incondicional,  y por lo tanto divino, ya que así es el amor de Dios. Aunque hasta ahora no se  nos haya ocurrido, muchos de nosotros somos iguales que ella. Pues, así como  ella ignoraba que era incondicional el amor del hombre con quien se había  casado, también muchos ignoramos lo incondicional que es el amor del  Dios-hombre, Jesucristo, que nos ama como a una esposa.   Al igual que las quemaduras en el cuerpo de la esposa de Phillips, el pecado ha  dejado cicatrices en nuestra vida, cicatrices que sin duda nos traen vergüenza.  Pero Cristo nos aseguró que vino al mundo a buscar y a salvar lo que se había  perdido, pues no son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos.1  Nuestro pasado no lo espanta ni lo confunde. Su amor es más profundo que las  cicatrices de nuestro pecado. Dejemos, pues, de tratar de ocultárselas. De  todos modos, a Él no se le puede ocultar nada. Corramos más bien a su  encuentro. Cristo ve mucho más allá de nuestras cicatrices, y anhela vernos tal  como somos, hasta el punto de haber dado su vida para que eso sea posible. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 5:31‑32; 19:10]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb14</guid><pubDate>Fri, 14 Feb 2025 08:28:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64373010/2025feb14.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Carlos Phillips se casó con la muchacha más linda de su pueblo. Para su luna de miel  se embarcó con ella en un hermoso yate. Habían transcurrido sólo cuatro días de  viaje cuando hubo un horrible incendio. La conflagración fue de tales  proporciones...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Carlos Phillips se casó con la muchacha más linda de su pueblo. Para su luna de miel  se embarcó con ella en un hermoso yate. Habían transcurrido sólo cuatro días de  viaje cuando hubo un horrible incendio. La conflagración fue de tales  proporciones que muchos murieron y otros sufrieron graves quemaduras. El yate  se hundió, pero algunos lograron salvarse en los botes salvavidas. Uno de ellos  fue Carlos Phillips. Lamentablemente no se supo nada de su esposa.   El dolor y la tristeza embargaron el corazón de Carlos, pero tuvo que aceptar su  suerte. Se dedicó de lleno a su negocio, y en unos tres años había prosperado  bastante. Con esos nuevos recursos decidió investigar la suerte que había  corrido su amada. Contrató los servicios de un detective privado para que  averiguara lo que pudiera acerca de su esposa desaparecida. El detective  descubrió que una joven con el rostro desfigurado por cicatrices había sido  rescatada, así que se dio a la tarea de encontrarla. Por fin la halló en una  casa a pocas cuadras de la fábrica de Phillips, donde había estado trabajando  como empleada doméstica. No había duda: era la esposa de Phillips. La  desdichada mujer había aceptado ese empleo porque sabía que así podría, aunque  fuera a distancia, ver al hombre a quien amaba tanto.   Después de derramar muchas lágrimas, se vieron otra vez cara a cara.   —¿Por qué te escondiste, mi amor? —le preguntó Carlos.   —Por estas cicatrices —respondió sencillamente ella.   —¿No sabías que estaba loco por verte? —insistió él.   —Es que no soportaba que me vieras así —contestó cabizbaja—. Pensé que  sería muy grande tu desilusión.   La esposa de Carlos Phillips ignoraba que el amor de su esposo no era superficial.  La pobre mujer se imaginaba que era como el amor de los demás hombres que ella  había conocido. No contempló la posibilidad de que fuera un amor incondicional,  y por lo tanto divino, ya que así es el amor de Dios. Aunque hasta ahora no se  nos haya ocurrido, muchos de nosotros somos iguales que ella. Pues, así como  ella ignoraba que era incondicional el amor del hombre con quien se había  casado, también muchos ignoramos lo incondicional que es el amor del  Dios-hombre, Jesucristo, que nos ama como a una esposa.   Al igual que las quemaduras en el cuerpo de la esposa de Phillips, el pecado ha  dejado cicatrices en nuestra vida, cicatrices que sin duda nos traen vergüenza.  Pero Cristo nos aseguró que vino al mundo a buscar y a salvar lo que se había  perdido, pues no son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos.1  Nuestro pasado no lo espanta ni lo confunde. Su amor es más profundo que las  cicatrices de nuestro pecado. Dejemos, pues, de tratar de ocultárselas. De  todos modos, a Él no se le puede ocultar nada. Corramos más bien a su  encuentro. Cristo ve mucho más allá de nuestras cicatrices, y anhela vernos tal  como somos, hasta el punto de haber dado su vida para que eso sea posible. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 5:31‑32; 19:10]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi madre me pidió que fingiera que quería suicidarme»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-madre-me-pidio-que-fingiera-que-queria-suicidarme--64353649</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net.  Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que  nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Durante mi niñez, sufrí graves agresiones por parte de mi madre. Varias veces fui al hospital con fuertes golpes....   »Cuando mi padre nos abandonó... mi madre, en un acto desesperado, me pidió que me tomara unas pastillas para fingir que quería  suicidarme.... Tenía yo sólo once años, así que por miedo... accedí. El daño  fue leve a nivel físico, pero psicológicamente [sólo pude superarlo con la ayuda  de Dios].   »Hoy en día... tengo que cuidar a mi madre, que tuvo un infarto cerebral.... Pero ella constantemente hace que mi vida sea muy  difícil.... Los trabajadores sociales y los médicos me han recomendado que,  debido al deterioro que he tenido en mi salud, la envíe a un centro  especializado. Pero hay una parte de mí que me dice que, si yo soy su hija,  debo cuidarla yo misma.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Lamentamos profundamente el dolor y las dificultades que ha sufrido. Su situación es muy compleja y emocionalmente  agotadora....   »Gracias a Dios, para los que somos seguidores de su Hijo Jesucristo hay varios principios y pasajes bíblicos que pueden guiarnos en  la toma de decisiones. En primer lugar, el mandamiento bíblico de honrar a  padre y madre recalca la importancia del respeto y cuidado hacia nuestros  padres, independientemente de sus acciones.1 Sin embargo, honrar a  nuestra madre no significa necesariamente que debemos cuidarla personalmente a  costa de nuestro propio bienestar.     »La Biblia también enfatiza la importancia de cuidar de nosotros mismos. Jesucristo  mismo practicaba el autocuidado. Él solía retirarse a lugares solitarios para  orar.2 Pasaba tiempo lejos de las multitudes para descansar y  comunicarse con su Padre celestial, demostrando la necesidad de equilibrar el  servicio con el bienestar personal.   »Es muy importante reconocer el valor que tiene este principio del autocuidado, tanto de las necesidades emocionales como de las  psicológicas. En el caso suyo, esto podría implicar que busque apoyo externo  para el cuidado de su mamá, lo que le permitiría a usted mantener su propio  bienestar y fortalecer su capacidad de proporcionar amor y cuidado desde una  posición de salud y estabilidad.   »Al cuidar de su mamá, es esencial que equilibre la responsabilidad que tiene en cuanto a su propia salud. Internar a su mamá en un  centro de enfermería especializada no significa que la ame o la honre menos.  Puede más bien ser una expresión práctica de amor, al asegurarse de que ella  reciba el cuidado profesional que necesita mientras usted mantiene su propio  bienestar.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 829. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Éx 20:12; Dt 5:16                 2       Lc 5:16 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb13</guid><pubDate>Thu, 13 Feb 2025 08:26:49 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64353649/2025feb13.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net.  Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que  nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net.  Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que  nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Durante mi niñez, sufrí graves agresiones por parte de mi madre. Varias veces fui al hospital con fuertes golpes....   »Cuando mi padre nos abandonó... mi madre, en un acto desesperado, me pidió que me tomara unas pastillas para fingir que quería  suicidarme.... Tenía yo sólo once años, así que por miedo... accedí. El daño  fue leve a nivel físico, pero psicológicamente [sólo pude superarlo con la ayuda  de Dios].   »Hoy en día... tengo que cuidar a mi madre, que tuvo un infarto cerebral.... Pero ella constantemente hace que mi vida sea muy  difícil.... Los trabajadores sociales y los médicos me han recomendado que,  debido al deterioro que he tenido en mi salud, la envíe a un centro  especializado. Pero hay una parte de mí que me dice que, si yo soy su hija,  debo cuidarla yo misma.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Lamentamos profundamente el dolor y las dificultades que ha sufrido. Su situación es muy compleja y emocionalmente  agotadora....   »Gracias a Dios, para los que somos seguidores de su Hijo Jesucristo hay varios principios y pasajes bíblicos que pueden guiarnos en  la toma de decisiones. En primer lugar, el mandamiento bíblico de honrar a  padre y madre recalca la importancia del respeto y cuidado hacia nuestros  padres, independientemente de sus acciones.1 Sin embargo, honrar a  nuestra madre no significa necesariamente que debemos cuidarla personalmente a  costa de nuestro propio bienestar.     »La Biblia también enfatiza la importancia de cuidar de nosotros mismos. Jesucristo  mismo practicaba el autocuidado. Él solía retirarse a lugares solitarios para  orar.2 Pasaba tiempo lejos de las multitudes para descansar y  comunicarse con su Padre celestial, demostrando la necesidad de equilibrar el  servicio con el bienestar personal.   »Es muy importante reconocer el valor que tiene este principio del autocuidado, tanto de las necesidades emocionales como de las  psicológicas. En el caso suyo, esto podría implicar que busque apoyo externo  para el cuidado de su mamá, lo que le permitiría a usted mantener su propio  bienestar y fortalecer su capacidad de proporcionar amor y cuidado desde una  posición de salud y estabilidad.   »Al cuidar de su mamá, es esencial que equilibre la responsabilidad que tiene en cuanto a su propia salud. Internar a su mamá en un  centro de enfermería especializada no significa que la ame o la honre menos.  Puede más bien ser una expresión práctica de amor, al asegurarse de que ella  reciba el cuidado profesional que necesita mientras usted mantiene su propio  bienestar.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 829. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Éx 20:12; Dt 5:16                 2       Lc 5:16 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No hay quien no tenga algo bueno»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-hay-quien-no-tenga-algo-bueno--64336724</link><description><![CDATA[Con relación al tema de la amistad, Blanche Zacharie de Baralt, en su obra titulada El Martí que yo conocí, describe con sumo  afecto la manera como José Martí trataba no sólo a los amigos sino también a  quienes los demás no consideraban dignos de tenerlos como amigos. Tal vez  ninguna persona estaba mejor dotada para escribirlo, ya que ella llegó a ser no  sólo una gran amiga de Martí sino también la primera mujer graduada en  Filosofía y Letras de la Universidad de la Habana antes de ser docente en la  misma. He aquí su elocuente descripción del prócer conocido como el «Apóstol de  la independencia cubana»:   «[Martí] poseía en grado sumo el arte de ganar amigos y de conservarlos.... No  escatimó... sacrificios... para mantener siempre viva su llama.... Daba, sin  tregua, su cariño, su inteligencia, su tiempo, su saber, su bolsa, enjuta con  frecuencia [pero] jamás cerrada. Daba hasta dar en supremo holocausto su propia  vida.   »Ninguno era tan alto y encumbrado que Martí no pudiese llegar a él, ni tan bajo y humilde que no supiera hacerse pequeñito y sencillo  para hallar su nivel. Al llegar a una casa... hallaba una  palabra amable para cada uno. Recordaba las personas que había visto una sola  vez y las llamaba por su nombre; se interesaba en todos; los cautivaba con una  sonrisa, con una mirada expresiva. Amaba a los niños, y los chicos tenían  encanto con él.   »Poseía el arte de escuchar, cosa rara en el que tiene el don de la palabra.   »[Martí] sabía agradar haciendo que los demás se sintieran complacidos de sí mismos, y  eso con perfecta naturalidad, sin adulación. “No hay quien no tenga algo bueno  —decía—; falta saberlo descubrir.”   »... En las fiestas de la colonia, Martí solía sacar a las muchachas menos atractivas,  las que no tenían compañero, y cuando María Mantilla le preguntó una vez por  qué escogía para pasear por el salón o llevar al buffet las menos agraciadas,  dijo Martí: “Sí, hijita, porque a [ellas] nadie les hace caso, y es deber de  uno no dejarlas sentir su infelicidad”, y salía muy orgulloso con su pobre  compañera», concluye Zacharie de Baralt.1   ¡Qué triste que hasta hoy, en las fiestas en pleno siglo veintiuno a las que los jóvenes llevan a su novia o a  alguna joven que les interesa sentimental o físicamente, haya tantos que le dan  prioridad a la belleza exterior y no a la belleza interior del espíritu! En vez  de pensar, como Martí, que «no hay quien no tenga algo bueno» y dedicarse a  descubrirlo, cualquiera que sea su físico, cierran esa puerta de oportunidad para conocer a una  persona del más alto calibre que bien pudiera ser una excepcional compañera futura  y una maravillosa madre para sus hijos.   Más vale que cada uno de nosotros determinemos más bien seguir el mismo ejemplo que siguió Martí, el ejemplo de Dios nuestro Creador.  Pues fue Él quien dijo: «La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Blanche Zacharie de Baralt, El Martí que yo conocí, Centro de Estudios Martianos, 1980, pp. 6,23 &lt;https://www.patrialibros.org/book/2229&gt; En línea 6 septiembre 2024.                 2       Gn 1:26-27; 1Sa 16:7 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb12</guid><pubDate>Wed, 12 Feb 2025 09:27:51 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64336724/2025feb12.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Con relación al tema de la amistad, Blanche Zacharie de Baralt, en su obra titulada El Martí que yo conocí, describe con sumo  afecto la manera como José Martí trataba no sólo a los amigos sino también a  quienes los demás no consideraban dignos de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Con relación al tema de la amistad, Blanche Zacharie de Baralt, en su obra titulada El Martí que yo conocí, describe con sumo  afecto la manera como José Martí trataba no sólo a los amigos sino también a  quienes los demás no consideraban dignos de tenerlos como amigos. Tal vez  ninguna persona estaba mejor dotada para escribirlo, ya que ella llegó a ser no  sólo una gran amiga de Martí sino también la primera mujer graduada en  Filosofía y Letras de la Universidad de la Habana antes de ser docente en la  misma. He aquí su elocuente descripción del prócer conocido como el «Apóstol de  la independencia cubana»:   «[Martí] poseía en grado sumo el arte de ganar amigos y de conservarlos.... No  escatimó... sacrificios... para mantener siempre viva su llama.... Daba, sin  tregua, su cariño, su inteligencia, su tiempo, su saber, su bolsa, enjuta con  frecuencia [pero] jamás cerrada. Daba hasta dar en supremo holocausto su propia  vida.   »Ninguno era tan alto y encumbrado que Martí no pudiese llegar a él, ni tan bajo y humilde que no supiera hacerse pequeñito y sencillo  para hallar su nivel. Al llegar a una casa... hallaba una  palabra amable para cada uno. Recordaba las personas que había visto una sola  vez y las llamaba por su nombre; se interesaba en todos; los cautivaba con una  sonrisa, con una mirada expresiva. Amaba a los niños, y los chicos tenían  encanto con él.   »Poseía el arte de escuchar, cosa rara en el que tiene el don de la palabra.   »[Martí] sabía agradar haciendo que los demás se sintieran complacidos de sí mismos, y  eso con perfecta naturalidad, sin adulación. “No hay quien no tenga algo bueno  —decía—; falta saberlo descubrir.”   »... En las fiestas de la colonia, Martí solía sacar a las muchachas menos atractivas,  las que no tenían compañero, y cuando María Mantilla le preguntó una vez por  qué escogía para pasear por el salón o llevar al buffet las menos agraciadas,  dijo Martí: “Sí, hijita, porque a [ellas] nadie les hace caso, y es deber de  uno no dejarlas sentir su infelicidad”, y salía muy orgulloso con su pobre  compañera», concluye Zacharie de Baralt.1   ¡Qué triste que hasta hoy, en las fiestas en pleno siglo veintiuno a las que los jóvenes llevan a su novia o a  alguna joven que les interesa sentimental o físicamente, haya tantos que le dan  prioridad a la belleza exterior y no a la belleza interior del espíritu! En vez  de pensar, como Martí, que «no hay quien no tenga algo bueno» y dedicarse a  descubrirlo, cualquiera que sea su físico, cierran esa puerta de oportunidad para conocer a una  persona del más alto calibre que bien pudiera ser una excepcional compañera futura  y una maravillosa madre para sus hijos.   Más vale que cada uno de nosotros determinemos más bien seguir el mismo ejemplo que siguió Martí, el ejemplo de Dios nuestro Creador.  Pues fue Él quien dijo: «La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Blanche Zacharie de Baralt, El Martí que yo conocí, Centro de Estudios Martianos, 1980, pp. 6,23 &lt;https://www.patrialibros.org/book/2229&gt; En línea 6 septiembre 2024.                 2       Gn 1:26-27; 1Sa 16:7 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Siempre he ganado más que mi esposo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/siempre-he-ganado-mas-que-mi-esposo--64314526</link><description><![CDATA[En  este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Soy una mujer que siempre ha querido lo mejor para su familia. He trabajado hasta en estado de embarazo. Tengo un esposo bueno y  padre excelente, pero siempre he ganado más que él y en ocasiones me he sentido  mal por eso....   »Últimamente él ha estado medio tiempo al cuidado de la casa y de los hijos (los dos hemos llegado  a ese acuerdo), pero tengo temor a equivocarme. No quiero desagradar a Dios;  pues sé que cada uno (hombre y mujer) debe ocupar su lugar. Por favor, ayúdenme  a discernir lo que debo hacer.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »A lo largo de los siglos, las funciones de los hombres y de las mujeres no han  permanecido constantes. En distintas civilizaciones, se ha esperado que los  hombres y las mujeres asuman diferentes responsabilidades. Así que para saber  lo que quiere Dios, tenemos que buscar en la Biblia para ver de qué manera  procedió Él ante la conducta de las personas en distintas circunstancias.   »El apóstol Pablo enseñó que el hombre debe amar y proteger a su esposa, mientras  que la esposa debe respetar a su esposo.1 Sin embargo, San Pablo no  dijo —como tampoco lo dijo ningún otro  escritor bíblico— que el hombre siempre debe  ganar más dinero que su esposa. Es más, no hay referencias bíblicas a tipos de  trabajo que sean exclusivamente para hombres o para mujeres. Pero sí hay una  lista muy larga de tipos de trabajo que hace la mujer ejemplar.2  Forman parte de esa lista quehaceres tales como comprar y vender propiedades,  confeccionar ropa y venderla, y hacer las veces de agricultora.   »No hay duda de que Dios ha dispuesto que el hombre sea la cabeza del hogar. Sin  embargo, esto tiene que ver con el liderazgo que ejerce y no con la capacidad  que tiene de ganar dinero o con sus responsabilidades. Para que funcione con  eficacia, una organización ideal debe tener un presidente y un grupo de  personas sobre las que preside. Cada persona puede aconsejar al presidente en  asuntos tocantes a la organización, y el presidente tiene en cuenta esos puntos  de vista antes de tomar decisiones finales. El presidente no es mejor que los  demás; sólo desempeña una función diferente.   »En el hogar, Dios quiere que el presidente sea el hombre. No se trata de que sea  mejor que la mujer, sino que es responsable ante Dios como el líder espiritual  del hogar. Tiene la responsabilidad de dar buen ejemplo a su esposa y a sus  hijos. Y ellos tienen la responsabilidad de respetarlo como su líder.   »Usted dice que su marido es un buen esposo y un padre excelente. Con eso nos da a  entender que usted lo respeta. Y dice que los dos están de acuerdo en cuanto a  las tareas que realizan. Eso implica que él está satisfecho con ese acuerdo.  Así que le recomendamos que siga mostrándole respeto y enseñándoles a sus hijos  a que lo respeten, y que no se preocupe por quién gana más dinero....   »Con afecto fraternal,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 117». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ef 5; Col 3                 2       Pr 31]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb11</guid><pubDate>Tue, 11 Feb 2025 08:27:37 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64314526/2025feb11.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En  este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En  este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Soy una mujer que siempre ha querido lo mejor para su familia. He trabajado hasta en estado de embarazo. Tengo un esposo bueno y  padre excelente, pero siempre he ganado más que él y en ocasiones me he sentido  mal por eso....   »Últimamente él ha estado medio tiempo al cuidado de la casa y de los hijos (los dos hemos llegado  a ese acuerdo), pero tengo temor a equivocarme. No quiero desagradar a Dios;  pues sé que cada uno (hombre y mujer) debe ocupar su lugar. Por favor, ayúdenme  a discernir lo que debo hacer.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »A lo largo de los siglos, las funciones de los hombres y de las mujeres no han  permanecido constantes. En distintas civilizaciones, se ha esperado que los  hombres y las mujeres asuman diferentes responsabilidades. Así que para saber  lo que quiere Dios, tenemos que buscar en la Biblia para ver de qué manera  procedió Él ante la conducta de las personas en distintas circunstancias.   »El apóstol Pablo enseñó que el hombre debe amar y proteger a su esposa, mientras  que la esposa debe respetar a su esposo.1 Sin embargo, San Pablo no  dijo —como tampoco lo dijo ningún otro  escritor bíblico— que el hombre siempre debe  ganar más dinero que su esposa. Es más, no hay referencias bíblicas a tipos de  trabajo que sean exclusivamente para hombres o para mujeres. Pero sí hay una  lista muy larga de tipos de trabajo que hace la mujer ejemplar.2  Forman parte de esa lista quehaceres tales como comprar y vender propiedades,  confeccionar ropa y venderla, y hacer las veces de agricultora.   »No hay duda de que Dios ha dispuesto que el hombre sea la cabeza del hogar. Sin  embargo, esto tiene que ver con el liderazgo que ejerce y no con la capacidad  que tiene de ganar dinero o con sus responsabilidades. Para que funcione con  eficacia, una organización ideal debe tener un presidente y un grupo de  personas sobre las que preside. Cada persona puede aconsejar al presidente en  asuntos tocantes a la organización, y el presidente tiene en cuenta esos puntos  de vista antes de tomar decisiones finales. El presidente no es mejor que los  demás; sólo desempeña una función diferente.   »En el hogar, Dios quiere que el presidente sea el hombre. No se trata de que sea  mejor que la mujer, sino que es responsable ante Dios como el líder espiritual  del hogar. Tiene la responsabilidad de dar buen ejemplo a su esposa y a sus  hijos. Y ellos tienen la responsabilidad de respetarlo como su líder.   »Usted dice que su marido es un buen esposo y un padre excelente. Con eso nos da a  entender que usted lo respeta. Y dice que los dos están de acuerdo en cuanto a  las tareas que realizan. Eso implica que él está satisfecho con ese acuerdo.  Así que le recomendamos que siga mostrándole respeto y enseñándoles a sus hijos  a que lo respeten, y que no se preocupe por quién gana más dinero....   »Con afecto fraternal,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 117». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ef 5; Col 3                 2       Pr 31]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El amor y la locura</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-amor-y-la-locura--64295103</link><description><![CDATA[Cuentan que hace muchísimos años se reunieron algunos sentimientos y algunas cualidades del ser humano. Cuando el  Aburrimiento bostezaba por tercera vez, la Locura propuso:   —Vamos a jugar al escondite.   La Intriga se levantó extrañada, y la Curiosidad, sin poder contenerse, preguntó:   —¿Al escondite? ¿Y eso cómo es?   —Es un juego en el que yo me tapo los ojos y comienzo a contar, desde el uno hasta  un millón, mientras ustedes se esconden. Cuando termine de contar, los buscaré  hasta que los encuentre— explicó la Locura.   El Entusiasmo bailó jubiloso y la Alegría dio saltos, con lo que terminaron por convencer a la Duda, e incluso a  la Indiferencia, a la que nunca le interesaba nada.   Pero no todos quisieron participar. La Verdad prefirió no esconderse. ¿Para qué?, si  al final siempre la hallaban.   La Soberbia pensó que era un juego muy tonto. En el fondo lo que le molestaba era que la idea no se le había  ocurrido a ella. Y la Cobardía prefirió no arriesgarse.   La Locura rápidamente comenzó a contar.   La primera en esconderse fue la Pereza que, como siempre, se dejó caer en la primera piedra que encontró. La  Envidia se fue detrás del Triunfo, quien por su propio esfuerzo había logrado  subir a la copa del árbol más alto.   A la Generosidad le costó trabajo esconderse. Cada sitio le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: el  lago cristalino para la Belleza, la hendija de un árbol para la Timidez, una  ráfaga de viento para la Libertad.   Por fin, después de pensar primero en todos, la Generosidad terminó ocultándose en un rayito de sol.   La Mentira se escondió detrás del arco iris. Y la Pasión y el Deseo se escondieron entre los volcanes.   Cuando la Locura ya casi terminaba de contar, el Amor aún no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo  estaba ocupado. Hasta que al fin vio un rosal y decidió esconderse entre sus  flores.   —¡Un millón! —dijo la Locura.   Y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la Pereza, que estaba a sólo tres pasos.     A la Pasión y al Deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido  encontró a la Envidia. Y claro también encontró al Triunfo. Al Egoísmo no tuvo  ni que buscarlo, pues él solito salió de su escondite, que resultó ser un nido  de avispas.   Así fue encontrándolos a todos.   El Talento estaba entre la hierba fresca. La Angustia, en una oscura cueva. La Mentira, detrás del arco iris.   Y hasta encontró al Olvido, que se había olvidado de que estaba jugando al escondite.   Solamente el Amor no aparecía por ningún lado.   La Locura buscó detrás de cada árbol, debajo de cada arroyo de la tierra y en las cumbres de las montañas.  Cuando ya estaba considerando darse por vencida, vio el rosal. Tomó un pequeño  palo y comenzó a mover las ramas. De pronto, escuchó un doloroso grito. Las  espinas habían herido los ojos del Amor.     La Locura no hallaba cómo disculparse. Lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta  prometió acompañarlo para siempre.   Desde entonces el Amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña.   Por eso se ha dicho que «amar es una locura, a menos que se ame con locura».1 Y tal vez se deba a eso  mismo que San Pablo haya dicho que algunos juzgan que el mensaje de la cruz de  Cristo es una locura. Pues podría decirse de Jesucristo no sólo que nos amó con  locura al dar su vida en la cruz por nosotros, sino también que nos mandó que  amemos al prójimo con esa misma locura.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Almanaque Escuela Para Todos 2006 &lt;http://ar.geocities.com/manune2003/Historias/amorylocura/amorylocura.html&gt; En línea 24 mayo 2007.                 2       1Co 1:18; Jn 15:12‑13; Mt 22:36‑40; Mr 12:28‑31]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb10</guid><pubDate>Mon, 10 Feb 2025 09:29:36 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64295103/2025feb10.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Cuentan que hace muchísimos años se reunieron algunos sentimientos y algunas cualidades del ser humano. 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La Verdad prefirió no esconderse. ¿Para qué?, si  al final siempre la hallaban.   La Soberbia pensó que era un juego muy tonto. En el fondo lo que le molestaba era que la idea no se le había  ocurrido a ella. Y la Cobardía prefirió no arriesgarse.   La Locura rápidamente comenzó a contar.   La primera en esconderse fue la Pereza que, como siempre, se dejó caer en la primera piedra que encontró. La  Envidia se fue detrás del Triunfo, quien por su propio esfuerzo había logrado  subir a la copa del árbol más alto.   A la Generosidad le costó trabajo esconderse. Cada sitio le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: el  lago cristalino para la Belleza, la hendija de un árbol para la Timidez, una  ráfaga de viento para la Libertad.   Por fin, después de pensar primero en todos, la Generosidad terminó ocultándose en un rayito de sol.   La Mentira se escondió detrás del arco iris. Y la Pasión y el Deseo se escondieron entre los volcanes.   Cuando la Locura ya casi terminaba de contar, el Amor aún no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo  estaba ocupado. Hasta que al fin vio un rosal y decidió esconderse entre sus  flores.   —¡Un millón! —dijo la Locura.   Y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la Pereza, que estaba a sólo tres pasos.     A la Pasión y al Deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido  encontró a la Envidia. Y claro también encontró al Triunfo. Al Egoísmo no tuvo  ni que buscarlo, pues él solito salió de su escondite, que resultó ser un nido  de avispas.   Así fue encontrándolos a todos.   El Talento estaba entre la hierba fresca. La Angustia, en una oscura cueva. La Mentira, detrás del arco iris.   Y hasta encontró al Olvido, que se había olvidado de que estaba jugando al escondite.   Solamente el Amor no aparecía por ningún lado.   La Locura buscó detrás de cada árbol, debajo de cada arroyo de la tierra y en las cumbres de las montañas.  Cuando ya estaba considerando darse por vencida, vio el rosal. Tomó un pequeño  palo y comenzó a mover las ramas. De pronto, escuchó un doloroso grito. Las  espinas habían herido los ojos del Amor.     La Locura no hallaba cómo disculparse. Lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta  prometió acompañarlo para siempre.   Desde entonces el Amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña.   Por eso se ha dicho que «amar es una locura, a menos que se ame con locura».1 Y tal vez se deba a eso  mismo que San Pablo haya dicho que algunos juzgan que el mensaje de la cruz de  Cristo es una locura. Pues podría decirse de Jesucristo no sólo que nos amó con  locura al dar su vida en la cruz por nosotros, sino también que nos mandó que  amemos al prójimo con esa misma locura.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Almanaque Escuela Para Todos 2006 &lt;http://ar.geocities.com/manune2003/Historias/amorylocura/amorylocura.html&gt; En línea 24 mayo 2007.                 2       1Co 1:18; Jn 15:12‑13; Mt 22:36‑40; Mr 12:28‑31]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Ansiedad debido a una mala experiencia laboral</title><link>https://www.spreaker.com/episode/ansiedad-debido-a-una-mala-experiencia-laboral--64267476</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «... Tuve un trabajo tóxico que me llevó a caer en depresión y ansiedad crónica....  Renuncié... [pero] hoy estoy en un mejor empleo, más tranquilo y... también  mejor remunerado.   »Sin embargo, el trauma de la mala experiencia laboral me está afectando. Tengo miedo hasta de leer mi correo  electrónico y de que me escriba mi jefe....   »Quiero ser feliz con lo que tengo, pero no lo consigo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Usted no dice cuánto tiempo trabajó bajo estrés, pero es evidente que fue lo  suficiente como para alterar las sustancias químicas en su cerebro.... Cuando el estrés se prolonga, puede  perjudicar nuestro corazón y otros órganos de nuestro cuerpo. Mientras sufrimos  el estrés, nuestro cuerpo reacciona huyendo o luchando. Eso quiere decir que  nuestro corazón acelera su latido a fin de prepararnos para confrontar el  peligro o huir, y comenzamos a respirar con mayor rapidez. Esas reacciones  físicas las monitorea nuestro cerebro, y la adrenalina comienza a fluir a  través de nuestro cuerpo, dándonos de repente más fuerza y concentración. Como  resultado, nos agitamos y nos disponemos ansiosamente a actuar.   »Dios nos creó de tal manera que esas reacciones nos auxiliaran en momentos de peligro, pero cuando esos  momentos se prolongan... nuestro corazón, nuestro sistema respiratorio e  incluso nuestro sistema digestivo sufren los efectos de una incesante demanda  de sus servicios. Nuestro cerebro produce las sustancias químicas necesarias  para mantenernos en estado de alerta y listos....     »Una de las cosas más rápidas y prácticas que podemos hacer es detenernos y  ordenarle a nuestro cuerpo que respire con más lentitud. A medida que  respiramos lenta y profundamente, podemos clamar a Dios pidiéndole ayuda.   »Lea y memorice el pasaje bíblico escrito por el apóstol Pablo que dice: “No se inquieten por nada; más bien, en  toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle  gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus  corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.”1 Concéntrese en las  palabras a medida que respira....   »Cuando usted logra respirar con más lentitud, su corazón late también con mayor  lentitud. Cuando su cerebro se concentra en Dios y en el poder que Él tiene  para cuidar su corazón y su mente, tarde o temprano le llega el mensaje de que  ha desaparecido el estrés. Sin embargo, si después de intentar lograrlo  durante... algunos meses, todavía sigue sufriendo, entonces le recomendamos que  acuda a un consejero profesional o que forme parte de un grupo de terapia  compuesto de personas que, así como usted, tienen la tendencia de sentirse  ansiosas.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El caso completo se puede leer si se ingresa en el  sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 709. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Fil 4:6-7 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb08</guid><pubDate>Sat, 08 Feb 2025 09:27:10 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64267476/2025feb08.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «... Tuve un trabajo tóxico que me llevó a caer en depresión y ansiedad...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «... Tuve un trabajo tóxico que me llevó a caer en depresión y ansiedad crónica....  Renuncié... [pero] hoy estoy en un mejor empleo, más tranquilo y... también  mejor remunerado.   »Sin embargo, el trauma de la mala experiencia laboral me está afectando. Tengo miedo hasta de leer mi correo  electrónico y de que me escriba mi jefe....   »Quiero ser feliz con lo que tengo, pero no lo consigo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Usted no dice cuánto tiempo trabajó bajo estrés, pero es evidente que fue lo  suficiente como para alterar las sustancias químicas en su cerebro.... Cuando el estrés se prolonga, puede  perjudicar nuestro corazón y otros órganos de nuestro cuerpo. Mientras sufrimos  el estrés, nuestro cuerpo reacciona huyendo o luchando. Eso quiere decir que  nuestro corazón acelera su latido a fin de prepararnos para confrontar el  peligro o huir, y comenzamos a respirar con mayor rapidez. Esas reacciones  físicas las monitorea nuestro cerebro, y la adrenalina comienza a fluir a  través de nuestro cuerpo, dándonos de repente más fuerza y concentración. Como  resultado, nos agitamos y nos disponemos ansiosamente a actuar.   »Dios nos creó de tal manera que esas reacciones nos auxiliaran en momentos de peligro, pero cuando esos  momentos se prolongan... nuestro corazón, nuestro sistema respiratorio e  incluso nuestro sistema digestivo sufren los efectos de una incesante demanda  de sus servicios. Nuestro cerebro produce las sustancias químicas necesarias  para mantenernos en estado de alerta y listos....     »Una de las cosas más rápidas y prácticas que podemos hacer es detenernos y  ordenarle a nuestro cuerpo que respire con más lentitud. A medida que  respiramos lenta y profundamente, podemos clamar a Dios pidiéndole ayuda.   »Lea y memorice el pasaje bíblico escrito por el apóstol Pablo que dice: “No se inquieten por nada; más bien, en  toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle  gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus  corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.”1 Concéntrese en las  palabras a medida que respira....   »Cuando usted logra respirar con más lentitud, su corazón late también con mayor  lentitud. Cuando su cerebro se concentra en Dios y en el poder que Él tiene  para cuidar su corazón y su mente, tarde o temprano le llega el mensaje de que  ha desaparecido el estrés. Sin embargo, si después de intentar lograrlo  durante... algunos meses, todavía sigue sufriendo, entonces le recomendamos que  acuda a un consejero profesional o que forme parte de un grupo de terapia  compuesto de personas que, así como usted, tienen la tendencia de sentirse  ansiosas.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El caso completo se puede leer si se ingresa en el  sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 709. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Fil 4:6-7 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El camino de la vida»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-camino-de-la-vida--64243819</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Día Mundial del Matrimonio)   (Canción cantada por Carlos Rey en audio y en video)    En 1991, fue elegida como «La canción más bella de Colombia», y en diciembre de  1999, como «La canción colombiana del siglo veinte», en ambas ocasiones por  votación nacional en concursos convocados por RCN (Radio Cadena Nacional). Su  compositor, Héctor Ochoa Cárdenas, nació en Medellín, Antioquia, en 1934. El  tema de la canción es «El camino de la vida»:   De prisa como el viento van pasando<br />         los días y las noches de la infancia.<br />         Un ángel nos depara sus cuidados<br />         mientras sus manos tejen las distancias.       Después llegan los años juveniles:<br />         los juegos, los amigos, el colegio.<br />         El alma ya define sus perfiles,<br />         y empieza el corazón de pronto a cultivar un sueño.       Y brotan, como un manantial, las mieles del primer amor.<br />         El alma ya quiere volar, y vuela tras una ilusión.<br />         Y aprendemos que el dolor y la alegría<br />         son la esencia permanente de la vida.       Y luego, cuando somos dos en busca de un mismo ideal,<br />         formamos un nido de amor, refugio que se llama hogar,<br />         y empezamos otra etapa del camino:<br />         un hombre, una mujer, unidos por la fe y la esperanza.<br />         Los frutos de la unión que Dios bendijo<br />         alegran el hogar con su presencia.<br />         ¿A quién se quiere más si no a los hijos?<br />         Son la prolongación de la existencia.       Después ¡cuantos esfuerzos y desvelos<br />         para que no les falte nunca nada,<br />         para que cuando crezcan lleguen lejos<br />         y puedan alcanzar esa felicidad tan anhelada!       Y luego cuando ellos se van, algunos sin decir adiós,<br />         el frío de la soledad golpea nuestro corazón.<br />         Es por eso, amor mío, que te pido<br />         por una y otra vez, si llego a la vejez, que estés conmigo.       Gracias a Dios, el compositor Héctor Ochoa, que es el hijo número trece de los veinte  que tuvieron sus padres, «frutos de la unión que Dios bendijo», no se desvió de  su propio «camino de la vida» por seguir el consejo de su padre, el maestro,  músico y compositor Eusebio Ochoa. Es que su padre había insistido en que «ser  músico y compositor no ofrecía un futuro económicamente asegurado», sin  imaginarse jamás que algún día habría más de cuarenta versiones grabadas y se  venderían más de dos millones de copias de esta canción cuyo éxito, a juicio de  Héctor mismo, se debe a que cada persona se identifica con ella y la define  como un himno a los hijos, a la familia, al amor y a la vida.1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Héctor Ochoa Cárdenas (Compositor)», Colombianos destacados, Colombia.com &lt;http://www.todacolombia.com/folclor/musica/canciones/camino.html&gt; En línea 5 noviembre 2007.]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb07</guid><pubDate>Fri, 07 Feb 2025 09:26:39 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64243819/2025feb07.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Día Mundial del Matrimonio)   (Canción cantada por Carlos Rey en audio y en video)    En 1991, fue elegida como «La canción más bella de Colombia», y en diciembre de  1999, como «La canción colombiana del siglo veinte», en ambas...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Antevíspera del Día Mundial del Matrimonio)   (Canción cantada por Carlos Rey en audio y en video)    En 1991, fue elegida como «La canción más bella de Colombia», y en diciembre de  1999, como «La canción colombiana del siglo veinte», en ambas ocasiones por  votación nacional en concursos convocados por RCN (Radio Cadena Nacional). Su  compositor, Héctor Ochoa Cárdenas, nació en Medellín, Antioquia, en 1934. El  tema de la canción es «El camino de la vida»:   De prisa como el viento van pasando<br />         los días y las noches de la infancia.<br />         Un ángel nos depara sus cuidados<br />         mientras sus manos tejen las distancias.       Después llegan los años juveniles:<br />         los juegos, los amigos, el colegio.<br />         El alma ya define sus perfiles,<br />         y empieza el corazón de pronto a cultivar un sueño.       Y brotan, como un manantial, las mieles del primer amor.<br />         El alma ya quiere volar, y vuela tras una ilusión.<br />         Y aprendemos que el dolor y la alegría<br />         son la esencia permanente de la vida.       Y luego, cuando somos dos en busca de un mismo ideal,<br />         formamos un nido de amor, refugio que se llama hogar,<br />         y empezamos otra etapa del camino:<br />         un hombre, una mujer, unidos por la fe y la esperanza.<br />         Los frutos de la unión que Dios bendijo<br />         alegran el hogar con su presencia.<br />         ¿A quién se quiere más si no a los hijos?<br />         Son la prolongación de la existencia.       Después ¡cuantos esfuerzos y desvelos<br />         para que no les falte nunca nada,<br />         para que cuando crezcan lleguen lejos<br />         y puedan alcanzar esa felicidad tan anhelada!       Y luego cuando ellos se van, algunos sin decir adiós,<br />         el frío de la soledad golpea nuestro corazón.<br />         Es por eso, amor mío, que te pido<br />         por una y otra vez, si llego a la vejez, que estés conmigo.       Gracias a Dios, el compositor Héctor Ochoa, que es el hijo número trece de los veinte  que tuvieron sus padres, «frutos de la unión que Dios bendijo», no se desvió de  su propio «camino de la vida» por seguir el consejo de su padre, el maestro,  músico y compositor Eusebio Ochoa. Es que su padre había insistido en que «ser  músico y compositor no ofrecía un futuro económicamente asegurado», sin  imaginarse jamás que algún día habría más de cuarenta versiones grabadas y se  venderían más de dos millones de copias de esta canción cuyo éxito, a juicio de  Héctor mismo, se debe a que cada persona se identifica con ella y la define  como un himno a los hijos, a la familia, al amor y a la vida.1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Héctor Ochoa Cárdenas (Compositor)», Colombianos destacados, Colombia.com &lt;http://www.todacolombia.com/folclor/musica/canciones/camino.html&gt; En línea 5 noviembre 2007.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Perdí a una amiga que se suicidó»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/perdi-a-una-amiga-que-se-suicido--64225378</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace tres años perdí a una amiga que se suicidó. Ella luchó por años con depresión, conductas de  autolesión y diagnóstico de trastorno límite de la personalidad....   »Siempre le [dije que el único que podía ayudarla era Dios, y que Él había enviado a su  Hijo Jesucristo para darle la salvación]. Ella jamás me impidió que le hablara  al respecto, pero al final estaba tan mal que ya no quería creer lo que le  contaba sobre Dios....   »Estos últimos tres años han sido los más tristes para mí. ¡Tengo tantas preguntas!  ... ¿Qué me pueden aconsejar?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos la pérdida de su amiga! La tristeza normal que siente se ha intensificado por las preguntas que tiene sin encontrar  respuesta. Usted no especifica ninguna de ellas, pero podemos adivinar algunas,  tales como por qué su amiga no quiso aceptar la salvación de la que usted le  habló, y qué más pudo haber hecho usted que tal vez pudiera haber evitado que  ella se suicidara.   »Esas preguntas son difíciles, pero justas. Sin embargo, para poder comprender las  respuestas, primero es necesario considerar los factores subyacentes. El  trastorno límite de la personalidad es  causado por anomalías físicas en el cerebro. Los  circuitos químicos y eléctricos (que normalmente vinculan los pensamientos con  los comportamientos asociados a éstos) están desconectados, o están conectados  de forma aleatoria.   »Imagínese una casa.... Cada grifo de agua en la casa está conectado a los tubos que se  conectan a la tubería de agua principal, y ésta a su vez al suministro  municipal de agua.... ¿Qué pasa si los tubos de agua están mal conectados o no  están conectados a nada? ¿Se imagina el caos que eso produciría en aquella  casa? Habría tubos vertiendo agua en las habitaciones, [y baños sin agua]....   »Así mismo su amiga tenía un cerebro con conexiones caóticas. A veces pudo haber dado la  impresión de que estaba funcionando debidamente, pero era completamente  inestable y poco confiable. Ella no podía comprenderlo, pero era tan  insoportable que por último le puso fin.   »Usted está equivocada al pensar que pudo haber hecho algo para reparar las conexiones en el cerebro de su amiga. Usted hizo todo lo  posible, y estamos seguros de que su amistad le fue de mucho consuelo y ayuda a  ella....   »Si bien es polémico, nosotros creemos que Dios juzga a cada persona conforme a su propia capacidad. Así como un niño muy pequeño no tiene  que rendir cuentas por su pecado, creemos que Dios no pedirá que le rinda  cuentas ninguna persona que tiene un cerebro que le impida comprender la verdad  acerca de Él y de su salvación personal.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 828. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb06</guid><pubDate>Thu, 06 Feb 2025 09:27:18 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64225378/2025feb06.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace tres años perdí a una amiga que se suicidó. Ella luchó por años con...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace tres años perdí a una amiga que se suicidó. Ella luchó por años con depresión, conductas de  autolesión y diagnóstico de trastorno límite de la personalidad....   »Siempre le [dije que el único que podía ayudarla era Dios, y que Él había enviado a su  Hijo Jesucristo para darle la salvación]. Ella jamás me impidió que le hablara  al respecto, pero al final estaba tan mal que ya no quería creer lo que le  contaba sobre Dios....   »Estos últimos tres años han sido los más tristes para mí. ¡Tengo tantas preguntas!  ... ¿Qué me pueden aconsejar?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos la pérdida de su amiga! La tristeza normal que siente se ha intensificado por las preguntas que tiene sin encontrar  respuesta. Usted no especifica ninguna de ellas, pero podemos adivinar algunas,  tales como por qué su amiga no quiso aceptar la salvación de la que usted le  habló, y qué más pudo haber hecho usted que tal vez pudiera haber evitado que  ella se suicidara.   »Esas preguntas son difíciles, pero justas. Sin embargo, para poder comprender las  respuestas, primero es necesario considerar los factores subyacentes. El  trastorno límite de la personalidad es  causado por anomalías físicas en el cerebro. Los  circuitos químicos y eléctricos (que normalmente vinculan los pensamientos con  los comportamientos asociados a éstos) están desconectados, o están conectados  de forma aleatoria.   »Imagínese una casa.... Cada grifo de agua en la casa está conectado a los tubos que se  conectan a la tubería de agua principal, y ésta a su vez al suministro  municipal de agua.... ¿Qué pasa si los tubos de agua están mal conectados o no  están conectados a nada? ¿Se imagina el caos que eso produciría en aquella  casa? Habría tubos vertiendo agua en las habitaciones, [y baños sin agua]....   »Así mismo su amiga tenía un cerebro con conexiones caóticas. A veces pudo haber dado la  impresión de que estaba funcionando debidamente, pero era completamente  inestable y poco confiable. Ella no podía comprenderlo, pero era tan  insoportable que por último le puso fin.   »Usted está equivocada al pensar que pudo haber hecho algo para reparar las conexiones en el cerebro de su amiga. Usted hizo todo lo  posible, y estamos seguros de que su amistad le fue de mucho consuelo y ayuda a  ella....   »Si bien es polémico, nosotros creemos que Dios juzga a cada persona conforme a su propia capacidad. Así como un niño muy pequeño no tiene  que rendir cuentas por su pecado, creemos que Dios no pedirá que le rinda  cuentas ninguna persona que tiene un cerebro que le impida comprender la verdad  acerca de Él y de su salvación personal.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 828. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Un regalo de plata</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-regalo-de-plata--64201610</link><description><![CDATA[(2o. domingo de febrero: Día Mundial del Matrimonio)   Con motivo de la celebración de sus bodas de plata, el escritor y médico cubano Mario Dihigo cuenta la siguiente  anécdota en su obra que lleva por título Cosas de muchachos:   «La gran fecha se acercaba y [nuestras hijas, Nené y Cotica,]... determinaron reunir sus recursos, no muy  cuantiosos, para que el regalo común ganara en categoría.   »Es corriente en esos casos que el obsequio sea un objeto de plata. Hasta entonces ellas no habían tenido idea de  lo caras que son las cosas hechas con ese metal....   »Recorrieron varias joyerías. En una de ellas, después de ver varios objetos sin decidirse por ninguno, el  dependiente les preguntó:   »—¿Les agradaría una palmatoria?   »Ambas se miraron e intercambiaron un gesto de ignorancia.   »—Bueno, haga el favor de enseñárnosla.   »Y resultó que el hombre apareció con un candelero. Nunca habían oído la palabra palmatoria, pero, positivamente,  era más elegante que candelero.   »Después de un cambio de impresiones, determinaron seguir buscando. Aunque la palabra era distinguida,  el objeto no era tan majestuoso como ellas lo deseaban.   »Continuó la peregrinación de joyería en joyería y no encontraron nada mejor que la palmatoria.   »Decidieron adquirirla y regresaron a la tienda en que se la habían mostrado.   »Las atendió otro dependiente. Solícito, les preguntó qué deseaban y una de ellas, confundiendo la palabra  recién aprendida, dijo:   »—Deseamos una manopla de plata.   (Para los que no saben lo que es una manopla, el doctor Dihigo explica, en una nota al pie de página, que es un  «instrumento de hierro que cubre la mano para dar puñetazos».)   «Cuando el dependiente pudo hablar —continúa narrando Dihigo—, con voz insegura dijo:   »—¿Y para qué quieren ustedes una manopla de plata?   »—Para regalársela a papá y mamá que cumplen veinticinco años de casados.1   Afortunadamente el matrimonio Dihigo de esta anécdota no habría empleado jamás aquel regalo. Pero lo trágico es que  en la sociedad actual sí hay cónyuges que le darían uso a tal objeto de  combate. Porque lamentablemente hay muchos matrimonios en que el maltrato  físico es algo común y corriente...   Según el libro de Génesis, el matrimonio es tan singular que cuando dos personas se casan, «se funden en un  solo ser».2 En otras palabras, llegan a ser un solo cuerpo. Por eso  San Pablo, al citar ese pasaje, dice que «el esposo debe amar a su esposa como  ama a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo», explica el  apóstol, pues nadie que está en sus cabales odia a su propio cuerpo, sino que  lo cuida.3 De ahí que golpear a su esposa es como golpearse a sí  mismo.   Dejemos, pues, de maltratarnos, y amémonos más bien, tal y como nos amó Cristo. Él se dejó maltratar para que  dejáramos de maltratarnos unos a otros, y entregó su vida para que entregáramos  la nuestra, no sólo veinticinco años sino hasta la muerte, por amor.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mario E. Dihigo y Rosa Dihigo Beguiristain, Cosas de muchachos (Miami: Ediciones Universal, 1998), pp. 9‑10.                 2       Gn 2:24                 3       Ef 5:25‑33                 4       1Jn 4:7‑11]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb05</guid><pubDate>Wed, 05 Feb 2025 09:26:29 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64201610/2025feb05.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(2o. domingo de febrero: Día Mundial del Matrimonio)   Con motivo de la celebración de sus bodas de plata, el escritor y médico cubano Mario Dihigo cuenta la siguiente  anécdota en su obra que lleva por título Cosas de muchachos:   «La gran fecha se...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(2o. domingo de febrero: Día Mundial del Matrimonio)   Con motivo de la celebración de sus bodas de plata, el escritor y médico cubano Mario Dihigo cuenta la siguiente  anécdota en su obra que lleva por título Cosas de muchachos:   «La gran fecha se acercaba y [nuestras hijas, Nené y Cotica,]... determinaron reunir sus recursos, no muy  cuantiosos, para que el regalo común ganara en categoría.   »Es corriente en esos casos que el obsequio sea un objeto de plata. Hasta entonces ellas no habían tenido idea de  lo caras que son las cosas hechas con ese metal....   »Recorrieron varias joyerías. En una de ellas, después de ver varios objetos sin decidirse por ninguno, el  dependiente les preguntó:   »—¿Les agradaría una palmatoria?   »Ambas se miraron e intercambiaron un gesto de ignorancia.   »—Bueno, haga el favor de enseñárnosla.   »Y resultó que el hombre apareció con un candelero. Nunca habían oído la palabra palmatoria, pero, positivamente,  era más elegante que candelero.   »Después de un cambio de impresiones, determinaron seguir buscando. Aunque la palabra era distinguida,  el objeto no era tan majestuoso como ellas lo deseaban.   »Continuó la peregrinación de joyería en joyería y no encontraron nada mejor que la palmatoria.   »Decidieron adquirirla y regresaron a la tienda en que se la habían mostrado.   »Las atendió otro dependiente. Solícito, les preguntó qué deseaban y una de ellas, confundiendo la palabra  recién aprendida, dijo:   »—Deseamos una manopla de plata.   (Para los que no saben lo que es una manopla, el doctor Dihigo explica, en una nota al pie de página, que es un  «instrumento de hierro que cubre la mano para dar puñetazos».)   «Cuando el dependiente pudo hablar —continúa narrando Dihigo—, con voz insegura dijo:   »—¿Y para qué quieren ustedes una manopla de plata?   »—Para regalársela a papá y mamá que cumplen veinticinco años de casados.1   Afortunadamente el matrimonio Dihigo de esta anécdota no habría empleado jamás aquel regalo. Pero lo trágico es que  en la sociedad actual sí hay cónyuges que le darían uso a tal objeto de  combate. Porque lamentablemente hay muchos matrimonios en que el maltrato  físico es algo común y corriente...   Según el libro de Génesis, el matrimonio es tan singular que cuando dos personas se casan, «se funden en un  solo ser».2 En otras palabras, llegan a ser un solo cuerpo. Por eso  San Pablo, al citar ese pasaje, dice que «el esposo debe amar a su esposa como  ama a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo», explica el  apóstol, pues nadie que está en sus cabales odia a su propio cuerpo, sino que  lo cuida.3 De ahí que golpear a su esposa es como golpearse a sí  mismo.   Dejemos, pues, de maltratarnos, y amémonos más bien, tal y como nos amó Cristo. Él se dejó maltratar para que  dejáramos de maltratarnos unos a otros, y entregó su vida para que entregáramos  la nuestra, no sólo veinticinco años sino hasta la muerte, por amor.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mario E. Dihigo y Rosa Dihigo Beguiristain, Cosas de muchachos (Miami: Ediciones Universal, 1998), pp. 9‑10.                 2       Gn 2:24                 3       Ef 5:25‑33                 4       1Jn 4:7‑11]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Me dicen que no crea en toda la Biblia»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/me-dicen-que-no-crea-en-toda-la-biblia--64185269</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un muchacho que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Tengo doce años de edad.... Estoy estudiando la Biblia,  pues me asusta esto del fin del mundo y creo que he conseguido algunas respuestas en la lectura de ésta. Pero parientes y amigos me dicen que no crea  en todo lo que está escrito en la Biblia, pues a través del tiempo varias  personas la han manipulado, le han quitado partes y le han puesto otras a  criterio personal. Según ellos, ha perdido credibilidad con esto....   »No sé qué hacer. Espero que me ayuden y, con su respuesta, hacerles ver a mis amigos que la  Biblia es la Palabra de Dios.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado   »... El tema de tu consulta es muy importante. Lamentablemente, en el breve espacio  que tenemos, no podemos darte muchos detalles, pero sí podemos asegurarte que  la Biblia es digna de confianza.   »Los libros de la Biblia fueron escritos originalmente en rollos de papiro, que es la clase de papel que había  en los tiempos en que vivieron los autores. Nosotros creemos que Dios inspiró a  esos autores de modo que escribieran las palabras que Él les ponía en la mente.  Posteriormente, al igual que se hacía con otros libros, hombres llamados  escribas copiaban a mano, con muchísimo cuidado, cada letra. Hicieron aquellas  copias en diferentes siglos y en varios países, y hoy se encuentran partes de  ellas en museos de algunas naciones del mundo.   »Los eruditos bíblicos se dedican a comparar las copias para ver si hay diferencias.  Como tienen varias copias de cada libro, que se han encontrado en varios  lugares y en diferentes siglos, pueden comprobar si hay algo que se ha  cambiado, añadido o quitado. Si hay cincuenta copias, y cuarenta y cinco de  ellas tienen una oración escrita exactamente igual, entonces los eruditos  bíblicos dan por sentado que las otras cinco copias tienen errores y que la  oración original es la que se encuentra en las cuarenta y cinco copias iguales.   »Como casi ninguno de nosotros habla los idiomas de la Biblia, que son el hebreo, el arameo y el griego, es  necesario que se traduzcan los libros originales. Algunos traductores prefieren  traducir esos libros de la Biblia del modo en que se escribe su lenguaje en la  actualidad, mientras que otros prefieren traducirlos del modo en que se  escribía su lenguaje hace algunas décadas o incluso hace siglos. A eso se debe  que las librerías que venden libros de temas religiosos tengan tantas versiones  de la Biblia. Una versión dice: “Cada uno cosecha lo que siembra”, mientras que  otra dice: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.”1  Pero ambas expresiones significan lo mismo. Y lo que importa es el sentido y no  las palabras exactas que emplean los traductores en esas versiones.   »Cuando leas la Biblia, acuérdate de pedirle a Dios en oración que te ayude a entender  el sentido que tienen las lecciones y las historias. Así aprenderás lo que Dios  quiere decirte, y no importará tanto si tus amigos o familiares están de  acuerdo contigo, porque sabrás tú mismo que Dios se ha comunicado contigo.  Ellos no pueden comprender eso si no lo han experimentado por sí mismos.   »¡Esperamos que Dios te hable mediante su Palabra!   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 116». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gá 6:7]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb04</guid><pubDate>Tue, 04 Feb 2025 10:28:09 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64185269/2025feb04.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un muchacho que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Tengo doce años de edad.... Estoy estudiando la Biblia,  pues me...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un muchacho que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Tengo doce años de edad.... Estoy estudiando la Biblia,  pues me asusta esto del fin del mundo y creo que he conseguido algunas respuestas en la lectura de ésta. Pero parientes y amigos me dicen que no crea  en todo lo que está escrito en la Biblia, pues a través del tiempo varias  personas la han manipulado, le han quitado partes y le han puesto otras a  criterio personal. Según ellos, ha perdido credibilidad con esto....   »No sé qué hacer. Espero que me ayuden y, con su respuesta, hacerles ver a mis amigos que la  Biblia es la Palabra de Dios.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado   »... El tema de tu consulta es muy importante. Lamentablemente, en el breve espacio  que tenemos, no podemos darte muchos detalles, pero sí podemos asegurarte que  la Biblia es digna de confianza.   »Los libros de la Biblia fueron escritos originalmente en rollos de papiro, que es la clase de papel que había  en los tiempos en que vivieron los autores. Nosotros creemos que Dios inspiró a  esos autores de modo que escribieran las palabras que Él les ponía en la mente.  Posteriormente, al igual que se hacía con otros libros, hombres llamados  escribas copiaban a mano, con muchísimo cuidado, cada letra. Hicieron aquellas  copias en diferentes siglos y en varios países, y hoy se encuentran partes de  ellas en museos de algunas naciones del mundo.   »Los eruditos bíblicos se dedican a comparar las copias para ver si hay diferencias.  Como tienen varias copias de cada libro, que se han encontrado en varios  lugares y en diferentes siglos, pueden comprobar si hay algo que se ha  cambiado, añadido o quitado. Si hay cincuenta copias, y cuarenta y cinco de  ellas tienen una oración escrita exactamente igual, entonces los eruditos  bíblicos dan por sentado que las otras cinco copias tienen errores y que la  oración original es la que se encuentra en las cuarenta y cinco copias iguales.   »Como casi ninguno de nosotros habla los idiomas de la Biblia, que son el hebreo, el arameo y el griego, es  necesario que se traduzcan los libros originales. Algunos traductores prefieren  traducir esos libros de la Biblia del modo en que se escribe su lenguaje en la  actualidad, mientras que otros prefieren traducirlos del modo en que se  escribía su lenguaje hace algunas décadas o incluso hace siglos. A eso se debe  que las librerías que venden libros de temas religiosos tengan tantas versiones  de la Biblia. Una versión dice: “Cada uno cosecha lo que siembra”, mientras que  otra dice: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.”1  Pero ambas expresiones significan lo mismo. Y lo que importa es el sentido y no  las palabras exactas que emplean los traductores en esas versiones.   »Cuando leas la Biblia, acuérdate de pedirle a Dios en oración que te ayude a entender  el sentido que tienen las lecciones y las historias. Así aprenderás lo que Dios  quiere decirte, y no importará tanto si tus amigos o familiares están de  acuerdo contigo, porque sabrás tú mismo que Dios se ha comunicado contigo.  Ellos no pueden comprender eso si no lo han experimentado por sí mismos.   »¡Esperamos que Dios te hable mediante su Palabra!   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 116». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gá 6:7]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Arrastrados por torrentes irresistibles</title><link>https://www.spreaker.com/episode/arrastrados-por-torrentes-irresistibles--64158322</link><description><![CDATA[Fueron treinta kilómetros de carrera, treinta kilómetros en los que el convoy de carga  corrió normalmente. Los maquinistas se limitaban a mirar de cuando en cuando  los controles y atisbar las vías por rutina. De pronto les llegó el mensaje:  «Detengan el tren. Hay un auto debajo de un vagón.»   Bajo las ruedas había un pequeño Volkswagen, enrollado como un pliego de papel;  dentro del auto había dos jóvenes completamente destrozados. El tren los había  arrastrado a lo largo de treinta kilómetros. Fue impresionante y conmovedor el  hallazgo de los jóvenes.   Antes de llegar a ese triste final, ambos habían sido arrastrados en la vida por otros factores. Su muerte fue casi  inevitable. Primero habían sido arrastrados del hogar a temprana edad por la  corriente que arrastra a una buena parte de la juventud: la desobediencia a los  padres y el ansia de una vida de libertinaje. Después los habían arrastrado el  alcohol y las drogas, que también llevaban en el auto.   Al final los había arrastrado la locura de ganarle una carrera al tren. El tren  llegó primero al cruce de las vías, y el pequeño auto se metió debajo de las  ruedas de hierro. No fue necesario nada más. El auto y sus ocupantes fueron  arrollados por el tren.   Al principio el licor y las drogas son un hilo de agua que corre mansamente,  produciendo cierto placer y euforia. Pero poco después se convierten en un  arroyo tumultuoso, hasta que se vuelven un torrente irresistible y terminan  siendo un mar donde todo naufraga: la conciencia, la inteligencia, la moral y  la vida misma.   ¿Qué puede detener ese irresistible torrente? ¿Qué puede frenar esa loca carrera? Ha  cobrado ya muchas víctimas jóvenes. ¿Quién sabe cuántas veces estos  adolescentes no habrían hecho angustiosamente esas preguntas, y cuántas veces  habrían rogado: «¡Detengan este mundo loco, que quiero bajarme!»? Por eso hay  que volver a preguntar: ¿Qué puede librar a una persona de esa esclavitud del  vicio, del alcohol, de las drogas?   En medio de esa furiosa corriente hay un remanso de paz y de calma. Ese remanso es  Jesucristo. Él dijo: «La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a  ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden»  (Juan 14:27). Quien encuentra a Cristo encuentra la paz. Él está a nuestro  lado ahora mismo. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb03</guid><pubDate>Mon, 03 Feb 2025 08:28:18 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64158322/2025feb03.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Fueron treinta kilómetros de carrera, treinta kilómetros en los que el convoy de carga  corrió normalmente. Los maquinistas se limitaban a mirar de cuando en cuando  los controles y atisbar las vías por rutina. De pronto les llegó el mensaje:...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Fueron treinta kilómetros de carrera, treinta kilómetros en los que el convoy de carga  corrió normalmente. Los maquinistas se limitaban a mirar de cuando en cuando  los controles y atisbar las vías por rutina. De pronto les llegó el mensaje:  «Detengan el tren. Hay un auto debajo de un vagón.»   Bajo las ruedas había un pequeño Volkswagen, enrollado como un pliego de papel;  dentro del auto había dos jóvenes completamente destrozados. El tren los había  arrastrado a lo largo de treinta kilómetros. Fue impresionante y conmovedor el  hallazgo de los jóvenes.   Antes de llegar a ese triste final, ambos habían sido arrastrados en la vida por otros factores. Su muerte fue casi  inevitable. Primero habían sido arrastrados del hogar a temprana edad por la  corriente que arrastra a una buena parte de la juventud: la desobediencia a los  padres y el ansia de una vida de libertinaje. Después los habían arrastrado el  alcohol y las drogas, que también llevaban en el auto.   Al final los había arrastrado la locura de ganarle una carrera al tren. El tren  llegó primero al cruce de las vías, y el pequeño auto se metió debajo de las  ruedas de hierro. No fue necesario nada más. El auto y sus ocupantes fueron  arrollados por el tren.   Al principio el licor y las drogas son un hilo de agua que corre mansamente,  produciendo cierto placer y euforia. Pero poco después se convierten en un  arroyo tumultuoso, hasta que se vuelven un torrente irresistible y terminan  siendo un mar donde todo naufraga: la conciencia, la inteligencia, la moral y  la vida misma.   ¿Qué puede detener ese irresistible torrente? ¿Qué puede frenar esa loca carrera? Ha  cobrado ya muchas víctimas jóvenes. ¿Quién sabe cuántas veces estos  adolescentes no habrían hecho angustiosamente esas preguntas, y cuántas veces  habrían rogado: «¡Detengan este mundo loco, que quiero bajarme!»? Por eso hay  que volver a preguntar: ¿Qué puede librar a una persona de esa esclavitud del  vicio, del alcohol, de las drogas?   En medio de esa furiosa corriente hay un remanso de paz y de calma. Ese remanso es  Jesucristo. Él dijo: «La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a  ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden»  (Juan 14:27). Quien encuentra a Cristo encuentra la paz. Él está a nuestro  lado ahora mismo. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Para cada cosa, mi esposo llama a la mamá»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/para-cada-cosa-mi-esposo-llama-a-la-mama--64118531</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace seis meses me casé con un hombre que me ama y me respeta.... Nos llevamos bien, pero he notado que, para cada cosa que  él va a hacer, llama a la mamá y se lo hace saber.... Le dice absolutamente  todo, desde lo que se cocina en casa hasta la hora en que se levanta. Y si él  no le contesta los mensajes, ella se molesta con él....   »Nosotros la visitamos los domingos, pero casi siempre quiero volver a casa.... La Biblia dice que dejará el hombre o la mujer su casa  o familia para hacer la suya propia. No sé cómo hablar con él. No quiero que  piense que tengo algo en contra de mi suegra.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡La felicitamos por su matrimonio reciente! Nos encanta el hecho de que su esposo la ame y la respete. ¡Esa es  una gran bendición!   »Tiene usted razón de que la Biblia dice que el hombre debe dejar a su padre y a su madre para unirse a su  esposa.1 Concordamos en que es muy importante, y por eso les  aconsejamos a las parejas que no se casen sino hasta que tengan la solvencia  económica para separarse de sus padres y vivir por su propia cuenta. Pero  no comprendemos por qué se refiere usted a eso. Su esposo sí se separó de sus  padres, y ahora vive con usted.   »Hay quienes creen que el esposo que trata bien a la mamá es un hombre que así mismo  tratará bien a la esposa. Ese trato considerado demuestra que él tiene las  virtudes de la compasión, la bondad, el respeto y la lealtad.   »De cualquier manera, sólo podemos darle un consejo basado en lo que usted nos cuenta. Usted dice que su esposo  llama a la mamá, responde a los mensajes de ella, y le cuenta “absolutamente  todo” a ella. Pero usted no menciona que la mamá le dice lo que él tiene que  hacer, ni que él considera más importante la opinión de ella que la de usted. Y  usted tampoco dice que él visita a su mamá todos los días, dejándola a usted en  casa sola, ni que él es negligente con usted para atender más bien a la mamá.   »Recuerde que la Biblia también nos manda que honremos a nuestro padre y a nuestra madre,2 y al parecer, eso es lo que su esposo está haciendo. Creemos que sería  sabio de su parte que cambiara su manera de ver este asunto. En vez de estar un  poco celosa de que su esposo tenga una relación estrecha con la mamá, esté  agradecida de que él es un hombre de esos que muestran un interés profundo por  sus seres queridos.     »Usted en definitiva no es la primera esposa a quien le resulta difícil llevarse bien  con la suegra. Sin embargo, creemos que le resultará más fácil si se esfuerza  por no considerarla como su rival, ni como alguien que quiere quitarle algo que  le pertenece a usted. Esfuércese más bien por verla como la ve su esposo. Ámela  porque él la ama a ella.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 708. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 2:24                 2       Éx 20:12]]></description><guid isPermaLink="false">2025feb01</guid><pubDate>Sat, 01 Feb 2025 09:26:05 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64118531/2025feb01.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace seis meses me casé con un hombre que me ama y me respeta.... 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Nos encanta el hecho de que su esposo la ame y la respete. ¡Esa es  una gran bendición!   »Tiene usted razón de que la Biblia dice que el hombre debe dejar a su padre y a su madre para unirse a su  esposa.1 Concordamos en que es muy importante, y por eso les  aconsejamos a las parejas que no se casen sino hasta que tengan la solvencia  económica para separarse de sus padres y vivir por su propia cuenta. Pero  no comprendemos por qué se refiere usted a eso. Su esposo sí se separó de sus  padres, y ahora vive con usted.   »Hay quienes creen que el esposo que trata bien a la mamá es un hombre que así mismo  tratará bien a la esposa. Ese trato considerado demuestra que él tiene las  virtudes de la compasión, la bondad, el respeto y la lealtad.   »De cualquier manera, sólo podemos darle un consejo basado en lo que usted nos cuenta. Usted dice que su esposo  llama a la mamá, responde a los mensajes de ella, y le cuenta “absolutamente  todo” a ella. Pero usted no menciona que la mamá le dice lo que él tiene que  hacer, ni que él considera más importante la opinión de ella que la de usted. Y  usted tampoco dice que él visita a su mamá todos los días, dejándola a usted en  casa sola, ni que él es negligente con usted para atender más bien a la mamá.   »Recuerde que la Biblia también nos manda que honremos a nuestro padre y a nuestra madre,2 y al parecer, eso es lo que su esposo está haciendo. Creemos que sería  sabio de su parte que cambiara su manera de ver este asunto. En vez de estar un  poco celosa de que su esposo tenga una relación estrecha con la mamá, esté  agradecida de que él es un hombre de esos que muestran un interés profundo por  sus seres queridos.     »Usted en definitiva no es la primera esposa a quien le resulta difícil llevarse bien  con la suegra. Sin embargo, creemos que le resultará más fácil si se esfuerza  por no considerarla como su rival, ni como alguien que quiere quitarle algo que  le pertenece a usted. Esfuércese más bien por verla como la ve su esposo. Ámela  porque él la ama a ella.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 708. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 2:24                 2       Éx 20:12]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El Dios de la conquista</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-dios-de-la-conquista--64074109</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Aniversario de la Muerte del Indio Hatuey)   Era jefe indígena de la región caribeña de la Guahaba. Huyó de Haití en canoa en  1511, junto a los suyos, y fue a parar en la isla de Cuba. Allí se refugió en  las cuevas y los montes de oriente.   Un día señaló una cesta llena de oro y dijo: «Este es el dios de los cristianos.  Por él nos persiguen. Por él han muerto nuestros padres y nuestros hermanos.  Bailemos para él. Si nuestra danza lo complace, este dios mandará que no nos  maltraten.»   A los tres meses de atreverse a hacer semejante declaración, los españoles lo  atraparon y lo ataron a un palo, cual serpiente venenosa. Antes de prender el  fuego que lo reduciría a carbón y ceniza, un sacerdote le prometió que, si  aceptaba bautizarse, le esperaría la gloria y el eterno descanso. La valiente  víctima le preguntó: «En ese cielo, ¿están los cristianos?» Ante la respuesta  afirmativa del instruido sacerdote, el aborigen eligió el infierno, y se  dispuso a que el representante de Dios encendiera la leña cuyas llamas lo  habrían de consumir. Por eso en Baracoa se yergue, orgulloso, el busto del  indio Hatuey.1   ¿Quién hubiera pensado que un indígena iletrado llamado Hatuey fuera el inusitado  instrumento que Dios habría de usar para recalcar una de las lecciones más  importantes del Sermón del Monte? «No acumulen para sí tesoros en la tierra,  donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar —enseñó Cristo—. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla  ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu  tesoro, allí estará también tu corazón. Nadie puede servir a dos señores, pues  menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al  otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.»2   Hatuey tenía razón. El oro había llegado a ser el dios de los únicos cristianos que él  tuvo la desdicha de conocer. Pero lo que ignoraba era que ese dios carecía de  poder. Si no tenía poder ni para hacer de veras felices a aquellos aventureros  españoles, menos poder tenía para salvarlo a él de semejante avaricia. De modo  que su danza a ese dios fue en vano. Lo peor de todo es que también ignoraba  que el que sí tenía poder para salvarlo eternamente era precisamente ese Dios a  quien pretendían servir sus conquistadores, pero a quien ellos habían  reemplazado por las riquezas. Por eso Hatuey jamás llegó a conocer a aquel Dios  que murió también por él con el fin de darle vida plena en esta tierra, y vida  eterna en el paraíso celestial.3   Más vale que aprendamos la lección de Hatuey y de sus verdugos. Elijamos al  verdadero Dios y no acumulemos tesoros en la tierra sino en el cielo. Así ni la  muerte de Cristo ni la de Hatuey habrán sido en vano. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, Memoria del fuego I: Los nacimientos, 18a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1991), p. 67.                 2       Mt 6:19-21,24                 3       Jn 3:16; 10:10]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene31</guid><pubDate>Fri, 31 Jan 2025 08:26:57 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64074109/2025ene31.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Aniversario de la Muerte del Indio Hatuey)   Era jefe indígena de la región caribeña de la Guahaba. Huyó de Haití en canoa en  1511, junto a los suyos, y fue a parar en la isla de Cuba. 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La valiente  víctima le preguntó: «En ese cielo, ¿están los cristianos?» Ante la respuesta  afirmativa del instruido sacerdote, el aborigen eligió el infierno, y se  dispuso a que el representante de Dios encendiera la leña cuyas llamas lo  habrían de consumir. Por eso en Baracoa se yergue, orgulloso, el busto del  indio Hatuey.1   ¿Quién hubiera pensado que un indígena iletrado llamado Hatuey fuera el inusitado  instrumento que Dios habría de usar para recalcar una de las lecciones más  importantes del Sermón del Monte? «No acumulen para sí tesoros en la tierra,  donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar —enseñó Cristo—. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla  ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu  tesoro, allí estará también tu corazón. Nadie puede servir a dos señores, pues  menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al  otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.»2   Hatuey tenía razón. El oro había llegado a ser el dios de los únicos cristianos que él  tuvo la desdicha de conocer. Pero lo que ignoraba era que ese dios carecía de  poder. Si no tenía poder ni para hacer de veras felices a aquellos aventureros  españoles, menos poder tenía para salvarlo a él de semejante avaricia. De modo  que su danza a ese dios fue en vano. Lo peor de todo es que también ignoraba  que el que sí tenía poder para salvarlo eternamente era precisamente ese Dios a  quien pretendían servir sus conquistadores, pero a quien ellos habían  reemplazado por las riquezas. Por eso Hatuey jamás llegó a conocer a aquel Dios  que murió también por él con el fin de darle vida plena en esta tierra, y vida  eterna en el paraíso celestial.3   Más vale que aprendamos la lección de Hatuey y de sus verdugos. Elijamos al  verdadero Dios y no acumulemos tesoros en la tierra sino en el cielo. Así ni la  muerte de Cristo ni la de Hatuey habrán sido en vano. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, Memoria del fuego I: Los nacimientos, 18a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1991), p. 67.                 2       Mt 6:19-21,24                 3       Jn 3:16; 10:10]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Faltas garrafales deliberadas</title><link>https://www.spreaker.com/episode/faltas-garrafales-deliberadas--64033862</link><description><![CDATA[(Aniversario de la Publicación de «Nuestra América» de José Martí)     En su obra titulada El Martí que yo conocí, Blanche Zacharie de Baralt nos explica algo que muchos  desconocen: que «aunque la independencia de Cuba era su [objetivo] primordial,  tuvo Martí que ganarse la vida [y] mantener a la esposa y al hijo que se habían  reunido con él en Nueva York. [Así que] intensificó su trabajo de periodista,  [escribiendo] en el New York Sun [y] en varias revistas de México,  Venezuela y otros países hispanoamericanos.   »Escribía sin cesar.... Su labor periodística era asombrosa. Lo publicado en periódicos sudamericanos llena diez gruesos  volúmenes. Muchos de estos trabajos eran obras de alto valor crítico y  literario. Muchos se consideran hoy clásicos.... Publicó varios libros de  versos, editó el órgano oficial de la Revolución, Patria, escribiendo  personalmente la mayor parte de su contenido....   »[Además,] Martí... tradujo al español, del inglés y del francés, varios libros, contratados al efecto por la gran casa publicadora  Appleton y Cía. Estaba el departamento de ediciones en español a cargo de un  señor Purón, asturiano, hombre autoritario, muy imbuido de su propia  importancia y, según parece, convencido de su gran saber, aunque no todos  compartían esa opinión.   »Como jefe, revisaba el trabajo de Martí para ponerle el visto bueno antes de mandarlo a la imprenta. No dejaba nunca de hacerle algunos  cambios al manuscrito, lo que mortificaba a Martí en extremo, pues las  llamadas “correcciones” solían desfigurar el original o echarlo a perder.   »Martí necesitaba la [remuneración] que le daba la casa Appleton y no quería habérselas con el jefe que presumía enmendarle la  plana, porque sabía que la menor protesta le costaría el puesto. [De modo  que] sufrió en silencio, mordiéndose los labios, hasta que se le ocurrió un  ardid.   »Como lo que deseaba el pretencioso señor, elegantemente vestido siempre y pavoneándose con un aire de superioridad,... era “corregir”,  Martí decidió darle algo cuya corrección dejaría intacto el texto: puso en  cada página alguna falta garrafal de ortografía o de puntuación.   »Al momento, el supervisor, viendo la falta, le ponía remedio, sin tocar el estilo, que era [precisamente] lo que quería [Martí  como] autor», concluye Zacharie de Baralt.1   »Hay una lección importante que nosotros, míseros mortales, podemos sacar de esa escabrosa relación entre Martí  y aquel editor, el tal Señor Purón, quien pasó a la historia como un hombre  orgulloso, soberbio, arrogante, pretencioso, su honra manchada para siempre. La  lección proviene de la pluma del sabio Salomón, casualmente uno de los  escritores más prolíficos de antaño, escrita en forma de proverbio que nos  conviene a todos acatar, tal como lo hizo Martí. Dice así: «Con el orgullo  viene la deshonra; con la humildad, la sabiduría.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Blanche Zacharie de Baralt, El Martí que yo conocí, Centro de Estudios Martianos, 1980, pp. 16,27,67 &lt;https://www.patrialibros.org/book/2229&gt; En línea 3 septiembre 2024.                 2       Pr 11:2 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene30</guid><pubDate>Thu, 30 Jan 2025 09:27:09 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/64033862/2025ene30.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Publicación de «Nuestra América» de José Martí)     En su obra titulada El Martí que yo conocí, Blanche Zacharie de Baralt nos explica algo que muchos  desconocen: que «aunque la independencia de Cuba era su [objetivo] primordial,...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Aniversario de la Publicación de «Nuestra América» de José Martí)     En su obra titulada El Martí que yo conocí, Blanche Zacharie de Baralt nos explica algo que muchos  desconocen: que «aunque la independencia de Cuba era su [objetivo] primordial,  tuvo Martí que ganarse la vida [y] mantener a la esposa y al hijo que se habían  reunido con él en Nueva York. [Así que] intensificó su trabajo de periodista,  [escribiendo] en el New York Sun [y] en varias revistas de México,  Venezuela y otros países hispanoamericanos.   »Escribía sin cesar.... Su labor periodística era asombrosa. Lo publicado en periódicos sudamericanos llena diez gruesos  volúmenes. Muchos de estos trabajos eran obras de alto valor crítico y  literario. Muchos se consideran hoy clásicos.... Publicó varios libros de  versos, editó el órgano oficial de la Revolución, Patria, escribiendo  personalmente la mayor parte de su contenido....   »[Además,] Martí... tradujo al español, del inglés y del francés, varios libros, contratados al efecto por la gran casa publicadora  Appleton y Cía. Estaba el departamento de ediciones en español a cargo de un  señor Purón, asturiano, hombre autoritario, muy imbuido de su propia  importancia y, según parece, convencido de su gran saber, aunque no todos  compartían esa opinión.   »Como jefe, revisaba el trabajo de Martí para ponerle el visto bueno antes de mandarlo a la imprenta. No dejaba nunca de hacerle algunos  cambios al manuscrito, lo que mortificaba a Martí en extremo, pues las  llamadas “correcciones” solían desfigurar el original o echarlo a perder.   »Martí necesitaba la [remuneración] que le daba la casa Appleton y no quería habérselas con el jefe que presumía enmendarle la  plana, porque sabía que la menor protesta le costaría el puesto. [De modo  que] sufrió en silencio, mordiéndose los labios, hasta que se le ocurrió un  ardid.   »Como lo que deseaba el pretencioso señor, elegantemente vestido siempre y pavoneándose con un aire de superioridad,... era “corregir”,  Martí decidió darle algo cuya corrección dejaría intacto el texto: puso en  cada página alguna falta garrafal de ortografía o de puntuación.   »Al momento, el supervisor, viendo la falta, le ponía remedio, sin tocar el estilo, que era [precisamente] lo que quería [Martí  como] autor», concluye Zacharie de Baralt.1   »Hay una lección importante que nosotros, míseros mortales, podemos sacar de esa escabrosa relación entre Martí  y aquel editor, el tal Señor Purón, quien pasó a la historia como un hombre  orgulloso, soberbio, arrogante, pretencioso, su honra manchada para siempre. La  lección proviene de la pluma del sabio Salomón, casualmente uno de los  escritores más prolíficos de antaño, escrita en forma de proverbio que nos  conviene a todos acatar, tal como lo hizo Martí. Dice así: «Con el orgullo  viene la deshonra; con la humildad, la sabiduría.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Blanche Zacharie de Baralt, El Martí que yo conocí, Centro de Estudios Martianos, 1980, pp. 16,27,67 &lt;https://www.patrialibros.org/book/2229&gt; En línea 3 septiembre 2024.                 2       Pr 11:2 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«La encrucijada de quién será mi esposa»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-encrucijada-de-quien-sera-mi-esposa--63990253</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Me encuentro en la encrucijada de tomar la decisión de quién será mi esposa....   »Actualmente en mi vida hay dos chicas: la una es exnovia, y la otra  es una joven que recién conocí....  Con  mi exnovia... hay dos áreas que no me gustan: Primero, considero... que no  somos compatibles en la parte emocional/intelectual; y segundo, siento que  podría casarme con ella, pero no con su familia [porque] no me agrada en lo más  mínimo.... Sin embargo, me remuerde la conciencia que yo no la pueda elegir a  ella a pesar de la excelente persona que es....   »La otra joven que recién conocí... no me es tan atractiva físicamente, pero... es de buena familia. A veces pienso en conquistarla, pero  dudo porque... no sé cómo será su desarrollo espiritual. Lo que más me gusta de  ella es su carácter noble.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Usted hace varias buenas observaciones acerca de su exnovia. Tiene razón de estar preocupado por la  compatibilidad emocional e intelectual entre los dos. Y muestra sabiduría al  comprender que no puede casarse con una joven sin casarse también con la familia  de ella.   »Sin embargo, no comprendemos por qué dice que le está remordiendo la conciencia por  no estar dispuesto a elegir a su exnovia. ¿Acaso le hizo promesas en cuanto al  futuro? ¿Tuvo usted una íntima relación física con ella que la llevó a pensar  que usted la amaba? ¿Qué ha hecho usted para que le remuerda la conciencia?   »Como no sabemos en realidad qué pasó entre usted y su exnovia, no podemos confirmar  ni negar que usted tenga cosa alguna de la cual sentirse culpable. Si usted  hizo algo deshonroso, entonces el remedio sería pedirle disculpas y perdón.  Pero eso no quiere decir que deba casarse con ella, pues ya ha determinado que  los dos son incompatibles.   »¿Debe entonces casarse con la segunda joven a la que apenas conoce? ¿Qué lo lleva a pensar eso? ¿Para  qué preocuparse por casarse ahora mismo? En las películas, los hombres a veces  piensan que deben casarse por razones económicas, pero usted no menciona nada  al respecto.   »Parece que usted está confundido. No tiene sentido decidir  casarse y luego tener que elegir entre las candidatas disponibles....   »Dios tiene un plan para su futuro.1 Le recomendamos que hable con Él en oración y le  pida que lo guíe en la búsqueda de mujeres que no sólo son compatibles  emocional, intelectual y espiritualmente, sino también que tienen las mismas  prioridades y valores que tiene usted. Pídale que le dé la sabiduría que  necesita para hacer caso omiso de todos los caminos errados al buscar el camino  acertado.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 827. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Sal 139:16; Jer 29:11]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene29</guid><pubDate>Wed, 29 Jan 2025 09:27:02 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63990253/2025ene29.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Me encuentro en la encrucijada de tomar la decisión de quién será mi...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Me encuentro en la encrucijada de tomar la decisión de quién será mi esposa....   »Actualmente en mi vida hay dos chicas: la una es exnovia, y la otra  es una joven que recién conocí....  Con  mi exnovia... hay dos áreas que no me gustan: Primero, considero... que no  somos compatibles en la parte emocional/intelectual; y segundo, siento que  podría casarme con ella, pero no con su familia [porque] no me agrada en lo más  mínimo.... Sin embargo, me remuerde la conciencia que yo no la pueda elegir a  ella a pesar de la excelente persona que es....   »La otra joven que recién conocí... no me es tan atractiva físicamente, pero... es de buena familia. A veces pienso en conquistarla, pero  dudo porque... no sé cómo será su desarrollo espiritual. Lo que más me gusta de  ella es su carácter noble.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Usted hace varias buenas observaciones acerca de su exnovia. Tiene razón de estar preocupado por la  compatibilidad emocional e intelectual entre los dos. Y muestra sabiduría al  comprender que no puede casarse con una joven sin casarse también con la familia  de ella.   »Sin embargo, no comprendemos por qué dice que le está remordiendo la conciencia por  no estar dispuesto a elegir a su exnovia. ¿Acaso le hizo promesas en cuanto al  futuro? ¿Tuvo usted una íntima relación física con ella que la llevó a pensar  que usted la amaba? ¿Qué ha hecho usted para que le remuerda la conciencia?   »Como no sabemos en realidad qué pasó entre usted y su exnovia, no podemos confirmar  ni negar que usted tenga cosa alguna de la cual sentirse culpable. Si usted  hizo algo deshonroso, entonces el remedio sería pedirle disculpas y perdón.  Pero eso no quiere decir que deba casarse con ella, pues ya ha determinado que  los dos son incompatibles.   »¿Debe entonces casarse con la segunda joven a la que apenas conoce? ¿Qué lo lleva a pensar eso? ¿Para  qué preocuparse por casarse ahora mismo? En las películas, los hombres a veces  piensan que deben casarse por razones económicas, pero usted no menciona nada  al respecto.   »Parece que usted está confundido. No tiene sentido decidir  casarse y luego tener que elegir entre las candidatas disponibles....   »Dios tiene un plan para su futuro.1 Le recomendamos que hable con Él en oración y le  pida que lo guíe en la búsqueda de mujeres que no sólo son compatibles  emocional, intelectual y espiritualmente, sino también que tienen las mismas  prioridades y valores que tiene usted. Pídale que le dé la sabiduría que  necesita para hacer caso omiso de todos los caminos errados al buscar el camino  acertado.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 827. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Sal 139:16; Jer 29:11]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¡Cuánta sangre y cuántas lágrimas van a correr!»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/cuanta-sangre-y-cuantas-lagrimas-van-a-correr--63955452</link><description><![CDATA[(Natalicio de José Martí)   «No todo el mundo se da cuenta de que [José] Martí, adulto, apenas vivió en Cuba. Nació en La Habana, pasó aquí su infancia y  adolescencia hasta los dieciséis años, cuando fue preso por delito político...  [y] después de un año de presidio, pudo... [exiliarse en] España... para no  volver a Cuba sino por un año [inicialmente,] y finalmente, por treinta y ocho  días antes de su muerte.... No es de extrañar, por lo tanto, que pocos lo  conocieran.» Luego de hacer esa reflexión, la escritora Blanche Zacharie de  Baralt, en su obra titulada El Martí que yo conocí, se da a la tarea de  satisfacer nuestra curiosidad con relación a «ese Martí que ella conoció»:   »Los que sí pudieron tratarlo más fueron los cubanos de Nueva York, donde vivió [Martí]... desde 1880 hasta 1895, quince años. Allí  se desenvolvió el período más importante de su vida. Allí trabajó,  conspiró y organizó la magna obra de la independencia de Cuba. Los que  vivimos entonces en aquella ciudad y lo tratamos de cerca en esos años  decisivos lo conocimos bien....   »[Yo] lo conocí y traté más de diez años seguidos, siendo  el fraternal amigo de mi marido,... respetado y querido de nuestra casa — explica  Zacharie de Baralt—.... Muy pocos, fuera de aquellos que [gozamos] de su trato  exquisito y consecuente afecto, [conocimos] el encanto del leal amigo, hombre  culto y cumplido caballero, cuya alma, llena de ternura, rebosaba con la “leche  de la bondad humana”....   »La gente... suele olvidarse de que [José Martí] murió joven. Cuando lo conocí,  [él] tenía treinta años.... Cuando [murió], contaba cuarenta y dos....   »Yo lo recuerdo como un joven de genio alegre, y sólo en los dos o tres últimos años, cuando pesaban  sobre su alma las grandes preocupaciones y responsabilidades que entrañaba la  idea de lanzar un pueblo a la revolución donde tenían, forzosamente, que morir  muchos combatientes, se tornó grave y pensativo.   »En los meses... cuando Martí era perseguido por el espionaje español, cambiaba de residencia a menudo  para despistar a los agentes que lo buscaban. Venía a veces a pedirnos  albergue, sabiendo que nuestra casa era la suya; y contaba mi marido que una  noche que Martí durmió en su cuarto, lo despertaron unos suspiros profundos y  unos quejidos lastimeros. “¿Qué le pasa, Martí?” le preguntó Luis alarmado.  [Martí], abriendo los ojos, exclamó: “¡Ay, las madres, las madres! ¡Cuánta  sangre y cuántas lágrimas van a correr en esta Revolución a que voy a lanzar a  mi país!”»1   Así como Martí, también Jesucristo agonizó poco antes de su muerte al pensar en el  costo de la redención por la que se dispuso a dar su vida. Sólo que la  redención por la que pagó el precio Cristo al morir en nuestro lugar es  espiritual y eterna, y abarca a la humanidad entera. Para que ese sacrificio no  haya sido en vano, ahora sólo nos queda apropiarnos de nuestra redención y  aferrarnos a la libertad espiritual que nos depara, que es la única que nos  hace verdaderamente libres.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Blanche Zacharie de Baralt, El Martí que yo conocí, Centro de Estudios Martianos, 1980, pp. 21-23,26-28 &lt;https://www.patrialibros.org/book/2229&gt; En línea 3 septiembre 2024.                 2       Mt 26:36-46; Gá 5:1; Jn 8:32-36]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene28</guid><pubDate>Tue, 28 Jan 2025 09:27:13 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63955452/2025ene28.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Natalicio de José Martí)   «No todo el mundo se da cuenta de que [José] Martí, adulto, apenas vivió en Cuba. Nació en La Habana, pasó aquí su infancia y  adolescencia hasta los dieciséis años, cuando fue preso por delito político...  [y] después de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Natalicio de José Martí)   «No todo el mundo se da cuenta de que [José] Martí, adulto, apenas vivió en Cuba. Nació en La Habana, pasó aquí su infancia y  adolescencia hasta los dieciséis años, cuando fue preso por delito político...  [y] después de un año de presidio, pudo... [exiliarse en] España... para no  volver a Cuba sino por un año [inicialmente,] y finalmente, por treinta y ocho  días antes de su muerte.... No es de extrañar, por lo tanto, que pocos lo  conocieran.» Luego de hacer esa reflexión, la escritora Blanche Zacharie de  Baralt, en su obra titulada El Martí que yo conocí, se da a la tarea de  satisfacer nuestra curiosidad con relación a «ese Martí que ella conoció»:   »Los que sí pudieron tratarlo más fueron los cubanos de Nueva York, donde vivió [Martí]... desde 1880 hasta 1895, quince años. Allí  se desenvolvió el período más importante de su vida. Allí trabajó,  conspiró y organizó la magna obra de la independencia de Cuba. Los que  vivimos entonces en aquella ciudad y lo tratamos de cerca en esos años  decisivos lo conocimos bien....   »[Yo] lo conocí y traté más de diez años seguidos, siendo  el fraternal amigo de mi marido,... respetado y querido de nuestra casa — explica  Zacharie de Baralt—.... Muy pocos, fuera de aquellos que [gozamos] de su trato  exquisito y consecuente afecto, [conocimos] el encanto del leal amigo, hombre  culto y cumplido caballero, cuya alma, llena de ternura, rebosaba con la “leche  de la bondad humana”....   »La gente... suele olvidarse de que [José Martí] murió joven. Cuando lo conocí,  [él] tenía treinta años.... Cuando [murió], contaba cuarenta y dos....   »Yo lo recuerdo como un joven de genio alegre, y sólo en los dos o tres últimos años, cuando pesaban  sobre su alma las grandes preocupaciones y responsabilidades que entrañaba la  idea de lanzar un pueblo a la revolución donde tenían, forzosamente, que morir  muchos combatientes, se tornó grave y pensativo.   »En los meses... cuando Martí era perseguido por el espionaje español, cambiaba de residencia a menudo  para despistar a los agentes que lo buscaban. Venía a veces a pedirnos  albergue, sabiendo que nuestra casa era la suya; y contaba mi marido que una  noche que Martí durmió en su cuarto, lo despertaron unos suspiros profundos y  unos quejidos lastimeros. “¿Qué le pasa, Martí?” le preguntó Luis alarmado.  [Martí], abriendo los ojos, exclamó: “¡Ay, las madres, las madres! ¡Cuánta  sangre y cuántas lágrimas van a correr en esta Revolución a que voy a lanzar a  mi país!”»1   Así como Martí, también Jesucristo agonizó poco antes de su muerte al pensar en el  costo de la redención por la que se dispuso a dar su vida. Sólo que la  redención por la que pagó el precio Cristo al morir en nuestro lugar es  espiritual y eterna, y abarca a la humanidad entera. Para que ese sacrificio no  haya sido en vano, ahora sólo nos queda apropiarnos de nuestra redención y  aferrarnos a la libertad espiritual que nos depara, que es la única que nos  hace verdaderamente libres.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Blanche Zacharie de Baralt, El Martí que yo conocí, Centro de Estudios Martianos, 1980, pp. 21-23,26-28 &lt;https://www.patrialibros.org/book/2229&gt; En línea 3 septiembre 2024.                 2       Mt 26:36-46; Gá 5:1; Jn 8:32-36]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Quitémonos la carga</title><link>https://www.spreaker.com/episode/quitemonos-la-carga--63927879</link><description><![CDATA[(Aniversario de la Muerte del Hermano Pablo)   Era una oportunidad que tenía que aprovechar. Los niños de América valían la pena.  Por eso José Martí se sentó una vez más a escribirles acerca de uno de sus  temas favoritos: el valor de la libertad. A Dios gracias que aquel patriota  cubano no se retractó de redactar lo que sentía profundamente en el alma. De lo  contrario, jamás hubieran llegado a publicarse los cuatro números de La edad  de oro, revista mensual dedicada a la niñez, antes de que dejara de existir  ese mismo año de 1889.   En el artículo titulado «Los tres héroes», Martí escribe: «... las bestias necesitan ser libres para ser  dichosas...; la llama del Perú se echa en la tierra y se muere cuando el indio  le habla con rudeza o le pone más carga de la que puede soportar. El hombre  debe ser, por lo menos, tan decoroso como... la llama. En América se vivía,  antes de la libertad, como la llama que tiene mucha carga encima. Era necesario  quitarse la carga o morir.»1   Estas palabras del inspirado escritor traen a la memoria una canción compuesta por el  Hermano Pablo que solía cantar una poetisa cubana en la década de 1950. Lesbia  Olivares padecía de lepra. Como no podía pararse, caminaba de rodillas. Tenía  los dedos encorvados de modo que le tocaba escribir a máquina sosteniendo a  duras penas un lápiz, y con el borrador oprimía las teclas. Pero nada de esto  impedía que esta compatriota de Martí compusiera sus versos, cantara, dirigiera  grupos corales y se movilizara por toda la isla. Era realmente conmovedor oírla  cantar:   Esclavo era yo sin esperanza,<br />         esclavo y condenado a morir;<br />         pero Cristo pagó esa deuda que yo<br />         tenía y no podía cumplir.       Ahora canto porque<br />         libre soy y yo sé<br />         que Jesús, quien me dio la libertad,<br />         no me deja caer de los brazos de él,<br />         pues me guarda y me ama en verdad.       Cristo no sólo nos quita la carga de encima, sino que Él mismo nos carga en sus brazos  cuando lo necesitamos, como seguramente sucedió vez tras vez en la vida de  Lesbia Olivares. Y una vez que nos perdona y encamina hacia el cielo, Dios  jamás nos pone más carga de la que podemos soportar.2 Más bien nos  trata con ternura, como dice la canción, «pues nos guarda y nos ama en verdad».  Quitémonos la carga del pecado pidiéndole a Cristo que rompa las cadenas de la  esclavitud que nos atan. Sólo así podremos cantar dichosos, como el Hermano  Pablo y Lesbia Olivares, que Jesucristo nos dio la libertad. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Martí, La edad de oro, «Tres héroes», reproducido en José Martí: Páginas escogidas (Bogotá: Editorial Norma, 1994), p. 40.                 2       1Co 10:13]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene27</guid><pubDate>Mon, 27 Jan 2025 09:26:31 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63927879/2025ene27.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Muerte del Hermano Pablo)   Era una oportunidad que tenía que aprovechar. Los niños de América valían la pena.  Por eso José Martí se sentó una vez más a escribirles acerca de uno de sus  temas favoritos: el valor de la libertad. 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Era necesario  quitarse la carga o morir.»1   Estas palabras del inspirado escritor traen a la memoria una canción compuesta por el  Hermano Pablo que solía cantar una poetisa cubana en la década de 1950. Lesbia  Olivares padecía de lepra. Como no podía pararse, caminaba de rodillas. Tenía  los dedos encorvados de modo que le tocaba escribir a máquina sosteniendo a  duras penas un lápiz, y con el borrador oprimía las teclas. Pero nada de esto  impedía que esta compatriota de Martí compusiera sus versos, cantara, dirigiera  grupos corales y se movilizara por toda la isla. Era realmente conmovedor oírla  cantar:   Esclavo era yo sin esperanza,<br />         esclavo y condenado a morir;<br />         pero Cristo pagó esa deuda que yo<br />         tenía y no podía cumplir.       Ahora canto porque<br />         libre soy y yo sé<br />         que Jesús, quien me dio la libertad,<br />         no me deja caer de los brazos de él,<br />         pues me guarda y me ama en verdad.       Cristo no sólo nos quita la carga de encima, sino que Él mismo nos carga en sus brazos  cuando lo necesitamos, como seguramente sucedió vez tras vez en la vida de  Lesbia Olivares. Y una vez que nos perdona y encamina hacia el cielo, Dios  jamás nos pone más carga de la que podemos soportar.2 Más bien nos  trata con ternura, como dice la canción, «pues nos guarda y nos ama en verdad».  Quitémonos la carga del pecado pidiéndole a Cristo que rompa las cadenas de la  esclavitud que nos atan. Sólo así podremos cantar dichosos, como el Hermano  Pablo y Lesbia Olivares, que Jesucristo nos dio la libertad. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Martí, La edad de oro, «Tres héroes», reproducido en José Martí: Páginas escogidas (Bogotá: Editorial Norma, 1994), p. 40.                 2       1Co 10:13]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mensajes de mi esposa con su exnovio»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mensajes-de-mi-esposa-con-su-exnovio--63891148</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Llevo casado catorce años. Hace unos meses descubrí unos mensajes de mi esposa con su  exnovio. Él le preguntó si se acordaba de cuando habían sido novios, y ella le  respondió que habían sido buenos momentos.   »Según la Biblia, ese acto se llama adulterio. Cuando la confronté, lo quiso negar, pero después lo reconoció....  [Logré convencerla de] que se alejara del exnovio en las redes sociales, pero  pienso que pudieran comunicarse por otros medios.   »Me siento mal, ya que creo que se burlaron de mí e hirieron mis sentimientos.... Mi esposa se disculpó conmigo,  pero ya me resulta difícil volver a confiar en ella.... El exnovio vive en otro  país, y quizá tenga planes ocultos con mi esposa.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Lamentamos la ansiedad que está sufriendo. Usted se siente inseguro en cuanto al amor de su esposa, y parece que es posible que se  sienta inseguro en otros aspectos de su vida. Sus palabras dan la impresión de  que siente que lo están atacando y que tiene que descubrir cómo defenderse.   »Al tratar sobre asuntos como este, en muchos casos hemos aconsejado que los cónyuges tengan acceso completo a las cuentas en  las redes sociales de su pareja. De aquí en adelante, le recomendamos que tanto  usted como su esposa compartan todas sus contraseñas y que consientan en que  cada uno tenga acceso a las cuentas del otro en cualquier momento que lo  desee....   »Usted dice que, según la Biblia, su esposa cometió adulterio. Suponemos que está pensando en la enseñanza de Jesucristo  cuando Él dijo que cometemos adulterio en el corazón si miramos a una persona  con quien no estamos casados con el deseo de tener relaciones sexuales con  ella.1 Pero usted no nos da evidencia alguna que muestre que su  esposa mire a ese hombre con semejante deseo. Por eso no podemos estar de  acuerdo con usted en que ella cometió adulterio.   »Es más, en esa misma enseñanza de Jesús, llamada el Sermón del Monte, Él dijo que el estar enojado con una persona  merece el mismo castigo que matarla. Y dijo que si uno hace algo malo con una  de sus manos, debe cortársela a fin de no volver a hacerlo nunca más.   »Cuando se consideran todas esas declaraciones dentro de su contexto, llega a ser claro que Jesús estaba empleando una figura  retórica persuasiva llamada hipérbole. Él exageró a propósito para hacer pensar  a sus oyentes. La gente de esa época estaba acostumbrada a esa clase de  argumento, por lo que ninguno fue a su casa y se cortó las manos.   »Jesucristo empleó metáforas, símiles, hipérboles y otras figuras retóricas persuasivas. En toda la Biblia encontramos tales  figuras, como también poesía, expresiones idiomáticas e incluso canciones. Si  tratamos de tomar un versículo de la Biblia y hacer caso omiso de su contexto,  con frecuencia puede interpretarse erróneamente.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 707. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:28]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene25</guid><pubDate>Sat, 25 Jan 2025 09:25:53 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63891148/2025ene25.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Llevo casado catorce años. Hace unos meses descubrí unos mensajes de mi...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Llevo casado catorce años. Hace unos meses descubrí unos mensajes de mi esposa con su  exnovio. Él le preguntó si se acordaba de cuando habían sido novios, y ella le  respondió que habían sido buenos momentos.   »Según la Biblia, ese acto se llama adulterio. Cuando la confronté, lo quiso negar, pero después lo reconoció....  [Logré convencerla de] que se alejara del exnovio en las redes sociales, pero  pienso que pudieran comunicarse por otros medios.   »Me siento mal, ya que creo que se burlaron de mí e hirieron mis sentimientos.... Mi esposa se disculpó conmigo,  pero ya me resulta difícil volver a confiar en ella.... El exnovio vive en otro  país, y quizá tenga planes ocultos con mi esposa.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Lamentamos la ansiedad que está sufriendo. Usted se siente inseguro en cuanto al amor de su esposa, y parece que es posible que se  sienta inseguro en otros aspectos de su vida. Sus palabras dan la impresión de  que siente que lo están atacando y que tiene que descubrir cómo defenderse.   »Al tratar sobre asuntos como este, en muchos casos hemos aconsejado que los cónyuges tengan acceso completo a las cuentas en  las redes sociales de su pareja. De aquí en adelante, le recomendamos que tanto  usted como su esposa compartan todas sus contraseñas y que consientan en que  cada uno tenga acceso a las cuentas del otro en cualquier momento que lo  desee....   »Usted dice que, según la Biblia, su esposa cometió adulterio. Suponemos que está pensando en la enseñanza de Jesucristo  cuando Él dijo que cometemos adulterio en el corazón si miramos a una persona  con quien no estamos casados con el deseo de tener relaciones sexuales con  ella.1 Pero usted no nos da evidencia alguna que muestre que su  esposa mire a ese hombre con semejante deseo. Por eso no podemos estar de  acuerdo con usted en que ella cometió adulterio.   »Es más, en esa misma enseñanza de Jesús, llamada el Sermón del Monte, Él dijo que el estar enojado con una persona  merece el mismo castigo que matarla. Y dijo que si uno hace algo malo con una  de sus manos, debe cortársela a fin de no volver a hacerlo nunca más.   »Cuando se consideran todas esas declaraciones dentro de su contexto, llega a ser claro que Jesús estaba empleando una figura  retórica persuasiva llamada hipérbole. Él exageró a propósito para hacer pensar  a sus oyentes. La gente de esa época estaba acostumbrada a esa clase de  argumento, por lo que ninguno fue a su casa y se cortó las manos.   »Jesucristo empleó metáforas, símiles, hipérboles y otras figuras retóricas persuasivas. En toda la Biblia encontramos tales  figuras, como también poesía, expresiones idiomáticas e incluso canciones. Si  tratamos de tomar un versículo de la Biblia y hacer caso omiso de su contexto,  con frecuencia puede interpretarse erróneamente.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 707. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:28]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Moros y cristianos» bien mezclados</title><link>https://www.spreaker.com/episode/moros-y-cristianos-bien-mezclados--63871007</link><description><![CDATA[(Víspera del Día del Trabajador de la Industria Alimentaria)   En la mesa de los pueblos del Caribe se sirve sin falta una apetitosa combinación de arroz con frijoles. En Venezuela se le llama  «arroz con caraotas»; en Puerto Rico, «arroz con habichuelas»; y en Santo  Domingo y La Habana, «moros y cristianos». En Centroamérica, tal vez  reconociendo que un alto porcentaje de parejas que se casan son «moros y  cristianos» en el sentido de que son polos opuestos que se atraen y se  complementan, esa apetitosa mezcla se conoce —simple, sintética y cómicamente—  como «casamiento» o «matrimonio», mientras que en la región oriental de Cuba  donde yo nací se le dice «congrí».1   Por eso hace más de un siglo Fernando Ortiz, en su Glosario de afronegrismos, incluyó el congrí y dejó en claro que así, «en la región  oriental, se llama al plato que más comúnmente decimos en toda Cuba moros y  cristianos, o sea, frijoles negros guisados y revueltos con arroz blanco.  Lo negro de aquéllos y lo blanco de éste motivaron esta graciosa locución»,  explicó el etnólogo y lingüista cubano.2   Más de treinta años después, el lexicógrafo cubano Esteban Rodríguez Herrera, en su Léxico mayor de Cuba, definió congrí como «localismo usado en la provincia oriental, con que llaman al arroz  aderezado con frijoles colorados», y luego se refirió, a su vez, al folklorista  oriental Ramón Martínez, diciendo que él «afirma que el congrí se  compone de arroz con frijoles, manteca y pedacitos de tocino hechos  chicharroncitos... [y] agrega que hoy se hace con frijoles caballeros, con  frijoles preciosos [y] con garbanzos.»3   Ahora bien, no debiera extrañarnos que el arroz se mezclara con una variedad de legumbres, ya que si nos remontamos al año 1760,  Nicolás Joseph de Ribera, en su Descripción de la isla de Cuba, declara  que «su tierra es [sumamente fértil]: lleva bien trigo, arroz, millo, maíz,  garbanzos, chícharos, gandules, caballeros, congos [y] judías, con otras mil  especies de frijoles.»4   Ante todo esto, siento que debo confesar sinceramente lo mucho que me apetece ese congrí de Oriente que, desde  mi infancia, he tenido «el gusto de degustar» —¡valga la redundancia!—,  reconociendo también que soy consciente de  que hay un sinnúmero de adictos como yo, bien mezclados como arroz y frijoles  tanto en el Oriente como en el Occidente no sólo de Iberoamérica sino del mundo  entero.  Pero con aún mayor convicción siento que me urge declarar  que, en este mundo lleno de sinsabores y plagado de escasez para tantos de los  nuestros, más vale que no nos preocupemos tanto por la comida que se acaba o se  echa a perder, sino por la única comida que dura y da vida eterna, que es la  que Jesucristo, el Pan de vida, nos ofrece a todos por igual.5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Juan Arrom, «Congrí: Apostilla lexicográfica a un cuento de Carpentier», Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, Núm. 2-3, 1977-1978, pp. 85-87 &lt;https://www.anle.us/site/assets/files/1397/banle_nums_2_y_3_1977_1978.pdf&gt; En línea 2 septiembre 2024.                 2       Fernando Ortiz, Glosario de afronegrismos (La Habana: Imp. El Siglo XX, 1924), p. 127.                 3       Esteban Rodríguez Herrera, Léxico mayor de Cuba, 1 (La Habana: Editorial Lex, 1958), p. 366.                 4       Nicolás José de Ribera, Descripción de la isla de Cuba (La Habana, 1973), p. 95.                 5       Jn 6:26-35]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene24</guid><pubDate>Fri, 24 Jan 2025 09:27:04 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63871007/2025ene24.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Día del Trabajador de la Industria Alimentaria)   En la mesa de los pueblos del Caribe se sirve sin falta una apetitosa combinación de arroz con frijoles. En Venezuela se le llama  «arroz con caraotas»; en Puerto Rico, «arroz con...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Víspera del Día del Trabajador de la Industria Alimentaria)   En la mesa de los pueblos del Caribe se sirve sin falta una apetitosa combinación de arroz con frijoles. En Venezuela se le llama  «arroz con caraotas»; en Puerto Rico, «arroz con habichuelas»; y en Santo  Domingo y La Habana, «moros y cristianos». En Centroamérica, tal vez  reconociendo que un alto porcentaje de parejas que se casan son «moros y  cristianos» en el sentido de que son polos opuestos que se atraen y se  complementan, esa apetitosa mezcla se conoce —simple, sintética y cómicamente—  como «casamiento» o «matrimonio», mientras que en la región oriental de Cuba  donde yo nací se le dice «congrí».1   Por eso hace más de un siglo Fernando Ortiz, en su Glosario de afronegrismos, incluyó el congrí y dejó en claro que así, «en la región  oriental, se llama al plato que más comúnmente decimos en toda Cuba moros y  cristianos, o sea, frijoles negros guisados y revueltos con arroz blanco.  Lo negro de aquéllos y lo blanco de éste motivaron esta graciosa locución»,  explicó el etnólogo y lingüista cubano.2   Más de treinta años después, el lexicógrafo cubano Esteban Rodríguez Herrera, en su Léxico mayor de Cuba, definió congrí como «localismo usado en la provincia oriental, con que llaman al arroz  aderezado con frijoles colorados», y luego se refirió, a su vez, al folklorista  oriental Ramón Martínez, diciendo que él «afirma que el congrí se  compone de arroz con frijoles, manteca y pedacitos de tocino hechos  chicharroncitos... [y] agrega que hoy se hace con frijoles caballeros, con  frijoles preciosos [y] con garbanzos.»3   Ahora bien, no debiera extrañarnos que el arroz se mezclara con una variedad de legumbres, ya que si nos remontamos al año 1760,  Nicolás Joseph de Ribera, en su Descripción de la isla de Cuba, declara  que «su tierra es [sumamente fértil]: lleva bien trigo, arroz, millo, maíz,  garbanzos, chícharos, gandules, caballeros, congos [y] judías, con otras mil  especies de frijoles.»4   Ante todo esto, siento que debo confesar sinceramente lo mucho que me apetece ese congrí de Oriente que, desde  mi infancia, he tenido «el gusto de degustar» —¡valga la redundancia!—,  reconociendo también que soy consciente de  que hay un sinnúmero de adictos como yo, bien mezclados como arroz y frijoles  tanto en el Oriente como en el Occidente no sólo de Iberoamérica sino del mundo  entero.  Pero con aún mayor convicción siento que me urge declarar  que, en este mundo lleno de sinsabores y plagado de escasez para tantos de los  nuestros, más vale que no nos preocupemos tanto por la comida que se acaba o se  echa a perder, sino por la única comida que dura y da vida eterna, que es la  que Jesucristo, el Pan de vida, nos ofrece a todos por igual.5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Juan Arrom, «Congrí: Apostilla lexicográfica a un cuento de Carpentier», Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, Núm. 2-3, 1977-1978, pp. 85-87 &lt;https://www.anle.us/site/assets/files/1397/banle_nums_2_y_3_1977_1978.pdf&gt; En línea 2 septiembre 2024.                 2       Fernando Ortiz, Glosario de afronegrismos (La Habana: Imp. El Siglo XX, 1924), p. 127.                 3       Esteban Rodríguez Herrera, Léxico mayor de Cuba, 1 (La Habana: Editorial Lex, 1958), p. 366.                 4       Nicolás José de Ribera, Descripción de la isla de Cuba (La Habana, 1973), p. 95.                 5       Jn 6:26-35]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Estaba fallándole a Dios y a mi novia»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/estaba-fallandole-a-dios-y-a-mi-novia--63839112</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   « Al cumplir veintisiete años, conocí a la que hoy es mi novia y mi futura esposa. Pero hay  algo que ella no sabe de mí.   »En mi trabajo conocí a una señorita, y terminamos teniendo relaciones sexuales varias veces, hasta que me  di cuenta de que estaba mal lo que hacíamos....   »A mi novia la he respetado mucho, pero estaba fallándole a Dios y a ella. Hace unos meses tomé la decisión de  dejar todo eso.... Sin embargo, hay veces que me atormenta lo que hice. Le he  pedido perdón a Dios, pero no sé si ya me perdonó.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Lamentablemente, usted no deja en claro si estaba involucrado con su compañera de trabajo cuando ya tenía una  relación sentimental con su novia. Sin embargo, como dice que fue hace sólo  unos meses que decidió ponerle fin a la relación con su compañera de trabajo,  no podemos más que suponer que usted estaba viéndose con ambas mujeres al mismo  tiempo.   »Usted dice que “se dio cuenta” de que era indebido lo que estaba haciendo con su  compañera de trabajo. Darse cuenta de algo significa enterarse de algo por  primera vez, y que no lo sabía antes. Eso implica que estaba viéndose con las  dos mujeres al mismo tiempo y sosteniendo una relación física con una de ellas,  pero que no se le había ocurrido que era malo hacerlo sino hasta el día en que  presuntamente “se dio cuenta” de que sí lo era.   »¿Será posible que usted se haya dado cuenta de que era malo al mismo tiempo en que decidió  proponerle matrimonio a su novia? ¿Y será posible que no se le haya ocurrido que habría consecuencias de tener esa aventura  con su compañera de trabajo sino hasta que comenzó a preocuparse de que su  novia lo descubriera y el noviazgo se arruinara?   »Todo su caso da a entender que es muy probable que usted estaba engañando a cada joven de una  manera u otra. Seguramente les mintió a las dos a fin de mantenerlo en secreto.  Y ahora usted, al parecer, quiere saber si Dios lo perdonará aunque no le diga a  su novia la verdad acerca de la otra mujer.   »Juan el apóstol enseñó que si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los  perdonará y nos limpiará de toda maldad.1 Así que no es cuestión de  que Dios los perdone o no los perdone, sino de que usted de veras los haya  confesado. Confesar requiere no sólo reconocer lo que ha hecho sino sentir  verdadera tristeza; pero no tristeza por las consecuencias, sino tristeza por  haber quebrantado la ley de Dios sobre decir mentiras y sobre la pureza sexual  antes del matrimonio.   »No creemos que usted esté listo para considerar el matrimonio con ninguna mujer.  La manera en que nos cuenta su caso delata el hecho de que no es capaz de ser  sincero con su novia, con Dios o incluso consigo mismo.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 826. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene23</guid><pubDate>Thu, 23 Jan 2025 09:26:37 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63839112/2025ene23.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   « Al cumplir veintisiete años, conocí a la que hoy es mi novia y mi...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   « Al cumplir veintisiete años, conocí a la que hoy es mi novia y mi futura esposa. Pero hay  algo que ella no sabe de mí.   »En mi trabajo conocí a una señorita, y terminamos teniendo relaciones sexuales varias veces, hasta que me  di cuenta de que estaba mal lo que hacíamos....   »A mi novia la he respetado mucho, pero estaba fallándole a Dios y a ella. Hace unos meses tomé la decisión de  dejar todo eso.... Sin embargo, hay veces que me atormenta lo que hice. Le he  pedido perdón a Dios, pero no sé si ya me perdonó.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Lamentablemente, usted no deja en claro si estaba involucrado con su compañera de trabajo cuando ya tenía una  relación sentimental con su novia. Sin embargo, como dice que fue hace sólo  unos meses que decidió ponerle fin a la relación con su compañera de trabajo,  no podemos más que suponer que usted estaba viéndose con ambas mujeres al mismo  tiempo.   »Usted dice que “se dio cuenta” de que era indebido lo que estaba haciendo con su  compañera de trabajo. Darse cuenta de algo significa enterarse de algo por  primera vez, y que no lo sabía antes. Eso implica que estaba viéndose con las  dos mujeres al mismo tiempo y sosteniendo una relación física con una de ellas,  pero que no se le había ocurrido que era malo hacerlo sino hasta el día en que  presuntamente “se dio cuenta” de que sí lo era.   »¿Será posible que usted se haya dado cuenta de que era malo al mismo tiempo en que decidió  proponerle matrimonio a su novia? ¿Y será posible que no se le haya ocurrido que habría consecuencias de tener esa aventura  con su compañera de trabajo sino hasta que comenzó a preocuparse de que su  novia lo descubriera y el noviazgo se arruinara?   »Todo su caso da a entender que es muy probable que usted estaba engañando a cada joven de una  manera u otra. Seguramente les mintió a las dos a fin de mantenerlo en secreto.  Y ahora usted, al parecer, quiere saber si Dios lo perdonará aunque no le diga a  su novia la verdad acerca de la otra mujer.   »Juan el apóstol enseñó que si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los  perdonará y nos limpiará de toda maldad.1 Así que no es cuestión de  que Dios los perdone o no los perdone, sino de que usted de veras los haya  confesado. Confesar requiere no sólo reconocer lo que ha hecho sino sentir  verdadera tristeza; pero no tristeza por las consecuencias, sino tristeza por  haber quebrantado la ley de Dios sobre decir mentiras y sobre la pureza sexual  antes del matrimonio.   »No creemos que usted esté listo para considerar el matrimonio con ninguna mujer.  La manera en que nos cuenta su caso delata el hecho de que no es capaz de ser  sincero con su novia, con Dios o incluso consigo mismo.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 826. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El valor literario del humor</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-valor-literario-del-humor--63798825</link><description><![CDATA[Es uno de los premios literarios más grandes de España, un premio que desea  ardientemente todo el que en la tierra del Quijote maneja la pluma de  Cervantes. Se trata de un sillón en la Real Academia de la Lengua.   Ese fue el premio que obtuvo el barcelonés Ángel Antonio Mingote a los sesenta y  siete años de edad, nombrado académico de la Lengua en enero de 1987. Pero  Mingote, si bien manejaba la pluma, manejaba mejor aún el lápiz. Antonio  Mingote era un humorista veterano cuyos dibujos publicados en revistas, y  durante más de cincuenta años en las páginas del diario ABC de España,  reflejaban temas sociales, aprovechando magistralmente la chispa maravillosa de  la risa. Por eso Antonio Zamora, secretario de la Academia española, dijo al  concederle el sillón: «El humor tiene también un gran valor literario.»   He aquí una decisión para celebrar con humor o, mejor aún, para celebrar con toda seriedad. Porque se aprobó un sillón para un  humorista en la seria, adusta, formal, apergaminada y rígida Academia de la  Lengua, la que «fija, limpia y da esplendor» a nuestro encantador idioma  español.   Por fin reconocieron los académicos que el humorismo es algo serio, ya que tiene  gran valor literario. Después de todo, no debemos olvidar que Don Quijote de la  Mancha, el monumento más grande de la lengua de Castilla, es una obra cómica,  humorística, festiva.   En esta vida nos hace falta el buen humor porque su contrario, el mal humor,  arruina todo lo hermoso de la existencia. El mal humor estropea el hígado, daña  la digestión y eleva la presión arterial; el buen humor restablece la  tranquilidad, sazona las relaciones humanas y levanta el ánimo. El mal humor conduce a la muerte; el buen humor, a la  vida.   Poco antes de que muriera Moisés, bendijo a su pueblo Israel, al que había sacado del cautiverio de Egipto.  Acerca de la tribu de Aser, Moisés dijo:   El Dios sempiterno es tu refugio;<br />                     por siempre te sostiene entre sus brazos....<br />         ... ¡Vive seguro, Israel!<br />                     ¡Habita sin enemigos, fuente de Jacob!<br />         Tu tierra está llena de trigo y de mosto;<br />                     tus cielos destilan rocío.<br />         ¡Sonríele a la vida, Israel!<br />                     ¿Quién como tú,<br />                     pueblo rescatado por el Señor?<br />         Él es tu escudo y tu ayuda;<br />                     él es tu espada victoriosa.1   ¿Acaso no se identifica con esta bendición también nuestro pueblo, que emplea la lengua de Cervantes? «¿Quién  como tú?», se pregunta, haciéndole eco a las palabras de Moisés. Más vale que  cada uno de nosotros, como orgullosos miembros de ese pueblo también rescatado  por el Señor, nos apropiemos del  Dios sempiterno de Israel, sirviéndole de todo corazón, para poder vivir  seguros y tener mayor razón que nunca para sonreírle a la vida. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Dt 33:27-29]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene22</guid><pubDate>Wed, 22 Jan 2025 09:26:12 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63798825/2025ene22.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Es uno de los premios literarios más grandes de España, un premio que desea  ardientemente todo el que en la tierra del Quijote maneja la pluma de  Cervantes. Se trata de un sillón en la Real Academia de la Lengua.   Ese fue el premio que obtuvo el...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Es uno de los premios literarios más grandes de España, un premio que desea  ardientemente todo el que en la tierra del Quijote maneja la pluma de  Cervantes. Se trata de un sillón en la Real Academia de la Lengua.   Ese fue el premio que obtuvo el barcelonés Ángel Antonio Mingote a los sesenta y  siete años de edad, nombrado académico de la Lengua en enero de 1987. Pero  Mingote, si bien manejaba la pluma, manejaba mejor aún el lápiz. Antonio  Mingote era un humorista veterano cuyos dibujos publicados en revistas, y  durante más de cincuenta años en las páginas del diario ABC de España,  reflejaban temas sociales, aprovechando magistralmente la chispa maravillosa de  la risa. Por eso Antonio Zamora, secretario de la Academia española, dijo al  concederle el sillón: «El humor tiene también un gran valor literario.»   He aquí una decisión para celebrar con humor o, mejor aún, para celebrar con toda seriedad. Porque se aprobó un sillón para un  humorista en la seria, adusta, formal, apergaminada y rígida Academia de la  Lengua, la que «fija, limpia y da esplendor» a nuestro encantador idioma  español.   Por fin reconocieron los académicos que el humorismo es algo serio, ya que tiene  gran valor literario. Después de todo, no debemos olvidar que Don Quijote de la  Mancha, el monumento más grande de la lengua de Castilla, es una obra cómica,  humorística, festiva.   En esta vida nos hace falta el buen humor porque su contrario, el mal humor,  arruina todo lo hermoso de la existencia. El mal humor estropea el hígado, daña  la digestión y eleva la presión arterial; el buen humor restablece la  tranquilidad, sazona las relaciones humanas y levanta el ánimo. El mal humor conduce a la muerte; el buen humor, a la  vida.   Poco antes de que muriera Moisés, bendijo a su pueblo Israel, al que había sacado del cautiverio de Egipto.  Acerca de la tribu de Aser, Moisés dijo:   El Dios sempiterno es tu refugio;<br />                     por siempre te sostiene entre sus brazos....<br />         ... ¡Vive seguro, Israel!<br />                     ¡Habita sin enemigos, fuente de Jacob!<br />         Tu tierra está llena de trigo y de mosto;<br />                     tus cielos destilan rocío.<br />         ¡Sonríele a la vida, Israel!<br />                     ¿Quién como tú,<br />                     pueblo rescatado por el Señor?<br />         Él es tu escudo y tu ayuda;<br />                     él es tu espada victoriosa.1   ¿Acaso no se identifica con esta bendición también nuestro pueblo, que emplea la lengua de Cervantes? «¿Quién  como tú?», se pregunta, haciéndole eco a las palabras de Moisés. Más vale que  cada uno de nosotros, como orgullosos miembros de ese pueblo también rescatado  por el Señor, nos apropiemos del  Dios sempiterno de Israel, sirviéndole de todo corazón, para poder vivir  seguros y tener mayor razón que nunca para sonreírle a la vida. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Dt 33:27-29]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La astucia de una hechicera</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-astucia-de-una-hechicera--63777347</link><description><![CDATA[Hace cuatro siglos había en  la ciudad de Cartagena de Indias una hechicera llamada Assenet, oriunda de  Luruaco, que afirmaba tener el poder de pronosticar el futuro valiéndose de  signos celestiales. De los secretos que tenía fama de poseer, el único  verdadero era que sacaba sus predicciones de horóscopos publicados en revistas  españolas. La consultaban muchas señoras de la sociedad, incluso esposas de  virreyes. Sin embargo, a pesar de que acudían a ella de manera clandestina, el  Inquisidor Mayor se enteró de la existencia de la bruja y, debido a que  consideraba que todas las cosas que ella predecía eran mentiras heréticas  inspiradas por el sistema pagano de augurios basados en los planetas, ordenó  que le quemaran el brazo derecho a modo de castigo.   Un día la bruja, cumpliendo el juramento que hizo de vengarse, mandó llamar con  gran reserva a la esposa del Inquisidor con el pretexto de que tenía algo  importante que anunciarle. Cuando la mujer, muerta de la curiosidad, fue a  verla, Assenet le echó las cartas y le dijo:   —Tu esposo tiene una amante.   «Las cartas, justamente, eran de la amante del Inquisidor —aclara Daniel Samper  Pizano en su obra titulada Lecciones de  histeria de Colombia—. En ellas se leían frases de amor de una tal  Betty.....   »La mujer regresó a casa preguntando a gritos: “¿Dónde está ese sinvergüenza?”  —sigue narrando el ingenioso escritor colombiano—. Tan pronto como asomó el  Inquisidor, lo levantó a cachetadas. Este juró que todo era mentira y ordenó  que la bruja fuese quemada por mendaz.   »Esa misma tarde del 31 de octubre de 1648... en la Plaza de los Coches, Assenet fue  conducida al pie de una pila de leña. Acusada formalmente de impía, sacrílega,  de tener pactos con el diablo y, sobre todo, de mentirosa y embustera, la bruja  se defendió así:     »—Soy inocente y digo verdad, pues tengo el poder de predecir acertadamente el futuro. Para demostraros que ello  es así, vaticino aquí mismo que la Santa Inquisición hará que me quemen en una  hoguera que arderá en esta plaza.   »Un rumor popular acogió sus palabras. El Inquisidor tragó saliva. Sabía que había quedado metido en un lío.  Si ordenaba que quemaran a la bruja, se cumpliría el pronóstico de Assenet y,  con ello, quedaría demostrado que la bruja decía verdad y había sido injusto  quemarla. Pero si disponía que la liberasen, el pronóstico de la hechicera se  volvería automáticamente mentira y, siéndolo, le tocaba a la Inquisición  procesarla y quemarla.   »El Inquisidor pidió un breve receso para meditar la sentencia.... Cuando fue abolida la represiva institución, el  Inquisidor aún no había llegado a una fórmula para salir del [dilema].»1   Si bien la astucia de aquella bruja le salvó la vida temporalmente, la única manera de que se salvara eternamente  hubiera sido que dejara de practicar la brujería, que es una de las obras de la  naturaleza pecaminosa, y que comenzara a dejar más bien que la guiara el  Espíritu de Dios y no el del diablo. Pues Dios sí ha llegado a una fórmula, y  su sentencia es que todo el que practique tales obras no formará parte de su  reino.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Daniel Samper Pizano, Lecciones de histeria de Colombia (Bogotá: El Áncora Editores, 1993), pp. 104-6.                 2       Gá 5:19-21]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene21</guid><pubDate>Tue, 21 Jan 2025 09:27:26 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63777347/2025ene21.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Hace cuatro siglos había en  la ciudad de Cartagena de Indias una hechicera llamada Assenet, oriunda de  Luruaco, que afirmaba tener el poder de pronosticar el futuro valiéndose de  signos celestiales. De los secretos que tenía fama de poseer, el...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Hace cuatro siglos había en  la ciudad de Cartagena de Indias una hechicera llamada Assenet, oriunda de  Luruaco, que afirmaba tener el poder de pronosticar el futuro valiéndose de  signos celestiales. De los secretos que tenía fama de poseer, el único  verdadero era que sacaba sus predicciones de horóscopos publicados en revistas  españolas. La consultaban muchas señoras de la sociedad, incluso esposas de  virreyes. Sin embargo, a pesar de que acudían a ella de manera clandestina, el  Inquisidor Mayor se enteró de la existencia de la bruja y, debido a que  consideraba que todas las cosas que ella predecía eran mentiras heréticas  inspiradas por el sistema pagano de augurios basados en los planetas, ordenó  que le quemaran el brazo derecho a modo de castigo.   Un día la bruja, cumpliendo el juramento que hizo de vengarse, mandó llamar con  gran reserva a la esposa del Inquisidor con el pretexto de que tenía algo  importante que anunciarle. Cuando la mujer, muerta de la curiosidad, fue a  verla, Assenet le echó las cartas y le dijo:   —Tu esposo tiene una amante.   «Las cartas, justamente, eran de la amante del Inquisidor —aclara Daniel Samper  Pizano en su obra titulada Lecciones de  histeria de Colombia—. En ellas se leían frases de amor de una tal  Betty.....   »La mujer regresó a casa preguntando a gritos: “¿Dónde está ese sinvergüenza?”  —sigue narrando el ingenioso escritor colombiano—. Tan pronto como asomó el  Inquisidor, lo levantó a cachetadas. Este juró que todo era mentira y ordenó  que la bruja fuese quemada por mendaz.   »Esa misma tarde del 31 de octubre de 1648... en la Plaza de los Coches, Assenet fue  conducida al pie de una pila de leña. Acusada formalmente de impía, sacrílega,  de tener pactos con el diablo y, sobre todo, de mentirosa y embustera, la bruja  se defendió así:     »—Soy inocente y digo verdad, pues tengo el poder de predecir acertadamente el futuro. Para demostraros que ello  es así, vaticino aquí mismo que la Santa Inquisición hará que me quemen en una  hoguera que arderá en esta plaza.   »Un rumor popular acogió sus palabras. El Inquisidor tragó saliva. Sabía que había quedado metido en un lío.  Si ordenaba que quemaran a la bruja, se cumpliría el pronóstico de Assenet y,  con ello, quedaría demostrado que la bruja decía verdad y había sido injusto  quemarla. Pero si disponía que la liberasen, el pronóstico de la hechicera se  volvería automáticamente mentira y, siéndolo, le tocaba a la Inquisición  procesarla y quemarla.   »El Inquisidor pidió un breve receso para meditar la sentencia.... Cuando fue abolida la represiva institución, el  Inquisidor aún no había llegado a una fórmula para salir del [dilema].»1   Si bien la astucia de aquella bruja le salvó la vida temporalmente, la única manera de que se salvara eternamente  hubiera sido que dejara de practicar la brujería, que es una de las obras de la  naturaleza pecaminosa, y que comenzara a dejar más bien que la guiara el  Espíritu de Dios y no el del diablo. Pues Dios sí ha llegado a una fórmula, y  su sentencia es que todo el que practique tales obras no formará parte de su  reino.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Daniel Samper Pizano, Lecciones de histeria de Colombia (Bogotá: El Áncora Editores, 1993), pp. 104-6.                 2       Gá 5:19-21]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¡Qué tremendo!»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/que-tremendo--63759734</link><description><![CDATA[«Llegaban. Desde lejos Martín miró el Caserón con su Mirador allá arriba, resto fantasmal  de un mundo que ya no existía.   »Entraron, atravesando el jardín, y bordearon la casa....     »Subieron por la escalera de caracol y nuevamente volvió Martín a experimentar el hechizo de aquella terraza  en la noche de verano. Todo podía suceder en aquella atmósfera que parecía  colocada fuera del tiempo y del espacio.   »Entraron al Mirador y Alejandra dijo:   »—Sentate en la cama. Ya sabés que acá las sillas son peligrosas.   »Mientras Martín se sentaba, ella arrojó su cartera y puso a calentar agua. Luego colocó  un disco: los sones dramáticos del bandoneón empezaron a configurar una sombría  melodía.   »—Oí qué letra:   Yo quiero morir conmigo,<br />         sin confesión y sin Dios,<br />         crucificao en mis penas,<br />       como abrazao a un rencor.   »Después que tomaron el café salieron a la terraza y se acodaron sobre la  balaustrada.... La noche era profunda y cálida.   »—Bruno siempre dice que, por desgracia, la vida la hacemos en borrador. Un escritor puede rehacer algo imperfecto o  tirarlo a la basura. La vida, no: lo que se ha vivido no hay forma de  arreglarlo, ni de limpiarlo, ni de tirarlo. ¿Te das cuenta qué tremendo?»1   En esta primera parte de su novela Sobre héroes y tumbas titulada «El  dragón y la princesa», el escritor argentino Ernesto Sábato se vale de su  personaje Alejandra para llevarnos a una profunda reflexión sobre la vida  humana. Bruno, amigo de Alejandra, tiene razón... en parte. A diferencia de los  escritores, que tienen la opción de rehacer lo que no les ha salido bien como  si lo hubieran hecho perfectamente desde el principio sin haberse equivocado en  momento alguno, nosotros no podemos darnos ese lujo. Tenemos que tragarnos  nuestras imperfecciones, ya que la vida no la podemos volver a vivir.   En lo que no tiene razón Bruno es que sí hay forma de arreglar, de limpiar y de  tirar a la basura todo lo malo de nuestra vida pasada. No es cuestión de hacer  caso omiso de nuestras faltas, como si jamás hubiéramos errado, sino todo lo  contrario. Podemos arrepentirnos de nuestras faltas y pedirle perdón a Dios por  ellas, confiados en lo que afirma el apóstol Juan: que «si confesamos nuestros  pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda  maldad».2   Pero ¿qué de nuestra vida futura? ¿Acaso no hay forma de mejorar lo que nos falta  por vivir? Claro que sí. Con la ayuda de Dios, todos tenemos la opción de  cambiar los patrones de conducta que han malogrado nuestra vida. A esa  transformación Jesucristo la llama «nacer de nuevo».3 Se trata de  permitir que Él nos transforme mediante la renovación de nuestra mente.4  Cuando dejamos que Cristo nos cambie de ese modo, llegamos a ser lo que el  apóstol Pablo llama «una nueva creación», y tenemos por qué exclamar, junto con  él: «¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!»5 ¿Nos damos  cuenta qué tremendo? Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ernesto Sábato, El dragón y la princesa, Colección Alianza Cien (Madrid: Alianza Editorial, 1995), pp. 81‑82.                 2       1Jn 1:9                 3       Jn 3:3‑7                 4       Ro 12:2                 5       2Co 5:17]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene20</guid><pubDate>Mon, 20 Jan 2025 09:28:07 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63759734/2025ene20.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Llegaban. Desde lejos Martín miró el Caserón con su Mirador allá arriba, resto fantasmal  de un mundo que ya no existía.   »Entraron, atravesando el jardín, y bordearon la casa....     »Subieron por la escalera de caracol y nuevamente volvió Martín a...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Llegaban. Desde lejos Martín miró el Caserón con su Mirador allá arriba, resto fantasmal  de un mundo que ya no existía.   »Entraron, atravesando el jardín, y bordearon la casa....     »Subieron por la escalera de caracol y nuevamente volvió Martín a experimentar el hechizo de aquella terraza  en la noche de verano. Todo podía suceder en aquella atmósfera que parecía  colocada fuera del tiempo y del espacio.   »Entraron al Mirador y Alejandra dijo:   »—Sentate en la cama. Ya sabés que acá las sillas son peligrosas.   »Mientras Martín se sentaba, ella arrojó su cartera y puso a calentar agua. Luego colocó  un disco: los sones dramáticos del bandoneón empezaron a configurar una sombría  melodía.   »—Oí qué letra:   Yo quiero morir conmigo,<br />         sin confesión y sin Dios,<br />         crucificao en mis penas,<br />       como abrazao a un rencor.   »Después que tomaron el café salieron a la terraza y se acodaron sobre la  balaustrada.... La noche era profunda y cálida.   »—Bruno siempre dice que, por desgracia, la vida la hacemos en borrador. Un escritor puede rehacer algo imperfecto o  tirarlo a la basura. La vida, no: lo que se ha vivido no hay forma de  arreglarlo, ni de limpiarlo, ni de tirarlo. ¿Te das cuenta qué tremendo?»1   En esta primera parte de su novela Sobre héroes y tumbas titulada «El  dragón y la princesa», el escritor argentino Ernesto Sábato se vale de su  personaje Alejandra para llevarnos a una profunda reflexión sobre la vida  humana. Bruno, amigo de Alejandra, tiene razón... en parte. A diferencia de los  escritores, que tienen la opción de rehacer lo que no les ha salido bien como  si lo hubieran hecho perfectamente desde el principio sin haberse equivocado en  momento alguno, nosotros no podemos darnos ese lujo. Tenemos que tragarnos  nuestras imperfecciones, ya que la vida no la podemos volver a vivir.   En lo que no tiene razón Bruno es que sí hay forma de arreglar, de limpiar y de  tirar a la basura todo lo malo de nuestra vida pasada. No es cuestión de hacer  caso omiso de nuestras faltas, como si jamás hubiéramos errado, sino todo lo  contrario. Podemos arrepentirnos de nuestras faltas y pedirle perdón a Dios por  ellas, confiados en lo que afirma el apóstol Juan: que «si confesamos nuestros  pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda  maldad».2   Pero ¿qué de nuestra vida futura? ¿Acaso no hay forma de mejorar lo que nos falta  por vivir? Claro que sí. Con la ayuda de Dios, todos tenemos la opción de  cambiar los patrones de conducta que han malogrado nuestra vida. A esa  transformación Jesucristo la llama «nacer de nuevo».3 Se trata de  permitir que Él nos transforme mediante la renovación de nuestra mente.4  Cuando dejamos que Cristo nos cambie de ese modo, llegamos a ser lo que el  apóstol Pablo llama «una nueva creación», y tenemos por qué exclamar, junto con  él: «¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!»5 ¿Nos damos  cuenta qué tremendo? Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ernesto Sábato, El dragón y la princesa, Colección Alianza Cien (Madrid: Alianza Editorial, 1995), pp. 81‑82.                 2       1Jn 1:9                 3       Jn 3:3‑7                 4       Ro 12:2                 5       2Co 5:17]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Cuido a mis sobrinos como si fueran hijos míos»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/cuido-a-mis-sobrinos-como-si-fueran-hijos-mios--63736132</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Nunca me casé ni tuve hijos, pero cuido a mis sobrinos como si fueran hijos míos. Las condiciones se dieron porque a sus  padres les gusta la vida de fiestas. El uno es alcohólico, y la otra no siente  el mínimo cariño por los niños. Ninguno de los dos responde por las necesidades  básicas como educación, vivienda y alimentación.... Legalmente siguen siendo  los tutores y, cuando quieren aparentar que son buenos padres, se los llevan.   »Los niños [se divierten cuando están] con sus padres... pero de pronto ellos me los  traen, y desaparecen por varios días.... Eso me frustra... porque deseo salir,  viajar y conocer el mundo, pero con esos niños a mi cargo, no puedo, y tampoco  podría dejarlos, pues todos me dicen que sería una mala tía si los abandono.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Estamos seguros  de que usted inicialmente ayudaba porque ama a sus sobrinos y no quería que  fueran víctimas de negligencia. Usted es una persona considerada y generosa que  deseaba hacer lo que podía para ayudar. Pero con el paso del tiempo parece que  los padres comenzaron a tener expectativas de que usted hiciera cada vez más,  de modo que ahora se están aprovechando de usted por completo.   »La primera carta del apóstol Pablo a Timoteo, su alumno y discípulo, contiene  varias pautas en cuanto a cómo los miembros de una familia tienen la  responsabilidad de cuidarse mutuamente.1 San Pablo deja en claro que  Dios espera que ayudemos a los que están necesitados, comenzando con los  miembros de nuestra propia familia.   »Sin embargo, San Pablo también enseña que “el que no quiera trabajar, que tampoco coma”.2 Esa es  otra manera de decir que los adultos tienen la responsabilidad de trabajar y de  proveer para sí mismos. No pueden simplemente optar por ver televisión todo el  tiempo y esperar que otras personas compren, preparen y les traigan la comida.  En otras palabras, no se espera que los miembros de una familia provean para  quienes puedan proveer para sí mismos.   »De igual manera, no se espera que las tías provean para los niños cuando los padres mismos de esos niños pueden  hacerlo. Tal vez los padres prefieran salir de fiesta y descuidar a sus hijos,  pero eso no quiere decir que otro miembro de la familia sea responsable de los  niños.   »Usted dice que desea viajar, así que haga algunos planes. Haga reservaciones y compre boletos. Luego infórmele a  su familia que estará de viaje durante ese tiempo....   »Cuando usted regrese, haga planes con sus amistades. Salga de viaje en fines de  semana, forme parte de un equipo deportivo o de un club, y simplemente informe  a los padres que usted no estará disponible en esas ocasiones.   »Siempre que haga un plan, es muy importante que no permita que nadie la disuada de  llevarlo a cabo. El darle la más alta prioridad a sus propias esperanzas y a  sus propios deseos no quiere decir que usted sea una mala tía.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar  en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego  buscar el Caso 706. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Ti 5:3-8                 2       2Ts 3:10]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene18</guid><pubDate>Sat, 18 Jan 2025 09:27:12 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63736132/2025ene18.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Nunca me casé ni tuve hijos, pero cuido a mis sobrinos como si fueran...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Nunca me casé ni tuve hijos, pero cuido a mis sobrinos como si fueran hijos míos. Las condiciones se dieron porque a sus  padres les gusta la vida de fiestas. El uno es alcohólico, y la otra no siente  el mínimo cariño por los niños. Ninguno de los dos responde por las necesidades  básicas como educación, vivienda y alimentación.... Legalmente siguen siendo  los tutores y, cuando quieren aparentar que son buenos padres, se los llevan.   »Los niños [se divierten cuando están] con sus padres... pero de pronto ellos me los  traen, y desaparecen por varios días.... Eso me frustra... porque deseo salir,  viajar y conocer el mundo, pero con esos niños a mi cargo, no puedo, y tampoco  podría dejarlos, pues todos me dicen que sería una mala tía si los abandono.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Estamos seguros  de que usted inicialmente ayudaba porque ama a sus sobrinos y no quería que  fueran víctimas de negligencia. Usted es una persona considerada y generosa que  deseaba hacer lo que podía para ayudar. Pero con el paso del tiempo parece que  los padres comenzaron a tener expectativas de que usted hiciera cada vez más,  de modo que ahora se están aprovechando de usted por completo.   »La primera carta del apóstol Pablo a Timoteo, su alumno y discípulo, contiene  varias pautas en cuanto a cómo los miembros de una familia tienen la  responsabilidad de cuidarse mutuamente.1 San Pablo deja en claro que  Dios espera que ayudemos a los que están necesitados, comenzando con los  miembros de nuestra propia familia.   »Sin embargo, San Pablo también enseña que “el que no quiera trabajar, que tampoco coma”.2 Esa es  otra manera de decir que los adultos tienen la responsabilidad de trabajar y de  proveer para sí mismos. No pueden simplemente optar por ver televisión todo el  tiempo y esperar que otras personas compren, preparen y les traigan la comida.  En otras palabras, no se espera que los miembros de una familia provean para  quienes puedan proveer para sí mismos.   »De igual manera, no se espera que las tías provean para los niños cuando los padres mismos de esos niños pueden  hacerlo. Tal vez los padres prefieran salir de fiesta y descuidar a sus hijos,  pero eso no quiere decir que otro miembro de la familia sea responsable de los  niños.   »Usted dice que desea viajar, así que haga algunos planes. Haga reservaciones y compre boletos. Luego infórmele a  su familia que estará de viaje durante ese tiempo....   »Cuando usted regrese, haga planes con sus amistades. Salga de viaje en fines de  semana, forme parte de un equipo deportivo o de un club, y simplemente informe  a los padres que usted no estará disponible en esas ocasiones.   »Siempre que haga un plan, es muy importante que no permita que nadie la disuada de  llevarlo a cabo. El darle la más alta prioridad a sus propias esperanzas y a  sus propios deseos no quiere decir que usted sea una mala tía.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar  en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego  buscar el Caso 706. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Ti 5:3-8                 2       2Ts 3:10]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Cuando la evidencia no se hunde</title><link>https://www.spreaker.com/episode/cuando-la-evidencia-no-se-hunde--63723744</link><description><![CDATA[Un tripulante era francés; el otro, italiano. El barco era de matrícula yugoslava  y el cargamento procedía de Egipto. El mar era el Adriático y la lancha  patrullera era de Italia. Y el reflector de la lancha patrullera apuntó al  barco, y el francés y el italiano decidieron hundirlo. Llevaban dos toneladas  de hachís, en setenta y nueve bolsas plásticas.   Los dos hombres se lanzaron al mar, con la esperanza de que el hundimiento borrara toda  evidencia. Sin embargo, para su sorpresa, todas las bolsas flotaron. La lancha  patrullera los rescató del mar a ellos y a cada una de las bolsas. Fueron  condenados por contrabando de drogas.   Es algo terrible cuando se comete un delito pensando que pueden borrarse todas las  pruebas, y éstas aparecen al poco tiempo brillando como luceros. El asesino  queda anonadado; el ladrón queda estupefacto; el estafador queda confundido. ¿Y  qué del marido?   Hay esposos que piensan que pueden engañar impunemente a su esposa, y quizá lo  hagan varias veces sin ser descubiertos. Pero a la postre los delata un cabello  rubio en la solapa, o una carta que queda olvidada en un bolsillo, o una  factura por joyas que no han sido regalo para la esposa, o una llamada  telefónica anónima. Y comienza la tragedia familiar.   Un antiguo proverbio español dice: «El diablo hace las ollas, pero no las tapas.» Tarde o  temprano, el delito se descubre; la falta se evidencia; el pecado se delata  solo. Y entonces vienen la confusión, la vergüenza, el hundimiento del  prestigio, la ruina de la felicidad.   Antes de que las bolsas de evidencia salgan a flote en la superficie, dejemos de hacer  lo malo. Esos votos de amor y de fidelidad que se hicieron ante los testigos,  ante el clérigo, ante la novia y ante Dios todavía están vigentes. Además,  nadie puede detener el reloj del tiempo, y de aquí a veinte o treinta años será  cuando más necesidad habrá del refugio de una compañera que haya sido el  deleite de la vida desde el día del matrimonio. No echemos a perder esos  últimos años por descuidar los primeros.   Ahora es el tiempo de edificar un hogar sólido. Todo matrimonio puede lograrlo. Sólo hay que dedicar algún tiempo  del día para hablar los dos con Dios, haciendo de Él el huésped permanente del  hogar. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene17</guid><pubDate>Fri, 17 Jan 2025 09:26:42 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63723744/2025ene17.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Un tripulante era francés; el otro, italiano. El barco era de matrícula yugoslava  y el cargamento procedía de Egipto. El mar era el Adriático y la lancha  patrullera era de Italia. Y el reflector de la lancha patrullera apuntó al  barco, y el francés...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Un tripulante era francés; el otro, italiano. El barco era de matrícula yugoslava  y el cargamento procedía de Egipto. El mar era el Adriático y la lancha  patrullera era de Italia. Y el reflector de la lancha patrullera apuntó al  barco, y el francés y el italiano decidieron hundirlo. Llevaban dos toneladas  de hachís, en setenta y nueve bolsas plásticas.   Los dos hombres se lanzaron al mar, con la esperanza de que el hundimiento borrara toda  evidencia. Sin embargo, para su sorpresa, todas las bolsas flotaron. La lancha  patrullera los rescató del mar a ellos y a cada una de las bolsas. Fueron  condenados por contrabando de drogas.   Es algo terrible cuando se comete un delito pensando que pueden borrarse todas las  pruebas, y éstas aparecen al poco tiempo brillando como luceros. El asesino  queda anonadado; el ladrón queda estupefacto; el estafador queda confundido. ¿Y  qué del marido?   Hay esposos que piensan que pueden engañar impunemente a su esposa, y quizá lo  hagan varias veces sin ser descubiertos. Pero a la postre los delata un cabello  rubio en la solapa, o una carta que queda olvidada en un bolsillo, o una  factura por joyas que no han sido regalo para la esposa, o una llamada  telefónica anónima. Y comienza la tragedia familiar.   Un antiguo proverbio español dice: «El diablo hace las ollas, pero no las tapas.» Tarde o  temprano, el delito se descubre; la falta se evidencia; el pecado se delata  solo. Y entonces vienen la confusión, la vergüenza, el hundimiento del  prestigio, la ruina de la felicidad.   Antes de que las bolsas de evidencia salgan a flote en la superficie, dejemos de hacer  lo malo. Esos votos de amor y de fidelidad que se hicieron ante los testigos,  ante el clérigo, ante la novia y ante Dios todavía están vigentes. Además,  nadie puede detener el reloj del tiempo, y de aquí a veinte o treinta años será  cuando más necesidad habrá del refugio de una compañera que haya sido el  deleite de la vida desde el día del matrimonio. No echemos a perder esos  últimos años por descuidar los primeros.   Ahora es el tiempo de edificar un hogar sólido. Todo matrimonio puede lograrlo. Sólo hay que dedicar algún tiempo  del día para hablar los dos con Dios, haciendo de Él el huésped permanente del  hogar. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi madre no me deja tomar decisiones»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-madre-no-me-deja-tomar-decisiones--63711498</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   « Tengo veintiséis años, y he sostenido una relación de dos años de noviazgo (en  secreto) con un hombre once años mayor que yo....   »Mi madre... en su afán de protegerme, no me deja tomar mis decisiones.... Ella  no acepta que yo quiera tener novio e independizarme. Mi novio me propuso  matrimonio... pero  mi madre no acepta que yo me vaya de la casa. Me intimida diciéndome que Dios  va a castigarme severamente, que nunca seré feliz.... Hasta  ha llegado a agredirme físicamente.... ¿Qué puedo hacer si yo deseo casarme  para estar en gracia con Dios, sin tener que hacerlo a escondidas de mi madre?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Lamentamos la situación difícil que está afrontando. Su caso es complicado porque en realidad tiene que ver con dos problemas  diferentes. Uno es la diferencia de edad entre usted y su novio. Para saber más  acerca del tema, le recomendamos que consulte los Casos 184 y 738 en  www.conciencia.net y lea el consejo que le dimos a otras mujeres con relación a  la diferencia de edades en el noviazgo.   »El otro problema que usted afronta es la actitud y el comportamiento de su mamá. Usted  quiere honrarla para así cumplir con los Diez Mandamientos, pero ella le ha  hecho creer que el honrarla significa hacer todo de la manera como ella piensa  que es mejor. Ella hasta ha llegado al extremo de decirle que Dios la castigará  a usted por no hacer lo que ella quiere. Y, por si eso fuera poco, la ha  agredido físicamente.   »Los adultos que agreden físicamente a los demás demuestran que no son capaces de  controlarse ni de palabra ni de hecho. La agresión física de su mamá junto con  las mentiras que le está diciendo nos llevan a suponer que ella padece de un  trastorno de la personalidad o de una enfermedad mental. Sin embargo, no somos  psiquiatras, así que no estamos facultados para hacer diagnósticos médicos.   »De cualquier manera, su mamá la está engañando.... No es saludable que una mamá  trate de hacer que su hija se sienta culpable por querer vivir su propia vida.   »Las Sagradas Escrituras enseñan que los hijos adultos que son independientes de sus  padres no están obligados a vivir con ellos y ya no están sujetos a ellos.  A tales padres se les honra, que quiere decir tratarlos con respeto, durante  toda la vida, mientras que se les obedece sólo durante la niñez.   »Usted dice que quiere experimentar la gracia de Dios. La gracia se recibe mediante bendiciones de parte de Él que nunca podríamos  obtener por nuestros propios esfuerzos.... Así que la animamos a que reconozca  que [su Hijo Jesucristo] ya ha pagado por los pecados que usted ha cometido.1  Luego esfuércese al máximo por dejar atrás las palabras erróneas y el  comportamiento equivocado de su mamá.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 825. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Hch 15:11]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene16</guid><pubDate>Thu, 16 Jan 2025 09:27:10 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63711498/2025ene16.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   « Tengo veintiséis años, y he sostenido una relación de dos años de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   « Tengo veintiséis años, y he sostenido una relación de dos años de noviazgo (en  secreto) con un hombre once años mayor que yo....   »Mi madre... en su afán de protegerme, no me deja tomar mis decisiones.... Ella  no acepta que yo quiera tener novio e independizarme. Mi novio me propuso  matrimonio... pero  mi madre no acepta que yo me vaya de la casa. Me intimida diciéndome que Dios  va a castigarme severamente, que nunca seré feliz.... Hasta  ha llegado a agredirme físicamente.... ¿Qué puedo hacer si yo deseo casarme  para estar en gracia con Dios, sin tener que hacerlo a escondidas de mi madre?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Lamentamos la situación difícil que está afrontando. Su caso es complicado porque en realidad tiene que ver con dos problemas  diferentes. Uno es la diferencia de edad entre usted y su novio. Para saber más  acerca del tema, le recomendamos que consulte los Casos 184 y 738 en  www.conciencia.net y lea el consejo que le dimos a otras mujeres con relación a  la diferencia de edades en el noviazgo.   »El otro problema que usted afronta es la actitud y el comportamiento de su mamá. Usted  quiere honrarla para así cumplir con los Diez Mandamientos, pero ella le ha  hecho creer que el honrarla significa hacer todo de la manera como ella piensa  que es mejor. Ella hasta ha llegado al extremo de decirle que Dios la castigará  a usted por no hacer lo que ella quiere. Y, por si eso fuera poco, la ha  agredido físicamente.   »Los adultos que agreden físicamente a los demás demuestran que no son capaces de  controlarse ni de palabra ni de hecho. La agresión física de su mamá junto con  las mentiras que le está diciendo nos llevan a suponer que ella padece de un  trastorno de la personalidad o de una enfermedad mental. Sin embargo, no somos  psiquiatras, así que no estamos facultados para hacer diagnósticos médicos.   »De cualquier manera, su mamá la está engañando.... No es saludable que una mamá  trate de hacer que su hija se sienta culpable por querer vivir su propia vida.   »Las Sagradas Escrituras enseñan que los hijos adultos que son independientes de sus  padres no están obligados a vivir con ellos y ya no están sujetos a ellos.  A tales padres se les honra, que quiere decir tratarlos con respeto, durante  toda la vida, mientras que se les obedece sólo durante la niñez.   »Usted dice que quiere experimentar la gracia de Dios. La gracia se recibe mediante bendiciones de parte de Él que nunca podríamos  obtener por nuestros propios esfuerzos.... Así que la animamos a que reconozca  que [su Hijo Jesucristo] ya ha pagado por los pecados que usted ha cometido.1  Luego esfuércese al máximo por dejar atrás las palabras erróneas y el  comportamiento equivocado de su mamá.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 825. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Hch 15:11]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Porque no se ven a sí mismos»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/porque-no-se-ven-a-si-mismos--63697598</link><description><![CDATA[«Mi madre, viuda, al verse sin marido y sin amparo, decidió arrimarse a los buenos por ser uno de ellos, y se fue a vivir a la ciudad, alquiló una casita y se puso a cocinar para algunos estudiantes y a lavar ropa de ciertos mozos de caballería del comendador de la Magdalena, así que había razón para visitar las pesebreras. En ésas se relacionó con un negro de ésos que cuidaban las bestias. Unas veces este hombre venía de noche a casa y salía por la mañana. Otras ocasiones tocaba a la puerta con el pretexto de comprar huevos, y entraba en la habitación. En un principio me molestaba su presencia, y le tenía miedo por el color de la piel y mal semblante; pero cuando vi que con sus visitas mejoraba  el condumio, fui cobrándole algún afecto, pues siempre traía pan, trozos de  carne y, en el invierno, leña con que calentarnos.   »De suerte que, sin pausa en la posada ni en las relaciones, mi madre acabó por  darme un negrito muy lindo al que yo hacía brincar por darle algún calor.  Recuerdo que un día el negro de mi padrastro retozaba con el mozuelo y, viendo  que mi madre y yo éramos blancos y él no, se dio a correr con miedo hacia mi  madre y, señalando con el dedo, decía:   »—¡Madre, coco!...   »... Niño todavía, me llamó la atención esa palabra de mi hermanico, y dije para mis  adentros: “¡Cuántos habrá en el mundo que, porque no se ven a sí mismos, huyen  de los demás!”»1   Este relato del protagonista principal de La vida de Lazarillo de Tormes, que  da inicio en España al género de la novela picaresca, nos revela el pensamiento  del llamado «pícaro» en aquel entonces. «Del pícaro puede decirse que toma la  vida como viene —explica Jaime García Maffla—, que no la juzga pero sí la escruta, aun le  da tonalidades especiales al mirarla desde su alma trágica y vacía.»   Ese es el caso de Lazarillo. Muerto su padre, su madre tiene relaciones con un  morisco cuando Lázaro ya ha cumplido los ocho años. Por conveniencia, Lázaro  acepta las visitas del moro como también al hermanito mulato que nace de las  tales «relaciones». Luego, como quien escruta sin juzgar, medita en el término  «coco» que le oye decir al pequeño, cuando éste descubre que su padre no se  parece ni a la madre ni al hermano. El coco era un fantasma con que se asustaba  a los niños.2 De ahí que a Lázaro se le prenda la chispa y se  pregunte: «¿Así como se asustó el inocentón de mi hermano, será que también los  demás les tienen miedo a todos los que no se parecen a ellos? ¿Acaso el racismo  se origine en el temor a lo desconocido?»   Si bien acertó en su juicio el autor anónimo del Lazarillo a mediados del  siglo dieciséis, con mayor razón debemos nosotros acertar en el nuestro en  pleno siglo veintiuno. Determinemos que cuanto más diferente sea nuestro  prójimo, más nos esforzaremos por llegar a conocerlo. Sigamos el consejo y el  ejemplo de Aquel que nos hizo tal como somos: juzguemos a los demás así como  queremos que ellos nos juzguen a nosotros, fijándonos en el corazón y no en las  apariencias.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lazarillo de Tormes, Anónimo (Bogotá: Editorial Norma, 1994), pp. 12‑13.                 2       Ángel del Río y Amelia A. de del Río, Antología general de la literatura española, Tomo 1: Desde los orígenes hasta 1700, ed. corregida y aumentada (New York: Holt, Rinehart and Winston, 1960), p. 338.                 3       Mt 7:12; 1S 16:7]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene15</guid><pubDate>Wed, 15 Jan 2025 09:28:20 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63697598/2025ene15.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Mi madre, viuda, al verse sin marido y sin amparo, decidió arrimarse a los buenos por ser uno de ellos, y se fue a vivir a la ciudad, alquiló una casita y se puso a cocinar para algunos estudiantes y a lavar ropa de ciertos mozos de caballería del...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Mi madre, viuda, al verse sin marido y sin amparo, decidió arrimarse a los buenos por ser uno de ellos, y se fue a vivir a la ciudad, alquiló una casita y se puso a cocinar para algunos estudiantes y a lavar ropa de ciertos mozos de caballería del comendador de la Magdalena, así que había razón para visitar las pesebreras. En ésas se relacionó con un negro de ésos que cuidaban las bestias. Unas veces este hombre venía de noche a casa y salía por la mañana. Otras ocasiones tocaba a la puerta con el pretexto de comprar huevos, y entraba en la habitación. En un principio me molestaba su presencia, y le tenía miedo por el color de la piel y mal semblante; pero cuando vi que con sus visitas mejoraba  el condumio, fui cobrándole algún afecto, pues siempre traía pan, trozos de  carne y, en el invierno, leña con que calentarnos.   »De suerte que, sin pausa en la posada ni en las relaciones, mi madre acabó por  darme un negrito muy lindo al que yo hacía brincar por darle algún calor.  Recuerdo que un día el negro de mi padrastro retozaba con el mozuelo y, viendo  que mi madre y yo éramos blancos y él no, se dio a correr con miedo hacia mi  madre y, señalando con el dedo, decía:   »—¡Madre, coco!...   »... Niño todavía, me llamó la atención esa palabra de mi hermanico, y dije para mis  adentros: “¡Cuántos habrá en el mundo que, porque no se ven a sí mismos, huyen  de los demás!”»1   Este relato del protagonista principal de La vida de Lazarillo de Tormes, que  da inicio en España al género de la novela picaresca, nos revela el pensamiento  del llamado «pícaro» en aquel entonces. «Del pícaro puede decirse que toma la  vida como viene —explica Jaime García Maffla—, que no la juzga pero sí la escruta, aun le  da tonalidades especiales al mirarla desde su alma trágica y vacía.»   Ese es el caso de Lazarillo. Muerto su padre, su madre tiene relaciones con un  morisco cuando Lázaro ya ha cumplido los ocho años. Por conveniencia, Lázaro  acepta las visitas del moro como también al hermanito mulato que nace de las  tales «relaciones». Luego, como quien escruta sin juzgar, medita en el término  «coco» que le oye decir al pequeño, cuando éste descubre que su padre no se  parece ni a la madre ni al hermano. El coco era un fantasma con que se asustaba  a los niños.2 De ahí que a Lázaro se le prenda la chispa y se  pregunte: «¿Así como se asustó el inocentón de mi hermano, será que también los  demás les tienen miedo a todos los que no se parecen a ellos? ¿Acaso el racismo  se origine en el temor a lo desconocido?»   Si bien acertó en su juicio el autor anónimo del Lazarillo a mediados del  siglo dieciséis, con mayor razón debemos nosotros acertar en el nuestro en  pleno siglo veintiuno. Determinemos que cuanto más diferente sea nuestro  prójimo, más nos esforzaremos por llegar a conocerlo. Sigamos el consejo y el  ejemplo de Aquel que nos hizo tal como somos: juzguemos a los demás así como  queremos que ellos nos juzguen a nosotros, fijándonos en el corazón y no en las  apariencias.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lazarillo de Tormes, Anónimo (Bogotá: Editorial Norma, 1994), pp. 12‑13.                 2       Ángel del Río y Amelia A. de del Río, Antología general de la literatura española, Tomo 1: Desde los orígenes hasta 1700, ed. corregida y aumentada (New York: Holt, Rinehart and Winston, 1960), p. 338.                 3       Mt 7:12; 1S 16:7]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Me siento atrapado»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/me-siento-atrapado--63684456</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Desde hace cuatro años me casé con una joven... de manera rápida.... Comenzaron... [los] problemas de incomprensión, y con irregularidad  insinuaba con quitarse la vida. Al ser una persona que tiene pocos familiares,  y ellos son tan indiferentes, siempre traté de comprenderla y aceptarla. Pero  nunca supe por qué [manifestaba] ese comportamiento....   »Ahora tenemos una bebé de dos años, y el problema sigue y no sé qué hacer. [Ella] es una persona  que no se valora. Me siento atrapado. No sé si dejarla y perder a mi bebé y  sentirme culpable por cualquier cosa que pueda ocurrir.... Me estoy volviendo  loco: ¡ayúdenme!»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Lo felicitamos por comprender y aceptar a su esposa. El hecho de que ella amenace  con suicidarse prueba que tiene graves problemas emocionales....   »Cualquiera que amenace con suicidarse necesita un tratamiento médico. Sólo un profesional  está capacitado para saber si corre peligro la vida de su esposa. Le  recomendamos que haga esa cita con el médico usted mismo y que la acompañe  tanto la primera vez como a las consultas posteriores.   »También nos preocupa el estado de su hija de dos años. A los niños no se les debe exponer a ese extremo de  inestabilidad emocional que usted ha descrito. Así que le recomendamos que  consulte al médico acerca de eso.   »No creemos que usted deba dejar a su esposa. En los votos que hizo cuando se casó  con ella, usted prometió amarla en enfermedad y en salud, y es obvio que ella  no está emocionalmente saludable....   »Además, usted tiene también como padre la responsabilidad del bienestar de su hija, y  no debiera jamás considerar el dejarla en un ambiente con una madre inestable.  No comprendemos cómo es que hay padres que son capaces de abandonar a esos  hijos a quienes dicen amar. Usted empleó la expresión “perder a mi bebé”. ¡El  dejar a una criatura no es lo mismo que perderla! Más bien, ¡el dejar a su  hija, cualquiera que sea la razón, es lo mismo que tomar la decisión de  abandonarla!   »Usted dice que se siente atrapado. Eso implica que usted cree que no tiene opciones.  En realidad, hay muchos pasos positivos que puede dar para mejorar su propia  vida así como la de su hija. El médico al que consulte puede recomendarle a un  consejero profesional que podrá a su vez ayudarles a usted y a su esposa a  afrontar los problemas emocionales de los que ella padece.   »¡Estamos de acuerdo en que usted necesita ayuda! ¿Sabía que puede recibir las fuerzas  que necesita para afrontar cada día por medio de una relación personal con  Dios? Al hablar con Él mediante la oración, Él calmará su corazón.... Le  recomendamos que busque a un grupo de personas que también tengan una relación  personal con Dios, y comience a reunirse con ellas para estudiar la Biblia.  Esos pasos positivos le darán mucha de la ayuda que necesita para seguir  adelante.   »Concéntrese cada día en dar los pasos recomendados,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 115» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene14</guid><pubDate>Tue, 14 Jan 2025 09:29:14 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63684456/2025ene14.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Desde hace cuatro años me casé con una joven... de manera rápida.......</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Desde hace cuatro años me casé con una joven... de manera rápida.... Comenzaron... [los] problemas de incomprensión, y con irregularidad  insinuaba con quitarse la vida. Al ser una persona que tiene pocos familiares,  y ellos son tan indiferentes, siempre traté de comprenderla y aceptarla. Pero  nunca supe por qué [manifestaba] ese comportamiento....   »Ahora tenemos una bebé de dos años, y el problema sigue y no sé qué hacer. [Ella] es una persona  que no se valora. Me siento atrapado. No sé si dejarla y perder a mi bebé y  sentirme culpable por cualquier cosa que pueda ocurrir.... Me estoy volviendo  loco: ¡ayúdenme!»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Lo felicitamos por comprender y aceptar a su esposa. El hecho de que ella amenace  con suicidarse prueba que tiene graves problemas emocionales....   »Cualquiera que amenace con suicidarse necesita un tratamiento médico. Sólo un profesional  está capacitado para saber si corre peligro la vida de su esposa. Le  recomendamos que haga esa cita con el médico usted mismo y que la acompañe  tanto la primera vez como a las consultas posteriores.   »También nos preocupa el estado de su hija de dos años. A los niños no se les debe exponer a ese extremo de  inestabilidad emocional que usted ha descrito. Así que le recomendamos que  consulte al médico acerca de eso.   »No creemos que usted deba dejar a su esposa. En los votos que hizo cuando se casó  con ella, usted prometió amarla en enfermedad y en salud, y es obvio que ella  no está emocionalmente saludable....   »Además, usted tiene también como padre la responsabilidad del bienestar de su hija, y  no debiera jamás considerar el dejarla en un ambiente con una madre inestable.  No comprendemos cómo es que hay padres que son capaces de abandonar a esos  hijos a quienes dicen amar. Usted empleó la expresión “perder a mi bebé”. ¡El  dejar a una criatura no es lo mismo que perderla! Más bien, ¡el dejar a su  hija, cualquiera que sea la razón, es lo mismo que tomar la decisión de  abandonarla!   »Usted dice que se siente atrapado. Eso implica que usted cree que no tiene opciones.  En realidad, hay muchos pasos positivos que puede dar para mejorar su propia  vida así como la de su hija. El médico al que consulte puede recomendarle a un  consejero profesional que podrá a su vez ayudarles a usted y a su esposa a  afrontar los problemas emocionales de los que ella padece.   »¡Estamos de acuerdo en que usted necesita ayuda! ¿Sabía que puede recibir las fuerzas  que necesita para afrontar cada día por medio de una relación personal con  Dios? Al hablar con Él mediante la oración, Él calmará su corazón.... Le  recomendamos que busque a un grupo de personas que también tengan una relación  personal con Dios, y comience a reunirse con ellas para estudiar la Biblia.  Esos pasos positivos le darán mucha de la ayuda que necesita para seguir  adelante.   »Concéntrese cada día en dar los pasos recomendados,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 115» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No se ganó Zamora en una hora»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-se-gano-zamora-en-una-hora--63672830</link><description><![CDATA[¿Cómo era posible que su padre legara a su hermana tan valiosa plaza, pasándolo por alto a él? Ahora no le quedaba más remedio que tomar las medidas necesarias para arrebatársela a ella.  Era lo único que le faltaba para enseñorearse de España. Su padre, Fernando el  Grande, se arrepentiría de habérsela dado a Urraca.   Esos eran los pensamientos que impulsaron al rey Sancho de Castilla a sitiar la  ciudad de Zamora. Fernando habría de arrepentirse de sus acciones, porque con  ellas desencadenó una serie de eventos que culminarían en la muerte de su hijo.  «Teniendo yo Zamora —diría Sancho en Sahagún mientras alistaba sus tropas— bien  me podré llamar señor de España.» Pero a los siete meses de asedio lo  sorprendió el puñal regicida de Bellido Delfos. Muerto Sancho, Alfonso VI, su  otro hermano, acudió en auxilio de doña Urraca, y al fin Zamora se vio libre de  amenazas. De este dilatado período de la historia de España procede el dicho:  «No se ganó Zamora en una hora.» Con este dicho, «luego venido a refrán  —concluye el escritor español Luis Junceda—, se pondera la paciencia que por lo  común es preciso gastar en cualquier empeño dificultoso».1   Tanto al rey Sancho de Castilla como a los pobres zamoranos les hubiera servido de  mucho tomar a pecho las palabras del rey David, que con el fin de legarnos a  nosotros el fruto de su extraordinaria vivencia, compuso poemas acrósticos como  el siguiente:   Confía en el Señor y haz el bien;<br />                    establécete en la tierra y mantente fiel.       ... Guarda silencio ante el Señor,<br />                    y espera en él con paciencia;<br />         no te irrites ante el éxito de otros,<br />                    de los que maquinan planes malvados.       ... Porque los impíos serán exterminados,<br />         pero los que esperan en el Señor heredarán la tierra.       Dentro de poco los malvados dejarán de existir;<br />                    por más que los busques, no los encontrarás.<br />         Pero los desposeídos heredarán la tierra<br />                    y disfrutarán de gran bienestar.       ... Apártate del mal y haz el bien,<br />                    y siempre tendrás dónde vivir.<br />         Porque el Señor ama la justicia<br />                    y no abandona a quienes le son fieles.       ... Los malvados acechan a los justos<br />                    con la intención de matarlos,<br />         pero el Señor no los dejará caer en sus manos...       Pero tú, espera en el Señor,<br />                    y vive según su voluntad,<br />                    que él te exaltará para que heredes la tierra.2         Si vale la pena perseverar para ganarse una corona efímera como la de Zamora, ¡cuánto más no valdrá todo empeño por ganarse  una corona eterna como la que se le ofrece a la Iglesia de Esmirna en el  Apocalipsis! Más vale que acatemos el consejo que le da el Rey de reyes y Señor  de señores, «el Primero y el Último, el que murió y volvió a vivir», de ser  fieles hasta la muerte, para así recibir la corona de la vida.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), p. 186.                 2       Sal 37:3-34 (NVI CST)                 3       Ap 2:8,10]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene13</guid><pubDate>Mon, 13 Jan 2025 09:28:22 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63672830/2025ene13.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>¿Cómo era posible que su padre legara a su hermana tan valiosa plaza, pasándolo por alto a él? Ahora no le quedaba más remedio que tomar las medidas necesarias para arrebatársela a ella.  Era lo único que le faltaba para enseñorearse de España. Su...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[¿Cómo era posible que su padre legara a su hermana tan valiosa plaza, pasándolo por alto a él? Ahora no le quedaba más remedio que tomar las medidas necesarias para arrebatársela a ella.  Era lo único que le faltaba para enseñorearse de España. Su padre, Fernando el  Grande, se arrepentiría de habérsela dado a Urraca.   Esos eran los pensamientos que impulsaron al rey Sancho de Castilla a sitiar la  ciudad de Zamora. Fernando habría de arrepentirse de sus acciones, porque con  ellas desencadenó una serie de eventos que culminarían en la muerte de su hijo.  «Teniendo yo Zamora —diría Sancho en Sahagún mientras alistaba sus tropas— bien  me podré llamar señor de España.» Pero a los siete meses de asedio lo  sorprendió el puñal regicida de Bellido Delfos. Muerto Sancho, Alfonso VI, su  otro hermano, acudió en auxilio de doña Urraca, y al fin Zamora se vio libre de  amenazas. De este dilatado período de la historia de España procede el dicho:  «No se ganó Zamora en una hora.» Con este dicho, «luego venido a refrán  —concluye el escritor español Luis Junceda—, se pondera la paciencia que por lo  común es preciso gastar en cualquier empeño dificultoso».1   Tanto al rey Sancho de Castilla como a los pobres zamoranos les hubiera servido de  mucho tomar a pecho las palabras del rey David, que con el fin de legarnos a  nosotros el fruto de su extraordinaria vivencia, compuso poemas acrósticos como  el siguiente:   Confía en el Señor y haz el bien;<br />                    establécete en la tierra y mantente fiel.       ... Guarda silencio ante el Señor,<br />                    y espera en él con paciencia;<br />         no te irrites ante el éxito de otros,<br />                    de los que maquinan planes malvados.       ... Porque los impíos serán exterminados,<br />         pero los que esperan en el Señor heredarán la tierra.       Dentro de poco los malvados dejarán de existir;<br />                    por más que los busques, no los encontrarás.<br />         Pero los desposeídos heredarán la tierra<br />                    y disfrutarán de gran bienestar.       ... Apártate del mal y haz el bien,<br />                    y siempre tendrás dónde vivir.<br />         Porque el Señor ama la justicia<br />                    y no abandona a quienes le son fieles.       ... Los malvados acechan a los justos<br />                    con la intención de matarlos,<br />         pero el Señor no los dejará caer en sus manos...       Pero tú, espera en el Señor,<br />                    y vive según su voluntad,<br />                    que él te exaltará para que heredes la tierra.2         Si vale la pena perseverar para ganarse una corona efímera como la de Zamora, ¡cuánto más no valdrá todo empeño por ganarse  una corona eterna como la que se le ofrece a la Iglesia de Esmirna en el  Apocalipsis! Más vale que acatemos el consejo que le da el Rey de reyes y Señor  de señores, «el Primero y el Último, el que murió y volvió a vivir», de ser  fieles hasta la muerte, para así recibir la corona de la vida.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), p. 186.                 2       Sal 37:3-34 (NVI CST)                 3       Ap 2:8,10]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi novio me echa la culpa de todo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-novio-me-echa-la-culpa-de-todo--63652763</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace como dos meses y medio conocí a mi novio, y todo era muy lindo. Pero su actitud cambió repentinamente, y desde  entonces me ha tratado muy mal. Me dijo que iba a cambiar, pero ahora... me  echa la culpa de todo lo que pasa, aun cuando yo considero que no he hecho nada  malo. Quiero entenderlo porque lo quiero.... Quisiera que me dieran un consejo  de cómo actuar para hacerle entender a él que está procediendo mal.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Lamentamos lo que le está sucediendo. Sin embargo, usted nos está pidiendo algo imposible.... No hay palabras mágicas, ni  estrategias ni fórmulas secretas que consigan que su novio cambie, a menos que  y hasta que sea él quien esté pidiendo el consejo. Cada vez que usted le diga  que él necesita cambiar, él rechazará la sugerencia y le echará la culpa por no  aceptarlo tal como él es. A juicio de él, usted tendrá la culpa de que él no es  feliz.   »En nuestro cerebro, inconscientemente sostenemos un diálogo con nosotros mismos acerca de todo lo  que ocurre. En realidad, algunas cosas simplemente suceden, y nadie tiene la  culpa, pero los que tienen una frágil autoestima culpan a los demás antes de que  alguien pueda culparlos a ellos. En todo lo que ocurre, determinan si ellos  mismos tienen o no tienen la culpa, y no conciben que a veces nadie la tenga.  Con frecuencia no están dispuestos a reconocer que la culpa la tienen ellos  sino hasta después de un conflicto de monto mayor, y aun cuando eso suceda, no  hacen más que sentir lástima de sí mismos. Por consiguiente, alguna otra  persona debe tener la culpa de todo lo que les sucede.   »Dicen: “Me resbalé y caí; es obvio que alguien dejó algo resbaladizo en el piso.” “Se me olvidó que tenía  una reunión importante; alguien me distrajo.” ... “Se me perdió mi teléfono  móvil; alguien debió de habérmelo quitado.”...   »En sólo diez semanas, usted ha llegado a ser la responsable de todo lo malo que le sucede a su novio. Para él  es muy conveniente siempre saber que usted tiene la culpa de todo. Eso a él le  está dando buenos resultados, así que no espere que cambie.   »¿Recuerda a Adán y Eva, las primeras personas a las que Dios creó? Cuando Dios le preguntó a Adán por qué  comió la fruta prohibida, Adán estaba listo con la respuesta. Dijo: “La mujer  que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí.”1 Con  eso Adán estaba diciendo: “Señor, si tú no me hubieras dado por compañera a  esta mujer, yo no habría pecado. En realidad, la culpa la tienes tú, Señor.”   »Usted dice que ama a su novio, pero él hace que se sienta infeliz y frustrada en vez  de hacer que se sienta feliz y apreciada. Si usted opta por quedarse con él,  debe esperar sentirse infeliz y frustrada por el resto de su vida.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 705. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 3:12 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene11</guid><pubDate>Sat, 11 Jan 2025 10:28:40 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63652763/2025ene11.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace como dos meses y medio conocí a mi novio, y todo era muy lindo....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace como dos meses y medio conocí a mi novio, y todo era muy lindo. Pero su actitud cambió repentinamente, y desde  entonces me ha tratado muy mal. Me dijo que iba a cambiar, pero ahora... me  echa la culpa de todo lo que pasa, aun cuando yo considero que no he hecho nada  malo. Quiero entenderlo porque lo quiero.... Quisiera que me dieran un consejo  de cómo actuar para hacerle entender a él que está procediendo mal.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Lamentamos lo que le está sucediendo. Sin embargo, usted nos está pidiendo algo imposible.... No hay palabras mágicas, ni  estrategias ni fórmulas secretas que consigan que su novio cambie, a menos que  y hasta que sea él quien esté pidiendo el consejo. Cada vez que usted le diga  que él necesita cambiar, él rechazará la sugerencia y le echará la culpa por no  aceptarlo tal como él es. A juicio de él, usted tendrá la culpa de que él no es  feliz.   »En nuestro cerebro, inconscientemente sostenemos un diálogo con nosotros mismos acerca de todo lo  que ocurre. En realidad, algunas cosas simplemente suceden, y nadie tiene la  culpa, pero los que tienen una frágil autoestima culpan a los demás antes de que  alguien pueda culparlos a ellos. En todo lo que ocurre, determinan si ellos  mismos tienen o no tienen la culpa, y no conciben que a veces nadie la tenga.  Con frecuencia no están dispuestos a reconocer que la culpa la tienen ellos  sino hasta después de un conflicto de monto mayor, y aun cuando eso suceda, no  hacen más que sentir lástima de sí mismos. Por consiguiente, alguna otra  persona debe tener la culpa de todo lo que les sucede.   »Dicen: “Me resbalé y caí; es obvio que alguien dejó algo resbaladizo en el piso.” “Se me olvidó que tenía  una reunión importante; alguien me distrajo.” ... “Se me perdió mi teléfono  móvil; alguien debió de habérmelo quitado.”...   »En sólo diez semanas, usted ha llegado a ser la responsable de todo lo malo que le sucede a su novio. Para él  es muy conveniente siempre saber que usted tiene la culpa de todo. Eso a él le  está dando buenos resultados, así que no espere que cambie.   »¿Recuerda a Adán y Eva, las primeras personas a las que Dios creó? Cuando Dios le preguntó a Adán por qué  comió la fruta prohibida, Adán estaba listo con la respuesta. Dijo: “La mujer  que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí.”1 Con  eso Adán estaba diciendo: “Señor, si tú no me hubieras dado por compañera a  esta mujer, yo no habría pecado. En realidad, la culpa la tienes tú, Señor.”   »Usted dice que ama a su novio, pero él hace que se sienta infeliz y frustrada en vez  de hacer que se sienta feliz y apreciada. Si usted opta por quedarse con él,  debe esperar sentirse infeliz y frustrada por el resto de su vida.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 705. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 3:12 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Para llegar tan lejos»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/para-llegar-tan-lejos--63635019</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Aniversario 101 de La Sonora Matancera)   «Parecía como si el cielo me estuviera bendiciendo con tantos premios y reconocimientos que  se me dieron. Cada vez que recibía un honor, me preguntaba lo mismo que me  pregunté la primera vez que subí al escenario del teatro Olympia en París»,  declara Celia Cruz en su autobiografía titulada Celia: Mi vida.1  Pero, antes de dar a conocer lo que la famosísima cantante se preguntó en  aquella ocasión, ¿por qué no hacemos un breve repaso de los premios y  reconocimientos que recibió en el transcurso de su carrera artística?   Comencemos con aquellos denominados premios:   Premio de Honor del Alcalde de Nueva York por Artes y Cultura; Premio Mujeres Hispanas  Triunfadoras del gobernador de Nueva York; Premio Don Quijote del Consejo de la  Herencia Hispana en Miami; Premio por Logros en su Trayectoria Artística de  parte de la Institución Smithsonian; Premio a la Excelencia de parte de la  cadena Univisión y Billboard; Premio Éxito de Vida de la Universidad de Panamá  con beca artística en nombre suyo; Premio Gaviota de Plata en el Festival de  Viña del Mar, Chile; y por si todos esos premios fueran poco, 3 Premios Grammy  y 11 nominaciones más para el Grammy; y 4 Grammys Latino y 3 nominaciones más  para el Grammy Latino.   Pasemos ahora a los reconocimientos, que constan de medallas, condecoraciones, estrellas, doctorados, nombramientos,  membresías, homenajes, honores y logros:   Medalla Presidencial de las Artes del presidente Bill Clinton; Medalla de Honor de la  presidencia de la República de Colombia; Medalla de Sebastián de Belalcázar en  Cali, Colombia; Condecoración Pewter Apple de la Ciudad de Nueva York; Estrella  en la Calle Ocho de Miami; Estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood;  Doctorado de Honor de la Universidad Internacional de la Florida; Doctorado de  Honor de la Universidad de Miami; Doctorado de Honor de la Universidad Yale;  calle nombrada Celia Cruz Way en el Festival de la Calle Ocho en Miami; nombre  grabado en la pared del Madison Square Garden en Nueva York; Reconocimiento  Camino de la Fama del Teatro Jackie Gleason de Artes Escénicas en Miami Beach;  Día de Celia Cruz celebrado en Nueva York y en San Francisco, California;  reproducción de cera en el Museo de Cera en Hollywood; Salón de la Fama de la  Revista Billboard; primera afrolatina en aparecer en una moneda estadounidense;  y, para completar, el 3 de marzo de 1987, en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias,  ¡impuso récord mundial con 240 mil personas en un concierto al aire libre!2     Ante semejante lista, lo que se preguntaba Celia era: «¿Cómo hizo una negrita de  Santos Suárez [en La Habana] para llegar tan lejos?» A lo que respondía: «Dios es el que hace que todo sea posible. Todo esto ha  sido cosa suya, no mía.»3   Ahora bien, si la diva Celia Cruz tuvo en su corazón responder con tal modestia, con  mayor razón cada uno de nosotros debe pensar de sí mismo con moderación, como  recomienda San Pablo, y reconocer que Dios «brinda su ayuda a los humildes»,  como afirma Santiago. Pues él luego nos aconseja: «Sean humildes delante del  Señor, y Él los premiará.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Celia Cruz con Ana Cristina Reymundo, Celia: Mi vida (New York: HarperCollins, 2004), p. 166.                 2       Ibíd., pp. 151,154-59,166-67,176,188,191,205,219; «Artist: Celia Cruz», Grammy Awards [Premios Grammy] &lt;https://www.grammy.com/artists/celia-cruz/1461&gt; En línea 2 agosto 2024; «Artista: Celia Cruz», Latin Grammys [Grammys Latino], Latin Recording Academy [La Academia Latina de la Grabación] &lt;https://www.latingrammy.com/artistas/celia-cruz/19735-02&gt; En línea 2 agosto 2024; «Celia Cruz y su grito “¡Azúcar!” inmortalizados en una moneda de 25 centavos de dólar», The San Diego Union-Tribune, 24 julio 2023 &lt;https://www.sandiegouniontribune.com/2023/07/24/ celia-cruz-y-su-grito-azcar-inmortalizados-en-una-moneda-de-25-centavos-de-dlar&gt; En línea 2 agosto 2024.                 3       Ibíd., pp. 166-67.                 4       Ro 12:3 (NVI); Stg 4:6,10 (TLA)]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene10</guid><pubDate>Fri, 10 Jan 2025 08:28:52 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63635019/2025ene10.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Aniversario 101 de La Sonora Matancera)   «Parecía como si el cielo me estuviera bendiciendo con tantos premios y reconocimientos que  se me dieron. 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Comencemos con aquellos denominados premios:   Premio de Honor del Alcalde de Nueva York por Artes y Cultura; Premio Mujeres Hispanas  Triunfadoras del gobernador de Nueva York; Premio Don Quijote del Consejo de la  Herencia Hispana en Miami; Premio por Logros en su Trayectoria Artística de  parte de la Institución Smithsonian; Premio a la Excelencia de parte de la  cadena Univisión y Billboard; Premio Éxito de Vida de la Universidad de Panamá  con beca artística en nombre suyo; Premio Gaviota de Plata en el Festival de  Viña del Mar, Chile; y por si todos esos premios fueran poco, 3 Premios Grammy  y 11 nominaciones más para el Grammy; y 4 Grammys Latino y 3 nominaciones más  para el Grammy Latino.   Pasemos ahora a los reconocimientos, que constan de medallas, condecoraciones, estrellas, doctorados, nombramientos,  membresías, homenajes, honores y logros:   Medalla Presidencial de las Artes del presidente Bill Clinton; Medalla de Honor de la  presidencia de la República de Colombia; Medalla de Sebastián de Belalcázar en  Cali, Colombia; Condecoración Pewter Apple de la Ciudad de Nueva York; Estrella  en la Calle Ocho de Miami; Estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood;  Doctorado de Honor de la Universidad Internacional de la Florida; Doctorado de  Honor de la Universidad de Miami; Doctorado de Honor de la Universidad Yale;  calle nombrada Celia Cruz Way en el Festival de la Calle Ocho en Miami; nombre  grabado en la pared del Madison Square Garden en Nueva York; Reconocimiento  Camino de la Fama del Teatro Jackie Gleason de Artes Escénicas en Miami Beach;  Día de Celia Cruz celebrado en Nueva York y en San Francisco, California;  reproducción de cera en el Museo de Cera en Hollywood; Salón de la Fama de la  Revista Billboard; primera afrolatina en aparecer en una moneda estadounidense;  y, para completar, el 3 de marzo de 1987, en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias,  ¡impuso récord mundial con 240 mil personas en un concierto al aire libre!2     Ante semejante lista, lo que se preguntaba Celia era: «¿Cómo hizo una negrita de  Santos Suárez [en La Habana] para llegar tan lejos?» A lo que respondía: «Dios es el que hace que todo sea posible. Todo esto ha  sido cosa suya, no mía.»3   Ahora bien, si la diva Celia Cruz tuvo en su corazón responder con tal modestia, con  mayor razón cada uno de nosotros debe pensar de sí mismo con moderación, como  recomienda San Pablo, y reconocer que Dios «brinda su ayuda a los humildes»,  como afirma Santiago. Pues él luego nos aconseja: «Sean humildes delante del  Señor, y Él los premiará.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Celia Cruz con Ana Cristina Reymundo, Celia: Mi vida (New York: HarperCollins, 2004), p. 166.                 2       Ibíd., pp. 151,154-59,166-67,176,188,191,205,219; «Artist: Celia Cruz», Grammy Awards [Premios Grammy] &lt;https://www.grammy.com/artists/celia-cruz/1461&gt; En línea 2 agosto 2024; «Artista: Celia Cruz», Latin Grammys [Grammys Latino], Latin Recording Academy [La Academia Latina de la Grabación] &lt;https://www.latingrammy.com/artistas/celia-cruz/19735-02&gt; En línea 2 agosto 2024; «Celia Cruz y su grito “¡Azúcar!” inmortalizados en una moneda de 25 centavos de dólar», The San Diego Union-Tribune, 24 julio 2023...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mejor llegar tarde que no llegar»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mejor-llegar-tarde-que-no-llegar--63623082</link><description><![CDATA[(12 de enero: Aniversario 101 de La Sonora Matancera)   «Los últimos días de una vida suelen ser los más dramáticos y desconcertantes. La gente no sólo piensa en la partida final como  algo que sella la cronología, sino como algo que [le] permite comprender los  múltiples milagros que se manifiestan en el transcurso de una vida. Y así es  cuando se trata de Celia Cruz.»   Con esa reflexión comienza la escritora mexicana Ana Cristina Reymundo el prólogo a la  autobiografía titulada Celia: Mi vida, que es el fruto de más de 500  horas de entrevistas que le hizo a la famosa cantante.   «Celia nació en la isla de Cuba, donde la música es tan necesaria como el aire que se respira, pero  nada en sus antecedentes vislumbraba su grandeza —continúa Reymundo—. Sin  embargo, en el seno de ese hogar, en ese rincón de La Habana de antaño, [se  forjó] su destino estelar. Su canto fue su pasaporte al mundo, y con él le  llevó al mundo el cariñoso abrazo de su querida Cuba natal....   »... Nuestros caminos se [cruzaron en el año 2002] en Nueva York —cuenta la coautora  mexicana—. Para entonces, yo era una escritora con entrevista pautada con la  legendaria cantante. Llegó la hora de la entrevista y la Reina de la Salsa no  llegaba. La puntualidad es una de las muchas cualidades que distinguen a Celia  Cruz.... De repente llegó la diva, acompañada por su esposo —de quien nunca se  separaba—, y su representante, Omer Pardillo. “Chica, perdóname por haber  llegado tan tarde [—se disculpó—]. Yo sé que tu tiempo es tan valioso como el  mío. A pesar de que he tenido un día complicado, decidí mejor llegar tarde que  no llegar.” ...   »... [Más tarde,] tras un par de cortinas... Omer me [explicó] que Celia estaba enferma... que la  demora se debía a una serie de análisis que le habían hecho a Celia ese mismo  día, y que a las seis de la mañana del próximo día ingresaría en el hospital...  [y] me pidió que orara por ella.... En sólo doce horas Celia estaría en el  quirófano, luchando por su vida, lo cual [ninguno de nosotros] hubiera  adivinado....   »... Conforme la fui conociendo... [en los momentos en que se despedía de su vida mortal, su  corazón] se fue abriendo [ante mí] como los pétalos de una flor... mientras me  contaba la historia de su vida.»1   En enero de 2012, el historiador y bloguero mexicano Ramón Carrillo entrevistó a Ana Cristina Reymundo y le preguntó acerca de la experiencia de  haber pasado más de 500 horas conociendo a fondo a Celia Cruz. Ella respondió:  «Aprendí de [Celia] mucho sobre cómo puede ser de cercana y tierna una vida  entre un hombre y una mujer. Aprendí también cómo debe ser un artista de  agradecido con su público sin permitir que... le robe su vida interior o  personal. Finalmente... pude ver lo que es en verdad [vivir] el momento...  presente.... Fue una mujer llena de gracia y sabiduría.»2   Quiera Dios que también nosotros aprendamos de Celia a poner  en práctica las enseñanzas de Jesucristo de no preocuparnos por el mañana y de  ser agradecidos con quien le debemos gratitud, como también a esforzarnos por  seguir el ejemplo que Él nos dejó, desde su niñez, de crecer en gracia y  sabiduría.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Celia Cruz con Ana Cristina Reymundo, Celia: Mi vida (New York: HarperCollins, 2004), pp. 3-7.                 2       Ramón Carrillo, «Ana Cristina Reymundo» Mis Entrevistas, 21 enero 2012 &lt;https://entrevistasramoncarrillo.wordpress.com/ 2012/01/21/ana-cristina-reymundo&gt; En línea 1 agosto 2024.                 3       Mt 6:34; Lc 2:52; 17:11-17]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene09</guid><pubDate>Thu, 09 Jan 2025 09:28:05 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63623082/2025ene09.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(12 de enero: Aniversario 101 de La Sonora Matancera)   «Los últimos días de una vida suelen ser los más dramáticos y desconcertantes. La gente no sólo piensa en la partida final como  algo que sella la cronología, sino como algo que [le] permite...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(12 de enero: Aniversario 101 de La Sonora Matancera)   «Los últimos días de una vida suelen ser los más dramáticos y desconcertantes. La gente no sólo piensa en la partida final como  algo que sella la cronología, sino como algo que [le] permite comprender los  múltiples milagros que se manifiestan en el transcurso de una vida. Y así es  cuando se trata de Celia Cruz.»   Con esa reflexión comienza la escritora mexicana Ana Cristina Reymundo el prólogo a la  autobiografía titulada Celia: Mi vida, que es el fruto de más de 500  horas de entrevistas que le hizo a la famosa cantante.   «Celia nació en la isla de Cuba, donde la música es tan necesaria como el aire que se respira, pero  nada en sus antecedentes vislumbraba su grandeza —continúa Reymundo—. Sin  embargo, en el seno de ese hogar, en ese rincón de La Habana de antaño, [se  forjó] su destino estelar. Su canto fue su pasaporte al mundo, y con él le  llevó al mundo el cariñoso abrazo de su querida Cuba natal....   »... Nuestros caminos se [cruzaron en el año 2002] en Nueva York —cuenta la coautora  mexicana—. Para entonces, yo era una escritora con entrevista pautada con la  legendaria cantante. Llegó la hora de la entrevista y la Reina de la Salsa no  llegaba. La puntualidad es una de las muchas cualidades que distinguen a Celia  Cruz.... De repente llegó la diva, acompañada por su esposo —de quien nunca se  separaba—, y su representante, Omer Pardillo. “Chica, perdóname por haber  llegado tan tarde [—se disculpó—]. Yo sé que tu tiempo es tan valioso como el  mío. A pesar de que he tenido un día complicado, decidí mejor llegar tarde que  no llegar.” ...   »... [Más tarde,] tras un par de cortinas... Omer me [explicó] que Celia estaba enferma... que la  demora se debía a una serie de análisis que le habían hecho a Celia ese mismo  día, y que a las seis de la mañana del próximo día ingresaría en el hospital...  [y] me pidió que orara por ella.... En sólo doce horas Celia estaría en el  quirófano, luchando por su vida, lo cual [ninguno de nosotros] hubiera  adivinado....   »... Conforme la fui conociendo... [en los momentos en que se despedía de su vida mortal, su  corazón] se fue abriendo [ante mí] como los pétalos de una flor... mientras me  contaba la historia de su vida.»1   En enero de 2012, el historiador y bloguero mexicano Ramón Carrillo entrevistó a Ana Cristina Reymundo y le preguntó acerca de la experiencia de  haber pasado más de 500 horas conociendo a fondo a Celia Cruz. Ella respondió:  «Aprendí de [Celia] mucho sobre cómo puede ser de cercana y tierna una vida  entre un hombre y una mujer. Aprendí también cómo debe ser un artista de  agradecido con su público sin permitir que... le robe su vida interior o  personal. Finalmente... pude ver lo que es en verdad [vivir] el momento...  presente.... Fue una mujer llena de gracia y sabiduría.»2   Quiera Dios que también nosotros aprendamos de Celia a poner  en práctica las enseñanzas de Jesucristo de no preocuparnos por el mañana y de  ser agradecidos con quien le debemos gratitud, como también a esforzarnos por  seguir el ejemplo que Él nos dejó, desde su niñez, de crecer en gracia y  sabiduría.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Celia Cruz con Ana Cristina Reymundo, Celia: Mi vida (New York: HarperCollins, 2004), pp. 3-7.                 2       Ramón Carrillo, «Ana Cristina Reymundo» Mis Entrevistas, 21 enero 2012 &lt;https://entrevistasramoncarrillo.wordpress.com/ 2012/01/21/ana-cristina-reymundo&gt; En línea 1 agosto 2024.                 3       Mt 6:34; Lc 2:52; 17:11-17]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No he podido dejar de pecar»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-he-podido-dejar-de-pecar--63610868</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   « Soy un joven de veinticuatro años. Hace aproximadamente dos años y medio empecé a seguir a Jesucristo, pero no he podido dejar de pecar. Me siento muy triste  porque no quiero ser más una persona inconstante. Me siento deprimido, y no sé  qué hacer porque cada vez que peco me siento muy mal. Quiero saber cómo  acercarme más a Dios. Quiero ser honesto, ser una persona intachable. No quiero  ser más una mala persona.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Lo felicitamos por reconocer su pecado y desear ser libre del control que ejerce sobre su vida. Lo cierto es  que todos somos tentados y todos pecamos.1 De modo que usted no es  muy diferente a los demás....   »La Biblia contiene tantas referencias al pecado que sería imposible citarlas todas. Por  eso nos limitaremos a sólo una cita bíblica. Dice así: “Si afirmamos que no  hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no está en nosotros.”2  La persona a la que se refiere esta cita es Dios. Así que afirmar que no hemos  pecado es lo mismo que llamar mentiroso a Dios....   » Todos los seguidores de Cristo tenemos que confesar a Dios continuamente el pecado que hemos cometido, ya sea en el pensamiento o en la acción.... Sin embargo, hay diferencias notables en los tipos de  confesiones que hacen las personas. Nuestras pequeñas nietas están dispuestas a  decir rápidamente: “¡Perdón!” aunque no sea sino sólo porque esperan que esa  palabra las saque del problema. Si le confesamos algo a Dios de esa manera, con  la motivación de salir del problema, es probable que volvamos a pecar porque  nuestra confesión no ha sido acompañada de arrepentimiento sincero.   »Por el contrario, hay una confesión que sí procede de un arrepentimiento sincero. Cuando Dios ve que estamos genuinamente arrepentidos,  no sólo nos perdona sino que también nos acerca más a su presencia. Y cuando  disfrutamos de esa relación más estrecha, eso nos impulsa a estar más resueltos  a evitar los desvíos que nos llevan hacia el pecado.   »Usted ha sido creado a la imagen de Dios, así que el tomar malas decisiones no lo convierte en una mala persona. Si usted piensa que lo  es, está negando la eficacia de lo que Dios ya ha hecho en su vida y negando  también que Dios lo ha perdonado del pecado cometido en el pasado. El ser  seguidor de Cristo significa que la meta es seguirlo activamente, acercándose  cada vez más a Él con el paso de los días, las semanas, los meses y los años.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 824. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:10                 2       1Co 10:13; Ro 3:23]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene08</guid><pubDate>Wed, 08 Jan 2025 10:28:32 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63610868/2025ene08.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   « Soy un joven de veinticuatro años. Hace aproximadamente dos años y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net  y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   « Soy un joven de veinticuatro años. Hace aproximadamente dos años y medio empecé a seguir a Jesucristo, pero no he podido dejar de pecar. Me siento muy triste  porque no quiero ser más una persona inconstante. Me siento deprimido, y no sé  qué hacer porque cada vez que peco me siento muy mal. Quiero saber cómo  acercarme más a Dios. Quiero ser honesto, ser una persona intachable. No quiero  ser más una mala persona.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Lo felicitamos por reconocer su pecado y desear ser libre del control que ejerce sobre su vida. Lo cierto es  que todos somos tentados y todos pecamos.1 De modo que usted no es  muy diferente a los demás....   »La Biblia contiene tantas referencias al pecado que sería imposible citarlas todas. Por  eso nos limitaremos a sólo una cita bíblica. Dice así: “Si afirmamos que no  hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no está en nosotros.”2  La persona a la que se refiere esta cita es Dios. Así que afirmar que no hemos  pecado es lo mismo que llamar mentiroso a Dios....   » Todos los seguidores de Cristo tenemos que confesar a Dios continuamente el pecado que hemos cometido, ya sea en el pensamiento o en la acción.... Sin embargo, hay diferencias notables en los tipos de  confesiones que hacen las personas. Nuestras pequeñas nietas están dispuestas a  decir rápidamente: “¡Perdón!” aunque no sea sino sólo porque esperan que esa  palabra las saque del problema. Si le confesamos algo a Dios de esa manera, con  la motivación de salir del problema, es probable que volvamos a pecar porque  nuestra confesión no ha sido acompañada de arrepentimiento sincero.   »Por el contrario, hay una confesión que sí procede de un arrepentimiento sincero. Cuando Dios ve que estamos genuinamente arrepentidos,  no sólo nos perdona sino que también nos acerca más a su presencia. Y cuando  disfrutamos de esa relación más estrecha, eso nos impulsa a estar más resueltos  a evitar los desvíos que nos llevan hacia el pecado.   »Usted ha sido creado a la imagen de Dios, así que el tomar malas decisiones no lo convierte en una mala persona. Si usted piensa que lo  es, está negando la eficacia de lo que Dios ya ha hecho en su vida y negando  también que Dios lo ha perdonado del pecado cometido en el pasado. El ser  seguidor de Cristo significa que la meta es seguirlo activamente, acercándose  cada vez más a Él con el paso de los días, las semanas, los meses y los años.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 824. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:10                 2       1Co 10:13; Ro 3:23]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El origen de las calamidades</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-origen-de-las-calamidades--63597943</link><description><![CDATA[Era la noche del 9 de marzo de 1687. Acababan de recogerse en sus lechos los  moradores de Santafé de Bogotá. De repente los hizo saltar de la cama un sonido  retumbante que salía de las entrañas de la tierra. Cundió el pánico. Volvió a  rugir el suelo subterráneo y los santafereños salieron a los patios. Cuando  bramó por tercera vez, se volcaron en masa a la calle, lanzando alaridos y  suplicándole a Dios misericordia. Tan seguros estaban de que se trataba de la  ira divina que buscaron asilo en la iglesia más cercana, rogaron por el perdón  de sus pecados y prometieron lealtad incondicional con tal de salir de allí con  vida. Los gemidos de los aterrorizados feligreses no hicieron sino provocar el  llanto de los niños y los aullidos de los perros. Cuando por fin cesó el  estruendo, los espantados habitantes de Santafé volvieron en fúnebre procesión a sus hogares, como cadáveres que se dirigen al féretro, pero no volvieron a  descansar en paz. Al contrario, pasaron largos meses en los que cualquier ruido  nocturno les ponía los pelos de punta.   Si bien fue desmedida la reacción del pueblo, la de su máximo dirigente fue descomedida. A la hora de la verdad,  el presidente Don Gil de Cabrera y Dávalos no titubeó en atribuir aquel  aparatoso ruido a una temible invasión extranjera que constaba de bombas,  obuses y otras piezas de artillería, intensificadas por disparos de arcabuces y  mosquetes y el redoble de tambores. Convencido de que iba a librarse una  batalla campal, movilizó a la guarnición de la ciudad bajo la luz de las  antorchas. Afortunadamente, no hubo que disparar ni un solo proyectil. No fue  sino hasta que se había calmado del todo el temor colectivo, que se supo que  aquello que los súbditos consideraron la manifestación de la ira de Dios, y el  máximo mandatario una aplastante invasión luterana, no era más que el eco de un  terremoto cuyo epicentro estuvo en el sur, a gran distancia de la tranquila  ciudad colonial de Santafé.1   Este capítulo de la obra Sucedió en una calle, escrita por el cronista  colombiano Alfredo Iriarte, nos lleva a reflexionar sobre el origen de las  calamidades. Lo cierto es que los fenómenos naturales, como los terremotos, no  provienen necesariamente ni de Dios ni del diablo. Más bien, Dios permite que  se desaten esas fuerzas naturales —que tienen  explicaciones científicas— para que concentremos nuestra  atención en las cosas de arriba y no en las de abajo.2 Él sabe que  si nos concentramos en la tierra, que es inestable y temporal, no descansaremos  en paz ni en ella ni en el cielo eterno que nos ha preparado.3 En cambio, si nos concentramos en el cielo, no tendremos nada que temer, aunque se desmorone la tierra, porque Dios será «nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Alfredo Iriarte, Sucedió en una calle (Bogotá: Editorial Espasa Calpe, 1996), pp. 33-35.                 2       Col 3:2                 3       Heb 4:9-11; Jn 14:1-3                 4       Sal 46:1-3]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene07</guid><pubDate>Tue, 07 Jan 2025 08:27:01 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63597943/2025ene07.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Era la noche del 9 de marzo de 1687. Acababan de recogerse en sus lechos los  moradores de Santafé de Bogotá. De repente los hizo saltar de la cama un sonido  retumbante que salía de las entrañas de la tierra. Cundió el pánico. Volvió a  rugir el...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Era la noche del 9 de marzo de 1687. Acababan de recogerse en sus lechos los  moradores de Santafé de Bogotá. De repente los hizo saltar de la cama un sonido  retumbante que salía de las entrañas de la tierra. Cundió el pánico. Volvió a  rugir el suelo subterráneo y los santafereños salieron a los patios. Cuando  bramó por tercera vez, se volcaron en masa a la calle, lanzando alaridos y  suplicándole a Dios misericordia. Tan seguros estaban de que se trataba de la  ira divina que buscaron asilo en la iglesia más cercana, rogaron por el perdón  de sus pecados y prometieron lealtad incondicional con tal de salir de allí con  vida. Los gemidos de los aterrorizados feligreses no hicieron sino provocar el  llanto de los niños y los aullidos de los perros. Cuando por fin cesó el  estruendo, los espantados habitantes de Santafé volvieron en fúnebre procesión a sus hogares, como cadáveres que se dirigen al féretro, pero no volvieron a  descansar en paz. Al contrario, pasaron largos meses en los que cualquier ruido  nocturno les ponía los pelos de punta.   Si bien fue desmedida la reacción del pueblo, la de su máximo dirigente fue descomedida. A la hora de la verdad,  el presidente Don Gil de Cabrera y Dávalos no titubeó en atribuir aquel  aparatoso ruido a una temible invasión extranjera que constaba de bombas,  obuses y otras piezas de artillería, intensificadas por disparos de arcabuces y  mosquetes y el redoble de tambores. Convencido de que iba a librarse una  batalla campal, movilizó a la guarnición de la ciudad bajo la luz de las  antorchas. Afortunadamente, no hubo que disparar ni un solo proyectil. No fue  sino hasta que se había calmado del todo el temor colectivo, que se supo que  aquello que los súbditos consideraron la manifestación de la ira de Dios, y el  máximo mandatario una aplastante invasión luterana, no era más que el eco de un  terremoto cuyo epicentro estuvo en el sur, a gran distancia de la tranquila  ciudad colonial de Santafé.1   Este capítulo de la obra Sucedió en una calle, escrita por el cronista  colombiano Alfredo Iriarte, nos lleva a reflexionar sobre el origen de las  calamidades. Lo cierto es que los fenómenos naturales, como los terremotos, no  provienen necesariamente ni de Dios ni del diablo. Más bien, Dios permite que  se desaten esas fuerzas naturales —que tienen  explicaciones científicas— para que concentremos nuestra  atención en las cosas de arriba y no en las de abajo.2 Él sabe que  si nos concentramos en la tierra, que es inestable y temporal, no descansaremos  en paz ni en ella ni en el cielo eterno que nos ha preparado.3 En cambio, si nos concentramos en el cielo, no tendremos nada que temer, aunque se desmorone la tierra, porque Dios será «nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Alfredo Iriarte, Sucedió en una calle (Bogotá: Editorial Espasa Calpe, 1996), pp. 33-35.                 2       Col 3:2                 3       Heb 4:9-11; Jn 14:1-3                 4       Sal 46:1-3]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Ni quito ni pongo rey»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/ni-quito-ni-pongo-rey--63587523</link><description><![CDATA[(Día de los Reyes)   Cuenta la historia, a modo de leyenda, que sucedió en las cercanías del Castillo de Montiel, en la Ciudad  Real de España, el 23 de marzo de 1369. Dentro de la tienda de campaña del  capitán francés Beltrán du Guesclin se encontraron Pedro I el Cruel (también  llamado el Justiciero) y su hermanastro Enrique de Trastámara, conocido como el  Bastardo. El encuentro entre los dos pretendientes al trono de Castilla culminó  cuerpo a cuerpo, trabados en una lucha a muerte. En el curso de la pelea Pedro  derribó a Enrique y desenfundó su espada para matarlo, pero en eso intervino  Beltrán, que era comandante en jefe de las llamadas Compañías Blancas que servían los intereses de Enrique. Sin más ni más aquel mercenario francés  sujetó a don Pedro para que su rival Enrique pudiera apuñalarlo, no sin antes  pronunciar las palabras que llegarían a ser famosas: «Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor.» Gracias a la ayuda del francés Beltrán du Guesclin,  Enrique de Trastámara degolló a su hermanastro y así llegó a ser nombrado rey  con el nombre de Enrique II. La historia habría de recordarlo como «el de las  Mercedes» debido a los muchos favores que les concedió a los miembros de su  camarilla.   De ahí el refrán que dice: «Ni quito ni pongo rey», que se limita a la primera  parte de la frase histórica de la que procede. En tono cínico, el dicho se  emplea para expresar la necesidad que se tiene para ayudar o favorecer a una  persona, cualesquiera que sean el motivo y las consecuencias de tal ayuda.1   Eso mismo pudo haberle dicho al rey Herodes cualquiera de los tres sabios del  Oriente, a quienes la tradición llama reyes magos, si hubiera tenido que  explicarle sus acciones al malvado monarca después de adorar al Niño Dios. Lo  cierto es que los sabios llegaron a Jerusalén y se enteraron en la corte de  Herodes de que el futuro rey de los judíos había de nacer en Belén de Judea.  Pero los reyes magos no volvieron a Jerusalén para avisarle a Herodes que  habían encontrado al niño Jesús, tal como él les había pedido, porque se les  había advertido en sueños de que no lo hicieran, sino que regresaran a su  tierra por otro camino.2   Cuando Herodes se dio cuenta de lo sucedido, mandó matar a todos los niños menores de  dos años en Belén y en sus alrededores, a fin de asegurarse de eliminar al tal  aspirante al trono. Pero un ángel del Señor ya se le había aparecido en sueños  a José, el padre de Jesús, y le había advertido que debía huir a Egipto porque  Herodes iba a buscar al niño para matarlo.3 Fue así como se  frustraron los planes del rey de Judea, y se llevaron a cabo los planes del Rey  del universo. Los sabios del Oriente ni quitaron ni pusieron rey, pero ayudaron  a su señor, el Señor de señores. Tal parece que ellos contemplaron lo que no llegaron  a comprender ni Herodes al principio ni Pilato al final de la vida de ese niño:  que el reino de aquel rey de los judíos no era de este mundo,4 ya  que Jesucristo no había venido al mundo para imponer su voluntad y reinar sobre  un trono, sino para reinar en el corazón de todo el que voluntariamente lo  coronara rey de su vida. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gregorio Doval, Del hecho al dicho (Madrid: Ediciones del Prado, 1995), p. 282‑83; Alberto Buitrago Jiménez, Dichos y frases hechas (Madrid: Espasa Calpe, 1997), pp. 269‑70; y Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), pp. 52‑53.                 2       Mt 2:1‑12                 3       Mt 2:13‑18                 4       Jn 18:33‑38]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene06</guid><pubDate>Mon, 06 Jan 2025 08:27:03 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63587523/2025ene06.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día de los Reyes)   Cuenta la historia, a modo de leyenda, que sucedió en las cercanías del Castillo de Montiel, en la Ciudad  Real de España, el 23 de marzo de 1369. 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Sin más ni más aquel mercenario francés  sujetó a don Pedro para que su rival Enrique pudiera apuñalarlo, no sin antes  pronunciar las palabras que llegarían a ser famosas: «Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor.» Gracias a la ayuda del francés Beltrán du Guesclin,  Enrique de Trastámara degolló a su hermanastro y así llegó a ser nombrado rey  con el nombre de Enrique II. La historia habría de recordarlo como «el de las  Mercedes» debido a los muchos favores que les concedió a los miembros de su  camarilla.   De ahí el refrán que dice: «Ni quito ni pongo rey», que se limita a la primera  parte de la frase histórica de la que procede. En tono cínico, el dicho se  emplea para expresar la necesidad que se tiene para ayudar o favorecer a una  persona, cualesquiera que sean el motivo y las consecuencias de tal ayuda.1   Eso mismo pudo haberle dicho al rey Herodes cualquiera de los tres sabios del  Oriente, a quienes la tradición llama reyes magos, si hubiera tenido que  explicarle sus acciones al malvado monarca después de adorar al Niño Dios. Lo  cierto es que los sabios llegaron a Jerusalén y se enteraron en la corte de  Herodes de que el futuro rey de los judíos había de nacer en Belén de Judea.  Pero los reyes magos no volvieron a Jerusalén para avisarle a Herodes que  habían encontrado al niño Jesús, tal como él les había pedido, porque se les  había advertido en sueños de que no lo hicieran, sino que regresaran a su  tierra por otro camino.2   Cuando Herodes se dio cuenta de lo sucedido, mandó matar a todos los niños menores de  dos años en Belén y en sus alrededores, a fin de asegurarse de eliminar al tal  aspirante al trono. Pero un ángel del Señor ya se le había aparecido en sueños  a José, el padre de Jesús, y le había advertido que debía huir a Egipto porque  Herodes iba a buscar al niño para matarlo.3 Fue así como se  frustraron los planes del rey de Judea, y se llevaron a cabo los planes del Rey  del universo. Los sabios del Oriente ni quitaron ni pusieron rey, pero ayudaron  a su señor, el Señor de señores. Tal parece que ellos contemplaron lo que no llegaron  a comprender ni Herodes al principio ni Pilato al final de la vida de ese niño:  que el reino de aquel rey de los judíos no era de este mundo,4 ya  que Jesucristo no había venido al mundo para imponer su voluntad y reinar sobre  un trono, sino para reinar en el corazón de todo el que voluntariamente lo  coronara rey de su vida. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gregorio Doval, Del hecho al dicho (Madrid: Ediciones del Prado, 1995), p. 282‑83; Alberto Buitrago Jiménez, Dichos y frases hechas (Madrid: Espasa Calpe, 1997), pp. 269‑70; y Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), pp. 52‑53.                 2       Mt 2:1‑12                 3       Mt 2:13‑18                 4       Jn 18:33‑38]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Viuda víctima de maltrato lo repite con esposo e hijos</title><link>https://www.spreaker.com/episode/viuda-victima-de-maltrato-lo-repite-con-esposo-e-hijos--63572918</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Siendo divorciado, me casé con una mujer viuda, con dos hijos que acepté como si fueran míos.... Ella había sido maltratada por su madre y su  antiguo esposo, y ese maltrato lo repitió con sus hijos.... También a mí  comenzó a tratarme como si yo fuera su tercer hijo, hasta el punto de llegar al  maltrato físico y verbal....   »Siempre me amenazaba que se iba a ir de la casa, y lo hizo finalmente llevándose todo.... Se fue junto con sus hijos.   »A pesar de todo, la sigo amando.... ¿Qué debo hacer?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:     »Muchas personas no están al tanto de casos de mujeres que maltratan al esposo, así que el caso  suyo pudiera llevarlas a preguntarse si usted está contándonos acertadamente  todo lo que sucedió. Bien pudieran pensar que los hombres siempre son más  grandes y más fuertes que las mujeres, o que usted está exagerando la seriedad  de lo ocurrido. Sin embargo, para lograr nuestro objetivo vamos a dar por  sentado que todo lo que nos está contando es acertado.   »Siempre les aconsejamos a quienes nos consultan que tomen medidas para protegerse, sea quien sea la persona que  les causa peligro.... El hecho de que ella se fue pudo haberle salvado a usted  la vida.   »Cuando a un hombre lo maltrata físicamente una mujer, él tiene que esforzarse por practicar el dominio propio.  Si contraataca, cualquiera, por lo general, supondrá que él es el agresor. Pero  si no se defiende, pudiera sufrir heridas. Si sujeta con fuerza a la mujer a  fin de protegerse, bien pudiera causarle moretones que darían la impresión de  que él es el agresor.   »Cuando yo era niña, vi a mi mamá, que era una mujer pequeña, atacar a mi papá, que era mucho más grande que ella,  en ocasiones en que los dos estaban ebrios. Ella se volvía muy agresiva,  mientras que él sólo quería dormirse. Los efectos del alcohol anulaban del todo  el hecho de que él era mucho más grande y fuerte. Afortunadamente, ella nunca  llegó a herirlo de gravedad, pero sí se divorciaron cuando yo tenía diez años.   »Usted pregunta qué debe hacer ahora. Basados en los principios bíblicos que sostenemos, preferimos  aconsejarle lo que no debe hacer. No suponga que su esposa se ha ido para  siempre. Y ni siquiera considere tener relaciones sentimentales con otras  mujeres. Recuerde que prometió serle fiel a su esposa, y a no ser o hasta que  ella se divorcie de usted, esos votos siguen vigentes.   »En vez de rumiar sobre sus propios problemas, entréguele su situación a Dios y pídale que lo guíe en esta  nueva etapa de su vida. Permita que su amor divino lo colme y le dé un nuevo  propósito en la vida.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la pestaña  en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 704. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene04</guid><pubDate>Sat, 04 Jan 2025 10:28:09 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63572918/2025ene04.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Siendo divorciado, me casé con una mujer viuda, con dos hijos que...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Siendo divorciado, me casé con una mujer viuda, con dos hijos que acepté como si fueran míos.... Ella había sido maltratada por su madre y su  antiguo esposo, y ese maltrato lo repitió con sus hijos.... También a mí  comenzó a tratarme como si yo fuera su tercer hijo, hasta el punto de llegar al  maltrato físico y verbal....   »Siempre me amenazaba que se iba a ir de la casa, y lo hizo finalmente llevándose todo.... Se fue junto con sus hijos.   »A pesar de todo, la sigo amando.... ¿Qué debo hacer?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:     »Muchas personas no están al tanto de casos de mujeres que maltratan al esposo, así que el caso  suyo pudiera llevarlas a preguntarse si usted está contándonos acertadamente  todo lo que sucedió. Bien pudieran pensar que los hombres siempre son más  grandes y más fuertes que las mujeres, o que usted está exagerando la seriedad  de lo ocurrido. Sin embargo, para lograr nuestro objetivo vamos a dar por  sentado que todo lo que nos está contando es acertado.   »Siempre les aconsejamos a quienes nos consultan que tomen medidas para protegerse, sea quien sea la persona que  les causa peligro.... El hecho de que ella se fue pudo haberle salvado a usted  la vida.   »Cuando a un hombre lo maltrata físicamente una mujer, él tiene que esforzarse por practicar el dominio propio.  Si contraataca, cualquiera, por lo general, supondrá que él es el agresor. Pero  si no se defiende, pudiera sufrir heridas. Si sujeta con fuerza a la mujer a  fin de protegerse, bien pudiera causarle moretones que darían la impresión de  que él es el agresor.   »Cuando yo era niña, vi a mi mamá, que era una mujer pequeña, atacar a mi papá, que era mucho más grande que ella,  en ocasiones en que los dos estaban ebrios. Ella se volvía muy agresiva,  mientras que él sólo quería dormirse. Los efectos del alcohol anulaban del todo  el hecho de que él era mucho más grande y fuerte. Afortunadamente, ella nunca  llegó a herirlo de gravedad, pero sí se divorciaron cuando yo tenía diez años.   »Usted pregunta qué debe hacer ahora. Basados en los principios bíblicos que sostenemos, preferimos  aconsejarle lo que no debe hacer. No suponga que su esposa se ha ido para  siempre. Y ni siquiera considere tener relaciones sentimentales con otras  mujeres. Recuerde que prometió serle fiel a su esposa, y a no ser o hasta que  ella se divorcie de usted, esos votos siguen vigentes.   »En vez de rumiar sobre sus propios problemas, entréguele su situación a Dios y pídale que lo guíe en esta  nueva etapa de su vida. Permita que su amor divino lo colme y le dé un nuevo  propósito en la vida.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la pestaña  en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 704. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Cien muertos de alcohol</title><link>https://www.spreaker.com/episode/cien-muertos-de-alcohol--63555641</link><description><![CDATA[El fin de semana llegó como siempre, alegre y bullicioso, al poblado de Baroda, estado de Gujarat, India. Las prostitutas salieron a  ejercer su oficio, y los salones de bailes se llenaron de bailarines.   Gujarat es el único estado de la India donde se prohíbe la venta de bebidas alcohólicas. Ese sábado por la tarde 251  personas habían sido hospitalizadas, y de ellas murieron paralizadas cien.  Otras veinticinco quedaron ciegas, y el resto gravemente enfermas. ¿Cuál era la  causa? Tres irresponsables habían vendido clandestinamente licor hecho en las  casas con alcohol metílico, un veneno mortal.     El fin de semana dejó de ser alegre para volverse trágico. Los habitantes de Baroda,  India, pueblo que ya había tenido tres veces tragedias de esta clase, habían  bebido licor hecho con veneno.   En realidad, toda bebida alcohólica es veneno. No todas están hechas con alcohol  metílico, pero todas tienen su pequeña o gran dosis de tóxico, que va  adormeciendo y entorpeciendo la mente, y convirtiendo al bebedor en un  individuo de capacidad disminuida.   La propaganda comercial de licores puede ser muy elegante, muy bien preparada,  realizada por expertos del arte; pero los hospitales, las cárceles, los  manicomios y los cementerios cuentan una historia muy distinta. Allí no hay  placer ni delicias como las mencionadas por la propaganda, sino vómito, sangre,  locura, idiotez y muerte.   ¿Somos víctimas del alcohol? No tratemos de ocultar nuestra esclavitud. ¿Podemos pasar  una semana sin beber? ¿Lo hemos tratado? Muchas veces lo que decimos poder  hacer es una cosa y lo que realmente podemos hacer es otra. Seamos sinceros.  ¿Podemos de veras pasar una semana sin beber alcohol? Si la respuesta es  negativa, necesitamos ayuda.   Hay un grupo llamado Alcohólicos Anónimos que ayuda a las personas esclavizadas por el  alcohol. Para reforzar esa ayuda con algo que puede cambiar todo nuestro ser,  tenemos que invitar a Cristo a que sea el Rey y Señor de nuestra vida. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene03</guid><pubDate>Fri, 03 Jan 2025 09:28:02 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63555641/2025ene03.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El fin de semana llegó como siempre, alegre y bullicioso, al poblado de Baroda, estado de Gujarat, India. Las prostitutas salieron a  ejercer su oficio, y los salones de bailes se llenaron de bailarines.   Gujarat es el único estado de la India donde...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[El fin de semana llegó como siempre, alegre y bullicioso, al poblado de Baroda, estado de Gujarat, India. Las prostitutas salieron a  ejercer su oficio, y los salones de bailes se llenaron de bailarines.   Gujarat es el único estado de la India donde se prohíbe la venta de bebidas alcohólicas. Ese sábado por la tarde 251  personas habían sido hospitalizadas, y de ellas murieron paralizadas cien.  Otras veinticinco quedaron ciegas, y el resto gravemente enfermas. ¿Cuál era la  causa? Tres irresponsables habían vendido clandestinamente licor hecho en las  casas con alcohol metílico, un veneno mortal.     El fin de semana dejó de ser alegre para volverse trágico. Los habitantes de Baroda,  India, pueblo que ya había tenido tres veces tragedias de esta clase, habían  bebido licor hecho con veneno.   En realidad, toda bebida alcohólica es veneno. No todas están hechas con alcohol  metílico, pero todas tienen su pequeña o gran dosis de tóxico, que va  adormeciendo y entorpeciendo la mente, y convirtiendo al bebedor en un  individuo de capacidad disminuida.   La propaganda comercial de licores puede ser muy elegante, muy bien preparada,  realizada por expertos del arte; pero los hospitales, las cárceles, los  manicomios y los cementerios cuentan una historia muy distinta. Allí no hay  placer ni delicias como las mencionadas por la propaganda, sino vómito, sangre,  locura, idiotez y muerte.   ¿Somos víctimas del alcohol? No tratemos de ocultar nuestra esclavitud. ¿Podemos pasar  una semana sin beber? ¿Lo hemos tratado? Muchas veces lo que decimos poder  hacer es una cosa y lo que realmente podemos hacer es otra. Seamos sinceros.  ¿Podemos de veras pasar una semana sin beber alcohol? Si la respuesta es  negativa, necesitamos ayuda.   Hay un grupo llamado Alcohólicos Anónimos que ayuda a las personas esclavizadas por el  alcohol. Para reforzar esa ayuda con algo que puede cambiar todo nuestro ser,  tenemos que invitar a Cristo a que sea el Rey y Señor de nuestra vida. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Esa hija de mi esposo es mal educada, y él no la corrige»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/esa-hija-de-mi-esposo-es-mal-educada-y-el-no-la-corrige--63542662</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   « Tengo tres años y nueve meses de casada. Mi esposo tiene dos hijas de una relación... [anterior]. La  mamá de él le ayudaba con la hija mayor y[, antes de casarnos,] la hija pequeña  se la dejó a la mamá de la niña. Pero cuando nos casamos, él se llevó [a la  menor] a vivir con nosotros. La niña tenía nueve años.   »[Esa hija que vive con nosotros] es mal educada y hace lo que quiere, y él no la corrige.  Ya no puedo más con esta situación.... No quiero seguir con el matrimonio.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Su situación nos entristece mucho. Si antes de casarse nos hubiera contado sus planes, le habríamos dado el mismo consejo que les hemos  ofrecido a muchas otras personas. Casarse con alguien que tiene hijos viviendo  consigo es como firmar un contrato para realizar el trabajo más difícil del  mundo....   »... Es obvio que es mejor para el hijo o la hija que tenga una relación con ambos de  sus padres biológicos a no ser que haya abuso o adopción de por medio. Pero la  existencia del otro padre o de la otra madre crea una dinámica en la relación  que al nuevo cónyuge casi siempre le resultará difícil de manejar.   »La mayoría de los niños percibirán que el nuevo cónyuge es un intruso culpable de  destruir a su familia biológica. Un hijo o una hija bien puede hacerle la vida  imposible al cónyuge a propósito, o hacerlo sin ninguna mala intención. Y el  conflicto con frecuencia se torna en una competencia para probar si el padre o  la madre ama más al cónyuge o al hijo o a la hija.   »Los adultos que tienen madurez saben que el amor sentimental y el amor paterno o  materno no son mutuamente excluyentes. Es posible amar al cónyuge plenamente y  amar de igual manera al hijo o a la hija. Pero esto no tiene sentido para el  hijo o la hija. Cada cual preside en el hogar como un pequeño juez que nunca  deja de emitir juicios a su favor. De modo que el nuevo cónyuge siempre tiene  todas las de perder.   »Los hijos se sienten totalmente justificados cuando tratan mal al cónyuge o cuando se  niegan a obedecer las reglas de la casa. Se la pasan diciendo cosas para hacer  que el padre o la madre que tiene la custodia se sienta culpable por haberlos  puesto en semejante situación, así que, a su vez, esa culpabilidad hace que el  padre o la madre no discipline a los hijos como lo haría en otras  circunstancias.   »No hay ninguna solución fácil. Lo que sí recomendamos es consejería profesional para  tratar de salvar el matrimonio. Además, le aconsejamos que cultive una  relación personal con Dios. Él puede darle la fortaleza, la perseverancia y la  sabiduría que usted necesita.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar  en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego  buscar el Caso 823. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene02</guid><pubDate>Thu, 02 Jan 2025 08:26:38 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63542662/2025ene02.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   « Tengo tres años y nueve meses de casada. Mi esposo tiene dos hijas de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   « Tengo tres años y nueve meses de casada. Mi esposo tiene dos hijas de una relación... [anterior]. La  mamá de él le ayudaba con la hija mayor y[, antes de casarnos,] la hija pequeña  se la dejó a la mamá de la niña. Pero cuando nos casamos, él se llevó [a la  menor] a vivir con nosotros. La niña tenía nueve años.   »[Esa hija que vive con nosotros] es mal educada y hace lo que quiere, y él no la corrige.  Ya no puedo más con esta situación.... No quiero seguir con el matrimonio.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Su situación nos entristece mucho. Si antes de casarse nos hubiera contado sus planes, le habríamos dado el mismo consejo que les hemos  ofrecido a muchas otras personas. Casarse con alguien que tiene hijos viviendo  consigo es como firmar un contrato para realizar el trabajo más difícil del  mundo....   »... Es obvio que es mejor para el hijo o la hija que tenga una relación con ambos de  sus padres biológicos a no ser que haya abuso o adopción de por medio. Pero la  existencia del otro padre o de la otra madre crea una dinámica en la relación  que al nuevo cónyuge casi siempre le resultará difícil de manejar.   »La mayoría de los niños percibirán que el nuevo cónyuge es un intruso culpable de  destruir a su familia biológica. Un hijo o una hija bien puede hacerle la vida  imposible al cónyuge a propósito, o hacerlo sin ninguna mala intención. Y el  conflicto con frecuencia se torna en una competencia para probar si el padre o  la madre ama más al cónyuge o al hijo o a la hija.   »Los adultos que tienen madurez saben que el amor sentimental y el amor paterno o  materno no son mutuamente excluyentes. Es posible amar al cónyuge plenamente y  amar de igual manera al hijo o a la hija. Pero esto no tiene sentido para el  hijo o la hija. Cada cual preside en el hogar como un pequeño juez que nunca  deja de emitir juicios a su favor. De modo que el nuevo cónyuge siempre tiene  todas las de perder.   »Los hijos se sienten totalmente justificados cuando tratan mal al cónyuge o cuando se  niegan a obedecer las reglas de la casa. Se la pasan diciendo cosas para hacer  que el padre o la madre que tiene la custodia se sienta culpable por haberlos  puesto en semejante situación, así que, a su vez, esa culpabilidad hace que el  padre o la madre no discipline a los hijos como lo haría en otras  circunstancias.   »No hay ninguna solución fácil. Lo que sí recomendamos es consejería profesional para  tratar de salvar el matrimonio. Además, le aconsejamos que cultive una  relación personal con Dios. Él puede darle la fortaleza, la perseverancia y la  sabiduría que usted necesita.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar  en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego  buscar el Caso 823. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Afloje el paso</title><link>https://www.spreaker.com/episode/afloje-el-paso--63533050</link><description><![CDATA[¿Ha visto a los niños<br />         dando vueltas en un carrusel?<br />         ¿O ha escuchado a la lluvia<br />         salpicando en el andén?   ¿Ha seguido el vuelo<br />         de las mariposas,<br />         o ha contemplado el sol<br />         en su ocaso y en su gloria?       ¿Por qué no afloja el paso<br />         y aminora la marcha?<br />         El tiempo es corto,<br />         ¿para qué tanta prisa?       ¿Se pregunta por qué<br />         siempre anda apresurado<br />         y por qué nunca escucha<br />         respuesta a sus saludos?       Y al final del día<br />         en la cama acostado,<br />         ¿piensa en mil tareas<br />         que acabar no ha logrado?       ¿Por qué no afloja el paso<br />         y aminora la marcha?<br />         El tiempo es corto,<br />         ¿para qué tanta prisa?       ¿Le ha dicho a su hijo:<br />         «Lo haremos mañana», <br />         sin haber advertido<br />         su innegable tristeza?       ¿Ha dejado que cese<br />         una hermosa amistad<br />         por no dedicarle<br />         tiempo y cordialidad?       ¿Por qué no afloja el paso<br />         y aminora la marcha?<br />         El tiempo es corto,<br />         ¿para qué tanta prisa?       Cuando aprieta el paso<br />         para llegar más pronto,<br />         no es tan divertido<br />         como ir poco a poco.       Si su vida es tan sólo<br />         un constante ajetreo,<br />         resulta un buen regalo<br />         tirado al basurero.       La vida no se debe<br />         llevar a toda prisa.<br />         Hay que oler el perfume<br />         de la flor y la brisa       Este poema, traducido y adaptado del inglés, fue compuesto por el psicólogo David Weatherford y publicado  originalmente en 1991.1 Lamentablemente se le ha enviado por correo  electrónico a millares de personas alrededor del mundo como si fuera de un  autor desconocido. Según el mensaje que ha acompañado al poema, así se había de  cumplir el último deseo de una niña que estaba muriendo de cáncer.  Presuntamente ella había pedido que se le enviara a cuantos fuera posible, para  motivarlos a que aprovecharan la vida al máximo, ya que ella no podría hacerlo.       Con el transcurso del tiempo, al final del mensaje comenzó a aparecer el nombre y  el teléfono de un profesor de una universidad de Nueva York. ¡Cuál no sería la  sorpresa de los que llamaron a ese teléfono y escucharon un mensaje grabado que  decía: «Si usted está llamando con relación al mensaje por correo electrónico,  sepa que es falso y que el nombre del profesor se adjuntó inadvertidamente a  dicho mensaje»!       La verdad es que, aunque ese mensaje preciso careciera de fundamento, hay miles de niños como la niña del  mensaje, inocentes víctimas mortales de un mal que los aflige que, si les fuera  posible, harían circular tal poema. Porque a pesar de la mentira, el poema no  deja de ser cierto, y hoy más que nunca necesitamos seguir el consejo que nos  da.       Al fin y al cabo, como dijo Jesucristo, por mucho que nos afanemos no podemos  añadir una sola hora al curso de nuestra vida.2 En cambio, si nos  afanamos mucho, se hará realidad en nosotros la sentencia del refrán que dice:  «Quien de prisa vive, de prisa muere.»3 Por eso más vale que sigamos  el consejo del poema, que se resume en este último refrán: «Vete al monte algún  buen día, que Dios da de balde su perfumería.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       &lt;http://www.davidlweatherford.com/slowdance.html&gt; En línea 25 julio 2008.                 2       Mt 6:27                 3       Refranero general ideológico español, compilado por Luis Martínez Kleiser (Madrid: Editorial Hernando, 1989), p. 597.                 4       Ibíd., p. 570.]]></description><guid isPermaLink="false">2025ene01</guid><pubDate>Wed, 01 Jan 2025 10:28:44 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63533050/2025ene01.mp3" length="9732210" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>¿Ha visto a los niños
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         de las mariposas,
         o ha contemplado el sol
         en su ocaso y en su gloria?...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[¿Ha visto a los niños<br />         dando vueltas en un carrusel?<br />         ¿O ha escuchado a la lluvia<br />         salpicando en el andén?   ¿Ha seguido el vuelo<br />         de las mariposas,<br />         o ha contemplado el sol<br />         en su ocaso y en su gloria?       ¿Por qué no afloja el paso<br />         y aminora la marcha?<br />         El tiempo es corto,<br />         ¿para qué tanta prisa?       ¿Se pregunta por qué<br />         siempre anda apresurado<br />         y por qué nunca escucha<br />         respuesta a sus saludos?       Y al final del día<br />         en la cama acostado,<br />         ¿piensa en mil tareas<br />         que acabar no ha logrado?       ¿Por qué no afloja el paso<br />         y aminora la marcha?<br />         El tiempo es corto,<br />         ¿para qué tanta prisa?       ¿Le ha dicho a su hijo:<br />         «Lo haremos mañana», <br />         sin haber advertido<br />         su innegable tristeza?       ¿Ha dejado que cese<br />         una hermosa amistad<br />         por no dedicarle<br />         tiempo y cordialidad?       ¿Por qué no afloja el paso<br />         y aminora la marcha?<br />         El tiempo es corto,<br />         ¿para qué tanta prisa?       Cuando aprieta el paso<br />         para llegar más pronto,<br />         no es tan divertido<br />         como ir poco a poco.       Si su vida es tan sólo<br />         un constante ajetreo,<br />         resulta un buen regalo<br />         tirado al basurero.       La vida no se debe<br />         llevar a toda prisa.<br />         Hay que oler el perfume<br />         de la flor y la brisa       Este poema, traducido y adaptado del inglés, fue compuesto por el psicólogo David Weatherford y publicado  originalmente en 1991.1 Lamentablemente se le ha enviado por correo  electrónico a millares de personas alrededor del mundo como si fuera de un  autor desconocido. Según el mensaje que ha acompañado al poema, así se había de  cumplir el último deseo de una niña que estaba muriendo de cáncer.  Presuntamente ella había pedido que se le enviara a cuantos fuera posible, para  motivarlos a que aprovecharan la vida al máximo, ya que ella no podría hacerlo.       Con el transcurso del tiempo, al final del mensaje comenzó a aparecer el nombre y  el teléfono de un profesor de una universidad de Nueva York. ¡Cuál no sería la  sorpresa de los que llamaron a ese teléfono y escucharon un mensaje grabado que  decía: «Si usted está llamando con relación al mensaje por correo electrónico,  sepa que es falso y que el nombre del profesor se adjuntó inadvertidamente a  dicho mensaje»!       La verdad es que, aunque ese mensaje preciso careciera de fundamento, hay miles de niños como la niña del  mensaje, inocentes víctimas mortales de un mal que los aflige que, si les fuera  posible, harían circular tal poema. Porque a pesar de la mentira, el poema no  deja de ser cierto, y hoy más que nunca necesitamos seguir el consejo que nos  da.       Al fin y al cabo, como dijo Jesucristo, por mucho que nos afanemos no podemos  añadir una sola hora al curso de nuestra vida.2 En cambio, si nos  afanamos mucho, se hará realidad en nosotros la sentencia del refrán que dice:  «Quien de prisa vive, de prisa muere.»3 Por eso más vale que sigamos  el consejo del poema, que se resume en este último refrán: «Vete al monte algún  buen día, que Dios da de balde su perfumería.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       &lt;http://www.davidlweatherford.com/slowdance.html&gt; En línea 25 julio 2008.                 2       Mt 6:27                 3       Refranero general ideológico español, compilado por Luis Martínez Kleiser (Madrid: Editorial Hernando, 1989), p. 597.                 4       Ibíd., p. 570.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El fin del mundo</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-fin-del-mundo--63524417</link><description><![CDATA[Esta sería la última oportunidad, así que había que aprovecharla. Uno de ellos  derrochó en una sola parranda corrida los ahorros de varias generaciones de su  familia. Otros insultaron a quienes hacía tiempo habían querido ofender, y  besaron a quienes por muchos años habían deseado manifestarles su amor. Pero  todos acabaron confesándose. Tantos hubo que el sacerdote del pueblo tuvo que  atenderlos por orden de prioridad. Primero confesó a las embarazadas, porque  contaban por dos, luego a las que acababan de dar a luz, y así sucesivamente.  El pobre párroco pasó tres días y tres noches clavado en el confesionario,  hasta que cayó desmayado bajo el peso de los pecados de su pueblo.   Después de mucho hacerse esperar, llegó la medianoche del último día del siglo  diecinueve y la gente se dispuso a bien morir. Nadie dudó de que había llegado  el fin del mundo. Sin respirar, con los ojos cerrados y los dientes apretados,  todos los habitantes del pueblo de San José de Gracia escucharon, una tras  otra, las doce campanadas de la iglesia, convencidos de que la última  anunciaría el fin.1   ¿A qué se debió la exagerada actitud de aquellas personas? El historiador uruguayo Eduardo Galeano nos da a entender  que era porque creían en la ira de Dios, que se había ido acumulando desde la  fundación del mun­do. Pero luego comenta que «los habitantes de San José de  Gracia continúan en las mismas casas, viviendo o sobreviviendo entre las mismas  montañas del centro de México, para desilusión de las beatas, que esperaban el  Paraíso, y para alivio de los pecadores, que encuentran que este pueblito no  está tan mal, al fin y al cabo, si se compara» con otros.2   Lo triste es que, si comparáramos a nuestros pueblos en la actualidad,  concluiríamos que abundan las personas que andan mal porque le temen a Dios sin  conocerlo. San Juan afirma que Dios es amor, y que nos ha manifestado ese amor  precisamente para que en el día del juicio podamos comparecer ante Él con toda  confianza. Y luego nos explica que en el amor no hay temor, sino que el amor de  Dios echa fuera el temor. De modo que, para evitar temerle a su castigo, hace  falta que nos apropiemos de su amor.3   ¿No será por ese amor que Dios no ha acabado con el mundo pecador de una vez por  todas? Después de citar a los que se burlan de Dios alegando que nada ha  cambiado desde el principio de la creación, San Pedro nos explica que para el  Señor un día es como mil años, y mil años como un día. Por lo tanto, no es que  Él se esté tardando, sino que tiene paciencia con nosotros, «porque no quiere  que nadie perezca, sino que todos se arrepientan».4 Más vale que  aprovechemos esa paciencia y nos arrepintamos. Mientras haya tiempo,  correspondámosle a su amor para que así, venga cuando venga, estemos preparados  para el fin del mundo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Luis González, Pueblo en vilo:  microhistoria de San José de Gracia (Zamora, Michoacán: El Colegio de  Michoacán, 1995), pp. 100-03.                 2       Eduardo  Galeano, Memoria del fuego III: El siglo del viento, 5a ed. (Madrid:  Siglo XXI Editores, 1987), p. 3.                 3       1Jn 4:16-18                 4       2P 3:4‑9]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic31</guid><pubDate>Tue, 31 Dec 2024 09:28:27 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63524417/2024dic31.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Esta sería la última oportunidad, así que había que aprovecharla. Uno de ellos  derrochó en una sola parranda corrida los ahorros de varias generaciones de su  familia. 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Sin respirar, con los ojos cerrados y los dientes apretados,  todos los habitantes del pueblo de San José de Gracia escucharon, una tras  otra, las doce campanadas de la iglesia, convencidos de que la última  anunciaría el fin.1   ¿A qué se debió la exagerada actitud de aquellas personas? El historiador uruguayo Eduardo Galeano nos da a entender  que era porque creían en la ira de Dios, que se había ido acumulando desde la  fundación del mun­do. Pero luego comenta que «los habitantes de San José de  Gracia continúan en las mismas casas, viviendo o sobreviviendo entre las mismas  montañas del centro de México, para desilusión de las beatas, que esperaban el  Paraíso, y para alivio de los pecadores, que encuentran que este pueblito no  está tan mal, al fin y al cabo, si se compara» con otros.2   Lo triste es que, si comparáramos a nuestros pueblos en la actualidad,  concluiríamos que abundan las personas que andan mal porque le temen a Dios sin  conocerlo. San Juan afirma que Dios es amor, y que nos ha manifestado ese amor  precisamente para que en el día del juicio podamos comparecer ante Él con toda  confianza. Y luego nos explica que en el amor no hay temor, sino que el amor de  Dios echa fuera el temor. De modo que, para evitar temerle a su castigo, hace  falta que nos apropiemos de su amor.3   ¿No será por ese amor que Dios no ha acabado con el mundo pecador de una vez por  todas? Después de citar a los que se burlan de Dios alegando que nada ha  cambiado desde el principio de la creación, San Pedro nos explica que para el  Señor un día es como mil años, y mil años como un día. Por lo tanto, no es que  Él se esté tardando, sino que tiene paciencia con nosotros, «porque no quiere  que nadie perezca, sino que todos se arrepientan».4 Más vale que  aprovechemos esa paciencia y nos arrepintamos. Mientras haya tiempo,  correspondámosle a su amor para que así, venga cuando venga, estemos preparados  para el fin del mundo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Luis González, Pueblo en vilo:  microhistoria de San José de Gracia (Zamora, Michoacán: El Colegio de  Michoacán, 1995), pp. 100-03.                 2       Eduardo  Galeano, Memoria del fuego III: El siglo del viento, 5a ed. (Madrid:  Siglo XXI Editores, 1987), p. 3.                 3       1Jn 4:16-18                 4       2P 3:4‑9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi hijastro necesita del amor de su padre»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-hijastro-necesita-del-amor-de-su-padre--63513731</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Cuando conocí a mi esposo..., él era un hombre divorciado, por causa de que su esposa anterior le fue infiel. De  ese matrimonio nació un niño, que actualmente tiene quince años. Ahora nosotros  tenemos... dos niños.   »Hemos sido muy felices; sin embargo, a mí me preocupa la situación de mi hijastro.... Recientemente dejó la  escuela, y pienso que necesita del amor y de la dirección de su padre. Pero...  por más que le pido que lo busque, me dice que ya se [acostumbraron] a estar  alejados y que es difícil tratarse. El niño va a la casa de vez en cuando,  principalmente cuando [necesita] dinero. Aconséjenme cómo puedo ayudar a que  sane esta relación de padre e hijo.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Usted es una persona amorosa muy especial, ¡y una verdadera bendición para su esposo!  La felicitamos por darle más importancia al bienestar de su hijastro que a los  sentimientos que usted misma pueda tener con relación a la madre del muchacho.  Lamentablemente, muchas de las mujeres que nos cuentan su caso, si se  encontraran en la situación en que está usted, se quejarían acerca del muchacho  en lugar de preocuparse por él. En cambio, usted tiene la madurez necesaria  como para reconocer que la relación de su esposo con su ex esposa no tiene nada  que ver con la relación de él con su hijo. En otras palabras, usted sabe que él  puede mantener una relación con su hijo sin que eso ponga en peligro su  matrimonio actual.   »Usted está siguiendo el ejemplo que nos dio Cristo de preocuparse por los pequeños.  Quisiéramos que toda madrastra y todo padrastro siguieran su ejemplo.   »Tiene usted razón al creer que el muchacho necesita del amor y del cuidado del padre.  A su esposo le resulta más fácil evitarlo que encarar los problemas emocionales  evidentes en la vida de su hijo. Por lo general, los hombres pueden justificar  el estar ausentes de la vida de sus hijos con un pretexto parecido al que le ha  presentado su esposo. Esos hijos crecen con un gran vacío emocional en el  corazón....   »Quisiéramos poder ayudarla a convencer a su esposo, pero es difícil convencer a alguien que ni siquiera  reconoce que hay un problema. Le recomendamos que haga una búsqueda, en los  «Casos» en nuestro sitio en la red conciencia.net, de casos de niños que han  sido víctimas de abandono o descuido de parte de sus padres. En esos casos es  evidente que los niños han sufrido emocionalmente, y que el sufrimiento a veces  dura toda la vida.   »¡Nuestro Padre celestial nos ama a todos muchísimo y le interesa nuestro bienestar! Él debe ser nuestro ejemplo de  cómo tratar a nuestros propios hijos. Siempre está atento cuando acudimos a Él  en oración. Tal vez en ocasiones no nos conceda lo que le pedimos, pero siempre  nos dará lo que más nos conviene.1 Y aunque quebrantemos sus reglas  vez tras vez, Él nos perdona y nos da una nueva oportunidad cada vez que se lo  pedimos.   »Le deseamos éxito,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego el enlace que dice: «Caso 114». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 8:28]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic30</guid><pubDate>Mon, 30 Dec 2024 09:27:07 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63513731/2024dic30.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Cuando conocí a mi esposo..., él era un hombre divorciado, por causa de que su esposa anterior le fue infiel. De  ese matrimonio nació un niño, que actualmente tiene quince años. Ahora nosotros  tenemos... dos niños.   »Hemos sido muy felices; sin embargo, a mí me preocupa la situación de mi hijastro.... Recientemente dejó la  escuela, y pienso que necesita del amor y de la dirección de su padre. Pero...  por más que le pido que lo busque, me dice que ya se [acostumbraron] a estar  alejados y que es difícil tratarse. El niño va a la casa de vez en cuando,  principalmente cuando [necesita] dinero. Aconséjenme cómo puedo ayudar a que  sane esta relación de padre e hijo.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Usted es una persona amorosa muy especial, ¡y una verdadera bendición para su esposo!  La felicitamos por darle más importancia al bienestar de su hijastro que a los  sentimientos que usted misma pueda tener con relación a la madre del muchacho.  Lamentablemente, muchas de las mujeres que nos cuentan su caso, si se  encontraran en la situación en que está usted, se quejarían acerca del muchacho  en lugar de preocuparse por él. En cambio, usted tiene la madurez necesaria  como para reconocer que la relación de su esposo con su ex esposa no tiene nada  que ver con la relación de él con su hijo. En otras palabras, usted sabe que él  puede mantener una relación con su hijo sin que eso ponga en peligro su  matrimonio actual.   »Usted está siguiendo el ejemplo que nos dio Cristo de preocuparse por los pequeños.  Quisiéramos que toda madrastra y todo padrastro siguieran su ejemplo.   »Tiene usted razón al creer que el muchacho necesita del amor y del cuidado del padre.  A su esposo le resulta más fácil evitarlo que encarar los problemas emocionales  evidentes en la vida de su hijo. Por lo general, los hombres pueden justificar  el estar ausentes de la vida de sus hijos con un pretexto parecido al que le ha  presentado su esposo. Esos hijos crecen con un gran vacío emocional en el  corazón....   »Quisiéramos poder ayudarla a convencer a su esposo, pero es difícil convencer a alguien que ni siquiera  reconoce que hay un problema. Le recomendamos que haga una búsqueda, en los  «Casos» en nuestro sitio en la red conciencia.net, de casos de niños que han  sido víctimas de abandono o descuido de parte de sus padres. En esos casos es  evidente que los niños han sufrido emocionalmente, y que el sufrimiento a veces  dura toda la vida.   »¡Nuestro Padre celestial nos ama a todos muchísimo y le interesa nuestro bienestar! Él debe ser nuestro ejemplo de  cómo tratar a nuestros propios hijos. Siempre está atento cuando acudimos a Él  en oración. Tal vez en ocasiones no nos conceda lo que le pedimos, pero siempre  nos dará lo que más nos conviene.1 Y aunque quebrantemos sus reglas  vez tras vez, Él nos perdona y nos da una nueva oportunidad cada vez que se lo  pedimos.   »Le deseamos éxito,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego el enlace que dice: «Caso 114». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 8:28]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Para mejorar nuestra situación económica»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/para-mejorar-nuestra-situacion-economica--63494523</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo treinta y tres años, soy soltera y vivo con mis papás y una hermana menor.... [Como] soy la única que  tiene un ingreso estable... [ayudo con casi todos los gastos de la casa]. El  ingreso que reciben mis padres sólo alcanza básicamente para pagar el alquiler.   »Hace años solicité un préstamo para solventar una necesidad de la familia, el cual sigo  pagando. Les he dado a mis padres ciertos consejos sobre lo que creo que  debemos hacer para mejorar nuestra situación, pero ellos no lo creen necesario.  ¿Soy mala persona porque en ocasiones no doy más dinero a la casa debido a que  quiero salir con mis amigos? ... Si hay una necesidad de veras grande, sí lo  doy.... Es que siento que mis padres podrían hacer algo para buscar más  ingresos.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »La felicitamos por la manera en que está honrando a sus padres al ayudar con casi todos los gastos de la casa.  Usted no dice cuántos años tienen ni por qué carecen de un ingreso estable,  pero sí dice que siente que ellos podrían hacer algo para buscar más ingresos.   »Lamentablemente en su caso, el mandamiento bíblico de honrar a sus padres no vino con información específica  sobre si debiera vivir con ellos, ni cuánto dinero debe aportar para  ayudarles.... Eso depende completamente de cada situación en particular.   »Al parecer, usted sospecha que está permitiendo que sus padres sean imprudentes e irresponsables en cuanto al  trabajo que hacen. Como no conocemos a sus padres, no hay manera de que sepamos  si eso es cierto, ya sea del todo o siquiera en parte. Pero, de cualquier  manera, no creemos que debiera esperarse que ningún hijo adulto provea recursos  económicos para ayudar a padres que bien pueden proveer para sí mismos.   »Como usted ya sabe que tiene la responsabilidad de ayudar con parte de los gastos  debido a que vive en la casa de ellos, sugerimos que calcule cuánto le costaría  vivir de manera independiente, y que esa cifra represente la mínima cantidad de  dinero que debe aportar. Luego añada un poco más en señal de honra a sus  padres, y el dinero que sobre después de sus otros gastos puede ser el dinero  que le queda para diversión y actividades sociales.   »Creemos que es importante que usted tenga amistades y disfrute de una vida social, y  sabemos que cuesta dinero comer fuera de casa y asistir a actividades sociales.  Sin embargo, como ha sido responsable con su trabajo y ha logrado tener un  ingreso estable, puede dedicar una parte razonable de su sueldo para cubrir  gastos de diversión.   »Ojalá que no sean sus padres quienes han hecho que se sienta culpable en cuanto a su vida social. Si bien  usted es la hija de ellos, no es una niña.... Para honrar a sus padres debe  tratarlos con respeto, pero no tiene la obligación de obedecerles.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 703. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic28</guid><pubDate>Sat, 28 Dec 2024 08:28:12 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63494523/2024dic28.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo treinta y tres años, soy soltera y vivo con mis papás y una...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo treinta y tres años, soy soltera y vivo con mis papás y una hermana menor.... [Como] soy la única que  tiene un ingreso estable... [ayudo con casi todos los gastos de la casa]. El  ingreso que reciben mis padres sólo alcanza básicamente para pagar el alquiler.   »Hace años solicité un préstamo para solventar una necesidad de la familia, el cual sigo  pagando. Les he dado a mis padres ciertos consejos sobre lo que creo que  debemos hacer para mejorar nuestra situación, pero ellos no lo creen necesario.  ¿Soy mala persona porque en ocasiones no doy más dinero a la casa debido a que  quiero salir con mis amigos? ... Si hay una necesidad de veras grande, sí lo  doy.... Es que siento que mis padres podrían hacer algo para buscar más  ingresos.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »La felicitamos por la manera en que está honrando a sus padres al ayudar con casi todos los gastos de la casa.  Usted no dice cuántos años tienen ni por qué carecen de un ingreso estable,  pero sí dice que siente que ellos podrían hacer algo para buscar más ingresos.   »Lamentablemente en su caso, el mandamiento bíblico de honrar a sus padres no vino con información específica  sobre si debiera vivir con ellos, ni cuánto dinero debe aportar para  ayudarles.... Eso depende completamente de cada situación en particular.   »Al parecer, usted sospecha que está permitiendo que sus padres sean imprudentes e irresponsables en cuanto al  trabajo que hacen. Como no conocemos a sus padres, no hay manera de que sepamos  si eso es cierto, ya sea del todo o siquiera en parte. Pero, de cualquier  manera, no creemos que debiera esperarse que ningún hijo adulto provea recursos  económicos para ayudar a padres que bien pueden proveer para sí mismos.   »Como usted ya sabe que tiene la responsabilidad de ayudar con parte de los gastos  debido a que vive en la casa de ellos, sugerimos que calcule cuánto le costaría  vivir de manera independiente, y que esa cifra represente la mínima cantidad de  dinero que debe aportar. Luego añada un poco más en señal de honra a sus  padres, y el dinero que sobre después de sus otros gastos puede ser el dinero  que le queda para diversión y actividades sociales.   »Creemos que es importante que usted tenga amistades y disfrute de una vida social, y  sabemos que cuesta dinero comer fuera de casa y asistir a actividades sociales.  Sin embargo, como ha sido responsable con su trabajo y ha logrado tener un  ingreso estable, puede dedicar una parte razonable de su sueldo para cubrir  gastos de diversión.   »Ojalá que no sean sus padres quienes han hecho que se sienta culpable en cuanto a su vida social. Si bien  usted es la hija de ellos, no es una niña.... Para honrar a sus padres debe  tratarlos con respeto, pero no tiene la obligación de obedecerles.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 703. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El rey del fútbol y la copa del tricampeón</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-rey-del-futbol-y-la-copa-del-tricampeon--63485084</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Aniversario de la Muerte de Pelé)   No había cumplido aún los dieciséis años cuando debutó en el club Santos del  Brasil y marcó su primer gol como profesional. A diferencia de otros jugadores  de renombre a escala mundial, permaneció en el mismo club casi toda su carrera,  con el que ganó dos Copas Libertadores de América y dos Copas  Intercontinentales.   Pero sus triunfos más satisfactorios los obtuvo Pelé con su Selección Nacional, con la que conquistó tres títulos  mundiales jugando al lado de los gigantes del fútbol brasileño de su época,  entre ellos Mario Zagallo, Garrincha, Didí, Vavá y Zito. En sus primeros dos  mundiales, Suecia 1958 y Chile 1962, Pelé tuvo la distinción de ser el jugador  más joven en llegar a ser campeón y bicampeón del mundo. A lo largo de su  carrera fue un prodigioso goleador, marcando 1282 goles en 1366 partidos  jugados, 77 de éstos representando a su país: más que ningún otro en la  historia de la Seleção brasileira.   Con razón a Edson Arantes do Nascimento, «O Rei» Pelé, se le ha considerado indiscutiblemente, durante casi  toda su vida profesional, como el mejor jugador de fútbol de la historia.   Pelé se despidió del fútbol internacional en el mítico Estadio Azteca en la final de México 1970. Cerrando  su participación con broche de oro, tuvo una actuación incomparable contra  Italia. En el minuto 18 marcó de cabeza uno de los goles más memorables de  todos los mundiales, rematando, raso y potente, un pase letal de Rivelino, que  venía con efecto. A la postre, los hábiles cariocas, que de paso se robaron el  corazón de los mexicanos, golearon 4 a 1 a la cuasi-infranqueable defensa  italiana, y se convirtieron en el primer seleccionado en coronarse campeón en  tres copas del mundo.   Pelé y sus compañeros del scratch du oro se dieron el lujo de pasear la Copa Jules Rimet por el césped del  Azteca, sin imaginarse jamás que lo que no logró ese día la escuadra azzurri,  lo conseguiría otro enemigo, años más tarde, en su propia casa. Un contrario  desconocido habría de arrebatarle la copa al equipo campeón, robando el  codiciado trofeo de la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol en Río de  Janeiro, de modo que desaparecería por completo.   Gracias a Dios, en el campo de juego espiritual, los que somos seguidores de Cristo,  cuales trofeos que Él ganó como resultado del juego decisivo en que venció a su  archienemigo Satanás, no tenemos que temer que ni el diablo ni ningún otro  contrario desconocido algún día pudieran arrebatarnos de nuestro dueño. Porque  esa victoria que Cristo obtuvo mediante su muerte y resurrección lo acredita  como nuestro pastor, y a los que somos de su rebaño, Él nos asegura que nunca  pereceremos, y que, a diferencia de lo que pasó con la Copa en manos de la  Confederación Brasileña de Fútbol, nadie jamás podrá arrebatarnos de su mano.1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 10:10‑14,25‑29; 16:33; Heb 2:14‑17]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic27</guid><pubDate>Fri, 27 Dec 2024 10:28:16 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63485084/2024dic27.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Aniversario de la Muerte de Pelé)   No había cumplido aún los dieciséis años cuando debutó en el club Santos del  Brasil y marcó su primer gol como profesional. 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A lo largo de su  carrera fue un prodigioso goleador, marcando 1282 goles en 1366 partidos  jugados, 77 de éstos representando a su país: más que ningún otro en la  historia de la Seleção brasileira.   Con razón a Edson Arantes do Nascimento, «O Rei» Pelé, se le ha considerado indiscutiblemente, durante casi  toda su vida profesional, como el mejor jugador de fútbol de la historia.   Pelé se despidió del fútbol internacional en el mítico Estadio Azteca en la final de México 1970. Cerrando  su participación con broche de oro, tuvo una actuación incomparable contra  Italia. En el minuto 18 marcó de cabeza uno de los goles más memorables de  todos los mundiales, rematando, raso y potente, un pase letal de Rivelino, que  venía con efecto. A la postre, los hábiles cariocas, que de paso se robaron el  corazón de los mexicanos, golearon 4 a 1 a la cuasi-infranqueable defensa  italiana, y se convirtieron en el primer seleccionado en coronarse campeón en  tres copas del mundo.   Pelé y sus compañeros del scratch du oro se dieron el lujo de pasear la Copa Jules Rimet por el césped del  Azteca, sin imaginarse jamás que lo que no logró ese día la escuadra azzurri,  lo conseguiría otro enemigo, años más tarde, en su propia casa. Un contrario  desconocido habría de arrebatarle la copa al equipo campeón, robando el  codiciado trofeo de la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol en Río de  Janeiro, de modo que desaparecería por completo.   Gracias a Dios, en el campo de juego espiritual, los que somos seguidores de Cristo,  cuales trofeos que Él ganó como resultado del juego decisivo en que venció a su  archienemigo Satanás, no tenemos que temer que ni el diablo ni ningún otro  contrario desconocido algún día pudieran arrebatarnos de nuestro dueño. Porque  esa victoria que Cristo obtuvo mediante su muerte y resurrección lo acredita  como nuestro pastor, y a los que somos de su rebaño, Él nos asegura que nunca  pereceremos, y que, a diferencia de lo que pasó con la Copa en manos de la  Confederación Brasileña de Fútbol, nadie jamás podrá arrebatarnos de su mano.1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 10:10‑14,25‑29; 16:33; Heb 2:14‑17]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi esposa no deja que mis padres se acerquen a mis hijos»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-esposa-no-deja-que-mis-padres-se-acerquen-a-mis-hijos--63474748</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Siempre había esperado que mi futura esposa amara a mis papás, y así fue cuando me comprometí con mi esposa. Pero desde el día de los  preparativos de nuestra boda, las cosas se fueron a la deriva. Mis papás  tuvieron desacuerdos con mis suegros, por lo que mi esposa comenzó a sentir  rencor hacia mis padres... y las cosas fueron de mal en peor el día de la  boda....   »Las veces que peleo con mi esposa es por razón de mis padres. Me gustaría honrarlos y apoyarlos de alguna manera, pero mi esposa ha cerrado su  corazón para ellos, al punto de que no deja que abracen a mis hijos ni se  acerquen a ellos.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Muchas mujeres crecen idealizando su futura boda con el hombre de sus sueños. Pero con frecuencia los padres del novio (especialmente  la mamá) tienen sus propios sueños para la vida del hijo. No nos sorprende que  los desacuerdos en su familia hayan comenzado el día de los preparativos de la  boda porque ese fue el momento en que los sueños de su novia chocaron de frente  con los de la mamá (y tal vez también con los del padre) de usted. Seguramente  discutieron sobre algunos detalles. Y, como era de esperarse, sus suegros  defendieron a la hija.   »Todos los desacuerdos de ahí en adelante han girado en torno a quién está tratando de proteger los intereses de quién. Los padres de usted  quieren protegerlo de una esposa que ellos sin duda piensan que debiera  tratarlo mejor. Pero cuando ellos tratan de protegerlo a usted, ofenden a su  esposa. Entonces los padres de ella, viendo que ha sido ofendida, tratan de  protegerla, y su esposa a su vez trata de proteger a sus hijos y a los padres  de ella. Su esposa no necesita protegerlo a usted porque los padres suyos ya lo  están protegiendo muy bien.   »La Biblia deja en claro que, desde el principio de la creación, Dios previno que esto sucedería. Él puso el instinto materno  consciente de que era necesario que las madres protegieran ferozmente a sus  hijos. Pero luego le puso un límite de tiempo al decir: “Por eso dejará el  hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y los dos llegarán a ser  uno solo.”1   »El dejar a padre y madre es una acción física, económica y emocional. Significa que el hombre forma una nueva familia junto con su esposa,  y que su presencia y lealtad se traspasan de sus padres a su esposa. Él tiene  la responsabilidad de honrar a sus padres, y al mismo tiempo dejarles en claro  que, de ahí en adelante, su esposa debe tener la prioridad.   »Suponemos que usted se encuentra atrapado entre sus padres y su esposa debido a que ha tratado de complacerlos a ambos. No ha “dejado” a sus  padres emocionalmente tal como enseña la Biblia. Una vez que lo haga y que haya  pasado suficiente tiempo para que su esposa se sienta apoyada emocionalmente  por usted, juntos pueden decidir en cuanto al contacto que han de tener con sus  padres.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 822. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 2:24 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic26</guid><pubDate>Thu, 26 Dec 2024 09:28:15 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63474748/2024dic26.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Siempre había esperado que mi futura esposa amara a mis papás, y así...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Siempre había esperado que mi futura esposa amara a mis papás, y así fue cuando me comprometí con mi esposa. Pero desde el día de los  preparativos de nuestra boda, las cosas se fueron a la deriva. Mis papás  tuvieron desacuerdos con mis suegros, por lo que mi esposa comenzó a sentir  rencor hacia mis padres... y las cosas fueron de mal en peor el día de la  boda....   »Las veces que peleo con mi esposa es por razón de mis padres. Me gustaría honrarlos y apoyarlos de alguna manera, pero mi esposa ha cerrado su  corazón para ellos, al punto de que no deja que abracen a mis hijos ni se  acerquen a ellos.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Muchas mujeres crecen idealizando su futura boda con el hombre de sus sueños. Pero con frecuencia los padres del novio (especialmente  la mamá) tienen sus propios sueños para la vida del hijo. No nos sorprende que  los desacuerdos en su familia hayan comenzado el día de los preparativos de la  boda porque ese fue el momento en que los sueños de su novia chocaron de frente  con los de la mamá (y tal vez también con los del padre) de usted. Seguramente  discutieron sobre algunos detalles. Y, como era de esperarse, sus suegros  defendieron a la hija.   »Todos los desacuerdos de ahí en adelante han girado en torno a quién está tratando de proteger los intereses de quién. Los padres de usted  quieren protegerlo de una esposa que ellos sin duda piensan que debiera  tratarlo mejor. Pero cuando ellos tratan de protegerlo a usted, ofenden a su  esposa. Entonces los padres de ella, viendo que ha sido ofendida, tratan de  protegerla, y su esposa a su vez trata de proteger a sus hijos y a los padres  de ella. Su esposa no necesita protegerlo a usted porque los padres suyos ya lo  están protegiendo muy bien.   »La Biblia deja en claro que, desde el principio de la creación, Dios previno que esto sucedería. Él puso el instinto materno  consciente de que era necesario que las madres protegieran ferozmente a sus  hijos. Pero luego le puso un límite de tiempo al decir: “Por eso dejará el  hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y los dos llegarán a ser  uno solo.”1   »El dejar a padre y madre es una acción física, económica y emocional. Significa que el hombre forma una nueva familia junto con su esposa,  y que su presencia y lealtad se traspasan de sus padres a su esposa. Él tiene  la responsabilidad de honrar a sus padres, y al mismo tiempo dejarles en claro  que, de ahí en adelante, su esposa debe tener la prioridad.   »Suponemos que usted se encuentra atrapado entre sus padres y su esposa debido a que ha tratado de complacerlos a ambos. No ha “dejado” a sus  padres emocionalmente tal como enseña la Biblia. Una vez que lo haga y que haya  pasado suficiente tiempo para que su esposa se sienta apoyada emocionalmente  por usted, juntos pueden decidir en cuanto al contacto que han de tener con sus  padres.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 822. 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El hombre afirmó con la cabeza.   —Mi hermano me lo dio como regalo de Navidad.   El niño se quedó asombrado.   —¿Quiere decir que su hermano se lo regaló y a usted no le costó nada? A mí sí que me gustaría... —titubeó el niño.   El hombre se imaginó lo que iba a decir el niño: que le gustaría tener un hermano  así. Pero lo que el muchacho realmente dijo estremeció al hombre de pies a  cabeza:   —Me gustaría poder ser un hermano así.   El hombre miró al muchacho con asombro, y se le ocurrió preguntarle:   —¿Te gustaría dar una vuelta en el auto?   —¡Claro que sí! ¡Me encantaría!   Después de un corto paseo, el niño se volvió y, con los ojos chispeantes, le dijo al  hombre:   —Señor, ¿sería mucho pedirle que pasáramos frente a mi casa?   El hombre sonrió. Creía saber lo que el muchacho quería. Seguramente deseaba  mostrarles a sus vecinos que podía llegar a su casa en un gran automóvil. Pero,  de nuevo, el hombre estaba equivocado.   —¿Se puede detener donde están esos dos escalones?   El niño subió corriendo, y al rato el hombre oyó que regresaba, pero no tan rápido  como había salido. Era que traía a su hermanito lisiado. Tan pronto como lo  acomodó en el primer escalón, le señaló el automóvil.   —¿Lo ves? Allí está, tal como te lo dije, allí arriba. Su hermano se lo dio como regalo de Navidad, y a él no le costó ni un  centavo. Algún día yo te voy a regalar uno igualito... Entonces podrás ver tú  mismo todas las cosas bonitas que hay en los escaparates de Navidad, de las que  he estado tratando de contarte.   El hombre se bajó del auto y subió al hermanito enfermo al asiento delantero. El  hermano mayor, con los ojos radiantes, subió detrás de él, y los tres  comenzaron a dar un paseo navideño inolvidable.1   Esa Nochebuena, aquel hombre comprendió el verdadero significado de las palabras del apóstol Pablo, que a su  vez recordaba las palabras de nuestro Señor Jesucristo: «Ahora los encomiendo a  Dios y al mensaje de su gracia, mensaje que tiene poder para edificarlos y  darles herencia entre todos los santificados. No he codiciado ni la plata ni el  oro ni la ropa de nadie. Ustedes mismos saben bien que estas manos se han  ocupado de mis propias necesidades y de las de mis compañeros. Con mi ejemplo  les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados,  recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en  recibir.”»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Dan Clark, Soul Food [Alimento para el alma], Vol. 2 (CFI: Springfield, Utah, 2007), pp. 7-8 &lt;https://books.google.com/books?id=tMgLvMhiPHkC&amp;printsec=frontcover#v=onepage&amp;q&amp;f=false&gt; Online 26 October 2015.                 2       Hch 20:32-35]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic25</guid><pubDate>Wed, 25 Dec 2024 08:28:01 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63468004/2024dic25.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Cuentan que un hombre recibió de parte de su hermano un automóvil como regalo de  Navidad. 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El hombre miró al muchacho con asombro, y se le ocurrió preguntarle:   —¿Te gustaría dar una vuelta en el auto?   —¡Claro que sí! ¡Me encantaría!   Después de un corto paseo, el niño se volvió y, con los ojos chispeantes, le dijo al  hombre:   —Señor, ¿sería mucho pedirle que pasáramos frente a mi casa?   El hombre sonrió. Creía saber lo que el muchacho quería. Seguramente deseaba  mostrarles a sus vecinos que podía llegar a su casa en un gran automóvil. Pero,  de nuevo, el hombre estaba equivocado.   —¿Se puede detener donde están esos dos escalones?   El niño subió corriendo, y al rato el hombre oyó que regresaba, pero no tan rápido  como había salido. Era que traía a su hermanito lisiado. Tan pronto como lo  acomodó en el primer escalón, le señaló el automóvil.   —¿Lo ves? Allí está, tal como te lo dije, allí arriba. Su hermano se lo dio como regalo de Navidad, y a él no le costó ni un  centavo. Algún día yo te voy a regalar uno igualito... Entonces podrás ver tú  mismo todas las cosas bonitas que hay en los escaparates de Navidad, de las que  he estado tratando de contarte.   El hombre se bajó del auto y subió al hermanito enfermo al asiento delantero. El  hermano mayor, con los ojos radiantes, subió detrás de él, y los tres  comenzaron a dar un paseo navideño inolvidable.1   Esa Nochebuena, aquel hombre comprendió el verdadero significado de las palabras del apóstol Pablo, que a su  vez recordaba las palabras de nuestro Señor Jesucristo: «Ahora los encomiendo a  Dios y al mensaje de su gracia, mensaje que tiene poder para edificarlos y  darles herencia entre todos los santificados. No he codiciado ni la plata ni el  oro ni la ropa de nadie. Ustedes mismos saben bien que estas manos se han  ocupado de mis propias necesidades y de las de mis compañeros. Con mi ejemplo  les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados,  recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en  recibir.”»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Dan Clark, Soul Food [Alimento para el alma], Vol. 2 (CFI: Springfield, Utah, 2007), pp. 7-8 &lt;https://books.google.com/books?id=tMgLvMhiPHkC&amp;printsec=frontcover#v=onepage&amp;q&amp;f=false&gt; Online 26 October 2015.                 2       Hch 20:32-35]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El mantel de encaje de oro y de marfil</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-mantel-de-encaje-de-oro-y-de-marfil--63459457</link><description><![CDATA[La iglesia era muy antigua; su pastor, muy joven. Había sido una de las iglesias  más bellas en su apariencia externa; ahora estaba en decadencia. Pero el pastor  y su joven esposa creían que con pintura, con un martillo y con fe podrían  restaurarla a su gloria pasada. Así que se pusieron a trabajar.   Para colmo de males, una tormenta azotó aquella región, y la iglesia no escapó a su  furia. Un enorme pedazo de revoque mojado se desprendió de la pared interior  detrás del altar. El pastor y su esposa barrieron el piso, pero no pudieron  ocultar la antiestética irregularidad en la pared.   —¡Faltan sólo dos días para la Nochebuena! —exclamó la esposa del pastor.   Esa tarde la desanimada pareja asistió a una subasta en beneficio de un grupo de  jóvenes. El subastador abrió una caja y sacó de allí un hermoso mantel de  encaje de oro y de marfil, que tenía cinco metros de largo. Pocos hicieron  ofertas por el mantel debido a lo poco práctico y anticuado que era. Pero de  pronto el pastor tuvo una idea. Ofreció sólo seis dólares con cincuenta  centavos e hizo suyo el magnífico mantel.   De vuelta a la iglesia, sujetó el mantel a la pared detrás del altar, logrando así  tapar por completo el hueco antiestético.   Al mediodía de la Nochebuena, mientras abría la iglesia notó a una mujer pasando  frío en el paradero de autobuses, así que alzó la voz y le dijo:   —El próximo autobús se demora otros cuarenta minutos, señora. ¿Por qué no entra a la iglesia un rato y aprovecha nuestro  sistema de calefacción?   La mujer aceptó su atenta invitación y le contó que había viajado desde la ciudad  esa mañana a ver si conseguía el puesto de niñera de una familia rica del  pueblo, pero no la habían aceptado.   Cuando el pastor se levantó para arreglar el mantel en la pared, la mujer clavó los  ojos en el fino encaje de oro y de marfil. Luego se acercó y lo frotó con los  dedos.   —¡Es mío! —exclamó—. ¡Este es mi mantel para banquetes!   Y se lo comprobó al asombrado pastor mostrándole sus iniciales bordadas con monograma.   —Mi esposo me lo mandó a hacer en Bruselas. ¡No hay otro igual!   Dicho esto, la emocionada mujer le contó al pastor que ella era vienesa, que junto con su esposo se había opuesto a los nazis de Alemania y se les había  aconsejado que abandonaran el país por separado. Fue así como su esposo la  embarcó en un tren que iba para Suiza. Tan pronto como pudiera, él se reuniría  con ella... pero jamás volvieron a verse. Posteriormente le informaron que él  había muerto en un campo de concentración. El pastor procuró consolarla e  insistió en que se llevara el mantel, pero ella rechazó la oferta y se fue.   Esa noche, después de la reunión, el relojero del pueblo se le acercó y le dijo extrañado que ese mantel era idéntico a uno que él le había mandado a hacer a  su esposa en Viena. Cuando el pastor le contó lo sucedido al mediodía, el  hombre exclamó:   —¡No lo puedo creer! ¡Mi esposa aún vive!   Con la ayuda de la familia rica que había entrevistado a la mujer, lograron ponerse en contacto con ella y salieron de inmediato a su encuentro. Esa noche realmente fue buena, pues fue  testigo de un reencuentro extraordinario, tal como lo fue la primera Nochebuena,  que presenció el trascendental reencuentro entre Dios y la humanidad perdida. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic24</guid><pubDate>Tue, 24 Dec 2024 09:28:15 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63459457/2024dic24.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>La iglesia era muy antigua; su pastor, muy joven. Había sido una de las iglesias  más bellas en su apariencia externa; ahora estaba en decadencia. Pero el pastor  y su joven esposa creían que con pintura, con un martillo y con fe podrían  restaurarla...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[La iglesia era muy antigua; su pastor, muy joven. Había sido una de las iglesias  más bellas en su apariencia externa; ahora estaba en decadencia. Pero el pastor  y su joven esposa creían que con pintura, con un martillo y con fe podrían  restaurarla a su gloria pasada. Así que se pusieron a trabajar.   Para colmo de males, una tormenta azotó aquella región, y la iglesia no escapó a su  furia. Un enorme pedazo de revoque mojado se desprendió de la pared interior  detrás del altar. El pastor y su esposa barrieron el piso, pero no pudieron  ocultar la antiestética irregularidad en la pared.   —¡Faltan sólo dos días para la Nochebuena! —exclamó la esposa del pastor.   Esa tarde la desanimada pareja asistió a una subasta en beneficio de un grupo de  jóvenes. El subastador abrió una caja y sacó de allí un hermoso mantel de  encaje de oro y de marfil, que tenía cinco metros de largo. Pocos hicieron  ofertas por el mantel debido a lo poco práctico y anticuado que era. Pero de  pronto el pastor tuvo una idea. Ofreció sólo seis dólares con cincuenta  centavos e hizo suyo el magnífico mantel.   De vuelta a la iglesia, sujetó el mantel a la pared detrás del altar, logrando así  tapar por completo el hueco antiestético.   Al mediodía de la Nochebuena, mientras abría la iglesia notó a una mujer pasando  frío en el paradero de autobuses, así que alzó la voz y le dijo:   —El próximo autobús se demora otros cuarenta minutos, señora. ¿Por qué no entra a la iglesia un rato y aprovecha nuestro  sistema de calefacción?   La mujer aceptó su atenta invitación y le contó que había viajado desde la ciudad  esa mañana a ver si conseguía el puesto de niñera de una familia rica del  pueblo, pero no la habían aceptado.   Cuando el pastor se levantó para arreglar el mantel en la pared, la mujer clavó los  ojos en el fino encaje de oro y de marfil. Luego se acercó y lo frotó con los  dedos.   —¡Es mío! —exclamó—. ¡Este es mi mantel para banquetes!   Y se lo comprobó al asombrado pastor mostrándole sus iniciales bordadas con monograma.   —Mi esposo me lo mandó a hacer en Bruselas. ¡No hay otro igual!   Dicho esto, la emocionada mujer le contó al pastor que ella era vienesa, que junto con su esposo se había opuesto a los nazis de Alemania y se les había  aconsejado que abandonaran el país por separado. Fue así como su esposo la  embarcó en un tren que iba para Suiza. Tan pronto como pudiera, él se reuniría  con ella... pero jamás volvieron a verse. Posteriormente le informaron que él  había muerto en un campo de concentración. El pastor procuró consolarla e  insistió en que se llevara el mantel, pero ella rechazó la oferta y se fue.   Esa noche, después de la reunión, el relojero del pueblo se le acercó y le dijo extrañado que ese mantel era idéntico a uno que él le había mandado a hacer a  su esposa en Viena. Cuando el pastor le contó lo sucedido al mediodía, el  hombre exclamó:   —¡No lo puedo creer! ¡Mi esposa aún vive!   Con la ayuda de la familia rica que había entrevistado a la mujer, lograron ponerse en contacto con ella y salieron de inmediato a su encuentro. Esa noche realmente fue buena, pues fue  testigo de un reencuentro extraordinario, tal como lo fue la primera Nochebuena,  que presenció el trascendental reencuentro entre Dios y la humanidad perdida. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Sangre generosa»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/sangre-generosa--63446171</link><description><![CDATA[Era la víspera de Navidad. «¿Cómo no pasar con alegría esa fiesta de la intimidad, esa fiesta del corazón, en  unión de las personas queridas que iban a quedarse bien pronto abandonadas tal  vez para no volverse a ver nunca?   »Después de la Navidad estaban la guerra,  las montañas, las privaciones, la derrota, tal vez la muerte.... Era preciso  celebrar el último banquete de la familia con entusiasmo....   »Clemencia dijo a [Enrique] Flores, a [Fernando] Valle y a sus compañeros:   »—La Navidad se celebrará aquí en casa, haremos un gran baile, tendremos una agradable cena, nos alegraremos por última vez con  los nuestros, y después, que vengan los franceses y nos degüellen....   »La noche del 24... la casa de Clemencia... era un palacio de hadas. Se iluminaron  el patio y los corredores, se pusieron por todas partes gigantescos ramilletes  de flores y ramas de árboles cubiertas de heno y de escarcha. Se dio, en fin, a  la casa el aspecto tradicional de las fiestas de Nochebuena....   »En el salón se había colocado... el árbol de Navidad, precioso capricho [alemán]  no introducido todavía en México, y que es el objeto de la ansiedad de la  infancia, de la alegría de la juventud y de la meditación de la vejez en esos  países del Norte donde aún se mantiene vivo con el calor del hogar el amor de  la familia.   »Había sido un capricho de Clemencia poner ese árbol, en cuyas frescas ramas había  colocado algunas de sus más queridas alhajas, pañuelos, y pequeños juguetes que  habían de repartirse entre sus afortunados amigos, con entero arreglo al estilo  alemán: sólo que aquí en vez de niños eran valientes oficiales republicanos los  que iban a obtener esos preciosos obsequios, como una muestra de eterno  recuerdo.   »A la medianoche debía hacerse este reparto, como es [de] costumbre....   »... El reloj dio las doce de la noche, y todo el mundo vino a agruparse en derredor  del árbol de Navidad.   »Comenzóse la rifa. Cada uno sacó su número, y Clemencia fue distribuyendo la alhaja o el  juguete que correspondía a aquel número.   »Llegó su turno a Fernando. Sacó el número 13.... Clemencia bajó de una rama del árbol  un lindo pañuelo de batista que tenía este número.   »—Valle —dijo la joven alargando el pañuelo a Fernando—, Isabel y yo hemos bordado juntas este pañuelo... por esto debe serle a usted doblemente querido.   »—Lo guardaré como una reliquia sagrada —respondió Fernando.   »—Y cuando reciba usted alguna herida, empápelo usted en sangre generosa; esa será la mejor manera de honrarlo.   »—Yo lo prometo —murmuró Fernando.1   Esa «sangre generosa» que a la postre derramó Fernando Valle en la clásica novela  romántica Clemencia, escrita por el autor mexicano Ignacio Manuel  Altamirano, nos recuerda la sangre que a la postre derramó el Niño Dios. Porque  así como Fernando murió voluntariamente en lugar de su amigo Enrique, también  Jesucristo, Dios hecho hombre, murió en nuestro lugar. Aquel cuyo cumpleaños  celebramos cada Navidad murió por cada uno de nosotros. Y no hay sangre alguna  en este mundo más generosa que esa.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ignacio Manuel Altamirano, Clemencia (Bogotá: Editorial Norma, 1990), pp. 119-22.                 2       Jn 15:13]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic23</guid><pubDate>Mon, 23 Dec 2024 10:29:27 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63446171/2024dic23.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Era la víspera de Navidad. «¿Cómo no pasar con alegría esa fiesta de la intimidad, esa fiesta del corazón, en  unión de las personas queridas que iban a quedarse bien pronto abandonadas tal  vez para no volverse a ver nunca?   »Después de la Navidad...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Era la víspera de Navidad. «¿Cómo no pasar con alegría esa fiesta de la intimidad, esa fiesta del corazón, en  unión de las personas queridas que iban a quedarse bien pronto abandonadas tal  vez para no volverse a ver nunca?   »Después de la Navidad estaban la guerra,  las montañas, las privaciones, la derrota, tal vez la muerte.... Era preciso  celebrar el último banquete de la familia con entusiasmo....   »Clemencia dijo a [Enrique] Flores, a [Fernando] Valle y a sus compañeros:   »—La Navidad se celebrará aquí en casa, haremos un gran baile, tendremos una agradable cena, nos alegraremos por última vez con  los nuestros, y después, que vengan los franceses y nos degüellen....   »La noche del 24... la casa de Clemencia... era un palacio de hadas. Se iluminaron  el patio y los corredores, se pusieron por todas partes gigantescos ramilletes  de flores y ramas de árboles cubiertas de heno y de escarcha. Se dio, en fin, a  la casa el aspecto tradicional de las fiestas de Nochebuena....   »En el salón se había colocado... el árbol de Navidad, precioso capricho [alemán]  no introducido todavía en México, y que es el objeto de la ansiedad de la  infancia, de la alegría de la juventud y de la meditación de la vejez en esos  países del Norte donde aún se mantiene vivo con el calor del hogar el amor de  la familia.   »Había sido un capricho de Clemencia poner ese árbol, en cuyas frescas ramas había  colocado algunas de sus más queridas alhajas, pañuelos, y pequeños juguetes que  habían de repartirse entre sus afortunados amigos, con entero arreglo al estilo  alemán: sólo que aquí en vez de niños eran valientes oficiales republicanos los  que iban a obtener esos preciosos obsequios, como una muestra de eterno  recuerdo.   »A la medianoche debía hacerse este reparto, como es [de] costumbre....   »... El reloj dio las doce de la noche, y todo el mundo vino a agruparse en derredor  del árbol de Navidad.   »Comenzóse la rifa. Cada uno sacó su número, y Clemencia fue distribuyendo la alhaja o el  juguete que correspondía a aquel número.   »Llegó su turno a Fernando. Sacó el número 13.... Clemencia bajó de una rama del árbol  un lindo pañuelo de batista que tenía este número.   »—Valle —dijo la joven alargando el pañuelo a Fernando—, Isabel y yo hemos bordado juntas este pañuelo... por esto debe serle a usted doblemente querido.   »—Lo guardaré como una reliquia sagrada —respondió Fernando.   »—Y cuando reciba usted alguna herida, empápelo usted en sangre generosa; esa será la mejor manera de honrarlo.   »—Yo lo prometo —murmuró Fernando.1   Esa «sangre generosa» que a la postre derramó Fernando Valle en la clásica novela  romántica Clemencia, escrita por el autor mexicano Ignacio Manuel  Altamirano, nos recuerda la sangre que a la postre derramó el Niño Dios. Porque  así como Fernando murió voluntariamente en lugar de su amigo Enrique, también  Jesucristo, Dios hecho hombre, murió en nuestro lugar. Aquel cuyo cumpleaños  celebramos cada Navidad murió por cada uno de nosotros. Y no hay sangre alguna  en este mundo más generosa que esa.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ignacio Manuel Altamirano, Clemencia (Bogotá: Editorial Norma, 1990), pp. 119-22.                 2       Jn 15:13]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Tengo vergüenza con los familiares de mi hija»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/tengo-verguenza-con-los-familiares-de-mi-hija--63425892</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace ya más de ocho años que viví una unión libre con una mujer... Me separé de ella y volví con mi esposa, pero fui tan miserable que dejé  embarazada a esa otra mujer.... Y hace más de cuatro años la mujer murió de  muerte repentina.... Ahora reconozco que, aparte de que soy un miserable, no  merezco vivir. Hasta he contemplado el suicidio como una opción....   »Hoy mi hija que es fruto de ese amor está viviendo con su abuela y, a pesar de que inicié unas acciones legales para tenerla a mi lado,  decidí quizá renunciar a ella. Tengo demasiada vergüenza con sus familiares.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »[Comprendemos] que usted reconoce que no hay manera alguna de volver atrás y enmendar sus errores, y que debido a eso ha  contemplado el suicidio. [Por eso le] parece más fácil morir que vivir  consciente de lo que... ha hecho.   »¿Ha oído hablar del apóstol llamado Judas Iscariote? Él era uno de los seguidores más cercanos de  Jesucristo antes de traicionarlo. Cuando Judas reflexionó sobre lo que había  hecho, se suicidó. No tuvo suficiente valor para volver a verse con los otros apóstoles,  así que optó por la vía de escape más fácil.   »Cuando Cristo murió en la cruz, Él pagó el castigo por todos los pecados, no apenas por los pecados más  pequeños o más socialmente aceptables. Sin embargo, para que seamos perdonados  tenemos no sólo que lamentar haber cometido esos pecados y pedirle perdón a  Dios nuestro Padre, sino también demostrar ese arrepentimiento viviendo de una  manera diferente en el futuro. Si esperamos que Dios perdone nuestro pasado,  tenemos que estar dispuestos a aprender y seguir sus enseñanzas....   »Su hija nunca podrá tener una relación con la mamá, y ahora usted quiere negarle que tenga una relación con  usted también. Siendo una niña pequeña, tal vez parezca que no lo echa de menos  a usted, pero a medida que crezca ella se preguntará cada vez más qué mal hizo  para que perdiera a la mamá y también al papá.   »En vez de tratar de obtener la custodia legal, le recomendamos que primero comience a aportar ayuda económica  mensual a la abuela para contribuir a sufragar los gastos de la niña. Luego  asegúrese de que el nombre suyo aparece en el certificado de nacimiento de  ella. Si no aparece, entonces haga lo necesario para probar que usted es el  padre biológico a fin de que se enmiende esa falta.   »El siguiente paso es pedir que se le permita visitarla bajo supervisión.... Si la abuela no lo permite, entonces  será necesario pedirle a un juez que le conceda tales visitas. De cualquier  manera, le recomendamos que consulte a un abogado a fin de que lo ayude.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 702. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic21</guid><pubDate>Sat, 21 Dec 2024 08:29:08 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63425892/2024dic21.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace ya más de ocho años que viví una unión libre con una mujer... Me...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace ya más de ocho años que viví una unión libre con una mujer... Me separé de ella y volví con mi esposa, pero fui tan miserable que dejé  embarazada a esa otra mujer.... Y hace más de cuatro años la mujer murió de  muerte repentina.... Ahora reconozco que, aparte de que soy un miserable, no  merezco vivir. Hasta he contemplado el suicidio como una opción....   »Hoy mi hija que es fruto de ese amor está viviendo con su abuela y, a pesar de que inicié unas acciones legales para tenerla a mi lado,  decidí quizá renunciar a ella. Tengo demasiada vergüenza con sus familiares.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »[Comprendemos] que usted reconoce que no hay manera alguna de volver atrás y enmendar sus errores, y que debido a eso ha  contemplado el suicidio. [Por eso le] parece más fácil morir que vivir  consciente de lo que... ha hecho.   »¿Ha oído hablar del apóstol llamado Judas Iscariote? Él era uno de los seguidores más cercanos de  Jesucristo antes de traicionarlo. Cuando Judas reflexionó sobre lo que había  hecho, se suicidó. No tuvo suficiente valor para volver a verse con los otros apóstoles,  así que optó por la vía de escape más fácil.   »Cuando Cristo murió en la cruz, Él pagó el castigo por todos los pecados, no apenas por los pecados más  pequeños o más socialmente aceptables. Sin embargo, para que seamos perdonados  tenemos no sólo que lamentar haber cometido esos pecados y pedirle perdón a  Dios nuestro Padre, sino también demostrar ese arrepentimiento viviendo de una  manera diferente en el futuro. Si esperamos que Dios perdone nuestro pasado,  tenemos que estar dispuestos a aprender y seguir sus enseñanzas....   »Su hija nunca podrá tener una relación con la mamá, y ahora usted quiere negarle que tenga una relación con  usted también. Siendo una niña pequeña, tal vez parezca que no lo echa de menos  a usted, pero a medida que crezca ella se preguntará cada vez más qué mal hizo  para que perdiera a la mamá y también al papá.   »En vez de tratar de obtener la custodia legal, le recomendamos que primero comience a aportar ayuda económica  mensual a la abuela para contribuir a sufragar los gastos de la niña. Luego  asegúrese de que el nombre suyo aparece en el certificado de nacimiento de  ella. Si no aparece, entonces haga lo necesario para probar que usted es el  padre biológico a fin de que se enmiende esa falta.   »El siguiente paso es pedir que se le permita visitarla bajo supervisión.... Si la abuela no lo permite, entonces  será necesario pedirle a un juez que le conceda tales visitas. De cualquier  manera, le recomendamos que consulte a un abogado a fin de que lo ayude.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 702. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:keywords>enza</itunes:keywords><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La palabra «Navidad»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-palabra-navidad--63411411</link><description><![CDATA[Un profesor de psicología les dio a sus estudiantes un examen de asociación de  palabras. Les dijo que escribieran lo primero que les viniera a la mente tan  pronto como él dijera cada palabra. Por ejemplo, si decía «conversación»,  podían escribir «teléfono» o «diálogo». Una de las palabras de ese día causó  diversas reacciones y asociaciones sumamente interesantes. La palabra era  «Navidad».   Estas fueron algunas de las palabras que asociaron con la Navidad: cohetes, fiesta, lechón asado, baile, licor,  regalos, árbol y luces. Entre todas las asociaciones no hubo ninguna referencia  a Jesucristo, ni siquiera a su nacimiento.   La verdad es que muy poco de lo que hacemos hoy día se asocia con lo espiritual.  Muy pocas de nuestras actividades tienen alguna relación con lo divino. Muy  pocos de nuestros pensamientos abordan lo religioso. Hablamos con vehemencia en  contra del materialismo. Nos sorprendemos cuando alguien afirma que es ateo.  Nos enojamos cuando alguna persona ridiculiza las cosas religiosas. Y sin  embargo guardamos muy poca relación con lo espiritual. Claro que de cuando en  cuando vamos a la iglesia, quizás una vez al mes o hasta una vez a la semana.  Pero muchas veces lo hacemos para salir de una exigencia social. Desde luego  que buscamos a Dios en los momentos de tragedia, pero esto también viene a ser  un acto de último recurso, cuando no nos queda otra esperanza en la vida.  Mientras tenemos buena salud y disfrutamos de popularidad, mientras nuestros  amigos nos acogen y todo nos va bien, no buscamos seriamente a Dios. Así que  aquellas asociaciones con la palabra «Navidad» revelan algo que se expresa en  todas las facetas de nuestra vida.   Si aquel profesor les hubiera dicho la palabra que pusimos como ejemplo, «conversación», habría escogido una de las  palabras que más debiéramos asociar con la Navidad. Porque a los ojos de Dios,  lejos de representar cohetes, fiestas, lechón asado, baile, licor, regalos,  árbol y luces, la Navidad fue el principio de un nuevo diálogo que entabló Él  con nosotros. Esa primera Nochebuena, Dios el Padre, mediante el nacimiento de  su Hijo Jesucristo, reparó la línea de comunicación con nosotros que se había  cortado a fin de que pudiéramos restablecer con Él la comunión que habíamos  perdido. De modo que ahora todos podemos tener comunión íntima y constante con  Dios. Él está esperando que respondamos a la llamada celestial que nos hizo por  medio de su Hijo. Pues es mediante esa conversación que restablecemos la  conexión y mostramos que comprendemos el verdadero sentido de la Navidad. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic20</guid><pubDate>Fri, 20 Dec 2024 08:28:33 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63411411/2024dic20.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Un profesor de psicología les dio a sus estudiantes un examen de asociación de  palabras. Les dijo que escribieran lo primero que les viniera a la mente tan  pronto como él dijera cada palabra. Por ejemplo, si decía «conversación»,  podían escribir...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Un profesor de psicología les dio a sus estudiantes un examen de asociación de  palabras. Les dijo que escribieran lo primero que les viniera a la mente tan  pronto como él dijera cada palabra. Por ejemplo, si decía «conversación»,  podían escribir «teléfono» o «diálogo». Una de las palabras de ese día causó  diversas reacciones y asociaciones sumamente interesantes. La palabra era  «Navidad».   Estas fueron algunas de las palabras que asociaron con la Navidad: cohetes, fiesta, lechón asado, baile, licor,  regalos, árbol y luces. Entre todas las asociaciones no hubo ninguna referencia  a Jesucristo, ni siquiera a su nacimiento.   La verdad es que muy poco de lo que hacemos hoy día se asocia con lo espiritual.  Muy pocas de nuestras actividades tienen alguna relación con lo divino. Muy  pocos de nuestros pensamientos abordan lo religioso. Hablamos con vehemencia en  contra del materialismo. Nos sorprendemos cuando alguien afirma que es ateo.  Nos enojamos cuando alguna persona ridiculiza las cosas religiosas. Y sin  embargo guardamos muy poca relación con lo espiritual. Claro que de cuando en  cuando vamos a la iglesia, quizás una vez al mes o hasta una vez a la semana.  Pero muchas veces lo hacemos para salir de una exigencia social. Desde luego  que buscamos a Dios en los momentos de tragedia, pero esto también viene a ser  un acto de último recurso, cuando no nos queda otra esperanza en la vida.  Mientras tenemos buena salud y disfrutamos de popularidad, mientras nuestros  amigos nos acogen y todo nos va bien, no buscamos seriamente a Dios. Así que  aquellas asociaciones con la palabra «Navidad» revelan algo que se expresa en  todas las facetas de nuestra vida.   Si aquel profesor les hubiera dicho la palabra que pusimos como ejemplo, «conversación», habría escogido una de las  palabras que más debiéramos asociar con la Navidad. Porque a los ojos de Dios,  lejos de representar cohetes, fiestas, lechón asado, baile, licor, regalos,  árbol y luces, la Navidad fue el principio de un nuevo diálogo que entabló Él  con nosotros. Esa primera Nochebuena, Dios el Padre, mediante el nacimiento de  su Hijo Jesucristo, reparó la línea de comunicación con nosotros que se había  cortado a fin de que pudiéramos restablecer con Él la comunión que habíamos  perdido. De modo que ahora todos podemos tener comunión íntima y constante con  Dios. Él está esperando que respondamos a la llamada celestial que nos hizo por  medio de su Hijo. Pues es mediante esa conversación que restablecemos la  conexión y mostramos que comprendemos el verdadero sentido de la Navidad. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi expareja intentó matarme»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-expareja-intento-matarme--63389500</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tuve una relación abierta con un hombre divorciado.... Estuve saliendo con él durante dos años, pero debido a que la relación no se formalizó, decidí  terminarla. El hombre siguió con otras mujeres... [y luego] volvió a buscarme;  pero ante mi negativa, decidió tomarme contra mi voluntad... [e] intentó  matarme....   »Desde entonces, tengo miedo de salir de casa.... Como la situación ha afectado mi salud, he tratado de irme de la  ciudad donde vivo, pero por la situación económica no he podido.... Interpuse  una denuncia, de la que salió absuelto por falta de evidencias.... Me volvió a  escribir hace poco y quiere verme, y eso me da mucho miedo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos lo que ha estado sufriendo y el continuo trauma que afronta! ... Con razón  que se siente ansiosa y con miedo.   »Mudarse a otra ciudad, tal como ha tratado de hacer, hubiera sido una buena solución. Y tratar de obtener una  orden de restricción fue también una medida prudente de su parte.   »Afortunadamente hoy en día hay dispositivos económicos a la venta que pueden ayudarle a mitigar el miedo que  tiene. Uno de ellos es una alarma de seguridad personal que usted puede llevar  en la mano cuando esté fuera de casa. Si cree que está en peligro, simplemente  hale la clavija y la alarma sonará fuerte y estridente, llamando la atención de  todos los que estén alrededor. La mayoría de los perpetradores huirán cuando  vean que hay otras personas mirando. El otro dispositivo es una cámara  inalámbrica que puede configurarse con su teléfono móvil y colocarse dentro de  una ventana de su casa que dé al exterior. El sensor de movimiento puede  notificar a su teléfono cuando hay movimiento afuera.   »Dios quiere que seamos sabios y nos protejamos de la mejor manera posible, pero también podemos aprender de  personas en la Biblia que afrontaron peligro y tuvieron miedo. Uno de los  mejores ejemplos es David, antes de que llegara a ser rey de Israel. Huyó del  rey Saúl y tuvo temor por su vida.1 Mientras se encontraba huyendo,  David compuso algunas de las oraciones que podemos ahora encontrar en el libro  de los Salmos en la Biblia. En uno de esos salmos, David ruega desesperadamente  a Dios, describiendo su situación y su temor. Pero termina diciendo: “Tú eres  el Dios que me protege; tú eres el Dios que me ama. Por eso te cantaré himnos,  porque eres mi fortaleza, porque has sido mi refugio en momentos de angustia.”2   »De modo que después de protegerse lo mejor posible, lea los Salmos en voz alta y cante alabanzas a Dios tal como  hizo David. Permita que Dios la consuele a medida que se comunica con Él y aprende a confiar en Él. ¡Dios la ama muchísimo!»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede  leer si se ingresa en el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que  dice: «Casos», y luego se busca el Caso 821. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1S 23                 2       Sal 59:16b-17]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic19</guid><pubDate>Thu, 19 Dec 2024 09:28:17 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63389500/2024dic19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tuve una relación abierta con un hombre divorciado.... Estuve saliendo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tuve una relación abierta con un hombre divorciado.... Estuve saliendo con él durante dos años, pero debido a que la relación no se formalizó, decidí  terminarla. El hombre siguió con otras mujeres... [y luego] volvió a buscarme;  pero ante mi negativa, decidió tomarme contra mi voluntad... [e] intentó  matarme....   »Desde entonces, tengo miedo de salir de casa.... Como la situación ha afectado mi salud, he tratado de irme de la  ciudad donde vivo, pero por la situación económica no he podido.... Interpuse  una denuncia, de la que salió absuelto por falta de evidencias.... Me volvió a  escribir hace poco y quiere verme, y eso me da mucho miedo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos lo que ha estado sufriendo y el continuo trauma que afronta! ... Con razón  que se siente ansiosa y con miedo.   »Mudarse a otra ciudad, tal como ha tratado de hacer, hubiera sido una buena solución. Y tratar de obtener una  orden de restricción fue también una medida prudente de su parte.   »Afortunadamente hoy en día hay dispositivos económicos a la venta que pueden ayudarle a mitigar el miedo que  tiene. Uno de ellos es una alarma de seguridad personal que usted puede llevar  en la mano cuando esté fuera de casa. Si cree que está en peligro, simplemente  hale la clavija y la alarma sonará fuerte y estridente, llamando la atención de  todos los que estén alrededor. La mayoría de los perpetradores huirán cuando  vean que hay otras personas mirando. El otro dispositivo es una cámara  inalámbrica que puede configurarse con su teléfono móvil y colocarse dentro de  una ventana de su casa que dé al exterior. El sensor de movimiento puede  notificar a su teléfono cuando hay movimiento afuera.   »Dios quiere que seamos sabios y nos protejamos de la mejor manera posible, pero también podemos aprender de  personas en la Biblia que afrontaron peligro y tuvieron miedo. Uno de los  mejores ejemplos es David, antes de que llegara a ser rey de Israel. Huyó del  rey Saúl y tuvo temor por su vida.1 Mientras se encontraba huyendo,  David compuso algunas de las oraciones que podemos ahora encontrar en el libro  de los Salmos en la Biblia. En uno de esos salmos, David ruega desesperadamente  a Dios, describiendo su situación y su temor. Pero termina diciendo: “Tú eres  el Dios que me protege; tú eres el Dios que me ama. Por eso te cantaré himnos,  porque eres mi fortaleza, porque has sido mi refugio en momentos de angustia.”2   »De modo que después de protegerse lo mejor posible, lea los Salmos en voz alta y cante alabanzas a Dios tal como  hizo David. Permita que Dios la consuele a medida que se comunica con Él y aprende a confiar en Él. ¡Dios la ama muchísimo!»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede  leer si se ingresa en el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que  dice: «Casos», y luego se busca el Caso 821. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1S 23                 2       Sal 59:16b-17]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¡Cómo quisiera que fueras hombre!»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/como-quisiera-que-fueras-hombre--63370848</link><description><![CDATA[Cuando salió a andar en busca de agua, no estaba comprometida con nada ni con nadie. No intentaba otra cosa que  encontrar agua aquella encantadora muchacha del pueblo de los nivaklé. Pero se  encontró más bien con un árbol robusto, llamado Nasuk. Fue tan grande la  atracción del árbol, que ella sintió que la estaba llamando. No pudo ni quiso  resistirlo, sino que lo abrazó apretando el tronco con todo el cuerpo, y clavó  las uñas en la corteza, hasta que sangró.   Cuando por fin lo soltó, se despidió de él, desconsolada, con estas palabras: «¡Cómo quisiera, Nasuk, que fueras  hombre!»   Cuentan los indígenas de esa región que Nasuk, el guayacán, se hizo hombre y salió en  busca de ella. Y no se dio por vencido hasta que la encontró, le mostró la  marca de las uñas en la espalda y se tendió a su lado.1   Si hay algo que «nos suena» de esta ingeniosa leyenda de los nivaklé, no será por nada. Lo que hizo aquel guapo  guayacán se asemeja bastante a lo que nos narra la historia sagrada que hizo el  admirable Hijo de Dios. Ambos se encarnaron —se  hicieron hombres— porque sólo así podrían  identificarse con el objeto de su amor. Sólo así podrían probarle su amor y  estar a su lado para siempre. Pero hay algo sumamente importante que distingue  al uno del otro. El guayacán no parece haber tenido otra intención que la de  pasar el resto de su vida aquí en la tierra con su amada, mientras que el Hijo  de Dios vino para dar su vida por la suya aquí en la tierra, y así poder estar  con ella en el cielo por toda la eternidad.   Nuestro Nasuk divino recibió el nombre de Emanuel, es decir, «Dios con nosotros»,  precisamente porque vino para eso: para estar con nosotros, que somos su amada.  Si Jesucristo no se hubiera hecho Hijo del hombre, no habría podido cumplir su  misión de buscar y salvar lo que se había perdido.2 Una vez que nos  encuentra, nosotros, que estamos perdidos buscando agua que sacie nuestra sed  espiritual, encontramos en Él una fuente inagotable de agua. Si bebemos de esa  agua, no volvemos a tener sed jamás, sino que dentro de nosotros esa agua se  convierte en un manantial del que brota vida eterna.3 Sabemos que la  vida que nos ofrece es eterna porque Él no sólo sangró y murió por nosotros,  sino que resucitó para estar con nosotros hasta el fin del mundo.4 Y  sabemos que resucitó porque, mediante los ojos de la fe que le faltó al apóstol  Tomás, podemos ver la marca de los clavos en sus manos.5 Y no  podemos dejar de exclamar agradecidos: «¡Cuánto me alegro, Emanuel, que te  hiciste hombre!» Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, Memoria del fuego I: Los nacimientos, 18a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1991), p. 15.                 2       Lc 19:10                 3       Jn 4:14                 4       Mt 28:20                 5       Jn 20:24-29]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic18</guid><pubDate>Wed, 18 Dec 2024 09:29:14 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63370848/2024dic18.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Cuando salió a andar en busca de agua, no estaba comprometida con nada ni con nadie. No intentaba otra cosa que  encontrar agua aquella encantadora muchacha del pueblo de los nivaklé. Pero se  encontró más bien con un árbol robusto, llamado Nasuk. Fue...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Cuando salió a andar en busca de agua, no estaba comprometida con nada ni con nadie. No intentaba otra cosa que  encontrar agua aquella encantadora muchacha del pueblo de los nivaklé. Pero se  encontró más bien con un árbol robusto, llamado Nasuk. Fue tan grande la  atracción del árbol, que ella sintió que la estaba llamando. No pudo ni quiso  resistirlo, sino que lo abrazó apretando el tronco con todo el cuerpo, y clavó  las uñas en la corteza, hasta que sangró.   Cuando por fin lo soltó, se despidió de él, desconsolada, con estas palabras: «¡Cómo quisiera, Nasuk, que fueras  hombre!»   Cuentan los indígenas de esa región que Nasuk, el guayacán, se hizo hombre y salió en  busca de ella. Y no se dio por vencido hasta que la encontró, le mostró la  marca de las uñas en la espalda y se tendió a su lado.1   Si hay algo que «nos suena» de esta ingeniosa leyenda de los nivaklé, no será por nada. Lo que hizo aquel guapo  guayacán se asemeja bastante a lo que nos narra la historia sagrada que hizo el  admirable Hijo de Dios. Ambos se encarnaron —se  hicieron hombres— porque sólo así podrían  identificarse con el objeto de su amor. Sólo así podrían probarle su amor y  estar a su lado para siempre. Pero hay algo sumamente importante que distingue  al uno del otro. El guayacán no parece haber tenido otra intención que la de  pasar el resto de su vida aquí en la tierra con su amada, mientras que el Hijo  de Dios vino para dar su vida por la suya aquí en la tierra, y así poder estar  con ella en el cielo por toda la eternidad.   Nuestro Nasuk divino recibió el nombre de Emanuel, es decir, «Dios con nosotros»,  precisamente porque vino para eso: para estar con nosotros, que somos su amada.  Si Jesucristo no se hubiera hecho Hijo del hombre, no habría podido cumplir su  misión de buscar y salvar lo que se había perdido.2 Una vez que nos  encuentra, nosotros, que estamos perdidos buscando agua que sacie nuestra sed  espiritual, encontramos en Él una fuente inagotable de agua. Si bebemos de esa  agua, no volvemos a tener sed jamás, sino que dentro de nosotros esa agua se  convierte en un manantial del que brota vida eterna.3 Sabemos que la  vida que nos ofrece es eterna porque Él no sólo sangró y murió por nosotros,  sino que resucitó para estar con nosotros hasta el fin del mundo.4 Y  sabemos que resucitó porque, mediante los ojos de la fe que le faltó al apóstol  Tomás, podemos ver la marca de los clavos en sus manos.5 Y no  podemos dejar de exclamar agradecidos: «¡Cuánto me alegro, Emanuel, que te  hiciste hombre!» Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, Memoria del fuego I: Los nacimientos, 18a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1991), p. 15.                 2       Lc 19:10                 3       Jn 4:14                 4       Mt 28:20                 5       Jn 20:24-29]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Libertados de la muerte</title><link>https://www.spreaker.com/episode/libertados-de-la-muerte--63349758</link><description><![CDATA[(Aniversario de la Muerte de Simón Bolívar)   Intentaron matarlo más de treinta veces, pero jamás lograron siquiera herirlo. A cualquier  otro hombre lo hubiera hecho desistir de su magna empresa lo ocurrido la noche  del 10 de diciembre de 1815. Pero a él lo sostuvo su férrea resolución, su  valeroso empeño en luchar hasta obtener la victoria.   Acababa de renunciar voluntariamente a la jefatura del ejército libertador de su  patria, y se encontraba refugiado en Kingston, Jamaica. Las aventajadas tropas  del español Morillo habían reconquistado el territorio colonial perdido y  habían vuelto a adueñarse de la recién libertada Venezuela.   Aquella noche el desilusionado galán volvió a desahogar sus penas en compañía de una dama, la dominicana Julia  Crober. Pero se quedó en la casa de ella más tiempo de lo acostumbrado,  totalmente inconsciente de que Morillo había tramado asesinarlo. A su esclavo,  el negro Pío, lo había contratado un catalán, a quien Morillo había  comprometido por la suma de cinco mil pesos. Cobijado por la más densa  oscuridad, el esclavo penetró sigilosamente en la habitación de su amo. Sabía  cuál era la hamaca en que dormía el caudillo americano, así que se deslizó  hacia ella y, sin vacilar un solo instante, hundió el puñal en el pecho del  dormido. ¡Misión cumplida!   A la mañana siguiente, ¡cuál no sería su consternación al enterarse de que no se  estaba practicando el levantamiento del cadáver del general Simón Bolívar sino  el de don Félix Amestoy, fiel amigo del Libertador! Esa noche en la casa de  hués­pedes de Rafael Poisce, don Félix había aprovechado la ausencia de su  compañero caraqueño y se había acostado en la hamaca de él a fin de descansar  mejor.1 ¿Cómo iba a saber que esa infeliz decisión lo llevaría a un  descanso permanente?   Al igual que Bolívar, el celebrado hijo de la patria, también Jesucristo, el Hijo  de Dios, renunció voluntariamente a la jefatura de un ejército, pero no  terrenal sino celestial. Y a diferencia de Bolívar, a Cristo sí lo hirieron y  lo mataron, pero sólo porque Él así lo dispuso.2 Teniendo el poder  para salvarse, Cristo no se salvó a sí mismo, sino que nos salvó a todos  nosotros,3 incluso a Bolívar. Pero no nos salvó de una muerte  inesperada sino de la muerte segura, y no de forma temporal sino eternamente.   Don Félix murió sin proponérselo en el lugar de su amigo Bolívar, sin saber que su decisión lo conduciría a un  inesperado descanso permanente. En cambio, nuestro amigo Jesucristo se propuso  morir en nuestro lugar, consciente de que su decisión nos llevará a un anhelado  descanso eterno... si lo reconocemos a Él como nuestro Libertador espiritual.  Porque si bien es cierto que Bolívar libertó a muchos al lograr escapar hasta  inconscientemente de la muerte, y así obtuvo la victoria con que consumó la  libertad temporal, Cristo nos libertó a todos al entregarse conscientemente a  la muerte, y así obtuvo la victoria con que consumó nuestra libertad eterna.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Alfonso Rumazo González, Manuela Sáenz: la Libertadora del Libertador, 6a ed. (Caracas: Ediciones EDIME, 1962), p. 60.                 2       Is 53:4-5                 3       Lc 23:33-43                 4       Jn 8:32;  19:30]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic17</guid><pubDate>Tue, 17 Dec 2024 08:29:45 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63349758/2024dic17.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Muerte de Simón Bolívar)   Intentaron matarlo más de treinta veces, pero jamás lograron siquiera herirlo. A cualquier  otro hombre lo hubiera hecho desistir de su magna empresa lo ocurrido la noche  del 10 de diciembre de 1815. Pero...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Aniversario de la Muerte de Simón Bolívar)   Intentaron matarlo más de treinta veces, pero jamás lograron siquiera herirlo. A cualquier  otro hombre lo hubiera hecho desistir de su magna empresa lo ocurrido la noche  del 10 de diciembre de 1815. Pero a él lo sostuvo su férrea resolución, su  valeroso empeño en luchar hasta obtener la victoria.   Acababa de renunciar voluntariamente a la jefatura del ejército libertador de su  patria, y se encontraba refugiado en Kingston, Jamaica. Las aventajadas tropas  del español Morillo habían reconquistado el territorio colonial perdido y  habían vuelto a adueñarse de la recién libertada Venezuela.   Aquella noche el desilusionado galán volvió a desahogar sus penas en compañía de una dama, la dominicana Julia  Crober. Pero se quedó en la casa de ella más tiempo de lo acostumbrado,  totalmente inconsciente de que Morillo había tramado asesinarlo. A su esclavo,  el negro Pío, lo había contratado un catalán, a quien Morillo había  comprometido por la suma de cinco mil pesos. Cobijado por la más densa  oscuridad, el esclavo penetró sigilosamente en la habitación de su amo. Sabía  cuál era la hamaca en que dormía el caudillo americano, así que se deslizó  hacia ella y, sin vacilar un solo instante, hundió el puñal en el pecho del  dormido. ¡Misión cumplida!   A la mañana siguiente, ¡cuál no sería su consternación al enterarse de que no se  estaba practicando el levantamiento del cadáver del general Simón Bolívar sino  el de don Félix Amestoy, fiel amigo del Libertador! Esa noche en la casa de  hués­pedes de Rafael Poisce, don Félix había aprovechado la ausencia de su  compañero caraqueño y se había acostado en la hamaca de él a fin de descansar  mejor.1 ¿Cómo iba a saber que esa infeliz decisión lo llevaría a un  descanso permanente?   Al igual que Bolívar, el celebrado hijo de la patria, también Jesucristo, el Hijo  de Dios, renunció voluntariamente a la jefatura de un ejército, pero no  terrenal sino celestial. Y a diferencia de Bolívar, a Cristo sí lo hirieron y  lo mataron, pero sólo porque Él así lo dispuso.2 Teniendo el poder  para salvarse, Cristo no se salvó a sí mismo, sino que nos salvó a todos  nosotros,3 incluso a Bolívar. Pero no nos salvó de una muerte  inesperada sino de la muerte segura, y no de forma temporal sino eternamente.   Don Félix murió sin proponérselo en el lugar de su amigo Bolívar, sin saber que su decisión lo conduciría a un  inesperado descanso permanente. En cambio, nuestro amigo Jesucristo se propuso  morir en nuestro lugar, consciente de que su decisión nos llevará a un anhelado  descanso eterno... si lo reconocemos a Él como nuestro Libertador espiritual.  Porque si bien es cierto que Bolívar libertó a muchos al lograr escapar hasta  inconscientemente de la muerte, y así obtuvo la victoria con que consumó la  libertad temporal, Cristo nos libertó a todos al entregarse conscientemente a  la muerte, y así obtuvo la victoria con que consumó nuestra libertad eterna.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Alfonso Rumazo González, Manuela Sáenz: la Libertadora del Libertador, 6a ed. (Caracas: Ediciones EDIME, 1962), p. 60.                 2       Is 53:4-5                 3       Lc 23:33-43                 4       Jn 8:32;  19:30]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La mayor dicha</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-mayor-dicha--63335948</link><description><![CDATA[La niña, bien vestida, contemplaba con gran entusiasmo las muñecas que había en la  tienda. En una de sus manitas tenía un rollo de billetes. Al ver una muñeca que  le gustaba, se daba vuelta y le preguntaba a su padre si tenía suficiente  dinero para comprarla. A pesar de que él le contestaba que sí, ella seguía  buscando hasta encontrar otra que le llamaba la atención, y volvía a  preguntarle:   —Papi, ¿tengo suficiente dinero para comprar ésta?   Mientras la niña se entretenía buscando la muñeca perfecta, un niño entró en la tienda y comenzó a observar  los juguetes que había al otro lado del pasillo. Su ropa estaba bien cuidada  pero gastada, y su abriguito le quedaba muy apretado. Al igual que la niña, él  llevaba dinero en la mano, pero no pasaba de unos cinco dólares.   A él también lo acompañaba su padre. Cada vez que lo cautivaba uno de los juegos  de video, su padre meneaba la cabeza, dándole a entender que no le convenía  eso.   Al fin la niña escogió la muñeca que más le gustó, una que se veía tan elegante  que seguramente sería la envidia de todas las niñas de la cuadra. En eso se dio  cuenta de la conversación que sostenían el otro padre y su hijo. El niño,  cabizbajo y desilusionado porque no podía comprar ninguno de los juegos de  video, había escogido un álbum de colección de postales. Luego se encaminó con  su padre a otro pasillo, alejándose así de la niña, que había visto lo  ocurrido.   La niña volvió a poner la muñeca selecta en el estante y corrió adonde estaban los  juegos de video. Con renovado entusiasmo escogió uno que estaba encima de los  demás, le dijo algo a su padre y se dirigió a toda prisa hacia la caja  registradora para hacer su compra. Cuando el niño y su padre hicieron cola  detrás de ella, la niña no pudo disimular el placer que sentía.   Tan pronto como la cajera le entregó el paquete de la compra, la niña se lo  devolvió y le dijo algo al oído. La cajera sonrió y colocó el paquete debajo  del mostrador. Luego atendió al niño y le dijo:   —¡Felicitaciones! ¡Eres mi cliente número cien y te has ganado un premio!   Dicho esto, le entregó el juego de video al niño, quien no pudo hacer más que mirarlo  incrédulo.   —¡Es precisamente lo que quería! —exclamó.   La niña y su padre fueron testigos de esta emocionante escena desde la puerta de la tienda. En el rostro de la  pequeña se dibujaba una sonrisa de oreja a oreja. Al salir del almacén, su  padre le preguntó por qué lo había hecho.   —¿No es cierto, papi, que mi abuelito y mi abuelita me dijeron que comprara algo que me hiciera muy feliz? —le contestó la niña.   —¡Claro que sí, hija mía!   —Bueno, ¡pues eso es lo que acabo de hacer!1   Así como aquella niña, todos tenemos suficiente como para darle a alguna persona  necesitada, aunque no sea más que comprensión y cariño. Ese es el espíritu que  agrada a Dios en toda ocasión en que damos y recibimos regalos. Más vale que  aprendamos de su Hijo Jesucristo, el autor del refrán que es la moraleja de  esta historia, que de veras «Hay más dicha en dar que en recibir.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Sharon Palmer, Tennessee, EE.UU., Mensaje divulgado vía correo electrónico, 1999.                 2       Hch 20:35]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic16</guid><pubDate>Mon, 16 Dec 2024 09:28:58 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63335948/2024dic16.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>La niña, bien vestida, contemplaba con gran entusiasmo las muñecas que había en la  tienda. En una de sus manitas tenía un rollo de billetes. Al ver una muñeca que  le gustaba, se daba vuelta y le preguntaba a su padre si tenía suficiente  dinero para...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[La niña, bien vestida, contemplaba con gran entusiasmo las muñecas que había en la  tienda. En una de sus manitas tenía un rollo de billetes. Al ver una muñeca que  le gustaba, se daba vuelta y le preguntaba a su padre si tenía suficiente  dinero para comprarla. A pesar de que él le contestaba que sí, ella seguía  buscando hasta encontrar otra que le llamaba la atención, y volvía a  preguntarle:   —Papi, ¿tengo suficiente dinero para comprar ésta?   Mientras la niña se entretenía buscando la muñeca perfecta, un niño entró en la tienda y comenzó a observar  los juguetes que había al otro lado del pasillo. Su ropa estaba bien cuidada  pero gastada, y su abriguito le quedaba muy apretado. Al igual que la niña, él  llevaba dinero en la mano, pero no pasaba de unos cinco dólares.   A él también lo acompañaba su padre. Cada vez que lo cautivaba uno de los juegos  de video, su padre meneaba la cabeza, dándole a entender que no le convenía  eso.   Al fin la niña escogió la muñeca que más le gustó, una que se veía tan elegante  que seguramente sería la envidia de todas las niñas de la cuadra. En eso se dio  cuenta de la conversación que sostenían el otro padre y su hijo. El niño,  cabizbajo y desilusionado porque no podía comprar ninguno de los juegos de  video, había escogido un álbum de colección de postales. Luego se encaminó con  su padre a otro pasillo, alejándose así de la niña, que había visto lo  ocurrido.   La niña volvió a poner la muñeca selecta en el estante y corrió adonde estaban los  juegos de video. Con renovado entusiasmo escogió uno que estaba encima de los  demás, le dijo algo a su padre y se dirigió a toda prisa hacia la caja  registradora para hacer su compra. Cuando el niño y su padre hicieron cola  detrás de ella, la niña no pudo disimular el placer que sentía.   Tan pronto como la cajera le entregó el paquete de la compra, la niña se lo  devolvió y le dijo algo al oído. La cajera sonrió y colocó el paquete debajo  del mostrador. Luego atendió al niño y le dijo:   —¡Felicitaciones! ¡Eres mi cliente número cien y te has ganado un premio!   Dicho esto, le entregó el juego de video al niño, quien no pudo hacer más que mirarlo  incrédulo.   —¡Es precisamente lo que quería! —exclamó.   La niña y su padre fueron testigos de esta emocionante escena desde la puerta de la tienda. En el rostro de la  pequeña se dibujaba una sonrisa de oreja a oreja. Al salir del almacén, su  padre le preguntó por qué lo había hecho.   —¿No es cierto, papi, que mi abuelito y mi abuelita me dijeron que comprara algo que me hiciera muy feliz? —le contestó la niña.   —¡Claro que sí, hija mía!   —Bueno, ¡pues eso es lo que acabo de hacer!1   Así como aquella niña, todos tenemos suficiente como para darle a alguna persona  necesitada, aunque no sea más que comprensión y cariño. Ese es el espíritu que  agrada a Dios en toda ocasión en que damos y recibimos regalos. Más vale que  aprendamos de su Hijo Jesucristo, el autor del refrán que es la moraleja de  esta historia, que de veras «Hay más dicha en dar que en recibir.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Sharon Palmer, Tennessee, EE.UU., Mensaje divulgado vía correo electrónico, 1999.                 2       Hch 20:35]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Como si me clavaran una puñalada»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/como-si-me-clavaran-una-punalada--63314243</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace dieciocho años mi esposa me fue infiel... con alguien que decía ser amigo.... Pero debido a que yo le era infiel a ella... decidí  perdonarla.... Siempre ha sido una excelente madre, y ahora es una gran abuela  para dos nietos que tenemos.   »Hemos sido muy felices desde la reconciliación hasta hace dos meses, cuando el tipo con quien me fue infiel le escribió al Facebook. Ella le contestó e  intercambiaron algunos mensajes —nada fuera de lo común—; pero a mí me hizo  sentir como si clavaran una puñalada en mi corazón, y siempre me vienen  recuerdos de su infidelidad.... Ella está arrepentida, y dice que sólo le  contestó porque necesitaba sanar su corazón y perdonar, pero yo desde ese día  no puedo estar en paz.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Lo felicitamos por superar una crisis en su relación conyugal y resolver sus diferencias! El hecho de que han sido felices durante  todos estos años es prueba de que los problemas matrimoniales pueden resolverse  cuando ambos cónyuges consienten en perdonar y olvidar. Usted les ha dado  algo maravilloso a sus hijos al proveerles un hogar estable. Los dos deben  sentirse orgullosos por resolver sus problemas en beneficio de toda la familia.   »Usted no menciona cómo es que supo acerca de los mensajes recientes de su esposa en Facebook,  pero parece como si de común acuerdo han tomado la sana decisión de compartir  su actividad en las redes sociales. Menos mal que no son como los esposos  imprudentes que se ocultan el uno al otro lo que escriben en las redes. Como su  esposa no mantuvo secretos sus mensajes en Facebook, usted pudo ver por sí  mismo que no había nada fuera de lo común en esos mensajes en particular.   »Si bien estamos muy de acuerdo con que su esposa debe bloquear a ese tipo como su amigo en  Facebook, concordamos con usted en que no sucedió nada fuera de lo común. Un  breve intercambio por Internet del que usted tiene conocimiento no es, en  definitiva, suficiente como para haberle quitado la paz y haberlo atrapado en  un ciclo de pensamiento constante acerca de la infidelidad de su esposa....   »Hace mucho tiempo usted perdonó a su esposa y borró del registro lo que ella hizo, y luego vivió  felizmente durante todos los años que siguieron. Al hacerlo, estaba siguiendo  el ejemplo de Dios de perdonar y olvidar. Pues una vez que le  pedimos a Dios perdón por nuestros pecados, Él los borra del registro y no  vuelve jamás a recordárnoslos. Como nuestro Juez celestial, Él nos declara  “inocentes” y ya no nos pide cuentas de esos pecados. Siga el ejemplo de Dios y  recobre la felicidad.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 701. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic14</guid><pubDate>Sat, 14 Dec 2024 09:28:56 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63314243/2024dic14.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace dieciocho años mi esposa me fue infiel... con alguien que decía...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Hace dieciocho años mi esposa me fue infiel... con alguien que decía ser amigo.... Pero debido a que yo le era infiel a ella... decidí  perdonarla.... Siempre ha sido una excelente madre, y ahora es una gran abuela  para dos nietos que tenemos.   »Hemos sido muy felices desde la reconciliación hasta hace dos meses, cuando el tipo con quien me fue infiel le escribió al Facebook. Ella le contestó e  intercambiaron algunos mensajes —nada fuera de lo común—; pero a mí me hizo  sentir como si clavaran una puñalada en mi corazón, y siempre me vienen  recuerdos de su infidelidad.... Ella está arrepentida, y dice que sólo le  contestó porque necesitaba sanar su corazón y perdonar, pero yo desde ese día  no puedo estar en paz.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Lo felicitamos por superar una crisis en su relación conyugal y resolver sus diferencias! El hecho de que han sido felices durante  todos estos años es prueba de que los problemas matrimoniales pueden resolverse  cuando ambos cónyuges consienten en perdonar y olvidar. Usted les ha dado  algo maravilloso a sus hijos al proveerles un hogar estable. Los dos deben  sentirse orgullosos por resolver sus problemas en beneficio de toda la familia.   »Usted no menciona cómo es que supo acerca de los mensajes recientes de su esposa en Facebook,  pero parece como si de común acuerdo han tomado la sana decisión de compartir  su actividad en las redes sociales. Menos mal que no son como los esposos  imprudentes que se ocultan el uno al otro lo que escriben en las redes. Como su  esposa no mantuvo secretos sus mensajes en Facebook, usted pudo ver por sí  mismo que no había nada fuera de lo común en esos mensajes en particular.   »Si bien estamos muy de acuerdo con que su esposa debe bloquear a ese tipo como su amigo en  Facebook, concordamos con usted en que no sucedió nada fuera de lo común. Un  breve intercambio por Internet del que usted tiene conocimiento no es, en  definitiva, suficiente como para haberle quitado la paz y haberlo atrapado en  un ciclo de pensamiento constante acerca de la infidelidad de su esposa....   »Hace mucho tiempo usted perdonó a su esposa y borró del registro lo que ella hizo, y luego vivió  felizmente durante todos los años que siguieron. Al hacerlo, estaba siguiendo  el ejemplo de Dios de perdonar y olvidar. Pues una vez que le  pedimos a Dios perdón por nuestros pecados, Él los borra del registro y no  vuelve jamás a recordárnoslos. Como nuestro Juez celestial, Él nos declara  “inocentes” y ya no nos pide cuentas de esos pecados. Siga el ejemplo de Dios y  recobre la felicidad.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 701. 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El valiente muchacho de Yeovil, Inglaterra encaró con firmeza su destino y aprovechó la oferta que le hizo una  institución benéfica llamada «Los sueños se hacen realidad». Esa entidad  ofrecía regalos a los adolescentes moribundos. Pero Simón no pidió nada para él  mismo sino para su padre. Pidió que a su progenitor le regalaran un pequeño  tractor de jardín para que éste pudiera ganarse la vida. Ese fue el supremo don  del hijo al padre.   Esta tierna historia levanta el espíritu de quienes todos los días tienen que hacer la crónica de todo lo malo  que ocurre en el mundo. El chico moribundo pudo haber pedido cualquier cosa  para él mismo —un auto, una moto, un viaje, un equipo de sonido, un televisor—,  pero cuando más razón tenía para pensar en sí mismo, pensó más bien en su  padre.   Hay acciones generosas que debemos destacar. No todo en este mundo es drogadicción, narcotráfico, asalto, robo,  asesinato, guerrilla y terrorismo. También hay gestos nobles, acciones  generosas y sentido humanitario.   Simón pasó a la presencia de Dios. Cuando sus padres y hermanos contemplaron el espléndido tractor que les había  conseguido como recurso económico para la familia, comentaron: «En la última  hora de su vida, Simón pensó en nuestro bienestar. No vivió en vano ni murió en  vano. En su corta existencia tuvo tiempo de dejarnos lo que nos ayudaría a  vivir.»   La Biblia dice: «No son los hijos los que deben ahorrar para los padres, sino los padres para los hijos»  (2 Corintios 12:14). Esa es la norma sana de vida. Los padres deben  dejarles a sus hijos la mejor herencia. Pero en este caso se produjo la  bendición a la inversa: el hijo le dejó una herencia al padre.   Dios, que inspiró al escritor del texto Bíblico anterior, hizo lo que ese texto manda. Nos dejó a nosotros los  seres humanos la mejor, la más grande, pura y perfecta de las herencias: nada  menos que a su propio Hijo Jesucristo. Y junto con Cristo nos dejó todo: el  perdón, la regeneración, la paz y, para el final, la vida eterna. Hay, pues, un  regalo, un don gratuito y grandioso, que Dios nos ofrece. Y  nosotros no tenemos que hacer más que aceptarlo. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic13</guid><pubDate>Fri, 13 Dec 2024 08:28:39 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63297681/2024dic13.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El diagnóstico: leucemia. El pronóstico, no menos funesto: tal vez un año más de vida. Acababa de recibir  esa terrible noticia Simón Bird, muchacho de catorce años, cuando salió del  hospital acompañado por su padre. ¡Sólo un año más para vivir! 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El chico moribundo pudo haber pedido cualquier cosa  para él mismo —un auto, una moto, un viaje, un equipo de sonido, un televisor—,  pero cuando más razón tenía para pensar en sí mismo, pensó más bien en su  padre.   Hay acciones generosas que debemos destacar. No todo en este mundo es drogadicción, narcotráfico, asalto, robo,  asesinato, guerrilla y terrorismo. También hay gestos nobles, acciones  generosas y sentido humanitario.   Simón pasó a la presencia de Dios. Cuando sus padres y hermanos contemplaron el espléndido tractor que les había  conseguido como recurso económico para la familia, comentaron: «En la última  hora de su vida, Simón pensó en nuestro bienestar. No vivió en vano ni murió en  vano. En su corta existencia tuvo tiempo de dejarnos lo que nos ayudaría a  vivir.»   La Biblia dice: «No son los hijos los que deben ahorrar para los padres, sino los padres para los hijos»  (2 Corintios 12:14). Esa es la norma sana de vida. Los padres deben  dejarles a sus hijos la mejor herencia. Pero en este caso se produjo la  bendición a la inversa: el hijo le dejó una herencia al padre.   Dios, que inspiró al escritor del texto Bíblico anterior, hizo lo que ese texto manda. Nos dejó a nosotros los  seres humanos la mejor, la más grande, pura y perfecta de las herencias: nada  menos que a su propio Hijo Jesucristo. Y junto con Cristo nos dejó todo: el  perdón, la regeneración, la paz y, para el final, la vida eterna. Hay, pues, un  regalo, un don gratuito y grandioso, que Dios nos ofrece. Y  nosotros no tenemos que hacer más que aceptarlo. 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Por lo general se cree que la mayoría de las personas que usan en exceso las redes sociales no son, en realidad, adictas a ellas.... Así  que para efectos de este consejo nos limitaremos a ofrecer información sobre  cómo valerse de las redes sociales de una manera sana.   »Es importante señalar que la mayoría de esas personas que usan en exceso las redes sociales no pueden simplemente dejar de usarlas, tal como  pueden hacer las que abusan de las drogas y del alcohol. Vivimos en una época  en la que el uso de la Internet es prácticamente obligatorio....   »Por lo tanto, el dilema consiste en cómo usar la Internet y las redes sociales de diversas maneras que tengan un efecto positivo en nuestra  vida sin caer en las trampas diseñadas con el fin de que hagamos lo contrario.  Ya muchos saben que las redes sociales se valen de complicadas fórmulas  estadísticas llamadas algoritmos a fin de impulsarnos a mantenernos conectados  más tiempo. Cuando interactuamos comentando o indicando que nos gusta, ese  obvio interés de nuestra parte hace que el algoritmo de la plataforma de la red  social nos ofrezca más contenido que es muy similar.   »El aceptar y seguir tales ofrecimientos hace que la sustancia química llamada dopamina sea emitida en nuestro cerebro. Y la dopamina hace que  tengamos sensaciones de placer que nos impulsan a hacer lo que sea necesario  para tener más de esas sensaciones. Con el tiempo, se necesita cada vez más  interacción con las redes sociales para liberar la misma cantidad de dopamina,  por lo que gradualmente aumentamos el tiempo que pasamos en las redes sociales.   »Además, ciertas personas se sienten complacidas consigo mismas cuando lo que publican, incluso sus fotos, generan muchos comentarios y  reacciones de “Me gusta”. En otras personas, a la inversa, se desata un dañino  ciclo de autocondenación al comparar su propia vida con la vida pública, y  frecuentemente alterada, de los demás. Diversos estudios han demostrado que el  uso excesivo de las redes sociales contribuye a la baja autoestima, el  aislamiento y soledad, la ansiedad y la depresión.1   »El primer paso que deben dar todos sin falta es habilitar las funciones en sus teléfonos inteligentes para controlar el tiempo que pasan a  diario usando cada una de las aplicaciones de sus redes sociales. Esas  funciones se encuentran en Settings o Ajustes, y pueden llamarse Screen  Time o “Bienestar digital y controles parentales”.... Es muy recomendable  que las familias hablen entre sí y se pongan de acuerdo en cuanto a límites de  tiempo para todos. El padre y la madre deben asegurarse de usar la contraseña  parental cuando establezcan esos límites en el teléfono de cada niño, niña y  adolescente.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 820. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Bruce Goldman, “Addictive potential of social media, explained [Explicación del potencial de adicción a las redes sociales],” Stanford Medicine, Scope: Beyond the Headlines [Alcance: Más allá de los titulares], Interview of [Entrevista a] Anna Lembke, MD, Dopamine Nation: Finding Balance in the Age of Indulgence [Nación de dopamina: Encontrar el equilibrio en la era de la indulgencia] (New York: Dutton, 2021) &lt;https://scopeblog.stanford.edu/2021/10/29/addictive-potential-of-social-media-explained&gt; En línea 26 enero 2024.]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic12</guid><pubDate>Thu, 12 Dec 2024 09:30:35 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63281499/2024dic12.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos de manera anónima la siguiente petición que nos hizo un hombre:   «Me gustaría recibir información acerca de cómo librarme de la adicción a las redes sociales.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos de manera anónima la siguiente petición que nos hizo un hombre:   «Me gustaría recibir información acerca de cómo librarme de la adicción a las redes sociales.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »... Por lo general se cree que la mayoría de las personas que usan en exceso las redes sociales no son, en realidad, adictas a ellas.... Así  que para efectos de este consejo nos limitaremos a ofrecer información sobre  cómo valerse de las redes sociales de una manera sana.   »Es importante señalar que la mayoría de esas personas que usan en exceso las redes sociales no pueden simplemente dejar de usarlas, tal como  pueden hacer las que abusan de las drogas y del alcohol. Vivimos en una época  en la que el uso de la Internet es prácticamente obligatorio....   »Por lo tanto, el dilema consiste en cómo usar la Internet y las redes sociales de diversas maneras que tengan un efecto positivo en nuestra  vida sin caer en las trampas diseñadas con el fin de que hagamos lo contrario.  Ya muchos saben que las redes sociales se valen de complicadas fórmulas  estadísticas llamadas algoritmos a fin de impulsarnos a mantenernos conectados  más tiempo. Cuando interactuamos comentando o indicando que nos gusta, ese  obvio interés de nuestra parte hace que el algoritmo de la plataforma de la red  social nos ofrezca más contenido que es muy similar.   »El aceptar y seguir tales ofrecimientos hace que la sustancia química llamada dopamina sea emitida en nuestro cerebro. Y la dopamina hace que  tengamos sensaciones de placer que nos impulsan a hacer lo que sea necesario  para tener más de esas sensaciones. Con el tiempo, se necesita cada vez más  interacción con las redes sociales para liberar la misma cantidad de dopamina,  por lo que gradualmente aumentamos el tiempo que pasamos en las redes sociales.   »Además, ciertas personas se sienten complacidas consigo mismas cuando lo que publican, incluso sus fotos, generan muchos comentarios y  reacciones de “Me gusta”. En otras personas, a la inversa, se desata un dañino  ciclo de autocondenación al comparar su propia vida con la vida pública, y  frecuentemente alterada, de los demás. Diversos estudios han demostrado que el  uso excesivo de las redes sociales contribuye a la baja autoestima, el  aislamiento y soledad, la ansiedad y la depresión.1   »El primer paso que deben dar todos sin falta es habilitar las funciones en sus teléfonos inteligentes para controlar el tiempo que pasan a  diario usando cada una de las aplicaciones de sus redes sociales. Esas  funciones se encuentran en Settings o Ajustes, y pueden llamarse Screen  Time o “Bienestar digital y controles parentales”.... Es muy recomendable  que las familias hablen entre sí y se pongan de acuerdo en cuanto a límites de  tiempo para todos. El padre y la madre deben asegurarse de usar la contraseña  parental cuando establezcan esos límites en el teléfono de cada niño, niña y  adolescente.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 820. 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En su lugar, el decreto reconocía  oficialmente como Himno Nacional el que comisionó el Presidente Doctor Rafael  Zaldívar y se estrenó en el antiguo Palacio Nacional de la Capital de la  República el 15 de septiembre de 1879.   El compositor del himno fue el maestro italiano Juan Aberle, que llegó a El  Salvador a fines del siglo diecinueve y la convirtió en su segunda patria al  casarse con una salvadoreña. El autor de la letra fue el general Juan José  Cañas, poeta y militar distinguido, oriundo de San Miguel, que hizo armas en la  campaña nacional contra los filibusteros en 1856.1   Estas son las palabras del coro y de la primera estrofa que se cantan actualmente:   //Saludemos la patria orgullosos<br />         de hijos suyos podernos llamar;<br />         y juremos la vida animosos,<br />         sin descanso a su bien consagrar.//       De la paz en la dicha suprema,<br />         siempre noble soñó El Salvador;<br />         fue obtenerla su eterno problema,<br />         conservarla es su gloria mayor.       Y con fe inquebrantable el camino<br />         del progreso se afana //en seguir//,<br />         por llenar su grandioso destino,<br />         conquistarse un feliz porvenir.       Le protege una férrea barrera<br />         contra el choque de ruin deslealtad,<br />         desde el día que en su alta bandera<br />         con su sangre ///escribió: ¡Libertad!///       Entre los deberes cívicos que reafirma la Ley de Símbolos Patrios de 1972 se  encuentra el Decreto Legislativo de 1936 que ordena que al final de toda  correspondencia oficial se incluya el lema «Dios, Unión, Libertad» que aparece  en el Escudo de Armas y en la Bandera Nacional. Es que si bien, según la letra  del Himno Nacional, el pueblo salvadoreño pagó con su sangre el precio de su  libertad física, el precio de su libertad espiritual lo pagó con su propia  sangre Jesucristo, el Hijo de Dios, al que le rinden homenaje con un gran  monumento en San Salvador que lo reconoce como «el Salvador del mundo».       Ahora sólo falta que cada ciudadano que, orgulloso de llamarse hijo de la Patria, se  esfuerza por cumplir esa promesa de consagrar la vida a su bien, consagre  también su vida a servir a Cristo, asegurando así su derecho de llamarse hijo  de Dios.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Historia del Himno Nacional de El Salvador», Símbolos Patrios &lt;http://www.casapres.gob.sv/Simbolos_Patrios/history_himno.htm&gt; En línea 30 junio 2009; «Ley de Símbolos Patrios de El Salvador», Decreto No. 115, Asamblea Legislativa de la República de El Salvador &lt;www.miportal.edu.sv/NR/rdonlyres/CA144FE5‑4D4A‑4EE2‑82C4‑3A47296F9CF8/412/LeydeSímbolosPatriosdeElSalvador1.doc&gt; En línea 26 mayo 2009; Jorge Lardé y Larín, «Historia del Himno Nacional de El Salvador», pp. 35-36 &lt;http://www.miportal.edu.sv/NR/rdonlyres/AC3618BD‑721A‑4886‑8F43‑F0FD4402E2EB/0/14_proyecto5_1_.pdf&gt; En línea 30 junio 2009.                 2       Jn 1:12; 1Co 7:34]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic11</guid><pubDate>Wed, 11 Dec 2024 09:28:43 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63264419/2024dic11.mp3" length="3861138" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Publicación de la Adopción Oficial del Himno Nacional de El Salvador)   (Himno cantado por Carlos Rey en audio y en video)   El 11 de diciembre de 1953 la Asamblea Legislativa de El Salvador publicó un  decreto que invalidaba los...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Aniversario de la Publicación de la Adopción Oficial del Himno Nacional de El Salvador)   (Himno cantado por Carlos Rey en audio y en video)   El 11 de diciembre de 1953 la Asamblea Legislativa de El Salvador publicó un  decreto que invalidaba los dos himnos nacionales reconocidos como oficiales por  acuerdos ejecutivos en 1866 y 1891. En su lugar, el decreto reconocía  oficialmente como Himno Nacional el que comisionó el Presidente Doctor Rafael  Zaldívar y se estrenó en el antiguo Palacio Nacional de la Capital de la  República el 15 de septiembre de 1879.   El compositor del himno fue el maestro italiano Juan Aberle, que llegó a El  Salvador a fines del siglo diecinueve y la convirtió en su segunda patria al  casarse con una salvadoreña. El autor de la letra fue el general Juan José  Cañas, poeta y militar distinguido, oriundo de San Miguel, que hizo armas en la  campaña nacional contra los filibusteros en 1856.1   Estas son las palabras del coro y de la primera estrofa que se cantan actualmente:   //Saludemos la patria orgullosos<br />         de hijos suyos podernos llamar;<br />         y juremos la vida animosos,<br />         sin descanso a su bien consagrar.//       De la paz en la dicha suprema,<br />         siempre noble soñó El Salvador;<br />         fue obtenerla su eterno problema,<br />         conservarla es su gloria mayor.       Y con fe inquebrantable el camino<br />         del progreso se afana //en seguir//,<br />         por llenar su grandioso destino,<br />         conquistarse un feliz porvenir.       Le protege una férrea barrera<br />         contra el choque de ruin deslealtad,<br />         desde el día que en su alta bandera<br />         con su sangre ///escribió: ¡Libertad!///       Entre los deberes cívicos que reafirma la Ley de Símbolos Patrios de 1972 se  encuentra el Decreto Legislativo de 1936 que ordena que al final de toda  correspondencia oficial se incluya el lema «Dios, Unión, Libertad» que aparece  en el Escudo de Armas y en la Bandera Nacional. Es que si bien, según la letra  del Himno Nacional, el pueblo salvadoreño pagó con su sangre el precio de su  libertad física, el precio de su libertad espiritual lo pagó con su propia  sangre Jesucristo, el Hijo de Dios, al que le rinden homenaje con un gran  monumento en San Salvador que lo reconoce como «el Salvador del mundo».       Ahora sólo falta que cada ciudadano que, orgulloso de llamarse hijo de la Patria, se  esfuerza por cumplir esa promesa de consagrar la vida a su bien, consagre  también su vida a servir a Cristo, asegurando así su derecho de llamarse hijo  de Dios.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Historia del Himno Nacional de El Salvador», Símbolos Patrios &lt;http://www.casapres.gob.sv/Simbolos_Patrios/history_himno.htm&gt; En línea 30 junio 2009; «Ley de Símbolos Patrios de El Salvador», Decreto No. 115, Asamblea Legislativa de la República de El Salvador &lt;www.miportal.edu.sv/NR/rdonlyres/CA144FE5‑4D4A‑4EE2‑82C4‑3A47296F9CF8/412/LeydeSímbolosPatriosdeElSalvador1.doc&gt; En línea 26 mayo 2009; Jorge Lardé y Larín, «Historia del Himno Nacional de El Salvador», pp. 35-36 &lt;http://www.miportal.edu.sv/NR/rdonlyres/AC3618BD‑721A‑4886‑8F43‑F0FD4402E2EB/0/14_proyecto5_1_.pdf&gt; En línea 30 junio 2009.                 2       Jn 1:12; 1Co 7:34]]></itunes:summary><itunes:duration>242</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Tenemos una hija pero él la rechaza»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/tenemos-una-hija-pero-el-la-rechaza--63250791</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Hace cinco años, conocí a una persona de la cual me enamoré y amo mucho.... Para  [ese entonces] él ya estaba separado de su esposa y [tenía] dos hijos.... Fruto  de esta relación, tenemos una hija de dos años, cuatro meses.... A pesar de que  tenemos una hija, seguimos con la vida de cuando éramos enamorados; es decir,  él en su casa, y yo con nuestra hija en la mía....   »Me dice que me ama y me adora, pero rechaza a mi hija. Dice que él ya tiene dos  hijos y que no necesita a la nuestra. Eso a mí como madre me duele; él no ha  sido responsable con mi hija.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Nos alegra que usted quiera tanto a su hija. Ella merece crecer con el sentir de  que es digna de ser amada y apreciada.   »Además del amor suyo, su pequeña también cuenta con el amor de Dios. El salmista David  dice que Dios es padre de los huérfanos.1 Usted necesita aceptar el  hecho de que su hija es huérfana de padre. Su novio donó el material biológico  para concebirla, pero en definitiva él no ha sido un padre para ella.   »No hay modo alguno de hacer que su novio le tenga afecto a su hija o la acepte.  Sin embargo, quiéralo o no, él tiene la responsabilidad moral y ética de  contribuir a su sustento económico. La animamos a que se comunique con un  abogado o con el sistema de bienestar familiar de su país en ese sentido.   »Pero más importante que el aspecto económico es la salud emocional de su hija. El  tener contacto con un hombre que obviamente la rechaza será muy dañino para sus  emociones y su autoestima. Ella crecerá tratando de ganarse el amor de su padre  por medio de su conducta, y cuando su conducta positiva no dé resultado, ella  pudiera actuar de una manera destructiva entregándose a las drogas y al sexo  desenfrenado.   »Su novio ha manifestado con toda claridad que no quiere vivir ni casarse con  usted. El empeñarse en tener una relación íntima con él es emocionalmente  destructivo para usted y pudiera arruinar la vida de su hija. Fue precisamente  ese tipo de situación que Dios quería ayudarnos a evitar cuando nos dio la  regla de que tuviéramos intimidad física sólo como parte de una relación de por  vida dentro del matrimonio.   »No debiera importarle a usted que esté o no separado su novio de su esposa; está  claro que él no quiere casarse con usted. ¿De qué sirve lo mucho que le diga  que la ama? La conducta de él comprueba que no tiene suficiente amor como para  querer vivir con usted o formar una familia con usted y su hija....   »Dios la ama a usted y a su hija. Él quiere lo mejor para las dos. Pídale que la  acompañe y que le dé las fuerzas necesarias para hacer lo que más le conviene.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace que dice: «Caso 113» dentro del enlace  en www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Sal 68:5]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic10</guid><pubDate>Tue, 10 Dec 2024 09:28:57 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63250791/2024dic10.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. 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Eso a mí como madre me duele; él no ha  sido responsable con mi hija.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Nos alegra que usted quiera tanto a su hija. Ella merece crecer con el sentir de  que es digna de ser amada y apreciada.   »Además del amor suyo, su pequeña también cuenta con el amor de Dios. El salmista David  dice que Dios es padre de los huérfanos.1 Usted necesita aceptar el  hecho de que su hija es huérfana de padre. Su novio donó el material biológico  para concebirla, pero en definitiva él no ha sido un padre para ella.   »No hay modo alguno de hacer que su novio le tenga afecto a su hija o la acepte.  Sin embargo, quiéralo o no, él tiene la responsabilidad moral y ética de  contribuir a su sustento económico. La animamos a que se comunique con un  abogado o con el sistema de bienestar familiar de su país en ese sentido.   »Pero más importante que el aspecto económico es la salud emocional de su hija. El  tener contacto con un hombre que obviamente la rechaza será muy dañino para sus  emociones y su autoestima. Ella crecerá tratando de ganarse el amor de su padre  por medio de su conducta, y cuando su conducta positiva no dé resultado, ella  pudiera actuar de una manera destructiva entregándose a las drogas y al sexo  desenfrenado.   »Su novio ha manifestado con toda claridad que no quiere vivir ni casarse con  usted. El empeñarse en tener una relación íntima con él es emocionalmente  destructivo para usted y pudiera arruinar la vida de su hija. Fue precisamente  ese tipo de situación que Dios quería ayudarnos a evitar cuando nos dio la  regla de que tuviéramos intimidad física sólo como parte de una relación de por  vida dentro del matrimonio.   »No debiera importarle a usted que esté o no separado su novio de su esposa; está  claro que él no quiere casarse con usted. ¿De qué sirve lo mucho que le diga  que la ama? La conducta de él comprueba que no tiene suficiente amor como para  querer vivir con usted o formar una familia con usted y su hija....   »Dios la ama a usted y a su hija. Él quiere lo mejor para las dos. Pídale que la  acompañe y que le dé las fuerzas necesarias para hacer lo que más le conviene.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace que dice: «Caso 113» dentro del enlace  en www.conciencia.net que dice: «Casos». 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El reino español había enviado  numerosos refuerzos, varios buques que habían vuelto a dominar las costas del  Pacífico, y habían tomado el puerto de El Callao, a la entrada de Lima. A  finales de octubre, Simón Bolívar, entonces Dictador del Perú, y su gran aliado  José Antonio de Sucre, se debatían sobre cómo resistir los embates realistas,  cuyas tropas buscaban cortar los caminos de los patriotas y disponerlos a  combatir. Luego de algunos pocos encontronazos, las filas comandadas por el  mariscal Sucre llegaron el 9 de diciembre a la pampa de Ayacucho, al sur del  Perú, donde se detuvieron y tomaron posiciones. Eran unos seis mil hombres, los  que esperaban hacer frente a unos diez mil, comandados por el virrey del Perú, José de la Serna, que componían el último ejército realista en América del Sur.   »En el campo de batalla, desde el inicio de las operaciones, los patriotas desbarataron los planes del ejército  realista. Pasado el mediodía, el virrey había caído prisionero y la bandera de  Colombia flameaba sobre las faldas del cerro Condorkanqui. La acción había  terminado, y la independencia de América del Sur quedaba asegurada. En el campo  de batalla quedaron 1.400 realistas y 309 patriotas muertos.   »Al conocerse el rumbo de la batalla, las guarniciones realistas que quedaban en el territorio entregaron  sus armas....   »El [“Aviso al público”] publicado... en Lima, Perú, el 18 de diciembre de 1824 sobre la batalla que  selló la independencia de América tras más de catorce años de luchas,  [titulado:] “Gran victoria. Triunfo decisivo”, [anunció terminantemente]:   »”El ejército libertador al mando del general Sucre ha derrotado completamente al ejército español el 9  del presente mes en los campos de Guamanguilla (Ayacucho)....   ”El 9 de diciembre de 1824 se ha completado el día que amaneció en Junín. Al  empezar este año, los españoles amenazaban reconquistar la América con ese  ejército, que ya no existe. Los campos de Guamanguilla han sido testigos de la  victoria que ha terminado la guerra de la independencia en el continente de  Colón. Allí se ha decidido la cuestión que... es trascendental a todo el género  humano...: si el mundo debe gobernarse por el poder absoluto de los que se  llaman legítimos, o si es llegada la época en que los pueblos gocen de sus  libertades y derechos. En fin, el ejército libertador ha resuelto el problema y  ha levantado el último monumento que faltaba a su gloria....”»1   Pasados ya doscientos años, hoy más que nunca nos hace falta reconocer que si bien  aquel ejército libertador hizo posible «la cuestión trascendental» que consta  de las libertades físicas de las que gozamos, Jesucristo nuestro Libertador  espiritual, mediante su triunfo decisivo sobre el enemigo de nuestra alma, ha  hecho posible la cuestión esencial que consiste en conocer la verdad y así  poder disfrutar de la única libertad que nos hace completamente libres.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «La batalla de Ayacucho, “último monumento para la gloria del Ejército Libertador”», ElHistoriador.com &lt;https://elhistoriador.com.ar/ la-batalla-de-ayacucho-ultimo-monumento-para-la-gloria-del-ejercito-libertador-2&gt; En línea 11 junio 2024.                 2       Jn 8:31-36]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic09</guid><pubDate>Mon, 09 Dec 2024 08:29:22 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63234361/2024dic09.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Bicentenario de la Batalla de Ayacucho)   «Antes de la batalla de Ayacucho (o de Guamanguilla. como se decía entonces), a  finales de 1824 no era indefectible una victoria patriota —afirma  ElHistoriador.com con relación a esa batalla—. 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Eran unos seis mil hombres, los  que esperaban hacer frente a unos diez mil, comandados por el virrey del Perú, José de la Serna, que componían el último ejército realista en América del Sur.   »En el campo de batalla, desde el inicio de las operaciones, los patriotas desbarataron los planes del ejército  realista. Pasado el mediodía, el virrey había caído prisionero y la bandera de  Colombia flameaba sobre las faldas del cerro Condorkanqui. La acción había  terminado, y la independencia de América del Sur quedaba asegurada. En el campo  de batalla quedaron 1.400 realistas y 309 patriotas muertos.   »Al conocerse el rumbo de la batalla, las guarniciones realistas que quedaban en el territorio entregaron  sus armas....   »El [“Aviso al público”] publicado... en Lima, Perú, el 18 de diciembre de 1824 sobre la batalla que  selló la independencia de América tras más de catorce años de luchas,  [titulado:] “Gran victoria. Triunfo decisivo”, [anunció terminantemente]:   »”El ejército libertador al mando del general Sucre ha derrotado completamente al ejército español el 9  del presente mes en los campos de Guamanguilla (Ayacucho)....   ”El 9 de diciembre de 1824 se ha completado el día que amaneció en Junín. Al  empezar este año, los españoles amenazaban reconquistar la América con ese  ejército, que ya no existe. Los campos de Guamanguilla han sido testigos de la  victoria que ha terminado la guerra de la independencia en el continente de  Colón. Allí se ha decidido la cuestión que... es trascendental a todo el género  humano...: si el mundo debe gobernarse por el poder absoluto de los que se  llaman legítimos, o si es llegada la época en que los pueblos gocen de sus  libertades y derechos. En fin, el ejército libertador ha resuelto el problema y  ha levantado el último monumento que faltaba a su gloria....”»1   Pasados ya doscientos años, hoy más que nunca nos hace falta reconocer que si bien  aquel ejército libertador hizo posible «la cuestión trascendental» que consta  de las libertades físicas de las que gozamos, Jesucristo nuestro Libertador  espiritual, mediante su triunfo decisivo sobre el enemigo de nuestra alma, ha  hecho posible la cuestión esencial que consiste en conocer la verdad y así  poder disfrutar de la única libertad que nos hace completamente libres.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «La batalla de Ayacucho, “último monumento para la gloria del Ejército Libertador”», ElHistoriador.com &lt;https://elhistoriador.com.ar/ la-batalla-de-ayacucho-ultimo-monumento-para-la-gloria-del-ejercito-libertador-2&gt; En línea 11 junio 2024.                 2       Jn 8:31-36]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Si le quitara el apellido de su padre»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/si-le-quitara-el-apellido-de-su-padre--63202862</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace casi cinco años estuve con un hombre casado. Salí embarazada y, al darle la noticia, me dijo que abortara....   »Cuando di a luz a mi hijo, le avisé al hombre y le mandé una foto, diciéndole que le pondría su apellido por ser el padre. A los dos años me dijo  que lo quería conocer, y a los cuatro años dijo además que esperaba que yo no  le hubiera quitado su apellido, pero en ambas ocasiones no llegó a conocerlo.   »He criado a mi niño sola. Nunca le he pedido nada en absoluto a ese hombre. ¿Sería mala madre si le quitara el apellido de su padre? El niño  tiene casi cinco años, y aún no pregunta por su padre. Nunca se lo he  mencionado.... ¿Qué podría yo decirle cuando es probable que nunca conozca a su  padre porque siempre desaparece cuando dice querer verlo?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Nos entristece que su hijo esté creciendo sin padre. ¿Hay otros familiares masculinos, tales como sus hermanos o su padre,  que puedan pasar tiempo con el niño? Los niños necesitan hombres como modelos  que entienden los desafíos que los muchachos afrontan a medida que crecen.   »Usted pregunta si sería mala madre si le quitara el apellido paterno a su hijo. La respuesta a esa pregunta  no se encuentra en la Biblia. Los apellidos no son ni buenos ni malos;  proceden, más bien, de las tradiciones de determinado tiempo en determinado  lugar del mundo. Así que, sea cual sea la decisión que usted tome acerca del  nombre de su hijo, no será mala y no hará que se le considere una mala madre.   »En nuestra cultura acostumbramos darles a nuestros hijos tanto el apellido paterno como el  materno. En algunos casos, los padres pueden decidir darles a sus hijos el  apellido que ellos consideren más conveniente. En el sistema judicial de cada  país hay leyes que establecen lo que puede y lo que no puede hacerse al  respecto.   »Usted dice que nunca le ha pedido ayuda económica alguna al hombre, y al parecer no tiene planes de llevarlo a juicio para que él  aporte apoyo económico al menos para su hijo. Esto es importante porque, a  menos que se le obligue a contribuir al sustento económico, es probable que  evite en definitiva el llegar a conocer a su hijo....   »Si ese hombre no tiene planes de cultivar una relación con su hijo, entonces es probable que sea  menos complicado que el niño sólo tenga el apellido materno. Sin embargo, la  animamos a que siempre diga la verdad cuando su hijo comience a hacerle  preguntas, y a que diga el nombre del padre cuando su hijo ya sea adulto.   »También la animamos a que le enseñe a su hijo que él tiene a un Padre celestial que nunca lo  abandonará. Dios los ama a usted y a su hijo muchísimo, y tiene un plan  maravilloso para la vida de cada uno.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 700. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic07</guid><pubDate>Sat, 07 Dec 2024 09:28:43 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63202862/2024dic07.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace casi cinco años estuve con un hombre casado. 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Nunca se lo he  mencionado.... ¿Qué podría yo decirle cuando es probable que nunca conozca a su  padre porque siempre desaparece cuando dice querer verlo?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Nos entristece que su hijo esté creciendo sin padre. ¿Hay otros familiares masculinos, tales como sus hermanos o su padre,  que puedan pasar tiempo con el niño? Los niños necesitan hombres como modelos  que entienden los desafíos que los muchachos afrontan a medida que crecen.   »Usted pregunta si sería mala madre si le quitara el apellido paterno a su hijo. La respuesta a esa pregunta  no se encuentra en la Biblia. Los apellidos no son ni buenos ni malos;  proceden, más bien, de las tradiciones de determinado tiempo en determinado  lugar del mundo. Así que, sea cual sea la decisión que usted tome acerca del  nombre de su hijo, no será mala y no hará que se le considere una mala madre.   »En nuestra cultura acostumbramos darles a nuestros hijos tanto el apellido paterno como el  materno. En algunos casos, los padres pueden decidir darles a sus hijos el  apellido que ellos consideren más conveniente. En el sistema judicial de cada  país hay leyes que establecen lo que puede y lo que no puede hacerse al  respecto.   »Usted dice que nunca le ha pedido ayuda económica alguna al hombre, y al parecer no tiene planes de llevarlo a juicio para que él  aporte apoyo económico al menos para su hijo. Esto es importante porque, a  menos que se le obligue a contribuir al sustento económico, es probable que  evite en definitiva el llegar a conocer a su hijo....   »Si ese hombre no tiene planes de cultivar una relación con su hijo, entonces es probable que sea  menos complicado que el niño sólo tenga el apellido materno. Sin embargo, la  animamos a que siempre diga la verdad cuando su hijo comience a hacerle  preguntas, y a que diga el nombre del padre cuando su hijo ya sea adulto.   »También la animamos a que le enseñe a su hijo que él tiene a un Padre celestial que nunca lo  abandonará. Dios los ama a usted y a su hijo muchísimo, y tiene un plan  maravilloso para la vida de cada uno.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 700. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Cinco muertes ya son demasiadas</title><link>https://www.spreaker.com/episode/cinco-muertes-ya-son-demasiadas--63184182</link><description><![CDATA[Súbitamente, en medio de la noche, el bebé dejó de respirar. No tenía ninguna enfermedad. No  había ingerido ningún veneno. No había monóxido de carbono en la habitación.  Simplemente, cesó de respirar. El diagnóstico fue: Síndrome de Súbita Muerte  Infantil. Nadie sabe su causa.   Lo peor del caso es que el mal no cesó con la primera criatura. Uno tras otro murieron, con el mismo diagnóstico,  cinco bebés de Waneta Hoyt, que tenía cuarenta y siete años de edad cuando  murió el quinto. Bebé que le nacía, bebé que moría antes de cumplir los tres  meses.   Que muera del síndrome un bebé en una familia, podrá pasar. Pero que mueran cinco en una sola familia, ya son  demasiados. Así que la policía comenzó a investigar.   Resultó otro caso revelador de lo compleja que es el alma humana. Waneta era una buena mujer, según decían todos.  Buena esposa, buena vecina, buena parienta y fiel asistente a su iglesia. Hasta  adoptó a un niño que ya estaba en la secundaria.   Sin embargo, apremiada por los interrogatorios, confesó haber matado a sus hijitos.  El primero sí había muerto del síndrome, pero ella misma había sofocado a los  otros. A uno de ellos lo había apretado con el pecho. ¿Y por qué los mató?  Porque recibió tantas condolencias por el primero que se aficionó a las  conmiseraciones, y quiso seguir recibiéndolas. ¡Complejidades enigmáticas del  alma, impulsos tenebrosos que yacen en lo más recóndito del ser humano!   Sin tener que hacer psicología barata, en la raza humana hay un solo síndrome. Es el de la culpa. Para Waneta, las  condolencias mitigaban su culpa.   De ese complejo de culpa devienen todos los males físicos y psiquiátricos de la  humanidad. Es un complejo que empezó con Adán y Eva. Después de haber  infringido el mandamiento de Dios, trataron de ocultarse en la maraña y cubrir  su desnudez con hojas de higuera.   No obstante, nada ni nadie puede quitarnos ese complejo de culpa. En el transcurso de los siglos el hombre ha  inventado de todo para librarse de él. Ha inventado sistemas filosóficos, ha  buscado religiones, y hasta ha querido hacerse ateo. Pero no hay caso. No ha  podido quitarse de encima ese complejo.   Es que sólo Jesucristo puede quitar la culpa del alma humana. Sólo Él puede  limpiarnos del complejo de culpa y todos sus derivados. Cristo cargó en la cruz  la culpa de toda la raza humana. Él pagó el precio de nuestra liberación. Él  nos redimió. Sólo Cristo limpia el alma dejándola pura. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic06</guid><pubDate>Fri, 06 Dec 2024 08:30:50 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63184182/2024dic06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Súbitamente, en medio de la noche, el bebé dejó de respirar. No tenía ninguna enfermedad. No  había ingerido ningún veneno. No había monóxido de carbono en la habitación.  Simplemente, cesó de respirar. 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Buena esposa, buena vecina, buena parienta y fiel asistente a su iglesia. Hasta  adoptó a un niño que ya estaba en la secundaria.   Sin embargo, apremiada por los interrogatorios, confesó haber matado a sus hijitos.  El primero sí había muerto del síndrome, pero ella misma había sofocado a los  otros. A uno de ellos lo había apretado con el pecho. ¿Y por qué los mató?  Porque recibió tantas condolencias por el primero que se aficionó a las  conmiseraciones, y quiso seguir recibiéndolas. ¡Complejidades enigmáticas del  alma, impulsos tenebrosos que yacen en lo más recóndito del ser humano!   Sin tener que hacer psicología barata, en la raza humana hay un solo síndrome. Es el de la culpa. Para Waneta, las  condolencias mitigaban su culpa.   De ese complejo de culpa devienen todos los males físicos y psiquiátricos de la  humanidad. Es un complejo que empezó con Adán y Eva. Después de haber  infringido el mandamiento de Dios, trataron de ocultarse en la maraña y cubrir  su desnudez con hojas de higuera.   No obstante, nada ni nadie puede quitarnos ese complejo de culpa. En el transcurso de los siglos el hombre ha  inventado de todo para librarse de él. Ha inventado sistemas filosóficos, ha  buscado religiones, y hasta ha querido hacerse ateo. Pero no hay caso. No ha  podido quitarse de encima ese complejo.   Es que sólo Jesucristo puede quitar la culpa del alma humana. Sólo Él puede  limpiarnos del complejo de culpa y todos sus derivados. Cristo cargó en la cruz  la culpa de toda la raza humana. Él pagó el precio de nuestra liberación. Él  nos redimió. Sólo Cristo limpia el alma dejándola pura. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¿Soy fanática por no querer seguir pecando?»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/soy-fanatica-por-no-querer-seguir-pecando--63161028</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo tres años de relación con mi pareja y una hija de dos años.... Hace aproximadamente un año  me reconcilié con Dios, y estoy visitando la iglesia.... El problema es que, al  no estar casada, estoy en pecado de fornicación y no quiero seguir ofendiendo a  Dios. Le he dicho a mi compañero que ya no podemos seguir juntos.... Él me dice  que yo soy fanática y que un psicólogo le dijo que estoy mal por querer que él  busque a Dios. Quiero  que me digan si estoy mal con mi postura de no seguir pecando.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »...  La reacción de su compañero es interesante. Él no dice que usted está equivocada  en la interpretación de las Sagradas Escrituras, sino que parece más bien estar  de acuerdo con usted sobre lo que enseña la Biblia. Sin embargo, él cree que  los que se basan en la Palabra de Dios para tomar decisiones son fanáticos, y  que tanto ellos como usted tienen un problema sicológico.   Hay muchas personas, tal como su compañero, que creen en Dios y reconocen que las  Sagradas Escrituras son veraces, pero también creen que los tiempos han  cambiado y que las enseñanzas de la Biblia ya no son relevantes para nuestra  vida. Sostienen que Dios ha actualizado sus mandamientos para que se adapten a  la cultura de hoy porque Él comprende que los mandamientos originales ya no  tienen vigencia.   »Un dios que cambia para satisfacer las demandas del hombre es un dios creado a la imagen del hombre. Pero nosotros sabemos que Dios, nuestro  Padre celestial, Creador de cielo y tierra, creó al hombre a su imagen y  semejanza divina. Cuando somos nosotros los que cambiamos para asemejarnos más  a Él, nos convertimos en sus verdaderos seguidores. Por el contrario, cuando  tratamos de cambiar la imagen de Dios de modo que sea como nosotros, creamos  ídolos a nuestra propia imagen....   »... Dios no cambia para satisfacer nuestras demandas ni conformarse a nuestra imagen. Somos nosotros quienes tenemos que optar por  cambiar si queremos seguirlo. Y eso significa aceptar que Él es amor, pero  también incluye reconocer que Él es santo. El ser santo significa ser puro,  pero también quiere decir que Él es perfecto ahora y que siempre lo será.   »Dios le ha hablado a su conciencia mediante su Santa Palabra para advertirle que es fornicación tener relaciones sexuales con un hombre con  quien no está casada. Es Dios quien la ha convencido del pecado de la  fornicación, y le ha mostrado que debe casarse con su compañero o ponerle fin a  esa relación sentimental.   »En los casos en que las parejas tienen un hijo en común, normalmente recomendamos que se casen. Pero como su compañero no respeta la  relación que usted tiene con Dios, casarse sería un error. Por otra parte,  también será un error si continúa viviendo con él. De hacerlo así, usted no va  a poder ser un buen ejemplo para su hija.   »Le rogamos que consulte a un abogado para que la asesore en el proceso de separación de su compañero y para establecer un acuerdo que incluya  el sustento económico y las visitas paternas regulares para su hija.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 819. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic05</guid><pubDate>Thu, 05 Dec 2024 08:28:07 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63161028/2024dic05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo tres años de relación con mi pareja y una hija de dos años.......</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo tres años de relación con mi pareja y una hija de dos años.... Hace aproximadamente un año  me reconcilié con Dios, y estoy visitando la iglesia.... El problema es que, al  no estar casada, estoy en pecado de fornicación y no quiero seguir ofendiendo a  Dios. Le he dicho a mi compañero que ya no podemos seguir juntos.... Él me dice  que yo soy fanática y que un psicólogo le dijo que estoy mal por querer que él  busque a Dios. Quiero  que me digan si estoy mal con mi postura de no seguir pecando.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »...  La reacción de su compañero es interesante. Él no dice que usted está equivocada  en la interpretación de las Sagradas Escrituras, sino que parece más bien estar  de acuerdo con usted sobre lo que enseña la Biblia. Sin embargo, él cree que  los que se basan en la Palabra de Dios para tomar decisiones son fanáticos, y  que tanto ellos como usted tienen un problema sicológico.   Hay muchas personas, tal como su compañero, que creen en Dios y reconocen que las  Sagradas Escrituras son veraces, pero también creen que los tiempos han  cambiado y que las enseñanzas de la Biblia ya no son relevantes para nuestra  vida. Sostienen que Dios ha actualizado sus mandamientos para que se adapten a  la cultura de hoy porque Él comprende que los mandamientos originales ya no  tienen vigencia.   »Un dios que cambia para satisfacer las demandas del hombre es un dios creado a la imagen del hombre. Pero nosotros sabemos que Dios, nuestro  Padre celestial, Creador de cielo y tierra, creó al hombre a su imagen y  semejanza divina. Cuando somos nosotros los que cambiamos para asemejarnos más  a Él, nos convertimos en sus verdaderos seguidores. Por el contrario, cuando  tratamos de cambiar la imagen de Dios de modo que sea como nosotros, creamos  ídolos a nuestra propia imagen....   »... Dios no cambia para satisfacer nuestras demandas ni conformarse a nuestra imagen. Somos nosotros quienes tenemos que optar por  cambiar si queremos seguirlo. Y eso significa aceptar que Él es amor, pero  también incluye reconocer que Él es santo. El ser santo significa ser puro,  pero también quiere decir que Él es perfecto ahora y que siempre lo será.   »Dios le ha hablado a su conciencia mediante su Santa Palabra para advertirle que es fornicación tener relaciones sexuales con un hombre con  quien no está casada. Es Dios quien la ha convencido del pecado de la  fornicación, y le ha mostrado que debe casarse con su compañero o ponerle fin a  esa relación sentimental.   »En los casos en que las parejas tienen un hijo en común, normalmente recomendamos que se casen. Pero como su compañero no respeta la  relación que usted tiene con Dios, casarse sería un error. Por otra parte,  también será un error si continúa viviendo con él. De hacerlo así, usted no va  a poder ser un buen ejemplo para su hija.   »Le rogamos que consulte a un abogado para que la asesore en el proceso de separación de su compañero y para establecer un acuerdo que incluya  el sustento económico y las visitas paternas regulares para su hija.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 819. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Pienso que algún día me quedaré sola»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/pienso-que-algun-dia-me-quedare-sola--63139492</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Hace tres años conocí al papá de mi hijo. Éste, al darse cuenta de que estaba  embarazada, se desatendió de toda obligación económica.... Mis padres me  perdonaron, y yo... me quedé a vivir en mi casa con mi hijo, y decidí en mi  corazón dedicarme sólo a Dios, a la familia y a mi bebé.   »Pero... he tenido un sentimiento como de nostalgia por no haber podido casarme y tener  mi propia familia.... Pienso que algún día mi hijo crecerá y se casará, y mis  padres se [morirán] y yo me quedaré sola. No quiero dejarme dominar por ese  sentimiento, ya que me podría llevar a [tomar] decisiones erróneas.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡La felicitamos por dedicarse a Dios, a su familia y a su hijo! Tiene usted una  madurez envidiable al comprender lo que más le conviene con relación a su  futuro y al futuro de su hijo.   »Cada semana recibimos cartas de jovencitas que han quedado embarazadas antes de  casarse. Nos escriben porque sus casos son difíciles y tristes. ¡Pero usted es  diferente! Sus padres han sido comprensivos y le han brindado un ambiente sano  donde vivir. Y usted tuvo la madurez necesaria como para saber que no debía  casarse con un hombre que no le convenía simplemente porque estuviera  embarazada. Usted valoró la vida de su hijo y se ha ocupado de su bienestar. Es  usted un buen ejemplo de lo que es saber lo que más importa y de tomar  decisiones sabias.   »Usted nos ha consultado porque ha sido víctima de una emoción muy común. Se trata de  la ansiedad. Ésta hace que uno se preocupe, no por los verdaderos problemas de  hoy o de mañana, sino por los problemas de aquí a unos veinte años.   »Jesucristo trata sobre el problema de la ansiedad en el Sermón del Monte, en el que nos  recuerda que las aves no se preocupan por lo que han de comer y que las flores  no se preocupan por lo que han de vestir. Luego nos da a conocer el siguiente  principio que debiera regir nuestra vida: “Busquen primeramente el reino de  Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.”1 Con  eso Cristo se refiere al reino de Dios y a la justicia de Dios. Nos asegura  que, cuando le damos la prioridad en nuestra vida, Dios promete encargarse de  todo lo demás que necesitemos.   »¿Qué significa darle a Dios la prioridad en su vida? En primer lugar, debe saber  cuál es la voluntad de Dios para usted. Al leer la Biblia, descubrirá los  principios de Dios y sus prioridades. Al hablar con Él en oración, Dios le dará  la sabiduría que necesita para tomar decisiones acertadas todos los días. Así  que no tendrá que preocuparse por lo que sucederá mañana, o la semana que  viene, o el año entrante. Más bien se ocupará en agradar a Dios cada día. Él  sabe que usted desea tener un esposo y tener su propia familia, y se encargará  de que los tenga en el momento oportuno. ¡Puede confiar en Dios! Él la ama, y  quiere lo mejor para usted.   »Permita que Dios se haga cargo de su futuro,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 112». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 6:33]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic04</guid><pubDate>Wed, 04 Dec 2024 08:28:52 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63139492/2024dic04.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Hace tres años conocí al papá de mi hijo. Éste, al darse cuenta de que...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Hace tres años conocí al papá de mi hijo. Éste, al darse cuenta de que estaba  embarazada, se desatendió de toda obligación económica.... Mis padres me  perdonaron, y yo... me quedé a vivir en mi casa con mi hijo, y decidí en mi  corazón dedicarme sólo a Dios, a la familia y a mi bebé.   »Pero... he tenido un sentimiento como de nostalgia por no haber podido casarme y tener  mi propia familia.... Pienso que algún día mi hijo crecerá y se casará, y mis  padres se [morirán] y yo me quedaré sola. No quiero dejarme dominar por ese  sentimiento, ya que me podría llevar a [tomar] decisiones erróneas.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡La felicitamos por dedicarse a Dios, a su familia y a su hijo! Tiene usted una  madurez envidiable al comprender lo que más le conviene con relación a su  futuro y al futuro de su hijo.   »Cada semana recibimos cartas de jovencitas que han quedado embarazadas antes de  casarse. Nos escriben porque sus casos son difíciles y tristes. ¡Pero usted es  diferente! Sus padres han sido comprensivos y le han brindado un ambiente sano  donde vivir. Y usted tuvo la madurez necesaria como para saber que no debía  casarse con un hombre que no le convenía simplemente porque estuviera  embarazada. Usted valoró la vida de su hijo y se ha ocupado de su bienestar. Es  usted un buen ejemplo de lo que es saber lo que más importa y de tomar  decisiones sabias.   »Usted nos ha consultado porque ha sido víctima de una emoción muy común. Se trata de  la ansiedad. Ésta hace que uno se preocupe, no por los verdaderos problemas de  hoy o de mañana, sino por los problemas de aquí a unos veinte años.   »Jesucristo trata sobre el problema de la ansiedad en el Sermón del Monte, en el que nos  recuerda que las aves no se preocupan por lo que han de comer y que las flores  no se preocupan por lo que han de vestir. Luego nos da a conocer el siguiente  principio que debiera regir nuestra vida: “Busquen primeramente el reino de  Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.”1 Con  eso Cristo se refiere al reino de Dios y a la justicia de Dios. Nos asegura  que, cuando le damos la prioridad en nuestra vida, Dios promete encargarse de  todo lo demás que necesitemos.   »¿Qué significa darle a Dios la prioridad en su vida? En primer lugar, debe saber  cuál es la voluntad de Dios para usted. Al leer la Biblia, descubrirá los  principios de Dios y sus prioridades. Al hablar con Él en oración, Dios le dará  la sabiduría que necesita para tomar decisiones acertadas todos los días. Así  que no tendrá que preocuparse por lo que sucederá mañana, o la semana que  viene, o el año entrante. Más bien se ocupará en agradar a Dios cada día. Él  sabe que usted desea tener un esposo y tener su propia familia, y se encargará  de que los tenga en el momento oportuno. ¡Puede confiar en Dios! Él la ama, y  quiere lo mejor para usted.   »Permita que Dios se haga cargo de su futuro,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 112». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 6:33]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No se trata de tener o no una discapacidad»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-se-trata-de-tener-o-no-una-discapacidad--63121652</link><description><![CDATA[(Día Internacional de las Personas con Discapacidad)   Eeileen Auxiliadora Romero Valle nació en 1974 en Mejicanos, uno de los distritos municipales de San Salvador. Pero ese día el médico les informó a sus  padres Antonio Romero y Sofía Valle que la bebita, que cabía apenas en la palma  de una mano, padecía de osteogénesis imperfecta, conocida popularmente como  «huesos de cristal». El parto le había causado sus primeras seis fracturas, y  seguirían decenas más debido a lo frágiles que eran sus huesos. «Tendrá baja estatura —les pronosticó el pediatra—, y  si se le desvía la columna, los dolores serán duros. Lamento  decirlo, pero no vivirá más de seis años.»   Durante esos años de guerra civil, una de las partes les exigía a los comerciantes un «impuesto de guerra» para  financiar sus actividades. Antonio Romero era un comerciante con relativo  éxito, y logró pagar la primera cuota, pero cuando dieron de alta a su hijita,  ya no tenía con qué hacer el segundo pago. En vez del plazo que les rogó que le  dieran, lo balearon. Antonio había sido el único sustento de la familia y de su  esposa Sofía, que estaba a cargo del cuidado especial de su hija Eeileen.   A los once años, Eeileen sufrió la última fractura, y milagrosamente no volvió a quebrarse nada. Algunos años  después comenzó a estudiar la primaria gracias a los esfuerzos que hicieron el  abuelo y la madre. Luego de que se cerró el colegio al que asistía en silla de  ruedas, a los diecisiete años la familia de su fallecido padre ayudó a  matricularla en el Liceo Cristiano Central, en quinto grado. Posteriormente el  liceo le otorgó una beca completa, sin la que no hubiera podido seguir  estudiando, y en su testimonio en la graduación como bachiller en 1998, les  dijo a todos: “Compañeros, no sólo seré abogada de la República; también  representaré al país en las Naciones Unidas.”   Irónicamente, Eeileen luego fue rechazada en la única universidad que ella podía pagar, pero recibió de parte  de la Universidad Cristiana de las Asambleas de Dios la beca necesaria para  emprender allí la carrera de Derecho. En 2004 obtuvo el título universitario en  ciencias jurídicas, asesorada para su tesis por el juez Saúl Morales, quien  tenía una hija que adolecía de una discapacidad y trató a Eeileen como un  padre. Sólo unas semanas después, ya en 2005, viajó a Nueva York a fin de  participar en la Convención Internacional para la Defensa de los Derechos de  las Personas con Discapacidad que se celebró en la sede de las Naciones Unidas.  Y en 2018 fue elegida diputada de la Asamblea Legislativa de El Salvador.   Muy poco antes de su fallecimiento en 2021 a los  47 años debido a complicaciones de salud que culminaron en un paro cardíaco, en  una entrevista citada en la obra de Marvin Galeas y Carlos Clará titulada Sólo  quedaban tres, que trata sobre la historia de los Liceos Cristianos  Reverendo Juan Bueno en El Salvador y que incluye tres capítulos sobre la vida  de Eeileen, ella declaró: “No se trata de tener o no una discapacidad.... Se  trata de ser perseverante, de querer vivir bien y correctamente. Dios reconoce  eso y te bendice.”»1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Marvin Galeas y Carlos Clará, Sólo quedaban tres: El encuentro entre el Pastor Bueno y el niño vendedor de periódicos (San Salvador: Editorial Cinco, 2021), pp. 29-36,49-53,69-76,257; Wikipedia, s.v. «Eeileen Romero» &lt;https://es.wikipedia.org/wiki/Eeileen_Romero&gt; En línea 12 junio 2024; Beatriz Calderón, «Fallece la exdiputada del PCN Eeileen Romero», 25 octubre 2021 &lt;https://www.laprensagrafica.com/elsalvador/ Fallece-la-exdiputada-del-PCN-Eeileen-Romero-20211025-0033.html&gt; En línea 12 junio 2024.]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic03</guid><pubDate>Tue, 03 Dec 2024 08:28:28 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63121652/2024dic03.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Internacional de las Personas con Discapacidad)   Eeileen Auxiliadora Romero Valle nació en 1974 en Mejicanos, uno de los distritos municipales de San Salvador. 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Antonio Romero era un comerciante con relativo  éxito, y logró pagar la primera cuota, pero cuando dieron de alta a su hijita,  ya no tenía con qué hacer el segundo pago. En vez del plazo que les rogó que le  dieran, lo balearon. Antonio había sido el único sustento de la familia y de su  esposa Sofía, que estaba a cargo del cuidado especial de su hija Eeileen.   A los once años, Eeileen sufrió la última fractura, y milagrosamente no volvió a quebrarse nada. Algunos años  después comenzó a estudiar la primaria gracias a los esfuerzos que hicieron el  abuelo y la madre. Luego de que se cerró el colegio al que asistía en silla de  ruedas, a los diecisiete años la familia de su fallecido padre ayudó a  matricularla en el Liceo Cristiano Central, en quinto grado. Posteriormente el  liceo le otorgó una beca completa, sin la que no hubiera podido seguir  estudiando, y en su testimonio en la graduación como bachiller en 1998, les  dijo a todos: “Compañeros, no sólo seré abogada de la República; también  representaré al país en las Naciones Unidas.”   Irónicamente, Eeileen luego fue rechazada en la única universidad que ella podía pagar, pero recibió de parte  de la Universidad Cristiana de las Asambleas de Dios la beca necesaria para  emprender allí la carrera de Derecho. En 2004 obtuvo el título universitario en  ciencias jurídicas, asesorada para su tesis por el juez Saúl Morales, quien  tenía una hija que adolecía de una discapacidad y trató a Eeileen como un  padre. Sólo unas semanas después, ya en 2005, viajó a Nueva York a fin de  participar en la Convención Internacional para la Defensa de los Derechos de  las Personas con Discapacidad que se celebró en la sede de las Naciones Unidas.  Y en 2018 fue elegida diputada de la Asamblea Legislativa de El Salvador.   Muy poco antes de su fallecimiento en 2021 a los  47 años debido a complicaciones de salud que culminaron en un paro cardíaco, en  una entrevista citada en la obra de Marvin Galeas y Carlos Clará titulada Sólo  quedaban tres, que trata sobre la historia de los Liceos Cristianos  Reverendo Juan Bueno en El Salvador y que incluye tres capítulos sobre la vida  de Eeileen, ella declaró: “No se trata de tener o no una discapacidad.... Se  trata de ser perseverante, de querer vivir bien y correctamente. Dios reconoce  eso y te bendice.”»1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Marvin Galeas y Carlos Clará, Sólo quedaban tres: El encuentro entre el Pastor Bueno y el niño vendedor de periódicos (San Salvador: Editorial Cinco, 2021), pp. 29-36,49-53,69-76,257; Wikipedia, s.v. «Eeileen Romero» &lt;https://es.wikipedia.org/wiki/Eeileen_Romero&gt; En línea 12 junio 2024; Beatriz Calderón, «Fallece la exdiputada del PCN Eeileen Romero», 25 octubre 2021 &lt;https://www.laprensagrafica.com/elsalvador/ Fallece-la-exdiputada-del-PCN-Eeileen-Romero-20211025-0033.html&gt; En línea 12 junio 2024.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Infame comercio»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/infame-comercio--63103113</link><description><![CDATA[(Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud)   «Las primeras descripciones de Colón sobre los indios se referían a los lucayos.  Luego éstas fueron atribuidas a todos los indios de Quisqueya. Dice el  Almirante: “Eran de hermosos gestos y cuerpos”... tenían “buen ingenio” y  debían de ser “buenos servidores”....   »... En cuatro o cinco años... entre 1508 y 1513, ante la indetenible disminución de  los indios autóctonos encomendados... llegaron a la Isla [Española] cerca de  cuarenta mil [lucayos, también llamados] yucayos. Estos arribaron, en su  mayoría, por Puerto Plata y Puerto Real, porque estos puertos quedan más cerca  de las Islas Lucayas.... llamadas “Islas Inútiles” por los españoles... entre  otras, Curazao, Aruba y [Bonaire].... También sabemos, por [Fray Bartolomé de]  Las Casas, que “diez o doce vecinos de La Vega y Santiago [de los Caballeros]  juntaban diez o doce mil pesos oro, con los que compraban dos o tres navíos,  [tomando] a sueldo cincuenta o sesenta hombres, entre [ellos] marineros, y se  iban a las Islas a secuestrar indios”....   »... El licenciado Morquecho narra con brutal realismo la captura de los indios de  las “Islas Inútiles”: “Obraban (los captores) con mucha soltura; robaban indios  [y] atormentaban a otros para que les dijeran dónde había otros ranchos [y  bohíos] para traer más indios.... Tomaban las indias que más les [placían]...  fuesen casadas o no... [y] se echaban con ellas [y] azotaban a muchos [y] les  [hacían y] daban otros tormentos [y] los tenían presos [y] agrupados en ciertos  ranchos.... Allí morían de hambre.”   »“Las armadas” para la obtención de estos indios tenían pocos gastos, pues... se “proveían mal las carabelas”, sin  alimentos.... Por tanto... los infelices “yucayos y gigantes”... se caían de  hambre al desembarcarlos en Puerto Plata. La mayor parte, si no morían en la  travesía, morían después. El máximo promotor de estas “armadas” fue el  licenciado Lucas Vásquez de Ayllón, quien se empeñó grandemente con este infame  comercio. Ayllón tenía en Puerto Plata una hacienda especial para  reacondicionar y engordar... a estos indios antes de “herrarlos” como esclavos  y venderlos [a bajo precio... 24 pesos de oro] en la plaza pública de  Santiago....   »... Allí los “herradores”... Esteban de la Fuente, Martín Hernández, García Caxco y  otros... marcaban con hierro al rojo... a los esclavos yucayos, con una marca  especial en los brazos, piernas y pechos. A los indios gigantes les ponían,  tatuados singularmente con tinta indeleble, los nombres de sus amos.»1   Así nos describe el historiador dominicano Carlos Dobal los indecibles tormentos  que sufrieron los indios lucayos «en los albores del siglo XVI». Sin embargo,  más insufrible aún es que padecieran semejantes tormentos a manos de quienes  tenían la misión de cristianizarlos. El Misionero Máximo del cristianismo,  Jesucristo mismo, ya había sufrido en su propio cuerpo por ellos, llevando a la  cruz sus pecados, pagando así el precio supremo para rescatarlos de la  esclavitud al pecado que heredaron de sus antepasados.2   Más vale que decidamos hoy mismo que el precio que pagó Cristo por nuestro rescate,  no en pesos de oro sino con su sangre,3 al menos en el caso nuestro  no haya sido en vano. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Carlos Dobal, Santiago en los albores del siglo XVI: El solar de Jacagua (Santo Domingo: Universidad Católica Madre y Maestra, 1985), pp. 43‑45,82,94-96.                 2       1P 2:21-24                 3       1P 1:18,19]]></description><guid isPermaLink="false">2024dic02</guid><pubDate>Mon, 02 Dec 2024 09:29:33 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63103113/2024dic02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud)   «Las primeras descripciones de Colón sobre los indios se referían a los lucayos.  Luego éstas fueron atribuidas a todos los indios de Quisqueya. 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También sabemos, por [Fray Bartolomé de]  Las Casas, que “diez o doce vecinos de La Vega y Santiago [de los Caballeros]  juntaban diez o doce mil pesos oro, con los que compraban dos o tres navíos,  [tomando] a sueldo cincuenta o sesenta hombres, entre [ellos] marineros, y se  iban a las Islas a secuestrar indios”....   »... El licenciado Morquecho narra con brutal realismo la captura de los indios de  las “Islas Inútiles”: “Obraban (los captores) con mucha soltura; robaban indios  [y] atormentaban a otros para que les dijeran dónde había otros ranchos [y  bohíos] para traer más indios.... Tomaban las indias que más les [placían]...  fuesen casadas o no... [y] se echaban con ellas [y] azotaban a muchos [y] les  [hacían y] daban otros tormentos [y] los tenían presos [y] agrupados en ciertos  ranchos.... Allí morían de hambre.”   »“Las armadas” para la obtención de estos indios tenían pocos gastos, pues... se “proveían mal las carabelas”, sin  alimentos.... Por tanto... los infelices “yucayos y gigantes”... se caían de  hambre al desembarcarlos en Puerto Plata. La mayor parte, si no morían en la  travesía, morían después. El máximo promotor de estas “armadas” fue el  licenciado Lucas Vásquez de Ayllón, quien se empeñó grandemente con este infame  comercio. Ayllón tenía en Puerto Plata una hacienda especial para  reacondicionar y engordar... a estos indios antes de “herrarlos” como esclavos  y venderlos [a bajo precio... 24 pesos de oro] en la plaza pública de  Santiago....   »... Allí los “herradores”... Esteban de la Fuente, Martín Hernández, García Caxco y  otros... marcaban con hierro al rojo... a los esclavos yucayos, con una marca  especial en los brazos, piernas y pechos. A los indios gigantes les ponían,  tatuados singularmente con tinta indeleble, los nombres de sus amos.»1   Así nos describe el historiador dominicano Carlos Dobal los indecibles tormentos  que sufrieron los indios lucayos «en los albores del siglo XVI». Sin embargo,  más insufrible aún es que padecieran semejantes tormentos a manos de quienes  tenían la misión de cristianizarlos. El Misionero Máximo del cristianismo,  Jesucristo mismo, ya había sufrido en su propio cuerpo por ellos, llevando a la  cruz sus pecados, pagando así el precio supremo para rescatarlos de la  esclavitud al pecado que heredaron de sus antepasados.2   Más vale que decidamos hoy mismo que el precio que pagó Cristo por nuestro rescate,  no en pesos de oro sino con su sangre,3 al menos en el caso nuestro  no haya sido en vano. 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Hace un año conoció a una mujer  mayor que él, y ella le prometió cosas tales como dinero, empresa y automóvil.   »Él dice que ella sabe sobre nuestra relación y que él quiere estar conmigo, pero que no quiere dejar de comunicarse con ella porque le ha  prometido ayudarlo. Y ahora quiere ir a almorzar con ella, pero no quiere que  yo vaya porque ella se ofendería y ya no lo ayudaría.   »¿Debo dejar que todo esto siga así, o debo terminar nuestra relación? Él dice que lo hace por nuestro futuro.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Nos alegra que nos esté pidiendo consejo. El tomar la decisión que más le conviene puede mejorar su vida,  mientras que el tomar una decisión equivocada puede arruinarla.   »Imaginémonos que usted consiente con el plan y acepta que su novio se reúna con la otra mujer y  le preste atención a ella. Imaginémonos también que ella cumple dándole lo  prometido y que eso contribuye a que usted y él tengan un futuro más cómodo  juntos. ¿Cómo se sentiría sabiendo que, mientras todo eso está pasando, usted  no está formando parte de esas reuniones porque la mujer se ofendería si usted  fuera incluida? ¿Acaso no dudaría de las intenciones de una mujer que se está  viendo a solas con un hombre más joven y le está dando obsequios costosos como  premio por la atención que él le está prestando?   »Lo más preocupante de esta situación es que su novio ha tratado de convencerla de que es aceptable  que él le dé a la mujer lo que ella desea con tal que ustedes dos sean  recompensados como resultado. Usted admite que él ha sido culpable de  infidelidades en el pasado, así que es probable que él considere otra  infidelidad como un precio justo que pagar para salir adelante económicamente.  Pero él quiere hacerlo con su permiso para que pueda también considerarse como  algo bueno que él está haciendo en beneficio de los dos.   »Esta manera de pensar se denomina consecuencialismo debido a que procede de la creencia que la  moralidad de un acto debe juzgarse exclusivamente por las consecuencias que  tenga. Al parecer, su novio cree que es moralmente aceptable decir y hacer  cualquier cosa que la mujer quiera con tal que, como resultado, él sea  recompensado. Y él quiere que usted crea que es moralmente aceptable también.   »Nosotros no creemos en el consecuencialismo. Creemos, más bien, en las normas morales que nos ha dado Dios, entre ellas las  virtudes de la honradez, la integridad y la fidelidad. Si uno tiene que mentir,  engañar o ser infiel, entonces esas acciones son moralmente reprobables por muy  buenas que sean las consecuencias. Además, no hay ninguna garantía de  consecuencias positivas cuando hay tanto riesgo de decepción, desilusión y  engaño.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 699. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov30</guid><pubDate>Sat, 30 Nov 2024 08:27:39 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63070492/2024nov30.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace cuatro años que estoy con mi novio, pero la relación se ha ido...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace cuatro años que estoy con mi novio, pero la relación se ha ido deteriorando por infidelidades por parte de él. Hace un año conoció a una mujer  mayor que él, y ella le prometió cosas tales como dinero, empresa y automóvil.   »Él dice que ella sabe sobre nuestra relación y que él quiere estar conmigo, pero que no quiere dejar de comunicarse con ella porque le ha  prometido ayudarlo. Y ahora quiere ir a almorzar con ella, pero no quiere que  yo vaya porque ella se ofendería y ya no lo ayudaría.   »¿Debo dejar que todo esto siga así, o debo terminar nuestra relación? Él dice que lo hace por nuestro futuro.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Nos alegra que nos esté pidiendo consejo. El tomar la decisión que más le conviene puede mejorar su vida,  mientras que el tomar una decisión equivocada puede arruinarla.   »Imaginémonos que usted consiente con el plan y acepta que su novio se reúna con la otra mujer y  le preste atención a ella. Imaginémonos también que ella cumple dándole lo  prometido y que eso contribuye a que usted y él tengan un futuro más cómodo  juntos. ¿Cómo se sentiría sabiendo que, mientras todo eso está pasando, usted  no está formando parte de esas reuniones porque la mujer se ofendería si usted  fuera incluida? ¿Acaso no dudaría de las intenciones de una mujer que se está  viendo a solas con un hombre más joven y le está dando obsequios costosos como  premio por la atención que él le está prestando?   »Lo más preocupante de esta situación es que su novio ha tratado de convencerla de que es aceptable  que él le dé a la mujer lo que ella desea con tal que ustedes dos sean  recompensados como resultado. Usted admite que él ha sido culpable de  infidelidades en el pasado, así que es probable que él considere otra  infidelidad como un precio justo que pagar para salir adelante económicamente.  Pero él quiere hacerlo con su permiso para que pueda también considerarse como  algo bueno que él está haciendo en beneficio de los dos.   »Esta manera de pensar se denomina consecuencialismo debido a que procede de la creencia que la  moralidad de un acto debe juzgarse exclusivamente por las consecuencias que  tenga. Al parecer, su novio cree que es moralmente aceptable decir y hacer  cualquier cosa que la mujer quiera con tal que, como resultado, él sea  recompensado. Y él quiere que usted crea que es moralmente aceptable también.   »Nosotros no creemos en el consecuencialismo. Creemos, más bien, en las normas morales que nos ha dado Dios, entre ellas las  virtudes de la honradez, la integridad y la fidelidad. Si uno tiene que mentir,  engañar o ser infiel, entonces esas acciones son moralmente reprobables por muy  buenas que sean las consecuencias. 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Éstos, con manifiesta  desfachatez y hostilidad, le reclamaron a Jefté:   —¿Por qué fuiste a luchar contra los amonitas sin llamarnos para ir contigo? ¡Ahora prenderemos fuego a tu casa, contigo  dentro!   Jefté respondió:   —Mi pueblo y yo estábamos librando una gran contienda con los amonitas y, aunque yo los llamé, ustedes no me libraron de su  poder. Cuando vi que ustedes no me ayudarían, arriesgué mi vida, marché contra  los amonitas, y el Señor los  entregó en mis manos. ¿Por qué, pues, han subido hoy a luchar contra mí?1   Acto seguido, a Jefté le tocó pelear contra los de la tribu de Efraín y vencerlos a ellos también. Después de la  derrota, cuando los sobrevivientes de Efraín procuraban cruzar inadvertidos el  Jordán, los hombres de Galaad los detenían en los vados del río y los  identificaban con sólo decirles que pronunciaran la palabra hebrea shibolet,  que significa «corriente de agua». En aquellos tiempos el idioma hebreo  presentaba ciertas diferencias dialectales en las diversas regiones de  Palestina, y los de Galaad sabían que los de Efraín no pronunciaban las eses  como ellos. De ahí que, en lugar de decir shibolet con la hache,  pronunciando las consonantes «sh» algo más suave que una che, dijeran «sibolet»  sin la hache intermedia, y de ese modo se descubrían. No podían ocultar su  verdadera identidad. ¡Esa insignificante diferencia de pronunciación les costó la vida nada menos que a cuarenta y dos mil hombres!   Así como una sola palabra llegó a identificar y a delatar a aquellos hombres en los tiempos bíblicos de los  jueces de Israel, y hasta determinó su destino, también una sola palabra nos  identifica y nos delata a nosotros en la actualidad, sólo que en vez de  determinar nuestro destino, muestra más bien nuestros orígenes. Se trata de la  palabra «gracias», que pronunciándola así, con la ce como si fuera una ese  sencilla, nos identifica como hispanoamericanos, mientras que si pronunciáramos  la ce más cerca de la zeta de modo que sonara «grathias», nos identificaría  como españoles de la península ibérica. Pero no es esa diferencia de  pronunciación lo que revela nuestros orígenes, sino el modo en que la  empleamos. Pues lo que nos caracteriza como personas que sabemos agradecer los  favores recibidos es el haber aprendido a dar las gracias de un modo natural y no afectado, espontáneo y no forzado, sincero y no fingido, y regular y no  esporádico, como quien lo hace de costumbre y por cultura. ¡Por algo será que a  los niños de todas las edades y culturas se les ha enseñado lo importante que  es emplear la palabra «gracias» con liberalidad, como evidencia de buenos  modales, buenas costumbres y buena educación! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jue 12:1-3]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov29</guid><pubDate>Fri, 29 Nov 2024 08:27:28 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63057161/2024nov29.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Uno de los guerreros valientes del pueblo de Israel fue el juez llamado Jefté, de  la región de Galaad. Cuenta la historia sagrada que tan pronto como derrotó a  sus enemigos los amonitas, conquistando veinte de sus ciudades, Jefté tuvo que  lidiar...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Uno de los guerreros valientes del pueblo de Israel fue el juez llamado Jefté, de  la región de Galaad. Cuenta la historia sagrada que tan pronto como derrotó a  sus enemigos los amonitas, conquistando veinte de sus ciudades, Jefté tuvo que  lidiar con sus presuntos hermanos de la tribu de Efraín. Éstos, con manifiesta  desfachatez y hostilidad, le reclamaron a Jefté:   —¿Por qué fuiste a luchar contra los amonitas sin llamarnos para ir contigo? ¡Ahora prenderemos fuego a tu casa, contigo  dentro!   Jefté respondió:   —Mi pueblo y yo estábamos librando una gran contienda con los amonitas y, aunque yo los llamé, ustedes no me libraron de su  poder. Cuando vi que ustedes no me ayudarían, arriesgué mi vida, marché contra  los amonitas, y el Señor los  entregó en mis manos. ¿Por qué, pues, han subido hoy a luchar contra mí?1   Acto seguido, a Jefté le tocó pelear contra los de la tribu de Efraín y vencerlos a ellos también. Después de la  derrota, cuando los sobrevivientes de Efraín procuraban cruzar inadvertidos el  Jordán, los hombres de Galaad los detenían en los vados del río y los  identificaban con sólo decirles que pronunciaran la palabra hebrea shibolet,  que significa «corriente de agua». En aquellos tiempos el idioma hebreo  presentaba ciertas diferencias dialectales en las diversas regiones de  Palestina, y los de Galaad sabían que los de Efraín no pronunciaban las eses  como ellos. De ahí que, en lugar de decir shibolet con la hache,  pronunciando las consonantes «sh» algo más suave que una che, dijeran «sibolet»  sin la hache intermedia, y de ese modo se descubrían. No podían ocultar su  verdadera identidad. ¡Esa insignificante diferencia de pronunciación les costó la vida nada menos que a cuarenta y dos mil hombres!   Así como una sola palabra llegó a identificar y a delatar a aquellos hombres en los tiempos bíblicos de los  jueces de Israel, y hasta determinó su destino, también una sola palabra nos  identifica y nos delata a nosotros en la actualidad, sólo que en vez de  determinar nuestro destino, muestra más bien nuestros orígenes. Se trata de la  palabra «gracias», que pronunciándola así, con la ce como si fuera una ese  sencilla, nos identifica como hispanoamericanos, mientras que si pronunciáramos  la ce más cerca de la zeta de modo que sonara «grathias», nos identificaría  como españoles de la península ibérica. Pero no es esa diferencia de  pronunciación lo que revela nuestros orígenes, sino el modo en que la  empleamos. Pues lo que nos caracteriza como personas que sabemos agradecer los  favores recibidos es el haber aprendido a dar las gracias de un modo natural y no afectado, espontáneo y no forzado, sincero y no fingido, y regular y no  esporádico, como quien lo hace de costumbre y por cultura. ¡Por algo será que a  los niños de todas las edades y culturas se les ha enseñado lo importante que  es emplear la palabra «gracias» con liberalidad, como evidencia de buenos  modales, buenas costumbres y buena educación! 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Calzaba un par de zapatos... que  evidentemente habían pertenecido a un adulto. Pero lo más característico de su  atuendo era la vieja gorra con orejeras....   »—¿Grasa, jefe? —me había preguntado mostrando el cajoncillo de limpiabotas. Y yo estuve a punto de  responder que no... pero entonces surgió el presentimiento.... Respondí  afirmativamente... y comenzó a realizar su tarea con inusual entusiasmo.  Entonces lo observé con mayor atención, y al instante comprendí cuál había sido  la razón que justificaba mi presentimiento: aquel niño era la encarnación total  de la ternura....   »—¿Cómo te llamas? —le pregunté....   »—... Todos dicen que soy el Chavo del Ocho....   »Le di una buena propina cuando terminó de lustrar mis zapatos. Eso hizo que... se pusiera  a bailotear al tiempo que exclamaba:   »—¡Con esto me puedo comprar una torta de jamón... o dos... o tres...!   »Y luego, pronunciando un rápido y entusiasta “gracias”, levantó ágilmente sus arreos de  trabajo y se lanzó corriendo a la calle.... Fue entonces cuando descubrí el  cuaderno. Lo había dejado a un lado de la banca del parque donde estaba yo  sentado.... [Era] el manuscrito más espontáneo que jamás hayan podido ver mis  ojos: “El Diario del Chavo del Ocho”.   »[Después de leerlo] por segunda vez... me convencí de que era necesario dar al público la oportunidad de  conocer ese mundo extrañamente optimista en que se puede desenvolver un niño  que carece de todo menos de eso que sigue siendo el motor del universo: la fe.»1   Con ese prólogo comienza el escritor y actor mexicano Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, su obra titulada El diario del Chavo del Ocho, dando así  a conocer la razón por la que lo ha publicado. Y termina el libro con este  epílogo:       «... Así... concluye esto que decidimos publicar con el título de “Diario del Chavo  del Ocho”. Pero no es (ni debe ser) un final, ya que, salvo obvias excepciones,  los diarios se distinguen precisamente por eso: por no tener un final. Y las  excepciones suelen ser tristes...»2   Así como Gómez Bolaños escribió que no debía tener un final el diario del personaje que artísticamente encarnó,  también creía que no debía tener un final el diario de su propia vida. En su  poema titulado «Asilo para el alma» que acostumbraba citar, lo expresaba en los  siguientes versos:   Yo que iba tan tranquilo<br />       acercándome al final de mi vida terrenal,<br />       de pronto dudo y vacilo.<br />       ¿Es verdad que no hay asilo para el alma?<br />       ¿Que morir es dejar de existir? ...<br />       ¡No, eso no, por favor!...<br />       Perdóname, Señor, si con esto te incomodo;<br />       sin embargo, de algún modo te lo tengo que decir:<br />       ¡No me vayas a salir con que aquí se acaba todo!3   Gracias a Dios, aunque nos haya dejado un triste vacío el final de la vida terrenal de Chespirito, podemos  dejar que nos llene de esperanza la fe de que aquí no se acaba todo. Pues es  mediante la fe, que es, en efecto, «el motor del universo», que creemos que  Jesucristo fue al hogar de su Padre en el cielo a prepararnos un asilo para el alma.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Roberto Gómez Bolaños, El diario del Chavo del Ocho (México, D.F.: Punto de Lectura, 2005), pp. 7-10.                 2       Ibíd., p. 155.                 3       RCN La Radio, «“Asilo para el alma”, poema sobre la muerte escrito por “Chespirito”» 28 noviembre 2014 &lt;http://www.rcnradio.com/noticias/asilo-para-el-alma-poema-sobre-la-muerte-escrito-por-chespirito-178002#ixzz3dctYD86l&gt; En línea 20 junio 2015; Redacción El Heraldo.co, «El poema que Chespirito declamó sobre la muerte», 28 noviembre 2014 &lt;http://www.elheraldo.co/tendencias/el-poema-que-chespirito-declamo-sobre-la-muerte-175689&gt; En línea 19 junio 2015.                 4       Jn 14:1-3]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov28</guid><pubDate>Thu, 28 Nov 2024 08:27:59 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63041032/2024nov28.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Décimo Aniversario de la Muerte de Roberto Gómez Bolaños)   «Sus holgados pantalones tenían más parches y remiendos que tela original. Estaban  precariamente sostenidos por dos tiras de tela que hacían las veces de  tirantes, terciadas sobre una...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Décimo Aniversario de la Muerte de Roberto Gómez Bolaños)   «Sus holgados pantalones tenían más parches y remiendos que tela original. Estaban  precariamente sostenidos por dos tiras de tela que hacían las veces de  tirantes, terciadas sobre una vieja y descolorida playera en la que también  predominaban los parches y los remiendos. Calzaba un par de zapatos... que  evidentemente habían pertenecido a un adulto. Pero lo más característico de su  atuendo era la vieja gorra con orejeras....   »—¿Grasa, jefe? —me había preguntado mostrando el cajoncillo de limpiabotas. Y yo estuve a punto de  responder que no... pero entonces surgió el presentimiento.... Respondí  afirmativamente... y comenzó a realizar su tarea con inusual entusiasmo.  Entonces lo observé con mayor atención, y al instante comprendí cuál había sido  la razón que justificaba mi presentimiento: aquel niño era la encarnación total  de la ternura....   »—¿Cómo te llamas? —le pregunté....   »—... Todos dicen que soy el Chavo del Ocho....   »Le di una buena propina cuando terminó de lustrar mis zapatos. Eso hizo que... se pusiera  a bailotear al tiempo que exclamaba:   »—¡Con esto me puedo comprar una torta de jamón... o dos... o tres...!   »Y luego, pronunciando un rápido y entusiasta “gracias”, levantó ágilmente sus arreos de  trabajo y se lanzó corriendo a la calle.... Fue entonces cuando descubrí el  cuaderno. Lo había dejado a un lado de la banca del parque donde estaba yo  sentado.... [Era] el manuscrito más espontáneo que jamás hayan podido ver mis  ojos: “El Diario del Chavo del Ocho”.   »[Después de leerlo] por segunda vez... me convencí de que era necesario dar al público la oportunidad de  conocer ese mundo extrañamente optimista en que se puede desenvolver un niño  que carece de todo menos de eso que sigue siendo el motor del universo: la fe.»1   Con ese prólogo comienza el escritor y actor mexicano Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, su obra titulada El diario del Chavo del Ocho, dando así  a conocer la razón por la que lo ha publicado. Y termina el libro con este  epílogo:       «... Así... concluye esto que decidimos publicar con el título de “Diario del Chavo  del Ocho”. Pero no es (ni debe ser) un final, ya que, salvo obvias excepciones,  los diarios se distinguen precisamente por eso: por no tener un final. Y las  excepciones suelen ser tristes...»2   Así como Gómez Bolaños escribió que no debía tener un final el diario del personaje que artísticamente encarnó,  también creía que no debía tener un final el diario de su propia vida. En su  poema titulado «Asilo para el alma» que acostumbraba citar, lo expresaba en los  siguientes versos:   Yo que iba tan tranquilo<br />       acercándome al final de mi vida terrenal,<br />       de pronto dudo y vacilo.<br />       ¿Es verdad que no hay asilo para el alma?<br />       ¿Que morir es dejar de existir? ...<br />       ¡No, eso no, por favor!...<br />       Perdóname, Señor, si con esto te incomodo;<br />       sin embargo, de algún modo te lo tengo que decir:<br />       ¡No me vayas a salir con que aquí se acaba todo!3   Gracias a Dios, aunque nos haya dejado un triste vacío el final de la vida terrenal de Chespirito, podemos  dejar que nos llene de esperanza la fe de que aquí no se acaba todo. Pues es  mediante la fe, que es, en efecto, «el motor del universo», que creemos que  Jesucristo fue al hogar de su Padre en el cielo a prepararnos un asilo para el alma.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Roberto Gómez Bolaños, El diario del Chavo del Ocho (México, D.F.: Punto de Lectura, 2005), pp. 7-10.                 2       Ibíd., p. 155.                 3       RCN La Radio, «“Asilo para el alma”, poema sobre la muerte escrito por “Chespirito”» 28 noviembre 2014...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿Son privadas las redes sociales del cónyuge?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/son-privadas-las-redes-sociales-del-conyuge--63023833</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace tres meses me di cuenta de que mi esposa me fue infiel.... Tenemos una hija de tres años, así que cuando mi esposa me pidió que la  perdonara, la perdoné y le dije que le iba a dar nuevamente mi confianza. Pero  cuando le pedí que me dejara ingresar a sus redes sociales... me dijo que no  porque eso era privado, y que yo me estaba comportando demasiado tóxico. ¿Qué  consejo me dan?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Antes de hacerle algunas sugerencias, vamos a tener que suponer que no ha engañado a su esposa tal como  ella lo ha engañado a usted. Si, por el contrario, usted la ha engañado,  entonces ambos han quebrantado sus votos. En ese caso, el perdonarse sería una  decisión mutua y no de una sola parte, como usted da a entender.   »En segundo lugar, suponemos que cuando usted le pidió a ella que lo dejara ingresar a sus redes sociales,  usted le ofreció que, de la misma manera, ingresara a las suyas. De lo  contrario, la petición de usted hubiera parecido una manifestación de poder sobre  ella, y tal vez incluso un acto de venganza. Eso sí pudiera considerarse  tóxico.   »Sin embargo, si nunca ha engañado a su esposa, y si le ofreció dejarla ingresar en las redes sociales de usted,  entonces es probable que ella tenga algo que está tratando de ocultar. Quizá  esté tratando de ocultar los pormenores de la aventura que usted ya le ha  perdonado. De ser así, ella debe borrar por completo sus cuentas y mensajes en  las redes y comenzar de nuevo, dándole las contraseñas de todo de ahí en  adelante.... Así mismo, ella debe tener las contraseñas de todas las cuentas de  usted.   »A fin de ayudarle a su esposa a comprender por qué esto es necesario, pídale que lean juntos el Caso 272 en  www.conciencia.net. En ese consejo dimos a conocer algunas de las razones por  las que conviene que las parejas tengan acceso mutuo a sus mensajes y sus redes  sociales, incluso si nunca miran las cuentas.   »En todo caso, queremos dejar en claro que las parejas que comparten un hogar y una familia no tienen razón alguna para  mantener ocultos sus mensajes y redes sociales la una de la otra a menos que el  empleo de uno de los dos requiera tal confidencialidad o seguridad interna. En  ese caso, lo más probable es que cuenten con dispositivos separados para fines  laborales.   »Dios diseñó el matrimonio para unir a un hombre y a una mujer. De hecho, su Hijo Jesucristo enseñó que los dos se unen a  tal grado que llegan a ser uno solo.1 Ese acercamiento físico  representa lo que debiera suceder también en el corazón y la mente de cada uno.  Es que cuando uno de los dos o ambos se reservan partes de sí mismos o guardan  secretos, el matrimonio jamás podrá ser tan fuerte como Dios quiso que fuera.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 818. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 19:5-6]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov27</guid><pubDate>Wed, 27 Nov 2024 09:28:23 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63023833/2024nov27.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace tres meses me di cuenta de que mi esposa me fue infiel.......</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace tres meses me di cuenta de que mi esposa me fue infiel.... Tenemos una hija de tres años, así que cuando mi esposa me pidió que la  perdonara, la perdoné y le dije que le iba a dar nuevamente mi confianza. Pero  cuando le pedí que me dejara ingresar a sus redes sociales... me dijo que no  porque eso era privado, y que yo me estaba comportando demasiado tóxico. ¿Qué  consejo me dan?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Antes de hacerle algunas sugerencias, vamos a tener que suponer que no ha engañado a su esposa tal como  ella lo ha engañado a usted. Si, por el contrario, usted la ha engañado,  entonces ambos han quebrantado sus votos. En ese caso, el perdonarse sería una  decisión mutua y no de una sola parte, como usted da a entender.   »En segundo lugar, suponemos que cuando usted le pidió a ella que lo dejara ingresar a sus redes sociales,  usted le ofreció que, de la misma manera, ingresara a las suyas. De lo  contrario, la petición de usted hubiera parecido una manifestación de poder sobre  ella, y tal vez incluso un acto de venganza. Eso sí pudiera considerarse  tóxico.   »Sin embargo, si nunca ha engañado a su esposa, y si le ofreció dejarla ingresar en las redes sociales de usted,  entonces es probable que ella tenga algo que está tratando de ocultar. Quizá  esté tratando de ocultar los pormenores de la aventura que usted ya le ha  perdonado. De ser así, ella debe borrar por completo sus cuentas y mensajes en  las redes y comenzar de nuevo, dándole las contraseñas de todo de ahí en  adelante.... Así mismo, ella debe tener las contraseñas de todas las cuentas de  usted.   »A fin de ayudarle a su esposa a comprender por qué esto es necesario, pídale que lean juntos el Caso 272 en  www.conciencia.net. En ese consejo dimos a conocer algunas de las razones por  las que conviene que las parejas tengan acceso mutuo a sus mensajes y sus redes  sociales, incluso si nunca miran las cuentas.   »En todo caso, queremos dejar en claro que las parejas que comparten un hogar y una familia no tienen razón alguna para  mantener ocultos sus mensajes y redes sociales la una de la otra a menos que el  empleo de uno de los dos requiera tal confidencialidad o seguridad interna. En  ese caso, lo más probable es que cuenten con dispositivos separados para fines  laborales.   »Dios diseñó el matrimonio para unir a un hombre y a una mujer. De hecho, su Hijo Jesucristo enseñó que los dos se unen a  tal grado que llegan a ser uno solo.1 Ese acercamiento físico  representa lo que debiera suceder también en el corazón y la mente de cada uno.  Es que cuando uno de los dos o ambos se reservan partes de sí mismos o guardan  secretos, el matrimonio jamás podrá ser tan fuerte como Dios quiso que fuera.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 818. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 19:5-6]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Recibí flores hoy»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/recibi-flores-hoy--63010259</link><description><![CDATA[(25 de noviembre: Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer)   Recibí flores hoy.<br />       No es mi cumpleaños ni ningún otro día especial.<br />       Tuvimos un disgusto anoche, y él me golpeó;<br />       pero sé que él está arrepentido,<br />       porque me mandó flores hoy.   Recibí flores hoy.<br />       No es nuestro aniversario ni ningún otro día especial.<br />       Anoche me lanzó contra la pared y comenzó a ahorcarme;<br />       pero sé que él está arrepentido,<br />       porque me mandó flores hoy.   Recibí flores hoy.<br />       No es el Día de la Madre ni ningún otro día especial.<br />       Tenía tantos moretones que me dio pena contestar a la puerta;<br />       pero sé que él está arrepentido,<br />       porque me mandó flores hoy.   Si lo abandono, ¿a dónde puedo ir?<br />       ¿Cómo me gano la vida? ¿Y qué será de mis hijos?<br />       La situación empeora cada vez más, pero temo dejarlo;<br />       pero sé que él está arrepentido,<br />       porque me mandó flores hoy.   Recibí flores hoy.<br />       Mi familia y mis amigos desfilaron ante el féretro para verme,<br />       preguntándose por qué no había dejado a mi marido.<br />       ¡Si sólo hubiera tenido la fuerza y el valor para dejarlo!<br />       Pero no lo hice, ¡así que recibí flores hoy!1   Este imaginario relato póstumo escrito a modo de poema en 1991 por Allen «Two Trees»  Dowdell, casado con una mujer que fue víctima de maltrato a manos de su marido  anterior, nos obliga a encarar los innumerables casos de mujeres que aún en el  siglo veintiuno se dejan maltratar y no le ponen fin a la violencia por el  miedo que le tienen a su agresor.   El siguiente caso se lo contó al diario El Tiempo uno de los médicos legistas del Instituto Nacional de Medicina Legal  y Ciencias Forenses en Colombia. Una mujer llegó con un brazo roto. El médico,  al ver que ella tenía secuelas de malos tratos anteriores, le preguntó por qué  no había denunciado antes a su esposo. La sufrida mujer respondió: «Mi marido  me pegaba lo normal.» Otro de esos médicos informó que había tenido que atender  quince veces a la misma mujer golpeada por el mismo agresor.2   Gracias a Dios, toda víctima de semejante violencia puede acudir a Él con la confianza no sólo de que comprende  su dolor, sino también de que tiene poder para darle la fuerza necesaria para  abandonar al victimario y buscar ayuda profesional. Dios envió a su Hijo  Jesucristo al mundo para que sufriera en carne propia el maltrato a manos de  crueles verdugos, y así pudiera identificarse con nosotros, interceder por  nosotros y ofrecernos a cada uno su ayuda oportuna en toda circunstancia  adversa de la vida.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Allen «Two Trees» Dowdell, «I Got Flowers Today» (Recibí flores hoy) septiembre 1991 &lt;http://twotrees.www.50megs.com/poetry/flowers.html&gt;; &lt;http://jmm.aaa.net.au/articles/13832.htm&gt; En línea 2 mayo 2007; &lt;http://www.bookmice.net/fleur/diary96.html&gt; En línea 12 junio 2018.                 2       Tomado de ElTiempo.com, 14 agosto 2011, Redacción Justicia, «Cada día, 140 mujeres son agredidas por sus parejas en Colombia» &lt;http://www.medicinalegal.gov.co/cada-dia-140-mujeres-son-agredidas-por-sus-parejas-en-colombia&gt; En línea 25 mayo 2018.                 3       Is 53:4-5; Jn 3:16; Hch 2:22-23; Heb 7:25]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov26</guid><pubDate>Tue, 26 Nov 2024 08:30:20 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/63010259/2024nov26.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(25 de noviembre: Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer)   Recibí flores hoy.
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Si lo abandono, ¿a dónde puedo ir?<br />       ¿Cómo me gano la vida? ¿Y qué será de mis hijos?<br />       La situación empeora cada vez más, pero temo dejarlo;<br />       pero sé que él está arrepentido,<br />       porque me mandó flores hoy.   Recibí flores hoy.<br />       Mi familia y mis amigos desfilaron ante el féretro para verme,<br />       preguntándose por qué no había dejado a mi marido.<br />       ¡Si sólo hubiera tenido la fuerza y el valor para dejarlo!<br />       Pero no lo hice, ¡así que recibí flores hoy!1   Este imaginario relato póstumo escrito a modo de poema en 1991 por Allen «Two Trees»  Dowdell, casado con una mujer que fue víctima de maltrato a manos de su marido  anterior, nos obliga a encarar los innumerables casos de mujeres que aún en el  siglo veintiuno se dejan maltratar y no le ponen fin a la violencia por el  miedo que le tienen a su agresor.   El siguiente caso se lo contó al diario El Tiempo uno de los médicos legistas del Instituto Nacional de Medicina Legal  y Ciencias Forenses en Colombia. Una mujer llegó con un brazo roto. El médico,  al ver que ella tenía secuelas de malos tratos anteriores, le preguntó por qué  no había denunciado antes a su esposo. La sufrida mujer respondió: «Mi marido  me pegaba lo normal.» Otro de esos médicos informó que había tenido que atender  quince veces a la misma mujer golpeada por el mismo agresor.2   Gracias a Dios, toda víctima de semejante violencia puede acudir a Él con la confianza no sólo de que comprende  su dolor, sino también de que tiene poder para darle la fuerza necesaria para  abandonar al victimario y buscar ayuda profesional. Dios envió a su Hijo  Jesucristo al mundo para que sufriera en carne propia el maltrato a manos de  crueles verdugos, y así pudiera identificarse con nosotros, interceder por  nosotros y ofrecernos a cada uno su ayuda oportuna en toda circunstancia  adversa de la vida.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Allen «Two Trees» Dowdell, «I Got Flowers Today» (Recibí flores hoy) septiembre 1991 &lt;http://twotrees.www.50megs.com/poetry/flowers.html&gt;; &lt;http://jmm.aaa.net.au/articles/13832.htm&gt; En línea 2 mayo 2007; &lt;http://www.bookmice.net/fleur/diary96.html&gt; En línea 12 junio 2018.                 2       Tomado de ElTiempo.com, 14 agosto 2011, Redacción Justicia, «Cada día, 140 mujeres son agredidas por sus parejas en Colombia» &lt;http://www.medicinalegal.gov.co/cada-dia-140-mujeres-son-agredidas-por-sus-parejas-en-colombia&gt; En línea 25 mayo 2018.                 3       Is 53:4-5; Jn 3:16; Hch 2:22-23; Heb 7:25]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Abuso del derecho</title><link>https://www.spreaker.com/episode/abuso-del-derecho--62996343</link><description><![CDATA[(Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer)   «—¿Cómo te llamas?   »—Siervo Joya, mi padrecito.   »—¿Y esta mujer es la tuya?   »—Vivo con ella desde hace dos años, sumercé.   »—Acércate, muchacha.... ¿Os queréis casar?   »—No, mi padrecito: yo no quiero... —protestó Tránsito.   »Lo cierto fue que los casaron al mediodía.   »Siervo no entendió gran cosa de lo que dijo el padre... ese día... La Tránsito  comprendió algo más, porque después recordaba que el padrecito había dicho que  los hombres no debían pegarles a las mujeres, porque [esos] indios de por [ahí]  las [trataban] como si fueran mulas de carga....   »—¿Eso dijo? Y vamos a ver: ¿Cuando resultan bestias y jetiduras como ciertas personas que uno conoce, y no llegan a tiempo  con la mazamorrita, como me pasó hace dos días cuando andaba a media mañana por  la peña pastoreando la cabra y todavía estaba en ayunas? ¿El padrecito no mentó  ese caso?   »—Mire, mano Siervo, que no comience con sus indirectas porque vamos a acabar mal. No se crea que porque soy huerfanita y me  casaron a la fuerza me puede faltar al respeto.   »—Eso sí que no lo dijo el padrecito.... De bruto he debido confesarme por haberme casado.   »... Siervo y Tránsito no pararon de discutir hasta cuando llegaron al rancho ya de noche.... Siervo se desató la  gruesa correa (de sus tiempos de soldado)..., se escupió las manos para  agarrarla mejor, y se le fue encima a Tránsito. No descansó hasta verla tendida  en tierra, con la ropa desgarrada y el rostro vertiendo sangre.   »—¡Para eso quería casarse! —exclamó ella entre sollozos. Luego se levantó a encender el fogón y a  desgranar el maíz para la mazamorra, igual que todas las noches, como habría de  hacerlo de allí en adelante toda la vida y por obligación, pues la habían  casado “a juro”, a la fuerza, y aunque quisiera, ya no podría largarse.»1   Estos pasajes tomados de la novela Siervo sin tierra del talentoso escritor  colombiano Eduardo Caballero Calderón ilustran la triste realidad cultural de  aquellos tiempos en esa región de Colombia. Los campesinos de la zona habían  aceptado la forma de la Palabra de Dios, pero no su contenido. Siervo y  Tránsito se casaron por la iglesia, eso sí, pero a la hora de la verdad, de  poco les sirvió en su vida conyugal. ¡Hoy día nos parece inconcebible que así  se pase una noche de bodas!   Lo más lamentable del caso es que la Biblia enseña todo lo contrario. Tanto es así  que San Pablo, después de exhortar a la esposa a que se someta a su esposo,  ordena al esposo que ame a su esposa así como Cristo amó a la iglesia y se  entregó por ella. Y luego remata diciéndole al esposo que ame a su esposa como  a su propio cuerpo, al que cuida y no maltrata a propósito.2 No  seamos culpables de perpetuar el ciclo de maltratos de nuestros antepasados.  Seamos sensibles más bien. ¡Tomemos a pecho esa exhortación, y resolvamos cada  uno amar a Dios y amar a nuestro cónyuge así como Cristo nos amó y se dio por  nosotros! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Caballero Calderón, Siervo sin tierra (Medellín: Editorial Bedout, 1977), pp. 68-72.                 2       Ef 5:22-33]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov25</guid><pubDate>Mon, 25 Nov 2024 08:27:42 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62996343/2024nov25.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer)   «—¿Cómo te llamas?   »—Siervo Joya, mi padrecito.   »—¿Y esta mujer es la tuya?   »—Vivo con ella desde hace dos años, sumercé.   »—Acércate, muchacha.... ¿Os queréis casar?...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer)   «—¿Cómo te llamas?   »—Siervo Joya, mi padrecito.   »—¿Y esta mujer es la tuya?   »—Vivo con ella desde hace dos años, sumercé.   »—Acércate, muchacha.... ¿Os queréis casar?   »—No, mi padrecito: yo no quiero... —protestó Tránsito.   »Lo cierto fue que los casaron al mediodía.   »Siervo no entendió gran cosa de lo que dijo el padre... ese día... La Tránsito  comprendió algo más, porque después recordaba que el padrecito había dicho que  los hombres no debían pegarles a las mujeres, porque [esos] indios de por [ahí]  las [trataban] como si fueran mulas de carga....   »—¿Eso dijo? Y vamos a ver: ¿Cuando resultan bestias y jetiduras como ciertas personas que uno conoce, y no llegan a tiempo  con la mazamorrita, como me pasó hace dos días cuando andaba a media mañana por  la peña pastoreando la cabra y todavía estaba en ayunas? ¿El padrecito no mentó  ese caso?   »—Mire, mano Siervo, que no comience con sus indirectas porque vamos a acabar mal. No se crea que porque soy huerfanita y me  casaron a la fuerza me puede faltar al respeto.   »—Eso sí que no lo dijo el padrecito.... De bruto he debido confesarme por haberme casado.   »... Siervo y Tránsito no pararon de discutir hasta cuando llegaron al rancho ya de noche.... Siervo se desató la  gruesa correa (de sus tiempos de soldado)..., se escupió las manos para  agarrarla mejor, y se le fue encima a Tránsito. No descansó hasta verla tendida  en tierra, con la ropa desgarrada y el rostro vertiendo sangre.   »—¡Para eso quería casarse! —exclamó ella entre sollozos. Luego se levantó a encender el fogón y a  desgranar el maíz para la mazamorra, igual que todas las noches, como habría de  hacerlo de allí en adelante toda la vida y por obligación, pues la habían  casado “a juro”, a la fuerza, y aunque quisiera, ya no podría largarse.»1   Estos pasajes tomados de la novela Siervo sin tierra del talentoso escritor  colombiano Eduardo Caballero Calderón ilustran la triste realidad cultural de  aquellos tiempos en esa región de Colombia. Los campesinos de la zona habían  aceptado la forma de la Palabra de Dios, pero no su contenido. Siervo y  Tránsito se casaron por la iglesia, eso sí, pero a la hora de la verdad, de  poco les sirvió en su vida conyugal. ¡Hoy día nos parece inconcebible que así  se pase una noche de bodas!   Lo más lamentable del caso es que la Biblia enseña todo lo contrario. Tanto es así  que San Pablo, después de exhortar a la esposa a que se someta a su esposo,  ordena al esposo que ame a su esposa así como Cristo amó a la iglesia y se  entregó por ella. Y luego remata diciéndole al esposo que ame a su esposa como  a su propio cuerpo, al que cuida y no maltrata a propósito.2 No  seamos culpables de perpetuar el ciclo de maltratos de nuestros antepasados.  Seamos sensibles más bien. ¡Tomemos a pecho esa exhortación, y resolvamos cada  uno amar a Dios y amar a nuestro cónyuge así como Cristo nos amó y se dio por  nosotros! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Caballero Calderón, Siervo sin tierra (Medellín: Editorial Bedout, 1977), pp. 68-72.                 2       Ef 5:22-33]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Papá abusador sexual y mamá cómplice</title><link>https://www.spreaker.com/episode/papa-abusador-sexual-y-mama-complice--62975293</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «En una videollamada que mi hermana, de cuarenta y nueve años, nos hizo a mi hermano y a mí y a nuestros padres, ella inculpó y denunció a nuestro  padre de abuso sexual, y a mi mamá de cómplice por no haber actuado desde que  ella se lo comunicó cuando tenía treinta.   »Pido a Dios que esto se solucione con justicia porque amo a toda mi familia, y me  gustaría una intervención divina para que Dios sane las heridas y la vergüenza  que esto me ocasiona.... En realidad, soy testigo de que mi papá, a quien amo  tanto, tenía problemas de fetichismo e infidelidad constante hacia mi madre.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Cuánto sentimos el dolor que usted y su hermano están sufriendo! Comprendemos que le dé vergüenza, aunque nada de esto  es culpa suya.   »También sentimos el dolor de su mamá. Todo lo que ella ha sufrido ha hecho que tenga temor de  revelar la verdad, así que ha continuado encubriéndolo por casi dos décadas.  Ella ha optado por proteger a su esposo mentiroso, engañador y abusivo en vez  de apoyar a su única hija.   »Sobre todo, sentimos mucho que a su hermana se le haya arrebatado la inocencia por parte de quien  debió amarla más que a nadie en el mundo. Y para colmo de males, ni siquiera su  propia mamá optó por apoyarla una vez que se le reveló al fin la verdad.   »... Denunciar y poner al descubierto el sucio secreto es la única manera de proteger a otros  niños o a otras mujeres que pudieran ser víctimas de ese abuso. Sin embargo,  debido a que ha transcurrido tanto tiempo, es posible que las leyes en su país  no admitan algo que sucedió hace tantos años.   »En definitiva, a su padre no se le debe dejar con ninguna niña o ningún niño. Si usted tiene hijas,  hijos, sobrinas, sobrinos, primas o primos, deben tomarse todas las medidas  posibles para protegerlos de su padre. Usted debe revelarles esta verdad a los  familiares para que puedan proteger a sus hijas e hijos. No cometa el mismo  error que cometió su mamá al tratar de proteger a su padre. Recuerde que la  vergüenza que siente usted no es nada comparada con la que ha sufrido su  hermana.   »Usted dice que desea que Dios resuelva esta situación. ¿Acaso tiene dudas de que su padre abusó de  su hermana, a pesar de admitir que es testigo de la clase de hombre que él es?  ¿Quiere usted que su hermana se porte como si nada hubiera sucedido y que vuelva  a encubrirlo todo?   »El Hijo de Dios, Jesucristo, cuando vivió en este mundo dijo que «no hay nada escondido que no  llegue a descubrirse, ni nada oculto que no llegue a conocerse públicamente».1  Su padre pensó que podía abusar de la hija sin que nadie jamás se enterara.  Pensó que había engañado a todo el mundo. Pero no engañó a Dios.2  Era sólo cuestión de tiempo hasta que todo se descubriera.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 698. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 8:17                 2       Gá 6:7]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov23</guid><pubDate>Sat, 23 Nov 2024 08:28:15 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62975293/2024nov23.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «En una videollamada que mi hermana, de cuarenta y nueve años, nos hizo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «En una videollamada que mi hermana, de cuarenta y nueve años, nos hizo a mi hermano y a mí y a nuestros padres, ella inculpó y denunció a nuestro  padre de abuso sexual, y a mi mamá de cómplice por no haber actuado desde que  ella se lo comunicó cuando tenía treinta.   »Pido a Dios que esto se solucione con justicia porque amo a toda mi familia, y me  gustaría una intervención divina para que Dios sane las heridas y la vergüenza  que esto me ocasiona.... En realidad, soy testigo de que mi papá, a quien amo  tanto, tenía problemas de fetichismo e infidelidad constante hacia mi madre.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Cuánto sentimos el dolor que usted y su hermano están sufriendo! Comprendemos que le dé vergüenza, aunque nada de esto  es culpa suya.   »También sentimos el dolor de su mamá. Todo lo que ella ha sufrido ha hecho que tenga temor de  revelar la verdad, así que ha continuado encubriéndolo por casi dos décadas.  Ella ha optado por proteger a su esposo mentiroso, engañador y abusivo en vez  de apoyar a su única hija.   »Sobre todo, sentimos mucho que a su hermana se le haya arrebatado la inocencia por parte de quien  debió amarla más que a nadie en el mundo. Y para colmo de males, ni siquiera su  propia mamá optó por apoyarla una vez que se le reveló al fin la verdad.   »... Denunciar y poner al descubierto el sucio secreto es la única manera de proteger a otros  niños o a otras mujeres que pudieran ser víctimas de ese abuso. Sin embargo,  debido a que ha transcurrido tanto tiempo, es posible que las leyes en su país  no admitan algo que sucedió hace tantos años.   »En definitiva, a su padre no se le debe dejar con ninguna niña o ningún niño. Si usted tiene hijas,  hijos, sobrinas, sobrinos, primas o primos, deben tomarse todas las medidas  posibles para protegerlos de su padre. Usted debe revelarles esta verdad a los  familiares para que puedan proteger a sus hijas e hijos. No cometa el mismo  error que cometió su mamá al tratar de proteger a su padre. Recuerde que la  vergüenza que siente usted no es nada comparada con la que ha sufrido su  hermana.   »Usted dice que desea que Dios resuelva esta situación. ¿Acaso tiene dudas de que su padre abusó de  su hermana, a pesar de admitir que es testigo de la clase de hombre que él es?  ¿Quiere usted que su hermana se porte como si nada hubiera sucedido y que vuelva  a encubrirlo todo?   »El Hijo de Dios, Jesucristo, cuando vivió en este mundo dijo que «no hay nada escondido que no  llegue a descubrirse, ni nada oculto que no llegue a conocerse públicamente».1  Su padre pensó que podía abusar de la hija sin que nadie jamás se enterara.  Pensó que había engañado a todo el mundo. Pero no engañó a Dios.2  Era sólo cuestión de tiempo hasta que todo se descubriera.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 698. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 8:17                 2       Gá 6:7]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El peso insoportable del dinero</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-peso-insoportable-del-dinero--62964099</link><description><![CDATA[Salvador García trabajaba de cargador para una compañía de transportes en Madrid,  España. Su oficio consistía en descargar los camiones y almacenar la mercancía  en grandes bodegas. Con eso tenía para el sustento de su familia.   Esa mañana Salvador comenzó temprano su trabajo. Pero era un cargamento descomunal.  Se trataba de cajas llenas de monedas. Lamentablemente, por un mal movimiento,  se le vino encima una pila de éstas. El hombre maniobró para esquivarla, pero  no con suficiente rapidez para librarlo del golpe. Por lo pequeño y flaco que  era, Salvador no soportó el peso de tantas monedas encima, en total 410 kilos.   El que a un hombre lo aplaste el peso del dinero no es nada fuera de lo común. Al  contrario, es algo que sucede todos los días. Lo extraordinario del caso es que  lo que aplastó al hombre fue el peso físico del dinero y no el peso mental.  ¿Por qué será que hay tanta gente que muere bajo el peso de la obsesión con el  dinero?   «¡Dinero, dinero! —exclamó Eca de Queiroz, escritor portugués—. ¿Qué no hacen los hombres  por el dinero? ¡De todo! Aun vender su alma inmortal.»   El apóstol Pablo, en una carta a su discípulo Timoteo, le dice: «Los que quieren  enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos.  Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la  destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por  codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos  sinsabores» (1 Timoteo 6:10). Es interesante notar cómo el apóstol  describe el peligro del dinero: el amarlo «es la raíz de toda clase de males».   ¿Qué es el amor al dinero? Es la pasión obsesionante y enfermiza de querer más y  más, de nunca tener lo suficiente. A algunos la obsesión los hace ahorrar y  ahorrar sin saber ni para qué. A otros la obsesión los hace gastar y gastar, y  de lo que obtienen nunca hay fin. El dinero que en forma desmedida obtenemos, y  todo lo que conseguimos que va más allá de nuestras necesidades, nunca bastarán  para satisfacer nuestra avaricia. Si sólo anhelamos lo material, viviremos  ansiosos toda la vida.   De los labios de Roger Bacon, monje inglés de la edad media, salieron las  siguientes palabras, que son oro: «El dinero es como el estiércol. Amontonado,  apesta, pero desparramado por el mundo, fertiliza.»   Sólo cuando Jesucristo es nuestro Señor podemos ser libres de la pasión por el dinero y del peso mortal de la  avaricia. Porque Cristo nos da el equilibrio necesario para saber usar el  dinero, sin dejarnos dominar por él. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov22</guid><pubDate>Fri, 22 Nov 2024 08:30:52 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62964099/2024nov22.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Salvador García trabajaba de cargador para una compañía de transportes en Madrid,  España. Su oficio consistía en descargar los camiones y almacenar la mercancía  en grandes bodegas. Con eso tenía para el sustento de su familia.   Esa mañana Salvador...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Salvador García trabajaba de cargador para una compañía de transportes en Madrid,  España. Su oficio consistía en descargar los camiones y almacenar la mercancía  en grandes bodegas. Con eso tenía para el sustento de su familia.   Esa mañana Salvador comenzó temprano su trabajo. Pero era un cargamento descomunal.  Se trataba de cajas llenas de monedas. Lamentablemente, por un mal movimiento,  se le vino encima una pila de éstas. El hombre maniobró para esquivarla, pero  no con suficiente rapidez para librarlo del golpe. Por lo pequeño y flaco que  era, Salvador no soportó el peso de tantas monedas encima, en total 410 kilos.   El que a un hombre lo aplaste el peso del dinero no es nada fuera de lo común. Al  contrario, es algo que sucede todos los días. Lo extraordinario del caso es que  lo que aplastó al hombre fue el peso físico del dinero y no el peso mental.  ¿Por qué será que hay tanta gente que muere bajo el peso de la obsesión con el  dinero?   «¡Dinero, dinero! —exclamó Eca de Queiroz, escritor portugués—. ¿Qué no hacen los hombres  por el dinero? ¡De todo! Aun vender su alma inmortal.»   El apóstol Pablo, en una carta a su discípulo Timoteo, le dice: «Los que quieren  enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos.  Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la  destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por  codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos  sinsabores» (1 Timoteo 6:10). Es interesante notar cómo el apóstol  describe el peligro del dinero: el amarlo «es la raíz de toda clase de males».   ¿Qué es el amor al dinero? Es la pasión obsesionante y enfermiza de querer más y  más, de nunca tener lo suficiente. A algunos la obsesión los hace ahorrar y  ahorrar sin saber ni para qué. A otros la obsesión los hace gastar y gastar, y  de lo que obtienen nunca hay fin. El dinero que en forma desmedida obtenemos, y  todo lo que conseguimos que va más allá de nuestras necesidades, nunca bastarán  para satisfacer nuestra avaricia. Si sólo anhelamos lo material, viviremos  ansiosos toda la vida.   De los labios de Roger Bacon, monje inglés de la edad media, salieron las  siguientes palabras, que son oro: «El dinero es como el estiércol. Amontonado,  apesta, pero desparramado por el mundo, fertiliza.»   Sólo cuando Jesucristo es nuestro Señor podemos ser libres de la pasión por el dinero y del peso mortal de la  avaricia. Porque Cristo nos da el equilibrio necesario para saber usar el  dinero, sin dejarnos dominar por él. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Lo quiero sólo como amigo y como el padre de mis hijos»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/lo-quiero-solo-como-amigo-y-como-el-padre-de-mis-hijos--62952635</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Desde hace muchos años no amo a mi esposo.... Para él, yo sólo fui importante durante  los primeros años de matrimonio. Pero a pesar de que sentía que él no me amaba,  siempre hice lo posible por salvar mi matrimonio, por él y por mis hijos; pero  ya no puedo más....   »El compromiso de mi esposo era sólo el sustento alimenticio. Todo lo demás lo  tenía que solucionar yo... todo el tiempo peleando....   »Ahora él me ha pedido perdón y ha reconocido su error.... Ha tratado de cambiar, pero  yo no siento nada de afecto conyugal por él. Lo quiero sólo como amigo y como  el padre de mis hijos. He sufrido por muchos años esta situación que me  mantiene triste y acongojada. ¿Qué me aconseja usted?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Usted ha hecho lo correcto al seguir sus instintos para tratar de salvar su matrimonio, y en definitiva eso es lo mejor para sus hijos. Nosotros  creemos que hay que considerar a los hijos como lo más importante cuando se  afrontan dificultades matrimoniales. Usted y su esposo decidieron darles a sus  hijos la vida, y ahora no hay nada más importante que el bienestar de ellos.     »Sin embargo, nos imaginamos que esté pensando: “¿Y qué de mí? ¿Qué de lo que estoy sintiendo yo? ¿Y qué del trato que he recibido durante tantos años?”  Usted dice que ya no puede más, y está esperando que  le demos la razón.   »Le aconsejamos que consulte con su profesional de la salud acerca de los deseos que tiene de darse por vencida. Sólo una persona entendida  en la materia puede examinar su salud física y emocional para saber si hay algo  que ha causado que quiera rendirse. Esos años de descuido pudieron haber  causado cambios en su cerebro que necesitan tratamiento.   »Esta no es una cuestión de todo o nada. No estamos pidiéndole que se sobreponga al sufrimiento en tres breves pasos. Dígale más bien a su  esposo que agradece que le haya pedido perdón, pero que va a pasar algún tiempo  antes de que esté lista para perdonarlo. Se necesitaron años para llegar a esta  situación, y quizás se necesiten años para salir de ella. ¡Pero vale la pena!   »Mientras tanto, consienta en que vivan juntos como amigos, cuidando a los hijos, pero durmiendo aparte hasta que usted vuelva a sentir el  afecto conyugal por él. Si el deseo que él tiene de cambiar es sincero,  entonces usted lo constatará mediante las acciones y no sólo por las palabras  que él diga.   »Por último, hay dos razones por las que tarde o temprano necesitará perdonar a su esposo: Dios no nos perdonará nuestros pecados si  nosotros no perdonamos a otros, y el negarnos a perdonar nos roba el gozo cada  día y siembra peligrosas semillas en nuestro corazón.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 817. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov21</guid><pubDate>Thu, 21 Nov 2024 09:28:56 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62952635/2024nov21.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Desde hace muchos años no amo a mi esposo.... Para él, yo sólo fui...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Desde hace muchos años no amo a mi esposo.... Para él, yo sólo fui importante durante  los primeros años de matrimonio. Pero a pesar de que sentía que él no me amaba,  siempre hice lo posible por salvar mi matrimonio, por él y por mis hijos; pero  ya no puedo más....   »El compromiso de mi esposo era sólo el sustento alimenticio. Todo lo demás lo  tenía que solucionar yo... todo el tiempo peleando....   »Ahora él me ha pedido perdón y ha reconocido su error.... Ha tratado de cambiar, pero  yo no siento nada de afecto conyugal por él. Lo quiero sólo como amigo y como  el padre de mis hijos. He sufrido por muchos años esta situación que me  mantiene triste y acongojada. ¿Qué me aconseja usted?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Usted ha hecho lo correcto al seguir sus instintos para tratar de salvar su matrimonio, y en definitiva eso es lo mejor para sus hijos. Nosotros  creemos que hay que considerar a los hijos como lo más importante cuando se  afrontan dificultades matrimoniales. Usted y su esposo decidieron darles a sus  hijos la vida, y ahora no hay nada más importante que el bienestar de ellos.     »Sin embargo, nos imaginamos que esté pensando: “¿Y qué de mí? ¿Qué de lo que estoy sintiendo yo? ¿Y qué del trato que he recibido durante tantos años?”  Usted dice que ya no puede más, y está esperando que  le demos la razón.   »Le aconsejamos que consulte con su profesional de la salud acerca de los deseos que tiene de darse por vencida. Sólo una persona entendida  en la materia puede examinar su salud física y emocional para saber si hay algo  que ha causado que quiera rendirse. Esos años de descuido pudieron haber  causado cambios en su cerebro que necesitan tratamiento.   »Esta no es una cuestión de todo o nada. No estamos pidiéndole que se sobreponga al sufrimiento en tres breves pasos. Dígale más bien a su  esposo que agradece que le haya pedido perdón, pero que va a pasar algún tiempo  antes de que esté lista para perdonarlo. Se necesitaron años para llegar a esta  situación, y quizás se necesiten años para salir de ella. ¡Pero vale la pena!   »Mientras tanto, consienta en que vivan juntos como amigos, cuidando a los hijos, pero durmiendo aparte hasta que usted vuelva a sentir el  afecto conyugal por él. Si el deseo que él tiene de cambiar es sincero,  entonces usted lo constatará mediante las acciones y no sólo por las palabras  que él diga.   »Por último, hay dos razones por las que tarde o temprano necesitará perdonar a su esposo: Dios no nos perdonará nuestros pecados si  nosotros no perdonamos a otros, y el negarnos a perdonar nos roba el gozo cada  día y siembra peligrosas semillas en nuestro corazón.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 817. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Una regla realmente revolucionaria</title><link>https://www.spreaker.com/episode/una-regla-realmente-revolucionaria--62853356</link><description><![CDATA[(Día de la Revolución Mexicana)   «Dejamos el cuartel general en Acapulco, y nos adentramos más a donde estaba la nidada de los zapatistas. Como  los soldados tuvieron que combatir entre Agua del Perro y Tierra Colorada, nos  mandaron adelante a las mujeres. Cuatro mujeres casadas iban conmigo. Nos  vieron los zapatistas caminando y nos salieron al encuentro:   »—¿Qué tanta gente viene por allí?   »—Pues muy poca...   »—Entonces vénganse para que no les toque a ustedes la balacera.   »—Bueno, pues vámonos.   »Nos fuimos con ellos y nos entregaron con el general Zapata.... Y entonces dice:   »—Bueno, pues aquí van a andar con nosotros mientras llegue el destacamento de su gente  de ustedes.   »—Pues bueno.   »Nos quedamos con él de avanzada como quince días en su campamento que estaba re bien escondido.   »... Cuando el general Zapata supo que toda la corporación estaba ya en Chilpancingo, nos dijo:   »—Vénganse conmigo para irlas a entregar una por una.       Se quitó la ropa de general, se puso unos calzones blancos de indio, un gabán y un  sombrero, y allá vamos. Iba desarmado.   »... Se paró en la esquina del cuartel, y entonces me dice:   —Aquí me esperan.   »Llegó hasta la puerta del cuartel, y le pegaron el: «¿Quién vive?», y él contestó:   »—México.   »Luego les dijo:   »—Vengo a buscar al señor Felipe Palancares.   »No preguntó por los maridos de las mujeres. Sólo por mi papá para que no fueran a pensar mal. Salió mi papá y  le dice el general:   »—... Usted tiene una hija que se llama así...   »—Sí.   »—Pues aquí se la vengo a entregar. A usted le remito una hija, y le remito a estas  mujeres que fueron avanzadas entre Agua del Perro y Tierra Colorada.   »—Y entonces le dice mi papá:   »—¿Quién es usted?   »—Yo soy el general Zapata.   —¿Usted es Emiliano Zapata?   »—Yo soy.   »—... Pues se me hace raro que usted sea el general porque viene usted solo.   »—Sí. Vengo solo escoltando a las mujeres que voy a entregarle. Sus mujeres fueron avanzadas,  pero no se les ha tocado para nada. Se las entregamos tal y como fueron  avanzadas. Usted se hace cargo de las cuatro casadas, porque me dijeron que  venían cuidando a su hija. Ahora, como a usted se las entrego, usted hágase  cargo de que no vayan a sufrir con sus maridos.   »Entonces dice mi papá:   »—Sí, está bien.   »... Y entonces el general se dio la media vuelta y se fue.»1   ¡Qué interesante y revelador vistazo del general Emiliano Zapata el que aquí nos  presenta Josefina Bórquez, alias Jesusa Palancares, protagonista principal de  la obra Hasta no verte, Jesús mío! En esta galardonada novela histórica,  la autora mexicana Elena Poniatowska, la portavoz voluntaria de aquella  soldadera de la revolución, hábilmente adapta al diálogo la transcripción de su  entrevista personal con ella, a fin de que no se pierda nada importante ni se  le añada algo innecesario a lo que realmente sucedió.2   Lo que no debemos perder de vista en este relato es que, con relación al trato que  merece la mujer, el general Zapata, sin duda consciente de la verdad que  encierra el refrán que dice: «La vergüenza y la honra, la mujer que la pierde  nunca la cobra», llevó a la práctica la regla de oro y nos dejó ejemplo de eso  como parte de su legado. Esa regla revolucionaria, que nos legó a todos en  principio nuestro Señor Jesucristo en el Sermón del Monte, dice: «Así que en  todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a  ustedes.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Elena Poniatowska, Hasta no verte, Jesús mío (Barcelona: Plaza &amp; Janés Editores), pp. 97-100.                 2       Esto lo constata Elena Poniatowska en Las soldaderas (México, D.F.: Ediciones Era, 1999), pp. 12–13.                 3       Mt 7:12]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov20</guid><pubDate>Wed, 20 Nov 2024 09:26:56 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62853356/2024nov20.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día de la Revolución Mexicana)   «Dejamos el cuartel general en Acapulco, y nos adentramos más a donde estaba la nidada de los zapatistas. 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Cuando el general Zapata supo que toda la corporación estaba ya en Chilpancingo, nos dijo:   »—Vénganse conmigo para irlas a entregar una por una.       Se quitó la ropa de general, se puso unos calzones blancos de indio, un gabán y un  sombrero, y allá vamos. Iba desarmado.   »... Se paró en la esquina del cuartel, y entonces me dice:   —Aquí me esperan.   »Llegó hasta la puerta del cuartel, y le pegaron el: «¿Quién vive?», y él contestó:   »—México.   »Luego les dijo:   »—Vengo a buscar al señor Felipe Palancares.   »No preguntó por los maridos de las mujeres. Sólo por mi papá para que no fueran a pensar mal. Salió mi papá y  le dice el general:   »—... Usted tiene una hija que se llama así...   »—Sí.   »—Pues aquí se la vengo a entregar. A usted le remito una hija, y le remito a estas  mujeres que fueron avanzadas entre Agua del Perro y Tierra Colorada.   »—Y entonces le dice mi papá:   »—¿Quién es usted?   »—Yo soy el general Zapata.   —¿Usted es Emiliano Zapata?   »—Yo soy.   »—... Pues se me hace raro que usted sea el general porque viene usted solo.   »—Sí. Vengo solo escoltando a las mujeres que voy a entregarle. Sus mujeres fueron avanzadas,  pero no se les ha tocado para nada. Se las entregamos tal y como fueron  avanzadas. Usted se hace cargo de las cuatro casadas, porque me dijeron que  venían cuidando a su hija. Ahora, como a usted se las entrego, usted hágase  cargo de que no vayan a sufrir con sus maridos.   »Entonces dice mi papá:   »—Sí, está bien.   »... Y entonces el general se dio la media vuelta y se fue.»1   ¡Qué interesante y revelador vistazo del general Emiliano Zapata el que aquí nos  presenta Josefina Bórquez, alias Jesusa Palancares, protagonista principal de  la obra Hasta no verte, Jesús mío! En esta galardonada novela histórica,  la autora mexicana Elena Poniatowska, la portavoz voluntaria de aquella  soldadera de la revolución, hábilmente adapta al diálogo la transcripción de su  entrevista personal con ella, a fin de que no se pierda nada importante ni se  le añada algo innecesario a lo que realmente sucedió.2   Lo que no debemos perder de vista en este relato es que, con relación al trato que  merece la mujer, el general Zapata, sin duda consciente de la verdad que  encierra el refrán que dice: «La vergüenza y la honra, la mujer que la pierde  nunca la cobra», llevó a la práctica la regla de oro y nos dejó ejemplo de eso  como parte de su legado. Esa regla revolucionaria, que nos legó a todos en  principio nuestro Señor Jesucristo en el Sermón del Monte, dice: «Así que en  todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a  ustedes.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Elena Poniatowska, Hasta no verte, Jesús mío (Barcelona: Plaza &amp; Janés Editores), pp. 97-100.                 2       Esto lo constata Elena Poniatowska en Las soldaderas (México, D.F.: Ediciones Era, 1999), pp. 12–13.                 3       Mt 7:12]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Él lo que quería era que fuéramos libres»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-lo-que-queria-era-que-fueramos-libres--62811529</link><description><![CDATA[(Víspera de la Revolución Mexicana)   «Los zapatistas eran muy buenos para pelear, pues ¿cómo no habían de ser buenos si se subían a los árboles, se  cubrían de ramas, y todos tapados andaban como bosque andando? ... Al  avanzar... estaban escondidos dentro de los árboles, envueltos en hojas, en  ramazones, no se les veía la ropa, y de pronto los balazos caían de quién sabe  dónde, como granizada.... [Eran] además, conocedores del rumbo, porque todos  eran de por allá de Guerrero, así es de que a fuerza tenían que perder los  carrancistas porque estos bandidos tenían sus mañas para pelear. Se cubrían de  yerba. Nomás se dejaban los ojos para estar mirando por dónde venían los  carrancistas, por dónde venían los villistas, y agarraban buenas posiciones.  Como si fuera poco, ponían zanjones tapados con ramas para que se cayera la  soldada. ¡Y allí iba uno con todo y caballo! Claro que tenían que acabar con la gente de nosotros. ¡Tenían que ganar! ... pues eran vivos, valientes, sí, eran  valientes, aunque fueran unos indios patarrajada, sin un petate en que caerse  muertos. Los zapatistas eran gente pobre de por allí, del rumbo, campesinos  enlodados....   »Cuando conocí al general Zapata, [él] era delgado, de ojos negros, encarbonados, con  su bigote retorcido y su sombrero charro negro, con bordados de plata. Tendría  como dos metros, así lo veía yo, ojón, muy ojón, y joven. No era grueso. Era  muy bueno, palabra. Por la forma en que nos trató, no era hombre malo....  Zapata no tiraba a ser presidente, como todos los demás. Él lo que quería era  que fuéramos libres; pero nunca seremos libres, eso lo alego yo, porque  estaremos esclavizados toda la vida. ¿Más claro lo quiere ver? Todo el que  viene nos muerde, nos deja mancos, chimuelos, cojos, y con nuestros pedazos  hace su casa. Y yo no voy de acuerdo con eso, sobre todo ahora que estamos más  arruinados que nunca.»1   Así se expresa Jesusa Palancares, sin vueltas ni rodeos, en la novela Hasta no verte, Jesús mío, ganadora  del Premio Mazatlán de Literatura, escrita por la intelectual mexicana Elena  Poniatowska. Pero Jesusa, la heroína de la obra, no es simplemente una genial  invención de su autora. Poniatowska llegó a conocer a fondo a este formidable  personaje en una larga entrevista que tuvo con ella.2 De ahí que, en  pasajes como el que acabamos de citar, Josefina Bórquez, alias Jesusa  Palancares,3 tuviera la oportunidad de ofrecernos una cándida  perspectiva personal del general Emiliano Zapata, de los hombres que tuvo bajo  su mando, y de la Revolución Mexicana por la que ellos y ella lucharon.   ¡Qué triste que Josefina Bórquez pensara que nunca sería libre, sino que seguiría esclavizada toda la vida! Sin  duda se refería a la libertad física, porque la libertad espiritual está al  alcance de los más pobres del mundo. «¿No ha escogido Dios a los que son pobres  según el mundo para que sean ricos en la fe y hereden el reino que prometió a  quienes lo aman?»,4 dice el apóstol Santiago. Porque en la  revolución del alma humana que ofrece Jesucristo, el Hijo de Dios, su misión  siempre ha sido anunciar buenas nuevas a los pobres y libertad a los cautivos.5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Elena Poniatowska, Hasta no verte, Jesús mío (Barcelona: Plaza &amp; Janés Editores), pp. 101-2.                 2       «Elena Poniatowska», ESCRITORAS.COM, 6 abril 2000 &lt;http://www.escritoras.com/escritoras/escritora.php?i=929269436&gt; En línea 10 junio 2006.                 3       Así se refiere a ella Elena Poniatowska en Las soldaderas (México, D.F.: Ediciones Era, 1999), p. 13.                 4       Stg 2:5                 5       Lc 4:18]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov19</guid><pubDate>Tue, 19 Nov 2024 10:28:07 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62811529/2024nov19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera de la Revolución Mexicana)   «Los zapatistas eran muy buenos para pelear, pues ¿cómo no habían de ser buenos si se subían a los árboles, se  cubrían de ramas, y todos tapados andaban como bosque andando? ... 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Claro que tenían que acabar con la gente de nosotros. ¡Tenían que ganar! ... pues eran vivos, valientes, sí, eran  valientes, aunque fueran unos indios patarrajada, sin un petate en que caerse  muertos. Los zapatistas eran gente pobre de por allí, del rumbo, campesinos  enlodados....   »Cuando conocí al general Zapata, [él] era delgado, de ojos negros, encarbonados, con  su bigote retorcido y su sombrero charro negro, con bordados de plata. Tendría  como dos metros, así lo veía yo, ojón, muy ojón, y joven. No era grueso. Era  muy bueno, palabra. Por la forma en que nos trató, no era hombre malo....  Zapata no tiraba a ser presidente, como todos los demás. Él lo que quería era  que fuéramos libres; pero nunca seremos libres, eso lo alego yo, porque  estaremos esclavizados toda la vida. ¿Más claro lo quiere ver? Todo el que  viene nos muerde, nos deja mancos, chimuelos, cojos, y con nuestros pedazos  hace su casa. Y yo no voy de acuerdo con eso, sobre todo ahora que estamos más  arruinados que nunca.»1   Así se expresa Jesusa Palancares, sin vueltas ni rodeos, en la novela Hasta no verte, Jesús mío, ganadora  del Premio Mazatlán de Literatura, escrita por la intelectual mexicana Elena  Poniatowska. Pero Jesusa, la heroína de la obra, no es simplemente una genial  invención de su autora. Poniatowska llegó a conocer a fondo a este formidable  personaje en una larga entrevista que tuvo con ella.2 De ahí que, en  pasajes como el que acabamos de citar, Josefina Bórquez, alias Jesusa  Palancares,3 tuviera la oportunidad de ofrecernos una cándida  perspectiva personal del general Emiliano Zapata, de los hombres que tuvo bajo  su mando, y de la Revolución Mexicana por la que ellos y ella lucharon.   ¡Qué triste que Josefina Bórquez pensara que nunca sería libre, sino que seguiría esclavizada toda la vida! Sin  duda se refería a la libertad física, porque la libertad espiritual está al  alcance de los más pobres del mundo. «¿No ha escogido Dios a los que son pobres  según el mundo para que sean ricos en la fe y hereden el reino que prometió a  quienes lo aman?»,4 dice el apóstol Santiago. Porque en la  revolución del alma humana que ofrece Jesucristo, el Hijo de Dios, su misión  siempre ha sido anunciar buenas nuevas a los pobres y libertad a los cautivos.5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Elena Poniatowska, Hasta no verte, Jesús mío (Barcelona: Plaza &amp; Janés Editores), pp. 101-2.                 2       «Elena Poniatowska», ESCRITORAS.COM, 6 abril 2000 &lt;http://www.escritoras.com/escritoras/escritora.php?i=929269436&gt; En línea 10 junio 2006.                 3       Así se refiere a ella Elena Poniatowska en Las soldaderas (México, D.F.: Ediciones Era, 1999), p. 13.                 4       Stg 2:5                 5       Lc 4:18]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi mamá espera que nunca busquemos a mi papá»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-mama-espera-que-nunca-busquemos-a-mi-papa--62784980</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Mis padres se divorciaron pocos meses antes de que yo naciera. Él se fue a vivir a  otra ciudad. Yo ahora tengo veintidós años, y a él lo he visto en contadas  ocasiones.... Mi mamá nunca nos habló mal de él, pero sí nos ha dicho que ella  espera que nunca lo busquemos, porque él fue el que nos abandonó....   »Pero han pasado muchas cosas. El año pasado falleció mi único tío, y pensé que mi  papá se podía morir y que nunca más hablaría con él. Por eso hice las paces con  él, y ahora estamos en contacto por correo electrónico, y me siento bien. Por  otro lado está mi mamá (que no sabe). Por ella me siento muy mal. Siento que la  estoy traicionando, que no valoro todo lo que nos ha dado. No sé qué hacer.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Lamentamos que usted haya tenido que criarse sin su papá. Es trágico que los problemas  entre su mamá y su papá dieran como resultado que él perdiera contacto con  usted, a pesar de lo mucho que usted deseaba y necesitaba tenerlo a él en su  vida. Esperamos que otros hombres le presten atención a este caso y decidan  hacer lo necesario para formar parte de la vida de sus hijos.   »A los padres divorciados les resulta muy difícil poner a un lado sus propios  sentimientos y hacer lo que les conviene a sus hijos. Con frecuencia las madres  que tienen la custodia legal se interponen entre sus hijos y el padre de ellos  por razones emocionales, tales como el enojo o el resentimiento, o por  desacuerdos en cuestiones económicas. Los papás se ausentan voluntariamente  porque piensan que no tienen lo suficiente para sostener económicamente a sus  hijos, o porque es demasiado difícil comunicarse con la mamá. Cualesquiera que  sean las razones, y quienquiera que tenga la culpa, son los hijos quienes más  sufren....   »Dios se aseguró de que fuera biológicamente necesaria la participación tanto de un  hombre como de una mujer para procrear hijos. El plan de Dios para la familia  es que haya un padre y una madre, ya que eso es lo que más les conviene a los  hijos. Muchos expertos creen que cuando, por cualquier razón, deja de estar  presente uno de los dos padres, resultan graves consecuencias emocionales para  los hijos.   »No tiene nada de malo ni de raro que usted tenga el deseo de cultivar una relación  personal con su papá, a pesar de lo que siente su mamá. Ella no puede  comprender el que usted tenga una necesidad emocional de una relación con  él....   »[Sin embargo,] no debe usted mentirle a su mamá acerca de la relación que cultive con su papá. Aunque  estaría ocultando la verdad a fin de proteger los sentimientos de ella, las  mentiras no hacen más que complicar las cosas. Si ella se lo pregunta, esté  preparada para responderle que con eso usted está llenando un vacío dentro de  sí. De modo que no se trata de darle a su papá lo que él merece, sino de  recibir lo que usted merece.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 111» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov18</guid><pubDate>Mon, 18 Nov 2024 08:28:17 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62784980/2024nov18.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Mis padres se divorciaron pocos meses antes de que yo naciera. Él se...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Mis padres se divorciaron pocos meses antes de que yo naciera. Él se fue a vivir a  otra ciudad. Yo ahora tengo veintidós años, y a él lo he visto en contadas  ocasiones.... Mi mamá nunca nos habló mal de él, pero sí nos ha dicho que ella  espera que nunca lo busquemos, porque él fue el que nos abandonó....   »Pero han pasado muchas cosas. El año pasado falleció mi único tío, y pensé que mi  papá se podía morir y que nunca más hablaría con él. Por eso hice las paces con  él, y ahora estamos en contacto por correo electrónico, y me siento bien. Por  otro lado está mi mamá (que no sabe). Por ella me siento muy mal. Siento que la  estoy traicionando, que no valoro todo lo que nos ha dado. No sé qué hacer.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Lamentamos que usted haya tenido que criarse sin su papá. Es trágico que los problemas  entre su mamá y su papá dieran como resultado que él perdiera contacto con  usted, a pesar de lo mucho que usted deseaba y necesitaba tenerlo a él en su  vida. Esperamos que otros hombres le presten atención a este caso y decidan  hacer lo necesario para formar parte de la vida de sus hijos.   »A los padres divorciados les resulta muy difícil poner a un lado sus propios  sentimientos y hacer lo que les conviene a sus hijos. Con frecuencia las madres  que tienen la custodia legal se interponen entre sus hijos y el padre de ellos  por razones emocionales, tales como el enojo o el resentimiento, o por  desacuerdos en cuestiones económicas. Los papás se ausentan voluntariamente  porque piensan que no tienen lo suficiente para sostener económicamente a sus  hijos, o porque es demasiado difícil comunicarse con la mamá. Cualesquiera que  sean las razones, y quienquiera que tenga la culpa, son los hijos quienes más  sufren....   »Dios se aseguró de que fuera biológicamente necesaria la participación tanto de un  hombre como de una mujer para procrear hijos. El plan de Dios para la familia  es que haya un padre y una madre, ya que eso es lo que más les conviene a los  hijos. Muchos expertos creen que cuando, por cualquier razón, deja de estar  presente uno de los dos padres, resultan graves consecuencias emocionales para  los hijos.   »No tiene nada de malo ni de raro que usted tenga el deseo de cultivar una relación  personal con su papá, a pesar de lo que siente su mamá. Ella no puede  comprender el que usted tenga una necesidad emocional de una relación con  él....   »[Sin embargo,] no debe usted mentirle a su mamá acerca de la relación que cultive con su papá. Aunque  estaría ocultando la verdad a fin de proteger los sentimientos de ella, las  mentiras no hacen más que complicar las cosas. Si ella se lo pregunta, esté  preparada para responderle que con eso usted está llenando un vacío dentro de  sí. De modo que no se trata de darle a su papá lo que él merece, sino de  recibir lo que usted merece.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 111» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi abuela me está obligando a bautizarme»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-abuela-me-esta-obligando-a-bautizarme--62765401</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una adolescente que «descargó su conciencia» de manera  anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo catorce años, y siempre me ha cuidado mi abuela.... Siempre he ido a la iglesia porque ella me obliga, y ahora quieren  bautizarme, pero yo no deseo hacerlo. Quiero hacerlo cuando yo me sienta segura  de querer dar ese paso importante en mi vida, pero ella no entiende eso, y me  está obligando a hacerlo. ¡Estoy desesperada!   »Yo no ando en buenos pasos por el momento, y siento que, si me bautizo, es como jugar con Dios. Agradecería su  consejo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Nos alegra tu sinceridad. Hay que tener valor para reconocer que uno no está viviendo como sabe que debe vivir.  También nos alegra que comprendas que Dios sabe lo que de veras sientes y que a  Él no lo engañaría un bautismo de tu parte que no fuera más que una formalidad.  Así que te felicitamos por tu deseo de ser sincera con Dios y con los demás....   »Al igual que en muchos otros casos, hay dos principios bíblicos que parece que fuera imposible  acatar al mismo tiempo. ¿Cómo es posible que honres y obedezcas a tu abuela sin  tener que mentirle a la iglesia en cuanto a tus verdaderos sentimientos y creencias?   »Algunas religiones enseñan que para ir al cielo hay que obedecer todos sus ritos y todas sus  tradiciones. Es posible que a tu abuela se le haya enseñado que es más  importante practicar esos ritos religiosos que creer en Dios y adorarlo de  corazón.   »Nosotros creemos, al igual que tú, que ni el bautismo ni ningún otro rito nos facultará para entrar  en el cielo. Para ir al cielo es necesario más bien asegurarnos de que nuestros  pecados hayan sido perdonados. Jesucristo, el Hijo de Dios, murió en una cruz  para pagar el castigo por nuestros pecados a fin de que podamos ser perdonados  y comenzar de nuevo. La Biblia dice que “si confesamos a Dios nuestros pecados,  Él, que es fiel y justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad”.1  Así que, según la Santa Palabra de Dios, logramos entrar al cielo no observando  ritos ni aun el sacramento del bautismo, sino más bien confesando a Dios  nuestros pecados, recibiendo su perdón, y cultivando una relación con Él....   »Te recomendamos que imprimas este consejo y se lo lleves con todo respeto a tu abuela. Explícale  que no quieres desobedecerla, pero que tampoco quieres mentir al ser bautizada.  Si tu abuela aún insiste que seas bautizada, entonces te recomendamos que le  muestres este consejo al pastor o a quien sea el encargado del bautismo.  Explícale que todavía no estás lista para ser bautizada, pero que no quieres  desobedecer a tu abuela. Esperamos que el pastor o encargado te comprenda y  valore tu sinceridad, al igual que nosotros. Pero si de todos modos tienes que  someterte a ser bautizada, así les habrás explicado a todos que lo estás  haciendo como un acto de obediencia a tu abuela y no como señal de lo que  crees.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 697. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9 (NBV)]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov16</guid><pubDate>Sat, 16 Nov 2024 08:27:29 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62765401/2024nov16.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una adolescente que «descargó su conciencia» de manera  anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo catorce años, y siempre me ha cuidado mi abuela.... Siempre...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una adolescente que «descargó su conciencia» de manera  anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo catorce años, y siempre me ha cuidado mi abuela.... Siempre he ido a la iglesia porque ella me obliga, y ahora quieren  bautizarme, pero yo no deseo hacerlo. Quiero hacerlo cuando yo me sienta segura  de querer dar ese paso importante en mi vida, pero ella no entiende eso, y me  está obligando a hacerlo. ¡Estoy desesperada!   »Yo no ando en buenos pasos por el momento, y siento que, si me bautizo, es como jugar con Dios. Agradecería su  consejo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Nos alegra tu sinceridad. Hay que tener valor para reconocer que uno no está viviendo como sabe que debe vivir.  También nos alegra que comprendas que Dios sabe lo que de veras sientes y que a  Él no lo engañaría un bautismo de tu parte que no fuera más que una formalidad.  Así que te felicitamos por tu deseo de ser sincera con Dios y con los demás....   »Al igual que en muchos otros casos, hay dos principios bíblicos que parece que fuera imposible  acatar al mismo tiempo. ¿Cómo es posible que honres y obedezcas a tu abuela sin  tener que mentirle a la iglesia en cuanto a tus verdaderos sentimientos y creencias?   »Algunas religiones enseñan que para ir al cielo hay que obedecer todos sus ritos y todas sus  tradiciones. Es posible que a tu abuela se le haya enseñado que es más  importante practicar esos ritos religiosos que creer en Dios y adorarlo de  corazón.   »Nosotros creemos, al igual que tú, que ni el bautismo ni ningún otro rito nos facultará para entrar  en el cielo. Para ir al cielo es necesario más bien asegurarnos de que nuestros  pecados hayan sido perdonados. Jesucristo, el Hijo de Dios, murió en una cruz  para pagar el castigo por nuestros pecados a fin de que podamos ser perdonados  y comenzar de nuevo. La Biblia dice que “si confesamos a Dios nuestros pecados,  Él, que es fiel y justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad”.1  Así que, según la Santa Palabra de Dios, logramos entrar al cielo no observando  ritos ni aun el sacramento del bautismo, sino más bien confesando a Dios  nuestros pecados, recibiendo su perdón, y cultivando una relación con Él....   »Te recomendamos que imprimas este consejo y se lo lleves con todo respeto a tu abuela. Explícale  que no quieres desobedecerla, pero que tampoco quieres mentir al ser bautizada.  Si tu abuela aún insiste que seas bautizada, entonces te recomendamos que le  muestres este consejo al pastor o a quien sea el encargado del bautismo.  Explícale que todavía no estás lista para ser bautizada, pero que no quieres  desobedecer a tu abuela. Esperamos que el pastor o encargado te comprenda y  valore tu sinceridad, al igual que nosotros. Pero si de todos modos tienes que  someterte a ser bautizada, así les habrás explicado a todos que lo estás  haciendo como un acto de obediencia a tu abuela y no como señal de lo que  crees.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar  la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 697. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9 (NBV)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Caídos en cumplimiento del beber»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/caidos-en-cumplimiento-del-beber--62750232</link><description><![CDATA[(Día Mundial sin Alcohol)   Era todo un monumento, pero un monumento vivo, hecho de seres humanos. No era un  monumento de mármol, ni de piedra, ni de bronce ni de hierro; era de carne y  hueso.   El escultor, oriundo de México, conocido sólo como don Pedro, había colocado a  diferentes artistas en poses representativas, formando así su monumento. No  pretendía darles perpetuidad, al modo de una estatua de mármol, pero sí  procuraba dar un mensaje elocuente con un significado profundo.   Por lo general, un monumento presenta a personajes de gran renombre y heroísmo.  Pero éste presentaba a varias personas en diferentes estados de embriaguez.  Unas estaban caídas; otras, recostadas contra paredes; otras, abrazadas a un  árbol; otras, tiradas en cunetas. De ahí que a su obra el artista le puso por  título: «Caídos en cumplimiento del beber.»   En realidad, «Caídos en cumplimiento del beber» es una parodia de otro monumento,  serio y digno, titulado: «Caídos en cumplimiento del deber.» Una sola letra  intercambiada marca la diferencia entre «beber» y «deber». Pero esa simple  letra cambia totalmente el sentido.   Muchos nobles servidores de la sociedad, en cumplimiento del deber, caen en el campo de batalla y derraman su  sangre por defender a su patria. A éstos se les reconoce públicamente con  medallas y honores, y reciben la admiración de los demás. En cambio, otros, en  cumplimiento del beber, caen al suelo y derraman su vómito por ingerir  demasiado licor, cerveza o vino. Éstos son una vergüenza pública y reciben el  menosprecio de los demás.   No obstante, hay muchas personas inteligentes y cultas que, por diversas razones,  se dan a la bebida. Naufragan, con toda su inteligencia, en un lago de alcohol  y sufren, a veces para siempre, la miseria del aturdimiento y del dolor moral.  Hacen caso omiso de las advertencias que contiene el libro de los Proverbios.  Una de ellas forma parte de «Los treinta dichos de los sabios». «No te fijes en  lo rojo que es el vino, ni en cómo brilla en la copa, ni en la suavidad con que  se desliza —nos advierte—; porque acaba mordiendo como serpiente y  envenenando como víbora.»1   Es rara la persona que no se da cuenta de su esclavitud al alcohol. Pero también  es rara la persona que lo admite ante los demás. Todo el que quiere puede ser  librado de esa serpiente venenosa. Porque Jesucristo, el Hijo de Dios, no sólo  tiene el deseo de sacarnos de la prisión en la que nos encontramos, sino  también el poder para librarnos. Si aceptamos la ayuda que Cristo nos ofrece,  podremos cambiar el vicio por la vida, el fracaso por el triunfo, la perdición  por la salvación y la ruina terrenal por la gloria eterna. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Pr 23:31‑32]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov15</guid><pubDate>Fri, 15 Nov 2024 09:28:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62750232/2024nov15.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Mundial sin Alcohol)   Era todo un monumento, pero un monumento vivo, hecho de seres humanos. No era un  monumento de mármol, ni de piedra, ni de bronce ni de hierro; era de carne y  hueso.   El escultor, oriundo de México, conocido sólo como don...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Mundial sin Alcohol)   Era todo un monumento, pero un monumento vivo, hecho de seres humanos. No era un  monumento de mármol, ni de piedra, ni de bronce ni de hierro; era de carne y  hueso.   El escultor, oriundo de México, conocido sólo como don Pedro, había colocado a  diferentes artistas en poses representativas, formando así su monumento. No  pretendía darles perpetuidad, al modo de una estatua de mármol, pero sí  procuraba dar un mensaje elocuente con un significado profundo.   Por lo general, un monumento presenta a personajes de gran renombre y heroísmo.  Pero éste presentaba a varias personas en diferentes estados de embriaguez.  Unas estaban caídas; otras, recostadas contra paredes; otras, abrazadas a un  árbol; otras, tiradas en cunetas. De ahí que a su obra el artista le puso por  título: «Caídos en cumplimiento del beber.»   En realidad, «Caídos en cumplimiento del beber» es una parodia de otro monumento,  serio y digno, titulado: «Caídos en cumplimiento del deber.» Una sola letra  intercambiada marca la diferencia entre «beber» y «deber». Pero esa simple  letra cambia totalmente el sentido.   Muchos nobles servidores de la sociedad, en cumplimiento del deber, caen en el campo de batalla y derraman su  sangre por defender a su patria. A éstos se les reconoce públicamente con  medallas y honores, y reciben la admiración de los demás. En cambio, otros, en  cumplimiento del beber, caen al suelo y derraman su vómito por ingerir  demasiado licor, cerveza o vino. Éstos son una vergüenza pública y reciben el  menosprecio de los demás.   No obstante, hay muchas personas inteligentes y cultas que, por diversas razones,  se dan a la bebida. Naufragan, con toda su inteligencia, en un lago de alcohol  y sufren, a veces para siempre, la miseria del aturdimiento y del dolor moral.  Hacen caso omiso de las advertencias que contiene el libro de los Proverbios.  Una de ellas forma parte de «Los treinta dichos de los sabios». «No te fijes en  lo rojo que es el vino, ni en cómo brilla en la copa, ni en la suavidad con que  se desliza —nos advierte—; porque acaba mordiendo como serpiente y  envenenando como víbora.»1   Es rara la persona que no se da cuenta de su esclavitud al alcohol. Pero también  es rara la persona que lo admite ante los demás. Todo el que quiere puede ser  librado de esa serpiente venenosa. Porque Jesucristo, el Hijo de Dios, no sólo  tiene el deseo de sacarnos de la prisión en la que nos encontramos, sino  también el poder para librarnos. Si aceptamos la ayuda que Cristo nos ofrece,  podremos cambiar el vicio por la vida, el fracaso por el triunfo, la perdición  por la salvación y la ruina terrenal por la gloria eterna. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Pr 23:31‑32]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Si volviera a casarme»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/si-volviera-a-casarme--62735957</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Mi esposa me fue infiel por casi un año. Después de ocho años de matrimonio,  decidí separarme de ella, ya que, a pesar de que la  perdoné, nunca quiso cambiar. Siguió su relación con ese hombre.   »Actualmente no tengo pareja, pero quisiera volver a casarme. Vivo con mis dos hijas de nueve y doce años.... Quisiera  saber si le estaría fallando a Dios si volviera a casarme. Aclaro que yo no le  fui infiel nunca a ella.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Sentimos mucho que su esposa le haya sido infiel. Sabemos que tanto usted como sus hijas  han sufrido a causa de la desintegración de su familia.   »Creemos que usted debe darle prioridad a lo que más les conviene a sus hijas. Han sido abandonadas por la mamá, así que necesitan que  usted sea una presencia constante y estable en la vida de ellas. Si usted  intenta dividir el afecto que siente por ellas y el que llegara a sentir por  alguna nueva mujer en la que se interese sentimentalmente, sus hijas  probablemente van a sentir que han perdido no sólo a la madre sino también al  padre con el que pueden contar.   »Mis padres se divorciaron cuando yo tenía diez años. Mis hermanos menores y yo nos quedamos con nuestra mamá, pero ella no estaba  conforme sin un hombre en su vida. Así que comenzó a salir y a dejarnos solos  en la casa. Ella aún nos amaba, pero todas sus energías estaban dirigidas en  buscar una relación sentimental. De modo que yo tuve que cuidar a mis hermanos.   »Yo me opuse firmemente a que mi mamá llevara a un nuevo hombre a nuestro hogar. Sentía que tenía que proteger a mis hermanos y que incluso  necesitaba proteger a mi mamá. Pero a pesar de mis sentimientos, ella volvió a  casarse, y el resto de mi niñez fue más turbulenta que lo que había sido antes.  Fue una lucha constante de “nosotros contra él”. El tener a un padrastro no era  en absoluto nada bueno.   »Un padrastro o una madrastra puede ser la persona más cariñosa y amorosa, y aun así no ser aceptada por los hijastros. Los hijos ya tienen sus  propias heridas y dificultades, y no es justo que una nueva persona tenga que  afrontar una situación plagada de angustia. Ni es justo que una nueva relación  matrimonial se vea sometida a tanta tensión.   »No estamos diciendo que sería pecado que volviera a casarse. Según la enseñanza de Jesucristo, la infidelidad de su esposa lo libera de los  votos que usted le hizo.1 Pero eso no significa que lo que más le  conviene es volver a casarse.... Nosotros creemos que usted debe canalizar toda  su energía y su afecto en sus hijas, y aplazar cualquier relación sentimental  hasta cuando ellas sean mayores.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 816. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:32]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov14</guid><pubDate>Thu, 14 Nov 2024 10:29:27 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62735957/2024nov14.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Mi esposa me fue infiel por casi un año. 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Han sido abandonadas por la mamá, así que necesitan que  usted sea una presencia constante y estable en la vida de ellas. Si usted  intenta dividir el afecto que siente por ellas y el que llegara a sentir por  alguna nueva mujer en la que se interese sentimentalmente, sus hijas  probablemente van a sentir que han perdido no sólo a la madre sino también al  padre con el que pueden contar.   »Mis padres se divorciaron cuando yo tenía diez años. Mis hermanos menores y yo nos quedamos con nuestra mamá, pero ella no estaba  conforme sin un hombre en su vida. Así que comenzó a salir y a dejarnos solos  en la casa. Ella aún nos amaba, pero todas sus energías estaban dirigidas en  buscar una relación sentimental. De modo que yo tuve que cuidar a mis hermanos.   »Yo me opuse firmemente a que mi mamá llevara a un nuevo hombre a nuestro hogar. Sentía que tenía que proteger a mis hermanos y que incluso  necesitaba proteger a mi mamá. Pero a pesar de mis sentimientos, ella volvió a  casarse, y el resto de mi niñez fue más turbulenta que lo que había sido antes.  Fue una lucha constante de “nosotros contra él”. El tener a un padrastro no era  en absoluto nada bueno.   »Un padrastro o una madrastra puede ser la persona más cariñosa y amorosa, y aun así no ser aceptada por los hijastros. Los hijos ya tienen sus  propias heridas y dificultades, y no es justo que una nueva persona tenga que  afrontar una situación plagada de angustia. Ni es justo que una nueva relación  matrimonial se vea sometida a tanta tensión.   »No estamos diciendo que sería pecado que volviera a casarse. Según la enseñanza de Jesucristo, la infidelidad de su esposa lo libera de los  votos que usted le hizo.1 Pero eso no significa que lo que más le  conviene es volver a casarse.... Nosotros creemos que usted debe canalizar toda  su energía y su afecto en sus hijas, y aplazar cualquier relación sentimental  hasta cuando ellas sean mayores.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 816. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 5:32]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Una nueva perspectiva de la vida»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/una-nueva-perspectiva-de-la-vida--62716490</link><description><![CDATA[El 10 de septiembre de 2001, un día antes del ataque terrorista contra las torres gemelas de Nueva York, Félix  Sánchez presentó su renuncia. Corredor de bolsa de la agencia Merril Lynch, que  tenía sus oficinas en aquellas impresionantes torres, Sánchez tenía talento  como asesor de finanzas. El día siguiente, pocas horas después de haber  desocupado su escritorio y de haberse despedido de sus compañeros de trabajo,  parecía tener además muchísima suerte. Su decisión oportuna lo había salvado de  la horrible muerte inesperada que sufrieron sus colegas.   Pero la suerte no habría de acompañarlo más que dos meses contados. Porque el día 12  de noviembre Félix Sánchez tomaría la desafortunada decisión de abordar el  aerobús de American Airlines, vuelo 587, que no llegó a su destino en Santo  Domingo sino que se estrelló en un barrio residencial de Nueva York poco  después de despegar. Y Sánchez estaría entre los 265 que perecieron, entre  ellos 174 dominicanos compatriotas suyos.   De apenas veintinueve años de edad, Sánchez había soñado con tener su propia  agencia deportiva. Por eso volaba a su patria aquel lunes, para reunirse con  futuros clientes en su nueva carrera como asesor de finanzas de beisbolistas  dominicanos. Ya se había ganado la confianza de ciertos jugadores de renombre.  Esperaba poder ayudar a sus paisanos a invertir con prudencia su dinero.   «Después de lo de las Torres Gemelas, él tenía una nueva perspectiva de la vida —contó su amigo Sid Wilson—. La última vez que nos vimos, él estaba muy  entusiasmado. ¡No lo puedo creer!»   Para muchas personas, lo más increíble del caso de Félix Sánchez es que, habiendo  tenido tan buena suerte el 11 de septiembre, la haya tenido tan mala el 12 de  noviembre. Pero, a fin de cuentas, ¿es la suerte lo que determina el desenlace  de nuestra vida?   De Moisés, que sacó del cautiverio  en Egipto a su pueblo Israel, pudo haberse dicho acerca de su infancia: «¡Qué  suerte tuvo! ¡La princesa, hija del mismo faraón que había condenado a muerte a  todos los niños hebreos que nacieran, lo sacó del río Nilo, salvándolo de la  muerte!» Pero pudo haberse dicho lo contrario acerca de Moisés cuando ya era  mayor de edad: «¡Qué mala suerte tuvo! Lo delató un hebreo de su propia sangre  por haber matado a un egipcio que golpeaba a otro hebreo hermano de los dos. ¡Y  por eso el faraón, que lo había tratado como su propio nieto, intentó matarlo!»  De ahí en adelante vemos a Moisés, si mantenemos esa línea, una vez con mucha  suerte, otra sin suerte alguna, hasta el día antes de su muerte, en que recibe  la trágica noticia de que en esta vida no habrá de ver la tierra prometida a la que ha guiado a su pueblo a través del desierto durante cuarenta largos años.   Lo cierto es que en el caso de Moisés no era suerte, como tampoco lo fue en el  caso de Félix Sánchez, sino la consecuencia de sus decisiones en combinación  con las de los demás. Lo único que podemos aprender de tales casos es a tomar  las decisiones más acertadas posibles, y a encomendarnos a Dios, a fin de que,  pase lo que pase, estemos preparados, como Moisés, para ver la tierra prometida  en la vida venidera. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov13</guid><pubDate>Wed, 13 Nov 2024 10:29:30 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62716490/2024nov13.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El 10 de septiembre de 2001, un día antes del ataque terrorista contra las torres gemelas de Nueva York, Félix  Sánchez presentó su renuncia. Corredor de bolsa de la agencia Merril Lynch, que  tenía sus oficinas en aquellas impresionantes torres,...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[El 10 de septiembre de 2001, un día antes del ataque terrorista contra las torres gemelas de Nueva York, Félix  Sánchez presentó su renuncia. Corredor de bolsa de la agencia Merril Lynch, que  tenía sus oficinas en aquellas impresionantes torres, Sánchez tenía talento  como asesor de finanzas. El día siguiente, pocas horas después de haber  desocupado su escritorio y de haberse despedido de sus compañeros de trabajo,  parecía tener además muchísima suerte. Su decisión oportuna lo había salvado de  la horrible muerte inesperada que sufrieron sus colegas.   Pero la suerte no habría de acompañarlo más que dos meses contados. Porque el día 12  de noviembre Félix Sánchez tomaría la desafortunada decisión de abordar el  aerobús de American Airlines, vuelo 587, que no llegó a su destino en Santo  Domingo sino que se estrelló en un barrio residencial de Nueva York poco  después de despegar. Y Sánchez estaría entre los 265 que perecieron, entre  ellos 174 dominicanos compatriotas suyos.   De apenas veintinueve años de edad, Sánchez había soñado con tener su propia  agencia deportiva. Por eso volaba a su patria aquel lunes, para reunirse con  futuros clientes en su nueva carrera como asesor de finanzas de beisbolistas  dominicanos. Ya se había ganado la confianza de ciertos jugadores de renombre.  Esperaba poder ayudar a sus paisanos a invertir con prudencia su dinero.   «Después de lo de las Torres Gemelas, él tenía una nueva perspectiva de la vida —contó su amigo Sid Wilson—. La última vez que nos vimos, él estaba muy  entusiasmado. ¡No lo puedo creer!»   Para muchas personas, lo más increíble del caso de Félix Sánchez es que, habiendo  tenido tan buena suerte el 11 de septiembre, la haya tenido tan mala el 12 de  noviembre. Pero, a fin de cuentas, ¿es la suerte lo que determina el desenlace  de nuestra vida?   De Moisés, que sacó del cautiverio  en Egipto a su pueblo Israel, pudo haberse dicho acerca de su infancia: «¡Qué  suerte tuvo! ¡La princesa, hija del mismo faraón que había condenado a muerte a  todos los niños hebreos que nacieran, lo sacó del río Nilo, salvándolo de la  muerte!» Pero pudo haberse dicho lo contrario acerca de Moisés cuando ya era  mayor de edad: «¡Qué mala suerte tuvo! Lo delató un hebreo de su propia sangre  por haber matado a un egipcio que golpeaba a otro hebreo hermano de los dos. ¡Y  por eso el faraón, que lo había tratado como su propio nieto, intentó matarlo!»  De ahí en adelante vemos a Moisés, si mantenemos esa línea, una vez con mucha  suerte, otra sin suerte alguna, hasta el día antes de su muerte, en que recibe  la trágica noticia de que en esta vida no habrá de ver la tierra prometida a la que ha guiado a su pueblo a través del desierto durante cuarenta largos años.   Lo cierto es que en el caso de Moisés no era suerte, como tampoco lo fue en el  caso de Félix Sánchez, sino la consecuencia de sus decisiones en combinación  con las de los demás. Lo único que podemos aprender de tales casos es a tomar  las decisiones más acertadas posibles, y a encomendarnos a Dios, a fin de que,  pase lo que pase, estemos preparados, como Moisés, para ver la tierra prometida  en la vida venidera. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Estamos sólo de paso</title><link>https://www.spreaker.com/episode/estamos-solo-de-paso--62703559</link><description><![CDATA[Por lo general, padre y madre viajan juntos cuando llevan consigo a sus hijos menores. Si viajan separados, es para  sacarle partido a alguna circunstancia de la vida. No les cruza por la mente  que, a la inversa de lo que ocurre normalmente, la vida misma pudiera sacarle  partido a la circunstancia.   Eso fue lo que sucedió en la vida de dos familias diferentes, ambas residentes en Nueva York, que tenían como  destino la República Dominicana. Los miembros de las dos familias que viajaron  el lunes 12 de noviembre de 2001 en el vuelo 587 de American Airlines no  llegaron. Los miembros restantes, que no hicieron el viaje ese día, no pudieron  menos que preguntarle a Dios por qué había permitido que ellos se salvaran y  que sus seres más queridos perecieran. Aquel trágico vuelo dejó como saldo 265  muertos en el barrio residencial de Nueva York donde se estrelló el avión,  entre ellos 175 dominicanos.   El padre de una de las dos familias era Roberto Despradel, guardia de seguridad en un club nocturno de Nueva York.  Viajó acompañado de sus dos hijos varones, de uno y cuatro años de edad,  mientras que su esposa, Ilsa Beauchamps, se quedó en casa con la hija de seis  años. Despradel sólo quería pasar una semana en la República Dominicana con sus  padres, para que ellos pudieran conocer a los nietecitos.   La madre de la otra familia era Norma Lilian Valoy Fajardo, hija del popular  merenguero Cuco Valoy. Ella viajó en compañía de sus dos hijos varones de ocho  y quince años y de su hija de once, mientras que su esposo se quedó en casa  solo. Él iba a viajar posteriormente a fin de pasar la Navidad con su familia.   ¿Cómo iban a saber la esposa de Roberto Despradel y el esposo de Norma Lilian Valoy Fajardo que ese fatídico  vuelo los dejaría a ambos viudos y, por si eso fuera poco, huérfanos de sus  hijos varones? Y la hija de Roberto Despradel, la única de las dos niñas que se  salvó por no haber viajado, ¿a qué o a quién habrá atribuido el haberse  salvado: al destino o a Dios?   Al margen de lo que haya pensado aquella niña cuando tenía sólo seis años, lo cierto es que tanto ella como su  pobre madre, como también el yerno de Cuco Valoy y los demás que aún estamos  con vida a pesar de la infinidad de tragedias y circunstancias que pudieran  haber acabado con nuestra efímera existencia, todos estamos sólo de paso por  esta tierra. Lo que nos espera no es pasar apenas una semana en la República  Dominicana o pasar las fiestas de Navidad con nuestra familia, sino pasar toda  una eternidad con Dios el Padre celestial, nuestro Padre de familia, y con su  Hijo Jesucristo, y no en esta tierra sino en el hogar que nos ha preparado en  el cielo. Pero todo depende de que nosotros, a nuestra vez, nos hayamos  preparado conforme a lo que Dios ha dispuesto para cada uno, haciéndonos hijos  adoptivos suyos y hermanos de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. De hacerlo  así, todos los miembros de la familia, tanto la terrenal como la celestial,  estaremos juntos por la eternidad. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov12</guid><pubDate>Tue, 12 Nov 2024 10:29:05 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62703559/2024nov12.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Por lo general, padre y madre viajan juntos cuando llevan consigo a sus hijos menores. Si viajan separados, es para  sacarle partido a alguna circunstancia de la vida. No les cruza por la mente  que, a la inversa de lo que ocurre normalmente, la vida...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Por lo general, padre y madre viajan juntos cuando llevan consigo a sus hijos menores. Si viajan separados, es para  sacarle partido a alguna circunstancia de la vida. No les cruza por la mente  que, a la inversa de lo que ocurre normalmente, la vida misma pudiera sacarle  partido a la circunstancia.   Eso fue lo que sucedió en la vida de dos familias diferentes, ambas residentes en Nueva York, que tenían como  destino la República Dominicana. Los miembros de las dos familias que viajaron  el lunes 12 de noviembre de 2001 en el vuelo 587 de American Airlines no  llegaron. Los miembros restantes, que no hicieron el viaje ese día, no pudieron  menos que preguntarle a Dios por qué había permitido que ellos se salvaran y  que sus seres más queridos perecieran. Aquel trágico vuelo dejó como saldo 265  muertos en el barrio residencial de Nueva York donde se estrelló el avión,  entre ellos 175 dominicanos.   El padre de una de las dos familias era Roberto Despradel, guardia de seguridad en un club nocturno de Nueva York.  Viajó acompañado de sus dos hijos varones, de uno y cuatro años de edad,  mientras que su esposa, Ilsa Beauchamps, se quedó en casa con la hija de seis  años. Despradel sólo quería pasar una semana en la República Dominicana con sus  padres, para que ellos pudieran conocer a los nietecitos.   La madre de la otra familia era Norma Lilian Valoy Fajardo, hija del popular  merenguero Cuco Valoy. Ella viajó en compañía de sus dos hijos varones de ocho  y quince años y de su hija de once, mientras que su esposo se quedó en casa  solo. Él iba a viajar posteriormente a fin de pasar la Navidad con su familia.   ¿Cómo iban a saber la esposa de Roberto Despradel y el esposo de Norma Lilian Valoy Fajardo que ese fatídico  vuelo los dejaría a ambos viudos y, por si eso fuera poco, huérfanos de sus  hijos varones? Y la hija de Roberto Despradel, la única de las dos niñas que se  salvó por no haber viajado, ¿a qué o a quién habrá atribuido el haberse  salvado: al destino o a Dios?   Al margen de lo que haya pensado aquella niña cuando tenía sólo seis años, lo cierto es que tanto ella como su  pobre madre, como también el yerno de Cuco Valoy y los demás que aún estamos  con vida a pesar de la infinidad de tragedias y circunstancias que pudieran  haber acabado con nuestra efímera existencia, todos estamos sólo de paso por  esta tierra. Lo que nos espera no es pasar apenas una semana en la República  Dominicana o pasar las fiestas de Navidad con nuestra familia, sino pasar toda  una eternidad con Dios el Padre celestial, nuestro Padre de familia, y con su  Hijo Jesucristo, y no en esta tierra sino en el hogar que nos ha preparado en  el cielo. Pero todo depende de que nosotros, a nuestra vez, nos hayamos  preparado conforme a lo que Dios ha dispuesto para cada uno, haciéndonos hijos  adoptivos suyos y hermanos de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. De hacerlo  así, todos los miembros de la familia, tanto la terrenal como la celestial,  estaremos juntos por la eternidad. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Veinte años de sacrificios en vano</title><link>https://www.spreaker.com/episode/veinte-anos-de-sacrificios-en-vano--62689157</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Hace un año [mi esposo] abandonó el hogar por otra mujer.... No le [importaron] los  veintinueve años de matrimonio que teníamos juntos, ni los hijos ni el  nieto.... Vivimos veinte años al lado de mi suegra en un rancho de madera para  ahorrar para tener un futuro mejor, y ahora es otra la que está disfrutando de  todos mis sacrificios y mis sueños. ¿Acaso eso es justo?   »Creo que no lo merezco. Yo sacrifiqué todo por mi familia. Nunca estudié una  carrera, no realicé mis sueños, entregué mi vida en mi hogar, y ahora me siento  vacía, como si nada valiera la pena en esta vida, porque [los hombres] son tan  egoístas y no piensan en todo el dolor que causan en la familia.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡Lamentamos mucho la agonía que usted ha estado sufriendo! Pero le aseguramos que usted no  es la única que sufre por eso. Tristemente hay muchas mujeres que oirán su caso  y se identificarán plenamente con usted por haberlo experimentado ellas mismas.  Por supuesto, también hay hombres que han sido traicionados por la esposa, pero  eso sucede con menos frecuencia.   »¿Por qué será que hay tantos cónyuges egoístas que causan dolor a la familia? Desde  luego, cada caso es algo diferente, pero la respuesta que se aplica a todos los  casos proviene de las palabras de Jesucristo. Él dijo: “Porque de adentro, del  corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos,  los homicidios, los adulterios.”1 Según esas palabras de Jesús, la  tendencia a pecar y a hacerlo de tal modo que hiere a los demás es parte de la  naturaleza humana.   »Entonces ¿por qué hay hombres que no cometen adulterio?... Porque Dios nos creó con  libre albedrío, es decir, con la capacidad de escoger entre el bien y el mal,  ayudar o perjudicar, amar o rechazar a los demás. Los psicólogos pudieran  alegar que la respuesta consiste en que cada persona procede conforme a una  combinación de su herencia genética y su medio ambiente. La herencia proviene  del ADN, o de los genes, de la persona, que le han transmitido sus padres  biológicos. El medio ambiente abarca todas las experiencias de su vida. Sin  embargo, si bien la herencia genética y el medio ambiente tienen mucho que ver  con que una persona opte por hacer el bien o el mal, el Espíritu de Dios  siempre está presente, motivando a que se tomen buenas decisiones a pesar de  ambientes inapropiados y de una herencia genética inclinada al mal....   »El enojo y la indignación que usted siente se justifican. Fue injusto que su  esposo le hiciera esto. Usted no merece el trato que ha recibido. Sin embargo,  en vez de dejar que su enojo la convierta en una mujer amargada, usted ahora  tiene que dejar que esa indignación la motive a cambiar su vida. Usted tiene  hijos y un nieto que la necesitan y que están aprendiendo del ejemplo que usted  les da....   »¡Le deseamos un porvenir dichoso!   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego el enlace que dice: «Caso 110». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mr 7:21]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov11</guid><pubDate>Mon, 11 Nov 2024 09:28:03 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62689157/2024nov11.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Hace un año [mi esposo] abandonó el hogar por otra mujer.... 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Nunca estudié una  carrera, no realicé mis sueños, entregué mi vida en mi hogar, y ahora me siento  vacía, como si nada valiera la pena en esta vida, porque [los hombres] son tan  egoístas y no piensan en todo el dolor que causan en la familia.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡Lamentamos mucho la agonía que usted ha estado sufriendo! Pero le aseguramos que usted no  es la única que sufre por eso. Tristemente hay muchas mujeres que oirán su caso  y se identificarán plenamente con usted por haberlo experimentado ellas mismas.  Por supuesto, también hay hombres que han sido traicionados por la esposa, pero  eso sucede con menos frecuencia.   »¿Por qué será que hay tantos cónyuges egoístas que causan dolor a la familia? Desde  luego, cada caso es algo diferente, pero la respuesta que se aplica a todos los  casos proviene de las palabras de Jesucristo. Él dijo: “Porque de adentro, del  corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos,  los homicidios, los adulterios.”1 Según esas palabras de Jesús, la  tendencia a pecar y a hacerlo de tal modo que hiere a los demás es parte de la  naturaleza humana.   »Entonces ¿por qué hay hombres que no cometen adulterio?... Porque Dios nos creó con  libre albedrío, es decir, con la capacidad de escoger entre el bien y el mal,  ayudar o perjudicar, amar o rechazar a los demás. Los psicólogos pudieran  alegar que la respuesta consiste en que cada persona procede conforme a una  combinación de su herencia genética y su medio ambiente. La herencia proviene  del ADN, o de los genes, de la persona, que le han transmitido sus padres  biológicos. El medio ambiente abarca todas las experiencias de su vida. Sin  embargo, si bien la herencia genética y el medio ambiente tienen mucho que ver  con que una persona opte por hacer el bien o el mal, el Espíritu de Dios  siempre está presente, motivando a que se tomen buenas decisiones a pesar de  ambientes inapropiados y de una herencia genética inclinada al mal....   »El enojo y la indignación que usted siente se justifican. Fue injusto que su  esposo le hiciera esto. Usted no merece el trato que ha recibido. Sin embargo,  en vez de dejar que su enojo la convierta en una mujer amargada, usted ahora  tiene que dejar que esa indignación la motive a cambiar su vida. Usted tiene  hijos y un nieto que la necesitan y que están aprendiendo del ejemplo que usted  les da....   »¡Le deseamos un porvenir dichoso!   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego el enlace que dice: «Caso 110». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mr 7:21]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Salió a la luz la identidad del padre biológico»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/salio-a-la-luz-la-identidad-del-padre-biologico--62673784</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace cuatro años mentí sobre la paternidad de mi hija. Tuve una pareja, y le fui infiel con un hombre a quien quise mucho.... Hace tres  semanas, por medio de una prueba de ADN, salió a la luz la verdad en cuanto a  la identidad del padre biológico. Todavía él no le ha contado a su familia  acerca de la situación. Mientras tanto, mi expareja se afectó mucho  emocionalmente por la noticia, y yo me he sentido mal por el daño tan inmenso e  irreparable que le hice a mi hija.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »...  Damos por sentado que el exnovio al que se refiere es el hombre que, hasta hace poco,  creía que era el padre biológico de la niña, y que así como a él lo afectó  mucho enterarse de que la niña no tiene ningún vínculo biológico con él,  también ella quedaría muy afectada emocionalmente si él fuera arrebatado de su  vida. El parentesco biológico es importante, pero las relaciones entre familia  tienen aún más importancia. Si hay un vínculo de amor entre su exnovio y su  hija, entonces no hay prueba alguna de ADN que deba cambiarlo.   »Su exnovio naturalmente se siente engañado y herido, pero eso no debe afectar a la  niña. Le aconsejamos que siga fomentando la relación entre ellos dos. Si él se  viera forzado a dejar de verla, es probable que ella posteriormente sintiera  que la había abandonado, y esos sentimientos pudieran hacer que fuera más  susceptible a problemas emocionales en el futuro. No trate de reemplazarlo a  él, que es el padre que ella siempre ha conocido como tal, con el padre  biológico. Ese hombre puede llegar a formar parte de la vida de ella poco a  poco, pero como una persona adicional y no como reemplazo. Algún día, cuando  ella sea mucho mayor, puede explicársele por qué tiene dos padres. Pero por  ahora es demasiado pequeña para comprender nada de eso....   »Este caso nos recuerda el de un padre en la Biblia que no era el padre biológico de su hijo. Aquel padre amaba  a su hijo igual que si hubiera tenido ese vínculo biológico con él. Es más, no  le importaba en absoluto esa falta de un vínculo biológico con el hijo.   »El nombre de aquel padre era José, y su hijo legal era Jesucristo. Pero el padre biológico de Cristo era  Dios mismo, quien había hecho de forma milagrosa que la joven, llamada María,  quedara embarazada aun cuando todavía era virgen.   »Era necesario que Dios fuera el Padre biológico de Cristo para que Cristo pudiera ser un auténtico miembro  tanto de la familia de Dios como de la familia humana. Siendo hijo de José a la  vez que Hijo de Dios, Jesucristo jamás pecó. Eso es importante porque, para  pagar el castigo por los pecados que usted y nosotros hemos cometido, también  era necesario que Él fuera un sacrificio sin pecado.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 696. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov09</guid><pubDate>Sat, 09 Nov 2024 08:26:43 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62673784/2024nov09.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace cuatro años mentí sobre la paternidad de mi hija. 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Damos por sentado que el exnovio al que se refiere es el hombre que, hasta hace poco,  creía que era el padre biológico de la niña, y que así como a él lo afectó  mucho enterarse de que la niña no tiene ningún vínculo biológico con él,  también ella quedaría muy afectada emocionalmente si él fuera arrebatado de su  vida. El parentesco biológico es importante, pero las relaciones entre familia  tienen aún más importancia. Si hay un vínculo de amor entre su exnovio y su  hija, entonces no hay prueba alguna de ADN que deba cambiarlo.   »Su exnovio naturalmente se siente engañado y herido, pero eso no debe afectar a la  niña. Le aconsejamos que siga fomentando la relación entre ellos dos. Si él se  viera forzado a dejar de verla, es probable que ella posteriormente sintiera  que la había abandonado, y esos sentimientos pudieran hacer que fuera más  susceptible a problemas emocionales en el futuro. No trate de reemplazarlo a  él, que es el padre que ella siempre ha conocido como tal, con el padre  biológico. Ese hombre puede llegar a formar parte de la vida de ella poco a  poco, pero como una persona adicional y no como reemplazo. Algún día, cuando  ella sea mucho mayor, puede explicársele por qué tiene dos padres. Pero por  ahora es demasiado pequeña para comprender nada de eso....   »Este caso nos recuerda el de un padre en la Biblia que no era el padre biológico de su hijo. Aquel padre amaba  a su hijo igual que si hubiera tenido ese vínculo biológico con él. Es más, no  le importaba en absoluto esa falta de un vínculo biológico con el hijo.   »El nombre de aquel padre era José, y su hijo legal era Jesucristo. Pero el padre biológico de Cristo era  Dios mismo, quien había hecho de forma milagrosa que la joven, llamada María,  quedara embarazada aun cuando todavía era virgen.   »Era necesario que Dios fuera el Padre biológico de Cristo para que Cristo pudiera ser un auténtico miembro  tanto de la familia de Dios como de la familia humana. Siendo hijo de José a la  vez que Hijo de Dios, Jesucristo jamás pecó. Eso es importante porque, para  pagar el castigo por los pecados que usted y nosotros hemos cometido, también  era necesario que Él fuera un sacrificio sin pecado.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 696. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«De veras me amaba»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/de-veras-me-amaba--62662701</link><description><![CDATA[—No tomes esa foto —advirtió Lawrence Collier—; es peligroso.   Lawrence, un joven australiano, conocía esa reserva y conocía la ferocidad de las fieras.   —Pero son leones mansos y, además, está permitido —le contestó la muchacha, despreocupada.   La joven, Judith Damien, también australiana, era amiga de Lawrence. Se habían conocido en Australia, y había un  interés más que de amigos entre ellos. Los dos habían ido como turistas a la  reserva de Masai Mara en Nairobi, Kenia.   La joven preparó su cámara, e iba acercándose a una de las fieras cuando, de repente, los leones se abalanzaron  sobre ella. Todo ocurrió en un instante.   Lawrence, que vio todo desde el vehículo, saltó en medio e interpuso su cuerpo entre ella y los leones. La  pareja de felinos hizo presa de él, matándolo en el acto. Judith, aterrorizada,  logró ponerse a salvo a pesar de estar herida.   Esa tarde, de vuelta al campamento, Judith dijo: «Él puso su vida por la mía. Nunca me dijo claramente que me  amaba. Ahora sí sé que de veras me amaba.»   No hay como una tragedia para revelar quiénes son nuestros verdaderos amigos. El dolor, la agonía, la calamidad,  revelan quiénes son las personas que de veras nos estiman. La calamidad  ahuyenta a los distantes, pero acerca a los que nos aprecian. Es una especie de  ley muda pero cierta. La tragedia, el accidente, la enfermedad, la muerte de un  ser querido, tienen su manera de atraer a nuestro lado aquellos que son, de  veras, nuestros amigos.   Esto nos lleva a hacer la pregunta: ¿Cuánto amor tuvo que tener Jesucristo para impulsarlo a entregar su vida en la  cruz por nosotros, el género humano? Cristo mismo da la respuesta: «Nadie tiene  amor más grande que el dar la vida por sus amigos» (Juan 15:13).   Todo amor se prueba con los hechos. Palabritas dulces las hay a montones, y el  infame seductor sabe usarlas bien. Pero una cosa es el amor genuino, y otra,  los hechos que lo comprueban.   Jesús expuso y dio ejemplo de la doctrina del amor verdadero. Él mismo, por amor, dio su vida por nosotros. Su  amor fue perfecto, y se materializó en un sacrificio perfecto.   Jesús probó su amor hacia nosotros tomando nuestro lugar en la cruz. ¿Qué podemos nosotros darle a Él? Podemos  corresponder a su amor. Podemos decirle: «Gracias, Señor, por lo que hiciste  por mí. Mi vida es tuya para siempre.» Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov08</guid><pubDate>Fri, 08 Nov 2024 08:27:30 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62662701/2024nov08.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>—No tomes esa foto —advirtió Lawrence Collier—; es peligroso.   Lawrence, un joven australiano, conocía esa reserva y conocía la ferocidad de las fieras.   —Pero son leones mansos y, además, está permitido —le contestó la muchacha, despreocupada.   La...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[—No tomes esa foto —advirtió Lawrence Collier—; es peligroso.   Lawrence, un joven australiano, conocía esa reserva y conocía la ferocidad de las fieras.   —Pero son leones mansos y, además, está permitido —le contestó la muchacha, despreocupada.   La joven, Judith Damien, también australiana, era amiga de Lawrence. Se habían conocido en Australia, y había un  interés más que de amigos entre ellos. Los dos habían ido como turistas a la  reserva de Masai Mara en Nairobi, Kenia.   La joven preparó su cámara, e iba acercándose a una de las fieras cuando, de repente, los leones se abalanzaron  sobre ella. Todo ocurrió en un instante.   Lawrence, que vio todo desde el vehículo, saltó en medio e interpuso su cuerpo entre ella y los leones. La  pareja de felinos hizo presa de él, matándolo en el acto. Judith, aterrorizada,  logró ponerse a salvo a pesar de estar herida.   Esa tarde, de vuelta al campamento, Judith dijo: «Él puso su vida por la mía. Nunca me dijo claramente que me  amaba. Ahora sí sé que de veras me amaba.»   No hay como una tragedia para revelar quiénes son nuestros verdaderos amigos. El dolor, la agonía, la calamidad,  revelan quiénes son las personas que de veras nos estiman. La calamidad  ahuyenta a los distantes, pero acerca a los que nos aprecian. Es una especie de  ley muda pero cierta. La tragedia, el accidente, la enfermedad, la muerte de un  ser querido, tienen su manera de atraer a nuestro lado aquellos que son, de  veras, nuestros amigos.   Esto nos lleva a hacer la pregunta: ¿Cuánto amor tuvo que tener Jesucristo para impulsarlo a entregar su vida en la  cruz por nosotros, el género humano? Cristo mismo da la respuesta: «Nadie tiene  amor más grande que el dar la vida por sus amigos» (Juan 15:13).   Todo amor se prueba con los hechos. Palabritas dulces las hay a montones, y el  infame seductor sabe usarlas bien. Pero una cosa es el amor genuino, y otra,  los hechos que lo comprueban.   Jesús expuso y dio ejemplo de la doctrina del amor verdadero. Él mismo, por amor, dio su vida por nosotros. Su  amor fue perfecto, y se materializó en un sacrificio perfecto.   Jesús probó su amor hacia nosotros tomando nuestro lugar en la cruz. ¿Qué podemos nosotros darle a Él? Podemos  corresponder a su amor. Podemos decirle: «Gracias, Señor, por lo que hiciste  por mí. Mi vida es tuya para siempre.» Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«A mi esposo le molesta que yo salga»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/a-mi-esposo-le-molesta-que-yo-salga--62650157</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Últimamente mi esposo se ha vuelto irritable. Todo  lo molesta. Hace  poco estuve con mis familiares, y me quedé donde ellos con mis hijas. Él  estaba trabajando, pero se puso furioso cuando regresamos al otro día, diciendo que a  nosotras él no nos importaba para nada, como si lo hubiéramos abandonado....  Ahora le molesta que yo salga.... Me  parece injusto, ya que todo el tiempo estoy en el apartamento... con la  responsabilidad de todos los quehaceres, y no salgo casi, a veces ni al  supermercado. Quisiera saber si la del error  soy yo, y qué debo hacer para remediarlo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Es posible tener conflictos matrimoniales en los que tanto el esposo como la esposa tienen razón, y por eso la manera de resolverlos  no es culpar a nadie. Además, en casi todo conflicto o desacuerdo hay varios factores que contribuyen a  crearlos....   »Sin embargo, primero tenemos algunas preguntas que quisiéramos que usted nos pudiera contestar, pero como eso no es posible, háganos el favor  de pensar en lo que le estamos preguntando y si es posible que las respuestas  le ayuden a identificar algunos factores que no haya considerado.   »La primera pregunta tiene que ver con la salud de su esposo. ¿Está tomando él algún medicamento que no haya tomado antes, o se le ha  diagnosticado a él una enfermedad que pudiera estar preocupándolo? ¿Será  posible que él necesite hacer una consulta con un médico?   »En segundo lugar, ¿ha tenido su esposo experiencias pasadas que pudieron haberle hecho sentir que no  estaba recibiendo la debida atención? ...  Es obvio que el cerebro le está diciendo a él que lo que está pasando  actualmente terminará igual que lo que experimentó en el pasado....   »Por último, ¿ha sostenido usted en el pasado, o sostiene en la actualidad, alguna relación por la que él se sintiera amenazado? ¿Será que él  cree que usted le es más fiel a su familia de origen que a él? Si es  así, recomendamos que los dos acudan a consejería matrimonial.   »No hay modo de que adivinemos lo que está detrás de las acciones y las palabras de su esposo, pero  es en definitiva algo que debe ser investigado. Le aconsejamos que escuche con suma atención cuando hable su esposo. No lo  interrumpa, y no permita que sus emociones la distraigan a tal grado que  subestime o no muestre interés en los sentimientos de él.     »Mientras tanto, planee actividades para los dos fuera del apartamento. Muéstrele que  usted quiere pasar tiempo con él. Asistan juntos a la iglesia y oren juntos  pidiéndole a Dios que sane las heridas y les dé esperanza para el futuro.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el sitio  www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 815. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov07</guid><pubDate>Thu, 07 Nov 2024 09:28:37 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62650157/2024nov07.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Últimamente mi esposo se ha vuelto irritable. 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Quisiera saber si la del error  soy yo, y qué debo hacer para remediarlo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Es posible tener conflictos matrimoniales en los que tanto el esposo como la esposa tienen razón, y por eso la manera de resolverlos  no es culpar a nadie. Además, en casi todo conflicto o desacuerdo hay varios factores que contribuyen a  crearlos....   »Sin embargo, primero tenemos algunas preguntas que quisiéramos que usted nos pudiera contestar, pero como eso no es posible, háganos el favor  de pensar en lo que le estamos preguntando y si es posible que las respuestas  le ayuden a identificar algunos factores que no haya considerado.   »La primera pregunta tiene que ver con la salud de su esposo. ¿Está tomando él algún medicamento que no haya tomado antes, o se le ha  diagnosticado a él una enfermedad que pudiera estar preocupándolo? ¿Será  posible que él necesite hacer una consulta con un médico?   »En segundo lugar, ¿ha tenido su esposo experiencias pasadas que pudieron haberle hecho sentir que no  estaba recibiendo la debida atención? ...  Es obvio que el cerebro le está diciendo a él que lo que está pasando  actualmente terminará igual que lo que experimentó en el pasado....   »Por último, ¿ha sostenido usted en el pasado, o sostiene en la actualidad, alguna relación por la que él se sintiera amenazado? ¿Será que él  cree que usted le es más fiel a su familia de origen que a él? Si es  así, recomendamos que los dos acudan a consejería matrimonial.   »No hay modo de que adivinemos lo que está detrás de las acciones y las palabras de su esposo, pero  es en definitiva algo que debe ser investigado. Le aconsejamos que escuche con suma atención cuando hable su esposo. No lo  interrumpa, y no permita que sus emociones la distraigan a tal grado que  subestime o no muestre interés en los sentimientos de él.     »Mientras tanto, planee actividades para los dos fuera del apartamento. Muéstrele que  usted quiere pasar tiempo con él. Asistan juntos a la iglesia y oren juntos  pidiéndole a Dios que sane las heridas y les dé esperanza para el futuro.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el sitio  www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 815. 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La trágica muerte ocurrió durante una  presentación gratuita en la matiné de martes  por la tarde del Circo Los Hermanos Martini, que había montado su gran carpa en  una cancha de fútbol en las afueras de Roma, Italia. Todos los dos mil  trescientos asientos bajo la gran carpa estaban ocupados por los niños  huérfanos y desamparados que vivían en los barrios pobres y marginales de la  ciudad.   El compañero de Pepi —el payaso llamado Bopo cuyo nombre en la vida real era Paoli Megalla y tenía cincuenta y  un años y seis hijos— explicó de la siguiente manera lo ocurrido: «Durante la actuación de los payasos, a Pepi lo maltrataban  los demás payasos. Él era como el perrito sin raza a quien todos le dan  patadas. Era un hombre pequeño y delgado, y daba mucha lástima verlo vestido  con harapos poniendo cara triste. El pastel que le pegó en la cara era  el de siempre, blandito e inofensivo. Pero... después de recibir ese impacto...  Pepi se detuvo en seco y me miró con ojos más grandes que platillos, y luego  perdió el equilibrio y cayó hacia atrás, con las manos aferradas al pecho. Yo  pensé: “¡Oiga, qué magnífica actuación!”   »Nosotros no teníamos ninguna manera de saber que él estaba en peligro de muerte. Pensamos más bien que era algo que  había improvisado en su actuación. Él se la pasaba tratando de improvisar cosas  para hacer reír a los niños. Amaba a los niños más que nada en el mundo.   »Todos lo vimos morir, pero no lo sabíamos —declaró Bopo—. Los niños se reían a  carcajadas, y los otros cinco payasos y yo no hicimos más que reírnos mientras el pobre Pepi lentamente jadeaba, luchando por  tomar su último aliento.»2   El verdadero nombre de Pepi era Ángelo Bertini. Era un hombre discreto y callado. Tenía sesenta y tres años y  llevaba una vida solitaria fuera de la gran carpa. Se hizo payaso en 1947 luego  de que su esposa Adua murió al dar a luz apenas quince meses después de  casados.3   Así como Pepi entregó la mayor parte de su vida a la causa, y murió en el acto, de alegrar el corazón de todos los  que le permitieran hacerlo, especialmente los niños, gracias a Dios su Hijo  Jesucristo entregó su vida entera, y murió en el acto, de alegrar el corazón de  todos los que se lo permitamos. Pero si bien Pepi resolvió hacer reír a todo el  mundo y logró así llenar en parte el vacío en su propio corazón, Cristo se  dispuso a morir por todo el mundo y nos ofreció así, a quienes se lo pidamos,  limpiarnos del pecado y llenar por completo el vacío que hay en nuestro  corazón, a fin de que nuestra alegría sea completa y seamos tan felices como Él.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mickey McGuire, «Pie in the face kills circus clown... &amp; leaves them laughing in their seats!» [Un pastelazo en la cara mata a payaso del circo... y hace que el público se ría], Weekly World News [Noticias semanales del mundo], 3 abril 1990, p. 7 &lt;https://books.google.com/books?id=9_QDAAAAMBAJ&amp;pg=PA7&amp;lpg=PA7&amp;dq=Weekly+World+News+April+3,+1990 &gt; En línea 18 marzo 2024.                 2       Ibíd.                 3       Ibíd.                 4       Jn 15:11; Heb 9:14; 1Jn 1:7-9]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov06</guid><pubDate>Wed, 06 Nov 2024 09:29:15 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62636334/2024nov06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(5 de noviembre: Día Internacional del Payaso)   «Mientras centenares de niños huérfanos se morían de la risa sin sospechar que nada fuera  de lo común estaba pasando, un triste payaso se moría de un ataque al  corazón... ¡después de recibir el...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(5 de noviembre: Día Internacional del Payaso)   «Mientras centenares de niños huérfanos se morían de la risa sin sospechar que nada fuera  de lo común estaba pasando, un triste payaso se moría de un ataque al  corazón... ¡después de recibir el impacto de un pastel en la cara!»1   Así, captando de golpe nuestra atención, comienza un artículo sobre la defunción del  querido payasito llamado Pepi, publicado en el periódico Noticias semanales  del mundo el 3 de abril de 1990. La trágica muerte ocurrió durante una  presentación gratuita en la matiné de martes  por la tarde del Circo Los Hermanos Martini, que había montado su gran carpa en  una cancha de fútbol en las afueras de Roma, Italia. Todos los dos mil  trescientos asientos bajo la gran carpa estaban ocupados por los niños  huérfanos y desamparados que vivían en los barrios pobres y marginales de la  ciudad.   El compañero de Pepi —el payaso llamado Bopo cuyo nombre en la vida real era Paoli Megalla y tenía cincuenta y  un años y seis hijos— explicó de la siguiente manera lo ocurrido: «Durante la actuación de los payasos, a Pepi lo maltrataban  los demás payasos. Él era como el perrito sin raza a quien todos le dan  patadas. Era un hombre pequeño y delgado, y daba mucha lástima verlo vestido  con harapos poniendo cara triste. El pastel que le pegó en la cara era  el de siempre, blandito e inofensivo. Pero... después de recibir ese impacto...  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Se hizo payaso en 1947 luego  de que su esposa Adua murió al dar a luz apenas quince meses después de  casados.3   Así como Pepi entregó la mayor parte de su vida a la causa, y murió en el acto, de alegrar el corazón de todos los  que le permitieran hacerlo, especialmente los niños, gracias a Dios su Hijo  Jesucristo entregó su vida entera, y murió en el acto, de alegrar el corazón de  todos los que se lo permitamos. 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Siete años después emigró a Cuba, donde  llegó a ser solista de flauta de la Orquesta Filarmónica de La Habana y el trío  de hermanos tuvo éxito incluso con un programa de televisión. Posteriormente se  ganó el corazón de muchos niños también en Puerto Rico, Venezuela y Argentina  con discos, programas de televisión y dos películas.   En 1972 regresó a España, y el año siguiente, junto con sus hermanos, se convirtió en un fenómeno de la televisión española como uno de  «Los Payasos de la Tele» que cantaban popularísimas canciones infantiles de su  propia creación, tales como «Hola, don Pepito, hola, don José» y «Los días de  la semana», en las que él —Emilio Alberto Aragón Bermúdez, Miliki— tocaba el  acordeón.   No es de extrañarse entonces que, habiendo sido reconocido a lo largo de su carrera con un impresionante número de premios  nacionales, internacionales, artísticos y musicales — entre ellos dos Grammy  Latino y discos de oro, platino y multiplatino—, se  celebre, con motivo de la fecha de su nacimiento, el 5 de noviembre como el Día  Internacional del Payaso.1   El Diccionario de la Real Academia Española define «payaso» como «artista de circo,  generalmente caracterizado de modo extravagante, que hace reír con su aspecto,  actos, dichos y gestos».2 Pero es muy importante resaltar que a partir de 1993 el oficio de payaso  comenzó a incluir a artistas que hacen reír no sólo a los niños que pueden  pagar la entrada a los circos y espectáculos, sino también a aquellos niños que  no tienen con qué hacerlo.   Es que a finales de 1992 un grupo de alumnos de la escuela Projecte le pidió apoyo a un payaso  profesional de Barcelona, España, para entretener a niños refugiados de la  guerra de independencia de Croacia. Como resultado, se creó la organización  denominada Payasos sin Fronteras con sede en Barcelona. Su misión «consiste en  mejorar la situación emocional de la infancia que padece las consecuencias de  conflictos armados, guerras o catástrofes naturales mediante espectáculos  cómicos realizados por payasos y payasas profesionales voluntarios». Desde  entonces aquellos artistas y productores musicales han brindado ayuda  humanitaria desde las artes escénicas haciendo reír y apoyando emocionalmente a  más de cuatro millones de tales niños y niñas en todo el mundo.3   Apasionados exponentes de lo que afirma el sabio Salomón —que el corazón alegre es un gran remedio—, esos nobles payasos han llegado a  ser instrumentos en las manos de Dios su Creador para que se cumpla en aquellos  niños desvalidos la  bienaventuranza de su Hijo Jesucristo que dice: «Dichosos ustedes que ahora  lloran, porque luego habrán de reír».4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Wikipedia, s.v. «Miliki» &lt;https://es.wikipedia.org/wiki/Miliki&gt; En línea 7 junio 2024; «Emilio Aragón — Miliki», BuscaBiografías &lt;https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/8060/Emilio%20Aragon%20-%20Miliki&gt; En línea 7 junio 2024.; «Día Internacional del Payaso: por qué se celebra hoy 5 de noviembre», Diario La Voz del Interior, Córdoba, Argentina, 5 noviembre 2022 &lt;https://www.lavoz.com.ar/viral/dia-internacional-del-payaso-por-que-se-celebra-hoy-5-de-noviembre&gt; En línea 7 junio 2024.                 2       Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española &lt;https://dle.rae.es/payaso&gt; En línea 7 junio 2024.                 3       «Día Internacional del Payaso» &lt;https://www.diainternacionalde.com/ficha/dia-internacional-payaso&gt; En línea 7 junio 2024; «Misión», Payasos sin Fronteras: Ayuda humanitaria desde las artes escénicas &lt;https://www.clowns.org/pagina-basica/mision&gt; En línea 7 junio 2024.                 4       Pr 17:22a; Lc 6:21b]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov05</guid><pubDate>Tue, 05 Nov 2024 08:28:02 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62619642/2024nov05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Internacional del Payaso)   Inició su carrera trabajando en el Circo Olimpia de Barcelona en 1938, y el año siguiente, con tan sólo once años, en el Circo  Price de Madrid, donde con sus hermanos Gabriel y Alfonso formó el famoso trío  conocido...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Internacional del Payaso)   Inició su carrera trabajando en el Circo Olimpia de Barcelona en 1938, y el año siguiente, con tan sólo once años, en el Circo  Price de Madrid, donde con sus hermanos Gabriel y Alfonso formó el famoso trío  conocido como Gabi, Fofó y Miliki. Siete años después emigró a Cuba, donde  llegó a ser solista de flauta de la Orquesta Filarmónica de La Habana y el trío  de hermanos tuvo éxito incluso con un programa de televisión. Posteriormente se  ganó el corazón de muchos niños también en Puerto Rico, Venezuela y Argentina  con discos, programas de televisión y dos películas.   En 1972 regresó a España, y el año siguiente, junto con sus hermanos, se convirtió en un fenómeno de la televisión española como uno de  «Los Payasos de la Tele» que cantaban popularísimas canciones infantiles de su  propia creación, tales como «Hola, don Pepito, hola, don José» y «Los días de  la semana», en las que él —Emilio Alberto Aragón Bermúdez, Miliki— tocaba el  acordeón.   No es de extrañarse entonces que, habiendo sido reconocido a lo largo de su carrera con un impresionante número de premios  nacionales, internacionales, artísticos y musicales — entre ellos dos Grammy  Latino y discos de oro, platino y multiplatino—, se  celebre, con motivo de la fecha de su nacimiento, el 5 de noviembre como el Día  Internacional del Payaso.1   El Diccionario de la Real Academia Española define «payaso» como «artista de circo,  generalmente caracterizado de modo extravagante, que hace reír con su aspecto,  actos, dichos y gestos».2 Pero es muy importante resaltar que a partir de 1993 el oficio de payaso  comenzó a incluir a artistas que hacen reír no sólo a los niños que pueden  pagar la entrada a los circos y espectáculos, sino también a aquellos niños que  no tienen con qué hacerlo.   Es que a finales de 1992 un grupo de alumnos de la escuela Projecte le pidió apoyo a un payaso  profesional de Barcelona, España, para entretener a niños refugiados de la  guerra de independencia de Croacia. Como resultado, se creó la organización  denominada Payasos sin Fronteras con sede en Barcelona. Su misión «consiste en  mejorar la situación emocional de la infancia que padece las consecuencias de  conflictos armados, guerras o catástrofes naturales mediante espectáculos  cómicos realizados por payasos y payasas profesionales voluntarios». Desde  entonces aquellos artistas y productores musicales han brindado ayuda  humanitaria desde las artes escénicas haciendo reír y apoyando emocionalmente a  más de cuatro millones de tales niños y niñas en todo el mundo.3   Apasionados exponentes de lo que afirma el sabio Salomón —que el corazón alegre es un gran remedio—, esos nobles payasos han llegado a  ser instrumentos en las manos de Dios su Creador para que se cumpla en aquellos  niños desvalidos la  bienaventuranza de su Hijo Jesucristo que dice: «Dichosos ustedes que ahora  lloran, porque luego habrán de reír».4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Wikipedia, s.v. «Miliki» &lt;https://es.wikipedia.org/wiki/Miliki&gt; En línea 7 junio 2024; «Emilio Aragón — Miliki», BuscaBiografías &lt;https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/8060/Emilio%20Aragon%20-%20Miliki&gt; En línea 7 junio 2024.; «Día Internacional del Payaso: por qué se celebra hoy 5 de noviembre», Diario La Voz del Interior, Córdoba, Argentina, 5 noviembre 2022 &lt;https://www.lavoz.com.ar/viral/dia-internacional-del-payaso-por-que-se-celebra-hoy-5-de-noviembre&gt; En línea 7 junio 2024.                 2       Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española &lt;https://dle.rae.es/payaso&gt; En línea 7 junio 2024.                 3       «Día Internacional del Payaso» &lt;https://www.diainternacionalde.com/ficha/dia-internacional-payaso&gt; En línea 7 junio 2024; «Misión», Payasos sin Fronteras: Ayuda humanitaria desde las...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Al compás de sublime canción»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/al-compas-de-sublime-cancion--62603111</link><description><![CDATA[(Día de los Símbolos Patrios de Panamá)   (Himno cantado por Carlos Rey en audio y en video)   Luego de emanciparse de Colombia el 3 de noviembre de 1903, la Junta Provisional de Gobierno de la nueva República  de Panamá se dispuso a recibir al primer embajador y ministro plenipotenciario  de Estados Unidos, William I. Buchanan. A falta de un himno nacional que, según  el protocolo diplomático, debía tocarse en dicha ceremonia, el maestro Santos  Jorge, músico de origen español que era director de la Banda Departamental,  interpretó la música de la popular canción escolar que él mismo había  compuesto, titulada «Himno Patriótico Istmeño».   Posteriormente el compositor Santos Jorge le pidió a su amigo Jerónimo de la Ossa, poeta  panameño, que escribiera una letra para aquel himno que el pueblo mismo acabó  por elegir. De ahí que en 1906 se adoptara provisionalmente como el Himno  Nacional y que, luego de ser adoptado oficialmente en 1925, fuera ratificado  como tal, con ligeras modificaciones, en 1941 y 1949.1   He aquí el coro y la primera estrofa del Himno Nacional de Panamá como se cantan  hoy:   Alcanzamos por fin la victoria<br />         en el campo feliz de la unión;<br />         //con ardientes fulgores de gloria<br />         se ilumina la nueva nación//.       Es preciso cubrir con un velo<br />         del pasado el calvario y la cruz;<br />         y que adorne el azul de tu cielo<br />         de concordia la espléndida luz.       El progreso acaricia tus lares<br />         al compás de sublime canción;<br />         ves rugir a tus pies ambos mares<br />         que dan rumbo a tu noble misión.       Alcanzamos por fin la victoria<br />         en el campo feliz de la unión;<br />         //con ardientes fulgores de gloria<br />         se ilumina la nueva nación//.       De modo que el origen de la victoria que alcanzó el pueblo panameño fue la unión,  y el resultado a largo plazo fue el progreso, iluminado de mar a mar por el  glorioso faro de la espléndida luz de la concordia, «al compás de sublime  canción». ¡Dulce victoria aquella que le puso fin al calvario y a la cruz de su  amargo pasado, es decir, del prolongado período de su historia antes de la  independencia patria definitiva con que obtuvo la libertad temporal! Gracias a  Dios, si bien quisiéramos todos los iberoamericanos cubrir con un velo esa  parte de nuestro pasado nacional, no hay razón alguna por la que tengamos que  cubrir con un velo el calvario y la cruz de nuestro pasado personal. Es que,  hace ya dos mil años, cuando Jesucristo murió en la cruz del Calvario, se rasgó  en dos el velo del santuario del templo de Jerusalén de modo que, en vez de  cubrir aquel suplicio del Hijo de Dios, nos abrió más bien un camino nuevo y  vivo para que pudiéramos acercarnos a Él con plena confianza a fin de obtener  la libertad eterna y así alcanzar por fin la victoria.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Himno Nacional de Panamá», República de Panamá, Historia Patria, Símbolos Patrios &lt;http://www.pa/secciones/patria/simbolos_patrios.htm&gt; En línea 2 junio 2009; Kathyria Caicedo, «Hoy es el día del Himno Nacional», Día a Día &lt;http://www.diaadia.com.pa/archivo/11012007/imp15.html&gt; En línea 2 junio 2009; Redacción de La Prensa, «Un navarro que hizo escala en Panamá: Santos Jorge» &lt;http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2001/11/15/hoy/nacionales/334230.html&gt; En línea 9 junio 2009; «Jerónimo de la Ossa E.: Autor de la letra del Himno Nacional», Musigrafías &lt;http://www.geocities.com/lobodelalba/J_DLOssa.html&gt; En línea 9 junio 2009.                 2       Mt 27:51; Mr 15:38; Lc 23:45; Heb 10:19-22]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov04</guid><pubDate>Mon, 04 Nov 2024 09:29:11 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62603111/2024nov04.mp3" length="3861138" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día de los Símbolos Patrios de Panamá)   (Himno cantado por Carlos Rey en audio y en video)   Luego de emanciparse de Colombia el 3 de noviembre de 1903, la Junta Provisional de Gobierno de la nueva República  de Panamá se dispuso a recibir al primer...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día de los Símbolos Patrios de Panamá)   (Himno cantado por Carlos Rey en audio y en video)   Luego de emanciparse de Colombia el 3 de noviembre de 1903, la Junta Provisional de Gobierno de la nueva República  de Panamá se dispuso a recibir al primer embajador y ministro plenipotenciario  de Estados Unidos, William I. Buchanan. A falta de un himno nacional que, según  el protocolo diplomático, debía tocarse en dicha ceremonia, el maestro Santos  Jorge, músico de origen español que era director de la Banda Departamental,  interpretó la música de la popular canción escolar que él mismo había  compuesto, titulada «Himno Patriótico Istmeño».   Posteriormente el compositor Santos Jorge le pidió a su amigo Jerónimo de la Ossa, poeta  panameño, que escribiera una letra para aquel himno que el pueblo mismo acabó  por elegir. De ahí que en 1906 se adoptara provisionalmente como el Himno  Nacional y que, luego de ser adoptado oficialmente en 1925, fuera ratificado  como tal, con ligeras modificaciones, en 1941 y 1949.1   He aquí el coro y la primera estrofa del Himno Nacional de Panamá como se cantan  hoy:   Alcanzamos por fin la victoria<br />         en el campo feliz de la unión;<br />         //con ardientes fulgores de gloria<br />         se ilumina la nueva nación//.       Es preciso cubrir con un velo<br />         del pasado el calvario y la cruz;<br />         y que adorne el azul de tu cielo<br />         de concordia la espléndida luz.       El progreso acaricia tus lares<br />         al compás de sublime canción;<br />         ves rugir a tus pies ambos mares<br />         que dan rumbo a tu noble misión.       Alcanzamos por fin la victoria<br />         en el campo feliz de la unión;<br />         //con ardientes fulgores de gloria<br />         se ilumina la nueva nación//.       De modo que el origen de la victoria que alcanzó el pueblo panameño fue la unión,  y el resultado a largo plazo fue el progreso, iluminado de mar a mar por el  glorioso faro de la espléndida luz de la concordia, «al compás de sublime  canción». ¡Dulce victoria aquella que le puso fin al calvario y a la cruz de su  amargo pasado, es decir, del prolongado período de su historia antes de la  independencia patria definitiva con que obtuvo la libertad temporal! Gracias a  Dios, si bien quisiéramos todos los iberoamericanos cubrir con un velo esa  parte de nuestro pasado nacional, no hay razón alguna por la que tengamos que  cubrir con un velo el calvario y la cruz de nuestro pasado personal. Es que,  hace ya dos mil años, cuando Jesucristo murió en la cruz del Calvario, se rasgó  en dos el velo del santuario del templo de Jerusalén de modo que, en vez de  cubrir aquel suplicio del Hijo de Dios, nos abrió más bien un camino nuevo y  vivo para que pudiéramos acercarnos a Él con plena confianza a fin de obtener  la libertad eterna y así alcanzar por fin la victoria.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Himno Nacional de Panamá», República de Panamá, Historia Patria, Símbolos Patrios &lt;http://www.pa/secciones/patria/simbolos_patrios.htm&gt; En línea 2 junio 2009; Kathyria Caicedo, «Hoy es el día del Himno Nacional», Día a Día &lt;http://www.diaadia.com.pa/archivo/11012007/imp15.html&gt; En línea 2 junio 2009; Redacción de La Prensa, «Un navarro que hizo escala en Panamá: Santos Jorge» &lt;http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2001/11/15/hoy/nacionales/334230.html&gt; En línea 9 junio 2009; «Jerónimo de la Ossa E.: Autor de la letra del Himno Nacional», Musigrafías &lt;http://www.geocities.com/lobodelalba/J_DLOssa.html&gt; En línea 9 junio 2009.                 2       Mt 27:51; Mr 15:38; Lc 23:45; Heb 10:19-22]]></itunes:summary><itunes:duration>242</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¡Ya la vergüenza me mata!»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/ya-la-verguenza-me-mata--62588432</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un joven de veintisiete años de edad. Vivo en unión libre con una joven de veinte años. Tenemos una niña de tres años.   »Hace unas semanas estuve a punto de cometer el peor error que agobia a nuestra sociedad en estos tiempos, feminicidio, motivado por unos  mensajes en su cuenta de Facebook. Lo que me detuvo fue la mirada de mi hija,  por la que me arrepentí.... Pero anoche, nuevamente, mientras bebía con unos  amigos, me contaron que aún seguía la relación entre ella y el joven de los  mensajes.   »No sé si creerle a ella.... Quiero terminar esto. ¡Ya la vergüenza me mata!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Al parecer, en su mente hay dos emociones en conflicto. Usted ama a su hija, pero se siente avergonzado por lo  que piensa que su novia le está haciendo. Afortunadamente, hasta el momento en  que nos contó su caso, usted había decidido que triunfaría el amor. Pero  después de que sus amigos lo hicieron dudar de nuevo, ya no está seguro de que  el amor prevalecerá sobre la vergüenza que siente.   »Cuando la emoción domina su mente, no es capaz de tomar buenas decisiones. Las sustancias químicas en su  cerebro producidas por las emociones están interfiriendo con su capacidad de  pensar racional y lógicamente. Usted necesita poner a un lado esas emociones lo  suficiente como para examinar los hechos.     »En primer lugar, si su novia le está diciendo la verdad, entonces no se opondrá a  que usted revise las cuentas que ella tiene en las redes sociales. Nosotros  recomendamos que todas las parejas, tanto las casadas como las comprometidas en  una relación sentimental, tengan mutuo acceso a las contraseñas de sus cuentas  respectivas. Una vez que usted pueda leer los mensajes que su novia ha  publicado en las redes sociales, usted sabrá cuál es la verdad....   »Si descubre que su novia ha estado comunicándose con otro hombre, usted mismo  podrá leer los mensajes publicados y juzgar si hay razón para creer a quienes  la han acusado. Sin embargo, no hay en absoluto circunstancia alguna en la que  usted debiera considerar el homicidio como una de las opciones que tiene. Si  usted de veras ama a su hija, no la privará de la mamá. Imagínese la vida que  ella llevaría con una madre muerta y un padre encarcelado.   »La mejor opción que le queda a usted es pedirle a su Padre celestial que lo ayude. Dios quiere guiarlo en la  situación actual como también en el futuro. Él lo ama y desea lo mejor para  usted. Es más, lo ama a tal grado que sacrificó a su Hijo Jesucristo en una  cruz para pagar el castigo del pecado que usted ha cometido. Lo cierto es que  todos hemos pecado, pero solamente los que le hemos pedido a Dios que perdone  nuestros pecados podemos confiar en su ayuda divina.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo  se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 695. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov02</guid><pubDate>Sat, 02 Nov 2024 07:28:59 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62588432/2024nov02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un joven de veintisiete años de edad. Vivo en unión libre con una...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un joven de veintisiete años de edad. Vivo en unión libre con una joven de veinte años. Tenemos una niña de tres años.   »Hace unas semanas estuve a punto de cometer el peor error que agobia a nuestra sociedad en estos tiempos, feminicidio, motivado por unos  mensajes en su cuenta de Facebook. Lo que me detuvo fue la mirada de mi hija,  por la que me arrepentí.... Pero anoche, nuevamente, mientras bebía con unos  amigos, me contaron que aún seguía la relación entre ella y el joven de los  mensajes.   »No sé si creerle a ella.... Quiero terminar esto. ¡Ya la vergüenza me mata!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Al parecer, en su mente hay dos emociones en conflicto. Usted ama a su hija, pero se siente avergonzado por lo  que piensa que su novia le está haciendo. Afortunadamente, hasta el momento en  que nos contó su caso, usted había decidido que triunfaría el amor. Pero  después de que sus amigos lo hicieron dudar de nuevo, ya no está seguro de que  el amor prevalecerá sobre la vergüenza que siente.   »Cuando la emoción domina su mente, no es capaz de tomar buenas decisiones. Las sustancias químicas en su  cerebro producidas por las emociones están interfiriendo con su capacidad de  pensar racional y lógicamente. Usted necesita poner a un lado esas emociones lo  suficiente como para examinar los hechos.     »En primer lugar, si su novia le está diciendo la verdad, entonces no se opondrá a  que usted revise las cuentas que ella tiene en las redes sociales. Nosotros  recomendamos que todas las parejas, tanto las casadas como las comprometidas en  una relación sentimental, tengan mutuo acceso a las contraseñas de sus cuentas  respectivas. Una vez que usted pueda leer los mensajes que su novia ha  publicado en las redes sociales, usted sabrá cuál es la verdad....   »Si descubre que su novia ha estado comunicándose con otro hombre, usted mismo  podrá leer los mensajes publicados y juzgar si hay razón para creer a quienes  la han acusado. Sin embargo, no hay en absoluto circunstancia alguna en la que  usted debiera considerar el homicidio como una de las opciones que tiene. Si  usted de veras ama a su hija, no la privará de la mamá. Imagínese la vida que  ella llevaría con una madre muerta y un padre encarcelado.   »La mejor opción que le queda a usted es pedirle a su Padre celestial que lo ayude. Dios quiere guiarlo en la  situación actual como también en el futuro. Él lo ama y desea lo mejor para  usted. Es más, lo ama a tal grado que sacrificó a su Hijo Jesucristo en una  cruz para pagar el castigo del pecado que usted ha cometido. Lo cierto es que  todos hemos pecado, pero solamente los que le hemos pedido a Dios que perdone  nuestros pecados podemos confiar en su ayuda divina.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo  se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 695. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:keywords>enza</itunes:keywords><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Acuérdate de la muerte</title><link>https://www.spreaker.com/episode/acuerdate-de-la-muerte--62579431</link><description><![CDATA[(Víspera del Día de los Muertos en México)   «Aquí comienza la danza general... la cual trata cómo la muerte [da] aviso a todas  las criaturas que [piensan] en la brevedad de su vida y que [no le dan a ella  mayor importancia de la que tiene].... [La muerte] llama y requiere a todos...  que vengan de su buen grado o contra su voluntad.... Dice así: “Yo soy la  muerte cierta a todas criaturas que son y serán [mientras dure el mundo];  demando y digo: ‘¡Oh, hombre!, ¿por qué [te preocupas de vida tan breve que  pasa en un momento]?’”»   Así comienza el poema La danza de la muerte del siglo quince, que ilustra de  manera sobresaliente uno de los temas que obsesionaba a los poetas de la Edad  Media. En las antologías literarias se conoce como memento mori, que  quiere decir: «Acuérdate de la muerte». La danza de la muerte advierte  que todos tienen que morir, lo mismo los ricos que los pobres, los de noble  cuna y los humildes, párrocos y feligreses, reyes y soldados, todos por igual.  Ya que no pueden escapar la muerte, los que han de pasar por ella concluyen que  como tenemos que morir «sin otro remedio, con pura conciencia todos trabajemos  en servir a Dios..., que Él es el [principio], fin y el medio por [donde] si le  place habremos de [divertirnos con muchos], aunque la muerte con danza muy dura  nos meta en su corro en cualquier momento».   Centenares de años antes, el salmista David les había dado a aquellos poetas ejemplo de una plegaria a Dios  sobre la muerte, en estos versos:   Hazme saber, Señor, ...<br />         lo efímero que soy.<br />         Muy breve es la vida que me has dado;<br />         ante ti, mis años no son nada.<br />         Un soplo nada más es el mortal,<br />         un suspiro que se pierde entre las sombras.1   En otro salmo David describe al ser humano en estos términos:     El hombre es como la hierba,<br />       sus días florecen como la flor del campo:<br />       sacudida por el viento,<br />       desaparece sin dejar rastro alguno.2   Según el apóstol Santiago, somos como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece.3   Acordémonos, entonces, de la muerte, no preocupándonos por esta vida tan breve que pasa en  un momento sino por la vida después de la muerte. Es cierto que la paga del  pecado que cometemos en esta vida es la muerte, pero Dios nos ofrece la vida  eterna en Jesucristo, nuestro Señor.4 Basta con que la aceptemos.  Sigamos el consejo del poeta medieval: «Con pura conciencia todos trabajemos en  servir a Dios». Sólo así podremos de veras disfrutar de esa vida eterna. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Sal 39:4-6                 2       Sal 103:15-16                 3       Stg 4:14                 4       Ro 6:23]]></description><guid isPermaLink="false">2024nov01</guid><pubDate>Fri, 01 Nov 2024 08:29:02 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62579431/2024nov01.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Día de los Muertos en México)   «Aquí comienza la danza general... la cual trata cómo la muerte [da] aviso a todas  las criaturas que [piensan] en la brevedad de su vida y que [no le dan a ella  mayor importancia de la que tiene].... 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La danza de la muerte advierte  que todos tienen que morir, lo mismo los ricos que los pobres, los de noble  cuna y los humildes, párrocos y feligreses, reyes y soldados, todos por igual.  Ya que no pueden escapar la muerte, los que han de pasar por ella concluyen que  como tenemos que morir «sin otro remedio, con pura conciencia todos trabajemos  en servir a Dios..., que Él es el [principio], fin y el medio por [donde] si le  place habremos de [divertirnos con muchos], aunque la muerte con danza muy dura  nos meta en su corro en cualquier momento».   Centenares de años antes, el salmista David les había dado a aquellos poetas ejemplo de una plegaria a Dios  sobre la muerte, en estos versos:   Hazme saber, Señor, ...<br />         lo efímero que soy.<br />         Muy breve es la vida que me has dado;<br />         ante ti, mis años no son nada.<br />         Un soplo nada más es el mortal,<br />         un suspiro que se pierde entre las sombras.1   En otro salmo David describe al ser humano en estos términos:     El hombre es como la hierba,<br />       sus días florecen como la flor del campo:<br />       sacudida por el viento,<br />       desaparece sin dejar rastro alguno.2   Según el apóstol Santiago, somos como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece.3   Acordémonos, entonces, de la muerte, no preocupándonos por esta vida tan breve que pasa en  un momento sino por la vida después de la muerte. Es cierto que la paga del  pecado que cometemos en esta vida es la muerte, pero Dios nos ofrece la vida  eterna en Jesucristo, nuestro Señor.4 Basta con que la aceptemos.  Sigamos el consejo del poeta medieval: «Con pura conciencia todos trabajemos en  servir a Dios». Sólo así podremos de veras disfrutar de esa vida eterna. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Sal 39:4-6                 2       Sal 103:15-16                 3       Stg 4:14                 4       Ro 6:23]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No sé cómo querer a mis hijas»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-se-como-querer-a-mis-hijas--62566606</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Nunca tuve una familia como me hubiera gustado tenerla. Mi madre murió cuando yo era  una niña, [y] ni siquiera me acuerdo de su cara. Mi padre nos dejó para que mi  abuela nos cuidara. Aunque ella fue buena y nos crió, no nos dio el amor que se  les da a [los] hijos....   »Tengo ahora dos niñas a las cuales no puedo amar como yo quisiera, ya que me atormenta todo mi pasado. Sé que está  mal porque son mis hijas; [pero] no sé cómo quererlas, ya que nunca tuve el  amor de una madre.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Lamento el dolor emocional que usted ha sufrido desde niña a causa de la muerte de su mamá. Todo niño necesita  el amor de una madre, y comprendo que usted no lo recibió. Sin embargo, no  podemos hacer nada para cambiar lo que le sucedió a usted. Lo que sí podemos  cambiar es lo que le está sucediendo actualmente a sus hijas.   »Usted dice que, debido a su pasado, no puede amarlas a ellas como quisiera. ¡Claro  que su pasado ha afectado su modo de ser, pero no tiene que determinar su  conducta diaria! Ni tiene que arruinar la vida de sus hijas tal como ha  arruinado su propia vida. No hay duda de que es más difícil para usted mostrar  afecto, eso sí; pero ¿es imposible? ¡No, de ninguna manera!   »A usted le toca tomar una decisión.... ¿Va a escoger el camino fácil, que es  seguir concentrándose en su propio dolor? ¿O va a determinar que sus  dificultades la han hecho más fuerte, tanto como para concentrarse más bien en  las necesidades de sus hijas? Es una decisión nada más, pero usted tiene la  oportunidad de tomarla de nuevo, vez tras vez, cada mañana.   »No es difícil amar a los niños. Así que abrace a sus niñas con frecuencia. Por lo  menos cuatro veces al día, dígales que las ama. Escúchelas. Léales algo de  algún libro. Muestre interés en lo que a ellas les gusta. Asista a todas sus  actividades escolares y deportivas.... Todo eso le transmite amor a un niño....   »Yo también tuve una niñez y adolescencia difíciles. Mi mamá estaba viva, pero estaba ebria gran parte del  tiempo. Con su conducta me enseñó a mentir, a incumplir promesas, y a  avergonzar, poner en peligro y descuidar a los demás. Por eso tomé la decisión  de que jamás permitiría que mis hijos tuvieran semejante niñez. Determiné que  me esforzaría al máximo por ser honrada, cumplir mis promesas, proteger a mis  hijos e invertir tiempo valioso con ellos. En definitiva no fui una madre  perfecta, y cometí muchos errores. Pero sé que hice lo mejor que pude.   »¡Esfuércese por hacer lo mejor que pueda cada día de su vida!   «Con afecto fraternal,   »Linda.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace que dice: «Caso 109» dentro del enlace  en www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct31</guid><pubDate>Thu, 31 Oct 2024 09:30:49 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62566606/2024oct31.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Nunca tuve una familia como me hubiera gustado tenerla. Mi madre murió...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Nunca tuve una familia como me hubiera gustado tenerla. Mi madre murió cuando yo era  una niña, [y] ni siquiera me acuerdo de su cara. Mi padre nos dejó para que mi  abuela nos cuidara. Aunque ella fue buena y nos crió, no nos dio el amor que se  les da a [los] hijos....   »Tengo ahora dos niñas a las cuales no puedo amar como yo quisiera, ya que me atormenta todo mi pasado. Sé que está  mal porque son mis hijas; [pero] no sé cómo quererlas, ya que nunca tuve el  amor de una madre.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Lamento el dolor emocional que usted ha sufrido desde niña a causa de la muerte de su mamá. Todo niño necesita  el amor de una madre, y comprendo que usted no lo recibió. Sin embargo, no  podemos hacer nada para cambiar lo que le sucedió a usted. Lo que sí podemos  cambiar es lo que le está sucediendo actualmente a sus hijas.   »Usted dice que, debido a su pasado, no puede amarlas a ellas como quisiera. ¡Claro  que su pasado ha afectado su modo de ser, pero no tiene que determinar su  conducta diaria! Ni tiene que arruinar la vida de sus hijas tal como ha  arruinado su propia vida. No hay duda de que es más difícil para usted mostrar  afecto, eso sí; pero ¿es imposible? ¡No, de ninguna manera!   »A usted le toca tomar una decisión.... ¿Va a escoger el camino fácil, que es  seguir concentrándose en su propio dolor? ¿O va a determinar que sus  dificultades la han hecho más fuerte, tanto como para concentrarse más bien en  las necesidades de sus hijas? Es una decisión nada más, pero usted tiene la  oportunidad de tomarla de nuevo, vez tras vez, cada mañana.   »No es difícil amar a los niños. Así que abrace a sus niñas con frecuencia. Por lo  menos cuatro veces al día, dígales que las ama. Escúchelas. Léales algo de  algún libro. Muestre interés en lo que a ellas les gusta. Asista a todas sus  actividades escolares y deportivas.... Todo eso le transmite amor a un niño....   »Yo también tuve una niñez y adolescencia difíciles. Mi mamá estaba viva, pero estaba ebria gran parte del  tiempo. Con su conducta me enseñó a mentir, a incumplir promesas, y a  avergonzar, poner en peligro y descuidar a los demás. Por eso tomé la decisión  de que jamás permitiría que mis hijos tuvieran semejante niñez. Determiné que  me esforzaría al máximo por ser honrada, cumplir mis promesas, proteger a mis  hijos e invertir tiempo valioso con ellos. En definitiva no fui una madre  perfecta, y cometí muchos errores. Pero sé que hice lo mejor que pude.   »¡Esfuércese por hacer lo mejor que pueda cada día de su vida!   «Con afecto fraternal,   »Linda.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace que dice: «Caso 109» dentro del enlace  en www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El día del derrumbe»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-dia-del-derrumbe--62553378</link><description><![CDATA[—En septiembre del año pasado, un poquito después de los temblores, cayó por aquí el gobernador para ver cómo nos había  tratado el terremoto. Traía geólogo y gente conocedora, no crean ustedes que  venía solo.... A la hora de los discursos se paró uno de sus acompañantes.... Y  habló... de Juárez, que nosotros teníamos levantado en la plaza, y hasta  entonces supimos que era la estatua de Juárez, pues nunca nadie nos había  podido decir quién era el individuo que estaba encaramado en el monumento  aquel. Siempre creíamos que podía ser Hidalgo o Morelos o Venustiano Carranza,  porque en cada aniversario de cualquiera de ellos, allí les hacíamos su  función. Hasta que el catrincito aquel nos vino a decir que se trataba de don  Benito Juárez. ¡Y las cosas que dijo! ¿No es verdad, Melitón? Tú que tienes tan buena memoria te has de acordar bien de lo que recitó aquel fulano.... Bueno,  no es necesario.... Ya les dirás mejor lo que dijo el gobernador.   —Me acuerdo muy bien.... “Conciudadanos [tuxcacuenses] —dijo—.... ... me duele vuestra desgracia, pues a pesar de lo que decía  Bernal, el gran Bernal Díaz del Castillo: ‘Los hombres que murieron habían sido contratados para la muerte’, yo, en los considerandos de mi concepto  ontológico y humano, digo: ¡me duele!, con el dolor que produce ver derruido el  árbol en su primera inflorescencia. Os ayudaremos con nuestro poder. Las  fuerzas vivas del Estado desde su faldisterio claman por socorrer a los  damnificados de esta hecatombe nunca predecida ni deseada. Mi regencia no  terminará sin haberos cumplido. Por otra parte, no creo que la voluntad de Dios  haya sido la de causaros detrimento, la de desaposentaros...”   »Y allí terminó.1   En este cuento titulado «El día del derrumbe», uno de los quince que componen la  obra clásica El llano en llamas, el escritor mexicano Juan Rulfo recrea  con naturalidad el ambiente de su provincia natal de Jalisco. No sabemos si el  acompañante del gobernador aprovechó la ocasión para citar algunos de los  célebres discursos de don Benito Juárez. Rulfo no nos lo dice. Pero sí sabemos  con certeza que al gobernador mismo le hubiera convenido poder citar las  siguientes palabras de Juárez con la misma sinceridad con que aquel gran  reformador mexicano las pronunció: «Como hijo del pueblo, nunca podría yo olvidar  que mi único título es su voluntad, y que mi único fin debe ser siempre su  mayor bien y prosperidad.»2   Si bien Benito Juárez no negó sus raíces sino que reconoció, una y otra vez, para beneficio temporal de sus  compatriotas mexicanos, que era «hijo del pueblo» y que jamás lo olvidaría,3  Jesucristo, el Hijo de Dios, se hizo «Hijo del hombre» para beneficio eterno  del mundo al que vino a vivir y a morir. A eso se refería Cristo cuando dijo  que «el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar  su vida en rescate por muchos».4 De modo que tiene razón el  gobernador en el cuento de Rulfo. La voluntad de Dios no es causarnos mal ni  detrimento alguno. Dios quiere, más bien, así como quería Juárez para su  pueblo, nuestro «mayor bien y prosperidad». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan Rulfo, «El día del derrumbe», El llano en llamas, Prólogo de Sergio López Mena (México, D.F.: Random House Mondadori, 2004), pp. 166‑71.                 2       Benito Juárez, Discursos y manifiestos, Recopilación de Ángel Pola (México: Pola, 1905), p. 97, citado en Flor y látigo: Ideario político [de] Benito Juárez, Selección y prólogo de Andrés Henestrosa (México, D.F.: Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 1957), p. 66.                 3       Ibíd., p. 195, citado en p. 7.                 4       Mt 20:28; Mr 10:45]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct30</guid><pubDate>Wed, 30 Oct 2024 08:28:40 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62553378/2024oct30.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>—En septiembre del año pasado, un poquito después de los temblores, cayó por aquí el gobernador para ver cómo nos había  tratado el terremoto. Traía geólogo y gente conocedora, no crean ustedes que  venía solo.... A la hora de los discursos se paró...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[—En septiembre del año pasado, un poquito después de los temblores, cayó por aquí el gobernador para ver cómo nos había  tratado el terremoto. Traía geólogo y gente conocedora, no crean ustedes que  venía solo.... A la hora de los discursos se paró uno de sus acompañantes.... Y  habló... de Juárez, que nosotros teníamos levantado en la plaza, y hasta  entonces supimos que era la estatua de Juárez, pues nunca nadie nos había  podido decir quién era el individuo que estaba encaramado en el monumento  aquel. Siempre creíamos que podía ser Hidalgo o Morelos o Venustiano Carranza,  porque en cada aniversario de cualquiera de ellos, allí les hacíamos su  función. Hasta que el catrincito aquel nos vino a decir que se trataba de don  Benito Juárez. ¡Y las cosas que dijo! ¿No es verdad, Melitón? Tú que tienes tan buena memoria te has de acordar bien de lo que recitó aquel fulano.... Bueno,  no es necesario.... Ya les dirás mejor lo que dijo el gobernador.   —Me acuerdo muy bien.... “Conciudadanos [tuxcacuenses] —dijo—.... ... me duele vuestra desgracia, pues a pesar de lo que decía  Bernal, el gran Bernal Díaz del Castillo: ‘Los hombres que murieron habían sido contratados para la muerte’, yo, en los considerandos de mi concepto  ontológico y humano, digo: ¡me duele!, con el dolor que produce ver derruido el  árbol en su primera inflorescencia. Os ayudaremos con nuestro poder. Las  fuerzas vivas del Estado desde su faldisterio claman por socorrer a los  damnificados de esta hecatombe nunca predecida ni deseada. Mi regencia no  terminará sin haberos cumplido. Por otra parte, no creo que la voluntad de Dios  haya sido la de causaros detrimento, la de desaposentaros...”   »Y allí terminó.1   En este cuento titulado «El día del derrumbe», uno de los quince que componen la  obra clásica El llano en llamas, el escritor mexicano Juan Rulfo recrea  con naturalidad el ambiente de su provincia natal de Jalisco. No sabemos si el  acompañante del gobernador aprovechó la ocasión para citar algunos de los  célebres discursos de don Benito Juárez. Rulfo no nos lo dice. Pero sí sabemos  con certeza que al gobernador mismo le hubiera convenido poder citar las  siguientes palabras de Juárez con la misma sinceridad con que aquel gran  reformador mexicano las pronunció: «Como hijo del pueblo, nunca podría yo olvidar  que mi único título es su voluntad, y que mi único fin debe ser siempre su  mayor bien y prosperidad.»2   Si bien Benito Juárez no negó sus raíces sino que reconoció, una y otra vez, para beneficio temporal de sus  compatriotas mexicanos, que era «hijo del pueblo» y que jamás lo olvidaría,3  Jesucristo, el Hijo de Dios, se hizo «Hijo del hombre» para beneficio eterno  del mundo al que vino a vivir y a morir. A eso se refería Cristo cuando dijo  que «el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar  su vida en rescate por muchos».4 De modo que tiene razón el  gobernador en el cuento de Rulfo. La voluntad de Dios no es causarnos mal ni  detrimento alguno. Dios quiere, más bien, así como quería Juárez para su  pueblo, nuestro «mayor bien y prosperidad». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan Rulfo, «El día del derrumbe», El llano en llamas, Prólogo de Sergio López Mena (México, D.F.: Random House Mondadori, 2004), pp. 166‑71.                 2       Benito Juárez, Discursos y manifiestos, Recopilación de Ángel Pola (México: Pola, 1905), p. 97, citado en Flor y látigo: Ideario político [de] Benito Juárez, Selección y prólogo de Andrés Henestrosa (México, D.F.: Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 1957), p. 66.                 3       Ibíd., p. 195, citado en p. 7.                 4       Mt 20:28; Mr 10:45]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Para dormir a pierna suelta»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/para-dormir-a-pierna-suelta--62539258</link><description><![CDATA[—[Tía Roma], ¿te acuerdas de cuando mi hija [pasó] una tarde... por donde tú vives... y entró en tu choza y vino contándome, horrorizada, la  pobreza y escasez que allí vio? ... Rufina [me contó] que tu vivienda es un  cubil, una inmundicia hecha con adobes, tablas viejas y planchas de hierro, el  techo de paja y tierra; me dijo que ni tú ni tus nietos tenéis cama y dormís  sobre un montón de trapos.... Yo debí tenerte lástima y no te la tuve. Debí  regalarte una cama, pues nos has servido bien; querías mucho a mi mujer,  quieres a mis hijos, y en tantos años que [trabajas] aquí jamás nos has robado  ni el valor de un triste clavo. Pues bien; si entonces no se me pasó por la  cabeza socorrerte, ahora sí.   »Diciendo esto, [Torquemada] se aproximó al lecho y... [dijo]:   —Tía Roma, ven acá, toca aquí. Mira qué blandura. ¿Ves este colchón de lana encima de un colchón de muelles? Pues  es para ti, para ti, para que descanses tus huesos duros y te despatarres a tus  anchas.   »Esperaba el tacaño una explosión de gratitud por dádiva tan espléndida, y ya le parecía  estar oyendo las bendiciones de la tía  Roma, cuando ésta salió por un registro muy diferente....   —... Vaya con lo que se le ocurre... ¡Darme a mí los colchones, que ni tan siquiera caben por la puerta de mi casa!... Y aunque  cupieran... he vivido tantísimos años durmiendo en duro..., y en estas  blanduras no pegaría los ojos. Dios me libre de tenderme ahí. ¿Sabe lo que le  digo? Que quiero morirme en paz... pero con la conciencia [limpia] ....  Guárdese sus colchones, que yo tengo un camastro hecho de sacos de trapo, con  una manta por encima, que es la gloria divina... Ya lo quisiera usted...  Aquello sí que es rico para dormir a pierna suelta...   —Pues dámelo, dámelo, tía Roma —dijo  el avaro con aflicción—. Si mi hijo [Valentín] se salva, me comprometo a dormir  en él lo que me queda de vida y a no comer más que las [porquerías] que tú  comes.   —... ¡Ay, señor, a cada paje su ropaje! A usted le sienta eso como a las burras [los  aretes]. Y todo ello es porque está afligido; pero si se pone bueno el niño,  volverá usted a ser más malo que Holofernes.1   Tiene razón la tía Roma en este pasaje de la novela Torquemada en la hoguera, escrita por el autor español Benito Pérez Galdós. Es infinitamente mejor dormir en un colchón  duro y morir en paz y con la conciencia tranquila, que dormir en un colchón  suave y morir en conflicto y con la conciencia atormentada. Y aunque el niño se  salve, Torquemada en realidad no tiene la menor intención de enmendar su  conducta malvada. Pero si eso lo sabe la tía Roma, claro que lo sabe Dios. Y  sin embargo da lo mismo que cumpla o no semejante penitencia, ya que a Dios no  lo podemos comprar con ningún sacrificio que hagamos. Nuestro Padre celestial  no quiere sacrificios de nuestra parte, sino más bien que lo amemos.2   Determinemos entonces amar a Dios de todo corazón y vivir con una conciencia limpia, como  quería la tía Roma y como lo hizo San Pablo,3 de modo que antes de  morir, al igual que le ocurrió al niño Valentín al final de la novela, bien  pudiéramos ver que los ángeles nos están llamando.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Benito Pérez Galdós, Torquemada en la hoguera, publicado en Colección Alianza Cien (Madrid, Alianza Editorial, 1996), pp. 82‑85; y Diego Marín, Literatura española, Tomo 2: Época moderna, «Torquemada en la hoguera» (New York: Holt, Rinehart and Winston, 1968), pp. 122-24.                 2       Os 6:6                 3       Hch 23:1                 4       Galdós, Torquemada, Alianza Cien, p. 90; y Marín, Literatura española, «Torquemada», pp. 125-26.]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct29</guid><pubDate>Tue, 29 Oct 2024 08:28:06 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62539258/2024oct29.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>—[Tía Roma], ¿te acuerdas de cuando mi hija [pasó] una tarde... por donde tú vives... y entró en tu choza y vino contándome, horrorizada, la  pobreza y escasez que allí vio? ... 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Mira qué blandura. ¿Ves este colchón de lana encima de un colchón de muelles? Pues  es para ti, para ti, para que descanses tus huesos duros y te despatarres a tus  anchas.   »Esperaba el tacaño una explosión de gratitud por dádiva tan espléndida, y ya le parecía  estar oyendo las bendiciones de la tía  Roma, cuando ésta salió por un registro muy diferente....   —... Vaya con lo que se le ocurre... ¡Darme a mí los colchones, que ni tan siquiera caben por la puerta de mi casa!... Y aunque  cupieran... he vivido tantísimos años durmiendo en duro..., y en estas  blanduras no pegaría los ojos. Dios me libre de tenderme ahí. ¿Sabe lo que le  digo? Que quiero morirme en paz... pero con la conciencia [limpia] ....  Guárdese sus colchones, que yo tengo un camastro hecho de sacos de trapo, con  una manta por encima, que es la gloria divina... Ya lo quisiera usted...  Aquello sí que es rico para dormir a pierna suelta...   —Pues dámelo, dámelo, tía Roma —dijo  el avaro con aflicción—. Si mi hijo [Valentín] se salva, me comprometo a dormir  en él lo que me queda de vida y a no comer más que las [porquerías] que tú  comes.   —... ¡Ay, señor, a cada paje su ropaje! A usted le sienta eso como a las burras [los  aretes]. Y todo ello es porque está afligido; pero si se pone bueno el niño,  volverá usted a ser más malo que Holofernes.1   Tiene razón la tía Roma en este pasaje de la novela Torquemada en la hoguera, escrita por el autor español Benito Pérez Galdós. Es infinitamente mejor dormir en un colchón  duro y morir en paz y con la conciencia tranquila, que dormir en un colchón  suave y morir en conflicto y con la conciencia atormentada. Y aunque el niño se  salve, Torquemada en realidad no tiene la menor intención de enmendar su  conducta malvada. Pero si eso lo sabe la tía Roma, claro que lo sabe Dios. Y  sin embargo da lo mismo que cumpla o no semejante penitencia, ya que a Dios no  lo podemos comprar con ningún sacrificio que hagamos. Nuestro Padre celestial  no quiere sacrificios de nuestra parte, sino más bien que lo amemos.2   Determinemos entonces amar a Dios de todo corazón y vivir con una conciencia limpia, como  quería la tía Roma y como lo hizo San Pablo,3 de modo que antes de  morir, al igual que le ocurrió al niño Valentín al final de la novela, bien  pudiéramos ver que los ángeles nos están llamando.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Benito Pérez Galdós, Torquemada en la hoguera, publicado en Colección Alianza Cien (Madrid, Alianza Editorial, 1996), pp. 82‑85; y Diego Marín, Literatura española, Tomo 2: Época moderna, «Torquemada en la hoguera» (New York: Holt, Rinehart and Winston, 1968), pp. 122-24.                 2       Os 6:6                 3       Hch 23:1                 4       Galdós, Torquemada, Alianza Cien, p. 90; y Marín, Literatura española, «Torquemada», pp. 125-26.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Para que no muriera su hijo</title><link>https://www.spreaker.com/episode/para-que-no-muriera-su-hijo--62526279</link><description><![CDATA[—Tía Roma, ¿crees tú que se salva [mi hijo Valentín]?   —[Don Francisco], será lo que Dios quiera, y nada más. Yo se lo he pedido anoche y esta mañana a la Virgen del  Carmen con tanta devoción, que más no puede ser, llorando a moco y baba. ¿No me  ve cómo tengo los ojos?   —¿Y crees tú...?   —Yo tengo esperanza, señor. Mientras no sea cadáver, esperanzas ha de haber, aunque  digan los médicos lo que dijeren....   —¿Qué te parece esta perla, tía Roma?   —Bonita de veras.... Valdrá miles de millones....   —Pues esta perla —dijo [don Francisco] Torquemada en tono triunfal— es para la señora  Virgen del Carmen. Para ella es si pone bueno a mi hijo. Te la enseño, y pongo  en tu conocimiento la intención para que se lo digas. Si se lo digo yo, de  seguro no me lo cree.   —Don Francisco —[contestó ella,] mirándolo con profunda lástima—, usted está malo de  la jícara. Dígame, por su vida, ¿para qué quiere ese requilorio la Virgen del  Carmen?   —Toma, para que se lo pongan el día de su santo, el dieciséis de julio. ¡Pues no  estará poco [bonita] con esto! Fue regalo de boda de la excelentísima señora  marquesa de Tellería. Créelo, como [esta perla] hay pocas.   —Pero, don Francisco, ¡usted piensa que la Virgen le va a conceder...!... ¡Valiente  caso hace la Virgen de perlas y pindonguerías!... Créame a mí: véndala y deles  a los pobres el dinero.   —Mira, tú, no es mala idea —dijo el tacaño [Torquemada], guardando la joya—. Tú sabes mucho. Seguiré tu consejo,  aunque, si he de ser franco, eso de dar a los pobres viene a ser una tontería,  porque cuanto les das se lo gastan en aguardiente. Pero ya lo arreglaremos de  modo que el dinero de la perla no vaya a parar a las tabernas...1     Pensándolo bien, don Francisco tiene razón... en parte. Es buena la idea de la tía Roma en este pasaje de Torquemada en la hoguera, obra del  escritor Benito Pérez Galdós, que ha sido considerado como el creador de la  novela moderna en España y el más destacado novelista español desde Cervantes.2  Y es bueno hacer lo posible para que el dinero que damos a los pobres no lo  malgasten en aguardiente en lugar de la comida que necesitan. Pero Torquemada  no tiene razón al decir que es una tontería ser caritativo con los pobres ni  al pensar que es sensato tratar de comprar con regalos a quien se le ha pedido  que haga un milagro, al igual que sería insensato tratar de sobornar a Dios  mismo.   Es que el sólo hecho de ser Dios imposibilita que sea víctima de algún soborno. Moisés, el autor de los primeros  cinco libros de la Biblia, lo califica más bien como el «Dios de dioses  y Señor de señores... el gran Dios... que no actúa con parcialidad ni acepta  sobornos».3 «Su poder hace temblar a todo el mundo. Cuando Él toma  una decisión, lo hace con justicia y nadie lo puede sobornar.»4 Por  eso nos advierte San Pablo: «No crean ustedes que pueden engañar a Dios. Cada  uno cosechará lo que haya sembrado.»5 Más vale  entonces que sembremos buenas obras para cosechar fruto de ellas. Pues, como  dice otro refrán: El bien se siembra en el suelo y se recoge en el cielo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Benito Pérez Galdós, Torquemada en la hoguera, publicado en Colección Alianza Cien (Madrid, Alianza Editorial, 1996), pp. 80‑82; y Diego Marín, Literatura española, Tomo 2: Época moderna, «Torquemada en la hoguera» (New York: Holt, Rinehart and Winston, 1968), pp. 121-22.                 2       Marín, «Benito Pérez Galdós (1843-1920)», p. 93.                 3       Dt 10:17 (NVI)                 4       Dt 10:17 (TLA)                 5       Gá 6:7]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct28</guid><pubDate>Mon, 28 Oct 2024 07:28:42 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62526279/2024oct28.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>—Tía Roma, ¿crees tú que se salva [mi hijo Valentín]?   —[Don Francisco], será lo que Dios quiera, y nada más. Yo se lo he pedido anoche y esta mañana a la Virgen del  Carmen con tanta devoción, que más no puede ser, llorando a moco y baba. ¿No me  ve...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[—Tía Roma, ¿crees tú que se salva [mi hijo Valentín]?   —[Don Francisco], será lo que Dios quiera, y nada más. Yo se lo he pedido anoche y esta mañana a la Virgen del  Carmen con tanta devoción, que más no puede ser, llorando a moco y baba. ¿No me  ve cómo tengo los ojos?   —¿Y crees tú...?   —Yo tengo esperanza, señor. Mientras no sea cadáver, esperanzas ha de haber, aunque  digan los médicos lo que dijeren....   —¿Qué te parece esta perla, tía Roma?   —Bonita de veras.... Valdrá miles de millones....   —Pues esta perla —dijo [don Francisco] Torquemada en tono triunfal— es para la señora  Virgen del Carmen. Para ella es si pone bueno a mi hijo. Te la enseño, y pongo  en tu conocimiento la intención para que se lo digas. Si se lo digo yo, de  seguro no me lo cree.   —Don Francisco —[contestó ella,] mirándolo con profunda lástima—, usted está malo de  la jícara. Dígame, por su vida, ¿para qué quiere ese requilorio la Virgen del  Carmen?   —Toma, para que se lo pongan el día de su santo, el dieciséis de julio. ¡Pues no  estará poco [bonita] con esto! Fue regalo de boda de la excelentísima señora  marquesa de Tellería. Créelo, como [esta perla] hay pocas.   —Pero, don Francisco, ¡usted piensa que la Virgen le va a conceder...!... ¡Valiente  caso hace la Virgen de perlas y pindonguerías!... Créame a mí: véndala y deles  a los pobres el dinero.   —Mira, tú, no es mala idea —dijo el tacaño [Torquemada], guardando la joya—. Tú sabes mucho. Seguiré tu consejo,  aunque, si he de ser franco, eso de dar a los pobres viene a ser una tontería,  porque cuanto les das se lo gastan en aguardiente. Pero ya lo arreglaremos de  modo que el dinero de la perla no vaya a parar a las tabernas...1     Pensándolo bien, don Francisco tiene razón... en parte. Es buena la idea de la tía Roma en este pasaje de Torquemada en la hoguera, obra del  escritor Benito Pérez Galdós, que ha sido considerado como el creador de la  novela moderna en España y el más destacado novelista español desde Cervantes.2  Y es bueno hacer lo posible para que el dinero que damos a los pobres no lo  malgasten en aguardiente en lugar de la comida que necesitan. Pero Torquemada  no tiene razón al decir que es una tontería ser caritativo con los pobres ni  al pensar que es sensato tratar de comprar con regalos a quien se le ha pedido  que haga un milagro, al igual que sería insensato tratar de sobornar a Dios  mismo.   Es que el sólo hecho de ser Dios imposibilita que sea víctima de algún soborno. Moisés, el autor de los primeros  cinco libros de la Biblia, lo califica más bien como el «Dios de dioses  y Señor de señores... el gran Dios... que no actúa con parcialidad ni acepta  sobornos».3 «Su poder hace temblar a todo el mundo. Cuando Él toma  una decisión, lo hace con justicia y nadie lo puede sobornar.»4 Por  eso nos advierte San Pablo: «No crean ustedes que pueden engañar a Dios. Cada  uno cosechará lo que haya sembrado.»5 Más vale  entonces que sembremos buenas obras para cosechar fruto de ellas. Pues, como  dice otro refrán: El bien se siembra en el suelo y se recoge en el cielo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Benito Pérez Galdós, Torquemada en la hoguera, publicado en Colección Alianza Cien (Madrid, Alianza Editorial, 1996), pp. 80‑82; y Diego Marín, Literatura española, Tomo 2: Época moderna, «Torquemada en la hoguera» (New York: Holt, Rinehart and Winston, 1968), pp. 121-22.                 2       Marín, «Benito Pérez Galdós (1843-1920)», p. 93.                 3       Dt 10:17 (NVI)                 4       Dt 10:17 (TLA)                 5       Gá 6:7]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi novio tiene actitudes muy feas»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-novio-tiene-actitudes-muy-feas--62510328</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «He soñado con tener una familia. Yo no tuve a mis padres. En mi corazón está ese vacío. Por eso, para mí, el matrimonio significa mucho y es  para toda la vida.   »Tengo un novio, pero no veo que esté interesado en casarse. Además, tiene actitudes muy feas. No me llama, no me escribe, y me bloquea en  las redes sociales.   »Siento que estoy perdiendo el tiempo con esta relación. Tenemos cuatro años de noviazgo, y ni siquiera se ha comprometido conmigo....  Quiero dejarlo porque siento que no seré feliz con él. ¿Será que podré  olvidarlo con el paso del tiempo?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   «¡Nosotros creemos que usted jamás debe olvidar a este hombre! ¡Debe más bien recordarlo como ejemplo de todo lo que  usted no quiere en una relación sentimental!   »Es difícil imaginar por qué se ha quedado con semejante hombre durante cuatro largos años. Usted reconoce su mala  actitud y cómo le falta al respeto, y sin embargo ha seguido justificando esa  conducta. Hay una norma que al parecer usted hasta ahora desconoce a pesar de  lo cierta que es. Dice así: “Siempre el hombre que la trate mal antes del  matrimonio la  tratará peor después del matrimonio”....   »Si bien usted merece tener la familia amorosa con la que ha soñado, es posible que deba examinar sus  prioridades. ¿Qué es más importante: tener un novio a pesar de que la hace  infeliz, o buscar la felicidad por sí misma a pesar de no tener novio? Si su enfoque  es tener un hombre a su lado, tendrá la tendencia a conformarse con cualquiera  que esté disponible, mientras que si su enfoque es encontrar la felicidad por  sí misma, entonces sólo se conformará con un novio que la valore y la trate  como un tesoro.     »Hay muchos niños que no tienen padres, tal como no los tuvo usted. Ellos desean y  sueñan con tener una familia amorosa. Usted pudiera donar su tiempo como  voluntaria en una organización que ayuda a tales niños. Pudiera considerar  acoger a niños que necesitan un hogar por determinado tiempo, o incluso adoptar  a uno o dos niños. No desperdicie más años esperando tener un hombre a su lado.  Muéstreles amor a quienes están desesperados por recibirlo.   »El apóstol Santiago enseñó: “La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es ésta: ayudar a los  huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y no mancharse con la maldad del  mundo.”1 Esta enseñanza nos hace ver que usted agradará a Dios mismo  si se enfoca en ayudar a los niños que la necesitan, y no en buscar un hombre  que esté dispuesto a casarse con usted. Si Dios sabe que lo que más le conviene  es que se case, entonces es capaz de enviarle al hombre indicado cuando usted  ni siquiera lo esté buscando.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 694. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 1:27]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct26</guid><pubDate>Sat, 26 Oct 2024 07:30:52 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62510328/2024oct26.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «He soñado con tener una familia. Yo no tuve a mis padres. En mi corazón...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «He soñado con tener una familia. Yo no tuve a mis padres. En mi corazón está ese vacío. Por eso, para mí, el matrimonio significa mucho y es  para toda la vida.   »Tengo un novio, pero no veo que esté interesado en casarse. Además, tiene actitudes muy feas. No me llama, no me escribe, y me bloquea en  las redes sociales.   »Siento que estoy perdiendo el tiempo con esta relación. Tenemos cuatro años de noviazgo, y ni siquiera se ha comprometido conmigo....  Quiero dejarlo porque siento que no seré feliz con él. ¿Será que podré  olvidarlo con el paso del tiempo?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   «¡Nosotros creemos que usted jamás debe olvidar a este hombre! ¡Debe más bien recordarlo como ejemplo de todo lo que  usted no quiere en una relación sentimental!   »Es difícil imaginar por qué se ha quedado con semejante hombre durante cuatro largos años. Usted reconoce su mala  actitud y cómo le falta al respeto, y sin embargo ha seguido justificando esa  conducta. Hay una norma que al parecer usted hasta ahora desconoce a pesar de  lo cierta que es. Dice así: “Siempre el hombre que la trate mal antes del  matrimonio la  tratará peor después del matrimonio”....   »Si bien usted merece tener la familia amorosa con la que ha soñado, es posible que deba examinar sus  prioridades. ¿Qué es más importante: tener un novio a pesar de que la hace  infeliz, o buscar la felicidad por sí misma a pesar de no tener novio? Si su enfoque  es tener un hombre a su lado, tendrá la tendencia a conformarse con cualquiera  que esté disponible, mientras que si su enfoque es encontrar la felicidad por  sí misma, entonces sólo se conformará con un novio que la valore y la trate  como un tesoro.     »Hay muchos niños que no tienen padres, tal como no los tuvo usted. Ellos desean y  sueñan con tener una familia amorosa. Usted pudiera donar su tiempo como  voluntaria en una organización que ayuda a tales niños. Pudiera considerar  acoger a niños que necesitan un hogar por determinado tiempo, o incluso adoptar  a uno o dos niños. No desperdicie más años esperando tener un hombre a su lado.  Muéstreles amor a quienes están desesperados por recibirlo.   »El apóstol Santiago enseñó: “La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es ésta: ayudar a los  huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y no mancharse con la maldad del  mundo.”1 Esta enseñanza nos hace ver que usted agradará a Dios mismo  si se enfoca en ayudar a los niños que la necesitan, y no en buscar un hombre  que esté dispuesto a casarse con usted. Si Dios sabe que lo que más le conviene  es que se case, entonces es capaz de enviarle al hombre indicado cuando usted  ni siquiera lo esté buscando.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 694. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Stg 1:27]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Un solo viaje más</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-solo-viaje-mas--62498617</link><description><![CDATA[Durante treinta años había manejado por la misma ruta. Durante treinta años había  guiado el autobús por en medio de rectas, curvas y barrancos. Treinta años sus  férreas manos habían empuñado el volante, y treinta años había llevado y traído  pasajeros en la ruta de Granada-Málaga, reino de España.   Pero con treinta años de trabajo, José Mancera Sánchez, de cincuenta y nueve años de edad, podía jubilarse. No tenía  que seguir esa cansada y monótona tarea. Su pensión de jubilación sería menos  que su salario si seguía trabajando, pero con algunos ahorros que había hecho,  podría subsistir.     Quiso, sin embargo, hacer un último viaje. Sería su viaje de despedida. «Me jubilaré  —había dicho— después de este último viaje.» Pero ese fue, en efecto, su último  viaje. José Mancera Sánchez se desmayó en el volante, y el autobús, con  cuarenta y un pasajeros a bordo, se precipitó a un barranco de veinticinco  metros de profundidad. Hubo muchos heridos, y perdieron la vida Mancera y cinco  pasajeros más.   ¿Cuántas cosas nos ocurren por querer hacer «un viaje más»? ¿Y cuántas veces el sentido de la prudencia y la voz de  la conciencia se unen para gritarnos: «¡Basta ya!, es hora de dejar eso»? Pero  atenuamos ese grito convencidos de que es «una sola vez más».   ¿Cuántas veces no ha ocurrido que un hombre lleno de alcohol insiste en tomar una sola copa más, y es esa copa la  que le causa el accidente fatal? Así le pasa al joven que anda en el  narcotráfico e insiste en hacer un solo negocio más, y es esa última venta la  que lo manda a la prisión federal.   ¿Y qué del «caballero» que, enredado en un amor prohibido, siente la voz de la conciencia que le dice: «Deja eso de  una vez», pero sigue entregándose al gusto de la seducción, y ese último gusto  resulta en su ruina? Por insistir en «una aventura más» sufre la total  destrucción de su hogar.   Es importante aclarar que no es sólo el último pecado el que destruye. Toda infracción destruye. Pero cuando  insistimos al extremo, no sólo perdemos años de tranquilidad, sino que ese  último desenfreno puede costarnos la vida.   Reaccionemos ahora mismo antes que nuestra desmesura nos corte la existencia. Busquemos la ayuda de Dios.  Jesucristo ofrece librarnos de toda senda resbaladiza, de todo precipicio  siniestro y de toda costumbre mortal. Él quiere darnos la sensatez, la conciencia  y la razón necesarias para no caer nunca en el mal. Cristo es el único Salvador  que tenemos, nuestro único Maestro y Guía. Permitámosle que sea no sólo un  verdadero amigo como ningún otro, sino también el único Piloto de nuestra vida. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct25</guid><pubDate>Fri, 25 Oct 2024 08:28:12 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62498617/2024oct25.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Durante treinta años había manejado por la misma ruta. Durante treinta años había  guiado el autobús por en medio de rectas, curvas y barrancos. Treinta años sus  férreas manos habían empuñado el volante, y treinta años había llevado y traído...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Durante treinta años había manejado por la misma ruta. Durante treinta años había  guiado el autobús por en medio de rectas, curvas y barrancos. Treinta años sus  férreas manos habían empuñado el volante, y treinta años había llevado y traído  pasajeros en la ruta de Granada-Málaga, reino de España.   Pero con treinta años de trabajo, José Mancera Sánchez, de cincuenta y nueve años de edad, podía jubilarse. No tenía  que seguir esa cansada y monótona tarea. Su pensión de jubilación sería menos  que su salario si seguía trabajando, pero con algunos ahorros que había hecho,  podría subsistir.     Quiso, sin embargo, hacer un último viaje. Sería su viaje de despedida. «Me jubilaré  —había dicho— después de este último viaje.» Pero ese fue, en efecto, su último  viaje. José Mancera Sánchez se desmayó en el volante, y el autobús, con  cuarenta y un pasajeros a bordo, se precipitó a un barranco de veinticinco  metros de profundidad. Hubo muchos heridos, y perdieron la vida Mancera y cinco  pasajeros más.   ¿Cuántas cosas nos ocurren por querer hacer «un viaje más»? ¿Y cuántas veces el sentido de la prudencia y la voz de  la conciencia se unen para gritarnos: «¡Basta ya!, es hora de dejar eso»? Pero  atenuamos ese grito convencidos de que es «una sola vez más».   ¿Cuántas veces no ha ocurrido que un hombre lleno de alcohol insiste en tomar una sola copa más, y es esa copa la  que le causa el accidente fatal? Así le pasa al joven que anda en el  narcotráfico e insiste en hacer un solo negocio más, y es esa última venta la  que lo manda a la prisión federal.   ¿Y qué del «caballero» que, enredado en un amor prohibido, siente la voz de la conciencia que le dice: «Deja eso de  una vez», pero sigue entregándose al gusto de la seducción, y ese último gusto  resulta en su ruina? Por insistir en «una aventura más» sufre la total  destrucción de su hogar.   Es importante aclarar que no es sólo el último pecado el que destruye. Toda infracción destruye. Pero cuando  insistimos al extremo, no sólo perdemos años de tranquilidad, sino que ese  último desenfreno puede costarnos la vida.   Reaccionemos ahora mismo antes que nuestra desmesura nos corte la existencia. Busquemos la ayuda de Dios.  Jesucristo ofrece librarnos de toda senda resbaladiza, de todo precipicio  siniestro y de toda costumbre mortal. Él quiere darnos la sensatez, la conciencia  y la razón necesarias para no caer nunca en el mal. Cristo es el único Salvador  que tenemos, nuestro único Maestro y Guía. Permitámosle que sea no sólo un  verdadero amigo como ningún otro, sino también el único Piloto de nuestra vida. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«A él no le gusta que vengan mis nietos»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/a-el-no-le-gusta-que-vengan-mis-nietos--62485876</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Tuve una relación de quince años, con dos hijos..., pero mi esposo me abandonó....  Hace casi cinco años, comencé una nueva relación. Ya tengo cuatro nietos.  Resulta que a mi actual pareja no le gusta que vengan mis nietos, y eso me  duele mucho. He tratado de hablar con él, pero es inútil; no quiere que ellos  se queden en mi casa un sábado por la noche. ¡De verdad estoy muy desesperada;  estoy a punto de estallar! No sé qué hacer, si terminar mi relación y vivir yo  sola y poder disfrutar de mis nietos cuando yo quiera o pueda.   »Tengo tantas ganas de entregar mi vida a Dios.... Me gustaría un consejo.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Nos alegra que usted nos haya contado su caso, pero lamentablemente no sabemos los  pormenores de su situación. Si la casa donde usted vive le perteneció a su  pareja antes del comienzo de su relación con él, entonces tal vez él tema que  sus nietos maltraten sus pertenencias. Tal vez sufra de alguna afección  emocional que dificulta que él esté rodeado de personas. O quizás esté  físicamente enfermo y el ruido que hacen los niños le cause cierto malestar.  Pero usted no mencionó ninguna razón, así que tenemos que dar por sentado que  la única razón es que a él no le gustan los niños. Y usted dijo “mi casa” al referirse al lugar donde vive, así que también daremos por sentado  que la casa le pertenece a usted y no a él....   »Si usted ha seguido muchos de nuestros “Casos de la semana”, seguramente habrá notado que creemos firmemente en  el matrimonio. Dios diseñó el matrimonio para que hombres y mujeres pudieran  entregarse de por vida el uno al otro y formar familias amorosas.  Lamentablemente, cuando tratamos de formar familias amorosas sin la entrega que  requiere el matrimonio, hay un elemento fundamental que falta. Si no hay una  verdadera entrega de parte y parte, hay menos disposición de resolver problemas  y menos incentivo de llegar a acuerdos mutuos. ¡Claro que los casados también  tienen problemas! Pero los votos que se hicieron cuando se casaron son vínculos  muy fuertes que, con la ayuda de Dios, pueden contribuir a sostener la relación  mientras afrontan las dificultades.   »Es posible que su pareja quiera casarse con usted si le dice que ya no está  dispuesta a vivir con él a menos que se casen. Pero si eso ocurre, tenga el  cuidado de asegurarse de llegar a un acuerdo en cuanto a visitas de parte de  los nietos antes de casarse con él.   »¡A los nietos debemos amarlos y disfrutar de ellos!   »Con afecto fraternal,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 108». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct24</guid><pubDate>Thu, 24 Oct 2024 08:29:15 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62485876/2024oct24.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Tuve una relación de quince años, con dos hijos..., pero mi esposo me abandonó....  Hace casi cinco años, comencé una nueva relación. Ya tengo cuatro nietos.  Resulta que a mi actual pareja no le gusta que vengan mis nietos, y eso me  duele mucho. He tratado de hablar con él, pero es inútil; no quiere que ellos  se queden en mi casa un sábado por la noche. ¡De verdad estoy muy desesperada;  estoy a punto de estallar! No sé qué hacer, si terminar mi relación y vivir yo  sola y poder disfrutar de mis nietos cuando yo quiera o pueda.   »Tengo tantas ganas de entregar mi vida a Dios.... Me gustaría un consejo.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Nos alegra que usted nos haya contado su caso, pero lamentablemente no sabemos los  pormenores de su situación. Si la casa donde usted vive le perteneció a su  pareja antes del comienzo de su relación con él, entonces tal vez él tema que  sus nietos maltraten sus pertenencias. Tal vez sufra de alguna afección  emocional que dificulta que él esté rodeado de personas. O quizás esté  físicamente enfermo y el ruido que hacen los niños le cause cierto malestar.  Pero usted no mencionó ninguna razón, así que tenemos que dar por sentado que  la única razón es que a él no le gustan los niños. Y usted dijo “mi casa” al referirse al lugar donde vive, así que también daremos por sentado  que la casa le pertenece a usted y no a él....   »Si usted ha seguido muchos de nuestros “Casos de la semana”, seguramente habrá notado que creemos firmemente en  el matrimonio. Dios diseñó el matrimonio para que hombres y mujeres pudieran  entregarse de por vida el uno al otro y formar familias amorosas.  Lamentablemente, cuando tratamos de formar familias amorosas sin la entrega que  requiere el matrimonio, hay un elemento fundamental que falta. Si no hay una  verdadera entrega de parte y parte, hay menos disposición de resolver problemas  y menos incentivo de llegar a acuerdos mutuos. ¡Claro que los casados también  tienen problemas! Pero los votos que se hicieron cuando se casaron son vínculos  muy fuertes que, con la ayuda de Dios, pueden contribuir a sostener la relación  mientras afrontan las dificultades.   »Es posible que su pareja quiera casarse con usted si le dice que ya no está  dispuesta a vivir con él a menos que se casen. Pero si eso ocurre, tenga el  cuidado de asegurarse de llegar a un acuerdo en cuanto a visitas de parte de  los nietos antes de casarse con él.   »¡A los nietos debemos amarlos y disfrutar de ellos!   »Con afecto fraternal,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 108». 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El primer color que  recuerda haber visto es el amarillo, que es el del pelaje del tigre, y ahora  será también el último que vea. En Nueva York —dice  Borges—, los taxis amarillos están pintados de amarillo porque es el color  que mejor se distingue. En Canadá se ha constatado mediante experimentos que  bajo ciertas condiciones en que no se ven los autos rojos, todavía se  distinguen los amarillos. Y a eso se debe que en Buenos Aires los techos de  todos los taxis sean amarillos.1   Esas reflexiones del renombrado poeta argentino debieran hacernos reflexionar a  nosotros. Si les sumamos a ellas el hecho de que los colores que no distinguen  bien los daltonianos son el verde y el rojo, mientras que el amarillo sí lo  distinguen con claridad, ¿por qué será que el amarillo es el color de la señal  de advertencia de peligro en vez de la señal de echar a andar o de detenerse?  ¿No sería más lógico que en los semáforos en todo el mundo el color más  visible, el amarillo, indicara «¡Alto! ¡Deténgase!» en vez del rojo? ¿Acaso no  es más importante la función de detenerse que una advertencia?   Tal vez la respuesta a esa incógnita sea que cuando se acatan las advertencias, se  salva la vida. Las advertencias nos dan tiempo para reaccionar, para ponernos a  salvo sin tener que frenar en seco. Sin duda, a eso se debe que la Biblia, el  manual de conducción del ser humano, esté llena de advertencias para cada uno  de nosotros. Hay advertencias contra el engaño,2 contra la  insensatez y el rechazo a la sabiduría,3 contra el adulterio,4  contra la idolatría,5 contra la opresión del pobre,6  contra la incredulidad;7 y hay advertencias de que no se rechace a  Dios sino que se le preste atención a su voz.8 «Es necesario que  prestemos más atención a lo que hemos oído —nos advierte el escritor a los hebreos—.... Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan el corazón como sucedió  en la rebelión.... Porque si ... toda transgresión y desobediencia recibió su  justo castigo, ¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan  grande?»9   En vez de ser insensatos y rechazar la sabiduría, seamos sabios y acatemos esas advertencias divinas. Dios  quiere que vayamos al cielo, color verde, y no al infierno, color rojo. Por eso  nos ha dado tantas advertencias claras, color amarillo. Hagámosle caso. Así  viviremos tranquilos, sosegados y sin temor del mal, como nos lo ha prometido.10 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Esteban Peicovich, Borges, el palabrista (Madrid: Editorial Letra Viva, 1980), pp. 26-27.                 2       Pr 1:17-19                 3       Pr 1:24‑33; 6:1‑19                 4       Pr 5:1‑23; 6:20—7:27                 5       Dt 13:3‑4                 6       Stg 5:1‑6                 7       Heb 3:7‑11                 8       Heb 2:1‑3; 12:14ss.                 9       Heb 2:1‑3; 3:7-8                 10       Pr 1:33]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct23</guid><pubDate>Wed, 23 Oct 2024 08:29:14 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62471692/2024oct23.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Cuenta Jorge Luis Borges que cuando era chico, sus padres lo llevaban al zoológico y  se pasaba horas observando los leopardos, los jaguares y los tigres. Era tan  grande su fascinación que él se quedaba mirándolos hasta la hora de cerrar.   Pasados...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Cuenta Jorge Luis Borges que cuando era chico, sus padres lo llevaban al zoológico y  se pasaba horas observando los leopardos, los jaguares y los tigres. Era tan  grande su fascinación que él se quedaba mirándolos hasta la hora de cerrar.   Pasados los años, se queda casi ciego, y el único color que distingue es el amarillo. El primer color que  recuerda haber visto es el amarillo, que es el del pelaje del tigre, y ahora  será también el último que vea. En Nueva York —dice  Borges—, los taxis amarillos están pintados de amarillo porque es el color  que mejor se distingue. En Canadá se ha constatado mediante experimentos que  bajo ciertas condiciones en que no se ven los autos rojos, todavía se  distinguen los amarillos. Y a eso se debe que en Buenos Aires los techos de  todos los taxis sean amarillos.1   Esas reflexiones del renombrado poeta argentino debieran hacernos reflexionar a  nosotros. Si les sumamos a ellas el hecho de que los colores que no distinguen  bien los daltonianos son el verde y el rojo, mientras que el amarillo sí lo  distinguen con claridad, ¿por qué será que el amarillo es el color de la señal  de advertencia de peligro en vez de la señal de echar a andar o de detenerse?  ¿No sería más lógico que en los semáforos en todo el mundo el color más  visible, el amarillo, indicara «¡Alto! ¡Deténgase!» en vez del rojo? ¿Acaso no  es más importante la función de detenerse que una advertencia?   Tal vez la respuesta a esa incógnita sea que cuando se acatan las advertencias, se  salva la vida. Las advertencias nos dan tiempo para reaccionar, para ponernos a  salvo sin tener que frenar en seco. Sin duda, a eso se debe que la Biblia, el  manual de conducción del ser humano, esté llena de advertencias para cada uno  de nosotros. Hay advertencias contra el engaño,2 contra la  insensatez y el rechazo a la sabiduría,3 contra el adulterio,4  contra la idolatría,5 contra la opresión del pobre,6  contra la incredulidad;7 y hay advertencias de que no se rechace a  Dios sino que se le preste atención a su voz.8 «Es necesario que  prestemos más atención a lo que hemos oído —nos advierte el escritor a los hebreos—.... Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan el corazón como sucedió  en la rebelión.... Porque si ... toda transgresión y desobediencia recibió su  justo castigo, ¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan  grande?»9   En vez de ser insensatos y rechazar la sabiduría, seamos sabios y acatemos esas advertencias divinas. Dios  quiere que vayamos al cielo, color verde, y no al infierno, color rojo. Por eso  nos ha dado tantas advertencias claras, color amarillo. Hagámosle caso. Así  viviremos tranquilos, sosegados y sin temor del mal, como nos lo ha prometido.10 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Esteban Peicovich, Borges, el palabrista (Madrid: Editorial Letra Viva, 1980), pp. 26-27.                 2       Pr 1:17-19                 3       Pr 1:24‑33; 6:1‑19                 4       Pr 5:1‑23; 6:20—7:27                 5       Dt 13:3‑4                 6       Stg 5:1‑6                 7       Heb 3:7‑11                 8       Heb 2:1‑3; 12:14ss.                 9       Heb 2:1‑3; 3:7-8                 10       Pr 1:33]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«He aprendido a recibir el golpe»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/he-aprendido-a-recibir-el-golpe--62459873</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Tengo veintiocho años, y un año y seis meses de casada; no tengo hijos.... Mi esposo me golpea.... Ya he hablado  con él. Le dije que no quería que me hablara con malas palabras y que no  permitiría que me volviera a golpear (él piensa que sólo así es como me  calmo).... Yo he aprendido a recibir el golpe y no continuar la discusión, ya  que cuando lo hice, me fue muy mal y muchas cosas rompimos en casa: parecía  guerra... Me da mucho coraje, porque durmió tan tranquilo y se despertó tan  tranquilo que me pregunto: ¿por qué no se siente mal por lo que me hace?   »Yo soy una mujer preparada profesionalmente. No fallo en mis labores de la casa,  no soy fiestera ni alcohólica, y no siento que me merezca este trato. ¿Qué  hago?... Él siempre dice que yo todo lo provoco, que él no hace ni dice nada.  ¿Cómo le hago para armarme de valor e irme? ¿Cómo enfrento a la sociedad?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Nos alivia mucho que usted ya esté consciente de que necesita dejar a su esposo en  seguida. ¡Su vida pudiera correr peligro! Un hombre que golpea a su esposa y  luego dice y cree que se justifica su conducta es un hombre del que se debe  huir tan pronto como sea posible.   »¿Cómo puede usted armarse de valor y dejarlo? ¿Por qué no hace una búsqueda en Internet de historias de todas esas  mujeres como usted que se han quedado con un hombre violento que finalmente las  mató en un ataque de furia? O haga una búsqueda de casos de mujeres con ojos  amoratados y brazos quebrados que vuelven vez tras vez a sus agresores. Por lo  general, los hombres dicen que quieren cambiar y que no volverán a golpearlas;  en cambio, el esposo suyo ni siquiera se disculpa por haberla maltratado. ¡Con  razón que la enoje tanto que él duerma como si nada después de golpearla a  usted! Debe enojarla al extremo de que decida consultar a un abogado de  inmediato para informarse de los derechos que le corresponden. Haga lo que le  diga el abogado. En algunos países, se puede obtener en una estación de policía  una orden judicial que prohíbe que un esposo violento se le acerque a la  esposa. Le rogamos que no deje que pase un solo día antes de hacer lo necesario  para su seguridad.   »Menos mal que usted no tiene hijos con ese hombre. ¿Acaso habrá mujer alguna que  quisiera que sus hijos crecieran con semejante padre? Usted no debe  avergonzarse de decirles a su familia y a sus amigos que lo está dejando porque  la golpea. Es él quien debiera avergonzarse y no usted.   »No será fácil, pero usted puede dejarlo,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 107». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct22</guid><pubDate>Tue, 22 Oct 2024 07:28:59 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62459873/2024oct22.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. 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Me da mucho coraje, porque durmió tan tranquilo y se despertó tan  tranquilo que me pregunto: ¿por qué no se siente mal por lo que me hace?   »Yo soy una mujer preparada profesionalmente. No fallo en mis labores de la casa,  no soy fiestera ni alcohólica, y no siento que me merezca este trato. ¿Qué  hago?... Él siempre dice que yo todo lo provoco, que él no hace ni dice nada.  ¿Cómo le hago para armarme de valor e irme? ¿Cómo enfrento a la sociedad?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Nos alivia mucho que usted ya esté consciente de que necesita dejar a su esposo en  seguida. ¡Su vida pudiera correr peligro! Un hombre que golpea a su esposa y  luego dice y cree que se justifica su conducta es un hombre del que se debe  huir tan pronto como sea posible.   »¿Cómo puede usted armarse de valor y dejarlo? ¿Por qué no hace una búsqueda en Internet de historias de todas esas  mujeres como usted que se han quedado con un hombre violento que finalmente las  mató en un ataque de furia? O haga una búsqueda de casos de mujeres con ojos  amoratados y brazos quebrados que vuelven vez tras vez a sus agresores. Por lo  general, los hombres dicen que quieren cambiar y que no volverán a golpearlas;  en cambio, el esposo suyo ni siquiera se disculpa por haberla maltratado. ¡Con  razón que la enoje tanto que él duerma como si nada después de golpearla a  usted! Debe enojarla al extremo de que decida consultar a un abogado de  inmediato para informarse de los derechos que le corresponden. Haga lo que le  diga el abogado. En algunos países, se puede obtener en una estación de policía  una orden judicial que prohíbe que un esposo violento se le acerque a la  esposa. Le rogamos que no deje que pase un solo día antes de hacer lo necesario  para su seguridad.   »Menos mal que usted no tiene hijos con ese hombre. ¿Acaso habrá mujer alguna que  quisiera que sus hijos crecieran con semejante padre? Usted no debe  avergonzarse de decirles a su familia y a sus amigos que lo está dejando porque  la golpea. Es él quien debiera avergonzarse y no usted.   »No será fácil, pero usted puede dejarlo,   »Linda y Carlos Rey.»   Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa el enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 107». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Defensor del rebaño</title><link>https://www.spreaker.com/episode/defensor-del-rebano--62435823</link><description><![CDATA[Cuenta Jorge Luis Borges que su padre, cuando era niño, conoció en Buenos Aires a  varios hombres cuyo oficio era matar jaguares. La gente los llamaba «tigreros»  debido a que el jaguar es como un tigre, aunque más pequeño. Para la faena  aquellos hombres llevaban una jauría, un poncho y un largo cuchillo. Una vez  que los perros sacaban al jaguar de su madriguera, el tigrero sujetaba el  poncho con el brazo izquierdo moviéndolo de arriba abajo. El jaguar siempre  respondía de la misma manera: saltaba y, como el poncho apenas cubría las manos  del tigrero, le rasgaba la piel con sus garras. Pero sucedía que al hacer esto  el jaguar se exponía al cuchillo del cazador, quien lo mataba de un tajo. Así  se evitaba que abundaran los jaguares. El tigrero descansaba hasta que volvía a  haber ganado muerto por un jaguar y lo llamaban de nuevo. Él entonces hacía su  trabajo como si fuera común y corriente, y volvía a su vida tranquila. La gente  no lo tenía en alta estima, pero no por las razones que pudieran darse en la  actualidad. Era más bien porque se consideraba como cualquier otro trabajo,  como el de ganadero o domador de caballos. Y aun cuando no se le escapara un  solo jaguar, nadie lo miraba como a un héroe sino como a un buen carpintero o a  un buen marinero. Según el padre de Borges, el tigrero no era más que «un  trabajador especializado».1   En esta reminiscencia, el respetado poeta argentino presenta al tigrero de su tierra como defensor del rebaño. De  esta misma manera se presenta Jesucristo según el relato de San Juan. A sus  coterráneos judíos que ponen en tela de juicio todo lo que Él hace, Jesús les  expone la siguiente alegoría: «Yo soy el buen pastor. El buen pastor[, cuando  ve que el lobo se acerca,] da su vida por las ovejas.»2 Con esto el  Señor alude a su guerra a muerte contra Satanás, pintándolo de lobo. Y ese lobo  viene a matarnos y destruirnos, a diferencia del buen Pastor, que viene a  darnos vida en abundancia.3 A continuación Cristo abre de par en par  la puerta del redil. «Tengo otras ovejas que no son de este redil, y también a  ellas debo traerlas —aclara el Señor—. Así ellas  escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor.»4 Esas  otras ovejas a las que se refiere Cristo son los gentiles, es decir, los que no  son judíos. Y a ese nuevo rebaño podemos pertenecer todos nosotros en la  actualidad, pues el Buen Pastor nos ayuda a cerrar la puerta del rebaño que  abandonamos, y nos abre la de su rebaño por la que nos invita a entrar.   Así como el indefenso ganado argentino no habría tenido a nadie que lo protegiera del jaguar si no hubiera  sido por el «matatigres» defensor del rebaño, tampoco nosotros tendríamos a  quién acudir en busca de protección si no fuera por nuestro «Cazalobos»  celestial, defensor de nuestra alma, que es «un trabajador especializado» en  esa materia. Más vale que nos integremos a su rebaño, pidiéndole que sea  nuestro Buen Pastor. Él no sólo arriesgó la vida sino que la entregó por  nosotros para que pudiéramos disfrutar de vida en abundancia. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Esteban Peicovich, Borges, el palabrista (Madrid: Editorial Letra Viva, S.A., 1980), pp. 76-78.                 2       Jn 10:11,12                 3       Jn 10:10                 4       Jn 10:16]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct21</guid><pubDate>Mon, 21 Oct 2024 09:27:48 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62435823/2024oct21.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Cuenta Jorge Luis Borges que su padre, cuando era niño, conoció en Buenos Aires a  varios hombres cuyo oficio era matar jaguares. La gente los llamaba «tigreros»  debido a que el jaguar es como un tigre, aunque más pequeño. 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Él entonces hacía su  trabajo como si fuera común y corriente, y volvía a su vida tranquila. La gente  no lo tenía en alta estima, pero no por las razones que pudieran darse en la  actualidad. Era más bien porque se consideraba como cualquier otro trabajo,  como el de ganadero o domador de caballos. Y aun cuando no se le escapara un  solo jaguar, nadie lo miraba como a un héroe sino como a un buen carpintero o a  un buen marinero. Según el padre de Borges, el tigrero no era más que «un  trabajador especializado».1   En esta reminiscencia, el respetado poeta argentino presenta al tigrero de su tierra como defensor del rebaño. De  esta misma manera se presenta Jesucristo según el relato de San Juan. A sus  coterráneos judíos que ponen en tela de juicio todo lo que Él hace, Jesús les  expone la siguiente alegoría: «Yo soy el buen pastor. El buen pastor[, cuando  ve que el lobo se acerca,] da su vida por las ovejas.»2 Con esto el  Señor alude a su guerra a muerte contra Satanás, pintándolo de lobo. Y ese lobo  viene a matarnos y destruirnos, a diferencia del buen Pastor, que viene a  darnos vida en abundancia.3 A continuación Cristo abre de par en par  la puerta del redil. «Tengo otras ovejas que no son de este redil, y también a  ellas debo traerlas —aclara el Señor—. Así ellas  escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor.»4 Esas  otras ovejas a las que se refiere Cristo son los gentiles, es decir, los que no  son judíos. Y a ese nuevo rebaño podemos pertenecer todos nosotros en la  actualidad, pues el Buen Pastor nos ayuda a cerrar la puerta del rebaño que  abandonamos, y nos abre la de su rebaño por la que nos invita a entrar.   Así como el indefenso ganado argentino no habría tenido a nadie que lo protegiera del jaguar si no hubiera  sido por el «matatigres» defensor del rebaño, tampoco nosotros tendríamos a  quién acudir en busca de protección si no fuera por nuestro «Cazalobos»  celestial, defensor de nuestra alma, que es «un trabajador especializado» en  esa materia. Más vale que nos integremos a su rebaño, pidiéndole que sea  nuestro Buen Pastor. Él no sólo arriesgó la vida sino que la entregó por  nosotros para que pudiéramos disfrutar de vida en abundancia. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Esteban Peicovich, Borges, el palabrista (Madrid: Editorial Letra Viva, S.A., 1980), pp. 76-78.                 2       Jn 10:11,12                 3       Jn 10:10                 4       Jn 10:16]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>A pesar de todo lo que ella ha hecho</title><link>https://www.spreaker.com/episode/a-pesar-de-todo-lo-que-ella-ha-hecho--62419313</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Después de diez años de matrimonio, mi esposa se quiere separar a pesar de que tenemos  dos hijos.... Me ha dicho que ya no me quiere. Pero aunque me ha ocultado  algunas cosas incorrectas que hizo, yo no quiero separarme porque... tengo  miedo de perder mi salvación al buscar otra pareja, y no quiero que mis hijos  crezcan sin un hogar estable.   »No sé qué hacer.... Estoy muy angustiado. Quisiera saber lo que Dios me permite o no hacer, para no perder mi  salvación.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Lamentamos los problemas que ha tenido en su matrimonio. Sabemos que es muy difícil de afrontar, no sólo para usted  sino también para sus hijos. ¡Nos alegramos de que esté preocupado por el  bienestar de ellos!   »... La palabra “salvación” que emplea usted nos hace pensar en un hombre que ha caído al agua desde un barco. El  hombre está luchando para mantenerse a flote en el agua y se encuentra en grave  peligro de hundirse bajo las olas. Pero los que están a bordo del barco agarran  un chaleco llamado “salvavidas”, se lo arrojan, y el hombre se aferra a él.  Estaba casi perdido, pero ahora se ha salvado.   »Nosotros creemos que todos estábamos en peligro de perdición eterna a causa de nuestros propios pecados...  pero [que] Dios dispuso... un Salvavidas para salvarnos de estar perdidos  eternamente. Ese Salvavidas era Jesucristo su Hijo.... Cristo sufrió el castigo  por todos nuestros pecados al morir en una cruz. Como resultado, podemos ser  salvos si creemos en Él y aceptamos lo que hizo por nosotros.   »Usted ya ha tenido la experiencia de la salvación por haber aceptado a Cristo, y ahora siente temor de que suceda  algo que le quite esa salvación. Pero Jesús dijo que nadie nos la puede quitar.1   »Dios espera que usted haga todo lo posible para restaurar su matrimonio. Él espera que cumpla con los votos de  fidelidad que se hicieron el uno al otro. Muéstrele a su esposa el amor de Dios  al aceptarla tal como es, a pesar de todo lo que ella ha hecho. Asegúrele que  usted no se dará por vencido en cuanto al matrimonio. Y busque consejería  matrimonial para los dos.   »Si su esposa quiere divorciarse, entonces, dependiendo de las leyes que rijan en  su país, es posible que usted no pueda detenerla. Sin embargo, no tiene usted  que consentir con el divorcio, ni tiene que abandonar su hogar. Pase más bien  mucho tiempo en compañía de sus hijos, de modo que sientan la seguridad de  saber que usted no los abandonará a no ser que un juez lo exija. Invierta todo su tiempo y esfuerzo en la  familia que tiene, y ni siquiera contemple una vida sin ella. Permita  que Dios lo guíe día tras día y que le enseñe cómo mostrar su amor a todos los que lo rodean.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 693. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 10:28]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct19</guid><pubDate>Sat, 19 Oct 2024 08:28:36 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62419313/2024oct19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Después de diez años de matrimonio, mi esposa se quiere separar a pesar...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Después de diez años de matrimonio, mi esposa se quiere separar a pesar de que tenemos  dos hijos.... Me ha dicho que ya no me quiere. Pero aunque me ha ocultado  algunas cosas incorrectas que hizo, yo no quiero separarme porque... tengo  miedo de perder mi salvación al buscar otra pareja, y no quiero que mis hijos  crezcan sin un hogar estable.   »No sé qué hacer.... Estoy muy angustiado. Quisiera saber lo que Dios me permite o no hacer, para no perder mi  salvación.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Lamentamos los problemas que ha tenido en su matrimonio. Sabemos que es muy difícil de afrontar, no sólo para usted  sino también para sus hijos. ¡Nos alegramos de que esté preocupado por el  bienestar de ellos!   »... La palabra “salvación” que emplea usted nos hace pensar en un hombre que ha caído al agua desde un barco. El  hombre está luchando para mantenerse a flote en el agua y se encuentra en grave  peligro de hundirse bajo las olas. Pero los que están a bordo del barco agarran  un chaleco llamado “salvavidas”, se lo arrojan, y el hombre se aferra a él.  Estaba casi perdido, pero ahora se ha salvado.   »Nosotros creemos que todos estábamos en peligro de perdición eterna a causa de nuestros propios pecados...  pero [que] Dios dispuso... un Salvavidas para salvarnos de estar perdidos  eternamente. Ese Salvavidas era Jesucristo su Hijo.... Cristo sufrió el castigo  por todos nuestros pecados al morir en una cruz. Como resultado, podemos ser  salvos si creemos en Él y aceptamos lo que hizo por nosotros.   »Usted ya ha tenido la experiencia de la salvación por haber aceptado a Cristo, y ahora siente temor de que suceda  algo que le quite esa salvación. Pero Jesús dijo que nadie nos la puede quitar.1   »Dios espera que usted haga todo lo posible para restaurar su matrimonio. Él espera que cumpla con los votos de  fidelidad que se hicieron el uno al otro. Muéstrele a su esposa el amor de Dios  al aceptarla tal como es, a pesar de todo lo que ella ha hecho. Asegúrele que  usted no se dará por vencido en cuanto al matrimonio. Y busque consejería  matrimonial para los dos.   »Si su esposa quiere divorciarse, entonces, dependiendo de las leyes que rijan en  su país, es posible que usted no pueda detenerla. Sin embargo, no tiene usted  que consentir con el divorcio, ni tiene que abandonar su hogar. Pase más bien  mucho tiempo en compañía de sus hijos, de modo que sientan la seguridad de  saber que usted no los abandonará a no ser que un juez lo exija. Invierta todo su tiempo y esfuerzo en la  familia que tiene, y ni siquiera contemple una vida sin ella. Permita  que Dios lo guíe día tras día y que le enseñe cómo mostrar su amor a todos los que lo rodean.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con  sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 693. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 10:28]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El Dandy Dominicano»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-dandy-dominicano--62408539</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Natalicio de Juan Marichal)   En su debut en las Grandes Ligas en 1960, ganó 2‑0 concediendo un solo hit o  imparable al equipo contrario. En 1963 lanzó un juego sin hits ni carreras (la  primera vez que un beisbolista hispano lograra esa hazaña en las Ligas  Mayores), y dos semanas después lanzó dieciséis entradas en un juego para dar  la victoria a su equipo 1‑0.   A lo largo de dieciséis temporadas como lanzador en las Grandes Ligas, ganó 243 partidos y perdió sólo  142, ponchando a 2.303 bateadores y permitiendo un promedio de sólo 2.89  carreras ganadas por partido. En las trece temporadas en que intervino en más de  once partidos, ganó al menos dieciocho juegos en ocho de ellas, ganó más de  veinte juegos en seis de ellas, y ganó al menos veinticinco juegos en tres de  ellas. Terminó su carrera con 244 juegos completos como abridor, uno más que el  número de juegos que ganó.     De ahí que el inmortal Roberto Clemente dijera de él: «No importa lo que él lanza;  cuando lo tiene, te derrota»; y que, refiriéndose a su singular estilo y su  efectividad, el temible bateador Hank Aaron afirmara: «Jamás he visto a nadie  tan bueno como él.» No es de extrañarse, entonces, que Juan Antonio Marichal  Sánchez, «El Dandy Dominicano», figurara como lanzador en ocho ocasiones en el  Partido de las Estrellas, siendo elegido como el «Jugador más valioso» del  partido de 1965; ni que pasara a ocupar su merecido lugar en el Salón de la  Fama en 1983.   Los Gigantes de San Francisco, el equipo por el que jugó durante catorce temporadas, celebraron en  su estadio ese 10 de julio el Día del Salón de la Fama de Juan Marichal.1  A fin de perpetuar su memoria, el 21 de mayo de 2005 volvieron a rendirle  homenaje, esta vez fuera del estadio, donde develaron una estatua de 2,74  metros de alto de bronce del «Dandy Dominicano».   «Simplemente fue el mejor lanzador de la década de 1960», declaró Peter Magowan, el propietario del  equipo. Esa tarde los Gigantes, reconociendo su legado hispano, hicieron algo  por primera vez en sus 123 años de existencia: vistieron uniformes con el nombre  «Gigantes» en español. Al homenaje asistió, entre otros dignatarios, el  presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández; así como asistieron,  entre otros compañeros, Willie Mays, Willie McCovey, Felipe Alou y Orlando  Cepeda. Dirigiéndose al público, Juan Marichal dijo emocionado: «Soy yo el que  les agradezco por todos los recuerdos. Dejé mi corazón en San Francisco»,  aludiendo así a la famosa canción en inglés que popularizaron Tony Bennett y  Frank Sinatra.2   ¡Qué bueno es que les rindamos tributo a las estrellas que han alumbrado nuestra vida, y mejor aún si  lo hacemos cuando pueden disfrutar del momento con nosotros, en lugar de  esperar hasta después de su muerte! Reprimamos la tentación de criticar a los que  invierten grandes sumas de dinero en tales homenajes, y reconozcamos más bien  la verdad de las palabras de Jesucristo respecto a la objeción de Judas  Iscariote de que el perfume que María de Betania acababa de derramar sobre Él  pudo haberse vendido por muchísimo dinero para dárselo a los pobres. «Ella ha  hecho una obra hermosa conmigo —dijo Jesús—. A los pobres siempre los tendrán  con ustedes, y podrán ayudarlos cuando quieran; pero a mí no me van a tener  siempre.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan Marichal Hall of Fame Day: July 10, 1983, San Francisco Giants (San Francisco: Woodford Associates, 1983).                 2       Dagoberto Galán, «La figura de la semana: Juan Marichal» &lt;http://latinobaseball.com/biography‑51.php&gt; En línea 25 julio 2007; «Juan Marichal: su vida», Montecristi Digital, junio 2005 &lt;http://usuarios.lycos.es/monte1/maricha.htm&gt; En línea 25 julio 2007.                 3       Mr 14:6,7; Jn 12:1-8]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct18</guid><pubDate>Fri, 18 Oct 2024 08:28:51 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62408539/2024oct18.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Natalicio de Juan Marichal)   En su debut en las Grandes Ligas en 1960, ganó 2‑0 concediendo un solo hit o  imparable al equipo contrario. 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Terminó su carrera con 244 juegos completos como abridor, uno más que el  número de juegos que ganó.     De ahí que el inmortal Roberto Clemente dijera de él: «No importa lo que él lanza;  cuando lo tiene, te derrota»; y que, refiriéndose a su singular estilo y su  efectividad, el temible bateador Hank Aaron afirmara: «Jamás he visto a nadie  tan bueno como él.» No es de extrañarse, entonces, que Juan Antonio Marichal  Sánchez, «El Dandy Dominicano», figurara como lanzador en ocho ocasiones en el  Partido de las Estrellas, siendo elegido como el «Jugador más valioso» del  partido de 1965; ni que pasara a ocupar su merecido lugar en el Salón de la  Fama en 1983.   Los Gigantes de San Francisco, el equipo por el que jugó durante catorce temporadas, celebraron en  su estadio ese 10 de julio el Día del Salón de la Fama de Juan Marichal.1  A fin de perpetuar su memoria, el 21 de mayo de 2005 volvieron a rendirle  homenaje, esta vez fuera del estadio, donde develaron una estatua de 2,74  metros de alto de bronce del «Dandy Dominicano».   «Simplemente fue el mejor lanzador de la década de 1960», declaró Peter Magowan, el propietario del  equipo. Esa tarde los Gigantes, reconociendo su legado hispano, hicieron algo  por primera vez en sus 123 años de existencia: vistieron uniformes con el nombre  «Gigantes» en español. Al homenaje asistió, entre otros dignatarios, el  presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández; así como asistieron,  entre otros compañeros, Willie Mays, Willie McCovey, Felipe Alou y Orlando  Cepeda. Dirigiéndose al público, Juan Marichal dijo emocionado: «Soy yo el que  les agradezco por todos los recuerdos. Dejé mi corazón en San Francisco»,  aludiendo así a la famosa canción en inglés que popularizaron Tony Bennett y  Frank Sinatra.2   ¡Qué bueno es que les rindamos tributo a las estrellas que han alumbrado nuestra vida, y mejor aún si  lo hacemos cuando pueden disfrutar del momento con nosotros, en lugar de  esperar hasta después de su muerte! Reprimamos la tentación de criticar a los que  invierten grandes sumas de dinero en tales homenajes, y reconozcamos más bien  la verdad de las palabras de Jesucristo respecto a la objeción de Judas  Iscariote de que el perfume que María de Betania acababa de derramar sobre Él  pudo haberse vendido por muchísimo dinero para dárselo a los pobres. «Ella ha  hecho una obra hermosa conmigo —dijo Jesús—. A los pobres siempre los tendrán  con ustedes, y podrán ayudarlos cuando quieran; pero a mí no me van a tener  siempre.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Juan Marichal Hall of Fame Day: July 10, 1983, San Francisco Giants (San Francisco: Woodford Associates, 1983).                 2       Dagoberto Galán, «La figura de la semana: Juan Marichal» &lt;http://latinobaseball.com/biography‑51.php&gt; En línea 25 julio 2007; «Juan Marichal: su vida», Montecristi Digital, junio 2005 &lt;http://usuarios.lycos.es/monte1/maricha.htm&gt; En línea 25 julio 2007.                 3       Mr 14:6,7; Jn 12:1-8]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿Quién es el mendigo?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/quien-es-el-mendigo--62393465</link><description><![CDATA[(Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza)   Había un hombre llamado Eudoro que se hizo socio de un vecino suyo. Pero el vecino, a pesar de tener fama de honrado, lo engañó, lo  despojó de su dinero y, para colmo de males, lo avergonzó públicamente  haciéndolo pasar por tramposo y estafador.   Una noche en que Eudoro volvía a su casa vio que tres desconocidos estaban a punto de matar a un hombre. Cuando se  dio cuenta de que la víctima era ese vecino, dudó un instante. Pero luego se  armó y obligó a los asaltantes a que emprendieran la fuga, y él mismo se alejó  antes que aquel enemigo suyo, a quien había socorrido, pudiera darle las  gracias.   Al acercarse a la puerta de su casa, Eudoro se encontró con un mendigo que le pidió algo de comer. Así que lo invitó  a que compartiera la cena con él. Cuando el mendigo, una vez que había saciado  el hambre, tomó el pan, lo partió y le ofreció la mitad, Eudoro reconoció que  era Jesucristo, el Hijo de Dios. A la pregunta: «¿Por qué se había dignado el  Señor visitar aquella casa?», Cristo respondió: «Yo vago siempre por las  calles. Cada noche quiero cenar con el que durante el día haya [devuelto] bien  por mal y perdonado de todo corazón a su enemigo. ¡Por eso me acuesto sin cenar  tantas noches!»   Ante este cuento de la reconocida escritora española Emilia Pardo Bazán titulado «La  cena de Cristo», no podemos menos que preguntarnos: ¿Cuántas no serán las  personas que tienen que soportar hambre a causa de la dureza del corazón de sus  semejantes? Si bien es cierto que hay personas que pueden trabajar y que, por  perezosas, prefieren la vida de un mendigo, también se cruzan por nuestra vida  personas de veras necesitadas. A muchos de nosotros no se nos ocurriría  identificar a una de esas personas como Jesucristo, tal como lo hace  acertadamente Pardo Bazán. Pero lo cierto es que la escritora gallega tenía  buena base para hacerlo. Sin duda ella conocía las palabras mismas de Jesús.   Trasladando a sus oyentes al juicio final, Cristo le dirige la palabra a uno de dos grupos que han de comparecer  ante Él, y condena al infierno a todos los de ese grupo dándoles las siguientes  razones: «Porque tuve hambre, y ustedes no me dieron nada de comer; tuve sed, y  no me dieron nada de beber; fui forastero, y no me dieron alojamiento; necesité  ropa, y no me vistieron; estuve enfermo y en la cárcel, y no me atendieron.»   Cuando los condenados le contestan: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, o como forastero, o necesitado  de ropa, o enfermo, o en la cárcel, y no te ayudamos?», Él les responde: «Les  aseguro que todo lo que no hicieron por el más pequeño de mis hermanos, tampoco  lo hicieron por mí. Aquéllos irán al castigo eterno, y los justos a la vida  eterna.»1   Más vale que, al igual que Eudoro en el cuento de Pardo Bazán, devolvamos bien por mal, y tratemos con caridad a  los necesitados que se crucen en nuestro camino. Así en el juicio final  Jesucristo podrá decirnos: «Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido;  reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del  mundo.... Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por  el más pequeño, lo hicieron por mí.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 25:41‑46                 2       Mt 25:34,40]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct17</guid><pubDate>Thu, 17 Oct 2024 07:27:21 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62393465/2024oct17.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza)   Había un hombre llamado Eudoro que se hizo socio de un vecino suyo. 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Cuando el mendigo, una vez que había saciado  el hambre, tomó el pan, lo partió y le ofreció la mitad, Eudoro reconoció que  era Jesucristo, el Hijo de Dios. A la pregunta: «¿Por qué se había dignado el  Señor visitar aquella casa?», Cristo respondió: «Yo vago siempre por las  calles. Cada noche quiero cenar con el que durante el día haya [devuelto] bien  por mal y perdonado de todo corazón a su enemigo. ¡Por eso me acuesto sin cenar  tantas noches!»   Ante este cuento de la reconocida escritora española Emilia Pardo Bazán titulado «La  cena de Cristo», no podemos menos que preguntarnos: ¿Cuántas no serán las  personas que tienen que soportar hambre a causa de la dureza del corazón de sus  semejantes? Si bien es cierto que hay personas que pueden trabajar y que, por  perezosas, prefieren la vida de un mendigo, también se cruzan por nuestra vida  personas de veras necesitadas. A muchos de nosotros no se nos ocurriría  identificar a una de esas personas como Jesucristo, tal como lo hace  acertadamente Pardo Bazán. Pero lo cierto es que la escritora gallega tenía  buena base para hacerlo. Sin duda ella conocía las palabras mismas de Jesús.   Trasladando a sus oyentes al juicio final, Cristo le dirige la palabra a uno de dos grupos que han de comparecer  ante Él, y condena al infierno a todos los de ese grupo dándoles las siguientes  razones: «Porque tuve hambre, y ustedes no me dieron nada de comer; tuve sed, y  no me dieron nada de beber; fui forastero, y no me dieron alojamiento; necesité  ropa, y no me vistieron; estuve enfermo y en la cárcel, y no me atendieron.»   Cuando los condenados le contestan: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, o como forastero, o necesitado  de ropa, o enfermo, o en la cárcel, y no te ayudamos?», Él les responde: «Les  aseguro que todo lo que no hicieron por el más pequeño de mis hermanos, tampoco  lo hicieron por mí. Aquéllos irán al castigo eterno, y los justos a la vida  eterna.»1   Más vale que, al igual que Eudoro en el cuento de Pardo Bazán, devolvamos bien por mal, y tratemos con caridad a  los necesitados que se crucen en nuestro camino. Así en el juicio final  Jesucristo podrá decirnos: «Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido;  reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del  mundo.... Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por  el más pequeño, lo hicieron por mí.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 25:41‑46                 2       Mt 25:34,40]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi intención no es acabar con su familia»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-intencion-no-es-acabar-con-su-familia--62382663</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Hace poco más de cuatro años conocí a un hombre estupendo [diez años mayor que yo...  y] comenzamos una relación sentimental. Él está casado y tiene dos preciosas  niñas.... El punto es que yo he intentado mil veces dejarlo, y terminar toda  relación con él...; pero se me ha vuelto casi imposible.   »... Últimamente me estoy sintiendo muy mal porque me duele pensar que... jamás  estaremos juntos. Mi intención no es acabar con su familia, pero muy dentro de  mí quisiera que en un futuro se decidiera a casarse conmigo. ¿Puede Dios estar  presente en nuestra relación?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Nos alegra que a usted le importe la presencia de Dios lo suficiente como para  hacernos esta consulta. Dios está en todas partes, pero eso no quiere decir que  esté de acuerdo con todo lo que hagamos....   »Es evidente que usted sabe que uno de los Diez Mandamientos es que no cometamos  adulterio. Dios no incluyó ese mandamiento para impedir que fuéramos felices.  Al contrario, Él lo incluyó porque podía prever las vidas arruinadas y las  familias destruidas que resultarían como consecuencia del adulterio.   »Usted dice que no tiene la intención de acabar con la familia de su novio, y que las  hijas de él son preciosas. Esas son precisamente las personas a las que está  lastimando con su conducta. (Claro que él las está lastimando también, pero no  es él quien nos ha pedido consejo.) Le instamos a que lea otros “Casos de la  semana”. Varios de ellos fueron escritos por los hijos de hombres que han sido  infieles, así como lo ha sido su novio. Ese dolor y sufrimiento que ellos han  sentido es el mismo que usted y este hombre están optando por infligir a  propósito en sus «preciosas» niñas....   »Un hombre honorable no le miente a su esposa. Un hombre íntegro cumple su palabra.  Y un hombre con entereza de carácter es digno de confianza....   »Es probable que usted piense que este consejo pone de manifiesto cierta falta de  compasión por su situación. Pero usted no se encontraría en esta situación si  no hubiera optado por relacionarse sentimentalmente con un hombre casado, a  pesar de saber obviamente que eso es malo. Cuando hacemos caso omiso de las  leyes de Dios, de los sentimientos ajenos y de nuestra propia conciencia,  siempre hay consecuencias físicas y emocionales. La única manera de salir  adelante es confesarle su pecado a Dios en oración, pedirle perdón, y luego  mostrar que está arrepentida al estar dispuesta a soportar el dolor emocional  que resultará de ponerle punto final a esa relación. Con el tiempo, menguará el  dolor y usted logrará superarlo. Entonces tal vez pueda encontrar a un hombre  que tenga entereza de carácter y sea digno de confianza.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 106» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct16</guid><pubDate>Wed, 16 Oct 2024 08:28:21 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62382663/2024oct16.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Hace poco más de cuatro años conocí a un hombre estupendo [diez años mayor que yo...  y] comenzamos una relación sentimental. Él está casado y tiene dos preciosas  niñas.... El punto es que yo he intentado mil veces dejarlo, y terminar toda  relación con él...; pero se me ha vuelto casi imposible.   »... Últimamente me estoy sintiendo muy mal porque me duele pensar que... jamás  estaremos juntos. Mi intención no es acabar con su familia, pero muy dentro de  mí quisiera que en un futuro se decidiera a casarse conmigo. ¿Puede Dios estar  presente en nuestra relación?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Nos alegra que a usted le importe la presencia de Dios lo suficiente como para  hacernos esta consulta. Dios está en todas partes, pero eso no quiere decir que  esté de acuerdo con todo lo que hagamos....   »Es evidente que usted sabe que uno de los Diez Mandamientos es que no cometamos  adulterio. Dios no incluyó ese mandamiento para impedir que fuéramos felices.  Al contrario, Él lo incluyó porque podía prever las vidas arruinadas y las  familias destruidas que resultarían como consecuencia del adulterio.   »Usted dice que no tiene la intención de acabar con la familia de su novio, y que las  hijas de él son preciosas. Esas son precisamente las personas a las que está  lastimando con su conducta. (Claro que él las está lastimando también, pero no  es él quien nos ha pedido consejo.) Le instamos a que lea otros “Casos de la  semana”. Varios de ellos fueron escritos por los hijos de hombres que han sido  infieles, así como lo ha sido su novio. Ese dolor y sufrimiento que ellos han  sentido es el mismo que usted y este hombre están optando por infligir a  propósito en sus «preciosas» niñas....   »Un hombre honorable no le miente a su esposa. Un hombre íntegro cumple su palabra.  Y un hombre con entereza de carácter es digno de confianza....   »Es probable que usted piense que este consejo pone de manifiesto cierta falta de  compasión por su situación. Pero usted no se encontraría en esta situación si  no hubiera optado por relacionarse sentimentalmente con un hombre casado, a  pesar de saber obviamente que eso es malo. Cuando hacemos caso omiso de las  leyes de Dios, de los sentimientos ajenos y de nuestra propia conciencia,  siempre hay consecuencias físicas y emocionales. La única manera de salir  adelante es confesarle su pecado a Dios en oración, pedirle perdón, y luego  mostrar que está arrepentida al estar dispuesta a soportar el dolor emocional  que resultará de ponerle punto final a esa relación. Con el tiempo, menguará el  dolor y usted logrará superarlo. Entonces tal vez pueda encontrar a un hombre  que tenga entereza de carácter y sea digno de confianza.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 106» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El transbordador de la muerte</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-transbordador-de-la-muerte--62370696</link><description><![CDATA[Se encontraba en el piso 35 cuando el avión se estrelló contra el rascacielos neoyorquino. Afortunadamente, John  Healy, abogado de la Compañía de Seguros Kemper en el centro de Manhattan, tuvo  tiempo para tomar la atinada decisión de abandonar su oficina. En ese momento  lo único que le importaba a aquel asegurador de los demás era asegurarse él  mismo de no abandonar, sin querer, a sus seres más queridos: su esposa, con la  que había estado felizmente casado dieciséis años, y sus cuatro hijos. Ese  martes, el terrorífico 11 de septiembre de 2001, el destino le deparó la  incomparable bendición de volver a casa sano y salvo, en marcado contraste con  casi tres mil víctimas que no volvieron a ver la luz del día.     Dos años más tarde, John Healy, ya de cuarenta y cuatro años de edad, abandonó su  nueva oficina y abordó el transbordador de Staten Island, de vuelta a casa en  Nueva Jersey. Salió temprano a fin de llegar a tiempo para ver, en compañía de  sus dos hijos varones, el juego de las finales entre los Yanquis de Nueva York  y los Medias Rojas de Boston. Entrenador del equipo de su hijo John, de trece  años, en la liga infantil, fanático de las Ligas Mayores del béisbol en general  y de los Yanquis en particular desde su niñez en el Bronx, donde han jugado las  más brillantes estrellas del béisbol, tenía planes de llevar posteriormente a  sus dos hijos al segundo juego de la Serie Mundial. Quería que celebraran  juntos, de un modo inolvidable, el décimo cumpleaños de Brian.   Pero esta vez John Healy no llegó a casa. Ese aciago miércoles 15 de octubre de 2003 pereció junto con otros nueve  pasajeros cuando el transbordador se estrelló contra un muelle de  mantenimiento.     ¿Quién lo hubiera pensado? ¡Salvarse de un ataque terrorista intencionado en una de  las tragedias más comentadas del incipiente siglo veintiuno, sólo para perecer  aterrorizado en los momentos en que un transbordador chocaba, sin intención,  contra un muelle, y se hacía pedazos, despedazando a su paso a diez de sus  pasajeros!   En el funeral de John Healy, se le recordó como un hombre entregado a su familia, a la formación beisbolística de  niños y adolescentes, y al placer de seguir de cerca a los Yanquis. El  Reverendo Leonard Lang les dijo a los asistentes que se podía imaginar al Señor  Healy pidiéndole a Cristo primeramente que cuidara a su familia, y pidiéndole  luego en broma que, si no era mucha molestia, le diera la bendición a los  Yanquis para que ganaran la Serie Mundial.   Todos nosotros, de habernos salvado, como John Healy, aquel 11 de septiembre, hubiéramos llegado a la conclusión de  que tenemos mucha suerte en la vida. No nos hubiera preocupado en absoluto  abordar posteriormente un transbordador. Pero habríamos estado equivocados,  sinceramente equivocados.   Ese transbordador no llevó a John Healy a casa en Nueva Jersey. Lo transportó directamente a la eternidad, así  como tarde o temprano el transbordador de la muerte nos transportará a cada uno  de nosotros. Cuando eso ocurra, ¿estaremos listos para encontrarnos con Dios,  habiendo hecho las paces con Él? De eso depende nuestro destino eterno. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct15</guid><pubDate>Tue, 15 Oct 2024 08:27:08 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62370696/2024oct15.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Se encontraba en el piso 35 cuando el avión se estrelló contra el rascacielos neoyorquino. Afortunadamente, John  Healy, abogado de la Compañía de Seguros Kemper en el centro de Manhattan, tuvo  tiempo para tomar la atinada decisión de abandonar su...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Se encontraba en el piso 35 cuando el avión se estrelló contra el rascacielos neoyorquino. Afortunadamente, John  Healy, abogado de la Compañía de Seguros Kemper en el centro de Manhattan, tuvo  tiempo para tomar la atinada decisión de abandonar su oficina. En ese momento  lo único que le importaba a aquel asegurador de los demás era asegurarse él  mismo de no abandonar, sin querer, a sus seres más queridos: su esposa, con la  que había estado felizmente casado dieciséis años, y sus cuatro hijos. Ese  martes, el terrorífico 11 de septiembre de 2001, el destino le deparó la  incomparable bendición de volver a casa sano y salvo, en marcado contraste con  casi tres mil víctimas que no volvieron a ver la luz del día.     Dos años más tarde, John Healy, ya de cuarenta y cuatro años de edad, abandonó su  nueva oficina y abordó el transbordador de Staten Island, de vuelta a casa en  Nueva Jersey. Salió temprano a fin de llegar a tiempo para ver, en compañía de  sus dos hijos varones, el juego de las finales entre los Yanquis de Nueva York  y los Medias Rojas de Boston. Entrenador del equipo de su hijo John, de trece  años, en la liga infantil, fanático de las Ligas Mayores del béisbol en general  y de los Yanquis en particular desde su niñez en el Bronx, donde han jugado las  más brillantes estrellas del béisbol, tenía planes de llevar posteriormente a  sus dos hijos al segundo juego de la Serie Mundial. Quería que celebraran  juntos, de un modo inolvidable, el décimo cumpleaños de Brian.   Pero esta vez John Healy no llegó a casa. Ese aciago miércoles 15 de octubre de 2003 pereció junto con otros nueve  pasajeros cuando el transbordador se estrelló contra un muelle de  mantenimiento.     ¿Quién lo hubiera pensado? ¡Salvarse de un ataque terrorista intencionado en una de  las tragedias más comentadas del incipiente siglo veintiuno, sólo para perecer  aterrorizado en los momentos en que un transbordador chocaba, sin intención,  contra un muelle, y se hacía pedazos, despedazando a su paso a diez de sus  pasajeros!   En el funeral de John Healy, se le recordó como un hombre entregado a su familia, a la formación beisbolística de  niños y adolescentes, y al placer de seguir de cerca a los Yanquis. El  Reverendo Leonard Lang les dijo a los asistentes que se podía imaginar al Señor  Healy pidiéndole a Cristo primeramente que cuidara a su familia, y pidiéndole  luego en broma que, si no era mucha molestia, le diera la bendición a los  Yanquis para que ganaran la Serie Mundial.   Todos nosotros, de habernos salvado, como John Healy, aquel 11 de septiembre, hubiéramos llegado a la conclusión de  que tenemos mucha suerte en la vida. No nos hubiera preocupado en absoluto  abordar posteriormente un transbordador. Pero habríamos estado equivocados,  sinceramente equivocados.   Ese transbordador no llevó a John Healy a casa en Nueva Jersey. Lo transportó directamente a la eternidad, así  como tarde o temprano el transbordador de la muerte nos transportará a cada uno  de nosotros. Cuando eso ocurra, ¿estaremos listos para encontrarnos con Dios,  habiendo hecho las paces con Él? De eso depende nuestro destino eterno. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La edad fatal para la familia Platero</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-edad-fatal-para-la-familia-platero--62355809</link><description><![CDATA[Manlo Platero miró el pastel de cumpleaños: un lindo pastel, cargado con cincuenta velitas. Estaba ya por soplar y apagarlas todas, mientras la familia y los  invitados cantaban «Cumpleaños Feliz», pero antes quiso decir unas palabras.   «He llegado a la edad fatal en mi familia —expresó Manlo—. Quiero brindar por la última noche de sueño profundo y completo que tendré en mi vida.» Dicho esto,  sopló las velas y todas se apagaron al instante.   ¿Qué quería decir con esas palabras? Manlo Platero, italiano, pertenecía a una familia que, desde 1822, había visto morir de insomnio y falla del corazón,  poco después de cumplir los cincuenta años de edad, a casi todos sus varones.  «Nadie sabe a qué se debe —explicó el doctor Stefano Albertazzi, de Roma,  Italia—, pero todos los hombres de esa familia sufren el mismo triste destino.»     He aquí un caso curioso. Los varones de la familia Platero, no bien cumplían cincuenta  años, contraían una severa forma de insomnio que en poco tiempo los mataba.  Durante más de 170 años habían sufrido lo mismo, y la familia entera está  resignada. «Dios trabaja en forma misteriosa —decían ellos—; ya que sabemos que  pasados los cincuenta años moriremos pronto, queremos vivir en plenitud.»   Este caso suscita la pregunta: ¿Qué puede o debe hacer una persona que sabe,  positivamente, que dentro de un año —365 días— morirá?   Unos dirán: «Ya que me queda poca vida, voy a vivir intensamente, bebiendo hasta las  heces la copa del placer.» Pero otros dirán: «Voy a tratar de ganar la mayor  cantidad de dinero posible para dejarle algo a mi familia»; o: «Voy a portarme  mejor para dejar el mejor ejemplo posible a mis hijos»; o: «Voy a tratar de  encontrar a quienes he ofendido para pedirles perdón;» o: «De aquí en adelante  voy a ser mejor seguidor de Cristo.»   Lo cierto es que esos buenos deseos que todos tendríamos, si supiéramos que en un año íbamos a morir, pueden ser parte integral de  nuestra vida ahora mismo. No es necesario cambiar nada. Podemos estar en  completa paz y armonía con nosotros mismos, con nuestra familia, con nuestros  semejantes y con Dios. Y podemos, en todo momento de la vida, estar preparados  para la muerte. No tenemos que cambiar nada.   ¿Cómo ocurre eso? Sometiendo nuestra vida al señorío de Cristo. Cuando estamos bien  con Dios, lo estamos con todos. Cuando Cristo es nuestro Dueño, la muerte no  nos asusta. Coronemos a Cristo, hoy mismo, Rey de nuestra vida, y disfrutaremos  de la insondable paz y seguridad de Dios. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct14</guid><pubDate>Mon, 14 Oct 2024 07:29:07 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62355809/2024oct14.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Manlo Platero miró el pastel de cumpleaños: un lindo pastel, cargado con cincuenta velitas. Estaba ya por soplar y apagarlas todas, mientras la familia y los  invitados cantaban «Cumpleaños Feliz», pero antes quiso decir unas palabras.   «He llegado a...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Manlo Platero miró el pastel de cumpleaños: un lindo pastel, cargado con cincuenta velitas. Estaba ya por soplar y apagarlas todas, mientras la familia y los  invitados cantaban «Cumpleaños Feliz», pero antes quiso decir unas palabras.   «He llegado a la edad fatal en mi familia —expresó Manlo—. Quiero brindar por la última noche de sueño profundo y completo que tendré en mi vida.» Dicho esto,  sopló las velas y todas se apagaron al instante.   ¿Qué quería decir con esas palabras? Manlo Platero, italiano, pertenecía a una familia que, desde 1822, había visto morir de insomnio y falla del corazón,  poco después de cumplir los cincuenta años de edad, a casi todos sus varones.  «Nadie sabe a qué se debe —explicó el doctor Stefano Albertazzi, de Roma,  Italia—, pero todos los hombres de esa familia sufren el mismo triste destino.»     He aquí un caso curioso. Los varones de la familia Platero, no bien cumplían cincuenta  años, contraían una severa forma de insomnio que en poco tiempo los mataba.  Durante más de 170 años habían sufrido lo mismo, y la familia entera está  resignada. «Dios trabaja en forma misteriosa —decían ellos—; ya que sabemos que  pasados los cincuenta años moriremos pronto, queremos vivir en plenitud.»   Este caso suscita la pregunta: ¿Qué puede o debe hacer una persona que sabe,  positivamente, que dentro de un año —365 días— morirá?   Unos dirán: «Ya que me queda poca vida, voy a vivir intensamente, bebiendo hasta las  heces la copa del placer.» Pero otros dirán: «Voy a tratar de ganar la mayor  cantidad de dinero posible para dejarle algo a mi familia»; o: «Voy a portarme  mejor para dejar el mejor ejemplo posible a mis hijos»; o: «Voy a tratar de  encontrar a quienes he ofendido para pedirles perdón;» o: «De aquí en adelante  voy a ser mejor seguidor de Cristo.»   Lo cierto es que esos buenos deseos que todos tendríamos, si supiéramos que en un año íbamos a morir, pueden ser parte integral de  nuestra vida ahora mismo. No es necesario cambiar nada. Podemos estar en  completa paz y armonía con nosotros mismos, con nuestra familia, con nuestros  semejantes y con Dios. Y podemos, en todo momento de la vida, estar preparados  para la muerte. No tenemos que cambiar nada.   ¿Cómo ocurre eso? Sometiendo nuestra vida al señorío de Cristo. Cuando estamos bien  con Dios, lo estamos con todos. Cuando Cristo es nuestro Dueño, la muerte no  nos asusta. Coronemos a Cristo, hoy mismo, Rey de nuestra vida, y disfrutaremos  de la insondable paz y seguridad de Dios. 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Me ha costado mucho acostumbrarme a la idea de que  no tendré más hijos....   »Logré que mi esposo me permitiera tener una mascota... pero al día siguiente de la  llegada del animal, mi esposo se enfermó [con alergias tan severas que]... se  ha ido a vivir temporalmente a otra casa....   »Para restaurar la unión familiar, tengo que devolver el perrito a una fundación para  que le encuentren un hogar. Pero al hablar con ellos, me sentí culpable porque  me dijeron que someteré al animal a un abandono y le causaré un daño  emocional.... Me duele sentir que maltrataría al animal abandonándolo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   «¡Nos alegra mucho que tenga un hogar feliz! Usted disfruta de una gran bendición al tener un esposo maravilloso y una hija....   »Es tal el amor que les tienen a los animales quienes los rescatan que algunos de ellos creen que las mascotas son  igual de importantes que los seres humanos. Así que podemos imaginarnos el  sentido de culpabilidad que le infundieron.   »También nosotros queremos mucho a las mascotas y nos preocupamos por su bienestar. Creemos incluso que llegan a  formar parte de la familia. Hay estudios que demuestran que pueden mejorar el bienestar de sus dueños,  sobre todo de los solteros y los de edad avanzada.1   »Sin embargo, cuando tiene que tomarse una decisión, siempre debe anteponerse el bienestar del ser humano. Usted ya lo  sabía, pero el entregar su perrito sin duda era como perder la oportunidad de  añadir otro miembro a su familia. Usted tiene mucho amor que dar, y está muy  triste de que este intento tuviera que fracasar.   »Le tenemos un par de sugerencias. Nuestra recomendación principal es que considere adoptar  a un niño. Dependiendo del país en que vive, puede ser bastante  económico adoptar a un niño en un hogar de crianza, que día tras día espera que  aparezcan padres amorosos que lo adopten. Nosotros mismos adoptamos a dos niños  que estaban viviendo en hogares de crianza, de diez y once años de edad,  quienes han enriquecido mucho nuestra vida.   »La otra sugerencia es que le pida a Dios que le abra los ojos para ver a todos los que la rodean que necesitan con  urgencia el amor que usted puede ofrecerles. Muchas organizaciones necesitan  voluntarios dispuestos a ayudar a los huérfanos, los ancianos y los enfermos. Además, es probable que haya  madres solteras cerca de usted a quienes les serviría de mucho que les diera  una mano. Jesucristo mismo dijo que, cuando ayudamos a los demás, es como si  estuviéramos ayudándolo a Él.»2   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos  incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa la pestaña en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 692. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «El poder de las mascotas: Beneficios para la salud por interacciones entre humanos y animales», Departamento de Salud y Servicios Humanos, Institutos Nacionales de la Salud (NIH), marzo de 2018, Actualizado agosto de 2021 &lt;https://salud.nih.gov/articulo/el-poder-de-las-mascotas&gt; En línea 11 agosto 2021.                 2       Mt 25:34-46]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct12</guid><pubDate>Sat, 12 Oct 2024 08:29:27 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62341000/2024oct12.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo un hermoso hogar con un esposo maravilloso y una hija de seis...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo un hermoso hogar con un esposo maravilloso y una hija de seis años. Yo deseaba  tener más hijos, pero mi esposo se niega debido a que un nuevo embarazo puede  poner en riesgo mi vida.... Me ha costado mucho acostumbrarme a la idea de que  no tendré más hijos....   »Logré que mi esposo me permitiera tener una mascota... pero al día siguiente de la  llegada del animal, mi esposo se enfermó [con alergias tan severas que]... se  ha ido a vivir temporalmente a otra casa....   »Para restaurar la unión familiar, tengo que devolver el perrito a una fundación para  que le encuentren un hogar. Pero al hablar con ellos, me sentí culpable porque  me dijeron que someteré al animal a un abandono y le causaré un daño  emocional.... Me duele sentir que maltrataría al animal abandonándolo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   «¡Nos alegra mucho que tenga un hogar feliz! Usted disfruta de una gran bendición al tener un esposo maravilloso y una hija....   »Es tal el amor que les tienen a los animales quienes los rescatan que algunos de ellos creen que las mascotas son  igual de importantes que los seres humanos. Así que podemos imaginarnos el  sentido de culpabilidad que le infundieron.   »También nosotros queremos mucho a las mascotas y nos preocupamos por su bienestar. Creemos incluso que llegan a  formar parte de la familia. Hay estudios que demuestran que pueden mejorar el bienestar de sus dueños,  sobre todo de los solteros y los de edad avanzada.1   »Sin embargo, cuando tiene que tomarse una decisión, siempre debe anteponerse el bienestar del ser humano. Usted ya lo  sabía, pero el entregar su perrito sin duda era como perder la oportunidad de  añadir otro miembro a su familia. Usted tiene mucho amor que dar, y está muy  triste de que este intento tuviera que fracasar.   »Le tenemos un par de sugerencias. Nuestra recomendación principal es que considere adoptar  a un niño. Dependiendo del país en que vive, puede ser bastante  económico adoptar a un niño en un hogar de crianza, que día tras día espera que  aparezcan padres amorosos que lo adopten. Nosotros mismos adoptamos a dos niños  que estaban viviendo en hogares de crianza, de diez y once años de edad,  quienes han enriquecido mucho nuestra vida.   »La otra sugerencia es que le pida a Dios que le abra los ojos para ver a todos los que la rodean que necesitan con  urgencia el amor que usted puede ofrecerles. Muchas organizaciones necesitan  voluntarios dispuestos a ayudar a los huérfanos, los ancianos y los enfermos. Además, es probable que haya  madres solteras cerca de usted a quienes les serviría de mucho que les diera  una mano. Jesucristo mismo dijo que, cuando ayudamos a los demás, es como si  estuviéramos ayudándolo a Él.»2   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos  incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa la pestaña en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 692. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «El poder de las mascotas: Beneficios para la salud por interacciones entre humanos y animales», Departamento de Salud y Servicios Humanos, Institutos Nacionales de la Salud (NIH), marzo de 2018, Actualizado agosto de 2021 &lt;https://salud.nih.gov/articulo/el-poder-de-las-mascotas&gt; En línea 11 agosto 2021.                 2       Mt 25:34-46]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Un cuchillo con demasiado filo</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-cuchillo-con-demasiado-filo--62329450</link><description><![CDATA[(Día Internacional de las Niñas)   «Llegaron las primeras noticias.... Regresó uno de los peones... hablando de... que [habían desenterrado] a la Chepita....   »La habían rajao [—anunció—]. Jue matada....   »A la mujer del barbero la sacaron de la cama.... En cuanto le hablaron de ir a reconocer el cadáver, se puso  verde y echó a temblar.... Lloró y pidió perdón a grandes voces, a pesar de que  juró y rejuró ser inocente. Ella no había hecho nada malo, no había cometido  ningún crimen.... Por primera vez la fatalidad la hacía verse en tales cosas. Y  Chepita, a quien quería como a hija suya, le había pedido con lágrimas en los  ojos que le hiciera [el] favor [de practicarle el aborto], porque, según decía  la pobre, de lo contrario su papá la iba a matar a palos. Sólo por eso decidió  ayudarla.... El caso era avanzado, la operación resultó más seria de lo que  suponía [y] la muchacha perdió el conocimiento.... Fue así como, sin saber ni a  qué horas, echó mano al cuchillo de la cocina para ayudarse. Y la desgracia  hizo que no se fijara en un detalle: el tal cuchillo resultó con demasiado  filo....   »Ñor Sánchez... anonadado por la pena... no [pudo] contener más la imperiosa necesidad de desahogar... su inmensa  aflicción... En voz baja y dolorida, el pobre viejo [dio] rienda suelta a su  dolor.... Ya en la maraña blanca de su barba [temblaban] gruesos lagrimones  cuando [dijo]:   —¡Yo tengo la culpa’e todo...! ¿Pa qué me puse a atormentar a la pobre? La cosa ya  estaba hecha, y aunque juera como juera, la verdá es que su hijo también era  hijo’e Dios, y tal vez hasta iba a ser un güen muchacho. ¿Por qué me puse a  hablar tonteras? Tal vez jue por estar tan viejo y tan pobre, y sentir uno que  no puede vengarse como un hombre de verdá... ¡Pobre m’hija, cómo se me jue a  morir tan de mala manera! Ora me he quedao solo, a estos años.... ¿Cómo voy a  hacer yo? ¿Pa qué quiero vivir así? No sé por qué el Cielo me aflige de este  modo. No sé qué gran pecao me está cobrando Dios...»1   No cabe la menor duda. Una de las tragedias más grandes es la muerte espantosa no sólo de una indefensa criatura  sino, al mismo tiempo, de la madre que pudo haberla dado a luz. Así lo siente,  en lo más profundo de su ser, el viejo Sánchez en este capítulo de la novela Gentes y gentecillas del escritor  costarricense Carlos Luis Fallas. A Chepita la había seducido y dejado  embarazada el hijo del contratista del aserradero, y ñor Sánchez, que había  amenazado a su hija poco antes de que ella muriera por el aborto provocado,  hubiera preferido mil veces haber muerto él mismo al sentirse culpable de la  muerte de la desesperada joven.   Quiera Dios que en cada familia determinemos dejar de caer en el error y en la contradicción en que cayó el  viejo Sánchez. ¡Ya basta de hacer las veces de Dios nuestro Creador y decidir  nosotros más bien cuáles niños merecen nacer y cuáles morir, y justificar el  porqué! ¡Y basta de echarle la culpa a Dios de lo que sabemos que somos  culpables nosotros! La verdad es que Dios no sólo reconoce a esos seres  inocentes indefensos, sino que quiere reconocernos a todos como hijos suyos, y  para eso basta con que le pidamos que nos perdone y nos libre de toda culpa, y  que reconozcamos como nuestro Salvador a su Hijo Jesucristo.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Carlos Luis Fallas, Gentes y gentecillas (San José: Editorial Costa Rica, 1994), pp. 124-28.                 2       Jn 1:12; 1Jn 1:9]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct11</guid><pubDate>Fri, 11 Oct 2024 08:28:30 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62329450/2024oct11.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Internacional de las Niñas)   «Llegaron las primeras noticias.... Regresó uno de los peones... hablando de... que [habían desenterrado] a la Chepita....   »La habían rajao [—anunció—]. Jue matada....   »A la mujer del barbero la sacaron de la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Internacional de las Niñas)   «Llegaron las primeras noticias.... Regresó uno de los peones... hablando de... que [habían desenterrado] a la Chepita....   »La habían rajao [—anunció—]. Jue matada....   »A la mujer del barbero la sacaron de la cama.... En cuanto le hablaron de ir a reconocer el cadáver, se puso  verde y echó a temblar.... Lloró y pidió perdón a grandes voces, a pesar de que  juró y rejuró ser inocente. Ella no había hecho nada malo, no había cometido  ningún crimen.... Por primera vez la fatalidad la hacía verse en tales cosas. Y  Chepita, a quien quería como a hija suya, le había pedido con lágrimas en los  ojos que le hiciera [el] favor [de practicarle el aborto], porque, según decía  la pobre, de lo contrario su papá la iba a matar a palos. Sólo por eso decidió  ayudarla.... El caso era avanzado, la operación resultó más seria de lo que  suponía [y] la muchacha perdió el conocimiento.... Fue así como, sin saber ni a  qué horas, echó mano al cuchillo de la cocina para ayudarse. Y la desgracia  hizo que no se fijara en un detalle: el tal cuchillo resultó con demasiado  filo....   »Ñor Sánchez... anonadado por la pena... no [pudo] contener más la imperiosa necesidad de desahogar... su inmensa  aflicción... En voz baja y dolorida, el pobre viejo [dio] rienda suelta a su  dolor.... Ya en la maraña blanca de su barba [temblaban] gruesos lagrimones  cuando [dijo]:   —¡Yo tengo la culpa’e todo...! ¿Pa qué me puse a atormentar a la pobre? La cosa ya  estaba hecha, y aunque juera como juera, la verdá es que su hijo también era  hijo’e Dios, y tal vez hasta iba a ser un güen muchacho. ¿Por qué me puse a  hablar tonteras? Tal vez jue por estar tan viejo y tan pobre, y sentir uno que  no puede vengarse como un hombre de verdá... ¡Pobre m’hija, cómo se me jue a  morir tan de mala manera! Ora me he quedao solo, a estos años.... ¿Cómo voy a  hacer yo? ¿Pa qué quiero vivir así? No sé por qué el Cielo me aflige de este  modo. No sé qué gran pecao me está cobrando Dios...»1   No cabe la menor duda. Una de las tragedias más grandes es la muerte espantosa no sólo de una indefensa criatura  sino, al mismo tiempo, de la madre que pudo haberla dado a luz. Así lo siente,  en lo más profundo de su ser, el viejo Sánchez en este capítulo de la novela Gentes y gentecillas del escritor  costarricense Carlos Luis Fallas. A Chepita la había seducido y dejado  embarazada el hijo del contratista del aserradero, y ñor Sánchez, que había  amenazado a su hija poco antes de que ella muriera por el aborto provocado,  hubiera preferido mil veces haber muerto él mismo al sentirse culpable de la  muerte de la desesperada joven.   Quiera Dios que en cada familia determinemos dejar de caer en el error y en la contradicción en que cayó el  viejo Sánchez. ¡Ya basta de hacer las veces de Dios nuestro Creador y decidir  nosotros más bien cuáles niños merecen nacer y cuáles morir, y justificar el  porqué! ¡Y basta de echarle la culpa a Dios de lo que sabemos que somos  culpables nosotros! La verdad es que Dios no sólo reconoce a esos seres  inocentes indefensos, sino que quiere reconocernos a todos como hijos suyos, y  para eso basta con que le pidamos que nos perdone y nos libre de toda culpa, y  que reconozcamos como nuestro Salvador a su Hijo Jesucristo.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Carlos Luis Fallas, Gentes y gentecillas (San José: Editorial Costa Rica, 1994), pp. 124-28.                 2       Jn 1:12; 1Jn 1:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Creo que debo estar más segura para casarme»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/creo-que-debo-estar-mas-segura-para-casarme--62309934</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo veinte años, y en contados meses voy a casarme.... Desde hace algunos meses, mi  padre ha estado [relacionándose] con otra mujer.... [Yo] amo a mi novio, pero  hay algo que [por] momentos me preocupa. He tenido mucha desconfianza de mi  novio, y a veces siento rabia con los hombres.   »Siento temor de que me pase lo mismo que le pasa a mi mamá, y creo que debo estar  ahora más segura... para dar el paso que he decidido dar. ¿Qué puedo hacer?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   «... ¿Alguna vez ha visto una luz intermitente que sirve de señal de advertencia?  Pudo haberla visto en la calle o en el techo de una ambulancia. Esas luces  intermitentes se han diseñado para hacer que prestemos atención y nos  percatemos de un peligro inminente. Si aminoramos la marcha y prestamos mucha  atención, podemos evitar el peligro. En cambio, si pasamos por alto las luces  intermitentes y seguimos sin tener cuidado alguno, entonces los únicos  culpables de la tragedia que resulte somos nosotros mismos.   »Cuando leímos su caso, comenzamos a ver señales de advertencia que eran como luces  intermitentes. Creemos que si usted insiste en casarse sin antes haber resuelto  ese problema de la desconfianza que siente hacia su novio, entonces correrán  peligro su futura felicidad y el futuro éxito de la relación entre los dos. A  pesar de las consecuencias que resulten de un aplazamiento, le instamos a que  aplace su boda.   »Nadie debe casarse si tiene dudas. ¡Nadie! ¡Sin excepción alguna! Hay millones de  parejas infelices que quisieran haberle prestado atención a esas señales de  advertencia. Quisieran poder volver atrás y tener la oportunidad de comenzar de  nuevo. Muchas de ellas ahora admitirían que tuvieron dudas desde el principio,  pero que fue más fuerte el temor de cancelar la boda.   »Si usted se casa con alguien en quien no confía plenamente, es como pasar por alto una señal de advertencia y  acelerar hasta caer por un precipicio. Si se casa antes de haber calmado la  rabia que siente hacia los hombres, está usted condenando a ese hombre a que se  le juzgue para siempre por algo que él ni siquiera hizo. Si lo ama, no se case  con él hasta que esté el ciento por ciento segura de que puede confiar en él y  de que lo juzgará conforme a su propia conducta y no por la conducta de ese  padre suyo que le ha sido infiel a su mamá.   »Dios diseñó el matrimonio para que fuera el conjunto armonioso de dos personas en  una sola.1 Eso requiere metas, creencias y prioridades en común, así  como absoluta confianza mutua. No hay duda de que usted y su prometido aún no  están preparados para casarse. Tal vez en uno o dos años más ya estén listos.  Pero esa decisión no la tienen que tomar ahora mismo.   »¡No pase por alto las señales de advertencia!   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego el enlace que dice: «Caso 105». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 19:5-6]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct10</guid><pubDate>Thu, 10 Oct 2024 07:29:45 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62309934/2024oct10.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo veinte años, y en contados meses voy a casarme.... Desde hace...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo veinte años, y en contados meses voy a casarme.... Desde hace algunos meses, mi  padre ha estado [relacionándose] con otra mujer.... [Yo] amo a mi novio, pero  hay algo que [por] momentos me preocupa. He tenido mucha desconfianza de mi  novio, y a veces siento rabia con los hombres.   »Siento temor de que me pase lo mismo que le pasa a mi mamá, y creo que debo estar  ahora más segura... para dar el paso que he decidido dar. ¿Qué puedo hacer?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   «... ¿Alguna vez ha visto una luz intermitente que sirve de señal de advertencia?  Pudo haberla visto en la calle o en el techo de una ambulancia. Esas luces  intermitentes se han diseñado para hacer que prestemos atención y nos  percatemos de un peligro inminente. Si aminoramos la marcha y prestamos mucha  atención, podemos evitar el peligro. En cambio, si pasamos por alto las luces  intermitentes y seguimos sin tener cuidado alguno, entonces los únicos  culpables de la tragedia que resulte somos nosotros mismos.   »Cuando leímos su caso, comenzamos a ver señales de advertencia que eran como luces  intermitentes. Creemos que si usted insiste en casarse sin antes haber resuelto  ese problema de la desconfianza que siente hacia su novio, entonces correrán  peligro su futura felicidad y el futuro éxito de la relación entre los dos. A  pesar de las consecuencias que resulten de un aplazamiento, le instamos a que  aplace su boda.   »Nadie debe casarse si tiene dudas. ¡Nadie! ¡Sin excepción alguna! Hay millones de  parejas infelices que quisieran haberle prestado atención a esas señales de  advertencia. Quisieran poder volver atrás y tener la oportunidad de comenzar de  nuevo. Muchas de ellas ahora admitirían que tuvieron dudas desde el principio,  pero que fue más fuerte el temor de cancelar la boda.   »Si usted se casa con alguien en quien no confía plenamente, es como pasar por alto una señal de advertencia y  acelerar hasta caer por un precipicio. Si se casa antes de haber calmado la  rabia que siente hacia los hombres, está usted condenando a ese hombre a que se  le juzgue para siempre por algo que él ni siquiera hizo. Si lo ama, no se case  con él hasta que esté el ciento por ciento segura de que puede confiar en él y  de que lo juzgará conforme a su propia conducta y no por la conducta de ese  padre suyo que le ha sido infiel a su mamá.   »Dios diseñó el matrimonio para que fuera el conjunto armonioso de dos personas en  una sola.1 Eso requiere metas, creencias y prioridades en común, así  como absoluta confianza mutua. No hay duda de que usted y su prometido aún no  están preparados para casarse. Tal vez en uno o dos años más ya estén listos.  Pero esa decisión no la tienen que tomar ahora mismo.   »¡No pase por alto las señales de advertencia!   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego el enlace que dice: «Caso 105». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 19:5-6]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El grillo salvador</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-grillo-salvador--62295996</link><description><![CDATA[«Provistos de agua y carne y otras cosas, nos embarcamos y seguimos el viaje. Luego de cruzar la línea  equinoccial, el maestre se dio cuenta de que sólo quedaban tres vasijas de agua  de las cien con que había abastecido la nave capitana, ¡y esas tres vasijas  tendrían que alcanzar para saciar la sed de cuatrocientos hombres y treinta  caballos!   »En vista de tal escasez, el gobernador Álvar Núñez Cabeza de Vaca ordenó que  navegaran en busca de tierra.... Al cuarto día, una hora antes de que  amaneciera, sucedió algo asombroso... y es que cuando las naves estaban a punto  de encallar en unas rocas muy altas sin que nadie advirtiera el peligro,  comenzó a cantar un grillo. Un soldado había embarcado con el grillo en Cádiz  con el deseo de oírlo cantar. Ya habían pasado dos meses y medio navegando sin  que se oyera ni se percibiera siquiera la presencia del grillo, por lo que iba  muy enojado aquel soldado. Pero esa mañana, cuando sintió la tierra, comenzó a  cantar, y todos los que iban en la nave, al oír la música del grillo, vieron lo  cerca que estaban las rocas y comenzaron a dar voces para que echaran anclas a  fin de que evitáramos chocar contra las rocas. Así que echaron anclas, y por  eso no perecimos. Lo cierto es que, de no haber cantado el grillo, nos  habríamos ahogado cuatrocientos hombres y treinta caballos.   »Todos llegamos a la conclusión de que fue un milagro de Dios lo que nos salvó. De ahí  en adelante... todas las noches el grillo nos daba su música, hasta que  llegamos a un puerto que se llamaba la Cananea, que está más allá del  Cabo-Frío, a unos veinticuatro grados de altura....   »... Partimos de allí, y pasamos por el río y bahía que llaman de San Francisco, el  cual está a veinticinco leguas de la Cananea.... Y llegamos a la isla de Santa  Catalina... el 29 de marzo de 1541.»   Así cuenta Pero Hernández, escribano del explorador español Álvar Núñez Cabeza de  Vaca, el milagro que los salvó de naufragar luego de partir de las islas de  Cabo Verde, en su travesía desde las Islas Canarias hasta las costas de Brasil.1  Lo que ocurrió fue algo insólito, que los tripulantes de la expedición  consideraron un milagro, ya que el mensajero que juzgaron que les envió Dios  fue un simple grillo. Con su música, el grillo les anunció la salvación al  advertirles del peligro que corrían.   Lo cierto es que quienes nos dedicamos a dar mensajes como este, a la conciencia, nos identificamos plenamente con el grillo de esta crónica. Pues si bien no tenemos los méritos para salvar a nadie, como tampoco los tenía aquel «grillo salvador», sí tenemos la responsabilidad de anunciarles la salvación eterna a los demás tripulantes que nos acompañan en la nave de la vida, advirtiéndoles del peligro que corre su alma al tropezar con las rocas del pecado. Así como Dios envió a ese grillo con aquella sonora noticia salvadora, también a los que ya nos hemos salvado por haber oído la noticia y haber acatado la advertencia, Dios nos ha enviado a proclamar a los cuatro vientos la buena noticia de que Él nos amó hasta el punto de que envió a su único Hijo, Jesucristo, «para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna».2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Comentarios [adaptado al español contemporáneo] (México, D.F.: Editorial Océano de México, 2001), pp. 145,155-57.                 2       Jn 3:16; Heb 2:1-4]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct09</guid><pubDate>Wed, 09 Oct 2024 08:27:40 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62295996/2024oct09.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Provistos de agua y carne y otras cosas, nos embarcamos y seguimos el viaje. 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Ya habían pasado dos meses y medio navegando sin  que se oyera ni se percibiera siquiera la presencia del grillo, por lo que iba  muy enojado aquel soldado. Pero esa mañana, cuando sintió la tierra, comenzó a  cantar, y todos los que iban en la nave, al oír la música del grillo, vieron lo  cerca que estaban las rocas y comenzaron a dar voces para que echaran anclas a  fin de que evitáramos chocar contra las rocas. Así que echaron anclas, y por  eso no perecimos. Lo cierto es que, de no haber cantado el grillo, nos  habríamos ahogado cuatrocientos hombres y treinta caballos.   »Todos llegamos a la conclusión de que fue un milagro de Dios lo que nos salvó. De ahí  en adelante... todas las noches el grillo nos daba su música, hasta que  llegamos a un puerto que se llamaba la Cananea, que está más allá del  Cabo-Frío, a unos veinticuatro grados de altura....   »... Partimos de allí, y pasamos por el río y bahía que llaman de San Francisco, el  cual está a veinticinco leguas de la Cananea.... Y llegamos a la isla de Santa  Catalina... el 29 de marzo de 1541.»   Así cuenta Pero Hernández, escribano del explorador español Álvar Núñez Cabeza de  Vaca, el milagro que los salvó de naufragar luego de partir de las islas de  Cabo Verde, en su travesía desde las Islas Canarias hasta las costas de Brasil.1  Lo que ocurrió fue algo insólito, que los tripulantes de la expedición  consideraron un milagro, ya que el mensajero que juzgaron que les envió Dios  fue un simple grillo. Con su música, el grillo les anunció la salvación al  advertirles del peligro que corrían.   Lo cierto es que quienes nos dedicamos a dar mensajes como este, a la conciencia, nos identificamos plenamente con el grillo de esta crónica. Pues si bien no tenemos los méritos para salvar a nadie, como tampoco los tenía aquel «grillo salvador», sí tenemos la responsabilidad de anunciarles la salvación eterna a los demás tripulantes que nos acompañan en la nave de la vida, advirtiéndoles del peligro que corre su alma al tropezar con las rocas del pecado. Así como Dios envió a ese grillo con aquella sonora noticia salvadora, también a los que ya nos hemos salvado por haber oído la noticia y haber acatado la advertencia, Dios nos ha enviado a proclamar a los cuatro vientos la buena noticia de que Él nos amó hasta el punto de que envió a su único Hijo, Jesucristo, «para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna».2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Comentarios [adaptado al español contemporáneo] (México, D.F.: Editorial Océano de México, 2001), pp. 145,155-57.                 2       Jn 3:16; Heb 2:1-4]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No puedo ser cariñoso con mi esposa»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-puedo-ser-carinoso-con-mi-esposa--62281295</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Me casé hace trece años. Desgraciadamente, no me casé enamorado de mi esposa, lo  cual me ha provocado muchos problemas durante estos trece años.   »Tengo dos preciosas hijas de doce y cuatro años que para mí son lo más precioso que  Dios me ha regalado. Pero no puedo ser cariñoso con mi esposa, y muchas veces  me muestro indiferente con ella. ¿Me pueden dar un consejo?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Debido a que usted no lo mencionó, daremos por sentado, en primer lugar, que usted le  ha sido fiel a su esposa durante sus trece años de casados, y en segundo lugar,  que no está considerando ponerle fin a su matrimonio carente de amor. Lo  felicitamos por haber cumplido con los votos que hizo cuando se casó con su  esposa. Es usted una persona excepcional en un mundo en el que se le da más  importancia a la satisfacción egoísta que a la virtud. Dios ha de honrarlo por  su integridad y su perseverancia....   »¿Cuál es... el componente esencial en el matrimonio? Es una decisión que toman dos  personas una sola vez para llevar una vida juntos, y luego una decisión que  toman a diario para dar pasos positivos a fin de que tenga buenos resultados.  Si el sentimiento de amor romántico se desarrolla o continúa, se hace mucho más  fácil dar a diario esos pasos positivos, pero la decisión y los pasos diarios  no dependen de ese sentimiento.   »¿Qué debe, entonces, hacer usted?... Para comenzar, [pídale a su esposa que] le  ayude a hacer una lista [de pasos que debe dar para fortalecer su relación.  Cada día] escoja unos dos o tres pasos... en los que va a concentrarse. Le  sugerimos que la lista incluya pasos tales como: expresarle aprecio verbal por  las maneras en que ella lo cuida a usted y en que es una maravillosa madre para  sus hijas; apartar tiempo para conversar los dos y ponerse de acuerdo en cuanto  a prioridades y disciplina con relación a sus hijas, así como para hablar  acerca de temas que ambos consideran importantes; e invertir tiempo en  diversiones que les gusten a todos. Es posible que ella le presente una lista  de demandas que usted considera excesiva para anotar en esa lista. Requerirá  mucho esfuerzo y mucha paciencia de su parte cumplir con su palabra cada día y  mantener una actitud positiva, pero le prometemos que, al dar usted esos pasos  positivos, su esposa le pagará con la misma moneda.   »Le recomendamos que, si está a su alcance, busque asesoría profesional para su  matrimonio. Le queda mucho trabajo arduo por delante para lograr que su  matrimonio tenga éxito, y cualquier apoyo que obtenga le será provechoso. Dios  lo ayudará también si acude a Él. Le dará las fuerzas que necesitará a diario  para triunfar, así como su sabiduría divina para formar una familia sólida.   »¡Usted puede lograrlo!   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace que dice: «Caso 104» dentro del enlace  en www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct08</guid><pubDate>Tue, 08 Oct 2024 08:28:49 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62281295/2024oct08.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que lo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Me casé hace trece años. Desgraciadamente, no me casé enamorado de mi esposa, lo  cual me ha provocado muchos problemas durante estos trece años.   »Tengo dos preciosas hijas de doce y cuatro años que para mí son lo más precioso que  Dios me ha regalado. Pero no puedo ser cariñoso con mi esposa, y muchas veces  me muestro indiferente con ella. ¿Me pueden dar un consejo?»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Debido a que usted no lo mencionó, daremos por sentado, en primer lugar, que usted le  ha sido fiel a su esposa durante sus trece años de casados, y en segundo lugar,  que no está considerando ponerle fin a su matrimonio carente de amor. Lo  felicitamos por haber cumplido con los votos que hizo cuando se casó con su  esposa. Es usted una persona excepcional en un mundo en el que se le da más  importancia a la satisfacción egoísta que a la virtud. Dios ha de honrarlo por  su integridad y su perseverancia....   »¿Cuál es... el componente esencial en el matrimonio? Es una decisión que toman dos  personas una sola vez para llevar una vida juntos, y luego una decisión que  toman a diario para dar pasos positivos a fin de que tenga buenos resultados.  Si el sentimiento de amor romántico se desarrolla o continúa, se hace mucho más  fácil dar a diario esos pasos positivos, pero la decisión y los pasos diarios  no dependen de ese sentimiento.   »¿Qué debe, entonces, hacer usted?... Para comenzar, [pídale a su esposa que] le  ayude a hacer una lista [de pasos que debe dar para fortalecer su relación.  Cada día] escoja unos dos o tres pasos... en los que va a concentrarse. Le  sugerimos que la lista incluya pasos tales como: expresarle aprecio verbal por  las maneras en que ella lo cuida a usted y en que es una maravillosa madre para  sus hijas; apartar tiempo para conversar los dos y ponerse de acuerdo en cuanto  a prioridades y disciplina con relación a sus hijas, así como para hablar  acerca de temas que ambos consideran importantes; e invertir tiempo en  diversiones que les gusten a todos. Es posible que ella le presente una lista  de demandas que usted considera excesiva para anotar en esa lista. Requerirá  mucho esfuerzo y mucha paciencia de su parte cumplir con su palabra cada día y  mantener una actitud positiva, pero le prometemos que, al dar usted esos pasos  positivos, su esposa le pagará con la misma moneda.   »Le recomendamos que, si está a su alcance, busque asesoría profesional para su  matrimonio. Le queda mucho trabajo arduo por delante para lograr que su  matrimonio tenga éxito, y cualquier apoyo que obtenga le será provechoso. Dios  lo ayudará también si acude a Él. Le dará las fuerzas que necesitará a diario  para triunfar, así como su sabiduría divina para formar una familia sólida.   »¡Usted puede lograrlo!   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace que dice: «Caso 104» dentro del enlace  en www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Cinco mil muchachas para un solo hombre</title><link>https://www.spreaker.com/episode/cinco-mil-muchachas-para-un-solo-hombre--62266641</link><description><![CDATA[No fue una sola muchacha. Fueron cinco mil. Cinco mil muchachas que lo obsesionaron, que  le robaron el sueño, que lo lanzaron en una carrera loca. Algunas eran rubias;  otras eran morenas; otras, trigueñas; otras, pelirrojas. Unas vestían a la  moderna; otras a la antigua.   ¿Quiénes eran estas cinco mil muchachas? Eran muñecas, de las llamadas «Barbie», tesoro  preciado de Glen Offield. Su afición era coleccionarlas. Pero Scott Sloggett  las codició y las robó, después de lo cual incendió la casa de Glen Offield.  Luego, horrorizado de su propio hecho, se suicidó tomando una sobredosis de  drogas.   Hay hombres que pierden la cabeza por una sola mujer, así como los hay que la  pierden por muchas mujeres. Este hombre perdió la suya por una colección de  cinco mil muñecas, una colección valorada en más de medio millón de dólares.   La historia bíblica y secular está llena de amantes célebres: Sansón y Dalila,  David y Betsabé, Antonio y Cleopatra, Romeo y Julieta, Don Quijote y Dulcinea.  Todas estas parejas son ejemplo del amor humano, de ese amor del hombre y de la  mujer que se entregan intensamente al ser amado. Por ese amor dan hasta la  vida. Porque al fin de cuentas, el amor es la fuerza más potente del mundo.   Ahora bien, el «amor» que Scott Sloggett tenía por las muñecas de Glen Offield no era  más que codicia, pues buscaba beneficio monetario. Él quería hacerse rico con  una colección que era única. Pero si bien Scott sólo buscaba aumentar sus  bienes materiales, muchas son las personas que se abandonan a la lujuria  buscando el efímero y voluble placer sensual.   Por entregarse al deseo de la carne abandonan esposa, hijos, respeto, conciencia y  hasta el alma, no queriendo reconocer que la lascivia es una apetencia que  mata. A Scott Sloggett lo abatió la avaricia. Al adúltero lo consume su  lujuria.   Grande ha sido el amor de los famosos amantes de la historia. Todos ellos le dejaron una  valiosa lección a la humanidad: que el amor pasional que se manifiesta en la  intimidad fuera del matrimonio —amor que se sale de los linderos establecidos  por Dios— produce caos en el individuo, en la familia y en toda la sociedad.   Pidámosle a Dios sobriedad. Los que tenemos a Cristo en el corazón y obedecemos sus  mandamientos, vivimos en paz. Tenemos, además, la absoluta seguridad de vida  eterna. Obedecer a Dios es hallar serenidad. Sus leyes no son penosas, y  quienes las obedecemos experimentamos perfecta armonía. Cristo desea ser  nuestro Salvador. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct07</guid><pubDate>Mon, 07 Oct 2024 08:27:48 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62266641/2024oct07.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>No fue una sola muchacha. Fueron cinco mil. Cinco mil muchachas que lo obsesionaron, que  le robaron el sueño, que lo lanzaron en una carrera loca. Algunas eran rubias;  otras eran morenas; otras, trigueñas; otras, pelirrojas. 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La historia bíblica y secular está llena de amantes célebres: Sansón y Dalila,  David y Betsabé, Antonio y Cleopatra, Romeo y Julieta, Don Quijote y Dulcinea.  Todas estas parejas son ejemplo del amor humano, de ese amor del hombre y de la  mujer que se entregan intensamente al ser amado. Por ese amor dan hasta la  vida. Porque al fin de cuentas, el amor es la fuerza más potente del mundo.   Ahora bien, el «amor» que Scott Sloggett tenía por las muñecas de Glen Offield no era  más que codicia, pues buscaba beneficio monetario. Él quería hacerse rico con  una colección que era única. Pero si bien Scott sólo buscaba aumentar sus  bienes materiales, muchas son las personas que se abandonan a la lujuria  buscando el efímero y voluble placer sensual.   Por entregarse al deseo de la carne abandonan esposa, hijos, respeto, conciencia y  hasta el alma, no queriendo reconocer que la lascivia es una apetencia que  mata. A Scott Sloggett lo abatió la avaricia. Al adúltero lo consume su  lujuria.   Grande ha sido el amor de los famosos amantes de la historia. Todos ellos le dejaron una  valiosa lección a la humanidad: que el amor pasional que se manifiesta en la  intimidad fuera del matrimonio —amor que se sale de los linderos establecidos  por Dios— produce caos en el individuo, en la familia y en toda la sociedad.   Pidámosle a Dios sobriedad. Los que tenemos a Cristo en el corazón y obedecemos sus  mandamientos, vivimos en paz. Tenemos, además, la absoluta seguridad de vida  eterna. Obedecer a Dios es hallar serenidad. Sus leyes no son penosas, y  quienes las obedecemos experimentamos perfecta armonía. Cristo desea ser  nuestro Salvador. 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No me he sentido pleno, y el matrimonio ha sido accidentado.   »En este tiempo conocí a otra mujer con quien de alguna manera sostengo una relación. Aunque ella sabe  de mi estado, no pretende algo más conmigo.   »Esta parte me causa ansiedad y algo de desánimo. Tengo cuatro hijos por los que me cuesta trabajo  ponerle fin a mi matrimonio, pero tampoco quiero terminar la relación con la  otra mujer, aunque estoy consciente de que no puede haber algo más.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Para aclarar, usted dice que no se ha “sentido” pleno o realizado en su  matrimonio. Usted “se siente” ansioso y desanimado en cuanto a su futuro, y  particularmente su futuro con la otra mujer.   »Nuestros sentimientos son válidos y merecen que les prestemos atención.... Sin embargo, nos espera un sinfín de  problemas cuando permitimos que dominen nuestras decisiones....   »Mediante la descripción de su caso, usted da a entender que su matrimonio ha fracasado y que por eso cree que tiene razón para considerar el futuro acompañado  de otra mujer. Sin embargo, usted dice que “decidió iniciar un proceso de  separación”, pero no dice que haya tomado ninguna medida para llevar a la  práctica esa decisión. Y luego dice que le está costando trabajo ponerle fin a  su matrimonio debido a los cuatro hijos que tiene. Esas declaraciones, tomadas  en conjunto, nos hacen pensar que  usted todavía vive con su esposa y sus hijos, pero que está probando una relación con otra mujer para ver si con ella  pudiera sentirse más realizado.   »Lamentablemente suena como si usted estuviera dispuesto a quebrantar los votos que le hizo a su esposa, como  también a abandonar el hogar que formó para sus hijos, a fin de procurar  “sentirse pleno” o satisfecho. Con todo, usted reconoce que sus hijos no habrán  de sentirse “plenos” o más satisfechos viviendo sin usted en casa.... Y,  reconózcalo o no, lo más probable es que ellos tengan las mismas dificultades  económicas que tienen la mayoría de los hijos de padres divorciados....   »El sabio maestro del libro de Eclesiastés en la Biblia hace una lista de todas las cosas que probó a fin de  sentir satisfacción, [entre ellas] las riquezas, las relaciones sexuales y la  posesión de todo lo que pudiera desear. Sin embargo, a fin de cuentas no halló  la satisfacción. Lo describe todo más bien como un vapor, algo que uno ve hasta  que simplemente se desvanece.   »La satisfacción se halla cuando hacemos compromisos y luego ponemos todo nuestro empeño en cumplirlos. Usted se  comprometió con su esposa el día de la boda, y se comprometió implícitamente  con sus hijos cada vez que dejó embarazada a su esposa. El incumplir esos  compromisos ahora no habrá de traerle nunca la satisfacción que busca.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 691. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct05</guid><pubDate>Sat, 05 Oct 2024 08:28:51 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62248050/2024oct05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Después de dieciocho años de casado, decidí iniciar un proceso de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Después de dieciocho años de casado, decidí iniciar un proceso de separación. No me he sentido pleno, y el matrimonio ha sido accidentado.   »En este tiempo conocí a otra mujer con quien de alguna manera sostengo una relación. Aunque ella sabe  de mi estado, no pretende algo más conmigo.   »Esta parte me causa ansiedad y algo de desánimo. Tengo cuatro hijos por los que me cuesta trabajo  ponerle fin a mi matrimonio, pero tampoco quiero terminar la relación con la  otra mujer, aunque estoy consciente de que no puede haber algo más.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Para aclarar, usted dice que no se ha “sentido” pleno o realizado en su  matrimonio. Usted “se siente” ansioso y desanimado en cuanto a su futuro, y  particularmente su futuro con la otra mujer.   »Nuestros sentimientos son válidos y merecen que les prestemos atención.... Sin embargo, nos espera un sinfín de  problemas cuando permitimos que dominen nuestras decisiones....   »Mediante la descripción de su caso, usted da a entender que su matrimonio ha fracasado y que por eso cree que tiene razón para considerar el futuro acompañado  de otra mujer. Sin embargo, usted dice que “decidió iniciar un proceso de  separación”, pero no dice que haya tomado ninguna medida para llevar a la  práctica esa decisión. Y luego dice que le está costando trabajo ponerle fin a  su matrimonio debido a los cuatro hijos que tiene. Esas declaraciones, tomadas  en conjunto, nos hacen pensar que  usted todavía vive con su esposa y sus hijos, pero que está probando una relación con otra mujer para ver si con ella  pudiera sentirse más realizado.   »Lamentablemente suena como si usted estuviera dispuesto a quebrantar los votos que le hizo a su esposa, como  también a abandonar el hogar que formó para sus hijos, a fin de procurar  “sentirse pleno” o satisfecho. Con todo, usted reconoce que sus hijos no habrán  de sentirse “plenos” o más satisfechos viviendo sin usted en casa.... Y,  reconózcalo o no, lo más probable es que ellos tengan las mismas dificultades  económicas que tienen la mayoría de los hijos de padres divorciados....   »El sabio maestro del libro de Eclesiastés en la Biblia hace una lista de todas las cosas que probó a fin de  sentir satisfacción, [entre ellas] las riquezas, las relaciones sexuales y la  posesión de todo lo que pudiera desear. Sin embargo, a fin de cuentas no halló  la satisfacción. Lo describe todo más bien como un vapor, algo que uno ve hasta  que simplemente se desvanece.   »La satisfacción se halla cuando hacemos compromisos y luego ponemos todo nuestro empeño en cumplirlos. Usted se  comprometió con su esposa el día de la boda, y se comprometió implícitamente  con sus hijos cada vez que dejó embarazada a su esposa. El incumplir esos  compromisos ahora no habrá de traerle nunca la satisfacción que busca.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 691. 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En ese mismo instante perdí la  poca fe que ya tenía en mi padre como médico, dado que había logrado engañarle  con tanta facilidad. La operación me asustó: la primera de mis maladies imaginaires que concluyó en una  mesa quirúrgica.»1   Aquí conviene recalcar y desglosar lo que dice Donoso, ya que esto que el renombrado  escritor chileno relata en un artículo autobiográfico en 1975 parece  inverosímil.  Durante esos  años de su infancia, José no sólo detestaba los estudios sino también las  actividades escolares, entre ellas los deportes, que se daban en el colegio  inglés al que asistía. Ese fue su primer disgusto. Su segundo disgusto surgió  de la maestría con que representó ese mal imaginario del dolor de estómago. Su  actuación fue tan convincente que su padre, que era médico, creyó que sufría de  apendicitis, ¡y le extrajo el apéndice! ¡Tremendo disgusto y tremenda decepción  que sufrió en aquel quirófano! ¿Cómo no pudo conseguir que su padre no lo operara?     Lo cierto es que esa habilidad que Donoso tenía de disfrazar la realidad lo habría de caracterizar hasta el día de  su muerte, en 1996, de un cáncer de estómago. Tanto es así que la profesora y  escritora Selena Millares comenta que «también la fecha de su nacimiento es  objeto de uno de sus disfraces». Al parecer, Donoso la «disfrazó» a fin de  obtener una beca, de modo que en más de un lugar aparece erróneamente que nació  el 5 de octubre de 1925 y no 1924.2   Esa característica de la vida de Donoso nos recuerda al patriarca bíblico Jacob. Es que a Jacob se le conoce  por su habilidad de sacarle ventaja a su hermano gemelo Esaú, aprovechándose de  un momento de debilidad para que éste le vendiera sus derechos de primogenitura  por un plato de lentejas, y luego disfrazándose para hacerse pasar por Esaú y  así obtener también la bendición de su padre que le correspondía al  primogénito. De ahí que Esaú le guardara rencor a Jacob al extremo de  proponerse matarlo tan pronto como terminara el luto por su padre. Sin embargo,  Jacob logró escapar lejos a la casa de su tío, donde se casó y tuvo muchos  hijos.   A pesar de todo, años después, cuando los dos hermanos volvieron a verse, Esaú,  como señal de su perdón, corrió al encuentro de Jacob y lo abrazó.3  Para completar el círculo vicioso, posteriormente Jacob fue víctima del engaño  de sus propios hijos, y él, a su vez, no tuvo más remedio que perdonarlos y  darles a cada uno su bendición.4 Quiera Dios que así también  nosotros, en el caso de ser víctimas del engaño de un ser querido, hagamos lo  posible por seguir el ejemplo de Esaú y darle la oportunidad de volver a  ganarse nuestra confianza.5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Donoso, «Cronología», Cuadernos Hispanoamericanos, 295 (1975): 8, citado en Selena Millares, «Una poética del derrumbe», Introducción a José Donoso, El lugar sin límites, 4a. ed. (Madrid: Ediciones Cátedra, 2005), p. 12.                 2       Millares, pp. 12-13.                 3       Gn 25:19–33:4                 4       Gn 37-49                 5       Gn 33:5-15]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct04</guid><pubDate>Fri, 04 Oct 2024 08:28:11 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62229008/2024oct04.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Natalicio de José Donoso)   «Los deportes y trabajos horribles de la escuela me hacían tan desgraciado —cuenta José Donoso— que  fingí un dolor de estómago que me hizo guardar cama varios días. Con gran  disgusto mío, se diagnosticó una...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Víspera del Natalicio de José Donoso)   «Los deportes y trabajos horribles de la escuela me hacían tan desgraciado —cuenta José Donoso— que  fingí un dolor de estómago que me hizo guardar cama varios días. 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Su  actuación fue tan convincente que su padre, que era médico, creyó que sufría de  apendicitis, ¡y le extrajo el apéndice! ¡Tremendo disgusto y tremenda decepción  que sufrió en aquel quirófano! ¿Cómo no pudo conseguir que su padre no lo operara?     Lo cierto es que esa habilidad que Donoso tenía de disfrazar la realidad lo habría de caracterizar hasta el día de  su muerte, en 1996, de un cáncer de estómago. Tanto es así que la profesora y  escritora Selena Millares comenta que «también la fecha de su nacimiento es  objeto de uno de sus disfraces». Al parecer, Donoso la «disfrazó» a fin de  obtener una beca, de modo que en más de un lugar aparece erróneamente que nació  el 5 de octubre de 1925 y no 1924.2   Esa característica de la vida de Donoso nos recuerda al patriarca bíblico Jacob. Es que a Jacob se le conoce  por su habilidad de sacarle ventaja a su hermano gemelo Esaú, aprovechándose de  un momento de debilidad para que éste le vendiera sus derechos de primogenitura  por un plato de lentejas, y luego disfrazándose para hacerse pasar por Esaú y  así obtener también la bendición de su padre que le correspondía al  primogénito. De ahí que Esaú le guardara rencor a Jacob al extremo de  proponerse matarlo tan pronto como terminara el luto por su padre. Sin embargo,  Jacob logró escapar lejos a la casa de su tío, donde se casó y tuvo muchos  hijos.   A pesar de todo, años después, cuando los dos hermanos volvieron a verse, Esaú,  como señal de su perdón, corrió al encuentro de Jacob y lo abrazó.3  Para completar el círculo vicioso, posteriormente Jacob fue víctima del engaño  de sus propios hijos, y él, a su vez, no tuvo más remedio que perdonarlos y  darles a cada uno su bendición.4 Quiera Dios que así también  nosotros, en el caso de ser víctimas del engaño de un ser querido, hagamos lo  posible por seguir el ejemplo de Esaú y darle la oportunidad de volver a  ganarse nuestra confianza.5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Donoso, «Cronología», Cuadernos Hispanoamericanos, 295 (1975): 8, citado en Selena Millares, «Una poética del derrumbe», Introducción a José Donoso, El lugar sin límites, 4a. ed. (Madrid: Ediciones Cátedra, 2005), p. 12.                 2       Millares, pp. 12-13.                 3       Gn 25:19–33:4                 4       Gn 37-49                 5       Gn 33:5-15]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi hija me lo reclamará por haberla dejado sin padre»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-hija-me-lo-reclamara-por-haberla-dejado-sin-padre--62206651</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Tengo una relación amorosa con un hombre [quince años] mayor.... El problema es [que]  cuando se enoja, me insulta, me grita, y si le sigo reclamando lo que ha hecho  mal, me pega....   »No sé qué hacer. Ya tenemos una hijita de seis años, y él dice que si lo dejo, mi hija me lo reclamará en el  futuro por “haberla dejado sin padre”. Tengo miedo porque ya quiso matarse una  vez ingiriendo fósforo blanco.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Usted es víctima de un agresor peligroso. Él la maltrata físicamente, y luego  verbalmente cuando usted trata de protegerse. Al quedarse en la misma casa con  este hombre, usted corre peligro, al igual que su hija. Creemos que debe dejar  a este hombre hoy mismo.   »Usted nos ha dado suficiente información como para saber que este hombre tiene graves  problemas emocionales. Él ha intentado suicidarse, y ha empleado la amenaza de  suicidio como un arma en contra de usted. La manipula para que se quede con él  a pesar de que la maltrata física y verbalmente. Sin duda le dice que va a  cambiar, y le ruega y le suplica que le dé otra oportunidad, pero luego vuelve  a comenzar el ciclo y, sin pensarlo siquiera, la maltrata de nuevo.   »¿Sabía usted que su modo de  proceder le está enseñando a su hijita que el maltrato es algo que debe  tolerarse?... ¿Qué será de ella si algún día él pierde los estribos y la mata a  usted? ¿Qué reclamo tendrá su hijita entonces?   »Seguramente usted siente temor al pensar en lo que él pudiera hacer si lo deja. ¿Se hará  daño él mismo, o tratará de hacerle daño a usted? Si usted no tiene a  familiares cercanos que la protejan, busque una agencia que se especialice en  ayudar a mujeres que se encuentran en su situación. Así recibirá asesoría legal  y orientación para tomar las decisiones difíciles que sean necesarias....   »Quisiéramos poder afirmar que las personas religiosas no tienen este problema. Pero lo  cierto es que sabemos de muchos casos de agresores que van a la iglesia y dan  la impresión de que tienen una relación personal con Dios. Aparentan piedad  cuando están en la iglesia, pero luego vuelven a casa y maltratan a su familia.  Jesucristo mismo dijo: “No todo el que me dice: `Señor, Señor', entrará en el  reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en  el cielo.”1 La voluntad del Padre celestial jamás toleraría abuso  físico, verbal o emocional. Así que el asistir a la iglesia, cantar e incluso  predicar pueden contribuir a que el agresor se sienta mejor, pero esas  actividades no le darán la entrada al cielo.   »La instamos a que se lleve a su hija y deje hoy mismo a su agresor.   »Con afecto fraternal,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 103». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 7:21]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct03</guid><pubDate>Thu, 03 Oct 2024 08:29:50 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62206651/2024oct03.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Tengo una relación amorosa con un hombre [quince años] mayor.... El problema es [que]  cuando se enoja, me insulta, me grita, y si le sigo reclamando lo que ha hecho  mal, me pega....   »No sé qué hacer. Ya tenemos una hijita de seis años, y él dice que si lo dejo, mi hija me lo reclamará en el  futuro por “haberla dejado sin padre”. Tengo miedo porque ya quiso matarse una  vez ingiriendo fósforo blanco.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Usted es víctima de un agresor peligroso. Él la maltrata físicamente, y luego  verbalmente cuando usted trata de protegerse. Al quedarse en la misma casa con  este hombre, usted corre peligro, al igual que su hija. Creemos que debe dejar  a este hombre hoy mismo.   »Usted nos ha dado suficiente información como para saber que este hombre tiene graves  problemas emocionales. Él ha intentado suicidarse, y ha empleado la amenaza de  suicidio como un arma en contra de usted. La manipula para que se quede con él  a pesar de que la maltrata física y verbalmente. Sin duda le dice que va a  cambiar, y le ruega y le suplica que le dé otra oportunidad, pero luego vuelve  a comenzar el ciclo y, sin pensarlo siquiera, la maltrata de nuevo.   »¿Sabía usted que su modo de  proceder le está enseñando a su hijita que el maltrato es algo que debe  tolerarse?... ¿Qué será de ella si algún día él pierde los estribos y la mata a  usted? ¿Qué reclamo tendrá su hijita entonces?   »Seguramente usted siente temor al pensar en lo que él pudiera hacer si lo deja. ¿Se hará  daño él mismo, o tratará de hacerle daño a usted? Si usted no tiene a  familiares cercanos que la protejan, busque una agencia que se especialice en  ayudar a mujeres que se encuentran en su situación. Así recibirá asesoría legal  y orientación para tomar las decisiones difíciles que sean necesarias....   »Quisiéramos poder afirmar que las personas religiosas no tienen este problema. Pero lo  cierto es que sabemos de muchos casos de agresores que van a la iglesia y dan  la impresión de que tienen una relación personal con Dios. Aparentan piedad  cuando están en la iglesia, pero luego vuelven a casa y maltratan a su familia.  Jesucristo mismo dijo: “No todo el que me dice: `Señor, Señor', entrará en el  reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en  el cielo.”1 La voluntad del Padre celestial jamás toleraría abuso  físico, verbal o emocional. Así que el asistir a la iglesia, cantar e incluso  predicar pueden contribuir a que el agresor se sienta mejor, pero esas  actividades no le darán la entrada al cielo.   »La instamos a que se lleve a su hija y deje hoy mismo a su agresor.   »Con afecto fraternal,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 103». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 7:21]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El primer gol olímpico</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-primer-gol-olimpico--62191965</link><description><![CDATA[(Centenario del Primer Gol Olímpico)   «El clásico [de fútbol] rioplatense acrecentó su fama luego de la consagración de  Uruguay en los Juegos Olímpicos de París [en 1924]. Apenas llegaron los [flamantes campeones] olímpicos a Montevideo, se organizaron dos  [partidos] amistosos con Argentina. El primero se jugó el 21 de septiembre en  Montevideo, y finalizó 1‑1. Una semana después se disputó la revancha en Buenos  Aires. La cancha de Sportivo Barracas tenía capacidad para 40 mil espectadores.  Pero la expectativa del encuentro superó todos los cálculos: se vendieron 42  mil entradas. Sumando los invitados, los socios y los colados, ese día  hubo [más de] 52 mil personas.... El partido se inició con mucho público al  borde de la línea lateral. Apenas iban cuatro minutos cuando el árbitro  uruguayo Ricardo Vallarino decidió suspender el partido. Hubo incidentes y  algunos heridos. Un bochorno.   »Se logró organizar la revancha para el jueves 2 de octubre y se tomaron varias  medidas. Entre ellas, [cercaron] el campo de juego con un alambrado de un metro  y medio de alto. Si bien ya existían varias canchas cercadas en el país y en  Montevideo, desde entonces pasó a llamarse alambrado olímpico. [Y  restringieron] la cantidad de entradas y [aumentaron] el precio....   »A los 15 [minutos] del primer tiempo,... 30 mil personas fueron testigos de un hecho que se transformó en un  hito del fútbol argentino y mundial. Cesáreo Onzari, un puntero izquierdo que  jugaba en Huracán, señaló un gol directo desde el tiro de esquina.... La  novedosa conquista dejó huella y, desde entonces, cada gol convertido como  “Onzari a los olímpicos” pasó a denominarse en toda América y en algunos países  de Europa gol olímpico.   »... Argentina ganó 2‑1, pero... más allá de la rivalidad, los testigos destacaron el gol de Onzari.... [El Diario] La  Razón le dedicó un párrafo especial [a aquel árbitro de la Asociación  Uruguaya de Fútbol] asegurando que hacía quince días se sabía de la nueva  reglamentación [en la que el saque de esquina ya no era tiro indirecto], y que  “esta sanción [del gol olímpico] se [había] producido en una oportunidad  propicia y que [sería] recordada siempre”....   »Onzari... relató así el gol...: “Me salió porque tenía que salir. Quizá el arquero  uruguayo Mazzali se había levantado con el pie izquierdo ese día, porque nunca  más volví a embocar otro como ése.... Pero lo cierto es que cuando vi la pelota  dentro del arco, no lo podía creer”.»1   Así rememora el periodista Oscar Barnade del Diario Clarín de Argentina el primer gol olímpico marcado en  un partido de primera división. Menos mal que en el juego de la vida en el que  permitimos que Dios figure como el capitán de nuestro equipo, no importa cómo  se levanta el arquero contrario cada día, porque ni la superstición ni el  destino influyen en los goles marcados. Y así como en el caso del joven David,  cuando se enfrentó al gigante Goliat, tampoco la fuerza ni el tamaño del  enemigo determinan el resultado, porque «la batalla es del Señor».2  Pues cuando Dios pelea por nosotros,3 cada vez que cobra un tiro de  esquina, Él tiene el poder de marcar un gol olímpico increíble, haciendo  el tiro directo al arco. Pero también tiene la opción de hacer el tiro  indirecto, dándonos el poder de vencer nosotros mismos la valla contraria al  derribar al gigante en el nombre del Señor Todopoderoso.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Oscar Barnade, «El gol olímpico cumple 80», Clarín, 2 octubre 2004 &lt;http://www.clarin.com/diario/2004/10/02/deportes/d‑07101.htm&gt; En línea 10 enero 2010.                 2       1S 17:47                 3       Jos 23:19                 4       1S 17:45]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct02</guid><pubDate>Wed, 02 Oct 2024 08:31:09 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62191965/2024oct02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Centenario del Primer Gol Olímpico)   «El clásico [de fútbol] rioplatense acrecentó su fama luego de la consagración de  Uruguay en los Juegos Olímpicos de París [en 1924]. 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Hubo incidentes y  algunos heridos. Un bochorno.   »Se logró organizar la revancha para el jueves 2 de octubre y se tomaron varias  medidas. Entre ellas, [cercaron] el campo de juego con un alambrado de un metro  y medio de alto. Si bien ya existían varias canchas cercadas en el país y en  Montevideo, desde entonces pasó a llamarse alambrado olímpico. [Y  restringieron] la cantidad de entradas y [aumentaron] el precio....   »A los 15 [minutos] del primer tiempo,... 30 mil personas fueron testigos de un hecho que se transformó en un  hito del fútbol argentino y mundial. Cesáreo Onzari, un puntero izquierdo que  jugaba en Huracán, señaló un gol directo desde el tiro de esquina.... La  novedosa conquista dejó huella y, desde entonces, cada gol convertido como  “Onzari a los olímpicos” pasó a denominarse en toda América y en algunos países  de Europa gol olímpico.   »... Argentina ganó 2‑1, pero... más allá de la rivalidad, los testigos destacaron el gol de Onzari.... [El Diario] La  Razón le dedicó un párrafo especial [a aquel árbitro de la Asociación  Uruguaya de Fútbol] asegurando que hacía quince días se sabía de la nueva  reglamentación [en la que el saque de esquina ya no era tiro indirecto], y que  “esta sanción [del gol olímpico] se [había] producido en una oportunidad  propicia y que [sería] recordada siempre”....   »Onzari... relató así el gol...: “Me salió porque tenía que salir. Quizá el arquero  uruguayo Mazzali se había levantado con el pie izquierdo ese día, porque nunca  más volví a embocar otro como ése.... Pero lo cierto es que cuando vi la pelota  dentro del arco, no lo podía creer”.»1   Así rememora el periodista Oscar Barnade del Diario Clarín de Argentina el primer gol olímpico marcado en  un partido de primera división. Menos mal que en el juego de la vida en el que  permitimos que Dios figure como el capitán de nuestro equipo, no importa cómo  se levanta el arquero contrario cada día, porque ni la superstición ni el  destino influyen en los goles marcados. Y así como en el caso del joven David,  cuando se enfrentó al gigante Goliat, tampoco la fuerza ni el tamaño del  enemigo determinan el resultado, porque «la batalla es del Señor».2  Pues cuando Dios pelea por nosotros,3 cada vez que cobra un tiro de  esquina, Él tiene el poder de marcar un gol olímpico increíble, haciendo  el tiro directo al arco. Pero también tiene la opción de hacer el tiro  indirecto, dándonos el poder de vencer nosotros mismos la valla contraria al  derribar al gigante en el nombre del Señor Todopoderoso.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Oscar Barnade, «El gol olímpico cumple 80», Clarín, 2 octubre 2004 &lt;http://www.clarin.com/diario/2004/10/02/deportes/d‑07101.htm&gt; En línea 10 enero 2010.                 2       1S 17:47                 3       Jos 23:19                 4       1S 17:45]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Por amor al juego» y no al dinero</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-amor-al-juego-y-no-al-dinero--62176390</link><description><![CDATA[(Natalicio de Rod Carew)   Nació en 1945 a bordo del tren que recorría la ruta de Colón a Panamá. De ahí que  recibiera el nombre del médico, Rodney Cline, que ayudó en el parto a su madre  Olga.   Era tal su pasión por el béisbol desde su infancia que su tío Joseph French contaba  que «con un palo de escoba le pegaba sin fallar a más de cien pelotas de  tenis».1   A los quince años de edad, se mudó de Panamá a Nueva York, donde pronto fue descubierto como un pelotero con un futuro prometedor. Ascendió rápidamente a las Ligas Menores, y firmó en 1964 con el equipo de Minnesota de la Liga Americana por cinco mil dólares. En cuestión de tres años no sólo debutó como titular de los Mellizos, sino que en esa temporada de 1967 conquistó el título de Novato del Año, luego de haber sido elegido para jugar segunda base en el Partido de las Estrellas a mediados de año. Jamás olvidaría ese partido, en el que jugó junto a astros de la talla de Willie Mays, Mickey Mantle, Hank Aaron,  Juan Marichal, Orlando Cepeda y Roberto Clemente. A Clemente lo admiraba mucho  desde su niñez. Ese fue el primero de dieciocho Partidos de las Estrellas consecutivos en que participaría hasta 1984, año previo a su retiro como  jugador activo.   Rod Carew nunca pudo jugar en una Serie Mundial, pero a lo largo de sus diecinueve  temporadas en las Ligas Mayores, doce con los Mellizos de Minnesota y siete con  los Angelinos de California, se destacó en casi todos los aspectos del juego.  Se coronó siete veces campeón de bateo y tres veces bateador con más hits o  imparables. Fue elegido el «Jugador más valioso» de la Liga Americana en 1977.  Ese año terminó la temporada a sólo ocho hits de la marca de .400, con un  promedio de .388, 50 puntos superior al segundo lugar, siendo ésa la diferencia  más amplia en la historia del béisbol. Batió récord al robarse el plato siete  veces en 1969. En su carrera acumuló en total diecisiete robos del plato y  conectó 3.053 hits, el histórico hit número 3.000 con los Angelinos cuando  jugaban contra su antiguo equipo de los Mellizos. A la postre, ambos equipos  retirarían el número 29 de la camiseta con que jugó. Y terminó su carrera con  un promedio acumulado de .328, promediando más de .300 durante quince años  consecutivos.   De ahí que fuera elegido lo más pronto posible al Salón de la Fama en 1991; que  fuera seleccionado como uno de los cien mejores peloteros del siglo veinte; que  en 1977 la revista Time le dedicara su portada, calificándolo como un  genuino héroe panameño, y que la revista Sports Illustrated lo comparara  con Picasso, diciendo que Carew «maneja el bate como Picasso su brocha».2   «Nosotros jugamos por amor al juego, y lo hicimos con pasión porque fue un sueño de niño  jugar ante cincuenta mil personas —dijo Carew en  una entrevista en noviembre de 2008—. Hoy es muy  diferente; se está jugando por dinero, por el cheque grande»,3  señaló. Más vale que las nuevas generaciones de peloteros recobren esa pasión  de antaño. «Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males —nos advierte el apóstol Pablo—. Por codiciarlo, algunos se han desviado de  la fe y se han causado muchísimos sinsabores.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Alfredo A. Franceschi, «El astro que nació a bordo de un tren: Rodney Cline Carew, el más grande de todos» &lt;http://espanol.geocities.com/elpelotero_online/reportajes/rod_carew.htm&gt; En línea 7 febrero 2009.                 2       Ibíd.; Franceschi, «Dijo el Presidente Bush de Rod Carew: “¡Hombre, qué tipo para batear!”», 14 octubre 2002 &lt;http://espanol.geocities.com/elpelotero_online/reportajes/hombre_batear_carew_af.htm&gt; En línea 7 febrero 2009; Tim Wendel y José Luis Villegas, Lejos de casa: Jugadores de béisbol latinos en los Estados Unidos (Washington, D.C.: National Geographic Society, 2008), pp. 72-73; Peter Bjarkman, Baseball with a Latin Beat (Jefferson, North Carolina: McFarland &amp; Company, 1994), pp. 106-07,131.                 3       «El ex grandes ligas Rod Carew afirma que en su época se jugó mejor béisbol», 11 noviembre 2008 &lt;http://espanol.news.yahoo.com/s/11112008/54/noticias‑deportes‑ex‑grandes‑ligas‑rod.html&gt; En línea 7 febrero 2009.                 4       1Ti 6:10]]></description><guid isPermaLink="false">2024oct01</guid><pubDate>Tue, 01 Oct 2024 08:29:13 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62176390/2024oct01.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Natalicio de Rod Carew)   Nació en 1945 a bordo del tren que recorría la ruta de Colón a Panamá. 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En cuestión de tres años no sólo debutó como titular de los Mellizos, sino que en esa temporada de 1967 conquistó el título de Novato del Año, luego de haber sido elegido para jugar segunda base en el Partido de las Estrellas a mediados de año. Jamás olvidaría ese partido, en el que jugó junto a astros de la talla de Willie Mays, Mickey Mantle, Hank Aaron,  Juan Marichal, Orlando Cepeda y Roberto Clemente. A Clemente lo admiraba mucho  desde su niñez. Ese fue el primero de dieciocho Partidos de las Estrellas consecutivos en que participaría hasta 1984, año previo a su retiro como  jugador activo.   Rod Carew nunca pudo jugar en una Serie Mundial, pero a lo largo de sus diecinueve  temporadas en las Ligas Mayores, doce con los Mellizos de Minnesota y siete con  los Angelinos de California, se destacó en casi todos los aspectos del juego.  Se coronó siete veces campeón de bateo y tres veces bateador con más hits o  imparables. Fue elegido el «Jugador más valioso» de la Liga Americana en 1977.  Ese año terminó la temporada a sólo ocho hits de la marca de .400, con un  promedio de .388, 50 puntos superior al segundo lugar, siendo ésa la diferencia  más amplia en la historia del béisbol. Batió récord al robarse el plato siete  veces en 1969. En su carrera acumuló en total diecisiete robos del plato y  conectó 3.053 hits, el histórico hit número 3.000 con los Angelinos cuando  jugaban contra su antiguo equipo de los Mellizos. A la postre, ambos equipos  retirarían el número 29 de la camiseta con que jugó. Y terminó su carrera con  un promedio acumulado de .328, promediando más de .300 durante quince años  consecutivos.   De ahí que fuera elegido lo más pronto posible al Salón de la Fama en 1991; que  fuera seleccionado como uno de los cien mejores peloteros del siglo veinte; que  en 1977 la revista Time le dedicara su portada, calificándolo como un  genuino héroe panameño, y que la revista Sports Illustrated lo comparara  con Picasso, diciendo que Carew «maneja el bate como Picasso su brocha».2   «Nosotros jugamos por amor al juego, y lo hicimos con pasión porque fue un sueño de niño  jugar ante cincuenta mil personas —dijo Carew en  una entrevista en noviembre de 2008—. Hoy es muy  diferente; se está jugando por dinero, por el cheque grande»,3  señaló. Más vale que las nuevas generaciones de peloteros recobren esa pasión  de antaño. «Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males —nos advierte el apóstol Pablo—. Por codiciarlo, algunos se han desviado de  la fe y se han causado muchísimos sinsabores.»4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Alfredo A. Franceschi, «El astro que nació a bordo de un tren: Rodney Cline Carew, el más grande de todos» &lt;http://espanol.geocities.com/elpelotero_online/reportajes/rod_carew.htm&gt; En línea 7 febrero 2009.                 2       Ibíd.; Franceschi, «Dijo el Presidente Bush de Rod Carew: “¡Hombre, qué tipo para batear!”», 14 octubre 2002 &lt;http://espanol.geocities.com/elpelotero_online/reportajes/hombre_batear_carew_af.htm&gt; En línea 7 febrero 2009; Tim Wendel y José Luis Villegas, Lejos de casa: Jugadores de béisbol latinos en los Estados Unidos (Washington, D.C.: National Geographic Society, 2008), pp. 72-73; Peter...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Más bonitas que las pecas</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mas-bonitas-que-las-pecas--62161744</link><description><![CDATA[(Víspera del Día Internacional de las Personas de Edad)   Una anciana y su nietecito pasaron juntos el día en el zoológico. El pequeño tenía  la cara salpicada de pecas. Había muchos niños haciendo cola para que un  artista local les pintara garras de tigre en la cara.   —¡Tú tienes tantas pecas que no hay lugar donde pintar! —le dijo una niña.   El niño, avergonzado, agachó la cabeza. Su abuelita se arrodilló a su lado.   —A mí me encantan tus pecas. Cuando yo era niña, siempre quería tenerlas —le dijo,  mientras acariciaba con el dedo las mejillas del pequeño—. ¡Las pecas son muy bonitas!   El niño alzó la vista.   —¿De veras? —preguntó.   —Claro que sí —le contestó la abuela—. A que no me puedes mencionar una sola cosa que sea más bonita que las pecas.   El niño lo pensó por un momento, miró detenidamente a su abuela, y le susurró al  oído:   —Las arrugas.   El niño seguramente no lo sabía, pero la sabiduría de su ocurrente respuesta estaba apoyada por el viejo refrán que dice: «El diente miente; la cana engaña;  pero la arruga no ofrece duda.»1   A muy temprana edad, aquel niño ya había aprendido el valor que tienen el cariño,  la ternura, la experiencia y la paciencia de los ancianos. El refrán lo da por  sentado. No hace más que distinguir entre las señales auténticas y las señales  engañosas en lo tocante a la vejez. Porque es cierto que la dentadura no es  señal segura. Hay quienes tienen dientes muy malos en cuerpo muy joven. Y  también es cierto que las canas tampoco comprueban la edad. Hay quienes tienen  canas prematuras, que dan la impresión de que tienen muchos años más que los  que quisieran aparentar. En cambio, las arrugas difícilmente aparecen si no es  con el paso de los años. De ahí que el refrán diga que «la arruga no ofrece  duda».   Así como no debemos burlarnos de los rasgos físicos negativos de los demás, tampoco  debemos alabar al extremo sus cualidades físicas positivas, como se hace en los  concursos de belleza. ¿Acaso tienen las personas más bellas algo que ver con el  atractivo físico que han heredado? Concentrémonos, más bien, en elogiar las  cualidades morales y espirituales positivas que cada cual va cultivando con  esfuerzo personal. Sigamos el consejo del apóstol Pablo: Asegurémonos de «que  [nuestra] amabilidad sea evidente a todos.... [Consideremos] bien todo lo  verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable,  todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca  elogio». De hacerlo así, «la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento,  cuidará [nuestros] corazones y [nuestros] pensamientos en Cristo Jesús».2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Refranero general ideológico español, compilado por Luis Martínez Kleiser (Madrid: Editorial Hernando, 1989), p. 220.                 2       Fil 4:5,7,8]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep30</guid><pubDate>Mon, 30 Sep 2024 07:28:41 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62161744/2024sep30.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del Día Internacional de las Personas de Edad)   Una anciana y su nietecito pasaron juntos el día en el zoológico. El pequeño tenía  la cara salpicada de pecas. Había muchos niños haciendo cola para que un  artista local les pintara garras de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Víspera del Día Internacional de las Personas de Edad)   Una anciana y su nietecito pasaron juntos el día en el zoológico. El pequeño tenía  la cara salpicada de pecas. Había muchos niños haciendo cola para que un  artista local les pintara garras de tigre en la cara.   —¡Tú tienes tantas pecas que no hay lugar donde pintar! —le dijo una niña.   El niño, avergonzado, agachó la cabeza. Su abuelita se arrodilló a su lado.   —A mí me encantan tus pecas. Cuando yo era niña, siempre quería tenerlas —le dijo,  mientras acariciaba con el dedo las mejillas del pequeño—. ¡Las pecas son muy bonitas!   El niño alzó la vista.   —¿De veras? —preguntó.   —Claro que sí —le contestó la abuela—. A que no me puedes mencionar una sola cosa que sea más bonita que las pecas.   El niño lo pensó por un momento, miró detenidamente a su abuela, y le susurró al  oído:   —Las arrugas.   El niño seguramente no lo sabía, pero la sabiduría de su ocurrente respuesta estaba apoyada por el viejo refrán que dice: «El diente miente; la cana engaña;  pero la arruga no ofrece duda.»1   A muy temprana edad, aquel niño ya había aprendido el valor que tienen el cariño,  la ternura, la experiencia y la paciencia de los ancianos. El refrán lo da por  sentado. No hace más que distinguir entre las señales auténticas y las señales  engañosas en lo tocante a la vejez. Porque es cierto que la dentadura no es  señal segura. Hay quienes tienen dientes muy malos en cuerpo muy joven. Y  también es cierto que las canas tampoco comprueban la edad. Hay quienes tienen  canas prematuras, que dan la impresión de que tienen muchos años más que los  que quisieran aparentar. En cambio, las arrugas difícilmente aparecen si no es  con el paso de los años. De ahí que el refrán diga que «la arruga no ofrece  duda».   Así como no debemos burlarnos de los rasgos físicos negativos de los demás, tampoco  debemos alabar al extremo sus cualidades físicas positivas, como se hace en los  concursos de belleza. ¿Acaso tienen las personas más bellas algo que ver con el  atractivo físico que han heredado? Concentrémonos, más bien, en elogiar las  cualidades morales y espirituales positivas que cada cual va cultivando con  esfuerzo personal. Sigamos el consejo del apóstol Pablo: Asegurémonos de «que  [nuestra] amabilidad sea evidente a todos.... [Consideremos] bien todo lo  verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable,  todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca  elogio». De hacerlo así, «la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento,  cuidará [nuestros] corazones y [nuestros] pensamientos en Cristo Jesús».2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Refranero general ideológico español, compilado por Luis Martínez Kleiser (Madrid: Editorial Hernando, 1989), p. 220.                 2       Fil 4:5,7,8]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«La mujer puede tomar la iniciativa»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-mujer-puede-tomar-la-iniciativa--62140818</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unos años me enamoré de un joven, pero nunca llegamos a ninguna relación seria.  Lo que me preocupa es que fui yo quien llamó su atención y buscó su compañía, y  ahora me está pasando algo similar con otro chico.   »Lo que quiero saber es si está bien buscar a mi futuro esposo de esa forma, dando  yo el primer paso, o si sólo debo esperar a que alguien me pretenda para el  matrimonio.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   «Su pregunta es interesante a la luz de la Biblia, la cual es nuestra fuente primordial para todos los consejos que  damos. En los tiempos bíblicos, lo más común era que los padres eligieran el  cónyuge para sus hijas y, por lo general, las hijas no tenían la opción de  rechazar al novio elegido.   »En el caso de Jacob, el padre de los israelitas, podemos aprender algunas lecciones interesantes acerca de la cultura de aquella época. Jacob quería  casarse con Raquel, y el padre de ella aprobaba el matrimonio. Pero cuando  llegó el día de la boda, la mujer detrás del velo conyugal era Lea, la hermana  de Raquel. El padre de los dos justificó ese cambio de última hora diciendo que  la costumbre siempre había sido que la mayor de las hijas se casara primero.  Posteriormente, después de un tiempo apropiado, se permitió que Raquel fuera la  segunda esposa de Jacob.1     »Para los que hemos crecido en culturas del mundo occidental nos resulta difícil comprender las costumbres de  muchas de las culturas del mundo oriental, sobre todo con relación a los  matrimonios concertados.... Son ejemplos de cómo podemos aprender ciertas  lecciones de una cultura bíblica sin creer que debemos seguir sus  costumbres....   »No hay nada en absoluto en la Biblia que indique que un hombre tiene que ser el primero que muestra interés en un  noviazgo con una mujer. La mujer [puede incluso] tomar la iniciativa.   »Sin embargo, el tomar la iniciativa no quiere decir que la mujer deba dar todos los pasos que siguen. Después de  mostrar interés en un hombre y luego de tomar la iniciativa, la mujer debe  estar muy consciente del nivel de interés del hombre. Si él no está motivado lo  suficiente como para dar el siguiente paso, entonces es hora de alejarse de él.  O, si el interés que muestra él es en una experiencia sexual con fines  recreativos, ¡entonces huya de él!   »Muchas mujeres cometen el grave error de mostrar interés de una manera sexual. Esa estrategia pasa por alto todas las  maneras más importantes de llegar a conocerse. Con frecuencia la relación  sexual mantiene unidas a dos personas que con el tiempo descubren que a la una  ni siquiera le gusta la otra.   »No es probable que una persona motivada por la atracción y la satisfacción sexual encuentre así a una buena  pareja con la cual casarse. Esa es una razón importante por la que la norma  establecida por Dios es que no tengamos relaciones sexuales sino hasta después  de la boda.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 690. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 27-29]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep28</guid><pubDate>Sat, 28 Sep 2024 07:29:24 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62140818/2024sep28.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unos años me enamoré de un joven, pero nunca llegamos a ninguna...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unos años me enamoré de un joven, pero nunca llegamos a ninguna relación seria.  Lo que me preocupa es que fui yo quien llamó su atención y buscó su compañía, y  ahora me está pasando algo similar con otro chico.   »Lo que quiero saber es si está bien buscar a mi futuro esposo de esa forma, dando  yo el primer paso, o si sólo debo esperar a que alguien me pretenda para el  matrimonio.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   «Su pregunta es interesante a la luz de la Biblia, la cual es nuestra fuente primordial para todos los consejos que  damos. En los tiempos bíblicos, lo más común era que los padres eligieran el  cónyuge para sus hijas y, por lo general, las hijas no tenían la opción de  rechazar al novio elegido.   »En el caso de Jacob, el padre de los israelitas, podemos aprender algunas lecciones interesantes acerca de la cultura de aquella época. Jacob quería  casarse con Raquel, y el padre de ella aprobaba el matrimonio. Pero cuando  llegó el día de la boda, la mujer detrás del velo conyugal era Lea, la hermana  de Raquel. El padre de los dos justificó ese cambio de última hora diciendo que  la costumbre siempre había sido que la mayor de las hijas se casara primero.  Posteriormente, después de un tiempo apropiado, se permitió que Raquel fuera la  segunda esposa de Jacob.1     »Para los que hemos crecido en culturas del mundo occidental nos resulta difícil comprender las costumbres de  muchas de las culturas del mundo oriental, sobre todo con relación a los  matrimonios concertados.... Son ejemplos de cómo podemos aprender ciertas  lecciones de una cultura bíblica sin creer que debemos seguir sus  costumbres....   »No hay nada en absoluto en la Biblia que indique que un hombre tiene que ser el primero que muestra interés en un  noviazgo con una mujer. La mujer [puede incluso] tomar la iniciativa.   »Sin embargo, el tomar la iniciativa no quiere decir que la mujer deba dar todos los pasos que siguen. Después de  mostrar interés en un hombre y luego de tomar la iniciativa, la mujer debe  estar muy consciente del nivel de interés del hombre. Si él no está motivado lo  suficiente como para dar el siguiente paso, entonces es hora de alejarse de él.  O, si el interés que muestra él es en una experiencia sexual con fines  recreativos, ¡entonces huya de él!   »Muchas mujeres cometen el grave error de mostrar interés de una manera sexual. Esa estrategia pasa por alto todas las  maneras más importantes de llegar a conocerse. Con frecuencia la relación  sexual mantiene unidas a dos personas que con el tiempo descubren que a la una  ni siquiera le gusta la otra.   »No es probable que una persona motivada por la atracción y la satisfacción sexual encuentre así a una buena  pareja con la cual casarse. Esa es una razón importante por la que la norma  establecida por Dios es que no tengamos relaciones sexuales sino hasta después  de la boda.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 690. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 27-29]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¡Fíjate en la hormiga!»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/fijate-en-la-hormiga--62125204</link><description><![CDATA[El desierto ardía como horno encendido. El sol llameante calcinaba la tierra, y fuertes  vientos levantaban olas de arena que ennegrecían el cielo.   En medio del calor una caravana, que cruzaba el Sahara, se vio de pronto rodeada de negras nubes y debió buscar  refugio donde lo hubiera. Pasado el simún, la caravana, larga y abatida, miró  atentamente al cielo, y con paso firme regresó al rumbo que había perdido.   No eran personas ni eran camellos. Eran hormigas. Hormigas que con sólo mirar a las estrellas sabían cómo  encontrar su ruta.   Las hormigas del Sahara tienen un maravilloso instinto de dirección. Si se desvían, con sólo mirar las estrellas  vuelven a encontrar su rumbo.   El Dr. Rudiger Wehner, de la Universidad de Zurich, Suiza, lo explicó así: «Esta hormiga, al levantar su  mirada a las estrellas, puede ver patrones de luz polarizada. Eso le basta para  conducirse a través de la larga travesía.»   La Biblia también habla acerca de la hormiga. En el libro de los Proverbios dice: «¡Fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en  lo que hace, y adquiere sabiduría!» (Proverbios 6:6). La hormiga sabe, por  instinto, interpretar las señales de los cielos. Sabe dirigirse a través de  vastos desiertos sin perder la dirección. Labora todos los días de su vida y  siempre está a la expectativa de algo nuevo. Nunca deja de actuar, nunca deja  de trabajar, nunca deja de producir, pase lo que pase.   ¿Qué le da ese ánimo? ¿Cómo es que  nunca se da por vencida? La respuesta es una lección para todos nosotros. La  hormiga se sujeta a leyes. En el caso de la hormiga, esas leyes forman parte de  su instinto natural, y sin embargo son leyes. Ahí, precisamente, está la  lección.   Muchos en este mundo, incluso algunos llamados sabios, no saben que el verdadero triunfo en la vida, incluyendo el  dominio propio, consiste en vivir dentro de los parámetros de las leyes morales  de Dios.   Todos los problemas personales y colectivos del ser humano vienen por no reconocer y someterse a los  mandamientos morales y espirituales de Dios. Cuando ignora las leyes divinas,  se encuentra sin brújula en medio de un desierto de confusiones. Es entonces  que se da a las drogas, al alcohol y a la vida desenfrenada, y termina al fin  deseando suicidarse.   Regresemos al consejo del proverbista: «¡Fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría!» Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep27</guid><pubDate>Fri, 27 Sep 2024 07:30:03 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62125204/2024sep27.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El desierto ardía como horno encendido. El sol llameante calcinaba la tierra, y fuertes  vientos levantaban olas de arena que ennegrecían el cielo.   En medio del calor una caravana, que cruzaba el Sahara, se vio de pronto rodeada de negras nubes y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[El desierto ardía como horno encendido. El sol llameante calcinaba la tierra, y fuertes  vientos levantaban olas de arena que ennegrecían el cielo.   En medio del calor una caravana, que cruzaba el Sahara, se vio de pronto rodeada de negras nubes y debió buscar  refugio donde lo hubiera. Pasado el simún, la caravana, larga y abatida, miró  atentamente al cielo, y con paso firme regresó al rumbo que había perdido.   No eran personas ni eran camellos. Eran hormigas. Hormigas que con sólo mirar a las estrellas sabían cómo  encontrar su ruta.   Las hormigas del Sahara tienen un maravilloso instinto de dirección. Si se desvían, con sólo mirar las estrellas  vuelven a encontrar su rumbo.   El Dr. Rudiger Wehner, de la Universidad de Zurich, Suiza, lo explicó así: «Esta hormiga, al levantar su  mirada a las estrellas, puede ver patrones de luz polarizada. Eso le basta para  conducirse a través de la larga travesía.»   La Biblia también habla acerca de la hormiga. En el libro de los Proverbios dice: «¡Fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en  lo que hace, y adquiere sabiduría!» (Proverbios 6:6). La hormiga sabe, por  instinto, interpretar las señales de los cielos. Sabe dirigirse a través de  vastos desiertos sin perder la dirección. Labora todos los días de su vida y  siempre está a la expectativa de algo nuevo. Nunca deja de actuar, nunca deja  de trabajar, nunca deja de producir, pase lo que pase.   ¿Qué le da ese ánimo? ¿Cómo es que  nunca se da por vencida? La respuesta es una lección para todos nosotros. La  hormiga se sujeta a leyes. En el caso de la hormiga, esas leyes forman parte de  su instinto natural, y sin embargo son leyes. Ahí, precisamente, está la  lección.   Muchos en este mundo, incluso algunos llamados sabios, no saben que el verdadero triunfo en la vida, incluyendo el  dominio propio, consiste en vivir dentro de los parámetros de las leyes morales  de Dios.   Todos los problemas personales y colectivos del ser humano vienen por no reconocer y someterse a los  mandamientos morales y espirituales de Dios. Cuando ignora las leyes divinas,  se encuentra sin brújula en medio de un desierto de confusiones. Es entonces  que se da a las drogas, al alcohol y a la vida desenfrenada, y termina al fin  deseando suicidarse.   Regresemos al consejo del proverbista: «¡Fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría!» Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi esposo apareció después de cinco años»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-esposo-aparecio-despues-de-cinco-anos--62113324</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Durante casi cinco años no supimos nada de mi esposo, y  mis hijos se acostumbraron a no verlo. Cuando pensé que las cosas estaban bien,  mi esposo apareció en mi casa hace más o menos quince días porque necesitaba  que le hiciera un favor. Desde ese día a la fecha, sigue [visitando] a mis  hijos.   »Mi preocupación es que mi niña nunca ha convivido con él, pero ahora que él ha estado llegando, se  ha ilusionado y es la niña más feliz.... He hablado con ella y le he hecho ver  la situación, pero ella no acepta que esto es circunstancial. ¡No sé qué hacer!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Es difícil comprender cómo es que algunos hombres (y algunas mujeres) pueden ser tan egoístas que están  dispuestos a abandonar a sus propios hijos. Por lo general, tienen sus formas  de justificar su conducta, tales como convencerse de que su ausencia les  conviene a sus hijos, o de que la persona responsable de la situación es la  mujer y ella tiene toda la culpa.... Pero todas esas justificaciones no son más  que excusas para ocultar su egoísmo....   »¿Cómo puede una madre amorosa proteger a sus hijos impidiendo que se enteren de la  verdad acerca de su padre? No es posible. Tarde o temprano sus hijos  descubrirán la verdad y tendrán que afrontar los sentimientos de rechazo. Por  mucho que una madre quiera impedir el sufrimiento emocional de sus hijos, no  tiene el poder para hacerlo.... Lo único que... puede hacer es brindarles amor  incondicional y estar dispuesta a sanar[les] el corazón quebrantado....   »Cuando se divorciaron mis padres, yo tenía diez años. Mi padre se ausentó durante  varios años. No nos llamó por teléfono ni nos escribió ninguna carta. Mi mamá  se inventaba excusas para que él no quedara mal, y yo era demasiado joven como  para comprender la verdad....   »Yo mantuve una férrea lealtad hacia mi papá, a pesar de que él no me mostró casi  nada de amor y me decepcionó vez tras vez.... Pero hoy, treinta y cinco años  después de su muerte, creo que él sí me amaba, pero que era débil y estaba  enviciado al alcohol, y le era más fácil mantenerse completamente borracho. Él  optó por evitar la dura tarea de ser buen padre y de mostrarles amor a sus  hijos.   »En realidad no puedo saber si mi papá de veras me amaba, pero sí sé que tengo a un  Padre celestial que me ama con un amor inagotable. Él envió a su Hijo  Jesucristo a morir en la cruz para pagar el castigo por mis pecados de modo que  yo también pueda ser su hija. “Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en  que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.”1 Mi  Padre celestial no escogió la vía fácil sino la dolorosa. Él mostró su amor por  mí. Y yo estoy muy agradecida de haber llegado a conocer su amor.   »Con afecto fraternal,   »Linda.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 102» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 5:8]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep26</guid><pubDate>Thu, 26 Sep 2024 07:28:32 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62113324/2024sep26.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Durante casi cinco años no supimos nada de mi esposo, y  mis hijos se acostumbraron a no verlo. Cuando pensé que las cosas estaban bien,  mi esposo apareció en mi casa hace más o menos quince días porque necesitaba  que le hiciera un favor. Desde ese día a la fecha, sigue [visitando] a mis  hijos.   »Mi preocupación es que mi niña nunca ha convivido con él, pero ahora que él ha estado llegando, se  ha ilusionado y es la niña más feliz.... He hablado con ella y le he hecho ver  la situación, pero ella no acepta que esto es circunstancial. ¡No sé qué hacer!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Es difícil comprender cómo es que algunos hombres (y algunas mujeres) pueden ser tan egoístas que están  dispuestos a abandonar a sus propios hijos. Por lo general, tienen sus formas  de justificar su conducta, tales como convencerse de que su ausencia les  conviene a sus hijos, o de que la persona responsable de la situación es la  mujer y ella tiene toda la culpa.... Pero todas esas justificaciones no son más  que excusas para ocultar su egoísmo....   »¿Cómo puede una madre amorosa proteger a sus hijos impidiendo que se enteren de la  verdad acerca de su padre? No es posible. Tarde o temprano sus hijos  descubrirán la verdad y tendrán que afrontar los sentimientos de rechazo. Por  mucho que una madre quiera impedir el sufrimiento emocional de sus hijos, no  tiene el poder para hacerlo.... Lo único que... puede hacer es brindarles amor  incondicional y estar dispuesta a sanar[les] el corazón quebrantado....   »Cuando se divorciaron mis padres, yo tenía diez años. Mi padre se ausentó durante  varios años. No nos llamó por teléfono ni nos escribió ninguna carta. Mi mamá  se inventaba excusas para que él no quedara mal, y yo era demasiado joven como  para comprender la verdad....   »Yo mantuve una férrea lealtad hacia mi papá, a pesar de que él no me mostró casi  nada de amor y me decepcionó vez tras vez.... Pero hoy, treinta y cinco años  después de su muerte, creo que él sí me amaba, pero que era débil y estaba  enviciado al alcohol, y le era más fácil mantenerse completamente borracho. Él  optó por evitar la dura tarea de ser buen padre y de mostrarles amor a sus  hijos.   »En realidad no puedo saber si mi papá de veras me amaba, pero sí sé que tengo a un  Padre celestial que me ama con un amor inagotable. Él envió a su Hijo  Jesucristo a morir en la cruz para pagar el castigo por mis pecados de modo que  yo también pueda ser su hija. “Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en  que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.”1 Mi  Padre celestial no escogió la vía fácil sino la dolorosa. Él mostró su amor por  mí. Y yo estoy muy agradecida de haber llegado a conocer su amor.   »Con afecto fraternal,   »Linda.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 102» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 5:8]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No puedo: estoy enfermo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-puedo-estoy-enfermo--62100151</link><description><![CDATA[(1 oct: Día Internacional de las Personas de Edad)   «¡María! —llamó el viejo. Había salido al campo....   »... Hacía seis meses... que no llovía....   »... La tierra la cansaba. Con la [sequía], el polvo entraba por todos lados: por  las ventanas, juntándose en los huecos; por la línea abierta entre la puerta y  el suelo. El polvo se esperaba en las esquinas, y cuando muchos polvos habían  llegado, comenzaban alegremente a invadir la casa, a cubrir con su sábana los  muebles (como si todos los muebles de la casa hubieran muerto y estuvieran  esperando en sus cajones que alguien se acordara de velarlos). Había encontrado  polvo encima del reloj de madera con sus bordes astillados y los números de laquita  torcidos, y aunque nadie pudiera creerlo, había polvo hasta en las alas del  cucú que hacía como veinte años no salía más que una vez al día, a las cuatro y  diez, sin que nadie se lo pidiera, porque el resorte estaba descompuesto. Y el  viejo le había largado la zapatilla, y la zapatilla voló por el aire, se  entretuvo entre las flores de plástico y crepé (“¡Me vas a romper el jarrón de  la casa, viejo loco!” había chillado ella) y terminó veinte o treinta  centímetros más arriba de la aguja.   »—Este pájaro... no me deja dormir —había rezongado el viejo.   »Así era: sonaba a las cuatro y diez, se quisiera o no se quisiera. Y siempre sonaba  igual: asomaba la cabeza cucú-cucú-cucú-cucú y, otra vez la zapatilla a volar  encima de las flores embalsamadas....   »—Mejor lo arreglas —refunfuñó la vieja.   »—No puedo. Estoy enfermo —había contestado el viejo.   »Y ella se fue a la cocina, a amasar la harina. ¿Qué iba a tener el viejo? ¿Qué  enfermedad iba a tener? Si de joven se había alimentado de tierra, tierra y  hierbas, hierbas silvestres (“cuando todo el mundo se fue del pueblo por  aquella [sequía]....”), ¿qué iba a tener el viejo? Ignorancia, eso era lo que  tenía. O pereza. Cuando ella lo mandaba a hacer algo que él no sabía o no tenía  ganas, se le salía diciendo: “No puedo. Estoy enfermo.” Pero acaso ¿tenía mala  cara? ¿Había dejado de comer o de fumar? ¿No caminaba como siempre, entrando o  saliendo de la casa? Enfermedades, a ella.»1   Con este pasaje comienza la escritora uruguaya Cristina Peri Rossi su obra titulada Los museos abandonados, que obtuvo el  Premio de Narrativa de la Editorial Arca de Montevideo.2 Algunas  mujeres se identificarán con la vieja María, y algunos hombres con el viejo.  Pero a todos, sin que importe nuestro género, nos conviene reconocer que somos  como el viejo, sobre todo en nuestra relación con Dios en cuanto a alegar que  estamos enfermos para no tener que hacer lo que no sabemos o no queremos hacer.  Más vale que comprendamos que Dios nos ha dejado la Biblia con instrucciones  precisas para arreglar todo lo que está descompuesto en nuestro ser, es decir,  para quitarnos no sólo la ignorancia y la pereza sino también el pecado, que es  la verdadera enfermedad del corazón de la que padecemos, y para darnos vida  plena y eterna.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Cristina Peri Rossi, Los museos abandonados (Barcelona: Editorial Lumen, 1974), pp. 11-13.                 2       Ibíd., contratapa.                 3       Is 1:5-6,18; Mt 9:12-13; 15:18-19; Jn 3:16; 10:10; Ro 1:18-32; 3:23; 6:23]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep25</guid><pubDate>Wed, 25 Sep 2024 07:30:33 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62100151/2024sep25.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(1 oct: Día Internacional de las Personas de Edad)   «¡María! —llamó el viejo. Había salido al campo....   »... Hacía seis meses... que no llovía....   »... La tierra la cansaba. Con la [sequía], el polvo entraba por todos lados: por  las ventanas,...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(1 oct: Día Internacional de las Personas de Edad)   «¡María! —llamó el viejo. Había salido al campo....   »... Hacía seis meses... que no llovía....   »... La tierra la cansaba. Con la [sequía], el polvo entraba por todos lados: por  las ventanas, juntándose en los huecos; por la línea abierta entre la puerta y  el suelo. El polvo se esperaba en las esquinas, y cuando muchos polvos habían  llegado, comenzaban alegremente a invadir la casa, a cubrir con su sábana los  muebles (como si todos los muebles de la casa hubieran muerto y estuvieran  esperando en sus cajones que alguien se acordara de velarlos). Había encontrado  polvo encima del reloj de madera con sus bordes astillados y los números de laquita  torcidos, y aunque nadie pudiera creerlo, había polvo hasta en las alas del  cucú que hacía como veinte años no salía más que una vez al día, a las cuatro y  diez, sin que nadie se lo pidiera, porque el resorte estaba descompuesto. Y el  viejo le había largado la zapatilla, y la zapatilla voló por el aire, se  entretuvo entre las flores de plástico y crepé (“¡Me vas a romper el jarrón de  la casa, viejo loco!” había chillado ella) y terminó veinte o treinta  centímetros más arriba de la aguja.   »—Este pájaro... no me deja dormir —había rezongado el viejo.   »Así era: sonaba a las cuatro y diez, se quisiera o no se quisiera. Y siempre sonaba  igual: asomaba la cabeza cucú-cucú-cucú-cucú y, otra vez la zapatilla a volar  encima de las flores embalsamadas....   »—Mejor lo arreglas —refunfuñó la vieja.   »—No puedo. Estoy enfermo —había contestado el viejo.   »Y ella se fue a la cocina, a amasar la harina. ¿Qué iba a tener el viejo? ¿Qué  enfermedad iba a tener? Si de joven se había alimentado de tierra, tierra y  hierbas, hierbas silvestres (“cuando todo el mundo se fue del pueblo por  aquella [sequía]....”), ¿qué iba a tener el viejo? Ignorancia, eso era lo que  tenía. O pereza. Cuando ella lo mandaba a hacer algo que él no sabía o no tenía  ganas, se le salía diciendo: “No puedo. Estoy enfermo.” Pero acaso ¿tenía mala  cara? ¿Había dejado de comer o de fumar? ¿No caminaba como siempre, entrando o  saliendo de la casa? Enfermedades, a ella.»1   Con este pasaje comienza la escritora uruguaya Cristina Peri Rossi su obra titulada Los museos abandonados, que obtuvo el  Premio de Narrativa de la Editorial Arca de Montevideo.2 Algunas  mujeres se identificarán con la vieja María, y algunos hombres con el viejo.  Pero a todos, sin que importe nuestro género, nos conviene reconocer que somos  como el viejo, sobre todo en nuestra relación con Dios en cuanto a alegar que  estamos enfermos para no tener que hacer lo que no sabemos o no queremos hacer.  Más vale que comprendamos que Dios nos ha dejado la Biblia con instrucciones  precisas para arreglar todo lo que está descompuesto en nuestro ser, es decir,  para quitarnos no sólo la ignorancia y la pereza sino también el pecado, que es  la verdadera enfermedad del corazón de la que padecemos, y para darnos vida  plena y eterna.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Cristina Peri Rossi, Los museos abandonados (Barcelona: Editorial Lumen, 1974), pp. 11-13.                 2       Ibíd., contratapa.                 3       Is 1:5-6,18; Mt 9:12-13; 15:18-19; Jn 3:16; 10:10; Ro 1:18-32; 3:23; 6:23]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Facturo a los clientes por menos valor»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/facturo-a-los-clientes-por-menos-valor--62088303</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Trabajo para una empresa en la cual me han dado la confianza. A veces no tengo dinero para suplir mis necesidades. Vendo repuestos  y, cuando los clientes no quieren factura, los facturo por menos valor.   »Quiero cambiar. No estoy haciendo lo correcto delante de Dios.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Seguramente no se trata de una gran suma de dinero, y usted lo necesita muchísimo. En esas  circunstancias es fácil justificar algo que uno sabe que es malo cuando uno  está seguro de que lo está haciendo por una buena razón. Todos los días  personas como usted mienten, engañan y roban convencidas de que sus  circunstancias extraordinarias justifican que quebranten la ley de Dios y las  leyes de sus gobiernos respectivos.   »¿Alguna vez ha tenido la oportunidad de recorrer los pasillos de una cárcel y hablar  con los presos? Casi sin excepción, tienen una historia que contar de cómo lo  que hicieron no era realmente malo debido a su situación y sus circunstancias  particulares. Y sin embargo ahí se encuentran, encarcelados por su conducta.  Por muy justificados que se sientan, quebrantaron determinadas leyes y los  atraparon.   »A usted no la han descubierto todavía, así que tal vez no se haya imaginado lo traumático que sería que su  patrón descubriera su engaño y la despidiera. ¿Qué tanto sufriría usted  económicamente si no tuviera nada de ingresos? ¿Qué si su patrón llamara a la  policía y formulara cargos contra usted por desfalco? Las leyes cambian de un  país a otro, pero casi de seguro usted iría a parar a la cárcel. ¿Cómo pagaría  los servicios de un abogado para que la defendiera?   »¡No vale la pena! Hay un proverbio bíblico que se cita a menudo, que dice: “Pueden  estar seguros de que no escaparán de su pecado.”1 En otras palabras,  tarde o temprano usted pagará las consecuencias de lo que está haciendo. ¡Debe  dejar de hacerlo hoy mismo!...   »Lo que tiene la mayor importancia es que usted busque el perdón de Dios. Él no  exige que repita oraciones interminables ni que cumpla determinados requisitos  reiteradamente para obtenerlo. Lo que Dios sí exige es que usted de veras esté  arrepentida de lo que ha hecho y que simplemente le pida en sus propias  palabras que la perdone. Luego, para demostrar que está realmente arrepentida,  [restituya] el dinero que ha robado, [devolviéndolo poco a poco, aunque le tome  años hacerlo].   »Es de esperar que usted jamás tenga que comparecer ante juez alguno excepto Dios  mismo. Y felizmente para cada uno de nosotros, Dios ya le ha dado nuestro  castigo a Otro. Jesucristo, su Hijo, murió en la cruz para pagar el precio de  lo que usted ha hecho y de lo que hemos hecho nosotros. Así que cuando usted  ore, pidiéndole a Dios que la perdone, no olvide darle gracias por su Hijo  Jesucristo.   »¡Hágalo hoy mismo!   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego el enlace que dice: «Caso 101». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Nm 32:23b]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep24</guid><pubDate>Tue, 24 Sep 2024 08:28:36 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62088303/2024sep24.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Trabajo para una empresa en la cual me han dado la confianza. A veces no tengo dinero para suplir mis necesidades. Vendo repuestos  y, cuando los clientes no quieren factura, los facturo por menos valor.   »Quiero cambiar. No estoy haciendo lo correcto delante de Dios.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Seguramente no se trata de una gran suma de dinero, y usted lo necesita muchísimo. En esas  circunstancias es fácil justificar algo que uno sabe que es malo cuando uno  está seguro de que lo está haciendo por una buena razón. Todos los días  personas como usted mienten, engañan y roban convencidas de que sus  circunstancias extraordinarias justifican que quebranten la ley de Dios y las  leyes de sus gobiernos respectivos.   »¿Alguna vez ha tenido la oportunidad de recorrer los pasillos de una cárcel y hablar  con los presos? Casi sin excepción, tienen una historia que contar de cómo lo  que hicieron no era realmente malo debido a su situación y sus circunstancias  particulares. Y sin embargo ahí se encuentran, encarcelados por su conducta.  Por muy justificados que se sientan, quebrantaron determinadas leyes y los  atraparon.   »A usted no la han descubierto todavía, así que tal vez no se haya imaginado lo traumático que sería que su  patrón descubriera su engaño y la despidiera. ¿Qué tanto sufriría usted  económicamente si no tuviera nada de ingresos? ¿Qué si su patrón llamara a la  policía y formulara cargos contra usted por desfalco? Las leyes cambian de un  país a otro, pero casi de seguro usted iría a parar a la cárcel. ¿Cómo pagaría  los servicios de un abogado para que la defendiera?   »¡No vale la pena! Hay un proverbio bíblico que se cita a menudo, que dice: “Pueden  estar seguros de que no escaparán de su pecado.”1 En otras palabras,  tarde o temprano usted pagará las consecuencias de lo que está haciendo. ¡Debe  dejar de hacerlo hoy mismo!...   »Lo que tiene la mayor importancia es que usted busque el perdón de Dios. Él no  exige que repita oraciones interminables ni que cumpla determinados requisitos  reiteradamente para obtenerlo. Lo que Dios sí exige es que usted de veras esté  arrepentida de lo que ha hecho y que simplemente le pida en sus propias  palabras que la perdone. Luego, para demostrar que está realmente arrepentida,  [restituya] el dinero que ha robado, [devolviéndolo poco a poco, aunque le tome  años hacerlo].   »Es de esperar que usted jamás tenga que comparecer ante juez alguno excepto Dios  mismo. Y felizmente para cada uno de nosotros, Dios ya le ha dado nuestro  castigo a Otro. Jesucristo, su Hijo, murió en la cruz para pagar el precio de  lo que usted ha hecho y de lo que hemos hecho nosotros. Así que cuando usted  ore, pidiéndole a Dios que la perdone, no olvide darle gracias por su Hijo  Jesucristo.   »¡Hágalo hoy mismo!   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego el enlace que dice: «Caso 101». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Nm 32:23b]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¡Viva la justicia!»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/viva-la-justicia--62073731</link><description><![CDATA[(Aniversario del Grito de Lares)   «Mariana, la Capitana de la noche del 23 [de septiembre], se había vestido de falda larga  y ancha. A la cintura llevaba pistola, que muy bien la distinguía de las demás,  montada en su jaca que no necesitaba espuelas para brincar un profundo zanjón.   »Mariana... fue a su caballo atado a un árbol en la misma plaza, sacó la bandera,  uniestrellada con cruz blanca, la acomodó al asta, y en marcha triunfante se  dirigió a la iglesia. Las mujeres y los hombres allí presentes formaron columna  de tres detrás de ella. Invadidos por la emoción, empezaron a gritar:   »—¡Viva Puerto Rico! ¡Abajo los impuestos!   »—¡Viva la justicia! ¡Viva doña Mariana! ...   »Nadie respiraba.... Un silencio celestial se impuso en la nave de la iglesia. Todos  habían quedado mudos y quietos, como si rindieran tributo a la más grande y  gloriosa mujer boricua.... Bandera y Mariana se fundieron en una sola  unidad....   »Subió un escalón, dobló sus rodillas ante el Redentor crucificado, dio una vuelta de  frente al público y, con ambas manos, levantó la bandera muy en alto y gritó:   »—¡Viva! ...   »La paz y la victoria reinaban en Lares la mañana del día 24 de septiembre de  1868.... La Patrona de aquella noche: Mariana [Bracetti].   »Mariana, después de tanta humillación en las cárceles de Arecibo, fue dejada en  libertad....   »Más adelante, como testigo ante un tribunal colonial, contestó: “He tenido la  gloria de ser condenada por defender la libertad de mi patria.”   »La historiadora Ángela Negrón Muñoz, en su libro Mujeres de Puerto Rico, nos describe a Mariana como  “brava entre los bravos, inteligente y noble como el que más.... Jamás se  arrepintió de su sacrificio.” Fue una mujer, una mujer boricua de montaña  adentro, la que cargó la antorcha de justicia y amor que hoy todos  predicamos....   »Sin duda, a todos aquellos que hemos tratado de conocer a esta insigne y heroica  mujer nos sorprende su valentía y dedicación al servicio de la justicia y su  amor al prójimo. No sólo estableció pautas para la liberación femenina, sino  también iluminó senderos para que los hombres rompieran las cadenas de la  opresión y cantaran con ella la canción de la libertad.»1   Mediante este conmovedor relato histórico el doctor José Morales Dorta, en su obra  titulada Galería de héroes de Puerto Rico, le rinde homenaje a su  compatriota Mariana Bracetti. Y bien merecido lo tiene doña Mariana, quien con  su arrojo, su consagración a la causa de la libertad y su amor al prójimo se  comporta como una verdadera seguidora de Jesucristo. Al igual que Cristo, ella  sufre la humillación y la pena de la condenación a manos de sus enemigos, y no  se arrepiente de su sacrificio; sólo que, a diferencia de Cristo, ella no tiene  que hacer el sacrificio de dar la vida por la causa.   Gracias a Dios, fue por los méritos de ese sacrificio supremo de su Hijo Jesucristo que  surgió el cristianismo como una arrolladora fuerza moral y espiritual que  estableció los principios de igualdad y justicia para todo el género humano. Y  fueron esos principios bíblicos los que iluminaron la senda de aquella patriota  puertorriqueña en el siglo diecinueve, e iluminan la nuestra en el siglo  veintiuno, para que rompamos las cadenas de la opresión del pecado y cantemos  con Cristo la canción de la libertad del alma. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Morales Dorta, Galería de héroes de Puerto Rico (San Juan: Plaza Mayor, Inc., 1997), pp. 212-21.]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep23</guid><pubDate>Mon, 23 Sep 2024 07:29:25 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62073731/2024sep23.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario del Grito de Lares)   «Mariana, la Capitana de la noche del 23 [de septiembre], se había vestido de falda larga  y ancha. A la cintura llevaba pistola, que muy bien la distinguía de las demás,  montada en su jaca que no necesitaba...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Aniversario del Grito de Lares)   «Mariana, la Capitana de la noche del 23 [de septiembre], se había vestido de falda larga  y ancha. A la cintura llevaba pistola, que muy bien la distinguía de las demás,  montada en su jaca que no necesitaba espuelas para brincar un profundo zanjón.   »Mariana... fue a su caballo atado a un árbol en la misma plaza, sacó la bandera,  uniestrellada con cruz blanca, la acomodó al asta, y en marcha triunfante se  dirigió a la iglesia. Las mujeres y los hombres allí presentes formaron columna  de tres detrás de ella. Invadidos por la emoción, empezaron a gritar:   »—¡Viva Puerto Rico! ¡Abajo los impuestos!   »—¡Viva la justicia! ¡Viva doña Mariana! ...   »Nadie respiraba.... Un silencio celestial se impuso en la nave de la iglesia. Todos  habían quedado mudos y quietos, como si rindieran tributo a la más grande y  gloriosa mujer boricua.... Bandera y Mariana se fundieron en una sola  unidad....   »Subió un escalón, dobló sus rodillas ante el Redentor crucificado, dio una vuelta de  frente al público y, con ambas manos, levantó la bandera muy en alto y gritó:   »—¡Viva! ...   »La paz y la victoria reinaban en Lares la mañana del día 24 de septiembre de  1868.... La Patrona de aquella noche: Mariana [Bracetti].   »Mariana, después de tanta humillación en las cárceles de Arecibo, fue dejada en  libertad....   »Más adelante, como testigo ante un tribunal colonial, contestó: “He tenido la  gloria de ser condenada por defender la libertad de mi patria.”   »La historiadora Ángela Negrón Muñoz, en su libro Mujeres de Puerto Rico, nos describe a Mariana como  “brava entre los bravos, inteligente y noble como el que más.... Jamás se  arrepintió de su sacrificio.” Fue una mujer, una mujer boricua de montaña  adentro, la que cargó la antorcha de justicia y amor que hoy todos  predicamos....   »Sin duda, a todos aquellos que hemos tratado de conocer a esta insigne y heroica  mujer nos sorprende su valentía y dedicación al servicio de la justicia y su  amor al prójimo. No sólo estableció pautas para la liberación femenina, sino  también iluminó senderos para que los hombres rompieran las cadenas de la  opresión y cantaran con ella la canción de la libertad.»1   Mediante este conmovedor relato histórico el doctor José Morales Dorta, en su obra  titulada Galería de héroes de Puerto Rico, le rinde homenaje a su  compatriota Mariana Bracetti. Y bien merecido lo tiene doña Mariana, quien con  su arrojo, su consagración a la causa de la libertad y su amor al prójimo se  comporta como una verdadera seguidora de Jesucristo. Al igual que Cristo, ella  sufre la humillación y la pena de la condenación a manos de sus enemigos, y no  se arrepiente de su sacrificio; sólo que, a diferencia de Cristo, ella no tiene  que hacer el sacrificio de dar la vida por la causa.   Gracias a Dios, fue por los méritos de ese sacrificio supremo de su Hijo Jesucristo que  surgió el cristianismo como una arrolladora fuerza moral y espiritual que  estableció los principios de igualdad y justicia para todo el género humano. Y  fueron esos principios bíblicos los que iluminaron la senda de aquella patriota  puertorriqueña en el siglo diecinueve, e iluminan la nuestra en el siglo  veintiuno, para que rompamos las cadenas de la opresión del pecado y cantemos  con Cristo la canción de la libertad del alma. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Morales Dorta, Galería de héroes de Puerto Rico (San Juan: Plaza Mayor, Inc., 1997), pp. 212-21.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Un hijo que afirma ser ateo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-hijo-que-afirma-ser-ateo--62054049</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo un hijo de diecisiete años que afirma ser ateo. Participa en oraciones y actividades religiosas familiares, indicando  que lo hace por respeto, aunque no cree en nada de lo que se practica....   »No estoy segura si continuar pidiéndole que participe, o aceptar que se retire en  los periodos de actividades espirituales.... En pocos meses será mayor de edad,  y cada vez se siente más seguro de su decisión. Me preocupa dejar mi labor como  madre de enseñarle los caminos de Dios.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Su hijo ha sido franco con usted y le ha dicho la verdad, y es probable que ese sea un indicio de que se sienta seguro de poder confiar  en usted. Los padres sabios escuchan a sus hijos adultos, o casi adultos, sin  formular juicios. Con eso permiten que ellos expresen sus sentimientos sin  reserva y no se distancien como resultado de tener padres severos y moralistas.   »¿Es fácil escuchar sin formular juicios ni discutir? ¡Claro que no! Los padres que aman a sus hijos sufren al saber que sus hijos adultos no  van por buen camino. Pero ese sufrimiento y esa pasión jamás deben llevarnos a  tratar de forzar a nuestros hijos a creer lo que queremos que crean, o a  ejercer presión para que tomen el camino que nosotros pensamos que más les  conviene.   »Lamentablemente muchas personas que dejan de creer en Dios lo hacen porque han observado a quienes dicen que son  religiosos y sin embargo hacen caso omiso de las enseñanzas de la Biblia. En la  decisión de su hijo bien pudieron haber influido líderes o maestros en la  iglesia cuyas acciones fuera de la iglesia no eran consecuentes con sus  palabras dentro de ella.   »Las preguntas más importantes que usted debe hacerse son estas: ¿Ha experimentado nuestro hijo el amor de Dios en  nuestro hogar y en nuestra comunidad? ... ¿Ha observado nuestro hijo cómo  nuestra creencia en Dios ha hecho que queramos acatar las enseñanzas de la  Biblia, tanto mediante nuestras actitudes como nuestras acciones? Si puede  contestar estas preguntas afirmativamente, entonces puede estar segura de que  le ha enseñado a su hijo acerca de Dios por medio de sus palabras como también  de sus acciones.   »Ahora bien, mientras su hijo dependa del sustento económico de usted y viva en el hogar suyo, él  debe seguir colaborando con los quehaceres domésticos de la familia, obedecer  las reglas del hogar, y participar en la mayoría de las actividades  familiares. Cuando él tenga la solvencia económica para  vivir por su cuenta, no tendrá que someterse a esas cosas. Mientras  tanto, no es necesario que le gusten las responsabilidades, las reglas y las  actividades. Todo eso simplemente viene como resultado de ser un miembro de la  familia que depende del sustento económico suyo.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 689. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep21</guid><pubDate>Sat, 21 Sep 2024 08:28:15 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62054049/2024sep21.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo un hijo de diecisiete años que afirma ser ateo. Participa en...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo un hijo de diecisiete años que afirma ser ateo. Participa en oraciones y actividades religiosas familiares, indicando  que lo hace por respeto, aunque no cree en nada de lo que se practica....   »No estoy segura si continuar pidiéndole que participe, o aceptar que se retire en  los periodos de actividades espirituales.... En pocos meses será mayor de edad,  y cada vez se siente más seguro de su decisión. Me preocupa dejar mi labor como  madre de enseñarle los caminos de Dios.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... Su hijo ha sido franco con usted y le ha dicho la verdad, y es probable que ese sea un indicio de que se sienta seguro de poder confiar  en usted. Los padres sabios escuchan a sus hijos adultos, o casi adultos, sin  formular juicios. Con eso permiten que ellos expresen sus sentimientos sin  reserva y no se distancien como resultado de tener padres severos y moralistas.   »¿Es fácil escuchar sin formular juicios ni discutir? ¡Claro que no! Los padres que aman a sus hijos sufren al saber que sus hijos adultos no  van por buen camino. Pero ese sufrimiento y esa pasión jamás deben llevarnos a  tratar de forzar a nuestros hijos a creer lo que queremos que crean, o a  ejercer presión para que tomen el camino que nosotros pensamos que más les  conviene.   »Lamentablemente muchas personas que dejan de creer en Dios lo hacen porque han observado a quienes dicen que son  religiosos y sin embargo hacen caso omiso de las enseñanzas de la Biblia. En la  decisión de su hijo bien pudieron haber influido líderes o maestros en la  iglesia cuyas acciones fuera de la iglesia no eran consecuentes con sus  palabras dentro de ella.   »Las preguntas más importantes que usted debe hacerse son estas: ¿Ha experimentado nuestro hijo el amor de Dios en  nuestro hogar y en nuestra comunidad? ... ¿Ha observado nuestro hijo cómo  nuestra creencia en Dios ha hecho que queramos acatar las enseñanzas de la  Biblia, tanto mediante nuestras actitudes como nuestras acciones? Si puede  contestar estas preguntas afirmativamente, entonces puede estar segura de que  le ha enseñado a su hijo acerca de Dios por medio de sus palabras como también  de sus acciones.   »Ahora bien, mientras su hijo dependa del sustento económico de usted y viva en el hogar suyo, él  debe seguir colaborando con los quehaceres domésticos de la familia, obedecer  las reglas del hogar, y participar en la mayoría de las actividades  familiares. Cuando él tenga la solvencia económica para  vivir por su cuenta, no tendrá que someterse a esas cosas. Mientras  tanto, no es necesario que le gusten las responsabilidades, las reglas y las  actividades. Todo eso simplemente viene como resultado de ser un miembro de la  familia que depende del sustento económico suyo.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 689. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Sueños de una vida mejor</title><link>https://www.spreaker.com/episode/suenos-de-una-vida-mejor--62040497</link><description><![CDATA[(Día de los Novios en Argentina)   Hay ciertos lugares en nuestra América Latina donde las jóvenes, antes de acostarse, se asoman a mirar la  luna. Lo hacen durante nueve noches seguidas con la esperanza de enterarse cómo  será su novio. Si durante una de esas noches sueñan con algún joven —creen  ellas—, éste será su prometido.1   Si una de esas jóvenes hubiera vivido en la época de los patriarcas bíblicos y  hubiera soñado con José, el hijo de Jacob y Raquel, habría vislumbrado como  novio a un joven solidario con ella en materia de sueños. Esto se debe a que  tal vez sea José el personaje histórico más identificado tanto con el tener  sueños como con el interpretarlos. Primero sueña que está en el campo atando  manojos con sus hermanos, y los manojos de éstos se inclinan delante del manojo  de él, dando a entender que algún día gobernará sobre sus hermanos. Para  rematar, luego sueña que el sol, la luna y once estrellas se inclinan ante él,  ¡e ingenuamente les cuenta a sus once hermanos ese sueño también! Por eso ellos  aborrecen al «soñador» de su hermano a tal grado que traman su muerte; pero  luego deciden venderlo a unos mercaderes como si fuera un esclavo. Por último, es una serie de sueños lo que lleva a José a ser el segundo gobernante de  Egipto después del faraón, sólo que esos sueños no los tiene él sino que los  tienen otros, entre ellos el faraón. Pero es José quien los interpreta, y todos  se cumplen al pie de la letra.2   Hay una lección muy valiosa que pueden aprender de José las jóvenes que sueñan  acerca de su futuro novio: que lo que necesitamos no es saber más acerca del  futuro, sino más acerca de Aquel que tiene el futuro en sus manos. Los sueños  de José lo meten en problemas tan graves que cuando no pierde la vida, pierde  la libertad. Pero en cada circunstancia adversa el libro de Génesis dice que  «el Señor estaba con él». Y si «el Señor estaba con él», era porque él estaba  con el Señor. Si nosotros, al igual que José, nos acercamos al Señor, Él podrá  hacer acto de presencia en las decisiones de mayor importancia de nuestra vida.  Vale mucho más el poder contar con la futura presencia de un Dios cuyo  conocimiento no tiene límites que contar con un limitado conocimiento propio  del futuro. Él sabe quién es el esposo que más le conviene a cada mujer. También sabe cuál es la compañera más adecuada para cada hombre. Sólo hace  falta que le pidamos que sea el Señor de nuestra vida para que comience a  dirigir nuestros pasos. Dejémonos de sueños y acerquémonos al Creador del  diseño de nuestra existencia. Sólo así podremos experimentar con todos nuestros  sentidos lo que quiso decir San Pablo con estas palabras: «Ningún ojo ha visto,  ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha  preparado para quienes lo aman.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Javier Ocampo López, Supersticiones y agüeros colombianos (Bogotá: El Áncora Editores, 1989), pp. 184-85.                 2       Gn 37,39­–41                 3       1Co 2:9]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep20</guid><pubDate>Fri, 20 Sep 2024 08:28:39 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62040497/2024sep20.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día de los Novios en Argentina)   Hay ciertos lugares en nuestra América Latina donde las jóvenes, antes de acostarse, se asoman a mirar la  luna. 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Primero sueña que está en el campo atando  manojos con sus hermanos, y los manojos de éstos se inclinan delante del manojo  de él, dando a entender que algún día gobernará sobre sus hermanos. Para  rematar, luego sueña que el sol, la luna y once estrellas se inclinan ante él,  ¡e ingenuamente les cuenta a sus once hermanos ese sueño también! Por eso ellos  aborrecen al «soñador» de su hermano a tal grado que traman su muerte; pero  luego deciden venderlo a unos mercaderes como si fuera un esclavo. Por último, es una serie de sueños lo que lleva a José a ser el segundo gobernante de  Egipto después del faraón, sólo que esos sueños no los tiene él sino que los  tienen otros, entre ellos el faraón. 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Sólo hace  falta que le pidamos que sea el Señor de nuestra vida para que comience a  dirigir nuestros pasos. Dejémonos de sueños y acerquémonos al Creador del  diseño de nuestra existencia. Sólo así podremos experimentar con todos nuestros  sentidos lo que quiso decir San Pablo con estas palabras: «Ningún ojo ha visto,  ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha  preparado para quienes lo aman.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Javier Ocampo López, Supersticiones y agüeros colombianos (Bogotá: El Áncora Editores, 1989), pp. 184-85.                 2       Gn 37,39­–41                 3       1Co 2:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Muchas personas me preguntan si ya estoy embarazada»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/muchas-personas-me-preguntan-si-ya-estoy-embarazada--62022059</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Soy una joven de veintisiete años y tengo seis meses de casada. El problema es que aún no he salido embarazada y eso me preocupa  muchísimo, porque no estoy planificando y a veces pienso que nunca voy a tener  un bebé. Mi esposo no me ataca, pero yo sé que ya él quiere un bebé, y eso me  hace sentir peor.... Mi mamá, mi suegra y muchas personas más siempre me  preguntan si ya estoy embarazada, y eso me pone peor.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡La felicitamos por su matrimonio! Es maravilloso que usted tenga un esposo que la  ama. Cada día que los dos viven como esposos, aprenden más el uno del otro.  Esta es una etapa importante para que crezcan como pareja y disfruten juntos  antes que lleguen los hijos.   »No recomendamos que los cónyuges hagan planes de tener hijos hasta que los dos  hayan vivido juntos algunos años. A veces los hijos llegan muy temprano, y los  esposos pueden lograr que tenga éxito su matrimonio a pesar de eso; pero en  definitiva es mejor que pasen algún tiempo los dos solos antes de la llegada de  los pequeños. Los bebés pueden crear mucha tensión, y cada pareja necesita  haber edificado un fundamento sobre el que puedan estar seguros en su amor  mutuo. Los cónyuges necesitan haber aprendido cómo resolver conflictos y cómo  trabajar juntos para alcanzar sus metas.   »Es evidente que los hijos son muy importantes para ustedes, y que tienen muchos  deseos de comenzar a tenerlos, pero nos han dado la impresión de que su  situación ha hecho que sientan mucha ansiedad. ¿Sabía usted que la ansiedad  produce sustancias químicas que pudieran estar impidiendo el embarazo? A muchas  parejas se les hace difícil concebir cuando se sienten ansiosas acerca de eso.  Le recomendamos que se concentre en su relación conyugal en lugar de  concentrarse en tener un bebé. Pasen tiempo romántico juntos y diviértanse sin  la expectativa de que usted quede embarazada. Dígales a su mamá, a su suegra y  a todos los demás que ustedes han decidido esperar un tiempo antes de tener  hijos, y pídales que dejen de hablar con ustedes acerca de eso.   »También le recomendamos que consulte con un médico para hacerse un examen de rutina....  Tal vez sea mejor que determine no decir nada acerca de su deseo de tener un  hijo.... [Aproveche, más bien,] esa consulta para someterse a los exámenes  preventivos que todos deben hacerse con regularidad.   »Nuestra última recomendación es que le cuente sus problemas a Alguien que la ama a  usted más que nadie. Se trata del Padre celestial, con el que puede hablar en  oración cuando quiera. Descargue todas sus frustraciones y temores en Él, y  permita que Él la llene de su paz perfecta, que sobrepasa todo entendimiento.1   »Le deseamos esa paz,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace que dice: «Caso 100» dentro del enlace  en www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Fil 4:7]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep19</guid><pubDate>Thu, 19 Sep 2024 07:27:46 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62022059/2024sep19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Soy una joven de veintisiete años y tengo seis meses de casada. El problema es que aún no he salido embarazada y eso me preocupa  muchísimo, porque no estoy planificando y a veces pienso que nunca voy a tener  un bebé. Mi esposo no me ataca, pero yo sé que ya él quiere un bebé, y eso me  hace sentir peor.... Mi mamá, mi suegra y muchas personas más siempre me  preguntan si ya estoy embarazada, y eso me pone peor.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »¡La felicitamos por su matrimonio! Es maravilloso que usted tenga un esposo que la  ama. Cada día que los dos viven como esposos, aprenden más el uno del otro.  Esta es una etapa importante para que crezcan como pareja y disfruten juntos  antes que lleguen los hijos.   »No recomendamos que los cónyuges hagan planes de tener hijos hasta que los dos  hayan vivido juntos algunos años. A veces los hijos llegan muy temprano, y los  esposos pueden lograr que tenga éxito su matrimonio a pesar de eso; pero en  definitiva es mejor que pasen algún tiempo los dos solos antes de la llegada de  los pequeños. Los bebés pueden crear mucha tensión, y cada pareja necesita  haber edificado un fundamento sobre el que puedan estar seguros en su amor  mutuo. Los cónyuges necesitan haber aprendido cómo resolver conflictos y cómo  trabajar juntos para alcanzar sus metas.   »Es evidente que los hijos son muy importantes para ustedes, y que tienen muchos  deseos de comenzar a tenerlos, pero nos han dado la impresión de que su  situación ha hecho que sientan mucha ansiedad. ¿Sabía usted que la ansiedad  produce sustancias químicas que pudieran estar impidiendo el embarazo? A muchas  parejas se les hace difícil concebir cuando se sienten ansiosas acerca de eso.  Le recomendamos que se concentre en su relación conyugal en lugar de  concentrarse en tener un bebé. Pasen tiempo romántico juntos y diviértanse sin  la expectativa de que usted quede embarazada. Dígales a su mamá, a su suegra y  a todos los demás que ustedes han decidido esperar un tiempo antes de tener  hijos, y pídales que dejen de hablar con ustedes acerca de eso.   »También le recomendamos que consulte con un médico para hacerse un examen de rutina....  Tal vez sea mejor que determine no decir nada acerca de su deseo de tener un  hijo.... [Aproveche, más bien,] esa consulta para someterse a los exámenes  preventivos que todos deben hacerse con regularidad.   »Nuestra última recomendación es que le cuente sus problemas a Alguien que la ama a  usted más que nadie. Se trata del Padre celestial, con el que puede hablar en  oración cuando quiera. Descargue todas sus frustraciones y temores en Él, y  permita que Él la llene de su paz perfecta, que sobrepasa todo entendimiento.1   »Le deseamos esa paz,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace que dice: «Caso 100» dentro del enlace  en www.conciencia.net que dice: «Casos». 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Michimalonco atacó  e incendió Santiago con diez mil guerreros mientras don Pedro de Valdivia  atacaba a los indios del sur, pero los españoles resistieron y lograron  imponerse.... Obligado a huir a Cuyo, donde permaneció hasta 1549...  Michimalonco se convenció de que una prolongación de la resistencia  representaría un suicidio para su pueblo....   »Concertada una audiencia en el palacio de don Pedro de Valdivia en Santiago...  Michimalonco... hizo el acatamiento debido al capitán Valdivia.... Venía en  nombre de toda la tierra [a] rogarle ...que la guerra... tuviese fin y los  recibiese su señoría debajo de su amparo, que él y los demás prometían serle  leales... y servirles con toda obediencia.... El capitán Valdivia,... vuelto al  general Michimalonco, le respondió de esta manera:   »“Mirad, hermanos míos, naturales de esta tierra: ... Ya sabéis y tenéis noticia que  nosotros somos cristianos, y este es nuestro nombre porque... adoramos a  Jesucristo, Hijo de Dios, que se hizo hombre y murió en la cruz  por nuestro remedio.... Y para instruiros en el conocimiento de este  universal Creador.... hemos tomado a pechos el pasar tantos trabajos... No  penséis que venimos acá por vuestro oro, que nuestro emperador es tan gran  señor y tiene tan gran tesoro que no cabría en toda esta plaza. Con todo  esto... nos habéis de dar gente bastante que saque oro de nuestras minas.... Y  asimismo habéis de venir en conocimiento de Dios nuestro Señor y tener su fe,  como nosotros la tenemos. Si con estas condiciones... queréis ser nuestros  amigos, desde aquí os recibo por tales debajo del amparo real como vasallos de  nuestro rey.”   »... Michimalonco respondió que en todas aquellas condiciones le querían servir y  sujetársele.... Y con esto se despidió del general y de los demás españoles,  cuyo regocijo, aunque se disimuló en presencia de los indios, fue tal cual se  puede presumir en gente que salía de tal abismo de trabajos....   »... Lo convenido con Michimalonco constituyó la hora de nacimiento del pueblo chileno, que resultó de la fusión del español con el  araucano.... Se trataba, por supuesto, en primer lugar, de cristianizar y  europeizar a los indígenas.... El imperio que pretendía establecer Carlos V  debía extenderse hasta los últimos confines de América.»1   Si bien, según esta disertación del economista, sociólogo y político chileno Carlos Keller  publicada en el Boletín de la Real  Academia de la Historia, su pueblo nació como resultado de la fusión del  español con el araucano, lo cierto es que según Jesucristo, a quien Valdivia  debidamente calificó como el «Hijo de Dios, que se hizo hombre y murió en la  cruz» para salvarnos, a cada uno de los habitantes de América y del mundo nos  hace falta nacer de nuevo como resultado de la fusión de nuestro ser con el  Espíritu Santo. Pues si no nacemos de nuevo espiritualmente, bien pudiéramos  disfrutar de un reino terrenal como el que una vez fuera Chile, pero no  podremos entrar en el reino de Dios.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Carlos Keller, «La idea imperial en don Pedro de Valdivia», Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo CLXVIII, Cuaderno I: 59-94 (Madrid, 1971) &lt;http://www.scribd.com/doc/105852682/La-Idea-Imperial-en-Don-Pedro-de-Valdivia#scribd&gt;, pp. 11-14. En línea 7 enero 2015.                 2       Jn 3:1-21]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep18</guid><pubDate>Wed, 18 Sep 2024 08:28:55 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/62007367/2024sep18.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día de la Independencia de Chile)   «Fundada finalmente la ciudad de Santiago, Valdivia tuvo un formidable adversario en  Michimalonco (Cabeza-Antorcha), cacique araucano que había desempeñado el cargo  de curaca incaico de la parte superior del...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día de la Independencia de Chile)   «Fundada finalmente la ciudad de Santiago, Valdivia tuvo un formidable adversario en  Michimalonco (Cabeza-Antorcha), cacique araucano que había desempeñado el cargo  de curaca incaico de la parte superior del valle de Aconcagua.... Michimalonco atacó  e incendió Santiago con diez mil guerreros mientras don Pedro de Valdivia  atacaba a los indios del sur, pero los españoles resistieron y lograron  imponerse.... Obligado a huir a Cuyo, donde permaneció hasta 1549...  Michimalonco se convenció de que una prolongación de la resistencia  representaría un suicidio para su pueblo....   »Concertada una audiencia en el palacio de don Pedro de Valdivia en Santiago...  Michimalonco... hizo el acatamiento debido al capitán Valdivia.... Venía en  nombre de toda la tierra [a] rogarle ...que la guerra... tuviese fin y los  recibiese su señoría debajo de su amparo, que él y los demás prometían serle  leales... y servirles con toda obediencia.... El capitán Valdivia,... vuelto al  general Michimalonco, le respondió de esta manera:   »“Mirad, hermanos míos, naturales de esta tierra: ... Ya sabéis y tenéis noticia que  nosotros somos cristianos, y este es nuestro nombre porque... adoramos a  Jesucristo, Hijo de Dios, que se hizo hombre y murió en la cruz  por nuestro remedio.... Y para instruiros en el conocimiento de este  universal Creador.... hemos tomado a pechos el pasar tantos trabajos... No  penséis que venimos acá por vuestro oro, que nuestro emperador es tan gran  señor y tiene tan gran tesoro que no cabría en toda esta plaza. Con todo  esto... nos habéis de dar gente bastante que saque oro de nuestras minas.... Y  asimismo habéis de venir en conocimiento de Dios nuestro Señor y tener su fe,  como nosotros la tenemos. Si con estas condiciones... queréis ser nuestros  amigos, desde aquí os recibo por tales debajo del amparo real como vasallos de  nuestro rey.”   »... Michimalonco respondió que en todas aquellas condiciones le querían servir y  sujetársele.... Y con esto se despidió del general y de los demás españoles,  cuyo regocijo, aunque se disimuló en presencia de los indios, fue tal cual se  puede presumir en gente que salía de tal abismo de trabajos....   »... Lo convenido con Michimalonco constituyó la hora de nacimiento del pueblo chileno, que resultó de la fusión del español con el  araucano.... Se trataba, por supuesto, en primer lugar, de cristianizar y  europeizar a los indígenas.... El imperio que pretendía establecer Carlos V  debía extenderse hasta los últimos confines de América.»1   Si bien, según esta disertación del economista, sociólogo y político chileno Carlos Keller  publicada en el Boletín de la Real  Academia de la Historia, su pueblo nació como resultado de la fusión del  español con el araucano, lo cierto es que según Jesucristo, a quien Valdivia  debidamente calificó como el «Hijo de Dios, que se hizo hombre y murió en la  cruz» para salvarnos, a cada uno de los habitantes de América y del mundo nos  hace falta nacer de nuevo como resultado de la fusión de nuestro ser con el  Espíritu Santo. 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Nueve años más tarde, volvió a contribuir notablemente al  éxito de su club, llevando esta vez a los Cardenales de San Luis a coronarse  campeones de la Serie Mundial. En aquella inolvidable temporada de 1967 tuvo un  promedio de bateo de .325, impulsando más carreras que nadie en la Liga  Nacional, 111, y conectando 183 hits, entre éstos 37 dobles y 25 cuadrangulares,  por lo que fue elegido, nuevamente por votación unánime, como el «Jugador más  valioso» de la Liga. Era la primera vez que esa elección había sido unánime  desde el año 1936.   En 1961, cuando aún vestía el uniforme de los Gigantes, encabezó la Liga Nacional con 142 carreras impulsadas  y 46 cuadrangulares. A lo largo de su carrera, superó el promedio de bateo de  .300 en nueve de sus diecisiete temporadas, impulsó 1.365 carreras y conectó  379 cuadrangulares. Conectó más de veinticinco cuadrangulares en ocho  temporadas, y fue el primero en conectar más de veinte como jugador en cuatro  equipos: los Gigantes de San Francisco, los Cardenales de San Luis, los Bravos  de Atlanta y los Medias Rojas de Boston.   Por eso los aficionados al béisbol lo eligieron una de las Estrellas de la Liga  Nacional en siete ocasiones, y a la postre, en 1999, el Comité de Veteranos  votó en favor de que ingresara al Salón de la Fama, ocupando así un lugar al  lado de su paisano Roberto Clemente y de su compañero de equipo Juan Marichal.   Se trata de Orlando Manuel Cepeda, potente bateador de Puerto Rico al que le tocó  superar una lesión tras otra sufridas en las rodillas. No dejó de jugar con  garra, haciendo honor al apodo Baby Bull («el becerro» en inglés) que le  dieron por ser hijo y heredero del talento de Pedro «El Toro» Cepeda, que fue  sin duda el mejor pelotero puertorriqueño de su época.   En su autobiografía, Orlando «Peruchín» Cepeda cuenta en detalle cómo jugó con todo y ascendió hasta la  cumbre del béisbol, sólo para descender hasta la celda de una cárcel por jugar  con la marihuana. Luego de diez meses tras las rejas y otros dos de rehabilitación,  sufrió el oprobio de haber llegado a ser la vergüenza de su pueblo y una  deshonra a la memoria de su padre, y sintió el vacío que deja la separación de  su esposa y de sus hijos. De ahí que aquel antiguo «becerro del béisbol»  dijera: «Necesitaba algo más grande, más fuerte que yo mismo.»1   De ahí en adelante se entregó a la difícil tarea de recomponer su vida y de  advertir a niños y a jóvenes que con las drogas no se juega, ni con quienes las  consumen o las venden.2 Tomemos a pecho esta lección que le costó  tan caro aprender al ex ídolo puertorriqueño, la misma que el sabio Salomón  resumió en el siguiente proverbio: «No abras zanjas si no quieres caer en  ellas, ni hagas rodar piedras si no quieres que te aplasten.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Orlando Cepeda con Herb Fagen, Baby Bull: From Hardball to Hard Time and Back [El becerro: Del béisbol al presidio y de vuelta al béisbol] (Dallas: Taylor Publishing, 1998), pp. 167‑87.                 2       Ibíd., pp. 215‑16.                 3       Pr 26:27 (TLA)]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep17</guid><pubDate>Tue, 17 Sep 2024 07:28:42 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61902830/2024sep17.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Natalicio de Orlando Cepeda)   Tenía sólo veinte años de edad en 1958, su primer año en las Grandes Ligas, y sin  embargo contribuyó a tal grado al éxito de su equipo, los Gigantes de San  Francisco, que fue elegido por votación unánime como el...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Natalicio de Orlando Cepeda)   Tenía sólo veinte años de edad en 1958, su primer año en las Grandes Ligas, y sin  embargo contribuyó a tal grado al éxito de su equipo, los Gigantes de San  Francisco, que fue elegido por votación unánime como el Novato del Año de la  Liga Nacional. Esa temporada tuvo un promedio de bateo de .312, impulsando 96  carreras y conectando 188 hits o imparables, entre éstos 38 dobles, 4 triples y  25 cuadrangulares. Nueve años más tarde, volvió a contribuir notablemente al  éxito de su club, llevando esta vez a los Cardenales de San Luis a coronarse  campeones de la Serie Mundial. En aquella inolvidable temporada de 1967 tuvo un  promedio de bateo de .325, impulsando más carreras que nadie en la Liga  Nacional, 111, y conectando 183 hits, entre éstos 37 dobles y 25 cuadrangulares,  por lo que fue elegido, nuevamente por votación unánime, como el «Jugador más  valioso» de la Liga. Era la primera vez que esa elección había sido unánime  desde el año 1936.   En 1961, cuando aún vestía el uniforme de los Gigantes, encabezó la Liga Nacional con 142 carreras impulsadas  y 46 cuadrangulares. A lo largo de su carrera, superó el promedio de bateo de  .300 en nueve de sus diecisiete temporadas, impulsó 1.365 carreras y conectó  379 cuadrangulares. Conectó más de veinticinco cuadrangulares en ocho  temporadas, y fue el primero en conectar más de veinte como jugador en cuatro  equipos: los Gigantes de San Francisco, los Cardenales de San Luis, los Bravos  de Atlanta y los Medias Rojas de Boston.   Por eso los aficionados al béisbol lo eligieron una de las Estrellas de la Liga  Nacional en siete ocasiones, y a la postre, en 1999, el Comité de Veteranos  votó en favor de que ingresara al Salón de la Fama, ocupando así un lugar al  lado de su paisano Roberto Clemente y de su compañero de equipo Juan Marichal.   Se trata de Orlando Manuel Cepeda, potente bateador de Puerto Rico al que le tocó  superar una lesión tras otra sufridas en las rodillas. No dejó de jugar con  garra, haciendo honor al apodo Baby Bull («el becerro» en inglés) que le  dieron por ser hijo y heredero del talento de Pedro «El Toro» Cepeda, que fue  sin duda el mejor pelotero puertorriqueño de su época.   En su autobiografía, Orlando «Peruchín» Cepeda cuenta en detalle cómo jugó con todo y ascendió hasta la  cumbre del béisbol, sólo para descender hasta la celda de una cárcel por jugar  con la marihuana. Luego de diez meses tras las rejas y otros dos de rehabilitación,  sufrió el oprobio de haber llegado a ser la vergüenza de su pueblo y una  deshonra a la memoria de su padre, y sintió el vacío que deja la separación de  su esposa y de sus hijos. De ahí que aquel antiguo «becerro del béisbol»  dijera: «Necesitaba algo más grande, más fuerte que yo mismo.»1   De ahí en adelante se entregó a la difícil tarea de recomponer su vida y de  advertir a niños y a jóvenes que con las drogas no se juega, ni con quienes las  consumen o las venden.2 Tomemos a pecho esta lección que le costó  tan caro aprender al ex ídolo puertorriqueño, la misma que el sabio Salomón  resumió en el siguiente proverbio: «No abras zanjas si no quieres caer en  ellas, ni hagas rodar piedras si no quieres que te aplasten.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Orlando Cepeda con Herb Fagen, Baby Bull: From Hardball to Hard Time and Back [El becerro: Del béisbol al presidio y de vuelta al béisbol] (Dallas: Taylor Publishing, 1998), pp. 167‑87.                 2       Ibíd., pp. 215‑16.                 3       Pr 26:27 (TLA)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Una obra sin igual</title><link>https://www.spreaker.com/episode/una-obra-sin-igual--61855433</link><description><![CDATA[(Aniversario del Estreno del Himno Nacional Mexicano)   Tan pronto como ganaron sus respectivos concursos el poeta mexicano Francisco  González Bocanegra y el músico español Jaime Nunó, comenzaron a imprimirse, a  fines de 1854, los primeros ejemplares del Himno Nacional mexicano del que eran  compositores. Sin embargo, debido a la conflictiva situación política que vivió  el país en los años siguientes, pasó mucho tiempo antes de que aquel himno  patrio alcanzara popularidad. Al contrario, cayó casi en el olvido, primero a  raíz de la caída del caudillo Santa Anna, y luego a causa de la caída de la  nación misma, inicialmente en la Guerra de Reforma entre liberales y  conservadores, y posteriormente en la intervención francesa del emperador  Maximiliano.   El gobierno de Benito Juárez se vio perseguido constantemente, por lo que le tocó  trasladarse de un lugar a otro con mucha frecuencia. De ahí que no contara con  el tiempo ni con los recursos necesarios para ceremonias. En su defecto, el  ejército republicano tocaba la marcha Zaragoza, que compuso Aniceto Ortega con  el fin de honrar la memoria del héroe del 5 de mayo.   Diez años después del estreno del himno, aprovechando que el presidente Benito  Juárez estaba de paso por la ciudad de Monterrey o la de Saltillo (según dos  versiones diferentes), alguien se le acercó a proponerle algunas modificaciones  a la letra. Dicen que Juárez respondió: «Ni una sola nota, ni una sola palabra,  se quite al Himno Nacional.» Con esa sentencia terminante, el gran reformador  mexicano le puso fin a cualquier reforma del himno y salvó la integridad de la  obra de González Bocanegra.   Luego de la derrota del imperio de Maximiliano, el gobierno republicano comenzó a  difundir el Himno Nacional, y el pueblo mexicano comenzó a adoptarlo y a  reconocer en él la máxima expresión de su victoria sobre la invasión francesa.1   Así como don Benito Juárez, el «Benemérito de las Américas», salvó la integridad de  la obra del poeta mexicano Francisco González Bocanegra, también nuestro Señor  Jesucristo, el «Benemérito del Universo», salvó la integridad de la obra  creadora del Poeta celestial. Es que cada uno de nosotros es un himno divino,  compuesto por «el dedo de Dios», ese mismo dedo que escribió en el cielo el  eterno destino de la patria mexicana, como dicen las palabras de la primera  estrofa del Himno Nacional. Pero así como Dios creó al pueblo mexicano con el  libre albedrío para modificar la letra de su Himno Nacional, nos creó también a  cada uno con el libre albedrío para malograr la letra de nuestro himno  individual, que es nuestra propia vida. Por eso juzgó necesario enviarnos a su  Hijo Jesucristo: para ponerle fin a cualquier mal llamada reforma que  quisiéramos hacerle a esa letra nuestra que Él compuso por excelencia. Sólo que  cuando Jesucristo le responde al enemigo de nuestra alma: «Ni una sola nota, ni  una sola palabra, se quite a este himno individual mío», esa sentencia, a  diferencia de la de Benito Juárez, sólo es terminante en potencia. Porque  Cristo nos deja a cada uno, en calidad de creación suya, la decisión de  mantener y de disfrutar al máximo la integridad de su obra creadora en  nosotros. ¡Y no hay otra obra que se le iguale en todo el universo! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Héctor Campillo Cuautli, El Himno Nacional Mexicano: Origen, historia y significado de nuestro Himno (México, D.F.: Fernández editores, 1998, pp. 3‑4,11‑12.]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep16</guid><pubDate>Mon, 16 Sep 2024 15:00:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61855433/2024sep16.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario del Estreno del Himno Nacional Mexicano)   Tan pronto como ganaron sus respectivos concursos el poeta mexicano Francisco  González Bocanegra y el músico español Jaime Nunó, comenzaron a imprimirse, a  fines de 1854, los primeros...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Aniversario del Estreno del Himno Nacional Mexicano)   Tan pronto como ganaron sus respectivos concursos el poeta mexicano Francisco  González Bocanegra y el músico español Jaime Nunó, comenzaron a imprimirse, a  fines de 1854, los primeros ejemplares del Himno Nacional mexicano del que eran  compositores. Sin embargo, debido a la conflictiva situación política que vivió  el país en los años siguientes, pasó mucho tiempo antes de que aquel himno  patrio alcanzara popularidad. Al contrario, cayó casi en el olvido, primero a  raíz de la caída del caudillo Santa Anna, y luego a causa de la caída de la  nación misma, inicialmente en la Guerra de Reforma entre liberales y  conservadores, y posteriormente en la intervención francesa del emperador  Maximiliano.   El gobierno de Benito Juárez se vio perseguido constantemente, por lo que le tocó  trasladarse de un lugar a otro con mucha frecuencia. De ahí que no contara con  el tiempo ni con los recursos necesarios para ceremonias. En su defecto, el  ejército republicano tocaba la marcha Zaragoza, que compuso Aniceto Ortega con  el fin de honrar la memoria del héroe del 5 de mayo.   Diez años después del estreno del himno, aprovechando que el presidente Benito  Juárez estaba de paso por la ciudad de Monterrey o la de Saltillo (según dos  versiones diferentes), alguien se le acercó a proponerle algunas modificaciones  a la letra. Dicen que Juárez respondió: «Ni una sola nota, ni una sola palabra,  se quite al Himno Nacional.» Con esa sentencia terminante, el gran reformador  mexicano le puso fin a cualquier reforma del himno y salvó la integridad de la  obra de González Bocanegra.   Luego de la derrota del imperio de Maximiliano, el gobierno republicano comenzó a  difundir el Himno Nacional, y el pueblo mexicano comenzó a adoptarlo y a  reconocer en él la máxima expresión de su victoria sobre la invasión francesa.1   Así como don Benito Juárez, el «Benemérito de las Américas», salvó la integridad de  la obra del poeta mexicano Francisco González Bocanegra, también nuestro Señor  Jesucristo, el «Benemérito del Universo», salvó la integridad de la obra  creadora del Poeta celestial. Es que cada uno de nosotros es un himno divino,  compuesto por «el dedo de Dios», ese mismo dedo que escribió en el cielo el  eterno destino de la patria mexicana, como dicen las palabras de la primera  estrofa del Himno Nacional. Pero así como Dios creó al pueblo mexicano con el  libre albedrío para modificar la letra de su Himno Nacional, nos creó también a  cada uno con el libre albedrío para malograr la letra de nuestro himno  individual, que es nuestra propia vida. Por eso juzgó necesario enviarnos a su  Hijo Jesucristo: para ponerle fin a cualquier mal llamada reforma que  quisiéramos hacerle a esa letra nuestra que Él compuso por excelencia. Sólo que  cuando Jesucristo le responde al enemigo de nuestra alma: «Ni una sola nota, ni  una sola palabra, se quite a este himno individual mío», esa sentencia, a  diferencia de la de Benito Juárez, sólo es terminante en potencia. Porque  Cristo nos deja a cada uno, en calidad de creación suya, la decisión de  mantener y de disfrutar al máximo la integridad de su obra creadora en  nosotros. ¡Y no hay otra obra que se le iguale en todo el universo! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Héctor Campillo Cuautli, El Himno Nacional Mexicano: Origen, historia y significado de nuestro Himno (México, D.F.: Fernández editores, 1998, pp. 3‑4,11‑12.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Malos pensamientos contra mi hijo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/malos-pensamientos-contra-mi-hijo--61855434</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio  www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así  que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la  citáramos, como sigue:   «Tengo treinta y cuatro años, y estoy casada. Mientras fui soltera, jamás tuve en mis planes ser madre porque los niños me causaban disgusto. Pero  ahora soy madre de dos hijos.   »Desde que nació mi hijo mayor, que ahora tiene tres años, siempre he tenido malos pensamientos en contra de él: si lo atropellan, si estoy con  una tijera y puedo herirlo, o si le causo daño de cualquier otra forma.... Le  pido perdón a Dios... pero siempre vuelvo a tener malos pensamientos contra mi  hijo [a pesar de que lo] amo con locura. No sé si esto es normal.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   «Nos alegramos de que nos haya pedido consejo. Le rogamos que tome muy en serio lo que tenemos que decirle.   »Aunque nadie tenga que ceder a la tentación, el ser tentado es normal. Todo el mundo es tentado de alguna manera.  Los hijos son tentados a desobedecer a los padres. Por su parte, los padres,  cuando se enojan, son tentados a castigar con demasiada severidad a los hijos.  Y los ricos y los pobres por igual son tentados a ganar un poco más de dinero  reduciendo la calidad de sus productos o malversando fondos.   »¿Entonces cuándo deja de ser normal la tentación? Usted dice que ama con locura a su hijo. Eso es lo que usted  piensa conscientemente. Pero ese amor no concuerda con la tentación que siente  de hacerle daño, que forma parte de su mente inconsciente. Es como si en su  cerebro hubiera una guerra librándose entre lo consciente y lo inconsciente.  Para poder resolverse, esta clase de guerra requiere ayuda  profesional. Usted no puede resolverla sola.   »El hecho de que no deje de sentir esa tentación, pese a lo mucho que desea que no vuelva, indica que la guerra dentro de usted es muy seria y peligrosa.  Nos preocupa que el estrés o las circunstancias pudieran darle una ventaja a su  inconsciente, de modo que hiciera lo que siente la tentación de hacer, a pesar  de que ese pensamiento la espanta.   »Sus hijos corren peligro, y también corre peligro el bienestar y el futuro de usted. Es preciso que haga una cita  de inmediato para una consulta psiquiátrica. Los psiquiatras son médicos que se  especializan en ayudar a personas que no pueden ayudarse a sí mismas debido a  problemas complejos.   »Usted ha hecho lo correcto al pedirle a Dios que la perdone por todo lo malo que haya hecho. El ser tentada no es  algo que pueda controlar, así que Dios no la condena por las tentaciones. Pero  si usted llegara a ceder a cualquier tentación y la llevara a cabo, con eso en  definitiva pecaría contra Dios.   »Si bien Dios tiene el poder para curar milagrosamente toda enfermedad, la mayor parte del tiempo Él espera que  consultemos a los médicos y hagamos lo que podamos nosotros mismos en beneficio  propio. Le imploramos que busque ayuda psiquiátrica tan pronto como sea posible  y que se someta al tratamiento que se le prescriba.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 688. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep14</guid><pubDate>Sat, 14 Sep 2024 15:00:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61855434/2024sep14.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio  www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así  que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio  www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así  que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la  citáramos, como sigue:   «Tengo treinta y cuatro años, y estoy casada. Mientras fui soltera, jamás tuve en mis planes ser madre porque los niños me causaban disgusto. Pero  ahora soy madre de dos hijos.   »Desde que nació mi hijo mayor, que ahora tiene tres años, siempre he tenido malos pensamientos en contra de él: si lo atropellan, si estoy con  una tijera y puedo herirlo, o si le causo daño de cualquier otra forma.... Le  pido perdón a Dios... pero siempre vuelvo a tener malos pensamientos contra mi  hijo [a pesar de que lo] amo con locura. No sé si esto es normal.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   «Nos alegramos de que nos haya pedido consejo. Le rogamos que tome muy en serio lo que tenemos que decirle.   »Aunque nadie tenga que ceder a la tentación, el ser tentado es normal. Todo el mundo es tentado de alguna manera.  Los hijos son tentados a desobedecer a los padres. Por su parte, los padres,  cuando se enojan, son tentados a castigar con demasiada severidad a los hijos.  Y los ricos y los pobres por igual son tentados a ganar un poco más de dinero  reduciendo la calidad de sus productos o malversando fondos.   »¿Entonces cuándo deja de ser normal la tentación? Usted dice que ama con locura a su hijo. Eso es lo que usted  piensa conscientemente. Pero ese amor no concuerda con la tentación que siente  de hacerle daño, que forma parte de su mente inconsciente. Es como si en su  cerebro hubiera una guerra librándose entre lo consciente y lo inconsciente.  Para poder resolverse, esta clase de guerra requiere ayuda  profesional. Usted no puede resolverla sola.   »El hecho de que no deje de sentir esa tentación, pese a lo mucho que desea que no vuelva, indica que la guerra dentro de usted es muy seria y peligrosa.  Nos preocupa que el estrés o las circunstancias pudieran darle una ventaja a su  inconsciente, de modo que hiciera lo que siente la tentación de hacer, a pesar  de que ese pensamiento la espanta.   »Sus hijos corren peligro, y también corre peligro el bienestar y el futuro de usted. Es preciso que haga una cita  de inmediato para una consulta psiquiátrica. Los psiquiatras son médicos que se  especializan en ayudar a personas que no pueden ayudarse a sí mismas debido a  problemas complejos.   »Usted ha hecho lo correcto al pedirle a Dios que la perdone por todo lo malo que haya hecho. El ser tentada no es  algo que pueda controlar, así que Dios no la condena por las tentaciones. Pero  si usted llegara a ceder a cualquier tentación y la llevara a cabo, con eso en  definitiva pecaría contra Dios.   »Si bien Dios tiene el poder para curar milagrosamente toda enfermedad, la mayor parte del tiempo Él espera que  consultemos a los médicos y hagamos lo que podamos nosotros mismos en beneficio  propio. Le imploramos que busque ayuda psiquiátrica tan pronto como sea posible  y que se someta al tratamiento que se le prescriba.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 688. 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Aquel canto  litúrgico que enseñaba el fraile fue transmitiéndose de generación en  generación, generalizándose a tal grado que, para la fecha de proclamación de  la Independencia de Centroamérica en 1821, el pueblo nicaragüense lo entonaba  tanto en las actividades religiosas como en las políticas.   En 1876, 1893 y 1910 los gobiernos nicaragüenses respectivos introdujeron su  propio Himno Nacional oficial con letra, siendo la música del último la misma  del salmo litúrgico de Castinove. El 9 de diciembre de 1918, el Ministerio de  la Guerra convocó a un concurso para cambiar la letra del Himno Nacional,  estipulando que debía constar de dos cuartetos que trataran únicamente sobre la  paz y el trabajo. El jurado calificador premió por unanimidad la letra «Salve a  ti, Nicaragua» del poeta Salomón Ibarra Mayorga, quien participó de forma  anónima con el seudónimo de Rómulo.   Pero no fue sino hasta el 20 de octubre de 1939 que, por decreto del gobierno, se  reconoció y se aprobó oficialmente aquella letra del himno que, veintiún años  antes, el Maestro Luis Abraham Delgadillo Rivas había cantado por primera vez  en el Ministerio de la Guerra con otros dos profesores que junto con él habían  formado parte del tribunal que aceptó la adaptación de la letra a la música, y  que él luego había cambiado de tonalidad para que pudiera ser cantado por los  niños.1   He aquí el Himno Nacional de Nicaragua como se canta hoy:   ¡Salve a ti, Nicaragua! En tu suelo<br />       ya no ruge la voz del cañón,<br />       //ni se tiñe con sangre de hermanos<br />       tu glorioso pendón bicolor//.   Brille hermosa la paz en tu cielo,<br />       nada empañe tu gloria inmortal,<br />       que el trabajo es tu digno laurel<br />       y el honor //es tu enseña triunfal//.   Quiera Dios que el pueblo nicaragüense, tal como lo quiso su Ministerio de la Guerra,  siempre busque la paz, sobre todo la paz interior que nos da Jesucristo, el  Príncipe de paz de las enseñanzas de la fe cristiana que han recibido desde el  siglo dieciocho.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Historia de los Himnos Nacionales de Nicaragua», Estrella de Nicaragua, 1-13 septiembre 2008 &lt;http://www.estrelladenicaragua.com/386‑EDICION/386‑historiasimbolospatrios.html&gt; En línea 6 mayo 2009; Wikipedia, s.v. «Salve a ti» &lt;http://es.wikipedia.org/wiki/Salve_a_ti&gt; En línea 6 mayo 2009; «Salomón Ibarra: el eterno regreso», La Prensa, 2 septiembre 2000 &lt;http://www.laprensa.com.ni/archivo/2000/septiembre/02/literaria/ensayos/ensayos‑20000902‑03.html&gt; En línea 29 diciembre 2008; «El Himno Nacional» &lt;http://www.mined.gob.ni/emblemas7.php&gt; En línea 29 diciembre 2008.                 2       Jn 14:27; Is 9:6]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep13</guid><pubDate>Fri, 13 Sep 2024 08:29:51 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61419018/2024sep13.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera de la Independencia de Nicaragua)   (Himno cantado por Carlos Rey en audio y en video)   En las últimas décadas del siglo dieciocho, el misionero franciscano Ernesto o  Anselmo Castinove, oriundo de Toledo, España, acostumbraba cantar un...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Antevíspera de la Independencia de Nicaragua)   (Himno cantado por Carlos Rey en audio y en video)   En las últimas décadas del siglo dieciocho, el misionero franciscano Ernesto o  Anselmo Castinove, oriundo de Toledo, España, acostumbraba cantar un salmo  religioso al comienzo y al final de las enseñanzas de la fe cristiana a los  indígenas de Sutiaba, en las cercanías de León, Nicaragua. Aquel canto  litúrgico que enseñaba el fraile fue transmitiéndose de generación en  generación, generalizándose a tal grado que, para la fecha de proclamación de  la Independencia de Centroamérica en 1821, el pueblo nicaragüense lo entonaba  tanto en las actividades religiosas como en las políticas.   En 1876, 1893 y 1910 los gobiernos nicaragüenses respectivos introdujeron su  propio Himno Nacional oficial con letra, siendo la música del último la misma  del salmo litúrgico de Castinove. El 9 de diciembre de 1918, el Ministerio de  la Guerra convocó a un concurso para cambiar la letra del Himno Nacional,  estipulando que debía constar de dos cuartetos que trataran únicamente sobre la  paz y el trabajo. El jurado calificador premió por unanimidad la letra «Salve a  ti, Nicaragua» del poeta Salomón Ibarra Mayorga, quien participó de forma  anónima con el seudónimo de Rómulo.   Pero no fue sino hasta el 20 de octubre de 1939 que, por decreto del gobierno, se  reconoció y se aprobó oficialmente aquella letra del himno que, veintiún años  antes, el Maestro Luis Abraham Delgadillo Rivas había cantado por primera vez  en el Ministerio de la Guerra con otros dos profesores que junto con él habían  formado parte del tribunal que aceptó la adaptación de la letra a la música, y  que él luego había cambiado de tonalidad para que pudiera ser cantado por los  niños.1   He aquí el Himno Nacional de Nicaragua como se canta hoy:   ¡Salve a ti, Nicaragua! En tu suelo<br />       ya no ruge la voz del cañón,<br />       //ni se tiñe con sangre de hermanos<br />       tu glorioso pendón bicolor//.   Brille hermosa la paz en tu cielo,<br />       nada empañe tu gloria inmortal,<br />       que el trabajo es tu digno laurel<br />       y el honor //es tu enseña triunfal//.   Quiera Dios que el pueblo nicaragüense, tal como lo quiso su Ministerio de la Guerra,  siempre busque la paz, sobre todo la paz interior que nos da Jesucristo, el  Príncipe de paz de las enseñanzas de la fe cristiana que han recibido desde el  siglo dieciocho.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Historia de los Himnos Nacionales de Nicaragua», Estrella de Nicaragua, 1-13 septiembre 2008 &lt;http://www.estrelladenicaragua.com/386‑EDICION/386‑historiasimbolospatrios.html&gt; En línea 6 mayo 2009; Wikipedia, s.v. «Salve a ti» &lt;http://es.wikipedia.org/wiki/Salve_a_ti&gt; En línea 6 mayo 2009; «Salomón Ibarra: el eterno regreso», La Prensa, 2 septiembre 2000 &lt;http://www.laprensa.com.ni/archivo/2000/septiembre/02/literaria/ensayos/ensayos‑20000902‑03.html&gt; En línea 29 diciembre 2008; «El Himno Nacional» &lt;http://www.mined.gob.ni/emblemas7.php&gt; En línea 29 diciembre 2008.                 2       Jn 14:27; Is 9:6]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El primer hispano en el Salón de la Fama</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-primer-hispano-en-el-salon-de-la-fama--61357213</link><description><![CDATA[(15 de septiembre: Día de Roberto Clemente)   A lo largo de dieciocho temporadas como beisbolista profesional, en 9.454 turnos  al bate conectó exactamente tres mil hits o imparables, con un promedio de  bateo de .317. Durante trece de esas temporadas, superó el promedio de .300. En  calidad de jardinero, tuvo un promedio defensivo de .972 y acumuló un total de  269 asistencias en las que eliminó a los corredores del equipo contrario. En su  última temporada, no cometió ni un solo error defensivo. De ahí que durante su  carrera recibiera doce veces el prestigioso Guante de Oro, y que los  aficionados lo eligieran para que participara en el Partido de las Estrellas en  catorce temporadas, doce de ellas de forma consecutiva.   En 1971, condujo a su equipo los Piratas de Pittsburgh al triunfo en su segunda Serie Mundial. Fue la  estrella indiscutible, conectando doce imparables, por lo menos uno en cada uno  de los siete partidos contra los Orioles de Baltimore, logrando así un extraordinario  promedio de bateo de .414 y adjudicándose el título de «Jugador más valioso» de  la serie.   Estas hazañas las logró Roberto Clemente, de Carolina, Puerto Rico, a pesar de múltiples lesiones en el  transcurso de los años y crónicos problemas de la espalda causados por un  accidente de automóvil. Pero no fue ese accidente automovilístico sino un accidente  aéreo lo que segó su vida, a sólo catorce meses de la victoria en la Serie  Mundial.   Ocurrió el 31 de diciembre de 1972, cuando se dirigía en avión hacia Nicaragua para socorrer a los  damnificados a causa del gran terremoto que había azotado a la república  hermana. La aeronave DC‑7, con cinco hombres y 16.000 libras de alimentos y  medicinas a bordo, se estrelló en el mar cerca de San Juan, y no se logró  siquiera encontrar el cuerpo del famoso beisbolista para darle digna sepultura.   El 20 de marzo, poco más de dos meses después, los periodistas de béisbol votaron en favor de que  Roberto Clemente ingresara al Salón de la Fama. En su caso excepcional,  obviaron la regla que exigía que pasaran al menos cinco años desde su último  partido jugado, permitiendo así que llegara a ser el primer hispanoamericano en  recibir el máximo reconocimiento que confiere el béisbol profesional.   En su memoria, cada año las Grandes Ligas otorgan el premio «Hombre del Año Roberto Clemente» a un  jugador talentoso que se haya destacado en beneficio de su comunidad.   A diferencia de varios otros jugadores de su talla, Roberto pasaba horas firmando autógrafos y  conversando con los aficionados. Envió en total más de veinte mil fotos  autografiadas a niños, y visitó a varios niños enfermos en el hospital. En una  cena les dijo a los escritores de béisbol: «Cada vez que tienes la oportunidad  de hacer algo para ayudar a alguien..., y no lo haces, estás perdiendo el  tiempo en esta tierra.»1   Esa es acaso la versión Roberto Clemente de las siguientes palabras de San Pablo: «Siempre que tengamos  la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la  fe.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mary Olmstead, Roberto Clemente, trad. José Miguel López (Chicago: Raintree, 2005), pp. 34, 52‑53, 58‑59.                 2       Gá 6:10]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep12</guid><pubDate>Thu, 12 Sep 2024 08:29:05 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61357213/2024sep12.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(15 de septiembre: Día de Roberto Clemente)   A lo largo de dieciocho temporadas como beisbolista profesional, en 9.454 turnos  al bate conectó exactamente tres mil hits o imparables, con un promedio de  bateo de .317. Durante trece de esas...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(15 de septiembre: Día de Roberto Clemente)   A lo largo de dieciocho temporadas como beisbolista profesional, en 9.454 turnos  al bate conectó exactamente tres mil hits o imparables, con un promedio de  bateo de .317. Durante trece de esas temporadas, superó el promedio de .300. En  calidad de jardinero, tuvo un promedio defensivo de .972 y acumuló un total de  269 asistencias en las que eliminó a los corredores del equipo contrario. En su  última temporada, no cometió ni un solo error defensivo. De ahí que durante su  carrera recibiera doce veces el prestigioso Guante de Oro, y que los  aficionados lo eligieran para que participara en el Partido de las Estrellas en  catorce temporadas, doce de ellas de forma consecutiva.   En 1971, condujo a su equipo los Piratas de Pittsburgh al triunfo en su segunda Serie Mundial. Fue la  estrella indiscutible, conectando doce imparables, por lo menos uno en cada uno  de los siete partidos contra los Orioles de Baltimore, logrando así un extraordinario  promedio de bateo de .414 y adjudicándose el título de «Jugador más valioso» de  la serie.   Estas hazañas las logró Roberto Clemente, de Carolina, Puerto Rico, a pesar de múltiples lesiones en el  transcurso de los años y crónicos problemas de la espalda causados por un  accidente de automóvil. Pero no fue ese accidente automovilístico sino un accidente  aéreo lo que segó su vida, a sólo catorce meses de la victoria en la Serie  Mundial.   Ocurrió el 31 de diciembre de 1972, cuando se dirigía en avión hacia Nicaragua para socorrer a los  damnificados a causa del gran terremoto que había azotado a la república  hermana. La aeronave DC‑7, con cinco hombres y 16.000 libras de alimentos y  medicinas a bordo, se estrelló en el mar cerca de San Juan, y no se logró  siquiera encontrar el cuerpo del famoso beisbolista para darle digna sepultura.   El 20 de marzo, poco más de dos meses después, los periodistas de béisbol votaron en favor de que  Roberto Clemente ingresara al Salón de la Fama. En su caso excepcional,  obviaron la regla que exigía que pasaran al menos cinco años desde su último  partido jugado, permitiendo así que llegara a ser el primer hispanoamericano en  recibir el máximo reconocimiento que confiere el béisbol profesional.   En su memoria, cada año las Grandes Ligas otorgan el premio «Hombre del Año Roberto Clemente» a un  jugador talentoso que se haya destacado en beneficio de su comunidad.   A diferencia de varios otros jugadores de su talla, Roberto pasaba horas firmando autógrafos y  conversando con los aficionados. Envió en total más de veinte mil fotos  autografiadas a niños, y visitó a varios niños enfermos en el hospital. En una  cena les dijo a los escritores de béisbol: «Cada vez que tienes la oportunidad  de hacer algo para ayudar a alguien..., y no lo haces, estás perdiendo el  tiempo en esta tierra.»1   Esa es acaso la versión Roberto Clemente de las siguientes palabras de San Pablo: «Siempre que tengamos  la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la  fe.»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mary Olmstead, Roberto Clemente, trad. José Miguel López (Chicago: Raintree, 2005), pp. 34, 52‑53, 58‑59.                 2       Gá 6:10]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Tengo rencor hacia mi padrastro y hacia mi mamá»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/tengo-rencor-hacia-mi-padrastro-y-hacia-mi-mama--61334731</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Tengo rencor en mi corazón hacia mi padrastro y hacia mi mamá, y ese es un peso para  mi conciencia. Desde pequeña, crecí creyendo que mi mamá dedicaba más atención,  cuidado y amor a mi padrastro que a mi hermana y a mí. Realmente pienso que nos  descuidó mucho y [que me maltrató] muchas veces. Porque [cuando] yo tenía unos  siete años, [ella] me enviaba a vender dulces en la calle.... [Yo] no quería  ir, pero ella me obligaba....   »[Mi padrastro] es una persona muy iracunda que grita y ofende a mi mamá. [Eso me generó] un gran  rencor.... Deseo firmemente perdonar y ser perdonada por ellos, y olvidar y  restaurar mi corazón.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »En la gran mayoría de los casos, es difícil incorporar a un padrastro o a una  madrastra a una familia.... Con frecuencia los hijos sienten que se les ha  puesto a un lado. En mi caso en particular, recuerdo haber guardado  resentimiento contra mi padrastro. Sentía que mi mamá nos debía la mayor  lealtad a nosotros sus hijos, ya que formamos parte de su vida antes que él....   »Ahora que soy mayor de edad, comprendo que mi mamá era una de esas mujeres que no  saben cómo sobrevivir sin un hombre en su vida. Ella no tenía la fuerza  emocional necesaria para lograrlo. Otras mujeres tal vez quieren volver a  casarse en parte debido a que no ganan suficiente dinero para el sustento de  sus hijos. Le convendría a usted ponerse en el lugar de su mamá y considerar  por qué volvió a casarse con un hombre que ni siquiera la trataba bien....   »Una vez que usted reconozca que su mamá era una mujer débil, podrá comenzar a  perdonarla. En cuanto a su padrastro, si usted considera el pasado de él, tal  vez reconozca que el enojo que él manifiesta es producto de experiencias  negativas que él ha tenido. Esto de ninguna manera justifica la conducta de él,  pero a usted le resultará más fácil perdonarlo.   »Tiene usted razón al querer perdonar. El rencor y el resentimiento le hacen mucho más  daño a usted que a ellos. Jesucristo le dijo al apóstol Pedro que él debía  estar dispuesto a perdonar una y otra vez, repetidas veces.1 Eso no  quiere decir que vamos a poder olvidar o a estar contentos con lo que se nos  hizo. Y tampoco quiere decir que debemos permitir jamás que vuelva a suceder.  Pero sí quiere decir que debemos deshacernos de la carga emocional que nos está  abrumando.   »Así que le sugiero que haga la siguiente oración en voz alta: “Señor, perdono a mi  mamá. Perdono a mi padrastro. Y cedo el derecho que tengo de guardarles  rencor.” Cada vez que se acuerde, repita esa oración. Imagínese a sí misma  entregándole esa carga a Dios. Y luego pídale que le ayude a decirlo de todo  corazón.   »Puede confiar en que Dios la ayudará,   »Linda.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 99». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 18:22]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep11</guid><pubDate>Wed, 11 Sep 2024 08:27:56 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61334731/2024sep11.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. 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[Eso me generó] un gran  rencor.... Deseo firmemente perdonar y ser perdonada por ellos, y olvidar y  restaurar mi corazón.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »En la gran mayoría de los casos, es difícil incorporar a un padrastro o a una  madrastra a una familia.... Con frecuencia los hijos sienten que se les ha  puesto a un lado. En mi caso en particular, recuerdo haber guardado  resentimiento contra mi padrastro. Sentía que mi mamá nos debía la mayor  lealtad a nosotros sus hijos, ya que formamos parte de su vida antes que él....   »Ahora que soy mayor de edad, comprendo que mi mamá era una de esas mujeres que no  saben cómo sobrevivir sin un hombre en su vida. Ella no tenía la fuerza  emocional necesaria para lograrlo. Otras mujeres tal vez quieren volver a  casarse en parte debido a que no ganan suficiente dinero para el sustento de  sus hijos. Le convendría a usted ponerse en el lugar de su mamá y considerar  por qué volvió a casarse con un hombre que ni siquiera la trataba bien....   »Una vez que usted reconozca que su mamá era una mujer débil, podrá comenzar a  perdonarla. En cuanto a su padrastro, si usted considera el pasado de él, tal  vez reconozca que el enojo que él manifiesta es producto de experiencias  negativas que él ha tenido. Esto de ninguna manera justifica la conducta de él,  pero a usted le resultará más fácil perdonarlo.   »Tiene usted razón al querer perdonar. El rencor y el resentimiento le hacen mucho más  daño a usted que a ellos. Jesucristo le dijo al apóstol Pedro que él debía  estar dispuesto a perdonar una y otra vez, repetidas veces.1 Eso no  quiere decir que vamos a poder olvidar o a estar contentos con lo que se nos  hizo. Y tampoco quiere decir que debemos permitir jamás que vuelva a suceder.  Pero sí quiere decir que debemos deshacernos de la carga emocional que nos está  abrumando.   »Así que le sugiero que haga la siguiente oración en voz alta: “Señor, perdono a mi  mamá. Perdono a mi padrastro. Y cedo el derecho que tengo de guardarles  rencor.” Cada vez que se acuerde, repita esa oración. Imagínese a sí misma  entregándole esa carga a Dios. Y luego pídale que le ayude a decirlo de todo  corazón.   »Puede confiar en que Dios la ayudará,   »Linda.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 99». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mt 18:22]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Cuando creías que yo no te observaba»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/cuando-creias-que-yo-no-te-observaba--61321123</link><description><![CDATA[(Día de la Niñez en Honduras)   Cuando creías que yo no te observaba,<br />         te vi pegar mi dibujo en la nevera;<br />         y en seguida quise hacer otro dibujo<br />         que fuera también motivo de tu orgullo.       Cuando creías que yo no te observaba,<br />         vi que a un gato callejero alimentabas;<br />         y entendí que es importante ser amables<br />         con los nuestros y también con los extraños.       Cuando creías que yo no te observaba,<br />         te vi ocupada mucho tiempo en la cocina<br />         preparándome un pastel de cumpleaños;<br />         y vi el valor de lo menos importante.       Cuando creías que yo no te observaba,<br />         te oí pedirle a Dios por mí; y entonces supe<br />         que existe un Dios que es un atento amigo<br />         con quien pudiera conversar cuando quisiera.       Cuando creías que yo no te observaba,<br />         me besaste por la noche en la mejilla;<br />         y me sentí bien amada y muy querida,<br />         siempre confiada, segura y protegida.       Cuando creías que yo no te observaba,<br />         vi las lágrimas correr por tus mejillas;<br />         y aprendí que, aunque la vida nos golpea,<br />         el llanto pudiera ser nuestro consuelo.       Cuando creías que yo no te observaba,<br />         vi en tus labios dibujarse una sonrisa;<br />         y resolví que yo también me esforzaría<br />         por ser bella de semblante y expresiva.       Cuando creías que yo no te observaba,<br />         vi que yo era para ti muy importante,<br />         y quise llegar adonde yo pudiera<br />         a fin de que tus sueños se cumplieran.       Cuando creías que yo no te observaba,<br />         te comprendí y por eso quise darte<br />         ¡gracias eternas por todo lo que hiciste,<br />         cuando creías que yo no te observaba!1         Estas palabras de aliento, escritas originalmente en inglés por Mary Rita Schilke Korzan para su querida madre, las  hemos adaptado y versificado a fin de que nos sirvan de reflexión sobre la gran  importancia del ejemplo que les damos a nuestros hijos... incluso cuando  pensamos que no nos están haciendo caso. Lo cierto es que, a diferencia de lo  que pensamos muchos padres frustrados, nuestros hijos nos observan no sólo  cuando les damos mal ejemplo; nos observan también cuando el ejemplo que les  damos es bueno.         Y así como ninguna obra buena que hagamos escapa a la vista de nuestros hijos, tampoco escapa a la vista de Dios.  Bien nos advierte el sabio Salomón: «Los ojos del Señor están en todo lugar, vigilando a los buenos y a los  malos.»2 Pues, como afirma el escritor del libro a los Hebreos:  «Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios. Todo está al descubierto,  expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.»3         Sin embargo, Dios no ve solamente lo malo que hacemos; también ve lo bueno. De modo que con mayor razón debemos  esforzarnos por seguir este consejo de San Pablo: «No nos cansemos de hacer el  bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Por  lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en  especial a los de la familia de la fe.»4 Después de todo, tal vez  pudiera estar observándonos uno de ellos ahora mismo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mary Rita Schilke Korzan, «When You Thought I Wasn’t Looking», 1980 &lt;http://onceuponapoem.com/prints.html&gt; En línea 4 junio 2007.                 2       Pr 15:3                 3       Heb 4:13                 4       Gá 6:9-10]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep10</guid><pubDate>Tue, 10 Sep 2024 08:30:49 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61321123/2024sep10.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día de la Niñez en Honduras)   Cuando creías que yo no te observaba,
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Cuando creías que yo no te observaba,<br />         me besaste por la noche en la mejilla;<br />         y me sentí bien amada y muy querida,<br />         siempre confiada, segura y protegida.       Cuando creías que yo no te observaba,<br />         vi las lágrimas correr por tus mejillas;<br />         y aprendí que, aunque la vida nos golpea,<br />         el llanto pudiera ser nuestro consuelo.       Cuando creías que yo no te observaba,<br />         vi en tus labios dibujarse una sonrisa;<br />         y resolví que yo también me esforzaría<br />         por ser bella de semblante y expresiva.       Cuando creías que yo no te observaba,<br />         vi que yo era para ti muy importante,<br />         y quise llegar adonde yo pudiera<br />         a fin de que tus sueños se cumplieran.       Cuando creías que yo no te observaba,<br />         te comprendí y por eso quise darte<br />         ¡gracias eternas por todo lo que hiciste,<br />         cuando creías que yo no te observaba!1         Estas palabras de aliento, escritas originalmente en inglés por Mary Rita Schilke Korzan para su querida madre, las  hemos adaptado y versificado a fin de que nos sirvan de reflexión sobre la gran  importancia del ejemplo que les damos a nuestros hijos... incluso cuando  pensamos que no nos están haciendo caso. Lo cierto es que, a diferencia de lo  que pensamos muchos padres frustrados, nuestros hijos nos observan no sólo  cuando les damos mal ejemplo; nos observan también cuando el ejemplo que les  damos es bueno.         Y así como ninguna obra buena que hagamos escapa a la vista de nuestros hijos, tampoco escapa a la vista de Dios.  Bien nos advierte el sabio Salomón: «Los ojos del Señor están en todo lugar, vigilando a los buenos y a los  malos.»2 Pues, como afirma el escritor del libro a los Hebreos:  «Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios. Todo está al descubierto,  expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.»3         Sin embargo, Dios no ve solamente lo malo que hacemos; también ve lo bueno. De modo que con mayor razón debemos  esforzarnos por seguir este consejo de San Pablo: «No nos cansemos de hacer el  bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Por  lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en  especial a los de la familia de la fe.»4 Después de todo, tal vez  pudiera estar observándonos uno de ellos ahora mismo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Mary Rita Schilke Korzan, «When You Thought I Wasn’t Looking», 1980 &lt;http://onceuponapoem.com/prints.html&gt; En línea 4 junio 2007.                 2       Pr 15:3                 3       Heb 4:13                 4       Gá 6:9-10]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Rogamos por los niños»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/rogamos-por-los-ninos--61308379</link><description><![CDATA[(Día de la Niñez Costarricense)   Rogamos por los niños<br />         que lo embarran todo de chocolate,<br />         que quieren que se les haga cosquillas,<br />         que chapotean en los charcos y salpican y se manchan los pantalones,<br />         que comen helado a escondidas antes de la cena,<br />         que borran hasta el papel en sus problemas de aritmética,<br />         que nunca encuentran sus zapatos.       Y rogamos por los<br />         que se quedan mirando a los fotógrafos detrás de las cercas de alambre,<br />         que nunca han jugado en una cancha con unos tenis nuevos,<br />         que oyen a otros niños cantar: «Los pollitos dicen: <br />         “Pío, pío, pío”»,<br />         y se identifican con los pollitos que tienen hambre y tienen frío;<br />         que nacen en lugares donde nadie debiera ni morir;<br />         que nunca van al circo,<br />         que viven en un mundo adecuado sólo para adultos.       Rogamos por los niños<br />         que nos dan besos pegajosos y puñados de flores silvestres,<br />         que duermen con el perro y entierran a los pececitos cuando mueren,<br />         que nos abrazan de prisa y pierden el dinero que les damos,<br />         que se ponen curas innecesarias y cantan desafinados,<br />         que dejan rastros de la pasta dental en todo el lavamanos,<br />         que hacen ruido al tomarse la sopa.       Y rogamos por los<br />         que nunca disfrutan de un postre,<br />         que ven cómo sus padres los ven a ellos morirse,<br />         que no tienen ni frazada para taparse,<br />         que no encuentran pan para robar,<br />         que no tienen cuartos que arreglar,<br />         cuyas fotos no aparecen en los tocadores de nadie<br />         y cuyos monstruos son de verdad.       Rogamos por los niños<br />         que gastan en un solo día<br />         lo que les dan sus padres para la merienda de la semana,<br />         que dan berrinches en el supermercado<br />         y sólo comen lo que se les antoja,<br />         que piden que se les cuenten historias de fantasmas,<br />         que esconden su ropa sucia debajo de la cama<br />         y nunca lavan la tina del baño,<br />         que reciben visitas del ratoncito Pérez,<br />         que detestan que se les bese frente a sus amigos,<br />         que están inquietos en la iglesia<br />         y gritan al hablar por teléfono,<br />         cuyas lágrimas algunas veces nos hacen reír<br />         y cuyas sonrisas otras veces nos hacen llorar.       Y rogamos por los<br />         que tienen pesadillas de día y no sólo de noche,<br />         que comen cualquier cosa,<br />         que nunca han sido atendidos por un dentista,<br />         que no son los niños mimados de nadie,<br />         que se acuestan con hambre y lloran hasta dormirse,<br />         que viven y se mueven, pero que es como si no existieran.       Rogamos por los niños<br />         que quieren que alguien los cargue,<br />         y por los que necesitan ser cargados;<br />         por aquellos en quienes nunca perdemos la esperanza,<br />         y por los que no tienen nada que esperar<br />         ni a nadie que los espere;<br />         por los que colmamos de atenciones,<br />         y por los que se aferran a cualquiera que les tienda la mano.1       Esta conmovedora plegaria al Todopoderoso, escrita originalmente en inglés por Ina Hughes, nos recuerda el  refrán que dice: «Quien a los niños no amó, no diga que quiere a Dios.»2  Porque cada niño que nace lleva estampada en el rostro la imagen de su divino  Creador.3 Y el que no ama a los niños ni siquiera conoce a Dios,  porque Dios es amor.4 Más vale que no sólo roguemos sino que  actuemos en favor de los niños necesitados de nuestro mundo. Todo lo que  hacemos por ellos, lo hacemos por Dios mismo.5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ina J. Hughes, A Prayer for Children (New York: William Morrow and Company, 1995), pps. xiv-xv.                 2       Refranero general ideológico español, compilado por Luis Martínez Kleiser (Madrid: Editorial Hernando, 1989), p. 520.                 3       Gn 1:26-27; 9:6; Stg 3:9                 4       1Jn 4:8                 5       Mt 25:40]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep09</guid><pubDate>Mon, 09 Sep 2024 08:29:21 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61308379/2024sep09.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día de la Niñez Costarricense)   Rogamos por los niños
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Y rogamos por los<br />         que se quedan mirando a los fotógrafos detrás de las cercas de alambre,<br />         que nunca han jugado en una cancha con unos tenis nuevos,<br />         que oyen a otros niños cantar: «Los pollitos dicen: <br />         “Pío, pío, pío”»,<br />         y se identifican con los pollitos que tienen hambre y tienen frío;<br />         que nacen en lugares donde nadie debiera ni morir;<br />         que nunca van al circo,<br />         que viven en un mundo adecuado sólo para adultos.       Rogamos por los niños<br />         que nos dan besos pegajosos y puñados de flores silvestres,<br />         que duermen con el perro y entierran a los pececitos cuando mueren,<br />         que nos abrazan de prisa y pierden el dinero que les damos,<br />         que se ponen curas innecesarias y cantan desafinados,<br />         que dejan rastros de la pasta dental en todo el lavamanos,<br />         que hacen ruido al tomarse la sopa.       Y rogamos por los<br />         que nunca disfrutan de un postre,<br />         que ven cómo sus padres los ven a ellos morirse,<br />         que no tienen ni frazada para taparse,<br />         que no encuentran pan para robar,<br />         que no tienen cuartos que arreglar,<br />         cuyas fotos no aparecen en los tocadores de nadie<br />         y cuyos monstruos son de verdad.       Rogamos por los niños<br />         que gastan en un solo día<br />         lo que les dan sus padres para la merienda de la semana,<br />         que dan berrinches en el supermercado<br />         y sólo comen lo que se les antoja,<br />         que piden que se les cuenten historias de fantasmas,<br />         que esconden su ropa sucia debajo de la cama<br />         y nunca lavan la tina del baño,<br />         que reciben visitas del ratoncito Pérez,<br />         que detestan que se les bese frente a sus amigos,<br />         que están inquietos en la iglesia<br />         y gritan al hablar por teléfono,<br />         cuyas lágrimas algunas veces nos hacen reír<br />         y cuyas sonrisas otras veces nos hacen llorar.       Y rogamos por los<br />         que tienen pesadillas de día y no sólo de noche,<br />         que comen cualquier cosa,<br />         que nunca han sido atendidos por un dentista,<br />         que no son los niños mimados de nadie,<br />         que se acuestan con hambre y lloran hasta dormirse,<br />         que viven y se mueven, pero que es como si no existieran.       Rogamos por los niños<br />         que quieren que alguien los cargue,<br />         y por los que necesitan ser cargados;<br />         por aquellos en quienes nunca perdemos la esperanza,<br />         y por los que no tienen nada que esperar<br />         ni a nadie que los espere;<br />         por los que colmamos de atenciones,<br />         y por los que se aferran a cualquiera que les tienda la mano.1       Esta conmovedora plegaria al Todopoderoso, escrita originalmente en inglés por Ina Hughes, nos recuerda el  refrán que dice: «Quien a los niños no amó, no diga que quiere a Dios.»2  Porque cada niño que nace lleva estampada en el rostro la imagen de su divino  Creador.3 Y el que no ama a los niños ni siquiera conoce a Dios,  porque Dios es amor.4 Más vale que no sólo roguemos sino que  actuemos en favor de los niños necesitados de nuestro mundo. Todo lo que  hacemos por ellos, lo hacemos por Dios mismo.5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Una situación muy incómoda</title><link>https://www.spreaker.com/episode/una-situacion-muy-incomoda--61292939</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo una novia con la que he estado por cinco años.... Ella tiene un hijo que me llama papá porque soy la figura paternal más cercana en la vida  de él. Lo amo al igual que a su mamá, pero ella vive con su propia mamá, y la  manera en que esta abuela lo está criando [no es apropiada]. Muchas veces da berrinches,  no obedece, alza la voz a los mayores, y trata de manipular a su mamá siendo un  niño de cinco años....   » [Quiero casarme con mi novia, pero] para mí es muy incómodo tener que soportar esta  situación.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Podemos comprender [que] se siente incómodo cuando está con el niño... [porque] usted no quiere formar parte de  ese conflicto; pero, cuando nos dice que sí quiere casarse con su novia, omite  un detalle importantísimo. ¿Quiere usted casarse porque tiene los recursos  económicos necesarios para sustentarla a ella y sustentar también al niño? ¿Le  alcanza para crear un hogar para ellos, aparte de los demás familiares que  pueda haber? ¿Puede usted proveerles el sustento en lugar del que están  recibiendo de parte de la abuela del niño? ...   »Si usted no puede sustentar económicamente a esta mujer y a su hijo, entonces no debe seguir manteniendo la  relación con ella, ni hablando con ella acerca del matrimonio, ni dejando que  el hijo lo llame papá. Debe más bien dejarla sin mirar atrás, ya que está  perjudicándola a ella y perjudicándose a sí mismo al seguir planeando su vida  futura con ella.   »Además, usted en definitiva no debe casarse con su novia si la madre de ella va a tener que seguir cuidando al  niño. Eso sería muy imprudente, y usted sufriría durante muchos años. Solamente  los ingenuos piensan que este tipo de problemas se mejorarán después del  matrimonio.   »Si usted ya está sosteniendo una relación íntima con su novia, será mucho más difícil dejarla. Pero conste que,  al quedarse con ella, pondrá en peligro la felicidad y la paz que usted pudiera  tener en su vida futura. Si su novia queda embarazada, usted ya no tendrá  muchas de las opciones que tiene ahora. Estará más bien condenándose a una vida  insoportable llena de conflictos con la abuela del niño. Y ya no podrá escapar  de la situación debido al bebé que usted y su novia habrán concebido.   »Dios lo ama y no quiere que usted se encuentre atrapado en una situación insoportable. Él quiere darle la fortaleza  que necesita para ponerle fin a la relación antes de que sea demasiado tarde.  Le recomendamos que le pida a Dios en oración que le ayude a proceder como Él  sabe que más le conviene. Él está esperando que usted lo haga, ya que está  dispuesto a darle sabiduría y fortaleza.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 687. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep07</guid><pubDate>Sat, 07 Sep 2024 09:27:18 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61292939/2024sep07.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo una novia con la que he estado por cinco años.... 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[porque] usted no quiere formar parte de  ese conflicto; pero, cuando nos dice que sí quiere casarse con su novia, omite  un detalle importantísimo. ¿Quiere usted casarse porque tiene los recursos  económicos necesarios para sustentarla a ella y sustentar también al niño? ¿Le  alcanza para crear un hogar para ellos, aparte de los demás familiares que  pueda haber? ¿Puede usted proveerles el sustento en lugar del que están  recibiendo de parte de la abuela del niño? ...   »Si usted no puede sustentar económicamente a esta mujer y a su hijo, entonces no debe seguir manteniendo la  relación con ella, ni hablando con ella acerca del matrimonio, ni dejando que  el hijo lo llame papá. Debe más bien dejarla sin mirar atrás, ya que está  perjudicándola a ella y perjudicándose a sí mismo al seguir planeando su vida  futura con ella.   »Además, usted en definitiva no debe casarse con su novia si la madre de ella va a tener que seguir cuidando al  niño. Eso sería muy imprudente, y usted sufriría durante muchos años. Solamente  los ingenuos piensan que este tipo de problemas se mejorarán después del  matrimonio.   »Si usted ya está sosteniendo una relación íntima con su novia, será mucho más difícil dejarla. Pero conste que,  al quedarse con ella, pondrá en peligro la felicidad y la paz que usted pudiera  tener en su vida futura. Si su novia queda embarazada, usted ya no tendrá  muchas de las opciones que tiene ahora. Estará más bien condenándose a una vida  insoportable llena de conflictos con la abuela del niño. Y ya no podrá escapar  de la situación debido al bebé que usted y su novia habrán concebido.   »Dios lo ama y no quiere que usted se encuentre atrapado en una situación insoportable. Él quiere darle la fortaleza  que necesita para ponerle fin a la relación antes de que sea demasiado tarde.  Le recomendamos que le pida a Dios en oración que le ayude a proceder como Él  sabe que más le conviene. Él está esperando que usted lo haga, ya que está  dispuesto a darle sabiduría y fortaleza.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el  sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar  el Caso 687. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Cómo salir del «cuarto de desecho»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/como-salir-del-cuarto-de-desecho--61281213</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Día Internacional de la Alfabetización)   Carolina María de Jesús nació en 1914 en Sacramento, Brasil, ciudad del estado de Minas  Gerais en la que vivió hasta su adolescencia. Por ser bisnieta de esclavos, se  crió en un hogar pobre, pero la señora que empleaba a su madre como lavandera  costeó sus estudios durante dos años en el Colegio Allan Kardec. En la década  de 1920 no se contemplaba la posibilidad de que las niñas aprendieran a leer y  a escribir, sobre todo las niñas negras en las zonas rurales de Brasil. Pero  ella sobresalió, aprovechando al máximo esos dos años de educación formal, y  desarrolló una pasión extraordinaria por la lectura.   Cuando la joven Carolina emigró a la ciudad de São Paulo, consiguió trabajo como empleada doméstica, pero lo perdió  después de quedar embarazada con el primero de sus tres hijos. Esto la obligó a  ganarse la vida a duras penas en la favela Canindé de São Paulo. Allí recogía y  luego vendía pedazos de cartón y otra basura para tener con qué vestir y darles  de comer a sus hijos. El 15 de julio de 1955 comenzó a escribir un diario de su  vida sobre pedazos de papel que encontraba en la basura y luego cosía para formar  cuadernos. Esa composición, que concluyó el 31 de diciembre de 1959, habría de  cambiar su vida.   En 1958 un reportero joven, Audálio Dantas, descubrió a Carolina y su diario, y le  gustó tanto que hizo los arreglos para que se publicara. Primero publicó  algunos fragmentos del diario en su periódico, y luego, en agosto de 1960, lo  publicó completo bajo el título Quarto de Despejo, es decir, Cuarto  de Desecho. Los diez mil ejemplares de la primera edición del libro se  agotaron en una sola semana, y llegó a ser el mayor éxito de ventas en la  historia de Brasil. Posteriormente el libro se tradujo a trece idiomas y se  vendió en toda América y Europa.   ¡Qué triste será sentirse como un desecho de la sociedad en uno de los barrios más pobres de nuestras metrópolis,  ya sea en una favela de Brasil, una colonia proletaria de México o una villa  miseria de Argentina! Lamentablemente hay muchos pobres y desposeídos que están  pasando verdaderas penurias como las que describe gráficamente Carolina María  de Jesús, y que, al igual que ella, sienten que no son más que desecho de la  sociedad en que viven. Pero más lamentable aún es que no comprendan la magnitud  de lo que hizo por nosotros Jesucristo, el Hijo de Dios. San Pablo lo explica  en estos términos: Siendo rico, Cristo se hizo pobre por causa de nosotros,  para que mediante su pobreza nosotros llegáramos a ser ricos.1 Pues  siendo por naturaleza Dios, Cristo se rebajó voluntariamente, tomando la  naturaleza de hombre y de siervo, al extremo de morir en una cruz por nosotros,  para que algún día podamos vivir como vecinos suyos en nuestra propia mansión  en el cielo,2 que es el vecindario más deseable del universo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       2Co 8:9                 2       Fil 2:5‑8; Jn 14:2‑3]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep06</guid><pubDate>Fri, 06 Sep 2024 08:28:42 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61281213/2024sep06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Día Internacional de la Alfabetización)   Carolina María de Jesús nació en 1914 en Sacramento, Brasil, ciudad del estado de Minas  Gerais en la que vivió hasta su adolescencia. 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Esto la obligó a  ganarse la vida a duras penas en la favela Canindé de São Paulo. Allí recogía y  luego vendía pedazos de cartón y otra basura para tener con qué vestir y darles  de comer a sus hijos. El 15 de julio de 1955 comenzó a escribir un diario de su  vida sobre pedazos de papel que encontraba en la basura y luego cosía para formar  cuadernos. Esa composición, que concluyó el 31 de diciembre de 1959, habría de  cambiar su vida.   En 1958 un reportero joven, Audálio Dantas, descubrió a Carolina y su diario, y le  gustó tanto que hizo los arreglos para que se publicara. Primero publicó  algunos fragmentos del diario en su periódico, y luego, en agosto de 1960, lo  publicó completo bajo el título Quarto de Despejo, es decir, Cuarto  de Desecho. Los diez mil ejemplares de la primera edición del libro se  agotaron en una sola semana, y llegó a ser el mayor éxito de ventas en la  historia de Brasil. Posteriormente el libro se tradujo a trece idiomas y se  vendió en toda América y Europa.   ¡Qué triste será sentirse como un desecho de la sociedad en uno de los barrios más pobres de nuestras metrópolis,  ya sea en una favela de Brasil, una colonia proletaria de México o una villa  miseria de Argentina! Lamentablemente hay muchos pobres y desposeídos que están  pasando verdaderas penurias como las que describe gráficamente Carolina María  de Jesús, y que, al igual que ella, sienten que no son más que desecho de la  sociedad en que viven. Pero más lamentable aún es que no comprendan la magnitud  de lo que hizo por nosotros Jesucristo, el Hijo de Dios. San Pablo lo explica  en estos términos: Siendo rico, Cristo se hizo pobre por causa de nosotros,  para que mediante su pobreza nosotros llegáramos a ser ricos.1 Pues  siendo por naturaleza Dios, Cristo se rebajó voluntariamente, tomando la  naturaleza de hombre y de siervo, al extremo de morir en una cruz por nosotros,  para que algún día podamos vivir como vecinos suyos en nuestra propia mansión  en el cielo,2 que es el vecindario más deseable del universo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       2Co 8:9                 2       Fil 2:5‑8; Jn 14:2‑3]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi madre toma todos los días y yo también»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-madre-toma-todos-los-dias-y-yo-tambien--61271299</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una madre de dos niños [menores].... Soy alcohólica. Mi madre ha tomado toda su vida.... Nunca he tenido hogar con nadie, ni  [siquiera] con el padre de mis hijos. No quiero compromisos con nadie; sólo con  mi madre y mis hijos. El problema es que mi madre toma todos los días... y yo  también....   »Quiero cambiar mi vida, pero me cuesta mucho.... Mis hijos sufren. [Estuve internada] en el [hospital] psiquiátrico [un mes] el año pasado y [un mes] este año. ¿Qué hago?  ¡Ya no aguanto más; me quiero morir!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Usted menciona que sus hijos sufren a causa de su alcoholismo. En eso sí que tiene  razón. Pero ellos no sólo sufren ahora; sufrirán también por el resto de su  vida. Cuando usted y su mamá se encuentran bajo los efectos del alcohol, hacen  y dicen cosas que hieren a sus hijos....   »Recuerdo lo impotente que me sentía cuando mi mamá estaba bajo los efectos del alcohol.  Yo le rogaba que no bebiera. Hacía lo posible por derramar el contenido de las  botellas en el desagüe. Constantemente trataba de imaginarme qué podía hacer yo  para que dejara de beber. Pero no había nada que diera resultado. Ella no hacía  caso. Como yo era la mayor de sus hijos, aprendí que me tocaba a mí cuidar a mi  hermana y a mi hermano menor, porque mi mamá estaba tan ebria que ya ni sabía  que estábamos presentes....   »Peor aún eran las mañanas que seguían. Ella no recordaba lo que había hecho la noche  anterior, y no quería hablar acerca de eso. Nunca se disculpaba por la manera  en que nos trataba, como tampoco por la vergüenza que nos hacía pasar. Ella ni  siquiera creía que había hecho ni que había dicho semejantes cosas. Así que  aprendimos a portarnos como si nada hubiera sucedido; y luego ocurría vez tras  vez, toda mi niñez encerrada en un círculo vicioso, impotente para salir de ahí  o lograr que dejara de beber....   »Usted dice que quiere morir. ¿Por qué será que dice eso? Porque la muerte es la  salida más fácil. Al morir, usted no tendría que esforzarse por hacer lo más  difícil, que es dejar de beber. En vez de buscar esa salida, le suplico, por el  bien de sus hijos, que busque hoy mismo un grupo de Alcohólicos  Anónimos. Llámelos y haga una cita para reunirse con ellos, ya que sabrán  ayudarla.   »¿Sabía usted que también puede recibir ayuda sobrenatural? Hay Alguien que desea que  usted lo invite a que intervenga en su caso. Dios está dispuesto a formar parte  de su vida y darle la fuerza que usted necesita. Si usted de veras quiere  cambiar su vida y la de sus hijos, pídale al Padre celestial que la ayude.  ¡Dios está esperando que usted se comunique con Él!   »Linda.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego el enlace que dice: «Caso 98». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep05</guid><pubDate>Thu, 05 Sep 2024 09:27:50 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61271299/2024sep05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una madre de dos niños [menores].... Soy alcohólica. Mi madre ha...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una madre de dos niños [menores].... Soy alcohólica. Mi madre ha tomado toda su vida.... Nunca he tenido hogar con nadie, ni  [siquiera] con el padre de mis hijos. No quiero compromisos con nadie; sólo con  mi madre y mis hijos. El problema es que mi madre toma todos los días... y yo  también....   »Quiero cambiar mi vida, pero me cuesta mucho.... Mis hijos sufren. [Estuve internada] en el [hospital] psiquiátrico [un mes] el año pasado y [un mes] este año. ¿Qué hago?  ¡Ya no aguanto más; me quiero morir!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Usted menciona que sus hijos sufren a causa de su alcoholismo. En eso sí que tiene  razón. Pero ellos no sólo sufren ahora; sufrirán también por el resto de su  vida. Cuando usted y su mamá se encuentran bajo los efectos del alcohol, hacen  y dicen cosas que hieren a sus hijos....   »Recuerdo lo impotente que me sentía cuando mi mamá estaba bajo los efectos del alcohol.  Yo le rogaba que no bebiera. Hacía lo posible por derramar el contenido de las  botellas en el desagüe. Constantemente trataba de imaginarme qué podía hacer yo  para que dejara de beber. Pero no había nada que diera resultado. Ella no hacía  caso. Como yo era la mayor de sus hijos, aprendí que me tocaba a mí cuidar a mi  hermana y a mi hermano menor, porque mi mamá estaba tan ebria que ya ni sabía  que estábamos presentes....   »Peor aún eran las mañanas que seguían. Ella no recordaba lo que había hecho la noche  anterior, y no quería hablar acerca de eso. Nunca se disculpaba por la manera  en que nos trataba, como tampoco por la vergüenza que nos hacía pasar. Ella ni  siquiera creía que había hecho ni que había dicho semejantes cosas. Así que  aprendimos a portarnos como si nada hubiera sucedido; y luego ocurría vez tras  vez, toda mi niñez encerrada en un círculo vicioso, impotente para salir de ahí  o lograr que dejara de beber....   »Usted dice que quiere morir. ¿Por qué será que dice eso? Porque la muerte es la  salida más fácil. Al morir, usted no tendría que esforzarse por hacer lo más  difícil, que es dejar de beber. En vez de buscar esa salida, le suplico, por el  bien de sus hijos, que busque hoy mismo un grupo de Alcohólicos  Anónimos. Llámelos y haga una cita para reunirse con ellos, ya que sabrán  ayudarla.   »¿Sabía usted que también puede recibir ayuda sobrenatural? Hay Alguien que desea que  usted lo invite a que intervenga en su caso. Dios está dispuesto a formar parte  de su vida y darle la fuerza que usted necesita. Si usted de veras quiere  cambiar su vida y la de sus hijos, pídale al Padre celestial que la ayude.  ¡Dios está esperando que usted se comunique con Él!   »Linda.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego el enlace que dice: «Caso 98». 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Dos meses después, el 12 de febrero de 1541, fundó allí mismo la  ciudad de Santiago de Nueva Extremadura, que llegaría a ser la capital de  Chile.   En la ladera sur del cerro Santa Lucía hay un monumento que consiste en una piedra  de dos metros de altura labrada con un párrafo extractado del texto de la carta  que envió don Pedro al emperador Carlos V el 4 de septiembre de 1545. Valdivia  comienza la carta constatando que han pasado ya cinco años desde que llegó «de  las provincias del Perú con provisiones del marqués y gobernador don Francisco  Pizarro a conquistar y poblar éstas de la Nueva Extremadura, llamadas primero  Chile», y en el párrafo grabado en el monumento describe, con lujo de detalles, aquella nueva tierra:   «... y para que haga saber a los mercaderes y gentes que se quisieren venir a  avecindar, que vengan, porque esta tierra es tal que, para poder vivir en ella  y perpetuarse, no la hay mejor en el mundo: lo digo porque es muy llana,  sanísima, de mucho contento; tiene cuatro meses de invierno no más, que en  ellos, si no es cuando hace cuarto la luna, que llueve un día o dos, todos los  demás hacen tan lindos soles que no hay para qué llegarse al fuego. El verano  es tan templado y corren tan deleitosos aires, que todo el día se puede el  hombre andar al sol, que no le es importuno. Es la más abundante de pastos y  sementeras, y para darse todo género de ganado y plantas que se puede pintar;  mucha y muy linda madera para hacer casas, infinidad otra de leña para el  servicio de ellas, y las minas riquísimas de oro; y toda la tierra está llena  de ello, y dondequiera que quisieren sacarlo, allí hallarán en qué sembrar y con qué edificar, y agua, leña y yerba para sus ganados, que parece la crió  Dios a posta para poderlo tener todo a la mano.»1   ¡Con razón que este monumento histórico se yergue orgulloso  en el corazón de Santiago!   Al hacer semejante descripción, tal vez don Pedro haya estado  pensando en el informe que rindieron los doce líderes que Moisés había enviado  a explorar la tierra de Canaán. Éstos volvieron con uvas, granadas e higos como  muestra de los frutos que encontraron, y confirmaron lo que Dios le había dicho  a Moisés: que en esa tierra abundaban la leche y la miel. Sin embargo, entre  los doce líderes, Valdivia sólo hubiera podido identificarse con Josué y Caleb.  Es que esos dos fueron los únicos que lograron conquistar aquella tierra porque  no sólo públicamente dijeron que era «increíblemente buena», sino que también  reconocieron que, si bien el Señor quería entregársela a todos, era necesario  que Él se agradara de ellos para que lograran entrar en ella.2 Más  vale que nosotros determinemos, como Josué y Caleb, que vamos a agradar al Señor, para así hacer también nuestro el cielo nuevo y la tierra nueva  que nos ha prometido.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Wikipedia, s.v. «Cerro Santa Lucía» &lt;http://es.wikipedia.org/wiki/Cerro_Santa_Luc%C3%ADa&gt;, En línea 7 enero 2015&gt;; Cartas de Pedro de Valdivia, «Carta al Emperador Carlos V, 4 de septiembre de 1545» &lt;http://www.historia.uchile.cl/CDA/fh_article/0,1389,SCID%253D11303%2526ISID%253D405%2526PRT%253D11300%2526JNID%253D12,00.html&gt; En línea 15 octubre 2014.                 2       Nm 13-14; Ex 3:8,17; 13:4                 3       Is 65-66; 2P 3:13-14; Ap 21]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep04</guid><pubDate>Wed, 04 Sep 2024 07:28:44 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61259657/2024sep04.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Carta de Pedro de Valdivia a Carlos V)   Cuando el conquistador español Pedro de Valdivia llegó al  valle del río Mapocho, usó el peñón como un punto de reconocimiento y mirador,  y lo bautizó como Santa Lucía porque era el 13 de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Aniversario de la Carta de Pedro de Valdivia a Carlos V)   Cuando el conquistador español Pedro de Valdivia llegó al  valle del río Mapocho, usó el peñón como un punto de reconocimiento y mirador,  y lo bautizó como Santa Lucía porque era el 13 de diciembre, día de Santa Lucía  de Siracusa. Dos meses después, el 12 de febrero de 1541, fundó allí mismo la  ciudad de Santiago de Nueva Extremadura, que llegaría a ser la capital de  Chile.   En la ladera sur del cerro Santa Lucía hay un monumento que consiste en una piedra  de dos metros de altura labrada con un párrafo extractado del texto de la carta  que envió don Pedro al emperador Carlos V el 4 de septiembre de 1545. Valdivia  comienza la carta constatando que han pasado ya cinco años desde que llegó «de  las provincias del Perú con provisiones del marqués y gobernador don Francisco  Pizarro a conquistar y poblar éstas de la Nueva Extremadura, llamadas primero  Chile», y en el párrafo grabado en el monumento describe, con lujo de detalles, aquella nueva tierra:   «... y para que haga saber a los mercaderes y gentes que se quisieren venir a  avecindar, que vengan, porque esta tierra es tal que, para poder vivir en ella  y perpetuarse, no la hay mejor en el mundo: lo digo porque es muy llana,  sanísima, de mucho contento; tiene cuatro meses de invierno no más, que en  ellos, si no es cuando hace cuarto la luna, que llueve un día o dos, todos los  demás hacen tan lindos soles que no hay para qué llegarse al fuego. El verano  es tan templado y corren tan deleitosos aires, que todo el día se puede el  hombre andar al sol, que no le es importuno. 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Sin embargo, entre  los doce líderes, Valdivia sólo hubiera podido identificarse con Josué y Caleb.  Es que esos dos fueron los únicos que lograron conquistar aquella tierra porque  no sólo públicamente dijeron que era «increíblemente buena», sino que también  reconocieron que, si bien el Señor quería entregársela a todos, era necesario  que Él se agradara de ellos para que lograran entrar en ella.2 Más  vale que nosotros determinemos, como Josué y Caleb, que vamos a agradar al Señor, para así hacer también nuestro el cielo nuevo y la tierra nueva  que nos ha prometido.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Wikipedia, s.v. «Cerro Santa Lucía» &lt;http://es.wikipedia.org/wiki/Cerro_Santa_Luc%C3%ADa&gt;, En línea 7 enero 2015&gt;; Cartas de Pedro de Valdivia, «Carta al Emperador Carlos V, 4 de septiembre de 1545» &lt;http://www.historia.uchile.cl/CDA/fh_article/0,1389,SCID%253D11303%2526ISID%253D405%2526PRT%253D11300%2526JNID%253D12,00.html&gt; En línea 15 octubre 2014.                 2       Nm 13-14; Ex 3:8,17; 13:4                 3       Is 65-66; 2P 3:13-14; Ap 21]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«He pensado dejar el trabajo para estar con mi hijo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/he-pensado-dejar-el-trabajo-para-estar-con-mi-hijo--61249023</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Me casé hace tres años.... Tenemos un niño que va a cumplir un año.... Trabajo ocho horas [al día], y [luego estoy] con mi bebé  [tres horas y media]. Trato de pasarlas jugando [con él], pero lamentablemente  sigue más a mi mami y llora [porque quiere estar con ella].   »Me duele [tanto que] a veces he pensado dejar el trabajo para estar con mi hijo. Pero recientemente  solicitamos un préstamo para comprarnos una casa.... No sé qué hacer, si  dedicarme a mi hogar o dejar el trabajo de diez años. Quisiera escuchar una  opinión.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Muchas mujeres se identifican con el conflicto que usted tiene. El que sea tan  polémico y difícil se debe a que no se trata de un dilema moral. No hay ninguna  posición acertada o equivocada que se aplique a todas las situaciones.   »Por supuesto que muchas madres solteras tienen que trabajar fuera de la casa para  sobrevivir.... Lo más probable es que [cualquiera de ellas] le diga que  quisiera poder estar en casa cuidando a sus hijos. De modo que siente ese  conflicto aun cuando no tenga ninguna otra alternativa.   »Ahora bien, muchas mujeres casadas tampoco tienen una alternativa. Los esposos no ganan lo suficiente para  sostener a su familia. Así que ellas como esposas tienen que trabajar para  contribuir al sustento de sus hijos....   »Pero aquí cabe preguntarse: ¿Cuánto dinero hace falta que ganen los dos? ¿Cuándo es  que una madre se encuentra trabajando para suplir los deseos y no solamente las  necesidades? Esto sólo pueden decidirlo la madre y el padre. Tienen que escoger  entre lo que les conviene a sus hijos frente a la cantidad de dinero que hace  falta para sustentarlos.   »La mayoría de los expertos en el desarrollo de los niños están de acuerdo en que,  para disfrutar de salud emocional durante los primeros meses y años de vida,  los niños deben establecer vínculos afectivos con personas que los aman. Muchos  de esos expertos creen que ese vínculo tiene que ser con la madre del niño,  pero ha habido estudios recientes que no apoyan esa opinión. Otros expertos  creen que el padre, la abuela, alguna tía u otro familiar cercano pueden  satisfacer esa necesidad de establecer un vínculo afectivo.   »Aunque a usted le duela mucho que su bebé llore porque quiere estar con su abuelita,  nosotros creemos que la mamá de usted le ha dado a su nietecito esa experiencia  del vínculo afectivo que él necesita. Es natural que él llore porque quiere  estar con su abuelita; es ella quien lo ha cuidado más que ninguna otra  persona, y quien ha establecido lazos afectivos con él. Su hijito se encuentra  en una situación mucho mejor que la de un niño internado en una guardería  infantil donde no hay alguna persona específica con la que pueda encariñarse.  Pero ¿sería mejor para su hijito que usted estuviera con él todo el tiempo  todos los días? ¡Claro que sí!   »Sólo usted y su esposo pueden tomar esa decisión,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace que dice: «Caso 97» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep03</guid><pubDate>Tue, 03 Sep 2024 08:28:55 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61249023/2024sep03.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Me casé hace tres años.... Tenemos un niño que va a cumplir un año.......</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Me casé hace tres años.... Tenemos un niño que va a cumplir un año.... Trabajo ocho horas [al día], y [luego estoy] con mi bebé  [tres horas y media]. Trato de pasarlas jugando [con él], pero lamentablemente  sigue más a mi mami y llora [porque quiere estar con ella].   »Me duele [tanto que] a veces he pensado dejar el trabajo para estar con mi hijo. Pero recientemente  solicitamos un préstamo para comprarnos una casa.... No sé qué hacer, si  dedicarme a mi hogar o dejar el trabajo de diez años. Quisiera escuchar una  opinión.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Muchas mujeres se identifican con el conflicto que usted tiene. El que sea tan  polémico y difícil se debe a que no se trata de un dilema moral. No hay ninguna  posición acertada o equivocada que se aplique a todas las situaciones.   »Por supuesto que muchas madres solteras tienen que trabajar fuera de la casa para  sobrevivir.... Lo más probable es que [cualquiera de ellas] le diga que  quisiera poder estar en casa cuidando a sus hijos. De modo que siente ese  conflicto aun cuando no tenga ninguna otra alternativa.   »Ahora bien, muchas mujeres casadas tampoco tienen una alternativa. Los esposos no ganan lo suficiente para  sostener a su familia. Así que ellas como esposas tienen que trabajar para  contribuir al sustento de sus hijos....   »Pero aquí cabe preguntarse: ¿Cuánto dinero hace falta que ganen los dos? ¿Cuándo es  que una madre se encuentra trabajando para suplir los deseos y no solamente las  necesidades? Esto sólo pueden decidirlo la madre y el padre. Tienen que escoger  entre lo que les conviene a sus hijos frente a la cantidad de dinero que hace  falta para sustentarlos.   »La mayoría de los expertos en el desarrollo de los niños están de acuerdo en que,  para disfrutar de salud emocional durante los primeros meses y años de vida,  los niños deben establecer vínculos afectivos con personas que los aman. Muchos  de esos expertos creen que ese vínculo tiene que ser con la madre del niño,  pero ha habido estudios recientes que no apoyan esa opinión. Otros expertos  creen que el padre, la abuela, alguna tía u otro familiar cercano pueden  satisfacer esa necesidad de establecer un vínculo afectivo.   »Aunque a usted le duela mucho que su bebé llore porque quiere estar con su abuelita,  nosotros creemos que la mamá de usted le ha dado a su nietecito esa experiencia  del vínculo afectivo que él necesita. Es natural que él llore porque quiere  estar con su abuelita; es ella quien lo ha cuidado más que ninguna otra  persona, y quien ha establecido lazos afectivos con él. Su hijito se encuentra  en una situación mucho mejor que la de un niño internado en una guardería  infantil donde no hay alguna persona específica con la que pueda encariñarse.  Pero ¿sería mejor para su hijito que usted estuviera con él todo el tiempo  todos los días? ¡Claro que sí!   »Sólo usted y su esposo pueden tomar esa decisión,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace que dice: «Caso 97» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». 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Un día Francisco Contreras, de Monterrey, México, no soportó el acoso de los celos y le pegó un tiro a su  esposa, Sanjuana, en el temporal derecho. Acto seguido, se disparó él mismo en  la sien. Ninguno de los dos murió, pero Sanjuana quedó con las facultades  mentales alteradas, y Francisco perdió la vista en un ojo. Los celos habían  triunfado.   Si hay algo que los matrimonios deben rehuir, son los celos. Los celos consumen alma, corazón, mente y vida, y  mientras los están consumiendo, conducen a la locura, terminando en tragedias  como aquella.   Hay celos que son naturales y saludables, y que provienen de un amor genuino. La Biblia dice que aun Dios es  un Dios celoso que con diligencia vela por los suyos. Pero hay, también, celos  morbosos, perjudiciales y enfermizos, producto de oscuros y bajos complejos.  Esos son celos destructivos.   ¿Cómo evitar que haya celos destructivos? Se comienza estableciendo un patrón de fidelidad incondicional  entre esposos. El cónyuge debe saber, sin la más mínima duda, que su pareja,  por nada en la vida, defraudaría los votos nupciales de amor y lealtad que los  dos hicieron ante Dios.   Luego, cada cónyuge debe desarrollar fe y confianza en Cristo. La fe profunda en Cristo nos libra de psicopatías  enfermizas. Cuando ambos esposos son verdaderos seguidores de Cristo, no hay  entre ellos ningún brote de malos celos.   Añádase a esto el cultivo a fondo de la amistad matrimonial. Cuando el amor —el buen amor, el amor basado en un  compromiso inquebrantable— se cultiva con sumo cuidado, los celos malignos no  tienen ocasión de brotar. Porque al conservar el amor genuino, nos inmunizamos  contra los celos destructivos.   Dios, el diseñador del matrimonio, es también la fuente del amor. Cuando nuestro matrimonio y nuestra vida están en  armonía con Dios, estamos también en armonía con nuestro cónyuge, y los celos  no tienen dónde aflorar.   Con Cristo en el matrimonio, no hay lugar para celos enfermizos. Sólo hay lugar para un amor cálido, puro, tierno y  cristiano. Sea Cristo, desde hoy, el Señor de nuestro matrimonio. En él hay paz  y confianza y seguridad. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024sep02</guid><pubDate>Mon, 02 Sep 2024 08:27:05 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61236647/2024sep02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Todo comenzó bien, así como comienza la mayoría de los matrimonios. Había ternura, había  afecto y, más que nada, había amor. Sin embargo, pasada la luna de miel, el  matrimonio comenzó a andar mal. En medio de dos que se amaban, se interpusieron  los...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Todo comenzó bien, así como comienza la mayoría de los matrimonios. Había ternura, había  afecto y, más que nada, había amor. Sin embargo, pasada la luna de miel, el  matrimonio comenzó a andar mal. En medio de dos que se amaban, se interpusieron  los celos, que destruyen todo lo que tocan.   Un día Francisco Contreras, de Monterrey, México, no soportó el acoso de los celos y le pegó un tiro a su  esposa, Sanjuana, en el temporal derecho. Acto seguido, se disparó él mismo en  la sien. Ninguno de los dos murió, pero Sanjuana quedó con las facultades  mentales alteradas, y Francisco perdió la vista en un ojo. Los celos habían  triunfado.   Si hay algo que los matrimonios deben rehuir, son los celos. Los celos consumen alma, corazón, mente y vida, y  mientras los están consumiendo, conducen a la locura, terminando en tragedias  como aquella.   Hay celos que son naturales y saludables, y que provienen de un amor genuino. La Biblia dice que aun Dios es  un Dios celoso que con diligencia vela por los suyos. Pero hay, también, celos  morbosos, perjudiciales y enfermizos, producto de oscuros y bajos complejos.  Esos son celos destructivos.   ¿Cómo evitar que haya celos destructivos? Se comienza estableciendo un patrón de fidelidad incondicional  entre esposos. El cónyuge debe saber, sin la más mínima duda, que su pareja,  por nada en la vida, defraudaría los votos nupciales de amor y lealtad que los  dos hicieron ante Dios.   Luego, cada cónyuge debe desarrollar fe y confianza en Cristo. La fe profunda en Cristo nos libra de psicopatías  enfermizas. Cuando ambos esposos son verdaderos seguidores de Cristo, no hay  entre ellos ningún brote de malos celos.   Añádase a esto el cultivo a fondo de la amistad matrimonial. Cuando el amor —el buen amor, el amor basado en un  compromiso inquebrantable— se cultiva con sumo cuidado, los celos malignos no  tienen ocasión de brotar. Porque al conservar el amor genuino, nos inmunizamos  contra los celos destructivos.   Dios, el diseñador del matrimonio, es también la fuente del amor. Cuando nuestro matrimonio y nuestra vida están en  armonía con Dios, estamos también en armonía con nuestro cónyuge, y los celos  no tienen dónde aflorar.   Con Cristo en el matrimonio, no hay lugar para celos enfermizos. Sólo hay lugar para un amor cálido, puro, tierno y  cristiano. Sea Cristo, desde hoy, el Señor de nuestro matrimonio. En él hay paz  y confianza y seguridad. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi esposo no quiere que yo salga»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-esposo-no-quiere-que-yo-salga--61220010</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Estoy casada con un hombre del cual tengo una hija de siete meses.... Cuando estaba  embarazada, él me fue infiel, y yo lo perdoné.   »Yo salía a visitar a mi familia y a mis amistades, pero después de haber dado a  luz, él no quiere que yo salga ni que visite a mi mamá ni a mis amistades....  Siento que me estoy volviendo loca. Quiero estar tranquila con mi familia, pero  siento que estoy en una cárcel. Él me compra todo para que me sienta cómoda y  no tenga por qué salir de la casa. No  sé cómo decirle que está actuando mal.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «... Suponemos que... usted no necesita saber cómo decírselo [a su esposo] sino cómo lograr que él cambie de parecer. [Pero] usted  no da a conocer las razones por las que su esposo no quiere que usted salga.  ¿Teme él que corra peligro el bebé? Si es así, ¿está dispuesto a cuidar al bebé un par  de horas cuando no está trabajando para que usted pueda visitar a su mamá y a  sus amistades? ¿O será que él quiere aislar al bebé de todas las personas que  pudieran contagiarlo con un virus? ¿Le parece bien a él que otras personas, tales como la suegra, la visiten  en la casa de ustedes?   »Sin saber las respuestas a estas preguntas, vamos a suponer no sólo que él no la deja a usted salir, sino también que él no deja  que otras personas la visiten. Debido a la pandemia reciente, eso bien pudiera  ser razonable. Muchas personas en este mundo no han podido volver a visitar a  los padres ni a las amistades. Han tenido que quedarse en casa y no salir. Lo  que hace dos años hubiera parecido irracional ahora ha llegado a ser muy  normal.   »¿Tiene usted la posibilidad de chatear en video con su mamá y sus amistades? ¿Puede enviarles mensajes de texto y  llamarlas? Si su esposo está tratando de limitar la conversación que tiene con  ellas, entonces usted tiene un problema más serio. Pero si él sólo quiere  mantenerlos a usted y al bebé protegidos del virus, entonces esto es un  conflicto temporal que se resolverá en unos cuantos meses.   »Usted no dice que su esposo es celoso ni abusivo, así que tenemos que concluir que este es un desacuerdo acerca de qué  actividad es segura en estos tiempos difíciles. Si usted cree que estamos  equivocados en nuestra evaluación, entonces le recomendamos que consulte a su  médica o a una pediatra. Ellas estarán al tanto de recursos en su ciudad donde  pueda recibir más ayuda.   »También le recomendamos que ore junto con su esposo, pidiéndole a Dios que los dirija y les muestre a los dos lo que es prudente y  razonable en esta situación como también en otras situaciones que ambos han de  afrontar.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 686. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago31</guid><pubDate>Sat, 31 Aug 2024 07:28:28 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61220010/2024ago31.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Estoy casada con un hombre del cual tengo una hija de siete meses.......</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Estoy casada con un hombre del cual tengo una hija de siete meses.... Cuando estaba  embarazada, él me fue infiel, y yo lo perdoné.   »Yo salía a visitar a mi familia y a mis amistades, pero después de haber dado a  luz, él no quiere que yo salga ni que visite a mi mamá ni a mis amistades....  Siento que me estoy volviendo loca. Quiero estar tranquila con mi familia, pero  siento que estoy en una cárcel. Él me compra todo para que me sienta cómoda y  no tenga por qué salir de la casa. No  sé cómo decirle que está actuando mal.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «... Suponemos que... usted no necesita saber cómo decírselo [a su esposo] sino cómo lograr que él cambie de parecer. [Pero] usted  no da a conocer las razones por las que su esposo no quiere que usted salga.  ¿Teme él que corra peligro el bebé? Si es así, ¿está dispuesto a cuidar al bebé un par  de horas cuando no está trabajando para que usted pueda visitar a su mamá y a  sus amistades? ¿O será que él quiere aislar al bebé de todas las personas que  pudieran contagiarlo con un virus? ¿Le parece bien a él que otras personas, tales como la suegra, la visiten  en la casa de ustedes?   »Sin saber las respuestas a estas preguntas, vamos a suponer no sólo que él no la deja a usted salir, sino también que él no deja  que otras personas la visiten. Debido a la pandemia reciente, eso bien pudiera  ser razonable. Muchas personas en este mundo no han podido volver a visitar a  los padres ni a las amistades. Han tenido que quedarse en casa y no salir. Lo  que hace dos años hubiera parecido irracional ahora ha llegado a ser muy  normal.   »¿Tiene usted la posibilidad de chatear en video con su mamá y sus amistades? ¿Puede enviarles mensajes de texto y  llamarlas? Si su esposo está tratando de limitar la conversación que tiene con  ellas, entonces usted tiene un problema más serio. Pero si él sólo quiere  mantenerlos a usted y al bebé protegidos del virus, entonces esto es un  conflicto temporal que se resolverá en unos cuantos meses.   »Usted no dice que su esposo es celoso ni abusivo, así que tenemos que concluir que este es un desacuerdo acerca de qué  actividad es segura en estos tiempos difíciles. Si usted cree que estamos  equivocados en nuestra evaluación, entonces le recomendamos que consulte a su  médica o a una pediatra. Ellas estarán al tanto de recursos en su ciudad donde  pueda recibir más ayuda.   »También le recomendamos que ore junto con su esposo, pidiéndole a Dios que los dirija y les muestre a los dos lo que es prudente y  razonable en esta situación como también en otras situaciones que ambos han de  afrontar.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 686. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Un salto de lujo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-salto-de-lujo--61207221</link><description><![CDATA[(Víspera del 101 Aniversario de la Muerte de Ramón Unzaga)   «En 1920, el jugador vasco Ramón Unzaga repitió en el Sudamericano de Viña del Mar  una jugada que hacía en el Estadio El Morro de Talcahuano jugando por su equipo  [de fútbol], el Estrella de Mar.   »El cuerpo del deportista se suspendía en el aire y, de tijera... golpeaba el  balón, de espalda al jugador contrario. Jugando por la selección chilena,  Unzaga la hizo tal como en Talcahuano desde 1914, pero esta vez, con  brasileños, uruguayos y argentinos en las tribunas, producto del torneo  continental. La acrobacia tuvo mayor eco y se le definió con un nombre:... “la  chilena”.   »Ramón Unzaga fue un atleta completo que muchas veces compitió en torneos de salto con garrocha, donde quedaba en el  aire de forma horizontal, con la espalda apuntando al suelo. Movimiento similar  al de “la chilena”....   »Sus goles ya eran famosos y en Sudamérica se hacían por doquier, hasta que [el club  de fútbol] Colo Colo emprendió rumbo a la recordada gira de 1927 por España.  Días antes de fallecer, uno de los fundadores del club, David Arellano, realizó  [la jugada] en Valladolid, y los reporteros hispanos pusieron el timbre al mote  ya reseñado por los periodistas del Río de La Plata: “chilena”.»1   Así resumió el diario El Mercurio Online, de Santiago de Chile, en el año 2008, la historia de la jugada que hizo  famoso al jugador vasco-chileno Ramón Unzaga Asla, con motivo del anuncio de un  monumento que había de erigirse en su honor en el puerto de Talcahuano, 500  kilómetros al sur de Santiago.2 El Mercurio se había informado del  diario El Sur, de Concepción, que en 1918, noventa años antes, había publicado  la siguiente declaración textual de Unzaga:   En dos ocasiones, el árbitro me cobró falta por un salto de lujo que daba a fin de rechazar la  pelota (era mediozaguero) alegando que fauleaba al jugador contrario del  Río.... Me vi obligado a observarle al árbitro su error, alegándole que  reconocidos jueces no me la habían penado. Siguió después un cambio de palabras  que trajo por resultado la orden de... que abandonara la cancha.... Lo hice y,  al lado afuera de ella, tuve con el señor Beitía [el árbitro] un cambio de  bofetadas.3   «¡Cómo no iba a enojarse! —exclama el periodista chileno  Eduardo Bustos Alister—. Si le estaban sancionando su  magistral jugada: “La Chilena”.... El partido debió suspenderse ante la  asistencia de cuatro mil espectadores cuando el equipo de [Unzaga] se imponía  por la cuenta de tres goles a cero.... “Quiere alcanzar a Dios”, comentaban...  cuando... veían a Unzaga realizar... su casi suicida jugada.»4   Menos mal que, para alcanzar a Dios, no es necesario poder hacer esa jugada. ¡Porque  ese sí que sería un requisito difícil de cumplir, si no imposible, para casi  todo el mundo! ¿Qué hay que hacer, entonces, para lograrlo? Hay que buscar la  justicia que imparte Dios, el Juez divino, por la fe y no por nuestras jugadas  magistrales, que son las buenas obras, para que ninguno de nosotros tenga de  qué gloriarse. Porque el que confíe única y exclusivamente en Él —nos asegura el apóstol Pablo— no será defraudado.5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Fútbol: En Talcahuano erigirán monumento a Ramón Unzaga, creador de la “chilena”» El Mercurio Online, 18 septiembre 2008 &lt;http://www.emol.com/noticias/deportes/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=322423&gt; En línea 31 enero 2010; véanse también Eduardo Galeano, El fútbol a sol y sombra (México, D.F.: Siglo Veintiuno Editores, 1995), p. 57; y Palmira Oyanguren, «La “chilena” es cosa de vascos», Sociedad de estudios vascos &lt;http://www.euskonews.com/0332zbk/kosmo33201.html&gt; En línea 31 enero 2010.                 2       Ibíd.; Mariano Jesús Camacho y Eduardo Bustos Alister, «Fútbol es... cultura: “Chilena metálica”, 20 noviembre 2009 &lt;http://cartasesfericas.wordpress.com/2009/11/20/futbol es cultura chilena metalica/&gt; En línea 31 enero 2010.                 3       Eduardo Bustos Alister, «Por hacer una chilena», Santiago, Metropolitana, Chile, 20 junio 2007 &lt;http://ebalister.blogspot.com/2007/06/por trilogia lo llamaban trizaga.html&gt; En línea 31 enero 2010.                 4       Ibíd.                 5       Ro 9:30-33; Ef 2:4-10]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago30</guid><pubDate>Fri, 30 Aug 2024 07:29:37 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61207221/2024ago30.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del 101 Aniversario de la Muerte de Ramón Unzaga)   «En 1920, el jugador vasco Ramón Unzaga repitió en el Sudamericano de Viña del Mar  una jugada que hacía en el Estadio El Morro de Talcahuano jugando por su equipo  [de fútbol], el Estrella...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Víspera del 101 Aniversario de la Muerte de Ramón Unzaga)   «En 1920, el jugador vasco Ramón Unzaga repitió en el Sudamericano de Viña del Mar  una jugada que hacía en el Estadio El Morro de Talcahuano jugando por su equipo  [de fútbol], el Estrella de Mar.   »El cuerpo del deportista se suspendía en el aire y, de tijera... golpeaba el  balón, de espalda al jugador contrario. Jugando por la selección chilena,  Unzaga la hizo tal como en Talcahuano desde 1914, pero esta vez, con  brasileños, uruguayos y argentinos en las tribunas, producto del torneo  continental. La acrobacia tuvo mayor eco y se le definió con un nombre:... “la  chilena”.   »Ramón Unzaga fue un atleta completo que muchas veces compitió en torneos de salto con garrocha, donde quedaba en el  aire de forma horizontal, con la espalda apuntando al suelo. Movimiento similar  al de “la chilena”....   »Sus goles ya eran famosos y en Sudamérica se hacían por doquier, hasta que [el club  de fútbol] Colo Colo emprendió rumbo a la recordada gira de 1927 por España.  Días antes de fallecer, uno de los fundadores del club, David Arellano, realizó  [la jugada] en Valladolid, y los reporteros hispanos pusieron el timbre al mote  ya reseñado por los periodistas del Río de La Plata: “chilena”.»1   Así resumió el diario El Mercurio Online, de Santiago de Chile, en el año 2008, la historia de la jugada que hizo  famoso al jugador vasco-chileno Ramón Unzaga Asla, con motivo del anuncio de un  monumento que había de erigirse en su honor en el puerto de Talcahuano, 500  kilómetros al sur de Santiago.2 El Mercurio se había informado del  diario El Sur, de Concepción, que en 1918, noventa años antes, había publicado  la siguiente declaración textual de Unzaga:   En dos ocasiones, el árbitro me cobró falta por un salto de lujo que daba a fin de rechazar la  pelota (era mediozaguero) alegando que fauleaba al jugador contrario del  Río.... Me vi obligado a observarle al árbitro su error, alegándole que  reconocidos jueces no me la habían penado. Siguió después un cambio de palabras  que trajo por resultado la orden de... que abandonara la cancha.... Lo hice y,  al lado afuera de ella, tuve con el señor Beitía [el árbitro] un cambio de  bofetadas.3   «¡Cómo no iba a enojarse! —exclama el periodista chileno  Eduardo Bustos Alister—. Si le estaban sancionando su  magistral jugada: “La Chilena”.... El partido debió suspenderse ante la  asistencia de cuatro mil espectadores cuando el equipo de [Unzaga] se imponía  por la cuenta de tres goles a cero.... “Quiere alcanzar a Dios”, comentaban...  cuando... veían a Unzaga realizar... su casi suicida jugada.»4   Menos mal que, para alcanzar a Dios, no es necesario poder hacer esa jugada. ¡Porque  ese sí que sería un requisito difícil de cumplir, si no imposible, para casi  todo el mundo! ¿Qué hay que hacer, entonces, para lograrlo? Hay que buscar la  justicia que imparte Dios, el Juez divino, por la fe y no por nuestras jugadas  magistrales, que son las buenas obras, para que ninguno de nosotros tenga de  qué gloriarse. Porque el que confíe única y exclusivamente en Él —nos asegura el apóstol Pablo— no será defraudado.5 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Fútbol: En Talcahuano erigirán monumento a Ramón Unzaga, creador de la “chilena”» El Mercurio Online, 18 septiembre 2008 &lt;http://www.emol.com/noticias/deportes/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=322423&gt; En línea 31 enero 2010; véanse también Eduardo Galeano, El fútbol a sol y sombra (México, D.F.: Siglo Veintiuno Editores, 1995), p. 57; y Palmira Oyanguren, «La “chilena” es cosa de vascos», Sociedad de estudios vascos &lt;http://www.euskonews.com/0332zbk/kosmo33201.html&gt; En línea 31 enero 2010.                 2       Ibíd.; Mariano Jesús Camacho y Eduardo Bustos Alister, «Fútbol es... cultura: “Chilena metálica”, 20 noviembre 2009...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Si casarse es sólo por un documento»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/si-casarse-es-solo-por-un-documento--61195207</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Mi hermano... se fue a vivir en unión libre con su novia. Le he dicho que debe casarse porque está en fornicación, pero él me dice que... si  casarse es sólo por un documento, ¿por qué Dios no les hizo firmar un documento  a Adán y a Eva? Además, él oró para que Dios bendijera su relación, y como  tiene intimidad solamente con su novia, eso la convierte en su esposa.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »La pregunta que hace su hermano acerca de Adán y Eva requiere un contexto para responderla, ya que ellos no son los únicos que carecieron de  un contrato de matrimonio firmado. Muchas culturas y diversos gobiernos han  tenido acuerdos de matrimonio que tampoco han exigido que se firmen documentos.   »Antiguamente, en la mayor parte del mundo lo tradicional era que los padres del hombre y de la mujer que iban a casarse llegaran a un acuerdo. Esos  acuerdos eran diseñados con el fin de unir familias y establecer alianzas.  Cuando los padres concertaban un matrimonio, decidían cuánta propiedad  aportaría la esposa a la sociedad conyugal. Una vez que se intercambiaba la  propiedad, a la pareja se le consideraba casada.   »Sin embargo, los acuerdos matrimoniales no eran la única clase de contratos antiguos que se efectuaban sin documentos. Por ejemplo, en el libro  de Rut en la Biblia, constatamos que los contratos se efectuaban en presencia  de testigos en las puertas de la ciudad, y una o ambas partes tenían que  quitarse una sandalia y ofrecérsela a la otra parte como señal del acuerdo.1   »A lo largo de la historia, un montículo de piedras, como también las piedras talladas, han simbolizado acuerdos entre diversos grupos de personas y  entre Dios y el hombre. Se puede decir que esa costumbre es la precursora de la  argolla de matrimonio que tiene una piedra preciosa. La argolla es un  reconocimiento público del acuerdo de matrimonio.   »Lo que tienen en común todos estos ejemplos es que cada uno es un acuerdo público hecho en presencia de testigos. Los testigos son la prueba de  que tanto el hombre como la mujer estuvieron de acuerdo con el arreglo  matrimonial, y que ninguno de los dos fue forzado a contraerlo.   »En la época moderna, cada país tiene requisitos legales que especifican el número de testigos y las responsabilidades del hombre y de la mujer que se  están uniendo. El documento es simplemente una manera moderna de erigir un  montón de piedras o de intercambiar propiedades.   »El apóstol Pablo escribió que debemos obedecer al gobierno, ya que quien lo estableció es Dios.2 Por eso los seguidores de su Hijo Jesucristo  deben establecer acuerdos tal y como prescribe su gobierno respectivo, a menos  que ese método sea contrario a las Sagradas Escrituras.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 814. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Rt 4:7,8                 2       Ro 13:1]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago29</guid><pubDate>Thu, 29 Aug 2024 07:27:35 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61195207/2024ago29.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Mi hermano... se fue a vivir en unión libre con su novia. 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Muchas culturas y diversos gobiernos han  tenido acuerdos de matrimonio que tampoco han exigido que se firmen documentos.   »Antiguamente, en la mayor parte del mundo lo tradicional era que los padres del hombre y de la mujer que iban a casarse llegaran a un acuerdo. Esos  acuerdos eran diseñados con el fin de unir familias y establecer alianzas.  Cuando los padres concertaban un matrimonio, decidían cuánta propiedad  aportaría la esposa a la sociedad conyugal. Una vez que se intercambiaba la  propiedad, a la pareja se le consideraba casada.   »Sin embargo, los acuerdos matrimoniales no eran la única clase de contratos antiguos que se efectuaban sin documentos. Por ejemplo, en el libro  de Rut en la Biblia, constatamos que los contratos se efectuaban en presencia  de testigos en las puertas de la ciudad, y una o ambas partes tenían que  quitarse una sandalia y ofrecérsela a la otra parte como señal del acuerdo.1   »A lo largo de la historia, un montículo de piedras, como también las piedras talladas, han simbolizado acuerdos entre diversos grupos de personas y  entre Dios y el hombre. Se puede decir que esa costumbre es la precursora de la  argolla de matrimonio que tiene una piedra preciosa. La argolla es un  reconocimiento público del acuerdo de matrimonio.   »Lo que tienen en común todos estos ejemplos es que cada uno es un acuerdo público hecho en presencia de testigos. Los testigos son la prueba de  que tanto el hombre como la mujer estuvieron de acuerdo con el arreglo  matrimonial, y que ninguno de los dos fue forzado a contraerlo.   »En la época moderna, cada país tiene requisitos legales que especifican el número de testigos y las responsabilidades del hombre y de la mujer que se  están uniendo. El documento es simplemente una manera moderna de erigir un  montón de piedras o de intercambiar propiedades.   »El apóstol Pablo escribió que debemos obedecer al gobierno, ya que quien lo estableció es Dios.2 Por eso los seguidores de su Hijo Jesucristo  deben establecer acuerdos tal y como prescribe su gobierno respectivo, a menos  que ese método sea contrario a las Sagradas Escrituras.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 814. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Rt 4:7,8                 2       Ro 13:1]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«De paso estoy»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/de-paso-estoy--61182522</link><description><![CDATA[Cuenta el reconocido historiador colombiano Eduardo Lemaitre cómo recuerda haber visto de lejos, durante su  niñez, que se le atendió como a un príncipe al poeta peruano José Santos  Chocano en su paso por Cartagena. Los que asistieron a un recital que ofreció  Chocano se quedaron con el recuerdo de cómo «salió a escena vestido de frac y  con la corona de áureos laureles en la frente, para recitar su inmortal poema  “Los caballos de los conquistadores”, compuesto en los tiempos en que había  sido, años antes, diplomático en Bogotá».   Según Lemaitre, «de su paso por Cartagena, Chocano dejó... el recuerdo de... dos composiciones poéticas  magistrales. Una de ellas [es] el soneto a nuestra ciudad que comienza con  aquello de “Cartagena de Indias, ¡tú que a solas / entre el rigor de tus murallas  fieras / sueñas que te acarician las banderas / de pretéritas huestes  españolas!”. [La] otra —declara Lemaitre—, dedicada a mi prima Mercedes Amelia  Gómez Román, que entonces era un pimpollo... [dice así]:   Linda cartagenera que, en tu hamaca tendida,<br />         bajo de tu palmera y a orillas de tu mar,<br />         me has estado esperando tal vez toda la vida,...<br />       de paso estoy, y en horas me tengo que embarcar.   Voy al Perú a encargarme del Virreinato. Entrada<br />         triunfal será la mía como otra nunca fue...<br />         (Bueno es, cartagenera, que apartes tu mirada,<br />         porque me estás haciendo sentir yo no sé qué).       No en vano es que me han dicho de ti cosas tan bellas;<br />         y parece que vivo, desde que estoy aquí,<br />         la historia de un pirata raptador de doncellas<br />         que concluyó metiéndose a [monje] por ti...       He llegado, en tres siglos de viaje, desde España,<br />         nombrado por Cervantes Virrey en el Perú;<br />         pero yo te confieso que hay una fuerza extraña<br />         superior a mi suerte. ¡Y esa fuerza eres tú!       Once años después, Chocano fue «apuñaleado en un tranvía por un loco, en Santiago de Chile —concluye  Lemaitre—, precisamente cuando se dirigía a entrevistarse con el embajador de  Colombia, Enrique Vargas Nariño, para recibir unas esmeraldas que nuestro  gobierno le enviaba, como reconocimiento por su intervención en favor de  Colombia en el conflicto colombo-peruano de Leticia».1       Así como aquel poeta peruano, también nosotros estamos de paso por este mundo y, a la luz de la eternidad, en  cuestión de horas tendremos que embarcarnos. Pero ¿a dónde vamos, y cómo  esperamos que haya de ser nuestra llegada? Chocano, en su paso por Cartagena,  iba rumbo al Perú a ser el nuevo virrey, y esperaba que su llegada fuera una  incomparable entrada triunfal. Quiera Dios que el rumbo nuestro sea el cielo,  el lugar donde su Hijo Jesucristo ha preparado una morada sin igual para  quienes lo hayamos reconocido como nuestro Salvador y Señor, pues sólo así  también nosotros podremos tener la esperanza de disfrutar de una entrada  triunfal.2 Y por si eso fuera poco, al escuchar sus palabras de  bienvenida: «¡Bien hecho, mi buen siervo fiel! ... ¡Entra y alégrate conmigo!»,3  tendremos además la dicha de saber que ese virreinato nuestro no será temporal sino eterno. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Lemaitre, «Chocano en Cartagena», Historias detrás de la historia de Colombia (Santa Fe de Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, 1994), pp. 109-10.                 2       Jn 14:1-6                 3       Mt 25:21 (NTV/DHH)]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago28</guid><pubDate>Wed, 28 Aug 2024 08:28:33 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61182522/2024ago28.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Cuenta el reconocido historiador colombiano Eduardo Lemaitre cómo recuerda haber visto de lejos, durante su  niñez, que se le atendió como a un príncipe al poeta peruano José Santos  Chocano en su paso por Cartagena. 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[La] otra —declara Lemaitre—, dedicada a mi prima Mercedes Amelia  Gómez Román, que entonces era un pimpollo... [dice así]:   Linda cartagenera que, en tu hamaca tendida,<br />         bajo de tu palmera y a orillas de tu mar,<br />         me has estado esperando tal vez toda la vida,...<br />       de paso estoy, y en horas me tengo que embarcar.   Voy al Perú a encargarme del Virreinato. Entrada<br />         triunfal será la mía como otra nunca fue...<br />         (Bueno es, cartagenera, que apartes tu mirada,<br />         porque me estás haciendo sentir yo no sé qué).       No en vano es que me han dicho de ti cosas tan bellas;<br />         y parece que vivo, desde que estoy aquí,<br />         la historia de un pirata raptador de doncellas<br />         que concluyó metiéndose a [monje] por ti...       He llegado, en tres siglos de viaje, desde España,<br />         nombrado por Cervantes Virrey en el Perú;<br />         pero yo te confieso que hay una fuerza extraña<br />         superior a mi suerte. ¡Y esa fuerza eres tú!       Once años después, Chocano fue «apuñaleado en un tranvía por un loco, en Santiago de Chile —concluye  Lemaitre—, precisamente cuando se dirigía a entrevistarse con el embajador de  Colombia, Enrique Vargas Nariño, para recibir unas esmeraldas que nuestro  gobierno le enviaba, como reconocimiento por su intervención en favor de  Colombia en el conflicto colombo-peruano de Leticia».1       Así como aquel poeta peruano, también nosotros estamos de paso por este mundo y, a la luz de la eternidad, en  cuestión de horas tendremos que embarcarnos. Pero ¿a dónde vamos, y cómo  esperamos que haya de ser nuestra llegada? Chocano, en su paso por Cartagena,  iba rumbo al Perú a ser el nuevo virrey, y esperaba que su llegada fuera una  incomparable entrada triunfal. Quiera Dios que el rumbo nuestro sea el cielo,  el lugar donde su Hijo Jesucristo ha preparado una morada sin igual para  quienes lo hayamos reconocido como nuestro Salvador y Señor, pues sólo así  también nosotros podremos tener la esperanza de disfrutar de una entrada  triunfal.2 Y por si eso fuera poco, al escuchar sus palabras de  bienvenida: «¡Bien hecho, mi buen siervo fiel! ... ¡Entra y alégrate conmigo!»,3  tendremos además la dicha de saber que ese virreinato nuestro no será temporal sino eterno. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Lemaitre, «Chocano en Cartagena», Historias detrás de la historia de Colombia (Santa Fe de Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, 1994), pp. 109-10.                 2       Jn 14:1-6                 3       Mt 25:21 (NTV/DHH)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La mayor satisfacción de Saprissa</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-mayor-satisfaccion-de-saprissa--61167773</link><description><![CDATA[(Aniversario del Estadio Ricardo Saprissa)   «En vida, Ricardo Saprissa Aymá recibió un sinnúmero de homenajes reconociendo su trayectoria  deportiva. Estando todavía en España, el deporte catalán realizó una serie de  encuentros de tenis, fútbol, hockey sobre pasto y béisbol en su honor. Ya en  suelo costarricense, si bien el más significativo se produjo en los primeros  meses de 1966, cuando el Presidente de la República, Francisco J. Orlich, le  nombró Insigne Deportista, y tres años después fue incorporado a la Galería del  Deporte Costarricense como miembro fundador, para don Ricardo el máximo  reconocimiento recibido en toda su vida había sido que el estadio [en San José,  Costa Rica] llevara su nombre. Ese era su mayor orgullo....   »Aunque la obra no llegaría a terminarse del todo por falta de recursos, se convertiría  en uno de los principales estadios de Centroamérica.... Para don Ricardo era  importante que el estadio no tuviera pista olímpica, que los aficionados  estuvieran prácticamente encima de los jugadores para meterle presión al equipo  visitante, algo que había experimentado de sobra cuando defendía los colores  del Español de Barcelona en el estadio Sarriá.   »No tenía idea hasta qué punto ese detalle convertiría al estadio Ricardo Saprissa en una sede  sólida para la selección nacional en las eliminatorias mundialistas, y para el  mismo Deportivo Saprissa en los torneos locales y de la CONCACAF....   »Tras su muerte [en 1990], surgieron algunas iniciativas para otorgarle el grado de Benemérito de  la Patria.... El primer proyecto... [dice, entre otras cosas:]   »“Al recordarlo, se le describe como un hombre perseverante, sereno y humilde, lleno de paz [y de]  amor, y visionario. Fundamentó, como uno de los principales pioneros en el  deporte costarricense, las ligas menores, donde los niños a temprana edad se  preparaban desde ‘mosquitos’ pasando por todo el proceso de ligas menores,  hasta llegar a ser las estrellas de la primera división.   »”Nunca se interesó por el dinero, porque la satisfacción para don Ricardo fue su  ferviente sentimiento de la labor cumplida. ¿No  es ese acaso el propósito del hombre en su paso por la tierra? Los hombres  fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. ¿Por qué nos cuesta tanto entonces  cumplir con nuestro destino? se preguntaba.”»1   Estos pasajes tomados de la biografía escrita por el costarricense José Antonio Pastor Pacheco,  titulada Ricardo Saprissa, el campeón  total: Su vida y legado, nos llevan a pensar que, al empeñarse en construir  un estadio en que los espectadores en las gradas estuvieran muy cerca de los  jugadores en la cancha, don Ricardo no hacía más que seguir el ejemplo de su  Creador. Pues Dios se empeñó en que el lema de las Sagradas Escrituras, en las  que se relata el desarrollo de su plan maestro para la humanidad, fuera la  frase «Dios con nosotros»,2 la cual personificó al ponerle por  nombre Emanuel a su Hijo Jesucristo cuando lo envió al mundo a vivir entre  nosotros.3 Y lo hizo precisamente  porque Él no quería ser un espectador alejado de su creación sino siempre estar  cerca de cada uno que se lo permitiera en el campo de juego de la vida. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Antonio Pastor Pacheco, Ricardo Saprissa, el campeón total: Su vida y legado (San José, Costa Rica: Ediciones Jadine, 2010), pp. 106,109,100.                 2       Gn 48:21; Dt 2:7; 1S 16:18; 18:14,28; 1R 8:56; 1Cr 11:10; 22:18; 2Cr 15:2; Sal 23:4; 46:7,11; Is 7:14; Jer 42:11; Am 5:14; Hag 1:13; 2:4; Zac 8:23; Mt 1:23; 28:20; Jn 14:16-17                 3       Is 7:14; Mt 1:23]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago27</guid><pubDate>Tue, 27 Aug 2024 08:28:51 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61167773/2024ago27.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario del Estadio Ricardo Saprissa)   «En vida, Ricardo Saprissa Aymá recibió un sinnúmero de homenajes reconociendo su trayectoria  deportiva. 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Ese era su mayor orgullo....   »Aunque la obra no llegaría a terminarse del todo por falta de recursos, se convertiría  en uno de los principales estadios de Centroamérica.... Para don Ricardo era  importante que el estadio no tuviera pista olímpica, que los aficionados  estuvieran prácticamente encima de los jugadores para meterle presión al equipo  visitante, algo que había experimentado de sobra cuando defendía los colores  del Español de Barcelona en el estadio Sarriá.   »No tenía idea hasta qué punto ese detalle convertiría al estadio Ricardo Saprissa en una sede  sólida para la selección nacional en las eliminatorias mundialistas, y para el  mismo Deportivo Saprissa en los torneos locales y de la CONCACAF....   »Tras su muerte [en 1990], surgieron algunas iniciativas para otorgarle el grado de Benemérito de  la Patria.... El primer proyecto... [dice, entre otras cosas:]   »“Al recordarlo, se le describe como un hombre perseverante, sereno y humilde, lleno de paz [y de]  amor, y visionario. Fundamentó, como uno de los principales pioneros en el  deporte costarricense, las ligas menores, donde los niños a temprana edad se  preparaban desde ‘mosquitos’ pasando por todo el proceso de ligas menores,  hasta llegar a ser las estrellas de la primera división.   »”Nunca se interesó por el dinero, porque la satisfacción para don Ricardo fue su  ferviente sentimiento de la labor cumplida. ¿No  es ese acaso el propósito del hombre en su paso por la tierra? Los hombres  fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. ¿Por qué nos cuesta tanto entonces  cumplir con nuestro destino? se preguntaba.”»1   Estos pasajes tomados de la biografía escrita por el costarricense José Antonio Pastor Pacheco,  titulada Ricardo Saprissa, el campeón  total: Su vida y legado, nos llevan a pensar que, al empeñarse en construir  un estadio en que los espectadores en las gradas estuvieran muy cerca de los  jugadores en la cancha, don Ricardo no hacía más que seguir el ejemplo de su  Creador. Pues Dios se empeñó en que el lema de las Sagradas Escrituras, en las  que se relata el desarrollo de su plan maestro para la humanidad, fuera la  frase «Dios con nosotros»,2 la cual personificó al ponerle por  nombre Emanuel a su Hijo Jesucristo cuando lo envió al mundo a vivir entre  nosotros.3 Y lo hizo precisamente  porque Él no quería ser un espectador alejado de su creación sino siempre estar  cerca de cada uno que se lo permitiera en el campo de juego de la vida. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Antonio Pastor Pacheco, Ricardo Saprissa, el campeón total: Su vida y legado (San José, Costa Rica: Ediciones Jadine, 2010), pp. 106,109,100.                 2       Gn 48:21; Dt 2:7; 1S 16:18; 18:14,28; 1R 8:56; 1Cr 11:10; 22:18; 2Cr 15:2; Sal 23:4; 46:7,11; Is 7:14; Jer 42:11; Am 5:14; Hag 1:13; 2:4; Zac 8:23; Mt 1:23; 28:20; Jn 14:16-17                 3       Is 7:14; Mt 1:23]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Historias de piratas»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/historias-de-piratas--61154329</link><description><![CDATA[Desde el siglo dieciséis, «en Cartagena de Indias pasaba de todo: sitios a la ciudad, asaltos de piratas,  tráfico de esclavos, inquisición, hoguera.... Era el lugar perfecto para  corresponsales de guerra.». Así comienza el capítulo titulado «Historias de  piratas» del escritor Daniel Samper Pizano en su divertido libro Lecciones de histeria de Colombia.   «Uno de los primeros ataques depredadores que sufrió la ciudad fue el del inglés Francis Drake en 1586.  Durante más de un mes Cartagena se defendió como pudo, pero al fin triunfó el  pirata y entró a saco en ella. Drake mató gente, quemó casas, se llevó las  campanas de la iglesia, secuestró a decenas de esclavos, robó ochenta cañones,  hurtó joyas valiosas... y 400 mil pesos en oro, y pidió rescate por algunos  objetos públicos. Le pagaron todo lo que pidió y, fuera de eso, se molestó  cuando supo que lo consideraban un corsario. ¿Acaso qué se creía: doctor en  comercio internacional?», se pregunta el periodista colombiano con su típico  tinte humorístico....   «Otro inglés que encontró divertido asolar los puertos españoles en el Caribe fue Henry Morgan, inventor del  buque-bomba. Este aporte al terror marino consistía en una embarcación cargada  de prisioneros y pólvora que apuntaban hacia el enemigo y estallaba al  acercarse a él.... Uno de sus principales pasatiempos era crucificar a sus  víctimas y, una vez en la cruz, asarlas con antorcha. [Otras veces] se limitaba  a colocarles encima piedras de un cuarto de tonelada y lanzarles hojas de palma  encendidas....   »Lo que más ofende en la manía de los piratas contra Cartagena no son los ataques en sí, aunque ellos provocaron  hambre, mortandad y desesperanza en la ciudad, sino que los criminales fueran  premiados por sus gobiernos y considerados ciudadanos ejemplares. A Drake la  reina en persona lo hizo caballero, y sus contemporáneos lo consideraban uno de  los grandes hombres de su época. Morgan también fue ordenado caballero y  Teniente Gobernador de Jamaica. Después se extrañan del auge del terrorismo  internacional...»1   ¡Qué observación tan relevante la de Samper Pizano! Los terroristas actuales, al  igual que los piratas de antaño, torturan y martirizan a quienes consideran  enemigos suyos. Y sin embargo sus superiores los recompensan por su conducta  despiadada, y muchos de ellos creen que a todos los recompensará también el  dios implacable a quien se imaginan y sirven.   A eso se refería Jesucristo, el Hijo del único Dios verdadero, cuando dijo que, a diferencia de aquéllos, no debemos  odiar sino amar a nuestros enemigos.2 Por eso San Pablo, como  apóstol de Jesucristo, nos exhorta a vivir en paz con todos y a vencer el mal  con el bien, tal como nos enseña el proverbio del sabio Salomón: «Si tu enemigo  tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Actuando así, harás  que se avergüence de su conducta, y el Señor te lo recompensará.»3 ¿Acaso  no debiéramos buscar más bien esa recompensa de nuestro Dios compasivo? Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Daniel Samper Pizano, Lecciones de histeria de Colombia (Bogotá: El Áncora Editores, 1993), pp. 99-101.                 2       Mt 5:43-45                 3       Ro 12:10-21; Pr 25:21-22]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago26</guid><pubDate>Mon, 26 Aug 2024 07:29:20 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61154329/2024ago26.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Desde el siglo dieciséis, «en Cartagena de Indias pasaba de todo: sitios a la ciudad, asaltos de piratas,  tráfico de esclavos, inquisición, hoguera.... Era el lugar perfecto para  corresponsales de guerra.». 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Le pagaron todo lo que pidió y, fuera de eso, se molestó  cuando supo que lo consideraban un corsario. ¿Acaso qué se creía: doctor en  comercio internacional?», se pregunta el periodista colombiano con su típico  tinte humorístico....   «Otro inglés que encontró divertido asolar los puertos españoles en el Caribe fue Henry Morgan, inventor del  buque-bomba. Este aporte al terror marino consistía en una embarcación cargada  de prisioneros y pólvora que apuntaban hacia el enemigo y estallaba al  acercarse a él.... Uno de sus principales pasatiempos era crucificar a sus  víctimas y, una vez en la cruz, asarlas con antorcha. [Otras veces] se limitaba  a colocarles encima piedras de un cuarto de tonelada y lanzarles hojas de palma  encendidas....   »Lo que más ofende en la manía de los piratas contra Cartagena no son los ataques en sí, aunque ellos provocaron  hambre, mortandad y desesperanza en la ciudad, sino que los criminales fueran  premiados por sus gobiernos y considerados ciudadanos ejemplares. A Drake la  reina en persona lo hizo caballero, y sus contemporáneos lo consideraban uno de  los grandes hombres de su época. Morgan también fue ordenado caballero y  Teniente Gobernador de Jamaica. Después se extrañan del auge del terrorismo  internacional...»1   ¡Qué observación tan relevante la de Samper Pizano! Los terroristas actuales, al  igual que los piratas de antaño, torturan y martirizan a quienes consideran  enemigos suyos. Y sin embargo sus superiores los recompensan por su conducta  despiadada, y muchos de ellos creen que a todos los recompensará también el  dios implacable a quien se imaginan y sirven.   A eso se refería Jesucristo, el Hijo del único Dios verdadero, cuando dijo que, a diferencia de aquéllos, no debemos  odiar sino amar a nuestros enemigos.2 Por eso San Pablo, como  apóstol de Jesucristo, nos exhorta a vivir en paz con todos y a vencer el mal  con el bien, tal como nos enseña el proverbio del sabio Salomón: «Si tu enemigo  tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Actuando así, harás  que se avergüence de su conducta, y el Señor te lo recompensará.»3 ¿Acaso  no debiéramos buscar más bien esa recompensa de nuestro Dios compasivo? Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Daniel Samper Pizano, Lecciones de histeria de Colombia (Bogotá: El Áncora Editores, 1993), pp. 99-101.                 2       Mt 5:43-45                 3       Ro 12:10-21; Pr 25:21-22]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Miedo de una represalia de Dios</title><link>https://www.spreaker.com/episode/miedo-de-una-represalia-de-dios--61135790</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo veintinueve años y viví en unión libre por tres años, justo la edad de mi hijo. Desde un principio no me llevé bien con la mamá de mi  hijo.... Lo intentamos por el bien de él, pero no lo logramos. Así que, después  de muchas peleas, decidimos separarnos.   »Yo quiero hacerme responsable de mi hijo, pero ahora siento miedo de que Dios tenga alguna represalia contra mí por no haberme quedado con  ella.... ¿Qué puedo hacer?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:     »Nos imaginamos que cuando usted comenzó a tener relaciones íntimas con la mamá de su hijo, ni se  le ocurrió si podría llevarse bien con ella por el resto de su vida.... [Pero] según lo que nos  cuenta, usted nunca le hizo votos a esta mujer, ni se casó legalmente con ella.  Y nunca prometió amarla por siempre ni cuidarla en la enfermedad y en la salud.  Así que, al separarse de  ella, usted no estaba quebrantando un voto que hiciera delante de Dios.   »Sin embargo, cuando optó por tener una relación sexual antes del matrimonio, usted implícitamente prometió que sería  moral y económicamente responsable de cualquier hijo que resultara de esa  unión. Seguramente no pensó en eso ni estaba consciente de haber dado su  consentimiento, pero cuando procreó a un ser humano que procede de usted y  tiene parte de su ADN, eso acarreó consecuencias para toda la vida.   »Si usted se quedara parado todo el día en el centro de una calle muy transitada, y un auto lo arrollara sin quererlo el conductor, no  sería porque él estaba tratando de castigarlo. Usted se puso en la calle de tal  modo que habría consecuencias naturales, así que no tendría derecho alguno de  echarle la culpa a nadie por sus lesiones.   »Su hijo necesita un ambiente cariñoso, ya sea que esté con la mamá o con el papá. Necesita padres capaces de respetarse y  ponerse de acuerdo en la manera de disciplinarlo y de lograr su bienestar. Y  será necesario sustentarlo económicamente hasta que llegue a ser adulto. Esas  son las responsabilidades y las consecuencias que usted se ha buscado.   »Si eso quiere decir que usted no tendrá suficientes recursos económicos para casarse o tener otros hijos, entonces  tendrá que aplazar esa clase de relaciones. Su hijo precedió el matrimonio, así  que él debe tener precedencia sobre cualquier posible noviazgo. Dios no va a  castigarlo por no haberse quedado con la mujer, pero Él sí espera que usted  acepte las consecuencias de su conducta.   »Es probable que usted piense que esto suena severo e inclemente, pero Dios no es ni severo ni inclemente. Al contrario, Él  es un amoroso Padre celestial que ama tanto a ese niño que usted tiene que su deseo es que tenga un amoroso y  abnegado papá terrenal.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 685. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago24</guid><pubDate>Sat, 24 Aug 2024 09:28:35 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61135790/2024ago24.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo veintinueve años y viví en unión libre por tres años, justo la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Tengo veintinueve años y viví en unión libre por tres años, justo la edad de mi hijo. Desde un principio no me llevé bien con la mamá de mi  hijo.... Lo intentamos por el bien de él, pero no lo logramos. Así que, después  de muchas peleas, decidimos separarnos.   »Yo quiero hacerme responsable de mi hijo, pero ahora siento miedo de que Dios tenga alguna represalia contra mí por no haberme quedado con  ella.... ¿Qué puedo hacer?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:     »Nos imaginamos que cuando usted comenzó a tener relaciones íntimas con la mamá de su hijo, ni se  le ocurrió si podría llevarse bien con ella por el resto de su vida.... [Pero] según lo que nos  cuenta, usted nunca le hizo votos a esta mujer, ni se casó legalmente con ella.  Y nunca prometió amarla por siempre ni cuidarla en la enfermedad y en la salud.  Así que, al separarse de  ella, usted no estaba quebrantando un voto que hiciera delante de Dios.   »Sin embargo, cuando optó por tener una relación sexual antes del matrimonio, usted implícitamente prometió que sería  moral y económicamente responsable de cualquier hijo que resultara de esa  unión. Seguramente no pensó en eso ni estaba consciente de haber dado su  consentimiento, pero cuando procreó a un ser humano que procede de usted y  tiene parte de su ADN, eso acarreó consecuencias para toda la vida.   »Si usted se quedara parado todo el día en el centro de una calle muy transitada, y un auto lo arrollara sin quererlo el conductor, no  sería porque él estaba tratando de castigarlo. Usted se puso en la calle de tal  modo que habría consecuencias naturales, así que no tendría derecho alguno de  echarle la culpa a nadie por sus lesiones.   »Su hijo necesita un ambiente cariñoso, ya sea que esté con la mamá o con el papá. Necesita padres capaces de respetarse y  ponerse de acuerdo en la manera de disciplinarlo y de lograr su bienestar. Y  será necesario sustentarlo económicamente hasta que llegue a ser adulto. Esas  son las responsabilidades y las consecuencias que usted se ha buscado.   »Si eso quiere decir que usted no tendrá suficientes recursos económicos para casarse o tener otros hijos, entonces  tendrá que aplazar esa clase de relaciones. Su hijo precedió el matrimonio, así  que él debe tener precedencia sobre cualquier posible noviazgo. Dios no va a  castigarlo por no haberse quedado con la mujer, pero Él sí espera que usted  acepte las consecuencias de su conducta.   »Es probable que usted piense que esto suena severo e inclemente, pero Dios no es ni severo ni inclemente. Al contrario, Él  es un amoroso Padre celestial que ama tanto a ese niño que usted tiene que su deseo es que tenga un amoroso y  abnegado papá terrenal.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 685. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¡Misericordia, ignorante!»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/misericordia-ignorante--61123861</link><description><![CDATA[«La gente era muy descreída en aquella ciudad [de Temuco]. Mi padre, mis tíos, los  innumerables cuñados y compadres, de la mesa grande en el comedor, [no] se  santiguaban. Se contaban cuentos de cómo el huaso Ríos, el que pasó el puente  de Malleco a caballo, había [azotado] a un San José.   »Según parece —continúa narrando Pablo Neruda—, a los pioneros no les hace falta Dios.  Blanca Hauser, que es de Temuco... me contaba que una vez en un terremoto  salieron corriendo un viejo y una vieja. La señora se golpeaba el pecho dando  gritos: “¡Misericordia!” El viejo la alcanzó y le preguntó: “¿Cómo se dice,  señora? ¿Cómo se dice?” “¡Misericordia, ignorante!”, le dijo la vieja. Y el  viejo, hallándolo muy difícil, siguió tratando y golpeándose el pecho,  repitiendo: “Esa es la cosa, esa es la cosa.”»1   Estos recuerdos de su infancia que nos cuenta Neruda, Premio Nobel chileno, nos traen a la memoria las reacciones  de diferentes personas frente a las calamidades de la vida. Es en esos momentos  trágicos que los ateos dudan de su negación de la existencia de Dios, los  agnósticos quisieran tener más seguridad sobre lo mismo, y los que conocen a  Dios muestran de qué calibre es la fe que tienen en Él. A los que no les  pareciera que hace falta Dios el resto de su vida, durante un terremoto claman  a Él como si estuvieran llamando desesperados, en una emergencia, a la policía.   ¿Será posible que Dios atienda a ese oportunismo religioso, que mire con buenos ojos  esa actitud que pudiera calificarse de hipócrita y conveniente? Aunque no  parezca justo, Jesucristo mismo nos da la base para pensar que sí. Al criminal  arrepentido, crucificado al lado suyo, le dio la oportunidad de salvarse cuando  aquel hombre no tenía nada que perder y Dios no tenía nada que ganar con  abrirle las puertas del cielo.   No hay duda de que Dios es mucho más misericordioso en tales circunstancias que lo  seríamos la inmensa mayoría de nosotros, pero tampoco la hay de que Dios  prefiere que le sirvamos toda la vida y no sólo cuando no nos queda más remedio  que acudir a Él. Esto no se debe a que le conviene a Dios sino a que nos  conviene a nosotros, y Dios, como Padre amoroso que es de cada miembro de su  creación que lo acepta como tal, quiere lo mejor para cada uno de sus hijos.   El autor del Salmo 46 manifiesta la clase de confianza en Dios que todos  necesitamos en todo momento. Dice así: «Dios es nuestro amparo y nuestra  fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos  aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar;  aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los  montes....El Señor Todopoderoso  está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.»2 ¡Más vale  que hagamos de Dios nuestro refugio antes que sea demasiado tarde! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Pablo Neruda (Isla Negra, 1954), Infancia y poesía, reproducido en Pablo Neruda, Veinte poemas de amor y una canción desesperada (Bogotá: Editorial Norma, 1990), p. 20, tomado del diario El Tiempo, Lecturas Dominicales, Santa Fe de Bogotá, octubre 31 de 1971, pp. 1-2.                 2       Sal 46:1-7 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago23</guid><pubDate>Fri, 23 Aug 2024 08:28:55 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61123861/2024ago23.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«La gente era muy descreída en aquella ciudad [de Temuco]. Mi padre, mis tíos, los  innumerables cuñados y compadres, de la mesa grande en el comedor, [no] se  santiguaban. 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Y el  viejo, hallándolo muy difícil, siguió tratando y golpeándose el pecho,  repitiendo: “Esa es la cosa, esa es la cosa.”»1   Estos recuerdos de su infancia que nos cuenta Neruda, Premio Nobel chileno, nos traen a la memoria las reacciones  de diferentes personas frente a las calamidades de la vida. Es en esos momentos  trágicos que los ateos dudan de su negación de la existencia de Dios, los  agnósticos quisieran tener más seguridad sobre lo mismo, y los que conocen a  Dios muestran de qué calibre es la fe que tienen en Él. A los que no les  pareciera que hace falta Dios el resto de su vida, durante un terremoto claman  a Él como si estuvieran llamando desesperados, en una emergencia, a la policía.   ¿Será posible que Dios atienda a ese oportunismo religioso, que mire con buenos ojos  esa actitud que pudiera calificarse de hipócrita y conveniente? Aunque no  parezca justo, Jesucristo mismo nos da la base para pensar que sí. Al criminal  arrepentido, crucificado al lado suyo, le dio la oportunidad de salvarse cuando  aquel hombre no tenía nada que perder y Dios no tenía nada que ganar con  abrirle las puertas del cielo.   No hay duda de que Dios es mucho más misericordioso en tales circunstancias que lo  seríamos la inmensa mayoría de nosotros, pero tampoco la hay de que Dios  prefiere que le sirvamos toda la vida y no sólo cuando no nos queda más remedio  que acudir a Él. Esto no se debe a que le conviene a Dios sino a que nos  conviene a nosotros, y Dios, como Padre amoroso que es de cada miembro de su  creación que lo acepta como tal, quiere lo mejor para cada uno de sus hijos.   El autor del Salmo 46 manifiesta la clase de confianza en Dios que todos  necesitamos en todo momento. Dice así: «Dios es nuestro amparo y nuestra  fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos  aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar;  aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los  montes....El Señor Todopoderoso  está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.»2 ¡Más vale  que hagamos de Dios nuestro refugio antes que sea demasiado tarde! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Pablo Neruda (Isla Negra, 1954), Infancia y poesía, reproducido en Pablo Neruda, Veinte poemas de amor y una canción desesperada (Bogotá: Editorial Norma, 1990), p. 20, tomado del diario El Tiempo, Lecturas Dominicales, Santa Fe de Bogotá, octubre 31 de 1971, pp. 1-2.                 2       Sal 46:1-7 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Me está siendo infiel y quiere dejarnos»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/me-esta-siendo-infiel-y-quiere-dejarnos--61111949</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Desde hace cuatro meses mi compañera sentimental me está siendo infiel. Hemos estado juntos diecisiete años y tenemos tres hijos. Ella quiere  dejarnos, y esto nos tiene... con un dolor muy grande. No sabemos qué más hacer  con esta situación. Lo único que quiero yo es arreglar la relación con ella  para que podamos ser una familia feliz como éramos antes de lo ocurrido.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Según lo que usted dice, su compañera sentimental quiere abandonar a los hijos y  dejárselos a usted. Eso pudiera ser porque el hombre en la nueva relación de  ella no quiere tener que lidiar con niños, o porque usted es el encargado  principal del cuidado de los niños y ella cree que lo que más les conviene a  ellos es quedarse con usted. De cualquier manera, le aconsejamos que consulte  con un abogado a fin de asegurarse que el bienestar de los niños se considere  el factor más importante en todos los arreglos futuros.   »Nosotros creemos que lo mejor para los niños es crecer en un hogar con un padre y una  madre que estén legal y mutuamente comprometidos mediante el matrimonio. No  tenemos ninguna manera de saber por qué ustedes dos no hicieron ese compromiso  ni se casaron, así que suponemos que es probable que tuvieron el primer hijo  antes de estar listos para tenerlo. Entonces sin duda decidieron vivir juntos  por el bien del hijo, y eso los llevó a tener a los otros dos hijos. De ser  así, llegaron a formar una familia sin haber jamás estado del todo mutuamente  comprometidos, y ella tal vez quiera ahora comenzar de nuevo y hacer las cosas  en el orden correcto.   »Sin embargo, sobra decir que no es posible volver atrás y comenzar de nuevo. Ella  tiene tres hijos que la necesitan y deben ser su prioridad, aun cuando no esté  comprometida con usted. Pero como nosotros firmemente creemos que Dios quiere  que las íntimas relaciones sexuales sólo se den entre un hombre y una mujer que  están casados, aunque no podemos aprobar que ella esté con otro hombre, tampoco  podemos aprobar que ella viva con usted hasta, y a menos, que se hayan casado.   »Le recomendamos que comience a portarse como un hombre que está enamorado. En vez  de discutir y acusar, usted debe cortejarla y conquistarla, como haría si ella  fuera una nueva mujer. Trátela con amor y comprensión para que ella recuerde lo  que la hizo amarlo en el pasado. Y cuídela y valórela para que ella vuelva a  enamorarse de usted. Luego, cuando las chispas se hayan convertido en llamas,  propóngale matrimonio.   »Usted necesita la sabiduría y la fuerza que Dios quiere darle. Él le ofrece ayuda a  todo el que lo sigue y trata de vivir conforme al plan divino que ha trazado  para su vida. Le recomendamos que le pida perdón por los pecados que usted ha  cometido y que forme parte de su vida. Esa es la única manera eficaz de  comenzar de nuevo.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 813. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago22</guid><pubDate>Thu, 22 Aug 2024 08:29:21 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61111949/2024ago22.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Desde hace cuatro meses mi compañera sentimental me está siendo infiel....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Desde hace cuatro meses mi compañera sentimental me está siendo infiel. Hemos estado juntos diecisiete años y tenemos tres hijos. Ella quiere  dejarnos, y esto nos tiene... con un dolor muy grande. No sabemos qué más hacer  con esta situación. Lo único que quiero yo es arreglar la relación con ella  para que podamos ser una familia feliz como éramos antes de lo ocurrido.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Según lo que usted dice, su compañera sentimental quiere abandonar a los hijos y  dejárselos a usted. Eso pudiera ser porque el hombre en la nueva relación de  ella no quiere tener que lidiar con niños, o porque usted es el encargado  principal del cuidado de los niños y ella cree que lo que más les conviene a  ellos es quedarse con usted. De cualquier manera, le aconsejamos que consulte  con un abogado a fin de asegurarse que el bienestar de los niños se considere  el factor más importante en todos los arreglos futuros.   »Nosotros creemos que lo mejor para los niños es crecer en un hogar con un padre y una  madre que estén legal y mutuamente comprometidos mediante el matrimonio. No  tenemos ninguna manera de saber por qué ustedes dos no hicieron ese compromiso  ni se casaron, así que suponemos que es probable que tuvieron el primer hijo  antes de estar listos para tenerlo. Entonces sin duda decidieron vivir juntos  por el bien del hijo, y eso los llevó a tener a los otros dos hijos. De ser  así, llegaron a formar una familia sin haber jamás estado del todo mutuamente  comprometidos, y ella tal vez quiera ahora comenzar de nuevo y hacer las cosas  en el orden correcto.   »Sin embargo, sobra decir que no es posible volver atrás y comenzar de nuevo. Ella  tiene tres hijos que la necesitan y deben ser su prioridad, aun cuando no esté  comprometida con usted. Pero como nosotros firmemente creemos que Dios quiere  que las íntimas relaciones sexuales sólo se den entre un hombre y una mujer que  están casados, aunque no podemos aprobar que ella esté con otro hombre, tampoco  podemos aprobar que ella viva con usted hasta, y a menos, que se hayan casado.   »Le recomendamos que comience a portarse como un hombre que está enamorado. En vez  de discutir y acusar, usted debe cortejarla y conquistarla, como haría si ella  fuera una nueva mujer. Trátela con amor y comprensión para que ella recuerde lo  que la hizo amarlo en el pasado. Y cuídela y valórela para que ella vuelva a  enamorarse de usted. Luego, cuando las chispas se hayan convertido en llamas,  propóngale matrimonio.   »Usted necesita la sabiduría y la fuerza que Dios quiere darle. Él le ofrece ayuda a  todo el que lo sigue y trata de vivir conforme al plan divino que ha trazado  para su vida. Le recomendamos que le pida perdón por los pecados que usted ha  cometido y que forme parte de su vida. Esa es la única manera eficaz de  comenzar de nuevo.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e  imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego se busca el Caso 813. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿Un cielo aburrido?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-cielo-aburrido--61100696</link><description><![CDATA[Era el año 1828 en la ciudad de Santa Fe de Bogotá. Hubiera preferido mil veces permanecer callada, pero se  veía obligada a romper su silencio. Así que mojó la pluma en la tinta y comenzó  a escribirle a su esposo británico una carta que resultaba difícil por su  franqueza, pero que a la vez era fácil porque le salía de las entrañas:   «¡No, no, no más, hombre, por Dios! ¿Por qué hacerme usted escribir, faltando a mi  resolución? Vamos, ¿qué adelanta usted, sino hacerme pasar por el dolor de  decir a usted mil veces no? Señor, usted es excelente, es inimitable; jamás  diré otra cosa sino lo que es usted. Pero, mi amigo, dejar a usted por el  general Bolívar es algo; dejar a otro marido sin las cualidades de usted, sería  nada.   »...Yo sé muy bien que nada puede unirme a él bajo los auspicios de lo que usted llama  honor. ¿Me cree usted menos honrada por ser él mi amante y no mi esposo? ...   »Déjeme usted, mi querido inglés. Hagamos otra cosa: en el cielo nos volveremos a  casar, pero en la tierra no... Allá todo será a la inglesa, porque la vida  monótona está reservada a su nación.... El amor les acomoda sin placeres; la  conversación, sin gracia, y el caminado, despacio; el saludar, con reverencia;  el levantarse y sentarse, con cuidado; la chanza, sin risa. Éstas son  formalidades divinas; pero yo, miserable mortal, que me río de mí misma, de  usted y de estas seriedades inglesas, ¡qué mal que me iría en el cielo!»1   ¿Cómo se explica que la patriota quiteña Manuela Sáenz tuviera semejante concepto del  cielo? ¿Acaso influyó en ella el tiempo que pasó encerrada en los claustros del  convento de monjas de Santa Catalina? Allí la inquieta joven de diecisiete años  no tardó en rebelarse contra la rutina, las reglas y las restricciones  monásticas. Tal vez pensara que el cielo era como ese monótono convento.2   Lo cierto es que aquella esposa del doctor James Thorne y amante del general Simón Bolívar, al igual que los saduceos en tiempos de Jesucristo, desconocía las Escrituras y el poder de  Dios. En el mundo venidero —les dijo Jesús—, los  hijos de Dios «no se casarán ni serán dados en casamiento, ni tampoco podrán  morir, pues serán como los ángeles.»3 Con esas palabras Cristo dio a  entender que el poder de Dios es tal que el cielo superará a la tierra en todos  los sentidos. Lejos de lo que pensaba Manuelita, allá la vida no será aburrida  sino divertida. Allá nuestras atracciones no serán fatales sino providenciales,  nuestras relaciones no serán sexuales sino sobrenaturales, y nuestros amores no  serán sensuales sino extrasensoriales, porque allá nuestra naturaleza no será  humana sino sobrehumana, nuestro cuerpo no será mortal sino inmortal, y nuestro organismo no será limitado sino glorificado.   Lo irónico del caso es que a la Libertadora del Libertador le pudo haber ido de lo  mejor en el cielo, pues no hay mayor libertad que la que allí nos espera. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Alfonso Rumazo González, Manuela Sáenz: la Libertadora del Libertador, 6a ed. (Caracas: Ediciones EDIME, 1962), p. 66; Eduardo Galeano, Memoria del fuego II: Las caras y las máscaras, 17a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1995), pp. 165-66.                 2       Rumazo González, p. 59.                 3       Lc 20:35,36]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago21</guid><pubDate>Wed, 21 Aug 2024 08:27:54 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61100696/2024ago21.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Era el año 1828 en la ciudad de Santa Fe de Bogotá. Hubiera preferido mil veces permanecer callada, pero se  veía obligada a romper su silencio. Así que mojó la pluma en la tinta y comenzó  a escribirle a su esposo británico una carta que resultaba...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Era el año 1828 en la ciudad de Santa Fe de Bogotá. Hubiera preferido mil veces permanecer callada, pero se  veía obligada a romper su silencio. Así que mojó la pluma en la tinta y comenzó  a escribirle a su esposo británico una carta que resultaba difícil por su  franqueza, pero que a la vez era fácil porque le salía de las entrañas:   «¡No, no, no más, hombre, por Dios! ¿Por qué hacerme usted escribir, faltando a mi  resolución? Vamos, ¿qué adelanta usted, sino hacerme pasar por el dolor de  decir a usted mil veces no? Señor, usted es excelente, es inimitable; jamás  diré otra cosa sino lo que es usted. Pero, mi amigo, dejar a usted por el  general Bolívar es algo; dejar a otro marido sin las cualidades de usted, sería  nada.   »...Yo sé muy bien que nada puede unirme a él bajo los auspicios de lo que usted llama  honor. ¿Me cree usted menos honrada por ser él mi amante y no mi esposo? ...   »Déjeme usted, mi querido inglés. Hagamos otra cosa: en el cielo nos volveremos a  casar, pero en la tierra no... Allá todo será a la inglesa, porque la vida  monótona está reservada a su nación.... El amor les acomoda sin placeres; la  conversación, sin gracia, y el caminado, despacio; el saludar, con reverencia;  el levantarse y sentarse, con cuidado; la chanza, sin risa. Éstas son  formalidades divinas; pero yo, miserable mortal, que me río de mí misma, de  usted y de estas seriedades inglesas, ¡qué mal que me iría en el cielo!»1   ¿Cómo se explica que la patriota quiteña Manuela Sáenz tuviera semejante concepto del  cielo? ¿Acaso influyó en ella el tiempo que pasó encerrada en los claustros del  convento de monjas de Santa Catalina? Allí la inquieta joven de diecisiete años  no tardó en rebelarse contra la rutina, las reglas y las restricciones  monásticas. Tal vez pensara que el cielo era como ese monótono convento.2   Lo cierto es que aquella esposa del doctor James Thorne y amante del general Simón Bolívar, al igual que los saduceos en tiempos de Jesucristo, desconocía las Escrituras y el poder de  Dios. En el mundo venidero —les dijo Jesús—, los  hijos de Dios «no se casarán ni serán dados en casamiento, ni tampoco podrán  morir, pues serán como los ángeles.»3 Con esas palabras Cristo dio a  entender que el poder de Dios es tal que el cielo superará a la tierra en todos  los sentidos. Lejos de lo que pensaba Manuelita, allá la vida no será aburrida  sino divertida. Allá nuestras atracciones no serán fatales sino providenciales,  nuestras relaciones no serán sexuales sino sobrenaturales, y nuestros amores no  serán sensuales sino extrasensoriales, porque allá nuestra naturaleza no será  humana sino sobrehumana, nuestro cuerpo no será mortal sino inmortal, y nuestro organismo no será limitado sino glorificado.   Lo irónico del caso es que a la Libertadora del Libertador le pudo haber ido de lo  mejor en el cielo, pues no hay mayor libertad que la que allí nos espera. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Alfonso Rumazo González, Manuela Sáenz: la Libertadora del Libertador, 6a ed. (Caracas: Ediciones EDIME, 1962), p. 66; Eduardo Galeano, Memoria del fuego II: Las caras y las máscaras, 17a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1995), pp. 165-66.                 2       Rumazo González, p. 59.                 3       Lc 20:35,36]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Me siento sucia»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/me-siento-sucia--61089428</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Soy una mujer... separada hace un año.... Hace algún tiempo llegó alguien a mi vida  que había conocido... cuando aún era soltera.... Me llenó de halagos y palabras  de amor.... Terminé teniendo relaciones con él. Me siento muy mal: me siento  sucia, y no sé cómo pedirle a Dios que me perdone.   »A veces creo que no merezco vivir, y quiero desaparecer de este mundo... y así  dejar de hacer cosas que sólo me han causado mucho daño.... No quiero hundirme  en un hoyo del cual después no pueda salir.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Lamentamos la separación que usted ha sufrido.... Es muy probable que las dificultades y  el estrés hayan contribuido a que se sienta deprimida y desesperada. Esas  emociones fuertes, junto con la culpa que siente, la están abrumando.   »Sus palabras nos recuerdan las de David, el rey de Israel.  David tenía una relación personal con Dios, pero eso no quiere decir que fuera  un hombre perfecto. Él cometió muchas inmoralidades. Una de ellas fue el tener  relaciones íntimas con la esposa de otro hombre.1 Luego de haber  cometido adulterio con ella, David se sintió muy culpable, así que trató de  ocultar lo que había hecho. Pero Dios está al tanto de todo pecado, y sabía lo  que David había hecho. Finalmente David se sintió arrepentido por su pecado, e  hizo la oración que se encuentra en el Salmo 51. En su oración, David le dice a  Dios que está arrepentido y le pide perdón.   »Usted dice que a veces cree que no merece vivir. David no merecía vivir. Y nosotros  tampoco. Todos merecemos un castigo severo por nuestro pecado. Pero Jesucristo,  el Hijo de Dios, llevó nuestro castigo cuando murió en la cruz. De modo que,  cuando usted ore como hizo David, Dios la perdonará y limpiará su corazón de  todo pecado. Usted no tiene que sufrir el castigo de su pecado, ya que la  condena de ese pecado la pagó Cristo. Y Dios le dará la oportunidad de volver a  comenzar.   »Después que usted haya orado y que Dios la haya perdonado, le convendrá tomar algunas  precauciones con relación al futuro. No hay duda de que esta experiencia le ha  enseñado que no quiere volver a cometer ese error. Entonces, ¿cómo puede  evitarlo? Ante todo, reconozca que por lo general el pecado no sucede en un  instante. Normalmente hay pasos graduales que nos van llevando, poco a poco, a  tomar la decisión equivocada. Usted dice que aquel hombre la llenó de halagos y  de palabras de amor. La próxima vez que eso ocurra, debe oír una voz de alarma  en su cerebro que le advierte que hay peligro por delante. Cuando oiga esa voz,  recuerde lo mal que se está sintiendo ahora mismo por haber hecho caso omiso  del peligro....   »Dios la ama...,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 96». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       2S 11:4]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago20</guid><pubDate>Tue, 20 Aug 2024 08:29:05 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61089428/2024ago20.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en  nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que  se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos  autorizó a que la citáramos, como sigue:   «Soy una mujer... separada hace un año.... Hace algún tiempo llegó alguien a mi vida  que había conocido... cuando aún era soltera.... Me llenó de halagos y palabras  de amor.... Terminé teniendo relaciones con él. Me siento muy mal: me siento  sucia, y no sé cómo pedirle a Dios que me perdone.   »A veces creo que no merezco vivir, y quiero desaparecer de este mundo... y así  dejar de hacer cosas que sólo me han causado mucho daño.... No quiero hundirme  en un hoyo del cual después no pueda salir.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Lamentamos la separación que usted ha sufrido.... Es muy probable que las dificultades y  el estrés hayan contribuido a que se sienta deprimida y desesperada. Esas  emociones fuertes, junto con la culpa que siente, la están abrumando.   »Sus palabras nos recuerdan las de David, el rey de Israel.  David tenía una relación personal con Dios, pero eso no quiere decir que fuera  un hombre perfecto. Él cometió muchas inmoralidades. Una de ellas fue el tener  relaciones íntimas con la esposa de otro hombre.1 Luego de haber  cometido adulterio con ella, David se sintió muy culpable, así que trató de  ocultar lo que había hecho. Pero Dios está al tanto de todo pecado, y sabía lo  que David había hecho. Finalmente David se sintió arrepentido por su pecado, e  hizo la oración que se encuentra en el Salmo 51. En su oración, David le dice a  Dios que está arrepentido y le pide perdón.   »Usted dice que a veces cree que no merece vivir. David no merecía vivir. Y nosotros  tampoco. Todos merecemos un castigo severo por nuestro pecado. Pero Jesucristo,  el Hijo de Dios, llevó nuestro castigo cuando murió en la cruz. De modo que,  cuando usted ore como hizo David, Dios la perdonará y limpiará su corazón de  todo pecado. Usted no tiene que sufrir el castigo de su pecado, ya que la  condena de ese pecado la pagó Cristo. Y Dios le dará la oportunidad de volver a  comenzar.   »Después que usted haya orado y que Dios la haya perdonado, le convendrá tomar algunas  precauciones con relación al futuro. No hay duda de que esta experiencia le ha  enseñado que no quiere volver a cometer ese error. Entonces, ¿cómo puede  evitarlo? Ante todo, reconozca que por lo general el pecado no sucede en un  instante. Normalmente hay pasos graduales que nos van llevando, poco a poco, a  tomar la decisión equivocada. Usted dice que aquel hombre la llenó de halagos y  de palabras de amor. La próxima vez que eso ocurra, debe oír una voz de alarma  en su cerebro que le advierte que hay peligro por delante. Cuando oiga esa voz,  recuerde lo mal que se está sintiendo ahora mismo por haber hecho caso omiso  del peligro....   »Dios la ama...,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos»,  y luego el enlace que dice: «Caso 96». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       2S 11:4]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Dormido en la torre de control</title><link>https://www.spreaker.com/episode/dormido-en-la-torre-de-control--61077182</link><description><![CDATA[Uno tras otro, los grandes aviones fueron aterrizando en el aeropuerto. Hacía buen  tiempo, y las señales de radio y las luces de aterrizaje funcionaban como  debían. Las instrucciones emitidas desde la torre de control del aeropuerto de  Ankara, Turquía, eran claras. Fue así como aterrizaron dieciséis aviones esa  noche entre las 0 horas y las 6 de la mañana.   Sin embargo, el controlador aéreo Guclu Cevik, que sufría de narcolepsia, había estado dormido la mayor parte del  tiempo. Semidormido, había dado, mecánicamente, las instrucciones. Por suerte y  de milagro, no ocurrió ningún accidente.   Es terrible cuando, por obligación del cargo o del oficio, el que tiene que estar bien despierto y alerta se duerme en  su trabajo.   ¿Qué le puede pasar a un autobús repleto de pasajeros, que anda por un camino montañoso, si el chofer se duerme?  ¿Qué le puede pasar a un barco ballenero que se arriesga en un mar turbulento,  plagado de témpanos de hielo, si el timonel se duerme?   Los centinelas que vigilan el cuartel no deben dormirse. Los agentes de policía que cuidan el vecindario no deben  dormirse. Las enfermeras que, en la unidad de cuidados intensivos, controlan  los aparatos que regulan los signos vitales no deben dormirse.   Por lo mismo, un padre que tiene hijos pequeños y adolescentes tampoco debe  dormirse. Los traficantes de drogas saben cómo iniciar a un joven en la nefanda  adicción de marihuana y cocaína. Los programas de televisión saben cómo incitar  al incauto en la pornografía y el crimen. Detrás de cada amigo ocasional puede  esconderse un secuestrador de mentes, de corazones y de vidas.   Descuidarse en la educación moral, especialmente de los hijos pequeños, es dormirse cuando más necesitan ellos un  padre alerta. Permitir que los hijos se críen por su cuenta, sin dirección, sin  escuela, sin iglesia y sin Dios, es entregarlos en manos de ladrones del alma,  que listos están para chuparse la última gota de sangre moral y espiritual.   Si los que somos padres o madres queremos hijos inteligentes, sanos, limpios y con valores morales, debemos  vigilar con celo constante sus actividades. Por todos lados hay peligrosas  tentaciones que llaman a los jóvenes con una atracción casi irresistible, y  únicamente con un fuerte respaldo hogareño podrán ellos vencer esas  tentaciones.   Quien nos ayudará a velar por nuestros hijos es Jesucristo, el Señor viviente. Invitémoslo a vivir en nuestro corazón,  de modo que forme parte de nuestra vida y de nuestro hogar. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago19</guid><pubDate>Mon, 19 Aug 2024 07:27:47 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61077182/2024ago19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Uno tras otro, los grandes aviones fueron aterrizando en el aeropuerto. Hacía buen  tiempo, y las señales de radio y las luces de aterrizaje funcionaban como  debían. 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Es terrible cuando, por obligación del cargo o del oficio, el que tiene que estar bien despierto y alerta se duerme en  su trabajo.   ¿Qué le puede pasar a un autobús repleto de pasajeros, que anda por un camino montañoso, si el chofer se duerme?  ¿Qué le puede pasar a un barco ballenero que se arriesga en un mar turbulento,  plagado de témpanos de hielo, si el timonel se duerme?   Los centinelas que vigilan el cuartel no deben dormirse. Los agentes de policía que cuidan el vecindario no deben  dormirse. Las enfermeras que, en la unidad de cuidados intensivos, controlan  los aparatos que regulan los signos vitales no deben dormirse.   Por lo mismo, un padre que tiene hijos pequeños y adolescentes tampoco debe  dormirse. Los traficantes de drogas saben cómo iniciar a un joven en la nefanda  adicción de marihuana y cocaína. Los programas de televisión saben cómo incitar  al incauto en la pornografía y el crimen. Detrás de cada amigo ocasional puede  esconderse un secuestrador de mentes, de corazones y de vidas.   Descuidarse en la educación moral, especialmente de los hijos pequeños, es dormirse cuando más necesitan ellos un  padre alerta. Permitir que los hijos se críen por su cuenta, sin dirección, sin  escuela, sin iglesia y sin Dios, es entregarlos en manos de ladrones del alma,  que listos están para chuparse la última gota de sangre moral y espiritual.   Si los que somos padres o madres queremos hijos inteligentes, sanos, limpios y con valores morales, debemos  vigilar con celo constante sus actividades. Por todos lados hay peligrosas  tentaciones que llaman a los jóvenes con una atracción casi irresistible, y  únicamente con un fuerte respaldo hogareño podrán ellos vencer esas  tentaciones.   Quien nos ayudará a velar por nuestros hijos es Jesucristo, el Señor viviente. Invitémoslo a vivir en nuestro corazón,  de modo que forme parte de nuestra vida y de nuestro hogar. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi madre me gritó que podría matarnos»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-madre-me-grito-que-podria-matarnos--61061777</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tal vez mi madre me ame, pero yo no le agrado y ella tampoco me agrada a mí.... A los veinte años de edad me mudé de ciudad, pero los problemas  de mi familia no han dejado de perseguirme. Mi madre viene a visitarme algunos  meses al año.   »Mi papá y ella no se quieren ya. Ella espera que me ponga de su lado y lo odie, pero no lo haré porque lo amo y lo entiendo. Debido a eso mi  madre me gritó, me insultó e incluso dijo que podría matarnos a mí y a mi  padre. No sé si lo dijo por el calor del momento, pero rompió mi corazón.   »Ya no quisiera verla. Me hace daño. He pasado por cuadros depresivos serios hasta el punto de no hallarle sentido a la vida. He superado  todo eso, pero temo una recaída.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «¡Cuánto sentimos lo que ha tenido que soportar! Muchas personas tienen desacuerdos con sus padres, pero lo que usted  describe es mucho más serio que un desacuerdo.   »Para comenzar, es en definitiva indebido pedirles a los hijos —incluso cuando ya son adultos— que favorezcan a una de  las partes en un conflicto matrimonial. En el lamentable caso de la disolución  de cualquier matrimonio, el padre y la madre deben hacer todo lo posible para  no involucrar de ninguna manera a sus hijos, aun si los hijos ya son adultos.   »Ya está bastante mal que su mamá le grite y la insulte, pero el que amenace con matarla a usted es una señal de peligro a  la que debe prestarle atención. Aun si usted cree que ella jamás cumpliría la  amenaza, el solo hecho de que haya sido capaz de pronunciar esas palabras  demuestra que no tiene un ápice de dominio propio. Usted tiene razón para creer  que corre peligro con ella.   »Aunque será difícil, le recomendamos que hable con su mamá o le escriba acerca de esto. Dígale que la amenaza de muerte  de parte de ella fue una señal que le indicó a usted que no puede verla ni  hablar con ella en absoluto por lo menos en seis meses, y que después de los  seis meses, si ella no es capaz de mostrarle respeto, usted se negará a verla  por seis meses más.   »Antes de hacerlo, esté muy segura de que está determinada a cumplirlo. No importa lo enojada que ella se ponga o las mentiras  que les diga a otros... no deje que ella la manipule. Si usted le da otra  oportunidad, la relación entre las dos empeorará en vez de mejorar.   »En cuanto al mandamiento bíblico que dice que se debe honrar a los padres, en el caso suyo puede honrar a su mamá al no  insultarla y no hablar mal de ella a los otros familiares. Honrarla no quiere  decir que usted debe dejar que ella la maltrate y amenace con matarla. Y no  quiere decir que usted debe dejar que ella la visite, ni que debe contestar el  teléfono cuando ella la llame.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El consejo completo puede leerse con sólo pulsar la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 684. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago17</guid><pubDate>Sat, 17 Aug 2024 09:28:15 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61061777/2024ago17.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tal vez mi madre me ame, pero yo no le agrado y ella tampoco me agrada a...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tal vez mi madre me ame, pero yo no le agrado y ella tampoco me agrada a mí.... A los veinte años de edad me mudé de ciudad, pero los problemas  de mi familia no han dejado de perseguirme. Mi madre viene a visitarme algunos  meses al año.   »Mi papá y ella no se quieren ya. Ella espera que me ponga de su lado y lo odie, pero no lo haré porque lo amo y lo entiendo. Debido a eso mi  madre me gritó, me insultó e incluso dijo que podría matarnos a mí y a mi  padre. No sé si lo dijo por el calor del momento, pero rompió mi corazón.   »Ya no quisiera verla. Me hace daño. He pasado por cuadros depresivos serios hasta el punto de no hallarle sentido a la vida. He superado  todo eso, pero temo una recaída.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «¡Cuánto sentimos lo que ha tenido que soportar! Muchas personas tienen desacuerdos con sus padres, pero lo que usted  describe es mucho más serio que un desacuerdo.   »Para comenzar, es en definitiva indebido pedirles a los hijos —incluso cuando ya son adultos— que favorezcan a una de  las partes en un conflicto matrimonial. En el lamentable caso de la disolución  de cualquier matrimonio, el padre y la madre deben hacer todo lo posible para  no involucrar de ninguna manera a sus hijos, aun si los hijos ya son adultos.   »Ya está bastante mal que su mamá le grite y la insulte, pero el que amenace con matarla a usted es una señal de peligro a  la que debe prestarle atención. Aun si usted cree que ella jamás cumpliría la  amenaza, el solo hecho de que haya sido capaz de pronunciar esas palabras  demuestra que no tiene un ápice de dominio propio. Usted tiene razón para creer  que corre peligro con ella.   »Aunque será difícil, le recomendamos que hable con su mamá o le escriba acerca de esto. Dígale que la amenaza de muerte  de parte de ella fue una señal que le indicó a usted que no puede verla ni  hablar con ella en absoluto por lo menos en seis meses, y que después de los  seis meses, si ella no es capaz de mostrarle respeto, usted se negará a verla  por seis meses más.   »Antes de hacerlo, esté muy segura de que está determinada a cumplirlo. No importa lo enojada que ella se ponga o las mentiras  que les diga a otros... no deje que ella la manipule. Si usted le da otra  oportunidad, la relación entre las dos empeorará en vez de mejorar.   »En cuanto al mandamiento bíblico que dice que se debe honrar a los padres, en el caso suyo puede honrar a su mamá al no  insultarla y no hablar mal de ella a los otros familiares. Honrarla no quiere  decir que usted debe dejar que ella la maltrate y amenace con matarla. Y no  quiere decir que usted debe dejar que ella la visite, ni que debe contestar el  teléfono cuando ella la llame.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El consejo completo puede leerse con sólo pulsar la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 684. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Gracias, don Ricardo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/gracias-don-ricardo--61049583</link><description><![CDATA[(Aniversario de la Muerte de Ricardo Saprissa)   «Gracias, don Ricardo.» Así se titula, y así  concluye merecidamente, la presentación del libro que lleva por título Ricardo Saprissa, el campeón total: Su vida y legado.   «Cuando hablo con personas que conocieron a don Ricardo Saprissa —escribe en la  presentación Daniel Sánchez Llibre en calidad de presidente del Real Club  Deportivo Español, club barcelonés y catalán— puedo llegar a comprender el gran  recuerdo que dejó su estancia en el RCD Espanyol.   »Futbolista —me dicen— de unas cualidades extraordinarias. Amigo de sus amigos y todo un caballero  tanto dentro como fuera del campo de juego....     »Aquí en Cantalunya, al margen del fútbol, [se] destacó como un gran jugador de  hockey sobre hierba, e incluso llegó a jugar el Campeonato de España con el  Real Club de Polo.... La figura de don Ricardo no deja de sorprenderme. Fue  olímpico con España en París (1924), formando pareja con Flaquer en la  modalidad de tenis. Algo fantástico para un hombre nacido en El Salvador,  afincado en Costa Rica y considerado hijo adoptivo en Catalunya.   »Y como no podía ser de otra manera, Saprissa participó en el logro más importante conseguido por el  club en sus primeros veintinueve años de existencia. Él estuvo presente en la  final de Valencia, la “del agua”. Allí contra los elementos... lograron doblegar  al poderoso Real Madrid, [conquistando así su  primer campeonato de España]. Fue una gesta que el espanyolismo de  entonces, y también el actual, nunca olvidará. Como  tampoco quedará en el olvido la figura de Ricardo Saprissa.»1   Aun las personas menos respetables llegarían a respetar, décadas después, la figura de don Ricardo  como presidente  del Deportivo Saprissa, en San José, Costa Rica. Cuenta  su biógrafo costarricense José Antonio Pastor Pacheco que «tras una  agotadora reunión, don Ricardo llegó a su casa  en horas de la madrugada. Dejó su auto encendido y entró a abrir el garaje. Iba  en camino cuando sonó el teléfono. Era un compañero de [la] directiva que  deseaba aclarar algún punto. Conversaron unos minutos, pero al colgar, don  Ricardo entró al baño y luego se fue a dormir, olvidando por completo su carro.   »Al día siguiente, al entrar al garaje para ir a trabajar, recordó que su jeep estaba en la calle. O  al menos eso esperaba...   »Como era de esperar, durante la madrugada apareció alguien que se marchó feliz de la vida en el  carro y sin esperar al dueño. No obstante, cuando el asunto llegó a los medios  de comunicación, rápidamente apareció el vehículo con una pequeña nota en el asiento  que decía más o menos lo siguiente: “Perdone, don Ricardo; no sabía que fuera  suyo.” Tal el respeto que se le tuvo siempre.»2   Lo cierto es que tanto los más como los menos respetables hicieron lo justo  al tratar así a don Ricardo, llevando a la práctica el siguiente consejo del  apóstol Pablo: «Al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban  honor; ríndanle honor.»3 De modo que no nos queda más que unirnos a  ese sentir y decir: «Gracias, don Ricardo.» Gracias por llevar una vida  ejemplar que, al igual que el maestro Gamaliel, el discípulo Ananías y el  centurión Cornelio en el primer siglo de la era cristiana, mereció el respeto de quienes tuvieron el privilegio  de conocerlo,4 y así servirnos de ejemplo en el siglo veintiuno. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Antonio Pastor Pacheco, Ricardo Saprissa, el campeón total: Su vida y legado (San José, Costa Rica: Ediciones Jadine, 2010), pp. 5,44.                 2       Ibíd., p. 99.                 3       Ro 13:7                 4       Hch 5:33; 9:10; 10:22; 22:12]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago16</guid><pubDate>Fri, 16 Aug 2024 07:27:57 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61049583/2024ago16.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Muerte de Ricardo Saprissa)   «Gracias, don Ricardo.» Así se titula, y así  concluye merecidamente, la presentación del libro que lleva por título Ricardo Saprissa, el campeón total: Su vida y legado.   «Cuando hablo con personas...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Aniversario de la Muerte de Ricardo Saprissa)   «Gracias, don Ricardo.» Así se titula, y así  concluye merecidamente, la presentación del libro que lleva por título Ricardo Saprissa, el campeón total: Su vida y legado.   «Cuando hablo con personas que conocieron a don Ricardo Saprissa —escribe en la  presentación Daniel Sánchez Llibre en calidad de presidente del Real Club  Deportivo Español, club barcelonés y catalán— puedo llegar a comprender el gran  recuerdo que dejó su estancia en el RCD Espanyol.   »Futbolista —me dicen— de unas cualidades extraordinarias. Amigo de sus amigos y todo un caballero  tanto dentro como fuera del campo de juego....     »Aquí en Cantalunya, al margen del fútbol, [se] destacó como un gran jugador de  hockey sobre hierba, e incluso llegó a jugar el Campeonato de España con el  Real Club de Polo.... La figura de don Ricardo no deja de sorprenderme. Fue  olímpico con España en París (1924), formando pareja con Flaquer en la  modalidad de tenis. Algo fantástico para un hombre nacido en El Salvador,  afincado en Costa Rica y considerado hijo adoptivo en Catalunya.   »Y como no podía ser de otra manera, Saprissa participó en el logro más importante conseguido por el  club en sus primeros veintinueve años de existencia. Él estuvo presente en la  final de Valencia, la “del agua”. Allí contra los elementos... lograron doblegar  al poderoso Real Madrid, [conquistando así su  primer campeonato de España]. Fue una gesta que el espanyolismo de  entonces, y también el actual, nunca olvidará. Como  tampoco quedará en el olvido la figura de Ricardo Saprissa.»1   Aun las personas menos respetables llegarían a respetar, décadas después, la figura de don Ricardo  como presidente  del Deportivo Saprissa, en San José, Costa Rica. Cuenta  su biógrafo costarricense José Antonio Pastor Pacheco que «tras una  agotadora reunión, don Ricardo llegó a su casa  en horas de la madrugada. Dejó su auto encendido y entró a abrir el garaje. Iba  en camino cuando sonó el teléfono. Era un compañero de [la] directiva que  deseaba aclarar algún punto. Conversaron unos minutos, pero al colgar, don  Ricardo entró al baño y luego se fue a dormir, olvidando por completo su carro.   »Al día siguiente, al entrar al garaje para ir a trabajar, recordó que su jeep estaba en la calle. O  al menos eso esperaba...   »Como era de esperar, durante la madrugada apareció alguien que se marchó feliz de la vida en el  carro y sin esperar al dueño. No obstante, cuando el asunto llegó a los medios  de comunicación, rápidamente apareció el vehículo con una pequeña nota en el asiento  que decía más o menos lo siguiente: “Perdone, don Ricardo; no sabía que fuera  suyo.” Tal el respeto que se le tuvo siempre.»2   Lo cierto es que tanto los más como los menos respetables hicieron lo justo  al tratar así a don Ricardo, llevando a la práctica el siguiente consejo del  apóstol Pablo: «Al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban  honor; ríndanle honor.»3 De modo que no nos queda más que unirnos a  ese sentir y decir: «Gracias, don Ricardo.» Gracias por llevar una vida  ejemplar que, al igual que el maestro Gamaliel, el discípulo Ananías y el  centurión Cornelio en el primer siglo de la era cristiana, mereció el respeto de quienes tuvieron el privilegio  de conocerlo,4 y así servirnos de ejemplo en el siglo veintiuno. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Antonio Pastor Pacheco, Ricardo Saprissa, el campeón total: Su vida y legado (San José, Costa Rica: Ediciones Jadine, 2010), pp. 5,44.                 2       Ibíd., p. 99.                 3       Ro 13:7                 4       Hch 5:33; 9:10; 10:22; 22:12]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Al Cerro Ancón»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/al-cerro-ancon--61034871</link><description><![CDATA[(110 Aniversario del Primer Tránsito Oficial del Canal de Panamá por el Vapor SS Ancón)   En 1906 Amelia Denis de Icaza, que vivía entonces en Nicaragua, visitó por última vez Panamá, sólo cinco años antes de su muerte, con el objeto de ver  a su hija Julia y a sus dos hermanas, Matilde y Mercedes. Adolorida porque  estaban vedados a sus compatriotas panameños los espacios de esparcimiento  familiar de los que ella tanto había disfrutado durante su niñez por estar  ahora ubicados dentro de los límites de la Zona del Canal, escribió una de sus  más célebres composiciones: «Al Cerro Ancón». A este hermoso himno de amor a la  patria se debe que en Panamá, a doña Amelia, la llamen «La Alondra del Ancón»:1   Ya no guardas las huellas de mis pasos,<br />         ya no eres mío, idolatrado Ancón.<br />         Que ya el destino desató los lazos<br />         que en tus faldas formó mi corazón.       Cual centinela solitario y triste,<br />         un árbol en tu cima conocí:<br />         allí grabé mi nombre, ¿qué lo hiciste?,<br />         ¿por qué no eres el mismo para mí?       ¿Qué has hecho de tu espléndida belleza,<br />         de tu hermosura agreste que admiré?<br />         ¿Del manto que con recia gentileza<br />         en tus faldas de libre contemplé?       ¿Qué se hizo tu chorrillo? ¿Su corriente,<br />         al pisarla un extraño, se secó?<br />         Su cristalina, bienhechora fuente<br />         en el abismo del no ser se hundió.       ¿Qué has hecho de tus árboles y flores,<br />         mudo atalaya del tranquilo mar?<br />         ¡Mis suspiros, mis ansias, mis dolores,<br />         te llevarán las brisas al pasar!       Tras tu cima ocultábase el lucero<br />         que mi frente de niña iluminó:<br />         la lira que he pulsado, tú el primero<br />         a mis vírgenes manos la entregó.       Tus pájaros me dieron sus canciones,<br />         con sus notas dulcísimas canté,<br />         y mis sueños de amor, mis ilusiones,<br />         a tu brisa y tus árboles confié.       Más tarde, con mi lira enlutecida,<br />         en mis pesares siempre te llamé;<br />         buscaba en ti la fuente bendecida<br />         que en mis años primeros encontré.       ¡Cuántos años de incógnitos pesares,<br />         mi espíritu buscaba más allá<br />         a mi hermosa sultana de dos mares,<br />         la reina de dos mundos, Panamá!       Soñaba yo con mi regreso un día,<br />         de rodillas mi tierra saludar:<br />         contarle mi nostalgia, mi agonía,<br />         y a su sombra tranquila descansar.       Sé que no eres el mismo; quiero verte<br />         y de lejos tu cima contemplar;<br />         me queda el corazón para quererte,<br />         ya que no puedo junto a ti llorar.       Centinela avanzado, por tu duelo<br />         lleva mi lira un lazo de crespón;<br />         tu ángel custodio remontose al cielo...<br />         ¡ya no eres mío, idolatrado Ancón!2       Gracias a Dios, cuando sentimos, como doña Amelia, profundo dolor por algo bueno que añoramos y que ya  no está a nuestro alcance, podemos acudir a Él con la misma confianza que tuvo  el salmista David de que cuando clamamos angustiados —ya sea en la mañana, en  la noche o al mediodía—, Él nos escucha.3 Es que los que de veras  somos suyos sabemos, por lo tanto, que Él es nuestro, y que nada ni nadie nos  lo puede quitar, pues nos ha dicho: «Nunca te dejaré; jamás te abandonaré».4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Amelia Denis de Icaza, Hojas secas, «Rasgos biográficos» (León, Nicaragua: Talleres Gráficos Robelo, 1927) &lt;https://books.google.com/books?id=hIYSAAAAYAAJ&amp;dq&gt; En línea 1 marzo 2024; Mónica Guardia, «Amelia Denis de Icaza, la primera poetisa nacional», Diario La Estrella de Panamá, 3 febrero 2019 &lt;https://www.laestrella.com.pa/nacional/190203/icaza-denis-amelia-primera-poetisa&gt; En línea 1 marzo 2024.                 2       Amelia Denis de Icaza, «Al Cerro Ancón», Hojas secas (León, Nicaragua: Talleres Gráficos Robelo, 1927), pp. 1-2 &lt;https://books.google.com/books?id=hIYSAAAAYAAJ&amp;dq&gt; En línea 1 marzo 2024.                 3       Sal 55:17                 4       Heb 13:5]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago15</guid><pubDate>Thu, 15 Aug 2024 08:29:18 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61034871/2024ago15.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(110 Aniversario del Primer Tránsito Oficial del Canal de Panamá por el Vapor SS Ancón)   En 1906 Amelia Denis de Icaza, que vivía entonces en Nicaragua, visitó por última vez Panamá, sólo cinco años antes de su muerte, con el objeto de ver  a su hija...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(110 Aniversario del Primer Tránsito Oficial del Canal de Panamá por el Vapor SS Ancón)   En 1906 Amelia Denis de Icaza, que vivía entonces en Nicaragua, visitó por última vez Panamá, sólo cinco años antes de su muerte, con el objeto de ver  a su hija Julia y a sus dos hermanas, Matilde y Mercedes. Adolorida porque  estaban vedados a sus compatriotas panameños los espacios de esparcimiento  familiar de los que ella tanto había disfrutado durante su niñez por estar  ahora ubicados dentro de los límites de la Zona del Canal, escribió una de sus  más célebres composiciones: «Al Cerro Ancón». A este hermoso himno de amor a la  patria se debe que en Panamá, a doña Amelia, la llamen «La Alondra del Ancón»:1   Ya no guardas las huellas de mis pasos,<br />         ya no eres mío, idolatrado Ancón.<br />         Que ya el destino desató los lazos<br />         que en tus faldas formó mi corazón.       Cual centinela solitario y triste,<br />         un árbol en tu cima conocí:<br />         allí grabé mi nombre, ¿qué lo hiciste?,<br />         ¿por qué no eres el mismo para mí?       ¿Qué has hecho de tu espléndida belleza,<br />         de tu hermosura agreste que admiré?<br />         ¿Del manto que con recia gentileza<br />         en tus faldas de libre contemplé?       ¿Qué se hizo tu chorrillo? ¿Su corriente,<br />         al pisarla un extraño, se secó?<br />         Su cristalina, bienhechora fuente<br />         en el abismo del no ser se hundió.       ¿Qué has hecho de tus árboles y flores,<br />         mudo atalaya del tranquilo mar?<br />         ¡Mis suspiros, mis ansias, mis dolores,<br />         te llevarán las brisas al pasar!       Tras tu cima ocultábase el lucero<br />         que mi frente de niña iluminó:<br />         la lira que he pulsado, tú el primero<br />         a mis vírgenes manos la entregó.       Tus pájaros me dieron sus canciones,<br />         con sus notas dulcísimas canté,<br />         y mis sueños de amor, mis ilusiones,<br />         a tu brisa y tus árboles confié.       Más tarde, con mi lira enlutecida,<br />         en mis pesares siempre te llamé;<br />         buscaba en ti la fuente bendecida<br />         que en mis años primeros encontré.       ¡Cuántos años de incógnitos pesares,<br />         mi espíritu buscaba más allá<br />         a mi hermosa sultana de dos mares,<br />         la reina de dos mundos, Panamá!       Soñaba yo con mi regreso un día,<br />         de rodillas mi tierra saludar:<br />         contarle mi nostalgia, mi agonía,<br />         y a su sombra tranquila descansar.       Sé que no eres el mismo; quiero verte<br />         y de lejos tu cima contemplar;<br />         me queda el corazón para quererte,<br />         ya que no puedo junto a ti llorar.       Centinela avanzado, por tu duelo<br />         lleva mi lira un lazo de crespón;<br />         tu ángel custodio remontose al cielo...<br />         ¡ya no eres mío, idolatrado Ancón!2       Gracias a Dios, cuando sentimos, como doña Amelia, profundo dolor por algo bueno que añoramos y que ya  no está a nuestro alcance, podemos acudir a Él con la misma confianza que tuvo  el salmista David de que cuando clamamos angustiados —ya sea en la mañana, en  la noche o al mediodía—, Él nos escucha.3 Es que los que de veras  somos suyos sabemos, por lo tanto, que Él es nuestro, y que nada ni nadie nos  lo puede quitar, pues nos ha dicho: «Nunca te dejaré; jamás te abandonaré».4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Amelia Denis de Icaza, Hojas secas, «Rasgos biográficos» (León, Nicaragua: Talleres Gráficos Robelo, 1927) &lt;https://books.google.com/books?id=hIYSAAAAYAAJ&amp;dq&gt; En línea 1 marzo 2024; Mónica Guardia, «Amelia Denis de Icaza, la primera poetisa nacional», Diario La Estrella de Panamá, 3 febrero 2019...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Un rayo de esperanza»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-rayo-de-esperanza--61022240</link><description><![CDATA[El panorama es sombrío, tormentoso, deprimente. Los nubarrones que cubren la ciudad están a punto de agrietarse y  desencadenar una tormenta. Los edificios y el paisaje dan la impresión de estar  en movimiento, conscientes de lo que se avecina. Algo está por suceder, y no  augura nada bueno.   Es así como El Greco, más allá de entregarnos un panorama, nos deja una marcada impresión de la ciudad española  en que él se estableció en 1577, cumplidos ya treinta y seis años de edad, y  donde vivió hasta su muerte en 1614. No se preocupa tanto por reproducirla  cabalmente como por hacernos sentirla emocionalmente. Se trata de la «Ciudad  Histórica de Toledo», inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la  Humanidad en 1986, casi cuatro siglos después de que el Greco la plasmara en un  lienzo.1 El cuadro se titula simplemente «Vista de Toledo», aunque  también se le ha llamado «Toledo en una tormenta». Es uno de los primeros  paisajes de la historia de la pintura, y tal vez el más famoso de todos. Y por  esa «Vista de Toledo», a el Greco, a pesar de provenir de la isla de Creta, se  le considera como el primer paisajista en la historia del arte español.2   Una de las preguntas acerca del paisaje es si el cielo presagia que va a llover, tal como han dado por sentado  algunos escritores. Es posible que el oscuro trasfondo del cielo y el  esparcimiento de las nubes sólo tengan la intención de representar un ambiente  del todo impresionante. Pero como en esa época a la lluvia se le consideraba un  regalo de Dios, pudiera ser que el Greco la estuviera presagiando como tal.3  Durante las décadas en que él vivió en Toledo, hubo muchas sequías que dieron  como resultado cosechas pésimas, comenzando con las que sufrió la ciudad en sus  primeros dos años de vivir allí. Eso explica la frecuencia de las ceremonias  que se celebraron en la catedral para pedirle a Dios que mandara la lluvia.4  De modo que lo que pudiera interpretarse como un paisaje urbano sombrío y  deprimente también puede considerarse como una respuesta de Dios a la oración.     Tarde o temprano, algo parecido sucede en el marco de la vida de cada uno de nosotros. Lo que al principio nos  parece adverso, como una mala noticia sin nada que se vislumbre de bueno, puede  a la postre resultar favorable. Tanto es así que  hay varios dichos y refranes que lo afirman con relación al tema del mal tiempo  atmosférico, entre ellos los siguientes: «Al mal tiempo, buena cara», «Tras la  tormenta viene la calma» y «En cada nube hay un rayo de esperanza».   Más vale que si estamos pasando por lo que al parecer es una verdadera tormenta, incluso una prueba que juzguemos  insuperable, no se la atribuyamos necesariamente a Dios, sobre todo  como si fuera un castigo. Veámosla más bien como lluvia en el pronóstico de  nuestra vida que podemos interpretar a través del lente del pasaje bíblico que  dice que «si amamos a Dios, Él hace que todo lo que nos suceda sea para nuestro  bien».5 Pero primero asegurémonos de amarlo de todo corazón. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Declaración de Toledo como Patrimonio de la Humanidad», Ayuntamiento de Toledo &lt;https://www.toledo.es/servicios-municipales/urbanismo/proteccion-del-patrimonio-cultural/ casco-historico/declaracion-de-toledo-patrimonio-de-la-humanidad&gt; En línea 30 octubre 2018.                 2       Wikipedia, s.v. «Vista de Toledo» &lt;http://es.wikipedia.org/wiki/Vista_de_Toledo &gt; En línea 31 octubre 2018.                 3       Walter Liedtke (Curator, Department of European Paintings, The Metropolitan Museum of Art, 1980–2015), «Three Paintings by El Greco: A View of Toledo, ca. 1599-1600)» &lt;https://www.journals.uchicago.edu/doi/full/10.1086/685671?mobileUi=0&amp;&gt; En línea 30 octubre 2018.                 4       John Huxtable Elliot, The Count-Duke of Olivares: The Statesman in an Age of Decline (New Haven: Yale University Press, 1986); y Fernando Domínguez-Castro, Juan I. Santisteban, Mariano Barriendos y Rosa Mediavilla, «Reconstruction of Drought Episodes for Central Spain from Rogation Ceremonies Recorded at the Toledo Cathedral from 1506 to 1900: A Methodological Approach», Global and Planetary Change 63, nos. 2–3 (Septiembre), pp. 230–42; citados en Liedtke, «A View of Toledo».                 5       Ro 8:28 (NBV)]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago14</guid><pubDate>Wed, 14 Aug 2024 07:32:26 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61022240/2024ago14.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El panorama es sombrío, tormentoso, deprimente. Los nubarrones que cubren la ciudad están a punto de agrietarse y  desencadenar una tormenta. Los edificios y el paisaje dan la impresión de estar  en movimiento, conscientes de lo que se avecina. Algo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[El panorama es sombrío, tormentoso, deprimente. Los nubarrones que cubren la ciudad están a punto de agrietarse y  desencadenar una tormenta. Los edificios y el paisaje dan la impresión de estar  en movimiento, conscientes de lo que se avecina. Algo está por suceder, y no  augura nada bueno.   Es así como El Greco, más allá de entregarnos un panorama, nos deja una marcada impresión de la ciudad española  en que él se estableció en 1577, cumplidos ya treinta y seis años de edad, y  donde vivió hasta su muerte en 1614. No se preocupa tanto por reproducirla  cabalmente como por hacernos sentirla emocionalmente. Se trata de la «Ciudad  Histórica de Toledo», inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la  Humanidad en 1986, casi cuatro siglos después de que el Greco la plasmara en un  lienzo.1 El cuadro se titula simplemente «Vista de Toledo», aunque  también se le ha llamado «Toledo en una tormenta». Es uno de los primeros  paisajes de la historia de la pintura, y tal vez el más famoso de todos. Y por  esa «Vista de Toledo», a el Greco, a pesar de provenir de la isla de Creta, se  le considera como el primer paisajista en la historia del arte español.2   Una de las preguntas acerca del paisaje es si el cielo presagia que va a llover, tal como han dado por sentado  algunos escritores. Es posible que el oscuro trasfondo del cielo y el  esparcimiento de las nubes sólo tengan la intención de representar un ambiente  del todo impresionante. Pero como en esa época a la lluvia se le consideraba un  regalo de Dios, pudiera ser que el Greco la estuviera presagiando como tal.3  Durante las décadas en que él vivió en Toledo, hubo muchas sequías que dieron  como resultado cosechas pésimas, comenzando con las que sufrió la ciudad en sus  primeros dos años de vivir allí. Eso explica la frecuencia de las ceremonias  que se celebraron en la catedral para pedirle a Dios que mandara la lluvia.4  De modo que lo que pudiera interpretarse como un paisaje urbano sombrío y  deprimente también puede considerarse como una respuesta de Dios a la oración.     Tarde o temprano, algo parecido sucede en el marco de la vida de cada uno de nosotros. Lo que al principio nos  parece adverso, como una mala noticia sin nada que se vislumbre de bueno, puede  a la postre resultar favorable. Tanto es así que  hay varios dichos y refranes que lo afirman con relación al tema del mal tiempo  atmosférico, entre ellos los siguientes: «Al mal tiempo, buena cara», «Tras la  tormenta viene la calma» y «En cada nube hay un rayo de esperanza».   Más vale que si estamos pasando por lo que al parecer es una verdadera tormenta, incluso una prueba que juzguemos  insuperable, no se la atribuyamos necesariamente a Dios, sobre todo  como si fuera un castigo. Veámosla más bien como lluvia en el pronóstico de  nuestra vida que podemos interpretar a través del lente del pasaje bíblico que  dice que «si amamos a Dios, Él hace que todo lo que nos suceda sea para nuestro  bien».5 Pero primero asegurémonos de amarlo de todo corazón. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Declaración de Toledo como Patrimonio de la Humanidad», Ayuntamiento de Toledo &lt;https://www.toledo.es/servicios-municipales/urbanismo/proteccion-del-patrimonio-cultural/ casco-historico/declaracion-de-toledo-patrimonio-de-la-humanidad&gt; En línea 30 octubre 2018.                 2       Wikipedia, s.v. «Vista de Toledo» &lt;http://es.wikipedia.org/wiki/Vista_de_Toledo &gt; En línea 31 octubre 2018.                 3       Walter Liedtke (Curator, Department of European Paintings, The Metropolitan Museum of Art, 1980–2015), «Three Paintings by El Greco: A View of Toledo, ca. 1599-1600)» &lt;https://www.journals.uchicago.edu/doi/full/10.1086/685671?mobileUi=0&amp;&gt; En línea 30 octubre 2018.                 4       John Huxtable Elliot, The Count-Duke of Olivares: The Statesman in an...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Porque a mi madre no le agrada la presencia de mi esposo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/porque-a-mi-madre-no-le-agrada-la-presencia-de-mi-esposo--61011457</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo con mi esposo cuarenta y cuatro años de casada. Pero desde que falleció mi  padre hace veintidós años, cambió mi relación matrimonial porque yo me dediqué  en cuerpo y alma a atender a mi madre, quien en la actualidad tiene ochenta y  dos años. Soy única hija.   »Dejé de atender a mi esposo porque a ella no le agrada la presencia de él. Incluso le tuve que decir que se fuera de la casa  para evitarle disgusto a ella....   »Cuando le digo a ella que quiero que él regrese... mi madre me dice que, si lo quiero,  mejor me vaya con él.... Amo a mi esposo, pero no tengo mal corazón para  abandonar a mi madre.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »... No hay ninguna manera de decirlo con delicadeza: Usted ha permitido que su mamá la  haga pecar contra su esposo. Cuando usted hizo sus votos matrimoniales,  prometió dejar a padre y madre y formar una nueva familia con su esposo. Pero  usted ha permitido que su mamá la manipule y haga que quebrante esos votos  nupciales, que es todo lo contrario a lo que enseñan las Sagradas Escrituras.1   »Comprendemos que haya sentido la responsabilidad de cuidar a su mamá, pero ella se ha aprovechado  de usted.... ¡Es increíble que le ha permitido hacerlo durante veintidós años!   »Su mamá ha demostrado repetidamente que ella valora su propio bienestar por encima  de la felicidad de usted. Ella la amenaza y la hace sentir culpable, y luego se  sale con la suya. Tal vez no lo esté haciendo a propósito, porque ella, en su  mente retorcida, piensa que es mejor para usted que su esposo.   »Le rogamos que no espere ni un día más para seguir nuestro consejo. Empaque su  ropa y vaya a vivir con su esposo. Dígale a su mamá que usted está haciendo  exactamente lo que ella le sugirió, y que quiere cumplir los votos que hizo el  día de la boda.   »Comuníquese con su mamá todos los días, pero deje en claro que usted no volverá jamás a  vivir con ella sino hasta que su esposo sea aceptado como un miembro de la  familia. Sin duda la amenazará, le gritará y se esforzará al máximo por hacer  que usted se sienta aún más culpable. Y es muy probable que, como resultado de  la decisión que usted ha tomado, ella padezca una crisis de salud e incluso sea  hospitalizada, y que luego la culpe de todo y diga que usted la está  matando....   »Investigue la posibilidad de conseguir una asistente o una enfermera que visite y atienda  a su mamá. En algunos países, es posible que esos servicios los ofrezcan las  entidades de asistencia social del gobierno. A su mamá no le van a gustar las  visitas, y bien pudiera acusarlas de robo o de intentar maltratarla, pero no  permita que ninguna de esas quejas haga que usted cambie de parecer.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 812. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 2:24]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago13</guid><pubDate>Tue, 13 Aug 2024 09:30:31 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/61011457/2024ago13.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo con mi esposo cuarenta y cuatro años de casada. 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No hay ninguna manera de decirlo con delicadeza: Usted ha permitido que su mamá la  haga pecar contra su esposo. Cuando usted hizo sus votos matrimoniales,  prometió dejar a padre y madre y formar una nueva familia con su esposo. Pero  usted ha permitido que su mamá la manipule y haga que quebrante esos votos  nupciales, que es todo lo contrario a lo que enseñan las Sagradas Escrituras.1   »Comprendemos que haya sentido la responsabilidad de cuidar a su mamá, pero ella se ha aprovechado  de usted.... ¡Es increíble que le ha permitido hacerlo durante veintidós años!   »Su mamá ha demostrado repetidamente que ella valora su propio bienestar por encima  de la felicidad de usted. Ella la amenaza y la hace sentir culpable, y luego se  sale con la suya. Tal vez no lo esté haciendo a propósito, porque ella, en su  mente retorcida, piensa que es mejor para usted que su esposo.   »Le rogamos que no espere ni un día más para seguir nuestro consejo. Empaque su  ropa y vaya a vivir con su esposo. Dígale a su mamá que usted está haciendo  exactamente lo que ella le sugirió, y que quiere cumplir los votos que hizo el  día de la boda.   »Comuníquese con su mamá todos los días, pero deje en claro que usted no volverá jamás a  vivir con ella sino hasta que su esposo sea aceptado como un miembro de la  familia. Sin duda la amenazará, le gritará y se esforzará al máximo por hacer  que usted se sienta aún más culpable. Y es muy probable que, como resultado de  la decisión que usted ha tomado, ella padezca una crisis de salud e incluso sea  hospitalizada, y que luego la culpe de todo y diga que usted la está  matando....   »Investigue la posibilidad de conseguir una asistente o una enfermera que visite y atienda  a su mamá. En algunos países, es posible que esos servicios los ofrezcan las  entidades de asistencia social del gobierno. A su mamá no le van a gustar las  visitas, y bien pudiera acusarlas de robo o de intentar maltratarla, pero no  permita que ninguna de esas quejas haga que usted cambie de parecer.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 812. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gn 2:24]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Dejad que pasen»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/dejad-que-pasen--60996675</link><description><![CDATA[(Día Internacional de la Juventud)   El poeta lucha; sin luchar, ¿qué haría?<br />         Sin lucha y resistencia, no hay victoria<br />         ni el corazón del bardo sangraría<br />         para teñir los lauros de su gloria.   Paso a la juventud; dejad que vuele<br />         alzando alegre sus primeros trinos.<br />         Si le quitáis las alas, ¿cómo puede<br />         sin esa fuerza abandonar el nido?       Dejadle sus ideales, sus ensueños;<br />         larga es la lucha, ruda la batalla.<br />         Tiene la inspiración muchos bohemios<br />         que serán las lumbreras del mañana.       No olvidéis a Rubén, al poeta niño<br />         que, al preludiar sus infantiles cantos,<br />         de zarzas le sembraron el camino<br />         que atravesó con sus primeros pasos.       Dejad la juventud; sus gallas flores<br />         necesitan la sabia de la planta.<br />         No le quitéis sus bellas ilusiones;<br />         dejadla con su fe, con su esperanza.       No lancéis vuestro dardo envenenado<br />         sobre la juventud que ama y espera;<br />         dejad que goce en el festín humano<br />         mientras la sombra de los años llega.       Yo me aparto, dejándoles la senda;<br />         por saludarlos al pasar me inclino,<br />         y aquí en mi corazón tienen la ofrenda<br />         de aliento, de entusiasmo y de cariño.       No penséis en la crítica del sabio<br />         si hay luz y claridad en vuestra mente;<br />         yo también he tenido mi calvario,<br />         y el que puede luchar, todo lo vence.       ¡Heroica juventud, alzad la frente!<br />         El genio es luz, irradiación divina;<br />         el que lleve esta luz será el más fuerte<br />         para luchar en la sangrienta lidia.       No abandonéis cobardes el palenque;<br />         la gloria ofrece al vencedor el premio.<br />         Dichosos los que llevan en la frente<br />         la corona simbólica del genio.1         ¡Qué buenos consejos los que ofrece en verso la poetisa panameña Amelia Denis de Icaza, al principio a los  que, como ella, ya no son jóvenes, y al final a los jóvenes mismos! Es que doña  Amelia ya era septuagenaria cuando compuso este poema en Nicaragua en 1909. Y  si bien el título que le puso, «Dejad que pasen», como también las demás  conjugaciones verbales, le sonarán muy anticuados a la juventud de hoy, en  aquel entonces todos, tanto ancianos como jóvenes, hablaban así.       Su colega Rubén Darío, al que alude la poetisa, fue severamente criticado por su Modernismo literario, ¡y sin embargo llegó a ser  príncipe de las letras y gloria de Nicaragua y del mundo! En su poema titulado  «Latigazo», Rubén Darío replicó a esas censuras con estos versos mordaces: «Los  escritores cazurros / que insultan y causan ascos, / ¡ésos... tienen cuatro  cascos / como los burros!»2       Así como doña Amelia, al final de su vida, alienta en verso a los jóvenes, también San Pablo, al final de la vida de él, anima en una carta a su discípulo Timoteo. ¡Qué bueno  sería que todos por igual resolviéramos poner en práctica estas palabras de aliento: «Que  nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti  un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y  pureza.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Amelia Denis de Icaza, «Dejad que pasen», Hojas secas (León, Nicaragua: Talleres Gráficos Robelo, 1927), pp. 40-41 &lt;https://books.google.com/books?id=hIYSAAAAYAAJ&amp;dq&gt; En línea 1 marzo 2024.                 2       Alberto Acereda, «El acecho antidariano. Ataques y deformaciones en torno a Rubén Darío», Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes &lt;https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/ el-acecho-antidariano-ataques-y-deformaciones-en-torno-a-ruben-dario/html/a27d12d4-a0f7-11e1-b1fb-00163ebf5e63_2.html#I_1_&gt; En línea 1 marzo 2024.                 3       1Ti 4:12 (CST)]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago12</guid><pubDate>Mon, 12 Aug 2024 08:29:32 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60996675/2024ago12.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Internacional de la Juventud)   El poeta lucha; sin luchar, ¿qué haría?
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Dejad la juventud; sus gallas flores<br />         necesitan la sabia de la planta.<br />         No le quitéis sus bellas ilusiones;<br />         dejadla con su fe, con su esperanza.       No lancéis vuestro dardo envenenado<br />         sobre la juventud que ama y espera;<br />         dejad que goce en el festín humano<br />         mientras la sombra de los años llega.       Yo me aparto, dejándoles la senda;<br />         por saludarlos al pasar me inclino,<br />         y aquí en mi corazón tienen la ofrenda<br />         de aliento, de entusiasmo y de cariño.       No penséis en la crítica del sabio<br />         si hay luz y claridad en vuestra mente;<br />         yo también he tenido mi calvario,<br />         y el que puede luchar, todo lo vence.       ¡Heroica juventud, alzad la frente!<br />         El genio es luz, irradiación divina;<br />         el que lleve esta luz será el más fuerte<br />         para luchar en la sangrienta lidia.       No abandonéis cobardes el palenque;<br />         la gloria ofrece al vencedor el premio.<br />         Dichosos los que llevan en la frente<br />         la corona simbólica del genio.1         ¡Qué buenos consejos los que ofrece en verso la poetisa panameña Amelia Denis de Icaza, al principio a los  que, como ella, ya no son jóvenes, y al final a los jóvenes mismos! Es que doña  Amelia ya era septuagenaria cuando compuso este poema en Nicaragua en 1909. Y  si bien el título que le puso, «Dejad que pasen», como también las demás  conjugaciones verbales, le sonarán muy anticuados a la juventud de hoy, en  aquel entonces todos, tanto ancianos como jóvenes, hablaban así.       Su colega Rubén Darío, al que alude la poetisa, fue severamente criticado por su Modernismo literario, ¡y sin embargo llegó a ser  príncipe de las letras y gloria de Nicaragua y del mundo! En su poema titulado  «Latigazo», Rubén Darío replicó a esas censuras con estos versos mordaces: «Los  escritores cazurros / que insultan y causan ascos, / ¡ésos... tienen cuatro  cascos / como los burros!»2       Así como doña Amelia, al final de su vida, alienta en verso a los jóvenes, también San Pablo, al final de la vida de él, anima en una carta a su discípulo Timoteo. ¡Qué bueno  sería que todos por igual resolviéramos poner en práctica estas palabras de aliento: «Que  nadie te menosprecie por ser joven. 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Estoy contemplando casarme con alguien a quien no amo  tanto, a pesar de ser una mujer que, si fuera necesario, daría su vida por mí.  Me pregunto... si sería mejor de plano cortar la relación....   »[Es que, después de pasar de ser amigos a ser novios, comenzamos a tener relaciones íntimas], y las dudas e indecisiones crecieron aún más. Pero  también han crecido los lazos que me unen a ella.... Me da temor terminar la  relación por pensar que no conseguiré a la mujer indicada para mí.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Nos alegra que haya leído el Caso 245 en www.conciencia.net. Hasta ahora hay más de doce casos de hombres que  lamentan haberse casado debido a que no estaban enamorados de la novia. Todos  se sienten muy tristes y quisieran hallar una salida.   »Sin embargo, hay una gran diferencia entre usted y esos hombres. Usted no se ha casado con su novia, así que ella no  ha llegado a ser su esposa. Como no ha hecho los votos nupciales de amarla y  permanecer a su lado por el resto de su vida, puede ponerle fin a la relación y  no dejar que siga avanzando.   »Por supuesto, su novia se sentirá devastada emocionalmente. Las sustancias químicas en el cerebro que se  produjeron en la relación sexual que usted tuvo con ella, junto con todo lo que han  vivido como pareja, contribuyen en definitiva a que ella se sienta unida a  usted. Pero si se casa con ella sin amarla, la atará a usted habiendo tal vez  un hombre en alguna parte que la amaría y valoraría por siempre. Y es probable  que el casarse con ella lo llevaría a formar parte del grupo de esposos  infelices que se arrepintieron de haberse casado.   »Es preferible que usted le rompa el corazón ahora y no que se lo rompa vez tras vez por el resto de la vida de  ella. De ninguna manera ella va a comprender esto ahora, pero usted estará  haciendo lo correcto al dejarla.   »Usted dice que tiene temor de no poder hallar a otra mujer. ¿Quiere decir con eso que se casaría con la mujer  a quien no ama debido a que piensa que es la mejor entre las opciones que  tiene? Eso  suena como cuando se compra una manzana. Uno se dispone a comprar la manzana que tiene sólo  una pequeña magulladura porque no hay una mejor opción por ahora.   »Dios lo ama y ha trazado un plan para su vida. Usted puede optar por confiar en Él y hacer lo debido, o puede optar  por dudar de Él y hacer las cosas como a usted mejor le parezca. Eso depende de  usted. Normalmente seguir a Dios no es lo más fácil, pero siempre es lo mejor.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 683. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago10</guid><pubDate>Sat, 10 Aug 2024 07:27:55 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60977617/2024ago10.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «El Caso 245 habla de un hombre que se casó sin amar, y aun después de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «El Caso 245 habla de un hombre que se casó sin amar, y aun después de dos años seguía igual o peor. Su consejo fue muy bueno y me gustó.   »Yo estoy viviendo algo parecido. Estoy contemplando casarme con alguien a quien no amo  tanto, a pesar de ser una mujer que, si fuera necesario, daría su vida por mí.  Me pregunto... si sería mejor de plano cortar la relación....   »[Es que, después de pasar de ser amigos a ser novios, comenzamos a tener relaciones íntimas], y las dudas e indecisiones crecieron aún más. Pero  también han crecido los lazos que me unen a ella.... Me da temor terminar la  relación por pensar que no conseguiré a la mujer indicada para mí.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Nos alegra que haya leído el Caso 245 en www.conciencia.net. Hasta ahora hay más de doce casos de hombres que  lamentan haberse casado debido a que no estaban enamorados de la novia. Todos  se sienten muy tristes y quisieran hallar una salida.   »Sin embargo, hay una gran diferencia entre usted y esos hombres. Usted no se ha casado con su novia, así que ella no  ha llegado a ser su esposa. Como no ha hecho los votos nupciales de amarla y  permanecer a su lado por el resto de su vida, puede ponerle fin a la relación y  no dejar que siga avanzando.   »Por supuesto, su novia se sentirá devastada emocionalmente. Las sustancias químicas en el cerebro que se  produjeron en la relación sexual que usted tuvo con ella, junto con todo lo que han  vivido como pareja, contribuyen en definitiva a que ella se sienta unida a  usted. Pero si se casa con ella sin amarla, la atará a usted habiendo tal vez  un hombre en alguna parte que la amaría y valoraría por siempre. Y es probable  que el casarse con ella lo llevaría a formar parte del grupo de esposos  infelices que se arrepintieron de haberse casado.   »Es preferible que usted le rompa el corazón ahora y no que se lo rompa vez tras vez por el resto de la vida de  ella. De ninguna manera ella va a comprender esto ahora, pero usted estará  haciendo lo correcto al dejarla.   »Usted dice que tiene temor de no poder hallar a otra mujer. ¿Quiere decir con eso que se casaría con la mujer  a quien no ama debido a que piensa que es la mejor entre las opciones que  tiene? Eso  suena como cuando se compra una manzana. Uno se dispone a comprar la manzana que tiene sólo  una pequeña magulladura porque no hay una mejor opción por ahora.   »Dios lo ama y ha trazado un plan para su vida. Usted puede optar por confiar en Él y hacer lo debido, o puede optar  por dudar de Él y hacer las cosas como a usted mejor le parezca. Eso depende de  usted. Normalmente seguir a Dios no es lo más fácil, pero siempre es lo mejor.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 683. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Una ráfaga de aliento para Una Brisa de Esperanza»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/una-rafaga-de-aliento-para-una-brisa-de-esperanza--60965573</link><description><![CDATA[(Día Nacional de Solidaridad con las Víctimas de Violencia Sexual en Bolivia)   En el año 2004 la doctora Brisa de Angulo, quien fue víctima de  violencia sexual durante su adolescencia en Cochabamba, Bolivia, creó la  Fundación Una Brisa de Esperanza como una organización sin fines de lucro. Gracias a Dios y al apoyo de personas y entidades alrededor del mundo,  desde su inicio no ha dejado de cumplir con creces su objetivo de erradicar los  horrores de la violencia sexual contra los niños, brindándoles a los  sobrevivientes un refugio seguro y trabajando en pro de la prevención, curación  y justicia en cada caso.   Según su sitio en la red, la violencia sexual infantil y adolescente es un problema  global que afecta a comunidades independientemente de su clase social,  ingresos, educación, cultura o etnia. Causa daño no sólo a las víctimas, sino  también a su familia y a la sociedad en que viven. La Asamblea General de las  Naciones Unidas informa que, en todo el mundo, una de cada tres niñas y uno de  cada cinco niños sufren violencia sexual antes de cumplir los dieciocho años.   Lamentablemente, Bolivia tiene las tasas más altas de violencia sexual contra mujeres y niños de  toda América Latina, pero tiene, a la vez, una de las tasas más bajas de  denuncia a las autoridades. Por lo menos tres de cada cuatro casos nunca se  denuncian a la policía, y en más de ocho de cada diez casos el delito es  cometido por alguien cercano o conocido de la víctima. Siete de cada diez  mujeres bolivianas sufren, o han sufrido, los horrores de la violencia sexual,  más de la mitad de ellas cuando eran niñas.1   Con razón entonces que, tan pronto como descubrí a la doctora Brisa de Angulo y su  fundación mediante una larga búsqueda en Internet, resolví que ella era la  persona más indicada para ser la segunda en recibir nuestro premio el «Compás  de la Conciencia» como reconocimiento internacional en una Conferencia de  Prensa. Celebrada el 8 de agosto de 2023, la conferencia comenzó con un Acto de  Entrega denominado «Una ráfaga de aliento para Una Brisa de Esperanza». La bien  merecida placa de mármol tallado con láser decía, en síntesis: «Otorgado por Un  Mensaje a la Conciencia a la doctora Brisa de Angulo... con motivo de su labor  realizada en beneficio de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia  sexual». Y el día siguiente, que por iniciativa de Brisa el gobierno boliviano  ha designado como Día Nacional de Solidaridad con las Víctimas de Violencia Sexual», marchamos solidarios en el desfile que por ese motivo se  realiza cada 9 de agosto en Cochabamba.   Es que creo de todo corazón que con la misma firmeza con que denunciamos y condenamos a los poderosos entre nosotros  que son culpables, indiferentes o inconscientes con relación al sufrimiento y a  los derechos básicos humanos de las víctimas de violencia en nuestro mundo,  debemos valorar y reconocer a los valerosos y compasivos que no sólo se  pronuncian con firmeza en contra de esta decadencia social y degeneración  moral, sino que también trabajan incansable y abnegadamente en beneficio de  esas víctimas. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Una Brisa de Esperanza &lt;https://abreezeofhope.org&gt; y Una Brisa de Esperanza, Qué hacemos &lt;https://abreezeofhope.org/what-we-do&gt; En línea 29 febrero 2024.]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago09</guid><pubDate>Fri, 09 Aug 2024 07:29:01 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60965573/2024ago09.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día Nacional de Solidaridad con las Víctimas de Violencia Sexual en Bolivia)   En el año 2004 la doctora Brisa de Angulo, quien fue víctima de  violencia sexual durante su adolescencia en Cochabamba, Bolivia, creó la  Fundación Una Brisa de Esperanza...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Día Nacional de Solidaridad con las Víctimas de Violencia Sexual en Bolivia)   En el año 2004 la doctora Brisa de Angulo, quien fue víctima de  violencia sexual durante su adolescencia en Cochabamba, Bolivia, creó la  Fundación Una Brisa de Esperanza como una organización sin fines de lucro. Gracias a Dios y al apoyo de personas y entidades alrededor del mundo,  desde su inicio no ha dejado de cumplir con creces su objetivo de erradicar los  horrores de la violencia sexual contra los niños, brindándoles a los  sobrevivientes un refugio seguro y trabajando en pro de la prevención, curación  y justicia en cada caso.   Según su sitio en la red, la violencia sexual infantil y adolescente es un problema  global que afecta a comunidades independientemente de su clase social,  ingresos, educación, cultura o etnia. Causa daño no sólo a las víctimas, sino  también a su familia y a la sociedad en que viven. La Asamblea General de las  Naciones Unidas informa que, en todo el mundo, una de cada tres niñas y uno de  cada cinco niños sufren violencia sexual antes de cumplir los dieciocho años.   Lamentablemente, Bolivia tiene las tasas más altas de violencia sexual contra mujeres y niños de  toda América Latina, pero tiene, a la vez, una de las tasas más bajas de  denuncia a las autoridades. Por lo menos tres de cada cuatro casos nunca se  denuncian a la policía, y en más de ocho de cada diez casos el delito es  cometido por alguien cercano o conocido de la víctima. Siete de cada diez  mujeres bolivianas sufren, o han sufrido, los horrores de la violencia sexual,  más de la mitad de ellas cuando eran niñas.1   Con razón entonces que, tan pronto como descubrí a la doctora Brisa de Angulo y su  fundación mediante una larga búsqueda en Internet, resolví que ella era la  persona más indicada para ser la segunda en recibir nuestro premio el «Compás  de la Conciencia» como reconocimiento internacional en una Conferencia de  Prensa. Celebrada el 8 de agosto de 2023, la conferencia comenzó con un Acto de  Entrega denominado «Una ráfaga de aliento para Una Brisa de Esperanza». La bien  merecida placa de mármol tallado con láser decía, en síntesis: «Otorgado por Un  Mensaje a la Conciencia a la doctora Brisa de Angulo... con motivo de su labor  realizada en beneficio de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia  sexual». Y el día siguiente, que por iniciativa de Brisa el gobierno boliviano  ha designado como Día Nacional de Solidaridad con las Víctimas de Violencia Sexual», marchamos solidarios en el desfile que por ese motivo se  realiza cada 9 de agosto en Cochabamba.   Es que creo de todo corazón que con la misma firmeza con que denunciamos y condenamos a los poderosos entre nosotros  que son culpables, indiferentes o inconscientes con relación al sufrimiento y a  los derechos básicos humanos de las víctimas de violencia en nuestro mundo,  debemos valorar y reconocer a los valerosos y compasivos que no sólo se  pronuncian con firmeza en contra de esta decadencia social y degeneración  moral, sino que también trabajan incansable y abnegadamente en beneficio de  esas víctimas. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Una Brisa de Esperanza &lt;https://abreezeofhope.org&gt; y Una Brisa de Esperanza, Qué hacemos &lt;https://abreezeofhope.org/what-we-do&gt; En línea 29 febrero 2024.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Una carrera insólita</title><link>https://www.spreaker.com/episode/una-carrera-insolita--60955173</link><description><![CDATA[(Antevíspera de la maratón masculina de los Juegos Olímpicos)   Nunca ha habido en la historia una carrera como lo fue aquella. Partió el 30 de agosto  de 1904 a las tres de la tarde, la hora más calurosa del día, con una  temperatura de 32 grados centígrados que azotó sin piedad a los 32 corredores  que participaron. Adelante iba un grupo de hombres a caballo escoltando a los  entrenadores, periodistas, jueces y policías que iban en una pequeña caravana  de automóviles que no dejaban de levantar polvo debido a lo secas que estaban  las carreteras destapadas. Y para colmo de males, había un solo punto de  avituallamiento con agua disponible en todo el recorrido: un pozo al costado de  la carretera en la marca de los 20 kilómetros de los 40 en total.   A los 16 kilómetros, uno de los corredores comenzó a vomitar y tuvo que abandonar. Otro corredor, que inicialmente iba a  la cabeza, tragó tanto polvo que sufrió una hemorragia estomacal casi fatal.  Sólo 14 de los 32 terminaron la carrera.   El primero de los 14 en cruzar la línea de meta fue el estadounidense Frederick  Lorz. Alice Roosevelt, hija de su presidente Teodoro Roosevelt, le colocó una  corona de laurel, pero al rato el presunto ganador confesó que a los 14  kilómetros había comenzado a sufrir calambres y se había subido a un automóvil  en el que había recorrido los 18 kilómetros siguientes antes de saltar del  vehículo y correr hasta la meta. Lo había hecho como una broma —insistió—, sin  ninguna intención de mantener la farsa.   ¡No faltaba más!, ¿verdad? Bueno, también sucedió que en esa maratón de los Juegos  Olímpicos de San Luis, Misuri, celebrados en los Estados Unidos de América, el  dudoso ganador fue Thomas Hicks, a quien sus entrenadores, al verlo flojo, le  dieron claras de huevo con estricnina —¡la misma que se usa como veneno para  ratas, que casi acaba con él]!—, y luego lo llevaron hasta la línea de meta,  ayudándolo a mover las piernas y desplazarse. Hicks no sólo marcó el tiempo más  lento de la historia de las maratones olímpicas, sino que llegó a ser el primer  atleta olímpico en usar sustancias destinadas para mejorar el rendimiento.   Y finalmente, por si todo eso fuera poco, al corredor que acabó noveno lo  persiguió una manada de perros salvajes durante un kilómetro y medio, y al  atleta cubano Félix Carvajal —¡que corrió con zapatos de vestir!— el hambre lo  hizo detenerse en un huerto para comer unas manzanas que resultaron podridas y  le produjeron calambres de estómago que lo obligaron a acostarse en el costado  de la carretera, donde tomó una siesta, ¡y después de todo terminó en cuarto  lugar!1   De modo que cuando pensemos que estamos pasando un mal día, bien pudiera servirnos  comparar nuestros contratiempos con los de los corredores olímpicos aquel  azaroso día maratónico, y recordar que Dios nuestro Señor, Creador de cielo y  tierra que «nunca duerme ni se deja rendir por el sueño», está siempre  dispuesto a acudir en nuestra ayuda... si se lo pedimos con fe sincera.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «El maratón de San Luis: la carrera más extraña en la historia Olímpica», Comité Olímpico Internacional, 29 noviembre 2020 &lt;https://olympics.com/es/noticias/el-maraton-de-san-luis-la-carrera-mas-extrana-en-la-historia-olimpica&gt; En línea 27 enero 2024; John Hanc, «The Worst of the Modern Olympics Was Held ... ?» [¿El peor de los Juegos Olímpicos modernos se celebró...?], Newsday, 25 agosto 2004 &lt;https://historynewsnetwork.org/blog/7013 y https://web.archive.org/web/20100526055459/http://hnn.us/roundup/entries/7013.html&gt; En línea 27 enero 2024; John Gettings, «Distance runner Fred Lorz’s Olympics disgrace in 1904», Fact Monster, «Memorable Olympic Moments: Lorz of the Rings», 21 febrero 2017 &lt;https://www.factmonster.com/sports/memorable-olympics-moments/memorable-olympic-moments-lorz-rings&gt; En línea 27 enero 2024.                 2       Sal 121:2,4 (PDT); Mt 7:7-8; 21:22; Mr 11:22-24; 2Ti 1:5; Heb 4:16; 13:6; Stg 1:5-8]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago08</guid><pubDate>Thu, 08 Aug 2024 08:28:48 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60955173/2024ago08.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera de la maratón masculina de los Juegos Olímpicos)   Nunca ha habido en la historia una carrera como lo fue aquella. 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A los 16 kilómetros, uno de los corredores comenzó a vomitar y tuvo que abandonar. Otro corredor, que inicialmente iba a  la cabeza, tragó tanto polvo que sufrió una hemorragia estomacal casi fatal.  Sólo 14 de los 32 terminaron la carrera.   El primero de los 14 en cruzar la línea de meta fue el estadounidense Frederick  Lorz. Alice Roosevelt, hija de su presidente Teodoro Roosevelt, le colocó una  corona de laurel, pero al rato el presunto ganador confesó que a los 14  kilómetros había comenzado a sufrir calambres y se había subido a un automóvil  en el que había recorrido los 18 kilómetros siguientes antes de saltar del  vehículo y correr hasta la meta. Lo había hecho como una broma —insistió—, sin  ninguna intención de mantener la farsa.   ¡No faltaba más!, ¿verdad? Bueno, también sucedió que en esa maratón de los Juegos  Olímpicos de San Luis, Misuri, celebrados en los Estados Unidos de América, el  dudoso ganador fue Thomas Hicks, a quien sus entrenadores, al verlo flojo, le  dieron claras de huevo con estricnina —¡la misma que se usa como veneno para  ratas, que casi acaba con él]!—, y luego lo llevaron hasta la línea de meta,  ayudándolo a mover las piernas y desplazarse. Hicks no sólo marcó el tiempo más  lento de la historia de las maratones olímpicas, sino que llegó a ser el primer  atleta olímpico en usar sustancias destinadas para mejorar el rendimiento.   Y finalmente, por si todo eso fuera poco, al corredor que acabó noveno lo  persiguió una manada de perros salvajes durante un kilómetro y medio, y al  atleta cubano Félix Carvajal —¡que corrió con zapatos de vestir!— el hambre lo  hizo detenerse en un huerto para comer unas manzanas que resultaron podridas y  le produjeron calambres de estómago que lo obligaron a acostarse en el costado  de la carretera, donde tomó una siesta, ¡y después de todo terminó en cuarto  lugar!1   De modo que cuando pensemos que estamos pasando un mal día, bien pudiera servirnos  comparar nuestros contratiempos con los de los corredores olímpicos aquel  azaroso día maratónico, y recordar que Dios nuestro Señor, Creador de cielo y  tierra que «nunca duerme ni se deja rendir por el sueño», está siempre  dispuesto a acudir en nuestra ayuda... si se lo pedimos con fe sincera.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «El maratón de San Luis: la carrera más extraña en la historia Olímpica», Comité Olímpico Internacional, 29 noviembre 2020 &lt;https://olympics.com/es/noticias/el-maraton-de-san-luis-la-carrera-mas-extrana-en-la-historia-olimpica&gt; En línea 27 enero 2024; John Hanc, «The Worst of the Modern Olympics Was Held ... ?» [¿El peor de los Juegos Olímpicos modernos se celebró...?], Newsday, 25 agosto 2004 &lt;https://historynewsnetwork.org/blog/7013 y https://web.archive.org/web/20100526055459/http://hnn.us/roundup/entries/7013.html&gt; En línea 27 enero 2024; John Gettings, «Distance runner Fred Lorz’s Olympics disgrace in 1904», Fact Monster, «Memorable Olympic Moments: Lorz of the Rings», 21 febrero 2017...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Siento que Dios ya no me perdona más»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/siento-que-dios-ya-no-me-perdona-mas--60944961</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace algún tiempo oraba para que Dios me librara de la obsesión por una chica y para... no pecar con la  pornografía... pero luego... volvía a pecar con lo mismo.... He pecado tanto  contra Dios, siendo seguidor de Cristo, que últimamente  siento que Dios ya no me perdona más.... Ahora me siento  condenado y afligido con mucho temor, pues no quiero que Dios me entregue a la  maldad.... Sólo le ruego a Dios que, por una vez más, sea benigno conmigo.... ¡Quiero de verdad seguirlo con todas mis fuerzas y estar convencido de  mi salvación!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Como usted dice que es un seguidor de Cristo, sabemos que basa sus creencias en la Biblia, que es la Palabra de Dios.... En la Biblia  podemos leer lo que dijo e hizo Jesucristo cuando vivió, como hombre, en este  mundo. En cierta ocasión los líderes religiosos llevaron a una mujer ante  Jesús, y querían que Él la condenara porque había sido sorprendida en el acto  mismo del adulterio. En lugar de condenarla, Él les dijo que cualquiera de  ellos que fuera libre de pecado le tirara la primera piedra para castigarla.  Debido a que todos somos pecadores, ni uno solo de ellos podía decir que era  perfecto, así que se fueron retirando uno por uno. Jesús le preguntó entonces  dónde estaban aquellos hombres que la habían condenado, y ella le respondió que  no había quedado ninguno. Luego Jesús le dijo que Él tampoco la condenaba.1   »Cristo tenía un propósito, y no era el de condenar sino todo lo contrario. El  Evangelio según Juan dice que “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar  al mundo, sino para salvarlo por medio de Él”.2 Por difícil que sea  creerlo, la vida y las palabras de Cristo nos aseguran que Él está interesado  en salvarnos y no en condenarnos.   »Sin embargo, no es tan difícil creerlo cuando pienso en nuestras preciosas nietas.  Ellas tienen mal comportamiento todos los días, porque así son todos los niños.  Pero nunca habrá un día en que digamos: “¡Ya no más! ¡Ustedes han desobedecido  demasiadas veces! Ya no son nuestras nietas.” ¡Por supuesto que no! Seguiremos  amándolas y perdonándolas por su rebeldía, su desobediencia y su falta de  respeto. Las amamos y las perdonamos tal y como Dios lo ama y lo perdona a  usted.   »En www.conciencia.net hemos publicado muchos casos de personas que han luchado con la pornografía. De hecho, son tantas las personas  que tenemos un grupo de casos con el consejo que le dimos a cada una de ellas.  Le recomendamos que lea todos los casos que forman parte de este grupo sobre la  pornografía, y que luego ponga en práctica las recomendaciones. Dios no espera  que usted sea perfecto, pero sí espera que siga intentándolo.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo  pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 811. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Jn 8:11                 2       Jn 3:17 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago07</guid><pubDate>Wed, 07 Aug 2024 08:28:10 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60944961/2024ago07.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace algún tiempo oraba para que Dios me librara de la obsesión por...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace algún tiempo oraba para que Dios me librara de la obsesión por una chica y para... no pecar con la  pornografía... pero luego... volvía a pecar con lo mismo.... He pecado tanto  contra Dios, siendo seguidor de Cristo, que últimamente  siento que Dios ya no me perdona más.... Ahora me siento  condenado y afligido con mucho temor, pues no quiero que Dios me entregue a la  maldad.... Sólo le ruego a Dios que, por una vez más, sea benigno conmigo.... ¡Quiero de verdad seguirlo con todas mis fuerzas y estar convencido de  mi salvación!»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Como usted dice que es un seguidor de Cristo, sabemos que basa sus creencias en la Biblia, que es la Palabra de Dios.... En la Biblia  podemos leer lo que dijo e hizo Jesucristo cuando vivió, como hombre, en este  mundo. En cierta ocasión los líderes religiosos llevaron a una mujer ante  Jesús, y querían que Él la condenara porque había sido sorprendida en el acto  mismo del adulterio. En lugar de condenarla, Él les dijo que cualquiera de  ellos que fuera libre de pecado le tirara la primera piedra para castigarla.  Debido a que todos somos pecadores, ni uno solo de ellos podía decir que era  perfecto, así que se fueron retirando uno por uno. Jesús le preguntó entonces  dónde estaban aquellos hombres que la habían condenado, y ella le respondió que  no había quedado ninguno. Luego Jesús le dijo que Él tampoco la condenaba.1   »Cristo tenía un propósito, y no era el de condenar sino todo lo contrario. El  Evangelio según Juan dice que “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar  al mundo, sino para salvarlo por medio de Él”.2 Por difícil que sea  creerlo, la vida y las palabras de Cristo nos aseguran que Él está interesado  en salvarnos y no en condenarnos.   »Sin embargo, no es tan difícil creerlo cuando pienso en nuestras preciosas nietas.  Ellas tienen mal comportamiento todos los días, porque así son todos los niños.  Pero nunca habrá un día en que digamos: “¡Ya no más! ¡Ustedes han desobedecido  demasiadas veces! Ya no son nuestras nietas.” ¡Por supuesto que no! Seguiremos  amándolas y perdonándolas por su rebeldía, su desobediencia y su falta de  respeto. Las amamos y las perdonamos tal y como Dios lo ama y lo perdona a  usted.   »En www.conciencia.net hemos publicado muchos casos de personas que han luchado con la pornografía. De hecho, son tantas las personas  que tenemos un grupo de casos con el consejo que le dimos a cada una de ellas.  Le recomendamos que lea todos los casos que forman parte de este grupo sobre la  pornografía, y que luego ponga en práctica las recomendaciones. Dios no espera  que usted sea perfecto, pero sí espera que siga intentándolo.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo  pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 811. 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Imaginando que la victoria le podría ser  esquiva, Bolívar dio media vuelta montado sobre su corcel, y enrumbó al  encuentro de su infantería para anunciarle de un posible ataque realista. Sin  embargo, casi una hora después, la historia cambiaría a favor de los destinos  del Perú y América, ante la sorpresa del general caraqueño.»   Así resume la «Batalla de Junín: 199 años después» el periodista Gabriel Valdivia, asesorado por el historiador y  capitán del Ejército Peruano Jaime M. Taype Castillo, en su artículo publicado  en El Peruano, Diario Oficial del Bicentenario, el 5 de agosto de 2023.   «Los generales patriotas Phillip Braun, Mariano Necochea y William Miller hicieron frente al ataque  enemigo, llevando la peor parte Necochea, que fue herido gravemente y hecho  prisionero, mientras que Miller retrocedía combatiendo en desorden —relata el periodista  peruano—. El capitán Taype asegura que la contienda fue encarnizada y  sangrienta, pues se emplearon sólo lanzas y sables, razón por la que la  historia la reconoce como la “batalla sin humo”.... Sin embargo, anota que en  medio de la batalla... [fue] sorprendida la caballería virreinal y, sin ninguna  fuerza de reserva a la vista, los jinetes [del general español José de]  Canterac entraron en confusión y se retiraron atropelladamente.... Así se logró  la victoria para los patriotas, luego de 45 minutos de intensa batalla....   »[El historiador Taype] señala que... [el comandante] Karl Sowersby, amigo [del general] Miller, [al tratar] de detener con su escuadrón  las embestidas de la caballería realista, fue herido mortalmente por dos lanzas  enemigas.... Presintiendo su muerte, el comandante alemán le dijo a su amigo:  “Mi querido Miller, ambos tomamos las armas en esta causa casi el mismo día.  Frecuentemente nos hemos batido juntos, y usted ve lo que probablemente  sucederá. Escriba a mis ancianos y buenos padres, y dígales usted que muero por  una causa gloriosa”. [Esas fueron] sus últimas palabras....   »“¡Soldados! Vais a completar la obra más grande que el cielo ha encomendado a los hombres: la de salvar un mundo entero de la  esclavitud!” ... fueron las palabras de Bolívar a la caballería peruana, y  ésta, junto con el resto de países representados en sus jinetes, se encargaron  de materializarla», concluye el doctor Valdivia,1 quien recibió la  distinción de Arequipeño Ilustre del Bicentenario.2   Gracias a Dios, así como Bolívar y Sowersby lucharon y murieron por la causa gloriosa de salvar al mundo de la  esclavitud física y la llevaron a cabo, Jesucristo su Hijo luchó por la causa  gloriosa de salvar al mundo de la esclavitud espiritual y se encargó de  materializarla al hacerse hombre, morir por nosotros y romper las cadenas del  pecado de todos los que le pidamos que lo haga.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gabriel Valdivia, «Batalla de Junín: 199 años después, la historia conserva un sitio especial para esta victoria», El Peruano (Diario Oficial del Bicentenario), 5 agosto 2023 &lt;https://www.elperuano.pe/noticia/ 219913-batalla-de-junin-199-anos-despues-la-historia-conserva-un-sitio-especial-para-esta-victoria&gt; En línea 28 febrero 2024.                 2       «Docente de la UNSA es reconocido como Arequipeño Ilustre del Bicentenario», Oficina Universitaria de Imagen Institucional de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, 7 diciembre 2021 &lt;https://www.unsa.edu.pe/docente-de-la-unsa-es-reconocido-como-arequipeno-ilustre-del-bicentenario&gt; En línea 28 febrero 2024.                 3       Sal 107:14; Jn 3:16; 8:32,36; Ro 5:8; 10:9-10; Gá 5:1; Fil 2:5-11; Heb 2:14-15; 1Jn 1:9; 2:2]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago06</guid><pubDate>Tue, 06 Aug 2024 07:29:30 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60934196/2024ago06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Bicentenario de la Batalla de Junín)   «La historia consigna que... Simón Bolívar comenzó a inquietarse... al observar a  lo lejos cómo la caballería realista arremetía contra las huestes patriotas la  tarde del 6 de agosto de 1824. Imaginando que la...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Bicentenario de la Batalla de Junín)   «La historia consigna que... Simón Bolívar comenzó a inquietarse... al observar a  lo lejos cómo la caballería realista arremetía contra las huestes patriotas la  tarde del 6 de agosto de 1824. Imaginando que la victoria le podría ser  esquiva, Bolívar dio media vuelta montado sobre su corcel, y enrumbó al  encuentro de su infantería para anunciarle de un posible ataque realista. Sin  embargo, casi una hora después, la historia cambiaría a favor de los destinos  del Perú y América, ante la sorpresa del general caraqueño.»   Así resume la «Batalla de Junín: 199 años después» el periodista Gabriel Valdivia, asesorado por el historiador y  capitán del Ejército Peruano Jaime M. Taype Castillo, en su artículo publicado  en El Peruano, Diario Oficial del Bicentenario, el 5 de agosto de 2023.   «Los generales patriotas Phillip Braun, Mariano Necochea y William Miller hicieron frente al ataque  enemigo, llevando la peor parte Necochea, que fue herido gravemente y hecho  prisionero, mientras que Miller retrocedía combatiendo en desorden —relata el periodista  peruano—. El capitán Taype asegura que la contienda fue encarnizada y  sangrienta, pues se emplearon sólo lanzas y sables, razón por la que la  historia la reconoce como la “batalla sin humo”.... Sin embargo, anota que en  medio de la batalla... [fue] sorprendida la caballería virreinal y, sin ninguna  fuerza de reserva a la vista, los jinetes [del general español José de]  Canterac entraron en confusión y se retiraron atropelladamente.... Así se logró  la victoria para los patriotas, luego de 45 minutos de intensa batalla....   »[El historiador Taype] señala que... [el comandante] Karl Sowersby, amigo [del general] Miller, [al tratar] de detener con su escuadrón  las embestidas de la caballería realista, fue herido mortalmente por dos lanzas  enemigas.... Presintiendo su muerte, el comandante alemán le dijo a su amigo:  “Mi querido Miller, ambos tomamos las armas en esta causa casi el mismo día.  Frecuentemente nos hemos batido juntos, y usted ve lo que probablemente  sucederá. Escriba a mis ancianos y buenos padres, y dígales usted que muero por  una causa gloriosa”. [Esas fueron] sus últimas palabras....   »“¡Soldados! Vais a completar la obra más grande que el cielo ha encomendado a los hombres: la de salvar un mundo entero de la  esclavitud!” ... fueron las palabras de Bolívar a la caballería peruana, y  ésta, junto con el resto de países representados en sus jinetes, se encargaron  de materializarla», concluye el doctor Valdivia,1 quien recibió la  distinción de Arequipeño Ilustre del Bicentenario.2   Gracias a Dios, así como Bolívar y Sowersby lucharon y murieron por la causa gloriosa de salvar al mundo de la  esclavitud física y la llevaron a cabo, Jesucristo su Hijo luchó por la causa  gloriosa de salvar al mundo de la esclavitud espiritual y se encargó de  materializarla al hacerse hombre, morir por nosotros y romper las cadenas del  pecado de todos los que le pidamos que lo haga.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gabriel Valdivia, «Batalla de Junín: 199 años después, la historia conserva un sitio especial para esta victoria», El Peruano (Diario Oficial del Bicentenario), 5 agosto 2023 &lt;https://www.elperuano.pe/noticia/ 219913-batalla-de-junin-199-anos-despues-la-historia-conserva-un-sitio-especial-para-esta-victoria&gt; En línea 28 febrero 2024.                 2       «Docente de la UNSA es reconocido como Arequipeño Ilustre del Bicentenario», Oficina Universitaria de Imagen Institucional de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, 7 diciembre 2021 &lt;https://www.unsa.edu.pe/docente-de-la-unsa-es-reconocido-como-arequipeno-ilustre-del-bicentenario&gt; En línea 28 febrero 2024.                 3       Sal 107:14; Jn 3:16; 8:32,36; Ro 5:8; 10:9-10; Gá 5:1; Fil 2:5-11; Heb...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No debo desobedecer a mi maestra»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-debo-desobedecer-a-mi-maestra--60923173</link><description><![CDATA[Con mala ortografía y torpe letra el chico comenzó a escribir. Evidentemente el muchacho era rebelde e  indisciplinado. Como castigo, la maestra le había asignado una tarea especial.  Debía escribir, 300 veces, la frase: «No debo desobedecer a mi maestra.»   Se trataba de Jorge Licea, de origen mexicano. Estaba asistiendo a una escuela pública en la ciudad de Los Ángeles,  California. Jorge escribió, y escribió, hasta el fin de la clase. Al día  siguiente Jorge llegó temprano a la escuela, pero no se juntó con sus amigos.  Estaba como confundido y melancólico.   Quieto y sombrío, se detuvo en la puerta de su aula y comenzó a llorar. Luego, ante el espanto de sus compañeros,  sacó de su bolsillo un revólver, se lo puso a la sien y apretó el gatillo.  Jorge Licea tenía diez años de edad.   Este caso conmovió a la gran ciudad. Terminada la investigación, se halló que la causa de la tragedia no era la  tarea que la maestra le había dado. El castigo sólo hizo estallar una causa que  era mucho más profunda que una simple tarea.   La causa, que procedía de la vida del muchacho, tenía que ver con su hogar. Allí estaba evidenciada la fórmula de  siempre: pobreza, violencia, drogas, alcohol y maltrato. El niño vivía en un  infierno. Con apenas diez años de edad, ya había aguantado todo lo que un ser  humano es capaz de aguantar. Y como no vio salida alguna, optó por quitarse la  vida.   Así es la vida de muchos niños y niñas en este mundo perdido y desviado en que  vivimos. Quizá usted, mi querido joven, se encuentra en una situación parecida.  Quizá la vida suya también sea un infierno. ¿Será eso todo lo que este mundo  ofrece? La respuesta, positiva y categórica, es: «¡No!»   En cierta ocasión Jesucristo dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios  es de quienes son como ellos» (Lucas 18:16). Cristo, el autor de la vida,  tiene una compasión muy especial por todos los que sufren injustamente.   Permítanme una palabra a ustedes, padres. ¿Será el ambiente de su hogar uno que podría dar lugar a la confusión y  al deterioro moral de sus hijos? Su hogar es el único albergue que ellos  tienen, y la vida presente y futura de ellos será una copia exacta de lo que es  el hogar suyo.   Invitemos a Cristo, queridos padres, a ser el Señor de nuestro hogar. Cuando él reina en el hogar, hay serenidad y  madurez y juicio y paz. Sólo Cristo produce cordura y armonía. Él quiere salvar  nuestro hogar. Permitámosle  entrar. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago05</guid><pubDate>Mon, 05 Aug 2024 07:30:33 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60923173/2024ago05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Con mala ortografía y torpe letra el chico comenzó a escribir. Evidentemente el muchacho era rebelde e  indisciplinado. Como castigo, la maestra le había asignado una tarea especial.  Debía escribir, 300 veces, la frase: «No debo desobedecer a mi...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Con mala ortografía y torpe letra el chico comenzó a escribir. Evidentemente el muchacho era rebelde e  indisciplinado. Como castigo, la maestra le había asignado una tarea especial.  Debía escribir, 300 veces, la frase: «No debo desobedecer a mi maestra.»   Se trataba de Jorge Licea, de origen mexicano. Estaba asistiendo a una escuela pública en la ciudad de Los Ángeles,  California. Jorge escribió, y escribió, hasta el fin de la clase. Al día  siguiente Jorge llegó temprano a la escuela, pero no se juntó con sus amigos.  Estaba como confundido y melancólico.   Quieto y sombrío, se detuvo en la puerta de su aula y comenzó a llorar. Luego, ante el espanto de sus compañeros,  sacó de su bolsillo un revólver, se lo puso a la sien y apretó el gatillo.  Jorge Licea tenía diez años de edad.   Este caso conmovió a la gran ciudad. Terminada la investigación, se halló que la causa de la tragedia no era la  tarea que la maestra le había dado. El castigo sólo hizo estallar una causa que  era mucho más profunda que una simple tarea.   La causa, que procedía de la vida del muchacho, tenía que ver con su hogar. Allí estaba evidenciada la fórmula de  siempre: pobreza, violencia, drogas, alcohol y maltrato. El niño vivía en un  infierno. Con apenas diez años de edad, ya había aguantado todo lo que un ser  humano es capaz de aguantar. Y como no vio salida alguna, optó por quitarse la  vida.   Así es la vida de muchos niños y niñas en este mundo perdido y desviado en que  vivimos. Quizá usted, mi querido joven, se encuentra en una situación parecida.  Quizá la vida suya también sea un infierno. ¿Será eso todo lo que este mundo  ofrece? La respuesta, positiva y categórica, es: «¡No!»   En cierta ocasión Jesucristo dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios  es de quienes son como ellos» (Lucas 18:16). Cristo, el autor de la vida,  tiene una compasión muy especial por todos los que sufren injustamente.   Permítanme una palabra a ustedes, padres. ¿Será el ambiente de su hogar uno que podría dar lugar a la confusión y  al deterioro moral de sus hijos? Su hogar es el único albergue que ellos  tienen, y la vida presente y futura de ellos será una copia exacta de lo que es  el hogar suyo.   Invitemos a Cristo, queridos padres, a ser el Señor de nuestro hogar. Cuando él reina en el hogar, hay serenidad y  madurez y juicio y paz. Sólo Cristo produce cordura y armonía. Él quiere salvar  nuestro hogar. Permitámosle  entrar. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Él no la apoya, pero le exige verla»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-no-la-apoya-pero-le-exige-verla--60909527</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi hija de treinta y un años vive conmigo, y tiene una bebé de ocho meses. El papá  de la bebé es un hombre mitómano, violento y con problemas de adicción. Mi hija  ha creado dependencia por él....   »Mi incertidumbre es que no sé en qué momento pudiera violentarla, pegándole y humillándola con palabras horribles. He tenido que  aprender a guardar mi distancia en esta situación, pues... cada vez que platico  sobre esto, ella se muestra enojada y me dice que es su vida y que no me entrometa.   »Él no la apoya con los gastos de la bebé, pero le exige verla.... ¿Cómo debo actuar ante esta situación?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡La felicitamos por su sabiduría! Es muy sabio darse cuenta y preocuparse del efecto que sus palabras tienen en los  demás, sobre todo en una hija a la que ama. Lamentablemente, muchas madres de  hijos adultos dicen lo primero que se les ocurre, incluso cuando sería prudente  guardar silencio. Usted  no es una de esas mujeres.   »Hay varios factores que contribuyen a que su situación sea difícil. Normalmente le  diríamos a cualquier madre que comprenda que su hija es una mujer adulta  independiente, por lo que debe tomar sus propias decisiones. Pero la hija suya  no es independiente en absoluto, sino que está viviendo con usted, y es muy  probable que dependa de usted al menos en parte de su sustento como también del  sustento de la hija.     »Usted tiene el derecho de pedirle a su hija que se vaya de su casa, como también el derecho de dejar de  sustentarla a ella y a la nieta. Sin embargo, sabemos que es probable que usted  no haga eso debido a que las ama y quiere estar cerca de ellas. Además, es  posible que tema por la seguridad de ellas si se fueran a vivir  con el papá de la bebé....   »Le recomendamos que deje de decirles cosas negativas acerca del papá de la bebé a su hija o a cualquier  otra persona. No le dé ningún consejo a  su hija. Y cuando él venga a visitar a la niña, quédese usted en otra parte de  la casa o en el patio. Si lo ve por casualidad,  trátelo con respeto y cortesía, pero salga del cuarto cuanto antes. Vaya a otro  sitio y prenda el televisor o escuche alguna música para que no pueda oír lo  que están diciendo.   »Usted no puede cambiar la opinión de su hija, pero Dios sí puede lograrlo. Cada vez que sienta la tentación de preocuparse, ore más  bien. Pídale a Dios que le revele la verdad a su hija. Pídale que le dé a usted  la sabiduría necesaria para saber cómo afrontar cada circunstancia. Háblele  acerca de sus ansiedades y temores. Él es quien puede ayudarla tanto a usted  como a su hija.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el sitio  www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el  Caso 682. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago03</guid><pubDate>Sat, 03 Aug 2024 08:30:04 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60909527/2024ago03.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi hija de treinta y un años vive conmigo, y tiene una bebé de ocho...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima  en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Mi hija de treinta y un años vive conmigo, y tiene una bebé de ocho meses. El papá  de la bebé es un hombre mitómano, violento y con problemas de adicción. Mi hija  ha creado dependencia por él....   »Mi incertidumbre es que no sé en qué momento pudiera violentarla, pegándole y humillándola con palabras horribles. He tenido que  aprender a guardar mi distancia en esta situación, pues... cada vez que platico  sobre esto, ella se muestra enojada y me dice que es su vida y que no me entrometa.   »Él no la apoya con los gastos de la bebé, pero le exige verla.... ¿Cómo debo actuar ante esta situación?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡La felicitamos por su sabiduría! Es muy sabio darse cuenta y preocuparse del efecto que sus palabras tienen en los  demás, sobre todo en una hija a la que ama. Lamentablemente, muchas madres de  hijos adultos dicen lo primero que se les ocurre, incluso cuando sería prudente  guardar silencio. Usted  no es una de esas mujeres.   »Hay varios factores que contribuyen a que su situación sea difícil. Normalmente le  diríamos a cualquier madre que comprenda que su hija es una mujer adulta  independiente, por lo que debe tomar sus propias decisiones. Pero la hija suya  no es independiente en absoluto, sino que está viviendo con usted, y es muy  probable que dependa de usted al menos en parte de su sustento como también del  sustento de la hija.     »Usted tiene el derecho de pedirle a su hija que se vaya de su casa, como también el derecho de dejar de  sustentarla a ella y a la nieta. Sin embargo, sabemos que es probable que usted  no haga eso debido a que las ama y quiere estar cerca de ellas. Además, es  posible que tema por la seguridad de ellas si se fueran a vivir  con el papá de la bebé....   »Le recomendamos que deje de decirles cosas negativas acerca del papá de la bebé a su hija o a cualquier  otra persona. No le dé ningún consejo a  su hija. Y cuando él venga a visitar a la niña, quédese usted en otra parte de  la casa o en el patio. Si lo ve por casualidad,  trátelo con respeto y cortesía, pero salga del cuarto cuanto antes. Vaya a otro  sitio y prenda el televisor o escuche alguna música para que no pueda oír lo  que están diciendo.   »Usted no puede cambiar la opinión de su hija, pero Dios sí puede lograrlo. Cada vez que sienta la tentación de preocuparse, ore más  bien. Pídale a Dios que le revele la verdad a su hija. Pídale que le dé a usted  la sabiduría necesaria para saber cómo afrontar cada circunstancia. Háblele  acerca de sus ansiedades y temores. Él es quien puede ayudarla tanto a usted  como a su hija.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el sitio  www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el  Caso 682. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Sin tacha, sin miedo y sin igual</title><link>https://www.spreaker.com/episode/sin-tacha-sin-miedo-y-sin-igual--60895606</link><description><![CDATA[«Nació el día 26 de octubre de 1790... en la costa este de la isla de Puerto Rico, en la región toponímica de  Fajardo....   »Sus padres [lo] enviaron a España a la edad de doce años para que prosiguiera sus estudios. Ingresó en la Academia  Militar española, y nueve años más tarde fue al frente de batalla y luchó  contra los ejércitos napoleónicos que habían invadido la nación española.  Ascendido a coronel del Real Ejército Español apenas cumplió diecinueve años, y  honrado con la más alta condecoración militar española, la Cruz Laureada de San  Fernando,... este brillante... guerrero puertorriqueño supo desenvainar su  espada por la libertad e independencia no sólo de España sino también de  México, Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador. Fue el general Antonio Valero la  máxima figura militar puertorriqueña del siglo diecinueve al servicio de la  libertad tanto de España como de América.   »Su valentía, osadía, astucia, genio militar, así como su amable personalidad, le facilitaron el ascenso militar con  ligereza meteórica, siendo el más joven de los coroneles que combatió a los  franceses en aquel tiempo y lugar. El general Valero fue herido y tomado  prisionero por las fuerzas invasoras, pero... como luego en otras ocasiones,  logró burlar la vigilancia del enemigo y escaparse para más tarde arremeter  contra ellos con más furia y valentía. A través de toda su historia militar se  le [encomendaron] las más arduas, atrevidas y peligrosas misiones guerreras....  Por tal razón, tanto en España como en México y Sudamérica aparecía entre la  alta oficialidad militar y entre los gobernantes de esos países. No sólo fue  compañero y amigo íntimo del general Riego, que impuso el gobierno  constitucional en España, sino amigo y confidente del designado Virrey de México, general O’Donoju.   »[El general Antonio Valero también] sostuvo gran amistad con los presidentes de las  recién creadas repúblicas sudamericanas.... En Sudamérica, donde pasó la mayor  parte de su vida sirviendo a la libertad con su espada y genio militar, fue  íntimo y fiel amigo y colaborador del Libertador Simón Bolívar. Fue compañero  de armas de los generales que en Venezuela, Colombia, Perú y Ecuador, después  de la derrota del ejército español en América, tomaron la silla  presidencial.... Murió en Colombia en el año 1863....   »Don Mariano Abril,... acerca del general Valero,... dice: “Caballero sin tacha y  sin miedo, alma entusiasta por la libertad de los pueblos oprimidos, poseía las  tres cualidades que hacen grandes a los hombres y a los pueblos: valor,  carácter y civismo.”»1   Así describe el doctor José Morales Dorta, en su obra titulada Galería de héroes  de Puerto Rico, la figura épica de su compatriota Antonio Valero. Gracias a  Dios, el general Valero, que «supo desenvainar su espada» física por la  libertad temporal tanto de la madre Patria española como de sus hijas en  América, tuvo el ejemplo del Señor Jesucristo, que supo desenvainar su espada  espiritual por la libertad eterna de los pueblos oprimidos de todo el mundo.  Pues casi mil ochocientos años antes de que naciera Antonio Valero de Bernabé,  Dios envió al mundo a su Hijo Jesucristo, descrito también como un hombre sin  tacha, sin miedo y sin igual en su celo por los intereses de los demás, «a  proclamar libertad a los cautivos y... a poner en libertad a los oprimidos».2  Si no lo somos ya, hagámonos amigos íntimos suyos hoy mismo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Morales Dorta, Galería de héroes de Puerto Rico (San Juan: Plaza Mayor, Inc., 1997), pp. 19‑21.                 2       Lc 4:18]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago02</guid><pubDate>Fri, 02 Aug 2024 08:29:07 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60895606/2024ago02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Nació el día 26 de octubre de 1790... en la costa este de la isla de Puerto Rico, en la región toponímica de  Fajardo....   »Sus padres [lo] enviaron a España a la edad de doce años para que prosiguiera sus estudios. Ingresó en la Academia  Militar...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Nació el día 26 de octubre de 1790... en la costa este de la isla de Puerto Rico, en la región toponímica de  Fajardo....   »Sus padres [lo] enviaron a España a la edad de doce años para que prosiguiera sus estudios. Ingresó en la Academia  Militar española, y nueve años más tarde fue al frente de batalla y luchó  contra los ejércitos napoleónicos que habían invadido la nación española.  Ascendido a coronel del Real Ejército Español apenas cumplió diecinueve años, y  honrado con la más alta condecoración militar española, la Cruz Laureada de San  Fernando,... este brillante... guerrero puertorriqueño supo desenvainar su  espada por la libertad e independencia no sólo de España sino también de  México, Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador. Fue el general Antonio Valero la  máxima figura militar puertorriqueña del siglo diecinueve al servicio de la  libertad tanto de España como de América.   »Su valentía, osadía, astucia, genio militar, así como su amable personalidad, le facilitaron el ascenso militar con  ligereza meteórica, siendo el más joven de los coroneles que combatió a los  franceses en aquel tiempo y lugar. El general Valero fue herido y tomado  prisionero por las fuerzas invasoras, pero... como luego en otras ocasiones,  logró burlar la vigilancia del enemigo y escaparse para más tarde arremeter  contra ellos con más furia y valentía. A través de toda su historia militar se  le [encomendaron] las más arduas, atrevidas y peligrosas misiones guerreras....  Por tal razón, tanto en España como en México y Sudamérica aparecía entre la  alta oficialidad militar y entre los gobernantes de esos países. No sólo fue  compañero y amigo íntimo del general Riego, que impuso el gobierno  constitucional en España, sino amigo y confidente del designado Virrey de México, general O’Donoju.   »[El general Antonio Valero también] sostuvo gran amistad con los presidentes de las  recién creadas repúblicas sudamericanas.... En Sudamérica, donde pasó la mayor  parte de su vida sirviendo a la libertad con su espada y genio militar, fue  íntimo y fiel amigo y colaborador del Libertador Simón Bolívar. Fue compañero  de armas de los generales que en Venezuela, Colombia, Perú y Ecuador, después  de la derrota del ejército español en América, tomaron la silla  presidencial.... Murió en Colombia en el año 1863....   »Don Mariano Abril,... acerca del general Valero,... dice: “Caballero sin tacha y  sin miedo, alma entusiasta por la libertad de los pueblos oprimidos, poseía las  tres cualidades que hacen grandes a los hombres y a los pueblos: valor,  carácter y civismo.”»1   Así describe el doctor José Morales Dorta, en su obra titulada Galería de héroes  de Puerto Rico, la figura épica de su compatriota Antonio Valero. Gracias a  Dios, el general Valero, que «supo desenvainar su espada» física por la  libertad temporal tanto de la madre Patria española como de sus hijas en  América, tuvo el ejemplo del Señor Jesucristo, que supo desenvainar su espada  espiritual por la libertad eterna de los pueblos oprimidos de todo el mundo.  Pues casi mil ochocientos años antes de que naciera Antonio Valero de Bernabé,  Dios envió al mundo a su Hijo Jesucristo, descrito también como un hombre sin  tacha, sin miedo y sin igual en su celo por los intereses de los demás, «a  proclamar libertad a los cautivos y... a poner en libertad a los oprimidos».2  Si no lo somos ya, hagámonos amigos íntimos suyos hoy mismo. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       José Morales Dorta, Galería de héroes de Puerto Rico (San Juan: Plaza Mayor, Inc., 1997), pp. 19‑21.                 2       Lc 4:18]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Busqué «ayuda en el tarot, y me estafaron»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/busque-ayuda-en-el-tarot-y-me-estafaron--60882754</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Conocí a un hombre... y con los días y meses se fue dando una relación.... Un día él me confesó que se estaba divorciando.  Me dijo que me amaba, pero que necesitaba un tiempo. Así fueron pasando los  días, y todo cambió....   »Comencé con una lucha mental y psicológica, y una persona me dijo que buscara ayuda en el  tarot, y lo hice. Di información personal y me estafaron. Me amenazaron con  contarle todo a él, y lo hicieron.... Ahora él no quiere volver a verme.   »He pedido perdón a Dios, pero tengo vergüenza por dejarme llevar por personas incorrectas, y me  siento culpable.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Al parecer usted ha pasado por una etapa difícil bajo mucho estrés. Eso la hizo  vulnerable y la llevó a tomar una decisión imprudente....   »Todos nosotros debemos tener la expectativa de que, tarde o temprano, afrontaremos circunstancias  que nos debilitarán emocionalmente.... Quienes no están prevenidos en cuanto a  esas dificultades permiten que esas emociones predominen sobre lo que es  razonable, y eso casi siempre acarrea consecuencias. Pero quienes confían en  Dios y en su voluntad divina no tienen ninguna necesidad de consultar a los  adivinos.   »Obviamente usted no sabía que los psíquicos y los adivinos, ya sea por medio del tarot u  otras suertes de adivinación, son expertos en el arte de engañar a personas  vulnerables. Saben cómo obtener la información personal que les revela un  cliente y valerse de ella para confundir, manipular, extorsionar y amenazar. Si  bien es cierto que usted se siente avergonzada y culpable por no haber  reconocido lo que le estaban haciendo, ya le ha pedido perdón a Dios y eso es  lo mejor que pudo hacer.   »Juan el apóstol escribió que si le confesamos nuestros pecados a Dios, Él es fiel y  justo, y nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.1 Usted se  los confesó y Dios los perdonó. Ahora la culpa que siente no es más que un  recuerdo de cómo puede evitar que algo así jamás vuelva a suceder.   »El haber cultivado una relación sentimental con un hombre que aún está casado fue  algo muy arriesgado.... Una decisión sabia y racional hubiera sido que usted le  pusiera fin a la relación en el instante en que descubrió que él aún estaba  casado. Al continuar la relación de todos modos, usted se expuso a que todo  esto sucediera.   »Sin embargo, de nada sirve culparse a sí misma. Piense más bien en las maneras en  que usted es vulnerable, y planee cómo evitar tal decepción en el futuro.  Busque el plan de Dios para su vida. Él nunca la defraudará ni la abandonará.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar  en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego  buscar el Caso 810. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9]]></description><guid isPermaLink="false">2024ago01</guid><pubDate>Thu, 01 Aug 2024 09:29:02 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60882754/2024ago01.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Conocí a un hombre... y con los días y meses se fue dando una...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Conocí a un hombre... y con los días y meses se fue dando una relación.... Un día él me confesó que se estaba divorciando.  Me dijo que me amaba, pero que necesitaba un tiempo. Así fueron pasando los  días, y todo cambió....   »Comencé con una lucha mental y psicológica, y una persona me dijo que buscara ayuda en el  tarot, y lo hice. Di información personal y me estafaron. Me amenazaron con  contarle todo a él, y lo hicieron.... Ahora él no quiere volver a verme.   »He pedido perdón a Dios, pero tengo vergüenza por dejarme llevar por personas incorrectas, y me  siento culpable.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Al parecer usted ha pasado por una etapa difícil bajo mucho estrés. Eso la hizo  vulnerable y la llevó a tomar una decisión imprudente....   »Todos nosotros debemos tener la expectativa de que, tarde o temprano, afrontaremos circunstancias  que nos debilitarán emocionalmente.... Quienes no están prevenidos en cuanto a  esas dificultades permiten que esas emociones predominen sobre lo que es  razonable, y eso casi siempre acarrea consecuencias. Pero quienes confían en  Dios y en su voluntad divina no tienen ninguna necesidad de consultar a los  adivinos.   »Obviamente usted no sabía que los psíquicos y los adivinos, ya sea por medio del tarot u  otras suertes de adivinación, son expertos en el arte de engañar a personas  vulnerables. Saben cómo obtener la información personal que les revela un  cliente y valerse de ella para confundir, manipular, extorsionar y amenazar. Si  bien es cierto que usted se siente avergonzada y culpable por no haber  reconocido lo que le estaban haciendo, ya le ha pedido perdón a Dios y eso es  lo mejor que pudo hacer.   »Juan el apóstol escribió que si le confesamos nuestros pecados a Dios, Él es fiel y  justo, y nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.1 Usted se  los confesó y Dios los perdonó. Ahora la culpa que siente no es más que un  recuerdo de cómo puede evitar que algo así jamás vuelva a suceder.   »El haber cultivado una relación sentimental con un hombre que aún está casado fue  algo muy arriesgado.... Una decisión sabia y racional hubiera sido que usted le  pusiera fin a la relación en el instante en que descubrió que él aún estaba  casado. Al continuar la relación de todos modos, usted se expuso a que todo  esto sucediera.   »Sin embargo, de nada sirve culparse a sí misma. Piense más bien en las maneras en  que usted es vulnerable, y planee cómo evitar tal decepción en el futuro.  Busque el plan de Dios para su vida. Él nunca la defraudará ni la abandonará.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar  en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego  buscar el Caso 810. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       1Jn 1:9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El cariño y el amor los he perdido»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-carino-y-el-amor-los-he-perdido--60871673</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace unos años, [conocí a] una mujer con cuatro hijos. Hoy tiene dos más [que son míos.] Lo cierto es que al ver que ella era mayor  que yo, empecé a mostrarle despecho y todo aquello que pudiera hacerla alejar  de mi vida. Casi le deshice la vida... a tal extremo que estando con ella,  estaba también con otras mujeres. Olvidé por completo mi papel de padre y mi  rol como esposo....   »¿Qué puedo hacer para ganarme por lo menos su respeto, ya que el cariño y el amor  los he perdido, tanto [el] de [ella] como el de mis hijos? Por favor, denme una  solución para lograr acercarme a ellos con confianza.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Lo felicitamos por reconocer el daño y la destrucción que ha causado en su  familia.... No sabemos qué lo llevó a usted a cambiar su actitud y su conducta,  pero lo animamos a que se mantenga firme en esta nueva determinación de hacer  lo debido con relación a su familia.   »Es fácil disculparse por su conducta, así como es fácil decir que jamás volverá a  hacerlo. Pero también es fácil enojarse y frustrarse cuando la gente no parece  creer en su sinceridad, ni creer que de veras va a cambiar. Usted debe  reconocer que ha herido a su familia a tal grado que su sanidad requiere  tiempo. Los apuñaló en las emociones, y luego retorció el cuchillo hasta dejar  la herida abierta e infectada. Ahora que el cuchillo no está dentro, la herida  tiene que tratarse con cuidado y con ternura, dándole tiempo para que sane.   »Cada día, trate a su esposa y a sus hijos con respeto. Pase tiempo con ellos, en  actividades que les gustan a ellos, aunque no parezca que estén agradecidos.  Siempre esté en casa cuando así lo haya prometido, aun en las ocasiones en que  su esposa parece fría e indiferente. Todos los días, dígales a su esposa y a  sus hijos que los ama, aunque ellos no le digan lo mismo a usted. Abrace a sus  hijos, aunque se queden rígidos. Escuche a su esposa cuando ella habla, y  hágale preguntas que demuestren que usted está interesado en lo que ella  dice.... Lleve a su familia al parque o al zoológico. Ayude en los quehaceres  domésticos, y muestre aprecio por el esfuerzo que hace su esposa para que su  casa sea más acogedora o atractiva.... Identifique tres cosas cada día que  sirvan de motivo para elogiar a su esposa. Y cuando se olvide y no actúe como  se había propuesto, pida disculpas en seguida y reconozca su error.   »Dios es el único que perdona y olvida. Cuando usted le pida que lo perdone, es como  si usted nunca hubiera pecado. Todo su pecado ha sido borrado por lo que hizo  Cristo en la cruz por cada uno de nosotros. Pero a las personas, a diferencia  de Dios, les resulta difícil olvidar. Necesitan suficiente tiempo y pruebas  contundentes antes de proceder como si nada hubiera sucedido.   »Su familia merece todo el esfuerzo que usted haga por recuperarla,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 95» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul31</guid><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 07:30:17 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60871673/2024jul31.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace unos años, [conocí a] una mujer con cuatro hijos. Hoy tiene dos...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace unos años, [conocí a] una mujer con cuatro hijos. Hoy tiene dos más [que son míos.] Lo cierto es que al ver que ella era mayor  que yo, empecé a mostrarle despecho y todo aquello que pudiera hacerla alejar  de mi vida. Casi le deshice la vida... a tal extremo que estando con ella,  estaba también con otras mujeres. Olvidé por completo mi papel de padre y mi  rol como esposo....   »¿Qué puedo hacer para ganarme por lo menos su respeto, ya que el cariño y el amor  los he perdido, tanto [el] de [ella] como el de mis hijos? Por favor, denme una  solución para lograr acercarme a ellos con confianza.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Lo felicitamos por reconocer el daño y la destrucción que ha causado en su  familia.... No sabemos qué lo llevó a usted a cambiar su actitud y su conducta,  pero lo animamos a que se mantenga firme en esta nueva determinación de hacer  lo debido con relación a su familia.   »Es fácil disculparse por su conducta, así como es fácil decir que jamás volverá a  hacerlo. Pero también es fácil enojarse y frustrarse cuando la gente no parece  creer en su sinceridad, ni creer que de veras va a cambiar. Usted debe  reconocer que ha herido a su familia a tal grado que su sanidad requiere  tiempo. Los apuñaló en las emociones, y luego retorció el cuchillo hasta dejar  la herida abierta e infectada. Ahora que el cuchillo no está dentro, la herida  tiene que tratarse con cuidado y con ternura, dándole tiempo para que sane.   »Cada día, trate a su esposa y a sus hijos con respeto. Pase tiempo con ellos, en  actividades que les gustan a ellos, aunque no parezca que estén agradecidos.  Siempre esté en casa cuando así lo haya prometido, aun en las ocasiones en que  su esposa parece fría e indiferente. Todos los días, dígales a su esposa y a  sus hijos que los ama, aunque ellos no le digan lo mismo a usted. Abrace a sus  hijos, aunque se queden rígidos. Escuche a su esposa cuando ella habla, y  hágale preguntas que demuestren que usted está interesado en lo que ella  dice.... Lleve a su familia al parque o al zoológico. Ayude en los quehaceres  domésticos, y muestre aprecio por el esfuerzo que hace su esposa para que su  casa sea más acogedora o atractiva.... Identifique tres cosas cada día que  sirvan de motivo para elogiar a su esposa. Y cuando se olvide y no actúe como  se había propuesto, pida disculpas en seguida y reconozca su error.   »Dios es el único que perdona y olvida. Cuando usted le pida que lo perdone, es como  si usted nunca hubiera pecado. Todo su pecado ha sido borrado por lo que hizo  Cristo en la cruz por cada uno de nosotros. Pero a las personas, a diferencia  de Dios, les resulta difícil olvidar. 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Toda Europa estaba invitada, pero  sólo cuatro seleccionados europeos atravesaron el océano hacia estas playas del  sur:   »—Eso está muy lejos de todo —decían en Europa— y el pasaje sale caro.   »Un barco trajo desde Francia el trofeo Jules Rimet, acompañado por el propio don  Jules, presidente de la FIFA, y por la selección francesa de fútbol, que vino a  regañadientes.   »Uruguay estrenó con bombos y platillos un monumental escenario construido en ocho  meses. El estadio se llamó Centenario, para celebrar el cumpleaños de la  Constitución.... En las tribunas no cabía un alfiler cuando Uruguay y Argentina  disputaron la final del campeonato. El estadio era un mar de sombreros de paja.  También los fotógrafos usaban sombreros, y cámaras con trípode. Los arqueros  llevaban gorras y el juez lucía un bombachudo negro que le cubría las rodillas.   »La final del Mundial del 30 no mereció más que una columna de veinte líneas en el  diario italiano La Gazzetta dello Sport. Al fin y al cabo, se estaba  repitiendo la historia de las Olimpíadas de Ámsterdam, en 1928: los dos países  del río de la Plata ofendían a Europa mostrando dónde estaba el mejor fútbol  del mundo. Como en el 28, Argentina quedó en segundo lugar. Uruguay, que iba  perdiendo 2 a 1 en el primer tiempo, acabó ganando 4 a 2 y se consagró campeón.  Para arbitrar la final, el belga John Langenus había exigido un seguro de vida,  pero no ocurrió nada más grave que algunas trifulcas en las gradas. Después, un  gentío apedreó el consulado uruguayo en Buenos Aires.»1   Así resume el prolífico escritor uruguayo Eduardo Galeano el primer Mundial de  fútbol que, para orgullo de sus compatriotas, ganó la selección de su país.  Pero en la misma obra en que lo reseña, titulada El fútbol a sol y sombra,  Galeano proporciona otro detalle interesante en su capítulo sobre la pelota de  fútbol. «En la final del Mundial del 30 —añade Galeano—, las dos selecciones exigieron  jugar con pelota propia. Sabio como Salomón, el juez decidió que el primer  tiempo se disputara con pelota argentina y el segundo tiempo con pelota  uruguaya. [La pelota es fiel.] Argentina ganó el primer tiempo y Uruguay el  segundo.»2   En resumidas cuentas, ¿qué podemos aprender de la memorable final de aquel primer  Mundial? Que en todo tiempo del juego decisivo del campeonato por el trofeo  personal de la vida, más vale que les seamos tan  fieles a nuestros amigos como lo fueron ambas pelotas a sus amigos futbolistas  de parte y parte. Pues si somos así, se cumplirán en nosotros las palabras del  sabio Salomón que dicen que «hay amigos más fieles que un hermano», y que «el  hombre fiel recibirá muchas bendiciones».3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, El fútbol a sol y sombra (México, D.F.: Siglo Veintiuno Editores, 1995), pp. 62‑64.                 2       Ibíd, p. 22.                 3       Pr 18:24; 28:20]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul30</guid><pubDate>Tue, 30 Jul 2024 07:29:52 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60858782/2024jul30.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Final del Primer Mundial de Fútbol)   «En el Uruguay... en 1930 el país sólo tenía ojos y oídos para el primer Campeonato  Mundial de Fútbol. 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El estadio se llamó Centenario, para celebrar el cumpleaños de la  Constitución.... En las tribunas no cabía un alfiler cuando Uruguay y Argentina  disputaron la final del campeonato. El estadio era un mar de sombreros de paja.  También los fotógrafos usaban sombreros, y cámaras con trípode. Los arqueros  llevaban gorras y el juez lucía un bombachudo negro que le cubría las rodillas.   »La final del Mundial del 30 no mereció más que una columna de veinte líneas en el  diario italiano La Gazzetta dello Sport. Al fin y al cabo, se estaba  repitiendo la historia de las Olimpíadas de Ámsterdam, en 1928: los dos países  del río de la Plata ofendían a Europa mostrando dónde estaba el mejor fútbol  del mundo. Como en el 28, Argentina quedó en segundo lugar. Uruguay, que iba  perdiendo 2 a 1 en el primer tiempo, acabó ganando 4 a 2 y se consagró campeón.  Para arbitrar la final, el belga John Langenus había exigido un seguro de vida,  pero no ocurrió nada más grave que algunas trifulcas en las gradas. Después, un  gentío apedreó el consulado uruguayo en Buenos Aires.»1   Así resume el prolífico escritor uruguayo Eduardo Galeano el primer Mundial de  fútbol que, para orgullo de sus compatriotas, ganó la selección de su país.  Pero en la misma obra en que lo reseña, titulada El fútbol a sol y sombra,  Galeano proporciona otro detalle interesante en su capítulo sobre la pelota de  fútbol. «En la final del Mundial del 30 —añade Galeano—, las dos selecciones exigieron  jugar con pelota propia. Sabio como Salomón, el juez decidió que el primer  tiempo se disputara con pelota argentina y el segundo tiempo con pelota  uruguaya. [La pelota es fiel.] Argentina ganó el primer tiempo y Uruguay el  segundo.»2   En resumidas cuentas, ¿qué podemos aprender de la memorable final de aquel primer  Mundial? Que en todo tiempo del juego decisivo del campeonato por el trofeo  personal de la vida, más vale que les seamos tan  fieles a nuestros amigos como lo fueron ambas pelotas a sus amigos futbolistas  de parte y parte. Pues si somos así, se cumplirán en nosotros las palabras del  sabio Salomón que dicen que «hay amigos más fieles que un hermano», y que «el  hombre fiel recibirá muchas bendiciones».3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Eduardo Galeano, El fútbol a sol y sombra (México, D.F.: Siglo Veintiuno Editores, 1995), pp. 62‑64.                 2       Ibíd, p. 22.                 3       Pr 18:24; 28:20]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Sólo era cuestión de tiempo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/solo-era-cuestion-de-tiempo--60843916</link><description><![CDATA[Voy a matar a mi padre —advirtió el joven de diecisiete años de edad.   Su amigo, también de diecisiete, le respondió, riéndose:   —No digas tonterías.   Y compartieron ambos un cigarrillo de marihuana.     —Voy a matar a mi padre —volvió a decirle el mismo joven al mismo amigo diez días  después.   Así fue por varias semanas: siempre esa terrible declaración. Hasta que un martes  22 de febrero, Cristóbal Galván cumplió su intención. Mató de varios balazos a  su padre Esteban Galván. Acto seguido, se mató él mismo. Fue así como se  desarrolló este drama familiar, relatado escuetamente.   En más detalle, el muchacho, estudiante secundario, alto, rubio, bien parecido, vivía atormentado por  problemas de personalidad. Además, era víctima del uso insensato de drogas como  la marihuana, el crack y la heroína. Su madre había muerto de pena varios años  atrás por el divorcio que había sufrido a manos de su padre, que era  autoritario y exigente.   Ahí estaban el escenario y los elementos del drama, trágicamente dispuestos. Los personajes jugarían cada uno  su papel impecablemente. ¿Qué era lo que hacía falta? El momento inevitable. El  testimonio a la policía del amigo de Cristóbal, Jaime Carieri, lo explicaba  todo: «Sólo era cuestión de tiempo.»   Aquí cabe hacernos la pregunta, franca y directa: ¿Será posible que se esté incubando en nuestro hogar un drama  parecido? ¿Se estarán juntando los elementos letales que pueden desencadenar  una tragedia? ¿Hay drogas en nuestra casa? ¿Hay licor? ¿Hay armas? ¿Hay  irritación? ¿Hay encono? ¿Hay violencia?     Esos elementos, como hojas secas, se encienden con una sola chispa. La violencia  suele estallar súbitamente sin que haya, al parecer, ninguna razón ni motivo. Y  casi no hay hogar que esté inmune a ella.   ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo prevenimos una tragedia en nuestro hogar, en nuestra familia, en nuestra vida?   Lo cierto es que, si no tenemos una relación íntima con el Señor Jesucristo, difícilmente tendremos la motivación  para controlar esos momentos de crisis. Todos somos lo que es nuestro corazón.  La Biblia dice: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Mateo 12:34).  Todo lo que somos y todo lo que hacemos viene de las intenciones, buenas o  malas, de nuestro corazón.   Cristo quiere darnos un nuevo corazón. Él quiere perdonarnos y bendecirnos. Démosle, hoy mismo, nuestra vida. A cada  uno nos hará una nueva persona. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul29</guid><pubDate>Mon, 29 Jul 2024 09:30:10 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60843916/2024jul29.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Voy a matar a mi padre —advirtió el joven de diecisiete años de edad.   Su amigo, también de diecisiete, le respondió, riéndose:   —No digas tonterías.   Y compartieron ambos un cigarrillo de marihuana.     —Voy a matar a mi padre —volvió a decirle el...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Voy a matar a mi padre —advirtió el joven de diecisiete años de edad.   Su amigo, también de diecisiete, le respondió, riéndose:   —No digas tonterías.   Y compartieron ambos un cigarrillo de marihuana.     —Voy a matar a mi padre —volvió a decirle el mismo joven al mismo amigo diez días  después.   Así fue por varias semanas: siempre esa terrible declaración. Hasta que un martes  22 de febrero, Cristóbal Galván cumplió su intención. Mató de varios balazos a  su padre Esteban Galván. Acto seguido, se mató él mismo. Fue así como se  desarrolló este drama familiar, relatado escuetamente.   En más detalle, el muchacho, estudiante secundario, alto, rubio, bien parecido, vivía atormentado por  problemas de personalidad. Además, era víctima del uso insensato de drogas como  la marihuana, el crack y la heroína. Su madre había muerto de pena varios años  atrás por el divorcio que había sufrido a manos de su padre, que era  autoritario y exigente.   Ahí estaban el escenario y los elementos del drama, trágicamente dispuestos. Los personajes jugarían cada uno  su papel impecablemente. ¿Qué era lo que hacía falta? El momento inevitable. El  testimonio a la policía del amigo de Cristóbal, Jaime Carieri, lo explicaba  todo: «Sólo era cuestión de tiempo.»   Aquí cabe hacernos la pregunta, franca y directa: ¿Será posible que se esté incubando en nuestro hogar un drama  parecido? ¿Se estarán juntando los elementos letales que pueden desencadenar  una tragedia? ¿Hay drogas en nuestra casa? ¿Hay licor? ¿Hay armas? ¿Hay  irritación? ¿Hay encono? ¿Hay violencia?     Esos elementos, como hojas secas, se encienden con una sola chispa. La violencia  suele estallar súbitamente sin que haya, al parecer, ninguna razón ni motivo. Y  casi no hay hogar que esté inmune a ella.   ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo prevenimos una tragedia en nuestro hogar, en nuestra familia, en nuestra vida?   Lo cierto es que, si no tenemos una relación íntima con el Señor Jesucristo, difícilmente tendremos la motivación  para controlar esos momentos de crisis. Todos somos lo que es nuestro corazón.  La Biblia dice: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Mateo 12:34).  Todo lo que somos y todo lo que hacemos viene de las intenciones, buenas o  malas, de nuestro corazón.   Cristo quiere darnos un nuevo corazón. Él quiere perdonarnos y bendecirnos. Démosle, hoy mismo, nuestra vida. A cada  uno nos hará una nueva persona. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Me he guardado para mi futura esposa»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/me-he-guardado-para-mi-futura-esposa--60823286</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un joven de veintidós años.... Toda mi vida me he guardado para mi futura  esposa. No he tenido relaciones con ninguna mujer, pero por cosas de la vida mi  novia ya tuvo relaciones sexuales con otro chico, y eso me ha frustrado  mucho.... Ella aún mantiene contacto con ese chico, y tengo mucho miedo de que  al cabo de un tiempo el tipo aparezca y ella caiga con él....   »Ella me afirma que me ama, y tenemos planes para el futuro... pero tengo mucho miedo  de que las cosas me salgan mal.... A veces pienso que aún se quieren. Necesito su ayuda.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Usted ha logrado lo que pocos hombres han logrado. Ha basado su vida en principios y creencias. Se ha abstenido de vivir  conforme a las normas morales aceptadas por los medios de comunicación y la  cultura popular. Es usted un hombre honorable e íntegro, y lo felicitamos por  escoger seguir el plan perfecto que Dios ha diseñado para las relaciones  sexuales.   »Muchos no logran comprender cómo es que usted ha podido aplazar esa experiencia. Algunos piensan que no es natural  abstenerse, y otros piensan que usted se está perdiendo lo que la vida puede  ofrecerle. Esas personas no pueden comprender por qué usted considera las  relaciones sexuales un tesoro valioso en vez de un emocionante pasatiempo  barato.   »Por supuesto que habrá consecuencias como resultado de su decisión. Usted nunca procreará un hijo fuera de la  amorosa relación del matrimonio, y jamás tendrá que considerar el casarse con  una persona a quien no ama, sólo porque ella le ha dicho que está embarazada.  Nunca contraerá usted una enfermedad de transmisión sexual, y jamás tendrá que  afrontar a una familia enojada que piensa que usted ha deshonrado a la hija.   »Lamentamos que su novia no haya tenido la misma fuerza moral que ha tenido usted, pero es encomiable que ella  le haya sido sincera al contarle lo ocurrido. No hay manera alguna de que  sepamos si es la mujer indicada para usted, pero si ella le ha pedido perdón a  Dios, entonces Él espera que usted también la perdone.   »Usted no dice si el otro hombre es un vecino, compañero de trabajo o compañero de estudio de su novia, o si hay  alguna otra razón que justifique que se vean de vez en cuando. En cambio, si  ella está optando por comunicarse con él sólo porque lo considera su “amigo”,  entonces eso lo cambia todo.... Si ella solamente lo ve en el curso de su vida  diaria, y de ninguna manera lo está haciendo a propósito, entonces le  aconsejamos que se permita algún tiempo para sobreponerse. Si usted no puede  hacer eso, y sigue sintiéndose preocupado, entonces no debe seguir en la  relación con ella.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 681. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul27</guid><pubDate>Sat, 27 Jul 2024 09:29:50 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60823286/2024jul27.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un joven de veintidós años.... Toda mi vida me he guardado para mi...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un joven de veintidós años.... Toda mi vida me he guardado para mi futura  esposa. No he tenido relaciones con ninguna mujer, pero por cosas de la vida mi  novia ya tuvo relaciones sexuales con otro chico, y eso me ha frustrado  mucho.... Ella aún mantiene contacto con ese chico, y tengo mucho miedo de que  al cabo de un tiempo el tipo aparezca y ella caiga con él....   »Ella me afirma que me ama, y tenemos planes para el futuro... pero tengo mucho miedo  de que las cosas me salgan mal.... A veces pienso que aún se quieren. Necesito su ayuda.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Usted ha logrado lo que pocos hombres han logrado. Ha basado su vida en principios y creencias. Se ha abstenido de vivir  conforme a las normas morales aceptadas por los medios de comunicación y la  cultura popular. Es usted un hombre honorable e íntegro, y lo felicitamos por  escoger seguir el plan perfecto que Dios ha diseñado para las relaciones  sexuales.   »Muchos no logran comprender cómo es que usted ha podido aplazar esa experiencia. Algunos piensan que no es natural  abstenerse, y otros piensan que usted se está perdiendo lo que la vida puede  ofrecerle. Esas personas no pueden comprender por qué usted considera las  relaciones sexuales un tesoro valioso en vez de un emocionante pasatiempo  barato.   »Por supuesto que habrá consecuencias como resultado de su decisión. Usted nunca procreará un hijo fuera de la  amorosa relación del matrimonio, y jamás tendrá que considerar el casarse con  una persona a quien no ama, sólo porque ella le ha dicho que está embarazada.  Nunca contraerá usted una enfermedad de transmisión sexual, y jamás tendrá que  afrontar a una familia enojada que piensa que usted ha deshonrado a la hija.   »Lamentamos que su novia no haya tenido la misma fuerza moral que ha tenido usted, pero es encomiable que ella  le haya sido sincera al contarle lo ocurrido. No hay manera alguna de que  sepamos si es la mujer indicada para usted, pero si ella le ha pedido perdón a  Dios, entonces Él espera que usted también la perdone.   »Usted no dice si el otro hombre es un vecino, compañero de trabajo o compañero de estudio de su novia, o si hay  alguna otra razón que justifique que se vean de vez en cuando. En cambio, si  ella está optando por comunicarse con él sólo porque lo considera su “amigo”,  entonces eso lo cambia todo.... Si ella solamente lo ve en el curso de su vida  diaria, y de ninguna manera lo está haciendo a propósito, entonces le  aconsejamos que se permita algún tiempo para sobreponerse. Si usted no puede  hacer eso, y sigue sintiéndose preocupado, entonces no debe seguir en la  relación con ella.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 681. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Los deportes más antiguos»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/los-deportes-mas-antiguos--60811469</link><description><![CDATA[«El deporte es casi tan antiguo como la humanidad misma —afirma el periodista español Javier Sanz, autor del blog Historias  de la historia­—. Al principio, los deportes a menudo implicaban la  preparación para la guerra o el entrenamiento como cazador, lo que explica que  los primeros implicaran el uso de objetos, como piedras o palos, y la lucha  entre oponentes. Hoy en día se ha convertido en una de las actividades más  frecuentes que... todo el mundo puede realizar... si no es un deporte extraño,  caro o de riesgo.   »[Estos son] algunos de los [deportes] más antiguos de la historia: ...   »[El deporte de] arco y flecha... [es tan antiguo que] no se tiene constancia segura de cómo ni cuándo  se inventó el arco. Lo que tenemos claro es que la aparición del tiro con arco  revolucionó... la caza [de animales] durante la prehistoria y... la guerra... en  la era antigua....   »Por ejemplo, los antiguos egipcios fueron una de las primeras civilizaciones en utilizar regularmente el  tiro con arco para la caza y la guerra. También los persas, los indios, los  partos, los japoneses, los chinos, entre otros, tenían una gran cantidad de  arqueros en sus ejércitos.... [Pero no fue sino hasta el año 1900 que] el tiro  con arco hizo su debut olímpico....   »[El deporte de] la lucha... representa una de las formas de combate más antiguas...  [ya que] desde que dos hombres coincidieron sobre el planeta Tierra... la lucha  se ha utilizado para decidir quién es el más fuerte de la sociedad o [para  resolver] alguna disputa.... Por ejemplo... en el [año] 708 a.C. ... la lucha  [en la que] mediante agarres y presas se tiene que derribar al adversario se  introdujo en los Juegos Olímpicos de la Antigüedad; [veinte años después le  tocó el] turno al pugilato (lo que hoy sería nuestro boxeo); y [cuarenta años  más tarde al] pancracio, una especie de arte marcial en que lo único prohibido  era meter los dedos en [los] ojos [del adversario].   »[Por último, al deporte de las carreras]... se le considera como el... más antiguo  del que se tenga registro y se ha convertido en la disciplina más popular en el  atletismo hoy en día... además de ser una actividad utilizada como  entrenamiento en casi todas las rutinas atléticas o deportes que existen....  ¿El origen? Pues vete tú a saber, porque los [seres] humanos básicamente corren  desde siempre», concluye jocosamente el bloguero  Javier Sanz.1   Gracias a Dios, todos podemos resultar ganadores en la carrera de nuestra vida si  ponemos en práctica lo siguiente que dice el apóstol Pablo sobre el deporte en  uno de los blogs que le escribió a su discípulo Timoteo: «Los que se preparan  para competir en un deporte evitan todo lo que pueda hacerles daño. Y esto lo  hacen por alcanzar como premio una corona que en seguida se marchita; en  cambio, nosotros luchamos por recibir un premio que no se marchita. Yo, por mi  parte, no corro a ciegas ni peleo como si estuviera dando golpes al aire. Al  contrario, vivo con mucha disciplina y trato de dominarme a mí mismo. Pues...  no quiero que al final Dios me descalifique a mí....»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Javier Sanz, «Los deportes más antiguos», Historias de la historia, 16 octubre 2022 &lt;https://historiasdelahistoria.com/2022/10/16/los-deportes-mas-antiguos&gt; En línea 25 enero 2024.                 2       1Co 9:25-27 (DHH/TLA)]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul26</guid><pubDate>Fri, 26 Jul 2024 07:30:14 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60811469/2024jul26.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«El deporte es casi tan antiguo como la humanidad misma —afirma el periodista español Javier Sanz, autor del blog Historias  de la historia­—. 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Lo que tenemos claro es que la aparición del tiro con arco  revolucionó... la caza [de animales] durante la prehistoria y... la guerra... en  la era antigua....   »Por ejemplo, los antiguos egipcios fueron una de las primeras civilizaciones en utilizar regularmente el  tiro con arco para la caza y la guerra. También los persas, los indios, los  partos, los japoneses, los chinos, entre otros, tenían una gran cantidad de  arqueros en sus ejércitos.... [Pero no fue sino hasta el año 1900 que] el tiro  con arco hizo su debut olímpico....   »[El deporte de] la lucha... representa una de las formas de combate más antiguas...  [ya que] desde que dos hombres coincidieron sobre el planeta Tierra... la lucha  se ha utilizado para decidir quién es el más fuerte de la sociedad o [para  resolver] alguna disputa.... Por ejemplo... en el [año] 708 a.C. ... la lucha  [en la que] mediante agarres y presas se tiene que derribar al adversario se  introdujo en los Juegos Olímpicos de la Antigüedad; [veinte años después le  tocó el] turno al pugilato (lo que hoy sería nuestro boxeo); y [cuarenta años  más tarde al] pancracio, una especie de arte marcial en que lo único prohibido  era meter los dedos en [los] ojos [del adversario].   »[Por último, al deporte de las carreras]... se le considera como el... más antiguo  del que se tenga registro y se ha convertido en la disciplina más popular en el  atletismo hoy en día... además de ser una actividad utilizada como  entrenamiento en casi todas las rutinas atléticas o deportes que existen....  ¿El origen? Pues vete tú a saber, porque los [seres] humanos básicamente corren  desde siempre», concluye jocosamente el bloguero  Javier Sanz.1   Gracias a Dios, todos podemos resultar ganadores en la carrera de nuestra vida si  ponemos en práctica lo siguiente que dice el apóstol Pablo sobre el deporte en  uno de los blogs que le escribió a su discípulo Timoteo: «Los que se preparan  para competir en un deporte evitan todo lo que pueda hacerles daño. Y esto lo  hacen por alcanzar como premio una corona que en seguida se marchita; en  cambio, nosotros luchamos por recibir un premio que no se marchita. Yo, por mi  parte, no corro a ciegas ni peleo como si estuviera dando golpes al aire. Al  contrario, vivo con mucha disciplina y trato de dominarme a mí mismo. Pues...  no quiero que al final Dios me descalifique a mí....»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Javier Sanz, «Los deportes más antiguos», Historias de la historia, 16 octubre 2022 &lt;https://historiasdelahistoria.com/2022/10/16/los-deportes-mas-antiguos&gt; En línea 25 enero 2024.                 2       1Co 9:25-27 (DHH/TLA)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Para que mi esposo tenga un hijo»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/para-que-mi-esposo-tenga-un-hijo--60799022</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «No he podido quedar embarazada, a pesar de que es mi anhelo más grande. Muchas veces lloro, y otras veces creo que Dios lo puede hacer.... Con  frecuencia he querido decirle a mi esposo que me deje y que busque otra mujer  para que tenga un hijo, como hizo Sara[, la esposa de Abraham, quien fue el  padre de todos los judíos, musulmanes y cristianos. Ella le dio a Abraham un  hijo, Ismael, por medio de su sierva, Agar].»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Lamentablemente, su desesperación le está causando mucha confusión. Permítanos recordarle algunas verdades que sin duda ya conoce, pero  que está pasando por alto.   »En primer lugar, usted no menciona ningún examen médico que haya identificado cuál de los  dos pudiera ser infértil. Sin ninguna prueba médica definitiva, no debe suponer  que es usted.   »En segundo lugar, el dar a luz a un hijo es sólo una manera entre varias de tener  una familia. Nosotros completamos nuestra familia adoptando primeramente a un  bebé y posteriormente a dos preadolescentes, hermano y hermana, que habían  estado viviendo en hogares de crianza. Estas dos clases de adopciones son más  complicadas que el dar a luz a un hijo biológico, pero el tiempo y el papeleo  que exigen pueden contribuir a distraer la mente convirtiendo la desesperación  en esperanza.   »En tercer lugar, no concordamos en absoluto con lo que usted piensa acerca de Sara, la esposa de Abraham.... Lo que usted no menciona  es que... incluso hasta hoy, miles de años después, los descendientes... son  enemigos mortales y la causa primordial de muchas de las guerras que se están  librando en algunas partes del mundo.   »Por último, al parecer usted tiene fe en Dios, pero su fe consiste en creer que  Dios debe darle lo que usted quiera y hacer lo que usted prefiera cuando usted  lo juzgue conveniente. El problema es que ese concepto difiere mucho de lo que  es la fe. La verdadera fe en Dios consiste en tener confianza en que Él hará lo  que Él prefiera cuando Él lo juzgue conveniente, y que su plan divino resultará  en lo mejor para nuestra vida.1   »Muchas personas seguirían a Cristo si Él tan sólo hiciera lo que ellas prefieren. Esas  personas quieren tener el control absoluto, hacer sus propios planes, y  disfrutar de todo lo que creen que merecen. De ahí que, cuando Dios no se  somete a las demandas que le hacen, suponen que Él en realidad no las ama, o  que las está castigando por los pecados que han cometido.   »Le instamos a que confíe en el plan de Dios. Esta bien pudiera ser su manera  divina de lograr, mediante la adopción, que una criatura amorosa llegue a  formar parte de su familia.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 809. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 8:28]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul25</guid><pubDate>Thu, 25 Jul 2024 08:29:57 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60799022/2024jul25.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «No he podido quedar embarazada, a pesar de que es mi anhelo más grande....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «No he podido quedar embarazada, a pesar de que es mi anhelo más grande. Muchas veces lloro, y otras veces creo que Dios lo puede hacer.... Con  frecuencia he querido decirle a mi esposo que me deje y que busque otra mujer  para que tenga un hijo, como hizo Sara[, la esposa de Abraham, quien fue el  padre de todos los judíos, musulmanes y cristianos. Ella le dio a Abraham un  hijo, Ismael, por medio de su sierva, Agar].»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Lamentablemente, su desesperación le está causando mucha confusión. Permítanos recordarle algunas verdades que sin duda ya conoce, pero  que está pasando por alto.   »En primer lugar, usted no menciona ningún examen médico que haya identificado cuál de los  dos pudiera ser infértil. Sin ninguna prueba médica definitiva, no debe suponer  que es usted.   »En segundo lugar, el dar a luz a un hijo es sólo una manera entre varias de tener  una familia. Nosotros completamos nuestra familia adoptando primeramente a un  bebé y posteriormente a dos preadolescentes, hermano y hermana, que habían  estado viviendo en hogares de crianza. Estas dos clases de adopciones son más  complicadas que el dar a luz a un hijo biológico, pero el tiempo y el papeleo  que exigen pueden contribuir a distraer la mente convirtiendo la desesperación  en esperanza.   »En tercer lugar, no concordamos en absoluto con lo que usted piensa acerca de Sara, la esposa de Abraham.... Lo que usted no menciona  es que... incluso hasta hoy, miles de años después, los descendientes... son  enemigos mortales y la causa primordial de muchas de las guerras que se están  librando en algunas partes del mundo.   »Por último, al parecer usted tiene fe en Dios, pero su fe consiste en creer que  Dios debe darle lo que usted quiera y hacer lo que usted prefiera cuando usted  lo juzgue conveniente. El problema es que ese concepto difiere mucho de lo que  es la fe. La verdadera fe en Dios consiste en tener confianza en que Él hará lo  que Él prefiera cuando Él lo juzgue conveniente, y que su plan divino resultará  en lo mejor para nuestra vida.1   »Muchas personas seguirían a Cristo si Él tan sólo hiciera lo que ellas prefieren. Esas  personas quieren tener el control absoluto, hacer sus propios planes, y  disfrutar de todo lo que creen que merecen. De ahí que, cuando Dios no se  somete a las demandas que le hacen, suponen que Él en realidad no las ama, o  que las está castigando por los pecados que han cometido.   »Le instamos a que confíe en el plan de Dios. Esta bien pudiera ser su manera  divina de lograr, mediante la adopción, que una criatura amorosa llegue a  formar parte de su familia.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 809. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ro 8:28]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Que nadie cante victoria»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/que-nadie-cante-victoria--60785552</link><description><![CDATA[Una de las crónicas más entretenidas del Sitio de Cartagena de Indias entre marzo y mayo de 1741, durante la Guerra  de la Oreja de Jenkins, es la siguiente del periodista antioqueño Argos en el  primer tomo de su Cursillo de Historia de  Colombia:   «Inglaterra estaba empeñada en echarle mano al comercio de estas Américas, y no [perdía oportunidad] de  [meterle] contrabando y mandarle piratas y lo que fuera.... Los ingleses  querían apoderarse de todos los puertos de los españoles en América, [así que]  mandaron... contra los del Caribe a un almirante que se llamaba Eduardo Vernon,  con una escuadra nunca vista.... Acomodados en 186 barcos [para] atacar a  Cartagena [había] 8.000 soldados escogidos, 12.600 marinos, 2.000 peones y  1.000 negros esclavos, que entre todos sumaban 23.600....   »... Lo que tenían en Cartagena [para] hacerle frente a semejante gentío [eran  apenas] 3.000 soldados, 600 indios flecheros y seis infelices buquecitos de  guerra con sus marineros. Cualquiera diría que eso iba a ser como pelea de  cucaracha patas arriba y vieja en chancletas, pero, como dice el verso:   que nadie cante victoria<br />         aunque en el estribo esté,<br />         que muchos en el estribo<br />       se suelen quedar de a pie.   »Y era que en Cartagena, fuera del virrey [don Sebastián de] Eslava, que tenía [experiencia] en otras guerras,  estaba encargado de la defensa, por el lado del mar, nada menos que don Blas de  Lezo..., un macho de marino que en veintidós combates había dejado la pierna izquierda  y el ojo del mismo lado, y tenía inutilizado el brazo derecho....     »Dos semanas estuvo [Vernon] dándoles candela a los castillos de la entrada.... Pero no se daban por  vencidos los españoles.... Acorralados en el castillo de San Felipe...  [cavaron] una [trinchera] muy honda y muy ancha todo en redondo... y una noche  se le [dejaron] ir encima los ingleses por todos lados.... Las escaleras que  habían alistado los ingleses para atravesarla no alcanzaban de un lado a otro,  y los [prendieron] a candela esos españoles y los [fueron] tumbando como moscas  con atomizador.... Dejaron... casi mil muertos y como 200 prisioneros.   »Y a eso se le sumó una peste entre los ingleses....   »... A los dos meses... tuvieron que salir los místeres con la cola entre las patas.   »Pero la humillación más grande fue que, como en Inglaterra estaban convencidos de que esa toma de Cartagena iba a ser como pelea de  [pájaro] y guayaba madura, habían mandado hacer unas medallas o monedas en que  pintaban a don Blas de Lezo arrodillado delante de Vernon, con un letrero que  decía: “El orgullo español humillado por el almirante Vernon”.   »Y mucho fue lo que se rieron de esas medallas los que no querían bien a  Inglaterra.»1   Argos tiene razón: A nadie le conviene cantar victoria. Hacía ya más de 2.700 años que Adonías, hijo del rey  David de Israel, en su intento de usurpar el trono de su padre, había aprendido  que semejante soberbia puede tener repercusiones muy perjudiciales.2  Lamentablemente, Adonías no había tomado a pecho las palabras de su padre David  en el Salmo 18: que a los humildes Dios les concede la victoria,  mientras que a los orgullosos los hace salir derrotados.3 Más vale  que sigamos la enseñanza del sabio Salomón, el medio hermano de Adonías que sí  llegó a ser rey: que el orgullo acaba en humillación y fracaso, mientras que la  humildad resulta en honra y alabanza.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Roberto Cadavid Misas (Argos), Cursillo de historia de Colombia I (Bogotá: Editorial Colina, 1995), pp. 95-100.                 2       1R 1:1—2:25                 3       Sal 18:27                 4       Pr 18:12; 29:23]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul24</guid><pubDate>Wed, 24 Jul 2024 07:29:03 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60785552/2024jul24.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Una de las crónicas más entretenidas del Sitio de Cartagena de Indias entre marzo y mayo de 1741, durante la Guerra  de la Oreja de Jenkins, es la siguiente del periodista antioqueño Argos en el  primer tomo de su Cursillo de Historia de  Colombia:...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Una de las crónicas más entretenidas del Sitio de Cartagena de Indias entre marzo y mayo de 1741, durante la Guerra  de la Oreja de Jenkins, es la siguiente del periodista antioqueño Argos en el  primer tomo de su Cursillo de Historia de  Colombia:   «Inglaterra estaba empeñada en echarle mano al comercio de estas Américas, y no [perdía oportunidad] de  [meterle] contrabando y mandarle piratas y lo que fuera.... Los ingleses  querían apoderarse de todos los puertos de los españoles en América, [así que]  mandaron... contra los del Caribe a un almirante que se llamaba Eduardo Vernon,  con una escuadra nunca vista.... Acomodados en 186 barcos [para] atacar a  Cartagena [había] 8.000 soldados escogidos, 12.600 marinos, 2.000 peones y  1.000 negros esclavos, que entre todos sumaban 23.600....   »... Lo que tenían en Cartagena [para] hacerle frente a semejante gentío [eran  apenas] 3.000 soldados, 600 indios flecheros y seis infelices buquecitos de  guerra con sus marineros. Cualquiera diría que eso iba a ser como pelea de  cucaracha patas arriba y vieja en chancletas, pero, como dice el verso:   que nadie cante victoria<br />         aunque en el estribo esté,<br />         que muchos en el estribo<br />       se suelen quedar de a pie.   »Y era que en Cartagena, fuera del virrey [don Sebastián de] Eslava, que tenía [experiencia] en otras guerras,  estaba encargado de la defensa, por el lado del mar, nada menos que don Blas de  Lezo..., un macho de marino que en veintidós combates había dejado la pierna izquierda  y el ojo del mismo lado, y tenía inutilizado el brazo derecho....     »Dos semanas estuvo [Vernon] dándoles candela a los castillos de la entrada.... Pero no se daban por  vencidos los españoles.... Acorralados en el castillo de San Felipe...  [cavaron] una [trinchera] muy honda y muy ancha todo en redondo... y una noche  se le [dejaron] ir encima los ingleses por todos lados.... Las escaleras que  habían alistado los ingleses para atravesarla no alcanzaban de un lado a otro,  y los [prendieron] a candela esos españoles y los [fueron] tumbando como moscas  con atomizador.... Dejaron... casi mil muertos y como 200 prisioneros.   »Y a eso se le sumó una peste entre los ingleses....   »... A los dos meses... tuvieron que salir los místeres con la cola entre las patas.   »Pero la humillación más grande fue que, como en Inglaterra estaban convencidos de que esa toma de Cartagena iba a ser como pelea de  [pájaro] y guayaba madura, habían mandado hacer unas medallas o monedas en que  pintaban a don Blas de Lezo arrodillado delante de Vernon, con un letrero que  decía: “El orgullo español humillado por el almirante Vernon”.   »Y mucho fue lo que se rieron de esas medallas los que no querían bien a  Inglaterra.»1   Argos tiene razón: A nadie le conviene cantar victoria. Hacía ya más de 2.700 años que Adonías, hijo del rey  David de Israel, en su intento de usurpar el trono de su padre, había aprendido  que semejante soberbia puede tener repercusiones muy perjudiciales.2  Lamentablemente, Adonías no había tomado a pecho las palabras de su padre David  en el Salmo 18: que a los humildes Dios les concede la victoria,  mientras que a los orgullosos los hace salir derrotados.3 Más vale  que sigamos la enseñanza del sabio Salomón, el medio hermano de Adonías que sí  llegó a ser rey: que el orgullo acaba en humillación y fracaso, mientras que la  humildad resulta en honra y alabanza.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Roberto Cadavid Misas (Argos), Cursillo de historia de Colombia I (Bogotá: Editorial Colina, 1995), pp. 95-100.                 2       1R 1:1—2:25                 3       Sal 18:27                 4       Pr 18:12; 29:23]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Lo mismo le haré si a lo mismo se atreve»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/lo-mismo-le-hare-si-a-lo-mismo-se-atreve--60774499</link><description><![CDATA[Cuentan que, a principios de 1739, el guardacostas español La Isabela, mientras patrullaba la península de la  Florida, interceptó un buque mercante inglés muy sospechoso. El capitán Juan de  León Fandiño ordenó de inmediato una minuciosa inspección del barco, con la  cual confirmó que, además de traficar esclavos africanos, transportaba  contrabando. A modo de castigo, Fandiño le cortó una oreja al capitán inglés  Robert Jenkins y le dijo: «Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo  mismo se atreve.»1   Jenkins, en lugar de arrojar la amputada oreja por la borda, la conservó en un frasco de alcohol y se la llevó  de vuelta a Londres a fin de exhibirla y encender con ella las pasiones de su  pueblo. Dio resultado. El público inglés comenzó a exigir venganza por la  bárbara mutilación de la oreja, y consiguió que el Parlamento Británico  recibiera al plebeyo capitán en audiencia especial. Allí, ante los lores  boquiabiertos, el estropeado contrabandista extrajo de su faltriquera el frasco  de alcohol en el que llevaba la cercenada oreja.   Lo que sucedió a continuación lo termina de contar el historiador colombiano Alfredo Iriarte, con su típica  ironía, en las siguientes palabras: «El frasco pasó de mano en mano y hubo en  la augusta sala un rugido unánime de indignación....     »El 23 de octubre de 1739 el Gobierno de Su Majestad Británica declaraba oficialmente el estado de  beligerancia entre su nación y la Corona Española, cuyos agentes habían  cometido la iniquidad... de castigar a un facineroso inglés. Jenkins estaba  radiante.... Se había convertido en un héroe nacional. El Parlamento le otorgó  una... pensión que le permitió seguir viviendo cómodamente en Londres.... A  partir de entonces se dedicó a pasear por las calles londinenses enseñando el  glorioso muñón de su oreja, que ya entonces era reliquia patriótica, y a  recibir los parabienes y aplausos de los viandantes. Y como nunca tuvo que usar  anteojos, maldita la falta que le hizo la oreja.»2   De ahí que el escritor Alfredo Iriarte le haya puesto a este capítulo de su obra Batallas y  batallitas en la historia de Colombia (y sus consecuencias) el título «Cuando cortar  orejas no era prerrogativa de toreros». Lo cierto es que cortar orejas  tampoco era un privilegio que tenían los capitanes marítimos, por lo que  resultó en la llamada Guerra de la Oreja de Jenkins, que entre 1739 y 1743 dejó  como saldo 26 mil muertos.3   Con razón que en el libro de los Proverbios el sabio Salomón nos advierte: «Nunca digas:  “¡Me vengaré de ese daño!” Confía en el Señor,  y él actuará por ti.»4 Es que el rey Salomón sabía por experiencia  propia y por la de su padre guerrero, el rey David de Israel, que la venganza  no paga. No sólo cobra la vida de las personas atrapadas en su peligrosa red,  sino que cobra también la salud física y mental de las personas consumidas por  ella. Confiemos en Dios como nuestro Señor, y Él hará justicia con quienes se  atrevan a hacernos daño. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Wikipedia, s.v. «Sitio de Cartagena de Indias (1741)» &lt;https://es.wikipedia.org/wiki/Sitio_de_Cartagena_de_Indias_(1741)&gt; En línea 19 noviembre 2018.                 2       Alfredo Iriarte, Batallas y batallitas en la historia de Colombia (y sus consecuencias) (Bogotá: Círculo de Lectores/Intermedio Editores, 1993), pp. 18-19.                 3       Peter Brecke, «Conflict Catalog» (Conflict-Catalog-18-vars.xlsx), War of Jenkins’ Ear: Britain-Spain, 1739-43 &lt;http://brecke.inta.gatech.edu/research/conflict&gt; En línea 21 noviembre 2018.                 4       Pr 20:22 (NVI)]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul23</guid><pubDate>Tue, 23 Jul 2024 08:29:35 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60774499/2024jul23.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Cuentan que, a principios de 1739, el guardacostas español La Isabela, mientras patrullaba la península de la  Florida, interceptó un buque mercante inglés muy sospechoso. 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El público inglés comenzó a exigir venganza por la  bárbara mutilación de la oreja, y consiguió que el Parlamento Británico  recibiera al plebeyo capitán en audiencia especial. Allí, ante los lores  boquiabiertos, el estropeado contrabandista extrajo de su faltriquera el frasco  de alcohol en el que llevaba la cercenada oreja.   Lo que sucedió a continuación lo termina de contar el historiador colombiano Alfredo Iriarte, con su típica  ironía, en las siguientes palabras: «El frasco pasó de mano en mano y hubo en  la augusta sala un rugido unánime de indignación....     »El 23 de octubre de 1739 el Gobierno de Su Majestad Británica declaraba oficialmente el estado de  beligerancia entre su nación y la Corona Española, cuyos agentes habían  cometido la iniquidad... de castigar a un facineroso inglés. Jenkins estaba  radiante.... Se había convertido en un héroe nacional. El Parlamento le otorgó  una... pensión que le permitió seguir viviendo cómodamente en Londres.... A  partir de entonces se dedicó a pasear por las calles londinenses enseñando el  glorioso muñón de su oreja, que ya entonces era reliquia patriótica, y a  recibir los parabienes y aplausos de los viandantes. Y como nunca tuvo que usar  anteojos, maldita la falta que le hizo la oreja.»2   De ahí que el escritor Alfredo Iriarte le haya puesto a este capítulo de su obra Batallas y  batallitas en la historia de Colombia (y sus consecuencias) el título «Cuando cortar  orejas no era prerrogativa de toreros». Lo cierto es que cortar orejas  tampoco era un privilegio que tenían los capitanes marítimos, por lo que  resultó en la llamada Guerra de la Oreja de Jenkins, que entre 1739 y 1743 dejó  como saldo 26 mil muertos.3   Con razón que en el libro de los Proverbios el sabio Salomón nos advierte: «Nunca digas:  “¡Me vengaré de ese daño!” Confía en el Señor,  y él actuará por ti.»4 Es que el rey Salomón sabía por experiencia  propia y por la de su padre guerrero, el rey David de Israel, que la venganza  no paga. No sólo cobra la vida de las personas atrapadas en su peligrosa red,  sino que cobra también la salud física y mental de las personas consumidas por  ella. Confiemos en Dios como nuestro Señor, y Él hará justicia con quienes se  atrevan a hacernos daño. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Wikipedia, s.v. «Sitio de Cartagena de Indias (1741)» &lt;https://es.wikipedia.org/wiki/Sitio_de_Cartagena_de_Indias_(1741)&gt; En línea 19 noviembre 2018.                 2       Alfredo Iriarte, Batallas y batallitas en la historia de Colombia (y sus consecuencias) (Bogotá: Círculo de Lectores/Intermedio Editores, 1993), pp. 18-19.                 3       Peter Brecke, «Conflict Catalog» (Conflict-Catalog-18-vars.xlsx), War of Jenkins’ Ear: Britain-Spain, 1739-43 &lt;http://brecke.inta.gatech.edu/research/conflict&gt; En línea 21 noviembre 2018.                 4       Pr 20:22 (NVI)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Un gimnasta olímpico fuera de serie</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-gimnasta-olimpico-fuera-de-serie--60763580</link><description><![CDATA[«Si ya es un triunfo el hecho de poder participar en unos Juegos —relata el periodista  español Javier Sanz en una de sus «Historias de la historia de los Juegos  Olímpicos»—... ¡qué decir del gimnasta... George Eyser que consiguió 6 medallas  (3 de oro) en los Juegos de San Luis... de 1904... compitiendo con una prótesis  de madera en su pierna izquierda!1   »... Eyser nació en Alemania... [pero su familia] «tuvo que emigrar a los Estados  Unidos de América cuando apenas tenía 14 años. Después de pasar por Colorado,  los Eyser decidieron establecerse en San Luis [Misuri]. Además de conseguir  trabajo como contable en una empresa de construcción, George tuvo la suerte de  llegar a una ciudad [en la que] los emigrantes alemanes habían fundado un club  de gimnasia llamado Concordia, donde pudo seguir practicando la gimnasia igual  que había hecho en su Alemania natal desde muy pequeño. La vida le sonreía:  tenía un trabajo... consiguió la nacionalidad estadounidense... [y] disfrutaba  de su pasión por la gimnasia... hasta que sufrió un accidente y un tren le  amputó la pierna izquierda.   »Lo que para otro habría supuesto el fin de sus aspiraciones deportivas, para George  fue sólo otro obstáculo más de los muchos que había tenido que superar. Tras  colocarle una prótesis de madera, trabajó muy duro potenciando su tren superior  para compensar las carencias de la extremidad perdida, y se puso como objetivo  poder participar en los Juegos Olímpicos que se iban a celebrar en su ciudad,  San Luis....   »Y llegó el momento. Con 33 años, George iba a competir en las diferentes modalidades de  gimnasia, tanto individuales como por equipos.... En la segunda jornada,  celebrada el 29 de octubre... consiguió 6 medallas: oro en las disciplinas de  barras paralelas, salto de potro y subir la cuerda a pulso; plata en caballo  con arcos y combinada; y bronce en barra horizontal.... Finalizados los  Juegos... [ganó] un concurso internacional en Alemania en 1908 y otro nacional  en Ohio en 1909... y [luego] desapareció», concluye el periodista Sanz.2   En un artículo sobre George Eyser como el primer amputado en competir y triunfar en  los Juegos, el Comité Olímpico Internacional sostiene que, después de años de  incertidumbre, ha llegado a aceptarse que murió a los escasos 48 años de edad,  sólo 15 años después de sus hazañas en los Juegos de 1904, y que la causa de su  muerte temprana sigue siendo un misterio.3   Quiera Dios que la asombrosa vida de George Eyser nos inspire a reconocer que, así  como él pudo vencer todo obstáculo a pesar de su discapacidad, también nosotros  podemos vencer los nuestros —incluso al diablo—, si permitimos que la vida del  apóstol Pablo nos inspire a tal grado que determinemos ejercer esa misma fe que  él tuvo por la que declaró: «A todo puedo hacerle frente, gracias a Cristo que  me fortalece»!4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Javier Sanz, «Historias de la historia de los Juegos Olímpicos», 2 agosto 2021 &lt;https://historiasdelahistoria.com/2021/08/02/ historias-de-la-historia-de-los-juegos-olimpicos&gt; En línea 24 enero 2023.                 2       Ibíd.                 3       «George Eyser: medallas, misterio y el primer amputado en los Juegos», Comité Olímpico Internacional, 28 febrero 2021 &lt;https://olympics.com/es/noticias/ george-eyser-medallas-misterio-y-el-primer-amputado-en-los-juegos&gt; En línea 1 febrero 2024.                 4       Ef 6:11-16; Fil 4:13 (DHH); Stg 4:7; 1Jn 5:4]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul22</guid><pubDate>Mon, 22 Jul 2024 07:28:29 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60763580/2024jul22.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Si ya es un triunfo el hecho de poder participar en unos Juegos —relata el periodista  español Javier Sanz en una de sus «Historias de la historia de los Juegos  Olímpicos»—... ¡qué decir del gimnasta... 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La vida le sonreía:  tenía un trabajo... consiguió la nacionalidad estadounidense... [y] disfrutaba  de su pasión por la gimnasia... hasta que sufrió un accidente y un tren le  amputó la pierna izquierda.   »Lo que para otro habría supuesto el fin de sus aspiraciones deportivas, para George  fue sólo otro obstáculo más de los muchos que había tenido que superar. Tras  colocarle una prótesis de madera, trabajó muy duro potenciando su tren superior  para compensar las carencias de la extremidad perdida, y se puso como objetivo  poder participar en los Juegos Olímpicos que se iban a celebrar en su ciudad,  San Luis....   »Y llegó el momento. Con 33 años, George iba a competir en las diferentes modalidades de  gimnasia, tanto individuales como por equipos.... En la segunda jornada,  celebrada el 29 de octubre... consiguió 6 medallas: oro en las disciplinas de  barras paralelas, salto de potro y subir la cuerda a pulso; plata en caballo  con arcos y combinada; y bronce en barra horizontal.... Finalizados los  Juegos... [ganó] un concurso internacional en Alemania en 1908 y otro nacional  en Ohio en 1909... y [luego] desapareció», concluye el periodista Sanz.2   En un artículo sobre George Eyser como el primer amputado en competir y triunfar en  los Juegos, el Comité Olímpico Internacional sostiene que, después de años de  incertidumbre, ha llegado a aceptarse que murió a los escasos 48 años de edad,  sólo 15 años después de sus hazañas en los Juegos de 1904, y que la causa de su  muerte temprana sigue siendo un misterio.3   Quiera Dios que la asombrosa vida de George Eyser nos inspire a reconocer que, así  como él pudo vencer todo obstáculo a pesar de su discapacidad, también nosotros  podemos vencer los nuestros —incluso al diablo—, si permitimos que la vida del  apóstol Pablo nos inspire a tal grado que determinemos ejercer esa misma fe que  él tuvo por la que declaró: «A todo puedo hacerle frente, gracias a Cristo que  me fortalece»!4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Javier Sanz, «Historias de la historia de los Juegos Olímpicos», 2 agosto 2021 &lt;https://historiasdelahistoria.com/2021/08/02/ historias-de-la-historia-de-los-juegos-olimpicos&gt; En línea 24 enero 2023.                 2       Ibíd.                 3       «George Eyser: medallas, misterio y el primer amputado en los Juegos», Comité Olímpico Internacional, 28 febrero 2021 &lt;https://olympics.com/es/noticias/ george-eyser-medallas-misterio-y-el-primer-amputado-en-los-juegos&gt; En línea 1 febrero 2024.                 4       Ef 6:11-16; Fil 4:13 (DHH); Stg 4:7; 1Jn 5:4]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Padezco de tinnitus, que no tiene cura»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/padezco-de-tinnitus-que-no-tiene-cura--60749350</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «[Mi esposa y yo nos fuimos a trabajar a otro país] por cinco años.... En todo ese tiempo mis hijas  prácticamente estuvieron solas.... Como era de esperarse, ellas se alejaron de  la iglesia.... Esto me ha mantenido por años sumido en una gran depresión. Me  siento inservible. Siento que no he hecho nada bueno. Nada me sale bien....   »Padezco de tinnitus. La médica me dijo que no tengo cura, que me cuide porque puedo terminar arrojándome [desde el balcón de un  edificio].   »Necesito apoyarme en el hombro de alguien que me ayude a seguir caminando.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Es fácil ver por qué necesita un hombro en el cual apoyarse. Sentimos mucho lo que usted está sufriendo, y  esperamos serle de ayuda.   »... El tinnitus tiene un efecto parecido al dolor mismo, en el sentido de que puede soportarse si no es agudo.  Pero, a medida que se incrementa la intensidad y la frecuencia del dolor, puede  agotar las defensas emocionales del cuerpo, causando efectos secundarios que  pueden ser severos, tales como la depresión clínica o incluso el suicidio. El  tinnitus incurable que persiste a largo plazo, sobre todo si está acompañado de  otros síntomas, también puede tener esos severos efectos secundarios.   »Usted comienza lamentando lo que han tenido que experimentar sus hijas. Dice que se siente inservible. Pero no  sabemos si el tinnitus surgió antes o después que comenzó a sentirse tan  deprimido, y es muy probable que su reacción emocional haya sido afectada por  su enfermedad. Paradójicamente, también es posible que sus emociones y sus  remordimientos sean factores que hayan contribuido a la enfermedad.   »Todos los padres y las madres cometen errores y quisieran poder hacer retroceder el tiempo y proceder de otra manera.  Sin  embargo, eso es imposible. Lo que sí es posible es que usted determine mejorar en el futuro de  cualquier modo que pueda.     »La manera principal en que puede ayudar a sus hijas es orar por ellas. Usted no  puede cambiar cómo se sienten, pero Dios sí puede lograrlo. Él puede obrar de  forma inadvertida en la vida de ellas y concederles más  oportunidades para que se den cuenta de lo mucho que Él las ama. Es mejor que  usted se lo encomiende a Dios y permita que Él se encargue de ellas. Tratar de  remediar la situación usted mismo sólo resultará en frustración y depresión.   »Le instamos a que busque ayuda profesional hoy mismo. Cumpla con lo que la médica le ha recomendado. No deje de buscar hasta que  encuentre a alguien que le ayude a controlar sus emociones. Su vida misma  pudiera depender de eso.... También es posible que haya grupos de apoyo en los  que pueda reunirse con personas que están padeciendo de la misma enfermedad.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 680. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul20</guid><pubDate>Sat, 20 Jul 2024 08:29:32 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60749350/2024jul20.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «[Mi esposa y yo nos fuimos a trabajar a otro país] por cinco años.......</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «[Mi esposa y yo nos fuimos a trabajar a otro país] por cinco años.... En todo ese tiempo mis hijas  prácticamente estuvieron solas.... Como era de esperarse, ellas se alejaron de  la iglesia.... Esto me ha mantenido por años sumido en una gran depresión. Me  siento inservible. Siento que no he hecho nada bueno. Nada me sale bien....   »Padezco de tinnitus. La médica me dijo que no tengo cura, que me cuide porque puedo terminar arrojándome [desde el balcón de un  edificio].   »Necesito apoyarme en el hombro de alguien que me ayude a seguir caminando.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Es fácil ver por qué necesita un hombro en el cual apoyarse. Sentimos mucho lo que usted está sufriendo, y  esperamos serle de ayuda.   »... El tinnitus tiene un efecto parecido al dolor mismo, en el sentido de que puede soportarse si no es agudo.  Pero, a medida que se incrementa la intensidad y la frecuencia del dolor, puede  agotar las defensas emocionales del cuerpo, causando efectos secundarios que  pueden ser severos, tales como la depresión clínica o incluso el suicidio. El  tinnitus incurable que persiste a largo plazo, sobre todo si está acompañado de  otros síntomas, también puede tener esos severos efectos secundarios.   »Usted comienza lamentando lo que han tenido que experimentar sus hijas. Dice que se siente inservible. Pero no  sabemos si el tinnitus surgió antes o después que comenzó a sentirse tan  deprimido, y es muy probable que su reacción emocional haya sido afectada por  su enfermedad. Paradójicamente, también es posible que sus emociones y sus  remordimientos sean factores que hayan contribuido a la enfermedad.   »Todos los padres y las madres cometen errores y quisieran poder hacer retroceder el tiempo y proceder de otra manera.  Sin  embargo, eso es imposible. Lo que sí es posible es que usted determine mejorar en el futuro de  cualquier modo que pueda.     »La manera principal en que puede ayudar a sus hijas es orar por ellas. Usted no  puede cambiar cómo se sienten, pero Dios sí puede lograrlo. Él puede obrar de  forma inadvertida en la vida de ellas y concederles más  oportunidades para que se den cuenta de lo mucho que Él las ama. Es mejor que  usted se lo encomiende a Dios y permita que Él se encargue de ellas. Tratar de  remediar la situación usted mismo sólo resultará en frustración y depresión.   »Le instamos a que busque ayuda profesional hoy mismo. Cumpla con lo que la médica le ha recomendado. No deje de buscar hasta que  encuentre a alguien que le ayude a controlar sus emociones. Su vida misma  pudiera depender de eso.... También es posible que haya grupos de apoyo en los  que pueda reunirse con personas que están padeciendo de la misma enfermedad.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 680. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Abramos bien los ojos</title><link>https://www.spreaker.com/episode/abramos-bien-los-ojos--60739340</link><description><![CDATA[«Se oía la respiración de la noche.... Al cruzar una calle, sentí que alguien.... se acercaba.... Intenté  correr. No pude.... Antes de que pudiese defenderme, sentí la punta de un  cuchillo en mi espalda y una voz dulce:   —No se mueva, señor, o se lo entierro.   —¿Qué quieres?   —Sus ojos, señor —contestó la voz suave, casi apenada.   —¿Mis ojos? ¿Para qué te servirán mis ojos? Mira, aquí tengo un poco de dinero.... No vayas a matarme.   —No tenga miedo, señor. No lo mataré. Nada más voy a sacarle los ojos.   —Pero, ¿para qué quieres mis ojos?   —Es un capricho de mi novia. Quiere un ramito de ojos azules. Y por aquí hay pocos que los tengan.   —Mis ojos no te sirven. No son azules, sino amarillos.   —Ay, señor, no quiera engañarme. Bien sé que los tiene azules.   —No se le sacan a un cristiano los ojos así. Te daré otra cosa.   —No se haga el remilgoso —me dijo con dureza—. Dé la vuelta.   »Me volví. Era [un hombre] pequeño y frágil. El sombrero de palma le cubría medio  rostro. Sostenía con el brazo derecho un machete de campo, que brillaba con la  luz de la luna.   —Alúmbrese la cara.   »Encendí [un fósforo] y me acerqué la llama al rostro. El resplandor me hizo entrecerrar  los ojos. Él apartó mis párpados con mano firme... y me contempló  intensamente....   —¿Ya te convenciste? No los tengo azules.   »...Tirándome de la manga, me ordenó:   —Arrodíllese.   »Me hinqué. Con una mano me [agarró] por los cabellos, echándome la cabeza hacia  atrás. Se inclinó sobre mí, curioso y tenso, mientras el machete descendía  lentamente hasta rozar mis párpados. Cerré los ojos.   —Ábralos bien —ordenó.   »Abrí los ojos. La llamita me quemaba las pestañas. Me soltó de improviso.   —Pues no son azules, señor. Dispense.   »Y desapareció.»1   A este impresionante cuento Octavio Paz le puso el inocente título «El ramo  azul». Lo que más nos impresiona de la magistral narración del Premio Nobel  mexicano es la naturalidad con que actúan el apenado maleante —¡como si fuera lo más normal del mundo el  acto macabro que se propone cometer!— y su víctima,  que pudiera ser cualquiera de nosotros.   Aunque para muchos sea igual de difícil concebirlo, de igual manera nos acecha  Satanás, en la oscuridad de nuestros momentos más vulnerables. Lo hace con el  fin de sacarnos los ojos espirituales, para que ya no pongamos la mira en Dios  sino en las cosas perecederas de este mundo. Más vale que abramos bien los  ojos. Así no seremos víctimas del capricho de aquel maleante que nos los quiere  cerrar para siempre.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Octavio Paz, Arenas movedizas, 1949, publicado en Colección Alianza Cien: Octavio Paz, Arenas movedizas/La hija de Rapaccini (Madrid: Alianza Editorial, 1994), pp. 7-9.                 2       2Co 2:11; Ef 6:11‑12; Heb 12:1‑4; 1P 5:8‑9]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul19</guid><pubDate>Fri, 19 Jul 2024 08:27:58 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60739340/2024jul19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Se oía la respiración de la noche.... Al cruzar una calle, sentí que alguien.... se acercaba.... Intenté  correr. No pude.... Antes de que pudiese defenderme, sentí la punta de un  cuchillo en mi espalda y una voz dulce:   —No se mueva, señor, o se...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Se oía la respiración de la noche.... Al cruzar una calle, sentí que alguien.... se acercaba.... Intenté  correr. No pude.... Antes de que pudiese defenderme, sentí la punta de un  cuchillo en mi espalda y una voz dulce:   —No se mueva, señor, o se lo entierro.   —¿Qué quieres?   —Sus ojos, señor —contestó la voz suave, casi apenada.   —¿Mis ojos? ¿Para qué te servirán mis ojos? Mira, aquí tengo un poco de dinero.... No vayas a matarme.   —No tenga miedo, señor. No lo mataré. Nada más voy a sacarle los ojos.   —Pero, ¿para qué quieres mis ojos?   —Es un capricho de mi novia. Quiere un ramito de ojos azules. Y por aquí hay pocos que los tengan.   —Mis ojos no te sirven. No son azules, sino amarillos.   —Ay, señor, no quiera engañarme. Bien sé que los tiene azules.   —No se le sacan a un cristiano los ojos así. Te daré otra cosa.   —No se haga el remilgoso —me dijo con dureza—. Dé la vuelta.   »Me volví. Era [un hombre] pequeño y frágil. El sombrero de palma le cubría medio  rostro. Sostenía con el brazo derecho un machete de campo, que brillaba con la  luz de la luna.   —Alúmbrese la cara.   »Encendí [un fósforo] y me acerqué la llama al rostro. El resplandor me hizo entrecerrar  los ojos. Él apartó mis párpados con mano firme... y me contempló  intensamente....   —¿Ya te convenciste? No los tengo azules.   »...Tirándome de la manga, me ordenó:   —Arrodíllese.   »Me hinqué. Con una mano me [agarró] por los cabellos, echándome la cabeza hacia  atrás. Se inclinó sobre mí, curioso y tenso, mientras el machete descendía  lentamente hasta rozar mis párpados. Cerré los ojos.   —Ábralos bien —ordenó.   »Abrí los ojos. La llamita me quemaba las pestañas. Me soltó de improviso.   —Pues no son azules, señor. Dispense.   »Y desapareció.»1   A este impresionante cuento Octavio Paz le puso el inocente título «El ramo  azul». Lo que más nos impresiona de la magistral narración del Premio Nobel  mexicano es la naturalidad con que actúan el apenado maleante —¡como si fuera lo más normal del mundo el  acto macabro que se propone cometer!— y su víctima,  que pudiera ser cualquiera de nosotros.   Aunque para muchos sea igual de difícil concebirlo, de igual manera nos acecha  Satanás, en la oscuridad de nuestros momentos más vulnerables. Lo hace con el  fin de sacarnos los ojos espirituales, para que ya no pongamos la mira en Dios  sino en las cosas perecederas de este mundo. Más vale que abramos bien los  ojos. Así no seremos víctimas del capricho de aquel maleante que nos los quiere  cerrar para siempre.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Octavio Paz, Arenas movedizas, 1949, publicado en Colección Alianza Cien: Octavio Paz, Arenas movedizas/La hija de Rapaccini (Madrid: Alianza Editorial, 1994), pp. 7-9.                 2       2Co 2:11; Ef 6:11‑12; Heb 12:1‑4; 1P 5:8‑9]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>La Olimpiada Popular: Barcelona 1936</title><link>https://www.spreaker.com/episode/la-olimpiada-popular-barcelona-1936--60727093</link><description><![CDATA[(Aniversario de la Suspensión de la Olimpiada Popular)   «Los Juegos de la XI Olimpiada se iban a celebrar en 1936 en Berlín (Alemania), y varios países se plantearon  el boicot a los Juegos por las políticas racistas de los nazis. Pero Hitler  sabía que debía aprovechar aquel escaparate internacional para vender su nueva  Alemania, así que suavizó las medidas (incluso permitió participar a algún  deportista de origen judío) para evitar el boicot.... [Sin embargo,] España no  cedió, y boicoteó los Juegos. Es más, el gobierno de la Segunda República  organizó su propia competición: la Olimpiada Popular.   »Para la organización de dicho evento se creó el Comité de la Olimpiada Popular... que  fijó como fechas del... 19 al 26 de julio. Para esta Olimpiada se utilizaría la  infraestructura creada para la Exposición Internacional de 1929, y el Estadio  de Montjuïc sería la sede de las competiciones deportivas. Esta Olimpiada  Popular no se iba a quedar en una mera competición deportiva, sino que también  programaron otros actos culturales como un festival internacional de folclore.  Además, la participación no quedaba [limitada] únicamente a delegaciones  nacionales, sino que también podían participar territorios que no constituían  un país, como Alsacia, Cataluña, Galicia, Protectorado francés de Marruecos o  Marruecos español. Se inscribieron unos seis mil [deportistas], siendo las  delegaciones de Estados Unidos, Francia y Países Bajos las más numerosas. Lógicamente, Alemania no envió ningún representante, pero sí se permitió  inscribirse a alemanes exiliados del régimen nazi, algunos de ellos judíos.   »Barcelona se engalanó, y sus calles se convirtieron en un hervidero de alegría, fiesta y,  sobre todo, fraternidad. [Pero] el 18 de julio, un día antes de la inauguración  de la Olimpiada y mientras el maestro [Pablo] Casals dirigía los ensayos de la  Novena Sinfonía de Beethoven para la ceremonia de apertura, llegó un miembro de  la organización... [y anunció:] “Suspendan el ensayo. Tenemos noticias de que  esta noche habrá un alzamiento militar en toda España. El concierto y la  Olimpiada han sido suspendidos.”   »Los vítores a los campeones, la música, el sudor por el esfuerzo y las lágrimas del  perdedor dejaron paso a los gritos de dolor, los bombardeos, la sangre de los  heridos y las lágrimas por los muertos... la Guerra Civil Española. Algunos  [deportistas] nunca llegaron a Barcelona debido al cierre de la frontera  francesa, y la mayoría de los que ya estaban escaparon, pero unos pocos,  alrededor de doscientos [deportistas], se unieron a las milicias populares para  luchar por la República.»1   Así saca a la luz el bloguero español Javier Sanz una de las «Historias de la  historia de los Juegos Olímpicos». Hoy más que nunca es urgente que sigamos el  ejemplo de aquel gobierno de la Segunda República Española. A la luz de lo que  afirma Santiago — que cometemos pecado si sabemos hacer el bien y no lo  hacemos—, determinemos practicar lo que nos anima a hacer San Pablo: No nos  dejemos vencer por el mal, sino derrotemos el mal con el bien2...  ¡cueste lo que cueste! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Javier Sanz, «Historias de la historia de los Juegos Olímpicos», 2 agosto 2021 &lt;https://historiasdelahistoria.com/2021/08/02/ historias-de-la-historia-de-los-juegos-olimpicos&gt; En línea 22 octubre 2021.                 2       Stg 4:17; Ro 12:21]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul18</guid><pubDate>Thu, 18 Jul 2024 08:29:58 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60727093/2024jul18.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario de la Suspensión de la Olimpiada Popular)   «Los Juegos de la XI Olimpiada se iban a celebrar en 1936 en Berlín (Alemania), y varios países se plantearon  el boicot a los Juegos por las políticas racistas de los nazis. 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Esta Olimpiada  Popular no se iba a quedar en una mera competición deportiva, sino que también  programaron otros actos culturales como un festival internacional de folclore.  Además, la participación no quedaba [limitada] únicamente a delegaciones  nacionales, sino que también podían participar territorios que no constituían  un país, como Alsacia, Cataluña, Galicia, Protectorado francés de Marruecos o  Marruecos español. Se inscribieron unos seis mil [deportistas], siendo las  delegaciones de Estados Unidos, Francia y Países Bajos las más numerosas. Lógicamente, Alemania no envió ningún representante, pero sí se permitió  inscribirse a alemanes exiliados del régimen nazi, algunos de ellos judíos.   »Barcelona se engalanó, y sus calles se convirtieron en un hervidero de alegría, fiesta y,  sobre todo, fraternidad. [Pero] el 18 de julio, un día antes de la inauguración  de la Olimpiada y mientras el maestro [Pablo] Casals dirigía los ensayos de la  Novena Sinfonía de Beethoven para la ceremonia de apertura, llegó un miembro de  la organización... [y anunció:] “Suspendan el ensayo. Tenemos noticias de que  esta noche habrá un alzamiento militar en toda España. El concierto y la  Olimpiada han sido suspendidos.”   »Los vítores a los campeones, la música, el sudor por el esfuerzo y las lágrimas del  perdedor dejaron paso a los gritos de dolor, los bombardeos, la sangre de los  heridos y las lágrimas por los muertos... la Guerra Civil Española. Algunos  [deportistas] nunca llegaron a Barcelona debido al cierre de la frontera  francesa, y la mayoría de los que ya estaban escaparon, pero unos pocos,  alrededor de doscientos [deportistas], se unieron a las milicias populares para  luchar por la República.»1   Así saca a la luz el bloguero español Javier Sanz una de las «Historias de la  historia de los Juegos Olímpicos». Hoy más que nunca es urgente que sigamos el  ejemplo de aquel gobierno de la Segunda República Española. A la luz de lo que  afirma Santiago — que cometemos pecado si sabemos hacer el bien y no lo  hacemos—, determinemos practicar lo que nos anima a hacer San Pablo: No nos  dejemos vencer por el mal, sino derrotemos el mal con el bien2...  ¡cueste lo que cueste! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Javier Sanz, «Historias de la historia de los Juegos Olímpicos», 2 agosto 2021 &lt;https://historiasdelahistoria.com/2021/08/02/ historias-de-la-historia-de-los-juegos-olimpicos&gt; En línea 22 octubre 2021.                 2       Stg 4:17; Ro 12:21]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Un romance secreto antes de casados</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-romance-secreto-antes-de-casados--60715979</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo veintidós años de edad y cinco meses de casada.... Cuando mi esposo y yo aún éramos novios, él tuvo un romance con una chica, lo  cual nunca me comunicó.... Hace unas semanas, le obligué a que me confesara si  hubo algo entre ellos..., y me dijo la verdad que buscaba, la cual frustraría  mi vida hasta el punto que no encuentro otra solución posible que el divorcio.   »No puedo confiar más en él, aunque me prometió que desde que nos casamos no ha [visitado] más a esa  chica. ¡Ayúdenme, por favor!»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Es evidente que usted está muy molesta por lo que hizo su esposo, como lo estaría cualquier cónyuge. Sin  embargo, recuerde que eso sucedió antes de que se casaran. Los dos eran novios,  pero su esposo aún no había hecho los votos del matrimonio. Y aunque creemos  que él procedió mal, usted necesita comprender que no es lo mismo que él le  haya sido infiel antes que después de casado.... Si usted es de esas mujeres  que se ponen celosas cada vez que su esposo mira por un instante a otra mujer,  es probable que se sienta frustrada por el resto de su vida....   »Pensemos en la razón por la que su esposo no le dijo nada acerca de la otra joven. Él  sabía cómo iba a reaccionar usted, y no quería poner en peligro la relación  entre los dos. Usted pudo haber suspendido los planes de la boda, y él no podía  correr ese riesgo. Así que le mintió para asegurarse de que usted se casara con  él. Sólo nos queda suponer que lo hizo por lo mucho que la amaba y que quería  que usted fuera su esposa. Él la escogió a usted y no a la otra. Y, por  supuesto, creemos que no se debe mentir por ninguna razón, así que no estamos  justificando la conducta de él. Pero usted sí necesita comprender por qué  ocurrió....   »No es posible que sepamos si su esposo es mujeriego o si la relación que sostuvo  con aquella joven fue algo que no va a repetirse. Pero a menos que usted tenga  pruebas de que él le ha sido infiel desde que se casaron, no hay razón alguna  para que usted siquiera considere el divorcio.   »En este caso, lo que usted necesita hacer es perdonar a su esposo por lo que hizo  antes de que se casaran. Perdónelo y olvídese de eso; deje de recordárselo. El  apóstol Pablo nos enseñó que debemos tolerarnos unos a otros y perdonarnos si  tenemos queja contra otro. Así como el Señor nos perdonó, debemos perdonar  también nosotros.1 Eso nos recuerda que conforme perdonamos a otros,  Dios nos perdona cuando se lo pedimos. Él entregó incluso a su único Hijo para  que pagara el castigo por nuestros pecados a fin de que pudiéramos ser  perdonados. El Señor tomó la decisión de perdonarnos a nosotros, y usted puede  así mismo tomar la decisión de perdonar a su esposo y hacer de su hogar un  lugar de paz y armonía.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego el enlace que dice: «Caso 94». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Col 3:13]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul17</guid><pubDate>Wed, 17 Jul 2024 08:29:22 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60715979/2024jul17.mp3" length="3940968" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo veintidós años de edad y cinco meses de casada.... Cuando mi...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo veintidós años de edad y cinco meses de casada.... Cuando mi esposo y yo aún éramos novios, él tuvo un romance con una chica, lo  cual nunca me comunicó.... Hace unas semanas, le obligué a que me confesara si  hubo algo entre ellos..., y me dijo la verdad que buscaba, la cual frustraría  mi vida hasta el punto que no encuentro otra solución posible que el divorcio.   »No puedo confiar más en él, aunque me prometió que desde que nos casamos no ha [visitado] más a esa  chica. ¡Ayúdenme, por favor!»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimada amiga:   »Es evidente que usted está muy molesta por lo que hizo su esposo, como lo estaría cualquier cónyuge. Sin  embargo, recuerde que eso sucedió antes de que se casaran. Los dos eran novios,  pero su esposo aún no había hecho los votos del matrimonio. Y aunque creemos  que él procedió mal, usted necesita comprender que no es lo mismo que él le  haya sido infiel antes que después de casado.... Si usted es de esas mujeres  que se ponen celosas cada vez que su esposo mira por un instante a otra mujer,  es probable que se sienta frustrada por el resto de su vida....   »Pensemos en la razón por la que su esposo no le dijo nada acerca de la otra joven. Él  sabía cómo iba a reaccionar usted, y no quería poner en peligro la relación  entre los dos. Usted pudo haber suspendido los planes de la boda, y él no podía  correr ese riesgo. Así que le mintió para asegurarse de que usted se casara con  él. Sólo nos queda suponer que lo hizo por lo mucho que la amaba y que quería  que usted fuera su esposa. Él la escogió a usted y no a la otra. Y, por  supuesto, creemos que no se debe mentir por ninguna razón, así que no estamos  justificando la conducta de él. Pero usted sí necesita comprender por qué  ocurrió....   »No es posible que sepamos si su esposo es mujeriego o si la relación que sostuvo  con aquella joven fue algo que no va a repetirse. Pero a menos que usted tenga  pruebas de que él le ha sido infiel desde que se casaron, no hay razón alguna  para que usted siquiera considere el divorcio.   »En este caso, lo que usted necesita hacer es perdonar a su esposo por lo que hizo  antes de que se casaran. Perdónelo y olvídese de eso; deje de recordárselo. El  apóstol Pablo nos enseñó que debemos tolerarnos unos a otros y perdonarnos si  tenemos queja contra otro. Así como el Señor nos perdonó, debemos perdonar  también nosotros.1 Eso nos recuerda que conforme perdonamos a otros,  Dios nos perdona cuando se lo pedimos. Él entregó incluso a su único Hijo para  que pagara el castigo por nuestros pecados a fin de que pudiéramos ser  perdonados. El Señor tomó la decisión de perdonarnos a nosotros, y usted puede  así mismo tomar la decisión de perdonar a su esposo y hacer de su hogar un  lugar de paz y armonía.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y  luego el enlace que dice: «Caso 94». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Col 3:13]]></itunes:summary><itunes:duration>247</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¿Dios es justo?»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/dios-es-justo--60704201</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace un poco más de dos años íbamos con mis dos hijas mayores a llevar a una abuelita  de más de noventa años a su casa en otra provincia. Aquel día yo iba manejando  cuando un camión chocó mi auto en la parte de atrás. Aplastó a mis dos  princesitas y a mi abuelita. Yo estuve alrededor de un mes internado en  terapia. ¿Cómo pudo suceder esto que me dejó con un insoportable dolor en el  alma? ¿Dios es justo?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Cuánto sentimos la pérdida de sus hijas y de su abuelita! Ni siquiera podemos imaginarnos lo profundo que es el dolor emocional que está  sufriendo. Comprendemos por qué siente que es insoportable, así que quisiéramos  poder decirle algo que le ayudara a sobrellevarlo mejor. Pero lamentablemente  no hay palabras que puedan aliviar su dolor....   »Usted pregunta si Dios es justo. En definitiva a usted no le parece que Él lo sea,  así como no les parece a quienes son las inocentes víctimas de violencia o de  guerras. Tampoco parece que lo sea cuando poblaciones enteras son desplazadas,  ni cuando grupos étnicos son torturados y esclavizados. Al observar las  situaciones desesperadas e imposibles alrededor del mundo, de veras no tiene  sentido que un Dios justo permita semejante injusticia. Así que la mayoría de  las personas, al igual que usted, quieren saber si Dios en realidad es  justo....   »Entonces ¿por qué Dios simplemente no mejora al mundo? Él podría deshacerse de los  funcionarios corruptos del gobierno, de todos los criminales, y aun de toda la  gente que pone en riesgo la vida de los demás al conducir alocadamente o bajo los efectos  del alcohol.   »Lo cierto es que ese mundo limpio y perfecto fue el que Dios diseñó inicialmente para  nosotros. Él nos dio diez leyes fundamentales conocidas como los Diez  Mandamientos con el fin de que supiéramos cómo llegar a tener un mundo en donde  reine la justicia.   »Sin embargo, debido a que Dios nos ama, no quiso forzarnos a aceptar su plan. Así  que nos dio la capacidad de escoger si íbamos o no a obedecer esas diez leyes.  Los que optan por hacer caso omiso de esas leyes llevan tarde o temprano a su  hogar, su familia, su comunidad, su país y su mundo al caos y a la injusticia  que son el resultado de quebrantarlas.   »Trágicamente un sinnúmero de personas llegan a ser las inocentes víctimas de quienes quebrantan las leyes de Dios. No hacen nada para  merecer lo que les sucede, y en definitiva Dios no elige que eso les suceda.  Pero la mala decisión de una persona desencadena muchas otras malas decisiones.  En el caso suyo, sus seres queridos llegaron a ser las inocentes víctimas de un  mundo que está sufriendo las consecuencias de esas malas decisiones.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 808. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul16</guid><pubDate>Tue, 16 Jul 2024 07:30:03 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60704201/2024jul16.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace un poco más de dos años íbamos con mis dos hijas mayores a llevar...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Hace un poco más de dos años íbamos con mis dos hijas mayores a llevar a una abuelita  de más de noventa años a su casa en otra provincia. Aquel día yo iba manejando  cuando un camión chocó mi auto en la parte de atrás. Aplastó a mis dos  princesitas y a mi abuelita. Yo estuve alrededor de un mes internado en  terapia. ¿Cómo pudo suceder esto que me dejó con un insoportable dolor en el  alma? ¿Dios es justo?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »¡Cuánto sentimos la pérdida de sus hijas y de su abuelita! Ni siquiera podemos imaginarnos lo profundo que es el dolor emocional que está  sufriendo. Comprendemos por qué siente que es insoportable, así que quisiéramos  poder decirle algo que le ayudara a sobrellevarlo mejor. Pero lamentablemente  no hay palabras que puedan aliviar su dolor....   »Usted pregunta si Dios es justo. En definitiva a usted no le parece que Él lo sea,  así como no les parece a quienes son las inocentes víctimas de violencia o de  guerras. Tampoco parece que lo sea cuando poblaciones enteras son desplazadas,  ni cuando grupos étnicos son torturados y esclavizados. Al observar las  situaciones desesperadas e imposibles alrededor del mundo, de veras no tiene  sentido que un Dios justo permita semejante injusticia. Así que la mayoría de  las personas, al igual que usted, quieren saber si Dios en realidad es  justo....   »Entonces ¿por qué Dios simplemente no mejora al mundo? Él podría deshacerse de los  funcionarios corruptos del gobierno, de todos los criminales, y aun de toda la  gente que pone en riesgo la vida de los demás al conducir alocadamente o bajo los efectos  del alcohol.   »Lo cierto es que ese mundo limpio y perfecto fue el que Dios diseñó inicialmente para  nosotros. Él nos dio diez leyes fundamentales conocidas como los Diez  Mandamientos con el fin de que supiéramos cómo llegar a tener un mundo en donde  reine la justicia.   »Sin embargo, debido a que Dios nos ama, no quiso forzarnos a aceptar su plan. Así  que nos dio la capacidad de escoger si íbamos o no a obedecer esas diez leyes.  Los que optan por hacer caso omiso de esas leyes llevan tarde o temprano a su  hogar, su familia, su comunidad, su país y su mundo al caos y a la injusticia  que son el resultado de quebrantarlas.   »Trágicamente un sinnúmero de personas llegan a ser las inocentes víctimas de quienes quebrantan las leyes de Dios. No hacen nada para  merecer lo que les sucede, y en definitiva Dios no elige que eso les suceda.  Pero la mala decisión de una persona desencadena muchas otras malas decisiones.  En el caso suyo, sus seres queridos llegaron a ser las inocentes víctimas de un  mundo que está sufriendo las consecuencias de esas malas decisiones.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio  www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el  Caso 808. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>En los momentos de crisis</title><link>https://www.spreaker.com/episode/en-los-momentos-de-crisis--60693952</link><description><![CDATA[A fin de rescatar su colección de discos, un hombre se deslizó por el piso de su sala que tenía una inclinación de 45 grados. Una  joven de dieciocho años, resuelta a rescatar su loro que había quedado  atrapado, pasó a través de una ventana rota. Así mismo un joven de veintiséis  años, para recuperar la vieja Biblia de la familia, se metió en su apartamento  cuando aún temblaba.   Todos estos, y muchos más casos, se registraron en el valle de San Fernando, California, después de uno de los  fuertes terremotos que sacudió el lugar. «A la gente le gusta correr riesgos  —explicó Carl Frederick, psicólogo de la Universidad de California—. Es una  manera de hacerle frente a la desgracia.»   El terremoto inicial que sacudió todo el valle de San Fernando fue uno de los más  desastrosos que ha sufrido el estado de California. En cuestión de segundos  dejó sin hogar a más de quince mil personas, dando como resultado inmensas  pérdidas materiales. Y así como en toda gran desgracia colectiva, el espíritu  de solidaridad manifiesto, que es uno de los valores humanos más importantes,  produjo emocionantes pruebas de consuelo y ayuda mutua. Las autoridades del  estado acudieron de inmediato con toda clase de ayuda. Y la fe religiosa de  muchos cobró nuevo impulso.   Andrés Rogers, un joven que neciamente entró a buscar sus zapatos en su apartamento derrumbado, dijo: «Dios salvó mi  vida del terremoto. No me va a dejar morir ahora.» Otro hombre que desafió la  orden policial de no entrar a su edificio fue a buscar una caja de clavos.  «Tengo que colgar mis textos bíblicos en mi nuevo apartamento —dijo—. Cristo  nunca falla.»   Es interesante ver cómo en los momentos de gran calamidad las víctimas piensan en Dios. Como que la fe se  acrecienta en tiempos de angustia. Como que nos es más fácil orar cuando  experimentamos la desventura.   Lo cierto es que fue también así en los días de Jesucristo. Haciendo un repaso de los cuatro historiadores de la  vida de Jesús, vemos claramente que los que se acercaban a Cristo eran los que  habían agotado todo recurso humano.   ¿Será que sólo buscamos a Dios en los momentos de crisis? Es triste pensar que sólo  nos acercamos a la Divina Majestad cuando estamos en derrota. La fe en Cristo  es algo que necesitamos todos los días de la vida. La comunión con Dios debe  ser habitual, una costumbre de cada momento.   Si no lo hemos hecho todavía, experimentemos el agrado de tener a Cristo como  amigo constante. No esperemos llegar al fracaso para buscar a Dios. Él quiere  ser nuestro amigo hoy mismo. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul15</guid><pubDate>Mon, 15 Jul 2024 07:28:22 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60693952/2024jul15.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>A fin de rescatar su colección de discos, un hombre se deslizó por el piso de su sala que tenía una inclinación de 45 grados. 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Es una  manera de hacerle frente a la desgracia.»   El terremoto inicial que sacudió todo el valle de San Fernando fue uno de los más  desastrosos que ha sufrido el estado de California. En cuestión de segundos  dejó sin hogar a más de quince mil personas, dando como resultado inmensas  pérdidas materiales. Y así como en toda gran desgracia colectiva, el espíritu  de solidaridad manifiesto, que es uno de los valores humanos más importantes,  produjo emocionantes pruebas de consuelo y ayuda mutua. Las autoridades del  estado acudieron de inmediato con toda clase de ayuda. Y la fe religiosa de  muchos cobró nuevo impulso.   Andrés Rogers, un joven que neciamente entró a buscar sus zapatos en su apartamento derrumbado, dijo: «Dios salvó mi  vida del terremoto. No me va a dejar morir ahora.» Otro hombre que desafió la  orden policial de no entrar a su edificio fue a buscar una caja de clavos.  «Tengo que colgar mis textos bíblicos en mi nuevo apartamento —dijo—. Cristo  nunca falla.»   Es interesante ver cómo en los momentos de gran calamidad las víctimas piensan en Dios. Como que la fe se  acrecienta en tiempos de angustia. Como que nos es más fácil orar cuando  experimentamos la desventura.   Lo cierto es que fue también así en los días de Jesucristo. Haciendo un repaso de los cuatro historiadores de la  vida de Jesús, vemos claramente que los que se acercaban a Cristo eran los que  habían agotado todo recurso humano.   ¿Será que sólo buscamos a Dios en los momentos de crisis? Es triste pensar que sólo  nos acercamos a la Divina Majestad cuando estamos en derrota. La fe en Cristo  es algo que necesitamos todos los días de la vida. La comunión con Dios debe  ser habitual, una costumbre de cada momento.   Si no lo hemos hecho todavía, experimentemos el agrado de tener a Cristo como  amigo constante. No esperemos llegar al fracaso para buscar a Dios. Él quiere  ser nuestro amigo hoy mismo. 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En varias ocasiones ha estado muy  deprimido. Una vez hasta quiso suicidarse.   »Yo intenté ayudarlo. Lo aconsejé y le hablé sobre la paz que Dios puede darle. Le hablé de Cristo, pero creo que no me toma en serio. No sé qué  más puedo hacer. Cada día lo veo más decaído. Lo único que le da felicidad es  cuando hacemos deportes juntos los fines de semana.   »No quiero darme por vencido. Su vida me preocupa tanto como si fuera la mía. ¿Qué estoy haciendo mal?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Su amigo debe sentirse bendecido por tenerlo a usted en su vida. Es posible que ese vínculo de amistad sea lo que lo  esté impulsando a seguir adelante. El solo hecho de tener a una persona de  confianza con la que se siente seguro es algo muy valioso que usted está  aportando.   »Lamentablemente, no podemos responder a su pregunta sobre qué está haciendo mal porque usted no  nos ha dicho nada que esté haciendo mal. Al parecer usted cree que, si pudiera  alinear sus palabras y sus consejos, entonces su amigo podría salir de la depresión  en la que ha caído. Tristemente, así no se resuelve. Usted puede acertar en  todo lo que dice y apoyarlo de todos los modos posibles, y sin embargo  descubrir que él sigue deprimido.   »No hay manera de que sepamos si su amigo está deprimido a causa de ciertas situaciones en su vida, o si tal vez  sufra de depresión clínica a causa de un desequilibrio de las sustancias  químicas en su cerebro. Sólo un médico puede diagnosticar la depresión clínica,  así que le recomendamos que trate de convencer a su amigo de que consulte a un  médico. Él debe decirle al médico cómo se siente y contarle acerca de los pensamientos  de suicidio. Cualquiera que sea el diagnóstico del médico, ya sea que prescriba  medicamentos o recomiende una consulta con otro médico, usted debe animarlo a  que lo haga.   »Aunque es difícil de comprender, la depresión no responde a la lógica. Usted puede, con acierto, presentar todos  sus argumentos y tener todas las respuestas adecuadas, sólo para descubrir que  la depresión ha interpuesto un muro entre los pensamientos negativos de su  amigo (que él acepta como ciertos) y lo que usted le está aconsejando (que a él  no le parece realidad)....   »Dios puede valerse de las palabras de usted de modo que resuenen en el cerebro de su  amigo y apelen a su conciencia día tras día. Pídale a Dios que le ayude a ser  ejemplo de la confianza que se siente a raíz de poder confiar en Él. Es más  probable que el ejemplo suyo y sus oraciones tengan mejores resultados que sus  palabras.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Puede leerse el consejo completo si se pulsa la pestaña en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 679. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul13</guid><pubDate>Sat, 13 Jul 2024 08:29:45 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60681664/2024jul13.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mi mejor amigo de la infancia está pasando por un mal momento. Se...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Mi mejor amigo de la infancia está pasando por un mal momento. Se siente angustiado por su futuro. Está cansado de su trabajo, y la relación con  su mamá y su padrastro no es buena. En varias ocasiones ha estado muy  deprimido. Una vez hasta quiso suicidarse.   »Yo intenté ayudarlo. Lo aconsejé y le hablé sobre la paz que Dios puede darle. Le hablé de Cristo, pero creo que no me toma en serio. No sé qué  más puedo hacer. Cada día lo veo más decaído. Lo único que le da felicidad es  cuando hacemos deportes juntos los fines de semana.   »No quiero darme por vencido. Su vida me preocupa tanto como si fuera la mía. ¿Qué estoy haciendo mal?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Su amigo debe sentirse bendecido por tenerlo a usted en su vida. Es posible que ese vínculo de amistad sea lo que lo  esté impulsando a seguir adelante. El solo hecho de tener a una persona de  confianza con la que se siente seguro es algo muy valioso que usted está  aportando.   »Lamentablemente, no podemos responder a su pregunta sobre qué está haciendo mal porque usted no  nos ha dicho nada que esté haciendo mal. Al parecer usted cree que, si pudiera  alinear sus palabras y sus consejos, entonces su amigo podría salir de la depresión  en la que ha caído. Tristemente, así no se resuelve. Usted puede acertar en  todo lo que dice y apoyarlo de todos los modos posibles, y sin embargo  descubrir que él sigue deprimido.   »No hay manera de que sepamos si su amigo está deprimido a causa de ciertas situaciones en su vida, o si tal vez  sufra de depresión clínica a causa de un desequilibrio de las sustancias  químicas en su cerebro. Sólo un médico puede diagnosticar la depresión clínica,  así que le recomendamos que trate de convencer a su amigo de que consulte a un  médico. Él debe decirle al médico cómo se siente y contarle acerca de los pensamientos  de suicidio. Cualquiera que sea el diagnóstico del médico, ya sea que prescriba  medicamentos o recomiende una consulta con otro médico, usted debe animarlo a  que lo haga.   »Aunque es difícil de comprender, la depresión no responde a la lógica. Usted puede, con acierto, presentar todos  sus argumentos y tener todas las respuestas adecuadas, sólo para descubrir que  la depresión ha interpuesto un muro entre los pensamientos negativos de su  amigo (que él acepta como ciertos) y lo que usted le está aconsejando (que a él  no le parece realidad)....   »Dios puede valerse de las palabras de usted de modo que resuenen en el cerebro de su  amigo y apelen a su conciencia día tras día. Pídale a Dios que le ayude a ser  ejemplo de la confianza que se siente a raíz de poder confiar en Él. Es más  probable que el ejemplo suyo y sus oraciones tengan mejores resultados que sus  palabras.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Puede leerse el consejo completo si se pulsa la pestaña en  www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 679. 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Si en pecado ayer muriera,<br />         me hubiera ayer condenado,<br />         y de tan terrible estado<br />         hoy librarme no pudiera.<br />         Que hoy en mi pecado muera,<br />         ya que ayer no sucedió,<br />         puede ser. Pues, ¿cómo yo<br />         no lloro mis culpas tierno,<br />         si hoy me libro del Infierno<br />         y quizá mañana no?1       Estas «Décimas al desengaño de la vida» se desprenden de la pluma del doctor Isidro  de Sariñana que llegó a ser obispo de Oaxaca en el lejano siglo diecisiete  durante el virreinato de la Nueva España. En ellas el ilustre poeta juega con  nuestro concepto del tiempo, y desde ese marco cronológico emite con claridad  meridiana verdades profundas. Tal vez no haya sido el primero en enunciarlo,  pero no por eso deja de ser cierto: Hoy llega a ser el ayer del mañana, y la  vida es tan efímera que se esfuma sin que haya nadie que pueda impedirlo.       En el Salmo 103 el rey David asevera:       El hombre es como la hierba,<br />                     sus días florecen como la flor del campo:<br />         sacudida por el viento,<br />                     desaparece sin dejar rastro alguno.2       Y en una carta abierta, el apóstol Santiago exhorta: «Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: “Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un  año, haremos negocios y ganaremos dinero.” ¡Y eso que ni siquiera saben qué  sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por  un momento y luego se desvanece.»3       Tiene toda la razón el doctor de Sariñana. ¿Cómo no vamos a arrepentirnos de nuestras culpas hoy, si hoy Dios está presto a perdonarnos, y mañana tal vez no sea más  que el ayer en que pudimos habernos salvado de la condenación eterna?       Más vale que dejemos a un lado toda presunción humana, y que clamemos de corazón como lo hace David en el Salmo 39:3       Hazme saber, Señor, el límite de mis días,<br />                     y el tiempo que me queda por vivir;<br />                     hazme saber lo efímero que soy.       Muy breve es la vida que me has dado;<br />                     ante ti, mis años no son nada.<br />         Un soplo nada más es el mortal,<br />                     un suspiro que se pierde entre las sombras.4       En nuestras propias palabras digámosle a Dios:       Hoy me urge, y no mañana,<br />         toda culpa confesarte,<br />         y recibir de tu parte<br />         el perdón y el alma sana. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Isidro de Sariñana, «Décimas al desengaño de la vida», reproducido en José Pascual Buxó, Muerte y desengaño en la poesía novohispana: siglos xvi y xvii, 1a ed. (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1975), p. 41.                 2       Sal 103:15-16                 3       Stg 4:13-14                 4       Sal 39:4-6]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul12</guid><pubDate>Fri, 12 Jul 2024 09:29:09 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60671508/2024jul12.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Si hoy me llegare a morir,
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         el vivir tan...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Si hoy me llegare a morir,<br />         como puede suceder,<br />         mañana el hoy será ayer<br />         en que acabé de vivir.<br />         Pues si esto llego a sentir<br />         infaliblemente cierto,<br />         ¿cómo peco, cuando advierto<br />         el vivir tan fugitivo,<br />         que mañana el hoy de un vivo<br />         puede ser ayer de un muerto?   Si en pecado ayer muriera,<br />         me hubiera ayer condenado,<br />         y de tan terrible estado<br />         hoy librarme no pudiera.<br />         Que hoy en mi pecado muera,<br />         ya que ayer no sucedió,<br />         puede ser. Pues, ¿cómo yo<br />         no lloro mis culpas tierno,<br />         si hoy me libro del Infierno<br />         y quizá mañana no?1       Estas «Décimas al desengaño de la vida» se desprenden de la pluma del doctor Isidro  de Sariñana que llegó a ser obispo de Oaxaca en el lejano siglo diecisiete  durante el virreinato de la Nueva España. En ellas el ilustre poeta juega con  nuestro concepto del tiempo, y desde ese marco cronológico emite con claridad  meridiana verdades profundas. Tal vez no haya sido el primero en enunciarlo,  pero no por eso deja de ser cierto: Hoy llega a ser el ayer del mañana, y la  vida es tan efímera que se esfuma sin que haya nadie que pueda impedirlo.       En el Salmo 103 el rey David asevera:       El hombre es como la hierba,<br />                     sus días florecen como la flor del campo:<br />         sacudida por el viento,<br />                     desaparece sin dejar rastro alguno.2       Y en una carta abierta, el apóstol Santiago exhorta: «Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: “Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un  año, haremos negocios y ganaremos dinero.” ¡Y eso que ni siquiera saben qué  sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por  un momento y luego se desvanece.»3       Tiene toda la razón el doctor de Sariñana. ¿Cómo no vamos a arrepentirnos de nuestras culpas hoy, si hoy Dios está presto a perdonarnos, y mañana tal vez no sea más  que el ayer en que pudimos habernos salvado de la condenación eterna?       Más vale que dejemos a un lado toda presunción humana, y que clamemos de corazón como lo hace David en el Salmo 39:3       Hazme saber, Señor, el límite de mis días,<br />                     y el tiempo que me queda por vivir;<br />                     hazme saber lo efímero que soy.       Muy breve es la vida que me has dado;<br />                     ante ti, mis años no son nada.<br />         Un soplo nada más es el mortal,<br />                     un suspiro que se pierde entre las sombras.4       En nuestras propias palabras digámosle a Dios:       Hoy me urge, y no mañana,<br />         toda culpa confesarte,<br />         y recibir de tu parte<br />         el perdón y el alma sana. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Isidro de Sariñana, «Décimas al desengaño de la vida», reproducido en José Pascual Buxó, Muerte y desengaño en la poesía novohispana: siglos xvi y xvii, 1a ed. (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1975), p. 41.                 2       Sal 103:15-16                 3       Stg 4:13-14                 4       Sal 39:4-6]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Cuando mi esposo está furioso»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/cuando-mi-esposo-esta-furioso--60661124</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Llevo quince años casada con un hombre respetuoso, responsable, educado, trabajador, fiel y, desde hace cinco años, buen padre.  Sin embargo, a pesar del amor que profesa, cuando más lo he necesitado no ha  mostrado su apoyo. Nunca ha sido un hombre expresivo.... Pero lo que más me  molesta es que, cuando está furioso, comienza a romper cosas. Nunca me ha  golpeado, pero ahora temo por mis hijos. Le he pedido que vaya a un psicólogo.  Hace una semana que convivimos sin hablar a causa de uno de esos ataques de furia.  No sé qué hacer.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Tiene razón al pensar que un consejero profesional sería de ayuda, pero creemos que  deben consultarlo juntos como pareja. Usted necesita participar en la terapia a  fin de poder comprender mejor cómo se siente su esposo. Dice usted que él no es  expresivo, así que es muy probable que él no acostumbre a compartirle sus  sentimientos. Tal vez oculte lo que lo frustra  en el día a día, dejando así que esa frustración cobre intensidad hasta que  finalmente estalla en ira. Si usted pudiera aprender a proporcionarle un  espacio seguro para que él exprese su menor frustración y enojo, podría resultar en que no culminara en semejante explosión  de ira....   »Mantener un registro escrito a diario bien pudiera ayudar a su esposo a expresar lo que  siente, de una manera más aceptable. Comiencen juntos ese diario, y pídale a su  esposo que haga una lista, o hágala usted misma, de las cosas que lo hacen  sentirse enojado cada día. Esa lista debe ser breve y sencilla, a no ser que él  quiera que sea más detallada. Por ejemplo, uno de los días él pudiera escribir:  “trancón de tráfico, llegada tarde al trabajo, ofensa de un compañero de  trabajo, cena fría, niños muy bulliciosos”. Además, usted o él deben añadir a  la lista el nombre y el valor de cualquier objeto que él haya roto ese día.   »Es importante que lo anotado en el diario sea hecho con calma y en un ambiente  positivo. Usted como entrenadora, y no como jueza, debe felicitar a su esposo  por poder identificar y anotar detonantes emocionales que lo llevan a enojarse.  Esto es algo que los dos pueden lograr juntos.   »... Las Sagradas Escrituras dan a entender que el enojo es una emoción que todos  sentimos de vez en cuando. Debemos reconocer que hay razones válidas para  enojarnos. Pero el apóstol Pablo enseñó que si  nos enojamos, no permitamos que eso nos haga pecar.1 San  Pablo estaba aclarando que es posible enojarnos sin dejar que ese enojo nos conduzca  a acciones destructivas. Eso es lo que su esposo necesita aprender.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo  pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 807. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ef 4:26 (TLA)]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul11</guid><pubDate>Thu, 11 Jul 2024 07:28:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60661124/2024jul11.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Llevo quince años casada con un hombre respetuoso, responsable,...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Llevo quince años casada con un hombre respetuoso, responsable, educado, trabajador, fiel y, desde hace cinco años, buen padre.  Sin embargo, a pesar del amor que profesa, cuando más lo he necesitado no ha  mostrado su apoyo. Nunca ha sido un hombre expresivo.... Pero lo que más me  molesta es que, cuando está furioso, comienza a romper cosas. Nunca me ha  golpeado, pero ahora temo por mis hijos. Le he pedido que vaya a un psicólogo.  Hace una semana que convivimos sin hablar a causa de uno de esos ataques de furia.  No sé qué hacer.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Tiene razón al pensar que un consejero profesional sería de ayuda, pero creemos que  deben consultarlo juntos como pareja. Usted necesita participar en la terapia a  fin de poder comprender mejor cómo se siente su esposo. Dice usted que él no es  expresivo, así que es muy probable que él no acostumbre a compartirle sus  sentimientos. Tal vez oculte lo que lo frustra  en el día a día, dejando así que esa frustración cobre intensidad hasta que  finalmente estalla en ira. Si usted pudiera aprender a proporcionarle un  espacio seguro para que él exprese su menor frustración y enojo, podría resultar en que no culminara en semejante explosión  de ira....   »Mantener un registro escrito a diario bien pudiera ayudar a su esposo a expresar lo que  siente, de una manera más aceptable. Comiencen juntos ese diario, y pídale a su  esposo que haga una lista, o hágala usted misma, de las cosas que lo hacen  sentirse enojado cada día. Esa lista debe ser breve y sencilla, a no ser que él  quiera que sea más detallada. Por ejemplo, uno de los días él pudiera escribir:  “trancón de tráfico, llegada tarde al trabajo, ofensa de un compañero de  trabajo, cena fría, niños muy bulliciosos”. Además, usted o él deben añadir a  la lista el nombre y el valor de cualquier objeto que él haya roto ese día.   »Es importante que lo anotado en el diario sea hecho con calma y en un ambiente  positivo. Usted como entrenadora, y no como jueza, debe felicitar a su esposo  por poder identificar y anotar detonantes emocionales que lo llevan a enojarse.  Esto es algo que los dos pueden lograr juntos.   »... Las Sagradas Escrituras dan a entender que el enojo es una emoción que todos  sentimos de vez en cuando. Debemos reconocer que hay razones válidas para  enojarnos. Pero el apóstol Pablo enseñó que si  nos enojamos, no permitamos que eso nos haga pecar.1 San  Pablo estaba aclarando que es posible enojarnos sin dejar que ese enojo nos conduzca  a acciones destructivas. Eso es lo que su esposo necesita aprender.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo  pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 807. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ef 4:26 (TLA)]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El vengador de los mártires del Terror»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-vengador-de-los-martires-del-terror--60649910</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Aniversario de la Muerte de Hermógenes Maza)   Sufrió diecisiete meses de torturas diarias bajo la amenaza constante de fusilamiento en una cárcel de Caracas,  Venezuela. Diecisiete largos meses de presidio que lo trastornaron sicológica y  moralmente. Diecisiete meses que dividieron su vida en dos partes: el hombre  normal antes de 1814 y el enfermo de violencia después, hasta su muerte a los  cincuenta y cinco años de edad... en la pobreza y la miseria, olvidado y  alcoholizado.   Durante la primera parte de su vida creció como niño mimado de sus linajudos padres criollos santafereños, estudió  como colegial rosarista de óptimo rendimiento académico y luchó como héroe de  la Campaña Admirable en Venezuela. Sin embargo, a causa de la segunda parte de  su vida, pasó a la historia con los temibles apodos de «el ángel exterminador  de los españoles», «el vengador de los mártires granadinos del Terror» y «el  discípulo predilecto de la guerra a muerte». Hermógenes Maza, sin lugar a  dudas, fue una moneda con dos caras.   Es que 1814 fue un año terrible tanto para los realistas como para los patriotas. La meta, al parecer, era el  mutuo exterminio. Y el joven Maza aceptó el reto.   Luego de escapar de la cárcel caraqueña, volvió a Bogotá y encontró que su familia había sido perseguida, su  hermano asesinado, sus compañeros de colegio fusilados y sus bienes  confiscados. Avivada con eso su sed de venganza, se dedicó a saciarla con una  brutalidad «calculada». Por ejemplo, en 1819, bajo órdenes de no derramar  sangre, el teniente coronel Maza metió en sacos de cuero a treinta prisioneros,  los tiró vivos al río Magdalena, y luego le rindió el siguiente informe cínico  al Libertador Bolívar: «Cumplidas sus órdenes. Con los últimos prisioneros no  se derramó una sola gota de sangre.»1   Según el escritor colombiano Daniel Samper Pizano, durante esa misma campaña «a todo sospechoso que caía en sus  manos [Maza] le preguntaba si prefería la devoción de San Francisco o de San  Cipriano. Se trataba apenas de una trampa para detectar en la respuesta el  típico ceceo castellano (Franzisco, Zipriano), caso en el cual el cristiano era  pasado de inmediato por las armas. Ese recurso —comenta el ingenioso autor de Lecciones de histeria de Colombia—  inició en Colombia la decadenssia de la devossión por San Franssisco y San  Ssipriano y, sobre todo, la veloss extinssión del ssesseo.»2   Quiera Dios que, a diferencia de Maza, los que disfrutamos de los beneficios de la independencia por la que él  luchó nos dediquemos más bien a satisfacer nuestra sed de reconciliación, no sólo con el prójimo de alguna patria lejana o de  una nación vecina, sino también con Dios mismo. De ser así, nuestra vida, al  igual que la de Maza, se distinguirá por dividirse en dos partes, sólo que en  el caso nuestro a la inversa: la antigua, deformada por el mundo, y la nueva,  transformada por Jesucristo, el Hijo de Dios, que será el objeto incuestionable  de nuestra devoción.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gonzalo Buenahora, «El General Maza», Ecos Políticos (Agencia de Noticias Vieja Clío, Mompós, 1847) &lt;https://ecospoliticos.com/historia/626-el-general-maza&gt; En línea 2 febrero 2019; Armando Gómez Latorre, «Hermógenes Maza, el ángel exterminador», El Tiempo, Archivo, 5 mayo 1992 &lt;https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-107833&gt; En línea 2 febrero 2019; y Jorge Núñez Sánchez, «El terrible Hermógenes Maza», El Telégrafo, 31 julio 2014 &lt;https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/ columnistas/1/el-terrible-hermogenes-maza&gt; En línea 2 febrero 2019.                 2       Daniel Samper Pizano, Lecciones de histeria de Colombia (Bogotá: El Áncora Editores, 1993), p. 168.                 3       Mt 5:23-24; Ro 5:10; 12:1-2; 2Co 5:18-20; Ef 4:32; Col 1:19-22; 3:13]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul10</guid><pubDate>Wed, 10 Jul 2024 08:29:05 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60649910/2024jul10.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Aniversario de la Muerte de Hermógenes Maza)   Sufrió diecisiete meses de torturas diarias bajo la amenaza constante de fusilamiento en una cárcel de Caracas,  Venezuela. 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Sin embargo, a causa de la segunda parte de  su vida, pasó a la historia con los temibles apodos de «el ángel exterminador  de los españoles», «el vengador de los mártires granadinos del Terror» y «el  discípulo predilecto de la guerra a muerte». Hermógenes Maza, sin lugar a  dudas, fue una moneda con dos caras.   Es que 1814 fue un año terrible tanto para los realistas como para los patriotas. La meta, al parecer, era el  mutuo exterminio. Y el joven Maza aceptó el reto.   Luego de escapar de la cárcel caraqueña, volvió a Bogotá y encontró que su familia había sido perseguida, su  hermano asesinado, sus compañeros de colegio fusilados y sus bienes  confiscados. Avivada con eso su sed de venganza, se dedicó a saciarla con una  brutalidad «calculada». Por ejemplo, en 1819, bajo órdenes de no derramar  sangre, el teniente coronel Maza metió en sacos de cuero a treinta prisioneros,  los tiró vivos al río Magdalena, y luego le rindió el siguiente informe cínico  al Libertador Bolívar: «Cumplidas sus órdenes. Con los últimos prisioneros no  se derramó una sola gota de sangre.»1   Según el escritor colombiano Daniel Samper Pizano, durante esa misma campaña «a todo sospechoso que caía en sus  manos [Maza] le preguntaba si prefería la devoción de San Francisco o de San  Cipriano. Se trataba apenas de una trampa para detectar en la respuesta el  típico ceceo castellano (Franzisco, Zipriano), caso en el cual el cristiano era  pasado de inmediato por las armas. Ese recurso —comenta el ingenioso autor de Lecciones de histeria de Colombia—  inició en Colombia la decadenssia de la devossión por San Franssisco y San  Ssipriano y, sobre todo, la veloss extinssión del ssesseo.»2   Quiera Dios que, a diferencia de Maza, los que disfrutamos de los beneficios de la independencia por la que él  luchó nos dediquemos más bien a satisfacer nuestra sed de reconciliación, no sólo con el prójimo de alguna patria lejana o de  una nación vecina, sino también con Dios mismo. De ser así, nuestra vida, al  igual que la de Maza, se distinguirá por dividirse en dos partes, sólo que en  el caso nuestro a la inversa: la antigua, deformada por el mundo, y la nueva,  transformada por Jesucristo, el Hijo de Dios, que será el objeto incuestionable  de nuestra devoción.3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Gonzalo Buenahora, «El General Maza», Ecos Políticos (Agencia de Noticias Vieja Clío, Mompós, 1847) &lt;https://ecospoliticos.com/historia/626-el-general-maza&gt; En línea 2 febrero 2019; Armando Gómez Latorre, «Hermógenes Maza, el ángel exterminador», El Tiempo, Archivo, 5 mayo 1992 &lt;https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-107833&gt; En línea 2 febrero 2019; y Jorge Núñez Sánchez, «El terrible Hermógenes Maza», El Telégrafo, 31 julio 2014 &lt;https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/ columnistas/1/el-terrible-hermogenes-maza&gt; En línea 2 febrero 2019.                 2       Daniel Samper Pizano, Lecciones de histeria de Colombia (Bogotá: El Áncora Editores, 1993), p. 168.                 3       Mt 5:23-24; Ro 5:10; 12:1-2; 2Co 5:18-20; Ef 4:32; Col 1:19-22; 3:13]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>¿Quién eres en realidad?</title><link>https://www.spreaker.com/episode/quien-eres-en-realidad--60640218</link><description><![CDATA[(40 Aniversario de Miss Universo 1984)   Carlos Rey:   Para esta edición especial, nuevamente tengo el gusto de presentar a nuestra invitada, Cilinia  Prada Bueno:   Cilinia Prada Bueno:   A una ex Miss Universo le preguntaron hace poco: «A las concursantes que van tras esa  corona, ¿qué consejo les das para que tengan un buen desempeño?» Ella  respondió: «Además de poder hablar con facilidad sobre los temas que te  apasionan, debes ser auténtica. Sé tú misma.»   Eso me hizo pensar en cómo a mis veintiún años logré el sueño de muchas chicas al  ganar un concurso de belleza internacional, Miss Asia Pacific 1987. A mi  criterio, no debí haber ganado, porque evité ser yo misma. Si me hubiera  comportado con autenticidad, jamás me hubieran puesto esa corona como ganadora.  Durante mi carrera en la televisión como presentadora en mi país, Panamá,  aprendí a mostrar la mejor cara al público y ocultar lo que no me gustaba de  mí. Esa experiencia me ayudó a expresarme con chispa y confianza. Desarrollaba  ideas con facilidad, pero no eran mis propias ideas. Simplemente eran conceptos  que sonaban bien. ¿Cómo, entonces, podemos saber quiénes somos en realidad para  poder así comportarnos con autenticidad?   Lamentablemente, en la sociedad moderna de Occidente ha triunfado una mentalidad materialista,  altamente individualista y tan obsesionada con el sexo que sostiene que lo que  determina si somos personas auténticas es nuestra sexualidad.1 ¡Y  está tratando de imponernos esa identidad! En ese entorno, ¿qué puedo hacer  para descubrir quién soy en realidad? ¿Acaso es necesario que me reinvente  creando mi propio sentido y propósito?   En uno de los ensayos de aquel concurso celebrado en Hong Kong teníamos que desfilar  con un espectacular abrigo de piel sobre un vestido negro corto y ajustado.  Luego debíamos pasar detrás de una cortina donde el público iba a poder ver  nuestra silueta mientras nos poníamos el traje de baño para salir de nuevo al  escenario. Las concursantes comentaban en voz baja su incomodidad, pero no se  atrevían a manifestar su descontento. Así que yo me dirigí al coreógrafo y le  dije que no queríamos simular que éramos strippers. Él comprendió, y eliminó  esa parte del programa.   ¿De dónde saqué ese valor, esa defensa de nuestra dignidad? Mi temperamento no era  atrevido, ni seguro ni dominante. Pero en esos días yo había adoptado una  genuina fe cristiana como resultado de buscar a Dios y de leer la Biblia. Había  comenzado una nueva vida porque su Hijo Jesucristo me había transformado en una  nueva persona.2 Esa nueva naturaleza me había inculcado nuevos  valores que se habían convertido en convicciones de lo que Dios aprueba y desea  para nuestro bien.   Fue así como, al dejar de pretender ser lo que no era, descubrí quién era yo en realidad.   ¿Para qué redefinir tu limitada humanidad con conceptos que vienen de mentes humanas  corrompidas que excluyen a Dios? Él te ama y te valora más que nadie, y quiere  que vivas conforme a su diseño divino para que seas portadora de su imagen  soberana y real. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Carl R. Trueman,El origen y el triunfo del ego moderno: Amnesia cultural, individualismo expresivo y el camino a la revolución sexual (Wheaton, IL, EUA: Crossway, 2022).                 2       2Co 5:17]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul09</guid><pubDate>Tue, 09 Jul 2024 07:28:46 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60640218/2024jul09.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(40 Aniversario de Miss Universo 1984)   Carlos Rey:   Para esta edición especial, nuevamente tengo el gusto de presentar a nuestra invitada, Cilinia  Prada Bueno:   Cilinia Prada Bueno:   A una ex Miss Universo le preguntaron hace poco: «A las...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(40 Aniversario de Miss Universo 1984)   Carlos Rey:   Para esta edición especial, nuevamente tengo el gusto de presentar a nuestra invitada, Cilinia  Prada Bueno:   Cilinia Prada Bueno:   A una ex Miss Universo le preguntaron hace poco: «A las concursantes que van tras esa  corona, ¿qué consejo les das para que tengan un buen desempeño?» Ella  respondió: «Además de poder hablar con facilidad sobre los temas que te  apasionan, debes ser auténtica. Sé tú misma.»   Eso me hizo pensar en cómo a mis veintiún años logré el sueño de muchas chicas al  ganar un concurso de belleza internacional, Miss Asia Pacific 1987. A mi  criterio, no debí haber ganado, porque evité ser yo misma. Si me hubiera  comportado con autenticidad, jamás me hubieran puesto esa corona como ganadora.  Durante mi carrera en la televisión como presentadora en mi país, Panamá,  aprendí a mostrar la mejor cara al público y ocultar lo que no me gustaba de  mí. Esa experiencia me ayudó a expresarme con chispa y confianza. Desarrollaba  ideas con facilidad, pero no eran mis propias ideas. Simplemente eran conceptos  que sonaban bien. ¿Cómo, entonces, podemos saber quiénes somos en realidad para  poder así comportarnos con autenticidad?   Lamentablemente, en la sociedad moderna de Occidente ha triunfado una mentalidad materialista,  altamente individualista y tan obsesionada con el sexo que sostiene que lo que  determina si somos personas auténticas es nuestra sexualidad.1 ¡Y  está tratando de imponernos esa identidad! En ese entorno, ¿qué puedo hacer  para descubrir quién soy en realidad? ¿Acaso es necesario que me reinvente  creando mi propio sentido y propósito?   En uno de los ensayos de aquel concurso celebrado en Hong Kong teníamos que desfilar  con un espectacular abrigo de piel sobre un vestido negro corto y ajustado.  Luego debíamos pasar detrás de una cortina donde el público iba a poder ver  nuestra silueta mientras nos poníamos el traje de baño para salir de nuevo al  escenario. Las concursantes comentaban en voz baja su incomodidad, pero no se  atrevían a manifestar su descontento. Así que yo me dirigí al coreógrafo y le  dije que no queríamos simular que éramos strippers. Él comprendió, y eliminó  esa parte del programa.   ¿De dónde saqué ese valor, esa defensa de nuestra dignidad? Mi temperamento no era  atrevido, ni seguro ni dominante. Pero en esos días yo había adoptado una  genuina fe cristiana como resultado de buscar a Dios y de leer la Biblia. Había  comenzado una nueva vida porque su Hijo Jesucristo me había transformado en una  nueva persona.2 Esa nueva naturaleza me había inculcado nuevos  valores que se habían convertido en convicciones de lo que Dios aprueba y desea  para nuestro bien.   Fue así como, al dejar de pretender ser lo que no era, descubrí quién era yo en realidad.   ¿Para qué redefinir tu limitada humanidad con conceptos que vienen de mentes humanas  corrompidas que excluyen a Dios? Él te ama y te valora más que nadie, y quiere  que vivas conforme a su diseño divino para que seas portadora de su imagen  soberana y real. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Carl R. Trueman,El origen y el triunfo del ego moderno: Amnesia cultural, individualismo expresivo y el camino a la revolución sexual (Wheaton, IL, EUA: Crossway, 2022).                 2       2Co 5:17]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Un vacío inexplicable</title><link>https://www.spreaker.com/episode/un-vacio-inexplicable--60630114</link><description><![CDATA[(Víspera del 40 Aniversario de Miss Universo 1984)   Carlos Rey:   Para esta edición especial, tengo el gusto de presentar a nuestra invitada, Cilinia Prada Bueno.   Cilinia Prada Bueno:   Me encontraba en medio del mar abierto, en un lugar de aguas turquesas rodeadas de  isletas del archipiélago de San Blas, donde la lancha nos había dejado para que  nadáramos. Una sensación de aislamiento y soledad me había inundado, haciéndome  sentir como si fuera la única persona flotando en aquel inhóspito paraje. De  pronto una voz interrumpió el silencio exclamando: «¡Mira, ve! ¡Ahí está Cilinia!»   «¿Acaso alguien acá me reconoce?», me pregunté. Eso me asombró porque ya habían pasado  treinta años desde que en mi país, Panamá, yo había sido una figura de la  televisión. Que te reconozcan en medio del mar abierto, después de tanto  tiempo, es algo increíble.   Yo había sido presentadora de noticias, por lo que pude entrar en la intimidad de  los hogares de las familias panameñas. En 1984 había ganado la corona de Miss  Panamá para Miss Universo, en la época dorada de ese concurso, y tres años  después gané una corona internacional en otro certamen de belleza. Desde ese  entonces, luego de haberme mudado a otro país, he tenido el deseo de contarles  una experiencia que marcó mi vida.   Resulta que ni la fama, ni las invitaciones sociales, ni los privilegios de ser una  figura pública y de representar a mi país en reinados de belleza fueron logros  que me produjeron satisfacción. Reconozo que fueron oportunidades para  aprender, pero no hicieron que me sintiera realizada. No dejaba de preguntarme  agobiada: ¿Por qué me siento tan inconforme? ¿Por qué no soy plenamente feliz?  ¿Qué le hace falta a mi vida? ¿Es esto todo?   Ese inexplicable vacío interno que yo llenaba con actividades y diversiones me  oprimía con pensamientos negativos en medio de la soledad que sentía al final  del día. Me costaba estar a solas conmigo misma.   Quería volver a comenzar mi vida. Pero ¿era posible comenzarla de nuevo? ¡Claro que no! O, por lo menos, eso  pensaba...   Como joven, mi impresión de la vida era la de un esfuerzo cuesta arriba en el que se  trata de sobrevivir. Si me hablaban de Dios, pensaba: «Yo no tengo tiempo para  Dios.» En cierta ocasión, un colega trató de explicarme lo que creía acerca de  Dios, pero al verse limitado en su intento, me dio un folleto titulado: «Cómo  volver a nacer». Eso era exactamente lo que yo anhelaba, sin imaginarme que  fuera posible.   Al leer el folleto, descubrí que Dios envió a su Hijo Jesucristo a este mundo con el  fin de transformarnos a cada uno en una nueva creación suya: una persona que lo  amara y le fuera fiel hasta la muerte, de modo que Él pudiera darle la corona  de la vida. En otras palabras, el Hijo de Dios vino para que yo pudiera  comenzar de nuevo, disfrutar de una vida plenamente realizada, y finalmente  portar una corona imperecedera.1   Permíteme preguntarte: ¿En el mar abierto de tu vida, puedes oír la voz de Cristo llamándote porque te reconoce y desea darte un nuevo comienzo? Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 19:10; Jn 3:1-17; 10:10; 2Co 5:17; Stg 1:12; Ap 2:10]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul08</guid><pubDate>Mon, 08 Jul 2024 07:28:32 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60630114/2024jul08.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Víspera del 40 Aniversario de Miss Universo 1984)   Carlos Rey:   Para esta edición especial, tengo el gusto de presentar a nuestra invitada, Cilinia Prada Bueno.   Cilinia Prada Bueno:   Me encontraba en medio del mar abierto, en un lugar de aguas...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Víspera del 40 Aniversario de Miss Universo 1984)   Carlos Rey:   Para esta edición especial, tengo el gusto de presentar a nuestra invitada, Cilinia Prada Bueno.   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En 1984 había ganado la corona de Miss  Panamá para Miss Universo, en la época dorada de ese concurso, y tres años  después gané una corona internacional en otro certamen de belleza. Desde ese  entonces, luego de haberme mudado a otro país, he tenido el deseo de contarles  una experiencia que marcó mi vida.   Resulta que ni la fama, ni las invitaciones sociales, ni los privilegios de ser una  figura pública y de representar a mi país en reinados de belleza fueron logros  que me produjeron satisfacción. Reconozo que fueron oportunidades para  aprender, pero no hicieron que me sintiera realizada. No dejaba de preguntarme  agobiada: ¿Por qué me siento tan inconforme? ¿Por qué no soy plenamente feliz?  ¿Qué le hace falta a mi vida? ¿Es esto todo?   Ese inexplicable vacío interno que yo llenaba con actividades y diversiones me  oprimía con pensamientos negativos en medio de la soledad que sentía al final  del día. Me costaba estar a solas conmigo misma.   Quería volver a comenzar mi vida. Pero ¿era posible comenzarla de nuevo? ¡Claro que no! O, por lo menos, eso  pensaba...   Como joven, mi impresión de la vida era la de un esfuerzo cuesta arriba en el que se  trata de sobrevivir. Si me hablaban de Dios, pensaba: «Yo no tengo tiempo para  Dios.» En cierta ocasión, un colega trató de explicarme lo que creía acerca de  Dios, pero al verse limitado en su intento, me dio un folleto titulado: «Cómo  volver a nacer». Eso era exactamente lo que yo anhelaba, sin imaginarme que  fuera posible.   Al leer el folleto, descubrí que Dios envió a su Hijo Jesucristo a este mundo con el  fin de transformarnos a cada uno en una nueva creación suya: una persona que lo  amara y le fuera fiel hasta la muerte, de modo que Él pudiera darle la corona  de la vida. En otras palabras, el Hijo de Dios vino para que yo pudiera  comenzar de nuevo, disfrutar de una vida plenamente realizada, y finalmente  portar una corona imperecedera.1   Permíteme preguntarte: ¿En el mar abierto de tu vida, puedes oír la voz de Cristo llamándote porque te reconoce y desea darte un nuevo comienzo? 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Soy médica, y hace menos de un año mi hermano, la persona a la que más  amé en este mundo, murió en una intervención por un tumor cerebral.   »Yo estaba molesta y culpé a mi madre por el retraso en el diagnóstico porque, a causa de eso, no pude sacarlo del país  para que tuviera mejores oportunidades.... Murió tras la segunda intervención.   »Él era un hombre entregado a Dios y con una fe inquebrantable. Estaba convencido de que Dios lo sanaría... pero no fue así, y  me siento culpable porque tal vez mi ira y dolor no me dejaron tomar las  mejores decisiones.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Sentimos mucho la pérdida que ha sufrido. Sabemos lo que es perder a temprana edad a un hermano o a una hermana  muy cercana, y podemos asegurar que la vida no volverá a ser igual para usted.  Siempre habrá un puesto vacío alrededor de la mesa y un vacío en su corazón. Así se manifiesta la tristeza.   »Usted da a entender que estaba enojada con su mamá y que se culpa también a sí misma.  Esos sentimientos de ira y culpabilidad forman parte de la segunda etapa del  duelo.1 Como parte de sus estudios médicos, lo más probable es que  usted haya estudiado acerca de la psiquiatra Elizabeth Kübler-Ross y de las  cinco etapas del duelo que ella propuso.2 Durante los últimos  cincuenta años esas etapas han sido ampliamente aceptadas por los que practican  la medicina. Sin embargo, con frecuencia es fácil identificar las etapas en  otra persona, pero más difícil en nosotros mismos.   »La tercera etapa consta de preguntas tales como las que se ha hecho usted. ¿Qué habría pasado si mi hermano hubiera  sido diagnosticado más temprano? ¿Qué si yo lo hubiera llevado a otro país a  tiempo para aprovechar los tratamientos más recientes? {¿Qué si yo no hubiera  tomado las decisiones que tomé?}   »La cuarta etapa es la depresión. Sus palabras revelan que sus emociones ya están por el suelo, y ¿quién no sentiría  tal depresión después de perder a la persona a la que más amaba en este mundo?  ...   »Usted dice que su hermano era un hombre entregado a Dios y que estaba convencido de que Dios iba a sanarlo.  Sería natural que usted culpara a Dios por no evitar la muerte de su hermano.  ¿Acaso los que son fieles a Dios no reciben algo de beneficio adicional de  parte de Él?   »¿Por qué entonces no sana Dios siempre a cada creyente fiel que se lo pide? Puede ser muy difícil aceptar esa  realidad, pero los creyentes fieles confían en que Dios les ha de dar el número  preciso de días sobre la tierra y luego la eternidad en el cielo. El número de  días que Dios designó para su hermano no fue afectado por la fecha del  diagnóstico ni por la ira y la culpa que usted sintió. Su hermano confiaba en  Dios, así que, a pesar de que no sabemos por qué no fueron contestadas sus  oraciones en la manera como él esperaba, su confianza estaba puesta en Dios y  no en recibir lo que él quería.   »La acompañamos en su dolor.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 678. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       La primera etapa es la negación.                 2       «Cuáles son las 5 fases del duelo y por qué no es algo que necesariamente tienes que dejar atrás», BBC Mundo, 26 abril 2018 &lt;https://www.bbc.com/mundo/noticias-43893550&gt; En línea 7 mayo 2021.]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul06</guid><pubDate>Sat, 06 Jul 2024 07:29:30 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60617264/2024jul06.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Creo que interferí con la voluntad de Dios. 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Sabemos lo que es perder a temprana edad a un hermano o a una hermana  muy cercana, y podemos asegurar que la vida no volverá a ser igual para usted.  Siempre habrá un puesto vacío alrededor de la mesa y un vacío en su corazón. Así se manifiesta la tristeza.   »Usted da a entender que estaba enojada con su mamá y que se culpa también a sí misma.  Esos sentimientos de ira y culpabilidad forman parte de la segunda etapa del  duelo.1 Como parte de sus estudios médicos, lo más probable es que  usted haya estudiado acerca de la psiquiatra Elizabeth Kübler-Ross y de las  cinco etapas del duelo que ella propuso.2 Durante los últimos  cincuenta años esas etapas han sido ampliamente aceptadas por los que practican  la medicina. Sin embargo, con frecuencia es fácil identificar las etapas en  otra persona, pero más difícil en nosotros mismos.   »La tercera etapa consta de preguntas tales como las que se ha hecho usted. ¿Qué habría pasado si mi hermano hubiera  sido diagnosticado más temprano? ¿Qué si yo lo hubiera llevado a otro país a  tiempo para aprovechar los tratamientos más recientes? {¿Qué si yo no hubiera  tomado las decisiones que tomé?}   »La cuarta etapa es la depresión. Sus palabras revelan que sus emociones ya están por el suelo, y ¿quién no sentiría  tal depresión después de perder a la persona a la que más amaba en este mundo?  ...   »Usted dice que su hermano era un hombre entregado a Dios y que estaba convencido de que Dios iba a sanarlo.  Sería natural que usted culpara a Dios por no evitar la muerte de su hermano.  ¿Acaso los que son fieles a Dios no reciben algo de beneficio adicional de  parte de Él?   »¿Por qué entonces no sana Dios siempre a cada creyente fiel que se lo pide? Puede ser muy difícil aceptar esa  realidad, pero los creyentes fieles confían en que Dios les ha de dar el número  preciso de días sobre la tierra y luego la eternidad en el cielo. El número de  días que Dios designó para su hermano no fue afectado por la fecha del  diagnóstico ni por la ira y la culpa que usted sintió. Su hermano confiaba en  Dios, así que, a pesar de que no sabemos por qué no fueron contestadas sus  oraciones en la manera como él esperaba, su confianza estaba puesta en Dios y  no en recibir lo que él quería.   »La acompañamos en su dolor.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 678. 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Dicen que en los años anteriores a mi  venida al mundo no nacieron suficientes hembras en nuestro pueblo y por eso mi  padre tuvo que recorrer largos caminos para buscar esposa en otra tribu. Viajó  por los bosques, siguiendo las indicaciones de otros que recorrieron esa ruta  con anterioridad por la misma razón, y que volvieron con mujeres forasteras.  Después de mucho tiempo, cuando mi padre ya comenzaba a perder la esperanza de  encontrar compañera, vio a una muchacha al pie de una alta cascada, un río que  caía del cielo. Sin acercarse demasiado, para no espantarla, le habló en el  tono que usan los cazadores para tranquilizar a su presa, y le explicó su  necesidad de casarse. Ella le hizo señas para que se aproximara, lo observó sin  disimulo y debe haberle complacido el aspecto del viajero, porque decidió que la idea del matrimonio no era del todo descabellada. Mi padre tuvo que trabajar para su suegro hasta pagarle el valor de la mujer. Después de cumplir con los  ritos de la boda, los dos hicieron el viaje de regreso a nuestra aldea.»1   Esta admirable viñeta de los Cuentos de Eva Luna, escritos por la popular novelista chilena Isabel Allende, tiene un marcado parecido a dos historias de la Biblia. La primera de ellas trata sobre el patriarca Isaac, cuya esposa, a quien escogió su criado en un viaje, tuvo que tomar la decisión de volver con él para casarse con un hombre a quien jamás había visto. A diferencia del padre de Walimai, el criado tuvo joyas preciosas y vestidos costosos para obsequiarles a la novia escogida y a sus familiares,2 mientras que  el pobre indígena del cuento tuvo que trabajar para su suegro a fin de ganarse a la mujer. Pero es eso precisamente lo que nos lleva a la segunda historia bíblica, pues en ella el patriarca Jacob, hijo de Isaac, también tuvo que trabajar para su suegro —catorce años en total— a fin de que éste le entregara como esposa a su hija menor.3   Lo que tienen en común este cuento de Isabel Allende y la historia de Isaac es que los novios no tuvieron la oportunidad de conocerse ni de enamorarse antes de  contraer matrimonio, y sin embargo, como suele suceder en esos casos, parece  que tuvieron un matrimonio feliz. Si bien es cierto que esta noción no es nada  popular en el mundo occidental en la actualidad, de todos modos corresponde a  un modelo bíblico de amor que sí debiera ser popular: el amor que parte de una  decisión irrevocable y se nutre de ella y del esfuerzo que acompaña a esa  decisión para seguir amando hasta la muerte. Cristo nos ama a nosotros a pesar  de lo pecadores que somos, y nos invita a que correspondamos a ese inmerecido  amor.4 No importa si hasta ahora no lo hemos conocido y por eso no  nos hemos enamorado de él, porque conocerlo es amarlo. Aceptemos, pues, su  invitación, y preparémonos para viajar con Él de regreso a su hogar. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Isabel Allende, Cuentos de Eva Luna (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1997), pp. 113‑14.                 2       Gn 24:1‑67                 3       Gn 29:14‑28                 4       Ro 5:8]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul05</guid><pubDate>Fri, 05 Jul 2024 07:31:49 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60607026/2024jul05.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«El nombre que me dio mi padre es Walimai, que... quiere decir viento.... 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Ella le hizo señas para que se aproximara, lo observó sin  disimulo y debe haberle complacido el aspecto del viajero, porque decidió que la idea del matrimonio no era del todo descabellada. Mi padre tuvo que trabajar para su suegro hasta pagarle el valor de la mujer. Después de cumplir con los  ritos de la boda, los dos hicieron el viaje de regreso a nuestra aldea.»1   Esta admirable viñeta de los Cuentos de Eva Luna, escritos por la popular novelista chilena Isabel Allende, tiene un marcado parecido a dos historias de la Biblia. La primera de ellas trata sobre el patriarca Isaac, cuya esposa, a quien escogió su criado en un viaje, tuvo que tomar la decisión de volver con él para casarse con un hombre a quien jamás había visto. A diferencia del padre de Walimai, el criado tuvo joyas preciosas y vestidos costosos para obsequiarles a la novia escogida y a sus familiares,2 mientras que  el pobre indígena del cuento tuvo que trabajar para su suegro a fin de ganarse a la mujer. Pero es eso precisamente lo que nos lleva a la segunda historia bíblica, pues en ella el patriarca Jacob, hijo de Isaac, también tuvo que trabajar para su suegro —catorce años en total— a fin de que éste le entregara como esposa a su hija menor.3   Lo que tienen en común este cuento de Isabel Allende y la historia de Isaac es que los novios no tuvieron la oportunidad de conocerse ni de enamorarse antes de  contraer matrimonio, y sin embargo, como suele suceder en esos casos, parece  que tuvieron un matrimonio feliz. Si bien es cierto que esta noción no es nada  popular en el mundo occidental en la actualidad, de todos modos corresponde a  un modelo bíblico de amor que sí debiera ser popular: el amor que parte de una  decisión irrevocable y se nutre de ella y del esfuerzo que acompaña a esa  decisión para seguir amando hasta la muerte. Cristo nos ama a nosotros a pesar  de lo pecadores que somos, y nos invita a que correspondamos a ese inmerecido  amor.4 No importa si hasta ahora no lo hemos conocido y por eso no  nos hemos enamorado de él, porque conocerlo es amarlo. Aceptemos, pues, su  invitación, y preparémonos para viajar con Él de regreso a su hogar. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Isabel Allende, Cuentos de Eva Luna (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1997), pp. 113‑14.                 2       Gn 24:1‑67                 3       Gn 29:14‑28                 4       Ro 5:8]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mi novia observa mucho a otro joven»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mi-novia-observa-mucho-a-otro-joven--60597328</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Le propuse matrimonio a mi novia, y me aceptó.... Hemos gozado de una hermosa relación y nos amamos mutuamente. Sin embargo, en una ocasión ella hizo algo que para mí no  fue normal. Me di cuenta de que  observa mucho a otro  joven. Lo hemos hablado y le he dicho que si se siente atraída a él,  yo puedo alejarme, pero ella me dice que soy el único joven a quien ama y que  no quiere a nadie más. No obstante, yo me siento muy mal en mi corazón y tengo  dudas, aunque ella una y otra vez me afirma lo  mismo.... Muchas  veces la he hecho sentir mal, y eso a mí me duele porque realmente la amo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Usted cree que es anormal que su novia haya mirado mucho a otro joven. Sin embargo, hay muchas  razones por las que ella pudo haberlo hecho, y nosotros creemos que casi todas  esas razones serían normales. Pudiera ser que él se parecía a alguien a quien ella  conoce, o que estaba intrigada por la manera en que él movía las manos. Incluso  si usted tuviera razón al pensar que ella lo miró porque pensó que era  físicamente atractivo, eso de todos modos sería totalmente normal. Amar a  alguien no quiere decir que uno se vuelve ciego.   »Lo que en realidad parece anormal no es la acción de su novia sino la reacción suya.... Ella no hizo nada en absoluto que debería  haberle hecho dudar del amor que le tiene, y sin embargo usted se imaginó lo  peor y prácticamente la acusó de hacer algo indebido.   »Es obvio que usted es una persona muy insegura, y que eso lo ha llevado a tener expectativas que no son razonables... [por lo que]  creemos con sobrada razón que situaciones como esta ocurrirán con más  frecuencia después de que se casen. Tarde o temprano, su novia reconocerá que  nunca podrá satisfacer las expectativas que usted tiene, y ella dejará de  intentarlo. Entonces usted habrá hecho que se aleje.   »Gracias a Dios, aún hay tiempo para evitar un matrimonio fracasado. Le recomendamos que acuda a un terapeuta  profesional que pueda ayudarle a comprender su inseguridad y cómo ésta pudiera  arruinar su noviazgo. Si no es posible que consulte a un terapeuta o forme  parte de un grupo terapéutico, entonces le recomendamos que estudie los temas  de la inseguridad y los celos y hable acerca de ellos con un amigo o miembro de  su familia en quien pueda confiar. Pídale a Dios que le ayude a reconocer los  errores en su manera de pensar.   »Mientras tanto, si de veras ama a su novia como lo afirma, creemos que debe aplazar la boda.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el sitio  www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el  Caso 806. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul04</guid><pubDate>Thu, 04 Jul 2024 07:30:20 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60597328/2024jul04.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Le propuse matrimonio a mi novia, y me aceptó.... Hemos gozado de una...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Le propuse matrimonio a mi novia, y me aceptó.... Hemos gozado de una hermosa relación y nos amamos mutuamente. Sin embargo, en una ocasión ella hizo algo que para mí no  fue normal. Me di cuenta de que  observa mucho a otro  joven. Lo hemos hablado y le he dicho que si se siente atraída a él,  yo puedo alejarme, pero ella me dice que soy el único joven a quien ama y que  no quiere a nadie más. No obstante, yo me siento muy mal en mi corazón y tengo  dudas, aunque ella una y otra vez me afirma lo  mismo.... Muchas  veces la he hecho sentir mal, y eso a mí me duele porque realmente la amo.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Usted cree que es anormal que su novia haya mirado mucho a otro joven. Sin embargo, hay muchas  razones por las que ella pudo haberlo hecho, y nosotros creemos que casi todas  esas razones serían normales. Pudiera ser que él se parecía a alguien a quien ella  conoce, o que estaba intrigada por la manera en que él movía las manos. Incluso  si usted tuviera razón al pensar que ella lo miró porque pensó que era  físicamente atractivo, eso de todos modos sería totalmente normal. Amar a  alguien no quiere decir que uno se vuelve ciego.   »Lo que en realidad parece anormal no es la acción de su novia sino la reacción suya.... Ella no hizo nada en absoluto que debería  haberle hecho dudar del amor que le tiene, y sin embargo usted se imaginó lo  peor y prácticamente la acusó de hacer algo indebido.   »Es obvio que usted es una persona muy insegura, y que eso lo ha llevado a tener expectativas que no son razonables... [por lo que]  creemos con sobrada razón que situaciones como esta ocurrirán con más  frecuencia después de que se casen. Tarde o temprano, su novia reconocerá que  nunca podrá satisfacer las expectativas que usted tiene, y ella dejará de  intentarlo. Entonces usted habrá hecho que se aleje.   »Gracias a Dios, aún hay tiempo para evitar un matrimonio fracasado. Le recomendamos que acuda a un terapeuta  profesional que pueda ayudarle a comprender su inseguridad y cómo ésta pudiera  arruinar su noviazgo. Si no es posible que consulte a un terapeuta o forme  parte de un grupo terapéutico, entonces le recomendamos que estudie los temas  de la inseguridad y los celos y hable acerca de ellos con un amigo o miembro de  su familia en quien pueda confiar. Pídale a Dios que le ayude a reconocer los  errores en su manera de pensar.   »Mientras tanto, si de veras ama a su novia como lo afirma, creemos que debe aplazar la boda.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el sitio  www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el  Caso 806. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«No amo a nadie»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/no-amo-a-nadie--60575687</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «No sé qué es el amor. No amo a nadie, y antes más bien  trato de hacerles daño a las personas que más me quieren, que son mi esposa y  mi hija. No sé qué me pasa. Hago cosas que no debo y, cada vez que quiero  buscar a Dios, me siento acusado y culpable. Por eso tengo mucho miedo, [y] me  escondo detrás de este computador para escribir lo que no puedo decirle a nadie  por miedo al rechazo.   »Dentro de mí hay algo que quiere gritar: “¡Jesucristo, ayúdame!” Pero no soy capaz; estoy atado  a muchos vicios. Quiero empezar de nuevo.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »... Comencemos con la culpa y la condenación que siente. Usted dice que esos  sentimientos impiden que busque a Dios. Pero no es Dios el que quiere  condenarlo. De hecho, Él dio a su único Hijo, Jesucristo, para que muriera en  la cruz en su lugar a fin de que usted no tuviera que ser condenado. Eso quiere  decir que la condenación que usted siente no proviene de Dios. Nosotros creemos  que viene, más bien, de Satanás mismo. Satanás quiere que usted se sienta tan  condenado que no busque una relación personal con Dios. Así que Satanás le dice  de continuo al oído que usted es culpable de muchos pecados. Eso es verdad;  cada uno de nosotros es culpable de pecado. Pero Satanás también le dice al  oído que usted es un inútil, que no merece que se le ame, y que un Dios santo  jamás lo aceptaría. Y todo eso es mentira.   »Mientras tanto, Dios está tratando de comunicarse con usted. Es la voz de Él la que  usted oye por encima del miedo y de la culpa que siente. Por eso usted dice que  hay algo adentro que quiere gritar y pedirle a Cristo que lo ayude. Esa es la  respuesta suya a la invitación que Él le está haciendo. Dios lo invita a que  tenga una relación con Él. Si usted acepta esa invitación, Él lo perdonará y le  quitará la culpa que siente por todas las maneras en que ha pecado contra Él y  contra el prójimo. Además, como Dios es amor, Él lo ayudará a aprender a amar a  otros, tales como su esposa y su hija.   »Usted dice que no sabe qué le pasa, ni por qué sigue haciendo cosas indebidas. Eso se  debe a que ha permitido que Satanás tenga el dominio en su vida. Usted le ha  dado a él control absoluto. Él hasta le ha quitado el amor que usted, de otro  modo, hubiera sentido por su familia. ¿Quiere seguir así? Si no quiere seguir  dándole control absoluto a Satanás, entonces dígale a Dios que está arrepentido  y pídale que perdone sus pecados. Agradézcale que Cristo ya tomó el castigo por  todo el pecado suyo para que usted no tuviera que ser condenado. Deje que Dios  quebrante el poder que Satanás ha ejercido en su vida. Deje que Dios lo cambie  por completo.   »¡Usted puede empezar de nuevo!   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace que dice: «Caso 93» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul02</guid><pubDate>Tue, 02 Jul 2024 07:29:50 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60575687/2024jul02.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «No sé qué es el amor. No amo a nadie, y antes más bien  trato de...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «No sé qué es el amor. No amo a nadie, y antes más bien  trato de hacerles daño a las personas que más me quieren, que son mi esposa y  mi hija. No sé qué me pasa. Hago cosas que no debo y, cada vez que quiero  buscar a Dios, me siento acusado y culpable. Por eso tengo mucho miedo, [y] me  escondo detrás de este computador para escribir lo que no puedo decirle a nadie  por miedo al rechazo.   »Dentro de mí hay algo que quiere gritar: “¡Jesucristo, ayúdame!” Pero no soy capaz; estoy atado  a muchos vicios. Quiero empezar de nuevo.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »... Comencemos con la culpa y la condenación que siente. Usted dice que esos  sentimientos impiden que busque a Dios. Pero no es Dios el que quiere  condenarlo. De hecho, Él dio a su único Hijo, Jesucristo, para que muriera en  la cruz en su lugar a fin de que usted no tuviera que ser condenado. Eso quiere  decir que la condenación que usted siente no proviene de Dios. Nosotros creemos  que viene, más bien, de Satanás mismo. Satanás quiere que usted se sienta tan  condenado que no busque una relación personal con Dios. Así que Satanás le dice  de continuo al oído que usted es culpable de muchos pecados. Eso es verdad;  cada uno de nosotros es culpable de pecado. Pero Satanás también le dice al  oído que usted es un inútil, que no merece que se le ame, y que un Dios santo  jamás lo aceptaría. Y todo eso es mentira.   »Mientras tanto, Dios está tratando de comunicarse con usted. Es la voz de Él la que  usted oye por encima del miedo y de la culpa que siente. Por eso usted dice que  hay algo adentro que quiere gritar y pedirle a Cristo que lo ayude. Esa es la  respuesta suya a la invitación que Él le está haciendo. Dios lo invita a que  tenga una relación con Él. Si usted acepta esa invitación, Él lo perdonará y le  quitará la culpa que siente por todas las maneras en que ha pecado contra Él y  contra el prójimo. Además, como Dios es amor, Él lo ayudará a aprender a amar a  otros, tales como su esposa y su hija.   »Usted dice que no sabe qué le pasa, ni por qué sigue haciendo cosas indebidas. Eso se  debe a que ha permitido que Satanás tenga el dominio en su vida. Usted le ha  dado a él control absoluto. Él hasta le ha quitado el amor que usted, de otro  modo, hubiera sentido por su familia. ¿Quiere seguir así? Si no quiere seguir  dándole control absoluto a Satanás, entonces dígale a Dios que está arrepentido  y pídale que perdone sus pecados. Agradézcale que Cristo ya tomó el castigo por  todo el pecado suyo para que usted no tuviera que ser condenado. Deje que Dios  quebrante el poder que Satanás ha ejercido en su vida. Deje que Dios lo cambie  por completo.   »¡Usted puede empezar de nuevo!   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace que dice: «Caso 93» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Otra maravilla de la creación</title><link>https://www.spreaker.com/episode/otra-maravilla-de-la-creacion--60563156</link><description><![CDATA[Luego de intensas negociaciones que se iniciaron en la década de 1960, el 26 de abril de 1973 Brasil y Paraguay firmaron el Tratado de Itaipú, con el que aprovechaban al máximo el potencial hidráulico del río Paraná, recurso natural común que sólo podía explotarse en condominio por tratarse de una frontera entre las dos naciones. De ahí que en mayo de 1974 se creara la empresa binacional Itaipú con el fin de construir y posteriormente administrar una central hidroeléctrica con un régimen jurídico único en el mundo, ya que sería regida por el Tratado mismo y por las normas del Derecho Internacional Público. La construcción se llevó a cabo en seis fases entre 1975 y 2006. Antes de la cuarta fase, en la que en mayo de 1984 Itaipú comenzó a generar energía, fueron necesarias la excavación del canal de desvío del río Paraná; la construcción de la represa de roca; la instalación del patio industrial; la ejecución de la estructura de control, de las ataguías principales y del efectivo desvío del río desde su lecho natural; la construcción de la represa principal, de la represa lateral derecha, de las represas de tierra y de roca, del vertedero, de la casa de máquinas del lecho del río y de los montajes electromecánicos; el cierre de las compuertas de la estructura de control de desvío; la formación del embalse, y la apertura del vertedero. Más de cuarenta mil obreros trabajaron en la construcción de la central, en el momento culminante a un ritmo equivalente a la construcción de un edificio de oficinas de veinte plantas cada cincuenta y cinco minutos. Con el volumen de hierro y de acero que utilizaron, pudieron haber construido 380 Torres Eiffel; con el volumen de hormigón, quince veces mayor que el utilizado en el Eurotúnel (que une a Francia con Inglaterra debajo del Canal de la Mancha), pudieron haber construido 210 estadios de fútbol como el Maracaná en Río de Janeiro o una autopista de dos carriles desde Moscú hasta Lisboa. Cada una de las veinte unidades generadoras de 700 megavatios produce lo suficiente para atender todo el consumo de electricidad de una ciudad de casi dos millones de habitantes. Su potencia total de catorce mil megavatios es más que suficiente para satisfacer una cuarta parte de las necesidades eléctricas de Brasil y un noventa por ciento de las de Paraguay. Es que la descarga máxima del vertedero de Itaipú (más de sesenta y dos mil metros cúbicos por segundo) corresponde a cuarenta veces la descarga promedio de las Cataratas del Iguazú. Brasil tendría que quemar 434 mil barriles de petróleo al día para obtener en plantas termoeléctricas la misma producción de energía de Itaipú. ¡Con razón que en 1995 la revista Mecánica Popular distinguiera a Itaipú como una de las siete maravillas del mundo moderno!1 Con todo, Itaipú no es más que una creación del hombre, que es, a su vez, una creación de Dios. Es decir, le debemos a Dios, indirectamente, tanto la maravilla que es Itaipú, como le debemos, directamente, la maravilla que son las Cataratas del Iguazú. De ahí que no podamos menos que exclamar, en las palabras del salmista David: «¡Quiero alabarte, Señor, con todo el corazón, y contar todas tus maravillas!»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a> 1 ITAIPÚ Binacional: La mayor central hidroeléctrica del mundo en producción de energía (Foz do Iguazú, Brasil: Publicación del Depto de Comunicación de ITAIPÚ Binacional, 2006), pp. 4-5,7-8,13-14; Brasil, 2a ed. (Lonely Planet [geoPlaneta]: mayo 2005), p. 324 . 2 Sal 9:1]]></description><guid isPermaLink="false">2024jul01</guid><pubDate>Mon, 01 Jul 2024 07:30:56 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60563156/2024jul01.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Luego de intensas negociaciones que se iniciaron en la década de 1960, el 26 de abril de 1973 Brasil y Paraguay firmaron el Tratado de Itaipú, con el que aprovechaban al máximo el potencial hidráulico del río Paraná, recurso natural común que sólo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[Luego de intensas negociaciones que se iniciaron en la década de 1960, el 26 de abril de 1973 Brasil y Paraguay firmaron el Tratado de Itaipú, con el que aprovechaban al máximo el potencial hidráulico del río Paraná, recurso natural común que sólo podía explotarse en condominio por tratarse de una frontera entre las dos naciones. De ahí que en mayo de 1974 se creara la empresa binacional Itaipú con el fin de construir y posteriormente administrar una central hidroeléctrica con un régimen jurídico único en el mundo, ya que sería regida por el Tratado mismo y por las normas del Derecho Internacional Público. La construcción se llevó a cabo en seis fases entre 1975 y 2006. Antes de la cuarta fase, en la que en mayo de 1984 Itaipú comenzó a generar energía, fueron necesarias la excavación del canal de desvío del río Paraná; la construcción de la represa de roca; la instalación del patio industrial; la ejecución de la estructura de control, de las ataguías principales y del efectivo desvío del río desde su lecho natural; la construcción de la represa principal, de la represa lateral derecha, de las represas de tierra y de roca, del vertedero, de la casa de máquinas del lecho del río y de los montajes electromecánicos; el cierre de las compuertas de la estructura de control de desvío; la formación del embalse, y la apertura del vertedero. Más de cuarenta mil obreros trabajaron en la construcción de la central, en el momento culminante a un ritmo equivalente a la construcción de un edificio de oficinas de veinte plantas cada cincuenta y cinco minutos. Con el volumen de hierro y de acero que utilizaron, pudieron haber construido 380 Torres Eiffel; con el volumen de hormigón, quince veces mayor que el utilizado en el Eurotúnel (que une a Francia con Inglaterra debajo del Canal de la Mancha), pudieron haber construido 210 estadios de fútbol como el Maracaná en Río de Janeiro o una autopista de dos carriles desde Moscú hasta Lisboa. Cada una de las veinte unidades generadoras de 700 megavatios produce lo suficiente para atender todo el consumo de electricidad de una ciudad de casi dos millones de habitantes. Su potencia total de catorce mil megavatios es más que suficiente para satisfacer una cuarta parte de las necesidades eléctricas de Brasil y un noventa por ciento de las de Paraguay. Es que la descarga máxima del vertedero de Itaipú (más de sesenta y dos mil metros cúbicos por segundo) corresponde a cuarenta veces la descarga promedio de las Cataratas del Iguazú. Brasil tendría que quemar 434 mil barriles de petróleo al día para obtener en plantas termoeléctricas la misma producción de energía de Itaipú. ¡Con razón que en 1995 la revista Mecánica Popular distinguiera a Itaipú como una de las siete maravillas del mundo moderno!1 Con todo, Itaipú no es más que una creación del hombre, que es, a su vez, una creación de Dios. Es decir, le debemos a Dios, indirectamente, tanto la maravilla que es Itaipú, como le debemos, directamente, la maravilla que son las Cataratas del Iguazú. De ahí que no podamos menos que exclamar, en las palabras del salmista David: «¡Quiero alabarte, Señor, con todo el corazón, y contar todas tus maravillas!»2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a> 1 ITAIPÚ Binacional: La mayor central hidroeléctrica del mundo en producción de energía (Foz do Iguazú, Brasil: Publicación del Depto de Comunicación de ITAIPÚ Binacional, 2006), pp. 4-5,7-8,13-14; Brasil, 2a ed. (Lonely Planet [geoPlaneta]: mayo 2005), p. 324 . 2 Sal 9:1]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Decidimos que no naciera ese niño»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/decidimos-que-no-naciera-ese-nino--60545591</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un hombre casado, y me siento muy mal con Dios porque le fallé. Cometí adulterio, y la consecuencia  de ese adulterio fue un embarazo; pero decidimos que no naciera ese niño.   »Quisiera que me dijeran cómo alcanzar el perdón de Dios por haber pecado, conociendo la  verdad, y por haberle quitado la vida a ese ser inocente. Cada día me martiriza  ese cargo de conciencia. Debido a esa situación, estoy enfermo. Yo sé que Dios  me está castigando por haber pecado de esa manera. ¿Cómo recibo sanidad y  perdón?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Antes de responder a su pregunta, quisiéramos hacerle una pregunta a usted. ¿Ha seguido siéndole infiel a su  esposa?   »Usted se siente culpable por haber estado de acuerdo con la decisión de quitar la vida de su hijo o hija, pero no  menciona específicamente si también se siente culpable por el adulterio. De ser  así, ¿la culpa que siente lo ha llevado a ponerles fin a relaciones  sentimentales con otras mujeres?   »Su caso puede compararse con el de andar en un vehículo que va en dirección contraria al tránsito. Una vez que el  conductor del vehículo descubre su error, ¿qué hace? ¿Sigue andando en la  dirección equivocada luego de pedirles disculpas a los pasajeros que lo  acompañan, o se da vuelta en el sentido correcto?   »Usted sabe que su vida ha estado mal encaminada por algún tiempo. Así que debe darse vuelta y tomar el rumbo  contrario si espera que Dios crea que de veras está arrepentido por lo que  usted hizo. Cuando cambiamos de rumbo y lamentamos lo que hemos hecho, esa  acción indica arrepentimiento. Dios está dispuesto a perdonar cualquier pecado  por completo, pero cuando pecamos, tenemos que estar de veras arrepentidos, y  darnos vuelta y tomar el rumbo opuesto.   »Muchos se sienten culpables y quieren saber cuál es la fórmula para tener una conciencia tranquila. Están dispuestos a  decirle a Dios que están arrepentidos, pero no están dispuestos a darse vuelta  y tomar el rumbo contrario. Si no hacen eso, su arrepentimiento es vano y no indica nada.   »La culpabilidad y la angustia emocional causan cambios en las sustancias químicas del cerebro, y esos cambios  pueden, en definitiva, afectar la salud. Usted no identifica su enfermedad,  pero es de suponerse que su estado emocional está elevando la cantidad de  hormonas de estrés, tales como el cortisol, que tiene en el cuerpo.... Es que,  si bien Dios nos perdona por lo que hemos hecho, por lo general Él no nos quita  las consecuencias naturales que se dan como resultado. Sin embargo, una  conciencia clara y limpia delante de Dios aliviaría una buena parte del estrés  en su cuerpo, y pudiera resultar en una mejoría de la enfermedad. En cualquier  caso, le sugerimos que consulte a un médico para que le dé su diagnóstico.     »Le recomendamos que lea el Caso 387 en www.conciencia.net para  enterarse de lo que le sugerimos a otra persona que lamentó muchísimo su  decisión de abortar a su bebé. Esas sugerencias pudieran servirle también a  usted.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 677. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun29</guid><pubDate>Sat, 29 Jun 2024 08:29:07 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60545591/2024jun29.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un hombre casado, y me siento muy mal con Dios porque le fallé....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro  sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:   «Soy un hombre casado, y me siento muy mal con Dios porque le fallé. Cometí adulterio, y la consecuencia  de ese adulterio fue un embarazo; pero decidimos que no naciera ese niño.   »Quisiera que me dijeran cómo alcanzar el perdón de Dios por haber pecado, conociendo la  verdad, y por haberle quitado la vida a ese ser inocente. Cada día me martiriza  ese cargo de conciencia. Debido a esa situación, estoy enfermo. Yo sé que Dios  me está castigando por haber pecado de esa manera. ¿Cómo recibo sanidad y  perdón?»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Antes de responder a su pregunta, quisiéramos hacerle una pregunta a usted. ¿Ha seguido siéndole infiel a su  esposa?   »Usted se siente culpable por haber estado de acuerdo con la decisión de quitar la vida de su hijo o hija, pero no  menciona específicamente si también se siente culpable por el adulterio. De ser  así, ¿la culpa que siente lo ha llevado a ponerles fin a relaciones  sentimentales con otras mujeres?   »Su caso puede compararse con el de andar en un vehículo que va en dirección contraria al tránsito. Una vez que el  conductor del vehículo descubre su error, ¿qué hace? ¿Sigue andando en la  dirección equivocada luego de pedirles disculpas a los pasajeros que lo  acompañan, o se da vuelta en el sentido correcto?   »Usted sabe que su vida ha estado mal encaminada por algún tiempo. Así que debe darse vuelta y tomar el rumbo  contrario si espera que Dios crea que de veras está arrepentido por lo que  usted hizo. Cuando cambiamos de rumbo y lamentamos lo que hemos hecho, esa  acción indica arrepentimiento. Dios está dispuesto a perdonar cualquier pecado  por completo, pero cuando pecamos, tenemos que estar de veras arrepentidos, y  darnos vuelta y tomar el rumbo opuesto.   »Muchos se sienten culpables y quieren saber cuál es la fórmula para tener una conciencia tranquila. Están dispuestos a  decirle a Dios que están arrepentidos, pero no están dispuestos a darse vuelta  y tomar el rumbo contrario. Si no hacen eso, su arrepentimiento es vano y no indica nada.   »La culpabilidad y la angustia emocional causan cambios en las sustancias químicas del cerebro, y esos cambios  pueden, en definitiva, afectar la salud. Usted no identifica su enfermedad,  pero es de suponerse que su estado emocional está elevando la cantidad de  hormonas de estrés, tales como el cortisol, que tiene en el cuerpo.... Es que,  si bien Dios nos perdona por lo que hemos hecho, por lo general Él no nos quita  las consecuencias naturales que se dan como resultado. Sin embargo, una  conciencia clara y limpia delante de Dios aliviaría una buena parte del estrés  en su cuerpo, y pudiera resultar en una mejoría de la enfermedad. En cualquier  caso, le sugerimos que consulte a un médico para que le dé su diagnóstico.     »Le recomendamos que lea el Caso 387 en www.conciencia.net para  enterarse de lo que le sugerimos a otra persona que lamentó muchísimo su  decisión de abortar a su bebé. Esas sugerencias pudieran servirle también a  usted.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 677. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El primer elegido al Salón de la Fama del Béisbol por unanimidad</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-primer-elegido-al-salon-de-la-fama-del-beisbol-por-unanimidad--60536958</link><description><![CDATA[(Día del Deportista Panameño)   Todo bateador de las Ligas Mayores del Béisbol sabía lo que le esperaba cuando tenía  que enfrentarse a Mariano Rivera. Sabía lo que estaba por llegar, y que era tal vez la mejor recta cortada  jamás lanzada por un beisbolista profesional. ¡Y aun así no era capaz de hacer  contacto con la pelota! Por eso y mucho más, era de esperarse que en el año  2019 fuera elegido al Salón de la Fama en su primer año de elegibilidad, al  igual que lo habían sido 54 de los mejores beisbolistas de todos los tiempos  que lo antecedieron. Sólo que ese año, por primera vez en los 83 años de  votación de la Asociación de Escritores de Béisbol de América, ¡el voto por uno  de los elegidos, Mariano Rivera, fue unánime!1   Criado en Puerto Caimito, una pequeña aldea panameña de pesca —a unos 24 kilómetros de  la Ciudad de Panamá— Rivera había iniciado su carrera beisbolística jugando  «con un guante hecho de un cartón de leche, un palo como bate y una pelota  hecha de redes de pesca muy apretadas».2 Pero un brazo fuerte y  certero, y un cuerpo atlético y nervudo lo pusieron en la mira de los Yankees  de Nueva York en 1990, y fue así como a los veinte años comenzó su ascenso  desde las Ligas Menores hasta debutar en las Mayores como abridor de los  Yankees en 1995. No fue sino hasta 1996 que comenzó a lanzar como relevista y  posteriormente a adquirir fama como un cerrador imbatible.   En todas sus 19 temporadas en las Ligas Mayores, Mariano Rivera jugó con el mismo equipo, los Yankees de  Nueva York. Protagonizó en cinco Series Mundiales, impuso récords en juegos  salvados (652) y en juegos completos (952), e igualó el récord de 9 temporadas  con 40 o más juegos salvados. Rivera también posee los récords de postemporada  de 96 juegos lanzados y 42 salvados, 24 de éstos lanzados y 11 salvados en  Series Mundiales, así como el promedio más bajo de carreras limpias permitidas  (0.70), sólo 11 en 141 entradas. De ahí que, desde 2014, el premio que recibe  el Relevista del Año en la Liga Americana se llame Mariano Rivera. En 32 series  de postemporada, entre éstas siete Series Mundiales, ganó ocho juegos y perdió  sólo uno.   Rivera fue reconocido como el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de 1991 y de la Serie de Campeonato  de la Liga Americana en 2003, como también del Juego de Estrellas en 2013, una  de las 13 temporadas en que fue elegido para participar. Es el segundo miembro  del Salón de la Fama del Beísbol nacido en Panamá. El primero, Rod Carew,  ingresó en 1991.3   En su autobiografía titulada El cerrador, Rivera cuenta cómo nació su recta  cortada con «ese malvado efecto». Dice que no pasó años buscando ese lanzamiento ni se lo pidió  a Dios, sino que surgió de repente «como si hubiera caído directamente del  cielo... [como] otro de los increíbles regalos del Señor». Y luego concluye que  Dios le dio esa «arma de béisbol devastadora» porque, como siempre, Dios tenía  un plan específico, un plan que cambió toda su carrera.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Mariano Rivera (Pitcher): Class of 2019», National Baseball Hall of Fame [Salón de la Fama del Béisbol], Cooperstown, New York &lt;https://baseballhall.org/hall-of-famers/rivera-mariano&gt; En línea 6 enero 2023; «Mariano Rivera unanimously elected to Hall of Fame, along with Roy Halladay, Edgar Martinez and Mike Mussina» [Mariano Rivera elegido por unaniminad al Salón de la Fama, junto con Roy Halladay, Edgar Martínez y Mike Mussina], Baseball Writers’ Association of America (BBWAA) [Asociación de Escritores de Béisbol de América], 22 enero 2019 &lt;https://bbwaa.com/19-hof&gt; En línea 6 enero 2023.                 2       Mariano Rivera con Wayne Coffey, El cerrador: Mi Vida, Edición en español por Hachette Book Group (New York: Little, Brown and Company, 2014) p. 6.                 3       «Mariano Rivera (Pitcher): Class of 2019»; «Mariano Rivera unanimously elected to Hall of Fame (BBWAA); Spencer Fordin, «Premios de los relevistas serán “Rivera” y “Hoffman”», mlb.com [Béisbol de las Grandes Ligas], 9 April 2014 &lt;https://www.mlb.com/es/news/premios-de-los-relevistas-seran-rivera-y-hoffman/c-71477408&gt; En línea 6 enero 2023.                 4       Mariano Rivera con Wayne Coffey, El cerrador, pp. 89-90.]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun28</guid><pubDate>Fri, 28 Jun 2024 09:30:10 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60536958/2024jun28.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Día del Deportista Panameño)   Todo bateador de las Ligas Mayores del Béisbol sabía lo que le esperaba cuando tenía  que enfrentarse a Mariano Rivera. 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Sólo que ese año, por primera vez en los 83 años de  votación de la Asociación de Escritores de Béisbol de América, ¡el voto por uno  de los elegidos, Mariano Rivera, fue unánime!1   Criado en Puerto Caimito, una pequeña aldea panameña de pesca —a unos 24 kilómetros de  la Ciudad de Panamá— Rivera había iniciado su carrera beisbolística jugando  «con un guante hecho de un cartón de leche, un palo como bate y una pelota  hecha de redes de pesca muy apretadas».2 Pero un brazo fuerte y  certero, y un cuerpo atlético y nervudo lo pusieron en la mira de los Yankees  de Nueva York en 1990, y fue así como a los veinte años comenzó su ascenso  desde las Ligas Menores hasta debutar en las Mayores como abridor de los  Yankees en 1995. No fue sino hasta 1996 que comenzó a lanzar como relevista y  posteriormente a adquirir fama como un cerrador imbatible.   En todas sus 19 temporadas en las Ligas Mayores, Mariano Rivera jugó con el mismo equipo, los Yankees de  Nueva York. Protagonizó en cinco Series Mundiales, impuso récords en juegos  salvados (652) y en juegos completos (952), e igualó el récord de 9 temporadas  con 40 o más juegos salvados. Rivera también posee los récords de postemporada  de 96 juegos lanzados y 42 salvados, 24 de éstos lanzados y 11 salvados en  Series Mundiales, así como el promedio más bajo de carreras limpias permitidas  (0.70), sólo 11 en 141 entradas. De ahí que, desde 2014, el premio que recibe  el Relevista del Año en la Liga Americana se llame Mariano Rivera. En 32 series  de postemporada, entre éstas siete Series Mundiales, ganó ocho juegos y perdió  sólo uno.   Rivera fue reconocido como el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de 1991 y de la Serie de Campeonato  de la Liga Americana en 2003, como también del Juego de Estrellas en 2013, una  de las 13 temporadas en que fue elegido para participar. Es el segundo miembro  del Salón de la Fama del Beísbol nacido en Panamá. El primero, Rod Carew,  ingresó en 1991.3   En su autobiografía titulada El cerrador, Rivera cuenta cómo nació su recta  cortada con «ese malvado efecto». Dice que no pasó años buscando ese lanzamiento ni se lo pidió  a Dios, sino que surgió de repente «como si hubiera caído directamente del  cielo... [como] otro de los increíbles regalos del Señor». Y luego concluye que  Dios le dio esa «arma de béisbol devastadora» porque, como siempre, Dios tenía  un plan específico, un plan que cambió toda su carrera.4 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Mariano Rivera (Pitcher): Class of 2019», National Baseball Hall of Fame [Salón de la Fama del Béisbol], Cooperstown, New York &lt;https://baseballhall.org/hall-of-famers/rivera-mariano&gt; En línea 6 enero 2023; «Mariano Rivera unanimously elected to Hall of Fame, along with Roy Halladay, Edgar Martinez and Mike Mussina» [Mariano Rivera elegido por unaniminad al Salón de la Fama, junto con Roy Halladay, Edgar Martínez y Mike Mussina], Baseball Writers’ Association of America (BBWAA) [Asociación de Escritores de Béisbol de América], 22 enero 2019 &lt;https://bbwaa.com/19-hof&gt; En línea 6 enero 2023.                 2       Mariano Rivera con Wayne Coffey, El cerrador: Mi Vida, Edición en español por Hachette Book Group (New York: Little, Brown and Company, 2014) p. 6.                 3       «Mariano Rivera...]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Dispuestos a morir por su fe</title><link>https://www.spreaker.com/episode/dispuestos-a-morir-por-su-fe--60525101</link><description><![CDATA[(Antevíspera del Día del Mártir Cristiano)   Cuenta Richard Wurmbrand en su best seller autobiográfico, Torturado por Cristo,  que cuando los rusos ocuparon Rumania, dos soldados rusos irrumpieron en una  iglesia cristiana y, apuntando sus armas a todos los presentes, gritaron:   —¡No creemos en su fe! A los que no renuncien de inmediato a ella, los mataremos de un tiro ahora mismo. Los que renuncian a  su fe, pasen a la derecha.   Algunos se pasaron a la derecha del recinto.   —¡Ustedes, salgan de la iglesia y regresen a sus casas! —les ordenó uno de los soldados.   Y salieron huyendo, como alma que lleva el diablo.   Los soldados rusos, una vez que quedaron solos con la mayoría de los asistentes que  no se habían movido ni un ápice, los abrazaron y les dijeron emocionados:   —Nosotros también somos seguidores de Cristo, pero queríamos fraternizar sólo con aquellos que están dispuestos a morir por  la verdad que profesan.1   En realidad, esta historia pone el dedo en la llaga de quienes profesan  determinada fe pero no están comprometidos del todo con ella. Entre éstos,  aunque cueste trabajo admitirlo, hay muchos presuntos cristianos que tienen una  úlcera en el alma que los está envenenando por completo.   Para éstos, el cristianismo no es más que un amuleto contra la mala suerte que en el mejor de los casos les trae  muy buena suerte. Creen que Jesucristo tiene la obligación de protegerlos de  todo accidente y de proveerles de todo lo que ansían y piden para gastar en sus  propios deleites. Hacen con la religión un negocio. «Si yo sigo a Cristo —dicen—, entonces  Él tiene que darme salud, dinero y placeres. Y si no, entonces no tengo por qué  seguirlo.»   En cambio, los seguidores de Cristo que viven en países donde el ateísmo es la  religión del estado arriesgan la vida cuando confiesan su fe en Él. En los  lugares en que hay leyes que prohíben hablar acerca de la fe cristiana con  personas menores de dieciocho años, el hacer tal proselitismo puede significar  prisión y muerte. Y sin embargo miles de hombres y mujeres lo hacen,  convencidos de la justicia de su causa, afrontando con valor hasta las últimas  consecuencias.   Aunque parezca algo severo, Cristo espera lo mismo de todos sus seguidores, cualquiera  que sea su país de origen o de residencia. Es que lo que no nos cuesta nada  tampoco tiene valor alguno. Por eso el Rey David le dijo al jebuseo Arauna que  no ofrecería a Dios lo que no le hubiera costado nada.2 Y por eso  Cristo categóricamente dijo: «Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue  a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la  perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio, la  salvará.... Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta  generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él  cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Richard Wurmbrand, Torturado por Cristo (Bogotá: Editorial Buena Semilla, 1967), p. 111.                 2       2S 24:24                 3       Mr 8:34,35,38]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun27</guid><pubDate>Thu, 27 Jun 2024 08:29:55 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60525101/2024jun27.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Antevíspera del Día del Mártir Cristiano)   Cuenta Richard Wurmbrand en su best seller autobiográfico, Torturado por Cristo,  que cuando los rusos ocuparon Rumania, dos soldados rusos irrumpieron en una  iglesia cristiana y, apuntando sus armas a...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[(Antevíspera del Día del Mártir Cristiano)   Cuenta Richard Wurmbrand en su best seller autobiográfico, Torturado por Cristo,  que cuando los rusos ocuparon Rumania, dos soldados rusos irrumpieron en una  iglesia cristiana y, apuntando sus armas a todos los presentes, gritaron:   —¡No creemos en su fe! A los que no renuncien de inmediato a ella, los mataremos de un tiro ahora mismo. Los que renuncian a  su fe, pasen a la derecha.   Algunos se pasaron a la derecha del recinto.   —¡Ustedes, salgan de la iglesia y regresen a sus casas! —les ordenó uno de los soldados.   Y salieron huyendo, como alma que lleva el diablo.   Los soldados rusos, una vez que quedaron solos con la mayoría de los asistentes que  no se habían movido ni un ápice, los abrazaron y les dijeron emocionados:   —Nosotros también somos seguidores de Cristo, pero queríamos fraternizar sólo con aquellos que están dispuestos a morir por  la verdad que profesan.1   En realidad, esta historia pone el dedo en la llaga de quienes profesan  determinada fe pero no están comprometidos del todo con ella. Entre éstos,  aunque cueste trabajo admitirlo, hay muchos presuntos cristianos que tienen una  úlcera en el alma que los está envenenando por completo.   Para éstos, el cristianismo no es más que un amuleto contra la mala suerte que en el mejor de los casos les trae  muy buena suerte. Creen que Jesucristo tiene la obligación de protegerlos de  todo accidente y de proveerles de todo lo que ansían y piden para gastar en sus  propios deleites. Hacen con la religión un negocio. «Si yo sigo a Cristo —dicen—, entonces  Él tiene que darme salud, dinero y placeres. Y si no, entonces no tengo por qué  seguirlo.»   En cambio, los seguidores de Cristo que viven en países donde el ateísmo es la  religión del estado arriesgan la vida cuando confiesan su fe en Él. En los  lugares en que hay leyes que prohíben hablar acerca de la fe cristiana con  personas menores de dieciocho años, el hacer tal proselitismo puede significar  prisión y muerte. Y sin embargo miles de hombres y mujeres lo hacen,  convencidos de la justicia de su causa, afrontando con valor hasta las últimas  consecuencias.   Aunque parezca algo severo, Cristo espera lo mismo de todos sus seguidores, cualquiera  que sea su país de origen o de residencia. Es que lo que no nos cuesta nada  tampoco tiene valor alguno. Por eso el Rey David le dijo al jebuseo Arauna que  no ofrecería a Dios lo que no le hubiera costado nada.2 Y por eso  Cristo categóricamente dijo: «Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue  a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la  perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio, la  salvará.... Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta  generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él  cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.»3 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Richard Wurmbrand, Torturado por Cristo (Bogotá: Editorial Buena Semilla, 1967), p. 111.                 2       2S 24:24                 3       Mr 8:34,35,38]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El agua que da vida</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-agua-que-da-vida--60513300</link><description><![CDATA[«Cirilo Martínez, a medio emborrachar, era una bestia peligrosa.... Flaco y alto, tenía  la fuerza sorprendente de ciertos individuos correosos....   »[Cuando estalló] el conflicto del Chaco [entre Paraguay y Bolivia].... Cirilo... fue al  frente, a pesar de sus cuarenta y tres años, como teniente de reserva....   »Al hallarse por primera vez en su vida con alguien a quien mandar, la aviesa  crueldad reprimida afloró potente, aún en ausencia del estímulo alcohólico....   »... El frente se ensanchaba. No había tiempo de descansar....   »Sus [cantimploras] estaban vacías; no habían hallado agua en el trayecto. Pero un  día sin beber, aunque feo, no mata. Al ir beberían a gusto....   »Pasado ya el mediodía, seca la garganta, la lengua de madera [les llenaba] la boca....   »Anochece. La sed es un martirio....   »Al tercer día de vagar... viéndose a cada instante obligados a torcer el rumbo,  los hombres sedientos tienen gestos desatentados de loco.... El sol pica  inmisericorde.   »... Por fin dan con... un hilo de agua [que] se diseña inmóvil como una lombriz  muerta.... Avanzan todo lo de prisa que les dan las fuerzas, jadeando...   »Cirilo quiso adelantarse. Cayó al suelo agotado. Cleto, el asistente, se aproximó al  agua trastabillando; sacó del bolsillo su vaso... lo llenó como pudo; lo llevó  al teniente.   »—Aquí tenés, mi teniente. Un vaso solo y despacio, que na. No hay que beber mucho.   »Cirilo le arrebató el vaso, lo apuró de un trago, se incorporó enseguida y marchó a  tropezones hacia la charca. Bebió un vaso del lodoso líquido; luego otro, y  otro. Los hombres, temblorosos, paladeaban con superstición el agua, mojándose  las sienes. Se acercaron a Cirilo; quisieron tomarle de los brazos.   »—Anina upéicha, mi teniente. Hay que beber de a poquito.   »Cirilo sacó el revólver.   »—Déjenme, añamemby...   »Siguió bebiendo. Cuatro, cinco, seis vasos. Uno más. Por fin, saciado, quiso  incorporarse. Lo intentó varias veces. Perdido el resuello, cayó de bruces  sobre la tierra grisácea, jadeando penosamente. Gimió. Se llevó las manos al  pecho. Los hombres se miraban; miraban al postrado Cirilo, que se retorcía  apretando los dientes mientras un hilo de saliva se escapaba en largo chirrido  de entre los labios.... Los hombres... llevaron en vilo el cuerpo del teniente.  Lo dejaron boca arriba en el suelo....   »Se echaron por tierra; dormitaron... un rato. Cuando despertaron, Cirilo acababa  de morir....   »—Demasiada agua. Lo mató —dijo el cabo.1   Así narra la escritora hispano-paraguaya Josefina Plá, en su cuento titulado «Cuídate del agua», lo que sucede cuando una persona con una sed insaciable, a  fin de mitigarla, bebe demasiada agua. Gracias a Dios, lo que sacia nuestra sed  espiritual no es la cantidad sino la calidad del agua que bebemos. Es que el  agua que nos ofrece su Hijo Jesucristo, lejos de tener la capacidad de  convertirse dentro de nosotros en un manantial del que brota la muerte, se  convierte más bien en un manantial del que brota vida eterna, de modo que el  que bebe de ella no vuelve a tener sed jamás. Pidámosle a Dios hoy mismo que  sacie nuestra sed con esa agua que da vida.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Josefina Plá, Cuentos completos, Ed. Miguel Ángel Fernández (Editorial El Lector, 1996), pp. 97-103.                 2       Jn 4:10-15]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun26</guid><pubDate>Wed, 26 Jun 2024 07:29:22 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60513300/2024jun26.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Cirilo Martínez, a medio emborrachar, era una bestia peligrosa.... Flaco y alto, tenía  la fuerza sorprendente de ciertos individuos correosos....   »[Cuando estalló] el conflicto del Chaco [entre Paraguay y Bolivia].... Cirilo... fue al  frente, a...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Cirilo Martínez, a medio emborrachar, era una bestia peligrosa.... Flaco y alto, tenía  la fuerza sorprendente de ciertos individuos correosos....   »[Cuando estalló] el conflicto del Chaco [entre Paraguay y Bolivia].... 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Cleto, el asistente, se aproximó al  agua trastabillando; sacó del bolsillo su vaso... lo llenó como pudo; lo llevó  al teniente.   »—Aquí tenés, mi teniente. Un vaso solo y despacio, que na. No hay que beber mucho.   »Cirilo le arrebató el vaso, lo apuró de un trago, se incorporó enseguida y marchó a  tropezones hacia la charca. Bebió un vaso del lodoso líquido; luego otro, y  otro. Los hombres, temblorosos, paladeaban con superstición el agua, mojándose  las sienes. Se acercaron a Cirilo; quisieron tomarle de los brazos.   »—Anina upéicha, mi teniente. Hay que beber de a poquito.   »Cirilo sacó el revólver.   »—Déjenme, añamemby...   »Siguió bebiendo. Cuatro, cinco, seis vasos. Uno más. Por fin, saciado, quiso  incorporarse. Lo intentó varias veces. Perdido el resuello, cayó de bruces  sobre la tierra grisácea, jadeando penosamente. Gimió. Se llevó las manos al  pecho. Los hombres se miraban; miraban al postrado Cirilo, que se retorcía  apretando los dientes mientras un hilo de saliva se escapaba en largo chirrido  de entre los labios.... Los hombres... llevaron en vilo el cuerpo del teniente.  Lo dejaron boca arriba en el suelo....   »Se echaron por tierra; dormitaron... un rato. Cuando despertaron, Cirilo acababa  de morir....   »—Demasiada agua. Lo mató —dijo el cabo.1   Así narra la escritora hispano-paraguaya Josefina Plá, en su cuento titulado «Cuídate del agua», lo que sucede cuando una persona con una sed insaciable, a  fin de mitigarla, bebe demasiada agua. Gracias a Dios, lo que sacia nuestra sed  espiritual no es la cantidad sino la calidad del agua que bebemos. Es que el  agua que nos ofrece su Hijo Jesucristo, lejos de tener la capacidad de  convertirse dentro de nosotros en un manantial del que brota la muerte, se  convierte más bien en un manantial del que brota vida eterna, de modo que el  que bebe de ella no vuelve a tener sed jamás. Pidámosle a Dios hoy mismo que  sacie nuestra sed con esa agua que da vida.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Josefina Plá, Cuentos completos, Ed. Miguel Ángel Fernández (Editorial El Lector, 1996), pp. 97-103.                 2       Jn 4:10-15]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Mis padres se divorciaron, y desde entonces no ha habido paz»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/mis-padres-se-divorciaron-y-desde-entonces-no-ha-habido-paz--60499549</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una joven que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Mis padres se divorciaron cuando yo tenía nueve años. Desde entonces, en mi vida no ha habido paz. Mi padre, que es  veinte años mayor que mi madre, suele ir de mujer en mujer, y las lleva a casa  cuando tiene permiso de visitarme....   »Mi madre tiene otra pareja desde antes del divorcio... pero me deja sola en la casa familiar, si así se le puede  llamar. Ella duerme con su novio en otro municipio, y no se quiere casar hasta  que mi papá fallezca, ya que quiere tener derecho a quedarse con la casa y una  pensión por viudez....   »No quiero estudiar y menos trabajar. Pero quisiera ayudar a mis padres y no estar tan abandonada. Los  ejemplos que veo en mi familia no son nada buenos.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Estoy impresionada con tu madurez y estabilidad emocional. Muchos adolescentes en circunstancias similares a las de tu familia acuden a  las drogas y al alcohol para escapar y no tener que afrontarlas. En vez de  reconocer lo malos que han sido los ejemplos de sus padres, siguen esos  ejemplos y se meten en los mismos problemas, o incluso peores.   »Gracias a Dios, has sobrevivido a esos años de adolescencia en que te tocó vivir como  cautiva de las decisiones de tus padres. Eres lo bastante sabia como para  comprender que no tienes que seguir los pasos de ellos, y que como adulta no  tendrás que seguir siendo cautiva de sus errores.   »Comprendo que lamentes no haber tenido la vida en familia que hubieras querido. Mis padres se divorciaron cuando yo tenía casi la misma  edad que tenías tú, y me entristece que los recuerdos que tengo de esos años  sólo sean de agitación y confusión. Yo era cautiva de sus continuas malas  decisiones, y me sentía frustrada y desamparada.   »Sin embargo, tuve la bendición de contar con parientes que me llevaron a la iglesia, donde aprendí que Dios me ama y que es poderoso y  sabio, y que está tan interesado en mi bienestar que está dispuesto a ayudarme  a forjar una vida mejor para mis hijos. El darles a mis hijos un hogar más  estable y feliz que el que tuve yo se convirtió en una de las metas más  importantes de mi vida. En vez de enfocarme en lo malo de mi pasado, mi  relación personal con Dios me ayudó a mirar hacia un futuro en que Él me guiaría  para tomar buenas decisiones y ser un buen ejemplo para ellos....   »¿Qué quieres tú para los hijos que puedas tener en el futuro? Haz planes para esa  vida, y toma tus decisiones hoy con miras hacia esa meta. Dios te ayudará si se  lo permites.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 805. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun25</guid><pubDate>Tue, 25 Jun 2024 07:30:50 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60499549/2024jun25.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una joven que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Mis padres se divorciaron cuando yo tenía nueve años. Desde entonces,...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una joven que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Mis padres se divorciaron cuando yo tenía nueve años. Desde entonces, en mi vida no ha habido paz. Mi padre, que es  veinte años mayor que mi madre, suele ir de mujer en mujer, y las lleva a casa  cuando tiene permiso de visitarme....   »Mi madre tiene otra pareja desde antes del divorcio... pero me deja sola en la casa familiar, si así se le puede  llamar. Ella duerme con su novio en otro municipio, y no se quiere casar hasta  que mi papá fallezca, ya que quiere tener derecho a quedarse con la casa y una  pensión por viudez....   »No quiero estudiar y menos trabajar. Pero quisiera ayudar a mis padres y no estar tan abandonada. Los  ejemplos que veo en mi familia no son nada buenos.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Estoy impresionada con tu madurez y estabilidad emocional. Muchos adolescentes en circunstancias similares a las de tu familia acuden a  las drogas y al alcohol para escapar y no tener que afrontarlas. En vez de  reconocer lo malos que han sido los ejemplos de sus padres, siguen esos  ejemplos y se meten en los mismos problemas, o incluso peores.   »Gracias a Dios, has sobrevivido a esos años de adolescencia en que te tocó vivir como  cautiva de las decisiones de tus padres. Eres lo bastante sabia como para  comprender que no tienes que seguir los pasos de ellos, y que como adulta no  tendrás que seguir siendo cautiva de sus errores.   »Comprendo que lamentes no haber tenido la vida en familia que hubieras querido. Mis padres se divorciaron cuando yo tenía casi la misma  edad que tenías tú, y me entristece que los recuerdos que tengo de esos años  sólo sean de agitación y confusión. Yo era cautiva de sus continuas malas  decisiones, y me sentía frustrada y desamparada.   »Sin embargo, tuve la bendición de contar con parientes que me llevaron a la iglesia, donde aprendí que Dios me ama y que es poderoso y  sabio, y que está tan interesado en mi bienestar que está dispuesto a ayudarme  a forjar una vida mejor para mis hijos. El darles a mis hijos un hogar más  estable y feliz que el que tuve yo se convirtió en una de las metas más  importantes de mi vida. En vez de enfocarme en lo malo de mi pasado, mi  relación personal con Dios me ayudó a mirar hacia un futuro en que Él me guiaría  para tomar buenas decisiones y ser un buen ejemplo para ellos....   »¿Qué quieres tú para los hijos que puedas tener en el futuro? Haz planes para esa  vida, y toma tus decisiones hoy con miras hacia esa meta. Dios te ayudará si se  lo permites.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 805. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>El perdón no es una opción</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-perdon-no-es-una-opcion--60486822</link><description><![CDATA[Fue para Juanita Parker una semana verdaderamente trágica. Primero, su marido tuvo un accidente de trabajo  quedando gravemente quemado. Segundo, su hijito recién nacido fue diagnosticado  con mononucleosis. Tercero, perdió la casa que habían comprado por falta de  pagos. Cuarto, y esto fue lo peor, descubrió que su esposo y su mejor amiga  eran amantes. Todo esto le sucedió en el lapso de sólo ocho días.   La agonía moral de Juanita duró cuatro semanas. En su desesperación llegó a la conclusión de que para ella sólo había  dos opciones: matarse o perdonar. Por fin hizo lo único que podía darle  tranquilidad: perdonó. Perdonó a su marido. Perdonó a su amiga. Y con el perdón  sincero y completo, recuperó la paz. Es más, con el alma libre de esa carga,  pudo tener la fe para resolver sus demás problemas. El perdonar fue su  salvación.   Alguien dijo que el perdón no es una opción. No se puede tener paz si no se perdona. En ese sentido el perdón no es  una opción. Es un imperativo.   Cuando alguien nos ha ofendido, haciéndonos daño en el alma, exclamamos: «¡Jamás lo perdonaré! La herida es  demasiado grande, el desencanto muy grave, el dolor insoportable. ¡Jamás lo  perdonaré!»   El problema mayor es que vivir sin perdonar es lo mismo que llevar una piedra en el estómago. Es igual que echar  sal continuamente en una herida abierta. Vivir sin perdonar es nublar el  entendimiento, endurecer el corazón, amargar el alma.   ¿Cuántas veces no habremos repetido el Padrenuestro? Comienza diciendo: «Padre nuestro  que estás en el cielo.» Más adelante dice: «Perdónanos nuestras deudas, como  también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores» (Mateo 6:9, 12,13).  Es decir: «De la misma manera en que yo, Señor, perdono, perdóname tú a mí.»  Perdonar no es una opción. Es un mandamiento divino.   Cuando Jesús agonizaba en la cruz, mirando a la multitud, dijo: «Padre, perdónalos» (Lucas 23:34). El que más  sufrió, el que fue clavado en una cruz, al referirse a sus verdugos dijo:  «Padre, perdónalos.» Así nos enseñó el Maestro.   Así es el perdón divino —gratis, eterno y perfecto—, y sin embargo cualquiera puede ser salvo. Pero eso demanda  que también nosotros perdonemos. Así como hemos recibido el perdón de Dios,  tenemos que perdonar a los demás. No es una opción; es un mandato. Pero Cristo  nos da la fuerza para cumplirlo. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun24</guid><pubDate>Mon, 24 Jun 2024 08:29:46 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60486822/2024jun24.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Fue para Juanita Parker una semana verdaderamente trágica. Primero, su marido tuvo un accidente de trabajo  quedando gravemente quemado. Segundo, su hijito recién nacido fue diagnosticado  con mononucleosis. 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No se puede tener paz si no se perdona. En ese sentido el perdón no es  una opción. Es un imperativo.   Cuando alguien nos ha ofendido, haciéndonos daño en el alma, exclamamos: «¡Jamás lo perdonaré! La herida es  demasiado grande, el desencanto muy grave, el dolor insoportable. ¡Jamás lo  perdonaré!»   El problema mayor es que vivir sin perdonar es lo mismo que llevar una piedra en el estómago. Es igual que echar  sal continuamente en una herida abierta. Vivir sin perdonar es nublar el  entendimiento, endurecer el corazón, amargar el alma.   ¿Cuántas veces no habremos repetido el Padrenuestro? Comienza diciendo: «Padre nuestro  que estás en el cielo.» Más adelante dice: «Perdónanos nuestras deudas, como  también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores» (Mateo 6:9, 12,13).  Es decir: «De la misma manera en que yo, Señor, perdono, perdóname tú a mí.»  Perdonar no es una opción. Es un mandamiento divino.   Cuando Jesús agonizaba en la cruz, mirando a la multitud, dijo: «Padre, perdónalos» (Lucas 23:34). El que más  sufrió, el que fue clavado en una cruz, al referirse a sus verdugos dijo:  «Padre, perdónalos.» Así nos enseñó el Maestro.   Así es el perdón divino —gratis, eterno y perfecto—, y sin embargo cualquiera puede ser salvo. Pero eso demanda  que también nosotros perdonemos. Así como hemos recibido el perdón de Dios,  tenemos que perdonar a los demás. No es una opción; es un mandato. Pero Cristo  nos da la fuerza para cumplirlo. Hermano Pablo<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Pesadillas por haber sido víctima de agresión</title><link>https://www.spreaker.com/episode/pesadillas-por-haber-sido-victima-de-agresion--60470257</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una joven que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unos cuatro años me atacó un hombre.... Debido a eso lloraba yo todas las noches hasta que un día le conté a mi familia lo que  me había sucedido, y fuimos a presentar la denuncia.   »Desde entonces, no puedo dejar de pensar en lo que me pasó y, cuando recuerdo, lloro y me vienen horribles cosas a la mente, y  tengo pesadillas. Siento que me está vigilando o que quiere hacer daño a mi  familia. No sé qué puedo hacer para aliviarme y dejar de pensar en eso, a pesar  de que lo intento.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos la violencia de la que fuiste víctima, y como resultado la angustia que has sufrido durante los últimos cuatro años! Ese hombre te robó mucho, incluso paz y  seguridad emocional.   »Nosotros no somos médicos, así que no estamos facultados para diagnosticar enfermedades. Sin embargo, te  animamos a que investigues el trastorno de estrés postraumático (TEPT).... Si  consideras que tus síntomas son muy parecidos a los síntomas del TEPT, entonces  te recomendamos que consultes a un médico para pedir un diagnóstico y los  tratamientos posibles. El médico puede referirte a un especialista, o a un  grupo de apoyo para casos como el tuyo.   »También es posible que necesites ciertos medicamentos por algún tiempo. El ataque que sufriste te causó  reacciones emocionales en el cerebro que a su vez afectaron las sustancias  químicas que hay allí. La medicación a veces puede regular esas sustancias.... El  trauma nos causa efectos fisiológicos a largo plazo, y es posible que esos  efectos jamás desaparezcan o se reduzcan sin recibir algún tratamiento médico.     »A Dios le importa tu dolor. Él lamenta mucho la perversidad que había en el corazón del  hombre que te atacó. No era la voluntad de Dios que ese hombre perpetrara la  maldad, pero como Dios nos dio a cada uno la libertad de tomar nuestras propias  decisiones, aquel hombre optó por pasar por alto los designios de Dios y  agredirte de ese modo.   »Sin embargo, algunos culpan a Dios y preguntan por qué, si es un Dios de amor,  permite que ocurra semejante maldad. Es cierto que Dios pudo haber evitado la  maldad si nos hubiera hecho a todos puros e impecables desde el principio;  pero, si Él nos hubiera creado así, nosotros no tendríamos opción alguna en  cuanto a la toma de decisiones. Seríamos como robots que sólo pueden actuar  según se les ha programado. Y todos serviríamos y obedeceríamos a Dios por  obligación. Como Dios deseaba una relación amorosa con nosotros como hijos  suyos y no un ejército de robots, Él nos dio el libre albedrío para tomar  nuestras propias decisiones.   »Ahora tú puedes optar por no hacer nada y seguir sintiéndote miserable, o esforzarte por hacer lo más difícil, que  es buscar y cumplir con un tratamiento médico. Te instamos a que tomes una  sabia decisión.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el sitio  www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 676. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun22</guid><pubDate>Sat, 22 Jun 2024 07:28:43 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60470257/2024jun22.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una joven que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unos cuatro años me atacó un hombre.... Debido a eso lloraba yo...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una joven que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Hace unos cuatro años me atacó un hombre.... Debido a eso lloraba yo todas las noches hasta que un día le conté a mi familia lo que  me había sucedido, y fuimos a presentar la denuncia.   »Desde entonces, no puedo dejar de pensar en lo que me pasó y, cuando recuerdo, lloro y me vienen horribles cosas a la mente, y  tengo pesadillas. Siento que me está vigilando o que quiere hacer daño a mi  familia. No sé qué puedo hacer para aliviarme y dejar de pensar en eso, a pesar  de que lo intento.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »¡Cuánto sentimos la violencia de la que fuiste víctima, y como resultado la angustia que has sufrido durante los últimos cuatro años! Ese hombre te robó mucho, incluso paz y  seguridad emocional.   »Nosotros no somos médicos, así que no estamos facultados para diagnosticar enfermedades. Sin embargo, te  animamos a que investigues el trastorno de estrés postraumático (TEPT).... Si  consideras que tus síntomas son muy parecidos a los síntomas del TEPT, entonces  te recomendamos que consultes a un médico para pedir un diagnóstico y los  tratamientos posibles. El médico puede referirte a un especialista, o a un  grupo de apoyo para casos como el tuyo.   »También es posible que necesites ciertos medicamentos por algún tiempo. El ataque que sufriste te causó  reacciones emocionales en el cerebro que a su vez afectaron las sustancias  químicas que hay allí. La medicación a veces puede regular esas sustancias.... El  trauma nos causa efectos fisiológicos a largo plazo, y es posible que esos  efectos jamás desaparezcan o se reduzcan sin recibir algún tratamiento médico.     »A Dios le importa tu dolor. Él lamenta mucho la perversidad que había en el corazón del  hombre que te atacó. No era la voluntad de Dios que ese hombre perpetrara la  maldad, pero como Dios nos dio a cada uno la libertad de tomar nuestras propias  decisiones, aquel hombre optó por pasar por alto los designios de Dios y  agredirte de ese modo.   »Sin embargo, algunos culpan a Dios y preguntan por qué, si es un Dios de amor,  permite que ocurra semejante maldad. Es cierto que Dios pudo haber evitado la  maldad si nos hubiera hecho a todos puros e impecables desde el principio;  pero, si Él nos hubiera creado así, nosotros no tendríamos opción alguna en  cuanto a la toma de decisiones. Seríamos como robots que sólo pueden actuar  según se les ha programado. Y todos serviríamos y obedeceríamos a Dios por  obligación. Como Dios deseaba una relación amorosa con nosotros como hijos  suyos y no un ejército de robots, Él nos dio el libre albedrío para tomar  nuestras propias decisiones.   »Ahora tú puedes optar por no hacer nada y seguir sintiéndote miserable, o esforzarte por hacer lo más difícil, que  es buscar y cumplir con un tratamiento médico. Te instamos a que tomes una  sabia decisión.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el sitio  www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 676. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El que acumula riquezas para sí»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-que-acumula-riquezas-para-si--60458855</link><description><![CDATA[Había un campesino llamado Pakhom que, a pesar de ser pobre, era muy avaro y deseaba  más que todo poseer grandes terrenos. Después de mucho esperar, llegó el día  cuando pudo comprar su primer lotecito, pero esto no lo satisfizo. Así que  redobló sus esfuerzos, y con un poco de astucia logró apropiarse del terreno de  su vecino. Con el paso del tiempo compró y vendió a base de engaños, y extendió  su terreno al punto de tener lo suficiente para mantenerse bien el resto de su  vida. Pero esto no lo satisfizo, sino que siguió buscando más.   Un día alguien le contó que en un país lejano había grandes extensiones de tierra que se podían obtener a bajo  precio, así que a fin de aumentar sus propiedades, el hombre viajó para  investigar el asunto. Cuando llegó al lugar, le dijeron que dejara mil rubíes  como garantía con cierta empresa, y que con esos mil rubíes podía comprar todo  el terreno que en un solo día, andando, pudiera recorrer. Tenía que salir  temprano por la mañana, hacer el recorrido que él deseara, y regresar al punto  de partida antes que se ocultara el sol. De hacerlo así, podía obtener por los  mil rubíes todo el terreno que recorriera. Pero con la condición de que si no  regresaba a tiempo al punto de partida, lo perdía todo.   Esto para Pakhom era increíble, así que aceptó ahí mismo el trato. Dejó los mil rubíes de garantía y, temprano por  la mañana, salió corriendo para recorrer el área más grande posible. Corrió y  corrió mientras dejaba señales para marcar el área que había recorrido. Al  mediodía se detuvo apenas para tomar un poco de agua y comer un bocado de pan  que llevaba consigo, y siguió recorriendo el circuito que había trazado. Él  sabía que debía regresar, pero como quería abarcar un poco más de terreno,  siguió adelante. Cuando finalmente decidió emprender el camino de regreso,  pensó que llegaría muy tarde. Avanzó lo más rápido que pudo, corriendo con  todas las fuerzas que le quedaban.   Poco antes de la puesta del sol, divisó el punto de partida. Sabía que tenía que  apretar el paso, pues estaba a punto de perderlo todo. Si no regresaba a  tiempo, iba a perder tanto el terreno como el dinero. Así que aligeró aún más  el paso y, aunque ya estaba exhausto, hizo todo lo humanamente posible por  llegar a tiempo. ¡Cuál no sería el alivio que sintió cuando, apenas unos  instantes antes de que se ocultara el sol, llegó al punto de partida! Sin  embargo, fue tal su desgaste físico que, al llegar a la meta, cayó de bruces y  murió.   La moraleja de esta fábula de Tolstoi, el famoso escritor ruso, es la misma que la de una parábola que contó  Jesucristo para ilustrar las consecuencias de la avaricia: «Así le sucede al  que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios.»1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 12:21]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun21</guid><pubDate>Fri, 21 Jun 2024 07:29:40 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60458855/2024jun21.mp3" length="3889141" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Había un campesino llamado Pakhom que, a pesar de ser pobre, era muy avaro y deseaba  más que todo poseer grandes terrenos. Después de mucho esperar, llegó el día  cuando pudo comprar su primer lotecito, pero esto no lo satisfizo. 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Cuando llegó al lugar, le dijeron que dejara mil rubíes  como garantía con cierta empresa, y que con esos mil rubíes podía comprar todo  el terreno que en un solo día, andando, pudiera recorrer. Tenía que salir  temprano por la mañana, hacer el recorrido que él deseara, y regresar al punto  de partida antes que se ocultara el sol. De hacerlo así, podía obtener por los  mil rubíes todo el terreno que recorriera. Pero con la condición de que si no  regresaba a tiempo al punto de partida, lo perdía todo.   Esto para Pakhom era increíble, así que aceptó ahí mismo el trato. Dejó los mil rubíes de garantía y, temprano por  la mañana, salió corriendo para recorrer el área más grande posible. Corrió y  corrió mientras dejaba señales para marcar el área que había recorrido. Al  mediodía se detuvo apenas para tomar un poco de agua y comer un bocado de pan  que llevaba consigo, y siguió recorriendo el circuito que había trazado. Él  sabía que debía regresar, pero como quería abarcar un poco más de terreno,  siguió adelante. Cuando finalmente decidió emprender el camino de regreso,  pensó que llegaría muy tarde. Avanzó lo más rápido que pudo, corriendo con  todas las fuerzas que le quedaban.   Poco antes de la puesta del sol, divisó el punto de partida. Sabía que tenía que  apretar el paso, pues estaba a punto de perderlo todo. Si no regresaba a  tiempo, iba a perder tanto el terreno como el dinero. Así que aligeró aún más  el paso y, aunque ya estaba exhausto, hizo todo lo humanamente posible por  llegar a tiempo. ¡Cuál no sería el alivio que sintió cuando, apenas unos  instantes antes de que se ocultara el sol, llegó al punto de partida! Sin  embargo, fue tal su desgaste físico que, al llegar a la meta, cayó de bruces y  murió.   La moraleja de esta fábula de Tolstoi, el famoso escritor ruso, es la misma que la de una parábola que contó  Jesucristo para ilustrar las consecuencias de la avaricia: «Así le sucede al  que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios.»1 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Lc 12:21]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Por un malentendido» y por la suegra</title><link>https://www.spreaker.com/episode/por-un-malentendido-y-por-la-suegra--60446780</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Mi esposa tuvo que irse a otro departamento por motivos de trabajo. Ella me dijo que la acompañara para cuidar a nuestros hijos, y que  ella iba a mantener la casa.... Pero mi suegra, por razones médicas, tuvo que  vivir con nosotros... y tan pronto como llegó, las cosas cambiaron.... Ella  comenzó a aportar para la manutención de todos nosotros junto con mi esposa, de  modo que me [menospreciaron] y vieron la oportunidad de cambiar en su manera de  tratarme. Ahora mi esposa le cuenta todas las intimidades y nuestra vida  marital en detalle....   »Tuve una fuerte pelea con mi suegra y, por lo tanto, con mi esposa... quien está más a favor de mi suegra. Hoy, por un malentendido, me  echaron de la casa....   »Extraño muchísimo a mis hijitos.... No quiero descuidar la manutención, que por ley me corresponde, mientras esté desempleado.... Pienso  que hasta nuestro Creador se olvidó de mí. Reconozco que soy un pecador y que  tengo muchos tropiezos.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Nuestro Creador jamás lo olvidaría, como usted teme, pero es probable que haya optado  por vivir de una manera que pasa por alto la presencia de Dios en su vida. Es  cierto que usted es un pecador igual que lo somos los demás, pero es  precisamente por eso que todos necesitamos incluirlo a Él en nuestra vida  diaria. Él no es un Dios impersonal y distante que creó al mundo y luego se  alejó. Es más bien un Dios personal que nos ama y nos ofrece una manera de  vivir que es mejor y nos hace más felices.   »No nos extraña que se sienta maltratado. Usted creía que tenía un acuerdo con su  esposa en que ella se encargaría del sustento económico de la casa mientras  usted se ocupaba de los hijos y del hogar.... Nosotros no podemos saber todo lo  que de veras está pasando, pero es posible que su suegra crea que usted no está  cumpliendo debidamente con su responsabilidad....   »Muchas suegras protegen como fieras a sus hijos adultos y no dejan de abogar por ellos  de la misma manera en que lo hacían cuando eran pequeños. Se entrometen en las  relaciones entre sus hijos y las demás personas, incluso con los cónyuges de  sus hijos adultos....   »Los padres y las madres que son prudentes comprenden que sus roles respectivos se vuelven secundarios el día en que se casa su hijo o su  hija. Quienes desean que sus hijos adultos sean felices harán todo lo que  puedan para apoyar el matrimonio de ellos, incluso cuando no estén de acuerdo  con las decisiones que esos hijos adultos toman.   »Lamentablemente, no conocemos a su esposa ni el punto de vista de ella, así que sólo podemos  darle dos sugerencias. La primera es que consulte a un consejero matrimonial  profesional, y la segunda es que le pida a Dios que le muestre los otros pasos  que le conviene dar.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 804. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun20</guid><pubDate>Thu, 20 Jun 2024 08:29:41 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60446780/2024jun20.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Mi esposa tuvo que irse a otro departamento por motivos de trabajo....</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Mi esposa tuvo que irse a otro departamento por motivos de trabajo. Ella me dijo que la acompañara para cuidar a nuestros hijos, y que  ella iba a mantener la casa.... Pero mi suegra, por razones médicas, tuvo que  vivir con nosotros... y tan pronto como llegó, las cosas cambiaron.... Ella  comenzó a aportar para la manutención de todos nosotros junto con mi esposa, de  modo que me [menospreciaron] y vieron la oportunidad de cambiar en su manera de  tratarme. Ahora mi esposa le cuenta todas las intimidades y nuestra vida  marital en detalle....   »Tuve una fuerte pelea con mi suegra y, por lo tanto, con mi esposa... quien está más a favor de mi suegra. Hoy, por un malentendido, me  echaron de la casa....   »Extraño muchísimo a mis hijitos.... No quiero descuidar la manutención, que por ley me corresponde, mientras esté desempleado.... Pienso  que hasta nuestro Creador se olvidó de mí. Reconozco que soy un pecador y que  tengo muchos tropiezos.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimado amigo:   »Nuestro Creador jamás lo olvidaría, como usted teme, pero es probable que haya optado  por vivir de una manera que pasa por alto la presencia de Dios en su vida. Es  cierto que usted es un pecador igual que lo somos los demás, pero es  precisamente por eso que todos necesitamos incluirlo a Él en nuestra vida  diaria. Él no es un Dios impersonal y distante que creó al mundo y luego se  alejó. Es más bien un Dios personal que nos ama y nos ofrece una manera de  vivir que es mejor y nos hace más felices.   »No nos extraña que se sienta maltratado. Usted creía que tenía un acuerdo con su  esposa en que ella se encargaría del sustento económico de la casa mientras  usted se ocupaba de los hijos y del hogar.... Nosotros no podemos saber todo lo  que de veras está pasando, pero es posible que su suegra crea que usted no está  cumpliendo debidamente con su responsabilidad....   »Muchas suegras protegen como fieras a sus hijos adultos y no dejan de abogar por ellos  de la misma manera en que lo hacían cuando eran pequeños. Se entrometen en las  relaciones entre sus hijos y las demás personas, incluso con los cónyuges de  sus hijos adultos....   »Los padres y las madres que son prudentes comprenden que sus roles respectivos se vuelven secundarios el día en que se casa su hijo o su  hija. Quienes desean que sus hijos adultos sean felices harán todo lo que  puedan para apoyar el matrimonio de ellos, incluso cuando no estén de acuerdo  con las decisiones que esos hijos adultos toman.   »Lamentablemente, no conocemos a su esposa ni el punto de vista de ella, así que sólo podemos  darle dos sugerencias. La primera es que consulte a un consejero matrimonial  profesional, y la segunda es que le pida a Dios que le muestre los otros pasos  que le conviene dar.»   Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en  el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se  busca el Caso 804. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Una revolución casera</title><link>https://www.spreaker.com/episode/una-revolucion-casera--60433568</link><description><![CDATA[«Hablando del Buenos Aires de fines de siglo, recuerdo que mi madre me contaba acerca de la participación de mi  abuelo en la Revolución del 90, una revolución un poco casera. Mi abuelo salía  todas las mañanas de su casa, en Tucumán y Suipacha, y se iba caminando hasta  la “revolución”, que quedaba en la plaza Lavalle. Después, a la noche, volvía a  comer. Y a la mañana siguiente (a la noche se iban todos a dormir) volvía a la  “revolución”. Supongo que todos no se irían, algunos quedarían. Pero me imagino  a mi abuelo yéndose y a los revolucionarios saludándolo: “Hasta mañana, don  Isidro.”»1   Si bien en esta anécdota personal el poeta argentino Jorge Luis Borges pone en  tela de juicio la revolución argentina de 1890, más razón tenemos nosotros para  cuestionar las otras tantas llamadas revoluciones de los últimos siglos que ni  siquiera se han propuesto llegar al fondo de la verdadera problemática social.  Esto se debe a que el problema de toda sociedad consta de la suma de las partes  de cada uno de sus miembros.   En la década de 1970 llegó a popularizarse una canción que dice: «No, no, no basta rezar: hacen falta muchas  cosas para conseguir la paz.» La canción da por sentado que la meta de cada  sociedad es vivir en paz y con cierta prosperidad, sin que nadie explote al  prójimo. No cabe duda de su tesis implícita, de que es necesaria una revolución  social. Lo que no reconoce la letra de esa canción es que la paz colectiva sólo  se logra mediante el conjunto de «paces» individuales. ¿Pero cómo se consigue  esa paz interior?   La respuesta es más evidente de lo que generalmente pensamos. «No es del otro mundo» en un sentido de la  expresión, y sí lo es en otro: la paz interior viene de afuera, del Príncipe de  paz, el Señor Jesucristo. Antes de dejar este mundo Cristo les dijo a sus  discípulos: «La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la  da el mundo.»2 San Pablo se refirió a ella como «la paz de Dios, que  sobrepasa todo entendimiento».3 ¿Por qué? Porque es extraordinaria,  de origen extraterrestre. Dios la compró con la sangre de su único Hijo que  envió al mundo para morir por los pecados de cada uno de nosotros, no de un  mundo cósmico sino de un mundo de personas que tanto la necesitan.   ¿Qué hace falta, entonces, para conseguir esa paz? Aceptar como Salvador personal al Señor Jesucristo, el más  grande revolucionario de todos los siglos. Él es el único que sabe llegar al  fondo de los problemas del ser humano, pues lo revoluciona desde adentro hacia  afuera. Y es cierto, no basta rezar. Hay que orar con toda sinceridad y llevar  al campo de batalla espiritual esas oraciones sembrando la paz en todas partes  al presentarle al mundo el Príncipe de paz. ¿Qué esperamos? ¡Hagamos esta  revolución! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Esteban Peicovich, Borges, el palabrista (Madrid: Editorial Letra Viva, S.A., 1980), p. 195.                 2       Jn 14:27                 3       Fil 4:7]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun19</guid><pubDate>Wed, 19 Jun 2024 07:29:20 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60433568/2024jun19.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>«Hablando del Buenos Aires de fines de siglo, recuerdo que mi madre me contaba acerca de la participación de mi  abuelo en la Revolución del 90, una revolución un poco casera. Mi abuelo salía  todas las mañanas de su casa, en Tucumán y Suipacha, y se...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[«Hablando del Buenos Aires de fines de siglo, recuerdo que mi madre me contaba acerca de la participación de mi  abuelo en la Revolución del 90, una revolución un poco casera. Mi abuelo salía  todas las mañanas de su casa, en Tucumán y Suipacha, y se iba caminando hasta  la “revolución”, que quedaba en la plaza Lavalle. Después, a la noche, volvía a  comer. Y a la mañana siguiente (a la noche se iban todos a dormir) volvía a la  “revolución”. Supongo que todos no se irían, algunos quedarían. Pero me imagino  a mi abuelo yéndose y a los revolucionarios saludándolo: “Hasta mañana, don  Isidro.”»1   Si bien en esta anécdota personal el poeta argentino Jorge Luis Borges pone en  tela de juicio la revolución argentina de 1890, más razón tenemos nosotros para  cuestionar las otras tantas llamadas revoluciones de los últimos siglos que ni  siquiera se han propuesto llegar al fondo de la verdadera problemática social.  Esto se debe a que el problema de toda sociedad consta de la suma de las partes  de cada uno de sus miembros.   En la década de 1970 llegó a popularizarse una canción que dice: «No, no, no basta rezar: hacen falta muchas  cosas para conseguir la paz.» La canción da por sentado que la meta de cada  sociedad es vivir en paz y con cierta prosperidad, sin que nadie explote al  prójimo. No cabe duda de su tesis implícita, de que es necesaria una revolución  social. Lo que no reconoce la letra de esa canción es que la paz colectiva sólo  se logra mediante el conjunto de «paces» individuales. ¿Pero cómo se consigue  esa paz interior?   La respuesta es más evidente de lo que generalmente pensamos. «No es del otro mundo» en un sentido de la  expresión, y sí lo es en otro: la paz interior viene de afuera, del Príncipe de  paz, el Señor Jesucristo. Antes de dejar este mundo Cristo les dijo a sus  discípulos: «La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la  da el mundo.»2 San Pablo se refirió a ella como «la paz de Dios, que  sobrepasa todo entendimiento».3 ¿Por qué? Porque es extraordinaria,  de origen extraterrestre. Dios la compró con la sangre de su único Hijo que  envió al mundo para morir por los pecados de cada uno de nosotros, no de un  mundo cósmico sino de un mundo de personas que tanto la necesitan.   ¿Qué hace falta, entonces, para conseguir esa paz? Aceptar como Salvador personal al Señor Jesucristo, el más  grande revolucionario de todos los siglos. Él es el único que sabe llegar al  fondo de los problemas del ser humano, pues lo revoluciona desde adentro hacia  afuera. Y es cierto, no basta rezar. Hay que orar con toda sinceridad y llevar  al campo de batalla espiritual esas oraciones sembrando la paz en todas partes  al presentarle al mundo el Príncipe de paz. ¿Qué esperamos? ¡Hagamos esta  revolución! Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Esteban Peicovich, Borges, el palabrista (Madrid: Editorial Letra Viva, S.A., 1980), p. 195.                 2       Jn 14:27                 3       Fil 4:7]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«¿Tengo que pedirles el consentimiento a mis hijos?»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/tengo-que-pedirles-el-consentimiento-a-mis-hijos--60420486</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Quedé viudo [en el año 2008, pero] uno puede volver a casarse, [¿no es así]?   »Tengo dos hijos [de veintitrés y de diecinueve años]. ¿Tengo que pedirles su  consentimiento, o no? Ellos actualmente cursan estudios superiores.... No sé  cómo reaccionarían. Me encuentro en esa encrucijada.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Lamentamos mucho que usted haya perdido a su esposa. No hay duda de que ha sido traumático  tanto para usted como para sus dos hijos. Pero ya ha pasado más de un año, y  parece que usted no va a querer afrontar el futuro sin una compañera.   »... Los hijos suyos ya son adultos. Cada uno lleva su propia vida. Por eso, aun  cuando sea difícil para ellos, no creemos que usted necesite pedirles su  consentimiento para comenzar a salir con alguna mujer en plan de noviazgo o  casarse con ella.   »Hace sólo algunos años se nos presentó esa misma situación en nuestra familia. Un  padre con hijos adultos volvió a casarse después de la muerte de su esposa. Hay  varias cosas que él no hizo que pudieron haber evitado el dolor emocional que  han sufrido sus hijos....   »Antes de comenzar a relacionarse con alguna persona con miras al matrimonio, usted  debe tener una conversación al respecto con sus hijos adultos. Debe explicarles  que, debido a que usted se sentía tan a gusto o feliz en el matrimonio que  sostuvo con la mamá de ellos, ahora quiere volver a sentir lo mismo. Que no hay  ninguna otra mujer que pueda reemplazar a su mamá, pero que usted espera poder  encontrar a una mujer que pueda algún día llegar a ser amiga de ellos.   »Es muy importante que los hijos adultos nunca vean a una nueva mujer en la casa de  su mamá, ni mucho menos usando sus cosas. Así que nunca lleve a tal mujer a la  casa en que vivieron juntos como familia. Y cuando encuentre a una mujer con la  que quiera casarse, de ser posible, múdese a la casa de ella o hagan planes  para vivir juntos en otro lugar. Permita que sus hijos se queden con cualquier  pertenencia que les recuerde a su mamá, aun cuando le toque deshacerse del sofá  o de la vajilla.   »Recuerde la importancia que tiene darles ejemplo de buena conducta a sus hijos adultos  en las relaciones amorosas que usted tenga. Porque así como usted cree que  ellos no deben tener relaciones sexuales antes de casarse, también usted debe  reservarse la intimidad sexual para el matrimonio. Recuerde que la Palabra de  Dios dice que debemos tener “todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad  conyugal, porque Dios juzgará a los adúlteros y a todos los que cometen  inmoralidades sexuales”.1   »Aun después de casarse... asegúrese de mantener contacto constante con sus hijos.  No le pida a su nueva esposa que sea ella y no usted quien se comunique con  ellos. No sea culpable de que sus hijos sientan que han perdido no sólo a su  mamá sino también a su papá.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Caso de  la semana», y luego el enlace que dice: «Caso 92». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Heb 13:4]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun18</guid><pubDate>Tue, 18 Jun 2024 07:31:23 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60420486/2024jun18.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Quedé viudo [en el año 2008, pero] uno puede volver a casarse, [¿no es...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de  manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo  citáramos, como sigue:   «Quedé viudo [en el año 2008, pero] uno puede volver a casarse, [¿no es así]?   »Tengo dos hijos [de veintitrés y de diecinueve años]. ¿Tengo que pedirles su  consentimiento, o no? Ellos actualmente cursan estudios superiores.... No sé  cómo reaccionarían. Me encuentro en esa encrucijada.»   Este es el consejo que le dimos:   «Estimado amigo:   »Lamentamos mucho que usted haya perdido a su esposa. No hay duda de que ha sido traumático  tanto para usted como para sus dos hijos. Pero ya ha pasado más de un año, y  parece que usted no va a querer afrontar el futuro sin una compañera.   »... Los hijos suyos ya son adultos. Cada uno lleva su propia vida. Por eso, aun  cuando sea difícil para ellos, no creemos que usted necesite pedirles su  consentimiento para comenzar a salir con alguna mujer en plan de noviazgo o  casarse con ella.   »Hace sólo algunos años se nos presentó esa misma situación en nuestra familia. Un  padre con hijos adultos volvió a casarse después de la muerte de su esposa. Hay  varias cosas que él no hizo que pudieron haber evitado el dolor emocional que  han sufrido sus hijos....   »Antes de comenzar a relacionarse con alguna persona con miras al matrimonio, usted  debe tener una conversación al respecto con sus hijos adultos. Debe explicarles  que, debido a que usted se sentía tan a gusto o feliz en el matrimonio que  sostuvo con la mamá de ellos, ahora quiere volver a sentir lo mismo. Que no hay  ninguna otra mujer que pueda reemplazar a su mamá, pero que usted espera poder  encontrar a una mujer que pueda algún día llegar a ser amiga de ellos.   »Es muy importante que los hijos adultos nunca vean a una nueva mujer en la casa de  su mamá, ni mucho menos usando sus cosas. Así que nunca lleve a tal mujer a la  casa en que vivieron juntos como familia. Y cuando encuentre a una mujer con la  que quiera casarse, de ser posible, múdese a la casa de ella o hagan planes  para vivir juntos en otro lugar. Permita que sus hijos se queden con cualquier  pertenencia que les recuerde a su mamá, aun cuando le toque deshacerse del sofá  o de la vajilla.   »Recuerde la importancia que tiene darles ejemplo de buena conducta a sus hijos adultos  en las relaciones amorosas que usted tenga. Porque así como usted cree que  ellos no deben tener relaciones sexuales antes de casarse, también usted debe  reservarse la intimidad sexual para el matrimonio. Recuerde que la Palabra de  Dios dice que debemos tener “todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad  conyugal, porque Dios juzgará a los adúlteros y a todos los que cometen  inmoralidades sexuales”.1   »Aun después de casarse... asegúrese de mantener contacto constante con sus hijos.  No le pida a su nueva esposa que sea ella y no usted quien se comunique con  ellos. No sea culpable de que sus hijos sientan que han perdido no sólo a su  mamá sino también a su papá.   »Le deseamos lo mejor,   »Linda y Carlos Rey.»   El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Caso de  la semana», y luego el enlace que dice: «Caso 92». Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Heb 13:4]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«</title><link>https://www.spreaker.com/episode/ufgbc--60410348</link><description><![CDATA[(Aniversario del «Juego del Siglo»)   Hijo del director de una oficina de correos, comenzó a jugar fútbol a los nueve  años, en las categorías inferiores del fútbol alemán. A los trece años ya  formaba parte del Bayern Múnich, en su ciudad natal. A los dieciocho años ya  había debutado con el Bayern, y cumplidos los veinte había hecho su debut con  la selección alemana. A lo largo de su carrera, «der kaiser» participó  como jugador en tres torneos de la Copa Mundial de Fútbol y como director  técnico en otros dos, siendo así la segunda persona del mundo, después del  brasileño Mario Zagallo, en conseguir la codiciada copa como jugador y como  entrenador.   Si bien Franz Beckenbauer sobresalió como mundialista desde el principio, marcando dos goles en su primer partido en  Inglaterra 1966, tuvo una participación inolvidable en México 1970. En «el  juego del siglo», la semifinal entre Alemania e Italia, su selección alemana se  vio obligada a jugar tiempos extras por segunda vez consecutiva y, para colmo  de males, no pudo hacer cambios por haber agotado sus sustituciones. Frente a  más de 114 mil espectadores que colmaron el Estadio Azteca, Beckenbauer se jugó  el todo por el todo en el tiempo suplementario, terminando el partido con un  hombro dislocado y el brazo en cabestrillo. Sin embargo, su esfuerzo heroico no  se vio recompensado. Los pánzers alemanes marcaron dos goles más, pero la  escuadra azzurri marcó tres, el de la victoria en los minutos en que agonizaba  el partido y se morían de cansancio los jugadores.   No obstante, Beckenbauer comentó: «México 1970 fue un torneo excepcional. En  aquella época no había... tanta preocupación por la seguridad.... Simplemente  había un policía armado en la entrada como única vigilancia. Obviamente, es  algo impensable en la actualidad.... El torneo de México estuvo lleno de  colorido. El país era una gran fiesta del fútbol.»1   Lo irónico de las declaraciones hechas por el astro alemán es que, mientras los  veintidós jugadores de los dos equipos se entregaban en la cancha del Azteca,  veintitrés presos en la ciudad de Tixtla, cerca de Acapulco, se escapaban de  una cárcel con todas las armas que había en ella. ¡Los reos aprovecharon la  complicidad del guardia que se quedó vigilándolos para que los otros guardias  de turno pudieran ver el partido por televisión en un bar frente al presidio!2   Gracias a Dios, en la gran fiesta que habrá en el cielo, nadie tendrá que preocuparse  por su salud física o mental, ni por su seguridad corporal o espiritual. Es que  allí no habrá enfermedad ni dolor, ni tristeza ni temor, sino paz y  tranquilidad, gozo y felicidad. Porque en el cielo no habrá ni un solo  perdedor; todos serán ganadores. Más vale que aseguremos la entrada hoy mismo.  A diferencia de las copas mundiales de fútbol, la entrada al local es gratuita,  y la fiesta no dura nada más un mes sino toda una eternidad. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Franz Beckenbauer: El cerebro de Alemania» &lt;http://fifaworldcup.yahoo.com/06/es/p/cp/frg/beckenbauer.html&gt; En línea 12 enero 2006.                 2       «Aprovechando la volada», &lt;http://www.todoslosmundiales.com.ar/mundiales/ 1970mexico/historias/0015_aprovechando_la_volada.htm&gt; En línea 12 enero 2006.]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun17</guid><pubDate>Mon, 17 Jun 2024 11:28:19 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60410348/2024jun17.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Aniversario del «Juego del Siglo»)   Hijo del director de una oficina de correos, comenzó a jugar fútbol a los nueve  años, en las categorías inferiores del fútbol alemán. 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En «el  juego del siglo», la semifinal entre Alemania e Italia, su selección alemana se  vio obligada a jugar tiempos extras por segunda vez consecutiva y, para colmo  de males, no pudo hacer cambios por haber agotado sus sustituciones. Frente a  más de 114 mil espectadores que colmaron el Estadio Azteca, Beckenbauer se jugó  el todo por el todo en el tiempo suplementario, terminando el partido con un  hombro dislocado y el brazo en cabestrillo. Sin embargo, su esfuerzo heroico no  se vio recompensado. Los pánzers alemanes marcaron dos goles más, pero la  escuadra azzurri marcó tres, el de la victoria en los minutos en que agonizaba  el partido y se morían de cansancio los jugadores.   No obstante, Beckenbauer comentó: «México 1970 fue un torneo excepcional. En  aquella época no había... tanta preocupación por la seguridad.... Simplemente  había un policía armado en la entrada como única vigilancia. Obviamente, es  algo impensable en la actualidad.... El torneo de México estuvo lleno de  colorido. El país era una gran fiesta del fútbol.»1   Lo irónico de las declaraciones hechas por el astro alemán es que, mientras los  veintidós jugadores de los dos equipos se entregaban en la cancha del Azteca,  veintitrés presos en la ciudad de Tixtla, cerca de Acapulco, se escapaban de  una cárcel con todas las armas que había en ella. ¡Los reos aprovecharon la  complicidad del guardia que se quedó vigilándolos para que los otros guardias  de turno pudieran ver el partido por televisión en un bar frente al presidio!2   Gracias a Dios, en la gran fiesta que habrá en el cielo, nadie tendrá que preocuparse  por su salud física o mental, ni por su seguridad corporal o espiritual. Es que  allí no habrá enfermedad ni dolor, ni tristeza ni temor, sino paz y  tranquilidad, gozo y felicidad. Porque en el cielo no habrá ni un solo  perdedor; todos serán ganadores. Más vale que aseguremos la entrada hoy mismo.  A diferencia de las copas mundiales de fútbol, la entrada al local es gratuita,  y la fiesta no dura nada más un mes sino toda una eternidad. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       «Franz Beckenbauer: El cerebro de Alemania» &lt;http://fifaworldcup.yahoo.com/06/es/p/cp/frg/beckenbauer.html&gt; En línea 12 enero 2006.                 2       «Aprovechando la volada», &lt;http://www.todoslosmundiales.com.ar/mundiales/ 1970mexico/historias/0015_aprovechando_la_volada.htm&gt; En línea 12 enero 2006.]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«El resultado de un gran amor prohibido»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/el-resultado-de-un-gran-amor-prohibido--60406977</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo una hija de veintitrés años. Esa hija es el resultado de un gran amor prohibido con un hombre que tiene un hogar con dos  hijos.... Yo todo el tiempo cuidé de que nadie se enterara. Él siempre ha  respondido por mi hija, y le dio el apellido, pero no ha estado todo el tiempo con ella.   »Hace unos seis años decidimos terminar la relación, pero recientemente mi hija vio en las redes sociales una  foto del papá con la familia. Se  enteró de todo, y con mucha rabia le escribió al papá. Él me llamó de  inmediato, pero a ella no le respondió nada. Ahora no sé cómo abordar el  tema.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Nos alegra que nos haya confiado su dilema. Ni siquiera podemos imaginarnos lo que  está sufriendo su hija y el dolor emocional que está experimentando....   »Sin embargo, su hija es una mujer adulta. Ella no necesita que usted siga protegiéndola. No quiere  que usted sea su mediadora, por lo que le escribió directamente al papá. Ella  está en su pleno derecho de estar enojada con él y de expresarle lo que siente  sin que usted se interponga tratando de limar asperezas.     »Su consulta hace pensar que usted quiere enmendar las cosas en beneficio de su hija, pero sin causarle ninguna molestia al ex amante  suyo. Si es eso lo que usted desea, entonces le está mostrando lealtad al  hombre y no a su hija.   »Es muy probable que su hija esté juzgando la manera como usted reacciona para ver a quién le va a mostrar  lealtad. Lo que  ella necesita de parte de usted es que la apoye emocionalmente para afrontar la  traición que está sufriendo. Ella no necesita que usted le diga que no se enoje,  y tampoco que le diga lo que  debe o no debe escribir o decir.   »Le recomendamos que le diga al papá de su hija que él no puede valerse de usted como intermediaria....  Luego cuéntele a su hija lo que le dijo al papá. Dígale que siente mucho que  ella esté sufriendo y que usted haya permitido que sucediera al mantener una  relación con un hombre casado.   »Así como la mayoría de los hijos nacidos como fruto de una relación adúltera, su hija no dejará de sufrir el castigo por lo que  usted y el papá optaron por hacer. No es justo que los hijos sean  castigados por el pecado de los padres, pero usted no pensó en eso cuando  comenzó a cultivar una relación con un hombre casado.   »Dios la ama muchísimo, a pesar de las maneras en que usted ha quebrantado sus leyes divinas. El pecado que usted ha  cometido no es peor que el de las demás personas, incluso el nuestro, ya que  todo pecado quebranta la ley de Dios. La buena noticia es que Él la perdonará  si se lo pide, tal como nos ha perdonado a nosotros.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 675. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun15</guid><pubDate>Sat, 15 Jun 2024 15:00:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60406977/2024jun15.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo una hija de veintitrés años. Esa hija es el resultado de un gran...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio  www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:   «Tengo una hija de veintitrés años. Esa hija es el resultado de un gran amor prohibido con un hombre que tiene un hogar con dos  hijos.... Yo todo el tiempo cuidé de que nadie se enterara. Él siempre ha  respondido por mi hija, y le dio el apellido, pero no ha estado todo el tiempo con ella.   »Hace unos seis años decidimos terminar la relación, pero recientemente mi hija vio en las redes sociales una  foto del papá con la familia. Se  enteró de todo, y con mucha rabia le escribió al papá. Él me llamó de  inmediato, pero a ella no le respondió nada. Ahora no sé cómo abordar el  tema.»   Este es el consejo que le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Nos alegra que nos haya confiado su dilema. Ni siquiera podemos imaginarnos lo que  está sufriendo su hija y el dolor emocional que está experimentando....   »Sin embargo, su hija es una mujer adulta. Ella no necesita que usted siga protegiéndola. No quiere  que usted sea su mediadora, por lo que le escribió directamente al papá. Ella  está en su pleno derecho de estar enojada con él y de expresarle lo que siente  sin que usted se interponga tratando de limar asperezas.     »Su consulta hace pensar que usted quiere enmendar las cosas en beneficio de su hija, pero sin causarle ninguna molestia al ex amante  suyo. Si es eso lo que usted desea, entonces le está mostrando lealtad al  hombre y no a su hija.   »Es muy probable que su hija esté juzgando la manera como usted reacciona para ver a quién le va a mostrar  lealtad. Lo que  ella necesita de parte de usted es que la apoye emocionalmente para afrontar la  traición que está sufriendo. Ella no necesita que usted le diga que no se enoje,  y tampoco que le diga lo que  debe o no debe escribir o decir.   »Le recomendamos que le diga al papá de su hija que él no puede valerse de usted como intermediaria....  Luego cuéntele a su hija lo que le dijo al papá. Dígale que siente mucho que  ella esté sufriendo y que usted haya permitido que sucediera al mantener una  relación con un hombre casado.   »Así como la mayoría de los hijos nacidos como fruto de una relación adúltera, su hija no dejará de sufrir el castigo por lo que  usted y el papá optaron por hacer. No es justo que los hijos sean  castigados por el pecado de los padres, pero usted no pensó en eso cuando  comenzó a cultivar una relación con un hombre casado.   »Dios la ama muchísimo, a pesar de las maneras en que usted ha quebrantado sus leyes divinas. El pecado que usted ha  cometido no es peor que el de las demás personas, incluso el nuestro, ya que  todo pecado quebranta la ley de Dios. La buena noticia es que Él la perdonará  si se lo pide, tal como nos ha perdonado a nosotros.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la  pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 675. 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El esposo estaba sobre otro mástil de ocho  metros sostenido por un ayudante. Con el largo de los dos mástiles y el de los  dos hombres, María estaba a casi diecisiete metros de altura.   Por alguna razón inexplicable, María de pronto perdió el equilibrio y cayó al suelo desde esa altura. El golpe le  quebró la espalda y la dejó paralizada.   Pasaron diez años de terapia, sufrimiento, fe y esperanza, al término de los cuales María Lazar, con su  esposo y el ayudante, y en el mismo circo, volvió a intentar la misma hazaña.  Poco a poco fue subiendo el mástil hasta llegar arriba. Después de poner las  manos sobre la pequeña plataforma y de girar el cuerpo hasta tener los pies  hacia arriba, se balanceó por un buen tiempo.   Los espectadores, que conocían la historia, aplaudieron con más entusiasmo que antes. Luego, así como había  subido, María se deslizó por el mástil bajando al suelo. Había logrado realizar  la hazaña con éxito y profesionalismo.   ¿Qué impulsó a María Lazar a cristalizar un sueño imposible y lanzarse otra vez a la profesión? Fue su  intenso amor al circo y su profunda fe en Dios. Estos produjeron en ella el  milagro de la recuperación. Su columna se soldó, los nervios se restituyeron,  los músculos volvieron a cobrar fuerza, y su cuerpo recuperó su agilidad.   Dos poderes benéficos actuaron en María. Uno fue su amor al oficio, su pasión por el circo. El otro fue su  inalterable fe en Dios. Ella siempre creyó que el Señor no habría de  abandonarla, y no dejó de orar un solo día.   Cuando combinamos la pasión de vencer con la fe en Dios, salimos adelante a pesar de  las dificultades y los contratiempos de la vida. Porque una pasión intensa,  cuando es buena, y la fe en Dios, que es la fuente de vida y de verdad, dan  fuerza sobrenatural para sobreponerse a cualquier adversidad.   No nos demos por vencidos. Si lo que nos proponemos es sano y es para el beneficio de los demás, y si sabemos que es  algo que Dios aprueba, tenemos asegurada la victoria. Mantengamos firme la  visión en medio de la adversidad, y nunca perdamos la fe en Dios. Con Él de  nuestra parte, podemos ser vencedores hasta el fin de nuestros días en esta  tierra. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun14</guid><pubDate>Fri, 14 Jun 2024 15:00:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60406980/2024jun14.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Trepando hábilmente, la muchacha llegó a la punta del mástil. Allí, apoyándose en una sola mano, levantó los pies en  alto y quedó haciendo equilibrio. Los espectadores del circo Barnum aplaudieron  con entusiasmo.   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Poco a poco fue subiendo el mástil hasta llegar arriba. Después de poner las  manos sobre la pequeña plataforma y de girar el cuerpo hasta tener los pies  hacia arriba, se balanceó por un buen tiempo.   Los espectadores, que conocían la historia, aplaudieron con más entusiasmo que antes. Luego, así como había  subido, María se deslizó por el mástil bajando al suelo. Había logrado realizar  la hazaña con éxito y profesionalismo.   ¿Qué impulsó a María Lazar a cristalizar un sueño imposible y lanzarse otra vez a la profesión? Fue su  intenso amor al circo y su profunda fe en Dios. Estos produjeron en ella el  milagro de la recuperación. Su columna se soldó, los nervios se restituyeron,  los músculos volvieron a cobrar fuerza, y su cuerpo recuperó su agilidad.   Dos poderes benéficos actuaron en María. Uno fue su amor al oficio, su pasión por el circo. El otro fue su  inalterable fe en Dios. Ella siempre creyó que el Señor no habría de  abandonarla, y no dejó de orar un solo día.   Cuando combinamos la pasión de vencer con la fe en Dios, salimos adelante a pesar de  las dificultades y los contratiempos de la vida. Porque una pasión intensa,  cuando es buena, y la fe en Dios, que es la fuente de vida y de verdad, dan  fuerza sobrenatural para sobreponerse a cualquier adversidad.   No nos demos por vencidos. Si lo que nos proponemos es sano y es para el beneficio de los demás, y si sabemos que es  algo que Dios aprueba, tenemos asegurada la victoria. Mantengamos firme la  visión en medio de la adversidad, y nunca perdamos la fe en Dios. Con Él de  nuestra parte, podemos ser vencedores hasta el fin de nuestros días en esta  tierra. 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Pero fue a causa  de la participación misma de esa mujer durante la  segunda parte de la Guerra del Pacífico entre Perú y Chile que ocurrió la siguiente historia que ilustra cabalmente la razón por la que el  escritor peruano titula su capítulo sobre Antonia Moreno Leyva de  Cáceres: «La gran heroína de la Guerra del Pacífico»:   »Con sus pasos observados al detalle —narra Pólack—, Antonia Moreno —esposa «del combatiente más  ilustre», el General de Brigada Andrés Avelino Cáceres Dorregaray— tenía la  obligación de ser mucho más cuidadosa y astuta, pues de sus acciones dependía  buena parte del éxito de la Campaña de la Breña. Ya tenía en su poder un  pequeño cañón... y todos coincidían en que había que sacarlo lo más pronto  posible de la ciudad [de Lima].... Urgía que esa importante arma estuviera en  manos de la resistencia, por lo que convinieron en que unas mulas esperaran la  carga fuera de las murallas de la ciudad para llevarla inmediatamente a su  destino. Pero, con las calles atestadas de soldados chilenos, ¿cómo se podría  sacar dicho armatoste fuera de los confines de la ciudad?     »A nuestra heroína se le ocurrió que existía sólo una salida posible para resolver  el problema. Mandó a desarmar el cañón en varias partes y lo depositó en el  interior de un ataúd de madera, el cual sería cargado por las calles simulando  una comitiva apesadumbrada de deudos hasta el cementerio. Muy cerca de ahí, en  un descampado, los esperarían las mulas que iban a servir de transporte para  llevar la peligrosa carga hasta [Cáceres en la sierra central]....     »Bajo la mirada de atentos soldados chilenos que rondaban por las calles  semidesiertas de Lima, el ataúd fue llevado por una muchedumbre de nerviosos  deudos... de la patria... que llevaban [además,] escondido donde  podían... un cargamento de armas y municiones.... Paso a paso, calle a calle,  surgía con cada soldado chileno la posibilidad de ser descubiertos. No se podía  correr, pues había que ir a paso de velorio e incluso llorar si era  necesario....   »La misión resultó exitosa y el «cadáver» resucitó a los pocos días con estruendosos cañonazos que  anunciaban que la resistencia no se rendiría», concluye Pólack.1   Así como  el peso abrumador del cañón y de las otras armas recayó sobre los hombros de aquellos soldados  peruanos ese día, también en nuestra vida hay días en que sentimos que estamos  llevando el peso del mundo sobre los hombros. Sólo que el enemigo nuestro sabe  lo que estamos cargando, y se esfuerza más bien por  hacernos creer la mentira de que hay que llevar solos esas cargas.   Lo cierto es que el único en la historia humana que ha podido soportar el peso del mundo es Jesucristo, el Hijo de Dios. Cuando  murió por nuestros pecados, Él llevó, solo, ese peso sobre sus hombros para que  nosotros jamás tuviéramos que llevar solos nuestras cargas. Y ahora espera que,  a nuestra vez, cumplamos  su ley ayudándonos mutuamente, llevando los unos las cargas de los otros.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Bruno Pólack, «Antonia Moreno: “La gran heroína de la Guerra del Pacífico”», Mujeres que forjaron el Perú, Bicentenario: Colección Perú 1821-2021 (Lima: Editorial Planeta Perú, 2018; Edición Digital, 2020), Loc. 41-152.                 2       1P 2:24; Gá 6:2]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun13</guid><pubDate>Thu, 13 Jun 2024 15:00:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60406983/2024jun13.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>(Natalicio de Antonia Moreno de Cáceres)   En su obra Mujeres que forjaron el Perú, Bruno Pólack incluye a una mujer que, a causa de la carrera militar y política  de su esposo, llegó a ser dos veces la Primera Dama del Perú. 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Ya tenía en su poder un  pequeño cañón... y todos coincidían en que había que sacarlo lo más pronto  posible de la ciudad [de Lima].... Urgía que esa importante arma estuviera en  manos de la resistencia, por lo que convinieron en que unas mulas esperaran la  carga fuera de las murallas de la ciudad para llevarla inmediatamente a su  destino. Pero, con las calles atestadas de soldados chilenos, ¿cómo se podría  sacar dicho armatoste fuera de los confines de la ciudad?     »A nuestra heroína se le ocurrió que existía sólo una salida posible para resolver  el problema. Mandó a desarmar el cañón en varias partes y lo depositó en el  interior de un ataúd de madera, el cual sería cargado por las calles simulando  una comitiva apesadumbrada de deudos hasta el cementerio. Muy cerca de ahí, en  un descampado, los esperarían las mulas que iban a servir de transporte para  llevar la peligrosa carga hasta [Cáceres en la sierra central]....     »Bajo la mirada de atentos soldados chilenos que rondaban por las calles  semidesiertas de Lima, el ataúd fue llevado por una muchedumbre de nerviosos  deudos... de la patria... que llevaban [además,] escondido donde  podían... un cargamento de armas y municiones.... Paso a paso, calle a calle,  surgía con cada soldado chileno la posibilidad de ser descubiertos. No se podía  correr, pues había que ir a paso de velorio e incluso llorar si era  necesario....   »La misión resultó exitosa y el «cadáver» resucitó a los pocos días con estruendosos cañonazos que  anunciaban que la resistencia no se rendiría», concluye Pólack.1   Así como  el peso abrumador del cañón y de las otras armas recayó sobre los hombros de aquellos soldados  peruanos ese día, también en nuestra vida hay días en que sentimos que estamos  llevando el peso del mundo sobre los hombros. Sólo que el enemigo nuestro sabe  lo que estamos cargando, y se esfuerza más bien por  hacernos creer la mentira de que hay que llevar solos esas cargas.   Lo cierto es que el único en la historia humana que ha podido soportar el peso del mundo es Jesucristo, el Hijo de Dios. Cuando  murió por nuestros pecados, Él llevó, solo, ese peso sobre sus hombros para que  nosotros jamás tuviéramos que llevar solos nuestras cargas. Y ahora espera que,  a nuestra vez, cumplamos  su ley ayudándonos mutuamente, llevando los unos las cargas de los otros.2 Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Bruno Pólack, «Antonia Moreno: “La gran heroína de la Guerra del Pacífico”», Mujeres que forjaron el Perú, Bicentenario: Colección Perú 1821-2021 (Lima: Editorial Planeta Perú, 2018; Edición Digital, 2020), Loc. 41-152.                 2       1P 2:24; Gá 6:2]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>Salvados por fuego</title><link>https://www.spreaker.com/episode/salvados-por-fuego--60406979</link><description><![CDATA[Don Juan era un anciano de setenta y cuatro años que participó cuando joven en la guerra del Paraguay. El gobierno  lo encargó de un trabajo de medición poco tiempo después de la campaña del  general Roca contra los indios. Como el trabajo era peligroso, uno de los jefes  expedicionarios le envió quince soldados aptos para medir la tierra y para  defenderse del enemigo.   Los veinte que componían el convoy de carretas y animales trabajaban de día. Para dormir más tranquilos, de noche  hacían campamento rodeados por las carretas unidas con lazos. Se suponía que al  centinela lo mantendría despierto el peligro de un ataque sorpresivo.   Una noche los indios les cayeron en número crecido, pero en lugar de atropellarlos, se contentaron con incendiar el  pajonal. No demoraron las llamas en alumbrar aquel sitio. Los soldados  temblaban de miedo. ¡Estaban a punto de morir asados!   De pronto don Juan recordó la laguna donde el día anterior les habían dado de beber a los animales. Dio la voz, y  sus hombres se echaron a correr. Impulsados por el calor que les picoteaba el  cuerpo, llegaron en tropel al agua luminosa y se tiraron de cabeza. Al ver  llegar las llamaradas, se sumergieron para evitar quemarse la cara. Pero pronto  se dieron cuenta de que las llamaradas se demorarían en su paso por la laguna,  y que la única defensa que les quedaba era zambullirse una y otra vez,  conteniendo el aliento hasta sentirse reventar o hasta sentir que el fuego se  alejaba.   Al amanecer salieron del agua, colorados como flamencos y sin embargo tiritando de  frío. Con todo, no podían dejar de reírse al pensar que el fuego encendido para  su muerte los había salvado al ahuyentar a los indios.   ¡Por algo será que a este cuento el popular autor argentino Ricardo Güiraldes le  pone por título «Puchero de soldao»!1 Aunque no sea tan evidente,  también nosotros los casados tenemos a un enemigo que nos amenaza con fuego.  Ese enemigo es Satanás, y el fuego es el de las malas pasiones, que conducen al  adulterio. Cuando ese «matamatrimonios» amenaza con quemarnos vivos, debemos  correr al agua que es nuestro cónyuge. No dejemos que el fuego consuma nuestro  matrimonio; más bien, pidámosle a Dios que nos ayude a apagar las llamaradas de  las malas pasiones2 con el agua protectora de ese ser amado a quien  le juramos lealtad para toda la vida. Así, al igual que don Juan y sus hombres,  veremos la frustración de los planes del enemigo. Porque ese fuego que ha  encendido para matar nuestro matrimonio no nos consumirá, sino que nos salvará,  pues hará que nos acerquemos a nuestro cónyuge y con eso alejará de nosotros a  Satanás, el enemigo de nuestra felicidad conyugal. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ricardo Güiraldes, Cuentos de muerte y de sangre (Buenos Aires: Editorial Losada, 1978), pp. 31-33.                 2       Ro 7:5-6; Col 1:21; 2Ti 2:22]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun12</guid><pubDate>Wed, 12 Jun 2024 15:00:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60406979/2024jun12.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>Don Juan era un anciano de setenta y cuatro años que participó cuando joven en la guerra del Paraguay. El gobierno  lo encargó de un trabajo de medición poco tiempo después de la campaña del  general Roca contra los indios. 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De pronto don Juan recordó la laguna donde el día anterior les habían dado de beber a los animales. Dio la voz, y  sus hombres se echaron a correr. Impulsados por el calor que les picoteaba el  cuerpo, llegaron en tropel al agua luminosa y se tiraron de cabeza. Al ver  llegar las llamaradas, se sumergieron para evitar quemarse la cara. Pero pronto  se dieron cuenta de que las llamaradas se demorarían en su paso por la laguna,  y que la única defensa que les quedaba era zambullirse una y otra vez,  conteniendo el aliento hasta sentirse reventar o hasta sentir que el fuego se  alejaba.   Al amanecer salieron del agua, colorados como flamencos y sin embargo tiritando de  frío. Con todo, no podían dejar de reírse al pensar que el fuego encendido para  su muerte los había salvado al ahuyentar a los indios.   ¡Por algo será que a este cuento el popular autor argentino Ricardo Güiraldes le  pone por título «Puchero de soldao»!1 Aunque no sea tan evidente,  también nosotros los casados tenemos a un enemigo que nos amenaza con fuego.  Ese enemigo es Satanás, y el fuego es el de las malas pasiones, que conducen al  adulterio. Cuando ese «matamatrimonios» amenaza con quemarnos vivos, debemos  correr al agua que es nuestro cónyuge. No dejemos que el fuego consuma nuestro  matrimonio; más bien, pidámosle a Dios que nos ayude a apagar las llamaradas de  las malas pasiones2 con el agua protectora de ese ser amado a quien  le juramos lealtad para toda la vida. Así, al igual que don Juan y sus hombres,  veremos la frustración de los planes del enemigo. Porque ese fuego que ha  encendido para matar nuestro matrimonio no nos consumirá, sino que nos salvará,  pues hará que nos acerquemos a nuestro cónyuge y con eso alejará de nosotros a  Satanás, el enemigo de nuestra felicidad conyugal. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Ricardo Güiraldes, Cuentos de muerte y de sangre (Buenos Aires: Editorial Losada, 1978), pp. 31-33.                 2       Ro 7:5-6; Col 1:21; 2Ti 2:22]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item><item><title>«Nunca se me ha dado un beso»</title><link>https://www.spreaker.com/episode/nunca-se-me-ha-dado-un-beso--60406984</link><description><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una mujer de treinta y seis años que se siente realmente vacía y olvidada. Me da vergüenza decir que a mi  edad nunca he estado en una relación de pareja. Nunca se me ha dado un beso, y  me siento culpable. Creo que si hubiera sido una persona diferente y que me  gustara salir, bailar [y divertirme], sería otra historia.   »Salí en algunas citas, pero [quedé muy decepcionada]....   »He llorado muchas lágrimas. ¡Estoy tan deseosa de besos y abrazos! ... Además, mi  deseo fue tener una niña, ser madre, y es lo que más duele.... ¿Por qué Dios  puso deseos en mi corazón si no es posible que se cumplan?»   Este es el consejo que  le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Usted hace una pregunta interesante acerca de cómo Dios pone deseos en nuestro  corazón. Los deseos específicos a los que se refiere son aquellos que Dios puso  en el corazón de la raza humana en general a fin de que pudieran seguir  naciendo futuras generaciones....   »Sin embargo, el comprender que la mayoría de las personas tienen esos mismos deseos  no va a hacer que se sienta mejor. En realidad, de ahí surge la pregunta: “¿Por  qué permitió Dios que todo el mundo, excepto yo, viera sus deseos cumplidos?”   »Lamentablemente, compararse con los demás es una fórmula para la depresión, que la hace creer  que es demasiado tarde para usted y que todas sus oportunidades ya pasaron.   »A la depresión la acompañan sentimientos de culpabilidad y de autocondenación. A  pesar de que no puede cambiar el ADN con el que nació y que la identifica como  la persona que es, usted se siente culpable por no haberlo cambiado. Usted  nació como una persona introvertida, no como una persona extrovertida, y no  tiene por qué sentirse culpable por eso.   »Naturalmente, a los introvertidos les resulta mucho más difícil hacer amistades. Pero no es  necesario salir de noche para lograrlo. Hace falta más bien buscar actividades  que les gusten, y frecuentar lugares donde estén otras personas introvertidas  (y extrovertidas). Los mejores lugares son los que se valen de voluntarios,  tales como albergues para animales, bibliotecas, hospitales, iglesias y otras  organizaciones sin fines lucrativos. Cuanto más grande sea la organización, más  oportunidades tendrá para formar nuevas amistades y conocer a hombres que  pudieran interesarle.   »En cuanto al deseo de tener una hija, le recomendamos que investigue dónde se encuentran los recursos cerca de usted para niños  desamparados y abandonados. Es posible que haya oportunidades para donar su  tiempo como voluntaria a fin de ayudar a esos niños desafortunados. Usted tiene  mucho amor que dar, y éstos lo necesitan con urgencia. Y tarde o temprano, tal  como mi esposo y yo, usted bien pudiera decidir adoptar a uno o más de ellos.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo  pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso  803. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun11</guid><pubDate>Tue, 11 Jun 2024 15:00:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60406984/2024jun11.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una mujer de treinta y seis años que se siente realmente vacía y...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su  conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autorizándonos a que la citáramos:   «Soy una mujer de treinta y seis años que se siente realmente vacía y olvidada. Me da vergüenza decir que a mi  edad nunca he estado en una relación de pareja. Nunca se me ha dado un beso, y  me siento culpable. Creo que si hubiera sido una persona diferente y que me  gustara salir, bailar [y divertirme], sería otra historia.   »Salí en algunas citas, pero [quedé muy decepcionada]....   »He llorado muchas lágrimas. ¡Estoy tan deseosa de besos y abrazos! ... Además, mi  deseo fue tener una niña, ser madre, y es lo que más duele.... ¿Por qué Dios  puso deseos en mi corazón si no es posible que se cumplan?»   Este es el consejo que  le dio mi esposa:   «Estimada amiga:   »Usted hace una pregunta interesante acerca de cómo Dios pone deseos en nuestro  corazón. Los deseos específicos a los que se refiere son aquellos que Dios puso  en el corazón de la raza humana en general a fin de que pudieran seguir  naciendo futuras generaciones....   »Sin embargo, el comprender que la mayoría de las personas tienen esos mismos deseos  no va a hacer que se sienta mejor. En realidad, de ahí surge la pregunta: “¿Por  qué permitió Dios que todo el mundo, excepto yo, viera sus deseos cumplidos?”   »Lamentablemente, compararse con los demás es una fórmula para la depresión, que la hace creer  que es demasiado tarde para usted y que todas sus oportunidades ya pasaron.   »A la depresión la acompañan sentimientos de culpabilidad y de autocondenación. A  pesar de que no puede cambiar el ADN con el que nació y que la identifica como  la persona que es, usted se siente culpable por no haberlo cambiado. Usted  nació como una persona introvertida, no como una persona extrovertida, y no  tiene por qué sentirse culpable por eso.   »Naturalmente, a los introvertidos les resulta mucho más difícil hacer amistades. Pero no es  necesario salir de noche para lograrlo. Hace falta más bien buscar actividades  que les gusten, y frecuentar lugares donde estén otras personas introvertidas  (y extrovertidas). Los mejores lugares son los que se valen de voluntarios,  tales como albergues para animales, bibliotecas, hospitales, iglesias y otras  organizaciones sin fines lucrativos. Cuanto más grande sea la organización, más  oportunidades tendrá para formar nuevas amistades y conocer a hombres que  pudieran interesarle.   »En cuanto al deseo de tener una hija, le recomendamos que investigue dónde se encuentran los recursos cerca de usted para niños  desamparados y abandonados. Es posible que haya oportunidades para donar su  tiempo como voluntaria a fin de ayudar a esos niños desafortunados. Usted tiene  mucho amor que dar, y éstos lo necesitan con urgencia. Y tarde o temprano, tal  como mi esposo y yo, usted bien pudiera decidir adoptar a uno o más de ellos.»   Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo  pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso  803. 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Contó el doctor Edman que antes de entrar a ver al emperador  Selassie, pidió que le dieran instrucciones sobre lo que se esperaba de él, es  decir, cómo presentarse ante su Majestad, cómo inclinarse y qué pasos dar antes  de volver a inclinarse, cuál asiento tomar y cuándo sentarse. Resultó que,  según el protocolo de Etiopía, no debía hablar a menos que le hicieran una  pregunta, pues era el emperador quien dirigía toda palabra y decidía hasta  cuándo prolongar la conversación.   Todo esto lo explicó el doctor Edman con el fin de compararlo con la relación que  debemos tener con el Señor. Es Dios quien debe dirigir nuestra vida, quien debe  decidir nuestros pasos y quien debe tomar la palabra —afirmó Edman—, porque Dios merece toda nuestra  honra y todo nuestro respeto. Entrar a la presencia de Dios es mucho más  importante que entrar a la presencia de un rey en este mundo.   Ese fue el último discurso que dio el doctor Edman, pues murió de un ataque al  corazón antes de terminarlo. Fue así como entró a la presencia del Rey de  reyes, en el acto mismo de explicarles a otros cómo debían hacerlo, ese 22 de  septiembre de 1967.   Tenía razón el doctor Edman. Dios es el soberano Rey del universo, y como tal merece  nuestra honra y nuestro respeto como ningún otro. Y no hay duda de que nos  conviene entregarle a Dios el control de nuestra vida, de modo que nuestras  decisiones estén de acuerdo con su voluntad y nuestras palabras sean fieles  representaciones de lo que Él diría en nuestro lugar.   Sin embargo, a Dios gracias que Él no nos trata necesariamente como el emperador de  Etiopía trataba a sus súbditos. En tiempos pasados el único que podía entrar en  el Lugar Santísimo hasta la presencia misma de Dios era el sumo sacerdote, y  éste una sola vez al año. Pero todo cambió el día en que Cristo nos rescató  eternamente, entrando una vez y para siempre en el Lugar Santísimo al morir en  la cruz para expiar nuestro pecado. Desde ese día cualquiera de nosotros puede  entrar a la presencia del Rey del universo a cualquier hora sin previa  invitación especial y sin tener que esperar a que Dios le dirija la palabra ni  temer que Dios le ponga fin a la conversación antes que termine de decirle lo  que quiere comunicarle. No importa si es hombre o mujer, rico o pobre, del  llamado Tercer Mundo o del tal Primero, o que sea del color que sea.   Ahora, según el escritor bíblico a los Hebreos, «tenemos plena libertad para entrar en  el Lugar Santísimo, por el camino nuevo y vivo que [Cristo] nos ha abierto...  Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con... plena seguridad.»1  Aprovechemos al máximo el privilegio de entrar en su presencia, de modo que sea  tan estrecha nuestra relación con Él en esta vida que cuando llegue la hora de  nuestra muerte, Él nos reciba y nos abrace así como el rey más benevolente  abraza al príncipe o a la princesa de su hogar y de su reino. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Heb 10:19,22]]></description><guid isPermaLink="false">2024jun10</guid><pubDate>Mon, 10 Jun 2024 15:00:00 +0000</pubDate><enclosure url="https://api.spreaker.com/download/episode/60406978/2024jun10.mp3" length="3892902" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Radio Stereo Resurrección</itunes:author><itunes:subtitle>El doctor Raimundo Edman acababa de visitar a su Majestad Haile Selassie,  emperador de Etiopía. Al regresar del viaje dio un discurso ante un grupo de  estudiantes en teología. En su disertación explicó lo que era presentarse ante  un monarca. Contó...</itunes:subtitle><itunes:summary><![CDATA[El doctor Raimundo Edman acababa de visitar a su Majestad Haile Selassie,  emperador de Etiopía. Al regresar del viaje dio un discurso ante un grupo de  estudiantes en teología. En su disertación explicó lo que era presentarse ante  un monarca. Contó el doctor Edman que antes de entrar a ver al emperador  Selassie, pidió que le dieran instrucciones sobre lo que se esperaba de él, es  decir, cómo presentarse ante su Majestad, cómo inclinarse y qué pasos dar antes  de volver a inclinarse, cuál asiento tomar y cuándo sentarse. Resultó que,  según el protocolo de Etiopía, no debía hablar a menos que le hicieran una  pregunta, pues era el emperador quien dirigía toda palabra y decidía hasta  cuándo prolongar la conversación.   Todo esto lo explicó el doctor Edman con el fin de compararlo con la relación que  debemos tener con el Señor. Es Dios quien debe dirigir nuestra vida, quien debe  decidir nuestros pasos y quien debe tomar la palabra —afirmó Edman—, porque Dios merece toda nuestra  honra y todo nuestro respeto. Entrar a la presencia de Dios es mucho más  importante que entrar a la presencia de un rey en este mundo.   Ese fue el último discurso que dio el doctor Edman, pues murió de un ataque al  corazón antes de terminarlo. Fue así como entró a la presencia del Rey de  reyes, en el acto mismo de explicarles a otros cómo debían hacerlo, ese 22 de  septiembre de 1967.   Tenía razón el doctor Edman. Dios es el soberano Rey del universo, y como tal merece  nuestra honra y nuestro respeto como ningún otro. Y no hay duda de que nos  conviene entregarle a Dios el control de nuestra vida, de modo que nuestras  decisiones estén de acuerdo con su voluntad y nuestras palabras sean fieles  representaciones de lo que Él diría en nuestro lugar.   Sin embargo, a Dios gracias que Él no nos trata necesariamente como el emperador de  Etiopía trataba a sus súbditos. En tiempos pasados el único que podía entrar en  el Lugar Santísimo hasta la presencia misma de Dios era el sumo sacerdote, y  éste una sola vez al año. Pero todo cambió el día en que Cristo nos rescató  eternamente, entrando una vez y para siempre en el Lugar Santísimo al morir en  la cruz para expiar nuestro pecado. Desde ese día cualquiera de nosotros puede  entrar a la presencia del Rey del universo a cualquier hora sin previa  invitación especial y sin tener que esperar a que Dios le dirija la palabra ni  temer que Dios le ponga fin a la conversación antes que termine de decirle lo  que quiere comunicarle. No importa si es hombre o mujer, rico o pobre, del  llamado Tercer Mundo o del tal Primero, o que sea del color que sea.   Ahora, según el escritor bíblico a los Hebreos, «tenemos plena libertad para entrar en  el Lugar Santísimo, por el camino nuevo y vivo que [Cristo] nos ha abierto...  Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con... plena seguridad.»1  Aprovechemos al máximo el privilegio de entrar en su presencia, de modo que sea  tan estrecha nuestra relación con Él en esta vida que cuando llegue la hora de  nuestra muerte, Él nos reciba y nos abrace así como el rey más benevolente  abraza al príncipe o a la princesa de su hogar y de su reino. Carlos Rey<br />Un Mensaje a la Conciencia<br /><a href="http://www.conciencia.net" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.conciencia.net</a>               1       Heb 10:19,22]]></itunes:summary><itunes:duration>244</itunes:duration><itunes:explicit>false</itunes:explicit><itunes:image href="https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/t_rss_itunes_square_1400/images.spreaker.com/original/6119068c70d860334cd9059e832e1abe.jpg"/><itunes:episodeType>full</itunes:episodeType></item></channel></rss>
